MIRANDO HACIA LA META

MIRANDO HACIA LA META

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Filipenses 3:14:prosigo a la META, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. 

Estimados amigos, estamos llamados para recibir un premio extraordinario, y para ello debemos proseguir hasta alcanzar la meta de nuestra carrera cristiana.

Muchos “atletas cristianos” empiezan corriendo hacia la meta, con miras de ganar el premio mayor, pero en el medio de la maratón bajan la velocidad, o se detienen abruptamente, porque sus piernas ya no les dan más debido a súbitos y dolorosos calambres y por un agotamiento físico por falta de aire. Estos atletas, sin duda, no estaban preparados o listos para correr hasta el final, hasta la meta, para luego merecer el premio que se les ofrecía.

El apóstol Pablo vio en su profesión cristiana una carrera la cual debía acabar. El escribió, lo siguiente:

Hechos 20:24: Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi CARRERA con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

2 Timoteo 4:7: He peleado la buena batalla, he acabado la CARRERA, he guardado la fe.

Y también aconsejó, lo siguiente:

Hebreos 12:1,2: Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la CARRERA que tenemos por delante. Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Sí, mis amigos, debemos correr firme y parejo hacia la meta, y para ello es menester que nos quitemos todo peso de pecado que nos inhibe a correr sin obstáculos. El peso del pecado es el que nos dificultad a correr bien y llegar a la meta de la salvación en el reino de Cristo. Pero desgraciadamente muchos cristianos aún creen que pueden correr a la meta siguiendo en algunas de sus andanzas pasadas, puesto que aún no han descargado todo el peso de pecado que cargaban en sus espaldas. Es necesario aligerar nuestro peso para correr más rápido hacia la meta, y no quedarnos en medio camino por el exceso de peso.

En 1 Corintios 9:24-27, Pablo también dice:

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.  Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”.

Es, pues, nuestra responsabilidad correr hacia la meta sin hacer trampas. Aquí no se llegará a nuestro destino final usando anabólicos o esteroides para darnos fuerza y valor. Esta es una carrera que la debemos ganar legítimamente, habiéndonos ejercitado correctamente con anticipación. Pablo le dice a Timoteo, lo siguiente:

2 Timoteo 2:5: Y también el que lucha como ATLETA, no es coronado si no lucha legítimamente.

Este es un consejo muy oportuno para los cristianos que por alguna razón dejan de correr como Dios manda, pues está en juego nuestra corona de vida en el reino de Dios.

LOS LLAMADOS APÓSTOLES MODERNOS DE LA IGLESIA CRISTIANA

Algunas iglesias creen que está vigente el ministerio apostólico, y por tanto, establecen una jerarquía de apóstoles que dirigen la iglesia cristiana. ¿Pero realmente existe una sucesión apostólica?¿Tienes estos “nuevos apóstoles” el poder de hacer maravillas, portentos o milagros como los primeros apóstoles, incluyendo la resurrección de muertos?¿Estableció Pablo apóstoles en las iglesias que fundó?