MOMENTOS DE LA CREACIÓN: LA VAINILLA DEJA PERPLEJOS A LOS EVOLUCIONISTAS

Génesis 1:11

“Después dijo Dios: « ¡Que produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla, y árboles frutales sobre la tierra que den fruto según su género, y cuya semilla esté en ellos!» Y así fue». (RVC)

La próxima vez que disfrute de un helado de vainilla, tome en cuenta que la vainilla ni siquiera existiría si la evolución fuese verdadera. Los evolucionistas no tienen la menor idea del origen de una relación simbiótica especial entre una flor en particular y una abeja muy especial.

VanillaSi usted observa, la vainilla proviene de la planta vainilla planifolia que se convierte en la orquídea de vainilla mejicana.  A diferencia de la mayoría de las orquídeas, ésta florece una sola mañana al año. La orquídea también tiene una cubierta de membrana que cubre la parte que produce polen. Estos dos hechos hacen que la polinización sea casi imposible.

Sin embargo el Dios que creó esta planta también creó la abeja Melipona mexicana – que es el único insecto que sabe cómo polinizar la orquídea. Después de descender sobre la flor, la abeja levanta la cubierta, recoge el polen y, luego vuela a otra flor. Una vez polinizada, la orquídea produce un fríjol de vainilla. Si no se poliniza dentro de un plazo de ocho a doce horas, la flor se marchita y cae de la vid madre.

Sin la abeja Melipona mexicana, usted no podría disfrutar de ninguna de las comidas deliciosas hechas con extracto de vainilla. Por lo tanto, deseamos preguntar a los evolucionistas – ¿qué fue primero: la orquídea o la abeja? Y ¿cómo aprendió la abeja a polinizar a la orquídea de la vainilla?

En el mejor de los casos, los evolucionistas sólo pueden ofrecer conjeturas. En cambio, los creacionistas saben que la abeja y la flor son una pareja hecha en el cielo. ¡Ellas disfrutan de una relación simbiótica para que cada una pueda sobrevivir… y así podemos disfrutar de los frutos de su trabajo!

Oración:

Padre, gracias por llenar nuestro planeta con tantos alimentos que no sólo nos nutren sino que nos llenan de alegría. En el nombre de Jesús. Amén.

Notas:

«El helado de vainilla desafía a la evolución.» B. Petrillo,
1/28/14.http://bioweb.uwlax.edu/bio203/s2009/ruud_kirs/Life%20History%20-%20Reproduction.htm. Ilustración: sección transversal de la orquídea de vainilla. Cortesía de B. navez. Bajo la licencia de Creative Commons Attribution-Share Alike License 3.0 licencia no portada.

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MOMENTOS DE LA CREACIÓN: LA ORACIÓN DE MAXWELL

Salmo 90:12
“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría».

El gran científico James Clerk Maxwell, un contemporáneo de Charles Darwin, ciertamente no era amigo de la teoría de la evolución de Darwin. Aun así, los evolucionistas más acérrimos de hoy estarían de acuerdo con que Maxwell fue un científico de proporciones gigantescas, situándose a la altura de los científicos famosos como Sir Isaac Newton.

En un programa previamente transmitido de Momentos de la Creación, les dijimos que Maxwell creía que Jesucristo es el Salvador que vino a librar a la humanidad de los resultados del pecado. También, mencionamos que uno de sus escritos, encontrado después de su muerte, decía que la motivación de su trabajo era que Dios había creado todas las cosas como lo dice el Génesis. Y puesto a que Dios creó a los seres humanos a su imagen, el estudio científico es una actividad adecuada para el trabajo de toda la vida de alguien.

La oración de Maxwell

Pero el corazón de Maxwell por Dios se manifiesta más claramente en una oración que escribió y, que se encontró en sus notas después de su muerte en 1879 a la pronta edad de 48 años. El resto de la emisión de hoy se encuentra en las propias palabras de Maxwell:

«Dios Todopoderoso, que has creado al hombre a tu imagen y semejanza, y le has hecho un alma viviente que te busque, y que tienes dominio sobre tus criaturas, enséñanos a estudiar las obras de tus manos, de modo que podamos dominar la tierra para nuestro uso, y fortalezcamos la razón de tu servicio; para poder recibir tu bendita Palabra, de modo que podamos creer en Aquel a quien tú has enviado, para darnos el conocimiento de la salvación y el perdón de nuestros pecados. Todo lo cual pedimos en el nombre del mismo Jesucristo, nuestro Señor».

Oración:
Padre Celestial, Te ruego que des a más científicos la fe que guió a hombres como James Clerk Maxwell. Ayúdales a ver la ciencia como el estudio de las obras de Tus manos. En el nombre de Jesús. Amén.
Notas:
Citado en E. L. Williams y G. conducían, Ciencia Física para escuelas cristianas, Bob Jones University Press, Greenville, Carolina del Sur, 1974, pág. 487. Foto: James Clerk Maxwell Monumento en Edimburgo. Cortesía de Kim Traynor. Bajo la licencia de Creative Commons Attribution-Share Alike License 3.0 licencia no portada.

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