ANUNCIO PARA ESTE MES DE MAYO DEL 2008

avatar de El blog de APOLOGISTA

Estimados amigos y detractores que visitan mi blog “Despierta Conciencias”:

Quiero agradecerles a todos ustedes de todo corazón por visitar masivamente mi peculiar blog “Despierta Conciencias”, el cual presenta diariamente variados temas cristianos que difícilmente encontrarán en otros sitios de internet. Y es que nos damos por completo para preparar y escoger los temas más emocionantes, pero sin olvidar el tema central de toda la Biblia que es Cristo y su evangelio del reino, un revolucionario mensaje que nuestro Señor infatigablemente difundió durante su ministerio terrenal entre sus paisanos judíos.

 

Debo informarles que el número de visitas va en aumento mes a mes, habiendo ya alcanzado las 1,250 por día en promedio, es decir, casi 38,000 al mes. De seguir así esta tendencia creciente de visitas, en un año pasaremos las 500,000 visitas. Esto significa 5 estadios enormes de futbol con capacidad para 100,000 personas cada uno…¡una cifra nada insignificante sin duda! Este crecimiento de visitas también va a la par con el aumento de correos electrónicos dirigidos a mi persona, cantidad que se me hace imposible atender, por lo que sólo responderé a los que son más urgentes o interesantes.  De modo que perdónenme por mi desatención, pero la verdad es que no puedo dedicar mucho de mi reducido tiempo a los cientos de mensajes que recibo mensualmente.

Finalmente, para todos aquellos que deseen aportarnos con artículos o estudios bíblicos que consideren edificantes, y que podrían muy bien servir para la edificación espiritual de los lectores, serán gratamente bienvenidos. Sólo tómense algo de su tiempo para revisar la gramática de los escritos para que puedan ser leídos con fluidez.

Nuevamente muchas gracias por su gentil preferencia,

Vuestro Servidor en el Señor,

Apologista (Ingª Mario A Olcese)  

LA FALSA FECHA DE 1975 DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ PARA EL ARMAGEDÓN

El Siervo de Distrito ultramar y miembro del cuerpo gobernante de la Watchtower Sr. charles Sunutko dió un discurso en Wisconsin en el año de 1967, anunciando la nueva luz recibida por el Esclavo fiel y discreto respecto al fin del sistema de cosas para otoño de 1975. Y como todos sabemos, resultó ser otra falsa fecha como la de 1914, 1925. Esto es prueba suficiente de que esta organización yanqui es una secta falsa más cuyos dirigentes son agentes del diablo, el padre de la mentira (Juan 8:44)
¡NO SE PIERDAN ESTE ASOMBROSO VIDEO QUE DEJARÁ MUDOS A LOS MISMOS TESTIGOS DE JEHOVÁ ACTIVOS

Testigos de Jehová (Discurso electrizante en 1967)

 

 

EL CARISMATISMO PENTECOSTAL Y MT.7:22

 

Los Pentecostales

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

¿Nunca se ha preguntado, estimado hermano que nos visita y que nos lee, a quién exactamente se está dirigiendo el Señor Jesucristo en Mt.7:22?:

«Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad».

Obviamente, Cristo no se está dirigiendo en el texto de la ocasión a quienes profesan el catolicismo romanista, ni a los Testigos de Jehová, ni a los cristadelfinos, ni tampoco a los satanistas y luciferinos, ni tampoco a los gnósticos, ni a los agnósticos, ni a los novoeristas, menos, a los filósofos e incrédulos. El texto va dirigido nada más ni menos al grupo de personas que tienen una etiqueta de cristiandad y que se caracterizan por practicar el «arte» de exorcizar demonios, que oran por milagros y sanidades sobrenaturales y que profetizan en el nombre de Jesucristo. Se trata, exclusivamente, de las personas que componen las iglesias denominadas como pentecostales o neopentecostalistas (carismáticas) porque solo en ellas se realizan estos actos, regularmente. El resto de individuos o personas, quedan con seguridad, descartadas.

En el texto ha tratar, la pregunta que hacen los enjuiciados es retórica y defensiva, sarcástica y demandante: « ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre hacíamos esto y aquello. . . ?» Mas el Juez, que es el Hijo del Hombre, da el fatídico veredicto: «Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad». Estas personas en un inicio creyeron con certeza servir a Dios con todo el corazón, fueron sinceros delante de él, pero estaban en lo absoluto errados en los principios doctrinales y que los llevaron a creer en un Dios profano y en un Cristo torcido. Como vemos, en el juicio futuro, será develado su engaño religioso. O se cree bien, o se cree mal. Para tristeza y desgracia, «las buenas intenciones también irán a parar al Infierno de Fuego», porque: «Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte» (Pr.16:25).

En alguna parte de este blog hemos explicado conforme las Escrituras que los milagros y las profecías dejaron de existir definitivamente ya (Un paréntesis: En cierta ocasión, algún cerrado e incapaz por allí me juzgó de ser «un teólogo liberalista». En primer lugar, no poseo credencial alguna que me avale como un teólogo oficial «equis»; en segundo lugar, la teología liberal no aprueba como verdaderos los actos milagrosos de Dios que la Biblia enseña, considerándolos como una soberana falacia. A diferencia de la teología liberalista, yo si los apruebo, porque creo en el infinito e incomparable poder sobrenatural de Dios, que hizo todas las cosas; lo que no apruebo, es la arrogante declaración de los patanes que dicen que por medio de Dios los han hecho, confundiendo: y mayores cosas harán), y es también para los tiempos actuales (1 Co.13:8). Todo lo que el hombre requiera o necesite para ser salvo y santificado lo puede encontrar en la Biblia. No ha nada fuera de ella que pueda ayudarle. Dios es sabio, y por algo existen exactamente sesenta y seis libros integrando el Libro Sagrado de Dios (Heb.1:1). La Biblia da crédito de los actos milagrosos y portentos increíbles de Dios por medio de su Hijo Jesucristo y da testimonio además de que él provenía del Padre Celestial. Ahora que la Biblia está completa, las manifestaciones milagrosas de parte de Dios ya no son necesarias porque tenemos la Palabra fidedigna que respalda su veracidad, que nos muestra con importancia las enseñanzas que nos encaminan al Reino Venidero Terrenal, propósito principal de Dios para con los hombres que están muertos en el pecado y que van directos a la condenación. No hay alternativa fuera del Dios bíblico que pueda salvar.

¿Necesitamos de más milagros y portentos para saber que provienen de un Dios poderoso y existente? ¿Buscamos a Dios en las iglesias para que nos alivie de nuestros males y enfermedades incurables, para la búsqueda de las comodidades y riquezas que el mundo ofrece cuyo dueño y tirano es el Maligno, o para conocer sus ideales santos que nos han de llevar a su Reino en el futuro? Yo creo, sin temor a equivocarme, que si una persona que se dice ser un creyente en Cristo anhela dentro de sí mirar sucesos milagrosos, aparte de los que la Biblia reporta, no bastándole con los que ya se relatan en ella, he de suponer que esa persona permanece incrédula, no solo al poder de Dios, sino también a él mismo. Quiere estar segura que la prueba bíblica sea fidedigna. Es escéptica, por deducción. El diablo, conociendo la condición humana, aprovecha para confundir a los cristianos de doble ánimo y secos en la Palabra, que desconocen los propósitos de Dios de manera precisa, porque es necesario conocerlos, porque son para vida eterna, espirituales principalmente, y no para llevar una vida carnal y mundana, desviándolos de las ordenanzas y estatutos que ofrecen fortaleza al corazón en medio de las aguas turbulentas de las tribulaciones y de las angustias más inclementes, de las pruebas y tentaciones más duras y difíciles.

El diablo, con paciencia, los ha empujado con delicada forma hacia el encuentro de las manifestaciones sobrenaturales que no dejan de ser falsas; una excelente imitación de Dios nacida en la mente entenebrecidas del diablo vil para quitarles la atención a los huecos y obtusos creyentes de las Santas Escrituras, para que caminen con prioridad y firme pie en medio de una intrascendente y engañosa doctrina de milagros y sanidades que realmente no dan el ancho cuando son pasados por el mejor detector de mentiras que es la Biblia. La mayoría de estas enfermedades supuestamente «sanadas milagrosamente» son el producto de mentes neuróticas y desequilibradas, hipocondríacas y somatizadoras, que son aliviadas temporalmente por un magistral y soberbio manipulo mentalista, por influjo hipnotista de los oscuros y profanos pastores y líderes espirituales que «arrean vacas y mulas» en las congregaciones pero que no cuidan al las ovejas necesitadas y confundidas. Caro les costará la irresponsabilidad de no «apacentarlas». No negamos que las «milagrosas sanidades» pueden darse en estas congregaciones, pero deberá quedar muy claro quién mueve los hilos atrás del bruno e infernal telón para que sean manifestadas es el mimo diablo, porque: «. . . inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden (los pentecostalistas carismáticos), por cuanto no recibieron el amor de la verdad (creyeron en otro «evangelio», como es «el Evangelio de la Súper Fe» que es anti-Dios. . . Ga.1:6) para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso para que crean la mentira (los falsos milagros y portentos que se dan en las iglesias cristianas carismáticas, y también en las católicas, como he podido observar con gran asombro en algún video existente en la Internet. . . Demasiado listo el diablo socarrón, padre del ecumenismo apóstata y de las mentiras dogmáticas más creíbles y radiantes que parecen de Dios), a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad (aunque no lo crean los pentecostalistas, son ellos los aludidos en el texto), sino se complacieron en la injusticia (injusticia con disfraz de justicia . . . un genio consumado es este inmisericorde Satanás que ha logrado un excelente mimetismo espiritual. . . . . ¡Ni los camaleones lo hacen mejor que él!)» (2 Ts. 2:9-12).

La verdadera profecía, según las Santas Escrituras, para el que no lo sepa, tendrá que reunir obligadamente ciertas condiciones para que sea auténtica. Si no las reúne, es imposible que sea verdadera, y si alguien cree que es verdadera siendo una mentira, hará de Dios un mentiroso también, porque pensará que de él proviene. Y esto es muy serio y delicado hermanos y amigos míos. La profecía bíblica se define, como ya lo dijimos una vez en una parte de este blog, como «la predicción de los eventos futuros por virtud de la comunicación directa de Dios» (Strong). Los requisitos que debía presentar para ser veraz eran (en tiempo pasado porque ha dejado de ser): que la declaración se hacía en fecha lejana de los eventos futuros predichos, no debía de existir algo que sugiera que el mero evento era un conocimiento ya previsto, la declaración debía estar libre de ambigüedad, debía de ser precisa la predicción para terminar correctamente su cumplimiento, debía cumplirse exactamente de acuerdo al elemento predicativo. En muchas de las iglesias carismáticas, las profecías que se declaran son situaciones que tienen un cumplimiento seguro por su obviedad, y eso no y tiene nada de extraordinario. Es común oír que: «Dios me ha dicho que Cristo viene pronto», que: «Hermanos, Dios me ha revelado en estos momentos que los tiempos estarán cada vez peor», que: «yo, siervo de Dios, profetizo en el nombre de Jesucristo que habrá cambios climáticos terribles que anuncian el pronto fin de las cosas», etc., pero, ¿qué la Biblia no dice todas estas cosas? No entiendo porqué Dios se tiene que estar repitiendo a cada rato en las congregaciones (volvamos a la obviedad, nuevamente) lo que hace tantos siglos dejó escrito en su Libro Santo. Mt. 7:22 es un texto que muestra a personas bajo el juicio de Cristo que creyeron ser servidoras fieles de Dios y que en realidad no profetizaba, ni hacían milagros, ni echaba fuera demonios en el nombre de Jesucristo. Si el lector es observador, son los acusados los que defiende «su postura de luz gloriosa», que solo es aparente, de imitación divina («made in the hell», y de buena calidad «la hechura»). Únicamente los verdaderos creyentes s de Dios han podido profetizar con certidumbre y echar fuera demonios, y también hacer milagros, sencillamente porque Dios ha estado con ellos. Es negable que los profanos y falsos cristianos hayan podido recibir de una forma u otra el poder de Dios para estas finalidades:

Nicodemo a Señor Jesucristo:

«. . . Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él» (Jn.3:2).

Hogaño, las iglesias denominadas como «cristianas », en este caso, las de índole carismático como son las pentecostalistas, son arrastradas con fuerte lazo y sin percatarse a causa de su espiritual raquitismo bíblico por las sendas escabrosas de las múltiples herejías que las están llevando al cumplimiento de la apostasía predicha por Cristo y sus santos apóstoles hace muchos siglos atrás.

No cabe ni la menor duda que los enjuiciados de Mt. 7:22 son personas que un día integraron, en su mayor parte, las congregaciones pentecostalistas carismáticas «cristianas» porque no hay otros grupos religiosos y sectarios que se ensamblen a la perfección en el texto tratado. Escrute, investigue, analice, medite, y si duda, lea nuevamente el escrito y otros tantos que hablan al respecto y que existen en la valiosa Internet «porque el tiempo está cerca» (Ap.1:3):

«No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará al reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos« (Mt.7:21).

Amén.

 

 

 

 

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jerusalén será una piedra pesada para todos los Pueblos

 

 

 

 

En 520 A.C., más de 500 años antes del ministerio terrenal de Jesucristo, Dios dijo en Zacarías 12:2-3, “He aquí yo pongo a Jerusalén por copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá, en el sitio contra Jerusalén. Y en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella”.

 

No había ninguna discordia política o religiosa sobre la ciudad de Jerusalén entonces. 500 años antes del cristianismo y 1200 años antes del Islam, la nación diminuta de Israel acababa de reconstruir Jerusalén de las ruinas de la conquista babilonia. Israel era una nación diminuta de menos de 50,000 hombres que habían vuelto de Babilonia (Esdras 2:64), un mero remanente de los días de gloria antiguos.

 

Desde entonces Jerusalén ha sido conquistada y ha cambiado de manos más de 30 veces. Jerusalén ha sido cambiada entre los Medo-persas, griegos, romanos, turcos, egipcios, Musulmanes, Cruzados europeos, y otros, repetidamente durante los 2500 años pasados.

 

La mayor parte de los conflictos sobre Jerusalén han sido provocados por dos teologías errantes que nacieron alrededor de 1000 años después de que la profecía de arriba fue dada. Uno vino de los Musulmanes que afirman que Mahoma subió al cielo desde el Monte del templo en Jerusalén, que ellos ahora reclaman como un sitio santo Islámico. Es donde ellos construyeron la Cúpula de la Roca. El otro es la teología del reemplazo, una doctrina que enseña que las iglesias Gentiles Cristianas han sustituido para siempre a Israel a los ojos de Dios. Esta enseñanza fue usada para abastecer de combustible a las cruzadas y provocar mucho antisemitismo.

 

En 1996, Israel hizo planes para proseguir con la construcción de una nueva subdivisión de alojamiento en una ladera estéril en Jerusalén oriental. Los palestinos y las naciones musulmanas estaban indignados. ¡Cuán increíble! Prácticamente en algún otro sitio en el mundo, la adición de una nueva subdivisión haría bien para conseguir una mención ocasional en el papel local. Este no es un incidente aislado, cuando Israel abrió camino una pared de 18 pulgadas de la roca para crear una entrada al final de túnel cerca del Muro de los Lamentos, hizo titulares por todo el mundo. Esto produjo una protesta clamorosa severa de los palestinos, y fue seguido enseguida por un bombardeo vengativo que mató a las más de 50 personas. ¡Sólo intente imaginar la furia que será soltada si Israel intentara reconstruir el templo en la misma colina que la Cúpula Islámica de la Roca! Pero Dios sabía que todo esto vendría a pasar y dijo de Jerusalén, “toda los pueblos de la tierra se juntará contra ella”.

 

Otra nota interesante es encontrada en Zacarías 14:1-3, “He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla”.  Note que antes de 1967, esta profecía no podía haber sido cumplida, ya que Israel no tenía la posesión de la ciudad de Jerusalén. Con la guerra de 1967 con las naciones árabes, Israel tomó Jerusalén nuevamente por primera vez en casi 2000 años. De modo que ahora vemos que la profecía de Zacarías 14:1-3 está establecida para su cumplimiento.

 

www.yeshuahamashiaj.org

 

www.elevangeliodelreino.org

La Esperanza del Reino en la Congregación Primitiva

 

Por José A. Alvarez

 

Copyright 1992, 2004

por Publicaciones Menorah

Aguada, Puerto Rico

 

Primera impresión 1992
Segunda impresión 2004

 

Todos los derechos reservados.

 

Impreso en Aguada, Puerto Rico

 

Publicaciones Menorah

Apartado 7000 PMB 160

Aguada, Puerto Rico 00602

 

 Dibujos o clipart de Jesús Cristo y sus apostles Santa Cena.

 

 

En los círculos teológicos se discuten actualmente tres interpretaciones en cuanto al lugar donde estarán los santos durante el reino milenario del Mesías. Analíce esto tomando en cuenta la importancia que tiene la antigüedad de una creencia. Considere que la información sufre cambios a través de las épocas. Por lo tanto mientras más antigua sea una información más cercana estará a la fuente original.

 

1a. La primera interpretación, y la más antigua, dice que todos los salvados estarán con el Mesías en la tierra reinando sobre las naciones durante el reino milenario del Mesías. Esta es la interpretación más antigua, ha sido el entendimiento histórico del judaísmo en todas las épocas, y es el entendimiento de la gran mayoría de iglesias cristianas evangélicas.

 

2a. La segunda interpretación, surgida en los círculos adventistas de Norteamérica para el 1886, dice que todos los santos estarán en el cielo durante el Milenio realizando un juicio sobre los impíos, que para ese tiempo estarán todos en sus tumbas.

 

3a. La tercera interpretación, y la más reciente, dice que de entre todos los discípulos del Mesías sólo 144,00 irán al cielo para reinar desde allá con él sobre los asuntos de la tierra durante el Milenio (o durante tres años y medio).

 

En este estudio vamos a demostrar que la enseñanza evidente de las Sagradas Escrituras es la posición número uno, confirmada también por la historia del desarrollo de las doctrinas en la cristiandad.

 

¿QUE ESPERABAN LOS DISCIPULOS DEL MESIAS?

 

Cuando el Mesías estuvo en Palestina con sus discípulos les hizo unas declaraciones sobre el futuro que podrían interpretarse de varias maneras, como la de Juan 14:1‑3. Por lo tanto era importante que antes de partir se reuniera con ellos para enseñarles más claramente a los discípulos el correcto entendimiento de sus declaraciones mesiánicas.

 

Poco antes del Mesías subir al cielo para ser entronizado como Rey de reyes en el año 33 E. C. estuvo por espacio de cuarenta días con sus discípulos explicándoles “las cosas concernientes al reino de Yahwéh” (Hechos 1:3). Es seguro que el Mesías les indicó a sus discípulos dónde estarían ellos durante el Reino mesiánico. Sin embargo al final de aquella última reunión los discípulos todavía entendían que el Reino le sería restaurado a Israel en la tierra. Por eso preguntaron: “Maestro,¿es AHORA cuando le vas a restaurar el reino a Israel (Hechos 1:6).

 

Note que ellos no preguntaron dónde habría de ser el Reino, pues ellos ya sabía que sería en Israel. Si hubieran estado equivocados en cuanto a esa expectativa Yahshua los habría corregido. Anteriormente les había dicho: “Estas cosas se las he hablado en parábolas; pero viene la hora en que no hablaré más en parábolas, sino que les manifestaré claramente las cosas del Padre,” (Juan 16:25). Y ahora que los volvía a ver no los iba a dejar con una idea errónea.

 

Ese era el momento de aclarar las cosas. Sin embargo, solamente les dijo: “No les toca a ustedes saber los tiempos y las fechas que el Padre ha puesto bajo su propia autoridad. ” (Hechos 1:7). Lo único que les vedó saber fue la fecha de su venida, porque solamente el Padre la sabe,

 

¿Considera usted razonable que el Mesías resucitado hubiera dejado a los discípulos con la idea de una restauración física del Reino a Israel si eso hubiera sido una idea errónea? Esa expectativa de los Once concuerda perfectamente con el mensaje de Pablo en 1Corintios 11.

 

Algunos años más tarde se convirtió a la fe mesiánica un fariseo de Tarso llamado Shaúl, quien narra una experiencia interesante en el primer capítulo de su carta a los gálatas. En Gálatas 1:16 y 17 dice él que después de su encuentro con el Maestro no consultó con ninguno de los apóstoles anteriores sino que se fue a Arabia, y después regresó a Damasco.

 

Después de tres años subió a Jerusalem. Más tarde se fue a las regiones de Siria y Cicilia, donde se quedó CATORCE AÑOS. Al final de los catorce años subió a Jerusalem y habló privadamente con los dirigentes de la Comunidad Mesiánica y, después de oírlos, dice: “…pero no me impartieron nada nuevo,” (Gal. 2:6).

 

Durante esos catorce años Shaúl (Pablo) recibió revelaciones del futuro de la Comunidad Mesiánica y del mundo, de las que habla en sus cartas. Por lo tanto recibió aún más instrucción sobre el Reino mesiánico que los demás apóstoles. Y en todas partes, aún en la cárcel, se pasaba “predicando el mensaje del Reino,” (Hechos 28:3 l).

 

Considere esto: ¿No abundaría Shaúl (Pablo) en explicaciones sobre el Reino en el cielo si este hubiera sido un entendimiento nuevo para los discípulos? Recuerde que los discípulos heredaron del judaísmo su expectativa del Reino en la tierra.

 

De manera que si alguien entendió bien dónde va a ser el Reino y dónde van a estar los santos durante ese reino, ese es Shaúl (Pablo). Y él impartió su enseñanza a las Comunidades Mesiánicas primitivas mediante cartas.

 

Por eso es sumamente importante que analicemos lo que se dice en las cartas del apóstol Shaúl sobre el reino y la esperanza para el futuro. Porque lo que él enseña en sus cartas era la esperanza de la Comunidad Mesiánica primitiva, por lo menos hasta finales del siglo primero. Después de eso la Comunidad se corrompió y entró toda clase de enseñanzas distintas que los apóstoles no conocieron.

 

EL TESTIMONIO DE LOS ESCRITOS APOSTOLICOS

 

Sobre la esperanza de la restauración

 

El autor del libro “Hechos de los Apóstoles” nos dice que el apóstol Pedro (Shimón Kefá) estaba una vez en el Templo de Jerusalem y se puso a predicar un mensaje sobre el Mesías. Entre otras cosas, dijo en esa ocasión unas palabras que demuestran claramente cuál era la esperanza apostólica antes de la conversión de Sahúl:

“Así que arrepiéntanse y conviértanse para que queden borrados sus pecados, para que vengan tiempos de refrigerio de la presencia de Yahwéh, y que él envíe a aquel Mesías que de antemano se les había designado a ustedes, es decir, a Yeshúa. ES NECESARIO QUE EL CIELO LO RETENGA HASTA LOS TIEMPOS DE LA RESTAURACION DE TODAS COSAS, de la cual habló Yahwéh por boca de sus santos profetas de la antigüedad. (Hechos 3:19‑21.)

 

Note cuidadosamente: Si “es necesario que el cielo lo retenga” es porque está en el cielo. No está aquí ahora, como han creído algunos, porque el cielo lo retiene. Y que el cielo aún lo retiene es obvio porque todavía no se ha realizado la restauración de todas las cosas. Cuando el cielo deje de retenerlo, entonces volverá a la tierra.

 

Y note que Pedro llama a ese tiempo posterior al regreso del Mesías “la restauración de todas las cosas.” No es antes ni después del Milenio que el Mesías va a restaurar todas las cosas, sino durante el periodo de su reino milenario. Así que la esperanza que Pedro predicaba no era la esperanza de salir volando de este planeta para ir a vivir a las regiones etéreas del cielo, sino la “restauración de todas las cosas” en esta tierra al regreso del Mesías. Y esa restauración de todas las cosas la proclamaron antes los profetas hebreos en pasajes como Isayah 2:1‑5; 66:22‑24; Jeremíah 3:18,2 1; Zakaryah 14; y Malakíah 4:1‑3.

 

Considere esto: ¿A qué se refería Pedro con “la restauración de todas las cosas?” ¿Por qué no concuerda esa esperanza con la idea de que saldremos volando de este mundo para ir al cielo?

 

Sobre la esperanza de la redención del cuerpo

 

El rabí Shaúl nos habla de “la gloria que se va a revelar en nosotros” y de que la humanidad “espera que la liberten de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Yahwéh.” Y el llama a esa liberación “la redención de nuestro cuerpo;” (Romanos 8:18,21,23.) En 2 Corintios 5:1 llama a nuestro cuerpo mortal presente, “nuestra casa terrestre,” y llama al nuevo cuerpo inmortal que nos dará el Mesías “el edificio de Yahwéh, una casa eterna hecha en los cielos. ” En el verso 2 dice algo sumamente interesante; dice que “seremos REVESTIDOS de nuestra morada que viene del cielo;‑ si es que nos encontramos vestidos en ese día y no desnudos.”

 

Es claro que en sus metáforas del verso 2 “vestido” significa estar vivo, mientras que “desnudo” significa estar muerto. Él deseaba estar vivo (“vestido”) cuando regresara el Mesías. No deseaba ser “despejado” (morir) 4  sino más bien ser revestido para que lo mortal en nosotros quede absorbido por la vida”.  (Verso 4.)

 

Y en ese ser “revestidos” Pablo enseña claramente que “los que quedemos vivos hasta la venida del Maestro no nos adelantaremos a los que murieron Pues cuando el propio Maestro baje del cielo… los que murieron en el Mesías resucitarán primero; luego nosotros, los que hayamos permanecido vivos, seremos arrebatados en las nubes JUNTAMENTE CON ELLOS para salir al encuentro del Maestro en el aire,” (1 Tesalonicenses 4:15‑17).

 

Pablo no visualiza a unos creyentes reinando en el cielo mientras otros quedan en la tierra. Tampoco visualiza que los resucitados serán arrebatados al cielo al momento de la venida mientras que los demás serán arrebatados tres años después, como dicen otros. Todos serán arrebatados JUNTAMENTE para salir al encuentro del Maestro que viene a reinar.

 

Considere: ¿Cuándo será la reunión de los fieles con el Maestro? Note que todos se reunirán con él a la misma vez. Si un número de ellos se reunieron con él en el 1914, como enseñan algunos, mientras que hay ahora mismo otros que no se han reunido con él, ¿no es esto una contradicción?

 

En el pasaje de 1 Corintios 51:35‑55 Pablo discute lo relativo a la naturaleza de la “morada” o “casa” hecha en el cielo y que se nos va a dar cuando venga el Mesías: el cuerpo inmortal. La pregunta de Pablo es: “¿Con qué clase de CUERPO saldrán?” (Verso 35.) Por medio de comparaciones establece que hay dos clases de cuerpos: “…hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres, ” (verso 40). Al cuerpo incorruptible de la resurrección (verso 42) lo llama cuerpo espiritual” en el verso 45. Porque “así como hemos llevado la imagen del [hombre] terrenal [Adam], llevaremos también la imagen del [Hombre] celestial [Yeshúa].”

 

¿Y cómo es ese cuerpo espiritual? Igual al que tenía Yeshúa después de resucitar de entre los muertos, porque, como dice Pablo, “él transformará nuestro vil cuerpo para que sea semejante a su cuerpo glorioso, (Filipenses 3:2 1). Miryam la magdalena lo tocó, por lo que él tuvo que decirle: “No me sigas tocando, que todavía no he subido donde el Padre;” (Juan 2017).

 

Considere esto: ¿Cómo sabemos que el cuerpo de los que resuciten para el Reino será un cuerpo de carne y hueso, aunque inmortal?¿No iban a ser Adam y Eva inmortales si no hubieran pecado, aunque eran de carne y hueso?

 

Algunos enseñan que Yeshúa resucitó como un espíritu, que ya no tiene un cuerpo físico como antes. Los discípulos tocaron a Yeshúa cuando se les apareció en Jerusalem. Cuando le vieron “pensaban que estaban viendo un espíritu”. (Lucas 24:3 8.) Pero Yeshúa, que nunca mintió ni engañó a nadie, les dijo: “Miren mis manos y mis pies, que soy yo mismo; pálpenme y vean, porque un espíritu no tiene CARNE Y HUESOS como ustedes ven que yo tengo.” (Versos 39 y 40). Y hasta comió delante de ellos. (verso 43).

 

Los que conocen los modismos hebreos saben que la expresión “carne y huesos” se usa para denotar un cuerpo material, mientras que “carne y sangre” es una expresión distinta, un hebraísmo que significa “persona inmortal.” El cuerpo del resucitado Yeshúa no es mortal (carne y sangre) pero sí es un cuerpo material (carne y hueso). Esto es evidente en la Escritura.

 

Si la esperanza de los apóstoles hubiera sido ir al cielo sus escritos estarían llenos de alusiones a esa entrada al cielo y a una vida en las regiones celestiales. Pero lo que encontramos es una abundancia de alusiones al regreso del Maestro a la tierra, y a la vida eterna con él. En la carta a Tito (2:13) Pablo habla de que estaban “aguardando la feliz esperanza: la manifestación del Mesías Yeshúa, gloria del gran Poderoso y Salvador nuestro,” (Nueva Biblia Española). Y en Tito 3:7 habla de la “esperanza de una vida eterna.” Ni rastros de la idea de que irían al cielo. Al contrario, cuando Pedro habla de la vida eterna, representada por una corona, habla de ella como algo que baja a la tierra.

 

Note esto: “…una esperanza viva… para obtener una herencia incorruptible… herencia que está guardada en los cielos para ustedes… la salvación que está lista para revelarse en el tiempo final. (1 Pedro 1: 3‑5.) “Por lo tanto… tengan su esperanza puesta completamente en el favor QUE SE LES TRAERÁ en el tiempo cuando se revele Yeshúa el Mesías”; (Verso 13.)  Es claro en este pasaje que la salvación, la vida inmortal, no tendremos que ir a buscarla al cielo sino que se nos traerá acá a la tierra. El Maestro mismo dijo: “Miren que vengo pronto y traigo conmigo el galardón para recompensar a cada uno según sea su obra,” (Revelación 22:12).

 

Considere esto: ‑¿Qué indica el hecho de que en los escritos apostólicos haya una notable ausencia de referencias a una esperanza de ir a vivir al cielo.

 

Pedro también habla de que se nos dará “amplia entrada en el Reino eterno de nuestro Soberano y del Salvador Yeshúa el Mesías,” (2 Pedro 1: 1 l Nueva Biblia Española). ¿Se menciona en otra parte ese mismo reino con palabras semejantes, y se nos dice en qué consiste ese reino? Sí, en Revelación 11: 15 se dice que al tocar la séptima trompeta, la última, “se oyeron grandes voces en el cielo que decían: ‘EL REINO DEL MUNDO ha venido a ser EL REINO DE NUESTRO SOBERANO Y DE SU MESIAS.”

 

¿Se da cuenta? “El reino del mundo pasa de manos de Satán a manos de Yahwéh y del Mesías Yeshúa. No se trata de un reino en el cielo sino “el reino del mundo. ” Lo mismo que había dicho el profeta Daniel, que “el reinado y el dominio y la grandeza que pertenece a todos los reinos debajo del cielo se les dará al pueblo de los santos del Altísimo;” (Daniel 7:27). “Debajo del cielo” significa obviamente sobre la tierra.

 

Considere esto: ¿Dónde se encuentra actualmente el reino que va a pasar a ser el reino de Yahwéh y de su Mesías? ¿No se refiere a los gobiernos actuales que dominan sobre las naciones de la tierra?

 

LA RECOMPENSA

 

Yeshúa dijo que cuando venga traerá consigo la recompensa de cada uno. Algunos han creído que esa recompensa es ira morar al cielo. Pero ¿qué dice la Escritura? El Sabio Salomón enseñó que el justo será recompensado EN LA TIERRA pero que los malvados serán eliminados de ella (Proverbios 10:3 0 y 11: 3 1)

 

De manera que cualquiera que sea la recompensa será otorgada aquí en la tierra. En Hebreos 11:26,40 se nos aclara cuál es la recompensa. En el verso 26 dice que Moisés “tenía su vista puesta en LA recompensa. ” Y en el verso 40, hablando de todos los santos que murieron en el pasado, dice: “Pues Yahwéh había preparado algo mejor para nosotros y no quiso PERFECCIONARLOS aparte de nosotros.”

 

De manera de LA RECOMPENSA consiste en SER PREFECCIONADOS. ¿Se da cuenta? Si Yahwéh no quiso perfeccionar a Moisés ni a Enoc antes de nosotros, ¿por qué habría de perfeccionar a Pedro o a Juan o a cualquier otro antes de nosotros?

 

Considere esto: ¿Han recibido algunos ya la recompensa prometida?¿Cuál es esa recompensa?

 

LA HERENCIA

 

No hay que confundir la recompensa con la herencia. La recompensa claramente es la inmortalidad, la perfección. Esa recompensa la recibiremos instantáneamente en el momento de la resurrección de los muertos en el Mesías y la transformación de los que queden vivos para su venida. La herencia, sin embargo, es otra cosa. Veamos qué tiene que decir la Escritura sobre la herencia de los salvados:

 

A. Yahwéh creó esta tierra para ser la morada eterna de su creación humana. No creó al hombre como los ángeles para habitar en el cielo. “Los cielos pertenecen a Yahwéh, pero la tierra la entregó al hombre.” (Salmo 115:16). “Él hizo… a todas las naciones de los hombres, para que habitaran sobre toda la faz de LA TIERRA; y les ha fijado… los límites de su habitación.” (Hechos 17:26).

 

B. La promesa de la tierra restaurada a una perfección edénica no es para unos pocos de los justos sino para todos los justos. “Y tu pueblo, todos ellos justos, poseerán LA TIERRA para siempre.” (Isayah 60:2 1.

 

C. Al contrario de lo que creen algunos, los que serán quitados de la tierra no son los justos sino los impíos. “El justo nunca será removido; el malvado no habitará LA TIERRA.” (Proverbios 10:30)

 

D. La Escritura enseña claramente que los salvados serán reyes y sacerdotes para ejercer su reinado en la tierra. “Y los has hecho un reino de sacerdotes para nuestro Poderoso; Y REINARAN SOBRE LA TIERRA.” Ese reinado sobre la tierra no puede referirse a un tiempo después del Milenio porque según Revelación 20:4‑6 se especifica claramente que el reinado de los santos con el Mesías se limita a 1,000 años. Entonces, según nos dice Pablo: “Después viene el fin, cuando él ENTREGARA EL REINO AL PODEROSO Y PADRE SUYO, después de haber destruido todo dominio, y toda autoridad y poder. Porque el Mesías tiene que reinar hasta que ponga a sus enemigos bajo sus pies… entonces el mismo Hijo se sujetará a Aquel que le sujetó todas las cosas; para que Yahwéh sea el único en todo,” (l Corintios 15:24‑25,28). Ese será el reino eterno del Padre Soberano.

 

Considere esto: ¿Cuál es la herencia prometida a los Hijos del Altísimo? ¿Qué dominios va a destruir el Mesías durante su reino si ese reino va a ser en el cielo? ¿Cómo muestra Pablo que el dominio del Mesías como soberano tiene un límite de tiempo?

 

¿CIUDADANIA EN EL CIELO?

 

Pablo dijo: “Nosotros en cambio, tenemos nuestra ciudadanía en los cielos.” (Filipenses 3:20). Y algunos concluyen que eso significa que los salvados, o algunos de ellos, irán a vivir al cielo. Sin embargo no prestan atención a la última parte del verso: “… de donde también esperamos al Salvador, el Maestro Yeshúa el Mesías.” La pregunta lógica es: ¿Por qué Pablo no dijo: ” a donde también iremos a reunirnos con el Salvador”? Es evidente que Pablo nunca tuvo en mente esa idea moderna de ir al cielo. Lo que estaba en su pensamiento obviamente era la idea de que el Salvador vendría otra vez a la tierra a entregarnos esa ciudadanía divina que se nos reserva actualmente en el cielo.

 

Entonces, ¿qué significa tener la ciudadanía en los cielos? Las Escrituras se explican por sí mismas. En Lucas 10:20 el Maestro Yeshúa dijo: “No se alegren por esto, porque los espíritus se someten a ustedes, sino regocíjense porque sus nombres están escritos en el cielo.” Y Pablo dijo: “Ustedes se han acercado al Monte Sión, a la ciudad del Poderoso vivo, la Jerusalem celestial,… y a la asamblea de los primeros conversos inscritos en los cielos…”

 

El punto es este: cuando uno se convierte al Mesías, su nombre se registra en los cielos, en la Jerusalem celestial. Y al tener su nombre registrado en el cielo uno se hace ciudadano del cielo. Nadie puede negar eso; somos ciudadanos del cielo. Pero eso no significa que vamos a ir a vivir al cielo. De hecho, la Escritura dice todo lo contrario, dice que nuestra morada celestial bajará a esta tierra para ser nuestra morada eterna.

 

Considere esto: ¿Qué significa tener una ciudadanía en el cielo?¿No tenemos esa ciudadanía ahora mismo aunque estamos en la tierra?

 

Abraham esperaba “la ciudad de verdaderos fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Yahwéh,” (Hebreos 11: 10). Pero Abraham no subió al cielo a recibir esa herencia, porque él esperaba lo que describió Juan: “La santa ciudad, la Nueva Jerusalem, QUE BAJABA DEL CIELO, procedente de Yahwéh.” Ahora bien, los que dicen que esa ciudad representa a los 144,000 que tendrán su morada eterna en el cielo, ¿cómo explican la bajada de la ciudad a la tierra? Según la descripción de Juan la ciudad bajará para quedarse aquí. Según la interpretación de los que ubican a los 144,000 en el cielo,¿cuándo bajarán los 144,000 del ciclo para quedarse aquí? (Si es que alguna vez van allá).

 

Considere esto: Algunos dicen que la ciudad que Juan vio en el cielo es el grupo de 144,000 que va reinar supuestamente en el cielo con el Mesías. Pero Juan dice que vio la ciudad que bajaba a la tierra. ¿No es eso una contradicción?

 

YESHUA EL PRECURSOR

 

Algunos han elaborado la teoría de que, como Yeshúa es nuestro “Precursor”, y un precursor es uno que se adelanta a entrar a un lugar donde otros entrarán después, entonces nosotros entraremos al cielo después de él. Es cierto que Pablo dice que Yeshúa entró al cielo como nuestro precursor. Pero ¡es que nosotros ya entramos al cielo tras Yeshúa! Considere esto: La “poderosa fuerza [de  Yahwéh] obró en el Mesías cuando lo levantó de entre los muertos, y LO SENTO A SU DIESTRA EN LAS REGIONES CELESTIALES,” ‑Efesios 1:20. (Note la frase en letras mayúsculas.) De la misma manera “nos dio vida juntamente con el Mesías… y nos levantó juntamente con él, Y NOS HIZO SENTAR CON EL EN LAS REGIONES CELESTIALES, MEDIANTE EL MESIAS YESHUA” (24‑6).

 

Considere esto: ¿Qué significa “precursor?” ¿Entramos ya con Yeshúa a la presencia del Padre en el Lugar Santísimo, o no estamos todavía en la presencia del Padre?

 

De manera que nosotros ¡ya estamos delante del Padre en los cielos! Eso no es algo futuro, es una realidad presente. En ningún lugar dice que Yeshúa es el camino para ir a un lugar que se llama “cielo.” Pero sí dice que él es el camino al Padre (Juan 14:4‑6). Y ya estamos con el Padre, delante de su presencia. “Ya ustedes no son extranjeros ni peregrinos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Yahwéh.” (Efesios 2:19). No tenemos que esperar ir al cielo en un futuro para estar delante del trono del Padre; ya nos hemos “acercado confiadamente al trono de la gracia,” (Hebreos 4:16.)

 

Es cierto que Yeshúa entró como precursor al Santuario, pero entró allí “por” nosotros (Heb. 9:24), es decir, “en lugar de nosotros.” Y nosotros hemos entrado ya al Lugar Santísimo tras él. (Heb. 10: 19.) Cuando el sumo sacerdote hebreo entraba al lugar santísimo una vez al año, eso se contaba como si todo el pueblo hubiera entrado. Por eso, si el sumo sacerdote llegaba a ser destruido por la presencia de Yahwéh, todo el pueblo moría también. Así Yeshúa entró al Lugar Santísimo celestial en lugar de nosotros, y eso se cuenta como si todos hubiéramos entrado literalmente con él, tal como sucedía con el pueblo de Israel en el antiguo Templo de Jerusalem.

 

En cuanto a que el cielo sea la morada de Yahwéh donde nos reuniremos al fin con él, no es exacto decir que Yahwéh vive en el cielo, como si se tratara de un lugar limitado en el espacio exterior. Yeshúa mismo dijo que “el cielo es el trono de Yahwéh,” y “la tierra es el apoyo de sus pies,” (Mat. 5:34). De manera que esta tierra es parte de la morada de Yahwéh, es “donde apoya sus pies,” el primer cielo. Estamos a sus pies. El centro de su gobierno parece estar en el tercer cielo. Pero su presencia llena todos los cielos, y en cualquiera de ellos estamos en su presencia.

 

Considere esto: ¿En cuál de los tres cielos vivimos nosotros? ¿Es este cielo parte de la morada de Yahweh? Si es así entonces ya estamos en el cielo con él. Lo que falta es que sean restauradas todas las cosas mediante la obra del Reino milenario del Mesías sobre la tierra.

 

 

RESUMEN

 

Hechos 3:19‑21 ‑ Los primeros creyentes esperaban la restauración de la tierra.

Rom. 8:18‑23 ‑ Esperaban la redención del cuerpo, no que se eliminara.

1 Cor. 15:51‑53 ‑ Esperaban el cambio de un cuerpo mortal a un cuerpo inmortal.

1 Tes. 4:14‑17 ‑ Esperaban la resurrección del cuerpo y la reunión con Yeshúa.

Tito 2:13 ‑ La bendita esperanza no era ir al ciclo sino la aparición de Yeshúa.

Tito 3:7 ‑ La esperanza de los creyentes es tener vida eterna.

1 Ped. 1: 3,4,13; 5:4 ‑ La corona de la vida se nos traerá a la tierra.

2Ped. 1: 10, 11 ‑ La meta es la entrada a Su reino no al cielo etéreo.

Heb. 11:26,40 ‑ La recompensa es ser hechos perfectos, no un viaje espacial.

Rev. 22:12 ‑ La recompensa bajará a la tierra con Yeshúa cuando él venga.

Sal. 115:16: Prov. 10:30; Prov. 10:30; Prov. 10:30; Prov. 10:30 ‑La herencia prometida en las Sagradas Escrituras a todos los santos de todas las épocas en todo los lugares es la tierra como morada eterna y perfecta. (La idea de que la tierra es mala se origina en la filosofía platónica pagana.)

Fil. 3:20; Prov. 10:30; Prov. 10:30 – Tener la ciudadanía en los cielos significa tener nuestros nombres registrados en los libros del cielo, no que el cielo sea nuestra morada.

Heb, 11: 10 ‑ Abraham buscaba y esperaba una ciudad real.

Rev. 21:2, 9‑10 ‑ Esa ciudad bajará  cielo en el Milenio.

Mat. 5:3 4 ‑ Yahwéh vive en todo el cielo, no en una sola ciudad.

Juan 14:4‑6 ‑ Yeshúa es el camino al Padre, no al ciclo.

Efe. 1:20 ‑ En él ya fuimos al Padre y estamos sentados con él en las regiones celestiales.

Efe. 2:5,6 ‑ Ahora mismo estamos delante de la presencia del Padre.

Efe. 2:19 ‑ Ya no somos extranjeros sino ciudadanos, ahora mismo.

Heb. 4:16 ‑ Ahora estamos ante el trono del Padre en el Santuario.

Heb. 10: 19,20 ‑ Yeshúa entró como precursor “por nosotros “.

Heb. 10:22 ‑ Nosotros entramos con él ya, como entraba Israel en el Santuario.

 

Más sobre el Reino de Dios en:

www.elevangeliodelreino.org

 

LA DISTINCIÓN ENTRE EL REINO Y LA ASAMBLEA (IGLESIA)

 

 

 

La Catedral Notre Dame de Par�s, una de las catedrales más famosas del mundo.

 ¡Lo que las llamadas Iglesias de Cristo (Campbelitas) no le dicen!

Reino e Iglesia–¿Són sinónimos?

 

Muchos creen que los términos “reino” y “asamblea” (iglesia) son sinónimos. Ellos dicen que el reino incluye los miembros de la asamblea, y que la asamblea se compone de miembros del reino. Otros declaran que la asamblea es la forma visible del reino de Cristo, pero algunos creen que es la forma invisible y a la vez reconocen que la forma invisible tiene sus formas visibles. Así, la discusión caliente continúa sin luz espiritual.

 

Se puede entender la asamblea en un doble sentido — la asamblea universal y las asambleas locales. Pero el reino no se puede dividir en reinos locales. La palabra asamblea se usa en el sentido de incluir todos los que están siendo progresivamente añadidos a la asamblea por Jesucristo. El verbo “edificaré” de “edificaré mi iglesia [asamblea]” (Mat. 16:18) es progresivo futuro activo indicativo del verbo oikodomeo. Así que, denota que Cristo está continuamente edificando Su asamblea durante el período del tiempo entre Sus dos venidas. La palabra asamblea se usa también en el sentido de una asamblea local (Mat. 18:15-20). Cada asamblea local tiene la responsabilidad de congregarse en el tiempo designado por Dios para adorar y resolver sus problemas cuando vengan. Las asambleas locales pueden aumentar y disminuir según las circunstancias de la providencia Divina, pero la asamblea que Cristo continúa edificando aumenta pero nunca disminuye. Por otra parte, la palabra “reino” nunca se puede usar en el sentido de asambleas locales, porque Cristo no tiene reinos en el sentido que Él tiene asambleas y anda entre ellas (Apoc. 1:13). Los reinos de este mundo no se pueden igualar con las asambleas de Cristo (Rom. 16:16). La Escritura nunca dice que los reinos saludan a Cristo. Solo hay cuatro referencias donde se usa la palabra reino en el número plural, y ellas refieren a los reinos de este mundo (Mat. 4:8; Luc. 4:5; Heb. 11:33; Apoc. 11:15).

 

La Iglesia como heredera del Reino

Los Cristianos pertenecen a la asamblea que Cristo está edificando, pero somos los herederos del reino futuro. El sustantivo kleronomia significa propiedad, posesión, lo que es prometido, o una herencia. Pablo usó este sustantivo cuando habló del Espíritu Santo siendo las arras (arrabon, prenda o la garantía de lo que ha de venir) de una liberación futura (Ef. 1:14). Él usó el sustantivo kleronomos, que significa un heredero, cuando dijo, “Y puesto hijos, también herederos; por una parte herederos de Dios, por otra parte coherederos con Cristo…” (Rom. 8:17 — traducción). Así que, el apóstol precedió de la posesión a los posesores. Un heredero es uno que tiene el derecho de heredar algo, pero un heredero del reino futuro de Cristo está seguro de que también por el Espíritu de la regeneración él recibirá la liberación final en o será guardado sin riesgo para el reino que será para siempre. Las asambleas locales están en el presente, pero el reino es futuro.

Dios es el único agente en Efesios 1:1-14 — (1) el Padre propuso; (2) el Hijo proveyó los medios para efectuar el propósito del Padre; y (3) el Espíritu Santo es el vivificador y la promesa de la salvación completa de los elegidos. Como un heredero recibe legalmente toda la propiedad asignada a él en una testamento, los elegidos de Dios reciben todo lo que Dios decretó para ellos en la muerte de Jesucristo. (Véase Heb. 9:11-28.) Como los elegidos reciben la vida eterna por el derecho de la herencia garantizada por la muerte de Cristo en el Calvario, Cristo vive como el ejecutor para efectuar Su voluntad: “Por otro tanto también, Jesús ha llegado a ser [perfecto activo indicativo de ginomai, que significa Jesús ha llegado a ser permanentemente] fiador [egguos, un adjetivo actuando como un sustantivo, usado solamente aquí en el Nuevo Testamento como un adjetivo pronominal] de un mejor pacto” (Heb. 7:22 —  traducción). El carácter inmutable del sacerdocio de Cristo da una garantía permanente de un mejor pacto. El lado legal de afianzamiento es más fuerte cuando el fiador llega a ser el sustituto para el deudor por tener la deuda cobrada a sí mismo y el deudor liberado. Ambos la vida eterna y el reino son garantizados a los elegidos. La Escritura dice, “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, vosotros que habéis sido bendecidos [perfecto pasivo participio de eulogeo, habiendo sido permanentemente bendecidos] de mi Padre, venid a la posesión del reino que ha sido preparado [perfecto pasivo participio de hetoimadzo, que significa ha sido preparado permanentemente] para vosotros desde la fundación del mundo” (Mat. 25:34 — traducción). El reino es preparado permanentemente porque las ovejas son permanentemente bendecidas. Estos dos verbos perfectos pasivos participios (acción completa en el tiempo pasado con un estado resultante de ser) dan a los Cristianos judíos y gentiles una esperanza que nunca los avergonzará (Mat. 25:34; I Tes. 2:12). Mateo habló a los judíos, diciéndoles que el reino es garantizado a otros menos a quienes Jesucristo habló. Su proclamación aplica a los judíos y gentiles elegidos a quienes Cristo hablará en Su segunda venida.

 

El Craso error del Catolicismo

Un entendimiento de la naturaleza de ambos el reino y la asamblea mostrará que ellos no pueden ser términos sinónimos. El siguiente es un resumen de los puntos de vista importantes de la teoría del reino/asamblea (reino/iglesia): (1) Los católicos romanos dicen que la Iglesia Católica Romana es el reino visible de Cristo sobre la tierra. (2) Los reformadores están unidos en la enseñanza de que la asamblea es universal e invisible. Ellos toman una posición firme contra la Iglesia Católica Romana. (3) Muchos que ni son reformadores ni católicos romanos dicen que la asamblea es la manifestación visible del reino de Dios sobre la tierra. Aquellos que creen en este punto de vista están divididos entre aquellos que toman un concepto estricto local y los otros que adoptan el concepto universal/local de la asamblea. Una cosa que tienen en común es el punto de vista erróneo que las llaves del reino en Mateo 16:19 denotan la autoridad dada a la asamblea para ser ejercida por ella sobre la tierra en el tiempo presente.

Habiendo resumido los puntos de vista importantes de la teoría de reino/asamblea (reino/iglesia), debemos declarar categóricamente que la asamblea de Cristo en ninguna manera se puede llamar un reino. La asamblea está siendo llamada fuera; y como los herederos del reino, estamos siendo preparados para el reino. Además, las “llaves del reino” de Mateo 16:19 no tienen más que ver con las asambleas locales imperfectas que el Papa de Roma tiene que ver con la asamblea que Cristo continúa edificando.

 

Los No Regenerados rechazan el Reinado de Cristo

Aquellos que mal entienden la naturaleza del reino tienen, según su punto de vista de Mateo 11:12, el no regenerado pasivo que violentamente entra al reino. Algunos dicen que puesto que el evangelio del reino se ha predicado, hay una prisa hacia él. Sin embargo, Cristo dijo, “Y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:40); y “ninguno es capaz venir a mí, a menos que el Padre que me envió le trajere” (Juan 6:44 — traducción). “…No hay quien busque a Dios” (Rom. 3:11). Así que, los no regenerados están sin esperanza en el reino venidero, porque el Rey Mismo no tiene atracción para ellos. “Porque todos que practican cosas malas aborrecen la luz, y no vienen a la luz, para que sus obras no sean expuestas” (Juan 3:20 — traducción). Durante el ministerio de Jesucristo, el Predicador de todos los predicadores habló una parábola en la que Él indicó lo que los no regenerados piensan de Su reinado — “No deseamos que este hombre reine sobre nosotros” (Luc. 19:14 — traducción).

 

Evidencias de que el Reino es distinto a la Iglesia

La sustitución del término reino (basileia, que es reinado) para asamblea (ekklesia, que es un llamar fuera), o viceversa, donde se encuentran en el Nuevo Testamento probará que ellos no son términos sinónimos. Hay doce referencias al reino en las Epístolas para las asambleas, y para sustituir la palabra asamblea para el reino o para hablar del reino/asamblea (reino/iglesia) en cada ejemplo demostrará cuán ridículo es hacer los términos uno mismo. Los siguientes son algunos ejemplos de tales sustituciones:

1. Sustituir basileia para ekklesia en Mateo 16:18 — “…tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi ‘reino’….” Puesto que “edificaré” es la traducción de un verbo griego futuro progresivo, ¿cómo puede Jesucristo, según aquellos que dicen que el reino ha llegado, continuar edificando lo que Él ha recibido ya del Padre? (Véase Luc. 19:11-15; II Tim. 4:1.)

2. Sustituir basileia para ekklesia en Filipenses 3:4 y 6 — “Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más…. En cuanto a celo, perseguidor de la ‘reino’….” ¿Cómo pudiera haber perseguido Pablo el reino de lo que luego dijo, “Y el Señor me rescatará de toda obra mala, y me preservará [futuro activo indicativo de sodzo, que significa salvar, liberar, o guardar uno seguro para] para su reino celestial…” (II Tim. 4:18 — traducción)?

3. Sustituir ekklesia para basileia en Lucas 12:32 — “No temáis, manada pequeña; porque a vuestro Padre le ha placido [eudokesen, aoristo activo indicativo de eudokeo, que significa tener placer en, escoger, o determinar] daros ‘la asamblea’.” El Padre escogió (determinó) dar el reino a Su manada pequeña ya siendo llamada a la asamblea. Por lo tanto, como los miembros de la asamblea de Cristo que Él está edificando, somos los herederos del reino. (Véase Sant. 2:5; II Ped. 1:10, 11.)

4. Sustituir ekklesia para basileia en Mateo 16:19 — “Y a ti te daré las llaves de la ‘asamblea’ de los cielos.” Si la autoridad denotada por las llaves del reino se da a las asambleas del pueblo de Dios hoy en día, ¿significa que lo que la asamblea atare en la tierra es entonces atado en los cielos y lo que la asamblea desatare en la tierra entonces será desatado en los cielos? ¿Es la acción de Dios en los cielos Su reacción a nuestra acción en la tierra? Puesto que esto se enseña usualmente en el Cristianismo profesante, no hay que sorprenderse de que los religiosos estén diciendo al pecador que debe abrir su corazón, dejar entrar a Jesús, etcétera. Sin embargo, las Escrituras enseñan que la acción del hombre en la tierra es su reacción a la acción de Dios en los cielos. Cualquier estudiante honesto de la Escritura sabe que ambos “será atado en los cielos” y “será desatado en los cielos” son perfectos pasivos participios de los verbos griegos deo y luo, que se deben traducir “habrá ya sido atado en los cielos” y “habrá ya sido desatado en los cielos.” Alguien que piensa que la acción de Dios depende en la acción del hombre no entiende las ciencias de la teología (Dios), la antropología (hombre), o la soteriología (salvación).

 

El Reino como Herencia

El reino no es dado a los elegidos en el momento que nacemos de Dios; pero habiendo llegado a ser creyentes, somos dichos ser llamados a algo todavía no realizado en la experiencia Cristiana. Siendo miembros de la asamblea de Cristo, los Cristianos son los herederos mandados a ser diligentes en hacer firmes nuestra vocación y elección, porque hacer estas cosas nos será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (II Ped. 1:10, 11). Los escogidos, redimidos, y regenerados son legalmente en el reino (Col. 1:13) antes de realmente heredarlo (Sant. 2:5). Cada persona elegida legalmente pero no literalmente murió con Jesucristo (Gál. 2:20). Cuando Cristo murió, Su justicia fue imputada a cada individuo por quien Él murió. Esa justicia es impartida a los elegidos en la regeneración. Puesto que nunca se podría decir que la “asamblea” es el heredero de la “asamblea” o el “reino” es el heredero del “reino,” entendemos que Jesucristo se dio a Sí Mismo por la asamblea que Él está llamando fuera por el Espíritu Santo de modo que Él, en su terminación, reinará con ella en el reino.

La ekklesia representa lo que Jesucristo está haciendo entre Sus dos venidas. Lucas dio un informe de la conferencia de Jerusalén en que nosotros aprendemos lo que presentemente está pasando y lo que es la esperanza profética del pueblo de Dios (Hech. 15:13-18). Algunos creyentes judíos insistieron sobre la necesidad de circuncidar a los gentiles. Los judíos fueron lentos para aprender que la ley se dio no para cumplirse para salvación sino para probar que no se podría cumplir para ese fin, “porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Rom. 3:20). Aunque la liberación del pecado presupone un cautiverio en lo que toda la humanidad está involucrada, la salvación no es una recompensa de mérito sino el don de gracia.

En algún punto futuro en el tiempo, Jesucristo volverá personalmente (Juan 14:1-3; Hech. 1:9-11). Ninguna de las ocho referencias al reino en el libro de Hechos refiere a un reino establecido. En Hechos 15:16, el “volveré” es tan literal como el “el tabernáculo [tienda] de David.” El ministerio presente de Cristo como sumo Sacerdote no está conectado con el trono de David pero con el trono del Padre (Apoc. 3:21). Es cierto que en Hechos 15 Santiago trataba con un problema en cuanto a la asamblea primitiva. Pero él también hacía una declaración profética subsiguiente a la edad de la asamblea; por lo tanto, él refirió al regreso personal y visible de Jesucristo. Santiago trató con el hecho que los elegidos judíos y gentiles salvados después de la primera venida de Jesucristo constituyen la asamblea. Además, la asamblea más los judíos y los gentiles elegidos quienes serán salvos en preparación para y en el tiempo del establecimiento del reino en la segunda venida de Cristo culminarán la obra de Cristo (Hech. 15:14-18; Apoc. 7:4-17).

Puesto que varios puntos de vista de Hechos 15:14-18 son dados por los estudiantes de la profecía, no discutiremos estos en este punto de nuestro estudio del reino de Dios. Sin embargo, se deben dar dos cosas importantes: (1) La ekklesia está siendo edificada por Dios por tomar de los gentiles pueblo para Su nombre (vers. 14). (2) Dios reedificará la tienda o tabernáculo destruido de David en algún tiempo en el futuro. Por lo tanto, la reedificación de la tienda de David no puede ser, como muchos afirman, la asamblea que Dios está usando para predicar el evangelio a los gentiles.

Jesucristo se dio a Sí Mismo por la asamblea, y Él también hizo provisión para su crecimiento espiritual. El aspecto local de la asamblea fue débil en el gobierno de la asamblea en su inicio e historia primitiva porque faltó una forma constituida de gobierno (Hech. 6:1-6; 14:23; 20:28-30; Ef. 4:11-16; I Tim. 5:17-19; Heb. 13:7, 17, 24). Además, las asambleas locales nunca pueden alcanzar la estatura de fortaleza bajo el gobierno humano ejecutado por siervos imperfectos en las asambleas locales que la asamblea completa experimentará bajo el gobierno perfecto por Jesucristo durante el reino (Isa. 9:6).

 

La Iglesia no Reemplaza a Israel

La elección no puede pasar de Israel a la asamblea, así haciendo a la asamblea el nuevo Israel de Dios. Dios no eligió solamente la nación de Israel, sino también eligió a algunos para la salvación desde adentro de Israel nacional. Los gentiles escogidos para la salvación son injertados en la raíz (Israel espiritual) (Rom. 11:17-19) para el propósito de participar de sus bendiciones espirituales. Así que, la elección de Dios de algunos para la salvación en Cristo no puede pasar de ellos a otros no más que la gracia puede pasar de uno a otro. Lo que Dios propuso será hecho; por lo tanto, todos los que Él propuso salvar fueron conocidos de antemano, predestinados, y serán llamados, justificados, y glorificados porque a ellos fueron dados la gracia en Jesucristo antes de los tiempos de los siglos (Rom. 8:28-30; II Tim. 1:9).

La elección se usa más que una manera en la Escritura; por lo tanto, un tipo de elección no puede transferir a otro de un tipo diferente. Por ejemplo, la elección de Israel nacional no se puede transferir a la asamblea. El propósito de Dios es cumplido en cada sentido en que la elección se usa. Observen unas maneras en que la elección se usa en la Escritura: (1) Jesucristo fue escogido para ser el buen Pastor, el gran Pastor, y el Príncipe de los pastores de los que eligió para ser Sus ovejas (I Ped. 2:4, 6; Sal. 22-24; Juan 10:11, 14; Heb. 13:20; I Ped. 5:4). (2) La nación de Israel se escogió a una relación de pacto para el propósito de dar ambos la Palabra encarnada y la palabra escrita (Rom. 1:3, 4; 3:1, 2). Además, la nación se escogió con un vista del reino. Concluyentemente, los pactos y las promesas se dieron a los judíos (Rom. 9:4, 5). La salvación se dio primeramente a los judíos y entonces a los gentiles. Los gentiles escogidos heredarán el reino futuro con los descendientes escogidos de Abraham. (3) Algunos son escogidos de entre toda la humanidad para ser redimidos por Cristo, para ser regenerados por el Espíritu Santo, y para llegar a ser herederos del reino. “Bienaventurado el que tú [el Señor] escogieres…” (Sal. 65:4). Cristo llama a Sus ovejas por sus propios nombres (Juan 10:3, 16). (4) El escogimiento de Dios a veces significa la designación temporal de alguna persona o personas al cumplimiento de algún oficio particular en una asamblea local o en la vida civil, tal como Judas en el primero (Juan 6:70) y Saúl en el último (I Sam. 10:24). ¿Quién puede decir que cualquiera de estos escogimientos ha fracasado o fracasará en realizar el propósito eterno de Dios? Aunque el propósito de Dios ha sido cumplido en ambos Judas y Saúl, nadie, según Romanos 11 y Apocalipsis 7, puede decir que el propósito de Dios en Israel nacional ha sido cumplido.

Jesucristo ha ido al cielo para recibir el reino, no la asamblea, del Padre. Hay poco acuerdo en cuanto al principio del reino como hay en cuanto al significado del reino. Algunos creen que el reino comenzó con la primera venida de Cristo; otros creen que comenzó en el día de Pentecostés; y algunos creen que comenzará en la segunda venida. El reino no ha sido manifestado, porque el propósito del Padre fue que Su Hijo debería ser honrado y glorificado en el cielo antes que debería ser honrado sobre la tierra. Cuando Cristo recibe el reino, no estará del lado terrenal sino del lado celestial. Así, Lucas 19 enfatiza el recibir del Señor arriba al cielo. Él ha ido al cielo para recibir Su reino del Padre, no de los religiosos que siempre hablan del introducir el reino.

La parábola del hombre noble se añadió al mensaje de Cristo en cuanto al propósito de Su primera venida. Siguiendo Su declaración que Él vino “a buscar y salvar lo que ha sido perdido [apololos, perfecto activo participio de apollumi, perder o ser perdido]” (Luc. 19:10 — traducción), Cristo se representó a Sí Mismo como un hombre noble que “se fue a un país lejano para recibir [labein, aoristo activo infinitivo de lambano, recibir, para obtener el derecho de] para sí mismo [heauto, dativo masculino singular pronombre de heautou, un pronombre reflexivo significando sí mismo que hace la voz media posible] un reino, y volver” (Luc. 19:12 — traducción).

 

El Reino se hará realidad en la Segunda Venida de Cristo

La segunda venida de Cristo es la esperanza bienaventurada de la asamblea (Tito 2:13). La esperanza del Cristiano incluye la venida de Cristo y Su reino que son amalgamados en II Timoteo 4:1. Si el reino estuviera ya presente, como muchos declaran, “la esperanza que se ve no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿por qué también lo espera?” (Rom. 8:24 — traducción). Aquellos que dicen que el reino no vendrá con advertencia añaden más confusión a lo que ya causa confusión por decir que esto prueba que es un reino espiritual. Así que, ellos tienen un rey espiritual no visto que reina sobre un reino espiritual no visto compuesto de súbditos espirituales no vistos. Concluyentemente, en la distinción entre el reino y la asamblea, ¿cómo puede la gente que dice que ya está en el reino orar por su venida? Cristo enseñó a Sus discípulos a orar, “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mat. 6:10). El reino de Cristo no vendrá a la tierra hasta que Él termine Su asamblea. La esperanza bienaventurada de los Cristianos de Jesucristo y Su reino nunca nos avergonzará.

Durante la primera venida de Jesucristo, el Salvador dejó a un lado a Israel nacional hasta Su segunda venida. Según Mateo 16, los judíos fueron conocedores de las señales del tiempo; pero ellos fueron espiritualmente incapaces de discernir las señales que relacionan con la Persona de Jesucristo. La inteligencia natural puede entender los fenómenos naturales, pero solamente la mente espiritual puede comprender los hechos espirituales en cuanto a la Persona y la Obra del Hijo del Dios viviente. Los primeros versículos de Mateo 16 manifiestan la ceguera de los corazones religiosamente depravados de los fariseos y los saduceos. Cristo les había dicho, “Señal no le será dada sino la señal del profeta Jonás” (Mat. 12:39). Esta fue una profecía de Su muerte, sepultura, y resurrección. Por lo tanto, ninguna señal mayor se puede dar para validar Su Persona y Obra, así probando que la “salvación es de Jehová” (Jon. 2:9).

 

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¿ES JESÚS UN DIOS OMNIPRESENTE?

Por Ing. Mario A Olcese

 

Muchos me escriben para decirme que Cristo es Dios porque es omnipresente, un atributo que sólo goza un ser divino. En apoyo a esta propuesta nos presentan la declaración de Cristo, que dice: “Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos (Mateo 18:20). En este pasaje Jesús está diciendo que él está en medio de dos o más personas que se reúnen en su nombre, dando así la impresión de que él es omnipresente al estar presente en espíritu en las diferentes reuniones cristianas del mundo.  Pero me pregunto: ¿es qué Jesús baja del cielo para estar presente en cada reunión cristiana y en medio de sus discípulos en la tierra?¿Acaso no dice la Biblia que Cristo ya está presente en cada uno de sus discípulos, morando su espíritu en sus corazones? (“Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre” Gál. 4:6). ¿Cómo puede Jesús simultáneamente estar en medio de ellos y en sus corazones?

El Espíritu de Cristo

Así como Pablo dice que “Dios envió el Espíritu de Su Hijo a nuestros corazones (Gál. 4:6), él también nos dice: “Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado”. Es decir, Pablo contrasta el espíritu de Cristo dado por Dios, y que es de Él, con el espíritu del mundo. Así que hay gente que tiene el espíritu de Cristo y gente que tiene el espíritu del mundo. ¿Pero cómo alguien puede tener el “espíritu del mundo”?¿Tiene el mundo un espíritu? Obviamente no de manera literal. Creo que tener “el espíritu del mundo” es equivalente a tener “la mente del mundo”, y tener “el espíritu de Cristo” es tener la mente de Cristo (1 Cor. 2:16). Es pues el “espíritu de Cristo” en nuestros corazones el que nos hace tener su mente (“la mente de Cristo”).

¿Fue Pablo un Dios Omnipresente?

Pablo les dijo a los colosenses lo siguiente: “Porque aunque estoy ausente con el cuerpo, no obstante con el espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro concierto, y la firmeza de vuestra fe en Cristo” (2:5). Aquí leemos que Pablo estaba ausente en cuerpo, pero presente por su espíritu entre los creyentes colosenses y laodicenses, contemplando y gozándose de su fidelidad en Cristo. Obviamente nadie concluirá que el espíritu de Pablo era omnipresente, morando en cada creyente de Colosas y Laodicea. Seguramente Pablo recibía informes constantes de la feligresía de esos lugares y estaba muy bien apercibido de su lealtad al Señor. El no necesitó estar presente entre ellos a través de su “espíritu” (literalmente hablando) para enterarse de la condición espiritual de sus hermanos que estaban lejos de su presencia. ¡El estaba enterado por terceros sobre la condición de las iglesias que él fundaba! (Leer, por ejemplo, 3 Juan 3-6).

Igualmente Jesús tiene ángeles que le sirven y que seguramente lo tienen al tanto de las condiciones de las iglesias y sus necesidades, de modo que él pueda estar presente con ellos por “su espíritu”.

¿Es Satanás un Dios Omnipresente?

 Aunque parezca mentira, varios miles de millones de personas yacen bajo el control y bajo el espíritu del diablo. El apóstol Juan dice: “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno(1 Juan 5:19). Es decir, el mundo entero está sometido, controlado, manipulado, y dirigido por el maligno de manera “personal” y espiritual. En esto es enfático Pablo cuando dice: “En que en otro tiempo anduvisteis conforme á la condición de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:2). Sin duda el diablo obra por su espíritu en los desobedientes, en los rebeldes, en los impíos, y en los no conversos ¡del mundo entero! Él ha obscurecido la mente de los incrédulos para que no vean el evangelio de la gloria de Cristo (2 Cor. 4:4). No obstante, de ningún modo sostendremos que el diablo es Dios en el mismo sentido que el Padre lo es, con los mismos poderes y autoridad que sólo pertenecen al único Dios verdadero.

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EL PERMISO DEL MAL Y EL AMOR DE DIOS

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

 

         

        ¿Por qué existe el mal en nuestro mundo? ¿Tiene sentido que un Dios de amor tolere el pecado y el mal en la tierra por tanto tiempo? Estas preguntas son oportunas y razonables en todo hombre pensante, pero creo que el permiso del mal claramente sirve a los propósitos de Dios para algo más grande que sólo probar la fidelidad de los hombres… ¡sirve para enseñarles EL CARÁCTER AMOROSO Y MISERICORDIOSO DIOS PARA CON LOS PECADORES! Y es que a Adán y Eva les faltaba conocer a Dios. No sabían que Dios es infinitamente misericordioso. La Biblia dice que la creación del hombre, del planeta tierra, y del universo, DEMOSTRABA que Dios es Todopoderoso y Sabio, pero no manifestaba Su gran AMOR y MISERICORDIA para los infortunados pecadores. Recuérdese que en ningún momento los primeros padres apelan a la misericordia de Dios para obtener Su perdón cuando cayeron en desgracia.

 

         Según Pablo, a Dios se le “conoce” por las cosas que Él hizo (Romanos 1:19,20), pero él NO está diciendo que se  pueden conocer los atributos morales y espirituales de Dios por las cosas que Él creó, sino más bien Su “ETERNO PODER” y “DEIDAD”. Definitivamente con la creación NO SE PUEDEN CONOCER LOS SENTIMIENTOS Y PROPÓSITOS MÁS RECÓNDITOS DE DIOS, ¡es imposible saberlo! Es como pretender conocer el carácter de un ingeniero por la casa que edificó, o el de un alfarero por la cerámica que hizo con sus manos. Lo máximo que podríamos saber es su inteligencia y buen gusto, pero: ¿sabremos si son buenos padres, fieles esposos, dóciles, sobrios, mansos, humildes, comprensivos, sabios, respetuosos, tolerantes, templados, etc? ¡Es imposible saberlo! De igual modo, los hijos NO pueden conocer a sus padres si estos NO DEMUESTRAN A SUS HIJOS SU CARÁCTER O PERSONALIDAD CON ACTITUDES, como por ejemplo: El cariño que les brindan, la atención prestada, la manutención permanente, la instrucción que les inculcan, el buen ejemplo que les dan, etc. Un padre de familia no puede esperar que sus hijos le amen y obedezcan si antes éste no se SACRIFICA por ellos y los ama con buenas acciones. Los padres deben darse enteramente por su familia para que puedan cosechar buenos hijos, útiles a la sociedad.

 

El Sacrificio de Jesucristo

 

         Lo mismo ocurre con Dios, el PADRE. Él se había propuesto DEMOSTRAR, de manera clara y contundente, Su carácter amoroso y misericordioso para con los hombres a través de un ACTO extraordinario y ÚNICO. Dios daría en SACRIFICIO a su propio Hijo Unigénito para la salvación de la humanidad. El texto clave es Romanos 5:10 que dice: Mas Dios MUESTRA (o “DEMUESTRA”, según otras versiones) SU AMOR CON NOSOTROS, en que siendo pecadores, CRISTO MURIÓ POR NOSOTROS”. Por su lado, el mismo Señor Jesucristo dijo: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). ¿Entiende ahora que la única forma de poder saber que Dios tiene un “corazón de oro” es por medio de la entrega que Él efectuó de Su amado Hijo Unigénito, Jesucristo, para su inmolación en la cruz del Calvario a favor de los pecadores? Dios DEMOSTRÓ que realmente amaba al hombre y que quería redimirlo. Ahora nadie podrá alegar que Dios es severo, duro e inflexible. Imaginémonos por un momento cómo se habrá sentido Dios al ver a Su Hijo muriendo en la Cruz. Pero Él nos dio a Su Hijo para salvarnos y así arrebatarnos de las garras del Diablo. ¡Qué extraordinario acto de amor y desprendimiento por todos nosotros de parte de Dios y de Su Hijo!¡Ambos nos amaron! (Ver Efesios 5:2). Si la primera pareja humana no hubiera caído en desgracia, entonces no hubiera sido necesario que Dios mandara a su Hijo al mundo, y en consecuencia NUNCA HUBIERAMOS CONOCIDO EL AMOR DE DIOS Y DE CRISTO POR TODOS LOS HOMBRES. ¿Se imagina usted si Cristo no hubiera muerto por nosotros?¿ Hubiera podido realmente amar a Dios y a Su Hijo? ¡Piénselo por un rato! Tal vez usted sólo le tendría un respeto reverente al Creador, pero no necesariamente amor. Dios permitió la caída humana para demostrar su AMOR a los hombres. También Dios permitió la REBELIÓN satánica, porque sin este maligno espíritu, ¿quién habría tentado a la primera pareja humana? El diablo, sin saberlo, ¡sirvió a los propósitos de Dios!

 

Ahora todo hombre sensato tiene todo el motivo del mundo para adorar y amar a Dios con todo su ser, recordando siempre lo que Él hizo por nosotros, al entregarnos a su único Hijo para nuestra redención. Pero como siempre digo, el Dios de la Biblia es un Dios único que se reveló al hombre por Su Hijo para que lo conozcamos de verdad. ¡Qué gran bendición tenemos realmente de poder decir que conocemos a Dios para vida eterna! “Y esta es la vida eterna que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).

 

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BLAS PASCAL Y SU CREENCIA EN DIOS

 

 Blaise Pascal

“El último paso de la razón está en reconocer que hay una infinidad de cosas que la superan; ella es muy débil si no llega a conocer esto. Pues si las cosas naturales la superan, qué no habrá que decir de las sobrenaturales. No hay nada tan conforme a la razón como esta orientación” (PASCAL, Pensamientos).


 

«No solamente no conocemos a Dios más que a través de Jesucristo, sino que sin Jesucristo no nos conocemos a nosotros mismos. Sólo en Jesucristo conocemos la vida, la muerte. Fuera de Jesucristo no sabemos lo que es nuestra vida ni nuestra muerte, ni lo que es Dios, ni lo que somos nosotros mismos» (Pensées, Édition Lafuma, n° 417; Edición Brunschvicg n° 548).



Pascal: un hombre de hace 300 años, también laico convertido, que razonaba como yo, que no quería renunciar a la razón y que, antes de rendirse a la fe, deseaba agotar todas las posibilidades.



Realiza y publica diversos estudios de Física, entre los que sobresalen sus experiencias sobre el vacío, y su descubrimiento de la presión (v.) atmosférica en paralelo con Torricelli (Abrégé du traité du vide, 1-651; De la pesanteur el de la masse de I’air, 1653; y otros). Después mantiene una correspondencia con Fermat (v.), importante porque constituye el comienzo de los estudios del cálculo (v.) de probabilidades, al que contribuyó también con sus trabajos sobre la ruleta


 

Como dice Pascal, «los hombres desprecian la religión; le tienen miedo, y miedo de que sea verdadera. Para curar esto es preciso comenzar por probar que la religión no es nada contraria a la razón; que es venerable, digna de respeto; volverla enseguida amable, hacer desear a los buenos que sea verdadera y después demostrar que es verdadera». Me parece un programa perfecto para un filósofo cristiano. Cuatro son los tareas que describe Pascal:

—-Probar que la religión cristiana –la verdad cristiana– es razonable, no contraria a la razón.

—-Mostrar que es venerable y digna de respeto, pues en ella el hombre se conoce en su justa realidad.

—-Mostrar, además, que es amable (digna de ser amada), ya que promete el único y definitivo bien, lo único que vale la pena amar: Dios.

—-Y finalmente, demostrar que es verdadera después de haber hecho desear que lo sea.



Pascal: “La grandeza del hombre está en reconocerse miserable. Un árbol no se reconoce miserable” (Pensées, n. 397).



“la grandeza del hombre —escribía el mismo Pascal— consiste en que él se trasciende infinitamente a sí mismo” (Pensées, n. 434).



Hay más de Dios que de agua en cada gota de agua.
·PASCAL-B



«Qué quimera es, pues, el hombre? ¡Qué novedad, qué monstruo, qué caos, qué sujeto de contradicciones, qué prodigio! Juez de todas las cosas, imbécil gusano de la tierra; depositario de la verdad, cloaca de incertidumbre y de error, gloria y excrecencia del universo. ¿Quién desenredará este embrollo?… Conoced, pues, soberbios, qué paradoja sois para vosotros mismos. Humillaos, razón impotente; callaos, naturaleza imbécil, aprended que el hombre supera infinitamente al hombre y escuchad de vuestro maestro vuestra condición verdadera que vosotros ignoráis.
Escuchad a Dios» (·PASCAL-BLAS: Pensamientos, 433).



Prefiero equivocarme creyendo en un Dios que no existe, que equivocarme no creyendo en un Dios que existe. Porque si después no hay nada, evidentemente nunca lo sabré, cuando me hunda en la nada eterna; pero si hay algo, si hay Alguien, tendré que dar cuenta de mi actitud de rechazo. 
Blaise Pascal



Pascal hubiera respondido que sólo concibe dos tipos de personas inteligentes: las que aman a Dios de todo corazón porque le conocen, y las que le buscan de todo corazón porque no le conocen.


 

Otro curioso argumento de Pascal es el conocido como el del apostador. Dios existe o no existe, y si debemos necesariamente apostar a favor o en contra de Él:

Si apuesto a favor y Dios es — ganancia infinita;

Si apuesto a favor y Dios no es — ninguna pérdida.

Si apuesto en contra y Dios es – pérdida infinita;

Si apuesto en contra y Dios no es – ni pérdida ni ganancia.

En el segundo caso existe una hipótesis en que me expongo a perderlo todo. En consecuencia, el sentido común me aconseja apostar por la que me asegura ganarlo todo o no perder nada, en el peor caso.

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RICK WARREN Y SU TIBIEZA ESPIRITUAL

 

 

Rick Warren, el pastor mayor de la Iglesia Saddleback en California del sur, con frecuencia cita a Católicos romanos para promover la meditación, oración centrada, y otras formas Católicas paganas de espiritualidad. En la Iglesia del propósito conducido y el Propósito de la Vida Conducida, Warren aconseja que sus lectores “practiquen su presencia” de acuerdo al Hermano Lawrence (de la Orden Carmelita Católica), que usen la “oración de aliento” según los monjes benedictinos, y que practiquen la meditación de acuerdo a Richard Foster. Warren cita de John Main (monje benedictino que cree que Cristo “no está limitado con Jesús de Nazaret, sino que permanece entre nosotros entre los líderes monásticos, el enfermo, el invitado, el pobre”); la Señora Guyon (una Católica quién enseñó que la oración no es de la mente, y no implica pensar); John de la Cruz (un panteísta que creía que las montañas y bosques son Dios); y Gary Thomas (quién define la oración Centrada como “un acto contemplativo en el cual usted no hace nada; usted descansa simplemente en la presencia de Dios”).

 

Warren también cita de la Madre Teresa y Henri Nouwen, ambos de los cuales eran universalistas que creyeron que los hombres pueden ser salvados aparte de la fe personal en Jesucristo. Nouwen dice: “hoy personalmente creo que Jesús vino para abrir la puerta a la casa de Dios, todos los seres humanos pueden andar por aquella puerta, ya sea si ellos conocen sobre Jesús o no. Hoy veo como mi llamado ayudar a cada persona a reclamar su camino a Dios (Viaje Sabático, p. 51). Cuando la Madre Teresa murió, su amigo de mucho tiempo y biógrafo Naveen Chawla dijo que él una vez le preguntó a ella sin rodeos, “¿usted convierte?” Ella contestó, “Por supuesto que convierto. Convierto para que alguno sea un mejor hindú o un mejor Musulmán o un mejor Protestante. Una vez que usted ha encontrado a Dios, depende de usted decidir como adorarlo” (“La Madre Teresa Tocó otras Fes,” Associated Press, el 7 de septiembre de 1997). Henri Nouwen dijo, “Hoy personalmente creo que mientras Jesús vino para abrir la puerta a la casa de Dios, todos los seres humanos pueden andar por aquella puerta, ya sea si ellos conocen sobre Jesús o no. Hoy lo veo como mi llamada de ayudar a cada persona a reclamar su propio camino a Dios” (Henri Nouwen, Viaje Sabático).

 

En ninguna parte Warren advierte a sus lectores que éstos son falsos maestros peligrosos que sostuvieron un evangelio falso y adoraron a un Cristo falso.

 

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DISMINUYE EL PORCENTAJE DE CATÓLICOS EN EL MUNDO

St. Peter's Basilica on St. Peter's Square, Vatican City.

 

En todo el mundo el porcentaje de católicos ha disminuido ligeramente durante los años del pontificado de Juan Pablo II, pese a que en términos netos hay más católicos que hace dos décadas, ello debido al crecimiento demográfico en el planeta.


Según las cifras del Anuario Estadístico de ‘Iglesia 2002’, presentado recientemente en El Vaticano, en 1978 había en el mundo 757 millones de católicos y para el año 2002 esa cifra ascendió a mil 70 millones de personas, teniendo en cuenta que se considera católica a toda aquella persona bautizada.

Sin embargo, en términos porcentuales ha habido una disminución leve, pese a que han crecido en América Latina, Asia y África otras religiones y sectas. De las estadísticas recogidas por la Iglesia católica se desprende que al inicio del pontificado de Juan Pablo II, en 1978, el 17.99% de los habitantes de la tierra eran católicos; en 1990 el 17.68% y en 2002 el 17.20%, esto es, uno de cada seis habitantes de la tierra es católico.


No obstante que en México la población de los habitantes que profesa esta religión ha caído alrededor de ocho puntos porcentuales en los últimos 50 años, seguimos siendo el segundo país con mayor número de católicos con el orbe, con alrededor de 100 millones de personas. El país del mundo con mayor número de católicos es Brasil, con más de 140 millones de fieles, tras ellos se ubica Estados Unidos, con más de sesenta millones, aunque buena parte de la población católica es de origen hispano.


El volumen, preparado por la Oficina Central de Estadística de la Iglesia, y publicado por la Librería Editora Vaticana subraya que la mitad de los católicos del mundo se encuentran en América (49.92%), el 26.15% en Europa; el 12.84% en África; el 10.3% en Asia y el 0.78% en Oceanía.


Los datos estadísticos obtenidos en este censo católico sirvieron de base para la elaboración del Anuario Estadístico 2004, que informa que las personas que se dedican a la actividad pastoral católica son 4.217.572, distribuidas como sigue: 4695 obispos, 405 mil sacerdotes -de los cuales 267 mil son diocesanos-, 30 mil diáconos permanentes, 54 mil religiosos profesos no sacerdotes, 782 mil religiosas profesas ?entre ellas 51 mil monjas de vida contemplativa?, 28 mil miembros de institutos seculares, 143 mil misioneros laicos y 2.767.500 catequistas.


El continente africano es el que concentra el mayor porcentaje de nuevos católicos, con un incremento del 148%, seguido de Asia, América y Oceanía. Europa, en cambio, se mantiene estable, pero es precisamente en África donde se producen las mayores agresiones de fundamentalistas islámicos contra los cristianos, sobre todo en regiones muy pobres, como en Nigeria y Sudán.

Fuente: La Crónica de Hoy. Redacción: ACPress.net

ESTUDIO DE LAS PALABRAS BÌBLICAS QUE ANUNCIAN LA APARICIÒN DE JESÙS

 

 

Es muy informativo concentrarse en tres palabras griegas especiales que afectan la discusión sobre el rapto y la Segunda Venida.

 

La primera palabra, “Epifanía” significa “la aparición visible del Señor Jesús en la tierra al final” de la edad (Ref : Nuevo Int’l. Dic. De Teología del N.T, Volumen 3, Colin Brown, p.319). A los antiguos, esta palabra indicaba la aparición de Dios en la tierra, de modo que la gente lo vea allí. “El Léxico griego inglés del Nuevo Testamento,” (por Bauer, Arndt y Gingrich, 1957, p.304), afirma que la palabra griega “Epifanía” significa “una manifestación visible de una divinidad escondida,” y en la literatura del Nuevo Testamento, esta palabra habla “sólo de la aparición de Cristo en la tierra.” Además, el léxico de Gingrich y Arndt declaran que “la Epifanía” ocurre en 1Tim.6:14; 2Tim. 4:1,8; Tito 2:13; y 2Tes. 2:8, en que todos ellos hablan “de la venida de Jesús en juicio.”—Así, tomado todo junto, “la Epifanía” de Jesús no puede otra cosa que la venida gloriosa y visible de Cristo cuando él va a terminar entre la gente en la tierra en juicio … que es claramente post-tribulational.

 

Pablo exhorta a Timoteo “a guardar este mandamiento sin mancha ni reprensión hasta la aparición (la Epifanía) de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tim.6:14). De este modo, Pablo está diciendo que perseveremos fielmente hasta que el gran objetivo sea alcanzado: la Epifanía post-tribulacional.

 

Además, Pablo declara que es la “Epifanía” de la “parusía” de Cristo que destruye al Anticristo (2Tes.2:8), por lo tanto, es la gloriosa Epifanía (la aparición) de Cristo en la tierra que destruye al Anticristo sólo después del final de la gran tribulación.

 

Y luego, Pablo le dice a Tito: “esperamos la esperanza bendita—-la aparición gloriosa (la Epifanía) de nuestro gran Dios y Salvador, Jesucristo” (Tito 2:13). Así, “la esperanza bendita” que miramos y esperamos no es alguna desaparición secreta antes de la gran tribulación (como en el rapto pre-trib o a la mitad de la tribulación), sino más bien, es la Epifanía gloriosa y visible de la venida de Cristo a la tierra en juicio, en cual tiempo el Anticristo es destruido… que es inevitablemente post-tribulacional.

 

La segunda palabra, “Apocalipsis”, es la revelación “y la revelación de Cristo cuando él aparece en la plenitud de su poder” (ref : Nuevo Int’l Dic. de Teología N.T, Volumen 3, Colin Brown, p.315). Además, el Léxico griego inglés de Gingrich y Arndt (citado arriba, y p.92) declaran que cuando esta palabra “Apocalipsis” es usada para hablar sobre Cristo en la escatología (los últimos días / últimas cosas), esta habla de “la parusía,” ——Claramente, esta palabra “Apocalipsis” (“revelación”) es la poderosa y gloriosa Segunda Venida post- tribulacional de Cristo, cuando él aparece y es revelado al mundo entero (Rev.19:11-16 y Mat.24:29-31)… y Pablo usa esta palabra cuando él dice, “de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación (apocalipsis) de nuestro Señor Jesucristo; ” (1 Cor 1:7). Así que, ¿esperaban con impaciencia los Corintios y Pablo un “rapto secreto,” dónde todos los creyentes simplemente desaparecen?—–No. Ellos miraban y esperaban al poderosamente glorioso “Apocalipsis” o la aparición de Cristo… que sólo puede ser post-tribulacional.

 

Pedro también usa esta palabra, “Apocalipsis”, cuando él escribe: “para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado (Apocalipsis) Jesucristo,  ” (1 Ped. 1:7).—-¿Cuándo esperan los pre-tribulationistas que esta alabanza y honra vengan del Señor Jesús? En el rapto pre-tribulacional…. Pero no es en ese momento que Pedro dice que vendrá. Él dice que vendrá en el Apocalipsis, cuando Cristo es revelado al mundo en la plenitud de su poder. Pedro prosigue: “ y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado (Apocalipsis)” (1 Ped. 1:13).—–De este modo, su esperanza es ser remachada en el Apocalipsis … que es claramente post-tribulational.

 

La tercera palabra, “PHANEROO”, (pronunciado “fawn-air-AHH-oh”) significa “revelar, manifestarse;”—y según Colin Brown es usado como un sinónimo para la susodicha palabra que estudiamos: “Apocalipsis” (DNTT, Volumen 3, Colin Brown, p.321). Arndt y Gingrich (citado, y en p.860) escriben que “phaneroo” indica “la aparición en el mundo” de Cristo.” El apóstol Pedro escribe: “ Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria ” (1 Ped. 5:4) ¿Y cuándo esta corona de gloria será dada a los creyentes? ¿Mientras la tribulación ocurre en la tierra abajo? No. Los Creyentes recibirán su “corona de la gloria” en el momento del phaneroo-Apocalipsis, cuando Cristo aparece y es revelado en la tierra… que es post-tribulacional.

 

Juan dice, “ permaneced en él, para que cuando se manifieste (parusía), tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados. ” (1 Jn.2:28). De este modo, ¿cuándo necesitaremos por último la confianza de haber seguido fielmente a Cristo?¿Y cuándo nos va el Señor a “evaluar”? Esto no será algún tiempo durante la tribulación, sino cuando él maravillosamente aparezca (“phaneroo”) en el Apocalipsis y la parusía post tribulacional. Finalmente, Juan dice, “cuando él aparezca (phaneroo), seremos semejantes a él, ya que lo veremos tal como él es” (1 Jn.3:2). ¿Y cuándo resultará esto, que los creyentes “se harán como” Jesús, o en otras palabras, ser glorificados en cuerpos resucitados? ¿Será justo antes (o en medio de) la tribulación?—No. Según la palabra inerrante anotada por Juan, será en el phaneroo-Apocalipsis … que es post-tribulacional.

 

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RECOPILACIÓN OBTENIDA DE UN ARTÍCULO TITULADO: “EL VATICANO Y LAS SOCIEDADES SECRETAS EN BUSCA DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL”

 

S.S Pablo VIEl escenario está preparado para la formación y el anuncio de la Religión del Nuevo Orden Mundial. Esta nueva religión será una combinación de todas las religiones del mundo, lo que significa el toque de difuntos para la Separación del Cristianismo Verdadero. Recuerde las palabras de Jesús, “Yo SOY el Camino, y La Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Esta dramática declaración significa que ninguna de las otras religiones individualmente ni la Religión del Nuevo Orden Mundial pueden proveer el camino al Padre que está en el Cielo. Al infiltrar y tomar control del papado católico romano, Satanás habrá obtenido una enorme victoria, y estará preparado el escenario para el desarrollo de los sucesos predichos en el libro del Apocalipsis.

Ahora considere el próximo paso que dio el papa Paulo VI, como lo registra Compton: “Hizo también uso de un símbolo siniestro, usado por los satanistas en el siglo seis, que había sido revivido en la época del Vaticano Segundo. Este era una cruz torcida o partida, en la que se exhibía una figura repulsiva y distorsionada de Cristo, de la cual los practicantes de la magia negra y brujos de la Edad Media habían hecho uso, para representar el término bíblico ‘marca de la Bestia’. Aun así no sólo Paulo VI, sino sus sucesores, los dos Juan Pablo, llevaron ese objeto y lo alzaron para que fuera reverenciado por las multitudes, que no tenían la menor idea de lo que representaba” (p.72). En la página 56, Compton retrata al papa, Juan Pablo II, sosteniendo esta cruz torcida o partida. Qué chocante que un papa católico pueda utilizar o utilice un objeto que se sabe es satánico, que representa al Anticristo, y hacer que los fieles en la multitud se inclinen ante él y lo reverencien. Esto nos recuerda la profecía de Apocalipsis 13:12, de que el Falso Profeta (El Papa final) hará que las gentes de la tierra deifiquen (adoren) al Anticristo.

Pero la peor revelación de Compton aún está por venir. El papa Paulo VI luego se presentó en el Yankee Stadium “llevando el efod, la antigua vestidura… que usó Caifás… quien pidió la crucifixión de Cristo”..(Ibid). “Pocos días después del regreso de Paulo VI a Roma, el obispo de Cuernavaca, Mendes Arceo, declaraba que ‘el marxismo es necesario para hacer realidad el reino de Dios en la época actual’; mientras que el papa Paulo VI dejó saber que Roma…estaba lista para considerar de “Una mañana del verano de 1976, unos jóvenes seminaristas católicos se sintieron sumamente alarmados por una revelación en un diario llamado el “Borghese…porque el periódico contenía una lista detallada de clérigos, algunos de los cuales ocupaban algunos de los cargos más elevados, que se decía eran miembros de sociedades secretas. Fueron noticias sorprendentes, porque… los estudiantes estaban familiarizados con… la ley canóniga 2335, [que] expresamente declara que un católico que se uniera a una sociedad de ese tipo sería excomulgado… mientras que la ley canóniga 2336 estaba relacionada con las medidas disciplinarias a ser aplicadas contra cualquier clérigo” que se uniera a una sociedad secreta.

Michael Howard, autor de la Nueva Era de “The Occult Conspiracy”, habla de esta misma lista, pero va más allá para revelar que la mayoría de estos jerarcas católicos eran miembros de logias masónicas (p. 152). Howard declaró que algunos de estos altos jerarcas del Vaticano eran:

El secretario privado del papa Paulo VI
El director general de Radio Vaticano
El arzobispo de Florencia
El prelado de Milán
El director asistente del periódico del Vaticano
Siete obispos italianos
El abad de la Orden de San Benedicto (p. 152)

Estos estudiantes quedaron horrorizados con esta revelación, porque se habían emitido repetidas bulas papales contra las sociedades secretas, comenzando con el papa Clemente XII (1738), y terminando con el papa Pío XI, que murió en 1939.

Este artículo fue negado en forma muy vociferante por un escritor católico, M. Jacques Ploncard, en la publicación L’Aurora, quien declaró que ningún prelado había estado afiliado a una sociedad secreta desde 1830. Sin embargo, investigadores determinados, algunos de los que fingieron ser miembros del gobierno, lograron acceso al Registro Italiano de Sociedades Secretas, y recopilaron una lista de cardenales, arzobispos y obispos que eran miembros de sociedades secretas. Esta lista incluyó a 125 prelados. Compton luego hace una lista de estos nombres en las páginas 78-84. El escenario estaba ahora preparado para la plena aprobación papal de la membresía en las sociedades secretas. El 27 de noviembre de 1983, el papa Juan Pablo II, emitió la bula papal que legalizó la membresía en las sociedades secretas para los católicos. Ahora podemos entender cómo es que este papa Juan Pablo II pudo exhibir tan descaradamente la cruz torcida o partida, ocultista. Ahora podemos entender cómo el papa Juan Pablo II pudo buscar con entusiasmo la dominación del Nuevo Orden Mundial, como lo afirma Malachi Martin en su libro, The Keys to this Blood (Las llaves para esta sangre). Martin es un sacerdote jesuita retirado, que enseñó en el Instituto Bíblico Pontificio del Vaticano. Finalmente, luego de más de 200 años, la Sociedad Secreta de los Maestros del Illuminati, los originadores del concepto del Nuevo Orden Mundial, han alcanzado uno de sus principales objectivos, infiltrar a su propio iluminista como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Romana. Este suceso ocurrió, como ya hemos declarado, a principios de los 1960, cuando el papa Paulo VI llegó al poder. Este periodo de tiempo también encaja con el periodo general de degradación espiritual y apostasía que hemos destacado en programas anteriores y en nuestro seminario. Es interesante que el autor cristiano Bill Cooper, en su libro Behold a Pale Horse (He ahí un caballo blanco), declara, “en 1952, se formó una alianza, que unía… por primera vez en la historia: Las Familias Negras (la nobleza europea, que históricamente han practicado el espiritismo ocultista); los Illuminati, el Vaticano, y los masones, que ahora trabajan juntos para traer el Nuevo Orden Mundial” (p. 80). Michael Howard añade la nota al calce final a todo este tema, al concluir su capítulo sobre la implicación del Vaticano en la corriente hacia el Nuevo Orden Mundial. Recuerde, Howard no critica al Vaticano; en su lugar, es un escritor de la Nueva Era que muestra entusiasmo respecto a estos sucesos. Howard declara, “En las celebraciones en honor a San Francisco de Asís en 1986, que hicieron énfasis en la unidad de todas las religiones mundiales, el Papa participó en una oración multirreligiosa por la paz mundial. Los tradicionalistas se horrorizaron de ver que el Pontífice compartía alegremente una plataforma con un lama tibetano, un swami hindú, un médico brujo indígena norteamericano, un rabino judío y un sumo sacerdote maorí… La unidad de todas las religiones del mundo y el reconocimiento de que todas derivaron de la misma fuente antigua es la filosofía central de las sociedades secretas”. En este punto, recuerde las palabras de Jesús, “Por sus frutos los conoceréis”. La corriente hacia el Nuevo Orden Mundial ha visto ocurrir su progreso más significativo bajo el liderazgo de hombres que exteriormente parecían sumamente conservadores y tradicionalistas. No se deje engañar.

 

Finalmente, en un seminario en Boston, en agosto de 1990, el director en Nueva Inglaterra de la Sociedad Teosófica declaró en forma audaz y entusiasta que el Plan para la implementación de la Religión Pagana del Nuevo Orden Mundial pedía que el Papa católico viajara a Jerusalén en el momento preciso de la historia para acordar una conferencia religiosa mundial especial. A esta conferencia asistirían todas las religiones mundiales. En esta conferencia, el Papa anunciaría que desde este momento en adelante, todas las religiones del mundo serían una. La meta final de los Maestros de los Illuminati se logrará finalmente, con el liderazgo del Papa.

Pero, por qué debemos sorprendernos de que Adam Weishaupt fuera un sacerdote jesuita católico. Así, vemos a la Iglesia Católica presente en el inicio de esta conspiración para el Nuevo Orden Mundial, y en el final.

 

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ENFERMEDADES DEL ESPÍRITU

 

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Así que, amados, ya que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda impureza de cuerpo y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.2 Corintios 7:1

 

Tomado de: http://asambleaolmue.blogcindario.com

INTRODUCCION: Dios llama a la Iglesia a vivir en santidad, apartada para El, manteniendo nuestro espíritu, alma y cuerpo irreprensibles para su venida (1 Ts. 5:23). El hecho de que el Señor nos indique que nuestro ser integral sea hallado irreprensible es porque puede contaminarse. Para evitar que una contaminación se convierta en enfermedad, debemos despojamos de todo peso y pecado que tan fácilmente nos envuelve (He. 12:1).

 

DESARROLLO: Enfermedad es cualquier estado donde haya un deterioro de la salud del organismo humano. (E. Encarta 2004). Son varias las razones por las que una persona se enferma, por ejemplo: Descuido, pecado, ancestros, para la gloria de Dios (Jn. 9.1), etc., al igual que el cuerpo, el alma y el espíritu humano pueden enfermarse, las razones son varias, por lo que debemos evaluar lo que ha sucedido en nuestra vida que pudo afectar nuestro espíritu, para buscar la medicina que nos permita recuperar la salud espiritual, veamos algunos ejemplos:

 

1.- AMARGURA DE ESPÍRITU, Génesis 26:34-35 RVA: Amargura se deriva de la raíz hebrea Marar que significa: Gotear, ser amargo, enfurecer, afligir, amargura, causar y rebelde. Esta es una enfermedad bastante común en los cristianos, puede iniciar cuando se deja de alcanzar la gracia de Dios y entonces brota una raíz de amargura que estorba la comunión con El Señor (He.12:15). También el alma puede amargarse, como Noemí (Rut 1:13), hasta afectar el espíritu. La decisión de Esaú de casarse con Judit y Basemat, hijas de los heteos, trajeron como consecuencia amargura de espíritu para Isaac y Rebeca, debido a que esa decisión violaba lo indicado por el Señor del y porque como consecuencia, se podía desviar hacia dioses ajenos y a fornicar en pos de ellos (Ex. 34:11-17; Dt. 7:1-4), lo que traería como consecuencia la ira de Dios {Jue. 3:5-8). La amargura de espíritu produjo depresión tan grande en Rebeca que llegó a fastidiarse de la vida. Llegó al extremo de declarar que si Jacob cometía el mismo error, seguir viviendo no tenía sentido (Gn. 27:46). Esa situación nos permite ver las graves consecuencias que producen las desobediencias de deshonrar a Dios y a sus padres pasando por alto la instrucción y la enseñanza (Pr. 17:25).


2.- TRIBULACION DEL ESPÍRITU, 1 Samuel 1:15: Tribulación se traduce del hebreo Qasheh significa: Severo, ásperamente, atribular, difícil, obstinar, recio, violento y duro: La tribulación es una congoja o tormento. Dado que la amargura no fue eliminada del alma, se endurece el espíritu. Ana tenía rivalidad con Penina, quien la provocaba irritándola hasta el punto que ella prefería dejar de comer de lo sacrificado a Dios (1 S. 1:6-8). De Ana se menciona dos veces que Jehová había cerrado su matriz, lo que nos demuestra que ese era el propósito durante ese tiempo (Job 1:22). Cuando otros están fructificando y nosotros no, debemos analizarnos y recordar que todo tiene un tiempo, porque en el caso de Ana, Dios la estaba preparando para que cuando diera fruto, no tomara esa bendición como propia, sino que lo dedicara a El Señor y que aprendiera que las bendiciones de Dios no son objeto de competencia ni de jactancia sino de agradecimiento (1 S. 1:27-28).


3. ALTIVEZ DE ESPÍRITU, Proverbios 16:18: Altivez se traduce del hebreo Gobahh que significa: Euforia, arrogancia, altivez, altivo, altura y enaltecer. La altivez de espíritu es el resultado de tener un concepto más alto de sí mismo que el correcto (Ro. 12:3), ya sea por habilidades, talentos, las manifestaciones sobrenaturales o autoridad que es dada por Dios (Ez. 32:10). La altivez es la actitud previa a la caída, como Luzbel que quiso ser semejante a Dios y poner su trono en el monte santo (Is. 14:13-14). Eso es la consecuencia de problemas como un corazón altivo (Is. 9:9), rostro altivo como consecuencia de no buscar al Señor ni tener pensamientos hacia Él (Sal. 10:4), ojos altivos a consecuencia de levantarse contra Dios (Is. 37:23), animo altivo por su actitud origina contiendas (Pr. 28:25).


a. Menosprecio hacia los demás, Ro.12:16: La persona altiva menosprecia a otras, incluso se siente mejor que las autoridades o que Dios mismo (Is. 37:23), como el rey Uzías que cuando se hizo fuerte su corazón se enalteció hasta corromperse actuando con infidelidad en contra de Jehová, pretendiendo usurpar el lugar de los sacerdotes (2 Cr. 26:16).


b. Mirada altiva, Pr. 30:13: Se consideran mejor que los demás, caminan con el cuello erguido como las hijas de Jerusalén, por lo que fueron humilladas (Is. 3:16), son problemáticos (Pr. 28:25), se creen autosuficientes, poderosos, sabios, entendidos e ignoran que el castigo de Dios viene sobre ellos (Is. 10:12-14 LBLA).

c. Tienen su confianza en las riquezas, 1 Ti. 6:17: Creen que las riquezas le dan valor a su vida. (Pr. 18:11), y piensan que no necesitan de nadie y de nada (Ap. 3:17). El apóstol Pablo recomienda que nadie debe tener un mayor concepto de sí mismo (Ro. 12:3), sino que tengamos comunión unos con otros sin altivez (Ro. 12:16).

4. AFLICCIÓN DE ESPÍRITU, Eclesiastés 4:4: Aflicción del hebreo Re’uwth que significa: Molestia, mal trato y aflicción.  En la Biblia aparece siete veces la aflicción de espíritu. Llega a una persona por medio del afán de probar de todo sin obtener satisfacción (Ecl. 2:11), esforzarse en trabajar para acumular riquezas y luego lo deja al que agrada al Señor (Ecl. 2:26), también puede llegar por tener envidia de otros y querer provocar a otros a que nos envidien (Ecl. 4:4). Cuando una persona hace todas sus obras completamente afanado, olvidando el reposo del Señor comienza en el círculo vicioso de querer obtener más cosas, acumular bienes como Lot, que en su afán de obtener más, decidió separarse de Abraham y colocó su residencia cada día más cerca de Sodoma, hasta que vivió allí, y como resultado perdió su familia, sus bienes y obtuvo contaminación y maldición en sus generaciones por medio de sus hijas (Gn. 13:12; 19:30).


Cuando una persona está inconforme e insatisfecha con lo que posee olvida todo lo que posee y anhela tenerlo que otros tienen, como David que tenía muchas cosas (2 S. 12:8), pero su mirada estaba sobre Betsabé y al codiciarla pecó.


5. QUEBRANTAMIENTO DE ESPÍRITU, Proverbios 15:4: Quebrantamiento del hebreo Sheber que significa: Ruina, caída cautiverio, desfallecimiento, destrucción, herida, interpretación y quebranto. Antes del quebrantamiento viene la altivez de espíritu y en altivez de corazón (Pr. 16:18; 18:12), los pensamientos de la persona son solamente de iniquidad, sus caminos están llenos de destrucción y ruina (Is. 59:7).


La persona que será quebrantada es insensible al dolor ajeno, no tiene compasión por nadie (Am. 6:6). Esa condición la padecen personas con una lengua mentirosa y los que solo son oidores de la Palabra (Stg. 1:22), inician mintiéndose a si mismos y luego a Dios, como Ananías y Safira (Hch. 5:3-4). Dios aborrece la mentira porque destruye la correcta comprensión de la realidad, la confianza entre los hombres, oscurece el entendimiento y conduce a la destrucción eterna (Ap. 21:8; 22:15), su castigo es inminente (Pr. 19:5). La persona mentirosa es llevada cautiva por sus mentiras porque llegará el momento en que se descubrirá la verdad, lo que le produce stress, a lo cual la Biblia dice “Huye el impío sin que ninguno lo persiga” (Pr. 28:1).


6. TRISTEZA DE ESPÍRITU, Isaías 54:6: Tristeza del hebreo atsab que significa: Pesar, triste, dañar, dolor, entristecer y herir. La tristeza trae consigo desanimo y depresión, así como alejamiento de la comunión con los demás, como le sucedió a Jacob cuando murió su esposa y se fue a vivir más allá de la torre de las ovejas descuidando su familia; fue en ese tiempo cuando Rubén se acostó con Bilha (Gn. 35:20-22). Podemos llegar a esta condición por varias razones, entre las que podemos mencionar: Abandono, olvido, desamor y desamparo, que pueden venir por causa del pecado (Sal. 31:9-10). Cuando El Señor se ha enojado con una persona y voltea de él su rostro (Is.54:7-8), la tristeza de espíritu puede consumirla, pero la misma redención del Señor le dará alegría y gozo perpetuo (Is. 35:10).


7. DESALIENTO DE ESPÍRITU, Isaías 61:3: Desaliento del hebreo Keheh que significa: Débil, angustiar, oscuro, embotado, torpe, pesadez y languidez. Generalmente esta palabra se usa con el propósito de señalar la mancha de la lepra en la piel del hombre (Lv. 13:6, 21), y para señalar el pabilo que humea (Is. 42:3).
La mayor parte de las Biblia en español lo traducen como espíritu angustiado, y es la condición de una persona que ya no le queda aliento, está derrumbada y no tiene esperanza, como se llegó a sentir Job debido a la prueba (Job 6:2).


La persona que se encuentra en esta condición es debido a que ha visto las circunstancias que le rodean más grandes de lo que en realidad son, como el pueblo de Israel cuando escuchó el informe de los doce espías que fueron a la tierra de Canaán (Nm. 13:31-33; Dt. 1:28), las leyes de la guerra establecían que antes de iniciara la batalla los miedosos y pusilánimes tenían que regresarse para no contaminar a los demás guerreros (Dt. 20:8; Jue. 7:3).  El cristiano que ha pecado y se siente acusado puede sentirse desalentado por considerar que no hay perdón para sus acciones y olvida que Dios es amplio en perdonar. Cuando las pruebas son por periodos de tiempo muy prolongadas, llega desaliento, por eso El Señor dice que el grano no se trilla por siempre (Is. 28:28).

CONCLUSIÓN: Nuestro espíritu debe ser libre por medio de la misericordia de Dios que se ha manifestado todos los días de nuestra vida, para eso, se requiere una administración efectiva que nos permita acercamos con toda confianza delante del trono de Dios, dejando a un lado nuestra propia voluntad y estar dispuestos a morir cada día para agradar al Señor. Si dejamos que Jesucristo nos de libertad, quebrante nuestro corazón, nos provea aceite y nos envuelva con su manto de alabanza, podremos cantar que grandes cosas ha hecho El Señor en nuestra vida (Is .61:1-2; Sal. 126:1).

 

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PLENA CONCORDANCIA CON UN DOCUMENTADO ANTITRINITARIO

 

Aunque te pueda sorprender hermano Apologista, estoy de acuerdo con tu explicación de 1 Juan 5:20, así como con mucho de lo que tú expones. De todos los autores que he leído, uno de los que ha hecho la investigación más exhaustiva y que la ha expuesto de forma más clara y documentada eres tú. Yo he debatido este mismo tema en mi mente por muchos años, y en un tiempo casi llego a conclusiones muy similares a las tuyas, especialmente después de haber leído el libro de Victor Paul Wierwille “Jesus Christ is not God.”

 

Tienes razón en que los textos comúnmente invocados para probar que Cristo es Dios mismo, no lo prueban concluyentemente. Hasta el mismo Juan Calvino dijo de Juan 10:30 que se dio un mal uso a ese pasaje cuando se quiso probar con él que Cristo era de la misma esencia del Padre, porque Cristo hablaba de unidad de mente y propósito. Romanos 9:5 puede ser una exclamativa, como se admite en una nota de la versión Dios Habla Hoy.

 

La expresión “El Gibbor” en Isaías 9:6 también se aplicó a reyes. Y el “logos” de Juan 1:1 es la palabra impersonal que Dios habló cuando hizo todas las cosas y sólo cuando se manifiesta en la Tierra en la persona y obra de Jesús, es que se refiere a Él. Y tu explicación de 1 Juan 5:20 es correcta. Pero la evidencia de la Deidad de Cristo la encuentro no en ninguno de estos versículos, sino en declaraciones que Jesús hiciera de Sí mismo, que no logro imaginar que ningún profeta por exaltado que fuese las pudiera hacer. Tales como: “Yo soy la resurrección y la Vida.” Pudo haber dicho: “por medio de mí se obtiene la Vida.” Pero dijo: “Yo soy la Vida.” También cuando dijo: “Yo soy la Verdad”, y no simplemente: “Yo tengo la Verdad.” No me baso en el simple uso de la expresión “Yo soy” relacionándola con Éxodo 3:14, sino en la afirmación que la acompaña. También cuando dijo: “Dondequiera que estén dos o más congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Ningún hombre es omnipresente, solamente Dios.

 

Un abrazo desde Puerto Rico.

 

Hermano Ibáñez

 

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EL ANACRONISMO ENTRE LOS VOCABLOS ‘EVANGELIO’ Y ‘EVANGÉLICO’

Evangelio: Literalmente significa “buenas noticias”. Su etimología es de la palabra Griega “euaggelion” que significa ” buenas noticias” como en ‘eu-ángel’. El cristianismo evangélico es un vástago fundamentalista del movimiento Protestante americano. Los evangélicos sostienen que su interpretación de la Biblia es ” buenas noticias”, de ahí su nombre (evangélico) y su deseo ardiente de extender (evangelizar) su interpretación del evangelio cristiano al resto del mundo.

Los Cristianos Evangélicos tomaron la premisa básica de la ética del trabajo Protestante un paso adelante conjeturando que cualquier aumento de la riqueza material equivale a un aumento de la bendición de Dios por sus esfuerzos, y de aquella premisa siguió que la búsqueda de la riqueza material es “aprobada por Dios”. Siendo fanáticos religiosos, esto no tomó mucho tiempo a un número significativo de Cristianos evangélicos para racionalizar que ‘el fin’ justificaba ‘los medios’ en su búsqueda despiadada de la riqueza material.

El capitalismo americano hoy es el resultado final de esta moral. Esta es una moral definida por el egoísmo y la avaricia, como está personificado por el carácter de la película de Hollywood, Gordon Gecko, cuya declaración de que “la avaricia está bien” es ahora la parte del léxico americano. Esta moral es una perversión “del comportamiento ético” expuesto por Jesús en la Biblia – a saber “pensad en los otros antes que en ustedes” “y hagan a otros como quieran que otros hagan con ustedes”. En la búsqueda de esta perversión, una proporción significativa de Cristianos americanos (los Cristianos comprenden más del 85 % de la población americana) se ha convencido de que la búsqueda implacable de la riqueza material es un derecho otorgado por Dios, si no un deber. El espectáculo degradante de los teleevangelistas exaltando y pidiendo dinero de sus fieles a cambio “de la salvación” es uno de los más evidentes, y me atrevo a sugerir, el ejemplo más degradante de esta clase de comportamiento. 

La cultura americana es despreciada por la mayor parte del resto del mundo debido a la hipocresía, arrogancia y avaricia insaciable de una proporción significativa de su ciudadanía, y el gobierno y las corporaciones que los representa. El comportamiento de estos americanos, y de las instituciones con las que ellos están implicados, es una corrupción de los ideales de fundación de América que pertenecen a la libertad y a la justicia, y debería ser condenado por la gente de mente correcta. La paz y la seguridad tan desesperadamente buscada después por el público americano no emanarán del barril de un arma en apoyo de la avaricia rapaz de América de los recursos del mundo, como es actualmente conducido so pretexto de “la guerra de América contra el terrorismo”. Esto sólo emanará de la buena voluntad y honestidad transparente escrita en la propia constitución americana.

Debido a su lugar en la cultura americana y su auto proclamado estatus de ser los guardianes morales de la nación, el cristianismo Evangélico tiene influencia significativa en como los americanos piensan y tratan el uno al otro y al resto del mundo. El cristianismo evangélico no inventó la ‘empresa privada’, ni el ‘capitalismo’, pero el apoyo entusiasta de la organización de los aspectos más corruptos del mismo legaliza aquellos rasgos y por su parte define lo que es considerado el comportamiento aceptable por la nación como un todo. El cristianismo evangélico tiene un deber de comportarse con responsabilidad y ejercer algunas de las morales cristianas que apoya.   

 

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EMMANUEL (DIOS CON NOSOTROS)—¿ES PRUEBA ACASO DE QUE CRISTO ES DIOS? (Mateo 1:21,23)

 

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

Los Trinitarios sostienen, basándose en estos dos versículos de Mateo 1, que Jesús es Dios porque sería llamado “Emmanuel”, que quiere decir: “Dios con nosotros”. Pero me pregunto: ¿Es Jesús Dios porque sencillamente se le llama “Emmanuel” (Dios con nosotros)? ¡Pues no necesariamente! En la Biblia tenemos a la persona de Josué que introdujo a los israelitas a la tierra prometida. Pero el nombre Josué también significa (“Dios nuestro Salvador”). ¿Acaso Josué era Dios por el mero hecho de que su nombre significa: “Dios nuestro salvador?” O veamos el personaje de Elihú del libro de Job. Este nombre significa “Dios es él”. Nuevamente me pregunto: ¿Vamos a creer que este personaje Elihú, que trató con Job, era Dios mismo porque su nombre significa literalmente “Dios es él”? ¡Cuidado con sacar conclusiones apresuradas de un Hijo-Dios basándose en estos versos de Mateo!

 

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EL CIELO NO ES NUESTRO DESTINO FINAL

Galaxia de Andromeda

Por el Ing. Mario Olcese Sanguineti (apologista).

La mayoría de las iglesias cristianas enseñan que el destino o paradero final del creyente cristiano es el cielo. La Iglesia Católica, por ejemplo, enseña que los muertos en Cristo están ahora en el cielo con Jesús. Aun los “evangélicos” enseñan lo mismo al entonar himnos en ese sentido.

Es cierto que los creyentes en Cristo tendremos un cuerpo glorificado al resucitar—no al morir— con el cual podremos vivir para siempre con el Padre y Su Hijo Jesús. Sin embargo, Jesús nunca enseñó que nuestro paradero final y permanente será el cielo. Aún Jesús mismo no ha subido al cielo para permanecer allí permanentemente, pues dijo que volvería nuevamente a la tierra para restaurar todas las cosas (Hechos 3:19-21). Sí, ahora Jesús permanece en el cielo hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que hablaron los santos profetas de Dios. No hay testimonio bíblico que sustente la hipótesis de una “estadía eterna en los cielos” de Cristo y su iglesia.

Abraham: El Padre de la Fe

Es interesante lo que dijo Pablo a los Gálatas: “De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham” (3:9). ¿Ha notado usted lo interesantes que son estas palabras de Pablo? Él dice que los cristianos y Abraham serán bendecidos con lo mismo, idénticamente. Pablo NO dice que una será la bendición de Abraham, y otra, la de los cristianos. Lo que el apóstol verdaderamente afirma es que todos los creyentes en Cristo serán bendecidos con el creyente Abraham. Sí, Abraham creyó en la buena nueva de Dios referente a un Salvador, y que, a través de él, todas las naciones serían benditas (Gálatas 3:8).

Millones de Cristianos creen que irán al cielo para morar con Dios y Cristo por la eternidad. Pero si esto es cierto, entonces Abraham tuvo que haber creído en lo mismo, puesto que él y los creyentes cristianos recibirán lo mismo. Pero: ¿Creyó Abraham que iría al cielo para estar con Dios? La verdad es que no encontramos ninguna evidencia bíblica para tal esperanza. Lo que sí hemos encontrado en la historia de Abraham, es que a él Dios le prometió otra cosa, y por extensión, a todos los creyentes. Veamos la sorprendente promesa que millones de Cristianos ignoran, debido a que no leen su ‘Biblia’ con atención. Está en Génesis 12:1,2 donde se lee: “…vete de tu tierra (Ur) y de tu parentela, y de la casa de tu padre, A LA TIERRA QUE TE MOSTRARÉ. Y haré de ti una nación grande y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición”. Este pasaje tiene relación directa con Gálatas 3:9, pues Abraham sería bendición—¿para quién? ¡Para los de la fe! No se nos dice que la bendición de Abraham sería sólo para una raza, la semita, sino para todos los fieles en general. Esto es sumamente importante.

En Génesis 13:14,15 encontramos la promesa claramente expresada con estas palabras: “Y Jehová dijo a Abraham, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar que estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra QUE VES, la daré a ti y a tu descendencia PARA SIEMPRE”. ¿Hay algo en esta promesa en el sentido que Abraham iría al cielo después de morir, o en la segunda venida de Cristo? Pues no, Dios nunca le dijo a Abraham que mirara al cielo, sino hacia los cuatro puntos cardinales de la tierra (norte, sur, este y oeste). Su herencia sería esta tierra misma, y con él, su misma descendencia física y espiritual.

En Génesis 15:18 Dios le especifica a Abraham cuál sería la parte de la tierra que le tocaría recibir, y en donde residiría con su descendencia física y espiritual. El texto dice: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abraham diciendo: A tu descendencia daré ESTA TIERRA, desde el río de Egipto hasta el río grande, el rió Eufrates.” Notemos nuevamente que para nada Dios le menciona a Abraham el cielo, sino “la tierra prometida”, la tierra de Canaán. Queda demostrado, por tanto, que Dios no le prometió el cielo a Abraham sino la tierra—¡ esta misma tierra!.

Tanto en Génesis 13:14,15 como en Génesis 15:18 se nos informa que la singular descendencia de Abraham también recibirá la tierra prometida como herencia. Pues bien: ¿Quién es esa singular descendencia de Abraham? La respuesta nos la da el mismo apóstol Pablo, cuando al escribirles a los gálatas, les dice: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente (descendencia). No dice: Y a sus simientes, como si hablase de muchos, sino de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros sois de Cristo (cristianos), ciertamente linaje (descendencia) de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:16,29). ¿Se da cuenta del significado de todo esto? Abraham, Cristo, y los fieles creyentes de todas las épocas, y naciones, recibirán la tierra como herencia. Nosotros, los no judíos, nos convertimos en “judíos espirituales” a través de la fe en Cristo. Nos convertimos en hijos de Abraham, y hermanos del judío Jesucristo (Gálatas 3:7). Nos constituimos en herederos de nuestro padre como hijos legales y reconocidos. Sí, nuestra fe nos da ese derecho de filiación con el padre Abraham—¡Y con Dios el Padre! (Romanos 8:15-17). Somos herederos de Dios por ser sus hijos adoptivos. Y Dios nos ha prometido darnos ¡EL MUNDO VENIDERO DE JUSTICIA!

¿Hay algún texto bíblico que nos diga que Cristo heredará el mundo? Sí, en Romanos 4:13 donde dice: “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa que sería HEREDERO DEL MUNDO, sino por la justicia de la fe.” ¿Se da cuenta? Jesús será el heredero del mundo en la “Era Venidera”. Si él, como nuestro hermano mayor, recibirá la tierra como herencia: ¿No participaremos con él de la misma herencia por ser sus hermanos, e hijos del mismo Padre? (Ver Romanos 8:17).

La Influencia de Platón

Es lamentable que los creyentes hayan olvidado esta promesa de Dios reemplazándola con una esperanza etérea que es ajena a la Biblia. La Biblia NO enseña que al morir iremos a vivir en el cielo para estar con la Deidad. Esa creencia provino de los llamados gnósticos (una secta híbrida del judaísmo y del helenismo de los primeros dos siglos de la Era Cristiana). Sin duda Platón (427-347 A.C) inspiró a los gnósticos en la creencia de un “alma inmortal” que abandona el cuerpo en ocasión de la muerte física. Platón, el filósofo Griego no cristiano, creyó y enseñó que el hombre tiene un alma inherentemente inmortal que sobrevive a la muerte física. Se sabe que Platón influyó sobre los Padres de la Iglesia como Orígenes. También influenció sobre Agustín de Hipona, principal teólogo del catolicismo (Siglo IV). En la Edad Media el platonismo estuvo en pleno auge en el cristianismo Latino. Platón, a su vez, estuvo influenciado por los Misterios Órficos y de los conceptos pitagóricos y zoroastrianos.

El Testimonio Apostólico

Nuestra pregunta es: ¿Platón o Cristo? Nosotros preferimos a Cristo y a su evangelio de la inmortalidad condicional, es decir, que ésta se gana bajo ciertas condiciones y exigencias. Jesús enseñó que la vida eterna sería para el “siglo venidero” (Lucas 18:30). Y Pablo dice que la inmortalidad se gana perseverando en el bien hacer (Romanos 2:6,7). Si ya tenemos la inmortalidad, ¿por qué hay que esperarla hasta el siglo venidero? Y si los muertos siguen vivos en el cielo, ¿para que predicar la resurrección de los muertos? Hay algo que no anda bien con la teología católica, obviamente.

San Juan coincide con Pablo cuando escribió: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser (inmortales); pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es”. (1 Juan 3:2). Aquí Juan dice que veremos a Jesús tal como él es (inmortal, glorioso) cuando él se manifieste, y cuando seamos semejantes a él. Además, observemos que no será cuando nosotros muramos que le veremos tal como él es, sino cuando él se manifieste personalmente en su segunda venida. Aquí Juan no está pensando de la vida futura como lo piensan muchos católicos, sino como lo enseñó Jesús. En ninguna parte de la Biblia encontramos que seremos semejantes a Cristo cuando abandone, nuestra supuesta alma inmortal, nuestros cuerpos muertos. Lo que se dice es que Cristo se manifestará a los suyos al volver al mundo, y les dará la inmortalidad esperada (Ver 1 Corintios 15:51-54).

Según la enseñanza paulina, todos los cristianos—de todas las épocas— recibirán la inmortalidad JUNTOS (simultáneamente) al volver Jesús en persona (ver 1 Tesalonicenses 4:13-17). Sin embargo, la teología católica afirma que la glorificación ocurre progresivamente, a medida que los cristianos vayan muriendo. Para el catolicismo, el cielo va recibiendo a los creyentes de a pocos, no de golpe todos juntos. Pero el fiel Job no creería en dicha exégesis católica si viviera hoy. Y es que él dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, y al final se levantará sobre el polvo; y después de desecha esta mi piel, EN MI CARNE (no dice: “en mi alma inmortal”) he de ver a Dios; al cual veré por mi mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí” (Job 19:25-27).

Los Padres Apostólicos

Los Padres Apostólicos fueron: Clemente de Roma, Ignacio de Antioquia, Hermas de Roma, Policarpo de Esmirna, y Papías. Estos caminaron de la mano con el último de los apóstoles y abarca desde el año 100-155 D.C.

Clemente de Roma, quien muriera en el año 100 D.C en el tercer año de Trajano, y contemporáneo con el apóstol Juan, creyó que el hombre no tiene una inmortalidad innata ni que existía un tormento eterno. En su Primera Epístola de Clemente a los Corintios, capítulo 35, él dice que la inmortalidad será uno de los DONES gloriosos de Dios a los redimidos. “La vida en inmortalidad”, como lo dice él, es un regalo de Dios para los justos. Y “es preparado para los que le esperan”. También Clemente enseñó que los impíos tampoco poseen inmortalidad por naturaleza o que lo obtendrían para siempre. Además sostuvo que la muerte es la cesación de la vida. Dijo además que los impíos perecerían, serán destruidos y cesarán de existir (Obra citada de Clemente, caps. 12,39,51,55).

La opinión del Anglicano Constable, después de examinar esta cita de Clemente a los corintios en 1866 es: No hay duda de los puntos de vista de Clemente sobre el castigo futuro. Por su silencio y por sus palabras él no dice qué era eso. Con él no había inmortalidad para ninguno sino para los redimidos de Cristo. Vida eterna era, con él, para aquellos que la usarán para la gloria del Dador. Para todos los demás había, después de la resurrección y el juicio, la sentencia de la segunda muerte, la pérdida de la existencia para siempre (Constable, obra citada sobre su sumario de la obra de Clemente, p.170).

Ignacio de Antioquia, presumiblemente el siguiente en tiempo entre los Padres Apostólicos, también llamado Teóforo (107 D.C), Obispo de Antioquia y quien también sufrió el martirio al ser lanzado a las bestias en el Anfiteatro Flaviano, en la Segunda mitad del reinado de Trajano (98-117 D.C). Escribió La Epístola a los Efesios, y en esta carta él habla de que Cristo fue ungido de modo que pueda soplar inmortalidad a su iglesia.” En el capítulo 18 habla de “la provisión de la cruz como un don a nosotros de salvación y vida eterna, En su capítulo 20 se refiere “al pan de vida, el cual es la medicina de la inmortalidad, y el antídoto para prevenirnos de morir, pero que causa que podamos vivir para siempre en Jesucristo (Ibid, Cap.XX). De modo que al escribir a los efesios, Ignacio sostiene que la “inmortalidad” y “la vida eterna” para los justos son los exactos contrarios al “perecimiento” de los impíos.

La Epístola a los Magnesianos de Ignacio, habla de Cristo como la constante fuente de nuestra vida (capítulo i). Dice que Dios nos ha puesto por delante de nosotros la vida y la muerte, y que cada uno irá hacia su propio lugar (capítulo v). Si Cristo no nos recompensa, dijo, cesaremos de ser (capítulo x). En la Epístola a los Tratianos, habla de Cristo como nuestra esperanza de la resurrección, y dice que creyendo en su muerte, podemos escapar de la muerte (En la introducción, Capitulo II). También les dice que Después nos levantará de la muerte, quienes creemos en Él por Cristo Jesús (capítulo ix).

Ignacio al escribir su Epístola a los Romanos, enseña que la resurrección sigue al sueño de la muerte (capítulo iv). Y en su Epístola a Policarpo, obispo de Esmirna, le dice en el Capítulo II: “Sé sobrio como un atleta de Dios, el precio puesto delante de ti es la inmortalidad y vida eterna de las cuales también has sido persuadido. (capítulo II). También es interesante lo que le dice en el capítulo vi sobre “dormir juntos” y “despertar juntos”. En ninguna de sus epístolas mencionadas, y las que no hemos mencionado, por falta de espacio, Ignacio sugiere alguna idea de un alma inmortal inherente en el hombre.

En cuanto a la DIDACHE o LA ENSEÑANZA DE LOS DOCE APÓSTOLES, habla de “los dos senderos o caminos, uno de vida y otro de muerte. Para los buenos es el de la vida, para los impíos es el de la muerte. Los buenos irán a la resurrección y al reino eterno en la segunda venida, y los malos a la destrucción final. En esta obra no hay nada que se asemeje ni remotamente a la innata inmortalidad del alma, ni en palabra ni en pensamiento.

El Pastor de Hermas (154 D.C), una colección popular de instrucciones alegóricas—cinco así llamadas visiones, doce mandamientos, y diez similitudes o parábolas, que estuvo en circulación en los siglos II, III, y IV. Esta obra fue mencionada por anti y post escritores nicenos de la iglesia cristiana. También fue leída en las adoraciones públicas en las iglesias. En esta famosa obra se enseña sobre el camino de vida” y “el camino de muerte. A los justos que viven en Dios son destinados a la vida eterna, o vida en el mundo venidero. Los impíos serán destinados a la muerte, perderán la vida, y posterior destrucción. También se dice que benditos son aquellos que practican la justicia, porque nunca serán destruidos por Dios para la vida eterna (Pastor de Hermas, Visión II, Cap.iii).Y aquellos que oyen y guardan los mandamientos, vivirán para Dios” (Ibid Cap.ii). También nos habla de los elegidos de Dios para vida eterna (Ibid, cap.iii). En el Pastor de Hermas no encontramos la enseñanza de un alma inmortal inherente en el hombre. Veamos lo que dice el Pastor de Hermas, en el capítulo vii: Sólo aquellos que temen al Señor y guardan sus mandamientos tienen vida eterna con Dios (o “vivirán para siempre”, según la tradición de Dressel); pero aquellos que no guardan sus mandamientos, no hay vida en ellos. (Pastor de Hermas, mandamiento vii). Teman a Aquel que tiene todo poder, ambos de salvar y destruir, y guarden sus mandamientos, y ustedes vivirán para Dios.” (Ibid, cap.ii).

El Testimonio de Policarpo, el venerable Padre Apostólico del 155 D.C, y discípulo del apóstol Juan según Ireneo, Tertuliano y Eusebio, es interesante. Antes de morir en el martirio manifestó creer en la resurrección del alma, como del cuerpo. De varios escritos de Policarpo, sólo uno ha sido preservado—su corta epístola a los Filipenses. En él nos dice: “Trabajen juntos unos con otros; esfuércense juntos en compañía; sufran juntos; duerman juntos (en muerte); levántense juntos (en la resurrección), como los mayordomos, y asociados, y siervos de Dios” (La epístola de Policarpo a los Filipenses, cap.vi). “Si le agradamos a él en este mundo presente, recibiremos también el mundo futuro…nos levantará nuevamente de la muerte…y reinaremos también con él (ibid, cap.v).

Policarpo, cuando estaba siendo martirizado en una estaca, dijo sus últimas palabras. En ellas se resume su fe:Oh Señor Todopoderoso, el Padre del amado y bendito Jesucristo…te doy gracias porque me has contado digno de este día y esta hora, de modo que pueda tener parte en el número de tus mártires, en la copa de tu Cristo, para la resurrección de vida eterna, ambas alma y cuerpo, a través de la incorrupción (impartida) por el Espíritu Santo (La Epístola Encíclica de la Iglesia de Esmirna concerniente al martirio del Santo Policarpo, cap. xiv). No hay nada, pues, que sugiera que Policarpo creyera en un alma inmortal inherente en el hombre que abandona el cuerpo en ocasión de la muerte. ¡Y Policarpo fue un discípulo del apóstol Juan!.

La Creencia de los Apologistas y Polemistas

Entre los Apologistas (defensores de la fe cristiana) están Justino Mártir de Samaria, Tatiano de Asiria y entre los Polemistas están Ireneo de Lyons., Teófilo de Antioquia, , Novaciano de Roma, Arnobio de Sica, etc, fueron condicionalistas. También el grupo de creyentes del periodo anti-niceno era condicionalista. Este último periodo mencionado se extiende del año 150 D.C, con Justino Mártir, hasta el año 325 D.C, la fecha del Concilio de Nicea. No obstante, las ideas platónicas ya estaban en acción en el Primer Siglo de la Era Cristiana, socavando las enseñanzas literales de la Segunda Venida personal de Cristo, y la resurrección corporal de los muertos. Algunos escritos patrísticos reflejan esta ponzoñosa influencia dentro de la iglesia cristiana. El Dr. John Laidlaw, en su lectura Cunningham, en la Escuela de la iglesia libre de Edimburgo, en 1877 declaró: Gradualmente, en las escuelas cristianas, la influencia Griega prevaleció, y aun en la iglesia cristiana la idea de la inmortalidad del alma por largos siglos tomó el lugar de la doctrina de la Escritura concerniente a la vida futura. Es así que en la Edad del Oscurantismo, en los siglos siguientes (XII-XVI), la influencia neoplatónica ya había penetrado hondamente en el cristianismo profesante. Es así como aparecieron las dos corrientes o escuelas del pensamiento, los proponentes del alma inmortal inherente, y los condicionalistas. Los católicos, por ejemplo, reflejan el pensamiento de Platón (neoplatonismo). Pero esta división se remonta mayormente con los padres post nicenos, cuando prevalecían ambas escuelas del pensamiento. Sólo la minoría mantuvo la idea condicionalista (literalista), en tanto que la mayoría de ellos adoptó el nuevo concepto de la inmortalidad innata.

El apologista y cristiano anti-niceno llamado Justino Mártir defendió la fe cristiana condicional. Él escribió entre los años 148 D.C y 165 D.C varias defensas o apologías del cristianismo. Aproximadamente en el año 148 D.C escribe su Diálogo con el Judío Trypo (un distinguido judío de la época) y su primera exposición elaborada sobre su creencia de Cristo como el Mesías prometido del Antiguo Testamento y sus profecías. Se piensa que Trypo fue un judío fariseo, y por tanto, un creyente en la inmortalidad inherente. Ahora bien, Justino Mártir creyó profundamente en la resurrección, y rechazó aquel cristianismo que afirmaba que las almas van al cielo en ocasión de la muerte. Él le dijo a Trypo:

Si te has encontrado con algunos que se llaman cristianos, pero que no admiten esta verdad (de la resurrección), y se atreven a blasfemar al Dios de Abraham, y al Dios de Isaac, y al Dios de Jacob; diciendo que no hay resurrección de los muertos y que sus almas, cuando mueran, son tomadas al cielo; no te imagines que ellos son cristianos (Justino Mártir. Diálogo con Trypo, Cap. 80).

En cuanto a Tatiano de Asiria (110-172 D.C), un cristiano apologista, amigo y correligionario de Justino Mártir, creyó que el hombre vino a existir de un estado de “no existente”, antes de nacer. Él dijo que él vino a existir o a ser, a través de la resurrección, de su estado de “no existencia”, Tatiano afirmó: “Existiré nuevamente”. También escribió:

Así como no existía antes de nacer, no supe quien era yo, y sólo existo y en la materia carnal…cuando nací, después de un estado de nada. Yo he obtenido a través de mi nacimiento la certeza de mi existencia; de la misma manera, habiendo nacido, y a través de la muerte no existiré más, yo he de existir nuevamente…” (Tatiano, Dirigido a los Griegos, Cap. VI).

También Tatiano creyó no sólo que antes de nacer nada era o no existía, sino que el alma NO es inmortal inherentemente. Sobre este asunto él escribió:

El alma no es inmortal en sí mismo, o griegos, sino mortal. No obstante, es posible para él no morir. Sí, verdaderamente, él no conoce la verdad, muere, y es disuelto con el cuerpo, para recibir la muerte como castigo en inmortalidad. Pero, nuevamente, si el alma busca el conocimiento de Dios y la adquiere, no muere, aunque por un tiempo será disuelta. Intrínsecamente es oscuridad, y no hay nada luminoso en él y este es el significado de la declaración: “La oscuridad no comprendió a la luz(Tatiano, Dirigido a los Griegos, Cap. XIII).

En cuanto a Teófilo de Antioquia (muerto en 180 D.C) y sexto Obispo de Antioquia en 168 D.C, fue discípulo de Policarpo de Esmirna (discípulo de San Juan apóstol), quien también era condicionalista. Teófilo no creyó en la inmortalidad del alma, al sostener que sólo somos inmortalizados por y en Cristo. También creyó que el hombre no fue creado mortal (esto es, con la certeza de morir, ni todavía inmortal (esto es, con la certeza de nunca morir), sino que Dios lo creó capaz para ambos destinos, y dueño de su propia suerte o destino. Además sostuvo que la pena por el pecado es terminable—que la pena verdadera del pecado es sin fin porque es destrucción final, de la cual no hay retorno (Teófilo a Autolico, Libro I, Cap.i). En su corto capítulo 27 acerca de “La Naturaleza del Hombre”, Teófilo trata con la naturaleza del hombre en la creación. Allí él le dice a Autolico lo siguiente:

Pero alguno nos dirá: ¿Fue el hombre hecho por naturaleza mortal? Ciertamente no. ¿Fue él, entonces, inmortal? Tampoco afirmamos eso. Pero alguno dirá: ¿Fue él, entonces, nada?…él fue por naturaleza ni mortal ni inmortal –pues si Él(Dios) lo hubiera hecho inmortal desde el principio, Él lo hubiera hecho a él Dios (“venir a ser Dios”). Nuevamente, si Él (Dios) lo hubiera hecho mortal, entonces Dios hubiera parecido ser la causa de su muerte. Entonces, Dios no lo hizo inmortal ni tampoco mortal, pero como hemos dicho antes (arriba), capaz de ambos; de modo que si él se inclinase a las dos cosas de la inmortalidad, guardando los mandamientos, recibiría como recompensa de Dios la inmortalidad. Y vendría a ser como Dios; pero sí, por otro lado, se volviera a las cosas de la muerte, desobedeciendo a Dios, él mismo sería la causa e su propia muerte.” (Teófilo a Autolico, Cap. XXVII).

Es interesante oír también lo que nos dice Ireneo (130-202 D.C), -Obispo de Gaul. Este Padre Anti-Niceno fue condicionalista como su maestro Policarpo de Esmirna. Su famosa obra “Contra las Herejías” refuta la falsa “gnosis” (conocimiento). Él refutó el postulado pagano de la inmortalidad innata del alma, afirmando que ella se obtendrá por la gracia, majestad, y poder de Dios y no de nuestra propia naturaleza, pues es un don o regalo de Dios para los fieles. También sostuvo que los impíos serán castigados con la completa cesación de su ser o existencia; y esto resultará en el fin de todo mal. Además decía: Ser privado de los beneficios de la existencia es el más grande castigo, y ser privado de él para siempre es sufrir “castigo eterno”.

El historiador de la iglesia cristiana Philip Schaff declaró que Ireneo fue el representante más importante de la escuela juanina en la segunda mitad del siglo II, el campeón de la ortodoxia en contra de la herejía gnóstica, “el más ortodoxo de los padres anti-nicenos” (ver Historia de a Iglesia Cristiana de Philip Schaff, Vol. 2, pág. 751).

Ireneo sostuvo, además, que la entera naturaleza humana fue creada para la inmortalidad, pero era mortal, y que todavía no poseía la inmortalidad (Ireneo, Contra las Herejías, Libro IV, cap. 39). Decía que sólo los creyentes recibirán la inmortalidad (Contra las Herejías, cap.20, sec.2,5,6; cap.28, sec.2). También dijo que la continuidad eterna del hombre o la “inmortalización” es “dada” o “impartida (Contra las Herejías, cap.34, sec.3). Afirmaba que la inmortalidad se recibe sólo a través de Cristo (Contra las Herejías, libro V, cap.1,Sec 1). Y también Ireneo enseñó la aniquilación total de todos los impíos.

En cuanto a Lactancio Firmiano (250-330 D.C), un conspicuo Padre latino, fue una de las luces eminentes del siglo IV. Creyó también en la inmortalidad condicional, aunque no siempre fue consistente. Su obra más famosa “Las Instituciones Divinas” (Divinae Institutiones), la que fue una apología del cristianismo a hombres de letras. Él escribió en las Instituciones Divinas lo siguiente:

Este argumento enseña que el hombre es nacido mortal; pero que finalmente será inmortal, cuando él empiece a vivir en conformidad con la voluntad de Dios, esto es, seguir la justicia.” (cap.v). También afirmó lo siguiente: “Dios busca ser adorado, y ser honrado por el hombre como un Padre, de modo que él pueda tener virtud y sabiduría, que sólo produce inmortalidad. Porque no otro sino Dios mismo es capaz de conferir esa inmortalidad, debido a que Él sólo la posee, la conferirá al hombre pío…”

Además dijo:

“…nosotros lo adoramos para este fin, para que podamos recibir inmortalidad como la recompensa de nuestras labores.” (cap v). “Después de estas cosas Dios va a renovar el mundo, y transformar a los justos en la forma de ángeles, de modo que, presentados con la vestimenta de inmortalidad, ellos puedan servir a Dios para siempre.

Arnobio de Africa abrazó el cristianismo entre los años 303-310 D.C. publicó un ataque abierto al paganismo en su obra “Adversus Gentes” (En Contra de los Paganos). En sus escritos se ve que Arnobio creía que un “eterno tormento” era un cuestión de fe cristiana. El alma, creía él, sólo puede ser mortal y estaba convencido que esta opinión era el punto de vista del cristianismo ortodoxo. Su idea del castigo de los malos no se basa en un tormento eterno en un infierno de fuego literal. Creyó que los impíos serían “aniquilados” y “dejarán de ser” en “destrucción eterna” (Arnobio, “En Contra de los Paganos). También Arnobio se refiere como extravagantes de sí mismos, a quienes opinan que las almas son inmortales (cap.XV). Luego dice Arnobio de los tales: “Dejarán a un lado su habitual arrogancia, O hombres, que claman que Dios es vuestro Padre, y sostienen que son inmortales, tal como Él es?…. consideren en el silencio de vuestros pensamientos que somos criaturas igualmente como el resto, o separados por no una gran diferencia? (cap.xvi). “Ninguno, sino el Dios Todopoderoso puede preservar las almas…Él quien solo es inmortal y eterno, y no restringido con límite de tiempo (cap. LXII).

Novaciano de Roma (210-280 D.C), prominente presbítero de Roma, escribió si obra “Tratado Concerniente a la Trinidad” en 257 D.C aproximadamente. Él escribió de la inmortalidad lo siguiente:

Porque Él es incorruptible, Él es luego inmortal; y porque Él es inmortal, Él es ciertamente incorruptible…la inmortalidad proviene de la incorrupción, tal como la incorrupción viene de la inmortalidad.” (Tratado Concerniente a la Trinidad, cap. IV).

Para Novaciano ningún creyente puede tener la inmortalidad inherentemente, pues el creía que ésta sólo se obtiene con la incorrupción en la resurrección. Su posición en cuanto a la naturaleza del hombre es así:

Pero porque escogió erróneamente “la mortalidad” recayó sobre él, porque buscó ser como Dios, bajo la influencia del “consejo perverso (Tratado Trinidad, cap.i).

Resumiendo todo lo expuesto en las páginas anteriores, diremos que los primeros cristianos entre los años 100-150 D.C eran condicionalistas (es decir, que creyeron que la inmortalidad se gana cumpliendo ciertos requisitos o exigencias), y muchos, entre los años 150-325 D.C (Padres Anti-Nicenos), también los fueron. Y esto es interesante, pues tenemos las evidencias que demuestran que los discípulos de los apóstoles NO eran creyentes en un alma inmortal inherente que abandona el cuerpo en ocasión de la muerte.

Es histórico sostener, que los cristianos del primer siglo tuvieron que enfrentar una amenaza del Platonismo. Éste estaba muy bien representado en los movimientos gnósticos de la época, y que amenazaban con contaminar la sana doctrina. Ya los apóstoles Pablo y Juan estuvieron en contra de las enseñanzas gnósticas de su tiempo. Así, por ejemplo, Pablo dice:

Oh, Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia (refiriéndose a los gnósticos), la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén.” (1 Timoteo 6:20,21).

A los colosenses Pablo les dice algo similar, con estas palabras:

Mirad que nadie os engañe por medio de las filosofías (entre ellas las de Platón y los gnósticos) y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.” (Colosenses 2:8).

Entre las creencias de los llamados “gnósticos” de la época de Jesús, y me estoy refiriendo a los llamados “gnósticos cristianos”, era que Cristo no era de carne y huesos, sino que tenía la “apariencia” de un humano. Para esos creyentes influenciados por el gnosticismo, la materia era mala y el espíritu bueno. Por tanto, era imposible que Jesús—siendo bueno— tuviera carne como la nuestra. El apóstol Juan se vio precisado a condenar a estos seudos cristianos diciendo:

“Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido EN CARNE, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo…” (1 Juan 4:3).

Muchos cristianos parecen no entender que el cristianismo primitivo estuvo en contacto con la herejía del paganismo. Y es por eso que Pablo estaba muy preocupado de que después de su muerte la herejía corrompiera la sana doctrina. ¡Y así sucedió después de su muerte!

Los judíos jamás recibieron de Dios y sus profetas alguna enseñanza de un alma inmortal inherente que abandona el cuerpo en la muerte. Uno puede examinar todo el Antiguo Testamento, y jamás encontrará ni la más mínima doctrina al respecto. No obstante, los judíos aprendieron algunas cosas sobre el alma inmortal cuando estuvieron cautivos en Egipto. Allí aprendieron sobre la trasmigración del alma. En Persia aprendieron sobre las futuras retribuciones. La resurrección del cuerpo y la eterna recompensa de los justos en el juicio futuro, y el correspondiente castigo de los impíos. En Grecia, durante el periodo de Alejandro y sus sucesores, los judíos se pusieron en contacto con la doctrina de la inmortalidad innata del alma y la retribución futura basada no en una revelación profesa, sino en una especulación filosófica o razonamiento. Esto incluía la preexistencia y la trasmigración de las almas, basados en que el alma es divina, inmortal, y por naturaleza, eterna; como una especie de una deidad eterna auto existente. Estas ideas fueron desarrolladas por Platón, repetidas por Cicerón como derivadas de Platón, puesto que los sistemas filosóficos de los griegos y romanos eran sustancialmente los mismos. Este periodo de Alejandro se extiende hasta la época de Cristo. En este tiempo o época de Cristo, los judíos palestinianos contendían con los judíos alejandrinos y su antropología platónica. En esa época aparece el judío Filo (20 A.C-50 D.C) con sus ideas extravagantes. Él trajo una “nueva forma” de interpretación de las Escrituras (“sistema alegórico”) usando la terminología griega para hablar sobre el origen, naturaleza y destino del hombre a los judíos. El infierno, traído como un lugar de tormento eterno, no provino del judaísmo, sino del paganismo. Por eso, no es correcto afirmar que fue una creencia hebraica, como algunos han sostenido, sino que muchas ideas antropológicas adoptadas por los judíos provinieron de Egipto, Babilonia, Persia, y Grecia; donde estuvieron viviendo los judíos que mencionamos por muchas generaciones, durante el exilio. Se considera que fue en el periodo Inter-Testamentario, entre los Macabeos y la época de la formación del Nuevo Testamento, donde se fue mezclando en el pensamiento religioso, lo revelado con lo pagano. En este periodo o era de los macabeos, los fariseos y saduceos se estaban desarrollando, y las ideas de la inmortalidad inherente del alma, y del castigo eterno del impío, se estaban imponiendo fuertemente.

En el periodo Inter-Testamentario imperó dos puntos de vista con respecto a la vida y muerte. Los libros Apócrifos (no inspirados por Dios) de la época reflejan estas dos corrientes del pensamiento judío de la época que abarcan desde el 200 A.C al 150 D.C.

 

Los que reflejan el pensamiento de la INMORTALIDAD CONDICIONAL son:

 

1.- Libro de Tobias (190-170 A.C)

2.- Eclesiástico (180 A.C)

3.- Oráculos Sibilinos Judíos (140 A.C)

4.- Enoc Etiópico (150 A.C-60 D.C)

5.- Enoc Eslavónico (1-50 D.C)

6.- Apocalipsis Siríaco de Baruc (75-78 D.C)

7.- 2 Esdras (90-100 D.C)

8.- Rollos del Mar Muerto (Esenio)(170 A.C-68 D.C)

 

Los que reflejan la INMORTALIDAD INHERENTE y el TORMENTO ETERNO son:

 

1.- 2 Macabeos (130-125 A.C)

2.- Libro de los Jubileos (153 A.C-105 A.C)

3.- Sabiduría de Salomón (48-40 A.C)

4.- Libro de Judith (10 A.C-1 D.C)

5.- 4 Macabeos (100 A.C-70 D.C)

6.- Filo (20 A.C-50 D.C)

7.- Josefo (77 D.C- 94 D.C)

 

La filosofía platónica se fue infiltrando en la iglesia del Señor a través de Filo, quien era el representante de ala Alejandrina de la iglesia judía. Cuando Roma conquistó a Grecia, las dos naciones empezaron a mezclarse. Pronto la religión y las filosofías griegas comenzaron a florecer en Roma, y fueron asimiladas por los conquistadores. Así, entre los romanos, los platónicos, los pitagoreanos, los estoicos, los epicurianos, y otros, tuvieron gran acogida. El romano Cicerón adoptó la idea de la inmortalidad innata de alma de los filósofos griegos (106-43 D.C). En este contexto se desarrolló la iglesia de Dios, con ideas populares y paganas.

 

Es lamentable que los cristianos de hoy no se percaten del error de esta doctrina de la inmortalidad innata del hombre. La gran mayoría de Cristianos no sabe quien fue Platón, el filósofo Griego, quien creó, basándose en razonamientos personales, la idea del alma inmortal del hombre. El neoplatosnismo influyó sobre la iglesia cristiana pervirtiendo la verdad de Dios. Esto ocurre en el siglo III en adelante. El movimiento Gnóstico decía tener las respuestas sobre el problema del origen del universo y del mal. Estos gnósticos tomaron para sí ciertas terminologías bíblicas o del cristianismo para captar la atención de los cristianos ortodoxos y convencerlos para sus filas. Las ideas de los gnósticos habían sido una mezcla de filosofías paganas, mitologías orientales, de cábalas judías, y de términos cristianos. Ellos mezclaron la filosofía esotérica de Egipto con el dualismo común del zoroastrismo, del viejo babilonialismo, platonismo, y aun de la cábala judía. También adoptaron el concepto de las sucesivas emananciones del Ser Absoluto del Brahamismo. También el gnosticismo adoptó del Budismo la creencia o concepto del antagonismo del espíritu y la materia y la irrealidad de la existencia derivada. Además, el gnosticismo adoptó del Budismo la creencia de un dios en proceso de desarrollo, y almas espirituales deseando ser liberadas de las ataduras de la materia y alzarse sobre las cosas del sentido—y finalmente ser reunido con la fuente de la vida divina. Por eso hay teólogos que han definido el gnosticismo como la “helenización del cristianismo”.

Los gnósticos hacen una sutil distinción entre el remoto y el desconocido Ser Supremo, o Gran Dios (el Originador de Todo), y del “Demiurgo”, que se creía era uno de los “Aeons” (o poderes autoexistentes) que progresivamente emanaron de Dios y subsisten en Él. Estos “Aeons” forman “el Pleroma” (plenitud) o el mundo invisible. Este “Demiurgo” era considerado como el “Dios Creador”, y como el inmediato originador del mundo visible y el originador de la materia. El “Demiurgo” ocupaba el lugar intermedio entre el Dios Supremo y el mundo material. Pero también decían los gnósticos que este “Demiurgo” estaba en rebelión contra el Dios Supremo. El “Demiurgo” no era originalmente malo, sólo limitado o imperfecto. Creían que este “Demiurgo” creó al hombre, impartiéndole sólo su propio principio imperfecto y débil—el alma sensual. Sólo el Altísimo y verdadero Gran Dios podía impartir el alma racional divino. Se creía que este “Demiurgo” no podía traer a sus criaturas el verdadero conocimiento de Dios, y era sólo el dios de los judíos, y hasta cierto punto, del cristianismo. Así Jesús, venido como el Mesías prometido, sólo pudo preparar el camino de la redención.

La creencia gnóstica era que el hombre tenía tres elementos y proporciones variadas: física, espiritual, y carnal. Los espirituales son como los “Aeones”, y capaces de ser perfectos. Los físicos tienen la naturaleza del “Demiurgo”, y con cierto poder para levantarse contra la materia. Los carnales son los que están bajo el control de la material y destinados a un trágico destino.

Los Gnósticos pensaban que tenían el conocimiento que los llevaría a la inmortalidad, pues creían que las almas de los hombres espirituales son inmortales. Sostenían que su conocimiento esotérico y su vida ascética los llevaría a la salvación. Para ellos la redención era la liberación del espíritu de su conexión con la materia. También el gnosticismo propagó la idea Persa del dualismo, es decir, creían que el mundo fue originado por dos principios iguales y eternos, pero distintos y perfectamente conflictivos. El bien y el mal, el espíritu y la material, luz y tinieblas. El maniqueísmo propagó esta idea en la iglesia, y ha hecho del diablo un jefe perpetuo de un reino imperecedero de pecadores inmortales como él, en un infierno de fuego eterno. Sin embargo, el cristianismo original fue MONÍSTICO, es decir, que todo lo que existe fue creado por una fuente u origen singular—el Absoluto infinito Dios del Antiguo Testamento. San Pablo dice que sólo Dios tiene inmortalidad (1 Timoteo 6:16). El Monismo sostiene que llegará el día en que la maldad y el maligno serán erradicados del universo, quedando el Todopoderoso Dios y los justos. No obstante, los que creen que el diablo y los malvados irán al infierno de tormento eternamente, están basándose en el dualismo Persa, y no en la Biblia.

Los Gnósticos prácticamente sostenían que el espíritu del hombre espiritual va al Pleroma (la habitación de los “Aeones”), Los gnósticos valentinianos, en cambio, sostenían que si bien el alma sobrevive a la muerte física, ésta debe esperar en un lugar intermedio—-una especie de embrión de purgatorio—antes de llegar al cielo. La porción material pasa a la destrucción, mientras que el alma animal se queda con el DEMIURGO en el lugar intermedio para siempre.

En resumen, los errores de los gnósticos fueron los siguientes:

 

1.- Dualismo: La oposición coexistente de dos principios contrarios y eternos, con la materia considerada como mala, y por tanto, no creada por el Ser Supremo. Hubo una repugnancia a todo lo material.

2.- Emanaciones: Relacionado con los Aeones provenientes del Ser Supremo. En lugar de una creación directa, finalmente la emanación produjo el mundo.

3.- Demiurgo: El más degradado de los Aeones, identificado con el Dios de los judíos, y el inspirador del Antiguo Testamento.

4.- Hostilidad hacia el Judaísmo: Jehová fue visto como maligno, y por ello hostiles al Dios Supremo.

5.- Docetismo: El cuerpo del Mesías sólo tenía la apariencia de tal, o que fue usado sólo temporalmente.

6.- Rechazo a todo el Antiguo y Nuevo Testamentos, excepto las epístolas paulinas. Pedro y Santiago considerados como siervos del “Demiurgo”.

7.- Dieron énfasis a los ritos y pompas ceremoniales.

8.- Aristocracia Arbitraria: El hombre sólo escala en función a su conocimiento de supuestos “misterios”.

9.- Fatalismo: La presente condición del hombre no es por su propia decisión, sino es el resultado del método de su creación. Y no hay nada que él pueda hacer para liberarse a si mismo.

10.- La materia es inherentemente mala. Se practicaba el ascetismo.

11.- Incluyó la idea de la redención. Una divina interposición en el mundo y sus asuntos era, sin embargo, concebida, para liberarse del dominio del mal.

12.- Cristo degradado: Pusieron a Cristo en la categoría de las otras criaturas de menor naturaleza.

13.- Trasmigración: Que el alma migra de cuerpo en cuerpo hasta completar su purificación total. Así, ellos se diferenciaban, marcadamente con el cristianismo que sostenía la resurrección del cuerpo.

 

En los siglos IV y V se presentó la amenaza del Maniqueísmo en la iglesia Post- Nicena. Los maniqueos eran dualistas, un movimiento que siguió al gnosticismo. Fue el desarrollo del gnosticismo con el elemento cristiano reducido al mínimo, y con un dualismo zoroastriano, acompañado con la adoración de la naturaleza babilónica, y otros elementos orientales. Su organización fue jerárquica, con Manes a la cabeza como “un apóstol de Cristo” y considerado como el Paracleto que completaría la obra de Cristo: El Papado Maniqueo tuvo su centro en Babilonia por siglos. Este Manes se rodeó de 12 apóstoles y 70 obispos. Su enseñanza era que el alma pertenece al reino de la luz, en tanto que el cuerpo al reino de las tinieblas. Sostenían los maniqueos que Cristo nunca murió pues no tuvo un verdadero cuerpo. Sostenían que Cristo no tuvo un nacimiento humano, y que su sufrimiento y muerte fue una verdadera ficción. Creían en la trasmigración de las almas de los impuros (sucesivas reencarnaciones) en los cuerpos de animales u otras cosas hasta que hayan expiado sus pecados. La reencarnación es rechazada, y la salvación se obtendrá exterminando los deseos carnales. Su política era la abstinencia. La existencia del demonio era considerada como eterna, como la de Dios. El dualismo fue muy marcado.

Los ritos maniqueístas fueron realizados con gran pompa y ceremonia. En especial, el bautismo y la comunión, como lo hace la iglesia Católica. Los elegidos eran un grupo sacerdotal que practicaban el ascetismo budista, no poseían propiedades, eran célibes (celibato sacerdotal), se abstenían del vino, no tomaban la vida animal, y se sujetaban a estrictas regulaciones en su vida. Insistieron en que eran “el único cristianismo verdadero”, exaltando el ascetismo, las ceremonias pomposas, y afirmaban que sus ministros eran intermediarios entre Dios y los hombres, y enseñaban una especie de purgatorio. En un comienzo Agustín de Hipona era un maniqueo. Parece que Agustín (Padre y Teólogo de la Iglesia Católica) arrastró con él la idea maniquea del alma inmortal.

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