VERDADES ACERCA DEL REINO DE DIOS

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Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

El estudio está hecho a manera que los nuevos en las cosas de Dios puedan entendrlo sin dificultades.

El Reino de Dios, en las conclusiones del Antiguo y del Nuevo Testamento, indican que será un Reino terrenal, en el sentido concreto. Este Reino anunciado por los profetas de Dios en el Antiguo Testamento tendrá un jefe elegido previa y divinamente, una cabeza por demás excelente que lo gobernará como un Reino político y espiritual y el cual los creyentes de estos tiempos de remarcada aridez espiritual, de sequedad de amor, esperan con paciencia entre indeseables luchas, en medio de pruebas y seductoras tentaciones en esta oscura y tentadora edad presente. Y me refiero a Cristo, el Hijo de Dios, el que ha recibido del Padre la suma potestad para gobernar el mundo el día de mañana por todo un Milenio. El Salmo 2 lo muestra de esta manera:

«Pero yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte. Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás» (Sal. 2:6-9).

Es evidente que esto no exhibe un Reino de Dios en los corazones de los creyentes, pensamiento que con frecuencia es enseñado en los medios “cristiano-evangélicos”. Esta exigencia es muy difícil que se acomode al contexto de los versos antes presentados. Su literalidad es contundente. Es de interés comentar que en el método de interpretación espirtualizada no se muestra el Reino de Dios como una armoniosa [unidad] debido a que es una interpretación caprichosa y demasiado confusa, contrariamente a lo que el método literal de interpretación nos expone. En los textos previos, miramos a un Rey, a un importante y especial Soberano que consumirá en su Ira a los impíos e insujetos en su ardiente regreso (Mt. 24:27, 29; Ap. 6:16-17; Ap. 16:16; Ap. 19). Es imposible hallar aquí el menor rasgo de un gobierno espiritual puro confinado en las regiones celestiales y en las que Dios el Padre habita en compañía de sus benditas miríadas angélicas. Este Reino no será incorpóreo ni estará desunido con lo material. Será [espirtual] porque los decretos y mandatos del Creador serán cristalizados, en efecto, por el que lo gobierne y por los que serán gobernantes y gobernados. Será un Reino de extensión universal, cronológicamente temporal, en el que habrá cambios radicales sociales y económicos para un bien común, donde las guerras serán abolidas, y el «conocimiento de Dios» se coronará glorioso yresplandeciente (Is. 11:9).

El Reino de Dios será un Reino político (Sal. 2:6), uno [monárquico], porque uno solo gobernará, Dios, por medio de su representante o regente terráqueo, el Cristo, el Hijo del Hombre (Mt. 24:30), el Mesías Humano de Dios. Este Reino será espiritual por fundamento y terrenal en su manifestación exterior, porque Cristo lo regirá visiblemente sobre el trono de David, su padre (Is. 9.7; Lc. 1:32). El profeta Isaías hace hincapié en esta cuestión:« . . . sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío» (Is.1:4).

No habrá otro lugar más que en la tierra en que el Reino de Dios será establecido:

«No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar». (Is.11:9).

«Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido» (Dn. 7:13-14).

«Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad» (Mt.5:5).

Cristo, como el Hijo de David, se sentará en el trono de su gloria para reinar la tierra por mil años (Mt. 25:31; Ap. 20:4, 6). La profecía veterotestamentaria nos revela con respecto a este Reinado terrenal del Mesías de Dios. Veamos, pues:

«Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente» (2 S. 7:16). (véase además por favor: Sal. 89:20-37; Is. 11; Jer. 33:19-21).

Cristo, como el futuro Rey terrenal prometido y del linaje de David, es anunciado por el heraldo celestial para este propósito:«Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin» (Lc. 1:31-32).

Cristo reinará el mundo regenerado de manera personal; esto es visto en Jer. 23:6; Zac. 14:9; Is. 11:3, 4; Sal. 72:6-11. El gobierno de Cristo se caracterizará por una paz y justicia universal ( Is. 2:4; Sal. 72:7; Is.11:4, 5; Jer. 23:5, 6., respectivamente). Cristo regirá la tierra «con vara de hierro» (Sal. 2:8, 9; Ap. 2:27; 19:15), bajo los mandatos establecidos por su Padre y Dios, quien le ha dado «poder» y «autoridad» para gobernar en su Nombre (Mt. 28:18).

El Reino de Dios será uno Teocrático.

Se define Teocracia al gobierno del estado mediante la inmediata dirección de Dios. Ejemplo tenemos de esto, el reino teocrático bajo los reyes. Para Dios, el modo ideal de gobierno sería el monárquico. Este gobierno o reinado monárquico estaría dirigido por un rey propuesto por su perfecta voluntad. Dicho [rey] se le había prometido antes al patriarca Abraham (Gn. 17:5-7) y a Jacob (Gn. 35:11). A Saúl se le otorgó la profesión de rey por designio divino (1 S. 12:13). Este rey debía estar capacitado en su formación religiosa para reinar un gobierno de características célicas y políticamente terrenales, ya que habría de sentarse, como sustituto de Dios, «en el trono del reino de Jehová sobre Israel» (1 Cr. 17:14; 28:5; 29:23). Sería el «ungido de Jehová» (1 S. 24:10; 26:9; 2 S. 1:14). Jamás nunca el Reino de Dios fue presentado en el Antiguo Testamento como un tipo o prefigura. El pacto y las profecías que convergen en una encomiable unidad nos muestra su objetividad futura y que es nítidamente corroborada en el Nuevo Testamento. Cuando Saúl desobedeció a Dios, la autoridad que una vez tuvo como rey fue traspasada a David (1 S. 16:1-13). Esta [transeferencia de poder] está relacionada indudablemente con el despliegue del futuro Reino de Cristo en el mundo. La Biblia revela que Dios hizo un pacto con el rey David, un pacto incondicional en el que le aseguró que su reino no terminaría y que «uno» de su linaje habría de reinar por siempre (2 S. 7:16). Este descendiente real se devela en Lc. 1:31-32, y es Jesús, el Cristo, el designado para gobernar el mundo, que por ser la Raíz de David él es el Heredero legítimo Humano del trono davídico (Is. 11:1, 10; Os. 3:4-5; Jer. 23:5; Zac. 3:8; 6:12; Ez. 34:23; 37:24; Mt. 1:22-23; 22:41; Ap. 22:16). Cristo, en su segunda venida, es descrito como Rey de reyes y Señor de Señores (Ap. 19:16). Existen muchas textos Escriturales dando fe de qué Cristo reinará sobre la tierra pero no en el «tercer cielo» (véase Is. 2:1-4; 9:6-7; 11:1-10; 16:5; 24:23; 32:1; 40:1-11; 42:1-4; 52:7-15; 55:4; Dn. 2:44; 7:27; Mi. 4:1-8; 5:2-5; Zac. 9:9; 14:16-17).

El Reino de Dios es por naturaleza escatológico, es decir, que su erguimiento y manifestación habrá de ser futura. No es viable su perceptibilidad hogaño, sino hasta que sean depuestos todos los gobiernos del mundo actual, cuando Cristo venga por segunda vez a destruirlos en la increpancia de su Dios… y para siempre. Con respecto a este Reino de Dios escatológico, en Dn.2:44, 45 se comenta que en «los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido». «Estos reyes» de los que Daniel habla son los que componen el [reino dividido], que son los [pies y los dedos mezclados con hierro y barro cocido] en Dn. 2:41. «Estos reyes» o «reinos», [harán alianzas humanas], aunque entre ellos no estarán cohesionados con firmeza. Esto sucederá un poco antes del regreso de Cristo. «Estos reyes» son los «diez cuernos» o «diez reyes» que aparecen en la cuarta bestia de Dn. 7:7. Dios establecerá su Reino terrenal después de que «estos reyes» o «cuernos» «por una hora hayan recibido autoridad como reyes juntamente con la bestia» (Ap. 17:12), con Anticristo Final, el temible y ambicioso monarca del postrer poderío gentil (Ap. 17:13). Dn. 7:25-27 nos hace ver que los «diez reyes» son continuados por por el Reino que será «dado al pueblo de los santos del Altísimo». En el tiempo de «estos reyes», Cristo, que es la «Piedra que no fue cortada con mano humana», caerá sobre la imagen de Dn. 2:31 y que representa los reinos habidos más importantes de las civilizaciones del mundo; y precisamente, arremeterá con el último, con el del Anticristo escatólogico, representado por los [pies y los dedos] de la estatua polimetálica, por la base que la sostiene. Cuando esto suceda, la «Piedra que hirió la imagen será hecha un «gran monte» que llenará toda la tierra. El «gran monte» representa el Reino de Dios que la Piedra hiriente, Cristo, gobernará triunfante por largo tiempo y en santa paz. Únicamente de este modo los reinos del mundo se trasnsformarán en el Reino de «Nuestro Dios y de Su Cristo» (Ap. 11:15). Jerusalén será la capital política y religiosa de este maravilloso Reino, en la hermosa y renovada tierra Milenaria (Is. 2:2-4; Mi. 4:1-3; Zac. 14:16-19).Es clarísimo que el Reino de Dios no pude ser la Iglesia porque nada de esto se ha visto en ella. La profecía del Reino de Dios sólo se cumplirá con el regreso de Cristo y con la resurrección de los santos en general, a los que han pertenecido a la Iglesia y a los del Antiguo Testamento (1 Ts. 4:16-17; Dn. 12:2a y b, 3).

No es nada considerable pensar que el Reino de Dios sea sinónimo del Reino Eterno o del «tercer cielo» en donde [uno] supuestamente va en el momento de la muerte, de tal forma que no tenga ninguna relación con la tierra. Tampoco se detecta en la Biblia que sea un “reino inmaterial” o “etéreo” en el que Dios “reina en los corazones” de cada creyente en Cristo. Este [Reino] tampoco tiene que ver un mover nacionalista de parte de Israel que la convertirá en un estado político independiente.No cabe duda, por lo que se establece en las Santas Escrituras, que el Reino de Dios será una manifestación en el orbe terrenal, regenerado, de la voluntad y de la soberanía de Dios, de forma que este reino se conciba espirtual y materialmente. Esto es lo mejor que se apega en su contenido.

Los dejo con estas preciosas y esperanzadoras letras del Ireneo de Lyon, Padre de la Iglesia Primitiva:

«. . . Esto es lo que recuerdan haber oído de Juan, el discípulo de Jesús, los presbíteros que lo conocieron, acerca de cómo el Señor les había instruido sobre aquellos tiempos: «Llegarán días en los cuales cada viña tendrá diez mil cepas, cada cepa diez mil ramas, cada rama diez mil racimos, cada racimo diez mil uvas, y cada uva exprimida producirá 25 medidas de vino. Y cuando uno de los santos corte un racimo, otro racimo le gritará:¡Yo soy mejor racimo, cómeme y bendice por mí al Señor! De igual modo un grano de trigo [1214] producirá diez mil espigas, cada espiga a su vez diez mil granos y cada grano cinco libras de harina pura. Lo mismo sucederá con cada fruto, hierba y semilla, guardando cada uno la misma proporción. Y todos los animales que coman los alimentos de esta tierra, se harán mansos y vivirán en paz entre sí, enteramente sujetos al hombre».«El anciano Papías, que también escuchó a Juan como compañero de Policarpo, ofrece el testimonio siguiente en el cuarto de sus cinco libros, añadiendo: «Cuantos tienen fe aceptarán lo anterior. Y como Judas el traidor no creyese y le preguntase: ¿Cómo podrá el Señor producir tales frutos?, el Señor le respondió: Lo verán quienes irán a esa tierra».

Ireneo de Lyon (Contra los Herejes, 180 d.C.).1. Teología Sistemática. Lewis Sperry Chafer.2. Biblia Reina Valera 1960.3. Manual de Teología Bíblica. Dr. Stanton Richardson.4. Eventos del Porvenir (Estudios de Escatología Bíblica).J. Dwight Pentecost..5. Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento.A.T. Robertson.6. Contra los Herejes. Ireneo de Lyon.

LOS HEREDEROS DEL MUNDO VENIDERO—QUIÉNES SON?

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Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Romanos 4:13: Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería HEREDERO DEL MUNDO, sino por la justicia de la fe.

1.- Los herederos del mundo venidero son Abraham y su simiente o descendencia

Texto probatorio:

Romanos 4:13: Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería HEREDERO DEL MUNDO, sino por la justicia de la fe.

2.- Cristo es la simiente de Abraham

Texto probatorio:

Gálatas 3:16: Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, LA CUAL ES CRISTO.

2.- La simiente de Abraham también lo conforman todos los que “SON DE CRISTO”

Texto probatorio:

Gálatas 3:29: Y si vosotros SOIS DE CRISTO, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

3.- Todos los que SON DE CRISTO (la otra simiente de Abraham por la fe) resucitarán en la venida de Cristo.

Texto probatorio:

1 Corintios 15:23: Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que SON DE CRISTO, en su venida.

4.- Esto significa que toda la simiente de Abraham es considera como los hijos de Dios y son también los coherederos del mundo venidero con el patriarca Abraham y Cristo, la simiente principal.

Texto probatorio:

Romanos 8:17: Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y COHEREDEROScon Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

5.- Heredar el mundo venidero no significa llegar a ser un mero súbdito o siervo  de ese  mundo del futuro, sino un ejecutivo o funcionario real en él. Sabemos, por otro lado, que Cristo, la simiente principal de Abraham, recibirá todos los reinos de este mundo para regirlos con vara de hierro. Por tanto, los coherederos no pueden recibir menos que eso.

Texto probatorio:

Apocalipsis 11:15: El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los REINOS DEL MUNDO han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Comentario final para la Reflexión responsable:

¿Eres tú de Cristo, estimado hermano? ¿Realmente esperas tú de corazón resucitar en la venida de Cristo? Si tu respuesta es que sí, entonces tú eres parte de la simiente de Abraham que coheredará el mundo venidero de justicia. Esto implica que el Señor Jesucristo, Abraham, tú, y todos los demás que SON DE CRISTO, tendrán el dominio de los reinos del mundo del futuro, cuando se establezca el reino de Cristo en la tierra.

Más Textos probatorios:

Daniel 7:18: Después recibirán el reino LOS SANTOS DEL ALTÍSIMO, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre.

Daniel 7:22: hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a LOS SANTOS DEL ALTÍSIMO; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino.

Santiago 2:5: Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y HEREDEROS del reino que ha prometido a los que le aman?

Salmos 37:9: Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos HEREDARÁN LA TIERRA.

Salmos 37:11: Pero los mansos HEREDARÁN LA TIERRA, Y se recrearán con abundancia de paz.

Salmos 37:22: Porque los benditos de él HEREDARÁN LA TIERRA; Y los malditos de él serán destruidos.

Salmos 37:29: Los justos HEREDARÁN LA TIERRA, Y vivirán para siempre sobre ella.

Pensamientos adicionales:

 Los cristianos hemos sido COMPRADOS POR PRECIO, lo que quiere decir que ya no nos pertenecemos a nosotros mismos, sino a Dios. Esto lo dice muy claramente Pablo en  1 Corintios 6:20: “Porque habéis sido COMPRADOS por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales SON DE DIOS”. Y si somos de Dios, lo somos también de Cristo, ya que él dijo: Juan 17:10: y todo lo mío ES TUYO, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.

¿PREDICÓ PABLO UN EVANGELIO DISTINTO DEL DE CRISTO, EN VISTA DE QUE ÉL HABLÓ DE “MI EVANGELIO” EN DOS DE SUS EPÍSTOLAS?

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Estuve escuchando un video sobre el evangelio de un pastor estadounidense el cual presentamos a continuación y que afirma que Pablo predicó un evangelio distinto de aquel que Cristo proclamó entre los judíos ( ‘el reino de Dios’), y que lo llamó “el evangelio de la gracia”. ¿Pero es que acaso nos hemos olvidado de que Pablo mismo les dijo claramente a los gálatas que sólo hay UN evangelio verdadero y no más? (Gálatas 1:6-9). ¿Acaso podríamos creer por un instante que para Pablo había un evangelio para los Judíos y otro para los gentiles? ¿Y sería posible que Pablo pudiera haber predicado un evangelio distinto simplemente porque él lo llamó “Mi evangelio” en los siguientes pasajes que anotamos a continuación?

1. Romanos 2:16: en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a MI EVANGELIO.

2. Romanos 16:25: Y al que puede confirmaros según MI EVANGELIO y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos,

3. 2 Timoteo 2:8: Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a MI EVANGELIO.

Pues bien, si bien es cierto que Pablo predicó un evangelio que lo llamó “mi evangelio”, eso no significa que era distinto al que su maestro predicó. Recordemos que Pablo también dijo que él era imitador de Cristo (1 Cor. 11:1) y esto implica que él imitó a su Señor fielmente, incluso en su predicación, anunciando el mismo evangelio que él predicó a los judíos. Esto es fácilmente demostrable, ya que en Hechos 28:23, 30 y 31 se lee lo siguiente:

“Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba EL REINO DE DIOS desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando EL REINO DE DIOS y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento”.

Así que contrario de lo que dice este predicador americano, Pablo sí predicaba el reino de Dios, ¡el mismo evangelio que Cristo predicó a sus paisanos!

“Mi doctrina”

Por otro lado, el apóstol Pablo no sólo hablaba de “mi evangelio”, sino que también hablo de “mi doctrina”, en 2 Timoteo 3:10: Pero tú has seguido MI DOCTRINA, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia”. ¿Concluiremos igualmente que la doctrina predicada por Pablo era distinta de la doctrina de Cristo porque él mismo la llamó “mi doctrina”? Claro que no!  Y es que él mismo dijo que era la doctrina Dios, tal como lo dijo Jesús de su doctrina, en el sentido de que era de Dios, su Padre (Ver Tito 2:10; Juan 7:16)!

Hay pues una terca y reiterada obsesión por deshacerse del evangelio del reino afirmando que Pablo no predicó el reino de Dios a los gentiles, aseveración injusta, que como ya demostramos, no es cierta. Y no sólo en Hechos 28:23,30,31 leemos que Pablo predicaba el reino de Dios a TODOS los que venían a él, sino que también él mismo dijo que predicaba el reino de Dios en Hechos 20:25: “Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro”.

Pablo en otro momento reconoció que el evangelio que él predicaba era el de Cristo, con estas palabras: “Y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el EVANGELIO de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe” (1 Timoteo 3:2)

¿Y qué hay del llamado “evangelio de la gracia”?

Es cierto que Pablo afirmó en hechos 20:24 que predicaba el “evangelio de la gracia”. Sin embargo,  en el verso siguiente, el 25, curiosamente Pablo pasa a decir que él predicaba el reino de Dios. ¿Es que Pablo predicaba dos evangelios distintos al mismo tiempo, uno referente a la gracia y otro referente al reino de Dios? Imposible! El enseñó que sólo había un solo evangelio y no más (Gál. 1:6-9). La única explicación posible es que el evangelio de la gracia de Dios es otro término para el evangelio del reino. Y es que la gracia de Dios por los redimidos consiste en un reino glorioso en el siglo venidero, la era del reino, por la sangre de Cristo. Esto se deja ver en tres pasajes clave:

Hebreos 12:15: Mirad bien, no sea que alguno deje de ALCANZAR la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;

Lucas 20:35: “Mas los que fueren tenidos por dignos de ALCANZAR aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento”.

2 Tesalonicenses 2:14: a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, paraALCANZAR la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

Por tanto, alcanzar la gracia de Dios es definitivamente alcanzar aquel siglo, y la resurrección de los muertos; y es, a su vez, alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo en la era del reino de Dios. Todo esto significa, finalmente, “alcanzar la salvación”, tal como lo dice Pedro con estas palabras: Que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para ALCANZAR la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero (1 Pedro 1:5).

¿ES LA VIDA ETERNA ALGO DISTINTO DE LA INMORTALIDAD?

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                             Por Ingª Mario A Olcese (Apologista)

La Watchtower  de los Testigos de Jehová dice que sólo 144,000 Testigos de Jehová tendrán inmortalidad en los cielos mientras que el resto de los salvos u “otras ovejas” obtendrán la vida eterna en la tierra. Pero si esto es verdad, ¿por qué nuestro Señor jamás usó el vocablo ‘inmortalidad’ en sus prédicas, sino sólo la locución ‘vida eterna’ cuando explicaba sobre el asunto de la redención y la vida futura de los salvos? ¿Es que acaso Jesús se pasó todo su ministerio predicando a las “otras ovejas” y no a su supuesta “manada pequeña que estaba destinada para la inmortalidad”?¿Y por qué Pablo predicaba, a diferencia de su Maestro, la inmortalidad y la vida eterna a judíos y gentiles por igual?¿Y por qué el joven rico le preguntó a Jesús acerca de lo que debía hacer para ganar la vida eterna en vez de la inmortalidad, dado que este último regalo lo llevaría directamente al cielo para reinar con Cristo? ¿Es que realmente la vida eterna y la inmortalidad son dos expresiones distintas, es decir, que la inmortalidad es una vida incondicional e imperecedera, y la vida eterna es una vida sujeta a ciertas condiciones (vida condicional)?

 He aquí algunos textos que nos llevan a concluir que la vida eterna y la inmortalidad están estrechamente ligadas y que en la práctica significan lo mismo:

1).- En Juan 10:28, Jesús dice: “y yo les doy VIDA ETERNA; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”.

Comentario: Aquí nuestro Señor dice que él da a sus ovejas vida eterna Y NO PERECERÁN JAMÁS, Y NADIE SE LAS ARREBATARÁ DE SU MANO. Obviamente entonces la frase vida eterna denota una vida perdurable, imperecedera, e incondicional. ¡Nunca se perecerá! En buena cuenta, la vida eterna es una vida INMORTAL Este pasaje pone en serios aprietos a los Testigos de Jehová..

2).- Otro pasaje es Romanos 2:7, donde Pablo dice: VIDA ETERNA a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad”.

Comentario:

Aquí Pablo usa de manera indistinta la frase ‘vida eterna’ y el vocablo  ‘inmortalidad’ cuando dice que los que buscan la inmortalidad, honra y gloria obtendrán la vida eterna. Evidentemente Pablo expresa aquí que obtener la vida eterna es obtener una vida inmortal. Así que este texto nuevamente pone en serios apuros a la WT y a todos aquellos tercos que quieren secundar la tesis de las dos esperanzas de los salvos.

3).- En Romanos 6:22, Pablo dice así: “Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la VIDA ETERNA.

Comentario:

En este pasaje a los Romanos, Pablo dice que los santos, que para los Testigos de Jehová son los 144,000 ungidos, tienen como fin la vida eterna, declaración que contradice a la WT, secta que afirma que los 144,000 santos ungidos obtendrán la inmortalidad y no la vida eterna.

4).- En Romanos 6:23 Pablo dice: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es VIDA ETERNA en Cristo Jesús Señor nuestro”.

Comentario:

Nótese que Pablo contrasta  el pecado que lleva a la muerte con la vida eterna que garantizará la inmortalidad para el que la posee. Pero si la vida eterna no nos garantiza la inmortalidad, entonces la afirmación de Pablo carecería totalmente de sentido.

5).- En Juan 12:25, Jesús dice: El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para VIDA ETERNA la guardará.

Comentario:

Nótese que Jesús dice que el que ama su vida la perderá, pero el que la aborrece en este mundo, la guardará para vida eterna. Pero si la vida eterna es una de carácter condicional, es decir, que está prestada, y se puede perder en el camino, ¿qué sentido tendría la enseñanza de Jesús?

6).- En Juan 6:68, leemos: “Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes PALABRAS DE VIDA ETERNA”.

Comentario:

Notemos que el ungido Pedro afirma que Jesús tiene palabras de vida eterna. ¿Es que Pedro esperaba recibir la vida eterna y no la inmortalidad?¿Era Pedro un miembro de las otras ovejas? Y es que si seguimos la doctrina de la Watchtower, Pedro, como ungido, debió decir que Cristo tiene palabras que otorgan inmortalidad, pues eso es precisamente lo que según la Watchtower reciben los ungidos, y no la vida eterna.

6).- En Juan 6:54, Jesús dice: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene VIDA ETERNA; y yo le resucitaré en el día postrero”.

Comentario:

Pues bien, según los Testigos de Jehová, los únicos que pueden comer de la carne de Cristo (pan consagrado) y beber su sangre (el vino consagrado) son los ungidos en el memorial anual y nadie más. Sin embargo, aquí Jesús dice que estos participantes escogidos reciben la vida eterna. ¿Acaso alguno creerá que lo que reciben estos escogidos es una vida eterna condicional y no la inmortalidad? Además, notemos que Jesús dice que estos escogidos que comen de su cuerpo y beben de su sangre serán resucitados en el día postrero, promesa que “el esclavo” rechaza tajantemente, puesto que éste sostiene que los ungidos no resucitarán, sino que vuelan directamente al cielo una vez que les acaece la muerte física. ¿Quién puede realmente entender a la contradictoria sociedad Watchtower?

En 1 Juan 2:25, Juan dice: “Y esta es la promesa que él nos hizo, la VIDA ETERNA.

Comentario:

Notemos que el ungido Juan dice que la promesa que Jesús nos hizo (y él mismo se incluye como uno de los receptores de la promesa) es la vida eterna. Pues bien, ¿acaso Juan estaba pensado en una vida eterna condicional y no en la inmortalidad, propiamente dicha? Obviamente él estaba pensando en vivir para siempre para nunca más morir, recordando la promesa de Jesús de que nada ni nadie arrebataría a sus ovejas de su mano.

Estimados amigos, francamente la enseñanza propagada por el maligno a través de su conducto escogido, la Watchtower, en el sentido de que los ungidos reciben como galardón la inmortalidad en el cielo, en tanto que las otras ovejas reciben la vida eterna condicional en la tierra, no tiene ningún asidero en las Escrituras.

ESPERANDO EL REINO DE DIOS CON PACIENCIA HASTA QUE CRISTO REGRESE EN PERSONA PARA SENTARSE EN SU TRONO PROMETIDO EN LA TIERRA

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Por Ingº Mario A Olcese (Apologista) 

Estimados amigos, en el Nuevo Testamento tenemos a cristianos que esperaban el reino de Dios. Uno de esos personajes es José de Arimatea, de quien se dice que era un discípulo de Jesús (Juan 19:38, Mateo 27:57).

Si nos remontamos a Lucas y Marcos, esto es lo que dicen de José de Arimatea:

1. Marcos 15:43: José de Arimatea, miembro noble del concilio, que tambiénESPERABA EL REINO DE DIOS, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

2. Lucas 23:50,51: Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo. Este, que también ESPERABA EL REINO DE DIOS, y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos.

Sabemos que los fieles cristianos del primer siglo, Judíos piadosos y justos, tenían su fe puesta en la venida del reino antiguo de David. Ellos estaban seguros de que el Cristo restauraría dicho reino que había quedado suspendido desde el año 587 AC con la caída de Sedequías, el impío rey judío que se había apartado de Dios al desobedecer Su orden dada a través de Su profeta Jeremías, y que le exigía someterse al rey Nabucodonosor, y a pagar los tributos demandados por él. Su rebelión provocó su caída y la destrucción de Jerusalén en 587AC. Tanto los nobles de su reino como sus hijos fueron asesinados en presencia de Sedequías, y a él mismo le sacaron los ojos, siendo finalmente deportado a Babilonia.

La esperanza de la restauración del reino de David fue anunciado por los profetas de Yahweh. Ezequiel fue uno de ellos, y él escribió lo siguiente: “

  Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré (Eze. 21:25-27).

Noten ustedes que Yahweh redujo el reino malvado de Sedequías, y sería él mismo quien lo restauraría, entregándole al heredero legítimo la autoridad de rey. Esto mismo lo aclara Pedro en su discurso ante sus paisanos en Jerusalén:

Hechos 2:29,30 “Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono”

Es claro de que Yahweh no tenía la intención de dejar a su pueblo sin rey por la eternidad, sino que se propuso restaurar el reino caído con un varón, un hombre noble, un descendiente judío del linaje de David.

Jesús se fue al cielo para justamente recibir un reino y volver, y así lo dijo él con estas palabras: Lucas 19:12: Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para RECIBIR UN REINO y volver.

En Daniel 7:13,14, leemos:

 7:13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. 14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

Y esto es precisamente lo que dice Juan en su libro de Apocalipsis 12:10:

Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la AUTORIDAD de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.

El Reino Ahora o Dominionismo

Los proponentes del llamado Reino Ahora, entre los cuales están muchos predicadores evangélicos pentecostales muy populares, incluyendo la mayoría de los predicadores del evangelio de la prosperidad, sostienen que la venida de Cristo será post tribulacional y que la construcción del reino de Cristo está ahora a cargo de su iglesia, la cual, supuestamente, tiene el encargo de preparar el mundo para Cristo, a través de una conversión mundial de todas las naciones de la tierra (facilitado por su “poder temporal”). Es decir, una vez que el mundo se haya convertido a Cristo, el Señor vendrá por segunda vez para tomar lo que es suyo. El Reino Ahora niega el arrebatamiento de la iglesia, doctrinal fundamental de los cristianos ortodoxos.

El origen del reino ahora se remonta al Siglo III con las enseñanzas de Orígenes de Alejandría, quien fue discípulo de Clemente, firme seguidor de la escuela neoplatonista. San Agustín siguió el pensamiento de Orígenes de una iglesia reinante conquistando el mundo para Cristo. Es decir, el reino de Cristo, para Agustín, es el reinado de la iglesia en todo el mundo, a través de sus clérigos ordenados, convirtiendo a herejes o paganos en creyentes cristianos. El pensamiento del reino ahora de Agustín está plasmado en su famosa obra “La Civitis Dei” (La Ciudad de Dios).

Sin lugar a dudas, el llamado Reino Ahora tiene sus orígenes en Roma, con la iglesia Católica, Apostólica y Romana, la cual tiene como fin unir a todas las iglesias del mundo bajo el control de Roma (Concilio Vaticano II), y hacer que todos se unan en torno a Roma para lograr ese mismo propósito u objetivo de conquistar el mundo para Cristo bajo los auspicios de la jerarquía Católica.

Hoy muchas iglesias evangélicas se están uniendo con el Catolicismo para buscar la unidad y la confraternidad, y para eso los protestantes están regresando al seno de la iglesia de Roma de manera progresiva, y esa ha sido, precisamente, la meta de los Jesuitas, quienes se han infiltrado en las iglesias, escuelas y seminarios evangélicos de todo el mundo para reconquistar nuevamente a los “hermanos separados” para sus filas.

El reino de Cristo no se logrará por los esfuerzos humanos

Si bien es cierto que nosotros debemos anunciar el Reino de Cristo al mundo, nuestra tarea no es convertir a todo el mundo para Cristo y su reino. En realidad nuestra tarea es sino dar testimonio de este reino venidero  a todas las naciones, como sus embajadores y pregoneros. Esto fue lo que dijo Jesús de la misión de su iglesia:

“Y será predicado este EVANGELIO DEL REINO en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin (Mateo 24:14).

2 Corintios 5:20: Así que, somos EMBAJADORES en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

Lo que muchos aún parece no entender es que el reino será restaurado por Cristo. No se trata de una conversión universal  de los infieles por los esfuerzos humanos, sino de un gobierno universal cuya sede estará en Jerusalén, el cual dominará de mar a mar hasta los confines de la tierra. Será el reino de David, el cual será restaurado por Cristo mismo cuando regrese para sentarse en el trono de David, y eso ocurrirá sólo en su segunda venida en gloria. Veamos los siguientes pasajes:

 Hechos 3:21: “A quien (Cristo) de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la RESTAURACIÓN de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”. Aquí es el mismo Jesús quien restaurará todas las cosas, incluyendo el reino davídico, en su parusía con sus ángeles (Ver también Hechos 1:3,6,7).

Mateo 25:31,34: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su TRONO DE GLORIA…Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Aquí es claro que Jesús empezará a reinar con los suyos cuando venga por segunda vez, sentándose en el trono de David. Este reino ha sido preparado PARA (no POR) los cristianos desde la fundación del mundo. Este pasaje derrumba el llamado “Reino Ahora”, el cual sostiene que son los cristianos los llamados a preparar el reino, y no Dios, quien de hecho ya lo preparó desde la fundación del mundo.

Conclusión:

Nuestra tarea es ser embajadores del reino, anunciando la llegada de un nuevo rey con su reino que hará realidad la paz y la justicia duradera en la tierra, donde todos los hombres vivirán bajo las reglas del Eterno.

Nosotros no estamos llamados a convertir a todo el mundo con nuestro anuncio del evangelio del reino, sino a advertir y dar a conocer al mundo de lo que se viene, y del castigo que les espera a los impíos que no se arrepienten de sus pecados aceptando el evangelio salvador. Recordemos que cuando venga Jesús en gloria, no encontrará fe en la tierra, sino maldad y desobediencia al extremo (Lucas 18:8: Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿HALLARÁ FE en la tierra?). Sí, Jesús hallará un mundo en caos, como lo estuvo en los tiempos de Noé (Lucas 17:26: Como fue en los días de NOÉ, así también será en los días del Hijo del Hombre.). Esto nos demuestra que lejos de tener un mundo piadoso en su venida, habrá rebelión y abundancia de pecado por todos lados (2 Tim.3:1-5 También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,  que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” Mateo 24:12: y por haberse multiplicado la maldad, el AMOR DE MUCHOS se enfriará.).

Finalmente, como cristianos debemos seguir buscando y pidiendo que el reino de Dios venga, para que se haga la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo (Mateo 6:10,33).

AHORA SOMOS HIJOS DE DIOS

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Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

El Apóstol Juan dice claramente que los fieles ya somos hijos de Dios, una sublime verdad que los Testigos de Jehová y algunos pocos ex-Testigos de Jehová (unos 4 gatos) niegan tajantemente para la grande muchedumbre…¡al menos para estos tiempos!

Pero veamos lo que dice la Biblia, y no las locas elucubraciones de los hombres, en cuanto a este asunto vital:

San Juan dice en 1 Juan 3:2, lo que sigue: ”Amados, AHORA SOMOS HIJOS DE DIOS, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es”.

Y Pablo dice en Romanos 8:16, como sigue:  ”El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que SOMOS HIJOS DE DIOS”.

Observe que AHORA, no mañana, no en el reino, no después del reino, sino HOY, HOY, HOY, ya somos hijos de Dios, lo que significa  que Dios ya nos ha demostrado su gran amor por nosotros, los fieles ungidos, al adoptarnos como Sus hijos, tal como lo dice Juan en 1 Juan 3:1: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos LLAMADOS HIJOS DE DIOS; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él”.

Es muy claro que Dios nos llama  a los fieles como ”Sus hijos” AHORA, y como dije antes, Dios nos demuestra su gran amor por nosotros al adoptarnos dentro de su núcleo familiar. Es claro, por otro lado, que Dios no hace acepción de personas, ya que todos los que se le acercan a él contritos y humillados no los rechaza, sino que los recibe como un Padre recibe a un hijo pródigo para que se integre a su núcleo familiar.

Romanos 2:11: porque no hay ACEPCIÓN de personas para con Dios.

Es increíble que los Testigos de Jehová, y algunos otros por allí que se dicen cristianos, sostengan que sólo una minoría de los creyentes son hijos de Dios, en tanto que una gran mayoría aún no. Es como decir que Dios demuestra su gran amor por un grupo pequeño de sus fieles, y no por todos los que lo  adoran. Esto simplemente no tendría ningún sentido. ¿Será acaso que sólo una minoría de sus fieles le obedecen bien como para merecer ser sus hijos y el resto no? ¿Por qué no habría Dios de reconocer a todos sus adoradores como hijos suyos, si supuestamente todos son obedientes a sus mandamientos?

Sí, mis hermanos y amigos, AHORA mismo somos hijos de Dios porque nos hemos reconciliado con Dios a través de la fe en su Hijo. Esto le dice Pablo a los Gálatas:

Gálatas 3:26: “Pues TODOS (No sólo 144,000 personas) sois HIJOS DE DIOS por la fe en Cristo Jesús”

Ahora tenemos Su Espíritu Santo el cual nos hace ser distintos a los demás, porque de él recibimos frutos y dones que el mundo no puede recibir, como dice Jesús en el siguiente versículo:

Juan 14:17: el Espíritu de verdad, al cual EL MUNDO NO PUEDE RECIBIR, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Nosotros ahora tenemos el Espíritu Santo en nosotros que nos brinda amor, gozo, paz, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Si no somos ungidos por su Espíritu sencillamente aún estamos muertos en vida.

 Efesios 2:5: aun estando nosotros muertos en pecados, NOS DIO VIDA juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),

A.- HE AQUÍ LO QUE RECIBIMOS POR SER HIJOS DE DIOS:

1.- Recibimos  la guía del Espíritu Santo

Romanos 8:14: Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos sonHIJOS DE DIOS.

2.- Seremos semejantes a Cristo

1 Juan 3:2: Amados, ahora somos HIJOS DE DIOS, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

3.- Tenemos esperanza de Resucitar para vida

Romanos 8:11: Y si EL ESPÍRITU DE AQUEL que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

4.- Tenemos la Esperanza de reinar con Cristo

Romanos 8:17: Y SI HIJOS, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

B.- LOS PELIGROS QUE ACARREA NO SER HIJOS DE DIOS:

1.- Perder la adopción y la redención de nuestros cuerpos

Romanos 8:23: y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la REDENCIÓN de nuestro cuerpo.

2.- Recibir la ira de Dios por ser hijos de desobediencia

Efesios 5:5,6: Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los HIJOS DE DESOBEDIENCIA.

3.- Continuar en las tinieblas espirituales

Juan 8:44: Vosotros sois de vuestro PADRE EL DIABLO, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Efesios 5:8: Porque en otro tiempo erais TINIEBLAS, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.

1 Tesalonicenses 5:5: Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos (hijos) de la noche ni de las TINIEBLAS.

1 Juan 1:5: Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas TINIEBLAS en él.

Noten que Dios es luz, y nosotros somos hijos de luz, lo que quiere decir que todos los fieles somos ‘hijos de Dios’, puesto que ya no andamos en tinieblas como aquellos que no son sus hijos.

 La Biblia dice que muchos hijos serán llevados a la gloria, no meramente una cantidad pequeña. Esto está revelado en Hebreos 2:10: “Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar MUCHOS HIJOS a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos”.

Los que alcanzarán esa gloria como Hijos de Dios son todos aquellos que han respondido al evangelio, pues así lo dice Pablo en 2 Tesalonicenses 2:14: “A lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la GLORIA de nuestro Señor Jesucristo”. ¿Creyó usted en el único evangelio salvador cuando lo oyó de un siervo del Señor? Si la respuesta es que sí, entonces usted será glorificado con Jesucristo, como Hijo de Dios. Así de clara es la cosa, estimados amigos. Aquí no hay “fórmulas mágicas” o “recetas humanas” para convertirse en hijos de Dios.

LLAMADOS A REINAR CON CRISTO EN LA ERA VENIDERA

Por Ingº  Mario A Olcese (Apologista)

El reino de Cristo y sus asociados

Sin duda el Señor Jesucristo vino al mundo hace dos mil años para predicar el reino de Dios. El No vino para reclutar a vasallos para su reino sino a reyes que gobernarían con él el mundo de la era venidera, la era de la justicia y de la paz duraderas.

Cuando un político forma su partido, y busca prosélitos, lo hace para contar con lo mejorcito de los ciudadanos reclutados, para que lo ayuden a administrar su gobierno en la eventualidad de ganar las elecciones presidenciales. Esos prosélitos no serán meramente ciudadanos del país regido por el líder, sino que serán los otros líderes que ejercerán poder y autoridad sobre las masas, ejerciendo como si fueran sus ministros de Estado.

En Lucas 22:29,30, Jesús les dice a sus doce discípulos: “Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, 30 para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel”. Sin embargo, el apóstol Pablo alentaba a los cristianos gentiles que padecían las mismas pruebas y tribulaciones con la misma esperanza de reinar con Cristo en su reino y gloria.

1 Pedro 5:9,10, dice: “Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca”.

1 Tesalonicenses 2:12: y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su REINO Y GLORIA.

2 Timoteo 2:12: Si sufrimos, también REINAREMOS con él; Si le negáremos, él también nos negará.

Si la promesa para reinar con Cristo era sólo para los apóstoles, o para los judíos fieles, entonces Pablo se equivocó al extender la promesa de reinar con el Señor a todos los cristianos que sufrían por Cristo.

Animar a los cristianos con una promesa de ser simplemente súbditos o vasallos de un reino, muy lejos de la presencia del rey, no hubiera sido tan estimulante o halagüeña como aquella de ser parte de la realeza misma y reinar con un rey.

Los santos juzgarán o gobernarán el mundo

El apóstol Pablo, escribiéndoles a cristianos en Corinto, les dice algo muy interesante que muchos no lo han analizado con la suficiente detenimiento. El dice que los santos, es decir, los creyentes en general, han de juzgar (gobernar) el mundo. He aquí el pasaje crucial:

1 Corintios 6:1,2 ¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?

Nótese que los santos que juzgarían o gobernarían el mundo eran precisamente aquellos cristianos que no sabían juzgar cosas pequeñas entre ellos, y que erróneamente acudían a las autoridades civiles para encontrar una solución a sus diferencias personales. Estos eran cristianos que todavía les faltaba sabiduría, pero aún así estaban designados a juzgar cosas mayores en el reino de Cristo. Alguno pensaría que el cargo de jueces o gobernantes recaería sobre los mejores cristianos, pero aquí tenemos a cristianos que tenían imperfecciones censurables, destinados, sin embargo, a ser los jueces o gobernantes en la era venidera.

Daniel vislumbró el día en que todos los santos del Altísimo reinarían con Cristo en su reino milenial, cuando escribió lo siguiente:

Daniel 7:18: “Después recibirán el reino LOS SANTOS del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre”.

Daniel 7:22: “hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a LOS SANTOS del Altísimo; y llegó el tiempo, y LOS SANTOS recibieron el reino”.

Daniel 7:27:  “Y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de LOS SANTOS del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”.

Pero los santos no son aquellos devotos que los católicos canonizan después de muertos, ni tampoco son sólo aquellos llamados “ungidos” de los Testigos de Jehová. Los santos son en realidad TODOS los creyentes que viven en santidad, aquellos que han lavado sus ropas en la sangre del cordero. La Biblia dice que la iglesia o congregación cristiana es santa.

1 Corintios 14:33:  “Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de LOS SANTOS”.

Efesios 4:11,12: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”.

Es claro, entonces, que siendo la iglesia santa, y cada uno de sus miembros santos, deban todos éstos reinar con Cristo en su reino en la era venidera. Afirmar, como lo hacen los Testigos de Jehová, que la mayoría de los miembros de las congregaciones (la llamada “grande muchedumbre”) no tendrán el privilegio de reinar con Cristo, sino sólo de participar como los súbditos o vasallos del reino, contradice frontalmente las enseñanzas inspiradas de las Escrituras.

Cristianos del primer siglo que ya se creían reyes en funciones

Es interesante leer todo el capítulo 4 de 1 de Corintios, especialmente el verso 8, que dice:

Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!

¿Pero por qué fue tan irónico con aquellos cristianos de Corinto al decirles “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!

En primer lugar, es muy evidente que los primeros cristianos tenían la expectativa de reinar con Cristo, y los corintios no eran la excepción. Ellos no estaban pensando en ser meros súbditos o vasallos de un reino divino, sino convertirse en verdaderos reyes que dominarían con los apóstoles, y Cristo como el Rey de reyes.

Aquí observamos que los corintios querían llevar una vida cómoda, sin perturbaciones, no querían sufrir por el evangelio de Cristo, estaban conformes con su vida cómoda de príncipes de la iglesia, y Pablo les tiene que decir algo así como: ¿Quieren ya cosechar sin haber primero sembrado? Nosotros nos rompemos por Cristo y su evangelio, pero ustedes se dan la buena vida pretendiendo ser autoridades o príncipes en este mundo, algo parecido como ocurre con los llamados príncipes de la iglesia católica que dicen estar ya reinando en el reino de Cristo sobre el mundo inconverso.

Los fieles y justos recibirán Autoridad sobre las Naciones

Job 36:7: No apartará de los justos sus ojos; Antes bien con los reyes los pondrá en trono para siempre, Y serán EXALTADOS.

Lucas 19:17: El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás AUTORIDAD sobre diez ciudades.

Estamos finalmente llamados a tener autoridad sobre las naciones, y así también se nos dice en el libro de Apocalipsis, como cerrando con broche de oro toda la esperanza de los vencedores.

Apocalipsis 2:26,27: Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las NACIONES y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre;

Apocalipsis 3:21: Al que venciere, le daré que se siente conmigo en MI TRONO, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

No debemos descuidar una salvación tan grande

Lucas 6:21-23: Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.  Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas.

Hebreos 10:35: No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande GALARDÓN

Hebreos 2:3: ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una SALVACIÓN TAN GRANDE? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron.

El Señor nos dio grandísima promesas

2 Pedro 1:4: “Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y GRANDÍSIMAS PROMESAS, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”.

¿Serían grandísimas las promesas de ser tan sólo vasallos o súbditos de un reino, estando lejos del Señor y Rey, sin autoridad o poder real sobre las naciones en el era milenial? ¡No lo creo!

Llamados a ser los primeros (primados) en el reinado de Cristo

Lucas 13:28-30: “Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Y he aquí hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros”.

Llamados a tener reposo en la presencia del Señor

2 Tes. 1:5-12: “Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,  en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;  los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,  cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros). Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo”.

Todos los que se acercan al Señor estarán con él

Juan 6:44: Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le TRAJERE; y yo le resucitaré en el día postrero.

Juan 17:24: Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén CONMIGO, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

Noten ustedes que si hemos venido a Jesús, y él nos ha recibido, es porque el mismo Padre así lo quiso en su misericordia. Entonces Jesús dice que aquellos que llegaron a él porque Su Padre se los trajo, estarán con él donde él estará y verán su gloria.

Buscando gloria, honra e inmortalidad con Cristo

Romanos 2:7: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan GLORIA y honra e inmortalidad,

Romanos 2:10: pero GLORIA y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego;

Romanos 8:18: Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la GLORIA venidera que en nosotros ha de manifestarse.

1 Corintios 2:7: Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra GLORIA

2 Corintios 4:17: Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de GLORIA;

Colosenses 3:4: Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en GLORIA.

1 Tesalonicenses 2:12: y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y GLORIA.

2 Tesalonicenses 1:9: los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la GLORIA de su poder,

2 Tesalonicenses 2:14: a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la GLORIA de nuestro Señor Jesucristo.

2 Timoteo 2:10: Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con GLORIA eterna.

Hebreos 2:10: Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la GLORIA, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

1 Pedro 5:1: Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la GLORIA que será revelada:

1 Pedro 5:4: Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de GLORIA

1 Pedro 5:10: Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su GLORIA eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.

1 Corintios 15:53: Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de INMORTALIDAD.

2 Timoteo 1:10: pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la INMORTALIDAD por el evangelio.

“PORQUE NO SUJETÓ A LOS ÁNGELES EL MUNDO VENIDERO, ACERCA DEL CUAL ESTAMOS HABLANDO”

Resultado de imagen para ángeles de DiosEsto dice la Watchtower acerca del reino del Mesías arcángel:

Enseña
• bh págs. 218-219
• ¿Quién es el arcángel Miguel?
La Palabra de Dios no dice en ningún lugar que existan dos ejércitos de ángeles fieles, uno dirigido por Miguel y otro por Jesús. Por lo tanto, es lógico llegar a la conclusión de que Miguel es nada menos que Jesucristo desempeñando sus funciones en el cielo.*

De modo que el arcángel Miguel es Jesús antes de venir a la Tierra. Después que resucitó y volvió al cielo, Jesús retomó su servicio como Miguel, el jefe de los ángeles, “para la gloria de Dios el Padre” (Filipenses 2:11).

Por tanto la Watchtower sostiene que desde 1914 el arcángel Miguel ejerce sus funciones en el cielo como rey…

Sin embargo, esta enseñanza no coincide para nada con lo que leemos en Hebreos 2:5

Hebreos 2:5
Dios Habla Hoy (DHH)
Jesús, semejante a sus hermanos
5 Dios no ha puesto bajo la autoridad de los ángeles ese mundo futuro del cual estamos hablando

Hebreos 2:5
Nueva Traducción Viviente (NTV)
Jesús, el hombre
5 Es más, no son los ángeles quienes gobernarán el mundo futuro del cual hablamos,

Hebreos 2:5
Palabra de Dios para Todos (PDT)
Cristo se hizo hombre para salvarnos
5 Además, Dios no sometió al control de los ángeles el mundo venidero del cual estamos hablando.

Hebreos 2:5
Traducción en lenguaje actual (TLA)
Jesús nos salva
5 Dios no ha puesto a los ángeles como jefes del mundo[a] en que vamos a vivir en el futuro.

¿ES EL EVANGELIO DE LA GRACIA EL NUEVO EVANGELIO DE PABLO?— ¡La Verdad que Muchos Predicadores han Olvidado por causa de la Tradición!

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“…PARA DAR TESTIMONIO DEL EVANGELIO DE LA GRACIA DE DIOS” (Hechos 20:24)

Por Mario A Olcese Sanguineti

¿Cuántos Evangelios Hay en la Biblia?

Hay muchas personas que creen que el evangelio de Pablo es el evangelio de la gracia de Dios (Hechos 20:24), mientras que el evangelio de Jesucristo es el evangelio del reino de Dios (Marcos 1:1,14,15). También se dice que Pablo predicaba su propio evangelio de la gracia a los gentiles (Romanos 2:16), mientras que Cristo predicó el suyopropio para los Judíos llamado “el Reino de Dios” (Marcos 1:1, Lucas 4:43). Pero, ¿es posible que existan dos o más evangelios en la Biblia?¿Predicó Pablo un evangelio diferente para los gentiles que nada tenía que ver con el Reino de Dios?

En primer lugar, el propio apóstol Pablo admitió que sólo había un solo evangelio en la Biblia. Sus palabras son las siguientes:

“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la **gracias** de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo, para seguir un evangelio diferente. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado sea anatema.” (Gálatas 1:6-9).

Tome nota el lector que Pablo afirma que no hay otro evangelio que el evangelio de Cristo. El no está diciendo por ningún lado que existe un evangelio para los Judíos y otro para los gentiles. El es claro al decir que sólo hay un evangelio—¡el evangelio de Cristo! De modo que podemos concluir que el evangelio de Pablo era exactamente el mismo evangelio que había predicado Cristo a los Judíos antes que él. En los versos 11 y 12 Pablo añadirá: “Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio predicado por **mi,** no es según hombre; pues yo no lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.” De modo que fue el propio Jesucristo glorificado quien le enseñó a Pablo el verdadero y único evangelio bíblico.

El Singular Evangelio de Jesucristo

“Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios (Marcos 1:14). En Lucas 4:43 Jesús revela lo siguiente: “Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del Reino de Dios porque para esto he sido enviado”.

En estos dos pasajes, aunque hay otros más, se dice que el evangelio de Cristo es el Reino de Dios***—¡el evangelio del reino de Dios! De modo que acá tenemos un evangelio que consiste en el Reino de Dios. Trágicamente algunos falsos maestros sostienen que el Reino de Dios no es el evangelio, sino que el evangelio procede del Reino de Dios. Es decir, el evangelio es del Reino o familia de Dios**—¡la iglesia!  Ellos dicen que cuando la Biblia menciona “el evangelio del reino de Dios esto significa que el evangelio procede de la iglesia o reino de Dios”. Ellos no creen que éste consiste en el Reino de Dios. Esta tesis, sin embargo, tiene un problema, y ese problema es que cuando Jesús comenzó predicando el evangelio del reino de Dios, ¡la iglesia aún no había sido fundada! ¿Cómo podría proceder el evangelio de una iglesia aún inexistente?

Ahora bien, si seguimos la lógica de estos maestros, tendríamos que concluir también que cuando la Biblia nos habla del “evangelio de la paz” (Efesios 6:15), del “evangelio de vuestra salvación” (Efesios 1:13), y del evangelio de la gracia este evangelio único procede de la paz, de la salvación y la gracia. Pero, ¿puede el evangelio proceder de la paz, de la salvación y de la gracia?¿No sería más sensato concluir que el evangelio consiste en la paz, en la salvación y en la gracia? Aplique este mismo principio al evangelio del reino de Dios y verá que el evangelio consiste en el reino de Dios y no que procede del reino de Dios.

¿Qué era el evangelio de la Gracia de Pablo?

En Hechos 20:24 el apóstol Pablo dice que él fue comisionado “…Para dar testimonio del Evangelio de la gracia de Dios”¿Pero puede el evangelio de la graciapasar por alto el reino de Dios? No lo creo. Observe que en el siguiente versículo, el 25, Pablo no ignora el reino de Dios cuando dice: “y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el REINO DE DIOS, verá más mi rostro. Y en El verso 27 agrega: Porque no he **rehuído** deanunciaros todo el consejo de Dios.. Pues bien, si juntamos los versos 24, 25, y 27 veremos que el evangelio de la gracia de Pablo incluía el Reino y todo el consejo de Dios. Esto es indiscutible. Pablo jamás enseñó que el evangelio de la gracia consistía exclusivamente en el principio de que somos salvos por fe  sin las obras de la ley. Aunque es verdad que Pablo habló de que somos salvos por la fe y no por las obras (Romanos 3:28), él tuvo en mente muchas cosas más por la frase “el evangelio de la gracia”, como ya quedó demostrado en parte arriba, y que incluía obviamente el Reino de Dios. Más adelante seguiremos mostrando que el evangelio de la gracia incluye otras cosas importantes.

La gracia venidera con la Reaparición o Revelación de Jesús

Muchos estudiantes de la Biblia no se han puesto a reflexionar que Pablo mencionó una gracia futura y aún venidera  en 1 Pedro 1:13. Este crucial versículo nos dice lo siguiente, y por favor presten mucha atención a sus palabras: “Por tanto, ceñid vuestros lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en LA GRACIA QUE SE OS TRAERÁ CUANDO JESUCRISTO SEA MANIFESTADO. ¡Qué interesante es esto! Hay una gracia que se nos traerá, un don o dádiva que nos traerá Jesucristo en su segunda venida. Recordemos que Pablo predicó el evangelio de la gracia. Ahora tenemos una gracia que vendrá con Cristo en su segunda venida. En los versos 4,5,9 podemos descubrir lo que es esa gracia que se nos traerá el señor y que está reservada por ahora en los cielos:  “para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, RESERVADA EN LOS CIELOS para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar LA SALVACION que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero…obteniendo el fin de vuestra fe, que es vuestra SALVACION (versos 4,5,9). Esa gracia no es otra cosa que la salvación que nos traerá Jesucristo al darnos herencia de algo. He aquí la prueba:

En Mateo 25:31,34 leemos que Jesús, al volver, les dará a los suyos herencia en el reino, herencia que significará la salvación de los hombres. Dicen estos versículos, así: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria…entonces el rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Este es otro aspecto de la gracia que pocos entienden: ¡nuestra salvación dentro del reino de Cristo que se manifestará en su revelación gloriosa! He aquí la segunda prueba:

La Petición por la Salvación de un Joven Rico a Jesús:

En la entrevista de un joven rico con Jesús descubrimos que la salvación postrera (=la gracia venidera) está estrechamente ligada con la herencia del Reino de Dios que Cristo traerá en la parusía. Dice Mateo 19:16-25: “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué haré para tener la vida eterna? El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno; Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos…el joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el Reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el Reino de Dios. Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?”.

Ahora observe el lector 3 frases resaltantes en este singular diálogo del rico con Jesús: ‘Vida eterna’, ‘Reino de Dios’, y ‘ser salvo’. Entonces podemos concluir que la salvación no es otra cosa que entrar en el reino de Dios con vida eterna (S=R+V).

Regresando a Pedro, él claramente afirma que hay una gracia venidera que traerá Jesucristo en su revelación, y esa gracia tiene que ver con la salvación venidera que se completará en nosotros (ver 1 Pedro 1:4,5,9,13). Así que hay una gracia o salvación completa para nosotros cuando Cristo vuelva y lo traiga. El traerá su reino, y se los dará como herencia a su iglesia para que sea completada su salvación. Recuerde que la salvación es tener vida eterna en el Reino como ya lo demostramos arriba. Así que el evangelio de la gracia es el evangelio de nuestra salvación en el reino de Dios con vida eterna. Por tanto podemos decir que el evangelio del Reino (Mateo 24:14) tiene que ver con el evangelio de la gracia venidera (Hechos 20:24) e igual el evangelio de nuestra salvación (Efesios 1:13) y también con el evangelio de la gloria de Cristo (2 Cor. 4:4), pues la gloria y el Reino vienen juntos y muy unidos ( 1 Tes. 2:12).

Además, es interesante lo que Pedro dice en 1 Pedro 5:12: “…os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificando que ÉSTA ES LA VERDADERA GRACIA DE DIOS, EN LA CUAL ESTÁIS. ¿Cuál podría ser esa verdadera gracia a la que se refería Pedro, y en la cual estaban sus hermanos en la fe? La única forma de descubrirlo es leyendo toda su primera epístola, y podremos descubrir lo siguiente:

1.- Eran ya renacidos para una esperanza viva para una herencia incorruptible, reservada en los cielos para nosotros. (1 Pedro 1:3,4). ¡Esto se relaciona con el reino!(compare la palabra ‘herencia’ de 1 Pedro 1:3,4 con ‘heredad’  de Mateo 25:31,34, y ‘herederos’ de Santiago 2:5). ¡Todas tienen que ver con el Reino!.

2.- Que estaban guardados para alcanzar salvación en el día postrero (1 Pedro 1:5). ¡Esta salvación está asociada con el Reino también! (Mateo 19:16-25)

3.-Que fueron rescatados de nuestra vana manera de vivir que heredaron de sus padres por la sangre de Cristo en la cruz (1 Pedro 1:18,19).

4.- Recibieron la purificación de sus almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu (1 Pedro 1:22). Sabemos que **de** los puros de corazón verán a Dios una vez que baje la nueva Jerusalén en el reinado milenario.

5.- Fueron renacidos por la Palabra que vive y permanece en el creyente (1 Pedro 1:23). Este renacimiento está relacionado con el Reino de Dios, ya que el que no “nace de nuevo” por el agua (La Palabra) no podrá ver ni entrar en el reino (Juan 3:3,5).

6.- Eran un linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios (1 Pedro 1:9). Esto también está asociado con el Reino de Dios del milenio, ya que seremos reyes del Reino milenario de Cristo.

7.- Eran herederos de bendición (1 Pedro 3:9).

8.- Andaban en buena conducta (1 Pedro 3:16). Esto también está asociado con el Reino de Dios ya que los de mala conducta no lo heredarán (Gálatas 5:19-21).

9.- Andaban en amor, hospitalarios, sobrios, y fieles orantes (1 Pedro 4:7-9).

10.- Estaban gozosos de los padecimientos por Cristo (1 Pedro 4:13). Este padecimiento está asociado con el reino futuro, pues si padecemos por Cristo, reinaremos con él ( 2 Timoteo 2:12).

11.- Participaban de la gloria que será revelada en la parusía (1 Pedro 5:1), entonces recibirían la corona incorruptible de gloria ( 1 Pedro 5:4,10). Esto se relaciona con el reino futuro, ya que al venir Cristo, nos dará nuestras coronas de reyes.

Podemos ver que estar en la gracia es estar expedito para heredar el Reino de Cristo. Es participar hoy de la gloria del reino que será revelada en el futuro en su real dimensión.

Definitivamente no hay salvación completa sin el reino de Cristo. Esta salvación en el Reino de Cristo es el otro aspecto de la gracia que vendrá con Cristo en su segunda venida, para completar la salvación de los creyentes que permanecen fieles a él.

Entonces es evidente que el reino de Cristo tiene mucho que ver con el evangelio de la gracia de Pablo. De manera que todos aquellos que no quieren ver esta verdad prístina de la Biblia han sido engañados por Satanás. La gracia tiene un aspecto futuro o venidero, y sabemos que la herencia del reino es todavía venidera o futura, una herencia que se completará con la venida del Rey de gloria para arrebatar a los suyos e introducirlos en su reinado milenario (Mateo 25:31,34).

La Iglesia primitiva predicaba un nuevo rey y reino:

Una de las doctrinas bíblicas más importantes de la Iglesia apostólica fue la proclama de que Cristo es el futuro Rey mesiánico. Sabemos que El evangelismo de Pablo incluía la venida del Rey y de su Reino glorioso (1 Tes. 2:12; Hechos 238:23,30,31). También leemos en Hechos 17, lo siguiente de la predicación de los primeros cristianos: 6 “Pero como no los encontraron, arrastraron a Jasón y a algunos otros hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: «¡Estos que han trastornado el mundo entero han venido también acá, 7 y Jasón los ha recibido en su casa! Todos ellos actúan en contra de los decretos del emperador, afirmando que hay otro rey, uno que se llama Jesús.» Como podemos notar, la predicación de los primeros cristianos definitivamente incluía el anuncio de que había otro rey que gobernaría en Jerusalén, y de allí a todo el mundo.

La Entrada en la Gracia:

Pablo nos dice que tenemos entrada en la gracia de Dios para una esperanza de la gloria venidera de Dios y su reino. Sus palabras son éstas: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios” (Romanos 5:1,2). Note que tenemos entrada en la gracia, así como tenemos entrada en el Reino de Cristo (Colosenses 1:13), **él** cual se consumará cuando éste se establezca en la tierra. Jesús le dijo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios”. Hoy, los cristianos ya tienen entrada a esa gracia o reposo en Cristo (Hebreos 4:3), el cual se completará en su reino milenario (Heb. 4:9). ¡Procuremos, pues entrar en aquel reposo o gracia que vendrá con Cristo y su Reino! (Hebreos 4:11).

Coherederos de la Gracia de vida:

Las Escrituras nos dicen que la gracia es una herencia, y que los creyentes son los herederos de ella. Dice 1 Pedro 3:7: “Vosotros, maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como vaso más frágil, y como a COHEREDERAS de la gracia de la vida… (1 Pedro 3:7).Pero igualmente las Escrituras nos dicen que somos coherederos del Reino de Cristo, de modo que esa herencia de la gracia de vida tiene que ver con la herencia del Reino, el cual nuestro Señor establecerá en la tierra en su parusía o venida en gloria. Recuerde que entrar en el reino es entrar a la vida eterna, como ya vimos en el diálogo del joven rico con Jesús en Mateo 19:16-25.

También Dice santiago 2:5 “Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del Reino que ha prometido a los que le aman?”.

El Evangelio de las inescrutables Riquezas de Cristo:

El apóstol Pablo define la gracia en Efesios 3 como las inescrutables riquezas de Cristo. El dice que fue encomendado para administrar la gracia a los gentiles (Efesios 3:1,2). A esta gracia Pablo la llama “el misterio” que estaba escondido y que ahora es revelado a los santos (versos 3-5). ¿En qué consiste esta gracia misteriosa que estuvo escondida por generaciones? En los versos 5-8 Pablo nos lo revelará: “Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dada…me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo”.

Note ahora que Pablo dice que la gracia llegó a los gentiles para que sean copartícipes de la promesa. ¿Qué promesa? Pues si leemos el capítulo anterior (2), el apóstol Pablo dice: “Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne…en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de laCIUDADANIA DE ISRAEL y AJENOS A LOS PACTOS DE LA PROMESA, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación…para crear en si mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz…vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca…Así que ya no sois extranjeros y advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:11-19). ¡Ajá!…¡Este es el evangelio de la gracia de las inescrutables riquezas de Cristo! Que ahora nosotros, los gentiles, somos participantes de la promesa de los pactos de Dios con Israel, y miembros de la familia de Dios. Los gentiles ahora, por la gracia, pueden ser **coparticipes** y coherederos de la promesa de los pactos hechos a los padres, que incluyen la herencia del mundo venidero (pacto Abrahámico, Romanos 4:13) y del Reino de Cristo (pacto Davídico, Santiago 2:5; Mateo 25:31,34).

El misterio que estaba escondido y que fue revelado por Pablo significaba que los gentiles, como los judíos creyentes en Cristo, son un solo cuerpo y herederos de Dios, y beneficiarios por igual de los pactos que él hizo con los padres. Ahora los gentiles tienen a Abraham como padre por la fe (Gálatas 3:7-9) y como sus descendientes legales tienen el privilegio y el derecho de ser herederos del mundo venidero de justicia y de cogobernar con Cristo en su reino en el milenio de justicia. Este es el verdadero evangelio de la gracia de Pablo.

¿CUÁNDO COMENZARON LOS ÚLTIMOS DÍAS?

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Por Ingeniero Mario A Olcese (Apologista)

Anunciando los “últimos días” Todos percibimos que muchas cosas se están poniendo cada vez más feas en nuestro mundo, y todo parece indicar que la humanidad se va a su destrucción a menos que intervenga un poder sobrenatural que detenga el caos social, político y económico que se vive en el presente.

También encontramos en la internet distintos sitios web y blogs cristianos que nos advierten que estamos viviendo en los últimos días de este mundo enfermo, fundamentándose en las apocalípticas profecías bíblicas y en el temor y en la incertidumbre que se vive en estos tiempos. Efectivamente, por todos lados se escuchan noticias de terremotos, hambres, enfermedades, catástrofes naturales (tornados, Huracanes, maremotos, inundaciones, incendios forestales, etc), guerras, rumores de guerras, falsos maestros, falsos profetas, falsos cristos, impiedad, y mil señales más, que se cumpliendo exactamente como lo que profetizó nuestro Señor en Mateo 24, Marcos 13; y Lucas 21. ¿Cuándo son los últimos días? Muchos creyentes parecen desconocer que Pablo mismo creía estar viviendo en los últimos días.

Uno de los pasajes de la Biblia que nos indica eso es Hebreos 1:2, donde Pablo dice: “En estos POSTREROS DÍAS (Dios) nos ha hablado por el Hijo…” Sin duda Pablo consideró sus tiempos como los “últimos días” o los “días finales” de lo que él llamó: “el presente siglo malo”(Gál. 1:4). También el apóstol Pedro, haciendo alusión a una profecía de Joel, dijo: “Y será en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Y vuestros mancebos verán visiones, y vuestros viejos soñarán sueños” (Hechos 2:17).

Esta profecía aludía al derramamiento del Espíritu Santo que acaecería en el Pentecostés del año 33 DC, cuando los creyentes en el aposento alto comenzaron a hablar en distintas lenguas después de recibir el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego. Así que tanto Pablo y Pedro entendieron que sus días eran los días postreros o finales.

¿Pero cuánto durarían estos días finales? He aquí el asunto que ha dividido a las diferentes escuelas escatológicas (preteristas, historicistas, y futuristas) por igual. Para los preteristas, los tiempos finales de circunscribieron al primer siglo, y específicamente, al año 70 DC, cuando Jerusalén y su templo fueron destruidos por las hordas de Roma. Los preteristas dicen entre otras cosas que en Mateo 24:14 Jesús remarcó que el evangelio del reino sería predicado a todas las naciones como testimonio y entonces el fin (…y su parusía) vendría. Luego ellos dicen que esta profecía efectivamente se cumplió en el siglo I, cuando el evangelio fue predicado en todo el “mundo romano”, y para probarlo los preteristas citan Colosenses 1:23. Así pues, el preterismo extremo sostiene que los últimos días se limitaron al primer siglo, y que ahora la iglesia está viviendo en la era del reino milenario.

¿Pero realmente creyeron los primeros cristianos que los últimos días sólo se circunscribieron a sus días y que en sus días todas las promesas de Dios para su pueblo se cumplirían?¿Acaso en el siglo I (año 70 DC) Jesús regresó en persona para resucitar a los suyos para introducirlos en su reino?¿Y qué hay de los difuntos creyentes que fallecieron después del 70 DC, como es el caso de Policarpo, discípulo de Juan?¿Cuándo fue resucitado él para reinar con Cristo en su reino siendo que él murió en 155 DC, 85 años después de la destrucción de Jerusalén?¿No dice Pablo que todos los creyentes resucitarán juntos para recibir al Señor en su venida?

Si el reino fue establecido en el primer siglo, ¿está Jesús reinando con todos sus fieles ahora? Jesús dijo que vendría “pronto” o “en breve” Si Cristo dijo que vendría “pronto” o “en breve”, ¿por qué demora tanto en regresar? ¿No han pasado ya 2000 años desde que se fue al cielo? ¿No será que ya vino él en el siglo I como sostienen los preteristas extremos? En las Escrituras vemos que este tipo de declaraciones (“pronto”, “en breve”, “de acá a poco”, etc) no siempre indican un tiempo corto como lo entendemos nosotros.

La brevedad puede ser entendida bajo la óptica de Dios, para quien mil años puede equipararse a un día de 24 horas. Por ejemplo, el salmista anuncia la pronta destrucción de los impíos mil años antes de Cristo: “No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. 2 Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán” (Sal. 37:1,2). Sin duda ese vocablo PRONTO debe ser entendido bajo la óptica de Dios, que percibe el tiempo de manera muy diferente que nosotros. También en Hageo 2:6, el profeta dice: “Porque así dice Jehová de los ejércitos:

De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca”. Este verso es citado en Hebreos 12:26 y es aplicado a eventos de la segunda venida de Cristo por Hageo, unos 400 años antes de Cristo. Aún hoy, después de 2,400 años, creemos que todavía no se ha cumplido. Sin embargo, si damos por cierto que esta profecía se cumplió en los tiempos de Cristo como sostienen los preteristas, con todo esos 400 años sería un lapso de tiempo importante referido como “de aquí a poco”. Cualquier época pasada pudo ser los “últimos días”

Es probable que los discípulos del primer siglo creyeran que sus tiempos eran los últimos del “presente siglo malo” y que Jesús volvería en breve para establecer su reino, tal como los cristianos en las generaciones posteriores creyeron que los suyos eran los tiempos finales. Ciertamente en todas las épocas ha habido hambres, falsos maestros, anticristos, pestes, terremotos, guerras, y cosas como éstas. La profecía de Mateo 24, Marcos 13, y Lucas 21 bien puede encajar en cualquier época de la historia, especialmente en estos últimos dos mil años. Ya me imagino cómo se habrán sentido los europeos del siglo XIV cuando la peste negra mató a un tercio del continente. ¡Seguramente habrían pensado que el fin del mundo estaba más cerca que nunca!

Y recordemos que a finales del siglo 10 la iglesia de aquel entonces creía que la entrada del siguiente milenio sería el amanecer de una nueva era. Y los reformadores de la Edad Media también pensaron que vivían en los últimos días, cuando interpretaron que los eventos apocalípticos descritos sobre el anticristo final cuadraban perfectamente con la iglesia imperante y oficial de aquel entonces, la iglesia de Roma, la cual sería destruida “pronto”.

¿Podríamos entonces decir que nuestros días son los últimos días? Yo creo que sí! Y es que los “últimos días” pueden perfectamente durar dos mil años si consideramos que para el Señor un día puede ser como mil años, y mil años como un día. Y así como una mujer encinta siente que los dolores de parto aumentan en la medida que el parto se va acercando, así los dolores de las naciones han ido en aumento desde que Jesús dio sus señales hace dos milenios hasta que su venida al mundo se haga realidad nuevamente. El Hijo está pronto para aparecer en el mundo para traer la justicia perdurable.

Estamos viviendo en el cierre del sexto día profético…el último hasta el descanso milenario Si seis días deben pasar antes de que venga el séptimo día de descanso del pueblo de Dios, y que es el descanso milenario, la era del reino; es lógico suponer que los “últimos días” son los dos últimos días de los seis días programados por el Señor para la historia y el gobierno humanos. Ciertamente los tiempos actuales son los últimos y los más penosos, porque la venida del Hijo de Dios a este mundo está cerca. No esperamos encontrarnos con un mundo mejor en los años venideros, sino todo lo contrario, pues serán tiempos espantosos. Ya lo dijo el Señor:

“Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; 26 desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas” (Luc. 21:25-26). Y en otro pasaje, el Señor Jesús pareciera presentar la amenaza nuclear cuando dice: “Porque aquellos días serán de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá. 20 Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos que él escogió, acortó aquellos días” (Marcos 13:19-20).

Aquí Jesús no está hablando de la invasión romana que destruyó Jerusalén, a su templo, y a un millón de Judíos. Está tribulación de los judíos del primer siglo no se compara con la terrible tribulación (holocausto) que soportaron los judíos en la Segunda Guerra Mundial, donde seis millones de ellos murieron. Y este holocausto del 1939-45 no será nada en comparación con la final tribulación de los Judíos, en donde se prevé más víctimas judías antes del retorno del Señor para detener su extinción total como raza y nación por acción de una guerra atómica a gran escala.

EL EVANGELIO COMPLETO DE JESUCRISTO

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Por Ingeniero Mario A Olcese

Una Gran Ignorancia:

Millones de creyentes dicen creer en el evangelio de “Jesucristo”, y no obstante, cuando uno les pregunta qué es eso que la Biblia llama “Evangelio”, no saben qué responder. Esto resulta sorprendente, inaudito, y trágico. Sí, en las Sagradas Escrituras aparece la palabra “Evangelio”(Heb. Besorá) como algo de uso común entre los creyentes fieles del primer siglo. Los apóstoles se encargaron de hacerlo conocer a los judíos, y más adelante, los no judíos oirían de él también. Ellos se esmeraron en cumplir con la gran comisión dejada por Yahoshúa el Mesías antes de partir al cielo, la cual decía: “Id por todo el mundo y predicad el EVANGELIO a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (Marcos 16:15,16).

Si mi amigo, millones de cristianos dicen haber creído en el “Evangelio del Mesías” sin saber en qué consiste. Me permito preguntarle: ¿Qué es para usted el Evangelio del Mesías? ¿Lo puede probar con la Biblia? Las opiniones personales en cuestiones de fe no son seguras si no están basadas en la Biblia. Esto debe entenderlo usted muy bien, pues puede terminar desviándose de la verdad que salva (Romanos 1:16).

Un Evangelio Mutilado:

Otro grupo de cristianos, un poco más entendido, sostiene que el evangelio está definido claramente en 1 Corintios 15:1-6, donde El Emisario Pablo dice: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis… porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que el Mesías murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día según las Escrituras ; y que apareció a Kefá, y después a los doce. Después apareció a quinientos hermanos… después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mi”.

Aquí hay una interesante definición paulina de lo que es el Evangelio de Yahoshúa el Mesías: Este es que El Mesías murió por nuestros pecados, fue sepultado, y resucitó glorioso al tercer día, siendo visto por muchos testigos. Si, este es parte del Evangelio de Yahoshúa el Mesías, pues no sólo Yahoshúa anunció su muerte para la redención de los pecadores, y su resurrección gloriosa, sino también algo más antes que eso. En este punto muchos cristianos se pierden en lo etéreo.

El Evangelio Completo:

He aquí ahora la clara definición del verdadero Evangelio de Yahoshúa el Mesías que millones aún ignoran, pero que usted ahora tiene el privilegio de conocer por primera vez en su vida. El que tiene oídos para oír, que oiga. En primer lugar, debemos comenzar diciendo que Yahoshúa noinició su predicación anunciando su muerte, sepultura y resurrección al tercer día. Veamos el relato del discípulo Marcos capítulo 1 y versos 1, 14 y 15. Aquí se lee lo siguiente: Principio del Evangelio de Yahoshúa el Mesías , Hijo de Elohim…Después que Juan fue encarcelado, Yahoshúa vino a Galilea predicando el EVANGELIO DEL REINO DE ELOHIM, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el Reino de Elohim se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

Nótese que el principio del Evangelio de Yahoshúa el Mesías no era su muerte, sepultura, y resurrección al tercer día, sino: ‘el Reino de Elohim. Sí, Yahoshúa trajo su evangelio, el cual comenzaba con el anuncio del Reino de Elohim. De modo que el Reino de Elohim es parte del evangelio de Yahoshúa el Mesías. Ahora bien, si leemos nuevamente Marcos capítulo 8 y verso 31, veremos que Yahoshúa completa su evangelio anunciando su muerte, sepultura y resurrección al tercer día. El verso dice: “Y comenzó (Yahoshúa) a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días”.

Entonces el evangelio completo de Yahoshúa el Mesías —sin mutilaciones— es este:

El anuncio del Reino de Elohim en la tierra; y la muerte, sepultura y resurrección del Mesías al tercer día para asegurarnos el ingreso a dicho Reino por la fe.

En buena cuenta, Yahoshúa vino a ofrecernos algo maravilloso llamado “el Reino de Elohim”. Pero para participar de él, uno tiene que ser redimido por la muerte del Mesías en el madero. Y la seguridad que se tiene de que todo lo prometido por el Mesías será una realidad se confirmó con su propia resurrección de entre los muertos

Está escrito en 1 Corintios 15:12-20.

Pero si se predica del Mesías que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco el Mesías resucitó.  Y si el Mesías no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.  Y somos hallados falsos testigos de Elohim; porque hemos testificado de Elohim que él resucitó al Mesías, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.  Porque si los muertos no resucitan, tampoco el Mesías resucitó;  y si el Mesías no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en el Mesías perecieron. Si en esta vida solamente esperamos en el Mesías, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres. Mas ahora el Mesías ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

Si él resucitó para recibir un Reino de su Padre (Lucas 19:12), entonces también nosotros resucitaremos para recibir dicho Reino de Elohim cuando El Mesías vuelva nuevamente a este mundo en persona (Mateo 25:31,34). En resumen: Yahoshúa trajo el “Qué” (la herencia del Reino de Elohim) y el “Cómo” (por la fe en su muerte y resurrección al tercer día, y de lo que esto significa para todo pecador arrepentido). Entonces, el “QUÉ y el “CÓMO” constituyen el Evangelio (Las Buenas Noticias) de Yahoshúa el Mesías. El “FIN” y el “MEDIO”.

La Definición Original del Evangelio del Reino de Elohim:

En primer término, debemos de definir lo que quiere decir “evangelio”. Esta palabra viene del Griego “evangelon” que quiere decir: “Buenas Nuevas” o “Buenas Noticias”. En hebreo se dice HaBesoráh. De modo que El Mesías fue el Portador de Buenas Noticias para un mundo sin esperanza y sin rumbo. Él predicó las Buenas Noticias del Reino de Elohim y también su muerte y resurrección al tercer día para nuestra redención, para hacer posible nuestra herencia de dicho Reino.

Algunas religiones “cristianas” sostienen que el Reino de Elohim no es otra cosa que “El Mesías reinando en nuestros corazones”. Otras conocidas iglesias o denominaciones cristianas sostienen que “el Reino de Elohim es la iglesia que El Mesías fundó hace dos milenios”. No obstante, el Reino de Elohim no es ninguna de esas dos definiciones que se están propagando en el mundo cristiano. Las Sagradas Escrituras enseñan que un reino es un forma de gobierno como lo es el reino de Inglaterra, de España, de Jordania, etc. Este implica un rey o una monarquía, súbditos, leyes, y territorio. De modo que el Reino de Elohim es la monarquía de Elohim, con un rey soberano, súbditos, leyes, y territorio.

En las Sagradas Escrituras del Antiguo Pacto encontramos reyes y reinos. El reino de Babilonia, con su rey Nabucodonosor; el reino de Grecia, con su rey Alejandro el Grande; el reino de Persia, con su rey Ciro; el reino de Israel, con su rey David, sólo por citar los más importantes. Ahora bien, Israel tenía una monarquía real que formalmente comenzó con David. Este reino de David y de sus descendientes fue llamado: “el Reino de Elohim” .

Esta escrito en 1 Crónicas 28:5 Y de entre todos mis hijos (porque YHWH me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Shlomó (Salomón) para que se siente en el trono del REINO DE YHWH sobre Israel.

Cuando David murió, su hijo Shlomó (Salomón) lo reemplazó, y así sucesivamente, hasta que en el año 587 A.C, el rey de turno de Israel—Sedequías—fue derrocado por Nabucodonosor. Desde esa fecha, Israel no ha tenido más reyes. Pero el Reino de Elohim significará que Elohim restaurará nuevamente la línea real de los reyes de la Casa de Judá en la persona de otro judío noble, descendiente de David (Ezequiel 21:25-27).

Sí, el reino de Yahweh será restaurado nuevamente en Israel a través de un descendiente de David, el rey (Hechos 1:6). ¿Quién podría ser ese personaje? La respuesta está en Mateo 1:1 que dice: “Libro de la genealogía de Yahoshúa el Mesías hijo de David, hijo de Abraham”. Aquí tenemos un hecho irrefutable, y es que Yahoshúa el Mesías desciende de un rey famosísimo de Israel. En buena cuenta, Yahoshúa es de “sangre azul” y con el derecho legítimo de tomar nuevamente el territorio israelita, y el trono de su ancestro David. En efecto, en Lucas 1:31-33 leemos: “Y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Yahoshúa. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el YHWH Elohim le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Esto es clarísimo. El Mesías reinará en el trono de su padre en la carne, David. Su territorio y sus súbditos serán Israel y los israelitas. Recuerde que Elohim le cambió a Jacob de nombre. Ese nuevo nombre fue: Israel. Entonces El Mesías reinará sobre la casa de Israel, y Jerusalem será la ciudad capital del Reino del Mesías o también llamado: El Reino de Elohim

Está escrito en Jeremías 3:17

En aquel tiempo llamarán a Jerusalem: Trono de YHWH, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de YHWH en Jerusalem; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón.”

(Vea también Mateo 5:35) Los discípulos del Mesías sabían que su Maestro era aquel que restauraría el Reino caído o suspendido del rey David. En Hechos 1:6 los discípulos le preguntaron a Yahoshúa si ya era inminente la restauración del Reino de Elohim en Israel, a lo cual Yahoshúa sólo se limitó a decirles que únicamente Elohim sabía la fecha de esa crucial restauración del Reino de David en Israel.

El Cielo no es el Destino Final de los Salvos:

Siendo que la promesa de Elohim es la restauración del Reino de Elohim en la tierra en la persona del Mesías Yahoshúa: ¿Por qué algunos enseñan que iremos a vivir eternamente en el cielo, y que la tierra desaparecerá por completo?¿De dónde salió esa idea con respecto al cielo?. Al contrario, en muchos pasajes de la vida de Yahoshúa encontramos a nuestro amado Señor prometiendo la tierra y su reino a sus seguidores Además, será en la segunda venida del mesías cuando los discípulos heredarán las promesas del reino, y no— como creen muchos—en la hora de nuestra muerte.

Está escrito en (Mateo 5:3,5).

5:3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es EL REINO DE LOS CIELOS.

5:5 Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán LA TIERRA por heredad.

(Para mayor información sobre este punto, solicite gratis los artículos: “El Reino de Elohim”, “Las Buenas Noticias de Yahoshúa el Mesías ”, “Yahoshúa No Prometió el Cielo a Su Iglesia” y “20 Preguntas y Respuestas sobre el Reino de Elohim”)

La Tierra será como un Paraíso:

Es sorprendente escuchar, muy a menudo, de que el “fin del mundo” está cerca en estos días. Millones viven asustados pensando en que este planeta volará en pedazos, y la sociedad humana desaparecerá por completo. Pero: ¿Es acaso ese sentir de muchos, el de Elohim? ¿Creó Elohim la tierra y a los hombres para que más tarde los destruya por completo?¿Tiene esto sentido? ¡Por supuesto que no lo tiene! Sin embargo, desde el mismo comienzo de la vida humana, el diablo ha pretendido estropear la creación de Elohim, sembrando la mentira, el odio, la confusión, la discordia, el temor, la desconfianza, la duda, la rebelión, la contradicción, la desesperanza, etc. Sólo hasatán ha querido destruir la Creación—¡No Elohim!

En muchísimos pasajes de las Sagradas Escrituras encontramos promesas muy concretas de un “mundo nuevo”, con “hombres nuevos” en armonía con Elohim y Su creación. Elohim ha prometido una “nueva tierra y nuevos cielos”Salmo 37. Allí el lector bíblico descubrirá que los justos permanecerán en la tierra, en tanto que los malvados serán erradicados de ella. Esta es la solución a todos los males de nuestra sociedad, cuando los malvados e incorregibles hayan sido exterminados por Elohim mismo. Finalmente: ¿Qué culpa tiene el planeta por los pecados y maldades de los hombres? Al contrario, en Apocalipsis 11:18 se nos dice que Elohim destruirá a aquellos que están destruyendo Su tierra o planeta. Para Elohim, el planeta tierra es sagrado, y este es un motivo por el cual castigará a los que lo están destruyendo con su falsa ciencia. Si Elohim va a castigar a los que destruyen su planeta tierra: ¿Cómo va a ser posible que Él Mismo lo destruya sin razón aparente? Quienes verdaderamente serán destruidos serán los perversos, los incorregibles, los rebeldes, los ateos, los que no se arrepintieron cuando hubo tiempo para hacerlo.donde morará la justicia (2 Pedro 3:13,14). Él no requiere destruir el planeta mismo para traer esa justicia añorada, sino más bien, a todos los impíos e impenitentes; a aquellos que se burlan de Elohim y de Sus leyes. Esto está revelado en el

Cuando el diablo y sus seguidores angélicos y humanos hayan sido exterminados, entonces se hará realidad “la nueva tierra de justicia”. Habrá un ambiente de paz, seguridad, orden, sumisión a Elohim, y de amor verdadero. El paraíso edénico habrá vuelto a la tierra. No habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, pues las primeras cosas pasaron

Escrito est en Apocalipsis 21:3,4

Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Elohim con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Elohim mismo estará con ellos como su Elohim. 21:4 Enjugará Elohim toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

El Evangelio del Reino Será Predicado Mundialmente por Sus discípulos leales:

En Mateo 24:14 Yahoshúa revela que el verdadero evangelio que será predicado en todo el planeta tierra antes de su regreso personal, glorioso, y visible, es el Reino de Elohim. Dice él así: “Y será predicado este EVANGELIO DEL REINO en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.

Este es el evangelio verdadero que también predicará los hijos de Elohim. Lamentablemente cuán poco se predica acerca del Reino de Elohim, que cuando se lo predica eventualmente, resulta en una extrañeza, y pocos entienden su significado. Otros creen que el Reino de Elohim es sinónimo del cielo mismo, o de un lugar hermoso en la gloria celestial. ¡Nada más inexacto!

Muchos han olvidado este Evangelio del Reino, y lo han cambiado por un reino en el corazón de los creyentes, dándole así un significado etéreo o simbólico. Pero los verdaderos creyentes de hoy saben que los primeros fieles, de los tres primeros siglos de la Era Común, creyeron en un reino en la tierra liderado por Yahoshúa el Mesías desde la ciudad amada de Jerusalem. Basta leer los escritos de Papías, San Justino Mártir, San Ireneo, San Policarpo, y otros cristianos de los primeros siglos, para descubrir lo que creyeron sobre la vida futura. En ninguno de ellos se encuentra alguna creencia de una partida al cielo para estar con Elohim a través de sus supuestas almas inmortales. Al contrario, Justino Mártir, en su “Diálogo con el Judío Trypo” ataca a los que, llamándose cristianos, enseñaban que el alma inmortal partía al cielo después de la muerte.

La Creencia En el Evangelio Trae Salvación Eterna:

Alguno pensará que cualquier doctrina bien llevada o practicada salva. No obstante, eso no es lo que la Biblia enseña. Pablo el Emisario reconoció que el evangelio predicado por Yahoshúa el Mesías tenía (…y tiene) poder para salvar a todo aquel que lo cree de todo corazón. Él fue claro al decir: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Elohim para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego” (Romanos 1:16).

Muchos hoy se niegan a creer en nuestro evangelio, pues no lo pueden aceptar por la fe. Ellos creen que son cuentos o fábulas bíblicas que no tienen ninguna trascendencia o veracidad para el mundo occidental, sino sólo para los hebreos.

Aun la Iglesia Católica lo ha rechazado, al inventar, vía Agustín de Hipona, un reino de corte eclesiástico. Es decir, el romanismo supone erradamente que el reino no es otra cosa que la jerarquía Católica o el Clero. ¿De dónde sacó eso “San Agustín”? No lo sabemos en realidad, pero todo parece apuntar que se originó de su imaginación.

LA SALVACIÓN ¿QUÉ SIGNIFICABA REALMENTE PARA JESÚS Y SUS APÓSTOLES?

Resultado de imagen para lanzando salvavidasPor Ingeniero Mario A Olcese


La teología cristiana enseña que Yahshúa el Mesías (Jesucristo) vino al mundo para salvar a los pecadores. Pero: ¿Qué quiere decir la Biblia con la palabra “salvación”? ¿De qué tendríamos que ser salvos, y para qué? Es necesario responder estas preguntas con la máxima exactitud posible para no vivir confundidos.

El Salvador de los Hombres

La Biblia nos habla de que hay uno que salva a los hombres, y ése es el Creador, Dios el Padre. Dice Él mismo: “…y conocerá todo hombre que yo Yahweh soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el fuerte de Jacob.” (Isaías 49:26). Ahora bien, Yahweh, el Salvador, amó tanto al mundo “que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea SALVO por él.” (Juan 3:16,17).

Salvación de la Condenación

En el texto bíblico anterior, Yahshúa (Jesús) dice que vino a salvar al mundo de la condenación o de la “perdición”. Pero, ¿qué hizo el mundo para merecer la condenación? Dos versos más adelante Yahshúa (Jesús) nos responde: “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” (v.19). Es notorio que el Mesías vino a salvar a los hombres que estaban en las tinieblas espirituales y que obraban cosas malas. En buena cuenta, Yahshúa (Jesús) vino a salvar a los pecadores que estaban, de hecho, ya condenados por Dios.

Pablo dirá después: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en el Mesías Yahshúa (Cristo Jesús) Señor nuestro.” (Romanos 6:23). Sí, el regalo de Dios es vida eterna por medio del Mesías y su sacrificio por los pecadores. Y es que la paga del pecado es muerte, y como todos han pecado (Romanos 3:9), entonces todos estamos condenados a la muerte. Pero Yahshúa (Jesús) tomó nuestros pecados y los pagó—por nosotros—muriendo en la cruz del calvario. Su muerte nos dio vida, y canceló la deuda pendiente que teníamos para con Dios. Lo único que nos toca hacer es aceptar ese pago que el Mesías hizo por nosotros, y como retribución, servirle a Yahweh de por vida, como símbolo de gratitud. Nosotros éramos esclavos del pecado, pero Yahshúa (Jesús) nos hizo libres a través de su sacrificio expiatorio. Ahora usted, y todos los hombres, tienen una nueva oportunidad para revindicarse ante Dios y vivir como hombres nuevos y en santidad. Dios ahora nos ha vuelto a recibir en su seno, como hizo aquel padre con su “hijo pródigo” de la parábola de Jesús. 

“Resta Aún Una Salvación Futura”

Si bien Yahshúa (Jesús) nos salvó de nuestros delitos y pecados pasados, no obstante, aún queda que se culmine nuestra salvación. En buena cuenta, todavía no hemos recibido toda nuestra salvación. ¡Sorprendente, pero real! Veamos lo que dice Pablo: “Así también el Mesías (Cristo) fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación al pecado, PARA SALVAR A LOS QUE LE ESPERAN.” (Hebreos 9:28).

Notemos que la primera venida del Mesías tenía relación con el pecado. Esto quiere decir que la primera venida fue para tratar el asunto de los pecados del mundo, y cancelarlos con su muerte en la cruz. Ahora, su segunda venida ya no es para morir por los pecados del mundo, sino para completar su salvación a aquellos a quienes ha perdonado por la fe. Esto quiere decir que el Mesías completará el proceso de salvación a aquellos que le aceptaron como su Salvador, por la fe, de todas las épocas y lugares, y que vivieron rectamente durante su ausencia. También Pedro dice al respecto: “Que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para SER MANIFESTADA EN EL DÍA POSTRERO.” (1 Pedro 1:5).

¿De Qué se Trata la Salvación Futura?

Hasta acá hemos visto que hay una salvación pasada (Lucas 23:35), una presente (1 Pedro 4:18), y otra futura (Hebreos 9:28, 1 Pedro 1:5). También hemos visto que la salvación pasada tiene que ver con nuestros pecados pasados y el perdón de Dios. No obstante, son pocos los que saben de qué se trata la salvación futura.

Algunos suponen que ya somos salvos, y que no hay otra salvación que esperar. Éstos suponen que los que estén en la gracia de Dios irán al cielo una vez que les sobrevenga la muerte física. Según estos creyentes, Yahshúa (Jesús) no habló de ninguna salvación futura, pero deliberadamente ignoran los textos de Hebreos 9:28, 1 Pedro 1:5, y el de Mateo 24:13, los cuales afirman que habrá una salvación futura con la segunda venida del Mesías.

La Biblia es clara respondiendo acerca de lo que es la salvación futura. No obstante, casi nadie ha advertido esta salvación futura que está escondida en el diálogo de Yahshúa (Jesús) con el joven rico de Mateo 19:16-25. Sí amigos, en este diálogo está escondido el significado de la verdadera salvación futura. Sólo aquellos que ESCUDRIÑAN la Biblia, con la ayuda del Espíritu Santo, pueden descubrirlo. Pero la mayoría de personas no “maduras en la fe” no podrán descubrirlo fácilmente, pues se requiere un escudriñamiento cuidadoso.

Usted debe abrir su corazón y disponer su mente para reflexionar, sin prejuicios, los versículos del diálogo mencionado. Los vamos a escribir a continuación tal como aparecen  en la Biblia: “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué haré para tener LA VIDA ETERNA’. El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar a la vida, guarda los mandamientos… El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Yahshúa le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Yahshúa dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico EN EL REINO DE DIOS…sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser SALVO?”. Aquí hay tres frases ‘clave’ que definen claramente lo que es salvación. Esas son: “LA VIDA ETERNA”, “EL REINO DE DIOS”, y “SALVO”. Estas tres frases han sido pasadas por alto por la mayoría de estudiantes de la Biblia, privándose así de comprender qué es la salvación para Yahshúa el Mesías (Jesucristo) y sus discípulos.

El joven rico quería heredar la VIDA ETERNA, pero no estaba dispuesto a dejarlo todo por Yahweh. Yahshúa (Jesús) se ve precisado a decir que difícilmente entrará un rico en el REINO DE DIOS. Los discípulos le preguntan entonces: ¿Quién podrá SALVARSE?  Reflexione ahora: ¿Qué es salvación, según este diálogo? La respuesta es diáfana como el agua cristalina. Usted deberá disponer su corazón y mente para entender. La fórmula es ésta: ¡Sólo tiene que acomodar las TRES FRASES CLAVE! (‘Vida Eterna’, ‘Reino de Dios’, y ‘Salvación’). Salvación entonces es “vida eterna en el reino de Dios”. Esta sencilla explicación no es conocida por millones de cristianos. La mayoría de cristianos cree que salvación es estar con Dios en el cielo. Pero esto no es lo que dice Yahshúa (Jesús). Aquí se habla de un reino y de una salvación futuros que vendrán con la segunda venida del Mesías. Entonces se cumplirá Apocalipsis 12:10 que dice: “Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Mesías.” Nótese que la salvación está asociada con el reino y la autoridad del Mesías— ¡Realmente ambos van de la mano! Ah, y los difuntos de la fe tampoco han heredado el reino, pero serán resucitados para entrar en él.

Si uno compara Hebreos 9:28 y Mateo 25:31,34, descubrirá que en la segunda venida del Mesías se desencadenará la salvación de los fieles. Esto quiere decir que éstos “heredarán el reino preparado desde la fundación del mundo.” Este es el verdadero evangelio de Yahshúa el Mesías (Jesucristo) que no es predicado mayormente por las iglesias, salvo raras excepciones.

El Reino de Dios

Yahshúa (Jesús) y El Reino son los temas más importantes de la Biblia, ya que se mencionan tantas veces desde el comienzo hasta el final de ella. Yahshúa (Jesús) empezó su ministerio predicando el Reino de Dios (Marcos 1:1,14,15). También lo predicaron sus discípulos (Lucas 8:1-2; Lucas 9:1-2; Hechos 8:12; Hechos 28:23,30,31). Fue también lo último que les enseñó Yahshúa (Jesús) a sus discípulos, poco antes de ascender al Padre (Hechos 1:3).

El apóstol Pablo lo predicó insistentemente en su ministerio a los gentiles (Hechos 28:23,30,31; Hechos 19:8; Hechos 20:25). También dijo que para entrar en él uno tiene que sufrir tribulaciones en esta vida (Hechos 14:22). Afirmó que no se podía entrar con nuestros cuerpos de carne y sangre, sino con cuerpos inmortales (1 Corintios 15:50). Él aclaró que los muertos y los vivos recibirían esos cuerpos transformados en la segunda venida del Mesías en gloria (1 Corintios 15:42—52). 

¿Dejará Usted Pasar Esta Gran Salvación?

Pablo dice: “¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una SALVACIÓN TAN GRANDE? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (Hebreos 2:3). Ahora le pregunto amigo: ¿Dejará usted escapar esta SALVACIÓN TAN GRANDE, QUE ES PARA USTED TAMBIÉN? No posponga su decisión para ganar esa salvación presente y futura, pues mañana puede que usted esté muerto, y ya no tenga más esperanza. Por eso Pablo les dice a los corintios: “…He aquí AHORA el tiempo aceptable; he aquí AHORA el día de SALVACIÓN.” (2 Corintios 6:2b).

LA GLORIA: ¿SABE USTED LO QUE REALMENTE SIGNIFICA?

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Por Ing. Mario A Olcese

Texto clave“Vida Eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria,  y honra, e inmortalidad” (Rom. 2:7)

El Concepto errado de la Gloria

      Millones de personas han escuchado en los sermones de las iglesias que Dios los ha llamado a su gloria celestial. Igualmente, en los sermones de difuntos, el Pastor o Sacerdote suele decir que el amado hermano difunto “ya está con Dios en Su gloria” como un sinónimo del cielo mismo. Sin embargo, lo que muchos cristianos ignoran es que esta gloria prometida por Dios y Su Hijo a los fieles, tiene que ver con una posesión o herencia de un reino en la tierra en ocasión de la Parusía de nuestro Señor Jesucristo, el Rey del Reino de Dios.

      Este breve estudio demostrará que la gloria a la cual todos los creyentes estamos llamados tiene que ver con la toma del reino milenario de Cristo en la tierra. Este estudio cardinal despejará las dudas que se pueden aún tener de la gloria que se nos ha ofrecido, y que la tradición Católica ha tergiversado sin contemplación alguna.

En Búsqueda de la Gloria

      El apóstol Pablo solía referirse a la gloria como la meta del Cristiano, el OBJETIVO para mirar con perseverancia. En su carta a los Romanos, el apóstol les dice: “El cual pagará a cada uno conforme a sus obras, vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad.” (Rom. 2:6,7). De modo que todo Cristiano debe mirar y buscar la gloria futura (nótese el paralelo con la frase “buscad primeramente el Reino” de Mateo 6:33), que le será otorgada al creyente después de que su cuerpo mortal se vista de inmortalidad por la resurrección del día postrero, en la parusía de nuestro Señor Jesucristo. Estas son las palabras de Pablo: “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.” (Col. 3:4). De modo que nadie aún posee la gloria que se nos ha ofrecido a través de las páginas de la Biblia. Y nuevamente el apóstol Pablo les dice a los romanos creyentes sobre esta gloria escatológica, lo siguiente: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Rom. 8:18). Aquí Pablo dice que debemos sufrir tribulaciones antes de recibir la gloria, lo cual concuerda con otra de sus declaraciones que dice:”Si sufrimos, también reinaremos con él” (2 Tim. 2:12). Acá el sufrimiento trae como recompensa la gloria, gloria que significa nuestro REINADO con Cristo.

      Es un hecho que la gloria está íntimamente ligada al reino futuro de Cristo. No se puede estar en la gloria, sin estar en el Reino y viceversa. En 1 Tes. 2:12 Pablo hace claro que el Reino y la gloria van de la mano como gemelos envueltos por una sola placenta. El escribe a los creyentes de Tesalónica lo que sigue: “Y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, quien os llamó a su REINO y GLORIA”. Sin embargo, reitero lo mismo: tanto el Reino y la gloria son presentados por Pablo como asuntos futuros, para cuando aparezca el Rey de gloria (Col. 3:4).

La Gloria en el Antiguo Testamento

      El rey David, el cantor de Salmos hermosos de alabanza, dice en el capítulo 145:11-13 de este modo: La gloria de tu reino digan, Y hablen de tu poder, Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos, Y la gloria de la magnificencia de su reinoTu reino es reino de todos los siglos, Y tu señorío en todas las generaciones”.  David predice que los hombres reconocerán al reino de Dios como algo glorioso y magnificente. Además, el Reino del rey David, y sus descendientes, era el mismísimo reino de Yahweh. En 1 Crón. 28:5 se lee: “Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del Reino de Jehová sobre Israel”.  Salomón, el sucesor de David, se sentó en el mismo trono del reino de Jehová en Israel. ¡Y este reino que heredó Salomón era un reino glorioso a la vista de todos! El dominio o gobierno de Dios sobre su pueblo a través de Sus reyes ungidos era el glorioso reino de Dios en la tierra. Ese reino fue establecido para durar muchísimas generaciones (Sal. 145:13) y ejercer autoridad divina sobre las naciones de la tierra en el largo plazo (Sal. 72:8). Dios había jurado a David que no faltaría varón que se sentase en su trono (2 Sam 7:16, 1 Rey. 9:5), y también prometió que algún día un último rey restauraría el trono de David (Eze. 21:25-27). La gloria del Reino sería algún día reestablecido en la tierra con un rey Judío de la línea de David.  Y Daniel habló de ese reino-gloria como una herencia que sería poseída por los santos de Dios en el futuro. Son de destacar los versos 18 y 27 que dicen: “Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre. y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”. ¡Esta es la gloria que recibirán los santos del Altísimo!

      En Ezequiel 39:21 se lee lo siguiente: Y pondré mi gloria entre las naciones, y todas las naciones verán mi juicio que habré hecho, y mi mano que sobre ellos puse”. Aquí Dios habla de poner su gloria entre las naciones, aquella gloria que tiene que ver con Su tabernáculo, el lugar de su santa morada (Apo. 21:1-3). Dios mismo pondrá su santuario entre los hombres. Su presencia y su dominio como Rey de reyes en el mundo serán absolutos. El reinará en su reino como el Rey soberano, y todas las naciones le servirán. En ese entonces el mundo gozará de la paz y la justicia nunca antes vista por humano alguno, cuando el diablo y sus secuaces sean exterminados de la tierra para siempre.

Una Gloria ya Presente por la Fe, pero Aún no Consumada

      Es cierto que hoy podemos adueñarnos de la gloria, la salvación,  la vida eterna, y del Reino por la fe. Cada creyente está ya en el libro de la vida a la vista de Dios, y en cierto modo ya posee esa gloria e inmortalidad escatológicas en el presente por la fe (“…que por la fe y la paciencia heredan las promesas”, Heb. 6:12). Pero recordemos que debemos perseverar en esa fe para conseguir la total realización de nuestra salvación integral (Ver Heb. 9:28; 1 Ped. 1:5). Jesús ya nos “dio” la gloria por la fe (Jn. 17:22), así como Cristo la tuvo mientras estuvo en la tierra, aunque la recibió después de su victoria sobre la muerte, en su resurrección (Heb. 2:9). Del mismo modo, Cristo nos llevará a la gloria cuando seamos resucitados, habiendo sido igualmente perfeccionados por las tribulaciones presentes (Heb. 2:10).

El Evangelio de la Gloria de Cristo (2 Cor. 4:4)

      Dice Pablo en 2 Corintios 4:4: “En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.”  Acá Pablo revela que la gloria de Cristo —que es la misma gloria que se nos ha dado—es el evangelio (el evangelio que Pablo mismo llamó después “el Reino de Dios” –Hech. 28:23,30, 31) De modo que TODO lo relacionado con la gloria de Cristo es el Evangelio verdadero, pues esta gloria es un sinónimo del Evangelio del Reino de Cristo (Mat. 24:14). Ya hemos visto que Reino y gloria vienen juntos. De modo que toda vez que se nos promete la gloria, se nos está prometiendo el Reino. En resumen, hablar del evangelio de la gloria de Cristo es hablar del evangelio del reino de Cristo. La gloria es el Reino, y el Reino es la gloria que obtendremos completamente en la Parusía. A esa gloria monárquica estamos siendo conducidos todos los creyentes por la fe (Heb.2:10).

Pedro Participaba de la Gloria Venidera (1 Pedro 5:1)

      Dice el apóstol Pedro así: “…que soy también participante (o copartícipe) de la gloria que será revelada.” Con estas palabras el apóstol Pedro reconocía que ya coparticipa con los otros creyentes, de la gloria que aún no había sido manifestada. Esa participación de la gloria era, para Pedro, la participación de la “naturaleza divina” (ver 2 Ped. 1:4), con la cual se podía obtener “una amplia y generosa entrada en el Reino eterno de Jesucristo” (Ver 2 Ped. 1:11). Esto concuerda con lo dicho por Pablo cuando afirmó a los creyentes de Corinto que: “La carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Cor. 15:50). ¡Se requiere radicalmente obtener la naturaleza divina! Además, para Pablo, esta participación de la gloria del Reino era equivalente a la “participación de la GRACIA” (Fil. 1:7), el verdadero evangelio de la Gracia de Dios, que es el Evangelio de la gloria de Cristo, o el evangelio del Reino de Dios en la tierra (Busque en Google mis artículos: “¿Es el Evangelio de la Gracia el Nuevo Evangelio de Pablo? Y “La Parte no es el Todo: ¡Un Estudio del Evangelio Completo!)”

San Juan También Era Copartícipe del Reino

      San Juan, al igual que Pedro y Pablo, era copartícipe de la gloria a la cual él llamó “el Reino”. En Apocalipsis 1:9 él dice: “Yo Juan, vuestro hermano, y COPARTICIPE (con los creyentes, incluyendo a los demás Apóstoles) vuestro en la tribulación, EN EL REINO y en la paciencia de Jesucristo…”. ¿Se da cuenta, estimado lector, que la coparticipación en el Reino para Juan era la coparticipación de la gloria para Pedro, y a su vez era la coparticipación de la Gracia para Pablo? Es decir, ¿Comprende ahora que los 3  términos (gloria, reino, y gracia) son intercambiables? Es evidente que Juan coparticipaba del reino, o lo que es lo mismo decir, de la gloria que aún no se había manifestado. Y si la gloria no se había manifestado, entonces tampoco el Reino de Cristo. El Reino de Cristo era todavía para Juan, un asunto del futuro, pues finaliza su libro pidiendo por la venida del Rey del reino (Apo. 22:20).

Lo que Revela la Petición de Santiago y Juan

      Es interesante comparar Mat. 20:20-21 con Mar. 10:35-37, donde descubriremos claramente lo que era para los discípulos la gloria. Estos versículos de Mateo y Marcos han sido pasados por alto por muchos estudiantes de la Biblia, y sin embargo, son claves para entender lo que es la gloria prometida por Cristo. Desgraciadamente muchos creen que la gloria es estar en el cielo como angelitos blancos y alados tocando un arpa o una lira dorada por toda una eternidad.

      Comparemos  en seguida ambos pasajes:

      Mat. 20:20,21: “Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. Ella le dijo: Ordena que en tu REINO se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”.

      Mar. 10: 35-37: “Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro querríamos que nos hagas lo que te pidiéramos. El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu GLORIA nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”.

      Si comparamos ambas citas que se refieren al mismo asunto, pero bajo distintas perspectivas, veremos que Mateo dice que los hijos de Zebedeo (Jacobo y Juan) le solicitaron a Jesús una posición de privilegio en su REINO. En cambio, Marcos escribe que lo que Jacobo y Juan le pidieron a Jesús fue por un lugar de privilegio en Su GLORIA. ¿Por qué esta diferencia entre ambos evangelistas? Pues la única explicación posible es que no había ninguna diferencia, dado que era obvio para los primeros cristianos que la Gloria era un sinónimo del Reino y viceversa. Con esto queda una vez más demostrado que el evangelio de la gloria de Cristo (2 Cor. 4:4) es lo mismo que “el evangelio del Reino de Cristo” (Mat. 24:14). Los predicadores de hoy debieran comprender este asunto, y no especular con interpretaciones que se alejan de la verdad prístina de las Escrituras. Definitivamente el evangelio de la gracia, el evangelio del Reino, el evangelio de la gloria, el evangelio de la paz, el evangelio de salvación, el evangelio de Cristo, el evangelio de aquella promesa, etc, son todos y cada uno de ellos el mismo y único evangelio bíblico (Gál. 1:6-9).

La Gloria que vieron los Tres Testigos: Pedro, Santiago y Juan

      Es sumamente interesante lo que escribió el apóstol Pedro en su segunda epístola que lleva su nombre, capítulo uno, y versículos 16-18: “Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos (a) su majestad. Pues cuando él RECIBIÓ de Dios Padre honra y GLORIA (esto nos recuerda lo que dijo Jesús en la Parábola de la Diez Minas sobre “el hombre noble que se fue a un país lejano [el cielo] para ”RECIBIR un REINO” y volver”, según lo leemos Luc. 19:12)…cuando nosotros estábamos en el monte santo [de la transfiguración]”. De modo que Jesús fue al cielo para recibir la gloria y honra (2 Ped. 1:17), o lo que es lo mismo decir, para recibir un reino (Luc. 19:12).

      Ahora presten atención a esto: En Lucas 9:32 se nos dice que los 3 discípulos elegidos “vieron LA GLORIA de Jesús”, aunque en unos pocos versículos antes, en Lucas 9:27, Jesús prometió que aquellos elegidos verían SU REINO. También en Marcos 9:1 Jesús anuncia que sería su REINO el que vendría y que sería visto sólo por algunos de los suyos en su TRANSFIGURACION que se produciría 6 días después. Realmente ellos vieron la majestad o GLORIA del Rey Mesiánico o Su REINO, anticipadamente, como una especie de bocado para que fueran testigos de su Señor glorificado (Heb.6:5).

Coronados para recibir la Gloria

      El apóstol Pedro dice que existe una corona de gloria en 1 Ped. 5:4 “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona de gloria. Esto significa que seremos coronados como reyes del Reino como lo fue Jesucristo en su resurrección (Heb. 2:9, Apo. 5:10, Apo. 3:21), y esto significará nuestra glorificación. Nuevamente nuestra glorificación tiene que ver con nuestra coronación como autoridades reales o reyes del Reino de Cristo. Sólo los coronados son los nombrados para ser los ejecutivos del Reino mesiánico, y esto lo vislumbró claramente el profeta Daniel para los vencedores (Dan.  7:18,27). Esta era la gloria que tenía Dios—y Su Hijo, el Cristo—para ofrecer a todos los otros cristos o ungidos.

Los Tronos de la Gloria

      En Mateo 19:28 leemos: Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel”. Nótese claramente que la gloria de Cristo tiene TRONOS, y ¿dónde más puede haber tronos sino en un reino? En este caso descubrimos que en la gloria de Cristo (su reino) existen tronos para El  y para los suyos. Esos tronos son los tronos del Reino Mesiánico. De manera que LA GLORIA nuevamente se relaciona con EL REINO del Mesías en la tierra. Por otro lado, fíjense en el Salmo 122:3-5, en donde se nos dan más detalles sobre los tronos y su localización geográfica: “Jerusalén, que se ha edificado Como una ciudad que está bien unida entre sí. Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado a Israel, Para alabar el nombre de Jehová. Porque allá están las sillas del juicio, Los tronos de la casa de David.

      Así que está muy claro que la gloria no tiene que ver con una estadía de los justos en el cielo como angelitos alados, sino con la morada de los santos en sus puestos de autoridad en el Reino milenario de Cristo en la tierra prometida. Esa tierra prometida no es el cielo, sino Jerusalén, la sede del gobierno de Cristo y  de sus seguidores sobre las doce tribus de Israel. En aquel entonces el Reino de Cristo será glorioso. Dice el Sal. 72:7-20: “Florecerá en sus días justicia, Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la tierra. Ante él se postrarán los moradores del desierto, Y sus enemigos lamerán el polvo.  Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones. Todos los reyes se postrarán delante de él; Todas las naciones le servirán. Porque él librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra. Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso,Y salvará la vida de los pobres.  De engaño y de violencia redimirá sus almas, Y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.  Vivirá, y se le dará del oro de Sabá, Y se orará por él continuamente; Todo el día se le bendecirá. Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes; Su fruto hará ruido como el Líbano, Y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra. Será su nombre para siempre, Se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones; Lo llamarán bienaventurado. Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, El único que hace maravillas. Bendito su nombre glorioso para siempre, Y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.  Aquí terminan las oraciones de David, hijo de Isaí.”

      Pero es igualmente necesario recalcar que nuestro Señor Jesucristo aún no se ha sentado en su trono de gloria, o en el trono de su reino, a pesar de que algunos teólogos han propagado lo contrario. Vean ustedes lo que dice Jesús mismo acerca del tiempo de su entronización en su reino o gloria: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos con él, entonces se sentará en su TRONO de gloria.” (Mateo 25:31). Así que Jesucristo ya recibió el reino cuando retorno al Padre (Luc. 19:12; Dan. 7:13,14), pero aún no se ha sentado en SU trono, sino en el trono de Su Padre. El dice: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono (Apo. 3:21).

La Gloria y el Poder

      En Apocalipsis 5:13 leemos: “Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, LA GLORIA  y EL PODER, por los siglos de los siglos”. Y en Apoc. 19:1 leemos: “Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro”.  De modo que también la gloria tiene que ver con el poder que tendrán Cristo y sus cristos en su Reino sobre el mundo entero.

El Poder, La Autoridad y el Reino

      En Apocalipsis 12:10, hablando del reino futuro de nuestro Señor Jesucristo y sus santos, dice: Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”. Así que nuevamente, el poder, la gloria, y la autoridad están íntimamente vinculados con el Reino de Cristo. Los santos tendrán el poder en la gloria, o lo que es lo mismo decir: Autoridad en el reino de Cristo. En la parábola de las Diez Minas de Lucas 19, Jesús explica que los fieles recibirán autoridad sobre ciudades enteras, y autoridad significa el poder ejercido sobre grupos humanos (v.17). También Apo. 2:26 “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones”.

Satanás ha obscurecido el Evangelio de Cristo

      Hemos visto que Satanás ha cegado los ojos de los incrédulos para que no perciban o entiendan el mensaje del Evangelio del Reino, que es el evangelio de la gracia, o el evangelio de la gloria venidera de Cristo. El no desea que los potenciales creyentes acepten este mensaje del cielo porque significa su propia ruina, y la de su reino en este mundo (Ver. Mar. 4:15) El ha trocado el evangelio de la gloria de Cristo por un evangelio espiritual en el “corazón del creyente”, o en la iglesia. El obstruye la razón de los seres humanos haciéndoles creer que el Reino de Dios no tiene nada que ver con un reinado personal del Mesías en la nueva tierra. El ha logrado convencer a millones de incautos de que el pacto davídico y el pacto Abrahámico, los cuales aseguran para Cristo y su iglesia un enclave y un reino en este planeta, fueron condicionados a la obediencia de sus potenciales beneficiarios. Tales predicadores sostienen que esos pactos caducaron radicalmente por la infidelidad del pueblo prístino de Dios, y que éstos ahora han pasado a ser herencia de un nuevo pueblo (la iglesia) pero con un significado puramente “espiritual”. Agustín de Hipona fue uno de los mayores responsables por esta crasa mutación del pacto original. Para Agustín, el Reino Mesiánico se convirtió en un reino eclesiástico, y el trono de David se transfirió, de la Jerusalén terrenal, a la Jerusalén celestial. Este grave error fue propagado sutilmente por el romanismo por siglos, opacando y haciendo casi desaparecer el verdadero Reino terrenal, como está desplegado en las Escrituras de tapa a tapa.

Resumen

  1. Buscar la gloria (Rom. 2:6,7) es buscar el Reino (Mat. 6:33).

  2. Las aflicciones preceden a la gloria (Rom. 8:18) y preceden también al Reino (2 Tim. 2:12). Por tanto la gloria y le reino son equivalentes.

  3. El Evangelio de la gloria de Cristo (2 Cor. 4:4) es el Evangelio del Reino de Cristo (Mat. 24:14), y es el evangelio de la gracia (Hechos 20:24).

  4. Ser co-participante de la gloria (2 Ped. 1:4) es ser co-participante del Reino (Apo. 1:9).

  5. Recibir la gloria (2 Ped. 1:16-18) es recibir el Reino (Luc. 19:12).

  6. Ver la gloria (Luc. 9:32) es ver el Reino (Luc. 9:27).

  7. Cristo está sentado ahora en el trono de Su Padre, no en el suyo (Apo. 3:21).

  8. La Gloria está asociado con el Poder, y el poder con el reino, y el reino con la Autoridad (Apo. 5:13; 19:1; 12:10).

EL GENOMA DEL NEARDENTAL CONFIRMA QUE ERAN HUMANOS

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Desde el descubrimiento de los primeros restos de Neandertal en 1856, los científicos han debatido cómo clasificar estas criaturas misteriosas, bastante humanas. Hasta hace poco, muchos evolucionistas confiaban en que los neandertales no eran completamente humanos y los consideraban como una especie subhumana llamada Homo neanderthalensis.

Sin embargo, la investigación genética reciente muestra que los humanos modernos y los neandertales se cruzaron, lo que sugiere que los neandertales y las personas que viven hoy en día deberían clasificarse como la misma especie.

Después de secuenciar el genoma de Neandertal, la principal autoridad mundial en ADN ‘antiguo’, Svante Paäbo, concluyó:

«Muchos dirían que una especie es un grupo de organismos que pueden producir descendencia fértil entre sí y no pueden hacerlo con miembros de otros grupos. Desde esa perspectiva, hemos demostrado que los neandertales y los humanos modernos eran la misma especie».

Los neandertales eran humanos, no monos, contrario a los 150 años de contar historias.

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LA EXTINCIÓN K/T DE LOS DINOSARIOS Y LA BIBLIA

La mayoría de la gente ha oído hablar del meteorito que golpeó la tierra y supuestamente causó la extinción de los dinosaurios. Los geólogos seculares se refieren a esto como la extinción K/T, y lo consideran como una de las extinciones masivas más significativas, de acuerdo con su visión de la historia de la tierra en el tiempo profundo.

Sin embargo, ¿sabía usted que los geólogos seculares han identificado otras siete extinciones masivas en la parte del registro geológico que contiene plantas complejas y vida animal? Esto muestra que los científicos reconocen cada vez más la naturaleza catastrófica del registro geológico. Esto va en contra de las viejas ideas de que solo los procesos lentos y graduales son responsables de todas las rocas y fósiles.

Estas nuevas perspectivas están mucho más en línea con una visión bíblica de la historia de la tierra, según la cual la inundación de Noé borró a todos los animales terrestres que respiran aire y no al Arca. No, no hubo ocho extinciones masivas en la historia de la tierra pero ciertamente hubo un evento de extinción masiva!

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EL PROBLEMA DEL POLEN PARA LA EVOLUCIÓN

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El problema del polen para la evolución La mayoría de la gente sabe que el polen puede causar problemas a quienes padecen fiebre del heno. Pero, ¿sabías que el polen es también un problema importante para la interpretación evolutiva del registro fósil? Desde la década de 1960, la literatura científica ha informado sobre la presencia de polen y esporas dentro de una capa rocosa llamada Formación Roraima en América del Sur. Se supone que esta formación tiene más de 550 millones de años, pero según la teoría de la evolución, las plantas con flores que producen polen ¡no evolucionaron durante otros 390 millones de años! Entonces, ¿por qué encontramos polen en el registro fósil mucho antes de que aparezcan las primeras plantas con flores? La explicación más simple es que el registro fósil no representa la evolución de la vida en este planeta a lo largo de eones de tiempo, pero se explica mejor como consecuencia de un diluvio de Noé global de un año y sus secuelas. Esto está registrado en el libro de Génesis, capítulos 6, 7 y 8.

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