LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ Y LA IGLESIA CRISTIANA

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

  

    Los “T.J” tienen una interpretación muy particular y errada de la palabra “Iglesia“. Ellos prefieren usar la locución “congregación cristiana” en lugar de “Iglesia cristiana“, aunque las dos frases son válidas. ¿Qué dicen ellos sobre la iglesia o congregación Cristiana? En su famoso libro “Esto Significa Vida Eterna” págs 126,127 nos dicen: “Ya que el cuerpo humano perfecto de Jesús tuvo cierto número de miembros para ser completo, ni uno más, ni uno menos, asimismo el “cuerpo de Cristo” completo, el cual es su congregación (iglesia), tiene un número perfecto de miembros, predestinados por el Creador Teocrático, Jehová. Antes del tiempo de Cristo, Dios no había revelado su número…pero mediante Cristo Jesús él por fin reveló que su número es 144,000.”                                        

         Es trágico ver como los “T.J” propagan el error de que la Iglesia o congregación cristiana está compuesta por 144,000 Testigos. Todos sabemos que hay aproximadamente 4.5 millones de “T.J” bautizados en todo el mundo, y no obstante, sólo el 3% de ellos pertenecen a la Iglesia de Cristo. ¿No es esto absurdo? Si sólo Jesús es cabeza de su cuerpo, y éste sólo está compuesto por 144,000 personas (=3% de “Testigos“), ¿a quién tienen por cabeza el 97% de Testigos de Jehová? ¡97% de “T.J” están decapitados! Y si están decapitados, ¡entonces están muertos espiritualmente!

         Según el registro de Hechos 2:38,41,47 los que fueron convertidos y bautizados por la predicación de Pedro fueron añadidos a la IGLESIA y tenían el derecho de participar de la comunión y de las oraciones. Uno se bautiza para pertenecer o ser añadido a la iglesia o cuerpo de Cristo. Así lo fue hace dos milenios y lo sigue siendo hoy. Pero resulta que hay cerca de 4.5 millones de “T.J” BAUTIZADOS y no obstante sólo el 3% conforma la iglesia o cuerpo de Cristo. ¿No es esto absurdo nuevamente y antibíblico?

        Veamos lo que Pablo dice de Cristo y su iglesia: “…Así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, Y ÉL ES SU SALVADOR.” (Efesios 5:23). El punto es éste: Si uno no pertenece al cuerpo de Cristo NO PODRÁ SER SALVO. Pablo es contundente al decir que Cristo salva a su iglesia y a nadie más. Si 97% de los “T.J” no tienen el derecho de pertenecer a la Iglesia de Cristo, entonces están perdidos y muertos. Están perdiendo su tiempo yendo a sus salones del reino, predicando de casa en casa, ofrendando, orando, etc., pues Dios ni Cristo los podrán salvar. Lo cierto es que en ninguna parte de la Biblia dice que la iglesia esté compuesta por 144,000 personas. Ningún “T.J” podrá probarlo con su Biblia. Y para terminar este acápite diremos que nos parece contradictorio que miles de “T.J”, que no pertenecen a la clase de la iglesia, ostenten el título de “ancianos” (=Pastores, o Presbíteros), pues los “Pastores” o “Ancianos” fueron elegidos para edificar a la iglesia del Señor (Efesios 4:11), y la obligación de la iglesia era (y es) sujetarse a ellos fielmente (Hebreos 13:17). Pero, ¿Se sujetarán los “ungidos“, o los de la clase de la iglesia, a “ancianos” que NO pertenecen a su clase eclesiástica? Aquí hay asuntos absurdos y contradictorios verdaderamente.  

Para mayor información sobre los “Testigos” ver el link “sectas” en:

www.elevangeliodelreino.org

O también: www.esnips.com/web/BibleTeachings

USTED PUEDE CONTRIBUIR A ACELERAR EL REGRESO DE JESUCRISTO AL MUNDO

“Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin”

(Mateo 24:14)

Por Ing. Mario A Olcese (Apologista)

 

El Deseo de Dios

Nuestro Padre celestial es un Padre amoroso que desea todo lo mejor para sus hijos. El amó tanto al mundo que mandó a Jesucristo a esta tierra, para que la gente fuera salva por medio de él (Juan 3:16).

El Señor Jesucristo prometió volver para restaurar todas las cosas, pero él está esperando el momento para que el Señor lo envíe de vuelta a esta tierra para cumplir sus promesas. ¡Pero algo debe cumplirse primero!

Dios no Tarda

Algunos cristianos se quejan, como ocurrió con ciertos cristianos del primer siglo, diciendo que el Señor tarda en su regreso, y por eso se sienten defraudados o simplemente han optado por reinterpretar sus palabras y tomarlas espiritualmente en vez de literalmente y al pie de la letra. Han dicho que si el Señor tarda en volver, se debe a nuestro error por interpretar su regreso de manera personal y física. Sostienen que algo no funciona con la interpretación literal, porque no es posible que hayan pasado dos milenios y aún él no haya regresado, máxime cuando él mismo dijo que volvería pronto o en breve.

Pero ¿por qué parece tardar el Señor? ¿Será que él estaba equivocado en sus expectativas o en el tiempo de su regreso? La Biblia nos responde dándonos la razón de su aparente tardanza. En Nahum 1:3 se nos dice que el Padre de Jesucristo es tardo para la ira. Es decir, Dios no castiga a los pecadores de forma violenta, rápida, y sin demora, como en un juicio sumario, sino que es paciente para con todos, no queriendo que ninguno perezca sino que procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9). Es por eso que Dios mandó a su Hijo Unigénito para que los pecadores se arrepintieran de sus pecados, creyendo en su mensaje o evangelio salvador, el reino de Dios. En Marcos 1:15 leemos que Jesús llamó a la gente a “arrepentirse y a creer en su evangelio”. La Buena noticia de un reino de Dios cercano debería motivarnos al arrepentimiento y no el temor a un castigo en el infierno por una eternidad. Dios desea que más personas se arrepientan de sus pecados y participen del reino venidero. El mandó un mensaje salvador, y ese mensaje que salva a los que se arrepienten de sus pecados es el Evangelio acerca de la persona de Jesucristo y Su Reino de justicia venidero.

La cercanía del reino motivó a muchos judíos a arrepentirse para poder participar activamente como cogobernantes de esa nueva sociedad que inauguraría Cristo en su parusía. Jesús decía: arrepentíos, porque el reino de Dios se ha acercado¿Por qué deberían arrepentirse los judíos, según Jesús? ¡Porque el reino estaba a las puertas! (Mat. 3:2). En Hechos 2:38 el arrepentimiento de los judíos se debió al mensaje del evangelio predicado por Pedro (ver versos 22-37). De modo que el bautismo de aquellos 3000 hombres Judíos fue el resultado de su arrepentimiento (“arrepentíos y bautícese cada uno…”), arrepentimiento que fue estimulado a su vez por el mensaje del evangelio completo (La persona de Cristo (Su muerte, sepultura y resurrección y también Su reino venidero) y no por la amenaza de un terrible castigo por fuego si persistían en el pecado. También hay otro testimonio en Hechos 8:12, donde los discípulos de Felipe se bautizaron después de haber oído el mensaje del evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo. Así que lo que debe motivarnos al arrepentimiento es lo que Dios tiene para nosotros como regalo de vida eterna en el mundo o era venidera. Uno debe arrepentirse porque uno debe comprender que Dios nos amó tanto que dio a Su Hijo en sacrificio, y porque nos tiene preparado un gran banquete mesiánico para gobernar con Su Hijo en la nueva Era de justicia, paz y amor.  

Reitero nuevamente esto: No se puede ingresar al reino si hay aún  pecado en nosotros. Es un pre-requisito divino para participar ejecutivamente en el reino nuestra purificación en la sangre de Cristo. Así que la razón por la cual debemos arrepentirnos es para poder participar del maravilloso reino de Cristo, el cual hemos creído por fe. Pero Dios lee los corazones y Él desea ver un hombre nuevo en nosotros, uno contrito y humillado frente a Él para que seamos dignos de Su Reino. Recuerde, ¡Dios resiste a los soberbios!

El Evangelio debe proclamarse

El evangelio salvador del Reino debe proclamarse a todo el mundo habitado para testimonio a todas las naciones, y entonces (y sólo entonces) vendrá el fin o la segunda venida de Cristo (Ver Mateo 24:14). Es la tarea de todo buen cristiano anunciar el evangelio del reino, el único y singular evangelio  que salva a todo aquel que lo cree y recibe. Si bien Dios desea que este mensaje de la persona de Cristo y su reino sirva de testimonio a todas las naciones, también desea que el mayor número de personas lo crean para que puedan proceder al arrepentimiento. Pero como dijimos antes, Él es paciente para con todos, y no desea la destrucción del impío. Sin embargo, las iglesias de hoy, poco o nada están predicando sobre este evangelio del reino a todo el mundo, sino más bien nuevos y peculiares evangelios inventados por hombres que han opacado y dado un sentido puramente espiritual al verdadero evangelio del reino. Esto ha hecho retrasar la venida de Cristo al mundo. Nuestra desidia y descuido en proclamar exactamente el mismo evangelio que Cristo y sus discípulos predicaron ha hecho que el mundo no reciba un testimonio real y fiel del evangelio apostólico. El resultado de esta negligencia ha sido la tardanza del regreso de nuestro Señor y la impaciencia de los creyentes que aún lo están esperando.

Sin embargo, hay discípulos fieles hoy que están difundiendo el evangelio prístino del reino de Dios a más países cada día, el cual es el mismísimo evangelio bíblico, cristiano, y apostólico del primer siglo, y cumpliendo al pie de la letra la tarea asignada por Jesús llevando el mensaje por internet, por la literatura impresa, y por la radio y la TV. De esta manera ellos están apresurando cada día más la vuelta o regreso de Cristo al mundo. Recuerde que Jesús dijo que primero el evangelio del reino sería predicado a todo el mundo para testimonio a todas las naciones Y ENTONCES Y SÓLO ENTONCES el fin vendrá. Recuerde que los cristianos primitivos relacionaron el fin de la era o mundo con la venida de Cristo (Mat. 24:3).

Satanás ha Confundido a las Gentes con falsos Evangelios

Siendo que el testimonio del evangelio del reino tiene poder para salvar al potencial creyente y provocar el fin del reinado de Satanás y de sus ángeles, este ángel caído ha estado interesado desde el principio en boicotear la tarea evangelística del reino. El Apóstol Pablo se vio en ese problema en algunas oportunidades, y acusó a Satanás el diablo de ser obstáculo en su tarea predicadora entre los gentiles (Ver 1 Tes. 2:18). Y también Pablo les dijo a los creyentes de Corinto, lo siguiente: “En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Cor. 4:4).

En mi estudio sobre la gloria, expliqué y demostré que el evangelio de la gloria de Cristo es lo mismo que el evangelio del reino de Cristo. Así que el diablo ha obscurecido las mentes de los incrédulos para que nos les resplandezca la luz del evangelio del reino de Cristo, el cual es la imagen de Dios. No es extraño, entonces, que muchos no crean que el evangelio del reino de Dios sea el evangelio bíblico, ya que lo que se ha venido predicando ha sido el llamado “evangelio social” católico o el “evangelio de la prosperidad” de ciertos grupos evangélicos. Otros creen que el evangelio es simplemente Cristo (“el evangelio de Cristo”) pero no su mensaje, y aún otros creen que el evangelio es simplemente la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo. Estos puntos de vista están errados, o en el mejor de los casos, parcialmente errados. Y es que el evangelio de Cristo tiene que ver con una nueva sociedad (de allí lo social) y con la prosperidad (pues el reino tiene que ver también con la prosperidad material), pero en la era venidera y no en esta era o siglo malo— ¡Esta es la diferencia sustancial entre los evangelios falsos y el bíblico!

La Restauración del Reino Davídico es boicoteado por los agentes de Satanás

Lo cierto es que diablo sigue siendo el dios de este siglo y todo el mundo infiel yace bajo su poder (1 Juan 5:19). El maligno tiene una agenda hasta la venida de Cristo, y esa es: boicotear la difusión del evangelio salvador del reino de Dios. Es por eso que ha engañado a muchos cristianos haciéndoles creer que los discípulos estaban errados cuando le preguntaron a Jesús lo siguiente: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6). Aquí se observa que los discípulos aún esperaban el reino para Israel, un reino que no veían todavía cristalizarse tal como los profetas lo habían anunciado. Pero los enemigos del reino por restaurarse a Israel sostienen que la pregunta de los discípulos fue simplemente fruto de su ignorancia y falta de comprensión del verdadero y nuevo “sentido espiritual” que éste envolvía. Pero si esto es verdad, ¿por qué Jesús no se los aclaró? Por el contrario, lo que Jesús les respondió validó su pregunta, cuando claramente les dijo que: “no os toca a vosotros saber los tiempos y las sazones que Él puso en su sola potestad” (Hechos 1:7). Así que muchos grupos llamados “cristianos” (es decir, “mesiánicos”) van en contra del mesianismo puro de los apóstoles y de los primeros cristianos, los cuales esperaron ardientemente la consolación de Israel a través del reino restaurado de David en la tierra prometida.   

Desgraciadamente el Catolicismo hizo suyo la interpretación alegórica del Reino de Agustín de Hipona, y de esa forma cientos de millones de llamados cristianos dejaron de ser cristianos o mesiánicos para volverse platónicos y gnósticos.

Conclusión:

Es tarea de la iglesia mesiánica (cristiana) predicar a su Mesías y su Reino milenario en la tierra a todo el planeta habitado para preparar y acelerar el retorno del Hijo de Dios a la tierra. Debemos ser precursores de su reino, preparar el camino del Señor a través del anuncio de su parusía en gloria para restablecer o restaurar el reino que está suspendido en el tiempo. Si lo hacemos así, entonces Jesús no tardará en volver. Pero si descuidamos esta tarea, predicando evangelios extraños y extra bíblicos, entonces Jesús seguirá demorando. Tenemos una tarea que cumplir, y rápido.

 Más información sobre el Reino en:

www.elevangeliodelreino.org

O también: www.esnips.com/web/BibleTeachings

CRISTO COMO PRIMOGÉNITO Y UNIGÉNITO

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

  

A.- CRISTO, EL PRIMOGÉNITO:

Es interesante leer lo que dice Pablo de Jesucristo en el libro de Colosenses 1:15,18. Veamos lo que dicen estos versos:

“El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación…el que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga preeminencia.

Notemos que a Cristo se le llama “el primogénito” de toda la creación y de entre los muertos. No obstante, debemos de preguntarnos qué significado tiene la palabra primogénito en el caso de Jesús. Los Testigos de Jehová dicen que Cristo es el primero en el tiempo en ser creado y resucitado, pero: ¿Es verdad eso? Por ejemplo, si Jesús fue el primero en resucitar de entre los muertos, entonces Lázaro no murió, ni tampoco fue realmente resucitado por Jesús. Recordemos que Lázaro y la hija de Jairo resucitaron antes que Jesús. Pero lo cierto es que Lázaro sí resucitó estando ya oliendo mal ¿Cómo, entonces, podría ser Jesús el primer humano en resucitar si antes resucitó Lázaro?¿Será que la palabra “primogénito” tiene otro significado? Veamos:

La palabra“primogénito” viene de la voz griega “protótokos”, la cual nunca significó exclusivamente, “primero en nacer”; sino que, en virtud de los privilegios de la primogenitura, pasó a designar una persona eminente, dotada, respetable, digna de especial atención; y eso desde el Antiguo Testamento.

Ejemplos de Primogénitos en la Biblia:

Éxodo 4:22:

“Israel es mi hijo, mi primogénito”.

A pesar que Esaú había nacido antes que Jacob (=Israel), Dios considera a éste su primogénito. Es decir, Israel se convierte es su hijo predilecto.

Jeremías 31:9:

“Efraín es mi primogénito.

Manasés, su hermano, nació primero que él, y no obstante Dios lo considera a Efraín Su primogénito. Bueno, ¿En que sentido era Efraín el primogénito? La respuesta está en Jeremías 31:20, donde se lee: “Efraín, hijo precioso”. Es decir, hijo predilecto, o preferido sobre los demás.

Salmo 89:20,27:

“Hallé a David mi servo;…lo pondré por primogénito.

Pero todos los estudiantes de la Biblia sabemos que David fue el último de 8 hermanos, los hijos de Isaí. Entonces, ¿Cuál era el sentido de su primogenitura? ¡Usted tiene la respuesta!

Igualmente podemos descubrir que José fue considerado “primogénito”, aunque era el undécimo hijo (1 Crónicas 5:2).

El Primogénito Gozaba de lo Siguiente:

1.-Del derecho de señorío, semejante al del padre, sobre el resto de sus hermanos (Génesis 25:23;27:29).

2.-Tenía el privilegio del sacerdocio (Números 3:12,13; 8:18).

3.-El primogénito era el heredero preferencial, con una parte mayor que los demás (Deuteronomio 21:17).

Entonces podemos concluir que “el Cristo primogénito” no significa necesariamente que él fue el primer hijo de Dios, sino más bien, aquel que tiene todos los privilegios de un hijo mayor. Así, al leer Colosenses 1:18, Pablo tiene razón al decir: “para que en todo tenga preeminencia”.

De modo que la forma griega de Colosenses 1:15, “protótokos páses ktíseos”, puede significar, “el señor de toda la creación espiritual(la iglesia, el reino venidero, nuevos cielos y nueva tierra, etc—Efesios 2:10).

Primogénito Entre Muchos Hermanos:

En Romanos 8:29 encontramos que dice de Jesús, lo siguiente:

Para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

Sin duda aquí se está refiriendo a Jesús como el que tiene la primacía o la señorío entre muchos hermanos (la iglesia). Aquí no se está haciendo referencia al factor tiempo sino al factor rango o autoridad.

La Congregación de los Primogénitos:

Leemos en Hebreos 12:23 lo siguiente:

“A la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos…”

Leemos que hay una “congregación de primogénitos”, seguramente haciendo referencia a la misma iglesia que Cristo salvó y que los hizo aceptos y preferidos para Dios, el Padre. Sí, cada creyente se constituye en un “primogénito”, y en consecuencia, es merecedor de los privilegios de un hijo de Dios adoptivo.

B.- CRISTO, EL UNIGÉNITO.

En Juan 1:18 leemos:

“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”.

Acá hay una cita que indica que Cristo es el único Hijo engendrado, o nacido de Dios, no creado. Es decir, Cristo salió de Dios y en el vientre de María se desarrolla como un hombre completo como cualquiera de nosotros nos fuimos formando en nuestras progenitoras. Es decir, Cristo fue engendrado por Su Padre, y no por algún hombre mortal. Algo de Dios el Padre se formó en María, y dio como fruto al Hijo de Dios (Lucas 1:35). ¡Esto es un verdadero misterio!

Pero la palabra “unigénito (Gr. Monógenes) puede tener un significado más profundo como lo tiene “primogénito” (protótokos). Por ejemplo, en Hebreos 11:17 se dice que Isaac fue el unigénito de Abraham. No obstante, ya vimos que Abraham tuvo antes un hijo con la esclava Agar, y posteriormente por lo menos 8 hijos con Cetura (Génesis 25:1,2). Recuérdese que Dios le dijo a Abraham que despidiera a su hijo Ismael, y a su madre Agar, porque no heredaría el hijo de la esclava sino Isaac, el hijo legítimo de Sara (Génesis 21:10). Para Dios sólo Isaac era el hijo de Abraham, su único hijo (“unigénito”). Además, Isaac en cierto momento representa a Jesús; y Abraham, a Jehová. Así como Isaac era el unigénito, igual lo era Cristo, aunque Dios tenía y tendría otros hijos (Hebreos 2:10; Romanos 8:14-17, Mateo 5:9). Los ángeles son hijos de Dios (Génesis 6:2), y también los cristianos (1 Juan 3:2), pero el unigénito es sólo Cristo. ¿Por qué? Sencillamente porque así como Isaac sería el heredero de Abraham, Cristo también lo es de Dios, su Padre (Hebreos 1:2).

De modo que “unigénito” significa único, singular, especial, solo, uno, de una especie, raza o clase (Liddel & Scott Greek Lexicon, tomo 2, pág. 1144). También leer Vocabulario del Nuevo Testamento de Moulton y Milligan, pág. 416. Por tanto, así como Isaac fue llamado unigénito, no porque él era el único hijo, ni por ser el mayor, sino por ser el hijo predilecto, el hijo de la promesa, el heredero de su padre; igual es con Jesús, el Unigénito Hijo de Dios.

Todo lo Creado se Postra ante Dios y Jesucristo:

En Apocalipsis 5:13 encontramos algo muy interesante. Dice:

Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la

 tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que

 está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la glo-

 ria y el poder, por los siglos de los siglos”.

En este pasaje encontramos algo que es muy sugestivo. Se dice que TODO LO CREADO que hay en el cielo, tierra, mar, y debajo de la tierra, dan la alabanza, gloria y honra a Dios y al Cordero Jesucristo. Ahora bien, si Cristo es una criatura más, entonces realmente no todo lo creado está alabando a Dios, sino todos menos Cristo, pues él no está alabando, sino que también recibe dicha alabanza junto con Su Padre. Si este razonamiento es correcto, entonces Apocalipsis 3:14: “El principio de la creación de Dios (‘He arjé tés ktíseos toú Theóu’), que alude a Cristo, no debe ser tomado tan literalmente o al pie de la letra. Entonces, ¿en qué sentido es el principio de la creación de Dios? Algunos sugieren que es la primera criatura de Dios, o el primer creado por Dios.

Los “Testigos de Jehová” sostienen que el texto debe verterse como “El principio de la creación por (no, ‘de’) Dios”.  Esta variante haría de Cristo una criatura de Dios. Pero esto parece imposible, pues el artículo ‘tou’, que en la forma genitiva como está, equivale en español a ‘de’. Si fuera ‘por’ (“creación por Dios”), debería aparecer necesariamente la preposición ‘ypo’, lo que no sucede en el griego de este texto.

‘arjé’ puede ser correctamente vertida por “origen”, entonces tendríamos que el texto dice: “el origen de la creación de Dios”. Pero preguntémonos: ¿A qué creación se refiere Pablo? ¿A nuestro planeta tierra, al cosmos, y a toda forma de vida? Si nos atenemos a la Biblia, ella nos informa que sólo Yahweh (Yavé o Jehová) creó el cosmos y dio origen a la vida en todas sus formas. Eso está claramente revelado por el profeta Isaías 44:24, que dice:

“Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo             hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mi mismo.

Aquí hay un personaje que solo, y sin la ayuda de nadie, crea todo. Su nombre es Jehová, el Redentor. Pero: ¿Es Jehová del Antiguo Testamento el Jesucristo del Nuevo Testamento? El Salmo 110:1 niega tajantemente esa posibilidad.

Entonces permanece la interrogante: ¿Cómo es que Jesús es el principio u originador de la creación de Dios? La respuesta es que hay dos creaciones: La primera, material; y la segunda, espiritual. Jesús es el originador de la creación espiritual de Dios. El hace “nuevas criaturas”, “nuevos cielos y nueva tierra donde morará la justicia” (2 Pedro 3:13,14), etc.

Dice 2 Corintios 5:17:

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Y en Efesios 2:10 Pablo vuelve a decir:

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras…”

Para mayor información sobre los errores de los “Testigos de Jehová”, ver mi link de “sectas” en:

www.elevangeliodelreino.org

¿QUIÉN ES EL VERDADERO DIOS EN 1 JUAN 5:20— ¡LA VERDAD QUE POCOS QUIEREN VER!

 

(Las Antiguas Evidencias Pasadas por alto)

   apologista3

Por Ing° Mario A. Olcese (Apologista) 

   

“También sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al Dios verdadero. Y estamos con el Verdadero, con su Hijo Jesucristo. Éste es el Dios verdadero y la vida eterna”.   

 

Muchos de los que erradamente creen que el Mesías es el Dios verdadero sostienen que la oración final en este verso: “Este es el verdadero Dios y la vida eterna”, se refiere a Jesús el Mesías, puesto que el sustantivo más cercano a “Este” es “Jesucristo”. Sin embargo, puesto que Dios y el Mesías son ambos referidos en la primera oración del verso, la oración final puede referirse a cualquiera de ellos. La palabra (pronombre) “Este”, que inicia la oración final, es houtos, y un estudio de él mostrará que el contexto, no el sustantivo o pronombre más cercano, debe determinar a cuál “Este” se está refiriendo. La Biblia provee ejemplos de esto, y uno bueno está en Hechos 7:18 y 19: “Hasta que se levantó otro rey en Egipto que no conocía á José. Este [houtos], usando de astucia con nuestro linaje, maltrató á nuestros padres, á fin de que pusiesen á peligro de muerte sus niños, para que cesase la generación”. Es claro de este ejemplo que “este” [houtos] no puede referirse a José, aunque José es el sustantivo más próximo. Se refiere al otro rey, el primero, en el verso, aunque ese rey malvado no es el sustantivo más cercano. 

 

Si fuera verdad de que los pronombres siempre se refieren al sustantivo más próximo, resultarían en serios problemas teológicos. Un ejemplo es Hechos 4:10, 11: “Sea notorio á todos vosotros, y á todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesús el Mesías de Nazaret, al que vosotros crucificasteis y Dios le resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este [Houtos] es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza del ángulo”. Si “Este” en la última oración se refiere al sustantivo o pronombre más próximo, entonces el hombre que fue sanado es realmente la piedra rechazada por los constructores y que ha venido a ser cabeza del ángulo, es decir, el Mesías. Por supuesto que esto no es verdad. 

 

Un aun más problemático ejemplo para aquellos que no reconocen que el contexto, no la colocación del sustantivo o pronombre, es la clave más vital para el significado adecuado de 1 Juan 5:20, donde se lee: “También sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al Dios verdadero. Y estamos con el Verdadero, con* su Hijo Jesús el Mesías. Éste [Houtos] es el Dios verdadero y la vida eterna”. Como en los dos ejemplos anteriores, el pronombre “Este” en este versículo no se relaciona con el sustantivo más próximo, sino que se refiere al Padre, una de las dos personas que se mencionan en todo el versículo. 

 

Un último ejemplo: 1 Juan 2:22. Este interesante texto dice: “¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Mesías? Este es el anticristo,, que niega al Padre y al Hijo”. Si nos atenemos a que “Este  es anticristo” es el Mesías mismo, el sujeto inmediato que antecede a esta frase, tendríamos que concluir que el Mesías es el anticristo…¡Y esto sería una blasfemia de marca mayor! De modo que vemos que no podemos concluir que la frase “este es el verdadero Dios y la vida eterna” se está refiriendo al sujeto antecedente de esta expresión, pues si lo hacemos así, tendríamos que hacer lo propio con 1 Juan 2:22 y entonces estaríamos blasfemando contra la persona del Hijo.

  

Finalmente, es el propio Maestro Jesús el Mesías quien nos reveló al Padre diciendo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan (no, “nos conozcan”) a ti, el único Dios verdadero, y a Jesús el Mesías, a quien has enviado”. Aquí claramente nuestro amado Maestro nos enseña una verdad que pocos quieren aceptar por culpa de la tradición Católica y Protestante. Y esta verdad es que el Mesías mismo enseñó que sólo Su Padre es el único Dios verdadero y nadie más. Incluso, ya en el cielo, Jesús sigue llamando a Su Padre como “MI DIOS” 4 veces en Apo. 3:12: “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo”. Nos preguntamos, ¿puede un Dios verdadero tener su propio Dios verdadero? Creo que aquí hay un punto que merece seria consideración.

 

Más estudios sobre Dios y Cristo en:

 

www.elevangeliodelreino.org

O también:

www.esnips.com/web/BibleTeachings

¿EXISTEN REALMENTE TESTIGOS DE JEHOVÁ Y DE CRISTO EN ESTE SIGLO XXI?

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 UNA SERIA REFLEXIÓN

Los llamados “Testigos de Jehová” se basan en Isaías 43:10-12 para decir que su denominación es la bíblica y verdadera, la única organización de Jehová. Ahora resulta que también han incluido en su denominación el nombre de Cristo, pues también dicen dar testimonio de Cristo (Hechos 1:8).  No obstante, al examinar éstos y otros pasajes que hablan de dar testimonio, o de ser testigos de algo o de alguien, siempre se refieren a testigos presenciales, a personas que ven u oyen por sí mismas, cosas y hechos transcendentales. Obviamente no se puede ser un “testigo” de algo que uno no ha visto y/u oído directamente con sus propios sentidos. Un juez no aceptaría el testimonio de personas que no han sido verdaderamente testigos presenciales de algún hecho crucial o vital. Definitivamente un juez no aceptaría que alguien le diga: “Señor juez, a mi me contaron por allí que tal persona es el asesino”. Este testimonio es inválido, y de poco peso. Habladurías y chismes no tienen mucho valor, sólo lo que se ve y se oye personalmente o de primera mano. El verdadero testigo es aquel que dice:”Señor juez, yo vi a fulano de tal asesinar al occiso con un puñal a las doce de las noche.”  

Si yo digo que hace más de 500 años Cristóbal Colón llegó a América, eso no me hace a mí un “testigo” de ese hecho histórico. Simplemente estoy repitiendo un hecho histórico que otros sí lo vieron personalmente como testigos presenciales. Yo puedo decir y creer que Cristo nació en Belén, que murió en la cruz, y que resucitó al tercer día, pero eso no me hace a mí un testigo de esos hechos. Los testigos verdaderos de Dios y de Cristo fueron aquellos que vieron directamente con sus ojos los hechos que ahora son historia. Allí tenemos a los hebreos que estuvieron presentes en el Sinaí y que vieron los portentos en la dación de la ley, a los apóstoles y demás discípulos del Señor que nos han legado su testimonio escrito de lo que vieron y oyeron de nuestro Señor.  Léase por ejemplo 1 Pedro 5:1. Aquí Pedro dice ser TESTIGO de los padecimientos de Cristo, pues él los vio con sus propios ojos. Y en Lucas 24:46-48 se nos dice que los discípulos fueron testigos de la pasión, muerte y resurrección de Cristo–¿por qué?—¡Porque ellos lo vieron directamente sin que nadie se los contara! De este modo los Evangelios Sinópticos se convierten en excelentes testimonios escritos de los testigos presenciales de la vida y obra de Jesús, así como también lo son las cartas y epístolas de los apóstoles en general.

Igual ocurre con Isaías 43:10,12. Aquí el pueblo hebreo fue testigo de eventos espectaculares en los cuales Dios intervino directamente en contra o a favor de su pueblo, y en los cuales el pueblo vio u oyó la intervención divina de primera mano. El pueblo fue testigo presencial de las maravillas de Dios en Egipto, las plagas, el castigo de las soldados de Faraón, la división del mar rojo, la bajada del maná celestial, la roca que brotaba agua, la serpiente sanadora de bronce, la voz de Dios en el Sinaí, la entrega de las tablas de la ley, la conquista de Jericó, etc. Esos hombres, que fueron testigos presenciales de los hechos maravillosos de Dios, se convirtieron en testigos de Jehová para sus hijos, nietos, bisnietos, tataranietos, etc. Y otro hecho indiscutible es que jamás en el Nuevo Testamento se menciona que tenemos que ser “Testigos de Jehová”. Y esto no es sorprendente, pues en el Nuevo Testamento Dios ya no habla por sus mensajeros angélicos, sino por el Hijo (Hebreos 1:1,2). Sí, Jesús se ha convertido en el  Testigo de Jehová por excelencia, pues él conoció bien a Su Padre y tuvo una comunión personal con Él.  Su testimonio era de primera mano y de gran peso y valor. Aun los apóstoles fueron testigos de cómo Dios resucitó a Su Hijo, de modo que en este aspecto ellos fueron testigos de la obra y milagros del Dios Padre en la persona de Su Hijo (1 Corintios 15:15). Pero todo este testimonio acabó con los apóstoles. Hoy todos vivimos por fe, y no por vista (2 Corintios 5:7).

Nosotros, como cristianos, no estamos en condiciones de afirmar que somos “testigos de Jehová ni  de Cristo”. Pero tenemos, gracias a Dios, el testimonio de los testigos presenciales que nos aseguran que lo ocurrido realmente sucedió, y que no fue una invención o mito. Ellos nos dejaron su testimonio escrito en las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos. De allí el valor de la Santa Biblia. Sin ella hubiéramos estado en tinieblas.  Por eso, en nuestra predicación siempre recurrimos al testimonio de los apóstoles, que son las doce columnas de la iglesia, y que se han convertido en testigos por excelencia de los hechos que nosotros creemos por fe y no por vista. Igual sucede con el Antiguo Testamento, cuando queremos enseñar sobre los hechos históricos del pasado, recurrimos a los testigos bíblicos. Ellos son los profetas y sacerdotes, personajes éstos que trataron con Dios personalmente y dejaron su testimonio escrito.  Por todo esto nos preguntamos con toda la razón del mundo: ¿Son Realmente los “Testigos”: “Testigos de Jehová y de Cristo”?¿Puede usted realmente llegar a ser un “Testigo de Jehová y de Cristo”? ¡Piénselo!

Más sobre los Testigos de Jehová en:

www.elevangeliodelreino.org

DIOS EN CRISTO: ¿QUÉ SIGNIFICA?

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

Dios habitando en Cristo

Los Trinitarios suelen citar Colosenses 2:9 en un esfuerzo para probar que Cristo era Dios mismo en la carne, el Dios-hombre que se manifestó a los humanos para llevarlos a la salvación. Pues bien, leamos lo que dice acá Pablo, el apóstol que en otra ocasión escribiera a los corintios para decirles que sólo había un Dios, el Padre (1 Cor. 8:4-6): Porque en él (Cristo) habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. Aquí Pablo parece decir que Dios habitaba en Cristo mientras estaba en la tierra, y el Padre se complació por ello, o lo aprobó, si se quiere (ver Col. 1:19). Es decir, que era una condición especial que Dios consentía para Sus santos propósitos. Jesús era Su mensajero, y como tal él vino con todos los pergaminos de Su Padre, como Su representante, como Su Palabra encarnada. Por tanto Jesús con toda verdad pudo decir que sus palabras y obras eran de Dios, Su Padre, el cual moraba o residía en él (Juan 14:10,11). Esto, por cierto, no lo hacía a Cristo Dios o divino.

Cristo habitando en los creyentes

De igual manera, los creyentes tienen a Cristo morando o residiendo en ellos como lo expresa el propio Pablo a los mismos colosenses con estas palabras: “a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Col. 1:27). Esto, por supuesto, no significa que el cristiano sea el mismo Cristo en su humanidad, ya que Cristo en realidad ya está en los cielos esperando el tiempo de Su retorno.

El Espíritu de Dios en el creyente

También se dice que el Espíritu Santo mora en el creyente. Así lo expresa Pablo con estas palabras: “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros (Rom. 8:11). Esto, por cierto, no significa que nosotros somos el Espíritu Santo, la supuesta Tercera Persona de la Trinidad. 

Conclusión

El hecho de que algo o alguien more en nosotros, o en Cristo, no nos convierte automáticamente en ese algo o alguien que mora en nosotros. Así, Dios habitaba en Cristo, pero eso no significaba que Cristo era el único Dios. También Cristo mora en los Cristianos, pero este hecho no los convierte en ‘el Cristo’.

La idea de que algo o alguien estén habitando o morando en una persona es para que ésta pueda  ser guiada o conducida por aquel o aquello que mora en él. Esa es la idea de “Dios morando en Cristo”, y “Cristo morando en nosotros”. La Biblia dice que “el Espíritu que mora en nosotros nos GUÍA a la toda la verdad” (Juan 16:13). Así que la función del que nos habita es guiarnos o conducirnos hacia una determina dirección o meta.

www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org