¿SE ESTABLECIÓ EL REINO DE CRISTO EN EL PENTECOSTÉS DEL 33 DC?

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

Hay un buen número de cristianos que enseñan que el reino de Dios es la iglesia que Cristo prometió edificar. Sostienen que este reino o “iglesia Neo Testamentaria” se fundó en Pentecostés del año 33 DC cuando Jesucristo ya había partido al cielo, y cuando bajó el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego sobre los reunidos y sentados en el salón del aposento (Hechos 2:1-13).

 

  También los que creen que el reino vino en Pentecostés del 33 DC sostienen que Daniel 2:44 es una prueba de que el reino o iglesia vino durante el reinado de diez reyes o emperadores romanos (los diez dedos de la imagen). Esta es la lista de los primeros diez emperadores que tuvo Roma:

 

1.-Augusto (-27/14DC)

2.-Tiberio (14/37DC)

3.-Calígula (37/41DC)

4.-Claudio (41/54DC)

5.-Nerón (54/68DC)

6.-Galba (68/69 DC)

7.-Otón (69DC)

8.-Vitelio (69 DC)

9.-Vespasiano (69/79DC)

10.-Tito (79/81 DC) 

 

      Si el reino vino en el año 33 DC durante el reinado del único  emperador (Tiberio), ¿por qué los pies de la imagen de Daniel 2 tienen diez dedos que representan a diez reyes y no uno?¿Acaso en el 33 DC hubo 10 emperadores en pleno poder gobernando Roma de manera simultánea? Pero lo cierto es que la profecía habla que “en los días de estos diez reyes” o “en los días de estos diez reyes en pleno poder” el reino se establecería en la tierra (Daniel 2:44). Obviamente es imposible que diez emperadores estuvieran gobernando simultáneamente en el año 33 DC ni en el 70 DC. Por tanto, el reino (la mal llamada “iglesia”) no pudo fundarse en Pentecostés, ni en el año de la destrucción de Jerusalén por Tito.

 

La verdad de las cosas es que la profecía de Daniel 2:44 habla de la venida de un reino (no iglesia) cuando existiesen en el futuro diez reyes en pleno poder en los antiguos dominios de Roma. El profeta Daniel está profetizando el surgimiento de un gobierno frágilmente unido de diez reyes EN PLENO PODER que aparecerán en la antigua región romana y durante el cual Dios establecerá un reino o gobierno mundial bajo Su Mesías. Esto hace imposible que esta profecía se refiera a los diez emperadores romanos, pues que sepamos Roma nunca tuvo diez emperadores REINANDO SIMULTÁNEAMENTE en el imperio. Por ejemplo, cuando Augusto era Emperador, seguramente Tito era un bebe o simplemente aún no había nacido. En buena cuenta, el reino no pudo haber llegado durante los tiempos de los apóstoles, ya que según Daniel, el reino aparecerá no al inicio del Imperio Romano (los lomos), sino al final (en los pies). Si el reino vino en el primer siglo, la piedra debió destruir a la imagen desde los lomos, encima de las rodillas… ¡y no en los pies!..¡Este es un gran problema que los amilenialistas y preteristas extremos deben resolver!

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OBJETIVO CRISTIANO: EL REINO DE DIOS

 

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“Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 5:20).

 

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

 

“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos” (Mateo 8:11).

 

“Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oir, oiga” (Mateo 13:43).

 

“Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:3).

 

“Así que, cualquiera que se humillare como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos” (Mateo 18:4).

 

“Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron á sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos; el que pueda ser capaz de eso, séalo” (Mateo 19:12).

 

“Y Jesús dijo: Dejad á los niños, y no les impidáis de venir á mí; porque de los tales es el reino de los cielos” (Mateo 19:14).

 

“Entonces Jesús dijo á sus discípulos: De cierto os digo, que un rico difícilmente entrará en el reino de los cielos” (Mateo 19:23).

 

“Mas os digo, que más liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios” (Mateo 19:24).

 

“¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios” (Mateo 21:31).

 

“Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado á gente que haga los frutos de él” (Mateo 21:43).

 

“Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni á los que están entrando dejáis entrar” (Mateo 23:13).

 

“Entonces el Rey dirá á los que estarán á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mateo 25:34).

 

“Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre” (Mateo 26:29).

 

“Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo: mejor te es entrar al reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado á la Gehenna” (Marcos 9:47);

 

“Y viéndolo Jesús, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se lo estorbéis; porque de los tales es el reino de Dios” (Marcos 10:14).

 

“De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Marcos 10:15).

 

“Entonces Jesús, mirando alrededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas”! (Marcos 10:23)

 

“Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, les volvió á decir: ¡Hijos, cuán dificil es entrar en el reino de Dios, los que confían en las riquezas!” (Marcos 10:24)

 

“Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dice: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle” (Marcos 12:34).

 

“Y alzando él los ojos á sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres; porque vuestro es el reino de Dios” (Lucas 6:20).

 

“Porque os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista: mas el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él” (Lucas 7:28).

 

“Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:62).

 

“Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas” (Lucas 12:31).

 

“Y vendrán del Oriente y del Occidente, del Norte y del Mediodía, y se sentarán á la mesa en el reino de Dios” (Lucas 13:29).

 

“Mas Jesús llamándolos, dijo: Dejad los niños venir á mí, y no los impidáis; porque de tales es el reino de Dios” (Lucas 18:16).

 

“Y viendo Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!” (Lucas 18:24)

 

“Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios” (Lucas 18:29),

 

“(El cual no había consentido en el consejo ni en los hechos de ellos), de Arimatea, ciudad de la Judea, el cual también esperaba el reino de Dios” (Lucas 23:51);

 

“Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3).

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5).

 

“Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles á que permaneciesen en la fe, y que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22).

 

“¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios?” (1 Corintios 6:9)

“Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Corintios 15:50).

 

“Envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes á éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5:21).

 

“Porque sabéis esto, que ningún fornicario, ó inmundo, ó avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios” (Efesios 5:5).

 

“Y os protestábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó á su reino y gloria” (1 Tesalonicenses 2:12).

 

“Una demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis” (2 Tesalonicenses 1:5).

 

“Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén” (2 Timoteo 4:18).

 

 

“Hermanos míos amados, oid: ¿No ha elegido Dios los pobres de este mundo, ricos en fe, y herederos del reino que ha prometido á los que le aman?” (Santiago 2:5).

 

“Porque de esta manera os será abundantemente administrada la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 1:11).

 

 

Comentario:

 

Siendo el Reino de Dios la meta de la iglesia, ¿por qué tan poco o nada se oye de él en las prédicas de hoy? Sólo escuche las predicaciones de Cash Luna, Benny Hinn, Jimmy Swaggart, César Castellanos, Billy  Graham,  Pat Robertson,  Charles Stanley, James Kennedy, Kenneth Copeland,  Harold Caballeros, y de muchos otros, y descubrirá que el reino no es parte de su vocabulario, y menos, de sus prédicas.

 

 

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HAGA DE SU MATRIMONIO UNA AVENTURA EXCITANTE

 

Muchos matrimonios hoy están en crisis por falta de valores cristianos y por la ausencia de un compromiso serio y profundo para llevar adelante la relación. Los más de los que se casan lo hacen pensando en que si la cosa no anda bien podrán separarse en un santiamén y a comenzar de nuevo. Sin embargo, es muy probable que este tipo de personas tampoco halle una verdadera estabilidad con una nueva pareja porque el problema está en la carencia de valores profundos sobre la santidad y la indisolubilidad del matrimonio.

Sin duda, el matrimonio es un estado que muchos consideran ideal, pues otorga estabilidad y seguridad a las parejas y a sus hijos. ¡Y por supuesto que lo es!, pero hay que saber llevarlo adelante según las reglas que Dios dicta para los que lo componen.

He aquí algunas pautas para un matrimonio Feliz:

 

En Primer Término: Decidiendo por una pareja Idónea:

Muchos matrimonios terminan mal porque comenzaron mal, porque los esposos no fueron los adecuados. Por ejemplo, el arado se debe jalar con animales de la misma especie. No se puede usar buey y caballo juntos. Asimismo, en el matrimonio, los esposos deben ser idóneos, deben ser iguales, deben aspirar a apuntar a lo mismo. Ellos deben estar dispuestos a caminar por el mismo surco o sendero en el campo de la vida. La Biblia enseña que no puede haber comunión entre la luz y las tinieblas, entre el creyente y el incrédulo.

El matrimonio mixto fue prohibido en el Antiguo Testamento. Los Hebreos no podían casarse con los paganos porque eso ofendería a Dios y les acarrearía su perdición. Hoy, muchos cristianos optan por un esposo o esposa que tienen creencias diametralmente opuestas al cristianismo, y luego pagan caro su desatino. Estos viven una vida tortuosa y desdichada y terminan divorciándose con los hijos desperdigados por todos lados. Así que el primer principio de un matrimonio feliz es SABER ELEGIR A LA IDÓNEA O AL IDÓNEO.

En segundo término: el amor nunca muere.

Cuando dos personas se casan, lo deberán hacer motivados por un amor genuino el uno por el otro. El amor verdadero lo definió el apóstol Pablo en 1 Corintios 13:1-8, y todo buen cristiano debería leerlo siempre en su Biblia. Ahora bien, la cosa es simple: El verdadero amor NUNCA muere, ¡y lo dijo el mismo Pablo por inspiración! Si el amor de una pareja DESAPARECIÓ es porque sencillamente nunca fue un amor verdadero. Las personas deben comprender que el verdadero amor no muere, no desaparece, no decae…PERMANECE y aún crece. Así que, cualquier pretexto que justifique la muerte del amor es una mentira. Por eso es que es necesario asegurarnos que lo que nos mueve al matrimonio es un amor genuino y divino hacia nuestra pareja, y no un interés para asegurarnos un futuro económico o un estatus dentro de la sociedad.

En Tercer Término: Necesitamos del Espíritu de Dios

El amor verdadero viene de Dios, y de hecho es el primer fruto del Espíritu Santo de Dios. Si vamos a Gálatas 5:22, el amor es mencionado por Pablo como el primer fruto del Espíritu Santo. Así que el amor divino, el verdadero que nunca muere, viene del Espíritu de Dios. Aquí está pues el secreto del éxito matrimonial: Poder recibir de Dios su amor eterno. Necesitamos que Dios nos regale su amor, y nos dé de Su Espíritu para que nuestro matrimonio funcione a pesar de los vaivenes de la vida. Este es un secreto que pocos entienden, porque es sobrenatural. El hombre natural no puede entenderlo, y su mente lo rechaza porque lo percibe como un cuento de Hadas. Sin embargo, la realidad es que si el Espíritu de Dios no toma el control de nuestras acciones, cualquier empresa que iniciemos tendrá serios problemas. Así que, los hombres deben buscar llenarse del Espíritu de Dios para tener éxito en su hogar. Entiendan bien esta tercera regla.    

En Cuarto Término: Necesitamos aceptar el arreglo divino

En cualquier empresa existen manuales de funciones para el buen desempeño de sus integrantes. Cada quien sabe lo que tiene que hacer y hasta dónde llegan sus responsabilidades. En el matrimonio Dios le ha dado al esposo una función clara, y a la esposa, otra. Invertir los papeles es peligroso e incluso mortal. Se debe reconocer en principio que la CABEZA del hogar es el HOMBRE, y esto significa que la guía y la dirección del hogar viene del esposo. El es el “capitán” del barco, y la esposa debe aceptar este principio y no pretender tomar el puesto del hombre pretextando que las mujeres y los hombres tienen los mismos derechos. El hecho de que el hombre sea la CABEZA del hogar no significa que él deba ser un tirano o un déspota con el resto de su cuerpo. Él, como cabeza, cuidará de su cuerpo y de sus miembros, y los mantendrá sanos y fuertes. Nadie que se ama a sí mismo se heriría o se mal trataría, sino todo lo contrario. Recordemos que el mismo Jesús, nuestro Señor, reconoció tener su propia cabeza, y dio ejemplo de sumisión.  Y recordemos además que la iglesia igualmente (compuesta de hombres y mujeres) tiene el deber de someterse a Cristo como cabeza. Así que esposas, no tienen porqué sentirse discriminadas.

En Quinto Término: Criando hijos con responsabilidad

Los esposos deben hacer todo decentemente y en orden. Es decir, el matrimonio implica tener hijos, pero esto debe estar bien planificado. Cuando una mujer se casa, ella anhela tener el mayor número de hijos posible, pero esto muchas veces acarrea responsabilidades y gastos que pueden ocasionar un malestar innecesario en el matrimonio. En realidad de lo que se trata es tener calidad de hijos y no tanto cantidad. Mejor se educan dos o tres hijos que ocho. Es necesario sujetarse al presupuesto presente y no hacer inversiones o gastos que no podremos afrontar luego. Si se es joven, primero es sabio dar prioridad a la adquisición de una casita propia y luego pensar en tener un hijo. Tenemos que aprender a usar bien el dinero, y saber decidir sobre las prioridades. Se requiere sabiduría en todo lo que hagamos.

Si el marido es joven, y busca superarse, no sería sabio que tenga hijos inmediatamente si es que tiene la intención de seguir estudiando una profesión o una maestría. Muchas veces estos estudios de postgrado son costosísimos, y requieren una dedicación constante por parte del esposo, quien ya tiene simultáneamente que salir a trabajar para traer el pan a la casa. Hay que saber decidir por las prioridades. De esta forma, esposo y esposa pueden lograr sus metas con más facilidad. Si ella pospone la crianza de hijos por unos años, y apoya al marido trabajando a medio tiempo por su cuenta, lograrán mejor sus metas.

En Sexto Término: Tiempo para Dios

Hay que siempre mantener la llama del Espíritu Santo encendida, y para ello hay que darle tiempo al Señor. La oración en familia, y la lectura de la Santa Escritura por parte de la cabeza, alimentará y vivificará al hogar constantemente. El padre de familia debe recordar que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

En Séptimo Término: Tiempo para la Esposa

Los esposos deben comprender que el trabajo de la esposa es muy agotador y merece reconocimiento constante por parte del marido. La esposa espera ese reconocimiento a través de gestos o actitudes de amor y consideración. Si el hombre puede apoyar a su mujer es los quehaceres del hogar, ya sea lavando los platos, o lustrando los muebles, o lo que sea, sería para ella de gran felicidad. Las mujeres necesitan consideración, afecto, apoyo, y sobre todo gratitud por parte de su esposo y de sus hijos. El esposo tiene que andar sabiamente con ellas, y darse un tiempo para escucharlas y saber cuáles son sus necesidades y anhelos inmediatos.

También sería ideal que el marido invite a su esposa a un fin de semana juntos, y alejados de la responsabilidad del hogar, para que revivan su amor como si recién estuvieran casados, en un bello lugar con el consentimiento de los hijos. El hombre no tienen porqué buscar escapar de la monotonía saliendo con los amigos cuando lo puede hacer muy bien con su mujer en un lugar distinto como si fueran amantes que se esconden tras la oscuridad. El hombre debe ser sabio con su esposa y hacer de su vida íntima una aventura y una travesura interminables.

En Octavo Término: Tiempo para Ejercitarse

Los esposos deben mantener la ilusión física que entra por los ojos, y esto implica mantenerse en lo posible en forma. Es sabio que tanto marido y mujer se mantengan bellos, agradables, y “atléticos” dentro de su edad. Claro que el tiempo hace estragos en el cuerpo y la belleza, pero si hacemos un esfuerzo para mantener esa ilusión y seducción inicial, cuidando el cuerpo, mejor aún. No es sabio que una mujer se vuelva obesa porque descuida su apariencia comiendo en exceso, o que huela mal porque no se lavó después de cocinar o de trabajar en los quehaceres del hogar. Igualmente el hombre debe cuidarse y estar siempre agradable para su esposa dentro de su edad. No se espera que un hombre de 50 tenga todos los atributos de un hombre de 25, pero al menos debe estar “presentable” y limpio para ella y los demás. No está demás decir que esta limpieza debe abarcar a los hijos y a la misma casa.

 En Noveno Término: El Carácter

El carácter es importante para la armonía del hogar. No hay cosa más tediosa para el marido que una esposa quejumbrosa e inconforme. Sin duda todo hombre quiere encontrar un oasis en su casa cuando llega de un día duro de trabajo. El espera encontrar a su amada esposa con un rostro feliz y lista a atenderlo con su comida caliente en la mesa, y para decirle lo mucho que lo extrañó todo el día. Esto parece muy romántico, pero creo que todo esposo espera lindas palabras de su esposa, y no quejas a quemarropa.

La mujer sabia sabrá “torear” al marido cuando llega algo molesto por lo que su jefe le dijo, y no sumarle problemas a los que ya trae. La mujer insensata no sabe esperar el momento oportuno para decirle a su esposo lo que podría molestarlo al momento de entrar a la casa agotado y cansado por un día difícil. La mayoría de los esposos valoran la prudencia y el carácter suave y discreto de sus esposas.  Sin embargo Salomón también escribió: “Mejor es morar en tierra desierta que con mujer rencillosa e iracunda” (Prov. 22:19).

Si usted, esposa, tiene a su esposo lejos de usted, ¿no será que usted tiene un carácter imposible de soportar?¿No será que usted con sus actitudes, gritos, quejas, celos, reclamos, comparaciones, lo está alejando de su vida? ¡Piénselo! El mal carácter es causa frecuente de separación y divorcio. ¡Cambie su carácter y cambiará su matrimonio para bien!

Se lo dice, Apologista.

 

 

 

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¡NO SOMOS PARTE DEL MUNDO!

Juan 17:14,16

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

Jesús en el mundo

Nuestro Señor Jesucristo fue el mensajero de Dios que trajo la luz al mundo para que las tinieblas se desvanecieran de la tierra. Jesús les habló a la gente, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”…¡y la luz en las tinieblas resplandece! (Juan 1:5). Así que Jesús y su luz resplandecían en un mundo lleno de tinieblas y de perdición. El dio esperanza a los pobres, a los ciegos, a los hambrientos, a los desnudos con Su Palabra, con su amor, y con sus promesas. En 2 Corintios 4:4 el apóstol Pablo llama como “La luz” al evangelio de la gloria de Cristo. Su mensaje era la luz de los hombres, la esperanza de un futuro feliz y de paz al final de nuestra peregrinación en este mundo satánico.

Somos también Luz del Mundo

Los cristianos somos llamados “luz del mundo” por nuestro propio Señor Jesucristo: Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5:14). Así que nuestra luz debe brillar en un mundo en tinieblas, andando como Jesús anduvo en este mundo. No está de más recordar que el evangelio que trajo Jesús es la fuente de su luz. Eso lo dijo Pablo en 2 Corintios 4:4. Así que debemos de imitar a nuestro Señor en su quehacer evangelizador. Asimismo Pablo dijo: “Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra” (Hechos 13:47). Sí, Pablo fue la luz de los gentiles, ¿para qué? ¡Para que fuera de salvación a los hombres de las naciones! Si la luz de Pablo no lograba ese cometido salvador, entonces algo no andaba bien con su ministerio. Pero definitivamente él sí logró mucho éxito entre los gentiles, ya que el extendió la luz del evangelio de la gloria de Cristo, tal como lo hizo su Señor entre los Judíos. A Timoteo Pablo le dijo: pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio (2 Timoteo 1:10).

Hermanos, como cristianos debemos ser luz para el mundo, viviendo vidas santas, apartadas de los malos hábitos del mundo, y trabajando por difundir la luz del evangelio de la gloria de Cristo. Pero muchos cristianos aún se resisten a distinguir la diferencia que significa estar en el mundo y ser luz del mundo. Es decir, aún existen cristianos creen que pueden ganar al mundo haciéndose uno con ellos  y mimetizándose. Es cierto que Pablo se hizo “Judío” (o bajo la ley) para ganar a los Judíos, pero él definitivamente aprovechó toda ocasión posible para predicarles a sus paisanos el evangelio salvador y la verdadera ley de Cristo (1 Cor. 9:19-23).

Pablo y los Judíos

Nótese también que Pablo nunca dijo que se volvió “mundano” para ganar a los mundanos, o que se vestía, hablaba, o bebía con y como los mundanos gentiles para ganarlos para la salvación. Realmente nunca lo vemos ni una sola vez haciendo eso. Sin embargo, hoy muchos adultos y jóvenes cristianos dicen andar en Cristo y a la vez copian las cosas del mundo con el pretexto de ganar a los pecadores. Así tenemos que la juventud cristiana tiende a vestirse provocativamente siguiendo los dictados de la moda de los diseñadores homosexuales que tienen sus mentes pervertidas, o bailan bailes como el “Reguetón cristiano” o el “perreo cristiano” que son una ofensa al Señor bajo un pretexto falso de  “testimoniar a los jóvenes que viven sin Dios”. No es posible que miles de jóvenes vayan a las iglesias para escuchar himnos y alabanzas con estridentes sonidos de guitarras eléctricas, y baterías bulliciosas al ritmo del rock. A veces me pregunto si éstos jóvenes van al culto por la “música rockristiana” o por el mensaje que éste trae. Pero una cosa es cierta: Pablo se hubiera escandalizado de semejantes cultos en la iglesia, ya que el culto para él debía ser RACIONAL, no EMOCIONAL (Romanos 12:1).

Cristianos asociados con el mundo

Aun muchos cristianos creen que pueden ser amigos de homosexuales, amigos de satanistas, amigos de roqueros, amigos de políticos, amigos de pornógrafos, etc.  Estos “hermanitos” se olvidaban que no puede haber comunión entre la luz y las tinieblas”.  Dice Santiago: “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios (Santiago 4:4). Si la luz quiere juntarse con las tinieblas, entonces aquella luz no es luz sino tinieblas.

Nuestra misión es evangelizar el mundo con la Palabra y el ejemplo, y este ejemplo debe incluir nuestra total separación del mundo y de sus prácticas impías que corrompen (1 Cor. 15:33; “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”). Sería imprudente para cristianos asistir a clubes nocturnos y beber unos tragos cortos con el pretexto de “ganar a los pecadores” y al mismo tiempo ser piedra de tropiezo para la gente que nos conoce y que les causaría un asombro y desilusión al vernos allí sabiendo que somos cristianos.

Sabiduría y santidad

Ya es hora que los cristianos entiendan que ellos deben andar sabiamente en este mundo satánico. Así lo aconsejó Pablo a los creyentes Colosenses: Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo” (Colosenses 4:5). Así que debemos entender que Dios nos separó o apartó (eso significa “santidad”) del mundo por Cristo para ser nuevas criaturas sin manchas en toda nuestra manera de vivir y de pensar (“según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” –Efesios 1:4). La santidad no es un ideal inalcanzable, sino una actitud mental y física que nos impele a rechazar todo aquello que es impuro e inconveniente para nuestras vidas. Una actitud de odio hacia lo malo, lo deshonesto, y lo injusto es lo que Dios espera de nosotros. Debemos llegar a repudiar lo que no es correcto, y ser categóricos en este respecto sin vacilar. Dice Pablo terminantemente que debemos odiar lo malo, no simplemente verlo como algo que está allí y punto. Estas son sus contundentes y breves palabras: Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Romanos 12:9). ¿Realmente aborrece usted el mal o es usted aún indulgente con él?

 

 

 

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CUANDO JESÚS VUELVA CON SUS ÁNGELES: ¿NOS RECIBIRÁ ÉL A NOSOTROS, O NOSOTROS A ÉL?

 

 

Por Ing°. Mario A Olcese

 

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tes.4:16,17).

Respuesta:

 

En el texto de arriba el apóstol Pablo les está diciendo los fieles que cuando Jesús descienda del cielo, nosotros seremos arrebatados por él—no al tercer cielo— sino EN LAS NUBES. Note que dice: EN LAS NUBES— ¿PARA QUÉ?—PARA RECIBIR AL SEÑOR EN EL AIRE, y así (no “allá”) estaremos siempre con el Señor.” Pues bien, es claro que para nada se hace mención del cielo en este versículo, ni se nos promete estar con Cristo en ese inefable lugar. Pablo está diciendo que seremos “arrebatados en las nubes” y de “recibir al Señor en el aire”. Él es muy claro al decir que nosotros LE RECIBIREMOS A ÉL EN EL AIRE (…¡no al revés!) cuando él esté regresando a la tierra. ¿Qué importancia tiene este detalle? Veamos el pasaje y analicemos su contenido.

 

Si la iglesia recibirá al Señor en el aire es para acompañarlo a él en su descenso a la tierra, y no para que él nos lleve al cielo. Por ejemplo, si el presidente del Perú sale a recibir en palacio al Presidente de los Estados Unidos, ¿se irá el Presidente del Perú con el presidente Estadounidense a la Casa Blanca para la entrevista? Otro ejemplo: Si mi amigo viene a visitarme desde los Estados Unidos, y yo salgo a recibirle en el aeropuerto limeño, pregunto: ¿Me iré con él a su casa en los Estados Unidos, subiendo inmediatamente en el avión que lo trajo a Lima? ¡Claro que no! Si yo lo recibo es para invitarlo  a mi casa o a un hotel, y disfrutar de su compañía durante su estada en mi país. Igual ocurrirá con la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo en las nubes de nuestra atmósfera. Nosotros saldremos a RECIBIRLE en las nubes para acompañarlo en su descenso glorioso a nuestro planeta. Entonces Jesús será escoltado por su gloriosa iglesia hasta el lugar donde se localizará su trono de gloria, es decir, JERUSALÉN (Mateo 5.33-35; Jeremías 3:17; Zacarías 14:4).

 

Un ejemplo aleccionador lo tenemos en Génesis 19: 1,2 cuando leemos que Lot recibe a los mensajeros de Dios: “Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo, y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche”. Así que Lot no recibe a los mensajeros de Yahweh para volar con ellos al cielo, sino para ser  el acomedido hospedador de estos insignes anfitriones.

Los hermanos que suelen usar este pasaje para probar el rapto pretribulacional, y la escapada de la iglesia al cielo de la temible ira de Yahweh sobre este mundo convulsionado, están realmente equivocados. Acá Pablo no está enseñando la teoría del rapto para la iglesia para escapar de la gran tribulación. Al contrario, lo que él está enseñando es que cuando Jesús vuelva, los santos difuntos resucitados, y los que queden vivos para ese magno evento, le darán un recibimiento en las nubes para que él sea el rey del reino restaurado en Jerusalén (Mateo 25:31,34).

 

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¡Por Fin Un Solo gobierno Mundial Perfecto En la Tierra!

¿Le Cuesta Creerlo?

 

Por Ing° Mario A Olcese

 

Un prominente político mundial dijo que la única solución para los problemas de este mundo caótico vendría de un solo gobierno mundial. Estas palabras parecieran haber sido inspiradas por la Biblia, la cual profetiza un futuro gobierno mundial en la tierra en la persona del Mesías escogido de Dios.

En el Salmo 72:7,8,11 encontramos estas solemnes palabras proféticas: “Florecerá en sus días (del gobernante divino) justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar y desde el río hasta los confines de la tierra. Todos los reyes (gobernantes) se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán.”

 

Estas son buenas noticias de verdad, porque por fin los presidentes y reyes del mundo reconocerán la soberanía de un extraordinario gobernante divino venido desde los cielos de Dios. Será un ser inmortal, poderoso, glorioso, sabio, justo, bondadoso, pacífico, recto, e iluminado por Dios mismo. El profeta Isaías estaba hablando de un hombre especial cuando profetizó: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite…” (Isaías 9:6,7).

 

El profeta Daniel, otro de los profetas de la Biblia, dice: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; y su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.” (Daniel 7:13,14). Aquí se predice que el reino o gobierno del “hijo del hombre” será indestructible, es decir; no será depuesto o tomado por ningún otro imperio. Será un gobierno feliz, estable, sólido, próspero, justo, pacífico, y con autoridad divina. Esta utopía de un mundo justo y pacífico se hará por fin realidad en un futuro cercano. ¡Estas son increíbles noticias ciertamente!

 

También el profeta Daniel nos da detalles interesantes del gobierno que se establecerá en la tierra, y que desplazará a todos los gobiernos humanos imperfectos. “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre.” (Daniel 2:44). Es obvio que este futuro gobernante no tendrá oposición ni amenazas de las naciones porque sencillamente él las habrá desmenuzado y consumido con su poder.

 

El Deseado de Todas las Naciones

Al futuro rey de los pueblos se le llama: “El Deseado de Todas las naciones” (Hageo 2:7). Sí, el Mesías vendrá como el gobernante que todas las naciones han anhelado tener. “Y haré temblar a todas las naciones, dice Jehová, y vendrá el Deseado de todas las naciones…dijo Jehová.” Además dice de él la Biblia: “El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel. Habrá un justo que gobierne entre (no “sobre”) los hombres, que gobierne en el temor de Dios. Será como la luz de la mañana sin nubes, como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.” (2 Samuel 23:3,4). Según las últimas palabras del rey David, este gobernante mundial respetará a Dios y guardará su ley con justicia.

Las naciones comprenderán que el Deseado de todas las naciones es el Mesías escogido de Dios, venido de arriba, de los cielos. Ahora bien, el Diablo también quiere desviar la atención de los hombres hacia “salvadores estelares” que viajan en naves velocísimas por todo el universo. El enemigo, Satanás, ha engañado a las gentes haciéndoles creer que efectivamente seremos enseñados por los “hermanos mayores”, pero no por el “hijo de Dios”. No obstante, el verdadero guía, maestro, y gobernante, vendrá del trono de Dios en dirección a la tierra en compañía de sus ángeles.

Este “Deseado de los pueblos” será un descendiente del famoso rey David. El profeta Isaías profetizó sobre este magnífico e ideal Soberano de este modo: “Saldrá una vara del trono de Isaí (padre de David), y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de poder, Espíritu de conocimiento y de temor a Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra… Y Será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura…Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón (bandera o estandarte) a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.” (Ver Isaías 11:1-5,10). Vemos que el Gobernante ideal será sabio, inteligente, consejero, poderoso, conocedor, temeroso de Dios, justo y equitativo. Y todo esto porque en él reposará el Espíritu de Dios.

¿Quién este descendiente de David que inaugurará un gobierno mundial ideal? La Biblia lo revela en muchos pasajes de las Escrituras. En Mateo 1:1 se lee que Jesucristo es Hijo de Abraham e hijo de David. ¡Así comienza Mateo su Evangelio! Y esto no es gratuito, pues por algo el evangelista lo recalca como de primera importancia. También Pedro lo dice en su gran discurso ante los judíos del primer concilio en Jerusalén. Léalo usted mismo en Hechos 2:29,30.

Un Gobierno sin Ejército

“Y el juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra.” (Miqueas 4:3). Además, el profeta Zacarías profetiza sobre aquella edad gloriosa, así: “Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra” (Zacarías 9:10).

Notemos que las armas de guerra se convertirán en implementos agrícolas. Además, los tanques de guerra (“carros y caballos”), y los misiles (“arcos de guerra”) serán destruidos Notemos que habrá un desarme mundial. ¿No es lógico concluir que el gobierno de Cristo no requerirá de armas bélicas, al no haber amenazas ni conflictos de naciones? Es mucho el dinero que se gasta en armas bélicas. Miles de millones de dólares gastan al año las naciones para armarse, cuando en realidad todo ese dinero podría usarse en la salud, educación, alimentación, vivienda, etc. En los Estados Unidos, casi todas las familias tienen un arma en su casa. Los crímenes y asesinatos son cosa de todos los días en ese país, y en muchos otros. Las pandillas juveniles, los terroristas, los guerrilleros, los matones, etc, usan armas para matar. Pero en el gobierno de Cristo habrá seguridad total, pues no habrá armas para matar o asaltar.

Ni Explotadores ni Explotados

En relación a la súper gobernación mundial venidera, la Biblia revela el fin de las clases sociales, y el fin de la pobreza y de las injusticias. Dice el profeta Isaías, así: “Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente…” (ver Proverbios 14:31). Y en Santiago leemos: “…vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán…” (5:1-6).

Sin duda, los más pobres serán los más beneficiados en el super gobierno de Cristo. Dice la Biblia: “Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán del santo de Israel.” (Isaías 29:19). “Hermanos míos, amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?” (Santiago 2:5). “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico al reino de los cielos” (Mateo 19:23). Es claro que los ricos explotadores y carentes de amor serán excluidos del reino o gobierno de Cristo, salvo que se arrepientan a tiempo (2 Tesalonicenses 1:5-12). Es interesante oír lo que dijo María de Dios: “Hizo proezas con su brazo: Esparció a los soberbios…quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.” (Lucas 1:51-53).

Los Defectos Físicos Desaparecerán

Cuánto sufrimiento hay en el mundo hoy. Hay millones de personas que sufren de graves males sin que la ciencia médica puede hacer algo al respecto. Hay personas que han perdido un brazo, una pierna, la vista, el habla, el movimiento corporal; otros están enfermos física y espiritualmente; y otros están sufriendo por la pérdida de un hijo(a), esposo(a), amigo(a), hermano(a), y así por el estilo. Este es un valle de lágrimas, sin duda. Pero el profeta bíblico Isaías predice una época en la cual las enfermedades, las taras, y los defectos desaparecerán para siempre. “Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un siervo, y cantará la lengua del mudo.” (Isaías 35:5,6).

Las Tierras Áridas y los Desiertos desaparecerán

Muchos lugares del mundo son grandes desiertos que siguen aumentando por la falta de agua o por el exceso de la tala de árboles. Este problema aumenta el hambre y la pobreza en el mundo en gran parte por culpa del mismo hombre irresponsable. Pero este problema será revertido por el gobierno de Cristo. Dice el profeta Isaías nuevamente: “En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de agua, y manantiales de agua en la tierra seca. Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente.” (Isaías 41:18,19). “El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de agua; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos.” (Isaías 35:7). Esto significará más agua y más cosechas para alimentar a toda la humanidad hambrienta de los países más pobres y olvidados. “No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá.” (Isaías 49:10). “Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno” (Apocalipsis 7:16).

Niños y Bestias Salvajes Convivirán Juntos

¿Qué niño tendría como mascota suelta a un león? ¡Ninguno! Claro que muchos pueden tener un felino enjaulado, pero no deja de ser peligroso. En la nueva gobernación del Mesías Jesús, el mundo experimentará la paz total, incluso con las bestias más peligrosas de los bosques y selvas. Dice el profeta Isaías: “Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán…” (Isaías 11:6-9).

Los cazadores matan a los animales para comercializar sus pieles, cabezas, colmillos, cuernos, y su carne, sin prestar atención a las leyes que rigen su caza. Muchas veces las bestias se vuelvan más feroces por la crueldad humana. El rey Salomón dijo: “El justo cuida de la vida de su bestia; mas el corazón de los impíos es cruel.” (Proverbios 12:10). En el nuevo gobierno mundial, los justos cuidarán de las bestias con el mismo amor que se siente por cualquier otra criatura de Dios.

Los Delincuentes Desaparecerán

Hoy la sociedad humana está plagada de delincuentes de toda índole. Las gentes temen salir a las calles solitarias, y aun, a las concurridas. En los países donde impera el terrorismo, la gente teme sufrir por algún atentado, y hasta morir sin culpa alguna. Pero los asaltos, la drogadicción, las violaciones, etc, están a la orden del día. Pero en el gobierno de Dios, la tierra será limpiada de todos los malvados. Dios dice: “No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.” (Isaías 11:9). “Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí… porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán destruidos.” (Salmo 37:9,10,22). En el Nuevo Orden Mundial, el mal será finalmente extirpado, y no quedará impío alguno que haga de las suyas. De este Soberano que traerá la ley y el orden, dice el profeta Jeremías: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.” (Jeremías 23:5). El profeta Isaías también profetizó: “He aquí que para justicia reinará un rey…” (Isaías 32:1). Este justo hará justicia en la tierra, y no tolerará el malo dentro de su gobernación mundial (Ver Isaías 60:18)-

El Ateísmo y las Falsas Filosofías Desaparecerán

Dice el profeta Isaías: “…porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.” (Isaías 11:9). “Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas…” (Isaías 2:3). Sólo habrá un filosofía de vida—¡la de Dios!

Sólo el Dios de la Biblia será Exaltado

Jehová es y será el único Dios vivo en toda la tierra. El rey David dijo: “Y conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra” (Salmo 83:18). También dice: “Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria; por cuanto Jehová habrá edificado a Sión, y en su gloria será visto.” (Salmo 102:15,16). Dios dice: “Y santificaré mi grande nombre, profanado sobre las naciones;… y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos.” (Ezequiel 36:23).

La Humanidad Será Longeva

¡Cuánto deseamos todos vivir más y mejores años!. Muchos han buscado el “elixir de la eterna juventud” y no la han encontrado. Hoy la gente practica deportes para estar en forma, hacen dietas, consumen vitaminas sintéticas, minerales, y tónicos naturistas para estar más sanos. Otros buscan vivir en el campo y con los animales para evitar la contaminación ambiental, y para alimentarse sólo de frutas y verduras. De este modo la gente busca vivir más y con una mejor calidad de vida. En Isaías 65:20 leemos: “No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito”.

¡Notemos que dice que un niño morirá de cien años! Esto significa que el adulto podrá vivir cientos de años para luego morir. Sin duda, al eliminar el stress, la contaminación, la desnutrición, los vicios, etc, de la tierra, la vida se prolongará increíblemente.

Por cierto que la mortalidad infantil habrá bajo a cero. Hoy la mortalidad infantil en los países pobres es alarmante, y esto, producto de la misma pobreza e ignorancia. Al eliminar la pobreza y la ignorancia, los hombres vivirán muchísimo mejor en todo sentido.

Las Familias tendrán su Casa Propia

La casa propia ha sido el sueño de millones de familias en la tierra. Sí, una casa no es un lujo, sino una imperiosa necesidad de los esposos y de cualquier persona que aspira a su independencia. No obstante, no todos pueden acceder a ella por carecer de suficientes recursos económicos. Muchas familias tienen que conformarse en vivir en tugurios, o en casas alquiladas, en el mejor de los casos. Pero en la nueva administración del super gobernante Jesucristo, todas las familias podrán edificar sus casas en terrenos propios. El profeta Isaías lo predice con estas palabras: “Edificarán casas, y morarán en ellas…no edificarán para que otro habite…y mis escogidos disfrutarán de las obras de sus manos.” (Isaías 65:21,22).

El Gobierno Mundial de Jesucristo Durará Mil Años

El poseso Adolfo Hitler quiso inaugurar su reino (“Reich”) de mil años y sólo duró 12 años. ¡Una burda imitación del reino milenario de Cristo!. Hitler quiso ser “el Mesías” o salvador del mundo, con sus ideas racistas de la superioridad de la raza Aria. Sin duda el Diablo es el gran imitador de Jesucristo. Pero la Biblia afirma que el “reich” o reino de Cristo sí va a durar mil años ininterrumpidos, cuando someta a todos sus enemigos y los tenga bajo sus pies. Dice en Apocalipsis 20:4 “…Y reinaron con Cristo MIL AÑOS.” Y es que el reino de mil años de Cristo es el reino de alguien Mayor y Único, el Dios del Universo. Ese reino estará basado en la equidad, y en el amor. Claro que será un gobierno con autoridad divina, por tanto, aplastaría cualquier rebelión si la hubiera (Zacarías 14:18,19).6 KJV at Art.com

 

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Más sobre este mundo maravilloso en:

www.elevangeliodelreino.org

www.yeshuahamashiaj.org (inglés y español)

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO: LO QUE DICE CLARAMENTE LA BIBLIA

Por ING°. MARIO A OLCESE, Lima Perú


 


La más grande y bendita esperanza que tiene la iglesia de Cristo es el regreso de su Señor al mundo. El apóstol Pablo habla de este magno evento con estas palabras: “Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y (del) Salvador Jesucristo” (Tito 2:13). De modo que podemos afirmar que el segundo advenimiento de Cristo y el establecimiento de su reino, son dos de los temas más importantes de la Biblia.

 

De los 260 capítulos del Nuevo Testamento, la segunda venida de Cristo es mencionada no menos de 318 veces. Esto significa un promedio de más de una vez por capítulo. Y en el Antiguo Testamento, profetas tales como Isaías (9:6,7; 66:15), Jeremías (23:5), Ezequiel (21:25,27), Daniel (7:27), Joel (3:16,17), Abdías (21), Miqueas (4:3,4), Zacarías (14:4,5,9), Habacuc (2:2.3), Sofonías (1:14; 3:15), Hageo (2:7) y Malaquías (4:2,5,6,); hablaron claramente de esa venida que aún no se ha cumplido.

 

La Evidencia del Nuevo Testamento

 

Cristo mismo habló de su regreso al mundo en sus parábolas del reino. El se representó como el novio que recibe a su novia en la parábola de las Diez Vírgenes; en la parábola de las Diez Minas él se presenta como el hombre noble que se fue a un país lejano para recibir un reino y regresar (Mateo 25; Lucas 19).

 

Juan registró estas palabras de Jesús, “Vendré otra vez”, en su Evangelio, y en sus últimas epístolas él habló del regreso de Cristo con confianza diciendo: “Cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque LE VEREMOS TAL COMO ÉL ES.” (Juan 14:3; 1 Juan 3:2).

 

Pedro también habló con confianza del regreso de Cristo. En su segundo sermón después de Pentecostés, él dijo proféticamente: “Y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.” (Hechos 3:20,21).

 

Pablo también habló mucho del regreso de Cristo en sus epístolas. A los Romanos les dice: “En el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio” (Romanos 2:16), confirmando el hecho por medio de citar el Profeta, quien dijo: “Vendrá de Sión el libertador, Que apartará de Jacob la impiedad.” (Romanos 11:26).A los Corintios Pablo les dice que Cristo es “PRIMICIAS”, y luego añadió la esperanza de cada creyente: “Luego los que son de Cristo, en su venida.” (1 Corintios 15:23).

 

A los Filipenses también Pablo les expresa su confianza en el regreso de Cristo desde los cielos (3:20-21). Y a los Colosenses también Cristo expresa esa misma confianza o seguridad diciéndoles: “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.” (3:4).

 

Y cuando le escribe al joven Timoteo le dice, entre otras cosas, “Guarde el mandamiento sin mácula ni reprensión hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo” (1 Timoteo 6:14). Y en su segunda carta a Timoteo, nuevamente le escribe: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”(2 Timoteo 4:7,8).

 

Otros escritores del Nuevo Testamento son igualmente explícitos al hablar de la segunda venida, como por ejemplo, Santiago. Él dice: “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor…porque la venida del Señor está cerca.” (Santiago 5:7,8).

 

¿Para Qué Regresa Jesucristo?

 

Muchos cristianos no tienen una idea realista y bíblica de la razón del retorno de Cristo y de los eventos que le siguen. Los “dispensacionarios” sostienen que la segunda venida de Cristo tiene 2 fases: Una invisible y secreta para su iglesia, a fin de “raptarla al cielo” para que no pase por la “gran tribulación” que acaecerá a la tierra; y otra, visible, audible, y abierta (con su iglesia “raptada”) para castigar a los impíos y restaurar su reino milenario en la tierra.

 

Lamentablemente, esta creencia moderna no tiene asidero en las Escrituras, aunque se hagan todos los esfuerzos posibles para encontrarle base bíblica coherente. Lo cierto es que es una fábula pretender enseñar que la iglesia no sufrirá la gran tribulación final, ya que si examinamos Mateo 24:29 descubriremos que esa teoría se viene abajo. El texto dice enfáticamente: “E inmediatamente DESPUÉS DE LA TRIBULACIÓN DE AQUELLOS DÍAS…APARECERÁ LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL CIELO; Y ENTONCES LAMENTARÁN TODAS LAS TRIBUS DE LA TIERRA, Y VERÁN AL HIJO DEL HOMBRE VINIENDO SOBRE LAS NUBES DEL CIELO, CON PODER Y GRAN GLORIA.”

 

Es claro que Cristo enseñó que su venida es “pos-tribulacionalario”, y “pre-milenario”. Es decir, Jesús viene después de la grande tribulación, y antes del inicio de su reinado en la tierra. En Apocalipsis 20:4,5 se nos dice que Cristo, al volver, atará al diablo y a sus ángeles, y comenzará inmediatamente su reinado milenial en la tierra, y con su iglesia.

 

Notemos, además, que al volver Cristo al mundo, las naciones le verán y se lamentarán por su presencia. Por tanto, su única segunda venida es audible, visible, y terrorífica para los malvados. No encontramos ningún texto donde se diga que Cristo vendrá en dos fases, como sostienen muchos “evangélicos”. Esto es torcer las Escrituras, interpretándolas de forma caprichosa, y privada. Es que muchos cristianos le temen a la “gran tribulación” que vendrá sobre la tierra. Ellos quieren “escapar” antes que caigan las plagas del Señor. Pero: ¿Acaso es necesario escapar al cielo para evitar las plagas de Dios? ¿Acaso no nos acordamos de los israelitas en Egipto? ¿Acaso no bajaron las diez plagas de parte de Jehová, y ningún Israelita fiel murió? ¡Dios no arrebató a los israelitas al cielo para salvarlos de sus plagas!. Y, ¿Qué diremos de Lot y su familia? ¿Acaso bajaron los ángeles de Dios para llevárselos al cielo a fin de que no murieran en Sodoma y Gomorra? Claro que No. Ellos fueron sacados a tiempo de tales ciudades y punto. Simplemente escaparon a otro lugar de la tierra.

 

En Mateo 24:16,17 Jesús da una salida a su pueblo para cuando se presente la gran tribulación, diciendo: “Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes…y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.” Tal vez Dios ya tenga lugares de “refugio” para los suyos, cuando venga el tiempo de espanto.

 

Y finalmente, ¿Acaso no vamos a creer en las promesas de Dios dadas en Salmo 91:7? Este texto dice: “Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; MAS A TI NO LLEGARÁ.” Sí, Dios puede protegernos aunque caigan miles de malvados a nuestra derecha e izquierda. Dios puede hacer maravillas y portentos que parecen imposibles hoy.

 

Es lamentable que por la falta de fe millones de cristianos no crean que Dios puede proteger a su pueblo aunque se encuentren en medio de las pruebas. El escape al cielo no es la solución para nuestros temores. ¡Está la confianza en las promesas divinas!

 

La Segunda Venida: el Juicio y la Retribución

 

La Segunda Venida tiene como fin el juicio sobre los que ahora se resisten a creer y servir a Cristo. En Hechos 17:31 leemos: “Por cuando ha establecido un día en que JUZGARÁ al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” Y Pablo les dice a los creyentes de Corinto: “Porque es necesario que todos nosotros compadezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.” (2 Corintios 5:10). Y al joven Timoteo le dice Pablo: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino.” (2 Timoteo 4:1).

 

¿Qué recibirán los justos e injustos? La respuesta es clara e indiscutible. El Señor Jesús lo dice enfáticamente así: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron los malo, a resurrección de condenación.” (Juan 5:28,29).

 

Hay un glorioso comienzo para los creyentes, pero un trágico destino final para los que rehusaron obedecer a Cristo. Es claro que con la muerte no se acaba todo, pues todavía falta el juicio y la retribución por las obras hechas, sean buenas o malas. Dice el escritor de Hebreos, de este modo: “Pues si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.” (10:26,27).

 

También se nos dice que los fieles y creyentes heredarán, por fin, el reino de Cristo. En Mateo 25:31,34 leemos: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” Obsérvese que hay un reino futuro que se heredará sólo en la segunda venida de Cristo. 

 

Como un anticipo diremos que cuando Jesús venga CONQUISTARÁ a todos las naciones y estarán bajo su poder y mando. Él, y su iglesia, reinarán este mundo por mil años. La conquista de Cristo empezará con el derrocamiento de Satanás y sus demonios, a fin de que no engañe más a las naciones; y pueda dar inicio a su gobierno mundial desde la ciudad de Jerusalén (Israel). En esa fecha de su regreso se cumplirá la profecía de Lucas 1:31-33, la cual señala que Cristo será el rey del Reino de Dios en el trono de David, su padre en la carne. Por ejemplo, el profeta Isaías habla de Cristo y su futuro reino milenario, así: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo DILATADO DE SU IMPERIO y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El Dios de los ejércitos hará esto.”

 

¿Cuándo Regresará Jesucristo?

 

Jesús fue contundente al afirmar que nadie puede saber el día y la hora. Esto nos permite estar en guardia y alerta cada año, cada mes, cada día, y cada hora de nuestras vidas. Jesús dijo: “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el hijo, sino el Padre. Velad, pues, porque no sabéis cuando vendrá el Señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo” (Marcos 13:32,35,36). Y cuando los discípulos querían saber el tiempo del establecimiento del reino, Jesús les contestó: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad.” (Hechos 1:7). Pretender, pues, decir que una iglesia o persona sabe cuál es la fecha del regreso de Cristo, y del fin del mundo es una falacia mayúscula.

 

Y en Apocalipsis 16:15 Jesús dice: He aquí, yo vengo como LADRÓN. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.” Sí, Jesús viene como ladrón en la noche, es decir, por sorpresa, cuando todos duermen. No es que Cristo vaya a venir necesariamente de noche, sino que se está refiriendo al elemento sorpresa.

 

¿Cómo Regresará Jesús

 

La Biblia afirma que Cristo volverá VISIBLEMENTE, una sola vez, y que todo ojo le verá. En Apocalipsis 1:7 leemos: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.” Es muy claro que todo ojo le verá, incluso los malos e incorregibles. El vendrá de la misma forma en que se fue hace dos milenios. En Hechos 1:10,11, leemos que dos ángeles de Dios se les aparecen a los discípulos, mientras éstos iban viendo ascender a Jesús al cielo. Y, ¿qué les dicen los ángeles a los discípulos? Veamos: “Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas. Los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? ESTE MISMO JESÚS, que ha sido tomado de vosotros al cielo, ASÍ VENDRÁ COMO LE HABÉIS VISTO IR AL CIELO”.

 

Jesús regresará con poder, y gloria, y en la compañía de millares de ángeles. El mismo Jesús lo revela en Mateo 16:27 con estas palabras solemnes: “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre CON SUS ÁNGELES, entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.” Usted no encontrará, ni un solo texto, en que se diga que Cristo volverá acompañado de su iglesia, supuestamente arrebatada siete años antes por él al cielo.

 

También se nos revela que vendrá en un tiempo difícil en donde la fe en él y en sus promesas se ponen en duda, y son objeto de mofa. El apóstol Pedro lo dice con estas palabras: “Sabiendo esto primero, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.” (2 Pedro 3:3,4). Y Jesús se pregunta: “…Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8).

 

¿Será silenciosa y secreta su venida? No. Ya hemos visto que todos le verán. Pero además de eso será “bulliciosa”, pues viene con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios. Dice Pablo a los Tesalonicenses enfáticamente: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.” (1 Tesalonisenses 4:16).

 

También Jesús habla de su propia segunda venida, así: “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:27). Pues bien, ¿acaso los relámpagos no hacen ruido cuando aparecen en el cielo nocturno? Por cierto que sí. Del mismo modo, cuando Cristo regrese al mundo en persona, se presencia será como el relámpago que brilla, que hace ruido, y que atemoriza. Es obvio que todo este testimonio bíblico no da cabida a un regreso invisible, y secreto como lo proponen los “evangélicos” y “Testigos de Jehová”. Recordemos que este último grupo religioso sostiene que Cristo vino invisiblemente y secretamente en 1914 D.C. ¡Contundentemente están en el error!

 

Definitivamente Cristo vendrá cuando menos lo esperemos, súbitamente, y sin aviso. No será necesariamente el 2,000 D.C. o cualquier fecha que pueda dar algún “psíquico”. Lo cierto es que vendrá en el momento que menos esperamos.

 

¿Volverá Jesús en esta Generación?

 

¿Será esta generación la que vea venir a Jesús en gloria para establecer su reino en la tierra? Durante casi dos milenios la iglesia cristiana ha estado a la espera del Señor Jesús. A los Romanos Pablo les expresa su seguridad que Cristo (nuestra salvación) está cada vez más cerca (13:11). Y Santiago, escribiéndoles a judíos cristianos en la dispersión, les dice: “…Porque la venida del Señor ESTÁ CERCA.” (5:8). Sí, la venida de Cristo era “inminente” para los primeros cristianos, y la sigue siendo hoy. Siempre, desde los albores del cristianismo, se han podido aplicar las profecías de Jesús registradas en Mateo 24, Marcos 13, y Lucas 21, a las distintas edades pos- cristianas; o al menos, a casi todas. En cierto grado, siempre hubo guerras, hambres, terremotos, falsos profetas, pestes, persecución, etc, en la tierra. No obstante, hay eventos dados por Jesús en sus profecías del fin, que difícilmente pudieron cumplirse antes de la segunda mitad de este siglo XX o un poco antes. Vamos a ver tres eventos predichos por Cristo que se cumplirán en la última generación predicha, y en la cual él volverá personalmente a la tierra.

 

1.- La Predicación del Evangelio del Reino. En Mateo 24:14 Jesús profetizó que antes de su regreso, su evangelio del reino sería predicado al mundo entero como testimonio. Ahora, esto difícilmente pudo cumplirse en los siglos pasados. Por ejemplo, la imprenta fue inventada por Gutenberg, en la Edad Media. En esa época, la impresión de un solo ejemplar era costosísima, y sólo podía comprarlo un rico. Hoy, millones de libros salen de las imprentas cada mes. Aun la Biblia tiene un tiraje que no es superado por ningún otro libro en el mundo. Uno puede conseguir un ejemplar de la Biblia, o parte de ella, a un precio módico. Ha sido traducida a más de mil lenguas e idiomas como ningún otro libro. Además, la radio, la televisión, la internet, y otros inventos de este último siglo, han ayudado grandemente a que el evangelio llegue a millones de hogares por todo el mundo.

 

2.- La Amenaza de la Extinción Humana. En Mateo 24:21,22 encontramos una escalofriante revelación de la “energía nuclear” o también de la “desintegración del átomo”, y de la invención y el empleo de bombas atómicas en una guerra nuclear. Jesús dijo de esta espantosa realidad, así: “Porque habrá entonces GRAN TRIBULACIÓN, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen ACORTADOS, NADIE SERÍA SALVO; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.”

 

3.- El Retorno de los Judíos a Palestina. En Lucas 21:24 Jesús predijo que Jerusalén sería dominada por los no Judíos, HASTA que los tiempos de los no judíos se terminaran o cumplan. Esto es tan cierto como que el fuego quema. Por más de dos mil quinientos años la ciudad de Jerusalén ha sido invadida y dominada por los gentiles (Babilonia, Grecia, Roma, los árabes, los turcos, y los ingleses). Pero en la “Guerra de los Seis Días (1967 D.C)”, el ejército israelí arrebata a los jordanos el control de Jerusalén y es anexada a su territorio nuevamente.

 

Sin embargo, aún le espera a Jerusalén otra nueva y final invasión por parte de naciones confederadas en torno al anticristo. Por un tiempo relativamente corto parecerá que Jerusalén ya no tiene esperanza, hasta que aparece Jesucristo para defender a su pueblo de sus enemigos que se han reunido en el valle de Meguido o de Jezreel (Zacarías 14:1-4,16).

 

Estos 3 sucesos, repito, difícilmente pudieron cumplirse antes de la mitad de este siglo XX. Ahora nos preguntamos: ¿Será esta la última generación predicha por nuestro Señor Jesucristo en Mateo 24:34? ¡Todo parece que sí…eso espero!

 

 

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LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS (Hechos 3:19-21)

(Hechos 3:19-21)

 

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Por: Ing° Mario A Olcese

 

Propósito del Regreso de Jesús a la Tierra:

Pocos cristianos saben que Jesucristo volverá nuevamente a este mundo en persona y visiblemente; y los que no lo saben creen, más bien, que “partirán” al cielo cuando mueran para encontrarse con Jesús. En nuestro estudio “La Segunda Venida de Cristo”, el cual puede ser suyo si nos lo solicita, explicamos claramente que Cristo volverá a este mundo pronto.
Lucas, el evangelista, también escribió el libro de los Hechos de los Apóstoles. En el capítulo 3 él explica para qué volverá Jesús al mundo nuevamente. Dice: “A quien (Jesucristo) de cierto es necesario que el cielo reciba HASTA LOS TIEMPOS DE LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.” (Verso 21). Sí, Jesucristo, o Jesús, el Cristo (o:”El Ungido”), volverá a este mundo para RESTAURAR TODAS LAS COSAS de que hablaron los profetas del Antiguo Testamento. Esta impresionante revelación dada por Lucas, NO es enseñada por la Iglesia Católica, y algunas iglesias protestantes amilenialistas (a:sin, Millennium: milenio). Lo cierto es que Jesús no viene a llevarnos al cielo como creen muchos, sino más bien para quedarse en la tierra a fin de restaurar todo lo resquebrajado por el pecado de los hombres. Según el prestigioso Diccionario Nuevo Pequeño Larousse, la palabra “restauración” quiere decir: “reparación”, “restablecimiento”, “nueva existencia que se le da a una institución”, y lo más importante, RESTABLECIMIENTO EN EL TRONO DE UNA DINASTÍA CAÍDA.” Esta última definición del diccionario mencionado, nos interesa mucho, pues tiene relación con nuestro estudio, y con las promesas bíblicas. Ya es hora que usted descubra la verdad de lo que Jesús va a restaurar en esta tierra, en ocasión de su Segunda Venida en gloria desde los cielos. Definitivamente restaurar no es destruir, de modo que Cristo no viene a destruir el planeta tierra, sino sólo a los pecadores incorregibles que no lo esperan volver en gloria para salvarlos (Salmo 37:9,10,17,20,22,28,29,34,38,40).


El Restablecimiento de la Dinastía Davídica Caída

La Palabra restauración de Hechos 3:21 tiene que ver con el restablecimiento en su trono de un rey derrocado o el restablecimiento de una monarquía suspendida en su trono real. En este caso, la dinastía del rey hebreo, David. El profeta Amós habló de esta futura restauración, diciendo: “En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David”.  He aquí una impresionante verdad revelada desde los cielos, y esa es que al volver Jesús al mundo, levantará o restaurará el trono caído de David, el cual fue suspendido por Dios allá por el año 586 a.C. Recordemos que el rey babilónico Nabuconodosor invadió Jerusalén y depuso al rey hebreo de turno Sedequías, matando a sus hijos y desterrando al pueblo a Babilonia. Desde esa fecha, el trono de David, en la persona de su sucesor, Sedequías, se suspendió hasta el día de hoy. Ya van aproximadamente 2,500 años que Israel no tiene un rey Hebreo, ni una monarquía establecida como la de David. Pero esto ya estaba profetizado por Oseas, cuando dijo: “Porque por muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio…” (3:4). Sí, POR MUCHOS DÍAS (no, “eternamente”), los hebreos estarían sin una monarquía, y consecuentemente, sin ningún rey que los gobierne. Pero nuevamente Dios promete: “No faltará a David un renuevo de justicia…” (Jeremías 33:15,16). Esta promesa significaba que vendría un descendiente de David que tomaría su trono y corona en un futuro. Dios tenía en mente restaurar aquel reino que Él mismo había establecido con David y sus hijos (2 Crónicas 13:5,8). Definitivamente el reino Davídico era el reino de Dios. Dios había escogido a David para que lo representara ante el pueblo y los rigiera con autoridad celestial. Ahora Dios se propone restaurarlo nuevamente con un rey fiel y perfecto que desciende del rey David.

El Hombre que tiene Derecho al Trono y Reino de David

El profeta Ezequiel escribió concerniente a la caída del reino davídico con estas palabras enfáticas: “Y tú, profano e impío príncipe de Israel (Sedequías), cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad (586 a.C), así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, HASTA QUE VENGA AQUEL CUYO ES EL DERECHO, Y YO SE LO ENTREGARÉ.” (21:25-27). Notemos nuevamente que si bien el reino Davídico fue depuesto, no obstante vendrá un descendiente de David que tendrá el derecho de tomar su tiara, su corona, y su trono nuevamente. Y obsérvese que es Dios mismo quien se lo va a entregar y no algún hombre mortal.
Según el Evangelista Mateo, Jesucristo es el hijo de Abraham e hijo de David (Mateo 1:1). Esto significa que Jesús es el descendiente, según la carne, del rey David. Es claro que Jesucristo es de “sangre azul”, un “hombre noble”, “un Príncipe”, y finalmente, “un Rey”—¡El Rey! Recordemos que Jesús había aceptado su origen real a Pilato, cuando fue acusado por sedición. Sus palabras fueron claras y directas: “…Tú dices que yo soy rey. YO PARA ESTO HE NACIDO…” (Juan 18:37). Pero por otro lado Jesús dijo en otra ocasión que su reino no era de este mundo o era maligna (verso 36). Entonces Jesús no pretendió restaurar el reino en ese momento, sino que lo haría en otra ocasión, para su segunda venida. Su segunda venida acabaría con el presente mundo malo regido por las fuerzas diabólicas cósmicas.

El apóstol Pedro creía que un varón de Dios, descendiente del rey David, regiría al mundo desde su trono en Israel. Sus palabras son como siguen: “Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de SU DESCENDENCIA, EN CUANTO A LA CARNE, LEVANTARÍA AL CRISTO PARA QUE SE SENTASE EN SU TRONO.” (Hechos 2:29,30). Nótese que acá la palabra “Cristo” no es un nombre, sino un título que denota “el ungido (escogido) de Dios” el cual va a ser el futuro rey de Israel.

Y en la anunciación, el evangelista Lucas registra lo que le dijo el ángel Gabriel a María: “Este (Jesús) será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” (Lucas 1:32,33).

Los Hebreos Regresarán a Israel

Si Jesús reconquistará el depuesto reino de su ancestro David, ello quiere decir que él reinará en Jerusalén, pues esa ciudad fue la capital del reino de David. Jesús afirmó que Jerusalén sigue siendo la ciudad del “gran Rey” ( Léalo en Mateo 5:33-35). También inferimos que Jerusalén estará habitada por los hebreos, pues la profecía dice que Jesús reinará en la casa de Jacob o Israel. Por eso los israelitas estarán reunidos en su tierra para cuando Cristo, su rey, regrese. El profeta Ezequiel pudo escribir con certeza: “Y yo (Jehová) os tomaré de todas las naciones, y los recogeré de todas las tierras, y os traeré A VUESTRO PAÍS.” (Ezequiel 36:24). Y el profeta Oseas añade
lo siguiente: “Después volverán los hijos de Israel y buscarán a Jehová y a David su rey, y temerán a Jehová y a su bondad EN EL FIN DE LOS DÍAS” (3:5).

Muchas personas no entienden el significado del regreso de los hebreos desde muchas naciones a su prístina tierra prometida después de 2,500 años de destierro. Desde Mayo de 1948 d.C ya existe nuevamente el “joven” estado de Israel en su antiguo territorio. Poco a poco la nación judía se va asentando con nuevos inmigrantes hebreos, pese a sus problemas políticos internos y externos. Pero lo importante de esto es que, en el final de los días, los judíos o hebreos regresarán a su tierra desde muchos países (E.U, Rusia, Etiopía, Alemania, Polonia, Argentina, etc) para luego buscar a Dios y a su rey davídico, Jesucristo.

Para ese entonces se cumplirán los dichos de los profetas: “He aquí vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo (=hijo) justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.” (Jeremías 23:5). “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio…y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.” (Isaías 32:1,17). “Y dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones…” (Apocalipsis 12:5). “…habrá un justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Jehová.” (2 Samuel 32:3). “Y los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis 11:15). “Y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa (Israel), ha dicho Jehová de los ejércitos…y mi pueblo nunca jamás será avergonzado.” (Joel 2:26,27).

El apóstol Pablo nos confirma que Israel como nación finalmente será restaurada en una posición privilegiada para la bendición del mundo entero. Si el rechazo temporal de los hebreos significa la bendición de los no hebreos, ¡cuánta más bendición significará para los no hebreos la restauración de los hebreos! La restauración del país, y del reino, significará la máxima bendición de todos los pueblos de la tierra. Dice Pablo: “Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión (pecado) vino la salvación de los gentiles (no judíos), para provocarles a celos. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?” (Romanos 11:11,12). Sin embargo, y pese a las claras promesas de bendición de parte de Dios para los hebreos, los católicos siempre han sostenido que los hebreos han perdido los favores de Dios, por haber “crucificado” a Jesús. ¡Cuán errados están! ¡La Biblia los desmiente fácilmente!

¿Cuándo Será Restaurado el Reino o Gobierno de Dios?


La pregunta que se nos viene al pensamiento es: ¿Cuándo se restablecerá el reino de Dios? Pues esa fue la misma pregunta que los apóstoles le hicieron a Jesús hace dos milenios: “…Señor, ¿restaurarás el reino (davídico) a Israel en este tiempo (año 27 d.C)? (Hechos 1:6). En el verso siguiente (7) Jesús les dice que la fecha sólo la sabe Dios. Y en otra ocasión Jesús les dice a sus discípulos que sólo su Padre sabe cuándo será “el fin del mundo o Edad Maligna.

La Iglesia de Dios heredará el Reino Davídico

La Iglesia está llamada a tener un papel protagónico en la restauración del reino davídico en la tierra. Según las Escrituras, los cristianos están llamados a ser co-gobernantes con Cristo en su reino de mil años. En las Escrituras Inspiradas hallamos las siguientes promesas que las iglesias han olvidado. “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria…Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” (Mateo 25:31,34).

En el libro de Apocalipsis 2:26 leemos: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones.” Y en el 3:21 leemos: “Al que venciere, le haré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”

En Lucas 19:12 Jesús les dice a sus discípulos: “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino (davídico)”. Y en Lucas 13:28. “Allí será el llanto y crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.” “Yo, pues, os asigno un reino (el de David), como mi Padre me lo asignó a mí.” (Lucas 22:29).

Y también Jesús pronuncia la Parábola de la Diez Minas para enseñar a sus discípulos que tendrán parte en su gobernación mundial, obteniendo el control de ciudades importantes. “Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.” (Lucas 19:17).

Como vemos, el Señor exige que seamos fieles a su causa para tener derecho a participar en su gobernación mundial. El apóstol Pedro dirá por su parte: “Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” (2 Pedro 1:10,11).


Y a los creyentes pobres, Santiago les dice: “Hermanos míos amados, oíd: ¿No a elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?” (2:5).

Y Jesús dice también: “…Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.” (Lucas 6:20). “Mas buscad el reino de Dios, y estas cosas os serán añadidas.” (Lucas 12:31). Y también Jesús se dirige a los ricos diciendo: “…¡Cuán difícilmente entrarán al reino de Dios los que tienen riquezas!” (Lucas 18:24).

Y en otra ocasión Jesús se vio forzado a decir: “…Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.” (Lucas 9:62). Aquí Jesús está poniendo como condición el perseverar en la fe para ganar el reino davídico. Y Pablo, por su parte, dice: “…Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.” (Hechos 14:22).

A los efesios Pablo les dice: “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.” (Efesios 5:5). Y el ladrón de la cruz le pide a Jesús: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.” (Lucas 23:42).

Al Fariseo Nicodemo, Jesús le dice: “…de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios…de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:3,5). Y también dijo el Señor: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 7:21).

Como vemos, el reino de Cristo está en todas partes de la Biblia. Es la esperanza central de la Iglesia. De hecho, los teólogos están unánimemente de acuerdo que este es el tema central de las Escrituras. Jesús habló de él desde el mismo inicio de su ministerio (Marcos 1:1,14,15) hasta en el final de él (Hechos 1:3,6,7).

Es un hecho indiscutible que Jesús vino para proclamar el establecimiento del reino. En Lucas 4:43, él había revelado a sus propios seguidores la razón por la cual su Padre le había enviado al mundo hace dos milenios. Él les dijo:

“…es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; PORQUE PARA ESTO HE SIDO ENVIADO.” Sí, la misión de Jesús fue la de proclamar su gobierno mundial, desde el trono del reino de David. Él vino para anunciarlo y confirmarlo. Así lo expresó Pablo cuando dijo: “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, PARA CONFIRMAR LAS PROMESAS HECHAS A LOS PADRES.” (Romanos 15:8).

Es claro que Cristo NO vino a cambiar las promesas de Dios escritas por los profetas del Antiguo Testamento. Y aunque muchos cristianos contemporáneos pretendan decirnos que Dios tiene otro programa para sus escogidos, lo cierto es que Dios no cambia (Malaquías 3:6); y sus promesas antiguas se cumplirán tarde o temprano.

Mientras que esperamos el cumplimiento de sus promesas, la iglesia deberá estar pidiendo y buscando el reino o gobierno mundial de Jesucristo en esta tierra. Jesús mandó a que pidiéramos lo siguiente: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra…Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia…” (Mateo 6:10,33).

 

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ENTREVISTA PRIVADA CON EL SEÑOR JESUCRISTO

                                                          Por Ing° Mario A Olcese

 

Esta es una entrevista ficticia realizada en algún lugar del más allá, pero que trata un tema bíblico central y real que pocos conocen”.

         

(TEMA TRATADO:  EL REINO DE DIOS)

 

Pregunta # 1:

Entrevistador:  Señor Jesús: ¿me podrías decir para qué te envió Dios al mundo?

Jesucristo:  Yo dije claramente que era necesario que yo anunciase el evangelio del reino de Dios; porque para esto fui enviado por mi Padre al mundo (Lucas 4:43). Esta verdad es ignorada hoy por millones de llamados cristianos, quienes sólo tienen ideas vagas acerca de la razón de mi venida al mundo hace dos milenios. La mayoría de ellos creen que yo vine a salvarlos, pero que en realidad no saben qué significa esa palabra exactamente.

 Pregunta # 2:

Entrevistador:  Señor Jesús, ¿Estás diciendo que el reino de Dios es tu evangelio?

Jesucristo:  Claramente dije hace dos milenios que fui enviado a predicar el evangelio del reino de Dios (Lucas 4:43). Además, ¿no has leído el libro del evangelista San Marcos? Él escribió sobre mi ministerio, lo que sigue: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios…después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios” (Marcos 1:1,14). Es obvio que el reino de Dios es mi evangelio para el mundo. Ah, y entiéndase por “evangelio” ‘las buenas noticias’ o ‘ las buenas nuevas’. Esto quiere decir que yo fui enviado al mundo para predicar buenas noticias a todos los hombres de buena voluntad, y esas buenas noticias tienen que ver con mi reino mesiánico en la tierra en un futuro próximo. Además, el evangelio comprende mi obra redentora en la cruz y mi gloriosa resurrección, como claramente lo expresó mi apóstol Pablo en su carta a los corintios. Pero lo primero de mi evangelio o buenas noticias fue mi anuncio sobre el reino o gobierno venidero de Dios en la tierra.

Pregunta # 3:

Entrevistador:  Señor Jesús, hay iglesias que predican otros evangelios supuestamente cristianos como el llamado “evangelio social” del catolicismo. ¿Qué nos puedes decir con respecto a estos evangelios supuestamente bíblicos o cristianos?

Jesucristo:  Ya lo dijo muy claramente mi apóstol Pablo, en su carta a los Gálatas: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema”(Gálatas 1:6-9). Claramente te digo que los otros evangelios son falsos. Ah, y ‘anatema’ significa ¡ “maldito”!

Pregunta # 4:

Entrevistador:   Señor Jesús, ¿Qué es eso que tú llamas “reino”?

Jesucristo: Yo dije en una ocasión: “Se levantará nación contra nación y reino contra reino (Lucas 21:10). Ahora bien: ¿Qué entiendes por reino en este caso? ¿Acaso no es una forma de gobierno llamada monarquía? Sí, un reino es una forma de gobierno o monarquía.

Pregunta # 5:

Entrevistador:   ¿Qué decías sobre el reino de Dios básicamente?

Jesucristo:  Yo dije: “El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentios, y creed en el evangelio” (Marcos 1:15). Nota que dije que el reino de Dios se había acercado por medio de mi ministerio entre mis paisanos. Además, observa que creer en el evangelio es creer en la cercanía del reino de Dios.

Pregunta # 6:

Entrevistador:   Señor Jesús:  ¿para quiénes es el reino de Dios?

Jesucristo:    Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos…Bienaventurados los mansos, por ellos recibirán la tierra por heredad” (Mateo 5:3). “Y os digo que vendrán muchos del oriente, y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos” (Mateo 8:11). Como ves, mi reino es para la gente que ama la verdad y la justicia sin importar su raza o nacionalidad.

Pregunta # 7:

Entrevistador:   Señor Jesús: ¿qué les mandaste a predicar a tus discípulos?

Jesucristo:   Los envié a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos (Lucas 9:2).

Pregunta # 8:

Entrevistador: Señor Jesús, un día un hombre vino a ti y te dijo que quería seguirte a todas partes, pero antes quería enterrar a su difunto padre: ¿Qué fue lo que le respondiste tú?

Jesucristo:  Le dije: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú vé, y anuncia el reino de Dios (Lucas 9:60). Claramente di a entender que es más urgente e importante  anunciar el reino de Dios que cualquier otra cosa que tengamos que hacer. Así de radical es la responsabilidad que tienen para con mi evangelio aquellos que son verdaderamente mis seguidores.

Pregunta # 9:

Entrevistador:  Señor Jesús, un día cuando estabas predicando tu evangelio, se te acercó un escriba, a quien le dijiste: “No estás lejos del reino de Dios”. Pregunto: ¿Qué hizo o dijo el escriba para que tú le dijeras que estaba cerca para entrar en tu reino?

Jesucristo:  Pues, el escriba me dio una respuesta sabia. Él reconoció que el primer mandamiento de todos es: “Oye, Israel; el Señor nuestro Dios uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Luego admitió que el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:28-34). Como ves, el escriba tenía en su corazón los mandamientos de mi Padre.

Pregunta # 10:

Entrevistador:   Señor Jesús, en esencia: ¿qué deben buscar y pedir tus seguidores?

Jesucristo: Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia…”(Mateo 6:33), y pedid: Venga tu reino(Mateo 6:10). Lamentablemente pocos de mis seguidores de este siglo están buscando mi reino primeramente. Sólo haz una encuesta entre los que dicen ser mis seguidores, y verás que la gran mayoría de ellos no esperan el reino de Dios. Pregúntaselo a cualquiera que dice creer en mi, y te sorprenderás de su respuesta. Millones incluso no saben qué es eso que llamé ‘El Reino de Dios’.

Pregunta # 11:

Entrevistador:   Señor Jesús: ¿qué deberán predicar también tus seguidores en este siglo XXI?

Jesucristo:  Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). Sí, mis seguidores deberán proclamar a todo el mundo mi evangelio o buenas noticias de mi futuro reino o gobierno en la tierra. Ellos deberán promover mi gobernación mundial y ganar adeptos para mi causa.

Pregunta # 12:

Entrevistador:   Señor Jesús: ¿qué debemos hacer para entrar en tu reino?

Jesucristo:   No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:3). Como puedes ver, para entrar en mi reino uno debe ser puro como un niño, y hacer la voluntad de mi padre así como yo lo estoy haciendo siempre.

Pregunta # 13:

Entrevistador:   Señor Jesús: ¿quiénes no son aptos para tu reino?

 

Jesucristo:   Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:62). Es decir, aquellos que aún aman el mundo y las cosas que en él hay no son aptos para mi reino. Mis partidarios deben desligarse de los intereses temporales y abocarse a los intereses eternos. No pueden amar a este mundo pecador y al venidero de justicia al mismo tiempo. No pueden servir a dos señores.

Pregunta # 14:

Entrevistador:   Señor Jesús: ¿Cuándo entrarán en tu reino tus seguidores leales?

Jesucristo:   “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él…entonces dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mateo 25:31,34). Mi respuesta es clara mis seguidores entrarán en mi reino cuando yo regrese a este mundo desde los cielos en gloria. Aquí estoy hablando de mi segunda venida personal y visible a la tierra.

Pregunta # 15:

Entrevistador:   Señor Jesús: ¿Por qué regresaste al cielo si tu reino será en la tierra?

Jesucristo:   Soy el hombre noble que se fue a un país lejano (el cielo) para recibir un reino y volver (Lucas 19:12). Yo fui al cielo para ser coronado como rey, y más adelante regresar como tal para tomar mi trono en Jerusalén.

Pregunta # 16:

 

Entrevistador:   Señor Jesús: ¿Por qué hablaste la ‘parábola de la diez minas’ de Lucas 19:11-27?

Jesucristo: Porque mis seguidores pensaban que mi reino se manifestaría inmediatamente cuando yo estaba entrando en Jerusalén (Lucas 19:11). Yo quería enseñarles a mis discípulos que mi reinado demoraría en establecerse y que ellos debían de cumplir antes mi tarea de captación de adherentes leales a mi causa. Ellos primero debían de dar frutos sembrando mi mensaje o evangelio de mi próximo gobierno mundial y ganar adeptos. Ellos debían de preparar primero a mis nuevos líderes mundiales por medio de convertirlos de sus pecados a la santidad. Yo deseo que mis partidarios sean hombres de honor y de absoluta probidad para que puedan gobernar conmigo la nueva sociedad mundial que yo inauguraré en mi segunda venida personal con mis ángeles.

Pregunta # 17:

Entrevistador:  Pero Señor Jesús: ¿Qué les hizo pensar a tus seguidores que el reino vendría pronto cuando entrabas en Jerusalén?

Jesucristo: Es que Jerusalén es la ciudad del gran rey, la sede de mi trono (Mateo 5:33-35). No olvides que mi ancestro David reinó allí por 33 años y también todos los que le sucedieron hasta Sedequías, el último rey davídico que fue depuesto por Nabuconodosor en 586 AC.

Pregunta # 18:

Entrevistador:   Señor Jesús: ¿tus apóstoles también se sentarán en tronos en tu reino?

Jesucristo:   Mis apóstoles se sentarán en sus tronos Juzgando (gobernando) a las doce tribus de Israel (Lucas 22:30). Es decir, ellos y yo seremos los supremos gobernantes del estado de Israel, el cual ahora está convulsionado por la tenencia de la tierra con los árabes. Yo traeré por fin la paz a Jerusalén y mis paisanos poseerán toda la tierra prometida a Abraham, y a Isaac, y a Jacob, los padres de los Hebreos.

Pregunta # 19:

Entrevistador:  Señor Jesús: Los cristianos en general, ¿qué recibirán o ganarán?

Jesucristo:   Al que venciere le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi padre en su trono” (Apocalipsis 3:21). Recordemos que los de la fe—mis seguidores—son también hijos de Abraham, y por tanto se constituyen en herederos de la tierra prometida (Ver Génesis 13:15;15:18; Gálatas 3:6-9,16,25,29). Mis seguidores, que son el verdadero Israel de Dios, poseerán la tierra de Israel teniéndome a mi como el Rey mundial del reino davídico restaurado en Jerusalén.

Pregunta # 20:

Entrevistador:   Señor Jesús: ¿para qué nos sentaremos nosotros en el trono del reino de Dios?

Jesucristo:   “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones” (Apocalipsis 2:26). Observa que dije que mis discípulos tendrán autoridad sobre las naciones de la tierra. Es decir, el mundo entero estará regido por mi y mi iglesia. Entonces habrá un solo gobernante que decida el destino de los hombres, y yo tendré la tarea de restaurar todas las cosas como eran al comienzo de la creación (Ver Hechos 3:19-21).

Pregunta # 21: 

Entrevistador:   Señor Jesús: ¿significa esto entonces que reinaremos en la tierra y no en el cielo?

Jesucristo: Ciertamente. “Los mansos heredarán la tierra” (Mateo 5:5). Recuerda que mi oración modelo dice: Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10). Recordemos que Dios puso al hombre en la tierra para que la cuidara y la sembrara. Dios no lo puso en el cielo para tocar un arpa y volar como un angelito con alas hermosas por una eternidad; ni menos, que éste descendiera a la tierra desde otra dimensión. El hombre fue creado en la tierra para que la hiciera su habitat para siempre, y viviera feliz y en paz con Dios y sus congéneres. El diablo quiso destruir este propósito divino incitando a Adán y Eva a la rebelión y la desobediencia. Felizmente Cristo destruyó los planes del diablo, y el hombre tiene nuevamente la oportunidad de gozar del mundo tal como Dios se lo propuso en un comienzo, y vivir para siempre disfrutando de las buenas dádivas de esta hermosa tierra.

Pregunta # 22:

Entrevistador:   Pero Señor Jesús: ¿Acaso no has prometido el cielo para tus seguidores fieles?

Jesucristo:  Yo dije claramente: A donde yo voy, vosotros no podéis ir (Juan 13:33). Yo dije: Los mansos heredarán la tierra” (Mateo 5:5). Además, hay otra razón adicional: Y es que Dios ha creado la tierra exclusivamente para los hombres (Salmos 115:16). Definitivamente no hay ningún texto bíblico que diga que los cristianos vivirán para siempre en el

Cielo o en algún otro  lugar extramundano.

Pregunta # 23:

Entrevistador:   ¿Qué fue, Señor Jesús, lo último que te preguntaron tus discípulos con respecto a tu reino?

Jesucristo:   Mis discípulos me preguntaron: Señor, restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6). Obviamente mis discípulos tenían un ardiente deseo de que mi reino mundial se inaugurara inmediatamente, lo más pronto posible en la tierra. Y es que ellos sabían que mi reino traería no sólo su liberación de los romanos, sino la vida eterna al lado mío y de todos los fieles de antaño. También significaría la resurrección de todos los muertos, tanto parientes como amigos que habían perdido, incluyendo a los profetas y otros siervos del Señor que ellos veneraban.

Pregunta # 24:

Entrevistador:   Por lo visto, Señor Jesús, tus discípulos creyeron en un reino que se le restauraría a Israel. Pero, ¿estaban ellos errados?¿Qué les respondiste tú?

Jesucristo:   No estaban errados, y esa pregunta era justa y correcta. Yo sólo les respondí con claridad: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones que Dios puso en su sola potestad” (Hechos 1:7). Es decir, yo les dije claramente a mis discípulos que sólo Dios sabe el tiempo exacto de la restauración del reino davídico a los judíos.

Pregunta # 25:

Entrevistador:  Entonces, Señor Jesús: ¿volverás entonces a la tierra para restaurar el reino de David a Israel? 

Jesucristo:  Si!, pues ya lo dijo mi apóstol Pedro cuando habló de mí: “Es necesario que el cielo me reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo” (Hechos 3:19-21). Nota que volveré cuando llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas. ¡Y esta restauración general incluye el reino davídico en Jerusalén suspendido en 586AC! Hoy la ciudad de Jerusalén está convulsionada con los conflictos entre los judíos y árabes. Pero cuando yo regrese a mi tierra, y tome posesión de mi trono en Jerusalén, las cosas cambiarán y habrá por fin paz en mi país Israel. Yo reinaré en Jerusalén con mis hermanos judíos naturales y adoptivos (mi iglesia), y con ellos, a todas las naciones del mundo.

Pregunta # 26:

Entrevistador:   Señor Jesús, es obvio que si a Israel se le restaurará un reino, es porque antes existió en esa nación una monarquía, la cual desapareció por alguna causa, y finalmente volverá a existir en el futuro. ¿Nos puedes explicar este asunto con más precisión?¿Habrá nuevamente una monarquía en Israel como en los tiempos del rey David, Salomón, etc.?

Jesucristo:  En primer lugar, debemos recordar que el reino de David era el reino de Dios. Acuérdate bien que en 1 Crónicas 28:5 se dice que Salomón se sentó en el trono del reino de Dios. De modo que el reino de Dios era el reino de mi padre David. También recuerda que el último rey de Israel fue Sedequías. Aproximadamente allá por el año 586 antes de mi nacimiento como hombre, Nabuconodosor invadió el reino del Sur (Judá y Benjamín) y se llevó preso a mi pueblo y a su rey Sedequías, y desde esa fecha Israel dejó de tener un rey, una monarquía o un reino de Dios.

Ahora bien, recuerda lo dicho por el profeta Ezequiel en el capítulo 21 y versos 25 al 27. Allí leerás que Ezequiel profetiza que la suspensión del reino de David o también llamado ‘El Reino de Dios’ sería temporal, hasta que viniera aquel que tiene el derecho legal y a él se lo dará mi Padre… ¡y lo coronará! Lee pues cuidadosamente al profeta Ezequiel.

Pregunta # 27:

Entrevistador:   Señor Jesús, tú dices que el profeta Ezequiel habló de un heredero del trono davídico a quien Dios le entregaría la corona de rey. ¿Nos puedes decir quién puede ser esa persona?

Jesucristo:   Abre el libro de Mateo capítulo 1 y verso 1. ¿Qué dice allí? Yo te lo diré: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham”. Es decir, yo soy el hijo de David, su descendiente, y por tanto soy de linaje real. También lo dijo mi apóstol Pedro en su sermón apologético en Jerusalén registrado en Hechos 2:29,30.

Pregunta # 28:

Entrevistador:   ¿Me estás diciendo, Señor Jesús, que tú eres esa persona que cumplirá la profecía de Ezequiel, y por tanto serás tú quien restaurará el reino de David suspendido en el tiempo?

Jesucristo:   El que tiene oídos para oír, que oiga. Ya lo dijo bien mi apóstol Pedro en su sermón apologético en Jerusalén: que Dios levantaría al Cristo para que se sentase en el trono de David (Hechos 2:30). También profetizó sobre mi el ángel Gabriel cuando le dijo a María, mi madre: “Y será llamado, Hijo del Altísimo, y el señor Dios le dará el trono de David su padre (Lucas 1:32). Obviamente estas profecías conciernen a mi reinado y las cumpliré en mi segunda venida. Nota que el anuncio del ángel Gabriel decía que recibiré el trono de David, mi padre. ¿Qué entiendes por esto? Sobran las palabras, ¿no te parece? Desgraciadamente muchos de los que se dicen ser mis seguidores no han prestado atención integral al anuncio del ángel, y no se han puesto a meditar sobre el significado de esa parte del anuncio que habla sobre mi herencia del trono de David, mi padre”.

Pregunta # 29:

Entrevistador:   Señor Jesús, algunos cristianos hoy creen que tú estableciste un “reino espiritual” como rey de tu iglesia. Es decir, que tú eres el rey y tu reino es la iglesia. ¿Es eso verdad?

Jesucristo:   Yo dije claramente en Mateo 25:31: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Nuevamente el que tiene oídos para oír, que oiga. Fui claro al decir que cuando yo regrese a la tierra en gloria, entonces, y sólo entonces, me sentaré en mi trono de gloria. También fui claro al decir: “Mi reino no es de este mundo o edad maligna”(Juan 18:36). Por otro lado, yo les dije a mis discípulos que ellos recibirán el reino sólo en mi segunda venida, con estas palabras: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria… Entonces dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. (Mateo 25:31,34). Además yo les dije a mis discípulos claramente: “No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino (Lucas 12:32). Entonces si a mi manada pequeña le daré el reino, ello quiere decir que el reino no es la misma manada pequeña de mis seguidores. El reino es un gobierno que mis seguidores (mi iglesia)recibirán.

Pregunta # 30:

Entrevistador:   Señor Jesús, Pilatos te preguntó si tú eras rey. ¿Qué le respondiste?

Jesucristo:  Yo le respondí: “Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad.” (Juan 18:37). Yo admití ser rey abiertamente.

Pregunta # 31:

Entrevistador:  Señor Jesús, tú dices que de los pobres en espíritu es el reino de los cielos. Pregunto: ¿No significa eso que les estabas ofreciendo a los pobres— el cielo— como recompensa?¿No es el reino de los cielos un sinónimo del cielo mismo?¿Por qué decías: “ reino de los cielos”?

Jesucristo:  Yo dije claramente: “El reino de los cielos” y no: “El Reino en los cielos”. El reino es de los cielos porque es de Dios quien está en los cielos. Mi reino no se establecerá en la tierra  por la voluntad de los hombres, sino por la decisión exclusiva de mi Padre celestial— ¿Me comprendes ahora? Cuando dije que mi reino es de los cielos, yo quise decir que mi reino no es de inspiración humana sino divina. Es un reino que pertenece a Dios, y que será dirigido por Él a través de mi persona. Repito, yo dije: “Reino DE los cielos” y no, “Reino EN los cielos”. ¿Ves la diferencia?

Pregunta # 32:

Entrevistador:   Señor Jesús, ¿No dijiste tú que nuestro “galardón es grande en los cielos”? (Mateo 5:12). ¿No le estabas ofreciendo el cielo a tus seguidores?

Jesucristo:   ¿Acaso yo les dije a mis seguidores en Mateo 5:12 que irán al cielo para recibir su galardón? No. Lo que más bien dije después es: “He aquí que vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Apocalipsis 22:12). Esto quiere decir que yo volveré a la tierra trayendo mi galardón del cielo, para recompensar a mis seguidores en la tierra. Por otro lado, no olvidemos lo que dijo Salomón sobre el destino de los justos: El justo no será removido jamás; pero los impíos no habitarán la tierra (Proverbios 10:30). Es lógico suponer que si algún hombre es removido de la tierra es porque no es justo. De modo que si decimos que los creyentes irán a vivir eternamente en el cielo, lejos de la tierra, lo que estamos afirmando es que los cristianos no son justos…¡Y eso es imposible! Ah, ¡y Salomón se escandalizaría!

Pregunta # 33:

Entrevistador:  Señor Jesús, regresemos al tema el reino: ¿Cuánto tiempo durará tu reino? ¿Seguiremos siendo aún mortales en tu reino en la tierra?

Jesucristo:  Ya escribió Juan de mi y mi reino diciendo: “…y reinaron con Cristo mil años (Apocalipsis 20:4). La segunda pregunta ya la respondió mi apóstol Pablo cuando dijo con toda verdad: “carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción…porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad (1 Corintios 15:50,53). Mi respuesta, entonces, es que mis seguidores serán inmortales en mi reino. Imagínate que reinarán conmigo mil años, lo cual supone una longevidad increíble.

Pregunta # 34:

Entrevistador:  Señor Jesús, ¿tu gobierno será sólo para los israelitas?¿Qué hay de los otros pueblos?

Jesucristo:  En mi parábola de las “Diez Minas”, de Lucas 19:11-27, claramente expliqué que a mis fieles discípulos les daré autoridad sobre ciudades enteras del mundo (versos 17 y 19). Además, yo quiero recordarte lo dicho por el profeta David sobre mi futuro reino, cuando dijo: “Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la tierra” (Salmo 72: 7,8). Como puede verse, mi reino tendrá un efecto beneficioso para el mundo entero. Y finalmente, Pablo dijo con verdad también que yo soy el heredero del mundo (Romanos 4:13). También Isaías habló de mi y de mi gobierno, así: Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos (Isaías 2:4).

Pregunta # 35:

Entrevistador:   Señor Jesús, ¿Qué diferenciará tu reino o gobierno de los demás gobiernos del mundo del pasado y del presente?

Jesucristo:  Primero, habrá justicia (Isaías 9:7). Como consecuencia de la justicia, habrá paz duradera (Isaías 9:6,7). También las armas de guerra serán convertidas en herramientas agrícolas (Isaías 2:4, Miqueas 4:3). No habrá explotación del hombre por el hombre, ni maldad alguna (Salmo 37:9,20,34). Los cojos, mancos, ciegos, paralíticos, etc, serán curados (Isaías 35:6). Habrá longevidad, y las fieras salvajes serán mansas (Isaías 11:6). En definitiva, mi reino estará inspirado por Dios. También dijo Isaías: “Y reinarán en tus tiempos la sabiduría y la ciencia, y abundancia de salvación (Isaías 33:6).

Pregunta # 36:

Entrevistador:   Señor Jesús, ¿Con qué clase de gente  estará conformado tu reino?

Jesucristo:   Mi discípulo Santiago ya lo dijo muy claramente, al escribir: “¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha preparado a los que le aman?” (Santiago 2:5). Entonces mi reino no es para los ricos de este mundo malo, sino para los desposeídos mayormente, pero que son ricos en fe. Claro que habrá ricos materialmente en mi reino, pero serán la minoría.

Pregunta # 37:

Entrevistador:   Señor Jesús, ¿Qué es lo que se debe hacer primero para ver y entrar en tu reino?

Jesucristo:   El que no naciere de nuevo— de agua y del espíritu— no puede ver ni entrar en mi reino” (Juan 3:3,5). Aquí yo hablo de un nuevo nacimiento espiritual llamado bautismo, previa fe en mi reino (Ver Hechos 8:12).

Pregunta # 38:

Entrevistador:   Señor Jesús: ¿Puede alguno saber cuándo se establecerá tu reino en la tierra?

 

Jesucristo:  “En cuanto a aquel día y a aquella hora, nadie lo sabe, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre” (Marcos 13:32). Yo vendré como ladrón en la noche, es decir, sin aviso y de sorpresa. Entonces los que no estén apercibidos pagarán por su descuido y perderán todo.

Pregunta # 39:

Entrevistador:   Señor Jesús, ¿es fácil entrar en tu reino?

Jesucristo:   “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto es el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan (Mateo 7:13,14). Y como dijo también mi apóstol Pablo:  “…Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22).

Pregunta # 40:

Entrevistador:  Señor Jesús, ¿Qué quisiste decir cuando dijiste: “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mi mismo”? (Juan 14:3). Pregunto además: ¿Has prometido tomarnos— cuando vuelvas— para llevarnos a la casa de tu Padre en el cielo, según el verso dos?

 

Jesucristo:   Textualmente dije: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mi mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” Tome nota que dije: “para que donde yo estoy” (tiempo presente) vosotros también estéis”. Cuando dije eso, todavía yo no había subido al cielo, pues aún no había muerto, y menos aún, resucitado. De modo que cuando dije: “para que donde yo estoy, vosotros también estéis”, en verdad quise decir: “para que en la tierra donde estoy, vosotros también estéis”.

Pregunta # 41:

Entrevistador:  Señor Jesús, es obvio que tú estás hablando del lugar desde donde estás pronunciando la promesa, y ése es la tierra, y no el cielo—¿Estoy en lo correcto?

Jesucristo:  Correcto. Recordemos lo que dice Salmos 37:22 dice: “Porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán destruidos”.

Pregunta # 42:

Entrevistador:   Señor Jesús. ¿Estarás tú mismo en la tierra en persona como el Rey de  reyes, o regirás desde los cielos?

Jesucristo:   ¿No has leído lo que Dios le dijo a mi padre David, muchos siglos antes que yo naciera? Pues está escrito: “El Dios de Israel ha dicho, me habló la roca de Israel: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Dios” (2 Samuel 23:3). Ciertamente ese justo soy yo, el Hijo de Dios, quien gobernará ENTRE (no “sobre”)los hombres. En el Salmo 67:4 leemos algo similar sobre mi reinado mundial: “Alégrense y gócense las naciones, porque juzgarás los pueblos con equidad, y pastorearás las naciones EN la tierra”.

Pregunta # 43:

Entrevistador:   Señor Jesús, ¿Qué es lo primero que se hará inmediatamente antes de que tú rijas el mundo?

Jesucristo:  ¿No has leído en Apocalipsis 20:2 que primero se apresará al dragón (Satanás) por mil años para que no engañe más a las naciones a fin de dar paso a mi reino? Además, “no os maravilléis de esto; porque vendrá a hora cuando todos os que están en los sepulcros oirán mi voz, y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida…” (Juan 5:28,29) Definitivamente comenzaré mi reino también con mis santos seguidores resucitados y glorificados.

Pregunta # 44:

Entrevistador: Dime: ¿Quiénes te verán venir por segunda vez? y ¿Será secreta tu venida?

Jesucristo:  Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta en occidente, así también será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:27). Y Juan escribió de mi retorno, así: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él” (Apocalipsis 1:7). ¿He contestado a tus dos preguntas?

Pregunta # 45:

Entrevistador:   ¡Por cierto que sí!  Pero tengo más preguntas aún, Señor Jesús. Si tu reino está bien explicado y revelado en los evangelios, ¿por qué millones de cristianos lo ignoran o no lo entienden como tú lo enseñaste?

Jesucristo:   ¿Recuerdas mi Parábola del Buen Sembrador de Lucas 8:4-12? En el verso 12 dije: “Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra para que no crean y se salven”. Aquí hay, pues, un enemigo del evangelio y de los hombres, el diablo. Por otro lado, ¿Acaso no nos acordamos lo dicho por mi apóstol Pablo? El escribió: “el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos para que nos les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4). Nota que es el diablo el responsable de cegar el entendimiento de los incrédulos para que no crean en mi reino glorioso. Además, mi apóstol Pablo predijo que poco después de su muerte entraría la apostasía en la iglesia infiltrando doctrinas de demonios. Esta profecía se cumplió, y ahora vemos que mi verdadero evangelio ha sido olvidado y sustituido por otros falsos evangelios. Eso lo puedes leer en Hechos 20:29.

Pregunta # 46:

Entrevistador:  ¿Qué les ocurrirá a aquellos que no han creído en ti y en tu promesa de un reino universal de paz y justicia bajo tu mando?

Jesucristo:  Yo les dije a mis discípulos lo siguiente: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura, el que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere, será condenado (Marcos 16:15,16).

Pregunta # 47:

Entrevistador:   Señor Jesús, ¿será fácil para los ricos entrar en tu reino?

Jesucristo:   ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!” (Lucas 18:24). Y es que los afanes, las riquezas, y los placeres de la vida les impiden a la mayoría de los ricos a rendirse a Cristo y vivir para él y su causa.

Pregunta # 48:

Entrevistador:   Señor Jesús, ¿Qué te pidió el llamado “buen ladrón” que estuvo crucificado contigo en el Gólgata?

Jesucristo:   El llamado “buen ladrón” me pidió lo siguiente: “Señor, acuérdate de mi cuando vengas en tu reino” (Lucas 23:42). Toma nota que él me dijo “vengas”, y no: “estés”.

Pregunta # 49:

Entrevistador: Señor Jesús, según tengo entendido, un día se te acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos. Pues bien, ¿me podrías decir que te pidió ella?

Jesucristo: Bueno, ella me dijo lo siguiente: “Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda” (Mateo 20:21). Ella definitivamente quería los mejores puestos de autoridad en mi reino para sus hijos. Pero ella, como toda buena madre, quería lo mejor para sus hijos. No obstante, ella no sabía lo que estaba pidiendo, pues no dependía de mi el darle lugares de honor para sus hijos, sino de mi Padre.

Pregunta # 50:

Entrevistador:   Señor Jesús, José de Arimatea, quien fuera el discípulo que pidió tu cuerpo para sepultarlo en una de sus tumbas, ¿qué esperaba él para el futuro como creyente tuyo?

Jesucristo:   El esperaba el Reino de Dios (Marcos 15:43).

Pregunta # 51:

Entrevistador:   Señor Jesús: ¿Tu gobierno será suave, sin rigor, sin mano fuerte?

Jesucristo:  Ya está escrito de mí en el Salmo 2:9: “Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás”. También en Apocalipsis 12:5 donde se lee: “Y ella dio a luz un hijo varón que regirá con vara de hierro a todas las naciones…” Creo que los comentarios son innecesarios, pues es claro que regiré con mano firme al mundo entero.

Pregunta # 52:

Entrevistador:   Señor Jesús: ¿Entonces qué les pasará a las naciones que se rehúsen a alabarte?

Jesucristo:  Ya está señalado en el libro del profeta Zacarías 14:17, donde se lee: “Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia”.

Pregunta # 53:

Entrevistador:   Señor Jesús, siendo que tu reino o gobierno en la tierra durará mil años o diez siglos. Te pregunto: ¿Qué sucederá después de ese tiempo?

Jesucristo:  Ya lo dijo mi apóstol Pablo cuando habló y escribió sobre mi reino a los creyentes de Corinto. Él les dijo: “Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos bajo sus pies” (1 Corintios 15:24,25). Resumiendo: Después de los mil años de mi reinado universal será mi Padre quien reine por la eternidad sobre todos sus hijos, y por cierto, yo estoy incluido dentro de ellos como el mayor de todos.

Pregunta # 54:

Entrevistador:  Señor Jesús, según el libro de Apocalipsis, se revela que justo al final de tu reino milenario, el diablo, que había sido atado al comienzo de tu reino, será desatado por un breve tiempo en la tierra. Te pregunto: ¿Cuál es el propósito de esta peligrosa liberación satánica?

Jesucristo: Ya lo dijo mi apóstol Juan, cuando escribió en su libro de Apocalipsis: “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla” (20:7,8)

Pregunta # 55:

Entrevistador: Si este es el caso, Señor Jesús, dinos:  ¿De qué se trata esta batalla final, y contra quién o quiénes será?

Jesucristo: Esto lo respondió también mi siervo San Juan, cuando escribió en el libro de Apocalipsis 20:9: “Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió”. Es claro, entonces, que habrá una batalla final o una sublevación de las naciones engañadas por el diablo contra mi autoridad y mi reino situado en Jerusalén.

Pregunta # 56:

Entrevistador: Finalmente Señor Jesús, ¿Qué pasará con el diablo y los combatientes engañados por él?

Jesucristo:  Esto también ya lo dijo mi siervo Juan. Los combatientes que fueron a combatir contra mi, “fueron consumidos por el  fuego que cayó del cielo. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre…” (Apocalipsis 20:9b,10).

Entrevistador:  Gracias Señor Jesús por haberme permitido interrogarte desde este lugar tan sublime y hermoso, nunca antes visto. Espero poder verte nuevamente con toda tu gloria y autoridad, cuando regreses a la tierra para estar con tu pueblo. “Ciertamente vengo en breve” (Apocalipsis 22:20). “Velad y orad para que no entréis en tentación” (Marcos 14:38). “Se fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida” (Apocalipsis 2:10). Nuevamente les recuerdo a todos mis discípulos que: “el que creyere en éste, mi evangelio, y fuere bautizado, será salvo”(Marcos 16:15,16).

 

Más sobre el Reino en

www.elevangeliodelreino.org

Unitarismo bíblico

De Wikipedia, la enciclopedia libre

El unitarismo bíblico es una compartida por diversas iglesias organizadas e incluso individuos independientes, que basicamente comparten determinados puntos doctrinales básicos en cuanto a La Biblia. Dichos puntos son:

  • 1– La unidad de Dios y el rechazo a la doctrina de la trinidad
  • 2– La humanidad total y plena de Jesus sin ninguna clase de existencia previa a su nacimiento

Grupos [editar]

Son unitarios bíblicos grupos como los Cristadelfianos, la Fé de Abraham, la Fé Abrahamica , la Iglesia de Meggido , y algunos grupos de judíos mesiánicos. También son unitarios bíblicos teólogos reconocidos e independientes como Mario Olcese (de Perú), Sir . Anthony Buzzard (de Inglaterra) o William Watchel (de Estados Unidos).

Mas allá de que estos grupos mantienen algunas diferencias entre sí, todos tienen un origen histórico casí en común (principios del siglo XIX) , señalan a los mismos referentes, se basan en los mismos fundamentos y revindican a los mismos grupos históricos (socinianos, servetianos, anabaptistas polacos, monarquianistas) y las mismas figuras históricas (Isaac Newton, John Milton, Miguel Servet, Pablo de Samosata) y sostienen los dos principios arriba anotados: todos creen que Dios es Uno e indivisible, rechazan la trinidad como una herejía y sostienen que Jesús es un ser humano nacido en Belén aproximadamente en el año 1 de nuestra era negando que Jesús tuviera una pre-existencia celestial sea como parte de la deidad (trinitarismo), como un arcángel (Testigos de Jehová), o como una figura celestial de rango inferior al Padre (arrianismo).

No debe ser confundido con el unitarismo universalista que es una corriente relativista y liberal, aunque si posee rasgos en común tales como la tolerancia al credo ajeno, la libertad de pensamiento y otros valores provenientes de algunos de sus referentes históricos.

Enlaces externos: [editar]

¿QUÉ VA AL INFIERNO: EL CUERPO, EL ALMA O AMBOS?

                                             Por Ing. Mario A Olcese

 

Una de las ideas más comunes que se tiene del infierno es que es un espantoso lugar de fuego inextinguible en donde serán arrojadas las almas de los pecadores impenitentes. Pero, ¿afirma tal cosa Jesús? ¿Enseñó él que sólo las almas inmortales de los impíos serán atormentadas por la eternidad en el infierno, y no sus cuerpos físicos de carne y huesos? Pues veamos lo que Jesús realmente tiene que decirnos al respecto en Mateo 5,29:

 

“Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo TU CUERPO sea echado al infierno” (Mt. 5,29).

 

Pues bien, siguiendo las enseñanzas de Jesús, también los cuerpos de los impíos serán arrojados en el infierno para ser “atormentados” día y noche. De modo que la idea que se tiene de que sólo las almas inmortales son atormentadas en la infierno para siempre no es bíblica en absoluto, pues también los cuerpos físicos estarán allí, aquellos cuerpos físicos que no estuvieron dispuestos a perder una mano o un ojo por el Reino. 

 

Esto suscita las siguientes preguntas: ¿Cuándo serán arrojadas en el infierno las almas con sus cuerpos físicos de los impíos para ser “atormentadas” día y noche? ¿Acaso en el momento de la muerte? Si es en el momento de la muerte, ¿cómo es que los cadáveres de los impíos permanecen en sus tumbas corrompiéndose hasta hacerse polvo? ¿No deberían esos cuerpos físicos inertes estar con sus almas inmortales atormentándose en un lugar llamado infierno? Aquí hay dos posibilidades: 1. Que el Infierno (Gehenna) es sólo un símbolo de destrucción eterna donde cuerpo y alma son destruidos para siempre, o que el Gehenna es un lugar real, en cuyo caso los muertos impíos no podrían estar ahora allí dado que sus cuerpos inertes aún se corrompen y desaparecen en el polvo. Tendrían primero que resucitar físicamente, ser juzgados, y recién lanzados a ese lugar con sus cuerpos físicos y todo. ¡Y eso sólo podría ocurrir en el futuro! Y finalmente, si los impíos son destinados al infierno sólo en la resurrección para juicio, es lógico suponer que los justos son conducidos a su paradero final sólo en la resurrección de los justos, cuando Cristo vuelva en gloria. La retribución no podría recibirse definitivamente en el momento de la muerte, sino en el evento de la resurrección únicamente.

 

Con todo, existe aún un problema por resolver, y es que Jesús dice en Marcos 9:43,44: “Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga”.  Aquí Jesús está diciendo que aquellos cuerpos que van al infierno van con sus propios gusanos. Esto indicaría que son cuerpos putrefactos. Pero, ¿podría Cristo resucitar personas cuyos cuerpos continúan pudriéndose aun después de ser traídos a la vida? Además, se dice que esos gusanos no mueren. ¿Acaso Jesús nos está diciendo que en el infierno existirán gusanos inmortales? ¿Tiene esto sentido? ¿No será, más bien, que todo este lenguaje es figurado o simbólico? En esta parte José Rodríguez tiene razón cuando dice: “También en Marcos aparece el fuego eterno o ignis inextinguibilis cuando se dice: «Si tu mano te escandaliza, córtatela; mejor te será entrar manco en la vida que con ambas manos ir a la gehenna, al fuego inextinguible, donde ni el gusano muere ni el fuego se apaga…» (Mc 9,43-49). Pero lo cierto es que la palabra gehenna a la que en la traducción latina de la Biblia, se le añade la anotación “al fuego inextinguible”, que no figura en el original no se refería sino a una metáfora basada en los vertederos de basura que, en tiempos de Jesús, ardían en el valle de Ge‑Hinnom, en las afueras de Jerusalén. Y la frase que le sigue procede de Isaías y tiene un sentido muy diferente en el original: ‘y, al salir, verán los cadáveres de los que se rebelaron contra mí, cuyo gusano nunca morirá y cuyo fuego no se apagará, y serán horror a toda carne (Is 66,24)”. Por tanto, me parece que tomar la enseñanza del infierno literalmente presenta un problema enorme que distorsiona el carácter del Creador.

  De que habrá un castigo para los impenitentes es innegable, pero éste dista mucho de parecerse a la idea que tuvo Dante del mismo en su “Divina Comedia”.

 

Para mayor información sobre éste y otros temas, vaya a:

www.elevangeliodelreino.org

 

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¿CREYERON EN EL ALMA INMORTAL LOS PRIMEROS CRISTIANOS?

 

Durante un viaje astral las limitaciones fsicas no existen y una persona puede desplazarse a miles de kilómetros en un instante.

Por Ing°. Mario A Olcese Sanguineti

               

 

El cielo no es nuestro Destino

 

La mayoría de las iglesias cristianas enseña que el destino o paradero final del creyente cristiano es el cielo. La Iglesia Católica, por ejemplo, enseña que los muertos en Cristo están ahora en el cielo con Jesús. Aun los “evangélicos” enseñan lo mismo al entonar himnos en ese sentido.

 

Es cierto que los creyentes en Cristo tendremos un cuerpo glorificado al resucitar—no al morir— con el cual podremos vivir para siempre con el Padre y Su Hijo Jesús. Sin embargo, Jesús nunca enseñó que nuestro paradero final y permanente será el cielo. Aún Jesús mismo no ha subido al cielo para permanecer allí permanentemente, pues dijo que volvería nuevamente a la tierra para restaurar todas las cosas (Hechos 3:19-21). Sí, ahora Jesús permanece en el cielo hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que hablaron los santos profetas de Dios. No hay testimonio bíblico que sustente la hipótesis de una “estadía eterna en los cielos” de Cristo y su iglesia.

 

Abraham: El Padre de la Fe

 

Es interesante lo que dijo Pablo a los Gálatas: “De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham” (3:9). ¿Ha notado usted lo interesantes que son estas palabras de Pablo? Él dice que los cristianos y Abraham serán bendecidos con lo mismo, idénticamente. Pablo NO dice que una será la bendición de Abraham, y otra, la de los cristianos. Lo que el apóstol verdaderamente afirma es que todos los creyentes en Cristo serán bendecidos con el creyente Abraham. Sí, Abraham creyó en la buena nueva de Dios referente a un Salvador, y que, a través de él, todas las naciones serían benditas (Gálatas 3:8).

 

Millones de Cristianos creen que irán al cielo para morar con Dios y Cristo por la eternidad. Pero si esto es cierto, entonces Abraham tuvo que haber creído en lo mismo, puesto que él y los creyentes cristianos recibirán lo mismo. Pero: ¿Creyó Abraham que iría al cielo para estar con Dios? La verdad es que no encontramos ninguna evidencia bíblica para tal esperanza. Lo que sí hemos encontrado en la historia de Abraham, es que a él Dios le prometió otra cosa, y por extensión, a todos los creyentes. Veamos la sorprendente promesa que millones de Cristianos ignoran, debido a que no leen su ‘Biblia’ con atención. Está en Génesis 12:1,2 donde se lee: “…vete de tu tierra (Ur) y de tu parentela, y de la casa de tu padre, A LA TIERRA QUE TE MOSTRARÉ. Y haré de ti una nación grande y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición”. Este pasaje tiene relación directa con Gálatas 3:9, pues Abraham sería bendición—¿para quién? ¡Para los de la fe! No se nos dice que la bendición de Abraham sería sólo para una raza, la semita, sino para todos los fieles en general. Esto es sumamente importante.

 

En Génesis 13:14,15 encontramos la promesa claramente expresada con estas palabras: “Y Jehová dijo a Abraham, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar que estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra QUE VES, la daré a ti y a tu descendencia PARA SIEMPRE”. ¿Hay algo en esta promesa en el sentido que Abraham iría al cielo después de morir, o en la segunda venida de Cristo? Pues no, Dios nunca le dijo a Abraham que mirara al cielo, sino hacia los cuatro puntos cardinales de la tierra (norte, sur, este y oeste). Su herencia sería esta tierra misma, y con él, su misma descendencia física y espiritual.

 

En Génesis 15:18 Dios le especifica a Abraham cuál sería la parte de la tierra que le tocaría recibir, y en donde residiría con su descendencia física y espiritual. El texto dice: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abraham diciendo: A tu descendencia daré ESTA TIERRA, desde el río de Egipto hasta el río grande, el rió Eufrates.” Notemos nuevamente que para nada Dios le menciona a Abraham el cielo, sino “la tierra prometida”, la tierra de Canaán. Queda demostrado, por tanto, que Dios no le prometió el cielo a Abraham sino la tierra—¡ esta misma tierra!.

 

Tanto en Génesis 13:14,15 como en Génesis 15:18 se nos informa que la singular descendencia de Abraham también recibirá la tierra prometida como herencia. Pues bien: ¿Quién es esa singular descendencia de Abraham? La respuesta nos la da el mismo apóstol Pablo, cuando al escribirles a los gálatas, les dice: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente (descendencia). No dice: Y a sus simientes, como si hablase de muchos, sino de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros sois de Cristo (cristianos), ciertamente linaje (descendencia) de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:16,29). ¿Se da cuenta del significado de todo esto?  Abraham, Cristo, y los fieles creyentes de todas las épocas, y naciones, recibirán la tierra como herencia. Nosotros, los no judíos, nos convertimos en “judíos espirituales” a través de la fe en Cristo. Nos convertimos en hijos de Abraham, y hermanos del judío Jesucristo (Gálatas 3:7). Nos constituimos en herederos de nuestro padre como hijos legales y reconocidos. Sí, nuestra fe nos da ese derecho de filiación con el padre Abraham—¡Y con Dios el Padre! (Romanos 8:15-17). Somos herederos de Dios por ser sus hijos adoptivos. Y Dios nos ha prometido darnos ¡EL MUNDO VENIDERO DE JUSTICIA!

 

¿Hay algún texto bíblico que nos diga que Cristo heredará el mundo? Sí, en Romanos 4:13 donde dice: “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa que sería HEREDERO DEL MUNDO, sino por la justicia de la fe.” ¿Se da cuenta? Jesús será el heredero del mundo en la “Era Venidera”. Si él, como nuestro hermano mayor, recibirá la tierra como herencia: ¿No participaremos con él de la misma herencia por ser sus hermanos, e hijos del mismo Padre? (Ver Romanos 8:17).

 

La Influencia de Platón

 

Es lamentable que los creyentes hayan olvidado esta promesa de Dios reemplazándola con una esperanza etérea que es ajena a la Biblia. La Biblia NO enseña que al morir iremos a vivir en el cielo para estar con la Deidad. Esa creencia provino de los llamados gnósticos (una secta híbrida del judaísmo y del helenismo de los primeros dos siglos de la Era Cristiana). Sin duda Platón (427-347 A.C) inspiró a los gnósticos en la creencia de un “alma inmortal” que abandona el cuerpo en ocasión de la muerte física. Platón, el filósofo Griego no cristiano, creyó y enseñó que el hombre tiene un alma inherentemente inmortal que sobrevive a la muerte física. Se sabe que Platón influyó sobre los Padres de la Iglesia como Orígenes. También influenció sobre Agustín de Hipona, principal teólogo del catolicismo (Siglo IV). En la Edad Media el platonismo estuvo en pleno auge en el cristianismo Latino. Platón, a su vez, estuvo influenciado por los Misterios Órficos y de los conceptos pitagóricos y zoroastrianos.

 

El Testimonio Apostólico

 

Nuestra pregunta es: ¿Platón o Cristo? Nosotros preferimos a Cristo y a su evangelio de la inmortalidad condicional, es decir, que ésta se gana bajo ciertas condiciones y exigencias. Jesús enseñó que la vida eterna sería para el  siglo venidero” (Lucas 18:30). Y Pablo dice que la inmortalidad se gana perseverando en el bien hacer (Romanos 2:6,7). Si ya tenemos la inmortalidad, ¿por qué hay que esperarla hasta el siglo venidero? Y si los muertos siguen vivos en el cielo, ¿para que predicar la resurrección de los muertos? Hay algo que no anda bien con la teología católica, obviamente.

 

San Juan coincide con Pablo cuando escribió: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser (inmortales); pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es”. (1 Juan 3:2). Aquí Juan dice que veremos a Jesús tal como él es (inmortal, glorioso) cuando él se manifieste, y cuando seamos semejantes a él. Además, observemos que no será cuando nosotros muramos que le veremos tal como él es, sino cuando él se manifieste personalmente en su segunda venida. Aquí Juan no está pensando de la vida futura como lo piensan muchos católicos, sino como lo enseñó Jesús. En ninguna parte de la Biblia encontramos que seremos semejantes a Cristo cuando abandone, nuestra supuesta alma inmortal, nuestros cuerpos muertos. Lo que se dice es que Cristo se manifestará a los suyos al volver al mundo, y les dará la inmortalidad esperada (Ver 1 Corintios 15:51-54).

 

Según la enseñanza paulina, todos los cristianos—de todas las épocas— recibirán la inmortalidad JUNTOS (simultáneamente) al volver Jesús en persona (ver 1 Tesalonicenses 4:13-17). Sin embargo, la teología católica afirma que la glorificación ocurre progresivamente, a medida que los cristianos vayan muriendo. Para el catolicismo, el cielo va recibiendo a los creyentes de a pocos, no de golpe todos juntos. Pero el fiel Job no creería en dicha exégesis católica si viviera hoy. Y es que él dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, y al final se levantará sobre el polvo; y después de desecha esta mi piel, EN MI CARNE (no dice: “en mi alma inmortal”) he de ver a Dios; al cual veré por mi mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí” (Job 19:25-27).

 

Los Padres Apostólicos

 

Los Padres Apostólicos fueron: Clemente de Roma, Ignacio de Antioquia, Hermas de Roma, Policarpo de Esmirna, y Papías. Estos caminaron de la mano con el último de los apóstoles y abarca desde el año 100-155 D.C.

 

Clemente de Roma, quien muriera en el año 100 D.C en el tercer año de Trajano, y contemporáneo con el apóstol Juan, creyó que el hombre no tiene una inmortalidad innata ni que existía un tormento eterno. En su Primera Epístola de Clemente a los Corintios, capítulo 35, él dice que la inmortalidad será uno de los DONES gloriosos de Dios a los redimidos. “La vida en inmortalidad”, como lo dice él, es un regalo de Dios para los justos. Y “es preparado para los que le esperan”. También Clemente enseñó que los impíos tampoco poseen inmortalidad por naturaleza o que lo obtendrían para siempre. Además sostuvo que la muerte es la cesación de la vida. Dijo además que los impíos perecerían, serán destruidos y cesarán de existir (Obra citada de Clemente, caps. 12,39,51,55).

 

La opinión del Anglicano Constable, después de examinar esta cita de Clemente a los corintios en 1866 es: No hay duda de los puntos de vista de Clemente sobre el castigo futuro. Por su silencio y por sus palabras él no dice qué era eso. Con él no había inmortalidad para ninguno sino para los redimidos de Cristo. Vida eterna era, con él, para aquellos que la usarán para la gloria del Dador. Para todos los demás había, después de la resurrección y el juicio, la sentencia de la segunda muerte, la pérdida de la existencia para siempre (Constable, obra citada sobre su sumario de la obra de Clemente, p.170).

 

Ignacio de Antioquia, presumiblemente el siguiente en tiempo entre los Padres Apostólicos, también llamado Teóforo (107 D.C), Obispo de Antioquia y quien también sufrió el martirio al ser lanzado a las bestias en el Anfiteatro Flaviano, en la Segunda mitad del reinado de Trajano (98-117 D.C). Escribió La Epístola a los Efesios, y en esta carta él habla de que Cristo fue ungido de modo que pueda soplar inmortalidad a su iglesia.” En el capítulo 18 habla de “la provisión de la cruz como un don a nosotros de salvación y vida eterna, En su capítulo 20 se refiere “al pan de vida, el cual es la medicina de la inmortalidad, y el antídoto para prevenirnos de morir, pero que causa que podamos vivir para siempre en Jesucristo (Ibid, Cap.XX). De modo que al escribir a los efesios, Ignacio sostiene que la “inmortalidad” y “la vida eterna” para los justos son los exactos contrarios al “perecimiento” de los impíos.

 

La Epístola a los Magnesianos de Ignacio, habla de Cristo como la constante fuente de nuestra vida (capítulo i). Dice que Dios nos ha puesto por delante de nosotros la vida y la muerte, y que cada uno irá hacia su propio lugar (capítulo v). Si Cristo no nos recompensa, dijo, cesaremos de ser (capítulo x). En la Epístola a los Tratianos, habla de Cristo como nuestra esperanza de la resurrección, y dice que creyendo en su muerte, podemos escapar de la muerte (En la introducción, Capitulo II). También les dice que Después nos levantará de la muerte, quienes creemos en Él por Cristo Jesús (capítulo ix).

 

Ignacio al escribir su Epístola a los Romanos, enseña que la resurrección sigue al sueño de la muerte (capítulo iv). Y en su Epístola a Policarpo, obispo de Esmirna, le dice en el Capítulo II: “Sé sobrio como un atleta de Dios, el precio puesto delante de ti es la inmortalidad y vida eterna de las cuales también has sido persuadido. (capítulo II). También es interesante lo que le dice en el capítulo vi sobre “dormir juntos” y “despertar juntos”. En ninguna de sus epístolas mencionadas, y las que no hemos mencionado, por falta de espacio, Ignacio sugiere alguna idea de un alma inmortal inherente en el hombre.

 

En cuanto a la DIDACHE o LA ENSEÑANZA DE LOS DOCE APÓSTOLES, habla de “los dos senderos o caminos, uno de vida y otro de muerte. Para los buenos es el de la vida, para los impíos es el de la muerte. Los buenos irán a la resurrección y al reino eterno en la segunda venida, y los malos a la destrucción final. En esta obra no hay nada que se asemeje ni remotamente a la innata inmortalidad del alma, ni en palabra ni en pensamiento.

 

El Pastor de Hermas (154 D.C), una colección popular de instrucciones alegóricas—cinco así llamadas visiones, doce mandamientos, y diez similitudes o parábolas, que estuvo en circulación en los siglos II, III, y IV. Esta obra fue mencionada por anti y post escritores nicenos de la iglesia cristiana. También fue leída en las adoraciones públicas en las iglesias. En esta famosa obra se enseña sobre el camino de vida” y “el camino de muerte. A los justos que viven en Dios son destinados a la vida eterna, o vida en el mundo venidero. Los impíos serán destinados a la muerte, perderán la vida, y posterior destrucción. También se dice que benditos son aquellos que practican la justicia, porque nunca serán destruidos por Dios para la vida eterna (Pastor de Hermas, Visión II, Cap.iii).Y aquellos que oyen y guardan los mandamientos, vivirán para Dios” (Ibid Cap.ii). También nos habla de los elegidos de Dios para vida eterna (Ibid, cap.iii).  En el Pastor de Hermas no encontramos la enseñanza de un alma inmortal inherente en el hombre. Veamos lo que dice el Pastor de Hermas, en el capítulo vii: Sólo aquellos que temen al Señor y guardan sus mandamientos tienen vida eterna con Dios (o “vivirán para siempre”, según la tradición de Dressel); pero aquellos que no guardan sus mandamientos, no hay vida en ellos. (Pastor de Hermas, mandamiento vii). Teman a Aquel que tiene todo poder, ambos de salvar y destruir, y guarden sus mandamientos, y ustedes vivirán para Dios.” (Ibid, cap.ii).

 

El Testimonio de Policarpo, el venerable Padre Apostólico del 155 D.C, y discípulo del apóstol Juan según Ireneo, Tertuliano y Eusebio, es interesante. Antes de morir en el martirio manifestó creer en la resurrección del alma, como del cuerpo. De varios escritos de Policarpo, sólo uno ha sido preservado—su corta epístola a los Filipenses. En él nos dice: “Trabajen juntos unos con otros; esfuércense juntos en compañía; sufran juntos; duerman juntos (en muerte); levántense juntos (en la resurrección), como los mayordomos, y asociados, y siervos de Dios” (La epístola de Policarpo a los Filipenses, cap.vi). “Si le agradamos a él en este mundo presente, recibiremos también el mundo futuro…nos levantará nuevamente de la muerte…y reinaremos también con él (ibid, cap.v).

 

Policarpo, cuando estaba siendo martirizado en una estaca, dijo sus últimas palabras. En ellas se resume su fe:Oh Señor Todopoderoso, el Padre del amado y bendito Jesucristo…te doy gracias porque me has contado digno de este día y esta hora, de modo que pueda tener parte en el número de tus mártires, en la copa de tu Cristo, para la resurrección de vida eterna, ambas alma y cuerpo, a través de la incorrupción (impartida) por el Espíritu Santo (La Epístola Encíclica de la Iglesia de Esmirna concerniente al martirio del Santo Policarpo, cap. xiv). No hay nada, pues, que sugiera que Policarpo creyera en un alma inmortal inherente en el hombre que abandona el cuerpo en ocasión de la muerte. ¡Y Policarpo fue un discípulo del apóstol Juan!.

 

La Creencia de los Apologistas y Polemistas

 

Entre los Apologistas (defensores de la fe cristiana) están Justino Mártir de Samaria, Tatiano de Asiria y entre los Polemistas están Ireneo de Lyons., Teófilo de Antioquia, , Novaciano de Roma, Arnobio de Sica, etc, fueron condicionalistas. También el grupo de creyentes del periodo anti-niceno era condicionalista. Este último periodo mencionado se extiende del año 150 D.C, con Justino Mártir, hasta el año 325 D.C, la fecha del Concilio de Nicea. No obstante, las ideas platónicas ya estaban en acción en el Primer Siglo de la Era Cristiana, socavando las enseñanzas literales de la Segunda Venida personal de Cristo, y la resurrección corporal de los muertos. Algunos escritos patrísticos reflejan esta ponzoñosa influencia dentro de la iglesia cristiana. El Dr. John Laidlaw, en su lectura Cunningham, en la Escuela de la iglesia libre de Edimburgo, en 1877 declaró: Gradualmente, en las escuelas cristianas, la influencia Griega prevaleció, y aun en la iglesia cristiana la idea de la inmortalidad del alma por largos siglos tomó el lugar de la doctrina de la Escritura concerniente a la vida futura. Es así que en la Edad del Oscurantismo, en los siglos siguientes (XII-XVI), la influencia neoplatónica ya había penetrado hondamente en el cristianismo profesante. Es así como aparecieron las dos corrientes o escuelas del pensamiento, los proponentes del alma inmortal inherente, y los condicionalistas. Los católicos, por ejemplo, reflejan el pensamiento de Platón (neoplatonismo). Pero esta división se remonta mayormente con los padres post nicenos, cuando prevalecían ambas escuelas del pensamiento. Sólo la minoría mantuvo la idea condicionalista (literalista), en tanto que la mayoría de ellos adoptó el nuevo concepto de la inmortalidad innata.

 

El apologista y cristiano anti-niceno llamado Justino Mártir defendió la fe cristiana condicional. Él escribió entre los años 148 D.C y 165 D.C varias defensas o apologías del cristianismo. Aproximadamente en el año 148 D.C escribe su Diálogo con el Judío Trypo (un distinguido judío de la época) y su primera exposición elaborada sobre su creencia de Cristo como el Mesías prometido del Antiguo Testamento y sus profecías. Se piensa que Trypo fue un judío fariseo, y por tanto, un creyente en la inmortalidad inherente. Ahora bien, Justino Mártir creyó profundamente en la resurrección, y rechazó aquel cristianismo que afirmaba que las almas van al cielo en ocasión de la muerte. Él le dijo a Trypo:

 

 Si te has encontrado con algunos que se llaman cristianos, pero que no admiten esta verdad (de la resurrección), y se atreven a blasfemar al Dios de Abraham, y al Dios de Isaac, y al Dios de Jacob; diciendo que no hay resurrección de los muertos y que sus almas, cuando mueran, son tomadas al cielo; no te imagines que ellos son cristianos (Justino Mártir. Diálogo con Trypo, Cap. 80).

 

En cuanto a Tatiano de Asiria (110-172 D.C), un cristiano apologista, amigo y correligionario de Justino Mártir, creyó que el hombre vino a existir de un estado de “no existente”, antes de nacer. Él dijo que él vino a existir o a ser, a través de la resurrección, de su estado de “no existencia”, Tatiano afirmó: “Existiré nuevamente”. También escribió:

 

Así como no existía antes de nacer, no supe quien era yo, y sólo existo y en la materia carnal…cuando nací, después de un estado de nada. Yo he obtenido a través de mi nacimiento la certeza de mi existencia; de la misma manera, habiendo nacido, y a través de la muerte no existiré más, yo he de existir nuevamente…” (Tatiano, Dirigido a los Griegos, Cap. VI).

 

También Tatiano creyó no sólo que antes de nacer nada era o no existía, sino que el alma NO es inmortal inherentemente. Sobre este asunto él escribió:

 

El alma no es inmortal en sí mismo, o griegos, sino mortal. No obstante, es posible para él no morir. Sí, verdaderamente, él no conoce la verdad, muere, y es disuelto con el cuerpo, para recibir la muerte como castigo en inmortalidad. Pero, nuevamente, si el alma busca el conocimiento de Dios y la adquiere, no muere, aunque por un tiempo será disuelta. Intrínsecamente es oscuridad, y no hay nada luminoso en él y este es el significado de la declaración: “La oscuridad no comprendió a la luz(Tatiano, Dirigido a los Griegos, Cap. XIII).

 

En cuanto a Teófilo de Antioquia (muerto en 180 D.C) y sexto Obispo de Antioquia en 168 D.C, fue discípulo de Policarpo de Esmirna (discípulo de San Juan apóstol), quien también era condicionalista. Teófilo no creyó en la inmortalidad del alma, al sostener que sólo somos inmortalizados por y en Cristo. También creyó que el hombre no fue creado mortal (esto es, con la certeza de morir, ni todavía inmortal (esto es, con la certeza de nunca morir), sino que Dios lo creó capaz para ambos destinos, y dueño de su propia suerte o destino. Además sostuvo que la pena por el pecado es terminable—que la pena verdadera del pecado es sin fin porque es destrucción final, de la cual no hay retorno (Teófilo a Autolico, Libro I, Cap.i). En su corto capítulo 27 acerca de “La Naturaleza del Hombre”, Teófilo trata con la naturaleza del hombre en la creación. Allí él le dice a Autolico lo siguiente:

 

Pero alguno nos dirá: ¿Fue el hombre hecho por naturaleza mortal? Ciertamente no. ¿Fue él, entonces, inmortal? Tampoco afirmamos eso. Pero alguno dirá: ¿Fue él, entonces, nada?…él fue por naturaleza ni mortal ni inmortal –pues si Él(Dios) lo hubiera hecho inmortal desde el principio, Él lo hubiera hecho a él Dios (“venir a ser Dios”). Nuevamente, si Él (Dios) lo hubiera hecho mortal, entonces Dios hubiera parecido ser la causa de su muerte. Entonces, Dios no lo hizo inmortal ni tampoco mortal, pero como hemos dicho antes (arriba), capaz de ambos; de modo que si él se inclinase a las dos cosas de la inmortalidad, guardando los mandamientos, recibiría como recompensa de Dios la inmortalidad. Y vendría a ser como Dios; pero sí, por otro lado, se volviera a las cosas de la muerte, desobedeciendo a Dios, él mismo sería la causa e su propia muerte.” (Teófilo a Autolico, Cap. XXVII).

 

Es interesante oír también lo que nos dice Ireneo (130-202 D.C), -Obispo de Gaul. Este Padre Anti-Niceno fue condicionalista como su maestro Policarpo de Esmirna. Su famosa obra “Contra las Herejías” refuta la falsa “gnosis” (conocimiento). Él refutó el postulado pagano de la inmortalidad innata del alma, afirmando que ella se obtendrá por la gracia, majestad, y poder de Dios y no de nuestra propia naturaleza, pues es un don o regalo de Dios para los fieles. También sostuvo que los impíos serán castigados con la completa cesación de su ser o existencia; y esto resultará en el fin de todo mal. Además decía: Ser privado de los beneficios de la existencia es el más grande castigo, y ser privado de él para siempre es sufrir “castigo eterno”.

 

El historiador de la iglesia cristiana Philip Schaff declaró que Ireneo fue el representante más importante de la escuela juanina en la segunda mitad del siglo II, el campeón de la ortodoxia en contra de la herejía gnóstica, “el más ortodoxo de los padres anti-nicenos” (ver Historia de a Iglesia Cristiana de Philip Schaff, Vol. 2, pág. 751).

 

Ireneo sostuvo, además, que la entera naturaleza humana fue creada para la inmortalidad, pero era mortal, y que todavía no poseía la inmortalidad (Ireneo, Contra las Herejías, Libro IV, cap. 39). Decía que sólo los creyentes recibirán la inmortalidad (Contra las Herejías, cap.20, sec.2,5,6; cap.28, sec.2). También dijo que la continuidad eterna del hombre o la “inmortalización” es “dada” o “impartida (Contra las Herejías, cap.34, sec.3). Afirmaba que la inmortalidad se recibe sólo a través de Cristo (Contra las Herejías, libro V, cap.1,Sec 1). Y también Ireneo enseñó la aniquilación total de todos los impíos.

 

En cuanto a Lactancio Firmiano (250-330 D.C), un conspicuo Padre latino, fue una de las luces eminentes del siglo IV. Creyó también en la inmortalidad condicional, aunque no siempre fue consistente. Su obra más famosa “Las Instituciones Divinas” (Divinae Institutiones), la que fue una apología del cristianismo a hombres de letras. Él escribió en las Instituciones Divinas lo siguiente:

 

Este argumento enseña que el hombre es nacido mortal; pero que finalmente será inmortal, cuando él empiece a vivir en conformidad con la voluntad de Dios, esto es, seguir la justicia.” (cap.v). También afirmó lo siguiente: “Dios busca ser adorado, y ser honrado por el hombre como un Padre, de modo que él pueda tener virtud y sabiduría, que sólo produce inmortalidad. Porque no otro sino Dios mismo es capaz de conferir esa inmortalidad, debido a que Él sólo la posee, la conferirá al hombre pío…”

 

Además dijo:

 

“…nosotros lo adoramos para este fin, para que podamos recibir inmortalidad como la recompensa de nuestras labores.” (cap v). “Después de estas cosas Dios va a renovar el mundo, y transformar a los justos en la forma de ángeles, de modo que, presentados con la vestimenta de inmortalidad, ellos puedan servir a Dios para siempre.

 

Arnobio de Africa abrazó el cristianismo entre los años 303-310 D.C. publicó un ataque abierto al paganismo en su obra “Adversus Gentes” (En Contra de los Paganos). En sus escritos se ve que Arnobio creía que un “eterno tormento” era un cuestión de fe cristiana. El alma, creía él, sólo puede ser mortal y estaba convencido que esta opinión era el punto de vista del cristianismo ortodoxo. Su idea del castigo de los malos no se basa en un tormento eterno en un infierno de fuego literal. Creyó que los impíos serían “aniquilados” y “dejarán de ser” en “destrucción eterna” (Arnobio, “En Contra de los Paganos). También Arnobio se refiere como extravagantes de sí mismos, a quienes opinan que las almas son inmortales (cap.XV). Luego dice Arnobio de los tales: “Dejarán a un lado su habitual arrogancia, O hombres, que claman que Dios es vuestro Padre, y sostienen que son inmortales, tal como Él es?…. consideren en el silencio de vuestros pensamientos que somos criaturas igualmente como el resto, o separados por no una gran diferencia? (cap.xvi). “Ninguno, sino el Dios Todopoderoso puede preservar las almas…Él quien solo es inmortal y eterno, y no restringido con límite de tiempo (cap. LXII).

 

Novaciano de Roma (210-280 D.C), prominente presbítero de Roma, escribió si obra “Tratado Concerniente a la Trinidad” en 257 D.C aproximadamente. Él escribió de la inmortalidad lo siguiente:

 

Porque Él es incorruptible, Él es luego inmortal; y porque Él es inmortal, Él es ciertamente incorruptible…la inmortalidad proviene de la incorrupción, tal como la incorrupción viene de la inmortalidad.” (Tratado Concerniente a la Trinidad, cap. IV).

 

Para Novaciano ningún creyente puede tener la inmortalidad inherentemente, pues el creía que ésta sólo se obtiene con la incorrupción en la resurrección. Su posición en cuanto a la naturaleza del hombre es así:

 

Pero porque escogió erróneamente “la mortalidad” recayó sobre él, porque buscó ser como Dios, bajo la influencia del “consejo perverso (Tratado Trinidad, cap.i).

 

Resumiendo todo lo expuesto en las páginas anteriores, diremos que los primeros cristianos entre los años 100-150 D.C eran condicionalistas (es decir, que creyeron que la inmortalidad se gana cumpliendo ciertos requisitos o exigencias), y muchos, entre los años 150-325 D.C (Padres Anti-Nicenos), también los fueron. Y esto es interesante, pues tenemos las evidencias que demuestran que los discípulos de los apóstoles NO eran creyentes en un alma inmortal inherente que abandona el cuerpo en ocasión de la muerte.

 

Es histórico sostener, que los cristianos del primer siglo tuvieron que enfrentar una amenaza del Platonismo. Éste estaba muy bien representado en los movimientos gnósticos de la época, y que amenazaban con contaminar la sana doctrina. Ya los apóstoles Pablo y Juan estuvieron en contra de las enseñanzas gnósticas de su tiempo. Así, por ejemplo, Pablo dice:

 

Oh, Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia (refiriéndose a los gnósticos), la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén.” (1 Timoteo 6:20,21).   

 

A los colosenses Pablo les dice algo similar, con estas palabras:

 

Mirad que nadie os engañe por medio de las filosofías (entre ellas las de Platón y los gnósticos) y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.” (Colosenses 2:8).                                           

 

Entre las creencias de los llamados “gnósticos” de la época de Jesús, y me estoy refiriendo a los llamados “gnósticos cristianos”, era que Cristo no era de carne y huesos, sino que tenía la “apariencia” de un humano. Para esos creyentes influenciados por el gnosticismo, la materia era mala y el espíritu bueno. Por tanto, era imposible que Jesús—siendo bueno— tuviera carne como la nuestra. El apóstol Juan se vio precisado a condenar a estos seudos cristianos diciendo:

 

“Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido EN CARNE, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo…” (1 Juan 4:3).

 

Muchos cristianos parecen no entender que el cristianismo primitivo estuvo en contacto con la herejía del paganismo. Y es por eso que Pablo estaba muy preocupado de que después de su muerte la herejía corrompiera la sana doctrina. ¡Y así sucedió después de su muerte!

 

Los judíos jamás recibieron de Dios y sus profetas alguna enseñanza de un alma inmortal inherente que abandona el cuerpo en la muerte. Uno puede examinar todo el Antiguo Testamento, y jamás encontrará ni la más mínima doctrina al respecto. No obstante, los judíos aprendieron algunas cosas sobre el alma inmortal cuando estuvieron cautivos en Egipto. Allí aprendieron sobre la trasmigración del alma. En Persia aprendieron sobre las futuras retribuciones. La resurrección del cuerpo y la eterna recompensa de los justos en el juicio futuro, y el correspondiente castigo de los impíos. En Grecia, durante el periodo de Alejandro y sus sucesores, los judíos se pusieron en contacto con la doctrina de la inmortalidad innata del alma y la retribución futura basada no en una revelación profesa, sino en una especulación filosófica o razonamiento. Esto incluía la preexistencia y la trasmigración de las almas, basados en que el alma es divina, inmortal, y por naturaleza, eterna; como una especie de una deidad eterna auto existente. Estas ideas fueron desarrolladas por Platón, repetidas por Cicerón como derivadas de Platón, puesto que los sistemas filosóficos de los griegos y romanos eran sustancialmente los mismos. Este periodo de Alejandro se extiende hasta la época de Cristo. En este tiempo o época de Cristo, los judíos palestinianos contendían con los judíos alejandrinos y su antropología platónica. En esa época aparece el judío Filo (20 A.C-50 D.C) con sus ideas extravagantes. Él trajo una “nueva forma” de interpretación de las Escrituras (“sistema alegórico”) usando la terminología griega para hablar sobre el origen, naturaleza y destino del hombre a los judíos. El infierno, traído como un lugar de tormento eterno, no provino del judaísmo, sino del paganismo. Por eso, no es correcto afirmar que fue una creencia hebraica, como algunos han sostenido, sino que muchas ideas antropológicas adoptadas por los judíos provinieron de Egipto, Babilonia, Persia, y Grecia; donde estuvieron viviendo los judíos que mencionamos por muchas generaciones, durante el exilio. Se considera que fue en el periodo Inter-Testamentario, entre los Macabeos y la época de la formación del Nuevo Testamento, donde se fue mezclando en el pensamiento religioso, lo revelado con lo pagano. En este periodo o era de los macabeos, los fariseos y saduceos se estaban desarrollando, y las ideas de la inmortalidad inherente del alma, y del castigo eterno del impío, se estaban imponiendo fuertemente.

 

En el periodo Inter-Testamentario imperó dos puntos de vista con respecto a la vida y muerte. Los libros Apócrifos (no inspirados por Dios) de la época reflejan estas dos corrientes del pensamiento judío de la época que abarcan desde el 200 A.C al 150 D.C.

 

Los que reflejan el pensamiento de la INMORTALIDAD CONDICIONAL son:

 

1.- Libro de Tobias (190-170 A.C)

2.- Eclesiástico (180 A.C)

3.- Oráculos Sibilinos Judíos (140 A.C)

4.- Enoc Etiópico (150 A.C-60 D.C)

5.- Enoc Eslavónico (1-50 D.C)

6.- Apocalipsis Siríaco de Baruc (75-78 D.C)

7.- 2 Esdras (90-100 D.C)

8.- Rollos del Mar Muerto (Esenio)(170 A.C-68 D.C)

 

Los que reflejan la INMORTALIDAD INHERENTE y el TORMENTO ETERNO son:

 

1.- 2 Macabeos (130-125 A.C)

2.- Libro de los Jubileos (153 A.C-105 A.C)

3.- Sabiduría de Salomón (48-40 A.C)

4.- Libro de Judith (10 A.C-1 D.C)

5.- 4 Macabeos (100 A.C-70 D.C)

6.- Filo (20 A.C-50 D.C)

7.- Josefo (77 D.C- 94 D.C)

 

La filosofía platónica se fue infiltrando en la iglesia del Señor a través de Filo, quien era el representante de ala Alejandrina de la iglesia judía. Cuando Roma conquistó a Grecia, las dos naciones empezaron a mezclarse. Pronto la religión y las filosofías griegas comenzaron a florecer en Roma, y fueron asimiladas por los conquistadores. Así, entre los romanos, los platónicos, los pitagoreanos, los estoicos, los epicurianos, y otros, tuvieron gran acogida. El romano Cicerón adoptó la idea de la inmortalidad innata de alma de los filósofos griegos (106-43 D.C). En este contexto se desarrolló la iglesia de Dios, con ideas populares y paganas.

 

Es lamentable que los cristianos de hoy no se percaten del error de esta doctrina de la inmortalidad innata del hombre. La gran mayoría de Cristianos no sabe quien fue Platón, el filósofo Griego, quien creó, basándose en razonamientos personales, la idea del alma inmortal del hombre. El neoplatosnismo influyó sobre la iglesia cristiana pervirtiendo la verdad de Dios. Esto ocurre en el siglo III en adelante. El movimiento Gnóstico decía tener las respuestas sobre el problema del origen del universo y del mal. Estos gnósticos tomaron para sí ciertas terminologías bíblicas o del cristianismo para captar la atención de los cristianos ortodoxos y convencerlos para sus filas. Las ideas de los gnósticos habían sido una mezcla de filosofías paganas, mitologías orientales, de cábalas judías, y de términos cristianos. Ellos mezclaron la filosofía esotérica de Egipto con el dualismo común del zoroastrismo, del viejo babilonialismo, platonismo, y aun de la cábala judía. También adoptaron el concepto de las sucesivas emananciones del Ser Absoluto del Brahamismo. También el gnosticismo adoptó del Budismo la creencia o concepto del antagonismo del espíritu y la materia y la irrealidad de la existencia derivada. Además, el gnosticismo adoptó del Budismo la creencia de un dios en proceso de desarrollo, y almas espirituales deseando ser liberadas de las ataduras de la materia y alzarse sobre las cosas del sentido—y finalmente ser reunido con la fuente de la vida divina. Por eso hay teólogos que han definido el gnosticismo como la “helenización del cristianismo”.

 

Los gnósticos hacen una sutil distinción entre el remoto y el desconocido Ser Supremo, o Gran Dios (el Originador de Todo), y del “Demiurgo”, que se creía era uno de los “Aeons” (o poderes autoexistentes) que progresivamente emanaron de Dios y subsisten en Él. Estos “Aeons” forman “el Pleroma” (plenitud) o el mundo invisible. Este “Demiurgo” era considerado como el “Dios Creador”, y como el inmediato originador del mundo visible y el originador de la materia. El “Demiurgo” ocupaba el lugar intermedio entre el Dios Supremo y el mundo material. Pero también decían los gnósticos que este “Demiurgo” estaba en rebelión contra el Dios Supremo. El “Demiurgo” no era originalmente malo, sólo limitado o imperfecto. Creían que este “Demiurgo” creó al hombre, impartiéndole sólo su propio principio imperfecto y débil—el alma sensual. Sólo el Altísimo y verdadero Gran Dios podía impartir el alma racional divino. Se creía que este “Demiurgo” no podía traer a sus criaturas el verdadero conocimiento de Dios, y era sólo el dios de los judíos, y hasta cierto punto, del cristianismo. Así Jesús, venido como el Mesías prometido, sólo pudo preparar el camino de la redención.

 

La creencia gnóstica era que el hombre tenía tres elementos y proporciones variadas: física, espiritual, y carnal. Los espirituales son como los “Aeones”, y capaces de ser perfectos. Los físicos tienen la naturaleza del “Demiurgo”, y con cierto poder para levantarse contra la materia. Los carnales son los que están bajo el control de la material y destinados a un trágico destino.

 

Los Gnósticos pensaban que tenían el conocimiento que los llevaría a la inmortalidad, pues creían que las almas de los hombres espirituales son inmortales. Sostenían que su conocimiento esotérico y su vida ascética los llevaría a la salvación. Para ellos la redención era la liberación del espíritu de su conexión con la materia. También el gnosticismo propagó la idea Persa del dualismo, es decir, creían que el mundo fue originado por dos principios iguales y eternos, pero distintos y perfectamente conflictivos. El bien y el mal, el espíritu y la material, luz y tinieblas. El maniqueísmo propagó esta idea en la iglesia, y ha hecho del diablo un jefe perpetuo de un reino imperecedero de pecadores inmortales como él, en un infierno de fuego eterno. Sin embargo, el cristianismo original fue MONÍSTICO, es decir, que todo lo que existe fue creado por una fuente u origen singular—el Absoluto infinito Dios del Antiguo Testamento. San Pablo dice que sólo Dios tiene inmortalidad (1 Timoteo 6:16). El Monismo sostiene que llegará el día en que la maldad y el maligno serán erradicados del universo, quedando el Todopoderoso Dios y los justos. No obstante, los que creen que el diablo y los malvados irán al infierno de tormento eternamente, están basándose en el dualismo Persa, y no en la Biblia.

 

Los Gnósticos prácticamente sostenían que el espíritu del hombre espiritual va al Pleroma (la habitación de los “Aeones”), Los gnósticos valentinianos, en cambio, sostenían que si bien el alma sobrevive a la muerte física, ésta debe esperar en un lugar intermedio—-una especie de embrión de purgatorio—antes de llegar al cielo. La porción material pasa a la destrucción, mientras que el alma animal se queda con el DEMIURGO en el lugar intermedio para siempre.

 

En resumen, los errores de los gnósticos fueron los siguientes:

 

1.- Dualismo: La oposición coexistente de dos principios contrarios y eternos, con la materia considerada como mala, y por tanto, no creada por el Ser Supremo. Hubo una repugnancia a todo lo material.

 

2.- Emanaciones: Relacionado con los Aeones provenientes del Ser Supremo. En lugar de una creación directa, finalmente la emanación produjo el mundo.

 

3.- Demiurgo: El más degradado de los Aeones, identificado con el Dios de los judíos, y el inspirador del Antiguo Testamento.

 

4.- Hostilidad hacia el Judaísmo: Jehová fue visto como maligno, y por ello hostiles al Dios Supremo.

 

5.- Docetismo: El cuerpo del Mesías sólo tenía la apariencia de tal, o que fue usado sólo temporalmente.

 

6.-  Rechazo a todo el Antiguo y Nuevo Testamentos, excepto las epístolas paulinas. Pedro y Santiago considerados como siervos del “Demiurgo”.

 

7.- Dieron énfasis a los ritos y pompas ceremoniales.

 

8.- Aristocracia Arbitraria: El hombre sólo escala en función a su conocimiento de supuestos “misterios”.

 

9.- Fatalismo: La presente condición del hombre no es por su propia decisión, sino es el resultado del método de su creación. Y no hay nada que él pueda hacer para liberarse a si mismo.

 

10.- La materia es inherentemente mala. Se practicaba el ascetismo.

 

11.- Incluyó la idea de la redención. Una divina interposición en el mundo y sus asuntos era, sin embargo, concebida, para liberarse del dominio del mal.

 

12.- Cristo degradado: Pusieron a Cristo en la categoría de las otras criaturas de menor naturaleza.

 

13.- Trasmigración: Que el alma migra de cuerpo en cuerpo hasta completar su purificación total. Así, ellos se diferenciaban, marcadamente con el cristianismo que sostenía la resurrección del cuerpo.

 

En los siglos IV y V se presentó la amenaza del Maniqueísmo en la iglesia Post- Nicena. Los maniqueos eran dualistas, un movimiento que siguió al gnosticismo. Fue el desarrollo del gnosticismo con el elemento cristiano reducido al mínimo, y con un dualismo zoroastriano, acompañado con la adoración de la naturaleza babilónica, y otros elementos orientales. Su organización fue jerárquica, con Manes a la cabeza como “un apóstol de Cristo” y considerado como el Paracleto que completaría la obra de Cristo: El Papado Maniqueo tuvo su centro en Babilonia por siglos. Este Manes se rodeó de 12 apóstoles y 70 obispos. Su enseñanza era que el alma pertenece al reino de la luz, en tanto que el cuerpo al reino de las tinieblas. Sostenían los maniqueos que Cristo nunca murió pues no tuvo un verdadero cuerpo. Sostenían que Cristo no tuvo un nacimiento humano, y que su sufrimiento y muerte fue una verdadera ficción. Creían en la trasmigración de las almas de los impuros (sucesivas reencarnaciones) en los cuerpos de animales u otras cosas hasta que hayan expiado sus pecados. La reencarnación es rechazada, y la salvación se obtendrá exterminando los deseos carnales. Su política era la abstinencia. La existencia del demonio era considerada como eterna, como la de Dios. El dualismo fue muy marcado.

 

Los ritos maniqueístas fueron realizados con gran pompa y ceremonia. En especial, el bautismo y la comunión, como lo hace la iglesia Católica. Los elegidos eran un grupo sacerdotal que practicaban el ascetismo budista, no poseían propiedades, eran célibes (celibato sacerdotal), se abstenían del vino, no tomaban la vida animal, y se sujetaban a estrictas regulaciones en su vida. Insistieron en que eran “el único cristianismo verdadero”, exaltando el ascetismo, las ceremonias pomposas, y afirmaban que sus ministros eran intermediarios entre Dios y los hombres, y enseñaban una especie de purgatorio. En un comienzo Agustín de Hipona era un maniqueo. Parece que Agustín (Padre y Teólogo de la Iglesia Católica) arrastró con él la idea maniquea del alma inmortal.

EL AMOR POR LA VERDAD Y EL ODIO POR LO MALO

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

 

Estas palabras celestiales las siento como si estuvieran dirigidas a mí, como apologista:

 

“Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado…que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. “. 

 

 

Introducción

 

 

 Y  le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres” (Mateo 22:16).

 

Es realmente sorprendente el sincretismo religioso existente en muchos grupos cristianos con el paganismo. No es raro encontrar a cristianos que creen en la resurrección del cuerpo abrigando al mismo tiempo la doctrina pagana de la reencarnación. Tampoco es sorprendente encontrarnos con cristianos que creen en la vida eterna del futuro, afirmando al mismo tiempo que ya tienen ahora la vida eterna a través de sus almas inmortales (doctrina Platónica). No es raro ver a cristianos que confían en el Señor, pero que al mismo tiempo ponen su fe en los horóscopos, videntes, y los falsos místicos y seudos evangelistas de la prosperidad material ahora que aparecen de vez en cuando por allí. No es raro ver a Cristianos oponerse al diablo, pero al mismo tiempo mandan a sus hijos a pedir caramelos disfrazados de monstruos y demonios casa por casa en Halloween (día de las brujas). No es raro ver a cristianos que sostienen que nadie sabe la fecha y día exactos en que nació Cristo celebrando la fiesta pagana de la Navidad el 25 de diciembre. No es raro ver a devotos cristianos que sostienen que Cristo vendrá en una determinada fecha, olvidándose de que nuestro Señor nos advirtió que nadie puede saber el día y la hora de su venida. No es raro ver a cristianos que afirman adorar a Dios dirigirse a determinadas imágenes de santos y santas para pedirles su mediación, olvidando que sólo hay un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo. No es raro ver a cristianos que se involucran más y más en la Nueva Era, en el Neo platonismo, en los rosacruces y en la santería. No es raro ver a cristianos creyendo que ciertos amuletos o signos supersticiosos los pueden proteger. Allí vemos a muchos supuestos cristianos que hacen la “señal de la cruz”, o usan una cruz en el cuello, o cuelgan ciertas plantas protectoras en los dinteles de sus hogares para espantar a los malos espíritus o a las “malas vibras”. Allí vemos a cristianos que dicen imitar a Cristo, pero al mismo tiempo viven como si fueran príncipes, rodeados de lujos, costosísimas casas, joyas, autos Rolls Royce, y hasta con aviones propios.

El Amor por la verdad de Jesús

El Señor Jesucristo fue conocido aun por sus detractores como un hombre que era un amante de la verdad y que enseñaba verazmente el camino de Dios. En él no había engaño, ni hipocresía, sino un amor profundo por la verdad que él enseñaba. Para él el sincretismo religioso era imposible, pues no podía haber comunión de la luz con las tinieblas. Las doctrinas y filosofías de hombres fueron tajantemente rechazadas aun por sus discípulos más cercanos como enseñanzas de demonios.

En Juan 17:17 Jesús dijo que la verdad era la Palabra de Dios: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Entonces vemos que Jesús amaba la Palabra de Su Padre, pues era (…y es) la única verdad. En Juan 8:32 Jesús dice: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Ella nos hace Libres de la esclavitud del pecado, de la ignorancia, y de la condenación y de la muerte eterna si proviene de la fuente correcta que es Dios. También Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Claramente Jesús es excluyente. Sólo él es el camino, sólo él es la verdad, y sólo él es la vida. Sus palabras son palabras de vida eterna (Juan 6:68). Por eso tenemos que analizar o discernir si las enseñanzas recibidas son palabras de Cristo y de sus apóstoles, o palabras meramente de hombres profanos. El Apóstol Pablo nos aconseja que nos examinemos a nosotros mismos si estamos en la fe; probaos a vosotros mismos” para no terminar reprobados (2 Cor. 13:5,6).

Debemos Imitar a Jesús amando la Verdad

En Efesios 4:15 el apóstol Pablo dice: Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo”. Acá Pablo amonesta a los creyentes de Éfeso a que no se dejen mover o inquietar con doctrinas diversas por la estratagema de hombres que para engañar, emplean con astucia las artimañas del error. En buena cuenta, para no desviarse de la verdad por la mentira, uno debe amar la verdad de todo corazón. Si no hay un amor profundo por la verdad revelada, uno puede ser víctima de la apostasía fácilmente. Pero para amar la verdad uno tiene que estar seguro de que es verdaderamente la Palabra de Dios, es decir, que es la prístina y fidedigna revelación de Dios que surge de la Biblia. Sin un convencimiento sólido y profundo de la verdad es imposible permanecer incólumes y firmes. Dice Pedro así: Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2 Pedro 1:19). Así que es la Palabra de Dios la que es segura y por tanto se nos manda a estar bien atentos a ella para que nos alumbre cuando se nos presenten las tinieblas espirituales.

Pero muchos siguen cambiando la Verdad por la Mentira

El apóstol Pablo advirtió lo siguiente: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscenciasy apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas (2 Tim. 4:3,4). Con esto Pablo nos está diciendo que creyentes que antes abrigaban la verdad se apartarán de ella y se volverán a las fábulas para seguir sus propias concupiscencias. Es decir, cambiarán la verdad por la mentira para poder justificar su vida licenciosa o mundana, según sus propios intereses. Así tenemos que muchos predicadores del evangelio de la prosperidad ya han recibido una condenación anticipada por difundir un evangelio falso con el fin expreso de robarles el dinero a los hombres de buena voluntad, y a los cuales yo he venido denunciando constantemente en éste, mi blog. 

 

Ahora bien, Pablo les escribe a los Romanos, se queja de aquellos creyentes que una vez abrigaron la verdad para seguir un culto distinto e idolátrico, un culto a la criatura, a los hombres, y a los animales, y no a Dios, el Creador. En realidad, estos hombres no aprobaron tener en cuenta a Dios en sus vidas. ¿El resultado? Más decadencia moral o espiritual en sus vidas. Una franca degradación. Dice en Romanos 1:21-32: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.  Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican”.

 

En los últimos días muchos hombres tendrán sólo apariencia de piedad

 

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe (2 Tim. 3:1-8).

Es importante entender que Pablo dice que en los días finales los hombres tendrán sólo apariencia de piedad o de santidad, pero que en realidad serán hombres ególatras, egoístas, impíos, amadores de deleites más que de Dios, opositores a la verdad, hombres que son de entendimiento corrupto, réprobos de la fe. Nótese que aquellos que se oponen a la Palabra de Dios son aquellos que tienen el entendimiento corrupto, aquellos que se han dejado influenciar por las fábulas y mentiras de este mundo malo. Parecerán religiosos, pero mentirán por su conducta depravada.

Se nos manda a volver a la verdad y andar en ella

Si bien debemos amar la verdad, también es importante andar en la verdad. No deberíamos confundir ambas locuciones. San Juan le escribió a Gayo, diciéndole: “Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad. No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad (3 Juan 1:4). Y en 2 Juan 1:4, Juan le dice a una hermana devota: “Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre”. También añade: Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése tiene al Padre y al Hijo” (2 Juan 1:9).

Santiago escribe: “Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno lo hace volver, sepa que el que hace volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados (Santiago 5:19). De modo que si usted desea salvar su alma, vuélvase del error a la verdad de Cristo. Esta es mi misión como apologista, de que usted regrese a la verdad a través de darle la espalda a los falsos predicadores y cristos mentirosos que están plagando nuestro mundo.

 

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www.esnips.com/web/BibleTeachings (Artículos en español e Inglés)

 

¿QUIÉNES COMPONEN EL VERDADERO CLERO SEGÚN LAS ESCRITURAS?—¡LA VERDAD QUE POCOS CONOCEN!

The Cardinal Camerlengo proclaims a papal death.

 

Es importante que Ud. sepa lo que dice la Biblia con respecto al vocablo “clero”. Hoy en día muchas personas (mayormente católicas) emplean esta palabra en referencia a hombres que son ordenados para servicio religioso, tales como ministros, sacerdotes, etc. En la Biblia, no se usa la palabra con este significado.

La palabra “clero” se deriva de la palabra Griega “kleros”. Ésta significa “echar suertes” o escoger por suerte. Por ejemplo, después de que Judas se apartó del camino, dos hombres fueron presentados para tomar su lugar. Se echaron suertes para determinar cual de ellos había sido escogido por Dios, y la “suerte” recayó sobre Matías. (Hechos 1:26) La palabra vertida como “suerte” en este pasaje es la palabra Griega “kleros”. Las Escrituras del Nuevo Testamento, como Ud. ya sabe, fueron escritas originalmente en el idioma Griego.

Durante la época de Moisés, Dios escogió solo a los hijos de Aarón para que sirvieran como sacerdotes. No obstante, hoy en día todos los cristianos son sacerdotes (1 Pedro 2:5-9). Pedro dijo a los ancianos que no debieran tener “señorío sobre los que están a vuestro cuidado” (1 Pedro 5:3). Las palabras traducidas en este pasaje como “los que están a vuestro cuidado” vienen de la palabra griega “kleros” o “clero” en español. Todos los hijos de Dios son Sus escogidos hoy en día. Todo los hijos de Dios son “cleros”.

La palabra “laicos” viene de la palabra griega “laos”, que significa “pueblo”. La Biblia no hace distinción entre el “clero” y “laicos”. Los hijos de Dios son Su clero, y Su clero son Sus hijos.

¿Quedó claro lo que es el clero?, ¡Sí, claro… como el cloro!

 

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RETOMANDO EL EVANGELIO VERDADERO TAL COMO JESÚS LO ENSEÑÓ

 

—“El Partido Político y Teocrático que Cristo vino a Edificar”—

 

 

      Por Ing° Mario A Olcese

 

Un Evangelio Prístino

Hoy escuchamos por todos lados una infinidad de evangelios que en nada se parecen al evangelio que Cristo y sus apóstoles predicaron. Hoy escuchamos entre los Católicos Romanos el llamado “Evangelio social”, y entre los evangélicos, el llamado “evangelio de la prosperidad”. Ninguno de estos evangelios es el evangelio que Cristo predicó, y de hecho, no encontramos esas frases en ninguna parte de las Escrituras. Lo sorprendente del caso es que millones de así llamados “cristianos” han aceptado estos evangelios falsos para olvidarse del verdadero que es el Reino de Dios y la muerte, sepultura y resurrección al tercer día de Jesucristo. El Reino de Dios es poco o casi nada predicado en las iglesias, y lo más grave es que cuando uno le pregunta a un evangélico o a un católico de qué se trata el evangelio, uno recibe una variedad de respuestas que no se ajustan a lo enseñado  por Cristo. Estos “cristianos” parecen haberse olvidado de la advertencia Paulina a los Gálatas, y que dice: Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gál. 1:6-9). ¡Usted puede ser un anatema (maldito) si predica o enseña un evangelio que no es el genuino!

El Evangelio y el nuevo gobierno mundial divino de Justicia

Cuando nuestro Señor estuvo en nuestro planeta hace dos milenios, él se esmeró en dar a conocer el mensaje de Dios a su pueblo. En Lucas 4:43 él dijo: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios porque para esto he sido enviado”. Aquí Jesús no dijo que fue enviado para bendecir a todos los hombres en la presente edad maligna, sino a “introducirlos” en el reino de Dios (Col. 1:13), y a reclutar a los herederos de dicho reino venidero (Lucas 12:32). Jesús vino a formar su equipo de gobierno (su iglesia), y a escoger a los mejores candidatos, a los más preparados, probos, y dignos, para cargos de mayor responsabilidad dentro de su “gabinete” (Apocalipsis 2:27 Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones; Apocalipsis 3:21; Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”;  Lucas 19:15-19: Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas.  Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades. ).

Durante estos dos mil años de ausencia, él ha estado guiando e inspirando a los suyos a través de su espíritu para formar su equipo de gobierno (príncipes, ministros, viceministros, etc) a través de la labor esmerada de sus fieles pastores y maestros que él constituyó para el perfeccionamiento de Su iglesia (Efe. 4:11-13). La razón de ser de la venida de Cristo a nuestro mundo no fue sólo la de salvar a los hombres de la condenación debido al pecado, sino también para prometerles una participación activa en su nuevo gobierno mundial, que es su reino milenario venidero de justicia y paz, si resultaran fieles hasta el final (“Yo os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí” para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando (gobernando) a las doce tribus de Israel, Lucas 22:29,30).

Jesús y Satanás

El Señor Jesucristo, el futuro Rey Presidente Mundial, es la pesadilla más grande para Satanás. Satanás es el actual Presidente y Líder Mundial que viene rigiendo el presente mundo malo a través de cientos de gobiernos títeres. El Apóstol Pablo llama a Satanás “El dios de este mundo”. El es el verdadero gobernante de las naciones, el líder detrás de todas las naciones gentiles. Juan dijo que todo el mundo yace bajo el poder del maligno (1 Juan 5:19).

Recordemos que la primera cosa que intentó el diablo fue asesinar al bebé Jesús a través de un edicto del rey Herodes, y luego hacerlo caer bajo su influjo cuando estuvo andando en el desierto de Judea por 40 días. El diablo sabía que Cristo no sólo le arrebataría servidores sino que finalmente él sería destituido o depuesto de su dominio mundial para que se pudiese restaurar en la tierra un nuevo reino o gobierno mundial presidido por el Mesías, Hijo de Dios. El diablo sabía que Cristo, como simiente de la mujer, pisaría su cabeza y lo destruiría, y por eso lo atacó desde el principio, arremetiendo fieramente contra Él, e intentándolo asesinar desde su infancia, y luego hacerlo caer con sus tentaciones durante todo su ministerio. En el desierto, el diablo le ofreció a Jesús su reino y su dominio mundial si sólo le rendía su adoración postrada (Mateo 4:8, 9: “Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares) en un intento desesperado de evitar su futura deposición por Él. El quiso astutamente aliarse con su enemigo y hacerlo parte de su dominio maligno en la era presente. Pero Jesús, conocedor de las artimañas del diablo, lo rechazó sin demora. El destino fatal del diablo y de sus ángeles estaba ya determinado desde el mismo principio de su extraordinario ministerio. Nada podría cambiarlo.

 Jesús percibió cómo ciertos judíos, sin saberlo,  servían a Satanás, y por esto él los llamó ‘hijos del diablo’… ¿Por qué? Porque sencillamente estaban haciendo la voluntad de su padre y jefe (Juan 8:44). No obstante, para estos Judíos ciegos, Jesús era el que estaba endemoniado (v.48). ¡Así engaña el diablo! En distintas ocasiones, tanto Judas, como Pedro, fueron llamados “diablo” y “Satanás” respectivamente por Jesús cuando se dejaron influenciar por el enemigo por ciertos hechos o palabras malignas. El problema con los siervos de Satán es que no se dan cuenta de que están siendo manipulados por él para destruir o a atormentar a los hijos de Dios (2 Cor. 12:7). Se hace necesario, entonces, deponer al diablo de su trono maligno y establecer un nuevo gobierno justo y perfecto a manos del Hijo de Dios (Rom. 16:20). Si no se depone al diablo, el trabajo de Cristo se verá constantemente obstaculizado con revueltas y conflictos. Por eso en Apocalipsis 20:1-4 se nos revela que el diablo y sus servidores angélicos serán lanzados y atados al abismo por mil años y entonces el gobierno revolucionario y renovador de Cristo se restaurará en la tierra. Los hijos de la luz reemplazarán a los hijos de las tinieblas, y la tierra disfrutará de una era nunca antes vista, donde los animales más feroces y hostiles entre sí vivirán en armonía.

Por fin llegará el día en que las revoluciones sociales, las guerras entre naciones, el terrorismo internacional, los desplazados, y los dictadores malignos, dejarán de existir. La constante lucha entre el bien y el mal habrá terminado finalmente, cuando el bien triunfe sobre el mal, y el diablo, la serpiente antigua, sea removido de nuestro planeta y “encarcelado” en el abismo. La enemistad (predicha en Génesis 3:15) que ha venido coexistiendo entre las dos simientes (la de la mujer y la de la serpiente), habrá finalmente terminado.

Vivir en el Cielo no es la Promesa de Cristo

El mensaje de Dios es el evangelio de la paz, del reino, o del gobierno divino venidero en la tierra en la persona de Jesucristo (Hechos 10:36). Un mensaje o “Buena Nueva” (= ‘evangelio’) que tiene que hacer con la política mundial. Nadie que enseñe otra cosa puede estar enseñando el evangelio original, y menos, aquellos que nos predican que esta tierra será destruida y que nosotros partiremos al cielo para vivir con “angelitos alados” tocando un arpa o una lira de oro al lado de los seres celestiales. Hay definitivamente un prejuicio enorme hacia un reino o gobierno teocrático en la tierra por mil años. Para algunos “cristianos” esta enseñanza es muy “Judía”, y para muchos sectarios, clasistas, y racistas, los Judíos no son sino un pueblo paria, maldito, y aborrecible, que perdió todos sus derechos de primogenitura. Hay ciertamente muchos hombres que no quieren que Cristo reine sobre ellos, ni ahora, ni nunca, y rechazan su señorío o autoridad. Éstos serán destruidos por Cristo cuando él regrese en gloria (Lucas 19:27: Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí).

Jesús jamás enseñó que partiríamos al cielo para estar para siempre con él. Usted no encontrará a Jesús ofreciendo a sus seguidores el cielo como el paradero final de la carrera cristiana, sino “el reino de los cielos” lo cual es muy distinto. Desgraciadamente muchos todavía confunden la frase “reino de los cielos” con la locución “reino en los cielos”.

Yo lo reto a usted a que me presente tan solo un texto donde se nos prometa el cielo si somos fieles hasta el final de nuestra carrera cristiana. Sólo uno!

El Reino y San Agustín

La Iglesia Católica por siglos se ha encargado de desdeñar y estigmatizar a los judíos acusándolos de matar a Jesús. Los padres de la Iglesia, y en especial los que se dejaron influenciar por las ideas gnósticas de los primeros siglos de la Era Cristiana, adoptaron la creencia de la supervivencia del alma después de la muerte física (Platonismo-Gnosticismo) y la partida de ésta (el alma) al cielo en el momento de la muerte. Así, el reino milenario “Judío” en la nueva tierra se esfumó y se hizo innecesario, siendo este reino espiritualizado o alegorizado por pura conveniencia de la iglesia Universal. Ahora el reino o gobierno literal de Cristo en la tierra prometida fue reemplazado por la noción Agustiniana de un “reino eclesiástico”. Es decir, para “San Agustín de Hipona” (Padre insigne del romanismo del siglo IV), el reino es la misma Iglesia organizada, la cual reina en la tierra sobre las naciones y ejerce su poder y autoridad bajo órdenes del Papado y de la curia romana. Convenientemente la Iglesia Universal se adueñó de las promesas muy judías para justificar su poder temporal y dominar así sobre todos los pueblos de la tierra. Ahora la Iglesia Universal era el reino hecho realidad en todo el mundo, al adjudicarse todas las promesas pertenecientes a la era venidera para la presente era, que es la era maligna, la era de Satanás. Para Agustín, y mil millones de Católicos en todo el mundo, el evangelio original de un reino teocrático Judío se convirtió prácticamente en una esperanza obsoleta, siendo este reino mesiánico futuro reemplazado por un reino que está ya “presente” en la tierra…¡y por espacio de casi dos milenios! Así, de un plumazo, el esperado reino restaurado teocrático Judío para la parusía ya no se hace necesario hoy, y más bien se ha convertido simplemente en una vana ilusión y una vana expectativa de los premilenaristas. El amilenialismo y postmilenialismo reemplazaron al premilenialismo apostólico y el pasaje de Apocalipsis 20 fue reinterpretado y hasta considerado irrelevante.

Si como sostenemos, la iglesia Universal realmente apostató de la fe en muchas de sus prácticas y doctrinas, entonces debemos tener cuidado con su doctrina del “reino eclesiástico”, pues ésta muy bien puede ser una de sus más grandes apostasías ideadas por Satanás para desvirtuar el verdadero evangelio del reino tal como Jesús y sus apóstoles lo enseñaron.  Esto es serio, porque finalmente podría ser otra causa de perdición para millones de potenciales creyentes y a una infinidad de creyentes ya comprometidos. Jesús enseñó que aquellos que no quieren aceptarlo como Rey y Señor del reino milenario que se restaurará en su segunda venida no podrán ser salvos. Usted puede decir que Cristo es “el Rey y Señor de su vida”, pero si usted no está dispuesto a aceptarlo a Él como el venidero Rey y Presidente de la nueva sociedad que Él personalmente restaurará en este mundo, y se le hace difícil creer que Él pueda pisar nuestro mundo para gobernar en persona entre los hombres, entonces usted corre el riesgo de no ser incluido en su partido divino y en su gobierno que por espacio de casi 20 siglos él ha estado construyendo o edificando (Lucas 19:27).

Nuestra Misión, como Iglesia Mesiánica, es anunciar el Partido de Cristo, y convocar a más adherentes

Es evidente que Cristo vino a edificar su iglesia (sus partidarios de su nuevo gobierno mundial). Su misión principal en la tierra fue arrebatar seguidores al diablo y atraerlos a su nuevo partido milenario a fin de restaurar juntos el gobierno o reino de la justicia y paz verdaderos (Col. 1:13). Sus seguidores estaban muy conscientes de la misión de Cristo como el restaurador del gobierno o reino davídico, que le preguntaron poco antes de volver al Padre, lo siguiente: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6). Ellos sabían que Jesús era el Mesías y que restauraría el gobierno davídico en Jerusalén como Líder y Presidente de ese antiguo partido de Dios. Ahora, viendo ellos que Jesús “tardaba” en llevarlo a cabo, le preguntaron si Él lo inauguraría en sus tiempos. Ellos querían gobernar con él, y deseaban deponer el dominio satánico representado por el abusivo e impío Imperio Romano. Pero Jesús no los reprendió por semejante “extraña” pregunta como algunos han querido hacernos creer, como si ésta hubiera sido tonta y fuera de lugar. Al contrario, en el verso 7 Jesús les dice: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Es decir, Jesús no los reprende en ningún momento por su pregunta supuestamente absurda o tonta, sino que más bien la valida, diciéndoles que el tiempo para que se restaure dicho reino en Jerusalén sólo lo sabe Su Padre (v. 7).

Ahora noten ustedes que los discípulos tendrían primero que estar anunciando y dando testimonio de Jesús y de su reino hasta que él volviera a restaurarlo. Ellos tendrían que estar captando adeptos para su causa, y arrebatando a los pecadores de la garras del diablo (Col. 1:13, 2 Timoteo 2:25,26). Su primera venida había sido para anunciar la cercanía de su reino y establecer las condiciones para ingresar en él, como están enunciados en el Sermón del Monte (Mateo 5), y en Gálatas 5:16-26 por Pablo. Sin embargo, muchos cristianos creen que Cristo cumplió todo lo prometido en un periodo muy corto de tiempo, cuando se destruyó el templo Judío en el año 70 DC. Estos son los llamados preteristas extremos o totales, los partidarios de la Escatología Realizada. Estos creen que Cristo estableció su reino en el primer siglo, y que su venida, y la resurrección de los muertos ocurrieron en el año 70 DC. Sin embargo, estos exégetas se encuentran con grandes problemas para explicar ciertos eventos predichos en Mateo 24, como es el caso de la resurrección de los muertos, y la venida física y personal de Cristo a esta misma tierra. De allí que aparecen los llamados “preteristas parciales”, los más moderados en esta corriente escatológica, y que sostienen que la parusía y la resurrección descansan aún en el futuro. Pero los preteristas extremos nos quieren hacer creer que la parusía de Cristo ocurrió en el año 70 DC, cuando en realidad Jesús fue muy claro al detallar la forma de su regreso glorioso, la cual no encaja con la supuesta “parusía” de Cristo expuesta por ellos. Les recomiendo que lean mi artículo sobre “La Señal de la Venida de Cristo” que aparece en mi sitio web: www.elevangeliodelreino.org en el link “el Reino”.

Retomando el tema, Jesús les dijo a sus discípulos que a ellos no les correspondía saber los tiempos o las sazones para la restauración del reino de Dios. Además les dijo que mientras durará su ausencia, ellos debían dar testimonio de él, y de su futuro reino o gobierno mundial (Hechos 1:7; Mateo 24:14). Y así lo hicieron. Vemos a Pablo, por ejemplo, predicando el reino de Dios entre los gentiles. En Roma, él se la pasó dos años enteros preso en una casa rentada (“porque por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena, dijo él”, Hechos 28:20),  y recibía a todos los que le visitaban “a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas… Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.” (Hechos 28:23, 30,31).  Fíjense ustedes cómo Pablo hablaba desde la mañana hasta la tarde sobre Jesucristo y de su Reino o gobierno —la esperanza de Israel”— a los que le visitaban. Era su tema central y la razón de ser de su ministerio. Sin embargo, los predicadores de hoy se la pasan predicando desde la mañana hasta la tarde el evangelio de la prosperidad, de la riqueza, de la bendición material y nada en absoluto sobre el Reino o gobierno de Cristo que él implantará en esta tierra decadente y moribunda. Simplemente son evangelios y evangelistas fraudulentos. A éstos no hay que recibirlos ni decirles “Bienvenidos”. San Juan dice: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras. (2 Juan 9-11). ¡Usted no puede perder su tiempo escuchando a esos mensajeros del diablo!

Ahora observemos algo de lo ocurrido en Tesálonica, pues aquí vamos a descubrir qué predicaban los cristianos a los gentiles y a los judíos del lugar. Dice Hechos 17:1-7:

“Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo (es decir, el futuro Gobernante del partido o reino de Dios). Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas. Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá; a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús. Tomen nota que los cristianos en Tesálonica eran considerados como revoltosos o como predicadores de un nuevo gobierno y de un nuevo rey como lo era César. Su mensaje tenía sabor político, y era una proclama de esperanza para las masas oprimidas por los gobernantes injustos e imperfectos. De modo que afirmar que el mensaje del reino de Dios es un mensaje que nada tiene que ver con la política, o con los gobiernos humanos, es una falacia. Los cristianos auténticos son pregoneros de un nuevo gobierno y de un nuevo Líder justo y poderoso, que cambiará realmente las estructuras decadentes de nuestra sociedad. Estamos llamados a formar el partido de Dios, con Cristo como el futuro Presidente del Maravilloso Gobierno Davídico Mesiánico Restaurado.

 

Debemos anunciar al mundo que hay un personaje ideal o idóneo para el cargo de Presidente del Mundo llamado Jesucristo. Tenemos que “trastornar” al mundo con este  personaje revolucionario, cuyo mensaje trae la esperanza de la justicia y de la paz permanentes a nuestro mundo, cuando los malvados e injustos reciban el justo pago por sus abusos cometidos contra los más desposeídos de esta tierra, y los pobres sean enriquecidos como príncipes en su reino o gobierno. En ese tiempo los creyentes serán realmente prósperos al lado del hombre más rico y poderoso que existirá… Jesús, el Cristo.

 

Necesitamos reavivar este mensaje apostólico del reino venidero de justicia, y no desviarnos con prédicas extrañas como: “recibe a Jesús en tu corazón”, “Haz de Jesús el Señor y Rey de tu vida”, “Acéptalo a Jesús como tu salvador personal”, y frases por el estilo. Me pregunto, ¿cómo puede alguno aceptar al Mesías si no entiende nada de lo que este Mesías hará en este mundo malo cuando él regrese,  y más bien les estamos enseñando doctrinas católicas?

¿PUEDEN ACASO LAS DAMAS CRISTIANAS SER PASTORAS O CO-PASTORAS EN LA IGLESIA? —¡PUES, NO!

Por Ing° Mario A Olcese

 

Refrán: A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión

 

 La cabeza de la iglesia episcopaliana, Katharine Jefferts Schori. 

“Obispa” Anglicana

El Pastorado Femenino

En estos días vemos una enorme proliferación de iglesias cuyos líderes son mujeres. Estas damas han tomado el control de sus iglesias y han sido nombradas, o se han hecho nombrar, pastoras o co –pastoras. Sin embargo, esta innovación de los llamados presbiterianos y evangélicos “revisionistas” no puede sustentarse con la Biblia, ya que ella no permite el nombramiento de mujeres obispos en la congregación cristiana. Sólo nos basta leer todas las epístolas Paulinas, por ejemplo, para descubrir que Pablo nunca se dirigió a una mujer obispo. Al contrario, en su carta a Timoteo, él dice: Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar” (1 Timoteo 3:2). Es decir, Pablo dice que el obispo debe ser esposo de una sola mujer, y nunca que la “Obispa” debe ser esposa de un solo hombre.

El Hombre como Cabeza de la Mujer

Las Escrituras nos dicen que la cabeza de la mujer es el hombre, y ella debe sujetarse a su marido en todo. Esto sería un gran problema si es que en la iglesia la esposa fuese la líder y no el marido. ¿Podría una esposa que es “Obispo” sujetarse a su marido que es sólo un miembro más dentro de la feligresía o congregación? Claro que no. Pero además Pablo dice: Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. 35 Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación (1 Corintios 14:34).

El Hombre fue creado primero que la mujer

La razón fundamental por la cual la mujer debe someterse o sujetarse al marido es que ella fue creada después que el hombre. Dice Pablo así: La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. 12 Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.13 Porque Adán fue formado primero, después Eva; 14 y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.15 Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia” (1 Tim. 2:11-15).

Dios es un Dios de orden

 

Es claro que Dios, el Dios de orden (1 Cor. 14:33), ha establecido un orden para todas las cosas, aun para los seres humanos. Por esto Pablo nos dice: “Pero hágase todo decentemente y con orden (1 Cor. 14:40). Y a los Corintios les dice: “Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo”. Sin embargo, en 1 Corintios 11:2-19 encontramos una discordia entre la autoridad del hombre y de la mujer, y Pablo se ve precisado a decir: Las pondré en orden cuando yo fuere” (v.34).

Me pregunto si Pablo diría lo mismo hoy si viera a tantas mujeres que han usurpado el lugar de los hombres. ¡Se iría de espaldas al ver a tantas “Pastoras” dirigiendo la iglesia del Señor!

  

Apologista. (molceses@hotmail.com)

 

 www.elevangeliodelreino.org

 

MANTENGA SIEMPRE SU MENTE SANA Y LIBRE DE “AGENTES PATÓGENOS”

 

  

 

“Y renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Efesios 4:23)

Por Ing° Mario A Olcese

La Anatomía humana

Es muy interesante descubrir que la Biblia da mucha importancia a nuestra anatomía y de ella saca muchas lecciones vitales. Por ejemplo, al hablar de nuestros pies, se nos dice que son “hermosos los pies que anuncian buenas nuevas” (Romanos 10:15). Cuando se habla de nuestras manos se dice que “oremos levantando manos santas” (1 Timoteo 2:8), o que nos las “cortemos” si son causa de tropiezo (Marcos 9:43). También se nos dice que “los brazos de los impíos serán quebrados” (Salmo 37:17), o que los ojos pueden estar “llenos de adulterio” (2 Pedro 2:14), o que la boca puede estar “llena de maldición o de amargura” (Romanos 3:14), o que un oído “puede oír pero no escuchar” (Marcos 8:18), o que un corazón puede ser “limpio y recto” (1 Reyes 11:4; Salmos 78:37) o engañoso (Jeremías 17:9). También se nos dice que nuestra lengua puede ser “medicina” si somos sabios (Proverbios 12:18) o puede ser jactanciosa si obramos como necios (Santiago 3:5). Inclusive Jesús habla que nuestros cabellos están contados (Lucas 12:7). Lo que nos indica que Dios se fija minuciosamente en nuestra “anatomía” y está pendiente de su “funcionamiento” hasta en lo más mínimo.

Aun pocos saben que todo nuestro cuerpo fue diseñado por Dios para revelarnos la historia de las más importantes naciones gentiles que aparecerían en el mundo hasta el establecimiento de Su reino milenario que cubrirá toda la tierra (Ver Daniel 2). De modo que cada vez que veo mi cuerpo, o el de cualquier otra persona, me proclama el glorioso reino venidero de Dios.

¿Y qué dice la Biblia del cerebro o la mente?

Pero retomemos el tema de nuestra salud mental, pues la Biblia le da mucha importancia a la mente. Esta parte de nuestra anatomía es muy subrayada por la Biblia junto con la del corazón. La Biblia le da mucha importancia a nuestra mente, porque ella es la que finalmente dirige el cuerpo hacia el bien o el mal, hacia la seguridad o el desastre. Dios escudriña principalmente esta parte de nuestra anatomía, cuando dice: “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jeremías 17:10). Así que Dios conoce lo más recóndito de nuestro pensamiento, y a Él nada se le escapa, ni nadie lo engaña con una falsa apariencia de piedad o de religiosidad.

La mente carnal de los no conversos

Sin duda alguna, hay un problema en la mente de todos los no conversos, por cuanto ellos viven una vida sin propósito y de vanidad que a nosotros, como cristianos, se nos hace imposible soportar. Realmente la luz y las tinieblas no pueden andar juntas. Por esto el apóstol Pablo aconseja a los cristianos que aún tienen inclinaciones o nostalgias mundanos, lo siguiente: “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo” (Efesios 4:17-20).

El diablo trabaja en la mente

Los verdaderos cristianos, los que son realmente renacidos, no pueden andar vanamente otra vez como si tuvieran aún el entendimiento entenebrecido y la sensibilidad perdida. Y todos sabemos que es el enemigo, Satanás, el experto en entenebrecer la mente de las personas incrédulas para que éstas no distingan el verdadero mensaje o evangelio del reino o gloria de Cristo. Ya lo dijo también Pablo en 2 Corintios 4:4, así: “En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”.  También dice Pablo: Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18 teniendo el entendimiento entenebrecido (por el diablo), ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón”. (Efesios 4:17,18). Así, pues, el problema de los no conversos es su mente y corazón entenebrecidos con valores efímeros y vanos que conducen a la frustración y a la infelicidad. 

Renovación mental por a través de un nuevo espíritu

Dice Pablo con verdad: “Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento (la mente), para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”. Esto quiere decir que los pecados más horrendos, o las prácticas más degradantes, pueden ser abandonados radicalmente si uno acepta el espíritu de sabiduría y de revelación de parte de Dios.

Pablo también lo dice así: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”. Y a los romanos, Pablo les escribió: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Así vemos, pues, la importancia que tiene renovar el espíritu de nuestra mente para ser nuevos hombres. Alimentando bien nuestra mente de la Palabra de Dios podemos asegurarnos una vida estable y armoniosa…sin sobresaltos, sin angustias, sin psicosis, sin paranoias, sin obsesiones, sin depresiones, etc.

Adoptando la mente de Cristo

Pablo dijo a los corintios “…Mas nosotros tenemos la mente de Cristo(1 Cor. 2:16). Y a los Filipenses les dice: “Haya, pues, en vosotros este sentir (de humildad y sujeción) que hubo también en Cristo Jesús”. Es decir, debemos tener el mismo sentir y el mismo espíritu de Cristo en nosotros. Como imitadores de Jesús, tenemos sus mismos valores, sus mismas metas, sus mismos sentimientos por Dios y por el prójimo. En fin, lo seguimos a Él como nuestro Señor y modelo de vida, ya que nos él es el único que nos puede perfeccionar.

La Acción efectiva y poderosa del Espíritu Santo

Podemos estar más que seguros que los hombres más depravados (homosexuales, travestidos, asesinos, pedófilos, etcétera) pueden ser transformados por acción del Espíritu Santo. Pablo le dice a Tito: “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. 4 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna”He aquí el secreto de la trasformación radical—¡la obra del Espíritu Santo en el pecador! Y éste “remedio” no lo pueden dar los siquiatras, sino Dios mismo si usted se lo pide. Dijo Jesús: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13). Y cómo saber si Dios nos ha dado Su Espíritu? Pablo responde esta pregunta de manera simple: “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu (Romanos 8:5). De modo que si usted alega estar lleno del Espíritu (como insisten los predicadores del evangelio de la prosperidad y muchos otros cristianos) pero aún está apegado a la carne…entonces usted no ha sido renovado. Usted tiene que volverse espiritual, y mostrar los frutos y dones de éste. Nadie debe engañarse afirmando una conversión que sus hechos de ningún modo respaldan. ¡Tiene que ser honesto con usted mismo y no engañarse!Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2 Corintios 13:5).

 

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¿QUIÉNES SON LOS 144,000 DE APOCALIPSIS 7:4 Y 14:1?

 ¡La Verdad Jamás Contada!

 

Por Ing°. Mario A Olcese

 

 

 

En Apocalipsis 7:4 y 14:1 aparecen 144,000 personas frente a Dios y del Cordero. Pero: ¿Quiénes son estos 144,000 individuos?¿Acaso 144,000 “T.J” del siglo XXI? Veamos la verdad del asunto a continuación. En Apocalipsis 7:4 leemos sobre estos 144,000 de este modo: “Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de TODAS LAS TRIBUS DE ISRAEL.En Apocalipsis 14:4 se nos dice además que estos 144,000 que son PRIMICIAS para Dios y el Cordero.” Los 144,000 son personas provenientes de las tribus de Israel y son primicias para Dios y el Cordero. Esto quiere decir que son 144,000 israelitas o judíos. ¿Acaso son todos los 144,000 “T.J” de raza Hebrea? No, por cierto. Por tanto, los “T.J” están en un problema muy serio, pues la mayoría de los componentes de su iglesia no son Judíos. No obstante, para salir del problema, ellos sostienen que no se debe tomar literalmente el origen israelita de los 144,000 pues son israelitas “espirituales“. Pero si esto es cierto, entonces debemos concluir que tampoco el mismo número 144,000 es literal sino simbólico, indicando un número grande de miembros y no necesariamente 144,000 miembros exactos y precisos. Ni más ni menos.    

 

       Ahora bien, notemos que dice “primicias para Dios y el Cordero“. Santiago les escribió a las doce tribus que estaban en la dispersión lo siguiente: “Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a LAS DOCE TRIBUS QUE ESTÁN EN LA DISPERSIÓN: SALUD… Él (Dios), de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos PRIMICIAS DE SUS CRIATURAS.” (Santiago 1:1,18). Aquí Santiago aclara más el punto y habla a los israelitas de la DISPERSIÓN como PRIMICIAS DE DIOS. Obviamente estos israelitas no eran “espirituales” sino naturales, los cuales habían sufrido la dispersión. El Nuevo Auxiliar Bíblico” de G.T. Manley, CLIE, l987, pág 488 dice: “Como la epístola va dirigida a “Las doce tribus que están esparcidas”, parece que Santiago se sintió movido a escribir a sus compatriotas israelitas que habían creído, muchos de los cuales visitarían Jerusalén para las fiestas…” En buena cuenta, las primicias eran los primeros convertidos por la predicación apostólica. Y recordemos que la instrucción de Cristo a sus discípulos fue: “…no vayan entre los no judíos ni entren a ningún pueblo de los samaritanos, VAYAN MÁS BIEN A LAS OVEJAS DESCARRIADAS DE ISRAEL,” (Mateo 10:5,6). El N.T está lleno de historias de la conversión judía. Recordemos que todos los apóstoles eran Israelitas. En Hechos 2:38,41,47 leemos que Pedro llevó a 3,000 Judíos a Cristo y los hizo miembros de su iglesia. Este es sólo un ejemplo de entre varios casos más en la Biblia de la conversión de judíos al cristianismo.

 

       Por otro lado, es interesante observar que en el texto de Apocalipsis 7:9 hay una GRAN MULTITUD de personas de entre los pueblos, naciones, tribus y lenguas que alaban a Dios y a Cristo. Estos son los convertidos gentiles que siguieron a la conversión de las primicias Judías. Dios no hace acepción de personas, por eso El llamó a los gentiles también para ocupar el espacio dejado por los Judíos no convertidos. Aquí vemos claramente que los 144,000 y la GRAN MULTITUD tienen diferentes orígenes. Los primeros son Judíos, y los segundos, no judíos o gentiles. Pero los “T.J” se equivocan al sostener que ambos grupos son iguales en su origen. Es que los “T.J” no creen hoy, como sí lo creía su fundador y Líder Charles Taze Russell, que los israelitas son el pueblo escogido de Dios.

        

       Los “T.J” no son consecuentes interpretando la Biblia. Aquí hay un claro ejemplo de la arbitrariedad en la interpretación del texto de Apocalipsis 7:4-8. Toman simbólicamente las tribus de Israel pero literalmente el número 144,000. O se toman ambos literalmente, o  ambos simbólicamente, pero no a medias.

 

       Otro detalle: Los “T.J” sostienen que la GRAN MULTITUD (“las otras ovejas“) tienen un destino terrenal, en tanto que los 144,000 tienen un destino celestial (Ver “Esto Significa Vida Eterna”, págs.237 y 238). Pero la Biblia es clara cuando dice que ambos grupos están FRENTE AL TRONO Y FRENTE AL CORDERO (Apocalipsis 7:9-15 y Apocalipsis 14:1-5). Pero los “T.J” sostienen que estar frente a Dios y frente al Cordero puede tener una connotación simbólica de “aprobación” en el caso de la GRAN MULTITUD, y no necesariamente que estén literalmente frente a Dios como si sucede con los 144,000.  Pero si esto es verdad, ¿por qué los ancianos preguntan por la GRAN MULTITUD diciendo: “…Y de DÓNDE HAN VENIDO?”. Esto sugiere que también esta gran multitud ha salido de entre los hombres de la tierra. Han salido de un sitio y han venido a otro lugar, obviamente. Esta lógica nuestra está apoyada en las Escrituras, pues claramente Pablo dice que hay UNA SOLA ESPERANZA DE  NUESTRA VOCACIÓN (Efesios 4:4). Y notemos que Pablo está escribiéndoles como israelita a los gentiles de Éfeso. Él como israelita, y ellos como gentiles, ¡tienen la misma vocación y la misma esperanza!              

           

       Finalmente, “las otras ovejas que no son de este redil” de Juan 10:16 no tienen que ver con una supuesta clase terrestre de “T.J”. Más bien tienen que ver con los convertidos gentiles que no son del redil Judío (o “manada pequeña“) que vendrían a la fe por la predicación de Pablo y de otros creyentes del pueblo hebreo. Recordemos que Cristo vino primero a los suyos (“una manada pequeña“)(Juan 1:11), y luego comisionaría a sus seguidores a predicar su evangelio a todas las naciones (“una gran multitud gentil”)(Mateo 28:19,20).   

 

       He aquí ahora una interrogante oportuna y necesaria: ¿Cómo sabe un “T.J” que es un miembro de los 144,000 y no de la “GRAN MULTITUD” y viceversa? Bueno, aquí aparece el subjetivismo puro. Yo, como ex-“T.J”, me hacía la misma pregunta. Una vez le pregunté a uno de la clase de la Iglesia o de los 144,000, lo siguiente: ¿cómo sabe usted que es de la clase ungida?,  y me contestó: “Yo siento un llamado celestial” o “Mi corazón me dice que mi paradero final y eterno está en el cielo y no en la tierra”. ¡Punto final! Caramba  dije: ¡qué fácil es saber si uno es miembro de la iglesia! Como si nuestro destino final dependiera de lo que a uno le guste o le parezca. Los más de los “T.J” dicen no sentir el deseo de vivir en el cielo sino en la tierra. A éstos les corresponde vivir en la tierra, pues así lo han decidido ellos en su corazón. ¡Qué tontería! ¿Acaso se han olvidado los “T.J” que engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; y quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). ¿Acaso no recordamos que el Diablo suele usar “el corazón” de los hombres para engañarlos? (Ver Juan 13:2). Por tanto, debemos basarnos en lo que realmente dice la Biblia sobre algún asunto, y no en nuestras propias elucubraciones.

 

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Si Satanás el Diablo es la Personificación del mal, ¿es Dios la Personificación del bien?

 

Por Ing°. Mario A Olcese (Apologista)

 

Hay una corriente moderna de teólogos Católicos, Protestantes  y Judíos que niega la existencia de un diablo personal cósmico y espiritual. Estos exégetas bíblicos sostienen que la creencia en ángeles caídos o también llamados “demonios”, es un mito medieval de origen pagano. Por ejemplo, para el teólogo R. Bultmann las figuras cósmicas como ángeles o demonios no les compete una realidad, pues las considera unas figuras míticas. Para este teólogo de renombre el pecado es puramente un asunto del hombre. Cuando la Biblia, dice él, habla de “la esclavitud bajo el pecado” (Juan 8:34) quiere decir “esclavitud bajo el diablo” (1 Juan 3:8). Para Bultmann el pecado y el diablo son sinónimos. Es decir, cuando uno peca, uno se convierte en diablo. El diablo según él es nuestro pecado, o nuestra desobediencia a Dios.

 

Para el teólogo católico Herbert Haag, el diablo es la personificación del mal. Él escribe: Satanás es la personificación del mal, del pecado. En todos los pasajes del Nuevo Testamento en los que aparece el nombre de Satanás o del diablo, podemos tranquilamente cambiar esos términos por ‘el pecado’ o por ‘el mal’… La misma función queda resuelta en el vocabulario de Juan con el término ‘mundo’ (Juan 15: 18i;  17: 14). El Nuevo Testamento utiliza, en fin, alternativamente y con el mismo significado los términos Satanás, diablo, mundo, pecado, mal.

 

Pero el razonamiento de Bultmann, Haag, y de muchos otros como ellos, es peligroso ya que de igual forma podríamos comparar Lucas 13:18 con Lucas 7:31 y obtendríamos a una conclusión erradísima por cierto. Veamos lo que nos dicen estos dos textos lucanos:

 

“Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?”

                                                                                                                                        (Lucas 7:31)

 

Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?”  (Lucas 13:18).

 

 

 Si razonamos como lo hacen Bultmann y Haag, tendríamos que concluir que ‘el reino de Dios’, y ‘los hombres de esta generación’ son expresiones equivalentes. Pero: ¿Podría alguien creer que el reino de Dios esté compuesto por los hombres incrédulos de este mundo? Imposible!.

 

También podemos hacer ese mismo artificio con Santiago 4:7 y 1 Pedro 2:13. Veamos lo que dicen estos dos textos:

 

Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios…”

 

1 Pedro 2:13: “Someteos… al rey como a superior.”

 

Al comparar estos dos textos: ¿Sería lógico concluir que “someterse a Dios” es equivalente a “someterse al rey de una institución humana”?¿Era el rey humano Herodes—Dios?¿Es Dios una “institución humana”? Imposible.

 

 

Por su parte, P. Schoonenberg  no nos habla de poderes personales, sino de poderes “personalizados” del pecado y de la muerte. Schoonenberg usa como sinónimos la “esclavitud del pecado” y “esclavitud del diablo” como lo planteó Bultmann.  De modo que hay una corriente de teólogos cristianos que niegan la existencia de poderes personales espirituales, los cuales, nunca fueron negados por la iglesia en los primeros tres siglos de la Era Cristiana. Incluso en el Edad Media se intensificó dicha creencia aunque mucho de ella fue distorsionada y mitificada con ideas paganas. No obstante, la gran mayoría de creyentes Católicos y Protestantes cree en la existencia del diablo como una figura supramundana, cósmica, angélica, y maléfica. Entre los teólogos que son los grandes exponentes de un diablo personal están Karl Barth, Paul Althaus, Emil Brunner, Otto Weber, Hans Kung, D. Zähringer, Conrado Balducci, A. Winklhofer, J. Burton Brown, y muchos otros de renombre.

 

El problema de personalizar o personificar al diablo es que con igual criterio podemos personificar la ‘justicia’ con el término ‘Dios’. Podríamos decir, por citar un ejemplo, que ser siervos de Dios (Santiago 1: 1) es lo mismo que decir siervos de la justicia (Romanos 6: 18).  Es decir, podríamos concluir que Dios es la personificación de la justicia y no necesariamente una Persona Divina Todopoderosa y Eterna. No obstante, Haag, Schoonenberg, y Bultmann se escandalizarían con esta lógica conclusión, pues ellos jamás pretendieron negar la existencia de un Dios personal y Todopoderoso en sus escritos.    

 

Por otro lado, los proponentes de la personificación del mal sostienen que pueden haber muchos ‘Satanases’, y muchos ‘diablos’ humanos. Por ejemplo, Herbert Haag recurre a 1 Samuel 29: 4 para demostrar que el rey filisteo Aquis, al querer llevar a la guerra al rey David, se convirtió en adversario (Satán) de él en la batalla. Para Haag, y no le restamos razón, todo individuo que se oponga a Dios es adversario (Satán) de él. Además, Haag recurre a 1 Reyes 11: 14, 23, 25 para demostrar que el mensajero de Jehová se convirtió en Satán cuando estorbó el paso a Balaam. Y también es cierto que en el Nuevo Testamento, tanto Judas Iscariote, como Simón Pedro, son llamados ‘diablo’ y ‘Satanás’ respectivamente (Ver Juan 6: 70 y Mateo 16: 23). El hecho de que hombres hayan fungido de ‘Satanes’ o de ‘diablos’ no quiere decir que no exista un diablo mayor y espiritual que actúa adversamente a los dictados de Dios, pues también hubo hombres santos que fungieron de ‘Dios’, como Moisés (Éxodo 7: 1), los jueces de Israel (Juan 10: 34), y sin embargo, este hecho no anula la existencia de un Dios Todopoderoso, Espiritual, Justo, y Eterno.

 

El teólogo y exegeta bíblico Settimio Cipriani dice de Herbert Haag lo siguiente: “En conjunto, queda como un intento bastante infantil el realizado en los últimos tiempos por el profesor Herbert Haag, de la Universidad de Tubinga que intituló su libro muy significativamente ‘ABSCHIED VOM TEUFEL’ (‘DESPEDIDA DEL DIABLO’). Nunca se le podrá dar un adiós al diablo, aunque fuera cierta la hipótesis sugerida aquí por el autor, es decir, que Satanás sería la personificación del mal, que sería así dramatizado y corporalizado ante el hombre. He aquí, en efecto, cómo se expresa él como conclusión de sus quizás demasiado rápidas reflexiones exegéticas: ‘Para nosotros, pues, se trata no sólo de preguntarnos si la Sagrada Escritura utiliza la palabra Satanás, diablo, espíritus malos, sino más bien preguntarnos lo que ella quiere decir con esa terminología. El problema del diablo, sigue diciendo Cipriani, “no se resuelve ni simplemente negándolo, porque no encontraría lugar en las categorías científicas de nuestro tiempo, ni reduciéndolo de problema teológico a problema puramente filosófico, y más exactamente antropológico: es decir, la experiencia del mal que hacen los hombres y el porqué del mal en su corazón y en su vida, como efectivamente nos parece haya hecho el profesor Haag y después de él también otros estudiosos católicos (12).

 

El Que Practica el Pecado Es del Diablo (1 Juan 3:8)

 

El Apóstol Juan nos dice que todo aquel que practica el pecado es DEL Diablo. Esto refutaría la posición de Haag (y Bultmann) en el sentido de que el pecador es diablo cuando peca. Pero si el pecador es diablo cuando peca, entonces Juan debió decir: “El que practica el pecado es diablo”. ¡Pero él no dijo eso! El dijo claramente: “El que practica el pecado es DEL diablo”, es decir, le pertenece al diablo y se convierte en su esclavo. Esto probaría que el diablo es una persona que puede someter y dominar a otra y hacerla su siervo.

 

El Diablo peca desde el Principio (1 Juan 3:8)

 

Si el Diablo peca desde el principio, entonces es un ser que tiene voluntad propia y goza de libre albedrío. Nadie puede pecar si antes no se deja seducir por su propia concupiscencia. De alguna manera el Diablo que presenta Juan es un ser que decidió violar las leyes del Eterno. No es alguien creado malo, sino una criatura que escogió el mal camino. Tampoco es un ser humano, pues Juan dice que peca (no “pecó”) desde el principio. ¿Cuál principio? Pues según el contexto (1 Juan 1:1)—¡Desde el principio de todo lo creado! Esto demostraría que el diablo de Juan no era un ser humano en particular, sino un ser cósmico, longevo, y que de alguna manera viene pecando desde la misma creación del mundo.

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Bibliografía

 

1.- Brown, J.B.Satanás, La Primitiva Tradición Cristiana’, Fondo Cultura Económica, 1986, p.27

1b.- págs 27,28.

 

2.- Balducci, C. “El Diablo…existe y se puede reconocerlo”, Ed. Paulinas, 1991, págs.15,16.

 

3.- Zähringer, C. I. Demoni en A.V., Mysterium Salutis, IV, Brescia, 1970, 790.

 

4.- Bortone, O. (Demonio, en DES 1, pág.7; Satana, en DES II, 1679-80, Satana, Roma, 1978).

 

5.- Kertelge K., Diabolo, demoni, esorcismi in prospettiva biblica, en W. KASPER-K. LEHMANN, Diabolo-demoni-possesione, Brescia, 1983, pag.7)

 

6.-  Paytuvi, C. El Diablo. Editorial Maucci, 1961, págs 69,70.

 

7.- Clemente 51:1del adversario”. El NT y los autores cristianos usaban Antikeimenos como “enemigo” o “adversario”.  Véase F.X. Gokey, La Terminología para el Diablo y los Espíritus Malignos en los Padres Apostólicos (Washington, 1961, pgs 68,69; J. Quasten, Patrology, vol. 1, pp. 42-53.

 

8.- “Soberano de esta época”. Carta a los efesios, 17:1, 19:1; a los magnesianos, 1:2; a los romanos, 7:1).

 

 9.-  Barnard, L. Justino Mártir: Su Vida y Pensamiento (Cambridge, 1967, pág. 107).

 

10.- Papini, G. El Diablo, EMECÉ editores, 1954, pags 75,76.

 

11.- Brown, J.B. Satanás, La primitiva tradición cristiana, pág. 40.

 

12.- Cipriani, S. Satanás en la Tradición Bíblica, texto de una conferencia dictada en Potenza, págs 1,2, 1988.

EL DIABLO: ¿ES ACASO UN MITO MEDIEVAL?

 

Por Ing° Mario A Olcese                                       

             

 

El Diablo: ¿Mito o Revelación Divina?

 

Mucho se ha hablado del diablo y de sus ángeles en la religión cristiana, y aun, en las no cristianas. Si hay algo que tienen en común las religiones del mundo, es sobre la creencia en la existencia de poderes espirituales maléficos y benéficos. No obstante, hay quienes sostienen que la fe en el diablo es pura superstición, y por tanto, es una creencia originalmente pagana. Pero, ¿podría ser la creencia en el diablo y los demonios pura superstición pagana, sólo por el hecho de que los paganos creían en ellos? Es bien sabido, por ejemplo, que las religiones paganas tienen dentro de sus tradiciones, la existencia de un diluvio universal. ¿Diremos, entonces, que el diluvio es pura superstición o una mitología pagana, simplemente porque los paganos Mayas, Asirios, etc, lo aceptaron o creyeron? Además, ¿diremos que los sacrificios de animales del Antiguo Testamento tienen un origen pagano sólo porque los paganos también ofrecían animales en sacrificio a sus dioses? Si, los hebreos también ofrecían sacrificios de animales a Su Dios, pero ello no quiere decir que los hebreos eran paganos. Los Incas creyeron que una pareja de esposos  fundaron el Imperio Inca. Es decir, que dos personas (Manco Cápac y Mama Ocllo) dieron origen a la raza Inca. ¿Diremos que la historia de la primera pareja humana: Adán y Eva, tiene un origen pagano, simplemente porque los Incas paganos también creyeron que una pareja de esposos fundó su imperio?

 

Lo cierto es que la Biblia habla del Diablo como una persona cósmica que tienta, seduce, miente, asesina, arrebata, engaña, confunde, contradice, etc. Negar esta verdad es negar la inspiración de las Santas Escrituras, las cuales nos hablan de un ‘Satan’ (en Hebreo= el obstructor” ) o ‘diabolos’ (En Griego = ‘Diablo’ = adversario, calumniador). En el Nuevo Testamento el príncipe de este mundo de espacio (kosmos), y de tiempo (aión), es el diablo; en contraste con Jesús, cuyo reino no es de este mundo.

 

Apelativos del Ángel Caído

 

El apelativo más usado para el diablo es “espíritu maligno”, nombre que sumado a su forma singular y plural se halla 76 veces. Luego sigue con 63 casos y casi siempre en plural el término “demonio”, del griego daimónion, y que indicaría la acción maléfica que inyectan esos malos espíritus en oposición a los buenos ángeles. También aparecen “Satanás” y “diablo” 36 veces cada uno. Estos son los 4 nombres más usados en el Nuevo Testamento para señalar a los malos ángeles en 211 textos bíblicos. Y sumado a esas 211 citas donde aparecen esos 4 términos para los ángeles caídos, hay por lo menos otros 300 textos bíblicos donde aparecen indistintamente los nombres acusador, dios de este mundo, el enemigo, el tentador, el malvado, homicida desde el principio, padre de la mentira, pecador desde el principio, príncipe de este mundo, serpiente, espíritu malo, espíritu inmundo, espíritu impuro, etc. 

 

El Diablo Según los Teólogos Contemporáneos

 

El Diablo, según las Escrituras, pretendió hacer caer a Cristo en el desierto, pero fracasó. Pretendió que Cristo fuera asesinado reiteradamente y busca que sus seguidores se rebelen contra la autoridad de Cristo. También se le presenta como aquél que obsesiona y posee a los hombres, e induce al pecado. Se puede afirmar, como dice Jeffrey Burton Russell, que hay una “experiencia del Diablo”, así como existe una “experiencia de Dios” (1). También Burton Russell añade: Negar la existencia y la importancia central del Diablo en el cristianismo es contravenir las enseñanzas apostólicas y la evolución histórica de la doctrina cristiana…Si el Diablo no existe, entonces el cristianismo se ha equivocado totalmente en un aspecto central, desde sus inicios. (1b)

 

Por su parte, el reconocido teólogo católico, Corrado Balducci, dice sobre el Diablo, lo siguiente: “Puesto que el demonio pertenece a las verdades reveladas, no es algo opcional, es decir, un algo que podemos descartar, sino una verdad que debemos creer, porque desgraciadamente existe; ciertamente no por culpa nuestra y menos porque lo ha querido Dios, sino sólo y exclusivamente por culpa suya, que en plena libertad de ángel de la luz se convirtió en ángel de las tinieblas (2).

 

El Teólogo D. Zähringer dice del Diablo lo siguiente: Desde su primer comienzo y con creciente seguridad ella (la revelación) afirma la existencia de espíritus malignos (3) Y como dice el teólogo E. Bortone: Para quitar a Satanás de la Sagrada Escritura habría que rasgar muchas páginas del Antiguo Testamento, y muchísimas del Nuevo, con el resultado de que se harían ininteligibles”. (4) K. Kertelge escribió: No hay duda de que Jesús, sus discípulos y los autores de los escritos del Nuevo Testamento tuvieron en cuenta la existencia del diablo y de los demonios”(5). El teólogo A. Winklhofer afirmó estar convencido de que el testimonio de la Escritura nos obliga a admitir la existencia de “espíritus personales malos”. En su libro Schweizerische Kirchenzeitung nos dice que la redención de Cristo carecería de sentido si no existiera el diablo. Él estaba convencido, como lo cita en su Traktak, haciendo referencia a A. Lefévre, que Es difícil creer en Cristo sin creer al mismo tiempo en su adversario, el demonio.

 

La creencia de un poder Satánico que se opone al poder Divino no es de origen pagano o Persa. El dualismo Persa supone a dos entidades divinas y eternas que se oponen entre sí en una infinita pugna entre ellas: El dios bueno Ahura Mazda enfrenta los ataques de los daevas (demonios), siendo el principal Anro Mainyus (Arriman), el cruel espíritu malo, demonio entre los demonios—Daevanam Daeva— que combate incesantemente a Ahura Mazda y sus “fieles servidores” como Zoroastro (6). Pero en el cristianismo, este dualismo es moderado, pues considera al Diablo como no eterno y sujeto a la voluntad del Eterno buen Dios. Este Diablo bíblico y sus demonios serán finalmente vencidos y destruidos para siempre (Apocalipsis 20: 10, Hebreos 2: 14). En otras palabras, Dios es más poderoso que el Diablo, aunque a éste se le permite un cierto grado de libertad para probar a los hombres con tentaciones y desgracias físicas y espirituales (Hechos 10: 38). Sin duda, el hombre no es tentado por Dios, pues Él, ni tienta, ni es tentado por nadie (Santiago 1:13). Esa función sólo le compete al Adversario y Obstaculizador—-Satán, el singular enemigo de Dios y Su creación.

 

El Diablo, El Primer Pecador de la Historia

 

Juan dice que el Diablo ha estado pecando desde “el principio”: “…porque el Diablo peca desde el principio…” (I Juan 3: 8). Aquí hay pues un misterioso personaje que peca desde el “principio” de algo. En la Biblia encontramos esa palabra en Génesis 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Entonces se podría suponer que el Diablo viene pecando contra Dios desde el principio de la creación de los cielos y la tierra (universo), lo cual supondría que él no es una criatura humana sino angélica que vive desde hace millones de años. Recordemos que la vida humana fue muy posterior a la creación del universo. En Apocalipsis 3:14 se habla del “principio de la creación de Dios”, de modo que la palabra “principio” tiene relación con el inicio de la creación del universo. Por otro lado, recordemos que Jesús afirma que el Diablo ha sido homicida desde el principio (Juan 8: 44), haciendo referencia a la creación del Génesis, cuando Abel es asesinado por Caín, un hijo del diablo (1 Juan 3:12). De modo que “principio” puede referirse a la creación del universo, o bien, al principio de la creación humana en la tierra. Si comparamos 1 Juan 3:8 con Juan 8:44, llegaríamos a concluir que “principio” se refiere a la creación humana: Adán y Eva, y cuando éstos engendran a sus dos primeros hijos. Si este es el caso, este personaje, como diablo, no tiene menos de 4 mil años de edad.

 

Es claro que el diablo es un personaje antiguo, de larga data, pues Juan escribe: “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis 12:9). “Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años” (Apocalipsis 20: 2).

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 Lo Que Los Padres Apostólicos Creyeron del Diablo

 

Los Padres de la Iglesia se inclinaron decididamente por definir al Diablo como un ángel rebelde y caído. Entre los años 94 y 97 DC, Clemente I, obispo de Roma escribió su carta a la iglesia de Corinto, la cual estaba dividida en facciones. En ella Clemente anhelaba la unidad y la reconciliación, así como el perdón de sus pecados que habían cometido “a instancias del adversario”. Aquí se puede ver una primera mención de un diablo que incita a los creyentes y los divide (7).

 

Las cartas de Ignacio, obispo de Antioquia, martirizado en el 107 DC, son interesantes. Para él el Diablo era el “soberano de esta época”. Habló del conflicto entre los aeones antiguos y los nuevos, entre el reino de este mundo y el reino de Dios. Él sostuvo que el eón o época actual, es perverso; ha sido gobernado por la maldad desde la caída de la primera pareja en Edén. No obstante, la Encarnación ha arrebatado el poder de este antiguo eón, que será destruido finalmente por la parusía, o la segunda venida de Cristo. Jesucristo introducirá un nuevo eón, una nuera era donde habrá una renovación total del mundo y sus habitantes (8). También Ignacio sostuvo que existen huestes de ángeles. Algunos son malignos y siguen al Diablo. Creyó que Dios siempre limitaba el poder y la sabiduría de Satanás.

 

La “Epístola de Bernabé” escrita entre los años 117-119 DC, Bernabé hacía de la lucha entre dos senderos opuestos o de dos reinos. Sostenía que la actual era o mundo es perversa y que está bajo el control del Diablo. En cambio, sostenía que la parusía de Cristo acabará con el reino diabólico para dar paso al reino de Cristo donde imperará la justicia. Enseñó que los ángeles hicieron su elección, y algunos se fueron al mal y con el Diablo, y se convirtieron en ángeles de las tinieblas. Otro grupo más numeroso hizo su elección por Dios, los cuales son los ángeles de la luz. Bernabé sostenía que los ángeles de las tinieblas seducen a los que andan en la luz para llevarlos a las tinieblas, y separarlos del reino futuro de Dios. Él enseñó que el Diablo obsesiona, y posesiona a los hombres para enajenarlos y trata de torcer las voluntades.

 

San Policarpo, obispo de Esmirna, martirizado cerca del año 156 DC, habló de múltiples planes que urde el Diablo contra los mártires, y el uso de torturas prolongadas para hacernos renegar de la fe. Decía que si bien el Diablo actuaba en nuestros corazones, también lo hace el Espíritu Santo. Policarpo decía que “quien tuerza las palabras de Cristo para acomodarlas a sus propios deseos y diga que no hay resurrección ni juicio es el primogénito de Satanás”. Policarpo creyó que se puede “pertenecer a Dios”, o sea, los creyentes; o “pertenecer al Diablo”, o sea, los herejes.

 

El Pastor de Hermas, escrito en 140 DC, y primer libro cristiano de interés pastoral; el cual tuvo valor de inspirado en la segunda mitad del siglo II, hace hincapié a la batalla entre los espíritus buenos y malos en el corazón humano. Hay dos caminos, uno recto y otro sinuoso; y dos ciudades, la ciudad del Señor y la ciudad de aquellos que se oponen.

 

El Diablo Según Justino Mártir

 

Justino fue el primer padre apologético, y un gran teólogo cristiano. Él fue el primero en tratar el asunto del mal en términos teológicos, y por tanto, ejerció una influencia enorme durante siglos. La “conciencia del elemento demoníaco en el universo fue central en la cosmovisión de Justino” (9).

Tanto para Justino y los cristianos del siglo II, Cristo y la iglesia habían entablado una batalla cósmica

Con el Diablo y sus huestes. Por cierto que Justino era un fiel creyente en los ángeles como criaturas espirituales. Justino creía que Dios designa una nación, área o persona a cada ángel para que rijan el mundo, y el deber de los ángeles es obedecer a Dios, de lo contrario pecan. Para Justino, los gigantes pecadores fueron ángeles de las naciones que faltaron a su deber. Justino no es claro sobre la naturaleza de su pecado, pero creía bastante en la teología de los gigantes lujuriosos. Justino aceptó la creencia apocalíptica de que gigantes engendraron hijos con mujeres humanas. Para él existen dos tipos al menos de espíritus malignos fuera del Diablo: Los ángeles caídos y los hijos que éstos engendraron. Pero en el siglo V desapareció esta creencia de Justino. También Justino equipara al Satanás del AT con la serpiente del Génesis. Creyó que Satanás es el tentador de Adán y Eva, el tentador de Jesús, la serpiente y el príncipe de los demonios. El poder de Jesús se contrapone al poder Satánico, cuya destrucción, para Justino, es una de las principales funciones de la obra de Cristo (Dial. 78, 116: El poder—dynamis— del Diablo contra el dynamis de Cristo).

 

Justino sostiene que el Diablo supo desde el comienzo de la pasión de Cristo que su condena era inevitable, aunque ha seguido luchando vanamente contra su fatal destino, tratando de destruir la obra salvadora de Cristo en la iglesia. Y lo que hace no tiene perdón porque el diablo no tiene la capacidad ni la voluntad para arrepentirse. También Justino cree que el Diablo tentó a Cristo, pero al no lograr corromperlo, se ha dirigido a obstaculizar su obra dividiendo a la comunidad cristiana y conduciendo a los cristianos al pecado. El Diablo, decía él, se vale de nuestras debilidades, de nuestras vidas irracionales, de nuestro apego a las cosas mundanas. El creyó que el Diablo se vale de muchos medios para socavar nuestro amor y fidelidad a Cristo. Provoca sueños y visiones para confundirnos y dominarnos. Los demonios nos hacen confundir las malas leyes con las buenas. También creyó que los demonios nos poseen, que causan enfermedades y la locura. Nos enseñan pecados y nos inducen a practicarlos (Dial. 105). También creía que el instrumento más terrible del Diablo es la persecución. Creía que las autoridades que juzgan y condenan a los cristianos están influenciados por los demonios.

 

La Serpiente Antigua

 

En el Génesis aparece la figura de la serpiente, el animal más astuto que existía en ese entonces cuando Dios creó a la primera pareja humana. Pero para ser justos, es verdad que las palabras ‘Satanás’ y ‘diablo’ no aparecen en este primer libro de la Biblia, aunque en el libro de Apocalipsis la serpiente viene a ser diablo y Satanás (Apocalipsis 12:9; 20:2). Pero, ¿sería esta afirmación una prueba definitiva de que no existe un ángel caído? No necesariamente. No obstante, los que niegan la existencia de un Satanás demoníaco y espiritual, sostienen que quien tentó a Eva no fue, ni un hombre, ni un ángel, sino un animal astuto llamado serpiente. Pero nos resulta muy extraño que la habilidad de hablar y razonar la pueda poseer algún animal que no está hecho a la imagen y semejanza de Dios. Una simple serpiente hablante y pensante nos resulta difícil de creer y aceptar, salvo que esté poseída, o sea una encarnación de un espíritu impuro.

 

De todos modos esta serpiente pudo hablar con Eva y tentarla para que desobedeciera a Dios. No sabemos si esta serpiente estuvo poseída por el demonio, o fue el demonio transformado en serpiente. Pero como dice Giovanni Papini: “La primera apariencia que Satanás cobró en sus encarnaciones terrestres fue la de la serpiente.” Luego dice: “En una de sus visiones, Isaías vio dos serafines con seis alas, que estaban junto al Señor. Pero nosotros sabemos que la palabra saraf significa en hebreo “que quema” y también “serpiente”; y el mismo Isaías la emplea en el sentido de dragón. Es probable, pues, que el nombre de los Serafines—el orden más elevado de los ángeles—derive de saraf, que significa también serpiente”  (10). Lo interesante del caso es que finalmente la serpiente es sentenciada a arrastrarse sobre su vientre, y a comer polvo de la tierra (Génesis 3:14). Nada se dice que sería castigada con la mudez, lo cual resulta extraño, pues al principio la serpiente hablaba y hoy ninguna de ellas puede hablar. Pregunto: ¿Por qué no hablan las serpientes hoy si no se las condenó al mutismo? Esto me lleva a creer que la serpiente fue sólo un instrumento de Satanás, el cual, a través de ella, habló a Eva. El hecho que las serpientes se arrastren tiene como finalidad el recordarnos lo que ocurrió en Edén, y de cómo Dios humilló al tentador por haber hecho lo que hizo en contra de la raza humana.

 

El Príncipe de este Mundo

 

En Juan 16:2, Jesús se refiere a un personaje que lo llama: “El Príncipe de este mundo”(el cual) “ha sido ya juzgado”. Por cierto que nuestro Señor no estaba hablando de sí mismo, puesto que también él dijo: “…porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.” (Juan 14: 30). Además, Jesús dijo que “Mi reino no es de este mundo” ( Juan 18: 36). Entonces, es claro que él hablaba de alguien más, alguien que tiene autoridad en este cosmos, y en esta era maligna. Además, este personaje se caracteriza por haber sido ya juzgado. Este hecho indicaría que no es un humano, puesto que los humanos serán juzgados cuando Cristo regrese por segunda vez en persona a este mundo (2 Timoteo 4:1, Hechos 17:31).

 

La palabra griega para “Príncipe” en Juan 16:2 es “archon”, que significa literalmente un gobernante político. Como comenta Burton Russeell: La palabra griega “archon” significa jefe, dirigente, general o soberano. Quizá la mejor traducción sea el tradicional “príncipe”, del latín princeps, “cabeza principal”, “jefe” o “soberano”. Por el uso que hace del N.T del término “arconte de esta era” y por los demás escritos de Ignacio, puede verse con claridad que archön tou aiönou equivale a diabolos “el Diablo” y Satanás a “Satán (11). Esto quiere decir que Satanás controla los sistemas políticos de esta tierra. Hay un ejemplo de esto en el libro del profeta Daniel, quien recibió una visión profética la cual no pudo interpretar. Entonces Daniel oró a Dios con la esperanza que recibiría el significado de la misma. Daniel tuvo que orar 21 días y entonces se le apareció el ángel del Señor, quien le dice que fue enviado por Dios para revelarle el significado de la visión. El ángel le dijo a Daniel que él fue detenido u obstaculizado de una manera inusual por “El príncipe del reino de Persia” durante 21 días (Daniel 10: 13). En ese entonces el Reino Persa gobernaba el mundo, y era la potencia mundial de turno. Pero no fue un mero hombre que se interpuso al ángel de Dios, sino otra criatura capaz de enfrentarlo, un ángel caído, uno de los generales de Satán quien controlaba al príncipe de Persia. Este poderoso espíritu detrás del príncipe de Persia se interpuso al ángel de Dios por tres semanas, hasta que Dios mandó a Miguel, uno de sus ángeles principales, para vencer al demonio y permitir el paso del mensajero de Dios hacia Daniel.

 

No obstante, hay quienes niegan la existencia de demonios siendo “creyentes en Cristo”, los cuales dicen que quien se opuso al ángel del Señor fue un hombre con poder, el rey de Persia de turno (¿Ciro?). Pero: ¿Realmente sólo un arcángel pudo vencer a un hombre mortal? Resulta extraño. Además, resulta raro que un hombre pueda oponerse a un ángel de Dios (quien es más que un hombre) por 3 semanas y no poder vencerlo, salvo con el auxilio de Miguel, uno de los principales príncipes celestiales.

 

En Efesios 6: 12 Pablo confirmará nuestra posición doctrinal cuando dice: “Porque no tenemos lucha contra carne y sangre (humanos), sino contra principados, contra potestades, contra los gobernantes de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.                         

 

Aquí hay una clara distinción entre los poderes humanos, y los poderes maléficos (no humanos o espirituales) en las regiones celestes. Por tanto, quienes niegan a los espíritus angélicos caídos debieran explicarnos qué quiso decir Pablo con “huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Obviamente no pueden ser humanos en posiciones de poder y autoridad, pues Pablo comienza aclarando que contra los humanos no es nuestra batalla.

 

El Príncipe del Poder del Aire

 

Aquí tenemos otra descripción de Satanás como “El Príncipe del poder del Aire” (Efesios 2: 2). La palabra “aire” es la misma para referirse al aire que respiramos, el aire de nuestra atmósfera. Este texto tiene relación con Efesios 6:12 (“poder del aire”= “huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”). Aquí no se habla de “tendencias pervertidas en el corazón de los hombres” o de “inclinaciones pecaminosas humanas”, sino de un espíritu (“el Príncipe del poder del aire” o “El Príncipe de la atmósfera”) que opera o actúa en los hijos desobedientes.

 

La interpretación que se da al aire o atmósfera puede ser tanto literal y simbólica. Literal, porque el Diablo y sus demonios saturan nuestra atmósfera con su maléfica influencia. Él está dando vueltas por la tierra, de arriba abajo, para hacer maldades y provocar el caos. El sentido de su presencia se deja sentir hasta en el aire que respiramos. Todo está contaminado y saturado de maldad. En la atmósfera terrestre el Diablo se mueve con sus demonios. Están muy cerca de nosotros de lo que podemos imaginar, su accionar se hace patente en las extrañas manifestaciones en el aire (ovni, levitaciones, apariciones en el cielo, espíritus fantasmales, luces extrañas, poltergeist, voces celestiales, ángeles de luz, etc). Sí, el Diablo está metido en nuestro mundo, y él es el poder tras el trono de los gobiernos del mundo. El Diablo ha contaminado el mundo con sus filosofías diabólicas, con sus ideales mundanos y vanos, etc. Si, “Nuestra atmósfera está enrarecida con su influencia ponzoñosa”. Estamos respirando “aire de esclavitud y de maldad”.

 

Sin duda Pablo está hablando de un poder que está fuera de uno pero que de alguna manera influye en el sentir interior de los hombres, penetrando en sus pensamientos, actitudes, valores, aspiraciones, etc. De modo que podemos decir que el Diablo es supramundano, pero mundano en su accionar.

 

El dios de este Siglo

 

Otro de los títulos para Satanás es: “el dios de este mundo” (II Corintios 4: 4). Según Pablo, un individuo con poder en este mundo ha logrado obscurecer las mentes de los hombres para que no crean en el evangelio de Jesucristo. ¿Quién puede ser este personaje endiosado que ha logrado engañar al mundo entero (1 Juan 5:19)?. Que sepamos, ningún hombre en la época de Jesús engañó al mundo con su maléfica influencia para oscurecer el evangelio de Cristo. Sólo el Diablo, el superángel caído, si lo ha logrado parcialmente, introduciendo falsas corrientes filosóficas y religiosas que han confundido a millones, como por ejemplo, el llamado “gnosticismo” del los primeros siglos de la Era Cristiana, y más adelante, la teoría de la Evolución, la moral relativa, etc (Colosenses 2: 8).

 

Satanás quiso ser Dios, y rebelarse contra Su Creador para recibir la adoración de los ángeles y hombres. Por eso Pablo lo llama como “el dios de este mundo malo”, lo que significa que él tiene seguidores y adoradores. Las religiones falsas son del Diablo, y los que se unen a esas religiones se unen al Diablo. Las doctrinas que allí se enseñan Pablo las denomina “doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4: 1).

 

Es interesante destacar que sólo hay un Dios verdadero, pero también hay un falsificador, un usurpador que funge como “dios”. Pablo no dice en su Primera Epístola a Timoteo que hay “dioses de este mundo” sino uno (en singular): “El dios de este mundo”. Esto indicaría que hay un solo dios perverso en este mundo impío quien es el responsable de todo el mal en la tierra. Si Pablo tenía en mente a los hombres con autoridad y tiranos cuando se refería al “dios del mundo”, entonces él hubiera hablado en plural, y no en singular. Él habló de UN solo dios de este mundo o siglo malo y no más. Pablo no tenía en mente al César del Imperio Romano, ni a ningún otro tirano de la historia, sino a un ángel caído que tiene la astucia suficiente de engañar a todo el mundo con sus mentiras a fin de que los hombres no crean en el evangelio y se salven (Véase también Lucas 8: 11,12).

 

Vuestro Padre: El Diablo

 

El diablo es presentado en el Nuevo Testamento como un padre que tiene hijos que están sujetos a él y hacen lo que él dice. Cuando Jesús les dijo a los fariseos: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer…” (Juan 8: 44), lo que tenía en mente es el hecho que hay hombres que se convierten en hijos del diablo porque hacen la voluntad del Diablo. También Jesús afirma que el diablo ha sido “homicida desde el principio”. Sí, desde el principio de la creación del Génesis, el diablo indujo a Caín a matar a su hermano Abel. Ahora nótese que dos versículos más adelante (v.10) Juan dice: “En esto se manifiestan… los hijos del diablo: Todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios”. Es evidente que todos los que hacen cosas injustas son del Diablo, y están en contraposición con aquellos que son de Dios, los que hacen cosas justas. Los justos son hijos de Dios, y los injustos, hijos del Diablo. Dios es una Persona, y también el Diablo. Ambos tienen sus seguidores, y ambos son “Padres”. Los impíos obedecen y adoran al Diablo, en cambio los justos sirven y adoran a Dios.

 

En 1 Juan 3: 8 el apóstol dice: “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”. Aquí tenemos a un diablo que peca o que continúa pecando desde el principio, y que tiene influencia sobre los hombres para hacerlos pecar. Este es un diablo que vive sin envecejecer desde hace muchísimo tiempo, cuando muchos seres humanos longevos ya han muerto hace muchísimo tiempo, como por ejemplo, Matusalén.  Ahora, Juan no dice que el que peca es un diablo, sino más bien, es del diablo. Esto es muy interesante, pues indica que el pecador le pertenece a otra persona a la cual sirve y hasta adora, conciente o inconscientemente. Sin embargo, si una persona opta por no pecar para vivir como Dios manda, ésta le pertenece a Dios. Por eso Juan dice: “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan  5: 19). 

       

Como se puede ver, Juan habla que la mayoría de la gente es del diablo, y una minoría de ella es de Dios. Uno le puede pertenecer al diablo o bien a Dios. Todo depende de si practicamos el pecado o no. Si el diablo no existe, entonces el pecador en realidad no le pertenece a nadie, pues el diablo sería simplemente un sinónimo del mal, o una personificación del pecado como algo contrario al bien. Y también tendríamos que concluir que el hombre justo no le pertenecería a un buen Dios, pues Éste sería simplemente un sinónimo del bien, o una personificación de la justicia y de la rectitud.

 

El Diablo Incógnito

 

Barnhouse afirma que la estratagema más inteligente del Diablo es hacer creer que él no existe (‘La Guerra Invisible’). El Diablo busca que las hombres nieguen su existencia, y de ese modo hacerles creer que el principal enemigo de ellos es el hombre mismo. Esto sería peligroso de existir verdaderamente un ángel caído poderoso y sutil. Por su parte, el teólogo D. Zähringer bien ha dicho: “…el primero y mayor ardid del demonio consiste en negarse a si mismo. Donde su duda de su existencia o se niega ésta, se le ofrecen los mejores presupuestos para una acción eficaz.

 

 Sin duda, Satanás se esconde detrás de la música ‘Rock’ con sus mensajes subliminales que incitan al suicidio, al crimen, a la infidelidad, al satanismo, etc. También está detrás de las religiones falsas que endiosan al ser humano y niegan su necesidad de redención. También está detrás del arte, en especial de las pinturas, el cine, etc. En cuanto a las filosofías, éstas están saturadas de materialismo y ateísmo. Millones han sido seducidos por los “grandes intelectuales” de la ciencia, y de las corrientes filosóficas de este siglo. Pablo habló de filosofías demoníacas que engañan a los incautos. Y finalmente, el diablo se esconde detrás de las apariciones fantasmales y fenomenales ( en la forma de ángeles, vírgenes, extraterrestres, etc) trayendo mensajes supuestamente de Dios o de entidades superiores de otras dimensiones. Estas son sus palabras: “Pero el espíritu dice que en los postreros tiempos algunos apostarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios (1 Timoteo 4: 1).

                                             

Satanás el Diablo: ¿Personificación del mal?

 

Hay una corriente moderna de teólogos católicos y protestantes que niega la existencia de un diablo personal cósmico y espiritual. Tales exegetas bíblicos sostienen que la creencia en ángeles caídos o también llamados “demonios”, es un mito medieval y de origen pagano. Para el teólogo R. Bultmann, las figuras cósmicas como ángeles o demonios, no les compete una realidad, pues las considera unas figuras míticas. Para Bultmann el pecado es puramente un asunto del hombre. Cuando la Biblia, dice él, habla de “la esclavitud bajo el pecado” (Juan 8:34) quiere decir “esclavitud bajo el diablo” (1 Juan 3:8). Para él, el pecado y el diablo son sinónimos. Es decir, cuando uno peca, uno se convierte en diablo. El diablo para Bultmann es nuestro pecado, o nuestra desobediencia a Dios.

Para el teólogo católico Herbert Haag, el diablo es la personificación del mal. Él escribe: Satanás es la personificación del mal, del pecado. En todos los pasajes del Nuevo Testamento en los que aparece el nombre de Satanás o del diablo, podemos tranquilamente cambiar esos términos por ‘el pecado’ o por ‘el mal’… La misma función queda resuelta en el vocabulario de Juan con el término ‘mundo’ (Juan 15: 18i;  17: 14). El Nuevo Testamento utiliza, en fin, alternativamente y con el mismo significado los términos Satanás, diablo, mundo, pecado, mal.

 

Pero el razonamiento de Bultmann, de Haag, y de muchos de sus seguidores es peligroso, ya que de igual forma podríamos comparar, por ejemplo, Lucas 13:18 con Lucas 7:31, y llegaríamos a una conclusión erradísima por cierto. Veamos lo que nos dicen estos dos textos lucanos:

 

“Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?”

                                                                                                                                        (Lucas 7:31)

 

Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?”  (Lucas 13:18).

 

 

Entonces, si razonamos como lo hacen Bultmann y Haag, tendríamos que concluir que ‘el reino de Dios’, y ‘los hombres de esta generación’ son expresiones equivalentes. Pero: ¿Podría alguien creer que el reino de Dios esté compuesto por los hombres incrédulos de este mundo? Imposible!.

 

También podemos hacer ese mismo artificio con Santiago 4:7 y 1 Pedro 2:13. Veamos lo que dicen estos dos textos:

 

Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios…”

 

1 Pedro 2:13: “Someteos… al rey como a superior.”

 

Al comparar estos dos textos: ¿Sería lógico concluir que “someterse a Dios” es equivalente a “someterse al rey de una institución humana”?¿Era el rey humano Herodes—Dios?¿Es Dios una “institución humana”? Imposible.

 

Comparemos ahora Romanos 16:16 con 1 Timoteo 3:15 para ver qué resulta:

 

“…las iglesias de Cristo os saludan” (Romanos 16:16).

 

“ .. la iglesia del Dios viviente” (1 Timoteo 3:15)

 

Si comparamos ambos pasajes llegaríamos a la conclusión de que Cristo es el Dios viviente. Pero esta conclusión contradeciría lo dicho por Jesús en Juan 17:3 en el sentido que sólo el Padre es el único Dios verdadero y vivo.

 

Por su parte, P. Schoonenberg  no nos habla de poderes personales, sino de poderes “personalizados” del pecado y de la muerte. Schoonenberg usa como sinónimos la “esclavitud del pecado” y “esclavitud del diablo” como lo planteó Bultmann.  De modo que hay una corriente de teólogos cristianos que niegan la existencia de poderes personales espirituales, los cuales, nunca fueron negados por la iglesia en los primeros tres siglos de la Era Cristiana. Incluso en el Edad Media se intensificó dicha creencia aunque mucho de ella fue distorsionada y mitificada con ideas paganas.                                                   

 

No obstante, la gran mayoría de creyentes católicos y protestantes cree en la existencia del diablo como una figura supramundana, cósmica, angélica, y maléfica. Entre los teólogos que son los grandes exponentes de un diablo personal están Karl Barth, Paul Althaus, Emil Brunner, Otto Weber, Hans Kung, D. Zähringer, Conrado Balducci, A. Winklhofer, J. Burton Brown, y muchos otros de renombre.                                                                      

 

El problema de personalizar o personificar al diablo es que con igual criterio podemos personificar la ‘justicia’ con el término ‘Dios’. Podríamos decir, por citar un ejemplo, que ser “siervos de Dios” (Santiago 1: 1) es lo mismo que decir “siervos de la justicia” (Romanos 6: 18).  Es decir, podríamos concluir que Dios es la personificación de la justicia y no necesariamente una Persona Divina Todopoderosa y Eterna. No obstante, Haag, Schoonenberg, y Bultmann se escandalizarían con esta lógica conclusión, pues ellos jamás pretendieron negar la existencia de un Dios personal y Todopoderoso en sus escritos.    

 

Por otro lado, los proponentes de la personificación del mal sostienen que pueden haber muchos ‘Satanases’, y muchos ‘diablos’ humanos. Por ejemplo, Herbert Haag recurre a 1 Samuel 29: 4 para demostrar que el rey filisteo Aquis, al querer llevar a la guerra al rey David, se convirtió en adversario (Satán) de él en la batalla. Para Haag, y no le restamos razón, todo individuo que se oponga a Dios es adversario (Satán) de él. Además, Haag recurre a 1 Reyes 11: 14, 23, 25 para demostrar que el mensajero de Jehová se convirtió en Satán cuando estorbó el paso a Balaam. Y también es cierto que en el Nuevo Testamento, tanto Judas Iscariote, como Simón Pedro, son llamados ‘diablo’ y ‘Satanás’ respectivamente (Ver Juan 6: 70 y Mateo 16: 23). El hecho de que hombres hayan fungido de ‘Satanes’ o de ‘diablos’ no quiere decir que no exista un diablo mayor y espiritual que actúa adversamente a los dictados de Dios, pues también hubo hombres santos que fungieron de ‘Dios’, como Moisés (Éxodo 7: 1), los jueces de Israel (Juan 10: 34), e incluso Jesucristo (Juan 1: 1), y sin embargo, este hecho no anula la existencia de un Dios Todopoderoso, Espiritual, Justo y Eterno.

 

El teólogo y exegeta bíblico Settimio Cipriani dice de Herbert Haag, lo siguiente: “En conjunto, queda como un intento bastante infantil el realizado en los últimos tiempos por el profesor Herbert Haag, de la Universidad de Tubinga que intituló su libro muy significativamente ‘ABSCHIED VOM TEUFEL’ (‘DESPEDIDA DEL DIABLO’). Nunca se le podrá dar un adiós al diablo, aunque fuera cierta la hipótesis sugerida aquí por el autor, es decir, que Satanás sería la personificación del mal, que sería así dramatizado y corporalizado ante el hombre. He aquí, en efecto, cómo se expresa él como conclusión de sus quizás demasiado rápidas reflexiones exegéticas: ‘Para nosotros, pues, se trata no sólo de preguntarnos si la Sagrada Escritura utiliza la palabra Satanás, diablo, espíritus malos, sino más bien preguntarnos lo que ella quiere decir con esa terminología. El problema del diablo, sigue diciendo Cipriani, “no se resuelve ni simplemente negándolo, porque no encontraría lugar en las categorías científicas de nuestro tiempo, ni reduciéndolo de problema teológico a problema puramente filosófico, y más exactamente antropológico: es decir, la experiencia del mal que hacen los hombres y el porqué del mal en su corazón y en su vida, como efectivamente nos parece haya hecho el profesor Haag y después de él también otros estudiosos católicos (12).

                                                                         

Judas El Diablo

 

 En Juan 6: 70, 71, Jesús dice a sus discípulos: “¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce”. En esta cita reconocemos claramente que Judas se convirtió en un diablo (adversario) de Cristo. No obstante, Juan admite que otro diablo indujo a Judas a convertirse en un diablo. En Juan 13: 2 encontramos esta sorprendente afirmación con respecto a la caída de Judas: “Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase”. Si el Judas-diablo era una persona, entonces el otro diablo que sedujo a Judas a traicionar a Jesús tuvo que ser otra persona. Pero fue esa otra persona: ¿Humana o espiritual? No lo sabemos por el contexto, pero sí por otras citas bíblicas. En primer término, ¿quién podría ser el más interesado en deshacerse de Jesús? ¿Pilato?¿El sumo sacerdote Caifás? ¿U otro hombre en el poder citado en el Nuevo Testamento? No parece posible, ya que el mal proceder de Judas no se inició con el trato que realizó con las autoridades que odiaban a Jesús, sino en el momento en que él se propuso dirigirse hacia los detractores de Jesús.  Si aceptamos la persona del ángel caído Satanás, éste sería el más interesado en deshacerse de Jesús. Y la razón sería  la envidia y el odio que siente éste por Jesús porque finalmente tendrá el dominio del mundo en la Era venidera de justicia, y quien, además, lo derrocará, y lo destruirá en el “lago de fuego” junto con sus demonios. El ángel caído Satanás sabe muy bien sobre la sentencia de Dios registrada en Génesis 3:15, y está muy airado por ello y porque le queda poco tiempo en libertad y con vida (1 Pedro 5: 8). Desde Génesis hasta el Apocalipsis, el destino fatal de la persona del diablo y sus demonios está bien definido (aniquilación total de esos malos espíritus). 

 

El Pedro Satanás                                

 

Tenemos el caso del Pedro “satánico” o el Pedro “diabólico” como se registra en Mateo 16: 23. Aquí Jesús mismo también se dirige a otro de sus discípulos con el duro adjetivo o nombre “Satanás”: “Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás; me eres tropiezo…”.  Es obvio que Pedro estaba obstaculizando el camino de la redención de Jesús. Sin querer se estaba convirtiendo en un adversario del Señor. Pero en Lucas 22:31 Jesús mismo habla que otro Satanás ha pedido “zarandear” a Pedro con sus pruebas duras. Dice el texto así: “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte…” Entonces es evidente que Cristo sabía que otro ser había pedido (probablemente a Dios mismo) por Pedro a fin de probarlo como lo había hecho probablemente mucho antes con Job.  Si Satanás fue el sumo sacerdote, ¿a quién le pidió permiso para zarandear a Pedro? El Nuevo Testamento no registra nada en se sentido, es decir, que el sumo sacerdote, o alguna otra autoridad no cristiana, haya pedido permiso a alguien para probar a Pedro con pruebas. Así como un ángel caído pidió a Dios por Pedro para probarlo duramente, a su vez Cristo pidió, rogando a Dios mismo, para que le de fuerzas y fe a Pedro para que pueda resistir en el día malo. Cristo Abogó por Pedro ante Su Padre como fiel Mediador y Defensor de su discípulo.

 

Un Singular Diablo

 

Si bien es cierto que los hombres pueden ser diablos como de hecho se señala en la Biblia, también es cierto que la Biblia habla de un singular y enigmático “Satanás el Diablo, la serpiente antigua”. Veamos algunos ejemplos:

 

1.-  Fue…para ser tentado por el diablo.” (Mateo 4:1).

2.-  Al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41).

3.-  El enemigo que la sembró es el diablo” (Mateo 13:39).

4.-  Vosotros sois de vuestro padre el diablo” (Juan 8:44).

5.-  El diablo ya había puesto en el corazón de Judas” (Juan 13:2).

6.-  Sanando a…los oprimidos por el diablo” (Hechos 10:38).

7.-  Hijo del diablo, enemigo de toda justicia” (Hechos 13:10).

8.-  Ni deis lugar al diablo” (Efesios 4:27).

9.-  Estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).

10.-“No sea…caiga en la condenación del diablo” (1 Timoteo 3:6).

11.- “Escapen del lazo del diablo” (2 Timoteo 2:26).

12.- “Que tenía el imperio de la muerte…al diablo” (Hebreos 2:14).

13.- “Resistid al diablo y huirá de vosotros” (Santiago 4:7).

14.- “El diablo, como león rugiente” (1 Pedro 5:8).

15.- “El que practica el pecado es del diablo” (1 Juan 3:8).

16.- “El Arcángel Miguel contendía con el diablo” (Judas 9).

17.- “El diablo… fue lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20:10).

 

Es interesante lo que se dice del diablo en Santiago 4:7 (“Resistid al diablo y huirá de vosotros”), pues este diablo no puede referirse a ningún hombre con o sin poder. Y hay dos motivos: Primero, porque resulta difícil creer que la comunidad cristiana pudiese vencer o hacer huir a alguna autoridad impía, como por ejemplo, a Nerón, Tiberio, Calígula, Herodes, etc, y a sus fuerzas, en el caso de que estos “diablos” los persiguiesen cruelmente. ¿Cómo podría hacer huir a un ejército romano poderoso aquella iglesia perseguida y sufriente que tenía que estar agazapada o escondida y sin contar con armas de ningún tipo? Segundo, Cristo manda a no resistir a los hombres impíos, es decir, a no atacarlos violentamente. Sus palabras son claras: “Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiere en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.” (Mateo 5:39). ¿Cómo entonces armonizar Mateo 5:39 con Santiago 4:7? Es sencillo. Jesús habla en Mateo 5:39 de hombres malos que nos persiguen y nos golpean, y a quienes podemos ver cara a cara. En cambio, Santiago está hablando de un diablo singular, espiritual y cósmico, al cual se le puede hacer huir sólo con la ayuda de nuestro Señor Jesucristo. La Biblia da sobrado testimonio de cómo los espíritus diabólicos temblaban al ver a Jesús. Hemos visto que en el nombre del Señor los demonios cósmicos huyen, literalmente hablando (Lucas 9:49; Hechos 4:12; Romanos 10:13; Mateo 7:22). De modo que podemos decir que el diablo de Santiago no es una persona humana sino cósmica y espiritual, sin lugar a dudas.

 

El otro pasaje que evidencia a un diablo no humano es Efesios 4:27 (“No deis lugar al diablo”). Sería  absurdo pensar que Pablo se estuviese refiriendo a alguna autoridad humana impía del momento con este nombre: “Diablo”, cuando los cristianos siempre eran acusados falsamente y “daban lugar” a ser perseguidos sin piedad durante los tres primeros siglos de la Era Cristiana. Los cristianos se oponían a la adoración del césar de turno y a participar de las prácticas mundanas. Esto era suficiente motivo para su persecución—Era inevitable! Por eso, parecería irónico que Pablo se estuviese refiriendo a aquellos impíos gobernantes como “el Diablo” en una época en que sin motivo alguno los creyentes eran perseguidos y asesinados sin piedad. Siempre había un motivo para perseguir a un cristiano en los primeros siglos del cristianismo. De modo que Pablo tuvo que referirse a otro tipo de diablo, a uno que está al asecho para atacar a los creyentes y en todas las épocas. Pablo no sólo escribió ese versículo para los cristianos de su época, sino para todos los cristianos, incluso para nosotros, que no sufrimos la persecución que sufrieron los creyentes de los primeros siglos. Hoy día no tenemos a un gobernante humano impío que nos persiga como un diablo feroz, pero no obstante, ese texto tiene plena vigencia para nosotros hoy. Y es que tenemos a un enemigo invisible, cósmico, espiritual, que nos asecha diariamente. Este ser es maléfico, astuto, pervertido, maquiavélico, invisible, poderoso, asesino, mentiroso, calumniador, etc. A éste ser le podemos dar cabida si bajamos la guardia. Es como una enfermedad que se desarrolla en nosotros cuando bajan las defensas de nuestros cuerpos. Por ejemplo, un hombre puede dar lugar al diablo si éste, siendo ex alcohólico, va con un bebedor a una cantina para conversar.  Uno puede dar lugar al diablo, si ve películas violentas, o pervertidas. Uno puede dar lugar al diablo si nos asociamos con gente viciosa. El enemigo cósmico aprovechará la ocasión para sugerirnos o impelernos a hacer cosas que nunca hubiésemos hecho en otras circunstancias.

 

El otro pasaje que nos lleva a pensar que hay un singular diablo que mueve los hilos de sus marionetas demoníacas es Mateo 25:41 (“Al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”). Si hay muchos diablos: ¿Por qué aquí se habla de un solo diablo que es arrojado al “fuego eterno” con sus ángeles?¿No deberían ser arrojados allí todos los diablos, y no tan sólo uno, con sus ángeles? Aquí hay un castigo extremo, capital, definitivo para alguien llamado “El diablo”. Pero sin duda aquí no se refiere a ningún humano, sino a algún ser extremadamente impío, maléfico, cruel, abominable, etc. Debe ser un líder, cabecilla, estratega, “el cerebro” de las acciones impías en la tierra y el cosmos. No es un Hitler, ni un Napoleón, ni un Calígula, ni un Herodes, ni un Atila, ni un Stalin, etc; aunque tiene rasgos de todos ellos en su ser. Definitivamente es alguien que merece estar en el “fuego eterno”, y con él, sus servidores angélicos y humanos.

 

Algunas Citas del N.T donde Aparece un Singular “Satanás

 

1.-  Estuvo allí…días, y era tentado por Satanás” (Marcos 1:13).

2.-  Viene Satanás, y quita la Palabra que se sembró” (Marcos 4:15).

3.-  Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo” (Lucas 10:18).

4.-  Si…Satanás está dividida contra sí mismo” (Lucas 11:18).

5.-  Esta hija…que Satanás había atado” (Lucas 13:16).

6.-  Entró Satanás en Judas” (Lucas 22:3).

7.-  Satanás os ha pedido para zarandearos” (Lucas 22:31).

8.-  Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses” (Hechos 5:3).

9.-  Y de la potestad de Satanás a Dios” (Hechos 26:18).

10.-“El Dios de paz aplastará…a Satanás” (Romanos 16:20).

11.- “Sea entregado a Satanás para destrucción” (1 Corintios 5:5).

12.- “Juntaros en uno, para que no os tiente Satanás” (1 Corintios 7:5).

13.- “Que Satanás no gane ventaja alguna sobre vosotros” (2 Corintios 2:11).

14.- “El mismo Satanás se disfraza como ángel de luz” (2 Corintios 11:14).

15.- “Un mensajero de Satanás que me abofetee” (2 Corintios 12:7).

16.-  quisimos ir…pero Satanás nos estorbó” (1 Tesalonicenses 2: 18).

17.- “A quienes entregué a Satanás para que no aprendan a blasfemar” (1 Timoteo 1:20).

18.- “Algunos se han apartado en pos de Satanás” (1 Timoteo 5:15).

19.- “Sinagoga de Satanás” (Apocalipsis 2:9).

20.- “Donde está el trono de Satanás” (Apocalipsis 2:13).

21.- “No han conocido…las profundidades de Satanás” (Apocalipsis 2:24).

22.- “la serpiente…que se llama diablo y Satanás” ( Apocalipsis 12:9).

23.- “prendió al…Satanás, y lo ató por mil años” (Apocalipsis 20:2).

24.- “Los mil años se cumplan, Satanás será suelto” (Apocalipsis 20:7).

 

En los textos #11 y #17, enumerados arriba, Pablo dice que había entregado a Satanás a creyentes que habían blasfemado y fornicado. Pero: ¿Se estaba refiriendo Pablo a alguna autoridad civil o militar del imperio por el nombre de “Satanás”? Si la respuesta fuera afirmativa, ¿pensaremos, entonces, que Pablo estaba denunciando y entregando a sus hermanos en la fe por faltas morales que debían ellos— en privado— dilucidar? Imagínese, por un instante, qué insensato hubiese sido que Pablo hubiese entregado a las autoridades civiles anticristianas, a cristianos infieles. Este desatino de Pablo les hubiera dado más motivos a sus detractores para perseguir a los cristianos, acusándolos de inmorales, deshonestos, e impíos. Esto hubiese ido en contra de los mismos cristianos, y ellos mismos hubieran sido objeto de justificadas acusaciones y persecuciones feroces. Ahora bien, el contexto del texto # 11 parece indicar que aquel fornicario había sido disciplinado por Pablo y finalmente expulsado de la grey. Esto significaría que dicho pecador pasaría, del reino de la luz, al reino de las tinieblas, cuyo padre y dios es Satanás, el ángel caído (ver el verso 2). Lo mismo les ocurrió a Himeneo y Alejandro del texto # 17.

 

El Satanás del libro de Job

 

En el libro de Job encontramos la figura de Satanás que aparece como una persona enigmática, seductora, acusadora, y aun, celosa. Mucho se ha discutido sobre este Satanás que se acerca a Dios para cuestionar la fidelidad del fiel Job. Veamos lo que dice Job capítulo 1: “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales también vino Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿no has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: acaso teme Job a Dios de balde? ¿no le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová (Job 1: 6-12). 

                                       

Los que creen que este Satanás del libro de Job no es otro que un siervo humano de Dios que pone en tela de juicio la integridad de Job, se encuentran con ciertos problemas. En primer término, no es seguro que este Satanás sea un hijo de Dios necesariamente. Lo que dice el texto es que entre los hijos de Dios que vinieron a entrevistarse con Dios estaba también Satanás. Por ejemplo, yo puedo decir que en la reunión de los obreros de la empresa estaba también el abogado de la compañía. Esto no significa que el abogado sea otro obrero de la empresa, ¿no es verdad? Segundo punto, aquí tenemos a un Satanás velocísimo que se da el lujo de andar por toda la tierra en un tiempo en que ni siquiera se conocía la rueda. Los hombres de aquellos remotos tiempos de seguro demorarían una eternidad para poder recorrer toda la tierra de arriba para abajo, cruzando ríos, mares, desiertos, montañas;  soportando el calor, el frío, el cansancio, la falta de comida y agua; sorteando las fieras salvajes, las tribus paganas, etc, etc. Pero nuevamente aquí hay una persona llamada “Satanás” que no tenía problema alguno para movilizarse permanentemente por el planeta tierra unos tres mil años atrás, y probablemente tampoco lo tenga en estos días.

 

Por otro lado, este Satanás no parece ser un buen y fiel servidor del Señor, y pareciera que tampoco estaba en buenas relaciones con Él. En Job 2: 3 Dios dice algo contra Satanás que lo coloca como un ser despiadado y maligno: “…tú (Satanás) me incitaste contra él (Job) para que lo arruinara sin causa”. De aquí se desprende que este Satanás es alguien funesto, que incita a la adversidad y a la ruina de las personas sin motivo alguno. Este es un ser calumniador, envidioso, altanero, desafiante, mentiroso,  provocador, y acusador. Y esto es precisamente lo que dice la Biblia de Satanás, el gran señalador y acusador de los hombres. Dice Apocalipsis 12: 10: “…porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”. Esto concuerda con la historia de Job perfectamente, y con la de Josué en Zacarías 3. No obstante, este arrojamiento se realizará cuando Cristo esté por reinar en el mundo por mil años, es decir, cuando vuelva por segunda vez.

 

Se dice que “delante de Jehová” no significa necesariamente estar presente frente a Dios en el cielo. Se sostiene que Josué y los ancianos de las tribus de Israel en Siquem, “se presentaron delante de Jehová” (Josué 24: 1). Aún después, Samuel  a su turno le dijo a Israel: “Preséntense ustedes delante del Señor…” (1 Samuel 10: 19): Igual se nos dice que María, la madre de Jesús, poco después del nacimiento de su hijo, vino al templo de Jerusalén “Para presentarlo al Señor…” (Lucas 2: 22-24). Todos estos ejemplos son usados por los no creyentes del diablo para sostener que hombres pueden presentarse ante Dios en la tierra, sin moverse de ella, o sin necesidad de “volar” al cielo. No obstante, en ninguno de estos casos, ni en otros que puedan existir, encontramos a un Satanás que mantiene un diálogo fluido y directo (sin necesidad de un mediador) con el mismo Dios Eterno. No hay nada en el contexto, ni en todo el libro de Job, que nos pueda sugerir que este Satanás hablaba con un ángel de Dios. En realidad todo parece indicar que Satanás hablaba con Dios mismo. Aquí hay un personaje osado, medio intrigante, celoso, y envidioso de la prosperidad de un hombre de la tierra.

 

Es verdad que Moisés, como un escogido de Dios, habló con Dios en muchas ocasiones. No obstante, sabemos que sus diálogos fueron con los ángeles de Dios que venían en su nombre. Por ejemplo, cuando habló con “Dios” en la zarza ardiente, en realidad está demostrado, por la misma Biblia, que Moisés habló con los mensajeros angélicos de Jehová que venían en su nombre. Además, jamás se le llamó con el nombre ‘Satanás’ a Moisés, ni siquiera cuando rompió las tablas de la ley. Por otro lado, la única ocasión que parece que Dios se dirigió a un hombre personalmente fue en el Paraíso, inmediatamente después de la desobediencia de Adán y Eva. Después el hombre necesitaría de un mediador para llegar al trono de la gracia, pues el pecado rompió la relación hombre-Dios.

 

A los israelitas, inclusive, no les era permitido entrar al “santísimo” (la morada de Dios), sino sólo al sumo sacerdote de Dios. Éste ofrecía sacrificios a Dios por los pecados del pueblo y podía ingresar al santísimo una vez al año (Hebreos 9: 25). Aun hoy Jesús es el único Mediador entre los hombres y Dios, ya que ninguno puede prescindir de Cristo como tal (Hebreos 9: 24). Nótese que este texto de Hebreos 9: 24 prueba que ningún hombre puede presentarse directamente ante Dios, sino sólo el único Mediador, Jesucristo. Él sólo se presenta por nosotros ante el Dios y Padre celestial. Esta imposibilidad de estar “frente a Dios”, cara a cara, fue siempre así desde que el pecado reinó en el mundo. ¿Cómo, entonces, suponer que este Satanás era un hombre que se presentó ante Dios y que pudo mantener un diálogo fluido y directo con Él, cuando a nadie en la tierra se le ha permitido eso, salvo al Hijo de Dios y a los buenos espíritus angélicos? 

 

Satanás en el libro de Zacarías

 

En el libro de Zacarías 3: 1-7 encontramos nuevamente la figura de Satanás. Dice el texto: “Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás, Jehová te reprenda, oh Satanás…”.  Sobre este Satanás se ha especulado mucho, y hay quienes creen que era alguno de los principales samaritanos que se oponía a la construcción del templo. Pero si esa interpretación es verdad, ¿por qué no se dice claramente eso en el contexto?¿Por qué tanto misterio? ¿No hubiera sido mejor que se dijera claramente que un líder o líderes samaritanos se oponían como adversarios (Satanases) ante el sumo sacerdote? Pero aquí aparece un Satanás que no requiere mayor presentación, pues es harto conocido desde tiempos anteriores, desde la creación, en la historia de Job, en la vida de David, y ahora, en la de Josué.  Por tanto, decir que este Satanás de Zacarías simboliza a una secta llamada de los samaritanos, es forzar el sentido del texto. Definitivamente el contexto de Zacarías no nos dice nada de que los samaritanos eran, en su conjunto, el Satanás de Josué.

 

Jesús Confronta las Tentaciones de Satanás

 

En Mateo 4 tenemos el registro de la tentación Satánica contra Jesús, la cual se produjo mientras Jesús ayunaba por 40 días. Dice así el relato: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo e Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está; No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca e ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.” (Mateo 4:1-11).

 

Mucho se ha discutido sobre este incidente de Jesús, de si es una historia literal o simbólica. Se ha dicho que ésta fue una tentación personal de Jesús, sin la verdadera intervención de un tentador cósmico o supramundano. Se ha dicho que esta tentación de Jesús provino de su mismo ser, de su propia inclinación humana al mal y al pecado. Se ha afirmado que él mismo sintió deseos de adelantar su reino mundial, tomando el control inmediato del mundo. Se ha sostenido que él sintió el deseo (se sintió tentado) de probarse a si mismo para comprobar si él era verdaderamente el Hijo de Dios, y si Dios era capaz de intervenir por él. Además, se sostiene que Jesús, por sí mismo, y por su sola voluntad, se fue a la santa ciudad y se paró en el pináculo del templo para probarse. Pero si esto es verdad: ¿Acaso no hubiera sido más fácil, y más directo, por parte de Mateo, que dijera que Cristo se sintió tentado para ser rey del reino de este mundo y hacerse el soberano de esta era, y que quiso, por un instante, tentar a Dios para ver si verdaderamente lo protegería, y así confirmar su filiación divina?¿por qué usar a una tercera persona (el diablo) para decir lo mismo en forma oculta? O, ¿Es que el diablo en verdad sí existe como un tentador personal y cósmico?

 

Si los malos deseos, o las perversas inclinaciones salen de nuestro interior o de nuestro “corazón”: ¿Por qué dice Mateo que el diablo vinoy no más bien— que el diablo salió de Jesús? Aquí hay un diablo cósmico, que no reside en uno, pero que puede eventualmente “entrar” en uno a través de las obsesiones (en la mente) y las posesiones ( en el cuerpo).

 

Notemos, además, que al ver Jesús los reinos de este mundo, el diablo no le dijo: “Todo esto es tuyo, sólo tienes que tomarlo”, sino más bien: “Todo esto te daré si postrado me adoras”. Aquí hay uno que ya tenía la posesión del mundo, y que se lo ofrece a Jesús. Pero la condición es que Jesús se rinda al amo y señor de los reinos de este mundo malo. Jesús no podía ser el amo del mundo malo sin condiciones. Él tenía que rendirse y adorar al diablo.

 

Nuestra Lucha no es Contra “Carne y Sangre

 

El apóstol Pablo fue claro al afirmar que nuestra lucha no es contra los adversarios o “satanases” de este mundo de carne y huesos, o los oponentes humanos de Jesucristo; sino contra los enemigos o adversarios espirituales que se mueven constantemente en los “lugares celestiales” (no en el “corazón” del hombre). En Efesios 6:12 leemos: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernantes de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales en las regiones celestes”. Notemos que Pablo dice que nuestra verdadera lucha no es contra los adversarios humanos que nos persiguen o nos quieren matar, sino más bien contra las huestes espirituales en las regiones celestes. Pablo sin duda creía en adversarios maléficos y espirituales de diferentes rangos en los lugares supramundanos o “atmosféricos”. Este pasaje contradice la hipótesis que Satanás y el diablo son dos palabras para personificar el mal. Los deseos malos no son espíritus, son inclinaciones torcidas del carácter que pueden conducirnos a la violación de las leyes divinas. Pero los malos espíritus pueden inducir a los malos deseos a través de sugestiones, obsesiones, posesiones, etc.

 

Por su parte, el apóstol Pedro coincide con Pablo, cuando al escribir su Primera Epístola, dice: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Aquí Pedro habla de un enemigo cósmico que da vueltas por la tierra buscando a quien devorar. Esto nos hace recordar al Satanás de Job, quien venía de la tierra, movilizándose alrededor de ella para luego acusar a Job. Aquí tampoco no hay evidencia contextual alguna de que se esté hablando de un diablo humano en el poder, es decir, de un perseguidor del Imperio Romano o de una autoridad Judía.  Además, los humanos nos pueden devorar en esta vida, pero no en la futura. Es decir, nos pueden matar el cuerpo, mas no el alma. En cambio, este diablo si tiene la facultad de devorarnos y destruirnos para siempre si caemos en sus garras. Por causa de ese maléfico espíritu cósmico podemos perder alma y cuerpo en el infierno (Véase Mateo 10:28).

 

Recordemos siempre que los enemigos que no podemos ver y tocar resultan más difíciles de combatir, pues operan sigilosamente y de sorpresa. No obstante, Jesús ha venido para desenmascarar al Diablo, revelando los estratagemas que éste, y sus demonios, usan contra nosotros (1 Juan 3:8; 2 Corintios 2:11).

        

Satanás: Imitador de Dios

                                                                         

Satanás es un gran imitador de Dios. Desde un comienzo quiso ser como Dios (Isaías 14: 13, 14; 2 Corintios 4: 4) y recibir así, la adoración del mundo entero (1 Juan 5: 19), y de los ángeles. Él reina en esta era maligna, y recibe el servicio de millones de hombres (Mateo 4: 8, 9; 1 Juan 5: 19). También él inspira sus “libros sagrados” de religiones falsas, y filosofías contrarias a las de Dios. Durante el régimen diabólico de Hitler, Satanás usó a este líder nazista y racista en contra del pueblo de Dios, y le hizo creer que tendría un reino milenario. Por cierto que Satanás estaba detrás del trono y pretendió oprimir al mundo por mil años con su falso Mesías. Una burda imitación del reinado milenario de Cristo. Dios le prometió a Su Hijo el gobierno del mundo venidero (Daniel 7: 13, ,14), y así también lo hizo el diablo, ofreciéndole su mundo y sus reinos a Jesús en la tentación en el desierto (Mateo 4: 8, 9).

 

El Diablo también quiere tener su propia iglesia—la Iglesia de Satanás. Sí, hoy en día Satanás es adorado con sacrificios de animales y de humanos. Él tiene su propia Biblia, sus propios mandamientos, sus propios rituales, y sus propias recompensas. Sus mandamientos principales son el odio y las prácticas carnales (sexo, drogas, alcohol, asesinatos, brujería, idolatría, etc).

 

A Satanás le gusta hacer milagros y maravillas (2 Tesalonicenses 2: 9), como manifestarse en la forma de un ángel de luz y de verdad (2 Corintios 4: 4). También puede hacer bajar fuego del cielo, imitando a lo que Dios hizo a favor y en presencia del profeta Elías (comparar 2  Reyes 1: 10, y Apocalipsis 13: 12, 13). Igualmente puede materializarse como una virgen bendita, y hasta tomar la forma de Cristo. También es capaz de predecir con alguna precisión algo del futuro usando psíquicos y profetas, y hasta curar enfermedades con la imposición de manos por parte de “curanderos” y “médicos psíquicos”.

 

 Y finalmente, el diablo imita el advenimiento de Cristo enviando a un “inicuo” (el Anticristo final) para que engañe a los hombres con maravillas y portentos, aunque será destruido por la verdadera presencia de Jesucristo en gloria (2 Tesalonicenses 2: 9, 10).                   

 

El Pecador Consuetudinario es del Diablo

 

Satanás el diablo es presentado como un padre con hijos (Juan 8: 44), y además, si bien la Biblia habla de muchos “satanases” y muchos “diablos”, también es cierto que habla de un singular diablo que es líder de la maldad, un dios, un mentiroso, tentador, seductor, astuto, devorador, maléfico, milagrero, zarandeador, instigador, revoltoso, ladrón, arrebatador, embaucador, estorbador, mentiroso, acusador, calumniador, asesino, intrigante, soberbio, odioso, enemigo, acechador, etc. Ahora bien, según las Escrituras, hay un singular personaje en la Biblia que tiene todas estas características en él, y se le llama Satanás el diablo.

 

Pues bien, este Satanás busca seguidores que se le parezcan a él y para ello él moldea un carácter perverso en las personas a través de sus mentiras. Mentiras filosóficas y valores torcidos son dos caminos que usa él. También pone en el corazón sentimientos bajos y ruines de maldad. Así, él logra cautivar a los hombres con su seductora influencia. Él explota la carnalidad humana. El pinta el alcohol como algo bueno, y también el tabaco. Él promueve el sexo desenfrenado a través de la pornografía. También el promueve la infidelidad conyugal a través de las novelas baratas que bombardean a la TV todos los días. En fin, los que caen bajo su influencia maléfica se convierten en sus esclavos, de allí que Juan tiene razón al decir: “El que practica el pecado es DEL Diablo…” (1 Juan 3: 8). Nótese que Juan no está diciendo que aquel que practica el pecado es diablo o un diablo. No! Lo que dice es otra cosa diferente. Él dice que el que practica el pecado le pertenece al diablo, al singular diablo que es el padre y dios de este mundo impío. Si el diablo es un sinónimo de la maldad o de la personificación de la maldad, o es el mismo pecador: ¿por qué Juan dice que un pecador puede pertenecer al diablo?

 

Por otro lado, como ya dijimos antes en “Vuestro Padre: El Diablo”, uno puede ser de la entidad diabólica espiritual, llamada ‘Satanás’,  o en caso contrario, de la Entidad Divina Espiritual llamada ‘Dios’.  Si el Satanás espiritual no existe, entonces tampoco existe Dios como un Ser Todopoderoso y Espiritual.  Si uno es diablo y Satanás cuando nos oponemos a Dios, entonces uno es Dios cuando practicamos la justicia y obramos con amor y verdad.  Pero esta conclusión, ni es bíblica, ni es posible.

 

Aquí claramente se habla de pertenecer a alguien: A Satanás o a Dios. Ahora bien, hoy continúa la rivalidad del diablo por robarle seguidores a Dios y a Cristo. Por otro lado, Dios ha enviado a Cristo para arrebatarle al diablo pecadores cautivos bajo sus maléficas garras (Colosenses 1:13; Lucas 8:12, 2 Timoteo 2:26; Santiago 4:7; 1 Pedro 5:8; Hechos 26:18; 1 Timoteo 5:15).

 

 

El Diablo en los Fenómenos Parasicológicos                                                                                                                                                                                                   

                                                                                              

Según el profesor Charles Richet, los fenómenos paranormales (del griego para, al lado de, más allá, por encima de, y normal), son “fenómenos extraños, psicológicos o físicos, debidos a fuerzas que parecen inteligentes o a facultades desconocidas del espíritu”. Éstos se pueden dividir en dos grupos: los subjetivos o psicológicos y los objetivos o materiales. Los primeros comprenden, básicamente, la telepatía, llamada, en general, “transmisión de pensamiento”, y la metagnomía o “videncia”, que consiste en el conocimiento, al margen de la actividad sensorial o racional normales, tanto las cosas sensibles como los acontecimientos pasados o futuros.

 

Los segundos pueden agrupar en 3 categorías principales: La telecinesia, la psicocinesia y la ectoplasmia. La telecinesia (del griego tele, lejos, y kinesis, movimiento) designa, de una forma científica, el movimiento de objetos realizados sin que medie contacto alguno, así como la levitación del cuerpo humano. El fenómeno típico de la telecinesia es el de la mesa, llamada “giratoria”, movida a distancia.

 

Con la telecinesia se halla generalmente vinculada la psicocinesia (del griego psyché, alma, y kinesis, movimiento), que se puede definir como un influjo de la acción del pensamiento sobre sistemas físicos en evolución: por ejemplo, un lanzamiento de dados.

 

La ectoplasmia (del griego ektós, fuera, y plasma, formación) es, al parecer, la formación paranormal, la materialización, mediante el cuerpo de un médium, de órganos aislados, rostros, animales, y seres fantasmales de aspecto humano o humanoide.

 

Los movimientos de objetos sin contacto, o telecinesia, fueron observados mucho antes de la aparición del espiritismo y de la metapsíquica: el fenómeno era conocido en tiempos de Tertuliano, o sea hace unos 18 siglos. Hay muchos registros de telecinesia interesantes como las de los religiosos católicos Teresa de Ávila, Bernardino Realino, Francisco Suárez, y José de Copertino. Las levitaciones de José de Copertino (1603-1663) se produjeron en Nardo, en Asís, en Osimo, en Fossombrone, en Nápoles, en Roma y en cierto número de conventos: La Grottela, el Sacro Convento, etc.

 

Sólo en la ciudad de Copertino hay registradas más de setenta éxtasis corporales de José. Y según la bula de canonización, “no hay santo que se compare a él”. Sus levitaciones consistían en levantamientos con movimientos de traslación. El Papa Urbano VIII fue una vez testigo del fenómeno.

 

Sus levitaciones eran tan frecuentes, que cuando sus hermanos de comunidad lo buscaban por el convento y no lo hallaban, el superior les decía, en son de broma: “Mirad hacia arriba, que ahí lo encontraréis.” El punto aparte es si esta fenomenología en José era de Dios o de los espíritus malignos. Recordemos que los médiumes espiritistas también levitaban por los aires y se podían trasladar en ese estado. Tenemos el caso del espiritista Mister Home, en Londres, (1868), en presencia de Lord Lindsay, de Lord Adare, y el capitán Wyrme.  Los testigos vieron cómo el médium, en levitación, entraba y salía por las ventanas del inmueble sito en el número 5 de Buckinghame Gate, en Ashley Place.

 

No podemos, pues, ignorar las fuerzas ocultas en este mundo malvado. Se ha sabido de niños analfabetos, que poseídos por entidades paranormales, empezaron a hablar en lenguas extrañas, como también hablaron pulcramente idiomas y lenguas conocidos (glosolalia) tales como el latín, el francés, el inglés, el alemán, etc. También se ha visto a personas levitar como los médiumes espiritistas, monjes, y aun fantasmas. También han levitado objetos como mesas, lámparas, libros, botellas, copas, etc, por manos invisibles. Los “espíritus chocarrones o traviesos (poltergeist)” en casas llamadas encantadas o embrujadas no es historia nueva. Se han reportados casas, hospitales, palacios, conventos, etc, embrujados, en donde se manifiestan fenómenos paranormales como es el caso de radios y televisores que se encienden solos, Luces que se prenden y apagan, manchas de sangre que aparecen en las paredes, voces extrañas lamentándose, objetos que vuelan y se estrellan en las paredes, golpes, agresiones físicas y psicológicas a personas que las habitan, cambios bruscos de temperatura dentro de un área de la casa sin motivo alguno, aparecidos sin cabeza, o sin pies, y así por el estilo. Y esto no es sólo de reciente data.

 

Se cuenta que Adrien de Montalembert, limosnero de Francisco I de Francia, anotó el caso sucedido en un convento, en 1528, donde no sólo se producían ruidos extraños, sino que los más diversos objetos eran arrojados violentamente sin mano visible alguna que los arrojara. También Cieza de León cuenta que, en 1594, cuando el cacique Pirza, en Popayán, Colombia, se convirtió al cristianismo, era molestado continuamente por piedras que caían de lo alto. No eran arrojadas por ningún ser humano, sino que caían verticalmente a tierra. Los que presenciaron la conversión del cacique contemplaron con gran asombro, cómo una copa de licor, colocada sobre una mesa, se levantaba en el aire, siendo vaciada, y vuelta a llenar al ser nuevamente dejada en el mueble. También los misioneros jesuitas en Conchinchina, en el siglo XVIII, observaron varios casos, sin encontrar explicación alguna.

                   

Las personas poseídas suelen no sólo hablar en lenguas, sino también pueden predecir el futuro, y manifestar una fuerza descomunal pese a todos los intentos por detenerlo. También suelen odiar la religión cristiana, y el nombre de Jesús.  El exorcismo en el nombre de Jesucristo puede liberar a esas personas completamente de la posesión diabólica. Negar que existen estos extraños fenómenos es querer tapar el sol con un dedo. El sol seguirá pese a todo. Y como dice el Dr. D. Costa, S.P: “Las posesiones han venido haciéndose más raras a medida que se extendía el reino de Jesucristo, pero nunca ha cesado por completo ni entre los cristianos”.

                                                              

Conclusión

 

Mucho se ha discutido del diablo en todas las épocas o siglos. Hoy existe una corriente de teólogos, católicos y protestantes, que se ha propuesto negar la existencia personal y cósmica del diablo, aduciendo que es un mito de las religiones paganas. No obstante, existen muchísimos teólogos renombrados que sostienen la creencia tradicional cristiana de fuerzas cósmicas que están en contra de Dios y de sus criaturas a las cuales la Biblia llama demonios, espíritus impuros, etc.

 

En la Biblia encontramos a humanos que fueron diablos y Satanases, como por ejemplo: Judas, Pedro, y otros. No obstante, este hecho no niega la existencia de un Satanás y Diablo mayor; como tampoco se puede negar la existencia de un Dios Todopoderoso y Espiritual, por el simple hecho de que hombres como Moisés, Samuel, Sansón hayan fungido de dios en una determinada función.

 

El problema de negar la existencia de un cósmico Satanás maléfico, perverso, astuto y tentador, es que motivamos a que las gentes bajen la guardia contra su accionar asolapado y agazapado. Si decimos irresponsablemente que no existe el virus de la polio, millones de padres dejarían de vacunar a sus hijos, y entonces les estaríamos exponiendo a un gran peligro. La obra maestra del diablo es, sin duda, lograr que las personas no perciban su existencia, y que la nieguen por completo.

 

Definitivamente la Biblia presenta a un diablo singular que sabe que el evangelio de Cristo tiene poder para salvar a los hombres de sus pecados y también de apartarlos de su maléfica influencia y dominio férreo. Satanás el diablo es un personaje perverso e impío que conoce quién es Cristo y de quien es verdaderamente Hijo. Su oposición a Cristo no es de balde, él sabe que Cristo significa su ruina eterna, su destrucción total. En Lucas 8:12 Jesús— al explicar la parábola del sembrador—dice: “Y los del camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven.  Aquí se nos presenta a un diablo o Satanás creyente, creyente en el poder del evangelio de Jesucristo, pero no se rinde a él. Es más, hace todo lo posible para que los hombres no vean la eficacia salvadora del evangelio de Cristo,  para que no se salven. Definitivamente este personaje no es un hombre incrédulo, pues el incrédulo no cree en el poder salvador del evangelio. Tiene que ser alguien que conoce quien es Cristo y del valor de su palabra. ¿Quien más que el ángel caído Satanás?

 

La parapsicología admite que hay fenómenos muy extraños y sobrenaturales en este mundo que no pueden ser simplemente explicados como fenómenos producidos por el mismo hombre. Hay, de hecho, fuerzas o poderes ocultos que son sutiles y peligrosos que el hombre no podría explicar sin la presencia o existencia de un diablo cósmico.     

2 PEDRO 3:12 —¿QUÉ SIGNIFICA LA PALABRA “ELEMENTOS”?

     

 

  Por Ing. Mario A Olcese

 

 

 

 

2 Pedro 3:12 y la palabra griega Stoicheia

 

2 Pedro 3:12 en las Escrituras Griegas, dice: “prosdokôntas (aguardando) kai (y) speudontas (apresurando) tên (la) parousian (venida) tês (del) tou theou (de Dios) êmeras (día) di ên ouranoi (a causa del cual los cielos) puroumenoi (encendidos) luthêsontai (serán disueltos) kai (y) stoicheia (elementos) kausoumena (quemados) têketai (se derretirán)”.

 

Nos interesa examinar qué fue lo que quiso decir el Apóstol Pedro con la palabra Griega stoicheia, que ha sido vertida como “elementos” o “rudimentos” en la mayoría de las versiones bíblicas. Y es que se ha creído que Pablo se refiere a una destrucción total de la tierra por fuego a tal punto que sus elementos serán destruidos completamente.

 

Stoicheia  y sus acepciones en el NT

 

En primer término, esta palabra aparece en el Nuevo Testamento sólo en 7 ocasiones En la Concordancia Exhaustiva Young de la Biblia, el significado literal de la palabra es “elemento, rudimento, principio”. En otros términos, éstos son los elementos del aprendizaje religioso, o los mandatos ceremoniales que son comunes al culto de los judíos y de Gentiles.

 

¿Acaso esta palabra “elementos” se refiere a la idea científica de los elementos de la materia, todos los “átomos” del universo? ¿O la tabla periódica de los elementos? ¡No necesariamente! Nosotros debemos primero mirar dentro de los siete pasajes con la palabra “elementos” o en el griego “stoicheia”.

 

1.- Gál 4:3,9 dice: “Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos (stoicheia) del mundo. mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos (stoicheia), a los cuales os queréis volver a esclavizar?.

 

Este  pasaje de Gálatas 4:3,9, donde aparece dos veces la palabra stoicheia, es claramente una discusión de la relación del judío a la antigua ley de Moisés, en versos 1-7; y los Gentiles que habían servido a los ídolos, en el verso 8. Así que los judíos estuvieron en esclavitud a la antigua ley de Moisés o  a la tradición de hombres. Pablo exhortó a los hermanos cristianos para no volver a la esclavitud de esa Ley. La Ley era nuestra tutora para traernos a Cristo para que nosotros podamos ser  justificados por la fe (Gal. 3:23-24). Ningún hombre podía guardar esa Ley perfectamente. Los Gentiles sirvieron a los ídolos sin valor alguno. Los dos habían estado en esclavitud, a la stoicheia del mundo. Por consiguiente, el uso de la palabra “elementos” o “rudimentos” no es sobre el mundo físico.

 

2.- Col. 2: 8,20-22: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos (stoicheia) del mundo, y no según Cristo.  Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos (stoicheia) del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques  (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?”  

 

De nuevo, Pablo usa la palabra (stoicheia) dos veces. En el versículo 8 él exhorta a la iglesia de Colosas a que no permitan que nadie los engañe por medio de la filosofía mundana, o las tradiciones de hombres según los elementos o rudimentos del mundo. En este contexto había dos peligros diferentes que ellos confrontaron: Las actividades Judaicas en los versos 16-17, y posiblemente alguna actividad o culto pagano en el verso 18. El punto es, una vez más, que esto no tiene que ver en absoluto con la creación material.

 

3.- Hebreos 5:12: “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos (stoicheia) de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido”. 

 

Este escritor lamenta el hecho de que los Judíos Cristianos (hebreos) no habían crecido en Cristo como debían. El escritor dice que ellos necesitan a alguien para enseñarles de nuevo con “la leche, no la comida sólida” en los principios elementales de los oráculos de Dios antes de convertirse en maestros idóneos y maduros. Obviamente, este “stoicheia” no es sobre átomos o sobre la creación del universo.

 

4.- 2 Pedro 3:10-13: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos (stoicheia) ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.  Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos (stoicheia), siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”.

 

Observe que Pedro usa la palabra stoicheia (elementos) dos veces. En ambas él dice que los elementos se destruirán o se quemarán. Hasta ahora, nosotros podemos estar de acuerdo que los “elementos” en sus otros pasajes anteriores, nunca se refieren al universo físico.

 

Los elementos o rudimentos (stoicheia) puede referirse, sin duda, a varias cosas, aunque no hemos encontrado en la Biblia una aplicación para los átomos de la materia de nuestro universo, salvo, aparentemente, en 2 Ped. 3:10-13. Si se refiere a lo material debe entenderse a distintas cosas: “La disposición ordenada de las cosas”, los elementos atómicos, los fundamentos del universo físico. En lo espiritual ya hemos visto que son los preceptos religiosos, las filosofías mundanas opuestas a la doctrina de Dios,  y también a las fuerzas angélicas invisibles y poderes espirituales que controlan este mundo o siglo malvado —Los espíritus elementales o demonios.

 

Los Espíritus demoníacos como los “Elementos (stoicheia)”

 

El Diccionario de Pablo y Sus Cartas tiene esto para decir sobre los “elementos” como los poderes espirituales:  

 

“Varios intérpretes, quizás incluso una mayoría, ha concluido que ‘ta stoicheia tou kosmou’ se refiere a los poderes espirituales de alguna clase. . . . La más temprana evidencia extrabiblica Judía existente para stoicheia que está asociada con ambos, los espíritus y las estrellas, es muy posterior que el primer siglo (segundo y terceros siglos D.C.), pero está muy bien confirmado y puede muy bien representar las creencias contemporáneas de Pablo ( cf. Lohse, 99 n.41). El Testamento de Solomón, una obra Judío-Cristiana, normalmente fechada en el tercer siglo D.C., pero que contiene posiblemente material que data al primer siglo, testifica una creencia en los espíritus de las estrellas llamados stoicheia. Siete espíritus atados aparecen ante Solomon y revelan su identidad: “Nosotros somos los stoicheia, gobernantes de este mundo de oscuridad [el skotous de tou de kosmokratores, el cf. Efe 6:12]. . . nuestras estrellas en el cielo se ven pequeñas, pero nosotros somos llamados como dioses” (T. Sal. 8:2-4). (pp. 231, 232, “Elementos/espíritus Elementales del Mundo”)”.  

 

La mayoría de los estudiosos sostienen que Pablo está refiriéndose por stoicheia a los demonios satánicos que han originado las enseñanzas falsas que el apóstol de los gentiles está refutando. Pablo los llama “los principios elementales del mundo” porque los herejes estaban refiriéndose a ellos como los seres espirituales que gobiernan sobre los cielos. Lejos de ser una revelación superior de Dios que les traerá liberación espiritual, Pablo da a entender irónicamente que esta enseñanza se origina de los demonios y sólo les traerá, por consiguiente, la esclavitud. Entre los estudiosos que sostienen esta opinión están Boice, F. F. Bruce, Vaughn, Guthrie y Carson. 

 

Se encuentra apoyo para esta interpretación de varios fuentes. El hecho más citado por los autores anteriores es que “los principios” elementales es usado en la literatura extra bíblica para referirse a los espíritus estelares que también se identificaron con los cuerpos celestiales Ambos pasajes también hacen la referencia a los ángeles en alguna relación a la frase. En Gál 3:19, Pablo se refiere a los ángeles como los mediadores a través de los cuales Dios dio la Ley. En Gál. 4:8, él habla de “aquellos que no son por naturaleza dioses” que los Gálatas anteriormente adoraron, y luego, al parecer, aplica “los principios elementales” a ellos en vs. 9. En Col. 2:18, Pablo habla del “culto de ángeles” como la parte de la herejía asociada con “los principios elementales”.

 

El punto es que en todas las ocurrencias de stoicheia en la Biblia, nunca se refiere al mundo material, a los elementos de la materia. ¿Por qué tendríamos que suponer que en 2 Pedro 3:10-13, donde aparece dos veces la palabra stoicheia, sí se refiere al mundo material o a los elementos de la materia? ¿Por qué no podría referirse más bien al diablo y a los demonios quienes serán lanzados en el lago de fuego, siendo movidos desde los cielos al Gehenna para que no corrompan nuestra futura “nueva tierra” de justicia? Además, ¿Por qué no podría significar que las doctrinas de demonios, y todas las obras impías de los hombres serán destruidas en el fuego consumidor de Yahweh?

 

Stoicheia y la Ley Mosaica

Otro grupo de eruditos sostiene que Pablo se está refiriendo por stoicheia a la Ley de Israel. Esta idea, sostenida por Stott, Lightfoot y Tenney, entre otros, enfatiza la manera en la cual Pablo conecta estar “bajo la ley” en Gál. 3:23; 4:5 con estar “bajo los principios elementales de este mundo” en Gál. 4:3. También menciona el hecho que en cada caso, los herejes están prescribiendo leyes del Antiguo Testamento (ver Col. 2:16,21; Gál. 4:10).

Ciertamente hay una conexión entre estos dos conceptos, pero es exagerado llamarlos sinónimos por al menos dos rezones. Primero, parece improbable para Pablo llamar “el mundo” como el origen de la Ley de Israel. En Gál. 3:19,23, Pablo enseña que Dios dio la Ley para mantener a Israel bajo custodia hasta la venida del Mesías. Lo que sea que esto pueda significar, ciertamente afirma el origen divino de la Ley y su probidad esencial

El mayor problema con esta interpretación es que no toma en cuenta el hecho de que en ambos pasajes, Pablo también usa la frase para referirse a las enseñanzas gentiles o heréticas. En Col. 2:8 Pablo se refiere a “las filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.” Este pasaje aclara que la frase se refiere a algo que se origina de la esfera del hombre en vez de Cristo. En Gál 4:9 Pablo dice que los Gálatas están en peligro de regresar nuevamente a la stoicheia (elementos), cuando su primer envolvimiento con ellos era idolatría pagana.

 

Razones por las que 2 Pedro 3:10-13 no se refiere a los elementos materiales (átomos)

 

El pasaje “problemático” de 2 Pedro 3:10-13 tiene relación con Isaías 65:17 que dice: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni vendrá más al pensamiento. Pero lo interesante del caso es que Dios sigue diciendo en los siguientes versículos 18-25 que: traigo a Jerusalén alegría…y me alegraré con Jerusalén.” Estas palabras indican que finalmente el planeta no será destruido, pues seguirá existiendo la Jerusalén antigua como una ciudad que finalmente, y después de tantas lágrimas y sufrimiento, tendrá gozo y alegría.

 

Por otro lado, ¿Si la tierra será destruida por Cristo, entonces sobre qué naciones y reinos regirá el Mesías y su iglesia (Apo. 11:15, 20:3)? Aquí hay un problema si sostenemos que la presente tierra será destruida desde sus “fundamentos” o “elementos”.

 

Y Finalmente, la promesa de Dios hecha Abraham que dice “Porque toda la tierra que estás viendo la daré a ti y a tu simiente para siempre” (Gén. 13:15; 15:18) jamás podría cumplirse si admitimos por un instante que el presente planeta desaparecerá por completo.

 

Neos y Kainos

 

Es cierto que Pedro esperó los nuevos cielos y la nueva tierra en el futuro. Pero, ¿ha investigado usted la palabra “nuevo” que es usada en 2 Pedro 3: 13? Pues hay dos palabras traducidas como “nuevo” en el NT. Ellas son “neos” y “kainos”. Curiosamente, “neos” significa nuevo en tiempo,  es decir, que nunca existió antes, o que recientemente ha venido a existir. La otra palabra, “kainos”, significa “nuevo en calidad”, no en el tiempo. Pero Pedro usa “kainos” en este versículo. Ahora, si alguno toma la posición de que los nuevos cielos y la nueva tierra tienen un significado LITERAL, entonces es inconsistente con la palabra “kainos”. Si Dios destruye una tierra, y crea otra,  esa sería  nueva (“neos”) tierra no un nuevo “kainos”. Así tenemos que nosotros somos una “nueva (‘kainos’) creación”, o “nueva (‘kainos’) criatura”, o “nuevo (‘kainos’) hombre”. ¡Pero en lo cualitativo!

 

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EL FIN DEL MUNDO—¿QUÉ SIGNIFICA EN REALIDAD?

Por Mario A Olcese 

Un día los discípulos se le acercaron secretamente a Jesús y le preguntaron: “Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y que señal habrá de tu venida, y del FIN DEL MUNDO”? (Mateo 24:3). Sí, la esperanza del “fin del mundo” estuvo presente en la mente y conciencia de los apóstoles de Jesús hace dos milenios— ¡Y la sigue estando aun hoy día! 

            La frase “fin del mundo” suele producir cierto pánico entre los hombres, y en particular, entre los inconversos. Pero sólo se teme a lo desconocido. Y es justamente el desconocimiento de lo que Cristo quiso decir por esa frase lo que produce temor angustiante. Pero, ¿deberían sentir temor los buenos cristianos al oír la frase: “fin del mundo”? Pues, no hay porqué. 

            Preguntémonos: ¿Es cierto que el planeta tierra y sus habitantes desaparecerán de la faz de la tierra algún día? ¿Es el propósito de Dios destruir la tierra la cual expresamente creó para que fuera habitada por sus criaturas humanas? Si la respuesta es “SI” entonces habría una contradicción, ya que nuestro mismo Señor Jesucristo nos promete: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.” (Mateo 5:5). 

            Ahora bien, siendo que el Nuevo Testamento fue escrito casi exclusivamente en griego koiné, es menester averiguar cuál fue la palabra griega que se ha traducido por “mundo” en Mateo 24:3. Pues bien, para conocimiento nuestro, la palabra griega es “aión” y no “cosmos“. Veremos a continuación la diferencia entre la palabras griegas “aión” y “cosmos” que igualmente se vierten por “mundo” en la Biblia (Véase el Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español de Francisco Lacueva, Ed. CLIE, España, pág.105). 

            La palabra griega “Kosmos” tiene el significado de planeta tierra. En cambio “aión” nunca tiene ese significado en la Biblia. El significado de “aión” es “edad” o “era”. Puede significar un período de tiempo indefinido (no necesariamente eterno), o un tiempo contemplado en relación con lo que tiene lugar en el período. “El sentido que tiene la palabra no es tanto el de la longitud misma de un período, sino el del período marcado por características espirituales o morales.” (Ver el diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, de W.E. Vine, Ed. CLIE). 

            El apóstol Pablo nos menciona dos “siglos” o “edades“: El presente, y el venidero. La presente edad finalizará para dar paso a la siguiente (Ver Efesios 1:21, donde Pablo dice: “…no sólo en este siglo, sino también en el venidero”).

            El apóstol San Pablo nos dice, además, del presente “aión” lo siguiente: “el cual (Jesús) se dio a si mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo (“aión”) malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre.” (Gálatas 1:4). 

Cristo pondrá Fin a este “aión” Malo vigente 

            Entendamos de una vez y por todas que “el fin del mundo” que hablan los apóstoles en Mateo 24:3 no es el fin del “Kosmos” (planeta) sino de la presente edad maligna y decadente. Es el fin del reino de Satanás, para dar paso a la ERA o “AIÓN” venidero; la de Cristo, nuestro Señor. Por eso Jesús dijo: “De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo (aión). Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a todos los que hacen iniquidad.” (Mateo 13:40,41).    

       Nótese que Jesús habla del “fin del presente aión malo” cuando él vuelva con sus ángeles a este planeta. Entonces él inaugurará un nuevo “aión” (el venidero) de justicia. Entonces, el fin del mundo es el fin de la Edad o Era presente con todos sus males. En Marcos 10:30 el Señor Jesús nos dice que “en el siglo venidero” obtendremos la vida eterna. “…Y en el siglo (aión) venidero la VIDA ETERNA.” 

            La Versión Biblia de Jerusalén (Católica) vierte Mateo 24:3 y su palabra “aión” como “mundo”. En cambio, la Versión Reina Valera (1960) vierte la palabra “aión” de Mateo 24:3 como “siglo”, lo que nos parece más apropiado

            También el Señor Jesucristo nos habla de “los hijos de este mundo (aión)”, y “los hijos de aquel siglo (aión)”. Estos no se casan, pero los otros sí. He aquí otra diferencia. Dice Jesús así: “…los hijos de este siglo (aión) se casan, y se dan en casamiento; mas los que fueran tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo (aión) y la resurrección de entre los muertos, ni se casan ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.”(Lucas 20:34-36). 

            Además de no casarse, los hijos de “aquel siglo” venidero resucitarán de entre los muertos. Entonces podemos afirmar que la resurrección se dará cuando comience el aión venidero, cuando el presente aión malo haya finalizado. El llamado “fin del mundo” será el fin del presente siglo, edad o era que está marcado por las malas y deplorables características morales y espirituales

            Es interesante lo que nos dice Pablo en 2 Corintios 4:4. Veamos textualmente lo que dice el pasaje: “En los cuales el dios de este siglo (aión) cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo…” 

            Pablo nos dice muchas cosas del presente “aión” (siglo, mundo o era). Nos dice que es un aión malo (Gálatas 1:4), y ahora nos dice que Satanás es el dios de ese aión malo. Sin duda, este “aión” está destinado a desaparecer para dar paso al “aión” venidero de justicia. A los Efesios Pablo les dice que Satanás está por ser retirado de este presente “aión” malo. Sus palabras son como siguen: “Porque no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra los principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo (aión), contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efesios 6:12). 

            ¿Notó estimado amigo? Este “aión” malo está gobernado por Satanás y sus demonios, y contra ellos nosotros debemos batallar. Pero será Cristo quien ponga fin a este llamado “mundo malo”, cuando destituya al Diablo y sus seguidores y los arroje al infierno para siempre. 

            Ahora aquí viene una paradoja. Usted y yo debemos de sentir alegría de conocer la verdad de la finalización de este mundo (aión) malo, pues significará el inicio de un “nuevo mundo” (aión) de paz y justicia nunca antes vista o soñada por hombre alguno

            Mientras tanto, la iglesia de Dios deberá de vivir ejemplarmente en este siglo malo, pues nos dice el propio apóstol Pablo: “Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo (aión) sobria, justa y piadosamente.” (Tito 2:12). 

            Sólo aquellos hombres que vivan sobria, justa y piadosamente podrán disfrutar de aquella edad o Era (aión) maravillosa, cuando por fin haya finalizado el presente mundo (aión) malo.                              

            No tema, pues, por la expresión “fin del mundo”, sino  más bien alégrese de que este final producirá una edad gloriosa para usted, los suyos, y las demás familias de la tierra. Por eso Jesús dijo: “Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas (los males en aumento), erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.” (Lucas 21:28). 

            El fin del aión malo presente se traducirá en su redención, es decir, en la adquisición de toda la herencia prometida. Y en el “aión venidero”, la humanidad disfrutará de grandes bendiciones. El profeta Isaías nos habla del “mundo venidero” o de la “nueva tierra”, así: “Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, y sus crías se echarán juntas; y el león como le buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren la mar.” (Isaías 11: 6-9). 

La Nueva Tierra  

            Es cierto que la Biblia habla de la “nueva tierra”, pero en el sentido de una nueva edad o era. También se nos dice que nosotros, los creyentes, somos “nuevas criaturas”, “nuevos hombres”, pero en el sentido espiritual y moral aunque seamos aún imperfectos. Veamos lo que nos dice el apóstol Pedro sobre la “nueva tierra”: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.” (2 Pedro 3:13).  

            La “nueva tierra” significará una tierra donde morará la justicia. En esta vieja tierra, en este “aión” malo, la injusticia impera por doquier.¡Esto finalizará pronto! El apóstol Juan nos dice algo más de aquella era maravillosa, con estas palabras: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” (Apocalipsis 21:4).

            Las primeras cosas del aión malo habrán pasado al olvido. La muerte, el llanto, el clamor y el dolor son las características más saltantes del presente “aión” malo. Pero en el “aión” venidero, esos males habrán dejado de existir. Por fin los cristianos tendrán la herencia concreta de la vida eterna, y sobre la cual, la muerte, el dolor, y el clamor no pueden funcionar. 

            El profeta Isaías, hablando de la “nueva tierra” nos dice lo siguiente: “Porque he aquí que yo (Dios) crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento… porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo.” (65:17,18). 

            Si en la “nueva tierra” aún existirá la ciudad de Jerusalén, eso quiere decir que la expresión “nueva tierra” es puramente simbólica. Si esta “vieja tierra” será literalmente destruida, ¿no se destruiría también a la ciudad de Jerusalén? Pero el caso es que en la “nueva tierra” Jerusalén permanecerá en pie, lo que quiere decir que NO habrá una destrucción literal de la tierra. Además, no sólo Israel permanecerá, sino también Egipto, Asiria, y muchísimas otras naciones de todo el mundo (Isaías 19:24; Miqueas 4:1-4).  

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Una Pregunta Importante

 

 

 

 

 

 

LA CLASE DE “SIMÓN EL MAGO” REPRESENTADA POR LOS SANADORES FRAUDULENTOS EN LAS CAMPAÑAS DE EVANGELIZACIÓN CONTEMPORÁNEAS

The death of Simon Magus.

 

Por Ing° Mario A Olcese

Leamos Hechos 8:9-24:

“Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.  Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito. Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí”

En estos versículos de Hechos nos enfrentamos a dos clases de “sanadores” que de igual forma lograron cautivar a sus oyentes con sus obras milagrosas. Por un lado tenemos a un agente de Satanás, a un tal Simón el Mago, que tenía embelesado al pueblo de Samaria, haciéndose pasar por un grande, por alguien importante, o por un elegido de la divinidad. Este se presentaba como alguien que estaba por encima de sus oyentes, y que era la misma encarnación del gran poder de Dios. Y aunque no se precisa lo que éste hacía, es probable que imitara los milagros registrados en los evangelios. Y por otro lado tenemos a Pedro y Juan, quienes, como apóstoles de Jesucristo, hacían milagros y señales por el Espíritu Santo que moraba en ellos.

Simón el Mago se quedó impresionado por el poder de los apóstoles de impartir el Espíritu Santo que daba poder para hacer cosas extraordinarias. Su mente carnal lo llevó a pensar que de Dios se podía obtener cualquier don por dinero. El creía que a Dios se le podía comprar con dinero, y que se podía obtener sus favores con el oro o la plata. Una mentalidad totalmente carnal y diabólica que es característica de los falsos ministros que pretenden canalizar de favores o milagros de Dios con el desembolso de grandes sumas de dinero.

Aquí vemos que a diferencia de Simón el Mago, los apóstoles impartían el Espíritu Santo por medio de la imposición de manos, y sin exigir nada de dinero a cambio. Sus prédicas estaban exentas de avaricia y de exigencias de dinero. Un contraste muy claro con el de Simón el Mago, que todo lo veía dinero, y con las de los predicadores del evangelio de la prosperidad, quienes suelen pedir dinero a su espectadores antes de que Dios pueda escuchar sus oraciones o peticiones por sanidad.

Sin duda, tanto Simón el Mago, como los apóstoles, despertaban la admiración de sus audiencias, y se nos dice que la audiencia de Simón el Mago vivía por largo tiempo engañada por este milagrero fraudulento que ejercía sus artes mágicas en Samaria. Entre su audiencia había gente “grande” tanto en edad como en estatus social. El tenía cautivado a todo un pueblo con sus poderes mágicos. Seguramente era un hipnotista, un sanador psíquico, alguien que levitaba, caminaba sobre las aguas, y cosas por el estilo.

Y seguramente Pedro evocó a este tipo de personas cuando dijo: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme (2 Pedro 2:1-3). 

Sin duda alguna, el corazón de este tipo de gente no es recto delante de Dios, y es una maldad que estos sátrapas sigan procediendo de esa manera, engañando a los incautos con poderes que no vienen de lo alto, sino de lo más bajo. Y también estos son los grandes responsables de que el camino de la verdad sea blasfemado debido a su repugnante avaricia. Estas personas que usan la Palabra de Dios y los supuestos dones celestiales para enriquecerse, haciendo de sus seguidores una mercancía, serán severamente castigadas por Dios. Su condenación ciertamente no se tarda y su perdición no se duerme.

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Los Orígenes de la Doctrina del Destino Celestial de los Salvos

 

Tdr. Ing°. Mario A Olcese, Diplomado en Teología, I.B. escrito de Tim Warner 

 

¿Se ha preguntado usted de dónde vino esa idea de que viviremos una eternidad en el cielo si somos Cristianos? ¡Positivamente no de los Judíos ni del Cristianismo del Nuevo Testamento! En el Antiguo Testamento no encontramos ese concepto o promesa en ninguno de sus libros que son 39. Como vimos en el artículo previo  (El Reino según Jesús), ella no vino de la enseñanza de Jesús, y por lo tanto, no pudo haber sido parte del Evangelio que Jesús ordenó despachar a todo el mundo. La esperanza de los creyentes según lo dictado por Jesús era el Reino de Dios, el cual vendría aquí, a la tierra, en Su Segunda Venida (Parusía).  

 

La teoría dispensacionalista tradicional sostiene que el “destino celestial” era parte del misterio que Pablo reveló a los gentiles. Pero Pablo se ciñó estrictamente a lo que Jesús enseño, y su evangelio era el evangelio de Su Señor. Así él lo sostuvo muy claramente en varias ocasiones. Y es un hecho que los dispensacionalistas no tienen un texto claro y definitivo que apoye su creencia del cielo para los salvos

 

Se sabe que la creencia de un destino celestial era común en el primer siglo entre los paganos que estaban entrenados en la filosofía griega. Esta idea entró en el Cristianismo después de la muerte de los Apóstoles, de manera gradual, a través de la incorporación de elementos de Gnosticismo. Los Gnósticos enseñaron que la materia era mala, y la creación, un error, hecho por un dios de menor grado que buscó encarcelar a la humanidad en cuerpos físicos, y que exige su culto. La forma “cristiana” del Gnosticismo sostuvo que Jesús vino del Dios supremo a la humanidad para liberarla de este reino físico malo en que él había sido entrampado por el “dios menor’ al cual los judíos le rindieron culto. La misión de Jesús, según los Gnósticos era mostrar a la humanidad el camino a una realidad celestial más alta. la Salvación sería lograda a través de los niveles o grados de ‘gnosis’ (la palabra griega para ‘conocimiento’). A través del logro del conocimiento sobrenatural de varios ‘misterios’, los convertidos suponían que progresaban a través de los niveles (ayudados en el camino por ciertos guías espirituales) hasta que uno alcanzara ‘el pleroma’, la versión gnóstica del ‘cielo’. Puesto que el mundo material era malo, los gnósticos negaron también la resurrección del cuerpo. Siendo Librados de las ataduras de la tierra, y del cosmos material, ellos creían que podrían volar a los cielos —Esta era la esperanza de los Gnósticos.  

 

Justino Mártir, un escritor cristiano ortodoxo que vivió en el segundo siglo de Era Cristiana, y que fuera martirizado por Marco Aurelio por su fe, se opuso firmemente a los herejes que promovían el concepto del ‘destino celestial’. Para los primeros Cristianos, la resurrección física del cuerpo tenía como fin de que los cristianos pudieran reinar en el reino terrenal físico de Cristo, y ésta era la Fe ortodoxa transmitida por los Apóstoles de manera clara.  En uno de sus diálogos con el Judío Trifo, Justino le dice:

 

“Es más, yo le señalé a usted que algunos que son llamados Cristianos, pero que son herejes ateos, impíos, enseñan doctrinas que son en todos los sentidos blasfemas,  ateístas, y tontas. Pero para que usted pueda saber que yo no digo esto ante usted solamente, yo he preparado una declaración, hasta donde yo he podido llegar, de todos los argumentos que han pasado entre nosotros; en donde yo deberé anotarme a mi mismo como que admito las mismas cosas que yo le estoy admitiendo a usted. Porque yo escojo no seguir a hombres, o a doctrinas de hombres; sino a Dios y a las doctrinas entregadas por Él. “Porque si tú te has encontrado con algunos a los cuales efectivamente se les llama cristianos, y no sostienen estas opiniones, sino que incluso se atreven a blasfemar al Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, y dicen que no hay resurrección de los muertos, sino que las almas, cuando mueran,  son recibidas en el cielo, cuídate de no atenderlos. Pero yo, y todos aquellos cristianos que son realmente genuinos, saben efectivamente que habrá una resurrección del cuerpo” [“Diálogo con Trifo, el Judío” LXXX].

 

 

Los Cristianos ortodoxos del Primer Siglo definitivamente continuaron esperando la esperanza Judía del Reino Milenario, y la resurrección del cuerpo para reinar en el Reino físico de Cristo, como el destino de todos los salvos [1].  

 

Ireneo era el pastor de la iglesia en Lyons, Galo, un estudiante de Policarpo, el discípulo de Juan, y un mártir de la Fe. Él hizo de la refutación de las sectas Gnósticas el trabajo de su vida, con sus ideas del ‘destino celestial’ y su rechazo a la resurrección del cuerpo. Ireneo escribió cinco volúmenes llamados, Contra las Herejías. En su quinto volumen, Ireneo refutó sólidamente la idea Gnóstica de un destino celestial, demostrando que la esperanza de los salvos es el Reino de Dios en la tierra, y la resurrección del cuerpo para reinar con Cristo.  

 

“Y de nuevo él dice, “Permítale que se lo lleven, para que él no vea la gloria de Dios.” Y cuando estas cosas sean hechas, él dice, “Dios removerá lejos a los hombres, y aquellos que quedan se multiplicarán en la tierra.” “Y ellos construirán casas, y las habitarán: y plantarán viñas, y comerán de ellas.” Porque se hablaron todas éstas y otras palabras indiscutiblemente en referencia a la resurrección del justo que toma lugar después de la venida de Anticristo y de la destrucción de todas las naciones bajo su gobierno; en [los tiempos] la cual [la resurrección] el virtuoso reinará en la tierra… y a través de Él se acostumbrarán a participar en la gloria de Dios el Padre, y disfrutarán en la comunión del reino y en la comunión con los santos ángeles, y en unión con los seres espirituales; y de aquellos a quienes el Señor encontrará en la carne, esperándolo del cielo, y que han sufrido la tribulación, así como también han escapado de las manos del Maligno. … Ahora todas estas cosas estando tal como ellas son, no puede entenderse en referencia a las materias supercelestiales; “porque Dios”, se dice, “mostrará a toda la tierra que está bajo el cielo su gloria”. Pero en los tiempos del reino, la tierra ha sido llamada de nuevo por Cristo [a su condición prístina], y Jerusalén reconstruida según el modelo de la Jerusalén de arriba de la cual el profeta Isaías dice, “He aquí, yo he delineado sus paredes bajo  mis manos, y tu arte está siempre en mi vista” (Ireneo, Contra las Herejías, Lb. V, cap. XXXV).  

 

Las únicas ideas  ‘celestiales’ que ellos tenían se relacionaron a una serie de niveles de recompensas en el Milenio. Ireneo sostuvo que la Nueva Jerusalén descenderá del cielo, y que los santos más dignos habitarán esta ciudad (al parecer sobrevolando en el cielo {los cielos}). Otros habitarán la ciudad terrenal de Jerusalén, así como la tierra paradisíaca (después de que sea restaurada). Sin embargo, todos serían una parte de este Reino, y Cristo sería visto ambos en la Nueva Jerusalén y en la tierra. [2] Él vio el Milenio como preparatorio para la morada final donde la Nueva Jerusalén se establecería abajo en la tierra, después de su renovación completa al final del Milenio.  

 

“Ya que es Dios en verdad quien levanta al hombre, así también verdaderamente el hombre se levanta de la muerte, y no alegóricamente, como yo he mostrado repetidamente. Y así como él realmente se levanta, así también él debe realmente ser disciplinado de antemano para la incorrupción, e ir adelante y florecer en los tiempos del reino, para que él pueda ser capaz de recibir la gloria del Padre. Entonces, cuando todas las cosas son hechas nuevas, él morará de verdad en la ciudad de Dios. Porque está dicho, “Él que se sentó en el trono dijo, He aquí, yo hago todas nuevas todas las cosas. Y el Señor dice, Escribe todas estas cosas; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y Él me dijo, Están hechas”. Y ésta es la verdad de la materia”. (Ireneo, Contra las Herejías, Lb.V,  Cap V.. XXXV)  

 

Aunque el Gnosticismo mismo era en gran parte purgado de la Iglesia por los apologistas cristianos tempranos, como Justino, Ireneo, e Hipólito, ciertos elementos sutiles del pensamiento Gnóstico permanecían en algunos cuartos, particularmente en Alejandría y Egipto. La hermenéutica central de Gnosticismo, la interpretación alegórica, sobrevivía y encontró un asilo con los escritores Alejandrinos, Clemente y Orígenes. Debido a la influencia de la escuela de Alejandría, la esperanza Milenaria fue gradualmente desplazada completamente a medida que la filosofía griega continuó invadiendo a la Cristiandad en una forma mucho más sutil. La doctrina de cielo, como el destino final, empezó a penetrar en la corriente principal de la Cristiandad tarde en el segundo y tercer siglos gracias mayormente a la amplia influencia de los escritos de Orígenes. Él hizo un uso liberal del método alegórico de la interpretación profética. Orígenes vio la existencia física en este planeta sólo como una desviación temporal en una existencia espiritual mística [3]. La creación física, mientras que no sea ‘mala’ como los Gnósticos abiertos imaginaron, fue considerada un aula temporal para la humanidad a través de la cual él vendría a ser más maduro hasta que ya no necesite más el reino físico como su tutor. Nuestra existencia terrenal en el reino físico era una especie de interacción con cosas físicas que se entendían como ilustraciones de realidades espirituales [4]. Para abreviar, nosotros todos estamos viviendo en un arroyo continuo de parábolas. La idea es, aprenda la lección de la parábola física, y entonces usted estará listo para despojarse de lo físico y vivir en el reino espiritual en el cielo. Consecuentemente Orígenes no vio la necesidad para una resurrección del cuerpo, y se opuso a la opinión ortodoxa del Reino Milenario físico. Las opiniones de Orígenes ganaron un poco de popularidad entre la Iglesia temprana, pero ciertamente no la acogida al por mayor. Muchos de los obispos lo consideraron un hereje. Debajo hay una cita de Orígenes, perfilando su esquema ‘celestial’:  

 

“… cuando, a pesar de todas las cosas hayan sido sujetados a Cristo, y a través de Cristo a Dios (con quien ellos también formaron un espíritu, con respeto de espíritus que son las naturalezas racionales), entonces la propia sustancia corporal que también se une a los más puros y excelentes espíritus, y siendo cambiados dentro en una condición etérea en proporción de la calidad de los méritos de aquellos que lo asumen (según las palabras del apóstol, “Nosotros seremos cambiados”), brillará en el esplendor; o al menos que cuando la forma de esas cosas que se ven pasen, y toda la corrupción haya sido despojada de uno y se haya purificado, y cuando el todo el espacio ocupado por este mundo en donde las esferas de los plantea se dicen que están, se hayan dejado atrás y debajo, entonces se alcance la morada señalada del pío y del bueno situada arriba de esa esfera que se llama no-errante, como en una tierra buena, en una tierra de los vivientes que será heredada por el manso y el humilde;  aquella tierra que pertenece a ese cielo (que, con su mayor extensión magnificente, rodea y contiene esa tierra misma) que es llamada verdaderamente y sobre todo cielo, en donde el cielo y tierra, el fin y la perfección de todas las cosas, pueden ser localizadas seguramente y más confiadamente – donde, a saber., éstos, después de su aprehensión y su castigo por las ofensas que ellos han experimentado por vía de la purgación, pueden, después de haber cumplido y descargado cada adeudamiento, merecer una habitación en esa tierra; mientras que aquellos que han sido obedientes a la palabra de Dios, y se  han mostrado, de aquí en adelante por su obediencia,  capaces de la sabiduría, se dice que merecen el reino de ese cielo; y así la predicción es cumplida más merecidamente, Bendito son los mansos, porque ellos heredarán la tierra;” y, Bendito son los pobres en el espíritu, porque ellos heredarán el reino de los cielos; ” y la declaración en el Salmo, “Tú los exaltarás, y ellos heredan la tierra.” Porque es llamado un descenso a esta tierra, excepto una exaltación a aquello que está en lo alto. De esta manera, por consiguiente, parece que una especie de camino se abre para la salida de los santos de esa tierra a esos cielos; de modo que ellos no parezcan tanto que moran en esa tierra, como que habitan con una intención, es decir., para pasar adelante a la herencia del reino de cielo, cuando ellos también hayan alcanzado ese grado de perfección.” (Orígenes, De Principis, Lb. II, Cap. 4)  

 

El lector perspicaz no dudará de recoger  la mención de Orígenes de un ‘purgatorio’ en preparación para esta morada celestial. Uno puede ver claramente en las ideas de Orígenes lo que pronto se volvió el dogma Católico Romano oficial.  

 

“Y así también a aquellos que merecerán obtener una herencia en el reino de cielo, ese germen de la restauración del cuerpo que nosotros hemos mencionado antes, por la orden de Dios restaura del cuerpo terrenal y animal uno espiritual, capaz de habitar los cielos; mientras a cada uno de aquellos que pueden ser de mérito inferior, o de condición más vil, o incluso el más bajo en la escala, y en conjunto empujados a un lado, es allí todavía dada, en proporción a la dignidad de su vida y alma, una gloria y dignidad del cuerpo, —no obstante que incluso el cuerpo que se levanta de nuevo de aquellos que serán destinados al fuego eterno o a los castigos severos, es por el mismo cambio de la resurrección tan incorruptibles, que no pueden ser corrompidos y disueltos e incluso por los severos castigos”. (Orígenes, De Principis, Lb. II, Cp. 10)  

 

Como usted puede ver, Orígenes admite una resurrección del cuerpo para los no salvos, de modo que ellos puedan sufrir el tormento de condenación. Pero, para el ‘salvo’, él previó una existencia espiritual (similar a los gnósticos), y un destino celestial (como creían los Gnósticos). En la cita siguiente, se vuelve mucho más claro donde proviene ‘el destino celestial’ del dispensacionalismo.  

 

“Por cual razón, ahora, que nosotros también podemos ver de una verdad de que todas las doctrinas de los Judíos del día presente son meras bagatelas y fábulas, ya que ellos no tienen la luz que procede del conocimiento de las Escrituras; en tanto que aquellas de los Cristianos son la verdad, teniendo el poder para levantar y elevar el alma y el entendiendo del hombre, y para persuadirlo a buscar una ciudadanía, no como los judíos terrenales, aquí abajo, sino en el cielo.” (Orígenes, Contra Celso, Lb. II, Cap.. V)  

 

Las ideas de Orígenes estaban en oposición directa a los escritores ortodoxos más tempranos, Justino e Ireneo. Mientras Justino llamó herejes a los así llamados ‘Cristianos’ abandonaron la idea judía de un Reino físico terrenal de Dios, Orígenes llamó la idea de un Reino terrenal  ‘fábulas.’ Él creyó que la esperanza de un Reino físico era absurda, y también negó la resurrección del cuerpo para los salvo, lo mismo que los Gnósticos.  

 

En el cuarto siglo, Agustín de Hipona tuvo más éxito popularizando la idea del destino celestial, mientras que lo hacía una doctrina Cristiana principal (Católica). Él tendió hacia la interpretación alegórica de Orígenes, pero entonó el sistema para hacerlo menos inaceptable al cristianismo ortodoxo [5]. Como Orígenes, Agustín admitió la resurrección del cuerpo. El concepto de destino celestial era una grapa del punto de vista amilenial que creció de los métodos alegóricos de Orígenes y Agustín de interpretación de la Escritura.  

 

“Agustín procede a una elección especial de un pueblo de Dios de una masa corrupta y condenada; y sigue su historia en dos líneas antagónicas, y termina en el contraste dualístico de un cielo eterno para el elegido y un infierno eterno para el réprobo…” (Philip Schaff, Prologue a La Ciudad de Dios)  

 

El Retorno Parcial de Dispensacionalismo Tradicional a la Fe Antigua 

 

El Dispensacionalismo tradicional surgió originalmente de un retorno al pre-milenialismo futurista. Haciendo así, lanzó fuera algunos de los conceptos de Agustín sostenidos por el Catolicismo Romano y los Reformadores, particularmente con respecto a Israel. La objeción principal que los dispensacionalistas tempranos tenían era la alegorización de las profecías del Antiguo Testamento relacionado a Israel. Pero, parece que ellos realmente no desafiaron las ideas amilenarias con respecto al destino celestial de la Iglesia. Este abandono parcial de las opiniones de Agustín presentó una paradoja para ellos – ¿cómo reconciliar un Reino físico prometido a Israel con la idea de un destino celestial para los salvos?.  

 

La solución inventada por los dispensacionalistas tempranos era un tipo de ‘dicotomía’ (la división absoluta) entre el programa del Antiguo Testamento que fue visto como Judío y terrenal y un programa del Nuevo Testamento para la Iglesia que se vio como celestial.  

 

Tomando el método ‘dicotomico’ para resolver el aparente conflicto entre los programas del Antiguo y Nuevo Testamentos es realmente nada nuevo. Enfrentado con un Dios en el Antiguo Testamento que parecía tener un programa, y un Dios en el Nuevo Testamento que parecía tener un programa completamente diferente, las sectas Gnósticas tempranas imaginaron que el Dios de Israel no era el mismo Dios Padre a quien Jesús proclamó, sino un dios menor. [6] Ellos visualizaron una total ‘dicotomía’ entre el Dios de Israel con Su programa ‘carnal’ (físico – que ellos llamaron ‘animal’), y el Padre que Jesús proclamó, quien tenía un programa mental mucho más celestial (espiritual) para aquellos que tenían el conocimiento (la gnosis) del misterio. [7] Los seguidores de Marción (una de las sectas del Gnosticismo bien conocidas) fue tan lejos como para afirmar que solo Pablo recibió la revelación del “misterio”, no previsto en el Antiguo Testamento, o revelado a los otros Apóstoles. [8]  

 

Una de las tácticas de Ireneo en la refutación a los Gnósticos era ilustrar la continuidad entre los programas del Antiguo y Nuevo Testamentos. Él hizo esto citando la profecía del Antiguo Testamento cumplida en la Iglesia (es decir, profecía específica sobre esta dispensación del presente), y citando pasajes del Nuevo Testamento que unen a la dispensación presente con la pasada. [9] Él también apeló al acuerdo entre la profecía del Antiguo Testamento y la profecía del Nuevo Testamento con respecto a la escatología. [10] Él demostró con muchas citas de la Escritura que las Escrituras Apostólicas acerca de la Iglesia estaban en alineación perfecta, e incluso dependía en la meta de profecía del Antiguo Testamento con respecto a Israel. La meta de ambos Testamentos era la misma, y el destino de los redimidos de ambos Testamentos era una esperanza horizontal, el Reino Milenario de Cristo en la tierra, no una esperanza vertical, ascendiendo al cielo. [11] El ‘misterio’ no se vio como una edad de la Iglesia entre paréntesis sino el plan oculto entero de Dios para redimir a la humanidad a través del sacrificio expiatorio de Cristo y el Evangelio que se proclama a las naciones. Estaba oculto dentro de las Escrituras del Antiguo Testamento, y revelado por Jesús y los Apóstoles. [12] Por consiguiente en la mente de Ireneo, un Dios estaba actuando recíprocamente con el hombre a través de un solo programa, y la Iglesia consistió de todos los redimidos. El plan desplegado de Dios para la salvación de la humanidad era manifestado a través de una serie de dispensaciones progresivas, según Ireneo. [13] Esta era la Fe ortodoxa de todas las iglesias locales en el segundo siglo, desde Alemania a Libia, desde la Francia a Egipto. Y era la tradición transmitida por la sucesión de “fieles hombres”, los ancianos de las iglesias fundadas por los Apóstoles. [14]  

 

El ‘chiliasmo’ (milenarismo) de la Iglesia Cristiana ortodoxa temprana no supo nada de un ‘destino celestial’ para la Iglesia distinto del programa de Dios para Israel. La esperanza de los Cristianos tempranos era idéntica a la de los Patriarcas, los Profetas, y todos los santos de Hebreos once, una herencia en el próximo Reino físico de Dios en la tierra. La ‘Iglesia’ fue visto como todos los redimidos  de cada dispensación. Aunque la mayoría no pueda estar consciente de esto, el dispensacionalismo progresivo es mayormente un retorno al pre-milenarismo básico de la Iglesia ortodoxa temprana. Darby arrojó fuera algo del pensamiento de Agustín predominante en el Protestantismo, particularmente donde involucra a la nación de Israel. Pero, es mi creencia personal que él no fue lo bastante lejos, y continuó cobijando pensamientos ‘místicos’ con respecto a la Iglesia, iniciado por los Gnósticos, afinados  por Orígenes, y convertido en predominante por Agustín. Darby debió haber regresado completamente a la manera de la teología Apostólica hallada en aquellos que tenían una unión personal a la tradición oral Apostólica, como Justino, Ireneo, e Hipólito. Él debió haber abandonado la idea del ‘destino celestial’ de los Gnósticos, Orígenes, y Agustín, y abrazar el ‘chiliasmo’ transmitido a la segunda generación de Cristianos por los Apóstoles. En cambio, él entró en la misma trampa como los Gnósticos 1500 años antes, e imaginó una dicotomía entre el programa del Antiguo Testamento para Israel y el programa del Nuevo Testamento para el ‘la Iglesia.’  

 

Las notas: 

[1] Chadwick, Henry. La Iglesia Temprana. El pingüino Reserva, pp.77,78,83 

[2] Irenaeus, Contra las Herejías, Bk. V, el ch. XXXV,XXXVI 

[3] Chadwick, p.104, 

[4] Orígenes, De Principis, Lb. II, Cap. XI 

[5] Schaff, Phillip. Los Padres post Nicenos, Vol. 2. el Prólogo a Agustín es La Ciudad de Dios. p.5 

[6] Ireneo, Contra las Herejías, Lb. I,  Cap.. XXIV, 2,4, 

[7] el ibid, Lb. I, Cap.. VI, 1-2, 

[8] el ibid, Lb. III, Cap.. XIII, 1, 

[9] el ibid, Lb. I,  Cap. X, 3, Lb III, Cap.XII, Lb. IV, Cap. VIII, IX-XII, XXI-XXV, 

[10] el ibid, Lb. V, Cap.. XXV-XXVI 

[11] el ibid, Lb. V, Cap.. XXXII – XXXV 

[12] el ibid, Lb. III, Cap. XII, 9, Lb. IV, Cap. IX, 3, Frag. XXXVI 

[13] el ibid, Lb. IV, Cap IX, 3, Cap. XXVI 

[14] el ibid, Lb. I, X,  

 

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PELIGRO: ¡USTED PUEDE SER ENGAÑADO POR LOS DEMONIOS!

                                                          Por Ing° Mario A Olcese

 

 

Texto Bíblico Clave:

 

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” (1 Timoteo 4:1).

 

La Primera Mentira Diabólica:

 

Desde la creación de los primeros padres humanos, el Diablo ha buscado engañar a los hombres con sus doctrinas mentirosas. Adán y Eva fueron engañados por “la serpiente” (una figura de Satán) con la doctrina de la inmortalidad inherente: “De seguro que no moriréis”. La doctrina de la reencarnación refleja este principio diabólico en todos sus aspectos. Hoy millones de llamados “cristianos” dan por cierta esta doctrina oriental pagana, sin saber que contradice a la doctrina cristiana de la resurrección de los muertos en el día final. Este es sólo un ejemplo de entre miles de doctrinas.

 

Emmanuel Kant y D. Hume:

 

No fue sino hasta que apareció el filósofo alemán Emmanuel Kant (1724-1804) que realmente se produjo una revolución en el pensamiento humano. Antes que él la filosofía clásica estaba basada sobre el proceso de ANTITESIS, que significaba que el hombre pensaba en términos de “causa y efecto”. Esto quiere decir que si “A” es verdad, entonces lo que no era “A” no podía ser también verdad.

 

De acuerdo a la filosofía clásica los valores eran ABSOLUTOS, tanto en el conocimiento como en la moral. Por ejemplo, hablar la mentira es malo (un principio absoluto), o el cometer incesto es una perversión (otro principio absoluto), por citar dos ejemplos. Así, antes de Kant, se podía razonar con la gente en base a la “causa y efecto”. Sin embargo, Kant comenzó sus críticas sobre si la gente podía aceptar cosas que estaban más allá de los sentidos. Él propuso que nadie puede conocer algo sino por la experiencia. Por tanto, Kant no encontraba base para aceptar absolutos. Este filósofo, junto con el filósofo inglés D.Hume (1711-1776), sentaron las bases del llamado “Agnosticismo” ( del griego “a” negación, y “gnósticos”, capaz de conocer; por tanto, “incapaz de conocer”, incognoscible). Los agnósticos nos dicen que es imposible afirmar que el mundo exterior existe o no existe

 

.Hegel: Casi al mismo tiempo aparece el filósofo Hegel (1770-1823) quien decía que un hecho o idea (TESIS) obrando en contra de otro hecho (ANTITESIS) produce un nuevo hecho (ANTITESIS). Esta filosofía fue la base para la economía comunista de Karl Marx y del Nacional Socialismo de Hitler. Hegel glorificó el Estado. Él dijo que el Estado no tiene que obedecer leyes morales, ni que los gobiernos tengan que mantener sus acuerdos. Hitler siguió esta filosofía Hegeliana, cuando recordamos las veces que el líder Nazi violaba sus acuerdos.

 

Para Hegel todo es relativo. Cuando él introdujo la base filosófica para las cosas relativas y rechazó los absolutos, él literalmente alteró el curso futuro del mundo. En el pensamiento del relativismo, uno trata con lo subjetivo, donde causa y efecto no tienen parte. El relativismo se basa sobre lo cambiable. Para Hegel la verdad final o causa final no tiene necesidad de ser. Por tanto, para Hegel, ni Dios ni sus leyes tienen sentido. En consecuencia, ya nos podemos hacer una idea del gran daño que hizo también este filósofo al pensamiento de los valores absolutos. El mundo se fue a la deriva, y la moral se convirtió en algo relativo y subjetivo.

 

Soren Kierkegaard:

 

Luego aparece el filósofo Danés Soren Kierkegaard, quien es el padre del existencialismo. En sus escritos abiertamente rechaza la fe cristiana. Él creyó que el hombre llega a un punto en su vida donde concluye que su vida no tiene sentido ni que hay razón para la verdad.

 

Karl Marx y F.Engels:

 

También aparecen Karl Marx y F. Engels, quienes creyeron que la lucha de clases eliminarían la causa de todos los conflictos en la sociedad. Ellos creyeron que la causa de todos los males, luchas y guerras humanas se puede trazar a un mal terrible—LA PROPIEDAD PRIVADA. Si la clase oprimida destruye a la clase dominante, entonces no habrá porqué pelear y todos vivirían felices. Marx creyó que la clase dominante, que tenía propiedades, usaba la religión para consolidar su poder y suprimir a la clase explotada. Por eso el llamó a la religión: “El opio del pueblo”. De modo que el marxismo pretendió destruir los valores cristianos, en particular, con su filosofía materialista. Para Marx y Engels el materialismo es el principio y el fin de la realidad. Los comunistas llegaron a aceptar que todo en existencia vino como resultado del movimiento incesante entre las fuerzas de la naturaleza (¿?).

 

Charles Darwin:

 

Luego aparece la figura de Charles Darwin y su teoría de la Evolución de las Especies. Su teoría en forma simple dice que las cosas vivientes aumentan más rápidamente de lo que la gente cree. La tierra no puede proveer habitación y alimento para todas las crías de estos seres vivos; entonces los miembros de cada familia compiten para tener la oportunidad de vivir. Esta competencia trae lo que se llama una selección natural, o la preservación de esas formas de vida mejor adaptadas para sobrevivir a la lucha por la supervivencia. En esencia, esta es la creencia que formas menores avanzan a formas mayores en esta lucha por la existencia. Cuando Darwin tomó sus teorías de los reinos animales y vegetales y lo transfirió a los hombres, la cosa cambió radicalmente para la filosofía y la religión cristianas. La evolución comenzó a reemplazar a la creación Divina.

 

Los hombres han sido educados para aceptar la popular teoría de la “evolución” en lugar que la creación de Dios. Es decir, el creer en la evolución es estar de acuerdo con la ciencia, en tanto que el aceptar la creación es sinónimo de ignorancia o estupidez. En las escuelas y universidades se enseña la teoría de la evolución como si fuera una verdad demostrable e indiscutible como que 1+1=2. Los niños y los jóvenes crecen y se educan creyendo que la Biblia es una fábula más, y que Dios no nos creó sino que vinimos al mundo por el azar, así nomás sin ninguna intervención divina. Otros, como Thailard de Chardin, creyó—en el mejor de los casos—que Dios estuvo detrás de la evolución, dando, por así decirlo, la materia prima para que evolucionase y se formara la vida más compleja en la tierra. Pero Chardin seguía invalidando el Génesis en su totalidad.

 

La evolución sostiene que la vida fue primero simple, y con el correr de los millones de años esta se fue haciendo más compleja e intrincada hasta llegar a su máxima expresión en el hombre de hoy. Es decir, que para los ateos evolucionistas no hubo un diseño por parte de Dios, sino que todo se originó por el azar, a partir de células o microorganismos del mar.

 

Esta teoría, iniciada por Carlos Darwin, hizo mucho daño a la fe cristiana, y consecuentemente, a nuestra sociedad cristiana basada en los principios bíblicos que se fundamentan en la aceptación de un Dios Padre Creador y sustentador de todo lo visible e invisible. Las normas de ética que rigen la familia se vinieron abajo con la negación de Dios como el responsable de la vida y de la creación en general. Las leyes de Dios se hicieron obsoletas, el amor por los demás se trastocó. Ya no se le veía al prójimo como un hermano de un mismo padre, y de un mismo Dios, sino como un medio, como algo para usarse y explotarse para el beneficio propio.  Hoy se sabe que la teoría de Darwin adolece de serios defectos y muestra grandes desaciertos científicos. Se sabe, por ejemplo, gracias al  microscopio electrónico, que las células son súper complejas, y que encierran grandes maravillas, comenzando con los genes. Darwin no tuvo la suerte de conocer los grandes secretos que encierran las células humanas, supuestas “simples” por él hace  casi siglo y medio.

 

Sigmund Freud:

 

Después aparece el sicoanalista Sigmund Freud, quien nace a mediados del siglo pasado en Austria. Él estuvo muy “atraído a las ideas de Darwin porque ofrecían la perspectiva de un extraordinario avance en el conocimiento humano.”

 

Freud fue un ateo, y el fundador del psicoanálisis. Sus ideas, enseñanzas, conceptos del inconsciente han venido a ser tan fundamentales en la actitud mental del siglo XX que “sin ellos la vida moderna es incomprensible.”

 

Freud define el psicoanálisis como el “método de tratamiento de aquellos que sufren de desordenes nerviosos.” La doctrina que promueve este tipo de tratamiento está basada sobre los puntos de vista de Freud sobre la naturaleza humana—puntos de vista que han formado la base para la sociedad permisiva en la cual vivimos hoy.

 

¿Qué Creía Freud? Que la raza humana está motivada principalmente por el placer; todo comienza y termina en el sexo. El hombre—creía él— está reprimido por la sociedad para el cumplimiento de su inconsciente deseo de gratificación de sus deseos eróticos; esta represión—creía él—hace al hombre infeliz. La consecuencia del conflicto entre nuestro instinto de búsqueda de placer y la represión ejercida por la sociedad es la neurosis.

 

Para Freud no hay ningún propósito para la existencia humana. No hay ninguna meta en la presencia humana en la tierra, No hay Dios…y si esto es así, entonces hagamos todo, pues todo está permitido.

 

Freud estableció firmemente las bases de la extrema permisividad, como parte de la forma superior de la conducta humana, en la cadena de la evolución del hombre. Pero como era de esperarse, las ideas freudelianas crearon el caos moral en todo el mundo, y una rebelión hacia todo aquello que tenía que ver con Dios y la religión. Sin el concepto de ‘pecado sexual’ los esposos bien podrían compartir sus parejas, tener varias mujeres al mismo tiempo, practicar la homosexualidad, la zoofilia, la violación, el incesto, la necrofilia, y toda forma de perversión sexual para “evitarse la neurosis”. Los llamados Hedonistas (del griego Hedone=placer) encuentran en Freud un aliado importantísimo para justificar su conducta permisiva y lasciva. En los Estados Unidos, como en muchas partes del mundo, las ideas de Freud han conducido realmente a la neurosis a los Hedonistas en vez de curarlos de ella. El SIDA, el Herpes Genital, la Sífilis, la Gonorrea, los abortos, las violaciones y los hijos indeseados, etc., han vuelto y millones de personas en neuróticas de verdad.

 

¿Dónde está la Verdad de la Vida?:

 

Millones de personas han caído en el error de las filosofías de hombres impíos y necios. La Biblia afirma que sólo el necio puede decir que Dios no existe, y que todo ha venido a existir por el azar. Por otro lado, el apóstol San Pablo razonó en cuanto a la existencia de Dios de esta manera: “Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios. (Hebreos 3:4). Esta verdad sencilla pero fundamental lo puede entender hasta un niño de tres años. Alguien tuvo que haber creado este magnífico “reloj” que es el universo. Los filósofos se han desviado de la verdad enseñando doctrinas de demonios.

 

Ya las falsas filosofías de la vida estaban en acción en pleno nacimiento del cristianismo. Los cristianos tuvieron que lidiar con hombres que promovían huecas filosofías que contradecían la verdad del evangelio de Jesucristo. San Pablo tuvo que advertirles a sus hermanos en la fe con estas palabras: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los  rudimentos (principios) del mundo, y no según Cristo.” “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” “No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas…” “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.” “Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.” (Colosenses 2:8; 2 Timoteo 4:3,4; Hebreos 13:9; 1Timoteo 4:16; 2 Tesalonicenses 2:15).

 

Como vemos, San Pablo, un gran apóstol del Señor, nos previno en contra de las filosofías y doctrinas foráneas, y antibíblicas. Los filósofos más destacados y reconocidos estaban andando en tinieblas espirituales, siendo engañados por los demonios y sus doctrinas. Ellos, por supuesto, no lo sabían.

 

San Pablo encontró el sentido de la vida en Jesucristo. Él dijo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” (Filipenses 4:13). También dijo: “Porque para mi el vivir es Cristo, y el morir ganancia.” (Filipenses 1:21). Sí, Pablo encontró finalmente la razón para qué vivir y morir. Muchos filósofos no llegaron a encontrar el verdadero propósito para sus vidas. Vivieron atormentados y sin rumbo en sus vidas, sin saber nada y sin tener ninguna esperanza para sus vidas.

 

¿Dónde están Marx y Engels con sus doctrinas materialistas? El comunismo ha resultado ser una utopía, una falsedad, una mentira. Hoy pocos son los que creen en sus promesas de un mundo más justo a través de esa filosofía. Y, ¿Qué diremos de Freud? ¿Daremos rienda suelta a nuestros instintos para escapar de la “neurosis”? Hoy los sicólogos reconocen que se necesita un freno moral para nuestros instintos. Imagínese que matemos al vecino porque cuadró mal su auto, o que violemos a una niña porque el instinto nos “impulsó” a hacerlo, a fin de no caer en la neurosis. Poco falta que nos volvamos en unos animalitos si seguimos las instrucciones de estos “pensadores filosóficos” contemporáneos. Y que diremos de Darwin y su teoría de que descendemos de criaturas inferiores o del mono. Muchos han creído eso y han justificado sus males diciendo que su “instinto animal” los impulsó a hacerlos. Ahora se dice que los hombres no son más que meros “animales racionales”, pero que de ninguna manera son—como dice la Biblia—de la misma imagen y semejanza de Dios.

 

Pero como Pablo dijo, la verdadera razón de su existencia era Cristo, pues él supo en quien había creído—¡En el divino Hijo de Dios! Jesús, pues, puede dar sentido a la vida de los hombres, y responder a la interrogante de nuestra existencia en este mundo. Si Jesús sabía para qué había nacido hace dos mil años: ¿Por qué no podría saberlo usted  también?

 

Nacidos Para Regir el mundo Venidero:

 

Jesús supo para qué había nacido hace dos milenios—¡Y se lo reveló al procurador Poncio Pilato! Lea usted el diálogo entre Cristo y Pilato: “Le dijo entonces Pilato: ¿Luego eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. YO PARA ESTO HE NACIDO, Y PARA ESTO HE VENIDO AL MUNDO…” (Juan 18:37). Sí, Jesús supo para que nació y para qué vino al mundo: ¡Para ser el Rey del planeta!. Él va a establecer un gobierno mundial de justicia y de rectitud cuando regrese por segunda vez al mundo. Pero él no gobernará solo. Él está llamando a personas de todas las naciones para que se le unan a su causa, obedeciendo las reglas que él exige. Él está eligiendo a sus corregentes para que le ayuden en la administración de la nueva sociedad que él va a implantar muy pronto. Tales elegidos deben mostrar—ahora—lealtad, probidad, rectitud, fidelidad, humildad, moralidad. perseverancia, santidad, y todas las virtudes cristianas que los harán merecedores de ingresar a ese reino o gobierno prometido. San Pablo afirmó: “…Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos al reino de Dios.” (Hechos 14:22). Y Jesús les dice a sus seguidores leales: “Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí” (Lucas 22:29).

 

Los Cristianos Tienen la Esperanza de Resucitar:

 

Alguno dirá, ¿cómo se va a heredar el reino si todos vamos a morir algún día?. La respuesta es que los muertos en Cristo resucitarán primero para recibir cuerpos glorificados o inmortales en la segunda venida de Cristo (1 Corintios 15:52-54). ¿Y por qué tendríamos que esperar la Segunda Venida de Cristo? Pues, “carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.” (l Corintios 15:50). Jesús, al volver, transformará a los creyentes vivos y muertos y les dará—simultáneamente—cuerpos inmortales para que puedan heredar su reino incorruptible e inmarcesible (Mateo 25:31-34).

 

Usted puede Ser un Elegido si Responde al Llamado Celestial: 

 

Jesús dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono.” (Apocalipsis 3:20,21). ¿Responderá usted a su llamado para participar en su trono de su reino? ¡Usted tiene la última palabra!

 

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LA VIRGEN MARÍA A LA LUZ DE LA BIBLIA

     Santa Mara, Madre de América   

 

¿María o Mariolatría?

 

  Un elemento de la fe Católica que claramente la aleja del llamado “Protestantismo” es el énfasis que aquella pone sobre la veneración de la virgen María, la madre de Jesús.

 

          Los así llamados “protestantes” generalmente quedan confundidos al tratar de comprender el porqué María se ha convertido tan universalmente amada, ocupando un lugar especial y preponderante en los corazones católicos. Este sentir especial se deja ver en las innumerables estatuas e imágenes de ella en todas partes  donde se ha propagado esta fe. Es claro que los católicos le dan a la virgen María un lugar sublime en sus pensamientos y devociones.

 

          El dirigirse a ella por medio de prolongados rezos se ha convertido en algo tan natural como el dirigirse al mismo Dios eterno. Amor, dedicación y servicio son dirigidos a ella de manera abundante y con toda honestidad, que nadie lo puede poner en tela de juicio, sin duda.

 

          La explicación que dan los católicos de tal honor y gran veneración es bastante simple: “… porque ella es la Madre de Dios, y por consiguiente sobrepasa (a todos los ángeles y otros santos) en gracia y gloria y en su poder de intercesión… María es nombrada ‘Reina de los ‘ángeles’ y ”Reina de todos los santos’ porque los ángeles y los santos la miran a ella y la honran como su reina.”

 

          Además, en el rosario encontramos que los católicos repiten: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte…amén.”

 

          Los Protestantes, por cierto están empapados con todo esto y aceptan la narración de las Escrituras respecto a ella. Como tal, creen que es digna de recibir honor y estima y debe ser considerada bendita según se nos enseña en dichas Escrituras (Lucas 1:48). No obstante, todo varón que confía en Dios, es igualmente bendito para Dios (Jeremías 17:7). Por tanto, María tiene un lugar especial en el corazón de los llamados Protestantes, pero sólo al grado que permiten las Sagradas Escrituras. La Biblia es la regla de fe del cristiano protestante, y sólo ella.

 

             Comencemos dando un vistazo más de cerca al título “Madre de Dios“. esta expresión muy usada por los católicos, no se halla en ninguna versión de la Biblia (sea Católica o Protestante). Es obvio que Dios, quien por esencia es eterno, no puede tener progenitora o Madre. Esto lo puede fácilmente comprender un niño de pocos años de vida. Si María es Madre de Dios, entonces ella es más que Dios por ser su progenitora. Lo que sí podemos aceptar los no católicos es que María fue la madre del hombre Jesús, o de su humanidad, pero nada más. Así se ve que el título “Madre de Dios” expresa un grave y serio error, pues el que existe por sí mismo, y nunca tuvo comienzo, ni tendrá fin; no podría haber nacido de alguien que fuese producto de su misma creación.

 

La Inmaculada Concepción

 

             Otra creencia católica en relación a María, que perturba a los cristianos no católicos, tiene que ver con la llamada “inmaculada concepción” de María. Este dogma nada tiene que ver con la impecabilidad del niño Jesús. Más bien se refiere al nacimiento de su madre María. En su pronunciamiento, el Papa dijo que la bendita virgen María “En el primer instante de su concepción y con un singular privilegio y gracia otorgada por Dios en vista de los méritos de Jesucristo, el Salvador de la raza humana, fue preservada exenta de toda mancha del pecado original.”


             No obstante, autoridades católicas admiten no poder hallar sustento en las Escrituras para semejante dogma. De lo que no se han dado cuenta es que la enseñanza de la Biblia claramente la refuta y no provee base alguna para apoyar dicha posición.

 

             Según las Escrituras, sólo Adán y Eva fueron creados perfectos directamente por Dios mismo. Pero por su rebelión aquella perfección duró poco. Así, la condenación cayó sobre ellos y su prole aún no nacida.  La Biblia nos dice: “Así que, como por la transgresión de uno vino la condición a todos los hombres...” (Romanos 5:18). Y también nos dice: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios…” (Romanos 3:23).

 

             La única excepción a esta regla que encontramos en la Biblia es Jesucristo, y la razón para ello está dada con mucha claridad. De él está escrito que fue “santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores” (Hebreos 7:26). Además: “No pecó, ni se halló engaño en su boca.“(1 Pedro 2:22).

 

             La razón del porqué Jesús nació libre de la contaminación del pecado se debió al hecho que el Padre celestial intervino milagrosamente en el curso natural de la concepción humana. Sí, fue el poder del Todopoderoso el que cubrió a María causando que ella concibiese en su vientre y más tarde diese a luz al Salvador de los hombres. Fue de este modo como Jesús pudo nacer libre de pecado y de su condenación que ha plagado a toda la humanidad.

 

             Pero en relación a María, su madre, no se puede hallar alguna evidencia bíblica que nos indique que ella fue preservada de la mancha del pecado “original“. Ella fue concebida naturalmente de la manera usual, y por lo tanto, cayó sobre ella la misma condición caída y pecaminosa que el resto de la humanidad en todas las épocas. Por eso ella misma exclamó en la anunciación del ángel Gabriel: “Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” (Lucas 1:47). Y, ¿Por qué necesitaría una supuesta “María Inmaculada” un Salvador? Pues, como María misma confiesa: “Porque ha mirado (Dios) la BAJEZA DE SU SIERVA…” (v.48). Es evidente que María no sabía nada de la inmaculada concepción, ni menos, millones de católicos por espacio de muchísimos siglos. No fue sino el Papa Pío IX, Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854, quien dijo: “En el primer instante de su concepción, por un privilegio y gracia singulares concedidos por Dios, en vista de la raza humana, la virgen María fue conservada exenta de toda mancha del pecado original”. Y en el día de Navidad de 1931 (Encíclica Lux Veritatis) decretó que todo buen católico tiene que creer en la virgen María como mediadora e intercesora con Dios”.

 

             Es obvio que la virgen María ha llegado a tener una alta estima y veneración en el catolicismo en los últimos ciento cincuenta años y gracias al Papa Pío IX. Antes de él, nada se sabía de María sino sólo lo que verdaderamente está registrado en las Escritura. La posición que ella ha “ganado” hoy no se fundamenta en la Biblia, sino en las invenciones humanas y sus tradiciones.

 

             Sí, ciertamente María fue como uno de nosotros, tratando de vivir una vida recta en sus esfuerzos por vencer sus imperfecciones y debilidades de la carne las mismas que son inherentes a la condición adámica, y propias de la raza humana.

 

Dogmas de la Perpetua Virginidad

 


             Otro dogma respecto a María se refiere a su supuesta virginidad perpetua. Aquí también parece existir sobrada evidencia de las Escrituras para refutar esta idea, no habiendo razón alguna para sostenerla. Léase lo que nos dice Mateo 1:24,25: “Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Pero no la conoció HASTA que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre Jesús.” Aquí encontramos una evidencia clara que efectivamente José no tuvo intimidad marital con María HASTA QUE DIO A LUZ A SU PRIMOGÉNITO. No dice que nunca tuvo intimidad marital con su mujer María. Lo que dice es que José “no la conoció” (sexualmente) HASTA que nació Jesús, pero después sí la conoció.

 

             Con relación al matrimonio, este es un sacramento válido y santo para todos los cristianos. Dios ha bendecido el matrimonio, y no hay nada malo en él si está dentro de las estipulaciones de Dios. Las relaciones sexuales de los esposos son benditas y no hay pecado en ellas dentro del matrimonio, pues Dios dijo: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24). Este mandato divino nos lleva a pensar que José y María se casaron para unirse y ser una sola carne, y no, más bien, para convivir separados.

 

             El hecho que Jesús haya tenido hermanos es prueba suficiente de que María tuvo más hijos. Y en una oportunidad unas personas que estaban reunidas con Jesús le dijeron: “Tu madre y TUS HERMANOS están afuera, y te buscan” (Marcos 3:32). Aunque en descargo se nos dice que la palabra hermano también significa primo, nosotros nos inclinamos a creer que eran sus hermanos carnales que acompañaban a su madre María. Si la palabra significa en este caso: “primo”, entonces debemos leer el versículo 35 de esta manera: “Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi primo (no hermano), y mi prima (no hermana), y mi madre“. ¿Cree usted que se constituye en primo de Cristo al hacer la voluntad de Dios? Pues, ¡claro que no! Nos constituimos en hermanos de Cristo, en el buen sentido de la palabra, y consecuentemente, en hijos de Dios. Por ello, cuando en el verso 32 habla de HERMANOS de Jesús no debemos pensar que son sus primos. (Leer también Marcos 6:3).

 

La Asunción Corporal de María

 

             La asunción corporal de María a los cielos es otra creencia abiertamente admitida y que no halla sustento en la Biblia. Puede decirse con seguridad que a través de toda la Biblia no hay la más mínima referencia de que a María se le mostró preferencia por encima de los apóstoles y otros santos, en recibir su recompensa “celestial” antes que los demás. Más bien encontramos en las Escrituras que TODOS  los creyentes JUNTOS tendrían que esperar el tiempo de su cambio (transformación), en la primera resurrección, al volver Cristo por segunda vez (1 Tesalonisenses 4:15-17; 1 Corintios 15:51,52). Será en esa magna ocasión cuando los santos tendrán herencia en el reino de Cristo, preparado desde la fundación del mundo. La iglesia, pues, recibirá la herencia completa cuando venga el Señor Jesucristo a resucitar a todos los creyentes de todas las épocas (Véase Mateo 25:31-34).

 

             Con el relativo nuevo dogma de la asunción de María al cielo proclamado por el Papa Pío XII el 1 de Noviembre de 1950, los católicos consideran que María posee el rol de intercesora en tiempos de necesidad. Los católicos creen que ella es nuestra MEDIADORA… entre los hombres y su hijo a fin de que pueda suplicar a favor nuestro ante su Hijo Divino, quien a su turno intercederá por nosotros ante Su Padre.

 

             De otro lado, hay hechos específicos de la Biblia que son ineludibles. No sólo no dijo Jesús que los creyentes debían de acercársele por la mediación de María u otro santo, sino que declaró enfáticamente que todos debían hacerlo directamente a él: “Vengan a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28). Nótese que Él no dijo que viniéramos a él por medio de su madre u otro santo, sino más bien directamente a él, sin intermediarios. En Juan 14:6 Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida: Nadie viene al Padre sino por mí.” Nótese que Jesús dice: “Yo soy el camino (al Padre)” y no, como los católicos sostienen: “Yo soy UN camino (al Padre)”. Y en Juan 6:35,37 Jesús nos dice algo muy hermoso que los católicos debieran entender: “Al que viene a mi…NO LE ECHO FUERA.”


             Recordemos lo que le escribe San Pablo al joven Timoteo: “Porque hay un solo Dios, y un SOLO MEDIADOR entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.” (1 Timoteo 2:5). En ninguna parte de la Biblia se nos dice que María es mediadora entre nosotros y Cristo, como creen los católicos. Léase también Romanos 8.33,34; Hebreos 7:25.

 

             Demos ahora un rápido vistazo a algunos de los títulos y oficios conferidos a María por el catolicismo: “Nuestra Vida”, “Refugio de Pecadores”, “Asiento de Sabiduría”, “Estrella de la Mañana”, “Nuestra dulzura y esperanza”, “Nuestra Madre”, “Mediadora”, y “co-Redentora”. En el lenguaje y significado de las Santas Escrituras, dichos términos (excepto los últimos, no son bíblicos) propiamente pertenecen a nuestro Señor Jesucristo. Removerlos de él y aplicárselos a otra persona equivale a una usurpación de su justo lugar en el corazón de los fieles.

 

             La Biblia es consistente en dirigir nuestra atención hacia Aquel que es más que merecedor de recibir nuestra alabanza: “Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad a Jesús, el apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe” (Hebreos 3:1). En Colosenses 1:13-18 se nos dice: “…y él (Cristo) es antes que todas las cosas…él es la cabeza del cuerpo, tenga en todo la primacía.” Ciertamente fue Jesús quien se halló fiel, aun hasta la ignominiosa muerte en la cruz. Por esta razón su Padre “le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en el cielo, y en la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.” (ver Filipenses 2:8-11).

 

             No estamos desdeñando a la persona de María en modo alguno, o disminuyéndola ante la honra que se le debe. Incuestionablemente, para merecer el honor de haber sido seleccionada ‘entre  (no ‘sobre’) todas las mujeres, ella debió de tener las más finas y virtuosas cualidades de la raza humana. Sólo pretendemos señalar que los hombres pueden caer en el serio error de otorgarle reverencia y adoración indebidas, al extremo de establecer un rival para Jesucristo o aun para Dios mismo, cuando se deja de lado lo que enseña la Biblia.

 

             Debido a su gran sacrificio, Jesucristo se ha convertido en nuestro gran Sumo Sacerdote, Abogado y Redentor (1 Juan 2:1). Él es el único Mediador que existe para recibir el perdón de Dios y Su gracia. Cristo sí se compadece de todos los que se le acercan en su nombre  (Hebreos 4:14-16). Él nunca nos rechazará, por ser “manso y humilde de corazón” (Mateo 11:29). Su “política” consiste en no echar a nadie fuera cuando se le acercan a él en oración y con sinceridad de corazón (Juan 6:35,37).

¿VAN AL CIELO LAS ALMAS?

 

 

 Mientras que los Testigos de Jehová, los Adventistas del Séptimo Día, y otros movimientos religiosos son acusados de “cultistas” porque dicen que el alma no va al cielo cuando muere una persona, los registros de la historia de la Iglesia Primitiva dan sobrado testimonio del hecho de que la “ortodoxia” es el verdadero culpable del engaño religioso sobre este asunto.

 

¿Enseñó la Iglesia Primitiva la separación de un alma consciente del cuerpo al momento de la muerte y su partida al cielo?

 

Aquí están las palabras del cristiano Ireneo en la mitad del siglo segundo (Contra las Herejías, Lb.5): “Algunos que son reconocidos ortodoxos van más allá del pre-arreglado plan de Dios para la exaltación de los justos, y son ignorantes de los métodos por medio de los cuales los justos son disciplinados de antemano para la incorrupción y la vida eterna. Por esta ignorancia los ortodoxos abrigan opiniones heréticas (con respecto al destino de los justos). Los heréticos, que no admiten la salvación para su carne, afirman que inmediatamente después de su muerte ellos pasarán sobre los cielos. Aquellas personas, por tanto, que rechazan una resurrección que afectará el hombre entero, y hacen lo mejor que pueden para removerlo del plan Cristiano, no saben nada del plan de la resurrección. Como resultado, no prefirieron entender que, si estas cosas son como ellos dicen, el Señor mismo, en quien ellos profesan creer, no resucitó nuevamente en el tercer día, sino que inmediatamente después de su expiración partió al cielo, dejando su cuerpo en la tierra. Pero el hecho es que por tres días, él moró en el lugar donde estuvieron los muertos, así como Jonás permaneció tres días y tres noches en el vientre del pez (Mateo 12:40)… David dice, cuando profetizó de él: “Tu has librado mi alma del sepulcro”. Y al resucitarlo al tercer día, Él le dijo a María: “No me toques, porque todavía no he ascendido al Padre” (Juan 20:17)… ¿Como entonces no deben estos hombres ser puestos en confusión y ridículo, cuando alegan…que su humanidad interna (alma), al abandonar el cuerpo aquí, asciende dentro del lugar super- celestial?. Siendo que el Señor salió de en medio de la sombra de muerte (Salmos 86:23), donde las almas de los muertos estuvieron, y después resucitó en cuerpo, y después de la resurrección fue tomado arriba al cielo, es obvio que las almas de sus discípulos también…deberán ir a un lugar invisible…y permanecer allí hasta la resurrección, esperando ese evento. Luego al recibir sus cuerpos, y resucitando en su integridad, corporalmente, tal como el Señor resucitó, ellos vendrán así en la presencia del Señor. Así como nuestro Maestro no se fue al cielo inmediatamente, sino que esperó el tiempo de su resurrección…del mismo modo debemos esperar el tiempo de nuestra resurrección.

 

Ya que, por tanto, las opiniones de ciertos ortodoxos son derivados de los discursos heréticos, los tales son ignorantes de las dispensaciones de Dios, del misterio de la resurrección de los justos, y de un REINO terrenal que es el principio de la incorrupción. Por medio de este REINO aquellos que serán dignos están acostumbrados gradualmente a participar de la naturaleza divina.

 

La protesta de Justino Mártir contra con la después vino a ser ortodoxia, y permanece así hasta hoy día, no es menos incisivo (Diálogo con Trypho, Cap.80-2do siglo):

 

“Aquellos que mantienen la opinión errada dicen que no hay resurrección de la carne…como es el caso de una yunta de buey, si uno u otro está descontrolado del yugo, ninguno de ellos puede solo hacer los  surcos. De modo que tampoco puede el alma o el cuerpo afectar nada, si ellos están desconectados de su comunión…” (i.e. el alma no puede tener una existencia separada). Porque qué es el hombre sino el animal razonable compuesto por cuerpo y alma? ¿Es el alma por si misma hombre? No; sino el alma del hombre. ¿Sería llamado el cuerpo llamado hombre? No; sino que es llamado el cuerpo del hombre. Si luego ninguno de estos es por sí mismo hombre, sino aquel que está hecho de los dos juntos es llamado hombre, que es el alma y el cuerpo…bueno, dicen ellos, el alma es incorruptible, siendo una parte de Dios e inspirado por Él…entonces que gratitud le son debidas a Él, y qué manifestación de Su Poder y bondad es esa, si Él se propuso salvar lo que es por naturaleza salvo… pero ninguna gratitud son debidas a uno que salva lo que es de Él; puesto que esto sería salvarse a Sí mismo…cómo entonces resucitó Cristo de la muerte? Sus almas o sus cuerpos? Manifiestamente ambos. Si la resurrección fuera sólo espiritual, era requisito que Él, al resucitar de los muertos, debiera mostrar el cuerpo echado aparte por sí mismo, y el alma viviendo aparte por sí mismo. Pero ahora Él no hizo eso, sino que resucitó el cuerpo…por qué debe seguir durando más esos increíbles argumentos y errar en ver que estamos retrogradando cuando oímos a semejante argumento como éste: Que el alma es inmortal, pero el cuerpo mortal, e incapaz de ser revivido. Por esto solemos oír de Platón, aún antes de aprender la verdad. Si en verdad el Señor dijo esto y proclamó la salvación al alma únicamente, qué cosa nueva más allá de lo que oímos de Platón, nos trajo Él?”

 

Justino está acá refutando los argumentos del Gnosticismo que negaba la resurrección de la carne. El Cristianismo Tradicional a tomado una táctica un poco diferente  por medio de incluir en el credo una creencia en la resurrección del cuerpo, mientras también enseña una salvación inmediata del alma sola en un estado incorpóreo consciente. Esta se dice ser la persona real, si bien incorpóreo. Semejante idea es contradicha rotundamente por Justino Mártir e Ireneo y es identificada por él como pagana.

 

Justino Mártir: Diálogo con Trifo:

 

Trifo: “Realmente admites tu que este lugar Jerusalén será reconstruida? Y esperas que tu gente será reunida nuevamente, y será gozosa con Cristo y los Patriarcas?

 

Justino: “Yo y muchos otros somos de esa opinión, y creemos que esto tomará lugar, como tú estás advertido seguramente; pero por otro lado, yo te aseguro que pertenecen a la pura y pía fe piensa de otro modo. Más aún te señalo que algunos que se llaman Cristianos, pro que son ateos, herejes impíos, enseñan doctrinas que son en todo sentido blasfemas, ateístas, y estúpidas …Yo escojo seguir a hombres o enseñanzas de hombres, sino a Dios y sus doctrinas entregadas por Él. Pero si tú te has encontrado con algunos que se llaman Cristianos, pero que no admiten la verdad de la resurrección…y que dicen que no hay resurrección de los muertos, y que sus almas cuando mueran son tomadas al cielo, no te imagines que son Cristianos…

 

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LAS BUENAS NOTICIAS DE JESUCRISTO

Por Ing° Mario A Olcese

 

Jesús es el Mensajero de Dios:          

 

          En Lucas 4:43 Jesús revela a sus seguidores la razón por la cual él fue enviado por Su Padre al mundo. Millones de cristianos han pasado por alto o ignorado este pasaje lucano. Son las mismísimas palabras de Jesucristo, quien dice: “…es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado”. ¿Notó lo que dijo Jesús? Él dijo que fue enviado para anunciar el reino de Dios. Él vino a proclamar un mensaje glorioso para todos los pueblos y naciones de la tierra, nunca antes predicado por hombre alguno. (Ver Hechos 10:36). A este reino de Dios Jesús lo llamó: “El evangelio”. Jesús luego dirá que el mensaje que predicarán sus verdaderos seguidores será: El Evangelio del Reino de Dios. Veamos lo que Jesús dice en Mateo 24:14: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.

         

          Ahora bien, la pregunta más común que cualquier estudioso de la Biblia se hace es ésta: ¿Qué quiere decir la Biblia con la palabra “evangelio”? Y es que esta palabra es muy común en todo el Nuevo Testamento, pues ella aparece más de cien veces. En Marcos 1:1 el evangelista Marcos comienza diciendo: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”. En el versículo 15 Marcos informa que Cristo exigía a sus oyentes a que se arrepintieran y creyeran en el evangelio. Pero antes de responder qué es el evangelio, examinemos primero la importancia que tiene dicho evangelio para el hombre.

 

La Importancia del Evangelio de Jesús:

 

        Es hora que los cristianos conozcan el verdadero evangelio de Cristo—¿por qué? ¡Porque trae salvación! Leamos lo que dice Pablo en Romanos 1:16: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego”. También leemos algo similar en Efesios 1:13, donde el apóstol Pablo dice: “…el evangelio de vuestra salvación y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu de la promesa.” Jesús vino a dar sentido y propósito a nuestra efímera existencia. Lo sorprendente es que millones de cristianos nominales no tienen ni la más mínima idea de lo que es el evangelio de Cristo. San Pablo dice que el evangelio tiene poder para salvar si lo creemos de verdad. Pero nadie puede creer o aceptar algo que no comprende, por tanto, nuestra misión será hacerle entender de qué se trata ese singular evangelio (=buenas noticias) de Jesucristo. Vea también Apocalipsis 12:10, en donde descubrirá que la salvación, el poder, y el reino, vienen juntos. Es evidente que la salvación es entrar al reino, y entrar al reino es ganar la vida eterna (Escudriñar Mateo 19:16-25). Concluimos entonces que la salvación, el reino, y la vida eterna, caminan de la mano.

 

Entendiendo el Evangelio de Jesucristo:

 

         Pues bien, siendo que evangelio significa literalmente “buenas noticias” o “buenas nuevas”, pregunto: ¿De qué se tratan esas buenas noticias? Si yo le digo a usted que le traigo buenas noticias y no le revelo de qué se tratan, ¿valdrá de algo? De igual manera, si yo le digo que le traigo el evangelio (=‘buena noticia’) y no le explico de qué se trata, ¿tendrá sentido para usted? ¡De ningún modo! Usted necesita entender con su mente e inteligencia lo que Cristo vino a anunciar hace dos milenios (Efesios 5:17; Romanos 12:2; Efesios 1:17,18; Colosenses 2.2). Millones están ciegos porque Satanás es experto obscureciendo el evangelio salvador de Cristo. Este adversario del hombre no quiere que el mundo perdido vea la luz del evangelio de la gloria de Cristo. Él quiere mantenerlo ciego y en tinieblas espirituales para que usted no se salve. Pablo es claro cuando les dice a los creyentes de Corinto: “En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4). Aunque le parezca duro lo que le voy a decir, lo cierto es que si usted no quiere creer o entender el evangelio de Cristo, es porque usted está cegado por el dios de este mundo—El diablo. El enemigo le hará creer o entender que usted está oyendo una locura de fanáticos religiosos. Nuevamente Pablo les dice  los corintios: “Porque el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura…” (1 Corintios 2:14). Para los creyentes la “locura del evangelio” significa salvación eterna. Dice Pablo nuevamente: “…agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Corintios 1:21). Y también añade él: “Porque la palabra de la cruz es locura para los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” ( 1 Corintios 1:18).

 

El Evangelio del Reino de Dios:

 

         Es claro que el evangelio que debe ser predicado a todas las naciones es “el Reino de Dios”. Jesús vino a proclamar un mensaje glorioso para todos los pueblos y naciones de la tierra, nunca antes predicado por hombre alguno. Jesús fue un mensajero de buenas noticias de esperanza y salvación (Ver Hechos 10:36). En Lucas 8:1 se lee lo siguiente: “Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él.” Es evidente que Cristo y sus apóstoles estaban de acuerdo predicando el evangelio del reino de Dios. Pues bien, ¿están las iglesias de hoy predicando este mismo evangelio?¿Su iglesia lo predica?¿Lo ha oído usted antes? Probablemente nunca. Esta es la tragedia de las iglesias—¡Han perdido el singular evangelio llamado el reino de Dios!

 

         En Hechos 8:12 leemos del evangelismo de un prominente cristiano llamado Felipe. Según este registro Neo-Testamentario: ¿Qué predicaba Felipe? El texto dice claramente como sigue: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.” Aquí tenemos a Felipe, un cristiano prominente, predicando a Jesús y su Reino (el evangelio). Hoy los líderes de la iglesias predican a Jesús, pero nunca, o casi nunca, ellos predican sobre su reino. Nótese además que Felipe bautizaba a los que habían creído en Cristo y en su evangelio del reino. Le pregunto: ¿Se bautizó usted habiendo creído en el nombre de Jesús y en el evangelio del reino de Dios? Millones de infantes o bebés han sido bautizados en la pila bautismal sin haber creído en Cristo ni en su evangelio del reino. ¿Valdrá tal bautismo? Según las Escrituras: NO!

 

         Y para terminar este acápite, leeremos una última referencia del reino en el libro de los Hechos 28:23,30, y 31. En estos versículos veremos que Pablo (en Roma), predicaba lo mismo que Felipe: el Reino de Dios y el nombre de Jesucristo.  Por cierto que Pablo esperó que los creyentes le imitaran en este mismo quehacer evangélico, predicando igualmente el reino de Dios y el nombre de Jesucristo (1 Corintios 11:1).

 

Falsos Evangelistas y Evangelios Incompletos:

 

         El apóstol Pablo advirtió a los cristianos a no sucumbir en el engaño de los falsos evangelios promovidos por falsos maestros. Ya en su época él había previsto la infiltración de falsos mensajes con la etiqueta de “apostólicos”. En Gálatas 1:6-10 podemos leer esta importante exhortación paulina, con estas tajantes palabras: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema., como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguien os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.”   

 

         El catolicismo romano elaboró su propio evangelio que ha sido llamado: El evangelio Social. Pero este evangelio es totalmente diferente al evangelio del reino predicado por Jesús y sus seguidores. Dicho Evangelio Social promueve el cambio del mundo por los esfuerzos humanos o acciones humanitarias. En cambio, el evangelio de Cristo es la renovación de nuestro mundo a través de la intervención Divina, al instaurarse un régimen divino y teocrático en la tierra en la persona del Mesías elegido: El Señor Jesucristo.

 

El Significado de la Palabra Reino:

 

         La palabra reino es muy conocida por todos nosotros. Hemos oído del reino de Inglaterra, de España, de Italia, de Jordania, etc. Un reino es una forma de gobierno. Es una monarquía real con un rey, territorio, súbditos, y leyes. Ahora bien, la Biblia habla de reinos. Tenemos un ejemplo en Daniel 2:37-39, donde el profeta Daniel registra que Nabuconodosor era rey de reyes, el monarca del reino babilónico. Aquí tenemos la evidencia de que un reino es una monarquía real, con un soberano autoritario y poderoso. También Daniel revela que los reyes de Medo-Persia, Grecia, y Roma gobernarían sus respectivos reinos en el futuro. Daniel profetizó que en los días de diez reyes o líderes mundiales venideros (representados por los diez dedos de una colosal imagen), el Dios del cielo levantaría un reino (Gobierno) mundial que desplazaría y destruiría precisamente a estos diez países confederados (¿El Mercado Común Europeo?). Luego el profeta ve que dicho reino divino (representado por una roca—la cual simboliza al Mesías y su reino) cubre todo el planeta tierra. Aquí el profeta está viendo el reinado milenario y mundial del Mesías, con todo su poder y gloria, inmediatamente después de su Parusía o Segunda Venida personal a la tierra.

 

         El Reino de Dios es un GOBIERNO político y teocrático, el cual traerá la paz y la justicia verdaderas a la tierra. El profeta Isaías dice del reino de Dios lo siguiente: “Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite” (9:7). ¡Cuántos no anhelamos una paz y justicia duraderas para todos los pueblos de la tierra! El mundo ha vivido en guerras siempre y los hombres nunca han vivido en una paz verdadera y global. Hoy hay prácticamente paz en nuestro continente americano, pero en otros lugares, y en otros continentes, existen guerras étnicas, y conflictos entre naciones. La Biblia nos dice que un rey gobernará con VARA DE HIERRO. En Apocalipsis 12:5 leemos: “Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones…” También el profeta Isaías predice: “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio”(32:1).

 

Jesucristo, el Rey de Israel:

 

       Hemos visto que Cristo será Rey pero, ¿desde dónde gobernará?¿Quiénes serán sus súbditos? ¿Y con quién gobernará? Pues bien, estudiemos lo que el ángel Gabriel le dijo a María, cuando iba a concebir a su hijo Jesucristo: “Y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” (Lucas 1:31-33). Esta promesa angelical ha sido pasada por alto por millones de llamados “cristianos”. Pero es importante que entendamos que aquí hay una promesa concreta aún no cumplida. Aquí se habla del ‘trono de David’ y de ‘la casa de Jacob’: ¡Sobre éstos reinará Jesús! Cuando Pilato interroga a Jesús : “¿Luego, eres tu Rey? Jesús le responde: Tu dices que yo soy Rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad…” (Juan 18:37). Aquí vemos que Jesús admite abiertamente que el nació para ser Rey, y para eso vino al mundo, para dar a conocer esta verdad. Sí, Jesús tendrá un trono—el de David su padre— y tendrá un territorio, la casa o el país de Jacob (=Israel). Esto quiere decir que Jesús es de “sangre azul o real”, pues desciende de un rey y de un reino israelita (Mateo 1:1). Efectivamente, Israel fue gobernado por reyes judíos, comenzando con Saúl, luego David, después su hijo Salomón, etc., hasta que en el año 586 A.C, el último rey judío Sedequías fue destronado por Nabuconodosor, rey de Babilonia. Es decir, hace más de 2,500 años que Israel dejó de tener una monarquía para convertirse en un país democrático a partir de 1948. No obstante, Dios le prometió a David que no le faltaría un descendiente en su trono (2 Samuel 7:12-17; 1 Crónicas 17:11-14; 2 Crónicas 7:18). En buena cuenta, Israel volverá a ser una monarquía como lo es su actual vecino, el reino de Jordania.        

            

         En Apocalipsis 12:5 hemos visto que un varón regirá el mundo con mano firme y sólida como el hierro. Pero: ¿Quién es ese misterioso varón? La respuesta la da el apóstol Pedro cuando dice: “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesucristo, varón aprobado por Dios…” (Hechos 2:22). Aquí se le llama a Jesucristo: varón de Dios. Y en Hechos 17:31 Pablo dice: “Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos”. Notemos que aquel varón designado por Dios para ser juez y rey, fue resucitado de entre los muertos. ¡Esta es una clarísima alusión a Jesucristo! (Leer también 2 Samuel 23:3).

          

         Sabiendo que Jesucristo es el Rey del reino o gobierno venidero de Dios, ¿qué más detalles tenemos de su gobierno? En el Salmo 72:7,8 encontramos más detalles del mismo con estas palabras proféticas: “Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar y desde el río hasta los confines de la tierra”. Aquí vemos que Dios promete un gobierno mundial de paz y justicia duraderas, y las naciones del mundo estarán bajo su control y dominio. En un mundo donde no hay justicia, no puede haber paz. Las injusticias sociales y económicas necesariamente se traducen en descontento y violencia. Los hogares están destruidos y violentados por las injusticias. Toda injusticia es pecado (1 Juan 5:17). Hay injusticia en los robos, adulterios, mentiras, en la explotación del hombre por el hombre, en las desigualdades educativas, en la discriminación racial, etc. Se necesita urgentemente un nuevo orden social, político y económico ideal y perfecto. Pero lo ideal y perfecto no puede venir de hombres imperfectos. Mientras existan el egoísmo y el afán de lucro desmedidos, no se podrá alcanzar la justicia y la paz verdaderas. El pecado acarrea la injusticia necesariamente. Y pecado es trasgresión o violación de las leyes de Dios que se resumen en el amor (1 Juan 3:4; Romanos 13:10).         

 

         Jesucristo es también llamado “El deseado de todas las naciones” (Hageo 2:7), pues es el único que, siendo hombre, es también el Hijo de Dios. Jesús afirmó que mantiene una unidad perfecta con Su Padre (Juan 10:30). Su enseñanza y educación no provienen de una excelente universidad americana o europea, sino de Dios. Dios es su Maestro (Juan 8:28). Él recibió de Su Padre la mejor instrucción para solucionar los problemas humanos. ¡Las enseñanzas de Jesús son las mismas enseñanzas de Dios! (Juan 14:10,24).

 

Jesucristo Sabrá Cómo Reinar bien:

 

         El apóstol Pablo reconoció que la Palabra de Dios instruye y hace perfecto al hombre (2 Timoteo 3:16). Dios ha perfeccionado a Su Hijo Unigénito Jesucristo a través de la obediencia a Su palabra (2 Timoteo 3:15-17). Sí, Jesús desde niño se iba perfeccionando con la palabra de Dios. Él discutía con los sabios de la época sobre lo escrito en los rollos del Antiguo Testamento, y se hacía cada vez más sabio y entendido. Sí, Jesucristo es la sabiduría de Dios (1 Corintios 1:24). Cuando Jesús gobierne este mundo desde Jerusalén, él emitirá decretos efectivos que traerán resultados positivos para todos los pueblos y naciones (Miqueas 4:1,2). En Isaías 55:11 Dios dice de Su Palabra lo siguiente: “Así será la palabra que sale de mi boca; no volverá a mi vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”. Sus leyes para la reestructuración de nuestra sociedad tendrán resultados beneficiosos (Hechos 3:19-21). Con él no habrá derroche de riquezas, ni políticas equivocadas. La improvisación no existirá en su gobierno. Cristo regirá con sabiduría de Dios ( 1 Corintios 1:24). El sabio Salomón dijo: “Pero la sabiduría es provechosa para dirigir (Eclesiastés 10:10). Sí, para dirigir una nación o todas las naciones en su conjunto se requiere de verdadera sabiduría—la sabiduría de Dios! Los gobernantes han fracasado en sus planes y objetivos trazados para un buen gobierno porque les ha faltado la sabiduría de Dios. Los gobernantes de hoy y de antes han gobernado a espaldas del pueblo y trágicamente también sin tener en cuenta a Dios. La Biblia dice que “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Proverbios 17:1). Pero Cristo sí sabrá gobernar el mundo, porque él es la sabiduría de Dios, y sus súbditos serán hombres mansos y deseosos de obedecer sus leyes. Los malos e incorregibles habrán sido destruidos por Cristo en su segunda venida.

 

La Iglesia Será coheredera del Reino de Cristo:

 

       La iglesia de Jesús, compuesta por todos sus santos seguidores, tendrá la herencia del reino de Cristo. El apóstol Pablo escribió esto a los cristianos de Roma: “Porque a los que antes predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos llamó; y a los que llamó, a éstos también glorificó.” (8:29,30). Notemos que Dios predestinó a hombres y a mujeres para glorificarlos, pero: ¿Qué significa eso? Pablo vuelve  decir: “Pero nosotros debemos siempre dar gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo”(2 Tesalonicenses 2:13,14). Nótese que los creyentes van a recibir la misma gloria de Jesucristo. ¡Esto es muy claro! Ahora bien, Pablo dice: “Y si hijos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” (Romanos 8:17). Observe ahora que nuestra glorificación tiene que ver con heredar de Dios y coheredar con Cristo, si es que padecemos juntamente con él. Ahora viene otra pregunta: ¿Qué heredaremos de Dios y qué coheredaremos con Cristo? La respuesta la da Jesús en Mateo 25:31,34, cuando dice: “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria…entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Cuando Cristo vuelva nuevamente, su iglesia heredará el reino de Dios con Cristo. Sí, la iglesia está llamada a reinar con Cristo en el reino de Dios, pues Pablo también dice: “Si sufrimos, también reinaremos con él…” (2 Timoteo 2:12). Y en Apocalipsis 5:10 Juan escribe: “Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes y reinaremos sobre la tierra” (Apocalipsis 5:10). La glorificación implica entonces nuestra coronación para ser reyes en el reino de Cristo que se establecerá en esta tierra.

 

La Sede del Reino de Dios:

           

         Como el reino de Dios le será restaurado a Israel (Hechos 1:6), debemos averiguar dónde se asentó el trono del reino israelita hasta los tiempos de Sedequías, su último rey, destituido en 586 A.C. En primer lugar, la Biblia nos dice que desde Saúl hasta Sedequías, el trono se estableció en Jerusalén. Por ejemplo, David reinó 33 años en Jerusalén (1 Reyes 2:11). Luego Salomón, su hijo, se sentó en su trono (el de David) en Jerusalén por 40 años, y luego murió ( 1 Reyes 11:42). Y así se sucedieron los reyes judíos hasta Sedequías. De modo que Jerusalén fue la sede del trono del reino de Dios. Recordemos que el reino israelita era el reino de Dios (1 Crónicas 28:5), y este reino de Dios “finalizó” con Sedequías en 586 A.C. Pero Jesús habló de la restauración del reino de Dios en su persona (Hechos 1:3,6,7). Entonces, si el reino de Dios va a ser restaurado, tiene que ser en el mismo lugar donde estuvo antes, es decir, en Jerusalén. Efectivamente, Jesús afirma que Jerusalén en la ciudad del gran rey (Ver Mateo 5:33-35). Pero para que Dios le restaure al pueblo hebreo el reino de Dios, Jerusalén tiene que estar bajo el control judío. Pero por espacio de dos milenios Jerusalén estuvo en manos de los no judíos, en tanto que el pueblo hebreo estaba en la diáspora o dispersión mundial. La profecía parecía imposible de cumplirse hasta la formación del estado judío el 12 de Mayo de l948. Desde esa fecha los judíos regresaron a su tierra, y 19 años después recuperan la capital Jerusalén.

 

El Renacimiento del Estado de Israel El 12 de Mayo de 1948:

 

       Muy pocas personas comprenden la importancia que tiene Israel en el escenario mundial. Las mayorías ignoran que la restauración del estado de Israel en 1948 tiene un propósito divino. Sí, millones de personas desconocen que esta es una generación única que ha visto una revolución en la política, en la economía, y en las ciencias. Esta generación ha tenido el privilegio de ver renacer el moderno estado judío tal como lo predijo Dios en Deuteronomio 30:3-5. Este pasaje debe ser leído con atención, pues habla del retorno final de los judíos de la diáspora mundial a su tierra, Israel. En Ezequiel 11:17 leemos además: “Di, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel”. En Lucas 21:24 Jesús predijo la dispersión mundial de los judíos (la cual ocurrió en el año 70 d.C), y la consecuente dominación de Jerusalén por las naciones gentiles hasta los tiempos postreros. Finalmente el pueblo judío recuperaría su capital, y recibiría a su Mesías esperado. Esta restauración del pueblo judío en su tierra ocurriría en la última generación de este mundo caótico (Mateo 24:34).

 

El Rito de Iniciación Para Heredar el Reino:

 

         Para tener parte en el glorioso reino de Cristo como “reyes y sacerdotes”, hay que seguir algunos pasos de iniciación. Recordemos por un instante la entrevista privada que tuvieron Jesús y el fariseo Nicodemo, registrada en el evangelio de Juan: “Respondió Jesús (a Nicodemo) y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de AGUA  y del ESPÍRITU, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”. (3:3-8).

 

         Aquí encontramos la “fórmula” para poder ver y entrar en el Reino de Dios. Primero, usted tiene que “nacer de agua”. Agua es sinónimo de purificación y representa el bautismo por inmersión. En Hechos 2:38 Pedro les dice a sus paisanos judíos: “Arrepentios, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Nótese que después del bautismo se recibe el Espíritu de Dios. Los nuevos creyentes bautizados eran añadidos a la iglesia de Cristo (Hechos 2:41). La palabra del evangelio del reino convierte al pecador, y lo impele a tomar la decisión de bautizarse para recibir el perdón de sus pecados pasados, y tener el camino despejado para entrar en el reino venidero (Efesios 5:26). Aquel hombre nuevo “renacido” recibe el sellamiento del Espíritu Santo, a fin de dar frutos espirituales. ¡Vivirá para el Espíritu y no más para la carne! Pedro además añadirá: “Siendo renacidos no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”. Pero recuerde bien, el bautismo viene como consecuencia de haber creído en el evangelio del reino de Dios y en el nombre de Jesucristo (Hechos 8:12). Además, tome nota sobre la importancia del bautismo en el siguiente texto: “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias d la carne, sino como una aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo. (1 Pedro 3:21).

 

Invitación del Señor Jesucristo:

 

         Dice Jesús: “¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.” “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la ciudad.” “He aquí que yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” “Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apocalipsis 22:7,12, 14,17).

 

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