EL REINO DEL MESÍAS JESÚS

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Por el Ingeniero Mario A Olcese Sanguineti, Lima/Perú

El Significado de ‘Mesías’
El Reino del Mesías, ¿qué significa eso? Esta es una buena pregunta, pues Jesús es el Mesías o Cristo. Y es que la palabra hebrea Maschiaj (‘Mesías’)  equivale a Kjristós (‘Cristo’) en el idioma griego, y a su vez, Cristo quiere decir: “El ungido de Dios” en nuestro idioma español. En el Antiguo Testamento los reyes judíos de Israel eran previamente “ungidos” por los sumos sacerdotes parar ser nombrados para ese cargo. Ese ungimiento consistía en que el sumo sacerdote vertía aceite sobre la cabeza del escogido que se convertiría en rey. Por ejemplo: Saúl, David, Salomón, etc ( 1 Samuel 10:1; 16:13; 1 Reyes 1:33-35). En otras palabras, Saúl, David, Salomón, y sus sucesores se convirtieron en CRISTOS para poder reinar sobre el pueblo Hebreo. Saúl era un Cristo (“ungido”) , David era un Cristo (“ungido”), Salomón era un Cristo (“ungido”), y sus sucesores. Todos estos reyes reinaron desde la capital JERUSALÉN (1 Reyes 2:11; 11:42).
 El Reino de Jehová
El Reino de Jehová Dios comenzó cuando el pueblo hebreo pidió a Dios tener un rey como las demás naciones. En un comienzo el pueblo hebreo estuvo gobernado por los llamados “Jueces de Israel”, los cuales hacían el papel de jueces y gobernantes. Así, por ejemplo, Samuel, Gedeón, Barak, y Sansón fueron cuatro de varios jueces que tuvo Israel.
Con Saúl empieza la dinastía real judía. Pero éste, al no llegar a ser un rey fiel a Dios, es reemplazado por el joven David. Con David Dios hace un pacto muy interesante, el cual veremos en detalle más adelante, pues éste nos dará mucha luz sobre el futuro del mundo entero. Lo importante por ahora es señalar que Dios llama a la dinastía davídica como: “su reino”. Es decir, el reino de Dios estuvo representado por los reyes que se iniciaron con David, Salomón, etc. En 1 Crónicas 28:5 veremos que David llama a su dinastía como “el reino de Jehová”: “Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel”. También en 1 Crónicas 29:23 se nos dice de Salomón: “Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre…”. Esto es muy importante, pues el reino de Dios no es una nueva doctrina introducida por Jesús en su ministerio, sino que era un asunto bien conocido aún por el pueblo hebreo de los tiempos de David. De modo que cuando Jesús habla del reino de Dios, sus oyentes sabían perfectamente a qué se refería Jesús con esa frase. Pero lo que hace Jesús es enseñarles a sus paisanos sobre la manera cómo ellos podían participar en ese reino que se reanudará con su segunda venida a la tierra prometida. Pero este punto es para otro acápite.
La Promesa de Dios a David
Como dijimos arriba, Dios le hizo un pacto a David el cual es crucial para entender en verdad quién era Jesús según la carne. En primer término, Dios le dijo a David lo siguiente: “Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. Él edificará casa  mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mi hijo…y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente” (2 Samuel 7:12-16).
En esta promesa de Dios a David se enfatizan cinco puntos importantes: la simiente de David, la simiente del reino, la casa de la simiente, el trono de la simiente, y la relación padre-hijo entre la simiente de David y el Dios Todopoderoso. Es decir, Dios le prometió a David una descendencia real, y un hijo singular que establecería su reino para siempre en la tierra prometida. Además, notemos que Dios tiene dos tronos: El trono desde donde Él gobierna, el cual está en el cielo, y el trono en la tierra. Salomón se sentó en el trono terrenal de Dios. Este es el trono que también se le prometió a Jesucristo. Esto lo veremos más adelante.
En Jeremías 33:20, 21 leemos: “Así ha dicho Jehová: Si Pudiereis Invalidar mi pacto con el día y mi pacto con la noche, de tal manera que no haya día ni noche a su tiempo, podrá también invalidarse mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono…”. Esto significa que si Dios no cumpliera con su pacto con David, dejaría antes de haber noche y día en nuestra tierra. Su promesa es tan firme y segura con el anochecer y el amanecer en nuestro planeta.
Ahora bien, hoy no hay un trono terrestre de Jehová en Jerusalén. Dios descontinuó la línea real ‘judío-davídica’ por un tiempo debido a que los descendientes de David fueron impíos. Esto está registrado en Ezequiel 21:25-27: “Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto o será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto, A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto o será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré”. Aquí Ezequiel habla del impío rey judío Sedequías, quien fuera destronado por el rey Nabuconodosor de Babilonia en 586 AC. Con Sedequías terminó transitoriamente la dinastía davídica sobre Israel, y se puede afirmar que por espacio de más de 2,500 años no ha existido un reino de Dios en Jerusalén. No obstante, Ezequiel asegura que esta interrupción temporal se levantará y se establecerá el reino de Dios en la persona de otro descendiente real Judío y de la casa de David.
Jesús: El Cristo de Dios
Jesucristo, o también llamado: “Jesús el Cristo”, es un personaje muy importante para todos los cristianos. Es interesante que Jesús sea llamado el Cristo (o “el Ungido”) de Dios. Esto nos hace recordar a los reyes Saúl, David, Salomón, etc. Estos fueron ungidos para ser reyes sobre Israel, ¡y también Jesucristo! El evangelista Mateo empieza diciendo en su evangelio: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham” (Mateo 1:1). Esto quiere decir que Jesús es de “sangre azul” y por tanto, un legítimo heredero del trono de David, o del reino de Dios. ¿Recuerda que Ezequiel profetizó que la tiara y la corona se le daría a uno que tendrá el derecho al trono de David? Pues bien, ése es Jesús el Cristo. Por eso, son pocos los “cristianos” que han llegado a entender lo dicho por el ángel Gabriel a María: “Y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Ver Lucas 1:31-33). Esta profecía dada por Gabriel a María no es comprendida por millones de llamados “cristianos”—¡Y es trágico! Y es nefasto también que millones de cristianos no crean literalmente las palabras de Pedro, cuando al hablar de Jesús, dice: “Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono (Hechos 2:29,30). ¿A cuál de los cristos se refería Pedro? La respuesta está en el verso 31. Aquí se habla del Cristo que fue resucitado. Entonces se refiere a Jesús el Cristo—Nuestro Señor y Salvador.
Se ha querido espiritualizar el pacto de Dios con David creando confusión y disensión entre los creyentes. Y es que la mayoría de cristianos tiene un fobia a todo aquello que tiene que ver con los judíos. Hay definitivamente un antisemitismo dentro del mundo católico y aún entre los protestantes. Los prejuicios contra el pueblo hebreo bloquean el sano entendimiento y la justa interpretación de las Santas Escrituras. Incluso hay iglesias cristianas que sostienen que el Antiguo Testamento ha quedado obsoleto, y por tanto, la iglesia no debiera prestarle mucha atención. ¡Qué tragedia! Pasar por alto el Antiguo Testamento es obscurecer el entendimiento cabal del Nuevo Testamento.
Jesús Anuncia el Reino de Dios
Cuando Jesús apareció hace dos milenios en el mundo, vino para anunciar las “buenas noticias” del reino de Dios. En Lucas 4:43 él dijo claramente: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios porque para esto he sido enviado. Sí mi amigo, muchos cristianos no saben para qué Dios envió a Jesús al mundo—¡Y esta es otra tragedia! Usted puede preguntarle a cualquier hombre que se precie de ser cristiano, ¿para qué Cristo vino al mundo?, y de seguro que no sabrá responderle como Cristo lo reveló en Lucas 4:43. La mayoría le dirá que Cristo vino a “salvarnos”, lo cual es sólo media verdad. La verdad total es que él vino a anunciar el Reino de Dios como el evangelio o buenas noticias de Dios para el mundo sufrido. Y este Reino de Dios (el evangelio verdadero) se traducirá en la salvación de todos aquellos que lo creen o aceptan por fe (Romanos 1:16).
Sí, Jesús vino  decirnos que el reino se había acercado, aunque aún faltaría un tiempo para que arribara totalmente (Mateo 10:7). Sin embargo, durante su ministerio de tres años y medio aproximadamente, Jesús dio a “saborear” un poco los efectos benéficos de su reino venidero en el presente. Por ejemplo, cuando él expulsaba a los demonios, y libertaba a los poseídos de la opresión diabólica, Jesús decía que su reino “había llegado” (Mateo 12:28). Y ¿por qué esto? Porque eso es precisamente lo que Cristo hará con Satanás y sus demonios al volver para restaurar el reino de Dios en la tierra—¡neutralizará a las fuerzas demoníacas espirituales! (Ver Apocalipsis 20:2,3).
Los eruditos en Biblia están unánimemente de acuerdo que el mensaje central de Jesucristo es el Reino de Dios. Este se halla en todo el Nuevo Testamento, desde Mateo hasta Apocalipsis, sin contar con el Antiguo Testamento. Jesús se preocupó de explicarles a sus seguidores las condiciones para participar de él cuando regresara por segunda vez. A Nicodemo, un fariseo de renombre, Jesús le dijo que tenía que “nacer de nuevo” para entrar en él (Juan 3:3,5). También dijo que de los “pobres en espíritu” era su reino (Mateo 5:3). También él explicó que su reino no era de este “mundo malo” sino del siglo venidero de justicia (Juan 18:36). Reveló que difícilmente un rico podría entrar en él (Lucas 18:24). Exigió que los hombres se hicieran inocentes como los niños para poder ingresar con él a su reino (Mateo 18:3). Alabó a los que reconocían que se debía amar a Dios y al prójimo, y a estos les dijo que estaban muy cerca al reino (Marcos 12:32-34). También afirmó que el reino se inauguraría con su iglesia cuando regresara nuevamente al mundo en persona y con sus ángeles (Mateo 25:31,34). Jesús enseñó que debíamos pedir y buscar su reino diariamente en nuestras oraciones (Mateo 6:10,33).
La Pregunta de los Apóstoles
Después de resucitar de la tumba, Jesús continuó predicando o enseñando acerca del reino de Dios a sus discípulos. Según lo registrado por Lucas en Hechos 1:3, 6,7, Jesús permaneció 40 días más entre sus allegados discípulos, a los cuales les seguía enseñando sobre el reino que él establecería en Israel en un futuro. Dice así Hechos 1:3: “A quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Ahora bien, observe que Jesús se centra en su mensaje del reino, y se asegura que sus discípulos entiendan bien todo lo relacionado al tema. Como es lógico, cuando un maestro enseña sobre una materia o tema surgen preguntas de los alumnos. Y así fue. Después del seminario intensivo de Cristo de 6 semanas, los discípulos le preguntan a Jesús algo importantísimo, pues el maestro ya estaba a punto de partir al cielo: “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”. Nótese que los discípulos aprendieron que el reino de Dios le sería restaurado a Israel. Jesús NO les había estado enseñando un nuevo reino que se establecería en el cielo, o “en el corazón de los creyentes” sino en ISRAEL Esto debe quedar bien claro. Nuevamente: Jesús había estado enseñando que el reino se restauraría en Israel, y punto.
Ahora bien, es interesante que los discípulos usen a palabra “restaurarás” en la pregunta. Esto quiere decir que ese reino existió, fue derrocado, y nuevamente será restablecido con un rey descendiente del rey David. Esto también significa que el reino tiene las mismas características que tuvo al comienzo, es decir: Tuvo un rey humano, un territorio (en este caso la tierra prometida, Israel), leyes, súbditos, conflictos territoriales con sus vecinos, etc. Es claro, entonces, que el reino de Dios tendrá las mismas características que tuvo al comienzo de su fundación, pero con la diferencia que estará compuesto por hombres probos y glorificados con inmortalidad.
La Respuesta de Jesús
La respuesta no se dejó esperar y fue muy clara: “Y les dijo: No os toca  vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Señor puso en su sola potestad” (Hechos 1:7). Es decir, el tiempo de la restauración del reino de David no lo podían saber sus discípulos, ni tampoco él, como Maestro, sino sólo Dios el Padre. Permanecería en el misterio.
En otra ocasión, cuando los discípulos vieron que Jesús se acercaba a Jerusalén montado en un asno, exclamaron: “Bendito el reino de nuestro padre David que viene” (Marcos 11:10). No obstante, los discípulos se equivocaron en el tiempo más no en la verdad de que el reino de David se restauraría en Jerusalén. Debido a esto Jesús se ve precisado a decir la famosa Parábola de la Diez Minas. Dice esta parábola en Lucas 19:11,12 así: “Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver”. ¿Por qué pensaron los discípulos que el reino se manifestaría inmediatamente? La respuesta está en el versículo 11: “por cuanto estaba cerca de Jerusalén”. ¿Y qué importancia tenía que Jesús estuviese cerca de Jerusalén? Es simple, pues el reino de Dios estuvo localizado en Jerusalén, la ciudad ca
Los Cristianos son “Cristos” como Jesús
Si bien Jesucristo es “El Cristo” esperado para tomar el trono de David su padre, él tendrá asistentes en su reino que tendrán su título nobiliario de “príncipes” del reino de Cristo. El apóstol Pablo fue claro al decir que “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió (Gr. ‘Krio’, de donde deriva la palabra Gr. ‘Kjristos’= Cristo), es Dios” (2 Corintios 1:21). Sí, los cristianos han sido ungidos por el Espíritu Santo de Dios para ser reyes y sacerdotes con Cristo y coherederos del reino para sentarse en sus respectivos tronos de autoridad. Dice Apocalipsis 5:10: “Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes y reinaremos sobre la tierra”. Sí, en Jerusalén habrá tronos para los apóstoles también, pues dice el Salmo 122:5 : “Porque allá (en Jerusalén) están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David”. Además recordemos que Jesús les dijo  sus doce apóstoles: “…y os sentéis en tronos juzgando (gobernando) a las doce tribus de Israel”  (Lucas 22:30). “Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” (Lucas 19:28).
La Promesa de Jesús no fue el Cielo
Es claro, entonces, que Jesús nunca prometió a sus seguidores llevárselos al cielo para que vivan como angelitos alados y tocando un arpa. La verdad es otra, pues él dijo: “Bienaventurados los mansos por ellos heredarán la tierra” (Mateo 5:5).  Y en Apocalipsis 5:10 se dice claramente que reinaremos sobre la tierra. El sabio rey Salomón expresó: “El justo no será removido jamás; pero los impíos no habitarán la tierra” (Proverbios 10:30). También dice él: “Porque los rectos habitarán la tierra, y los  PERFECTOS permanecerán en ella (Proverbios 2:21). Ahora bien, ¿quiénes son los perfectos? La respuesta viene de los labios de Jesús: “Sed, pues, vosotros PERFECTOS, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48). Aquí vemos que los perfectos son los que siguen a Jesús. De modo que los cristianos tendrán como herencia la tierra, y permanecerán en ella. No obstante, esta tierra será renovada, y transformada con la presencia benefactora de Cristo y su reino milenario. Por eso Pedro dice: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13,14).
                                                                      Resumen
1.- El Reino de Dios es el tema central de toda la Biblia, y es el evangelio de Cristo.
2.- El Reino de Dios comenzó con la monarquía de los reyes de Israel.
3.- La capital del Reino de Dios fue (…y será) Jerusalén.
4.- El Reino de Dios finalizó temporalmente con el rey judío impío Sedequías en 586 AC.
5.- Dios prometió a David que no le faltaría un varón que reine en su reino.
6.- El profeta Ezequiel profetizó que la dinastía real judía sería reanudada con un varón noble de David.
7.- Jesucristo es el hijo de David, y el Cristo designado para ser el sucesor al trono de David.
8.- Jesucristo vino a anunciar su próximo reinado, pero antes vino a preparar el camino para entrar en él
9.- Jesús habló que el reino de David sería restaurado, y que sus apóstoles reinarían con él.
10.-Jesús afirmó que Jerusalén es la ciudad del gran Rey.
11.-Jesús enseñó que su reino estaría conformado mayormente por los pobres de este mundo.
12.-Jesús enseñó que debíamos anunciar a otras personas el evangelio del reino de Dios.
13.-Jesús exigió un “nuevo nacimiento” para poder participar de él.
14.-Jesús enseñó que la iglesia heredaría el reino en su segunda venida personal y visible a la tierra.
15.-Jesús enseñó que en su reino desaparecerían las injusticias y toda suerte de mal en la tierra.
16.-Jesús nunca prometió a sus seguidores llevárselos al cielo una vez que murieran.
17.-El Reino de Cristo durará diez siglos.
18.-Los que no se arrepienten de sus pecados quedarán excluidos para siempre del reino y morirán.
19.-Los que creen en el Reino de Dios, y viven para él, serán salvos.
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HISTÓRICO INVESTIGADOR LOGRÓ DEMOSTRAR LA EXISTENCIA DE 53 PERSONAJES BÍBLICOS

 

 Lawrence  Mykytiuk

Creer en la veracidad de la Biblia en pleno Siglo 21 es una cuestión sólo de fe, ¿No es cierto? No lo es para Lawrence Mykytiuk, de la Universidad de Purdue, en Indiana, Estados Unidos. Él está divulgando lo que llama un método para “desarrollar la historicidad” de los relatos.

Gracias al sistema creado por él, 53 personas citadas en el Antiguo Testamento fueron comprobados como personajes históricos genuinos. El profesor Mykytiuk trabaja sólo con lo que el llama “evidencias materiales”.

Su formación como bibliotecario y su especialización en técnicas de catalogación se unieron a su interés en la Biblia para hacer lo que él cree que los arqueólogos deberían estar haciendo desde hace mucho tiempo: Examinar inscripciones de piezas arqueológicas y combinarlas con el registro de dichos nombres en la Biblia.

El sistema elaborado por Mykytiuk se basa en tres criterios: El nombre bíblico debe equivaler a una inscripción auténtica, sin posibilidad de falsificación. Los nombres – en la Biblia y en la inscripción – deben corresponder en términos de configuración y en el período de tiempo. La última etapa, tal vez la más difícil, es buscar correspondencias de por lo menos tres detalles específicos que identifiquen un individuo, como el nombre, su título o el nombre de su padre.

“Si corresponde a las menciones en las Escrituras, es una certeza innegable”, dijo Mykytiuk. “Puede haber algunas personas con el mismo nombre o incluso con el mismo nombre del padre”, agregó, “¿Pero con el mismo título? Eso se vuelve innegable”.

El deja claro que las verificaciones de nombres bíblicos no garantizan que los eventos bíblicos que involucran a esos individuos sean precisos, sólo de que no se trata de una “obra de ficción”, como argumentan muchos críticos.

Desarrollado a lo largo de 25 años, el “Sistema Mykytiuk” ya probó que funciona. Estudiando 94 inscripciones, logró identificar Reyes, Faraones, Sumos Sacerdotes y Escribas, entre otros.

Todos los nombres son masculinos, aunque él cree que podría identificar una mujer a partir de una inscripción.

Las personas identificadas incluyen ocho Reyes del Reino del Norte (Israel) y seis del Reino del Sur (Judá). Uno de ellos es el rey Acab, que lideraba Israel en la batalla de Qarqar, en 853 a.C. – un evento que Mykytiuk relaciona con los relatos de ambos libros de Reyes y una imagen del Monstruo Kurkh.

“Había sólo un rey israelita en aquel momento que podría haber luchado en aquella batalla”, dijo el profesor. “Encontré una correspondencia entre la inscripción y la Biblia”, recuerda.

La verificación más antigua de Mykytiuk es de otro soberano – el propio rey David, que vivió cerca del año 1000 a.C. El profesor encontró una correlación entre el personaje descrito en el libro de 1 Samuel y una inscripción en la pared de la “Casa de David”, descubierta en las excavaciones de Tel Dan, al norte de Israel.

“‘El Rey de Israel’ es mencionado en una línea”, remarca Mykytiuk, “enseguida podemos leer ‘Melech Beit David’. Estaba escrito en arameo, mencionado por sus enemigos, los amonitas, que conquistaron Tel Dan y erigieron un monumento para conmemorar la victoria. Hicieron una estela, un gran bloque de piedra. Más tarde los israelitas reconquistaron el lugar y destruyeron la estela usando sus pedazos para levantar una pared”.

“David es tan importante en la Biblia hebrea como en el Nuevo Testamento… Si uno busca identificar a alguien, él es el principal”, agregó.

Los persas, los babilónicos, los egipcios, los moabitas, los arameos y los damascenos también aparecen en la lista de Mykytiuk, apenas algunos de los casi 3000 pueblos mencionados en la Biblia.

“Para la mayoría, lo único que tenemos son nombres”, enfatiza el especialista. “Tal vez apenas algunas centenas tengan hechos identificables el número suficiente en la Biblia para realmente identificarlos en alguna otra fuente escrita”. Sin embargo las identificaciones continúan surgiendo.

Recientemente, el profesor publicó en una revista especializada en arqueología, Biblical Archeology Review, sus descubrimientos sobre Tatenai, un administrador persa súbdito de Darío el Grande; y Nebuzaradan y Nergal-Sarezer, dos guerreros babilónicos que lucharon para el rey Nabucodonosor II, quien destruyó el Primer Templo.

El nombre de Tatenai es mencionado en fuentes bíblicas, como Esdras 5:3 y en un papiro firmado por Darío, datado de 502 a.C. Nebuzaradan y Nergal-sharezer aparecen en los libros de Reyes y Jeremías, respectivamente. Esos nombres están escritos en textos cuneiformes en el llamado “prisma de arcilla” de Nabucodonosor II.

Comienzos

El interés de Mykytiuk por las verificaciones arqueológicas comenzó en 1992, mientras cursaba el posgrado en estudios hebreos y semíticos en la Universidad de Wisconsin-Madison.

El estaba estudiando la imagen de una impresión de arcilla de un anillo perteneciente a un siervo del Rey Ezequias, que gobernó el Reino del Sur y es mencionado en el libro de los Reyes. El identificó lo que parecía ser el nombre del rey.

Desde entonces no ha dejado de investigar. Dijo también que la mayoría de los estudiosos europeos en esa área suelen decir que la Biblia hebrea es “una obra de ficción con algunas referencias históricas espaciadas”. El solo les recuerda que la impresión del sello que estudió pertenece a un siervo de Ezequias que aparece mencionado en la Biblia.

Nuevo Testamento

El profesor Mykytiuk continúa realizando verificaciones, utilizando su método, en la actualidad investiga el Nuevo Testamento.
Al terminar las primeras 50 verificaciones del Antiguo Testamento, un colega lo motivó: “Podemos terminar el Nuevo Testamento también”. Para Mykytiuk éste también era un gran desafío.

“Yo soy un hombre de la Biblia hebrea, hacer un estudio del Nuevo Testamento es muy diferente, con inscripciones en monedas griegas y latinas con las cuales uno no lidia en los estudios del Antiguo Testamento”.

Sin embargo, el profesor siguió adelante. Su próximo artículo incluye verificaciones de 23 figuras políticas del Nuevo Testamento. El espera publicar el material en la edición de septiembre o octubre de la revista Biblical Archeology Review. El material incluye, además de estudios sobre hombres, a varias mujeres.

“Muchas son mencionadas en monedas – gobernantes y sus esposas o hermanas eran políticamente muy influyentes”, dijo Mykytiuk. El especialista revela que está trabajando en otro artículo sobre las figuras religiosas del Nuevo Testamento, como Juan el Bautista, Gamaliel y los Sumos Sacerdotes.

Fuente: Gospel Prime

 

ISRAEL CADA VEZ MÁS CERCA DEL CUMPLIMIENTO DE LA PROFECÍA DE DANIEL

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Israel cada vez más cerca del Cumplimiento de la Profecía de Daniel