LOS QUEBRANTARÁS CON VARA DE HIERRO: ¿A QUIÉNES?

“Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás. Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; Admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor, Y alegraos con temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían” (Sal.2:7-12).
 
 La referencia a la vara de hierro siempre indica un hecho correspondiente al milenio, al reinado de Cristo, que durará mil años (Apocalipsis 12 y 20). El gobierna con vara de hierro (con un poder estricto) porque, aunque es un tiempo de bienaventuranza para todo el mundo y la maldición habrá sido al menos parcialmente removida de la tierra, también es un tiempo en el que el pecado sigue manifestándose hasta cierto punto. La justicia reina en la tierra, pero tiene que ser impuesta con autoridad férrea. En el tiempo de los nuevos cielos y la nueva tierra, que Juan vislumbra en los dos últimos capítulos del libro de Apocalipsis, veremos que en ellos ya no hay un reinado con una vara de hierro porque simplemente el pecado se ha resuelto totalmente y ya nada malvado o imperfecto formará parte de la escena.
 
 Debemos entender que los súbditos de ese reino no son perfectos, y menos, mansos, como para ser regidos sin usar una vara de hierro. Estos súbditos tendrán que ser reeducados e instruidos en el camino del Señor a fin de que puedan conocer al rey y someterse a él. Así lo podrán honrar como corresponde a un rey recto y justo, pues será el mismísimo Hijo de Dios quien los gobierne.
 
Los Testigos de Jehová suponen que estos súbditos son la clase terrestre de Testigos de Jehová que han decidido servir a Jehová y a Cristo (los mansos de la tierra), pero que no tienen el privilegio ni el llamado para ser los gobernantes de ese reino, sino sólo los 144,001 Testigos de Jehová Ungidos que según ellos conforman el cuerpo de Cristo, los hijos de Dios y los hermanos de Cristo. Pero si esto es verdad, es decir, que los únicos súbditos del reino son la gran mayoría de Testigos de Jehová o las “otras ovejas” mansas (Mateo 5:5), ¿por qué tendrían que ser regidas con vara de hierro?¿Acaso “ovejas mansas” requieren ser dirigidas con mano dura, con vara de hierro?¿Por qué tendrían que admitir amonestación y servir al Señor con temblor si ya lo han estado haciendo desde su conversión? Sin duda alguna estos súbditos del reino son los sobrevivientes de las naciones que habrán quedado vivos después de la Batalla del Armagedón de la Gran tribulación (Zacarías 14:16).