TESTIGOS DE JEHOVÁ: ¿ES LA ORACIÓN DEL ”PADRE NUESTRO” SÓLO PARA LOS LLAMADOS “UNGIDOS” DE LA ORGANIZACIÓN?

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Una breve meditación:

El Señor Jesús enseñó a orar a sus discípulos, diciendo: Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén”. Pues bien, si nos fijamos con atención en esta “oración modelo” de Jesús, el Señor empieza diciendo que debemos dirigirnos a Dios como “Padre nuestro”. Pero sucede que los Testigos de Jehová dicen que Jehová Dios es sólo el Padre de 144,000 hijos (los “ungidos”), fuera de Cristo. Los demás Testigos de Jehová (la llamada “grande muchedumbre”) simplemente no pueden considerarse hijos de Dios, y como resultado, mal harían ellos en dirigirse a Dios con la frase: “Padre nuestro”.

Siguiendo los lineamientos de la WT, definitivamente esta “oración modelo” no sería aplicable para la clase de la “grande muchedumbre”, pues si lo fuera, esta clase debería empezar llamando a Jehová: “Padre nuestro”, y para que lo puedan hacer de corazón, y con confianza absolutas, ellos tendrían que considerarse hijos de Dios, ¡y no lo confesarán, porque la WT les ha dicho que ellos no pueden ser hijos de Dios!

Por otro lado, estos millones de TJ “parias”  de la Watchtower, que representan el 97% de Testigos de Jehová, quienes son llamados “las otras ovejas”, o “la grande muchedumbre”, no podrían de ningún modo pedirle al Padre celestial por la pronta venida del reino, ni por el pan de cada día, ni por el perdón de los pecados cometidos (deudas), ni por la protección contra las tentaciones, ni por la liberación del mal, ya que se les ha enseñado que ellos no son hijos Suyos. Por tanto, dicha “oración modelo” no encajaría con ellos, sino sólo con aquellos que sí pueden llamar a Dios con los términos: Padre, Padre mío, Padre celestial, amado Padre, etc. Me estoy refiriendo a la clase minoritaria llamada » la manada pequeña» o «los ungidos».

Pero resulta que los TJ tampoco son consecuentes con sus propias enseñanzas, puesto que los líderes de la organización, el llamado “Cuerpo Gobernante”, anima a TODOS  los TJ, sin excepción alguna, a que pidan a Dios por la venida del reino, por el pan diario, por el perdón de los pecados, por la protección contra las asechanzas del diablo y del mal, etc. En consecuencia, si TODOS los TJ deben pedir a Dios todo lo que Jesús mandó en esa “oración modelo”, entonces también sin excepción alguna TODOS deberían llamar a Jehová con el título de “Padre”, «Padre celestial», etc. Pero si lo han de hacer, los líderes tendrán que admitir que TODOS los TJ son hijos de Dios, y eso pondría en serios apuros a su doctrina de las dos clases de Testigos.

Pero acá no termina el problema. Y es que en la práctica, TODOS los TJ llaman a Jehová con la frase: “Padre celestial”. Usted lo puede verificar personalmente asistiendo a alguna de sus reuniones semanales, y comprobará que los Testigos de Jehová de la clase de las “otras ovejas” se dirigen a Dios en sus oraciones públicas de apertura y de cierre de culto, con la frase: “Padre celestial”. ¿En qué quedamos entonces? ¿Son o no son hijos de Dios “la grande muchedumbre”? Todo parece indicar que las “otras ovejas” no pueden eludir el hecho de que TODOS ellos son en verdad hijos de Dios, con los mismos derechos y obligaciones que la “manada pequeña” de 144,000 personas.

Finalmente, hay otra crasa contradicción con relación a estas dos clases de TJ, que no quisiera dejar pasar. Y es que los Testigos de Jehová enseñan que sólo los 144,000 «ungidos» son los HERMANOS DE CRISTO. Pero si esto es verdad, ¿por qué los miembros de las «otras ovejas» llaman HERMANO a cualquier miembro «ungido», como una cosa natural y corriente?

Me acuerdo que cuando yo era TJ (no un «ungido» por supuesto, ya que ese honor estaba (…y aún está) reservado mayormente para TJ anglosajones o caucásicos) yo me dirigía siempre a cualquier «ungido» como HERMANO, pues en la organización era natural o normal que se les llamara así, aunque no dejaba de preguntarme por qué los nombrábamos de ese modo, si nosotros, los no ungidos, no eramos Hermanos de Cristo o parte de la familia de Dios. En todo caso, los únicos que podrían llamar HERMANO a un «ungido» sería otro «ungido», pero jamás uno que no es ungido. Pero en fin, eso sucede dentro de la organización de los TJ. Una aberración que hasta hoy no lo logro entender y que pocos TJ se han detenido a pensar.

 

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