¿QUÉ “PALABRA DEL SEÑOR” OYÓ EL CARCELERO DE FILIPOS ANTES DE SER BAUTIZADO EN ESA MISMA NOCHE POR PABLO Y SILAS? (HECHOS 16:32)

Generalmente en las iglesias, los potenciales miembros acceden al bautismo después de un periodo largo de instrucción doctrinal, que puede variar de entre seis meses a un año. ¿Pero realmente es necesario tal entrenamiento doctrinal extensivo, o simplemente se requiere creer en algo básico y fundamental para ser bautizado? La Biblia registra bautismos automáticos, como el caso del carcelero de Filipos, que fue bautizado con su familia el mismo día que creyó en “la palabra”. En este vídeo explicaremos qué quiso decir Hechos 16:32 con la locución “la palabra”.

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¿ES EL BAUTISMO UN MANDAMIENTO DEL SEÑOR PARA NUESTROS DÍAS?

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Uno de mis detractores sostiene que el bautismo por inmersión ya no es un mandato para nuestros tiempos, o que éste ya no se hace necesario para los potenciales creyentes de hoy, y aun otros dicen que el ladrón de la cruz fue salvo por su confesión de fe, y no porque procedió al bautismo en agua. Ahora bien, mi detractor favorito sostiene que el bautismo en agua era un pre-requisito para el bautismo en el Espíritu Santo que venía por la imposición de manos de los apóstoles, y que, al no haber apóstoles hoy, ya no se hace necesario este “sacramento”, que es precisamente el bautismo en agua. El problema con este argumento es determinar si efectivamente ya no existen apóstoles hoy día, dado que Efesios 4 se nos dice que “Y él mismo constituyó a unos, APÓSTOLES; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros  para la iglesia. ¿Están vigentes, entonces, los apóstoles hoy? Si lo están, cosa que aún nos queda determinar, entonces estos apóstoles modernos deberían poder imponer las manos para otorgar el Espíritu Santo tal como ocurrió con los apóstoles en el primer siglo.

Pero retomemos el tema. ¿Terminó el bautismo en agua con los apóstoles?

En primer lugar, el ladrón en la cruz no podía bajar de la cruz para bautizarse, por lo tanto su confesión de fe fue suficiente para su salvación. Sólo aquel que está en condiciones de bautizarse, pero no obedece, no podrá ser salvo.

Por ejemplo, en Romanos 10:9, dice que: “si CONFESARES CON TU BOCA que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”. Pero yo me pregunto: ¿Qué pasa con aquel potencial converso que nació sordo y mudo? ¿Se perderá porque no puede confesar con su boca que Jesús es el Señor? La respuesta es que no se perderá, porque el Señor no puede exigir imposibles. Su mudez se lo está impidiendo. Igual ocurrió con el ladrón en la cruz. El Señor no le podía decir: “Si quieres salvarte debes bajar de tu cruz y bautizarte”. Eso era imposible, salvo que Jesús lo bajara de la cruz con su poder, aunque aún así sería detenido por los guardias apenas pisara tierra.

El bautismo en agua fue prefigurado por el bautismo de Noé cuando su embarcación flotaba en las aguas y cuando ésta fue rociada por agua. Igualmente el bautismo salvador fue prefigurado por el paso de los israelitas por el mar rojo.

El bautismo, según Pablo y Pedro, tiene las siguientes razones:

a.- Andar en nueva vida

Romanos 6:4: Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el BAUTISMO, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

b.- Resucitar con él

Colosenses 2:12: sepultados con él en el BAUTISMO, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

c.- Salvarnos

1 Pedro 3:21: El BAUTISMO que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo.

d.- Poder ser añadidos a la iglesia

Hechos 2:41,47Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Regresando a mi detractor favorito que se las pasa “Armando” discusiones pueriles me dice que sólo a los apóstoles se les mandó finalmente a bautizar, y que al morir ellos ya no se hace necesaria esa tarea. Para eso se basan en Mateo 28:16-19, que dice: “Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Aquí, sostienen algunos, sólo los apóstoles habían recibido el mandato de bautizar, y luego concluyen que con ellos terminó dicha tarea específica de bautizar. Sin embargo, el verso siguiente, el 20, dice:ENSEÑÁNDOLES que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. ¿Acaso la tarea de enseñar a que guarden todos los mandamientos de Cristo también terminó con los apóstoles, y por tanto ya nadie debe enseñar que se guarden todas sus mandamientos? Es más, ¿acaso ya no es necesario guardar los mandamientos de Cristo? Por supuesto que sí! Hoy los discípulos de Cristo enseñamos a otros que se deben guardar todos sus mandamientos fielmente, entre los cuales está el llamado sacramento del bautismo…¡y no somos apóstoles!

Y finalmente, en ninguna parte de la Biblia se nos dice que el bautismo terminó con los apóstoles,  pues si éste fuese el caso, entonces también terminó la tarea de hacer discípulos de todas las naciones con ellos.

EL VERDADERO PRE-REQUISITO PARA EL BAUTISMO BÍBLICO.

Hermano Fernando, ¿Crees en el evangelio del reino y en el nombre de Jesucristo? Bueno,  ¿se refiere acaso al reino de España, querido Pastor?…¡¿?!

Muchos llamados cristianos se bautizan todos los días para ser parte de alguna iglesia denominacional, ignorando completamiente cuáles son los pre-requisitos para recibir ese “sacramento”. Es muy problable de que usted mismo sea una de esas personas desapercibidas que se bautizaron sin descubrirlos en su entrenamiento bíblico como iniciado. 

 
Publicado por en 15:24

¿REALMENTE YA NO ESTÁ VIGENTE EL BAUTISMO EN AGUA Y YA NO ESTÁ DISPONIBLE EL ESPÍRITU SANTO?

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

2 Timoteo 4:2: que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; REDARGUYE, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

Estuve leyendo lo que escribía recientemente en su blog mi querido detractor, el Sr. Armando López Golart, con relación al tema de la recepción del Espíritu Santo de Dios en los creyentes. Pues bien, López dice que el bautismo del Espíritu Santo se recibía sólo previo bautismo en agua y por la imposición de manos de los apóstoles y de nadie más. Sostiene Don Armando que una vez que murieron todos los apóstoles ya nadie más podía recibir dicho Espíritu Santo, y por tanto ya no se hacía necesario el bautismo en agua, requisito previo para recibir el Espíritu Santo.

Por otro lado, el Sr. Armando López dice que la comisión de hacer discípulos y bautizar a los conversos recayó sólo en los apóstoles y para ello él se apoya en Mateo 28:18-20, que dice: “Por tanto, id (dirigiéndose sólo a los apóstoles), y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;  enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Amén”.  Así pues, el Sr. López cree haber encontrado la prueba final de que la responsabilidad de bautizar a los conversos recayó únicamente en los apóstoles del primer siglo y en ninguno más. Pero este razonamiento resulta falaz y peligroso por donde se lo mire, pues si sólo los apóstoles estaban llamados a bautizar, entonces sólo ellos tenían la tarea de hacer discípulos y de enseñar a los novicios a que guarden todas las cosas reveladas y mandadas por el Señor. ¿Pero creerá alguno, en su sano juicio, que sólo los apóstoles recibieron toda esa tarea, tanto de predicar el evangelio, como la de bautizar a los nuevos discípulos? Lo dudo, ya que eso hubiera significado la desaparición de la iglesia en una sola generación por falta de apóstoles evangelizadores. Sin embargo, es claro que en Mateo 28:18-20 Jesús se dirigía a toda la comunidad de creyentes que estuvieron representados por los apóstoles, tal como ocurrió con el pacto de la Santa cena, cuando Jesús les dijo a sus apóstoles que su sangre sería vertida por ellos. Sin embargo, el hecho de que Jesús dijera que su sangre sería vertida por sus apóstoles, no excluía que muchos otros hombres también se beneficiarían con su sangre derramada. Así pues, en Mateo 26:28 Jesús afirma que su sangre sería derramada por muchos, y no tan sólo por sus apóstoles. Estas son sus palabras:Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos ES DERRAMADA para remisión de los pecados” (Marcos 14:24). Así que hay que tener mucho cuidado de no sacar conclusiones antojadizas de las declaraciones de Jesús y de sus apóstoles que pueden apartarse de la verdad.

Ahora bien, el Sr. Armando López argumenta que sólo los apóstoles podían conceder el Espíritu Santo y ninguno más fuera de ellos. Pero si esto es verdad, entonces Pablo nunca pudo haber recibido el Espíritu Santo tal como lo dice el libro de los Hechos, y menos aún, convertirse en un apóstol de Jesucristo, y futuro rey y sacerdote del reino mesiánico, ya que no fue alguno de los apóstoles que le impuso las manos a Pablo, sino un tal Ananías, un discípulo no muy conocido en aquel entonces (Ver Hechos 9:17). No obstante, nadie pondría en tela de juicio que Pablo fue un gran apóstol, y que estuvo lleno del Espíritu Santo. Por lo tanto nos resulta errónea la afirmación de Don armando cuando dice que sólo los apóstoles impusieron las manos a fin de que otros pudieran recibir el Espíritu Santo, tal como ha quedado demostrado en este caso de Ananías y Pablo. Sin embargo, parece que Don Armando López sólo tuvo un ligero lapsus de su memoria sin ninguna mala intención.

Lo sucedido con Ananías y Pablo me otorga la libertad de suponer que si Ananías, un mero discípulo del Señor (no apóstol), pudo imponer las manos para que Pablo recibiera el Espíritu Santo, entonces fácilmente pudieron haber otros “Ananías” que siguieron esta costumbre de la imposición de manos aun mucho tiempo después de los apóstoles originales para que los novicios pudieran recibir el Espíritu Santo.

Pero sigamos examinando algunas otras afirmaciones preocupantes del Sr. López que no puedo dejar de comentar por amor a mis correligionarios y a la verdad una vez dada a los santos. Pues bien, Don armando sigue diciéndonos que sólo los apóstoles estaban autorizados a reclutar (por imposición de manos) a los que serían los verdaderos “hijos de Dios”, es decir, aquellos que serían los “reyes y sacerdotes” del futuro reino mesiánico, pero que después de su desaparición, ya nadie más podía ser un hijo de Dios. Es por tanto evidentemente que para López, el llamado para ser un “hijo adoptivo de Dios” terminó en el siglo I con la muerte del último apóstol.

El Problema que generaría el sostener que sólo los apóstoles fueron los encomendados a reclutar a los que serían los hijos de Dios, o los reyes y sacerdotes del reino (la iglesia), es que harían innecesarias e inoperantes sus epístolas para los que, según López, son cristianos no ungidos (no hijos de Dios). Y es que los apóstoles, y en especial Pablo, escribieron sus epístolas para ser leídas por cristianos ungidos por el Espíritu Santo, miembros del cuerpo o iglesia de Cristo. Esto significaría que aquellos que no son ungidos por el Espíritu Santo no tendrían por qué leer, y menos aún, seguir las recomendaciones dadas por los apóstoles en sus cartas que fueron, repito, dirigidas a cristianos ungidos. Recordemos que Pablo formaba iglesias, todas las cuales estaban conformadas por personas que habían recibido el Espíritu Santo por su intermedio. A la iglesia de Efeso, por ejemplo, Pablo les dice esto: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el ESPÍRITU SANTO de la promesa” (Efesios 1:13). Esto significaría que si uno no es un hijo de Dios, y no es ungido por Espíritu Santo, no tendría por qué leer la carta a los Efesios, ya que Pablo dirige sus consejos e instrucciones para los que son ungidos por el Espíritu Santo, a la iglesia o cuerpo de Cristo. De igual modo podemos decir de la carta de Pablo a los Tesalonicenses, la cual fue dirigida a cristianos que por su intermedio habían recibido el Espíritu Santo. Recordemos, por un instante, lo que Pablo les escribió a la iglesia de Tesalónica: “Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo”. Así que nosotros, los que supuestamente no somos ungidos por el Espíritu Santo, no tendríamos por qué molestarnos en seguir las instrucciones dadas por Pablo a los Tesalonicenses, ¿no les parece?

Otro problema que presenta la tesis de don Armando, es decir, que sólo los apóstoles conferían el derecho de ser hijos de Dios por el bautismo del Espíritu Santo (vía imposición de sus manos), es que haría innecesario que el “común de los creyentes” post apostólicos tengan que recibir a Cristo, y creer en su nombre, salvo, claro, que admitan que si así lo hacen serán hechos hijos de Dios. Recordemos que en Juan 1:12 se dice que para ser un hijo de Dios es indispensable recibir a Cristo por medio de creer en su nombre.

Juan 1:12: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos HIJOS DE DIOS.

¿Nos damos cuenta de lo grave del asunto? Si ya nadie hoy puede ser un hijo de Dios, entonces ya nadie necesita recibir a Cristo y creer en su nombre, lo cual nos condenaría! Esto es muy serio! Pero si aún mantenemos la necesidad de recibir a Cristo y creer en su nombre, entonces la posibilidad de ser hechos hijos de Dios estaría aún abierta para todos hoy.

Además, si sólo recibieron el Espíritu Santo aquellos que se les impuso las manos (por los apóstoles) ¿cómo pueden los creyentes de hoy mostrar los dones y frutos del Espíritu si supuestamente no tienen el ungimiento del Espíritu Santo? ¿No es acaso el fruto del Espíritu amor, gozo, paz, etc (Gál. 5:22). ¿Acaso los cristianos de hoy son todos unos amargados, sin amor, sin gozo, y sin paz en sus vidas porque supuestamente no pueden recibir el Espíritu santo de manos de los apóstoles, los cuales ya hace mucho tiempo fallecieron?

El otro problema que se suscita al afirmar que sólo los cristianos que fueron ungidos por la imposición de manos de los apóstoles son hijos de Dios es que obstaculiza la futura resurrección de los salvos. Así pues, si uno lee con cuidado lo que les dice Pablo a los romanos, veremos la importancia de que todos los creyentes, sin excepción alguna, tengan el ungimiento del Espíritu Santo.

Romanos 8:1 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús MORA EN VOSOTROS, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que MORA EN VOSOTROS.

Tomen nota que sólo podrán resucitar inmortales aquellos que tienen el Espíritu Santo morando en ellos. Si sólo un pequeño grupo de personas tiene ese Espíritu vivificante en ellos, entonces sólo ese pequeño grupo podrá resucitar de la tumba, el resto de los creyentes no. Simplemente permanecerán muertos para siempre. ¿Se dan cuenta lo trágico que es no tener el Espíritu Santo en uno?

Luego Don Armando López afirma que ya no es necesario el bautismo en agua, dado que éste sólo fue un prerrequisito para aquellos que recibirían el Espíritu Santo por la imposición de manos de los apóstoles. Sin embargo, tenemos el caso particular de los gentiles de Cesarea, el cual desbarata la tesis de López. Estos gentiles de Cesarea recibieron el Espíritu santo mientras oían el discurso de Pedro, sin ninguna previa imposición de manos apostólicas sobre ellos, y sin un previo bautismo en agua. Dice así el pasaje:

Romanos 10:44,47: “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el ESPÍRITU SANTO cayó sobre todos los que oían el discurso. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?” Así que no siempre fue necesaria la imposición de manos y el bautismo en agua para recibir el Espíritu Santo. Es más, se puede tener el Espíritu Santo y aun así necesitar el bautismo en agua.

Finalmente, si en verdad ni el bautismo en agua, ni el bautismo en el Espíritu Santo están vigentes hoy, entonces ninguno hoy que se convierte a Cristo puede ser añadido a su iglesia, pues en Hechos 2:41,47 dice claramente: “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron (¿a dónde?) aquel día como tres mil personas. Alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. Entonces es clarísimo que si ya no es necesario el bautismo en agua para la salvación desde la muerte de los apóstoles, entonces la iglesia no debió crecer tanto como lo está haciendo hoy. Simplemente debió quedarse tan pequeña como lo estaba en el siglo I.

Cuando Jesús le dijo a Nicodemo que debía nacer de nuevo para ver y entrar en el reino, tanto por agua, como por Espíritu, se lo decía para todos los que querían ganar la vida eterna en el reino, y no tan sólo a una clase ungida como sostiene el Sr. López. El joven rico que tuvo un encuentro con Cristo quería ganar la vida eterna, y le preguntó al señor lo que debía hacer para conseguirla, pero Jesús viendo que éste amaba más sus posesiones materiales que la vida eterna, exclamó, ¡De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos! (Mt. 19:16-25). Por tanto el bautismo se hace necesario porque sin este renacimiento por agua y espíritu nadie puede ganar la vida eterna, o lo que es lo mismo decir, entrar en el reino. ¿Está buscando Don Armando la vida eterna? Si lo busca, entonces debe nacer de agua y del Espíritu para entrar en el reino. Recordemos que entrar en el reino equivales a entrar a la vida, y para eso se requiere nacer de agua y del Espíritu. ¿Nos damos cuenta entonces de lo peligroso que es afirmar que el bautismo en agua y el bautismo en el Espíritu no están vigentes hoy?

Continuará la paliza…

OTRA FALSEDAD MÁS DE LA WATCHTOWER CON RELACIÓN DEL BAUTISMO DE LOS JÓVENES

 

Imagen de la ceremonia del bautizo de los Testigos de Jehová. i A. MARRERO

 

En la revista La Atalaya del 15 de Noviembre del 2010, los TJ dicen lo siguiente:

“El bautismo es un paso trascendental en la vida. No debe tomarse a la ligera. Joven, ¿tienes la madurez necesaria para plantearte esa decisión? …Si ya has alcanzado el desarrollo espiritual que te permitirá bautizarte, tienes ante ti el mayor privilegio que existe: servir a Jehová de todo corazón…”

El problema con esta afirmación es que la WT ignora que los que se bautizan no son personas maduras, sino verdaderos  infantes espirituales que necesitarán ser edificados y perfeccionados por los ancianos. Luego estos infantes bautizados con el paso del tiempo pasarán de la leche espiritual, al alimento sólido para ser maduros a la estatura de Cristo (Efesios 4:11-13).

En el NT vemos al Eunuco Etíope bautizándose ese mismo día que entendió lo que el profeta isaías dijo del Mesías. Y el mismo carcelero de Filipos y su familia se bautizaron el mismo día que oyeron el evangelio. Ninguno de estos tuvo que pasar por un adoctrinamiento prolongado de varios meses. 

 
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RAZÓN FUNDAMENTAL POR LA QUE MUCHOS TESTIGOS DE JEHOVÁ NO SE BAUTIZAN

Una razón fundamental por la que muchos novicios Testigos de Jehová no se bautizan tan fácilmente, y que la élite de los Testigos de Jehová no lo quieren reconocer, es por el temor que existe entre estos iniciados de terminar siendo expulsados como “apéstatas” por la más mínima discrepancia cob el llamado “esclavo”.

¿CUÁNTO DEBE SABER USTED DE LAS DOCTRINAS BÍBLICAS Y CUÁNTO TIEMPO DEBE PASAR ANTES DE QUE PUEDA SER BAUTIZADO?… ¿UN MES?… ¿MEDIO AÑO?…¿UN AÑO?

La mayoría de las organizaciones religiosas exigen que los “novicios” o “iniciados” se empapen de todas las doctrinas de la iglesia, y que acepten sin dudas ni murmuraciones las reglas de la denominación, antes de que puedan ser bautizados y considerados miembros. ¿Pero qué dicen las Escrituras al respecto? Veamos:

1.- El bautismo de Juan

Marcos
1:1 Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. 1:2 Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti. 1:3 Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; Enderezad sus sendas. 1:4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados. 1:5 Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

2.- El bautismo de los discípulos

Marcos

16:15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.16:16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

3.- El bautismo realizado por los discípulos y Jesús en Judea

Juan

3:22 Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba. 3:23 Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados.

4.- El bautismo de judíos por la predicación de Pedro

Hechos

2:29 Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. 2:30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, 2:31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.2:32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 2:33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. 2:34 Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, 2:35 Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. 2:36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. 2:37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 2:39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. 2:41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

5.- El Bautismo del Eunuco Etíope

Hechos

8:4 Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. 8:5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 8:6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. 8:7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; 8:8 así que había gran gozo en aquella ciudad. 8:12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres…..8:26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. 8:27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, 8:28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. 8:29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. 8:30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? 8:31 El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. 8:32 El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca. 8:33 En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. 8:34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? 8:35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. 8:36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 8:37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 8:38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. 8:39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.

6.- El bautismo de Pablo

Hechos

9:10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. 9:11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, 9:12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista. 9:13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; 9:14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. 9:15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; 9:16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre. 9:17 Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. 9:18 Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.

7.- El bautismo del carcelero de Filipos

HECHOS

18:5 Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo. 18:6 Pero oponiéndose y blasfemando éstos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles. 18:7 Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga. 18:8 Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados.

Hechos

16:25 Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. 16:26 Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. 16:27 Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. 16:28 Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. 16:29 El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; 16:30 y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 16:31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. 16:32 Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. 16:33 Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. 16:34 Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.

Saque usted sus conclusiones y me avisa!!!

 

LO QUE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ EVITAN DECIR DEL BAUTISMO

En la revista La Atalaya del 15 de Noviembre del 2010, los TJ dicen que el bautismo trae la salvación, pero que antes de recibirlo hay que estar empapado de lo que significa ser un Testigo de Jehová, Esta afirmación, por supuesto, no se encuentra por ningún lado en las Escrituras.

Sepa usted enseguida lo que verdaderamente dice el Nuevo Testamento sobre los pre-requisitos para el bautismo, y lo que éste realmente significa e involucra.

EL BAUTISMO DEL ANTIGUO TESTAMENTO REPRESENTADO POR LA CIRCUNCISIÓN

Los fieles del AT, empezando con Abraham, sellaron su pacto con Dios y se hicieron merecedores de la promesas POR LA CIRCUNCISIÓN, que era el BAUTISMO para esa dispensación. Esa circuncisión para pactar con Dios de los fieles del AT ahora se ha cambiado por el BAUTISMO. De modo que la CIRCUNCISIÓN Y EL BAUTISMO VALEN PARA SER PARTE DE LOS PACTOS DE DIOS, según la dispensación, PARA HEREDAR LA PROMESAS de la tierra y el reino mesiánico. Véase el siguiente breve estudio:

ANTIGUO TESTAMENTO Los dos son señales de iniciación en el mismo pacto Bau.: Mt. 28:19-20; Hch. 2:28-39; 10:47-48 1. Cir.: Ge. 17:7, 10-11: Rom. 4:11

Los dos representan la conversión y la limpieza de pecados.
Bautismo Hch. 2:38-39; 22:16; Col. 2:11; Ga. 3:27, 29; I Pe. 3:21; Ti.3:5-6.
Circuncisión. Dt. 10:16; 30:6 Jer. 4:4; 9:25-26; Ez. 44:7, 9; Rom. 2:28-29

Las dos señales son expresiones exteriores de una justicia interior
Circuncisión Rom. 4:11
Bautismo Mt. 3:13-17 Hch.22:16

ANTIGUO TESTAMENTO

La circuncisión en el Antiguo Testamento tenía un significado espiritual
CIRCUNCISIÓN Deut. 10:16; 30:6; Jer. 4:4; 9:25-26

BAUTISMO Hch.15, 1; Rom. 2:26-29; Col. 2:11-12 ANTIGUO TESTAMENTO
PREFIGURADO POR LOS PROFETAS
o Ez. 36,25-28, Derramaré sobre ustedes agua purificadora y quedarán purificados”
o Is 44,2-14 ”Porque yo derramaré agua sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida”.
El bautismo reemplaza la circuncisión como señal de la conversión del pecador, y los dos representan la purificación espiritual.

TESTIGO DE JEHOVÁ: USTED SE HA DEDICADO A UNA ORGANIZACIÓN RELIGIOSA Y NO A JESUCRISTO

¡Caracoles…No puede ser!

El bautismo que efectúan los representantes de la sociedad Watchtower de los Testigos de Jehová no se ajusta al mandato de Jesús de Mateo 28:19, y por lo tanto sostenemos que es un bautismo anatema. Vean cómo realizan este ritual con un breve sermón, pero una vez que los “conversos” bajan a la piscina bautismal, a estos nuevos “dedicados” no se les bautiza en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; ni siquiera en el nombre del Hijo.

EL NUEVO NACIMIENTO EN EL ANTIGUO PACTO

Estimado Apologista,

He sabido de algunos sectarios que sostienen que los fieles de la pre cristiandad no entrarán en el reino de Dios como “reyes y sacerdotes” porque ninguno ellos nació otra vez de agua y del Espíritu. ¿Qué opina al respecto?

A.P.S (Managua, Nicaragua)

Respuesta:

Creo que los que enseñan eso están equivocados, ya que Noé y su familia fueron simbólicamente bautizados por agua en el diluvio, e igualmente los israelitas que cruzaron a través del Mar Rojo (1 Cor. 10:1-2). También tenemos la limpieza de Naamán en el río Jordán. Todos estos casos representaban el futuro bautismo bíblico que sería establecido por Cristo en su ministerio en sustitución de la circuncisión.

En todo caso, la circuncisión judía ya era una señal de que Dios había limpiado y aceptado a su pueblo debido a la fe que ejercieron en Él (Deut. 10:16), y por esto llegaron a ser declarados justos. Dice Pablo: “¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia.  ¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión.  Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia (Rom. 4:9-11).

Así que los pre cristianos fueron declarados justos por su fe, la cual quedó sellada por la circuncisión. En la Era Cristiana los fieles son declarados justos por su fe también, la cual queda sellada por el bautismo. Es decir, la circuncisión es sustituida por el bautismo, pero las dos señales son expresiones exteriores de una justicia interior.

Es necesario entender bien que TODOS somos declarados justos por la fe (no por la circuncisión o el bautismo que son meramente “señales” o “sellos”), una fe que ejercieron tanto los fieles pre cristianos como también los fieles del NT, aunque las sellaron de distinto modo (circuncisión para los primeros y el bautismo para los segundos). Esto último, sin embargo, no quiere decir que los primeros tendrán un destino como súbditos del reino y los segundos como reyes y sacerdotes del mismo.

El apóstol es claro al afirmar que sólo hay “una sola esperanza de nuestra vocación” y no dos o más. “Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de TODOS, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:4-6).

Si siguiéramos el criterio de aquellos que dicen que los fieles de renombre del AT sólo serán súbditos del reino, tendríamos que inexorablemente concluir que el legendario rey David se convertirá de rey a súbdito en su propio reino, el cual será regido por Su descendiente real, el Mesías Cristo. ¿Pero puedo alguno creer semejante idiotez?¿Le gustaría al Señor Jesús tener a su noble padre como mero súbdito de su reino, lejos de su mesa real?

 Si la reina madre de Inglaterra nunca fue degradada por su propia hija cuando ésta tomó el trono del reino Inglés, ¿cómo vamos a creer que el Hijo de David va a permitir que su padre sea un mero súbdito de su propio reino, lejos de su mesa real?

¿QUÉ ES TAN DIFÍCIL ACERCA DEL BAUTISMO DE AGUA?

 Por Anthony F. Buzzard 

Como uno que ha aprendido casi todo al ser desafiado en varias cuestiones bíblicas por más de 40 años, yo me atrevo a estimular el pensamiento en algunos colegas unitarios en la pregunta del bautismo. Éstos son amigos, cuyo celo por la Biblia es indudable, a quiénes se les han enseñado que el bautismo en agua es un ritual inútil, no aplicable a los cristianos. 

El argumento ha sido puesto de este modo: “hay dos bautismos principales en el Nuevo Testamento:

a) bautismo de agua iniciado por Juan el Bautista; b) el bautismo en el espíritu — el bautismo con el cual Jesucristo bautiza y que hace a alguno Cristiano. ” 

Tome una mirada cuidadosa a la susodicha declaración. Esto no es realmente una relato justo de lo que la Biblia enseña. Hay un mayor factor ausente. Los hechos son que Jesús también bautizó en agua. Hay por lo tanto tres bautismos, no dos: a) el bautismo de agua de Juan; b) el bautismo de agua autorizado por Jesús; c) el bautismo de en el espíritu. 

Cada uno es familiar con el bautismo de Juan. Ha sido claramente reemplazado por el bautismo cristiano. El bautismo cristiano es tanto por agua como por espíritu. En Juan 4:1, 2 aprendemos que “Jesús hacía y bautizaba a más discípulos que Juan (aunque Jesús mismo no bautizara, pero sus discípulos lo hacían).” Juan 3:22 dice que “Jesús y sus discípulos entraron en la tierra de Judea, y allí Jesús pasaba el tiempo con ellos y bautizaba.” No hay duda, por lo tanto, que Jesús bautizó en el agua (aunque el acto real de la inmersión fuera realizado por sus agentes, los discípulos). Esta ceremonia de iniciación era el bautismo realizado por Jesús — el bautismo cristiano en agua. 

La gran comisión manda que los discípulos— hasta el final de la edad  vayan a todas las naciones y enseñen todo lo que Jesús enseñó. Parte de este mandato de hacer discípulos era “bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y  del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). Es una orden clara de los labios de Jesús, y esto figura entre las órdenes de marcha de la iglesia. 

Los Apóstoles claramente lo entendieron de esa forma. La petición de Pedro a su auditorio del primer siglo no se ha tornado obsoleta: “arrepentíos y bautícese en nombre de Jesucristo para la remisión de pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). La iniciación típica en la Iglesia es por el arrepentimiento, creyendo el Evangelio del Reino y el Nombre de Jesucristo y bautismo en agua. Hechos 8:12 proporciona un credo temprano: “cuando ellos creyeron a Felipe que predicaba el Evangelio sobre el Reino y el Nombre de Jesucristo, se bautizaban tanto hombres como mujeres.” 

Como si no dejara ninguna escapatoria posible, Lucas relata que hasta después de la recepción del Espíritu Santo, los Gentiles debían ser bautizados en agua. Pedro sólo seguía la orden de su Señor cuando él los llamó para el agua y les ordenó “bautizar a quienes habían recibido el espíritu santo” (Hechos 10:47, 48). Cuando Pablo descubrió a convertidos que habían recibido sólo el bautismo de agua de Juan, él inmediatamente administró el bautismo de agua cristiano en el nombre del Señor Jesús (Hechos 19:5). La Iglesia del Nuevo Testamento seguramente no enseñó que aquel bautismo del espíritu sustituyó al bautismo de agua cristiano. Los dos van juntos como la forma estándar por el cual una persona es afiliada al cuerpo de Cristo. Tarde en su carrera Pedro todavía puede hablar “del bautismo que nos salva”, como “una petición a Dios para una buena conciencia” (1 Pedro 3:21). Por supuesto, nadie sugiere que haya algo “mágico” en el agua. Lo que cuenta es la sumisión como niños a la ordenanza prescrita por Jesús. Este es un simple asunto de la obediencia. 

El bautismo sin una continuación persistente en la vida cristiana no puede salvar a una persona, más que una decisión antigua que no es seguida del compromiso. La salvación es por gracia y fe, lo que significa también (en las palabras de Pablo) “obediencia de corazón a aquella forma de enseñanza a la cual fuisteis entregados” (Rom. 6:17). Aquella enseñanza incluyó el bautismo. Este modo de invitar a conversos para volverse cristianos es una parte de lo que la salvación por la fe significó para los Apóstoles. Ellos enseñaron “la obediencia a la fe” en todas partes (Rom. 1:5; 16:26). 

Dios nos ha dado un procedimiento apropiado para la admisión a Su Iglesia. El bautismo en agua es un renuncia pública del pecado y una determinación de servir a Dios y al Mesías. Las etiquetas como “ordenanza carnal” “o legalismo” falsifican la enseñanza apostólica sobre el bautismo de agua cristiano. Jesús mismo fue bautizado en agua (Lucas 3:21). Él hizo y bautizó a conversos (Juan 4:1), y él pidió que sus seguidores a hacer y bautizar conversos (Mateo 28:19, 20). 

No hay ninguna necesidad de división o diferencia sobre esta materia muy simple, que no ha sido una cuestión problemática para millones de lectores de la Biblia durante muchos siglos.

UN EVANGELIO QUE PARECE VERDADERO PERO QUE NO LO ES

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Estimados amigos, no hace mucho encontré un artículo en internet que lleva por título “¿Qué evangelio se debe predicar?”, y en donde el autor se apoya en  Lucas 24:47 para “probar” que el evangelio es sencillamente el arrepentimiento de los pecados. Este pasaje dice así: “Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones,  comenzando desde Jerusalén”. Y luego el autor reclamaba: “Nunca escuchamos (a los predicadores de la prosperidad) hablar del arrepentimiento”. ¿Pero es verdad que el evangelio es el arrepentimiento? ¿Dice acaso Lucas 24:47 que el arrepentimiento es el evangelio salvador?

En primer término, el llamado al arrepentimiento no es nuevo en la Biblia, pues Dios siempre llamó a su pueblo a la conversión de todos sus pecados. Entonces me pregunto, lo siguiente: Si en el pasado Dios estuvo  llamando a su pueblo al arrepentimiento y a la conversión, ¿debemos concluir entonces que lo que Él hacía era predicarles el evangelio constantemente? (Jer. 3:14; 15:19, Eze. 14:6; 18:30,32; Joel 2:12,13).

Pero algunos aún insistirán en que predicar el evangelio es predicar el arrepentimiento de los pecados, dado que se nos manda a predicar el evangelio (Mr. 13:10) por un lado, y por otro, a predicar el arrepentimiento y perdón de pecados (Luc 24:47). Estos hermanos razonan que si nosotros debemos predicar el evangelio y también el arrepentimiento y perdón de pecados, entonces concluyen el evangelio es el arrepentimiento y perdón de pecados. ¡Pero cuidado con este razonamiento! Y es que Juan, aunque nos sorprendamos, predicaba EL BAUTISMO de arrepentimiento (Mr. 1:4)! Entonces me pregunto con toda razón: ¿cuál es el evangelio verdadero: el arrepentimiento de los pecados o el bautismo de arrepentimiento? La respuesta es que ni al bautismo de arrepentimiento, ni al arrepentimiento de los pecados, la Biblia llama “el evangelio”. Y aunque es verdad que el arrepentimiento y el bautismo están envueltos en nuestra predicación del evangelio, ¡ninguno de los dos, por sí solos, es el evangelio salvador!

El Evangelio tiene nombre propio

En la Biblia hay algo que frecuentemente es llamado “el evangelio”, y ése algo es EL REINO DE DIOS. He aquí los textos más importantes:

1. Mateo 4:23: Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el EVANGELIO DEL REINO, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

2. Mateo 9:35: Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el EVANGELIO DEL REINO, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

3. Mateo 24:14: Y será predicado este EVANGELIO DEL REINO en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

4. Marcos 1:14: Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el EVANGELIO DEL REINO de Dios,

5. Lucas 4:43: Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el EVANGELIO DEL REINO de Dios; porque para esto he sido enviado.

6. Lucas 8:1: Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el EVANGELIO DEL REINO de Dios, y los doce con él,

7. Hechos 8:12: Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el EVANGELIO DEL REINO de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

Desafortunadamente el autor del escrito que les mencioné al comienzo de este artículo también incurre en un error similar, cuando omite mencionar a sus lectores el Reino de Dios como el evangelio salvador que debe ser predicado.

El Diablo sigue oscureciendo el entendimiento de los que no creen

Sí, mis amigos, aún hay quienes escuchan el evangelio del reino pero que se resisten en creerlo literalmente. Se llaman creyentes, pero no lo son. Simplemente están ciegos, y son guías ciegos. Un guía es un líder, alguien que lleva la posta, una persona que conduce a otros por un derrotero supuestamente seguro. Sin embargo, estos guías espirituales están ciegos, y no pueden entender el mensaje del reino y lo tuercen, o simplemente lo omiten o descartan de sus prédicas regulares.

Jesús dijo en su famosa parábola del sembrador que su palabra del reino caía en diferentes suelos (personas), entre los cuales estaban los de “junto del camino”. Este suelo, como es de suponer, era una tierra de mala calidad, pues al ser pisoteada por los hombres y animales que circulaban por allí, tendría pocas posibilidades de que la semilla plantada brotará con fuerza y sin peligroso alguno de crecer. Jesús dijo de este suelo, así: Mateo 13:19: “Cuando alguno oye LA PALABRA DEL REINO y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino”.

Sí, mis amigos. Aunque parezca mentira, hay quiénes que por más que les prediquemos la palabra del Reino, simplemente no lo entienden, y entonces viene el diablo y se encarga de hacer el resto, es decir, quitarles el mensaje de les fue dado, y dejarlos a su suerte.

En 2 Corintios 4:4 Pablo divierte a los creyentes de Corintio sobre el accionar del diablo en los incrédulos:  “En los cuales el dios de este SIGLO cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”. Aquí, como ya lo dijimos antes, el evangelio de la gloria de Cristo es el evangelio del reino de Cristo, ya que los vocablos gloria y reino son usados indistintamente en la Biblia.

Definitivamente muchos podemos llamarnos “creyentes” y miembros del cuerpo de Cristo, pero si en verdad no creemos en el evangelio del reino, y no lo tomamos tal y como lo creyeron Jesús y sus discípulos, entonces estamos en la lista de los incrédulos. Simplemente estamos  en la larga fila de aquellos “creyentes” que han sido cegados por el diablo con mensajes trucados.

Recuerde bien esto: Sólo hay un evangelio en las Escrituras, y no dos o más (Gál. 1:6-9). Los que creen que el evangelio es cualquier otra cosa que aquel mensaje que predicó Cristo en Marcos 1:1,14,15, están ciegos. Y con esto no queremos decir que la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo de la tumba es un tema de segunda importancia. ¡De ningún modo!…Pues la Biblia muestra que al mensaje o evangelio original de Cristo que es el Reino de Dios (Mr. 1:1,14,15),  Pablo le añade la obra vicaria del Rey, y su gloriosa resurrección, y lo convierte en la otra parte importante del evangelio salvador (1 Cor. 15:1-9). Y es que finalmente, la buena nueva de la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo NOS GARANTIZA que las buenas nuevas originales de Cristo, se harán realidad en nosotros y para nosotros, ya que si Jesús no hubiera resucitado, vana hubiera sido nuestra esperanza de su venida en majestad y de su reino de los cielos.

Mi blog exclusivo sobre el reino de Dios:

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LAS DOS COSAS FUNDAMENTALES QUE USTED DEBE CREER ANTES DE QUE LO BAUTICEN

¡La Verdad Ignorada por Muchos! 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

Millones de cristianos se han bautizado sin estar seguros de lo que la Biblia espera que crean primero antes de recibir ese “sacramento”. Los predicadores generalmente presentan a Jesús como “el suficiente salvador personal” (una terminología ajena a la Escrituras) y luego, después de un periodo de “instrucción”,  el pastor bautiza al “creyente” para que sea miembro de la denominación. Sin embargo, y pese a estos esfuerzos por “convertir” a los incrédulos, creemos que son muy pocas las personas que se han detenido a inquirir acerca de lo que puntualmente creyeron los primeros cristianos antes de ser bautizados. ¡Usted se sorprenderá al descubrir la simple verdad!

Jesús, su Mensaje Salvador, y el bautismo

En Marcos 1:1,14,15 Jesús es visto inaugurando su ministerio de tres y medio años con estas declaraciones: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. Aquí vemos que Jesús inicia su ministerio anunciando el evangelio del reino de Dios, tal como lo reveló él en Lucas 4:43: “Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.”

Estimados amigos, el reino de Dios—el evangelio original— era el encargo (Las Buenas Noticias) de Dios para la humanidad proclamado por Jesucristo, el Mensajero. Esta Buena Nueva fue la razón por la que Jesús vino al mundo hace dos milenios…¡Y él mismo lo dijo sin tapujos! (Luc. 4:43)— Jesús después dice que su mensaje debe ser creído, y luego de haberlo creído, proceder al bautismo. Así lo mandó Jesús con estas palabras: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere (¿en qué? ¡En el evangelio del reino, según Marcos 1:14,15!) y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. Entonces aquí está la razón para el bautismo bíblico, que habiendo creído en el reino de Dios (el evangelio) poder participar (“viendo y entrando”) en él, por medio de “nacer de nuevo” por agua y espíritu (Véase Juan 3;3,5). ¿Entienden ahora? Pero, ¿cuántos hombres son bautizados hoy sin entender ni un ápice lo que es el reino de Dios? Sólo pregúntese a usted mismo si realmente usted oyó, entendió y creyó en el evangelio del reino antes de su bautismo, y hágale esa misma pregunta a cualquier hermano de su iglesia, y con seguridad ninguno le dirá que se bautizó cuando creyó en el evangelio del reino de Dios. Es más, pocos o ninguno saben qué es exactamente dicho único y prístino evangelio del Señor Jesucristo llamado el Reino de Dios.

Felipe y sus Bautizados

Es interesante leer sobre el ministerio de Felipe en Hechos 8:12, 13 y que dice: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón (el mago) mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito”. Noten ustedes, hermanos, que aquellos discípulos de Felipe fueron bautizados por él cuando  creyeron, ¿en qué? ¡en el anuncio del evangelio del reino de Dios y en el nombre de Jesús! Así que sí los discípulos de Felipe se bautizaron creyendo en Jesús y en su evangelio del reino. Entonces, ¿por qué millones de cristianos se bautizan hoy “creyendo” sólo en Cristo sin creer al mismo tiempo en su reino?¿Por qué se les ha ocultado el reino de Dios? No será que Satanás está detrás de este error?¿No dice Pablo de Satanás que “…el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo (la gloria y reino son sinónimos—comparar Mateo 20:21 y Marcos 10:37) el cual es la imagen de Dios”. Sí, el enemigo obscurece la mente de los incrédulos (¡Hay muchos cristianos gentiles incrédulos que suponen que le reino de Dios no es para ellos sino sólo para los Judíos!) para que no entiendan el evangelio del reino de Cristo, y así no se salven.

Cristo y Su Reino: la razón para Ser Cristianos Consagrados

No hay mayor honor que ser embajadores de Cristo. Ahora bien, los cristianos son embajadores de un Rey, y esto implica un reino, un territorio, y una dinastía real. Muchos no parecen entender que somos embajadores de un rey y su reino, y no simplemente de un rey y un cielo etéreos. Pablo dijo ser un embajador en cadenas (Efesios 6:20), porque por causa del reino (que era la esperanza de Israel, ver Hechos 1:6) dijo él, estaba en cadenas: “Así que por esta causa (¿Cuál causa?)os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel (el reino, Hechos 1:6) estoy sujeto con esta cadena” (Hechos 28:20).

Véase además en los versos que siguen sobre la predicación del reino de Pablo y que lo tenía en cadenas: “Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (vs. 23,30,31).

De modo que Pablo, como nosotros, era embajador del reino de Dios ante los judíos y los gentiles por igual. El predicó el mismo evangelio que su Señor predicó antes que él. En Hebreos 2:3 Pablo dice: “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande (a través de Cristo y su evangelio del reino) La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron”. Así que el reino de Dios fue anunciado primeramente por Jesucristo, pero continuado por los que oyeron, es decir, los apóstoles, y los discípulos de éstos. Este mensaje equivale a la gran salvación reservada para los que lo creen con todo su corazón.

Dios los bendiga,

Apologista

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¡CUIDADO: SU BAUTISMO PUDO HABER SIDO UN SIMPLE CHAPUZÓN CARNAVALESCO!

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 ¡La Verdad Ignorada por Muchos! 

Millones de cristianos se han bautizado sin estar ellos seguros de lo que la Biblia espera que crean primero antes de recibir ese “sacramento”. Los predicadores generalmente presentan a Jesús como “el suficiente salvador personal” (una terminología ajena a la Escrituras) y luego, después de un periodo de “instrucción”,  el pastor bautiza al “creyente” para que sea miembro de la denominación predilecta. Sin embargo, y pese todos los estos esfuerzos por “convertir” a los incrédulos, creemos que son muy pocas las personas que se han detenido a inquirir acerca de lo que puntualmente creyeron los primeros cristianos antes de ser bautizados. ¡Usted se sorprenderá al descubrir la simple verdad!

Jesús, su Mensaje Salvador, y el bautismo

En Marcos 1:1,14,15 Jesús es visto inaugurando su ministerio de tres y medio años con estas declaraciones: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. Aquí vemos que Jesús inicia su ministerio anunciando el evangelio del reino de Dios, tal como lo reveló él en Lucas 4:43: “Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.”

Estimados amigos, el reino de Dios—el evangelio original— era (…y es) el encargo de Dios para ser anunciado a la humanidad por medio de Jesucristo, el Mensajero de Dios. Esta Buena Nueva fue la razón por la que Jesús vino al mundo hace dos milenios…¡Y él mismo lo dijo sin tapujos! (Luc. 4:43)— Jesús después dice que su mensaje debe ser creído, y luego de haberlo creído, proceder al bautismo. Así lo mandó Jesús con estas palabras: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere (¿en qué?— ¡En el evangelio del reino, según Marcos 1:14,15!) y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. Entonces aquí está la razón para el bautismo bíblico: el poder ser salvo, participando de dicho glorioso reino. Esto significa un “nacimiento de nuevo de agua y del Espíritu” , para así ver y entrar en él, (Véase Juan 3;3,5). ¿Entienden ahora?

¿Pero cuántos hombres son bautizados hoy sin entender ni un ápice lo que es el reino de Dios? Sólo pregúntese a usted mismo si realmente usted oyó, entendió y creyó en el evangelio del reino antes de su bautismo, y hágale esa misma pregunta a cualquier hermano de su iglesia, y con seguridad ninguno le dirá que se bautizó habiendo creído en el evangelio del reino de Dios. Es más, pocos o ninguno saben qué es exactamente ese único y prístino evangelio del Señor Jesucristo llamado “el Reino de Dios”. ¿No es esto sorprendente e inaudito?

Felipe y sus Bautizados

Es interesante leer sobre el ministerio de Felipe en Hechos 8:12, 13 y que dice: Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón (el mago) mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito”. Noten ustedes, hermanos, que aquellos discípulos de Felipe fueron bautizados por él cuando  creyeron, ¿en qué? ¡en el anuncio del evangelio del reino de Dios y en el nombre de Jesús! De modo que los discípulos de Felipe se bautizaron creyendo en Jesús y en su evangelio del reino. ¿Entonces por qué millones de cristianos se bautizan hoy “creyendo” sólo en Cristo y nada en absoluto sobre su reino? ¿Por qué se les ha ocultado a estos “creyentes” el reino de Dios, es decir, el 50% del mensaje salvador? No será que Satanás está detrás de este error? ¿No dice Pablo de Satanás que “…el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo (la gloria y reino son sinónimos—comparar Mateo 20:21 y Marcos 10:37) el cual es la imagen de Dios”. Sí, el enemigo obscurece la mente de los incrédulos (¡Hay muchos cristianos gentiles incrédulos que suponen que le reino de Dios no es para ellos sino sólo para los Judíos!) para que no entiendan el evangelio del reino de Cristo, y así no se salven.

Cristo y Su Reino: la razón para Ser Cristianos Consagrados

No hay mayor honor que ser embajadores de Cristo. Ahora bien, los cristianos son embajadores de un Rey, y esto implica un reino, un territorio, y una dinastía real. Muchos no parecen entender que somos embajadores de un rey y su reino, y no simplemente de un rey y un cielo etéreos. Pablo dijo ser un embajador en cadenas (Efesios 6:20), porque por causa del reino (que era la esperanza de Israel, ver Hechos 1:6) dijo él, estaba en cadenas: “Así que por esta causa (¿Cuál causa?)os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel (el reino, Hechos 1:6) estoy sujeto con esta cadena” (Hechos 28:20).

Véase además en los versos que siguen sobre la predicación del reino de Pablo y que lo tenía en cadenas: “Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (vs. 23,30,31).

De modo que Pablo, como nosotros, era embajador del reino de Dios ante los judíos y los gentiles por igual. El predicó el mismo evangelio que su Señor predicó antes que él. En Hebreos 2:3 Pablo dice: “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande (a través de Cristo y su evangelio del reino) La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron”. Así que el reino de Dios fue anunciado primeramente por Jesucristo, pero continuado por los que oyeron, es decir, los apóstoles, y los discípulos de éstos. Este mensaje equivale a la gran salvación reservada para los que lo creen con todo su corazón.

Dios los bendiga,

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¿ENSEÑA LA BIBLIA EL BAUTISMO POR LOS MUERTOS?

Robert M. Bowman, Jr.

Los mormones se bautizan por todos aquellos que han muerto sin ser salvos. Ellos afirman que esta doctrina está tomada de la Biblia y citan 1 Corintios 15:29. ¿Estaba Pablo enseñando el bautismo por los muertos?

Pablo retóricamente pregunta: “¿Qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?”. Aunque los eruditos bíblicos dan diferentes interpretaciones en cuanto a este versículo, todos están de acuerdo que los mormones están equivocados en su interpretación. La Biblia claramente dice “que está reservado a los hombres el morir una sola vez, y después el juicio” (Heb. 9:27).

Pablo no mandó a sus oyentes a bautizarse por los muertos. Sencillamente usó la práctica de algunos grupos que se rebautizaban por otros que habían muerto sin bautizarse como una ilustración para aclarar su punto sobre la resurrección de los muertos (de la carne). Esta práctica no se menciona antes ni después de este versículo.

Pregúntele al mormón si esta práctica es necesaria para la salvación y por qué se menciona solamente una vez en la Biblia ¿Por qué Jesús y los apóstoles no dan instrucciones en cuanto a como llevar a cabo esta práctica? ¿Por qué el Libro de Mormón no hace mención de esta doctrina? Al igual que la Biblia, el Libro de Mormón enseña que la salvación es obtenida mientras estamos vivos (Alma 34:31; 2 Nefi 9:38; Mosíah 26:25-27). Al citar estos pasajes del Libro de Mormón, nuestra intención no es aprobar el Libro, sino sólo demostrar las inconsistencias de la doctrina mormona.

¡LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ SE CONTRADICEN TAMBIÉN EN EL ASUNTO DEL BAUTISMO!

Allá en 1955, La Watchtower decía lo siguiente: “Un cristiano. . . no puede ser bautizado en el nombre de alguien que esté llevando a cabo la inmersión, o en el nombre de algún hombre, ni en el nombre de ninguna organización, sino en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Eso muestra, entre otras cosas, que el Cristianismo no es cuestión de denominación alguna (The Watchtower, 1 de Julio de 1955, página 411).

Era frecuente que las palabras del discursante que precedían la ceremonia del bautismo recordaran a los candidatos que “ustedes no están simbolizando la dedicación a un trabajo, o la dedicación a una organización, sino la dedicación a una persona, Jehová Dios.” (Como he señalado, este punto era incluido en los bosquejos proporcionados por la Watchtower a quienes pronunciaban el discurso de bautismo). Algo parecido decía The Watchtower del 1 de Octubre de 1966: “No nos dedicamos a una religión, ni a un hombre, ni a alguna organización. No, nos dedicamos al Soberano Supremo del Universo, nuestro Creador, Jehová Dios mismo. Eso hace de la dedicación una relación muy personal entre nosotros y Jehová…”

Sin embargo, ahora los Testigos de Jehová enseñan otra cosa muy diferente sobre el bautismo, que francamente ya no nos sorprende nada de lo que dicen.

 

LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ NO ENTIENDEN EL BAUTISMO Y SU IMPORTANCIA PARA EL CONVERSO

La Watchtower administran a sus nuevos conversos un bautismo totalmente antibíblico que no se ajusta a las Escrituras,  y que los deja fuera de la familia de Dios, es decir, fuera de la iglesia o cuerpo de Cristo. Esto significa  que ellos de ninguna manera podrán salvarse de la condenación.

EL BAUTISMO EN AGUA: ¿EN QUÉ NOMBRE?

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD).

VII. «En cuanto al bautismo, he aquí como hay que administrarle: Después de haber enseñado los anteriores preceptos, bautizad en el agua viva, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Si no pudiere ser en el agua viva, puedes utilizar otra; si no pudieres hacerlo con agua fría, puedes servirte de agua caliente; si no tuvieres a mano ni una ni otra, echa tres veces agua sobre la cabeza, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Antes del bautismo, debe procurarse que el que lo administra, el que va a ser bautizado, y otras personas, si pudiere ser, ayunen. Al neófito, le harás ayudar uno o dos días antes» (La Didaché: De la Liturgia y de la Disciplina. 65-80 d. C).

Este estudio tiene el próposito de mostrar con suficiente sencillez que el bautismo en agua no debe realizarse tan sólo en el Nombre de Jesús (Vg.: Las iglesias modalistas unitarias, los apostólicos trinitarios. Pero lo más absurdo e increíble es que los Testigos de Jehová  lo hacen en “el nombre de la rotunda nada”).

«Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo…»(Mt.28:19). 

Es evidente en el texto anterior que los creyentes han sido ordenados por el Señor Jesucristo en la que se conoce como la Gran Comisión para el alcance del perdido, el «bautizar» en el Nombre de Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. En el día del Pentecostés, Pedro dirigió su predicación a un gran número de personas judías que se encontraban en ese lugar apreciendo con asombro los sucesos maravillosos del Dios del cielo y que  en esos momentos se sucitaban. Todos estos judíos, que eran muy religiosos, ya de antemano poseían el conocimiento de   Jehová Dios y creían en él, pero no, aun, en Cristo, como el Hijo de Dios por excelencia, profetizado en el Antigo Testamento para la salvación de Israel.  La muerte de Cristo en la cruz provocó que no muy pocos  dudaran  de su verdadera identidad mesiánica y se mantenían al margen , en el dilema de creer o no en él.  Pedro les pronunció a los de este cuantioso contingente que deberían de arrepentirse de sus pecados y aceptar de corazón (no como lo enseñan los evangélicos) a Aquel que habían inmolado en el Gólgota, bautizándose en su Nombre para poder obtener  la «salvación». Aclaramos, de nueva cuenta, que  el creyente recién nacido en Cristo, en su seriedad considerada,  es impelido a bautizarse, comprometiéndose públicamente con este acto voluntario a una obediencia santa delante de Dios; pero el bautismo en sí, no salva  a nadie:

«Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo (Hech. 2:38).

Era lógico comprender, por lo explicado, que Pedro solamente les mencionara que el bautismo en agua  lo realizaran «en el Nombre de Jesucristo». Con esto, Pedro subraya a los judíos que escuchaban su mensaje la enorme importancia de reconocer al Mesías que  tal vez algunos de ellos vieron antes de su suplicio redentor, o durante, para llegar a reconcilarse con Dios (2 Co. 5:18-20). 

Por otro lado, la fórmula bautismal que involucra «el Nombre de Tres»,  no indica en nada un Dios “triuno”, sino la «Unidad de Tres » que ha sido determinada por el Padre en su obra misericordiosa para con el mundo inicuo, traduciéndose en el reconcimiento del Mesías enviado  para la salvación de los pecadores (Jn.1:12; 3:15, 16; 5:39; 6:40; Lc. 9:56; 12: 8, 9; Ro. 10:9, 10) y en la participación activa del espíritu santo para la regeneración del que será una Nueva Criatura en Cristo (Jn. 3:6; Tit. 3:5; 2 Co. 5:17), un  fiel creyente de Dios y de su Hijo amado.

Para concluir, atinadamente, Justino Mártir (165 d. C), un Padre de la Iglesia Primitiva, nos  muestra que el bautsimo en agua fue efectuado en la antigüedad el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y no sólo en el Nombre del Hijo, como lo llevan a cabo  sin mérito bíblico en ciertos lugares etiquetados  como “cristianos”:  

«Son traídos (los  nuevos creyentes) a un lugar donde hay agua, y reciben de nosotros el bautismo de agua, en el nombre del Padre, Senor de todo el universo, y de nuestro Salvador Jesucristo, y del Espíritu Santo».

Gracias, hermanos y amigos que nos visitan con el interés de aprender.

¿CREYÓ USTED EN EL EVANGELIO DEL REINO ANTES DE SER BAUTIZADO?

 ¡La Verdad Ignorada por Muchos! 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

Millones de cristianos se han bautizado sin estar seguros de lo que la Biblia espera que crean primero antes de recibir ese “sacramento”. Los predicadores generalmente presentan a Jesús como “el suficiente salvador personal” (una terminología ajena a la Escrituras) y luego, después de un periodo de “instrucción”,  el pastor bautiza al “creyente” para que sea miembro de la denominación. Sin embargo, y pese a estos esfuerzos por “convertir” a los incrédulos, creemos que son muy pocas las personas que se han detenido a inquirir acerca de lo que puntualmente creyeron los primeros cristianos antes de ser bautizados. ¡Usted se sorprenderá al descubrir la simple verdad!

Jesús, su Mensaje Salvador, y el bautismo

En Marcos 1:1,14,15 Jesús es visto inaugurando su ministerio de tres y medio años con estas declaraciones: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. Aquí vemos que Jesús inicia su ministerio anunciando el evangelio del reino de Dios, tal como lo reveló él en Lucas 4:43: “Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.”

Estimados amigos, el reino de Dios—el evangelio original— era el encargo (Las Buenas Noticias) de Dios para la humanidad proclamado por Jesucristo, el Mensajero. Esta Buena Nueva fue la razón por la que Jesús vino al mundo hace dos milenios…¡Y él mismo lo dijo sin tapujos! (Luc. 4:43)— Jesús después dice que su mensaje debe ser creído, y luego de haberlo creído, proceder al bautismo. Así lo mandó Jesús con estas palabras: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere (¿en qué? ¡En el evangelio del reino, según Marcos 1:14,15!) y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. Entonces aquí está la razón para el bautismo bíblico, que habiendo creído en el reino de Dios (el evangelio) poder participar (“viendo y entrando”) en él, por medio de “nacer de nuevo” por agua y espíritu (Véase Juan 3;3,5). ¿Entienden ahora? Pero, ¿cuántos hombres son bautizados hoy sin entender ni un ápice lo que es el reino de Dios? Sólo pregúntese a usted mismo si realmente usted oyó, entendió y creyó en el evangelio del reino antes de su bautismo, y hágale esa misma pregunta a cualquier hermano de su iglesia, y con seguridad ninguno le dirá que se bautizó cuando creyó en el evangelio del reino de Dios. Es más, pocos o ninguno saben qué es exactamente dicho único y prístino evangelio del Señor Jesucristo llamado el Reino de Dios.

Felipe y sus Bautizados 

Es interesante leer sobre el ministerio de Felipe en Hechos 8:12, 13 y que dice: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón (el mago) mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito”. Noten ustedes, hermanos, que aquellos discípulos de Felipe fueron bautizados por él cuando  creyeron, ¿en qué? ¡en el anuncio del evangelio del reino de Dios y en el nombre de Jesús! Así que sí los discípulos de Felipe se bautizaron creyendo en Jesús y en su evangelio del reino. Entonces, ¿por qué millones de cristianos se bautizan hoy “creyendo” sólo en Cristo sin creer al mismo tiempo en su reino?¿Por qué se les ha ocultado el reino de Dios? No será que Satanás está detrás de este error?¿No dice Pablo de Satanás que “…el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo (la gloria y reino son sinónimos—comparar Mateo 20:21 y Marcos 10:37) el cual es la imagen de Dios”. Sí, el enemigo obscurece la mente de los incrédulos (¡Hay muchos cristianos gentiles incrédulos que suponen que le reino de Dios no es para ellos sino sólo para los Judíos!) para que no entiendan el evangelio del reino de Cristo, y así no se salven.

Cristo y Su Reino: la razón para Ser Cristianos Consagrados 

No hay mayor honor que ser embajadores de Cristo. Ahora bien, los cristianos son embajadores de un Rey, y esto implica un reino, un territorio, y una dinastía real. Muchos no parecen entender que somos embajadores de un rey y su reino, y no simplemente de un rey y un cielo etéreos. Pablo dijo ser un embajador en cadenas (Efesios 6:20), porque por causa del reino (que era la esperanza de Israel, ver Hechos 1:6) dijo él, estaba en cadenas: “Así que por esta causa (¿Cuál causa?)os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel (el reino, Hechos 1:6) estoy sujeto con esta cadena” (Hechos 28:20).

Véase además en los versos que siguen sobre la predicación del reino de Pablo y que lo tenía en cadenas: “Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (vs. 23,30,31).

De modo que Pablo, como nosotros, era embajador del reino de Dios ante los judíos y los gentiles por igual. El predicó el mismo evangelio que su Señor predicó antes que él. En Hebreos 2:3 Pablo dice: “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande (a través de Cristo y su evangelio del reino) La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron”. Así que el reino de Dios fue anunciado primeramente por Jesucristo, pero continuado por los que oyeron, es decir, los apóstoles, y los discípulos de éstos. Este mensaje equivale a la gran salvación reservada para los que lo creen con todo su corazón.

Dios los bendiga,

Apologista

www.elevangeliodelreino.org

www.yeshuahamashiaj.org

 

“EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO”

Bautismo2Copilado por Xavier

http://centrocristianoebenezersyd.blogspot.com/

Hay discusión entre algunos cristianos y teólogos sobre la autenticidad del contenido del texto de Mat 28:19, popularmente conocido como la “Gran Comisión”. Preguntas han salido por lo que se ve como declaraciones contradictorias en las escrituras del NT y entre las fuentes históricas modernas.

Fuentes de origen históricos

Evangelio de Mateo en Hebreo: hay 3 manuscritos principales del evangelio de Mateo escritos en la lengua hebrea:

el Shem Tov Mateo;
el DuTillet Mateo;
Y el Munster Mateo.

Algunos teólogos han discutido que estos manuscritos en el hebreo pueden haber provenido [sin ninguna intervención de traducción] de manuscritos antiguos del hebreo, usados por los de la iglesia cristiana primitiva en los siglos 1-2. Estos parecen haber sido extinguidos en la era del teólogo bíblico Jerónimo de Estridón (c. 340-420DC). Jerónimo es considerado “Padre de la Iglesia” Católica, uno de los 4 grandes Padres Latinos. Aparte de la traducción al latín de la Biblia llamada la Vulgata[1], Jerónimo escribió muchos tratados y cartas controversiales.

El Shem Tov Mateo es preservado en un manuscrito llamado el Eben Bohem, escrito por un doctor judío viviendo en Aragón, España, de nombre Shem Tov ben Isaac ben Shaprut (Ibn Shaprut), de quien el manuscrito fue nombrado. El texto del Eben Bohem ha sido preservado en un número de manuscritos, aunque el manuscrito original a cual se refiere fue perdido, si es que existía del todo en forma independiente.

Hay algunas lecturas muy interesantes en este manuscrito, entre ellas el de Mat 28:19, el cual lee:

“Vallan y enséñenle a llevar todas las cosas cual les e comandado hacer para siempre.”

Jerónimo también hace una declaración interesante en el Catalogo de los Escritores Eclesiásticos:

“Mateo, también un levita…constituyo un evangelio…en el carácter y lenguaje hebreo…Mas bien, el hebreo en si es preservado hasta este día en la librería de Cesárea, cual el mártir Pánfilo tan diligentemente colecciono.”

Pánfilo, presbítero de Cesárea [s. 3-martir Feb. 309]: jefe entre los católicos bíblicos de su generación. Amigo y profesor del obispo de Cesárea, Eusebio, quien escribió detalles de su carera en 3-libros [llamado Vita] cual se han perdido.

Pánfilo, como los humanistas del Renacimiento, dedicó su vida a buscar y obtener copias que él recogió en la famosa biblioteca que Jerónimo más tarde uso y estableció una escuela para estudio teológico. En el scriptorium [un cuarto que todas las bibliotecas de la antigüedad tenían] supervisó la producción de copias exactamente editadas de las Escrituras.

La colección de esta librería fue destruida bajo la persecución del emperador Diocleciamo en 303 DC., pero consecuentemente reparadas por los obispos de Cesárea. Todavía mencionado en el siglo 6, es probable que la librería no sobrevivió la captura de la cuidad de Cesárea por los Sarracenos en 638, aunque algunos otros históricos atribuyen su destrucción por la captura anterior de Persia.

Entre las pérdidas de tesoros invaluables en la biblioteca parece, de acuerdo a la declaración anterior, que Jerónimo sabía de una copia en el Arameo (llamado “hebreo”) texto del Evangelio de Mateo. Eusebio se refiere al catálogo de la biblioteca que adjuntó a su biografía de Pánfilo.

Eusebio (260-340 DC): fue el Obispo de Cesárea y es conocido como el “Patriarca de la Iglesia Primitiva”. Aunque escribió prolíficamente, su trabajo más celebrado es su Historia Eclesiástica, una historia de la iglesia del período apostólico hasta su propio tiempo. Todavía hoy es el trabajo principal sobre la historia de la iglesia desde su era.

En 318DC., las opiniones teológicas del obispo de Alejandría, Arrió, se convirtió en un punto de discusión ya que enseñaba que el Hijo es el siervo del Padre. Eusebio fue inmediatamente involucrado. Expulsado de Alejandría por hereje, Arrió hayo apoyo en la cuidad de Cesárea, y, de hecho, proclamo a Eusebio como el líder de sus partidarios. Pero Eusebio parece no haber apoyado a Arrió o Alejandro, el obispo de Alejandría de 313-328, cuales opiniones tendían hacer Modalista [herejía que enseñaban un Dios único, manifestado en modismos progresivos de espíritu y carne].

Eusebio le escribió a Alejandro, declarando que Arrió había sido mal entendido y también le pidió a Arrió que regresara en comunión con su obispo. Pero otros eventos los aventajo y en el Sínodo fuertemente anti-Arriano en Antioquia [c. Enero 325], Eusebio y 2 de sus aliados, Teodoro de Laodicea y Narcisos de Neronias en Cilicia, fueron provisionalmente ex comunicados por sus opiniones Arrianas.

Cuando el emperador Constantino llamo al Concilio de Nicea ese mismo año [325DC], Eusebio tuvo que aclarar su posición y fue eventualmente exonerado con la aprobación explícita del Emperador. En los años siguientes al Concilio, Constantino estaba empeñado a lograr unidad dentro de la iglesia, los que apoyaban el Credo de Nicea en su forma extrema pronto se encontraron en la posición de disidentes. Eusebio tomo parte en la expulsión de Atanasio de Alejandría [335], Marcelo de Ankara [c. 336], y Eustazio de Antioquia [c. 337].

Eusebio heredó de Pánfilo esa famoso biblioteca, cual fue comenzada por Origines [185-254]. El texto de la declaración del Catalogo de Escritores Eclesiásticos por Jerónimo, apunta hacia un manuscrito original del evangelio de Mateo, aun visto en la librería de Cesárea. Podría haber significado que una copia del escrito Mateo en hebreo estaba allí, pero la fraseología de Jerónimo parece indicar que era el verdadero manuscrito que Mateo mismo había escrito.

Eusebio da muchos versículos en sus obras, y Mat 28: 19 es uno de ellos. Nunca lo da así como aparece en las Biblias modernas de hoy en día, siempre terminando el versículo con la frase “en mi nombre”. Por ejemplo, en el Libro 3 de su historia, capitulo 5, parte 2, relata la persecución judía de los cristianos:

“Pero el resto de los apóstoles, que habían sido perseguidos sin cansancio con el propósito de destruirlos y habían sido echados afuera de la región de Judea, fueron a todas naciones para predicarles el evangelio, dependiendo del poder de Cristo, quien les había dicho, ‘Id y hagan discípulos a las naciones en mi nombre’”.

Otra vez, en su libro, Discurso de Elogio al Emperador Constantino, capitulo 16, parte 8, leemos:

“Qué rey o príncipe en cualquier edad del mundo, qué en naciones civilizadas o crueles, han conseguido tan gran filósofo, legislador o profeta de tal altura de excelencia, no digo después de la muerte, solamente mientras viven y lleno de un fuerte poder, como para llenar las orejas y las lenguas de toda la humanidad con alabanzas de su nombre? Seguramente nadie más que nuestro único Salvador ha hecho esto, cuando, después de su victoria sobre la muerte, habló la palabra de sus seguidores y cumplido el evento, diciéndoles, ‘Id y hagan discípulos a todas las naciones en mi nombre’”.

Las escrituras de Eusebio son más antiguas que ningún manuscrito sobreviviente de Mat 28:19, y era firmemente un cristiano ortodoxo bajo el mando del emperador Constantino. Por lo tanto, es más fácil creer que la fraseología de Eusebio era más cercana al texto original del que encontramos en todo el NT desde el siglo 4. Es mucho más difícil de creer que Eusebio o alguien más, cambió el texto contrario a liturgia de ese tiempo; más bien, la liturgia seguramente ejercía su influencia bajo Constantino para cambiar el texto original y mejor adaptarlo a la fuerte política-teológica que el Concilio de Nicea había creado.

Aunque ninguna lectura de Mat 28:19 ha sido encontrada antes de Nicea [325DC], de acuerdo a la colección de escrituras de los patriarcas de la iglesia Católica [todos trinitarios y con influencias gnósticas] Ignacio [35-110DC], Ireneo [130-202DC], Tertulio [155-250DC], Hipólito [170-245DC], Ciprio [c. 258DC] y otros, ya estaban dando la versión con la formula Trinitaria de Mat 28:19. Entonces, las pruebas de Eusebio deben de ser citadas con esto en mente.

Sin embargo, tenemos que notar que la formula trinitaria de Mat 28:19 solo lista al Padre, Hijo y espíritu santo. Este versículo se refiere a 3, pero nunca dice que son “1”. Las 3 cosas a que este versículo se refiere son: Dios el Padre, el Señor Jesús y el poder del espíritu santo[2].

Debe de ser claro que 3 cosas distintas no hacen a “un Dios”. El teólogo Morgridge escribe:

“Ningún pasaje de la escritura asevera que Dios es 3. Si me preguntan cuál es mi definición del numero 3, respondería, cualquier cosa que al lector le agrade. No hay ninguna escritura que asevera que Dios es 3 personas, 3 agentes, 3 seres, 3 dioses, 3 espíritus, 3 sustancias, 3 modos, 3 oficinas, 3 atributos, 3 divinidades, 3 mentes infinitas, 3 cualquieras, 3 opuestos, o 3 en cualquier sentido de forma. La verdad de esto ha sido admitida por cada Trinitario quién alguna vez haiga predicado o escrito sobre esto.”
James Moffet, teólogo, en su anotación en pg. 64 de su libro Traducción del NT, dice sobre Mat 28:19:

“Puede ser que esta fórmula [trinitaria], del punto lejano de la expresión a cual se refiere, es una reflexión de la liturgia [Católica] usada y después establecida en la comunidad primitiva [Católica]. Se tiene que recordar que Hechos habla de bautizar ‘en el nombre de Jesús’”, cp. Hech 1:5.”

Dr. Peake, en pg. 723 de su Comentario Bíblico, 1919, hace claro que:

“La orden de bautizar en el triple-nombre es una expansión doctrinal mas tarde. En lugar de las palabras ‘bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo’ probablemente deberíamos simplemente leer-‘en mi nombre’.”

Fuentes de origen: NT

Si Mat 28:19 está correcto así como aparece en las versiones modernos, entonces no hay explicación para la desobediencia evidente de los apóstoles, debido a que no hay ninguna ocurrencia de ellos bautizando a alguien de acuerdo con esa fórmula. Todos los datos en el NT muestran que las personas fueron bautizadas en el nombre del Señor Jesús, como el texto que Eusebio estaba indicando. En otras palabras, en el “nombre de Jesucristo”, ej., todo lo que él representa, es el elemento, o la sustancia, en la cual las personas eran figurativamente “bautizadas”:

“Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados”Hech 2:38 (LBA)

“sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús”Hech 8:16 (LBA)

“Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo”Hech 10:48 (LBA)

“Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.”Hech 19:5 (LBA)

No nos podemos imaginar ninguna razón por la cual los apóstoles y otros en el libro de Hechos desobedecieran un mandato del Cristo resucitado. A nosotros nos parece claro que Cristo ordenó ser bautizado en su nombre y eso es lo que la iglesia primitiva hizo.

Es a veces dicho que para ser bautizados en algo, ese algo tiene que ser Dios, pero ese razonamiento es falso, porque la escritura dice que los israelitas fueron “bautizados en Moisés” (1 Cor 10:2).

“en el nombre de”: Es a veces dicho también que el Padre, Hijo y el Espíritu Santo tiene un “nombre” así que deben ser uno. Aunque es dogma básico de la misma doctrina trinitaria no “confundir a las personas” (credo de Atanasio), esto más bien confunde a las personas cuando le llaman a los 3 por un solo “nombre”, especialmente cuando no hay ningún “nombre” semejante dado en la escritura (“Dios” no es un nombre). Si el versículo estuviera enseñando una doctrina trinitaria y menciona a las 3 “personas”, entonces debería de usar la palabra “nombres”. Hay una mejor explicación porqué “nombre” es usado singularmente.

Un estudio de la cultura y lenguaje nos enseña que la palabra “nombre” significaba “autoridad”. Los ejemplos son muy numerosos, pero el espacio admite solamente una selección pequeña. Deu 18:5 ,7 hablan de servir en el “nombre” (autoridad) del Señor. Deu 18:22 habla de hacer profecías en el “nombre” (autoridad) del Señor. En 1 Sam 17:45, David atacó a Goliat en el “nombre” (autoridad) del Señor y bendijo a las personas en el “nombre” (autoridad) del Señor. En 2 de Reyes 2:24, Eliseo maldijo alborotadores en el “nombre” (autoridad) del Señor. Estas escrituras son solamente una muestra pequeña, pero están muy claros. Si las versiones modernas de Mat 28: 19 son correctas (en cual hay dudas, mire lo de arriba), entonces todavía no veríamos este versículo como prueba de una doctrina trinitaria. Mas bien, estuvieran enseñando la importancia de los 3: el Padre que es Dios, el Hijo (quién fue dado autoridad por Dios; Mat 28: 18) y el espíritu santo, como el obsequio de Dios.

Evidencias internas

“sometando todo a prueba, aférrense a lo bueno” 1 Tes 5:21

En este versículo, la palabra griega traducida como “sometando” es dokimázo y significa: “probar (lit. O fig.); por impl. Aprobar:-poner (a prueba), saber (distinguir, para ver si una cosa es genuino o no), someter (a prueba), comprobar, examinar.” Strong [ESP]

En nuestro esfuerzo de distinguir si el texto de Mat 28:19 es original, someteremos ambas versiones ya vistas “aprueba”. Y así, reconoceremos la genuina y expondremos la falsa.

1. Prueba del contexto

Cuando examinamos el contexto, encontramos que la versión trinitaria de hoy en día carece un sintaxis lógico, es decir, la verdadera comprensión del verso es oscurecido por un fracaso de los diferentes conceptos para armonizar. Sin embargo, lo leeremos como sigue, todo el contexto encaja y la progresión de las instrucciones es comprensible:

“todo poder se me asido dado…id entonces…hagan discípulos en mi nombre, enseñándoles…todo lo que les he comendado…yo estaré con ustedes…” Mat 28:18-20

2. Prueba de frecuencia

¿Esta frase “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” es usada en algún otro lugar de las escrituras? No, en ninguna vez. ¿Uso Jesús la frase “en mi nombre” en otras ocasiones? Si, 17 veces más para ser exacto, he aquí algunos ejemplos: Mat 18:20; Mar 9:37, 39, 41; 16:17; Jn 14:14, 26; 15:16 & 16:23.

3. Prueba de doctrina

¿Está cualquier doctrina o concepto de la escritura basado en un entendimiento de un triple nombre, o de un bautismo en un triple nombre? ¡Ninguno! ¿Hay algún pasaje bíblico basado en el hecho del bautismo en el nombre de Jesús? ¡Sí! Esto es aclarado en 1 Cor 1:13:

“… ¿Está dividido Cristo? ¿Acaso Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O es que fueron bautizados en el nombre de Pablo?”

Estas palabras, cuando son cuidadosamente analizadas, sugieren que los creyentes deben de ser bautizados en el nombre de uno de los que fue crucificado por ellos. El Padre, en Su inimaginable amor, nos dio a Su único hijo para morir por nosotros, Jesús, después siendo levantado incorruptiblemente por el Espíritu de Dios. Pero es el propio Señor Jesús quien fue crucificado, y por lo tanto en su nombre creyentes deben de ser bautizados en agua.

Ni el Padre o el Espíritu Santo murieron. La escritura dice que hemos sido enterrados con el [Jesús] en el bautismo. No con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo [Rom 6:3-5]. De acuerdo a Mat 28:19, hay 3 nombres bajo el cielo mediante el cual debemos de ser salvos, en oposición a la declaración apostólica que:

“…no hay otro nombre [más que el de Jesús de Nazaret] bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” Hech 4:12; cp. Rom 10:9

Esto, por supuesto, es el mismo razonamiento ofrecido con el cual el apóstol Pablo nos deja estas preguntas: ¿Fueron ustedes bautizados en el nombre de Pablo? ¿O en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, o en cualquier otro nombre que sustituye Cristo de su posición como el Cordero sacrificado y el único nombre dado a nosotros para la salvación?

4. Prueba de analogía

¿Alguna otra escritura hace referencia al bautismo en un nombre de tres? No. ¿Alguna otra escritura hace referencia al bautismo en el nombre de Jesús? ¡Sí! El Padre bautizo a los discípulos con el don del espíritu santo, una promesa que vino de acuerdo al nombre de Jesús “en su nombre” (Juan 14:26). Esto es porque Jesús es el “denominador común” [lit. nombre] en ambos bautismo de agua y el bautismo del espíritu santo, como es evidente por las siguientes escrituras:

“Pero les digo la verdad: Les conviene que me vaya porque, si no lo hago, el Consolador no vendrá a ustedes; en cambio, si me voy, se lo enviaré a ustedes.” Jn 16:7

“Con esto se refería al Espíritu que habrían de recibir más tarde los que creyeran en él. Hasta ese momento el Espíritu no había sido dado, porque Jesús no había sido glorificado todavía.” Jn 7:39

“Pero cuando creyeron a Felipe, que les anunciaba las buenas nuevas del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, tanto hombres como mujeres se bautizaron.” Hech 8:12

Observe que fueron bautizados como resultado de la predicación del nombre de Jesucristo, no los títulos “Padre, Hijo y Espíritu Santo.” Por analogía, deberíamos ser bautizados en nombre de Jesús, porque la invocación de su nombre es el catalizador de entendimiento cual nos prepara para el bautismo del Espíritu, cual es también dado en su nombre. (Hech 2:38-39, 19:1-5, Jn 3:3-5)

5. Prueba de consecuencia

Cuando somos bautizados, ¿somos “revestidos” con el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo? No. ¿Nos revestimos con el nombre de Jesús? Sí. Cuando nos bautizamos en el nombre de Jesucristo, según todos los recuentos bautismales en las escrituras, estamos literalmente bautizados “en” el nombre de Jesucristo.

“porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo” Gal 3:27

No se menciona en ningún lugar de las escrituras de un bautismo relacionado con los títulos del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Cada recuento autentico menciona una clara relación con la persona de Cristo, y su sacrificio expiatorio.

6. Prueba de practica

¿Hicieron los discípulos, cuando implementaron la “gran comisión”, bautismos en el nombre de la “trinidad”? ¡Nunca! ¿Bautizaron en el nombre de Jesús? ¡Siempre! [Hech 2:38; 8:16; 10:48; 19:5, etc.] El argumento que se usa cuando se defiende inmersión por los 3 nombres es: “Prefiero obedecerle a Jesús, que a imitar a los Apóstoles.” Sin embargo, este tipo de razonamiento pone a los Apóstoles en rebelión y hace que todos los bautismos apostólicos estén contrarios a la palabra de Dios.

Si toda escritura es inspirada por Dios [¡y lo es!] entonces nosotros no deberíamos de tratar de poner un verso contra otro, sino tratar de conciliar toda la Palabra en un contexto adecuado y con razón común aplicarlo a nuestras vidas. Es más fácil creer que los discípulos siguieron las instrucciones finales de Cristo, que el creer que ellos inmediatamente desobedecieron su mandato.

7. Prueba de importancia

¿Qué importancia tiene en la escritura el bautizar creyentes en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo? Ninguna; ¿qué importancia es transmitida hacia el bautismo en el nombre de Jesús?

Primero, la escritura enseña que el bautismo en el nombre de Jesús es un acto de arrepentimiento conducente al perdón de los pecados (Hech 2:38). Segundo, el bautismo en su nombre sólo está asociado con la promesa del Espíritu Santo de Dios (Hech 2:38, 19:1-5). Tercero, el bautismo en el nombre de Jesús es comparado ha personalmente disponerse a ser sacrificios vivos, o incluso, morir con Cristo (Rom 6:1-4; Col 2:12). Cuarto, el ser bautizados en Cristo es ser “revestido de Cristo” (Gal 3:27). Quinto, el bautismo en su nombre se le llama la “circuncisión de Cristo” y refleja el dejar a tras al hombre viejo, pecador, por lo tanto convirtiéndonos en una “nueva creatura en Jesucristo” (Col 2:11-12; 2 1Cor 5:17).

Bautismo en el nombre de Jesús expresa fe en la vida física de Jesús, la crucifixión del Hijo de Dios para nuestros pecados y la remisión de los pecados a través de su nombre. El bautismo trinitario en sí parece expresar fe en la teología católica.

8. Prueba de historias paralelas

Mat 28 no es el único recuento en los evangelios de la “Gran Comisión” de la iglesia. Lucas también hace un recuento detallado de este evento. En Luc 24:46-47, se escribe de Jesús como hablando en sentido de tercera persona:

“y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones”

Sólo este pasaje establece fraseología que parece contradecir a Mat 28:19, donde Jesús habla en primera persona, “en mi nombre”. Además, el evangelio de Marcos también recuenta otra versión de la “Gran Comisión”, usando algunos patrones del mismo discurso:

“…Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura…bautizando…en mi nombre…” Mar 16:15-18

Por supuesto, que no es al bautismo “en mi nombre” a cual se refiere aquí, sino las obras que los discípulos iban hacer. Sin embargo comparado a Mateo, la similitud es sorprendente, ya que el bautismo no es explícitamente mencionado allí, pero sí que hicieran discípulos “en mi nombre”.

9. Pruebas de citas complementarias

Ya que no hay ningún otro texto que nos ofrezca alguna citación complementaria al del bautismo trinitario, existe una sorprendente similitud entre la redacción de Mat 28:18-20 y Rom 1:4-5. Mateo contiene la Comisión de Cristo a sus Apóstoles, mientras que el recuento de Romanos es la aceptación de Pablo de su propia comisión como un apóstol.

10. Prueba de principio

Esta escrito:

“Y todo lo que hacéis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús…” Col 3:17

En este principio establecido por Pablo, la implicación es clara. La palabra “y todo” ciertamente incluiría la del bautismo, un mandamiento que implica tanta palabra como acción. La redacción tradicional de Mateo, que contiene la redacción trinitaria, claramente no está de acuerdo con este principio. La corta redacción mencionada por Eusebio y del texto hebreo de Mateo, en comparación a la formula trinitaria actual, sigue este patrón. Este parece establecer cuál de las 2 fórmulas es la contradictoria. La Palabra de Dios no se contradice; más bien se sustenta y es completa. Pablo no solo expreso este principio, pero lo aplico, específicamente, al tema del bautismo.

Hechos 19:1-6 dice sobre los discípulos de Juan el bautista que habían sido bautizados bajo su ministerio. Como el bautismo en el nombre de Jesús, el bautismo de Juan fue uno de arrepentimiento para la remisión de los pecados (Mar 1:4; Hech 2:38). El mensaje de Juan, que acompañó a su bautismo, fue de uno que vendría después de él, que quitaría los “pecados del mundo” y bautizaría “con el Espíritu.” Pablo instruyo a estos discípulos sobre esta persona y aplicando los principios para re-bautizarlos:
“’¿En qué bautismo, pues, fuisteis bautizados?’ Ellos contestaron: ‘En el bautismo de Juan’. Y Pablo dijo: ‘Juan bautizó con el bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en aquel que vendría después de él, es decir, en Jesús’. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.” Hech 9:3-5

Y así, aplicando la prueba de principio a las 2 lecturas en Mat 28:19, encontramos fuerte evidencias para aceptar la frase “en mi nombre”.

at 10/06/2009 09:16:00 AM 0 comments  

May 2009 Home

Subscribe to: Posts (Atom) Declaracion de Fe

Nuestra declaración de fe sobre el concepto de la ‘Trinidad’, mencionada en los primeros 3 puntos de la doctrina básica, no es la misma enseñanza de las Iglesias tradicionales.

Creemos que las escrituras son inspiradas por Dios y proveen la única base segura y constante de nuestra fe. Aunque hubieron muchos escritores, solamente hay un autor, Dios.

Las escrituras pueden ser entendidas aplicando la lógica y principios sólidos de interpretación bíblica, todo en conjunto con el espíritu de Dios en nosotros. Esto es importante porque al no entenderlas, quita la calidad de vida que podremos tener para darnos la habilidad a sujetarnos y obedecer al único y verdadero Dios y a Su Hijo, Jesucristo [Juan 17.3].

¿SALVA EL BAUTISMO?–¡LA SIMPLE VERDAD QUE USTED DEBE SABER!

Bautismo2

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

En primer lugar, la fe sin obras es fe muerta, así que, si uno acepta a Cristo por fe, es necesario decir, como el eunuco etíope a Felipe: “¿Qué impide que yo sea bautizado?” (Hechos 8:36)…y el eunuco fue bautizado inmediatamente y no esperó para hacerlo cuando fuera más viejito. Igual sucedió con el carcelero de Filipos. Esto dijo el carcelero: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos”. El creyó en la predicación de Pablo y fue bautizado con su familia esa misma noche. ¿Por qué tanta urgencia? (Hechos 16:33). He aquí el porqué!

Es importante analizar lo siguiente: El Señor Jesucristo salva a su cuerpo que es su iglesia. Dice Pablo en Efesios 5:23, así: “Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador”. Ahora observemos cómo nos convertimos en miembros de su iglesia o cuerpo para salvarnos. Recuerde que Cristo salvó a su cuerpo. Dice Hechos 2:41 “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (¿se añadieron a dónde?) En el verso 47 tenemos la clara respuesta: “Alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”. 

Entonces está claro que para ser salvos hay que estar dentro de la iglesia o cuerpo de Cristo, y la única manera de ingresar al cuerpo de Cristo es creyendo en el Señor y ser bautizados en agua para perdón de pecados. El bautismo, definitivamente, nos hace miembros del cuerpo, y en ese sentido podemos decir que el bautismo cumple un rol salvador en el plan de Dios. No se puede uno salvar prescindiendo del bautismo, pues sin él no podemos ser parte del cuerpo redimido de Cristo.

¿Y qué pasa con aquellos como el ladrón de la cruz que no se bautizaron a pesar de su conversión? Bueno, en ese caso el Señor es el Juez. La Biblia dice que si confesamos con nuestros labios que Cristo es el Señor, seremos salvos (Rom. 10:9). ¿Pero qué sucede con los que nacieron mudos? ¿Acaso se quedarán fuera del reino eterno? Pues, no! Dios es justo y él sabe lo que hay en nuestros corazones y sabe de nuestras limitaciones. Lo importante es que si podemos proceder al bautismo, y no lo hacemos, quedaremos excluidos del cuerpo, y eso significa simplemente la condenación.

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¿EN QUÉ CREYÓ USTED ANTES DE SER BAUTIZADO?

¡La Verdad Ignorada por Muchos! 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

Millones de cristianos se han bautizado sin estar seguros de lo que la Biblia espera que crean primero antes de recibir ese “sacramento”. Los predicadores generalmente presentan a Jesús como “el suficiente salvador personal” (una terminología ajena a la Escrituras) y luego, después de un periodo de “instrucción”,  el pastor bautiza al “creyente” para que sea miembro de la denominación. Sin embargo, y pese a estos esfuerzos por “convertir” a los incrédulos, creemos que son muy pocas las personas que se han detenido a inquirir acerca de lo que puntualmente creyeron los primeros cristianos antes de ser bautizados. ¡Usted se sorprenderá al descubrir la simple verdad!

Jesús, su Mensaje Salvador, y el bautismo

En Marcos 1:1,14,15 Jesús es visto inaugurando su ministerio de tres y medio años con estas declaraciones: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. Aquí vemos que Jesús inicia su ministerio anunciando el evangelio del reino de Dios, tal como lo reveló él en Lucas 4:43: “Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.”

Estimados amigos, el reino de Dios—el evangelio original— era el encargo (Las Buenas Noticias) de Dios para la humanidad proclamado por Jesucristo, el Mensajero. Esta Buena Nueva fue la razón por la que Jesús vino al mundo hace dos milenios…¡Y él mismo lo dijo sin tapujos! (Luc. 4:43)— Jesús después dice que su mensaje debe ser creído, y luego de haberlo creído, proceder al bautismo. Así lo mandó Jesús con estas palabras: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere (¿en qué? ¡En el evangelio del reino, según Marcos 1:14,15!) y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. Entonces aquí está la razón para el bautismo bíblico, que habiendo creído en el reino de Dios (el evangelio) poder participar (“viendo y entrando”) en él, por medio de “nacer de nuevo” por agua y espíritu (Véase Juan 3;3,5). ¿Entienden ahora? Pero, ¿cuántos hombres son bautizados hoy sin entender ni un ápice lo que es el reino de Dios? Sólo pregúntese a usted mismo si realmente usted oyó, entendió y creyó en el evangelio del reino antes de su bautismo, y hágale esa misma pregunta a cualquier hermano de su iglesia, y con seguridad ninguno le dirá que se bautizó cuando creyó en el evangelio del reino de Dios. Es más, pocos o ninguno saben qué es exactamente dicho único y prístino evangelio del Señor Jesucristo llamado el Reino de Dios.

Felipe y sus Bautizados

Es interesante leer sobre el ministerio de Felipe en Hechos 8:12, 13 y que dice: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón (el mago) mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito”. Noten ustedes, hermanos, que aquellos discípulos de Felipe fueron bautizados por él cuando  creyeron, ¿en qué? ¡en el anuncio del evangelio del reino de Dios y en el nombre de Jesús! Así que sí los discípulos de Felipe se bautizaron creyendo en Jesús y en su evangelio del reino. Entonces, ¿por qué millones de cristianos se bautizan hoy “creyendo” sólo en Cristo sin creer al mismo tiempo en su reino?¿Por qué se les ha ocultado el reino de Dios? No será que Satanás está detrás de este error?¿No dice Pablo de Satanás que “…el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo (la gloria y reino son sinónimos—comparar Mateo 20:21 y Marcos 10:37) el cual es la imagen de Dios”. Sí, el enemigo obscurece la mente de los incrédulos (¡Hay muchos cristianos gentiles incrédulos que suponen que le reino de Dios no es para ellos sino sólo para los Judíos!) para que no entiendan el evangelio del reino de Cristo, y así no se salven.

Cristo y Su Reino: la razón para Ser Cristianos Consagrados

No hay mayor honor que ser embajadores de Cristo. Ahora bien, los cristianos son embajadores de un Rey, y esto implica un reino, un territorio, y una dinastía real. Muchos no parecen entender que somos embajadores de un rey y su reino, y no simplemente de un rey y un cielo etéreos. Pablo dijo ser un embajador en cadenas (Efesios 6:20), porque por causa del reino (que era la esperanza de Israel, ver Hechos 1:6) dijo él, estaba en cadenas: “Así que por esta causa (¿Cuál causa?)os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel (el reino, Hechos 1:6) estoy sujeto con esta cadena” (Hechos 28:20).

Véase además en los versos que siguen sobre la predicación del reino de Pablo y que lo tenía en cadenas: “Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (vs. 23,30,31).

De modo que Pablo, como nosotros, era embajador del reino de Dios ante los judíos y los gentiles por igual. El predicó el mismo evangelio que su Señor predicó antes que él. En Hebreos 2:3 Pablo dice: “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande (a través de Cristo y su evangelio del reino) La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron”. Así que el reino de Dios fue anunciado primeramente por Jesucristo, pero continuado por los que oyeron, es decir, los apóstoles, y los discípulos de éstos. Este mensaje equivale a la gran salvación reservada para los que lo creen con todo su corazón.

Dios los bendiga,

Apologista

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¿QUIÉN DIJO QUE SÓLO EL MINISTRO ORDENADO DEBE BAUTIZAR?

XCCAVJ7YHJCA8TVOC7CARGH83JCAYSI4DGCA9VDZQKCAQFQRQNCA8W53QQCA5E6T5SCA40CH4NCAA12K9ZCAIEYT6YCAJFGTJDCAO013KSCAB0CPMMCAD84E89CAK71VDECuidado: ¡Usted puede estar dejando de lado un encargo que le compete!

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)  

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19)  

Una de las creencias más arraigadas entre los cristianos es que el bautismo debe ser dispuesto únicamente por los pastores o los obispos de las iglesias. Los que así creen no han investigado bien las Escrituras para saber exactamente a quiénes corresponde la responsabilidad de administrar el bautismo tal como Cristo lo ordenó en Mateo 28:19. En este pasaje Jesús se dirige a sus once discípulos (los apóstoles) y a ellos les manda a hacer discípulos y a enseñarles a guardar todas las cosas que él les ordenó. Lo interesante del caso es que estos apóstoles no eran pastores de iglesias, ni diáconos, sino discípulos con rango de apóstoles. Aquí Jesús no usa el vocablo apóstoles sino discípulos y esto es singular, ya que es a discípulos a quiénes él les manda a hacer MÁS discípulos y a bautizar. 

¿Quiénes son los discípulos? 

Hemos visto que los discípulos deben hacer más discípulos, y la Biblia dice que Jesús tuvo muchos discípulos, y más aún, después de su muerte. El libro de los Hechos nos dice también que los discípulos convertidos en Samaria fueron llamados por primera vez ‘cristianos’ (Hechos 11:26,27). Así que un discípulo es un cristiano convertido. Y estos discípulos de los discípulos-apóstoles continuaron el mandato del Señor de hacer más discípulos y bautizando a los nuevos conversos. La responsabilidad del bautismo recaía sin duda en los mismos evangelizadores, en todos aquellos que difundían la Palabra de Dios en las diferentes ciudades y aldeas de aquel entonces. La tarea de evangelizar no era completa si no seguía el bautismo como resultado de la conversión. Entonces la tarea de enseñar y bautizar era la gran comisión de Cristo para sus discípulos en general, los cuales predicarían el mensaje-evangelio a otras personas. 

Felipe, evangelista y diácono 

En Hechos leemos de la persecución que sobrevino a la iglesia de Jerusalén, así: “Y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y Samaria salvo los apóstoles”. Así que la iglesia de Jerusalén fue esparcida a otras ciudades a raíz de la persecución de Pablo (Hechos 8:1). ¿Y qué hicieron los creyentes esparcidos por aquellas tierras? “Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio” (Hechos 8:4). ¿Y quiénes bautizaban? Por lo pronto tenemos el informe de uno llamado Felipe que bautizaba. Este Felipe no era el apóstol Felipe, ya que Hechos 8:1 nos informa que los apóstoles no partieron con la iglesia dispersada. Este Felipe era probablemente un diácono de la iglesia de Jerusalén, y de él se dice lo siguiente: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres” (Hechos 8:12). Aquí vemos a Felipe predicando el evangelio del reino y el nombre de Jesús, y los que creían fueron bautizados, aunque no se dice expresamente que Felipe fuera el que los bautizó. Tal vez fue ayudado por otros hermanos. Pero el hecho importante es que Felipe no era un apóstol del Señor, ni un anciano de la iglesia dispersada. Por otro lado, en Hechos 21: 8-9 leemos también: “Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete (diáconos), estuvimos con él. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban”. Así que este Felipe parece ser uno de los 7 diáconos elegidos por la antigua comunidad cristiana de Jerusalén y que se desempeñaba como evangelista en Judea y Samaria. 

Ananías y el bautismo de Saulo 

En Hechos 9 tenemos la historia de la conversión de Pablo. Un tal Ananías es encomendado por el Señor para restaurar la vista del invidente Saulo y de imponerle las manos para que recibiera el Espíritu Santo y luego ser bautizado (Hechos 9:17-18). Y aunque no se dice quién bautizó a Pablo, es probable que lo haya hecho el mismo Ananías. Pero, ¿quién era Ananías? Según lo registrado en Hechos 9:10, Ananías era simplemente un discípulo del Señor, uno de los 70 discípulos que Jesús había mandado a predicar delante de él a las distintas ciudades (Lucas 10). Ojo que no se dice que Ananías era un diácono, pastor, u obispo, sino solamente un discípulo como usted y yo. Y es seguro que este mismo discípulo bautizó a Pablo una vez que éste recibiera el Espíritu Santo por la imposición de manos. 

El bautismo de la familia de Cornelio 

En Hechos 10 tenemos la historia de la conversión de Cornelio y de sus familiares y amigos más cercanos, los cuales aceptaron el evangelio a través de Pedro, siendo inmediatamente bautizados por orden de apóstol: “Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús” (Hechos 10:48). ¿A quiénes mandó Pedro a bautizar a Cormelio y a sus allegados? Todo parece indicar que fueron aquellos que acompañaron a Pedro hasta la casa de Cornelio: “… y le acompañaron algunos de los hermanos (fieles de la circuncisión) de Jope” (10:23,45). Así que estos hermanos de Jope seguramente procedieron a bautizar a los familiares y amistades de Cornelio (Hechos 10:24). Tampoco se dice acá que estos hermanos de Jope fueran ancianos, diáconos u obispos de algunas de las iglesias. 

El bautismo de Crispo y su Familia 

Dice Hechos 18:1-8, de este modo: 

“Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto… Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos.  Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo. Pero oponiéndose y blasfemando éstos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles.  Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga.  Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados”. Nótese que muchos Corintios, así como Crispo, un hombre importante de la sinagoga, y su familia, fueron bautizados… ¿por quiénes? Sin duda, por Pablo, Timoteo y Silas y un tal varón llamado Tito (o Titio) Justo quienes estaban con Pablo. Sabemos que Timoteo, Silas y Justo no eran apóstoles, ni ancianos, ni diáconos de alguna iglesia, y sin embargo, bautizaban. ¿Y por qué bautizaban? Porque eran evangelistas que estaban cumpliendo la gran comisión ordenada por Jesús en Mateo 28:19,20. 

Lo que evidencia el NT con relación al bautismo 

Lo que el Nuevo Testamento evidencia sobre el bautismo en la evangelización del primer siglo es que esta práctica fue llevada a cabo primero por los apóstoles del Señor, luego por un diácono (Felipe), luego por evangelistas como Timoteo y Silas, luego por algunos fieles de la circuncisión, y luego por los discípulos como Ananías y Justo. 

No encontramos evidencia de que esa práctica fuera llevada a cabo por los mal llamados clérigos de las iglesias o por ministros ordenados. Cuando se sostiene que el bautismo sólo debe ser practicado por los Pastores u Obispos, lo que se está diciendo es que sólo ellos son los llamados a evangelizar, y eso es totalmente falso. La idea de que el Pastor es el único que puede bautizar es peligrosa, porque le da una autoridad exclusiva a éste la cual no se la ha otorgado jamás. Esto hace que el creyente se sienta obligado a permanecer en una determinada iglesia porque cree que debe ser fiel al pastor que lo bautizó. 

La verdad es que todo cristiano está llamado a hacer discípulos, y no tan sólo los apóstoles, pastores, o los mal llamados “clérigos”. Y si usted está llamado a hacer discípulos, usted debe completar el mandato bautizando a los que creen en el Señor. ¡Usted no debe quedarse a la mitad del camino! 

Hay personas que predican el evangelio, y una vez que logran hacer discípulos, éstos son transferidos al Pastor de la Iglesia para que los bautice. ¿Dónde está eso en la Biblia, por favor? 

La iglesia Católica sostiene que el bautismo sólo puede ser administrado por los sacerdotes de la iglesia, y no por los llamados laicos. Esta es una falacia de marca mayor. Esta distinción entre laicos y clero es ponzoñosa y falaz, ya que la Biblia no hace esta clase de distingos. Todos aquellos que hacen discípulos pueden y deben bautizar a sus discípulos, cumpliendo así con el mandamiento del Señor en Mateo 28:19,20. Estos nuevos creyentes bautizados son automáticamente añadidos a la iglesia del Señor (Hechos 2:41,47) para ser perfeccionados por los pastores (“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”—Efe. 4:11,12).  

Así que los pastores no fueron necesariamente llamados a bautizar a los nuevos santos o conversos, sino sólo a PERFECCIONARLOS.  Por lo tanto, no se preocupe en buscar a un pastor para que le bautice una vez que usted haya creído en Cristo y su evangelio, pues él no fue llamado para eso, sino aquel que le enseñó el evangelio (su maestro).  Recuerde que no hay ningún solo caso de bautismos de pastores en el NT. Sin embargo, si el pastor sale a la calle para buscar perdidos, y los convierte al Señor, él también está autorizado para bautizarlos. La iglesia sólo debe cobijar a los ya convertidos para ser perfeccionados por los pastores, y jamás debe permitirse el ingreso de inconversos dentro de la santa congregación. 

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LOS BENEFICIOS DEL BAUTISMO BÍBLICO

baptismPor Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Todo aquel que se bautiza por inmersión recibe primeramente el perdón de sus pecados, y automáticamente se hace miembro del cuerpo de Cristo que es su iglesia. Y esto es así porque el recién bautizado ha recibido el Espíritu Santo que lo convierte en un hijo de Dios, en un ungido, para ser coheredero con Cristo de su reino. Esta simple verdad se desprende de varios versículos. Veamos cuáles son:

Hechos 2:38,39,41,47:

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Así que todos los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas (¿a dónde? Eso lo veremos enseguida)… alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”

Romanos 8:14-17:

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”.

Comentario:

Pues bien, no se requiere ser un Einstein para entender que el bautizado recibe inmediatamente el Espíritu Santo y es automáticamente añadido A LA IGLESIA, que es el cuerpo de Cristo. Esto, por sí solo debiera convencernos de que nos hacemos miembros de la iglesia de Cristo por el bautismo. Y estos nuevos miembros se convierten en hijos de Dios para ser coherederos con Cristo de su reino y de todas las riquezas venideras. Y este don no es sólo para los que eran los apóstoles, sino para todo aquel que el Señor llamare, aun para los que están lejos, en otros continentes.

Esta simple verdad ha sido complicada por la vana palabrería de los Testigos de Jehová, quienes no quieren aceptar que todos los convertidos y bautizados son parte del cuerpo de Cristo, y los co-gobernantes del reino venidero.

Son éstas las razones por las que estoy convencido de que soy un ungido, un hijo de Dios, y un potencial gobernante del reino de Cristo si persevero hasta el fin, y sufro por la causa de Cristo y su evangelio. No necesito que ninguna voz celestial o angelical me lo asegure. Tenemos la palabra profética más segura que nos alumbra en este mundo de tinieblas (2 Pedro 1:19).

Desafortunadamente también los evangélicos enseñan que un “ungido” de Dios es una persona que está por encima de sus hermanos, y que es alguien especialmente favorecido por Dios con algunos dones espirituales especiales, entre los que están la sanidad y la profecía. La exaltación de estos individuos ha acarreado la apostasía o la introducción de falsas doctrinas y esperanzas en la grey de Dios. La palabra del “ungido” se ha convertido prácticamente en la misma palabra de Dios, y se considera una verdadera afrenta a Dios dudar o discutir lo que estos “sacrosantos” hombres predican en sus púlpitos. Pero las Escrituras están muy lejos de enseñar semejante engaño, ya que en principio el Señor no hace acepción de personas, pues Él a todos llama para que sean parte de su familia como hijos adoptados suyos.

Para mayor información sobre los verdaderos ungidos del Señor, le invito a leer mi artículo “Todos los bautizados somos Cristo” en:

https://apologista.wordpress.com/2008/11/13/%C2%A1todos-los-bautizados-somos-cristos-2/

NOTICIA PARA LOS QUE DESEEN SER BAUTIZADOS EN PERÚ

fp29bEstimados amigos que visitan mi blog regularmente y que se sienten identificados con nuestro mensaje del único Dios verdadero y del reino venidero en la tierra en la persona de Su Hijo:

El hermano William  M. Wachtel vendrá este sábado 3 de Abril al Perú acompañado del Hermano David Krogh y su esposa para dar unas charlas bíblicas en nuestro local de reuniones en Lima y para bautizar a cuatro hermanos que han aceptado el evangelio del reino y al único Dios verdadero, que es el Padre de nuestro Señor Jesucristo.  Así que yo deseo aprovechar la visita de estos evangelistas para invitarlos a todos ustedes a asistir a nuestras reuniones, y eventualmente para ser bautizados tal como nuestro Señor lo ordenó en Mateo 28 y Marcos 16. Recuerden que el evangelista Felipe bautizaba a todos aquellos que habían creído en el evangelio del reino y en el nombre de Jesús, sin una mayor exigencia como ocurre en las iglesias organizadas, las cuales exigen primero un previo entrenamiento intensivo o prolongado que puede durar meses o años (Hechos 8:12).

Los hermanos se hospedarán en el Hotel San Agustín (ex Hotel Riviera) de la Avenida Wilson en el centro de Lima por espacio de una semana, recibiendo las visitas de todos aquellos que deseen una entrevista personal con ellos para intercambiar ideas o hacer consultas bíblicas.

Esta es, pues, una magnífica oportunidad para todos aquellos que residen en Perú y en los países vecinos para que puedan ser bautizados y cuenten al mismo tiempo con evangelistas capacitados para que los instruyan en la prístina verdad del Señor Jesucristo.

Me pueden escribir para mayor información:

molceses@hotmail.com