AMIGO TESTIGO DE JEHOVÁ: VEA USTED ESTE VÍDEO Y DEJARÁ AUTOMÁTICAMENTE DE SER UN MIEMBRO DE ESTA ORGANIZACIÓN

J.F. Rutherford (arriba) y Charles T. Russell (abajo): ¡Verdaderos enemigos intimos!

Foto: Lavasori

En este video usted se enterará de la supuesta “alta calidad” de todos aquellos alimentos espirituales que el supuesto Siervo fiel y prudente estuvo suministrando a los domésticos en 1918, y que motivó– según alegaban los TJ–  que Jesús los aprobara como fieles y veraces. Además, por este motivo— según alegaban los TJ— Jesús los “escogió” al siguiente año, en 1919, como su único esclavo fiel y discreto para encargarles definitivamente de todos sus bienes para anunciar las Buenas Nuevas del Reino a las naciones (Mateo 24:14). ¿Pero qué es lo que ha pasado con todas aquellas verdades que supuestamente el Señor aprobó en 1918?¡¡¡Se han hecho humo!!!

 

HEMOS ENCONTRADO EL MONSTRUO…Y ES NOSOTROS MISMOS

La organización WTBTS (WATCHTOWER) ha tratado, con éxito parcial, de crear una burbuja hermética para evitar que la influencia del “mundo” (“mundo” se define como toda aquella idea o concepto que no esté en perfecta armonía con lo que ellos dicen creer o se suscriben a, hoy.) entre en la congregación.

Cuando al principio de la década de los 80 del siglo pasado surgió un movimiento “apostata” en la zona de Nueva York, dentro del mismo vientre de la “bestia”, yo me encontré con algunos de los protagonistas de este drama. Conocía muy de cerca de miembros de la rebelión, como Cristóbal Sánchez y René Vázquez  al igual que al personaje que llevó el chisme a la central mundial, el cubano Humberto Godínez. Cuando este último escuchó comentarios hechos en una cena privada en su casa relacionados a interpretaciones divergentes a las de la WTBTS, se alarmó, abrió la boca y desató una ola inquisitiva que resultó en el atropello de muchos que por décadas habían dejado el pellejo por la organización e incluso habían experimentado persecución.

Todo el pedigrí de estos hombres y mujeres  fue desestimado en  nombre de “la limpieza de la congregación.” En realidad fue en nombre del control y el poder. Todo grupo donde el hermetismo reina tiende a crear una atmósfera viciada donde unos pocos, si no uno, es cacique del colectivo y “cocinándose en su propio jugo” infectan a todos con ideas netamente humanas.

Al no dejar la puerta entre abierta a otras posibilidades, se justifican asimismo y desarrollan una percepción propia exclusivista que les separa de otros de forma radical. Cabe notar que el cristianismo, por definición es exclusivo, a partir de las palabras de su fundador cuando dijo que él era “el camino, la verdad y la vida’ y que ‘nadie llega al Padre sino a través de él.’ Solo Jesús podía pronunciar palabras como esas. De ahí en adelante se ha desarrollado una miríada de interpretaciones que dictan las características de ese ‘único camino.’

La comunidad cristiana a partir del pentecostés era y es formada por miembros de una misma familia bajo una sola adopción sobre una misma base. Es apropiado, aun mandatorio, que se cuide de su pureza para ser presentada al novio, Jesús, cual virgen casta y sin mácula. Ese esfuerzo por el colectivo, sin embargo, no siempre logra su objetivo porque los constituyentes, aun si logran mantener los inconversos fuera  del círculo de los convertidos, les es imposible evitar todo ataque originado en el interior.

Las cartas paulinas dan testimonio de este hecho, particularmente la carta a los Gálatas, donde Pablo nos relata como “falsos hermanos” entraron a “espiar su libertad en Cristo” y para neutralizar esta influencia, fue enviado a Jerusalén, donde nuestros hermanaos estaban “cocinándose en su propio jugo” y parece que una mayoría de ellos todavía veía el cristianismo desde una óptica netamente judía, inclusive Pedro.

Junto con el obstáculo de la imperfección humana estaba el asunto de la madurez. En un grupo al cual se añaden miembros de forma regular y cuyo objetivo es el crecimiento espiritual presupone que no todos los constituyentes están en el mismo nivel de desarrollo. No es lo mismo que, por ejemplo, una asociación de arquitectos, donde se presupone que sus miembros todos son arquitectos egresados de una institución de enseñanza superior y quienes en ese sentido están en el mismo nivel. El escritor de la carta a los Hebreos hace referencia a este hecho ineludible y se lamenta que muchos cristianos no estén experimentando el crecimiento a la madurez. Estas diferencias son palpables a través del NT y también es así hoy.

Aunque use a la WTBTS como ejemplo al principio, es importante reconocer que ellos no monopolizan el concepto de represión colectiva. Todo grupo religioso que no permite la libertad de expresión y libre intercambio de ideas cae en la categoría indeseable de lo que comúnmente se denomina de forma despectiva como “secta.”

En marzo del corriente visite la República Dominicana y como es mi costumbre cuando viajé y haciendo uso de la visa diplomática que me otorga Cristo, visité una iglesia de corte pentecostal radical donde me recibieron de forma muy amorosa en la cual me sentí muy bienvenido. De hecho, ese día celebraban Santa Cena y participé de la comunión con ellos. El predicador trató el tema del la relación conyugal con el típico entusiasmo característicos de los pentecostales. Nadie me interrogó para determinar si podía entrar o si era converso o no. Las puertas estaban abiertas, así que entré.

Esta misma semana me enteré que esta iglesia, el Pastor fundador cedió el pulpito a una miembro de muchos años, doctora en psicología, y esta aprovechó la oportunidad para lanzar una crítica despiadada del hombre que lleva más de 50 años trabajando en esta comunidad y que ha recibido citaciones del ayuntamiento por su labor en prevenir y contrarrestar la delincuencia juvenil. Este incidente muestra que es más fácil ver y contrarrestar los peligros externos que los internos y que los ‘enemigos del hombre suelen estar en su propia casa.’

Por las razones expuestas creo que la congregación de Dios es una familia que no necesariamente disfruta de armonía total y perseguir esta por cualquier medio (represión, intimidación, etc.) es más contraproducente que permitir la libertad que acompaña a los que son guiados por el Espíritu de Dios. Tal como el mismo espíritu guió a Pablo a Jerusalén, nosotros, cuando somos movidos por la misma fuente, podemos hablar una palabra sazonada con sal para sanar, emendar y consolar a la familia de Dios esparcida en congregaciones de características diversas, pero que se esfuerzan sinceramente por ser encontrados puros y sin mancha en el día del Señor.

Un saludo.

Alfonso Orellana

LA “PREEXISTENCIA” DE JESUCRISTO

Varios pasajes bíblicos parecen implicar que Jesucristo existió en alguna forma en el cielo antes de aparecer aquí en la tierra. La mayoría de estos pasajes se encuentran en el Evangelio de Juan. Por ejemplo: 

“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” (Juan 6:38)

¿”Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?” (Juan 6:62)

“De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.” (Juan 8:58)

“Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.” (Juan 17:5)  

Se argumenta que estas afirmaciones son claras y debemos aceptar la enseñanza bíblica de que Jesús vivió anteriormente en el cielo. Es cierto que los pasajes son claros, pero eso no significa necesariamente que debemos tomarlos en sentido literal. Hay otros pasajes bíblicos que son tan claros como estos, y sin embargo no los tomamos en sentido literal, aunque frecuentemente las personas que oyeron las palabras no sabían inicialmente cómo tomarlas. Muchos de estos pasajes también se encuentran en el Evangelio de Juan. Por ejemplo:  

“Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?” (Juan 2:19-20)  

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?” (Juan 3:3-4)  

“Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.” (Juan 4:13-15)  

“Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.” (Juan 4:34)  

“Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.” (Juan 6:50)  

“Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti…” (Mateo 18:9)

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” (Lucas 9:23)  

“Con Cristo estoy juntamente crucificado…” (Gálatas 2:20)  

De la misma manera que no tomamos las anteriores afirmaciones en sentido literal, tampoco debemos tomar en sentido literal las afirmaciones de que Jesús vivió en el cielo antes de nacer en la tierra. En primer lugar, la Biblia afirma que Jesús es un hombre (ver Isaías 53:3, Juan 1:30, Juan 8:40, Hechos 2:22, Hechos 17:31, Romanos 5:15, 1 Corintios 15:21, 1 Corintios 15:47). Los hombres y mujeres comenzamos nuestra existencia cuando nacemos. En el caso de Jesús, Mateo y Lucas nos informan que María la madre de Jesús concibió por el poder del Espíritu de Dios, y Mateo nos habla del momento en que “Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes” (Mateo 2:1). Si Jesús no nació en forma real y normal en ese momento, ¿en qué sentido puede ser hijo de Abraham y de David, o incluso de María? Lucas nos dice que el niño Jesús “crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.” (Lucas 2:52) ¿Cómo puede haber crecido en sabiduría si antes de nacer ya era un ser celestial dotado de toda sabiduría? Y si Jesús abandonó toda su sabiduría y conocimiento anterior para nacer en la tierra como hombre, ¿cómo pudo seguir siendo la misma persona? ya que la esencia de cualquier persona es la totalidad de las experiencias y sabiduría adquirida en el transcurso de su vida. También el autor de la Epístola a los Hebreos dice que Jesús fue perfeccionado y aprendió la obediencia por medio de sus experiencias aquí en la tierra (Hebreos 2:10, 5:8), pero ¿cómo puede haberse perfeccionado aquí si antes de nacer ya era un perfecto y poderoso ser celestial?  

Existía entre los judíos la idea de que un buen maestro “venía de Dios,” pero no en el sentido de haber vivido en los cielos con Dios antes de nacer. Por ejemplo, en Juan 3:2 Nicodemo le dice a Jesús: “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.” Sin embargo, no hay evidencia de que Nicodemo creyera que había existido literalmente en los cielos antes de nacer.

Si la Biblia aparentemente insinúa que Jesús vino del cielo, dice lo mismo acerca de otros hombres. Por ejemplo, Juan 13:3 dice que Jesús “había salido de Dios,” y en Juan 16:28 Jesús dice “Salí del Padre, y he venido al mundo.” Estas palabras son tomadas comúnmente como evidencia de la preexistencia de Jesús en el cielo, pero Juan 1:6 dice: “Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.” La frase afirma literalmente que Juan vino de la presencia de Dios, al igual que Jesús, pero nadie sostiene que Juan haya preexistido en el cielo.  

Otro caso más claro aún es el del profeta Jeremías. En Jeremías 1:5 la palabra de Jehová vino al profeta diciendo, “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te dí por profeta a las naciones.” Estas palabras, tomadas literalmente, implican que Jeremías existía antes de nacer, pero nadie las toma en ese sentido. Significan que antes que el profeta naciera, Jehová ya sabía cómo sería y ya había decidido que cuando naciera lo nombraría como profeta a las naciones. Antes de nacer, Jeremías existía solamente en la mente y en el plan de Dios, quien conoce todas las cosas antes que existan. De la misma forma, Dios dice en Isaías 51:2 que “cuando [Abraham] no era más que uno solo lo llamé, lo bendije y lo multipliqué.” Como ya había decidido que Abraham tendría una descendencia numerosa, habló de aquello como si ya fuera una realidad desde que lo decidió (ver también Isaías 46:10, 49:1-3, Romanos 4:17). El salmista dice: “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas” (Salmos 139:16). Incluso en la esfera puramente humana, cuando un arquitecto se propone construir un edificio, primero hace una maqueta, y posiblemente la presenta diciendo: “Este es el edificio X,” cuando todavía no es más que un proyecto.  

El Nuevo Testamento dice que Dios escogió a los creyentes cristianos antes que nacieran, hablando como si ya existieran. En Efesios 1:4 Pablo dice que Dios “nos escogió en él [Cristo] antes de la fundación del mundo,” lo que implica que si Cristo existía en aquel entonces, también existían las demás personas que iban a creer en él. En realidad, Pablo está hablando de la predestinación, el hecho de que Dios conoce de antemano quiénes van a nacer y qué papel harán en su plan y propósito. Unos versículos más adelante, en Efesios 1:11, el apóstol dice en forma explícita: “En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.” También dice en Romanos 8:29-30: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” Dirigiéndose a Timoteo, Pablo habla de la “gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos” (2 Timoteo 1:9), como si todos los creyentes ya existieran en aquel entonces. De la misma forma el apóstol Pedro explica las alusiones a la supuesta “preexistencia” de Jesucristo diciendo que fue “ya destinado antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros” (2 Pedro 1:20).  

En lo que se refiere a la “gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese” (Juan 17:5), es obvio que Jesús no pudo haber gozado de esa gloria aunque realmente existiera en aquel entonces, puesto que las Escrituras enfatizan que sólo se hizo merecedor de esa gloria al completar en la cruz su victoria sobre el pecado. El escritor a los Hebreos dice:

“Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.” (Hebreos 2:9)  

En Hechos 3:13, refiriéndose a la resurrección y ascensión de Jesús al cielo, Pedro dice:

“El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.”  

En su primera epístola, Pedro dice que Dios “resucitó [a Jesús] de los muertos y le ha dado gloria…” (1 Pedro 1:21).

Jesús mismo, hablando a dos discípulos en el camino a Emaús, enfatiza que su glorificación era posterior a sus sufrimientos, diciendo:

“¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” (Lucas 24:26; ver también Juan 7:39, Juan 12:16)

Los anteriores pasajes demuestran que Jesús no pudo haber gozado literalmente de gloria antes de su nacimiento, porque solamente podía recibirla después de haber terminado su ministerio en forma exitosa. Tanto la existencia de Jesús antes que el mundo fuese, como su glorificación, solamente pudieron haber existido en forma anticipada en la mente y propósito de Dios. Este propósito fue a menudo revelado por medio de los profetas. Hablando de lo que le iba a acontecer, el Señor dice, “A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él…” (Mateo 26:24). Los pasajes que son citados para apoyar la idea de la supuesta “preexistencia” de Jesucristo no indican que realmente viviera en el cielo antes de nacer. Simplemente enfatizan en lenguaje figurado el hecho de que la aparición del Señor Jesús en la tierra no fue una cosa fortuita sino un acontecimiento que fue determinado y autorizado por su Padre celestial desde antes de la creación del mundo.  

James Hunter

¿ES JESUCRISTO EL PRIMER COMUNISTA DEL MUNDO?

¿Comunismo Cristiano?

Según Wikepedia El Comunismo[2] , entendido como movimiento político, es una organización de partido que ha adoptado desde el siglo XIX la doctrina marxista, y cuyo principal objetivo es el establecimiento de una sociedad sin clases sociales[1] en un proceso continuo de dos etapas: la primera es un orden socialista (o “primera fase del comunismo”) que supera los antagonismos de clase mediante la supresión de la propiedad privada de los medios de producción mediante su traspaso provisional al Estado bajo el control de la clase obrera no poseedora o proletaria; la segunda es la construcción de un orden propiamente comunista en el cual se suprime toda forma de propiedad privada y se hace posible la abolición del Estado al ir asumiendo las clases trabajadoras todas sus funciones económicas y militares, así como termina aboliéndose a sí misma la propia clase proletaria al finalizar la necesidad económica de una organización político-estatal de luchas de clases: el trabajo asalariado y la distribución por productividad, ambos remanentes de la sociedad burguesa que le dio origen.

Así que en el comunismo la propiedad privada es abolida totalmente, y todo revierte finalmente bajo el control de la clase obrera no poseedora o proletaria. Sin embargo, creemos que toda forma de totalitarismo es incompatible con los principios cristianos, y de hecho, no hay forma de justificarlo con las mismas Escrituras. Así que hablar de Comunismo cristiano resulta incongruente e incompatible con el pensamiento cristiano auténtico.

Las Escrituras y el Totalitarismo

Si leemos 1 Reyes 21  encontraremos un hecho del rey Acab, rey de Samaria, quien quiso adquirir unos lotes circundantes con su propiedad. El dueño rehúsa venderle, y los emisarios del rey terminan arrebatándole a través de maniobras turbias que terminan con su vida. Y como era de esperarse, Yahweh castiga duramente al rey impío Acab por haber pretendido usurpar la propiedad privada de un súbdito suyo cuyo derecho prevalece sobre la autoridad temporal del monarca.

Este es un ejemplo claro de cómo ve el Señor el atropello, así sea de un monarca que gobierna un país, para apoderarse de una propiedad privada de otro. Este caso nos deja entender que Dios no es un Dios que está en contra de la propiedad privada, sino que más bien la defiende.

En 1 Samuel 8, encontramos otro relato interesante sobre los peligros de un gobierno totalitario. Aquí leemos que el mismo pueblo judío le exige a Samuel que les conceda optar por un Rey como las otras naciones, sin la intermediación de Jueces. El fundamento de Samuel es una advertencia sobre los peligros que conlleva el otorgar poderes absolutos a un rey, y la poderosa tentación que tendría éste de pretender disponer de los bienes de sus vasallos para sus empresas políticas, lo cual podría derivar en una cruel tiranía.

En 2 Samuel leemos que el famoso rey David es castigado por Dios porque abusó de su poder político absoluto para hacer morir a Urías, el hitita, y apoderarse así de su mujer, Betsabé, y casarse con ella. De hecho la analogía que emplea el profeta Natán es interesante, pues nos habla de un hombre que roba la oveja de otro, refiriéndose al rey David, quien obviamente había tomado la esposa ajena (de Urías, su general) . Por esta maldad él pagaría caro su pecado con la pérdida del hijo concebido con ella.

Si uno lee Exodo 22-3 nos enteraremos de que Dios ordena que quien roba o daña la propiedad del prójimo, éste deberá restituirle inmediatamente lo robado, que es una de las demandas actuales de la teoría liberal en el terreno de la justicia.

En Romanos 13, Jueces 9, Lucas 19, y en varios capítulos del Deuteronomio etc., descubriremos mandatos y relatos absolutamente compatibles con el capitalista moderno. Debido a esto los totalitarios socialistas, valga la redundancia, no pueden justificar sus atropellos en ningún principio cristiano, a pesar de las estúpidas connivencias de algunos sectores de la jerarquía católica. En buena cuenta, Jesús, a pesar de lo que digan intelectuales marxistas de la talla de Hugo Chávez, no pudo ser jamás ni socialista ni revolucionario, pues entonces hubiera traicionado todas las enseñanzas de su padre al pueblo judío, del que él mismo procedía.

La Propiedad privada dentro de la comunidad Cristiana primitiva

Es cierto que al comienzo de la iglesia, coyunturalmente  hablando, las cosas eran comunes en la comunidad cristiana, pero esto no implicaba que la propiedad privada era antagónica o incompatible con los preceptos de Cristo (Hechos 2:45).  Sería absurdo que Juan le desee a Gayo prosperidad en TODAS LAS COSAS y sostener que la Biblia está en contra del capitalismo y la propiedad privada (3 Juan 2). La Escrituras nos hablan de la casa propia de Pedro, la casa propia de Filemón, la casa de Zaqueo, la tumba de José de Arimatea,  y aun Jesús dice que su Padre tiene su mansión propia y sus negocios (Juan 14:2,3;Lc. 2:49). Por tanto podemos decir que nuestro Creador es un Dios de negocios, y también Su Hijo, y sus seguidores (Lc. 19:13).

Jesús en Lucas 19:11-27 nos habla de la Parábola del hombre noble que encargó a sus servidores un capital para que lo trabajaran y lo multiplicaran. Esto difícilmente podría ser interpretado como una condena al capitalismo por parte de nuestro Señor.

A los Tesalonicenses el Apóstol Pablo les dice: “ocuparos en vuestros negocios” (1 Tes 4:11). Esto me sugiere que los cristianos primitivos tenían negocios y propiedades en las que se ocupan, ya sea como agricultores, alfareros, carpinteros, pesqueros, mineros, etc. Me imagino a Job con sus riquezas multiplicadas, a Pedro con su bote propio de pesca, o a José, esposo de María, con su carpintería propia, y exhibiendo muebles hechos a mano, o a algún otro fiel creyente labrando su parcela y vendiendo sus frutos en el mercado de la ciudad, todos ellos dueños de sus medios de producción.

La propiedad privada en el milenio

En el Milenio el redimido se sentará debajo de su vid y debajo de su higuera. Esto nos sugiere que la propiedad privada seguirá siendo una realidad en la era venidera de la justicia, la era del reinado de Cristo (Miq. 4:4; Zac. 3:10).

Así que no nos dejemos engañar como simplones cuando alguien aparece por allí para decirnos que Jesús fue el primer comunista del mundo. No sería sorpresa que mañana aparezca  otro iluso para decirnos  que Jesús fue el primer Hippie del mundo… ¡o qué se yo!

Apologista

www.apologista.blogdiario.com

www.elevangeliodelreino.org

www.yeshuahamashiaj.org

www.retornoalparaiso.blogspot.com

 

BIBLIA Y CIENCIA

Biblia y Ciencia Menú
1. El Sorprendente cuerpo Humano (Fue diseñado) 11. El Milagro del ojo humano.
2. El Universo 12. La coagulación de la sangre
3. Evidencia de diseño en el universo 13. El motor eléctrico vivo
4. EL Evangelio según la creación 14. La Evidencia de Dios en la Astronomía
5. ¿Despilfarro o propósito en el universo? 15. La Evidencia de Dios en la Física
6. Biblia antes de la ciencia 16. La Evidencia de Dios en la Bioquímica
7. ADN pone en jaque a la evolución 17. La Evidencia de Dios en la Información Biológica
8. Información que se encuentra el al ADN 18. Información científica consistente con la Biblia.
9. Fraude en la datación de los Neandertales  
10. El ADN hace que un profesor renuncie al ateismo  

 

Tomado del siguiente excelente sitio:

 http://indubiblia.com/Biblia&Ciencia.htm

LITERAL Y ESPIRITUAL

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones. Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores. Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes. En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo» (Is.61:4-7).

Los que no creen en el premilenarismo y aceptan la espiritualización del Reino de Dios, “a la griega”, no conciben un gobierno milenario terrenal porque exige un cumplimiento literal, objetivo, de bendiciones materiales, tan reales como el sol y las estrellas, tan palpables como las flores y las piedras. La confusión estriba en que, para el espiritualizador, el Reino literal es uno carnal en su totalidad, un sistema meramente material y antagónico con lo enseñado en las Escrituras. El método de espitualización bíblica nació es la escuela pagana de Alejandría y que Agustín de Hipona se encargó de tomar para elaborar y darle forma después a lo que sería el amilenarismo, vigente hasta el día de hoy, constante en su heretismo, y de notorio auge.

Agustín de Hipona, en realidad, refutó el premilenarismo, no por cuestiones de hermenéutica ni de exégesis; su rechazo se debió porque consideró que los exponentes y defensores del milenarismo poseían una mente terrena y carnal. Arguyó que era un error enseñar que en el Reino espiritual habría comida y bebida en abundante cantidad. Agustín pregonó en su empañada perspectiva que este dogma, por ser carnal, tenía que ser desechado sin retrasos ni demoras.

Así qué, para el amilenarista, para el que es espiritualizador, quien preserva en la doctrina premilenaria no le es posible ver un Reino de carácter espiritual. Para el infortunio de no pocos, el método de espiritualización ha empujado a la palestra del mundo doctrinas como la incoherente inmortalidad del alma, quitándole el propósito genuino y verdadero a la futura resurrección de los muertos, porque… «el que resucitó a Cristo de entre los muertos también dará vida a nuestros cuerpos mortales mediante su espíritu que mora en vosotros» (Ro.811b).

Al Reino de Dios, aunque terrenal, no se le puede exonerar su espiritualidad. Una cosa es espiritualizar el milenio, haciéndose de él una ridícula y ficticia iconografía, y otra es ver las realidades materiales de un Reino milenario que es espiritual, por naturaleza, por mandato del Señor. Este Reino será tangible, físico, perceptible, y de extensión universal. Su espiritualidad, siendo material, se establece en el designio santo del Padre y no en una fatua alegorización inaplicable. Para comprender esto, tenemos el ejemplo claro de la fundación del mundo. En un principio, Dios creó un mundo libre de pecado y de maldad. No había la más ínfima mácula o señal de corrupción y distorsión maligna sobre su faz, hasta que la fealdad del pecado por la rebelión humana hizo acto de presencia. El mundo, entonces, fue declarado por Dios maldito para sumergirse luego en un estado de decadencia y degeneración grotesca.

No obstante, antes de la caída del hombre en el Edén ancestral, como todo el sistema cosmológico, el mundo era uno materialmente incontaminado y sacro, pero vino a perder su idiosincrasia espiritual cuando el hombre le creyó más a la intrigante y astuta Serpie que al Dios que le ofreció eterna vida y las bondades materiales de aquella perfecta y maravillosa tierra…. que no supo valorar las normas espirituales del Altísimo que le ofrecían gozo y paz perdurables. Por eso hogaño, el planeta que habitamos, es un soberano desastre que requiere ser resarcido de su agravio… por culpa del inconsistente hombre.

Ante que la creación fuera impura y el desorden se estableciera “cual peste bubónica medieval”, Dios pudo ver que todo lo que había hecho era bueno, y si era bueno para él, otra vez, siendo «material», no es difícil precisar que el mundo y el universo que lo rodeaba poseían un carácter netamente espiritual.

«Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera…» (Gn.1:31).

Por lo tanto, es lícito percibir, además porque la Biblia lo clarifica de tal modo, un Reino literal y milenario, de inherencia espiritual, porque el sistema de las cosas materiales restituidas por el poder celestial será «santificado» en el futuro, como al principio de la creación de Dios.

En este Reino terrenal y material, espiritual, por célica conciliación, y espiritual por sustancia, porque habrá sido redimido, purificado en su modificación, en «el día de la regeneración», la enfermedad será removida en las personas salvas que las adolezcan, para que sean idóneas a la teocracia milenaria. Habrá sanidad para las gentes que hayan sufrido patologías deformantes (Is. 29:17-19; 35:3-6; 61:1-2; Jer. 31:8; Mi. 4:6-7; Sof. 3:19). Habrá trabajo, y no será un período de ociosidad ni de haraganerías. Habrá una sociedad perfectamente sistematizada y de industrias, de agricultura y de manufactura, para la sustentación de los hijos de Dios que ingresen al Reino milenario (Is. 62:8-9; 65:21-23; Jer. 31:5; Ez. 48:18-19). La prosperidad económica, no de la clase que enseñan los maestros de la prosperidad como Cash Luna y Benny Hinn, será el producto del trabajo continuo y armonioso durante el Reinado milenario. La pobreza y la miseria, no mancillarán más la condición humana en el gobierno milenario de Cristo (Is. 4:1; 35:1-2, 7; 30:23-25; 62:8-9; 65:21-23; Jer. 31:5, 12; Ez. 34:26; Zac. 8:11-12; 9:16-17; Ez. 36: 29-30; Jl. 2:21-27; Amós 9:13-14).

La maldición que fue emitida por Dios en contra de la creación, según Gn. 3:17-19, será eliminada íntegramente. Esto dará como resultado una tierra súper fértil y altamente productiva. Los animales fieros y venenosos perderán su agresividad natural y espontánea, y aprenderán a vivir dócilmente con los hombres. Prueba de esto se encuentra en Is. 11:6-9; 35:9; 65:25.

«Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios» (Ro.8:18-21).

Cuando a primera pareja le falló a Dios, la creación entera sufrió la consecuencia de su iniquidad (ver Gn. 3:17-18): El pecado entró en el mundo y el universo se afectó mortíferamente. Nada quedó indemne ante su estrago. Lo que estaba diseñado para ser perenne, fue condenado para deteriorarse y morir. Por tal cosa, con palabras de esperanza, Pablo escribe que esta creación que fue sujetada a vanidad a causa de la trasgresión de hombre, gime y padece en la actualidad, aguardando el día en que será liberada de la esclavitud de corrupción. Este suceso se llevará a cabo en la segunda venida de Cristo, antes de la apertura de la era milenaria (Ap. 20:1-10); Cristo lo llamó «el día de la regeneración», como ya antes lo habíamos mencionado (véase 19:28).

Más claro, no puede haber sido.
.
Dios les bendiga, hermanos y amigos de mentes magnánimas que nos visitan.

ELOHIM COMO UN PLURAL MAJESTÁTICO

Escrito por Angel Candelaria

 La palabra “Elohim” (traducida como “dioses” o “poderosos”), en su naturaleza original, es el plural de “Eloah”. Sin embargo, lo que muchos ignoran es que el título “Elohim” también es usado como un plural majestático; es decir, como un título que denota un alto rango de autoridad. Cuando se utiliza con ese sentido, el título “Elohim” no implica pluralidad, sino superioridad en rango. Es como decir “poderoso de los poderosos”.

Por ejemplo, veamos Éxodo 7:1:

“Yahwéh dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios (en el original hebreo dice elohim) para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.”

¿Está diciendo Yahwéh que Moisés es una composición de dioses o seres podererosos (una trinidad, tal vez)? No; lo que está diciendo es que lo ha constituido una figura de autoridad superior al Faraón.

En la Escritura, es común que se le llame “elohim” a una figura de autoridad, como a un rey, profeta e incluso a un ángel. Eso no implica que esa persona o ser es una “trinidad” o algo similar; simplemente que es una figura con una autoridad superior a las demás.

Por lo tanto, Juan 1:1 no está diciendo que Yahoshúa (Jesús) es “Dios” (Elohim) o que es parte de la Trinidad; simplemente está diciendo que Yahoshúa es una figura de autoridad superior a las demás, y que esa autoridad proviene de su Padre. Correctamente traducido diría algo así:

Juan 1:1 “En el Principio era la Palabra (Davar), y la Palabra era con “Dios” (Elohim), y la Palabra era un poderoso (elohim).

Es correcto llamar a Yahoshúa un elohim, pues es una figura de gran autoridad; un poderoso. Sin embargo, el decir, basándose en este verso, que Yahoshúa es “Dios” (Elohim) es perpetuar el mismo error que muchos han cometido por ignorar los diversos contextos en los cuales se utiliza la palabra “elohim” a través de toda la Escritura.

Cabe mencionar y aclarar también que en el idioma español nosotros utilizamos la palabra “Elohim” con mayúscula para referirnos al Padre, y “elohim” con minúscula para referirnos a cualquier otro ser. Sin embargo, en el idioma Hebreo no hay tal cosa como mayúsculas o minúsculas, así que hay que analizar el contexto en el cual se utiliza la palabra para saber a quién se refiere.

Bendiciones a todos.

LA PSICOLOGÍA O LA BIBLIA

El gran dilema hoy no es respecto a la inspiración de la Biblia, sino en cuanto a la SUFICIENCIA DE LA BIBLIA. En este estracto de la exposición de Paul Washer se contrastan las dos fuentes de autoridad que parecen luchar hoy en el ceno de la iglesia actual, ambas son excluyentes la una de la otra. O es la Biblia lo que ella misma dice ser, Autoritativa, Suficiente y Definitiva o lo es la Sicología. La respuesta está en 2 Timoteo 3:16, 17.

¿IGLESIA O CLUB SOCIAL?

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

¡La Verdad bíblica Ignorada por muchos Líderes Cristianos sobre la Santa Congregación Cristiana!

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?” (2 Cor. 6:14,15)

Un Pueblo separado

El Dios de Israel siempre deseó que Su pueblo estuviera alejado de lo inmundo y lo profano, y para ello Él fue reiteradamente claro al mandarle a su pueblo a estar alejado de la compañía de personas que no tuvieran las mismas aspiraciones y los mismos valores que ellos habían adquirido y aprendido de Él. Dios les había dicho:

“Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Corintios 6:16-18).

El Dios de Israel no aprobaba que sus adoradores se juntaran con los incrédulos, ni que los incrédulos se juntaran con ellos bajo ninguna razón, porque sabía que podían ser contaminados y caer en desgracia y perder Su favor. Y la historia de Israel muestra que cuando Israel se relacionó con los paganos, su final fue la idolatría o la fornicación espiritual con la práctica de abominables rituales y festines. Incluso Dios les había mandado a no unirse en matrimonio con parejas personas incrédulas o paganas porque era abominación ante sus ojos (Malaquías 2:11).

Congregación Santa

La idea era que la congregación de Jehová debía ser santa (Números 16:3), y no se permitía o se esperaba que en ella hubiera algún inmundo que ofendiera a Dios con sus pecados. Así que la congregación de Yahweh era una caracterizada por estar conformada exclusivamente de hombres santos, píos, y temerosos de Dios (Salmos 89:7). Y cuando el pueblo se acercaba al templo, ellos lo hacían sabiendo que estaban frente a un Dios que no toleraría ningún pecado de parte de sus adoradores (Salmo 26:12). Y además, el mismo rey David llegó a decir:

“No me he sentado con hombres hipócritas, Ni entré con los que andan simuladamente. Aborrecí la reunión de los malignos, y con los impíos nunca me senté” (Salmo 26:4,5).

 El concepto de santidad y rectitud para David abarcaba incluso el no sentarse junto con los impíos, y el no reunirse con los malignos por ningún motivo. Su separación con los pecadores era radical.

El santuario y el Templo Judíos

Sabemos que en el santuario, como en el templo, sólo el sacerdote levita podía ingresar al santísimo, y no era cualquier sacerdote levita, sino uno que era el que era el mejor, el más idóneo y recto.

El templo tenía varias partes: consistía en el Pórti­co, el Santuario y el Santo de los Santos, circun­dado por patios espaciosos y ocupando tal estructura alrededor de me­dia milla en forma de circunferencia. Transponiendo la muralla exterior se podía entrar al primer patio, denominado “de los gentiles”, ya que aquellos eran admi­tidos allí sin permitírseles seguir más adelante. Así que vemos que los paganos incrédulos (gentiles) no podían tener acceso más allá del primer patio porque era abominación de que tuviesen acceso a la presencia de Dios y a los lugares más próximos al santísimo donde se efectuaban los sacrificios de los sacerdotes levitas. Así que sólo los sacerdotes tenían el privilegio de los sacrificios en los lugares interiores dentro del patio.

Hoy, la iglesia es el nuevo sacerdocio que ofrece alabanzas y sacrificios espirituales a Dios en Cristo, y tiene acceso libre al santísimo por mediación de Cristo, y podemos ser escuchados directamente por el Eterno como sus nuevos sacerdotes previamente purificados por la sangre de Cristo. Así que Dios se agrada de nosotros, y nos tiene como sus hijos adoptivos, hermanos de su Hijo Unigénito. No obstante, como sacerdotes de Dios, no podemos ser parte del mundo, ni podemos asociarnos con los incrédulos, porque como dijo Pablo: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?” (2 Cor. 6:14,15)

La Fundación de la iglesia Cristiana en Pentecostés

Todos sabemos que la iglesia Cristiana tuvo su inicio o inauguración oficial en el Pentecostés del año 33 d.C. En Hechos 2 vemos que en una casa (no en el templo) estaban reunidos los discípulos listos para recibir el poder de lo alto, y luego dice la Escritura: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua” (versos 1.6). 

¿Qué observamos aquí en Hechos 2:1-6?

1.- Que los que estaban dentro de la casa esperando la unción del Espíritu no eran los incrédulos judíos junto con los creyentes Judíos, sino sólo los creyentes judíos, los discípulos de Jesús. Note la frase: ‘estaban todos unánimes juntos’ lo cual sugiere que eran discípulos creyentes que estaban juntos unánimemente. Así que ningún incrédulo estaba presente en el aposento, y era de esperarse en un evento tan solemne y santo.

2.- Los Judíos no cristianos que habían llegado de visita a Jerusalén provenientes de otras ciudades, se acercaron o se juntaron (nótese que el texto dice, ‘se juntó la multitud’) sólo cuando se sorprendieron al oír al oír que los que estaban en el interior de la casa hablaban en las lenguas de los pueblos dónde ellos residían. Esto es suficiente para demostrar que en la reunión no estaban presentes los incrédulos Judíos, los cuales estaban fuera.

Así que la primera iglesia reunida en Pentecostés no congregó a los que no creían, es decir, a los judíos y gentiles no cristianos, sino sólo creyentes. Nótese que luego Pedro les predica un sermón a sus paisanos Judíos incrédulos, y nos dice la Escritura: “Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas” (Hechos 2:44). Nótese que estaban juntos—¿quiénes?—¿Acaso Tiros y troyanos, montescos y capulettos, payos y gitanos, moros y cristianos? NO! Sólo Judíos que se unieron por la misma fe en Cristo. Así que la iglesia estaba unida con personas de las mismas convicciones: la misma fe, la misma esperanza, y el mismo amor en Cristo. ¡Ellos no tuvieron comunión o asociación con ningún incrédulo!

¿Pero qué vemos hoy en las iglesias? Vemos a incrédulos que se meten en las congregaciones y se juntan con los “creyentes” para hablar de todo menos de la fe. Vemos a jovencitos del mundo buscando a señoritas creyentes, o a viudos del mundo buscando a alguna hermanita soltera; o entran simplemente por curiosidad, o porque han sido traídos por otros,  o porque  son personas necesitadas que buscan dinero o algún otro favor. Incluso algunos entran simplemente a calentar el asiento y darse una siestita en un rincón mientras el pastor da su charla a la congregación. Todo esto está mal y no es bíblico permitirlo.

También nos sorprendemos al ver que abundan las súper iglesias con miles de asistentes, de los cuales un regular porcentaje ni siquiera son bautizados o miembros formales. Estas iglesias buscan atraer a las gentes por montones, y recabar ingentes sumas de dinero de todo el mundo, incluyendo de mundanos que ingresan a los cultos por otros motivos y que ni siquiera tienen la intención de hacerse cristianos sino sólo porque hay buenos conciertos de rock, perreo y reguetón cristianos. Sin duda Dios los vomitará de su boca a todos los líderes y feligreses cristianos que consienten semejante fornicación espiritual.

Los Obispos y sus funciones

Muchos obispos se olvidan que ellos han sido puestos como pastores de las iglesias con un fin específico, el cual, desafortunadamente, no están prestando la debida atención para cumplirlo a cabalidad y al pie de la letra. Dice así Pablo:

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:11-13).

Aquí Pablo es clarísimo al decir que los funcionarios de las iglesias han sido puestos para PERFECCIONAR A LOS SANTOS, ¡NO A LOS SANTOS Y A LOS INCONVERSOS MOFADORES QUE SE METEN EN LAS IGLESIAS POR CURIOSIDAD, O PARA CRITICAR, O POR ALGÚN OTRO INTERÉS (p.e., buscar una chica bonita, pedir dinero, y cosas como éstas). Pero lo trágico es que este mandato Paulino, así como aquel que manda que el Pastor siempre deberá ser un varón, y el otro que ordena  la pluralidad de pastores en una iglesia, sigue siendo desobedecido en muchas iglesias evangélicas y protestantes en general. Pero el punto central y crucial que queremos resaltar aquí es que la tarea única de los funcionarios de la iglesia es la de perfeccionar a los santos y no a los incrédulos que son invitados a asistir por sus novias cristianas que desean convertirlos, o por esposas creyentes que buscan convertir a sus esposos a la fe, o un creyente que quiere convertir a su amigo drogadicto o alcohólico a la convicción cristiana. La iglesia es el cuerpo de Cristo, y como tal, no admite a los inconversos.

Pero alguno dirá: ¿acaso la cizaña no debe crecer junto con el trigo?¿No hay en la iglesia buenos y malos elementos? Pues claro que sí. Nuestro Señor tuvo comunión íntima con sus apóstoles, y uno resultó ser un diablo en potencia hasta que se sacó la careta. Pero Judas era un apóstol, y era parte del cuerpo de Cristo. Su corazón no era recto para con el Señor como sí lo eran los otros apóstoles. En las iglesias hay hermanos que son bautizados y miembros del cuerpo de Cristo, pero aún no dejan sus antiguas andanzas o costumbres. Son considerados miembros, son llamados hermanos, pero andan mal como si en realidad aún amasen el mundo. A éstos el apóstol Pablo llamó a la reflexión y a la corrección, es decir, al arrepentimiento, pues de lo contrario serían separados como impíos. Dice Pablo: “Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence. Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano” (2 Tes. 3:14,15). Sin embargo, estos casos aislados no dan licencia para admitir a los no bautizados, o a incrédulos curiosos o burlones para que sean instruidos por los funcionarios de la iglesia.

La Conversión de Pablo y de los demás apóstoles

Todos sabemos que fue Jesús directamente quién escogió a sus apóstoles para que lo siguieran a todos lados en su ministerio evangelístico. Incluso después de la exclusión de Judas, el apóstol póstumo de Cristo,  Pablo (Saulo de Tarso), es convertido de manera súbita y personal por la aparición de Cristo en el camino a Damasco. Asimismo, Pablo llamaba a la conversión a los inconversos, no desde las iglesias, sino desde los anfiteatros paganos, sinagogas, y calles de pueblos lejanos. Muchos de sus conversos llegaron a ser miembros de iglesias establecidas por él debido a sus prédicas al aire libre. El nunca invitó a los infieles a reunirse en una determinada iglesia que él había ya formado para que oyeran un sermón suyo y así motivarlos a decidirse por Cristo. Las iglesias estaban exclusivamente integradas por los ya conversos y bautizados. Los incrédulos que se convertían eran AÑADIDOS a la iglesia, pero no antes. Leemos esto en Hechos 2:41 que dice: “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron (a la iglesia según el verso 47) aquel día como tres mil personas”. 

Así que debemos entender todos que las iglesias originales eran congregaciones exclusivas de creyentes sin a inclusión de no bautizados o incrédulos. Sólo cuando un incrédulo se convertía y se bautizaba le era permitido asistir y participar de los cultos. No antes! Hoy, desgraciadamente, las iglesias se han convertido en centros de reunión para todo tiempo de gente, y se mezclan impíos y “santos”, mundanos y conversos…¡toda una ensalada de verduras y frutas juntas!

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HECHOS 3:21 Y LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS

¡La aurora de un nuevo amanecer!Dice Hechos 3:21 “…a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”.

Ahora nosotros podemos preguntar, ¿Qué “restitución” es esa que los santos profetas de Dios han estado profetizando todos aquellos años transcurridos del AT?”. Como declara Hechos 3:21, este anuncio comenzó “desde que el mundo (edad) comenzó”. ¿Qué más podría ser aparte del restablecimiento de la autoridad de Dios sobre el hombre, y en el particular Israel, que se hace posible a través de la implementación del “nuevo pacto” de Jeremías 31.

La palabra griega traducida, “restitución” (apokatastasis) conlleva una referencia para el restablecimiento de la Teocracia verdadera y original. No hay implicación de un universo “restaurado”. La “restitución de todas las cosas” no se trata del universo, sino del dominio de Dios sobre el hombre dentro del universo.

“todas las Cosas” como es usada en estos y muchos (no todos) versos del Nuevo Testamento son simplemente una referencia para la totalidad del gobierno, autoridad, y aun gobernantes, supeditándose a una autoridad como el Padre ha concedido para su hijo primogénito en la “ edad ” por venir y en Su Reino, el Reino de Dios.

Debajo hay un listado de los versículos que hablan de “todas las cosas”

Mt 11:27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Mt 17:11 Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.

Juan 3:35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.

Juan 13:3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba.

1Cor. 8:6 para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

1 Cor. 15:27 Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas.

1 Cor. 15:28 Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

2 Cor. 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas las cosas son hechas nuevas.

Efe 1:10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

Efe 1:11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.

Efe 1:22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia.

Efe 3:9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas.

Fil. 3:21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

Col 1:16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

Col 1:17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.

Col 1:18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todas las cosas tenga la preeminencia.

Col 1:20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

Heb 1:2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, y por quien asimismo hizo el universo;

Heb 1:3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

Heb 2:8 Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.
Heb 2:10 Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

1Ped 4:7 Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.

Apo. 21:5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

Apo. 21:7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

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¡MI PASTOR ESTÁ SALVANDO A MUCHAS ALMAS!—¿POR QUÉ LO DUDA, SR. APOLOGISTA?

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Una concepción equivocada

Es sorprendente recibir comentarios de personas sinceras que me dicen: “Pero Ingº Olcese, ¿por qué critica usted a mi Pastor favorito si está salvando a mucha gente del castigo del infierno?” Bueno, ¿Pero están estas personas 100% seguras de que es así como dicen? Veamos lo que nos dice el Señor Jesús con respecto a los falsos maestros: “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mateo 15:8, 9). Aquí Jesús cita un pasaje de Isaías donde acusa al pueblo de Dios de estar honrando al Señor sólo de labios y en vano porque estaban enseñando como doctrinas de Dios, mandamientos de hombres. Así que uno debe estar prestando mucha atención a lo que uno cree y enseña y para no terminar siendo desaprobados por Dios y finalmente condenados para siempre (“Hay camino que parece derecho al hombre, Mas su salida son caminos de muerte” Prov.16:25). Por esta razón aquí viene la siguiente pregunta crucial: ¿Está usted seguro de que su querido y amado Pastor está enseñando doctrinas que se encuentran en las Escrituras y que no son simplemente invenciones suyas? Por ejemplo, si su pastor enseña que el Señor quiere que sus seguidores “siembren dinero para cosechar mucho más dinero” ¿puede usted probar que esta enseñanza es una doctrina realmente bíblica?

¿Pobre auto-estima?

Los evangelistas de la prosperidad te dicen que eleves tu “auto estima” y que no te niegues las cosas buenas de la vida: riquezas, lujosos, suntuosidades, relojes finísimos y joyas con finas piedras preciosas como merece todo buen “hijo de Rey”, y un “hermano de Príncipe”. Te dicen que vivir en pobreza es un deshonor y una vergüenza para el cristianismo, pues refleja una iglesia vencida, maldecida e impotente. Realmente es increíble cómo estos evangelistas sátrapas y desvergonzados pueden predicar tamaña mentira y que ésta pueda ser creída por decenas de miles de creyentes sin mayores cuestionamientos, como si fuera una verdad inobjetable del Señor. Realmente hay público para los distintos circos (no, círculos) evangélicos que han caído en el engaño de Satanás, el cual tiene como lema: “Todos estos reinos del mundo te daré si postrado me adorares”. Sí, el diablo está seduciendo a los hombres con un mensaje o evangelio falso que proclama una “prosperidad automática”, y que cautiva o fascina a los frustrados y desposeídos de este mundo, a aquellos que anhelan vehementemente poder disfrutar de las riquezas que este mundo ofrece antes de irse al panteón.

¿100 veces más?

Muchos “creyentes” creen encontrar la evidencia para una prosperidad sin límites cuando Jesús dice: “De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna”. En pasajes bíblicos como el de arriba los falsos evangelistas suelen apoyarse para afirmar que uno puede recibir cien veces más ahora, en hijos (wou…¡pobre madre, pues terminará descalcificada!), en madres (¡caracoles!… ¿quién puede tener tantas madres?), en casas (wou…¡cuántos impuestos habrá que pagar por ellas!), con persecuciones (wou…¡es una tortura ser millonario y ser perseguido al mismo tiempo!). Pero si esto hay que tomarlo literalmente, o al pie de la letra, entonces los únicos que pueden recibir 100 veces más en casas, hermanos, hermanas, padre, madre, mujer, hijos o tierras son aquellos que han dejado atrás justamente su casa, a sus hermanos, a sus hermanas, a su padre, a su madre, a sus hijos, a su mujer, y a sus tierras por causa del evangelio. Así que si usted abandona a su esposa por el evangelio, usted recibirá 100 esposas más (¡cuántos musulmanes serían cristianos!), y si usted deja atrás a sus hijos, recibirá 100 hijos más (¡wou, qué responsabilidad!). ¿Pero puede alguien tomar estas palabras de manera literal? Recordemos que este número cien es común en la Biblia, y no debe porqué tomarse siempre literalmente (ver Mateo 18:12,18, Lucas 15:4, Lucas 16:6, Juan 19:39). Además, hay que considerar que acá el Señor está usando una hipérbole, es decir, exagerando o magnificando las cosas para resaltar la importancia que tiene su mensaje o evangelio frente a la familia y a las cosas materiales.

¿Fue Pablo muy bendecido materialmente por causa del evangelio?

¿Pero qué es lo que encontramos en la historia de aquellos insignes primeros cristianos que dejaron todo por el evangelio del reino? Miremos a Pablo. El dijo que fue apartado para el evangelio (del reino) de Jesucristo y por esta causa él sufrió terribles persecuciones…¿pero recibió 100 veces más de lo que dejó atrás? Ciertamente él padeció mucha persecución y tribulación, pero en cuanto a las cosas materiales que dejó atrás, y que en su momento él las consideró valiosas, simplemente él no recibió lo que muchos cristianos del evangelio de la prosperidad esperarían recibir hoy por su “devoción” a Cristo. El libro de los Hechos y las epístolas paulinas nos presentan a un Pablo que pasó por serios apuros, necesidades extremas, hambre y sed, escaseces, desamparo, frío, soledad, etc., y así fue generalmente su existencia como un convertido hasta que fue martirizado en los tiempos del emperador Nerón. Me pregunto: ¿Incumplió el Señor su promesa de bendición multiplicada cuando Pablo lo dejó todo por causa del evangelio? Pues, ¡no aún! Pablo sabía que la venida del Señor Jesús (¡y de su reino glorioso!) traería grandes bendiciones a los santos que jamás fueron imaginadas por hombre alguno (2 Tim. 4:8, 1 Cor. 2:9), y como Juan, Pablo sabía que el Señor Jesús recibiría muchas riquezas en su reino, las cuales serían co-heredadas por todos los santos glorificados (Apo. 5:12; Daniel 7:13,14).

Riquezas: ¿Bendición o Maldición?

Hermanos, no se esperancen en las riquezas prometidas para hoy por aquellos predicadores mentecatos vestidos de ovejas que les dicen que si “siembran” fielmente su “semilla”, recibirán cien veces más hoy, pues Jesús, al contrario de ellos, nos enseña a no poner nuestra confianza en las riquezas que vienen y van, y que son muy peligrosas (Mat. 13:22, Mar.4:19, Luc. 8:14). Y así como un buen padre de familia sabe a qué hijo darle más propina y a quien menos, así el Padre celestial sabe a qué hijo darle más cosas materiales y a quién menos, porque Él los conoce muy bien y no desea que se pierdan en el mundo a causa del dinero.

Debemos reconocer que no todos serán igualmente “bendecidos” en este mundo que fenece. El dinero, recuérdese, puede ser una bendición si se tiene lo suficiente, pero puede volverse una verdadera maldición o pesadilla si se tiene en demasía. Mi experiencia me dice que muchos terminan perdiéndose en sus riquezas y nunca logran recuperarse por completo. Salomón le pidió a Dios sabiduría antes que riquezas, y en cuanto a éstas, él Le pidió lo necesario, es decir, ni mucho como para que se olvidara de Él, ni poco como para que renegara de Él.

¿La oveja o su Lana?

Sinceramente me pregunto si este tipo de “conversos” se están acercando al cordero de Dios con un corazón sincero o simplemente por la “lana” que pueden obtener de él. Hay pues que diferenciar los motivos que nos mueven a buscar al Señor. ¿Es acaso porque tenemos hambre y sed de justicia, y porque deseamos vivir en armonía con el Señor y sus mandamientos? ¿O será más bien que lo que buscamos es que Dios sea nuestro “aladino” y que nos concede nuestro deseo de ser ricos y poderosos porque nos han contado por allí que si creemos en su evangelio de la prosperidad nos volveremos ricos e importantes en este mundo decadente? Así que hágase una introspección y pregúntese qué es lo que lo motiva a asistir a esos cultos que promueven reiteradamente “la siembra de la semilla”, “la mejora de la auto-estima”, “el éxito material”, y otras peroratas motivacionales que de bíblicas no tienen nada. ¿Está usted acaso buscando sinceramente ser salvo de su miseria espiritual presente, o simplemente está buscando una bonanza económica automática y milagrosa para usted y los suyos para esta vida? Recordemos que sólo hay un evangelio salvador, y ése es el evangelio del reino (Gál. 1:6-9, Marcos 1:1,14,15). Si usted no cree en el evangelio del reino, sino en otro evangelio, entonces ni usted, ni su pastor, se salvarán (Romanos 1:16).

“Siempre Tendréis pobres entre vosotros”

Jesús contradice a los falsos evangelistas de la prosperidad material diciendo que siempre tendremos pobres entre nosotros. He aquí sus palabras: “Porque á los pobres siempre los tenéis con vosotros, mas á mí no siempre me tenéis” (Juan 12:8). Imaginemos por un instante que todos los creyentes fueran ricos y prósperos, ¿cómo podríamos demostrarles a nuestros hermanos que somos solidarios y desprendidos con nuestras riquezas si ellos son tan ricos como nosotros? Una regular cantidad de hermanos tendrán que seguir siendo pobres para que los creyentes más pudientes puedan actuar caritativamente con ellos. Las Escrituras nos mandan a demostrar nuestro amor cristiano comenzando con los de la fe (ver Gál. 6:10; 1 Tim. 6:17,18). Esto, obviamente, nos indica que no todos los de la fe tendrían igual prosperidad. A los que más tienen se les manda a compartir de lo suyo con los menos afortunados o con los que no tienen nada. Ese es el plan de Dios para con sus hijos. El desea que seamos hospitalarios, solidarios, y filántropos en pro de nuestros hermanos en la fe y aun para los no conversos. Nosotros sólo somos mayordomos de las riquezas de Dios, las cuales nos fueron confiadas para distribuirlas sabiamente entre los necesitados. No tiene sentido que una persona retenga una enorme fortuna que nunca podrá disfrutar, ni aún sus biznietos, cuando en realidad hay muchos ahora que padecen necesidad extrema. Es realmente ofensivo que pocos tengan muchísimo, y muchos tengan muy poco o nada. La avaricia es realmente un pecado, y todos aquellos que la alimentan con sus predicas trucadas de una prosperidad automática en abundancia darán cuenta al Señor por esto, pues el llamado “evangelio de la prosperidad” no es la “fórmula” establecida por Él para que los pobres dejen de serlo.

La participación de sus padecimientos

En Fil 3:10 Pablo dijo participar de los padecimientos de Jesús. Sin duda Jesús no vivió como un rey mientras estuvo en la tierra, y todos sabemos cómo sufrió él por causa del evangelio. Sabemos que Jesús ni siquiera tuvo una casa fija y propia para vivir cómodamente. Me pregunto: ¿Estamos dispuestos nosotros a participar de esos padecimientos y limitaciones de Cristo? ¿Lograríamos ese cometido si en realidad el mismo Señor nos diera abundantes riquezas materiales y poder en este mundo malvado? ¿Realmente predicó Pablo doctrinas motivacionales para elevar la autoestima, y promover el éxito material de la iglesia? Pues, no. En Hechos leemos lo que hacía Pablo en sus viajes misioneros: “Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles á que permaneciesen en la fe, y que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22). Nótese que Pablo animaba a los creyentes, es decir, les levantaba la moral, exhortándoles, ¿a qué? ¿Acaso a buscar la excelencia o lo mejor de este mundo? Nooooo!!! Sino más bien a permanecer en la fe y a soportar las muchas tribulaciones, para que de esta manera puedan entrar en el reino de Dios. Así es que es a través de los padecimientos o tribulaciones cómo podemos entrar en el reino de Dios. Sin ellos no tendríamos merecido el ingreso en el glorioso reino de Cristo. Pero muchos cristianos hoy no están dispuestos a padecer por Cristo para heredar su reino. Ellos quieren vivir ahora mismo su reino en la tierra con lujos y en abundancia, sin padecimientos ni angustias que experimentar. ¿Podrán éstos realmente entrar en la vida eterna que significa el reino de Dios? Imposible!!! Así que ya saben lo que les espera a sus predicadores favoritos y a sus acólitos que abrazan y difunden el evangelio falso de la prosperidad. ¿¿¿Estará usted entre estos maestros del engaño??? Espero que no.

Mi misión como apologista

Aunque muchos me acusen de todo, lo cierto es que los predicadores del evangelio de la prosperidad están conduciendo a cientos de miles de personas hacia su condenación eterna. Y es que el evangelio que predican es un evangelio diabólico con apariencia de verdad y bendición. Es un mensaje bien pensado para atrapar a los ingenuos que desconocen totalmente las Escrituras. Pero aquellos que se toman el tiempo para estudiar la Biblia con oración y ayuno logran descubrir fácilmente que esa doctrina de la prosperidad tiene de todo menos de bíblica. Si continúan perdurando los “cristianos- pichones” que sólo abren sus bocas para ser alimentadas con carroña por unos verdaderos buitres del evangelio, sin preocuparse por lo que digieren, entonces terminarán espiritualmente enfermos y sin una verdadera dicha y esperanza para sus vidas. Es ahora de retomar el único evangelio Salvador que es la Buena Nueva del Reino de Dios y el nombre de Jesús (Hechos 8:12). Si otros evangelios son predicados y no corresponden con éste, entonces debemos descartarlos, sin demora, como espurios, al mismo tiempo que reprendemos a los que los difunden, sin temor y sin demora alguna. Esta es mi tarea como apologista.

Dios los bendiga aún más,

Mario A Olcese (Apologista)

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ANUNCIANDO EL EVANGELIO A LOS EVANGELISTAS CONTEMPORÁNEOS

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

El Sr. Daniel Sapia, del sitio web “Conoceréis la Verdad”, tiene muy buenos estudios bíblicos sobre el catolicismo romano, pero aparentemente aún desconoce el verdadero evangelio del reino cuando nos ponemos a leer su artículo titulado: “¿Qué es el evangelio?”. En este artículo el Sr. Sapia se explaya para hablarnos de lo que él supone es el “evangelio de Cristo” y termina resumiéndolo así:

“La palabra griega ‘evangelion’ significa ‘buenas nuevas’. Este ‘evangelion’ es el que anunció Juan el bautista y más tarde el que sería predicado por nuestro Señor Jesús (Marcos 1:14). La iglesia primitiva hizo de este anuncio el motivo principal de su proclamación (Hechos 5:42 – 1°Corintios 1:17). En el Nuevo Testamento, Cristo Jesús es presentado como el evangelio. Es su persona quien constituye las buenas noticias para la humanidad. Es su nacimiento el que se anuncia. Son sus hechos, su vida, sus palabras, su muerte y resurrección. Por tanto, no hay evangelio si Cristo no es predicado. La Biblia dice: ‘Arrepentíos y creed en el evangelio’ (Marcos 1:15). Creer en Jesús es creer en el evangelio. Creer en Jesús para recibir el perdón de nuestros pecados. Creer en Jesús para el comienzo de una vida nueva. Creer en Jesús para salvación de la muerte eterna. Esto es el Evangelio del Reino de Dios”.

Comentario de Apologista:

Generalmente no suelo hacer rectificaciones doctrinales a otros expositores de las Escrituras, sino que prefiero dedicarme a exponer mis creencias bíblicas para que mis lectores decidan por ellos mismos si lo que yo enseño tiene base bíblica contundente como para abrazarlas o bien para rechazarlas. Sin embargo, creo que cuando está en juego el evangelio salvador, cualquier imprecisión en su definición debe ser corregida a tiempo para evitar que el potencial converso acepte un evangelio falso que nunca lo salvará de la condenación.

El punto es que el Sr. Sapia dice que creer en Cristo equivale a creer en el evangelio, como si el evangelio fuese sólo Cristo. Luego dice que el evangelio del reino de Dios es precisamente eso, Cristo, como buenas noticias para la humanidad. Agrega que no hay evangelio si Cristo no es predicado.

Aquí hay dos puntos a considerar: 1).- Jesús no se predicó a sí mismo, y él no dijo ser el evangelio. 2).- Tampoco él dijo que él era el evangelio del Reino para el mundo. Más bien las Buenas noticias que él predicó las llamó: El reino de Dios”. Primero que todo, Jesús revela que fue enviado para predicar el reino de Dios. Esto no quiere decir que él vino a predicarse a sí mismo, sino que vino a anunciar al mundo las Buenas Nuevas de Dios referente a un reino de justicia en la tierra presidido por él.

En Lucas 4:43, Jesús dijo: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado”. Es decir, Jesús proclama que fue enviado a predicar el reino de Dios, ¡el verdadero evangelio de Dios! En Marcos 1:1,14,15 leemos que Jesús comenzó su prédica del evangelio hablando del reino de Dios, y luego dijo que quien creyera en el mensaje del Padre traído por él, se salvaría. Así que el evangelio del reino fue un mensaje del Padre para la humanidad consistente un nuevo gobierno en la tierra, un gobierno de justicia y paz nunca antes vista. Es el reinado de Jesucristo en la tierra para restaurar la paz y la justicia perdida. Este es el evangelio del reino. Pero el Sr. Sapia nos dice de manera confusa que el reino es la persona de Cristo, sin darnos una explicación del significado del reino de Dios que él proclamó de parte del Padre a la humanidad y que salva a los potenciales creyentes (Rom 1:16).
El Señor Jesús dijo que el reino se había acercado (Mr. 1:15), que estaba cerca, por llegar, en tanto que él ya estaba presente entre los suyos predicándolo. Esto, por sí solo, descarta la posibilidad de que el evangelio del reino sea la persona de Cristo, aunque es cierto que él es el que lo restaurará en la tierra (Hechos 1:3,6).

La mayoría de predicadores evangélicos están renuentes a predicar que el reino de Dios es la monarquía de David. Los más suponen que éste es un sinónimo para la iglesia, y otros dan por sentado que este reino es una suerte de “Cristo morando en los corazones de los creyentes” por la fe.

El Sr. Sapia es realmente confuso en su definición del reino de Dios, y muchos como él creen que Cristo mismo es el evangelio— ¡el evangelio del reino de Dios! En primer lugar, esa buena nueva del reino no era un anuncio que desconocían los paisanos de Jesús, sino que era una alegre noticia que esperaban oír con ansias, al estar ellos anhelando por muchos siglos que la dinastía davídica fuese restaurara en Jerusalén para liberarse del yugo romano. Y como dice Pablo, Jesús confirmó a sus paisanos las promesas hechas por Dios a los padres de antaño sobre la restauración del reino Davídico por un descendiente justo del rey David. Así que si bien el Señor es una figura protagónica en el reino de Dios—¡él no es el reino de Dios!

La mayoría de evangélicos por alguna razón no quieren anunciar de manera clara y directa que el reino de Dios era (…y es) una institución política que comenzó a existir formalmente con el rey David (“la monarquía davídica” -1 Cró. 28:5) y que por la rebeldía e impiedad del rey Sedequías ésta fue suspendida temporalmente desde 586 AC hasta el presente, pero que será nuevamente restaurada en Jerusalén por un descendiente de David, el Señor Jesús, en su parusía (Eze. 21:25-27). ¿Es que les resulta muy difícil entender esto a la mayoría de evangelizadores? ¿Acaso el evangelio del reino tuvo para Jesús un significado simbólico y no literal? ¿Entendieron mal los discípulos el asunto del reino de Dios cuando le preguntaron a Jesús si él iba a restaurar el antiguo reino de Dios en sus tiempos (Hechos 1:3)? Pues, no! Jesús nunca les dijo que sus expectativas estaban erradas, sino que él simplemente prosiguió para aclararles que en cuanto al día y la hora para tal evento estupendo sólo lo sabe el Padre y nadie más (Hechos 1:7).

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¿CUÁL ES EL EVANGELIO COMPLETO DE JESUCRISTO?

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Una enseñanza central

Estimados amigos, si hay una enseñanza en la Biblia que me es rotundamente clara y muy fácil de creer, esa es el Reino de Dios. Se puede decir que el reino de Dios es el tema central de las Santas Escrituras, y la razón de la venida de Jesús al mundo. Sí, muchos creen que la razón de la venida de Jesucristo al mundo fue para “morir por nuestros pecados y llevarnos al cielo si somos buenos”—¡Pero esto no fue lo que Jesús dijo! El dijo otra cosa muy distinta, y usted lo puede descubrir en Lucas 4:43: “Es necesario que a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios PORQUE PARA ESTO HE SIDO ENVIADO”. Tome nota usted de que fue Jesús mismo quien dijo que el propósito por el cual fue enviado por su Padre a este mundo fue para anunciar el evangelio del reino de Dios. Por tanto, en ninguna parte encontrará usted que Jesús dijo que fue enviado para morir por nuestros pecados, aunque ciertamente su misión evangelizadora le traería su muerte vicaria a favor de los hombres (Juan 3:16). Así que Dios envió (mandó) a Su Hijo al mundo para que todo aquel que en él crea (en el mensaje divino del evangelio del reino) no se pierda, mas tenga vida eterna. Usted puede leer además en Marcos 1:1,14,15 y 16:16 que Jesús dice que el que creyere en su mensaje o evangelio del reino será salvo. Así que creer en Cristo es creer en su mensaje del evangelio del reino.

La Semilla del Reino

En muchas de sus parábolas, el Señor Jesús habla de su reino, y por eso se las llama, “las parábolas del Reino”. En la parábola del sembrador, tenemos al sembrador en el campo, y la semilla (la palabra) que es sembrada en distintas tierras. La semilla que se siembra es la palabra del reino, y esa palabra del reino es esparcida en diferentes suelos (que representan los diferentes “corazones” de los hombres). Una de las semillas que cayó junto al camino representa, según Jesús, a los que oyen (la palabra del reino) y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra sembrada, para que no crean y se salven” (Lc. 8:12). De modo que la salvación viene por creer en la semilla que se siembra, que es la palabra del Reino (el evangelio). El sembrador, en primera instancia, es Jesucristo, y su semilla es la Palabra del reino, el mensaje del reino que vino a traer de parte de Su Padre (Hechos 10:36). Así que el diablo no está preocupado en sacar del corazón del hombre al sembrador mismo, sino la semilla que el sembrador plantó en el potencial salvo. Es la semilla del sembrador que le preocupa al diablo, porque si ésta echa raíces en el corazón del hombre, dará mucho fruto para salvación. Muchos, como los mismos demonios, creen que el sembrador principal de esta semilla es Jesucristo, el Hijo de Dios, pero esa convicción no los salvará en absoluto. Lo que los salvará es lo que Jesucristo vino a enseñarles, su evangelio, pero sólo a aquellos que lo creen de todo corazón. Por supuesto que para entrar a ese reino maravilloso hay que aceptar la “fórmula” del Señor, y esa fórmula es creer en su sacrificio vicario a favor nuestro para limpiarnos de nuestros pecados pasados (Efe. 1:17; 2:13, 1 Jn 1:7; Apo. 1:5). Así pues, todo aquel que cree en el evangelio de Jesucristo, y se bautiza (símbolo de su propia muerte y resurrección) para perdón de sus pecados, está en camino de la vida eterna en el reino. Este hombre renacido deberá andar en novedad de vida, haciendo buenas obras.

El evangelio completo revelado

Muchos han pasado por alto el crucial pasaje de Hechos 8:12 o simplemente no le han tomado la suficiente atención. ¿Qué nos dice este interesante pasaje? Veamos: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres”. Este pasaje es crucial para entender lo que los primeros cristianos predicaban y por lo cual bautizaban. Nótese que Felipe, un evangelista, predicaba dos cosas: el reino de Dios y el nombre de Jesucristo. El pasaje no dice que Felipe predicaba primero el nombre de Jesucristo y luego el reino de Dios. El puso primero el reino de Dios y luego todo lo relacionado con el nombre de Jesucristo. Es exactamente lo que hizo Pablo cuando estuvo en Roma cuando predicaba el evangelio: “Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, 31 predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (Hechos 28:30,31). Y esto es así porque sencillamente el reino de Dios es el mensaje de Dios para los hombres, su evangelio prístino que fie complementado con todo lo relacionado con el nombre de Jesucristo. Desafortunadamente las iglesias de hoy, irónicamente llamadas “evangélicas”, sólo son “Cristo céntricas” pero acerca del mensaje del reino nada o muy poco anuncian…¡y luego se atreven a bautizar a gentes que nada o muy poco saben de este precioso mensaje del reino! Hay otras iglesias que se llaman del “evangelio completo” pero que en realidad deberían llamarse del “evangelio incompleto” porque nada predican del maravilloso reino que Jesús restaurará en la tierra en su parusía. El mensaje central del reino es simplemente considerado muy judío, como una promesa que no le compete a la iglesia, y por tanto, no hay porqué predicarlo al mundo gentil. Grave error. Jesús mandó a predicar su evangelio a todas las naciones, y no tan sólo a los israelitas (Mateo 24:14). Satanás si duda ha sembrado esta confusión en la mente de los eruditos bíblicos, restándole importancia al mensaje del reino.

El veneno de la Teología del Reemplazo

Como dice José G. Baritto L: “El espantoso engaño conocido como teología del reemplazo se ha convertido en un cáncer en los círculos teológicos durante los dos últimos milenios y da la impresión que se niega a desaparecer. Si bien la teología del reemplazo tiene diferentes aplicaciones y modos, es una teología que tuvo su origen en los primeros padres, no judíos, de la llamada “Iglesia Cristiana” que afirmaron fríamente que una nueva organización llamada “la iglesia” en Roma y basada en dicha ciudad, era la “nueva Israel.” Esta odiosa doctrina no es, ni mucho menos, un significante tema teológico, sobre el que argumentar, sino que ha estado al frente del antisemitismo, la judeofobia, y ha alimentado el fuego de los trágicos acontecimientos históricos como puedan ser la Inquisición española, las Cruzadas católicas, el que se echase a los judíos de todos los países europeos, así como del holocausto nazi”.

Con el catolicismo romano, y “gracias” al insigne teólogo Agustín de Hipona, el reino de Dios, que es el reino de David, fue trastocado radicalmente, convirtiéndose de la noche a la mañana en una nueva institución humana vertical, clerical, y autoritaria llamada la iglesia de Roma.
Pero el Apóstol Pablo es claro sobre los grandes privilegios que Dios le ha concedido a Israel. Él escribió en Romanos 9:4: ”Que son Israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, los pactos, la dación de la ley, el culto, y las promesas”. Pablo en ninguna parte insinúa que estos grandes privilegios se han anulado, o que han perdido el derecho, o se han cancelado. ¡De hecho los tres capítulos de los cuales este verso es una parte (Romanos 9-11) tienen como uno de sus propósitos hacer énfasis en que Dios no ha cancelado Sus promesas a Israel o las ha transferido a algún otro pueblo! ¿Qué dice Pablo en Romanos 11:1? “Digo, pues, ha rechazado a su pueblo al cual desde antes conoció? ¡De ninguna manera! Porque yo también soy israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamín. Dios no ha rechazado a su pueblo al cual desde antes conoció”.

Los Apóstoles esperaban la Restauración del reino

Los apóstoles y los primeros cristianos fueron judíos, y ellos no perdieron su expectativa mesiánica de un reino davídico restaurado. Contrario de lo que muchos pudieran esperar, los apóstoles no abandonaron su esperanza por un reino davídico restaurado en la tierra prometida. Esto se vislumbra claramente en vísperas del regreso de Jesús al cielo. En Hechos 1:3 vemos que el Jesús resucitado se la pasó con sus discípulos en una especie de seminario intensivo de 40 días para hablarles del reino de Dios. Sí, Jesús pasó 40 días enteros enseñándoles a sus discípulos sobre su reino. En el versículo 6 leemos que los discípulos ansiosos le preguntan al Maestro si él restauraría el reino a Israel en breve, a lo cual Jesús les responde que sólo el Padre sabe el momento preciso para tal añorada restauración (v.7). Estos tres versículos nos demuestran sin lugar a dudas que Jesús no canceló las promesas antiguas de un reino por restaurarse, sino que las confirmas diciendo que sólo Dios sabe el tiempo exacto para tal esperado evento extraordinario. Por eso Pablo pudo decir que Jesús vino a CONFIRMAR LAS PROMESAS HECHAS A LOS PADRES…NO A CANCELARLAS. Dice él así en Romanos 15:8,9: “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, 9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito”. Nótese que los gentiles glorificarán a Dios por su misericordia, pues ellos también participarán de ese reino davídico y se beneficiarán de sus bondades. Así que decir que para los Judíos es el reino, y el cielo para la iglesia gentil, no es lo correcto.

Usted puede “acelerar” el regreso de Jesucristo a la tierra

El Señor Jesús dijo muy claramente que el fin (…y la parusía) se efectuará sólo cuando sus discípulos cumplieran con su encargo de proclamar su reino a todas las naciones como testimonio. Estas son sus palabras textuales: “Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo como testimonio, y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).

La iglesia en los últimos 17 siglos se ha olvidado del evangelio del reino porque ha supuesto que el evangelio es Cristo mismo y no su reino. Ha sido también aleccionada de que ella es el reino ya establecido en la tierra, y que Cristo es su rey que reina entre sus fieles. De este modo la proclama del reino futuro se ha vuelto innecesaria ya que esta esperanza ya es historia con la inauguración de la iglesia en Pentecostés del 33 EC.

Nosotros creemos que el reino es una institución que heredará la congregación de Jesús, los verdaderos israelitas, los hijos de Abraham, los escogidos, los cristos (reyes y sacerdotes), los que esperan la parusía del Señor en gloria para heredar el reino. Ellos recuerdan la promesa del Señor Jesús en Mateo 25:31,34: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”.

Amigo mío, ¿está usted dispuesto para heredar el reino de Cristo? Su salvación está en juego! Le invito a leer mi estudio: La Salvación, ¿qué significa realmente? Sólo me lo debe solicitar y yo se lo enviaré en un email (molceses@hotmail.com).

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EL EVANGELIO QUE TIENE PODER PARA SALVAR

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Queridos amigos, ¡cuántas personas tienen “el oro y el moro” y no son felices! Y es que la felicidad que da las riquezas es temporal o pasajera. Sé de muchas personas que adquieren bienes materiales como adquiere un adicto la droga para sentirse contentos por un momento, pero luego volver a estar insatisfechos y deprimidos. Se sabe que el cantante Elvis Presley tenía una colección enorme de autos, todas las mujeres del mundo, mansiones, joyas, y mil cosas más, y él era un adicto a los fármacos para sentirse relajado y así poder dormir. Sus amigos cuentan cómo él les regalaba sus autos porque ya estaba aburrido de tenerlos arrimados en su mansión. Realmente esta súper estrella de la música vivió triste y amargada, con un matrimonio fracasado, y con una gran insatisfacción en su vida. Pero él no fue la única súper estrella que vivió una vida miserable, pues sabemos de muchos otros ídolos del cine y de la música se sumergieron también en las drogas y en el alcohol, y murieron a una edad temprana. Sin embargo, muchos jóvenes que saben de estas trágicas historias, persisten a toda costa en hacerse ricos y famosos, sin calcular el precio que tendrán que pagar.

En la Biblia tenemos historias de personas que vivieron en condiciones adversas y de maltratos y fueron dichosas. ¿Cómo puede ser esto posible? ¿Puede alguien sufrir y ser dichoso a la vez? Para el hombre carnal, el hombre común y corriente, esto es imposible. Y es que para los más de los hombres, la felicidad está en las cosas materiales, en el confort, en los placeres, en las comidas exquisitas, en la fama y en el buen prestigio. Sin embargo, las Escrituras nos dicen en verdad dónde está la auténtica felicidad o dicha. En el texto que aparece debajo del título de este artículo, Pablo les dice a los creyentes de Tesalónica, los cuales no estaban viviendo en el mejor de los mundos, lo siguiente: “Estad siempre (no eventualmente) gozosos” (1 Tes. 5.16). ¿Pero cómo puede estar alguno siempre gozoso en un mundo de tinieblas espirituales? Veamos.

El Gozo que viene por el creer en el evangelio del Reino

El apóstol Pablo les dice a los creyentes de Roma, lo siguiente: “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Romanos 15:13. VV1960).

Tome nota, estimado amigo, que Pablo aquí está diciendo que Dios puede hacer felices y dar paz a todos los que creen— ¿creen en qué? La respuesta la encontramos en los versículos que siguen a este versículo 13, y que dicen: “Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada 16 para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo. 17 Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere. 18 Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, 19 con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo. 20 Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, 21 sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; y los que nunca han oído de él, entenderán”. Así que el evangelio de Cristo, que es el evangelio del Padre, produce gozo y paz en el creyente porque le ofrece una maravillosa ESPERANZA de un mundo ideal donde todas las injusticias desaparecerán. Esta esperanza que otorga el mensaje (el evangelio o la palabra del reino) del Padre no la tienen los incrédulos, y es por eso que sus vidas carecen de verdadera felicidad y paz.

Así que tome nota, amigo, que el secreto de la verdadera felicidad ese encuentra en la esperanza que produce en nosotros el saber (por fe) que habrá un mundo maravilloso regido por un hombre santo y justo que seguirá a éste de densas tinieblas. Ahora preste atención a lo que Pablo les dice a los colosenses. A estos creyentes él los insta a permanecer firmes en la fe, sin moverse de la esperanza que brinda el evangelio de Jesucristo (el reino). He aquí sus palabras: “a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, 6 que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad… el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo… si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio (del reino) que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro” (Col. 1:5,6, 13,23).

Es importante recordar que el reino envuelve varias promesas que serán cumplidas en nosotros: a).- la herencia de una tierra purificada, b).-un trono, c).- una gloria, d).- una autoridad, e).- una riqueza inimaginable, f).- una vida inmortal a lado de Dios y Su Hijo. Así que cuando decimos que tenemos esperanza por el mensaje del reino, estamos diciendo que tenemos esperanza de ser los primados del nuevo mundo de justicia. Ahora somos escoria para el presente mundo de Satanás, pero en el mundo de la era venidera, seremos nobles inmortales que gozaremos de una naturaleza divina como la que tiene Jesús ahora al lado de Su Padre (2 Pedro 1:3-11).

Evangelios espurios

¿Pero qué sucede cuando este evangelio que da verdadero gozo y esperanza es trucado o trastocado con un mensaje aguado, frívolo, e inconsistente? ¡Pues simplemente se obtiene creyentes igualmente frívolos, mediocres, e inconstantes! El verdadero evangelio de Cristo tiene PODER… el falso, ¡no! (Romanos 1:16). Es por eso que a mí, como apologista, no me asombra ver tanta herejía en las iglesias, pues sencillamente no han creído en el verdadero evangelio del reino que tiene poder para transformar las vidas de los creyentes. Personalmente les cuento que cuando escucho a “insignes predicadores de la Palabra” predicar un evangelio falso que nada tiene que ver con el reino de Cristo, siento rabia y pena a la vez, porque estoy contemplando a un ciego que ayuda a otro ciego a cruzar una carretera muy transitada. Estoy viendo el desastre en ciernes, una verdadera e inminente tragedia mortal para ambos, maestro y discípulo (Mateo 15:14).

Los creyentes en el evangelio verdadero son sellados con el Espíritu de Dios

Es interesante saber que los que creen en el verdadero evangelio son sellados con el espíritu santo de la promesa. Pablo lo dice así: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados (para la redención del cuerpo Efe.4:30, Rom. 8:23) con el Espíritu Santo de la promesa” (Efe. 1:13). Es decir, al poseer nosotros el Espíritu del Señor en nosotros, éste nos resucitará o transformará para recibir la herencia del reino de Dios (Romanos 8:11). ¿Pero qué sucede con aquellos que no han creído en el poderoso evangelio del reino sino en un evangelio aguado e impotente? ¿Tendrán realmente esas persona el Espíritu Santo?¿Podrán finalmente resucitar de sus sepulcros para la redención de sus cuerpos muertos y putrefactos? He allí el dilema!!!

El apóstol Pablo fue muy claro al advertirnos en contra de los evangelios espurios que son una verdadera maldición para todos aquellos que los aceptan y los difunden sin un mayor examen, cuando dijo: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8 Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gál. 1:6-9).

Concluimos, entonces, que lo más grande que alguno pudiera tener en esta vida es la fe y la esperanza que ofrece el mensaje que nos trajo nuestro Señor Jesucristo del Padre. Si alguno abraza su evangelio (mensaje) del reino para vivirlo y lo extiende a otros, será verdaderamente dichoso hoy, mañana y siempre. Pero si en cambio uno acepta un evangelio aguado, soso, e impreciso, el resultado será una existencia pueril y sin sabor. Así que le pregunto con toda sinceridad: ¿Está seguro usted de que ha creído en el verdadero y prístino evangelio de Cristo y sus apóstoles? Si es así, entonces su vida tendrá sabor y no será insípida (Mat. 5:13).

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EL DESEMPLEO EN ESPAÑA SIGUE AUMENTANDO

Carlos Sánchez

Cotizalia30/11/09

El efecto devastador que está teniendo la recesión sobre el empleo va mucho más allá de lo que podía imaginarse. Los datos que acaba de publicar Eurostat indican que la tasa de empleo de España -porcentaje de trabajadores con empleo resspecto del total de la población entre 15 y 64 años- ha retrocedido nada menos que cinco puntos en un solo año.

Se trata de la caída más fuerte jamás alcanzada por la economía española desde el Plan de Estabilización; pero también supone poner freno al proceso de convergencia iniciado a mediados de los 90, cuando gracias al fuerte crecimiento del empleo, España llegó a rozar en 2008 el nivel de ocupación de la Unión Europea.Según las cifras de Eurostat, la tasa de empleo española (la variable más relevante desde el punto de vista económico ya que afecta a todo el sistema productivo) se situó en el segundo trimestre de este año en el 59,9%, muy lejos del 64,9% registrado en la eurozona. Un año antes, la tasa de empleo de España se situaba en el 65%, apenas 1,1 puntos porcentuales por debajo de la existente en Europa.

El enorme retroceso supone el incumplimiento de uno de los objetivos estratégicos del Gobierno incorporados en el Programa Nacional de Reformas, un documento que aprueba anualmente el Consejo de Ministros y que supone una especie de evaluación permanente de los objetivos de Lisboa. El objetivo del Gobierno era alcanzar en 2010 una tasa de empleo del 66%, lo que hubiera supuesto converger con la Unión Europea. Sin embargo, ese objetivo es ya imposible de cumplir, lo que lastra la recuperación de la actividad económica.

Empleo masculino

El alejamiento de la convergencia con Europa tiene que ver, fundamentalmente, con el comportamiento del empleo masculino que literalmente se ha desplomado. Ha retrocedido nada menos que 7,5 puntos en sólo un año (ha pasado del 74,4% al 66,9%), mientras que en el caso de las mujeres su evolución ha sido mucho menos negativa. Ha pasado del 55,2% al 52,8%, lo que significa que la ocupación femenina se sitúa ya a seis puntos de la media de la Unión Europea. Con todo, la tasa de ocupación femenina ha tenido un comportamiento espectacular en el último decenio, con una ganancia de cerca de 20 puntos respecto de 1997. Si bien no hay que olvidar que se partían de niveles bajísimos (apenas un 35% al comienzo del anterior periodo expansivo de la economía)A la luz de estos datos, esto supone que de los 27 países de la UE en sólo cinco (Rumania, Polonia, Malta, Hungría e Italia) la tasa de ocupación es inferior a la de España. En 2004, cuando llegó el presidente Zapatero a la Moncloa, la tasa de empleo de España se situaba en el 61,1%, es decir 1,2 puntos por encima de los niveles actuales. Es decir, que en el último año no ha habido convergencia alguna en este indicador estratégico desde un punto de vista económico. El número de ocupados con edades comprendidas entre 15 y 64 años afecta a la financiación del Estado de bienestar (pensiones o sanidad), pero también a la recaudación fiscal, toda vez que estamos ante un sistema tributario que grava fundamentalmente al factor trabajo.

La brutal caída de la tasa de ocupación hay que vincularla al aumento del desempleo. Según datos de Eurostat, España es responsable de nada menos que del 40% de lo que ha aumentado el paro en la UE en el último año. Los malos datos de empleo condicionan la salida de la crisis, ya que componentes de la demanda interna como el consumo de las familias (el 55% del PIB) se sostienen principalmente por la variable ocupación, por lo que si esta no crece, es prácticamente imposible que la economía se recupere de forma sostenida. Durante los años del boom, el empleo llegó a explicar el 80% del crecimiento del Producto Interior Bruto, lo que da idea de su importancia en términos estratégicos.

MÁS ESTADOUNIDENSES DEPENDEN DE BONOS DE ALIMENTACIÓN Y DE LOS BANCOS DE ALIMENTOS

Cada vez más estadounidenses dependen de los bonos de alimentación y los bancos de alimentos, especialmente las personas de la tercera edad. Nuevas estadísticas del gobierno indican que el número de personas ancianas que viven solas y solicitan ayuda de las reservas de alimentos en Estados Unidos aumentó un 81% entre los años 2006 y 2008, y las solicitudes siguen aumentando. La red de organizaciones benéficas católicas Catholic Charities USA informó un aumento del 54% en las solicitudes de alimentos y servicios de personas ancianas de todo el país durante el tercer trimestre del año en comparación con el mismo período el año anterior.

Aine Duggan, del Banco de Alimentos para la Ciudad de Nueva York, dijo: “La cuestión es que los impactantes índices de desempleo, pobreza e inseguridad alimentaria están aumentando en todo el país y todos los economistas prevén que esos inquietantes índices de desempleo se mantendrán hasta el año 2012. Por lo tanto, es muy difícil para aquellos que trabajamos en el frente de batalla saber qué se entiende por reactivación y fin de la recesión, porque aún falta mucho para que se termine para las personas que ayudamos”.

 www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org

www.apologista.blogdiario.com

 

LA WATCHTOWER ANIMA A SUS SEGUIDORES A NO HUSMEAR EN OTROS SITIOS WEB, ESPECIALMENTE EN AQUELLOS DE EX TESTIGOS DE JEHOVÁ

La Sociedad Watchtower exhorta a sus seguidores a buscar información sobre ella acudiendo únicamente a su página web oficial, que es la de su Esclavo fiel y discreto, y que es también el único canal de comunicación de Jehová con su pueblo. Con este reglamento la Sociedad busca evitar que sus seguidores sean “envenenados” con los artículos y vídeos de los “apóstatas” ex testigos de Jehová.

Vivimos en libertad y creemos que todas las personas tienen el derecho de leer lo que quieran y donde quieran, sin que nadie les esté diciendo dónde y qué investigar.

Sin duda este reglamento es pura manipulación mental de la Sociedad Watchtower. Su táctica es achacar a los sitios WEB que no están ligados a ella de apóstatas o satánicos. La demonización de estos sitios web de información es para que el público no Jehovísta, y los propios Testigos de Jehová, no descubran las mentiras y contradicciones doctrinarias de la Sociedad Watchtower.

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