¿ACASO NO DEBE UN HIJO DE DIOS ANDAR CON LO MEJOR EN VESTIDOS, JOYAS Y AUTOS?

 

HERMANO APOLOGISTA:

 

YO CREO QUE UN HIJO DE DIOS TIENE QUE ANDAR CON LA MEJOR ROPA, TENER EL MEJOR AUTO, TENER LO MEJOR DE LO MEJOR. SI EN EL MUNDO LOS INCRÉDULOS TIENEN COSAS BUENAS,  ¿CÓMO NO MUCHO MÁS UN HIJO DE DIOS?

 

Seamos realistas, ¿dónde dice en la Biblia que el cristiano debe tener las mejores ropas, joyas, carros, casas, cuentas bancarias, etc porque ser un hijo de Dios? Y si eso fuera verdad, ¿por qué Jesús y sus apóstoles no fueron ricos y prósperos en la tierra? ¿Acaso Jesús no habló de pasar tribulación¿ ¿No dijo Pablo que para recibir nuestro pago, primero debemos trabajar. 2 Timoteo 2:6 dice: “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. 4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. 5 Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. 6 El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero. 7 Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo”. ¡Pero muchos evangélicos de la prosperidad están cosechando frutos y riquezas sin haber terminado de trabajar! Indudablemente habrá una recompensa para los siervos del Señor, pero ésta no será dada sino al final de su labor. Pablo pudo decir que “he acabado la carrera, he guardado la fe…ahora me está reservada la corona de la vida, la cual, el Señor, el justo juez, me dará en aquel día, y no solo a mí, sino a todos los que aman su venida” Pablo esperó recibir su justo pago en la parusía de Jesús…¡y no antes!

 

Pues bien, si realmente un hijo o hija de Dios puede tener lo mejor de lo mejor (joyas, ropa, etc), ¿por qué escribió el apóstol Pablo lo siguiente?:

 

“Asimismo también las mujeres, ataviándose en hábito honesto, con vergüenza y modestia; no con cabellos encrespados, u oro, ó perlas, ó vestidos costosos” (1 Tim. 2:9).

 

“La plata, ó el oro, ó el vestido de nadie he codiciado” (Hechos 20:33). Sin duda Pablo tenía todo, menos plata, oro, o vestidos finísimos, pues si los hubiera tenido, no hubiera dicho lo que dijo en este texto.

 

“Y Pablo les dijo a los creyentes de Filipos, lo siguiente: Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca (Fil. 4:5). ¿Pero puede usted dar a conocer su modestia si exhibe las ropas más caras y las joyas más deslumbrantes que existen? Vamos, dejémonos de perversidades y de engaños diabólicos…¡esos predicadores del evangelio de la prosperidad son hombres corruptos de mente y falsos ministros de Jesucristo”. ¿Los seguirá apoyando con su dinero que tanto le cuesta ganar para que ellos vivan con grandes burgueses? Sí lo hace es porque usted es tan terco como una mula.

 

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¿QUE ES LA PROSPERIDAD EN LA BIBLIA?

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,

Que da su fruto en su tiempo,

Y su hoja no cae;

Y todo lo que hace, prosperará (Sal. 1:3).

 

 

El pasaje de arriba es uno de varios pasajes que esgrimen los evangelistas de la prosperidad para enseñar que podemos prosperar financieramente si seguimos sus instrucciones. ¿Qué significa “prosperar·” en la Biblia? ¿Acaso ineludiblemente prosperidad material en abundancia?

Jueces 18:5 leemos:Y ellos le dijeron: Pregunta pues ahora á Dios, para que sepamos si ha de prosperar nuestro viaje que hacemos. ¿Acaso prosperar aquí tiene que ver como abundancia de riquezas? No! Tiene que ver con el resultado…si tendrá éxito y un buen fin todo lo que se emprende”. Proverbios 28:3 El que encubre sus pecados, no prosperará: Mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia (Prov. 28:3). ¿Acaso acá prosperar significa necesariamente aumento de riquezas materiales? No, ciertamente. Simplemente significa que el que no confiesa sus pecados no tendrá un buen final.

Jeremías 20:11 Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. Evidentemente aquí el vocablo “prosperarán” tiene que ver con el resultado de su acción, es decir, no tendrán éxito o no tendrán un feliz final.

Daniel 8:25: Y con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y con paz destruirá á muchos: y contra el príncipe de los príncipes se levantará; mas sin mano será quebrantado. Acá prosperar nada tiene que ver con el aumento de las riquezas materiales, sino con el éxito de una acción. En este caso, el éxito del engaño perpetrado.

Isaías 5417: Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová. ¿Qué quiere decir “prosperar” acá? Obviamente tiene que ver con el efecto que las armas puedan tener contra alguno. En este caso, al poco o ningún éxito que tendrán las armas fabricadas contra nosotros.

 

Así que Salmos 1:3 puede significar que todo lo que hagamos tendrá éxito o un buen final. Eso es todo!

 

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LA ALEGORIZACIÓN Y SU ESENCIA PAGANA Y ANTIBÍBLICA

 ¡Una estocada fatal al corazón del mensaje de Cristo!

San Agustin y Santa Mónica (1846), por Ary Scheffer

Orígenes de Alejandría y Agustín de Hipona

 

 

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

 

 

El método alegórico empezó en el primer siglo con los judíos platónicos de Egipto que fueron influenciados por los griegos paganos que interpretaron el Antiguo Testamento de modo alegórico. Filón de Alejandría tomó este “novedoso” método que era discorde con el pensamiento judío de su tiempo. Filón, influenciado por su antecesor Aristóbulo, que declaró que los puntos capitales de la filosofía griega (principalmente con la aristotélica) se encuentran en el Antiguo Testamento, en la Ley de Moisés y en los profetas. El propósito era, que al utilizar este método, se pudiera hacer una unificación sin conflicto entre el Antiguo Testamento con el mundo griego, es decir, conciliar la revelación divina con la filosofía griega para que fuese incorporada a la cultura helénica.  

Como consecuencia, la teoría de Filón vino  a despertar un gran interés en su tiempo  para incursionar en la escuela teológica de Alejandría, que también, como Filón, trataba de unir  la revelación judía vetero testamentaria con las doctrinas filosóficas griegas. Uno de sus  maestros más notables de esta escuela catequística, Clemente de Alejandría, resuelve con definición que la totalidad de las Escrituras deberán de interpretarse de forma alegórica.  

Con Orígenes, discípulo  de Clemente, se formaliza el método de interpretación alegórica. Orígenes consideró que la Biblia era un organismo vivo de tres elementos correspondientes al cuerpo, al alma y al espíritu del hombre, según la psicología platonista, dejando asentado por medio de dicho método de interpretación  una razón triple de las Escrituras que da como resultado una razón o sentido  somático, una razón o sentido psíquico o moral, y una razón o sentido místico o espiritual que es apto, esto último, en solo aquellos con un conocimiento  filosófico de alto nivel.   

Con este método y su forma de aplicación, las Escrituras son conjugadas en un entorno espiritualizado dando paso a una serie de extraños y místicos dogmas que  rayan en lo absurdo, en lo ficticio, despojando al texto bíblico de su propósito real para un correcto y razonable entendimiento. 

Desde Orígenes, han salido defensores del método alegórico que han tratado de echar por tierra las expectativas milenarias que son escatológicamente literales. Ellos admiten que el regreso de Cristo deberá entenderse en un  lenguaje figurado, además admiten que libros como el del profeta Daniel y el de Apocalipsis se encuentran llenos de ideas místicas y alegorías y que su interpretación deberá ser tan solo espiritualizada.  

Con la venida de eclesiasticismo, se toma la dirección  de los asuntos doctrinales en general bajo el control  y la tutela de la autoridad de la Iglesia, y no conforme a la Cabeza de la Iglesia que es Cristo («ideales humanos truncando las verdades bíblicas»), recibiéndose con buena  aceptación el método alegórico para que Agustín, Obispo de Hipona (354-430 d. C), se encargara de interpretar  y pervertir  las Escrituras en una condición  netamente  espiritual. 

El fundamento de la doctrina amilenarista fue formalizado  por la  influencia de Orígenes a través del método alegórico (184-254 a. C). Agustín incorporó el dislocado método de interpretación en la Iglesia que conjeturaba en base a su absoluta autoridad.  Aunque Orígenes  y Cemente creían en la autoridad divina de la Escrituras, requirieron por desgracia el  método  alegórico para entender con capricho sus verdades y que es antitético con la realidad de su contenido textual, porque se deriva o parte de la filosofía griega pagana que fue “excretada”  del pensamiento humano y terrenal, que no se acopla, lógicamente, con los asuntos y propósitos postreros, todos, por supuesto, literales, de Dios para con sus hijos. Pablo escribe al respecto:   

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Col.2:8). 

Los primeros padres  apostólicos consideraron el Reino de Dios como “uno” que vendría al mundo concretamente. Dan testimonio de esto Bernabé, Papías, Ireneo de Lyón, Justino Mártir, y Tertuliano. Un autor comenta que antes de Orígenes  no había nadie que contrastara con la interpretación milenaria del Reino, ni después de Agustín; la concepción, en este caso,  fue un futuro Reino escatológico milenial, según lo descrito en el capítulo 20 del libro de Apocalipsis. 

La Iglesia Prístina comprendió un Reino futuro terrenal para los redimidos en Cristo y no una alegorización de él. Documentos como la Didaché, o Enseñanza de los Doce Apóstoles, es un documento antiguo que compagina a la perfección con la Palabra de Dios. Se escribió  entre el 65 y 80 a. C. y fue muy apreciado por los primeros padres apostólicos. La Didaché da una semblanza de la conducta de los primeros cristianos verdaderos. Enfatiza con luz clara la parusía del Señor Jesucristo, que juzgará a las personas del mundo malvado y que regirá literalmente el  Reino terrenal futuro junto a sus salvos y fieles súbditos, como lo veremos en algunos  de los textos bíblicos que siguen después de la última parte del escrito que enseguida aparece (de la misma Didaché que mencionamos): 

 

6 “Entonces aparecerán las señales auténticas: en primer lugar el signo de la abertura del cielo, luego el del sonido de trompeta, en tercer lugar, la resurrección de los muertos, 7 no de todos los hombres, sino, como está dicho: «Vendrá el Señor y todos los santos con él». Entonces el mundo verá al Señor viniendo sobre las nubes del cielo”. 

Y en la Biblia (lea los textos y corrobore la veracidad del escrito querido lector):  

Mat. 5:5 Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.                                                                                                                        

Mat. 24:27 Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre.                                                                                                                     

Mat. 24:29Y luego después de la aflicción de aquellos días, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes de los cielos serán conmovidas.    

                                                                                                                       Mat.24:30 Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.    

Mat.24:31Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro. 

Mat.24:38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca,

Mat. 24:39 Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó á todos, así será también la venida del Hijo del hombre. 

 Mat. 24:40 Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado:

Mat. 24:41 Dos mujeres moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada.

Mat. 24:42 Velad pues, porque no sabéis á qué hora ha de venir vuestro Señor. 

                                                                                                                        Mat.24:43 Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese á cuál vela el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.

Mat. 24:44 Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensáis.   

Mat. 25:31 Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria.

Mat. 25:32 Y serán reunidas delante de él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.  

Ap.1:7 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán sobre él. Así sea. Amén. 

 Stg. 5:8 Tened también vosotros paciencia; confirmad vuestros corazones: porque la venida del Señor se acerca.  

Apo 20:4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fué dado juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni á su imagen, y que no recibieron la señal en sus frentes, ni en sus manos, y vivieron y reinaron con Cristo mil años. 

 Apo. 20:6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad en éstos; antes serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

 Las expectativas del Reino y su establecimiento en la futura  Tierra restituida en el Antiguo Testamento son completamente literales. Dios prometió a Abraham que a través de él surgiría una gran nación (Es decir, la nación de Israel, de dónde saldría el Mesías de Dios para el alcance salvífico de todo hombre, sea gentil o judío, que le  ha creído y recibido) benditas todas las naciones de la Tierra (Gn.12:2; 13:15; 15:5; 17:5-8,16; 18:18; 21:12; 22:17-18).  

Los  antiguos profetas no pasaron por alto el asunto escatológico  del Reino de Dios en la Tierra y cuyo Rey vendrá a ser, conforme lo develado en el Nuevo Testamento el  Cristo Redentor, cuando arribe del cielo revestido de poder y gloria con sus millares de ángeles en un tiempo futuro que solo Dios conoce (Mt.24:36). Isaías, “catalogado” como el profeta mesiánico principal del Antiguo Testamento, es uno de los profetas que aclaran el largo reinado del Mesías en el mundo:

Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto (Is.9:7). 

En otra parte, el profeta Daniel anuncia la venida del Hijo del Hombre, de Cristo, en las nubes del cielo, para tomar dominio sobre las naciones del mundo por largo tiempo, de acuerdo a la voluntad y soberanía del Dios Padre. Esta profecía de Daniel la confirma el mismo Señor en los evangelios (Ver también Ap. 2:26-27).  

Dan. 7:13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, é hiciéronle llegar delante de él.

Dan. 7:14 Y fuéle dado señorío, y gloria, y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron; su señorío, señorío eterno, que no será transitorio, y su reino que no se corromperá.

 Y en el Nuevo Testamento:

Mat. 13:26 Entonces verán al Hijo del Hombre (Cristo), que vendrá en las nubes con gran poder y gloria (Mr.13:26).

Dios pacto con David prometiéndole que su trono, su casa y descendencia serían para siempre:

89:3 Hice pacto con mi escogido; Juré a David mi siervo, diciendo: 89:4 Para siempre confirmaré tu descendencia, Y edificaré tu trono por todas las generaciones. 

Esta promesa tendrá cumplimiento ineluctable en el Hijo de David, Jesucristo, en la era milenaria (Is.10:21-22; 19:25; 43:1; 65:8-9; Jer.30:22; 32:38; Ez.34:24; 30-31; Mi.7:19-20; Zac. 13:9; Mal. 3:16-18); tal promesa fue reafirmada a María por el ángel Gabriel: 

Luc.1:31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. 32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;  33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Israel tendrá un trono, en Jerusalén (Zac14:16-17), y el Mesías de Dios se sentará en él para tomar posesión de la Tierra para gobernar como Rey por mil años (Ap.20:4, 4). Al terminar este período de reinado, Cristo entregará la potestad del trono al Dios Padre: 

 

1 Cor. 15:24 Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 

Así, que, todas promesas de Dios dadas a Israel desde la antigüedad, que alcanzan al mundo gentil además, porque se ha derribado por medio de Jesucristo el muro que separaba al judío del “goym” (Ef.2:14), vendrán a cumplieres en el teocracia terrenal y milenaria del Padre por medio de su Hijo Jesucristo. Su literalidad, es contundente, sensata e irrefutable.   

Agustín de Hipona adoptó el método alegórico como forma de interpretación bíblica. La validez del método es objetado sin ningún problema ya que se deriva del pensamiento filosófico griego y que fue aplicado por los  adeptos de la escuela teológica de Alejandría para “desposar”  la filosofía griega con las Escrituras de inspiración divina.

El amilenarismo de Agustín enseña que el “milenio” es el tiempo entre la primera y segunda venida de Cristo, y que este intermedio es la era que corresponde a la Iglesia del Señor. El amilenarismo sostiene que la era de la Iglesia es el tiempo de triunfo del evangelio de Cristo que concluye en su segunda venida para juzgar a los inicuos en un juicio final. También asegura que la primera resurrección es el nuevo  nacimiento del creyente, de acuerdo a Jn.5:25 y Ap. 20:6 (¿?). El amilenarismo de Agustín afirma que Satanás, en el presente tiempo, o “milenio”, se encuentra atado en el oscuro Abismo hasta el fin de dicho tiempo (imposible que así sea, porqué el diablo, el dios de este siglo, está desgajando con toda libertad   en el mundo el entendimiento de los muchos incrédulos a Dios para que no les vislumbre la luz del evangelio del Señor en su oscuras y vendadas mentes, 2 Co.4:4; el Señor Jesucristo dijo que Satanás es el príncipe de este mundo, y si es de este mundo, está en el mundo, y no en e Abismo, Jn.14:30).

San Agustín fue irrazonable en el uso de su hermenéutica. Así como determinó que los  mil años correspondían a un  tiempo indefinido, por otro lado y con ambigüedad, también consideró su literalidad. Cuando Agustín vivía en la primera mitad del primer milenio de la historia, explica Oswald T. Allis, tomó los mil años del capítulo 20 de Apocalipsis como literales, creyendo que la segunda venida de Cristo sería a terminar este período de mil años. Ya que de algún modo identificaba el milenio sin sentido o lógica con lo que en ese momento quedaba del sexto milenio de la historia humana, pensó que este período podría acabar en el año 650 d. C. con la rebelión de Gog que daría seguimiento a la segunda venida de Cristo.

Para terminar, diremos que la doctrina de un milenio literal, donde todas las promesas de Dios del Antiguo Testamento habrán de ser cumplidas para el beneficio de los que le aman, fue aceptada por muchos grandes hombres de Dios por más de doscientos cincuenta años, y fue con seguridad, una tradición apostólica. Los padres de la Iglesia del segundo y tercer siglo y otros individuos anteriores a ellos la aprobaron sin divergencias ni conflictos.

Por todo lugar fue recibida: en las regiones orientales de la Iglesia por Papías en frigia,  por Justino en Palestina, por Ireneo en Galia, por Nepote en Egipto, por Apolinar y Metodio en el occidente y en el sur, por Cipriano y Victorino en Alemania, por Tertuliano en África, por Lactancio en Italia.

Dios les bendiga, y muchas gracias. 

 

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