Casi la mitad de los norteamericanos rechaza la Teoría de la Evolución

 Por Yaiza Martínez

19/08/2008

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–>El Pew Research Center de Estados Unidos, grupo que investiga las actitudes sociales hacia determinados temas en el país, ha publicado recientemente los resultados de una encuesta acerca de las creencias religiosas y las actitudes públicas de la población norteamericana.

Según publica Pew Forum on Religion & Public Life, Estados Unidos es el país democrático más religioso entre todas las democracias industriales avanzadas del planeta. Al mismo tiempo, los científicos norteamericanos son líderes en muchas de las áreas de investigación científica actuales. Ambas realidades generan un conflicto entre creencias religiosas y planteamientos científicos, especialmente en tres temas principales.

El más importante de estos conflictos es el del choque ideológico entre la teoría evolutiva de Darwin y la creación divina del mundo, seguido de lejos por los conflictos acerca de la naturaleza -genética, según algunos científicos- de la homosexualidad, y el origen del cambio climático.

Dios y la evolución

Mientras los científicos están convencidos de que la Tierra ha evolucionado durante miles de millones de años, entre un 40% y un 50% de los americanos rechaza la idea de la evolución natural. Según la encuesta realizada en agosto de 2006 por el Pew Research Center y el Pew Forum on Religion and Public Life, el 42% de los encuestados rechaza directamente la idea de la evolución (los humanos y otras formas de vida han existido como son ahora desde la creación).

Alrededor de un 51% cree en cambio que la evolución sí existe, aunque un 21% piensa que esta evolución ha venido guiada por un ser supremo o una fuerza superior, una noción que describe aproximadamente la perspectiva del movimiento del “diseño inteligente” (el origen o evolución del Universo, la vida y el hombre, o la creación, serían, según esta corriente de pensamiento, el resultado de acciones racionales emprendidas de forma deliberada por uno o más agentes inteligentes). Finalmente, sólo el 26% de ese 51% cree que la evolución se ha desarrollado por selección natural.

La oposición más fuerte a la idea de la evolución procede de los cristianos evangélicos, que en su mayoría aceptan la Biblia como una verdad literal. El 65% de los evangélicos piensa que la vida no ha evolucionado y menos del 10% cree que lo ha hecho por selección natural. Los grupos seculares e incluso otros grupos religiosos creen mayoritariamente en la evolución (el 59% de los católicos, el 62% de los protestantes comunes blancos y el 83% de los laicos).

Homosexualidad sin consenso

En el caso de la homosexualidad, al contrario que en el de la evolución, no existe un consenso científico acerca de su causa. Los grupos religiosos y conservadores, por su parte, rechazan las investigaciones científicas que han demostrado que la homosexualidad está asociada a ciertas características genéticas o a determinadas exposiciones hormonales durante la gestación. Tampoco aceptan la idea de que los homosexuales no puedan cambiar su orientación sexual o ser “curados. El número de estadounidenses que ve la homosexualidad como una característica innata ha aumentado poco desde 2003, señala esta encuesta. Por un lado, se ha incrementado ligeramente el número de ciudadanos que considera verdadera esta explicación (del 30% de los encuestados en 2003 al 36% en la actualidad), así como la idea de que la homosexualidad no puede cambiarse (del 42% en 2003 al 49% actual). Pero la mayoría de los encuestados aún rechaza que la homosexualidad sea innata y piensa que está causada por las condiciones en las que el individuo se desarrolla (13%) o que es simplemente la elección de un modo de vida (38%)

Grupos de población concretos tienen una perspectiva muy diferente sobre la naturaleza innata o no de la homosexualidad: los licenciados universitarios creen en un 51% de los casos que se nace siendo homosexual, al igual que el 57% de los liberales, el 52% de los protestantes no radicales o el 52% de las personas que rara vez o nunca acuden a la iglesia.

Como contraste, la mayoría de los evangélicos (el 51%) considera que la homosexualidad es una elección. De hecho, las perspectivas acerca de si la homosexualidad puede cambiarse tiene tanto un componente político como religioso: los liberales señalan en un 71% que no puede modificarse, mientras que los evangélicos afirman en un 56% que sí se puede. Protestantes no radicales, católicos o laicos piensan en su mayoría que es una característica no modificable.

Calentamiento global

Las diferencias de criterio son mucho menos significativas en lo que respecta a otro controvertido tema: el calentamiento global. Una gran mayoría de los encuestados (el 79%) opina que existen sólidas evidencias de que la temperatura media de la Tierra ha aumentado en las últimas décadas. Los grupos religiosos están de acuerdo en este punto en los siguientes porcentajes: el 77% de los católicos, el 79% de los protestantes moderados blancos y el 70% de los evangélicos blancos.

El 50% de los que creen que el planeta se calienta también opina que las actividades humanas son las responsables de este calentamiento global, mientras que un 23% sigue creyendo que el calentamiento está causado por patrones naturales del medio ambiente terrestre.

Entre los grupos religiosos existen opiniones dispares a este respecto: un 62% de los laicos opina que la actividad humana contribuye al calentamiento global, un 52% de los católicos piensa lo mismo, al igual que un 48% de los protestantes moderados blancos y un 37% de los evangélicos. Para un 23% de los evangélicos, el calentamiento global es un grave problema, comparado con el 48% de católicos y laicos.

Otros conflictos

Por tanto, ¿puede decirse que existe un choque consistente entre ciencia y religión en Estados Unidos actualmente? La revisión de estos tres temas centrales sugiere que sí. Pero no sólo las creencias religiosas entran en conflicto con la ciencia, señala la encuesta. Por ejemplo, los sondeos suelen demostrar que un gran número de americanos cree en fenómenos sobrenaturales, como la astrología y la telequinesia, a pesar del hecho de que no estén demostrados científicamente.

En general, se pueden señalar numerosos ejemplos en los que la ideologías y creencias individuales -no religiosas- provocan que la gente rechace evidencias objetivas, que entran en conflicto con sus opiniones, como la probada inexistencia de armas de destrucción masiva en Irak.

También hay otros campos en los que científicos y algunos religiosos pueden enfrentarse en el futuro, como la cuestión de si la conciencia se encuentra sólo en el cerebro -por tanto, la inexistencia de un alma o espíritu-.

Finalmente, los investigadores de esta encuesta señalan que la relación entre la religión y la ciencia resulta de interés no sólo a los científicos y a los sociólogos preocupados por la investigación sobre la opinión pública, sino también a los encargados por el Gobierno para la programación y formación de su política. Y es que la opinión pública tiene un gran impacto en el diseño de las políticas públicas, mientras que los descubrimientos científicos pueden ayudar a determinar las características de leyes y otras políticas destinadas a regular cuestiones, como el matrimonio entre personas del mismo sexo o la gestión del cambio climático.

 

www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org

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