NO HAY CORONA SIN PADECIMIENTOS POR CAUSA DE JESUCRISTO

Por Ing° Mario A Olcese

Sin duda alguna todo premio viene por haber cumplido con las metas propuestas o establecidas por uno mismo o por otros. El jefe premia a su empleado cuando éste ha sido fiel y perseverante en las tareas asignadas, habiendo éste invertido, incluso, horas extras para llegar a los objetivos acordados. Un Atleta gana la medalla de oro no sin antes haber entrenado muchísimo para mantenerse en forma, tanto física como mentalmente.

El cristiano está llamado a prepararse igualmente para ganar la corona de la vida eterna en la era del reino de Dios. Deberá estar preparado para enfrentar todas las situaciones, incluso extremas, para obtener el galardón de la inmortalidad. Un premio tan grande como éste no se puede ganar sin sacrificio alguno. Se tiene que aguantar hasta el fin de la carrera cristiana, soportando incluso golpes, prisiones, y hasta la muerte misma a manos de los que aborrecen nuestra fe cristiana. Y esto se lo dijo Pablo al joven Timoteo en 2 Timoteo 3:12: Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución”.

En la Biblia se nos manda a soportar o sufrir agravios, prisiones, torturas y el martirio mismo incluso, si se quiere reinar con Cristo. Nuestro Señor espera que sigamos sus pisadas para así llegar a reinar con él y compartir su misma gloria y galardón. No es posible reinar con Cristo viviendo la “dolce vita” sin sufrimiento alguno. Una cosa es ser un teólogo que se las pasa escribiendo temas escatológicos, cristológicos, o hermenéuticos, en la comodidad de una oficina en un país donde se respira libertad, y otra cosa es ser un misionero que se aventura ir a lugares donde residen fanáticos religiosos los cuales odian el evangelio Cristo y que están prestos a matar cruelmente a cualquiera que no comulgue con ellos.

Hoy hay predicadores que se hacen llamar “ungidos del Señor” y que afirman ser los escogidos por Dios para guiar al pueblo de Dios al paraíso celestial. Es gente que afirma tener cualidades espirituales poco comunes e incluso poseer poderes especiales para hacer maravillas hasta levantar muertos. Los hay los que se creen guías espirituales que dicen tener un contacto directo y permanente con el cielo que les permiten recibir el conocimiento salvador que el mundo desconoce y que debe ser proclamado al mundo entero para su salvación. A esta pretensión la llamo: “El complejo mesiánico”. Este tipo de cristianos son los que fundan sus propios movimientos religiosos para así poder controlar a sus miembros y robarles dinero, bienes, joyas, etc, etc. Por supuesto que este tipo de seguidores de Cristo son vulnerables a charlatanes que les ofrecen felicidad verdadera en un mundo nuevo e ideal donde serán como dioses en el olimpo. Estos falsos guías no están dispuestos a dejarse inmolar por Cristo y su evangelio bíblico, sino por causa de ellos mismos, por su pretendida “elección o llamado divino”.

Los cristianos auténticos siguen el consejo de Pablo a los romanos que dice: Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Romanos 12:18). Sí, el cristiano auténtico busca vivir en paz con todos los hombres, pero no todos los hombres están dispuestos a vivir en paz con los cristianos. De allí que no es extraño que muchos cristianos en el mundo padezcan persecución por parte de muchos hombres impíos y malvados que suelen llamar a lo malo bueno, y a lo bueno malo. Ahora denunciar el homosexualismo es de retrógrados, fruto de una intolerancia obcecada, la liberación femenina es vista como algo necesario, la infidelidad se la cataloga como una simple aventura inocua, y el robarle al estado como algo aceptable o excusable, siempre y cuando el político haya hecho grandes obras sociales a favor de los pobres de su país.

Mantener los principios bíblicos se ha convertido ahora en un peligro, y la oración y la lectura bíblica en los colegios son vistas como un atropello a la libertad y una ofensa. Dentro de poco, quien sabe, el ser uno un cristiano ortodoxo, apegado a la Biblia, podría costarnos la prisión, y quien sabe, de por vida. El cristiano, ahora más que nunca, está en peligro de ser martirizado por la gente que odia al Dios de Jacob y a Su Hijo Jesucristo. El mundo hoy avanza hacia un Nuevo Orden Mundial impío que hará de la vida de los verdaderos fieles en insufrible o desesperante.

El cristiano de hoy se enfrenta, como aquellos siervos de Yahweh de antaño, a los malos hombres que tuercen la verdad y persisten en vivir impíamente, ofendiendo al Creador toda vez que infringen sus santas leyes con sus malos hechos. Sus duras denuncias muchas veces les acarrean el odio y la ira violenta de estos hombres malvados que se deleitan con el pecado y no con la justicia y la rectitud.

Cuando el hombre renuncia a su vida pasada mundana para vivir una vida distinta, santa y piadosa, terminará siendo rechazado y hasta perseguido (Tito 2:12; 2 Timoteo 3:12). Hoy, los hombres hacen mofan de aquellos que son escrupulosos con la guarda de las leyes divinas.  Si eres fiel a tu esposa te llamarán “saco largo” o “pisado”. Si no tomas licor en reuniones sociales te marginarán y ya no te invitarán más para que compartas con ellos. Si eres un funcionario público probo dentro de un grupo de colegas corruptos, podrás terminar siendo despedido porque no te coludes con ellos en sus malas obras. Esto lo previó el apóstol Pedro y lo escribió en su 1 carta de Pedro 4:1-4, diciendo: “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan

El Apóstol dijo algo parecido en 1 Juan 3:12,13: “No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece”.

Si usted se hace llamar cristiano, pero no padece por la rectitud, sino que es muy agradable para el mundo, de cierto que usted no es de Cristo. En Santiago 4:4, leemos: ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”. Por lo tanto preocúpese si el mundo lo quiere, lo acepta, lo invita, lo alaba, y le ríe. Si esto sucede, usted está en serios problemas a la vista de Dios. ¡Usted debe convertirse en un escollo y en una suerte de aguijón para el mundo! Usted debe marcar la diferencia con su conducta. El apóstol Pedro aconseja: “Teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena CONDUCTA en Cristo.” (1 Pedro 3:16).

Si usted quiere reinar con Cristo, usted tiene que imitar a Cristo, seguir sus pisadas, y estar dispuesto a pagar el precio por ser como él. Usted tiene que ser luz para el mundo en tinieblas. La luz no se esconde sino que se pone en lo alto para que alumbre todo el lugar donde está. Y somos luz con nuestras buenas obras, con nuestra conducta, con nuestro hablar sabio y nuestro evangelio salvador. (Mateo 16). En esto pensad!

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s