En interpretación de los Transhumanistas, la biotecnología nos hará más fuertes, inteligentes y longevos, y menos inclinados a la violencia. Tanto en los planteamientos iniciales de Asimov o de Julian Huxley, que le da nombre en 1957, como en la reciente tipología de Pentti Malaska y Paul Wildman, que clasifican las futuribles especies híbridas que saldrán de todo esto, se trasluce una ingenua presunción sobre la culminación de la condición humana y de su evolución como especie. Loable al fin y al cabo en cuanto a las mejoras médicas o científicas que se puedan derivar, pero en definitiva no más que de lo mismo. Y por tanto insuficiente, dado que no lleva parejo una respuesta del salto evolutivo hacia una humanidad mejor -en términos, en este caso, éticos, morales o espirituales.
Según los transhumanistas, los seres humanos deberán sustraer su destino biológico del ciego proceso evolutivo, para pasar a la siguiente fase como especie. En su interpretación, la biotecnología nos hará más fuertes, más listos y longevos, y menos inclinados a la violencia. Tanto en los planteamientos iniciales de Asimov, que exponía en 1950 el cyberdecálogo de la robótica en Yo, Robot, como en la denominación que del movimiento hacia poco después Julian Huxley… hasta la nueva tipología de Pentti Malaska y Paul Wildman, en relación a la clasificación de las futuribles especies híbridas que saldrán de todo esto, se rezuma una ingenua presunción sobre la culminación de la condición humana y de su evolución como especie.
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