LAS PROFECÍAS DE DANIEL CONCERNIENTES AL ANTICRISTO

 

 

¡Un Estudio que desafia la creencia generalizada entre los evangélicos conservadores y “evangelicatólicos” de que el Anticristo será un líder Europeo!

Tdo. Ingª Mario A Olcese (Apologista)

¿Está usted interesado en el futuro? ¿Se ha preguntado alguna vez a dónde se dirige nuestro mundo? Si es así, entonces la profecía bíblica es lo que usted debiera estar estudiando.

Revelación (Apocalípsis), el último libro de la Biblia, es la más famosa expresión sobre profecía. Se encuentra por encima de otros libros proféticos, empujando la imaginación hacia el límite con sus ramas imágenes.

Sin embargo, la llave para entender Revelación son las profecías del Antiguo Testamento. Detrás de las visiones elaboradas de Revelación descansan las cinco visiones de Daniel. Sin entender Daniel es difícil entender Revelación. El propósito de este estudio es colocar un cimiento o fundamento para el adecuado entendimiento de la profecía Neo Testamentaria, comenzando con Daniel.

Como está indicado por este título, el foco de este libro es el anticristo. “Anti” significa “contra”, así tenemos “contra Cristo”.

La palabra “anticristo” nunca aparece en Daniel, o en cualquier libro del Antiguo Testamento. Aparece exclusivamente en las cartas de Juan, pero el significado de ella es claro. “Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por eso conocemos que es el último tiempo” (1 Juan 2:18). Aquí Juan reconoce que su audiencia ha oído del anticristo, un único y simple hombre perverso que se opondrá a Cristo en los últimos días; y desde que “muchos anticristos” (personas que enseñan cosas “contra Cristo”) han surgido, Juan se dio cuenta que la venida de ese anticristo individual estaba cerca. Y él está aún más cerca que lo que estaba en la época de Juan, y para estar seguros; el espíritu del venidero anticristo puede ser visto en muchos cines, TV, libros, cultos religiosos, políticos, etc (ver 1 Juan 4:3-6).

El propósito de este estudio es un tanto estrecho. Es una piedra fundamental, el cimiento de la edificación, el libro de texto sobre profecía. Este examina la visión daniélica sobre la historia mundial y el venidero anticristo, con un énfasis en la localización geográfica de su imperio malvado. Es mi oración de que aquellos que leen este estudio continuarán estudiando la profecía bíblica y proclamen a Cristo y su Reino lo más posible mientras el fin se vaya acercando.

Capítulo 1

LAS PROFECÍAS DE DANIEL

El libro de Daniel está lleno de visiones e imágenes, monstruos, imperios, y guerras. Desde la imagen del capítulo 2 a las elaboradas campañas de guerras del capítulo 11, encontramos multitudes de símbolos. El propósito de este folleto es la de examinar aquellos pasajes que tratan con el anticristo y su reino; capítulos 2,7,8,9,11-12.

Los Antecedentes

Daniel fue profeta que vivió en el siglo VI AC (1:1). El fue uno de los muchos jóvenes judíos que fue capturado y llevado a Babilonia para servir en la corte del rey Nabucodonosor (1:3-4,6). Su situación fue muy similar a José en Egipto (Gén. 41:40), porque él tenía dotes para dirigir los asuntos de un reino gentil (Dan. 6:2,3) y ayudó a fomentar la esperanza entre los Judíos que estuvieron en cautiverio.

A Daniel también se le mostró el plan de Dios para el mundo en cinco detalladas profecías sucesivas que abarcaba desde el tiempo de Babilonia en el siglo VI, en donde Daniel vivió, hasta el reino eterno de Dios. De acuerdo a estas visiones, cuatro imperios mundiales preceden al reino de Dios. El cuarto reino es el reino del anticristo, y es en este reino que estamos muy interesados.

La Imagen

La primera profecía se encuentra en el segundo capítulo de Daniel, Allí leemos que una imagen (estatua) apareció a Nabucodonosor, rey de Babilonia, en un sueño. Daniel le contó al rey lo que éste soñó y lo que significa el sueño.

Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible.  La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce;  sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido.  Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.  Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra (Daniel 2:31-35).

Daniel inmediatamente fue o siguió adelante interpretando el sueño del rey (v.36). Después de decirle al rey que Dios le había dado autoridad (v.37), Daniel dijo: “Tú eres la cabeza de oro” (V.38). Daniel identificó a Babilonia como la cabeza de oro desde Nabucodonosor en adelante. Luego dice sobre el pecho y los brazos de plata:

“Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo…” (v. 39ª)

Daniel no identificó al segundo imperio hasta este punto. Este será revelado después. Por ahora necesitamos reconocer que el segundo reino representado por el pecho y brazos de plata iba a seguir a Babilonia.

“Y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra” (v.39b).

Nuevamente, el tercer imperio no es nombrado. Este también será revelado en una visión diferente.

El cuarto reino es representado tanto por las piernas de hierro y los pies hechos de hierro y barro (vv.40-43).

La roca que desmenuza la estatua, explica Daniel, era el Reino de Dios:

“Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre” (v.44). 

El reino de Dios, explicó Daniel, cubrirá la tierra y reemplazará todos los imperios gentiles previos. Además, este poderoso reino divino nunca terminará. Qué promesa!

Capítulo 2

EL SEGUNDO Y TERCER REINOS

Acabamos de ver que cuatro reinos preceden el Reino de Dios. Estos fueron mostrados a Nabucodonosor en la forma de estatua. La cabeza de oro, se mostró, fue Babilonia (2:38). Tres reinos más harían de sucederlo, y luego el reino de Dios aparecería en la tierra (2:44). El Capítulo 2 no identifica al segundo, tercero, o cuarto reinos. Es al segundo y tercer reinos que nos volvemos ahora.

Los  Antecedentes

En el capítulo 8 de Daniel, leemos que Daniel estaba transportado en una visión a Susa, que estaba cerca de 250 millas al este de Babilonia (v.2). Susa fue una ciudad prominente de Persia.

El Segundo Reino

Daniel entonces vio algo un poquito raro:

“…y miré, y he aquí un carnero y tenía dos cuernos, uno era más alto que el otro…” (v.3).

Este símbolo es interpretado en el versículo 20:

“En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos, éstos son los reyes de Media y de Persia.”

Aparentemente, uno de los cuernos representó a Media y el otro a Persia. Los Medos y Persas trabajaron juntos uno y otro-pero Persia pronto ganó el dominio del imperio. Esto es porque el cuerno “más nuevo” o “reciente” (Persia) creció más largo que el otro (Media).

Es asombroso que 15 años después de que esta profecía fuera registrada, Babilonia cayó ante Medio-Persia-y Daniel estaba vivo para verlo (1:21)! El reino que estaba por levantarse después de Babilonia, entonces, era Medo-Persia, que fue visto en Daniel 2 como el pecho y brazos de plata.

El Tercer Reino

La visión de Daniel entonces continúa. Recuerde, él había recién visto un carnero con dos cuernos.

“Mientras yo consideraba esto, he aquí un macho cabrío venía del lado del poniente sobre la faz de toda la tierra, sin tocar tierra; y aquel macho cabrío tenía un cuerno notable entre sus ojos.  Y vino hasta el carnero de dos cuernos, que yo había visto en la ribera del río, y corrió contra él con la furia de su fuerza.  Y lo vi que llegó junto al carnero, y se levantó contra él y lo hirió, y le quebró sus dos cuernos, y el carnero no tenía fuerzas para pararse delante de él; lo derribó, por tanto, en tierra, y lo pisoteó, y no hubo quien librase al carnero de su poder.  Y el macho cabrío se engrandeció sobremanera; pero estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo”. (Dan. 8:5-8)

Esto también fue interpretado por Daniel:

“El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero” (v. 21).

Daniel no vivió lo suficiente para ver esto cumplido, sin embargo ocurrió justo como la visión lo había mostrado. Desde el 334 al 331 AC Alejandro el Grande vino velozmente del oeste (Grecia) y conquistó todo el Medio-Este hasta lo más lejano como la India.

Hasta donde la visión le compete, el reino de Grecia (representado por la cintura y caderas de bronce en el capítulo 2) no vino a ser oficialmente el tercer reino hasta que conquistó Persia y se estableciera firmemente en el área de Mesopotamia. Ya que Alejandro fue el rey que realizó esto, él fue el primer rey del imperio. Igualmente, Medio-Persia existió mucho antes que conquistara Babilonia, pero no vino a ser un reino prominente hasta que conquistó el área Mesopotámica donde Babilonia, el primer reino, estuvo situado.

Gabriel continuó explicando el significado de los cuatro cuernos que reemplazaron a Alejandro el Grande:

“Y en cuanto al cuerno que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarán de esa nación, aunque no con la fuerza de él” (v.22).

Cuando Alejandro el Grande murió a la edad de 33 años, sus generales combatieron entre ellos para ganar control del reino. Cuatro generales ganaron las batallas y dividieron el imperio de Alejandro entre ellos. Casandro tomó Macedonia; Lisímaco, Tracia y la mayor parte de Asia menor, Seleuco; Y Ptolomeo, Egipto.

En tanto veamos retrospectivamente la historia y veamos alrededor la situación actual, podremos comentar la condición desesperada de las naciones y reinos. Hay héroes, generales, y reyes, pero habrá un día en que todos éstos se desvanecerán y no significarán nada. Sólo viviendo en Cristo podremos tomar parte de un reino que significará mucho, y ese reino es el reino de Dios. 

Capítulo 3

Las Bestias del Capítulo 7

Hasta este punto nos hemos ocupado en identificar los reinos de Daniel 2. La cabeza de oro, vimos, fue Nabucodonosor (2:38). El pecho y brazos de plata era Medo-Persia, visto en el capítulo 8 como un carnero con dos cuernos (8:20). La cintura y caderas de bronce era Grecia, vista en el capítulo 8 como un macho cabrío (8:21). El cuarto reino, de las piernas y hierro, no es nombrado.

Por esta razón nos abstendremos en la identificación del cuarto reino hasta que exploremos el resto del estudio con más detalle. El contexto por sí mismo debe dictar la identificación de los reinos.

Por ahora volveremos nuestra atención a las bestias del capítulo 7.

Las Bestias

Cuando leemos el capítulo 7 nos topamos inmediatamente con la comprensión que exactamente como el capítulo 2 reveló cuatro reinos precediendo al reino de Dios, así el capítulo 7 revela cuatro reinos existentes antes del reino de Dios.

“La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre.  Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora mucha carne.  Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio. Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos” (7:4-7).

La mayor parte de los eruditos creen que las cuatro bestias del capítulo 7 son paralelas a los cuatro metales del capítulo 2; por ejemplo, la primera bestia es Babilonia, la segunda bestia es Medo-Persia, la tercera es Grecia, etc. Esto es posible, pero otra interpretación es tal vez más probable. Nuestra pregunta es: ¿Corresponden las cuatro bestias del capítulo 7 con los cuatro metales del capítulo 2?

En el versículo 17 se le dice a Daniel que “estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que SE LEVANTARÁN en la tierra” (énfasis mío). Esta declaración es importante para nuestra comparación. A Daniel se le dijo específicamente que las cuatro bestias, que representaron cuatro naciones, se levantarían EN EL FUTURO (“se levantarán”). ¿Por qué es importante esto?

El verso uno nos dice que la visión ocurrió “en el primer año que Belsasar era rey de Babilonia, y Daniel…está hablando de algo todavía por ocurrir; mientras…el imperio Babilónico no es algo que va a levantarse sino algo que se levantó hace mucho y está ahora acercándose a su fin.1

La interpretación informó a Daniel que las cuatro bestias serán aún futuras: “se levantarán”. Pero Babilonia ya se había alzado a la supremacía mundial, y estaba realmente bastante cerca a su fin, porque la visión fue en el primer año del breve reinado de su último rey.2

1.      La Biblia del Intérprete, Arthur George Buttrick, ed. (Abingdom Press: N.Y), 1956, Vol.6, pág. 463

2.      G.H. Lang, Las Historias y Profecías de Daniel (London: The Paternoster Press), 1950, p.80

El punto es, si las cuatro bestias serían aún futuras (en el tiempo de Daniel) y Babilonia estaba cerca a caer, entonces parece que Babilonia parece no ser la primera bestia.

Aunque algunos sostienen que Babilonia es la primera bestia, dicen que el desmembramiento de las cuatro alas de la bestia representa la humillación de Nabucodonosor (4:31-33) y el levantamiento de la bestia representa su exaltación después del arrepentimiento (4:34-37). Esto suena lógico, pero nuevamente, la primera bestia era aún futura, y Nabucodonosor había estado como muerto por seis años!

Otra cuestión que debemos preguntar es: ¿Son los cuatro reinos vistos en orden (p.e., el primer reino es conquistado por el segundo, el cual es conquistado por el tercero, etc) o son ellos vistos existiendo contemporáneamente (es decir, al mismo tiempo)?

El verso 11 de Daniel 7 describe la muerte de la cuarta bestia. El verso 12 dice luego:

“Habían también quitado a las otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo (v.12).”

Si los primeros tres reinos sobrevivieron al cuarto, ellos deben existir AL MISMO TIEMPO con el cuarto animal salvaje o bestia.

Hemos visto, entonces, que las cuatro bestias del capítulo 7 no parecen corresponder como un “guante en la mano” con los cuatro metales del capítulo 2. Debido 1). La primera bestia no es Babilonia y 2) los primeros tres reinos duran más que el cuarto. ¿Qué significa entonces esta visión de las bestias?

Las Cuatro Divisiones de la Grecia Revivida

El verso 2 nos dice que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. ¿Qué es el “gran mar”?

El gran mar, como Lang ha mostrado in extenso (pp-78-80) es un término usado invariablemente del Mediterráneo. Compare Números 34:6,7; Josué 1:4 (3)

Puesto que “el gran mar” se refiere al Mediterráneo en cualquier parte de la Escritura, hay todo el motivo o razón para retener ese uso aquí (El Hebreo y el Arameo no tienen mayúsculas, de modo que no importa si nuestra traducción española se lea “gran mar” o “Gran Mar”).

Las cuatro bestias, de acuerdo al verso 3, salen del “Gran Mar”, o el Mediterráneo. Todas las cuatro bestias (reinos), entonces, bordearán en el Mediterráneo.

El hecho de que el verso 2 describe los vientos como combatiendo o conmoviendo al mar indica que van a amenazar en el Mediterráneo, fuera del cual cuatro reinos se levantarán, cada uno luchando por la supremacía. Los versos 19 y 20 indican que la cuarta bestia terrible con diez cuernos someterá a otros tres. Esto puede ser visto en Revelación 13:1,2 donde todas las cuatro bestias son vistas como que la cuarta bestia ha conquistado a las otras tres y formado con ellas su propio  reino.

Aunque parezca que las tres primeras bestias no son idénticas con los tres primeros reinos del Capítulo 2, hay cualquier razón para creer que la cuarta bestia de Daniel 7 es idéntica con el cuarto reino de Daniel 2. Compare:

Daniel 2:40

“Y el cuarto reino será fuerte Como el hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas Cosas, desmenuzará y quebrantará todo”

Daniel 7:7

“Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies…”.

Es también claro que los diez cuernos de la cuarta bestia, los cuales representan diez reyes (v.24), son idénticos a los diez dedos de la estatua en el capítulo 2. Puesto que este cuarto reino del capítulo 7 es el más fuerte de los cuatro, hay cualquier razón para creer que ese es el reino que es visto seguir a Grecia en el capítulo 2.

Para resumir lo que se ha visto hasta ahora:

1.      Los cuatros reinos de Daniel 2 aparecen uno después del otro.

2.      El primero es Babilonia (2:38) representado por la cabeza de oro.

3.      El segundo es Medo-Persia (8:20) representado por los brazos y pecho de plata.

4.      El tercero es Grecia (8:21) representado por los brazos y pecho de plata.

5.      El cuarto no es nombrado, pero es igual a la cuarta bestia del capítulo 7.

6.      Los cuatro reinos de Daniel 7 aparecen al mismo tiempo (7:12).

7.      Ellos aparecen reunidos alrededor del Mediterráneo (7:2,3). Esto es muy similar con la situación ocurrida cuando Alejandro el Grande murió, de modo que no es irrazonable esperar que los cuatro futuros reinos serán los reinos revividos de los generales de Alejandro (Más evidencia de esto será visto en el capítulo siguiente).

8.      Diez reyes salen de este cuarto reino (compare 2:41-43).

 

El Anticristo

Sabemos además que el cuarto reino produce el anticristo porque el “cuerno pequeño” iguala a la descripción del anticristo. El hablará “palabras contra el Altísimo (Dios) y a los santos del Altísimo quebrantará”- el perseguirá al pueblo de Dios. También “el pensará cambiar los tiempos y la ley (tal vez un intento de cambiar las costumbres y rituales de los Judíos, y por extensión, los de la iglesia); y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos y medio tiempo, o sea tres y medio años. Compare 9:27 y Apo. 13:5.

El cuerno pequeño, o anticristo, emergió como el onceavo entre los diez cuernos de la cuarta bestia (7:7,8,24) y desgarró tres cuernos (o reyes), de modo que quedaron ocho (incluyendo al anticristo).

Daniel siguió describiendo:

“Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán” (7:26,27). 

Capítulo 4

El Cuerno Pequeño del Capítulo 8

Acabamos de ver que el anticristo es representado en Daniel 7 como un “cuerno pequeño”. Esto inmediatamente origina otro asunto, porque estamos encarando otro cuerno pequeño en el capítulo 8. Nuestra pregunta es ésta: ¿Es el cuerno pequeño del capítulo 8 el mismo que aparece en el capítulo 7?

Antíoco Epífanes

Antíoco IV Epífanes, quien fue ciertamente un tipo del anticristo por venir, reinó en Siria desde 175-164 AC. El fue un Seleucida. Seleucida, como vimos (cap. 2), fue una de las cuatro divisiones del imperio de Alejandro. Antíoco fue un verdadero Hitler. El persiguió a los Judíos, combatió la religión Judía, y paró los sacrificios del templo.

Antíoco aun erigió una estatua pagana en el templo y sacrificó un cerdo en el altar!

La Profecía de Daniel 8

La primera cosa que quisiera señalar es que Daniel 8:17b dice: “La visión pertenece al tiempo del fin”. El verso 19b también habla del “tiempo señalado del fin”. Claramente ALGO acerca del capítulo 8 tiene que ver con el fin, el cual ciertamente es todavía futuro. Encuentro difícil que esta conclusión pueda ser eludida. El fin es el fin! 4

Daniel 8:11 dice que “él (el cuerno pequeño) se engrandecerá contra el príncipe de los ejércitos”. El Príncipe de los ejércitos es Dios 5. El capítulo 11:36 también habla de esto, como lo hace 2 Tes. 2:4. Esta persona se engrandecerá a sí mismo como Dios. De modo que sabemos que esto hará el anticristo.

3.      C.G Oznne, El Cuarto Reino Gentil (West Sussex: H.E. Walter Ltd.) 1982, p.34.

4.      Ver Interpreter’s Bible, vol.6. pp.478-479

5.      Ver Brown, Driver, & Briggs, Hebrew and English Lexicon of the old Testament., Pág. 979.

Daniel 8:11 continúa diciendo que el cuerno pequeño (gobernante impío) “detuvo los sacrificios diarios” que fueron ofrecidos a Dios. Antíoco Epìfanes realmente detuvo los sacrificios judíos en la historia. Sin embargo, el verso continúa diciendo que “el lugar de su santuario fue echado por tierra”. Antíoco nunca destruyó el templo. Cuando los revolucionarios Macabeos reclamaron el templo en 164AC, éste estaba en una forma deplorable, pero aún estaba de pie (1 Macabeos 4:38).

Leemos en 8:14 que “hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”. 2,300 días equivale a seis años, cuatro meses y veinte días. En la historia, sólo tomó tres años para los Judíos restituir los sacrificios. Así, esto debe ser aún futuro. Desde el tiempo que el templo es destruido (este debe ser el tiempo de la “abominación de la desolación” o del “horror espantoso” sea puesta en el santuario; Dan. 9:27; 11:31; 12:11, Mateo 24:15) hasta su construcción, pasan aproximadamente seis años. Esto extenderá cerca de tres años dentro de los mil años de Cristo. Así, el templo será reconstruido algunos años después de haber comenzado el reino milenario de Cristo.

El anticristo

Hasta donde hemos visto, la visión del capítulo 8 “pertenece al tiempo del fin” (v.17). Hemos visto también que Antíoco Epífanes nunca destruyó el templo como el cuerno pequeño va a hacer (v.11), y una vez que el templo sea destruido tomará seis años, cuatro meses, y veinte días para reconstruirlo.

Los versículos 23-25 nos dicen más acerca del cuerno pequeño:

“Y al fin del reinado de éstos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas. Y su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos. Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana” (8:23-25). 

Es interesante notar que este gobernante perverso aparecerá cuando “el fin de aquellos reinos esté cerca”. “Aquellos reinos” se refiere a los cuatro reinos del v. 22 que reemplazaron a Alejandro el Grande, aquellos de Casandro, Lisímaco, Seleuco, y Ptolomeo. Desde este punto en adelante nos referiremos como los imperios Helenísticos”. El cuerno pequeño de este capítulo, está escrito, aparecerá cuando esté cerca el fin de la historia, porque Antíoco Epífanes apareció en el medio del periodo Helenístico—no en el final. Este hecho milita en contra de un cumplimiento histórico (es decir, ya realizado). 

 

 

El cuerno pequeño del capítulo 8 es claramente futuro. Antíoco no encaja con la descripción dada.

“Nunca desde la derrota de su padre, Antíoco ha vivido bajo la sombra de Roma. Hasta donde podemos decir, sus expediciones militares difícilmente encajan con aquellas atribuidas al cuerno pequeño de Daniel 8:9 y el rey del norte en Daniel 11:22” (Ferch, “The Book of Daniel and the Maccabean Thesis, Andrews University Seminary Studies, Vol. 21, Nº 2, 1983, p.135).

En objeción a esta teoría se ha preguntado cómo el cuerno pequeño puede levantarse cerca al final de los imperios helenísticos y vivir hasta los años de la segunda venida de Cristo. La respuesta es bastante evidente: que los imperios helenísticos deben ser reconstruidos. Así, podemos ver levantarse cuatro reinos y luchar por la supremacía en torno al Mediterráneo-y eso exactamente lo que vimos en el capítulo 7.

Cuando examinamos la evidencia, entonces vemos que 1). Antíoco nunca destruyó el templo, 2) No tomó seis años para restaurar el templo  propiamente, 3) La visión pertenece al tiempo del fin, y 4) Antíoco no se levantó cuando el fin de los imperios helenísticos estaba cerca.

De otro lado, note las similitudes entre el cuerno pequeño del capítulo 7 y la del capítulo 8. Ambos se opondrán al Altísimo, ambos perseguirán a sus santos, y ambos serán conquistados por medios sobrenaturales (compare 7:25 y 8:23-25).

“La no identidad de los dos envuelve dificultades de la mayor magnitud-tan grande que la suposición puede ser considerada una imposibilidad moral” (Tregelles, Remarks on the Prophetic Visions in the Book of Daniel, London: Sovereign Grace, 1965,p.83).

Es cristalinamente claro, entonces, que el cuerno pequeño del capítulo 8 es el mismo que el cuerno pequeño del capítulo 7 de Daniel; el cuerno pequeño es el anticristo, y él está por salir de uno de los imperios helenísticos reconstruidos-específicamente del cuarto, que es también el cuarto reino (cronológicamente) en la visión del capítulo 2.

Capítulo V

Las Setenta Semanas del Capítulo 9

El capítulo 9 de Daniel contiene la más interesante profecía: Aquella de las setenta semanas. ¿Qué precisamente es esta profecía y qué significa?

Antecedentes

Daniel justo había terminado de estudiar el libro de Jeremías. Entonces él nos dice en 9:2, así:

“En el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años”.

Jeremías 29:10, el pasaje que probablemente Daniel estaba leyendo, dice:

“Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar”. 

Hasta este punto setenta años estaba cerca a cumplirse, de modo que Daniel ayunó y oró por Jerusalén. El ángel Gabriel vino a él aún antes que terminara de orar.

Los Setenta Sietes

Gabriel entonces le dijo a Daniel que setenta semanas habían sido decretadas para su pueblo. La palabra hebrea para “semana” Shabua es un grupo indefinido de siete, y debió ser traducida “siete”. El contexto necesita decirnos si el grupo de siete significa siete días (una semana), siete meses, siete años, o lo que sea. Por ejemplo, Daniel 10:2, dice:

“En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas” (tres sietes completos).

¿Debe leerse Daniel 9:24 leerse: “setenta semanas” o “setenta periodos de siete años? En el contexto encontramos que el verso 2 habla de “setenta años”. Así, debemos aceptar la Traducción Buenas Nuevas de la Biblia aquí: “Siete veces setenta años es la longitud de tiempo que Dios ha fijado para…tu pueblo.”

7×70=490. Así, 490 años han sido decretados para el pueblo de Daniel.

Algunos tal vez puedan preguntar por qué Daniel no fue directo en decir “490 años es el periodo de tiempo que Dios ha establecido para tu pueblo”. ¿Por qué el usa imágenes mentales secretas? La respuesta es que en el Cercano Este antiguo, los números frecuentemente tiene un valor simbólico. El número 6 es menos que completo, y 8, por otro lado, es más que completo, entonces 7 es perfecto completo. En Revelación hay 7 sellos, 7 trompetas, etc que significan que la tierra está por recibir la completa medida de la cólera de Dios.

En Mateo 18:21 Pedro le preguntó a Jesús si él debía perdonar a su hermano 7 veces. “Jesús respondió: “No te digo siete, sino aun hasta setenta veces siete” (18:22). Jesús estaba diciendo simbólicamente que Pedro debía perdonar a su hermano tantas veces como fuese necesario. La frase “setenta sietes” en Daniel tiene ambos significados, literal y simbólico. Significa literalmente 490 años-y, simbólicamente, que Dios ha hecho un plan perfecto para su pueblo.

Daniel 9:24 nos dice que estaba por ocurrir al final de los 490 años:

“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos”. 

Esta es claramente la era del Reino. Al final de los 490 años, entonces, el reino sería establecido. Pero, ¿cuándo comienzan los 490 años? Capítulo 9:25:

“Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos”. 

Sería un error sugerir que los detalles de este versículo son fáciles de interpretar. Sin embargo, una de las mejores teorías que he oído es que 457 AC  es el punto de partida de la profecía. Por el final de los siete sietes, o 49 años del decreto de 457 AC (Esdras 7:6), la plaza pública y muro han sido completados.

Setenta y dos sietes, o 434 años después, el Mesías Jesús de Nazaret comenzó su ministerio en el 27AD.

Daniel luego prosigue para describir un evento que ocurrió después de los 69 sietes, pero no necesariamente en la 70ava semana. Esto indica una ruptura entre la 69 y 70 sietes. “El mesías será cortado (muerto); y no será más suyo el pueblo…” (V:M). Esto ocurrió en la crucifixión de Jesús.

El versículo 27 describe el periodo de los siete años del gobierno del anticristo o la “70ava semana de Daniel”. El anticristo (el príncipe que ha de venir, v.26) hará la paz con Israel pero romperá el acuerdo en la mitad de la semana (del siete) es decir, tres y medio años. Este es el tiempo donde coloca la abominación desoladora (Mat. 24:15).

La Destrucción del 70 DC

Un asunto sobre Dan. 9:26 nos concierne aquí a todos:

“Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones”. 

Mucha gente cree que esta es una profecía de la destrucción de Jerusalén en el 70 DC por Tito. Pero la forma cómo vierten este pasaje algunas traducciones o versiones hacen pensar eso. Pero el asunto es éste: ¿Será el príncipe destruido por una inundación? De acuerdo al original hebreo, sí. El pronombre debe referirse atrás al antecedente próximo; así, en lugar de “el fin vendrá con una inundación”, debe decir, “su fin vendrá con una inundación”, como bien lo vierte en este caso la versión Reina-Valera 1960 en español. La Biblia de Jerusalén, Sociedad Judía de Publicaciones, Keil, y la Revisión Estándar sostienen esta interpretación. Como Keil traduce éste:

“Después de 62 semanas el Mesías será muerto, de modo que nada queda para él, y la ciudad y el santuario serán destruidos por el pueblo de un príncipe que ha de venir, quien hallará su fin en la inundación; pero la guerra continuará hasta el fin”.

Así, la destrucción debe ser aún futura, porque Tito no vino a su fin en la destrucción del año 70 DC, y menos, con inundación.

Las 69 semanas de las 70 semanas de Daniel ocurrieron y se fueron. El reloj se detuvo entre la 69 y 70ava semana, y el último periodo de siete años será el gobierno del anticristo.

La última mitad de ese periodo será el comienzo de una terrible tribulación “cual no lo ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá” (Mateo 24:21).

Capítulo 6

Los Reyes del Norte y del Sur

El capítulo 11 de Daniel contiene la más detallada profecía de todo el libro, y su adecuada interpretación es absolutamente crucial para nuestra discusión. Como las profecías previas que hemos visto, ésta se extiende hacia el tiempo del fin (10:14).

Persia y Grecia

El verso 2 “pone a girar la bola”. Como en el capítulo 8, Persia, el segundo reino de la profecía de Daniel, es tratado primero:

 “Y ahora yo te mostraré la verdad. He aquí que aún habrá tres reyes en Persia, y el cuarto se hará de grandes riquezas

Ocho (358-38), y Dario Codomano (335-31).

más que todos ellos; y al hacerse fuerte con sus riquezas, levantará a todos contra el reino de Grecia” (Dan. 11:2). 

La identidad precisa de estos reyes no es importante para nuestra discusión, porque ya ha sido indudablemente cumplido; por lo tanto, la voy a mencionar brevemente con C.G. Ozanne, que los cuatro reyes persas son: Dario Nato (423-05), Artarjerjes Mnemon (404-359), Artajerjes Ocho (358-38), y Dario Codomano (335-31) (Ver Ozanne, The Fourth Kingdom, pp. 47-48).

Además, el verso 3, como 8:21, describe a Alejandro el Grande, y el verso 4, como el 8:22, describe la división del imperio de Alejandro en cuatro partes

Los Reyes del Norte y del Sur

Los versículos 5-45 describen las guerras produ

cidas entre el rey del Norte (Siria) y el Rey del Sur (Egipto). La Biblia “Buenas Nuevas” (inglesa) apropiadamente traduce “norte” como Siria y “sur” como Egipto, y esto en dirección y en relación con Israel.

Para resumir los eventos del capítulo, el rey del Sur crece más fuerte como uno de los “príncipes” o “generales” quien funda aún un reino más magnífico que el norte (V.5). Después de un tiempo, es arreglado un matrimonio político en donde la hija del rey del Sur se casa con el rey del Norte. Ella es asesinada junto con sus sirvientes y su padre (v.6). Un descendiente del rey del Sur invade victoriosamente el Norte y toma gran tesoro y lo lleva a Egipto (vv.7,8). El rey del Norte invade el Sur, pero sin resultado (v.9). El hijo del rey del Norte entonces invade (v.10) y el rey del Sur vuelve a invadir. Muchos, incluyendo Judíos apóstatas, se reúnen en contra del rey del Sur. La invasión del Norte aumenta en intensidad y el rey del Sur se encuentra indefenso (vv. 11-15). El victorioso rey del Norte gobierna como le place e ingresa a la tierra santa (Israel) con intención de destruirla (v.16). Luego él se vuelve al Sur y ofrece la paz por medio de un matrimonio político entre su hija y el rey del Sur-sólo para su destrucción (v.17). Luego èl ataca las islas del oeste, pero es afligido por sus comandantes (v.18). El regresa a su casa, pero cae (v.19). Otro rey se levanta en su lugar, pero para ser destruido dentro de pocos días (v.20).

En el versículo 21 un terrible rey reemplaza al último rey del Norte. El gana el reino con intrigas (v.21), destruye a sus enemigos (v.22), realiza campañas que sus antecesores nunca realizaron (v.24), y continuó la guerra en contra del Sur (vv. 25-30). El sigue el consejo de los apóstatas (v. 30), profana y coloca la Abominación de la desolación (v.31), y persigue a los santos (vv. 32-35). El rey luego se opone a todos los dioses (v.36) y choca con el rey del Sur (v.40). El vence, y luego continúa conquistando otras tierras (vv. 41-43). El oye rumores del este y del norte y se prepara para la batalla. El coloca sus tiendas entre el Mediterráneo y Jerusalén y llega a su final allí (v.45; compare 9:26).

El primer verso del capítulo 12 se extiende hacia atrás a algún punto en el capítulo 11, describiendo “un tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces”.

Los versos 2 y 3 describen la resurrección, verso 4 concluye, y vv 5-13 son la post data a la visión. Este es el final del libro.

Es claro que la visión alcanza hasta el fin del siglo. La resurrección es futura (12:2), como también la gran tribulación (12:1; citado por Jesús en Mateo 24:21). Es también claro que los últimos versos del capítulo 11 son futuros y describen al anticristo. Y la totalidad de 11:5-45, como hemos cisto, trata con los reyes del Norte y del Sur.

El Asunto

La cuestión por responder es ésta: ¿Cuánto del capítulo 11 es historia y cuánto queda por cumplirse? Continuando nuestro viaje hacia atrás (pasado), el verso 40 describe el conflicto entre el rey del Norte y el rey del Sur “en el tiempo del fin”:

“Pero al cabo del tiempo el rey del sur contenderá con él; y el rey del norte se levantará contra él como una tempestad (el rey del Sur), con carros y gente de a caballo, y muchas naves; y entrará por las tierras, e inundará, y pasará”.  

“Cuando la hora final del rey de Siria haya casi llegado, el rey de Egipto le atacará, y el rey de Siria volverá a pelear…” (Biblia Buenas Nuevas, en inglés).

Es también claro que el verso 36 es todavía futuro, porque Pablo hace alusión a él en 2 Tes. 2:4, señalando que este terrible rey se exaltará a sí mismo sobre Dios.

El verso 31, que describe la colocación de la Abominación Desoladora, fue citado por Jesús en Mateo 24:15,16:

“Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda),  entonces los que estén en Judea, huyan a los montes”.

La Abominación Desoladora es mencionado tres veces en Daniel: primero, en 9:27; segundo, en 11:31; y tercero, en 12:11. Casi cada uno admite que Jesús se estaba refiriendo a ambos 9:27 y 12:11, pero a pocos les gusta admitir que 11:31 es aún futuro, alegando que 11:31 fue cumplido por Antíoco Epífanes, quien colocó una estatua pagana en el templo. Pero vea el 12:11:

 

“Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días”.

Este debe referirse atrás a la visión que fue dada hace unos minutos. ¿Por qué 12:11, el cual es parte de la postdata a Daniel 11 no debe referirse a esa visión sino a otra que fue dada dos años atrás? Simplemente no tiene sentido. El capítulo 11:31 debe ser aún futuro, junto con 9:27 y 12:11. El libro de Daniel conoce sólo una abominación desoladora, así como conoce a un solo cuerno pequeño, y sólo un anticristo final.

El versículo 31 está apretado entre dos versículos que hablan de “los que abandonan el santo pacto” (vv.30,32). Esta rebelión religiosa es referida por Pablo como la apostasía o caída (2 Tes. 2:3) y está asociada con el anticristo (mismo verso).

Hemos visto en un capítulo anterior que Antíoco Epífanes fue un Sirio histórico rey del Norte. Muchos comentaristas, deseando desvincular el anticristo del rey del Norte dicen que 11:36-12:3 es futuro, pero 11:21-35 fue cumplido por Antíoco en la historia. Un nuevo rey, dicen, es introducido, y este rey, el anticristo, es una persona separada del rey del norte.

Esta maniobra es contraria al contexto de Daniel 11. El capítulo entero, desde el 5-45, trata de ocurrencias entre los reyes de Norte y del Sur. Una tercera persona simplemente no puede ser introducida.

La teoría dada aquí es que 11:21-45 describen al anticristo, quien es el rey del norte, porque ellos no han sido exactamente cumplidos por Antíoco. Comentando sobre el v. 21, el PULPIT COMMENTARY dice:

“Ciertamente él (Antíoco) fue suficientemente malo moralmente, aunque casi no tan malo como algunos reyes de Egipto, sus contemporáneos, o algunos de sus propios antecesores…” (J.E.H. Thomson, The Pulpit Commentary, grand Rapids: Wm. B. Berdmans Pub. Co., 1950, p.314.).

El verso 21 describe al rey del Norte como no teniendo el honor de la dignidad real pero usará de los halagos (astucia) para ganar el reino. Pero ciertamente este no es el caso; él (Antíoco) tuvo el reino tanto como lo tuvo su hermano; él fue conocido como rey” (ibid).

Antíoco no cumplió 11:21-35 más de lo que cumplió en el 11:36-45. Simplemente él no cuadra con la descripción.

Daniel 11 (específicamente vs. 36-39 y también Dan. 8:9-12) demuestran bastante interés en el carácter de tirano blasfemador y lo describe en términos que sobrepasan lejos cualquier otra cosa que conocemos concerniente al carácter, pretensiones, y acciones de Antíoco Epífanes…hasta donde podemos determinar, sus expediciones militares difícilmente igualan a aquellas atribuidas al cuerno pequeño de 8:9 y el rey del Norte en Daniel 11:22.

Daniel 11:21-45 es aún futuro y describe al anticristo, quien es también el rey del Norte. El va a obtener el reino con astucia (v.21), y destruirá a sus enemigos (v.22), y abrazará la apostasía de la rebelión religiosa (11:30,32; compare con Mateo 24:15). Perseguirá a los santos (11:33-35), se exaltará a sí mismo sobre todo dios (11:36; compare con 2 Tes. 2:4).

“…mas llegará a su fin, y no tendrá quien le ayude” (11:45b).

 

                                                            Capítulo 7

El Cuarto reino

Ahora que hemos examinado el libro de Daniel podemos construir un argumento para la identidad del cuarto reino gentil. Los primeros tres son. Babilonia, Medo-Persia y Grecia. ¿Pero cuál es la identidad del reino del anticristo?

Argumento de Daniel 2

Detengámonos por un momento y contemplemos las implicancias de la imagen de Nabucodonosor. Babilonia fue el primer reino (cabeza de oro), que cubrió el área de Mesopotamia (ésta fue también la que Asiria cubrió). Persia existió mucho antes que conquistara Babilonia, pero no fue hasta que conquistara Babilonia e hiciera el área Mesopotámica el centro de su poder mundial que éste vino a ser el segundo reino de la profecía de Daniel.

De igual manera, Grecia existió mucho antes de que existiera Persia; sin embargo, éste no vino a ser el tercer reino de la profecía de Daniel hasta que hizo del área Mesopotámica el centro de su poder mundial. Esta es la única forma que podemos explicar el hecho de que Alejandro el Grande fue el primer rey (8:21). Alejandro no fue el primer rey de Grecia, sin embargo él fue el primer rey de Grecia con el área de Mesopotamia como el centro mundial de su imperio.

¿Es Roma el cuarto imperio? Es verdad que por un periodo de siete años Roma alcanzó el río Indo, pero ésta fue débil posesión por algunos años y Roma nunca estableció su poder mundial en el área de Mesopotamia. Roma nunca fue asiática, nunca fue oriental; nunca por lo tanto fue un legítimo sucesor de los tres primeros imperios de estos grandes imperios (Cowless, Ezekiel and Daniel, N.Y: D. Appleton, 1868, pág. 355.)

Los cuatro reinos mundiales se desarrollaron sin excepción en el único y mismo teatro geográfico…así armonizando con la representación bíblica bajo el símbolo de una simple imagen colosal (Zockler, The Book of Daniel, NY: Lange, 1876, p.84).

Roma nunca pisoteó o dominó Babilonia o Persia, y ciertamente nunca consolidó allí su poder.” (Zockler, The Book of Daniel, NY: Lange, 1876, p.84).

Si para el cuarto reino debemos mirar a Europa, y desde allí, la venida del anticristo; los hechos, sin embargo, apuntan hacia el Medio Este para este evento daniélico y apocalíptico.

Argumento de Daniel 7 y 8

Hemos visto que el cuarto reino del capítulo 2 es el mismo cuarto reino del capítulo 7. Hemos visto el cuerno pequeño o anticristo en ambos informes (cps. 7 y 8) y hemos visto que él sale del cuarto reino (cp.7), específicamente aquella parte que cubre el territorio Sirio (Seleucida) del dividido Imperio Griego (Cp. 8) C.G Ozanne ha remarcado correctamente esto, con estas palabras:

“Si este reino es Roma, es difícil ver cómo un retoño de Grecia pueda referirse al anticristo” (Ozanne, The Fourth Gentile Kingdom, p. 37)

El anticristo se levantará del territorio de la antigua Grecia, que es también el territorio de la antigua Persia, la que es también de la antigua Babilonia. La única manera satisfactoria para evadir esta conclusión es considerar el capítulo 8 como histórico-pero nosotros hemos visto que es futuro (8:17.19). Nuevamente, el reino del anticristo será uno del Medio Este.

Argumento de Daniel 11

En Daniel 11 es claro que el anticristo será “el rey del Norte” (vv. 21-45), o, como traduce la versión inglesa “Buenas Nuevas”, “El rey de Siria”. A través del pasaje encontramos inconsistencias con el relato y el Antíoco Epífanes de la historia. El Rey del Norte aquí va a necesitar ganar el reino con truco (v.21), mientras Antíoco ya era rey. El rey del Norte destruirá a todos los que se le opongan (v.22), mientras que Antíoco careció de ese poder. El rey del Norte realizará lo que sus padres nunca hicieron (v.24), pero Antíoco no lo hizo. El rey del Norte colocará la abominación desoladora (v.31) lo cual es futuro (12:11; Mat. 24:15). Todas las evidencias apuntan a un cumplimiento futuro.

Y, muy natural, si el anticristo tiene que aparecer del área de Mesopotamia, así también su reino.

Una Objeción

  Se ha dicho que Daniel 9:26 indica que el anticristo será un romano, porque la ciudad y el santuario fueron destruidos por el “pueblo de un príncipe que ha de venir”. Puesto que Jerusalén fue destruido en el año 70 DC por los romanos, “el príncipe que ha de venir” será un romano. Sin embargo, como hemos visto, el General Tito no “llegó a su fin” en esa invasión. Este versículo no describe la caída de Jerusalén en el año 70 DC.

Conclusión

Montgomery señala que “todas las cuatro visiones de la segunda mitad del libro (Daniel) culminan en uno y el mismo execrable tirano, en una y la misma catástrofe esperada de la nación y la Santa Ciudad” (International Critical Commentary, Edinburg: T&T Clark, 1926, p.60).

El libro de Daniel como un todo unificado señala a un cuarto reino situado en el área de Mesopotamia en el Medio Este, en el área de Siria/Iraq hoy. Fuera de este cuarto reino saldrá el anticristo, quien es “el cuerno pequeño” (7:8; 8:9) y “el rey del Norte” (11:21-45). Isaías lo llama “el asirio” (20:31, comparar con 11:4; que es citado del “hombre de pecado” en 2 Tes. 2:8 como hace Miqueas (5:5). Juan habla de un sistema religioso-comercial llamado “Babilonia” (Rev. 17:5; 18:2,10,21) y no veo razón para considerarlo un “apodo-alias” para Roma.

El libro de Daniel, como los otros libros, señala a un anticristo futuro que se levantará de esta área (Asiria revivida, no Roma revivida).

Autor: B.Th Mark M. Mattison. 

 

www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org

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