NO SÓLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE

  El blog de Defensor Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios” (Lucas 4,4)  

Por Mario A Olcese (Apologista)  

Buscando el pan de cada día  

El hombre desde que fue creado tuvo que labrar la tierra para conseguir el pan de cada día para alimentarse con su familia. Ese ha sido el afán del hombre y lo seguirá siendo en los años venideros. Aunque es verdad que al principio al hombre se le hacía fácil ganarse el sustento, con su caída o rebelión ante la autoridad de Dios se le condenó a ganarse el pan con el sudor de la frente (Gén. 3,17-19: Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. 19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”). Así que desde que entró el pecado al mundo, el ganarse el pan no ha sido cosa fácil, y la maldición de la tierra ha hecho aún más difícil conseguir suficiente alimento para todos. Por otro lado, el hombre no comprende que el pan por sí sólo no nutre el espíritu del hombre, ya que el espíritu humano necesita del Espíritu de Dios para ser alimentado.  Siempre nuestro espíritu debe ser nutrido con Espíritu…¡el Espíritu de Dios! (Efe.3,16: para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu) 

Familias sin vitalidad por ausencia de Dios y Su Palabra 

Millones de hogares están destruidos por causa de la desnutrición espiritual. Los esposos están en conflicto permanente entre ellos, los hijos se rebelan frente a la autoridad de su padres, los hermanos se detestan, y todo esto porque han desdeñado las normas que están estipuladas en la Biblia y porque han decidido postergar su piedad para cuando envejezcan. Dios ocupa un último lugar en las metas familiares, y nunca los padres y sus hijos se reúnen para orar juntos y leer la Biblia diariamente en unidad y respeto. Dios sencillamente no tiene Su lugar preponderante en sus hogares, y sus vidas no tienen horizonte ni esperanza (Efesios 2,12: En aquel tiempo estabais sin Cristo…y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo), y han decidido ignorarlo por completo, o simplemente ya no creen en Él.   Es más que evidente que el diablo ha logrado destruir muchos núcleos familiares con la llamada “liberación femenina”, o a través de los divorcios, separaciones,  conductas desordenadas o inmorales, etc. Hoy, en muchos hogares de Norteamérica especialmente, los jóvenes tienen sexo pre marital regular desde muy temprana edad, usan drogas, y beben bebidas espirituosas sin control alguno. Es cosa casi común en millones de hogares de muchos países “progresistas” y poderosos.  Definitivamente no sólo se puede vivir de pan, se necesita una fuerte dosis diaria de vitaminas celestiales, que están comprimidas en las palabras o declaraciones de Dios a través de Sus profetas, y en especial, a través de su máximo mensajero, Su Hijo Jesucristo (Lucas 4,4: Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios”).  La Palabra de Dios como alimento  Jesús dijo que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios. La Palabra de Dios es Espíritu de Dios, es Su Espíritu hecho palabra que alimenta el yo interior o el espíritu del hombre (Juan 6,63: “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida ). Sin este alimento espiritual nuestro espíritu se debilita y termina por morir. Hay gente que está viva físicamente, pero que en lo espiritual está totalmente muerta. Es por eso que muchos hoy están en la búsqueda de la felicidad duradera, y erradamente creen encontrarla en las cosas materiales: en la glotonería, en la lujuria, en el vino, y en las cosas que deslumbran la vista, como son las mansiones, joyas, yates, pieles, autos, trajes, y cosas como éstas. Sin embargo, son aquellos individuos que más tienen los que muchas veces son los más infelices, porque a más riqueza material, más pobreza espiritual, pues son esclavos de las cosas temporales y no le dan tiempo a las cosas de Dios. Estos definitivamente están enredados en los negocios de esta vida que ya no tienen tiempo para pensar ni en Dios ni en Su Palabra.  Pero la Palabra de Dios es viva y eficaz, y tiene poder para vivificar y hacer a un hombre dichoso. El que tiene la Palabra de Dios y hace suyas las promesas en ella contenidas, vive realmente feliz, porque sabe que su vida no termina en este mundo y ya no se desespera por vivir intensamente, sino que vive construyendo su dichosa eternidad sirviendo a Jesucristo hoy (Fil. 2,12: ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor”).  

Jesucristo es el pan o la palabra de vida  

Dios el Padre, mandó a Su Hijo Jesucristo como Su Palabra y Vocero para la humanidad trayendo el evangelio salvador. El vino a darnos a conocer a Su Padre y revelarnos Su Voluntad para con nosotros. Jesucristo nació como un hombre como nosotros para darnos vida y vida en abundancia. El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no lo tiene le espera la condenación. “dijo Pedrotienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68). Ningún hombre jamás habló como él, y su doctrina era la doctrina de Dios.    Definitivamente no hay otro nombre dado a los hombres por el cual podemos ser salvos. Sin Jesucristo el mundo aún estaría en tinieblas espirituales, pero él se presentó en el mundo para libertar a los que estaban en las tinieblas satánicas, es decir, a los oprimidos por el diablo.  Muchos hombres que antes vivían amargados y tristes encontraron en Cristo la verdadera felicidad. El mismo Pablo, antes de su conversión, era un hombre duro y lleno de odio hacia Cristo y los cristianos, pero una vez que tuvo su encuentro personal con el Jesucristo glorificado en el camino a Damasco, las vendas le fueron quitadas de sus ojos y por fin pudo ver la luz de la verdad. El pudo entonces decir, para mí el vivir es Cristo y el morir ganancia” (Fil. 1,21). ¿Cuántos pueden decir lo mismo que dijo Pablo? Pero muchos creen todavía que seguir a Cristo es una pérdida de tiempo que se traduce en pobreza material, sufrimiento físico, y rechazo del mundo. Y aunque fuera cierto esto, lo real es que los cristianos del primer siglo sufrían y morían con gozo por Su Señor porque sabían que después de esta vida serían recompensados en la resurrección de los justos para heredar el Reino de Dios.      Usted, amigo, puede “revivir” en y con Cristo si lo acepta por fe sincera, convencido que apartado de él nada puede hacer y nada de gozo genuino podrá sentir, y menos,  de manera permanente (Juan 15,5-11: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. 6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. 7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. 8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. 9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido”.) 

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¿UNA PREGUNTA DE ESTÚPIDOS?

El blog de Defensor

Por Ing°. Mario A Olcese (Apologista)

 

El mensaje Central de Jesucristo

Como sabemos, el Señor Jesucristo comenzó su ministerio predicando el evangelio, y anunciando que el reino de Dios se había acercado, y que era imperioso arrepentirse para participar de reinado (Marcos 1:1;14,15, “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios…Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, 15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”).

Este llamado de Cristo se prolongaría a lo largo de su ministerio, y se convertirá en su mensaje central. Por lo visto en el NT, el reino de Dios es la razón de todas sus parábolas, y el motivo por el cual él fue enviado por Su Padre al mundo hace dos milenios (Lucas 4:43: “Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado).

Siendo que Jesucristo admitió que fue enviado específicamente a predicar el evangelio del reino de Dios, los cristianos deberían estar bien enterados sobre este tema tan crucial y central que caracterizaría a Jesús y su ministerio. Lamentablemente, pocos hoy le dan la debida importancia al Reino de Dios cuando lo consideran “muy Judío” y no cristiano. Otros, en cambio, lo han aceptado, pero le han dado mayormente un significado espiritual o alegórico y no literal y mesiánico.

La pregunta final de los Apóstoles

Los apóstoles como buenos discípulos de Jesucristo siempre le hacían preguntas importantes a su Maestro, y como es de suponer, hubo una última pregunta que ellos le hicieron antes de que partiera al cielo. Esa pregunta la encontramos en el libro de los Hechos, capítulo 1, y que resume toda la esperanza cristiana para el futuro. Aquí, en esta última pregunta, y en la respuesta de Jesús, descubriremos si realmente los apóstoles creyeron que un reino totalmente nuevo y “espiritual” o si ellos más bien aún creían en su tradicional y antiguo significado judeo- mesiánico.

Antes de examinar la pregunta apostólica, y la respuesta de Jesús, hay que destacar que Jesús comienza su ministerio hablando sobre el Reino de Dios, y lo terminará hablando del mismo tema. Esto es curioso, aunque no sorprendente, pues como ya hemos dicho, éste fue el tema de todo su ministerio, y la razón por la cual Su Padre lo envió al mundo hace dos milenios. ¡Ojalá que los predicadores de hoy comenzaran predicando este mismo evangelio del reino que predicaron Jesús y sus apóstoles, y terminaran hablando de esto mismo en sus cierres de campañas de evangelización! Desgraciadamente, este mismo mensaje del Reino es poco o nada predicado hoy entre los católicos y protestantes por igual. Y las pocas veces que oímos a Católicos o evangélicos hablar sobre este tema, o bien lo espiritualizan totalmente, o sino lo aplican únicamente para el pueblo Judío, pero no para la iglesia.

¿Cuál fue la pregunta final de los discípulos?

La pregunta final se origina debido a que Jesús se la pasó con sus discípulos 40 días hablándoles sobre el Reino de Dios (Hechos 1,3: “A quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios).  Entonces leemos que inmediatamente después de haber participado en ese “seminario” intensivo de 40 días sobre el tema del reino de Dios, todos los discípulos le hacen la correspondiente pregunta a Jesús: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6).

¿Estaban equivocados los discípulos?

Es interesante que todos los que estaban reunidos le preguntaron lo mismo al Señor. Nótese que ellos NO querían saber si el Reino SERÍA RESTAURADO a Israel, sino más bien, si el Reino sería restaurado a Israel EN ESE TIEMPO…¡el tiempo de los apóstoles!

La Respuesta de Jesús

Jesús al oír esa pregunta de sus discípulos él no se sorprende, como cuando un maestro enseña algo y todos lo mal entienden. No, no. Jesús no los corrige, ni les dice que están errados al estar esperando una utópica restauración del reino a Israel. Y aunque parezca mentira, hay muchos comentaristas bíblicos que afirman exactamente eso, que los discípulos fueron torpes e ignorantes al formular semejante pregunta a Jesús, y máxime,  cuando en realidad él ya no tenía ninguna fe en una futura restauración del reino a Israel. ¿Pero es verdad eso? ¿Acaso Jesús ya no creía en que Dios restauraría el reino a Israel? Veamos su respuesta: Y les dijo: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7). ¿Hay en esta respuesta algún indicio de que Jesús corrigió a sus discípulos o que él no creyó más en la restauración del reino a Israel? ¡¡¡NO!!! Al contrario, su respuesta CONFIRMA LA VALIDEZ DE LA PREGUNTA APOSTÓLICA. Efectivamente, el reino sería restaurado a Israel, pero EL TIEMPO sólo es de conocimiento de Dios. Esta fue la clara respuesta de Jesús que incomoda a Católicos, Testigos de Jehová, Mormones, Adventistas, Evangélicos dispensacionalistas, a Campbelitas y a Preteristas.

Conclusión:

Dios restaurará el reino davídico a Israel, pero el tiempo exacto de ese magno evento sólo lo sabe el Padre, y no el Hijo, ni los ángeles del cielo, y menos, los humanos (Marcos 13:32).

Así que si usted escucha a algún evangelista predicando que Dios no va a restaurar más el reino a Israel, ese predicador es definitivamente un falso maestro.

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¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE LA SANTIDAD?

 ¡Las 3 verdades de la santidad que el Catolicismo Romano no dice!

  El blog de Defensor  Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

Lo que la Biblia dice sobre la Santidad y que el catolicismo calla:  

 A).- La Santidad es un pre requisito para ver a Dios   

Dice Hebreos 12:14, de este modo:Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”. Acá Pablo dice que nadie verá a Dios sin ser santo. No obstante, los católicos romanos dicen que los santos son unos cuantos escogidos por Dios que sirven de mediadores entre nosotros y la Deidad. Esto significaría, según la teología católica, que por más devoto que usted haya sido, si usted no es canonizado “post-morten” por la jerarquía católica romana para convertirse en un santo, ¡usted no podrá ver a Dios!  

 Así que no se haga ilusiones, amigo católico, de creer que su mamita o su papito están con Dios en el cielo por más buenos que hayan sido, a menos, claro, que ellos hayan sido declarados santos por la jerarquía Católica Romana. Hablo según la doctrina Católica Romana… ¡no según la enseñanza bíblica!  

Y no crea tampoco que usted verá a Dios y a todos los santos del pasado a menos que usted busque y obtenga su propia santificación como lo indica Pablo en Hebreos 12:14.  

B).- La iglesia es Santa  

Parece haber una confusión entre los Católicos Romanos sobre la naturaleza de la iglesia cristiana, creyéndose que ésta sólo está compuesta por el clero o los religiosos que usan sotana. Yo sinceramente me asombro cuando escucho a los periodistas católicos preguntarle al cardenal de mi país: ¿Qué opina la iglesia del aborto?, como si la iglesia fuera sólo el clero católico sin la inclusión de la feligresía “laica”. 

Pero a diferencia de los Católicos Romanos, la verdadera iglesia está compuesta de todos los creyentes bautizados, sin importar género, edad, clase social, profesión, y educación. En Hechos 2 tenemos el informe de la primera iglesia del siglo I, y de ella se dice que estaba compuesta de todos aquellos que se convertían al Señor y eran bautizados. Dice Hechos 2:41,47, así: “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas…Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”. 

 Así que si usted es bautizado en la iglesia del Señor, usted se convierte automáticamente en miembro del cuerpo de Cristo, que es su iglesia. Pero como Cristo (La cabeza) es santa, su cuerpo (dentro del cual está usted incluido) es también santo. No puede haber cabeza santa y un cuerpo no santo. Es por eso que la Biblia dice que la iglesia (el cuerpo de Cristo) es santa.  Lea Efesios 5:27, que dice: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha 

Por lo tanto, amigo católico, usted no necesita que ningún hombre mortal y pecador lo santifique, ya que Cristo santificó a su iglesia para presentarla a Dios sin macha ante Dios. Automáticamente al hacerse usted parte del cuerpo de Cristo, que es su iglesia, usted se santifica. Usted verá a Dios si sigue en esa santidad de vida dentro del cuerpo y teniendo a Jesús como su cabeza. ¡Esto no les dice la iglesia Católica a sus feligreses ingenuos y neófitos! 

 C).- Los Santos de la Biblia no estaban muertos 

Es indiscutible que todos los santos católicos son difuntos, a pesar de que el Nuevo Testamento nos presenta a innumerables santos vivos que son mencionados en las epístolas paulinas (Ver sólo un ejemplo en Filipenses 4:21). Pues bien, siendo que en la iglesia Católica Romana no hay ningún santo vivo formalmente reconocido, ni siquiera el mismísimo “santo” Padre (recuérdese que a “su santidad” Juan Pablo II  se le escogió para su beatificación y santificación recién cuando murió, y sin embargo lo llamaban “Santo Padre” cuando estaba vivo…¡una clara contradicción que no logro comprender!), esto significaría que difícilmente el catolicismo puede ser una iglesia santa. No hay feligreses vivos santos, no hay obispos vivos santos, no hay cardenales vivos santos, no hay monjas vivas santas, y no hay Papas vivos santos. Y si no son santos, ¿qué son? ¿proto santos?¿cuasi santos?¿medio santos? No lo sabemos! 

 ¿Alguien quiere ser Católico Romano? Noooooooooooooooooooooo!!! Bueno, ¡pero no se enojen! Ah,  ¡y yo, menos! ¿Y usted, amigo?  

EL RACISMO DE CHARLES DARWIN

Charles Darwin

Uno de los aspectos más importantes y no obstante menos conocido de Darwin es su racismo: consideraba a los europeos blancos más “avanzados” que otras razas humanas. En tanto presuponía que el ser humano evolucionó a partir de criaturas parecidas a los monos, barruntó que algunas razas se desarrollaron más que otras y que las últimas aún tenían rasgos de simios. En su libro “La Descendencia del Hombre”, el cual publicado después de “El Origen de las Especies”, comentó descaradamente “las mayores diferencias entre los seres humanos de razas distintas”(1). Darwin sostiene allí que los negros y los aborígenes australianos son iguales a los gorilas y luego infirió que los mismos, con el tiempo, deberían ser “hechos a un lado” por las “razas civilizadas”. Dijo: “En un futuro, no muy distante como para medirlo en siglos, las razas humanas civilizadas, seguramente, exterminarán y reemplazarán a las razas salvajes en todo el mundo. Sin duda…, al mismo tiempo serán exterminados los monos antropomorfos. Podemos esperar que exista un hombre civilizado –incluso más que el caucásico– cuya diferencia con un mono tan inferior como el mandril sea mayor a la que existe entre el negro o el australiano y el gorila”(2).

Las disparatadas ideas de Darwin no fueron solamente teorizadas sino llevadas también a una posición que proveyeron los más importantes “fundamentos científicos” al racismo. Suponiendo que los seres vivientes evolucionaron en la lucha por la vida, el Darwinismo fue adaptado a las ciencias sociales y se convirtió en una concepción que pasó a ser llamada “Darwinismo Social”.

El Darwinismo Social afirma que las razas humanas existentes están ubicadas en distintos peldaños de la “escala evolutiva”, que las razas europeas eran las más avanzadas y que muchas otras razas aún llevan rasgos de “simios”.

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EL CRISTIANO NO ES VENERADO EN ESTE MUNDO IMPÍO

“Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo” (Juan 15:19)

El blog de Defensor

 Por Ing° Mario A Olcese 

El cristiano no es una celebridad en el mundo

Cuando pensamos en los muchos afamados y renombrados predicadores que son alabados tanto por tirios y troyanos, nos preguntamos si realmente estas personas representan a la persona de Jesucristo en esta tierra. Tenemos en Estados Unidos, por ejemplo, al renombrado predicador Billy Graham, que convoca a multitudes en los estadios, aunque no tanto como lo hacía el Papa Juan Pablo II ciertamente. Sin embargo, ¿estamos llamados a ser populares para el mundo y recibir sus halagos y aplausos?¿Son tales reconocimientos los que nos hacen verdaderos cristianos?¿Por qué hoy el Sr. Billy Graham es recibido con aplausos por casi todos, ya sean homosexuales, sacerdotes católicos, Budistas, ecumenistas, y políticos?¿Acaso porque predica supuestamente la Palabra de Dios? Pues, no. Lo cierto parece ser que él se ha hecho medio cómplice de hombres que seguramente Jesús hubiera acusado de hipócritas, mentirosos, fraudulentos y amadores del pecado. Graham ahora llama amigos a los obispos católicos, a los homosexuales, a las lesbianas, a los políticos que son impíos, y a los ecumenistas. Así él se ha mezclado con el mundo, cerrando su boca para no llamar a lo malo, malo; y a lo bueno, bueno.

Cristianos burgueses y cristianos perseguidos

El Señor Jesús les dijo a los suyos que si él fue despreciado, odiado, perseguido, y hasta asesinado, sus seguidores correrían el mismo destino: “Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán” (Juan 15:20). ¿Me pregunto si hay alguno que persigue a Billy Graham, J. Swaggart, K. Copeland, B. Hinn, O. Roberts, Pat Robertson, y a otros súper conocidos evangelistas? ¡Nadie! Únicamente el fisco y las acusaciones por fraude e inmoralidades sexuales. Ellos residen en el país de la libertad y de la tolerancia, con total paz y seguridad. Ellos no tienen la intención de fijar su residencia en ningún otro país que no sea Estados Unidos de América, pues éste no sólo les ofrece el confort anhelado, sino también la posibilidad de tener grandes y costosísimas mansiones y levantar organizaciones o ministerios que no pagan impuestos y que les devengan grandes réditos económicos.

Sin embargo, cuán distinta es la vida de estos predicadores “cristianos” comparada con la de aquellos humildes hombres que en otros países son perseguidos, encarcelados y hasta asesinados por causa de Cristo y su evangelio del reino. Estos mártires del Señor son un ejemplo para todos nosotros quienes vivimos en países relativamente libres y seguros, y en particular, para los “cristianos burgueses” de Norteamérica y de otros países predominantemente “cristianos” que viven utópicamente en el “reino ahora”.

Debemos recordar que aquellos que mueren por Cristo y su evangelio, ya sea en el destierro o en el martirio, se sentarán en lugares de honor en el reino de Cristo. En Apocalipsis 20 se nos dice que los mártires decapitados se sentarán en tronos con Cristo Jesús en su reino y reinarán con él un milenio. Pero nada se dice de aquellos “cristianos” que mueren en sus mansiones, rodeados de familiares y amigos y qiue son sepultados en tumbas costosísimas o en grandes mausoleos de Mármol de Carrara. Estos probablemente sólo alcancen a ser los porteros (los “postreros”) del reino, mientras que los pobres, las prostitutas, y los mártires tendrán un lugar preferencial en él (Mat. 21:31).

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CORTINA DE HUMO: CASO ROSWELL, ¿FICCIÓN O REALIDAD?

Por Rubén Ulises Castellón

En estos días la creencia en seres de otros mundos ha tomado vital relevancia entre aquellos charlatanes que predican a viva voz que estas supuestas criaturas de otras galaxias tienen una influencia directa sobre nuestro mundo, aún más, según estas vertientes serían ellos los responsables de la creación del mundo y no Dios. De esta manera, el surgimiento de diferentes corrientes investigadoras sobre un fenómeno tan incierto como carente de fundamento ha generado a raíz de este particular que el llamado “Fenómeno U.F.O u O.V.N.I en América Latina se transformará en una “religión” separada en centenares de sectas cada una de ellas bien diferenciada de la otra, y con “creencias” tan distintivas como peligrosas. Para citar algunos ejemplos podríamos mencionar a los urantianos, quienes al igual que la secta de los Adventistas del Séptimo Día, o a Los Testigos de Jehová, anuncian que Jesucristo es en realidad el arcángel Miguel pero matizándolo con conceptos de extracción gnóstica, como lo es la Corriente Valentiniana del siglo III. También están los raelianos, cuyo líder afirma tener contactos con estas criaturas, mientras aconseja desde un púlpito que la poligamia es una práctica sana, al igual que la masturbación, a la que denomina “meditación sensual”; en tanto que Buda, Mahoma, Joseph Smith y Jesucristo lo aconsejan desde una galaxia distante. No valdría la pena mencionar a todos los grupos con cierta connotación hippie, como la “Nueva Era”, Moon o la “Escuela Científica Basilio”. Dejemos a estos grupos esotéricos, así como sus orígenes, para otra ocasión. Lo que nos compete hoy es el origen de esta “OVNI-MANÌA”, que por supuesto, y como no podía ser de otra manera, tuvo su Génesis en Roswell, Nuevo México, allá por el año 1947.

 EL FRAUDE MÁS GRANDE DE LA HISTORIA JAMÁS PENSADO

Todo comenzó la mañana del 3 de julio de 1947, cuando dos personas desprevenidas tropezaron con los restos de la “nave” accidentada en la hacienda Foster Ranch. Según se cuenta, un lugareño llamado Dee Proctor de tan solo siete años de edad tuvo un contacto con un “ser” que al parecer se encontraba dentro de la “nave”. Rápidamente se esparció el pánico entre los americanos y rumores de invasiones alienígenas, casos de abducidos y hasta seudo – ciencias, como la parapsicología encontraron su lugar entre los “expertos” que investigaban con denuedo el tema intentando trasuntar el enigma sobre la hipotética vida en “otros mundos”. El asunto se pondría más interesante con la llegada de un astrofísico llamado Stanton Friedman, quien había trabajado para Westinghouse y General Motors, entre otras fábricas prominentes. Sus “descubrimientos” en el campo de la ufología le valieron millones de $$$$$$$ gracias a su best-seller Roswell: “The Crash of Corona”. Según este poco fiable material, el gobierno de los U.S.A oculta información acerca del fenómeno que pretende disipar la duda del eterno planteo del hombre: ¿Hay vida en otros mundos? Ray Santilli, quien trabajaba para la empresa Merlin Group como presidente de la misma, divulgó una filmación acerca de cómo un cuerpo colegiado de científicos realizaba una autopsia sobre un supuesto alienígena.  Rápidamente se puso este en contacto con Friedman, quien lo interrogó acerca de la procedencia de la susodicha filmación, y fue este mismo quien llegó a plantearse si estaba delante de un hallazgo asombroso o si se trataba de un fraude minuciosamente urdido por corporaciones allegadas a la C.I.A para acallar algo más que en nada estaba relacionado con el “intrincado” campo de la ufología.  Para Santilli, el camarógrafo de ese suceso tan enrevesado, no quiso darse a conocer, y sólo dio dos iniciales “J.C ” -J C EXISTE (…) TIENE MÀS DE 80 AÑOS Y SU SALUD FLAQUEA, PRIMERO ME DIJO QUE VIVÌA EN CLEVELAND, OHIO Y LUEGO EN ORLANDO, FLORIDA; LUEGO LEÌ EN UN MEDIO QUE LO MUDARON A CINCINATI. YO LE PEDÍ FORMALMENTE A SANTILLI QUE ME DIERA SU NOMBRE COMPLETO Y ASÍ COTEJARLO CON EL LIBRO CROSSROADS DEL EJÈRCITO, DÓNDE FIGURAN TODOS LOS FUNCIONARIOS BAJO EL CONTROL DEL ESCUADRÓN DE SEGURIDAD 509 EN DONDE SEGÚN SANTILLI, TRABAJÓ “J.C ” – Las palabras de Friedman no podrían ser más absurdas, pues estaba tratando de fundamentar patrañas. Ray Santilli, quien para esas alturas ya estaba asociado con POLYGRAM y rastreaba filmes de rockeros viejos como Bill Haley y Elvis Presley en los 50s, le había recomendado -según él – AL MISTERIOSO “J.C”. El escándalo estallaría cuando, alegando la veracidad de la datación fílmica se descubriría que el famoso cable telefónico detrás de la grotesca silueta del humanoide sería de mediados de los 50 y no de 1947 ni 1950, fecha en que se data la “película” de Santilli. La conocida empresa A.T&T iba a producir masivamente este tipo de cable enrulado recién en la segunda mitad de la década del 50. De este fraude la compañía Eastman Kodack cobraría u$$ 100.000 por los derechos exclusivos del filme. Sin embargo y misteriosamente figuran las siglas DD 214 en la operación realizada por esta empresa, que serían siglas de una intrincada operación militar ¿PARA QUÈ?.

TESTIGOS FALSOS y “MAJESTIC 12 ” ¿ILLUMINATI?  

Es notorio que quiénes realmente intentaron investigar el tema aparecieron muertos, aquí les van varios nombres:

-KEITH BOWDEN: muerto en accidente automovilístico en 1982.

-ERNEST BROCKWAY: 43 años, ahorcado en noviembre de 1982

-ANTHONY GODLEY: TTe cnel. Desaparecido desde abril de 1983

-JOHN BRITTAN: 52 años, eminencia científica en armamentos, murió por asfixia en 1986.

-PETER PEAPELL: 46 años, Fue a su garage al escuchar el rugido de su motor y apareció muerto en 1987.

-ARSHAD SAHRIFF: 26 años, se puso una soga al cuello, y subió a su auto y arrancándose así la cabeza. Fue 1986. Estaba por casarse.

-MARK WISNER: Agente de la C.I.A, fue ahorcado en 1987. Fue encontrado con varios metros de cinta en la boca.

-VIMAL DAJIBAI: Fue arrojado de un puente, acababa de conseguir un empleo muy bien remunerado en una consultora londinense, en 1987.

-DAVID SANDS: Estrelló su auto en Febrero de 1987 contra un bar a toda velocidad.

-JONATHAN WASH: 20 años, elaboraba la defensa británica. Cayó de un edificio en 1985. Su padre jura que lo mataron.

-AVTAR SINGH – GUIDA: DESAPARECIDO desde 1987

-STEPHEN DRINKWATER: 25 años, manejaba información clasificada. Lo asfixiaron con una bolsa de plástico en la cabeza, en 1983.

-TREVOR KNIGHT: Manejaba contratos misilísticos. Se suicidó en mayo de 1987. Acababa de cenar con su madre.

-ALISTAR BERCKHAM: electrocutado en 1988, su mujer jura que vio salir a un extraño.  

-PETER FERRY: Brigadier, insólito caso de electrocución, en agosto de 1988.

Todas estas personas y algunas que no menciono tenían (según se rumorea) conocimiento sobre el llamado grupo MJ 12 o MAJESTIC, el cual según una poca fiable fuente, estaría integrado por: DR. VANNEVAR BUSH (quien experimentó con Fibra óptica), SEC JAMES FORRESTAL, GRAL NATHAN TWINNING, GRAL HOYT VANDERBERG, DR. DETLEV BRONK, DR. JEROME HUNSAKER, SIDNEY SOUERS, GORDON GRAY, DR. DONALD MENZEL, GRAL ROBERT MONTAGUE Y DR. LLOYD BERKNER. Todos ellos habían sido el equipo del ex-presidente Truman. El 22 de mayo de 1949 Forrestal renunció para ser reemplazado por Walter Smith. Según estos documentos, el 7/07/47 se habría encubierto una operación clandestina para recuperar los restos de la “nave”. Según este informe falso, los cuerpos ingrávidos de 4 seres desconocidos yacían inertes en el interior del vehículo.

Según investigadores modernos, las firmas no serían más que falsificaciones. Hoy se sabe a ciencia cierta que tal evento fue en realidad una pantalla para encubrir una operación militar de alto calibre con tecnología secuestrada de la Alemania Nazi. Científicos de Hitler se encontraban secuestrados en la base de LOS ÀLAMOS, en dónde se había pergeñado el famoso “PROYECTO MANHATTAN DE 1945, MEJOR CONOCIDO COMO LA BOMBA ATÒMICA”. Luego de la caída del tercer Reich, los llamados “COHETES SUECOS O CAZAS-FOO”  fueron vistos en esos sitios, al parecer los miembros del documento apócrifo del MJ 12 tenían una pertenencia sectaria al llamado “GRUPO DE LOS 9 SABIOS DE MEMPHIS”, la rama logística de los ILLUMINATI.

GRADOS MASÓNICOS, ILLUMINATI Y NUEVO DESORDEN MUNDIAL.

AquÍ les va un listado de los grados 33 grados aceptados por los masones

1-APRENDIZ

2-COMPAÑERO

3-MAESTRO

4-MAESTRO SECRETO

5MAESTRO PERFECTO

6-SECRETARIO ÌNTIMO

7-JUEZ

8-MAESTRO DE ISRAEL

9-MAESTRO ELECTO DE LOS 9

10-MAESTRO DE LOS 15

11-ELECTO DE LAS DOCE TRIBUS

12-GRAN MAESTRO ARQUITECTO

13-REAL ARCO

14-GRAN ELEGIDO

15-MASÓN LIBRE

16-PRÌNCIPE DE JERUSALÉN

17-MASÓN DE ORIENTE Y OCCIDENTE

18-EXCELENTE Y PERFECTO CABALLERO PRÍNCIPE SOBERANO DE LA ROSA CRUZ

19 GRAN PONTÍFICE

20 TRIBUNO

21-CABALLERO NOAQUITA

22-PRÍNCIPE “DEL LÍBANO”  

23-JEFE DEL TABERNÁCULO

24-PRÍNCIPE DEL TABERNÁCULO

25-CABALLERO DE LA SERPIENTE DE BRONCE

26-PRÍNCIPE DE LA MERCED

27-GRAN COMENDADOR DEL TEMPLO,

28-CABALLERO “DEL SOL”

29-GRAN ESCOCÉS DE SAN ANDRÉS

30-CABALLERO KADOSCH

31-“INQUISIDOR”

32-SUBLIME PRÍNCIPE DEL REAL SECRETO  

33-SOBERANO GRAN INSPECTOR DE LA ORDEN.  

Creo que el concepto queda notablemente clarificado. Una secta planea establecer un “nuevo orden” con lo que desencadenará la madre de todas las guerras que irremediablemente traerá el HARMAGEDÒN sobre el mundo, un mundo en donde la plutocracia de los poderosos tiene mayor importancia a la hora de la súbita toma de decisiones en detrimento de los Derechos Humanos. Una secta que nos pone un velo delante de nuestros ojos para alejarnos de DIOS y su mensaje de amor y misericordia para que irremediablemente, tal cual dijera Pablo en 2 Tes 2:3, que El Señor no vendría hasta la llegada de la gran apostasía, -PORQUE CONVERTIRÉ LA TIERRA EN ASOLAMIENTO, POR CUANTO COMETIERON PREVARICACIÓN, DICE JEHOVÁ, EL SEÑOR.

Así que, amigo mío, no se deje influenciar por sectas plato-voladoristas, o por creencias sincréticas sin pilares morales. Jesús murió por usted para salvarlo. Sálvese Ud. También, llevando una vida según los mandamientos de DIOS.

Con mi agradecimiento a los hermanos, Ing° Olcese y Dr. Rivas por permitirme expresar en este medio, el único blog cristiano de la Web.

Que Dios los bendiga.

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EL AGUA Y SU SIMBOLISMO EN LA BIBLIA

 

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Sin agua, no hay vida  

 

Por Juan Stam
Un nuevo comentario sobre el libro de Apocalipisis de nuestro apreciado Juan Stam. En este artículo comenta Apocalipisis 16:3-4

 
“El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y el mar se convirtió en sangre como de gente masacrada, y murió todo ser viviente que había en el mar…”
 

 
Sin agua, no hay vida[1]
(Comentario a Apocalipsis 16:3-4)
 
El segundo ángel derramó su copa sobre el mar,
y el mar se convirtió en sangre
como de gente masacrada,
y murió todo ser viviente que había en el mar.
El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos
y los manantiales,
y éstos se convirtieron en sangre.
   Para interpretar bien estas visiones de agua convertida en sangre, es necesario volver de nuevo a la teología bíblica de la creación.[2] Para el pensamiento bíblico, toda la creación es gracia divina, y las regularidades fieles de la naturaleza, que nosotros llamamos leyes naturales, ellos las describen como pacto de Dios con la tierra y con toda la humanidad (Gn 9:9-13; Is 54:9-10; Jer 33:20,25). Ya que estos pactos se entienden como personales, entre Dios y los humanos, y como condicionales, sujetos al cumplimiento de las condiciones del pacto, entonces, cuando nosotros desobedecemos a Dios e incumplimos esas condiciones, Dios puede comenzar a irnos quitando poco a poco las bendiciones del pacto en la creación, como el agua (Isa 15.9; 2Mac 12.16). En ese sentido, la visión apocalíptica de estas dos copas es una especie de testimonio a la inversa de la gracia de Dios en proveernos día tras día con el agua de que depende nuestra vida, y es un llamado a arrepentirnos y volver al cumplimiento de la voluntad de Dios.
   A diferencia de Egipto y Mesopotamia, que tenían ríos muy grandes abastecidos por las aguas de las montañas, Palestina sufría de frecuentes escasezes de agua que creaban problemas muy serios para la población, y el acceso a los pozos provocaba conflictos hasta violentos (Gn 21:25;30; Ex 2:17-19). Por eso, Israel sentía una gratitud muy especial a Dios por el don del agua como símbolo de su amor y cuidado por su creación. Sin agua, la tierra es un desierto (cf. Gn 2:5-6; cf. Sal 107:4-5,33-35; Jer 4:26). Es Dios quien “derrama lluvia sobre la tierra y envía agua sobre los campos” (Job 5:10). El don del agua inspiraba algunas de las alabanzas más emotivas del salmista:
Tú, Señor, cuidas de hombres y animales;
¡cúan precioso, oh Dios, es tu gran amor!…
Se sacian de la abundancia de tu casa;
les das a beber de tu río de deleites.
Porque en ti está la fuente de la vida,
y en tu luz podemos ver la luz.
                   Salmo 36:6-9
 
Tu pusiste la tierra sobre sus cimientos,
   y de ahí jamás se moverá;
la revestiste con el mar,
   y las aguas se detuvieron sobre los montes.
Pero a tu reprensión huyeron las aguas;
ante el estruendo de tu voz se dieron a la fuga.
Ascendieron a los montes,
   descendieron a los valles,
   al lugar que tu les asignaste…
 
Tú haces que los manantiales
   viertan sus aguas en las cañadas,
   y que fluyan entre las montañas.
De ellas beben todas las bestias del campo;
   Allí los asnos monteses calman su sed.
Las aves del cielo anidan junto a las aguas
   y cantan entre el follaje.
Desde tus altos aposentos riegas las montañas;
La tierra se sacia con el fruto de tu trabajo.
Haces que crezca la hierba para el ganado,
   y las plantas que la gente cultiva
   para sacar de la tierra su alimento:
el vino que alegra el corazón,
   el aceite que hace brillar el rostro,
   y el pan que sustenta la vida.
Los árboles del Señor están bien regados…
                               Salmo 104:5-16
   En ese sentido, estas copas aparentemente anti-ecológicas significan que debemos cuidar bien las fuentes del agua, de las que depende la vida. Desde la perspectiva bíblica, aunque sea extraña para nuestra mentalidad moderna, el primer paso en protegerla es arrepentirnos de nuestra idolatría y rebelión contra Dios y purificar la tierra de la corrupción, robo y violencia que ensangrentan tierra y mar también hoy día.
   Además, dado que el agua, como toda la creación, es don generoso de la gracia de Dios, pero sujeto siempre a las condiciones del pacto, no debe sorprendernos que en algunos textos bíblicos el retiro del agua, y de otras bendiciones creacionales, simbolice el juicio divino ante el pecado y la injusticia (León Dufour 1973:53). El presupuesto, extraño para nuestra mentalidad moderna, es que nosotros no somos merecedores de todos esos hermosos regalos de Dios. Eso significa, por un lado, una profunda gratitud constante al Creador. Pero por otra parte, como en este texto, el agua y el sol pueden ser medios de retribución divina. Cuando el pueblo es fiel, Dios abre los cielos y envía lluvia en el tiempo y las medidas apropiadas (Lv 26:3-5,10; Dt 28:12; cf Gn 27:28; Jer 17:7-8 vs. 17:5; Sal 1:3 vs. 1:4). En cambio si el pueblo es infiel, dice Dios, “Endureceré el cielo como el hierro y la tierra como el bronce” (Lv 26:19; Dt 28:23) y les dará sequía (Am 4:7; Is 5:13; 19:5-8; Ez 4:16-17). Esa teología del agua es el trasfondo también para la conversión del agua en sangre.
   Metáforas acuáticas abundan también en el pensamiento mesiánico y escatológico de la Biblia (León Dufour 1973:54-55). Muchas veces son visiones exageradas para describir las maravillas del retorno del exilio (Jer 31:8-9: “Y los traeré del país del norte… Los guiaré a corrientes de agua”; Is 49:8-12).[3] Muchas descripciones del retorno son relecturas aumentadas del éxodo, p.ej. el cruce del Mar Rojo y el Jordán (Is 43:2) o del agua que Moisés sacó de la roca en Cades (Ex 17:6; Nm 20:8). En otros textos, se asimilan esas promesas de una liberación cercana a otras de carácter claramente utópico y escatológico.[4] Esa abundancia de agua convertirá el desierto en Edén (Is 51:3 cf. Gn 2:10-14; Is 35:1-7; 41:18), en claras alusiones al Paraíso original.[5] En resumen, la escatología reproducirá y superará a la protología, y lo futuro-utópico se anticipa y se prefigura históricamente en el éxodo y en el retorno del exilio.
   Uno de los pasajes más impresionantes sobre este tema es Ez 47.1-12.[6] El profeta descubre que del umbral del templo fluye hacia el Mar Muerto un río de aguas caudalosas y de bendición creciente (47:3-6). El río tiene poderes curativos, y cuando llega al Mar Muerto “las aguas se sanan” (47:8, hebr RâFâA).[7] Es un perfecto río de vida:
Por donde corra este río, todo ser viviente que en él se mueva vivirá. Habrá peces en abundancia porque el agua de este río transformará el agua salada en agua dulce, y todo lo que se mueva en sus aguas vivirá… Los peces así serán tan variados y numerosos como en el mar Mediterráneo… Junto a las orillas del río crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas no se marchitarán, y siempre tendrán frutos. Cada mes darán frutos nuevos, porque el agua que los riega sale del templo. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas serán medicinales (Ez 47:9-12).[8]
Este bello pasaje está reproducido casi entero en la última página del Nuevo Testamento (Ap 22:1-2,17), lo que nos indica lo importante del agua en todo el mensaje bíblico.[9]
   El agua es un don tan precioso de la gracia del Creador, pero que él nos provee bajo las condiciones del pacto, que hoy sería el discipulado consecuente. Entonces hoy sin lugar a dudas una de esas condiciones tendría que ser una fiel mayordomía del medio ambiente en todas sus dimensiones. Ser discípulo de Cristo hoy significa también cuidar celosamente el don del agua y asumir ante Dios nuestra responsabilidad por conservar su creación.
 
 
 
 

 

¡USTED PUEDE ESTAR CONTROLADO POR UN ESPÍRITU!

¡Los hombres no saben que están  siendo guiados por un espíritu, ya sea éste impuro o santo!

“…y el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:19) 

“…el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad” (Juan 16:13) 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)  

Poderes en conflicto

Millones de personas ignoran completamente que están siendo guiados  por fuerzas e inteligencias invisibles de maldad supra mundanas. El apóstol Pablo remarcó que la lucha del cristiano no es contra seres de carne y huesos,  sino contra los principados, potestades, gobernadores, y huestes de maldad en las regiones celestes. Estas son sus palabras: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). 

Algunos han sostenido que lo que Pablo se refirió por principados, potestades, gobernadores y huestes, son hombres con autoridad: reyes, jueces, etc, etc. Sin embargo, éste no parece ser el caso, ya que Pablo dice claramente que nuestra lucha no es contra sangre y carne (los humanos en general) sino contra huestes de maldad en las regiones celestes (no en las regiones de la tierra).

Cuando el Apóstol Juan dijo que “todo el mundo está bajo el diablo” (1 Juan 5:19) él no se estaba refiriendo al diablo como si fuera una persona humana en particular, ya que ningún hombre tiene el dominio sobre toda criatura del planeta, por más poderoso que sea. Sin embargo, acá Juan se expresa del mundo como equivalente a una humanidad impía o pagana. Así, por ejemplo, cuando Juan mismo dice: “tanto amó Dios al mundo que envió a Su Hijo unigénito para que todo aquel que cree en él no se pierda más tenga vida eterna”, él se refería a la humanidad caída (Juan 3:16). Sí, Jesús vino a rescatar al mundo que estaba bajo el poder del diablo.

Pablo concuerda con Juan cuando al escribirles a los Colosenses, les dice: “el cual nos ha librado de la potestad (dominio) de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Col. 1:13).

Jesús y los Fariseos

El Señor Jesús fue constantemente asediado y atacado por los líderes religiosos de su época. Los Fariseos fueron los que más se inquietaron por él y procuraban asesinarlo para evitarse problemas futuros con el pueblo Judío y con las autoridades romanas. En Juan 8:44 leemos que Jesús los acusa de ser hijos del diablo porque estaban siguiendo los deseos malévolos de su padre Satán. Estas son sus palabras: Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8.44). Así que tanto el homicidio como la mentira son armas que usa Satanás para destruir a los que no le quieren seguir a él, induciendo a sus “hijos” a que procedan a difamar y a matar a los santos. Hay, pues, una guerra espiritual entre los hijos del diablo y los hijos de Dios que se viene extendiendo desde la misma creación.

El Apóstol Juan dice además de este diablo, así: El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).  Si usted practica el pecado, entonces es del diablo, es decir, le pertenece a Satanás porque usted ha dado lugar al diablo para que lleve a cabo sus sugerencias maléficas. Desgraciadamente muchos no han llegado a entender que el espíritu satánico está presto para inducir a cualquier hombre al pecado, y usted se hace culpable porque ha dado pie al diablo y no ha sabido decidir sabiamente antes de actuar (Efesios 4:27 dice: “ni deis lugar al diablo”). 

¿Un Satanás Seductor?

Muchos afirman que lo que decimos son boberías, ya que si existiera el diablo y sus demonios, entonces él, y no nosotros, sería el verdadero responsable de nuestros pecados, al habernos nublado el sano juicio para que no podamos reflexionar y obrar con sensatez. Y aunque esto parezca “lógico”, la verdad es que el diablo no tiene el poder total sobre nosotros, ya que podemos escoger a pesar de las tentaciones que se nos presentan. El diablo no nos puede forzar a pecar, y Dios no lo permitirá, por supuesto (Ver 1 Cor. 10:13).

Así que lo máximo que el diablo puede hacerte es sugerirte, tentarte, ponerte malos deseos y malos pensamientos en tu mente y hasta herirte de muerte, pero jamás te obligará a pecar. Eres tú quien finalmente decidirás por el pecado o por la santidad (“Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal…escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” Deut. 30:15,19). Por ejemplo, a Eva el diablo la sedujo con un pensamiento único: “No moriréis…seréis como Dios, conociendo el bien y el mal, si comes del fruto”; y sabiendo que todo hombre tiene la inclinación por el poder y la vanagloria de la vida, la primera pareja se dejó seducir y cayó. El diablo es definitivamente alguien que te habla al oído y te dice: “Esto puede ser tuyo, tómalo”, “Tú eres tu Dios”, “Tú puedes ser el dueño del mundo”, “Tú no necesitas obedecer ni oír a nadie”, “Tú eres tu amo”, “Tú estás por encima de todo y de todos”, “Todo te pertenece”, “tus metas son infinitas”, “Déjate llevar por tus propios instintos”, “Dios es un mito, tú eres real”, “Saca provecho de los demás… tú eres primero”, “Los fines justifican los medios”,  “la vida en una sola, aprovéchala” y locuciones como éstas.

Así que ahora más que nunca debemos comprender que podemos dejarnos manipular por el espíritu satánico sí permitimos al diablo actuar libremente en nosotros. Debemos hacer todo lo posible para que el diablo huya de nosotros y restringirlo a una prudente distancia con la ayuda del único Dios y juez. Dice Santiago: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7). 

Permitiendo que Otro Espíritu Tome el control de nuestras vidas

Ya que hemos decidido que el espíritu satánico no influya sobre nuestro ser, ni tome el control de nuestras vidas con sus sutiles sugerencias, el creyente tiene la opción de permitirle al Espíritu de Dios morar en él para que le recuerde todas las cosas que Cristo enseñó cuando estuvo en la tierra. Jesús dijo: Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad (Juan 16:13). Aquí Jesús es claro al decir que hay un espíritu que puede guiar a los hombres a la verdad en contraste con el espíritu diabólico. Este Espíritu puede morar en uno para guiarlo a la verdad haciendo que recordemos las palabras o enseñanzas de Jesucristo para no fallar o pecar. Esto no significa que el Espíritu de Dios nos impulsará o nos obligará a hacer siempre el bien sin fallar. Si este fuera el caso, jamás tendríamos mérito alguno para ganar nuestra salvación, ya que nuestras buenas obras las haríamos impulsados de manera irresistible por el Espíritu Dios, y no por voluntad o decisión propia debido al amor y a la fe puestos en el Señor.

Aquellos que sostienen que el diablo no puede existir porque eso significaría que él es único responsable de nuestras malas acciones por la acción de su espíritu seductor en nosotros, se verían igualmente forzados a decir que Dios tampoco existe porque eso significaría que si somos justos y santos es porque Él nos impulsó irresistiblemente a hacer el bien a través de su Espíritu que mora en nosotros.  Así que no se puede negar la existencia de los espíritus impuros sin negar al mismo tiempo la existencia de los espíritus santos. Si se niega el espíritu del diablo, se debe negar también el espíritu de Dios. Pero si se va a aceptar la existencia del Espíritu de Dios, entonces tendremos que aceptar la existencia del espíritu del dios de este mundo, el diablo.   www.yeshuahamashiaj.org (Inglés y Español) www.elevangeliodelreino.org 

JOSÉ DE ARIMATEA Y SU ESPERANZA APOSTÓLICA

José de Arimatea, por Pietro Perugino 

Por Ing° Mario A Olcese  

Todos conocemos quién fue José de Arimatea, un miembro noble del concilio que entregó un sepulcro de ricos para la sepultura de Jesucristo. Dice el relato lucano, así: “Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo. Este, que también esperaba el reino de Dios, y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos, fue a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Y quitándolo, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie” (Lucas 23:50-53). Tomemos nota que José de Arimatea, un singular personaje que sólo se menciona en algunos versos de los evangelios, era un varón justo y bueno que espera también, dice el verso 51 (palabra que implica que otros lo creían igual), nada menos que el REINO DE DIOS. Así que José de Arimatea esperaba el reino de Dios al igual que otros. ¿Quiénes podrían ser esos otros? Sin duda los mismos Judíos, y ciertamente los cristianos mismos. El apóstol Juan nos revela por su parte que este José de Arimatea no sólo era todo eso que dijeron Lucas y Marcos, sino que también era un DISCÍPULO DE JESUS. Leamos el pasaje: Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús”(Juan 19:38). 

Entonces José de Arimatea era un discípulo de Cristo (un cristiano) que amó tanto al Señor que se atrevió a pedir el cuerpo a Pilato para darle una digna sepultura de un rey en un sepulcro nuevo. Este José de Arimatea era Judío, un Judío converso que nunca perdió su esperanza en el Reino de Dios. Debemos entender que cuando nos convertimos en discípulos de Cristo no nos desliga de la esperanza mesiánica del reino en la tierra. Los que creen que la esperanza de un reino literal en Jerusalén es sólo una ilusión Judía, y no una esperanza Cristiana y apostólica, están muy equivocados. Aquí José de Arimatea nos deja una enseñanza, y los evangelistas no dudan de registrarlo para que lo sepamos todos los cristianos de todas las épocas: Habrá un reino venidero que se establecerá en la tierra con Cristo y su iglesia a la cabeza.

Hoy, los llamados mal llamados “discípulos de Cristo” tienen una serie de expectativas o esperanzas, pero ninguna de ellas gira alrededor del Reino de Dios en la tierra. La mayoría nos hablan de “estar con Dios y su Hijo en el cielo”, o de “partir para estar siempre con Dios en las moradas celestiales”. Esta última esperanza hubiera resultado extraña para los primeros discípulos, y en particular, para José de Arimatea, quien esperaba la venida del reino a la tierra para ser parte de él con vida inmortal.

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LA EXPLOTACIÓN DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

TESTIGOS DE JEHOVÁ (GRAN NEGOCIO)

Cuando en un país se crea una sucursal, o en una zona del mismo se quiere adquirir un nuevo Salón de Asambleas, se abre un proyecto a tal fin y se hace una especie de encuesta en las congregaciones afectadas (las del país o la zona en cuestión) solicitando el dinero que cada uno puede aportar mediante donación, préstamo, préstamo condicional, etc. Además de eso, cada uno ha de anotar cuánto dinero extra pondrá cada mes durante el tiempo que dure el proyecto, un año, dos, cinco… Cada publicador cumplimenta un papelito con esos datos y lo deposita en una de las cajas de contribuciones del Salón del Reino, entendiendo que lo que ha informado es un compromiso en firme ante Jehová, ya que se contará con ese dinero para llevar adelante el proyecto. ¿Podría afirmarse que “no se envían sobres pidiendo dinero a las personas, ni tampoco se contratan recaudadores de fondos”? A partir de ahí, se toman las decisiones, se lleva a cabo el proyecto y, una vez terminado, se “dedica”, habiéndose registrado la propiedad a nombre de la Sociedad Watch Tower, la central de Brooklyn. En adelante el “perro” moverá esa parte de la “cola” a su antojo por la sencilla razón de que es “su cola”. Otros han financiado el proyecto, en tanto que la propiedad pasa a incrementar el MILLONARIO patrimonio de la Sociedad. SIN HABER PUESTO UN REAL, LA SOCIEDAD SE HACE MÁS RICA CON EL DINERO DE LOS POBRES Y HUMILDES DE LAS CONGREGACIONES DE TESTIGOS DE JEHOVÁ EN TODO EL MUNDO.

Pareciera ser que el Armagedòn es sólo para los feligreses y no para el Cuerpo gobernante de los Testigos de Jehová, que se la pasan ADQUIRIENDO Y COMPRANDO bienes terrenales sin parar POR MILLONES DE DÓLARES, teniendo a puertas el Armagedòn para el 2034. ¿Qué raro, no?. Mientras que los feligreces se van deshaciendo de sus patrimonios personales con sus donaciones voluntarias, el cuerpo gobernante invierte en más patrimonio terrenal(Activos Fijos). ¿Què contradictorio es todo esto, verdad? No hay duda que el “vivo” vive de los tontos, y los tontos útiles, de su trabajo.¿En qué lado está usted señor lector, en el de los vivos o en el de los tontos útiles?. Y asì dicen los Testigos de Jehová que: ” No se hacen colectas, ni diezmos, Pobrecitos los del cuerpo gobernante. Semejantes mentirosos.

 

VER VIDEO (expositor: Franco Olcese-Apologista II) en

www.apologista.blogdiario.com

Más sobre los “Testigos de Jehová” en:

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LAS GUERRAS ENTRE ÁRABES Y JUDÍOS

Las Guerras Árabe-Israelíes

por Netanel Lorch

En diciembre de 1946, en el primer Congreso Sionista de posguerra en Basilea, David Ben Gurión asumió la cartera de defensa, incluyendo la responsabilidad por la Haganá, que en esa época se centraba en la lucha contra los británicos.

A pesar de las restricciones británicas, las redadas y las detenciones convirtieron la construcción de una fuerza clandestina – con fuerzas blindadas y artillería, fuerza aérea y marina – en algo casi imposible, Ben Gurión decidió de inmediato que ésa era la tarea decisiva: crear una fuerza que se preparara para hacer frente a un ataque de los ejércitos regulares de los países árabes, que el yishuv debería afrontar solo, sin ayuda del exterior.

Encontró a la Haganá lamentablemente preparada para tal eventualidad y se dedicó enérgicamente a corregir dicha situación. Dado que la importación y el despliegue de armamento pesado eran impracticables mientras los británicos dominaran Palestina, se decidió que el personal sería preparado en el país y el equipo se adquiriría en el exterior – para “combinarlos” en el momento que se debiera rechazar un ataque árabe, o evitarlo, dispuestos para el 15 de mayo de 1948, el día previsto para el término del Mandato británico y el día después de que Israel declarara su independencia.

La Guerra de Independencia (1947-1949)

La guerra se combatió a lo largo de todas las fronteras del país: contra el Líbano y Siria en el norte; Irak y Transjordania – que pasó a llamarse Jordania durante la guerra – en el este; Egipto, asistido por contingentes de Sudán en el sur y palestinos, y voluntarios de los países árabes en el interior del país.

Fue la más sangrienta de las guerras de Israel. Costó la vida de 6.373 combatientes muertos en acción (desde los días previos a la creación del estado hasta el 20 de julio de 1949), casi el 1% del yishuv (la comunidad judía) – aunque esa cifra incluye también una cantidad de inmigrantes y algunos voluntarios del extranjero.

En la primera fase (29 de noviembre 1947 – 1 de abril 1948), fueron los árabes palestinos quienes tomaron la ofensiva, con la ayuda de voluntarios de los países vecinos; el yishuv tuvo escaso éxito en limitar la guerra, sufrió serias bajas y la interrupción del tráfico en la mayoría de las carreteras.

En la segunda fase (1 de abril – 15 de mayo) la Haganá tomó la iniciativa y en seis semanas fue capaz de cambiar los resultados – capturando, entre otros, los barrios árabes de Tiberíades, Haifa y posteriormente Safed y Acre, abriendo temporalmente el camino a Jerusalem y logrando el control sobre gran parte del territorio que había sido destinado al estado judío, de acuerdo con la resolución de la ONU.

Soldados de las FDI en trincheras egipcias abandonadas (1948). Haz click en la imagen para verla en grande

La tercera fase (15 de mayo – 19 de julio), considerada la fase crítica, se inició con el ataque simultáneo y coordinado contra el joven estado por parte de cinco ejércitos regulares árabes de los países vecinos, que contaban con una impresionante superioridad de equipo pesado – blindados, artillería y fuerza aérea.

El día 31 de mayo la Haganá pasó a llamarse “Fuerzas de Defensa de Israel” (FDI). Las FDI sufrieron serios reveses en un comienzo, incluyendo la pérdida del Bloque Etzión en Judea, el área de Mishmar Hayardén en el norte y Yad Mordejai en el sur, pero al cabo de tres semanas fue capaz de detener la ofensiva, estabilizar el frente e incluso iniciar algunas operaciones ofensivas de carácter local. La cuarta fase (19 de julio 1948 – 20 de julio 1949) se caracterizó por las iniciativas israelíes: la Operación Yoav, en octubre, despejó el camino hacia el Néguev, culminando con la captura de Beer Sheva; la Operación Hiram, a fines de octubre, logró la captura de la Alta Galilea; la Operación Jorev en diciembre de 1948 y la Operación Uvdá en marzo de 1949 finalizaron la captura del Néguev, que había sido asignado por las Naciones Unidas al Estado Judío. Simultáneamente, se firmaron Acuerdos de Armisticio con los países árabes: primero Egipto, el 24 de febrero de 1949; lo siguió el Líbano, 23 de marzo; Jordania, 3 de abril; y Siria, 20 de julio. Solamente Irak no firmó un acuerdo de armisticio con Israel, prefirió retirar sus tropas y entregó su zona a la Legión Arabe de Jordania.

Al final Israel no sólo expulsó a las fuerzas árabes invasoras, sino que capturó unos 5.000 km2 más que el área asignada por las Naciones Unidas. En medio de la Guerra de la Independencia nacieron las FDI; no el 15 de mayo, sino dos semanas más tarde. Durante dos semanas Ben Gurión negoció con las organizaciones armadas “disidentes”, el Etzel y el Leji, para convencerlas que se disolvieran voluntariamente, antes que él las licenciara en la Orden del Establecimiento de las FDI, el 31 de mayo de 1948. Esa orden disponía la existencia de solamente una fuerza armada, subordinada al gobierno constitucional. Hubo una total continuidad entre la Haganá y las FDI: Yaacov Dori, el jefe del Estado Mayor, los miembros del Estado Mayor y los comandantes de brigadas para abajo fueron confirmados automáticamente en sus cargos.

La bandera de Israel es izada en Um-Rashrash, hoy en día la ciudad de Eilat, marzo de 1949. Haz click en la imagen para verla en grande.

Al término de la guerra las FDI contaban con más de 100.000 hombres y mujeres bajo armas, en comparación con el mero puñado de soldados a tiempo completo en su comienzo. Además de 12 brigadas, en su mayoría de infantería, contaba con varios regimientos de artillería. Los primeros regimientos blindados fueron equipados con vehículos livianos, algunos capturados, otros “requisados” a las tropas británicas salientes, y unos pocos tanques – dos Cromwell “comprados” a los británicos y algunos reconstituidos de desechos estadounidenses.

La marina consistía en un comienzo en embarcaciones de inmigrantes ilegales refaccionadas. Existían elementos de una Fuerza Aérea – Spitfires y Messerchmidts, adquiridos principalmente en Checoslovaquia, además de aviones civiles livianos que la Haganá había empleado para fines de reconocimiento y comunicaciones. Algunos bombarderos estadounidenses de la Segunda Guerra Mundial fueron comprados como desechos. Estos aparatos llevaron a cabo su primer “ataque estratégico” a El Cairo en ruta a Israel, incluso antes de llegar a su base madre. Armado con una guía turística Baedeker, uno de ellos bombardeó el Palacio Abdeen: ciertamente rudimentario, pero absolutamente imprevisto, y por lo tanto, psicológicamente efectivo.

Tan pronto se firmaron los acuerdos de armisticio y pasó el peligro inmediato, las FDI – salvo un pequeño núcleo – fueron no sólo desmovilizadas, sino efectivamente licenciadas. El nuevo estado tenía tareas urgentes para cumplir, que exigían de todos sus recursos, por sobre todo, la misión de absorber el flujo de nuevos inmigrantes, que por fin podían “llegar a casa”. Un intento de mantener a los soldados desmovilizados en algún tipo de marco de reservas fracasó. No obstante, por el momento había poca tendencia en el lado árabe por reanudar los combates en gran escala. No es que hubieran llegado a hacer frente a la realidad y reconocer a Israel – lejos de eso; pero se dieron cuenta que combatir contra Israel requería una mayor preparación.

Entretanto encontraron lo que consideraron un instrumento perfecto para demostrar a su pueblo que la guerra aún no había terminado, y al mismo tiempo amenazar a Israel. Los fedayun (tropas suicidas) palestinas se infiltraban a lo largo de las flojamente defendidas fronteras – y hay que recordar que ningún lugar en Israel estaba lejos de la frontera. Las infiltraciones con el propósito de robar maquinaria agrícola fueron seguidas por la colocación de minas, el asesinato de individuos y masacres generales. Los fedayun eran entrenados, equipados y pagados por los servicios de Inteligencia egipcia, a pesar de que actuaban principalmente desde bases en Jordania, de modo que Jordania soportaba la represalia israelí, que seguía inevitablemente. Y cada vez que Israel respondía con una represalia, el Consejo de Seguridad lo condenaba; la condena a un gobierno árabe era un imposible, debido al veto soviético.

Las infiltraciones, a pesar de ser dolorosas, militar y diplomáticamente, no fueron más que una distracción de la principal preocupación de las FDI: la preparación para una segunda vuelta.

Yigael Yadin, que sucedió a Yaakov Dori como jefe del Estado Mayor, dedicó sus energías a organizar las reservas y a agilizar la estructura de comando – elementos que siguen en efecto hasta el día de hoy. Al mismo tiempo, se brindó particular atención al desarrollo de las fuerzas blindadas. La inferioridad numérica de Israel frente a sus vecinos y enemigos potenciales; la certeza de que debido a la falta de profundidad estratégica estaba obligado a transferir los combates lo más rápido posible a territorio enemigo, y su ya probada ventaja en maniobras improvisadas – señalaron la necesidad de crear una fuerza blindada. La reciente alianza con Francia en tiempos de la crisis de Suez proporcionó una oportunidad única para equipar una importante parte de las FDI con tanques de fabricación francesa. Este “milagro” ocurrió en un momento de desesperación, en el que ningún otro país, de Oriente ni de Occidente, deseaba proveer de armas a Israel, mientras que países de Oriente y de Occidente ofrecían en venta sus armamentos a los árabes. Particularmente inquietante fue el acuerdo checo-egipcio, que amenazó a Israel con toda una gama de equipo militar ruso.

La Campaña del Sinaí de 1956 (Operación Kadesh)

Tanques israelíes en la península del Sinaí (1956). Haz click en la imagen para verka en grande.

En una rápida y arrasadora operación de 100 horas, bajo el mando del entonces jefe del Estado Mayor, Moshé Dayán, toda la península del Sinaí cayó en manos de Israel a un costo de 231 soldados muertos. Unidades de reserva, sobre las cuales se habían manifestado muchas dudas antes de la guerra, actuaron honorablemente. Una brigada de reservistas, equipada con autobuses civiles requisados, avanzó por el desierto y conquistó Sharm e-Sheikh en el extremo sur de la península. La Fuerza Aérea era aún deficiente; su desarrollo fue una de las lecciones aprendidas en esa guerra; las fuerzas blindadas habían demostrado su capacidad. Si 1948 fue indudablemente la Guerra de la Infantería, la reina indiscutible del campo de batalla en la guerra de 1956 fueron las fuerzas blindadas.

Una vez más Israel logró un respiro por unos diez años. La atención se volcó hacia el norte, donde los sirios – desde 1953 – habían intentado impedir el Proyecto del Acueducto Nacional de Israel. Habiendo fracasado, comenzaron a desviar las aguas del Jordán (que nace en Siria) en una maniobra destinada a dejar a Israel seco. El agua es una razón clásica para las guerras en el Medio Oriente, pero un breve y resuelto uso de la artillería y de tanques obligó a los sirios a abstenerse de su malintencionada acción.

A pesar de que Israel se vio obligado a retirarse del Sinaí sin recibir ninguna garantía de seguridad, se estableció la UNEF – Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas – para impedir una recurrencia de los eventos del pasado. Como resultado de esto, los fedayun dejaron de existir. Por otra parte, fue reorganizada la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y su principal brazo militar, el Fataj – una confusa mezcla de organizaciones paramilitares y terroristas – inició sus operaciones el 1o. de enero de 1965, primero desde el otro lado de la frontera libanesa. Sin ser nunca una amenaza existencial para Israel, fue una constante molestia y una tentación para distraer la atención y la energía de la tarea principal, los preparativos para una nueva vuelta      

La Guerra de los Seis Días (junio 1967)

Aviones egipcios destruidos por la Fuerza Aérea de Israel (junio de 1967). Haz click en la imagen para verla en grande.

El año 1967 comenzó con confiadas predicciones de que no traería una guerra. Nasser, se sostenía en Israel, había aprendido la lección de 1956 y no iniciaría una guerra a menos de estar preparado. De todas formas, sus relaciones con Jordania eran notoriamente malas, y una coalición entre Nasser y el rey Hussein no venía en consideración. En una rápida sucesión, los acontecimientos desmintieron dichas presunciones. En un combate aéreo en el que Siria – el más cercano aliado de Rusia en el Medio Oriente perdió 13 aviones, fue la señal de apertura. Como resultado del aguijoneo soviético, Nasser movilizó y envió 100.000 soldados al Sinaí. Exigió al Secretario General de las Naciones Unidas la inmediata retirada de la UNEF y – probablemente para su propia sorpresa, tuvo éxito de inmediato y los “bomberos” partieron. Entonces Nasser anunció el cierre de los Estrechos de Tirán para la navegación israelí – un claro casus belli. Concluyó mofándose de Itzjak Rabín, el jefe del Estado Mayor israelí: “Déjenlo venir, lo estoy esperando”.

Entretanto, logró alcanzar una estrecha coordinación con el ejército sirio. El rey Hussein, en un abrupto vuelco, viajó a Egipto y firmó un acuerdo poniendo sus fuerzas bajo el comando global egipcio. Esto le costaría la mitad de su reino.

Israel, con sus reservas totalmente movilizadas, sus nervios tensos al máximo, esperó durante tres largas semanas. La situación parecía ser el reverso de 1956; Israel estaba solo, frente a una poderosa coalición árabe. Las Grandes Potencias, a pesar de las vagas promesas, no hicieron nada por la reapertura los Estrechos, e Israel decidió hacerlo por sí mismo.

El 5 de junio de 1967, un grupo de aviones que volaban de Egipto a Israel fueron vistos en las pantallas de los radares del rey Hussein. Convencido por los egipcios de que los aparatos eran suyos, dio la orden de atacar – ¡en Jerusalem!. De hecho los aviones eran israelíes, que regresaban de un devastador ataque contra la fuerza aérea egipcia, que aunque parezca asombroso había sido tomada por sorpresa; después de mofarse de Rabín, Egipto no estaba preparado cuando éste llegó.

El rabino en jefe de las FDI suena el shofar en el Muro Occidental (Junio de 1967. Haz click en la imagen para verla en grande.

En el breve lapso de seis días, las FDI ocuparon toda la península del Sinaí, hasta el Canal de Suez, capturaron toda la Margen Occidental del río Jordán; y en lo últimos días, sin la ventaja de la sorpresa, capturaron una gran parte de las Alturas del Golán, incluyendo el dominante Monte Hermón – desde entonces en adelante “los ojos y oídos de Israel”. El evento culminante fue la captura de la Ciudad Vieja de Jerusalem y el reencuentro con el lugar más reverenciado por los judíos, el Muro Occidental (de los Lamentos). El sonido del shofar en el Muro Occidental reverberó por todo el mundo.

776 soldados israelíes cayeron en la Guerra de los Seis Días.

Si bien todas las ramas del ejército actuaron bien, la Fuerza Aérea, por primera vez, jugó un papel decisivo, al despejar el cielo desde un comienzo hizo posible todo lo que siguió después. Esta fue la Guerra de la Fuerza Aérea.

Los esfuerzos diplomáticos por llevar a su término el conflicto de 40 años, anterior en más de dos décadas al establecimiento de Israel, no llevaron a nada. En noviembre de 1967, después de meses de deliberaciones, el Consejo de Seguridad adoptó unánimemente la Resolución 242, llamando a la paz y el reconocimiento del “derecho de toda nación a vivir libre de amenazas dentro de fronteras seguras y reconocidas”, a cambio de la retirada israelí “de territorios”, no “todos los territorios” ni “los territorios capturados en las recientes hostilidades”. No obstante, la Liga Arabe, en su sesión en Sudán (1967) adoptó una resolución diferente, los “Tres No” de Khartum: No paz, No negociaciones, No reconocimiento de Israel.

La Guerra de Desgaste (1968-1970)

Bunker en la Línea Bar-Lev. Haz click en la imagen para verla en grande.

Poco después de suspendidas las hostilidades, el presidente Nasser se embarcó en lo que sería una sangrienta, prolongada e inconclusa guerra: la Guerra de Atrición – un intercambio estático de fuego de artillería a lo largo de toda la línea Bar Lev en el Canal de Suez, que escaló rápidamente. Las FDI llevaron a cabo varias osadas acciones – siendo probablemente la más espectacular la captura y traída a Israel, sin sufrir pérdidas, de una completa instalación de radar de fabricación rusa, funcionando. Cuando la Fuerza Aérea israelí comenzó sus ataques de bombardeo dentro de Egipto, Nasser, en su desesperación solicitó a la Unión Soviética que ésta proporcionara a Egipto no sólo equipo ruso, sino también tropas rusas aéreas y terrestres. Rusia aceptó con reluctancia. Poco después EE.UU., temeroso de que esa intervención directa de una Gran Potencia condujera a una confrontación nuclear, acordó con la URSS poner término a la guerra, bajo la fórmula del Consejo de Seguridad (julio 1970) de cese de fuego. 1.424 soldados israelíes murieron en acción entre el 15 de junio de 1967 y el 8 de agosto de 1970. La ocupación de la Margen Occidental y la Franja de Gaza fue considerada en un comienzo por los líderes de la OLP como ideal para la resistencia armada, es decir, las actividades terroristas. Los ataques terroristas no lograron, sin embargo, causar un impacto significativo. Por lo tanto, las organizaciones terroristas palestinas trasladaron sus actividades al exterior: secuestrando aviones y haciéndolos estallar. En un comienzo fueron tratados con benevolencia por las Potencias Occidentales – después de todo, concernían sólo a Israel – los actos de terror aumentaron en cantidad e importancia. La más espectacular y sangrienta operación terrorista fue la masacre de 11 deportistas israelíes en Munich, en los Juegos Olímpicos de 1972.

Entretanto Egipto, en coordinación secreta con Siria, se preparaba para una nueva vuelta. Israel era consciente de estos preparativos, pero, fiel a su idea de que el presidente egipcio Sadat no se embarcaría en una guerra hasta no haber conseguido al menos una paridad, si no una superioridad en el aire, ignoró lo que se anunciaba y estaba escrito en el muro.

La Guerra de Yom Kipur (octubre 1973)

La guerra fue llamada así porque comenzó en el día más sagrado del calendario judío, el Día del Perdón (6 de octubre, 1973). Llegó casi absolutamente por sorpresa y la advertencia fue dada demasiado tarde como para lograr un llamado ordenado de las reservas, antes de la hora cero.

Apoyo aéreo en el Sinaí (octubre de 1973). Haz click en la imagen para verla en grande.

Los egipcios y los sirios hicieron algunos significativos avances iniciales: los primeros cruzaron el Canal de Suez y se establecieron a todo lo largo de su ribera oriental; los segundos cruzaron las Alturas del Golán y llegaron hasta cerca del Mar de la Galilea. Sin embargo, la suerte cambió muy rápidamente. Contraatacando con rapidez, a veces incluso con temeridad, en pocos días las FDI cruzaron a la ribera occidental del canal de Suez, llegando a una distancia de 100 kilómetros de la capital egipcia, El Cairo, y al alcance de la artillería los aeropuertos alrededor de la capital siria, Damasco.

Egipto, que en un comienzo rechazó un cese de fuego, lo aceptó ahora con ansias, al igual que Siria. Considerando las adversas circunstancias iniciales, la rapidez y determinación con que las FDI fueron capaces de cambiar la situación es algo notable. No obstante la Guerra de Yom Kipur entró en la historia de Israel como un descuido calculado. La sorpresa causó enojo, y el costo fue alto: cayeron 2.688 soldados.

Los Servicios de Inteligencia fueron culpados por no dar la alarma a tiempo – el jefe del Estado Mayor, David (Dado) Elazar y su jefe de Inteligencia debieron renunciar. Demasiados aviones se perdieron a causa de los misiles de fabricación rusa SAM. Algunos expertos llegaron a la conclusión de que el tanque había finalizado su carrera, a la luz de su vulnerabilidad ante los misiles Sagger y los RPG operados por la infantería. De 265 tanques israelíes en el primer escalón, sólo 100 sobrevivieron.

Torpedera de la Marina de Guerra con misiles mar-mar Gabriel. HAz click en la imagen para verla en grande.

La rama militar que se distinguió durante la Guerra de Yom Kipur fue la Marina, que recién había llegado a la mayoría de edad: sin ninguna baja propia, hundió 34 naves enemigas, protegió las costas del país y logró hacer retroceder al enemigo a sus bases. Esta fue, de hecho, la Guerra de la Marina.

La capacidad de disuasión de las FDI se debilitó como resultado de esta guerra. No obstante, fue recuperada parcialmente después de una exitosa y espectacular operación: la Operación Entebbe de 1976 – llamada posteriormente Operación Yonatán, en recuerdo del joven comandante de la fuerza terrestre que fue su única víctima militar. Los pasajeros judíos e israelíes de un avión Air France secuestrado – cuidadosamente seleccionados por los secuestradores – fueron libe-rados de manos de un grupo de terroristas alemanes en la lejana Uganda. El ingenio y la osadía de la operación – que llegaron a transportar por avión un Mercedes negro del tipo usado por el dictador de Uganda para confundir al enemigo excitaron la imaginación de todo el mundo.

La Guerra de Yom Kipur fue seguida por una serie de acuerdos de separación de fuerzas con Egipto y con Siria. Estos acuerdos dispusieron el establecimiento de una franja de territorio dentro de la cual no se permitiría la presencia de tropas, seguida de otra franja en la que la presencia de tropas estaría cuidadosamente restringida.

El acuerdo con Siria aún está vigente y UNDOF, la Fuerza de Observadores de las Naciones Unidas, aún está allí para supervisar su implementación. El acuerdo con Egipto fue reemplazado – después de largas conversaciones que comenzaron con la dramática visita a Jerusalem del presidente egipcio Anuar Sadat (noviembre 1977) – por el Tratado de Paz Israelo-Egipcio de 1979, el primero firmado por Israel con uno, el más importante, de sus vecinos árabes. El Tratado estaba basado en la retirada israelí de toda la península del Sinaí y su desmilitarización a cambio del total reconocimiento de Israel por parte de Egipto y el establecimiento de embajadas y relaciones comerciales y turísticas.

Las organizaciones terroristas palestinas nuevamente aparecieron en el frente. Pudieron establecer sus bases en el Líbano. No es que el Líbano hubiera sido más hostil a Israel que los demás países árabes, por el contrario, pero el gobierno central libanés fue demasiado débil para impedir la creación de “un estado dentro del estado”. Después de un ataque terrorista particularmente sangriento a dos autobuses de pasajeros civiles que viajaban por la carretera costera cerca de Tel Aviv, que dejaron un saldo de 37 muertos y 76 heridos (marzo de 1978), las FDI llevaron a cabo una rápida operación: la Operación Litani (marzo 1978) contra bases terroristas en el Líbano. El impacto que causó la operación, no obstante, no fue muy duradero.

Operación Paz para la Galilea (1982)

En junio de 1982 un grupo terrorista palestino dirigido por Abu Nidal llevó a cabo un intento de asesinato contra el embajador de Israel en Gran Bretaña, Shlomó Argov (que lo dejó inválido y hospitalizado desde entonces). En represalia, las FDI atacaron nuevamente el Líbano y lograron su propósito original de arrasar las bases terroristas en el sur de ese país. Una serie de operaciones anfibias simultáneas fue notablemente exitosa. Subsecuentemente, no obstante, la misión fue ampliada y la conquista de Beirut marcó la transición a una prolongada guerra. Fracasó en lograr su propósito definitivo. Se firmó un tratado de paz, pero no fue ratificado; el gobierno cristiano del fragmentado Líbano fue demasiado débil para perdurar

Durante un corto período (7-11 de junio 1982) los sitios intervinieron en la guerra; no en las Alturas del Golán, donde el acuerdo de separación fue observado estrictamente, sino en el Líbano mismo, donde los sirios tenían una fuerza expedicionaria considerable. El combate terrestre contra los sirios no fue bien para las FDI, y la misión de neutralizar a los sirios y cortar la carretera Beirut – Damasco se logró a un alto precio. No fue así la batalla por el control del espacio aéreo: de 19 baterías sirias – SAM 2, 3 y 6 de fabricación rusa desplegadas en el Líbano – 14 fueron destruídas y 4 más fueron dañadas; la fuerza aérea siria, carente de su apoyo terrestre, perdió 29 aviones MIG en un día, sin ninguna baja israelí. Fue la más intensiva y concentrada batalla aérea conocida hasta la fecha: 200 aviones de ambos lados combatían en un espacio de 50×50 kms. Este fue el resultado de las lecciones aprendidas después de la Guerra de Yom Kipur – una combinación de adiestramiento y equipo, planificación y control, sorpresa e inventiva, entre los cuales medios secretos de combate electrónico tuvieron un lugar de honor. Esta guerra, por lo tanto, puede ser nominada como la Guerra de la Electrónica.

Entretanto, las emboscadas diarias contra las fuerzas israelíes ocupantes se incrementaron, con un correspondiente aumento en las bajas – 1.216 soldados muertos entre el 5 de junio de 1982 y el 31 de mayo de 1985. Una de sus primeras y más importantes víctimas fue el consenso nacional. Por primera vez en la historia de Israel no sólo se debatió la conducción de la guerra – de lo que había amplio precedente – sino su justificación misma. El primer ministro Menajem Beguin dio la palabra clave: una Guerra de Elección, a diferencia de todas las guerras anteriores, que fueron concebidas como de una terrible necesidad.

El fracaso de la Operación Paz para la Galilea en lograr su objetivo convenció al nuevo gobierno de coalición nacional, que asumió en 1984, a retirarse de inmediato del Líbano. Una pequeña fuerza fue mantenida para ayudar a los habitantes del Sur del país a patrullar la Zona de Seguridad – una estrecha franja de territorio adyacente a la frontera de Israel, que es esencial para los asentamientos israelíes, algunos de ellos ubicados en la frontera misma.

Los pueblos y ciudades a lo largo de la frontera norte estaban relativamente seguros, con algunas notables excepciones. Ataques de katiushas contra Kiriat Shmoná en julio de 1993 llevaron a Israel a iniciar la Operación Din Vejeshbón, una importante operación dentro del Líbano, y nuevamente en abril de 1995, a llevar a cabo la Operación Viñas de Ira. Esta última fue una operación “limpia”, sin bajas israelíes; pero su efecto fue opacado por un bombardeo israelí por error a un campamento cerca de una base de la ONU en Kafr Kana, causando la muerte de casi cien civiles. A raíz de esta operación fue establecido un Aparato de Vigilancia Conjunto que incluye representantes de EE.UU., Francia, Siria, Líbano e Israel para supervisar la implementación de una serie de “entendimientos” básicos – siendo el primero de ellos la prohibición de llevar a cabo ataques contra la población civil, y de emplear a esa población como cobertura y escudo para unidades militares.

Mientras tanto los ataques, principalmente de miembros de Jizballá (Partido de Dios) una secta shiíta fanática apoyada por Irán y tolerada, al menos, por Siria, contra las fuerzas israelíes y sur libanesas en la zona de seguridad, continúan sin cesar.

En diciembre de 1987 los árabes palestinbos se embarcaron en la intifada (literalmente, despertar), que mantendría a las FDI ocupadas por los siguientes tres años. Implicó una gran tarea de patrullaje en los centros de población árabes, choques a diario con grupos de jóvenes, frecuentemente apenas adolescentes, que arrojaban piedras. No constituyó un problema militar, pero sí uno moral. Las FDI recibieron órdenes estrictas de abrir fuego únicamente en caso de real peligro de vida. ¿Qué debía hacer uno con un niño que arrojaba piedras? Fue una misión muy desagradable para un ejército de civiles entrenado para la guerra y puso a prueba la moral del ejército.

La intifada, a pesar de ser un problema, nunca logró distraer la atención de la tarea principal: prepararse para una nueva vuelta. La paz con Egipto era relativamente segura – una “paz fría”, pero paz al fin. Jordania estaba ansioso, por sus propias y buenas razones, de mantener tranquila la frontera con Israel, la más larga entre Israel y alguno de sus vecinos. Siria era considerado el más hostil, y las FDI debían prepararse para el día en que éste lograra la “paridad estratégica” con Israel.

Pero entonces concluyó la guerra de ocho años de duración entre Irak e Irán, y Saddam Hussein declaró abiertamente su deseo, incluso su ansiedad, de colocar sus fuerzas a disposición de la causa palestina. Esto garantizaría automáticamente el liderazgo de Irak dentro del mundo árabe. Aunque no comparte una frontera con Israel, Irak ha participado en la mayoría de las guerras contra el estado judío.

Todavía antes del término de la guerra con Irán, la Fuerza Aérea Israelí en uno de sus asaltos más espectaculares y precisos – la Operación Tamuz eliminó la planta nuclear iraquí Osirac que, establecida con asistencia francesa, estaba a punto de entrar en operación. Israel fue condenado por el Consejo de Seguridad.

La Guerra del Golfo (1991)

Después de finalizar su guerra con Irán, Saddam Hussein tenía un enorme y experimentado ejército sentado ocioso, y sus amenazas de “quemar la mitad de Israel” debían ser tomadas en serio. Las FDI estaban preocupadas por las considerables cantidades de misiles rusos Scud, de 600 kms. de alcance, con los que contaba Saddam Hussein, y contra los cuales Israel no tenía ninguna respuesta en sus arsenales, particularmente si esos misiles eran equipados con cabezales químicos, de los que se decía que Saddam había perfeccionado con la ayuda de compañías alemanas.

Un cuarto “sellado” durante un ataque de Scuds. Haz click en la imagen para verla en grande.

El 2 de agosto de 1990, fuerzas armadas iraquíes invadieron la vecina Kuwait y rápidamente capturaron todo el país. Después de grandes maniobras diplomáticas y preparación militar, Estados Unidos, apoyado por una coalición de casi treinta países aliados y con el respaldo de resoluciones del Consejo de Seguridad, lanzó la Operación Tormenta del Desierto el 17 de enero de 1991, destinada a expulsar a las fuerzas iraquíes de Kuwait. Al segundo día de la guerra, fueron lanzados misiles Scud contra Israel los primeros de unos 40 que cayeron en el mes siguiente, causando considerables daños y algunos heridos. Una persona murió.

A instancias de EE.UU., que temía ser abandonado por su coalición de aliados árabes, Israel se abstuvo de participar activamente en la guerra.

En vista del peligro sin precedentes para la retaguardia civil, se prestó especial atención a su organziación: las FDI fueron responsables de proporcionar y distribuir máscaras antigás a toda la población, preparó la red de asistencia médica, e instruyó a la población civil sobre la preparación de “habitaciones seguras” para ser utilizadas en caso de sonar la alarma.

Para Israel, esta guerra fue llamada la Guerra de la Retaguardia Civil y la Gadná, el Batallón Juvenil, tuvo una vez más una útil función que cumplir, haciéndolo con gran fidelidad.

Conclusiones

1947-49; 1956; 1967; 1973; 1982; 1991: a intervalos casi regulares, las FDI han afrontado importantes estallidos de violencia. ¿Continuará esto hasta un futuro indefinido? “¿Hasta cuándo devorará la espada?” (II Sam. 2:26).

El precio ha sido enorme para un pequeño país. Un total de 20.093 soldados han caído en acción hasta fines de marzo de 1997.

Las perspectivas no son totalmente abrumadoras. Lentamente pero con seguridad, el mundo reconoce el derecho de Israel a existir: en noviembre de 1917 fue una sola potencia – Gran Bretaña – que emitió la Declaración Balfour; en noviembre de 1947, después de un intervalo de treinta años, una gran mayoría de las Naciones Unidas votó a favor de la Resolución de la Partición, pero ningún país árabe o musulmán se contó entre ellos; y en noviembre de 1977, después de otros treinta años, el presidente Sadat vino a Jerusalem y desde el estrado de la Kneset declaró que su país deseaba vivir en paz con Israel.

El 30 de octubre de 1991 se convocó en Madrid una Conferencia de Paz, copatrocinada por EE.UU. y la URSS. La siguió, después de dos años de negociaciones secretas, la firma de una Declaración de Principios entre Israel y la OLP, que marcó un significativo paso hacia la conciliación entre israelíes y palestinos. Luego vino el Acuerdo Gaza-Jericó de mayo de 1994, y acuerdos subsecuentes detallando el traspaso gradual a la Autoridad Palestina de más territorio y más responsabilidades.

La Conferencia de Madrid abrió también el camino a las negociaciones que culminaron con un Tratado de Paz con el reino Hashemita de Jordania, firmado por los primer ministros Itzjak Rabín y Abdul Salam Majali el 26 de octubre de 1994. Israel estableció además relaciones – primeramente comerciales – con varios países árabes en el Golfo Pérsico y Noráfrica.

Así el proceso de paz ha progresado a lo largo de los años; pero mientras algunos países – y no sólo los vecinos inmediatos de Israel – se nieguen a reconocer su derecho a la existencia, la posibilidad de una guerra no puede ser ignorada, y las FDI – guardián y escudo de Israel – “no se adormecerá ni dormirá” (Sal. 121:4).


Netanel Lorch, Doctor, Teniente Coronel (r), embajador y ex-secretario general de la Knéset, es el fundador de la División Histórica de las FDI, autor de The Edge of the Sword (Putnam’s 1961, vuelto a imprimir en Military History Classics, Easton Press, 1991), Una Larga Guerra (Altalena, Spain 1983), Shield of Zion (Howell Press 1992), y Major Knesset Debates (UPA y JCPA 1993).

www.elevangeliodelreino.org

www.yeshuahamashiaj.org (Inglés y Español)

LA RESTAURACIÓN DE ISRAEL

¡Ha llegado el tiempo de favor para el Sion!

Arthur Balfour

Lord Arthur Balfour

La historia nos cuenta el nacer y caer de las naciones una sola nación se levanta en la historia del hondo de los siglos pasados para que vuelva a vivir. Es Israel.

Podría ser en algunos puntos de vista que la caída y el renacer de Israel serían igual que la de las otras naciones. Mas no tiene ningún paralelo. Dios trató con ellos, no que ellos dijeron que es su Dios. Sino que Dios mismo declaró que Él es Dios de Abraham, Isaac y Jacob y el Dios de Israel (Exodo 3:15; Jeremías 28:4). Para aumentar más estas promesas el Señor dijo por medio del profeta Amos: “A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra” (Amos 3:3). Tal ha sido la herencia de Israel. El renacer de Israel como nación es un gran fenómeno de nuestros días. Nuestra generación vio el momento histórico cuando el hombre puso pie en la luna, fue muy emocionante verlo. Mucho más significante es el renacer de Israel para aquellos que ven este acontecer, como el cumplimiento de la Palabra de Dios. El renacer de Israel nunca tendría lugar sin el hecho que el pueblo de Israel, que en el tiempo de casi 2000 años, ha estado esparcido por todo el mundo. Se mantuvo un pueblo distinto y homogéneo en las tierras de sus viajes. Ni las persecuciones, el hambre o la fortuna pudo determinar que se asimilen con los pueblos de estos países en donde vivieron.

Ahora el modelo de la historia es roto. Una nación renació y su pueblo vuelve a su país natal. Y esto contra el odio y el terror de la Roma pagana, las Cruzadas, la Inquisición, a las tentativas de la Cristiandad de convertirlos con la oferta de salvación de la Iglesia y el Estado.

La dispersión de los judíos no fue una casualidad. Fue planeada con mucho cuidado y ejecutada por el poder romano, que estaba siempre en rebeliones. El poder romano determinó un plan más astuto que el de los babilonios que llevaron a los judíos a Babilonia pero no los dispersaron más lejos. Los romanos sabían que los judíos volvieron con éxito de Babilonia y rehicieron su nación. Así ellos decidieron que esto no se repetiría. Separaron los prisioneros y los llevaron a todas partes del mundo, entonces, una vez separados y enviados a las naciones, serían absorbidos y así perderían su identidad. Y con esto, su aspiración nacional terminaría. La presencia del nuevo Israel como nación independiente es hecha de un plan más grande que el de los romanos. Con seguridad, solamente el Señor podía mantener a este pueblo y traerlo de nuevo a su país. El Señor previo cuidadosamente la dispersión y la reunión de su pueblo.

Ahora en el marco y el cumplimiento de las profecías del Señor, en relación con su pueblo, sin embargo algunos judíos han perdido fe en la inspiración del Tora. Aun cuando se retiene por la belleza e historia que contiene. Aun cuando están con un fenómeno diferente de su reunión y el renacer del Estado de Israel, los judíos ven estos acontecimientos como casos aislados y no como parte de un plan para establecer la bendición para todo el mundo.

La reunión y el establecimiento de Israel son considerados como una realidad humana, porque este parecer humano es tan fuerte, y la fe en lo divino tan débil. En las experiencias de Israel llegaron a aprender a no inclinarse a las imágenes paganas. Se inclinarán ahora a los dioses del Humanismo. El espíritu de infidelidad no fue parte de la herencia Abrahámica. Abraham creyó en Dios y vino a ser un grande, y cuando Israel creyó en Dios ellos prosperaron, cuando no lo obedecieron fracasaron. Otro punto de vista no estaría de acuerdo con la historia judía.

Un pueblo con favor

Israel es la única nación del mundo que tiene un registro completo del pasado, una muestra cierta de profecía presente y una descripción completa de su destino entre las naciones. Como pueblo, ellos han sufrido y fueron perseguidos más que otros pueblos. Más en la vista de Dios, han sido muy favorecidos. La bondad de Dios hacia ellos no puede ser apreciada a menos que se considere el panorama profético del crecer, declinar, el caer, el exilio, y el rehacer de Israel en el Plan Divino de las Edades.

Dios tenía algo muy importante en su mente cuando le dijo a Abraham: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de las casa de tu padre, a la tierra que te mostraré y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y los que te maldijeren maldeciré; y será benditas en tí todas las familias de la tierra” (Génesis 12:1-3). No solamente Dios hizo esta promesa segura a Abraham, más tarde la confirmó en un juramento como no podía jurar por nadie más grande que Él y dijo: “Por mi mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo. De cierto te bendeciré, y multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo y como las arenas que están a la orilla del mar, y tu descendencia poseerá las puertas de tus enemigos. En tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra por cuanto obedeciste a mi voz” (Génesis 22:16-18).

Notamos que la promesa tiene dos partes:

  1. Que la simiente de Abraham ha de poseer el país para siempre.
  2. “Todas las naciones de la tierra en tu simiente (de Abraham) serán bendecidas.”

El papel de Israel como nación de bendición no corresponde al pasado. Zacarías dijo: “Y sucederá que como fuisteis como maldición entre las naciones, oh casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré y seréis bendición. No temáis, más esfuércense vuestras manos” (Zac. 8:13). Del tiempo de Zacarías hasta el presente, este pueblo no tuvo medios de tener ni para sí mismo la bendición de Dios- por lo tanto menos para otros pueblos. No tuvieron el país en su posesión eterna. Dios habló de cosas más grandes, que no corresponden al pasado, que fue tan difícil. A Abraham se le dio un entendimiento suficiente para saber que pasarían muchos años hasta que iría a tener la esperanza de poseer el país. “Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí; y será oprimida cuatrocientos años” (Génesis 15:13). Abraham no podía conocer el gran período de tiempo que pasaría antes que Dios cumplió con sus arreglos. Mirando nosotros donde hoy estamos, nos parece que Dios no se apuró. Los herederos de Abraham, todos evitaron de mezclarse con el mundo, a pesar de la tendencia natural de asimilarse. Cuando José trajo su familia a Egipto, les habló de separarse de los egipcios diciéndoles que eran hombres de cuidar ganado. Porque para los egipcios es abominación todo pastor de ovejas (Génesis 46:33-34). El plan resultó. Ellos quedaron separados de la esclavitud egipcia bajo la conducción de Moisés. Con mano fuerte el Señor los sacó de Egipto. La liberación fue extraordinaria, mas, con todas las responsabilidades asumidas con Dios vivo, casi cambiaron su liberación en una destrucción, aun antes que las tablas de la Ley fueran dadas, en el tiempo que Moisés estaba en el monte en comunicación directa con Dios. Dios interrumpió la acción, para decirle a Moisés: “… ahora pues déjame que se encienda mi ira y que los consuma: y de ti yo haré una gran nación” (Ex. 32:9, 10). La oración y petición de Moisés por Israel consiguió que pare la mano divina, en la destrucción de éste pueblo. Moisés consiguió en una reunión con Dios la presencia divina con Israel. Para evitar la pérdida inútil de vidas, el Señor le ofreció mandar el ángel delante de ellos,”… pero yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino” (Exodo 33:3). Moisés intervino de nuevo en uno de los momentos más importantes: “Si tu presencia no ha de ir conmigo no nos saquéis de aquí en que se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos. Yo y tu pueblo, sino que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo estemos apartados de todos los pueblos que estén sobre la faz de la tierra. Y Jehová dijo a Moisés, “… también haré esto lo que has dicho.” Esto aclara el hecho que Israel es diferente y que prevé algo más grande.

Bajo la conducción de Josué la tierra prometida vino a ser una realidad. Ellos tomaron la tierra y en el tiempo de los Jueces intentaron vivir según la ley de Moisés, teniendo unos sucesos loables en estos tiempos de los Jueces. “Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como era antes. Entonces te llamarán ciudad de justicia, ciudad fiel” Isaías 1:26). La esperanza de los tiempos de los Jueces la más alta forma de gobierno: autogobierno, basada en la responsabilidad individual en cumplir con la ley.

El gobierno de los Reyes ha mostrado ganancias y pérdidas determinadas por un gobierno central. Eso los llevo a un reinado individual, con el poder que corrompió y debilitó la conducción de la Ley. Israel no pudo escapar de esta forma de sistema, que cada hombre lleve su propia determinación, porque el corazón humano busca la libertad de conducirse. Israel se levantó entre las naciones llegando a la gran gloria bajo Salomón. En este momento el Señor los dividió y dijo Jehová a Salomón: “… por cuanto ha habido esto en tí, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el Reino y lo entregaré a tu siervo. Sin embargo no lo haré en tus días, por amor a David tu padre, lo romperé de la mano de tu hijo. Pero no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo. Por amor a David mi siervo y por amor a la Jerusalén, la cual yo he elegido” (1 Reyes 11:11-13). El reino de las dos tribus ha durado un tiempo y finalmente bajo los romanos vino la expulsión y la diáspora. Todas estas cosas han sido previstas.

“Su tiempo de sufrimiento terminó”

La historia de Israel cubre dos largos períodos de tiempo, cada uno de igual duración. La primera comenzó con la muerte de Jacob. Comenzando de entonces, el pueblo de Israel se alegró del favor de Dios. Aunque estaba combinada con castigos. En un tiempo de 1845 años Dios los bendijo cuando ellos le sirvieron con fe. Cuando pecaron y se volvieron hacia el mal, Él los castigó, cuando se arrepintieron Él otra vez los recibió, mas Jeremías llamó la atención a un tiempo cuando ellos serían castigados sin que tuviera el favor nacional. “Castigados, yo os arrojaré de esta tierra a una tierra que ni vosotros ni vuestros padres habéis conocido, y todos serviréis a dioses ajenos de día y de noche; porque no os mostraré clemencia.” Jeremías 16:13 Esta profecía se cumplió cuando el favor de Dios se terminó y fueron esparcidos por todo el mundo. Esto no puede aplicarse a los setenta años como prisioneros en Babilonia. Las Escrituras muestran que serían esparcidos en un país desconocido, ni vosotros, ni vuestros, padres. Su padre, Abraham, vino de la tierra de Ur de Caldea (Babilonia) Jacob su nieto, vino de Siria (Deut. 26:5). Por lo tanto, la esclavitud en Babilonia no los encontró en un país desconocido de sus padres. No solamente el lugar de esparcimiento es diferente, sino también el período más largo que los setenta años de esclavitud de los que Jeremías habla: “Pero primero pagaré el doble su iniquidad y su pecado” (Jeremías 16:18). El período de sin favor sería igual al período de favor delante del rechazo y abandono de ellos como nación. Una comparación atenta a este doble muestra que de la muerte de Jacob hasta el rechazo y abandono de Israel fue un período de 1845 años, entonces el sin favor nacional sería un tiempo similar, de 1845 años.

Hablando sobre el fin de los dos períodos del sin favor Isaías dice: “Consolaos, Consolaos, pueblo mío dice vuestro Dios. Hablad de corazón a Jerusalén; decídle a voces que su tiempo ya es cumplido. Que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.” Isaías 40:1-2

La primera muestra de favor al Sion tuvo lugar en 1878, 3690 años después de la muerte de Jacob. Entonces no solamente el “doble” de favor sino también el de sin favor, llegaron a su fin. También la profecía de Ezequiel 37 nos habla del valle de “los huesos secos” que comenzó a cumplirse.

Entonces los huesos secos de esperanza de Israel comenzaron a moverse. En ellos aparecieron tendones, “Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis y sabréis que yo soy Jehová”. Así que Dios declara vida para Israel, vivirá como una nación santa y pueblo de Dios.

En 1878 en el Congreso de las Naciones en Berlín, bajo la influencia de Lord Beaconsfield (Disraeli), el Primer Ministro de Inglaterra, reglamentó las relaciones con Turquía que surgían en aquel tiempo. Se vio el disolver de Turquía de las potencias del mundo. Inglaterra pasó a ser la protectora de las provincias asiáticas, inclusive Jerusalén. Entonces se dio a estas provincias más libertad lo que alegró a los judíos. Inclusive el derecho de comprar tierras y de colonizar Palestina – un derecho que les fue negado por siglos.

Mientras que las grandes potencias cristianas estaban con mano fuerte para tomar a la moribunda Turquía, la parte de la tierra disputada, una figura histórica dio pasos adelante y dijo: “El país es mío”; y cuando miraron al que decía esto, reconocieron a Israel, hijo del patriarca Abraham, el cual fue el primero que vivió en Palestina. ¿Una coincidencia?; no fue ninguna coincidencia, era la reunión del pueblo de Dios su cara se volvió otra vez a ellos, y sus manos fueron levantadas otra vez para bendecirlos si ahora creen en él.

Estas condiciones favorables hicieron aumentar las esperanzas sionistas. El Sionismo estaba muerto como los huesos secos vistos por Ezequiel, hasta que el tiempo de sufrimiento de Israel por sus pecados terminó. Cuando de nuevo llegó el tiempo de favor para Israel apareció el movimiento Sionista. Por este noble movimiento Dios llamó y todavía llama sus pasados súbditos de nuevo a su país.

Muchos comentadores judíos reconocieron que el sometimiento de los poderes de las naciones fue un tiempo de condenación y desgracia. Como prueba citamos Oseas 3:4-5: “Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua sin efod y sin terafines. Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a su Dios y a David su rey; temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días.” Viendo a los hijos de Israel volver, ¿no existen pruebas suficientes que estamos en los “últimos días” de sufrimiento y condenación?

Herzl y el Sionismo

El Congreso de las Naciones de Berlín trajo una claridad en los ojos sionistas. Les dio la posibilidad de comprar tierra en su país. Esta señal despertó la mente de los judíos en la providencia divina que trabaja para su pueblo. Uno de estos grandes hombres de visión fue Teodoro Herzl, cuyo nombre está como monumento del Sionismo. En 1896 presentó un folleto titulado, “El estado judío.” Él apeló a los a los judíos ricos a convocar un Congreso de judíos y empezar a poner una base a las actividades Sionistas. El libro fue un éxito. Él pensó que los judíos ricos estaban a la vanguardia del movimiento, mas se equivocó. Al llamado respondieron los judíos pobres y sometidos de toda Europa y Rusia. El Sionismo floreció.

Cuando tuvieron en vista las persecuciones fuertes y el levantamiento contra los judíos de Kishinev, tuvieron que huir sin tener un lugar amistoso para ir. Herzl estaba listo a recibir una oferta, un lugar ofrecido por los ingleses en Uganda. Este lugar ofrecido era una salvación práctica para los judíos que enfrentaban la muerte – los ideales humanitarios le hicieron aceptar a este lugar para salvar al pueblo. Cuando el sexto Congreso Sionista dijo no a Uganda, la cara de Herzl se puso pálida. Algunos de ellos no pudieron apartar el destino divino y en ese momento, juntos estando reunidos allá, entendieron que el Sionismo es inseparable y ligado a Palestina, otra alternativa no habrá.

Herzl prendió la antorcha sionista y la llevó arriba, mas quedó para Chaim Weizmann fijarla en Palestina y recibir el reconocimiento internacional a los derechos del pueblo judío a la patria por la providencia. Chaim Weizmann aseguró para su pueblo el 2 de noviembre de 1917 la Declaración de Balfour.

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LAS TRETAS DEL DIABLO

LAS TRETAS DE SATANAS

Por Juan Wesley

No ignoramos sus maquinaciones (II Corintios 2:11).1.         

Tan numerosos como las estrellas del cielo o las are­nas de la mar, son los ardides con que el mañoso dios de este mundo pretende destruir a los hijos de Dios, o al menos atormentar a los que no puede destruir, estorbar y dejar perplejos a los que procuran emprender la carrera que les es propuesta. Empero me propongo hablar solamente de uno de esos artificios, si bien lo usa de varias maneras, por medio del cual se esfuerza en dividir el Evangelio en contra de sí mis­mo, y hacer que la una parte destruya a la otra.

2           El reino interior del cielo, que está establecido en los corazones de todos los que se arrepienten y creen en el Evan­gelio, no es otra cosa sino “justicia, y paz, y gozo por el Es­píritu Santo.” Aun un niño en el Evangelio sabe que somos hechos partícipes de estas bendiciones, desde el momento en que creemos en Jesús, pero que son tan sólo los primeros frutos de su Espíritu-no son la cosecha misma. Si bien es cierto que estas bendiciones son sumamente grandes, sin em­bargo, esperamos ver otras aún más grandes. Abrigamos la esperanza de amar a Dios nuestro Señor, no sólo como le amamos ahora, con un afecto débil aunque sincero, sino de todo nuestro corazón, y de toda nuestra mente, y de toda nuestra alma, y de todas nuestras fuerzas. Aguardamos el poder de estar siempre gozosos, de orar sin cesar, de dar gracias en todo, sabiendo que “esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”

3.          Esperamos ser hechos perfectos en el amor, en eso que destierra todo temor doloroso y todos los deseos, menos el de glorificar a Aquel a quien amamos, y de amarle y ser­virle más y más. Esperamos recibir tal aumento en el amor y tal conocimiento real de Dios nuestro Salvador, que poda­mos siempre andar en la luz “como él está en luz.” Creemos que estará en nosotros todo el sentir que estuvo en Cristo Jesús; que amaremos a todos los hombres de tal manera que estaremos listos a poner nuestra vida por ellos; que, de­bido a este amor, estaremos libres de la ira, de la soberbia, y de todo afecto pecaminoso. Esperamos ser limpiados de to­dos nuestros ídolos, de toda inmundicia de carne y de espí­ritu; ser guardados de todas nuestras inmundicias, interio­res y exteriores, y purificados como El es puro.

4.          Confiamos en la promesa de Aquel que no puede en­gañarnos, de que indudablemente llegará el día cuando en todas nuestras palabras y obras haremos su santa voluntad en la tierra como se hace en el cielo; día en el que toda nues­tra conversación estará sazonada con sal, apta para adminis­trar gracia a los oyentes; en que bien sea que comamos, que bebamos, o que hagamos cualquiera otra cosa, todo se hará para la gloria de Dios. En ese día, todas nuestras palabras y obras se harán en el nombre del Señor Jesús, “dando gra­cias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nues­tro Señor Jesucristo.”

5.          Ahora bien, he aquí el gran ardid de Satanás: des­truir la primera obra de Dios en el alma-o al menos estor­bar su desarrollo-valiéndose de la esperanza que tenemos de una obra más grande. Por consiguiente, me propongo, en primer lugar, señalar los varios métodos de que se vale pa­ra llevar esto a cabo, y en segundo lugar, cómo podemos de­fendernos de las flechas que dispara el enemigo malo; cómo podemos elevarnos todavía más, valiéndonos del mismo me­dio que prepara a fin de que caigamos.

I.          Paso, primeramente, a mencionar los diferentes mé­todos con que Satanás procura la destrucción de la primera obra de Dios en el alma, o al menos evitar su desarrollo va­liéndose de la esperanza que tenemos en esa grande obra.

1.          Procura desanimar el gozo que sentimos en el Señor, haciéndonos ver nuestra vileza, lo pecaminoso de la natura­leza humana y nuestra indignidad. Más aún, sugiere que de­be haber en nosotros un cambio todavía mucho mayor, de otra manera no podremos ver al Señor. Si estuviésemos se­guros de permanecer hasta el día de nuestra muerte en el grado a que hemos llegado, encontraríamos en ello algún consuelo-si bien no grande-pero sabiendo que no hemos de permanecer en esta condición-puesto que se nos asegura la existencia de un cambio mayor que está por venir-y que a no ser que todo pecado quede destruido en esta vida, no po­dremos ver la gloria de Dios, el adversario mañoso con fre­cuencia enfría el gozo que de otra manera sentiríamos con motivo de lo que ya hemos alcanzado, sugiriéndonos de un modo perverso lo mucho que no hemos alcanzado y la ne­cesidad absoluta de alcanzarlo.Así es que no podemos regocijarnos en lo que ya hemos alcanzado, porque hay mucho que todavía no alcanzamos. No podemos sentir plenamente la bondad de Dios que tanto ha hecho por nosotros, porque hay cosas mucho mayores que todavía no ha hecho. Igualmente, mientras más profunda es la convicción que Dios obra en nosotros de nuestra falta de santidad actual, y mientras más vehemente es el deseo de nuestro corazón de tener esa completa santidad que El nos ha prometido, más nos tienta el diablo a que menosprecie­mos los dones actuales de Dios, los que ya hemos recibido, haciéndonos pensar en los que no hemos alcanzado.

2.          Si Satanás llega a conseguir esto, si puede enfriar nuestro gozo, muy pronto procede a atacar nuestra paz. Su­gerirá estas ideas: “¿Eres digno de ver a Dios? El es dema­siado puro para ver la iniquidad. ¿Cómo puedes engañarte hasta el grado de creer que te ve con benignidad? Dios es santo, tú eres pecador. ¿Qué comunión tiene la luz con las tinieblas? ¿Cómo es posible que tú, tan impuro como eres, puedas ser aceptado por Dios? Ves la marca, el premio de tu vocación celestial, pero ¿no está muy lejos de ti? ¿Con qué valor te figuras que tus pecados ya han sido borrados? ¿Cómo puede ser esto, antes de que estés más cerca de Dios, de que te asemejes a El mucho más?” Con tales razones pro­curará no sólo trastornar vuestra paz, sino destruir su base; haceros volver insensiblemente al punto de donde partisteis primero, a buscar la justificación por medio de las obras, de vuestra justicia; a hacer de alguna cosa en vosotros el fun­damento de vuestra aceptación, o al menos un requisito pre­vio y necesario.

3.          Si permanecemos firmes en nuestra creencia de que “nadie puede poner otro fundamento que el que está pues­to, el cual es Jesucristo;” de que somos “justificados gratui­tamente por su gracia, por la redención que es en Cristo Jesús,” el diablo no se dará por vencido, sino que dirá: “El árbol por su fruto es conocido: ¿Tenéis los frutos de la jus­tificación? ¿Tenéis el sentir de Cristo? ¿Estáis muertos al pecado y vivís en justicia? ¿Os habéis conformado a la muer­te de Jesucristo y tenéis el poder de la resurrección?” Entonces, al comparar lo insignificante de los frutos que sen­timos en nuestras almas con la plenitud de las promesas, no podremos menos que exclamar: “En verdad que Dios no ha dicho que mis pecados han sido perdonados. Ciertamente que aún no he recibido la remisión de mis culpas. ¿Qué par­te tengo entre los que ya están santificados?”

4.          Muy especialmente insistirá en esto con la mayor vehemencia en la hora de la enfermedad y del dolor. “¿No dice Aquel que no puede mentir: Sin santidad nadie verá al Señor? Empero vosotros no sois santos, lo sabéis perfecta­mente, así como sabéis que la santidad es la imagen perfecta de Dios. ¡Qué lejos de vosotros está esa santidad! ¡A qué altura tan grande! No podéis alcanzarla, y por consiguiente, todos vuestros esfuerzos son en vano. Todo lo que habéis su­frido de nada vale. En balde habéis gastado vuestras fuerzas. Aun estáis en vuestros pecados y en ellos pereceréis.” Así que si vuestra mirada no se fija en Aquel que llevó vuestras transgresiones, el diablo os traerá otra vez al “temor de la muerte,” por medio del cual estuvisteis tanto tiempo suje­tos a la servidumbre. De esta manera debilitará vuestra paz y regocijo en el Señor, si no es que destruirá estas bendicio­nes para siempre.

5.          Empero aún queda por mencionar su obra maestra de sutileza. No le satisface haber atacado vuestra paz y con­tento, sino que procura haceros mayores males. Procura ata­car también vuestra justicia. Se esfuerza en debilitar-y si fuere posible destruir por completo-la santidad que ya tenéis, valiéndose de esa misma esperanza que acariciáis de reci­bir más, de alcanzar por completo la imagen de Dios.

6.          De lo que ya se ha dicho se desprende en parte la manera con que procura hacer esto, puesto que, primera­mente, al atacar vuestro gozo en el Señor ataca vuestra san­tidad, viendo que el gozo en el Señor es un medio precioso de promover todo temperamento santo, un instrumento del Se­ñor con el que lleva a cabo mucho de su trabajo en el alma del creyente, y es una ayuda muy importante no sólo a la santidad interior, sino a la exterior. El gozo del Señor forti­fica nuestras manos en la prosecución de la obra de la fe y de los esfuerzos del amor; nos ayuda a pelear con valor la batalla de la fe y a echar mano de la vida eterna. Dios ha querido que ese gozo nos defienda en contra del sufrimien­to interior y exterior; que nos ayude a que alcemos las ma­nos caídas y las rodillas paralizadas. Por consiguiente, todo aquello que resfría nuestro gozo en el Señor, obstruye en esa proporción nuestra santidad, y por lo tanto, al debilitar nuestro gozo, Satanás impide también nuestra santidad.

7.          Lo mismo sucederá si consigue de un modo o de otro debilitar o destruir nuestra paz, puesto que la paz de Dios es otro medio precioso para desarrollar la imagen de Dios en nuestras almas. Apenas puede concebirse una ayuda mayor a la santidad que la tranquilidad de espíritu no interrum­pida, la firmeza de la mente que descansa en Dios y esa cal­ma que reposa en la sangre de Jesús. Sin esto es casi imposi­ble crecer en la gracia y “en el conocimiento” vital “de nues­tro Señor Jesucristo.” Porque todo temor, excepto el temor filial, hiela y paraliza el alma, seca todas las fuentes de la vida espiritual y paraliza todo movimiento del corazón hacia Dios. La duda enloda el alma, como quien dice, y la sumerge profundamente en el cieno. Por consiguiente, si el miedo y la duda prevalecen, se interrumpe en esa proporción el de­sarrollo de nuestra santidad.

8.          Al mismo tiempo que-valiéndose de temores y de dudas-nuestro sabio adversario procura hacer que nues­tra persuasión de la necesidad de un amor perfecto se con­vierta en un medio de debilitar nuestra paz, se esfuerza en debilitar nuestra fe, si no es que en destruirla. En verdad que la paz y la fe son inseparables, de manera que juntas deben permanecer o caer. Mientras existe la fe permanece­mos en paz. Nuestro corazón está firme mientras creemos en el Señor. Pero si abandonamos nuestra fe-nuestra confian­za filial en ese Dios que ama y que perdona-se acaba nues­tra paz, habiéndose derrumbado la base misma sobre la que estaba edificada.Y esta es la base de la santidad y de la paz. Por consi­guiente, cualquiera cosa que destruye esta fe, destruye igual­mente la raíz de la santidad, porque sin esta fe, sin esta con­ciencia de que Cristo me amó y se dio a sí mismo por mí, sin esta persuasión constante de que Dios tiene misericordia de mí por el amor de Cristo, es imposible que yo ame a Dios. “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero,” y le amamos en proporción directa a lo firme y claro de nuestra convicción de que El nos amó y nos aceptó en su Hijo. A no ser que amemos a Dios, es imposible que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, y, por consiguiente, que tengamos afectos puros para con Dios o para con los hombres. De lo que evidentemente se sigue que todo lo que debilita nuestra fe debe, en el mismo grado, debilitar nuestra santi­dad. Esta manera de destruir toda santidad no sólo es la más eficaz, sino también la más amplia, puesto que no ataca a una sola virtud cristiana, a una sola gracia o fruto del Espíritu, sino que destruye hasta donde puede la raíz misma de la obra de Dios.

9.          Nada extraño es, por consiguiente, que el rey de las tinieblas de este mundo se esmere en esto hasta más no po­der-lo que sabemos por nuestra experiencia-porque es más fácil concebir la violencia indescriptible con que frecuente­mente viene esta tentación a los que tienen hambre y sed de justicia, que expresarla con palabras. Cuando ven por una parte, en una luz fuerte y clara, la terrible maldad de sus co­razones, y por otra, la santidad sin mancilla a que están lla­mados en Jesucristo-de un lado la profundidad de su corrup­ción y su separación completa de Dios, y del otro la imagen del santo, en la que están renovados, la altura de la gloria de Dios-muchas veces desmaya su espíritu, casi podrían exclamar: “¡Esto es imposible para con Dios!” Están prestos a abandonar su fe y su esperanza, a arrojar de sí esa misma confianza con la que deben vencer todo por medio de Cristo quien los fortifica, por medio de la cual, después de haber hecho la voluntad de Dios, recibirán la promesa.

10.        Y si “hasta el cabo retuviéremos firme la confian­za,” indudablemente que recibiremos la promesa de Dios que abraza el tiempo y la eternidad. Empero he aquí otra tram­pa puesta a nuestros pies: al mismo tiempo que anhelamos recibir esa parte de la promesa que ha de cumplirse aquí, “la libertad gloriosa de los hijos de Dios,” corremos el peli­gro de que se nos desvíe de la contemplación de la gloria que ha de ser revelada en lo futuro. Tal vez insensiblemente nuestra vista haya dejado de fijarse en la corona que el Juez justo ha prometido dar en aquel día a todos “los que aman su venida.” Quizá nos desviemos de la vista de esa herencia incorruptible que nos está reservada en el cielo.Esta sería una pérdida para nuestras almas y una demora para nuestra santidad, puesto que para emprender la carrera que nos es propuesta, precisa tener siempre fijo ante nuestra vista el punto al que nos dirigimos. Esta es la con­fianza que tiene “grande remuneración de galardón” y que antiguamente animó a Moisés a escoger “antes ser afligido con el pueblo de Dios, que gozar de comodidades tempora­les de pecado. Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los Egipcios.” Muy claramente se dice de uno mayor que El, que “habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza,” hasta que “se sentó a la diestra del trono de Dios.” De lo que fá­cilmente podemos deducir lo importante que es tener siem­pre nuestra vista fija en ese gozo, para poder llevar cualquiera cruz que Dios en su sabiduría nos ponga, y acercarnos cons­tantemente a la gloria por medio de la santidad.

11.        Empero al procurar alcanzar esto, lo mismo que esa libertad gloriosa que le precede, corremos el peligro de caer en otro ardid con el que el demonio procura enredar a los hijos de Dios. Tal vez nos cuidemos tanto del día de mañana que nos olvidemos del adelanto del día de hoy. Podemos es­perar un amor tan perfecto que nos olvidemos de usar el que ya se ha derramado en nuestros corazones-y de esto ha habido ejemplos de personas que han sufrido mucho, de in­dividuos que estaban tan profundamente interesados en lo que habían de recibir en lo futuro, que se olvidaban por com­pleto de lo que habían recibido. Esperando recibir cinco ta­lentos más, escondieron en la tierra el único talento que te­nían. Al menos no lo usaron para la gloria de Dios y el pro­vecho de sus almas, como pudieron haberlo hecho.

12.        Así es que el enemigo sutil de Dios y del hombre procura invalidar la sabiduría divina, tratando de dividir el Evangelio en contra de sí mismo y procurando hacer que la una parte destruya a la otra, que la esperanza de la obra per­fecta aniquile la primera obra de Dios en el alma. Hemos visto varios de los métodos que usa para hacer esto, tapando, como quien dice, las fuentes mismas de la santidad. Esto lo consigue más eficazmente haciendo de esa esperanza el mo­tivo de mal genio.

13.        De manera que cuando nuestro corazón tiene sed de esas grandes y preciosas promesas; cuando anhelamos recibir la plenitud de la gracia de Dios, como el ciervo brama por las corrientes de las aguas; cuando nuestra alma exclama llena de fervientes deseos: “¿por qué se detiene su carro, que no viene?” no dejará pasar la oportunidad de tentarnos a que murmuremos de Dios. Pondrá en juego toda su astu­cia, todo su poder, a ver si acaso, estando desprevenidos, puede influir en nosotros y convencernos a que murmure­mos del Señor porque demora su venida. Al menos procurará despertar en nosotros cierto grado de inquietud o de impa­ciencia-y aun quizás de envidia de aquellos quienes, según creemos, ya han alcanzado el premio de su vocación celestial. Perfectamente sabe que al dejarnos dominar de estas pa­siones, estamos destruyendo cabalmente aquello que desea­mos edificar.Al buscar de esta manera la santidad, nos volvemos más pecadores que antes. Y hay gran peligro de que nuestra úl­tima condición sea peor que la primera; que seamos seme­jantes a aquellos de quienes habla el apóstol en estas terribles palabras: “Mejor les hubiera sido no haber conocido el ca­mino de la justicia, que después de haberlo conocido, tor­narse atrás del santo mandamiento que les fue dado.”

14.        Satanás espera sacar de esto otra ventaja más: des­acreditar el buen camino. Sabe perfectamente que son muy pocas las personas que pueden-y muchísimas las que pue­den, pero no quieren-discernir entre el abuso accidental y la tendencia natural de una doctrina. Por lo tanto, aúna estas cosas constantemente con referencia a la doctrina de la per­fección cristiana, a fin de predisponer la mente de los incau­tos en contra de las promesas gloriosas de Dios. Y ¡cuán fre­cuentemente, cuán generalmente, casi estuve por decir cuán universalmente, prevalece en esto! Porque, ¿dónde está el hombre que al observar cualquiera de los malos resultados accidentales de esta doctrina, no colija de ellos inmediata­mente que son su tendencia natural, y luego exclame: Ved los frutos, los frutos naturales, de la tal doctrina? Nada de eso: son los frutos que resultan accidentalmente del abuso de una verdad preciosa. Pero el abuso de esta o de cualquiera otra doctrina bíblica no destruye su uso en manera alguna, como la infidelidad del hombre que tuerce la vía recta no invalida la promesa de Dios. Dios es verdadero, los hombres son men­tirosos. La Palabra del Señor permanecerá. “Fiel es el que prometió.” No nos movamos de “la esperanza del evangelio.”Paso a considerar, en segundo lugar, de qué manera podemos parar las saetas agudas del enemigo malo, y cómo podemos servirnos de estos mismos ataques para alcanzar mayor crecimiento.

II.        

1. Primeramente, Satanás procura resfriar nuestro gozo en el Señor haciéndonos meditar en nuestra naturaleza pecaminosa y en el hecho de que sin santidad ninguno verá al Señor. Tomad esta flecha que os dispara y arrojádsela en la cara por medio de la gracia de Dios, y, al mismo tiempo que sentís vuestra vileza, regocijaos más en la esperanza de que toda esta maldad quedará destruida. Al afirmaros más en esta esperanza, cualquiera mala disposición que sintáis, si bien la podéis odiar muy cordialmente, podrá ser el medio de aumentar vuestro humilde regocijo en vez de disminuirlo. ‘Este pecado y aquel otro,” podréis exclamar, “se desvane­cerá ante la presencia del Señor. Como se derrite la cera en el fuego, así desaparecerá todo esto ante su faz.” Mientras mayor sea el cambio por hacer en vuestra alma, más triun­faréis en el Señor y os regocijaréis en el Dios de vuestra sal­vación, quien ya ha hecho cosas tan grandes por nosotros y quien llevará a cabo otras mucho mayores.

2.          En segundo lugar, con gran vehemencia os asaltará, valiéndose de esta sugestión: Dios es santo, tú eres impuro. Estás muy distante de esa santidad sin la cual nadie verá al Señor. ¿Cómo puedes gozar del favor de Dios? ¿Cómo pue­des imaginarte que estás justificado? Pero cuando así os asalte, procurad afirmaros más en la persuasión de que: No me encuentro en El por las obras de justicia que he hecho; soy aceptado en el Amado, no teniendo mi propia justicia como la causa, en parte o del todo, de mi justificación ante Dios, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia de Dios por la fe. Llevad esto sobre el corazón como un escudo: “Soy justificado gratuitamente por su gracia, por la redención que es en Cristo Jesús.” Apreciad y estimad más esa verdad pre­ciosa: “Por gracia somos salvos por la fe.” Admirad más pro­fundamente el don gratuito de Dios al amar al mundo de tal manera que dio a su Hijo unigénito “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”De este modo, la persuasión del pecado que sentís por una parte, y la santidad que esperáis por otra, contribuirán a establecer vuestra paz y a hacer que mane como un río. Esa paz fluirá como tranquilo río a pesar de las montañas de iniquidad que darán lugar al valle en ese día cuando el Señor tome posesión de vuestros corazones. Las enfermeda­des, el dolor, la muerte misma no bastarán para sugerir la duda o el temor. Como sabéis, un día, una hora, un momen­to, son en la presencia de Dios como mil años. No le falta tiempo para hacer cualquiera cosa que se propone realizar en vuestras almas. El día que Dios escoge es siempre el mejor Por consiguiente, no os acongojéis por nada. Hacedle vuestras peticiones sin temor ni dudas de ninguna clase, sino con acción de gracias, estando seguros de antemano de que no ha de negaros nada que sea bueno.

3.          En tercer lugar, mientras más os tiente Satanás a que soltéis vuestro escudo, a que arrojéis vuestra fe, vuestra confianza en su amor, procurad tanto más conservar lo que habéis alcanzado-desarrollad el don de Dios que hay en vosotros. No os olvidéis nunca de que tenéis un Abogado para con el Padre, “a Jesucristo el Justo,” y que “lo que aho­ra vivo, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Sea esta vuestra gloria y co­rona de regocijo, y cuidad que nadie os la quite. Recordad siempre que el Redentor vive, que en el último día estará sobre la tierra, y que ahora tenéis redención en su sangre, el perdón de los pecados. Así pues, estando llenos de la paz y el gozo de la fe, procurad adelantar para que vuestras al­mas sean renovadas en la imagen de Aquel que las creó.Mientras tanto, clamad a Dios continuamente, a fin de que veáis el premio de vuestro alto llamamiento, ‘no como Satanás os lo presenta-en una forma horrible y tremenda- sino en su verdadera y genuina belleza. No como una cosa que debéis tener para no desplomaros en el infierno, sino co­mo algo que puede guiaros al cielo. Consideradla como el don más precioso que hay entre los tesoros de la misericordia de Dios. Al contemplarla bajo su verdadero punto de vista, la desearéis con mayor ahínco. Vuestras almas estarán se­dientas de Dios, y de esta conformidad gloriosa con su ima­gen. Y habiendo recibido la promesa de esto y el gran con­suelo de la gracia, no os sentiréis débiles ni cansados en vuestros corazones, sino que persistiréis hasta alcanzar lo que deseáis.

4.          Con el poder de la misma fe, apresuraos a la gloria. A la verdad que tenéis ante vosotros la misma perspectiva. Desde el principio Dios ha aunado el perdón, la santidad, el cielo: ¿qué hombre podrá separarlos? Cuidad de no correr este peligro. No dejéis que se rompa uno solo de los eslabo­nes de esta cadena de oro. Por amor de Cristo, Dios me ha perdonado y está renovando en mí su imagen. Muy pronto me hará digno de El y me conducirá a su presencia. Justi­ficado por la sangre de su Hijo, enteramente santificado por su Espíritu, pronto llegaré “al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial.” Sí, dentro de poco entrare “a la compañía de muchos millares de ángeles, y a la congre­gación de los primogénitos;” estaré ante “el Juez de todos” y ante “Jesús, el Mediador del nuevo testamento.” Pronto desaparecerán estas tinieblas ante la mañana de la eterni­dad. Pronto beberé en el río limpio “de agua viva, que sale del trono de Dios y del Cordero…Allí le alabarán y ser­virán todos sus siervos, y verán su cara, y su nombre estará en sus frentes. Y allí no habrá más noche; y no tienen nece­sidad de lumbre de antorcha, ni de lumbre de sol: porque el Señor Dios los alumbrará: y reinarán para siempre jamás.”

5.          Si de esta manera probáis la buena palabra “y el poder del siglo venidero,” no os quejaréis de que Dios no os haya he­cho también “aptos para participar de la suerte de los santos en luz.” Y en lugar de murmurar porque no os ha librado por completo, alabaréis a Dios por lo que habéis alcanzado; le magnificaréis por lo que ya ha hecho, considerando lo que habéis alcanzado como arras de lo que ha de venir. No os impacientaréis porque no habéis sido renovados, sino que lo bendeciréis por la esperanza segura de serlo, y porque ahora está más cercana vuestra salvación de todos vuestros pecados, de lo que estaba cuando por primera vez creísteis. En vez de atormentaros inútilmente porque aún no ha lle­gado, esperad tranquila y pacíficamente, sabiendo que “ven­drá y no se tardará.” Sufrid, pues, con paciencia, la carga del pecado que aún lleváis, sabiendo que no permanecerá para siempre. Dentro de un poquito habrá desaparecido por com­pleto. Aguardad a que el Señor obre. Sed fuertes y “él con­solará vuestros corazones.” Poned vuestra esperanza en el Señor.

6.          Si veis que algunos parecen ser ya partícipes de esta esperanza (hasta donde los hombres pueden juzgar, pues sólo Dios escudriña los corazones), que ya han sido hechos perfectos en el amor, lejos de envidiar la gracia que hay en ellos, sea esto motivo de consuelo y regocijo en vuestros co­razones. Glorificad a Dios. Si un miembro recibe honra, ¿no deberán “regocijarse todos los demás miembros”? En lugar de tener celos y sospechas, alabad a Dios por el consuelo que os da en ellos. Regocijaos al recibir esta prueba de fidelidad con que Dios cumple sus promesas; esforzaos por “alcanzar aquello para lo cual fuisteis también alcanzados de Jesu­cristo.”

7.          Para poder llevar esto a cabo, redimid el tiempo. Aprovechad los momentos. Afianzad toda oportunidad de crecer en la gracia o de hacer bien. No dejéis que el deseo de recibir mayor gracia el día de mañana os haga negligen­tes el día de hoy. Ahora tenéis un talento, si esperáis recibir cinco más, aprovechad el que ahora tenéis. Si deseáis recibir más en lo futuro, trabajad más por Dios en lo presente. Os basta su gracia para el día de hoy. Dios os está colmando de beneficios, mostrad que sois siervos fieles de la gracia de Dios que ahora tenéis. Sea lo que fuere del día de mañana, sed diligentes hoy día en “añadir a vuestra fe templanza, pa­ciencia, amor fraternal” y el temor de Dios, hasta que obten­gáis el amor perfecto y puro. Dejad que haya estas virtudes en vosotros y que abunden. No estéis ociosos ni seáis estériles en el conocimiento, para que os sea “abundantemente adminis­trada la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Sal­vador Jesucristo.”

8.          Finalmente, si habéis abusado de esta bendita espe­ranza de ser santos como El es santo, no por eso la desechéis. Cese el abuso, empero que permanezca el uso. Usad ahora de esa esperanza a la mayor gloria de Dios y en provecho de vuestra alma. Con toda la firmeza de la fe, con la tran­quilidad de espíritu, en la plena seguridad de la esperanza, y regocijándoos siempre en lo que Dios ya ha llevado a cabo en vosotros, seguid adelante hacia la perfección. Creced dia­riamente en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo; pasad de fortaleza a fortaleza, en paciencia, llenos de humil­de gratitud por lo que ya habéis recibido y por lo que habéis de recibir. Corred la carrera que os es propuesta mirando a Jesús, hasta que, por medio del amor perfecto, entréis en su gloria.…………….

SPBRE LA RESURRECCIÓN Y LA REENCARNACIÓN

 ¿Qué enseña la Biblia: La Reencarnación o la Resurrección?

Trasfiguración del SeñorReencarnación es la creencia según la cual el alma, tras la muerte del cuerpo físico, se separa de este y pasado un tiempo indefinido se encarna de nuevo para tener otra vida, otras experiencias.Según esta doctrina las almas pasan por ciclos de vidas y muertes. Un ser humano vive muchas vidas. Es muchas personas, muchos personajes.Posiblemente la creencia en la doctrina de la reencarnación comenzó al querer aplicar al ser humano los ciclos que se observan en la naturaleza: el sol y la luna aparecen y desaparecen, al igual que las flores, las hojas, etc. En la naturaleza observamos ciclos precisos. Así pensaron que el ser humano moría pero regresaba de nuevo en otro cuerpo.

Esta doctrina también es fruto del deseo humano de darle explicación a las diferencias de inteligencia, salud, talentos, fortuna, etc. de las personas. Según esta doctrina estas diferencias serían culpa o mérito por la conducta seguida en vidas anteriores. Por lo tanto se atribuye a los pobres, enfermos y desdichados malas conductas en vidas anteriores. Lo que les ocurre se lo merecen. Esto puede conducir a una pasividad de no hacer nada, puesto que están pagando su culpa.

El ser humano es dado a inventarse respuestas para aquello que no puede entender. San Antonio el Grande, el célebre abad egipcio, meditaba en el desierto: ¿por qué algunos mueren tras una vida corta mientras que otros llegan a una envidiable vejez? ¿Por qué algunos son pobres y otros ricos? ¿Por qué los injustos se enriquecen y los justos pasan necesidad? Oyó una voz que le respondía: “Antonio, Antonio, ocúpate de ti mismo, pues eso pertenece al juicio de Dios y a ti nada te aprovecha saberlo”.

La reencarnación como doctrina está vinculada al concepto de Karma, según el cual cada uno paga por su buen o mal comportamiento en sus próximas reencarnaciones. El alma de quien haya acumulado un buen karma reencarnará en un ser superior, con buenas condiciones de vida. Quien tenga un mal Karma encarnará como un ser con un destino mediocre e incluso muy malo. El alma a través de las sucesivas reencarnaciones se va perfeccionando hasta purificarse por completo y no necesitar de nuevas vidas. Entonces se sumerge para siempre en la eternidad.

Esta doctrina considera que el alma es eterna pero no la persona. El alma habita en un cuerpo, y cuando este se desgasta se consigue otro.

La creencia en la reencarnación se origina en la India en el siglo VII antes de Cristo. Eso significa que no es tan antigua como la fe de los judíos, sumerios, egipcios, persas y chinos. Ninguno de esos pueblos creía en la reencarnación. Por eso edificaron magníficas tumbas.

El Budismo aparece en la India en el siglo V antes de Cristo y adoptó esta creencia. Más tarde pasó a Grecia y Roma. Algunos cultos también adoptaron esta explicación humana a los problemas que no podían entender. Tuvo adeptos entre algunos filósofos griegos. En nuestros tiempos se encuentra entre las enseñanzas de las sociedades teosóficas, anroposóficas, grupos ocultistas, algunas sociedades “iniciáticas”, los gurús indios, los psíquicos -mediums- y entre los adeptos del llamado movimiento “new Age”, Nueva Era, el cual ha importado muchas creencias orientales.

Algunas personas, para extender estas creencias, malinterpretan la Biblia y dicen que esta apoya la reencarnación.

La religión judía, durante mucho tiempo, no tuvo una clara doctrina sobre lo que sucede tras la muerte. Ciertamente no enseñaba la doctrina de la reencarnación. Es incompatible con la revelación que Moisés y los profetas habían recibido de Dios.

Job le dice a Dios: “Apártate de mi. Así podré sonreír un poco antes de que me vaya para no volver, a la región de las tinieblas y de las sombras” -Job 10, 21-22-

Sabiduría 16, 14: ” El hombre, en su maldad, puede quitar la vida, es cierto; pero no puede hacer volver al espíritu que se fue, ni liberar el alma arrebatada por la muerte”.

2 Samuel 14,14. “Todos tenemos que morir, y seremos como agua derramada que ya no puede recogerse.”

2 Samuel 12.22-23 “Mientras el niño vivía, yo ayunaba y lloraba. Pero ahora que está muerto ¿para qué voy a ayunar? ¿Acaso podré hacerle volver?. Yo iré hacia él, pero él no volverá hacia mí”.

Aproximadamente 200 años antes de Cristo se introduce en el judaísmo la fe en la resurrección, doctrina incompatible, a mi juicio, con la de la reencarnación.

La doctrina de la resurrección enseña que después de la muerte la persona vive pero no en la tierra sino con Dios en la eternidad. Aparece por vez primera en Daniel 12,2: “La multitud de los que duermen en la tumba se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la vergüenza y el horror eterno”.

Aparece por segunda vez en 2 Mac. 7,9. El rey Antíoco IV de Siria quiere obligar a siete hermanos fieles a la ley judía, por medio de tortura, a abandonar su fe. Al morir el segundo dijo al rey:”Tu nos privas de la vida presente, pero el Rey del mundo a nosotros nos resucitará a una vida eterna. El séptimo al morir dijo: ” Mis hermanos, después de haber soportado una corta pena, gozan ahora de la vida eterna.” -2Mac 7,36-.

Unos de los pasajes bíblicos que pretenden acumular la doctrina de la reencarnación a Jesús es Mateo 11,14: “Y si queréis admitirlo, él -Juan Bautista- es Elías, el que iba a venir”. Jesús habla aquí de que el espíritu profético de Elías -no su cuerpo o su alma-continua en San Juan Bautista.

Que se refiere al espíritu profético y no al cuerpo físico de Elías se deduce de Lucas 1,17 “e irá delante de él con el Espíritu y el poder de Elías para hacer volver los corazones de los padres a los hijos y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al señor un pueblo bien dispuesto”

Vemos en la transfiguración en el Tabor como junto a Jesús se aparece Elías y Moisés. Ya muerto Juan el Bautista, si efectivamente este era Elías se hubiese aparecido como Juan que era su última vida. Más de eso nada.

El mismo Juan el Bautista negó explícitamente ser Elías:

Jn 1, 21: ” Y le preguntaron: ¿qué pues? ¿Eres tu Elías? El dijo: “no lo soy” ¿Eres tu el profeta? Respondió “NO”.

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LA LEY Y LA GRACIA

LA GRACIA DIVINA POR LA LEY PASADA

Un rollo de Torah abierto para un servicio liturgico en una sinagoga

 POR EL DR. JAVIER RIVAS MARTÍNEZ (MD).

La ley fue a dada a Israel mas no a la Iglesia Cristiana. El cumplimiento de los propósito de Dios, en un  inicio, se manifestaron como una sombra que habría de ser  intrascendente el día de mañana (2 Co.3:7), ya que el Señor Jesucristo le dio fin en el ministerio de su primera venida al mundo (Ro.10:4); así, la  Gracia surge como un nuevo pacto para salvación inmerecida del hombre pecador, por medio de la fe en Jesucristo (Ef. cap. 2), «pues si por la  ley fuese la justicia, entonces por demás murió  Cristo» (Ga.2:21). 

Tendrá que entenderse, que el cristiano no está dentro de la función de la ley antigua, y eso no lo  hace  anárquico, debido a su sujeción con la nueva ley de Cristo (1 Co. 9:21). Cristo invalidó la ley pasada para dar paso al ministerio del espíritu (2 Co.6-8): . . . porque el fin de la ley es Cristo, para justicia de todo aquel que cree (Ro.10:4).

El Decálogo o los Diez Mandamientos fue establecido para Israel en las tablas de piedra; la nueva ley es inscrita en los corazones de los creyentes dirigidos por el Espíritu Santo de Dios (2 Co.3:3). La importancia de la ley pasada, reside que por medio de ella es el conocimiento del pecado, pero no salva (Ro.3:20). De manera que la ley es obsoleta  para el cristiano de ayer y de siempre, que camina de acuerdo al mandamiento absoluto que la cumple y que es: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Ro.13:8-11).

Debemos entender que el concepto de la Gracia  difiere enormemente con  los preceptos de la ley pasada,  exclusivamente promulgados para el  Israel de Dios,  y no para pueblo pagano alguno, escritos por el dedo de Dios en la roca quebrantable (Ex. cap. 20).

Uno de los punto importante de guardar el sábado antiguamente (Ex.31:16, 17), es que había una sentencia de muerte para los que no lo cumplieran, entonces, ¿porqué  los adventistas titubean para castigar  con  pena máxima a quiénes lo han violado dentro de sus congregaciones? Si fuese valido guardar el sábado en el tiempo de la Gracia, ellos serían también condenados a morir al no proceder a acatar lo que está ordenado a los que han fallado en guardarlo, que son muchos. ¿Qué pasa entonces con esta parcialidad en las iglesias adventistas? Veamos:

«Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciera obra alguna en el, aquella persona será cortada de su pueblo. Seis días trabajará, mas el día séptimo es día de reposo consagrado a Jehová; cualquiera que trabaje en el día de reposo ciertamente morirá» (Ex.31:14, 15).

El sábado fue para Israel y no a los gentiles, y no tiene ninguna relación con el resto de los mandamientos que resume la sentencia del nuevo pacto de la Gracia que se centra en el  Amor: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Ro.13:9). No hay razón para guardarlo. De igual manera, el diezmo era parte del antiguo pacto. Por medio del diezmo los levitas que servían en el altar eran sostenidos por su dedicación única al servicio de Dios, pero ahora, el ministerio del altar dejó de ser, y lógicamente, los levitas también desaparecieron. No hay ningún versículo en el Nuevo Testamento que avale la vigencia levítica. La Iglesia del Señor era sostenida por ofrendas, y deberá de ser así hasta el día de hoy (1 Co.16:1). De otra manera, necesariamente habríamos de guardar mecánicamente toda la ley (He. cap. 9).

En el concilio de Jerusalén, el sábado y el diezmo ni siquiera son extrañados (Hch. cap. 15). Pablo dijo que las obras no sirven para alanzar la salvación: la Gracia, lo ha hecho ya. Se ha querido insensatamente poner muletas a la Gracia para ayudar a Dios en el cumplimiento de sus designios (¿?), pero la realidad, también tienen otra cara, y es el comercio de los falsos líderes avaros y egoístas que se hacen de ganancias deshonestas al timar a las congregaciones cristianas que cada día son más parcas en el conocimiento de la Palabra del Señor y sus jefes más ricos, al atesorar metal precioso con la práctica diezmal no mencionada en el Nuevo Testamento; al ser ignorantes en las Escrituras, la capacidad de los creyentes en las congregaciones se encuentra nublada para discernir entre la verdad y la mentira. Es por eso que caen como dulces palomitas en las garras de los lobos hambrientos de la prosperidad material.

El diezmo es exigido ventajosamente por sus cabezas religiosas con amedrentamientos y maldiciones de consecuencias inevitables (Mal. cap. 3), pero Dios les pedirá airado una larga lista confesa de sus ambiciosas estafas en el día del juicio, y a los cristianos además por participar de sus legalismos antibíblicos que creyeron inocentemente (2 P. cap. 2).

Dios les bendiga, y no diezme; guarde el primer día de la semana que es domingo, día en que el Señor quebrantó a la muerte en mil pedazos para darnos vida en la resurrección futura y que hará posible el poder entrar a su Glorioso Reino Venidero Terrenal y Teocrático ¿Le parece esto muy poco?

 S  O L A     G R A T I A 

 «De Ley requiere la Gracia»,

Así  lo concibe el de Persia.

Muleta de antaño obsoleta,                                             

Jamás será la primera.                                                     

  

Judíos que vienen de Grecia

Apoyan la Ley por desgracia,

Esclavos del Orden de Piedra,

De gloria añeja y pasada. 

La Ley fue dada a Moisés,

La Gracia separa los muros,

Un pueblo de dos vino hacer

El Dios que hizo los mundos.          

El Sabbath murió con la Ley,

El Diezmo, la Tienda y el Arca.

Por Fe venimos al Rey,

Que salva por medio de Gracia.

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