¿SALVA EL BAUTISMO?

 

Por Ing. Mario Olcese (Apologista)

El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo (1 Pedro 3:21)

Una de las preguntas que me hacen es si el bautismo salva o no, ya que el ladrón de la cruz pareciera que fue salvo sin la necesidad de este ritual. Pero nótese que también la Biblia dice “Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”. (Rom 10:9)—¿Pero qué ocurre con los mudos?¿Necesitan confesar con su boca al Señor Jesús para ser salvos? Creo que en ese caso, un mudo no podría confesar con su boca, pero si con señales, palabras escritas, o lo que sea. Hay, pues, excepciones a la regla. En todo caso, Dios es el juez, pero si una persona está en condiciones de bautizarse y de confesar con su boca al Señor Jesús, lo debe hacer para ser salvo.

Otra cosa que la Biblia enseña es que Cristo es el Salvador de los hombres, y de aquellos que creen en él y confiesan su nombre. En la Biblia encontramos que Cristo es el salvador de su iglesia  que es su cuerpo (Efe. 5:23). Si Cristo es el salvador de su iglesia, entonces debemos preguntarnos cómo nos hacemos parte de su cuerpo o iglesia para obtener la salvación. La respuesta la encontramos en Hechos 2:38-47. En estos versos veremos que el bautismo nos hace ser parte de la iglesia. No se puede ser parte de la iglesia de Jesucristo sin el bautismo. Y aunque Cristo es quien salva, el bautismo es un mandato de Cristo que hace posible que nos adhiramos a su cuerpo que él salvó y salvará.

Ahora bien, en Hechos 2:38-47 hay dos versículos que destacan, el 41 y el 47. En el 41 leemos: “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas”. Y el 47 dice: “alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”. De estos dos versos se concluye que los que fueron bautizados fueron añadidas 3,000 personas—¿a dónde? El verso 47 lo responde: “a la iglesia los que habían de ser salvos”. Así que el bautismo salva en el sentido de que nos añade al cuerpo de Cristo, a su iglesia que él salvará de la condenación.

Conclusión:

No se puede pertenecer al cuerpo o iglesia de Cristo sin el bautismo. El bautismo salva en el sentido de que nos agrega a la iglesia, la cual Cristo compró con su sangre y salvará en su segunda venida (Heb. 9:28; 1 Pedro 1:5)

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