EL DESTINO SECRETO DE AMÉRICA—RALPH A. EPPERSON (INFORME COMPLETO)

Ralph Epperson es un historiador, escritor y profesor que ha estado investigando las opiniones  CONSPIRATIVAS de la historia (la opinión de que los acontecimientos del pasado han sido planificados años adelantado por una conspiración central) durante 30 años. Ha escrito o producido tres libros “best seller” titulado la mano invisible, el nuevo orden mundial y mampostería: conspiración contra el cristianismo. Además, el Sr. Epperson ha escrito seis folletos y filmó once videos. Él es un graduado de la Universidad de Arizona, pero libremente admite que lo que ha aprendido desde la graduación le ha enseñado que la mayoría de lo que aprendió en la Universidad en la historia y ciencias políticas, simplemente no es verdad. Afirma con orgullo que su investigación ha demostrado lo que ha habido una conspiración activa en el mundo planificación grandes guerras, depresiones y años de inflaciones de antemano.

Muchos de quienes han leído su material y sus vídeos vistos del Estado que son los mejores en el mercado sobre este tema.

¿SIGNIFICA LA FRASE “LLAMAMIENTO CELESTIAL” QUE ESTAMOS LLAMADOS PARA VIVIR EN EL CIELO? ¡LA RESPUESTA LE SORPRENDERÁ!

 

Los Testigos de Jehová, como otros grupos religiosos “cristianos”, sostienen que la frase “llamamiento celestial” de Hebreos 3:1 significa una invitación para vivir en el cielo con Dios y Cristo. Sin embargo, lo que pocos saben es que la frase en cuestión no significa tal cosa, sino simplemente un llamado de parte del Padre celestial para un propósito predeterminado.

Asimismo, el reino celestial no significa que uno irá al cielo para entrar en un reino espiritual, sino, más bien, que el reino no es de hombres sino de Dios. Es por eso que la Biblia habla del reino celestial en 2 Tim. 4:18, y del “reino de Dios” en Marcos 1;1,14,15.

EL CIELO O LA TIERRA—CUÁL?

Estimado Apologista:

Saludos amigo!

Como bien dice usted, Dios les prometió a Abraham y a su descendencia, es decir, a todos aquellos que mediante la única fe son considerados de Cristo, la promesa de heredar la tierra. Y esto se entiende que todos los que son de Cristo, sin excepción, disfrutarán de esas bendiciones de Dios en la tierra.

Ahora bien, ¿Acaso no dice también Pablo que todos aquellos fieles del AT que murieron al igual que Abraham, se consideraron extraños y forasteros en esta tierra, pues ahora anhelaban un lugar mejor? ¿No dijeron que su ciudadanía estaba ya en los cielos, donde esta Cristo? ¿Cómo se explica esto?¿Se contradice la Biblia?

Respuesta de Apologista:

Sin duda alguna Dios le había dicho a Abraham que él y su descendencia (Cristo y su iglesia) heredarían la tierra. Esto significa que la toma de posesión de la tierra prometida, desde el río Eufrates hasta el río de Egipto, sería para Abraham, Cristo y su iglesia en un momento dado en que ambos existieran juntos.  Recordemos que cuando Dios le hizo la promesa a Abraham, Jesús en la carne y su iglesia estaban aún en el futuro, y por tanto ellos aún no podían heredar la tierra con Abraham cuando el patriarca vivía. Por tanto los fieles del AT, los de la fe de Abraham, vieron la tierra de lejos, como extranjeros, y no podían aún heredarla sin la presencia de la simiente. En 1 Tesalonicenses 4:13-17, leemos algo muy interesante del porqué aún no han heredado las promesas los fieles:

“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 4:14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 4:15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 4:16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 4:17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Si observamos bien lo que dice Pablo a los Tesalonicenses, podremos concluir fácilmente que todos los fieles (los difuntos resucitados de todas las épocas y los que queden vivos en su venida) darán el encuentro al Señor que viene de manera simultánea, y entonces todos juntos heredaremos la tierra y el reino prometido (Mateo 25:31,34).

Por otro lado, es verdad que los fieles del AT anhelaban una ciudad mejor, ya que su ciudadanía está en los cielos y no en la tierra. Sin embargo es importante recalcar que en ningún momento se dice que los fieles subirán al cielo para entrar por la ciudad celestial. Y esto se hace claramente evidente cuando leemos lo que dice Pablo en Hebreos 11:8-10

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios”.

Tomemos nota que aquí se dice que Abraham ESPERABA LA CIUDAD, cuyo arquitecto y constructor es Dios.  No dice que espera subir al cielo para entrar en la ciudad, o que espera partir a la ciudad celestial, sino simplemente, “esperaba la ciudad”. Esto es sintomático, puesto que nos indica que la ciudad celestial viene a la tierra. Esto se hace aún más evidente si leemos Hebreos 13:14, que dice: “Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la POR VENIR”. Así que la ciudad celestial (nuestra CIUDADanía) bajará a la tierra, y nosotros entraremos en ella en los nuevos cielos y en la nueva tierra.

¿POR QUÉ EL IMPERIO ESTADOUNIDENSE ESTÁ DESTINADO A COLAPSAR?

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Trazando un paralelismo entre el ocaso del Imperio Romano y la actualidad de Estados Unidos como nación, el lúcido crítico cultural Morris Berman ofrece algunas claves de lo que considera el inevitable colapso del imperio estadounidense.

Morris Berman es uno de las más lúcidos observadores de la realidad estadounidense contemporánea, un historiador y crítico cultural que se ha impuesto la difícil tarea de contar los acontecimientos que se viven actualmente en la Unión Americana desde una perspectiva aguda, profunda, que ponga en juego tanto las realidades más evidentes como las que tienden a ocultarse, las contradicciones del american dream, sus aciertos y sus estrepitosos fracasos, indagando siempre las razones que pueden explicar todos estos fenómenos.

Por el momento Berman se encuentra enfocado en comparar el destino de Estados Unidos con el de ruina y colapso del último Imperio romano, “identificando factores que fueron centrales en la caída de Roma y que se muestran presente en el Estados Unidos de hoy”, según explica, animado por la idea de que el llamado “sueño americano”, la quintaesencia de la cultura estadounidense, no es otra que la ambición y la codicia, el egoísmo de quienes “se comen unos a otros” y saben que para sobrevivir es necesario alimentarse de los otros – y que, al parecer, no hay de otra.

NUESTRO DESTINO POR ENCIMA DE LOS TERREMOTOS Y CAMBIOS DE LA TIERRA

Por Paul McGuire

Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el sur de México, unos 110 kilómetros de Acapulco, informó el Servicio Geológico de EE.UU.  

Las inundaciones, tornados y otros cambios climáticos inesperados se están reportando en todo el mundo.  

Además, las tensiones en el Medio Oriente con el programa nuclear de Irán y de Israel buscando responder.   Hay grandes potencias detrás de las escenas que están tratando de traer “orden en el caos”, que es el lema de los Illuminati.  

Su plan es un único gobierno mundial y un sistema económico mundial, predicho en la Biblia.  

Sin embargo, Dios tiene un plan para su vida que le da el poder para vivir victoriosamente y sobrenaturalmente en los últimos días!

Hay fuerzas muy poderosas en el trabajo en los Estados Unidos y el mundo que tratan de lograr los cambios que la Biblia predijo. Por ejemplo, cuando Jesús Cristo utiliza estas palabras: “Porque se levantará nación contra,” la palabra nación proviene de la palabra etnia.  

Ethnos es donde tenemos la palabra para nuestro grupo étnico. En los últimos días, habrá conflictos entre los grupos étnicos. Recientemente, estaba atendiendo a una de las mayores congregaciones de hispanos en los Estados Unidos, donde más de 13.000 personas asisten. Hice referencia a este pasaje de la Escritura, y en el hecho de que el Cuerpo de Cristo consta de todos los verdaderos creyentes en Jesucristo. El Espíritu Santo vive dentro de todos los verdaderos cristianos. No debería haber conflictos étnicos cuando nuestros corazones están llenos del ágape el amor de Jesucristo. La razón de esto es que el amor de Dios ha iluminado nuestros corazones por el poder del Espíritu Santo.

Sin embargo, a lo largo de la historia las personas humanas han tratado de derribar las naciones de forma deliberada la generación de conflictos étnicos y los conflictos raciales. Como las presiones en los Estados Unidos y el resto del mundo aumentan, pues  hay fuerzas que tratan de explotar y promover la lucha racial y étnica. Como creyentes, debemos optar por caminar en el poder del Espíritu Santo, en amor, a pesar de que pueda usted tener la tentación de rendirse al odio. En otras palabras, habrá injusticias en este mundo caído y eso no quiere decir que simplemente lo barramos bajo la alfombra y pretendamos que no existen. Pero debemos recordar que somos hijos del Dios viviente y que debemos amarnos unos a otros como Él nos mandó a hacer! Cuando los verdaderos creyentes en Cristo se amen unos a otros, producirá un testigo viviente de la realidad y el señorío de Jesucristo. El verdadero cuerpo de Jesucristo en esta tierra, también actúa como una fuerza opositora del mal.

Muchas personas se preguntan, “¿Es este el fin del mundo?” Jesús respondió a una pregunta similar de sus discípulos, cuando Él estaba sentado en el Monte de los Olivos.Mateo 24:1-12

“Entonces Jesús salió y se fue del templo, y sus discípulos se acercaron para mostrarle los edificios del templo. Y Jesús les dijo:” ¿No ves que todas estas cosas? De cierto os digo, que ni una piedra se fue de aquí a otro, que no sea derribada. “

Y estando él sentado en el Monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: “Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”

 Y Jesús respondió y les dijo: “Toma. Mirad que nadie os engañe, porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo ‘, y engañarán a muchos Y oiréis de guerras y rumores de guerras.. Mira, no son problemas;.. por todas estas cosas tienen que acontecer, pero el final todavía no está Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y habrá hambres, pestes y terremotos en diferentes lugares todo. Esto será principio de dolores.

EXPERTO ECONÓMICO AUGURA PARA PORTUGAL EL MISMO DESTINO QUE GRECIA

 

Experto económico augura para Portugal el mismo destino que Grecia

El presidente de la sociedad de inversiones Pimco, Mohamed El Erian, ha augurado para Portugal el mismo destino que Grecia y su inminente necesidad de acogerse al fondo de rescate de la zona euro para superar su crisis financiera y presupuestaria.

“Desafortunadamente será así”, afirma en declaraciones que publica hoy el semanario Der Spiegel el jefe de la mayor sociedad de inversiones mundial, que administra un capital de 1,3 billones de dólares y tiene una gran influencia en los mercados financieros internacionales.

El Erian predice además que el primer paquete de rescate que reciban los portugueses resultará insuficiente, por lo que Lisboa solicitará mas ayuda a sus socios europeos, lo que conducirá a un debate sobre el reparto de las cargas y “al nerviosismo de los mercados financieros”.

Asimismo considera que la situación general por la crisis de la deuda “es dramática”, sin que puedan considerarse superados los apuros financieros, y denuncia que “se está haciendo mala política, tanto en Estados Unidos como en la zona del euro”.

El jefe de Pimco (Pacific Investment Management Company, LLC) advierte de que se encuentra “en peligro la credibilidad” de los bancos centrales, que solo actúan de puentes a otras instituciones estatales que realizan el trabajo real.

Pese a todo, El Erian estima que en el caso de Italia y España parecen estar funcionando las medidas adoptadas para afrontar la crisis presupuestaria y de la deuda, mientras Grecia puede considerarse un caso perdido.

“Creo que el paquete griego se va a descomponer rápidamente. Los puentes construidos hacia ninguna parte acaban por derrumbarse en algún momento”, afirma finalmente El Erian, formado en las universidades de Cambridge y Oxford y durante 15 años técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI).

http://www.causaabierta.com.uy

EL “CIELO” NO ES EL DESTINO DE LOS CRISTIANOS (2 ESTUDIOS)

Estimados amigos, este estudio ha sido traducido automáticamente del original en inglés, y por tanto presenta defectos que pueden dificultar su comprensión. Sin embargo, los que saben inglés podrán leerlo sin dificultad, viendo el link que aparece al final del artículo. Les recomiendo que no pasen por alto estas lecturas, y si algunos de ustedes cuentan con algún traductor automático más preciso y eficaz, no dejen de traducirlos para así leerlos con más fluidez.

Apologista 

El “Cielo” no es el destino de los cristianos

El “Cielo” está en todas partes en la religión popular y declarado como el objetivo de los fieles. El cielo es imaginado como un lugar muy alejado de nuestro planeta tierra. Un evangelista líder, Billy Graham, ha hablado de nuestro destino cristiano en el cielo y muchos encuentran el cielo interminablemente aburrido! La enseñanza bíblica es muy diferente.

A los buenos estudiosos del Nuevo Testamento a menudo no se les presta atención. JAT Robinson finales de los años, profesor de Nuevo Testamento en Cambridge, pasó a la historia como dice con convicción: “la especulación Popular se centra más bien en la pregunta” ¿Con qué cuerpo [los creyentes] ir, que es el cielo. ” El cielo es de hecho nunca usado en la Biblia para el destino de la muerte … La lectura de 1 Corintios 15 en los entierros refuerza la impresión de que este capítulo se trata del momento de la muerte: de hecho, gira en torno a dos puntos, “al tercer día” y “el último día. ” 2

Los cristianos son desafiados por el Mesías a aceptar, creer y confesar la bíblica punto de vista y exponer la tradición errónea, sin embargo, querido y popular. La Biblia, como el profesor Robinson y muchos otros nos han dicho, en ninguna parte habla de “el cielo en la muerte” como el objetivo cristiano. Yeshua y los apóstoles constantemente reforzado la Biblia Hebrea (nuestro Antiguo Testamento) garantiza que Yehovah Dios va a renovar este planeta tierra e invitar a los que le siguen a “la tierra por heredad.” El Mesías lo dijo con palabras que no debe ser mal interpretado: “Bienaventurados los mansos, porque ellos van a heredar la tierra” (Mateo 5:5). ¿Podría algo ser más clara, como una declaración del punto y el propósito y la meta de la fe cristiana?

El Mesías, cuyas palabras son las palabras de la vida (Juan 6:63) y que debe ser creída por todos los que dicen “creer en él”, fue citando el Salmo 37:11. Los mansos, están destinados a tener esta nueva tierra , su recompensa y la herencia. No menos de cinco veces más que el Salmo anuncia el futuro cristiano:

“Porque los malhechores serán cortados, pero en cuanto a los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra Sin embargo, un poco de tiempo y el hombre inicuo ya no será más;. y usted mira cuidadosamente a su lugar y no se allí. Pero los humildes heredarán la tierra y se deleitarán en abundante prosperidad … El Señor conoce los días de los íntegros, y su herencia será para siempre … Para aquellos bendecidos por él heredarán la tierra , pero los malditos por él será cortado … El justos heredarán la tierra y habitan en ella para siempre … Espere a que el SEÑOR y guarda su camino, y él os exaltará para heredar la tierra , cuando los malos se cortan, se lo verán “(Salmo 37:9-34).

Extensiones populares continúan haciendo la recompensa bíblica oscuro. Al evitar los versos que explican de forma clara el futuro cristiano, dejan la impresión de que el “cielo” como un lugar muy distante de este planeta es donde los cristianos se dirigen. Esta enseñanza bíblica se refuerza en los himnos, en los funerales y por un diluvio de literatura. Los cristianos siempre y habitualmente hablan del cielo como su destino. Con esto refuerzan su incomprensión. Nuestras palabras nos enseñan habitual propia – no necesariamente la verdad! Todo esto el lenguaje popular de los bloques cielo, mermeladas y rechaza las palabras de la Escritura y del Mesías sobre el destino de los cristianos y de destino.

Extensiones le dirá que el cielo se describe en términos diferentes, incluyendo “el reino de los cielos.” A partir de este se le invita a reforzar la confusión tradicional sobre la meta cristiana. Extensiones no te dicen que heredar el Reino de los Cielos o el Reino de Dios en sinónimo de Yehovah se explica en palabras lúcidas del Mesías sobre la herencia de la tierra (Mateo 5:5). Este versículo, Mateo 5:5, es regularmente omitido en cualquier discusión sobre la meta de los cristianos en el futuro. Es que el versículo que más corrige eficazmente las nociones equivocadas. Un niño puede entender que la herencia de la tierra no significa ir a un lugar más allá de los cielos!

Daniel sabía muy bien que el reino de los cielos se describe la tierra renovada. El Reino de los Cielos, fue la frase bien establecido judía para el futuro reino de Dios Yehovah y del Mesías que se establecerá en una tierra renovada “bajo todos los cielos” (Daniel 7:27). Los santos, en este versículo, se prometió gobernar con Yehovah Dios y el Mesías en el Reino futuro. “Bajo todos los cielos” significa, por supuesto, en la tierra. Y eso es exactamente donde el Reino de los cielos, la voluntad divina se encuentra después de que el Mesías aparece. Nuevo Testamento, los discípulos y la gente en general sabía que el Reino de Dios Yehovah tendrá su sede en Jerusalén, la ciudad llamada por el Mesías “la ciudad del gran Rey” (Mateo 5:35). “A pesar de que estaban escuchando estas cosas, Yeshua fue a contar una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el Reino de Dios iba a aparecer inmediatamente” (Lucas 19:11). Que no estaban buscando en el espacio exterior! Yehovah Dios y el Mesías va a gobernar este mundo y administrar un nuevo orden de Jerusalén. La multitud no se han equivocado en este sentido.

Los cristianos se les promete la tierra como su herencia. El Mesías hizo que más que claro (Mateo 5:5). La promesa se ​​repite con fuerza en un resumen maravilloso de la salvación. Estas palabras son cantadas en honor del Mesías: “Digno eres de tomar el libro y abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y compraste para Dios con tu sangre [y mujeres], de todo linaje y lengua y pueblo y nación; . y nos has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra “(Apocalipsis 5:9-10). Esta es una confirmación llanura de Mateo 5:5. La ubicación del Reino es la tierra y los creyentes de todas las edades reinarán como reyes juntamente con Yehovah Dios y del Mesías sobre la tierra y, por supuesto, “sobre la tierra.” ¿Cómo sabemos esto?

El Mesías es volver a la tierra y por lo que después será en la tierra a la que ha regresado. A continuación, las palabras de Jeremías y muchos otros profetas se cumplirá: “He aquí vienen días, dice Jehová, en que levantaré para David un germen justo [el Mesías], y él reinará como rey, actuará sabiamente, y practicará la justicia y la rectitud en la tierra . En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado “(Jer. 23:5-6).

¡Qué promesa más grande y maravilloso de la paz en la tierra. Esto, y no el “cielo” como un lugar retirado de la tierra, es el lugar de los santos en el futuro. Este será sin duda el Jardín del Edén paraíso restaurado. Yeshua promesa de la herencia de la tierra se describe como “el paraíso”. Será en la tierra. “Para el que vence, le daré a comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios “(Apocalipsis 2:7). Eden no será en el cielo, ni el amado “de la ciudad del gran Rey” (Mateo 5:35). Los santos han de estar en la tierra y su lugar de residencia debe ser atacado (sin éxito, después del milenio) por Satanás, quien finalmente será destruido para siempre: “Y subieron sobre la amplia llanura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada, pero de Dios descendió fuego del cielo y los consumió “(Apocalipsis 20:9).

Extensiones populares que no han examinado cuidadosamente la cuestión del destino cristiano seguir para evitar cualquier referencia a la herencia de la tierra (Mateo 5:5) y engañar a sus lectores con referencias a la “patria celestial” de Hebreos 11:16. Ellos no te dicen que este “celestial” país es el mismo como “la ciudad que está por venir “:” En las actuales circunstancias no tenemos una ciudad permanente, estamos en busca de la ciudad ha de venir “(Hebreos 13: 14). La ciudad será la ciudad de Jerusalén, donde restauró Yehovah Dios y el Mesías se encuentran, el presidente del Mesías desde el trono de David sobre el gobierno mundial éxito de la primera.

Yeshua prometió al ladrón en la cruz, cuya encomiable fe en el Mesías como el rey del Reino futuro, que sería con el Mesías en el futuro paraíso en la tierra, el Reino de Dios Yehovah. “Acuérdate de mí,” dijo al ladrón arrepentido al Mesías, “cuando venga trayendo tu reino” (Lucas 23:42). El ladrón demuestra aquí su fe inquebrantable en el Evangelio acerca del Reino. El Mesías respondió: “Yo te digo hasta hoy, que en realidad estarás conmigo en el paraíso que el futuro” (Lucas 23:43, se comprometió también en Apocalipsis 2:7, como la recompensa futura de los creyentes triunfante). El ladrón se le aseguró que el día que él y el Mesías sería estar juntos en ese Edén, para ser restaurada en este planeta. (Para una promesa fuerte similar, véase Hechos 20:26: “Yo advierto a ustedes este día …”)

Ahora fíjese en la mala traducción totalmente engañoso de la versión de la paráfrasis, la New Living Translation: “Para que este mundo no es nuestro hogar, estamos mirando adelante a nuestra ciudad en el cielo, que está por venir” (Hebreos 13:14). El original griego dice ni una palabra sobre una “ciudad en el cielo”! Si lo hizo la promesa básica del Mesías que los cristianos van a heredar la tierra no tendría sentido. De hecho, Yehovah Dios y el Mesías se vuelve a la tierra, a permanecer aquí y para establecer la Jerusalén milenial en este planeta Tierra, donde los santos gobernarán como reyes y reinas con ellos sobre la tierra (Apocalipsis 5:10) . La espera para la ciudad es “la ciudad que ha de venir” (Hebreos 13:14), no una ciudad lejos de la tierra a la que nos vamos! Si el Mesías no va a estar aquí en una tierra renovada, luego de la Segunda Venida es un mito y una fantasía.

El Mesías volverá a la tierra (Hechos 1:11). Él no va a pagar la tierra de una visita momentánea! No es “conducir por”, pero viene a quedarse. Si usted quiere estar con el Mesías en el futuro, renunciar a toda conversación sobre el “ir al cielo”, porque el Mesías no será en el cielo. Que estará de regreso aquí en el planeta tierra. Él estará aquí para traer a la existencia del Reino en todo el mundo de Yehovah Dios, que es el tema principal del Evangelio cristiano (Marcos 1:14-15, Lucas 4:43, Hechos 19:08; 28:23, 31; Dan 2. : 44, 7:18, 22, 27).

Lenguaje cristiano sobre el futuro se corregirá cuando cielo como nuestra futura casa es abandonada por completo de nuestro vocabulario. Repetidamente reforzar nuestra esperanza no bíblica, cuando hablamos del cielo. Ciertos himnos tendrá que ser removido de nuestros servicios como engañosa. Sólo entonces la promesa del Mesías sobre nuestra herencia el anillo de tierra de forma clara para nosotros y nuestros hijos, al celebrar sus maravillosas palabras y el glorioso futuro garantizado para aquellos que lo siguen por completo hasta el final.

Cuando Yeshua predicaba el Evangelio salvador mandó a creer en el Evangelio del Reino (Marcos 1:14-15). Ahí es donde empieza el cristianismo. Se basa en la enseñanza del Evangelio del Mesías mismo. El error increíble de CS Lewis que “el Evangelio no está en los Evangelios” debe ser revertida y rechazado. Yeshua es el primer predicador del Evangelio cristiano de ahorro (Heb. 2:3, 1 Tim 6:3;. 2 Juan 7-9). Palabras de Yeshua, que “son espíritu y en verdad,” todos son importantes como base de nuestra fe. E incluyen, en su centro, su promesa de que él y su padre regresará a este planeta a inaugurar en todo el mundo el Reino de Yehovah Dios, y resucitar a los fieles de todas las edades para que puedan estar con ellos ayudando a su gobierno en una tierra renovada (ver por ejemplo Lucas 22:28-30;. Matt 19:28,. 2 Timoteo 2:12; Rev. 2:26; 3:21; 20:1-6;. 1 Corintios 6:2). Ninguno de estos pasajes tiene una palabra que decir sobre el “cielo” como el objetivo cristiano. “El cielo”, como la meta cristiana es una enseñanza post-bíblica, procedentes de una época en que los fieles estaban perdiendo sus raíces en la Biblia hebrea y la enseñanza del Mesías y Pablo, y se defiendan los mitos seducir a la filosofía griega.

La filosofía griega, promovió la idea pagana de que hay un alma o espíritu inmortal de cada ser humano que sobrevive en la plena conciencia después de la muerte. Esta falsa premisa llevó a su vez a un estado de conciencia post-mortem por los muertos, lo que contradice la enseñanza bíblica de que “los muertos no saben nada de nada … No hay actividad en la tumba a la que todos nos vamos” (ver Eclesiastés . 9:5, 10).

Si las “almas” desaparecido a una nueva ubicación en la muerte, parece razonable suponer que fue al cielo para estar con Yehovah Dios, o para torturar a un infierno. El triste resultado de esta reorientación del destino de los muertos era que la futura resurrección, en el futuro próximo de Yehovah Dios y el Mesías (1 Cor. 15:23) para participar en el futuro reino de Dios en la tierra Yehovah fue suprimida. (Agustín, aclamado como un héroe por muchos cristianos, fue el actor principal en la supresión de la esperanza cristiana de heredar la tierra en la resurrección futura.) Popular cristianismo sigue prestando apoyo a la pérdida de la esperanza bíblica de la participación de los cristianos en el Reino futuro Yehovah de Dios que el Mesías va a presentar cuando venga.

El “escaparate” de estudio evangélica contemporánea Biblia, la Palabra Comentario de la Biblia serie, nos desafía a dejar de Platón y el paganismo para el Mesías. El profesor David Aune en sus tres volúmenes comentario sobre el Apocalipsis cita a un filósofo estoico “que refleja una fuerte influencia platónica”: “Cuando llegue el día para separar el cielo de la mezcla de la tierra, voy a dejar el cuerpo en donde lo he encontrado, y se de mi propia voluntad me dirigirse a los dioses. Yo no estoy fuera de ellos, pero ahora soy más detenido en una prisión pesado y terrenal. Estos retrasos de la existencia mortal es un preludio de la vida más grande y mejor. ” 3

Este punto de vista estoico, platónico de la otra vida se hace eco hoy en cientos de sermones fúnebres. Los muertos están vivos y bien y se han ido al cielo sin cuerpo (rara vez en el infierno!). Pero ¿sobre qué base es platonismo como válida la doctrina cristiana? Dr. Aune, dice que esta visión del cosmos “era frecuente en greco-romana paganismo , proporcionando la base para la creencia de que la muerte, el alma, el yo verdadero, asciende a una región celestial, el reino de los dioses. “

Al igual que Platón, aprobado el amor homosexual, una epidemia en la antigua Grecia, por lo que el Occidente cristianizado lo sigue. Sin embargo, Platón ha sido muy arraigado en lo que llamamos la teología cristiana desde poco después de los tiempos apostólicos. Esta información es ampliamente conocido por los eruditos, pero el público exige una supervivencia inmediata del alma en la muerte, en el cielo. Lo que demanda el clero afirma con demasiada facilidad para ellos.

Termino con el testimonio de dos de las multitudes de testigos en contra de la introducción de la Iglesia de la filosofía griega en la fe. Ambos son de Holanda. En la Universidad de Amsterdam Dr. FWA Korff dijo:. “La doctrina de la inmortalidad del alma, que encontramos en nuestra teología no viene de la creencia en Cristo, sino de la filosofía griega, especialmente la de Platón, la doctrina de la inmortalidad el alma se basa en una separación del cuerpo y el alma, pero la Biblia no enseña esto . La resurrección es la otra cara de la cruz. La resurrección es el comienzo de la nueva vida. Tanto nuestro cuerpo y el alma se descompone. Sin embargo, Cristo resucitará en cuerpo y alma y nos dará una nueva vida, la vida real. ” 4

Y esto desde otro profesor holandés. Dr. GE Van Niftrik de la Universidad de Amsterdam, escribió: “Que nadie es tan terco como para hablar de los mortales sigue siendo, sólo muestra que el mundo y la Iglesia se apartó de la Biblia sólo unas pocas personas parecen entender que esta complejidad. de pensamientos [acerca de un alma inmortal] es absolutamente contraria a las Sagradas Escrituras. Toda esta línea de pensamiento es la filosofía pagana, griega, pero en ningún caso la Biblia … Tenemos que tener mucho cuidado de que nuestras convicciones cristianas no son adoptados de la historia y juicio y no de la Biblia. Demasiado tiempo ha permanecido vinculados con la teología de ciertas concepciones del mundo y del hombre. Tenemos las Escrituras teología.

“La Biblia nos enseña a confesar la resurrección de la carne, y esto es algo muy diferente de la inmortalidad del alma. Cuando la Biblia habla acerca de la carne, esto significa no sólo el cuerpo sino también a todo el hombre, con todo lo que le pertenece , incluido su alma El alma no es algo misterioso, no una entidad espiritual que vive dentro de mí;. no, el alma es la vida de todo mi ser todo lo que es humano es mortal soy mortal Yo soy el alma de… mi cuerpo. (el alma de mi cuerpo) soy mortal. Dios, sólo, la Biblia enseña, es inmortal. ” 5

Verdaderamente la filosofía griega que Pablo advirtió en contra de (Col. 2:8) ha lanzado la comprensión cristiana del Mesías y la Biblia en la confusión. El sistema bíblico y el sistema griego están en polos opuestos. Tenemos que elegir una o la otra. Una mezcla de ambos es perjudicial para nuestra salud espiritual. Necesitamos que la “salud-que dan las palabras de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tim. 6:3).

El presidente de una sola vez de la Iglesia Metodista nos advirtió, pero las iglesias parecen empeñados en seguir “business as usual”:

“‘Tus hijos, 0 Sión, contra tus hijos, 0 Grecia” (Zacarías 9:13) surgió primero como un grito de guerra en los tiempos antiguos, cuando algunos Judios trataron de reinterpretar el judaísmo con el fin de hacerlo más aceptable a las formas griegas de pensamiento y la vida. Siempre ha habido Judios que han tratado de llegar a un arreglo con el mundo gentil y lo ha hecho en el tiempo significó la muerte del judaísmo de todos esos … La pregunta que hay que afrontar en cuanto a si es lo correcto. Nuestra posición es que la reinterpretación de la teología bíblica en cuanto a las ideas de los filósofos griegos ha sido un hecho generalizado en todas partes y destructiva para la esencia de la fe cristiana . Padre Hebert (RC) ve correctamente en el sistema católico de una concepción de la salvación concebida en términos aristotélicos y “una idea de la bienaventuranza … estrechamente relacionada con la idea neoplatónica de la visión del Uno y teniendo poca relación con las Bienaventuranzas del Evangelio”. Igualmente con razón, que él ve una marcada tendencia en el protestantismo contemporáneo “para poner énfasis en el desarrollo de la personalidad y un movimiento humano hacia la realización de los ideales éticos. El Reino de Dios es considerado como algo logrado por el esfuerzo humano . ” Si estos juicios son sólidos, y creemos que son buenas, entonces ni la teología católica ni protestante, se basa en la teología bíblica . En cada caso tenemos un dominio de la teología cristiana por el pensamiento griego. Entonces, ¿qué se puede hacer con la Biblia ? ¿Es para ser considerados como la norma, y sus ideas distintivas como los factores determinantes de la teología cristiana? ¿O vamos a continuar con lo que se refiere Platón y Aristóteles con sus sucesores paganos de contribuir en la norma, y las ideas principales de la filosofía griega como la factores determinantes de la teología cristiana, con la Biblia como ilustrativos y de confirmación cuando y, si procede? … Sostenemos que no puede haber una respuesta correcta a la pregunta de qué es el cristianismo hasta que hemos llegado a una idea clara de las ideas distintivas de ambos el AT y el NT y su diferencia con respecto a las ideas paganas que tanto han dominado en gran parte “cristiano” pensamiento “. 6

En marcado contraste con el paganismo griego y Platón, el Mesías no sabía nada de las “almas inmortales” sobrevive a la muerte. Él describió la muerte con sencillez transparente como: “Lázaro ha muerto … Lázaro está dormido voy a despertarlo de su sueño.” (Juan 11:14, 11).

El cristiano que muere se queda dormido, cae en la inconsciencia. Se trata de un estado de inexistencia, que, gracias a Dios Yehovah, se invertirá en la resurrección de los muertos desde el polvo de la tierra (Dan 12:2). Daniel se levantará con el resto de los fieles a recibir su porción y herencia en el reino futuro de Dios en la tierra Yehovah (Daniel 12:13). La creencia en la resurrección futura de los muertos de sus tumbas, en lugar de la creencia en el mito griego de las almas o espíritus difuntos sobrevivir , harán que la Biblia cobre vida, y hacerlo relevante de una manera nueva y maravillosa.

Referencias:

Una esperanza para el corazón turbado , p. 214.
2 al final Dios , pp 104, 105, énfasis añadido.
3. Séneca, Ep. Mor , citado en el Apocalipsis, WBC , p. 404.
4. Citado en La Fe Conditionalist de nuestros padres , vol. 2, p. 659.
5. La Iglesia Reformada de 1948. Ibid., P. 960.
6. Norman Snaith, Ideas distintivo del Antiguo Testamento , p. 187-88.

 

La esperanza de los Ministerios de Israel – Preparando el camino para el retorno de Yehovah Dios y su Mesías!

Esperanza de Israel Ministerios
P.O. Caja 2186
Temple City, CA 91780, EE.UU. www.hope de israel.org

 http://hope-of-israel.org/heavenno.htm

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¿Es el cielo nuestro destino?

AUTOR: Dwight A. Pryor

Única de las religiones bíblicas del judaísmo y el cristianismo, sin embargo, es la convicción de que habrá una vida después de la vida después de la muerte.
 
LA CREENCIA EN LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE es casi universal entre las religiones del mundo. Única de las religiones bíblicas del judaísmo y el cristianismo, sin embargo, es la convicción de que habrá una vida después de la vida después de la muerte (para tomar prestada una frase de NT Wright). En otras palabras después de la muerte no será nuestro destino final, sino que se han integrado materialmente, una vez más en la resurrección de los muertos en el último día.

Las implicaciones de esto no parece que se han inscrito plenamente en la cultura popular cristiana, que tiende a definir la salvación como “ir al cielo cuando muera.” En un remanente de la época medieval, cuando los afanes de este mundo fueron contrarrestadas por la de la Iglesia la espiritualidad de otro mundo, el sentimiento común entre los cristianos de hoy sigue siendo:

Este mundo no es mi casa, yo soy sólo un paso. Mis tesoros están en cama, en algún lugar más allá del azul. Un poco más de gloria en la tierra vamos a vivir eternamente …

 Este punto de vista popular va en contra del testimonio de la Escritura – que indica que nuestro destino final, como creyentes, no es el “cielo”, sino un nuevo “cielo y la tierra” (la expresión bíblica para cosmos creado).

LA visión de un universo nuevo o renovado que es común a ambos Testamentos, así como a la literatura apocalíptica judía durante el período de cuatro cien años intertestamentario. La tierra pasará por un período de juicio, la purga y limpieza en el Apocalipsis antes de que se restaure por fin a la condición prístina de Gan Eden (Jardín del Edén).

El apóstol Pedro había previsto que el Día del Señor, cuando el cosmos se disuelve en sus elementos por el fuego, que se renueva de acuerdo con la promesa de Dios por “un cielo nuevo y una tierra nueva, donde la justicia está en casa” (2 Pedro 3:13). La terminología hebrea “un cielo nuevo y una tierra nueva” se deriva de la visión profética de Isaías (65,17 ss), en el que una nueva Jerusalén se convertirá en gozo y alegría a las naciones y el orden natural creado será restaurado a la inocencia y shalom , de modo que “el lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey” (65:25).

Este escenario de los últimos tiempos, por supuesto, se encuentra también en el Apocalipsis de Juan. El Apóstol contempla el cielo y la tierra restaurada, tras el mal y la maldad han sido destruidos, con la “ciudad santa, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios» (Ap 21:1-2).

Entonces, Creador  mismo descenderá y tomará habitación en la humanidad redimida. “Él habitará con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios” (21:3). Esto tendrá su consumación en los últimos días que el Señor Dios morará plena y perpetuamente en medio de su pueblo (Ezequiel 37: 26-27).

La creación misma, se establecerá libre de su esclavitud a la vanidad y la decadencia de obtener la “libertad de la gloria [resucitada] de los hijos de Dios” (Rom 8:21). Será purgado, purificado, transformado y glorificado. No va a ser aniquilados, sino hechos nuevos o renovados. Como el que está sentado en el trono promete: “He aquí, yo hago nuevas todas las cosas” (Apocalipsis 21:5).

La esperanza que tenemos en el Señor por lo tanto, es mucho más grande que alguna conciencia después de la muerte o un estado de felicidad eterna sin cuerpo. Nuestro hogar final no será “más en la tierra de la gloria.” El cielo no será más que una parada temporal en el camino hacia un mundo mejor.

Nuestro destino final es vivir para siempre en la Casa del Señor. Su morada será en un cielo nuevo y la tierra. No tenemos necesidad de los cuerpos resucitados en el cielo. Pero cuando en el cielo, último día viene a la tierra y la Jerusalén de arriba, cuyo arquitecto y constructor es Dios (Hebreos 11:10), desciende sobre la ciudad actual – entonces sí vamos a necesitar y va a prosperar en el mundo físico transformado del resucitado cuerpos.

Al igual que el Jesús resucitado, nuestro cuerpo estará en la continuidad de nuestra existencia anterior, y sin embargo, a éstos también glorificó nuevo y completamente animados por el Espíritu. A continuación, vamos a caminar con nuestro Redentor y tener comunión sin trabas con el Dios vivo y verdadero. Nuestra alegría será completa y sus propósitos para la creación será consumado. Ese es nuestro destino!

Fuente: El Centro de Estudios Judeo-Cristiana.

Comentario de Roger:

Muchos cristianos son a menudo confundidos e ignorantes, a veces, sobre la enseñanza bíblica de la vida futura y el destino post mortem del creyente, ser abiertamente la influencia de Platón y el dualismo cartesiano de sustancias – la creencia de que el alma / mente son sustancias totalmente diferentes y que el alma sin cuerpo pueden vivir en forma independiente tras la desaparición del cuerpo material. Esto se ve reforzado por la teología popular inexacta expresada en libros, películas y música cristiana que implica que el destino final de los creyentes cristianos después de la muerte es una vida incorpórea en un cielo etéreo para la eternidad. La ignorancia sobre la doctrina cristiana de la vida futura no es ciertamente ayudado por la predicación pobre o ausente en estos asuntos, en muchas iglesias.

Como Dwight Pryor con bastante exactitud los puntos, esto no es lo que la Biblia enseña acerca de la vida futura. En lugar de enfatizar la idea platónica de que después de la muerte, los creyentes viven como almas sin cuerpo etéreo en el cielo por la eternidad, la Biblia enseña la resurrección corporal en una nueva, restaurada, el cuerpo material transformado similar a la resurrección del cuerpo que Jesús se encontró que después de su resurrección. En lugar de rechazar la “espiral mortal”, como lo hizo Platón, la Biblia celebra la materia, el cuerpo físico, mediante la enseñanza de que los creyentes pasarán la eternidad en la Nueva Tierra se transforma, cuerpos perfectos, sin defectos resurrección. Estos cuerpos serán físicos, toque poder y capaz de abrazar, aunque posiblemente con algunas propiedades supramaterial como se ha visto con el ejemplo del cuerpo de la resurrección de Jesús. Pero la Biblia ciertamente enseña la resurrección física y corporal de toda la humanidad, con el destino final eterna de ese cuerpo está determinada por realtionship de la persona con Cristo. La Biblia no enseña el dualismo platónico y de las almas desencarnadas que viven en un cielo etéreo para la eternidad. Gracias a Dios, digo yo.

FUENTE EN INGLÉS:

http://www.faithinterface.com.au/christian-theology/is-heaven-our-destiny

EL DESTINO SECRETO DE AMÉRICA (EN INGLÉS)

Vea Nuestro Documental completo y sin cortes  AQUÍ: http: // www.youtube.com/playlist? List=PLC0ED203DA7ACC4C8
 
 ¡La Constitución americana ha sido llamada ‘el documento más excelente alguna vez escrito por la mente de hombres!’ Se ha enseñado a la gente americana que fue escrita para restringir el poder del gobierno, y proteger sus derechos no alienables dados por Dios la vida, libertad y propiedad. 
 
Pero Ralph Epperson ha descubierto pruebas de que los hombres que fundaron esta nación no eran patriotas temerosos de Dios como nos han dicho, sino practicantes ocultistas de una adoración secreta en esta tierra. De hecho, él hablará de pruebas de que los padres fundadores crearon dos gobiernos separados en la Constitución al mismo tiempo, y DIERON UNO DE AQUELLOS GOBIERNOS PODER TIRÁNICO ABSOLUTO! ¡Y que este es el gobierno que gobierna América hoy! 
 
Él también examinará el Gran Sello de los Estados Unidos y sus símbolos escondidos.

¿TIENE USTED ESPÍRITU DE SABIDURÍA Y REVELACIÓN PARA CONOCER LA ESPERANZA PARA LA CUAL HA SIDO LLAMADO? (Efesios 1:18)

 

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Dice Pablo en Efesios 1:17,18 algo muy interesante: “Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la ESPERANZA a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”. Pues bien, en estos versículos de la carta de Pablo a los creyentes de Efeso, él les manifiesta su anhelo de que Dios les dé a ellos espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Dios, para que así se alumbre los ojos de su entendimiento para que SEPAN CUAL ES LA ESPERANZA A LA QUE DIOS LOS HA LLAMADO, Y CUÁLES LAS RIQUEZAS DE LA GLORIA DE SU HERENCIA EN LOS SANTOS”.

Sin duda alguna, para el apóstol Pablo hay una esperanza que tienen los verdaderos seguidores de Jesús, y que no es compartida por los incrédulos, porque sencillamente ésta ha de entenderse bajo el influjo del espíritu de sabiduría y de revelación. Es por esto que Pablo no cesaba de orar para que los colosenses fueran llenos de sabiduría  para que tuviesen conocimiento pleno de la voluntad de Dios. Dice Colosenses 1:9: “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda SABIDURÍA e inteligencia espiritual”

Ahora bien, si usted tiene falta de este espíritu de sabiduría y revelación, pídasela a Dios, y él se la dará generosamente y abundantemente (Santiago 1:5: Y si alguno de vosotros tiene falta de SABIDURÍA, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada).

Por su parte, el apóstol Pedro esperaba que todos los creyentes estuviesen en condiciones de poder dar un testimonio cabal de la ESPERANZA que hay en ellos. Dice él en 1 Pedro 3:15: “Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la ESPERANZA que hay en vosotros”). Aquí Pedro hace alusión a una ESPERANZA singular que tienen los creyentes en Jesucristo, y no de muchas esperanzas. El apóstol Pablo manifestó que sólo había UN CUERPO, UN SEÑOR, UNA FE, UN BAUTISMO, Y UNA ESPERANZA DE VUESTRA VOCACIÓN (Efesios 4: 4-6: “Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma ESPERANZA de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”).

Esto es muy importante, pues debemos saber dar razón puntual de la única esperanza que tenemos los creyentes. ¿Pero cuántos de los que se enorgullecen de ser creyentes están realmente en condiciones para dar razón de la única ESPERANZA presentada por Cristo y sus apóstoles? Bueno, eso lo descubriremos después mientras vayamos leyendo este escrito.

La Esperanza revelada por el evangelio

Muchos deben comprender que LA ESPERANZA (singular) fue revelada en el evangelio anunciado por Cristo y sus discípulos. El apóstol Pablo lo manifestó así a los Colosenses 1:5, 23: “A causa de la ESPERANZA que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio…Si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la ESPERANZA del evangelio ( o de las buenas noticias) que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro”. Es decir, el anuncio del evangelio es el anuncio de una singular esperanza para los creyentes. Así que es importante saber qué era, o en qué consistía, el evangelio predicado por nuestro Señor. Eso lo veremos enseguida.

En primer lugar, nosotros debemos investigar en qué consiste el evangelio predicado por Pablo, pues sabemos que ese mensaje era el mismo que predicó el Señor. Recordemos que Pablo mismo manifestó que su evangelio era el evangelio de Cristo (Romanos 15:29;16:25). Ahora veamos qué predicaba Pablo a los judíos y gentiles y así sabremos inmediatamente EN QUÉ CONSISTE LA ESPERANZA DEL EVANGELIO que debemos abrigar.

Pablo encarcelado por LA ESPERANZA que predicaba

En Hechos 23:6,7 Pablo es llevado a juicio ante Agripa, y esto es lo que él le dice entre otras cosas: “Y ahora, por LA ESPERANZA de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio; promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche. Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado por los judíos, promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche.” Aquí Pablo le dice a Agripa que está siendo juzgado por LA ESPERANZA de la promesa que hizo Dios a los padres, una esperanza que esperan alcanzar las doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche”. Así que la esperanza del cumplimiento de la promesa de Dios hecha a los padres, es lo que contiene el evangelio de Cristo y de Pablo. Es el anuncio o buenas nuevas de la herencia del reino y de la tierra prometida que esperan alcanzar las doce tribus. En Roma, veremos que el apóstol Pablo es puesto en prisión domiciliaria, ¿por qué causa? Pablo responde: “Así que por esta causa os he llamado para veros y hablaros; porque por la ESPERANZA de Israel estoy sujeto con esta cadena” (Hechos 28:20). Así que por predicar el evangelio, que es la esperanza de Israel, él es puesto en cadenas. A los efesios él se presentó como el EMBAJADOR en cadenas. Dice él en Efesios 6:20: “Por el cual soy embajador en CADENAS; que con denuedo hable de él, como debo hablar”. Sí, mis amigos, Pablo era Embajador de un rey y de su reino. El vocablo Embajador implica necesariamente un representante de un soberano y su gobierno. El había estado predicando ardientemente por donde iba que Jesús era el Cristo, y que había otro rey y reino realmente justo y recto, en ciernes (Hechos 17:7).

Pero Pablo no era el único embajador de Cristo y su reino. También los creyentes deben ser embajadores del Rey ante a las naciones del mundo, representando a Cristo y su reino para que la gente se reconcilie con Dios y sea merecedor de la esperanza de salvación en su reino que pronto se establecerá en la tierra. Dice Pablo en 2 Corintios 5:20: “Así que, somos EMBAJADORES en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”. Y en Romanos 5:10 Pablo dice: “Porque si siendo enemigos, fuimos RECONCILIADOS con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando RECONCILIADOS, seremos salvos por su vida” (aquí hay una salvación futura que se producirá cuando entremos en su reino, Heb. 9:28; 1 Pedro 1:5; Mateo 25:31,34; Mateo 19:16-25).

Pablo también asocia la esperanza con la ciudadanía de Israel.

Dice él a los Efesios 2:12, así: “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin ESPERANZA y sin Dios en el mundo”. Nótese que tener ESPERANZA equivale a decir que uno tiene parte de los pactos de la promesa. Y esto ha hecho con nosotros, los llamados gentiles, seamos aceptados como ciudadanos de Israel”, y por tanto, herederos de la tierra y el reino prometidos por el Eterno a Abraham y a su simiente verdadera. Pablo recalca esto en Romanos 15:12:Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, Y el que se levantará a regir los gentiles; Los gentiles ESPERARÁN en él”.

Estamos viendo que la esperanza de la iglesia es igual a la esperanza de participar de la promesa de ser ciudadanos de Israel, lo cual implica participar de la tierra y del reino de Cristo. Esto es participar de la gloria de Dios! Dice el apóstol Pablo muy claramente en Colosenses 1:27: “A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas DE LA GLORIA de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la ESPERANZA DE GLORIA”. Recordemos que Pablo asocia el reino y la gloria en 1 Tesalonicenses 2:12: “el cual nos llamó a su REINO Y GLORIA”. En otros textos el reino se confunde con la gloria (Mt 20:20,21 y Mr. 10:35-37).

Pablo asocia la esperanza con la vida eterna

Sin duda la esperanza final de los hijos de Dios es heredar el reino, lo que significa igualmente obtener la vida eterna. Así que cuando hablamos de la vida eterna en la era venidera, estamos hablando de heredar el reino en la era venidera— la era del reino. Tito 3:7: “Para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la ESPERANZA de la vida eterna”.

Por tanto, cuando hablamos de ganar la vida eterna no estamos hablando ganar el tercer cielo como seres desencarnados, sino de heredar el reino de Dios con nuestros propios cuerpos glorificados en la nueva tierra con nuestro rey y soberano, el Señor Jesucristo. Para ello los muertos en Cristo deben ser resucitados primero por el rey en su venida, y los que estén vivos ser transformados a su semejanza, para así poder entrar en su reino, ya que carne y sangre no pueden heredar el reino, ni la corrupción hereda la incorrupción (1 Cor. 15:50). Por eso es que también LA RESURRECCIÓN es una parte de ESA ÚNICA ESPERANZA. Dice Hechos 23:6, así: “Entonces Pablo, notando que una parte era de saduceos y otra de fariseos, alzó la voz en el concilio: Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la ESPERANZA y de la resurrección de los muertos se me juzga”.

Y en 1 Tesalonicenses 4:13-18, Pablo dice: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen ESPERANZA. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.  Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir (no irnos al cielo!) al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras”.

Así que la esperanza es una sola, y es el evangelio ( o buenas noticias) de un reino venidero del Cristo Jesús QUE VOLVERÁ POR SEGUNDA VEZ,  y hará posible que seamos inmortales y reinemos con él en su gobierno mundial desde Jerusalén, la ciudad del gran rey (Mateo 5:33-35, 25:31,34). Esta es la gloria prometida para los justos, la esperanza apostólica de ser parte de la familia de Dios, y gozar de todos los bienes y riquezas venideros como miembros del Israel de Dios. Definitivamente nuestra esperanza es Cristo, su venida en gloria, nuestra glorificación, y nuestro ingreso en el reino con vida eterna.

¡Qué maravillosas expectativas tenemos por delante, como lo dice Pablo a los Hebreos!:

Hebreos 6:18: “Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la ESPERANZA puesta delante de nosotros“.

Así que, a diferencia de los incrédulos, de aquellos que carecen de entendimiento que proviene del espíritu de sabiduría, nosotros sí tenemos una esperanza verdadera que nos produce gozo a pesar de las dificultades de esta vida. Corramos firmes y sin vacilar hacia la meta del Supremo llamamiento, pues sólo los vencedores recibirán su corona de gloria (Fil. 3:14; Mat. 24:13).

Muchas más bendiciones para todos ustedes,

Mario Olcese

www.elevangeliodelreino.com

www.eladaliddelaverdad.over-blog.es

 

LA BIBLIA NOS PROMETE QUE HEREDAREMOS LA NUEVA TIERRA DE JUSTICIA— ¡NO EL CIELO!

LA BIBLIA NOS DICE CUÁL SERÁ NUESTRO DESTINO FINAL SI SOMOS DE CRISTO:

Génesis 13:15: Porque toda la TIERRA que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

Génesis 13:17: Levántate, ve por la TIERRA a lo largo De ella y a su ancho; porque a ti la daré.

Génesis 15:18: En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta TIERRA, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates;

 Génesis 26:4: Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas TIERRAs; y todas las naciones de la TIERRA serán benditas en tu simiente,

Génesis 28:4: y te dé la bendición de Abraham, y a tu descendencia contigo, para que heredes la TIERRA en que moras, que Dios dio a Abraham.

Génesis 28:13: Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la TIERRA en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.

Génesis 28:14: Será tu descendencia como el polvo de la TIERRA, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la TIERRA serán benditas en ti y en tu simiente.

Génesis 35:12: La TIERRA que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la TIERRA.

Génesis 48:4: y me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones; y daré esta TIERRA a tu descendencia después de ti por heredad perpetua.

Salmos 25:13: Gozará él de bienestar, Y su descendencia heredará la TIERRA.

Salmos 37:3: Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la TIERRA, y te apacentarás de la verdad.

Salmos 37:9: Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la TIERRA.

Salmos 37:11: Pero los mansos heredarán la TIERRA, Y se recrearán con abundancia de paz.

Salmos 37:22: Porque los benditos de él heredarán la TIERRA; Y los malditos de él serán destruidos.

Salmos 37:29: Los justos heredarán la TIERRA, Y vivirán para siempre sobre ella.

Salmos 37:34: Espera en Jehová, y guarda su camino, Y él te exaltará para heredar la TIERRA; Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.

Salmos 41:2: Jehová lo guardará, y le dará vida; Será bienaventurado en la TIERRA, Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.

Salmos 72:19: Bendito su nombre glorioso para siempre, Y toda la TIERRA sea llena de su gloria.

Salmos 104:5: El fundó la TIERRA sobre sus cimientos; No será jamás removida.

Salmos 112:2: Su descendencia será poderosa en la TIERRA; La generación de los rectos será bendita.

Proverbios 2:21: Porque los rectos habitarán la TIERRA, Y los perfectos permanecerán en ella.

Proverbios 10:30: El justo no será removido jamás;  Pero los impíos no habitarán la TIERRA.

 Proverbios 11:31: Ciertamente el justo será recompensado en la TIERRA;  ¡Cuánto más el impío y el pecador!

Isaías 11:9: No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la TIERRA será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.

Mateo 5:5: Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la TIERRA por heredad.

Mateo 6:10: Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la TIERRA.

2 Pedro 3:13: Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y TIERRA nueva, en los cuales mora la justicia.

Apocalipsis 5:10: y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la TIERRA.

¿HEREDARÁN “LOS MANSOS” LA TIERRA MIENTRAS QUE “LOS POBRES EN ESPÍRITU” EL CIELO? (MATEO 5:3,5)

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Los mansos heredarán la tierra, dijo Jesús (Mateo 5:5), aunque también dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Verso 3). ¿Nos habla Jesús en estos dos versículos de dos clases de cristianos y dos esperanzas distintas para sus seguidores? ¿Es que para los pobres en espíritu es el reino de los cielos, mientras que para los mansos es la herencia de la tierra? ¿Existen acaso dos esperanzas distintas para dos tipos diferentes de cristianos: una que es pobre en espíritu y que de un carácter manso? No lo creo, pues todos los cristianos deben ser mansos, sin excepción alguna.

Ahora bien, el propio Jesús afirmó ser MANSO y humilde de corazón en Mateo 11:29: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy MANSO y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”. Nos preguntamos entonces: ¿heredará Jesús la tierra y no el reino de los cielos porque Él mismo se calificó de manso y no de pobre en espíritu? La respuesta es que Jesús (como sus seguidores) es el heredero del reino de Dios (o de los cielos) el cual se establecerá en la tierra renovada en su Parusía. Recuerden que el Señor dijo: “Venga tu reino…hágase tu voluntad en la tierra” (Mateo 6:10).

Ahora bien, los más de los cristianos afirman que esperan heredar el “reino de los cielos” (que es un supuesto sinónimo del cielo mismo), pero no la tierra en la cual viven, porque está en un caos total. Por eso no es sorpresa que en la mayoría de las iglesias (católicas y protestantes) se enseñe que si eres un cristiano fiel hasta la muerte, heredarás el reino de los cielos, frase que damos por sentado que es un sinónimo del cielo mismo donde mora Dios, Su Hijo, y Sus ángeles. Así pues, el reino de los cielos es para la mayoría de  los cristianos, no sólo un equivalente del cielo mismo donde moran los seres inmortales, sino también el premio y el paradero final de los fieles por vencer hasta el fin.

El problema  con el “destino celestial” de los cristianos

La mayoría de los llamados cristianos afirman que si son buenos y fieles, partirán al cielo para morar por toda la eternidad con Dios y Cristo, mientras que los malvados serán destruidos junto con la tierra. El problema con esta fe tradicional es que si los cristianos serán removidos de la tierra para ir al cielo, entonces éstos que serán sacados de la tierra son injustos y no justos. ¿Cómo puede ser posible eso? Pues es muy simple: Los fieles, contrario de lo que dicen la mayoría de maestros bíblicos, no serán removidos jamás de este planeta. Vean ustedes mismos lo dice la misma Escritura inspirada con estas solemnes palabras “El justo no será REMOVIDO jamás; Pero los impíos no habitarán la tierra” Proverbios 10:30.  ¿Leyó esta Escritura inspirada, estimado amigo? ¡Aquí hay una declaración que desubica a cualquiera que piensa que será removido de la tierra para habitar el cielo!  Este texto nos dice que sólo los impíos serán removidos de la tierra, y esto es grave, pues si los cristianos dicen que serán removidos de este planeta, lo podrán hacer si están andando en impiedad. ¡No hay otra forma posible!

  En Proverbios 2:21 también encontramos otra afirmación inspirada divinamente que nos promete una residencia en la tierra sin que seamos removidos. Dice este pasaje, así: “Porque los rectos habitarán la tierra,  Y los perfectos PERMANECERÁN en ella”. Aquí vemos que los que son rectos y perfectos permanecerá en la tierra. Ahora bien, si usted insiste en que la tierra no es para usted, sino algo más grande y fuera de este mundo, como es el caso del cielo, entonces no lo queda otra cosa que hacerse imperfecto y torcido, andando como cualquier impío. Sólo así usted podrá ser removido de este mundo.

Así que si usted me viene con el cuento de que será arrebatado, raptado, y trasladado secretamente de la tierra a otro sitio fuera de este mundo, lo que me está diciendo es que usted es un impío impenitente, un malvado que no acepta el plan de salvación de Dios y que merece ser sacado de aquí. ¿Es eso lo que usted realmente quiere para usted? ¡Yo, no!

¿Quiénes son los rectos y perfectos que vivirán en la tierra?

Son los que andan en la ley de Yahweh

Salmos 119:1: Bienaventurados los PERFECTOS de camino, Los que andan en la ley de Jehová.

Son los Hijos del Padre celestial

Mateo 5:48: Sed, pues, vosotros PERFECTOS, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Son los Santos

Hebreos 10:14: porque con una sola ofrenda hizo PERFECTOS para siempre a los santificados.

Son los justos

Hebreos 12:23: a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos PERFECTOS.

Job 12:4: Yo soy uno de quien su amigo se mofa, Que invoca a Dios, y él le responde; Con todo, EL JUSTO y PERFECTO es escarnecido.

Son los herederos de Dios

Salmos 37:18: Conoce Jehová los días de los PERFECTOS, Y la heredad de ellos será para siempre.

Son los que permanecerán en la tierra

Proverbios 2:21: Porque los rectos habitarán la tierra, Y los PERFECTOS permanecerán en ella

Son los que agradan a Dios

Proverbios 11:20: Abominación son a Jehová los perversos de corazón; Mas los PERFECTOS de camino le son agradables.

Son los que siguen a Jesús

Mateo 19:21: Jesús le dijo: Si quieres ser PERFECTO, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.

Son los que están firmes y completos en todo lo que Dios quiere

Colosenses 4:12: Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, PERFECTOS y completos en todo lo que Dios quiere.

Son los que están enteramente preparados para toda buena obra

2 Timoteo 3:17: a fin de que el hombre de Dios sea PERFECTO, enteramente preparado para toda buena obra.

Son los que andan en amor

1 Juan 4:18: En el amor no hay temor, sino que el PERFECTO amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

Paradigmas de la perfección en la Biblia

Noé

Génesis 6:9: Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era PERFECTO en sus generaciones; con Dios caminó Noé.

Asa, rey de Judá

1 Reyes 15:14: Sin embargo, los lugares altos no se quitaron. Con todo, el corazón de Asa fue PERFECTO para con Jehová toda su vida.

Job

Job 1:1: Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre PERFECTO y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

En el NT son también todos los hombres de Dios, sin excepción alguna

2 Timoteo 3:17: a fin de que el hombre de Dios sea PERFECTO, enteramente preparado para toda buena obra.

UNA CRUCIAL PREGUNTA QUE POCOS CRISTIANOS SE HAN FORMULADO

Por Ing° Mario A. Olcese S.

Uno de los versos más usados para enseñar que vamos al cielo es Juan 14:23. Aquí el Mesías dijo, “En la casa de Mi Padre muchas moradas hay: De no ser así, les habría dicho. Voy a preparar un lugar para vosotros. Y si fuere y os preparare lugar para vosotros, vendré otra vez, y los recibiré a Mí Mismo; para que donde yo estoy, vosotros también estén”.

 ¿Qué y Dónde está preparando lugares para los Suyos?

 Antes que nada Jesús jamás prometió a sus seguidores darles un lugar en el cielo como morada permanente. Tampoco ninguno de sus apóstoles creyó que iría al cielo para estar con Dios y Jesús. Fue el filósofo Griego Platón el que sentó las bases de un alma inmortal que parte de este mundo después de la muerte. Su filosofía fue mezclada con el pensamiento Hebreo y nació el gnosticismo. Esta secta gnóstica, muy en boga en los tiempos de Jesús, amenazó a la sana doctrina predicada por Jesús y sus apóstoles. Los apóstoles, y en especial Pablo y Juan, advirtieron a las iglesias cristianas en contra de esa secta. Pablo llamó a los gnósticos: “La falsamente llamada ciencia” (“gnosis”)(1 Timoteo 6:20). Los gnósticos decían que la materia era mala y pecaminosa, y que Cristo no era humano sino que tenía apariencia de hombre. Creían que existía un plano superior (el “Pleroma, especie de cielo gnóstico) donde vivían los AEONES (espíritus puros superiores, entre los cuales estaba Cristo antes de venir al mundo). Los gnósticos creían que ellos tenían el conocimiento verdadero para lograr partir a ese plano o dimensión de los espíritus con el alma inmortal. ¿No se parece esto mucho al pensamiento “cristiano” sobre una existencia en el cielo con Dios, Cristo, y sus ángeles después de esta vida, a través de nuestras “almas inmortales”? Es muy probable que muchísimos cristianos sean realmente cristianos gnósticos en este punto.

También Pablo advirtió, que después de su “partida”, entrarían en el rebaño del Señor falsos maestros que buscarían ganarse el rebaño con palabras pervertidas (Hechos 20:29,30). Y así fue. Con el correr del tiempo, la iglesia se corrompe con sus propios malos obispos que se levantan con sus herejías destructoras. En el siglo IV aparece el obispo “San Agustín de Hipona”, el Padre y Teólogo del catolicismo. Éste distorsiona radicalmente el verdadero significado del reino bíblico al decir, por vez primera, en su obra “La Ciudad de Dios”, que el reino era la iglesia católica Romana. Parece ser que los “amilenialistas católicos”, y “campbelitas amilenialistas” no han logrado sacudirse del todo de los errores de Agustín de Hipona.

Algunos dirán: “Bueno, ¿no dice Jesús que “los pobres en espíritu es el reino de los cielos”? (Mateo 5:3). Pero tomemos nota que el Señor NO dice que de los pobres en espíritu es el reino EN (sino “DE”) los cielos”. De modo que lo que Cristo ofreció a los pobres en espíritu era un reino que tiene su origen en Dios, y no en los hombres. Viene de Dios como un don o regalo para los hombres.

Pues bien, regresemos a Juan 14:1-3 de la pregunta. Veamos lo que verdaderamente dijo el Señor Jesucristo: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mi mismo, para que DONDE YO ESTOY, vosotros también estéis.”

Muchos estudiantes de la Biblia no se han puesto a pensar en esta última frase “para que DONDE YO ESTOY (tiempo presente)”. En las más importantes versiones de la Biblia Inglesa se vierte este pasaje como “WHERE I AM” en tiempo siempre presente (“donde yo estoy”). Esta frase es sumamente importante y clave para entender los versos en cuestión. Jesús está ofreciendo un lugar a sus discípulos “en la casa de su Padre”. Luego nos dice que él nos tomará para que estemos con él en el lugar donde ÉL ESTÁ en el momento de pronunciar la promesa. Y, ¿dónde estaba Jesús cuando pronunció esa promesa? ¿En el cielo? ¿En Marte? No! Él estaba aún en LA TIERRA, y más exactamente, EN JERUSALÉN. Recuerde que Jesús todavía no había ascendido al cielo, y aún no había ni siquiera resucitado. Por tanto Jesús estaba ofreciéndoles a sus seguidores volver a la tierra para estar con ellos en el lugar donde proclamó su promesa, es decir: ¡En Jerusalén!

Muchos cristianos creen que Jesús nos “llevará al cielo” para darnos nuestro “lugar” en la casa del Padre. Pero Jesús nunca habló de llevarnos al cielo en Juan 14:1-3. Usted NO leerá, ni siquiera una vez, de que iremos al cielo para recibir nuestro “lugar” una vez que esté preparado por Jesús. Lo que Jesús dijo era que prepararía nuestro lugar en la casa de su Padre y que luego volvería para estar con nosotros. Lo que NO dijo era CUÁNDO Y DÓNDE recibiríamos nuestro lugar en la casa del Padre. Él sólo está ahora ocupado PREPARANDO nuestras moradas, pero NO nos dice cuándo entraremos en ellas. En Apocalipsis 21 se revela que la “ciudad santa” bajará del cielo después del milenio. La ciudad santa de Apocalipsis 21 es descrita por Ezequiel como un edificio (40:2), y como una casa en 2 Corintios 5:1,2. Esta ciudad o casa canta bajará del cielo, y “Dios estará con los hombres” (Apocalipsis 21:3). Sólo los salvos entrarán en ella para tomar sus lugares o moradas (Apocalipsis 21:27). También leer Hebreos 11:9,10 donde se nos dice claramente que Abraham (el padre de la fe) “esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” Y en Hebreos 13:14 Pablo dice: “Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos LA PORVENIR.”

JAIMITO NERD SIGUE RESPONDIENDO PREGUNTAS A SU PADRE SOBRE LA SUPUESTA PARTIDA DE LOS SALVOS AL CIELO PARA MORAR CON CRISTO PARA SIEMPRE

Jaimito, hijo mío, ¿puedes venir un minuto, por favor?… claro, ya voy, papi, que estoy leyendo un tema interesante sobre el reino de un tal apologistaAh, okey, te espero, hijitoOkey, ya termine ¿de qué se trata, papi? ¿en qué te puedo corregir, perdón, servir?…Umm…¡ya empezó con sus majaderías este Jaimito!…Bueno, quería que me dijeras que opinas de Filipenses 3:20 donde Pablo dice que “nuestra ciudadanía está en los cielos”…¿no mostraría este pasaje que nuestro destino final es el cielo y no la tierra?…Bueno, mi querido papi, La palabra “CIUDADANÍA” empleada por Pablo acá, se relaciona con la palabra CIUDAD-(ANÍA). En la Santa Biblia aparece claramente una “CIUDAD CELESTIAL” (o “PATRIA CELESTIAL”) que estará en la tierra (Apocalipsis 21:2,3). También se nos informa que entraremos en ella una vez que se establezca en la “nueva tierra”. Pablo sostiene que LA CIUDAD está POR VENIR (Hebreos 13:14). También Pablo sostiene que el fiel Abraham “ESPERABA LA CIUDAD que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Hebreos 11:8-10). Mientras tanto, “nuestra ciudadanía está en los cielos” hasta que venga a nosotros a la tierra. En tanto que nuestra “ciudad” o “patria” permanezca en los cielos, podremos decir que nuestra ciudadanía seguirá estando en los cielos…muy interesante, Jaimito, muy interesante…bueno, te dejo para que sigas nutriéndote de los escritos de ese señor apologista de perusalén…okey, viejo, ya nos vemos…bye.

¿VA A SER EL CIELO NUESTRO HOGAR ETERNO?

Este artículo contiene algunas fallas, porque ha sido traducido automáticamente por Google Translator. Pero en general está batante claro…¡así que no se lo pierdan!

Fuente:

http://www.herealittletherealittle.net/index.cfm?page_name=Heaven

Una de las doctrinas centrales del cristianismo es la enseñanza  de que los creyentes pasarán la eternidad en el cielo. Numerosos himnos se han escrito sobre las celestes ” calles de oro ” que se pasean en el más allá. Junto con el concepto trinitario de la Divinidad , la doctrina de ir al cielo es una de las creencias fundamentales del cristianismo tradicional .

Sin embargo , no se enseña tal doctrina en el Antiguo Testamento. Esta enseñanza se basa exclusivamente en pasajes del Nuevo Testamento. Los Evangelios Sinópticos afirman que nuestra tesoro está en el cielo:

Mateo 6:19 ” No se deben colocar os hagáis tesoros en la tierra , donde la polilla y el orín corrompen , y donde ladrones minan y hurtan ; 20, pero establecer para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan . 21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará tu corazón también . “(RV)

Mateo 19:21 Jesús le dijo : “Si quieres ser perfecto, anda , vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo, Y ven y sígueme . “(RV)

Marcos 10:21 Entonces Jesús , mirándole , le amó y le dijo: ” Una cosa te falta : Anda, vende cuanto tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo, Y ven y tomar la cruz , y sígame . “(RV)

Lucas 18:22 Entonces Jesús, oyendo estas cosas , él le dijo: ” Aún te falta una cosa. vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo, Y ven y sígueme . “(RV)

Otros pasajes hablan SUPUESTAMENTE de nuestra recompensa que es en el cielo:

MATEO 5:11 Bienaventurados sois cuando os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo por causa de mí . 12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en el cielo, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros . “(RV)

Lucas 6:20 En cuanto a sus discípulos , dijo: ” Bienaventurados vosotros los pobres , por vuestro es el reino de Dios. 21 Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque serán saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis , porque reiréis . 22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrecen, cuando se excluye que los insulten y rechazar su nombre como malo , por causa del Hijo del Hombre. 23 Alegraos ese día y salten de gozo, pues vuestro galardón es grande en el cielo. Para ello es cómo sus padres a los profetas. (NVI)

Los discípulos se les dijo que sus nombres fueron escritos en los cielos:

Lucas 10:19 ” He aquí, yo os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo , y nada por todos los medios hacer daño. 20 Pero no os regocijéis de que los espíritus están sujetos a usted, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en el cielo. “(RV)

HEBREOS 12:22 Pero tú habéis acercado al monte Sión, a la ciudad del Dios viviente , la Jerusalén celestial , para una compañía de muchos millares de ángeles , 23 a la asamblea general e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos , (RV)

El apóstol Pablo declaró que los creyentes fueron ciudadanos del cielo:

Filipenses 3:20 Por nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, 21 el cual transformará nuestro cuerpo humilde que sea semejante a Su cuerpo glorioso , según la operación por la cual Él es capaz también sujetar todas las cosas a sí mismo. (RV)

Pablo también , de acuerdo con los Evangelios Sinópticos , escribió que los creyentes tienen una “esperanza que “está” en el cielo, ” una “perdurable posesión” reservada como tesoro para ellos en el cielo:

Colosenses 1:3 Damos gracias al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo , orando siempre por vosotros, ya que 4 oído de vuestra fe en Cristo Jesús y de su amor por todos los santos , 5 a causa de la esperanza que está guardada para ti en el cielo, De los que ya habéis oído en la palabra de la verdad del evangelio , 6 que ha llegado a usted, como lo ha hecho también en todo el mundo, y se lleva fruto , como lo es también entre vosotros desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en la verdad ; (RV)

HEBREOS 10:32 Pero recordar el día anterior en el que , después de haber sido iluminados, sufrió una gran lucha con sufrimientos : 33 en parte, mientras se realizaron un espectáculo tanto por los reproches y tribulaciones, y en parte mientras se convirtieron en compañeras de los que eran tan tratados ; 34 para que se compadeció de mí en mis cadenas , y con gozo el despojo de vuestros bienes, sabiendo que usted tiene una mejor y perdurable herencia en el cielo para vosotros. (RV)

I Timoteo 6:17 Instruya a los que son ricos en este mundo no están presentes para presumir o para arreglar su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios , que abundantemente nos provee de todas las cosas para disfrutar. 18 Enseñar a hacer el bien , que sean ricos en buenas obras , que sean generosos y dispuestos a compartir , 19 atesorando para sí el tesoro de una buena base para el futuro, Para que echen mano de lo que realmente es la vida. (UCSI)

El apóstol Pedro , de acuerdo con el autor de Hebreos , muestra que los creyentes tienen una “herencia incorruptible” se les ha reservado en el cielo:

I Pedro 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los cuatro muertos, una herencia incorruptible, incontaminada e que no se marchitará , reservada en los cielos para vosotros, 5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe para la salvación preparada para ser manifestada en el último tiempo . (RV)

Un examen detallado de estas Escrituras muestra que el enfoque del Nuevo Testamento es principalmente en la recompensa de los creyentes , que es el tesoro que ha sido reservado para ellos en el cielo. En II Corintios, Pablo habla específicamente de la naturaleza de esta recompensa :

II Corintios 5:1 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre , este tabernáculo , se destruye , tenemos de Dios un edificio , una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. 2 Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos con nuestra habitación , que es del cielo, 3 si es que , después de haber sido revestidos , no se encontró desnuda. 4 Porque nosotros que en este gemido tienda de campaña, se haga cargo , porque no queremos ser desnudados, sino revestidos , además, que la mortalidad puede ser absorbido por la vida . (RV)

En este pasaje, Pablo habla en sentido figurado de la vida en este cuerpo carnal (” nuestra casa terrenal ” ) . Él le dice a los corintios que tienen un “edificio de Dios ” en el cielo que les espera después de su cuerpo carnal muere. Habla con nostalgia de estar revestido de su cuerpo espiritual, que ” morada que viene del cielo . ” Afirma que los creyentes en el gemido de carne en dolores de parto esperando para poner en su cuerpo el espíritu incorruptible en la resurrección. Es este órgano el espíritu inmortal que es el tesoro o recompensa en espera de los creyentes en el cielo.

En una carta anterior , Pablo les dijo a los corintios que “carne y hueso No puede heredar el reino de Dios “( I Cor. 15:50) :

I Corintios 15:50 Pero esto digo , hermanos, que carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, Ni la corrupción hereda la incorrupción. 51 He aquí, os digo un misterio : No todos dormiremos , pero que todos seremos transformados – 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta . Para la trompeta sonará , y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 53 Por esto corruptible se vista de incorrupción, Y esto mortal se vista de inmortalidad. 54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá cumplirá la palabra que está escrita: “La muerte ha sido devorada en la victoria “. (RV)

la enseñanza de Pablo es claro para aquellos que pueden ver más allá de las tradiciones de los hombres. La recompensa reservados en el cielo para los creyentes no es una residencia en el cielo mismo, sino más bien una cuerpo espiritual incorruptible que los creyentes tendrán después de la resurrección .

La Biblia nunca explícitamente que los creyentes serán llevados al cielo para pasar la eternidad allí. De hecho, Pablo nos dice específicamente donde creyentes pasarán la eternidad en su primera carta a los Tesalonicenses :

I Tesalonicenses 4:13 Pero no quiero que ignoréis , hermanos, acerca de los que se han dormido , no sea que el dolor de otras personas que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que duermen en Jesús. 15 Es por esto que decimos a usted por la palabra del Señor, que nosotros que estamos vivos y que permanezcamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que están dormidos . Por 16 El Señor mismo descenderá del cielo; con un grito , con la voz de un arcángel y con trompeta de Dios. Y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. 17 Luego nosotros los que hayamos quedado , seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. (RV)

Pablo dice claramente que después del regreso del Mesías , cuando los muertos son resucitados , los que están “en Cristo ” “siempre con el Señor. ” Yeshua se prometió volver y tomar a los creyentes a donde él sería la siguiente:

Juan 14:1 ” Que no se turbe vuestro corazón . Creer en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a preparar lugar para vosotros ? 3 Y si me voy y preparo un lugar para ti , Vendré otra vez y os llevaré conmigo, para que donde yo estoy vosotros también estéis. (ESV)

Muchas personas piensan que este pasaje del Evangelio de Juan está hablando de una morada celestial. Aquí Yeshúa habla de su ” casa del Padre . ” Esta referencia se entiende generalmente para referirse al cielo, y muchos han supuesto que Yeshua es prometedor aquí para traer a sus discípulos al cielo, para que habite allí para siempre.

Sin embargo , hay otra casa espiritual de Dios que habla el Nuevo Testamento : el cuerpo de los creyentes. Yeshua sabía que Dios estaba a punto de sustituir el templo físico en Jerusalén con un templo espiritual compuesto por la asamblea de creyentes . Dentro de esta nueva casa de Dios sería muchas habitaciones. Los cuerpos físicos de los creyentes se convertiría en habitaciones individuales o moradas en templo espiritual del Padre. Para obtener más información sobre este concepto, ver mi artículo “Pentecostés y la venida del Espíritu Santo. “

Una de las razones que los cristianos han abrazado el cielo como su morada eterna es porque ellos no estudian el Antiguo Testamento lo suficiente para saber lo que enseña sobre la venida del reino de Dios (llamado “el reino de los cielos ” por Mateo ) . Si los creyentes deben “siempre con el Señor” después de su regreso , ¿de dónde la Biblia muestran que el Mesías será entonces? Ahora vamos a pasar el resto de este estudio responder a esa pregunta.

Vamos a empezar con las propias palabras del Mesías , que se encuentra en el Sermón de la Montaña:

MATEO 05:02 Y abriendo su boca les enseñaba , diciendo : 3 “Bienaventurados los pobres de espíritu , porque de ellos es el reino de los cielos. 4 Bienaventurados los que llorar, porque ellos serán consolados. 5 Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. 7 Dichosos los misericordiosos , porque ellos alcanzarán misericordia. 8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios . 9 Bienaventurados los pacificadores , porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia , porque de ellos es el reino de los cielos. “(RV)

Muchas personas interpretan la frase ” reino de los cielos “para referirse a un reino que está en los cielos . Pero eso no es lo que Mateo (el único autor del Evangelio de usar ” reino de los cielos “) destinada a transmitir por el uso de la frase.

Evangelio de Mateo fue escrito para los Judios. Debido a su deseo de no tomar el nombre de Dios en vano (Ex. 20:7) , los Judios utilizan a menudo términos que se entiende como sinónimo de Dios ( es decir , “el Poder ” – Mat. 26:64 ; Marcos 14 : 62; “cielo” -Lucas 15:18) en lugar de su nombre. Por lo tanto, en los escritos de Mateo, el “reino de Dios “es lo más a menudo se refiere como el “reino de los cielos. “

Yeshua dijo que los “pobres de espíritu ” (Mateo 5:3) y los ” perseguidos por causa de la justicia ” (Mateo 5:10) va a recibir el “reino de los cielos. ” Sin embargo , los mansos van a “heredar la tierra “( Mateo 5:5). Habrá dos premios diferentes para estos grupos de personas ? ¿O en realidad estos dos lo mismo?

Un poco más tarde en el Sermón de la Montaña, Yeshua enseñó a sus discípulos a orar . El comienzo de esta oración, que es familiar a casi cada creyente , contiene penetración en nuestro destino eterno :

MATEO 06:09 ” De esta manera, pues, orad así : Padre nuestro en el cielo , santificado sea tu nombre . 10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo . (RV)

El reino de Dios (o “el reino de los cielos ” ) estará aquí en la tierra. Yeshúa enseñó a sus discípulos a orar por la venida de este reino , de modo que la voluntad de Dios que se podría hacer aquí en la tierra , al igual que se hace ahora en el cielo.

Para muestran de manera concluyente que el reino de los cielos ” y el Mesías estarán en la tierra , debemos examinar las profecías del Antiguo Testamento. Estos nos dicen claramente que los creyentes disfrutarán de su “celestial” recompensa. Comencemos con una profecía del libro de Zacarías :

ZACARÍAS 08:02 ” Así ha dicho Jehová de los ejércitos : ‘Yo soy celoso de Sión con gran celo, con gran fervor estoy celoso de ella. 3 Así ha dicho Jehová : « Volveré a Sión, y habitaré en medio de Jerusalén. Jerusalén se llamará Ciudad de Verdad, la Montaña de Jehová de los ejércitos , el monte santo. ” 4 Así ha dicho Ancianos Jehová de los ejércitos : ‘ y ancianas se sentarán en las calles de Jerusalén, cada uno con su bastón en la mano por la multitud . 5 Las calles de la ciudad estarán llenas de muchachos y muchachas que jugarán en las calles. ” 6 Así ha dicho Jehová de los ejércitos : ‘ Si es maravilloso a los ojos del remanente de este pueblo en estos días, será también maravillosa en mis ojos? ” dice Jehová de los ejércitos. 7 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí, yo salvo mi pueblo de la tierra de este y de la tierra del oeste; 8 los haré volver , y habitarán en medio de Jerusalén. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios , en verdad y justicia . ‘”(RV)

Zacarías claramente registra que el Mesías ( quien se le dio el nombre de su Padre -Juan 17:11) regresará a Jerusalén y morará allí, en medio de Israel. Así lo afirma una y otra vez en el Tanaj, como las profecías siguientes muestran :

ZACARÍAS 02:04 … ” Corre, habla a este joven , diciendo : “Jerusalén será habitada como ciudades sin muros , debido a la multitud de hombres y ganado en el mismo. 5 Porque yo, dice Jehová , ‘van a ser un muro de fuego alrededor de ella, y yo seré la gloria en medio de ella . ‘ “6 para arriba, para arriba! Huye de la tierra del norte “, dice el Señor -, que yo os esparcí como los cuatro vientos del cielo “, dice el Señor . 7 ” para arriba, Sión! Escape , tú que moras con la hija de Babilonia. “8 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos : ” él me envió después de la gloria, para saquear a las naciones que vosotros, porque el que te toca toca la niña de sus ojos . 9 Porque he aquí yo alzo mi mano contra ellos, y serán despojo a sus siervos. Entonces sabrás que Jehová de los ejércitos me ha enviado . 10 Canta y alégrate, hija de Sión ! Porque he aquí, Yo vengo , y moraré en medio de vosotros , dice Jehová. 11 ” Muchas naciones se unirán a Jehová en aquel día , y serán mi pueblo. Y Yo habitaré en medio de ti. Entonces sabrás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a vosotros. 12 Y el Señor tomará posesión de Judá como su heredad en la tierra santa , y escogerá aún a Jerusalén . “(RV)

04:01 MICAH Ahora sucederá en los últimos días que el monte de la casa del Señor será asentado en la cima de las montañas, y será exaltado sobre los collados, y los pueblos correrán a él . 2 Muchas naciones vendrán y dirán: Venid , y subamos al monte de Jehová , a la casa del Dios de Jacob ; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. ” Porque de Sión la ley saldrá, y la palabra del Señor de Jerusalén . 3 Él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos , sino que sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces ; nación no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra . 4 Pero todo el mundo se sentará bajo su parra y bajo su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha hablado . 5 Porque todos las personas caminan cada uno en el nombre de su dios , pero vamos a caminar en el nombre de Jehová nuestro Dios para siempre jamás. 6 ” En aquel día “, dice el Señor : “Voy a reunir a los cojos , yo reuniré a los marginados ya los que me han afligido ; 7 haré un remanente a los cojos , y los marginados una nación fuerte , de modo el Señor reinará sobre ellos en el monte Sión a partir de ahora y para siempre. 8 Y tú, oh torre del rebaño, la fortaleza de la hija de Sión , a la que vendrá , incluso el antiguo dominio de venir , el reino de la hija de Jerusalén. “(RV)

JOEL 3:16 También Jehová rugirá desde Sión, y dará su voz desde Jerusalén , los cielos y la tierra temblará , pero el Señor será un refugio para su pueblo , y la fortaleza de los hijos de Israel. 17 -Entonces, ¿ sabrán que Yo soy el Señor tu Dios , que habita en Sión mi monte santo. Entonces Jerusalén será santa, y no los extranjeros cada vez se pasan por ella. ” 18 Y sucederá en aquel día que los montes destilarán vino nuevo , las colinas fluirán leche , y todos los arroyos de Judá será inundado con agua ; una fuente serán las derivadas de la casa de Jehová y regará el valle de Acacias . 19 Egipto será destruido, y Edom un desierto desolado , a causa de la violencia contra el pueblo de Judá , porque has derramado mucha sangre inocente en su tierra. 20 Pero Judá permanecerá para siempre , y Jerusalén de generación en generación. 21 Porque yo les absuelve de la culpa de derramamiento de sangre , a quien no había absuelto , porque el Señor habita en Sión. “(RV)

El miedo Isaías 24:17 y el hoyo y lazo están sobre ti, oh morador de la tierra. 18 Y será que el que huye del ruido del miedo , caerá en el hoyo, y el que sube desde el medio del hoyo será preso en la trampa , porque las ventanas de lo alto están abiertas, y el cimientos de la tierra se agitan . 19 La tierra es violentamente , la tierra está abierta , la tierra se sacude en gran manera. 20 La tierra será carrete de aquí para allá como un borracho, y se tambalean como una choza ; su transgresión se agravará sobre ella , y caerá , y nunca más se levantará . 21 De ello sucederá en aquel día el Señor castigará en lo alto la gran cantidad de los excelsos, y en la tierra de los reyes de la tierra. 22 Ellos se reunieron , en calidad de prisioneros se reunieron en el foso, y se encerró en la cárcel , después de muchos días serán castigados . 23 Entonces, la luna estará en desgracia y el sol avergonzado , porque Jehová de los ejércitos reine en el monte Sión y en Jerusalén y delante de sus ancianos sea glorioso . (RV)

Isaías 12:01 Y en ese día se dirá : ” Oh Señor, Te alabaré ; si estuviera enfadado conmigo , tu ira se apartó , y Tú me infundirán aliento. 2 He aquí , Dios es mi salvación , confiaré y no tener miedo ; «A Jehová el Señor , es mi fortaleza y mi canción , sino que también ha sido mi salvación . ” 3 Por tanto, con gozo sacaréis agua de los pozos de la salvación. 4 Y en ese día se dirá : ” ¡Alabado sea el Señor , llame a su nombre ; declarar sus obras en los pueblos , hacen mención de que su nombre es excelso. 5 Canten al Señor , porque Él ha hecho cosas excelentes, esto se conoce en toda la tierra . 6 Grita y grita de júbilo, habitante de Sión, porque grande es el Santo de Israel en medio de ti! “(RV)

Salmo 02:01 ¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos piensan cosas vanas? 2 Los reyes de la tierra se sentó, y los príncipes consultarán unidos contra Jehová y en contra Su Ungido, diciendo: 3 Rompamos sus bonos en pedazos y echado fuera de nosotros sus cuerdas . ” 4 El que mora en los cielos se reirá ; el Señor se burlará de ellos tienen . 5 Luego hablará a ellos en su ira , y la angustia en Su profundo malestar : 6 ” Pero yo he puesto mi rey sobre mi santo monte de Sión “. 7 “Yo publicaré el decreto : Jehová me ha dicho : “Tú eres mi Hijo , hoy te he engendrado hoy. 8 Pídeme, y te daré las naciones por su herencia, y los extremos de la tierra para su posesión. 9 Usted se romperlos con una vara de hierro ; vosotros los pedazos como a una vasija de barro . “10 Ahora, pues , ser sabios , reyes ; ser instruidos , que los jueces de la tierra. 11 Servid al Señor con temor , y alegraos con temblor . 12 Honrad al Hijo, porque no se enoje , y perezcáis en el camino, cuando su ira se encendió un poco . Bienaventurados todos los que ponen su confianza en él. (RV)

Una multitud de profecías del Antiguo Testamento hablan del recogimiento de los israelitas a la Tierra Santa bajo el reinado del rey Mesías. Es evidente que Yeshua estará aquí en la tierra decisión sobre las naciones desde Jerusalén.

Según Pablo, hemos de estar siempre con el Señor cuando él aparezca. Si esto es así, entonces nosotros también estaremos aquí en la tierra , gobernando con él como reyes y sacerdotes (Apocalipsis 1:6). Isaías habla de lo que vamos a hacer en ese momento :

ISAÍAS 1:24 Por tanto, el Señor dice Jehová de los ejércitos , el Fuerte de Israel : “¡Ah , voy a deshacerme de mis adversarios , y tomar venganza de mis enemigos. 25 volveré mi mano contra ti , y la purga a fondo de distancia de su escoria, y quitarle todas sus aleaciones . 26 haré volver sus jueces como al principio , y sus consejeros como al principio . Después que se llama la ciudad de la justicia , la ciudad fiel. “27 Sión será rescatada con juicio, y sus penitentes con justicia . (RV)

ISAÍAS 30:18 Por eso el Señor va a esperar , para que Él tenga misericordia de ti ; y por lo tanto será ensalzado , para que Él tenga misericordia de ti . Porque el Señor es un Dios de justicia ; bienaventurados todos aquellos que confían en él . 19 Para un pueblo que habitará en Sión en Jerusalén, que será , no llores más . Él va a ser muy amable con usted en el sonido de su llanto , cuando Él lo escucha , Él te responderá. 20 Y si el Señor [ Adonai ] le da el pan de adversidad y agua de angustia , sin embargo, sus maestros no se moverá en un rincón más, pero sus ojos lo verán sus maestros. 21 Entonces tus oídos oirán una palabra detrás de ti , diciendo: “Este es el camino, andad por él , ” cada vez que encienda a la mano derecha o cada vez que gire a la izquierda . (RV)

cuerpos santos resucitados con espíritu incorruptible servirán como maestros , consejeros y jueces para los que viven en el reino mesiánico de Dios. Como parábola de Yeshúa de las diez libras (Lucas 19:12-27 ) muestra , el Mesías recompensará a sus siervos a su regreso con las posiciones de la soberanía en el reino de Dios sobre la base de la cantidad de retorno espiritual que generan desde el Espíritu Santo dado a ellos. Se les dará la responsabilidad de dirigir y enseñar, como las palabras de Isaías nos muestran .

No van al cielo . Al final del reinado de 1,000 años del Mesías , el cielo vendrá a la tierra :

Apocalipsis 21:1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva , porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido. También mar ya no existía más. 2 Y yo Juan vi la ciudad santa , la nueva Jerusalén , descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. 3 Y oí una gran voz del cielo que decía: ” He aquí, el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos, Y ellos serán su pueblo . Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4 Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos ; no habrá más muerte, ni llanto, ni clamor . No habrá más dolor, porque las primeras cosas pasaron. “(RV)

Un tiempo vendrá, después del reinado del Mesías sobre la tierra, que Dios mismo bajado del cielo . A continuación voy a detenerme en la tierra nueva de la humanidad . La tierra, la versión actual y la nueva tierra que vendrá después del Milenio , siempre será el hogar de la humanidad.

T. Bryan Huie
25 de mayo 2004

¿QUÉ LES SUCEDERÁ A AQUELLOS QUE NUNCA ESCUCHARON EL EVANGELIO?

Por Harley Pinon 

En varias oportunidades en mi vida me han preguntado, “¿Qué les ocurre a aquellos en África que nunca han oído el evangelio? ¿Se perderán? ¿Irán al infierno1? ¿Es eso justo?” No estoy siempre seguro del porqué la pregunta es formulada, pero esto no viene al caso. Es una pregunta que molesta a mucha gente. Para su consideración, propongo lo siguiente:

1 [Al Maxey tiene un muy interesante debate con otro predicador de la Iglesia de Cristo sobre lo que se trata el infierno. Si está interesado, usted puede hacer clic aquí para una muy interesante discusión de dos puntos de vista muy diferentes del infierno. ¿Qué acerca del Infierno?]

Creo que hay dos pasajes que vienen a mi mente cuando considero el tema que estamos tratando:

En Lucas 12: 47-48 NVI leemos: “El siervo que conoce la voluntad de su señor, y no se prepara para cumplirla, recibirá muchos golpes. {48}”En cambio el que no la conoce, y hace algo que merezca castigo, recibirá pocos golpes. A  todo el que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirá aún mucho más”.

El segundo pasaje es Rom 2:11-16 VRV: (11) “Porque no hay acepción de personas para con Dios. (12) Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados;  (13) porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.  (14) Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos,  (15) mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,  (16) en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio”.   

Encuentro ambas de estas Escrituras que son muy desafiantes, y sé que llenan a muchas personas de consternación. Algunos saltan precipitadamente la conclusión de que si este es el caso, sería mejor no mandar fuera a misioneros porque entonces las personas tendrán más por responder.

En el pasaje en Lucas, el Señor no dice que ellos no serán golpeados en absoluto, sino que más bien serán castigados con pocos golpes. Eso suena como a algo que no quiero, pero no es lo peor que podría obtener por cualquier medio.

El pasaje en Romanos es un reto aún mayor, especialmente mientras bajamos al capítulo 2::25-29 VRV, donde se lee: “Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si guardas la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión.  (26) Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión?  (27) Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que con la letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor de la ley.  (28) Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne;  (29) sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios”. 

Estoy desafiado por esta conclusión de Romanos 2. ¿Qué si revisamos este verso: Rom 2:16?: “En el día cuando Dios juzgará los secretos de hombres por Jesucristo, según mi evangelio”. Tal vez lo dejamos como está. Permitamos a Dios ser Dios, y que Él arregle esto como lo desee. El otro verdadero reto es esta declaración en Romanos 2:26 “por tanto, si un hombre incircunciso guarda los requisitos justos de la ley, ¿no  hará que su no circuncisión sea contada como circuncisión?”

Ahora algunos dirán, pero la circuncisión no tiene nada que hacer con nosotros puesto que debemos ser bautizados. Ya que es verdad que debemos ser bautizados, consideremos un tercer pasaje: (Col 2:11-12 NVRJ) “En él ustedes fueron también circuncidados con la circuncisión hecha sin manos, desvistiéndonos del cuerpo de los pecados de la carne, por la circuncisión de Cristo, {12} sepultados con él en el bautismo, en el cual ustedes también fueron resucitados con él a través de la fe en la operación de Dios, quien le resucitó de entre los muertos”.

¿Cuál es mi conclusión?

1) Voy a dejar el juicio final  en manos de Dios.

2) Es la voluntad de Dios que prediquemos el evangelio a toda criatura. Marcos 16:15 NVRJ, leemos: Y él les dijo, “Vayan a todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura”.

3) Pablo extiende la esperanza de un Dios compasivo a aquellos que han vivido una buena vida sin el beneficio de saber la verdad del evangelio.

¿Y luego una pregunta final? ¿Cuán bueno hubiera yo sido sin una Biblia y sin padres Piadosos? Todavía necesitamos enseñar y alentar a otros. Estoy convencido de que eso hará posible una vida mucho mejor para ellos. Entretanto, lo que podemos hacer todos nosotros es dejar de “jugar a Dios” decidiendo lo que va a suceder a las personas en situaciones diferentes. Encuentro Lucas 12:48 que es un reto muy aleccionador: “Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá”. Cuando pienso acerca de todo lo que tengo en términos de Biblias, autos, teléfonos, computadoras, y la lista sigue, tengo mucho para lo cual dar cuenta.

TEXTOS BÍBLICOS “GEOCÉNTRICOS”

“Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del MUNDO, sino por la justicia de la fe” (Romanos 4:13).

Nos llama mucho la atención que las iglesias estén aún predicando que los salvos partirán al cielo para morar con Dios y Su Hijo por toda una eternidad, cuando en realidad hay una infinidad de pasajes bíblicos donde Dios promete a los salvos la herencia de una tierra renovada y restaurada como al inicio de la creación.

Ya es hora que corrijamos este error extendido dentro de las iglesias que se han dejado influenciar por las ideas de los gnósticos en cuanto al destino de los elegidos.

He aquí los pasajes que nos hablan de nuestro futuro en la tierra:

Génesis 12:7: Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta TIERRA. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido.

Génesis 13:15: Porque toda la TIERRA que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

Génesis 15:18: En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta TIERRA, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates

Génesis 17:8: Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la TIERRA en que moras, toda la TIERRA de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.

Génesis 28:13: Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la TIERRA en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.

Génesis 35:12: La TIERRA que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la TIERRA.

Génesis 48:4: y me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones; y daré esta TIERRA a tu descendencia después de ti por heredad perpetua.

Levítico 20:24: Pero a vosotros os he dicho: Vosotros poseeréis la TIERRA de ellos, y yo os la daré para que la poseáis por heredad, TIERRA que fluye leche y miel. Yo Jehová vuestro Dios, que os he apartado de los pueblos.

Levítico 25:18: Ejecutad, pues, mis estatutos y guardad mis ordenanzas, y ponedlos por obra, y habitaréis en la TIERRA seguros;

Salmos 25:13: Gozará él de bienestar,Y su descendencia heredará la TIERRA.  

Salmos 34:16: La ira de Jehová contra los que hacen mal, Para cortar de la TIERRA la memoria de ellos.

Salmos 37:3: Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la TIERRA, y te apacentarás de la verdad.

Salmos 37:9: Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la TIERRA.

Salmos 37:11: Pero los mansos heredarán la TIERRA, Y se recrearán con abundancia de paz.

Salmos 37:22: Porque los benditos de él heredarán la TIERRA; Y los malditos de él serán destruidos.

Salmos 37:29: Los justos heredarán la TIERRA, Y vivirán para siempre sobre ella.

Salmos 37:34: Espera en Jehová, y guarda su camino,  Y él te exaltará para heredar la TIERRA; Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.

Salmos 46:10: Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la TIERRA.

Salmos 67:4: Alégrense y gócense las naciones, Porque juzgarás los pueblos con equidad,
Y pastorearás las naciones en la TIERRA. Selah

Salmos 72:8: Dominará de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la TIERRA.

Salmos 85:9: Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen, Para que habite la gloria en nuestra TIERRA.

Salmos 102:15: Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, Y todos los reyes de la TIERRA tu gloria;

Salmos 104:5: El fundó la TIERRA sobre sus cimientos; No será jamás removida.

Proverbios 2:21: Porque los rectos habitarán la TIERRA, Y los perfectos permanecerán en ella,

Proverbios 2:22: Mas los impíos serán cortados de la TIERRA, Y los prevaricadores serán de ella desarraigados.

Proverbios 10:30: El justo no será removido jamás;  Pero los impíos no habitarán la TIERRA.

Proverbios 11:31: Ciertamente el justo será recompensado en la TIERRA;  ¡Cuánto más el impío y el pecador!

Isaías 45:18: Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la TIERRA, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro.

Isaías 57:13: Cuando clames, que te libren tus ídolos; pero a todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará; mas el que en mí confía tendrá la TIERRA por heredad, y poseerá mi santo monte.

Isaías 60:21: Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la TIERRA; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.

Jeremías 7:7: os haré morar en este lugar, en la TIERRA que di a vuestros padres para siempre.

Jeremías 23:5: He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la TIERRA.

Jeremías 30:3: Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la TIERRA que di a sus padres, y la disfrutarán.

Jeremías 33:2: Así ha dicho Jehová, que hizo la TIERRA, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre

Jeremías 33:15: En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la TIERRA.

Ezequiel 36:28: Habitaréis en la TIERRA que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.

Ezequiel 37:22: y los haré una nación en la TIERRA, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos.

Ezequiel 37:25: Habitarán en la TIERRA que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será príncipe de ellos para siempre.

Joel 2:21: TIERRA, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas.

Amós 9:15: Pues los plantaré sobre su TIERRA, y nunca más serán arrancados de su TIERRA que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo.

Habacuc 2:14: Porque la TIERRA será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.

Zacarías 2:12: Y Jehová poseerá a Judá su heredad en la TIERRA santa, y escogerá aún a Jerusalén.

Zacarías 9:10: Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la TIERRA.

Zacarías 14:9: Y Jehová será rey sobre toda la TIERRA. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.

Zacarías 14:17: Y acontecerá que los de las familias de la TIERRA que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia.

Mateo 5:5: Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la TIERRA por heredad.

Efesios 6:3: para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la TIERRA.

2 Pedro 3:13: Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y TIERRA nueva, en los cuales mora la justicia.

Apocalipsis 5:10: y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la TIERRA.

Apocalipsis 21:24: Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la TIERRA traerán su gloria y honor a ella.

¿ES EL CIELO EL PREMIO DE LOS CRISTIANOS?

Jesús se fue al cielo después de su resurrección. Le seguiremos también los Cristianos cuando muramos?

Afortunadamente, es la decisión de Dios, no nuestra, si nosotros, nuestras mascotas, o cualquier otra cosa, va al cielo o no! Pero, ¿qué quería decir Jesús cuando dijo:

“Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos:…” (Mateo 5:12)

Después de su ministerio durante cuarenta días después de su resurrección, Jesús ascendió al cielo a la vista de todos los que estaban allí observando. De hecho, se nos dice que el cielo debe recibirlo, hasta el momento de la restitución de todas las cosas (Hechos 3:21).

El hecho de que Jesús resucitó de los muertos y subió al cielo, es incuestionable en la creencia de la mayoría de los cristianos. Es también el entendimiento común de la mayoría de los cristianos profesos que también subirá al cielo después de terminar su vida aquí en la tierra. Esta enseña y creencia aceptada ha existido por siglos, incluso milenios. Pocos cuestionan su validez.

Pero, ¿Enseña la Biblia que la recompensa de los salvos es pasar la eternidad en el cielo?

Casi todo el mundo está familiarizado con la oración del Señor y puede recitarla de memoria. En la oración encontramos una interesante declaración que la mayoría no entiende su significado. Dice: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” (Mt 6, 10). La mayoría no entienden lo que están pidiendo, cuando se ponen a decir la oración! Estamos pidiendo que el reino de Dios venga a esta tierra y que se haga su voluntad aquí, ya que se está haciendo ahora en el cielo.

Pedro aborda a una gran multitud en el día de Pentecostés, justo después de que el Espíritu Santo fue dado, y dijo: “Varones hermanos, quiero hablaros libremente del patriarca David, que está muerto y enterrado …. Porque David no subió a los cielos … ” (Hechos 2:29,34). Las Escrituras nos dicen que David era un hombre conforme al corazón de Dios. Sin embargo, Pedro nos dice que él no había ascendido a los cielos, incluso después de que Cristo fue resucitado y había vuelto al cielo, “había pasado a los cielos”.

Una herencia terrenal

¿Te has preguntado por qué Jesús dijo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra” (Mt 5:5)? Los mansos heredarán la tierra, mientras que otros van a heredar el cielo? No, porque Dios no hace acepción de personas. En Romanos 4:13, donde el apóstol Pablo se está ocupando del tema de la salvación por la fe en lugar de las obras, escribió, “Porque no por la ley fué dada la promesa á Abraham ó á su simiente, que sería heredero del mundo (toda la tierra), sino por la justicia de la fe”. ¿Te diste cuenta lo que Pablo dice aquí? Abraham y su descendencia han de ser los herederos del mundo!

Observa qué otra cosa dice el apóstol Pablo acerca de esta promesa. “A Abraham ya su descendencia fueron hechas las promesas. No dice: Y a las simientes, como de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, que es Cristo” (Gálatas 3:16). De esto debemos concluir que la promesa de ser heredero del mundo fue dada a Abraham y Cristo. ¿Dónde nos deja esto?

Pablo también responde a esa pregunta. “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios: Y si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo” (Romanos 8:16-17). A través del Espíritu de Dios, nosotros pasamos a ser hijos e hijas de Dios (Romanos 8:15). Después de ser adoptados en la familia de Dios, nos convertimos en los herederos de Dios y coherederos con Cristo. Pero Cristo es el heredero de la tierra y nosotros somos coherederos con él, entonces también vamos a heredar la tierra. Es por eso que Jesús dijo que los mansos heredarán la tierra.

El comentario de Jesús de que algún día los mansos heredarán la tierra no era una nueva doctrina. Se acaba de confirmar en Mateo 5:5 lo que las Escrituras del Antiguo Testamento ya habían dicho en el Salmo 37:11. De nuevo en el Salmo 37:22, se reitera que el mensaje, “Porque los benditos de él heredarán la tierra.”

Parece difícil para muchas personas aceptar que Dios estableciera su reino en esta tierra. La Tierra se está deteriorando a un ritmo alarmante. Los recursos naturales se están agotando rápidamente. La naturaleza humana tiene poco respeto por Dios o sus leyes. Por lo tanto, la aniquilación total por las guerras nucleares en una fecha futura, parece muy posible. Sin embargo, la Biblia nos dice que “La creación aguarda la manifestación de los hijos de Dios… porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de la corrupción” (Romanos 8:19, 21).

El libro de Apocalipsis revela que los reinos de este mundo se conviertan en los reinos de nuestro Señor y de su Cristo, y que él reinará por los siglos (Apocalipsis 11:15). Los que son de Cristo reinarán con él, porque está escrito que “… nos ha hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Ap. 5: 10).

Entonces, ¿qué está “en el cielo”?

“una herencia incorruptible, y sin mácula, e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros… para ser revelada en el último tiempo …. en la revelación de Jesucristo” (1 Pedro 1:4-7 ).

“Y he aquí, yo vengo pronto, y mi galardón está conmigo …” (Apocalipsis 22:12).

Nuestra recompensa es la promesa de Dios para nosotros de la vida eterna con Jesús. Cuando Jesús dijo: “la recompensa está en el cielo” (Mateo 5:12), la promesa todavía estaba con Dios en el Cielo. Pero cuando Cristo regrese, serán levantados los muertos en Cristo (I Tes. 4:16) y, a continuación vamos a estar “siempre con el Señor”, luego “donde es él estará también estaremos nosotros”. ¿Y dónde estará él? “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:2). Jesús subió en las nubes del cielo. Él volverá con las nubes del cielo. Y sus pies se posarán en ese día en el Monte de los Olivos, en las afueras de Jerusalén (Zac.14: 1). Es la promesa de Dios, nuestra recompensa, que vamos a estar allí! Así que nuestra recompensa está ahora con Dios en el cielo, pero Jesús lo traerá con él, y nos la dará en esta tierra!

Realidad utópica

El profeta Isaías (alrededor de 700 aC) profetizó de este tiempo futuro cuando escribió: “Y vendrá a pasar en los últimos días, que la montaña del [gobierno] de la casa del Señor será asentada en la cima de las montañas, [sobre los gobiernos de todo el mundo], y será exaltado sobre los collados, y todas las naciones fluirán en él. Y vendrán muchos pueblos y dirán: Venid, y subamos al monte del Señor, a la casa de la Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas porque de Sión saldrá la ley, y la palabra del Señor de Jerusalén “(Isaías 2:2-3).

Isaías, sigue escribiendo sobre este tiempo utópico, declarando: “No dañarán ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra será llena del conocimiento del Señor, como las aguas cubren el mar” (Isaías 11:9) . Este pasaje indica claramente que este tiempo de la utopía estará aquí en la tierra. Sin embargo, muchos erróneamente enseñan que será en el cielo.

Zacarías, otro profeta que profetizaron de la venida del reino de Dios, escribió: “Y Jehová será rey sobre toda la tierra: en aquel día habrá un solo Señor, y uno su nombre” (Zacarías 14:9).

La Biblia claramente enseña que el reino se establecerá sobre la tierra. Los relatos del Evangelio hablan de él como el “Reino de los cielos”, y como el “Reino de Dios”. La palabra “de” es una preposición que indica la “asociación” o propiedad, y no indica dónde estará. Los Evangelios no dicen “el Reino en los cielos, sino más bien, el “Reino de los cielos.”

Por ejemplo, si una persona de los Estados Unidos de América se encuentra de visita en Inglaterra y le dice a alguien que es un “ciudadano de los Estados Unidos”, sabrían que la persona que está en Inglaterra todavía es de los EE.UU. Asimismo, el “Reino de Dios “o” Reino de los cielos” es de Dios y del cielo, aunque estará en la tierra.

Sí, es cierto que después de ministrar por cuarenta días después de su resurrección, Jesús ascendió al cielo. Pero también debemos recordar que mientras los discípulos de Jesús lo vieron subir al cielo, dos hombres se pusieron junto a ellos vestidos de blanco, diciendo: “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de igual manera como le habéis visto ir en el cielo “(Hechos 1:11).

De hecho Zacarías (14:14) afirma el Señor cuando vuelva se parará en aquel día en el Monte de los Olivos – un lugar físico real y ciertamente no en el cielo!

Jesús está preparando ahora para cada santo, un “lugar” – una posición de liderazgo – en su Reino que viene. La razón, dijo, es “… para que donde estoy yo estéis también vosotros” (Juan 14:1-3), es decir, aquí en la tierra! Como Juan también lo registró “reinaremos [con él] en la tierra” (Apocalipsis 5:10. 20:6).

Cuando Jesús vuelva – como él predijo claramente que lo haría – será para establecer el reino de Dios aquí en la tierra. Será un reino que no será destruido (Daniel 7:13-14). Si usted confía en ir al cielo – seguramente lo va a extrañar!

MILLONES SE PREGUNTAN: “¿CÓMO ENTRO AL CIELO”? ¿PERO ACASO NO DEBERÍAN PREGUNTARSE, MÁS BIEN: “CÓMO ENTRO AL REINO DE DIOS”?

Jaimito, Papalindo me llevará al cielo…¡No, Lulú, eso es falso…es a su reino! 

Millones de cristianos anhelan, sin base bíblica, poder entrar en el cielo para estar con Dios, con Cristo y todos los santos. ¿Pero existe siquiera un solo pasaje en las Santas Escrituras que nos prometa que entraremos al tercer cielo después de esta vida? ¡Dejemos que la Biblia responda esta importante pregunta milenaria!

“Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo: mejor te es ENTRAR AL REINO de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado á la Gehenna” (Marcos 9:47).

“De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no ENTRARÁ en él (REINO)” (Marcos 10:15).

“Entonces Jesús, mirando alrededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán difícilmente ENTRARÁN EN EL REINO DE DIOS los que tienen riquezas! (Marcos 10:23).

“Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, les volvió á decir: ¡Hijos, cuán difícil es ENTRAR EN EL REINO DE DIOS, los que confían en las riquezas!” (Marcos 10:24).

“Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico ENTRAR EN EL REINO DE DIOS (Marcos 10:25).

“La ley y los profetas hasta Juan: desde entonces el REINO DE DIOS es anunciado, y quienquiera se esfuerza A ENTRAR EN ÉL (REINO)” (Lucas 16:16).

“De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el REINO DE DIOS como un niño, NO ENTRARÁ EN ÉL (REINO)” (Lucas 18:17).

“Y viendo Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán dificultosamente ENTRARÁN EN EL REINO DE DIOS los que tienen riquezas!” (Lucas 18:24)

“Porque más fácil cosa es entrar un camello por el ojo de una aguja, que un rico ENTRAR EN EL REINO DE DIOS” (Lucas 18:25)

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede ENTRAR EN EL REINO DE DIOS” (Juan 3:5).

“Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles á que permaneciesen en la fe, y que es menester que por muchas tribulaciones ENTREMOS EN EL REINO DE DIOS” (Hechos 14:22).

“Porque de esta manera os será abundantemente administrada la ENTRADA EN EL REINO ETERNO de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 1:11).

PREGUNTA FINAL:

Después de haber leído estos pasajes de las Escrituras, ¿seguirá usted preguntándose cómo entrará en el cielo? Espero que ya no… ¡salvo que usted siga confundiendo el cielo con el reino de Dios!

Más información sobre el Reino de Dios en:

www.elevangeliodelreino.org

 

LA BIBLIA NO NOS DICE NADA EN ABSOLUTO DE QUE VIVIREMOS EN EL CIELO—¡PERO SÍ EN LA NUEVA TIERRA!

nuevaJerusalenPor Ingº Mario A Olcese (Apologista) 

Una cosa que llama poderosamente la atención es que la Biblia no nos dice prácticamente nada de nuestra supuesta “vida en el cielo” en la eternidad. Sí, es increíble descubrir que nada se dice de la vida de los salvos en el cielo, a pesar de que este “lugar” es considerado por muchos cristianos como su paradero final después de morir. ¿Pero no extraño de que la Biblia no nos diga nada de lo que harán los justos allá, si en verdad ese es el lugar o el destino final y eterno para ellos? La Biblia dice que Dios trabaja, e igualmente su Hijo, por tanto los cristianos estarán también trabajando en la eternidad, y no tan solo tocando un arpa o una lira dorada. ¿Pero en qué podrían estar trabajando los salvos en el cielo? La Biblia no lo dice. Lo que sí nos dicen las Escrituras es lo que harán los salvos EN LA NUEVA TIERRA. 

Los salvos en el reino de Dios

La Biblia, en cambio, sí nos dice lo suficiente sobre lo qué estarán haciendo los que ganen la vida eterna en el reino de Dios. La palabra de Dios nos da muchísima información de la labor de los salvos en la nueva tierra de justicia. Esto se explica fácilmente porque la tierra, y no el cielo, u otro lugar supra mundano, es la promesa de Dios para los salvos.

Veamos los pasajes más importantes que nos indican cuál será la tarea de los salvos en el reino de Dios:

En Lucas 19:11-19 Jesús nos da la siguiente pista:

“Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. 13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. 14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. 15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. 16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. 17 El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 18 Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. 19 Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades”. 20 

Si leemos con cuidado estos versos, podremos ver que los salvos recibirán del Señor el pago correspondiente por haber cumplido con la tarea que él les encomendó, y ese pago no es un eterno descanso en un paraíso celestial, tocando el arpa, y rodeado de bellas doncellas, sino, más bien, el ejercicio de la autoridad sobre las naciones. ¿Qué significa esto?

El Reino de Cristo es un gobierno

Siendo que el reino de Cristo es un gobierno con un monarca supremo (el Mesías escogido), es lógico concluir que éste tenga un territorio, leyes, y súbditos. Para que el gobierno funcione, el Mesías Jesús deberá contar con asistentes de confianza en su régimen mundial, hombres probos y santos que administrarán en su reino con equidad y justicia. ¿Y quiénes mejores que los miembros de su iglesia que han mostrado probidad en esta vida? Es por eso que la iglesia ha sido llamada para recibir el reino (Lucas 12:32) para que ejerza autoridad sobre las naciones (Apo. 2:27, “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones”). De modo que acá tenemos la función que desempeñará la iglesia en el reino milenario de Cristo.

Los santos juzgarán el mundo

En 1 Corintios 6:1-3 Pablo dice algo sumamente interesante: “¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? 3 ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?

Aquí Pablo amonestaba a los creyentes por su incapacidad para juzgar cosas pequeñas de esta vida, y máxime,  considerando que ellos tenían por delante una tarea aún más difícil e importante que desempeñar y que consistía en el futuro juicio y gobernación del mundo entero.

Daniel vislumbró el dominio de Cristo y los santos en el Reino de Dios

En Daniel 7 leemos: 

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.  Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido…y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”. 

Así que el pueblo de los santos del Altísimo recibe el reino, el dominio, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo. Entonces es fácil ver que los salvos, los santos, tendrán una gran responsabilidad en el reino venidero de Jesucristo. Serán los asistentes y los cogobernantes del reino de Cristo por espacio de mil años. 

En el milenio descansaremos de nuestras obras para hacer las obras de Dios en el reino de Cristo. Estaremos edificando una nueva sociedad donde realmente exista la justicia y la rectitud. Será una sociedad donde el diablo y sus demonios estarán ausentes, sin que causen las desgracias y maldades que ahora están ocasionando en la tierra y en los hombres. 

Desgraciadamente son pocos los cristianos que anuncian estas buenas noticias de un mundo de paz y justicia gobernado por Cristo y su iglesia. Los más de ellos predican evangelios trucados o adulterados que nada tienen que ver con el reino de Cristo y el destino final y glorioso de su iglesia en dicho gobierno divino. Los textos que arriba hemos citado son poco o nada citados por los evangélicos y católicos por igual. Simplemente no los creen literales y para la iglesia. 

Es hora de retomar el anuncio verdadero (el evangelio del reino) de Cristo para dejar de estar esperanzados en una creencia errónea de escapar algún día de este mundo caótico y perverso como almas inmortales en dirección al cielo. 

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EL ENGAÑO CATÓLICO DE QUE LOS SALVOS VIVIRÁN PARA SIEMPRE EN EL CIELO CON CRISTO

leyendo-la-biblia …¿Y QUÉ HAY ENTONCES DE LOS TEXTOS BÍBLICOS QUE NOS ”PROBARÍAN” QUE VIVIREMOS EN EL CIELO?

 (Una refutación contundente de los pasajes bíblicos que se citan frecuentemente para “probar” el destino celestial de los salvos)

 Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Pregunta # 1:

¿Acaso no prometió Jesús a sus seguidores el cielo en Juan 14:1-3? 

Respuesta:

Jesús jamás prometió a sus seguidores darles un lugar en el cielo como morada permanente. Tampoco ninguno de sus apóstoles creyó que iría al cielo para estar con Dios y Jesús. Fue el filósofo Griego Platón el que sentó las bases de un alma inmortal que parte de este mundo después de la muerte. Su filosofía fue mezclada con el pensamiento Hebreo y nació el gnosticismo. Esta secta gnóstica, muy en boga en los tiempos de Jesús, amenazó a la sana doctrina predicada por Jesús y sus apóstoles. Los apóstoles, y en especial Pablo y Juan, advirtieron a las iglesias cristianas en contra de esa secta. Pablo llamó a los gnósticos: “La falsamente llamada ciencia” (“gnosis”)(1 Timoteo 6:20). Los gnósticos decían que la materia era mala y pecaminosa, y que Cristo no era humano sino que tenía apariencia de hombre. Creían que existía un plano superior (el “Pleroma”, especie de cielo gnóstico) donde vivían los AEONES (espíritus puros superiores, entre los cuales estaba Cristo antes de venir al mundo). Los gnósticos creían que ellos tenían el conocimiento verdadero para lograr partir a ese plano o dimensión de los espíritus con el alma inmortal. ¿No se parece esto mucho al pensamiento “cristiano” sobre una existencia en el cielo con Dios, Cristo, y sus ángeles después de esta vida, a través de nuestras “almas inmortales”? Es muy probable que muchísimos cristianos sean realmente cristianos gnósticos en este punto. 

También Pablo advirtió, que después de su “partida”, entrarían en el rebaño del Señor falsos maestros que buscarían ganarse el rebaño con palabras pervertidas (Hechos 20:29,30). Y así fue. Con el correr del tiempo, la iglesia se corrompe con sus propios malos obispos que se levantan con sus herejías destructoras. En el siglo IV aparece el obispo “San Agustín de Hipona”, el Padre y Teólogo del catolicismo. Éste distorsiona radicalmente el verdadero significado del reino bíblico al decir, por vez primera, en su obra “La Ciudad de Dios”, que el reino era la iglesia católica Romana. Parece ser que los “amilenialistas católicos”, y “campbelitas amilenialistas” no han logrado sacudirse del todo de los errores de Agustín de Hipona. 

Algunos dirán: “Bueno, ¿no dice Jesús que “los pobres en espíritu es el reino de los cielos”? (Mateo 5:3). Pero tomemos nota que el Señor NO dice que de los pobres en espíritu es el reino EN (sino “DE”) los cielos”. De modo que lo que Cristo ofreció a los pobres en espíritu era un reino que tiene su origen en Dios, y no en los hombres. Viene de Dios como un don o regalo para los hombres.

Pues bien, regresemos a Juan 14:1-3 de la pregunta. Veamos lo que verdaderamente dijo el Señor Jesucristo: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mi mismo, para que DONDE YO ESTOY, vosotros también estéis.”

Muchos estudiantes de la Biblia no se han puesto a pensar en esta última frase “para que DONDE YO ESTOY (tiempo presente)”. En las más importantes versiones de la Biblia Inglesa se vierte este pasaje como “WHERE I AM” en tiempo siempre presente (“donde yo estoy”). Esta frase es sumamente importante y clave para entender los versos en cuestión. Jesús está ofreciendo un lugar a sus discípulos “en la casa de su Padre”. Luego nos dice que él nos tomará para que estemos con él en el lugar donde ÉL ESTÁ en el momento de pronunciar la promesa. Y, ¿dónde estaba Jesús cuando pronunció esa promesa? ¿En el cielo? ¿En Marte? No! Él estaba aún en LA TIERRA, y más exactamente, EN JERUSALÉN. Recuerde que Jesús todavía no había ascendido al cielo, y aún no había ni siquiera resucitado. Por tanto Jesús estaba ofreciéndoles a sus seguidores volver a la tierra para estar con ellos en el lugar donde proclamó su promesa, es decir: ¡En Jerusalén!

Muchos cristianos creen que Jesús nos “llevará al cielo” para darnos nuestro “lugar” en la casa del Padre. Pero Jesús nunca habló de llevarnos al cielo en Juan 14:1-3. Usted NO leerá, ni siquiera una vez, de que iremos al cielo para recibir nuestro “lugar” una vez que esté preparado por Jesús. Lo que Jesús dijo era que prepararía nuestro lugar en la casa de su Padre y que luego volvería para estar con nosotros. Lo que NO dijo era CUÁNDO Y DÓNDE recibiríamos nuestro lugar en la casa del Padre. Él sólo está ahora ocupado PREPARANDO nuestras moradas, pero NO nos dice cuándo entraremos en ellas. En Apocalipsis 21 se revela que la “ciudad santa” bajará del cielo después del milenio. La ciudad santa de Apocalipsis 21 es descrita por Ezequiel como un edificio (40:2), y como una casa en 2 Corintios 5:1,2. Esta ciudad o casa canta bajará del cielo, y “Dios estará con los hombres” (Apocalipsis 21:3). Sólo los salvos entrarán en ella para tomar sus lugares o moradas (Apocalipsis 21:27). También leer Hebreos 11:9,10 donde se nos dice claramente que Abraham (el padre de la fe) “esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” Y en Hebreos 13:14 Pablo dice: “Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos LA PORVENIR.”

 Pregunta #2:

¿No dice Pedro, en 2 Pedro 3:10-13, que esta tierra será destruida por fuego? Si este es el caso: ¿No es lógico concluir que escaparemos al cielo?.

Respuesta:

Es cierto que Pedro habla de la “destrucción de la tierra por fuego”, de la misma manera que Dios dijo de la tierra de la época de Noé. En Génesis 6:13 leemos algo interesante: “Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré CON LA TIERRA.” Nótese que Dios iba a destruir a todo hombre y animal…¡y la tierra misma! Pero: ¿Llegó Dios a destruir a los hombres impíos de entonces junto con el planeta tierra? Por cierto que no. La tierra sigue siendo la misma desde su creación. En realidad es una forma superlativa de hablar de Dios indicando la severidad de su castigo.

En 2 Pedro 3:10-13 leemos: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y LA TIERRA Y LAS OBRAS QUE EN ELLA HAY SERÁN QUEMADAS.” ¿No son semejantes Génesis 6:13 y 2 Pedro 3:10-13? Si la primera tierra PRE-diluviana no fue literalmente destruida, ¿porqué tendría que serla ésta? Es claro que lo dicho por Dios ha de entenderse como la severidad y firmeza de su castigo, la erradicación del mal, de los malos, y de sus obras (casas de juego y de citas, bares, fábricas de cigarrillos y de cerveza, fábricas de armas y bombas, etc). En el verso 13 se habla de “nuevos cielos y nueva tierra” Esta forma de dicción no es rara en la Biblia, pues también encontramos la expresión “nueva criatura” en 2 Corintios 5:17, aunque persistan aún los viejos defectos (miopía, cojera, cicatrices, etc). En Efesios 4:24 encontramos la expresión “nuevo hombre” (pero sólo en lo moral y espiritual). En Romanos 6:4 encontramos la frase “nueva vida” (pero siempre en el sentido moral y espiritual).

Y Para terminar diré que 2 Pedro 3:13 tiene relación con Isaías 65:17 que dice: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni vendrá más al pensamiento.” Pero lo interesante del caso es que Dios sigue diciendo en los siguientes versículos (18-25) que: “traigo a Jerusalén alegría…y me alegraré con Jerusalén.” Estas palabras indican que finalmente el planeta no será destruido, pues seguirá existiendo Jerusalén como una ciudad de gozo y alegría, en contraste con la actual Jerusalén agitada y convulsionada por los conflictos internos y externos. 

Pregunta #3:

¿Acaso no dice la Biblia que Cristo vendrá para entregar su reino al Padre según 1 Corintios 15:24?

Respuesta:

Cristo entregará su reino al Padre, pero: ¿Cuándo? Esta es una pregunta importante. Lo que la Biblia sí dice verdaderamente es que Jesús, al volver a la tierra, dará su reino a sus discípulos (no ha Dios)(Mateo 25:31,34; Daniel 7:13-18). Sí, la iglesia, compuesta por judíos y gentiles fieles, recibirá el reino de Cristo al volver él al mundo otra vez. Esta es la verdad bíblica. No obstante, será después que Cristo haya reinado por mil años que él devolverá el reino al Padre; cuando haya puesto a sus enemigos por estrado de sus pies, incluyendo LA MUERTE misma (Salmo 110:1; 1 Corintios 15:25). Y, ¿Cuándo será vencida la muerte?¿En la segunda venida de Cristo? ¡No! Según la Biblia ella será destruida al finalizar el milenio de Cristo. La respuesta está en Apocalipsis 21:4. Esto significa que Cristo no va a devolver el reino al Padre inmediatamente después de volver a la tierra, sino después de los mil años de su reinado. Mientras tanto, Jesucristo estará reinando sobre sus enemigos (Salmo 110:1-5), siendo el último destruido: La muerte. 

Otra de las pruebas bíblicas que señalan claramente que la muerte reinará hasta el final del milenio es que “los otros muertos no llegaron a vivir hasta que se cumplieron los mil años.” (Apocalipsis 20.5). Habrá muertos al final de los mil años del reinado de Cristo. La muerte imperará en la tierra hasta el final de esa fecha memorable que es llamada: “Milenio” (Apocalipsis 20:14). Después del milenio bajará “La Nueva Jerusalén” y acabará el imperio de la muerte (Apocalipsis 21:4; 20:14). También en este periodo el diablo será castigado definitivamente con la muerte. Y además, la muerte y el Hades serán arrojados al lago de fuego junto con el diablo y sus ángeles. Todo esto ocurre al final del milenio o del reino de Cristo. Los hermanos amilenialistas debieran reflexionar mejor sobre este pasaje antes de sacar conclusiones inexactas. Recordemos que “un texto sin el contexto es un pretexto”. Ir más allá de lo que está escrito es peligroso. 

Pregunta #4:

¿No dice Pablo que nuestro destino son “los lugares celestiales” en Efesios 2:6? 

Respuesta:

Tomemos nota que pablo habla de “los lugares celestiales” en Efesios 2:6. Y, ¿dónde están esos “lugares celestiales”? La respuesta, creo, la da Jesús en Juan 14:2,3—¡En la casa de Su Padre! Por tanto, los “lugares celestiales” tienen que ver con las “muchas moradas” de dicha casa, en donde Jesús se ha ido a preparárnoslas. Sin embargo, Pablo NO dice que iremos al cielo para ingresar a nuestras “moradas celestiales”. 

Pongamos un ejemplo un poco fantástico. Si una nave marciana bajara a la tierra, y yo fuera invitado por la tripulación marciana a ingresar a ella para ver su interior, pregunto: ¿No estaría yo en un “lugar marciano” en la misma tierra? Y si viera yo en su interior sus compartimentos, pregunto nuevamente: ¿No serían esos compartimentos “lugares o compartimientos marcianos” en la tierra? 

De igual modo, cuando baje la casa celestial a la tierra, con todas sus moradas o lugares, los que ingresen a ella estarán ingresando a sus lugares o moradas celestiales—¡en la tierra!. Algo celestial o “extraterrestre” se posará en la nueva tierra, y sus interiores o moradas seguirán siendo celestiales aunque estén en la tierra. Sí, en la nueva tierra entraremos a los “lugares celestiales” de la casa de Dios. 

Pregunta #5:

¿No dice claramente San Pedro que tenemos RESERVADA nosotros una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible EN LOS CIELOS? (Ver 1 Pedro 1:4) 

Respuesta:

Nuevamente tampoco Pedro está diciendo que subiremos al cielo para recibir nuestra herencia que está RESERVADA allí. Sencillamente está reservada en los cielos. Si por ejemplo decimos que el dinero del pago de los trabajadores está reservado en la bóveda del banco, ¿significa eso que los trabajadores tendrán que ingresar a la bóveda del banco para que se les pague? No necesariamente. Lo usual es que el cajero retire el dinero de dicha bóveda y proceda a pagar a los trabajadores en la oficina del personal. De igual manera, cuando Jesús vuelva a retribuir a sus siervos, él retirará nuestra herencia de los cielos y la traerá a la tierra. (Leer 1 Pedro 5:4; 2 Timoteo 4:8; Apocalipsis 22:12).

El sabio rey Salomón dijo sobre este asunto, así: “Ciertamente el justo será recompensado en la tierra…” (Proverbios 11:31). En otra parte Salomón dice también: “El justo no será removido jamás (de la tierra)…” (Proverbios 10:30). Estos textos contradicen la enseñanza que dice que los salvos serán retribuidos en el cielo cuando mueran. 

Pregunta #6:

¿No prometió el Señor Jesús que nos arrebataría con él mismo al cielo, en 1 Tesalonicenses 4:17? 

Respuesta:

El apóstol Pablo no está diciendo tampoco en este texto, que seremos arrebatados al tercer cielo, sino EN LAS NUBES. No está hablando de que seremos arrebatados al cielo, sino “EN LAS NUBES PARA RECIBIR AL SEÑOR EN EL AIRE, y así estaremos siempre con el Señor.” Para nada se hace mención del cielo en este versículo, ni se nos promete estar con Cristo en el cielo. Pablo está hablando de que seremos “arrebatados en las nubes” y de “recibir al Señor en el aire”—¿Para qué?¿Acaso para que Jesucristo nos reciba y nos lleve con él al cielo? ¡No! Pablo es claro al decir que nosotros LE RECIBIREMOS A ÉL EN EL AIRE cuando regrese a la tierra (¡no al revés!). ¿Qué importancia tiene este detalle? Veamos el pasaje y analicemos su contenido. 

Si la iglesia recibirá al Señor en el aire es para acompañar a Jesús en su descenso a la tierra, ¡no al revés! Por ejemplo, si el presidente del Perú sale a recibir en palacio al Presidente de los Estados Unidos, ¿se irá el Presidente del Perú con el presidente Estadounidense a la Casa Blanca para la entrevista? Otro ejemplo: Si mi amigo viene a visitarme desde los Estados Unidos, y yo salgo a recibirle en el aeropuerto limeño, pregunto: ¿Me iré con él a su casa en los Estados Unidos, subiendo inmediatamente en el avión que lo trajo a Lima? ¡Claro que no! Si yo lo recibo es para traerlo a mi casa o a un hotel, y disfrutar de su compañía durante su estancia en mi país. Igual ocurrirá con la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo en las nubes de nuestra atmósfera. Nosotros saldremos a RECIBIRLE en las nubes para acompañarlo en su descenso a nuestro planeta. Entonces Jesús será escoltado por su gloriosa iglesia hasta el lugar donde se localizará su trono de gloria, es decir, JERUSALÉN (Mateo 5.33-35; Jeremías 3:17; Zacarías 14:4). 

Pregunta #7:

En Juan 13:36 Jesús le dice a Pedro que él no le podía seguir al lugar a donde iba, pero que le seguiría después. ¿No le estaba prometiendo Jesús—el tercer cielo—-a Pedro para después de su muerte?. 

Respuesta:

Jesús no le estaba prometiendo a Pedro el cielo para después de su muerte. Lo que verdaderamente Jesús estaba diciendo era que estaba muy próximo su sacrificio en la cruz del Calvario, y que después Pedro le seguiría en su martirio. Lo que Jesús estaba profetizando para Pedro era su muerte en el martirio en un futuro no muy lejano. Según el verso 37, parece que Pedro le entendió perfectamente a Jesús, y le responde: “…Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? MI VIDA PONDRÉ POR TI.” Precisamente años más tarde Pedro moriría en el martirio, crucificado de cabeza en una cruz. 

Pregunta #8:

¿No dijo el apóstol Pedro que Dios lo preservaría para su reino celestial? ¿No creyó Pablo que había un reino en el cielo (2 Timoteo 4:18)?

 Respuesta:

En este pasaje Pablo NO dice que iría al cielo para entrar en el “reino celestial”. Lo que Pablo creía era que Dios lo preservaría o guardaría para su reino DE los cielos (“celestial”). Él NO dijo que Dios lo preservaría para su reino EN los cielos en ningún momento, sino para un reino de “inspiración celestial”, o de “origen celestial o divino”. 

En Hebreos 11:14-16 Pablo habla de una “patria celestial”, la cual, según el verso 16, es UNA CIUDAD. En Hebreos 11:14 el apóstol sigue diciendo que esta ciudad o “patria celestial” está por venir o por descender según Apocalipsis 21:2,3. Sí, la ciudad o “patria celestial” estará ¡en la tierra!. 

En Lucas 2:8-13 vemos que a los pastores del campo se les aparece un ángel del Señor que les anuncia que ha nacido el Salvador, Cristo el Señor. Y el versículo 13 nos dice que repentinamente apareció con aquel ángel una multitud de las “huestes celestiales” que alaban al Señor, y decían: “Gloria en las alturas…” Aquí vemos nuevamente a “huestes celestiales”—¡en la tierra! 

En conclusión, cuando la Biblia nos dice que heredaremos “el reino celestial”, ello no quiere decir que iremos al cielo para entrar en él. Ya hemos visto como “cosas y seres “celestiales” estuvieron aquí, en la tierra. ¿Acaso no puede bajar “el reino celestial” a la tierra así como lo hicieron  “el pan celestial (Jesucristo)”, y “las huestes celestiales”? ¡Claro que sí! Ah, un ejemplo más. Después de resucitar de la tumba, Jesús recibió  un “cuerpo celestial” (Leer 1 Corintios 15:40,49). Con ese “cuerpo celestial” nuestro Señor estuvo en la tierra por 40 días (Hechos 1:3). 

Pregunta #9:

¿No dijo acaso el apóstol San Pablo que nuestra CIUDADANÍA ESTÁ EN LOS CIELOS (Filipenses 3:20)?¿No significa entonces que viviremos en el cielo? 

Respuesta:

La palabra “CIUDADANÍA” usada por Pablo, se relaciona con la palabra CIUDAD(anía). En la Santa Biblia aparece claramente una “CIUDAD CELESTIAL” (o “PATRIA CELESTIAL”) que estará en la tierra (Apocalipsis 21:2,3). También se nos informa que entraremos a ella, una vez que se establezca en la “nueva tierra”. Pablo sostiene que la ciudad está POR VENIR (Hebreos 13:14). También Pablo sostiene que el fiel Abraham “esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Hebreos 11:8-10).Mientras tanto, “nuestra ciudadanía está en los cielos” hasta que venga a nosotros a la tierra. En tanto que nuestra “ciudad” o “patria” permanezca en los cielos, podremos decir que nuestra ciudadanía seguirá estando en los cielos. 

Pregunta #10:

¿En que parte de la Biblia dice que Cristo va a pisar este mismo planeta nuevamente?

Respuesta:

En Hechos 1:11 los ángeles les dicen a los discípulos, quienes instantes antes habían visto al Señor subir al cielo, lo siguiente: “Varones Galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? ESTE MISMO JESÚS, que ha sido tomado de vosotros al cielo, ASI VENDRÁ COMO LO HABÉIS VISTO IR AL CIELO”. Aquí se profetiza que el mismo Jesús resucitado, que había permanecido con sus discípulos 40 días en la tierra (Hechos 1:3), volverá DE LA MISMA FORMA O MANERA EN QUE SE HABÍA IDO AL CIELO. Esto se explica de este modo. Según el verso 12, Jesús había ascendido al Padre desde el MONTE DE LOS OLIVOS, hasta que una nube lo tapó de la vista de los discípulos (v.9). Ahora bien, Jesús, al volver, descenderá del cielo a las nubes del cielo, y de las nubes del cielo AL MONTE DE LOS OLIVOS (Zacarías 14:4). Si Jesús al volver, sólo se quedara en las nubes, sin descender hasta el Monte de los Olivos, entonces JESÚS NO ESTARÍA EN VERDAD VOLVIENDO DE LA MISMA MANERA COMO ÉL SE FUE, O COMO LO HABÍAN VISTO IRSE SUS DISCÍPULOS. 

Si una persona hubiera podido tomar una película de ese magno suceso de la ascensión de Jesús al cielo, y luego pusiera en reversa o retroceso la película, entendería exactamente cómo será el futuro regreso de Jesús al mundo. No obstante, no precisamos del auxilio de una cámara de video o de una película para entender lo que explicamos. Aceptemos el hecho de que la ascensión de Jesús al cielo NO comenzó en las nubes, sino en EL MONTE DE LOS OLIVOS. ¿No es interesante que el profeta Zacarías diga que sus pies se posarán nuevamente en el Monte de los Olivos y éste se partirá en dos?¡Esto no sucedió en la primera venida de Cristo! (Leer Zacarías 14:4). 

Lo que Jesús dijo en Mateo 5:34,35 nos lleva  la conclusión de que Cristo hará de Jerusalén su ciudad real…¡Su trono!. El profeta Jeremías dice que en aquel tiempo (de la restauración del reino) llamarán a Jerusalén TRONO DE JEHOVÁ (3:17). El Salmo 67:4 dice que Dios pastoreará a las naciones EN (no “DE”) la tierra. En Apocalipsis 5:10 leemos: “Y los has hecho reyes y sacerdotes para nuestro Dios; y reinarán sobre la tierra.” En Apocalipsis 20:4,6 dice que estos reyes y sacerdotes reinarán con Cristo mil años en la tierra. 

En el Salmo 122:3-5 encontramos la información de que los tronos de los “reyes y sacerdotes” estarán en Jerusalén. Por tanto, el trono del “Rey de reyes” estará también allí. Jesús dijo que “Jerusalén es la ciudad del gran Rey” (Mateo 5:34,35). 

En Juan 14:2,3 el Señor Jesús prometió a sus discípulos que ellos estarían con él en la tierra de Israel. Él dijo: “PARA QUE DONDE YO ESTOY (la tierra de Israel) vosotros también estéis”. Y en la profecía de Jeremías 23:5 leemos: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia EN LA TIERRA” ( También 33:15). Y en Romanos 4:13 dice que Jesús será “EL HEREDERO DEL MUNDO.” 

Según el Salmo 37:29 “Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella”. Ahora bien: ¿Es Jesucristo el MAYOR JUSTO? ¡Sí! (Leer 1 Juan 2:1). Y si Jesús es también JUSTO, ¿qué heredará él y dónde vivirá? ¡La tierra y en la tierra!. En el Salmo 85:9 se complementa lo anterior diciendo que LA GLORIA HABITARÁ LA TIERRA. Y, ¿cuál GLORIA? ¡La gloria del Señor Jesucristo! (Mateo 16:27; 24:30; Juan 1:14; 17:24; Colosenses 3:4). Por tanto: ¡Jesucristo habitará en la tierra! 

En 2 Samuel 23:3 dice: “El Dios de Israel ha dicho: Habrá un justo que GOBIERNE ENTRE (no “SOBRE”) LOS HOMBRES, que GOBIERNE  en el temor de Dios.” Sí, Jesús será aquel justo varón que gobierne en medio o entre los hombres en este planeta. ¡Eso dice la Biblia! Además, David dice en su Salmo 140:13 que LOS RECTOS morarán o habitarán en la presencia del rey. Pero: ¿Dónde morarán LOS RECTOS en la presencia del rey? No puede ser el cielo porque Salomón escribió en Proverbios 10:30: “EL JUSTO NO SERÁ REMOVIDO JAMÁS; pero los impíos NO HABITARÁN LA TIERRA.” La conclusión lógica y bíblica es que los rectos habitarán la tierra y estarán en la misma presencia del rey en la tierra. Dice Salomón: “LOS RECTOS HABITARÁN LA TIERRA, Y lOS PERFECTOS PERMANECERÁN EN ELLA.” (Proverbios 2:21). ¡Aquí está la evidencia! Y, ¿Quiénes son los PERFECTOS que permanecerán en la tierra? ¡Los cristianos! (Leer 2 Timoteo 3:17; Colosenses 1:28). 

Jesús dice que “los mansos heredarán la tierra” (Mateo 5:5),. Pero más adelante dirá: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi, QUE SOY MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN…” (Mateo 11:29). Notemos que Cristo es también el mayor MANSO del mundo. Esto quiere decir que él HEREDARÁ LA TIERRA (comparar con Romanos 4:13). Él fue claro al decir que “los MANSOS heredarán la tierra (¡no el cielo!).” 

Pregunta # 11:

¿Acaso Pablo no les dice a los Colosenses que tienen una “esperanza que está guardada en los cielos?’ (Colosenses 1:5)

Respuesta:

Esta pregunta se asemeja a la del número 5 sin duda. Aquí el apóstol Pablo no está enseñando ninguna esperanza celestial, o una “partida al cielo” para estar con Dios después de la muerte, o antes del reinado milenario de Cristo en la tierra. Esto está bien claro para mí. 

Ahora bien, en el verso 12 de este mismo capítulo en cuestión, Pablo sigue diciendo: “…que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos de luz…” Nótese que acá—como Pedro también lo dijera en su Primera Epístola—los creyentes tendrán participación de una HERENCIA que está guardada— o “reservada en los cielos” —como nuevamente lo dijera Pedro— en 1 Pedro 1:4.

 

 En Hebreos 10:34 Pablo también dice: “Sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos”. Pero acá tampoco Pablo está diciendo que iremos al cielo para recibir nuestra herencia, o que el cielo sea nuestra herencia final. Notemos que Pablo habla de una herencia perdurable en el cielo—¿qué podría ser aquello tan perdurable ? 

En Colosenses 3:24 Pablo afirma que: “del Señor recibiréis la recompensa de la herencia”—-¿En dónde? Primero notemos que la herencia es una recompensa, la cual será dada por Jesucristo mismo a los fieles cuando él regrese por segunda vez a este mundo. Dice en Apocalipsis 22:12: “He aquí que vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”. Entonces queda claro que los creyentes recibirán su herencia en la tierra—¡no en el cielo! 

Pregunta #12:

¿Acaso no dice Pablo que los santos son participantes del “llamamiento celestial?” (Hebreos 3:1). 

Respuesta:

¿Acaso la frase: “Llamamiento celestial” quiere decir: “Llamado para ir al cielo”? No lo creo así necesariamente. Me parece que quiere decir, mas bien, “llamamiento de Dios”— Ver Filipenses 3:14 y Romanos 11:29. El libro a los Hebreos fue escrito para judíos, ya que trata de la relación de Cristo para con el sacerdocio levítico y los sacrificios del templo. Pues bien, como judíos, ¿qué pudieron ellos entender por el “llamamiento celestial”? Seguramente cualquier cosa menos “llamamiento para vivir en el cielo”. Recordemos que Jesús vino a confirmar las promesas hechas a los padres a los Judíos—no a cambiarlas por una promesa de naturaleza cósmica, celestial, fuera de esta tierra. Los judíos en general, y en especial los mesiánicos, esperaron la venida o la restauración del reino de David en Jerusalén (Hechos 1:6). 

Es interesante descubrir que en la Biblia no aparece algo así como: “el llamamiento terrenal” para los judíos, y otro “celestial” para la iglesia. El “llamamiento celestial” es general, para todos los santos (hebreos y gentiles conversos—Hebreos 3:1). Dios nos ha llamado para ser santos, apartados, y consagrados a él con fidelidad. 

Pregunta #13:

¿Pero cómo se explica 1 Pedro 5:10, donde el apóstol Pedro dice que Dios nos “llamó a su gloria eterna”? 

Respuesta:

Nueva nos preguntamos: ¿Es sinónimo de cielo la gloria eterna? No lo creemos. Veamos algunas razones: El apóstol Juan dice en Apocalipsis 12:10, lo siguiente: “Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo…”  Esta es una profecía que anuncia la llegada del reino mesiánico, pero: ¿qué tiene que ver este reino mesiánico con la gloria eterna? Es simple. La gloria eterna está asociada con el reino eterno, pues ambos vienen juntos. Veamos un texto bíblico crucial: 1 Tesalonicenses 2:12. Este pasaje paulino dice muy claramente: “y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria”.  Aquí vemos la estrecha relación entre reino y gloria. Juan dice que “ahora” ha venido …el reino de nuestro Dios”, lo que quiere decir que “ahora ha venido… la gloria de nuestro Dios”. La gloria del reino mesiánico será muy evidente en el reinado milenario de Cristo (ver Ezequiel 39:21; Hageo 1:7; Isaías 66:18; Salmos 145:11). 

Y finalmente, es interesante notar que tanto el reino como la gloria son “eternos” (comparar 1 Pedro 5:10 y 2 Pedro 1:11). Reino y gloria son evidentemente sinónimos. Entrar en la gloria eterna es entrar en el reino eterno y viceversa. Y finalmente, vayamos a los versículos 1 y4 del texto de la pregunta en cuestión: “…que soy también participante de la gloria que será revelada. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria”. Es claro que nuestra gloria la recibiremos cuando Cristo aparezca en su segunda venida a la tierra y no en el cielo. 

Pregunta #14:

El escritor del libro a los hebreos dice— en el capítulo 11 y verso 40— lo siguiente: “Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros”. ¿no significa esto que la iglesia recibirá un premio celestial, y los hebreos otro terrenal? 

Respuesta:

No parece posible, pues el escritor a los Hebreos (probablemente Pablo) les escribe a judíos y no a gentiles convertidos.  ¿Acaso el escritor está diciendo que los Judíos, al contrario, tendrán un destino celestial y la iglesia uno terrenal? Por qué tendría que ser el cielo cuando se dice:  “alguna cosa mejor”? No hay sustento bíblico para decir que “alguna cosa mejor” sea el cielo— Definitivamente no lo hay! Pero si el escritor se refería al destino celestial cuando hablaba de “alguna cosa mejor”, ¿por qué no lo dijo claramente? Los doctos en la Biblia afirman que “alguna cosa mejor” son las mejores promesas que vienen del nuevo pacto que Dios hizo con los Cristianos a través del sacrificio y resurrección de Jesús.  Pero lo cierto es que el escritor les estaba diciendo a los Judíos que los cristianos tenían un mejor pacto que los perfeccionaba de verdad, y por tanto, no sería justo que los Judíos del Viejo Pacto fueran resucitados  o perfeccionados antes que la iglesia. 

Pregunta #15:

¿No dice Pablo en Colosenses 3:1-3 que “Busquemos y pongamos la mira en las cosas de arriba?” ¿Acaso no quiere decir esto que debemos anhelar el cielo como nuestra futura residencia permanente? 

Respuesta:

Nuevamente no encontramos ninguna razón para concluir que en este texto se nos está enseñando que iremos al cielo, o que miremos al cielo como nuestra residencia permanente. Lo que más bien Pablo dice es que busquemos y miremos las cosas de arriba. Esto querría decir que busquemos las cosas que son del cielo o de Dios y que son permanentes o eternas. 

Todos los estudiantes de la Biblia sabemos que en el cielo también hay cosas gloriosas, como es la ciudad santa, o la casa del Padre (Juan 14:2). También Pablo escribió sobre “el tabernáculo verdadero” construido por Dios y no por los hombres (Hebreos 8:2; 9:11). También se nos habla del santuario celestial, el templo celestial, etc. ¡Pero todos ellos estarán en la tierra! (Apocalipsis 21:2-4). 

También el reino de Dios y su justicia es algo de arriba, de Dios, y que igualmente debemos “buscar” primeramente, o antes que nada (Juan 6:33). ¡Pero este reino vendrá a la tierra igualmente! (Mateo 6:10, 2 Timoteo 4:1). 

Pregunta #16:

¿Pero no dice Pablo que nos hemos acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, en Hebreos 12:22? 

Respuesta:

Este pasaje tampoco es prueba indiscutible de que iremos al cielo con nuestros cuerpos inmortalizados, después de haber resucitado, o incluso antes, a través de nuestras supuestas “almas inmortales”. Yo creo que Pablo, el supuesto escritor de esta carta, estaba hablando de que Cristo hizo posible que entremos directamente al trono de la gracia por su intermedio, siendo él nuestro único Sumo Sacerdote. Esto lo vemos claramente en los capítulos anteriores (ver especialmente 10:19-22. Este último verso 22 nos dice que AHORA nos podemos “acercar” al lugar santísimo (en el cielo) por los méritos de Jesús. Esto no ha de tomarse literalmente como si realmente voláramos al cielo para entrar al lugar santísimo, sino en un sentido espiritual. Creo que el texto de Hebreos 12:22 debe interpretarse a la luz de Hebreos 10:10-22. 

Pregunta #17:

¿No le ofreció Jesús al “buen ladrón” el paraíso? (Lucas 23:43). Además, ¿No dijo Pablo que fue arrebatado al “tercer cielo” donde vio el paraíso ofrecido al ladrón (2 Corintios 12:2-4)?¿No es lógico concluir que el cielo está el paraíso de los salvos? 

Respuesta:

Si, Pablo habló que vio el paraíso en el tercer cielo estando “fuera del cuerpo”. Ahora bien, Pablo no dijo que el tercer cielo era el paraíso. Podría ser, pero no necesariamente Es cierto que él dijo haber sido arrebatado al tercer cielo y al paraíso como si fueran expresiones sinónimas. Pero como veremos más adelante, en el tercer cielo hay un paraíso que tiene singularidades. Veamos cuáles son: 

1.- San Juan escribe del paraíso, así: “Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios” (Apocalipsis 2:7)- Entonces, en medio del paraíso de Dios hay un árbol de la vida muy singular.

2.- El mismo apóstol Juan escribe además en Apocalipsis 22:2 algo sumamente interesante: “En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos….para la sanidad de las naciones”.  Aquí Juan revela una ciudad, y en medio de ella está el árbol de la vida. No obstante, en el capítulo 2 y verso 7, él había escrito que ese árbol de la vida estaba en medio del paraíso. ¿Qué podemos concluir entonces? Creo que paraíso y ciudad santa son lo mismo. Si el árbol de la vida está en medio del paraíso y en medio de la ciudad santa, es obvio pensar que el paraíso, la ciudad, y probablemente también “el tercer cielo”,  sean sinónimos. 

Ahora bien, ¿acaso la ciudad santa se quedará inamovible en el tercer cielo para que nosotros la ocupemos cuando supuestamente volemos para allá? De ningún modo, pues dice en el mismo libro de Apocalipsis 21:2,3 que la santa ciudad (o paraíso) desciende a la tierra. Claramente dice el pasaje así: “Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido…” Será entonces cuando los creyentes tendrán acceso a ella, pues dicen los versos 14 y 15 así: “Bienaventurados los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la ciudad. Mas los perros estarán afuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira”. 

Si el “tercer cielo” es sinónimo de paraíso y ciudad santa, entonces sería válido decir que nosotros tendremos una esperanza de entrar al “tercer cielo” o simplemente “entrar al cielo”. En cierto modo estaríamos entrando al cielo mismo, puesto que estaremos entrando a “cosas o lugares celestiales” con Cristo— ¡en la tierra!. (Efesios 2:6). 

Pregunta #18:

¿No escribe Juan en Apocalipsis 3:21 que nos sentaremos en el trono de Cristo?¿Acaso no está el trono de Cristo en el cielo?¿Acaso no está ahora sentado en él nuestro Señor Jesucristo, y a la diestra del Padre, según consta en Hebreos 10:12? Si este es el caso,¿no significa que nos sentaremos en el trono de Cristo en el cielo? 

Respuesta:

En el cielo sólo existe un trono para Dios, el Padre. Honestamente no encontramos un segundo trono destinado para Cristo en el cielo. Es cierto que Jesús está sentado a la diestra del Padre, pero eso no significa que él también tenga un trono en el cielo. Tal vez “sentarse en el trono de Dios” quiera decir estar en la presencia de Dios o en su corte, o bien, que Cristo esté sentado en el mismo trono de su Padre, a Su lado derecho (¿tal vez un trono para dos personas?). Aunque aparecen 24 tronos más, éstos no son para 24 dioses, sino para los 24 ancianos. Es raro, pues, que no se mencione un trono para Jesucristo en el cielo fuera del que tiene Su Padre. Los 24 tronos, de los 24 ancianos, rodean al único trono—no a dos tronos—donde se sienta Dios (ver Apocalipsis 4:4). Esto sería raro si es que hubiesen dos tronos principales en la corte celestial. 

Pero lo que si es seguro es que Cristo tendrá su trono propio en la tierra, y ese será el trono de David Su Padre (Lucas :32,33). Además, este trono será ocupado por Cristo sólo cuando él regrese a este mundo por segunda vez (Mateo 25:31,34).

En Salmos 122:4,5 se nos dice, además, que en Jerusalén están los tronos de los hijos de David, lo que significa que el trono de Cristo y de sus santos estarán en la tierra. 

Pregunta #19:

¿Pero acaso Juan no ve en el cielo, frente al trono y frente al Cordero,  a los 144,000 Hebreos y a la gran multitud gentil? (Apocalipsis 7:4-17). 

Respuesta:

La visión de la gran multitud frente al trono y del Cordero de Apocalipsis 7 se refiere a la venida de la Nueva Jerusalén a la tierra después del milenio. Nótese el capítulo 7 y verso 15 que dice: “Dios…extenderá su tabernáculo sobre ellos” y compárese con el capítulo 21:3: “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres…”. Este capítulo 21 se refiere a la venida de la ciudad santa después del milenio! Una prueba adicional de que Apocalipsis 7:4-17 se refiere a la etapa post milenaria (cuando haya ya bajado la ciudad santa) la encontramos comparando Apocalipsis 7:17 que dice: “y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos” con Apocalipsis 21:4 que dice: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos…”. ¡Obviamente la misma promesa!

Pregunta #20:

En Mateo 6:19,20 Jesús dice que no hagamos tesoros en la tierra, sino en el cielo. ¿No es esto prueba suficiente de que viviremos en el cielo?.

Respuesta:

Aquí Jesús no está diciendo o prometiendo el cielo para los que “atesoran tesoros en el cielo”. Lo que más bien dice Jesús es que nuestro corazón debe estar puesto en los intereses de Dios para ganar la eternidad. En el verso 21 Jesús sigue diciendo: “Porque donde está vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón”. Nuestro corazón debe estar en el cielo, en las cosas de Dios. Jesús dio importancia a hacerse rico para con Dios, haciendo buenas obras (Lucas 12:21, 1 Timoteo 6:18). Santiago muestra cómo serán castigados aquellos que acumularon riquezas materiales en la tierra, y que han vivido a espaldas de Dios y de sus semejantes (Santiago 5:3).

Pregunta #21:

¿No dice Pablo que tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos…deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial? (2 Corintios 5:1,2). 

Respuesta:

En este pasaje encontramos que Pablo habla de ser “desnudado” para tomar nuestra habitación celestial. ¿Se estará refiriendo aquí Pablo como la “habitación celestial” al “cuerpo celestial” que obtendrá en la resurrección? (1 Corintios 15:40,44).  ¿O tal vez Pablo está hablando de su supuesta “alma inmortal” que anhela partir al cielo para residir en su habitación celestial con Cristo en la casa el Padre? Veamos los hechos: ¿Estaba deseoso Pablo de morir para estar con Cristo en el cielo, dejando atrás su cuerpo mortal y perecedero? Muchos teólogos piensan que sí. Este es de hecho el único texto complejo que requiere una interpretación  a la luz de otros pasajes paulinos. 

Si creemos que Pablo está hablando del deseo suyo de partir al cielo, abandonando el cuerpo físico, nos encontraremos con algunos problemas: Primero, que los salvos van subiendo al cielo para estar con Dios según vayan  muriendo. Esto significaría que Juan el Bautista—por citar sólo un caso— partió al cielo antes que Jesús, las primicias.  En el caso de Jesús, debemos suponer que él mismo debió ascender al cielo cuando estuvo muerto durante esos 3 días y 3 noches,  pero no fue así. Recordemos que el Jesús resucitado le dijo a María que no lo tocara porque aún no había subido al Padre (Juan 20:17)? Por tanto, si Jesús no subió al Padre inmediatamente después de morir, ¿cómo pudo haber estado Cristo con el “buen ladrón” en el cielo cuando murieron ambos? Y si el fiel Lázaro había partido al cielo para estar con Dios y sus ángeles, ¿Por qué Jesús no consoló a María y a Marta diciéndoles que su hermano Lázaro estaba en una mejor estado de bienaventuranza en el cielo?¿Por qué tanta amargura y desconsuelo por parte de las dos hermanas de Lázaro, si de hecho existía la creencia de que los creyentes cristianos difuntos estaban en un estado de gloria y bienaventuranza en el cielo? 

Si Pablo creía realmente que iría al cielo inmediatamente después de morir, ¿por qué él mismo dijo en otra ocasión: “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mi, sino también a todos los que aman su venida” (2 Timoteo 4:8)?. Aquí Pablo habla que recibirá su corona “en aquel día” (¿el día de su partida o muerte? o más bien ¿en el día de la parusía?). Según el contexto, Pablo hablaba de la manifestación de Cristo (v.1), y lo repite en el verso 8 como venida (parusía). Entonces parece claro que Pablo recibiría su premio o corona, no en el día de su muerte, sino en el día de la venida o manifestación de Cristo al mundo. Esto concuerda con 1 Pedro 5:4, donde Pedro afirma que los creyentes recibirán sus coronas cuando Cristo regrese al mundo para resucitar a sus seguidores leales.  Si pensamos aun que Pablo recibiría su premio en el momento de su muerte, ¿por qué el mismísimo Pablo se expresa de la muerte como un enemigo del hombre y de Cristo en 1 Corintios 15:26? En el caso de él, la muerte debió ser un amigo que lo llevaría al cielo… ¡y no un enemigo! 

Al profeta Daniel— un siervo fiel de Yahweh—le dijo Dios mismo que él descansaría (moriría) y resucitaría al fin de los días para recibir su recompensa o heredad (Daniel 12:13). En ningún momento Dios le había dicho que al morir él iría al cielo para recibir su “heredad celestial” o que su alma moraría en el cielo hasta el día de la resurrección de los fieles. 

Pregunta #22:

En Hebreos 11:13-16 se nos dice que los fieles del Antiguo Testamento eran “extranjeros y peregrinos sobre la tierra”, pues buscaban una “patria celestial”, pues Dios les había preparado una ciudad. ¿No es todo esto prueba suficiente de que los fieles vivirán en el cielo?. 

Respuesta:

Es cierto que los fieles hebreos eran “extranjeros y peregrinos” en la tierra prometida. Nótese el contraste que hace el autor de esta carta cuando dice “aquella tierra donde salieron” con aquella “a la que llegaron”. Ellos eran extranjeros y peregrinos en la tierra prometida—morando en tiendas (v.9)— ¿Por qué? ¡Porque esperaban una ciudad o patria celestial! (ver verso 10). Nótese que no se dice que ellos esperaban ir o subir a la ciudad o patria celestial, sino que esperaban la ciudad o patria celestial.  Esto es muy sugestivo, pues indicaría que ellos esperaban que primero bajara la ciudad celestial a la tierra prometida. Esto no es imposible, pues el mismo escritor de Hebreos añade un poco más adelante: “Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos LA PORVENIR” (Hebreos 13:14).

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LOS ORÍGENES DE LA DOCTRINA DEL DESTINO CELESTIAL DE LOS SALVOS

 

Tim Warner 

 

¿Se ha preguntado usted de dónde vino esa idea de que viviremos una eternidad en el cielo si somos Cristianos? ¡Positivamente no de los Judíos ni del Cristianismo del Nuevo Testamento! En el Antiguo Testamento no encontramos ese concepto o promesa en ninguno de sus libros que son 39. Como vimos en el artículo previo  (El Reino según Jesús), ella no vino de la enseñanza de Jesús, y por lo tanto, no pudo haber sido parte del Evangelio que Jesús ordenó despachar a todo el mundo. La esperanza de los creyentes según lo dictado por Jesús era el Reino de Dios, el cual vendría aquí, a la tierra, en Su Segunda Venida (Parusía).  

 

La teoría dispensacionalista tradicional sostiene que el “destino celestial” era parte del misterio que Pablo reveló a los gentiles. Pero Pablo se ciñó estrictamente a lo que Jesús enseño, y su evangelio era el evangelio de Su Señor. Así él lo sostuvo muy claramente en varias ocasiones. Y es un hecho que los dispensacionalistas no tienen un texto claro y definitivo que apoye su creencia del cielo para los salvos

 

Se sabe que la creencia de un destino celestial era común en el primer siglo entre los paganos que estaban entrenados en la filosofía griega. Esta idea entró en el Cristianismo después de la muerte de los Apóstoles, de manera gradual, a través de la incorporación de elementos de Gnosticismo. Los Gnósticos enseñaron que la materia era mala, y la creación, un error, hecho por un dios de menor grado que buscó encarcelar a la humanidad en cuerpos físicos, y que exige su culto. La forma “cristiana” del Gnosticismo sostuvo que Jesús vino del Dios supremo a la humanidad para liberarla de este reino físico malo en que él había sido entrampado por el “dios menor’ al cual los judíos le rindieron culto. La misión de Jesús, según los Gnósticos era mostrar a la humanidad el camino a una realidad celestial más alta. la Salvación sería lograda a través de los niveles o grados de ‘gnosis’ (la palabra griega para ‘conocimiento’). A través del logro del conocimiento sobrenatural de varios ‘misterios’, los convertidos suponían que progresaban a través de los niveles (ayudados en el camino por ciertos guías espirituales) hasta que uno alcanzara ‘el pleroma’, la versión gnóstica del ‘cielo’. Puesto que el mundo material era malo, los gnósticos negaron también la resurrección del cuerpo. Siendo Librados de las ataduras de la tierra, y del cosmos material, ellos creían que podrían volar a los cielos —Esta era la esperanza de los Gnósticos. 

 

Justino Mártir, un escritor cristiano ortodoxo que vivió en el segundo siglo de Era Cristiana, y que fuera martirizado por Marco Aurelio por su fe, se opuso firmemente a los herejes que promovían el concepto del ‘destino celestial’. Para los primeros Cristianos, la resurrección física del cuerpo tenía como fin de que los cristianos pudieran reinar en el reino terrenal físico de Cristo, y ésta era la Fe ortodoxa transmitida por los Apóstoles de manera clara.  En uno de sus diálogos con el Judío Trifo, Justino le dice:

 

“Es más, yo le señalé a usted que algunos que son llamados Cristianos, pero que son herejes ateos, impíos, enseñan doctrinas que son en todos los sentidos blasfemas,  ateístas, y tontas. Pero para que usted pueda saber que yo no digo esto ante usted solamente, yo he preparado una declaración, hasta donde yo he podido llegar, de todos los argumentos que han pasado entre nosotros; en donde yo deberé anotarme a mi mismo como que admito las mismas cosas que yo le estoy admitiendo a usted. Porque yo escojo no seguir a hombres, o a doctrinas de hombres; sino a Dios y a las doctrinas entregadas por Él. “Porque si tú te has encontrado con algunos a los cuales efectivamente se les llama cristianos, y no sostienen estas opiniones, sino que incluso se atreven a blasfemar al Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, y dicen que no hay resurrección de los muertos, sino que las almas, cuando mueran,  son recibidas en el cielo, cuídate de no atenderlos. Pero yo, y todos aquellos cristianos que son realmente genuinos, saben efectivamente que habrá una resurrección del cuerpo” [“Diálogo con Trifo, el Judío” LXXX].

 

 

Los Cristianos ortodoxos del Primer Siglo definitivamente continuaron esperando la esperanza Judía del Reino Milenario, y la resurrección del cuerpo para reinar en el Reino físico de Cristo, como el destino de todos los salvos [1].  

 

Ireneo era el pastor de la iglesia en Lyons, Galo, un estudiante de Policarpo, el discípulo de Juan, y un mártir de la Fe. Él hizo de la refutación de las sectas Gnósticas el trabajo de su vida, con sus ideas del ‘destino celestial’ y su rechazo a la resurrección del cuerpo. Ireneo escribió cinco volúmenes llamados, Contra las Herejías. En su quinto volumen, Ireneo refutó sólidamente la idea Gnóstica de un destino celestial, demostrando que la esperanza de los salvos es el Reino de Dios en la tierra, y la resurrección del cuerpo para reinar con Cristo.  

 

“Y de nuevo él dice, “Permítale que se lo lleven, para que él no vea la gloria de Dios.” Y cuando estas cosas sean hechas, él dice, “Dios removerá lejos a los hombres, y aquellos que quedan se multiplicarán en la tierra.” “Y ellos construirán casas, y las habitarán: y plantarán viñas, y comerán de ellas.” Porque se hablaron todas éstas y otras palabras indiscutiblemente en referencia a la resurrección del justo que toma lugar después de la venida de Anticristo y de la destrucción de todas las naciones bajo su gobierno; en [los tiempos] la cual [la resurrección] el virtuoso reinará en la tierra… y a través de Él se acostumbrarán a participar en la gloria de Dios el Padre, y disfrutarán en la comunión del reino y en la comunión con los santos ángeles, y en unión con los seres espirituales; y de aquellos a quienes el Señor encontrará en la carne, esperándolo del cielo, y que han sufrido la tribulación, así como también han escapado de las manos del Maligno. … Ahora todas estas cosas estando tal como ellas son, no puede entenderse en referencia a las materias supercelestiales; “porque Dios”, se dice, “mostrará a toda la tierra que está bajo el cielo su gloria”. Pero en los tiempos del reino, la tierra ha sido llamada de nuevo por Cristo [a su condición prístina], y Jerusalén reconstruida según el modelo de la Jerusalén de arriba de la cual el profeta Isaías dice, “He aquí, yo he delineado sus paredes bajo  mis manos, y tu arte está siempre en mi vista” (Ireneo, Contra las Herejías, Lb. V, cap. XXXV).  

 

Las únicas ideas  ‘celestiales’ que ellos tenían se relacionaron a una serie de niveles de recompensas en el Milenio. Ireneo sostuvo que la Nueva Jerusalén descenderá del cielo, y que los santos más dignos habitarán esta ciudad (al parecer sobrevolando en el cielo {los cielos}). Otros habitarán la ciudad terrenal de Jerusalén, así como la tierra paradisíaca (después de que sea restaurada). Sin embargo, todos serían una parte de este Reino, y Cristo sería visto ambos en la Nueva Jerusalén y en la tierra. [2] Él vio el Milenio como preparatorio para la morada final donde la Nueva Jerusalén se establecería abajo en la tierra, después de su renovación completa al final del Milenio.   

 

“Ya que es Dios en verdad quien levanta al hombre, así también verdaderamente el hombre se levanta de la muerte, y no alegóricamente, como yo he mostrado repetidamente. Y así como él realmente se levanta, así también él debe realmente ser disciplinado de antemano para la incorrupción, e ir adelante y florecer en los tiempos del reino, para que él pueda ser capaz de recibir la gloria del Padre. Entonces, cuando todas las cosas son hechas nuevas, él morará de verdad en la ciudad de Dios. Porque está dicho, “Él que se sentó en el trono dijo, He aquí, yo hago todas nuevas todas las cosas. Y el Señor dice, Escribe todas estas cosas; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y Él me dijo, Están hechas”. Y ésta es la verdad de la materia”. (Ireneo, Contra las Herejías, Lb.V,  Cap V.. XXXV)  

 

Aunque el Gnosticismo mismo era en gran parte purgado de la Iglesia por los apologistas cristianos tempranos, como Justino, Ireneo, e Hipólito, ciertos elementos sutiles del pensamiento Gnóstico permanecían en algunos cuartos, particularmente en Alejandría y Egipto. La hermenéutica central de Gnosticismo, la interpretación alegórica, sobrevivía y encontró un asilo con los escritores Alejandrinos, Clemente y Orígenes. Debido a la influencia de la escuela de Alejandría, la esperanza Milenaria fue gradualmente desplazada completamente a medida que la filosofía griega continuó invadiendo a la Cristiandad en una forma mucho más sutil. La doctrina de cielo, como el destino final, empezó a penetrar en la corriente principal de la Cristiandad tarde en el segundo y tercer siglos gracias mayormente a la amplia influencia de los escritos de Orígenes. Él hizo un uso liberal del método alegórico de la interpretación profética. Orígenes vio la existencia física en este planeta sólo como una desviación temporal en una existencia espiritual mística [3]. La creación física, mientras que no sea ‘mala’ como los Gnósticos abiertos imaginaron, fue considerada un aula temporal para la humanidad a través de la cual él vendría a ser más maduro hasta que ya no necesite más el reino físico como su tutor. Nuestra existencia terrenal en el reino físico era una especie de interacción con cosas físicas que se entendían como ilustraciones de realidades espirituales [4]. Para abreviar, nosotros todos estamos viviendo en un arroyo continuo de parábolas. La idea es, aprenda la lección de la parábola física, y entonces usted estará listo para despojarse de lo físico y vivir en el reino espiritual en el cielo. Consecuentemente Orígenes no vio la necesidad para una resurrección del cuerpo, y se opuso a la opinión ortodoxa del Reino Milenario físico. Las opiniones de Orígenes ganaron un poco de popularidad entre la Iglesia temprana, pero ciertamente no la acogida al por mayor. Muchos de los obispos lo consideraron un hereje. Debajo hay una cita de Orígenes, perfilando su esquema ‘celestial’:  

 

“… cuando, a pesar de todas las cosas hayan sido sujetados a Cristo, y a través de Cristo a Dios (con quien ellos también formaron un espíritu, con respeto de espíritus que son las naturalezas racionales), entonces la propia sustancia corporal que también se une a los más puros y excelentes espíritus, y siendo cambiados dentro en una condición etérea en proporción de la calidad de los méritos de aquellos que lo asumen (según las palabras del apóstol, “Nosotros seremos cambiados”), brillará en el esplendor; o al menos que cuando la forma de esas cosas que se ven pasen, y toda la corrupción haya sido despojada de uno y se haya purificado, y cuando el todo el espacio ocupado por este mundo en donde las esferas de los plantea se dicen que están, se hayan dejado atrás y debajo, entonces se alcance la morada señalada del pío y del bueno situada arriba de esa esfera que se llama no-errante, como en una tierra buena, en una tierra de los vivientes que será heredada por el manso y el humilde;  aquella tierra que pertenece a ese cielo (que, con su mayor extensión magnificente, rodea y contiene esa tierra misma) que es llamada verdaderamente y sobre todo cielo, en donde el cielo y tierra, el fin y la perfección de todas las cosas, pueden ser localizadas seguramente y más confiadamente – donde, a saber., éstos, después de su aprehensión y su castigo por las ofensas que ellos han experimentado por vía de la purgación, pueden, después de haber cumplido y descargado cada adeudamiento, merecer una habitación en esa tierra; mientras que aquellos que han sido obedientes a la palabra de Dios, y se  han mostrado, de aquí en adelante por su obediencia,  capaces de la sabiduría, se dice que merecen el reino de ese cielo; y así la predicción es cumplida más merecidamente, Bendito son los mansos, porque ellos heredarán la tierra;” y, Bendito son los pobres en el espíritu, porque ellos heredarán el reino de los cielos; ” y la declaración en el Salmo, “Tú los exaltarás, y ellos heredan la tierra.” Porque es llamado un descenso a esta tierra, excepto una exaltación a aquello que está en lo alto. De esta manera, por consiguiente, parece que una especie de camino se abre para la salida de los santos de esa tierra a esos cielos; de modo que ellos no parezcan tanto que moran en esa tierra, como que habitan con una intención, es decir., para pasar adelante a la herencia del reino de cielo, cuando ellos también hayan alcanzado ese grado de perfección.” (Orígenes, De Principis, Lb. II, Cap. 4)  

 

El lector perspicaz no dudará de recoger  la mención de Orígenes de un ‘purgatorio’ en preparación para esta morada celestial. Uno puede ver claramente en las ideas de Orígenes lo que pronto se volvió el dogma Católico Romano oficial.  

 

“Y así también a aquellos que merecerán obtener una herencia en el reino de cielo, ese germen de la restauración del cuerpo que nosotros hemos mencionado antes, por la orden de Dios restaura del cuerpo terrenal y animal uno espiritual, capaz de habitar los cielos; mientras a cada uno de aquellos que pueden ser de mérito inferior, o de condición más vil, o incluso el más bajo en la escala, y en conjunto empujados a un lado, es allí todavía dada, en proporción a la dignidad de su vida y alma, una gloria y dignidad del cuerpo, —no obstante que incluso el cuerpo que se levanta de nuevo de aquellos que serán destinados al fuego eterno o a los castigos severos, es por el mismo cambio de la resurrección tan incorruptibles, que no pueden ser corrompidos y disueltos e incluso por los severos castigos”. (Orígenes, De Principis, Lb. II, Cp. 10)  

 

Como usted puede ver, Orígenes admite una resurrección del cuerpo para los no salvos, de modo que ellos puedan sufrir el tormento de condenación. Pero, para el ‘salvo’, él previó una existencia espiritual (similar a los gnósticos), y un destino celestial (como creían los Gnósticos). En la cita siguiente, se vuelve mucho más claro de dónde proviene ‘el destino celestial’ del dispensacionalismo.  

 

“Por cual razón, ahora, que nosotros también podemos ver de una verdad de que todas las doctrinas de los Judíos del día presente son meras bagatelas y fábulas, ya que ellos no tienen la luz que procede del conocimiento de las Escrituras; en tanto que aquellas de los Cristianos son la verdad, teniendo el poder para levantar y elevar el alma y el entendiendo del hombre, y para persuadirlo a buscar una ciudadanía, no como los judíos terrenales, aquí abajo, sino en el cielo.” (Orígenes, Contra Celso, Lb. II, Cap.. V)  

 

Las ideas de Orígenes estaban en oposición directa a los escritores ortodoxos más tempranos, Justino e Ireneo. Mientras Justino llamó herejes a los así llamados ‘Cristianos’ abandonaron la idea judía de un Reino físico terrenal de Dios, Orígenes llamó la idea de un Reino terrenal  ‘fábulas.’ Él creyó que la esperanza de un Reino físico era absurda, y también negó la resurrección del cuerpo para los salvo, lo mismo que los Gnósticos.  

 

En el cuarto siglo, Agustín de Hipona tuvo más éxito popularizando la idea del destino celestial, mientras que lo hacía una doctrina Cristiana principal (Católica). Él tendió hacia la interpretación alegórica de Orígenes, pero entonó el sistema para hacerlo menos inaceptable al cristianismo ortodoxo [5]. Como Orígenes, Agustín admitió la resurrección del cuerpo. El concepto de destino celestial era una grapa del punto de vista amilenial que creció de los métodos alegóricos de Orígenes y Agustín de interpretación de la Escritura.  

 

“Agustín procede a una elección especial de un pueblo de Dios de una masa corrupta y condenada; y sigue su historia en dos líneas antagónicas, y termina en el contraste dualístico de un cielo eterno para el elegido y un infierno eterno para el réprobo…” (Philip Schaff, Prologue a La Ciudad de Dios)  

 

El Retorno Parcial de Dispensacionalismo Tradicional a la Fe Antigua 

 

El Dispensacionalismo tradicional surgió originalmente de un retorno al pre-milenialismo futurista. Haciendo así, lanzó fuera algunos de los conceptos de Agustín sostenidos por el Catolicismo Romano y los Reformadores, particularmente con respecto a Israel. La objeción principal que los dispensacionalistas tempranos tenían era la alegorización de las profecías del Antiguo Testamento relacionado a Israel. Pero, parece que ellos realmente no desafiaron las ideas amilenarias con respecto al destino celestial de la Iglesia. Este abandono parcial de las opiniones de Agustín presentó una paradoja para ellos – ¿cómo reconciliar un Reino físico prometido a Israel con la idea de un destino celestial para los salvos?.  

 

La solución inventada por los dispensacionalistas tempranos era un tipo de ‘dicotomía’ (la división absoluta) entre el programa del Antiguo Testamento que fue visto como Judío y terrenal y un programa del Nuevo Testamento para la Iglesia que se vio como celestial.  

 

Tomando el método ‘dicotomico’ para resolver el aparente conflicto entre los programas del Antiguo y Nuevo Testamentos es realmente nada nuevo. Enfrentado con un Dios en el Antiguo Testamento que parecía tener un programa, y un Dios en el Nuevo Testamento que parecía tener un programa completamente diferente, las sectas Gnósticas tempranas imaginaron que el Dios de Israel no era el mismo Dios Padre a quien Jesús proclamó, sino un dios menor. [6] Ellos visualizaron una total ‘dicotomía’ entre el Dios de Israel con Su programa ‘carnal’ (físico – que ellos llamaron ‘animal’), y el Padre que Jesús proclamó, quien tenía un programa mental mucho más celestial (espiritual) para aquellos que tenían el conocimiento (la gnosis) del misterio. [7] Los seguidores de Marción (una de las sectas del Gnosticismo bien conocidas) fue tan lejos como para afirmar que solo Pablo recibió la revelación del “misterio”, no previsto en el Antiguo Testamento, o revelado a los otros Apóstoles. [8]  

 

Una de las tácticas de Ireneo en la refutación a los Gnósticos era ilustrar la continuidad entre los programas del Antiguo y Nuevo Testamentos. Él hizo esto citando la profecía del Antiguo Testamento cumplida en la Iglesia (es decir, profecía específica sobre esta dispensación del presente), y citando pasajes del Nuevo Testamento que unen a la dispensación presente con la pasada. [9] Él también apeló al acuerdo entre la profecía del Antiguo Testamento y la profecía del Nuevo Testamento con respecto a la escatología. [10] Él demostró con muchas citas de la Escritura que las Escrituras Apostólicas acerca de la Iglesia estaban en alineación perfecta, e incluso dependía en la meta de profecía del Antiguo Testamento con respecto a Israel. La meta de ambos Testamentos era la misma, y el destino de los redimidos de ambos Testamentos era una esperanza horizontal, el Reino Milenario de Cristo en la tierra, no una esperanza vertical, ascendiendo al cielo. [11] El ‘misterio’ no se vio como una edad de la Iglesia entre paréntesis sino el plan oculto entero de Dios para redimir a la humanidad a través del sacrificio expiatorio de Cristo y el Evangelio que se proclama a las naciones. Estaba oculto dentro de las Escrituras del Antiguo Testamento, y revelado por Jesús y los Apóstoles. [12] Por consiguiente en la mente de Ireneo, un Dios estaba actuando recíprocamente con el hombre a través de un solo programa, y la Iglesia consistió de todos los redimidos. El plan desplegado de Dios para la salvación de la humanidad era manifestado a través de una serie de dispensaciones progresivas, según Ireneo. [13] Esta era la Fe ortodoxa de todas las iglesias locales en el segundo siglo, desde Alemania a Libia, desde la Francia a Egipto. Y era la tradición transmitida por la sucesión de “fieles hombres”, los ancianos de las iglesias fundadas por los Apóstoles. [14]  

 

El ‘chiliasmo’ (milenarismo) de la Iglesia Cristiana ortodoxa temprana no supo nada de un ‘destino celestial’ para la Iglesia distinto del programa de Dios para Israel. La esperanza de los Cristianos tempranos era idéntica a la de los Patriarcas, los Profetas, y todos los santos de Hebreos once, una herencia en el próximo Reino físico de Dios en la tierra. La ‘Iglesia’ fue visto como todos los redimidos  de cada dispensación. Aunque la mayoría no pueda estar consciente de esto, el dispensacionalismo progresivo es mayormente un retorno al pre-milenarismo básico de la Iglesia ortodoxa temprana. Darby arrojó fuera algo del pensamiento de Agustín predominante en el Protestantismo, particularmente donde involucra a la nación de Israel. Pero, es mi creencia personal que él no fue lo bastante lejos, y continuó cobijando pensamientos ‘místicos’ con respecto a la Iglesia, iniciado por los Gnósticos, afinados  por Orígenes, y convertido en predominante por Agustín. Darby debió haber regresado completamente a la manera de la teología Apostólica hallada en aquellos que tenían una unión personal a la tradición oral Apostólica, como Justino, Ireneo, e Hipólito. Él debió haber abandonado la idea del ‘destino celestial’ de los Gnósticos, Orígenes, y Agustín, y abrazar el ‘chiliasmo’ transmitido a la segunda generación de Cristianos por los Apóstoles. En cambio, él entró en la misma trampa como los Gnósticos 1500 años antes, e imaginó una dicotomía entre el programa del Antiguo Testamento para Israel y el programa del Nuevo Testamento para el ‘la Iglesia.’  

 

Las notas: 

[1] Chadwick, Henry. La Iglesia Temprana. El pingüino Reserva, pp.77,78,83 

[2] Irenaeus, Contra las Herejías, Bk. V, el ch. XXXV,XXXVI 

[3] Chadwick, p.104, 

[4] Orígenes, De Principis, Lb. II, Cap. XI 

[5] Schaff, Phillip. Los Padres post Nicenos, Vol. 2. el Prólogo a Agustín es La Ciudad de Dios. p.5 

[6] Ireneo, Contra las Herejías, Lb. I,  Cap.. XXIV, 2,4, 

[7] el ibid, Lb. I, Cap.. VI, 1-2, 

[8] el ibid, Lb. III, Cap.. XIII, 1, 

[9] el ibid, Lb. I,  Cap. X, 3, Lb III, Cap.XII, Lb. IV, Cap. VIII, IX-XII, XXI-XXV, 

[10] el ibid, Lb. V, Cap.. XXV-XXVI 

[11] el ibid, Lb. V, Cap.. XXXII – XXXV 

[12] el ibid, Lb. III, Cap. XII, 9, Lb. IV, Cap. IX, 3, Frag. XXXVI 

[13] el ibid, Lb. IV, Cap IX, 3, Cap. XXVI 

[14] el ibid, Lb. I, X,  

 

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LA BIBLIA NO NOS DICE NADA EN ABSOLUTO DE QUE VIVIREMOS EN EL CIELO——¡PERO SÍ EN LA NUEVA TIERRA!

 

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

 

Una cosa que llama poderosamente la atención es que la Biblia no nos dice prácticamente nada de nuestra supuesta “vida en el cielo” en la eternidad. Sí, es increíble descubrir que nada se dice de la vida de los salvos en el cielo, a pesar de que este “lugar” es considerado por muchos cristianos como su paradero final después de morir. ¿Pero no extraño de que la Biblia no nos diga nada de lo que harán los justos allá, si en verdad ese es el lugar o el destino final y eterno para ellos? La Biblia dice que Dios trabaja, e igualmente su Hijo, por tanto los cristianos estarán también trabajando en la eternidad, y no tan solo tocando un arpa o una lira dorada. ¿Pero en qué podrían estar trabajando los salvos en el cielo? La Biblia no lo dice. Lo que sí nos dicen las Escrituras es lo que harán los salvos EN LA TIERRA.

Los salvos en el reino de Dios

La Biblia, en cambio, sí nos dice lo suficiente sobre lo qué estarán haciendo los que ganen la vida eterna en el reino de Dios. La palabra de Dios nos da muchísima información de la labor de los salvos en la nueva tierra de justicia. Esto se explica fácilmente porque la tierra, y no el cielo, u otro lugar supra mundano, es la promesa de Dios para los salvos— ¡Así de simple es la cosa!

Veamos los pasajes más importantes que nos indican cuál será la tarea de los salvos en el reino de Dios:

En Lucas 19:11-19 Jesús nos da la siguiente pista:

“Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. 13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. 14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. 15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. 16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. 17 El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 18 Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. 19 Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades”. 20 

Si leemos con cuidado estos versos, podremos ver que los salvos recibirán del Señor el pago correspondiente por haber cumplido con la tarea que él nos encomendó, y ese pago no es un eterno descanso en un paraíso celestial, tocando el arpa, y rodeado de bellas doncellas, sino, más bien, el ejercicio de la autoridad sobre las naciones. ¿Qué significa esto?

El Reino de Cristo es un gobierno

Siendo que el reino de Cristo es un gobierno con un monarca supremo (el Mesías escogido), es lógico concluir que éste tenga un territorio, leyes, y súbditos. Para que el gobierno funcione el Mesías Jesús deberá contar con asistentes de confianza en su régimen mundial, hombres probos y santos que administrarán en su reino con equidad y justicia. ¿Y quiénes mejores que los miembros de su iglesia que han mostrado probidad en esta vida? Es por eso que la iglesia ha sido llamada para recibir el reino (Lucas 12:32) para que ejerza autoridad sobre las naciones (Apo. 2:27, “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones”). De modo que acá tenemos la función que desempeñará la iglesia en el reino milenario de Cristo.

Los santos juzgarán el mundo

En 1 Corintios 6:1-3 Pablo dice algo sumamente interesante: “¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? 3 ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?

Aquí Pablo amonestaba a los creyentes por su incapacidad para juzgar cosas pequeñas de esta vida, y máxime,  considerando que ellos tenían por delante una tarea aún más difícil e importante que desempeñar y que consistía en el futuro juicio y gobernación del mundo entero.

Daniel vislumbró el dominio de Cristo y los santos en el Reino de Dios

En Daniel 7 leemos:

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.  Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido…y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”.

Así que el pueblo de los santos del Altísimo recibe el reino, el dominio, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo. Entonces es fácil ver que los salvos, los santos, tendrán una gran responsabilidad en el reino venidero de Jesucristo. Serán los asistentes y los cogobernantes del reino de Cristo por espacio de mil años.

En el milenio descansaremos de nuestras obras para hacer las obras de Dios en el reino de Cristo. Estaremos edificando una nueva sociedad donde realmente exista la justicia y la rectitud. Será una sociedad donde el diablo y sus demonios estarán ausentes, sin que causen las desgracias y maldades que ahora están ocasionando en la tierra y en los hombres.

Desgraciadamente son pocos los cristianos que anuncian estas buenas noticias de un mundo de paz y justicia gobernado por Cristo y su iglesia. Los más de ellos predican evangelios trucados o adulterados que nada tienen que ver con el reino de Cristo y el destino final y glorioso de su iglesia en dicho gobierno divino. Los textos que arriba hemos citado son poco o nada citados por los evangélicos y católicos por igual. Simplemente no los creen literales y para la iglesia.

Es hora de retomar el anuncio verdadero (el evangelio del reino) de Cristo para dejar de estar esperanzados en una creencia errónea de escapar algún día de este mundo caótico y perverso como almas inmortales en dirección al cielo.

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EL CIELO NO ES NUESTRO DESTINO FINAL

Galaxia de Andromeda

Por el Ing. Mario Olcese Sanguineti (apologista).

La mayoría de las iglesias cristianas enseñan que el destino o paradero final del creyente cristiano es el cielo. La Iglesia Católica, por ejemplo, enseña que los muertos en Cristo están ahora en el cielo con Jesús. Aun los “evangélicos” enseñan lo mismo al entonar himnos en ese sentido.

Es cierto que los creyentes en Cristo tendremos un cuerpo glorificado al resucitar—no al morir— con el cual podremos vivir para siempre con el Padre y Su Hijo Jesús. Sin embargo, Jesús nunca enseñó que nuestro paradero final y permanente será el cielo. Aún Jesús mismo no ha subido al cielo para permanecer allí permanentemente, pues dijo que volvería nuevamente a la tierra para restaurar todas las cosas (Hechos 3:19-21). Sí, ahora Jesús permanece en el cielo hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que hablaron los santos profetas de Dios. No hay testimonio bíblico que sustente la hipótesis de una “estadía eterna en los cielos” de Cristo y su iglesia.

Abraham: El Padre de la Fe

Es interesante lo que dijo Pablo a los Gálatas: “De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham” (3:9). ¿Ha notado usted lo interesantes que son estas palabras de Pablo? Él dice que los cristianos y Abraham serán bendecidos con lo mismo, idénticamente. Pablo NO dice que una será la bendición de Abraham, y otra, la de los cristianos. Lo que el apóstol verdaderamente afirma es que todos los creyentes en Cristo serán bendecidos con el creyente Abraham. Sí, Abraham creyó en la buena nueva de Dios referente a un Salvador, y que, a través de él, todas las naciones serían benditas (Gálatas 3:8).

Millones de Cristianos creen que irán al cielo para morar con Dios y Cristo por la eternidad. Pero si esto es cierto, entonces Abraham tuvo que haber creído en lo mismo, puesto que él y los creyentes cristianos recibirán lo mismo. Pero: ¿Creyó Abraham que iría al cielo para estar con Dios? La verdad es que no encontramos ninguna evidencia bíblica para tal esperanza. Lo que sí hemos encontrado en la historia de Abraham, es que a él Dios le prometió otra cosa, y por extensión, a todos los creyentes. Veamos la sorprendente promesa que millones de Cristianos ignoran, debido a que no leen su ‘Biblia’ con atención. Está en Génesis 12:1,2 donde se lee: “…vete de tu tierra (Ur) y de tu parentela, y de la casa de tu padre, A LA TIERRA QUE TE MOSTRARÉ. Y haré de ti una nación grande y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición”. Este pasaje tiene relación directa con Gálatas 3:9, pues Abraham sería bendición—¿para quién? ¡Para los de la fe! No se nos dice que la bendición de Abraham sería sólo para una raza, la semita, sino para todos los fieles en general. Esto es sumamente importante.

En Génesis 13:14,15 encontramos la promesa claramente expresada con estas palabras: “Y Jehová dijo a Abraham, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar que estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra QUE VES, la daré a ti y a tu descendencia PARA SIEMPRE”. ¿Hay algo en esta promesa en el sentido que Abraham iría al cielo después de morir, o en la segunda venida de Cristo? Pues no, Dios nunca le dijo a Abraham que mirara al cielo, sino hacia los cuatro puntos cardinales de la tierra (norte, sur, este y oeste). Su herencia sería esta tierra misma, y con él, su misma descendencia física y espiritual.

En Génesis 15:18 Dios le especifica a Abraham cuál sería la parte de la tierra que le tocaría recibir, y en donde residiría con su descendencia física y espiritual. El texto dice: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abraham diciendo: A tu descendencia daré ESTA TIERRA, desde el río de Egipto hasta el río grande, el rió Eufrates.” Notemos nuevamente que para nada Dios le menciona a Abraham el cielo, sino “la tierra prometida”, la tierra de Canaán. Queda demostrado, por tanto, que Dios no le prometió el cielo a Abraham sino la tierra—¡ esta misma tierra!.

Tanto en Génesis 13:14,15 como en Génesis 15:18 se nos informa que la singular descendencia de Abraham también recibirá la tierra prometida como herencia. Pues bien: ¿Quién es esa singular descendencia de Abraham? La respuesta nos la da el mismo apóstol Pablo, cuando al escribirles a los gálatas, les dice: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente (descendencia). No dice: Y a sus simientes, como si hablase de muchos, sino de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros sois de Cristo (cristianos), ciertamente linaje (descendencia) de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:16,29). ¿Se da cuenta del significado de todo esto? Abraham, Cristo, y los fieles creyentes de todas las épocas, y naciones, recibirán la tierra como herencia. Nosotros, los no judíos, nos convertimos en “judíos espirituales” a través de la fe en Cristo. Nos convertimos en hijos de Abraham, y hermanos del judío Jesucristo (Gálatas 3:7). Nos constituimos en herederos de nuestro padre como hijos legales y reconocidos. Sí, nuestra fe nos da ese derecho de filiación con el padre Abraham—¡Y con Dios el Padre! (Romanos 8:15-17). Somos herederos de Dios por ser sus hijos adoptivos. Y Dios nos ha prometido darnos ¡EL MUNDO VENIDERO DE JUSTICIA!

¿Hay algún texto bíblico que nos diga que Cristo heredará el mundo? Sí, en Romanos 4:13 donde dice: “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa que sería HEREDERO DEL MUNDO, sino por la justicia de la fe.” ¿Se da cuenta? Jesús será el heredero del mundo en la “Era Venidera”. Si él, como nuestro hermano mayor, recibirá la tierra como herencia: ¿No participaremos con él de la misma herencia por ser sus hermanos, e hijos del mismo Padre? (Ver Romanos 8:17).

La Influencia de Platón

Es lamentable que los creyentes hayan olvidado esta promesa de Dios reemplazándola con una esperanza etérea que es ajena a la Biblia. La Biblia NO enseña que al morir iremos a vivir en el cielo para estar con la Deidad. Esa creencia provino de los llamados gnósticos (una secta híbrida del judaísmo y del helenismo de los primeros dos siglos de la Era Cristiana). Sin duda Platón (427-347 A.C) inspiró a los gnósticos en la creencia de un “alma inmortal” que abandona el cuerpo en ocasión de la muerte física. Platón, el filósofo Griego no cristiano, creyó y enseñó que el hombre tiene un alma inherentemente inmortal que sobrevive a la muerte física. Se sabe que Platón influyó sobre los Padres de la Iglesia como Orígenes. También influenció sobre Agustín de Hipona, principal teólogo del catolicismo (Siglo IV). En la Edad Media el platonismo estuvo en pleno auge en el cristianismo Latino. Platón, a su vez, estuvo influenciado por los Misterios Órficos y de los conceptos pitagóricos y zoroastrianos.

El Testimonio Apostólico

Nuestra pregunta es: ¿Platón o Cristo? Nosotros preferimos a Cristo y a su evangelio de la inmortalidad condicional, es decir, que ésta se gana bajo ciertas condiciones y exigencias. Jesús enseñó que la vida eterna sería para el “siglo venidero” (Lucas 18:30). Y Pablo dice que la inmortalidad se gana perseverando en el bien hacer (Romanos 2:6,7). Si ya tenemos la inmortalidad, ¿por qué hay que esperarla hasta el siglo venidero? Y si los muertos siguen vivos en el cielo, ¿para que predicar la resurrección de los muertos? Hay algo que no anda bien con la teología católica, obviamente.

San Juan coincide con Pablo cuando escribió: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser (inmortales); pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es”. (1 Juan 3:2). Aquí Juan dice que veremos a Jesús tal como él es (inmortal, glorioso) cuando él se manifieste, y cuando seamos semejantes a él. Además, observemos que no será cuando nosotros muramos que le veremos tal como él es, sino cuando él se manifieste personalmente en su segunda venida. Aquí Juan no está pensando de la vida futura como lo piensan muchos católicos, sino como lo enseñó Jesús. En ninguna parte de la Biblia encontramos que seremos semejantes a Cristo cuando abandone, nuestra supuesta alma inmortal, nuestros cuerpos muertos. Lo que se dice es que Cristo se manifestará a los suyos al volver al mundo, y les dará la inmortalidad esperada (Ver 1 Corintios 15:51-54).

Según la enseñanza paulina, todos los cristianos—de todas las épocas— recibirán la inmortalidad JUNTOS (simultáneamente) al volver Jesús en persona (ver 1 Tesalonicenses 4:13-17). Sin embargo, la teología católica afirma que la glorificación ocurre progresivamente, a medida que los cristianos vayan muriendo. Para el catolicismo, el cielo va recibiendo a los creyentes de a pocos, no de golpe todos juntos. Pero el fiel Job no creería en dicha exégesis católica si viviera hoy. Y es que él dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, y al final se levantará sobre el polvo; y después de desecha esta mi piel, EN MI CARNE (no dice: “en mi alma inmortal”) he de ver a Dios; al cual veré por mi mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí” (Job 19:25-27).

Los Padres Apostólicos

Los Padres Apostólicos fueron: Clemente de Roma, Ignacio de Antioquia, Hermas de Roma, Policarpo de Esmirna, y Papías. Estos caminaron de la mano con el último de los apóstoles y abarca desde el año 100-155 D.C.

Clemente de Roma, quien muriera en el año 100 D.C en el tercer año de Trajano, y contemporáneo con el apóstol Juan, creyó que el hombre no tiene una inmortalidad innata ni que existía un tormento eterno. En su Primera Epístola de Clemente a los Corintios, capítulo 35, él dice que la inmortalidad será uno de los DONES gloriosos de Dios a los redimidos. “La vida en inmortalidad”, como lo dice él, es un regalo de Dios para los justos. Y “es preparado para los que le esperan”. También Clemente enseñó que los impíos tampoco poseen inmortalidad por naturaleza o que lo obtendrían para siempre. Además sostuvo que la muerte es la cesación de la vida. Dijo además que los impíos perecerían, serán destruidos y cesarán de existir (Obra citada de Clemente, caps. 12,39,51,55).

La opinión del Anglicano Constable, después de examinar esta cita de Clemente a los corintios en 1866 es: No hay duda de los puntos de vista de Clemente sobre el castigo futuro. Por su silencio y por sus palabras él no dice qué era eso. Con él no había inmortalidad para ninguno sino para los redimidos de Cristo. Vida eterna era, con él, para aquellos que la usarán para la gloria del Dador. Para todos los demás había, después de la resurrección y el juicio, la sentencia de la segunda muerte, la pérdida de la existencia para siempre (Constable, obra citada sobre su sumario de la obra de Clemente, p.170).

Ignacio de Antioquia, presumiblemente el siguiente en tiempo entre los Padres Apostólicos, también llamado Teóforo (107 D.C), Obispo de Antioquia y quien también sufrió el martirio al ser lanzado a las bestias en el Anfiteatro Flaviano, en la Segunda mitad del reinado de Trajano (98-117 D.C). Escribió La Epístola a los Efesios, y en esta carta él habla de que Cristo fue ungido de modo que pueda soplar inmortalidad a su iglesia.” En el capítulo 18 habla de “la provisión de la cruz como un don a nosotros de salvación y vida eterna, En su capítulo 20 se refiere “al pan de vida, el cual es la medicina de la inmortalidad, y el antídoto para prevenirnos de morir, pero que causa que podamos vivir para siempre en Jesucristo (Ibid, Cap.XX). De modo que al escribir a los efesios, Ignacio sostiene que la “inmortalidad” y “la vida eterna” para los justos son los exactos contrarios al “perecimiento” de los impíos.

La Epístola a los Magnesianos de Ignacio, habla de Cristo como la constante fuente de nuestra vida (capítulo i). Dice que Dios nos ha puesto por delante de nosotros la vida y la muerte, y que cada uno irá hacia su propio lugar (capítulo v). Si Cristo no nos recompensa, dijo, cesaremos de ser (capítulo x). En la Epístola a los Tratianos, habla de Cristo como nuestra esperanza de la resurrección, y dice que creyendo en su muerte, podemos escapar de la muerte (En la introducción, Capitulo II). También les dice que Después nos levantará de la muerte, quienes creemos en Él por Cristo Jesús (capítulo ix).

Ignacio al escribir su Epístola a los Romanos, enseña que la resurrección sigue al sueño de la muerte (capítulo iv). Y en su Epístola a Policarpo, obispo de Esmirna, le dice en el Capítulo II: “Sé sobrio como un atleta de Dios, el precio puesto delante de ti es la inmortalidad y vida eterna de las cuales también has sido persuadido. (capítulo II). También es interesante lo que le dice en el capítulo vi sobre “dormir juntos” y “despertar juntos”. En ninguna de sus epístolas mencionadas, y las que no hemos mencionado, por falta de espacio, Ignacio sugiere alguna idea de un alma inmortal inherente en el hombre.

En cuanto a la DIDACHE o LA ENSEÑANZA DE LOS DOCE APÓSTOLES, habla de “los dos senderos o caminos, uno de vida y otro de muerte. Para los buenos es el de la vida, para los impíos es el de la muerte. Los buenos irán a la resurrección y al reino eterno en la segunda venida, y los malos a la destrucción final. En esta obra no hay nada que se asemeje ni remotamente a la innata inmortalidad del alma, ni en palabra ni en pensamiento.

El Pastor de Hermas (154 D.C), una colección popular de instrucciones alegóricas—cinco así llamadas visiones, doce mandamientos, y diez similitudes o parábolas, que estuvo en circulación en los siglos II, III, y IV. Esta obra fue mencionada por anti y post escritores nicenos de la iglesia cristiana. También fue leída en las adoraciones públicas en las iglesias. En esta famosa obra se enseña sobre el camino de vida” y “el camino de muerte. A los justos que viven en Dios son destinados a la vida eterna, o vida en el mundo venidero. Los impíos serán destinados a la muerte, perderán la vida, y posterior destrucción. También se dice que benditos son aquellos que practican la justicia, porque nunca serán destruidos por Dios para la vida eterna (Pastor de Hermas, Visión II, Cap.iii).Y aquellos que oyen y guardan los mandamientos, vivirán para Dios” (Ibid Cap.ii). También nos habla de los elegidos de Dios para vida eterna (Ibid, cap.iii). En el Pastor de Hermas no encontramos la enseñanza de un alma inmortal inherente en el hombre. Veamos lo que dice el Pastor de Hermas, en el capítulo vii: Sólo aquellos que temen al Señor y guardan sus mandamientos tienen vida eterna con Dios (o “vivirán para siempre”, según la tradición de Dressel); pero aquellos que no guardan sus mandamientos, no hay vida en ellos. (Pastor de Hermas, mandamiento vii). Teman a Aquel que tiene todo poder, ambos de salvar y destruir, y guarden sus mandamientos, y ustedes vivirán para Dios.” (Ibid, cap.ii).

El Testimonio de Policarpo, el venerable Padre Apostólico del 155 D.C, y discípulo del apóstol Juan según Ireneo, Tertuliano y Eusebio, es interesante. Antes de morir en el martirio manifestó creer en la resurrección del alma, como del cuerpo. De varios escritos de Policarpo, sólo uno ha sido preservado—su corta epístola a los Filipenses. En él nos dice: “Trabajen juntos unos con otros; esfuércense juntos en compañía; sufran juntos; duerman juntos (en muerte); levántense juntos (en la resurrección), como los mayordomos, y asociados, y siervos de Dios” (La epístola de Policarpo a los Filipenses, cap.vi). “Si le agradamos a él en este mundo presente, recibiremos también el mundo futuro…nos levantará nuevamente de la muerte…y reinaremos también con él (ibid, cap.v).

Policarpo, cuando estaba siendo martirizado en una estaca, dijo sus últimas palabras. En ellas se resume su fe:Oh Señor Todopoderoso, el Padre del amado y bendito Jesucristo…te doy gracias porque me has contado digno de este día y esta hora, de modo que pueda tener parte en el número de tus mártires, en la copa de tu Cristo, para la resurrección de vida eterna, ambas alma y cuerpo, a través de la incorrupción (impartida) por el Espíritu Santo (La Epístola Encíclica de la Iglesia de Esmirna concerniente al martirio del Santo Policarpo, cap. xiv). No hay nada, pues, que sugiera que Policarpo creyera en un alma inmortal inherente en el hombre que abandona el cuerpo en ocasión de la muerte. ¡Y Policarpo fue un discípulo del apóstol Juan!.

La Creencia de los Apologistas y Polemistas

Entre los Apologistas (defensores de la fe cristiana) están Justino Mártir de Samaria, Tatiano de Asiria y entre los Polemistas están Ireneo de Lyons., Teófilo de Antioquia, , Novaciano de Roma, Arnobio de Sica, etc, fueron condicionalistas. También el grupo de creyentes del periodo anti-niceno era condicionalista. Este último periodo mencionado se extiende del año 150 D.C, con Justino Mártir, hasta el año 325 D.C, la fecha del Concilio de Nicea. No obstante, las ideas platónicas ya estaban en acción en el Primer Siglo de la Era Cristiana, socavando las enseñanzas literales de la Segunda Venida personal de Cristo, y la resurrección corporal de los muertos. Algunos escritos patrísticos reflejan esta ponzoñosa influencia dentro de la iglesia cristiana. El Dr. John Laidlaw, en su lectura Cunningham, en la Escuela de la iglesia libre de Edimburgo, en 1877 declaró: Gradualmente, en las escuelas cristianas, la influencia Griega prevaleció, y aun en la iglesia cristiana la idea de la inmortalidad del alma por largos siglos tomó el lugar de la doctrina de la Escritura concerniente a la vida futura. Es así que en la Edad del Oscurantismo, en los siglos siguientes (XII-XVI), la influencia neoplatónica ya había penetrado hondamente en el cristianismo profesante. Es así como aparecieron las dos corrientes o escuelas del pensamiento, los proponentes del alma inmortal inherente, y los condicionalistas. Los católicos, por ejemplo, reflejan el pensamiento de Platón (neoplatonismo). Pero esta división se remonta mayormente con los padres post nicenos, cuando prevalecían ambas escuelas del pensamiento. Sólo la minoría mantuvo la idea condicionalista (literalista), en tanto que la mayoría de ellos adoptó el nuevo concepto de la inmortalidad innata.

El apologista y cristiano anti-niceno llamado Justino Mártir defendió la fe cristiana condicional. Él escribió entre los años 148 D.C y 165 D.C varias defensas o apologías del cristianismo. Aproximadamente en el año 148 D.C escribe su Diálogo con el Judío Trypo (un distinguido judío de la época) y su primera exposición elaborada sobre su creencia de Cristo como el Mesías prometido del Antiguo Testamento y sus profecías. Se piensa que Trypo fue un judío fariseo, y por tanto, un creyente en la inmortalidad inherente. Ahora bien, Justino Mártir creyó profundamente en la resurrección, y rechazó aquel cristianismo que afirmaba que las almas van al cielo en ocasión de la muerte. Él le dijo a Trypo:

Si te has encontrado con algunos que se llaman cristianos, pero que no admiten esta verdad (de la resurrección), y se atreven a blasfemar al Dios de Abraham, y al Dios de Isaac, y al Dios de Jacob; diciendo que no hay resurrección de los muertos y que sus almas, cuando mueran, son tomadas al cielo; no te imagines que ellos son cristianos (Justino Mártir. Diálogo con Trypo, Cap. 80).

En cuanto a Tatiano de Asiria (110-172 D.C), un cristiano apologista, amigo y correligionario de Justino Mártir, creyó que el hombre vino a existir de un estado de “no existente”, antes de nacer. Él dijo que él vino a existir o a ser, a través de la resurrección, de su estado de “no existencia”, Tatiano afirmó: “Existiré nuevamente”. También escribió:

Así como no existía antes de nacer, no supe quien era yo, y sólo existo y en la materia carnal…cuando nací, después de un estado de nada. Yo he obtenido a través de mi nacimiento la certeza de mi existencia; de la misma manera, habiendo nacido, y a través de la muerte no existiré más, yo he de existir nuevamente…” (Tatiano, Dirigido a los Griegos, Cap. VI).

También Tatiano creyó no sólo que antes de nacer nada era o no existía, sino que el alma NO es inmortal inherentemente. Sobre este asunto él escribió:

El alma no es inmortal en sí mismo, o griegos, sino mortal. No obstante, es posible para él no morir. Sí, verdaderamente, él no conoce la verdad, muere, y es disuelto con el cuerpo, para recibir la muerte como castigo en inmortalidad. Pero, nuevamente, si el alma busca el conocimiento de Dios y la adquiere, no muere, aunque por un tiempo será disuelta. Intrínsecamente es oscuridad, y no hay nada luminoso en él y este es el significado de la declaración: “La oscuridad no comprendió a la luz(Tatiano, Dirigido a los Griegos, Cap. XIII).

En cuanto a Teófilo de Antioquia (muerto en 180 D.C) y sexto Obispo de Antioquia en 168 D.C, fue discípulo de Policarpo de Esmirna (discípulo de San Juan apóstol), quien también era condicionalista. Teófilo no creyó en la inmortalidad del alma, al sostener que sólo somos inmortalizados por y en Cristo. También creyó que el hombre no fue creado mortal (esto es, con la certeza de morir, ni todavía inmortal (esto es, con la certeza de nunca morir), sino que Dios lo creó capaz para ambos destinos, y dueño de su propia suerte o destino. Además sostuvo que la pena por el pecado es terminable—que la pena verdadera del pecado es sin fin porque es destrucción final, de la cual no hay retorno (Teófilo a Autolico, Libro I, Cap.i). En su corto capítulo 27 acerca de “La Naturaleza del Hombre”, Teófilo trata con la naturaleza del hombre en la creación. Allí él le dice a Autolico lo siguiente:

Pero alguno nos dirá: ¿Fue el hombre hecho por naturaleza mortal? Ciertamente no. ¿Fue él, entonces, inmortal? Tampoco afirmamos eso. Pero alguno dirá: ¿Fue él, entonces, nada?…él fue por naturaleza ni mortal ni inmortal –pues si Él(Dios) lo hubiera hecho inmortal desde el principio, Él lo hubiera hecho a él Dios (“venir a ser Dios”). Nuevamente, si Él (Dios) lo hubiera hecho mortal, entonces Dios hubiera parecido ser la causa de su muerte. Entonces, Dios no lo hizo inmortal ni tampoco mortal, pero como hemos dicho antes (arriba), capaz de ambos; de modo que si él se inclinase a las dos cosas de la inmortalidad, guardando los mandamientos, recibiría como recompensa de Dios la inmortalidad. Y vendría a ser como Dios; pero sí, por otro lado, se volviera a las cosas de la muerte, desobedeciendo a Dios, él mismo sería la causa e su propia muerte.” (Teófilo a Autolico, Cap. XXVII).

Es interesante oír también lo que nos dice Ireneo (130-202 D.C), -Obispo de Gaul. Este Padre Anti-Niceno fue condicionalista como su maestro Policarpo de Esmirna. Su famosa obra “Contra las Herejías” refuta la falsa “gnosis” (conocimiento). Él refutó el postulado pagano de la inmortalidad innata del alma, afirmando que ella se obtendrá por la gracia, majestad, y poder de Dios y no de nuestra propia naturaleza, pues es un don o regalo de Dios para los fieles. También sostuvo que los impíos serán castigados con la completa cesación de su ser o existencia; y esto resultará en el fin de todo mal. Además decía: Ser privado de los beneficios de la existencia es el más grande castigo, y ser privado de él para siempre es sufrir “castigo eterno”.

El historiador de la iglesia cristiana Philip Schaff declaró que Ireneo fue el representante más importante de la escuela juanina en la segunda mitad del siglo II, el campeón de la ortodoxia en contra de la herejía gnóstica, “el más ortodoxo de los padres anti-nicenos” (ver Historia de a Iglesia Cristiana de Philip Schaff, Vol. 2, pág. 751).

Ireneo sostuvo, además, que la entera naturaleza humana fue creada para la inmortalidad, pero era mortal, y que todavía no poseía la inmortalidad (Ireneo, Contra las Herejías, Libro IV, cap. 39). Decía que sólo los creyentes recibirán la inmortalidad (Contra las Herejías, cap.20, sec.2,5,6; cap.28, sec.2). También dijo que la continuidad eterna del hombre o la “inmortalización” es “dada” o “impartida (Contra las Herejías, cap.34, sec.3). Afirmaba que la inmortalidad se recibe sólo a través de Cristo (Contra las Herejías, libro V, cap.1,Sec 1). Y también Ireneo enseñó la aniquilación total de todos los impíos.

En cuanto a Lactancio Firmiano (250-330 D.C), un conspicuo Padre latino, fue una de las luces eminentes del siglo IV. Creyó también en la inmortalidad condicional, aunque no siempre fue consistente. Su obra más famosa “Las Instituciones Divinas” (Divinae Institutiones), la que fue una apología del cristianismo a hombres de letras. Él escribió en las Instituciones Divinas lo siguiente:

Este argumento enseña que el hombre es nacido mortal; pero que finalmente será inmortal, cuando él empiece a vivir en conformidad con la voluntad de Dios, esto es, seguir la justicia.” (cap.v). También afirmó lo siguiente: “Dios busca ser adorado, y ser honrado por el hombre como un Padre, de modo que él pueda tener virtud y sabiduría, que sólo produce inmortalidad. Porque no otro sino Dios mismo es capaz de conferir esa inmortalidad, debido a que Él sólo la posee, la conferirá al hombre pío…”

Además dijo:

“…nosotros lo adoramos para este fin, para que podamos recibir inmortalidad como la recompensa de nuestras labores.” (cap v). “Después de estas cosas Dios va a renovar el mundo, y transformar a los justos en la forma de ángeles, de modo que, presentados con la vestimenta de inmortalidad, ellos puedan servir a Dios para siempre.

Arnobio de Africa abrazó el cristianismo entre los años 303-310 D.C. publicó un ataque abierto al paganismo en su obra “Adversus Gentes” (En Contra de los Paganos). En sus escritos se ve que Arnobio creía que un “eterno tormento” era un cuestión de fe cristiana. El alma, creía él, sólo puede ser mortal y estaba convencido que esta opinión era el punto de vista del cristianismo ortodoxo. Su idea del castigo de los malos no se basa en un tormento eterno en un infierno de fuego literal. Creyó que los impíos serían “aniquilados” y “dejarán de ser” en “destrucción eterna” (Arnobio, “En Contra de los Paganos). También Arnobio se refiere como extravagantes de sí mismos, a quienes opinan que las almas son inmortales (cap.XV). Luego dice Arnobio de los tales: “Dejarán a un lado su habitual arrogancia, O hombres, que claman que Dios es vuestro Padre, y sostienen que son inmortales, tal como Él es?…. consideren en el silencio de vuestros pensamientos que somos criaturas igualmente como el resto, o separados por no una gran diferencia? (cap.xvi). “Ninguno, sino el Dios Todopoderoso puede preservar las almas…Él quien solo es inmortal y eterno, y no restringido con límite de tiempo (cap. LXII).

Novaciano de Roma (210-280 D.C), prominente presbítero de Roma, escribió si obra “Tratado Concerniente a la Trinidad” en 257 D.C aproximadamente. Él escribió de la inmortalidad lo siguiente:

Porque Él es incorruptible, Él es luego inmortal; y porque Él es inmortal, Él es ciertamente incorruptible…la inmortalidad proviene de la incorrupción, tal como la incorrupción viene de la inmortalidad.” (Tratado Concerniente a la Trinidad, cap. IV).

Para Novaciano ningún creyente puede tener la inmortalidad inherentemente, pues el creía que ésta sólo se obtiene con la incorrupción en la resurrección. Su posición en cuanto a la naturaleza del hombre es así:

Pero porque escogió erróneamente “la mortalidad” recayó sobre él, porque buscó ser como Dios, bajo la influencia del “consejo perverso (Tratado Trinidad, cap.i).

Resumiendo todo lo expuesto en las páginas anteriores, diremos que los primeros cristianos entre los años 100-150 D.C eran condicionalistas (es decir, que creyeron que la inmortalidad se gana cumpliendo ciertos requisitos o exigencias), y muchos, entre los años 150-325 D.C (Padres Anti-Nicenos), también los fueron. Y esto es interesante, pues tenemos las evidencias que demuestran que los discípulos de los apóstoles NO eran creyentes en un alma inmortal inherente que abandona el cuerpo en ocasión de la muerte.

Es histórico sostener, que los cristianos del primer siglo tuvieron que enfrentar una amenaza del Platonismo. Éste estaba muy bien representado en los movimientos gnósticos de la época, y que amenazaban con contaminar la sana doctrina. Ya los apóstoles Pablo y Juan estuvieron en contra de las enseñanzas gnósticas de su tiempo. Así, por ejemplo, Pablo dice:

Oh, Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia (refiriéndose a los gnósticos), la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén.” (1 Timoteo 6:20,21).

A los colosenses Pablo les dice algo similar, con estas palabras:

Mirad que nadie os engañe por medio de las filosofías (entre ellas las de Platón y los gnósticos) y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.” (Colosenses 2:8).

Entre las creencias de los llamados “gnósticos” de la época de Jesús, y me estoy refiriendo a los llamados “gnósticos cristianos”, era que Cristo no era de carne y huesos, sino que tenía la “apariencia” de un humano. Para esos creyentes influenciados por el gnosticismo, la materia era mala y el espíritu bueno. Por tanto, era imposible que Jesús—siendo bueno— tuviera carne como la nuestra. El apóstol Juan se vio precisado a condenar a estos seudos cristianos diciendo:

“Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido EN CARNE, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo…” (1 Juan 4:3).

Muchos cristianos parecen no entender que el cristianismo primitivo estuvo en contacto con la herejía del paganismo. Y es por eso que Pablo estaba muy preocupado de que después de su muerte la herejía corrompiera la sana doctrina. ¡Y así sucedió después de su muerte!

Los judíos jamás recibieron de Dios y sus profetas alguna enseñanza de un alma inmortal inherente que abandona el cuerpo en la muerte. Uno puede examinar todo el Antiguo Testamento, y jamás encontrará ni la más mínima doctrina al respecto. No obstante, los judíos aprendieron algunas cosas sobre el alma inmortal cuando estuvieron cautivos en Egipto. Allí aprendieron sobre la trasmigración del alma. En Persia aprendieron sobre las futuras retribuciones. La resurrección del cuerpo y la eterna recompensa de los justos en el juicio futuro, y el correspondiente castigo de los impíos. En Grecia, durante el periodo de Alejandro y sus sucesores, los judíos se pusieron en contacto con la doctrina de la inmortalidad innata del alma y la retribución futura basada no en una revelación profesa, sino en una especulación filosófica o razonamiento. Esto incluía la preexistencia y la trasmigración de las almas, basados en que el alma es divina, inmortal, y por naturaleza, eterna; como una especie de una deidad eterna auto existente. Estas ideas fueron desarrolladas por Platón, repetidas por Cicerón como derivadas de Platón, puesto que los sistemas filosóficos de los griegos y romanos eran sustancialmente los mismos. Este periodo de Alejandro se extiende hasta la época de Cristo. En este tiempo o época de Cristo, los judíos palestinianos contendían con los judíos alejandrinos y su antropología platónica. En esa época aparece el judío Filo (20 A.C-50 D.C) con sus ideas extravagantes. Él trajo una “nueva forma” de interpretación de las Escrituras (“sistema alegórico”) usando la terminología griega para hablar sobre el origen, naturaleza y destino del hombre a los judíos. El infierno, traído como un lugar de tormento eterno, no provino del judaísmo, sino del paganismo. Por eso, no es correcto afirmar que fue una creencia hebraica, como algunos han sostenido, sino que muchas ideas antropológicas adoptadas por los judíos provinieron de Egipto, Babilonia, Persia, y Grecia; donde estuvieron viviendo los judíos que mencionamos por muchas generaciones, durante el exilio. Se considera que fue en el periodo Inter-Testamentario, entre los Macabeos y la época de la formación del Nuevo Testamento, donde se fue mezclando en el pensamiento religioso, lo revelado con lo pagano. En este periodo o era de los macabeos, los fariseos y saduceos se estaban desarrollando, y las ideas de la inmortalidad inherente del alma, y del castigo eterno del impío, se estaban imponiendo fuertemente.

En el periodo Inter-Testamentario imperó dos puntos de vista con respecto a la vida y muerte. Los libros Apócrifos (no inspirados por Dios) de la época reflejan estas dos corrientes del pensamiento judío de la época que abarcan desde el 200 A.C al 150 D.C.

 

Los que reflejan el pensamiento de la INMORTALIDAD CONDICIONAL son:

 

1.- Libro de Tobias (190-170 A.C)

2.- Eclesiástico (180 A.C)

3.- Oráculos Sibilinos Judíos (140 A.C)

4.- Enoc Etiópico (150 A.C-60 D.C)

5.- Enoc Eslavónico (1-50 D.C)

6.- Apocalipsis Siríaco de Baruc (75-78 D.C)

7.- 2 Esdras (90-100 D.C)

8.- Rollos del Mar Muerto (Esenio)(170 A.C-68 D.C)

 

Los que reflejan la INMORTALIDAD INHERENTE y el TORMENTO ETERNO son:

 

1.- 2 Macabeos (130-125 A.C)

2.- Libro de los Jubileos (153 A.C-105 A.C)

3.- Sabiduría de Salomón (48-40 A.C)

4.- Libro de Judith (10 A.C-1 D.C)

5.- 4 Macabeos (100 A.C-70 D.C)

6.- Filo (20 A.C-50 D.C)

7.- Josefo (77 D.C- 94 D.C)

 

La filosofía platónica se fue infiltrando en la iglesia del Señor a través de Filo, quien era el representante de ala Alejandrina de la iglesia judía. Cuando Roma conquistó a Grecia, las dos naciones empezaron a mezclarse. Pronto la religión y las filosofías griegas comenzaron a florecer en Roma, y fueron asimiladas por los conquistadores. Así, entre los romanos, los platónicos, los pitagoreanos, los estoicos, los epicurianos, y otros, tuvieron gran acogida. El romano Cicerón adoptó la idea de la inmortalidad innata de alma de los filósofos griegos (106-43 D.C). En este contexto se desarrolló la iglesia de Dios, con ideas populares y paganas.

 

Es lamentable que los cristianos de hoy no se percaten del error de esta doctrina de la inmortalidad innata del hombre. La gran mayoría de Cristianos no sabe quien fue Platón, el filósofo Griego, quien creó, basándose en razonamientos personales, la idea del alma inmortal del hombre. El neoplatosnismo influyó sobre la iglesia cristiana pervirtiendo la verdad de Dios. Esto ocurre en el siglo III en adelante. El movimiento Gnóstico decía tener las respuestas sobre el problema del origen del universo y del mal. Estos gnósticos tomaron para sí ciertas terminologías bíblicas o del cristianismo para captar la atención de los cristianos ortodoxos y convencerlos para sus filas. Las ideas de los gnósticos habían sido una mezcla de filosofías paganas, mitologías orientales, de cábalas judías, y de términos cristianos. Ellos mezclaron la filosofía esotérica de Egipto con el dualismo común del zoroastrismo, del viejo babilonialismo, platonismo, y aun de la cábala judía. También adoptaron el concepto de las sucesivas emananciones del Ser Absoluto del Brahamismo. También el gnosticismo adoptó del Budismo la creencia o concepto del antagonismo del espíritu y la materia y la irrealidad de la existencia derivada. Además, el gnosticismo adoptó del Budismo la creencia de un dios en proceso de desarrollo, y almas espirituales deseando ser liberadas de las ataduras de la materia y alzarse sobre las cosas del sentido—y finalmente ser reunido con la fuente de la vida divina. Por eso hay teólogos que han definido el gnosticismo como la “helenización del cristianismo”.

Los gnósticos hacen una sutil distinción entre el remoto y el desconocido Ser Supremo, o Gran Dios (el Originador de Todo), y del “Demiurgo”, que se creía era uno de los “Aeons” (o poderes autoexistentes) que progresivamente emanaron de Dios y subsisten en Él. Estos “Aeons” forman “el Pleroma” (plenitud) o el mundo invisible. Este “Demiurgo” era considerado como el “Dios Creador”, y como el inmediato originador del mundo visible y el originador de la materia. El “Demiurgo” ocupaba el lugar intermedio entre el Dios Supremo y el mundo material. Pero también decían los gnósticos que este “Demiurgo” estaba en rebelión contra el Dios Supremo. El “Demiurgo” no era originalmente malo, sólo limitado o imperfecto. Creían que este “Demiurgo” creó al hombre, impartiéndole sólo su propio principio imperfecto y débil—el alma sensual. Sólo el Altísimo y verdadero Gran Dios podía impartir el alma racional divino. Se creía que este “Demiurgo” no podía traer a sus criaturas el verdadero conocimiento de Dios, y era sólo el dios de los judíos, y hasta cierto punto, del cristianismo. Así Jesús, venido como el Mesías prometido, sólo pudo preparar el camino de la redención.

La creencia gnóstica era que el hombre tenía tres elementos y proporciones variadas: física, espiritual, y carnal. Los espirituales son como los “Aeones”, y capaces de ser perfectos. Los físicos tienen la naturaleza del “Demiurgo”, y con cierto poder para levantarse contra la materia. Los carnales son los que están bajo el control de la material y destinados a un trágico destino.

Los Gnósticos pensaban que tenían el conocimiento que los llevaría a la inmortalidad, pues creían que las almas de los hombres espirituales son inmortales. Sostenían que su conocimiento esotérico y su vida ascética los llevaría a la salvación. Para ellos la redención era la liberación del espíritu de su conexión con la materia. También el gnosticismo propagó la idea Persa del dualismo, es decir, creían que el mundo fue originado por dos principios iguales y eternos, pero distintos y perfectamente conflictivos. El bien y el mal, el espíritu y la material, luz y tinieblas. El maniqueísmo propagó esta idea en la iglesia, y ha hecho del diablo un jefe perpetuo de un reino imperecedero de pecadores inmortales como él, en un infierno de fuego eterno. Sin embargo, el cristianismo original fue MONÍSTICO, es decir, que todo lo que existe fue creado por una fuente u origen singular—el Absoluto infinito Dios del Antiguo Testamento. San Pablo dice que sólo Dios tiene inmortalidad (1 Timoteo 6:16). El Monismo sostiene que llegará el día en que la maldad y el maligno serán erradicados del universo, quedando el Todopoderoso Dios y los justos. No obstante, los que creen que el diablo y los malvados irán al infierno de tormento eternamente, están basándose en el dualismo Persa, y no en la Biblia.

Los Gnósticos prácticamente sostenían que el espíritu del hombre espiritual va al Pleroma (la habitación de los “Aeones”), Los gnósticos valentinianos, en cambio, sostenían que si bien el alma sobrevive a la muerte física, ésta debe esperar en un lugar intermedio—-una especie de embrión de purgatorio—antes de llegar al cielo. La porción material pasa a la destrucción, mientras que el alma animal se queda con el DEMIURGO en el lugar intermedio para siempre.

En resumen, los errores de los gnósticos fueron los siguientes:

 

1.- Dualismo: La oposición coexistente de dos principios contrarios y eternos, con la materia considerada como mala, y por tanto, no creada por el Ser Supremo. Hubo una repugnancia a todo lo material.

2.- Emanaciones: Relacionado con los Aeones provenientes del Ser Supremo. En lugar de una creación directa, finalmente la emanación produjo el mundo.

3.- Demiurgo: El más degradado de los Aeones, identificado con el Dios de los judíos, y el inspirador del Antiguo Testamento.

4.- Hostilidad hacia el Judaísmo: Jehová fue visto como maligno, y por ello hostiles al Dios Supremo.

5.- Docetismo: El cuerpo del Mesías sólo tenía la apariencia de tal, o que fue usado sólo temporalmente.

6.- Rechazo a todo el Antiguo y Nuevo Testamentos, excepto las epístolas paulinas. Pedro y Santiago considerados como siervos del “Demiurgo”.

7.- Dieron énfasis a los ritos y pompas ceremoniales.

8.- Aristocracia Arbitraria: El hombre sólo escala en función a su conocimiento de supuestos “misterios”.

9.- Fatalismo: La presente condición del hombre no es por su propia decisión, sino es el resultado del método de su creación. Y no hay nada que él pueda hacer para liberarse a si mismo.

10.- La materia es inherentemente mala. Se practicaba el ascetismo.

11.- Incluyó la idea de la redención. Una divina interposición en el mundo y sus asuntos era, sin embargo, concebida, para liberarse del dominio del mal.

12.- Cristo degradado: Pusieron a Cristo en la categoría de las otras criaturas de menor naturaleza.

13.- Trasmigración: Que el alma migra de cuerpo en cuerpo hasta completar su purificación total. Así, ellos se diferenciaban, marcadamente con el cristianismo que sostenía la resurrección del cuerpo.

 

En los siglos IV y V se presentó la amenaza del Maniqueísmo en la iglesia Post- Nicena. Los maniqueos eran dualistas, un movimiento que siguió al gnosticismo. Fue el desarrollo del gnosticismo con el elemento cristiano reducido al mínimo, y con un dualismo zoroastriano, acompañado con la adoración de la naturaleza babilónica, y otros elementos orientales. Su organización fue jerárquica, con Manes a la cabeza como “un apóstol de Cristo” y considerado como el Paracleto que completaría la obra de Cristo: El Papado Maniqueo tuvo su centro en Babilonia por siglos. Este Manes se rodeó de 12 apóstoles y 70 obispos. Su enseñanza era que el alma pertenece al reino de la luz, en tanto que el cuerpo al reino de las tinieblas. Sostenían los maniqueos que Cristo nunca murió pues no tuvo un verdadero cuerpo. Sostenían que Cristo no tuvo un nacimiento humano, y que su sufrimiento y muerte fue una verdadera ficción. Creían en la trasmigración de las almas de los impuros (sucesivas reencarnaciones) en los cuerpos de animales u otras cosas hasta que hayan expiado sus pecados. La reencarnación es rechazada, y la salvación se obtendrá exterminando los deseos carnales. Su política era la abstinencia. La existencia del demonio era considerada como eterna, como la de Dios. El dualismo fue muy marcado.

Los ritos maniqueístas fueron realizados con gran pompa y ceremonia. En especial, el bautismo y la comunión, como lo hace la iglesia Católica. Los elegidos eran un grupo sacerdotal que practicaban el ascetismo budista, no poseían propiedades, eran célibes (celibato sacerdotal), se abstenían del vino, no tomaban la vida animal, y se sujetaban a estrictas regulaciones en su vida. Insistieron en que eran “el único cristianismo verdadero”, exaltando el ascetismo, las ceremonias pomposas, y afirmaban que sus ministros eran intermediarios entre Dios y los hombres, y enseñaban una especie de purgatorio. En un comienzo Agustín de Hipona era un maniqueo. Parece que Agustín (Padre y Teólogo de la Iglesia Católica) arrastró con él la idea maniquea del alma inmortal.

www.yeshuahamashiaj.org

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¿ENSEÑA LA BIBLIA DOS ESPERANZAS DISTINTAS: UNA PARA ISRAEL Y OTRA PARA LA LLAMADA IGLESIA COMO SOSTIENEN LOS EVANGÉLICOS?

Por Ing° Mario A Olcese S

“Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:4,5). 

 

El Dispensacionalismo

Sin duda el culpable de hacer esta distinción es Darby y su teoría dispensacionalista. Esta enseñanza fue desarrollada en la primera mitad del siglo por J.N. Darby. Darby, que buscaba legitimar su nueva ideada teoría del “rapto secreto” y su venida en “dos fases”, dividió la Biblia en textos para Israel y para la Iglesia como si éstas fueran en realidad dos entidades distintas con dos destinos y promesas diferentes.

Darby hace una completa diferenciación entre Israel y la Iglesia como dos pueblos de Dios: terrenal y celestial dualistamente contrastados. La iglesia gobernará la creación desde los cielos con Jesucristo, con la mediación de las bendiciones de Dios sobre la tierra. Israel y las naciones tendrán un futuro glorioso en un reino imperial terreno. La iglesia y su futuro, sin embargo, son completamente diferentes al de Israel y los gentiles. Cristo reunirá todas las cosas en sí mismo. El pueblo celestial (la Iglesia) participará de su gloria en los cielos; el pueblo terrenal (Israel) recibirá gloria que viene de los cielos; que brillará sobre él, y participará de esa gloria desde y sobre la tierra. Al final, según Ryrie no habrá una distinción eterna entre una humanidad en el cielo nuevo y otra en la tierra nueva. Ambos irán al cielo al final de las edades. Específicamente, Israel irá al cielo al final del milenio. De modo que, las promesas que este pueblo espera no son eternas en el sentido terrenal, pues se convertirán en celestiales después del reino milenario.

La Iglesia No Reemplazó a Israel

Por otro lado, existe la llamada Teología del Reemplazo que dice que Dios ha sustituido a su antigua nación o pueblo de Israel por la llamada Iglesia gentil. La teología del Reemplazo propugna que las promesas que Dios les hizo a los antiguos judíos han pasado a manos de los creyentes gentiles de todo el mundo, constituyéndose así ellos en el nuevo y verdadero Israel de Dios. Pero ésta no es una creencia que se pueda sostener en las Escrituras, ni menos, si nos atenemos a lo dicho por Pablo en Romanos 11:1,2, donde Pablo dice que Dios no ha rechazado a su pueblo prístino al cual desde antes conoció”. Y si Pablo dice categóricamente que Dios no ha rechazado al Israel carnal, ¿por qué los Católicos Romanos y buen un número de las iglesias protestantes sostienen lo contrario? ¿A quién vamos a creer, a los teólogos de hoy que dicen que sí fueron rechazados, o a Pablo, quien dice que no? Así que el pueblo Judío el prístino aún está considerado por Dios dentro de su plan salvador, y no lo podemos descartar como lo hacen muchos llamados cristianos.

El Remanente Judío y la Iglesia Tienen un Destino Común

El Israel antiguo (compuesto por los padres y todos los héroes de la fe) y la Iglesia de Cristo (compuesta por el remanente judío y los gentiles convertidos de todo el mundo) tienen un mismo destino y conforman el Israel de Dios. El remanente fiel de Israel en la época de Pablo consistía de hombres como los apóstoles y los 3,000 judíos de todo el mundo que creyeron en Yeshua en el día de Shavuot (Pentecostés). Aumentaron rápidamente a 5,000 y luego a decenas de miles (Hechos 21:20). No sólo fueron los primeros discípulos judíos de Yeshua los líderes del movimiento mesiánico, sino que fueron considerados parte del remanente fiel en Israel.

Los pactos que Dios ha hecho con Israel como nación escogida, ciertamente no aseguran la salvación y la vida eterna a todo individuo de la nación. Sólo aquellos escogidos por gracia (el remanente), que a través de la historia de Israel dieron la bienvenida al camino de salvación de Dios, la han obtenido. Desde la venida de Yeshua (Jesús) son los judíos cristianos o mesiánicos los que han obtenido la salvación de entre el pueblo escogido.

Recordemos que tanto gentiles como Judíos se convierten en verdaderos hijos Abraham por la fe y la obediencia al Señor Jesús. Es la fe seguida de la obediencia que hace posible la salvación de los hombres, ya sean éstos Judíos o no Judíos (Romanos 1:17).

En Gálatas 3:16, 29 Pablo dice algo muy interesante que pocos se han detenido a meditar con oración. Estos pasajes dicen:Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa. Tenemos que entender cabalmente estas palabras paulinas, pues nos dicen lo contrario de las afirmaciones del dispensacionalismo, el cual enseña dos promesas y dos esperanzas distintas para el pueblo de Dios. Aquí Pablo está diciendo que a Abraham y a su simiente (Cristo) les fueron hechas las promesas. Es decir, aquí tenemos representados a los dos periodos de la Biblia: El AT a través de Abraham, y el N.T a través de Cristo, la simiente. También podemos ver en ellos representados al pueblo Hebreo fiel, y a la iglesia. Tanto Cristo (y su iglesia) y Abraham (y su descendencia según la carne) recibieron las mismas promesas. Acá no vemos que Dios declara dos promesas diferentes: una para el padre Abraham, y otra para su simiente, Jesucristo. Los que dicen que Dios dio dos promesas distintas a estas dos personas, están contradiciendo a Dios mismo, quien, a través de Pablo, también dijo: “Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:4,5). 

Lo real es que Pablo dice que los que son de Cristo son también linaje o descendencia de Abraham, y por tanto, herederos según la promesa. Es decir, los creyentes son linaje de Abraham y herederos de las mismas promesas hechas a Abraham (Gál. 3:16,29).

¿Cuáles promesas?

Ahora es necesario investigar cuál fue la promesa que Dios le hizo a Abraham, pues es también para todos los que son de la fe. Aquí debe empezar cualquier investigación sobre la herencia de los salvos. Pues empecemos en Génesis 12:1-3: “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra

Aquí vemos que Dios llama a Abraham para mostrarle una tierra y luego le dice que se originará de él una gran nación y que él será de bendición para todas las naciones de la tierra. Más adelante veremos que esa bendición viene a través de su descendiente, el Señor Jesucristo. Pero lo importante es que Dios tiene la intención de mostrarle a Abraham una tierra, o una porción del planeta tierra.

Ahora vemos Génesis 13: 14,15: “Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. 15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. En estos versículos bíblicos, Dios no sólo le muestra un territorio de la misma tierra (norte, sur, este y oeste—los 4 puntos cardinales), sino que le promete dársela a él y a su descendencia, para siempre. Sabemos por Pablo que la descendencia es Cristo mismo y su iglesia fiel)

En Génesis 15:18 leemos que también Dios le especifica a Abraham los linderos o fronteras de la tierra prometida para él y su simiente:En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates”. Todos sabemos que estas fronteras no están en la Patagonia Argentina, ni en Júpiter, sino en el Medio Oriente, en este mismo planeta tierra.

Así que las promesas de Dios a Abraham incluían la herencia de la tierra, la formación una nación grande, y la bendición de todas las familias de la tierra.

Jamás encontraremos una promesa dada por Dios a Abraham o a los padres para partir al cielo para estar con Él y Su Hijo por siempre o por algún tiempo. Esa es una invención humana que tiene un origen Griego. Y recuerde nuevamente que esta promesa es para Abraham y su simiente—la cual es Cristo— y por supuesto, para todos los que creen en él o son de él (Gál.3:16,29). Así que “Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham (Gál. 3:7). Si usted es de la fe, entonces usted es un hijo o hija de Abraham, e igualmente un heredero con Cristo de la tierra prometida. ¿No está esto más claro que lo que enseñan los dispensacionalistas como Mr. Darby?

Jesús vino a confirmar las promesas hechas a los padres

Sin duda Jesús fue enviado por el Padre para predicar el evangelio del Reino (Lucas 4:43), lo cual involucraba la confirmación de las promesas hechas a los padres (Abraham, Isaac, Jacob). Esta verdad la reveló Pablo cuando escribió a los creyentes de Roma, lo siguiente: “Pues os digo, que Cristo vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, PARA CONFIRMAR LAS PROMESAS HECHAS A LOS PADRES, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia…” (Romanos 15:8,9). ¿Y por qué tendrían que glorificar los gentiles o la iglesia gentil a Dios por la confirmación que hizo Jesús de las promesas hechas a los padres? Porque la confirmación que hizo Cristo de las promesas originales hechas a los padres los beneficiaría a ellos también por la misericordia de Dios. Ellos, sin duda, serían parte y beneficiarios de las promesas prístinas de Dios hechas a los padres. ¡La iglesia gentil y los Judíos fieles de todas las épocas serían los favorecidos por las mismas promesas hechas a los padres para heredar la tierra y el reino futuros!

Esa promesa, repito, siempre involucra la herencia del mundo, tanto para el Hebreo Abraham, los otros padres, los profetas, y demás fieles del AT, como también para el Judío Cristo y su iglesia. El apóstol Pablo lo recalca muy claramente cuando les escribe a los creyentes de Roma, lo siguiente: Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la PROMESA de que sería HEREDERO DEL MUNDO, sino por la justicia de la fe” (Romanos 4:13). Así que el asunto es la herencia del mundo, y no se puede heredar algo sin poseerlo. Los fieles poseerán la tierra y habitarán para siempre en ella.

Los fieles aún no han recibido lo Prometido

Algunos creyentes creen que Dios ya cumplió todas sus promesas, incluyendo esta de la tierra. Sin embargo, en Hebreos 11:39 y 40 leemos: “Y todos éstos (los héroes de la fe del AT), aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; 40 proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, (¿por qué?) para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotrosEs decir, los héroes no recibieron lo prometido para que ellos no fuesen perfeccionados aparte de los cristianos o mesiánicos de la Era presente de la gracia. Si ellos ya recibieron lo prometido, tanto la tierra y el reino, entonces ellos están reinando aparte de nosotros, y eso no es posible. ¡Jesús (la cabeza) reinará con todo su cuerpo, y no tan sólo con sus brazos, alegóricamente hablando!

Otro grupo de cristianos sostiene que Cristo ya estableció su reino en el siglo I, y que todas las promesas se cumplieron en aquel entonces. Pero nuevamente, si Cristo ya está reinando desde el Siglo I, entonces Él lo está haciendo con parte de sus fieles, no con todos, pues aún siguen entrando al “cuerpo” más fieles día a día hasta el día en que se acabe el tiempo de la gracia.

Los Mansos heredarán la Tierra

Jesús fue muy claro al decir que los mansos “heredarán la tierra” (Mateo 5:5) citando un pasaje del Salmo 37. Si los mansos heredarán la tierra, es obvio que los que hereden otra cosa no lo sean. Así por ejemplo, los que “heredan” el Gehenna (debajo de la tierra) no son mansos, sino soberbios e impíos. Si alguien dice que su herencia es algún otro lugar fuera de la tierra, éstos no pueden ser mansos, porque sólo los mansos heredarán la tierra. Darby parece decirnos que la iglesia, que según su teoría, tiene una “vocación celestial”, no es de Espíritu manso, sino todo lo contrario. ¡Cuán grave es su interpretación de la escatología! En Proverbios 10:30 leemos:El justo no será removido jamás; Pero los impíos no habitarán la tierra”. Si esta declaración es cierta, lo cual no dudamos, lo que enseña Darby y su dispensacionalismo se viene abajo. Aquí se nos dice que los que no habitarán la tierra son los impíos. Me pregunto, ¿Es la iglesia, que tiene una supuesta “vocación celestial”, impía? Si ella está destinada a reinar con Cristo desde los cielos, entonces he de concluir que ella es impía, pues los impíos ¡NO HABITARÁN LA TIERRA!

“Para que dónde yo estoy ustedes también estéis”

Muchos creen que Jesús nos ofreció el cielo en diferentes oportunidades mientras cumplía su ministerio en la tierra. Por ejemplo, nos citan Juan 14:2,3 para decirnos que iremos al cielo para tomar nuestras moradas eternas con él en la “casa de su Padre”. Sin embargo, un análisis concienzudo de estos dos versículos nos convencerá de que Cristo jamás mencionó el cielo ni una sola vez en estos dos versículos.  Es más, el dijo más bien: “Para que donde YO ESTOY ustedes también estén”. ¿Y dónde estaba Jesús cuando pronunció esa promesa de prepararnos una morada en la casa de su Padre?¿Acaso en el cielo? ¡Pues claro que no! El aún estaba en la tierra, ¡en la tierra prometida a los padres! Por tanto Jesús nos prometió estar con él en la misma tierra prometida a los padres, y no en el cielo. La casa del Padre bajará a la nueva tierra…y Dios estará con los hombres como su Dios (Apo. 21:1-4).

Hay ciertamente otros pasajes en que aparentemente Jesús está ofreciéndonos el cielo si somos de él. Todos esos pasajes ya fueron explicados en mi artículo titulado “Y que hay de los textos que probarían de que iremos al cielo” y que lo podrán en mi sitio web en el enlace “El Reino

Los Orígenes de la Doctrina del Destino Celestial de los Salvos

 

 

 

Tdr. Ing°. Mario A Olcese, Diplomado en Teología, I.B. escrito de Tim Warner 

 

¿Se ha preguntado usted de dónde vino esa idea de que viviremos una eternidad en el cielo si somos Cristianos? ¡Positivamente no de los Judíos ni del Cristianismo del Nuevo Testamento! En el Antiguo Testamento no encontramos ese concepto o promesa en ninguno de sus libros que son 39. Como vimos en el artículo previo  (El Reino según Jesús), ella no vino de la enseñanza de Jesús, y por lo tanto, no pudo haber sido parte del Evangelio que Jesús ordenó despachar a todo el mundo. La esperanza de los creyentes según lo dictado por Jesús era el Reino de Dios, el cual vendría aquí, a la tierra, en Su Segunda Venida (Parusía).  

 

La teoría dispensacionalista tradicional sostiene que el “destino celestial” era parte del misterio que Pablo reveló a los gentiles. Pero Pablo se ciñó estrictamente a lo que Jesús enseño, y su evangelio era el evangelio de Su Señor. Así él lo sostuvo muy claramente en varias ocasiones. Y es un hecho que los dispensacionalistas no tienen un texto claro y definitivo que apoye su creencia del cielo para los salvos.

 

Se sabe que la creencia de un destino celestial era común en el primer siglo entre los paganos que estaban entrenados en la filosofía griega. Esta idea entró en el Cristianismo después de la muerte de los Apóstoles, de manera gradual, a través de la incorporación de elementos de Gnosticismo. Los Gnósticos enseñaron que la materia era mala, y la creación, un error, hecho por un dios de menor grado que buscó encarcelar a la humanidad en cuerpos físicos, y que exige su culto. La forma “cristiana” del Gnosticismo sostuvo que Jesús vino del Dios supremo a la humanidad para liberarla de este reino físico malo en que él había sido entrampado por el “dios menor’ al cual los judíos le rindieron culto. La misión de Jesús, según los Gnósticos era mostrar a la humanidad el camino a una realidad celestial más alta. la Salvación sería lograda a través de los niveles o grados de ‘gnosis’ (la palabra griega para ‘conocimiento’). A través del logro del conocimiento sobrenatural de varios ‘misterios’, los convertidos suponían que progresaban a través de los niveles (ayudados en el camino por ciertos guías espirituales) hasta que uno alcanzara ‘el pleroma’, la versión gnóstica del ‘cielo’. Puesto que el mundo material era malo, los gnósticos negaron también la resurrección del cuerpo. Siendo Librados de las ataduras de la tierra, y del cosmos material, ellos creían que podrían volar a los cielos —Esta era la esperanza de los Gnósticos.  

 

Justino Mártir, un escritor cristiano ortodoxo que vivió en el segundo siglo de Era Cristiana, y que fuera martirizado por Marco Aurelio por su fe, se opuso firmemente a los herejes que promovían el concepto del ‘destino celestial’. Para los primeros Cristianos, la resurrección física del cuerpo tenía como fin de que los cristianos pudieran reinar en el reino terrenal físico de Cristo, y ésta era la Fe ortodoxa transmitida por los Apóstoles de manera clara.  En uno de sus diálogos con el Judío Trifo, Justino le dice:

 

“Es más, yo le señalé a usted que algunos que son llamados Cristianos, pero que son herejes ateos, impíos, enseñan doctrinas que son en todos los sentidos blasfemas,  ateístas, y tontas. Pero para que usted pueda saber que yo no digo esto ante usted solamente, yo he preparado una declaración, hasta donde yo he podido llegar, de todos los argumentos que han pasado entre nosotros; en donde yo deberé anotarme a mi mismo como que admito las mismas cosas que yo le estoy admitiendo a usted. Porque yo escojo no seguir a hombres, o a doctrinas de hombres; sino a Dios y a las doctrinas entregadas por Él. “Porque si tú te has encontrado con algunos a los cuales efectivamente se les llama cristianos, y no sostienen estas opiniones, sino que incluso se atreven a blasfemar al Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, y dicen que no hay resurrección de los muertos, sino que las almas, cuando mueran,  son recibidas en el cielo, cuídate de no atenderlos. Pero yo, y todos aquellos cristianos que son realmente genuinos, saben efectivamente que habrá una resurrección del cuerpo” [“Diálogo con Trifo, el Judío” LXXX].

 

 

Los Cristianos ortodoxos del Primer Siglo definitivamente continuaron esperando la esperanza Judía del Reino Milenario, y la resurrección del cuerpo para reinar en el Reino físico de Cristo, como el destino de todos los salvos [1].  

 

Ireneo era el pastor de la iglesia en Lyons, Galo, un estudiante de Policarpo, el discípulo de Juan, y un mártir de la Fe. Él hizo de la refutación de las sectas Gnósticas el trabajo de su vida, con sus ideas del ‘destino celestial’ y su rechazo a la resurrección del cuerpo. Ireneo escribió cinco volúmenes llamados, Contra las Herejías. En su quinto volumen, Ireneo refutó sólidamente la idea Gnóstica de un destino celestial, demostrando que la esperanza de los salvos es el Reino de Dios en la tierra, y la resurrección del cuerpo para reinar con Cristo.  

 

“Y de nuevo él dice, “Permítale que se lo lleven, para que él no vea la gloria de Dios.” Y cuando estas cosas sean hechas, él dice, “Dios removerá lejos a los hombres, y aquellos que quedan se multiplicarán en la tierra.” “Y ellos construirán casas, y las habitarán: y plantarán viñas, y comerán de ellas.” Porque se hablaron todas éstas y otras palabras indiscutiblemente en referencia a la resurrección del justo que toma lugar después de la venida de Anticristo y de la destrucción de todas las naciones bajo su gobierno; en [los tiempos] la cual [la resurrección] el virtuoso reinará en la tierra… y a través de Él se acostumbrarán a participar en la gloria de Dios el Padre, y disfrutarán en la comunión del reino y en la comunión con los santos ángeles, y en unión con los seres espirituales; y de aquellos a quienes el Señor encontrará en la carne, esperándolo del cielo, y que han sufrido la tribulación, así como también han escapado de las manos del Maligno. … Ahora todas estas cosas estando tal como ellas son, no puede entenderse en referencia a las materias supercelestiales; “porque Dios”, se dice, “mostrará a toda la tierra que está bajo el cielo su gloria”. Pero en los tiempos del reino, la tierra ha sido llamada de nuevo por Cristo [a su condición prístina], y Jerusalén reconstruida según el modelo de la Jerusalén de arriba de la cual el profeta Isaías dice, “He aquí, yo he delineado sus paredes bajo  mis manos, y tu arte está siempre en mi vista” (Ireneo, Contra las Herejías, Lb. V, cap. XXXV).  

 

Las únicas ideas  ‘celestiales’ que ellos tenían se relacionaron a una serie de niveles de recompensas en el Milenio. Ireneo sostuvo que la Nueva Jerusalén descenderá del cielo, y que los santos más dignos habitarán esta ciudad (al parecer sobrevolando en el cielo {los cielos}). Otros habitarán la ciudad terrenal de Jerusalén, así como la tierra paradisíaca (después de que sea restaurada). Sin embargo, todos serían una parte de este Reino, y Cristo sería visto ambos en la Nueva Jerusalén y en la tierra. [2] Él vio el Milenio como preparatorio para la morada final donde la Nueva Jerusalén se establecería abajo en la tierra, después de su renovación completa al final del Milenio.  

 

“Ya que es Dios en verdad quien levanta al hombre, así también verdaderamente el hombre se levanta de la muerte, y no alegóricamente, como yo he mostrado repetidamente. Y así como él realmente se levanta, así también él debe realmente ser disciplinado de antemano para la incorrupción, e ir adelante y florecer en los tiempos del reino, para que él pueda ser capaz de recibir la gloria del Padre. Entonces, cuando todas las cosas son hechas nuevas, él morará de verdad en la ciudad de Dios. Porque está dicho, “Él que se sentó en el trono dijo, He aquí, yo hago todas nuevas todas las cosas. Y el Señor dice, Escribe todas estas cosas; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y Él me dijo, Están hechas”. Y ésta es la verdad de la materia”. (Ireneo, Contra las Herejías, Lb.V,  Cap V.. XXXV)  

 

Aunque el Gnosticismo mismo era en gran parte purgado de la Iglesia por los apologistas cristianos tempranos, como Justino, Ireneo, e Hipólito, ciertos elementos sutiles del pensamiento Gnóstico permanecían en algunos cuartos, particularmente en Alejandría y Egipto. La hermenéutica central de Gnosticismo, la interpretación alegórica, sobrevivía y encontró un asilo con los escritores Alejandrinos, Clemente y Orígenes. Debido a la influencia de la escuela de Alejandría, la esperanza Milenaria fue gradualmente desplazada completamente a medida que la filosofía griega continuó invadiendo a la Cristiandad en una forma mucho más sutil. La doctrina de cielo, como el destino final, empezó a penetrar en la corriente principal de la Cristiandad tarde en el segundo y tercer siglos gracias mayormente a la amplia influencia de los escritos de Orígenes. Él hizo un uso liberal del método alegórico de la interpretación profética. Orígenes vio la existencia física en este planeta sólo como una desviación temporal en una existencia espiritual mística [3]. La creación física, mientras que no sea ‘mala’ como los Gnósticos abiertos imaginaron, fue considerada un aula temporal para la humanidad a través de la cual él vendría a ser más maduro hasta que ya no necesite más el reino físico como su tutor. Nuestra existencia terrenal en el reino físico era una especie de interacción con cosas físicas que se entendían como ilustraciones de realidades espirituales [4]. Para abreviar, nosotros todos estamos viviendo en un arroyo continuo de parábolas. La idea es, aprenda la lección de la parábola física, y entonces usted estará listo para despojarse de lo físico y vivir en el reino espiritual en el cielo. Consecuentemente Orígenes no vio la necesidad para una resurrección del cuerpo, y se opuso a la opinión ortodoxa del Reino Milenario físico. Las opiniones de Orígenes ganaron un poco de popularidad entre la Iglesia temprana, pero ciertamente no la acogida al por mayor. Muchos de los obispos lo consideraron un hereje. Debajo hay una cita de Orígenes, perfilando su esquema ‘celestial’:  

 

“… cuando, a pesar de todas las cosas hayan sido sujetados a Cristo, y a través de Cristo a Dios (con quien ellos también formaron un espíritu, con respeto de espíritus que son las naturalezas racionales), entonces la propia sustancia corporal que también se une a los más puros y excelentes espíritus, y siendo cambiados dentro en una condición etérea en proporción de la calidad de los méritos de aquellos que lo asumen (según las palabras del apóstol, “Nosotros seremos cambiados”), brillará en el esplendor; o al menos que cuando la forma de esas cosas que se ven pasen, y toda la corrupción haya sido despojada de uno y se haya purificado, y cuando el todo el espacio ocupado por este mundo en donde las esferas de los plantea se dicen que están, se hayan dejado atrás y debajo, entonces se alcance la morada señalada del pío y del bueno situada arriba de esa esfera que se llama no-errante, como en una tierra buena, en una tierra de los vivientes que será heredada por el manso y el humilde;  aquella tierra que pertenece a ese cielo (que, con su mayor extensión magnificente, rodea y contiene esa tierra misma) que es llamada verdaderamente y sobre todo cielo, en donde el cielo y tierra, el fin y la perfección de todas las cosas, pueden ser localizadas seguramente y más confiadamente – donde, a saber., éstos, después de su aprehensión y su castigo por las ofensas que ellos han experimentado por vía de la purgación, pueden, después de haber cumplido y descargado cada adeudamiento, merecer una habitación en esa tierra; mientras que aquellos que han sido obedientes a la palabra de Dios, y se  han mostrado, de aquí en adelante por su obediencia,  capaces de la sabiduría, se dice que merecen el reino de ese cielo; y así la predicción es cumplida más merecidamente, Bendito son los mansos, porque ellos heredarán la tierra;” y, Bendito son los pobres en el espíritu, porque ellos heredarán el reino de los cielos; ” y la declaración en el Salmo, “Tú los exaltarás, y ellos heredan la tierra.” Porque es llamado un descenso a esta tierra, excepto una exaltación a aquello que está en lo alto. De esta manera, por consiguiente, parece que una especie de camino se abre para la salida de los santos de esa tierra a esos cielos; de modo que ellos no parezcan tanto que moran en esa tierra, como que habitan con una intención, es decir., para pasar adelante a la herencia del reino de cielo, cuando ellos también hayan alcanzado ese grado de perfección.” (Orígenes, De Principis, Lb. II, Cap. 4)  

 

El lector perspicaz no dudará de recoger  la mención de Orígenes de un ‘purgatorio’ en preparación para esta morada celestial. Uno puede ver claramente en las ideas de Orígenes lo que pronto se volvió el dogma Católico Romano oficial.  

 

“Y así también a aquellos que merecerán obtener una herencia en el reino de cielo, ese germen de la restauración del cuerpo que nosotros hemos mencionado antes, por la orden de Dios restaura del cuerpo terrenal y animal uno espiritual, capaz de habitar los cielos; mientras a cada uno de aquellos que pueden ser de mérito inferior, o de condición más vil, o incluso el más bajo en la escala, y en conjunto empujados a un lado, es allí todavía dada, en proporción a la dignidad de su vida y alma, una gloria y dignidad del cuerpo, —no obstante que incluso el cuerpo que se levanta de nuevo de aquellos que serán destinados al fuego eterno o a los castigos severos, es por el mismo cambio de la resurrección tan incorruptibles, que no pueden ser corrompidos y disueltos e incluso por los severos castigos”. (Orígenes, De Principis, Lb. II, Cp. 10)  

 

Como usted puede ver, Orígenes admite una resurrección del cuerpo para los no salvos, de modo que ellos puedan sufrir el tormento de condenación. Pero, para el ‘salvo’, él previó una existencia espiritual (similar a los gnósticos), y un destino celestial (como creían los Gnósticos). En la cita siguiente, se vuelve mucho más claro donde proviene ‘el destino celestial’ del dispensacionalismo.  

 

“Por cual razón, ahora, que nosotros también podemos ver de una verdad de que todas las doctrinas de los Judíos del día presente son meras bagatelas y fábulas, ya que ellos no tienen la luz que procede del conocimiento de las Escrituras; en tanto que aquellas de los Cristianos son la verdad, teniendo el poder para levantar y elevar el alma y el entendiendo del hombre, y para persuadirlo a buscar una ciudadanía, no como los judíos terrenales, aquí abajo, sino en el cielo.” (Orígenes, Contra Celso, Lb. II, Cap.. V)  

 

Las ideas de Orígenes estaban en oposición directa a los escritores ortodoxos más tempranos, Justino e Ireneo. Mientras Justino llamó herejes a los así llamados ‘Cristianos’ abandonaron la idea judía de un Reino físico terrenal de Dios, Orígenes llamó la idea de un Reino terrenal  ‘fábulas.’ Él creyó que la esperanza de un Reino físico era absurda, y también negó la resurrección del cuerpo para los salvo, lo mismo que los Gnósticos.  

 

En el cuarto siglo, Agustín de Hipona tuvo más éxito popularizando la idea del destino celestial, mientras que lo hacía una doctrina Cristiana principal (Católica). Él tendió hacia la interpretación alegórica de Orígenes, pero entonó el sistema para hacerlo menos inaceptable al cristianismo ortodoxo [5]. Como Orígenes, Agustín admitió la resurrección del cuerpo. El concepto de destino celestial era una grapa del punto de vista amilenial que creció de los métodos alegóricos de Orígenes y Agustín de interpretación de la Escritura.  

 

“Agustín procede a una elección especial de un pueblo de Dios de una masa corrupta y condenada; y sigue su historia en dos líneas antagónicas, y termina en el contraste dualístico de un cielo eterno para el elegido y un infierno eterno para el réprobo…” (Philip Schaff, Prologue a La Ciudad de Dios)  

 

El Retorno Parcial de Dispensacionalismo Tradicional a la Fe Antigua 

 

El Dispensacionalismo tradicional surgió originalmente de un retorno al pre-milenialismo futurista. Haciendo así, lanzó fuera algunos de los conceptos de Agustín sostenidos por el Catolicismo Romano y los Reformadores, particularmente con respecto a Israel. La objeción principal que los dispensacionalistas tempranos tenían era la alegorización de las profecías del Antiguo Testamento relacionado a Israel. Pero, parece que ellos realmente no desafiaron las ideas amilenarias con respecto al destino celestial de la Iglesia. Este abandono parcial de las opiniones de Agustín presentó una paradoja para ellos – ¿cómo reconciliar un Reino físico prometido a Israel con la idea de un destino celestial para los salvos?.  

 

La solución inventada por los dispensacionalistas tempranos era un tipo de ‘dicotomía’ (la división absoluta) entre el programa del Antiguo Testamento que fue visto como Judío y terrenal y un programa del Nuevo Testamento para la Iglesia que se vio como celestial.  

 

Tomando el método ‘dicotomico’ para resolver el aparente conflicto entre los programas del Antiguo y Nuevo Testamentos es realmente nada nuevo. Enfrentado con un Dios en el Antiguo Testamento que parecía tener un programa, y un Dios en el Nuevo Testamento que parecía tener un programa completamente diferente, las sectas Gnósticas tempranas imaginaron que el Dios de Israel no era el mismo Dios Padre a quien Jesús proclamó, sino un dios menor. [6] Ellos visualizaron una total ‘dicotomía’ entre el Dios de Israel con Su programa ‘carnal’ (físico – que ellos llamaron ‘animal’), y el Padre que Jesús proclamó, quien tenía un programa mental mucho más celestial (espiritual) para aquellos que tenían el conocimiento (la gnosis) del misterio. [7] Los seguidores de Marción (una de las sectas del Gnosticismo bien conocidas) fue tan lejos como para afirmar que solo Pablo recibió la revelación del “misterio”, no previsto en el Antiguo Testamento, o revelado a los otros Apóstoles. [8]  

 

Una de las tácticas de Ireneo en la refutación a los Gnósticos era ilustrar la continuidad entre los programas del Antiguo y Nuevo Testamentos. Él hizo esto citando la profecía del Antiguo Testamento cumplida en la Iglesia (es decir, profecía específica sobre esta dispensación del presente), y citando pasajes del Nuevo Testamento que unen a la dispensación presente con la pasada. [9] Él también apeló al acuerdo entre la profecía del Antiguo Testamento y la profecía del Nuevo Testamento con respecto a la escatología. [10] Él demostró con muchas citas de la Escritura que las Escrituras Apostólicas acerca de la Iglesia estaban en alineación perfecta, e incluso dependía en la meta de profecía del Antiguo Testamento con respecto a Israel. La meta de ambos Testamentos era la misma, y el destino de los redimidos de ambos Testamentos era una esperanza horizontal, el Reino Milenario de Cristo en la tierra, no una esperanza vertical, ascendiendo al cielo. [11] El ‘misterio’ no se vio como una edad de la Iglesia entre paréntesis sino el plan oculto entero de Dios para redimir a la humanidad a través del sacrificio expiatorio de Cristo y el Evangelio que se proclama a las naciones. Estaba oculto dentro de las Escrituras del Antiguo Testamento, y revelado por Jesús y los Apóstoles. [12] Por consiguiente en la mente de Ireneo, un Dios estaba actuando recíprocamente con el hombre a través de un solo programa, y la Iglesia consistió de todos los redimidos. El plan desplegado de Dios para la salvación de la humanidad era manifestado a través de una serie de dispensaciones progresivas, según Ireneo. [13] Esta era la Fe ortodoxa de todas las iglesias locales en el segundo siglo, desde Alemania a Libia, desde la Francia a Egipto. Y era la tradición transmitida por la sucesión de “fieles hombres”, los ancianos de las iglesias fundadas por los Apóstoles. [14]  

 

El ‘chiliasmo’ (milenarismo) de la Iglesia Cristiana ortodoxa temprana no supo nada de un ‘destino celestial’ para la Iglesia distinto del programa de Dios para Israel. La esperanza de los Cristianos tempranos era idéntica a la de los Patriarcas, los Profetas, y todos los santos de Hebreos once, una herencia en el próximo Reino físico de Dios en la tierra. La ‘Iglesia’ fue visto como todos los redimidos  de cada dispensación. Aunque la mayoría no pueda estar consciente de esto, el dispensacionalismo progresivo es mayormente un retorno al pre-milenarismo básico de la Iglesia ortodoxa temprana. Darby arrojó fuera algo del pensamiento de Agustín predominante en el Protestantismo, particularmente donde involucra a la nación de Israel. Pero, es mi creencia personal que él no fue lo bastante lejos, y continuó cobijando pensamientos ‘místicos’ con respecto a la Iglesia, iniciado por los Gnósticos, afinados  por Orígenes, y convertido en predominante por Agustín. Darby debió haber regresado completamente a la manera de la teología Apostólica hallada en aquellos que tenían una unión personal a la tradición oral Apostólica, como Justino, Ireneo, e Hipólito. Él debió haber abandonado la idea del ‘destino celestial’ de los Gnósticos, Orígenes, y Agustín, y abrazar el ‘chiliasmo’ transmitido a la segunda generación de Cristianos por los Apóstoles. En cambio, él entró en la misma trampa como los Gnósticos 1500 años antes, e imaginó una dicotomía entre el programa del Antiguo Testamento para Israel y el programa del Nuevo Testamento para el ‘la Iglesia.’  

 

Las notas: 

[1] Chadwick, Henry. La Iglesia Temprana. El pingüino Reserva, pp.77,78,83 

[2] Irenaeus, Contra las Herejías, Bk. V, el ch. XXXV,XXXVI 

[3] Chadwick, p.104, 

[4] Orígenes, De Principis, Lb. II, Cap. XI 

[5] Schaff, Phillip. Los Padres post Nicenos, Vol. 2. el Prólogo a Agustín es La Ciudad de Dios. p.5 

[6] Ireneo, Contra las Herejías, Lb. I,  Cap.. XXIV, 2,4, 

[7] el ibid, Lb. I, Cap.. VI, 1-2, 

[8] el ibid, Lb. III, Cap.. XIII, 1, 

[9] el ibid, Lb. I,  Cap. X, 3, Lb III, Cap.XII, Lb. IV, Cap. VIII, IX-XII, XXI-XXV, 

[10] el ibid, Lb. V, Cap.. XXV-XXVI 

[11] el ibid, Lb. V, Cap.. XXXII – XXXV 

[12] el ibid, Lb. III, Cap. XII, 9, Lb. IV, Cap. IX, 3, Frag. XXXVI 

[13] el ibid, Lb. IV, Cap IX, 3, Cap. XXVI 

[14] el ibid, Lb. I, X,  

 

www.elevangeliodelreino.org

www.esnips.com/web/BibleTeachings (Estudios en español e inglés por Apologista

¿QUÉ ES EL HOMBRE Y CUÁL ES SU DESTINO?—¡SÉPALO

Por Ing. Mario A olcese

Desde que el hombre ha tenido uso de razón se ha preguntado cuál es el sentido de su existencia en este mundo. También ha filosofado de diferentes modos a fin de darle propósito a su vida. No obstante, muchas de estas ideas han sido contradictorias unas con otras y diametralmente opuestas y desconcertantes.

 

Sin embargo, la Biblia, la Palabra de Dios, sí nos dice qué somos, y hacia dónde vamos finalmente en esta vida. Es decir, la Biblia revela un propósito divino para nuestra existencia, y explica porqué el hombre muere finalmente. Sépalo usted hoy leyendo con atención y meditación este estudio de las Santas Escrituras.                                                  

 

El Hombre Tiene el Deseo de la Inmortalidad:

 

Todos los seres humanos quisiéramos vivir para siempre con salud y felicidad sin tener que asistir a los entierros de amigos y parientes queridos. La muerte es, definitivamente, el enemigo número uno del ser humano. Tal vez para otros la muerte es una necesidad cuando se está sufriendo de una grave dolencia incurable, pero aún así, nadie quisiera la muerte, sino la salud  y la vida plena. Es por eso que Cristo recogió esta necesidad del hombre por la eternidad (ver Eclesiastés 3:11 que dice: “…y ha puesto eternidad en el corazón de los hombres”) , y vino a proclamar que él es el camino, la verdad y la vida eterna (Juan 14:6). Jesús vino a ofrecerle al hombre una vida abundante, gozosa, y eterna, si éste se decidiera por él y su causa (Juan 11:25).          

 

Ningún Hombre posee la Inmortalidad:

 

La vida eterna abundante y feliz es un regalo muy tentador que nos impele a seguir a Cristo en todo momento de nuestras vidas. Sin esta oferta de Dios a través de Su Hijo, pocos estarían motivados a dejar los intereses mundanos y pasajeros. Dios es un Dios que remunera a sus siervos grandemente, y no que no escatima cuando se trata de premiar. Él quiso que el hombre viviera para siempre, y no que muriera por la enfermedad o la vejez. Él puso al hombre en la tierra para que viviera en ella para siempre. Los hizo del polvo de la tierra, y les sopló aliento de vida (‘Ruáj’ en Hebreo, ‘Pneuma’ en Griego) y Adán y Eva se convirtieron en (no dice que tuvieron)almas(‘nephesh’) vivientes (con la posibilidad de ser inmortales) (Génesis 2:7). Él hizo al hombre a Su imagen y semejanza… ¡y Dios no es mortal! Sí, Dios quiso que la primera pareja humana no muriera, pero Adán y Eva pecaron y su almas empezaron a morir (Génesis 2:17). Es claro que Adán y Eva, y su descendencia, no lograron su inmortalidad por la desobediencia. Su alma pudo ser inmortal, pero fracasaron—¡Trágicamente sus almas vinieron a ser mortales! (Ezequiel 18:4,20).  Solicite gratis el artículo: “El Pecado—¿Qué es?”.

 

Sólo Dios tiene Inmortalidad Inherente:

 

Aunque muchos se sorprendan, sólo Dios el Padre tiene inmortalidad inherente. Todos los Cristianos, como Jesucristo, recibirán su inmortalidad en la resurrección del día postrero. Veamos lo que dice el apóstol Pablo al respecto:

 

1 Timoteo 6:16:

 

El único que posee inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de

  los hombres ha visto ni puede ver...”

 

Aquí Pablo está hablando de Dios el Padre, pues el Hijo sí fue visto. Pues bien, Pablo afirma que sólo Dios el Padre tiene inmortalidad, y nadie más. Ahora bien, ¿tiene Jesús inmortalidad? Sí, pero la ganó en su resurrección (Romanos 6:9). De modo que Jesús nunca tuvo una inmortalidad inherente y eterna, sólo Su Padre y Dios.

 

La Vida Eterna: El Futuro Regalo de Dios para los Justos:

 

Lo que la mayoría de cristianos no parece comprender es que la vida eterna es una promesa y una esperanza para el futuro (Romanos 6:23). Esta la recibirán sólo los que son hijos de Dios, los adoptados, los renacidos, los bautizados, los fieles, y santos. Veamos los pasajes que nos llevan a esta conclusión:

 

Mateo 25:46:

 

“E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”.

 

Marcos 10:30:

 

“…y en el siglo venidero la vida eterna.

 

Romanos 2:6,7:

 

El cual pagará a cada uno conforme a sus obras: Vida eterna a los que, perseverando

 el bien hacer, buscan gloria, honra, e inmortalidad.

 

1 Timoteo 6:12:

 

“Pelea la buena de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual fuiste llamado”.

 

Romanos 6:22:

 

“…y como fin , la vida eterna”.

 

Gálatas 6:8:

 

“…del Espíritu segará vida eterna”.

 

Tito 1:2:

 

En la esperanza de la vida eterna”.

 

Judas 21:

 

“Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro

  Señor Jesucristo para vida eterna.

 

1 Juan 2:25:

 

“Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.

 

Hechos 13:46:

 

“…y no os juzgáis dignos de la vida eterna.

 

 

1 Corintios 15:53:

 

“…Es necesario que esto mortal se vista de inmortalidad.

 

El Infierno como Sepulcro o Tumba:

 

¿Habla la Biblia del infierno? ¡Sí! Pero no en la misma forma como lo presentó Dante en su “Divina Comedia”. El infierno viene de la voz latina “Infer” (= ‘debajo de’), y del Griego “Hades” y del Hebreo “Seol”. En el Antiguo Testamento Hebreo, la palabra ‘Seol’ aparece como el lugar de los muertos, o el sitio donde descienden los que fallecen. Igual sentido tiene su equivalente “Hades” en el Nuevo Testamento Griego. Se sabe que Hades y Seol son equivalentes comparando Hechos 2:27,31 y el Salmo 16:10. Estos dos textos se relacionan con la muerte y sepultura de nuestro Señor Jesucristo, quien fue al Hades (sepulcro) después de morir por tres días. En Oseas 13:14 hay una definición de Seol relacionado con la muerte y el sepulcro. En el Salmo 31:17 el Seol tiene relación con el silencio de los muertos en sus sepulcros. En 1 Samuel 2:6 la muerte está relacionada con la bajada al seol, y la vida con la subida del seol.

 

Tanto justos como injustos van al infierno al morir. En Isaías 53:9 se dice que se dispuso la tumba de Jesús con los impíos, y también se dice que el fiel Jacob descendió al infierno (tumba, heb. seol), por causa de José, su hijo (Génesis 37:35).

 

La tradición cristiana dice que Cristo descendió al infierno (Hades), y de allí salió su alma (= ‘Psyché’) resucitada, la cual no vio corrupción. Pero la religión Católica empezó a propagar la doctrina de un infierno en donde sólo las almas impuras “desencarnadas” serían condenadas por la eternidad con tormentos interminables o eternos. No obstante, Jesús enseñó otra cosa muy diferente.

 

La Simbología del Gehenna:

 

Pero algunos dirán: ¿No habla Jesús de un infierno(‘Gehenna’) de fuegoen Mateo 5:22 donde “el gusano de los pecadores no muere?”(¿gusanos mortales?) (Marcos 9:44)? La respuesta es Sí. Jesús usó la palabra Gehenna en varias ocasiones como en Mateo 5:22. Este ‘Gehenna’ es otra palabra en arameo que se ha traducido por infierno en el Nuevo Testamento aparte de ‘Hades’. No obstante, esta palabra erradamente ha sido vertida por infierno. Se la debió dejar tal como está escrita (‘Gehenna’), sin traducirla caprichosamente. No obstante, son pocos los que entienden la figura simbólica del “Gehenna de fuego  que viene del hebreo Ge-ben-Hinom, lugar localizado a las afueras de Jerusalén (Josué 5:8). El Gehenna de Fuego era un lugar en donde se arrojaban los cadáveres de delincuentes y asesinos ejecutados o asesinados en Jerusalén. Estos eran consumidos por las llamas a fin de hacerlos desaparecer y como una medida profiláctica. Así, Jesús usó como ejemplo un hecho real o histórico para simbolizar la severidad (aspecto cualitativo) del castigo de los impíos incorregibles. No obstante, esto no quiere significar necesariamente que los pecadores van a ser atormentados eternamente, literalmente hablando.

 

Significado de la palabra “Eterno” en la Biblia:

 

 Jesús usó las frase castigo eterno (no, ‘castigamiento eterno’), y también: fuego eterno, juicio eterno (no, ‘enjuiciamiento eterno’), perdición eterna”. Y en Judas 7 se dice que Sodoma y Gomorra (dos ciudades impías cerca al mar muerto) están sufriendo el castigo del fuego eterno. Obviamente Sodoma y Gomorra fueron castigadas por fuego del cielo, pero ahora ya no existen, ni quedan rastros de ellas. Pero adviértase que ambas están sufriendo (un hecho que continúa) el castigo del fuego eterno. ¿Cómo se explica este fuego eterno si ya se apagó hace miles de años atrás?

 

Sí, el fuego eterno no significa necesariamente que será cuantitativamente sin fin, pues como vimos, Sodoma y Gomorra están sufriendo el fuego eterno de manera cualitativa, y no debe tomarse literalmente. Las ciudades fueron destruidas por el fuego y desaparecieron por completo. Nadie puede revertir ese castigo, ni volverán nuevamente a la existencia esas mismas en la tierra, aunque sí muchas semejantes a ellas en otras partes del mundo. Algo similar encontramos en Jeremías 17:27 donde Dios sentencia a Jerusalén “al fuego que no se apagará” debido al pecado de su pueblo. Pero Dios no estaba hablando literalmente, pues Jerusalén será la capital el futuro reino de Dios nuevamente (Isaías 2:2-4; Salmo 48:2). También leer el caso de Edom en Isaías 34:9-15. En el verso 10 que “su fuego no se apagará ni de día ni de noche. No obstante, el hecho de que allí sólo habitarán animales y aves (versos 11y 13-15) en medio de sus ruinas, prueba que el lenguaje usado en el verso 10 es simbólico, indicando la severidad del castigo de Dios.

 

Regresemos al castigo eterno de Mateo 25:46. Aquí Jesús habla de un castigo eterno y no de un castigamiento eterno. El sentido de estas dos frases no son iguales. Jesús no dice que Dios estará castigando a los malos todos los días y por la eternidad. Lo que dice es que el castigo, el único castigo de Dios, será eterno, invariable, inmutable. Su sentencia no variará. El reo no saldrá libre, y no será perdonado. Su pena será eterna, y nadie la mudará. El reo será castigado con la pena capital, es decir, la pena de muerte—¡muerte eterna!. Estará muerto para siempre sin posibilidad de volver a existir.

 

Algo semejante ocurre con la frase vida eterna usada por Jesús en Juan 17:3. ¿Acaso Dios nos ofrece darnos todos los días la vida eterna y por toda la eternidad? Es decir, ¿cada día nos otorgará la vida eterna, y no parará nunca? O ¿es más bien que nos dará la inmortalidad una sola vez en la resurrección, para luego nunca más morir? (Ver 1 Corintios 15:53). La respuesta es que una vez que recibamos nuestra glorificación e inmortalización, los resultados de esa inmortalización serán eternos, inmutables, o invariables.

 

La Biblia habla también de la redención eterna en Hebreos 9:12. ¿Qué se entiende por redención eterna”?¿Acaso que seremos redimidos por Cristo en la cruz todos los días y por la eternidad? ¡Ello implicaría que Cristo tendría que estar muriendo en la cruz todos los días y por la eternidad! ¿Será eso posible? No, pues Cristo murió una sola vez y para siempre (Hebreos 9:24-26). Concluimos entonces que la redención eterna implica que la única redención que hizo Jesús en el Gólgota tiene efectos eternos o para siempre. También existe la frase salvación eterna en Hebreos 5:9. Pero esta salvación no se hace todos los días y por la eternidad. Lo que en verdad significa es que los efectos o resultados de la salvación son eternos. Una vez que alcancemos la salvación en el reino, nadie nos la quitará o arrebatará. Una vez salvos dentro del reino, siempre seremos salvos, por la eternidad. 

 

Está claro que la palabra eterno no siempre está relacionado con lo cuantitativo, sino también con lo cualitativo. Así, el reino eterno de Cristo en 2 Pedro 1:11, durará en verdad mil años, según Apocalipsis 20:5. Aquí hay un “reino eterno de mil años”—¿Extraño no?¿Cómo se explica esto? Creo que la idea es que el reino de Cristo será cualitativamente “eterno”, pues por ser tan bueno,  justo, y pacífico, éste se prolongará por diez siglos como ningún otro reino o gobierno lo ha logrado.

 

Dios es Fuego Consumidor:

 

Contrario a lo que muchos cristianos creen, el fuego con que Dios castigará a los impíos o incorregibles, ¡consume!. Dice Hebreos 12:29: Porque nuestro Dios es fuego consumidor. Si esto es verdad, y no hay porqué dudarlo, los proponentes de un castigo por “fuego eterno” que no se apaga, y no consume, están en serios problemas. Si el infierno es un lugar literalmente de fuego que no se apaga, y que no destruye, sino que atormenta, ¿cómo explicar Hebreos 12:29? ¿Y cómo explicar Hebreos 10:27 que dice: “Sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios? Aquí se habla que el fuego de Dios devorará (no atormentará eternamente) a los adversarios de Dios. Esto quiere decir que Dios consumirá y destruirá a sus enemigos para siempre, y dejarán de ser o existir. Por eso leemos en Isaías 33:14: “…¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor?¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?”. Aquí Dios es fuego eterno consumidor. Es decir, el fuego de Dios es eterno, pero no lo que consume.

 

Los Impíos e Incorregibles serán Destruidos Para Siempre:

 

El cristianismo tradicional ha sostenido que los pecadores irán al castigo del infierno para ser atormentados en el fuego por la eternidad. Según esta hipótesis, los que no se arrepientan serán atormentados con sus almas inmortales en el infierno por los siglos de los siglos. Pero esta teoría tiene sus defectos y contradicciones. Uno de ellos es el siguiente: Si la inmortalidad es un regalo o dádiva de Dios sólo para los buenos, según Romanos 6:23, entonces los que no son fieles a Cristo y a Su Padre no recibirán la vida inmortal como premio, sino lo contrario, lo opuesto. ¿Cómo, entonces, podrían los malos ser atormentados por la eternidad si no van a recibir la vida inmortal? He aquí una encrucijada, y un callejón sin salida.

 

La teoría del alma inmortal inherente en todos los hombres es de origen pagano. Platón, el filósofo Griego, sostenía que el hombre tenía un alma inmortal inherente que trascendía a la muerte física. Esta creencia, a su vez, la sostuvieron los egipcios, los aztecas, mayas, incas, etc. Todas éstas eran culturas paganas panteístas y politeístas.

 

Como hemos visto al inicio de este estudio, Dios hizo  a la primera pareja humana “almas (‘nephesh’) vivientes”. No dice que Adán y Eva “vinieron a tener almas vivientes inmortales”, sino más bien, que “vinieron a ser almas vivientes” (Génesis 2:7 Versión Moderna—sin inmortalidad). Incluso los animales son “almas o seres (‘nephesh’) vivientes” (Génesis 1:20,21). No obstante, Adán y Eva desobedecieron, y como castigo fueron condenados o sentenciados con la muerte. Sus almas vivientes morirían—Serían mortales (Leer Ezequiel 18:4,20). De modo que no encontramos que Dios les haya dado inmortalidad inherente a los hombres, sino sólo el deseo y la posibilidad de tener inmortalidad (Eclesiastés 3:11).

 

Pero regresemos a los impíos nuevamente, ¿cómo serán castigados? ¡Con la aniquilación total!. ¡Ellos dejarán de existir! Veamos sólo tres textos bíblicos que prueban lo que decimos:

 

Salmos 37:9,20,22,34,38:

 

“Porque los malignos serán destruidos…perecerán…como la grasa de los carneros serán

  consumidos; se disiparán como el humo…y los malditos de él serán destruidos…cuando

  sean destruidos los pecadores, lo verás…mas los transgresores serán todos una destrui-

  dos”.

 

Proverbios 12:7:

 

“Dios trastornará a los impíos, y no serán más”.

 

2 Pedro 2:1:

 

“…y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción

  repentina.

 

¿Qué Ocurre Cuando Morimos?:

 

¿Siguen vivos los muertos? Esta es una pregunta que deja perplejos a muchos. Sin embargo, ya hemos visto que el hombre no tiene inmortalidad inherente, por tanto los muertos no pueden estar vivos en otra dimensión. El espiritismo nos ha hecho creer esta falacia de la supervivencia de los muertos en una esfera espiritual. Y es que hay un hecho concreto en la Biblia: “Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio” (Eclesiastés 12:7). La materia o la carne regresa al polvo con la muerte, y el espíritu del hombre (justo o injusto) regresa a Dios quien lo dio. Esto es justamente lo inverso a lo ocurrido en Génesis 2:7. Así finaliza la existencia humana. No hay espíritus de difuntos vagando por allí y asustándonos con sus apariciones nocturnas. Todos los espíritus (Gr. Pneuma, Heb. Ruáj= vida) regresan a la fuente, que es Dios mismo. Pero estos espíritus no son el “yo” (‘Ego’ o la personalidad) de las personas muertas, pues si este fuere el caso, Dios estaría tolerando ante su santa presencia celestial a las personalidades más impías como Nimrod,  Hitler, Calígula, Nerón, Herodes, etc., y esto no es posible en un Dios Santo. En Proverbios 15:29 leemos: Jehová está lejos de los impíos…” lo cual refuerza lo que sostenemos, es decir, que los espíritus no son los “Egos” o las personalidades de los muertos. ¡Dios no tolera cerca de él a los pecadores! El espíritu, por tanto, es sinónimo de VIDA. Esta vida viene de Dios, pues él la sopló en el primer hombre hecho de barro de la tierra. Cuando el hombre pierde el espíritu, pierde su vida y muere. Su destino es en el polvo de la tierra.

 

Los Muertos están Inconscientes o Durmiendo:

 

No es de extrañarse de que Jesús hable de la muerte como un sueño profundísimo. Recordemos la historia del amigo de Jesús, Lázaro. Este hombre había muerto estando ausente Jesús. Al llegar a la casa de Lázaro, Marta, la hermana, le increpa a Jesús por haber estado ausente cuando Lázaro agonizaba, y no haber podido salvarlo de su destino fatal. En esa oportunidad Jesús había dicho que “Lázaro duerme, y que iba a despertarlo (Juan 11:11), y además le dice a Marta que su hermano resucitará (Juan 11:23). ¡Y así lo hizo Jesús con Lázaro!

 

Es curioso que si en verdad los justos parten al cielo para estar con Dios en ocasión de la muerte, Jesús no la haya consolado a Marta diciéndole algo así como: “Mira Marta, no estés desconsolada, Lázaro está con Dios en el cielo gozando de todas las bienaventuranzas. Por fin ya no estará sufriendo en este mundo de lágrimas, de dolor y de pecado”.Pero no la consoló de este modo, pues bien sabía Jesús que nadie subía al cielo al morir (Juan 3:13; Hechos 2:34). Por otro lado, cuán alegre y cuán triste se habrá sentido Lázaro al volver a la tierra después de haber estado gozando—supuestamente  de la gloria celestial con Dios, los ángeles, y los demás santos difuntos. Pero en la Biblia no hay ningún informe de que Lázaro haya revelado su “grata y hermosa experiencia post-mortem”, la cual hubiera sido digna de contar y de escribir para las sucesivas generaciones de creyentes. O, ¿Es que nunca la tuvo?

 

Veamos otros textos en donde se habla de la muerte como un sueño:

 

Lucas 8:52: “…no lloréis, no está muerta, sino que duerme.

 

1 Corintios 11:30: “Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos

                                 duermen.

 

1 Corintios 15:20: “Primicias de los que durmieron es hecho...”

 

1 Corintios 15:51: “…no todos dormiremos”.

 

1 Tesalonicenses 4:13: “no ignoréis acerca de los que duermen…”

 

La Esperanza de la Resurrección:

 

Jesucristo vino a darnos esperanza de volver a la vida en la resurrección, pues el mismo dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mi, aunque esté muerto, vivirá”. (Juan 11:25). Y también él dijo: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros (no en el cielo) oirán su voz; y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida…” (Juan 5:28,29). Pues bien, aquí tenemos un hecho innegable: ¡Los muertos no están vivos! En realidad tendrán la vida cuando, y sólo cuando, resuciten de sus tumbas. Nótese que dice “resurrección de vida” y no: “resurrección para seguir viviendo”. Es claro que los muertos tendrán vida cuando el espíritu de Dios regrese a sus cuerpos polvorientos. Esta verdad se deja ver en Ezequiel 37:5 que dice: “Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.  Nuevamente ese espíritu que regresó a Dios en ocasión de la muerte, nuevamente regresará al difunto y vivirá.

 

La enseñanza católica de que los muertos cristianos están vivos en el cielo con sus almas inmortales es totalmente ajena a la Biblia. Y es que si ya están ahora los difuntos cristianos en la “gloria celestial”, disfrutando de todas las bienaventuranzas divinas, ¿cuál sería la razón de su resurrección en la tierra? Además, si los justos ya están recompensados en el cielo, y los malos en el infierno, ¿para qué serían sus resurrecciones? Pues bien, la Biblia sí contesta para qué seremos resucitados. En 1 Tesalonicenses 4:16,17 Pablo enseña: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta d Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero…para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”. Y además dice Jesús a Juan: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. (Apocalipsis 22:12). Entonces seremos resucitados para recibir a Jesús quien trae nuestras recompensas en función a nuestras obras. Nótese, además, que no es Jesús quien nos recibe a nosotros, sino nosotros a él. Claramente entonces los cristianos serán premiados sólo cuando Cristo regrese y no antes de ese magno evento. Los que dicen que los difuntos buenos serán recompensados en la hora de su muerte, y no en la hora de su resurrección, están muy errados y desconocen lo que Cristo enseñó.

 

Pero ¿qué pasará cuando resucitemos?¿Tendremos este mismo cuerpo envejecido, y con taras? Pues, no. La Biblia enseña que los muertos serán transformados en seres o almas inmortales. Tome nota lo dicho por  Pablo en 1 Corintios 15:52,53: “En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros (los vivos) seremos transformados. Porque es necesario… que esto mortal se vista de inmortalidad. Entonces es claro que nadie hoy tiene algo inmortal, salvo el espíritu de Dios en él. Pero ese espíritu inmortal es de Dios, y como vimos, no tiene conciencia, o personalidad. Sólo seremos realmente inmortales cuando nuestro cuerpo sea transformado en incorruptibilidad.

 

 El fiel Job no pensó como piensan los teólogos católicos. Él creyó que volvería a ver a Dios en su carne, y no en su supuesta alma inmortal inherente. He aquí lo dicho por Job: “Yo se que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha mi piel, en mi carne (no en su supuesta alma inmortal inherente) he de ver a Dios, al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro…” (Job 19:25-27). Y a Daniel el profeta, Dios le dice: “Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad en el fin de los días. (Daniel 12:13). Nótese que Daniel  no sería recompensado “en el fin de sus días”, sino más bien, “en el fin de los días”— que es muy diferente.     

 

Conclusión:

 

La inmortalidad será un premio de Dios para los justos y fieles en Dios y en Su Hijo Jesucristo (Mateo 25:6). Los pecadores no tendrán dicha inmortalidad, y como consecuencia, no serán atormentados en un supuesto infierno de fuego por toda la eternidad. Si no reciben la inmortalidad, ¿cómo esperar que sean atormentados por la eternidad? Los católicos, y la gran mayoría de protestantes, siguen enseñando que los malos también recibirán la inmortalidad en el infierno, y esto es antiescritural.

 

El asunto es simple: Si los muertos en Cristo ya están en la gloria; y los malos, en el infierno, ¿para qué creer y enseñar la segunda venida de Cristo y la resurrección de todos los muertos? Y Si los justos serán recompensados cuando Cristo vuelva, pregunto: ¿qué están haciendo éstos en el cielo, suponiendo que estén ahora allá después de haber muerto? Y si están en el cielo, ¿para que Cristo los bajará a la tierra nuevamente?¿Qué harán acá? ¿O acaso los bajará del cielo para resucitarlos, y luego los volverá a llevar al cielo de donde vinieron?¿Tiene sentido eso?

 

¿Puede un Dios de amor atormentar para siempre a los pecadores en un infierno de fuego literal?¿Es ese Su sentir y voluntad?¿Podría Dios estar feliz Dios oyendo los lamentos, los crujidos, y los llantos de los pecadores en el infierno por una eternidad? Esto Dios no lo podría evitar por ser Él omnipresente y omnisapiente. Él mismo tendría que ver y oír eternamente los gritos desenfrenados de los atormentados en el infierno, los cuales, obviamente no serían nada gratos para un Dios de amor. Pero la verdad es otra, ya que leemos en Apocalipsis 21:3: “…y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron.

 

La Biblia habla de que los pecadores incorregibles serán destruidos y dejarán de ser o existir. Y es que contrario a la teología tradicional de un tormento eterno, el fuego de Dios consume, como el fuego de la vela la consume hasta apagarse. Esta enseñanza tiene más fundamento bíblico, y es más razonable. Realmente se ajusta al carácter de Dios, pues un tormento eterno de los malos implica una ira eterna de Dios, lo cual nos parece ilógico en Él. La ira de Dios durará sólo hasta que la memoria de los pecadores sea cortada de la tierra (Salmos 34:16). 

 

El castigo eterno no es “castigamiento eterno”. En realidad es un solo castigo que durará para siempre.  Cualitativamente hablando, es un castigo severo, radical, irrevocable. Igual ocurre con el fuego eterno. No es cuantitativamente sino cualitativamente “eterno”. Por ejemplo: Sodoma y Gomorra ya no existen, han desaparecido por fuego. Pero siguen sufriendo el “fuego eterno, cualitativamente hablando, indicando la severidad de Dios, la firmeza de su castigo, y su inmutabilidad.

 

La doctrina del Purgatorio es igualmente antibíblica, y por tanto, falsa. Es falsa porque implicaría que hay almas humanas inmortales atormentándose en un lugar intermedio de donde se puede salir por las misas católicas. Ya hemos visto que ningún hombre tiene inmortalidad, o un alma inmortal inherente.