UNO, NADA MÁS

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

 

En el AT hay 5500 versículos que hablan de la singularidad de Dios, y escasamente  4 que hablan de una supuesta “pluralidad” de Dios, y me refiero, en el aspecto cuantitativo, es decir, “un dios en tres personas y que son distintas entre una y otra”. Hay dos explicaciones porqué esta última parte no tiene consideración de ser:

1. La manera de redactar de los judíos.

2. Dios habla a la congregación de huestes celestiales.

Si se discute sobre estos cuatro versículos una aparente “pluralidad” de Dios, creo que debiera discutirse de la manera que lo comenta  mi hermano Mario Olcese Sanguineti en uno de sus estudios, los 5500 versículos que hablan de la singularidad de Dios (Is. 44:24; 45:11-12).

La doctrina del AT. es monoteísta sin dar cabida a duda alguna, y eso se le pude preguntar a cualquier rabino judío conocedor de la ley mosaica que responderá con positiva rapidez.  El Mismo Señor Jesucristo, así lo reafirmó en el NT. (Mr. 12:29).

 Cristo jamás pronunció  que fuese “Dios”, el vino a presentar al Padre como el Hijo del Dios viviente, según     la revelación sobrenatural dada a  Pedro por el Padre, por lo que declaró el apóstol: «Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente».  Cristo afirmó sin ambages confusos  ni circunloquios que  el Padre era su Dios: «Subo a mi Padre y a vuestro Padre y a vuestro Dios» (Juan 20:17).

El Shema (El Verdadero «Credo Cristiano») hebreo dice:

«Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová Uno (Heb. «echad») es» (Deut. 6:3).

De esa manera, hemos visto con diáfana luz, que Dios es Solo Uno, y nada más.

En Gn. 1:1, la palabra «Dios» es «Elohim»  y es una palabra en plural en cuanto a forma y no en cuanto a número; esto último es aceptado con error grande de parte de los conciliadores Trinitarios, entre ellos, muchos cristianos, y por todos los católicos que hay esparcidos en el globo terráqueo: “Un Dios en Tres Personas Distintas”. 

    La palabra «Elohim» es conocida  como «plural de majestad», y expresa honor,  dignidad e intensidad:

«Y dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. . . » (Gn. 1:26).

 La palabra «Elohim» no sugiere en las Escrituras ni muestra ni da vestigios de un  dios que sea “trino”. La Biblia  presenta al Señor Dios y Padre que es Jehová como Único y Soberano (Det. 6:4; Is. 4:6; Ef.4:4-6; Jn.17:3).

Cuando Arrió erigió el dogma que hablaba de Cristo como un ser “creado”,  la iglesia romanista católica en defensa condena el arrianismo como herético llevándose a cabo esto en los Concilios de «Nicea» (325 d.C) y de «Constatinopla» (381 d.C) y quedando instituida la  peligrosa y pagana doctrina de la «Trinidad» que formaliza un Dios  que es  representado en tres personas distintas, “cohesionadas en un igual en la Deidad” (El Credo Niceno dice: «Credo in Spiritum Sanctum qui ex Patre per Filium procedit»: Creo en el Espíritu Santo, que procede del Padre a través del Hijo) y que podemos apreciar con notable claridad en uno de los famosos «Credos Católicos» (torcidos y paganos que también enseña la fatal doctrina de la vida después de la muerte por medio del alma), para ser exacto, en el Credo Atanasio (léalo hermano y amigo que nos visita, aprenda a estudiar si no está acostumbrado hacerlo):

Credo de Atanasio

“Todo el que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe Católica; el que no la guarde íntegra e inviolada, sin duda perecerá para siempre. 

Ahora bien, la fe católica es que veneremos a un solo Dios en la Trinidad, y a la Trinidad en la unidad; sin confundir las personas ni separar las sustancias. Porque una es la persona del Padre y el Hijo y otra (también) la del Espíritu Santo; pero el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo tienen una sola divinidad, gloria igual y coeterna majestad. Cual el Padre, tal el Hijo, increado (también) el Espíritu Santo; increado el Padre, increado el Hijo, increado (también) el “Espíritu Santo; inmenso el Padre, inmenso el Hijo, inmenso (también) el Espíritu Santo; eterno el Padre, eterno el Hijo, eterno (también) el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno, como no son tres increados ni tres inmensos, sino un solo increado y un solo inmenso. Igualmente, omnipotente el Padre, omnipotente el Hijo, omnipotente (también) el Espíritu Santo; y, sin embargo no son tres omnipotentes, sino un solo omnipotente. Así Dios es el Padre, Dios es el Hijo, Dios es (también) el Espíritu Santo; y, sin embargo, no son tres dioses, sino un solo Dios; Así, Señores el Padre, Señor es el Hijo, Señor (también) el Espíritu Santo; y, sin embargo, no son tres Señores, sino un solo Señor; porque así como por la cristiana verdad somos compelidos a confesar como Dios y Señor a cada persona en particular; así la religión católica nos prohíbe decir tres dioses y señores. El Padre, por nadie fue hecho ni creado ni engendrado. El Hijo fue por solo el Padre, no hecho ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo, del Padre y del Hijo, no fue hecho ni creado, sino que procede. 

Hay, consiguientemente, un solo Padre, no tres padres; un solo Hijo, no tres hijos; un solo Espíritu Santo, no tres espíritus santos; y en esta Trinidad, nada es antes ni después, nada mayor o menor, sino que las tres personas son entre sí coeternas y coiguales, de suerte que, como antes se ha dicho, en todo hay que venerar lo mismo la unidad de la Trinidad que la Trinidad en la unidad. El que quiera, pues, salvarse, así ha sentir de la Trinidad. 

Pero es necesario para la eterna salvación creer también fielmente en la encarnación de nuestro Señor Jesucristo. Es, pues, la fe recta que creemos y confesamos que nuestro Señor Jesucristo, hijo de Dios, es Dios y hombre. Es Dios engendrado de la sustancia del Padre antes de los siglos, y es hombre nacido de la madre en el siglo: perfecto Dios, perfecto hombre, subsistente de alma racional y de carne humana; igual al Padre según la divinidad, menor que el Padre según la humanidad. Más aun cuando sea Dios y hombre, no son dos, sino un solo Cristo, y uno solo no por la conversión de la divinidad en la carne, sino por la asunción de la humanidad en Dios; uno absolutamente, no por confusión de la sustancia, sino por la unidad de la persona. Porque a la manera que el alma racional y la carne es un solo hombre; así Dios y el hombre son un solo Cristo. El cual padeció por nuestra salvación, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos, está sentado a la diestra de Dios Padre omnipotente, desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, y a su venida todos los hombres han de resucitar con sus cuerpos y dar cuenta de sus propios actos, y los que obraron bien, irán a la vida eterna; los que mal, al fuego eterno.

 

Esta es la fe católica y el que no la creyere fiel y firmemente no podrá salvarse.”

La doctrina de la Trinidad, que ha hecho tanto daño al pueblo cristiano hasta estos momentos, se remonta a los griegos paganos, y fue desconocida por la Iglesia Prístina antes del Siglo IV d.C. Tertuliano de África era estoico, y fue el primero en mencionar el nombre de «Trinidad» dentro del ámbito cristiano, creyéndola además. Escribió en apoyo al dogma Trino: “una sustancia” y “tres personas”.

La Biblia no apoya para nada la mitología Trinitaria. Estas son las pruebas bíblicas que refutan su esencia oscura, pagana  y, por supuesto, satánica:

              «La Biblia dice que hay un solo Dios» (1 Tim: 2:25).

«La Biblia afirma que únicamente el Padre es Dios» (1 Co. 8:6).

«El Dios de Jesucristo es el Padre, por lo tanto, Cristo no puede ser Dios porque solo el Padre lo es» (Jn. 20:17; 1 Co. 8:6; 1 P. 1:3).

«Cristo dijo tener un Dios» (Mt.27:46; Ap. 13:2).

«Hay una diferencia clara entre el Padre  y  Jesucristo. Cristo admitió que su Padre era el Único Dios Verdadero y fue Él que lo envió al mundo» (Jn. 3:16; 6:29; 17:4).

«Jesucristo es Mediador y Hombre, mas no es Dios» (1 Tim. 2:25).

«La co-substancialidad (“igualdad”) de la Deidad como lo delineó la iglesia católica romanista es antibíblica porque Cristo dijo»: «. . . el Padre Mayor es que yo» (Jn.14:28).

«Cristo no es “omnisciente”, Dios sí, eso lo excluye ser Dios» (Lc.8: 43-46; Mr. 13:32; Hech. 1:6, 7; Ap.1:1).

«A Dios nadie lo ha visto jamás, a Cristo, muchas personas lo vieron » (Jn.1:14, 18; 1 Jn. 1:2).

«Cristo es el representante de Dios en el mundo (Jn.14:9).

«Cristo dijo que Dios moraba en él, con esto, es imposible que sea Dios Mismo» (Jn. 14:9).

Hay muchos más, pero creo, que para ahora, es suficiente con lo anterior.

Gracias.

Dios les bendiga siempre.

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