“NO SOIS DE ESTE MUNDO” (Jesús, Juan 5:19)

¿Quiso decir Jesús con las palabras “No sois de este mundo”?¿Acaso que nosotros somos de otro planeta o extraterrestres?¿O tal vez que estamos de paso en este mundo y que después nos iremos al cielo con él en un “rapto secreto”?

Los que no son de este mundo son:

1).- Los elegidos del mundo por Jesús

Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece (Juan 15:18,19).

2).- Los que recibieron la Palabra de Dios

Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Juan 17:14-16)

3).- Los que son de Dios y Le conocen

Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error (1 Juan 4:4-6).

4).- Los que son de Dios no practican el pecado

Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca. 19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. (1 Juan 5:18-19).

5).- Los que son aborrecidos por el mundo

“Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.

6).- Los que no siguen la corriente de este mundo

Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás (Efesios 2:1-3).

7).- Los que brillan como luminarias sin mezclarse con el mundo

“Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Filipenses 2:15).

8).- Los que no aman al mundo, ni las cosas que están en el mundo

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15).

9).- Los que han huido de la corrupción que hay en el mundo y de la concupiscencia

“Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia (2 Pedro 1:14).

10).- Los que heredarán el reino de Dios

“Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 1:10,11).

Conclusión:

El asunto parece simple: Si el mundo incrédulo e impío te ama, te acoge, y te busca, entonces eres de este mundo y no de Dios. A la sazón estás perdido y sin esperanza en este mundo, porque estás sin Dios y sin esperanza de salvación en el reino de Dios.  

Definitivamente no se puede ser parte de este mundo, teniendo amistades y comunión con los incrédulos que son impenitentes e incorregibles. No se puede ser tibio. O se es caliente, o se es frío, pero tibio es algo abominable a la vista de Dios. ¡Y es tanto así como para ser vomitado de Su boca! (Apo. 3:16).

“¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4).

¿Seguirás buscando ser popular y reconocido en este mundo?¿Seguirán los pastores evangélicos y de otras denominaciones inmiscuyéndose en la política de este mundo corrupto? Es hora de que los pastores evangélicos y líderes de otras denominaciones se olviden de dirigir este mundo como autoridades gubernamentales, y más aún, sabiendo perfectamente que todo el mundo yace bajo el poder del maligno (1 Juan 5:19).

Recuerde: Debemos siempre cuidarnos de no mancharnos con el mundo para no dejar un pésimo testimonio de lo que significa ser un discípulo de Jesucristo.

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