EXCELENTE SITIO WEB EN INGLÉS QUE TRATA SOBRE LOS ERRORES DE LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD

  

 

A todos los que visitan mi blog “Despierta conciencias” y que están deseosos de aprender más sobre los errores de la doctrina de la Trinidad, aquí tienen un buen sitio para visitar que me parece excelente… sólo necesitan saber  algo de inglés…y listo!

 

http://www.angelfire.com/space/thegospeltruth/trinity.html

 

LA ASERCIÓN DE FAUSTO PAOLO SOCIANO DE QUE JESÚS NO FUE DIOS SINO UN HOMBRE MORTAL

Faustus Socinus.

Fausto Paolo Sozini, el sobrino de Lelio Sozini, nació en 1539.  Su tío Unitario le transmitió todo lo que él había aprendido durante su corta pero fructífera vida.  A la edad de 23 años, el joven Fausto Sozini, o Sociano como vino a ser él popularmente conocido, se convirtió en un heredero no sólo de Lelio, sino también de la luz de Camilo y de Serveto.  Su legado más precioso, sin embargo, fue el gran número de escritos y las notas exegéticas que dejó su tío.

Sociano afirmó que Jesús fue verdaderamente un hombre mortal. Él fue hijo de una virgen.  Él fue separado de todos los demás hombres debido a la santidad de su vida. Él no fue Dios, pero recibió inspiración de Dios.  Así, él tuvo una visión y un poder divinos aunque él no fue su autor. Él fue enviado por Dios con Su autoridad suprema en una misión para la humanidad.  Sociano sostuvo estas creencias con una citación comprensiva y una exégesis confiada de los pasajes pertinentes de las Escrituras.  Su discusión sutil y capaz le dio un significado racional a la palabra de Cristo.  Jesús no fue el Verbo hecho carne. Él fue un hombre que logró victoria sobre la acción equivocada en su vida en la carne.  Él no existió antes de que el mundo viniese a la existencia.  Era admitido invocar la ayuda de Jesús en oración con tal de que él no fuera adorado como Dios.

Sociano afirmó que Dios es el Señor supremo de todo. La omnipotencia no es Su único atributo, pero rige cada otro atributo.  No puede haber asunto presentado contra de Dios.  Lo finito no puede ser una medida de lo infinito. Por consiguiente, todas las concepciones humanas de la naturaleza de Dios deben ser consideradas como bases sostenibles inadecuadas en las cuales basar un juicio crítico acerca de Él. La voluntad de Dios es libre y no atada por ninguna ley que la mente humana pueda formular. Su propósito y Su voluntad están escondidos de la mente humana.  El dominio de Dios comprende de una autoridad correcta y suprema para determinar no importa lo que él puede escoger, con relación a todos nosotros y todos los demás cosas. Él puede leer nuestros pensamientos si bien pueden estar escondidos en el receso íntimo de nuestros corazones.  Él a voluntad puede decretar leyes y puede determinar la recompensa y castigo para la pureza y los errores en las intenciones de un hombre.  Así, el hombre es un individuo que ha recibido la libertad de elección, pero que de hecho es impotente.

Puesto que no puede haber más que un Ser que posee dominio supremo sobre todas las cosas, afirmó Sociano, el dispersarse en tres personas supremas es hablar irracionalmente.  El Ser de Dios es uno, no sólo de clase sino que también en número.  Este Ser no puede en ninguna forma contener una pluralidad de personas, puesto que una persona individual no es nada más que un ser inteligente individual. Dondequiera que existen tres personas numéricas, debe necesariamente, y de igual manera, ser reconocido tres seres individuales.  Si se afirma que hay un ser numérico, también debe sostenerse que hay una persona numérica.

La doctrina de Trinidad fue también refutada por Sociano porque no era posible que Jesús tuviese dos naturalezas simultáneamente.  Él dijo que dos sustancias opuestas que tienen propiedades opuestas no pueden combinarse en una persona mortal, y tales propiedades son mortalidad e inmortalidad: Tener un comienzo y ser sin comienzo, ser mudable y ser inmutable.  Nuevamente, dos naturalezas, cada uno de los cuales es muy propensa a constituir una persona separada, no pueden ser acaparadas en una persona. Porque, en lugar de uno, allí, de necesidad, se levantan dos personas y consecuentemente se convierten en dos Cristo, uno Dios y otro humano. La Iglesia Universal dice que Cristo está constituido de una naturaleza humana y otra de Dios  como un hombre es de cuerpo y alma.  Sociano contestó que, en ese caso, éste es ampliamente diferente a la creencia de que las dos naturalezas en Cristo están tan unidas que Cristo es así constituido de un cuerpo de Dios y uno humano. En un hombre, el cuerpo y el alma están tan conjuntados que un hombre no es ni alma ni cuerpo.  Porque ni el alma ni el cuerpo separadamente constituyen una persona.

Además, Sociano dijo, es también repugnante para las Escrituras mismas que Cristo debería tener una naturaleza de Dios: En primer lugar, Dios engendró a Jesús. En segundo lugar, las Escrituras dicen que Jesús fue un hombre. En tercer lugar, no importa qué excelencia tuvo Jesús, es testificado por las Escrituras que él fue el don de Dios.  En cuarto lugar, las Escrituras muy claramente señalan que Jesús perpetuamente atribuye todos los milagros  no a él mismo o a alguna naturaleza de Dios intrínseca a su persona, sino al Padre. Jesús mismo confirmó la Voluntad Divina.

 El siguiente extracto del catecismo Racoviano está supuesto encontrarse en “las Reflexiones históricas y Críticas” de Reland “sobre Mahometanismo y Socianismo”:
 
La opinión de aquellos que le atribuyen divinidad a Jesucristo no es sólo repugnante para la recta razón sino también para las Escrituras, y están en el craso error quienes creen que no sólo el Padre sino que también el Hijo de Dios y el Espíritu Santo son tres personas en una deidad…El ser de Dios es más simple y absolutamente uno, y por eso es una contradicción categórica para uno generar otro si son tres personas independientes.  Y la pobre pequeña razón de nuestros adversarios en contra para probar que el Padre había engendrado a un Hijo de su sustancia es ridículo e impertinente…Siempre hasta los tiempos del Concilio de Nicea  y algún tiempo más tarde como parece por las escritos de aquellos que vivieron luego, el Padre … solo fue reconocido como el Dios verdadero, y aquellos que fueron de mente contraria, tales como los Sabelianos y similares, fueron considerados herejes…El espíritu del anticristo no introdujo mayor error en la Iglesia de Cristo que esta doctrina que enseña que hay tres personas bien definidas en el ser más simple de Dios cada uno de los cuales se les llama Dios, y que el Padre … no es el único Dios verdadero sino que el Hijo de Dios y el Espíritu Santo deben estar unidos con Él. 

Sociano dijo que una de las causas de la aceptación de la doctrina de Trinidad fue la influencia de la filosofía pagana como indica este pasaje de “Los Nazarenos” de Toland: Los otros unitarios no menos seguros afirman que la Gentilidad (paganos) asimismo introdujo en la Cristiandad su anterior politeísmo y la deificación de hombres muertos…

Es claro el porqué los escritos de Sociano han logrado tal extendida aceptación.  Estos no sólo le contaron a la gente a regresar a un cuadro más preciso sobre quien era Jesús fue y para que vino él, sino  que han ayudado también a destruir mucho el poder que la Iglesia tuvo sobre las  personas.  La grandeza de Sociano reside en el hecho de que él produjo una teología que fue de inmediato lógica y aún basada en la Biblia. Era por consiguiente muy difícil para sus adversarios descartar sus escritos.  Por ejemplo, cuando en 1680, el Reverendo George Ashwell se encontró con que los libros de Sociano se volvían muy populares entre sus estudiantes, él decidió escribir un libro sobre la religión Sociana.  Su valoración de Sociano es interesante puesto que viene de la pluma de un enemigo:

“Tan grande fue el autor y el patrocinador de esta secta en quien todas las calidades, que excitan la admiración y atraen el aprecio de hombres, fueron unidos; a fin de que él fascinase, por así decirlo, por un tipo de fascinación a todos con quienes él conversó, y dejó en la mente de todos una fuerte impresión de admiración y amor.  Él tanto sobresalió en la elevación de su genio y la suavidad de su disposición, algo semejante fue la fuerza de su razonamiento y la fuerza de su elocuencia, así es que semejante señal fueron las virtudes que él exhibió en la opinión de todos, que él … poseyó … en un grado extraordinario; Tan grande fueron sus dotes naturales y tan ejemplar fue su vida que él parecía cautivar el afecto del género humano.

Después de decir completamente esto, Ashwell concluyó que Sociano fue “el gran nudo corredizo o la red del diablo.  Hoy muchos cristianos no comparten los mismos sentimientos contradictorios acerca de Sociano como el Reverendo Ashwell.  Hay un sentimiento dominante de simpatía para el Socianismo y la forma brutal que fue suprimida, y hay una reacción definitiva en contra del trinitarianismo.  Muchos cristianos pensantes afirman las creencias de Sociano y niegan la Deidad de Jesús y todo lo que implica. 

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PLENA CONCORDANCIA CON UN DOCUMENTADO ANTITRINITARIO

 

Aunque te pueda sorprender hermano Apologista, estoy de acuerdo con tu explicación de 1 Juan 5:20, así como con mucho de lo que tú expones. De todos los autores que he leído, uno de los que ha hecho la investigación más exhaustiva y que la ha expuesto de forma más clara y documentada eres tú. Yo he debatido este mismo tema en mi mente por muchos años, y en un tiempo casi llego a conclusiones muy similares a las tuyas, especialmente después de haber leído el libro de Victor Paul Wierwille “Jesus Christ is not God.”

 

Tienes razón en que los textos comúnmente invocados para probar que Cristo es Dios mismo, no lo prueban concluyentemente. Hasta el mismo Juan Calvino dijo de Juan 10:30 que se dio un mal uso a ese pasaje cuando se quiso probar con él que Cristo era de la misma esencia del Padre, porque Cristo hablaba de unidad de mente y propósito. Romanos 9:5 puede ser una exclamativa, como se admite en una nota de la versión Dios Habla Hoy.

 

La expresión “El Gibbor” en Isaías 9:6 también se aplicó a reyes. Y el “logos” de Juan 1:1 es la palabra impersonal que Dios habló cuando hizo todas las cosas y sólo cuando se manifiesta en la Tierra en la persona y obra de Jesús, es que se refiere a Él. Y tu explicación de 1 Juan 5:20 es correcta. Pero la evidencia de la Deidad de Cristo la encuentro no en ninguno de estos versículos, sino en declaraciones que Jesús hiciera de Sí mismo, que no logro imaginar que ningún profeta por exaltado que fuese las pudiera hacer. Tales como: “Yo soy la resurrección y la Vida.” Pudo haber dicho: “por medio de mí se obtiene la Vida.” Pero dijo: “Yo soy la Vida.” También cuando dijo: “Yo soy la Verdad”, y no simplemente: “Yo tengo la Verdad.” No me baso en el simple uso de la expresión “Yo soy” relacionándola con Éxodo 3:14, sino en la afirmación que la acompaña. También cuando dijo: “Dondequiera que estén dos o más congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Ningún hombre es omnipresente, solamente Dios.

 

Un abrazo desde Puerto Rico.

 

Hermano Ibáñez

 

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John Biddle, Padre de los Anti-Trinitarianos Ingleses

     John Biddle  (1615-1662), educado en los clásicos y la filosofía en Oxford, se embarcó en una “investigación imparcial de las Escrituras” después que empezó a cuestionar la doctrina recibida de la Iglesia. Desde 1641-1645 Biddle fue director del Colegio Crypt, Gloucester. Fue durante este periodo que su estudio minucioso del Nuevo Testamento le causó que se convirtiese en un desafecto con la doctrina de la Trinidad. El asunto fue de tal naturaleza seria que los magistrados emitieron una orden para su arresto y encarcelamiento. Siguiendo un debate con el Arzobispo Ussher (famaso en cronología), Biddle resumió el resultado de su estudio del Cristianismo primitivo: “Los Padres de los dos primeros siglos, o por ahí, cuando los criterios de los cristianos estuvieron todavía libres, y no encarcelados con las determinaciones de los Concilios, afirmaron que el Padre era solo el único Dios.”

 

     Biddle se quejó de que el lenguaje filosófico Griego fue “primero incubado por la sutileza de Satanás en las cabezas de los Platonistas, para pervertir la adoración del verdadero Dios.” El Parlamento no perdió tiempo en ordenar que la obra de Biddle fuera quemada. En 1648 el gobierno Británico pasó lo que ha sido llamado la “Ordenanza Draconiana” para el castigo por muerte de “blasfemias y herejías,” dirigida a la afirmación de Biddle de que la doctrina Trinitariana introduce “tres Dioses, y así subvierte la Unidad de Dios, tan frecuentemente inculcada en la Escritura.” El Credo de Atanasio no es respuesta al problema: “¿Porque quién hay allí (si al menos se atreviera a hacer uso de la razón en su religión) que no vea que ésta (La Trinidad) es tan ridícula como si uno dijera, Pedro es un Apóstol, Santiago un Apóstol, y Juan un Apóstol; y a pesar de esto no hay tres Apóstoles sino un solo Apóstol?”

 

     En 1655 Biddle estaba internado en la prisión de Newgate por “negar públicamente que Jesucristo era el Todopoderoso o el Altísimo Dios.”

 

     Los partidarios de Biddle estuvieron prestos en señalar que todos los Cristianos deben ser considerados culpables de muerte por el último intento del parlamento para suprimir el anti-Trinitarismo, pues “el que dice que Cristo murió, dice que Cristo no era Dios, porque Dios no pudo morir. Pero cada Cristiano dice que Cristo murió, por tanto cada Cristiano dice que Cristo no era Dios.” 

 

     Una petición para liberar a Biddle lo describió como “un hombre, si bien difiriendo con muchos de nosotros en muchos grandes temas de la fe, ya sea por razón de su estudio diligente de la Sagrada Escritura, o por su soberbia e impecable conversación, con quien algunos de nosotros intimamos y de quien tenemos buen conocimiento, no podemos sino considerar toda manera posible para la libertad prometida en el Gobierno.”

 

     Aunque con sólo cuarenta y siete años de edad, Biddle había pasado diez años de su vida en prisión por su insistencia de que Dios era una sola persona. El murió en prisión en 1662, “una víctima de odium theologicum y de las condiciones asquerosas del lugar en donde él estuvo alojado.” Un biógrafo compasivo escribió del gran celo de Biddle para promover la santidad de vida y del modo de ser; pues este fue siempre su fin e intención en lo que enseñó. El valoró no sus doctrinas para la especulación sino para la práctica.”

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PLENA CONCORDANCIA CON UN DOCUMENTADO ANTITRINITARIO

 

 

Aunque te pueda sorprender hermano Apologista, estoy de acuerdo con tu explicación de 1 Juan 5:20, así como con mucho de lo que tú expones. De todos los autores que he leído, uno de los que ha hecho la investigación más exhaustiva y que la ha expuesto de forma más clara y documentada eres tú. Yo he debatido este mismo tema en mi mente por muchos años, y en un tiempo casi llego a conclusiones muy similares a las tuyas, especialmente después de haber leído el libro de Victor Paul Wierwille “Jesus Christ is not God.”

 

Tienes razón en que los textos comúnmente invocados para probar que Cristo es Dios mismo, no lo prueban concluyentemente. Hasta el mismo Juan Calvino dijo de Juan 10:30 que se dio un mal uso a ese pasaje cuando se quiso probar con él que Cristo era de la misma esencia del Padre, porque Cristo hablaba de unidad de mente y propósito. Romanos 9:5 puede ser una exclamativa, como se admite en una nota de la versión Dios Habla Hoy.

 

La expresión “El Gibbor” en Isaías 9:6 también se aplicó a reyes. Y el “logos” de Juan 1:1 es la palabra impersonal que Dios habló cuando hizo todas las cosas y sólo cuando se manifiesta en la Tierra en la persona y obra de Jesús, es que se refiere a Él. Y tu explicación de 1 Juan 5:20 es correcta. Pero la evidencia de la Deidad de Cristo la encuentro no en ninguno de estos versículos, sino en declaraciones que Jesús hiciera de Sí mismo, que no logro imaginar que ningún profeta por exaltado que fuese las pudiera hacer. Tales como: “Yo soy la resurrección y la Vida.” Pudo haber dicho: “por medio de mí se obtiene la Vida.” Pero dijo: “Yo soy la Vida.” También cuando dijo: “Yo soy la Verdad”, y no simplemente: “Yo tengo la Verdad.” No me baso en el simple uso de la expresión “Yo soy” relacionándola con Éxodo 3:14, sino en la afirmación que la acompaña. También cuando dijo: “Dondequiera que estén dos o más congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Ningún hombre es omnipresente, solamente Dios.

 

Un abrazo desde Puerto Rico.

 

Hermano Ibáñez

 

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