¡USTED DEBE ESTAR APTO PARA EL REINO DE DIOS!

 

“Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente”

(2 Tim. 2:5) 

 

Emulará maratonista francés a <i>Forrest Gump</i>

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

Embajador Plenipotenciario del Reino de Dios

 

 

Aptos para el Reino de Dios

 

En una ocasión nuestro Señor Jesús le dijo a un hombre: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:59-62). ¿Qué concluimos con este relato del ministerio de Jesucristo? ¡Que estamos llamados a seguir a Cristo! ¿Para qué? ¡PARA ANUNCIAR EL REINO DE DIOS! Sin embargo, el hombre que fue llamado por Jesús tenía una prioridad, y esa era el entierro de su padre que había recién muerto. Pero Jesús de manera tajante le dice que sean los mismos “muertos vivientes” que sepulten a su padre, y que él se disponga de inmediato a seguirle para la proclama del Reino de Dios sin mirar atrás. Y aunque esto parezca duro, el entierro de un padre o familiar no es para nada importante comparado con la urgencia de anunciar el reino de Dios. ¡Y es que el reino de Dios es el evangelio salvador, el anuncio o mensaje divino que salva si lo aceptamos por la fe (Marcos 16:15,16).

 

Aptos para participar de la herencia

 

Ahora bien, aquí viene lo interesante del tema en cuestión: Pablo usa el mismo vocablo “apto” usado por el Señor cuando el apóstol les dice a los creyentes de Colosas, lo siguiente: “Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Col. 1:12,13). Noten, mis hermanos, que aquí Pablo dice que Dios nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos. ¿Y cuál es esa herencia de los santos de la cual somos partícipes por nuestra aptitud o idoneidad? ¡Pues el Reino de Dios! Así se lo dio a entender Jesús al hombre que llamó para que le seguiera cuando le dijo que ninguno que mira atrás no es apto para el reino de Dios. Usted debe comparar con cuidado Lucas 9:59-62 y Colosenses 1:12,13 y luego sacar las conclusiones correctas y precisas. ¡Usted debe hacer un estudio inteligente y coherente de las Escrituras para entender al Señor!

 

Haciéndonos aptos para la herencia de los santos (el Reino)

¿Cómo nos hacemos aptos para la herencia de los santos que es el Reino de Dios?

 

El Apóstol Pedro responde claramente a esta pregunta, de este modo:

 

“Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 Pedro 1:5-11). 

 

 

La Herencia heredada en la Parusía

 

El Señor Jesús prometió volver para justamente cumplir sus promesas y darle a los aptos o idóneos su merecida herencia o recompensa. Así está registrado en el evangelio de Mateo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartarálos unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo(Mateo 25:31-34). 

 

Así que ya saben que el Reino de Dios es la herencia de los santos, la cual será heredada por los idóneos o los aptos cuando el Señor regrese para inaugurar su teocracia en la tierra.

 

Vuestro Servidor,

 

Apologista

 

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DIFERENCIA ENTRE TRIBULACIÓN E IRA

 

 

La palabra traducida “tribulación” o “aflicción” es thlipsis (sustantivo) y thlibo (verbo). Juntas, ellas ocurren 54 veces en el Nuevo Testamento. Cinco de aquellas ocurrencias tienen que ver con “la Gran Tribulación” del final (2 X’s cada uno en Mateo 24 y Marcos 13, y una vez en Apocalipsis 7), de modo que pondré aquellos aparte por el momento. De los otros 49 ocurrencias, 42 son dirigidas a creyentes, 2 son dirigidas a la gente en general sin ninguna declaración de su trasfondo espiritual, 2 son dirigidas a Cristianos profesantes que se caen de la fe una vez que la tribulación/aflicción viene (parábola del sembrador), y 3 son dirigidas a no cristianos. Interpretando el uso de la palabra en el NT, la norma debe esperar que ella se refiera a algo que un creyente enfrenta, a menos que haya motivos contextuales de sugerir de otro modo.

 

Hay una diferencia entre tribulación e ira. Unos discuten de 1 Tesalonicenses 5:9 (”Porque Dios no nos ha destinado a ira …”) que los creyentes no tienen que pasar por la Gran Tribulación. Esto es pedir demasiado del texto, sobre todo a la luz de Apocalipsis 14 y Mateo 24-25. En Apocalipsis hay una cosecha doble de la tierra, la primera es del pueblo de Dios y luego el segundo es del resto del mundo para ser lanzados en el lagar “de la ira de Dios.” Mateo 24 refleja el lenguaje que Juan usa para la cosecha, y Jesús claramente coloca este acontecimiento “inmediatamente después de la tribulación de aquellos días” (24:29). Mateo 25 también describe la separación de las ovejas de las cabras, y las ovejas son introducidas en el reino pero las cabras son enviadas al fuego eterno. Decir que no somos destinados a la ira no es lo mismo que decir que el pueblo de Dios no tiene que afrontar la Gran Tribulación, sino más bien que no tenemos que afrontar la ira de Dios en la eternidad. De hecho, si Apocalipsis 11&13 son interpretados juntos con Mateo 24 entonces la Gran Tribulación es mejor entendida no como algo directamente de la mano de Dios, sino como un tiempo de guerra que la  bestia emprende contra la iglesia.

 

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Daniel, Jesús, y Pablo todos enseñan un rapto post-tribulación

 

Velas

 

Aunque el término “rapto” mismo nunca es usado en la Escritura, se entiende comúnmente que éste significa la reunión del pueblo Dios con Cristo. Pablo habla del cronometraje de este mismo acontecimiento en 2 Tesalonicenses 2:1. Él abre hablando en referencia “a la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión con Él.” Entonces él continúa para decir, “que nadie de ninguna manera os engañe, ya que no vendrá a menos que la apostasía venga primero, y el hombre de desafuero sea revelado, el hijo de destrucción, que se sienta en el templo de Dios.” Aquí Pablo claramente declara que antes de que la iglesia sea reunida a Cristo debe haber un tiempo de apostasía y la revelación del Anticristo.

 

Daniel 12:1-2 nos dice, ““En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”. Daniel deja claro que habrá un tiempo de angustia y luego un tiempo de rescate. Aquel rescate es la resurrección – donde unos son levantados a vida eterna y otros a la condenación eterna.

 

En Mateo 24 Jesús delinea mucho de las palabras de Daniel. Primero Él dice, “Por lo tanto cuando veáis en el lugar santo la Abominación Desoladora de que habló el profeta Daniel, (el que lee, entienda)…” (24:15). Note también las semejanzas aquí entre la Abominación que está de pie en el lugar santo (o: Marcos 13:14 “parado donde no debería estar”) y las palabras de Pablo acerca del hijo de destrucción que se sienta en el templo de Dios (donde él no debería estar). Jesús continúa para decir (reflejando Daniel 12) que después de la venida de la Abominación, “Entonces habrá una gran tribulación como no ha ocurrido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. A menos que aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos aquellos días será acortados” (24:21-22). Estos días habiendo siendo acortados enlaza con el rescate que es prometido en Daniel. Jesús les dice a Sus seguidores que si, después del principio de la tribulación, algunos dicen que Cristo ya ha aparecido, que no deberíamos creerles porque muchos falsos Cristos se levantarán en una tentativa de engañar (si fuera posible) a los escogidos (24:23-26). Esto es importante porque muestra que Jesús mismo prevé a Su pueblo en la tierra durante la Gran Tribulación y Su Venida para juntarlos no es hasta después. Esta reunión de la que Él habla en 24:27-31, donde “inmediatamente después de que la tribulación de aquellos días…Él enviará a Sus ángeles con una gran trompeta y ellos recogerán a Sus escogidos.”

 

Sencillamente, la Biblia enseña que el pueblo de Dios está destinado a pasar por la Gran Tribulación (al menos aquellos de la iglesia que estarán vivos entonces). Puesto que es un tiempo de guerra contra la iglesia donde los pueblos perdidos siguen el engaño del Anticristo y siguen almacenando ira contra ellos mismos en la venida del gran juicio de Dios.

 

Habiendo dicho todo esto: nuestra preocupación no debería ser el  preocuparse de la condición declinante del mundo (mientras los malos hombres proceden de mal en peor 2 Timoteo 3:13), sino saber que las cosas seguirán poniéndose peores y peores hasta que parezca que todo está perdido, pero que en un instante las cosas serán eternamente mejores. Nuestra preocupación debería ser el seguir manteniéndonos firme contra los males de la edad y proclamar vigorosamente la esperanza de Cristo, procurando rescatar tantos como Dios quiera de la ira por venir.

 

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La doctrina de la Trinidad es falsa

 

 

 

Hoy en día, esta doctrina está generalmente aceptada por todo tipo de cristiano, aunque cada uno tenga sus propias variaciones. La doctrina de la Trinidad está basada en el credo aceptado por el Concilio de Nicea, ocurrido más de 300 años después de Cristo. Existen iglesias Unitarias que rechazan la Trinidad y estos grupos han usado siempre la Biblia para refutar esta doctrina. Aquí está un extracto del credo producido por el Concilio de Nicea y un par de pruebas muy claras, usadas por los Unitarios que demuestran que la doctrina es falsa:

 

 “Aquel que quiera ser salvado, debe, sobre todas las cosas, mantener la fe católica. Aquel que no mantenga su fe íntegra, se perderá, sin duda, para siempre. Esto es la que la fe católica enseña: Adoramos a un Dios en la Trinidad y la Trinidad es unidad. Distinguimos las personas, pero no dividimos la sustancia. El Padre es una persona; el Hijo es una Persona; y el Espíritu Santo es una Persona. Pero el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo tienen una divinidad, gloria igual y majestad coeterna. La que es el Padre, lo es el Hijo y lo es el Espíritu Santo. El Padre no es creado, el Hijo no es creado y el Espíritu Santo no es creado. El Padre es ilimitado, el Hijo es ilimitado y el Espíritu Santo es ilimitado. El Padre es eterno, el Hijo es eterno y el Espíritu Santo es eterno. Sin embargo, no hay tres seres eternos, sino uno sólo. Por lo tanto, no hay tres seres no creados, no hay tres seres ilimitados, sino que solo hay un ser no creado y un ser ilimitado. Del mismo modo, el Padre es omnipotente, el Hijo es omnipotente y el Espíritu Santo es omnipotente. Sin embargo, no hay tres seres omnipotentes, sino que sólo hay uno. De este modo, el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. Pero no hay tres dioses, sino un sólo Dios. El Padre es el Señor, el Hijo es el Señor y el Espíritu Santo es el Señor. No hay tres señores, sino un sólo Señor. Según la verdad cristiana, tenemos que alegar que cada una de las personas, individualmente, es Dios; y según la religión cristiana, se nos prohíbe decir que hay tres dioses o señores….. . Pero las tres personas son coeternas e iguales unas a otras…… Así que, como dijimos, adoramos una unidad completa en la Trinidad, y la Trinidad es unidad. Por esto, entonces, el que desee ser salvado debe creer en la Trinidad…… . Esta es la fe católica. Todo el mundo debe creerlo, con firmeza y resolución, porque si no, no puede ser salvado. Amén”

 

Un argumento muy sencillo presentado por Ario es que Jesús no puede ser igual a Dios, ya que éste dijo: ” El Padre es más grande que yo” Juan 14:28. Esto en si mismo puede ser la prueba de la falsedad de la doctrina.

 

LA TRINIDAD Y LA IDOLATRÍA:

 

La trinidad viene de una mezcla entre lo que es cristiano y la idolatría por ejemplo:

 

LA TRINIDAD DE LOS ANCIANOS EGIPCIOS:

Los signos de la trinidad santa de los egipcios es parecida a la de los cristianos en el número de los hipóstasis y la cualidad de cada uno de ellos:

 

1.  el primer hipóstasis es (UZIRIS) se llama el padre el creador.

2. el segundo hipóstasis (HURUS) se llama el hijo o el verbo parecido al hombre para poder morir.

3. el tercer hipóstasis (IZIS) se llama la madre su símbolo es un pájaro y ya sabemos que la trinidad egipcia fue antes de Cristo.

 

LA TRINIDAD DE LOS INDIOS:

La primera hipóstasis (SAFTRI) se llama padre.

El segundo (ANI) es el hijo.

El tercero (FAYO) el espíritu, nacido en el vientre de (VAYA) virgen de los indios, así lo más importante en la religión de los indios es la trinidad que se llama en su lengua (TRI MORTI) .

 

LA TRINIDAD EN LA RELIGION BRAHMA:

Creen en la trinidad divina con tres hipóstasis:

(BRAHMA) el creador o padre

(FICHNU) el guarda, hijo.

(SIFA) el destructivo espíritu le llaman (KERACHNA) nacido de la virgen (DIVAKI)

  

LA TRINIDAD EN LA RELIGION BUDISTA:

 

Creen en un dios que se llama (FU) dicen que es único pero tiene tres hipóstasis, los budistas dicen: cuando nació (BUDA) apareció una estrella en el cielo, BUDA’ nació el 25 de diciembre, nacido de la virgen (MAYA) fue tentado por (MARA): Satanás, BUDA encarnó a un ser humano.

 

LA TRINIDAD DE LOS INDIOS DE MEXICO:

 

Creen en un dios único con tres hipóstasis (BZUNA): padre, (BAKAB): el hijo nacido de virgen; (IKIHIA): el espíritu santo, adoran un ídolo (TANKA) dicen que es un dios con tres hipóstasis. Y podemos decir lo mismo con los GRIEGOS y ROMANOS.

 

Entonces la trinidad fue tomada de las religiones idólatras y de las antiguas civilizaciones. Esto pasó con la ayuda de los idólatras BIZANTINOS. 

 

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Los llamados “Sólo Jesús”

 

http://www.utilitarianism.com/jesus-christ.html

 

  Los llamados “sólo Jesús” pertenecen a unas iglesias de formación pentecostal que bautizan únicamente en el nombre de Jesucristo. Ellos creen que Jesús es Dios pero rechazan la doctrina de la Trinidad.  Para ellos Jesucristo es el único Dios que se ha manifestado como Padre, Hijo y Espíritu Santo, a veces simultáneamente. En buena cuenta para los “Jesús sólo” el Padre y “Espíritu Santo” son dos maneras para referirse a Jesucristo, quien dijo ser ‘el Hijo de Dios’ (Juan 10:36). Y aquí viene la contradicción, pues si Jesucristo es el Hijo de Dios, ¿puede él mismo ser Hijo de sí mismo?¿Puede ser él, el Hijo y el Padre? Además, Jesús oró al Padre. Esto también muestra que él no puede ser el Padre. Si lo fuera, entonces oró a sí mismo, lo cual es absurdo:

 

Entonces Jesús exclamó con fuerza: –¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir esto, expiró. (Lucas 23:46 NVI)

 

Después que Jesús dijo esto, dirigió la mirada al cielo y oró así: “Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti,  (Juan 17:1 NVI)

 

Por otro lado, al Padre nadie lo vio jamás, pero a Jesús si lo vieron y oyeron. Esto es suficiente para demostrar que Jesucristo no es el Padre. Véase Juan 5:37  que dice: “Y el Padre mismo que me envió ha testificado en mi favor. Ustedes nunca han oído su voz, ni visto su figura” (NVI).

 

Finalmente Jesús mismo sostuvo que sólo su Padre (no él) es el único Dios verdadero. Además dijo que él era “el Señor”, más no “Dios”. Dice Juan 17:3: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”.

 

Así que los “Sólo Jesús” son prácticamente los “modalistas” de antaño, los cuales creían que existe un Dios único, que es Espíritu, y que fue manifestado en carne como Jesucristo con el propósito de redimir al hombre.

 

Existen diferentes iglesias de este tipo con distintas denominaciones. Tenemos, por ejemplo, la Iglesia Apostólica de Fe en Cristo Jesús. Esta surgió en México y se ha extendido por varios países de América y Europa. Otra, la Iglesia Pentecostal Unida, está establecida en todo el Continente.

 

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“Al Dios que se reveló y que vosotros adoráis, pero sin conocerle bien, es a quien yo os anuncio” (Apologista)

 

                                                            El Aerópago

 

Estimados detractores Trinitarios y Binitarios:

 

Les cuento que hallo muy interesante el encuentro que tuvo Pablo con los Griegos en el Areópago de Grecia para discutir con ellos sobre su “Dios desconocido”. Si Pablo realmente fue un Trinitario, él tuvo una magnífica oportunidad para debatir filosóficamente con ellos sobre su supuesto Dios Trino utilizando el lenguaje o los términos técnicos Griegos empleados por los exponentes trinitarios tales como “ousia”, “hipóstasis”, “prósopon”, etc, para convertirlos del politeísmo al “Trinitarismo cristiano”. Sin embargo, las Escrituras nos dicen que Pablo  no mencionó para nada a un Dios Trino, y menos aún, con el auxilio de elaboradas elucubraciones filosóficas de los griegos.

 

Veamos qué les dijo a ellos el apóstol de los gentiles sobre quién era Dios, el Dios vivo: “Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos;  porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.  El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,  ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;  para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.  Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.  Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.  Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.  Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez.  Y así Pablo salió de en medio de ellos.  Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales estaba Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos”. (Hechos 17:23-34).

 

Ahora bien, según este registro, ¿presentó Pablo a los Griegos a un Dios en tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo? Dijo él que Dios está compuesto por tres Personas-Dioses que hacen a su vez un solo Dios verdadero (¡todo un enigma!)? ¡Para nada! Y estoy seguro que ni pasó por su mente enseñar una doctrina que en vez de reverlarles al Dios verdadero, los hubiera confundido más, tal como ha venido confundiendo a los monoteístas Judíos, cristianos unitarios y musulmanes de todos los tiempos.

 

Ahora bien,  Pablo fue muy claro con los Corintios cuando les dijo con las palabras muy simples, quién era verdaderamente Dios: Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios.  Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él” (1 Cor. 8:4-6).

 

Pablo, obviamente, no se rompió la cabeza con elucubraciones filosóficas disputables e interminables. El fue simple al decir que sólo hay UN Dios, y ése único Dios él lo llamó ‘El Padre’. Ahora, si esta simple verdad los Trinitarios quieren complicarla con una doctrina misteriosa llamada “La Santísima Trinidad”, allá ellos.   Pero definitivamente ellos tendrán que responder ante Dios en el día del juicio por semejante desvío.

 

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RICK WARREN NO ES NI CHICHA NI LIMONADA

 

 

Rick Warren

Por el Dr. Javier Rivas Martínez.

 

La teología de la liberación se ha caracterizado siempre por rechazar muchas de las  normativas de la fe bíblica ortodoxa. También rechaza los hechos milagrosos de las Escrituras que ha catalogado como una rotunda mentira. Para la teología de la liberación, Dios ya no es un ser  Divino Personal y Todopoderoso sino una fuerza del bien que ama a todos y que llena el universo, rayando con esto en el panteísmo, tal como lo proponen algunas de las corrientes de la filosofía secular. La teología de la liberación concilia perfectamente  con el pensamiento de Kant que dice que la revelación viene de adentro de uno mismo más que de una voz que viene de afuera. La teología de la liberación no cree en hechos sobrenaturales o milagros registrados en Biblia. Según ella, sería una violación a las leyes naturales impuestas por Dios. Por lo tanto, el nacimiento virginal de Cristo, sus milagros de poder, su resurrección, su ascensión al cielo, y su regreso a la tierra en poder y gloria, son para ella únicamente mitos. Cree en la teoría de la evolución, sosteniendo que Dios por medio de la naturaleza mejora las especies animales, incluyendo al hombre. La Iglesia Episcopal de los Estados Unidos fue fundada en 1789 cuando se proclamó la independencia de las Trece Colonias Americanas. Aunque se sabe que antes de la guerra de la independencia americana la Iglesia Episcopal era parte de la Iglesia de Inglaterra que se encontraba  bajo el poder de la monarquía. No es nada extraño saber que la Iglesia Episcopal aprueba mucho del sistema doctrinal de la teología de la liberación: Un sacerdote católico Salvadoreño que renunció a la Iglesia Católica de Washington  hace siete años, conocido por sus ideas liberales y principios revolucionarios cuyo nombre es Vidal Antonio Rivas y que ha sido aceptado por la Iglesia Episcopal, dice de ésta: 

 «La Iglesia Episcopal es muy abierta en la línea de seguir la teología de la liberación y eso le favorece, dice Rivas, porque le da más apertura para trabajar y “no estar atado mucho a una dependencia teológica solamente de visión europea, sino un poco más de visión latinoamericana”».

 Rick Warren, autor de libro tan conocido y de éxito  como es Una Vida con Propósito, que con álgida intención ha influenciado errónea y magistralmente con él a las Iglesias Cristiana (pienso con mucha seriedad si lo serán acaso) en una buena parte, ha logrado descaradamente decir que los episcopales y los cristianos deben estar juntos porque el Salvador que conocemos unos y otros es el mismo. También expone que dentro de las  Iglesias  se requiere de un cristianismo social, aparte del  cristianismo evangélico protestante que promueve la salvación individual. No se necesita ser muy listo para apreciar que en la semejante y distorsionada declaración los propósitos  de Warren son crasamente ecumenistas. Para los que no lo saben, el sistema ecumenista busca la conciliación de todos sistemas cristianos sin importar sus credos que son fuertemente antagónicos entre uno y otro, pero aun así hay aceptación y tolerancia porque surge un respeto entre los diferentes dogmas y creencias adheridos a este sistema universal de concilios religiosos que es  Anti-Dios con vasta seguridad (Ecumenismo).  Miembros de la  Iglesia Protestante y Católica Antigua, de la Iglesias Ortodoxas Orientales, de la Iglesia Copta, incluso, de grupos religiosos  paganos, pueden unirse para la gran obra social e industrial que propone el Ecumenismo: Un obra social sin salvación. «Id y predicar el evangelio a toda criatura. . .» parece que para ellos no tienen ninguna importancia para el alcance del perdido, pero si la obra terrenal y social que ofrece apoyo temporalmente material  pero que no salva para nada del fuego del Infierno. Increíblemente los cristianos de las iglesias que han aceptado los libros de Warren como una bendición, desconocen o pasan como deliberados inadvertidos (desinteresados) lo que Warren-hereje promueve verdaderamente: una total maldición, y no sólo por sus mentiras escritas sino también por su instigación ecumenista.

 En su libro «Una Vida con Propósito» Warren  asegura falsamente un cambio en el creyente en un término de 40 días (una sarta de enseñanzas motivacionales-psicologías hay en él). Vean lo absurdo de su comentario:

“Es evidente en la Biblia, que Dios considera los 40 días como un período espiritual significativo. Siempre que Dios quiso preparar a alguien para llevar a cabo sus propósitos, usó 40 días”. (Pag. 7).

Uno de los ejemplos que usa (hay otros más en su  libro)  para justificar su teoría lo toma con el de Moisés. Warren dice que Moisés tuvo un cambio total personal  y fue   cuando recibió las tablas de la ley después de los cuarenta días que estuvo en el Monte Sinaí. Para ser sinceros, el libro del Éxodo no dice nada al respecto (semejante cosa, podríamos incluir además). La Biblia no asegura  jamás que la gente tenga un cambio radical después de los 40 días  a la conversión inmediata. Es más, la Biblia narra que Moisés desobedeció a Dios y por tal causa no puedo entrar a la tierra prometida, por golpear la roca de la que brotó agua. Y tenga por seguridad hermano o amigo, que ya habían pasado más de 40 días entre el suceso del Sinaí y del que se narra con anterioridad.  Pablo reprende a Pedro por obligar a los gentiles  a judaizar (Gal. cap. 2), y dice el apóstol de Tarso que lo que hacía Pedro era digno de condenar. El Gran Pilar de la fe cristiana, el apóstol Pedro, que a pesar de los muchos años de haber conocido al Señor, sigue cometiendo errores  como al principio. ¿Compagina lo anterior con la teoría expuesta por  Señor Warren de un cambio total en 40 días? ¡Por favor!

Rick Warren es un perfecto hereje que continua engañado a muchos en las Iglesias que se hacen llamar de Cristo, engendrando condenación segura para sus vidas con sus libros sincréticamente espiritualizados con verdad bíblica y con psicología terrenal. Además, ensalza  un ecumenismo que no tiene que ver nada con los principios divinos para la salvación de los hombres perdidos.  La gente tiene la culpa por no averiguar las verdaderas intenciones de este hombre que son nefastas para la salud espiritual del pueblo de Dios.  

Dios les bendiga siempre hermanos y amigos que nos visitan.

 

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EL ERROR DE “ACTUALIZAR” LAS PROMESAS BÍBLICAS QUE SON PARA LA ERA VENIDERA

 

 

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

Uno de los problemas que tienen los creyentes es poder dilucidar si una promesa bíblica es para la vida presente o la futura. Por ejemplo, el mandamiento de honrar padre y madre tiene la siguiente promesa: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da (Éxodo 20:12). Aquí se nos dice que los que saben honrar a sus padres tendrán una vida longeva en la tierra.  También Deuteronomio dice: “Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da” (5:16)En este pasaje se añade la promesa de que nos irá bien en la tierra si honramos padre y madre. Así que la honra a los padres trae longevidad y una buena vida. Sin embargo, nos sentimos confundidos cuando nos enteramos que muchos buenos hijos mueren a temprana edad, o sufren una vida de carencias y limitaciones, mientras que los impíos prosperan. ¿Cómo puede ser posible esto?¿Se ha equivocado el Señor?¿No será más bien que Jesús está hablando de la vida futura, cuando en realidad recibamos la vida eterna  que la “tenemos” ahora únicamente por fe? (Ver Lucas 18:30).

 

En otra ocasión Jesús dice que yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Juan 10:10). Sin embargo, también es cierto que él dijo: “En el mundo tendréis aflicción…” (Juan 16:33) y también Jesús dice: “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada (Mateo 10:34). Cómo podría entonces alguno tener una vida abundante en medio de las aflicciones y la espada? ¿Podría alguien vivir “en abundancia” sabiendo que sus propios padres, hermanos o hijos están siendo perseguidos, torturados y asesinados? ¿No será más bien una promesa del Señor para la vida futura, cuando todas las cosas adversas hayan pasado? (Sal. 37:11, Apo. 21:4)

 

En otro momento Jesús dice: “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:28). Sin embargo, millones de cristianos mueren cada año por diferentes causas (algunos de manera trágica y cruel) y son sepultados sin haber visto realizada esta promesa de no morir jamás. ¿Es que nuestro Señor se equivocó? ¿Cómo puede alguien que tiene la vida eterna, morir? Y lo más sorprendente aún es que nuestro Señor dice un poco antes: “Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:40). Me pregunto: ¿No parecen contradictorias estas palabras? ¿Cómo es posible que alguien que ya “tiene” la vida eterna por la fe en Cristo, necesite ser resucitado en el día postrero? Estos textos mencionados pueden inquietar y dejar perplejos a muchos cuando se toman al pie de la letra, sin entender el trasfondo del mensaje. A mí me parece que aquí Jesús habla de que el creyente ya tiene la vida eterna como una promesa segura. Es como decir que yo tengo un testamento en dónde se me conceden todos los bienes de mi padre. Tengo la fortuna de mi padre, pero no la recibo mientras mi padre vive, sino cuando fallece. En el caso de la vida eterna, ésta es parte del testamento que nos dejó el Señor para recibirla en nuestra resurrección, cuando nuestros cuerpos mortales sean revestidos de inmortalidad.

 

En otro pasaje Jesús nos aclara algo el punto cuando dice: “Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Juan 11:26). Es decir, Jesús no está diciendo que el que cree en él no morirá, sino más bien que aquel que cree en él “jamás morirá eternamente”. En pocas palabras, el creyente morirá, pero no para siempre, pues resucitará en inmortalidad.

 

En Colosenses 1:13 Pablo dice: “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo. Este texto causa mucha controversia y confusión entre los cristianos. Aquí tenemos que Pablo afirma que ya hemos sido trasladados al reino de Cristo. ¿Pero cómo puede ser esto posible si el mismo Pablo les dice a los Corintios que: “carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Cor. 15:50)? Este es otro ejemplo de cómo los estudiantes de la Biblia fallan al interpretar las Escrituras apropiadamente. Cualquiera que leyera al apóstol Pablo podría pensar que estaba confundido o que se estaba contradiciendo. Por esta confusión muchos creyentes que no entienden a Pablo sostienen que ya estamos en el reino, y que no es necesario esperarlo para la parusía. Estos son los amilenialistas, los que no creen en el reinado literal, futuro y milenario de Cristo. Estos hermanos no entienden que nuestro traslado al reino es sólo por fe, al haber sido rescatados de las tinieblas por Dios. En buena cuenta, si bien no estamos en el reino aún, para Dios ya hemos sido trasladados al reino de su amado Hijo por la fe. A la vista de Dios ya estamos inscritos en el libro de la vida, pero debemos perseverar para que Él no nos borre nuestros nombres de ese libro. Tenemos una promesa de pago que se hará efectivo cuando Cristo regrese en persona y diga a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo (Mateo 25:34). Debemos comprender el estilo literario de Pablo, quien “llama las cosas que no son, como si fuesen” (Romanos 4:17). Por ejemplo, a los Efesios él les dice: “y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús (2:6). Sin duda, nada de esto es verdad ahora, pero sí para Dios. Si los creyentes entendieran esto, se evitarían tantos debates innecesarios sobre algo tan simple.

 

Otro pasaje para meditar es el de Mateo 6:33. Aquí Jesús nos dice lo siguiente: “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (Mateo 6:31-33). Acá nos enfrentamos con una promesa que debe ser revaluada a la luz de otros pasajes de la Biblia. ¿Es que nada de bebidas, vestido, y comida nos faltará si buscamos el reino de Dios primero? ¿Quiere decir que todo buscador del reino no pasará nunca hambre, frío o sed en esta vida? Muchos piensan que la promesa está garantizada para esta vida y que jamás padeceremos necesidades materiales por poner el reino primero. ¿Pero qué diremos de Pablo, un gran buscador y difusor del reino que tuvo que pasar por serias carencias? He aquí sus palabras dirigidas a los Filipenses: Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad   (Ver Filipenses 4:12). A los Corintios les dijo: “en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez” (2 Corintios 11:26,27). Es evidente que Pablo, que predicaba con ahínco a Cristo y el reino de Dios (Hechos 19:8), no se descorazonó al tener que padecer dolores, hambre, frío, y desnudez. ¡Todo lo contrario de lo que se esperaría que él recibiera por poner el reino de Dios y su justicia primero! Por otro lado, Jesús también dijo: Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros…” (ver Juan 12:8). Esto significa que siempre habrán cristianos pobres en las iglesias, los cuales seguramente padecerán mucha carestía y necesidad, y para quienes estamos impelidos a atender con amor a fin de proveerles para sus necesidades. Ciertamente una tarea que recae sobre los otros creyentes más pudientes y que deben dar de buena gana, voluntariamente, y no por obligación.

 

Creo que las palabras de Jesús en Mateo 6:33 tienen también una dimensión espiritual aparte de la material. Por ejemplo, en Juan 6:35 Jesús dice: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”. Para una mente carnal las palabras de Cristo aquí resuenan como a una provisión interminable de comida y bebida para los fieles. Sin embargo, para el hombre espiritual, no le es difícil percibir que acá Jesús no está prometiendo una interminable provisión de comida y bebida material, sino un “abastecimiento” de alimento y bebida espirituales que alimentan el espíritu. Y esta provisión sí que es permanente para todo aquel que busca al Señor y su reino, a pesar de todas las penurias que esté padeciendo en esta vida.

 

Otro pasaje que ha sido torcido es Juan 10:9, que dice: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos”. Aquí Jesús afirma que él es la puerta de salvación y que todo aquel que por él pasa, es decir, que se hace parte de Cristo, será salvo. Nótese que Jesús dice que será salvo—¿pero cuándo? ¿Inmediatamente? ¿Después de su bautismo?  ¿En la parusía? Para muchos, el solo hecho de entrar por Cristo (la puerta de salvación) los hace dignos de obtener la salvación para nunca más perderla. Pero esto no es lo que Cristo enseña. La salvación no es PRESENTE sino escatológica, para cuando Cristo venga.  No obstante, todo cristiano que anda en santidad y rumbo a la perfección permanece escrito en el libro de la vida, pero debe perseverar para que no le sea borrado su nombre. La salvación es un proceso, es una tarea y una carrera que debemos terminar sin desmayar. Pablo es enfático al decirnos: “Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero(2 Tim. 2:5,6). Por eso Pedro también es enfático al sostener que Cristo vendrá justamente para salvar a los que le esperan, a los que están pendientes, despiertos y atentos a su venida: “que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero(1 Pedro 1:5). Y Pablo es de la misma persuasión cuando reafirma: “y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan (Heb. 9:28).  De modo que cuando leemos la Biblia con coherencia podremos descubrir el correcto sentido de muchas declaraciones de Cristo.

 

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LOS CACHOS DE LOS TELEEVANGELISTAS FAMOSOS

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Carlos “Cachos” Luna, Benny Hinnon Hinn, y Pat “Mefistófeles” Robertson 

 

 

UYUYUY, ¿QUIERE ALGUNO SEGUIR A ESTOS HIJOS DE SATÁN? ¡YO, NI POR TODO EL CASH DEL MUNDO!

 

Sólo una reflexión:

 

Yo he venido predicando en las iglesias y en las plazas públicas, y jamás formé “cachos” con mi mano, ni siquiera por casualidad, porque sencillamente no me sale si es que antes no me lo propongo hacerlo. No es sencillo, ni sale de manera automática. Sólo aquellos que quieren presentarse como satanistas lo hacen con naturalidad… ¡pero yo no puedo!¿y usted?¿Cuántas veces  ha mostrado usted la señal de los cachos por casualidad al hacer ademanes? ¡Piénselo por un rato! ¿No es extraño que estos falsos predicadores muestren esos extraños cachos en sus disertaciones? No se engañe…¡aquí hay gato negro encerrado! 

 

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¿QUÉ OCURRE DESPUÉS DE LA MUERTE?—¿Nos revelan algo los Resucitados de Jesús?

 

 

 

Por Ing° Mario A. Olcese (Apologista)

 

 

 

El misterio de la muerte

 

 

Desde que el hombre tiene uso de razón se ha venido preguntando acerca de lo ocurre después de la muerte. El temor natural por lo desconocido los asusta, aunque es verdad que para un número importante de personas, la muerte es el fin de todo, y no hay nada más.  Simplemente sobreviene paulatinamente la extinción total de todo nuestro ser.

 

La mayoría de las religiones orientales, a diferencia de la religión cristiana, creen en la reencarnación del alma humana. Es decir, que el alma reencarna en otro ser vivo tantas veces como sea necesario hasta alcanzar la perfección. Los cristianos, en cambio, están divididos entre los que creen en una inmortalidad incondicional y la condicional. En buena cuenta, hay muchos cristianos que creen que el hombre tiene un alma inmortal que parte del cuerpo en la muerte y que se dirige al cielo directamente para luego volver a resucitar en inmortalidad. Otros dicen que el alma humana duerme en el sepulcro hasta la resurrección.  Y estas diferencias surgen  por la intromisión de ideas exóticas o paganas que pervierten la verdad revelada por Dios sobre el destino de los difuntos. Por esta razón unos creen que las almas de los impíos van directamente al infierno,  y que permanecerán allí por los siglos de los siglos, mientras que las almas de los justos gozarán de la “gloria celestial” por toda la eternidad. Otros cristianos simplemente creen que las almas van al “paraíso” o al “Hades” mientras esperan la resurrección del cuerpo. En fin, un buen surtido de ideas y creencias que colisionan entre sí.

 

Experiencias “extra corpóreas”

 

Hay quienes sostienen haber experimentado la “partida” de sus almas hacia el cielo o el infierno, pasando por un túnel angosto y largo, mientras eran declarados clínicamente muertos. Sin embargo, estas mismas experiencias “extra-corpóreas” las han tenido pilotos de aeronaves supersónicas cuando perdieron la conciencia mientras pilotaban sus aviones de guerra haciendo maniobras riesgosas y extremas. Y es que durante una maniobra, un piloto se ve presionado fuertemente contra el asiento, en especial en el tórax y la cabeza (por la fuerza “G”). Entonces, la sangre fluye hacia sus extremidades, dejando sin irrigación el pecho y el cerebro. La presión, además, hace difícil respirar. No hace falta que la maniobra dure mucho tiempo para que el piloto quede obnubilado y se desmaye. Es en este momento que el piloto (que no está muerto clínicamente!) tiene la experiencia de salir de su cuerpo y pasar por un túnel tal como lo experimentaron algunos individuos (¡no todos!) que son declarados clínicamente fallecidos y que después “resucitaron” en el quirófano para contar su experiencia .

 

La resurrección del hediondo Lázaro y de otros personajes bíblicos

 

Uno de los casos más interesantes de un hombre que resucitó después de varios días de fallecido, y que olía a putrefacto, es el del amigo de Jesús, llamado Lázaro. En el Nuevo Testamento está registrada su milagrosa resurrección por parte del Señor Jesucristo. Este extraordinario evento extrañamente sólo fue anotado por Juan, el apóstol amado de Jesús, aunque Lucas hace aparentemente referencia de él cuando anota la parábola del Rico y Lázaro. Sin embargo, no fue esta la primera y única ocasión en que Cristo obraba una maravillosa resurrección, pues también lo hizo con la hija de Jairo (Luc. 8:51-53). Y finalmente, el tercer difunto que Jesús resucitó fue al hijo de la viuda de Naím cuando lo llevaban a enterrar, según la costumbre judía. En el Evangelio de San Lucas leemos que sacaban a un muerto, hijo único de su madre que era viuda.

 

 Ahora bien, lo curioso del caso es que nada se dice en las Escrituras sobre las “experiencias post-mortem” de estas personas resucitadas por Jesús. Y es que siendo para muchos la misma muerte un misterio, hubiera sido una magnífica oportunidad para que algún evangelista registrara para nosotros los testimonios de estos ex-difuntos después de que experimentaron  la “muerte” (si es que en verdad alguno contó algo), especialmente del hediondo Lázaro,  para despejarnos cualquier duda sobre la existencia de la inmortalidad del alma y asegurarnos de que hay un ámbito supra mundano donde efectivamente está Dios con sus huestes angélicas. Pero el silencio es total. ¿Puede esto deberse a que los judíos jamás creyeron en el alma inmortal o en la supervivencia de un alma inmortal que partía al cielo después de acaecer la muerte física? ¿No será que para ellos la muerte es simplemente un estado de inconsciencia total y de sueño profundo, donde el tiempo y el espacio no cuentan? ¿No serían estas dos razones más que suficientes para que ellos no se interesaran en inquirir sobre lo que hay después de la muerte? Para nosotros, los que hemos sido influenciados por la filosofía platónica del alma inmortal, seguramente nos hubiésemos interesado en hacerle a Lázaro, ya resucitado, las simples preguntas: ¿dónde estuviste cuando estabas muerto?  ¿Y qué viste y oíste? Pero parece que esta no era una preocupación de los cristianos del primer siglo. Ellos sólo sabían que los muertos resucitarían y punto (Juan 11:24).

 

¿Estuvo Lázaro en la “gloria celestial”?

 

Otra cosa que me llama mucho la atención es que Jesús no haya consolado a la hermana de Lázaro —si es que en verdad existe un alma inmortal que parte al cielo en el momento de la muerte— con más o menos estas palabras: “No estés triste, Marta, el alma de tu hermano está en una mejor vida en el cielo, gozando de las bienaventuranzas de mi Padre, sin tener que sufrir o padecer como mortal y cristiano. Piensa por un instante  que tu hermano Lázaro ya está muy feliz y contento en la presencia de Dios, mi Padre, esperando el día en que se encontrará nuevamente contigo y con el resto de tu familia”. Pero no, esto no fue lo que le dijo Jesús, sino simplemente: “Tu hermano resucitará” (Juan 11:23).

 

Pues bien, se alega que la resurrección de Lázaro sirvió para mostrar el poder que tenía el Señor sobre la misma muerte y por eso se hizo necesario sus milagros de resurrección. Sin embargo, no fue la resurrección de Lázaro la que dio confianza a la iglesia sobre su propia futura glorificación, sino la resurrección de Cristo mismo en INMORTALIDAD. Así fue como se expresó Pablo en cuanto a la resurrección de Cristo: “…y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados” (1 Cor. 15:17).

 

Pienso que hubiera sido fácil para cualquiera que estuviera en el cielo 4 días gozando de las bienaventuranzas de Dios, regresar a la tierra y seguir luchando para subsistir, soportando cargas pesadas, sufriendo dolencias o enfermedades, y sobrellevando las burlas de los detractores.

 

Si en verdad Lázaro estaba en el mejor de los mundos en el cielo, ya me imagino cómo le habrá increpado a su hermana Marta por sus reclamos al Señor, culpándola en cierta forma por su “retorno a la tierra”, habiendo estado 4 días maravillosos en el cielo disfrutando lo que nadie ha visto ni oído jamás.

 

 La muerte: ¿Enemigo o amigo?

 

Sin duda la influencia platónica en la fe cristiana ha hecho que veamos la muerte no como un enemigo, sino como un amigo, cuando se enseña que los muertos en Cristo siguen su camino al cielo después de morir. ¿Cómo podría ser la muerte un enemigo si ella nos posibilita el acceso inmediato a la gloria celestial? Pero los verdaderos cristianos siguen viendo la muerte como el mayor enemigo del hombre, porque la muerte y con mayor razón, la muerte espiritual, (debido al pecado) nos separa de Dios y de los hombres. Sí, la muerte separa y divide. Los esposos que fallecen simultáneamente (en un accidente automovilístico, por ejemplo) terminan separados —¡porque la muerte los separa, no los une más!

  

Ver a Jesús tal como es él, ¿cuándo?

 

 Una de las declaraciones que me llama mucho la atención es cuando el apóstol Juan dice: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2). Aquí Juan está prácticamente descartando la posibilidad de ver al Señor Jesús tal como él es en el momento de nuestra muerte. Juan dice enfáticamente, y sin rodeos, que veremos al Señor tal como él es cuando SE MANIFIESTE en persona, es decir, en su segunda venida. Pero muchos creen que verán al Señor tal como él es cuando inmediatamente partan al cielo al fallecer. Esta creencia contradice completamente lo que afirma el apóstol Juan. Por otro lado, “partir al cielo inmediatamente después de morir” ya es un galardón para cualquier cristiano, una retribución por su vida piadosa y santa. Pero las Escrituras dicen claramente que cualquier retribución del Señor se hará efectiva sólo cuando Jesús venga a la tierra desde el cielo: ”He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Apo. 22:12). Si esto es verdad, entonces es imposible que partamos al cielo como almas inmortales para recibir nuestro galardón de gloria, porque eso significaría que Cristo ya no regresará del cielo para recompensarnos. Por eso Pablo fue claro cuando dijo: “Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, EN AQUEL DÍA (es decir, en la manifestación de Jesús, según el verso 1); y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida (2 Tim. 4:8).

El espíritu regresa a Dios—¡no el alma!

En Eclesiastés leemos que el hombre muere (pío e impío) y que su espíritu  regresa a Dios quien lo dio. Dice así el texto: “¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra?… “y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio” (Eclesiastés 3:21; 12:7). De modo que la Biblia enseña que son los espíritus de todos los hombres — y no sus almas— los que suben a Dios, que es el que los dio.

 

 

La Esperanza de Job y Daniel

 

El fiel Job creía en la resurrección del cuerpo, y estaba consciente de que sería resucitado para poder ver a su Redentor y Dios. En ningún momento él creyó que después de morir partiría velozmente al cielo a través de su alma o su espíritu para ver a Dios. Estas son sus declaraciones: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de desecha esta mi piel, en mi CARNE he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis OJOS lo verán, y no otro…” (Job. 19:25-27).

 

Al profeta Daniel se le dijo: “Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te LEVANTARÁS para recibir tu heredad al fin de los días” (Daniel 12:13). Es claro entonces que el mismo fiel profeta Daniel reposaría en su sepulcro para esperar su resurrección corporal para recibir su heredad o recompensa. Dice claramente “al fin de los días” de este mundo, no “en el fin de sus días”.

 

¿A dónde fueron las “almas inmortales” de los fieles difuntos?

 

Es muy interesante ver que Apocalipsis sólo nos habla de “24 ancianos” y de ángeles que rodean el trono de Dios y al Cordero, pero nada nos dice de las “almas” de los patriarcas, de los profetas y de los fieles del AT que estén rodeando el trono de Dios y al Cordero para ofrecer alabanzas y reverencias. Incluso, en ningún momento se ven las supuestas “almas inmortales” de los difuntos cristianos rodeando el trono, y menos, las de los mártires. ¿Dónde están esas supuestas almas de los difuntos fieles? ¿Vagando por allí sin rumbo fijo?

 

 

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REFLEXIONES SOBRE LA VIRGEN MARÍA

 
 

 

INMACULADA CONCEPCION DE MARIA

 

“Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la bajeza de su sierva;” Lucas 1:46-48

Al leer las palabras de la propia María y al cotejarlas con toda la imagen distorsionada que la mariolatría romanista ha fabricado, no podemos dejar de sorprendernos, debido a que comprobamos por las escrituras que todo lo que el catolicismo enseña en torno a María es total y absolutamente falso. Es un sofisma que proviene desde la misma tradición Babilónica. Como bien sabemos, toda la religión misterio de Babilonia se basaba en la adoración a una diosa llamada Semiramis que fue adoptando diferentes nombres a través de la historia. Los iconos y estatuas erigidas de esta “reina del cielo” consistían en una mujer con el niño en los brazos. Es el conocido “Culto del madre y del hijo”

El catolicismo romano, introdujo el culto de la Madre y del hijo en sus prácticas, y a Semiramis le cambiaron el nombre de María, pero eso sí, adoptando la misma imagen del culto y el mismo título de “reina del cielo”, de ahí la corona que lleva en su cabeza.

El dogma de la Inmaculada Concepción de María

Este dogma declara que por una gracia singular de Dios, María fue preservada de todo pecado desde su concepción. El dogma fue promulgado por el papa PIO NONO (lX) el 8 de diciembre de 1854 en su bula Ineffabilis Deus:”…declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles…”(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)

¿QUE DICE LA BIBLIA ACERCA DE MARIA?

Si fuera como dijo PIO NONO, la Biblia estaría equivocada porque el relato es claro y preciso cuando presenta a una María que no estaba libre de pecado. Ella misma lo dice:

“Porque ha mirado la bajeza de su sierva” Lucas 1:46-48.María fue una mujer Judía, temerosa de Dios, pero necesitaba, así como todos nosotros, de un Salvador. Por tal razón ella habla de: “..Dios mi Salvador”. Es un sofisma pretender afirmar que María era libre de pecado. Dicho dogma no solo es una atentado a Dios y a su Palabra, sino que a todo intelecto humano, porque al afirmar aquello, consecuentemente se debe afirmar que la madre de María también tiene que haber sido librada del pecado original, y si la madre, también la abuelita, y así sucesivamente. Es algo absurdo que no resiste análisis.

¿MARIA SIEMPRE VIRGEN?

Ahora bien, María era virgen y no tuvo vida marital con José hasta después que nació Jesús. Una vez que aquello ocurrió, ella hizo su vida completamente normal junto a su marido.

“Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.” Mateo 1:24-25

El presentar la eterna virginidad de María, es también una mentira que atenta a la propia escritura. El origen de dicha creencia se asila en las mentes afiebradas y diabólicas de la religión Babilónica, y que como hemos visto, trascendió hacia el catolicismo romano hasta el día de hoy.

¿MARIA MADRE DE DIOS?

Durante la vida pública de Jesús, María jamás es llamada “Madre de Dios” como reclama Roma. He aquí lo que dice la escritura: “Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora” Juan 2:4″Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo” Juan 19:26


¿MARIA ASCIENDE A LOS CIELOS SIN VER MUERTE?

Como toda mentira tiene que ser sustentada con sucesivas mentiras, el dogma de la inmaculada concepción de María proclamado por el papa PIO NONO, debió más tarde ser confirmado por el dogma de la “Asunción de María “El Papa Pío XII el 01 de Nov. de 1950, definió el dogma de la Asunción de María. Este fue promulgado en la Constitución “Munificentissimus Deus”:”Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo”. La escritura no enseña que María fue ascendida a los cielos sin ver muerte. Por el contrario, se le ve por última vez orando con los hermanos en espera de la promesa de Cristo acerca de la llegada del Espíritu Santo:

“Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos” Hechos 1:14 María no ascendió a los cielos. El único que subió en una forma gloriosa fue nuestro Señor Jesús.

“Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos” Hechos 1:9

Como hemos visto, toda la imagen distorsionada que se ha creado en torno a María, no tiene ningún sustento bíblico. El origen de dichas creencias han sido promulgadas por hombres pecadores que se han arrogado ser representantes de Cristo en la tierra. ¡Qué insulto al Señor! El único representante de Cristo en la tierra es el Espíritu Santo y cualquiera que se ponga en su lugar, se transforma literalmente en una Anticristo. María no fue la madre de Dios como Roma lo reclama. Ella fue la madre de Jesús; de la naturaleza humana de nuestro Salvador. María no es nuestra co-redentora, co– salvadora o co–intercesora, el único y suficiente Salvador y Señor es Jesucristo.

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”1 Timoteo 2:5.

 

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¿CUÁNDO RECIBIÓ EL SEÑOR JESUCRISTO GLORIA Y HONRA?

 

 

 ¡Lo que muchos ignoran totalmente!

 

 

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Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

Los falsos maestros unitarios como usted,  Ingº Olcese, enseñan que Juan 17:5 no habla de la preexistencia divina del Mesías Jesús. Veamos la falsedad de esa doctrina unitaria y judaizante. Ese pasaje de Juan 17:5 dice bien claro lo siguiente:

“Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.” 

Veamos ahora como lo dicen otras versiones bíblicas:

(BAD) Y ahora, Padre, glorifícame en tu presencia con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo existiera. 

(BLS) Y ahora, Padre, dame el poder y la grandeza que tenía cuando estaba contigo, antes de que existiera el mundo. 

(CST-IBS) Ahora pues, Padre, glorifícame junto a ti, con aquella misma gloria que yo tenía estando contigo desde antes de la fundación del mundo. 

(DHH) Ahora, pues, Padre, dame en tu presencia la misma gloria que yo tenía contigo desde antes que existiera el mundo. 

(JER) Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. 

(LBLA) Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera.  

(N-C) Ahora tú, Padre, glorifícame cerca de ti mismo con la gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo existiese. 

(NBLH) “Y ahora, glorifícame Tú, Padre, junto a Ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera.  

(NVI) Y ahora, Padre, glorifícame en tu presencia con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo existiera.

(PDT) Ahora dame honra en tu presencia, Padre. Dame la gloria que yo tenía junto a ti antes de que existiera el mundo.

(RV1865) Ahora pues, Padre, glorifícame tú en tí mismo con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. 

(Scío) Ahora, pues, Padre, glorifícame tú en ti mismo con aquella gloria, que tuve en ti, antes que fuese el mundo. 

(SRV) Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese. 

(VM) Ahora pues, ¡oh Padre! glorifícame tú contigo mismo, con la gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. 

Las palabras de Jesús en Juan 17:5 son bien claras. Jesús pidió al Dios Padre que le glorificara con aquella misma gloria que tenía juntamente con el Padre antes de que el mundo existiera. Es decir, ¡Jesús ya existía como ser divino ANTES de la creación del Universo!, pues Jesús pidió tener esa misma gloria que ya tenía con el Dios Padre antes de la creación de todas las cosas.  

Respuesta del Ing° Mario A Olcese (Apologista) a Tito Martínez:

 

Lo que usted debe saber, Sr. Tito Martínez, es que:  

La gloria y la honra se reciben como Retribución

Una de las cosas que debemos comprender es que la gloria y la honra se ganan por hechos concretos. A los romanos Pablo les dice: “el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,  pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego,  pero GLORIA y HONRA y PAZ a todo el que hace lo BUENO, al judío primeramente y también al griego” (2:6-10). 

Según Pablo, los que perseveran en hacer el bien, recibirán de Dios la gloria y la honra. Por lo tanto necesitamos trabajar y hacer el bien para merecer nuestra glorificación y honra cuando el Señor regrese a la tierra. 

Jesucristo recibió su gloria por sus méritos 

Una de las cosas que el creyente debe entender es que Cristo, como el Hijo de Dios, también fue merecedor de gloria y honra por haber sido obediente hasta la muerte. Jesús mismo se ganó su puesto de primacía y de gloria por sus padecimientos, y esto debe entenderse perfectamente, porque él también como hombre hizo lo suyo para ser honrado y glorificado. Dice las Escrituras sobre Jesucristo, así: “…a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte…” (Hebreos 2:9). Tome nota que Cristo no fue glorificado sin méritos, sino más bien A CAUSA (¡así dice el texto!) de haber padecido hasta su muerte. En Filipenses 2:8,9 dice: “…y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruzPor lo cual (¡o por esta razón!) Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”. Así que le pregunto lo siguiente: ¿Por qué razón fue exaltado Jesús hasta lo sumo? ¡Porque fue obediente hasta su muerte, y muerte en cruz! Jesús ganó gloria y honor cuando resucitó inmortal y cuando ascendió al Padre para ser coronado como un vencedor. En Hechos 2:36 Pedro dice además de Jesús, lo siguiente: “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo

. ¿Cuándo fue hecho Señor y Cristo, nuestro redentor Jesús? ¡Cuando fue resucitado para recibir su glorificación y exaltación hasta lo sumo! Por eso dice Apocalipsis 5:12 con razón: “El Cordero que fue inmolado es digno de tomar  (¡No “retomar”!) el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza”. 

¿Cómo tuvo entonces Jesús gloria antes de la fundación del mundo? 

Dice Jesús en Juan 17:5 “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”. La pregunta que nos viene de inmediato a la mente es: Si Jesús recibió la gloria y su exaltación después de haber hecho los suficientes méritos, obedeciendo, padeciendo y  muriendo por los pecados de los hombres, ¿por qué Jesús habla de una gloria pasada, supuestamente gozada en su vida preexistente? ¿Qué méritos hizo él en su “vida preexistente” para tener gloria? Creo que hay que examinar lo que Jesús dijo en Juan 17:5 a la luz de otros pasajes de la Escritura. En Apocalipsis 13:8, por ejemplo, leemos lo siguiente: “…Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo”. Sin duda Jesús no fue sacrificado desde el principio del mundo, sino sólo en los planes y propósitos de Dios, y su caracterización como “cordero” sólo fue una realidad cuando nació como hombre para luego ser inmolado como Cordero de Dios.  Similarmente, cuando Jesús dice: “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese, esto no quiere decir necesariamente que él tuvo gloria antes que existiera el mundo. Más bien todo apunta a que Jesús tuvo gloria con Su Padre sólo en los planes y propósitos de Dios.  

¿Cuándo vio el profeta Daniel que Cristo recibió la gloria de manos del Padre? 

El profeta Daniel vio en visiones proféticas la entrega de la gloria al Hijo del Hombre de parte de Su Padre. Dice Así Daniel 7:13,14: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido”. Aquí es claro que Cristo recibió de Su Padre la Gloria, pero ¿cuándo ocurrió eso?¿Antes de la fundación del mundo? No! Tome nota que Cristo recibió tanto la gloria y el Reino de Su Padre. Esto es importante, pues Jesús en la parábola de las Diez Minas les dice a sus discípulos que él debe ascender al cielo para recibir UN REINO y volver (Lucas 19:11,12). Por tanto, si Cristo se fue al cielo para recibir un reino, entonces también recibió la gloria en ese momento. Así que la visión de Daniel era profética de ese evento de la ascensión del Hijo del Hombre al Padre celestial para recibir el Reino y la gloria. ¡Y eso ocurrió hace dos mil años!   

Los Cristianos también han recibido su gloria hace 2,000 años—¿Cómo es posible esto? 

Pablo dice que estamos en la búsqueda de la gloria, cuando dijo: “vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad” (Romanos 2:7). Para Pablo, los cristianos están en la búsqueda de la gloria, honra e inmortalidad. No es que alguno ya poseyera la gloria y la honra y la inmortalidad en esta vida, sino que es una aspiración para obtener en el futuro, cuando lo mortal sea vestido por la inmortalidad en la parusía del Señor. Sin embargo, Jesús nos sorprende con otra de sus declaraciones cuando dice: “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno” (Juan 17:22). Indudablemente estas palabras de nuestro Señor no parecen emparejar con las de Pablo en Romanos 2:7 y Col. 3:4 y con las de Pedro en 1 Pedro 5:1. ¿Es que en verdad hay que tomar literalmente las palabras de nuestro Señor en el sentido de que los cristianos, de todas las épocas, ya recibieron su gloria de manos de Cristo en una supuesta vida preexistente como almas inmortales o entes espirituales? ¿Recibí acaso yo (o usted) la gloria en una vida anterior o preexistente? 

¿Preexistieron los Cristianos? 

El Apóstol Pablo le dice al joven Timoteo algo interesante y que tiene mucha similitud con Juan 17:5. Dice el apóstol, así: “…quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos(2 Timoteo 1:9). Nótese que Pablo dice que la gracia nos fue dada antes de los tiempos de los siglos. ¿Significa esto que preexistimos antes de nacer como humanos desde antes de los tiempos de los siglos? ¿Significa que estuvimos en el cielo con Dios y Cristo antes de los tiempos? Pues, no! Simplemente significa que la gracia de Dios nos fue dada en los planes y propósitos de Dios aún antes de que existiéramos nosotros, y antes de los tiempos de los siglos. Igual ocurre con las declaraciones de Jesús en Juan 17:5. El tuvo gloria con Dios antes que el mundo fuese sólo en los planes y propósitos de Su Padre.  

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“El que en integridad camina será salvo; Mas el de perversos caminos caerá en alguno” (Prov. 28:18)

 

 

 

 

¿Qué tan integro somos? ¿Nos hemos dado cuenta que nos falta todavía cultivar la integridad? ¿Qué estamos haciendo al respecto? ¿Cómo realmente nos comportamos? son algunas interrogantes que nos invita a reflexionar, cómo hemos actuado y que tan integro hemos sido en nuestras relaciones.

 

El diccionario The American Heritage Dictionary define a la integridad como una firme adhesión a un estricto código moral o ético; el estado de mantenerse incólume; solidez o la cualidad o condición de ser íntegro o no dividido; totalidad. Procede de la palabra integer, que significa entero o completo.

 

Lo contrario al hombre integro, es el hombre ambiguo, al cual la Biblia le define como “el hombre de doble ánimo”, quien es inconstante en todos sus caminos. Por el contrario, alguien integro es aquel que es totalmente consistente en las convicciones que expresa. Integridad significa congruencia entre pensamiento, emociones y voluntad. Describe a alguien sin hipocresía ni doblez.

 

El libro de Proverbios tiene muchos versículos que hablan de la integridad. Proverbios 10:9 dice que: “El que camina en integridad anda confiado; mas el que pervierte sus caminos será quebrantado”. Una persona de integridad tendrá una buena reputación y no tendrá temor de ser expuesta o descubierta. La integridad brinda un camino seguro a través de la vida. Proverbios 11:3 dice: “La integridad de los rectos los encaminará; pero destruirá a los pecadores la perversidad de ellos”. Proverbios es un libro de sabiduría. El hombre o la mujer sabios vivirán una vida de integridad, que es parte de la sabiduría. Quienes siguen la corrupción o la mentira serán destruidos por las decisiones y acciones de su vida.

 

Nos recuerda el ministerioprobe.org. que es una de la característica de una persona de integridad es la confiabilidad. Una persona de integridad es irreprochable. Permanece fiel a principios, sin importar las consecuencias. Una persona de integridad se da cuenta de que hay absolutos morales aun en un mundo de valores relativos. En la novela de Tom Clancy, Clear and Present Danger, Jack Ryan es prácticamente el único personaje noble del libro. Cuando comienza a descubrir el complot clandestino del gobierno, se ve confrontado por el antagonista, que se burla de los principios de Ryan. Dice: “Eres un niño explorador, Jack. ¿No te das cuenta? Es todo gris. Es todo gris”. Me pregunto cuántas personas de integridad escuchan una afirmación similar en salas de conferencia corporativas o en los salones del gobierno.

 

Es todo gris. No hay valores absolutamente correctos o incorrectos. Todo es relativo. Una persona de integridad sabe que no todo es gris. Hay principios a los que vale la pena mantenerse fiel y promover. Hay valores que deben regir nuestra vida. Tenemos una responsabilidad de seguir la ley de Dios antes que a la multitud.

 

Se cuenta, que había una historia en un periódico años atrás sobre un hombre de Long Beach que fue a comprar un pollo para él y la mujer que lo acompañaba a una tienda de KFC (Kentucky Fried Chicken). Ella esperó en el coche mientras él fue a recoger el pollo. Sin darse cuenta, el gerente de la tienda entregó al hombre la caja en la que había puesto las ganancias del día, en vez de la caja con el pollo. Es que iba a hacer un depósito y lo había camuflado poniendo el dinero en una caja de pollo frito.

 

El hombre tomó su caja, volvió al coche, y los dos se fueron. Cuando llegaron al parque y abrieron la caja, encontraron que tenían una caja llena de dinero. Ahora bien, este era un momento muy vulnerable para una persona común. Sin embargo, al darse cuenta del error, volvió al coche y se dirigió al lugar y devolvió el dinero al gerente.

 

Bueno, ¡el gerente estaba alborozado! Estaba tan complacido que dijo al joven: “Quédate por aquí. Quiero llamar al periódico para que te saquen la foto. Eres el tipo más honesto del pueblo”. “Oh no, ¡no haga eso!”, dijo el sujeto. “¿Por qué no?, preguntó el gerente. “Bueno”, dijo, “sabe, estoy casado, y la mujer con la que estoy no es mi esposa”. Aparentemente, no había considerado las consecuencias de sus acciones. Aun cuando estaba haciendo algo correcto, resultó que también estaba haciendo algo incorrecto. Una persona de integridad es integrada y auténtica. No hay ninguna duplicidad de actitudes y acciones.

 

Se agrega, que la integridad parece precisamente integrar a una noble familia de virtuosos atributos o fortalezas del carácter: honradez, templanza, autenticidad, valor, justicia, responsabilidad, lealtad, autodisciplina, compromiso, perseverancia, altruismo… Goleman, en Working with emotional intelligence, sostiene que las personas íntegras:

 

• Actúan ética e intachablemente.
• Son honradas y sinceras, de modo que se ganan la confianza de su entorno.
• Admiten sus errores o desaciertos.
No dudan en señalar las acciones poco éticas de los demás.
• Adoptan posturas fundamentadas en sus principios, aunque resulten impopulares.
• Cumplen su palabra.
• Se caracterizan también por la responsabilidad y la profesionalidad.

Arnoldo Arano, por último. nos proporciona, que consideremos, que actuar con integridad requiere autenticidad de carácter, sinceridad en nuestras acciones y opiniones y compromiso con unos valores, elementos éstos que dan forma a nuestro carácter y determinan los recursos y las estrategias con las cuales dirigimos a otros. Al respecto comenta S. Covey: “Cuando trato de usar estrategias de influencia y tácticas para conseguir que otros hagan lo que yo quiero, que trabajen mejor, que se sientan más motivados, que yo les agrade y se gusten entre ellos, nunca podré tener éxito a largo plazo si mi carácter es fundamentalmente imperfecto, y está marcado por la duplicidad y la falta de sinceridad. Mi duplicidad alimentará la duplicidad-desconfianza, y todo lo que yo haga (incluso aplicando buenas técnicas de “relaciones humanas”) se percibirá como manipulador”.

 

Los líderes íntegros se caracterizan por una gran persistencia en el logro de sus metas. Por una tenacidad y consistencia en su forma de enfocar y vivir la vida. Los líderes íntegros son fieles a sí mismos. No asumen estereotipos. Son auténticos. Viven por convicciones y valores. No se transan ni sacrifican sus creencias, en un altar, por conveniencia.

 

Ing. Carlos Mora Vanegas

 

El Dr. Mora es Ingeniero – Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)

 

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EL INTERÉS DE MUCHOS POR SABER QUÉ LES DEPARA EL FUTURO

 

 

 

Según un reporte algo antiguo, porque corresponde a 1976, los norteamericanos gastaron ese año unos 200 millones de dólares en consultas a los astrólogos. Según una encuesta de la misma época, esta suma fue pagada por nada más y nada menos que 32 millones de personas.

 

Otra encuesta, de la misma época, señala que un 22% de la población cree ciegamente en la astrología y un 24% de la población lee el horóscopo que aparece en unos 1500 diarios en todo el país. Termina el reporte con un comentario interesante. Dice así: Las revistas sobre astrología que en otras épocas estaban destinadas a recolectar polvo en las estanterías, hoy se están vendiendo por millones.

 

Todo esto, para ilustrar ese inusitado despertar del interés por lo que depara el futuro. Se sabe de personas que no pueden iniciar su día de trabajo sin antes haberse cerciorado de lo que predice su horóscopo. El presidente de una nación tiene a un astrólogo como su principal asesor, según sus íntimos allegados.

 

A medida que transcurre el tiempo, el ser humano como que presiente que las cosas están encaminándose a un fin y se entrega a la astrología, la adivinación, la brujería, etc.

 

Una vez una persona quiso indagar sobre la veracidad de los adivinos y partió de una sencilla premisa. Dijo: Si los adivinos son genuinos todos deberían estar de acuerdo al menos en lo general sobre mi futuro. Armado de este pensamiento consultó a unos diez adivinos que anunciaban sus servicios en las páginas amarillas de la guía telefónica.

 

Para su sorpresa, obtuvo diez diferentes predicciones, todas ellas contradictorias. Hubo uno que le dijo que iba a vivir por muchos años y otro que le dijo que goce de la vida lo más que pueda porque no iba a vivir mucho tiempo. Quedó tan desilusionado con la adivinación que no volvió a consultar a un adivino.

 

En otra ocasión una mujer fue a un adivino. El adivino cobro los 25 dólares que solía cobrar y se sentó ante la bola de cristal. Inmediatamente, dijo: Esto le alcanza para que me haga dos preguntas, madam. La mujer respondió. ¿No le parece que 25 dólares por solo dos preguntas es demasiado dinero? El adivino, con voz grave replicó: Si madam, así es. Y ahora, ¿cuál es su segunda pregunta?

 

Bueno, es te adivino al menos acertó la primera. Estamos hablando sobre conocer el futuro, porque a partir de esta fecha, el hermano David Logacho comenzara una serie sobre los eventos futuros. Iremos a la única fuente confiable de información sobre el futuro, la Biblia para conocer qué es lo que Dios tiene preparado para el futuro.

 

Al pensar en los eventos futuros, viene a nuestra mente una pregunta que en el estudio bíblico de hoy trataremos de encausarla correctamente. La pregunta es: ¿Cuál es la razón para ocuparse de los eventos futuros?

 

Esta es una pregunta valida, porque si nuestras vidas están seguras en las manos de Dios y el futuro es de Dios, entonces ¿por qué preocuparse de los eventos futuros? ¿El dirigir la mirada al futuro, no es acaso síntoma de desconfianza en Dios?

 

No, porque en primer lugar la naturaleza humana lo requiere. Por supuesto que para nosotros, los creyentes, lo que depara el futuro no es fuente de aflicción o de ansiedad, porque estamos seguros en Dios, pero aun así, en cada uno de nosotros existe un deseo innato por saber lo que vendrá en el futuro. No hay nada de malo en tratar de conocer el futuro.

 

Lo cuestionable y condenable es pretender conocer el futuro dependiendo de cualquier otro medio que no sea la Biblia, como la astrología, la adivinación, el espiritismo, etc. Dios sabe que como humanos tenemos un deseo por saber lo que vendrá en el futuro y por ello el mismo se ha encargado de revelar los eventos más importantes que van a acontecer.

 

Ciertamente que la Biblia no responderá a preguntas intrascendentes como que pasara conmigo mañana, o cuando me voy a morir, porque la Biblia habla a personas que confían en Dios y la Biblia ya ha dicho que Dios jamás nos va a abandonar y que la muerte para el creyente es liberación no derrota.

 

Si confiamos en Dios descansemos en el hecho que él es fiel a lo que ha prometido y por tanto no debemos estar ansiosos por el mañana. Así que, estudiamos los eventos futuros por que la naturaleza humana lo requiere, pero no solamente por eso, en segundo lugar, porque la Biblia califica como oí en aventurado o súper feliza aquel que lee y guarda en su corazón la profecía.

 

En la introducción al libro profético del Nuevo Testamento, el libro de Apocalipsis leemos estas palabras: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en el ella escritas; porque el tiempo está cerca”.

 

Que interesante que la Biblia nos muestra cómo podemos llegar a ser bienaventurados o dichosos o extremadamente felices. Una de las maneras es leyendo, oyendo y guardando las profecías o el relato verídico de lo que va a suceder en el futuro.

 

No es muy complicado averiguar la razón para ello, porque ciertamente que conocer el futuro revelado por Dios por un lado trae gozo y seguridad al corazón al saber que a los que amamos a Dios nos espera dicha y felicidad y por otro lado nos ayuda a apreciar en mayor grado lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo.

 

El estudio de los eventos futuros es necesario porque la naturaleza humana lo requiere, y porque somos bienaventurados al hacerlo.

 

En tercer lugar, porque nuestra esperanza halla fundamento. La esperanza es la seguridad de que lo que se ha prometido se va a cumplir. Lo que se ha prometido está justamente en las profecías y necesitamos saberlo para que nuestra esperanza tenga un fundamento sólido. 1ª Tesalonicenses 4:13 dice: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que nos os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza”

 

Pablo quería que los creyentes supieran a ciencia cierta lo que depara el futuro, después de la muerde, para que miren a la muerte no como el fin de la vida y el comienzo de la nada sino más bien como el cumplimiento de todo una carga de promesas que Dios nos ha hecho en su palabra. ¿Por qué estudiar los eventos futuros? Pues porque nuestra naturaleza humana lo requiere, porque somos bienaventurados al hacerlo y porque nuestra esperanza halla fundamento.

 

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¿QUÍENES TIENEN LA RESPONSABILIDAD DE BAUTIZAR A LOS NUEVOS CONVERSOS?

 

 

Cuidado: ¡Usted puede estar dejando de lado un encargo que le compete!

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19)

 

 

Una de las creencias más arraigadas entre los cristianos es que el bautismo debe ser dispuesto únicamente por los pastores o los obispos de las iglesias. Los que así creen no han investigado bien las Escrituras para saber exactamente a quiénes corresponde la responsabilidad de administrar el bautismo tal como Cristo lo ordenó en Mateo 28:19. En este pasaje Jesús se dirige a sus once discípulos (los apóstoles) y a ellos les manda a hacer discípulos y a enseñar a los potenciales conversos a guardar todas las cosas que él les ordenó. Lo interesante del caso es que estos apóstoles no eran pastores de iglesias, ni diáconos, sino discípulos con rango de apóstoles. Aquí Jesús no usa el vocablo apóstoles sino discípulos, y esto es singular, ya que es a discípulos a quiénes él les manda a hacer MÁS discípulos y a bautizar.

 

¿Quiénes son los discípulos?

 

Hemos visto que los discípulos deben hacer más discípulos, y la Biblia dice que Jesús tuvo muchos discípulos, y más aún, después de su muerte. El libro de los Hechos nos dice también que los discípulos convertidos en Samaria fueron llamados por primera vez ‘cristianos’ (Hechos 11:26,27). Así que un discípulo es un cristiano convertido. Y estos discípulos de los discípulos-apóstoles continuaron el mandato del Señor de hacer más discípulos y bautizando a los nuevos conversos. La responsabilidad del bautismo recaía sin duda en los mismos evangelizadores, en todos aquellos que difundían la Palabra de Dios en las diferentes ciudades y aldeas de aquel entonces. La tarea de evangelizar no era completa si no seguía el bautismo como resultado de la conversión. Entonces la tarea de enseñar y bautizar era la gran comisión de Cristo para sus discípulos en general, los cuales predicarían el mensaje-evangelio a otras personas.

 

Felipe, evangelista y diácono

 

En Hechos leemos de la persecución que sobrevino a la iglesia de Jerusalén, así: “Y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y Samaria salvo los apóstoles”. Así que la iglesia de Jerusalén fue esparcida a otras ciudades a raíz de la persecución de Pablo (Hechos 8:1). ¿Y qué hicieron los creyentes esparcidos por aquellas tierras? “Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio (Hechos 8:4). ¿Y quiénes bautizaban? Por lo pronto tenemos el informe de uno llamado Felipe que bautizaba. Este Felipe no era el apóstol Felipe, ya que Hechos 8:1 nos informa que los apóstoles no partieron con la iglesia dispersada. Este Felipe era probablemente un diácono de la iglesia de Jerusalén, y de él se dice lo siguiente: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres” (Hechos 8:12). Aquí vemos a Felipe predicando el evangelio del reino y el nombre de Jesús, y los que creían fueron bautizados, aunque no se dice expresamente que Felipe fuera el que los bautizó. Tal vez fue ayudado por otros hermanos. Pero el hecho importante es que Felipe no era un apóstol del Señor, ni un anciano de la iglesia dispersada. Por otro lado, en Hechos 21: 8-9 leemos también: “Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete (diáconos), estuvimos con él. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban”. Así que este Felipe parece ser uno de los 7 diáconos elegidos por la antigua comunidad cristiana de Jerusalén y que se desempeñaba como evangelista en Judea y Samaria.

 

Ananías y el bautismo de Saulo

 

En Hechos 9 tenemos la historia de la conversión de Pablo. Un tal Ananías es encomendado por el Señor para restaurar la vista del invidente Saulo y de imponerle las manos para que recibiera el Espíritu Santo y luego ser bautizado (Hechos 9:17-18). Y aunque no se dice quién bautizó a Pablo, es probable que lo haya hecho el mismo Ananías. Pero, ¿quién era Ananías? Según lo registrado en Hechos 9:10, Ananías era simplemente un discípulo del Señor, uno de los 70 discípulos que Jesús había mandado a predicar delante de él a las distintas ciudades (Lucas 10). Ojo que no se dice que Ananías era un diácono, pastor, u obispo, sino solamente un discípulo como usted y yo. Y es seguro que este mismo discípulo bautizó a Pablo una vez que éste recibiera el Espíritu Santo por la imposición de manos.

 

El bautismo de la familia de Cornelio

 

En Hechos 10 tenemos la historia de la conversión de Cornelio y de sus familiares y amigos más cercanos, los cuales aceptaron el evangelio a través de Pedro, siendo inmediatamente bautizados por orden de apóstol: “Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús” (Hechos 10:48). ¿A quiénes mandó Pedro a bautizar a Cormelio y a sus allegados? Todo parece indicar que fueron aquellos que acompañaron a Pedro hasta la casa de Cornelio: “… y le acompañaron algunos de los hermanos (fieles de la circuncisión) de Jope” (10:23,45). Así que estos hermanos de Jope seguramente procedieron a bautizar a los familiares y amistades de Cornelio (Hechos 10:24). Tampoco se dice acá que estos hermanos de Jope fueran ancianos, diáconos u obispos de algunas de las iglesias.

 

El bautismo de Crispo y su Familia

 

Dice Hechos 18:1-8, de este modo:

 

“Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto… Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos.  Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo. Pero oponiéndose y blasfemando éstos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles.  Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga.  Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados”. Nótese que muchos Corintios, así como Crispo, un hombre importante de la sinagoga, y su familia, fueron bautizados… ¿por quiénes? Sin duda, por Pablo, Timoteo y Silas y un tal varón llamado Tito (o Titio) Justo quienes estaban con Pablo. Sabemos que Timoteo, Silas y Justo no eran apóstoles, ni ancianos, ni diáconos de alguna iglesia, y sin embargo, bautizaban. ¿Y por qué bautizaban? Porque eran evangelistas que estaban cumpliendo la gran comisión ordenada por Jesús en Mateo 28:19,20.

 

Lo que evidencia el NT con relación al bautismo

 

Lo que el Nuevo Testamento evidencia sobre el bautismo en la evangelización del primer siglo es que esta práctica fue llevada a cabo primero por los apóstoles del Señor, luego por un diácono (Felipe), luego por evangelistas como Timoteo y Silas, luego por algunos fieles de la circuncisión, y luego por los discípulos como Ananías y Justo.

 

No encontramos evidencia de que esa práctica fuera llevada a cabo por los mal llamados clérigos de las iglesias o por ministros ordenados. Cuando se sostiene que el bautismo sólo debe ser practicado por los Pastores u Obispos, lo que se está diciendo es que sólo ellos son los llamados a evangelizar, y eso es totalmente falso. La idea de que el Pastor es el único que puede bautizar es peligrosa, porque le da una autoridad exclusiva a éste la cual no se la ha otorgado jamás. Esto hace que el creyente se sienta obligado a permanecer en una determinada iglesia porque cree que debe ser fiel al pastor que lo bautizó.

 

La verdad es que todo cristiano está llamado a hacer discípulos, y no tan sólo los apóstoles, pastores, o los mal llamados “clérigos”. Y si usted está llamado a hacer discípulos, usted debe completar el mandato bautizando a los que creen en el Señor. ¡Usted no debe quedarse a la mitad del camino!

 

Hay personas que predican el evangelio, y una vez que logran hacer discípulos, éstos son transferidos al Pastor de la Iglesia para que los bautice. ¿Dónde está eso en la Biblia, por favor?

 

La iglesia Católica sostiene que el bautismo sólo puede ser administrado por los sacerdotes de la iglesia, y no por los llamados laicos. Esta es una falacia de marca mayor. Esta distinción entre laicos y clero es ponzoñosa y falaz, ya que la Biblia no hace esta clase de distingos. Todos aquellos que hacen discípulos pueden y deben bautizar a sus discípulos, cumpliendo así con el mandamiento del Señor en Mateo 28:19,20. Estos nuevos creyentes bautizados son automáticamente añadidos a la iglesia del Señor (Hechos 2:41,47) para ser perfeccionados por los pastores (“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”—Efe. 4:11,12).

 

Así que los pastores no fueron necesariamente llamados a bautizar a los nuevos santos o conversos, sino sólo a PERFECCIONARLOS.  Por lo tanto, no se preocupe en buscar a un pastor para que le bautice una vez que usted haya creído en Cristo y su evangelio, pues él no fue llamado para eso, sino aquel que le enseñó el evangelio (su maestro).  Recuerde que no hay ningún solo caso de bautismos de pastores en el NT. Sin embargo, si el pastor sale a la calle para buscar perdidos, y los convierte al Señor, él también está autorizado para bautizarlos. La iglesia sólo debe cobijar a los ya convertidos para ser perfeccionados por los pastores, y jamás debe permitirse el ingreso de inconversos dentro de la santa congregación.

 

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¿ES POSIBLE LA POSESIÓN DEMONÍACA EN EL CRISTIANO VERDADERO?

 

 

 

¡Me gusta habitar entre los evangelistas de la prosperidad porque coparticipan conmigo de mis riquezas mundanas!

 

Por el Dr. Javier Rivas Martínez. 

   

 

 

 

 Todos los casos de posesión diabólica presentados en la Biblia han sido de individuos que en un principio eran ajenos al conocimiento de Dios, extraños completamente a los principios Escriturarles para una vida digna delante de él (Mt.4:24; Mr.5:8-14; Lc.8:2; Hech.8:7; 16:16). No hay un solo caso reportado en la Biblia de convertidos al Señor que hayan dejado su camino de luz para ser posesionados posteriormente por los demonios, ni tampoco jamás hay sugerencia de esto en la Biblia. Pablo anima  a los creyentes  para que Satanás no gane ventaja sobre ellos con sus artimañas  y designios protervos (2 Co.2:11), y Pedro por su parte,   en un de sus cartas,  aconseja a los creyentes a ser sobrios y vigilantes ya que Satanás como león rugiente anda alrededor dispuesto a devorarlos (1 P.5:8). En otra parte, se insiste  que el cristiano deberá resistir al diablo para que se retire (huya) de él (Stg.47). La manera que el diablo ataca al cristiano verdadero es por medio de dardos de fuego que vienen a la mente del creyente fiel que puede ser terriblemente conmocionada por su dañino efecto  (Ef.6:16). Estos dardos de fuego, cargados de incitante engañó e iniquidad, y si  el cristiano no los resiste  convenientemente por medio de las Escrituras de manera que lo  hizo Cristo en el desierto (Lc. cap.4), cabría la  posibilidad que logren hacer regresar al creyente al mundo de maldad de donde procedía y su  posterior condición o estado habrá de ser peor (2 P.2:20). El creyente deberá tomar la armadura de Dios para poder resistir la terrible lucha espiritual que se lleva en la mente y que no es con carne ni sangre sino contra el mismo diablo y sus legiones de oscuridad (Ef. cap.6). En lo que vimos, no hay nada que diga que los creyentes verdaderos puedan ser posesionados por los demonios, pero si hostigados o influenciados por ellos: Podemos ver que pueden abofetearlos (2.Co.12:7), que pueden engañarlos en la mentira (J.8:44; 2 Co.11:3), que pueden tentarlos (Mt.4:1), que pueden estorbarlos para la obra divina (1 Ts.2:18; Ef.6:12), que pueden zarandearlos (Lc.22:31), que pueden acusarlos (Ap. 12:9, 10), y también,  matarlos (Jn.8:44;). La Biblia aclara que el creyente verdadero que viene a ser un hijo de Dios (Jn.1:12) pasa a ser posesión de Dios y no de Satanás (Jn.4:4).  Cuando el Espíritu Santo viene a morar en el creyente fiel, determina la imposibilidad de poder ser posesionado una vez más por los demonios (Ro.8:9, 11; 1 Co.2:12; 3:16; 6:19-20).  

 

«Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos buscando reposo, y no lo encuentra.  Entonces dice: “Volveré a mi casa de donde salí.” Cuando regresa, la halla desocupada, barrida y adornada.  Entonces va y trae consigo otros siete espíritus peores que él. Y después de entrar, habitan allí; y el estado final de aquel hombre llega a ser peor que el primero. Así también sucederá a esta perversa generación» (Mt.12:43-45).  

 

Es incongruente asegurar que los cristianos verdaderos puedan ser posesionados por los demonios nuevamente, si es qué alguna vez lo fueron,  porque los versos anteriores así parecen darlo a entender. Realmente, lo que los versos enseñan, es algo  completamente distinto. Pude apreciar en una de mis Biblias de estudio un comentario muy interesante de dichos textos: Jesús en esta parábola (Mt.12:43-45) se enfoca principalmente a una enseñanza moral-espiritual. Hace saber a los legalistas fariseos que enfrentaba en ese tiempo, de un hombre que no ha  experimentado la verdadera regeneración espiritual pero que ha seguido una normativa estricta religiosa que incluye la forma o manera de expulsar el demonio que  una vez, en un principio, lo tenía posesionado. Después, el espíritu que una vez le fue expulsado, regresa con siete más perversos  que él para posesionar a ese mismo hombre, es decir, dentro de las cámaras vacías de la reforma legalista religiosa de la fe judaica que daba a la postre una condición  espiritual peor que la primera.   

 

Que el escrito les sea de gran bendición, hermanos y amigos que nos visitan siempre.

 

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¿EXCLUYÓ PABLO EL MENSAJE DEL REINO DE SU MENSAJE A LOS GENTILES?

 

 

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

 

Hace unos días estuve navegando por godtube y me llevé una tremenda sorpresa cuando escuché a un pastor enseñar que Pablo predicó un mensaje distinto al de nuestro Señor. Es decir, aquel pastor enseñaba que Jesús predicó el evangelio del reino sólo a los Judíos, en tanto que el apóstol Pablo predicó el evangelio de la gracia a los no judíos. Ustedes, los que saben inglés, pueden escuchar esa herética prédica en el siguiente sitio:

 

http://www.godtube.com/view_video.php?viewkey=c6ca7f363a38c5f1c382

 

La verdad de los Hechos

 

Si Pablo predicó un evangelio diferente al de Jesús, nuestro Señor, ¿Por qué les dijo a los gálatas que sólo había un solo evangelio si en realidad había otro distinto para los judíos? (Gál. 1:6-9). ¿Por qué Pablo llamó a su evangelio “el evangelio de Cristo” si el evangelio de Cristo era supuestamente distinto al suyo? (Gál. 1:7). ¿Y por qué Jesús mandaría a sus apóstoles a hacer discípulos de gentes de todas las naciones, si el evangelio que ellos recibieron y aceptaron era sólo para los Judíos (Mateo 28:19, Marcos 16:15,16)?

 

¿Pero predicó Pablo el reino de Dios?

 

Si en verdad el evangelio del reino era sólo para los judíos, ¿por qué se lee en Hechos que Pablo predicaba el reino de Dios a los no Judíos?¿Por qué omiten esta información muchos llamados “evangelistas”?¿Es que hay algún antisemitismo escondido en algunos de estos falsos predicadores? No lo sé, pero la verdad es que Pablo predicó el evangelio del reino tanto a judíos como a no Judíos. Veamos los textos que así lo demuestran:

 

“Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios (Hechos 19:8).  Aquí Pablo, si bien es cierto predicó el evangelio del reino en una sinagoga de los Judíos, el hecho es que él no desatendió el reino de Dios en su predicación.

 

“Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro” (Hechos 20:25).  El contexto apunta al hecho de que Pablo estuvo predicando el reino de Dios a la Iglesia de Éfeso así como a los Judíos opositores (Verso 21).

 

“Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía,  confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios (Hechos 14:21,22).  Aquí vemos a Pablo confirmando los ánimos de los creyentes gentiles en listra, Iconio y Antioquía con la esperanza del reino de Dios.

 

“Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas… Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán.  Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí.  Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían,  predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (Hechos 28:23,29-31). Aquí tenemos a Pablo predicando dos años enteros en Roma, tanto a Judíos como a gentiles el evangelio del reino de Dios y acerca de Jesucristo.

 

Todos estos versículos tapan la boca de aquellos falsos evangelistas que vienen predicando que el reino de Dios no es el evangelio para los gentiles sino únicamente el evangelio de la gracia de Dios.

 

¿Anunció Pablo dos evangelios?

 

Ahora bien, es cierto que Pablo predicó el evangelio de la gracia y el evangelio del reino…¡y también el evangelio de la paz, el evangelio de la gloria de Cristo, el evangelio de vuestra salvación, el evangelio de aquella promesa, y el evangelio de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. ¿Pero acaso son todos éstos, distintos evangelios? Si la respuesta es afirmativa, ¿cómo entender las palabras de Pablo en Gálatas 1:6-9 cuando afirma que hay sólo un evangelio? La única explicación posible es que el evangelio de la gracia es el mismo evangelio del reino y viceversa, y es también lo son el evangelio de la paz, de la gloria de Cristo, de la salvación, y de aquella promesa.

 

En Hechos 20:24,25 tenemos la evidencia más clara y contundente de que el evangelio de la gracia es el evangelio del reino que Cristo, y después todos los apóstoles, predicaron. Veamos estos versos:

 

“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.  Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro”.  Nótese cuán claro está el asunto del reino y la gracia en estos versículos. Pablo dice en el verso 24 que él daba testimonio del evangelio de la gracia, y en el siguiente, el 25, dice que él se la había pasado predicando el reino de Dios. ¡No es lógico e inteligente concluir que el evangelio de la gracia y el reino de Dios están íntimamente ligados como gemelos idénticos en una sola placenta?

 

¿Acaso no predicó Pablo un evangelio diferente a los Corintios?

 

Un buen número de Cristianos sostienen que Pablo no predicó el evangelio del reino de Dios a los corintios sino el evangelio de la muerte, sepultura, y resurrección de Jesucristo. Ellos se basan en el pasaje de 1 Corintios 15: 1-8, que dice: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis;  por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.  Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen.  Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. ¿Acaso descuidó Pablo anunciar el reino de Dios a los corintios?¿Les estaba privando del mensaje del reino por ser Griegos? ¡De ningún modo! Si usted no escudriña cada palabra que dice Pablo, usted andará ciego y en tinieblas. Fíjese lo que dice él en el verso 3 de 1 Cor. 15. Allí verá La palabrita clave “PRIMERAMENTE”. Es decir, la muerte, sepultura y resurrección de Cristo es lo primero que anunció Pablo a los corintios como el evangelio salvador, ¡pero no fue lo único! Lo primero indica que hay un segundo anuncio o tal vez un tercer y cuarto. Pues bien, ¿dónde está el mensaje del reino en 1 Corintios 15? Pues en el verso 50, que dice: “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Cor 15:50). ¿Se dan cuenta que Pablo pone el reino de Dios en todo su mensaje como la meta o esperanza para la iglesia, y como tal, es parte importante del único evangelio salvador?

 

Note, sin embargo, que Pablo comienza predicando como el evangelio salvador a Cristo, su muerte, su sepultura y su resurrección gloriosa al tercer día, ¿por qué? Porque si Cristo no hubiera resucitado, tampoco nosotros tendríamos esperanza de resucitar para heredar el REINO DE DIOS. No es que la muerte, sepultura y resurrección de Cristo reemplace el reino de Dios, sino que ambas buenas noticias van ligadas estrechamente. Si no hay resurrección, no hay reino…¡así se simple es la cosa! Y si usted no cree en la resurrección de Cristo, entonces usted no puede creer que algún día resucitará también del sepulcro, y entonces se perderá para siempre.

 

Aquellos, pues, que nos quieren engañar con el cuento de que el reino no debe ser predicado a los gentiles, son enemigos del evangelio, porque entenebrecen la buena nueva salvadora de Cristo. Y eso es precisamente lo que el diablo quiere que usted crea, en un evangelio trucado, desligado del mensaje salvador del reino de Dios, que es la esperanza que consuela a los creyentes. Recuerde lo que escribió Pablo en Col. 1:23: “Si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro. Así que usted no debe moverse del evangelio que ha oído a través de los escritos de Pablo, y que es el mismo que anunció Jesús a sus paisanos,  y para el cual Pablo fue hecho ministro para los gentiles.  

Más sobre el verdadero reino de Dios en:

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¿ES CRISTO DIOS?

Por el Dr. Javier Rivas Martínez.

«Yo dije: vosotros sois dioses, y todos hijos del Altísimo; pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis» (Sal. 82:6-7).

Jesús nunca admitió ser Dios. Él  dijo que habría de creerse en Dios, pero que era necesario también creer en él (Jn.14:1) para que salvación pudiera efectuarse en el hombre pecador que viene a ser luego un hijo de Dios, libre de toda condenación eterna (Jn.1:12;  Jn.3:16, Jn.3:36).

 

Se requiere conocer que la palabra -Dios- es aplicable en Cristo en un sentido diferente, que no concilia con el concepto de Deidad (Is.9:6). Así, Moisés es puesto como -dios- delante de faraón para advertirle del duro castigo que vendría a la tierra de Cam (Sal.105) al no liberar al pueblo de Israel de su esclavitud (Ex.7:1).

 

En los libros de los jueces es claro ver también que estos fueron puestos como –dioses- al igual que Moisés, es decir, en otras palabras,  como representantes terrenos de justicia del Dios Verdadero (Jn.10:34; Sal.82.6).

 

La palabra -ho theos- difiere grandemente de la palabra –theos- que es aplicada a Jesús. La primera, tiene relación con Dios (como el único Dios Eterno), en el sentido de la Deidad absoluta e infinita, y el segundo, con la misma palabra que es usada en Moisés en Ex.7:1. Y en los jueces para representar a Dios en su justicia. Así que en Isaías 9:6. Los conceptos -Dios Fuerte-, -Padre Eterno- son aplicables al Señor Jesucristo como fiel embajador para el cumplimento soteriológico y escatológico del Dios Creador que «quiso quebrantarlo sujetándolo al padecimiento» (Is.53:10) y que lo ha puesto como redentor del mundo por su sangre y para regir el Reino Venidero  después de su segunda venida a la Tierra (Mt. cap.24 y 25; cap.20 de Ap.).

 

En el Testamento Griego de 1881 de Westecott-Hort, podemos ver uno del los textos que han perdido por su mala traducción intencionada la enseñanza verdadera que identifica al Mesías Hombre como tal y no como Deidad  (1 Tim.2:5; Mt.25:31), y es Tito 2:13:

 

«Prosdechornai  ho makarios elpis kai epiphaneia ho doxa ho mega theos kai sOtEr hemeies iEsous Christos».

 

 

(«…del gran Dios y de nuestro Salvador Jesucristo»).

 

Un autor defiende con certidumbre esta correcta separación entre Dios el Padre y Cristo como Salvador en  dicho texto: 


«Tito 2:13 ciertamente se puede traducir “del gran Dios y de nuestro salvador Jesucristo”. Debe ser admitido que la omisión del artículo antes de “salvador” no necesariamente hace que se entienda “Dios” y “salvador” en una misma persona (Speakers Commentary). Algunas versiones como el texto AV; VER; NBI, nota al pie; y la VR, margen) hacen la distinción entre el gran Dios y el salvador».

Si Cristo admitió a los hombres ser inferior al Dios Padre, entonces, ¿cómo podrá justificarse la afirmación Trinitaria, que nació de la perversa doctrina romanista católica, de una igualdad entre Cristo y el Padre Dios por una supuesta consustancialidad? Exegéticamente, esto, es totalmente imposible.

 

Si Cristo fuera Dios y menor al Padre a la vez (un Dios más pequeño) lo cual disentimos, entonces el henoteísmo tendría, definitivamente, toda la razón del mundo.

 

Nuevamente, con respecto al –yo soy- («ego eimi») de Cristo, es sin duda alguna, la manera de aclarar su identidad con los muchos adjetivos que lo identifican con su propósito mesiánico y con su naturaleza totalmente  humana.

. . . Tú dices que

–yo soy- rey. Yo para esto he nacido. . .  (Jn.18:37).

 

Desde ahora os lo digo antes que suceda, para cuando suceda, creáis que –yo soy- (Jn.13:19).

. . . -Yo soy- la resurrección y la vida. . .  (Jn.11:25).

 

-Yo soy- el buen pastor; y conozco mis ovejas. . . (Jn.10:14).

Para concluir,  el texto siguiente muestra, como hay varios,  que Jehová, Dios y Padre nuestro (Mt.6:9), es el único Dios y que fuera  de él no existe otro más:

 

«Así dice Jehová, Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mi, no hay Dios» (Is.44:6).

 

 

Dios les bendiga siempre, hermanos y amigos que nos visitan.

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Jesús no Subió en una Súper lujosa Carroza Sino en un Burro

 

Carruaje

 

 

Este fin de semana entrevistaron en el aire al senador Charles Grassley (R-IA) sobre su investigación en seis ministerios y su uso de fondos de los donantes. Los seis incluyen a Benny Hinn, Kenneth y Gloria Copeland, David y Joyce Meyer, Randy y Paula White, y Creflo y Taffi Dollar. La investigación que él encabeza no está basada en la teología. Está basada sobre el posible abuso del dinero de los donantes a organizaciones exentas de impuestos y que fueron denunciadas por las quejas públicas y las declaraciones de whistleblowers quiénes tuvieron que ver una vez con los ministerios mencionados.

 

El Senador. Grassley dijo, “Jesús entró en la ciudad en un burro. ¿Hasta qué punto necesita usted un Rolls-Royce para extender el ministerio de Jesucristo?” refiriéndose a algunos que son cuestionados y que se jactan de sus Rolls-Royces.

 

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EL ÚNICO DIOS VERDADERO EN LA BIBLIA

 La Creación de Adán antes de la restauración de la Capilla Sixtina de 1980

Por el Dr. Javier Rivas Martínez.

 

«Abraham vuestro padre se gozo de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozo» (Jn.8:55).

 

Demos inicio a nuestro corto pero sustancial estudio bíblico:

« Dios dijo a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros» (Ex.3:14).

 «YO SOY EL QUE SOY» es una traducción literalmente fiel del texto hebreo antiguo. Manifiesta  a Dios como un Ser real, auto existente,  sin causa o  principio que lo haya creado, infinito, perfecto, sin comienzo ni fin,  por quien todas las cosas son,  principio creador existente de la sustancia que compone el  universo visible e invisible, de la Eternidad en la que habita y de los seres espirituales que en ella hay. En cambio, el Señor Jesucristo usa la expresión Yo soy  (que es el verbo ser conjugado en primera persona del singular en el presente activo: ego eimi, en griego) para mostrar los adjetivos afines con seguridad a su  única naturaleza, que es la humana, y con su carácter mesiánico relacionado con la consumación de la salvación que se traduce en la herencia del  Reino Venidero Terrenal para los creyentes fieles al Dios Padre y que han creído en el nombre de su Hijo Jesucristo (1 P.1:4-5, 9; 2 P.2:11; 3:15; Ap.20:4, 6. Ver también mi escrito anterior: ¿Es Cristo Dios?).

Textos bíblicos que se relacionan  con la naturaleza puramente humana de Cristo, con respecto a su Yo soy:

1.     Yo soy, el que habla contigo (Jn.4:26).

2.   Yo soy; no temáis (Jn.6:20).

3.   Yo soy el que doy testimonio de mi mismo… (Jn.8:18).

4.   Porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis (Jn.8:24).

5.    Cuando hayas levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis  que yo soy… (Jn.8:28).

6.   Antes que Abraham fuese, yo soy (Jn.8:58).

7.    …para que cuando suceda, creáis que yo soy (Jn.13:19).

8.   Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra (Jn.18:6).

9.   Os he dicho que yo soy… (Jn.18:8).

 

Textos bíblicos que relacionan el Yo soy de Cristo con su carácter mesiánico:

1.     Yo soy el pan de vida (Jn.6:35, 41, 48, 51).

2.   Yo soy la luz del mundo (Jn.8:12).

3.   Yo soy la puerta de las ovejas (Jn.10:7, 9).

4.   Yo soy el buen pastor (Jn.10:4, 14).

5.    Yo soy la resurrección y la vida (Jn.14:6).

6.   Yo soy la vid verdadera (Jn.15:1, 5).

 

El problema de Jn.8:58. 

«…Antes que Abraham fuese, yo soy».

Realmente, este texto no tiene que ver para nada con una supuesta preencarnación de Cristo que lo haría obligadamente eterno como  Dios. El texto indica que antes del nacimiento de Abraham, Jesús  había sido ya profetizado dándose  a conocer como el Mesías de Dios que traería salvación con su muerte  y vendría con sus ángeles de poder a juzgar y reinar en la tierra. La primera profecía mesiánica que habla de Cristo como la simiente de la mujer y del la derrota absoluta del diablo por él con sus muerte y resurrección (herido en el talón),  mucho antes de que Abraham apareciera en la escena bíblica histórica, se encuentra en el libro del Génesis,  y el mismo Dios glorioso  se encarga directamente de darla a la Serpiente Antigua, que es el diablo y Satanás (Ap.20:2):

«Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y su descendencia; ésta te reirá en la cabeza, y tú la herirás en el talón» (Gén.3:15).

Enoc fue un hombre que vivió antes que el patriarca  Abraham naciera en la Ur de los caldeos (Gén.11:28), lugar de donde salió con dirección a la tierra de Canaán por mandato divino (Gén.11:31). Enoc,  hijo de Jared (Gén.5:18), profetizó la segunda venida de Cristo en gloria con sus ángeles de poder y su juicio contra  los  impíos antes de  que Abraham diese su primer respiro humano y fuese tomado  en cuenta dentro de obra del Santísimo Dios:

«De éstos también profetizo Enoc, séptimo de Adán, diciendo: he aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él» (Jud.14-15).

Habrá de hacerse una observación necesaria de los textos de anteriores, que demuestra su  inspiración divina:

«La mayoría de los eruditos sostiene que Judas dos veces cita libros pseudoepigráficos: Asunción de Moisés (en v.9) y Apocalipsis de 1 de Enoc (en v.14). Si bien  es cierto que ambos versículos contienen información que no se encuentra en ninguna otra parte de la Biblia, hay una tradición verbal que autentica la información que proporciona Judas. Más todavía, cabría que la fuente  de información para los autores de dichos libros, para esas alusiones, haya sido la Epístola de Judas, dado que la prueba para fijar la fecha temprana de aquellos libros no es definitiva. . . En este caso, concluimos que Enoc (o sea el  personaje mencionado en Gén. 5:18, 24; comp. Heb. 11:5) había profetizado la venida del Señor con decenas de millares de sus santos con el fin de juzgar». (Biblia de Estudio, SXXI, RV 1909).

¿Dudas? Creo que no habrá quedado alguna en tan sencillo y llano escrito. Tan diáfano y límpido es, cómo el diamante más puro que se ha tallado con gran delicadeza.

Dios les bendiga hermanos y amigos que nos visitan siempre, con la buena intención de aprender de sus humildes servidores que les preocupa con demasía su salud espiritual. 

Tengan en cuenta que solamente hay un Dios verdadero, y Jesucristo, el Hijo de Dios, el testigo fiel (Ap.1:5), vino al mundo a darlo a conocer:

«Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo,  quien has enviado» (Jn.17:3).

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¿QUÉ PASA CON LOS LÍDERES CRISTIANOS?

 

 

 

Hay una distancia muy grande entre los líderes cristianos de los evangelios y el libro de los Hechos, con respecto a los líderes cristianos de hoy. 

Aun hay cantidad de libros que enseñan el liderazgo desde el punto de vista sociológico y sicológico, pero no desde el punto de vista de lo que la Biblia dice. 

1.      Jesús dice en Mateo 20:26-28: 

    Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; 28como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.[1] 

Pero los llamados “apóstoles”, “profetas” y “pastores” de hoy   quieren ser grandes delante de los demás; quieren ser servidos y no viven para servir; quieren ser los primeros y han quitado de su vocabulario la palabra “siervo”

¿Acaso no vemos claramente lo que la Biblia dice? ¿No hemos adoptado el concepto de “las naciones” de lo que es un líder? ¿No es el abuso de autoridad que ha caracterizado en este último tiempo al líder cristiano? Cuando ahora se llega a ser apóstol,  llega a ser inaccesible. Ya no tiene tiempo para ser el consejero, amigo, cercano que otro tiempo lo fue. El líder de hoy ha perdido el concepto de siervo. Quiere ser el más grande y primero sin ser SIERVO, SERVIDOR y eso es imposible.  

 Pablo dice en 1ra Corintios 3:5-9:       

       Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. 6Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. 8Y el que planta y el que riega son una misma cosa;  aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. 9Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.[2]  

Pero los líderes de hoy todo el tiempo están hablando de su propio nombre; están hablando de su ministerio personal; se exaltan por encima del Señor. No permiten que nadie crezca, porque quieren ser la única e infalible autoridad (¿y nosotros criticamos al “papa”?), y creen que la Iglesia y las ovejas son de ellos cuando en realidad, todo es del Señor.

Los líderes son COLABORADORES DE DIOS, no dueños de la obra, de la Iglesia y las ovejas. Las Iglesias se han transformado en “pequeñas empresas familiares”, donde todo se “cocina” en familia. Esto es de desagrado para Dios. Lo peor que podemos hacer con Dios es TOCARLE O QUITARLE LO QUE ES SUYO: SU GLORIA Y SU IGLESIA. ¡!!! 

1.      Pablo dice en 1ra Cor 1:12-13; 3:4 : 

Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. 13¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros?¿ De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, 3porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? 4Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? 

Los líderes de hoy están DIVIDIDOS y fomentan la unidad con quien ellos quieren o tienen sus intereses. Continuamente se desacreditan unos a otros; no apoyan ninguna actividad de otro líder, o que sea de unidad del cuerpo de Cristo. Dedican todo su tiempo a ellos y a “su” Iglesia, y  a “su” ministerio, y cuidan “su” dinero o mejor dicho “su” empresa. La unidad es pérdida de tiempo y nunca quieren ser ministrados por otros. ¿Acaso no leemos la Biblia? ¿Y la gente de las Iglesias? ¿Por qué son tan fanáticos solo de su pastor y no ven a otros siervos como ungidos también? HEMOS GUIADO MAL A NUESTRA GENTE Y DIOS ESTA BIEN ENOJADO ¡!!! 

1.      Pablo dice en 1ra Timoteo 3:2-7: 

Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; 3no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 4que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5(pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); 6no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 7También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo 

Los líderes de hoy no conocen la palabra “irreprensible”, que significa “nada que reprender en él, es decir, íntegro”. Algunos tuvieron más que una mujer; otros son autoritarios, sin amor. No son nada hospedadores; codician ganancias “deshonestas”, manipulando y abusando de las ofrendas; llenos de avaricia; hasta hacen grandes ofrendas, pero para su propio ministerio haciéndose pasar por “dadivosos”, pero las ofrendas vuelve para ellos. ¿Por qué no hacen ofrendas para otras Iglesias y ministerios? Eso es casi imposible ¡!! No cuidan la Iglesia, sino que la gobiernan, cuando la Biblia dice que el pastor GOBIERNA su casa, pero CUIDA la Iglesia. Hay una gran diferencia entre CUIDAR Y GOBERNAR. En la Iglesia el que gobierna es Dios, no el pastor. Muchos, envaneciéndose, han caído en la condenación del diablo. ESTO DICE LA PALABRA, NO YO.  

¡Dios está cambiando el concepto de líder! Cada vez más, estamos volviendo a los principios originales del evangelio ¡Una nueva generación se está levantando de verdaderos SIERVOS  de Dios que han dejado todo por vivir como le agrada a Dios y guiar a la Iglesia de Cristo a la meta que Dios quiere!


 

[1]Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

[2]Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

 

 

Orígenes de Alejandría y la Exégesis Bíblica

 

 

Teólogo y Exégeta predilecto del Catolicismo Romano junto con Agustín de Hipona

 

 

                                                   Gilbert Sánchez

 

 

 

Orígenes era el estudiante brillante de Clemente quien, a la joven edad de 18 años, fue puesto en una posición para que pudiera tomar las riendas de la escuela en Alejandría. Además de su gran inteligencia, Orígenes era un maestro magnético y poseía una gran atracción para las masas. Algunos en su propia época acusaron a Orígenes de herejía, como lo hicieron otros a lo largo del desarrollo posterior del pensamiento teológico. Orígenes se sentía libre de especular allí donde la enseñanza de la iglesia y la Escritura no fuesen explícitamente claras. Esto condujo a Orígenes a muchas ideas que son totalmente infundadas y censurables. Este principio básico en el pensamiento de Orígenes es uno extremadamente peligroso. Enseñaba que existe un mundo de seres espirituales, incluyendo almas, que pre-existían desde toda la eternidad. Las almas de la humanidad son tomadas de este fondo de almas, incluyendo el alma del Cristo. Una de las almas pre-existentes era aquella que iba a ser el alma de Jesús. Esta alma particular tuvo una relación especial con el logos y nunca se separó de Él como lo hacían todas las otras almas. Orígenes también enseñaba que todas las criaturas, incluyendo incluso al diablo, serían un día reconciliadas con Dios. Las enseñanzas de Orígenes y la libertad que se tomó para especular es difícil de soportar para el Cristiano moderno; también fue difícil de soportar para algunos de sus contemporáneos. Su ruta exegética es peligrosa y lleva a la especulación y al error como lo muestran sus propias enseñanzas.

 

En la escuela Alejandrina de pensamiento, se enseñaba y se difundía la alegoría como un modo aceptable de exégesis Bíblica. El argumento a favor del uso de la alegoría puede entenderse mejor en el contexto de ese período de tiempo. Algunos de los apologistas Judíos intentaban enfatizar el punto de que el Antiguo Testamento, si se tomaba literalmente, llevaría a una contradicción con el Nuevo. Esto causaba dudas para algunos con respecto a la unidad y consistencia de toda la Biblia. Algunos de los padres primitivos, en un intento por responder a estos cargos, afirmaban que la solución se encontraba en la interpretación alegórica. Algunos incluso rechazaron totalmente el Antiguo Testamento, lo mismo que algunas partes del Nuevo. En defensa del Antiguo Testamento se dijo que el valor del Antiguo Testamento no se hallaba en la exégesis literal. Orígenes enseñaba que había tres sentidos de interpretación Bíblica que podían encontrarse en todo texto de la Escritura: el literal, el moral y el espiritual, que contenía el significado más “completo.”

 

 

 

Este enfoque era considerado necesario porque pensaba que era imposible tomar la Biblia literalmente si había lo que parecían ser contradicciones en ella.

 

Esta exégesis alegórica de la Escritura debe ser rechazada. El argumento a favor del método alegórico no puede ser sustentado. No hay necesidad de alegorizar las Escrituras para protegerlas de la contradicción. Hay una armonía a lo largo de todo el Antiguo y el Nuevo Testamento los cuales son fácilmente reconciliados sin el uso de la alegoría. La descripción de estos tres sentidos de interpretación es meramente especulativa y no puede defenderse de forma escrituraria.

 

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LA PSICOLOGÍA Y LA IGLESIA EVANGÉLICA

¡La Locura de los evangélicos!

 

 

 

Carl Gustav Jung

Dr. James Dobson                              Dr. Carl Jung

 

Nada en la historia de la iglesia moderna ha persuadido a creyentes a abandonar su fe en la suficiencia de la Palabra de Dios como la seudo-ciencia llamada Consejería Sicológica.  Consideren lo siguiente: la iglesia evangélica se ha convertido en un servicio de referencia para consejeros psicólogos y psiquiatras.  Muchas iglesias grandes tienen licenciados psicoterapistas en su personal.  Agencias de misiones requieren que sus candidatos sean evaluados y aprobados por licenciados psicólogos profesionales antes de ser considerados para servicio misionero.  Los psicólogos y consejeros cristianos son más conocidos y más respetados por evangélicos que predicadores y maestros.  ¿Quién no ha escuchado del psicólogo Dr. James Dobson?


La mayoría de evangélicos están convencidos que la psicoterapia es científica y que es necesaria para suplir lo que falta o carece en la Biblia en lo que respecta a la condición mental, emocional y el comportamiento general del individuo.  Cuando usamos el término “psicoterapia” nos referimos a la consejería psicológica, psicología clínica y psiquiatría (que no es biológica)  También podemos usar el término “psicología” en general.  Reconocemos que existen áreas de psicología que son claramente distintas de la psicoterapia y puede tener valor y mérito científico, como por ejemplo el campo que estudia la percepción, el punto de contacto entre el hombre y la máquina, ergonómica, alguna educación psicóloga, etc.  Existe, sin embargo, un porcentaje mínimo en toda la industria de psicología que atestigua tener perspicacia científica de la mente del hombre.

Sigmund Freud

Dr. Sigmund Freud

 

¿Entonces cuál es el problema con psicoterapia?  De acuerdo con numerosos estudios científicos, muy raramente da resultado (y si lo hace es solo de manera superficial) y se sabe que es dañino y perjudicial al individuo.  Desde el punto de vista bíblico, es una religión falsificada y está en contra de los principios bíblicos.  Estas conclusiones se verán que son aparentes a medida que continuemos con este estudio de la psicoterapia.  Dada la significante influencia que ha tenido en la iglesia, la psicoterapia comparada con los principios bíblicos y su aplicación en nuestras vidas, debería ser un asunto crucial y de importancia crítica para todos aquellos que creen que la Palabra de Dios es su autoridad máxima y que es totalmente suficiente ya “que nos ha dado todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda” ( Pedro 1:3).  ¿Cómo se puede comparar éstas dos formas, maneras y su aplicación a la vida del creyente?

 


Para empezar, existe una gran diferencia entre ambas.  Las teorías básicas de la consejería psicoterapia contradicen lo que la Biblia enseña acerca de la naturaleza del hombre y la solución de parte de Dios en lo que concierne a sus problemas mentales, emocionales y comportamiento en general.  Los conceptos de la psicoterapia consideran la naturaleza de la humanidad como básicamente buena.  La Biblia, por el contrario, dice que aparte de Jesucristo, el hombre no es bueno ya que nació con una naturaleza pecaminosa “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23)


La consejería psicológica promueve la creencia que los problemas que afectan adversamente al estado mental y emocional de la persona es determinada por circunstancias externas a la persona, como el abuso de parte de los padres o el ambiente en el cual la persona ha crecido.  La Biblia nos dice que el corazón maligno del hombre y sus decisiones pecaminosas causan sus problemas emocionales, mentales y de su comportamiento en general.  “Por que de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad.  Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona” (Marcos 7:21-23).


La psicoterapia trata de mejorar al ser humano, a la persona, a través de conceptos como el amor propio, el aprecio hacia uno mismo, el valor personal, las apariencias personales, etc.  La Biblia enseña que la persona en sí, el hombre en sí, es el problema principal de la humanidad y obviamente el hombre no es la solución a los problemas que afligen y atormentan a la humanidad.  La Biblia también ha identificado proféticamente la solución principal de la consejería psicológica, que es el amor propio, como el vehículo a una vida depravada.  “También debes saber esto; que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.  Porque habrá hombres amadores de sí mismos…” (2 Timoteo 3:1).


La Biblia enseña que la reconciliación con Dios a través de Jesucristo es el único camino para que el hombre realmente pueda remediar sus problemas pecaminosos ya sea mental, emocional o forma de conducta.  “En otro tiempo ustedes, por su actitud y sus males acciones, estaban alejados de Dios y eran sus enemigos.  Pero ahora Dios, a fin de presentarlos santos, intachables e irreprochables delante de Él (Jesucristo), los ha reconciliado en el cuerpo mortal de Cristo mediante Su muerte” (Colosenses 1:21,22).


La psicoterapia ha destruido la fe de muchos creyentes en lo que concierne a la suficiencia de la Biblia. Los psicólogos afirman tener conocimiento interno de la mente del hombre y la naturaleza de él, y también afirman poseer métodos para producir cambios en la naturaleza y mente del hombre que no se encuentran en la Biblia, consecuentemente pueden decir que la Biblia no puede ser suficiente para aconsejar o resolver los problemas de los creyentes, ya sean mentales, emocionales o de comportamiento en general.


La psicoterapia ha embaucado a la iglesia con la mentira que la psicología puede ser integrada con la Biblia.  La idea en sí debería ser un escándalo para cualquier creyente bíblico.  Desde el momento que la psicología y la Biblia son fundamentalmente opuestas la una con la otra, debería ser obvio que no puede haber una integración realista de ambas enseñanzas.  Además, si la Biblia, el manual del Creador, no es suficiente para solucionar todas las cosas que conciernen a la vida y la bondad, entonces Sus seres creados tienen que buscar otras fuentes de información para poder encontrar soluciones para sus problemas mentales, emocionales y comportamiento en general.  Y si ellos van a otras fuentes, entonces la afirmación de que la Biblia es autoritativa, inerrante y suficiente es también falsa.


¿Cuál es la influencia que tiene la psicoterapia en la iglesia?   Sería raro encontrar un sermón sin influencias de psicología.   Una típica iglesia de ésta clase sería la iglesia de Willow Creek cerca de Chicago, cuya influencia es nacional e internacional a través de sus 10,000 miembros y su asociación con otras iglesias.  Un investigador de los métodos utilizados para el crecimiento de iglesias que dedicó un año observando la iglesia de Willow Creek tuvo ésta observación. “El Pastor Bill Hybels no solamente enseña principios psicológicos, pero muy a menudo usa éstos principios como guías de interpretación para su explicación de las escrituras… como por ejemplo… El Rey David tenía una crisis de identidad, el apóstol Pablo recomendó a Timoteo a hacerse un análisis  a sí mismo, y Pedro tenía un problema con sus limitaciones.  La intención y el resultado de todo esto son que los principios psicológicos son por lo general integrados en las enseñanzas de Hybels.  El popular libro de Rick Warren llamado “La Vida con un Propósito” contribuye a la aceptación de la psicología en la iglesia cuando incluye ridículas afirmaciones como “Sansón tenía el problema de dependencia” y “la debilidad de Gideón era que tenía un nivel inferior de apreciación de su persona y también tenía profundas inseguridades.


¿Quiere decir esto que la psicología está influenciando al Cristianismo?  Puede que sea así ya que a la iglesia se le ha vendido tres ideas erróneas:

1) La psicoterapia es un procedimiento científico;
2) La consejería puede ser dada sólo por profesionales;
3) La psicología cristiana reconcilia la ciencia y la fe.

1.- Tratemos de analizar cada uno de éstas ideas.  Primero, la psicoterapia no es un procedimiento científico.  En el libro titulado “El Fin de la Sicología Cristiana” los escritores Martín y Deidre Bobgan observaron lo siguiente: “Tratando de evaluar la condición de la psicología, la Asociación Psicológica Americana nombró al Dr. Sigmund Koch para que organice y dirija un estudio que era financiado por la Fundación de Ciencias Naturales.  Este estudio involucraba ochenta eminentes intelectuales profesionales que analizaron las realidades, teorías y métodos de la sicología.  Los resultados de este procedimiento intensivo fueron publicados en Siete Volúmenes titulados “Psicología: El Estudio de una Ciencia” El Dr. Koch al ver los resultados finales de éste grupo de profesionales llega a la siguiente conclusión: “Yo creo que ya está todo bien claro y finalmente se puede decir que la psicología no puede ser una ciencia coherente”.

 

El Dr. Karl Popper, considerado como uno de los más grandes filósofos de la ciencia, después de haber finalizado un estudio completo de la psicoterapia declaró: “aunque pasando por ciencia (la psicoterapia) tiene en realidad más en común con mitos primitivos que con ciencia y se asemeja más a la astrología que a la astronomía”.

 

Segundo, la consejería no es sólo para profesionales.  La psicoterapia, gracias a Freud y a algunos otros con conocimiento médico, tiene términos y conceptos que falsamente dan la impresión de que está relacionado con ciencia médica.  El entendimiento, o la descripción, de la palabra “enfermedad” es crucial para poder continuar entendiendo éste “laberinto psicológico”.

 

La pregunta es ¿puede el proceso mental de una persona, es decir, su manera de pensar y de comportarse, estar físicamente o orgánicamente enfermo? Nuestros sesos, que son físicos, pueden estar enfermos o no funcionando de la manera apropiada, pero nuestras mentes, que no son físicas ¡no pueden estar enfermas!  O sea que el término “enfermedad mental” no es apropiado, es un mito.  Además, con algunas excepciones en el área de psiquiatría, los psicoterapistas no se refieren a los problemas orgánicos ni físicos de sus pacientes o clientes.

 

Thomas Szasz, M.D.

Dr. Th. Szasz

 

O sea que ¿qué hacen los psicoterapistas? Bueno, la mayoría de ellos hablan y escuchan.  El investigador psiquiatra Dr. Thomas Szasz trata de explicárnoslos en una manera simple; “En un lenguaje simple, ¿qué realmente hace el paciente y el psicoterapista?  Ellos se hablan y se escuchan el uno al otro.  ¿De qué hablan? Tratando de simplificar se puede decir que el paciente habla acerca de sí mismo y el terapista habla acerca del paciente… cada uno trata de dirigir a la otra persona para que vea o haga las cosas en una manera determinada”.

 

Uno puede deducir que muchos evangélicos, ya sea en el púlpito o en el asiento de la iglesia, puede ciertamente  ser eficiente en el campo de consejería, ¡lo cual es simplemente hablar y escuchar! Pero muy pocos de nosotros somos profesionales entrenados en una universidad.  No tenemos el diploma que nos certifica académicamente él poder hablar y escuchar, ni tampoco se habrá estudiado las teorías del comportamiento humano, que no son nada más que opiniones y especulaciones de hombres impíos.  Además existe más de 500 sistemas (algunos de estos se contradicen y otros son muy extraños) de terapia y miles de métodos y técnicas.

 

Así que no siendo profesionales no estamos al tanto de tal supuesto conocimiento.  Pero aún así, ¿no son los profesionales más eficientes que los que no son profesionales en lo que se refiere a la ayuda de gente con sus problemas?  La respuesta es negativa.  

 

Después de haber examinado los resultados de consejeros psicólogos profesionales entrenados en instituciones de alto conocimiento y aprendizaje y aquellos consejeros psicólogos que no fueron entrenados por esas instituciones, los investigadores Truax y Mitchell publicaron un reporte en que nos dicen: “No encontramos, o no hay tal evidencia que el programa tradicional de entrenamiento les dé más capacitación a los terapistas profesionales que a los que no son profesionales y que no han sido entrenados con este programa”.

 

Joseph Durlak, Ph.D.

Dr. Joseph Durlak

 

Consideremos la conclusión de una extensa investigación conducida por el Dr. Joseph Durlak: “En conclusión, resultados en estudios comparativos han favorecido a los que no son profesionales en el campo de consejería. No hubo diferencias significativas entre ambos grupos en 28 investigaciones, pero los que no eran profesionales fueron significantemente más eficientes que los profesionales en 12 estudios”.

 

Esta provocativa conclusión de estas investigaciones comparativas nos demuestra que los llamados profesionales no poseen una capacidad terapéutica  superior comparado con los que no son profesionales.  Además, la educación profesional en lo que respecta a la salud mental no es un requisito necesario para la eficacia de una persona que quiera dar consejería.

 

Dr. Bernie Zilbergeld

Dr. Bernie Zibergeld

 

El autor y psicólogo Dr. Bernie Zibergeld, escribe en su libro titulado “El Retroceso de América: Los Mitos de Cambios Psicológicos” “. La mayoría de problemas que las personas encaran en su vida diaria podrían ser resueltos de una mejor manera si éstas personas hablaran con sus amigos, cónyuges, parientes o cualquier otra persona que estuviera teniendo éxito en el área de la vida en la que uno realmente no está progresando. Si yo tuviera un problema con mi esposa y no pudiera resolver tal problema, no iría a ver a un psiquiatra sino buscaría a un matrimonio que tuviera una relación que yo realmente admirara e iría a pedirles consejo.  Yo buscaría ayuda a la persona que por la manera de vivir me pueda demostrar a mí que realmente él tiene resuelto tal problema”

 

Eso es realmente sentido común de parte de una persona que entiende el campo de la psicoterapia. Pero estamos viendo que en nuestro tiempo actual, en éstos “tiempos peligrosos” muchos en nuestras iglesias han abandonado no solamente el “sentido común” sino peor aún, han desechado los mandatos bíblicos, como es ministrar el uno al otro a través de la Palabra de Dios y el poder del Espíritu Santo.  Han sido intimidados por mitos y se han alejado de la verdad.

 

Finalmente, la Psicología Cristiana no puede reconciliarse con fe y con ciencia.  ¿Por qué no?  Porque la psicología no es una ciencia, y tampoco puede ser cristianizada o integrada con el cristianismo.  Por supuesto hay cristianos que son psicoterapistas profesionales licenciados, pero no existe una rama, una extensión de la psicología identificada como cristiana.

 

Consideren éste párrafo que expresa el punto de vista de la Asociación Cristiana de Estudios Psicológicos:

 

“Muy a menudo la gente nos pregunta si somos “psicólogos cristianos”… Nosotros somos cristianos que al mismo tiempo somos sicólogos pero en el tiempo presente no existe una aceptable psicología cristiana que sea notablemente diferente de la psicología que no es cristiana o secular.  Es difícil insinuar que nosotros trabajamos o ejercemos nuestra profesión en una manera que es fundamentalmente distinta de nuestros colegas seculares… y aún así no hay una teoría aceptable, o tratamiento, o método que sea distintivamente cristiano”.


¿Cómo entonces los licenciados psicoterapistas que son cristianos ejercen su profesión?  Ellos selectivamente escogen de entre los conceptos que aprendieron durante su educación secular y entrenamiento y tratan de integrar éstos conceptos en su sistema de creencia cristiana.  Pero muchos o todos éstos conceptos no son éticos y están en contra de los principios bíblicos que se aplican cuando uno ministra a un creyente en lo que respecta a sus problemas relacionados con el pecado y el vivir una vida que es fructífera, productiva y agradable al Señor.


Uno realmente tiene que reflexionar y analizar la razón por la que un cristiano quiera considerar y aceptar una manera de pensar, una “sabiduría” que fue concebida por individuos que obviamente no eran cristianos y en realidad eran enemigos del cristianismo.  Freud consideró la religión como si fuera una ilusión y era conocido por tener un odio hacia el cristianismo, porque él creía que el cristianismo estaba lleno de enseñanzas anti-semitas.  Otros como Abraham Maslow y Carl Rogers (foto), fueron descaradamente partidarios de la Nueva Era y eran Ocultistas.  Y aún así consideren esta cita de un famoso psicólogo cristiano:  “Bajo la influencia de los psicólogos humanistas como Carl Rogers y Abraham Maslow, muchos de nosotros que somos cristianos hemos empezado a ver nuestra necesidad por amor propio y aprecio a uno mismo.  Esto es un enfoque bueno y necesario”. ¡No de acuerdo a la Escrituras!  


El libro de Nehemías nos da una demostración de lo que está ocurriendo en la iglesia.  Nehemías (cuyo nombre significa ‘El Señor es nuestro confortador’) es un tipo de Espíritu Santo.  Dios lo manda a reconstruir Jerusalén pero bajo la apariencia de ayudar a Nehemías, los enemigos de Israel tratan de subvertir la restauración.  Increíblemente el sacerdote Eliasib le dio a Tobías (que era un adversario) una cámara en los atrios de la casa de Dios, dándole acceso al cuarto donde se guardaban las ofrendas… el diezmo del grano… y la ofrenda de los sacerdotes.  Tobías, el enemigo, fue dado un cuarto dentro del Templo del Señor (Nehemías 13:4-7).  Así también es con lo llamado psicología cristiana de hoy en día.

¿Qué tan seria es la corrupción de la iglesia por esta psicología?  Aunque ahora es realmente devastadora, las Escrituras nos advierten que va a ser peor y va a exceder lo que nosotros nos podemos imaginar.  El apóstol Pablo fue enfático en su advertencia en 2 Timoteo 3:1-5 cuando dijo que en “los últimos días” la condición del hombre será “peligrosa”.  Esa advertencia empieza con una característica que es la piedra angular de la psicología humanista y que Pablo nos indica (versículos 2-5) que es la raíz de todo lo maligno: el amor propio.  En la próxima carta consideraremos los aspectos proféticos de la psicología y la llamada “psicología cristiana” y en la manera que contribuyen a la formación de la iglesia apóstata y a la religión del Anticristo.  

    

“La Psicología y la Iglesia Evangélica”

Título en inglés: “Psychology and the Evangelical Church”

CARACTERÍSTICAS DE UNA IGLESIA “RELIGIOSAMENTE PURA”

 

 

 

 

 

-Énfasis en la importancia de la iglesia local, y un rechazo a una sede central.

 

-Un programa misionero en que se apoya con algo de dinero  (si fuere necesario) a misioneros individuales.

 

-Separación eclesiástica (No solo de sectas, sino también de movimientos carismáticos, ecuménicos, etc.)

 

-Énfasis sobre la santidad y separación personal del mundo (Se predica contra pecados individuales, y no tan solo en términos generales).

 

-Hay un rechazo de las versiones modernas de la Biblia.

 

-Énfasis en el evangelismo personal y a la vida piadosa.

 

-Se toma en serio el mandato bíblico de que las mujeres deben mantener silencio en las iglesias. Por lo tanto el “pastorado femenino” queda descartado.

 

-Hay un repudio del calvinismo, la evolución, y a la tolerancia de lo que está claramente condenado en la Biblia.

 

La música es conservadora y sagrada (esto es cada vez menos evidente en iglesias supuestamente fundamentales, lamentablemente).

 

-La iglesia elige a los hermanos más idóneos para el cargo de Pastor. La pluralidad de pastores toman las decisiones de la iglesia, con el consenso, si fuere necesario, de los miembros.

 

-No se sirve vino alcohólico en la Cena del Señor.

 

-Hay ciertas normas de separación personal que hay que aceptar para tener un puesto de liderazgo en la iglesia. Los solteros nunca deben ser pastores.

 

Se usa muchas referencias bíblicas cuando se predica y se enseña la Palabra de Dios.

 

-Los locales de reuniones deben ser conservadores, sin tanto lujo, confort, y arquitectura sofisticada.

 

-Las congregaciones serán ocupadas por la membresía únicamente, o por los que son bautizados en agua. Los interesados sólo podrán asistir a los cultos una vez que se hayan entregado a Cristo, y hayan procedido al bautismo en el nombre de Cristo.

 

-De ser posible, la iglesia no debe tener nombres que lo distingan de otros grupos religiosos. La Iglesia es la membresía y no el templo de reuniones.

 

-Los hermanos y hermanas se visten decorosamente, sin joyas y sin trajes ostentosos. La sencillez caracterizará a la hermandad y no sus riquezas personales.

 

-Después de los cultos los hermanos (en lo posible) se reunirán en una comida de confraternidad para afianzar sus vínculos íntimos y amor mutuo.

 

-La Iglesia se dedica a las obras sociales: ayudar a los huérfanos, viudas, desvalidos, ancianos, pobres, etc, etc, empezando con la hermandad.

 

Continuará…

 

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HEREJÍAS NEO-EVANGÉLICAS

 

 

 

He aquí una lista de las falsas doctrinas dentro de la Iglesia Evangélica:

La unción y transmisión de unción
Descansar en el espíritu
Avivamiento de la Risa
Sonidos de animales
Temblores
Emborracharse en el Espíritu.
Puntos de contacto
Activando la “voz” de Dios
El Poder de la Palabra hablada (confesión positiva)
Pensamiento positivo/posibilidades
Profecía y palabras de sabiduría
Sueños y visiones falsos
Lenguas falsas
Sanidades y prodigios mentirosos
Guerra espiritual
Posesión de Creyentes por demonios
Atar y desatar espíritus
Maldiciones generacionales
Demonios territoriales
Sanidad Interior
Psicología
Evangelio de la Autoestima (Self-Esteem)
Anti-intelectualismo
Lluvia tardía/Reino Ahora
Reforma apostólica/profética – Los 5 ministerios
El evangelio de la prosperidad
Ciento por uno, siembra y cosecha

 

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EL RAPTO: ¿UNA QUIMERA O VERDAD?

 

 

 

 

¡No puede ser, es el traje de mi marido! ¿dónde estará?¿cómo andará vestido ahora?

 

“El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles” (Apo. 3:5).

 

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD). 

 

Cristo vendrá por segunda ocasión  al mundo, visiblemente y en gloria, a juzgar las naciones y a reinar por mil años con sus súbditos fieles que creyeron en él (Mt.24:27, 29-30; 25:31; Ap.1:7; Ap.20:4, 6). La Biblia no muestra que habrá una fase invisible y primera de su segunda venida (El mal llamado Rapto de la Iglesia). La falsa doctrina del Rapto Pretribulacional  fue en un principio concebida y elaborada por el jesuita Manuel Lacunza y los dispensacionalistas  la aceptaron gratamente para esparcirla después  como ántrax mortal en el mundo cristiano, ¡y vaya!, que ha hecho mucho daño con su letal engaño (1 Ti. 4:1).  

«Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego, nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, y así estaremos siempre con el Señor» (1 Ts.4:16-17).  

La  Teoría del Rapto dice que antes de iniciar la Gran Tribulación Final, los creyentes en Cristo serán sacados de la Tierra (arrebatados) para ser librados de los acontecimientos terribles que habrá en ella.  Esta liberación sobrenatural es conceptualizada  incorrectamente a partir de Ap.3:20:  

«Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran la tierra» (Ap.3:10). 

El capítulo 24 de Mt. es una descripción clara, cronológicamente  ininterrumpida  y generalizada (apocalíptica) de los eventos iniciales y finales que se presentarán  en la Gran Tribulación Escatológica, y  que son de suma importancia para desacreditar la falacia de la Teoría del Rapto Invisible o del Arrebato Pretribulacional

El Señor Jesucristo en el principio del capítulo 24 de Mt.,  habla  de la más importante señal que implica la aparición de la Gran Tribulación Final y de su próxima  venida al mundo y el fin del sistema inicuo del mundo (Mt.24:3): La Señal del Engaño Religioso: «Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y muchos engañarán» (Mt.24:4-5). Después de esto, el Señor muestra una serie de señales de carácter secundario, pero no menos importantes, que anuncian o vislumbran  la aparición de la Gran Tribulación Final: El Principio de Dolores: Rumores de guerras, conflictos bélicos entre las naciones de la Tierra, pestes, hambres, y terremotos en distintas partes del mundo: pero aún no es el fin (Mt.24:6-8). A continuación, se hace manifiesta la Gran Tribulación Final: «Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de nombre» (Mt.24:9, 21). En este momento, muchos cristianos tropezarán (No creemos que aquí el Señor alude a los inicuos, porque para tropezar nuevamente hay que haber sido salvo primero.  Es lógico que el Señor se refiere a los que una vez  fueron fieles creyentes pero que regresaron atrás), se traicionarán y se aborrecerán mutuamente. El Engaño Religioso continuará y será  predicado el Evangelio de Cristo (Mt.24:10-14). A continuación, en el orden cronológico normal, el Anticristo se sienta en el Templo de Dios como Dios, al romper el pacto con le pueblo judío, a la mitad de la Gran Tribulación Final (Dn.9:26-27). A este acto profano por parte del Anticristo Último  se le conoce como la Abominación Desoladora, o el Horrible Sacrilegio: «Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda). . . (Mt.24:15). Pablo también nos muestra dicho acto ominoso del Hijo de Perdición en   2.Ts.2:3-4. Los textos de Mt.24:23 al 26, muestran que a estas alturas de la Gran Tribulación Final  seguirá todavía el Engaño  Religioso. Los milagros y portentos mentirosos (Ap. 13:1, 13) serán hechos por el Falso Profeta que se destapará como un gran líder religioso en el período sombrío de la Tribulación de los Últimos Días  (Ap.13:11; 16:13). A continuación, un poco después de la Tribulación de aquellos días, aparecerá el  Hijo del Hombre viniendo en gran poder y gloria a la Tierra. Se podrá ver que en esos momentos habrá en el mundo una conmoción cosmológica muy importante (Mt.24:29-30). El suceso cronológico narrado  por el Señor Jesús a continuación es el mismo que Pablo enseña en 1 Ts. 4:16-17. Veremos que Cristo jamás sugiere, menos enseña,  algo que se parezca a un Rapto Invisible. El Señor nos muestra, como  antes dijimos,  hechos  cronológicamente ininterrumpidos, limpiamente continuos de la Gran Tribulación Final.  Ya vimos que el Señor apareció visible en el cielo con gran poder y gloria (Mt.24:30). El texto siguiente se encuentra  hilado cabalmente con  Mt.24:30., y muestra el arrebato de los creyentes vivos como  muertos,  trasformados por el poder de Dios (1 Co.16:51-52).  Esto se logrará inmediatamente después de la Gran Tribulación, y si usted quiere, llámelo arrebato  postribulacional (Mt.24:29), pero teniendo en cuenta que es visible como apreciamos y que los dispensacionalistas promocionan erráticamente como invisible y pretribulacional (Gracias a Manuel Lacunza, que lo parió sin dolor alguno), porque solo hay una segunda venida bíblica del Señor Jesucristo, sin dos fases  y que se efectuará completamente visible para el mundo malvado «.  .  y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria» (Mt.24:30. Mirar además, Ap.1:7: «. . . todo ojo le verá»). Veamos, pues: 

«Y enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y  juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro» (Mt.24:31).

 Aquí, encontramos similitudes de los versos anteriores con los textos 16 y 17 de 1 Ts.4. como son la voz de trompeta con la trompeta de Dios, la reunión de los escogidos en el aire o en el viento, el descenso de Cristo del cielo para tomar a sus fieles, no en la superficie de la Tierra, sino por encima de ella. Los textos paulinos armonizan a la perfección con los de Mt.24:31. ya que se trata exactamente de lo mismo y que ocurrirá al terminar inmediatamente la Tribulación Final. Los versículos que vienen (Mt.24:40-41), nada tienen que ver con un falso Rapto Pretribulacional.  Si analizamos el carácter de los textos anteriormente anotados, nos daremos cuenta que éstos se ubican correctamente con el evento de Mt.24:31., cuando los files santos son tomados y juntados  en el cielo. Los que no son tomados, es decir, los que son dejados en la Tierra, son los que serán  apartados a la izquierda en el Juicio de las Naciones (Mt.25:31-33):

«Entonces estarán dos en el campo: el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo: la una será tomada, y la otra será dejada» (Mt.24:40-41). El capítulo 25 de Mt. es la continuación de los eventos postribulacionales del capítulo 24 de Mt.,  entre los que están: La posesión  de Trono de David por el Señor Jesucristo,  el Juicio de las Naciones (Mt.25:31-46).  

Con respecto a Ap.3:20, aclaramos que la palabra guardar no significa siempre liberar a alguien físicamente de un lugar de conflicto a otro tranquilo para que no sea dañado. También significa tener cuidado de algo, vigilarlo y defenderlo, y puede ser en un área de conflicto potencialmente letal (Diccionario de la RAE). Dios guarda a muchas personas de la Muerte, aunque ésta les muestra su lóbrega sonrisa en sus propias narices. En la Gran Tribulación, Dios guardará sus files con fortaleza espiritual, con grande fe, y con su poder, para resistir los embates de esa era extremadamente bruna, cuando someta a prueba nada grata a los que moren la Tierra.  Por otro lado, muchos serán  guardaos para no renegar al Dios Creador cuando se les obligue,  aún bajo la seguridad de ser ejecutados. De  de esa manera, podrán recibir el galardón que es la corona de vida eterna que está preparada para los que aman al Señor (Stg.1:12; Ap.2:10). 

La Didaché de los Apóstoles es un documento escrito en la antigüedad, en el Siglo I. d.C., y contiene las enseñanzas  originales de los apóstoles y fue acreditado por Padres de la Iglesia como Eusebio y Atanasio, entre otros. En este documento santo, jamás se menciona la idea de un Rapto Pretribulacional. Una sola segunda venida, visible y en gloria, se visualiza en él. No más:

SOBRE LA PREPARACIÓN PARA LA SEGUNDA VENIDA DEL SEÑOR:

«Y reprendeos los unos a los otros, no en ira, sino en paz, como halláis en el Evangelio; y que ninguno hable a otro que ha errado contra su prójimo, y que éste no oiga una palabra vuestra hasta que se arrepienta. Pero haced que vuestras oraciones y vuestras limosnas y todos vuestros actos sean según halláis en el Evangelio de nuestro Señor. Velad, pues, por vuestra vida; que vuestras lámparas no se apaguen y vuestros lomos no estén sin ceñir, sino estad preparados; porque no sabéis la hora en que vendrá nuestro Señor. Y congregaos con frecuencia, procurando lo que es apropiado para vuestras almas; porque todo el tiempo de vuestra fe no os beneficiará si no sois perfeccionados en la última hora. Porque en los últimos días se multiplicarán los falsos profetas y los corruptores, y las ovejas se volverán lobos, y el amor se cambiará en aborrecimiento. Porque cuando aumente la licencia y el libertinaje, se aborrecerán los unos a los otros y se perseguirán y se traicionarán. Y entonces el engañador del mundo aparecerá como hijo de Dios; y hará portentos y señales, y la tierra será entregada a sus manos; y hará cosas inmundas, que nunca se han visto en el mundo desde que empezó. Entonces toda la humanidad creada será probada por fuego y muchos serán escandalizados y perecerán; pero el que persista en su fe será salvo por el que ha sido hecho maldición. Y entonces aparecerán las señales de la verdad; primero la señal de un desgarro en el cielo, luego la señal de la voz de una trompeta, y tercero la resurrección de los muertos; con todo, no de todos, sino como fue dicho: El Señor vendrá y todos sus santos con El. Entonces el mundo verá al Señor que viene en las nubes del cielo».

 

Dios les bendiga por siempre, mis hermanos y amigos que nos visitan.

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EL RAPTO PRETRIBULACIÓN DEL JESUITA MAÑUCO LACUNZA Y DEL EVANGÉLICO JOHN NELSON DARBY

  

Manuel de Lacunza

M. Lacunza

¡Caracoles, estoy más enredado en mi tesis!…¿y ahora quién podrá ayudarme?…¡El Dr. Javier Rivas Martínez! 

 

                                                                 J.N. Darby 

J. N. Darby

 

Por Dr. Javier Rivas Martínez

 

El cristianismo de la actualidad, en su mayor parte, está muy lejos de aquel antiguo y verdadero que era santo y puro, dónde la doctrina fundamental de Cristo era llevada de una manera sencilla y práctica. En estos días, que cada vez están peor y que conducen con bastante seguridad al conflicto mayor de la historia humana, de acuerdo a lo descrito en la Biblia (Mr.13:19), percatamos un mover satánico muy notable y que anuncia la muy próxima manifestación del misterio de la iniquidad, que en cualquier momento, asomará su tétrica cabeza en la superficie terrestre para abrumar al mundo pecador en diferentes formas (2 Ts.2:7) Este mover satánico, no sólo está confinado al mundo seglar, también  los cristianos profesantes han caído en sus redes infernales. Los fuegos extraños (Lev.10:1-2) que son guardaos en los corazones de los creyentes, y muchos de ellos sinceros,  son marcadamente visibles ante los ojos de los que escrutan las Escrituras y las entienden correctamente bien, pero los creyentes que no se toman la molestia de escrutarlas, los pasivos y desinteresados,  los ojos les son cegados por el velo de la ignorancia,  y cómo a manera zombis, son llevados dócilmente por el camino de la herejía y de de la perdición.  El cristiano verdadero está obligado a conocer las diferentes doctrinas básicas que las Escrituras presentan,  porque mucho de allí depende tener el pie entre lo santo o lo profano, entre la vida sempiterna o la condenación eterna. La Doctrina del Rapto Pretribulacional, es una herejía formalizada en el siglo XVIII por la Iglesia romanista católica, cuyo autor intelectual fue un jesuita chileno de nombre Manuel Lacunza. Bajo un nombre falso (Iben Ezra), se hace pasar por un rabino judío y logra introducirse en mundo -cristiano protestante- para depositar la semilla de maldad de la doctrina del Rapto Pretribulacional y que hoy  sigue haciendo estragos entre los que profesan el cristianismo. Está documentado, que antes del siglo XVIII, los reformadores y la Iglesia de Jesucristo  de los primeros siglos, jamás proclamaron  tamaña mentira. La idea empieza con los romanistas para terminar infiltrada, paradójicamente, en las Iglesias que se hacen llamar –evangelistas- o –protestantes- y que tanto han injuriado con desdén (y no las culpo) a la Iglesia Papal por su condenable idolatría. Edward Irving, ministro presbiteriano escocés, aceptó la teoría de Lacunza, después, el movimiento de los –Hermanos- en Irlanda, la aprobó de la misma manera; y por último, el Padre del Dispensacionalismo, John Darby,  la abrigó para regarla con toda la libertad en las -Iglesias  Evangélicas o Protestantes- que la aceptaron también erradamente. La Doctrina del Rapto Pretribulacional  contradice con error craso lo que dice en 2 Ts.2:1-4. Veamos el punto a discutir a continuación: 

 

«Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, no os conturbéis, ni por espíritu, no por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.  Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto del culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios» (2 Ts.2:1-4). 

 

Pablo advierte a los cristianos de esa época, el no dejarse engañar por aquellos que trataban de hacerles creer que la venida del Señor era próxima. La segunda venida en gloria del Señor está relacionada con el tiempo denominado  como Día del Señor como apreciamos en los textos que se encuentran arriba, en 2 Ts., es decir, con la Gran Tribulación Final. El Día del Señor en el Nuevo Testamento (1 Ts.5:2, 2; Ap.1:10) es conocido en el AT. como El Día de Jehová, que será un día de tinieblas (Am.5:18), un día de tinieblas y oscuridad (Jl.2:2), un día de venganza (Is.61:11); el Señor Jesucristo le llama como  la Tribulación de aquellos días (Mt.24:29; Mr.13:19). Pablo escribe que la aparición del Anticristo, el hijo de  perdición (2 Ts.2:3),  es anterior a la apostasía (1 Tim.4:1), y a la venida del Señor Jesucristo (2 Ts.1, 3). Los Pretribulacionalistas colocan una venida invisible al mundo (que la llaman la primera fase de la segunda venida, según ellos), que no concuerda con lo que Pablo dice, que habrá de aparecer  primero el Anticristo, luego se daría la segunda venida de Jesús, visible para el mundo, arribando del cielo en gloria y en poder (Mt.13:26; Ap.1:7). Jamás Pablo refiere un Arrebato antes de la Gran Tribulación. Creemos que Pablo lo mencionaría con seguridad de haber sido una verdad Escritural, porque sería importante. Él previene con énfasis a los creyentes para que no fueran confundidos por los falsos maestros que vaticinaban que en ese tiempo El Día del Señor estaba cerca. Esto era imposible, debido a que la Iglesia estaba recién erguida y Pablo sabía que para extender el evangelio al mundo perdido no era factible en unos cuantos años. Se necesitaba mucho más tiempo, de otra manera, solo un –puñadito- de creyentes se hubieran salvado.   

 

Para concluir, Ireneo de Lyón, uno de los más grandes padres de la Iglesia primitiva,  discípulo  de Policarpo, y éste ultimo del apóstol Juan, afirma que la Iglesia de Jesucristo pasará  por la Gran Tribulación Final, sin considerar nunca algo que se parezca a un Rapto Pretribulacional:  

 

«Más claramente aún Juan, discípulo del Señor, escribió en el Apocalipsis acerca de los últimos tiempos y de de los diez reyes que se dividirán el reino que ahora impera. Cuando explica el significado de los diez cuernos que Daniel vio, dice que esto le fue revelado: «Y los diez cuernos que viste son diez reyes a los que aún no se les ha dado el reino, sino que por una hora recibirán el poder junto con la bestia. Estos tienen una sola idea en su mente, la de entregar a la bestia la fuerza y el poder. Estos lucharán con el cordero, y éste los vencerá porque es el Señor de los señores y Rey de los reyes» (Ap 17,12-14). También se declara que aquel que viene matará a tres de ellos, los otros le quedarán sometidos, y el mismo será el octavo de ellos. Y devastarán Babilonia y la quemarán a fuego, le entregarán su reino a la bestia y perseguirán la Iglesia. Una vez acaecidas estas cosas, quedarán destruidos con la venida de nuestro Señor”» (Ireneo de Lión, Contra las Herejías, Libro V, 26:1). 

 

Dios les bendiga siempre, mis hermanos y amigos que nos visitan y leen.

 

 

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¿Somos salvos sólo por la fe?

 

 

¡Un Error Generalizado entre los Protestantes!


 

En esta composición, comento la doctrina de la “Sola Fe”, y también explico por qué no podemos aceptar la creencia de los bautistas de que estamos salvados SIEMPRE una vez que creemos en Jesús.

 

¿Qué es “Sola Fide”?

 

Es la creencia de que estamos salvados UNICAMENTE por nuestra fe en Jesucristo, y que, como la salvación viene sólo por la fe, podríamos no ayudar a nuestros hermanos y aún así, recibir la vida eterna. Aunque hay mucha gente que siendo buena, creen en la sola fe, también hay gente que abusa de esta creencia como argumento principal, y no hace otra cosa más que defender fuertemente esta creencia, obviamente no lucha contra el mal, sino contra aquellos que tratan de frenarlo. El problema de esta creencia es que permite que la gente sea mala, mientras que la Verdad sólo permite el triunfo de la justicia.

 

La doctrina de Sola Fide tiene su argumento principal, el versículo de la epístola de San Pablo a los Gálatas, en 3:11, donde dice: “El justo vivirá por la fe [sola]”. La palabra “sola” fue puesta por Lutero, y si checan otras traducciones de la Biblia, la palabra “sola” ya ha sido removida para corregir su error. Pero, a pesar de eso, algunos siguen convencidos que la SOLA fe es el único camino para alcanzar la salvación.

 

Quizá la principal confusión es que en los tiempos de Cristo la gente tenía que creer antes de ser bautizada. Pero ahora, primero somos bautizados y después predicados para que podamos creer. Aquella gente era salvada por su fe, y así querían ser bautizados. Pero nosotros fuimos salvados por la fe de nuestros padres, quienes nos mandaron a bautizar cuando éramos pequeños.

Aclararé esto con sentido común, y con citas bíblicas lo suficientemente claras que no requieren de interpretación.

Ya que, de nueva cuenta, su afirmación va en contra de la misma Biblia. Examinemos más de cerca la carta de San Pablo a los Gálatas:

 

3:9 “De modo que los que toman el camino de la fe reciben la bendición junto con el creyente Abraham“. 3:10 “ Al contrario, pesa una maldición sobre los que quieren practicar la Ley, pues está escrito: Maldito sea el que no cumple siempre todo lo que está escrito en la Ley“. 3:11 “Por el camino de la Ley, nadie llega a ser justo a los ojos de Dios, pues ya fue escrito: El justo vivirá por la fe“.

 

Ahora echemos una mirada más profunda a este versículo. El versículo 3:11 es una cita tomada del libro de Habacuc (2:4). Sin duda es una cita, o no diría “Está escrito”. Es en realidad unas palabras de aliento para los justos que tengan fe en Dios, y que El castigará a los injustos, en su tiempo. Si leemos el versículo 3:11 en contexto, es un mensaje de San Pablo a aquellos que aún creían que era necesario cumplir con la ley de Moisés para salvarse.

 

¿Acaso eso significaba, que aquellos que creyeran en Jesús serían salvados, sin importar nada? No. Fíjate que 3:11 no dice “El hombre vivirá por la fe, sino que dice: el JUSTO vivirá por la fe“. Creemos, es verdad, pero si nuestros actos demuestran que no tenemos amor, entonces nuestra fe de nada nos sirve.

 

Santiago 2:26 “Así como el cuerpo sin espíritu está muerto, del mismo modo la fe que no produce obras está muerta.

 

En su primera carta a los corintios, San Pablo nos dice:

 

1Cor 13:1 “Si yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, y me faltara el amor, no sería más que bronce que resuena y campana que toca.” 13:2 “ Si yo tuviera el don de profecías, conociendo las cosas secretas con toda clase de conocimientos, y tuviera tanta fe como para trasladar los montes, pero me faltara el amor, nada soy.” 13:13 “Ahora tenemos la fe, la esperanza y el amor, los tres. Pero el mayor de los tres es el amor.

 

Si somos salvados por la sóla fe, ¿Por qué San Pablo sigue afirmando que el amor es el más grande, en lugar de la fe? ¿Y por qué nos sigue alentando para que hagamos el bien? (2-Tes 3:13) San Pablo también nos menciona que hay gente peor que aquellos que no creen, y aquellos que después de creer, regresan al pecado.

 

La primera carta a Timoteo nos dice:

 

1:18 “… tienes que pelear el buen combate con la fuerza que te da la fe y la buena conciencia. Algunos rechazaron esta buena conciencia hasta que naufragó su fe.5:8 “… Quien no se preocupa de los suyos, especialmente de los que viven con él, ha renegado de la fe y es peor que el que no cree.

 

Y San Pedro, en su segunda carta, nos previene contra los maestros falsos:

 

2:15 “Abandonaron el camino recto y siguieron a Balaam, hijo de Bosor, que se perdió para ganar dinero haciendo el mal. Este, sin embargo, fue reprendido por su torpeza…” 2:17 “Ellos son fuentes sin agua, nubes empujadas por el huracán, que corren hacia densas tinieblas…” “En efecto, después de haberse librado de los vicios del mundo por el conocimiento del Señor y Salvador Cristo Jesús, vuelven a esos vicios y se dejan dominar por ellos; y resulta que su estado actual es peor que el primero.

 

¿Qué significa esto, entonces? Simplemente, que aunque creamos, nuestra fe puede morir por nuestra falta de amor hacia nuestros semejantes. En sus epístolas, Santiago nos dice más sobre la fe y las obras.

 

2:14 “Hermanos, ¿qué provecho saca uno cuando dice que tiene fe, pero no la demuestra con su manera de actuar? ¿Acaso lo puede salvar su fe?” 2:15 “Si a un hermano o hermana les falta ropa y el pan de cada día,” 2:16 “y uno de ustedes les dice: “Que les vaya bien; no sientan frío ni hambre”, sin darles lo que necesitan, ¿de qué les sirve?” 2:17 “Así pasa con la fe si no se demuestra por la manera de actuar: está completamente muerta.”

 

En efecto, aquel que ignora a los que están en peor situación que él, será castigado:

 

Mateo 25:42-45 “‘Porque tuve hambre y no me dieron de comer, porque tuve sed y no me dieron de beber; era forastero y no me recibieron en su casa; no tenía ropa y no me vistieron; estuve enfermo y encarcelado y no me visitaron.’ Aquellos preguntarán también: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, desnudo o forastero, enfermo o encarcelado, y no ayudamos?’ Y el Rey [Dios] les responderá: ‘En verdad les digo que siempre que no lo hicieron con alguno de estos más pequeños, que son mis hermanos, conmigo no lo hicieron. ‘Y éstos [aquellos a la izquierda de Dios] irán al suplicio eterno y los buenos a la vida eterna.

 

Sigamos ahora, con la epístola de Santiago:

 

2:18-19 “Y será fácil rebatir a cualquiera: ‘Tú tienes la fe y yo hago el bien, ¿dónde está tu fe que no produce nada? Yo por mi parte te mostraré mi fe por el bien que hago.’ ¿Crees que hay un solo Dios? Muy bien. No olvides que también los demonios creen y, sin embargo, tiemblan.” 2:21 “Acuérdate de Abraham, nuestro padre. ¿No fue reconocido justo por sus obras, sacrificando a su hijo Isaac en el altar? Y ya ves: la fe inspiraba sus obras, y por las obras su fe llegó a ser perfecta.”

 

Si deseas leer más a fondo estos pasajes, son: Mateo 25: 31-46, y Santiago 2:14-26.

Si aún pensamos que creemos en Jesús, debemos probarlo, no a otros, sino más bien a NOSOTROS MISMOS. Jesús mismo dijo a sus apóstoles que aquel que cree en El haría cosas más grandes que El, mientras les pedía que creeyeran en El por sus propias obras (Juan 14:10)

 

“… Créanme:” 14:11 ” Yo estoy en el Padre, y el Padre está en mí. Al menos créanmelo por mis obras.” 14:12 “En verdad, el que cree en mí hará las mismas cosas que yo hago, y aún hará cosas mayores que éstas“.

 

Y tú, ¿crees en Cristo? ¿Crees en el amor?

 

Quizás te gustaría rebatirme, diciendo que el libro de Santiago es sólo paja. “Deberíamos seguir a Pablo en vez de Santiago”. Pero Pablo también está a favor de las obras para PERMANECER salvados.

 

Dirás tal vez: “Cortaron las ramas para injertarme a mí”. Muy bien. Fueron cortadas porque no creyeron, y tú te sostienes sólo por la fe. Pero no te creas tanto, sino que más bien ten cuidado. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco te perdonará a tí.

Fíjate a la vez en la bondad y en la severidad de Dios: fue severo con los que cayeron, y bueno contigo, pero con tal de que sigas siendo bueno.De lo contrario, tú también serás cortado. (Romanos 11:19-22)

 

Así pues, no se requiere sólo la Fe para ser salvado. Tienes que dar FRUTOS para PERMANECER salvado. Recuerda lo que Jesús le dijo a aquellos que NO practican la palabra de Dios (eso es, no hacen nada en favor de sus prójimos):

 

¿Por qué me llaman Señor, Señor, y no hacen lo que yo digo? Les voy a decir a quién se parece el que viene a escuchar mis palabras y las practica. Se parece a un hombre que, al construir su casa, cavó bien profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Vino una inundación y la corriente se precipitó sobre su casa, pero no pudo removerla porque estaba bien construida. Por el contrario, el que escucha mi palabra, pero no la practica, se parece a un hombre que construye su casa sobre la tierra, sin cimientos. La corriente se precipitó sobre ella y en seguida se desmoronó, siendo grande el desastre de esa casa.” Lc 6:46-49

 

Si sigues pensando que en ninguna parte de la Biblia se menciona que tienes que ser bueno para ser salvado, lee este pasaje:

 

Yo soy la Vid verdadera, y mi Padre el viñador. Si alguna de mis ramas no produce fruto, él la corta; y limpia toda rama que produce fruto para que dé más.  El que no se quede en mí, será arrojado afuera y se secará como ramas muertas: hay que recogerlas y echarlas al fuego, donde arden. Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo permanezco en el amor de mi Padre, guardando sus mandatos. Yo les he dicho todas estas cosas para que participen en mi alegría y sean plenamente felices. Ahora les doy mi mandamiento: Amense unos con otros, como yo los amo a ustedes.

 

A esto es a lo que se refería san Pablo cuando hablaba en Romanos 11. Permanecer en Cristo. Y ¿cómo sabemos si permanecemos en Él? Siendo buenos, Y ADEMÁS amando a nuestros prójimos. Si no amamos a nuestros prójimos, entonces NO estamos en Cristo, y seremos echados al fuego, donde arderíamos.

 

¿Entonces es esto suficiente para creer que necesitas obedecer los mandamientos de Cristo (amarnos los unos a los otros como El nos amó), hacer obras buenas (dar frutos) para permanecer en El (la viña) y no ser quemados (en el infierno)?

 

Perdón si esto los asusta, pero yo sólo repito lo que Jesús dijo. Y esto es necesario para que seas completamente feliz, en la compañia de Jesús.

 

¿Entonces, ¿qué significa lo que dijo Pablo en su epístola a los Romanos, sobre salvados por la Fe? Y por qué Santiago nos dice que tenemos que tener obras buenas? ¿No se contradice la Biblia?

 

No. En absoluto. Claro que la fe ES necesaria para ser salvados. Cuando te presentan a Jesús, lo aceptas como tu Señor y salvador, y eso es lo que te salva (por el momento). Pero si dejas de ser bueno, y te olvidas de tus vecinos, ya no estás en Jesús. Y la fe no te ayudará.

 

A lo que me refiero es esto: Primero es la fe. Y ENTONCES, se necesitan las obras. No estás salvado sólo por tus obras. Estás salvado porque creíste, y mientras estás en la gracia de Jesucristo seguirás dando frutos. Los frutos de tu fe Y tus trabajos.

 

Pero ¿vamos a pecar porque hemos pasado de la Ley [Judía] al reino de la gracia? Claro que no. Desde el momento en que se entregaron a alguien para ser sus servidores y cumplir sus órdenes, deben hacerle caso y obedecerlo. Si ese dueño es el pecado, irán a la muerte, pero si obedecen a la fe llevarán una vida santa…Cuando ustedes eran los esclavos del pecado, no sentían ninguna obligación respecto al bien, pero ¿qué provecho sacaron de las cosas que ahora les dan vergüenza? El resultado final es la muerte. Pero ahora ustedes están libres del pecado y sirven a Dios; su oficio es hacerse santos y tendrán por premio la vida eterna. Pues el salario del pecado es la muerte; pero el don gratuito de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor. (Rom 6:15-16, 20-23)

 

¿Ven ahora? No pueden dar frutos si no están en Cristo, sino que son esclavos del pecado. Cuando aceptaron a Jesús ser su Señor y salvador, no fue sólo una palabra que no cumplirán. TIENEN que cumplir esa palabra. Y eso es dejar que Jesús sea el Señor de sus vidas. ¿De qué sirve decirle que es Señor de ustedes, si en vez de hacer lo que El quiere, hacen lo que se les da la gana? Es como decirle a alguien: Mira, ten. Esto es mi tesoro. Pero en vez de dársela la esconden en una caja fuerte para ustedes mismos. ¿No que era Señor de sus vidas? Entonces, ¿Por qué no lo dejan que USE ese derecho que le dieron?

 

En otras palabras, si creen en Cristo, esa fe no los salvará si no se dejan salvar por El. Si se dejan llevar por el pecado, entonces siguen siendo esclavos del pecado. Su conducta probará de quién son servidores. ¿De Cristo Jesús, su salvador? ¿O de Satanás, que los tiene inmersos en el pecado?

 

(Por eso es que la Gracia es tan importante. Si no se preocupan por hacer oración, no podrán salir del pecado… sólo Dios los puede sacar, pero les corresponde a ustedes llamarlo para que El los haga libres). Sí, la salvación es un regalo. Pero un regalo que implica responsabilidades. Recuerden la parábola de los Talentos, y reconozcan que los Talentos son su regalo, que es la salvación.

 

Un hombre de gran familia se dirigió a un país lejano para ser nombrado rey y volver en seguida. Llamó a diez empleados suyos, les entregó a cada uno una moneda de oro y les dijo: Trabajen este dinero hasta que yo vuelva. Pero sus compatriotas lo odiaban y mandaron detrás de él una comisión encargada de decir: Nosotros no lo queremos por rey. Cuando volvió, había sido nombrado rey. Entonces hizo llamar a los empleados a los que había entregado dinero, para averiguar cuánto había ganado cada uno. Se presentó el primero y dijo: “Señor, tu moneda produjo otras diez.” El le contestó: “Está bien, servidor bueno, ya que fuiste fiel en lo poco, recibe el gobierno de diez ciudades”. Vino el segundo y dijo: “Señor, tu moneda produjo otras cinco”. El rey contestó igualmente a éste: “También tú gobierna cinco ciudades”.  Vino el tercero y dijo: “Señor, aquí tienes tu moneda. Laguaré envuelta en un pañuelo, porque tuve miedo de ti. Eres un hombre exigente, reclamas lo que no has depositado y cosechas lo que no has sembrado”.  Contestó el rey: “Servidor malo, te juzgo por tus propias palabras. Sabías que soy hombre exigente, que reclamo lo que no he depositado y que cosecho lo que no he sembrado; entonces, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? A mi regreso yo lo habría cobrado con intereses.” Y dijo el rey a los que estaban presentes: “quítenle la moneda y désenla al que tiene diez”. “Pero señor, le contestaron, ya tiene diez monedas”. Yo les declaro que a todo hombre que tenga se le dará, pero al que no tenga se le quitará aún lo que tiene. En cuanto a mis enemigos, que no me quisieron por rey, tráiganlos para acá y mátenlos en mi presencia.”(Lc 19:12-27)

 

Entonces este pasaje nos enseña muchas cosas: Primero, tenemos que usar nuestras ‘monedas’, esto es, nuestra Gracia, para convertir a mucha gente. NO para nuestras creencias particulares (ya sean bautistas, luteranos, adventistas, mormones, testigos de Jehová, etc.). Sino a Cristo. Entonces esta persona escogerá con la ayuda de Dios. También, recuerden que mientras no estén trabajando para Cristo, esto es, sólo escuchar su palabra y no haciendo nada, los enemigos de Dios, esto es, los sirvientes del demonio, estarán tratando de arrastrar a todos los que andan en duda. Por eso es que TENEMOS que trabajar para Dios, no sólo para NUESTRA salvación, sino para la salvación de OTROS. Es por eso que Sola Fide se queda corta en esto. Si no trabajamos y acercamos a la gente a Jesús, pero pudiéramos, seremos culpables de dejar que esa gente se pierda.

 

Recuerda que Pilatos fue culpable de la crucifixión de Jesús al no hacer nada. De la misma manera, somos culpables de que otras gentes se pierdan por no hacer nada al respecto. Quizá (sólo QUIZÁ) Pilatos se pudo excusar porque no creyó en Jesús. Pero nosotros SI CREEMOS. Entonces tenemos MÁS responsabilidades que los no creyentes. ¿Acaso no tenemos Fe? ¿No amamos a nuestros hermanos? Bien, usen pues su fe, ¡y den fruto! Debemos salvar a nuestros prójimos, y darles amor.

 

Recuerden lo que les pasó a las muchas gentes que creyeron en Jesús pero rechazaron su buena conciencia. Justo como aquellos que dirigen prostíbulos, son traficantes de drogas, y asesinan. ¿Creen? ¡Claro que creen, pero también los demonios creen! Y las mismas cosas les pasarán a los que creen en Jesús de palabras, pero no lo aceptan en SUS CORAZONES. Serán cortados y echados al fuego.

 

Esto no es un cuento para asustar a la gente. La cristiandad NO se basa en el miedo, pero entonces ¿por qué todo esto sobre el cielo y el infierno? El que nada debe, nada teme. Ese es un proverbio muy sabio. Si amas a tu prójimo, DARÁS fruto. Porque esa es la promesa que Jesús nos hizo a todos. ¿Lo ves ahora? La creencia católica de la fe Y las obras no es una amenaza. Es, en cambio, otra razón para amar a nuestros prójimos. ¿Es cristiana? ¡Desde luego que es cristiana! Todas estas páginas no sólo fueron sólo habladurías. Hay pruebas bíblicas que soportan esto. Jesús te ama. Eso es por lo que enseñó a la gente sobre el cielo y el infierno (y el purgatorio). ¿O acaso es un mentiroso?

 

Si todavía crees que hay MUY POCOS pasajes que prueban que se necesitan buenas obras para la salvación, aquí hay más:

  1. El higuero que no dio frutos (Lucas 13:1-9)
  2. La lámpara que debe alumbrar (Lucas 8:16-18)
  3. El buen samaritano (Lucas 10:25-37)
  4. Renunciar a las riquezas para poder entrar al Cielo (Mateo 19:16 ss.; Marcos 10:17 ss)
  5. Permanecer fiel (la parábola de las diez jóvenes (Mateo 25:1-13)
  6. No quitarles la fe a los pequeños, y alejarse de la tentación (Marcos 9:42-48)

Así que las buenas obras SI se necesitan para la salvación. Llámenlas conversiones, ayudar al pobre, lo que sea. Pero si no amas a tus prójimos, estás en problemas. La solución es arrepentirse, pedirle perdón a Dios, perdonar, y aceptar a Jesús en tu corazón.

“Porque al que tiene, se le dará más. Pero al que no tiene, se le quitará aún lo que tiene”.

 

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El Evangelio de la Prosperidad Económica y Otros Falsos Evangelios

 

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“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca…Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo
Apocalipsis 3:15-16

 

Por: Jorge Hernández

 

 

“Para mi vivir es ganancia, y morir es desgracia”

(El evangelio perdido de Cash– 1 Cash 5:7) 

 

 

(México)

 

…Más si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema… Gálatas 1:8.

 

El Evangelio es sin duda la base de mejor y más importante buena noticia que se le puede contar al hombre, la base del mensaje de la salvación del Mesías Hijo de Dios al mundo, anunciando el Reino de Dios al que entrarán los que crean en Su obra redentora en la Cruz. Y efectivamente, la palabra griega “evangelio”, como todos saben, significa: buena noticia. Teniendo esto en mente y haciendo referencia al, Un o El Evangelio Eterno, (según versión), mencionado en Apocalipsis 14:6 (ver al final en los Textos Bíblicos) que no es el Evangelio de la salvación, pero que si es parte del mensaje de Dios al hombre; podemos comprender que los anticristos pueden introducir muchos falsos evangelios, o por decirlo de otro modo, falsas buenas noticias que el creyente puede recibir en su vida, y que no son parte del mensaje de la salvación de Dios al hombre para entrar en Su reino eterno.

 

Con el ánimo de denunciar algunos de estos falsos evangelios, o falsas “buenas noticias”, unas fácilmente detectables, pero otras más sutiles y que al ser Palabra de Dios son fácilmente usadas para reemplazar al verdadero Evangelio. Expondré una relación de algunos de estos evangelios que hoy día están siendo usados por falsos maestros, que a modo de pastores inútiles están engañando al pueblo de Dios; normalmente a una parte de Su pueblo, que aunque es de Dios, sigue a hombres antes que a Dios en Su Palabra. Desgraciadamente hay que exhortar a la cristiandad en su falta de esfuerzo por luchar la “buena batalla de la fe” y por permanecer en la santidad, o por decirlo de otro modo, permanecer en la mente de Cristo, 1Corintios 2:16, porque muchos piensan que es más fácil que les den el alimento espiritual ya cocinado, que pedírselo al Padre, que obtenerlo ellos mismos de Dios directamente en su relación personal con Él, y dejan que siempre sean los ancianos los que les den el alimento, que muchas veces está leudado y contaminado, yo diría que a veces envenenado y que provoca en tantos casos la muerte espiritual de muchos creyentes, cuando ven que la estructura de su iglesia, o sus líderes fallan. No habiendo recibido instrucción para la supervivencia espiritual, y habiendo sido enseñados a la dependencia de los líderes, una vez estos puedan fallarles, no saben a dónde ir, no saben ni conocen a su Señor, o piensan que ellos no son dignos de recibir el amor y el trato directo de nuestro Padre: …Abba, Padre… no filtran el alimento que reciben y sus propias mentes en el Espíritu Santo, y mueren, se secan. La Palabra nos dice sin embargo: …la unción misma os enseña todas las cosas… 1Juan 2:27.

 

El Evangelio de la salvación debe ser expuesto de manera directa al corazón del hombre para que este reciba el mensaje que cambiará su mente y su espíritu en la llamada “metanoia – cambio de mente” significado de la palabra arrepentimiento, el cual si se hace de corazón, llegue a ser permanente y eterno, comenzando por un cambio de modo de vida por parte del que se arrepiente. Esto incluye enseñar a los cristianos a tener una relación sólida con Dios en Cristo por el Espíritu del Padre y del Hijo, a modo de matrimonio espiritual, o como hijo de Dios. Además de la pertenencia al cuerpo de Cristo, al cual entramos todos los que hemos creído en Él como salvador. Ahora bien, lo que el discípulo haga una vez ha conocido a Jesucristo es lo que determinará qué clase de cristiano es y si permanecerá en la salvación o seguirá una enseñanza falsa de unos mandamientos e imposiciones o tradiciones de hombres, que le harán caer de su fe una vez vengan las pruebas, necesarias, para probar y fortalecer a los que son de Cristo.

 

Para comenzar a describir estos falsos evangelios, lo haré con el muy actual “evangelio de la prosperidad económica” que está haciendo estragos en las grandes iglesias evangélicas, y de otras ramas, con sus tele predicadores que aseguran a sus miembros que serán bendecidos económicamente y progresivamente por el hecho de donar sus diezmos y ofrendas a sus instituciones. De cierto el diezmo es de Dios, pero Dios probará también en esto al creyente, el cual debe recibir un mensaje de aceptación de la voluntad de Dios, pues si su situación económica no es tan boyante como le habían prometido, puede llegar a sentirse defraudado por sus predicadores. La culpa de esto no es solo de los que convierten en centro de su predicación cualquiera de las bendiciones que Dios puede darnos, en lugar de presentar a la persona de Cristo quien nos presenta a su vez el reino de Dios, sino de aquellos que buscan otra cosa, antes que a Dios. Mientras tanto muchos líderes de estas grandes instituciones son cada vez más ricos y hacen gala de su riqueza y son escándalo público, de igual modo que hace el Vaticano con su opulencia, y con el fraude que hizo durante siglos con la venta de las indulgencias, lo cual fue un negocio diabólico y anticristo. Hermanas de sistema, diría yo. Lo peor de todo esto, no es que estas grandes instituciones se enriquezcan con el diezmo y las ofrendas de sus miembros, sino que están basando sus campañas evangelísticas en un evangelio de la prosperidad: “reciba a Cristo y pague el diezmo y será bendecido con todas las bendiciones de este mundo”. De nuevo podemos argumentar a favor que Cristo por su parte enseñaba: …buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y estas cosas os serán añadidas… pero el mismo Señor también nos enseña: …el que no aborrece aun también su propia vida no puede ser mi discípulo… Lucas 14:26 y …no se puede servir a Dios y a las riquezas… Mateo 6:24. El Señor siendo rico se hizo pobre y murió por nosotros.

 

¿Qué les ocurre a los cristianos que no han prosperado aunque han pagado el diezmo? Sus líderes les condenan diciéndoles que no han ofrendado suficiente, pero de lo que no se dan cuenta es que muchos cristianos sufren persecución, precisamente porque están batallando la buena batalla. Lo que es importante enseñar a los cristianos, incluyendo a los líderes, es que a Dios hay que honrarle de todos modos, con bendiciones o con persecuciones y pruebas además de por su puesto de obediencia. Los mandamientos se cumplen por amor a Dios, no por beneficio económico o de otra índole, pues veremos que la lista sigue.

 

Otro de estos falsos evangelios encubiertos es el de la pertenencia a una determinada iglesia o congregación, lo cual sus líderes venden como la única y verdadera iglesia, a la cual una vez han entrado a formar parte, nadie se preocupa de ellos y no tienen verdaderos amigos en la fe. Más tarde los líderes de muchas de estas “únicas iglesias, congregaciones o sectas verdaderas” usan el sometimiento a los llamados ancianos, que también pueden fallar. Estos creyentes que buscaban el club de amigos antes que a Cristo, deben comprender que primero el hombre necesita encontrar al amigo que nunca falla, que es Yahshua, y que aquellos que en verdad Le conocen le tratarán con afecto fraternal, ayudándole en los momentos difíciles de su vida, cuando caiga en su camino de fe; amigos con los cuales puede contar siempre, siempre que la primera amistad que busque sea la de Cristo, para luego poder reconocer a Cristo en aquellos que son verdaderos hermanos en la fe. Uno tiene que pertenecer a Dios en Cristo, y con eso ya se forma parte de la Iglesia verdadera, del cuerpo de Cristo, se esté en una o en otra congregación.

 

Que me dicen, por otra parte de los falsos evangelios de las sanidades y de los milagros, que se anteponen a la salvación y que parecen obligatorios, llegando en algunas congregaciones carismáticas dentro del catolicismo y del protestantismo y  evangelismo a inventar falsas sanidades, porque si no las hay no se sienten verdaderos cristianos. Dios es quien sana, y sí, sana hoy del mismo modo que antaño, porque es el mismo Dios, pero a Dios no se le busca por las sanidades y milagros sino por Él mismo, sin condiciones. Por lo tanto, un verdadero evangelista es aquél que promete la salvación por la fe en la obra redentora de Cristo, y que ora por la sanidad y por milagros, pero debe aclarar que estos dependen de Dios; debe predicar que el Evangelio es el mensaje de la salvación en la persona de Cristo, con o sin sanidad física, con o sin milagros. Si el Señor los da, gloria a Dios, y si no los da, gloria a Dios que es soberano.

 

También podemos encontrar otras congregaciones en las que se antepone lo que para ellos es su buena noticia o evangelio, por la cual viven, y la cual imponen y anteponen al verdadero Evangelio de la gracia, y es el evangelio de las señales y prodigios, como la doctrina pentecostal de hablar en lenguas obligatoriamente para comprobar que has nacido de nuevo y que has sido bautizado por el Espíritu Santo, y si no no lo estás, y aunque yo oro en lenguas, no creo que sea la única señal del bautismo en el Espíritu Santo ni necesaria para comprobar haber nacido de nuevo. Además como señal también están los sueños, y este es un apartado que ha causado muchas divisiones en la iglesia, porque muchos de ellos nunca se cumplen o han sido expuestos por falsos profetas; y como no, las famosas falsas revelaciones, todas estas herramientas con las que cauterizar la mente de los indoctos e inconstantes en el Camino de la Fe en Cristo, y todo esto lo hacen el centro de su predicación, lo hacen su evangelio, dejando el Evangelio a un lado. Efectivamente hay señales y prodigios por mano de Dios, hay sueños por los que Dios nos habla y se cumplen, hay revelaciones de entendimiento de Dios, pero estas son, una vez más, herramientas de los “rudimentos de la Fe”. No hace falta mencionar las profecías que también se usan como base y se olvida el Evangelio, como el rapto y otras, además de las doctrinas como la Trinidad, etc. Los que no creen en una particular interpretación de alguna profecía, o de alguna doctrina, aunque crea en el Evangelio de la Salvación, en la venida del Reino de Dios, en la deidad de Jesucristo y del Espíritu Santo, etc., no son aceptados en muchas congregaciones. Muchos de vosotros escribís precisamente porque esto es lo que habéis experimentado, y estáis buscando dirección en el Camino a Dios, y preguntáis ¿cómo puede pasar esto en la iglesia de Dios?.

 

Por último no podemos olvidar la última gran revelación carismática del evangelismo que es el evangelio de la motivación, donde sus predicadores al estilo de líderes psicológicos, predican mensajes de motivación personal y otros parecidos a la inteligencia emocional, mensajes para el pensamiento positivo que tanto le gusta a la mente humana. La palmadita en la espalda que a todos nos gusta recibir. El problema viene cuando hay que decirle a multitudinaria audiencia que aporta miles de dólares que sin Cristo no se salvan, que por las religiones del mundo el hombre no llega a Dios, pues Cristo es “el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino por mi” Juan 14:6. Por lo tanto si dejamos el Evangelio y su alimento espiritual como mera anécdota de nuestra predicación, de nuestro mensaje y no seguimos enfocando a que la iglesia debe recordar  que es precisamente esto a lo que nos ha llamado Dios, a predicar el Evangelio de la salvación, podemos caer en el error de convertir en centro de nuestro anuncio otro evangelio diferente de que nos ha sido predicado por los apóstoles y por el mismo Señor.

 

Todo esto que escribo, y mi crítica a los diferentes falsos evangelios impuestos y por los que son tratados muchos cristianos, es lo que experimentan muchos hermanos y otros que he visto o experimentado personalmente, es la experiencia que he ido recopilando entre todos, tras estos años de predicación, de recibir hermanos de todo el mundo, de toda iglesia y de diferentes experiencias y bagajes dentro del cristianismo. Como bien nos enseña la Palabra, estos construyen sus iglesias sobre la arena de los rudimentos de la fe y no sobre la roca del Evangelio que es Cristo y su salvación para el reino de Dios.

 

Estos son algunos de los falsos evangelios que están siendo predicados dentro de la iglesia, los más difíciles de identificar, porque son parte de la Palabra de Dios. Pero existen otros, más fácilmente reconocibles fuera de la iglesia por los que somos de Cristo, y que algunos que “eran de nosotros y que ya no son de nosotros” predican una vez han sido seducidos por el “error de los inicuos” anunciando otras formas de salvación diferentes de lo que dice Dios en Su Palabra, la Biblia, que la salvación es exclusivamente por la fe en el sacrificio de Su Hijo. Algunos de ellos anuncian salvación por las buenas obras; otros anuncian salvación de todos modos porque dicen que no existe el pecado, mintiendo; otros dicen que por cualquier religión se salva el hombre, etc. Falsos cristos y falsos profetas que la Biblia anuncia con insistencia y que los profetas de Dios llevan denunciando desde la antigüedad. De igual modo el ecumenismo mundial que estamos presenciando y la aceptación de todo lo que sea un mensaje sin Jesucristo y sin denunciar aquello que es pecado para Dios, es la antesala de la religión mundial que el anticristo está preparando, junto con la creciente corriente de gobiernos laicos, que fomentan toda inmoralidad y pecado contra Dios.

 

Finalmente anunciar lo que la Biblia nos dice desde la época de los cuatro evangelios, que habrá falsos cristos que predicarán una mezcla de todos estos evangelios, unos falsos, y otros mensajes que no son el Evangelio pero que siendo parte de la Palabra de Dios, han sido convertidos en evangelios encubiertos y más difíciles de identificar.

 

El hombre tiene que entender que a Cristo no se le busca para beneficiarnos en alguna cosa que nosotros queramos, necesitemos o para que haga realidad nuestros proyectos, como si fuera un genio de una lámpara, lo mismo que hacen aquellos que se dirigen a los falsos dioses e ídolos, imágenes y estatuas. El hombre que solo busca lo suyo, es el que cae en manos de aquellos que buscan almas con las que comerciar espiritualmente, para engordar sus congregaciones, para someter y cauterizar sus conciencias y de quienes recibir el diezmo. Algunos líderes no dicen la Verdad para que no se marchen sus miembros, pero los que son de Dios, salen “de ella pueblo mío para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus platas” Apocalipsis 18:4. El diezmo es una bendición preciosa de la relación entre Dios y el hombre, que no tiene que dar cuenta a los demás de lo que hace con Él, más que a Dios, pues el diezmo no es originario de la Ley de Dios, sino de la promesa de Jacob a Dios como reconocimiento y glorificación por su protección y prosperidad venidas de la mano del Altísimo. Génesis 28:22.

 

Ahora bien, si el objetivo de mi exposición sobre los falsos evangelios es conseguir que la iglesia entienda y discierna el Evangelio y lo diferencie de lo que Pablo llama “los rudimentos de la fe”. No quisiera exponer un mensaje de desacreditación de todos los pastores ni mucho menos, porque hoy día muchos hermanos pastores bendecidos por el Señor, están usando de forma ungida muchos de estos rudimentos para ayudar y mantener en la fe al pueblo de Dios. Muchos hermanos están luchando la buena batalla y aportando mucha motivación de esperanza en el amor y apoyo de Cristo en sus vidas, están aportando oración de sanidad, siguen ocurriendo milagros cada día, porque Dios es el mismo siempre, están recibiendo con brazos abiertos a muchos otros hermanos que han sido despreciados en sus congregaciones o rechazados por pensar diferente en algún punto doctrinal, de los cuales he encontrado a muchos, y también de estos, muchos han sido acogidos en esas congregaciones que no buscan nada a cambio, más que la bendición de ellos, y dan la gloria a Dios, que es lo que todos hemos de hacer. Esto pues de es lo que debemos enseñar y lo que debemos aprender como cristianos, a este respecto.

 

Pues ¿acaso no es de Dios motivar a los hermanos en Cristo, o no le agrada a Dios que prosperemos económicamente, y no son de bendición los milagros y las señales u orar en lenguas, o los sueños recibidos y entendidos y las profecías? El Señor nos insta a …escudriñar las Escrituras… …escudriñarlo todo, retened lo bueno… y encontraremos que el Evangelio es Jesucristo y su obra.

 

Por eso mi oración por ellos y mi apoyo, así como espero sus oraciones y su apoyo para aquellos que son verdaderos hermanos, pastores, y amigos en Cristo, porque el Reino de Dios está entre nosotros.

 

TEXTOS BÍBLICOS

 

…16Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra. Génesis 9.

 

…9Entonces temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán sus hechos. Salmo 64.

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..23Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Mateo 4.

 

…14Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Mateo 24.

 

…35Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Marcos 8.

 

…29Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, 30que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. Marcos 10.

 

…16Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. 17Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. Romanos 1.

 

…17Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo. 1Corintios 1.

 

….16Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! 1Coríntios 9.

…4Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis; 5y pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles. 2Corintios 11.

 

…13En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa. Efesios 1.

 

…5pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. 1Tesalonicenses 1.

 

…25 Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada. 1Pedro 1.

 

…6Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, 7diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. Apocalipsis 14.

 

CONCLUSIÓN

 

El evangelio de la prosperidad, como el evangelio de las sanidades y los demás, son la más sutil manera de desviar la atención del centro del Evangelio, Cristo y su obra por el hombre en cuanto a la salvación y el comienzo de la relación personal con Él para entrar en el Reino de Dios. Los predicadores de estos falsos evangelios convierten en evangelio los “rudimentos de la fe en Cristo, Romanos 6:1y2” y aquellos instrumentos que Dios usa en la iglesia, los dones, las sanidades, las bendiciones, las profecías y tantas otras cosas cuando el Evangelio es el que es.

 

Pablo hablaba de su evangelio, Romanos 2:16 y esto no significa que el de Pablo sea un evangelio diferente al de los demás apóstoles o al del propio Señor, como no lo son el de Mateo del de Marcos, Lucas o Juan. Nuestro evangelio, nuestra buena noticia, nuestra buena nueva, debe ser pues, el Evangelio de la Salvación de Jesucristo por de la Gracia de Dios para la resurrección y el comienzo de la relación personal con Él para la entrada en el Reino de los Cielos. Lo que nos enriquece es comprender cuál es la combinación de buenas noticias que componen el verdadero evangelio, las cuales son: Primera buena noticia, que el hombre aun siendo pecador es amado por Dios; Segunda buena noticia es que puede recibir de Dios el don de la fe en el sacrificio de Su Hijo Jesucristo para pagar por nuestro pecado, arrepintiéndonos; Tercera buena noticia es que seremos resucitados o transformados, según nos toque vivir en el último día o no; Y cuarta buena noticia es que Yahshua nos invita a las bodas del Cordero para entrar en el reino eterno de Dios. Todas estas buenas noticias componen la buena noticia o Evangelio de la reconciliación del hombre con Dios por Su gracia.

 

También he mencionado el Evangelio Eterno de Apocalipsis 14:6 que es otra parte del Evangelio de Dios, tampoco otro diferente, una más de las buenas noticias de Dios a los hombres. Hay una de estas noticias que es especialmente trascendente para nosotros y es la venida del llamado Reino de los Cielos, en el cual nos adentraremos en otro estudio de las Escrituras que presentaré más adelante si el Señor lo quiere, me refiero a la relevancia del mensaje que Jesús cita en los evangelios sobre la profecía de que antes del fin se predicará “este Evangelio del Reino” a todas las naciones, lo cual aunque pudiera parecer otro evangelio, estudiaremos en profundidad lo que significa e irá acompañado del significado del Evangelio eterno. Me gustaría terminar con el siguiente Texto Bíblico que nos confirma todo lo anterior:

 

…8El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. 9Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; 10mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. 1Corintios 13. Mientras viene lo perfecto pensad en esto: ¿en qué Evangelio habéis creído, o porque Evangelio os mantenéis vivos y creciendo en la fe? ¿Estáis preparados para vivir con Dios en Cristo por su Espíritu, sirviéndoos de los rudimentos de la fe en lugar de hacer de estos el centro de vuestra fe, de vuestra predicación y de vuestro evangelio que es Jesucristo? ¿No es el Evangelio un mensaje Cristo céntrico? Vivamos pues por Él y para Él, para ir con Él a Su Reino. A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

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Hoy también hay “evangelios que no son”

Juan Stam


“Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio. No es que haya otro evangelio,sino que ciertos individuos estén sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo. Pero aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡que caiga bajo maldición! …ahora lo repito …¡que caiga bajo maldición!”  (Gálatas 1:6-9)

     Para Pablo las buenas nuevas eran el tesoro más grande de nuestra vida en Cristo, y por lo tanto era un “pecado teológico imperdonable” tergiversar o negar el evangelio, como hacían algunos maestros que habían engañado a los gálatas.  El mismo apóstol que pudo decir, con profunda convicción cristiana, “No me avergüenzo del evangelio”, pudo, con la misma convicción, declarar malditos los predicadores de cualquier “otro evangelio”.  Pablo era muy celoso por nuestra fidelidad al evangelio.

   Los gálatas habían aprendido de Pablo el evangelio de la gracia, pero, engañados por algunos cristianos judaizantes, habían recaído en las exigencias de la ley (comidas, circuncisión, nuevas lunas etc).  Con eso, les dice Pablo, han roto con Cristo y han caído de la gracia (5:4); ya “Cristo no les servirá de nada” (5:2). Pablo denuncia ese “evangelio legalista” como un falso evangelio, un “otro evangelio” que “tergiversa el evangelio de Cristo” (1:6-7).

   Hace cincuenta años un sector amplísimo de los “evangélicos”, especialmente de los Estados Unidos y de América Latina, era de hecho más legalista que evangélico. Para estar bien con Dios, la fórmula era “No fumar, no tomar, no bailar y no ir al cine” (y para algunos, no jugar futbol ni tocar instrumentos mundanos como la guitarra y la marimba).  Ellos seguían, sin darse cuenta, el “no-evangelio” que denunció Pablo tan vehemente en esta epístola.

   Hoy día, a Dios gracias, ese legalismo ha sido mayormente superado y la tentación ahora puede ser más bien el libertinaje.  Sin embargo, han surgido algunos “otros evangelios” que estamos seguros que San Pablo hubiera denunciado en términos igualmente tajantes.  Veamos algunos de ellos:

 

(1) El evangelio dinero-céntrico[1]  Se predica “otro evangelio” no sólo por negar una verdad o enseñar un error, sino también por desenfocar el mensaje.  Muchas herejías parten de algún aspecto de la verdad, pero lo toman aisladamente y lo exageran y distorsionan. A menudo toman algo periférico y secundario, y lo colocan como central y hasta excluyente. El resultado es un “evangelio ex-céntrico”, desbalanceado, que termina siendo “otro evangelio”. Una verdad fuera de proporción y fuera de su enfoque bíblico, fácilmente se convierte en una herejía.

   Así es el caso de la teología de la prosperidad.  Parte de enseñanzas bíblicas muy secundarias, las hacen centrales y definitivas, y contradicen (a lo mejor sin darse cuenta) enseñanzas mucho más claras y centrales de las escrituras. Es cierto que el Antiguo Testamento habla de “la bendición de Dios que enriquece”, y cita la prosperidad de Abraham y otros.  Pero todo el énfasis bíblico cae más bien en la justicia y la igualdad, como se puede ver en la legislación social y económica de Israel`, especialmente el año sabático (Lev 25:1-7; Deut 15, cancelación de deudas y leyes de ayuda a los pobres) y el año de jubileo (Lev 25, con reforma agraria y mucha legislación social).

   Los predicadores de la prosperidad han inventado una supuesta “ley de la siembra”, malinterpretando 2 Cor 9:10.  Convierten una simple analogía agrícola en una especie de ley natural automática, comparable a la ley de la gravedad o las leyes de la astrofísica.  Pero olvidan que el gran tema central de ese pasaje (2 Cor 8-9), lejos de ser fórmulas mágicas para acumular riquezas, es la invitación a los corintios a demostrar su gratitud a Dios, precisamente ayudando a los pobres de Jeruslén (cf. 1 Cor 9:8-9, el versículo inmediatamente anterior a la analogía agrícola).  El modelo es aquel que “siendo rico se hizo pobre por nosotros” (8:9), no el “testimonio” de algún pobre que se hizo rico o, aun más común, de un rico que se hizo más rico, sin mencionar aquellos que “sembraron” pero nunca salieron de su pobreza. Además, 8:14 insiste dos veces en que Dios quiere la mayor igualdad posible, no el enriquecimiento desproporcionado de algunos pocos.

   Fuera del mundo evangélico, la teología de la prosperidad ha sido un escándalo y un tropiezo, una vergüenza para la fe.  Alberto Cañas. renombrado autor costarricense, lo caracterizó como la doctrina que “el rico lo es porque Dios lo premia, y el pobre porque Dios lo castiga.  Ergo, los ricos son los elegidos de Dios” (La República, 4 de julio de 2007).  Esa es la impresión que produce esa teología entre los de afuera.

   El evangelio, en cambio, nos llama a entregarnos para que todos tengan lo suficiente, que la brecha entre ricos y pobres sea mínima, y que no haya injusticia.

(2) El evangelio demonio-céntrico, conocido como “guerra espiritual”: Este movimiento ve demonios por todos lados y tiende a enfocarse mucho más en ellos que en Cristo.  Interpretan toda la vida como una lucha contra Satanás y sus huestes. Es cierto que los evangelios presentan numerosos casos de individuos poseídos por demonios, a los que exorcizó Jesús. Es una realidad que no debe negarse, pero no es central en los evangelios ni debe ser central en nuestra experiencia de fe.  Karl Barth dijo una vez que los poderes demoníacos son una realidad, pero no debemos mirarlos más que por el rabo del ojo.  Concentrarnos en ellos es darles gusto y darles un poder que de otra manera no tendrían. Por cada mirada hacia ellos, debemos echar diez miradas hacia Cristo.

   En las epístolas de San Pablo, lo demoníaco se manifiesta en “principados y poderes, tronos y coronas”, o sea, en fuerzas y estructuras de maldad, no en individuos con espuma en la boca. El Apocalipsis es el libro del Nueva Testamento que más énfasis pone en el diablo y sus aliados, pero lo ve definitivamente en el imperio romano (Apoc 13:2; 17:9-11).  Los militantes de la guerra espiritual ven demonios muchas veces donde no están, pero quedan totalmente ciegos a la presencia diabólica donde realmente está.

   Hay una clara veta de belicismo en esta teología; practicarlo es un poco como jugar a guerra con Nintendo o gozarse sádicamente en películas de tortura.  Una vez una hermana evangélica me confesó ingenuamente, “A mí me encanta la guerra espiritual, es muy emocionante”. Por eso, los mismos que practican “liberación” por medio de exorcismos, no tienen el menor problema en apoyar incondicionalmente el militarismo criminal del Pentágono o los ejércitos y dictadores asesinos de sus propios países.

   El diablo es real, y sus huestes son reales, pero en conjunto todos son un enemigo ya vencido por Cristo. No tenemos porqué fijarnos obsesivamente en ellos.  Apocalipsis aun se burla un poco del ellos.  Al pobre dragón de Apocalipsis 12, absolutamente nada le va bien; es un fracaso total, es de veras un pobre diablo.  Más adelante vemos al dragón y sus aliados no sólo vomitar, sino vomitar ranas; las criaturas más feas que han salido de la mano del Creador salen ahora de las bocas de ellos.  Porque el Apocalipsis sabe que el diablo está derrotado ya, puede reconocer toda su realidad sin temerlo por un segundo ni cederle una pulgada.  Porque ha concentrado toda su mirada en el Cordero, puede mirar al dragón “por el rabo del ojo” mientras celebra el triunfo del Crucificado.

(3) El evangelio milagro-céntrico: No cabe duda de que los milagros son importantes en las escrituras e importantes para nuestra fe, pero nuevamente, una teología cuyo énfasis principal cae en los milagros, como tema casi exclusivo, no es el evangelio que proclama el Nuevo Testamento.  Los milagros son señales, y con cada milagro debemos preguntarnos, “¿Qué nos está diciendo Dios con esta señal?”  Como bien ha dicho Plutarco Bonilla, “Los milagros también son parábolas”.  El milagro no es un fin en sí sino ocurre en función de la historia de la salvación, dónde Dios quiere y cuándo Dios quiere.  Durante períodos enteros de la historia bíblica, y en la vida de grandes héroes de la fe, no ocurrieron milagros. Abraham, por ejemplo, o Samuel, David o los profetas bíblicos, no se caracterizaron por poderes milagrosos.  Los milagros son muy legítimos en su lugar, pero su lugar no es en el centro de nuestra fe y vida cristiana.

   Originalmente los dones se entendían como la acción de Dios al dar; un don de sanidad, por ejemplo, era básicamente el acto de Dios al darle salud al enfermo, no una fuerza especial que poseyera alguna persona para lograr milagros. Por eso, cuando Dios sanó al cojo por medio de Pedro y Juan, éstos dijeron, “¿Por qué poneís los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste? El Dios de Abraham … ha glorificado a su Hijo Jesús” (Hech 3:12-13).  Poner los ojos en un “sanador” humano suele ser señal de un evangelio milagro-céntrico.

   Gracias a Dios por todos sus dones maravillosos y por su gran poder.  Pero cuando esos milagros ocupan el centro de nuestra fe y nuestras vidas, en vez de Dios y su Hijo Jesucristo, fácilmente termina siendo “otro evangelio” al que correspondería la vehemente denuncia del Apóstol Pablo.

(4) El evangelio rapto-céntrico: Esta es la variante escatológico-profética del evangelio milagro-céntrico.  En este caso, la fe se centra en que Cristo vendrá a “levantar a su iglesia” y llevarla al cielo antes de que comience la gran tribulación. El hecho es que esta ferviente expectativa del rapto de la iglesia domina la fe de millones de evangélicos, y a veces es toda su esperanza.  Hace unos años escuché el testimonio de una persona recién convertida, quien dijo: “Ahora siento un alivio muy grande, pues no sufrirá los terrores de la gran tribulación ni iré al infierno después”.  Un popular predicador televisivo, más charlatán que expositor bíblico, solía preguntar al público, “¿Cuántos esperan la venida de Cristo?”.  A los que levantaban la mano respondía frívolamente, “¡Equivocados! No esperamos a Cristo sino al rapto de la iglesia”.

   Cabe un debate serio en cuanto a la enseñanza novo votestamentaria sobre la venida de Cristo y el mal llamado “rapto”. A favor del rapto pre-tribulacionista hay argumentos válidos, mayormente inferenciales o cuestionables exegéticamente; creo que de hecho, son mucho más fuertes los argumentos exegéticos en contra de tal interpretación.  Pero en cualquier caso, el rapto es de los temas menos importantes en el Nuevo Testamento y jamás debe ocupar el centro de nuestra fe y esperanza.

 

   La palabra “rapto” nunca aparece en la Biblia sino que se deriva de la Vulgata (traducción al latin). En 1 Tesalonicenses 4:17 “seremos arrebatados” es un verbo pero “al encuentro con el Señor”, en el griego original, es un sustantivo. Ese “encuentro” era un momento importante en las venidas de grandes personajes como el emperador, generales victoriosos y otros, y aquí, la de nuestro Señor Jesucristo. En la interpretación bíblica y la teología, es peligroso cambiar verbos de acción (”arrebatar”) en sustantivos abstractos (”el rapto”).  En el texto de San Pablo, el verbo “seremos arrebatados” no es más que transporte para llevarnos a lo que realmente importa, que es precisamente la gloriosa esperanza de “nuestro encuentro con él”.

 

   El “evangelio rapto-céntrico” no sólo confunde verbos con sustantivos abstractos, sino también confunde lo que es mero “transporte” con lo que es realmente importante, el encontrarnos con aquel que hemos amado sin haberlo visto (1 Pedro 1:8).  Cualquier evangelio rapto-céntrico en vez de Cristo-céntrico es un evangelio falso que recibe la condena del apóstol Pablo.

 

(5) El evangelio ego-céntrico: Un denominador común de estos “evangelios que no son” es su egocentrismo.  Proclaman un evangelio de ofertas, lo que Dietrich Bonhoffer calificó de “gracia barata”. Te ofrece, sin las exigencias del costoso discipulado, la prosperidad, el poder y la victoria, la sanidad y la profecía y el escape de la gran tribulación y del infierno. Vienen al caso las palabras de José Martí en cuanto a los curas y predicadores de su época:

 

¿Qué juicio debes de formar de un hombre que dice que te va a hacer un gran bien, que lo tiene en su mano, que sin él te condenas, que de él depende tu salvación, y por unas monedas de plata te niega ese inmenso beneficio? ¿No es ese hombre un malvado, un egoista, un avaricioso? ¿Qué ideas te haces de Dios, si fuera Dios de veras quien enviase semejantes mensajeros?

 

   Ese Dios que regatea, que vende la salvación, que todo lo hace en cambio de dinero, que manda las gentes al infierno si no le pagan, y si le pagan les manda al cielo, ese Dios es una especie de prestamista, de usurero, de tendero. ¡No, amigo mío, hay otro Dios!

 

   ¡Cuánta falta nos hace a todos los cristianos hoy meditar seriamente en el soneto anónimo y muy evangélico del siglo XVI:

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

 

Si no debe ser el cielo que nos motiva a amar a Dios, mucho menos debe ser “la prosperidad o la salud milagrosa que me tienes prometida” (aun cuando esas cosas sean legítimas).  Si el temor al infierno no debe motivar nuestra fe, mucho menos debe ser el temor a los demonios o a “la gran tribulación tan temida, para dejar por eso de ofenderte”. Cualquier “evangelio” que se centra sólo en ofertas, de ganga y baratillo, definitvamente no es el evangelio del Nuevo Testamento.

(6) El evangelio cristo-céntrico es el único evangelio verdadero, que juzga y denuncia, igual que Pablo, a todos los “pseudo-evangelios” ex-céntricos y egocéntricos de nuestro tiempo.  Su único centro inconmovible es Jesucristo, el Verbo hecho carne, en cuya muerte y resurrección está nuestra única salvación.  Llama la atención la ausencia del mensaje de la cruz en los “evangelios” tan populares en estos días. “Me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado”, porque para nosotros el mensaje de la cruz es “poder de Dios, y sabiduría de Dios” (1 Cor 1:24; 2:2; cf. Fil 3:7-10).

   El verdadero evangelio es un mensaje de salvación por la gracia de Dios, pero no por la gracia barata; de justificación por la fe, pero por “la fe que obra mediante el amor eficaz” (Gál 5:6 paráfrasis personal). Jesucristo nos llama a tomar la cruz y seguirlo a él (Mat 16:24), no sólo a ser creyentes o miembros de alguna iglesia y recibir beneficios gratuitos.  Nos manda al mundo, no a comerciar con una serie de productos religiosos, ni tan sólo producir simpatizantes “que creen todo lo que os he enseñado”, sino a hacer discípulos, dijo Jesús, “que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mat 28:20). Cristo nos llama a todos a la aventura del discipulado radical.

 

   Hay “evangelios” hoy que dan vergüenza al evangelio.  Pero del verdadero evangelio podemos decir con San Pablo,  “No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todos … ” (Rom 1:16).

 

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