CENSO: 49% DE LOS ESTADOUNIDENSES RECIBE BENEFICIO DEL GOBIERNO; 82MILLONES DE LOS HOGARES EN MEDICAID

CNSNews.com) – en el cuarto trimestre de 2011, 49,2 por ciento de los estadounidenses recibe beneficios de uno o más programas de gobierno, según datos publicados el martes por la oficina del censo.
En total, la oficina del censo estimado, estimaban 151,014,000 americanos de una población entonces ser 306,804,000 recibido beneficios de uno o más programas de gobierno durante los últimos tres meses de 2011. Los 151,014,000 beneficiarios igualaron 49,2 por ciento de la población.
Esto incluyó 82,457,000 personas–o el 26,9 por ciento de la población–que vivían en hogares en los que una o más personas recibieron los beneficios de Medicaid.
También entre los 151,014,000 que recibió beneficios de uno o más programas de gobierno durante ese período: 49,901,000 que recogió la Seguridad Social; 49,073,000 que tienen cupones para alimentos; 46,440,000 de Medicare; 23,228,000 en el programa mujeres, bebés y niños, 20,223,000 a seguridad de ingreso suplementario; 13,433,000 que vivían en viviendas de alquiler público o subvencionados; 5.098.000 que tiene desempleo; 3.178.000 que tiene beneficios para veteranos; y 364.000 que obtuvo beneficios por jubilación del ferrocarril.
Cuando Obamacare es plenamente el 01 de enero de 2014, americanos ganando hasta el 400% del nivel de pobreza tendrán derecho a un subsidio federal para comprar seguro de salud.

LOS DISTURBIOS POR VENIR POR CAUSA DE LAS ESTAMPILLAS DE COMIDA EN ESTADOS UNIDOS

Riot Control - Photo by James McCauley
Puede que no ocurra este mes, o incluso este año, pero disturbios de cupones de alimentos están llegando a América. De hecho, tenemos un pequeño adelanto de los disturbios de estampillas para comida que vinieron este pasado fin de semana cuando un “fallo del sistema temporal” causó que las tarjetas de estampillas para comida dejaran de funcionar en 17 Estados. Dentro de esas horas, hubo “mini-disturbios” en Wal-Mart y otros minoristas que dependen mucho de los usuarios de cupones para alimentos.
Pues bien, ¿Qué pasaría si los beneficios de estampillas para comida se cortaran o se redujeran por un período prolongado de tiempo? Como verá más adelante, si el Congreso no habría empujado a través de un “trato”, el USDA habría empezado cortando beneficios de estampillas para comida el 1 de noviembre. Teniendo en cuenta el hecho de que 47 millones de estadounidenses están en cupones de alimentos y más de 100 millones de estadounidenses están inscritos en por lo menos un programa de bienestar social del gobierno federal, este problema temporal pudo haber provocado disturbios masivos. La buena noticia es que los disturbios de estampillas para comida probablemente no ocurrirán en noviembre. La mala noticia es que el “trato” en el Congreso sólo retrasa los combates políticos hasta después de Navidad. En pocos meses estaremos tratando con un potencial “cierre del gobierno” y una nueva fecha límite de techo de deudas otra vez.

EEUU NO SUPERÓ LA RECESIÓN

Panorama de incertidumbre

Sin festejo: Números oficiales indican que EEUU no superó la recesión

Es muy temprano para celebrar en el Imperio: A la desaceleración, baja del consumo y persistencia del desempleo, ahora se agrega la comprobación oficial de que la economía (y pese a que superó el peor pico de la recesión) permanece estancada y en pronóstico reservado. Los nuevos datos oficiales siguen arrojando dudas y alimentan un panorama de incertidumbre económica entre los analistas, líderes empresariales y gobernantes que temen una recaída mundial de la crisis. Un sondeo de Gallup reveló que el 82% de los estadounidenses piensa que EEUU sigue en recesión.

Informe especial/IAR Noticias


Contradiciendo los pronósticos “esperanzadores” sobre una hipotética “recuperación”, los números reales indican que (y mientras florece la especulación financiera en Wall Street) la primera economía imperial no consigue despegar.

Mientras persisten los temores sobre el rumbo de la tambaleante economía de EEUU, la NBER (Oficina Nacional estadounidense de Investigación Económica) advirtió que “cualquier futura desaceleración de la economía sería una nueva recesión y no una continuación de la recesión que comenzó en diciembre de 2007″.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la aún elevada tasa de desempleo en EEUU es improbable que vuelva a sus niveles anteriores a la crisis por al menos tres años.

En este escenario -apunta The Wall Street Journal- el anuncio no será un consuelo para quienes hoy querrían tener un empleo. Según cifras oficiales, un estadounidense de cada seis en edad de trabajar está desocupado.

Para el Journal, los datos del Producto Interno Bruto acreditan la idea de que la primera economía mundial cayó al menos en una fase de crecimiento muy lento, o incluso de estancamiento.

La OCDE indicó en un informe que el reciente enfriamiento económico podría traducirse en un nivel de desempleo permanentemente elevado.

Si bien las anteriores recesiones en EE.UU. no causaron daños estructurales permanentes a la economía, “es posible que esta recesión cause estos efectos”, precisó el organismo.

Lo peor de recesión más larga registrada en EEUU desde la década de 1930 duró 18 meses y finalizó en junio de 2009, dejando tras de sí 8 millones de empleos perdidos, anunció este lunes la Oficina Nacional estadounidense de Investigación Económica (NBER, en inglés).

La Gran Recesión, como la apodan comúnmente los economistas, “duró 18 meses, lo que la convierte en la más larga desde la Segunda Guerra Mundial”, explicó el NBER en un comunicado.

El crecimiento se reanudó en el tercer trimestre de 2009 (+1,6% interanual), luego tomó impulso a fines de 2009 e inicios de 2010 (+5,0% y +3,7%), antes de desacelerarse netamente en el segundo trimestre (+1,6%). Para la inmensa mayoría de los economistas, el tercer trimestre debería ser incluso peor que el segundo.

“El comité decidió que cualquier recaída futura de la economía sería una nueva recesión y no la continuación de la iniciada en diciembre de 2007. La justificación de esta decisión está basada en la duración y la fuerza de la reactivación hasta la fecha”, subrayó el NBER.

El NBER, un organismo privado que agrupa a economistas que se cuentan entre los más eminentes del país, determina la fecha en meses redondos, teniendo en cuenta no solamente la medición del Producto Interno Bruto, sino también los ingresos, el empleo, la producción industrial y las ventas mayoristas y minoristas.

Por otra parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en su estudio bianual sobre las perspectivas de EEUU, redujo sus previsiones de crecimiento para ese país.

Las previsiones son ahora de un crecimiento de 1,5% para 2010, dos veces menos que el pronóstico de mayo, y del 2,3% para 2011.

Según la OCDE, “en el mejor de los casos” habría que esperar hasta 2013 para ver una recuperación del mercado laboral estadounidense.

El experto en temas económicos de la BBC Andrew Walker dice que el informe advierte sobre una posible persistencia del desempleo y efectos negativos de largo plazo ocasionados por la última recesión, algo que no ocurrió con recesiones anteriores.

El propio presidente de EEUU, Barack Obama, reconoció que millones de estadounidenses siguen padeciendo los efectos de la crisis económica global pese a que la recesión oficialmente ya ha quedado atrás.

“Incluso si los economistas dicen que la recesión finalizó oficialmente el año pasado, obviamente para los millones de personas que siguen sin empleo (…) es aún muy real”, dijo Obama en declaraciones al canal de televisión CNBC.

“Aunque los economistas digan que las recesión acabó oficialmente el año pasado, aún es muy real para los millones de personas que todavía no tienen trabajo, gente que ha visto caer el valor de sus casas, gente que lucha cada día por pagar las facturas”, señaló Obama.

El NBER lo precisa: El comité no llegó a la conclusión de que la coyuntura económica después de junio de 2009 “fue favorable o que la economía funciona nuevamente según su capacidad normal”.

Pero los que dieron la señal fueron los propios estadounidenses. Según un sondeo de Gallup publicado el miércoles de la semana pasada, y realizado entre el 27 y 30 de agosto, el 82% de la población de EEUU piensa que EEUU continúa en recesión.

La nueva advertencia llegó de dos de los organismos más representativos del capitalismo dominante: La OCDE y el FMI.

En un escenario, marcado por un aumento constante del déficit de los Estados, con ajustes compulsivos y crisis social que se agudiza, el FMI y la OCDE advirtieron la semana pasada que “Peligra la recuperación de la economía mundial”, y el mercado laboral se encuentra en “situación catastrófica”.

El pronóstico se centra principalmente en las dos economías centrales, EEUU y Europa.

El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, advirtió de que “el mercado laboral está en una situación catastrófica” y destacó que esta situación “no se revertirá con las recetas de siempre”.

“Esta crisis, la más grave de todas, ha dejado un desierto de desocupados sin parangón”, recordó Strauss-Kahn al inaugurar la conferencia sobre Empleo realizada en Oslo.

Y puso el dedo en la llaga. O sea, en el costo (económico y social) que demandará a los Estados capitalistas (empezando por EEUU y las economías centrales) los ajustes fiscales y el salvataje (con dinero público de todos los contribuyentes) de los grandes conglomerados bancarios y empresariales que hicieron estallar la “burbuja” del colapso financiero a escala global.

Según The Wall Street Journal, “Las esperanzas de que se produzca una recuperación liderada por EEUU se esfumaron luego de que los consumidores estadounidenses decidieran guardar sus billeteras. Las ráfagas de crecimiento en Japón y Alemania pierden fuerza o se prevé que lo hagan. China y otros grandes países en vías de desarrollo siguen creciendo con solidez, pero a un ritmo más moderado que hace unos meses”.

En agosto pasado, la Reserva Federal (FED) dio a conocer una evaluación negativa sobre la situación económica norteamericana. El banco central estadounidense emitió un comunicado informando que “el ritmo de la recuperación de la actividad y del empleo se desaceleró en los últimos meses”. Y situó como causal, la persistencia del desempleo y la no reactivación del consumo.

Los economistas se han mostrado preocupados por la persistentemente alta tasa de desempleo, que subió 3,5 puntos porcentuales a 9,3% en 2009 frente a 5,8% en 2008, el mayor incremento desde que el Departamento de Trabajo comenzara a recopilar datos comparables promedio anuales en 1947.

“El deterioro en el mercado laboral de 2008 a 2009 fue el peor que jamás hemos visto”, dijo Heidi Shierholz, economista laboral del think thank Economic Policy Institute, con sede en Washington. “Cuando se produce un gran deterioro del mercado laboral, la pobreza sube. La gran mayoría de los ingresos de la gente en este país depende del mercado laboral”, añadió.

En suma, la realidad numérica indica que, en materia económica, en el Imperio no hay nada que celebrar.

AUMENTA EL NÚMERO DE BENEFICIARIOS PARA CUPONES DE ALIMENTOS EN ESTADOS HUNDIDOS

WASHINGTON – El número de estadounidenses que reciben cupones de alimentos en marzo pasado superó los 40 millones.

Los beneficiarios del Programa de subsidios de Asistencia nutricional Suplementaria para la compra de alimentos ascendió a 40,2 millones, un 21 por ciento respecto al año anterior y 1,2 por ciento más que en febrero, dijo el Departamento de Agricultura ayer en un comunicado en su página web. El número de beneficiarios ha establecido registros durante 16 meses seguidos.

La ayuda alimentaria subió mientras la tasa de desempleo permaneció en 9,7 por ciento (oficialmente) en marzo por tercer mes consecutivo, cerca de los niveles vistos por última vez en 1983, según la Oficina de Estadísticas Laborales. La tasa de desempleo aumentó al 9,9 por ciento (oficialmente) en abril. Los números de seguro de desempleo para mayo se dará a conocer mañana.

La utilización de cupones para alimentos aumentará a medida que el desempleo persista y el gobierno trata de ayudar a las familias más elegibles para la asistencia, dijo USDA.

Un promedio de 40,5 millones de personas, más de un octavo de la población, recibirá los cupones de alimentos cada mes. De acuerdo con estimaciones de la Casa Blanca la cifra se prevé que ascenderá a 43,3 millones en 2011.

RÉCORD: 39.6 MILLONES DE NORTEAMERICANOS (1 DE CADA 8) RECIBEN AYUDA GUBERNAMENTAL DE CUPONES DE COMIDA

Aporrea.org

El programa contra el hambre de cupones de comida, ayuda a la gente pobre a comprar comida. Actualmente la cantidad de personas que las solicitan es el mas alto en tiempos de crisis económica. El porcentaje de desempleo actual es de 9,9% informó el gobierno el viernes pasado….Siga leyendo, haciendo click en el título…Según el Ministerio de Agricultura, 39.68 millones de personas, 1 de cada 8 norteamericanos fueron agregados al programa, un incremento de 260.000 personas desde Enero, según datos actualizados el miércoles.

“Esta es la mas alta participación de la población en el programa de cupones de comida” dijo un representante del grupo de investigación anti hambre Food Research Action Center, quien usa el nombre de Programa de Asistencia de Suplemento Nutricional (Supplemental Nutrition Assistance Program) SNAP, en lugar de “cupones de comida” como se le conoce popularmente. Las investigaciones sugieren que uno de cada tres de los solicitantes elegibles, están recibiendo el beneficio, dijo el Centro.

El número de personas que reciben el beneficio ha puesto un record mensualmente desde que llegó a 31.78 millones de personas beneficiadas en Diciembre de 2008. Se estima que para cuando finalice el año fiscal el 30 de Septiembre, el número alcance 40.5 millones de beneficiarios. El costo actual del programa es de 59 billones de dólares.

Traducción: Josefina Urbina. Aporrea.org

UNA LEGIÓN DE 31 MILLONES DE ESTADOUNIDENSES DEPENDEN DE CUPONES PARA COMER

desempleados
El lado oscuro de la vida en uno de los países más ricos del mundo

Es el lado oscuro de la vida en uno de los países más ricos del mundo. En Estados Unidos, quienes dependen de los cupones de comida que entrega “papá Estado” no reciben más que un puñado de dólares.

Pero la mayor crisis económica de las últimas décadas hace que la cifra de necesitados aumente a grandes pasos. Nunca hubo tantos estadounidenses que dependan de este tipo de cupones. Y la tendencia va en aumento.
…Siga leyendo, haciendo click en el título…
 

 

La lista de alimentos de Sean Callebs se asemeja a la de una dieta. “Una porción de cereales, una banana, una taza de té y faltan cuatro largas horas hasta el almuerzo”, se lamenta.

En un experimento que ha tenido gran repercusión en la audiencia, el periodista de la emisora CNN se propuso probar en carne propia cómo se puede vivir de los cupones de comida. O no. Sus experiencias quedan plasmadas en un blog.

Ya hace un mes que intenta vivir gastando un máximo de seis dólares diarios. Casi ha logrado llegar al final, aunque en su página web, este periodista de Louisiana se queja de los permanentes ataques de hambre que lo sobresaltan. Son pocas las veces que pudo comprar verdura y fruta fresca, cuenta.
Aunque de manera transitoria, Callebs corre la misma suerte que uno de cada diez estadounidenses. En septiembre pasado, 31 millones de personas veían su alimentación supeditada a los bonos.

 

“Son las mayores cifras de todos los tiempos”, afirma Ellen Vollinger, directora de FRAC, una organización que hace lobby en Washington en contra del hambre.

“Muchos estadounidenses ya no saben de dónde sacarán su próxima comida”, subraya. El creciente desempleo hace que la demanda de cupones aumente constantemente, pero las necesidades no terminan ahí: cada vez son más los que, a pesar de tener un empleo, dependen de las “food stamps”.

Mucha gente tiene más de un empleo, pero los ingresos no alcanzan. “Muchas familias se saltan comidas para poder pagar el alquiler”, dice Vollinger. “Los padres dejan de comer para poder dar algo a sus hijos y a veces hasta los niños pasan hambre en Estados Unidos. Es una vergüenza”.

Los cupones de comida empezaron a ser repartidos durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy el gobierno ya no reparte cupones impresos, sino en forma de tarjetas electrónicas a las que se les puede cargar cada mes un promedio de 100 dólares por persona.

Desde 2008, el Ministerio de Agricultura evita usar el término cupón de comida. Su título oficial es “Programa de ayuda para complementar la nutrición”.
Pero el plan aún tiene un estigma. “Quienes lo necesitan muchas veces rehúsan pedir ayuda”, comenta la trabajadora social Srindhi Vijaykumar, de la organización DC Hunger Solutions, que promociona los cupones en las calles de Washington. Sobre todo es difícil llegar a los jubilados, inmigrantes y familias obreras, señala.

 

Quien hace uso de los cupones se ve ante ciertas dificultades en el supermercado. Los necesitados cuentan con un promedio de tres dólares por día para hacer compras. Por esa razón se ven obligados muchas veces a hacer recortes en su alimentación.

“La gente sólo compra lo que es barato, se puede conservar bien y llena”, comenta Vijaykumar. El crédito mensual suele consumirse en las primeras dos o tres semanas. “Muchas familias van entonces a los comedores”, dice Vollinger.
No son pocos los que tienen puestas sus esperanzas en el nuevo gobierno de Barack Obama. El plan de estímulo económico de 787.000 millones de dólares promulgado hace una semana por el jefe de la Casa Blanca, permitirá aumentar el gasto en cupones de comida un 13%.

 

Sin embargo, Vollinger estima que el hambre en EE.UU. irá en aumento. “Esta seguramente no será una recesión breve”.

La crisis golpea duro también a la clase media. Según datos del Departamento de Comercio, en diciembre volvió a caer el consumo por sexto mes consecutivo, y la tasa de ahorro aumentó hacia fines de 2008 al 2,9%.

Annie Moncada (63) confiesa que compraba cosas “innecesarias”. Pero su tarjeta de crédito ahora queda guardada. “Ahora en la olla suele haber más a menudo carne picada en vez de bistecs y también ahorro energía en forma más consciente”, dice. Como ella, miles de familias recortan sus gastos y restringen salidas a restaurantes o visitas a la peluquería. El fin de la crisis parece lejos.