EL DR. WILLIAM LANE CRAIG DICE: “NO, LOS CRISTIANOS NO DEBEMOS CREER EN LA TEOLOGÍA DEL RAPTO (“DEJADOS ATRÁS”)

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“Esta doctrina no se encuentra realmente en el libro de Apocalipsis. Si uno lee el libro de Apocalipsis, no encontraremos ninguna mención del rapto allí”, dijo William Craig, profesor de investigación de Filosofía de la Facultad de Teología Talbot y profesor de Filosofía en la Universidad Bautista de Houston.

En cambio, dice Craig, la idea del rapto viene de una “mala interpretación de 1 y 2 Tesalonicenses, donde Pablo está describiendo la venida del Señor y la resurrección de los muertos, que se producirá en su venida.”

“Si se compara lo que dice Pablo con lo que dice Jesús sobre el fin de los tiempos, Pablo usa el mismo vocabulario, la misma fraseología. Creo que es muy plausible que Pablo esté hablando del mismo evento que Jesús predijo, a saber, la venida visible del Hijo del Hombre en el final de la historia humana para marcar el comienzo de su reino”, dijo Craig. “Pero los defensores de la opinión del rapto dicen que Pablo no está en absoluto hablando de la segunda venida de Cristo allí. Lo que él está hablando realmente es sobre el  retorno invisible y secreto de Cristo para arrebatar a los creyentes fuera del mundo antes de que se produzca la gran tribulación. Creo que no hay orden textual para eso en absoluto”.

Según Craig, el rapto se convirtió en una teoría popular sobre el fin de los tiempos debido a la influencia de la Biblia de Referencia de Scofield, que fue publicada en el siglo 20 y que promulgó las opiniones de John Darby de mediados del siglo 18 sobre el rapto. Más tarde, las instituciones cristianas, entre ellas el Seminario Teológico de Dallas, y las iglesias, comenzaron a enseñar la validez del rapto.

“Un buen número de cristianos creyentes en la Biblia han absorbido este punto de vista como la leche de su madre por así decirlo y nunca han pensado en cuestionar sus credenciales bíblicas”, dijo Craig.

Craig afirmó que era totalmente permisible que los cristianos vean la reciente película “Dejados atrás” o lean la serie “Dejados atrás”, pero resistiéndose a tomar en serio lo que se expone allí.

“Podría ser quizá una buena película de ficción, o como una lectura de ciencia ficción o novelas de fantasía como El Señor de los Anillos. Con tal de que usted no sea engañado pensando que representa la escatología bíblica “, dijo Craig.

Craig, que conduce  razonable Fe , una organización apologética que equipa a los cristianos con los recursos para hablar de su fe en una manera “inteligente, elocuente, y sin concesiones pero graciosa”, exhortó a los estudiosos de la Biblia, los pastores y otros líderes de la iglesia que también refuten el rapto para hablar sobre su situación real.

“Es asombroso, si es que estoy en lo cierto acerca de esto, que la evangelización de América está muy ampliamente engañada, que se ha apartado de la posición cristiana histórica acerca de la segunda venida de Cristo. Eso es realmente aleccionador, porque si nos equivocamos en esto, ¿qué otras cosas podríamos haber interpretado mal?”, dijo.

FUENTE:

http://www.christianpost.com/

EL RAPTO DE LA IGLESIA—¿ES BÍBLICO?

Left Behind

Cuando miro alrededor de otros sitios web que hacen frente a los tiempos finales y la profecía bíblica, hay una enseñanza en particular que se proclama en la mayoría de estos sitios web, y que es la enseñanza del “rapto”. Estos sitios web enseñan que un día, pronto, Cristo va a quitar de repente a su iglesia del mundo, antes de que venga la tribulación. Ahora hay una confusión con respecto a esta enseñanza del rapto, porque algunos creen que ocurrirá antes de la tribulación (pre-tribulación). Algunos creen que va a suceder durante la tribulación (a mediados de la tribulación). Y otros creen que va a pasar después de la tribulación (post-tribulación). ¿Pero nos da la Biblia una respuesta definitiva al respecto? Usted apostará que sí, ya que Dios NO es el autor de la confusión y no nos dejará en la duda acerca de la verdad.

Antes de que veamos en la Biblia verdad sobre esto, por favor tenga en cuenta de que la palabra “rapto” ni siquiera aparece en la Biblia. Por lo tanto, tenemos que ser muy cuidadosos acerca de la enseñanza de algo que ni siquiera se menciona en la Biblia. Los que enseñan eso, basan la palabra rapto en la palabra “arrebatados” en 1 Tesalonicenses 4:17. Así que lo que tenemos que averiguar es cuándo seremos “arrebatados” para encontrarnos con Cristo Jesús en el aire.

Una parábola de Jesús revela la verdad

En Mateo 13, Jesús nos dice una parábola del trigo y la cizaña, y esta parábola contiene la respuesta definitiva en cuanto a cuándo será la Iglesia arrebatada a los cielos para encontrarse con Cristo. Por favor, lea esto con los ojos abiertos y permita que Dios que le enseñe sus caminos.

Mateo 13: 24-30 … “Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Pero cuando la hierba salió, y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Así que los siervos del dueño fueron y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? de dónde, pues, tiene cizaña? Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? Pero él dijo: No; [NO] no sea que cogiendo la cizaña, no saquen también con ella el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega ; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Coged primero la cizaña , y júntenlos en manojos para quemarlas; pero recoged el trigo en mi granero “.

Ah, pero aquí algunas personas dicen … “La mies es el rapto.” … Ok, así que vamos a leer en Mateo 13: 38-40 … “El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino; la cizaña son los hijos del maligno; El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del mundo ; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña y se quema en el fuego; así será en el fin de este mundo ».

Guau! Amigos, ustedes pueden aferrarse a versículos bíblicos que pueden tomarse de diferentes formas pero que no prueban necesariamente la única verdad. O puede aceptar las palabras claras de Cristo Jesús mismo para probar más allá de cualquier sombra de duda de que la teoría del rapto es falsa. ¿Cómo se puede probar que el rapto es falso? Bueno, los que enseñan que la iglesia será arrebatada lejos creen que el mundo continuará después de ese evento durante al menos otros 7 años. También enseñan que la iglesia estará separada del resto del mundo antes del final. ¿Pero qué es lo que nos enseñan los versículos anteriores?

La iglesia (trigo) y los malos (cizaña) viven JUNTOS hasta la cosecha, que es el fin del mundo .

La cizaña (malos) son los que realmente son tomados primero

Así que los que proclaman esta teoría del rapto pueden retener todos esos endebles versos, que no prueban nada. Pero lo que tenemos encima es la clara verdad que no puede ser discutida.

¿Qué pasa con los tomados y los dejados?

Lucas 17: 36-37 … “Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado. Y respondiendo, le dijeron, Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allí también las águilas se juntarán. ‘

Esta es un verso malentendido de la Biblia, y sin embargo Jesús incluso revela la clara verdad dentro del propio verso. Es sólo que la gente ha estado ciega a él debido a la visión tradicional. Si usted lee Lucas 17 en su contexto, se verá que Jesús está describiendo su segunda venida física visible. Y es durante este evento que se nos dice que uno será tomado y el otro dejado”. Pero note lo que dicen los discípulos siguientes:

“Dónde, Señor?”

Ahora bien, ustedes tienen que pensar con mucho cuidado sobre esto. ¿Por qué los discípulos preguntan “¿dónde?”. ¿Necesitan saber dónde está el que queda en el campo? Por supuesto que no, él está en el campo! Así que deben estar preguntando donde está el que ha sido tomado. ¿Y qué respuesta da Jesús?

“Donde estuviere el cuerpo, allí también las águilas se juntarán”

Esa palabra “águilas” en el idioma original también puede significar BUITRES. ¿Y dónde se reúnen los buitres? Donde hay un cuerpo muerto. Y en Mateo 24, Jesús incluso hace que sea más claro el asunto diciendo que es un cadáver … Un cuerpo muerto! Entonces, ¿qué quiere decir esto? Significa que el que toma es la persona malvada (tara) que se coge para ser destruida. Y el dejado atrás es la persona salva (trigo). Y esto enlaza con la parábola del trigo y la cizaña, en la que se confirma que los malvados son tomados primero.

Como puede usted ver, Jesús describió el final como fueron los días de Noé. ¿Y qué sucedió en los días de Noé? ¿Fue tomado Noé? No, él se quedó atrás. Fueron los malvados los que fueron llevados por la corriente y destruidos. Lo mismo que Lot. Él era el único que se salvó y fue “dejado atrás”, mientras que los impíos fueron “tomados” y destruidos por el fuego.

Amigos, no hay rapto. Esto es sólo un engaño de Satanás con el fin de hacer que las personas se imaginen que serán retiradas a tiempo del planeta antes de la tribulación, para no tener que sufrir la tribulación. Y aquellos que no están preparados para la venida del tiempo de angustia, aprendiendo a confiar únicamente en Cristo Jesús, les resultará casi imposible pasar a través de ella con seguridad. Por favor, busque la verdad y entregue todo su ser al Señor y Salvador Jesucristo.

FUENTE:

http://www.signs-of-end-times.com/the-rapture.html

PREGUNTA DE UN LECTOR: ¿CREE USTED EN EL LLAMADO “RAPTO SECRETO” PRE-TRIBULACIONAL DE LA IGLESIA?

Estimado lector (N/N): los que sostienen el rapto secreto de la iglesia ANTES  de la gran tribulación se equivocan crasamente con esa doctrina, pues Jesús dice que él vendrá o volverá DESPUÉS  de que ocurra ese calamitoso evento apocalíptico (Mateo 24:29,30). Además, las Escrituras nos hablan de una Segunda venida de Cristo, pero no de una segunda venida en dos fases, como sostienen erradamente los llamados “dispensacionalistas”. Esto es torcer las Escrituras de manera crasa e irresponsable.

La doctrina del  rapto secreto de la iglesia enseña que Cristo viene rapidísimo, violentamente, como un rayo, desapareciendo con su iglesia al cielo en un abrir y cerrar de ojos, y dejando a todo el mundo desconcertados, incluso a los cristianos que no estuvieron velando o preparados para su venida y que serán “dejados atrás”. Pero si esto es verdad, pregunto: ¿cómo podría eventualmente cumplirse en nosotros lo que advierte Juan en su crucial texto de 1 Juan 2:28,  pasaje que nos habla precisamente de la venida del Señor por su iglesia? Veamos lo que dice este versículo, el cual muchos cristianos han pasado por alto negligentemente:

1 Juan 2:28: Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él AVERGONZADOS.

Pregunto, entonces: ¿Cómo podría alguno alejarse del Señor Jesús, si supuestamente él viene violentamente y secretamente para desaparecer con su iglesia al cielo en un “abrir y cerrar de ojos”? Para uno alejarse de otro, ambos deben estar presentes, uno que se va, y el otro que se queda, y que está quieto y viendo cómo se aleja el otro, ¿no te parece?  En buena cuenta, uno sólo puede alejarse de Cristo avergonzado  si Cristo está presente, viéndonos cómo nos alejamos de él con vergüenza. Como un ejemplo ilustrativo pienso en los astronautas del Apolo 13 cuando se acercaban a la luna en su viaje de ida, o cuando se alejaban de la luna en su vuelo de regreso. Para que ellos pudieran acercarse o alejarse de la luna, ésta debía permanecer en su posición y no desaparecer. Ahora bien, regresando al rapto secreto de la iglesia, resulta que es Cristo quien se aleja violentamente de los “dejados atrás” y no al revés, lo cual hace imposible que los dejados atrás se alejen de él avergonzados.  Creo que este pasaje destruye la teoría del rapto secreto de un plumazo, sin que los dispensacionalistas puedan darle más vueltas al asunto.

Este pasaje puedes presentárselos con toda confianza a los que sostienen la engañosa doctrina del rapto secreto y violento de la iglesia por nuestro Señor Jesucristo. ¡Simplemente no sabrán cómo responderte!

Apologista

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO ES POSTRIBULACIONAL Y PREMILENIAL

Los dispensacionalistas enseñan que la iglesia srá raptada siete años antes de que comience la gran tribulación. Sostienen que la segunda venida de Cristo es en dos fases o etapas: una secreta para llevarse a la iglesia al cielo, y otra visible con la iglesia, después de que terminen los siete años del dominio del anticristo. ¿Pero se puede probar esa teoría con la Biblia?

 
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EL ENGAÑO DEL DISPENSACIONALISMO

El dispensacionalismo ha sido el causante de la falsa esperanza del “rapto secreto” de la iglesia antes de que comience la gran tribulación predicha por nuestro Señor Jesucristo.

Esta enseñanza se originó en la primera mitad del siglo 19 por una supuesta visión que dijo tener una jovencita, y que le indicaba que habría u rapto secreto pretribulacional para la iglesia, produciéndose así “desapariciones misteriosas” en todo el mundo, quedándose sólo aquellos que tendrían que pasar por el gobierno de 7 años del anticristo, después de lo cual Jesús volvería con su iglesia para establecer su reino, previo juicio de las naciones.

 

EL DISPENSACIONALISMO HA ENGAÑADO A MUCHOS INCAUTOS CON UN EVANGELIO TRUCADO

Sir. Anthony F. Buzzard, Master en Teología 

      Para las escuelas de teología comprometidas a la creencia en la palabra autoritativa de la Escritura, hay otras formas de evadir el Evangelio del Reino. Una tradición popular del Evangelio ha erigido un esquema por el cual el Evangelio del Reino no es específicamente el Evangelio de salvación para ser ofrecido ahora a los creyentes potenciales. Es un sistema conocido como “dispensacionalismo”. Todos los estudiantes de la Biblia reconocen que Dios destinó diferentes acomodamientos o “dispensaciones”  para los diferentes períodos de la historia. La dispensación Mosaica, por ejemplo, hizo distintas exigencias en los fieles de aquellas requeridas bajo el Evangelio del Nuevo Testamento. Pero el “dispensacionalismo” va más lejos. Sostiene que el Evangelio del Reino fue predicado por Jesús sólo a los judíos, hasta que ellos rehusaron la oferta del Reino; después de lo cual un Evangelio diferente, el Evangelio de la gracia, fue introducido por Pablo. La teoría sostiene luego que el Evangelio del Reino será reinstalado siete años antes del regreso de Cristo, un tiempo cuando, de acuerdo también con el dispensacionalismo, la Iglesia habrá sido removida de la tierra por el así llamado “rapto pretribulacional.”

      El sistema dispensacionalista ha sido impuesto a la fuerza en el texto de la Escritura en los intereses de una teoría ajena a la Biblia. Como hemos señalado, Lucas hizo todo lo posible para demostrar que el Evangelio de Pablo no era diferente al de Jesús. Ambos hombres predicaron el Evangelio acerca del Reino. Pablo, en contra del dispensacionalismo, no supo nada de una diferencia entre “el Evangelio de la gracia” (Hechos 20:24) y “predicando el Reino” (Hechos 20:25). Él deliberadamente los iguala. Como dice F.F. Bruce: “es evidente de una comparación de Hechos 20:24 con el siguiente verso que la predicación del Evangelio de la gracia es idéntica con la proclamación del Reino.” Esta prueba incontrovertible es rotundamente contradicha por el dispensacionalismo contemporáneo. Dr. Erwin Lutzer, de Radio Moody Church Ministries, afirma: “creo que el evangelio del reino es diferente al evangelio de la gracia de Dios… el evangelio de la gracia de Dios no tiene nada que ver con el Reino per se.” Pero esta confusión del único Evangelio de la salvación fue aprendida de la tradición no examinada, no de la Biblia. Por medio de presentar “dos formas del Evangelio,” los dispensacionalistas han inventado una muy desafortunada distinción que no existe en el texto bíblico.

      El dispensacionalismo formalmente cancela el Evangelio como Jesús lo predicó. ¿Pudo haber sufrido la iglesia un mayor desastre que este acortamiento sistemático del propio Evangelio de Jesús que El predicaba?  A.C. Gaebelein fue un exponente destacado de la teoría del “evangelio dividido”. En lo referente a las palabras de Jesús en Mateo 24:14, “Este Evangelio del Reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones,” él escribió:

La predicación que es mencionada es aquella del Evangelio del Reino, pero ese Evangelio no es ahora predicado, pues predicamos el Evangelio de la gracia…Con la lapidación de Esteban la predicación del Evangelio del Reino cesó. Otro Evangelio fue predicado. El Señor se lo dio al gran Apóstol. Y Pablo llama a este Evangelio “mi Evangelio”. Es el Evangelio de la Gracia gratuita de Dios para quienes crean, el evangelio de la Gloria de Dios…Ahora, durante el tiempo en que el Reino fue predicado como que estaba a la mano, el Evangelio de gracia no se oyó, y durante el tiempo en que el evangelio de gracia es predicado, el Evangelio del Reino no es predicado.

      Por este extraordinario disparate exegético, el Evangelio Cristiano del Reino fue descartado de la corte —descartado como suspendido, y decretado inaceptable para el tiempo actual. La situación parecería demandar un arrepentimiento profundo y el restablecimiento del Evangelio completo de Jesús en el corazón de evangelismo. ¿Puede haber tal cosa como una evangelización que no sostiene en el más alto honor y énfasis el mismo Evangelio anunciado por Jesús y ordenado por la Gran Comisión hasta el fin de la era? Si Pablo hubiera predicado de hecho, como Gaebelein dice, “otro Evangelio”, él se habría puesto bajo su propia maldición (Gál. 1:8, 9). Él habría estado violando las instrucciones de Jesús de que Sus enseñanzas debían ir al mundo entero.

      El artículo sobre “el Evangelio” en el Diccionario de la Biblia de Unger representa la misma tendencia común dispensacionalista de desviarse del Evangelio como Jesús lo predicó. Esta clase de pensamiento acerca del Evangelio y de la salvación ha tenido una inmensa influencia, particularmente en América, pero sus efectos son sentidos a todo lo largo del mundo evangélico:

Las formas del Evangelio a ser diferenciadas. Muchos maestros de la Biblia hacen una distinción en lo siguiente:

(1) El Evangelio del Reino. Las Buenas Nuevas de que el propósito de Dios es establecer un reino terrenal de un intermediario en el cumplimiento del pacto Davídico (2 Sam. 7:16). Dos proclamaciones del evangelio del reino son mencionadas, una, pasada, comenzando con el ministerio de San Juan Bautista, llevado a cabo por nuestro Señor y Sus discípulos, y que termina con el rechazo Judío del Mesías. La otra predicación es aún futura (Mat. 24:14) durante la gran tribulación, y que presagia el Segundo Advenimiento del rey.

(2) El Evangelio de Gracia de Dios. Las Buenas Nuevas de la muerte, sepultura y la resurrección de Cristo como fue provista por nuestro Señor y predicado por Sus discípulos (1 Cor. 15:1-4).

      La trágica supresión del Evangelio del Reino es evidente en la Nueva Biblia de Referencia de Scofield en Revelación 14:6. El sistema de la definición del Evangelio descrito en esta nota ha afectado la totalidad de la presentación evangélica de la salvación, aun donde Scofield no está específicamente reconocido. Scofield empieza por definir el Evangelio salvador como el Evangelio de la gracia de Dios, el cual, él sostiene, está recluido a los hechos acerca de la muerte y la resurrección de Jesús. Scofield luego procede a hablar de “otro aspecto de las buenas noticias”, el “evangelio del Reino”. Somos informados de que Cristo predicó este Evangelio del Reino en Su primera venida, y “será proclamado durante la gran tribulación”. Scofield así descarta el Evangelio del Reino del mensaje presente de salvación manifestando que el Evangelio Cristiano se trata ahora sólo de la muerte expiatoria de Jesús y Su resurrección. De esta manera Jesús es cortado de Su propio Evangelio que El predicó. Bien podemos observar que el truco maestro de Satanás es separar a Jesús de Su enseñanza.  Uno puede proclamar a “Jesús” con toda seriedad, ¿pero puede el Jesús verdadero ser dado a conocer aparte de Su Evangelio y enseñanza completa? Jesús supo bien el peligro que representaba predicar la “fe en Jesús” sin realmente informarle al público acerca de las “palabras de Jesús”. Sólo aquellos cuya fe está fundada en la roca sólida de la enseñanza /evangelio de Jesús están en tierra sólida (Mat. 7:24-27; Mar. 8:35-38; y ver todo el Evangelio de Juan con su constante insistencia en la palabra /palabras / enseñanza de Jesús).

      La incertidumbre acerca del Evangelio Cristiano no es sorprendente cuando semejante evidente lectura errónea de la Biblia se forja en un sistema con una influencia masiva en los púlpitos y en la literatura Cristiana. Seguramente las palabras de Pablo en Hechos 20:24, 25 deberían descartar la distinción artificial propuesta por el Diccionario de la Biblia y la Biblia de Scofield. Pablo evocó su carrera y reparó en que él había “terminado su carrera, el ministerio que recibí del Señor Jesús para dar testimonio solemnemente del Evangelio de la gracia de Dios para todos ustedes entre quienes pasé predicando el Reino”. Claramente no hay diferencia entre el Evangelio de la gracia y el Evangelio del Reino. Es cierto, claro está, que Jesús inicialmente no predicó Su resurrección como parte del Evangelio. La muerte y la resurrección de Jesús fueron más tarde elementos críticos en la proclamación de Pablo. Ellos, sin embargo, no reemplazaron la predicación del Reino, el cual permaneció tanto como el corazón de Evangelio de Pablo tal como había sido el centro del propio Mensaje de Jesús.

      Cuando Jesús se embarcó en su intensiva campaña evangelizadora en Galilea aproximadamente el de 27 dC, él convocó a Su audiencia para un cambio de parecer radical basado en la creencia nacional de que Dios iba a conducir el Reino mundial prometido por Daniel y todos los profetas. La creencia inteligente en la promesa del Reino es el primer paso del discípulo,  acoplado con un viraje importante en U en el estilo de vida. De este modo los hombres y las mujeres se pueden poner en línea ellos mismos con el gran propósito de Dios para la tierra.

      La naturaleza de la actividad de Jesús fue aquel de un heraldo haciendo un anuncio público en nombre del único Dios de Israel. El empuje del Mensaje fue que cada individuo debería emprender una redirección radical de su vida ante la certeza del Reino venidero de Dios. Esto fue, y aún lo es, la esencia del Evangelio Cristiano. ¿Cómo puede ser de otra forma, cuando es el mensaje del Evangelio que viene de los labios de Cristo Mismo?

      Es cuestión de sentido común reconocer que usando la frase “reino de Dios” Jesús habría evocado en las mentes de Su audiencia, empapados como estaban en la esperanza nacional de Israel, un gobierno mundial divino en tierra, con su capital en Jerusalén. Esto es lo que el Reino de Dios ciertamente habría significado para Sus contemporáneos. Las escrituras de los profetas, las cuales Jesús como judío reconoció como la Palabra de Dios divinamente autorizada, habían unánimemente prometido la llegada de una nueva era de paz y prosperidad. El Reino ideal dominaría por siempre. El pueblo de Dios sería victorioso en una tierra renovada. La paz se extendería a lo largo del globo.

      Así, anunciar la llegada del Reino involucró ambos una amenaza y una promesa. Para aquellos que respondieron al Mensaje creyéndolo, y consecuentemente reordenando sus vidas, había una promesa de un lugar en las glorias del gobierno divino futuro. Para el resto, el Reino amenazaría destrucción, cuando Dios ejecute juicio en cualquiera  no hallado digno de entrar en el Reino cuando éste llegue. Este tema gobierna todo el Nuevo Testamento. En la luz de este concepto primario, la enseñanza de Jesús llega a ser comprensible. Es una exhortación para ganar la inmortalidad en el Reino futuro y escapar de la destrucción y de la exclusión del Reino.

      Los sistemas tradicionales de la predicación del Evangelio son ensillados con el destino no bíblico del creyente descrito como ” el cielo”. ¡El pacto Abráhamico, que subyace en el Evangelio del Reino Cristiano, es entonces aplicado sólo a los judíos! Pero son los Cristianos quienes, según Jesús, están destinados a “heredar la tierra” (Mat. 5:5) y el Reino.

¿HABRÁ UN ESCAPE PRETRIBULACIONAL EN SECRETO Y AL CIELO ANTES DE QUE EL SEÑOR REGRESE?

ortizzzUna gran parte de los líderes cristianos de hoy han estado promoviendo teorías no probadas y especulaciones que básicamente proclaman que la Iglesia de Dios, o los cristianos nacidos de nuevo, serán arrebatados en secreto hasta el cielo, entre tres y medio a siete años, antes de que Dios derrame su ira sobre aquellos que no respondieron a su llamado al arrepentimiento de sus malos caminos. Ellos creen que los cristianos escaparán de este llamado tiempo (3 y medio a 7 años) de gran tribulación, y antes de que Dios derrame su ira sobre los no creyentes, que se quedarán atrás a sufrir por no aceptar a Cristo como su Señor y Salvador. Ellos llaman a estas teorías, el rapto, o el escape pre,mitad, o post tribulación al cielo.

Mientras que una multitud de educadores, investigadores y escritores de la profecía en la comunidad cristiana están promoviendo (y haciendo grandes ganancias) estas teorías de los “Dejados Atrás”, dos nuevos libros escritos por el ex locutor de radio y televisión, José Ortiz, presentan pruebas concretas de que un escape pre – tribulación al cielo es una locura, una mera conjetura e inferencia prejuiciada, y que  no ha sido demostrada más allá de una sombra de duda. Varios expositores de la Biblia y escritores de la escatología, como Dave MacPherson, Robert Gundrey, George Eldon Ladd y algunos otros, han debatido en contra de estas teorías por más de 35 años. Más recientemente, autores como Steve Wohlberg, Ted Noel, Barbara Rossing, Stephen Sizer, Arnie Suntag y otros, también han llegado a las mismas conclusiones. Al igual que Ortiz, ellos ahora presentan poderosas pruebas bíblicas de que las teorías sobre los “Dejados Atrás no tienen fundamento alguno en las Escrituras!.
 
Sus dos libros (que básicamente Ortiz los terminó en 1986), no los había publicado por casi dos décadas para realizar referencias cruzadas y cotejando su evidencia). Finalmente se decidió a hacerlo en 2004 y ponerlos en venta para que el público los examine. El los entregó de forma gratuita a través de su sitio web en Internet desde 2004 hasta 2007, después de lo cual sus amigos y colegas le aconsejaron que debía publicarlos de inmediato. Fue decidido por Joe y sus amigos que el manuscrito original de 800 páginas se publicará en dos libros, para que sea más fácil de digerir y discernir los dos aspectos importantes del libro original: El primer libro desafía todas las teorías del rapto, y el segundo libro revela por qué los cristianos sufrirán la tribulación antes del regreso de Jesucristo.

En 2007, Author House imprimió los dos libros, La Pascua de los Tiempos del fin y Por qué los cristianos sufrirán la Gran Tribulación. Ortiz, quien ha trabajado como periodista y publicista por más de 30 años, y ha emprendido la tarea de promover el libro  él mismo después de que Autor House lanzara la promoción inicial de los libros. 

Lo que hizo el enfoque de Ortíz único, y que está plasmado en estos dos libros, fue su examen de la Biblia acerca de los problemas de la profecía y la escatología mediante un análisis etimológico de los principales pasajes de la Biblia para demostrar que las interpretaciones modernas de la Biblia han sido, en realidad, invertidas por los teóricos para transmitir un significado diferente al que Dios quería. Además, de una investigación exhaustiva en los textos griegos y hebreos, Ortiz también examinó las Escrituras a través de un análisis de las “figuras de lenguaje (dicción), para obtener mayor significado y énfasis en las palabras clave en la Biblia. Por ejemplo, muchos teóricos pre-tribulacionistas utilizan la escritura en Lucas 17:34-37 para apoyar su teoría de que los cristianos serán “tomados” al cielo y que los no creyentes serán “Dejados” para sufrir la ira de Dios durante la llamada Gran Tribulación. 

Sin embargo, si se examina la definición de la palabra “tomado”, usted notará que la palabra griega es “paralambano”, que significa “agarrar y atar”, mientras que la palabra “dejado” en el griego es “aphiemi, “, que significa “perdonar (Pasar por alto, dejados solos, no tocar)”. Como cuestión de hecho, Ortiz señala que la palabra “atrás” no es incluida después  de la palabra “Dejado” en el texto original en Lucas 17:34-37. En esencia, la interpretación de los teóricos de esta escritura es una verdadera premisa trastocada y contradictoria para sus teorías y, en realidad, esos versos armonizan más con las escrituras relativas a la separación de la paja del trigo para la quema cuando él regrese. 

Este es uno de más de un centenar de ejemplos de estudios bíblicos sobre comparación de palabras bíblicas similares que contiene la Pascua de los Tiempos del fin y Por qué los cristianos sufrirán la Gran Tribulación que refuta un rapto o escape  pre-tribulacional  al cielo. Estos dos nuevos libros incluyen una prueba irrefutable y bíblica de que los cristianos permanecerán en la Tierra, no sólo durante la llamada “Gran Tribulación”, sino también durante el tiempo en que Dios derrama su gran ira en la tierra. Los libros de Ortiz, sin embargo, dan prueba bíblica de que los cristianos serán protegidos durante el derrame de Su ira en la tierra. Dios ha provisto un programa de rescate de la pascua del Fin de los Tiempos para su pueblo elegido, tal como lo hizo cuando rescató a Israel de la esclavitud egipcia, a Noé del diluvio, a Daniel de la guarida de los leones, y Meschaq, Chadrack y Abed-nego del horno de fuego. 

En los libros de Ortiz, verá la prueba bíblica que refuta un rapto al cielo, incluidos los temas: ¿Quién Comprende la Verdadera Iglesia de Dios? Es el rapto un evento especial? ¿Es realmente la iglesia la novia! ¿Quién es la verdadera esposa de Cristo? ¿Quiénes son los invitados a la gran boda? ¿Qué es (y dónde) es la Tierra Prometida, ¿Qué es la Nueva Jerusalén? ¿Qué es la ciudad santa de Dios? ¿Quién Realmente Acompaña al Señor cuando vuelva? ¿Van los cristianos inmediatamente al cielo cuando mueran? ¿Será el Espíritu Santo quitado? La apostasía de la Iglesia! La dualidad de los Milagros de Dios! ¿Qué es la verdadera tentación? ¿Cuándo viene el Señor realmente? ¿Pasarán los cristianos por la tribulación? y ¿pueden los cristianos perder su salvación? Estos temas y más son precisamente y minuciosamente  escudriñados para revelar las verdades que muchos maestros de profecía y escritores han perdido … hasta ahora! 

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www.elevangeliodelreino.org

EL INTERESANTÍSMO VOCABLO GRIEGO ‘APANTESIS’ (LA REUNIÓN O ENCUENTRO CON JESUCRISTO) QUE DESTRUYE LA TESIS DEL RAPTO SECRETO

lavenidadecristo

Tdo. Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Es la creencia de los dispensacionalistas de que Cristo vendrá por segunda vez para raptar en secreto a su iglesia al cielo antes de la gran tribulación. Sin embargo, la Biblia y el Griego no admiten esa posibilidad. ¡He aquí la contundente evidencia que dejará callados a muchos pre-tribulacionistas! 

En primer término, la palabra Griega para “ENCUENTRO” usada en 1 Tesalonicenses 4:16 es ‘apantesis’. Según II Tim.3:16, cada Palabra de Dios es inspirada y soplada por Él, como tal, esa palabra particular es importante. Esta misma palabra es usada en sólo otros tres sitios en la Escritura. La primera vez que es usada está en Mateo 25:6 en donde leemos, “… en la medianoche el grito sonó: ¡aquí está el novio! Salgan para encontrarse con (apantesis) él” (paréntesis añadido). [Note, ver también verso 1 en algunos textos.] La historia entera en los versos 1-13 revela que las vírgenes habían estado esperando aparecer al novio. Cuando Él apareció, ellas lo encontraron y lo escoltaron al pasillo del banquete. Ellas no volvieron con él al lugar del cual él vino (cielo). El novio no cambió de dirección, en un curso inverso después de que las vírgenes que esperan lo encontraron. ¡Mejor dicho, él siguió viniendo en la dirección original de la cual él había comenzado! Las que cambiaron la dirección fueron las vírgenes. Lo que hace este registro doblemente importante para la cuestión a mano es que esta parábola está directamente relacionada con la venida del Hijo de Hombre como está establecido en Mateo 24:39.

El segundo uso está en Hechos 28:15 en donde vemos la misma connotación. “…de donde, oyendo de nosotros los hermanos, salieron a recibirnos (apantesis) hasta el Foro de Apio y las Tres Tabernas; y al verlos, Pablo dio gracias a Dios y cobró aliento ” (paréntesis añadido). Los versos 11-16 nos dicen que los hermanos en Roma habían oído que Pablo venía y ellos salieron para encontrarlo. Después de que ellos lo encontraron, ellos no volvieron a Cesarea con Pablo (que era su lugar del comienzo de este viaje). Pablo no cambió de dirección después de que los hermanos que lo esperaban lo encontraron; mejor dicho, él mantuvo su curso a Roma. Quiénes cambiaron de dirección eran aquellos que lo encontraron.

La tercera y última vez que ‘apantesis’ es usada está en Juan 12:12-13. (Nota: algunos manuscritos Griegos muestran una diferencia de una letra entre esta palabra y la que es usada en 1 Tes.4:16. La diferencia está en la primera letra que es por qué no es mostrada como que es la misma palabra en la Concordancia de Strong. Sin embargo, el texto del Griego Nestlé lo muestra como la misma palabra. No trato de confundir la cuestión; mejor dicho, intento ser completo en este análisis.) Los versos 12-13 en el capítulo 12 de Juan leen como sigue: “al día siguiente la gran muchedumbre que había venido para el banquete oyó que Jesús estaba en Su camino a Jerusalén. Ellos tomaron ramas de palma y salieron para encontrarlo (apantesis) gritando “¡Hosanna!” (paréntesis añadido).

El mismo registro en Mateo 21:1-11; Marcos 11:1-11 y Lucas 19:28-41 dejan claro que aquellos que salieron de Jerusalén para encontrarlo lo escoltaron atrás a Jerusalén y no atrás a Bethania. Cuando ellos lo escoltaron ellos comenzaron con júbilo a servirlo (Lucas 19:37). Creo que haremos la misma cosa cuando lo “encontremos”. Ha sido declarado por algunos eruditos en Griego que esta palabra Griega particular es usada para describir la bienvenida oficial de un dignatario recién llegado. Aquellos que dan la bienvenida al funcionario cambiarían su dirección después de la reunión y luego lo escoltarían atrás a la ciudad de la cual ellos habían venido, no atrás a su lugar de origen (ver Moulton, Gramática del Testamento Griego, Volumen 1, p.14).

Para describir un tipo diferente de encuentro los Griegos tienen otra palabra diferente. Un ejemplo de esto es encontrado en Mateo 8:34 que nos dice que “la ciudad entera salió para encontrar a Jesús.” La palabra Griega usada allí es ‘sunatesis’. En este caso Jesús había echado una legión de demonios en una manada de cerdos que entonces escaparon a un acantilado en el mar. La ciudad estuvo disgustada y salió para encontrar a Jesús. Cuando ellos lo encontraron ellos se quedaron allí y hablaron de la situación con Él.  Ellos no fueron a ninguna parte con Él.

Para un ejemplo que muestra a un grupo de gente que encuentra a un individuo solo, y luego vuelven con aquella persona atrás al lugar del cual comenzó el viaje de aquella persona, ver Marcos 14:13 y Lucas 22:10. Allí Jesús había instruido a Sus discípulos de ir y prepararse para la Pascua de los judíos. “El les dijo: He aquí, al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro (Gr. apantao) un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare…” En este caso el grupo (los discípulos) sigue al individuo (el siervo que lleva el cántaro de agua) atrás al lugar del cual el siervo comenzó. Apantao describe una reunión entre un individuo y un grupo en donde el individuo reversa la dirección y vuelve al lugar del cual él vino. Por otra parte, ‘apantesi’s describe una reunión entre un individuo y un grupo en donde el individuo sigue su viaje después de que ocurre la reunión.

Note con cuidado que nuestro levantamiento para encontrar al Señor en el aire, como está explicado en 1 Tes.4:16, describe el tipo de reunión en donde un grupo de gente encuentra una entidad sola. Entonces, si el grupo iba a volver al Cielo con Jesús después de que Él cambió la dirección, la palabra griega para ‘encontrar’ usada debería haber sido ‘apantao’ en vez de ‘apantesis’. Cada otra vez que la palabra apantesis es usada en la Biblia, es para describir una reunión en donde el grupo reversa la dirección y escolta al visitante quién sigue viniendo en la dirección de la cual él comenzó. No hay ninguna justificación para dar un sentido diferente a aquella palabra cuando ahora aparece en 1 Tes.4:16.

Este concepto de la lengua Griega que tiene varias palabras donde en cada una expresa un aspecto diferente de algo para el cual la lengua castellana tiene sólo una palabra no es única para la palabra “encontrar”.

Creo que es correcto que la Versión Reina Valera vierta la palabra ‘apantesis’ de 1 Tesalonicenses 4:16, no simplemente como “encuentro”, la cual podría ser confusa en nuestro idioma, sino “recibir”. Es decir, que los santos reciben al Señor en el aire para conducirlo a la tierra, sin que él reverse su dirección al cielo.

Un ejemplo aleccionador sobre el vocablo “recibir” lo tenemos en Génesis 19: 1,2 cuando leemos que Lot recibe a los mensajeros de Dios: “Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo, y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche”. Así que Lot no recibe a los mensajeros de Yahweh para volar con ellos al cielo, sino para ser  el acomedido hospedador de estos insignes anfitriones.

EL DISPENSACIONALISMO ES UNA AMENAZA PARA EL EVANGELIO DEL REINO

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Por Sir. Anthony F. Buzzard

Para las escuelas de teología comprometidas a la creencia en la palabra autoritativa de la Escritura, hay otras formas de evadir el Evangelio del Reino. Una tradición popular del Evangelio ha erigido un esquema por el cual el Evangelio del Reino no es específicamente el Evangelio de la salvación para ser ofrecido ahora a los creyentes potenciales. Es un sistema conocido como “dispensacionalismo”. Todos los estudiantes de la Biblia reconocen que Dios destinó diferentes acomodamientos o “dispensaciones” para los diferentes períodos de la historia. La dispensación Mosaica, por ejemplo, hizo distintas exigencias en los fieles de aquellas requeridas bajo el Evangelio del Nuevo Testamento. Pero el “dispensacionalismo” va más lejos. Sostiene que el Evangelio del Reino fue predicado por Jesús sólo a los judíos, hasta que ellos rehusaron la oferta del Reino; después de lo cual un Evangelio diferente, el Evangelio de la gracia, fue introducido por Pablo. La teoría sostiene luego que el Evangelio del Reino será reinstalado siete años antes del regreso de Cristo, un tiempo cuando, de acuerdo también con el dispensacionalismo, la Iglesia habrá sido removida de la tierra por el así llamado “rapto pretribulacional” .

El sistema dispensacionalista ha sido impuesto a la fuerza en el texto de la Escritura en los intereses de una teoría ajena a la Biblia. Como hemos señalado, Lucas hizo todo lo posible para demostrar que el Evangelio de Pablo no era diferente al de Jesús. Ambos hombres predicaron el Evangelio acerca del Reino. Pablo, en contra del dispensacionalismo, no supo nada de una diferencia entre “el Evangelio de la gracia” (Hechos 20:24) y “predicando el Reino” (Hechos 20:25). Él deliberadamente los iguala. Como dice F.F. Bruce: “es evidente de una comparación de Hechos 20:24 con el siguiente verso que la predicación del Evangelio de la gracia es idéntica con la proclamación del Reino” Esta prueba incontrovertible es rotundamente contradicha por el dispensacionalismo contemporáneo. Dr. Erwin Lutzer, de Radio Moody Church Ministries, afirma: “creo que el evangelio del reino es diferente al evangelio de la gracia de Dios… el evangelio de la gracia de Dios no tiene nada que ver con el Reino per se”. Pero esta confusión del único Evangelio de la salvación fue aprendida de la tradición no examinada, no de la Biblia. Por medio de presentar “dos formas del Evangelio,” los dispensacionalistas han inventado una muy desafortunada distinción que no existe en el texto bíblico.

El dispensacionalismo formalmente cancela el Evangelio como Jesús lo predicó. ¿Pudo la iglesia haber sufrido un mayor desastre que este acortamiento sistemático del propio Evangelio de Jesús que El predicaba? A.C. Gaebelein fue un exponente destacado de la teoría del “evangelio dividido”. En lo referente a las palabras de Jesús en Mateo 24:14, “Este Evangelio del Reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones,” él escribió:

La predicación que es mencionada es aquella del Evangelio del Reino, pero ese Evangelio no es ahora predicado, pues predicamos el Evangelio de la gracia…Con la lapidación de Esteban la predicación del Evangelio del Reino cesó. Otro Evangelio fue predicado. El Señor se lo dio al gran Apóstol. Y Pablo llama a este Evangelio “mi Evangelio”. Es el Evangelio de la Gracia gratuita de Dios para quienes crean, el evangelio de la Gloria de Dios…Ahora, durante el tiempo en que el Reino fue predicado como que estaba a la mano, el Evangelio de gracia no se oyó, y durante el tiempo en que el evangelio de gracia es predicado, el Evangelio del Reino no es predicado.

Por este extraordinario disparate exegético, el Evangelio Cristiano del Reino fue descartado de la corte —descartado como suspendido, y decretado inaceptable para el tiempo actual. La situación parecería demandar un arrepentimiento profundo y el restablecimiento del Evangelio completo de Jesús en el corazón de evangelismo. ¿Puede haber tal cosa como una evangelización que no sostiene en el más alto honor y énfasis el mismo Evangelio anunciado por Jesús y ordenado por la Gran Comisión hasta el fin de la era? Si Pablo hubiera predicado de hecho, como Gaebelein dice, “otro Evangelio”, él se habría puesto bajo su propia maldición (Gál. 1:8, 9). Él habría estado violando las instrucciones de Jesús de que Sus enseñanzas debían ir al mundo entero.

El artículo sobre “el Evangelio” en el Diccionario de la Biblia de Unger representa la misma tendencia común dispensacionalista de desviarse del Evangelio como Jesús lo predicó. Esta clase de pensamiento acerca del Evangelio y de la salvación ha tenido una inmensa influencia, particularmente en América, pero sus efectos son sentidos a todo lo largo del mundo evangélico:

Las formas del Evangelio a ser diferenciadas. Muchos maestros de la Biblia hacen una distinción en lo siguiente:

(1) El Evangelio del Reino. Las Buenas Nuevas de que el propósito de Dios es establecer un reino terrenal de un intermediario en el cumplimiento del pacto Davídico (2 Sam. 7:16). Dos proclamaciones del evangelio del reino son mencionadas, una, pasada, comenzando con el ministerio de San Juan Bautista, llevado a cabo por nuestro Señor y Sus discípulos, y que termina con el rechazo Judío del Mesías. La otra predicación es aún futura (Mat. 24:14) durante la gran tribulación, y que presagia el Segundo Advenimiento del rey.

(2) El Evangelio de Gracia de Dios. Las Buenas Nuevas de la muerte, sepultura y la resurrección de Cristo como fue provista por nuestro Señor y predicado por Sus discípulos (1 Cor. 15:1-4).

La trágica supresión del Evangelio del Reino es evidente en la Nueva Biblia de Referencia de Scofield en Revelación 14:6. El sistema de la definición del Evangelio descrito en esta nota ha afectado la totalidad de la presentación evangélica de la salvación, aun donde Scofield no está específicamente reconocido. Scofield empieza por definir el Evangelio salvador como el Evangelio de la gracia de Dios, el cual, él sostiene, está recluido a los hechos acerca de la muerte y la resurrección de Jesús. Scofield luego procede a hablar de “otro aspecto de las buenas noticias”, el “evangelio del Reino”. Somos informados de que Cristo predicó este Evangelio del Reino en Su primera venida, y “será proclamado durante la gran tribulación”. Scofield así descarta el Evangelio del Reino del mensaje presente de salvación manifestando que el Evangelio Cristiano se trata ahora sólo de la muerte expiatoria de Jesús y Su resurrección. De esta manera Jesús es cortado de Su propio Evangelio que El predicó. Bien podemos observar que el truco maestro de Satanás es separar a Jesús de Su enseñanza. Uno puede proclamar a “Jesus” con toda seriedad, ¿pero puede el Jesús verdadero ser dado a conocer aparte de Su Evangelio y enseñanza completa? Jesús supo bien el peligro que representaba predicar la “fe en Jesús” sin realmente informarle al público acerca de las “palabras de Jesús”. Sólo aquellos cuya fe está fundada en la roca sólida de la enseñanza /evangelio de Jesús están en tierra sólida (Mat. 7:24-27; Mar. 8:35-38; y ver todo el Evangelio de Juan con su constante insistencia en la palabra /palabras / enseñanza de Jesús).

La incertidumbre acerca del Evangelio Cristiano no es sorprendente cuando semejante evidente lectura errónea de la Biblia se forja en un sistema con una influencia masiva en los púlpitos y en la literatura Cristiana. Seguramente las palabras de Pablo en Hechos 20:24, 25 deberían descartar la distinción artificial propuesta por el Diccionario de la Biblia y la Biblia de Scofield. Pablo evocó su carrera y reparó en que él había “terminado su carrera, el ministerio que recibí del Señor Jesús para dar testimonio solemnemente del Evangelio de la gracia de Dios para todos ustedes entre quienes pasé predicando el Reino”. Claramente no hay diferencia entre el Evangelio de la gracia y el Evangelio del Reino. Es cierto, claro está, que Jesús inicialmente no predicó Su resurrección como parte del Evangelio. La muerte y la resurrección de Jesús fueron más tarde elementos críticos en la proclamación de Pablo. Ellos, sin embargo, no reemplazaron la predicación del Reino, el cual permaneció tanto como el corazón de Evangelio de Pablo tal como había sido el centro del propio Mensaje de Jesús.

Cuando Jesús se embarcó en su intensiva campaña evangelizadora en Galilea aproximadamente el de 27 dC, él convocó a Su audiencia para un cambio de parecer radical basado en la creencia nacional de que Dios iba a conducir el Reino mundial prometido por Daniel y todos los profetas. La creencia inteligente en la promesa del Reino es el primer paso del discípulo, acoplado con un viraje importante en U en el estilo de vida. De este modo los hombres y las mujeres se pueden poner en línea ellos mismos con el gran propósito de Dios para la tierra.

La naturaleza de la actividad de Jesús fue aquel de un heraldo haciendo un anuncio público en nombre del único Dios de Israel. El empuje del Mensaje fue que cada individuo debería emprender una redirección radical de su vida ante la certeza del Reino venidero de Dios. Esto fue, y aún lo es, la esencia del Evangelio Cristiano. ¿Cómo puede ser de otra forma, cuando es el mensaje del Evangelio que viene de los labios de Cristo Mismo?

Es cuestión de sentido común reconocer que usando la frase “reino de Dios” Jesús habría evocado en las mentes de Su audiencia, empapados como estaban en la esperanza nacional de Israel, un gobierno mundial divino en tierra, con su capital en Jerusalén. Esto es lo que el Reino de Dios ciertamente habría significado para Sus contemporáneos. Las escrituras de los profetas, las cuales Jesús como judío reconoció como la Palabra de Dios divinamente autorizada, habían unánimemente prometido la llegada de una nueva era de paz y prosperidad. El Reino ideal dominaría por siempre. El pueblo de Dios sería victorioso en una tierra renovada. La paz se extendería a lo largo del globo.

Así, anunciar la llegada del Reino involucró ambos una amenaza y una promesa. Para aquellos que respondieron al Mensaje creyéndolo, y consecuentemente reordenando sus vidas, había una promesa de un lugar en las glorias del gobierno divino futuro. Para el resto, el Reino amenazaría destrucción, cuando Dios ejecute juicio en cualquiera no hallado digno de entrar en el Reino cuando éste llegue. Este tema gobierna todo el Nuevo Testamento. En la luz de este concepto primario, la enseñanza de Jesús llega a ser comprensible. Es una exhortación para ganar la inmortalidad en el Reino futuro y escapar de la destrucción y de la exclusión del Reino.

Los sistemas tradicionales de la predicación del Evangelio son ensillados con el destino no bíblico del creyente descrito como “el cielo”. ¡El pacto Abrahamico, que subyace en el Evangelio del Reino Cristiano, es entonces aplicado sólo a los Judíos! Pero son los Cristianos quienes, según Jesús, están destinados a “heredar la tierra” (Mat. 5:5) y el Reino.

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EL DISPENSACIONALISMO HA ENGAÑADO A MUCHOS INCAUTOS CON UN EVANGELIO TRUCADO

 

Sir. Anthony F. Buzzard, Master en Teología

 

      Para las escuelas de teología comprometidas a la creencia en la palabra autoritativa de la Escritura, hay otras formas de evadir el Evangelio del Reino. Una tradición popular del Evangelio ha erigido un esquema por el cual el Evangelio del Reino no es específicamente el Evangelio de salvación para ser ofrecido ahora a los creyentes potenciales. Es un sistema conocido como “dispensacionalismo”.

 

     Todos los estudiantes de la Biblia reconocen que Dios destinó diferentes acomodamientos o “dispensaciones”  para los diferentes períodos de la historia. La dispensación Mosaica, por ejemplo, hizo distintas exigencias en los fieles de aquellas requeridas bajo el Evangelio del Nuevo Testamento. Pero el “dispensacionalismo” va más lejos. Sostiene que el Evangelio del Reino fue predicado por Jesús sólo a los judíos, hasta que ellos rehusaron la oferta del Reino; después de lo cual un Evangelio diferente, el Evangelio de la gracia, fue introducido por Pablo. La teoría sostiene luego que el Evangelio del Reino será reinstalado siete años antes del regreso de Cristo, un tiempo cuando, de acuerdo también con el dispensacionalismo, la Iglesia habrá sido removida de la tierra por el así llamado “rapto pretribulacional.”

     

    El sistema dispensacionalista ha sido impuesto a la fuerza en el texto de la Escritura en los intereses de una teoría ajena a la Biblia. Como hemos señalado, Lucas hizo todo lo posible para demostrar que el Evangelio de Pablo no era diferente al de Jesús. Ambos hombres predicaron el Evangelio acerca del Reino. Pablo, en contra del dispensacionalismo, no supo nada de una diferencia entre “el Evangelio de la gracia” (Hechos 20:24) y “predicando el Reino” (Hechos 20:25). Él deliberadamente los iguala. Como dice F.F. Bruce: “es evidente de una comparación de Hechos 20:24 con el siguiente verso que la predicación del Evangelio de la gracia es idéntica con la proclamación del Reino.” Esta prueba incontrovertible es rotundamente contradicha por el dispensacionalismo contemporáneo. Dr. Erwin Lutzer, de Radio Moody Church Ministries, afirma: “creo que el evangelio del reino es diferente al evangelio de la gracia de Dios… el evangelio de la gracia de Dios no tiene nada que ver con el Reino per se.” Pero esta confusión del único Evangelio de la salvación fue aprendida de la tradición no examinada, no de la Biblia. Por medio de presentar “dos formas del Evangelio,” los dispensacionalistas han inventado una muy desafortunada distinción que no existe en el texto bíblico.

 

      El dispensacionalismo formalmente cancela el Evangelio como Jesús lo predicó. ¿Pudo haber sufrido la iglesia un mayor desastre que este acortamiento sistemático del propio Evangelio de Jesús que El predicaba?  A.C. Gaebelein fue un exponente destacado de la teoría del “evangelio dividido”. En lo referente a las palabras de Jesús en Mateo 24:14, “Este Evangelio del Reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones,” él escribió:

 

     La predicación que es mencionada es aquella del Evangelio del Reino, pero ese Evangelio no es ahora predicado, pues predicamos el Evangelio de la gracia…Con la lapidación de Esteban la predicación del Evangelio del Reino cesó. Otro Evangelio fue predicado. El Señor se lo dio al gran Apóstol. Y Pablo llama a este Evangelio “mi Evangelio”. Es el Evangelio de la Gracia gratuita de Dios para quienes crean, el evangelio de la Gloria de Dios…Ahora, durante el tiempo en que el Reino fue predicado como que estaba a la mano, el Evangelio de gracia no se oyó, y durante el tiempo en que el evangelio de gracia es predicado, el Evangelio del Reino no es predicado.

 

      Por este extraordinario disparate exegético, el Evangelio Cristiano del Reino fue descartado de la corte —descartado como suspendido, y decretado inaceptable para el tiempo actual. La situación parecería demandar un arrepentimiento profundo y el restablecimiento del Evangelio completo de Jesús en el corazón de evangelismo. ¿Puede haber tal cosa como una evangelización que no sostiene en el más alto honor y énfasis el mismo Evangelio anunciado por Jesús y ordenado por la Gran Comisión hasta el fin de la era? Si Pablo hubiera predicado de hecho, como Gaebelein dice, “otro Evangelio”, él se habría puesto bajo su propia maldición (Gál. 1:8, 9). Él habría estado violando las instrucciones de Jesús de que Sus enseñanzas debían ir al mundo entero.

 

      El artículo sobre “el Evangelio” en el Diccionario de la Biblia de Unger representa la misma tendencia común dispensacionalista de desviarse del Evangelio como Jesús lo predicó. Esta clase de pensamiento acerca del Evangelio y de la salvación ha tenido una inmensa influencia, particularmente en América, pero sus efectos son sentidos a todo lo largo del mundo evangélico:

 

         Las formas del Evangelio a ser diferenciadas. Muchos maestros de la Biblia hacen una distinción en lo siguiente: (1) El Evangelio del Reino. Las Buenas Nuevas de que el propósito de Dios es establecer un reino terrenal de un intermediario en el cumplimiento del pacto Davídico (2 Sam. 7:16). Dos proclamaciones del evangelio del reino son mencionadas, una, pasada, comenzando con el ministerio de San Juan Bautista, llevado a cabo por nuestro Señor y Sus discípulos, y que termina con el rechazo Judío del Mesías. La otra predicación es aún futura (Mat. 24:14) durante la gran tribulación, y que presagia el Segundo Advenimiento del rey.(2) El Evangelio de Gracia de Dios. Las Buenas Nuevas de la muerte, sepultura y la resurrección de Cristo como fue provista por nuestro Señor y predicado por Sus discípulos (1 Cor. 15:1-4).

    

    La trágica supresión del Evangelio del Reino es evidente en la Nueva Biblia de Referencia de Scofield en Revelación 14:6. El sistema de la definición del Evangelio descrito en esta nota ha afectado la totalidad de la presentación evangélica de la salvación, aun donde Scofield no está específicamente reconocido. Scofield empieza por definir el Evangelio salvador como el Evangelio de la gracia de Dios, el cual, él sostiene, está recluido a los hechos acerca de la muerte y la resurrección de Jesús. Scofield luego procede a hablar de “otro aspecto de las buenas noticias”, el “evangelio del Reino”. Somos informados de que Cristo predicó este Evangelio del Reino en Su primera venida, y “será proclamado durante la gran tribulación”. Scofield así descarta el Evangelio del Reino del mensaje presente de salvación manifestando que el Evangelio Cristiano se trata ahora sólo de la muerte expiatoria de Jesús y Su resurrección. De esta manera Jesús es cortado de Su propio Evangelio que El predicó. Bien podemos observar que el truco maestro de Satanás es separar a Jesús de Su enseñanza.  Uno puede proclamar a “Jesús” con toda seriedad, ¿pero puede el Jesús verdadero ser dado a conocer aparte de Su Evangelio y enseñanza completa? Jesús supo bien el peligro que representaba predicar la “fe en Jesús” sin realmente informarle al público acerca de las “palabras de Jesús”. Sólo aquellos cuya fe está fundada en la roca sólida de la enseñanza /evangelio de Jesús están en tierra sólida (Mat. 7:24-27; Mar. 8:35-38; y ver todo el Evangelio de Juan con su constante insistencia en la palabra /palabras / enseñanza de Jesús).

 

      La incertidumbre acerca del Evangelio Cristiano no es sorprendente cuando semejante evidente lectura errónea de la Biblia se forja en un sistema con una influencia masiva en los púlpitos y en la literatura Cristiana. Seguramente las palabras de Pablo en Hechos 20:24, 25 deberían descartar la distinción artificial propuesta por el Diccionario de la Biblia y la Biblia de Scofield. Pablo evocó su carrera y reparó en que él había “terminado su carrera, el ministerio que recibí del Señor Jesús para dar testimonio solemnemente del Evangelio de la gracia de Dios para todos ustedes entre quienes pasé predicando el Reino“. Claramente no hay diferencia entre el Evangelio de la gracia y el Evangelio del Reino. Es cierto, claro está, que Jesús inicialmente no predicó Su resurrección como parte del Evangelio. La muerte y la resurrección de Jesús fueron más tarde elementos críticos en la proclamación de Pablo. Ellos, sin embargo, no reemplazaron la predicación del Reino, el cual permaneció tanto como el corazón de Evangelio de Pablo tal como había sido el centro del propio Mensaje de Jesús.

 

      Cuando Jesús se embarcó en su intensiva campaña evangelizadora en Galilea aproximadamente el de 27 dC, él convocó a Su audiencia para un cambio de parecer radical basado en la creencia nacional de que Dios iba a conducir el Reino mundial prometido por Daniel y todos los profetas. La creencia inteligente en la promesa del Reino es el primer paso del discípulo,  acoplado con un viraje importante en U en el estilo de vida. De este modo los hombres y las mujeres se pueden poner en línea ellos mismos con el gran propósito de Dios para la tierra.

 

      La naturaleza de la actividad de Jesús fue aquel de un heraldo haciendo un anuncio público en nombre del único Dios de Israel. El empuje del Mensaje fue que cada individuo debería emprender una redirección radical de su vida ante la certeza del Reino venidero de Dios. Esto fue, y aún lo es, la esencia del Evangelio Cristiano. ¿Cómo puede ser de otra forma, cuando es el mensaje del Evangelio que viene de los labios de Cristo Mismo?

 

      Es cuestión de sentido común reconocer que usando la frase “reino de Dios” Jesús habría evocado en las mentes de Su audiencia, empapados como estaban en la esperanza nacional de Israel, un gobierno mundial divino en tierra, con su capital en Jerusalén. Esto es lo que el Reino de Dios ciertamente habría significado para Sus contemporáneos. Las escrituras de los profetas, las cuales Jesús como judío reconoció como la Palabra de Dios divinamente autorizada, habían unánimemente prometido la llegada de una nueva era de paz y prosperidad. El Reino ideal dominaría por siempre. El pueblo de Dios sería victorioso en una tierra renovada. La paz se extendería a lo largo del globo.

 

      Así, anunciar la llegada del Reino involucró ambos una amenaza y una promesa. Para aquellos que respondieron al Mensaje creyéndolo, y consecuentemente reordenando sus vidas, había una promesa de un lugar en las glorias del gobierno divino futuro. Para el resto, el Reino amenazaría destrucción, cuando Dios ejecute juicio en cualquiera  no hallado digno de entrar en el Reino cuando éste llegue. Este tema gobierna todo el Nuevo Testamento. En la luz de este concepto primario, la enseñanza de Jesús llega a ser comprensible. Es una exhortación para ganar la inmortalidad en el Reino futuro y escapar de la destrucción y de la exclusión del Reino.

 

      Los sistemas tradicionales de la predicación del Evangelio son ensillados con el destino no bíblico del creyente descrito como ” el cielo”. ¡El pacto Abráhamico, que subyace en el Evangelio del Reino Cristiano, es entonces aplicado sólo a los judíos! Pero son los Cristianos quienes, según Jesús, están destinados a “heredar la tierra” (Mat. 5:5) y el Reino.

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www.elevangeliodelreino.org

 

EL DISPENSACIONALISMO: ¿ES BÍBLICO?

         Por ing° Mario A Olcese     

    

            El sistema de interpretación bíblica conocido como “dispensacionalismo” ha sido materia de mucha controversia y especulación por parte de los teólogos. Cada vez hay más libros que acometen este sistema vigorosamente que realmente creo importante interesarnos por el tema. Me parece que cada creyente comprometido con la causa de Cristo debiera entender de qué se trata y de qué adolece, a la luz de la Biblia, esta enseñanza dispensacional.

 

            El orígen de esta escatología dispensacionalista se remonta a una supuesta “revelación” recibida por la joven escocesa Margaret McDonald en Abril de 1830 en port Glasgow, Escocia. Según ella, se le reveló que la Segunda Venida de Cristo sería en dos fases o etapas. En la primera fase, Jesús vendría secretamente o invisiblemente al mundo para llevarse a su iglesia al cielo (“Rapto Secreto” y “Desapariciones Misteriosas”), con el propósito de que ella no sufra la Gran Tribulación que provocará el anticristo final. En la Segunda fase de su Segunda Venida, él supuestamente vendrá personalmente y visiblemente con su iglesia, exactamente siete años después”.

 

            El dispensacionalismo hace una distinción entre la iglesia y los israelitas. Sostiene que hay “dos esperanzas y dos tratos diferentes de Dios hacia ambas clases o grupos. Para la iglesia, la vocación es celestial, pero para Israel es terrenal y monárquica, centrada en Jerusalén como su ciudad capital”.

 

            La Biblia de Scofield dirige a sus lectores hacia esa extraña y novedosa dirección precisamente, razón por la cual muchos teólogos anti-dispensacionalistas siguen protestando más y más en contra de esa Biblia comentada.

 

            Philip Mauro, quien fuera en un tiempo defensor del dispensacionalismo, y que más tarde lo rechazara, nos dice en su libro “El Evangelio del Reino”, páginas 8 y 9, lo siguiente: “…el sistema completo de la enseñanza dispensacional es modernista en el estricto sentido…”

 

            Gerardo T. Allis en su libro “La Profecía y la iglesia”, página 262 nos dice que el dispensacionalismo es un “peligro” y es “anti-Escriturario”. Más recientemente, Daniel Fuller, en su libro “La Hermenéutica del Dispensacionalismo” página 386 opina: “El dispensacionalismo es interiormente inconsistente e incapaz de armonizarse con los datos bíblicos.”

 

            John Bowman atacando a la Biblia de Scofield y su enseñanza dispensacional, nos dice en su libro “La Biblia y las Religiones modernas”, página 172, de este modo: “Este libro representa tal vez la más peligrosa herejía actualmente hallada dentro de los círculos cristianos.” Además se aduce que Scofield no sabe distinguir desde el comienzo de su interpretación bíblica entre dispensación y era. Recordemos que Scofield sostiene que en la Biblia hay 7 dispensaciones: La inocencia, Conciencia, El Gobierno Humano, Promesa, La Ley, La Gracia, El Reino. Por otra parte Bowman sostiene que la palabra Griega que se traduce “Dispensación” nunca significa, ni significó, un período de tiempo como tal,como asume Scofield. Para Scofield la palabra Griega ‘oikonomia’ (dispensación) significa “un período de tiempo durante el cual el hombre es probado en relación a la obediencia a alguna revelación específica de la voluntad de Dios.” No obstante, Scofield verdaderamente se equivoca cuando le da a la palabra ‘oikonomia’ el sentido de tiempo y no de mayordomía como sugiere la palabra Griega en cuestión. Recuérdese que la palabra Griega oikonomia significa o se define como mayordomía, administración, superintendencia, o la dirección de la propiedad de otros.

 

Muchos críticos sostienen que Scofield destruye la unidad de la Biblia. por ejemplo, Louis Berkhof en su famoso tomo sobre “Teología Sistemática”, nos dice que Esta teoría es también de tendencia divisiva, desmembrando el organismo de la Escritura con resultados desastrosos. Añadiré además, que para el dispensacionalismo lo sotereológico o el programa salvador de Dios no es el único programa sino uno de los medios que Dios está usando en el programa total de glorificarse a si mismo.”

 

            Regresando con las dispensaciones de Scofield se arguye que la Biblia no enseña siete dispensaciones, ni ocho, ni cuatro, sino sólo dos. L. Berkhof, por ejemplo, cree que esas dos dispensaciones bíblicas tienen que ver con el Antiguo y Nuevo Testamentos (mal llamados: “Vieja y Nueva Dispensación”). Para Ernesto F Kevan, las dos dispensaciones bíblicas son la Ley Mosaica y la Gracia.   

 

            Lo extraño de todo esto es que los dispensacionalistas han convertido la Segunda Venida de Cristo en dos “venidas”. Una: Invisiblemente o en secreto para “raptar” a su iglesia, y otra: visiblemente y acompañado por su iglesia previamente “raptada” siete años antes, para juzgar a los pecadores e inaugurar su reinado de mil años.

 

            El dispensacionalismo sostiene que la iglesia no sufrirá la llamada Gran Tribulación futura del anticristo final. No obstante, creemos que cuando Jesús venga a este mundo por Segunda vez, este planeta estará sumido en el caos. Los eventos dados por nuestro Señor en Mateo 24 nos sirven de fundamento para sostener eso. Aun Pablo nos dice que la iglesia sufrirá tribulaciones (plural) antes del retorno de Cristo. La iglesia del Señor ha sufrido tribulaciones desde que se fundó en el 33 d.C y seguirá sufriéndolas en los momentos previos al retorno de Cristo (Hechos 14:22).

 

            Es interesante notar y recordar que Cristo vendrá DESPUÉS de la Gran Tribulación y no ANTES como sostienen los dispensacionalistas. En Mateo 24:29-30 leemos: “E inmediatamente DESPUÉS de aquellos días (de Gran Tribulación)…aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo…y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo.” Jesús NUNCA dijo que su Segunda Venida sería exactamente como la proponen los dispensacionalistas. Su única Segunda Venida sería con sus ángeles (no con la iglesia) y visiblemente (ver Mateo 24:31; 16:27; Apocalipsis 1:7).

 

            También resulta extraño que los dispensacionalistas afirmen que el trato de Dios con su iglesia es diferente a la de Israel. En realidad la iglesia de Dios está compuesta de Judíos y gentiles unidos en la fe de Jesús. ¿Acaso los apóstoles no eran israelitas?¿Acaso no es la iglesia la Israel de Dios?¿Acaso no son los fieles Judíos y Gentiles hijos de Abraham? (Ver Gálatas 3:7,16,28,29; Romanos 2:10,11; Efesios 2:11-14). La justicia retributiva de Dios no hace acepción de personas o de étnicas. Pablo les escribe a los cristianos de Efeso (gentiles conversos) y les dice que “Dios NOS HIZO ACEPTOS (Judíos y gentiles) en el Amado (Cristo).”(Efesios 1:6). Aquí vemos que Dios acepta por igual al Judío y al gentil en base a la fe en el Amado Jesús. En Efesios 2:6 Pablo les dice a los gentiles conversos de Efeso ( y por extensión, a todos los creyentes del mundo) “que (Dios) nos hizo sentar en los ‘lugares celestiales’con Cristo Jesús”. Las razas no deciden nuestro destino para Dios, sólo la fe en el Señor (Deuteronomio 10:17). Además, en el libro de Apocalipsis 7:4-11 veremos que gentiles de todas las naciones, y 144,000 israelitas fieles, están frente al trono de Dios y del cordero (v.10,11,17). Y es por demás interesante observar los versos 13 y 14, pues se nos revela de dónde provienen todos estos salvos. La Versión Católica de José María Romá (Claretiano) del Nuevo Testamento (Novísima Versión del Original Griego) vierte los versos 13 y 14 de Apocalipsis 7 así: “Y tomó la palabra uno de los ancianos diciéndome: Estos que visten túnicas blancas, ¿Quiénes son y de dónde han venido? Yo le respondí: Señor mío, tú lo sabes. Y me dijo él: Son los que van llegando de la grande tribulación; y lavaron sus túnicas y las emblanquecieron en la sangre del Cordero.” Nótese que no dice que ‘van escapando de la gran tribulación’ sino más bien que  “van llegando de la grande tribulación”. Es notorio que la iglesia no estará en el mejor de los mundos poco antes de la Segunda Venida de Cristo, pues tendrá que pasar por grandes pruebas y tribulaciones. De igual forma lo vierte la Versión de Las Américas. La Versión Valera (1960) vierte el texto así: “Estos son los que han salido de la gran tribulación.” Y finalmente, la Versión Católica del R.P. Serafín de Ausejo (Profesor de Sagrada Escritura) vierte el texto en cuestión con más claridad: “Estos son los que han venido de una tribulación grande…”. Es claro que los dispensacionalistas están dando a sus seguidores una falsa seguridad de escape de las pruebas divinas. ¡La iglesia del Señor tendrá que ser probada!” (Lucas 22:8,29; Romanos 5:3; 1 Pedro 1:5-7; 2 Tesalonisenses 1:4-7).

 

            Estamos viendo que el dispensacionalismo es un peligro para la fe cristiana original. Por eso, cuando el famoso erudito bíblico F.F Bruce se le preguntó si “hay algún soporte bíblico para la idea de un arrebatamiento secreto de la iglesia”, él respondió: “Quizá lo haya, pero aún no lo he encontrado.”  

 

            Dave Mc Pherson en “El Increíble Encubrimiento, la Verdadera Historia del Rapto Pre Tribulacional”, página 96, dice: “Los partidarios del punto de vista pre-tribulacional no pueden nombrar ni siquiera a una sola persona que, desde los tiempos de Jesucristo hasta el año 1830, hubiese enseñado tal doctrina.” Es claro, entonces, que la enseñanza dispensacional es relativamente reciente, y fue sólo por intermedio de la Biblia de Scofield y el Moody Bible institute de Chicago que este sistema de interpretación bíblica llegó a extenderse y generalizarse en ciertos sectores del ala fundamentalista del llamado protestantismo.

 

            Los cristianos primitivos siempre estuvieron a la espera de la REVELACIÓN de nuestro Señor Jesucristo. Por ejemplo, el Apóstol Pablo les escribe a los creyentes de Corinto y les dice: “…esperando la manifestación (Gr. Apokalupsis: Revelación) de nuestro Señor Jesucristo.” ( 1 Corintios 1:7). En cambio, los dispensacionalistas están esperando, no el Apocalipsis de nuestro Señor, sino “el Rapto Secreto” siete años antes de dicho acontecimiento. Esta es otra sustancial diferencia entre la fe de los primeros cristianos y los modernistas dispensacionalistas.

 

            Y para finalizar el estudio, los dispensacionalistas caen en el gravísimo error de sostener que el llamado “Sermón del Monte” no se aplica a la iglesia sino a los Judíos. sostienen, además, que Mateo escribió su Evangelio pensando en los Judíos y no en la iglesia. Pero pregunto: ¿Acaso el cristiano no está llamado a ser “manso”, “sediento de justicia”, “misericordioso”, “de limpio corazón”, “pacificador”, “luz del mundo”, etc?

 

            Nosotros, como cristianos apostólicos, hacemos nuestra la esperanza registrada en Tito 2:13; 1 Corintios 1:7; Apocalipsis 1:7, y muchos otros pasajes que nos hablan de la revelación de Jesucristo para arrebatar a su iglesia y revestirla de inmortalidad. Y a los impíos o “cabras” los castigará por haberle rechazado (Mateo 25:31,34,41).

 

www.elevangeliodelreino.org

www.yeshuahamashiaj.org (Inglés y Español) 

EL DISPENSACIONALISMO HA ENGAÑADO A MUCHOS INCAUTOS CON UN EVANGELIO TRUCADO

Sir. Anthony F. Buzzard, Master en Teología

 

      Para las escuelas de teología comprometidas a la creencia en la palabra autoritativa de la Escritura, hay otras formas de evadir el Evangelio del Reino. Una tradición popular del Evangelio ha erigido un esquema por el cual el Evangelio del Reino no es específicamente el Evangelio de salvación para ser ofrecido ahora a los creyentes potenciales. Es un sistema conocido como “dispensacionalismo”. Todos los estudiantes de la Biblia reconocen que Dios destinó diferentes acomodamientos o “dispensaciones”  para los diferentes períodos de la historia. La dispensación Mosaica, por ejemplo, hizo distintas exigencias en los fieles de aquellas requeridas bajo el Evangelio del Nuevo Testamento. Pero el “dispensacionalismo” va más lejos. Sostiene que el Evangelio del Reino fue predicado por Jesús sólo a los judíos, hasta que ellos rehusaron la oferta del Reino; después de lo cual un Evangelio diferente, el Evangelio de la gracia, fue introducido por Pablo. La teoría sostiene luego que el Evangelio del Reino será reinstalado siete años antes del regreso de Cristo, un tiempo cuando, de acuerdo también con el dispensacionalismo, la Iglesia habrá sido removida de la tierra por el así llamado “rapto pretribulacional.”

      El sistema dispensacionalista ha sido impuesto a la fuerza en el texto de la Escritura en los intereses de una teoría ajena a la Biblia. Como hemos señalado, Lucas hizo todo lo posible para demostrar que el Evangelio de Pablo no era diferente al de Jesús. Ambos hombres predicaron el Evangelio acerca del Reino. Pablo, en contra del dispensacionalismo, no supo nada de una diferencia entre “el Evangelio de la gracia” (Hechos 20:24) y “predicando el Reino” (Hechos 20:25). Él deliberadamente los iguala. Como dice F.F. Bruce: “es evidente de una comparación de Hechos 20:24 con el siguiente verso que la predicación del Evangelio de la gracia es idéntica con la proclamación del Reino.” Esta prueba incontrovertible es rotundamente contradicha por el dispensacionalismo contemporáneo. Dr. Erwin Lutzer, de Radio Moody Church Ministries, afirma: “creo que el evangelio del reino es diferente al evangelio de la gracia de Dios… el evangelio de la gracia de Dios no tiene nada que ver con el Reino per se.” Pero esta confusión del único Evangelio de la salvación fue aprendida de la tradición no examinada, no de la Biblia. Por medio de presentar “dos formas del Evangelio,” los dispensacionalistas han inventado una muy desafortunada distinción que no existe en el texto bíblico.

      El dispensacionalismo formalmente cancela el Evangelio como Jesús lo predicó. ¿Pudo haber sufrido la iglesia un mayor desastre que este acortamiento sistemático del propio Evangelio de Jesús que El predicaba?  A.C. Gaebelein fue un exponente destacado de la teoría del “evangelio dividido”. En lo referente a las palabras de Jesús en Mateo 24:14, “Este Evangelio del Reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones,” él escribió:

La predicación que es mencionada es aquella del Evangelio del Reino, pero ese Evangelio no es ahora predicado, pues predicamos el Evangelio de la gracia…Con la lapidación de Esteban la predicación del Evangelio del Reino cesó. Otro Evangelio fue predicado. El Señor se lo dio al gran Apóstol. Y Pablo llama a este Evangelio “mi Evangelio”. Es el Evangelio de la Gracia gratuita de Dios para quienes crean, el evangelio de la Gloria de Dios…Ahora, durante el tiempo en que el Reino fue predicado como que estaba a la mano, el Evangelio de gracia no se oyó, y durante el tiempo en que el evangelio de gracia es predicado, el Evangelio del Reino no es predicado.

      Por este extraordinario disparate exegético, el Evangelio Cristiano del Reino fue descartado de la corte —descartado como suspendido, y decretado inaceptable para el tiempo actual. La situación parecería demandar un arrepentimiento profundo y el restablecimiento del Evangelio completo de Jesús en el corazón de evangelismo. ¿Puede haber tal cosa como una evangelización que no sostiene en el más alto honor y énfasis el mismo Evangelio anunciado por Jesús y ordenado por la Gran Comisión hasta el fin de la era? Si Pablo hubiera predicado de hecho, como Gaebelein dice, “otro Evangelio”, él se habría puesto bajo su propia maldición (Gál. 1:8, 9). Él habría estado violando las instrucciones de Jesús de que Sus enseñanzas debían ir al mundo entero.

      El artículo sobre “el Evangelio” en el Diccionario de la Biblia de Unger representa la misma tendencia común dispensacionalista de desviarse del Evangelio como Jesús lo predicó. Esta clase de pensamiento acerca del Evangelio y de la salvación ha tenido una inmensa influencia, particularmente en América, pero sus efectos son sentidos a todo lo largo del mundo evangélico:

Las formas del Evangelio a ser diferenciadas. Muchos maestros de la Biblia hacen una distinción en lo siguiente:

(1) El Evangelio del Reino. Las Buenas Nuevas de que el propósito de Dios es establecer un reino terrenal de un intermediario en el cumplimiento del pacto Davídico (2 Sam. 7:16). Dos proclamaciones del evangelio del reino son mencionadas, una, pasada, comenzando con el ministerio de San Juan Bautista, llevado a cabo por nuestro Señor y Sus discípulos, y que termina con el rechazo Judío del Mesías. La otra predicación es aún futura (Mat. 24:14) durante la gran tribulación, y que presagia el Segundo Advenimiento del rey.

(2) El Evangelio de Gracia de Dios. Las Buenas Nuevas de la muerte, sepultura y la resurrección de Cristo como fue provista por nuestro Señor y predicado por Sus discípulos (1 Cor. 15:1-4).

      La trágica supresión del Evangelio del Reino es evidente en la Nueva Biblia de Referencia de Scofield en Revelación 14:6. El sistema de la definición del Evangelio descrito en esta nota ha afectado la totalidad de la presentación evangélica de la salvación, aun donde Scofield no está específicamente reconocido. Scofield empieza por definir el Evangelio salvador como el Evangelio de la gracia de Dios, el cual, él sostiene, está recluido a los hechos acerca de la muerte y la resurrección de Jesús. Scofield luego procede a hablar de “otro aspecto de las buenas noticias”, el “evangelio del Reino”. Somos informados de que Cristo predicó este Evangelio del Reino en Su primera venida, y “será proclamado durante la gran tribulación”. Scofield así descarta el Evangelio del Reino del mensaje presente de salvación manifestando que el Evangelio Cristiano se trata ahora sólo de la muerte expiatoria de Jesús y Su resurrección. De esta manera Jesús es cortado de Su propio Evangelio que El predicó. Bien podemos observar que el truco maestro de Satanás es separar a Jesús de Su enseñanza.  Uno puede proclamar a “Jesús” con toda seriedad, ¿pero puede el Jesús verdadero ser dado a conocer aparte de Su Evangelio y enseñanza completa? Jesús supo bien el peligro que representaba predicar la “fe en Jesús” sin realmente informarle al público acerca de las “palabras de Jesús”. Sólo aquellos cuya fe está fundada en la roca sólida de la enseñanza /evangelio de Jesús están en tierra sólida (Mat. 7:24-27; Mar. 8:35-38; y ver todo el Evangelio de Juan con su constante insistencia en la palabra /palabras / enseñanza de Jesús).

      La incertidumbre acerca del Evangelio Cristiano no es sorprendente cuando semejante evidente lectura errónea de la Biblia se forja en un sistema con una influencia masiva en los púlpitos y en la literatura Cristiana. Seguramente las palabras de Pablo en Hechos 20:24, 25 deberían descartar la distinción artificial propuesta por el Diccionario de la Biblia y la Biblia de Scofield. Pablo evocó su carrera y reparó en que él había “terminado su carrera, el ministerio que recibí del Señor Jesús para dar testimonio solemnemente del Evangelio de la gracia de Dios para todos ustedes entre quienes pasé predicando el Reino“. Claramente no hay diferencia entre el Evangelio de la gracia y el Evangelio del Reino. Es cierto, claro está, que Jesús inicialmente no predicó Su resurrección como parte del Evangelio. La muerte y la resurrección de Jesús fueron más tarde elementos críticos en la proclamación de Pablo. Ellos, sin embargo, no reemplazaron la predicación del Reino, el cual permaneció tanto como el corazón de Evangelio de Pablo tal como había sido el centro del propio Mensaje de Jesús.

      Cuando Jesús se embarcó en su intensiva campaña evangelizadora en Galilea aproximadamente el de 27 dC, él convocó a Su audiencia para un cambio de parecer radical basado en la creencia nacional de que Dios iba a conducir el Reino mundial prometido por Daniel y todos los profetas. La creencia inteligente en la promesa del Reino es el primer paso del discípulo,  acoplado con un viraje importante en U en el estilo de vida. De este modo los hombres y las mujeres se pueden poner en línea ellos mismos con el gran propósito de Dios para la tierra.

      La naturaleza de la actividad de Jesús fue aquel de un heraldo haciendo un anuncio público en nombre del único Dios de Israel. El empuje del Mensaje fue que cada individuo debería emprender una redirección radical de su vida ante la certeza del Reino venidero de Dios. Esto fue, y aún lo es, la esencia del Evangelio Cristiano. ¿Cómo puede ser de otra forma, cuando es el mensaje del Evangelio que viene de los labios de Cristo Mismo?

      Es cuestión de sentido común reconocer que usando la frase “reino de Dios” Jesús habría evocado en las mentes de Su audiencia, empapados como estaban en la esperanza nacional de Israel, un gobierno mundial divino en tierra, con su capital en Jerusalén. Esto es lo que el Reino de Dios ciertamente habría significado para Sus contemporáneos. Las escrituras de los profetas, las cuales Jesús como judío reconoció como la Palabra de Dios divinamente autorizada, habían unánimemente prometido la llegada de una nueva era de paz y prosperidad. El Reino ideal dominaría por siempre. El pueblo de Dios sería victorioso en una tierra renovada. La paz se extendería a lo largo del globo.

      Así, anunciar la llegada del Reino involucró ambos una amenaza y una promesa. Para aquellos que respondieron al Mensaje creyéndolo, y consecuentemente reordenando sus vidas, había una promesa de un lugar en las glorias del gobierno divino futuro. Para el resto, el Reino amenazaría destrucción, cuando Dios ejecute juicio en cualquiera  no hallado digno de entrar en el Reino cuando éste llegue. Este tema gobierna todo el Nuevo Testamento. En la luz de este concepto primario, la enseñanza de Jesús llega a ser comprensible. Es una exhortación para ganar la inmortalidad en el Reino futuro y escapar de la destrucción y de la exclusión del Reino.

      Los sistemas tradicionales de la predicación del Evangelio son ensillados con el destino no bíblico del creyente descrito como ” el cielo”. ¡El pacto Abráhamico, que subyace en el Evangelio del Reino Cristiano, es entonces aplicado sólo a los judíos! Pero son los Cristianos quienes, según Jesús, están destinados a “heredar la tierra” (Mat. 5:5) y el Reino.

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