ELLEN G. WHITE Y EL PROBLEMA DEL PLAGIO

Uno de los grandes problemas que enfrenta la Iglesia Adventista en la actualidad, es la cuestión del plagio. Específicamente se afirma, que Ellen G. White copió aproximadamente el 80% de lo que escribió, sin reconocer sus autores originales, pero atribuyendo sus escritos a la inspiración divina.

En las últimas dos décadas, los investigadores han descubierto tal cantidad de evidencia probando el plagiarismo de Ellen White, que los líderes de la iglesia Adventista del Séptimo Día se ha visto obligados a emprender sus propias “investigaciones”.

En enero de 1980, el señor Walter Rea, quién había trabajado en el ministerio de la Iglesia Adventista desde 1940, y que en ese entonces era pastor y profesor de Biblia en escuelas, presentó a los dirigentes de la iglesia la evidencia que había descubierto. Rea demostró que Ellen White había copiado tanto material de otros autores que apenas si hay un pensamiento original en alguno de sus libros.

Esto estremeció terriblemente a la Iglesia Adventista del Séptimo Día en los Estado Unidos. En consecuencia, la Conferencia General se vió obligada a auspiciar una investigación de ocho años de duración de la propia iglesia, sobre el libro El Deseado de Todas las Gentes (“The Desire of Ages”) para establecer si ella realmente lo había plagiado de autores como Edersheim, William Hanna, Daniel March, Frederick Farrar, etc.

El equipo de investigación de la denominación estuvo dirigido por director del Departamento de Religión del Pacific Union Collage, Dr. Fred Veltman. Después de la presentación inicial del Dr. Veltman, se publicó un resumen en los números de octubre y diciembre de 1999, The Ministry, la revista oficial de la iglesia Adventista del Séptimo Día para el clero.

La mayoría de los pastores y laicos ASD no tienen ni idea de la existencia del informe Veltman, aunque el texto completo está disponible por medio del Pacific Union College. El informe oficial Veltman llegó con franqueza a la conclusión de que, no sólo había Ellen White copiado vorazmente las obras de otros escritores, sino que tanto ella como sus colaboradores habían mentido deliberadamente para ocultar la verdad. He aquí dos conclusiones del informe Veltman:

“Es de primordial importancia observar que la misma Ellen White, no sus asistentes literarias, compuso el contenido básico del texto de “Deseado de todas las gentes” (Desire of Ages). Al hacerlo, ella fue la única que tomó expresiones literarias (copió) de las obras de otros autores sin darles crédito como sus fuentes. Segundo, hay que reconocer que Ellen White usó escritos ajenos consciente e intencionalmente. … Ellen White, y otros que hablaban en nombre de ella, no admitieron, ni implícita ni explícitamente, y hasta negaron, la dependencia literaria de parte de ella”. — The Desire of Agges Project: The Conclusions”, Ministry, Noviembre 1990, p. 11.

Cuando el Dr. Veltman fue cuestionado sobre las repetidas afirmaciones de Ellen White de que ella sólo escribía lo que el Señor le había mostrado en visión y que ella no había copiado las obras de otros autores, contestó:

“De partida, tengo que admitir que, a mi parecer, este es el problema más serio al que hay que enfrentarse en relación con la dependencia literaria (las copias) de Ellen White. Es un golpe directo al corazón de su honestidad, su integridad, y por lo tanto, de su confiabilidad”. Ibid., p. 14.

¿Cuánto material copió Ellen White? El Dr. Veltman arribó a la conclusión de que ella había copiado tanto material de otros escritores que: “El contenido del Deseado de Todas las Gentes (The Desire of Ages), es en su mayor parte derivado (copiado) más bien que original. … En términos prácticos, esta conclusión declara que, en los escritos de Ellen White sobre la vida de Jesús, no se puede reconocer ninguna categoría general de contenido o catálogo de ideas que sean propias de ella”. — Ibid., p. 12.

¿Qué libros usó Ellen G. White para componer “El Deseado de Todas las Gentes”?

“Encontramos 10 libros de los cuales Ellen White extrajo 10 o más paralelos literarios por cada capítulo del Deseado de Todas las Gentes. Life of Christ, por William Hanna, encabeza la lista con 321 paralelos. Night Scenes of the Bible y Walks and Homes of Jesus, ambos por Daniel March, aparecen en segundo lugar con 129 oraciones paralelas” (The Desire of Ages Project: the data, Part 1, Ministry, Octubre de 1990, pág. 6).

“Las otras fuentes principales son: De John Harris, The Great Teacher; de Frederick Farrar, The Life of Christ; de George Jones, Life-Science From the Four Gospels; de Alfred Edersheim, The Life and Times of Jesus the Messiah; de J. H. Ingraham, The Prince in the House of David; de Francis Wayland, Salvation by Christ; y de John Cumming, Sabbath Evening Reading on the New Testament; St. John” (The Desire of Ages Project: the data, Part 1, Ministry, Octubre de 1990, pág. 7).

En sus comentarios acerca del descubrimiento de esta apropiación literaria, Donald R. McAdams, presidente del Colegio Adventista del Sudoeste, de Keene, Texas, escribió:

“Ellen White es una parte tan céntrica de la vida de los adventistas del séptimo día que sus palabras penetran en prácticamente toda área de la enseñanza y práctica adventista. . . . El que se considere que sus palabras posiblemente se hayan derivado de otra persona y que no necesariamente sean la autoridad final introduce un elemento de caos en el mismo corazón del adventismo, lo cual hace que todos nos sintamos incómodos.”

EL PASTOR ADVENTISTA WALTER REA Y LA “MENTIRA DE ELLEN G. WHITE”

A continuación reproduciremos parte de la obra “la Mentira de Ellen G. White”, libro escrito por Walter Rea quien fuera pastor adventista por más de tres décadas.

“Casi desde la primera vez que oí hablar de ella, al principio de mi adolescencia, me convertí en devoto de Ellen G. White y de sus escritos. Aprendí a escribir a máquina copiando porciones de su libro Messages to Young People [Mensajes para los Jóvenes]. En la escuela superior y en la universidad, a menudo iba de habitación en habitación en el dormitorio, reuniendo citas de Ellen White de los otros estudiantes para usarlas en mi preparación para convertirme en ministro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Fue por aquellos días que concebí la idea de preparar un comentario Adventista compilando, de los escritos de Ellen White, todas las declaraciones pertenecientes a cada libro de la Biblia, cada doctrina, y cada personaje bíblico.

Al comienzo de mi vida ministerial (que se inició a finales de la década de 1940), mientras trabajaba en mi proyecto (las citas de Ellen White sobre doctrinas bíblicas), por casualidad tropecé con algo interesante en Orlando, Florida, donde yo era pastor de la Kress Memorial Church, llamada así en honor de los doctores Daniel H. y Lauretta E. Kress, renombrados pioneros de la obra médica Adventista. La familia Kress me regaló un antiguo libro de Ellen White, “Sketches from the Life of Paul”, publicado en 1883, pero que nunca fue reimpreso. Cuando un día le mostré este libro a un miembro de iglesia, me dijo que el problema del libro era que se parecía demasiado a otro que no había sido escrito por Ellen White, y que nunca había sido reimpreso a causa de la estrecha similitud entre los dos. Siendo de mente inquisitiva, empecé a investigar.

Más tarde, después de que fui trasladado a California, los miembros de la familia de Wellesley P. Magan fueron miembros de mi congregación. A la muerte de la viuda del padre de Wellesley me regalaron un libro de la biblioteca de la familia Magan – “Elisha the Prophet [Eliseo el profeta]“, escrito por Alfred Edersheim. En la hoja de guarda aparecía la firma de Ellen White. Para entonces, debido a mi constante uso de los libros de Ellen White, me había familiarizado tanto con ellos, que en seguida reconocí la similitud de palabra y de pensamiento al examinar el libro de Edersheim.

Aún más tarde, mientras estudiaba en la Universidad del Sur de California para obtener el grado de Doctor en Filosofía, me sobresalté al tropezarme con una obra de siete tomos sobre la historia del Antiguo Testamento, escrita por el mismo Edersheim. 4. Esta vez encontré, en los tomos uno al cuatro, que los títulos y subtítulos de capítulo, y los encabezados de página de Edersheim, eran paralelos, y muchas veces casi idénticos, a los títulos de capítulo del libro Patriarchs and Prophets (1890) [Patriarcas y Profetas] de Ellen White. Tiempo y estudio mostraron que obviamente la Sra. White había obtenido ayuda liberal de estas obras adicionales de Edersheim. Una investigación ulterior revelaría que Edersheim había escrito también una historia del Nuevo Testamento sobre la vida de Cristo, y que en ésta también había similitudes adicionales con el libro Desire of Ages [El Deseado de Todas las Gentes] de la Sra. White.

… En vista de lo que he observado, experimentado, y aprendido, me ha parecido correcto y necesario registrar para las generaciones futuras los hallazgos de mi estudio actual. Estas generaciones venideras querrán saber la verdad acerca de lo que se ha desenterrado del pasado. Será parte de lo que tendrán en cuenta en su experiencia religiosa y en sus juicios.

Las peores mentiras que se dicen son a menudo las que se dicen en religión, porque se dicen de tal manera que se supone que Dios las respalda y que, por lo tanto, son para nuestro bien.

… El hecho de que Ellen White tomó material prestado (o lo plagió) ha sido documentado y admitido por reconocidos representantes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día a través de los años. Pero la información que revela el alcance de su dependencia literaria fue deliberadamente ocultada a los miembros laicos hasta que investigadores independientes comenzaron a hacer públicos los hechos. Así, a causa de estos descubrimientos, surgen nuevos problemas que no han sido enfrentados todavía por el pueblo Adventista. Por ejemplo:

1. ¿Por qué cambió Ellen a “absolutas” la mayoría de las “especulaciones y suposiciones”, si no todas, de los autores copiados de manera que lo copiado hace ver que ella estaba siempre en la escena de la acción en alguna forma “visionaria”, cuando obviamente no lo estaba?

2. ¿Cómo satisfacen los criterios establecidos para la inspiración los pies de página y los textos bíblicos que ella copió de otros como relleno?

3. ¿Cómo encajan en la ética de su tiempo (o del nuestro) el abuso y el mal uso de material ajeno a gran escala?

4. Por cuanto lo extenso del material copiado asegura que era humanamente imposible que Ellen lo hiciera ella misma, ¿quién más está detrás de todo esto?, ¿quién más se lleva el crédito por su “inspiración”?

5. ¿Con la autoridad de quién estamos tratando ahora?

… Los adventistas no fueron los primeros en construir un sistema de mentira religiosa, pero tuvieron más éxito que algunos otros. El mercado con el que comenzaron era pequeño y disperso, pero con la ayuda de Ellen, habría de crecer y consolidarse. James White era una especie de maestro, y conocía el poder de la prensa – especialmente el poder de la prensa controlada, y cuánto mejor era dejar que Dios la controlara. Sólo había que convencer a los lectores de que Dios estaba escribiendo lo que ellos estaban leyendo (dándole así autoridad) y de que Dios no estaba en lo que se les decía que no leyeran. No era una mala idea para un grupo de principiantes. Funcionó, y ha estado funcionando, desde entonces – hasta tiempos recientes, cuando algunas personas tuvieron el valor de bajarse del tren e ir a la parte de atrás para ver qué era lo que hacía moverse a la cosa.

Esto en cuanto al sistema. Ahora, ¿cómo construirlo? ¿Quién habría de escribir en nombre de Dios? Ciertamente James no. Su incursión en la escritura habría de incluir sólo cuatro libros, todos ellos copiados en su mayor parte de los de alguna otra persona. Ellen, que sólo tenía una educación de tercer grado, no había escrito nada notable todavía. No era una combinación muy comerciable en una época en que la educación estaba comenzando a hacerse popular. En otra ocasión y en otro lugar, quizás. Pero, gradualmente, vino el experimento que lo hacía funcionar todo, la expresión máxima del genio. ¿Por qué no robárselo todo, en el nombre de Dios?

Ellen habría de comenzar a tomar material ajeno lentamente. A finales de 1844 (después de la “Gran Decepción”), los señores Hazen Foss y William E. Foy (predicadores fanáticos del movimiento Millerista) intentaron salvar a la Iglesia inventando una serie “visiones” que “explicarían porque no vino Cristo”. Foss dijo que, en Septiembre de 1844, había recibido una visión de que el pueblo del advenimiento, con sus pruebas y persecuciones, estaba en camino hacia la Ciudad de Dios. Se le dijo que, si rehusaba transmitir el mensaje a otros, le sería dado al más débil de los hijos de Dios. ¿Y quién era más débil que Ellen?

…En 1844, Ellen G. White todavía tenía problemas. Su confusión emocional y física se agravó por el desengaño causado por el impulso de Miller hacia la eternidad. Con algunas dudas a causa de su edad y su falta de experiencia, ella tomó la antorcha de las manos caídas de Foy y de Foss y se lanzó en su primera visión. Esta fue casi una copia al carbón de las visiones que Foy y Foss afirmaban que Dios les había dado, y era tan fiel al original que garantizaba el éxito futuro de uno de los casos más notables de “préstamos” literarios que el mundo jamás haya visto.”

EXAMINANDO LA INVESTIGACIÓN DE WALTER REA

El señor Walter Rea hizo un trabajo notable, sin embargo, ha habido algunas cosas que lamentablemente, debido a su escaso conocimiento de sociedades y organizaciones secretas, no ha podidido comprender.

Por ejemplo, la conclusión de la investigación de Walter Rea es que un grupo de personas (Ellen, James y otros líderes adventistas) se confabularon improvisadamente para engañar a la gente.

Es evidente que el que piensa así no sabe nada de organizaciones secretas satanistas. Si la cosa fuera así (tal como concluye Walter rea), la Iglesia Adventista, los Testigos de Jehová, etc. hubieran desaparecido hace mucho tiempo.

Habría sido muy fácil acabar con el engaño si este sólo hubiese sido la obra de un grupo de personas desesperadas por no quedar mal luego de la “Gran Decepción” de 1844. Pero no, no es así.

Es Lucifer, el “Padre de la Mentira”, el “Gran Engañador”, el “Hechicero de Hechiceros” quien, con la ayuda de algunos de sus siervos, ha permitido que este engaño perdure hasta el día de hoy.

ELLEN G. WHITE Y SU CONOCIMIENTO DE SÍMBOLOS Y SEÑAS OCULTISTAS

Los Adventistas han negado categóricamente que Ellen G. White fuese Masón. Ellos dicen la verdad. Ellen G. White no fue Masón.

Sin embargo, Ellen G. White (al igual que Charles Taze Russell) si conocía los símbolos y saludos de los niveles más altos de la masonería.

En 1892, el tesorero de la Casa Editora Adventista era el señor Faulkhead.

Además de ser adventista, Faulkhead también tenía altas posiciones en muchas organizaciones secretas masonicas (Faulkhead era un respetado francmasón). Cuando Ellen G. White visitó a Faulkhead, en Australia, ella se identificó con lo que él describió como “la seña del nivel más elevado de la masonería”.

El desconcierto de Faulkhead fue grande, pues él sabía perfectamente que Ellen no podía ser masón.

Faulkhead habló con un pastor llamado Daniells sobre el asunto. Ellen tuvo entonces que explicar lo ocurrido. No hubo mejor forma de hacerlo que darle el crédito a Dios:

“Le repetí las palabras habladas por mi guía [un ángel] con referencia a estas asociaciones. Reproduje cierto movimiento que fue hecho por mi guía, y le dije: “No puedo relatarle todo lo que se me dijo”. Entonces el Hno. Faulkhead le dijo al pastor Daniells y a otros que yo había hecho la señal particular conocida solamente por los masones de la orden más elevada, en la cual él acababa de entrar. Él dijo que yo no conocía la señal, y que no me daba cuenta de que yo se la estaba dando. Esto fue una evidencia especial para él de que el Señor estaba obrando por medio de mí para salvar su alma” (Carta 46, 1892, “Mensajes Selectos”, Tomo III, P.94, Ellen G. de White.)

ELLEN G. WHITE Y “EL GRAN ARQUITECTO”

Ellen G. White no era masón. Sin embargo, ella hace un uso abundante de terminología que sólo se utiliza en círculos masónicos u ocultistas.

La expresión “El Gran Arquitecto”, “El Gran Constructor”, “El Arquitecto Divino”, etc. son usados por los masones en sus lógias para referirse al ser supremo. Los participantes (que pueden pertenecer a cualquier religión que crea en un ser supremo) pueden asumir que este “Gran Arquitecto” es Dios, Jesucristo, Ala, etc.

Esta misma expresión, “El Gran Arquitecto”, es utilizada por los satanistas generacionales para referirse al adversario de Dios. De hecho, esta interpretación de la frase “El Gran Arquitecto” (como “Lucifer”) es una de las formas de reconer a las lógias masónicas que han caido en poder de los iluminati, pues, ese es uno de los “secretos” que se da a conocer en los niveles más elevados de dichas lógias satanistas.

Veamos algunos ejemplos del uso que hace Ellen G. White de esta expresión:

Él se deleitaba en meditar sobre la gran obra de la creación, y en adorar el poder del “Divino Arquitecto“. (La Vida Santificada [1889], página 72, párrafo 1).

Él era firme, tal como una roca, ante el deber, dirigiendo el trabajo de aquella singular construcción, bajo la guía del “Arquitecto Divino“. (Las Señales de los Tiempos, Febrero 27, 1879, párrafo 11)

El “Arquitecto Angélical” ha traído su vara de medir dorada desde los cielos, para que cada piedra pueda ser labrada y encuadrada por la divina medida“. (En los Lugares Celestiales [1967], página 281, párrafo 4)

El “Gran Arquitecto” ha formado y moldeado las escenas de la naturaleza para que puedan tener una interconexión en el carácter moral e intelectual del hombre” (Our High Calling, página 252, párrafo 2)

Dios, el “Gran Arquitecto“, ha construido estas elevadas montañas, y su influencia sobre el clima es una bendición para nuestro mundo” (Our High Calling [1961], página 253, párrafo 4)

DE SOCIEDADES Y PACTOS SECRETOS

ILUMINATIS Y ADVENTISTAS

Estandarte del Vaticano, colocado por un representante de la Santa Sede en el escenario de la sesión de la Conferencia General de 1995 de la Iglesia Adventista del Séptimo día en Utrecht, Países Bajos.

Emblema oficial del Vaticano.

¿Por qué el estandarte del Vaticano aparece en el escenario de la sesión de la Conferencia General de 1995 de la Iglesia Adventista del Séptimo día en Utrecht, Países Bajos? ¿Por qué los líderes principales de la Iglesia Adventista permiten que el estandarte del Vaticano (con su escudo de armas) hondee en el estrado de la sesión de la Conferencia General de 1995? ¿Bajo que criterio se permite que el escudo de armas del Vaticano se muestre junto al Logo de la Iglesia Adventista?

LOS ILLUMINATI

Mucho de lo que se ha dicho, o escrito, respecto de los Iluminati es falso. Los Iluminati son, en esencia, una creación de la cúpula más alta del clero católico.

Unos pocos detalles nos permitirán ver la verdad escondida en medio de las sombras. La historia de los iluminati comienza en la Universidad de Ingolstadt en Bavaria. Esta universidad era una institución jesuita. El señor Adam Weishaupt era catedrático del “Canon Law” (Ley Canónica) en ese lugar.

¿Quién era Adan Weishaupt?

Weishaupt era un sacerdote jesuita que estuvo involucrado en el “iluminismo” o mágia. Este sacerdote fundó la Orden de los Iluminati el 1 de mayo de 1776.

Weishaupt no creó a los satanistas (los satanistas generacionales preceden en muchos siglos a Adan Weishaupt). Lo que él hizo fue reunir a representantes de las familias satanistas más importantes que existían (y con las que él pudo contactar) en su época, y formó (bajo la tutela de los hechiceros jesuitas) una orden que tendría como objetivo la creación de un Nuevo Orden Mundial.

EL ESPÍRITU DE MENTIRA DENTRO DE LA IGLESIA ADVENTISTA

Ellen G. White no era una profetiza de Dios. Ellen G. White en realidad era una mujer que fue guiada por un “Espíritu de Mentira”. Este “Espíritu de Mentira” (al que Ellen llama “mi guía”) es el que dirigió el establecimiento de las bases doctrinales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

¿Más pruebas?

En 1846 la Sra. White tuvo una “visión” del sistema solar. La señora Truesdail, una adventista dedicada y sincera, estuvo presente en la visión. Ella describe cómo la Sra. White vio a “gente grande y majestuosa” viviendo tanto en Júpiter como en Saturno:

El estado de salud de la hermana White era muy delicado, y mientras se ofrecían oraciones en su nombre, el Espíritu de Dios descendió sobre nosotros. Pronto notamos que ella era insensible a las cosas terrenales. Esta era su primera visión del mundo planetario. Después de contar en voz alta las lunas de Júpiter, y poco después las de Saturno, dio una bella descripción de los anillos de este último. Luego dijo: “Los habitantes [de estos planetas] son gente alta y majestuosa, por lo que, a diferencia de los habitantes de la tierra, el pecado nunca ha entrado aquí“. (Tomado de la carta de la señora Truesdail del 27 de enero de 1891. La carta fue publicada en el J.N. Loughborough’s “The Great Second Advent Movement, páginas 260-261)

Jupiter, quinto planeta del sistema solar. Ellen G. White dijo que este planeta estaba habitado porpersonas de gran tamaño.

¿Es esto cierto? ¿Hay personas altas y majestuosas que viven en Júpiter y/o Saturno? Esto puede haber sonado plausible, en 1846, pero ahora, con todo lo que sabemos acerca de estos planetas, resulta bastante absurdo. Las condiciones en ambos planetas son muy inhóspitas para la vida tal como la conocemos:

1. Estos planetas no tienen superficie sólida como la Tierra. Las superficie consiste enteramente de un mar de hidrógeno líquido de cientos de kilómetros de profundidad.
2. La presión atmosférica es millones de veces mayor que la terrestre. La presión es lo suficientemente fuerte para aplastar los metales más duros.
3. Numerosas sondas espaciales han examinado estos planetas usando tecnología avanzada y no han detectado ningún signo de vida. Ninguna planta. Ningún animal. Mucho menos personas altas. Nada más que el hidrógeno, helio y demás gases.

¿Cuantas Lunas tienen Júpiter y Saturno?

En 1847, James y Elllen White publicaron un folleto en el que se anunciaba que Ellen había visto una visión de los planetas de nuestro sistema solar:

En nuestra conferencia en Topsham, Maine, el pasado noviembre, Ellen tuvo una visión de las obras de Dios. Ella fue guiada a los planetas Júpiter, Saturno, y creo que uno más. Después de la visión, ella pudo dar una descripción clara de sus lunas, etc Es bien sabido, que Ellen no sabía nada de astronomía, y no podía responder a una pregunta en relación a los planetas, antes de que tuviera esta visión“. (James White, A Word to the Little Flock [“Una Palabra para el Pequeño Rebaño”, página 22)

Nótese que en la cita anterior James dice la Ellen White dio una descripción “clara” de sus lunas. La descripción fue tan clara que incluía el número exacto de las lunas de Júpiter. A continuación veamos como el pionero J.N. Loughborough describe la visión:

Una noche, en la conferencia antes mencionada, en la casa del señor Curtiss y en presencia del Elder Bates, quién estaba todavía indeciso con respecto a estas manifestaciones, la Sra. White, en medio de su visión, comenzó a hablar de las estrellas, dando una brillante descripción de cinturones de color de rosa teñida que ella veía en la superficie de un planeta, y agregó: “Veo cuatro lunas”. –“Ah”,-dijo el Elder Bates, “ella está viendo Júpiter!” Luego, como si viaja por el espacio, Ellen comenzó con a describir los cinturones y anillos, y dijo: ‘Veo siete lunas”. Elder Bates exclamó: “Ella está describiendo Saturno”. A continuación dijo: ‘Veo seis lunas”, y de inmediato comenzó una descripción de los “cielo abiertos”, ‘con su gloria“. (J.N. Loughborough, Great Second Advent Movement, página 258, véase también James White, A Word to the Little Flock, página 22)

Pocos años después, los astrónomos descubrirían una luna más en Saturno. Es por ello que en el libro “Rise and Progress”, se dice que Ellen vió ocho (y no siete) lunas. En años recientes, los astronomos han descubierto más lunas en Júpiter y Saturno.

Esto muestra, de manera clara, cómo las visiones de la Sra. White fueron modificadas más tarde por otros.

Los editores adventistas alteraron (en el libro Rise and Progress) la visión de Ellen para que dicha revelación no entrara en conflicto con los hechos científicos.

La señora White dice que vió gente “alta y magestuosa” viviendo tanto en Jupiter como en Saturno. Pero ¿qué fue lo que no pudo ver?:

• Ella no pudo ver al menos 59 de las lunas de Júpiter
• Ella no pudo ver al menos 49 de las lunas de Saturno
• Ella no pudo ver que no es posible la vida en estos planetas

Cuando la señora White tuvo su “visión” en 1846 era de conocimiento común que Júpiter tenía cuatro lunas. La quinta no fue descubierta sino hasta 1892. En 1846, se pensaba que Saturno tenía siete lunas. La octava luna se descubrió poco después, en 1848.

Después del descubrimiento, un relato de la “visión” fue modificada para que dijese “ocho” en lugar de “siete”.

¡Imagínese si la Sra. White le hubiese dicho a Bates que Júpiter tenía 63 lunas! Su don profético habría sido probado de modo irrefutable para todas las generaciones futuras. Por desgracia, perdió esta gran oportunidad.

Esta es la posible apariencia, según la descripción dada por Ellen G. White, de los habitantes de Jupiter y Saturno.

¿CUAL FUE EL PROPÓSITO REAL DE LA VISIÓN?

A principios de 1846, los White estaban en problemas. Estaban sin dinero. Muchos veían las visiones de Ellen White con escepticismo. Lo que necesitaban más que nada era un rico e influyente amigo que creyera que ellos. Afortunadamente para los White, ellos fueron capaces de localizar a dicho hombre – Joseph Bates. En la primavera de 1846, los White se reunieron con este capitán de barco jubilado. Había un gran problema, sin embargo. Aunque Bates era de avanzada edad, su mente aún estaba lo suficientemente afilada para dudar de visiones de la Sra. White. Los White trataron de ganárselo, pero tuvieron poco éxito. Pero en noviembre, todo eso cambió. En una pequeña reunión con Bates y algunos otros creyentes acérrimos, la Sra. White tuvo una visión especial sobre astronomía, que “casualmente” resultó ser el tema favorito de Joseph Bates.

Conforme Ellen entraba en trance, el señor Bates estaba sin duda fascinado viendo a la mujer de 19 años de edad, hacer movimientos como si estuviera volando por el espacio. Tal como Bates escuchaba, Ellen describió diferentes detalles del Sistema Solar y la denominada “puerta de Orión”. Bates había observado la brecha muchos años antes, a bordo de un buque en el hemisferio sur. Orion era entonces un tema de gran interés debido a las recientes observaciones telescópicas de William Parsons, Tercer Conde de Rosse. Pocos meses antes Bates había publicado un artículo, “Los cielos de apertura”, sobre los descubrimientos de Rosse, pero Ellen le aseguró a Bates que ella no tenía conocimientos previos de astronomía (Ronald L. Numbers, Ph.D., Prophetess of Health, p. 15).

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