MMM: SIGUEN LOS PROBLEMAS INTERNOS EN EL MOVIMIENTO MISIONERO MUNDIAL EN PERÚ

Foto: El discutido y máximo líder del MMM en Perú, Pastor Rodolfo Gonzáles

 

DENTRO DE LAS IGLESIAS DEL MOVIMIENTO MISIONERO MUNDIAL EN EL PERU SE PREDICA LA DOCTRINA DEL ODIO CONTRA PASTORES, HERMANOS, Y PERSONAS QUE NO ESTÁN DE ACUERDO CON ELLOS. HACE 15 DÍAS EN UNAS DE LAS IGLESIAS DE COMAS (PERÚ), EL PASTOR LUIS MEZA BOCANEGRA (OFICIAL DE PERU) DESDE EL PÚLPITO COMENZÓ A MALDECIR Y ATACAR VIOLENTAMENTE AL EX-PASTOR DEL MOVIMIENTO MISIONERO MUNDIAL CARLOS RETIS. ÉL DESCARGABA UN MENSAJE LLENO DE ODIO Y DE AMARGURA, A TAL PUNTO QUE HASTA LO CONDENÓ. UN HERMANO SALIÓ DEL CULTO CON UN FUERTE DOLOR DE CABEZA DESPUÉS DE LO ACONTECIDO… ¡PERO NO FUE EL ÚNICO! EN SUS CASAS ALGUNAS HERMANAS LLORABAN CON SUS HIJOS, DICIENDO: EL PASTOR CARLOS RETIS NUNCA NOS ENSEÑÓ A ODIAR A NADIE COMO AHORA LO ESTAN HACIENDO CON ÉL.  DICHAS HERMANAS SUFRIERON MUCHO POR LA AMARGA EXPERIENCIA DE VER A UN PREDICADOR QUE LEJOS DE PREDICAR EL MENSAJE DE AMOR DE JESUCRISTO, DERROCHABA ODIO Y MALDAD, Y LO QUE ES PEOR, DESDE UN PULPITO. LO MISMO HACE EL PASTOR RODOLFO GONZALEZ CONTRA SU YERNO FERNANDO MORENO. 

NO SABEMOS QUE SÉ PRETENDE CON ESTO, PUES ESOS MENSAJES NO EDIFICAN NADIE, Y MÁS BIEN DESTRUYEN VIDAS. QUÉ LEJOS ESTA DIOS DE ESOS LUGARES DONDE REINA EL ODIO Y LA AMARGURA. SE OLVIDAN QUE JESUCRISTO NOS ENSEÑÓ, DICIENDO: “AMARAS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZON, CON TODA TU ALMA Y TODA TU MENTE Y A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO”… Y AUN A NUESTROS ENEMIGOS DEBEMOS PERDONAR Y ORAR POR ELLOS.

Más información sobre el MMM en: 

Fuente: http://jehulaverdad.com/

¿ESTÁ EL REINO DE DIOS DENTRO DE TI?

Está el reino de Dios dentro (“en el corazón”) de cada cristiano? Jesús dijo que sí, ¿no?… Pues, ¡NO!

Leslie A Turvey

Jesús dijo a los fariseos,  “el reino de Dios no viene con la observación. , Ni dirán: Helo aquí, o, ello allí! porque he aquí, el reino de Dios está entre vosotros (Lucas 17:20-21).

La primera traducción de James Strong de la palabra Griega para ‘ENTRE’ [G1787] es dentro. Pero se deriva de la [G1722], que el Dr. Strong identifica primero como “una preposición primaria que denota posición (fijada) (en el lugar, tiempo o estado)…” Es esta traducción que muchas versiones modernas utilizan para describir las palabras de Jesús.

La versión Inglés Contemporáneo, declara: “el reino de Dios está aquí con ustedes”. La versión Estándar Internacional y la Biblia en Inglés Básico ambas dicen: “… el reino de Dios está entre vosotros.” Varios otras afirman, “… el reino de Dios es en medio de vosotros (Darby, Litv, MKJV, RSV). “Y la popular NVI, aunque usa la preposición ENTRE, incluye una nota, diciendo: “o en medio“.

El cumplimiento de la profecía bíblica es a menudo doble, con un cumplimiento histórico y otro futuro. Vemos que la profecía histórica del reino de Dios, cuando Juan el Bautista gritaba: “¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca» (Mateo 3:2). “Esta fue una gran noticia para el pueblo judío que había estado atribulado por la ley Romana. Pero Juan no dijo que el reino está aquí, simplemente que estaba “a la mano”.

Juan lo llamó ‘el reino de los cielos’, al darse cuenta que no era un reino creado por hombres, como Jesús dijo después: “Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36). También se dio cuenta de que el rey no sería un rey mortal, sino que sería enviado desde el cielo. Mientras que Juan predicó el reino de los cielos, el rey se encontraba aún clandestino, esperando ser revelado al público.

Cuando llegó el momento de su entrada en el escenario, Jesús fue capaz de afirmar: “… el reino de Dios está entre vosotros.”

¿Estaba Jesús en el interior de los fariseos que estaban hablando con él? Ellos sabían que él no lo estaba: él estaba parado allí con ellos. Estaba, como se muestra arriba, en medio de ellos. Era su manera de decir: “Yo soy el rey que han estado esperando.”

Pero Jesús se fue al cielo. El rey se había ido. ¿Y ahora qué?

Durante sus tres años y medio de su ministerio en la tierra, la comisión de Jesús fue predicar el reino de Dios (Lucas 4:43). ¿Por qué se necesita predicar acerca del reino si ya estaba entre la gente? Recordemos que la profecía de la Biblia a menudo tiene un cumplimiento histórico y un cumplimiento futuro. El mensaje de los evangelios es que el rey volverá, no como un bebé en un pesebre, sino con gran poder y gloria (Mateo 25:31-34). Él será el rey de todos los reyes de la tierra, y el señor de todos los señores de la tierra (Apocalipsis 19:11-16).

En ese momento el cumplimiento futuro del reino de Dios se llevará a cabo, y no sólo serán los Judios los que serán liberados de siglos de tiranía ejercidos por déspotas de Satanás sobre ellos. El mundo entero será libertado del control de Satanás.

Hasta ese momento, ¿qué debemos hacer? Jesús mandó a sus discípulos como a los cristianos de hoy, diciendo: “Vayan a todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15).” El evangelio? ¿Qué evangelio? El evangelio – la buena noticia – de la venida del reino de Dios (Lucas 4:43, 22:18).

Comentario:

Podemos decir de un modo romántico que el reino de Dios “está en nuestros corazones”, porque lo hemos recibido con mucho amor y con mucha esperanza. Pero decir que el reino es simplemente Cristo “reinando en nuestros corazones” eso sí es otra cosa muy diferente. El Reino de Dios es una monarquía verdadera, literal, con un rey, territorio, leyes, y muchos súbditos. Es un Reino mundial pero de origen celestial, por eso se le llama también “El Reino de los cielos”.

www.apologista.blogdiario.com

www.elevangeliodelreino.org

www.yeshuahamashiaj.org

 

YORYE MITROT: UN CURIOSO PERSONAJE QUE SE HACE LLAMAR APÓSTOL Y QUE LLAMA A SUS INTERLOCUTORES A UNA GUERRA ESPIRITUAL

Tuve el gusto de conocer al dominicano Yorye Mitrot  a finales del 2008 y todo el 2009, y con él mantuve una fluida y sincera correspondencia para tratar temas bíblicos. Con toda franqueza debo decir que noté que Yorye Mitrot se identificaba plenamente con mis enseñanzas, a tal punto que quería fundar una revista para publicar mis artículos sobre el reino, el unitarismo, y otros temas más que compartíamos plenamente. Pero resulta ahora que Yorye Mitrot se ha convertido, para mi sorpresa, y de la noche a la mañana, en un predicador internacional que se hace llamar apóstol y un defensor del Trinitarismo. Incluso ha escrito un librito extenso sobre la Trinidad, defendiendo esa doctrina que hasta hace pocos meses refutaba con ardor.  Y es que me sorprende que Yorye, un creyente que defendía la posición unitaria, ahora se haya vuelto enemigo del Trinitarismo, y además, se haya olvidado del mensaje del reino de Dios por arte de magia. Normalmente esperaríamos que el cambio de una posición doctrina crucial a otra tome su tiempo, ya que se requiere de mucha reflexión y estudio antes de virar de criterio, y más aún, si se trata de la muy debatida doctrina de la Trinidad.  Ahora mi amigo Yorye se ha convertido en el Dr. Jekill del evangelismo Trinitario y un apologista del evangelio de la prosperidad. Seguramente se ha convencido de que no es comercial, ni rentable, ser Unitario y creyente en el reino de David, sino, más bien, continuar con la corriente doctrinal “ortodoxa” de los católicos y “evangelicatólicos”.

A continuación ustedes verán a mi amigo Yorye Mitrot, personaje que ahora me considera su enemigo, performando sus “encantos hipnóticos” de sanidad —los cuales muy pocas veces tienen resultados positivos—  tal como lo hacen Benny Hinn, Charly Cash Moon, Kenneth Copeland, y muchos otros vivarachos que aparecen en las tarimas de los circos (no “círculos”) evangélicos en diferentes partes del mundo.  

Es necesario seguir alertando a las personas sobre estos seudos ministros y ministerios que no salvan a nadie, porque sencillamente el evangelio que predican estos individuos ladinos no es el mismo que predicó Cristo, y más tarde, sus apóstoles.

Sinceramente espero que mi buen amigo, Yorye Mitrot, vuelva a ser el mismo Mr. Hyde que sostenía su fe unitaria, y presentaba el único y verdadero evangelio del reino de Dios. Rogaré al Señor para no se deje vencer por la avaricia de los hombres impíos.

Con el siguiente vídeo le haremos un poco de publicidad al ministerio (misterio?) de Yorye, aunque ciertamente esa no es mi intención, sino sólo la de presentarlo como el nuevo Charly Cash Moon de la República Dominicana.

UN POCO DE RISITAS PARA ALEGRAR EL CORAZÓN

Dos hermanitas Testigos de Jehová salen al servicio del campo para anunciar a las personas que el tiempo del fin se ha acercado y para que estén alertas para ser salvas dentro de la organización de Jehová, la Watchtower S.A, y el tiro les sale por la culata.

 

LA PROMESA DE UN TRONO

Tdo. por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Una vez que el rey David conquistó Jerusalén, la estableció como la capital de Israel, y él había construido su propia casa, él vino a hacerse la pregunta, “¿Si estoy viviendo en una casa de cedro, ¿por qué el arca del pacto de Yahvé habita en una tienda de campaña?” David propuso a Natán, el profeta, construir una casa para Dios, un templo. En primer lugar, y sin consultar a su Dios, Natán autorizó la idea, diciendo: “Haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios está contigo.” Pero, esa noche vino la palabra de Dios a Natán explicando cómo Yahvé se sentía acerca de esta propuesta. En primer lugar, Dios dijo que David no construiría una casa para él. Él nunca se ha quejado habitar en una tienda de campaña ni ha pedido alguna tener una casa de cedro. Entonces, mientras Dios continuaba, algunas inmensas promesas fueron dichas sobre David y sus descendientes:

1 Crónicas 17.7-15

7 “Por tanto, ahora dirás a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y he cortado a todos tus enemigos de delante de ti, y te haré gran nombre, como el nombre de los grandes en la tierra. Asimismo he dispuesto lugar para mi pueblo Israel, y lo he plantado para que habite en él y no sea más removido; ni los hijos de iniquidad lo consumirán más, como antes,  y desde el tiempo que puse los jueces sobre mi pueblo Israel; mas humillaré a todos tus enemigos. Te hago saber, además, que Jehová te edificará casa.  Y cuando tus días sean cumplidos para irte con tus padres, levantaré descendencia después de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino. El me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente. Yo le seré por padre, y él me será por hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti; sino que lo confirmaré en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme para siempre. Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David. 

Ahora, pues, por lo que se le dice a mi siervo David:” Así ha dicho Jehová de los ejércitos, “Yo te tomé del prado, de detrás de las ovejas, para ser líder de mi pueblo Israel. 8 “He estado contigo en dondequiera que se han ido, y han cortado todos tus enemigos de delante de vosotros, y os haré un nombre como el nombre de los grandes que están en la tierra. 9 “Voy a nombrar a un lugar a mi pueblo Israel, y los plantaré, para que habite en su propio lugar y no moverse de nuevo, y los malos no será un desperdicio de ellos nunca más como antes, 10 desde el día que yo jueces de la orden de ser sobre mi pueblo Israel. Y voy a someter a todos sus enemigos. Por otra parte, te digo que el Señor va a construir una casa para usted. 11 “Cuando tus días sean cumplidos que usted debe ir a estar con tus padres, que creará uno de tu descendencia después de ti, que será de sus hijos, y voy a establecer su reino. 12 “Él edificará una casa para mí, y yo estableceré su trono para siempre. 13 “yo seré su padre y él será mi hijo, y no voy a tomar mi misericordia fuera de él, como la quité de aquel que fue antes que tú. 14 “Pero yo lo confirmaré en mi casa y en mi reino para siempre, y su trono será establecido para siempre ‘”. “15 De acuerdo con todas estas palabras y de acuerdo a toda esta visión, así habló Natán a David.

Dios dice que en lugar que David le construya a Él una casa, Él va a construir una para David. Este es un juego de palabras porque la palabra “casa” también se puede aplicar a un edificio literal o una dinastía de familia. Dios aquí las promete a David establecer sus descendientes como una dinastía duradera ante él (a diferencia de Saúl, su predecesor, que no llegó a durar en el reino, incluso para una generación). Luego, cuando David finalmente muere, Dios establecerá el reino de uno de sus descendientes (de entre sus hijos). Este hijo va a construir una casa para Dios (es decir, el templo) y su trono será establecido para siempre. Él será el hijo de Dios, y Dios será su Padre. Él será instalado en la casa de Dios y en el reino de Dios para siempre.

A primera vista, esta profecía acerca del descendiente de David sin duda parece ser Salomón (el hijo de David, quien construyó el templo). Sin embargo, hay un hijo mayor a quien esta profecía también se aplica, al menos según el ángel Gabriel. Aproximadamente un milenio después de esta profecía Gabriel fue enviado a una virgen llamada María con las siguientes palabras:

Lucas 1,31-35

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.  Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. 

Tenga en cuenta los paralelismos entre estas dos secciones. Jesús será grande, y será el hijo de Dios. Él tendrá el trono de David, y él reinará sobre Jacob (Israel) para siempre, y su reino no tendrá fin. Gabriel está diciendo claramente que Jesús es el último en quien la profecía sería finalmente cumplida, la cual se había anunciado mucho tiempo antes a David por el profeta de Dios, Natán. Por supuesto, hay muchas otras referencias y pocos ecos de esta profecía entre estos dos (como en Isaías y Jeremías, y los Salmos), pero estos dos son los dos extremos de la promesa del trono de Dios. En Jesús, la dinastía de David encuentra su último rey, y este Mesías, el ungido, reinará para siempre!

Otra Escritura que recoge este tema se puede encontrar en el Salmo segundo. Este salmo mesiánico habla de los reyes de la tierra que conspiran juntos contra el Señor y su Mesías para separarlos. Dios se ríe, se burla de ellos, y luego pronuncia un oráculo acerca de su ungido.

Salmo 2,6

“Pero en cuanto a mí, yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte.”

Dios dice que ha instalado a su rey en Jerusalén. Esto, por supuesto, podría ser una referencia a cualquier rey davídico (incluido el propio David), pero el salmo sigue cambiando a la voz del rey de Dios mismo que dice:

Salmo 2.7-9

Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás.”

El decreto de Yahvé es que este rey en Sión es su Hijo, el que ha engendrado. A este rey se le dice que pida a Dios y seguramente Él le dará las naciones hasta los confines de la tierra como su posesión. Este Mesías regirá con vara de hierro y los romperá como una olla de barro. Entonces, el salmo cambia de  oradores para el salmista que da una palabra de advertencia a los reyes de la tierra.

Salmo 2.10-12

Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; Admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor, alegraos con temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.

Los reyes harían mejor en repensar sus planes. Ellos deben adorar a Yahvé y hacer un homenaje a su Hijo. Si no lo hacen, seguramente morirán cuando se encienda la ira del Hijo. Aun así, los que toman el consejo del salmista serán bendecidos, porque el mismo que gobernará el mundo con una vara de hierro sirve de refugio a los que están dispuestos a refugiarse en él.

Ahora, de nuevo, como la profecía anterior, en 1 Crónicas 17, esta profecía parece un poco confusa y puede ser aplicable a David, Salomón, Ezequías, Josías, o incluso el Mesías final (especialmente una vez que nos damos cuenta de que los verbos de tiempo pasado pueden estar hablando de un acontecimiento futuro). Pero, de nuevo el Nuevo Testamento (NT) arroja luz sobre este oráculo de manera que se puede obtener claridad. El NT cita el Salmo 2,7 tres veces y lo aplica a Jesús cada vez (Hechos 13,33; Hb 1,5; 5,5). Además, el anuncio de Gabriel, antes citado, utiliza claramente el lenguaje “hijo de Dios” en referencia a la generación del niño en el vientre de María (Lc 1,35, también vea Mateo 1.18-20). Y por último, hay tres referencias en el Nuevo Testamento para el que gobernaría con una vara de hierro (Salmo 2,9) en Apocalipsis 2,27; 12,5; 19.15. Es, sin duda, que los primeros cristianos leyeron el Salmo 2, como el destino de Jesús, el que ellos creían que era el Mesías. De hecho, hay un texto del Nuevo Testamento que reúne dos de estas profecías (1 Crónicas 17 y el Salmo 2) y se aplica luego a Jesús:

Hebreos 1,5

Por cuál de los ángeles dijo Dios jamás: “Tú eres mi Hijo, hoy te he engendrado”? Y de nuevo, “Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo”?

El contexto de este verso es que el autor de Hebreos está demostrando que el hijo de Dios (Jesús) es superior a los ángeles porque los ángeles no se les dio estas promesas. La primera cita, “Tú eres mi hijo…”, es el Salmo 2.7 y la segunda cita: “Voy a ser padre …”, es de 1 Crónicas 17.13 (o 2 Sam 7,14 el pasaje paralelo). En Jesús de Nazaret, el Hijo verdadero de Dios, se reúnen dos de estas profecías del reino.

Sin embargo, todavía hay un importante conjunto de preguntas que necesitan ser hechas: “¿Cuándo realmente Jesús realmente regirá a las naciones con una vara de hierro? ¿Cuándo se sienta en el trono de David en Sión (Jerusalén)? ¿Cuándo se heredan los confines de la tierra como su posesión? ¿Cuándo se ha de establecer el reino de Dios para siempre? “La respuesta es que iba a hacer estas cosas- cumpliría su destino-en su venida. Cuando Jesús venga en gloria él cumplirá todas estas profecías y marcará el comienzo de la era mesiánica. En la famosa profecía de las ovejas y las cabras, podemos ver como será su venida. Por último, se sentará en su trono y juzgará al mundo con justicia!

Mateo 25.31-34, 41, 46

31 “Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. 32 “Todas las naciones serán reunidas delante de él, y él separará a los unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras; 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34 “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo … 41″ Entonces dirá también a los de su izquierda, «Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que se ha preparado para el diablo y sus ángeles … 46″ irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. “

HISTORIAS DE ULTRATUMBA: EL PASTOR CHARLES RUSSELL Y EL JUEZ JOSEPH F. RUTHERFORD CONVERSAN AMENAMENTE EN EL GEHENNA

El Pastor Charles Taze Russell se encuentra en el infierno con el juez Joseph F Rutherford después de sus muertes para hacer un recuento de sus vidas como presidentes de la Sociedad Watchtower y analizar los motivos que los llevaron al gehenna como castigo de Dios.

Fuente:

www.lavasori.wordpress.com

 

PALESTINOS: JERUSALÉN SERÁ NUESTRA

El líder palestino “moderado” Mahmoud Abbas reiteró el jueves que nunca harán la paz con Israel a menos que se garantice el control soberano sobre la mitad oriental de Jerusalén.

En una entrevista con una la estación de televisión rusa en idioma árabe, Abbas dijo que los palestinos no aceptarían el compromiso de establecer su capital en Abu Dis, un pueblo en las afueras del este de Jerusalén que ya está bajo control palestino.

Anteriores administraciones norteamericanas han tratado de convencer a los palestinos para establecer su capital en Abu Dis, que para todos los efectos, forma parte de la Gran Jerusalén, e incluso ayudaron a construir un edificio del parlamento allí.

Pero Abbas insistió en que todas las áreas de la ciudad santa, que hasta 1967 estaban bajo ocupación ilegal jordana deben regresar a la dominación árabe, incluidos los diversos barrios donde decenas de miles de Judios viven hoy en día y la Ciudad Vieja, que alberga el Monte del Templo.

Abbas fue firme en que él ni siquiera hablará con los israelíes hasta que una congelación plena y completa sobre la construcción judía en Jerusalén oriental se llevara a cabo.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu sostiene que Jerusalén no será nunca más dividida, y la gran mayoría de los israelíes apoyan esa posición.

Fuente:

Israel Today

“NUEVOS CIELOS Y NUEVA TIERRA”: ¿QUÉ SIGNIFICA REALMENTE?

1).- la creencia popular sobre el Futuro de la Tierra

Una creencia popular cristiana es la destrucción de la tierra y de  los fieles que son tomados y que se les entrega una nueva morada eterna, cuando el Mesías retorna a la tierra. Este concepto de la destrucción de la tierra presenta contradicciones en la Biblia. Sería de esperar que no deba haber contradicciones en la palabra inspirada de Dios. Esta contradicción tiene su origen en la segunda epístola de Pedro, que establece lo siguiente.

“Los elementos (que) se fundirán, la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.” (2 Pedro 3:10)

Detalles del Antiguo Testamento sobre el destino de la Tierra

En contraste, muchas referencias aparecen en el Antiguo Testamento sobre los últimos días, cuando el Señor juzgará a las naciones desde Jerusalén (Isaías 2:2-4) y tras una gran guerra, el Señor morará en Sión y Judá ‘será habitada para siempre’” (Joel 3:17-20). Los que se quedan de las naciones que lucharon contra Israel “subirán de año en año para adorar a Yahvé» (Zacarías 14:16). Hay muchos otros pasajes que transmiten el mismo mensaje y se nos dice que la tierra permanece para siempre” (Eclesiastés 1:4). Isaías 66 y el libro de Apocalipsis mencionan un ‘cielo nuevo y una tierra nueva’. Al examinar esta cuestión, es esencial que examinemos las apariciones de la utilización de la frase un «cielo nuevo y una tierra nueva” en los registros bíblicos.

2) Nuevo Cielos y una Nueva Tierra como se utiliza en la Biblia

Lo primero que debe examinarse es el uso de la palabra «nuevo» en el Antiguo y Nuevo Testamento.

Isaías 66 se ocupa ampliamente de Jerusalén. Al seguir las palabras del profeta a través de este capítulo, se revela el destino de Israel. Fuera de la tribulación, la opresión y el conflicto, Jerusalén se levantará de nuevo. El profeta habla de la ira de Yahvé siendo derramada.

“Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y con sus carros como un torbellino, para descargar su ira con furor, y la reprensión con llama de fuego.” (Isa.66: 15)

Entonces, el Señor usará “fuego” y la “espada” para pelear con toda carne y habrá muchos muertos. Tenemos aquí un conflicto de gran envergadura contra las naciones, que son sometidas. No hay una completa aniquilación de la población, como el capítulo prosigue para demostrar que habrá culto establecido en Jerusalén.

“Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehová” (Isaías 66:20)

Es aquí que el profeta se refiere a los nuevos cielos y la nueva tierra, en Isaías 66:22.

“Porque como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo hago, permanecen delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. De una luna nueva a otra, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mí, dice Jehová. “

“Nuevo”: como una nueva renovación y cambio

Nótese que aquí hay una referencia a toda “carne”, lo que sugiere un estado mortal de la humanidad. Lunas Nuevas y Sábados indican una relación con el mundo como la conocemos. También tenemos referencias aquí a Jerusalén, la montaña, la casa y toda ‘carne’. Hay un juicio de fuego, pero no hay ninguna mención de la tierra siendo destruida.

La palabra «nuevo» en el Antiguo Testamento se utiliza en el sentido de reconstrucción o renovación. Su significado se obtiene de la concordancia. (Strong: las palabras provienen de 2319 y 2318)

La aparición de la palabra en el Apocalipsis en ‘nuevos cielos’ y una ‘ tierra nueva’ se relaciona con “frescura” (Strong 2537). Su uso en el Nuevo Testamento es más estrechamente relacionado con los ‘cambios’ y no una creación de algo diferente. Tenemos que examinar el uso de esta palabra en su contexto. Algunos ejemplos son los siguientes:

En Mateo 26:28 leemos que “esto es mi sangre del Nuevo Pacto.” Ha habido un cambio de la Ley de Moisés a la Ley del Mesías. Esto significó un cambio en el modo de culto, como el Ungido había cumplido con todos los aspectos del sacrificio de la ley.

En 2 Corintios 5:17, leemos: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo (el Ungido) es una nueva criatura.” Esto de ninguna manera apoya la destrucción de la persona, sino un cambio en la actitud de la persona, la fidelidad y su forma de vida.

Efesios 4:24 transmite el mismo mensaje cuando se dice “vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en justicia y  verdadera santidad.” Una vez más, el hombre físicamente aparece el mismo, pero la transformación es de nuevo en su modo de vida.

Hebreos 9:15 se refiere a los cambios que fueron puestos en marcha por la crucifixión del Mesías. El antiguo pacto fue sustituido por un nuevo pacto, que se basa en los principios de la Antigua Alianza, que fue la Ley de Moisés, y que a su vez se basaba en el pacto de Abraham. La obra del Mesías no se puede entender que no sea a la luz de la Ley de Moisés. Es aquí donde vemos un cambio, que se basa en los principios divinos establecidos anteriormente. “Y por esta causa el es el mediador del Nuevo Testamento.

La frase ‘Cielos y Tierra’ usada en sentido figurado

El uso de ‘los cielos y la tierra’ en la Biblia a menudo es figurativo y se utiliza metafóricamente. 

En Isaías 1:2 leemos: “Oíd, cielos, y escucha tú, tierra”. Isaías se dirige a los gobernantes (el cielo) y los gobernados (la tierra). Esto se ve en Isa.1: 10. Esta forma de dirección se utiliza a menudo cuando Yawheh está hablando y amonestando al pueblo de Israel. En este caso, como en otros lugares, las palabras están dirigidas a los gobernantes y el pueblo de Israel. El siguiente es otro ejemplo en donde la nación de Israel está siendo dirigida y se utiliza un lenguaje metafórico, con los gobernantes representados como el cielo y el pueblo como la tierra. 

“Escucha, oh cielos, y hablaré; y escucha tierra, las palabras de mi boca”. (Deuteronomio 32:1) 

Simbólicamente, las estrellas y la luna se utilizan a menudo para representar a los gobernantes en la Biblia. Un interesante y, a menudo mal entendido caso se encuentra en Isaías 14:4. Isaías introduce el tema siendo abordado en los siguientes versículos. 

“Toma este proverbio contra el rey de Babilonia, y di, ¿Cómo ha cesado el opresor!”

El rey de Babilonia es la persona que está siendo amonestada. Su poder se ha roto y ha caído de su posición de fuerza y dominación. En el lenguaje figurativo se representa como una estrella caída.

“Descendió al Seol tu soberbia… ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitas a las naciones. “(Isaías 14: 11-12)

El rey de Babilonia, había oprimido a muchas naciones y había sido un gobernante fuerte y poderoso de su época. El término Lucifer es una palabra que significa ‘estrella de día’. Era un símbolo que denota su poder y autoridad. La palabra 1966 de la concordancia de Strong se relaciona con la palabra 1984 de Strong. Se traduce indistintamente como brillo o gloria, hacer un show, jactarse y de ahí ser tonto. Un ejemplo se da en Jeremías 9:23 con la palabra traducida como ‘gloria’.

“No se gloríe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se gloríe el valiente, ni el rico se gloríe en sus riquezas.”

El rey de Babilonia se había gloriado de su poder y como resultado fue cortado y cayó del poder. Este es un ejemplo de la utilización de los símbolos de las estrellas para representar a los hombres en el poder en el Antiguo Testamento. Esta simbología se utiliza ampliamente en la Biblia.

3) La Tierra Diseñada para durar

Las referencias de las Escrituras indican que la tierra ha sido diseñada para durar y no fue diseñada para destrucción. Considere cuidadosamente las siguientes referencias y el acuerdo entre los escritores.

Eclesiastés afirma que “La tierra permanece para siempre.” (Eclesiastés 1:4)

En Isaías 14:18 la intención del creador, es declarado como: «Él no la creó en vano, sino que la formó para ser habitada.”

Y Números 14:21 declara que, “Toda la tierra será llenada de su gloria.”

Yahweh tiene un propósito con esta tierra y con la humanidad y no parece haber ninguna evidencia en los registros escritos que sugiera que la tierra será destruida.

Cuando el salmista observó el mundo que le rodea, declaró, “El cielo y la tierra manifiestan la obra de sus manos”. No nos sorprenden las maravillas de la creación? Para nuestros propios ojos las maravillas de la creación deben reflejar su perfección en las cosas naturales que nos rodean y las complejidades de la planta más pequeña o criatura. ¿Por qué tanta magnificencia será destruida? Se nos dice que el león y el cordero se echarán juntos y las tierras secas volverán a florecer y ser productivas. «El yermo se gozará y florecerá como la rosa, es un pasaje bien conocido que representa la regeneración de las tierras secas en esta esfera. (Isaías 35:1)

Considere también la inundación de los tiempos de Noé y la promesa en Génesis 8:21.

 “No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho”.

¿Vamos a creer esta promesa? El arco iris se presenta como una señal de este compromiso antiguo, incluso para nosotros hoy. Mateo 24:37-39, nos advierte que nuestra civilización actual se enfrenta a una crisis similar a la de los días de Noé, y se nos ha dado la seguridad de que el Señor nunca más volvería a destruir a la humanidad por completo. Si la tierra iba a ser destruida, ¿cómo se sostendría esta promesa y la promesa de que la tierra se llenará de la gloria de Yahweh?

La tierra permanece para siempre. (Eclesiastés 1:4)

Predicción de Pedro Examinado

Pedro se refiere al diluvio en 2 Pedro. 3:6 y lo compara con el mundo como que perece o  es destruido.

“Por el cual el mundo que era entonces, siendo anegado en agua pereció.

 Sabemos que la tierra no pereció, se mantuvo. Fue la civilización que fue destruida, no la tierra física. La tierra sigue siendo literal. Pedro también declara lo siguiente.

“los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos se fundirán, la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.” (2 Ped.3:10).

La palabra ‘quemadas’ viene del griego ‘quemar hasta el suelo. El N.V.I Traduce este versículo de la siguiente manera: “Los cielos pasarán con grande estruendo, los elementos serán destruidos por el fuego y la tierra y todo lo que en ella hay serán quemados.”

Esta traducción no sugiere que la tierra misma será quemada. En 2 Ped.2: 5, Pedro establece que ‘no perdonó al mundo antiguo’. Pedro está aquí refiriéndose a la época del diluvio. Fue la civilización que fue destruida, no la tierra. Los ‘elementos’ que Pedro habla se refieren a “los rudimentos y preceptos”, como en Colosenses 2:20.

‘Pues si sois muertos con Cristo cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué como si vivieseis al mundo, os sometéis á ordenanzas “

Esto se refiere a la eliminación de las ordenanzas actuales y de la civilización y no prueba que Pedro cree que la tierra será destruida. La misma idea y la misma palabra se producen en Gálatas 4:3.

“Así también nosotros, cuando éramos niños, éramos siervos bajo los elementos del mundo.”

La palabra se utiliza de nuevo en el versículo 9, ‘¿cómo os volvéis de nuevo á los flacos y pobres rudimentos, en los cuales queréis volver á servir?

Estos ‘elementos’ particulares no son cosas físicas o cosas tangibles, sino que son los aspectos sociales e ideológicos, y las leyes del mundo civilizado.

2 Pedro 3:7 indica que ‘los cielos y la tierra están ahora … reservados para fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.”

Esta es una situación muy similar a la descrita en Isaías 66 de la que se hizo referencia anteriormente. La explicación más lógica para este verso es que los cielos y la tierra representan los gobernantes y el pueblo. Ellos son los que serán juzgados, no el cielo y la tierra física.

Los  cielos y la tierra representan a los gobernantes y a la gente que serán renovados

Pedro estaba familiarizado con las Escrituras del Antiguo Testamento y la simbología utilizada. Este versículo sigue directamente de donde se dice que ‘el mundo … pereció’ en el tiempo del diluvio. Sería una transición lógica para el siguiente verso y el juicio del último día que vendrá sobre la humanidad. Una vez más es el “Kosmos” o la sociedad como lo conocemos que se hace referencia, y, son las instituciones sociales del mundo que serán destruidas y cambiadas, pero la tierra permanecerá, como ocurrió en el tiempo de Noé.

Isaías está totalmente de acuerdo con Habacuc 2:14 y Números 14:21, cuando dice:

‘Ellos no dañarán ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra será llena del conocimiento de Yahvé, como las aguas cubren el mar. (Isaías 11:9)”.

 

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¿UN PODEROSO REY SIN REINO?

Me pregunto, estimados fans:

¿Cómo pudo Israel (no todos) haber perdido la venida de su Mesías? Jesús cumplió muchas profecías e hizo numerosos milagros por los cuales ellos mismos tenían que confesar que, “ningún hombre puede hacer estas cosas si no está Dios con él” (Juan 3:2). Su lamento será legendario (Lucas 13:28-29).

Si la nación judía de entonces rechazó a su Mesías y su mensaje, nosotros podríamos decir igualmente que hoy los evangélicos (no todos) han rechazado el mensaje central del Mesías. ¿Es esta una afirmación injusta y antojadiza?

En su libro, crecimiento de la Iglesia y el Evangelio Completo, el gurú de crecimiento de la iglesia, Peter Wagner, cita a George Eldon Ladd, como diciendo, “la investigación moderna es bastante unánime en la opinión de que el Reino de Dios fue el mensaje central de Jesús.” Wagner luego medita, “Si esto es cierto, y no conozco ninguna razón para discutirlo, no puedo dejar de preguntarme en voz alta por qué no he oído hablar más sobre éste en los treinta años que he sido un cristiano. Ciertamente, he leído sobre él lo suficiente en la Biblia. Mateo menciona 52 veces el reino, Marcos 19 veces, Lucas 44 veces y Juan 4. . . . Ahora me doy cuenta de que yo nunca he predicado un sermón sobre esto. “Hmmmm”.

Sir Anthony Buzzard, BT., MA (Oxon), MA J; subraya lo siguiente: “Aunque ellos (los actuales evangelistas) siguen utilizando su nombre, no obstante ellos no reflejan su tema central – el Reino de Dios”.

El teologo alemán del siglo XIX, Richard Rothe, dijo: “Nuestro propósito es mostrar que la llave perdida que abre el mensaje de Jesús, y en realidad toda la Biblia, es el Reino de Dios. La llave, sin embargo, será ineficaz si ésta está deformada. Para dar sentido a lo que enseñó Jesús, debemos entender el término ‘Reino de Dios’, tal como él lo entendía. Si separamos el Reino de Dios de su contexto judío bíblico y le adjuntamos un nuevo sentido, vamos a crear una versión distorsionada del cristianismo en su mismo núcleo”.

Está bien presentar a a Jesús como Rey, pero él parece ser un rey sin un reino. Su Reino, se dice, está en “nuestros corazones”. Si bien esto puede tener sentido como una metáfora, no es el reino descrito en la Biblia. La verdad es que Jesús reinará sobre Israel y el mundo…¡no en nosotros! Su trono estará en Jerusalén, “la ciudad del gran Rey” (Sal.48:2, Mt.5: 32). Tenemos esto reafirmado por Dios desde que Jesús nació. El ángel le dice a María, “El Señor Dios le dará el trono de David su padre…” (Lc 1:32).

Su dominio no se limita a las fronteras de la época del rey David. Proféticamente el mismo David escribe: “He puesto mi rey sobre Sion (Jerusalén), mi santo monte… Tú eres mi Hijo;… Pídeme, y te daré las naciones como herencia, y los confines de la tierra como tú posesión! “(Sal.2: 6, 8).  

Este es el gran evento por el que se mueve toda la historia. ¿Qué tan cerca está “su manifestación y su reino” (2Tim.4: 8)? “El sumo sacerdote le dijo. . . Dinos si tú eres el Cristo (Mesías), el Hijo de Dios “.” Sí, es como tú dices, contestó Jesús”. Pero yo os digo a todos ustedes: En el futuro, verán al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo “(Mateo 26:63-64). Para aquellos que están buscando” su venida y el reino “, este será sólo el comienzo de la gloria!

¿Cómo no pudo Israel haber creído en él? ¿Y tú?

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¿ES EL CIELO EL PREMIO DE LOS CRISTIANOS?

Jesús se fue al cielo después de su resurrección. Le seguiremos también los Cristianos cuando muramos?

Afortunadamente, es la decisión de Dios, no nuestra, si nosotros, nuestras mascotas, o cualquier otra cosa, va al cielo o no! Pero, ¿qué quería decir Jesús cuando dijo:

“Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos:…” (Mateo 5:12)

Después de su ministerio durante cuarenta días después de su resurrección, Jesús ascendió al cielo a la vista de todos los que estaban allí observando. De hecho, se nos dice que el cielo debe recibirlo, hasta el momento de la restitución de todas las cosas (Hechos 3:21).

El hecho de que Jesús resucitó de los muertos y subió al cielo, es incuestionable en la creencia de la mayoría de los cristianos. Es también el entendimiento común de la mayoría de los cristianos profesos que también subirá al cielo después de terminar su vida aquí en la tierra. Esta enseña y creencia aceptada ha existido por siglos, incluso milenios. Pocos cuestionan su validez.

Pero, ¿Enseña la Biblia que la recompensa de los salvos es pasar la eternidad en el cielo?

Casi todo el mundo está familiarizado con la oración del Señor y puede recitarla de memoria. En la oración encontramos una interesante declaración que la mayoría no entiende su significado. Dice: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” (Mt 6, 10). La mayoría no entienden lo que están pidiendo, cuando se ponen a decir la oración! Estamos pidiendo que el reino de Dios venga a esta tierra y que se haga su voluntad aquí, ya que se está haciendo ahora en el cielo.

Pedro aborda a una gran multitud en el día de Pentecostés, justo después de que el Espíritu Santo fue dado, y dijo: “Varones hermanos, quiero hablaros libremente del patriarca David, que está muerto y enterrado …. Porque David no subió a los cielos … ” (Hechos 2:29,34). Las Escrituras nos dicen que David era un hombre conforme al corazón de Dios. Sin embargo, Pedro nos dice que él no había ascendido a los cielos, incluso después de que Cristo fue resucitado y había vuelto al cielo, “había pasado a los cielos”.

Una herencia terrenal

¿Te has preguntado por qué Jesús dijo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra” (Mt 5:5)? Los mansos heredarán la tierra, mientras que otros van a heredar el cielo? No, porque Dios no hace acepción de personas. En Romanos 4:13, donde el apóstol Pablo se está ocupando del tema de la salvación por la fe en lugar de las obras, escribió, “Porque no por la ley fué dada la promesa á Abraham ó á su simiente, que sería heredero del mundo (toda la tierra), sino por la justicia de la fe”. ¿Te diste cuenta lo que Pablo dice aquí? Abraham y su descendencia han de ser los herederos del mundo!

Observa qué otra cosa dice el apóstol Pablo acerca de esta promesa. “A Abraham ya su descendencia fueron hechas las promesas. No dice: Y a las simientes, como de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, que es Cristo” (Gálatas 3:16). De esto debemos concluir que la promesa de ser heredero del mundo fue dada a Abraham y Cristo. ¿Dónde nos deja esto?

Pablo también responde a esa pregunta. “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios: Y si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo” (Romanos 8:16-17). A través del Espíritu de Dios, nosotros pasamos a ser hijos e hijas de Dios (Romanos 8:15). Después de ser adoptados en la familia de Dios, nos convertimos en los herederos de Dios y coherederos con Cristo. Pero Cristo es el heredero de la tierra y nosotros somos coherederos con él, entonces también vamos a heredar la tierra. Es por eso que Jesús dijo que los mansos heredarán la tierra.

El comentario de Jesús de que algún día los mansos heredarán la tierra no era una nueva doctrina. Se acaba de confirmar en Mateo 5:5 lo que las Escrituras del Antiguo Testamento ya habían dicho en el Salmo 37:11. De nuevo en el Salmo 37:22, se reitera que el mensaje, “Porque los benditos de él heredarán la tierra.”

Parece difícil para muchas personas aceptar que Dios estableciera su reino en esta tierra. La Tierra se está deteriorando a un ritmo alarmante. Los recursos naturales se están agotando rápidamente. La naturaleza humana tiene poco respeto por Dios o sus leyes. Por lo tanto, la aniquilación total por las guerras nucleares en una fecha futura, parece muy posible. Sin embargo, la Biblia nos dice que “La creación aguarda la manifestación de los hijos de Dios… porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de la corrupción” (Romanos 8:19, 21).

El libro de Apocalipsis revela que los reinos de este mundo se conviertan en los reinos de nuestro Señor y de su Cristo, y que él reinará por los siglos (Apocalipsis 11:15). Los que son de Cristo reinarán con él, porque está escrito que “… nos ha hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Ap. 5: 10).

Entonces, ¿qué está “en el cielo”?

“una herencia incorruptible, y sin mácula, e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros… para ser revelada en el último tiempo …. en la revelación de Jesucristo” (1 Pedro 1:4-7 ).

“Y he aquí, yo vengo pronto, y mi galardón está conmigo …” (Apocalipsis 22:12).

Nuestra recompensa es la promesa de Dios para nosotros de la vida eterna con Jesús. Cuando Jesús dijo: “la recompensa está en el cielo” (Mateo 5:12), la promesa todavía estaba con Dios en el Cielo. Pero cuando Cristo regrese, serán levantados los muertos en Cristo (I Tes. 4:16) y, a continuación vamos a estar “siempre con el Señor”, luego “donde es él estará también estaremos nosotros”. ¿Y dónde estará él? “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:2). Jesús subió en las nubes del cielo. Él volverá con las nubes del cielo. Y sus pies se posarán en ese día en el Monte de los Olivos, en las afueras de Jerusalén (Zac.14: 1). Es la promesa de Dios, nuestra recompensa, que vamos a estar allí! Así que nuestra recompensa está ahora con Dios en el cielo, pero Jesús lo traerá con él, y nos la dará en esta tierra!

Realidad utópica

El profeta Isaías (alrededor de 700 aC) profetizó de este tiempo futuro cuando escribió: “Y vendrá a pasar en los últimos días, que la montaña del [gobierno] de la casa del Señor será asentada en la cima de las montañas, [sobre los gobiernos de todo el mundo], y será exaltado sobre los collados, y todas las naciones fluirán en él. Y vendrán muchos pueblos y dirán: Venid, y subamos al monte del Señor, a la casa de la Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas porque de Sión saldrá la ley, y la palabra del Señor de Jerusalén “(Isaías 2:2-3).

Isaías, sigue escribiendo sobre este tiempo utópico, declarando: “No dañarán ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra será llena del conocimiento del Señor, como las aguas cubren el mar” (Isaías 11:9) . Este pasaje indica claramente que este tiempo de la utopía estará aquí en la tierra. Sin embargo, muchos erróneamente enseñan que será en el cielo.

Zacarías, otro profeta que profetizaron de la venida del reino de Dios, escribió: “Y Jehová será rey sobre toda la tierra: en aquel día habrá un solo Señor, y uno su nombre” (Zacarías 14:9).

La Biblia claramente enseña que el reino se establecerá sobre la tierra. Los relatos del Evangelio hablan de él como el “Reino de los cielos”, y como el “Reino de Dios”. La palabra “de” es una preposición que indica la “asociación” o propiedad, y no indica dónde estará. Los Evangelios no dicen “el Reino en los cielos, sino más bien, el “Reino de los cielos.”

Por ejemplo, si una persona de los Estados Unidos de América se encuentra de visita en Inglaterra y le dice a alguien que es un “ciudadano de los Estados Unidos”, sabrían que la persona que está en Inglaterra todavía es de los EE.UU. Asimismo, el “Reino de Dios “o” Reino de los cielos” es de Dios y del cielo, aunque estará en la tierra.

Sí, es cierto que después de ministrar por cuarenta días después de su resurrección, Jesús ascendió al cielo. Pero también debemos recordar que mientras los discípulos de Jesús lo vieron subir al cielo, dos hombres se pusieron junto a ellos vestidos de blanco, diciendo: “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de igual manera como le habéis visto ir en el cielo “(Hechos 1:11).

De hecho Zacarías (14:14) afirma el Señor cuando vuelva se parará en aquel día en el Monte de los Olivos – un lugar físico real y ciertamente no en el cielo!

Jesús está preparando ahora para cada santo, un “lugar” – una posición de liderazgo – en su Reino que viene. La razón, dijo, es “… para que donde estoy yo estéis también vosotros” (Juan 14:1-3), es decir, aquí en la tierra! Como Juan también lo registró “reinaremos [con él] en la tierra” (Apocalipsis 5:10. 20:6).

Cuando Jesús vuelva – como él predijo claramente que lo haría – será para establecer el reino de Dios aquí en la tierra. Será un reino que no será destruido (Daniel 7:13-14). Si usted confía en ir al cielo – seguramente lo va a extrañar!

LA VERDAD BÍBLICA ACERCA DE…EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA

Para muchos que de repente sienten interés en la Biblia, les toma por sorpresa descubrir que hubo un reino de Dios en la tierra en el pasado y que ese reino estaba administrado por gobernantes mortales.

Cuando Moisés sacó a los hijos de Israel de Egipto, el Padre les prometió que si obedecían su voluntad, “Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra […], te confirmará Jehová por pueblo santo suyo” (Deuteronomio 28:1, 9). Que el Padre mantuvo su promesa, está bien corroborado por la Escritura y la historia, e Israel llegó a ser el reino de Dios, tal como lo muestran claramente los siguientes pasajes de la Escritura:

1 Crónicas 29:23 – “Y se sentó Salomón POR REY EN EL TRONO DE JEHOVÁ en lugar de David su padre”.

2 Crónicas 9:8 – “Bendito sea Jehová tu Dios, el cual se ha agradado de ti [Salomón] PARA PONERTE SOBRE SU TRONO COMO REY PARA JEHOVÁ TU DIOS”.

Ese reino llegó a su término en el año 588 a.C. por causa de su iniquidad, cuando Nabucodonosor, Rey de Babilonia, tomó cautivo a su último rey, mató a sus hijos delante de él y a él le sacó los ojos.

EL REINO SE HA DE REESTABLECER

Como ya ha habido un reino de Dios en la tierra, hombres de fe en nuestros días se han convencidos por ciertas palabras proféticas como las de Jeremías 3:17 – “En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: TRONO DE JEHOVÁ”, que el Padre reestablecerá su reino en la tierra, tal como lo prometió a Daniel: “Y en los días de estos reyes [en los últimos días] el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido […]; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre” (Daniel 2:44).

El Señor Jesús fue muy preciso al confirmar la promesa que fue hecha al profeta Daniel, puesto que instruyó al apóstol Juan a escribir proféticamente: “Los reinos del MUNDO han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo” (Apocalipsis 11:15). Que los judíos de Israel, en los días de nuestro Señor Jesús sabían que el reino había de reestablecerse, no puede haber duda, porque los discípulos consultaron al Señor Jesús sobre ese punto, preguntando: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6).

¿UN REINO EN LA TIERRA O EN EL CIELO?

En ningún pasaje de la Biblia hay alguna promesa de que el reino de Dios se reestablecerá en el cielo. En cambio, el Señor Jesucristo es enfático al declarar que el reino estará en la tierra. En cierta ocasión instruyó al apóstol Juan para que escribiera en Apocalipsis 5:10 una descripción de los ‘redimidos': “Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”. La palabra “nos” se refiere a la misma gente de la que habla el profeta Daniel en Daniel 7:27 donde él también habla de los redimidos: “Y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos DEBAJO DE TODO EL CIELO, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”. No sólo eso, sino que Jesús tuvo cuidado de enseñar: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mateo 5:5). La Escritura no nos deja en duda de que el futuro reino estará en la tierra.

¿QUÉ CIUDAD SERÁ SU CAPITAL?

Las ciudades famosas del género humano han sido Babilonia, Roma, Londres, Nueva York, y Moscú, pero la Biblia no las menciona como las ciudades importantes del futuro. En cambio, la única ciudad significativa que se menciona como la fuente futura de todo el poder y fuerza gobernante es Jerusalén. El profeta miqueas escribió por inspiración divina: “Fortaleza de la hija de Sión, hasta ti vendrá […] el reino” (Miqueas 4:8). Y en el mismo capítulo Miqueas escribe acerca del futuro, diciendo: “En los postreros tiempos […] vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová […]; porque de Sión saldrá la ley, y de JERUSALÉN la palabra de Jehová” (Miqueas 4:1-2).

El profeta Ezequiel confirma las palabras de Miqueas porque él escribió según las instrucciones del Señor: “Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde posaré las plantas de mis pies, en el cual habitaré entre los hijos de Israel para siempre” (Ezequiel 43:7). Cuando Ezequiel escribió estas palabras, él estaba hablando de la casa de oración para todas las naciones que se ha de construir en Jerusalén.

El profeta Isaías, escribiendo 700 años antes de los días del Señor Jesús, previó un tiempo cuando la iniquidad de Israel había llegado a su término y él escribe: “Cuando Jehová de los ejércitos reine en el monte de Sión y en Jerusalén” (Isaías 24:23). Con tan abrumadora evidencia ya presentada, no puede haber duda de que el venidero reino de Dios se reestablecerá en la tierra, y estará centrado en Israel, y el Señor Jesús, ya regresado, reinará desde la futura y nueva capital del mundo, Jerusalén. Jeremías escribe acerca de Jerusalén: “Todas las naciones vendrán a ella” (Jeremías 3:17), y el rey David escribió: “Al monte que deseó Dios para su morada. Ciertamente Jehová habitará en él para siempre” (Salmos 68:16), en tanto que el profeta Joel escribe: “Porque en el monte de Sión y en Jerusalén habrá salvación” (Joel 2:32). El profeta Zacarías añade: “Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén” (Zacarías 8:22).

¿CUÁNDO SUCEDERÁ TODO ESTO?

Cuando los discípulos hicieron esta pregunta al Señor Jesús, esta fu su respuesta: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7). En otro pasaje el Señor Jesús nos asegura que ni siquiera él sabe la fecha y el tiempo del reestablecimiento del reino (Mateo 24:36), PERO el profeta Amós asegura a sus lectores que el Señor NO HARÍA NADA “sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7).

Por lo tanto, se nos asegura que hay ciertas indicaciones en la Biblia acerca de los tiempos del cumplimiento de todas las promesas del Padre. Una cosa que tenemos que recordar es que NO puede haber ningún reino de Dios en la tierra hasta que el Señor Jesús regrese para establecerlo, y no es coincidencia que el rey David, el salmista, escribiera: “Por cuanto Jehová habrá edificado a Sión, y en su gloria será visto” (Salmos 102:16). Estamos viendo que esto sucede delante de nuestros propios ojos como el pueblo de Dios, los judíos, regresan a su tierra para reconstruir y replantar la tierra. El primer paso ya ha sido dado y pronto el Señor Jesús “con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo” (1 Tesalonicenses 4:16).

La ‘reconstitución de Sión’ ha necesitado el regreso de Israel desde los cuatro rincones del mundo, y en los últimos 100 años, más de cuatro millones de judíos han sido dirigidos a regresar a su antigua tierra, en preparación para el reestablecimiento del reino de Dios en la tierra.

Todo hombre y mujer está invitado a ser parte del futuro reino, el cual ‘desmenuzará y consumirá a todos los reinos’. La promesa de la Biblia es vida eterna en un mundo renovado. Qué necios seríamos de ignorarla cuando se ofrece gratuitamente.

 

MIGUEL SERVET – LA TRINIDAD O LA HOGUERA

En el incontenible río del tiempo, ha de haber, así lo imagino esta apacible tarde del verano de fines de los noventa, un lento flujo en las orillas y una rápida corriente en su centro. Esta última es la fragorosa sucesión de causas y efectos cotidianos, el pecado de la tarde es la sudorosa pesadilla de esa misma noche. El otro, de más lento retorno, más denso, es el que origina la historia. Es el que urde en puntadas de siglos la causa intrascendente de hoy con el efecto devastador que espantados hombres asumirán dentro de tres o cuatro generaciones. 

Así, cuando el año del Señor de 325 los obispos del Concilio de Nicea iniciaron la doctrina de la Trinidad, el credo niceno, estaban enviando secretamente en 1553 a Miguel de Servet a su hoguera. En esta trama transecular un Jean Cauvin, alias Calvino, habrá sido mero servidor, sino mínimo reflejo, de un relámpago iniciado doce siglos antes. 

Miguel de Servet, el hereje de Huesca, no quiso ser parte de ese flujo lento y cenagoso que atravesaba los siglos, y declaró su rebeldía a ese dios tricéfalo, tricorporeo o tríptico del que no hablaban los textos sagrados. Condenado por los católicos, fue arrestado, enjuiciado y ejecutado por los calvinistas. El castigo, la quema lenta. 

Indago por su vida, hechos y fechas en mi biblioteca, cuatro volúmenes lo detentan y lo eximen de un posible olvido. El hombre que a los veinte años publicó su DE TRINITATIS ERRORIBUS, para sacar a la luz el error de esta invención monstruosa, la cita es de Borges, merece ocho líneas en la PEARS’CYCLOPEDIA de 1930, doce en el DICCIONARIO ENCICLOPEDICO ILUSTRADO SOPENA de 1980, un pequeño párrafo de tres miserables líneas en PROVIDENCIA DE DIOS de Quevedo, escrito en 1700, y una página en el MANKIND’S SEARCH FOR GOOD de la Watchtower Bible and Tract Society of Pennsylvania, publicado en 1990. 

Su biografía según estos primitivos textos es simple en cifras, vio la primera luz del día en Villanueva de Sigena, Huesca, España en 1511, la Pears quiere que sea 1512, y vio la ultima luz, la de su hoguera, en Champel, Ginebra, Suiza, el año 1553.

Fue un humanista, geógrafo, astrónomo, filosofo, teólogo, abogado y medico, el latín y el griego no le eran ajenos, la historia de las ciencias le atribuye las primeras ideas sobre la circulación de la sangre, era un hombre de su época, el Renacimiento. Fue con su obra escrita, APOLOGETICA DISCEPTATIO PRO ASTROLOGIA, DIALOGORUM DE TRINITATE, CRISTIANISMI RESTITUTIO y la ya mencionada DE TRINITATIS ERRORIBUS que logró encontrar el camino a la hoguera. 

Sus hechos, como todas las realidades humanas son más simples, se opuso públicamente a la doctrina teológica de la Trinidad, argumentando “que no se halla en las Escrituras, y sólo parece perpetuar un error filosófico”, la declaró inentendible, imposible por la misma naturaleza de las cosas e incluso la consideró una blasfemia. La Santa Iglesia Católica lo apresó y sentenció a muerte. Logró escapar del abrazo de la Santa Madre Universal para más tarde, por instigación de Calvino, hijo extraviado de aquella, volver a ser arrestado y enviado final y fatalmente a su hoguera. 

Quevedo lo cita para advertencia de un posible lector dudoso de la Trinidad que Servet fue quemado vivo por igual pecado por el “abominable hereje” Calvino, (anagrama de Luciano, otro hereje), avisa así al lector incrédulo que sus ideas son condenadas hasta por los heresiarcas.

La PEARS’CYCLOPEDIA dedica nueve líneas a John Calvin, pero en ellas no cita a Michael Servetus, en las ocho líneas dedicadas a éste, Calvino esta citado dos veces. Extrañamente, la biografía de una víctima debe incluir específicamente a su victimario, la de un asesino; en cambio, no precisa la inclusión de su víctima más notable.

Acaso paradójicamente, el librito de la Watchtower, de la ortodoxa secta de los Testigos de Adonaì, (el respeto a la antigua tradición de los Solferim, copistas judíos de los textos sagrados, me impide escribir el verdadero NOMBRE) es el que dedica más espacio a Serveto, incluye un grabado de su rostro y otro del triste semblante de Juan Calvino. El lector, como es lógico, tenderá a ver más cerca a Calvino que a Serveto de tales editores.

El Concilio de Tolosa, en 1229, solucionó la controversia de la Trinidad, obviando argumentos teológicos y doctrinales que no venían al caso, proscribió sabiamente la posesión de libros bíblicos. Posteriormente el Concilio de Narbona prohibió que los legos poseyeran parte alguna de la Santa Biblia, completando así el convencimiento de la verdad.

Revisando mis libros en la búsqueda (sin éxito por lo demás) de la cita original de Borges sobre la Trinidad, di con la asombrosa frase que Miguel Servet dirigió a sus jueces después de escuchar la condena. Un lector inquisitivo la encontrara al final de la nota fechada en 1933, Arte de Injuriar, incluida en Historia de la Eternidad, publicado en 1953. Acuso entonces un quinto volumen, donde seis líneas corroboran el nombre y la hoguera.

Me pregunto si será este intrascendente manuscrito, que terminó de escribir por mero aburrimiento a cuatro siglos de la hoguera, otro reflejo, mínimo, difuso, ya apenas visible, de aquel relámpago encendido en Nicea. Tal vez cada causa queda titilando en el tiempo (como la luz de aquellas estrellas que aun vemos, a pesar de que el astro formidable que la originó es posible que ya no exista), para ir a cumplirse en un efecto cada cierto tiempo, cuando encuentren sobre la tierra las tinieblas apropiadas.

Fuente:

http://literaturasecreta.blogspot.com

HEBRAÍSMOS (MODISMOS JUDAICOS)

 (Expresiones peculiares de los judíos) 

Compendiado por Dr. Jason Navarro, R.D.

    Los hebraísmos se traducen literalmente al castellano, pero el estudiante serio examinará el significado de ellos para saber cómo se entendían en el lenguaje original.

I. El modismo de filiación, el uso de la palabra “hijo”.

    En el Nuevo Testamento muchas personas se llaman “hijos” de alguien o de algo, no en el sentido ordinario de ser descen­dientes, sino para dar énfasis a ciertas características o cuali­dades de su vida y conducta. Ejemplos: Mar. 3:17, “hijos del trueno” (indica su carácter algo tempestuoso); Luc. 10:6, “hijo de paz” (una persona dispuesta a recibir el evangelio); Hech. 4:36, “hijo de consolación” (Bernabé, el exhortador);  Efes. 2:2, “hijos de desobediencia” (esa clase de gente), y en el siguiente versículo, “hijos de ira” (indicando el fin o destino de los tales; compárese “hijo de perdición”, Juan 17:12); Mat. 5:45, “para que seáis hijos de vuestro Padre” (imitadores de El, amando tanto a los enemigos como a los amigos); Jn. 8:39, “si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais (serían imita­dores de el); 1 Tes.  5:5, “hijos de luz e hijos del día” (personas con entendimiento que andan en justicia).

II. El modismo de poner lo absoluto por lo relativo, o de hacer comparaciones por medio de negaciones. 

    A. Jn. 6:27, “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece”. Si esta prohibición fuera absoluta, tendríamos que suspender el trabajo que hace­mos para ganar el pan. Pero otros textos requieren tal trabajo (Efes. 4:28; 2 Tes. 3:10), y la Biblia no se contradice. Por lo tanto, reconocemos que Jesús empleó el modismo de poner lo absoluto por lo relativo para dar más énfasis a lo que dijo. Hace una comparación entre dos cosas, para dar énfasis a la cosa más importante, por medio de una negación absoluta de la cosa menos importante. Para entender este modismo, se puede su­plir las palabras, “no solamente” (“Trabajad, no solamente por la comida que perece …”), pero debemos reconocer el énfasis del texto.

    B. En 1 Cor. 1:17 Pablo dice, “Pues no me envió Cristo a bau­tizar, sino a predicar el evangelio”. Hace una comparación entre su predicación como embajador de Cristo y el acto físico de bautizar (estúdiense los versículos 14-16). Los apóstoles fueron enviados a bautizar; Mateo 28:19 lo dice claramente. Sin embargo, en 1 Cor. 1:17 Pablo habla de bautizar con sus propias manos, cosa que no fue siempre necesaria, puesto que cualquier discípulo puede hacerlo. Pablo mismo fue bautizado por un discípulo llamado Ananías (Hech. 9:17, 18). Pablo em­plea en 1 Cor. 1:17 el modismo de negación para dar énfasis a la predicación apostólica, y para disminuir la importancia de bauti­zar a los corintios con sus propias manos, debido a la carnalidad de éstos. Querían ser seguidores de hombres (1 Cor. 1:12; 3:4). Estúdiese el contexto de 1 Cor. 1:17 y será obvio que Pablo pone lo absoluto por lo relativo. Los que citan este versículo para probar que el bautismo no es necesario para la salvación tuercen las Escrituras. 

    C. Mar. 9:37, Jesús dice, “el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió”. Desde luego, uno recibe a Jesús, pero no solamente recibe a Jesús, sino también recibe al Padre. 

    D. Luc. 14:12, 13 Cristo da la siguiente prohibición que en realidad no es una prohibición absoluta, sino la negación de una cosa para dar más importancia a otra cosa: “Cuando hagas co­mida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos … Más cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos…” ¿prohíbe Jesús que invitemos a los parientes y amigos a nuestras casas para una comida? Es un modismo que pone lo absoluto por lo relativo, para afirmar una cosa y dar más fuerza a la afirmación. Una comparación se hace; la negación de una cosa da más im­portancia a la otra. 

    E. 1 Ped. 3:3, 4, “Vuestro atavió no sea el externo de peina­dos ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios”. Al­gunos enseñan que Pedro prohíbe el uso de la joyería, espe­cialmente artículos hechos de oro. (Véase también 1 Tim. 2:9, Pablo incluye perlas). Estos textos emplean la expresión “no … sino” para disminuir la importancia del atavió externo, para dar más importancia al adorno interno. Si alguno quiere insistir en que Pedro prohíbe el uso de oro, debe observar que Pedro dice literalmente, “de adornos de oro o de vestir”. La palabra “lujosos” no está en el texto original. Compárese la Versión his­pano-americana, “o de vestir lujosamente”; la palabra “lujosamente” se escribe en letra cursiva para indicar que no está en el griego. La Biblia de las Américas dice, “vestidos lu­josos” pero la versión New American Standard Bible, que es la versión inglesa que corresponde a La Biblia de las Américas dice, “putting on of dresses” (vestir vestidos) y no dice “lujosos”. Por lo tanto, si el texto debe entenderse como una prohibición absoluta del uso del oro como adorno, entonces queda prohibido también “el vestir”. Sin lugar a dudas, todo lo ostentoso y lo lu­joso se condenan, y el atavío interno es el que corresponde a la mujer que profesa piedad, pero debemos “usar bien la palabra” y reconocer que a veces una prohibición que parece ser abso­luta no lo es, porque en algunos textos lo absoluto se pone por lo relativo. “Pedro no prohíbe que las mujeres lleven vestidos y adornos, sino la exhibición de suntuosidad por vía de contraste” (Imágenes verbales en el Nuevo Testamento, por A. T. Robert­son). 

III. Modismos de tiempo. 

    A. La palabra siempre fue usada por los hebreos en sentido limitado y no literal en todo caso. Ex. 12:24, “Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre”. Este texto habla de la pascua, que tuvo su origen en Egipto en la noche en que los israelitas huyeron. Era una fiesta solemne de Israel y duró hasta la muerte de Jesús. La ley de Moisés fue clavada a la cruz (Col. 2:14). Esto indica que las palabras “siempre” y “perpetuo” son sinónimos (compárese Ex. 12:14). Ecles. 1:4, “Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece”. Los “testigos” citan este texto con fre­cuencia para “probar” que la tierra no será destruida (no ob­stante lo que afirma 2 Ped. 3:10), pero la persona sincera que quiere entender el uso correcto de la palabra “siempre” debe reconocer que la palabra indica todo el tiempo indicado o señalado por los designios de Dios. La prueba de esto se ob­serva en Ex. 12:14, 24, y en el hecho de que la ley acerca de la pascua no está en vigor ahora, ni siquiera para los judíos. 

    B. Una parte de un día se consideraba como un día. Esto se ve en 1 Reyes 12:5 y 12; Gén. 42:17, 18. Esto explica cómo Cristo había de quedar en la tumba por tres días y tres noches (Mat. 12:40; Mar. 8:31; Jn. 2:19), pero que resucitó al tercer día (Luc. 24:46; Hech, 10:40; 1 Cor. 15:4). Es interesante notar que los judíos usaron las dos expresiones en Mat. 27:63, 64. Los ene­migos de Jesús no argumentaron que Jesús no estuvo tres días y tres noches (setenta y dos horas) en el sepulcro, porque para ellos “tres días” o “tercer día” eran expresiones iguales. Al­gunos hermanos han tenido dificultades con este “problema”. Algunos han afirmado que Cristo fue crucificado el jueves en lugar del viernes, para probar que estuvo los tres días y tres noches completos en el sepulcro. Esta confusión es el resultado de no reconocer y aceptar el uso de modismos hebreos de tiempo. 

IV. Expresiones peculiares a los idiomas bíblicos. Es necesario estudiar con cuidado algunas expresiones que han sido tropezaderas para los no judíos. 

    A. Ex. 4:21, hablando de Faraón Dios dice, “yo endureceré su corazón”; esto no significa que Faraón era un títere manipu­lado arbitrariamente por Dios, sino que al rebelarse Faraón contra el mandamiento de Dios se endurecía su corazón (Ex. 8:15, 32; 9:34) y Dios se lo permitía.

    B. Mat. 6:13, “no nos metas en tentación” (no permitas que entremos en tentación; véase Mat. 26:46, “Velad y orad, para que no entréis en tentación”).

    C. Luc. 14:26, “y no aborrece a su padre, madre, y mujer, etc.” (amarlos menos que a mí; Mat. 10:37, “El que ama a padre o madre más que a mí …”).

    D. Gál. 5:4, “los que por la ley os justificáis” (no es posible justificarse por la ley, 2:16, sino que algunos intentaron ha­cerlo).

    E. 2 Tes. 2:11, “Dios les envía un poder engañoso” (Dios los deja solos, Rom. 1:28, no interviene, y permite que sean en­gañados ya que no aman la verdad sino solamente la mentira”).

    F. 2 Ped. 3:13, “esperamos .. cielos nuevos y tierra nueva”. Este universo será destruido. La tierra que conocemos no será renovada sino quemada (ver. 10). La expresión “cielos nuevos y tierra nueva” se basa en lenguaje profético (Isa. 65:17) y Pedro la usa para hablar de la habitación eterna de Dios y su pueblo. Véase Apoc. 21.

VI. Costumbres.

    A. Mat. 1:18-25 (ya casados legalmente cuando desposados).

    B. Mat. 6:16-18 (el ayunar).

    C. Jn. 13:4, 5 (el lavamiento de pies como acto de hospitali­dad y humildad).

    D. Hech. 13:3 (el imponer manos).

    E. Rom. 16:16 (saludar con beso).

    F. 1 Cor. 11:1-16 (el velo en la mujer que oraba y profetizaba para indicar la suje­ción).

JAIMITO NERD “RESUCITA” Y VUELVE AL ATAQUE RESPONDIENDO OTRO ARGUMENTO DE LOS “TRINOTERCOS”

Jaimito, hijo mío, aquí tengo un texto de los “trinotercos” que demostraría que Cristo es Dios…¿Así, cuál es ese versículo, mi querido papi lindo?…ya, ya, Jaimito, que te pareces a la chilindrina…¡No viejo, lo que pasa es que te quiero muchiiiisimo!…ah, bueno, así pos sí. Pues bien, fijate lo que dice Hebreos 1:10: “Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos”…Pues bien, Jaimito, ¿no prueba este texto que Jesús es el Creador del mundo, y por tanto, el Yahweh del Antiguo Testamento?…Pues no creo, viejo, pues Si en este versículo se dice que Jesús fue el creador de la creación del Génesis, éste anularía más de 50 declaraciones en ambos Testamentos de que Dios el Padre, solo, no acompañado (Isaías 44:24) creó los cielos y la tierra originales. Incluso Hebreos dice que el Hijo está activo sólo en estos últimos días (1:1-2). Y Hebreos 4:4 dice que Dios, no Jesús, descansó en la creación. Jesús dijo que Dios hizo a los humanos varón y hembra (Marcos 10:6). Si Jesús estaba consciente y vivo en el Génesis no sería un ser humano verdadero y que no sería el descendiente de David y por lo tanto tampoco el Mesías prometido. Uno no puede existir antes de sí mismo….Bueno, ¿pero qué quiere decirnos Hebreos 1:10, entonces?…Fíjate, viejo, que Hebreos 1, se dedica a decir que el Hijo es superior a los ángeles (y más tarde que él es superior a Josué, Melquisedec y Moisés). Jesús, por tanto, no era un ángel, y por tanto nunca un arcángel…eso es verdad, Jaimito… Pues bien, ahora observa, papi, que del Hijo se dice que “sienta las bases de los cielos y la tierra” en el versículo 10.  Observa estos puntos: 1) El versículo 6, dice que ciertas cosas se puede decir “Cuando Dios otra vez introduce al Primogénito en la tierra habitada” (NASV) o “Nuevamente, cuando el habrá traído al Hijo a la tierra habitada. La referencia es a la segunda venida. Esto está confirmado por Hebreos 2:5 que dice que el escritor está discutiendo “la tierra habitada del futuro”. 2) Isa. 51:16 habla (NASV) de un agente de Yahvé, cuyo trabajo será sentar las bases de los nuevos cielos y la tierra. 3) En Hebreos 1:10 el escritor cita el Salmo 102. Este salmo es claramente un salmo que prevé el futuro reino mesiánico. Se habla de “la generación, la sociedad del futuro” y espera con interés la restauración de Jerusalén después de la cautividad. En la versión de los LXX de este salmo, el texto es diferente de la Biblia hebrea. En los vv. 23-25 la LXX tiene lo siguiente: “Él [Dios] le respondió [al que ora]… Tú, señor, en el principio sentaste las bases de los cielos y la tierra”. Sin duda, viejo, el escritor a los Hebreos, vio a un segundo señor que es dirigido por de Dios como señor. Ese señor segundo se toma como el Mesías y así se ajusta exactamente a la idea de que el Mesías debe ser el padre y fundador de los cielos y la tierra futuros. Los cielos y la tierra milenaria también pasarán (Apocalipsis 20:11) y dará paso a otro cosmos renovado. Así, pues, Jesús realmente es el padre del siglo venidero (Is 9), y él es el ejecutivo bajo Dios de la presente nueva creación en el que los cristianos están siendo preparados para el Reino venidero….muy interesante, Jaimito, creo que tu respuesta dejará mudos a los “Trinotercos” y especialmente al Señor Pablito Santomauro que últimamente no lo veo aparecer por estos lares…sí, viejo, creo que para agazapado cada vez que aparezco yo con mis fulminantes comentarios…por algo será, hijo mío, por algo será… sí, pues, viejo, por algo será…Bueno, ya nos vemos porque debo terminar mi quinto tomo titulado “De Trinitatis Erroribus”…caray, pareces Servetus, hijo mío…no tanto, papi, aunque admito que soy su fan número uno…ah, okey, me parece muy bien, Jimmy. Cuídate y adelante con tus estudios bíblicos…okey, bossssss!!!

 

DETRACTOR FURIBUNDO ME ACUSA DE SIMONÍA Y DE OTRAS BARBARIDADES

Estimado Mario Olcese

Definitivamente toda causa tiene un efecto. Usted, por lo visto, es una persona que se dedica sistemáticamente a acusar a los Testigos de Jehová principalmente y a otros, tomando la Biblia como referente de base para sus argumentos.

Es de suponer que es usted una persona con un historial de estudios académicos que le acreditan como maestro de la Palabra de Dios. Bien por usted.

Leyendo su obra YO FUI UN TESTIGO DE JEHOVÁ, POR ING° MARIO OLCESE, es de notar su OBSESIÓN por el tema de los 144.000. Usted evidentemente NO es uno de los 144.000 que Dios escogió para ser Hijo de Dios. Usted es un practicante de la simonía espiritual. Similar al Simón el Mago de Hechos 8:18-21 (Versión La Palabra de Dios):

¿Al ver que por la imposición de las manos de los Apóstoles se confería el Espíritu Santo, Simón les ofreció dinero, diciéndoles: “Les ruego que me den ese poder a mí también, para que aquel a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo”. Pedro le contestó: “Maldito sea tu dinero y tú mismo, porque has creído que el don de Dios se compra con dinero. Tú no tendrás ninguna participación en ese poder, porque tu corazón no es recto a los ojos de Dios.¿

Este Simón quiso comprar lo que SÓLO Jehová otorga: un estado espiritual y favor de ser Hijo de Dios. Tal como Simón creyó que su dinero compraba espíritu santo, usted cree que puede comprar el favor de Dios y Su espíritu santo y una condición bendita de Hijo de Dios con sus estudios académicos, sus títulos, y su verborrea teñida con visos de verdad, pretendiendo manipular a las personas que sí buscan sinceramente la verdad de Dios revelada en la Biblia.

Su autopromoción como el enarbolador único de la bandera de la verdad de Dios asquea. Usted NO tiene una vida de fe, de vivir amando a Jehová Dios y confiando en Él. ¿Cree que sentarse a estudiar la Biblia y mil argumentos de teólogos y estudiosos equivocados le da a usted la autoridad de hablar en el nombre de Dios? ¿Qué tan distinto es usted de los Anthony Morris III, David H. Splane, Geoffrey Jackson, Gerrit Lösch, Guy H. Pierce, John E. Barr, Stephen Lett, Samuel F. Herd, Theodore Jaracz, Benedicto XVI, Cash Luna, Joel Osteen, Benny Hinn, Joyce Meyer, y otros que creen que leer de la Biblia y adicionar la Palabra de Dios con su doctrina personal les da derecho a que los demás sencillamente les crean sus palabras melosas.

En el marketing de Dios en este tiempo, los que no confían en Dios y tienen fe, caerán en las garras de los vendedores de verdades, como todos los mencionados. Lo cual lo incluye a usted.

No se preocupe. Dios tiene quien hable por Él.

Respuesta de Apologista a “Vengador Anónimo”

En realidad me da pena que “Vengador Anónimo” me acuse de tener una obsesión contra los Testigos de Jehová y otros movimientos “cristianos” modernos que están haciendo mucho daño a la causa de Cristo. No creo que nadie pueda decirme que soy un loco que paro replicando a las sectas sin base alguna, porque todos saben que los argumentos que presento contra estos grupos son verdaderos y muy poderosos. Creo que gracias a mis artículos, y a los estudios de muchos otros hermanos, la gente se está dado cuenta de los peligros que representan las sectas o cultos modernos que se extienden por todas partes como mala hierba o cáncer. No me mueve la envidia o el encono, como algunos creen, cuando miro y hago ver “la paja del ojo ajeno”, sino un deseo sincero de avisar a los inadvertidos de los peligros de los falsos mensajes o evangelios que se están predicando en las tarimas y púlpitos de las iglesias y que no tienen poder para salvar a nadie. Sólo hay un evangelio salvador y ése es el reino y su rey.

No sé por qué “Vengador Anónimo” me acusa de haber incurrido en el pecado de Simonía, pues yo no trato de comprar los dones de Dios con dinero, favores, o lo que sea, como sí lo vemos entre muchos cristianos pentecostales con sus famosas “siembras”, y miembros de cultos con sus acostumbrados diezmos, ofrendas y servicio voluntario a favor de su organización religiosa,  vendiendo la literatura que sale de sus imprentas como vendedores ambulantes creyendo que así ganarán su salvación. Para mí la salvación está en creer en Cristo y en su evangelio del reino y vivir en santidad. Por tanto, esta salvación nada tiene que ver con el dinero, pues no tiene valor monetario alguno. Simplemente no se puede obtener con el dinero. Tampoco pretendo ganar la salvación a través títulos, diplomas, o por predicar con una “verborrea” impresionante. Tampoco pretendo manipular a la gente con mis razonamientos, como usted dice, pues lo único que he venido haciendo es usar las Escrituras para sostener  lo que yo creo es “la verdad”. Nadie me podrá decir que yo manipulo a las personas para obligarlas a creerme o a seguirme, pues todos saben que no busco ovejas (prosélitos) para mi rebaño para luego quitarles su lana (dinero). Al contrario, yo hago este trabajo por convicción, por fe y con sinceridad, sin buscar obtener beneficios materiales de ningún tipo. Algunas veces he tenido escasez de dinero y de trabajo, pero siempre he confiado en el Señor, sabiendo que él añadirá las cosas materiales que necesitamos—promesa que siempre ha cumplido—si buscamos primero el reino de Dios y su Justicia (Mateo 6:33). El evangelio es, pues, para mí, cosa seria, y no debe ser una excusa para obtener ganancia material o una posición privilegiada egoísta. 

Finalmente usted me dice que yo me creo el dueño de la verdad, lo cual es totalmente falso. Yo sólo sé que en parte conocemos y en parte profetizamos, y creo que la única verdad absoluta está en el Señor Jesucristo. Simplemente yo predico lo que creo y pienso que debe saberse, y son sólo los lectores quienes finalmente deciden si lo que yo digo tiene o no base bíblica. Jamás me presento como un ungido intocable, un hombre infalible, o un iluminado del tiempo del fin.  En mi sitio www.yeshuahamashiaj.org yo me presento como UN mensajero más del evangelio del reino de Dios, y no como EL mensajero del reino de Dios.  Simplemente creo que soy uno de tantos que cumplen el encargo del Señor de predicar el evangelio del reino (Mat 24:14).

Además, en mis blogs yo recibo constantemente comentarios duros e insolentes de detractores, y yo no los borro, sino que los dejo allí para que los demás los lean. Es decir, trato de ser lo más tolerante y pluralista posible. Recuerden que siempre invito a creyentes que quieran aportarnos con pensamientos o enseñanzas para mis blogs a que nos manden sus escritos para publicarlos. Sé que muchos hermanos me pueden ayudar a edificar y cimentar la fe de mis visitas con sus aportes intelectuales. Yo creo que todo buen cristiano tiene la guía del Espíritu Santo y puede muy bien aportarnos con sus conocimientos adquiridos después de tantos años de estudios de las Escrituras. Así que su acusación de que me creo dueño de la verdad es injusta y sin razón alguna. 

Dios es mi juez, y es el único que sabe lo que hay en mi corazón. Y sinceramente creo que he sido siempre trasparente con mis visitas, aunque a veces también  he sido algo ácido y un poco sarcástico con algunos de mis detractores furibundos,  pero sólo para hacer más amenas mis respuestas o réplicas a estos señores.

Así que usted está excusado de antemano sin haberme antes pedido disculpas.

Su “adorado tormento”,

Apologista

Fuente:

http://foros.ya.com/SForums/$M=readthread$TH=8237918$F=8228$ME=17304460

GOBERNANTES, GOBERNADORES Y GOBERNADOS

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD) 

« Si sufrimos, también reinaremos con él…» (2 Tim. 2:12). 

«Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados» (Ro. 8:17). 

La Palabra de Dios habla de que habrá un reino de Dios futuro  en el mundo. Hay mucha información en la Biblia con relación a esta literalidad. Este gobierno será en esencia una teocracia, una monarquía, pero no en la forma que la presenta  el profeta Samuel, es decir, de origen humano-terrenal, pero sí será una monarquía conforme a los propósitos más sublimes y espléndidos  del único y soberano Dios.  Tampoco será una república, como un autor comenta, debido a que los poderes legislativos, judiciales y ejecutivos no radicarán en este incomparable y generoso gobierno, sino en el que hizo todas las cosas, en el Dios y Rey del Universo y de los Cielos.  Esta súper  monarquía, no terrena en el panorama de la visión humana,  sino de índole  celestial, mas fincada en una tierra que habrá de ser restituida para su función, implantará por voluntad del Creador las bendiciones inigualables que sería imposible verlas en un gobierno bajo el mandato del hombre no convertido, cuya naturaleza es conocida como depravada, egoísta y miserable.  

En esta teocracia, la estirpe apta y redimida del Señor se someterá a Dios por medio del «hombre», y un «Hombre». En un principio Dios  fijó un gobierno teocrático en un mundo que era  tan puro y santo, aun no estropeado y devastado por las consecuencias del mortal pecado. Es sabido que el hombre por su rebeldía rechazó el «dominio» del pío Hacedor que le había permitido sobre la reciente tierra en general, pero que lo retomará  con Cristo, «el Postrer Adán». Después de la caída, el hombre fue un absoluto incompetente para sojuzgar la tierra bajo el régimen teocrático que Dios estableció, pero la Biblia asegura que él lo restaurará de nuevo en el  futuro.  El hombre tendrá que ser restaurado antes para hacer intromisión en la teocracia venidera, y si no es así, el fracaso estará asegurado con rotunda certeza y prontitud.  

Dios salvó a los pecadores por medio de Cristo, su Hijo Amado. La salvación  está cohesionada indefectiblemente  con el reino teocrático,  y para que éste se desempeñe apropiadamente tendrá que existir un contingente de dirigentes y mandatarios que estarán  afiliados en un acuerdo común con Cristo Jesús, el personal representante glorioso de Dios en la teocracia mundial venidera. Tanto Cristo como los súbditos que ingresen al reino teocrático, gobernarán juntos concordes y unánimes. Estos hombres santos vivirán sujetos a Cristo, según las leyes encomendadas por su Padre y Dios.    

No cabe duda que las Escrituras afirman que Cristo gobernará el reino teocrático y milenario, y no sólo el Nuevo Testamento lo confirma de modo tal,  también el Antiguo Testamento nos confiere pruebas de este acontecimiento importante y trascendental para la raza humana redimida (para esto, véase por favor: Is. 2:2-4; 9:3-7; 11:1-10; 16:5; 24:21-23; 42:1-7, 13; 49:1-7; 51:4-5; 60:12; Dn. 2:44; 7:15-28; Abd. 17-21; Mi. 4:1-8; 5:2-5, 15; Sof. 3:9-10, 18-19; Zac. 9:10-15; 14:16-17). 

La evidencia bíblica resuelve que  Cristo reinará, textualmente, en el trono de David su padre (Lc. 1:32), en  Jerusalén que es «Sion», en «el Monte Santo», según lo visto en el Sal. 2:6, ya que «le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran» (Dn. 7:14). Dios mostrará después del derrumbamiento del  los sistemas del mundo seglar (Dn. 244:-45) su soberanía excelente y perfecta a los individuos salvos del  mundo entero que con agrado y santidad le servirán en amorosa sumisión. 

La Biblia sostiene que habrá «un gobernante», «gobernadores» y «gobernados» en la era milenaria y teocrática de Cristo. En este incomparable y hermoso período  de gran paz y equidad, Cristo será «el soberano de los reyes de la tierra» (Ap. 1:5), «el Rey de reyes y Señor de Señores» (Ap. 19:16). Él reinará sobre sus súbditos que a la vez «reinarán» al lado del Mesías Hombre («…y reinarán con el mil años», véase en Ap. 20:6). 

El Señor Jesucristo reveló sin ambages ni vueltas teológicas a sus doce discípulos que «les daría autoridad sobre las doce tribus de Israel». Esto sugiere una autoridad gubernamental delegada por el Divino Padre. Echemos un vistazo al texto siguiente que es prueba de lo que argumentamos: 

«Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel» (Mt.19:28). 

Es un hecho bíblico que durante el reinado teocrático de Cristo gobernarán autoridades de menor rango para una organización justa  y dirección correcta. En la parábola de «Las Diez Minas,» en Lc. 19:12-28, se señala con bastante y positiva claridad que algunas personas «tendrán (“se les dará”) autoridad sobre Diez y Cinco ciudades en el reino».  Su compromiso y deber será con el líder de la tribu correspondiente, y éste,  con Cristo,  quien a su vez será responsable ante Dios como «Cabeza del Reino». Se tomará en cuenta, que esta clase de revelación no es exclusivamente Novo Testamentaria; el  Antiguo Testamento da fe también de la misma razón: 

  «Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también tú guardarás mis atrios, y entre estos que aquí están te daré plaza» (Zac. 3:7). 

Por lo tanto, inequívocamente, los creyentes en Cristo recibirán el reino para gobernar con «autoridad». No es complicado  dilucidarlo en los textos bíblicos que a continuación se presentan: 

«Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad (autoridad) sobre las gentes; y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantados como vaso de alfarero, como también yo he recibido de mi Padre…» (Ap. 2:26-27).

El Señor propone «dar» (dóso, gr.) al que «venciere» «autoridad» (exousían, gr) o «potestad»  «sobre las naciones». En el libro de las Revelaciones es bastante común apreciar que los verdaderos creyentes en Cristo serán partícipes directos en el gobierno del reino de Dios en la tierra. 

El próximo verso no deberá dejar ninguna  incertidumbre al respecto:   

«… y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre, a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén» (Ap. 1:6). 

El Señor ha constituido «entregar toda autoridad sobre las naciones al que venciere y guardare sus obras hasta el fin». El libro de Daniel indica que los santos recibirán en el reino, y es lógico, para reinar sobre él:    

«…hasta que vino el Anciano de días, y se hizo justicia a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino» (Dn. 7:22). 

«…y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán» (Dn. 7:27).  

Dios les bendiga siempre.

HEBREOS 1:10 DICE QUE EL HIJO DE DIOS PUSO LOS CIMIENTOS DE LOS CIELOS Y LA TIERRA

Por Anthony Buzzard

Hay tres “Textos de prueba” dirigidas hacia el Hijo en Heb 1.8-13. No hay ninguna indicación en el texto que se refieran a alguien más que al Hijo. El v. 8 comienza: “Pero del Hijo [Dios] dice:…” A continuación hay 3 diferentes citas. La serie termina con el v. 13 que prueba que Jesús no fue un ángel: “Pero, ¿a cuál de los ángeles [Dios] ha dicho jamás…?” Sal 110.1 después es citado como refiriéndose al Hijo, Jesús. 

Gran parte de Heb 1 compara al Hijo de Dios con ángeles, demostrando que el Hijo nunca fue un ángel y es superior a ellos. ¡Esto demuestra que el Hijo no puede ser Dios! No es necesario demostrar que Dios es superior a los ángeles. Es algo obvio. Igualmente claro es el hecho de que el Hijo no puede ser un ángel o arcángel, como lo creen los Testigos de Jehová. ¡Tanto los ángeles, como los arcángeles, son ángeles! Jesús nunca fue un ángel, ya que los sumos sacerdotes son “escogidos de entre los hombres” (Heb 5:1). Y los santos ángeles son inmortales (Lu 20:36), lo que haría la muerte de Jesús, el Hijo, algo imposible.

Entonces, ¿qué de Heb 1.10? ¿En qué sentido es el Hijo el fundador de los cielos y la tierra? ¿Cómo puede ser esto ya que Jesús nunca declaro ser el creador y no fue Jesús, sino Dios, quien descansó el séptimo día (Heb 4:4)? “Dios [no Jesús] los hizo varón y hembra» (Mar 10:6) y “El Señor Dios [no Jesús] formó al hombre del polvo de la tierra” (Gen 2:7). 50 textos dicen que Dios, Padre, ha creado los cielos y la tierra. Lu 1:35; Mat 1:18, 20; 1 Juan 5:18 (no en la RV) dicen que el Hijo no existía hasta que fue creado/engendrado en María. ¿Era Jesús ambo 6 meses más joven que Juan el Bautista y miles de millones de años mayor? ¿Tenía Jesús 30 años de edad cuando comenzó su ministerio público y, sin embargo, en realidad miles de millones más 30 años de edad? ¿Qué parte de Jesús era 30 y qué parte era miles de millones de años de edad? Jesús no puede ser dividido de tal manera o partido en 2. María concibió a un ser humano. Ella no concibió a un ángel. Ella no dio a luz a Dios. No dio a luz una “naturaleza impersonal humana”, como lo dice la teoría Trinitaria. María dio a luz a un lineal, biológico Hijo de David. Ya que esto lo hubiera descalificado como el Mesías. 

Dios no puede ser engendrado y el Hijo de Dios fue engendrado. El Dios inmortal (1 Tim 6:16) no puede morir. El Hijo de Dios murió. Dios no puede ser tentado (Santiago 1:13), pero el Hijo de Dios fue tentado. Al no observar estas diferencias categóricas es tirar las instrucciones preciosas de la biblia.

Heb 1:1-2 dice que Dios no habló a través de un Hijo en la época del AT. El v. 2 también dice que Dios hizo los siglos a través de Jesús. Esto podría referirse a futuros siglos o puede referirse a Jesús como la razón por la cual Dios hizo a toda la creación. Heb 1:5, citando la profecía de Sal 2.7, habla de la existencia venidera de Jesús, el Hijo: “Hoy te he engendrado”. El mismo verso habla de la promesa de 2 Sam 7:14, dada mil años antes del nacimiento de Jesús, donde Dios “será un Padre para él, y él será un hijo.” Esa promesa fue dada a David como refiriéndose al Mesías que estaba por venir. El comienzo de la existencia del Mesías, es el momento cuando Dios viene a ser Padre del Mesías. Hech 13:33 se refiere también al comienzo de la existencia de Jesús, quien es levantado (no por segunda vez, como erróneamente es traducido en la Versión Inglesa de la King James) y el v. 34 alude a su resurrección. El mismo comienzo del Hijo es exactamente lo que encontramos en Luc 1:35; Mat 1:20 (“lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”). 

Isa 44:24 dice que Dios, solo, sin ayuda, creó los cielos y la tierra de Génesis. Él estaba totalmente solo. “¿Quién estaba conmigo?” En el momento de la creación de Génesis no había ningún Hijo con Él (cf. Heb 1:1-2). 

Dios no habló en un hijo hasta el NT. Entonces, quien dijo, ¿”hágase la luz”? Sería una clara contradicción de Heb 1:1-2 decir que era el Hijo. El Dios del AT es muy distinto que Su único Hijo. Este tuvo su genesis en Mat 1:18 (“el nacimiento-genesis de Jesús fue así”). ¡La Biblia se convierte en un libro de acertijos incomprensibles si Dios tiene un hijo antes que lo trajera a existir! Luc 1:35 describe cómo el Hijo de Dios vino a existir. Fue engendrado. El engendrar en la Biblia y en nuestro lenguaje es una palabra que, más que toda otra palabra, denota un antes y después. Por lo tanto, el Hijo tuvo un comienzo. Hubo un tiempo antes de que fuera engendrado, antes de que existiera. Si ya existía, estos testimonios en Mat 1; Luc 1 son tonterías. María dio a luz a un ser humano y no a Dios o a un ángel. De madres humanas nacen seres humanos. No cabe duda que María no sólo dio a luz una “naturaleza humana” y esta “naturaleza humana”, como el hijo de María, no sería el descendiente de David y, por lo tanto, el Mesías. 

La noción de que el Hijo de Dios, en realidad también es Dios, hiciera una farsa de toda su lucha en obedecer a Dios y ser el modelo y Salvador para nosotros. El objetivo de un Sumo Sacerdote es que debe ser seleccionado de entre los hombres (Heb 5:1). Él es el “hombre [anthropos-ser humano] Mesías Jesús” en contraste con su Padre (1 Tim 2:5). El Padre en Juan 17:3 es “el único que es Dios.” Si Dios es el único que es Dios, nadie más puede ser Dios sino el Padre.

Esto es exactamente lo que Pablo declara cuando ensaya el credo en 1 Cor 8: “No hay ningún Dios excepto el único Dios Padre” (combinando vv. 4, 6). 

Si el hijo fuera Dios, hubiera 2 Dioses. Llamarles a Jesús Dios y al Padre Dios no es monoteísmo, por más que esta etiqueta sea aplicada [por el trinitario[1]].

La complicación de Heb 1:10 es debido al hecho de que el escritor cita Sal 102 de la versión griega (LXX[2]) y no la versión Hebrea. La LXX tiene un sentido completamente diferente en Sal 102:23-25. Introduce pensamientos que no se encuentra en el texto Hebreo. La LXX dice: “Él [Dios] le respondió a él [suplicante]…Dime [Dios hablando al suplicante]… Tú, Señor [Dios refiriéndose a alguien más quien le llama  ‘señor’]”. Sin embargo, el texto Hebreo dice “Él [Dios] debilitó mí fuerza… Yo [el suplicante] dije, Dios mío…” [RV]

Por lo tanto, la LXX introduce a un segundo señor a quien Dios se dirige: “En el comienzo fundaste la tierra y los cielos son las obras de tus manos” (v. 25). El escritor a los Hebreos tenia ante el abierto la versión griega del AT y no el Hebreo (como que hoy en día alguien cite la NVI en lugar de la RV). El erudito Americano F.F. Bruce en el Nuevo Comentario Internacional sobre Hebreos explica: 

“En el texto de la Septuaginta la persona a la que estas palabras [“desde antigüedad fundaste la tierra”] se refieren es explícitamente mencionada como “Señor”, siendo Dios quien le llama así. Mientras que en el texto hebreo el suplicante es el altavoz desde el principio hasta el final del salmo, en el texto griego su oración llega a su fin con v. 22, y las siguientes palabras leen así: “Él [Dios] le contesto [al suplicante] en el camino de su fuerza: «Declarame mis cortos días: Traedme no en medio de mis días. Tus [el suplicante] años son a través de todas las generaciones. Tú, Señor [el suplicante, considerado como  el  Mesías por Hebreos], en el principio fundaste la tierra.”[3] Ésta es la respuesta de Dios al suplicante; ofreciéndole que reconozca el tiempo acortado de Dios (para la restauración de Jerusalén, como en el v. 13) y no pedirle a Él [Dios] actuar cuando el tiempo ya establecido esta por medio vencimiento, mientras que Él [Dios] le asegura [al suplicante] que él y los niños de su siervos serán preservados para siempre… 

[El erudita] Bacon sugiere que en el hebreo, así como en el griego, el texto de este salmo formo una base para la escatología mesiánica, en particular su referencia al “acortar” los días de Dios, ej., el período destinado a transcurrir antes de la consumación de su propósito [la llegada del, aun, futuro Reino mesiánico sobre la tierra]; el encontró aquí en el AT la base para  Mat 24:22, 13:20; Mar 13.20 y Ep. Barn[4] (“corno dice Henoch; pues el Dueño [Dios] abrevió los tiempos y los días, a fin de que se apresurase su Amado y venga a su heredad.’”)…” 

¿Pero a quien (el lector cristiano de la LXX podría preguntarse) le puede Dios estar hablando con estas palabras? ¿Y a quien, el mismo Dios, se dirige como “Señor”, como el fabricante [o fundador] de la tierra y el cielo?[5] 

Al leer la LXX el escritor de Hebreos ve una clara referencia a los cielos y la tierra nueva del futuro Reino de Dios y mira a Dios dirigiéndose al Señor mesiánico en conexión con las profecías del resto de Sal 102, quien hablan de “la generación venidera” (v. 18) y de la hora establecida por YHWH para levantar a Sión y aparecer en Su gloria. 

El articulo importante del erudito B. W. Bacon (citado por Bruce arriba) da énfasis al hecho que “la palabra ‘señor’ es totalmente  ausente del texto hebreo [y sus traducciones] de Sal 102.25.” Pero sí aparece en la LXX citada por Hebreos: 

“[Con la traducción del LXX, “le contesto a él”], todo el pasaje al final del salmo se convierte en la respuesta de YHWH al suplicante, quien consecuentemente aparece dirigido como Kurie [señor] y creador de los cielos y la tierra…En vez de entender el verso como una queja por el salmista en acortar sus días antes de tiempo, LXX y la Vulgata entienden el anuncio coma la respuesta de YHWH a los ayees del salmista que El [Dios] va a intervenir para salvar a Sión, porque “es tiempo de tener piedad sobre ella, sí, el tiempo ha llegado” (v. 13). Está prohibido reconocer (¿o prescribir?) del corto tiempo establecido por YHWH y de no convocar cuando aun no ha ni expirado medio tiempo. Por otra parte, él [señor Mesiánico] se le promete que los niños de sus siervos permanecerán para siempre.”[6] 

Este es exactamente  el  punto y sólo puede hacerse evidente cuando vemos que 1) el escritor de Hebreos esta leyendo de la LXX, no del texto hebreo, encontrando allí una maravillosa profecía del siglo venidero (Reino, la restauración de Israel) el cual encaja exactamente con el contexto y que 2) hay un Señor Mesiánico a quien le habla YHWH e invitado a iniciar el fundamento de los cielos y la tierra, el nuevo orden político en Palestina, tal y como dice Isa 51:16. Este es probablemente el mensaje que el escritor de hebreos quiere transmitir acerca de la superioridad de Jesús sobre los ángeles. Jesús es el fundador del nuevo orden venidero del Reino [Milenio]. El escritor a los Hebreos nos dice expresamente en 2.5 que se trata de la tierra habitada del futuro “la cual estamos hablando.” 

Cuando la diferencia de la LXX se explica, esto realmente no es  difícil de entender. Ambos Sal 102; Heb 2:5 y, por lo tanto, todo el primer capítulo de Hebreos se refiere a la nueva orden de cosas iniciadas por Jesús y no importaría si la viéramos también como la nueva orden iniciada por su ascensión (“Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra”, Mat 28.18), o en la segunda venida. 

Todo el Sal 102 es acerca la nueva era de la restauración y el Reino de Jerusalén en el milenio (véase vv. 13-22). La mirada del escritor esta en vista a la restauración de la ciudad cuando Dios aparezca en Su gloria (v. 16). El Salmo está escrito para la “venidera generación” (v. 18) y la nueva población creada en el futuro del Reino sobre la tierra. Hebreos no está hablando de la creación de Génesis, pero la “venidera economía” (2.5). 

Isa 51.16 confirma esta explicación. Habla sobre un agente de Dios en quien Dios pone sus palabras en su boca la cual usa para plantar “los cielos, echando los cimientos de la tierra” [RV1995]. El Word Biblical Commentary [Comentario de la Palabra Bíblica] dice: 

“Eso no tiene sentido si se refiere a la creación original [Génesis]… En los otros casos, Dios actúa por sí solo, usando ningún agente. Aquí al que El ha escondido en la sombra de su mano es su agente. Cielos y la tierra aquí se deben  referir metafóricamente a la orden total en Palestina, cielos refiriéndose a la amplia estructura general del Imperio, mientras que la tierra es la orden política en la propia Palestina.”[7] 

Así que, ambos Sal 102 (LXX) y en Isaías el Mesías es el agente quien Dios utilizará para establecer el nuevo orden político [“tú afirmaste la tierra, y los cielos son la obra de tus manos”] del venidero siglo. Heb 1:10 es una profecía, escrita en sentido pasado (como acostumbran ser las profecías), pero refiriéndose a la “tierra habitada del futuro acerca de cual estamos hablando” (Heb 2.5). Esa es la preocupación en Heb 1:10. Jesús es el “padre de la era venidera” (Isa 9:6, LXX).

Por último, en Heb 9:11 el escritor habla de “los bienes venideros [futuros]”, como cosas “no de esta creación”.  Esto quiere decir que las cosas que están por venir son de la futura y nueva creación (véase Heb 2.5). Esa creación  está  llevándose a cabo desde que Jesús fue exaltado a la diestra de Dios, donde el ahora es co-creador, bajo El Padre, de la nueva creación, teniendo “toda autoridad en el cielo y en la tierra” (Mat 28.18). Aun el siglo del futuro milenio también será reemplazado por una nueva renovación de los cielos y la tierra (Ap. 20:11, 21:1). 

Una vez más, escatología es el gran factor en la revelación de la verdad. Dios tiene una nueva creación en [Cristo] Jesús y vamos a ser nuevas criaturas en Cristo (2 Cor 5:17). El mundo será renacido y vendrá bajo la supervisión de Jesús y sus seguidores (Mat 19.28, etc.). Tenemos que resistir la tentación de estar mirando hacia atrás a Génesis cuando todo el libro de Hebreos nos ofrece ver hacia adelante a la “tierra habitada del futuro” (Hebreos 2.5). Tenga en cuenta que en varios lugares Hebreos habla de la redención eterna, la herencia, pacto, juicio, salvación y espíritu “de la era [venidera]” (aionios). Aionios se refiere a la era del Reino venidero y no sólo a eternidad. Cristianos hoy en día reciben este “Espíritu Santo de la promesa” (Efe 1:13, RV).


[1] “Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso…” Credo de Niceno Constantinopolitano, 381DC. Ed.

[2] Mejor conocida como la Biblia de los LXX (70), o Septuaginta, representa la más antigua e importante entre las colecciones de textos y escritos sagrados judíos, bastante más antigua que la Tanach judía palestina conjuntamente con la cual constituye la fuente para el AT de las Biblias cristianas.

[3] La razón por las diferentes traducciones, entre el griego y hebreo, son los puntos vocales del hebreo. Su sentido puede ser modificado si los puntos vocales son cambiados y a veces no es claro cuál de los sentidos es el correcto. Por lo tanto, en el hebreo el significado de innah es “Él [Dios] inflicto” (v. 23), pero la LXX repunta los mismos consonantes hebreos como anah, que significa “Él [Dios le] respondió [a él].” De manera que en la LXX Dios le responde al que esta orando y llamándole a esa persona “señor”. LXX añade “señor” en el v. 25. A continuación, el hebreo tiene omar eli (“Yo dije, Dios mío”, v. 24). Pero la LXX lee estas consonantes como emor elai (“Dime a mí”, v. 23b, ej., la persona que está orando es mandado por Dios a decirle a Dios). La idea es que se le pide a Dios acortar los días que deben transcurrir antes de que el Reino venga (cf. Mat 24:22). Sal 102 es en gran parte sobre la era venidera y la restauración de Israel en el Reino futuro y así totalmente apropiado como prueba de texto para Heb 1 con respecto a lo que el Hijo está destinado a hacer en el futuro, su papel en la nueva creación y no la creación de Génesis. ¡Este sentido es reversado cuando se usa para apoyar ideas no bíblicas de que Jesús era el Creador en Génesis!

[4] Epístola de Barnabas, un tratado cristiano de 22 capítulos, escrito en griego, con algunas características de epístola, preservado en el Codex Sinaiticus del siglo 4, donde aparece al final del NT. Tradicionalmente es atribuida a Bernabé, colaborador y compañero de Pablo de Tarso, mencionado en el libro de Hechos; también ha sido a otro cristiano notable, Barnabas de Alexandria, o a cualquier pedagogo cristiano desconocido.

[5] F.F. Bruce, Epístola a los Hebreos [The Epistle to the Hebrews], Nuevo Comentario Internacional del Nuevo Testamento [New International Commentary on the New Testament), Eerdmans, 1990, p 62-63.

[6] B.W. Bacon, “Heb 1:10-12 y la prestación de la Septuaginta sobre Sal 102.23 [“Heb 1.10-12 and the Septuaginta rendering of Ps. 102:23”], Zeitschrift für die Neutestamentliche Wissenschaft 3, 1902, p 280-285.

[7] Word Biblical Commentary: Isaiah 34-66, Word Books, 1987, 212

EN DEFENSA DE APOLOGISTA

En el poco tiempo que los autores de este blog (http://labiblianodiceesto.blogspot.com), llevamos en estos intrincados caminos de Internet, una de las cosas que más nos han sorprendido, es la manera en que es descalificado Apologista Mario Olcese por algunos (bastantes) de sus detractores. Que si intolerante, intransigente, autoritario …. en fin, que menos guapo de todo. Cierto es, que sus críticas hacia algunas organizaciones religiosas, entre las que figuran como “estrella invitada” los TJ, así como hacia algunos personajes, como Carlos Luna, Jim Bakker, Pat Robertson, Benny Hinn, etc., son inmisericordes. Ahora bien, cuando uno analiza algo de la forma de actuar de dichas organizaciones religiosas o sobre todo, de los miembros individuales que hemos citado, pues como que algo de razón no le falta, ya que se aprecian actitudes, enseñanzas y comportamientos bastante censurables, sobre todo por el hecho de que las tales, reportan pingües beneficios económicos a las organizaciones o personas envueltas en ellos. O sea y para entendernos, que viven de ellas. Y dado que este no es el caso de Apologista, entendemos que tiene todo el derecho de criticar.

Por ejemplo, los dos integrantes de este blog, muchos años como TJ activos y por tanto, sabedores de lo que hablamos, reconocemos que un porcentaje muy elevado de sus críticas hacia dicha organización, están plenamente fundamentadas, o sea, que tiene toda la razón. Cierto que también entendemos que en algunas cosas se pasa un poquito, pero ese es un problema del que adolecemos todos: o nos pasamos o no llegamos y es que así es la condición humana. Pero es que entre el ser intransigente, intolerante o autoritario y el rebotarse ante el insulto personal, media un trecho. Permítannos un ejemplo.

Nosotros desde este blog, somos quizás de los que más nos metemos con las ideas expresadas por medio de sus artículos, porque desde nuestro punto de vista, por supuesto falible, no se ajustan al contexto bíblico. Pues bien, en una muestra de “su intolerancia”, el mismo Mario Olcese, nos invitó a formar parte de sus blogs asociados, para que su audiencia pudiera contrastar distintas opiniones, acerca de los muchos y variados temas que en sus páginas se publican, cosa que así hizo y por lo cual, le estamos muy agradecidos. Lo que ocurre, es que nosotros discutimos las ideas y no a las personas, por lo cual hacemos perfectamente compatible, lo que acabamos de mencionar acerca de una crítica constructiva respecto de determinados puntos de vista, con el mantener una correcta y cordial correspondencia (intercambio de correos) en el plano personal y que en algunas ocasiones, llega al extremo de pedirle orientación en algunos puntos que nosotros, que no contamos con su erudición y sapiencia, nos cuestan de entender. Porque y aunque discrepamos de algunas de sus exposiciones (quizás a veces de forma equivocada), reconocemos que es una bellísima persona, muy culta y muy sincera en las cosas que cree, que además y sin ganancia alguna, dedica muchísimo tiempo a impartir conocimiento de las Escrituras desde sus páginas en Internet y que prescindiendo de lo acuerdo o no, que estemos en algunos de sus planteamientos, para nada le resta merito en esa ingente labor que lleva a cabo. Porque hay que reconocer por nuestra parte y de ninguna manera nos duelen prendas el decirlo, que cuando hará unos siete años fuimos los dos expulsados de los TJ, sus blogs fueron como tablas de salvación a las que nos agarramos en nuestra desorientación y soledad y gracias a las cuales, pudimos recomponer nuestra vida a nivel espiritual y si mucho nos apuran, hasta a nivel personal. Y es de justicia reconocerlo.

Pero claro, otra cosa es el insulto personal, soez y maleducado. Y eso es algo de lo que encontramos entre los innumerables correos que recibe y que entendemos nosotros, que más que causados por las críticas de Mario, son causados por la incultura y mala educación de la que hacen gala los remitentes de los mismos. Y aunque en este momento, quizás no sea apropiado, no podemos menos que lamentar que la mayoría de ellos procedan de TJ activos, lo cual es causa de vergüenza ajena para aquellos que en su día, formábamos parte de esa organización y que quizás convivimos con alguna de esas personas sin saberlo y que cuando se ponen el “uniforme” de TJ, cuando van a predicar, todo son sonrisitas y buena palabras, ocultando su verdadera imagen. Cierto es que siempre hemos dicho, los autores de este blog, no Mario Olcese (no sea que se metan con él, por algo que no ha dicho) y que después de más de treinta años cada uno de pertenencia a dicha organización, algo sabremos de ello, del bajísimo nivel cultural de la inmensa mayoría de su base militante, que se nota en la pésima redacción de los correos referidos, así como la gran cantidad de faltas de ortografía que en ellos se producen. Por otra parte nos consuela pensar, que los que escriben solo son unos pocos “atrevidillos” de entre ellos, ya que la mayoría, aunque no con muchos posibles intelectuales, sí son buenísimas y sinceras personas, incapaces de ofender a nadie. Y eso, nos consta.

Otra cosa es que quizás Mario no tendría que entrar al trapo (dicho sea en términos taurinos) y rebajarse a discutir con ellos, que con sus manifestaciones, prueban que son los primeros intolerantes, intransigentes, autoritarios y encima, ignorantes y maleducados. Pero eso, es una decisión soberana de Mario y por demás, del todo respetable.

¿DESTRUCCIÓN O MÁS BIEN RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS?

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

 Texto Guía: Hechos 3:19-21       

Propósito del Regreso de Jesús a la Tierra: 

            Un buen número de  cristianos saben que Jesucristo volverá nuevamente a este mundo en persona y visiblemente para encontrarse con su iglesia, y los que no lo saben  creen que “partirán” al cielo cuando mueran para encontrarse con Jesús. 

            Lucas, el evangelista, también escribió el libro de los Hechos de los Apóstoles. En el capítulo 3 él explica para qué volverá Jesús al mundo en el futuro. Dice: “A quien (Jesucristo) de cierto es necesario que el cielo reciba HASTA LOS TIEMPOS DE LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.” (Verso 21). Sí, Jesucristo, o Jesús, el Cristo (“El Ungido”), volverá a este mundo para RESTAURAR TODAS LAS COSAS de que hablaron los profetas del Antiguo Testamento. Esta impresionante revelación dada por Lucas, NO es enseñada por la Iglesia Católica, y algunas iglesias protestantes de la escuela amilenialista (a:sin, Millennium: milenio). Lo cierto es que Jesús no viene a llevarnos al cielo como creen muchos, sino, más bien, para quedarse en la tierra a fin de restaurar todo lo resquebrajado por el pecado de los hombres. 

            Según el prestigioso Diccionario Nuevo Pequeño Larousse, la palabra “restauración” quiere decir: “reparación”, “restablecimiento”, “nueva existencia que se le da a una institución”, y lo más importante, RESTABLECIMIENTO EN EL TRONO DE UNA DINASTÍA CAÍDA.” Esta última definición del diccionario mencionado, nos interesa mucho, pues tiene relación con nuestro estudio, y con las promesas bíblicas. Ya es hora que usted descubra la verdad de lo que Jesús va a restaurar en esta tierra, en ocasión de su Segunda Venida en gloria desde los cielos. Definitivamente restaurar no es destruir, de modo que Cristo no viene a destruir el planeta tierra, sino sólo a los pecadores incorregibles que no lo esperan volver en gloria para salvarlos (Salmo 37:9,10,17,20,22,28,29,34,38,40).

El Restablecimiento de la Dinastía Davídica Caída

            La Palabra restauración de Hechos 3:21 tiene que ver con el restablecimiento en su trono de un rey derrocado o el restablecimiento de una monarquía suspendida en su trono real. En este caso, la dinastía del rey hebreo, David. El profeta Amós habló de esta futura restauración, diciendo: “En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David” ( Cap. 9)

            He aquí una impresionante verdad revelada desde los cielos, y esa es que al volver Jesús al mundo, levantará o restaurará el trono caído de David, el cual fue suspendido por Dios allá por el año 586 a.C. Recordemos que el rey babilónico Nabuconodosor invadió Jerusalén y depuso al rey hebreo de turno llamado Sedequías, matando a sus hijos y desterrando al pueblo a Babilonia. Desde esa fecha el trono de David en la persona de su sucesor, Sedequías, está vacante hasta el día de hoy. Ya van aproximadamente 2,500 años que Israel no tiene un rey Hebreo, ni una monarquía establecida como la de David. Pero esto ya estaba profetizado por Oseas, cuando dijo: “Porque por muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio…” (3:4). Sí, POR MUCHOS DÍAS (no, “eternamente”), los hebreos estarían sin una monarquía, y consecuentemente, sin ningún rey que los gobierne. Pero nuevamente Dios promete: “No faltará a David un renuevo de justicia…” (Jeremías 33:15,16). Esta promesa significaba que vendría un descendiente de David que tomaría su trono y corona en un futuro. Dios tenía en mente restaurar aquel reino que Él mismo había establecido con David y sus hijos (2 Crónicas 13:5,8). Definitivamente el reino Davídico era el reino de Dios. Dios había escogido a David para que lo representara ante el pueblo y los rigiera con autoridad celestial. Ahora Dios se propone restaurarlo nuevamente con un rey fiel y perfecto que desciende del rey David.

El Hombre que tiene Derecho al Trono y Reino de David

            El profeta Ezequiel escribió concerniente a la caída del reino davídico con estas palabras enfáticas: “Y tú, profano e impío príncipe de Israel (Sedequías), cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad (586 a.C), así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, HASTA QUE VENGA AQUEL CUYO ES EL DERECHO, Y YO SE LO ENTREGARÉ.” (21:25-27). Notemos nuevamente que si bien el reino Davídico fue depuesto, no obstante vendrá un descendiente de David que tendrá el derecho de tomar su tiara, su corona, y su trono nuevamente. Y obsérvese que es Dios mismo quien se lo va a entregar y no algún hombre mortal.

            Según el Evangelista Mateo, Jesucristo es el hijo de Abraham e hijo de David (Mateo 1:1). Esto significa que Jesús es el descendiente, según la carne, del rey David. Es claro que Jesucristo es de “sangre azul”, un “hombre noble”, “un Príncipe”, y finalmente, “un Rey”—¡El Rey! Recordemos que Jesús había aceptado su origen real a Pilato, cuando fue acusado por sedición. Sus palabras fueron claras y directas: “…Tú dices que yo soy rey. YO PARA ESTO HE NACIDO…” (Juan 18:37). Pero por otro lado Jesús dijo en otra ocasión que su reino no era de este mundo o era maligna (verso 36). Entonces Jesús no pretendió restaurar el reino en ese momento, sino que lo haría en otra ocasión, para su segunda venida. Su segunda venida acabaría con el presente mundo malo regido por las fuerzas diabólicas cósmicas.

            El apóstol Pedro creía que un varón de Dios, descendiente del rey David, regiría  al mundo desde su trono en Israel. Sus palabras son como siguen: “Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de SU DESCENDENCIA, EN CUANTO A LA CARNE, LEVANTARÍA AL CRISTO PARA QUE SE SENTASE EN SU TRONO.” (Hechos 2:29,30). Nótese que acá la palabra “Cristo” no es un nombre, sino un título que denota “el ungido (escogido) de Dios” el cual va a ser el futuro rey de Israel. 

            Y en la anunciación, el evangelista Lucas registra lo que le dijo el ángel Gabriel a María: “Este (Jesús) será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” (Lucas 1:32,33).   

Los Hebreos Regresarán a Israel

            Si Jesús reconquistará el depuesto reino de su ancestro David, ello quiere decir que él reinará en Jerusalén, pues esa ciudad fue la capital del reino de David. Jesús afirmó que Jerusalén sigue siendo la ciudad del “gran Rey” ( Léalo en Mateo 5:33-35). También inferimos que Jerusalén estará habitada por los hebreos, pues la profecía dice que Jesús reinará en la casa de Jacob o Israel. Por eso los israelitas estarán reunidos en su tierra para cuando Cristo, su rey, regrese. El profeta Ezequiel pudo escribir con certeza: “Y yo (Jehová) os tomaré de todas las naciones, y los recogeré de todas las tierras, y os traeré A VUESTRO PAÍS.” (Ezequiel 36:24). Y el profeta Oseas añade

lo siguiente: “Después volverán los hijos de Israel y buscarán a Jehová y a David su rey, y temerán a Jehová y a su bondad EN EL FIN DE LOS DÍAS” (3:5).

                      Muchas personas no entienden el significado del regreso de los hebreos desde muchas naciones a su prístina tierra prometida después de 2,500 años de destierro. Desde Mayo de 1948 d.C ya existe nuevamente el “joven” estado de Israel en su antiguo territorio. Poco a poco la nación judía se va asentando con nuevos inmigrantes hebreos, pese a sus problemas políticos internos y externos. Pero lo importante de esto es que, en el final de los días, los judíos o hebreos regresarán a su tierra desde muchos países (E.U, Rusia, Etiopía, Alemania, Polonia, Argentina, etc) para luego buscar a Dios y a su rey davídico, Jesucristo.

            Para ese entonces se cumplirán los dichos de los profetas: “He aquí vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo (=hijo) justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.” (Jeremías 23:5). “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio…y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.” (Isaías 32:1,17). “Y dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones…” (Apocalipsis 12:5). “…habrá un justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Jehová.” (2 Samuel 32:3). “Y los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis 11:15). “Y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa (Israel), ha dicho Jehová de los ejércitos…y mi pueblo nunca jamás será avergonzado.” (Joel 2:26,27).

            El apóstol Pablo nos confirma que Israel como nación finalmente será restaurada en una posición privilegiada para la bendición del mundo entero. Si el rechazo temporal de los hebreos significa la bendición de los no hebreos, ¡cuánta más bendición significará para los no hebreos la restauración de los hebreos! La restauración del país, y del reino, significará la máxima bendición de todos los pueblos de la tierra. Dice Pablo: “Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión (pecado) vino la salvación de los gentiles (no judíos), para provocarles a celos. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?” (Romanos 11:11,12). Sin embargo, y pese a las claras promesas de bendición de parte de Dios para los hebreos, los católicos siempre han sostenido que los hebreos han perdido los favores de Dios, por haber “crucificado” a Jesús. ¡Cuán errados están! ¡La Biblia los desmiente fácilmente!

¿Cuándo Será Restaurado el Reino o Gobierno de Dios?

            La pregunta que se nos viene al pensamiento es: ¿Cuándo se restablecerá el reino de Dios? Pues esa fue la misma pregunta que los apóstoles le hicieron a Jesús hace dos milenios: “…Señor, ¿restaurarás el reino (davídico) a Israel en este tiempo (año 27 d.C)? (Hechos 1:6). En el verso siguiente (7) Jesús les dice que la fecha sólo la sabe Dios. Y en otra ocasión Jesús les dice a sus discípulos que sólo su Padre sabe cuando será “el fin del mundo o Edad Maligna” ( Para mayor información sobre el significado de este tema, solicite el artículo gratuito “El Fin del mundo” a la dirección que aparece al final del presente estudio). 

La Iglesia de Dios heredará el Reino Davídico

            La Iglesia está llamada a tener un papel protagónico en la restauración del reino davídico en la tierra. Según las Escrituras, los cristianos están llamados a ser co-gobernantes con Cristo en su reino de mil años. En las Escrituras Inspiradas hallamos las siguientes promesas que las iglesias han olvidado. “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria…Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” (Mateo 25:31,34).

           En el libro de Apocalipsis 2:26 leemos: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones.” Y en el 3:21 leemos: “Al que venciere, le haré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”

            En Lucas 19:12 Jesús les dice a sus discípulos: “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino (davídico)”. Y en Lucas 13:28 .”Allí será el llanto y crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.” “Yo, pues, os asigno un reino (el de David), como mi Padre me lo asignó a mí.” (Lucas 22:29).

            Y también Jesús pronuncia la Parábola de la Diez Minas para enseñar a sus discípulos que tendrán parte en su gobernación mundial, obteniendo el control de ciudades importantes. “Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.” (Lucas 19:17).

            Como vemos, el Señor exige que seamos fieles a su causa para tener derecho a participar en su gobernación mundial. El apóstol Pedro dirá por su parte: “Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” (2 Pedro 1:10,11).

            Y a los creyentes pobres, Santiago les dice: “Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?” (2:5).

            Y Jesús dice también: “…Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.” (Lucas 6:20). “Mas buscad el reino de Dios, y estas cosas os serán añadidas.” (Lucas 12:31). Y también Jesús se dirige a los ricos diciendo: “…¡Cuán difícilmente entrarán al reino de Dios los que tienen riquezas!” (Lucas 18:24).

            Y en otra ocasión Jesús se vio forzado a decir: “…Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.” (Lucas 9:62). Aquí Jesús está poniendo como condición el perseverar en la fe para ganar el reino davídico. Y Pablo, por su parte, dice: “…Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.” (Hechos 14:22).

            A los efesios Pablo les dice: “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.” (Efesios 5:5). Y el ladrón de la cruz le pide a Jesús: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.” (Lucas 23:42).

             Al Fariseo Nicodemo, Jesús le dice: “…de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios…de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:3,5). Y también dijo el Señor: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 7:21).

            Como vemos, el reino de Cristo está en todas partes de la Biblia. Es la esperanza central de la Iglesia. De hecho, los teólogos están unánimemente de acuerdo que este es el tema central de las Escrituras. Jesús habló de él desde el mismo inicio de su ministerio (Marcos 1:1,14,15) hasta en el final de él (Hechos 1:3,6,7).

            Es un hecho indiscutible que Jesús vino para proclamar el establecimiento del reino. En Lucas 4:43, él había revelado a sus propios seguidores la razón por la cual su Padre le había enviado al mundo hace dos milenios. Él les dijo:

            “…es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; PORQUE PARA ESTO HE SIDO ENVIADO.” Sí, la misión de Jesús fue la de proclamar su gobierno mundial, desde el trono del reino de David. Él vino para anunciarlo y confirmarlo. Así lo expresó Pablo cuando dijo: “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, PARA CONFIRMAR LAS PROMESAS HECHAS A LOS PADRES.” (Romanos 15:8).

            Es claro que Cristo NO vino a cambiar las promesas de Dios escritas por los profetas del Antiguo Testamento. Y aunque muchos cristianos contemporáneos pretendan decirnos que Dios tiene otro programa para sus escogidos, lo cierto es que Dios no cambia (Malaquías 3:6); y sus promesas antiguas se cumplirán tarde o temprano.

            Mientras que esperamos el cumplimiento de sus promesas, la iglesia deberá estar pidiendo y buscando el reino o gobierno mundial de Jesucristo en esta tierra. Jesús mandó a que pidiéramos lo siguiente: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra…Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia…” (Mateo 6:10,33).

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¿ES JESÚS EL DIOS VERDADERO EN 1 JUAN 5:20?

— ¡La Verdad que Pocos quieren Ver! (Las Nuevas Evidencias)  

Por Mario A. Olcese 

“También sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al Dios verdadero. Y estamos con el Verdadero, con* su Hijo Yeshúa el Mesías. Éste es el Dios verdadero y la vida eterna”. 

Muchos de los que erradamente creen que el Mesías es el Dios verdadero sostienen que la oración final en este verso: “Este es el verdadero Dios y la vida eterna”, se refiere a Yeshúa el Mesías, puesto que el sustantivo más cercano a “Este” es “Yeshúa el Mesías”. Sin embargo, puesto que Dios y el Mesías son ambos referidos en la primera oración del verso, la oración final puede referirse a cualquiera de ellos. La palabra (pronombre) “Este”, que inicia la oración final, es houtos, y un estudio de él mostrará que el contexto,  no el sustantivo o pronombre más cercano, debe determinar a cuál “Este” se está refiriendo. La Biblia provee ejemplos de esto, y uno bueno está en Hechos 7:18 y 19: “Hasta que se levantó otro rey en Egipto que no conocía á José. Este [houtos], usando de astucia con nuestro linaje, maltrató á nuestros padres, á fin de que pusiesen á peligro de muerte sus niños, para que cesase la generación”. Es claro de este ejemplo que “este” [houtos] no puede referirse a José, aunque José es el sustantivo más próximo. Se refiere al otro rey, el primero, en el verso, aunque ese rey malvado no es el sustantivo más cercano. 

Si fuera verdad de que los pronombres siempre se refieren al sustantivo más próximo, resultarían en serios problemas teológicos. Un ejemplo es Hechos 4:10, 11: “Sea notorio á todos vosotros, y á todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Yeshúa el Mesías de Nazaret, al que vosotros crucificasteis y Dios le resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este [Houtos] es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza del ángulo”. Si “Este” en la última oración se refiere al sustantivo o pronombre más próximo, entonces el hombre que fue sanado es realmente la piedra rechazada por los constructores y que ha venido a ser cabeza del ángulo, es decir, el Mesías. Por supuesto que esto no es verdad. 

Un aun más problemático ejemplo para aquellos que no reconocen que el contexto, no la colocación del sustantivo o pronombre, es la clave más vital para el significado adecuado, 1 Juan 5:20, donde se lee: “También sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al Dios verdadero. Y estamos con el Verdadero, con* su Hijo Yeshúa el Mesías. Éste [Houtos] es el Dios verdadero y la vida eterna”. Como en los dos ejemplos anteriores, el pronombre “Este” en este versículo no se relaciona con el sustantivo más próximo, sino que se refiere al Padre, una de las dos personas que se mencionan en todo el versículo. 

Finalmente, es el propio Maestro Yeshúa el Mesías quien nos reveló al Padre diciendo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan (no, “nos conozcan”) a ti, el único Dios verdadero, y a Yeshúa el Mesías, a quien has enviado”.  Aquí claramente nuestro amado Maestro nos enseña una verdad que pocos quieren aceptar por culpa de la tradición Católica y Protestante. Y esta verdad es que el Mesías mismo enseñó que sólo Su Padre es el único Dios verdadero y nadie más. Incluso, ya en el cielo, Yeshúa sigue llamando a Su Padre como “MI DIOS” 4 veces en Apo. 3:12:. “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo”. Nos preguntamos, ¿puede un Dios verdadero tener su propio Dios verdadero? Creo que aquí hay un punto que merece seria consideración.

¿ESTÁ USTED PREDICANDO EL EVANGELIO DEL REINO?

Por Ing° Mario A Olcese

“Porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación, al judío primeramente y luego al Griego” (Romanos 1:16)

La Predicación del evangelio

Se ha supuesto siempre que la tarea de evangelizar a los “paganos” recae sobre los obispos o pastores ordenados, quienes han recibido un título de los seminarios después de haber estudiado varios años teología y filosofía. En el catolicismo, por ejemplo, la separación entre el clero y los laicos ha hecho suponer a los feligreses de esta denominación que es el clero el que debe difundir la palabra y enseñarla en las iglesias, conventos, seminarios, escuelas, en los congresos y en concilios. Sin embargo, podemos demostrar con toda seguridad que esa división laico-clerical es totalmente anti escrituraria y peligrosa para los intereses del evangelio.

Para entender con claridad el tema que nos ocupa, es importante investigar qué más dicen las Escrituras sobre la tarea de la evangelización ordenada por Cristo en Marcos 16:15,16.

¿Mandó Jesús que solamente los ministros ordenados predicaran el evangelio?

Una de las primeras preguntas que debemos contestarnos es: ¿Realmente ordenó Cristo que sólo los llamados “ministros ordenados” debían predicar la Palabra del reino, y no a la feligresía en general, como suponen muchos fieles? Y esta cuestión es importante, porque el evangelio tiene poder para salvar, no sólo al que lo oye y recibe, sino también al que lo difunde. Esto tiene que quedar bien en claro en nuestras mentes (Romanos 1:16, 1 Cor. 9:16).

Cuando Jesús comenzó su ministerio, él reclutó a doce hombres para que lo siguieran a todas partes. Estos eran hombres de distintas profesiones y de diferentes niveles sociales y educativos. Pablo fue un fariseo y docto en la ley, pero Pedro fue un pescador, por citar sólo dos de los apóstoles del Señor. Seguramente Pedro no era un docto de la ley como su correligionario, el apóstol Pablo, pero aún así el Señor le dijo que lo siguiera para ser “pescador de hombres”. Mientras Pablo había sido educado por Gamaliel, un erudito doctor Judío de las leyes, Pedro simplemente se dedicaba a la pesca sin tener mayor erudición escrituraria. El hecho de que Jesús los haya elegido a ambos, los cuales eran abismalmente opuestos en lo que ha educación se refiere, indica que Jesús no exigía ni pretendía que sus potenciales predicadores o seguidores fueran necesariamente teólogos egresados de universidades o de  seminarios bíblicos de renombre.

El joven que quería seguir a Jesús

Cuando el Señor Jesús caminaba en su terruño predicando el mensaje del reino, se le acercó un joven, y a él le dijo: “Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios” (Lucas 9:59,60). En esta historia, Jesús llama a un joven de quien nada sabemos de sus antecedentes, para que le siguiera. Seguramente éste no era un docto de la ley, y menos, un miembro del Sanedrín, pero aún así Jesús lo llama para que lo siga— ¿para qué?— para que anuncie el reino de Dios, que es el evangelio verdadero y único de Dios. Nótese, además, que en los versos citados arriba he subrayado tres palabras clave: Sígueme, ve, y anuncia. Esto significa que ser un seguidor de Cristo es anunciar su evangelio, el evangelio del reino de Dios.  Lo curioso del caso es que Jesús llama a este joven para que lo siga, pero vemos que enseguida le ordena a que vaya a predicar el evangelio por otros lugares. Es decir, Jesús no pretendía que el joven literalmente lo siguiera en todo su periplo evangelizador, sino que lo envía a predicar a otros lugares, alejado de su persona.  Así que un seguidor de Cristo en la Biblia no era necesariamente un apóstol de Jesucristo, sino cualquiera que predicase su evangelio cerca o lejos de él.

Lo que el libro de Hechos nos revela

El libro de los Hechos es prácticamente el libro de la historia de la primera iglesia y de sus actividades misioneras apostólicas entre los judíos y gentiles. En Hechos 8:1-4 leeremos sobre la persecución de Saulo contra la iglesia de Jerusalén, lo siguiente: “Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio”. Observemos que los hermanos que fueron esparcidos a causa de la persecución de Saulo iban por todas partes anunciando el evangelio”. Así que tenemos que los esparcidos iban a todas partes predicando el evangelio, y entre ellos no estaban los apóstoles por cierto (8:1), sino sólo la feligresía que logró escapar, pues un buen número de ellos fueron capturados y llevados a la cárcel (8:3). Así que no encontramos en este relato que los que predicaron el evangelio en el exilio fueron sólo los líderes de las iglesias, o los llamados “religiosos”, sino que se nos habla en forma general, de “los esparcidos”.

El Apóstol Pablo le dijo en una ocasión al joven y novato Timoteo que predicara el evangelio a tiempo y fuera de tiempo. Estas son sus palabras: “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina… Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio” (2 Tim. 4:2,5). Este Timoteo no era un hombre experto, sino un seguidor novato que podía ser considerado no apto para el ministerio de la predicación debido a su juventud. Esto se desprende de las siguientes palabras de Pablo: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Timoteo 4:12-16).

Sin duda no todos tenemos los dones para ser maestros, pero todos debemos hablar de nuestra fe a otros como embajadores del reino. Es nuestro deber dar testimonio de nuestra fe a los demás, pues de lo contrario seríamos siervos inútiles que no hacemos nuestra parte correspondiente por la difusión del evangelio.

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EL LEGADO DE SERVET

El camino del reconocimiento de la libertad de conciencia como derecho natural y cambio de paradigma social: de Servet a Thomas Jefferson

Marian Hillar. Center for Philosophy and Socinian Studies, Consejero de Número del Instituto de Estudios Sijenenses “Miguel Servet”

Miguel Servet ocupa un lugar único en los anales de la historia europea. Era un erudito solitario de mente intrépida que reunió lo mejor en la renovación cultural del renacimiento y la tentativa de renovación moral programada por reformadores, especialmente por reformadores radicales. Él descubrió a través del estudio de la Biblia hecho posible por las tendencias de la Reforma, que su verdad contrastaba con la práctica oficial cristiana y con las formulaciones oficiales doctrinarias. Vio que la cristiandad era corrupta moral e ideológicamente. Inspirado por el espíritu creciente de la reforma, trazó un plan para restaurar la cristiandad a su simplicidad original e integridad sugerida por el plan de Erasmo.Sin duda, el título de su obra más importante Restitución del cristianismo recuerda el programa de Erasmo (1466-1536) basado en tres premisas principales que acoto de Hans R. Guggisberg : 1. Erasmo postuló estudiar los textos originales de los evangelios, los primeros trabajos apostólicos y los primeros teólogos cristianos que aún operaban en el paradigma social greco-romano como la fuente de las aseveraciones religiosas. 2. Postuló abandonar las especulaciones teológicas sofisticadas. 3. Esto fue necesario con el objeto de reducir las creencias religiosas a un pequeño número de enseñanzas esenciales.Mientras Erasmo satisfacía su interés en los estudios filológicos sin hacer ningún esfuerzo en reformar el prevalente sistema de pensamiento, Servet en el campo de la investigación teológica inició el estudio de la tradición de las escrituras con el fin de redescubrir las verdaderas doctrinas religiosas contenidas en ellas. En el proceso él desarrolló una religión nueva más humana y una nueva concepción de la divinidad y asuntos divinos más cerca de la realidad de la condición humana. Este fue uno de los legados más importantes señalados por el Profesor Alcalá.El otro legado concierne la función de la sociedad en el nivel moral. Servet se dio cuenta del gran potencial de la naturaleza humana, de las capacidades y de la racionalidad. Por lo tanto Servet pidió la libertad de investigación intelectual, pensamiento, conciencia y de expresión que se les había negado a millones por razones de teología doctrinaria. Con su sacrificio Servet emprendió un proceso de cambio de todo el paradigma social y la recuperación del derecho de libertad de conciencia.

El establecimiento de un paradigma eclesiástico.

El papel de Servet como figura central en la historia que inició el proceso de recuperar el paradigma social humanista llega a ser obvio si lo colocamos dentro de una perspectiva histórica. La sociedad pre-cristiana greco-romana gozaba de tolerancia y libertad de religión, conciencia y pensamiento. Las religiones antiguas nunca exigieron la conversión. El mundo antiguo occidental no tenía el concepto de “herejía” o “herético.” La sociedad greco-romana toleraba todas las religiones y no imponía restricciones del libre pensamiento. Los actos de intolerancia eran escasos y si ocurrían nunca se justificaban por desviaciones de una doctrina u otra. Esto se debía a la carencia de una religión del estado y a una doctrina sancionada por el estado a pesar que la gente y los centros de poder eran altamente religiosos.

Todo esto cambió radicalmente con la llegada del cristianismo patrocinado por el estado. Desde el siglo cuarto, el cristianismo llegó a ser una institución del clero organizado y se fusionó con el poder político del Imperio Romano y más tarde con el resto de la Europa Occidental. El cristianismo sólo triunfó porque evolucionó en rígida teocracia totalitaria.Constantino el Grande que promulgó una orden contra los paganos el primero de septiembre del año 326, persiguió a los “herejes “ y cismáticos desde el principio. El principio fundamental en que se basaba la persecución era la desviación de la religión oficial del estado. La herejía era considerada “un crimen público puesto que lo que se comete contra la religión divina equivale al perjuicio de todo” (Cod.Theod.16.5.38-39 ). La definición de “hereje” no dejaba duda que una sociedad teocrática no podía tolerar ningún pensamiento libre.

A aquellas personas que se los descubra desviándose, aún en un punto de doctrina menor de los principios y caminos de la religión católica se los incluye bajo la designación de herejes y deben ser sometidos a las sanciones que se han dictado contra ellos (Arcadio y Honorio, 3 de septiembre de 395, Cod.Theod.16.5.28 )

Los Emperadores Valentino II y Teodosio I establecieron el 28 de febrero del año 380 la religión cristiana del pontificado romano como una obligación en el imperio. Declararon “dementes y locos” a aquellos que se atrevieran a no abrazarla y que “serían repudiados primero por la venganza divina y en segundo lugar por el castigo de Nuestra propia iniciativa, la cual Nosotros asumiremos de acuerdo al juicio divino” (Cod.Theod.16.12).

En un corto tiempo, los emperadores cristianos lograron la eliminación del libre pensamiento y la imposición de un sistema teocrático totalitario del cual se felicitaron por un trabajo bien hecho en el año 423 (Cod. Theod.16.10.22).En el siglo sexto, el emperador Justiniano incorporó explícitamente la doctrina católica del credo, especialmente él de la Trinidad, en la ley del estado romano. En el libro I titulado De Trinitate et Fide catolica confirma establecer la fe católica y la Trinidad como la religión oficial del estado y prohíbe cualquier pensamiento crítico bajo pena de ser quemado en la hoguera. Justiniano define la fe en la Trinidad como el credo niceno (trinitatem consubstantialem) y cualquier desviación de él debe ser castigado como también los llamados puntos de vista heréticos. Es interesante hacer notar que la ley del año 413 declara la pena de muerte por el crimen del rebautizo.

Así, desde el siglo cuarto se produjo un cambio en el paradigma social de los principios humanistas de una moralidad antigua a una nueva eclesiástica. Se puede definir el paradigma social como una constelación entera de creencias, valores y una visión del mundo compartida por la comunidad de carácter normativo. Al principio, fue impuesto enérgicamente por el emperador y formulado por el clérigo. Más tarde llegó a ser una tradición establecida por el sistema de leyes (del estado y eclesiásticas), doctrinas teológicas (por ejemplo las doctrinas de Agustín y de Tomás de Aquino) y su conservación fue escrupulosamente supervisada por la autoridad eclesiástica, instituciones (por ejemplo, bautismo infantil, ley canóniga) y cortes (la Inquisición).

La Reforma surgió en el siglo XVI como una tendencia para corregir los abusos financieros de la institución eclesiástica y como una competencia por el poder político de los centros locales. Trajo también nuevas tendencias: la afirmación del individuo, la experiencia personal como base de la religión y un énfasis en los estudios bíblicos. Además, subrayó la necesidad de la tolerancia, en su etapa inicial, para su propia sobrevivencia.Desgraciadamente, las “iglesias reformadas” rápidamente llegaron a ser tan intolerantes como la antigua iglesia romana y anquilosadas en la antigua tradición dogmática. Los pocos líderes del pensamiento liberal religioso se opusieron a la corrupción moral y al poder de los papas y del clero. Sin embargo, cualquier investigación real de los dogmas aceptados o de aseveraciones dogmáticas fue perseguida tanto por la iglesia católica como por las iglesias protestantes. Los protestantes aceptaron los argumentos teológicos de la iglesia católica por la persecución de aquellos que diferían en sus puntos de vista basados en las leyes hebreas expresadas en el libro de Deuteronomio. Los llamados heréticos, apóstatas y no creyentes eran considerados pecadores del más alto grado y se justificaba su castigo por una amplia gama de argumentos desde la necesidad política de mantener la unidad de la iglesia y del estado hasta la vindicación del honor de Dios.

La práctica de perseguir a los llamados herejes dependía de la situación política actual en un país o estado. La regla general era “cuius regio eius religio” que reemplazaba el monopolio de la iglesia católica. La persecución continuó hasta que los gobernantes se liberaron de la dominación del clero y se dieron cuenta que tenían que separar los asuntos de la religión de la tarea práctica de gobernar un país o estado. Se dieron cuenta que el pluralismo religioso no sólo era peligroso para el estado pero por el contrario traía ventajas importantes. Este cambio de política al nivel pragmático coincidía con el cambio en el tipo de argumento para la tolerancia y la libertad religiosa de teológico-bíblico a secular económico-político. Esto se logró con la ayuda de los escritos producidos por los miembros de la iglesia unitaria conocida en la Europa Occidental bajo el nombre de la iglesia sociniana. Ellos prepararon el ambiente intelectual con sus argumentos filosóficos.

Los únicos reformadores que defendieron la libertad religiosa fueron los miembros del movimiento de la Reforma Radical que abogó por la tolerancia a nivel político demandando tolerancia política de una minoría religiosa. Los anabaptistas rechazaron el bautismo infantil, el juramento, el ministerio pagado, los juicios legales, el servicio militar y la unión de la iglesia y estado. Se les consideraba como una amenaza para la sociedad eclesiástica y política y fueron desterrados bajo pena de muerte. Ellos estaban convencidos que la autoridad secular no tenía ningún poder sobre la religión de los individuos y si había una decisión esta tendría que hacerse con los medios espirituales. Este punto de vista fue postulado por un erudito bautista Balthasar Hübmaier (1480-1528). Él escribió el primer tratado defendiendo la libertad total de religión en el siglo dieciséis, Cuestión de los herejes y aquellos que los queman (1524). Él argumentó del evangelio que excluye la coerción y que el estado no tiene jurisdicción en asuntos religiosos. Él extendió la libertad aún a los ateos que cumplían las leyes: “Está bien y es bueno que la autoridad secular dé muerte a los criminales que hacen daño a los indefensos (Romanos 13). Pero nadie puede hacer daño al ateo que no desea otra cosa que dejar el evangelio.” Otro destacado representante de la Reforma Radical fue Sebastián Franck (1492-1542), un predicador alemán independiente, un espiritualista que por primera vez expresó la idea que sólo Dios sabe quien es el hereje, por lo tanto él les otorgó a todos la tolerancia universal incluyendo a los no creyentes.

El Caso de Servet.

El acontecimiento crucial en la historia de Europa que llevó al primer plano el absurdo y la torpeza moral de todo el paradigma eclesiástico fue el caso de nuestro erudito solitario. Esto no significa que no hubo voces aún antes de la Reforma que argumentaban por la tolerancia religiosa. Para los primeros humanistas el modelo de argumento era la esperanza de Erasmo por un consenso religioso basado en la reducción de las aseveraciones teológicas a un número esencial.

El papel de Servet, sin embargo, es único por la profundidad de humanismo y las circunstancias históricas de su martirio.

Servet fue buscado por la Inquisición Católica desde la publicación de su De Trinitatis erroribus en 1531 pero pudo evadir ser capturado ocultando su identidad bajo el nombre supuesto de Michaelis Villanovanus y absteniéndose de expresar sus ideas en público.

Calvino, al saber del libro Christianismi restitutio, publicado secretamente por Servet en 1553, elaboró un intrincado plan para condenar a Servet denunciándolo a la Inquisición Católica de Vienne. Servet logró escapar pero fue juzgado y condenado in absentia el 17 de junio de 1553. La siguiente fue la lista de cargos: “crimen de herejía escandalosa, dogmatización, elaboración de nuevas doctrinas, publicación de libros heréticos, sedición, cisma, disturbios a la unidad y tranquilidad por medio de la rebelión pública, desobediencia contra el decreto de las herejías, fuga y escape de la prisión real.”

Cuando Servet se presentó en Ginebra en agosto de 1553, Calvino aprovechó el momento de cumplir su promesa de no dejarlo salir con vida de Ginebra. La detención fue hecha con la petición explícita de Calvino, quien lo admitió en varios documentos.

Todo el juicio y sus procedimientos en Ginebra fueron organizados por Calvino, quien siendo él mismo un “hereje” por los estándares católicos, apoyó firmemente la pena capital para aquellos que se desviaban de las doctrinas impuestas – sus propias doctrinas en la región bajo su control.

Más tarde, él defendió el castigo de Servet en su Defensio orthodoxae fidei (Geneva 1554) donde atacó la libertad de conciencia y justificó el derecho de condenar a muerte el así llamado hereje en su propia doctrina de persecución “por mandato de Dios.”La doctrina de Calvino representa no sólo sus propios puntos de vista sino también él es portavoz de toda la cristiandad católica y protestante. Sus argumentos fueron derivados del Viejo Testamento y contradicen el espíritu y la letra del Nuevo Testamento (Defensio orthodoxae fidei, Ginebra 1554).

Sus seguidores usan este hecho para justificar sus acciones. Dicen que él sólo hacía lo que la Cristiandad aprobaba: “En forma unánime, todas las iglesias de Suiza replicaron: ‘Servet debe ser condenado a muerte.’” La ley por la cual Servet fue condenado era el Código de Justiniano que recomendaba la pena de muerte por la negación de la Trinidad y la repetición del bautismo. La sentencia fue llevada a cabo inmediatamente el 27 de octubre de 1553.

El Humanismo de Servet.

Servet atribuyó gran valor a la espontaneidad humana natural, a la razón y a la capacidad de hacer el bien. A través de esto, enfatizaba la dignidad humana y la autonomía en las decisiones morales. Los católicos no podían estar de acuerdo con él porque eliminó el papel de la iglesia y el papado como justificación y salvación. Los protestantes no estaban de acuerdo con su concepto de fe y la aceptación del trabajo del amor.

Aunque Servet estipula que la fe es lo primero como condición previa a la gracia secundaria, confirma que el amor es lo más grande, apoyando su afirmación en varios argumentos. “La fe, entonces, para concluir, si se considera en su propiedad esencial y pura, no contiene tal perfección como el amor… El amor es superior a todo … durable, sublime, más parecido a Dios y más cerca de la perfección de la edad futura.”

Aun la fe del acto de aceptación mental a las proposiciones creíbles llegó a ser un acto de voluntad y es “un acto creativo del alma.” Lutero, Calvino y otros reformadores le negaron al hombre cualquier espontaneidad o impulso moral.Servet clamaba que la naturaleza humana no puede ser depravada, condenada, totalmente corrupta e indefensa en oposición a los reformadores y católicos. No existe, según él, una necesidad inherente del pecado en el hombre ni un estado de pecado y depravación. A pesar de que Servet justificó este estado por comunicación constante con Dios a través del Espíritu innato de Dios y de una luz interior, tenemos conocimiento del bien y del mal y actuamos por voluntad propia. Y de esto Servet pudo deducir un principio moral universal y humanista.

La justificación natural es darle a cada uno lo que le pertenece: es decir, ayudar a todos los que tengan necesidad y no dañar a nadie; hacer lo que dictan la conciencia y la razón natural de modo que lo que uno desea que los otros le hagan a uno, hacérselo a los otros. Con tal honradez … las naciones se justifican y se salvan, incluyendo a los judíos.

Asi, todas las naciones y la gente aprenden a través de la naturaleza. Los israelitas fueron capaces de la honradez por la Ley y todos los demás por medio de la luz natural interna. Servet les concedía a todos los hombres la dignidad y reconocía un legado igual en su habilidad de reconocer el bien del mal.

Servet fue el primer pensador cristiano de los tiempos modernos que abogó por el derecho de cada individuo a seguir su propia conciencia y expresar sus propias convicciones. Fue el primero en expresar la idea de que era un crimen perseguir y matar por las ideas. Su argumento racional estaba basado en el principio humanista de moralidad:

Ni con estos ni con aquellos estoy de acuerdo en todo, pues todos me parecen tener parte de verdad y parte de error, y cada uno ve el error del otro, mas nadie el suyo. Fácil seria discernirlo todo, si en la Iglesia a todos se les permitiera hablar de modo que todos contendieran en espíritu profético.

Servet claramente estipulaba que la persecución y muerte por las ideas es contrario a la enseñanza de los apóstoles y a la doctrina original de la iglesia. En una carta a Iohannes Oecolampadius (Johan Hausschein), líder de la Reforma en Basilea, en 1531 ya Servet señalaba.

Me parece grave matar a un hombre sólo porque en alguna cuestión de interpretar la Escritura esté en error, sabiendo que también los más doctos caen en él.

Esta afirmación fue elaborada más tarde completamente por Sebastián Castellio en su famosa defensa de Servet y condena de Calvino, Contra libellum Calvini (1554 ):

Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre. Cuando los ginebrinos mataron a Servet, no defendieron una doctrina; mataron a un hombre. La defensa de una doctrina no es asunto de jueces sino de maestros. ¿Qué tiene que ver la espada con la enseñanza?

En una carta a los jueces de Ginebra fechada el 22 de agosto de 1553, Servet defendió el derecho a la libertad de conciencia y expresión. Acusó a la corte de instituir “una nueva invención desconocida por los apóstoles, discípulos y de la antigua iglesia” de iniciar procedimientos criminales por las doctrinas de las Escrituras o de los temas ideológicos derivados de éstas. El único castigo posible por “herejía” era el destierro. Tal castigo se usaba siempre contra los herejes en la iglesia primitiva. En base a estos precedentes, él exigió ser puesto en libertad de las acusaciones criminales.

La lucha de Servet por la libertad de conciencia era parte de su programa para la restitución de la cristiandad y una de las “herejías” por la cual fue condenado. Servet trató de discutir el tema con Calvino en una de sus cartas publicadas en Christianismi restitutio. Él tocó un tema problemático de su tiempo y retóricamente se pregunta si es lícito que los cristianos cumplan los deberes de un magistrado, de ser rey o de matar. Servet se contesta diciendo que: “Mientras dure el mundo, queramos o no, tenemos que guardar el orden del mundo, el cual especialmente se guarda con la administración de la justicia.” Admite la pena de muerte para algunos crímenes especialmente maliciosos pero en forma categórica rechaza tal pena por cisma o herejía:

En otros crímenes respecto a los cuales el Espíritu Santo no tiene enseñanza especial y en los cuales no aparece malicia inveterada u obstinación evidente, debemos aguardar la enmienda valiéndonos de otros castigos en vez de la muerte. Entre ellos preferimos el destierro, como también aprobado por el Cristo y la excomunión por la Iglesia: cuando al principio aún había huellas de la tradición apostólica, con que se castigaban los cismas y las herejías.

El Comienzo del proceso de cambio del paradigma social.

Como en las ciencias donde el conjunto de nuevos datos y hechos científicos hace necesario reevaluar el antiguo paradigma y establecer uno nuevo, así el sacrificio personal de un erudito piadoso fue el momento crucial al inducir a la gente pensante volver a pensar la moralidad de la ideología prevalente de la iglesia y el esquema de como la religión y la sociedad trataban el asunto de la investigación intelectual y su represión. La idea de castigar a “los herejes” era tan dominante en la sociedad que aun a la mayoría de los protestantes pensantes no se les ocurrió que todo el concepto de represión de pensamiento era maligno y contra el espíritu y letra de los Evangelios. Ningún líder religioso protestante estaba contra el castigo de los herejes en general. Aun Sebastián Castellio, campeón reconocido de tolerancia racional, precursor de la Revolución Francesa y de la Déclaration des Droits de l’Homme no pudo evitar estas contradicciones. Sólo más tarde él desarrolló, a través de la experiencia de la guerra religiosa fraternal en Francia, el concepto de tolerancia mutua y libertad de conciencia basada en un principio racional, humanista y de una moral natural. Aunque él reconocía aún las escrituras como la fuente de hechos válidos, el concepto de “liberum arbitrium” llegó ser la base de la racionalidad humana y del principio moral natural. La trampa de contradicciones y de la mentalidad teocrática eran tan prevalentes que aún en el siglo dieciocho Jean Jacques Rousseau escribió en 1762 en su Contrat social que en el futuro estado ideal, él que no creía en las verdades religiosas decretadas por el legislador debería ser desterrado del estado o aún él que después de haberlas reconocido, dejara de creerlas, debería ser castigado con la muerte.

Un mes después de la publicación de Defensio de Calvino, apareció en Basilea un panfleto elocuente anónimo contra la intolerancia titulado De haereticis, an sint persequendi … Semanas después apareció una traducción francesa de este tratado titulada Traicté des heretiques, a savoir, si on les doit persecuter, etc. El libro contenía extractos que promovían la tolerancia tomada de los escritos de unos veinte escritores cristianos, antiguos y modernos incluyendo a Lutero y a Calvino, siendo su autor Castellio, quizás con cierta colaboración de Laelius Socinus y Celio Secondo Curione. Castellio también escribió una refutación al Defensio de Calvino en Contra libellum Calvini.El movimiento de tolerancia creció de la influencia de Castellio y sus asociados en Basilea. El martirio de Servet dio estímulo al aumento de tolerancia religiosa como política general y como principio moral. Pero el proceso fue muy lento y duró varios siglos antes de que tuviera lugar el cambio de paradigma.

La figura de Servet sobresale al comienzo del movimiento. En una fase posterior Castellio continuó señalando que lo más importante era el principio de tolerancia absoluta de puntos de vista diferentes. Esta posición fue el resultado de un concepto de religión totalmente nuevo iniciado por Servet centrado no en el dogma sino en la vida y el carácter. La verdadera esencia de esta clase de religión es considerar la libertad y la razón como condiciones fundamentales de la existencia de una religión sana.

El legado de Servet fue difundido primero por los humanistas y reformadores italianos Francesco Stancaro, Giorgio Biandrata, Gianpaolo Alciati, Valentino Gentile, Bernardino Ochino, y Lelio y Fausto Sozzini en Polonia y Transilvania y llevó al desarrollo del movimiento Antitrinitario o Unitario representado por los Unitarios de Transilvania y Socinianos de Polonia que eran conocidos allá bajo el nombre de la Iglesia Menor o los Hermanos Polacos. Después de su expulsión de Polonia desarrollaron el movimiento Unitario en Inglaterra y América. Los Socinianos fueron los primeros que exigieron y comprendieron totalmente el imperativo moral de la completa separación de la iglesia y el estado. Tales ideas fueron desarrolladas por Fausto Socino (1539–1604), John Crell (1590-1633), Christopher Ostorodt (d. ca 1611), Andrew Wojdowski (1565-1622), John Sachs (1641-1671) y especialmente por Samuel Przypkowski (1592-1670) y Jonasz Szlichtyng (1592-1661). Ellos publicaron numerosos tratados en Polonia y Holanda y defendieron sus derechos contra las maquinaciones de los jesuítas quienes posteriormente tuvieron éxito en la destrucción de la Reforma en Polonia.

Przypkowski, por ejemplo, argumentó en un folleto titulado Declaración Fraternal (1646), en seis puntos, la importancia de garantizar la libertad de conciencia porque: 1. Es un derecho fundamental en el que se basa la integridad y la libertad de la república; 2. Es la base de la unidad de la república compuesta de muchos grupos étnicos y religiosos; 3. Es una base de la igualdad social de los ciudadanos; 4. Es la base de todas las libertades civiles; 5. Es el guardián contra la jurisdicción religiosa y eclesiástica; 6. Es la ley suprema. Przypkowski en otro tratado Sobre la ley del magistrado cristiano y persona privada en la guerra y en la paz (1650) y Szlichtyng en Apología por la verdad, desarrollaron una doctrina completa moderna y secular de la separación de la iglesia y del estado.

Las doctrinas morales, sociales y políticas de los Socinianos eventualmente llevaron al desarrollo del Siglo de las Luces. Sus ideas fueron perfeccionadas, ampliadas y popularizadas por los trabajos de los filósofos John Locke (1632-1704), Pierre Bayle (1647-1706), Voltaire (1694-1778), y David Hume (1711-1776). Los argumentos usados por John Locke en sus famosas cuatro Cartas de Tolerancia publicadas en Holanda entre los años 1683 y 1689 coinciden con aquellos usados por los filósofos polacos. Locke poseía en su biblioteca los trabajos completos de los Socinianos y ciertamente los leyó. Presentó un detallado análisis de tolerancia y de las relaciones de la iglesia-estado desde un punto de vista político adecuado obviamente a las circunstancias en Inglaterra. La extrema debilidad de las aseveraciones de Locke en las cuales él se contradijo al igual que algunas de los Hermanos Polacos, fue la exclusión de los ateos a la libertad de conciencia. Pierre Bayle hizo numerosas referencia a los Socinianos e introdujo un elemento más para el cambio del paradigma social. El fue el primero en el mundo cristiano que argumentó la separación de la ética y de la moralidad de la religión. Él defendió el ateísmo con una base racional.

Las ideas de Locke fueron transplantadas directamente al continente americano por James Madison (1751-1836) y por Thomas Jefferson (1743-1826) quien las implementó por primera vez en la Constitución Americana (Bill of Rights). Eran filósofos y estadistas que compartían una fuerte convicción de libertad absoluta de conciencia y desconfiaban de cualquier clase de institución eclesiástica establecida. Su convicción era que las iglesias establecidas crean sólo “ignorancia y corrupción” e introducen el “principio diabólico de la persecución.” El ejercicio de la religión debería estar completamente separado del gobierno. La tolerancia no era suficiente, sólo la absoluta libertad podía ser aceptada. Para ellos la democracia era la mejor garantía de la libertad religiosa. Era una institución que levantaba “una muralla de separación” entre la iglesia y el estado y protegía las libertades de los grupos minoritarios contra la imposición de los puntos de vista de la mayoría. Jefferson tenía un gran interés en el estudio de las religiones especialmente de Servet y los Socinianos.

En el campo religioso, señalaré algunas consecuencias y resultados de los pensamientos seminales de Servet. Hoy día los eruditos bíblicos confirman el descubrimiento de Servet y su comprensión universalista de la divinidad que rompe con el particularismo tribal o eclesiástico y encuentra su expresión en la forma teísta del Unitarianismo Universalista.

Los filósofos y los eruditos de la religión desarrollan a base del pensamiento de Servet nuevos conceptos de la teología del proceso.

Por otro lado otros rechazan el concepto ontológico de la divinidad pero reconocen la importancia de los valores humanos y los hacen el centro de una nueva “religión,” religión de “los más altos valores” como la propuesta por un filósofo de religión polaco Stanislaw Cieniawa.

Todas estas ideas y movimientos intelectuales sólo pueden florecer en un ambiente del ejercicio libre y sin obstáculos de la investigación.

El gran Roland Bainton escribió en 1953: “Hoy en día la libertad religiosa está en peligro.” Hoy día, después de cincuenta años, sus palabras no han perdido su validez. Por esta razón tenemos que mantener viva la memoria de nuestro gran teólogo, filósofo, y científico.

Desde una perspectiva histórica, Servet murió para que la libertad de conciencia llegara a ser un derecho civil del individuo en la sociedad moderna.

Bibliografía

1. Hans R. Guggisberg, “Wandel der Argumente für religiose Toleranz und Glabensfreiheit in 16. and 17. Jahrhundert.” In Michael Erbe, ed., Querdenken Dissens und Toleranz im Wandel der Geschichte. Festschrift zum 65 Geburstag von Hans R. Guggisberg, (Manheim: Palatin, 1996). P. 139.

2.. Ángel Alcalá, “Los dos grandes legados de Servet: el radicalismo como método intelectual y el derecho a la libertad de conciencia.” En Turia, Revista Cultural, No 63-64, (2003), pp. 221-242.

3. Marian Hillar, The Case of Michael Servetus (1511-1553) – The Turning Point in the Struggle for Freedom of Conscience (Lewiston, N.Y; Lampeter, U.K.: Edwin Mellen Press, 1997), pp. 13-180. The Theodosian Code and Novels and the Sirmondian Constitutions. (New York: Greenwood Press, Publishers, 1952).

4. Corpus Iuris Civilis. Editio stereotypa sexta. Volumen secundum. “Codex Iustinianus.” Recognovit Paulus Krueger. (Berolini: Apud Weidmannos, 1895).

5. Thomas S. Kuhn, The Structure of Scientific Revolutions (Chicago: The University of Chicago Press, 1970), p. 175.

6 . M. Hillar, The Case of Michael Servetus, op. cit., chapters 4, 5, pp. 137-180.

7. Roland Bainton, Here I Stand. A Life of Martin Luther, (New York, Nashville: Abingdon-Cokesbury, 1940s).

8. Alan Eyre, The Protesters, (Birmingham: The Christadelphian, 1975, 1985). Alan Eyre, Brethren in Christ. A Stirring Record of Faithful Believers of the Truth During the 16th and 17th Centuries, (Torrens Park, Australia: Christadelphian Scripture StudyService, 1982).

9. H. R. Guggisberg, op. cit., p. 140. William R. Estep, ed., Anabaptist Beginnings, 1523-1533: A Sourcebook, (Nieuwkoop: B. de Graaf, 1976). Balthasar Hubmaier, Balthasar Hubmaier Theologian of Anabaptism, translated and edited by H. Wayne Pipkin and John H. Yoder, (Scottdale, Pa.: Herald Press, 1989).

10. Sebastian Franck, Chronica, [Zeitbuch und Geschichtsbibell von anbegyn bis in dis gegenwertig 1536 jar verlegt. Reprograf. Nachdr. d. Orig.-Ausg. Ulm 1536]. Reprinted, Darmstadt, Wissenschaftliche Buchges., 1969. Originally published in 1531 in Strassburg.

11. For example the writings of Marsilio Ficino (1433-1499); Giovanni Pico della Mirandola (1463-1494); or Nicholas of Cusa (1400-1464); Joseph Lecler, Histoire de la Tolérance au siècle de la Réforme ; (Paris: Aubier, 1955), 2 Vols.

12. Ioannis Calvini opera quae supersunt omnia. (1870; reprint New York, London: Johnson Reprint Corporation, and Frankfurt a. M.: Minerva G.m.b.H:, 1964) Vol. VIII. p. 752.

13. Defensio orthodoxae fidei in Calvini, Opera, op. cit., Vol. VIII, pp. 480-481.

14. Ibid. pp. 478-479.

15. Ibid. pp. 462, 479.

16. Doumergue, Émile, Jean Calvin. Les hommes et les choses de son temps. (Lausanne, Paris: 1899-1927; Slatkine Reprints: Genève, 1969), Vol. VI, p. 351.

17. Christianismi restitutio, 350-354.

18. Ibid. 631.

19. Ibid. 331.

20. Ibid. 623-624, 635, 733.

21. De Iusticia, a tractate added to Servetus’s Dialogorum de Trinitate libri duo, F7a-7b, 1531). Reprinted by G.m.b.H., Frankfurt a. Mein, 1965.

22. Letter to Aecolampadius in Calvini, Opera, op. cit., Vol. IX, 861-862.

23. Sébastien Castellion, Contra libellum Calvini, Vaticanus 77 (Amsterdam, 1612).

24. Letter to the judges in Geneva of August 22, 1553. In Calvini, Opera, op. cit., Vol. VIII. 762-763.

25. Miguel Servet, Treinta cartas a Calvino, traducción de Ángel Alcalá, (Madrid: Editorial Castalia, 1981), carta XXVII, pp. 186-187.

26. Thomas S. Kuhn, op. cit., p. 175.

27. Rousseau, Jean Jacques, Oeuvres immortelles du contrat social. Du Contrat social ou principes du droit politique. (Genève: Consant Bourquin, Éditeur, 1947). p.370.

28. Sébastien Castellion, Traité des hérétiques, a savoir, si on les doit persecuter, et comment on se doit conduire avec eux, selon l’avis, opinion, et sentence de plusieurs auteurs, tant anciens, que modernes. (1554; Édition nouvelle publiée par A. Olivet, préface par E. Choisy; Genève: A. Julien, Libraire-Éditeur, 1913).

29. Bainton, Roland H., Concerning heretics; whether they are to be persecuted and how they are to be treated; a collection of the opinions of learned men, both ancient and modern; an anonymous work attributed to Sebastian Castellio now first done into English, together with excerpts from other works of Sebastian Castellio and David Joris on religious liberty by Roland H. Bainton. (New York: Columbia University Press, 1935).

30. Hillar, M.,”From the Polish Socinians to the American Constitution,” A Journal from the Radical Reformation. A Testimony to Biblical Unitarianism, 1994, no. 3, pp. 44-51.

31. Marian Hillar with Claire S. Allen, Michael Servetus: Intellectual Giant, Humanist, and Martyr (Lanham, New York, Oxford: University Press of America, 2002), p. 257. Hillar, “From the Polish Socinians,” op. cit.

32. Edmund J. Fortman, The Triune God (New York: Baker Book House, 1972). Anthony F. Buzzard and Charles F. Hunting, The Doctrine of the Trinity. Christianity’s Self-Inflicted Wound (San Francisco, London, Bethesda: International Scholars Publications, 1999). Karl-Josef Kuschel, Born Before All Time.

33. M. Hillar, “Process Theology and Process Thought in the Writings of Michael Servetus,” paper presented at the annual meeting of the Sixteenth Century Studies Conference, October 24-27, 2002, San Antonio, TX.

34. Stanislaw Cieniawa, “The Plurality of Confessions and one Religion,” in Essays in the Philosophy of Humanism, (Houston, Humanists of Houston, 2003), pp. 13-20.

 

APOCALIPSIS 22:13: UN TEXTO DIFÍCIL

¡Socorro, Jaimito! ¿Me puedes explicar Apocalipsis 22:13?¿Es Jesús Dios aquí?…¡Claro que puedo intentar darte una posible explicación, mi querido viejo, pero este verso es un poco más complicado que los otros que hemos debatido antes!…no obstante, no te inquietes papito, que un pasaje no puede tumbar 50 que contradicen la Trinoterquedad!…¿O sí?…¡No, claro!…¡Qué inteligente mi viejo!

Explicación de Jimmy Nerd:

 

Apocalipsis 22:12-13

12 “He aquí, yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para dar a cada uno de acuerdo a lo que ha hecho. 13 “Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el final”.

Se suele afirmar sobre la base de este texto que Jesús es Dios, porque el mismo título (el Alfa y la Omega…) se aplica a Dios en otros lugares. Los dos otros textos de Apocalipsis que utilizan la denominación “Alfa y Omega” son:

Apocalipsis 1:8

“Yo soy el Alfa y la Omega,” dice el Señor Dios, “que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.” Apocalipsis 21:6-7

6 Entonces él me dijo: “Está hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el final. Voy a dar al que tiene sed de la fuente del agua de la vida sin costo. 7 “El que venciere heredará estas cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

Estos dos usos, sin duda, referirse a Dios. Sin embargo, hay todavía dos más que tienen que ver este título misterioso: Isaías 44:6

“Así dice el Señor, el Rey de Israel y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero y yo soy el último, y no hay otro Dios fuera de mí.

Isaías 48:12 -13

12 “Escucha, oh Jacob, incluso Israel, a quien he llamado, yo soy, yo soy el primero, yo soy también el último. 13 “Ciertamente mi mano fundó la tierra, y mi mano derecha extienden los cielos; Cuando llamo a ellos, ellos están juntos.

Una vez más, estos dos textos del Antiguo Testamento, sin duda, se refieren al único Dios de Israel, Yahvé. Por lo tanto, existe base sólida para decir que llamarse a sí mismo “El primero y el última” o “Alfa y Omega” o “principio y final”, equivale a reclamar un título divino.

Aun así, cuando se trata del texto que estamos considerando (Apocalipsis 22,13), tenemos que imaginarnos en primer lugar, que es el que habla antes de apresurarse a sacar conclusiones. Apocalipsis, y en particular el capítulo anterior, tiende a alternar entre los oradores abruptamente. Con el fin de resolver quien es el que habla (orador) en Ap 22,13, puede ser útil citar el capítulo entero y familiarizarse con los distintos oradores. A continuación, he insertado entre corchetes [] quien creo que es el que habla al lado de cada pronombre. Además, he añadido un nuevo párrafo cada vez que cambia el que habla (orador).

Apocalipsis 22:1-21

1 Entonces él [el ángel del 21,9] me mostró un río de agua de la vida, resplandeciente como cristal, procedente del trono de Dios y del Cordero, 2 en el medio de la calle. A ambos lados del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. 3 No habrá ya ninguna maldición, y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, 4 verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. 5 Y ya no será una noche cualquiera, y no tendrán necesidad de luz de una lámpara ni la luz del sol, porque el Señor Dios ilumine ellos, y reinarán por los siglos de los siglos. 6 Y él [el ángel] me dijo: “Estas palabras son fieles y verdaderas”, y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto  

7 “Y he aquí, yo [Jesús: cf. 3.11, 22.20] vengo pronto. ¡Bendito el que presta atención a las palabras de la profecía de este libro. “

8 Yo, Juan, soy el que oyó y vio estas cosas. Y cuando [Juan] oí y vi, me [Juan] postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

9 Pero él [el ángel] me dijo: “No hagas eso. Yo [el ángel] soy un siervo tuyo [Juan] y de tus [hermanos de Juan] a los profetas y de los que prestar atención a las palabras de este libro. Adora a Dios. “10 Y él [el ángel] me dijo [Juan],” No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca. 11 “Que el que obra mal, todavía lo hacen mal, y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y dejar que el que es justo, la justicia sigue siendo la práctica, y el que es santo, siguen manteniendo el mismo santo.

12 “He aquí, yo [Jesús] vengo pronto, y mi galardón conmigo, para dar a cada uno de acuerdo a lo que ha hecho.

13 “Yo [Jesús? Dios?] Soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. “14 Bienaventurados los que lavan sus ropas, para que puedan tener derecho al árbol de la vida, y puede entrar por la puertas en la ciudad. 15 Afuera están los perros y los hechiceros y las personas inmorales y los asesinos y los idólatras, y todo el que ame y practique la mentira.

16 “Yo, Jesús, he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas para las iglesias. Yo [Jesús] soy la raíz y el linaje de David, la estrella brillante de la mañana.”

17 El Espíritu y la Esposa dicen: Ven. “Y el que oye, diga: Ven.” Y el que tiene sed, venga, y el uno que quiera, tome del agua de la vida sin costo.

18 Yo [Jesús] testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añade a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro; 19 y si alguno quitare de las palabras de la libro de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa, que están escritas en este libro. 20 [Jesús] que da testimonio de estas cosas dice: “Sí, yo [Jesús] vengo pronto”.

Amén. ¡Ven, Señor Jesús. 21 La gracia del Señor Jesús sea con todos. Amén.

Sé que fue una larga cita, pero es necesario ver la multitud de transiciones antes de decidir qué punto de vista es el correcto. No tengo ninguna duda que aquel que dice “vengo pronto” es Jesús, sobre la base de 3,11 y 22,20, donde el texto se refiere claramente a Jesús. Por lo tanto, hay dos posibilidades para el verso en cuestión (Ap 22,13):

1. el “yo” se refiere a Jesús

2. el “yo” se refiere a Dios

Apocalipsis 22,13

“Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el final”.

Si el que habla es Jesús, entonces esto podría estar diciendo dos cosas: (1) podría ser una prueba de texto para la deidad de Jesús, o (2) simplemente podría decir que Dios ha conferido a su agente por excelencia títulos que antes habían sido reservados para él solo, como parte de su exaltación post- resurrección (dándole un nombre sobre todo nombre, cf. Flp 2,9-11).

Si el que habla (orador (es Dios, entonces suponemos que hay una transición abrupta de oradores entre los versículos 12 y 13. A primera vista, esta posición parece improbable, pero una vez que se tiene en cuenta las transiciones bruscas que ocurrieron entre los versículos 6 [el ángel que habla], 7 [habla Jesús] y 8 [Habla Juan], se hace plausible.

Honestamente, no he tomado una decisión dogmática sobre Ap 22,13 y cualquier idea que todos puedan tener es bienvenida. Pero yo sé esto: que no debemos comenzar desde el último capítulo del último libro de la Biblia en nuestra búsqueda para la comprensión sobre la naturaleza de Dios y Jesús.

CUADRO PROFÉTICO DE GUAYASAMÍN: ¿SERÁ HUGO CHÁVEZ?

“BOQUITA DE CARAMELO” 

Pintado hace 45 años !!! / INSOLITO !!!!! / QUE VISION / INCREIBLE !!!
El autor del cuadro: Oswaldo Guayasamín, Ecuatoriano, muy famoso COMUNISTA DE 1RA LÍNEA de finales de los 60`s.

 

Venezuela: De la serie “Los culpables” – Etapa de Ira. título: El Macuto (entiéndase el bruto) FUÉ PINTADO HACE MÁS DE 45 AÑOS DURANTE LA ÉPOCA DE TANTAS DICTADURAS LATINOAMERICANAS:
¿QUÉ CLASE DE VISIÓN TUVO ESTE GENIO DE LA PINTURA LATINOAMERICANA PARA MATIZAR EL CUADRO?

RESEÑA TESTIMONIAL:
Hacen 45 años que Oswaldo Guayasamín, comentó que habría un FASCISTA HITLERIANO que destruiría no solo el futuro de su país si no, que crearía conflictos internacionales, concluyó que su final sería en un baño de sangre desde su mismo entorno, y sería luego de una década en el poder.

EL futurista pintor GUAYASAMÍN tuvo la VISÓN DEL PERFECTO GORILA MILITAR Y BRUTO LATINOAMERICANO. Recuerden el Título: El Macuto (entiéndase el bruto) ¿Era clarividente?

RECORDEMOS TAMBIÉN QUE LA PINTURA DATA DESDE HACE MÁS DE 35 AÑOS; EPOCA EN QUE OCURRIAN TANTAS DICTADURAS LATINOAMERICANAS Y QUIZAS ERA SU ETAPA DE IRA.

Ante la Historia reciente en Venezuela y Latinoamérica cabría preguntarse:
¿A quien se les parece?

También se hace necesario acotar que Hugo Chávez Frias tenía 20 años, cuando Oswaldo Guayasamin, pintó EL MACUTO (El Bruto) y además comentó algo sobre el oleo, que pudiese interpretarse como una dedicación: ¡ AL DEMONIO ! ¿Que piensa Usted?

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El pueblo no renuncia nunca a sus libertades, sino bajo el engaño de una ilusión. Edmund Burke (1729 – 1797)

LA DIFERENCIA ENTRE DIOS Y EL HOMBRE EN EL SALMO 110:1 (UN PROBLEMA PARA EL TRINITARISMO)

¿Qué hay en un punto de vocal?

Por Anthony Buzzard (Foto)

(Traducido por Ingº Mario Olcese, Apologista)

 “La forma Adoni (« mi señor »), un título real (I Samuel 29:8), debe ser distinguida cuidadosamente del título divino Adonai (“mi Señor”) utilizados de Yahvé” (International Standard Bible Encyclopedia,  “Señor,”, p. 157).

“Señor en el Antiguo Testamento se utiliza para traducir ADONAI cuando se aplica al Ser Divino. La palabra [hebrea] … tiene un sufijo [con especial señalamiento] supuestamente en aras de la distinción” (Diccionario Hastings de la Biblia, “Señor”, Vol. . 3, p. 137).

“Adonai y Adoni son variaciones de señalamiento para distinguir la referencia divina de los humanos” (Léxico hebreo e Español del Antiguo Testamento, Brown, Driver, Briggs, bajo adon).

Las dos formas de Adon – Adonai Versus Adoni

Favor de considere cómo funciona el lenguaje. En castellano no tiene dificultad en reconocer la diferencia entre ÉL y ELLA. Hay una diferencia. Usted reconoce también una gran diferencia entre dios (d minúscula) y Dios (con G mayúscula). ¿Qué hay de “empleador” y “empleado”? Una letra hace toda la diferencia. En hebreo las palabras para él y ella  sólo contienen una diferencia en el sonido de la vocal – Hoo (él) y Hee (ella).

Pocas preguntas podrían ser de mayor importancia que saber quién en la Biblia tiene derecho a ser llamado Dios (mayúscula).

En hebreo hay una palabra para “señor”. Es ADON. Esta palabra se refiere 300 veces a los señores humanos (superiores) y 30 veces AL Señor, es decir, Dios mismo.

Hay dos formas muy especiales de esta palabra ADON. A veces, las letras-AI se añade al final, dándole la palabra Adonai (a veces escrito ADONAY). Esta palabra es conocida por el público porque rima con El Shaddai en la conocida canción. El Shaddai es otro nombre para el Dios único. ADONAI significa “el Señor Supremo” y está reservado para Dios. La palabra ADON también puede tener la letra-I añadida a la misma, dando la forma Adoni (que se pronuncia Adonee) y se utiliza para los superiores humanos – no para Dios.

El Salmo 110:1 en el Nuevo Testamento

Ahora, en el Salmo 110:1 tenemos un verso único. Este verso aparece en el NT 23 veces. (Salmo 110:4 es citado o referido a otro 10 veces.) La importancia de estos versículos se muestra por el hecho de que no hay otros versos que se acercan a ese número de alusiones / citas en el NT. Muchos versículos son citados una vez o dos veces en el NT. Pero estos versos – Sal. 110:1, 4 – se mencionan 33 veces! Sal. 110:1 es la clave para la identidad de Dios y de Jesús, y para la venida del Reino (el corazón del Evangelio, Lucas 4:43, Hechos 8:12, etc)

Jesús mismo citó a Sal. 110:1 (como se informa en Mateo, Marcos y Lucas) como el verso que puso fin a los argumentos en contra de las autoridades religiosas de su tiempo, los fariseos (ver Mat. 22:41-46). El Salmo 110:1 es citado en el NT de la siguiente manera:

Jesús: Mateo. 22:44; Mateo. 26:64, Marcos 12:36, Marcos 14:62, Marcos 16:19; Lucas 20:42, 43; Lucas 22:69.

Pedro (Lucas), Hechos 2:33, Hechos 2:34-36 (en este versículo Pedro introduce el cristianismo a la multitud en Pentecostés y nos dice que Jesús ha sido hecho “Señor”, sobre la base de Sal. 110:1); Hechos 5:31; Hechos 7:55-56.

Pablo: Rom. 8:34, I Cor. 15:25; Ef. 1:20; Ef. 2:6 Col 3:1, Heb. 1:3, Heb. Hebreos 1:13. 8:1; Heb. 10:12-13; Heb. 12:2.

Pedro: I Ped. 3:22. Jesús: (Juan) Rev. 3:21.

Este salmo cubre toda la gama del Nuevo Testamento y que Jesús es registrado como citándolo no menos de 8 veces. Es uno de los favoritos de “texto de prueba” de los cristianos NT.

El Salmo es un oráculo divino especial. El texto dice (Salmo 110:1): “El oráculo de Yahvé (Jehová) a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies”.

El primer “Señor” es la palabra Yahweh que aparece en muchas versiones en español como Señor (todas mayúsculas).

El señor segundo es Adoni (mi señor). Ya hemos señalado que la palabra hebrea ADON (Señor) tiene una terminación especial en él cuando se refiere a un solo Dios – ADONAI (449 veces en el Antiguo Testamento). Pero cuando la palabra tiene el final “I”, es decir, Adoni (adonee), nunca se refiere a Dios, sino siempre a un ser humano superior (a veces un ángel). Así sabemos que el Mesías no es Adonai (Dios), sino el ser humano superior de David, el Señor de David, Adoni.

Este salmo se creía que era un oráculo mesiánico, tanto para Jesús y para los rabinos de su época. Jesús sabía que él, el Mesías, era el Señor de David, así como el hijo de David. Los fariseos no estaban dispuestos a reconocer a Jesús como el Señor de David, a pesar de que sabían que era un descendiente de David.

El idioma hebreo es preciso y los rabinos siempre mantuvieron el nombre del único Dios en el más alto respeto. Por eso, ellos reservaban la forma ADONAI sólo para Dios. (los Judios hasta este día leen la palabra ADONAI cuando vienen al nombre personal de Dios – Yahweh. Nadie sabe exactamente cómo esa palabra debe ser pronunciada. Los Judios dejaron de mencionarlo alrededor del 300 aC.)

El ejemplo de un caso similar – AVEER Versus Abeer

El Antiguo Testamento tiene pequeñas maneras de distinguir las palabras, que tienen una importancia trascendental en términos de su significado. Déjeme darle otro ejemplo. La palabra AVEER (= fuerte o poderoso). Del Nuevo Diccionario Internacional de Teología y Exégesis del AT, vol. 1, p. 232: “Se cree que la razón por la cual el Antiguo Testamento tiene dos formas del adjetivo AVEER es que los guardianes del texto (Masoretas) deseaban distinguir el uso de la palabra cuando es aplicado a Yahweh de su uso en otros contextos… “

Cuando no se utiliza de un solo Dios, la forma tiene un punto adicional dentro de la ‘V’ y luego se pronuncia Abeer…ABEER (con el punto) se refiere siempre a un hombre poderoso, a veces a la “dureza de corazón”, una vez a un ángel y a veces a un toro o un caballo poderoso.

La falta de un punto hace una gran diferencia. AVEER se refiere a Dios. Abeer es una referencia no-divina.

Lo mismo ocurre con las formas de Señor, Adonai y Adoni. ADONAI está reservado sólo para el único Dios. Ningún ser humano es dirigido como Adonai. Por otra parte Adoni (adonee) está reservada para los superiores humanos. El Mesías es llamado Adoni, el Señor de David, pero nunca ADONAI, el Dios único.

Ahora, tome nota de este hecho interesante. La versión KJV siempre escribió ADONAI como “Señor” (con ‘S’ inicial mayúscula). Ella escribió Yahweh como “SEÑOR” (toda la palabra con mayúsculas). Con respecto a Adoni, en 194 ocasiones LA KJV escribió Adoni como Señor (con “s” pequeña) o amo. Pero sólo en una ocasión rompió su propia regla y uso una mayúscula en Señor, en Sal. 110:1. Pero la palabra no es ADONAI, sino ADONI. La RV (VR) corrigió el error y escribió “señor” (con minúsculas).

Sólo uno es Dios

Jesús es ADONI el Mesías, no ADONAI, el Dios único. El Dios Único es una sola persona. ¿Cómo sabemos esto (aparte de Sal. 110:1)? El único Dios del monoteísmo hebreo (el monoteísmo de Jesús, Marcos 12:28 y sig.) es descrito por los pronombres personales en singular (“yo, él, tú, tú, mi, su”) miles y miles de veces .

El Dios Unico es distinguido como ADONAI (449 veces) de Adoni, un señor humano, (195 veces). Esto da 644 oportunidades para ver la diferencia entre Dios y el hombre, basados en la palabra “señor”. El Mesías, Hijo de Dios, es designado como Adoni, no Adonai.

Los pronombres personales singulares siempre te dicen un simple hecho. Ellos describen a un ser que es una persona, no dos o tres. Dios es singular y una única persona.

“Hay un solo Dios, el Padre” (Pablo, I Cor. 8:4, 6). Hay dos señores (Salmo 110:1) El Padre es el único Dios y Jesús es el Señor MESÍAS, el Hijo de Dios (Mateo 16:16). La creencia de que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios es toda la cuestión del Evangelio de Juan (Juan 20:31). También es el punto entero de toda la Biblia. Y Jesús describe Al Único Dios, su Padre, como “el único Dios verdadero” (17:3) y “el único que es Dios” (5:44). “Aquel que es Dios” es otra manera de decir “el único que es Dios”. Jesús estaba hablando acerca del Padre. Si el Padre es “el único que es Dios”, y Jesús es una persona diferente, Jesús no puede ser el único Dios.

¿Creemos con Jesús que el Padre es “el único que es Dios”? (Juan 5:44, 17:3)

El Padre es llamado Dios 1326 veces en el NT. La palabra “Dios” se utiliza de Jesús dos veces (por algunos). Pero no olvide que en el mundo del siglo I dC los seres humanos elevados a veces eran llamados “Dios”. Esto es también verdad en la Biblia. Los jueces de Israel fueron llamados “dioses” (Sal. 82:6). Jesús usó este verso para demostrar que él estaba afirmando ser el Hijo de Dios, no Dios mismo (Juan 10:34-36).

El Salmo 2 es un perfecto paralelismo con el Salmo 110:1. En este salmo el Señor un Dios habla a “MI REY/ MI HIJO. Esa persona, que es tan distinto de Yahweh como cualquier hijo es distinto de su padre, también llamado” El Mesías del SEÑOR. “El Jesús de la Biblia es: el Hijo del Dios único, “el Señor Mesías” (Lucas 2:11), “El Mesías del Señor” (Lucas 2:26). Tenga en cuenta que en el NT Dios es llamado “el Dios de nuestro Señor Jesucristo” (Efe 1:3, etc.) que debe mostrar que Jesús y su padre no son co-iguales. Hay un Señor Dios y un Señor Mesías.

En la Escritura Jesús y su Padre son personas independientes, que trabajan en la más estrecha armonía. El Mesías es el Hijo obediente al Padre. Su padre es el único Dios (Juan 17:3).

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ESCUCHANDO EL EVANGELIO ORIGINAL DE JESÚS Y SU REINO

Por Angela

¿Recuerdas el juego de “Teléfono” cuando eras un niño? Tú le susurrabas una frase corta al niño sentado junto a ti, que a su vez, susurraba al siguiente niño. Siempre fue divertido oír el resultado final, porque AL final de la línea veíamos cómo la frase original había cambiado por el tiempo que había pasado a través de una docena de orejas y bocas pequeñas.

Así también ha sido con el Evangelio de Cristo. Hoy, si uno le pregunta a alguien lo que es el Evangelio, tú podrás escucharlo definido así: “El Evangelio es la buena noticia de la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo, que provee la liberación total y gratis del poder y la pena del pecado de acuerdo con la sola gracia de Dios a través de la fe en Jesucristo”, como se menciona en un sitio web que me encontré cuando buscaba información en Google sobre “¿Qué es el Evangelio?”

En el juego de teléfono, a veces el mensaje que resulta sale similar (no igual) al original, pues de alguna manera está cambiado, adaptado o ha perdido alguna parte integrante de su composición. Propongo hoy, que la Iglesia, algunos de sus líderes y sus seguidores, hayan tomado, con el tiempo, lo que era el Evangelio que Jesús y Sus Apóstoles predicaron, pero que de alguna manera perdieron un poco de su sentido y foco original. ¡Con el tiempo, en la narración y el intercambio del mismo, el Evangelio que comúnmente oímos hoy, puede estar omitiendo un pedazo muy significativo que resultan ser buenas y emocionantes noticias!

Strong define Evangelio (euaggelion) como “las buenas nuevas del reino de Dios que pronto será establecido, y también de Jesús, el Mesías, el fundador de este reino. Después de la muerte de Cristo, el término incluye también la predicación sobre (o concerniente) a Jesucristo como habiendo sufrido la muerte en la cruz para conseguir la salvación eterna de los hombres en el reino de Dios, pero como resucitado y exaltado a la diestra de Dios en el cielo, y desde allí regresar en majestad para consumar el reino de Dios”.

Es a la vez verdad y muy importante que el mensaje del Evangelio incluya que Jesús murió y resucitó por nuestros pecados. Esto es todo lo acordado! Sin embargo, la otra parte del Evangelio que se ha abandonado del mensaje es esa importante palabra (logos) que Jesús predicó: el Reino de Dios. ¿Quién ha oído alguna vez predicar a un pastor de que el Evangelio es acerca el Reino de Dios, y de cómo podemos entrar en él para conseguir la vida eterna en el siglo venidero? La próxima vez que oiga de un ministro, evangelista de televisión o a un amigo suyo predicar el mensaje del “Evangelio”, escuche con atención! ¿Menciona el predicador la venida del Reino de Dios a la tierra?

Sólo estoy sugiriendo que nuestra forma de definir el mensaje del Evangelio se ha diluido, acortado, y hasta adaptado a algo que no es radicalmente diferente, pero lo suficiente cambiado con el correr del tiempo, que simplemente se ha convertido en un mensaje diferente a lo que Jesús y la iglesia primitiva estaban predicando y proclamando.

En Marcos 1:14-15, Jesús vino a Galilea predicando el Evangelio de Dios, y diciendo: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; arrepentíos y creed en el Evangelio.” Lucas 8:11 dice que Jesús “comenzó a hablar con ellos sobre el Reino de Dios.” Jesús no estaba predicando su muerte y resurrección como el evangelio durante su ministerio, sino más bien la predicación de la buena noticia de un reino venidero donde no habría fin de la paz, en donde Jesús, como el Ungido (Mesías, Cristo), se sentaría sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y justicia. (Isaías 9). Jesús predicó esta buena noticia a los afligidos, a los quebrantados de corazón, para publicar libertad a los cautivos y la libertad a los presos, para consolar a todos los que lloran, y hacerles saber que el tiempo de la justicia y la rectitud estaba cerca! Esta fue una buena noticia, por cierto! El enseñó a arrepentirse y ser salvos, para entrar en el Reino y la vida eterna en el siglo venidero. Jesús nos enseñó que nosotros heredaríamos la tierra, que veríamos a Dios y Su misericordia, y que seríamos llamados hijos de Dios. El enseñó cómo sería el Reino de Dios y lo que debíamos buscar (Mat. 6:33) y nos mandó para que nos prepararemos para saber cuándo se cristalizarían su venida y la consumación de la edad.

Te reto hoy, que para eliminar la tradición, retires la confusión y la distorsión del mensaje original y vuelvas a las palabras de Jesús (el autor y consumador de nuestra fe) y examines cuidadosamente lo que fue el evangelio original realmente. Como dijo Jesús en Lucas 8:8, “El que tiene oídos para oír, que oiga.” Y en el versículo 10, Jesús dijo a sus discípulos: “A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios, pero para el resto, en parábolas, para que viendo, no puede ver, y oyendo, no entiendan”. En Mateo 13:14-16, Jesús cita Isaías 6:9, “De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane. Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.”.

En lugar de confiar en lo que siempre has oído, volvamos a la Escritura y a las palabras que Jesús habló y escúchalas. Oro  de que veamos con nuestros ojos, y escuchemos con claridad con nuestros oídos las palabras de Jesús hoy y entendamos con nuestro corazón el Evangelio del Reino de Dios!

“Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones y entonces vendrá el fin.” Mateo 24:14.

A MISTAKE WHICH OUTDOES ALL MISTAKES

By Anthony Buzzard

There is a piece of simple misinformation copied without examination by Bible commentator after commentator. It occurs in commentaries on Psalm 110:1, a verse which wins the prize for being the most often cited passage from the Old Testament in the New. Psalm 110:1 is likely (I hope soon) to have its day of fame. It is going to expose a colossal, long-held misunderstanding about the relationship of the one God to His unique Son Jesus.Psalm 110:1 is an inspired oracle about the Messiah, who since the ascension is sitting at the chief position next to God in the universe. Jesus loved this verse and so did the New Testament writers. They allude to it some 23 times. It is of massive significance in describing who Jesus is. Because its testimony is in direct contradiction to the traditional belief that Jesus is “God the Son,” it has suffered miserably at the hands of commentators, who by some extraordinary means actually misinform the public about the crucial Hebrew word for the second “lord” of Psalm 110:1.

Reformer Martin Luther was right to point out that Psalm 110 is “the chief psalm of our dear Lord Jesus Christ, in which his person, his resurrection, ascension and whole Kingdom are clearly and powerfully set forth.” The Psalm begins by announcing a solemn divine oracle. Jesus quoted this Psalm as vital spiritual information. He referred to David as here “speaking in the spirit” (Mat:22:43; Mark 12:36): “The Lord said to my lord, ‘Sit at My right hand until I put your enemies under your feet.’”

Of such fundamental importance was this proposition that it provided a New Testament proof text for defining the Divine Plan and Jesus’ relationship to his Father. It appears in the New Testament over and over again. What does this oracle reveal to us?

This verse has been an embarrassment to “received” traditional views of Jesus as “God the Son.” Psalm 110:1 in fact completely eliminates any such idea. Peter provides one of the many examples of the quotation of our verse. In his epoch-making sermon in Acts 2 Peter explained that the Hebrew Bible had predicted the elevation of Jesus to the supreme position in the universe next to God his Father. This happened at the ascension, and the words of Peter inform us of the status achieved by Jesus at the ascension. “For it was not David who ascended to heaven, but David himself said, ‘The LORD said to my lord, “Sit at My right hand until I make your enemies your footstool.”’ Therefore let the whole house of Israel know for certain that God has made him both Lord and Messiah, this Jesus whom you crucified”(Acts 2:34-36).

The reaction of Peter’s audience was suitably dramatic. They took the Apostle’s words with utmost seriousness: “Now when they heard this, they were cut to the heart, and they asked Peter and the other apostles, ‘What are we to do, brothers?’” (2:37).

It would be desirable for contemporary audiences to be as touched, if not outraged, by the constant misuse of this verse by tradition-bound commentary. Walk into a Christian bookstore and treat yourself to a perusal of one of the many commentaries available, both new and old. Here is one example among many I found recently: “Ps. 110:1, ‘The Lord said to my Lord’ describes a conversation between God the Father and God the Son.”

This is a complete falsehood, as we shall show!

The Jews as custodians of the Hebrew Bible are rightly insulted by the suggestion that there are two who are God, the one talking to the other! There is only one who is God. God never speaks to God. That would not be monotheism. And monotheism, belief that God is one and not more, is the absolute criterion of truth for us all.

The proof of the rudimentary fact that God is not speaking to God is found in the language of Psalm 110:1. But first another example of misinformation, this time from the 1000-page Commentary on Matthew by William Hendrikson: “In this Psalm David is making a distinction between YHVH (Jehovah) and Adonai – YHVH, then, is addressing David’s Adonai; or, if one prefers, God is speaking to the Mediator. He is promising the Mediator such pre-eminence, power, authority and majesty as would be proper only for One who, as to his person, from all eternity, was, is now, and forever will be God” (p.812, emphasis added).

This statement contains a major error of fact. The text does not say that YHVH is addressing David’s ADONAI! The word in the Hebrew text is not Adonai at all. Adonai is indeed the word (all 449 times) for the Lord GOD, that is, the supreme God of Israel. But the inspired word in this Psalm, found in all the originals, is not Adonai; it is adoni. There is a vast difference between these two words. Adonai is indeed GOD, the Lord. Adoni, by contrast, never refers (in all 195 occurrences) to the Lord GOD. It refers always to a human, that is, non-Deity superior (or occasionally to an angel). Adoni is never a title of Deity. It tells us always that the “lord” in question is someone who is not God,
but a human superior.

Here then in this marvelous Psalm we have a brilliant definition of the status of the Son of God, Jesus the Messiah. He is not Adonai (Lord GOD) but “my lord,” [adoni] the Messiah. The word provided by the Scripture which Jesus described as inspired and which he used to silence all counter arguments (Mat:22:46) is the Hebrew word for “lord” [adoni] which never designates GOD! This verse was alluded to massively in the New Testament, and Peter used it to define and demonstrate the status of Jesus at the right hand of the Father: he is the uniquely elevated human lord (Acts 2:36), but not a second GOD! The text should put an end to the centuries of dispute about who Jesus the Messiah really is. He is not God (which would make two Gods) but the one and only Lord Messiah, the man Christ Jesus, as Paul said in 1 Timothy 2:5, reflecting the information provided by Psalm 110:1.

Jesus is referred to as the lord Messiah over 100 times in the New Testament. He is called Christ or the Christ (Messiah) 516 times. That should be enough to convince us about who he really is.  He is the “our lord” of the ancient prayer “maranatha” (1 Cor:6:22).

I would ask the reader to ponder the extraordinary fact, without parallel in the history of Bible commentary, that the actual word for the second “lord” in our verse has been constantly misreported by those expounding the Bible. The error is very, very common. It actually appeared in the margin of Acts 2:34 in editions of the NASU Bible, where the note reads: “The Hebrew word in Psalm 110:1 is Adonai.” But it is not. And the fact can be checked by anyone consulting the original. (Strong’s does not show this distinction.)

Standard authorities are in no doubt at all about the immense significance of the difference between the forms of the Hebrew word for “lord.” The Hebrew text makes a clear-cut and consistent distinction between the one supreme Lord GOD and human (occasionally angelic) “lords.” The Hebrew text wants us to know exactly who is the Lord GOD (Adonai) and who is a human superior (adoni, my lord).

Every student of the Bible should know that when the personal name of the One God appears in English translations, the word is printed in English (in many versions) as LORD (all capitals). This tells us that behind the LORD (nearly 7000 times) lies the Hebrew word YHVH or Yahweh (sometimes pronounced Jehovah, though this is almost certainly not accurate). Another significant editorial policy is to write Lord (capital “L” but lower-case “ord”) when the Hebrew word is Adonai (= the Lord GOD, the supreme Lord). But when in the Hebrew text we have the word adoni (pronounced in Hebrew “adonee”) then many English translations have the word “lord” (lower-case “l”). For example, Sarah (Gen:18:12) referred to Abraham her husband as “adoni,” my lord, not Adonai (the Lord GOD)!

That distinction between the Lord GOD and a human lord or superior is faithfully reflected by: the English Lord (capital L), as distinct from lord (lower-case l). 

However, when translators arrived at Psalm 110:1, they broke their own rules and wrote the second “lord” (adoni) as Lord (with capital). You will find this misleading inconsistency in the King James, NIV and many other versions. The Roman Catholic Bible most accurately kept a lower-case “l” on the second “lord” telling us that the word was “adoni” (= my human, not Deity lord) and not Adonai, the Lord GOD. The Revised Version of 1881 (the first correction of the KJV of 1611) wrote “lord” and thus emended the KJV mistake. The RSV and NRSV followed suit and correctly wrote “lord.” BBE (Basic Bible in English) and the Jewish Publication Society also rightly provided us with the truth about that second “lord” by writing it with lower case “l.”

The difference between God and man is the most significant of all distinctions, and it is carefully and precisely given us in Psalm 110:1, which the New Testament uses universally to define the status of Jesus in relation to God.

Jesus is the human being, the “man Messiah” (1 Tim. 2:5) at God’s right hand. This fact, which Satan does not like and wants to suppress, tells us of the amazing position God has granted to a sinless, virginally begotten man, Son of God (Luke 1:35), installed at the right hand of God’s own throne in heaven. Jesus of course will leave that position and come back to the earth at his future coming to take up his position on the throne of David in Jerusalem (Luke 1:32, etc.).

There is only one who is God, the Creator of all things, in the Bible. He is the Father, indeed the “God and Father of our Lord Jesus Christ” (Rom:15:6; 2 Cor:1:3; Eph:1:3; 1 Pet:1:3). Paul put it this way: “There is to us [Christians] one God, the Father” (1 Cor:8:6). Paul went on to add that we also recognize “one Lord Jesus Christ.” But that Lord Jesus Christ is not the Lord GOD! He is the Lord Christ and was announced with this title when the angels told the shepherds, “Today in the city of David there has been born for you a savior who is the Lord Christ” (Luke 2:11, literally the “Messiah/Christ Lord”; cp. Col:3:24; Rom:16:18).

Luke adds a few verses later that Jesus can also rightly be called “the Lord’s Messiah” (2:26). He is the Christ who belongs to the LORD GOD. When the two blind men appealed to Jesus to have their sight restored, they touchingly addressed him as “Lord, son of David” (Mat:20:31) and even the pagan, Canaanite woman pleaded with Jesus to help her with her demonized daughter. She expressed her faith in the true Messiah as “Lord, son of David” (Mat:15:22).

Elizabeth, the mother of John the Baptist, was thrilled to greet Mary when she was pregnant with Jesus. She rejoiced that she was in the company of “the mother of my lord” (Luke 1:43). She meant of course not “the mother of God,” but the mother of my lord, the Messiah. This was the “my lord” of Psalm 110:1 (adoni). A ghastly twist was given to the Christian faith when later Bible readers began to speak of “the mother of God.” (I heard a Catholic priest say that God had asked Mary to be His mother!) This is standard language in the Roman Catholic system, but Protestants equally speak of Jesus as being God! For some illogical reason they balk at the idea that Mary is the “mother of God.” But why should they? Constantly one hears that “Jesus is God.” Mary ought really then to be called the “mother of God” in the Protestant system. Readers ought to ponder this interesting fact. 

But most importantly they should ponder deeply the distressing and amazing fact that Bibles and Bible commentaries have in many cases not permitted you to know that Jesus in Psalm 110:1 is not Adonai, the Lord GOD, but adoni, my lord, the human Messiah. 

All the centuries of strife and confused argumentation which eventually led to the “creeds” could have been avoided if the adoni (“my lord” of Ps. 110:1) had been recognized as the perfect definition of the Messiah not as LORD GOD, but as Lord Messiah.

Currently the battle over the identity of Jesus continues and Psalm 110:1 is not being recognized as the appropriate corrective to centuries of misunderstanding. It is not uncommon for the following kind of comment to appear on Paul’s classic monotheistic statement in 1 Corinthians 8:6. Paul tells us that “there is one God, the Father…and one Lord Jesus Christ/Messiah.”

Astonishingly the Oxford Bible Commentary has this to say:
“The Jewish Shema (‘Hear, O Israel, the Lord our God is one Lord,’ Deut. 6:4 and affirmed by Jesus in Mark 12:29) is here split apart into a statement about God the Lord, the Creator of the world and the goal of salvation, and a matching statement about the Lord, now taken to be Jesus Christ, the medium of creation and redemption. … The way in which Paul reads them both out of the Jewish declaration of monotheism is suggestive of the ways in which Christian theology will struggle to define Christ’s exalted status without falling into ditheism
[belief in two Gods]” (p. 1121).

The Shema is “split apart”?! The Shema of Deuteronomy 6:4 and of Jesus in Mark 12:29 has now been supplemented and expanded to include two who are God? This is precisely what Paul does not mean. He carefully distinguishes the ONE GOD, who is the Father, from the one Lord Jesus Messiah. The Messiah is not the ONE GOD, and the difference between them is exactly the difference declared 1000 years earlier by Psalm 110:1 in which as we have seen YHVH speaks to the Messiah in a prophetic oracle, and defines the Messiah not as the LORD GOD but as the human lord Messiah, adoni.

Tampering with the biblical creed (splitting it apart) which defines God as the Father of Jesus is unwise. If Psalm 110:1 had been fully recognized instead of being widely misrepresented in regard to the actual Hebrew words of the text, centuries of argumentation could have been avoided and today the great “monotheistic” religions would have common ground, rather than being hopelessly at odds over who and how many God is (Jews, Christians and Muslims).

There is a simple message here: Instead of the brain-breaking difficulties and infinitely complex vocabulary of Trinitarianism, Jesus offers us an easier burden. He affirmed the great unitarian creed of Israel (Mark 12:29) as did Paul (1 Cor:8:4-6). The astonishing new fact since the ascension is that there is a glorified, immortalized Son of God, a human being by origin (Mat:1:18, 20; Lk:1:35), whom God has honored by taking him to be with Him at His throne of the universe. Jesus, the Lord Messiah, Son of God is now waiting to return to this planet. He remains at the right hand of God until he is given the signal to come back to the earth. He will then inaugurate the long prayed-for Kingdom. With the saints of all the ages he will supervise the first ever successful world government. We need that day!

Agradeceremos si alguno pudiera traducir este estudio porque no tengo suficiente tiempo para hacerlo. Gracias. Apologista

“VENGA TU REINO. HÁGASE TU VOLUNTAD…EN LA TIERRA”

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista) 

Una Ignorancia casi Generalizada 

          Por casi dos milenios los cristianos han repetido la oración del “Padre Nuestro”, la cual fue enseñada por Jesucristo mismo a sus discípulos. Una de sus partes dice: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Mateo 6:10). Tal vez usted mismo ha repetido esta oración muchísimas veces pero: ¿Se ha detenido a pensar por un instante qué significa eso que Jesús llama: ‘reino’? Además, ¿qué está pidiendo usted cuando ora: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad…así también en la tierra”? Es hora de que usted despierte de su indiferencia espiritual y medite en este asunto con la mayor seriedad posible. Pedir sin saber o sin comprender lo que se está pidiendo es la mayor barbaridad que pueda cometer un ser humano pensante e inteligente. Millones de cristianos están pidiendo que venga el reino  de Dios a la tierra a fin de que se haga la voluntad del Creador en el mundo como se hace en el cielo. No obstante, estos orantes no saben de qué se trata eso que Jesús llama  “reino”. Esto es increíble, sorprendente e Inaudito. 

          Ahora bien, Jesús les dijo a sus discípulos que debían buscar y pedir por la venida del reino de Dios a la tierra sin antes haberles dado una explicación o definición detallada de lo que éste era. Pero esto no es sorprendente, pues sus oyentes ya sabían lo que era ese reino de Dios por las Escrituras Hebreas, es decir, por el Antiguo Testamento.

El Reino y los Judíos  

          Pero antes de continuar con este estudio bíblico quiero decirle que los más grandes teólogos católicos y protestantes están de acuerdo en que el tema central de todo el mensaje de Cristo es el Reino de Dios. Usted encontrará el reino de Dios en los libros de los Profetas, en los Salmos, y en los libros históricos como Samuel, Reyes, y Crónicas. De modo que los Judíos estaban bien familiarizados con la frase “el reino de Yahweh” (1 Crónicas 28:5- Entendiéndose por “Yahweh”, Dios Padre). Por eso es que usted nunca encontrará en el Nuevo Testamento una explicación detallada o poco detallada del reino de Dios, pues no era necesario que Jesús lo definiera, ni tampoco sus discípulos. Y Jamás leerá en la Biblia de alguien que preguntara a Jesús sobre la naturaleza del reino de Dios, es decir, si éste sería real o imaginario, espiritual o literal, terrenal o celestial, temporal o eterno, presente o futuro, etc. Los Judíos ya tenían bien definida la naturaleza de aquel reino mesiánico esperado muchos siglos atrás, que Jesús no se molestó en definir su naturaleza nuevamente a sus paisanos. De modo que si usted quiere saber qué es eso que la Biblia llama “El Reino de Dios”, tiene que averiguarlo en la misma Biblia, comenzando con el Antiguo Testamento. No obstante, este estudio le ofrecerá un resumen de lo que es el Reino de Dios y usted lo podrá complementar con sus lecturas personales de la Biblia.

          Pues bien, algunos alegarán que Jesús dio una explicación muy particular de la naturaleza del reino de Dios en sus famosas “Parábolas del Reino”. También es cierto que Jesús habló “secretamente” o “misteriosamente” a sus detractores en sus Parábolas del Reino, pero no fue así para con sus fieles discípulos (Mateo 13:10-17). Los que no eran de él tendrían dificultad para entender sus parábolas. Pero, ¿fueron sus parábolas una nueva forma de entender el reino de Dios? ¿Cambiaron las parábolas de Jesús la esencia misma del reino tradicional judío? ¡De ninguna manera! Pues Cristo vino “a confirmar (no cambiar) las promesas hechas a los padres” (Romanos 15:8).

          Las Parábolas del Reino en el Evangelio de Lucas (capítulos 13-19) presentan las condiciones éticas y espirituales exigidas por Dios para ingresar o participar en él.  Los judíos pensaban que por la ley ellos podían ganar la aprobación de Dios. Creían que haciendo el bien a la luz de los Diez Mandamientos serían salvos y entrarían en el reino. Pero Jesús enseña muy claramente en sus parábolas, que el reino de Dios exige primeramente arrepentimiento, como lo vemos en la parábola del hijo pródigo. Jesús enseñó también que se requiere un “nuevo nacimiento” a través del agua y del Espíritu para ver y entrar en él (Juan 3:3,5). Aquí se incluye el bautismo para el perdón de los pecados, y el recibimiento del Espíritu Santo. Para otros este “nuevo nacimiento” significa el “renacimiento en la resurrección” para obtener el cuerpo inmortal y glorioso con el cual entraremos al reino (1 Corintios 15:50). En la Parábola de la Gran Cena Jesús enseña que su reino estará conformado por los pobres de la tierra. En cambio, la mayoría de los ricos petulantes quedarán excluidos. En fin, Jesús estuvo enseñando constantemente sobre su reino y poniendo las condiciones para participar de él activamente.                      

¿Qué es el Reino de Dios?

          En primer término, debemos decir que el reino de Dios es un asunto que tiene que ver con  la voluntad de Dios para con esta tierra. ¿Recuerda la oración del Padre Nuestro? Dice entre otras cosas: ”Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Notemos que Dios quiere que se haga Su voluntad en la tierra, así como se hace en el cielo. Es decir, en el cielo se está haciendo la voluntad de Dios—¡Pero no en la tierra! Por eso tenemos que seguir pidiendo que finalmente se haga la voluntad de Dios en la tierra a través de ese algo llamado: “REINO DE DIOS”. El Reino de Dios en la tierra significará que la voluntad de Dios finalmente se estará haciendo en nuestro mundo. ¡Piénselo seriamente! 

          ¿Podría alguien decir que este mundo caótico y malvado refleja el carácter y la voluntad de Dios? ¿Son las guerras, las pestes, las hambres, los odios, las desigualdades, la contaminación ambiental, el desempleo, los hogares destruidos, los gobiernos corruptos, la violencia, los crímenes, y cosas como éstas, la voluntad para nuestro mundo? No, ciertamente. Hoy no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo. Dios es un Dios de paz y no de confusión (1 Corintios 14:33). Hoy no hay paz en la tierra, sino confusión total, y así no es Dios. Dios es un Dios que ama la paz, la justicia, la rectitud, la ley y el orden.

          Habiendo comprendido que aún no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra, podemos concluir que todavía no ha venido el reino de Dios a la tierra. Cuando venga el Reino de Dios, se hará lo que Dios dice y quiere para la sociedad humana. Los hombres tendrán que vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, de lo contrario no podrán sobrevivir en su reino, y quedarán excluidos eternamente y… ¡Serán aniquilados para siempre! (Zacarías 14:17)(Salmos 37:9-11,20,22,34,38).            

          Hoy en día los hombres están destruyendo la creación de Dios: Su tierra, Su ecología, Sus mares, Sus lagos, Sus alimentos, Su atmósfera, Su fauna silvestre, Su flora, etc. Hoy existe la “lluvia ácida”, “el efecto invernadero”, los polos se derriten, se presentan graves inundaciones, tornados, huracanes, terremotos, sequías, plagas, enfermedades, etc. Todo esto por culpa del mismo hombre y de su “ciencia”. En Apocalipsis 11:18 hay una seria advertencia de parte del Altísimo, pues cada día estamos provocándole y ofendiéndole con nuestros actos malvados. Dice el mencionado pasaje apocalíptico: “…y tu ira ha venido…y de destruir a los que destruyen la tierra.”

          El reino de Dios pondrá fin a los destructores de la tierra, a todos aquellos que no han amado a Dios y Su creación. Los reinos (gobiernos) de este mundo darán paso al reino de Dios. Este Reino fue también previsto por el profeta Daniel con cierto detalle en los capítulos 2 y 7. Allí el profeta ve que el reino de Dios desplaza y hasta destruye a todos los gobiernos de la tierra, y él se vuelve único y poderoso por sobre toda la tierra. El profeta vislumbra un reino o gobierno que ejerce su poder mundialmente (Daniel 2:44). ¡Habrá solo un gobierno y también un solo gobernante mundial! ¿Se imagina usted un mundo con un solo gobierno y un solo gobernante? ¡Terminarían las rivalidades y discordias entres los pueblos! Hoy estamos divididos por fronteras, idiomas, religiones, sistemas políticos, sociales y económicos totalmente diferentes unos de otros. En el reino de Dios, todo ello desaparecerá; y habrá, por fin, una religión, un Dios, un idioma, un soberano o gobernante, un solo sistema de gobierno, y todo ello se traducirá en una paz con justicia verdadera en la tierra. Los ejércitos habrán desaparecido por completo (Isaías 2:1-4;9:6,7). 

          Así como los reinos de Inglaterra, Francia, España, Italia, Portugal, etc, ejercieron— y algunos aún ejercen su poder— así también el reino de Dios ejercerá su poder mundial y Teocrático cuando Cristo regrese por segunda vez a la tierra como rey. (Mateo 25:31,34). Parece increíble, pero usted podrá leerlo en una Biblia Católica o Protestante. Y si usted es Católico, entonces tiene que leerlo en su Biblia…¡y creerlo! Esto no es un asunto de “las sectas” sino de Dios.                         

El Patriarca Abraham y el Reino 

          ¿Por qué mencionar a un antiguo patriarca en el tema del reino? Muy simple, pues Abraham recibió una promesa extraordinaria de Dios que daría origen a su reino futuro en la tierra. ¿Cómo? En Génesis 13:14-15 Dios le dice a Abraham lo siguiente: “…Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y hacia el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves la daré a ti y a tu descendencia para siempre”. En Génesis 15:18 Dios le vuelve a decir a Abraham: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates”. 

          Notemos que Dios le hizo un pacto al anciano patriarca Abraham en el sentido que le daría un lugar o una tierra que se encuentra desde el río de Egipto (Nilo) hasta el río grande, el Eufrates. Si uno observa estos límites se dará cuenta que se hallan en el Medio Oriente, en lo que es ahora parte de Siria, Líbano, e Israel Moderno. Ahora adviértase también que esta “Tierra Prometida” sería igualmente para la descendencia o simiente de Abraham. Recordemos que Abraham luego recibió la promesa de Dios de que tendría un hijo de su anciana esposa Sara. Con el tiempo Abraham tuvo su descendiente según la promesa, y se le llamó Isaac. Luego Isaac tuvo su hijo Jacob y Esaú, y de Jacob nacieron 12 hijos, de los cuales uno continuó con la promesa, Judá. Con el correr de los siglos, de la familia de Judá nace Jesucristo.

          Jesucristo, por tanto, es la simiente o descendencia de Abraham. Ahora veamos los que dice San Pablo sobre Abraham y la simiente, Jesucristo. “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: A las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” (Gálatas 3:16,29). Notemos que la simiente de Abraham es una sola: El Señor Jesucristo. Cristo tendrá la herencia de la tierra entera, siendo su residencia permanente, la tierra prometida, Israel. Sí, Jesús será el heredero de la tierra prometida para siempre. Además notemos que los que son de Cristo (Su Iglesia), tendrán también herencia con Cristo de la tierra prometida. Eso lo dice San Pablo, no quien escribe este estudio. Por tanto, si la tierra de Israel será la sede del reino de Cristo, ¿por qué enseña el catolicismo y el protestantismo, en su mayoría, que nuestro paradero final eterno será el cielo?. ¡No lo entendemos aún!

El Rey David y el Reino           

          Dios inauguró su reino con Saúl. Este fue el primer rey de la línea de Judá que reinó en Jerusalén. Desgraciadamente este rey fue infiel a Dios, razón por la cual Dios lo destituyó reemplazándolo por un pastorcito de ovejas llamado David. David tuvo dos hijos importantes, Salomón y Natán. De Salomón desciende José, el esposo de María, madre de Jesús. En cambio María desciende de Natán, lo cual la hace a  ella también descendiente de David. La promesa era que de la descendencia de la mujer (María) nacería la simiente que aplastaría la cabeza a la serpiente, Satanás (Génesis 3:15). Jesús, por tanto, al ser descendiente de Abraham y de David, es el heredero del reino de David que se reestablecerá en la tierra prometida. Recordemos que el reino de David era el Reino de Dios (1 Crónicas 28:5).  Jesús, por tanto, es de sangre azul y heredero potencial de su reino. Pero: ¿Hay un reino judío en Israel hoy? No, ¡por ahora!

          Se sabe que el último rey descendiente de David fue Sedequías, que fue derrocado por el rey babilónico Nabuconodosor en 586 A.C. Sedequías fue un rey desobediente que llevó al pueblo de Dios a la idolatría. Su castigo fue el destierro y el asesinato de todos sus hijos. El pueblo judío fue llevado preso y esclavo a Babilonia por 70 años. Desde esa fecha de 586 a.C, Israel no ha tenido más reyes de la línea de David. Pero Dios había profetizado por intermedio de Ezequiel el profeta, que algún día el reino de David sería restaurado en la persona de un descendiente suyo (Leer Ezequiel 21:25-27). Usted, amigo, debe leer en su Biblia todos los pasajes que le citamos, para que constate la veracidad de nuestras afirmaciones.

          Pero el Apóstol Pedro nos da más luz acerca de quién pueda tratarse ese descendiente del rey David que reanudará la línea real en Israel en un futuro no lejano. Él dijo lo siguiente cuando hizo una apología de Jesucristo en el primer concilio en Jerusalén: “Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono.” (Hechos 2:29,30). Es claro, entonces, que aquel que tiene el derecho de sentarse en el trono del reino de David—el cual es llamado también: ‘El reino de Dios’— es el Cristo, ¡Jesucristo! Repetimos: El reino de David, que está suspendido en el tiempo, será RESTAURADO EN ISRAEL EN LA PERSONA DE CRISTO. ¡Jesucristo será el nuevo rey en Israel cuando él regrese a la tierra! Así como hay un reino en Jordania hoy, también habrá un reino en Israel pronto. Nada es imposible para Dios, aunque usted no lo crea aún.     

El Gobierno Mundial de Jesucristo

          Jesús dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venida benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” (Mateo 25:31,34).

          Su dominio (el de Jesucristo) será mundial, pues también el profeta David nos dice: “Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.” (Salmos 72:8). Sí, su poder será total, pues regirá a los pueblos con mano firme y segura, y con la bendición de Dios el Padre (Apocalipsis 2:26,27). Pero, ¿cree usted en este mensaje del cielo?¿Le parece una historieta más?¿Un mito?¿Una Utopía? Muchos se resisten a creer, pues han sido instruidos de manera diferente. La gran mayoría de “cristianos” se les ha hecho creer que si son “buenos” irán al cielo para estar con Dios y todos los santos. A éstos les parece raro que les prediquemos una esperanza terrenal, cuando ya no pueden creen más en las promesas de un “mejor orden económico, político y social en la tierra”. Escapar de este mundo decadente y confuso es la mejor alternativa. Nos ilusiona pensar que estaremos en otra dimensión u otro plano existencial, lo cual estaría bien para los que se drogan. Estos “escapan” temporalmente y artificialmente de los problemas cotidianos, pero luego caer en una mayor desesperación y desilusión. Pero “tocar el arpa” en el cielo por una eternidad igualmente resultaría tedioso y monótono. La promesa de un mundo nuevo y justo eso sí tiene sentido, pues estamos llamados a colaborar con Jesús en la reestructuración de la nueva sociedad que él implantará con su iglesia (2 Pedro 3:13,14; Miqueas 4:1-4).

          Usted puede cambiar su vida y gozar de una magnífica esperanza de vida eterna en el reino de Jesucristo. Sólo tiene que arrepentirse de sus pecados y ser bautizado bajo agua en el nombre de Jesucristo para recibir su sellamiento como hijo de Dios. Luego usted experimentará una nueva vida de fe en Cristo y sus promesas. Su vida tiene propósito si cree en Cristo y en Su Evangelio del Reino (Marcos 1:14,15). Evangelio significa “Buenas Noticias”, de modo que Cristo vino a traernos buenas noticias de un nuevo orden mundial bajo su reino.

           El problema del ser humano es generalmente la falta de fe. Jesús ya había pronosticado que antes de su regreso a la tierra no hallaría fe en él y en su evangelio (Leer Lucas 18:8). Por eso no nos extraña que nuestro anuncio no sea bien recibido por la mayoría de personas. El problema es su falta de fe en las Palabras de Dios. Jesús se topó con muchos hombres faltos de fe en muchas ocasiones. Pero usted puede creer si dispone su corazón a la verdad bíblica.          

EL FUEGO QUE CONSUME

El fuego que consume: Un tema bíblico y un estudio histórico de la doctrina del castigo final por Edward W. Fudge.

Es alentador leer una reseña muy positiva del libro de Fudge, El Fuego que Consume. El libro es una clase de estudio superior completo de lo que la Biblia enseña sobre el destino final de los perdidos, el apoyo a nuestro punto de vista completamente conditionalista.

El libro desafía enérgicamente la visión tradicional del interminable tormento consciente. La segunda edición de El fuego que consume, Fudge ha incluido las respuestas a las más importantes de estas críticas, a menudo en las notas.

A menudo el punto de vista conditionalista es atacado en la base de que es “suave” en el juicio y reduce el incentivo para la evangelización, lo cual es todo lo contrario en realidad.

Fudge habla del significado bíblico del infierno (Inglés):

http://www.edwardfudge.com/TFTC-1.mp3

El sitio del autor (Edward W. Fudge):

http://www.edwardfudge.com/written/fire.html

LA CUESTIÓN VITAL DE LA DEFINICIÓN DEL EVANGELIO SALVADOR

Por Anthony F. Buzzard

(Traducido por Apologista Sociniano, Mario A Olcese)

Hay una necesidad urgente de que los discípulos de Jesús se aseguren de que han comprendido el sentido del Evangelio que Jesús predicó. Esta blog se dedica a la tarea de ayudar a “ordenar” la gran cantidad de confusión que parece rodear a esta pregunta más básica de todas: “¿Qué es el Evangelio?”

Hay dos cuestiones principales que deben abordarse si hemos de responder con honestidad e inteligencia a la citación expedida por Jesús, cuando inauguró su ministerio de la predicación del Evangelio:

1. ¿Cuál fue el contenido del Evangelio anunciado como el mensaje salvador de Jesús, el pionero de la fe cristiana?

2. ¿Hasta dónde la predicación tradicional ha seguido a Jesús con precisión en este asunto de la definición del Evangelio?

 A la primera pregunta podemos responder de manera inequívoca, porque las pruebas aportadas por los documentos cristianos son muy claras. El Evangelio es un Evangelio acerca del Reino de Dios. Esto es obvio para cualquiera que lea los relatos del ministerio de Jesús. Con este hecho establecido, pasaremos a la cuestión de lo que significa el Reino de Dios en el mandato fundamental de Jesús: “Convertíos [hacer un giro en el pensamiento y la conducta, volver al Pacto], y creed en el Evangelio del Reino de Dios” (Marcos 1:14, 15). Es evidente que no puede haber una respuesta inteligente a Jesús si el “Reino de Dios” no tiene un significado definido para nosotros! El Reino de Dios, dicen muchos comentaristas, no era una frase nebulosa para la audiencia de Jesús, como lo es a menudo hoy en día. Formule a sus amigos la pregunta crítica: “¿Qué es el Evangelio y qué es el Reino de Dios?” Usted puede quedarse sorprendido por una desconcertante variedad de respuestas, muchos de ellas probablemente vagas.

El Reino de Dios anunciado como el contenido del Evangelio no era, sin embargo, un “cajón de sastre” de frases de “religión” o un llamado a la gente a “ser buena”. Por el contrario, tenía un significado preciso y muy concreto en Palestina del primer siglo. A continuación de la Enciclopedia Bíblica Estándar Internacional (artículo “La salvación”) hay una respuesta coherente, de sentido común e históricamente sensible a la pregunta sobre la naturaleza del Reino:

 “Fue en el calor del avivamiento escatológico [señalando el futuro] de Juan el Bautista que Cristo comenzó a enseñar, y él también inició con la frase escatológica [concerniente con el futuro],« El Reino de Dios está cerca. ‘”

Mateo 3:2, 4:17, 9:35 y 24:14 nos informan que el mensaje del Evangelio de Juan y el mensaje del Evangelio de Jesús fueron fundados sobre una base común: el Reino de Dios. Es un grave error tratar de separar a Jesús de su precursor. Según nuestros informes del Nuevo Testamento, ambos Juan y Jesús anunciaron el Reino de Dios como el Evangelio.

Nuestra fuente en la ISBE continúa: “la enseñanza de Jesús debió haber sido entendido inmediatamente en un sentido escatológico.” El Reino, en otras palabras, significaba el reino del futuro. No era una referencia a un reino presente “en el corazón” o “gobierno de Dios en nuestras vidas”. ISBE continúa: “El Reino de Dios está cerca ‘ tenía la connotación inseparable ‘el Juicio está a la mano’, y en este contexto (Marcos 1:15) significa ‘Arrepentíos para que no seáis juzgados. Por lo tanto la enseñanza de nuestro Señor tenía principalmente un contenido de futuro: positivamente, la admisión en el Reino de Dios [en el futuro próximo] y negativamente la liberación de juicio precedente. “

Confiamos en que este comentario de un diccionario estándar disipe algunos de las nieblas de confusión que rodea a la comprensión actual (o malentendido) del Reino y por lo tanto del Evangelio. El Reino de Dios en verdad significa la venida del día de la intervención en que Dios va a castigar a los malvados y establecer a través de la agencia de su Mesías un nuevo orden en la tierra. No hay absolutamente ninguna duda de que “Reino de Dios” lleva esta connotación en la mente de Jesús y de su audiencia. Jesús no define el Reino de Dios. Él no tenía que hacerlo. Lo nuevo, sin embargo, fue el hecho de que el prometido nuevo orden mundial no llegó a materializarse durante el ministerio de Jesús y nunca desde ese momento se ha realizado. Así, en sus parábolas del Reino, Jesús explicó a sus seguidores cómo el anuncio del Evangelio del Reino futuro opera en la actualidad antes de la llegada del Reino en sí.

El Evangelio del Reino, por lo tanto, es como una invitación a un banquete esplendoroso. El Evangelio invita a todos a prepararse para el gran día. Pero hablar del Reino como si ya ha llegado es contradecir la afirmación de Jesús  de que estaba “a  la mano”, “cerca”, pero que aún no ha llegado. El Reino de Dios es el gran evento del futuro, lo que significa el final de los gobiernos rebeldes de la tierra. Esto no significa el final de la vida en este planeta!

Por lo tanto, Jesús ordena orar por la venida del Reino, y Marcos y Lucas informan que después de que la predicación de Jesús había terminado, y que había sido crucificado y resucitado, los discípulos estaban aún “esperando” el Reino de Dios. Sería un error, por lo tanto, decir que el Reino de Dios, como se refería continuamente Jesús, ya había llegado. Ciertamente podríamos añadir que la predicación del Reino es una anticipación del Reino. Sin embargo, la predicación del Reino no es la llegada del Reino. Una invitación precede al acontecimiento real a la que somos invitados.

97% de las declaraciones de Jesús acerca del reino en los Evangelios encajarán perfectamente en este esquema. Vuelva a leer los evangelios con la noción de un reino futuro firmemente en la mente (como introducida por Mat. 3:2) y el Reino quedará claro como el Nuevo Gobierno Mundial Organizado- reino – que se manifestará abiertamente al regreso de Jesús en el futuro.

La confirmación del hecho básico del evangelio se encuentra en el libro de Daniel. La visión de Daniel sobre el futuro de la historia del mundo es una guía absolutamente indispensable para la comprensión del cristianismo del Nuevo Testamento.

En Daniel 2 se nos presenta una visión extraordinaria de cuatro imperios mundiales destinados a ser destruidos y sustituidos por un quinto imperio Mundial – el Reino de Dios establecido “bajo el cielo” (7:27) por el Dios del Cielo. En la visión del Reino aparece como una “piedra cortada, no con las manos”, que golpea la imagen en su base y luego “llena toda la tierra.” Debemos destacar que este Reino de Dios no tiene nada que ver con un reino “más allá de la cielos”. Su origen es sin duda desde el cielo (Dios), pero su ubicación es territorial y vinculado a la tierra.

Daniel 7 es una clave fundamental para todo el libro de Daniel y se le debe considerar también una especie de “plan maestro” para la historia de la Biblia entera que culmina con la llegada del Reino, el tema principal en el Evangelio de Jesús.

Los estudiantes de las Escrituras no tendrán ninguna dificultad en reconocer que Daniel 7 se describe la carrera, presente y futura, de los Santos. Y de los santos, por lo que el Nuevo Testamento interpreta el término, son los fieles seguidores de Jesús. El santo principal, el Santo, tiene un lugar central en la visión de Daniel 7. Es el Hijo del hombre a quien el Reino futuro se le da (7:13, 14) y ese reino es entonces compartido con “el pueblo de los santos del Altísimo” (los cristianos como el verdadero remanente del pueblo de Dios). Daniel 7:18 pronostica que “llegó el momento de que los santos posean el Reino (nada que ver con los reinos psicológicos del corazón). Una vez más, “la sentencia pasa a favor de los santos” (v. 22). Son reivindicados y promovidos a posiciones de poder como Hijo de Hombre corporativo (Hijo del Hombre refiriéndose en primer lugar a Jesús y luego también a sus seguidores que lo acompañan). En Daniel 7:27 el punto culminante de esta revelación sorprendente anuncia que el “reino bajo el cielo se le dará al pueblo de los santos del Altísimo. Todas las naciones les servirán y obedecerán”. Para esta traducción, véase el RSV, y GNB y  note la importante observación de Driver en Biblia Cambridge para las escuelas:” Es el pueblo de los santos que reciben el Reino y operan como sus ejecutivos”.

Estas dos secciones de la Biblia, Daniel 2:35, 44 y Daniel 7:13, 14, 18, 22, 27, son la clave esencial para el significado de la expresión “Reino de Dios.” El Reino de Dios no es un término inventado de Jesús. Tiene sus raíces en la Biblia hebrea, que Jesús y el Nuevo Testamento tratan como un depósito divino de información esencial de salvación. El mismo Evangelio se basa en el Antiguo Testamento (Ro. 1:16; Gal. 3:8).

Al mandar arrepentimiento y creencia en el Evangelio del Reino (Marcos 1:14, 15) Jesús invita a todos, en todas partes, para comprender el significado del plan salvífico de Dios, tanto para el individuo y el mundo. Arrepentimiento significa apartarse de nuestras violaciones de los caminos de Dios, de nuestros conceptos erróneos de su revelación y abrazar el Evangelio de Dios (Marcos 1:14) que establece la meta de la historia en desarrollo a través de Jesús y que culminará en el Reino de Dios, destinado a reemplazar a los estados-naciones actuales (Apo. 11:15-18) en este planeta renovado.