DE LA TIERRA SOMOS Y EN LA TIERRA PERMANECEREMOS

 

Proverbios 10:30: El justo no será REMOVIDO jamás; Pero los impíos no habitarán la tierra.

Isa 45:12 Yo mismo he hecho la tierra y he creado aun al hombre sobre ella. Yo…mis propias manos han extendido los cielos, y a todo el ejército de ellos he dado órdenes”.PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR.1. Si la esperanza de los mansos es ir al cielo, ¿por qué dijo Cristo que heredarían la tierra? (Mateo 5:5).

2. Si nuestra esperanza es la de subir al Reino de los Cielos, ¿por  qué dijo Jesús que oremos porque este reino venga? (Mateo 6:9).

3. Si nuestra esperanza es ir al cielo a encontrarnos con Cristo, ¿por qué prometió regresar en poder? (Mateo 25:31).

4. Si Pablo tenía esperanza de ir al cielo, ¿por qué no lo expresó así ante Félix, sino que dijo que su esperanza era la misma de los profetas, es decir la resurrección terrenal? (Hech. 24:14,15).

5. Por qué declaró Pedro tener la misma esperanza que los profetas antiguos, es decir, es decir ser levantados en cuerpos incorruptibles en la resurrección terrenal? (1 Pe 1:3-25)

.Nos llama mucho la atención que las iglesias estén aún predicando que los salvos partirán al cielo para morar con Dios y Su Hijo por toda una eternidad, cuando en realidad hay una infinidad de pasajes bíblicos donde Dios promete a los salvos la herencia de una tierra renovada y restaurada como al inicio de la creación. Ya es hora que corrijamos este error extendido dentro de las iglesias que se han dejado influenciar por las ideas de los gnósticos en cuanto al destino de los elegidos. He aquí los pasajes que nos hablan de nuestro futuro en la tierra:

Génesis 13:15: Porque toda la TIERRA que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

Génesis 35:12: La TIERRA que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti,
y a tu descendencia después de ti daré la TIERRA.

Génesis 48:4: y me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones; y daré esta TIERRA a tu descendencia después de ti por heredad perpetua.

Levítico 25:18: Ejecutad, pues, mis estatutos y guardad mis ordenanzas, y ponedlos por obra, y habitaréis en la TIERRA seguros;

Salmos 25:13: Gozará él de bienestar,Y su descendencia heredará la TIERRA.  

Salmos 34:16: La ira de Jehová contra los que hacen mal, Para cortar de la TIERRA la memoria de ellos.

Salmos 37:3: Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la TIERRA, y te apacentarás de la verdad.

Salmos 37:9: Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la TIERRA.

Salmos 37:11: Pero los mansos heredarán la TIERRA, Y se recrearán con abundancia de paz.

Salmos 37:22: Porque los benditos de él heredarán la TIERRA; Y los malditos de él serán destruidos.

Salmos 37:29: Los justos heredarán la TIERRA, vivirán para siempre sobre ella.

Salmos 37:34: Espera en Jehová, y guarda su camino,  Y él te exaltará para heredar la TIERRA; Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.

Salmos 46:10: Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la TIERRA. 

Salmos 67:4: Alégrense y gócense las naciones, Porque juzgarás los pueblos con equidad,Y pastorearás las naciones en la TIERRA. Selah

Salmos 72:8: Dominará de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la TIERRA.  

Salmos 85:9: Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen, Para que habite la gloria en nuestra TIERRA 

Salmos 102:15: Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, Y todos los reyes de la TIERRA tu gloria;

Salmos 104:5: El fundó la TIERRA sobre sus cimientos; No será jamás removida.

roverbios 2:21: Porque los rectos habitarán la TIERRA, Y los perfectos permanecerán en ella,

Proverbios 2:22: Mas los impíos serán cortados de la TIERRA, Y los prevaricadores serán de ella desarraigados.

Proverbios 10:30: El justo no será removido jamás;  Pero los impíos no habitarán la TIERRA.

Proverbios 11:31: Ciertamente el justo será recompensado en la TIERRA;  ¡Cuánto más el impío y el pecador!

Isaías 45:18: Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la TIERRA, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro.

Isaías 57:13: Cuando clames, que te libren tus ídolos; pero a todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará; mas el que en mí confía tendrá la TIERRA por heredad, y poseerá mi santo monte.

Isaías 60:21: Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la TIERRA; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.

Jeremías 7:7: os haré morar en este lugar, en la TIERRA que di a vuestros padres para siempre.

Jeremías 23:5: He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la TIERRA.

Jeremías 33:2: Así ha dicho Jehová, que hizo la TIERRA, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre

Jeremías 33:15: En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la TIERRA.

Ezequiel 36:28: Habitaréis en la TIERRA que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.

Joel 2:21:  TIERRA, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas.

Amós 9:15: Pues los plantaré sobre su TIERRA, y nunca más serán arrancados de su TIERRA que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo.

Habacuc 2:14: Porque la TIERRA será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.

Zacarías 14:9: Y Jehová será rey sobre toda la TIERRA. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.

Mateo 5:5: Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la TIERRA por heredad.

2 Pedro 3:13: Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y TIERRA nueva, en los cuales mora la justicia.

Apocalipsis 5:10: y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la TIERRA.

Apocalipsis 21:24: Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella;
y los reyes de la TIERRA traerán su gloria y honor a ella.

LA HISTORIA DE UN PEZ

Génesis 1:20
“Dijo Dios: «Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en el firmamento de los cielos»”.

Los textos de biología del colegio ofrecen a los estudiantes buenos datos, pero a menudo una mala interpretación de esos datos.  Por ejemplo, al explicar como los peces evolucionaron para llegar a ser animales que respiran aire en la tierra, se les ofrece por lo general a los estudiantes, una gran cantidad de información equivocada acerca de los peces vivos y extintos.  

No es cierto que los peces pulmonados sean una clase extraña de pez y que ningún otro pez tiene pulmones-muchos si los tienen y algunos tienen pulmones al igual que branquias.  La explicación del texto dice que todos los peces antiguos tenían vejigas natatorias llenas de aire, como muchos de los peces hoy en día los tienen.  Los textos continúan diciendo que las vejigas de algunos peces eventualmente evolucionaron y se hicieron pulmones.  Entonces, al pasar más tiempo estos peces en la tierra, algunos de ellos gradualmente perdieron sus branquias y evolucionaron desde ser anfibios hasta ser reptiles.  ¡Estos hechos se muestran en el registro de fósiles donde, de acuerdo al mismo sistema inflado de fechaje de los evolucionistas, los pulmones en realidad aparecieron en los peces antes que las vejigas natatorias!  La lógica evolucionista tendría que concluir que la vejiga de aire del pez evolucionó de los pulmones.  El problema para los evolucionistas es que esto es precisamente lo opuesto de lo que necesitan para la teoría.  Si resumimos los años evolucionistas en años históricos, sin embargo, el registro de fósiles está de acuerdo con las Escrituras.  En otras palabras, los peces con pulmones y los peces con vejigas natatorias ambos aparecieron el quinto día de la creación.                 

La lección para nosotros aquí es que cuando la ciencia dice la verdad, de hecho confirma aquellas aparentemente simples afirmaciones encontradas en la Biblia.

Oración: 
Amado Señor, Te agradezco que entre el bochinche de las opiniones equivocadas del hombre, yo tengo disponible confiable conocimiento en Tu Palabra. Incrementa mi determinación de aprender y aplicar Tu Palabra para que yo no sea fácilmente confundido por las opiniones equivocadas del hombre. Amén.
Notas: 
Joachim Vetter. “Something fishy about lungs.” Creation ExNihilo, Vol. 14 No. 1, p. 46-47.

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THE PRE TRIBULATION RAPTURE IS FALSE

For some time, theologians (such as N.T. Wright and Jürgen Moltmann)have been pressing for a de-raptured eschatology to permeate the general Christian consciousness.


NEW YORK, NY – MAY 13: Participants in a movement that is proselytizing that the world will end this May 21, Judgment Day, walk through the streets on May 13, 2011 in New York City. (Spencer Platt – GETTY IMAGES)

Rapture theology has captivated the contemporary public imagination. The most recent iteration was the popular Left Behind material. Prior to that, in 1970, Hal Lindsey’s The Late, Great Planet Earth fascinated countless Christians. In contrast, contemporary evangelical theological scholarship found its voice, to some extent, as a counter to the sensationalist eschatologies of dispensational fundamentalism. George Eldon Ladd’s influential work on New Testament eschatology moved evangelical theology away from a focus on literal fulfillment of end-times scenarios, especially literalistic readings of Revelation and “Rapture” theologies connected to tribulation schemes. Yet within popular evangelicalism, fascination with the rapture continues to pervade preaching and teaching about the “end of the world.” This is a problem.

Biblically, Rapture theology finds its roots in 1 Thessalonians 4:15-17, with its language of being “caught up . . . in the clouds to meet the Lord in the air.” N.T. Wright suggests, however, in Surprised by Hope ,

When Paul speaks of “meeting” the Lord “in the air,” the point is precisely not—as in the popular Rapture theology—that the saved believers would then stay up in the air somewhere, away from earth. The point is that, having gone out to meet their returning Lord, they will escort him royally into his domain, that is, back to the place they have come from. (p. 133)

Moreover, while Rapture theology retains the apocalyptic vision of the New Testament, it does so in precisely the opposite direction of the biblical authors (see Moltmann’s The Coming of God , p. 159). Rather than seeing the apocalyptic as a reason to resist evil, Rapture theology suggests that Christians are meant to escape this world and that the destiny of this world is destruction. In such a view, Christians will be swept off the face of the planet, leaving it to the devices of evil and the horrors of tribulation.

The biblical witness suggests exactly the opposite, that Jesus is already king and that his kingdom has already made inroads into this world, which will one day be ratified and confirmed (at his Second Coming). Tribulation is a past and present reality, and the church is called to endure it on behalf of the world and to stand up against it through the power of the Spirit. Rapture theology, in which Jesus will take his people away and leave the world to the devices and whims of evil, runs counter to the good news that the kingdom of God has already come in Christ (e.g., Mk. 1:14-15).

In contrast to Rapture theology, a biblical eschatology:

1) Affirms the inherent value of the earth and motivates care for creation. Rapture theology suggests that we are “just passing through” this temporary dwelling place. Eventually we will escape this world and find our final home in an ethereal realm, a “heaven” filled with mansions and streets of gold. Again N.T. Wright helps to re-frame our expectations. God’s plan is for “a new heaven and a new earth” (Rev. 21:1), what Wright calls “life after life after death” (pp. 148ff). Since the goal is the re-creation and redemption of this world, we have motivation to care for and cultivate it now.

2) Offers a compelling vision for resistance against evil, injustice, and all forms of oppression in the present world order. Rapture theology generates an “escapist” mentality whereby our best hope for dealing with injustice, wickedness, and hopelessness is to simply fly off to a perfect spiritual world unhampered by sin and finitude. Most harmfully, Rapture theology sees injustice, oppression, and even natural disasters as predictive signs of the end of this life for Christians, rather than as the evil and discord they really are.

3) Redefines Christian mission as anticipation of and participation in the kingdom of God. Salvation, as Wright suggests, enables us to be witnesses to and signs of the ultimate salvation of the cosmos, as well as participants in that salvation (p. 200). That’s why the biblical witness says that Christians are to be agents of reconciliation with those who do not yet know God and are to participate in the restoration of the cosmos (2 Cor. 5:20). In contrast, rapture theology suggests a sudden, disruptive end to that project, cutting off hope for reconciliation and renewal.


Mose Macdonald works the impound yard of Stealth Recovery and Towing in Eugene, Ore. May 19, 2011 under the shadow of a billboard proclaiming this Saturday as “The Judgement Day.” (Chris Pietsch – AP) A de-raptured theology reorients evangelism and the meaning of salvation around the centrality of the kingdom of God. Rapture theology tends to use scare tactics—”Don’t get left behind!”—that market individual salvation as an economic transaction rather than a new way of living justice, righteousness, and peace. A de-raptured evangelism is an invitation to embrace the reality of the kingdom inaugurated by Christ.

Unfortunately, out of distaste for Rapture theology, some Christians have swung the pendulum too far in the other direction. They focus everything on the present, believing that our world is what we make of it and that it is not only futile but even counter-productive to look to an apocalyptic Eschaton. Perhaps biblical eschatology resides not at either end of the spectrum, but somewhere in the middle. Only God can bring about the Kingdom, and Christians rightly await the second, and final, return of Christ (Col. 3:4). We look for his coming and long for the justice it will bring. In this sense, Christian theology should retain the apocalyptic (the hope that God is coming to make things right) without falling prey to fanciful notions of apocalypticism.

America is a nation imbued with eschatological consciousness. It’s often how we talk about hope, change, and how we motivate action in the present toward a better future. As such, American Christianity will always be infatuated by and prone to predictions about the coming end. The recent media preoccupation with the doomsday, Rapture theology of a well-meaning but deeply mistaken radio broadcaster is just the latest example. Christian leaders have a responsibility to remind people that we cannot know the “day or hour” and that it is counter-productive to speculate about it. They should also emphasize, however, that Christians should not seek to escape the world, but to embrace and engage it instead.

Kyle Roberts is assistant professor of Systematic Theology and lead faculty of Christian Thought, Bethel Seminary (St. Paul, MN). Adam Rao is pastor of teaching and strategic leadership at SafeHouse Church in Minneapolis, MN.