Carta abierta a nuestros amigos y a nuestra familia


Gregory E. Taylor

Ex-pastor ASD

PARTE I

El testimonio

 A menudo, la gente me ha hecho esta pregunta: “¿Cómo puede alguien jamás abandonar la Iglesia Adventista del Séptimo Día?” En el pasado, yo mismo me he hecho esta pregunta. “¿Cómo pudo una persona apartarse de este mensaje después de haber llegado a conocer todo lo que la iglesia enseña?” Yo había observado que, cuando la gente dejaba el Adventismo, era porque había perdido su dirección espiritual, o había caído en algún estilo de vida pecaminoso. Sin embargo, esta tendencia ha cambiado en años recientes. Más y más personas están abandonando el Adventismo y al mismo tiempo dedicando más sus vidas a Cristo. Esto no tiene sentido para muchos en la iglesia porque ellos creen que el Adventismo es “la verdad”. ¿Cómo puede una persona dejar “la verdad” y todavía seguir a Jesús? Aún más extraña a este modo de pensar es la idea de que alguien pueda realmente salir del Adventismo como parte de su proceso de crecimiento espiritual. Esta es la pregunta que deseo responder en las pocas páginas siguientes. Espero que se escuche la historia de mi viaje y que con oración se examine lo que tengo que decir. Compárese lo que digo con las Escrituras para ver si estas cosas son así.

Nací y me crié Adventista. Asistí a escuelas Adventistas desde la primaria hasta que obtuve mi maestría. Aunque me aparté por un tiempo durante mi adolescencia y cuando tenía poco más de veinte años de edad, mi nombre nunca fue borrado de los libros de la Iglesia Adventista. Fui criado en un hogar legalista que seguía muy de cerca las enseñanzas de E.G. White. Yo sabía mucho de la ley, pero poco de la gracia. Yo era uno de esos muchachos que quería hacer el bien, pero no parecía poder hacerlo. Así que, con el correr del tiempo, el no poder vivir a la altura de todas las reglas me desanimó. Cuando terminé la escuela secundaria en una institución patrocinada por la iglesia, o academia, como se les llama (en realidad me expulsaron), huí de Dios y de la iglesia. Esta decisión casi destruye mi vida, y terminé convirtiéndome en adicto a las drogas y al alcohol. Durante casi cuatro años, soporté este estilo de vida adictivo, sin esperanzas y con la salud deteriorada. Mi vida se estaba haciendo pedazos por completo. Decidí acercarme a Jesús una noche en que estaba en drogas, y desde entonces nunca he sido el mismo. El Señor extendió su mano y tocó este duro corazón mío a pesar de mi desesperada situación, y me inspiró nueva vida. Me convertí en una nueva criatura de Dios. ¡Por siempre alabaré el nombre de Jesús por su inagotable amor por mí!

Tan pronto me convertí en cristiano, ingresé a un centro de recuperación cristiano, llamado Bridge Fellowship, en el estado de Kentucky. Allí comencé a leer la Palabra de Dios y a crecer como cristiano, así como a purificarme (volverme sobrio). Después de siete meses allí, el camino se abrió, por medio de mis padres, para que asistiese a la Southern Adventist University (entonces conocida como S.C.). Asistí allí como cristiano que desconfiaba de la denominación, pero ansioso de aprender acerca de Dios. Interesado en prepararme para poder compartir las buenas nuevas con otros, quise aprovechar las oportunidades para estudiantes de ministerio que había en la institución, y me encontré con muchos amigos cristianos.

 

Fue mientras estaba en Southern cuando me hice Adventista por convicción. Estudié educación porque sentía una pasión por enseñar en una escuela superior de la iglesia y ayudar a otros jóvenes a aprender acerca de Jesús, más bien que sólo reglas legalistas de la iglesia. Pero cuando era estudiante de último año, los dirigentes de la conferencia local me preguntaron si me gustaría convertirme en pastor. Ahora estaba dispuesto a considerar la posibilidad de servir como pastor, algo hacia lo cual yo había sentido desde mi niñez que Dios me había estado guiando, pero que yo había resistido aún durante la mayor parte de mi experiencia en la escuela superior. Acepté el llamado, y serví como interno durante un año en una de las iglesias locales allí.

En esa época ocurrió en la iglesia una crisis teológica. Desmond Ford fue expulsado de su puesto como profesor de PUC [Pacific Union College] a causa de sus puntos de vista relativos al Juicio Investigador. Walter Rea fue expulsado de su puesto de pastor por haber revelado hasta dónde había copiado material E.G. White al escribir sus muchos libros. Llamar devastador al impacto que esto tuvo en la comunidad Adventista es quedarse corto.

Descorazonado, el pastor que era mi jefe terminó abandonando el sistema ASD. Entré al seminario preguntándome si yo era Adventista. Una cosa estaba clara. Por mis propias investigaciones de los documentos manuscritos en borrador, yo sabía que, efectivamente, E.G. White había tomado prestado abundante material de otros autores, y que, a menudo, les añadía la frase “Se me mostró”. También sabía que la doctrina del Juicio Investigador tenía serios problemas. Así que asistí al Seminario Teológico de Andrews sabiendo que yo estaba en una precaria situación por lo que concernía a la iglesia. Tomé mi nueva esposa, con la cual había estado casado por 18 meses, y me fui a Berrien Springs.

Me sucedieron varias cosas en la Universidad de Andrews que me llevaron al ministerio ASD. Primero, varios profesores me colmaron de gracia. Ivan Blazen fue una bendición. Prosperé con sus enseñanzas. También fui bendecido por Raoul Dederen y Hans La Rondelle. Estos hombres me ayudaron a ver que el perfeccionismo de los miembros de la iglesia que se oponían a Ford no era la posición de todos los profesores.

Después, pude estudiar el Juicio Investigador, y se me dieron algunas explicaciones plausibles que, por el momento, calmaron mis preocupaciones. Ahora sé que estas soluciones eran burdamente inadecuadas, pero me ayudaron en ese momento. Es más, algunos expertos de la Fundación White vinieron a la universidad con el informe de los abogados exonerando a E.G. White de toda culpabilidad legal en relación con las acusaciones de plagio. Aunque hoy sé que esto fue sólo a causa de los vacíos legales en las leyes de su tiempo, no porque no era ilegal ni erróneo, aún así mi pensamiento se tranquilizó.

El factor final y más importante fue mi primera esposa, quien, después de poco más de dos años de matrimonio, decidió que ya no le interesaba estar casada. Cuando se fue, justo antes de la mitad del semestre de invierno, mi principal preocupación el año y medio siguiente era sobrevivir. Tuve que dejar de lado mis diferencias con la iglesia para poder sobrevivir. Durante muchos años, no me involucré con los puntos teológicos en disputa. Sin embargo, mi confianza en E.G. White nunca fue la misma después de aquello. Sabía que había graves problemas con su autoridad. Todavía leía el Deseado de Todas las Gentes y el Camino a Cristo, pero sabía que utilizarla a ella como comentario bíblico al mismo nivel que la Escritura era ignorar los problemas con su credibilidad.

 

Mientras estuve en Andrews, conocí a una joven y atractiva estudiante de comunicaciones llamada Paula Wesner. Conversamos mucho, y nos conocimos por medio de actividades ministeriales en la universidad. Aunque nunca salimos juntos sino después de que me gradué del Seminario, cultivamos una buena amistad. Después de salir de Andrews, iniciamos una relación a larga distancia que terminó cuando nos casamos en marzo de 1985.

Paula y yo nos sumergimos en el ministerio. Al principio, pastoreamos un par de congregaciones distritales. Llevábamos a cabo reuniones evangelísticas, etc. Me sentía más y más incómodo con los métodos evangelísticos tradicionales, que se enfocaban en los acontecimientos de los últimos días y la interpretación profética. Sentí que mi llamado era a alcanzar a la gente con el evangelio de Jesucristo, para llevarles a Él como Salvador, y ayudarles a vivir en correcta relación con Él. Lo que más me encontré en el enfoque tradicional fue a personas que ya pertenecían a alguna iglesia en alguna parte. Las sesiones sólo tenían una o dos noches dedicadas al evangelio, y el resto a nuestras doctrinas distintivas. Me parecía que mucha de la metodología de ocultar nuestro nombre y usar un salón público era engañosa. Gran parte del contenido de seminarios y series de conferencias estaba basado en textos de prueba que yo sabía eran sospechosos. No estaban apoyados por el contexto. Comencé a sentirme frustrado con el pastorado distrital, y cuando llegó una oportunidad para ser un pastor joven de tiempo completo, me apresuré a aprovecharla. Nos mudamos a Kettering, Ohio, y serví a los jóvenes de aquella iglesia por seis años y medio.

Junto con los niños, llegó el reconocimiento de que no podíamos continuar en el ministerio para los jóvenes y guardar el equilibrio. Teníamos una familia propia a la que ahora teníamos que ministrar. También teníamos la profunda sensación de que Dios nos estaba llamando a algo especial. Un día, el llamado llegó para que fuéramos a Asheville, North Carolina.

Allí había una iglesia que estaba tratando de establecer métodos más contemporáneos de evangelismo. Estaban usando principios del ministerio para los jóvenes para llegar a los adultos y llevarles a Jesús. Estaban ensayando métodos usados por la Iglesia de la Comunidad de Willow Creek en Chicago. Oramos mucho acerca de esta decisión, porque nos dábamos cuenta muy bien de los peligros de intentar una transición a un modelo más contemporáneo. Muchos han tratado, y pocos han tenido éxito. Así que oramos intensamente pidiendo la dirección de Dios. Después de muchas y claras indicaciones de su providencia, nos mudamos a North Carolina. Esto inició una temporada de ministerio intensa pero remuneradora.

Tuvo lugar en nosotros un tremendo crecimiento personal y espiritual. Dios bendijo nuestra iglesia también. Aunque unas 50 personas nos dejaron durante la transición a un modelo más contemporáneo, crecimos desde un promedio de asistencia de 120 personas antes de la transición hasta lo que ahora somos, una vibrante congregación de 500 miembros. Realmente vimos la mano del Señor en la renovación de la iglesia de Foster. Mi don del evangelismo pudo ser usado de tal manera que no me obligó a usar los métodos tradicionales. Paula pudo usar sus dones de hospitalidad y comunicación creativa, y nuestros muchachos pudieron disfrutar de muchos amigos y una gran comunidad.

 

Durante mucho tiempo, tuve problemas con la idea de que los Adventistas fuesen la única iglesia remanente. Pensaba que el centro de atención era demasiado pequeño, y creía que el concepto de un mensaje remanente, más bien que el de una “iglesia remanente”, era una interpretación más realista de Apocalipsis 12.

El problema de la falta de renovación espiritual en la mayoría de las iglesias ASD, y la presencia de vida abundante en otras iglesias fuera de la nuestra, me seguía molestando. Después de como cinco años en Foster, comenzamos a estabilizarnos en nuestro crecimiento. Todavía éramos una iglesia vibrante, pero parecía que no estábamos alcanzando realmente el grupo que era nuestro blanco, la gente que no pertenecía a ninguna iglesia. Aunque sí alcanzamos a algunos de los sin iglesia, la mayoría de ellos tenían algún antecedente Adventistas. No es que este no es un grupo importante de alcanzar, sino que eran casi todos los que estábamos alcanzando.

Oraba y oraba acerca de esto. Mi don del evangelismo ardía dentro de mí, pero parecía que algo estaba impidiendo mi efectividad. Comencé a pensar que debía haber algo malo conmigo. Pasé mucho tiempo escudriñando mi alma. ¿Es sólo el ego lo que me hace desear una iglesia grande, o es la compasión por los perdidos lo que me impulsa? Busqué algún consejo cristiano que fuese de lo más útil para resolver algunos puntos de mi pasado de los cuales no era consciente, y los puntos de éxito/fracaso con los que lidiaba. Pude mirar las partes de mí mismo que necesitaban sanación y las confesé ante el Señor, y recibí su perdón.

 

Mientras tanto, la iglesia estaba estancada. Descubrí que yo no estaba tan interesado en el tamaño de la iglesia como en usar los dones evangelísticos que Dios me había llamado a usar. Éste fue un tiempo de profundo escudriñamiento del alma. Sabía que algo estaba estorbando el plan de Dios para usar este don en mi vida, pero no sabía qué era. Exploramos algunos llamados, pero no sentimos que el Señor nos estuviese guiando en ese momento. Participaba en retiros espirituales, con ayuno y oración, pidiendo a Dios que me guiase. Invocaba a Lucas 11:11-13 pidiendo la presencia del Espíritu Santo y una clara dirección divina.

Más o menos por esta época, un amigo en un ministerio similar hizo que Carl George, un especialista en evangelismo y crecimiento de iglesias, fuera a su iglesia para que la estudiase. El crecimiento de sus iglesias se había estancado también. La evaluación de Carl George fue que no podían entrar a la comunidad que no asistía a ninguna iglesia a causa de los puntos en disputa relativos al sábado. Esta era una barrera demasiado grande para la mayoría de la gente no criada en el Adventismo o no casada con un Adventista. Para los pastores que son llamados a alcanzar a la gente para Jesús, esto parecía problemático. Tenemos que alcanzar el mundo, pero encontramos una barrera que es parte de la estructura misma del Adventismo. En ese tiempo, yo aceptaba que, si Dios quería usarnos para alcanzar a la gente fuera del sistema, Él prepararía el camino.

 

Mientras tanto, un par de amigos míos en ministerios similares abandonaron el Adventismo para fundar iglesias no denominacionales. Su separación inicial de la iglesia ASD fue el resultado de desacuerdos financieros entre ellos y la conferencia a la cual pertenecían. Estaban luchando para sostener un ministerio de iglesia a tiempo completo y al mismo tiempo enviar el 100% de sus diezmos a la conferencia. Este es un problema que todo pastor Adventista confronta, así que yo simpaticé con su situación. Sin embargo, poco después dejaron de tener culto los sábados y comenzaron a tenerlo los domingos. Tengo que aceptar que, en ese momento, me enojé con ellos. No me enfurecí, pero pensé que habían puesto una mancha oscura en el ya inestable movimiento evangelístico contemporáneo dentro de la iglesia. Había estado mucho menos preocupado cuando abandonaron la iglesia a causa de puntos en conflicto relativos a los diezmos, pues es verdad que el sistema ASD estrangula severamente los recursos de las iglesias locales. Desde los más conservadores hasta los más progresistas, los pastores Adventistas tienen problemas con eso. Yo había esperado que estos pastores demostrasen que las iglesias pueden tener éxito sin ser parte financiera del sistema. Pero el problema del sábado les desacreditaba ante mis ojos y ante los ojos de la mayor parte de la comunidad de la iglesia ASD. Les dije lo que pensaba. Ambos escucharon cortésmente mis preocupaciones, compartieron algunas de sus ideas conmigo, y actuaron conmigo como caballeros cristianos.

Cuando estos pastores amigos míos abandonaron el Adventismo y más tarde el sábado, entré en un período de estudio. Mi principal razón de ser Adventista era el sábado. Hasta ese momento, yo había creído que el Adventismo era la iglesia que más cerca estaba de enseñar la verdad bíblica. Por esta razón, yo era sólidamente Adventista por convicción, a pesar de mis preocupaciones relativas a las enseñanzas sobre Ellen White, el Juicio Investigador, y la iglesia remanente. Estaba convencido de que el sábado era el día especial de Dios. En esta época, mis sermones estaban claramente dirigidos a este punto. También enseñaba a los nuevos creyentes que, aunque el Adventismo no era una iglesia perfecta, era lo más cercano a la verdad bíblica como yo la entendía. Por lo tanto, no tenía problemas para llamar a la gente a comprometerse a convertirse en parte de la iglesia Adventista. A menudo, continuaba diciendo que, si algún día descubría una verdad mayor en la Biblia, la seguiría.

Estudié los materiales que me habían recomendado los amigos que habían abandonado la denominación. También estudié intensamente los materiales escritos por teólogos Adventistas, incluyendo Samuel Bacchiocchi, la mayor autoridad sobre el sábado de la IASD. Además, consulté a dos de los más respetados profesores y escritores de nuestra denominación con el decidido propósito de demostrar dónde se habían equivocado mis amigos. Leí, estudié, y me convencí de que los Adventistas tienen la verdad sobre el sábado. Yo también creía que E.G. White tenía el don espiritual de profecía, aunque no era de confianza como intérprete de las Escrituras. Vi que los Adventistas tienen un mensaje remanente, aunque no exclusivo, y que el Juicio Investigador de 1844, aunque complicado, podía hacerse concordar con la posición de E.G. White con algo de imaginación creativa y textos de prueba. Pero la piedra angular para mí era el sábado. Si se elimina, desaparece la IASD. ¡Después de todo, es parte de su nombre!

Más o menos por esta época, mi familia y yo nos preparábamos para iniciar una gira sabática. Habíamos planeado viajar por los Estados Unidos viendo parques nacionales y visitando iglesias los sábados. Eso es exactamente lo que hicimos. Tuvimos un viaje maravilloso. Durante todo el camino, le pedimos al Señor que nos mostrase lo que Él quería que hiciésemos con nuestras vidas. Queríamos estar abiertos a su dirección y seguirle, sin importar el costo. Tener un verano entero para estudiar, orar, escuchar, y observar, parecía una manera grandiosa de escuchar la voz de Dios. Y fue un verano maravilloso. Yo oraba y escuchaba todos los días. En cada ocasión, sentía que el Señor sólo me decía que esperase. A través del estudio profundo y la oración, el Señor me hizo saber que lo que Él deseaba que yo aprendiese de la experiencia sabática me llegaría de una sola vez, y sería diáfano y bíblico.

 

Durante el verano, nos llamó la atención la falta de vitalidad espiritual en todas las iglesias Adventistas que visitamos. Aunque la gente era sincera, había tal ausencia de vida que era descorazonador. Era casi como si sólo actuaran mecánicamente al ser miembros de iglesia. Las iglesias dominicales eran lo opuesto. Con excepción de una que visitamos, todas ellas tenían tanta vida y tanto gozo que era contagioso. Nos regocijamos cuando estábamos en estas iglesias de varias denominaciones o comunidades independientes. Cuando visitábamos las iglesias ASD, nos sentíamos muy tristes y desanimados. Recuerdo haber orado: “Señor, si el sábado es tan importante y parte de tu ley moral, que es obligatoria para todos los cristianos, ¿por qué bendices claramente a otras iglesias, mientras las iglesias Adventistas sólo se sostienen en el mejor de los casos?” Regresamos de nuestra gira sabática vigorizados por una parte, y entristecidos por la otra. Estábamos muy contentos de regresar a nuestra iglesia, donde había alguna vibración. Antes de regresar al trabajo, pasé tres días solo en un retiro espiritual, estudiando y orando para que Dios me guiase en la siguiente temporada de ministerio.

Estudié, oré, y reflexioné. Todavía continuaba recibiendo la misma respuesta: “Sabrás lo que quiero que aprendas, y será pronto. Tengo un plan para tu vida, y te lo revelaré por medio de mi Palabra”.

Nada podía haberme preparado para lo que sucedió después. Recibí una llamada de un pastor Adventista, amigo de mucho tiempo, que yo sé que ama a Jesús como pocos de los que he conocido en mi vida. Tengo gran respeto por su caminar con el Señor y su devoción para seguirle sin importar el costo. Se sinceró conmigo, y me confió que había estado estudiando el sábado y no estaba seguro de que nuestra posición ASD estaba bíblicamente basada en el Nuevo Testamento. Me quedé de una pieza, por decir lo menos, pero él mencionó las mismas dificultades que yo había estado teniendo en cuanto a que era obvio que las iglesias que no guardaban el sábado eran ungidas por el Espíritu de Dios, mientras que las nuestras estaban luchando. Les confié mis luchas con esta cuestión. Para no alargar la historia, varios amigos que yo sé están comprometidos con Jesús tuvieron los mismos problemas simultáneamente.

Eso inició para mí un período de intenso estudio. Regresé a los materiales que había estudiado para argumentar con antiguos colegas Adventistas, y esta vez decidí estudiar los materiales con ellos con la Biblia abierta y una mente también abierta. Quizás Dios estaba tratando de decirme algo. Lo que aprendí de la Palabra de Dios literalmente ha vuelto mi mundo al revés. Al mismo tiempo, ha sido el estudio más liberador y satisfaciente para mi alma en que jamás me haya embarcado. Fiel a su Palabra, Dios ha transformado radicalmente mi manera de pensar. Paula ha sido bendecida profundamente por este estudio también. Hemos llegado a entender la Biblia de una manera nueva y poderosa.

¡Amor para todos vosotros!

En Cristo Jesús, nuestra Seguridad y nuestro Reposo.
Greg y Paula TaylorCarta abierta a nuestros amigos y a nuestra familia
Gregory E. Taylor
Ex-pastor ASD

(Parte II)

 

Me asombró descubrir que el NT no enseña el sábado como yo pensaba.

Por Colosenses 2:16,17, Gálatas 4:10, Romanos 14:5,6, y Hebreos 3-4, me enteré de que el sábado era una institución que señalaba a Jesús y que, por lo tanto, ya no es obligatoria para los cristianos.

El NT apunta hacia una Persona (Jesús), no a un día, como el verdadero sábado. Descubrí que, en Cristo, la Ley es reinterpretada para todos los creyentes.

El NT indica claramente cuáles porciones acompañan a Cristo y cuáles no. Finalmente, descubrí que el día de culto NO es la prueba final de lealtad hacia Dios. La prueba es una completa entrega a Cristo Jesús, sellada por la morada del Espíritu Santo en el creyente. Me doy cuenta de que esto requiere una explicación, así que he incluido en un apéndice un pequeño resumen del proceso de mi descubrimiento.  

 

Recomiendo mucho que se tome el tiempo para leer y estudiar este material y ver si estas cosas son así.

…..las Escrituras cobraron vida para mí mientras las estudiaba. Al principio, vi lo que siempre había visto. Pero luego, un día, cobraron vida para mí. Comencé a ver la Biblia como nunca antes la había visto. No quiero, en modo alguno, menospreciar la manera en que otros entienden la Escritura. Tampoco quiero decir que yo tengo razón y otros están equivocados. Todo lo que puedo decir es que he visto una imagen de Dios y su Palabra que ha hecho pedazos todos mis paradigmas anteriores. Me siento agradecido por este don de la gracia de Dios.

Permítaseme decir una cosa más. A causa de mi posición como pastor Adventista, el estudio del sábado acarreaba enorme riesgo personal. Todo lo que alguna vez he conocido como cristiano y como ministro podría quedar comprometido.

Mi esposa también tiene fuertes relaciones en la iglesia. Tenemos amigos de toda la vida a quienes queremos mucho. Tenemos una iglesia a la que amamos entrañablemente y que nos ama. Fuera del ministerio, no tenemos ninguna habilidad vendible en particular. Paula ha suspendido su carrera de escritora para poder estar en casa con nuestros hijos. No tenemos ninguna carrera en la cual apoyarnos en una situación de urgencia.

Así que fue con temor y con temblor que comenzamos a estudiar, sin saber lo que podría salir de ello, pero deseando, desde lo más profundo de nuestros corazones, seguir al Señor, aunque esto significase perderlo todo. Después de todo, a través de los años, nosotros habíamos estimulado a la gente a seguir al Señor sin importar el costo, y confiar en Él para los resultados. ¿Qué clase de dirigentes espirituales podríamos ser si rehusábamos arriesgarlo todo nosotros mismos por la causa de Cristo?

Posiblemente, algunos de ustedes se pregunten: “¿Y E.G. White? ¿Qué papel desempeña ella en todo esto?”

 

Paula y yo hemos asumido la posición de que nos vamos a atener a “la Biblia y la Biblia solamente”. Esto no significa que no creamos que haya un lugar apropiado para los dones espirituales, sino que, como hemos de probar los dones por medio de la Palabra, y no la Palabra por los dones, en la formación teológica, tenemos que ir a la Palabra.

Tenemos que referirnos al hecho de que hay serios problemas con EGW, los cuales la iglesia, desafortunadamente, no ha estado dispuesta a discutir abiertamente. Para ser justos, sugerimos que cada Adventista preocupado lleve a cabo alguna investigación por su propia cuenta y decida qué lugar asignarle a EGW en su teología personal. Sugiero que entre a Internet e investigue a Ellen White. Encontrará sitios pro-EGW y otros que critican su ministerio. Debería leer ambos y tomar una decisión. Recuerde a 1 Tes. 5:20-22. Por nuestra investigación, hemos llegado a la conclusión de que ella no es digna de confianza como voz profética.

Esto no significa que no fuese inspiradora a veces. Ambos amamos los libros “El Camino a Cristo” y “El Deseado de Todas las Gentes”. Pero es claro que EGW, a sabiendas, copió extensamente de otras fuentes mientras afirmaba que NO lo estaba haciendo, excepto en unos pocos casos. Algunos estiman que estos préstamos alcanzan hasta el 80%. Según un estudio patrocinado por la iglesia, ni siquiera en El Deseado de Todas las Gentes, mi libro favorito de EGW, “hay una sola línea de pensamiento que sea original” de ella. Hasta en las obras en que ella dice “Se me mostró” hay evidencia de que copió extensamente. Ella copiaba materiales ajenos, y en muchos casos, copiaba los errores junto con las verdades.

Algunos han dicho que las leyes eran diferentes en aquel entonces. Ella no podría haber sido hallada culpable en un tribunal de su tiempo. ¡Quizás no, pero James y Ellen eran bastante inflexibles en el sentido de que los demás no debían tomar prestado de ellos sin darles crédito! Hasta llamaban la atención a los que lo hacían, señalando la deshonestidad de esta práctica. Tengo en mi poder una copia del periódico de Healdsburg fechada el 20 de marzo de 1889, en que se informa que la comunidad local se había rebelado contra los plagios que se habían descubierto en sus escritos. Es claro que era deshonestidad, y ella lo sabía. La gente en su propio vecindario no lo aprobaba.

Fue este descubrimiento lo que la obligó a admitir que había usado fuentes externas para componer “Great Controversy”. Aún entonces, sólo aceptó lo que ella sabía que otros sabían sobre su uso de las fuentes.

Hay también el encubrimiento de sus visiones, que enseñaban lo opuesto de lo que ella creyó más tarde. En las páginas iii y iv del prefacio, Early Writings [Primeros Escritos] afirma que no se ha borrado nada. Se afirma que se han incluido TODAS sus primeras obras. Se afirma que sólo se ha reemplazado una palabra aquí y otra allá para actualizar el significado original. Todo esto se hizo “con la aprobación de la autora misma”.

La verdad es que se eliminaron partes considerables de sus primeras visiones y el significado original fue cambiado. He visto comparaciones entre sus primeros documentos y el libro Early Writings. Es evidente que las eliminaciones fueron intencionales y engañosas. EGW sabía muy bien lo que estaba haciendo. Esto fue considerado deshonesto y engañoso por su compañero de trabajo W. W. Prescott y otros.

Para nosotros, el mayor problema con Ellen White es el efecto que ella ha tenido en la iglesia ASD. El evangelio de la gracia todavía no se comprende bien en el Adventismo.

En nuestros años de servicio, nos hemos encontrado con una enorme barrera que nos impide ayudar a la gente a encontrar seguridad. No es que ella no enseñase la gracia. A veces la enseñaba de manera hermosa, pero también enseñaba el perfeccionismo. Como pueblo, los Adventistas están básicamente confundidos acerca del núcleo mismo de la fe cristiana. A causa de estas afirmaciones, es muy difícil para la mayoría de los Adventistas comprender el evangelio.

 

Nunca hemos visto una iglesia Adventista verdaderamente dedicada a aplicar los escritos de EGW que sea una comunidad de iglesia vibrante, viva, en crecimiento, y feliz. La responsabilidad de esto recae directamente sobre los hombros de EGW.

Ciertamente, una iglesia que tiene 100,000 páginas de escritos “inspirados” debería tener una comprensión aún mayor de las Buenas Nuevas que otras iglesias. Triste es decirlo, pero no es así. Jesús nos enseña a probar los profetas por sus frutos.

¿Qué hacemos con los problemas que acabamos de mencionar? Gál. 1:8 dice que, si aún un “ángel de luz” viniese y nos enseñase un evangelio diferente, sería maldito. Ellen White no enseñó una teología de “fe que obra”, sino una teología de “fe más obras”, aún en algunas de sus obras posteriores como Great Controversy.

Lea el capítulo sobre el Juicio Investigador y vea qué le parece. Sólo con estos puntos en disputa, nos vemos obligados a decir que, en el mejor de los casos, EGW no es digna de confianza como profeta. Ciertamente no podemos decir que debemos tomar sus opiniones como compañeras de la Biblia.

 

Creemos que hay algunas razones que dificultan revelar la verdad completa acerca de EGW. Una razón principal puede ser un interés personal en aferrarse a la idea de que EGW era una verdadera profeta en escala de uno con los profetas bíblicos. Esto es parte de la identidad de la “iglesia remanente”.

Allá por 1919, la decisión de la Conferencia Bíblica celebrada por nuestra Conferencia General fue que se revelaran inmediatamente los problemas con EGW como voz profética en la iglesia. Intentaron ayudar a la gente a entender la verdad sobre su don. Pero hubo tal reacción contra los que trataban de decir la verdad, que algunos instructores bíblicos clave fueron despedidos. Desafortunadamente, la denominación no quiso revelar toda la verdad sobre EGW. Prevalecía el temor de discutir estos temas. Hoy día, tenemos que enfrentarnos a esta realidad después de muchos años más de arraigados conceptos erróneos.

La afirmación de Apocalipsis 12:17 de que el remanente guardaría los mandamientos de Dios (los ASD creen que esto quiere decir los Diez Mandamientos, pero esto no es apoyado por la lingüística, como se comenta en la sección de estudio bíblico) es parte de esta identidad remanente en la iglesia.

La segunda parte del pasaje dice que este “remanente” tendría el testimonio de Jesús. Luego, la perspectiva Adventista señala que Apocalipsis 19:10 dice que el testimonio de Jesús es el Espíritu de Profecía. La conclusión: la “verdadera iglesia” de los últimos días enseñaría todos los mandamientos de Dios, incluyendo el cuarto, y tendría un profeta. Muchos ASD llaman cariñosamente “Espíritu de Profecía” a los escritos de EGW. El problema con esta interpretación es que es injusta con la lingüística y con el contexto de Apocalipsis.

 

En Apocalipsis 19:10, el “Espíritu de Profecía” se refiere claramente al Espíritu Santo. Es otro nombre para el Espíritu Santo que inspira a los profetas. Este mismo Espíritu está detrás de toda proclamación del evangelio.

Traducir como si el testimonio de Jesús se refiriese siempre a la voz profética es ignorar lo que dice el resto de Apocalipsis sobre el testimonio de Jesús. Por ejemplo, en el capítulo 1, versículo 1, dice que Juan “ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto”. ¿Se refiere aquí a Ellen White?.Seguramente ella no encaja aquí. En contexto, parece ser una referencia al mensaje del evangelio.  

Ahora observe el versículo 9. Aquí Juan dice que estaba en la isla de Patmos “por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo”.

¿Se refiere esto a EGW?. No. Ni siquiera se refiere a la profecía en general.  Juan todavía no había recibido ninguna visión profética. Esta es una clara referencia al evangelio, el testimonio (testigo) acerca de Jesús. Se me hizo claro que meter a EGW en Apocalipsis 12:17 era estirar las cosas. Yo no quiero ser culpable de leer mi propia versión de escatología en el texto en vez de dejar que el texto hable por sí mismo.Esto es increíblemente peligroso a la luz de las advertencias sobre añadir o quitar de las palabras del libro, advertencia que se encuentra en el capítulo 22:18-19.

 

¡Amor para todos vosotros!

En Cristo Jesús, nuestra Seguridad y nuestro Reposo.
Greg y Paula TaylorCarta abierta a nuestros amigos y a nuestra familia
Gregory E. Taylor
Ex-pastor ASD

(Parte III)

 

Nuestra principal razón para hacernos Adventistas hace años fue nuestro profundo deseo de servir al Señor. Tanto Paula como yo ingresamos a esta iglesia (yo cuando me rebauticé en mis años de escuela preparatoria) y nos convertimos en ASD porque creíamos que era la denominación que más de cerca seguía la palabra de Dios. Veíamos en el Adventismo a un grupo de personas que no temían seguir sus convicciones aunque sus posiciones no fuesen populares en nuestra cultura. Llegamos a ser parte de la iglesia principalmente porque creíamos que la observancia del sábado era obligatoria y honraba a Dios. También, nos atraía el estilo de vida saludable. Creíamos que el Adventismo tenía mucho que ofrecer al mundo. Todavía creemos mucho de lo que la iglesia enseña.

Aunque Paula y yo no creemos en la posición Adventista de que el sábado es moralmente obligatorio y bíblico, sí creemos que es una saludable manera de vivir y que tiene mérito para el crecimiento espiritual. Valoramos y apoyamos el concepto del reposo sabático. Disfrutamos de los beneficios espirituales de tomar un día para dedicarlo a Dios y a la familia. Nos gusta ayunar por un día y dejar que cesen el ruido y el clamor. Esto es parte de nuestras vidas espirituales, algo que amamos y que siempre atesoraremos. Pero insistir en que siempre sea en sábado, o que es apoyado por la Biblia, es añadir a la Palabra de Dios un requisito innecesario para nuestros creyentes. Constituye una piedra de tropiezo innecesaria. Impide que muchos vayan a Jesús. Creemos que debemos quitar todos los obstáculos del camino del verdadero buscador, excepto el escándalo de la cruz. Este es el corazón del mensaje de Gálatas y el resto del Nuevo Testamento.

Paula y yo amamos profundamente a la iglesia Adventista y nos preocupamos por ella. No se nos ha hecho daño ni hemos sido maltratados. No sentimos animosidad hacia nadie en la iglesia. La denominación ha sido muy buena con nosotros. No tenemos ninguna historia de horror ni maltrato a manos de los dirigentes, como las tienen algunos. Estamos agradecidos del Adventismo por lo que ha significado para nuestra familia y nuestro crecimiento en el Señor. Casi todo nuestro proceso de maduración como cristianos ha tenido lugar dentro de la iglesia Adventista. Hemos sido profundamente bendecidos por nuestra asociación con la iglesia.

Pero Dios nos llama a continuar progresando. Creo que es la intención de Él para la iglesia Adventista también. Realmente había mérito en lo que los pioneros Adventistas creían. Eran inflexibles sobre no convertirse en otra denominación, pero insistían en llamarse a sí mismos movimiento. Con esto indicaban que, si descubrían más verdades, las seguirían y dejarían los errores atrás. La iglesia Adventista tiene mucho que ofrecer. Si quisiera continuar progresando, creo que podría tener un tremendo impacto en el mundo como parte de la iglesia remanente de Dios en general. Pero, en un sentido muy real, el Adventismo tiene que enfrentarse a su lado oscuro. Tiene que continuar progresando y permitirle a Dios que la moldée y la convierta en lo que Él se propone que sea.

 

Probablemente, somos más “adventistas” de lo que jamás hemos sido. Por supuesto, quiero decir que somos fervorosos creyentes en el pronto regreso de Jesús. Por esta razón, ya es tiempo, ya es hora, de que todas las iglesias dejen de promover su propio estilo de cristianismo como la “única verdadera” y exclusiva comunidad, y que, en vez de ello, se unan alrededor de la causa común de alcanzar al mundo para Jesús. Esta era la pasión de Jesús en Juan 15. “Por esto conocerán todos los hombres que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros”.

La marca de la verdadera madurez cristiana es este amor de los unos por los otros y llevar el mensaje de Jesús al mundo. La oración de Jesús en Juan 17 deja claro que Él anhela la unidad de su iglesia. Es esta unidad lo que atraerá al mundo a Cristo Jesús. Cuando los cristianos luchan entre sí, esto sólo reafirma a los incrédulos en su impresión de que el cristianismo es sólo otra institución humana.

La unidad de propósito es de lo que trata el verdadero remanente de la profecía bíblica. En todos mis años de ministerio, no puedo recordar que ninguno de nosotros se haya regocijado por el éxito de la Cruzada de Billy Graham. Nunca oí a nadie alabar a Dios por el hecho de que Greg Laurie tuviese una exitosa Cruzada de la Cosecha. Tengo que incluirme en ese grupo. ¿Por qué? Porque estos hombres no eran parte de la “verdadera iglesia”. Desgraciadamente, esta actitud se puede encontrar en muchos sistemas eclesiásticos. Esto no es sólo un fenómeno ASD.

He tenido que reexaminar mis propias actitudes con el correr de los años. Creemos que ha llegado el momento de que hagamos a un lado el exclusivismo que ha paralizado a la iglesia cristiana por siglos (véase Gál. 4:17) y cumplamos la Comisión Evangélica (Mat. 28:18-20). Estamos convencidos de que este es el sueño de Jesús para su iglesia en estos últimos días. Creemos que la forma más elevada de culto, el camino que más honra a Dios que podamos escoger, es seguir a Jesús a medida que Él nos guíe. Creemos que su remanente está constituido por los que obedecen sus mandamientos de amarle plenamente, amen a los demás como a ellos mismos, y dediquen sus vidas a hablar al mundo acerca de Él.

 

Mientras escribo esto, no sé qué nos depara el futuro. No sé qué nos sucederá financieramente. Debo decir que hubo un sentido real en que tuve que enfrentarme a una parte oscura de mi propia personalidad en esta lucha. Era importante para mí ser un respetado pastor ASD y que la gente pensara bien de mí. Era increíblemente difícil para mí aceptar que otros a los que había conocido y con los cuales había servido en el Adventismo me perdieran el respeto.

En un sentido muy real, tuve que arrepentirme de haber amado la alabanza de los hombres más que la alabanza de Dios. Ahora he resuelto que “por lo que a mí concierne, yo y mi casa serviremos al Señor”. En Él hallaremos nuestro reposo y nuestra seguridad. Y esperaremos ver cómo Dios nos guía a nosotros y les guía a todos vosotros en los meses y los años que vienen. Nuestras oraciones están con vosotros, y pedimos vuestras oraciones a favor de nosotros.

Esperamos que algún día la iglesia Adventista se enfrente a algunos de estos puntos de desacuerdo. Oramos para que un día los dirigentes tengan el valor de reexaminar los “pilares de la fe”. Oramos para que le pidan a Dios valor para estudiar abiertamente, sin riesgo, las enseñanzas fundamentales, y vean lo que las Escrituras enseñan sin preocuparse de lo que suceda si descubren algunos errores en el camino. Pero el valor es una de las cualidades por las que los Adventistas han sido conocidos en el pasado. Confiamos en que la misma cualidad exista todavía.No creemos que la iglesia sufra a largo plazo a causa de tal estudio. Quizás la imagen de que los Adventistas son la única iglesia remanente caiga a la vera del camino.

Quizás el Juicio Investigador sea enterrado en el cementerio teológico también. Puede que haya todo un nuevo enfoque sobre el sábado. Puede ser que el sábado se sugiera como una disciplina espiritual, más bien que como un deber moral. El nombre “Adventista del Séptimo Día” podría quedar reducido a sólo “Adventista” para mantener como centro a Jesús antes que a la ley. Puede que la vida saludable se enseñe desde un punto de vista de la salud, más bien que desde el de un requisito que se confunde con la salvación. Quizás la iglesia sea conocida como la iglesia que está verdaderamente basada en la Biblia y la Biblia solamente.
Tal vez hasta se pidan algunas excusas a los grupos cristianos que han sido menospreciados y abusados por los “evangelistas” que les llamaban “apóstatas” y “Babilonia”.

Tal vez el enfoque del evangelismo cambie para alcanzar los 130 millones de personas sin iglesia en este país, en vez de principalmente a los que ya están relacionados con una familia en la iglesia. Quizás los adventistas alrededor del mundo lleguen a ser conocidos como el pueblo que fervorosamente trabaja por alcanzar a la gente para Jesús, que coopera para enlazarse con otros grupos cristianos, y sea totalmente desprendida al usar los enormes recursos de la iglesia para la causa de Cristo. Quizás todo esto parezca un sueño, pero, ¿puede Ud. imaginar cuánto podría Dios bendecir una organización con esa clase de valor y autenticidad?.

Imagínese cuánto respetarían los buscadores espirituales y los creyentes por igual una espiritualidad tan auténtica. Pero esto no sucederá si no hay por lo menos unos pocos que oren pidiendo un verdadero reavivamiento y una verdadera unidad en el cuerpo de Cristo, la unidad que vendrá cuando todos los verdaderos cristianos tomen en serio a Juan 17.

 

Cuando los cristianos comiencen a amarse los unos a los otros y a contar las buenas nuevas al mundo, en vez de arracimarse en pequeños y exclusivos grupos denominacionales y pretender que son los únicos, habrá un reavivamiento de proporciones gigantescas.

Sin embargo, esto no sucederá si no hay por lo menos unos pocos que estén dispuestos a ponerse de pie y decir lo que piensan. Sucede que sabemos que hay muchos ASD de entre el pueblo, incluyendo algunos pastores, administradores, y maestros, que tienen este valor. Pero nada sucederá mientras esto tenga lugar en pequeñas discusiones en las habitaciones traseras. Algunos de nosotros necesitamos tener el valor de hablar y decir la verdad. Creemos que algún día Dios llevará a cabo estas cosas en el Adventismo. Oraremos todos los días para que tenga lugar este reavivamiento.

¡Amor para todos vosotros!

En Cristo Jesús, nuestra Seguridad y nuestro Reposo.
Greg y Paula TaylorCarta abierta a nuestros amigos y a nuestra familia
Gregory E. Taylor
Ex-pastor ASD

 

(Parte IV):

Paula y yo llevamos a cabo viajes separados en nuestro estudio. Cada uno tenía puntos singulares que le preocupaban. Así que tratamos de efectuar nuestro estudio sin influir el uno en el otro en relación con el resultado.

Le llevaré a usted conmigo en mi ruta. Primero, decidí que toda la Biblia es Palabra de Dios y es inspirada por Él.  Segundo, traté de poner en su lugar el principio del estudio bíblico que permite al Nuevo Testamento interpretar el Antiguo, y no al revés. Ambos son inspirados, pero debe haber mayor énfasis en el Nuevo Testamento, y he aquí por qué. La palabra Testamento o Pacto significa lo mismo que voluntad, o algún otro contrato legal. Mi esposa y yo hemos preparado varios testamentos durante nuestro matrimonio. Teníamos un testamento antes de tener los niños. Otro después de que nació nuestro primer hijo. Otro más después del segundo hijo, y recientemente lo actualizamos. Ahora, si muriésemos en alguna tragedia, ¿cuál testamento debería seguir nuestro albacea? Por supuesto, el más reciente o el más nuevo. Lo mismo ocurre con el Antiguo y el Nuevo Testamentos, o voluntades. Hay importantes enseñanzas en el AT. Hay mucha historia e información en segundo plano que nos ayuda a entender mejor a Dios. Pero ir al AT primero para aplicar la voluntad de Dios en nuestras vidas sería invertir el orden de las cosas. El NT se escribió para danos una revelación más plena de la actividad de Dios en la historia humana. Nos da la más completa revelación de todas, Cristo Jesús. Puesto que tenemos que aplicar el mensaje de Jesús a nuestras vidas personalmente como cristianos de este lado de la cruz, las epístolas se dan específicamente para ese propósito. Por ejemplo, Jesús vino para cumplir gran parte del sistema judaico. Vino a cumplir algunos aspectos del Pacto Antiguo o Antiguo Testamento. ¿Cómo sabemos cuáles son? Los evangelios no lo dicen. Las epístolas sí. Así que fui primero al Nuevo Testamento (Pacto o Voluntad), y específicamente a las epístolas, para ver lo que allí se enseña sobre la aplicación del sábado para los cristianos en la actualidad. Luego fui a la vida de Jesús para ver si Él había hecho lugar para una interpretación así en su vida y su ministerio. Finalmente, regresé al AT para ver si lo que está escrito allí concuerda con las epístolas y con Jesús sobre el tema………..

Yo continuaba orando fervorosamente acerca de estas cosas. Paula y yo hicimos de esto un tema de gran escudriñamiento de nuestras almas y continuada investigación. El estudio entero me afectó tan fuertemente que me despertaba en mitad de la noche y llamaba a Dios. “Señor, por favor no me dejes quedar engañado. Quiero ser tu fiel seguidor”. En cada ocasión, después de mucha oración y mucho luchar con Dios, las Escrituras venían a mi mente aún con mayor claridad. Me aferré a Lucas 11:11-13 una y otra vez, día tras día. Jesús dice que, cuando pedimos el Espíritu Santo, Él nos lo dará, en lugar de darnos un engaño. Muchas veces, agonicé con Dios y oré para que me llevase al descanso antes de dejarme en el engaño o permitirme deshonrar su causa. Pero el Señor continuaba confortándome con sus promesas y su Palabra. Gálatas 5:1 venía a mi mente con gran claridad: “Estad, pues firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud”. En esas ocasiones, salía reconfortado, lleno del Espíritu de Dios, y reposado en Jesús mi sábado. Las palabras de la Biblia cobraban vida para mí. Entendía las secciones de la Biblia que siempre había tratado de justificar. El velo había caído de mis ojos. Mientras tanto, Paula estaba llegando a las mismas conclusiones por su propia cuenta. Sabíamos que Dios nos estaba llamando a caminar más cerca de Él, lo que incluiría abandonar todo lo que significa seguridad para nosotros. Al principio, pensamos que Dios querría que permaneciésemos en la iglesia y trabajásemos a favor de un cambio. Sin embargo, al orar más y más, nos sentíamos incómodos con esa opción. Somos un equipo que ha recibido de Dios el singular don de alcanzar a los que no pertenecen a ninguna iglesia. Además, hemos recibido dones de liderazgo y de enseñanza. Saber la verdad, y simplemente sentarnos a esperar que ocurriese un cambio no parecía ser la manera en que Dios nos hablaba. Sin embargo, estábamos dispuestos a hacerlo así. Seguramente sería menos traumático.

El otro lado del punto en juego para mí era la responsabilidad que tengo de enseñar la verdad. Soy un ser humano falible, con muchas debilidades, pero Dios está haciendo una gran obra en mi corazón. No puedo llevar una doble vida. No soy un orador elocuente, ni tengo una personalidad impresionante. Lo único que tengo a mi favor es mis convicciones y mi amor por Jesús. Si no puedo hablar desde el corazón de mi experiencia con Jesús, no soy nada.

Paula y yo también creemos que sería erróneo continuar representando una organización que nosotros creemos ya no representa la verdad. Continuar sirviendo en ella sería dar credibilidad a sus afirmaciones. Tenemos muchos amigos maravillosos en la iglesia Adventista. Nos sentimos agradecidos del presidente de nuestra conferencia, del personal, los pastores, los voluntarios, y tantos otros que nos han apoyado y han hecho lo posible para ayudarnos a construir una iglesia para una nueva generación.

No queremos herirles, ni a ellos ni a la iglesia madre a la que amamos tanto, y por la cual hemos ofrecido nuestras mismas vidas durante los pasados ocho años.
Pero tenemos que seguir al Señor en esto. Reconocemos que habrá quienes discrepen fuertemente con nosotros en la manera en que entendemos las Escrituras y en nuestro sentido de llamado. Pero no somos responsables ante ellos. Somos responsables ante Dios. Aunque las implicaciones de estos descubrimientos son espantosas, hay también una sensación de ansiosa expectación al esperar lo que Dios ha planeado para nosotros.

Se nos pide vivir en el áspero borde de la fe. Como nunca antes, tenemos que confiar en las promesas de Dios. Verdaderamente, estamos aprendiendo a vivir por fe y reposando en Jesús nuestro Señor y nuestro Amigo. Para nosotros, esto no es sólo teoría, sino una verdadera experiencia de fe. Es confiar en la Palabra de Dios, y depender de Él, y solamente de Él. Es el reposo sabático diario. Nos sentimos agradecidos de que Dios nos haya confiado su Palabra, y que nos haya permitido probarle. A pesar de nuestros temores, tenemos confianza en el futuro.

A donde Dios guía, Él provee.

 

¡Amor para todos vosotros!En Cristo Jesús, nuestra Seguridad y nuestro Reposo.
Greg y Paula Taylor

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¿ERA PABLO UN IMITADOR DE DIOS?

 

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Cor. 11:1)

 

El Apóstol les dijo a los corintios que le imitarán a él así como él imitaba a Cristo. ¿Pero podría algún humano ser capaz de imitar al Hijo de Dios si éste fuera, en efecto, Dios el Hijo, la Segunda Persona de la Trinidad? Y en mejor de los casos, ¿podría alguno ser capaz de imitar a una persona que es hombre y Dios a la vez? No estarían los hombres realmente en desventaja ante semejante modelo a seguir “cuasi divino” y “cuasi humano”, una especie de Hércules de la mitología Griega?

 

Si Jesús era Dios-hombre, su parte humana podría ser socorrida eventualmente por su parte divina que supuestamente era algo único a su propia naturaleza. Así, si el diablo lo tentaba, su Yo divino estaría con él para ayudarlo para vencer la tentación y así evitar la caída. ¿Sería entonces justo que se nos mandara a imitar a alguien que es más que nosotros; es decir, Dios, o Dios-hombre?

 

Hay un buen número de cristianos que creen que Cristo se desprendió de su naturaleza de Dios (divina) en el cielo para ser 100% humano en la tierra. Sin embargo, cuando les preguntamos a estos  mismos cristianos sí Cristo era Dios en la tierra, ellos responden afirmativamente sin titubear. ¿En qué quedamos entonces? ¿Era o no Dios nuestro Señor?

 

Cristo era ciento por ciento Hombre

 

La verdad que se desprende de toda la Biblia, y en particular del Nuevo Testamento, es que Cristo nunca afirmó ser Dios. En muchos pasajes Jesús se presenta como el Hijo de Dios, un título que denota su categoría de Mesías o Mashiaj, el Cristo o Jesucristo de los cristianos, ¡pero no Dios! Los Jueces de Israel fueron llamados “dioses” y este título no los hacía a ellos divinos o deidades. También los cristianos somos hijos de Dios, pero nadie dirá que alguno de nosotros es divino en el sentido de Dios. También Jesús se identifica como el Hijo del Hombre, recalcando su humanidad, ni más ni menos.

 

Profeta como Moisés (Deut. 18:18, Luc. 7:16)

 

La Biblia dice que Cristo sería profeta como Moisés, uno que sería levantado de entre sus hermanos judíos. Esto indica que Jesús sería un humano salido de entre sus hermanos de raza. Sabemos que Moisés fue llamado a liberar al pueblo como si fuera “Dios” mismo (Ex. 7:1), y asimismo Jesús fue enviado para liberar a los hombres de la esclavitud del pecado como representante de Dios. Así él fue como “dios”, el enviado del único Dios verdadero a Su pueblo.

 

Jesucristo, el Mediador Hombre (1 Tim. 2:5)

 

Estando ya El Hijo de Dios en el cielo, el apóstol Pablo dice que sólo hay un mediador entre Dios y los hombres que es Jesucristo HOMBRE. Sí, Jesucristo Hombre, el cual está en el cielo. El es Mediador entre el único Dios y los demás hombres…siendo él mismo un hombre, pero perfecto y sin mácula. Sería ilógico que Cristo sea un Dios Mediador entre Dios y los hombres.  En buena cuenta, es imposible que Jesús sea Dios y al mismo tiempo Mediador entre Dios y los hombres. Simplemente no tiene sentido alguno.

 

Jesús hecho semejante en todo a sus hermanos (Heb. 2:17)

 

La Biblia nos dice que Cristo fue hecho semejante EN TODO  a los hombres. Dice “Así Por lo cual, debía ser en todo semejante á los hermanos, para venir á ser misericordioso y fiel Pontífice en lo que es para con Dios, para expiar los pecados del pueblo” (Heb. 2:17). Si aceptamos está declaración como verdad, entonces Jesús no podía ser más que un humano como usted y yo. Aquí semejanza es igualdad, ya que en otro pasaje paulino el vocablo “semejanza” implica necesariamente eso, igualdad. Vea por ejemplo Romanos 6:5, donde Pablo mismo usa el mismo vocablo semejanza, y dice: “Porque si fuimos plantados juntamente en él a la semejanza de su muerte, así también lo seremos (semejantes) a la de su resurrección”. Obviamente tanto nuestra muerte y resurrección físicas serán iguales a la de Cristo y no simplemente parecidas. También “seremos semejantes a Cristo” (1 Juan 3:2) implica que “seremos iguales a Cristo” en la parusía.

 

Pablo consideró hombre a Jesús

 

Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos (1 Cor. 15:21).

 

El primer hombre, es de la tierra, terreno: el segundo hombre que es el Señor, es del cielo (1 Cor. 15:47).

 

Y hallado en la condición como hombre, se humilló á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Fil. 2:8)

 

Porque hay un Dios, asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre (1 Tim. 2:5).

 

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