PALABRAS DE APOLOGISTA PARA ESTE MES DE ABRIL EN CURSO

Estimados amigos y detractores que visitan mi blog “Despierta conciencias”:

Me siento muy contento por la gran acogida que sigue teniendo mi blog desde que comencé a publicar nuevos temas, especialmente sobre la doctrina de la Unicidad de Dios y el reino de Dios en la tierra. Estos dos temas son los que más interés han despertado entre mis visitantes, y también los que más han suscitado polémicas y comentarios de distinto calibre.

Según mi record de visitas, el promedio de personas que entran a leer los diversos temas publicados es de 750 al día. Es decir, unas 22,000 personas al mes entran a mi blog, lo cual representa unas 300,000 personas al año (unos tres estadios de futbol enormes repletos de personas). Esto obviamente nos alegra muchísimo, ya que más y más personas van oyendo el mensaje del evangelio del reino, y nosotros vamos cumpliendo el encargo del Señor de esparcir estas buenas nuevas al mundo entero (Mateo 24:14). Al hacerlo así, es claro que vamos “acelerando”, por decirlo de alguna manera, la parusía o retorno de nuestro rey Jesús al mundo, el Mesías esperado.

Nuevamente muchas gracias por su preferencia, y por el interés mostrado por el valioso tesoro espiritual que presenta mi blog, el cual edifica la fe para crecer en el conocimiento de Dios y de Jesucristo, Su Hijo.  

Muchas bendiciones espirituales para todos.

Su servidor,

Apologista

PENSAMIENTO DE MIGUEL SERVETO Y ADÁN PASTOR SOBRE CRISTO

 

Miguel ServetAdam Pastor

 

El Español Miguel Serveto (1511-1553) fue uno de los más claros exponentes de la Cristología anti-Nicena. Su tesis fundamental fue que la caída de la Iglesia databa de la desastrosa intervención de Constantino dentro de los asuntos de la doctrina Cristiana en Nicea. El discutió que la aceptación de Jesucristo como el Hijo de Dios Mesiánico debería ser la base de una Cristología reconstruida. El Hijo, él afirmaba, vino a la existencia en su concepción en María. El luego rechazó como especulación filosófica Griega toda enseñanza de una “eterna generación” pre mundana del Hijo. El vio al Espíritu Santo como el poder y la personalidad de Dios extendida a la creación, no una persona distinta de la Deidad. Serveto enfatiza que el Hijo puede ser pensado como eterno sólo con respecto a la intención de Dios de generarlo en un momento posterior de la historia.17 Como es bien conocido, Serveto pagó con su vida por su Cristología “herética”. El fue quemado en una estaca en Ginebra, ante la instigación de la Iglesia Católica Romana y el Reformador Protestante, Juan Calvino, en Octubre 27 de 1553. Este trágico episodio es un recordatorio nefasto de la terrible violencia y celo equivocado que han marcado algunas formas “magisteriales” del Cristianismo profesante.

     El tema de la preexistencia fue una preocupación crítica entre los Anabaptistas Holandeses del siglo 16 en la disputa entre Menno Simons y un compañero Anabaptista, Adán Pastor (c.1500-1570). Un ex monje originalmente llamado Rodolfo Martens, Pastor era incuestionablemente “el más brillante hombre y erudito en la entera comunidad Holandesa Anabaptista de su día.” La Cristología de Pastor anticipa los cuestionamientos contemporáneos de la naturaleza de la preexistencia, y una Cristología similar ha emergido en la obra de los teólogos Holandeses del siglo veinte Hendrikus Berkhof y Ellen Flesseman. Pastor repudió el Trinitarianismo ortodoxo en 1547 en Emden y fue inmediatamente excomunicado por Simons y Obbe Philips. Como vemos de la obra diferencia entre la Verdadera Doctrina y la Falsa Doctrina, de Pastor él negó la preexistencia de Cristo. Como es lógico, Sandio y otros escritores Polacos anti-Trintarianos se refieren a Pastor como “el hombre en nuestra patria que ha sido el primer y capaz escritor en esa dirección,” i.e.- la opinión de que la “palabra” de Juan 1:1 no era una persona, sino la palabra creativa de Dios o su voluntad personificada. H.E. Dosker comenta que “Cuando leemos a Adán Pastor tenemos que frotarnos los ojos para ver si estamos despiertos o dormidos. Lo que él tiene que decir es tan asombrosamente moderno que desconcierta al lector. Y nos despertamos para ver que no toda modernidad…es moderna.”

 

         Pastor es crítico de la doctrina de Menno y Melchor Hoffman de que la palabra sólo pasó a través de María sin llegar a tener del todo contacto con su cuerpo. Esto hubiera hecho a María una especie de madre sustituta que no concibió realmente a Jesús como declara la Escritura. Semejante Cristología pudo difícilmente escapar de un cargo de docetismo y Gnosticismo. Pastor insiste que Cristo es verdaderamente humano y el descendiente de David, concebido sobrenaturalmente. Su opinión parecería coincidir bien con lo que Raymond Brown describe como aquella de Lucas y Mateo. Es seguro que los Anabaptistas Polacos un siglo antes reclamaron a Pastor como el primer hombre que tuvo claramente articuladas sus opiniones acerca de la preexistencia. Sin duda, Adán Pastor anticipa la moderna discusión acerca de la humanidad de Jesús cuando él define el “logos” no como una persona preexistente, sino como la actividad auto-expresiva de Dios poniendo adelante Su energía en la creación, en la verdad revelada y generando al Mesías.

 www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org

 

JESÚS ANTES QUE ABRAHAM— ¿EN QUÉ ASPECTO?

HEROES DE LA BIBLIA ABRAHAM

 

Por Sir. Anthony F. Buzzard (unitario)

 

     En Juan 8:58 Jesús afirmó su superioridad sobre Abraham. Su posición suprema, sin embargo, depende sobre el Padre quien glorifica al Hijo (Juan 8:54). El afirmó que Abraham se regocijó de “ver mi día” (Juan 8:56)—eso es, Abraham por fe vio la venida del Mesías por adelantado de su llegada real. El día del Mesías “preexistió,” por así decirlo, en la mente de Abraham.79 Los Judíos entendieron mal lo que Jesús había dicho, creyendo que él había hecho una afirmación de ser realmente un contemporáneo de Abraham (Juan 8:57). Jesús reafirmó su absoluta preeminencia en el plan de Dios con la afirmación sorprendente, “Antes que Abraham fuese, “Yo soy [él]” (Juan 8:58).

 

     Para captar el significado de la frase “Yo soy” en este texto, es esencial compararlo con el uso frecuente de Juan de la misma frase, la cual es en algunos lugares conectada con el carácter Mesiánico de Jesús:

 

Juan 18:5: “Jesús le dijo: ‘Yo soy [él]’” (identificándose como aquel que estaban buscando).

 

Juan 6:20: “Mas él les dijo: Yo soy; no temáis.

 

Juan 9:9: “El [el hombre curado de ceguera] decía: ‘Yo soy [él]’.” (ie., “Yo soy aquel.”)

 

Juan 4:26 “Jesús le dijo [a la mujer en el pozo]: ‘Yo soy [él], el que habla contigo’”

 

Juan 8:24: “Porque si no creéis que yo soy [él], en vuestros pecados moriréis”.

 

Juan 8:28: “Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy [él]”.

 

Juan 13:19: “Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy [él].”

 

Juan 8:35-37: “¿Crees tú en el Hijo de Dios?…El que habla contigo, él es”.

             

Cp. Juan 10:24,25: “‘Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.’ Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis.’”

 

Juan 8:58: “Antes que Abraham fuese, Yo soy [él].”

 

     En este punto el propósito expresamente declarado de Juan para escribir la totalidad de su Evangelio debe ser mantenido en mente. Su objetivo era que nosotros deberíamos “creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios” (Juan 20:31). El hecho de que en el Antiguo Testamento Dios habla de sí mismo como “Yo soy [él]” no nos lleva, como se piensa frecuentemente, a la conclusión de que en labios de Jesús “Yo soy [él] significa “Yo soy Dios” en el sentido Trinitariano. Las declaraciones “Yo soy él” de Jesús en Juan pueden ser explicadas satisfactoriamente como una afirmación de ser el Mesías. Como tal Jesús se presenta a sí mismo como el único agente del único Dios y envestido por el anterior para obrar en su nombre.

 

     Incluso si uno quisiera conectar las declaraciones de ego eimi’ (yo soy) de Jesús con las palabras de Dios en el Antiguo Testamento, aún no habría justificación para identificar a Jesús con Dios en el sentido Trinitariano. Jesús, como Mesías, puede llevar un título divino sin ser Dios. Una vez que el principio Judío de “agencia” es tomado en cuenta, será rápidamente entendido que Jesús perfectamente representa a su Padre. Como agente él obra y habla por su principal, de modo que las obras de Dios son manifestadas en Jesús. Nada de esto, sin embargo, hace a Jesús literalmente Dios. El permanece el Mesías humano prometido por las Escrituras. La Teología Trinitariana frecuentemente exhibe su predisposición anti-mesiánica, y pasa por alto la evidencia de Juan, fallando en reconocer sus simples declaraciones monoteístas que definen al Padre como “el único Dios verdadero,” distinto de Su Hijo (Juan 17:3; 5:44). Este procedimiento coloca a Juan en contra de Mateo, Marcos, y Lucas/Hechos. También borra el punto central del Nuevo Testamento que es el proclamar la identidad de Jesús como el Mesías. 

 

      La Evidencia frente a nosotros (citada arriba) muestra que la famosa frase ego eimi significa: “Yo soy el prometido,” “Aquel en cuestión”. El hombre ciego se identifica a sí mismo diciendo “yo soy la persona que están buscando”; “Yo soy aquel.” En contextos donde el Hijo del Hombre o el Cristo son mencionados Jesús afirma ser “quien,” o “aquel” i.e., Hijo del Hombre, Cristo. En cada caso es apropiado (como reconocen los traductores) añadir la palabra “él” a “Yo soy.” Hay toda la razón para ser consistente y suministrar “él” en Juan 8:58 también. Así en Juan 4:26, “Yo soy”= “Yo soy [él, el Mesías].” En Juan 8:58 igualmente Jesús declara: “Antes que Abraham fuese, yo soy [él, el Mesías señalado].”

 

     Es importante notar que Jesús no usó la frase revelando el nombre de Dios a Moisés. En la zarza ardiente el único Dios había declarado Su nombre como “Yo soy el que soy” o “Yo soy aquel auto-existente” (Exo. 3:14). La frase en la versión Griega del Antiguo Testamento lee ego eimi ho hown, la cual es muy diferente de la de “Yo soy él” usada por Jesús. Si Jesús había afirmado en efecto ser Dios, es muy extraordinario que en un subsiguiente encuentro con los Judíos hostiles él afirme no ser Dios, sino el singular agente de Dios que lleva el título de Hijo de Dios” (Juan 10:34-36).

 

     Es justo preguntar cómo alguien puede “ser” antes de que sea o exista realmente. ¿Es la tradicional doctrina de la encarnación de un segundo ser divino la única forma posible de tratar con las declaraciones de Juan sobre la preexistencia? El patrón del lenguaje de pre ordenación hallados en el Evangelio de Juan no requiere una preexistencia literal del Hijo. Abraham se regocijó mientras miraba hacia delante a la venida del Mesías. El día del Mesías era una realidad para Abraham a través de los ojos de la fe. Así también el Mesías “existió” como el sujeto supremo del plan de Dios mucho antes del nacimiento de Abraham. “Antes que Abraham fuese Yo soy [Aquel]” es una declaración profunda acerca del plan original de Dios para el mundo centrado en Jesús, quien Juan puede también describir como “crucificado antes de la fundación del mundo (REv. 13:8). No tenemos dificultad para captar cómo esto debe ser entendido: Jesús fue aquel señalado—un señalado a morir—mucho antes de que Abraham, como el supremo agente del plan de Dios. Si Cristo fue “crucificado Antes que Abraham,” él mismo puede decirse haber “existido” en los consejos eternos de Dios. En ese sentido él era en efecto señalado como Salvador del mundo antes del nacimiento de Abraham.

 

     En apoyo a esta interpretación citamos nuevamente los comentarios de Gilbert. De Juan 8:58 él dice:

 

Jesús había estado enfatizando su pretensión Mesiánica. El no dice que antes que Abraham naciera el logos existió; él dice “Yo soy”. Es Jesús el Mesías, Jesús el hombre a quien el Padre había consagrado a la obra Mesiánica quien habla. Justo antes de esto él había hablado de “mi día,” que Abraham vio (Juan 8:56), por el que debemos entender la aparición histórica de Jesús como Mesías. Abraham había visto esto, visto virtualmente esto en la promesa de Dios de una simiente (Gén. 12:3; 15:4,5) y la había saludado de lejos (Heb. 11:13). Y ahora es éste quien conscientemente se da cuenta de la visión distante de Abraham quien dice, “Antes que Abraham fuese, yo soy.” Jesús, por tanto, parece afirmar que su histórica personalidad mesiánica existía antes que Abraham naciera. Si este es el caso, entonces su existencia anterior a la de Abraham debe ser pensada como ideal.

 

La Ambigüedad de Juan 8:58

 

     Los comentaristas sobre el libro de Juan frecuentemente notan una cierta ambigüedad en los dichos de Jesús, especialmente en conexión con el fracaso de la audiencia hostil Judía de captar lo que quiso decir Jesús. La ortodoxia está frecuentemente entusiasta de ponerse de parte de las opiniones de los Judíos en contra de Jesús. Los Judíos, se arguye, pensaron que Jesús estaba afirmando ser Dios. Por tanto lo es. Pero la audiencia hostil de Jesús no es una guía segura de las intenciones de Cristo. Acabamos de ver que Jesús tuvo que corregir el entendimiento errado Judío de que él esta afirmando ser Dios. Su pretensión era que él era el Hijo de Dios, que es el rango de un ser humano, no Dios. En Juan 8:58 hay una interesante ambigüedad gramatical que hace posible una traducción diferente. La traducción estándar: “Antes que Abraham fuese, yo soy” no es la única manera de traducir el Griego.

 

     Es un hecho elemental de lenguaje que el aoristo infinitivo Griego toma su significado del contexto. Este puede referirse a eventos futuros o pasados. Así Mateo escribe, “Antes que el gallo cante” (Mat. 26:34; prin, “antes,” + aoristo infinitivo). Pero antes en el mismo Evangelio tenemos “antes que se juntasen” (Mat. 1:18; prin + aoristo infinitivo). En el Evangelio de Juan tenemos, “Señor, desciende antes que mi hijo muera.” (Juan 4:49; prin + aoristo infinitivo); “Y ahora os lo he dicho antes que suceda” (Juan 14:29; prin+aoristo infinitivo). La pregunta surge, ¿Cuál es la traducción correcta de Juan 8:58? Dijo Jesús acaso: “Antes que Abraham fuese [i.e., regresar a la vida en la resurrección], yo soy,” o “Antes que Abraham fuese [i.e, hubiese nacido], yo soy [él]”?

 

     Puede ser que la ortodoxia interpreta mal este versículo como una prueba de la preexistencia de Cristo. Sólo unos pocos versículos antes Jesús había hablado de la resurrección como confiriendo vida sin fin sobre aquellos que lo siguen (Juan 8:51). Los Judíos objetaron que esta afirmación hacía a Jesús superior a Abraham quien entonces estaba muerto. Jesús justifica su pretensión señalando que Abraham había de hecho visto hacia delante el día del Mesías. Los Judíos mal entendieron a Jesús creyendo que decía que Abraham y él eran contemporáneos (“¿Has visto a Abraham?”; Juan 8:53,56,57). Es posible que Jesús los contrariara con la estupenda afirmación de que él precederá a Abraham en la resurrección. Antes que Abraham gane la inmortalidad en la resurrección, Jesús ya estará vivo e inmortal. Esto justificaría plenamente la afirmación de ser superior a Abraham. “llegar a ser” (el aoristo infinitivo de ginomai) es de hecho usado de la resurrección en la Septuaginta de Job 14:14: “Esperaré hasta que venga a ser nuevamente.”

 

 

     Si el texto es leído como lo traducen las versiones estándares Jesús tendría que haber afirmado ser el Mesías señalado desde la eternidad. O él pudo haber establecido su superioridad sobre Abraham en otro sentido. Abraham anticipó el triunfo del Mesías. Jesús ciertamente estará disfrutando de vida sin fin como el Salvador resucitado mucho antes de que Abraham reaparezca en la futura resurrección.

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