ÁNGELES, DEMONIOS Y ELOHIM

 

Por Anthony Buzzard

      La existencia de “seres espirituales”, ambos buenos y malos, es asumida sin cuestionamientos por los escritores bíblicos, y sus puntos de vista son por supuesto compartidos por el Señor Jesús. Pedro, por ejemplo, manifiesta que los ángeles quieren “inclinarse y mirar detenidamente en los asuntos de la salvación”, en particular a los sufrimientos del Mesías y los acontecimientos gloriosos que le seguirían (1 Pedro. 1:11, 12). Pedro es consciente también de un grupo de espíritus que están ahora “encarcelados” (1 Pedro 3:19), a quienes Jesús predicó después de su resurrección (seguramente cuando él no estaba muerto!). Este pasaje ha sido el tema de mucha controversia pero no necesita que presente una dificultad insuperable, una vez que nos damos cuenta de que “los espíritus” son más naturalmente entendidos como seres angélicos, y que la proclamación que ellos recibieron fue cumplida por Cristo después de su resurrección de entre los muertos. (El Cristo resucitado es un “espíritu vivificante” en un sentido muy diferente, i.e., como un hombre glorificado, 1 Cor. 15:45.)

      Jesús fue ejecutado “en la carne,” es decir, como un ser humano de “carne y hueso”, “vivificado” como un “espíritu” (1 Pedro 3:18). Éste es claramente el lenguaje de la resurrección: “El Padre resucita a los muertos y les da vida” (Juan 5:21). “Él que levantó al Mesías vivificará también vuestros cuerpos mortales(Rom. 8:11). “En Cristo todos serán vivificados” (1 Cor. 15:22). A estas alturas en la historia humana, Jesús, solo, ha sido “vivificado” por la resurrección. Él se ha convertido en un “Espíritu que imparte vida” (1 Cor. 15:45). Es el destino de los creyentes compartir su vida de resurrección y ser como él, espíritus “que imparten vida”—no, claro está, espíritus incorpóreos, sino investidos con un cuerpo espiritual: Nos levantaremos a la vida en la futura venida de Jesús y se nos dará un “cuerpo espiritual” (1 Cor. 15:44). En otro sitio Pablo dice que debemos ser “hijos de Dios,” una nueva raza de gobernantes inmortales con Cristo para ser manifestados en la Segunda Venida (Rom. 8:19. Cp. Lucas 20:36, “hijos de Dios” por la resurrección en la Nueva Era del Reino venidero). Jesús ya ha demostrado algo de esa nueva vida durante sus apariciones post-resurrección a los fieles. Su cuerpo post-resurrección estaba animado y conducido por “espíritu,” pero no obstante tangible y visible (Lucas 24:39, 40).

      Puesto que Jesús fue “hecho vivo” en su resurrección, no hay necesidad para introducir la noción foránea en la discusión de Pedro de que Jesús estaba predicando mientras estaba muerto! La teología popular a menudo pierde el rastro del hecho de que Jesús fue con creces un ser humano, excepcionalmente dotado con el espíritu divino, pero capaz de morir. ¡Toda la personalidad complicada de Jesús murió en la cruz, no una parte de él! Todo el Jesús hombre fue resucitado a la vida como un “espíritu que imparte vida,” a través de la resurrección. En esta condición, post-resurrección, él fue para anunciar su triunfo a los “espíritus retenidos en prisión”. “Espíritu” es el término constantemente usado de demonios en Mateo, Marcos, y Lucas, y tenemos una referencia clara a los ángeles buenos como espíritus en Hebreos 1:14: “¿No son todos los ángeles espíritus ministradores?” Es algunas veces sostenido que Juan, cuando él escribe: “Amados, no creáis a todo espíritu” (1 Juan 4:1) usa “espíritu” para dar a entender a un hombre. Sin embargo, no son los hombres mismos, sino sus espíritus como el vehículo de la enseñanza que proclaman, que están en cuestión. Hay un uso paralelo en 1 Corintios 14:32: “Los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas”. Nos ocupamos aquí de esa parte de la mente que transporta la enseñanza espiritual, ya sea verdadera o falsa. “El espíritu”, por consiguiente, no designa al hombre por sí mismo, aunque se usa para describir un “ser espíritu,” i.e., un ángel, bueno o malo. Hay evidencia sólida adicional de que Pedro estaba tratando (1 Pedro. 3:19) con ángeles, en el verso 22, sólo tres versos más tarde, donde el triunfo del Jesús resucitado significa que “ángeles, autoridades y los poderes están ahora sujetos a él [Cristo] ” (cp. Col. 2:10-15 y también Hechos 23:8, donde espíritu es equivalente aparentemente a demonio).

      La predicación por Jesús a los espíritus caídos en prisión ocurrió, luego, después de la resurrección.[1] Pedro provee más información acerca de la razón para el encarcelamiento de los espíritus. Ellos fueron desobedientes durante el tiempo antes del diluvio, cuando la paciencia de Dios estaba siendo ejercitada. La referencia es para el período mencionado en Génesis 6. Fue en ese tiempo que los hijos de Dios cohabitaron con las hijas de los hombres. El término “hijos de Dios” (“Bnay Elohim”) se refiere más naturalmente a los ángeles: Job 38:7, “cuando los luceros de la mañana cantaron conjuntamente y todos los hijos de Dios (Bnay Elohim gritaron por Alegría”. Job 1:6, “los hijos de Dios (Bnay Elohim) vinieron ellos mismos a presentarse ante el Señor y ‘el Satán’ (ha Satan’) vino también entre ellos”. Una expresión muy similar es encontrada en Salmo 29:1 y 89:6, “Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos ( ‘Bnay Elim’), dad a Jehová la gloria debido a su nombre”.; “Porque ¿quién en los cielos se igualará a Jehová? ¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los potentados? (‘ Bnay Elim ‘) es como el Señor?” Un (no el) hijo de Dios (el Arameo en el cual la sección de Daniel está escrita, que es “var [hijo] Elohim”) aparece en Daniel 3:25, y es evidentemente un ángel.[2]Significativamente, la Septuaginta vierte los hijos de Dios en Génesis 6:2, 4 por “ángeles,”  mostrando cómo los expositores Judíos entendieron sus propias Escrituras. Que los hijos de Dios fuesen hombres justos parece estar excluido por el contexto que concierne a la maldad del mundo pre-diluviano. No hay también una buena razón porqué los hombres justos que se casan con mujeres producirían gigantes! “Los Hijos de Dios” están colocados en una categoría diferente cuando se dice que ellos se casaron con “las hijas de hombres.”

      Hay, sin embargo, evidencia contundente del Nuevo Testamento para sostener una cohabitación de seres angélicos con mujeres en Génesis 6. El libro de Judas, escrito por un hermano de Jesús, se refiere a los pecados de los ángeles como “dándose ellos mismos a la fornicación e ir tras de carne extraña” (Judas 6, 7). Estas palabras son descriptivas de los pecados de las personas de Sodoma y Gomorra, pero Judas dice que fueron culpables del mismo comportamiento aberrante como los ángeles pecadores. La VA no es tan cristalina como debería ser. El Griego lee como sigue:

Los ángeles que no mantuvieron su propia dignidad sino que desertaron de su propia habitación, [Dios] los mantuvo en cadenas perpetuas [cp . 1 Ped . 3:19, “encarcelados”] bajo oscuridad tenebrosa en vista del juicio del Gran Día; lo mismo que Sodoma y Gomorra y las ciudades circundantes en la misma manera como aquellos [ángeles] que cometieron fornicación y fueron tras de carne de una clase diferente … (Judas 6, 7).[3]

      Judas cita en otra parte en su carta (Judas 14) del libro no bíblico de 1 Enoch (escrito alrededor de 200 AC). Este escrito Judío atribuye el origen de los demonios a la cohabitación de ángeles con mujeres descrito en Génesis 6. Es por consiguiente probable que estas ideas fueron aceptadas ambas por la Iglesia y los Judíos. Según 1 Enoc 15:8, y en otra parte, “los gigantes [los nephilim de Gen. 6:4 y Num. 13:33 ] fueron producidos de [la cohabitación de] espíritus y la carne, deban ser llamados espíritus malignos sobre la tierra, y en la tierra deba ser su morada; porque ellos son nacidos de hombres, y de los santos observadores es su principio y origen primitivo.” “Los observadores” es el término usado de ángeles ambos en la Biblia (Dan. 4:13, 17) y fuera de ella (1 Enoc 1:9; 12:2, 3, etc.). No sugerimos que los libros extra-canónicos lleven la autoridad de la Escritura, pero las simples declaraciones de Judas acerca de la fornicación de los ángeles no pueden ser descartadas.[4]

      Tenemos más información en 2 Pedro 2:4 acerca de la posición de los ángeles que pecaron: “Si Dios no tuvo piedad de los ángeles que pecaron sino los consignó para el Tártaro en hoyos de oscuridad, él los entregó para ser guardados para juicio… ” Tártaro ocurre sólo aquí en el Nuevo Testamento. Fue considerado por los Griegos como una región subterránea, y quizá sería equiparado con el “abismo” bajo el mar del cual los demonios – se dice – emergen (Rev. 9:1, 11), bajo la dirección del ángel del abismo (Rev. 9:11). Para concluir nuestra discusión de la actividad de los malos espíritus descritos por Pedro y Judas, citamos la VSR de Judas 6, 7: “Los ángeles que pecaron … como Sodoma y Gomorra … que asimismo actuaron inmoralmente y accedieron en la lujuria antinatural.”

      La objeción de que en Génesis 6 fueron contraídos matrimonios genuinos es incierta. La palabra “esposas” (nashim) puede ser vertida como “mujeres”, como es a menudo en el Antiguo Testamento.[5] El comentario de Jesús de que los ángeles no se casan (Mat. 22:30), i.e., contraer matrimonios y producir niños, puede difícilmente ser tomado para excluir la posibilidad de las desviaciones muy antinaturales y sexuales adscritas por Génesis 6:2 a los hijos de Dios. Jesús hablaba de ángeles santos. No procrean. Judas describe el comportamiento aberrante de los malos ángeles. Su conducta fue de la misma orden como la actividad practicada por Sodoma y Gomorra. No hay razón porqué los matrimonios contraídos entre hombres y mujeres deberían haber producido una raza de gigantes. La asociación de pecado sexual con ángeles por Judas sugiere poderosamente, por consiguiente, que el entendimiento Judío tradicional de Génesis 6 era el correcto. Repare otra vez en que los hijos de Dios cohabitaron con “las hijas de los hombres.” El idioma sugiere que dos órdenes diferentes de seres están envueltos.

      Mientras los ángeles pecadores son creídos como que están ahora aprisionados en hoyos o cavernas de penumbra, existe una hueste muy separada de malos espíritus que están activos en esta edad presente (Gál 1:4). La existencia de demonios o espíritus impuros es macizamente atestiguada por Mateo, Marcos y Lucas. El testimonio de Lucas como médico (Col. 4:14) es particularmente interesante. Él realmente clarifica que Jesús estaba comprometido, con sus discípulos, a la creencia en la realidad de Satanás que es representado como una influencia externa análoga a “las aves del aire” (Lucas 8:5, 12). Satanás es el Príncipe de los demonios (Mat. 12:24, 27).

      Los Fariseos dicen: “Este hombre expulsa demonios por Belcebú, gobernante de los demonios.” Jesús contestó, “Si Satanás expulsa a Satanás…Si yo por Belcebú expulso a los demonios… ” En otro sitio (Mat. 25:41) él habla del fuego preparado para el Diablo y sus ángeles. Pablo ve a los demonios como proveedores de la enseñanza falsa. Su locución quiere decir, claro está, “las doctrinas enseñadas por demonios,” no “las doctrinas acerca de demonios”: “Algunos se apartarán de la fe en los tiempos postreros, atendiendo a espíritus engañadores y las enseñanzas propagadas por demonios” (1 Tim. 4:1). Pablo tiene por entendido que los demonios son los autores de la religión falsificada. Un sacrificio idólatra no es nada, ni en sí mismo el ídolo, “sino lo que ellos [los paganos] sacrifican, lo sacrifican a los demonios, y no a Dios; no deseo que ustedes tomen parte en la comunión con los demonios. Ustedes no puede beber de la copa del Señor [Comunión] y de la copa de los demonios [la comunión falsificada]. Ustedes no pueden compartir en la mesa de Señor y en la mesa de los demonios” (1 Cor. 10:19-22).

      ¡Algunos nos harán creer que Pablo pensó que los demonios eran inexistentes! Su realidad es, sin embargo, para Pablo tan clara como la realidad del único Dios verdadero a quien tratan de imitar para atraerse el culto a ellos mismos. Debería ser evidente para todos que el ídolo no equivale al demonio yaciendo detrás del ídolo. Así, también, en Apocalipsis 9:20 “No se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera.”

      La actividad de los demonios y Satanás, su líder, está dirigida a frustrar el progreso del Cristianismo: “Nuestro conflicto no va en contra de los seres humanos, sino de los gobernantes, autoridades y potencias mundiales de la oscuridad del presente siglo, en contra de los malos seres de espíritu localizados en los lugares celestiales” (Efesios. 6:12).

      Pablo antes había hablado de este sistema mundial (kosmos) como que está en las manos del gobernante de la autoridad que controla el aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efe. 2:2). Esta personalidad es Satanás, el “dios de este siglo” (2 Cor. 4:4). Él es no menos real para Jesús y para Pablo que Dios, el Padre, descrito por Pablo como el único Dios (1 Cor. 8:6). Mientras Pablo ve el espíritu de Satanás funcionando en los hijos de desobediencia (Efe. 2:2), él ve el Espíritu de Dios asimismo, pero con resultados completamente diferentes, en obra en Sus hijos: “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Fil. 2:13).

      La realidad de los demonios, como personalidades externas nocivas para y  separadas del hombre, es más lúcidamente atestiguada por Lucas. El lector aceptará o rechazará el registro según su valoración de Lucas como un registrador competente del hecho histórico. Debería ser cuidadosamente notado que el demonio es tratado según Jesús como una personalidad bien definida, separada e inteligente. Decir que Jesús le dijo a un abstracto desorden mental que se “calle” y “que saliera” o que desórdenes mentales “gritaron” y reconocieron a Jesús como el Mesías es simplemente justificar el registro histórico ofrecido por Lucas:

      Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz,  diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos?[6] Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios. Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno… También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo”. (Lucas 4:33-35, 41).

      Cualquier ambigüedad que puede surgir de las versiones estándares quedan absolutamente excluidas en el texto Griego, donde es requerido por las leyes del acuerdo que los participios, que son neutros, se remontan a los espíritus que son neutros, y no a la víctima (el hombre) que es masculino. Negar la creencia del Nuevo Testamento en demonios como personalidades verdaderas ante el  registro de Lucas, sin decir nada del testimonio amplio de los otros evangelios, equivale a un rechazo de la evidencia que ellos presentan.

      Algunos han propuesto que Satanás, el Diablo, fue creado como un espíritu maligno en vez de ser creado con libre albedrío y más adelante cayendo de la gracia. La idea  de que a Satanás no le quedó nada más que ser malo es una teoría muy enigmática, puesto que Jesús hace una declaración simple acerca del castigo futuro de Satanás y sus ángeles (Mat. 25:41). No hay sugerencia aquí que los malos ángeles y su líder no son igualmente culpables. Pero tenemos también una declaración simple en 1 Tim. 3:6 que un joven converso que sucumbe a la tentación de volverse “hinchado” con orgullo cae en la condenación del diablo, es decir, él recibe el mismo juicio que Satanás recibió por su orgullo. Esto apenas sugiere que Satanás fue creado en un estado de orgullo. ¿Cómo entonces pudo él haber sido juzgado, como Jesús dice que lo ha sido? “El gobernante de este mundo ha sido juzgado” (Juan 16:11). ¿Si Satanás fue creado malo, sin libre albedrío, ¿cómo debemos entender que Dios lo maldiga? Génesis 3:14 “Porque has hecho esto, maldita serás por sobre todas las bestias”.[7] Que él fue un homicida desde el principio (Juan 8:44) o que él peca desde el principio (1 Juan 3:8) no necesita insinuar que Satanás no tuvo alternativa, y así no caer, y pocos leerán esas declaraciones de ese modo. La expresión “desde el principio” debe ser manejada con cuidado. En 1 Juan 2:7 leemos de un mandamiento que habéis tenido “desde el principio” (no el comienzo de la vida), y en 3:11 de un mensaje oído “desde el principio”. Las referencias a Satanás en Isaías 14 y Ezequiel 28 pueden ser menos ciertas de lo que tradicionalmente se pensó, pero antes de que sean descartadas, debe ser indicado que “querubín” (Ezeq. 28:14) en ninguna otra parte aplicó a un hombre, se aplica sólo al Rey de Tiro. De modo semejante en Isaías 14, la brillante Estrella de la Mañana” bien podría referirse a ambos, al Rey de Babilonia y a Satanás (bastante en la manera en que las referencias Mesiánicas en los Salmos pueden aplicarse a David y a Cristo). Satanás es el que activa al Rey de Babilonia, como él activa también al hombre de pecado (2 Tes. 2:9). No es antinatural para los Hebreos pensar acerca de un agente y el poder que descansa detrás de él en los términos muy similares, aun incluyendo ambos en una sola descripción. 1 Tim. 3:6 permanece como la más fuerte evidencia para la creencia de Pablo de que un hombre puede envanecerse con orgullo lo mismo que ocurrió con Satanás. ¡El paralelo cae a tierra si Satanás hubiese sido creado orgulloso! Las observaciones de Pablo acerca de Satanás siendo transformado en un ángel de luz significan poderosamente que él es un ángel de oscuridad (2 Cor. 11:14). La palabra aquí usada por Pablo, “transforma”, quiere decir el cambio de la apariencia externa, no de la naturaleza esencial. Así lo que parece como un ángel de luz debe ser en realidad un ángel de oscuridad.

      Resumiendo los datos de la Biblia sobre los ángeles caídos, concluimos que los escritores bíblicos compartieron la opinión de sus contemporáneos de que Satanás es la cabeza de un montón de ángeles caídos, cuya maldad incluyó la cohabitación con los mortales. La descendencia de estas uniones – se dice – son los gigantes (Gen. 6), los hombres de renombre o fama de tiempos antiguos. ¿Pudo ser esto la pálida parodia de Satanás de la raza de inmortales que Dios está ahora creando en Cristo? Suena como a los héroes de la mitología Griega, que como la mayoría de los mitos probablemente se originaron de verdad. El Cristiano Justino Mártir del segundo siglo habla de ángeles que “transgredieron el ordenamiento divino, y por el coito pecaminoso con mujeres produjeron descendencia que son demonios” (2da Apología, sección 5). Ésta fue la comprensión tradicional alrededor de 150 DC. El producto de un mortal con un inmortal probablemente no estaba sujeto a la muerte en el sentido humano normal. Es concebible que pudieran sobrevivir a la muerte como espíritus incorpóreos.[8] Aunque el origen preciso de los demonios de la Biblia no puede ser comprobable más allá de la duda, no deberíamos denegar en seguida la prueba evidente presentada para la existencia de espíritus malignos. La realidad de los demonios está en todo lugar atestiguada en la Escritura. El Antiguo Testamento menciona a los demonios infrecuentemente, pero en todas partes los asume que son los poderes detrás de la religión falsa (Lev. 17:7; 2 Cron. 1:15; Isa. 13:21; 34:14; Deut. 32:17; Sal. 106:37—  ambos shed y sair que son vertidos como “demonio”. ¡El hecho de que están descritos como “sin valor” de ningún modo significa que fueron creídos como inexistentes!).

      La creencia en Satanás es sustentada por los escritores bíblicos y sus contemporáneos. En las escrituras apocalípticas Judías ambos Satanás y Mastema ocurren como los nombres para el Príncipe de los Demonios. Otro nombre es Sammael, y en la literatura rabínica Satanás es llamado el ángel de la muerte. El Príncipe de los Demonios es también conocido como Azazel (cp. Lev. 16:7-28); Y él tiene un título más, Beliar o Belial, el cual ocurre en Sal. 18:5, y puede ser una referencia para el destructor, Satanás. Pablo usa el término, como sus contemporáneos lo hicieron, para llamar a un ser no menos real para él que Cristo o los ángeles santos: ¿”qué acuerdo tiene Cristo con Beliar”? (2 Cor. 6:15).

      En la literatura bíblica y rabínica los demonios son llamados “shedim” (probablemente relacionados a una raíz que significa “destruir”). Su meta es engañar al género humano para que le ofrezcan adoración a ellos en vez de a Dios. Éste es un tema fundamental en las escrituras de Pablo y Juan; el último habla de Satanás, “quién engaña al mundo entero” (Rev. 12:9); “El mundo entero yace bajo el poder del maligno (1 Juan. 5:19). Una declaración del Antiguo Testamento describe la religión falsa para la cual Israel se dio a sí misma: “sacrificaron a los demonios, no a Dios” (Eloah, la forma singular de Elohim, Deut. 32:17). “sacrificaron a sus hijos a los demonios” (Sal. 106:37). Los demonios hembras son mencionadas fuera de la Biblia y una vez en ella. “Lilit  [definido por el Léxico Hebreo de Brown, Drivers y  Briggs  como un demonio nocturno femenino – que ronda en la desolada Edom] descansará allí” (Isa. 34:14). “Lilitu” encuentra un lugar de modo semejante entre los demonios babilónicos. Es posible también que otro demonio, “Ketev” (Sal. 91:6; Deut. El 32:24; Isa. El 28:2; Os. 13:14) es mencionado por nombre. La Septuaginta vierte la palabra por “demonio” en Sal. 91:6. Es claro que la realidad de los demonios como los autores y objetos de la religión falsa eran aceptados sobre el intervalo de tiempo representado por Moisés en Deuteronomio 32:17 y Pablo en 1 Corintios 10. Los libros de Santiago (2:19) y Revelación (9:20; 16:14; 18:2) también hacen referencia evidente a los demonios. (La palabra “demonio” es desafortunadamente traducida mal como “diablo” a todo lo largo de la Versión del Rey Jaime. Hay sólo un Diablo —”diabolus”, pero muchos “demonios”.)

 

LOS SANTOS ÁNGELES

      El tema de los buenos ángeles no es menos importante para los escritores bíblicos: Existe el ángel de Yahweh (el Señor) que es distinto de Yahweh, como en Números 22:3: “El Señor abrió los ojos de Balaam y él vio al ángel del Señor parado en el camino”.

      Jueces 13:3, 6, 9: “Un ángel del Señor apareció…Luego la mujer vino y le dijo a su marido, un hombre de Dios vino a mí y su cara era como la cara de un ángel de Dios… El ángel de Dios vino otra vez “.

      Algunas veces el ángel es “identificado” con Yahweh, en el sentido de que uno que ha visto el ángel ha, por así decirlo, visto a Dios. El Génesis 16:7ff: “Un ángel de Yahweh encontró a Agar … y le habló a ella…Y Agar llamó el nombre del Señor que le habló a ella: ‘Tu eres Dios que ve”

      Éxodo 3:2: “El ángel del Señor se apareció ante Moisés en una llama de fuego en medio del arbusto”. La comprensión de Esteban de este pasaje es instructiva. Debería ser notable que él no pensó que el ángel fuese Jesús en una forma preexistente. Esteban debería haber creído con los Apóstoles que Jesús estaba previsto por los profetas del Antiguo Testamento y manifestado por primera vez en su nacimiento (1 Ped 1:20: “Preordenado,” pero manifestado en su nacimiento). Moisés predijo de Jesús que Dios causaría que “un profeta como yo apareciera de en medio de sus hermanos” (Hechos 7:37). Este pasaje es el pasaje clásico para la comprensión Cristiana del origen del Mesías. Pedro usa la misma predicción de Moisés (Deut. 18:15, 18) para describir el origen de Jesús (Hechos 3:22). El Nuevo Testamento estaba fundado en esta comprensión. En Hechos 7:30, 31 Esteban discute el episodio de Moisés en la zarza ardiente: ” Un ángel se apareció ante Moisés en una llama de fuego…Hubo una voz del Señor: Soy el Dios de tus padres … El Señor le dijo a él…El ángel se apareció ante él en el arbusto…El ángel le habló en el Monte Sinaí” (ver versos 33, 35, 38). Según Éxodo 20, Dios le habló a Moisés. Pero Esteban dice que un ángel habló con él, y que Moisés recibió la ley a través de la disposición de ángeles (Hechos 7:53).

La implicación es que el ángel lleva el nombre y la autoridad de Yahweh. Éxodo 23:20-22: “He aquí yo envío mi Angel delante de ti…Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él…Si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que YO te dijere…”

      El ángel del Señor se llama apropiadamente “el ángel de la presencia del Señor.” Isaías 63:9: “En todas sus aflicciones [de Israel] que fue afligido, y el ángel de Su presencia los salvó.

      Correctamente puede decirse que el Señor habla, cuando de hecho el ángel habla. Esto explicará la declaración categórica de Jesús en Juan 1:18, “nadie ha visto a Dios en ningún momento”. (Ésta es prueba definitiva de que Jesús no era Dios, sin embargo, como el ángel del Señor él representa la presencia de Dios, su Padre con nosotros, 2 Cor. 5:19).

      Se dice que los ángeles han estado presentes en la creación (Job 38:7), y por consiguiente deben haber sido creados antes de ella. El término “hueste” (ejército) se usa para describir a la compañía completamente organizada de ángeles. Para aquellos que no creen en los malos ángeles, Isaías 24:21 será instructivo: “Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará la compañía de ángeles-príncipes en lo alto, [ver BDB Lexicon, p . 839 ] y los reyes de la tierra en la tierra”.

      En la Septuaginta de Sal 148:1-3, “todas Sus huestes” (de ángeles) es vertido “todos Sus poderes” (dunameis). “Huestes” aquí es paralelo a “ángeles”. Esto nos dará el significado de la palabra “poderes” frecuentemente usado en el Nuevo Testamento de las autoridades en el cielo. En la literatura Judía “los poderes” se encuentran frecuentemente alistados con el ángel de la presencia Divina (i.e., El ángel que representa a Yahweh, Isa. 63:9). En  Marcos 13:25 los “poderes” que están en los cielos serán estremecidos, es decir, las malas autoridades que ahora controlan el cielo (cp. “príncipe del poder del aire,” Efe. 2:2) serán derrotadas y reemplazadas por el gobierno del Mesías. En Lucas 2:13 allí aparece con el ángel una multitud, un ejército celestial (hueste) de ángeles.

      Los ángeles son descritos como “ardientes”. Hebreos 1:7: “Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, Y a sus ministros llama de fuego (cp. seraphim “los que queman”). Los ángeles son asociados con los elementos: Rev. 7:1, ellos sostienen los cuatro vientos; 14:18, ellos son asociados con fuego; 16:5, con aguas; 19:17, un ángel está en el sol. Pablo habla de ángeles malvados como los “elementos de mundo” (Col. 2:8, 20). Los Judíos supieron de siete arcángeles santos por nombre. Sólo dos de estos son mencionados por nombre en la Biblia (Gabriel, en Dan. 8:16; 9:21; Lucas 1:19, 26; Miguel, el patrón ángel de Israel, Dan. 10:10, 13, 21; 12:1; Judas 9; Rev. 12:7). En el pasaje más reciente Satanás está en guerra apoyado por sus ángeles; Su enemigo es Miguel y sus ángeles. 1 Enoc enlista siete arcángeles por nombre. Esta idea fue derivada de Ezequiel 9:2-11: “Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba…y uno en medio de ellos vestidos con ropa blanca”. En Apo.1:4: “Siete espíritus que están delante de su trono” (vea también 1:20; 3:1; 4:5; 5:6; 8:2, 6). Puesto que espíritus = ángeles en el Nuevo Testamento, ésta puede ser una confirmación de la comprensión Judía de siete ángeles principales. Así como Miguel es el ángel de la guarda de Israel, los creyentes individuales están protegidos por un ángel: Mateo 18:10, “sus ángeles constantemente contemplan el rostro de mi Padre que está en los cielos” (cp. Sal. 34:7, “el ángel del Señor acampa alrededor de aquellos que le temen”). En Hechos 12:15, Pedro – se sabe – tiene a un ángel protector: “es su ángel”.

 

ELOHIM Y LOS ÁNGELES

      Es una característica obvia del Antiguo Testamento que el nombre de Dios (Elohim) sea dado también a los ángeles. El Salmo 8:5, citado en Hebreos 2:7, manifiesta que el hombre es menor que los ángeles (Elohim). Elohim es también una palabra para jueces y reyes humanos  (Ex. 22:23, “jueces= elohim”). El uso del nombre divino para seres humanos es apropiado porque sustentan el poder delegado por el único Dios (cp. Sal. 82:6, “ustedes gobernantes son dioses Elohim”.) Ya hemos citado el pasaje en Éxodo 23:21 donde el ángel lleva el Nombre de Dios, como representante de Dios. Notamos también la actividad del ángel en Éxodo 14:19: “y el ángel de Dios que iba delante  del campamento de Israel cambió de dirección y fue detrás de ellos”.

      La identificación del ángel con Yahweh no significa, por supuesto, que el ángel es “co-igual” o “co-esencial” con Yahweh. El ángel está todo el tiempo subordinado a Dios; pero porque él representa a Dios, sus palabras pueden ser adscritas a Dios Mismo, sin embargo el último no habla o aparece. Los ejemplos ya han sido citados. Otros ejemplos son encontrados en Génesis 18:1, 2: “El Señor apareció…Tres hombres se presentaron frente de Abraham…Los hombres voltearon sus caras … pero Abraham se presentó aún ante el Señor [v . 22] “. 19:1: ” Los ángeles vinieron a Sodoma….El Señor nos ha enviado [v . 13 ]…Oh, no es así, mi Señor [el término usado para dirigirse a Dios]  [v . 18] …Luego Yahweh llovió azufre de Yahweh desde el cielo ” (v. 24). Es claro otra vez que el ángel representa completamente a Dios y habla por él. Así, también, la ley que fue dada por Dios fue “ordenada por ángeles” (Gál. 3:19). “La palabra de la ley fue hablada por ángeles” (Heb. 2:2).

      En este punto debe ser enfatizado que el escritor a los Hebreos nunca sugiere que fue Cristo quien medió la ley. Él no da la indicación más leve de que Jesús fue el ángel del Señor del Antiguo Testamento. El empuje entero de la discusión en Hebreos es que Cristo no es un ángel, y que Dios no habló a través de Jesús en el Antiguo Testamento:

“Dios… antiguamente habló a los padres en los profetas y ha hablado en estos últimos días en un Hijo”. El Hijo de Dios es un “mediador de un mejor pacto” y por eso no medió el Antiguo Pacto (Heb. 8:6). La creación en Génesis 1 está específicamente adscrita a Dios, el Padre: “Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos”  (Heb. 2:10).

      Fue Dios (el término usado por el escritor para llamar al Padre) “que descansó en el séptimo día de todas Sus obras” (4:4: “Dios descansó de sus obras”).

      El estatus de Cristo es aquel de “Hijo del Hombre, hecho un poco menor que los ángeles [Elohim]” (2:6, 9). La discusión es que él fue hecho menor que los ángeles, pero que su destino es mucho más grande que el de ellos: Él fue engendrado como el Hijo Mesiánico (1:5). Él debe tener un trono en la “tierra habitada del futuro acerca del cual hablamos,” (2:5), cuándo “El [Dios] introduce otra vez  [en la Segunda Venidaver la NVSA] al Primogénito a la tierra habitada” (1:6). Como Rey Mesiánico, él (Jesús) es tratado de “Dios”, un título adscrito al Rey Mesiánico en Sal. 45:6. Antes de que se concluya que esto quiere decir “Dios” en el mismo sentido que el término es usado del Padre (algunas 1300 veces en el NT), debe ser recordado que Moisés y los ángeles y los jueces fueron también dirigidos como “Dios”. El contexto en el Salmo 45 demostrará que el Rey de Mesías divinamente inspirado está siendo descrito, pero no es sugerido que él haya existido desde la eternidad. Él es definitivamente engendrado con el tiempo: “hoy te he engendrado” (Sal. 2:7; Heb. 1:5).

      Volvamos a la cuestión del ángel del Antiguo Testamento (el cual el escritor a los Hebreos dice que no es Jesús —Heb. 1:5). Muchos otros pasajes demuestran que el ángel se presenta por  Yahweh:

      Josué 5:14: “como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora….Yahweh dijo a Josué …”

      Jueces 6:11, 12: ” Un ángel de Yahweh…Yahweh le miró [v . 14 ]. El ángel de Dios…El ángel de Yahweh [Vv. 20, 21] …Gedeón tuvo por entendido que él fue un ángel de Yahweh…He visto a un ángel del Señor cara a cara…Yahweh le dijo a él ” (vv. 16, 23).

      1 Cró. 21:5: “Dios envió a un ángel … y David vio al ángel de Yahweh [Vv. 16, 17] … y cayó sobre su cara y dijo a Dios...El ángel de Yahweh mandó a Gad decir a David … y David subió ante la palabra que Gad, que él habló en nombre de Yahweh [Vv. 18, 19] “.

      Algunas veces ha sido contendido que el nombre Yahweh es dado a dos personas en la misma frase: Génesis 19:24, “Yahweh llovió azufre … de Yahweh del cielo”. Antes de lanzarse a la conclusión de que dos personas son llamadas Yahweh, la siguiente declaración de 1 Rey 8:1 debería ser considerada: “Luego Salomón congregó a los mayores de Israel para el rey Salomón en Jerusalén”. Ésta es claramente una “manera de hablar” hebrea distintiva y no brinda apoyo para una teoría que contradeciría centenares de declaraciones bíblicas de que Dios es una persona sola (Deut. 6:4; 1 Cor. 8:6; 1 Tim. 2:5; Juan 17:3).

      El propósito de esta discusión de la función del ángel de Yahweh es mostrar la aplicación del nombre divino Yahweh a un subordinado de Dios que le representa. Esto será importante cuando el título “Señor” (Yahweh) es usado de Jesús como cumplimiento de la profecía del Antiguo Testamento. La actividad que es predicada de Yahweh en el Antiguo Testamento estará consumada por el Mesías. Esto, sin embargo, no quiere decir que Jesús sea Yahweh, como tampoco el ángel de Yahweh que habla como “el Señor” (Yahweh) (Juez 6:16, 20, etc.) es de hecho Yahweh. El principio Hebreo de “representación” consiente la flexibilidad en el uso de títulos divinos para personas y lugares donde Dios es representado. Así en Jeremías 23:6 el Mesías se llamará Yahweh Nuestra Justicia, pero en Jer. 33:16 la ciudad de Jerusalén será tratada según el mismo título: “Ella se llamará: Yahweh Nuestra Justicia” Esto por supuesto no quiere decir que Jerusalén sea Yahweh! De modo semejante, ninguno debería pensar que el ángel del Señor era equivalente en esencia o divinidad a Yahweh Mismo. Éxodo 33:2, 3, 5 debería ser considerado:

      “Enviaré delante de ti el ángel…yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino. Y oyendo el pueblo esta mala noticia, vistieron luto”. Es claro que el ángel no fue considerado co-igual con Yahweh (el pasaje plantearía algún problema para aquellos que sostienen que el ángel fue Cristo). El ángel representó la “presencia” de Dios. Éxodo 33:14: “Mi presencia irá contigo”. Debemos hacer otra vez énfasis de que Moisés fue adiestrado para pensar acerca de la función del Mesías venidero como diferente del ministerio conducido por Yahweh a través de Su ángel:

      “A ese profeta ustedes oirán. Según todo lo que ustedes desearon del Señor su Dios en Horeb … cuando dijeron, no me hagas oír otra vez la voz del Señor mi Dios … ” (Ex. 18:16). No obstante, el Señor meterá Sus palabras en la boca de ese profeta (Deut. 18:18). Esta profecía se cumple en la vida de Jesús de Nazaret (Hechos 3:22; 7:37). Es también la base de la doctrina de Cristo del Nuevo Testamento. Claramente Él no es Yahweh; como un profeta, él es de la misma orden como Moisés; pero Yahweh habla a través de él excepcionalmente y finalmente (Heb. 1:2). Así Pablo puede decir que “Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo para a Sí Mismo” (2 Cor. 5:19). “La plenitud de la Deidad mora en él físicamente” (Col. 2:9), pero él es, no obstante, esencialmente el hombre que es el único mediador entre Dios y el hombre (1 Tim. 2:5).

      Podemos concluir de la evidencia que los ángeles asumen el nombre y la autoridad de Dios cuando le representan. Sobre este mismo principio no es inusual para los profetas decir que Dios Mismo realizará lo que más tarde el Mesías realice. Esto no es, sin embargo, confundir las personalidades del Padre y el Hijo, y eso de ninguna forma perturba la verdad declarada por Jesús de que “el Padre es mayor que yo” (Juan 14:28) y que él es “el único Dios verdadero” (Juan 17:3). La frase previa debería ser leída también: “voy al Padre, porque el Padre mayor es que Yo”. Difícilmente podemos concluir de esta declaración que el Padre fue mayor sólo mientras Jesús estaba ausente de El.  Es después de todo el Padre quien sólo tiene “vida en Sí Mismo” (i.e., Él sólo es el que existe por sí mismo, el mismo significado de Yahweh), y le ha dado al Hijo el don de la vida (Juan 5:26). El Hijo de Dios perfectamente representa al Padre. Lo que hace  el Hijo refleja perfectamente lo que el Padre está haciendo. De modo semejante, sin ninguna confusión de identidad, lo que se hace a los creyentes es hecho a Cristo: “Como hayas hecho a mis hermanos, me lo has hecho a mí (Mat. 25:35). Así también en Zacarías 12:10, “Los Israelitas mirarán a Mí a quien traspasaron y se lamentarán por El”. Aquí Yahweh habla; pero fue el Hijo de Dios quien fue traspasado y le verán. Yahweh fue traspasado, como se dice, cuando el Hijo fue traspasado. Esto no hace para Juan Dios a Jesús en el sentido absoluto, pues Jesús habla de la gloria que proviene del “único Dios” (“de El, quien sólo es Dios”, Plummer, Cambridge Greek Testament, p. 143). La otra declaración importante de Juan acerca de la Divinidad no muestra una partida de la opinión unitaria estricta de Dios que él heredó de la fe de Israel: En 17:3, él resume la fe Cristiana: “Esta es la Vida de la Era Venidera: Que puedan venir a conocerte a Ti, el único Dios  verdadero, y al que Tú enviaste, Jesucristo”. La unidad de Dios no ha sido perturbada aún por la llegada del que es verdaderamente Hijo.

      Se alega algunas veces que la forma plural de Elohim (Dios), usada con un verbo singular, prueba que una pluralidad de personalidades fue indicada por el nombre divino. Es significativo que los eruditos estén renuentes a usar semejante discusión, y por buena razón. Los léxicos y las gramáticas del Antiguo Testamento Hebreo describen la forma plural con significado singular como “plural de majestad”. Si Elohim debe querer decir más que una persona en la Divinidad, los Judíos debieron haber malentendido la enseñanza básica de sus Escrituras. Estaban preparados para morir por la creencia de que Dios era personalmente único. Si la discusión acerca de la forma plural de Elohim debe ser sostenida, tendrá que ser demostrado porqué Elohim es usado de Dagon, un dios pagano único (Jud. 16:23); porqué la diosa Astoret, el dios Kemos, y el dios Milcom (1 Reyes 11:33) son cada uno plurales (Elohim es usado de cada uno separadamente); porqué Moisés es un “Elohim” (Ex. 4:6; 7:1); porqué Cristo es tratado de “Elohim” (Sal. 45:6; Heb. 1:8) mientras el Padre que lo unge es aún “plural”— Elohim” (v. 7). Y si el plural “Elohim” realmente quiere decir más que una persona, alguna explicación debe ser ofrecida para el significado de la forma singular de la misma palabra “Eloah” para denominar al mismo Dios como el objeto de culto verdadero (Deut. 32:17, etc.). Debería ser notado que Yahweh puede ser adjuntado a la forma plural “Adonim” (Señor) o para la forma singular “Adon” (Ex. 23:17).

      El plural intensivo de rango ocurre en el plural “Adonim”  en 1 Reyes 16:24: “Shemar, el dueño [plural] de la colina”; Jueces 19: “El criado dijo a su  amo [plural]”; Isa. 24:2: “Como con el siervo, así con su amo [plural], como con la criada así con su amante [singular]”. El paralelo demuestra que la forma plural tiene significado de singular. Jueces 19:26, 27: “La mujer cayó donde su marido [plural] estaba”. 2 Reyes 2:16: “Déjenlos ir y busquen a su amo [plural], Elías”. ¡Elías fue una persona!

      La misma forma plural con significado singular ocurre en la palabra “Baal”, Amo. El léxico repara en que la palabra es “a menudo plural con significado de singular” (Brown, Driver y Briggs, p. 127). En Isaías 54:5, ha sido notado que “hacedor” y “esposo” son plurales en forma. No obstante, “el Señor de los ejércitos es Su nombre”. Si algún significado debe ser atribuido a éstos, esperaríamos “tu redentor”, igualmente predicado de Yahweh, por ser plural. Su forma, sin embargo, es singular.

      La afirmación de que “Elohim” muestra pluralidad de personalidades en la Divinidad no puede ser sostenida. Que Dios es numéricamente y personalmente “Uno” ha sido declarado por los Apóstoles en términos inconfundibles, cuando dicen: “No hay otro Dios sino Uno; Hay para nosotros un Dios, el Padre, y un Señor Jesucristo. Un Dios y el Padre que es sobre todo. Un Dios y un mediador entre Dios y el hombre, Jesucristo hombre…Un Dios que es el único Dios, nuestro Salvador [adorado], por medio de Jesucristo el Señor” (Efe. 4:5, 1 Tim. 2:5, Judas 25).

      No será difícil ver que  las grandes declaraciones unitarias de Pablo son virtualmente citas de las declaraciones del Antiguo Testamento de la unidad del único Dios. Así en Isaías 45:5, 6, “Soy Yahweh, y no hay ninguno más; excepto yo, no hay Elohim…Soy Yahweh, y no hay nadie más”. Isaiah 46:9: ” Yo soy Dios [El, singular], y  no hay nadie más; Soy Dios [Elohim, plural] y no hay otro más que yo”. Pablo ha definido a ese Único Dios como el Padre, de quien todo procede (1 Cor. 8:6). La preposición importante “de” no se encontrará en ninguna parte en el Nuevo Testamento en lo referente a Jesús como la fuente de la creación. El Padre se levanta a solas como el Único Dios, el Creador de todas las cosas. Alrededor de esta verdad central debe forjarse la doctrina de Dios. La cita arriba que usa el plural, Elohim, y el singular, El, en la misma frase apenas sugieren que Elohim  es supuesto que designa una pluralidad de personas en la Divinidad. El significado de la forma plural, donde es usado, es más bien para indicar la pluralidad y la totalidad de los atributos divinos que existen en la única Persona del Único Dios. Sobre esta Verdad central una senda de retorno a la fe de Nuevo Testamento puede ser forjada. Si esto debería parecer difícil, quizá nos debieran recordar las palabras del teólogo anglicano, John Burnaby, quien admite que la doctrina de la Trinidad “puede o no puede ser justificable en sí misma… y en todo caso no puede reclamar una validez final”.[9] Ojalá que los exponentes acuciadores del Trinitarianismo hubiesen hecho caso a esas palabras!

      Las palabras del profesor Harvard y el historiador, Fagginer Auer, son informativos:

      El Trinitarianismo del Cuarto siglo no reflejó exactamente la enseñanza Cristiana primitiva referente a la naturaleza de Dios; fue, al contrario, una desviación de esta enseñanza. Se desarrolló en contra de la constante oposición unitaria y nunca fue totalmente victoriosa. El dogma de la Trinidad debe su existencia a la especulación abstracta de parte de una minoría de eruditos.[10]

      Los comentarios de Maurice Wiles nos deberían advertir en contra de reclamar una cosa y hacer otra: “La iglesia usualmente en la práctica (lo que fuere que puede haber reclamado estar haciendo en teoría) no ha basado su Cristología exclusivamente en el testimonio del Nuevo Testamento”.[11]

      En otra conexión, aquella de nuestra comprensión de la naturaleza del hombre, Harry Emerson Fosdick dice:

La diferencia es obvia entre los patrones mentales del Nuevo Testamento y la mayor parte de nuestro acostumbrado pensamiento Cristiano…La explicación de este contraste recae sobre el hecho de que el pensamiento Cristiano histórico a este respecto, como en otros,  ha sido Griego en vez de Hebreo. Afirmando estar fundados en la Escritura, ha rendido completamente, de hecho, muchos marcos de pensamiento bíblicos y ha aceptado las contrapartes Griegas en lugar de aquellos de corte Hebreo“.[12]

      Debe ser la tarea de cada buscador de la Verdad, que toma en serio las advertencias del Nuevo Testamento de que la adoración dirigida a Dios dentro del molde de la filosofía Griega en vez de en el Espíritu y la Verdad de la Escritura es en vano, verificar su credo a la luz de la Biblia (Mat. 15:9). La adquisición de la comprensión basada exclusivamente en el Nuevo Testamento, sin la interferencia de las posteriores tradiciones que forman el corazón de la doctrina de la Iglesia Católica Romana (y las revisiones protestantes de esa doctrina), será el mejor seguro en contra de la tragedia suprema de decepción “en ese Día”, cuando Jesús dirá a muchos: “no sé de dónde eres”. Aquellos a los que se  les dirigió estas palabras afirmarán que han sido enseñados por Jesús y que han comido y han bebido en su presencia. Esto sólo puede querer decir que ellos habían creído que eran Cristianos (Mat. 7:22; Lucas 13:24-28) pero que habían sido trágicamente inducidos al error.

 


[1] La teoría de que esta predicación fue cumplida por Noé pierde el punto. Cristo es el tema en 1 Ped- 3:19. Los espíritus fueron desobedientes en el tiempo de Noé, luego encarcelados y más tarde abordados por Cristo después de su resurrección. Cp. el comentario de Henry Alford: “Debe ser evidente a cada erudito imparcial de cuán foránea es semejante interpretación [i.e, que Noé predicó a los espíritus] del significado simple de las palabras y las cláusulas” (Testamento Griego).

[2] Ver versículo 28.

[3] La VRJ es poco clara, puesto que omite las palabras “aquellos (ángeles )”.

[4] Estos comentarios no están dirigidos a descartar otras explicaciones. Lo que está propuesto parece ser la lectura más natural de la evidencia, y es echado para atrás por muchos exponentes, e.g., Alford, Driver, etc. “Bnay Elohim” quiere decir ángeles en todas sus ocurrencias en la Biblia Hebrea.

[5] La VRJ también puede estar en lo correcto.

[6] El demonio habla como uno de una clase de demonios.

[7] Satanás es identificado como la serpiente del paraíso terrenal en Rev. 20:2.

[8] La idea de que los fieles difuntos son ahora totalmente “espíritus”, o “almas” en el cielo, no se halla en la Biblia. Los demonios son espíritus vivos en el cosmos. El humanos muertos están todos sepultados en la tierra donde “no saben nada” (Ecl. 9:5). Por consiguiente sería peligroso asociarse uno mismo con sistemas de teología que aprueban cualquier forma de contacto o dependencia en “espíritus” o “santos” en el cielo. María misma es incluida en los muertos que esperan la resurrección cuando Jesús regrese (1 Cor. 15:23; cp. Juan 11:24).

[9] La Creencia de la Cristiandad, p. 196.

[10] Las Conferencias del Instituto Lowell, Boston, 1933.

[11] La Reconstrucción de la Doctrina  Cristiana, pp. 54, 55.

[12] Guía para Entender la Biblia, Harper Bros., 1938 p. 93, énfasis añadido.

LOS SIGNIFICADOS DE LA PALABRA ELOHIM

 Por José Álvarez Rivera 

Uno de los argumentos favoritos de la teología trinitaria se relaciona con el significado de la palabra hebrea elohim. Siendo que el término elohim se le aplica en las Escrituras a Yahwéh, y siendo que ésta es una palabra plural, los teólogos reclaman que esto es evidencia de que el pueblo hebreo concebía a Yahwéh como un ser compuesto de tres personas, esto es: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Nada más lejos de la realidad.Elohim con sentido plural

Para el estudiante cuidadoso es fácil darse cuenta del error de ese argumento. Si la palabra elohim significara “personas” el argumento sería válido; pero ese no es el caso. Elohim nunca significa personas sino, en lenguaje de Reina-Valera, “dioses,” o más correctamente, “poderosos.” Para ser fieles al supuesto significado trinitario de la palabra tendría que decirse que Yahwéh está compuesto de tres “dioses,” no personas; porque el significado de “personas” no está ni siquiera implícito en el término hebreo. Por supuesto, decir que uno cree en tres “dioses” sería calificado de politeísmo por todos inmediatamente.

A fin de entender correctamente la naturaleza de Yahwéh, o más bien, el significado de la palabra elohim es necesario entender los límites de aplicabilidad de la palabra. Toda palabra tiene ciertos límites de aplicabilidad, fuera de los cuales pierde su utilidad. Si uno aplica una palabra fuera de sus límites de aplicabilidad, esta pierde su significado y su utilidad para describir, se hace ininteligible. Para entender los límites de aplicabilidad de una palabra en particular es conveniente consultar un buen diccionario, pero esto no es suficiente. Es necesario también cotejar cómo se usa la palabra en las Escrituras Hebreas (y aún en traducciones) y qué limites de aplicabilidad se le establecen a dicha palabra en la cultura de la cual provienen los escritos que la contienen.

Veremos en esta lección que en las Escrituras Hebreas se usa la palabra elohim con un sentido plural (llamado plural numérico) cuando se aplica a diversas deidades o seres sobrenaturales; y también se usa con sentido singular (llamado plural abstracto) cuando se le aplica a una deidad singular. Pero nunca se utiliza con referencia a una “deidad compuesta.” Esto no es en modo alguno un concepto nuevo. Gesenio, aclamado como el padre de los gramáticos hebreos, dijo hace mucho tiempo que la palabra “elohim,” cuando se aplica a Yahwéh, o a cualquier deidad singular, es un “plural de excelencia o majestad” (Léxico Hebreo y Caldeo, de Gesenio, página 49).

 

Moisés usó la palabra elohim con sentido plural al referirse a demonios que las naciones en sus días adoraban como deidades. “Sacrifican a demonios que no son ‘Elóah’, a dioses (elohim) a los que no conocían, a nuevos, recién llegados, que vuestros padres no temieron”  (Deuteronomio 32:17 Cantera-Iglesias).

Yahwéh mismo usó la palabra elohím con referencia a ídolos que se adoraban como deidades en Egipto. “Pasaré por la tierra de Egipto en esa noche y mataré a todo primogénito… y haré justicia de todos los dioses (elohim) de Egipto” (Exodo 12:12 CI).

Moisés aplicó la palabra elohim a diversas deidades, incluyendo a Yahwéh entre ellas. “Ahora reconozco que Yahvéh es más grande que todos los dioses (elohim).” “Quien ofrezca sacrificios a los dioses (elohim) -excepción de sólo Yahvéh- será anatema” (Exodo 18:11 y 22:19,20) CI.

Elohim con Sentido Singular

El profeta Ezequiel usó la palabra elohim como equivalente del sustantivo singular “eloah”, con referencia a una deidad cualquiera, para recalcar su naturaleza supuestamente divina en contraposición a la naturaleza humana de los terrestres: “Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así dice Adonay Yahvéh: Por cuanto se ha enorgullecido tu corazón y has dicho: “Yo soy ‘El, morada de Elohim habito, el corazón de los mares,’ cuando eres un hombre y no un ‘El, y has equiparado tu corazón al corazón de ‘Elohim…” (Ezequiel 28:2 CI).

El pueblo de Yisrael usó la palabra elohim para designar un ídolo: “El pueblo…acudió en masa ante Aarón, y le dijo: ‘Anda, haznos un dios [elohim] que vaya delante de nosotros’… Todo el pueblo se quitó los pendientes de oro y se los trajo a Aarón. El los recibió…y fabricó un novillo de fundición. Después les dijo: ‘Este es tu Dios (elohim), Israel, el que te sacó de Egipto.” (Exodo 32:12 Nueva Biblia Española).

Por el contexto resulta claro que en este caso la palabra elohim debe entenderse en sentido singular, como muy bien hace la Nueva Biblia Española, y no en sentido plural como hacen Reina-Valera y Cantera-Iglesias. El hecho es que ellos hicieron un solo becerro de oro, y proclamaron esa sola imagen como su “poderoso” (elohim). Era una sola imagen, no dos ni tres.

En 1 Samuel encontramos que la palabra elohim se aplica a una deidad singular, Dagón. En 2 Reyes 1 :2,3,6,12 la misma palabra en plural se le aplica a Baal-Zebub, una deidad singular. Aún a una deidad femenina, como Ashtoret, se le aplica el mismo título elohim. (No hay en hebreo otra palabra para deidades femeninas).

Se habrá notado que en cada uno de los pasajes anteriores se menciona una sola deidad o ídolo, y sin embargo a cada uno en particular se le aplica la palabra plural elohim. Así que el uso escritural de esta palabra apoya la afirmación del gramático hebreo Gesenio en el sentido de que la palabra elohim tiene también un sentido singular, y es un plural de excelencia o majestad. Esto es cierto también de otros títulos plurales en las Escrituras Hebreas, como veremos más adelante.

La palabra elohim se usaba antiguamente para designar la deidad particular de una persona o de un lugar.

“Los marineros cobraron miedo, y clamaron cada uno a su dios (elohim)… Y se acercó [a Jonás] el capitán y le dijo: ‘…Levántate, invoca a tu dios (elohim). Quizás se cuide Ha-‘Elohim de nosotros y no perezcamos” (Jonás 1:5,6 Cantera Iglesias).

Así que Yahwéh es la deidad singular de Israel (Exo. 5:1) en el mismo sentido en que Baal es la deidad singular de Ecrón. (2 Rey. 1:2).

Es interesante notar que la palabra elohim se usa una vez en las Escrituras para designar a un “fantasma,” una “aparición,” el supuesto espíritu de un hombre muerto:

“Y la mujer pasó a decirle a Saúl: ‘A un dios (elohim) vi que subía de la tierra’
(1 Samuel 28:13, Traducción del Nuevo Mundo).


Este es en verdad un versículo muy iluminador; y es una verdadera prueba para la destreza (o falta de ella) de los traductores bíblicos. La versión Reina-Valera, como de costumbre, rinde este versículo de una manera inexacta y confusa. Dice: “He visto dioses…” El contexto muestra que ésta es una manera errónea de traducir esta palabra aquí. La médium espiritista no vio más que a una sola persona, y Saúl entendió que era Samuel. Pero aún traducir elohim aquí como “un dios,” como hace la Traducción del Nuevo Mundo, es inexacto y engañoso, aun cuando sea técnicamente correcto. Es interesante notar cómo se traduce aquí esa palabra en diversas versiones de las Escrituras:

Versión Popular: “Veo un dios.”
Versión Regina: “Vi dioses.” 
Smith-Goodspeed: “He visto un ser divino.” 
Latinoamérica: “Veo un fantasma.” 
Biblia de Jerusalén: “Veo un espectro.” 
Cantera-Iglesias: “He visto un ser sobrenatural.” 
Ediciones Paulinas: “He visto un espíritu.”

¿Quién dijo que la palabra elohim significa siempre “Dios” o “dioses”, o un dios trino? Es evidente que la versión Cantera-Iglesias nos ofrece el significado más razonable de acuerdo con el marco de referencia en el que se la usa aquí. Nótese nuevamente que aquella mujer vio la apariencia de una sola persona; así que una vez más la palabra elohim significa un ser singular, de ningún modo plural.

La palabra elohim, evidentemente en sentido singular, se le aplica también a Yahwéh, el Poderoso verdadero:

“A ti se te ha mostrado para que sepas que Yahvéh es Ha-‘Elohim y no hay otro fuera de él” (Deut. 4:35 CI).


Es interesante notar las diversas maneras en que se ha vertido “Ha-Elohim” en varias traducciones:

Versión Popular: “[Yahwéh] es el verdadero Dios.”
Versión Moderna: “[Yahwéh] solo es Dios.”

¿Por qué estas versiones rinden de esa manera el título hebreo “Ha-Elohim”? La razón para esto se dará más adelante bajo el subtítulo de “plural de majestad.” Ahora queremos recalcar el hecho de que en este versículo en particular, así como en muchos otros, resulta claro que la palabra elohim se usa con un sentido singular muy evidente. Lo mismo es cierto en cuanto a la palabra elohim usada en Génesis, capítulo uno. El hecho de que se usa en conjunción con un verbo en singular es indicativo de su sentido singular. En la frase “Elohim creó los cielos y la tierra” el verbo creó está en singular, por lo tanto Elohim tiene que ser singular en este caso.

Elohim Aplicado a Hombres, Ángeles y Reyes

En las páginas anteriores hemos visto que la palabra elohim se aplica a Yahwéh, y también a ídolos, a demonios, a deidades imaginarias, ¡y hasta a un fantasma! Queríamos recalcar en aquellos párrafos que en muchísimos lugares la palabra elohim, aunque plural, se utiliza con sentido singular.

Otro aspecto que queremos hacer notar es que esta palabra no siempre significa un ser divino, poderoso, y sobrenatural, sino que también se le aplica a hombres, a reyes, y a ángeles. El lector común de las Escrituras no se percata de muchos de estos datos porque no se reflejan con exactitud en la mayoría de las traducciones de las Escrituras. Pero en algunas sí se reflejan y, además, se pueden ver claramente cuando se cotejan con el Texto Hebreo.

En varios pasajes de las Escrituras la palabra elohim se le aplica a los ángeles, o mensajeros espirituales de Yahwéh. En estos casos la intención de la palabra es describirlos como seres superiores poderosos, semejantes a Yahwéh en gloria.

Salmo 8:5. “Le has hecho [al hombre] un poco menor que los ángeles [elohim].” Aquí traduce:

La Versión Popular: “Lo hiciste casi como un dios;” 
La Nueva Biblia Española: “Lo hiciste poco menor que un dios;” 
Nácar-Colunga: “Lo has hecho poco menor que Dios;” 
Versión Regina: “Lo hiciste un poco inferior a los dioses.”

Desde el punto de vista técnico, todas estas versiones están correctas porque la palabra original es aquí elohim. Sin embargo, versiones tan autorizadas como la Septuaginta griega, la Vulgata latina, la Peshita aramea, y la Biblia Árabe, traducen la palabra elohim aquí como “ángeles.” Ahora bien, este pasaje se cita en los Escritos Mesiánicos, en el libro de Hebreos. ¿Cómo se tradujo allí la palabra elohim? Los Escritos Mesiánicos se han preservado en el idioma griego, y en el texto griego de Hebreos 2:7 la palabra hebrea elohim se ha traducido como “ángueloi” (ángeles= mensajeros). Esta es la más contundente evidencia de que la traducción citada arriba, según Reina-Valera, es correcta.

Salmo 97:7. “Adórenlo todos sus ángeles [elohim]” (Septuaginta).

Aquí otra vez las versiones españolas generalmente traducen elohim como “dioses” pero la antigua Septuaginta la traduce como ángueloi (ángeles). De modo que la palabra hebrea elohim se aplica también a las criaturas celestiales que llamamos ángeles.

Salmo 138:1. “Te cantaré salmos delante de los ángeles [elohim],”  (Septuaginta).


Aquí también muchas versiones españolas traducen “delante de los dioses” excepto la Biblia de Latinoamérica, y Ediciones Paulinas, que traducen: “En presencia de los ángeles te canto.”

Evidentemente los traductores de la antigua Septuaginta estaban mejor familiarizados con el uso antiguo de la palabra elohim, y por consiguiente hicieron mejor trabajo que los traductores modernos. Ellos ciertamente sabían que a los ángeles también se les llama elohim en las Escrituras Hebreas.

La palabra elohim se aplica en las Escrituras a los jueces en general. La connotación en estos casos es que estos jueces están investidos de prerrogativas divinas, como lo son la implementación de la justicia y la ley, y la decisión de vida o muerte para una persona.

Salmo 82:1. “El Elohim está en la asamblea de los elohim; en medio de los elohim él juzga,” (traducción literal directa del hebreo). Una traducción aún mejor seria: “El Poderoso está en la asamblea de los poderosos; en medio de los poderosos él juzga.”


Es interesante cotejar cómo se ha traducido este verso en varias versiones castellanas:

Cantera-Iglesias: “Elohim se yergue en la asamblea divina, en medio de los dioses juzga.”   
Versión Popular: “Dios ha ocupado su lugar entre los jueces celestiales…”
Nuevo Mundo: “Dios está apostándose en la asamblea del Divino; en medio de los dioses él juzga.”
Biblia Latinoamericana: “Dios asume su posición en su propia congregación; él juzga en medio de los gobernantes.”


Nótese que en este pasaje la palabra elohim se ha vertido de diversas maneras: Dios, dioses, divino, jueces, jueces celestiales, y gobernantes. La primera vez que aparece la palabra en el texto se refiere obviamente a Yahwéh; las siguientes dos veces se refiere a los jueces de Yisrael. En el verso seis Yahwéh mismo se dirige a ellos diciendo: “Yo dije: Ustedes son elohim,” es decir, “ustedes son poderosos.” Traducir esto como “Ustedes son dioses” es incorrecto porque se refiere a hombres.

Exodo 21:6 “Entonces su amo lo llevará ante los jueces [elohim],”  (Reina-Valera).


La versión Cantera-Iglesias traduce aquí: “Entonces su dueño lo llevará ante Dios.” No es claro si en este pasaje la palabra elohim se refiere al Todopoderoso o a los jueces del tribunal israelita, pero en el judaísmo se entiende que se refiere a los jueces de Israel. La misma diferencia de traducción ocurre en el capítulo 22: 8, 9. Compare las diversas versiones de este pasaje.

Yahwéh mismo aplica la palabra elohim a Moisés (Exodo 7:1). La connotación aquí es que Moisés actuaría en representación de Yahwéh, como su embajador. De nuevo se hace necesario comparar versiones a fin de captar el pleno sentido de la frase.

Reina-Valera: “Yo te he constituido dios.” 
Cantera-Iglesias: “Te he constituido como un dios” 
Nueva Biblia Española: “Te hago un dios.” 
Nuevo Mundo: “Te he hecho Dios.” 
Nácar-Colunga: “Te he puesto como dios.” 
Versión Popular: “Voy a permitir que actúes en mi lugar.”

Yahwéh mismo aplica la palabra elohim al rey Nabucodonosor:

“Yo entregaré [al sirio] en manos del poderoso [elohim] de las naciones,” (Ezequiel 31 : 11 RV). Véase también 32:21 donde se traduce el hebreo eley guiborim como “los fuertes de los fuertes.” De nuevo veamos cómo rinden la palabra elohim en Eze. 31:11 las siguientes versiones:

Septuaginta: “árkhontos ethnón” (príncipe de las naciones). 
Cantera-Iglesias: “Príncipe de las naciones.” 
Nuevo Mundo: “El déspota de las naciones.” 
Latinoamericana: “un pueblo más fuerte.” 
Herder: “el más fuerte de entre los pueblos.” 
Versión Popular: “Un jefe extranjero.”

Aunque la palabra hebrea que se le aplica aquí a Nabucodonosor es elohim, la misma que se le aplica a Yahwéh, ninguna de las versiones consultadas la traduce como “el dios de las naciones.” Sin embargo, por otro lado, en todas esas versiones se le llama a Satán “el dios de este mundo” en 2 Corintios 4:4.

Aquí el Nuevo Testamento Hebreo dice “el ha-olam,” que se traduce propiamente “el poderoso del mundo.”

La palabra elohim (en su forma poética ‘el) se aplica al Rey Mashíaj en el titulo ‘el-guibor, en el mismo sentido en que se aplica a otros reyes el titulo ‘eley-guiborim.

Isaíah 9:6. “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, sobre cuya espalda reposa el principado y cuyo nombre se llamará ‘Consejero maravilloso, ‘El fuerte, Padre eterno, Príncipe de la paz’.” (Cantera-Iglesias).


Veamos otras versiones:

Nueva Biblia Española: “Y se llamará ‘Milagro de Consejero, Guerrero divino, Jefe perpetuo, Príncipe de la paz.”
  
Latinoamericana: “Y de él dirán: ‘Este es el Consejero admirable, el Héroe divino, el Padre que no muere, el Príncipe de la paz.”


Otra versión interesante es la que ofrece la Biblia de la Sociedad Judía de Publicaciones. En lugar de traducir el nombre del niño mesiánico, lo transcribe como cualquier otro nombre hebreo, sin traducirlo. “Y se llamará su nombre Pelé-yoétz-el-quibór-Abi-ad-sar-shalóm.” Y entonces dice en una nota: “Esto es: Maravilloso en consejo es Dios el Poderoso, el Padre eterno, el Gobernante de la paz.” Aplicando así todo el título como el mensaje que proclama en título mesiánico acerca del Padre Yahwéh.

La versión Septuaginta traduce este pasaje de una manera distinta: “Y su nombre se llama Mensajero de gran consejo: porque traeré paz sobre los príncipes, y salud a él.” Aunque la Versión Griega Alejandrina lo traduce: “Y su nombre se llama Maravilloso, Consejero, Poderoso, Potentado, Príncipe de paz, Padre de la Era venidera.”

Es digno de notar que en varias versiones el título hebreo ‘el-guibor se traduce como “héroe divino”, o “Guerrero divino”, y no como “Dios fuerte”.

La aplicación al Mesías del título “el-guibor” no lo convierte en una deidad, y mucho menos en parte de una trinidad, pues en ese caso habría que decir lo mismo de otras personas a quienes se les aplica el mismo título. Véase: Ezquiel 32:21, 27. “Los más destacados héroes [eley-guiborim] le dirán de en medio del Seol…” “No yacen con los héroes, caídos de antaño que descendieron al seol…” (Cantera-Iglesias).

El título ‘eley-guiborim aquí se traduce así en las siguientes versiones:

Nácar-Colunga: “los valientes.” 
Regina: “Los más fuertes guerreros de los valientes.” 
Ediciones Paulinas: “Los héroes más ilustres.” 
Nuevo Mundo: “Los hombres de nota de los poderosos.” 
Nueva Biblia Española: “Los más bravos guerreros.” 
Versión Popular: “Los jefes más poderosos.”

Esta parte del verso 21 no aparece en la Septuaginta griega; pero la palabra guiborim del verso 27 se traduce al griego como “guigántoi,” es decir, gigantes.

Toda esa evidencia concuerda con la declaración del gramático Gesenio de que el título mesiánico en Isaíah 9:6 no significa “Dios fuerte,” como se ha traducido en las versiones españolas, sino que significa “héroe poderoso” o “guerrero fuerte.” De las versiones arriba citadas obtenemos algunos significados adicionales de la palabra elohim, o ‘el: valiente, fuerte, ilustre, notable, y bravo.

Elohim como adjetivo intensivo

La palabra elohim, plural de elóah, no sólo se usa como título funcional de Yahwéh, y como título general de las deidades sino que también se usa como adjetivo intensivo. Su función como adjetivo intensivo es reforzar la idea de grandeza y fuerza. Analicemos los siguientes pasajes:

Jonás 3:3. “Y era Nínive una ciudad grande en extremo (guedoláh l’elohim)” (RV).

En el margen de la Nueva Versión Estándar Americana dice que la frase guedoláh l’elohim significa literalmente una ciudad “grande de Dios.” Los traductores de la Septuaginta no trataron de traducir este modismo hebreo al idioma griego; en lugar de eso lo pasaron sin traducir al griego como megále to theó (grande para Dios).

Sin embargo, la versión inglesa de la Septuaginta, por Sir Lancelot Brenton, la traduce como “exceeding great” (extraordinariamente grande). Y esta es la manera en que la mayoría de las versiones traducen la palabra elohim en este pasaje, excepto la Traducción del Nuevo Mundo que, al igual que la Septuaginta, no traduce el modismo. Veamos ahora cómo se traduce este hebraísmo en otras versiones:

Nueva Biblia Española: “Una gran metrópoli.” 
Versión Popular: “Una ciudad tan grande que…”
Nácar-Colunga: “Una ciudad grande sobremanera.”
Versión Moderna: “Una ciudad grandísima.”

Así que traducir aquí ir guedoláh l’elohim como “una ciudad grande al Poderoso (o a Dios)” es un sin sentido, porque la palabra elohim no se refiere aquí a Yahwéh sino que se usa como adjetivo auxiliar intensivo en un modismo hebreo que simplemente significa “muy grande,” como reconoce el gran gramático Gesenio, y como traducen muchos hebraistas modernos.

l Samuel 14:15. “También ellos tuvieron pánico, y la tierra tembló; hubo pues gran consternación (lekherdát elohim),” (RV).

De nuevo la Traducción del Nuevo Mundo transfiere al español el modismo hebreo como “un temblor procedente de Dios.” En este caso la Septuaginta presenta una variación interesante. En lugar de traducir “ékstasis pará theoú,” traduce “ékstasis pará Kurios.” Esto parece indicar que el manuscrito hebreo de donde tradujeron la Septuaginta contenía en este pasaje el Tetragrama Sagrado en lugar de la palabra elohim. Así que parece ser que no sólo el título elohim sino también el Nombre Sagrado de Yahwéh se empleaba en el hebreo en un modismo que implicaba la idea de algo grande. Veamos cómo se vierte en otras versiones este modismo hebreo:

Versión Popular: “Un pánico enorme.” 
Nueva Biblia Española: “Un pánico sobrehumano.” 
Versión Moderna: “Un temblor muy grande.” 
Nácar-Colunga: “Un terror divino.”

Resulta interesante que el idioma inglés tiene un equivalente exacto de este modismo hebreo en la manera en que alguna gente usa la palabra “mighty” (poderoso). Es fácil ver que la palabra inglesa “mighty” tiene una cualidad intensiva en frases como “I’m mighty hungry,” (tengo mucha hambre), y “I’m mighty hurt” (estoy muy lastimado). La misma dinámica se da con la palabra hebrea elohim.

En este mismo sentido encontramos un controvertido pasaje que ha sido usado por teólogos cristianos para apoyar su idea de que el Mesías y Yahwéh son la misma persona. El Salmo 45 fue escrito por los hijos de Qóraj (Coré) y dirigido al rey, probablemente Salomón, y en este salmo ellos llaman al rey por el título elohim. Si no fuera por la doctrina trinitaria no habría problema alguno con este pasaje, porque era usual en tiempos antiguos llamar a los reyes por el título elohim. En este pasaje tanto elohim como guibor se aplican al rey israelita, aunque por extensión se le podría aplicar al Rey Mesías. Según la Nueva Versión Estándar Americana, el pasaje se refiere probablemente a Salomón. El verso en cuestión dice:

“Dirijo al rey mi canto;… ciñe tu espada sobre tu muslo, oh valiente [guibor],… tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre” (Salmo 45:1,3 Reina-Valera).


Resulta claro que la palabra elohim en el verso 6 puede traducirse propiamente de una manera distinta a como lo hace Reina-Valera, como lo demuestran las siguientes versiones:

Nueva Biblia Española: “Tu trono como el de un dios…” 
Biblia de Jerusalén: “Tu trono es de Dios.”  
Versión en Inglés de Hoy: “El reino que Dios te ha dado.” 
Versión Estándar Revisada: “Tu trono divino.” 
Nueva Biblia Inglesa: “Tu trono es como el trono de Dios.”
Versión Judía: “Tu trono dado por Dios.”

De manera que la expresión hebrea kisak elohim puede entenderse propiamente en cualquiera de estas dos maneras:

1) Como refiriéndose al rey, llamándolo poderoso o divino; 
2) Como refiriéndose al trono, llamándolo trono divino en el sentido de que fue dado por el Poderoso de los cielos (Yahwéh).

Esto está en perfecta armonía con el contexto, siendo que el salmo 45 está dirigido evidentemente al rey Salomón, como podrá apreciarse si se compara el verso 9 con l Reyes 2:19. No es extraño que al trono de Salomón se le llame “trono divino” o “trono elohim,” porque su trono era nada menos que el “trono de Yahwéh,” lo dice en 1 Crónicas 29:23.

Lo dicho sobre hebraismos que emplean el vocablo elohim es cierto también en los Escritos Mesiánicos. En Hechos 7:20, en la Versión Reina-Valera, se le llama a Moisés “agradable a Dios.” Pero en la Versión Moderna, en armonía con las mejores traducciones de las Escrituras, se traduce “sumamente hermoso,” que es la traducción correcta del hebraísmo tov l’elohim. En la versión griega de Hechos la frase es astéios to theó; pero esto no es una traducción del hebreo tov l’elohim sino una transliteración servil que no transmite el significado del original hebreo. La Traducción del Nuevo Mundo lo vierte ”divinamente hermoso.”

Otro ejemplo del modismo hebreo en los Escritos Mesiánicos es 2 Corintios 10:4. Refiréndose a “las armas de nuestra milicia,” Reina-Valera incorrectamente las llama “poderosas en Dios.” Una traducción más correcta de este modismo hebreo se da en las siguientes versiones:

Cantera-Iglesias: “de poder sobrehumano;” 
Regina: “poderosas con virtud divina;” 
Nueva Biblia Inglesa: “divinamente potentes.” 

Elohim como plural de majestad o excelencia

El hecho de que se le aplique un título plural a Yahwéh, o a cualquier otra persona, no significa que esa persona sea una entidad compuesta que consiste de dos o más elementos. Podemos ver esto, no sólo por lo que dijo el gran gramático hebreo Gesenio sino también por el uso que se hace en las Escrituras de los títulos plurales. Bajo el subtítulo “Los diversos usos de la forma plural, la Gramática de Gesenio dice:

“El ‘pluralis excellentiae’ o ‘maiestatis’. . . es propiamente una variedad del plural abstracto, ya que resume las varias características que pertenecen a la idea, además de poseer el sentido secundario de una intensificación de la idea original. Está así estrechamente relacionado con el plural de amplificación… que se encuentra mayormente en la poesía. Así es especialmente con elohim, la Deidad, o Dios (para distinguirse del plural numérico dioses). Exodo 12:, & sig.).

“La suposición de que elohim ha de considerarse meramente como un remanente de concepciones politeístas (es decir, como que era originalmente un plural numérico) es a lo menos altamente improbable y, además, no explicaría los plurales análogos (véase abajo).

“Que el idioma ha rechazado enteramente la idea del plural numérico en elohim (siempre que denote un sólo Dios), se prueba especialmente porque casi invariablemente va acompañado de un atributo en singular… por ejemplo, elohim zadik (Salmo 7:10, & sig). Así que elohim puede haber sido usado originalmente, no sólo como plural numérico sino también como plural abstracto (correspondiendo con el latín numen, y con el inglés Godhead, Deidad), y como otros abstractos de la misma clase, se ha transferido a un dios concreto y sencillo (aún de los paganos).” Páginas 398 y 399, párrafo g.

Otros Plurales de Excelencia

Elohim no es el único término hebreo que se usa como plural de excelencia, también tenemos adonay, adonim, y shaday.

Con muy pocas excepciones, cuando se aplica la palabra adón a Yahwéh se la usa en forma plural, adonay, como en Génesis 18:27. Sin embargo esto de ningún modo indica pluralidad de personas. Dice el hebraista Gesenio:

“La terminación ai es una forma antigua del pluralis excellentiae, usada en lugar de la más común im (como en shadai).” -Léxico Hebreo-Caldeo, bajo “Adonai,” pág.12.

La forma Adonay se aplica generalmente a Yahwéh. Pero las formas adonim y adoney, que también son plurales de excelencia, se aplican en las Escrituras Hebreas a un hombre. Tenemos por ejemplo a Génesis 39:2, donde se usa el plural adoney con referencia a un solo hombre, Potifar, el amo de José. No sólo se refiere a un hombre sino que también se emplea con un adjetivo en singular, como en Isaíah 19:4: “Y entregaré a Egipto en manos de un señor duro (adonim kashé).” Así también en Génesis 42:30,33; 2 Reyes 2:3,5,16, etc.

El plural adomim se le aplica a Yahwéh con sentido singular una vez, en Deut. 18:17, donde se usa la forma adoney adonim (Soberano de los soberanos) en lugar de la forma más común adón adonim. Dice Gesenio que con excepción de Isaíah 26: 13 y Génesis 19:2,18, “en todos los demás lugares adonim y adonei son simples plurales de excelencia, teniendo exactamente el mismo significado que el singular.” (Idem.)

Con esta evidencia se muestra claramente que el glorioso pasaje de Deteronomio 6:4, síntesis de nuestra fe monoteista, significa exactamente lo que dice: “Yahwéh es nuestro Poderoso, Yahwéh es uno.” Esto es, Yahwéh es único, singular, solo, absoluto, simple, no compuesto. Los trinitarios nos dicen que el Padre es Yahwéh, el Hijo es Yahwéh y el espíritu santo es Yahwéh, según lo cual habría tres Yahwéhs; pero la Inspiración nos dice que hay “un solo Yahwéh.”

Cuando Elohim dijo “Hagamos…”

 Algunos pretenden refutar la idea del plural de excelencia basándose en Génesis 1:26 y aduciendo que no hay un ejemplo hebreo de que alguien se refiera a sí mismo en plural. Pero aquí no se trata de un plural de excelencia. En este pasaje el Creador le está hablando obviamente a otra persona. Sin embargo no se trata de una parte del Elohim que le habla a otra parte del Elohim. Es Elohim hablándole a otra persona aparte de él. Este es un caso distinto. Algunos creen que este es un caso del plural reflexivo, otros piensan que se dirigía a los ángeles. Muchos aceptan que ese otro personaje era el Verbo, el Angel de Yahwéh, el Primogénito de la creación, el que se hizo hombre y llegó a ser Yeshúa de Nazaret. Pero él es uno y el Elohim que le habla es otro.


 

Los Significados del Título Elohim
Copyright 1992 por Publicaciones Menorah

Primera impresión 1980
Segunda impresión 1992
Versión para Web 2004
Todos los derechos reservados.
Publicaciones Menorah
Apartado 7000 PMB 160
Aguada Puerto Rico 00602

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En varios pasajes de las Escrituras la palabra elohim se le aplica a los ángeles , o mensajeros espirituales de Yahwéh. En estos casos la intención de la… Jump to text »

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EL VERDADERO SIGNIFICADO DE LA PALABRA “DIOS” EN LA BIBLIA

Un importante hecho, pero muy pasado por alto cuando se lee la palabra ‘Dios’ en la Biblia, es que tanto en el Antiguo y el Nuevo Testamento ésta se traduce de muchas palabras diferentes y cada palabra original hebrea o Griega para “Dios” tiene una amplia gama de usos.

Theos theh’-os () es, con mucho, la palabra griega más común que se traduce como Dios o dios. A continuación se presentan los posibles significados de la palabra “Theos”.

1) un dios o una diosa, un nombre general de las deidades o divinidades,

2) la divinidad

3) habla del Dios único y verdadero

3 a) se refiere a las cosas de Dios

3b) sus consejos, los intereses, las cosas que se le debe

4) todo lo que pueda en algún aspecto ser semejante a Dios, o que se le parece en algún modo

4a) el representante de Dios o vicerregente

4a1) de los magistrados y jueces

Así que el Padre es Dios, por razón de su autoridad. Sin embargo, Dios el autor también envía mensajeros con su autoridad, así que cuando nuestro Padre unge a alguien para hablar sus palabras, esa persona se le da el título de “Dios” ya se trate de un ángel o un hombre. Además, alguien o algo que toma el lugar de Dios también se le llama un dios, o un dios falso.

Así que veamos algunos versículos bíblicos que aplican la palabra de Dios (Theos), para indicar a diferentes identidades.

A continuación vemos un verso donde la palabra “Theos” se utiliza cuando se refiere al Padre.

Efesios 1:3 (Inglés)

Bendito sea el Dios (Theos) y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en los lugares celestiales con toda bendición espiritual en Cristo.

Ahora verá un versículo en el que la palabra griega “Theos” se utiliza para describir a Jesús.

Juan 20:28-29 (NVI)

28 Tomás le dijo: “Señor mío y Dios mío! (Theos)” 29 Entonces Jesús le dijo: “Porque me has visto, has creído, bienaventurados los que no han visto y han creído”.

La palabra Theos en el versículo siguiente se utiliza para describir a Satanás como el autor de este mundo / edad.

2 Corintios 4:4 (NVI)

El Dios (Theos) de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no pueda ver la luz del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios (Theos).

La palabra (Theos) también se utiliza para describir al hombre. Ver a continuación:

Juan 10:34 (NVI)

Jesús les respondió: “¿No está escrito en vuestra Ley:” Os he dicho que sois dioses (theos) “

El Antiguo Testamento fue escrito en hebreo y otra vez vemos que la palabra “Dios” se puede aplicar a nuestro Padre celestial, a Jesucristo, Angéles y poderes demoníacos, ídolos, y la humanidad.

La NVI y NASB traducen los siguientes 3 palabras como Dios “el” “eloah “y “elohim”

Cada uno es un término genérico, que significa “Dios” o “poderoso”.
Normalmente, cuando una de estas palabras se encuentra en el Antiguo Testamento, designa tanto el verdadero Dios o algo que las naciones paganas vieron como un dios. En algunos casos estas palabras se utilizan también de los ángeles y los seres humanos.

A continuación se muestra una escritura que muestra que el Padre es Dios.

Malaquías 2:10 (V.V 1960)

¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres? 

El siguiente versículo usa la palabra hebrea “Eloah”, que se utiliza para describir a Jesús.

Isaías 9:6 (NVI)

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro. Y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios (El) Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de la Paz.

El siguiente versículo utiliza «Elohim» para referirse a los ídolos.

 

Éxodo 20:3 (VV1960)

No hagáis conmigo dioses (Elohim) de plata, ni dioses (Elohim) de oro os haréis. 

 La palabra “Elohim” es la palabra más común que se traduce Dios en el Antiguo Testamento.

Génesis 1:1 (NVI) dice:

En el principio Dios (Elohim) creó los cielos y la tierra.

“Elohim” también se utiliza para describir al hombre. Véase el siguiente verso.

Salmos 82:6 (NVI)

“Le dije, ‘vosotros sois ” dioses “(Elohim), y  todos vosotros hijos del Altísimo”.

Cuando Jesús dijo: “vosotros sois dioses (theos)”, él en realidad estaba citando a este salmo.

Incluso los ángeles son llamados dioses en el Salmo 97:7. Este verso es de hecho citado en Hebreos 1:6 y se refiere a los ángeles.

Salmo 97:7

Avergüéncense todos los que sirven a las imágenes de talla, Los que se glorían en los ídolos. Póstrense a él todos los dioses (Elohim).

Estas escrituras nos muestran que la palabra ‘Dios’ es en realidad un término y no siempre es utilizada para describir al Dios Altísimo, sino que es un término que puede aplicarse a muchos tipos de autoridad.

Es muy importante leer cada verso en su contexto correcto, por ejemplo, el Altísimo Dios es completamente diferente al dios de esta edad. En otras palabras, el tipo de Dios que se hace referencia está determinado por el adjetivo o el contexto de la frase. No es correcto leer la palabra “Dios” como el Dios Altísimo en cada caso. De hecho, el propio término «Altísimo Dios” nos lleva a concluir que debe haber dioses menores.

Sabemos que la palabra ‘Dios’ es un término y no un nombre, ¿pero Dios tiene un nombre?  “YHWH”, que es llamado el “Tetragrámaton”, que significa “las cuatro letras”, es el nombre de Dios revelado que los eruditos traducen como Yahvé, Jehová, Yahvah, Yahú entre otros. Sabiendo que no hay tal letra en hebreo que hace que el sonido de una ‘J’, hay muchos nombres hebreos que contienen un énfasis en el sonido de ‘Yah’. Incluso el nombre de Jesús en hebreo tiene este sonido. “Yahshua” es el nombre de Jesús en hebreo y es donde obtenemos el nombre de Josué en español. . Pero la palabra Yahvé no es en realidad una traducción del tetragrama, es una transliteración que significa que los sonidos de esas letras originales en hebreo han sido reproducidas en otra lengua. Otros nombres bíblicos que han sido transcritos, son: Abraham, que en hebreo se pronuncia Abrawhawm y Sarah se pronuncia Sawraw. Hoy, si el presidente Barack Obama va a Alemania, ellos pronunciarán su nombre tal como es, Barack Obama, y no lo van a cambiar en una palabra alemana. De la misma manera ‘Yahvé’ se pronuncia exactamente igual en todos los idiomas.

Primero Dios revela su nombre en Exodo 3:15 y Salmo 135:13
Y Dios dijo además a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: YHWH, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros: este es mi nombre para siempre, y este es mi memorial para todas las generaciones.

La respuesta de Dios a Moisés nos muestra claramente que “Dios” (Elohim) no es un nombre, sino un título y hemos visto  antes cómo este título en particular se puede referir a otras personas, incluyendo hombres, ángeles y los dioses falsos. Por lo tanto, cuando leemos la Palabra de Dios en la Biblia, es importante considerar el contexto en el que está escrito.

Ahora YHWH declara en el Salmo 2:7, lo siguiente:

“Yo publicaré el decreto: YHWH ha me dijo: Tú eres mi Hijo, el día de hoy yo te he engendrado

ELOHIM COMO UN PLURAL MAJESTÁTICO

Escrito por Angel Candelaria

 La palabra “Elohim” (traducida como “dioses” o “poderosos”), en su naturaleza original, es el plural de “Eloah”. Sin embargo, lo que muchos ignoran es que el título “Elohim” también es usado como un plural majestático; es decir, como un título que denota un alto rango de autoridad. Cuando se utiliza con ese sentido, el título “Elohim” no implica pluralidad, sino superioridad en rango. Es como decir “poderoso de los poderosos”.

Por ejemplo, veamos Éxodo 7:1:

“Yahwéh dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios (en el original hebreo dice elohim) para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.”

¿Está diciendo Yahwéh que Moisés es una composición de dioses o seres podererosos (una trinidad, tal vez)? No; lo que está diciendo es que lo ha constituido una figura de autoridad superior al Faraón.

En la Escritura, es común que se le llame “elohim” a una figura de autoridad, como a un rey, profeta e incluso a un ángel. Eso no implica que esa persona o ser es una “trinidad” o algo similar; simplemente que es una figura con una autoridad superior a las demás.

Por lo tanto, Juan 1:1 no está diciendo que Yahoshúa (Jesús) es “Dios” (Elohim) o que es parte de la Trinidad; simplemente está diciendo que Yahoshúa es una figura de autoridad superior a las demás, y que esa autoridad proviene de su Padre. Correctamente traducido diría algo así:

Juan 1:1 “En el Principio era la Palabra (Davar), y la Palabra era con “Dios” (Elohim), y la Palabra era un poderoso (elohim).

Es correcto llamar a Yahoshúa un elohim, pues es una figura de gran autoridad; un poderoso. Sin embargo, el decir, basándose en este verso, que Yahoshúa es “Dios” (Elohim) es perpetuar el mismo error que muchos han cometido por ignorar los diversos contextos en los cuales se utiliza la palabra “elohim” a través de toda la Escritura.

Cabe mencionar y aclarar también que en el idioma español nosotros utilizamos la palabra “Elohim” con mayúscula para referirnos al Padre, y “elohim” con minúscula para referirnos a cualquier otro ser. Sin embargo, en el idioma Hebreo no hay tal cosa como mayúsculas o minúsculas, así que hay que analizar el contexto en el cual se utiliza la palabra para saber a quién se refiere.

Bendiciones a todos.

Genesis 1:26 and the Hebrew Noun ‘Elohim’

Genesis 1:26 and the Hebrew Noun ‘Elohim’

¿Is it really “uni-plural”?

Gen 1:26       And God said, Let us make man in our image after our likeness

Gen 1:27       So God created man in his own image, in the image of God created he him …

Gen 1:29       And God said, Behold, I have given you every herb…

Trinitarians and others claim that the Hebrew noun ‘Elohim’, rendered ‘God’ (Strong’s #430) in the first clause of Genesis 1:26, denotes more than one God Person (typically thought of or explained as “3 in 1” or “2 in 1” as in “one” family).  In support they point to the second clause of verse 26, “Let us make man in our image”, being plural.  It is true that in both English and Hebrew this second clause contains the plural subject ‘us’ and that this governs the plural verb ‘make’- But these are not governed by ‘Elohim’ (God) of the first clause.  What is not realized, or otherwise mentioned in this issue is that in the first clause, “And God said”, ‘Elohim’ governs the singular Hebrew verb ‘’amer’ (Strong’s # 559), which is rendered ‘said’ in English.  So linguistically there is no basis for claiming that ‘Elohim’ denotes, represents, or contains more than one God Person (entity).

It is also claimed that the Hebrew ‘Elohim’ is a uniplural or collective noun and that such nouns (e.g. the English noun ‘crowd’) often govern singular verbs.  This claim contradicts leading Hebrew grammars, which claim that throughout the OT and when referring to the true God, the Hebrew noun ‘Elohim’ behaves as a singular noun, and governs only singular verbs, singular adjectives and singular pronouns.  And only when ‘elohim’ refers to a number of pagan gods or humans (e.g. judges), that it behaves as a plural noun; and then governs plural verbs, plural adjectives and plural pronouns.  So grammatically ‘Elohim’ is never a collective (uniplural) noun.  That in reference to the true God, the noun ‘Elohim’ is singular, is well illustrated in Genesis 1:29, where this noun governs the singular pronoun ‘I’.

Here follows a selection of Hebrew grammars from which these claims may be further verified: Gesenius’ Hebrew Grammar edited and enlarged by E. Kautzsch, 2nd English edition by A.E. Cowley, paragraph 124 (g); Weingreen’s Hebrew Grammar under ‘God’ in its English-Hebrew vocabulary; C.L Seow’s A Grammar for Biblical Hebrew, 1992 printing, the vocabulary on page 19; James D Martin’s Davidson’s Introductory Grammar, 27th edition, 1995 reprint, page 52.

So grammatically, too, there is no justification for claiming that in Genesis 1:26 ‘God’ (Elohim) denotes more than one God Person.  Indeed throughout the OT ‘Elohim’ always denotes just one God Person.  Let’s now examine the claim that in Genesis 1:26 ‘Elohim’ denotes more than one God Person from a biblical basis.

From the Hebrew for verse 27 it may be seen that the Hebrew noun ‘Elohim’ (God) again governs a singular Hebrew verb (‘created’).  But even more importantly, that ‘Elohim’ also governs the Hebrew singular pronouns ‘His‘ (that is God’s) and ‘He‘ (God).  Note that verse 27 does not say that ‘they‘ created Adam in ‘their‘ image, but that ‘He’ created Adam in His image!  So verse 27 declares that one God created Adam and that He did so in His image.  Not two or more Gods but only one God created Adam.

Verse 27, through the two singular clauses, “So God created man in His own image” and “in the image of God created He him”, twice states that one God created Adam.  From Genesis 41:32 it may be inferred that this repetition emphasizes certainty. 

That only one God Person spoke in verse 26 and created Adam in verse 27, is further confirmed by verse 29.  In verse 29 ‘God’ (Elohim) uses the first person singular personal pronoun “I”, in the phrase, “And God said, ‘Behold, I have given you every herb…’ “.  Had two or more God Persons created Adam, they might have said: “We have given you every herb…”.  Ignoring the necessities of language rules of grammar some still say that this “God” is a family of two and that as such only “one” of the two Gods actually did the hands on creating, but at the bequest of the other- of the two Gods. Therefore, it is reasoned, the use of a singular pronoun simply reflects the overall view that there is still only “one” God, but with two distinct entities within the one. The tragedy of this is the denial of the proper use of the language- and specifically here in Genesis, along with the assumption that everything else in scripture that does not lend itself to this premise must somehow bend and be forced into compliance with this premise. There is no grammatical basis that can be produced to support this premise, which nevertheless seems to flourish in the minds of the adherents to this tenet of which I was once one, too. Without scriptural basis, other than- that is the way it must be for this premise to exist, the very premise is left to be nothing more than conjecture. If the premise is true, then the “proof” must come from elsewhere, as nothing in Genesis can provide this “proof.”  Equivocation may be the most culpable in the creation of this tenet, and yet be the least recognized as such.

It has now been established through the rules of language that just one God Person spoke in Gen 1:26, and that this one God Person created Adam in His own image in verse 27 and that this one God Person then spoke to Adam using the singular pronoun “I” in verse 29. So,

Why does it say, “us” and “our”? 

The Cohortative Mood of Genesis 1:26.

From Gesenius’ Hebrew Grammar § 75 l, and from Owens’ Analytical Key to the Old Testament, with James D. Martin’s Davidson’s Introductory Hebrew Grammar page 76, it may be seen that the Genesis 1:26 verbal phrase, “Let us make” is, in both Hebrew and English, the Cohortative or Voluntative mood.  This mood appears not understood by commentators to Genesis 1:26; and readers unfamiliar with the grammatical concept of the Cohortative Mood, are referred to the explanation given at the end of this paper. (Could this be due to preconceived notions in the minds of both the translators commentators, and the affected readers?)

Suffice to say that the Cohortative mood is a verbal mood for expressing a command from the 1st person (the speaker) to the 1st person singular or plural.  It is a mood related to the Imperative mood, which is the more common command mood for expressing commands from the 1st person to the 2nd person singular or plural – as in Sit down!, or Present arms!.

In the Cohortative mood found in Genesis 1:26, the singular speaker, God, addresses Himself jointly with those present at the time.  Therefore in Genesis 1:26 God, and those present with Him, jointly make up the plurality expressed by the pronoun ‘us’ in, “Let us make”.

In particular the plurality of ‘us’ may not be taken to infer plurality to the speaker God, or even to those God spoke to.

  It has now been shown in different ways that linguistically there is no justification for inferring from “And God said, Let us make…”, that the plurality of ‘us’ extends back to God.  Rather the Cohortative mood demands that God, as the speaker issuing a command, is singular!  This is also attested to by the singular Hebrew verb for ‘said’ (And God said) and the singular pronouns and singular verbs in subsequent verses, which refer back to God of Genesis 1:26.

 This should help clarify past confusion resulting from ungrammatical and unbiblical claims that the Hebrew ‘Elohim’ (Strong #430 God) of Genesis 1:26 is a uniplural or is a collective noun or in some other way points to there existing or not existing more than one God Person.  In truth nothing may be concluded from Genesis 1:26 regarding the number of God Persons!

End note # – Explanation of Cohortative Verb Mood

The reader needs to be first familiar with the grammatical terms: 1st person, 2nd person and 3rd person.  The 1st person refers to the speaker(s) (I, we).  The 2nd person refers to the person(s) spoken to (you singular, you plural) by the 1st person.  And the 3rd person refers to the person(s) spoken about (he, she, it, and they) by the 1st person to the 2nd person.  As an example:  I (1st person) tell you (2nd person.) that he (3rd person) is tall.

The 1st, 2nd and 3rd person may be singular (I, you, he) or plural (we, you, they).  The 1st person can only speak to the 2nd person.  In particular the 1st person can not speak to the 3rd person: but can only speak about the 3rd person to the 2nd person.  This last point is important for understanding the Jussive command mood.  The 1st person can speak to the 1st person singular, namely, when he speaks to himself.  But when the 1st person speaks to the 1st person plural, he addresses himself and the one(s) with him.  This last point is important for understanding the Cohortative mood.

There are three verbal moods for expressing commands or strongly held wishes or intentions.  The Imperative mood is the most commonly-used of the three command moods.  All three command moods are used by the 1st person (speaker); but he may address them: (a) to the 1st person by using the Cohortative mood; or (b) to the 2nd person by using the Imperative mood; and (c) to the 3rd person(s) by using the Jussive mood.

The Imperative mood is usually used by a superior to an subordinate; as in: Stand!, and Present arms!  In the Jussive mood the 1st person gives a command for the 3rd person to the 2nd person; as in: Don’t let him go!, and Make him stay!  Note that grammatically it is impossible for the 1st person to address directly the 3rd person; because the 3rd person is the one spoken about to the 2nd person.

In the Cohortative mood the 1st person commands the 1st person singular or plural.  When the 1st person commands the 1st person singular, the command is to self, as in I shall guard.  But when the 1st person commands the 1st person plural, the commands (1) himself and (2) the one(s) with him, as in Let us make…. .  For this last case note in particular that the subject is singular.  That is the plurality of the ones commanded (us) does not transfer backwards to the subject.  This point is generally overlooked by commentators to Genesis 1:26, “Ánd God (singular) said, Let us (plural) make man in our image…”

Note that the English Jussive and Cohortative moods require auxiliary verbs (e.g. shall, make and let).  Also that in neither the Imperative, nor the Jussive mood, nor the Cohortative mood a subject (speaker) is expressed.  So these commands are usually brief, as in:  Sit!, Don’t let him go!, and Let us make.   The Subject is simply understood. 

For further study into this far too often misunderstood subject please see:

Note: The author of these articles listed below is an American now living in Israel. He is fluent in English, Modern Hebrew, and Biblical Hebrew. He is a Dead Sea Scrolls scholar and Semitic language expert.

Elohim: Plural or Singular? Part 1

Elohim: Plural or Singular  Part 2

Elohim: Plurality and “Attraction” Part 3

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UNO, NADA MÁS

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

 

En el AT hay 5500 versículos que hablan de la singularidad de Dios, y escasamente  4 que hablan de una supuesta “pluralidad” de Dios, y me refiero, en el aspecto cuantitativo, es decir, “un dios en tres personas y que son distintas entre una y otra”. Hay dos explicaciones porqué esta última parte no tiene consideración de ser:

1. La manera de redactar de los judíos.

2. Dios habla a la congregación de huestes celestiales.

Si se discute sobre estos cuatro versículos una aparente “pluralidad” de Dios, creo que debiera discutirse de la manera que lo comenta  mi hermano Mario Olcese Sanguineti en uno de sus estudios, los 5500 versículos que hablan de la singularidad de Dios (Is. 44:24; 45:11-12).

La doctrina del AT. es monoteísta sin dar cabida a duda alguna, y eso se le pude preguntar a cualquier rabino judío conocedor de la ley mosaica que responderá con positiva rapidez.  El Mismo Señor Jesucristo, así lo reafirmó en el NT. (Mr. 12:29).

 Cristo jamás pronunció  que fuese “Dios”, el vino a presentar al Padre como el Hijo del Dios viviente, según     la revelación sobrenatural dada a  Pedro por el Padre, por lo que declaró el apóstol: «Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente».  Cristo afirmó sin ambages confusos  ni circunloquios que  el Padre era su Dios: «Subo a mi Padre y a vuestro Padre y a vuestro Dios» (Juan 20:17).

El Shema (El Verdadero «Credo Cristiano») hebreo dice:

«Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová Uno (Heb. «echad») es» (Deut. 6:3).

De esa manera, hemos visto con diáfana luz, que Dios es Solo Uno, y nada más.

En Gn. 1:1, la palabra «Dios» es «Elohim»  y es una palabra en plural en cuanto a forma y no en cuanto a número; esto último es aceptado con error grande de parte de los conciliadores Trinitarios, entre ellos, muchos cristianos, y por todos los católicos que hay esparcidos en el globo terráqueo: “Un Dios en Tres Personas Distintas”. 

    La palabra «Elohim» es conocida  como «plural de majestad», y expresa honor,  dignidad e intensidad:

«Y dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. . . » (Gn. 1:26).

 La palabra «Elohim» no sugiere en las Escrituras ni muestra ni da vestigios de un  dios que sea “trino”. La Biblia  presenta al Señor Dios y Padre que es Jehová como Único y Soberano (Det. 6:4; Is. 4:6; Ef.4:4-6; Jn.17:3).

Cuando Arrió erigió el dogma que hablaba de Cristo como un ser “creado”,  la iglesia romanista católica en defensa condena el arrianismo como herético llevándose a cabo esto en los Concilios de «Nicea» (325 d.C) y de «Constatinopla» (381 d.C) y quedando instituida la  peligrosa y pagana doctrina de la «Trinidad» que formaliza un Dios  que es  representado en tres personas distintas, “cohesionadas en un igual en la Deidad” (El Credo Niceno dice: «Credo in Spiritum Sanctum qui ex Patre per Filium procedit»: Creo en el Espíritu Santo, que procede del Padre a través del Hijo) y que podemos apreciar con notable claridad en uno de los famosos «Credos Católicos» (torcidos y paganos que también enseña la fatal doctrina de la vida después de la muerte por medio del alma), para ser exacto, en el Credo Atanasio (léalo hermano y amigo que nos visita, aprenda a estudiar si no está acostumbrado hacerlo):

Credo de Atanasio

“Todo el que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe Católica; el que no la guarde íntegra e inviolada, sin duda perecerá para siempre. 

Ahora bien, la fe católica es que veneremos a un solo Dios en la Trinidad, y a la Trinidad en la unidad; sin confundir las personas ni separar las sustancias. Porque una es la persona del Padre y el Hijo y otra (también) la del Espíritu Santo; pero el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo tienen una sola divinidad, gloria igual y coeterna majestad. Cual el Padre, tal el Hijo, increado (también) el Espíritu Santo; increado el Padre, increado el Hijo, increado (también) el “Espíritu Santo; inmenso el Padre, inmenso el Hijo, inmenso (también) el Espíritu Santo; eterno el Padre, eterno el Hijo, eterno (también) el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno, como no son tres increados ni tres inmensos, sino un solo increado y un solo inmenso. Igualmente, omnipotente el Padre, omnipotente el Hijo, omnipotente (también) el Espíritu Santo; y, sin embargo no son tres omnipotentes, sino un solo omnipotente. Así Dios es el Padre, Dios es el Hijo, Dios es (también) el Espíritu Santo; y, sin embargo, no son tres dioses, sino un solo Dios; Así, Señores el Padre, Señor es el Hijo, Señor (también) el Espíritu Santo; y, sin embargo, no son tres Señores, sino un solo Señor; porque así como por la cristiana verdad somos compelidos a confesar como Dios y Señor a cada persona en particular; así la religión católica nos prohíbe decir tres dioses y señores. El Padre, por nadie fue hecho ni creado ni engendrado. El Hijo fue por solo el Padre, no hecho ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo, del Padre y del Hijo, no fue hecho ni creado, sino que procede. 

Hay, consiguientemente, un solo Padre, no tres padres; un solo Hijo, no tres hijos; un solo Espíritu Santo, no tres espíritus santos; y en esta Trinidad, nada es antes ni después, nada mayor o menor, sino que las tres personas son entre sí coeternas y coiguales, de suerte que, como antes se ha dicho, en todo hay que venerar lo mismo la unidad de la Trinidad que la Trinidad en la unidad. El que quiera, pues, salvarse, así ha sentir de la Trinidad. 

Pero es necesario para la eterna salvación creer también fielmente en la encarnación de nuestro Señor Jesucristo. Es, pues, la fe recta que creemos y confesamos que nuestro Señor Jesucristo, hijo de Dios, es Dios y hombre. Es Dios engendrado de la sustancia del Padre antes de los siglos, y es hombre nacido de la madre en el siglo: perfecto Dios, perfecto hombre, subsistente de alma racional y de carne humana; igual al Padre según la divinidad, menor que el Padre según la humanidad. Más aun cuando sea Dios y hombre, no son dos, sino un solo Cristo, y uno solo no por la conversión de la divinidad en la carne, sino por la asunción de la humanidad en Dios; uno absolutamente, no por confusión de la sustancia, sino por la unidad de la persona. Porque a la manera que el alma racional y la carne es un solo hombre; así Dios y el hombre son un solo Cristo. El cual padeció por nuestra salvación, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos, está sentado a la diestra de Dios Padre omnipotente, desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, y a su venida todos los hombres han de resucitar con sus cuerpos y dar cuenta de sus propios actos, y los que obraron bien, irán a la vida eterna; los que mal, al fuego eterno.

 

Esta es la fe católica y el que no la creyere fiel y firmemente no podrá salvarse.”

La doctrina de la Trinidad, que ha hecho tanto daño al pueblo cristiano hasta estos momentos, se remonta a los griegos paganos, y fue desconocida por la Iglesia Prístina antes del Siglo IV d.C. Tertuliano de África era estoico, y fue el primero en mencionar el nombre de «Trinidad» dentro del ámbito cristiano, creyéndola además. Escribió en apoyo al dogma Trino: “una sustancia” y “tres personas”.

La Biblia no apoya para nada la mitología Trinitaria. Estas son las pruebas bíblicas que refutan su esencia oscura, pagana  y, por supuesto, satánica:

              «La Biblia dice que hay un solo Dios» (1 Tim: 2:25).

«La Biblia afirma que únicamente el Padre es Dios» (1 Co. 8:6).

«El Dios de Jesucristo es el Padre, por lo tanto, Cristo no puede ser Dios porque solo el Padre lo es» (Jn. 20:17; 1 Co. 8:6; 1 P. 1:3).

«Cristo dijo tener un Dios» (Mt.27:46; Ap. 13:2).

«Hay una diferencia clara entre el Padre  y  Jesucristo. Cristo admitió que su Padre era el Único Dios Verdadero y fue Él que lo envió al mundo» (Jn. 3:16; 6:29; 17:4).

«Jesucristo es Mediador y Hombre, mas no es Dios» (1 Tim. 2:25).

«La co-substancialidad (“igualdad”) de la Deidad como lo delineó la iglesia católica romanista es antibíblica porque Cristo dijo»: «. . . el Padre Mayor es que yo» (Jn.14:28).

«Cristo no es “omnisciente”, Dios sí, eso lo excluye ser Dios» (Lc.8: 43-46; Mr. 13:32; Hech. 1:6, 7; Ap.1:1).

«A Dios nadie lo ha visto jamás, a Cristo, muchas personas lo vieron » (Jn.1:14, 18; 1 Jn. 1:2).

«Cristo es el representante de Dios en el mundo (Jn.14:9).

«Cristo dijo que Dios moraba en él, con esto, es imposible que sea Dios Mismo» (Jn. 14:9).

Hay muchos más, pero creo, que para ahora, es suficiente con lo anterior.

Gracias.

Dios les bendiga siempre.

ELOHIM: ¿PLURAL O SINGULAR?

1ª Parte

En el principio creó Elohim los cielos y la tierra. Génesis 1:1

La palabra Hebrea para Dios es Elohim. Elohim acaba con el sufijo plural masculino ” —.” A partir de esto nosotros podríamos llegar a la conclusión de que Elohim es un plural numérico (es decir que denota pluralidad) y de acuerdo a esto traducirlo como dioses. Pero antes de que determinemos si el mundo fue creado por un solo Dios o por varios dioses, debemos considerar si Elohim es realmente un plural numérico.

En hebreo, un substantivo plural en cuanto a número tiene tres características:

1. Va acompañado de un sufijo plural;

2. Va acompañado de un verbo plural;

3. Va acompañado de un adjetivo plural.

La primera característica, el sufijo plural, resulta familiar para el hispanoparlante. En Español, los nombres levan el sufijo plural “s” o “es”. Por ejemplo, perro es el singular mientras que perros es el plural. El Hebreo, como el Español, agrega otra dimensión emparejando adjetivos y verbos al substantivo. En hebreo, el substantivo plural va acompañado de un verbo en plural y de un adjetivo en plural. 1 por ejemplo, en Español:

Singular: El perro grande guardaba.

El plural: Los perros grandes guardaban.

En hebreo:

Singular: El perro (sing.) grande (sing) guardaba:

El plural: Los perros (pl.) grandes (pl.) guardaban:

Así que la primera cosa que nosotros debemos verificar sobre Elohim es si va acompañado de un adjetivo plural y de un verbo en plural, porque esto nos dirá si es o no es un plural numérico que denota pluralidad. En el primer versículo de la Torah leemos: que significa: “Elohim creó (él)”. Si fuera Elohim un plural numérico, el versículo tendría que decir “Elohim crearon (ellos)”. De hecho, la palabra Elohim aparece en su forma plural más de 2000 veces a lo largo de las Escrituras Hebreas y absolutamente en cada caso va acompañada un verbo singular. Siempre es “Y Elohim habló (él) a Moisés” y nunca “Y Elohim hablaron (ellos) a Moisés”. El mismo fenomeno puede verse con el adjetivo. El adjetivo para Elohim es singular, no un plural. Así nos encontramos “Elohim justo (en sing.)” (Salmos 7:9) y no “Elohim justos (pl)”.

¿Luego, por qué Elohim va acompañado de un sufijo plural si es numéricamente singular y como tal va acompañado de un verbo singular y un adjetivo singular? Resulta que en Hebreo hay un tipo especial de plural que va acompañado un sufijo plural aunque es numéricamente singular y va acompañado de un verbo singular y de un adjetivo singular. Estos nombres se llaman plurales intensivos. El significado del sufijo plural en el plural intensivo no es que el sujeto substantivo sea más de uno, sino que el nombre es “grande, absoluto, o majestuoso”. Por ejemplo, significa “amo” mientras que . (Isa 19:4; Mal 1:6) con el sufijo plural masculino significa: “gran amo, señor”. Así leemos, “Entregaré a Egipto en manos de un amo duro, y un rey violento se enseñoreará de ellos” (Isa 19:4). En este versículo el rey feroz que esclavizará Egipto es descrito como un “un amo (pl.) duro (sing.)”. En este versículo, el sufijo plural que acompaña a la palabra no lo convierte en un plural numérico (“amos”) sino que magnifica el significado (“gran amo, señor”). Porque es un plural intensivo que recibe el adjetivo singular (duro) y no el adjetivo plural que se requeriría para un plural numérico. La palabra también significa “amo” mientras (Ex 21:29) con el sufijo plural masculino significa “gran amo, dueño”. Por ejemplo, en Éxodo 21 el dueño del “buey corneador” es repetidamente llamado “dueño”. La palabra lleva el sufijo plural aunque el dueño sea una sola persona. En este caso el sufijo plural magnifica el nombre y le confiere una connotación de “dueño absoluto, amo completo”. Ya que “dueño” es un plural intensivo va acompañado de un verbo en singular. Así que leemos acerca del dueño negligente cuyo buey ha matado, “el buey será apedreado, y también morirá su dueño (él en singular)”. El verbo con el significado de “morirá” va en singular a pesar de que la palabra lleva el sufijo plural.

La característica común de los plurales intensivos es que llevan el sufijo plural con un significado de substantivo singular y como resultado reciben adjetivos y verbos en singular. 2 Elohim simplemente es un ejemplo del plural intensivo y significa “gran Dios”.

Hay que hacer notar que la palabra Elohim no siempre es un plural intensivo. Al referirse a los dioses paganos, el término Elohim normalmente es un plural numérico. Por ejemplo, el segundo mandamiento nos prohibe que rindamos culto a “otros (pl) dioses”. En esta frase, el término Elohim no sólo lleva el sufijo plural, sino que va acompañado de un adjetivo plural otros (pl). Esto nos dice que en el segundo mandamiento Elohim no se usa como un plural intensivo sino como un plural numérico que denota pluralidad. La prohibición no es contra “otro (sing.) dios” específico sino contra cualesquiera “otros (pl) dioses”. Elohim es usado muchas veces a lo largo del Tanach para referirse a los dioses paganos y en la mayoría de estos casos es un plural numérico que denota pluralidad (falsos) los dioses. Así que vemos que cuando el Tanach habla sobre YHWH usa Elohim con el plural intensivo con el significado degran Dios” pero cuando habla sobre dioses paganos usa Elohim con el plural numérico significando “dioses”. En ambos casos los verbos y adjetivos que les acompañan nos revelan de qué significado se trata.

¿La forma plural intensiva de Elohim implica que haya algo múltiple sobre Dios? Para aclararnos podemos mirar varias citas donde el plural intensivo es usado para referirse a algún otro distinto a YHWH. El ejemplo más claro de esto está en Éxodo 7:1. En este pasaje YHWH le dice a Moisés que él le será como Elohim frente a Faraón: “Mira, yo te he constituido Elohim para el Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.” (Éxodo 7:1). Ciertamente esto no significa que YHWH convirtió a Moisés en un dios, sino que él hablaría a Faraón con autoridad a través de Aaron, quien serviría como su portavoz de la manera en que los profetas sirven como portavoces de YHWH. No hay claramente ninguna pluralidad en Moisés, aunque él fue constituido un Elohim para Faraón. 3

Incluso en raras ocasiones Elohim es usado como plural intensivo al referirse a dioses paganos. Por ejemplo, “por cuanto me ha dejado y ha adorado a Astoret, Elohim de los Sidonios, a Quemos, Elohim de Moab, y a Moloc, Elohim de los hijos de Amón”. (1ª de Reyes 11:33). Aquí vemos tres divinidades paganas a cada una de las cuales se les llama Elohim. Obviamente el libro de Reyes no está diciendo que cualquiera de estas falsas divinidades sea un “gran Dios”. Al contrario, el versículo continúa para reprender a los Israelitas por rendirles culto. El significado es que los Sidonios, los Moabitas, y los Amonitas miraban a sus divinides como a grandes Dioses y en este caso la Escritura emplea el mismo término que los paganos usaban para referirse a sus propias divinides. Al mismo tiempo debemos observar que Astoret, Quemos, y Moloc son cada uno llamados Elohim aunque no hay nada múltiple en ninguno de ellos.

Claramente la palabra Elohim, cuando se refiere a YHWH, es un plural intensivo que es numéricamente singular, yendo acompañada de un verbo singular y un adjetivo singular. Este plural intensivo simplemente es una forma gramatical que denota grandeza y que en absoluto implica que el objeto al que se refiere sea plural o multiple. Si mantenemos que Elohim implica pluralidad debemos admitir entonces que Moisés también era una pluralidad junto con Quemos la divinidad pagana de los Moabitas y Moloc la divinidad pagana de los Amonitas.

Que YHWH es un solo individuo y no una pluralidad de dioses o personas es una constante que nos encontramos a lo largo de las Escrituras Hebreas. Moisés declara a los hijos de Israel, “YHWH, nuestro Dios, YHWH uno es.” (Dt 6:4). Si YHWH fuera una pluralidad de dioses o personas ¿qué sentido tendría que nos diga que Él es “uno”? Merece la pena notar que no dice que YHWH es uno de algo (un dios, una persona). Él simplemente es “uno”, con todo el sentido de la palabra. Del mismo modo, el profeta Zacarías nos dice sobre el culto universal de YHWH al final de los días: “Y YHWH será rey sobre toda la tierra. En aquel día, YHWH será único, y único será su nombre.” (Zacarías 14:9). Zacarías está diciendo que hoy las personas multiplican a YHWH pero en el tiempo del fin toda la humanidad sabrá que YHWH es un solo Dios, un solo individuo con un solo nombre. Se nos enseña en el libro de Isaías que YHWH es uno y sólo, ” Yo, yo soy YHWH, y fuera de mí no hay quien salve.” (Isa 43:11).

En otra parte en Isaías, YHWH propone la pregunta retórica, “¿Hay Eloha (Dios) aparte de mí?”? (Isa 44:8). Del mismo modo leemos en los Salmos “¿Quién es Eloha (Dios), además de YHWH? ¿Y quién es roca (=salvador), sino sólo nuestro Elohim.?” (Salmos 18:32). En estos versículos la palabra para “Dios” es Eloha 4 la forma singular de Elohim. Estos pasajes están diciendo que YHWH es un Eloha y que a parte de Él no hay ningún otro Eloha. De hecho, YHWH es llamado Eloha en singular (Dios) unas 47 veces a lo largo de las Escrituras Hebreas, lo que demuestra que Él no es plural o multiple. 5 Esto y el hecho de que los verbos y adjetivos que acompañan a Elohim siempre van en singular confirma nuestra conclusión de que Elohim es un plural intensivo que denota a un individuo singular pero con una connotación de grandeza.

______

Elohim: Plural o Singular

2ª Parte

 

En la 1ª parte vimos que la palabra Elohim es un “plural intensivo”. El plural intensivo tiene la particularidad de que acaba en plural pero los verbos y adjetivos que lo acompañan van en singular. El plural intensivo nos informa de un objeto en singular o de un solo individuo pero agrega una connotación de grandeza. Así que Elohim no quiere decir dioses sino gran Dios.

Hasta ahora hemos observado que los verbos y adjetivos relacionados con Elohim siempre van en singular. Sin embargo, en el libro de Génesis nos encontramos tres pasajes en los que Dios habla en primera persona del plural usando las formas “nosotros” y “nuestra”. El primero trata de la creación de humanidad, en él Dios declara: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra.” (Gen 1:26). ¿Quién éste “nosotros” y “nuestro”? ¿Está compuesto Dios por varias personas? ¿Hay más de un Dios?

Inmediatamente antes de que las palabras “Hagamos al hombre a nuestra imagen” leemos “Y dijo (él) Elohim” . La palabra “Y él dijo” es la 3ª persona del singular del verbo (qal futuro inverso). Esto indica que el que habla es un individuo singular. Si Elohim fuera verdaderamente un plural el versículo habría comenzado diciendo: “Y Elohim dijeron (ellos)” . La frase “Elohim dijo/habló” aparece aproximadamente cincuenta veces a lo largo de las Escrituras Hebreas y en cada caso está como “dijo Dios (él)/habló (el)” en singular y nunca “dijeron Dios (ellos)/hablaron (ellos)” en plural.

De las palabras “Hagamos al hombre a nuestra imagen” podríamos deducir que hay varios creadores. La palabra “hagamos” en Hebreo es la 1ª persona del plural (tiempo futuro del qal) del verbo (hacer). El prefijo – indica que es “nosotros” lo qué parece indicar que hay varios creadores. Del mismo modo, las palabras “a nuestra imagen, a nuestra semejanza” parecen indicar que el hombre fuera hecho a la imagen de varios individuos. El sufijo – al final de cada palabra es un sufijo posesivo que significa “nuestro”. Podríamos pensar que “a nuestra” imagen y “a nuestra” semejanza se refiere a varios individuos con características similares a aquellas con las que la humanidad sería dotada. Después de que la creación de la humanidad ya ha tenido lugar, el relato dice: “Y creó (él) Elohim al hombre a su imagen, a imagen de Elohim lo creó” (Gen 1:27). Así que el hombre no fue creado por varios “nosotros” sino por un solo individuo, Elohim, usando el término “Él”. Ni el hombre fue creado a la imagen de un grupo variado de individuos sino sólo a la única imagen de Elohim, descrita como “Su imagen”, es decir, la sola imagen del Creador. Si Elohim fuera una pluralidad el versículo debería haber dicho: “Y Elohim crearon (ellos) al hombre a sus imágenes, a las imágenes de Elohim fueron ellos creados” . Ya que esto no es lo que qué Escritura dice, debemos concluir una vez más que Elohim es un individuo singular.

¿Qué decir de los otros dos casos en qué Dios habla en 1ª persona del plural con los términos “nosotros/nuestra”? El siguiente caso se encuentra en el relato del Jardín del Edén. Después de que Adán comiera de la fruta prohibida, Dios declara, “El hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y el mal” (Gen 3:22). A pesar de esta referencia al término “nosotros”, nuevamente encontramos que Dios es un individuo singular. En el comienzo del mismo versículo encontramos: “Y YHWH Elohim dijo (él)”. Si fuera YHWH Elohim un plural el versículo tendría que haber dicho: “Y YHWH Elohim dijeron (ellos)”. Además, después de que Dios explica que Adán es indigno de comer del Árbol de la Vida, leemos, “Y lo sacó YHVH (él) del huerto de Edén”. Es un solo individuo, YHWH Elohim, el que destierra a Adán del jardín, no un plural “nosotros”.

El tercer caso del divino “nosotros” aparece en el relato de la Torre de Babel. Después de observar que la humanidad está en un estado de rebelión, Dios declara: “descendamos y confundamos allí su lengua” (Gen 11:7). La misma expresión inicial: “Y dijo (él) YHWH” (Gen 11:6) qué indica que estamos tratando de un solo individuo, YHWH. Cuando Dios desciende para mezclar los idiomas leemos, “Así los esparció YHWH desde allí sobre la faz de toda la tierra”. Este pasaje, también, se refiere a YHWH como a un individuo en singular (“Él dijo”, “Él esparció”).

El Real Nosotros

¿Si YHWH Elohim es un solo individuo, por qué habla usando formas del plural como “nosotros”, y “nuestra”? ¿Cómo puede cualquier hablante singular referirse a sí mismo como “nosotros”?. Hay un fenómeno lingüístico en el que un portavoz se refiere a sí mismo en plural. En muchas culturas y civilizaciones los reyes se refieren a sí mismos en la primera persona del plural con el término “nosotros”. Esto generalmente es considerado como una señal de auto-magnificación, similar al plural intensivo usado para magnificar nombres. El mejor ejemplo conocido de esto es el uso con el que la familia real británica se refiere a sí misma, el “real nosotros”. La Inglesa Reina Victoria del siglo 19 expresó su descontento declarando, “No nos divertimos” en lugar del esperado “No me divierto”.

1 En el Inglés moderno el real nosotros se usa en gran variedad de contextos no necesariamente relacionados con la realeza. Por ejemplo, en cierto tipo de habla formal y escrita, el “nosotros” puede ser usado por un hablante o escritor para afianzar un tono impersonal, o para evitar la molesta repetición del “yo”. 2 El Inglés moderno también tiene el “modesto nosotros” en el que “una persona usa una forma plural para no llamar la atención sobre sí como individuo.” 3 En algunos dialectos del Inglés Americano se usa “nosotros” en lugar de “yo” a modo de coloquialismo, sin ninguna connotación de formalidad o auto-amplificación. ¡Por ejemplo: “¡Dénos una oportunidad!” en ciertos dialectos del Inglés Americano tiene un significado de “¡Déme una oportunidad!”. 4 Así que el real nosotros en inglés no es, estrictamente hablando, tan “real” como suele usarse en varios contextos sociales.

 

En tiempos antiguos, el real nosotros tampoco era, estrictamente hablando, “real”. En cambio se usaba como un modo formal de trato en el contexto de una “corte real”. Los reyes antiguos se rodeaban siempre de un asesor de consejos, ministros, y sirvientes conocidos como la “corte real” o el “consejo real”. Estando Daniel en la corte real babilónica dijo al rey Nabuconodosor, “Este es el sueño. También la interpretación de él diremos en presencia del rey.” (Dan 2:36 [Arameo]). El individuo Daniel, en singular, se refiere a sí mismo como “nosotros” porque éste es el modo formal de dirección usado en la corte real. El compañero de Job, Bildad el Suhita, se queja a Job diciendo: “¿Por qué somos (pl.) tenidos por bestia (en el original aparece bestia, animal, en singular aunque el uso del Español es bestias, en plural) y a vuestros ojos somos (pl.) viles?” (Job 18:3). Cuando Bildad dice “nosotros” no está refiriéndose a él y a sus dos compañeros. Si este fuera el caso habría dicho: “Por qué hemos sido considerados como animales”. El hecho es que Bildad se queja que él ha sido considerado “un animal” en singular, esto demuestra que sólo está hablando sobre sí mismo. Aunque Bildad no está en una corte real usa el real nosotros porque él está participando en una corte real como público. Antes de que fuera probado por Dios, Job era un noble local con gran riqueza (Job 1:3). Después de perderlo todo, Job se sentó en el suelo (como un rey se sienta en su trono) rodeado de sus compañeros que vinieron a confortarlo y a aconsejarlo (como los cortesanos de un rey) (Job 2:11-13). Los compañeros de Job proceden a pronunciar extensos y floridos discursos repletos de consejos del mismo modo en que los cortesanos se dirigirían a un rey en la corte. Como resultado, ellos recurren de vez en cuando al uso del real nosotros. En dos de los ejemplos anteriores el portavoz está dirigiéndose a una corte real o a un forum similar. En este contexto, el real nosotros es empleado como un modo formal de tratamiento, un poco como el “nosotros” que usamos en ciertos tipos de oratoria y escritura formales en Inglés (vea lo anteriormente dicho). Hay que hacer notar que el real nosotros fue usado de modo errático en los tiempos bíblicos. Así cuando Daniel se dirige a la corte real en una ocasión diferente él habla diciendo “yo” (por ejemplo en Dan 5:7). Esto es como en el caso de la reina de Inglaterra que ahora tan sólo se refiere a sí misma con el término “nosotros” en raras ocasiones. (5)

Otro ejemplo del real nosotros podemos encontrarlo en las palabras de rey de Acab de Israel. Acab había estado planeando una invasión de Aram y congregó a 400 profetas para que le dijeran cuan victorioso iba a ser. Sentándose en su trono real frente a su asamblea de cortesanos Acab preguntó a los 400 profetas, “¿Iremos a la guerra contra Ramot de Galaad, o me estaré quieto?” (2Chr 18:5). ¡Mientras hablaba en la corte real el rey cambia libremente entre el real nosotros y el regular “yo”! Los 400 profetas respondieron a Acab como a un rey en singular, “Sube (singular), porque Dios los entregará en manos del rey.” (2Chr 18:5). A pesar del uso de Acab del real nosotros, él no es “misteriosamente” transformado en varias personas y de acuerdo con esto sus cuatrocientos falsos profetas le hablaban como a un solo rey individual.

El Consejo Celestial

¿Si los antiguos usaban el real nosotros como un modo formal de dirigirse cuándo hablan en una corte real o consejo, a quién estaba dirigiéndose YHWH cuándo dijo “Hagamos al hombre a nuestra imagen”? ¿Tiene YHWH un consejo real? ¿Acaso el todopoderoso Creador del universo va a molestarse en informar a los seres que Él ha creado de lo que está a punto de hacer antes de hacerlo? ¡De hecho así es!. La escritura nos informa de que YHWH es un rey sabio y como un rey humano él informa a Sus súbditos de lo que él está a punto de hacer. Así leemos: “Ciertamente el Señor YHWH no hace nada sin revelar su secreto a Su (siervos) los profetas.” (Amos 3:7). La palabra hebrea consejo significa literalmente agrupación de personas tal como una asamblea o congregación, como en el versículo, no “En su asamblea no entre mi alma, ni mi espíritu se junte en su compañía” (Gen 49:6). Por extensión también tiene el significado de una asamblea de consejeros, como en el versículo: “Los pensamientos se frustran donde falta el consejo , pero se afirman con los muchos consejeros.” (Prov 15:22). En este último versículo la mayoría de las traducciones inglesas interpreta la palabra como “consejo”, osea el consejo (recomendación) dado por un consejo (organismo formado por un conjunto de personas encargadas de realizar una determinada labor legislativa, administrativa o judicial) de consejeros. Sin embargo, la palabra Hebrea se refiere al consejo de consejeros propiamente, y sólo indirectamente al consejo que ellos dan. Cuando nosotros leemos en Amos que YHWH revela “Su consejo” a los profetas el significado es que él les da a conocer las deliberaciones confidenciales que tuvieron lugar en el consejo celestial. Conocemos, gracias a estas deliberaciones, que los falsos profetas no están presentes en estos consejos: “Pero ¿quién estuvo en el consejo de YHWH , y vio y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra y la oyó?” (Jer 23:18). Nosotros vemos que un verdadero profeta tiene conocimiento de las deliberaciones que tienen lugar en el “consejo de YHWH” mientras que el falso profeta carece de este conocimiento. Y un poco más allá en el mismo pasaje podemos leer:” (21) “No envié Yo aquellos profetas,… Yo no les hablé, mas ellos profetizaban.. (22) Si ellos hubieran estado en Mi consejo , habrían hecho oír Mis palabras a Mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino y de la maldad de sus obras.” (Jer 23:21-22). De nuevo vemos que los falsos profetas son incapaces de hablar la palabra de YHWH porque ellos no tienen ningún conocimiento de las deliberaciones que tuvieron lugar en Su consejo celestial.

¿Qué es el “consejo de YHWH”? Nosotros encontramos a lo largo de las Escrituras Hebreas que YHWH está rodeado por un gran ejercito de ángeles. Por ejemplo, en una visión Daniel ve que YHWH está sentado como rey rodeado por millones de sirvientes:

“Estuve mirando hasta que fueron puestos unos tronos y se sentó un Anciano de días. Su vestido era blanco como la nieve; el pelo de Su cabeza, como lana limpia; Su trono, llama de fuego, y fuego ardiente las ruedas del mismo. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; miles de miles lo servían, y millones de millones estaban delante de Él. El Juez se sentó y los libros fueron abiertos.”. (Dan 7:9-10)

En la visión de Daniel YHWH es descrito como un poderoso rey con un gran consejo de cortesanos. YHWH está sentado como un sabio rey en juicio (Prov 20:8; 29:14; 1Ki 3:28; 2Sam 15:2). Los cortesanos le sirven a modo de consejo real de consejeros de YHWH y entre otras cosas registran datos.

Otra descripción del consejo celestial puede encontrarse en la visión de Micaías ben Yimla. Micaías fue llamado para aconsejar al Rey Acab de Israel sobre si debía o no él debe partir para la invasión de Aram. Ya hemos visto que Acab congregó a 400 profetas que todos ellos dijeron al rey que saldría victorioso de esta invasión. Sin embargo, un solo profeta, Micaías ben Yimla, informó el rey que moriría en la batalla y que los otros profetas se habían desencaminado a causa un espíritu falso de profecía. Micaías explica cómo este espíritu falso de profecía vino a infectar a los profetas de Acab:

“Entonces él dijo: — Oye, pues, la palabra de YHWH: “Yo vi a YHWH sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda. Y YHWH dijo: ¿Quién inducirá a Acab para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Uno decía de una manera y el otro decía de otra. Entonces se adelantó un espíritu, se puso delante de YHWH y le dijo: ‘Yo lo induciré’. YHWH le preguntó: ‘¿De qué manera?’. Él dijo: ‘Saldré y seré un espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas’. YHWH le dijo: ‘Tú conseguirás inducirlo; ve, pues, y hazlo así’.'” (1Reyes 22:19-22).

En la visión de Micaías YHWH está sentado como un rey en Su trono rodeado por Su consejo real consistente en “todo el ejercito del cielo”. ¡El “ejercito del cielo” se refiere a los ángeles, como en el versículo, “¡Alabadlo, vosotros todos Sus ángeles; alabadlo, vosotros todos Sus ejércitos.!” (Salmo 148:2). YHWH consulta a Sus ángeles del mismo modo en que un rey de carne y hueso podría consultar a los miembros de su consejo real. Los ángeles sugieren varias propuestas (“Uno dice de ‘esta manera’ y otro dice, ‘De otra manera.'”). Finalmente un “espíritu” se adelanta y propone ser un falso espíritu de profecía en boca de los profetas de Acab. YHWH acepta la propuesta y ordena al espíritu llevar a cabo la misión.

Otra descripción del consejo celestial aparece en el libro de Job. Donde leemos: “Un día acudieron a presentarse delante de YHWH los hijos de Dios” (Job 1:6; 2:1). Lo que sigue es una deliberación entre YHWH y un ángel satánico, similar a la que tuvo lugar en la visión de Micaías entre YHWH y el falso espíritu de profecía. La expresión los “hijos de Dios” comprende a los miembros de la corte celestial, que son los ángeles. Los ángeles son llamados “hijos de Dios” porque ellos son los santos y escogidos mensajeros de YHWH. Los Israelitas también son descritos como hijos de Dios, tal como leemos en Deuteronomio:

“Hijos sois de YHWH, vuestro Dios; no os haréis incisiones ni os raparéis a causa de un muerto. Porque eres pueblo santo a YHWH, tu Dios, y YHWH te ha escogido para que le seas un pueblo único entre todos los pueblos que están sobre la tierra.” (Dt 14:1-2).

A Israel se le prohibe compartir las paganas prácticas de luto porque ellos son “hijos de YHWH” que quiere decir que ellos son una “nación santa para YHWH”, una “nación escogida”. Así que simplemente ser un “hijo de Dios” quiere decir ser santo, escogido por Dios. En Job los ángeles son llamados “hijos de Dios” porque también son “elegidos” y “santos”. De hecho, un de los términos bíblicas para ángel es “santo”. Daniel ve en una visión un ángel al describe como “un santo” (Dan 8:13). En el sueño de Nabuconodosor él ve “un ángel y un santo que descendía del cielo” (Dan 4:13 [arameo]). La frase “un ángel y un santo” es un ejemplo del recurso estilístico denominado endíadis, es decir, “uno mediante dos” (como ). Esto significa que “ángel” y “santo” son funcionalmente sinónimos en este contexto.

También se usan como sinónimos “ángel” e “hijo de Dios”. Cuando Nabuconodosor arroja a los tres compañeros de Daniel en el horno ardiente, él se sorprende por ver a una cuarta persona en el horno con ellos. Él explica que “el aspecto del cuarto es semejante al de un hijo de Dios. ” (Dan 3:25 [arameo]). Sólo unos versículos más tarde Nabuconodosor declara: “”Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él” (Dan 3:28 [arameo]). Así que cuando Nabuconodosor ve a un hombre con la apariencia de “un hijo de Dios” él sabe que es un “ángel” de Dios.

La frase “un santo” se usa indistintamente con la frase “hijos de Dios” al referirse al consejo celestial de ángeles. De este modo leemos: “Celebran los cielos tus maravillas, YHWH, tu fidelidad también en la congregación de los santos” (Salmos 89:5). La “congregación de los santos” en Salmos 89:5 es el consejo celestial de ángeles que en los versículos siguientes es llamado los “hijos de Dios” (Salmos 89:6) y la “gran congregación de los santos” (Salmos 89:7).

El Divino “Nosotros”

Hemos visto que los reyes y cortesanos usan el real nosotros como un modo formal de interpelación en el consejo real. También hemos visto que YHWH es descrito como estando rodeado por un consejo celestial de ángeles. En el sexto capítulo de Isaías encontramos que YHWH usa el real nosotros al dirigirse al consejo celestial. En la visión de Isaías él ve a YHWH en Su trono rodeado por el consejo celestial de ángeles:

“(1) El año en que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el Templo. (2) Por encima de él había serafines. Cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban. (3) Y el uno al otro daba voces diciendo: “¡Santo, santo, santo, YHWH de los ejércitos! ¡Toda la tierra está llena de su gloria!… (8) Después oí la voz del Señor, que decía: — ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: — Heme aquí, envíame a mí. (9) Y dijo: — Anda, y dile a este pueblo: … ‘” (Isa 6:1-3,8-9)

YHWH está sentado en Su trono como el rey de todo el universo y rodeado por ángeles ardientes. Como en la visión de Micaías, YHWH se dirige a su corte preguntando a quién enviará a la misión divina. Cuando YHWH se dirige al consejo celestial elige libremente entre el “Yo” y el real nosotros, incluso en medio de la frase. YHWH dice, “¿A quién enviaré (Yo) y quién irá por nosotros?” Esto es recordativo de la pregunta de Acab a su consejo real, “¿Iremos a la guerra contra Ramot de Galaad, o me estaré quieto? (2Crón 18:5). Ambos, YHWH y Acab eligen libremente entre “Yo” y el real nosotros al dirigirse al consejo real/celestial.

Conclusión

Cuando YHWH dice en Gen 3:26, “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” también está dirigiéndose al consejo celestial de ángeles. Lo mismo ocurre cuando Él dice: “El hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y el mal” (Gen 3:22) y “Ahora, pues, descendamos y confundamos allí su lengua” (Gen 11:7). En los tres casos YHWH está hablando a Su consejo celestial de ángeles tal y como lo hizo en las visiones de Micaías e Isaías y en el libro de Job. Esto también es lo que se afirma en el versículo, “Porque no hará nada YHVH, el Señor, sin revelar su secreto a Su consejo sus siervos los profetas.” (Amos 3:7). Con todo esto vemos que las acciones de YHWH son expuestas a consideración ante Su consejo celestial de ángeles. El uso del real nosotros es simplemente un modo formal de interpelación empleado al hablar ante un consejo. Puede ser usado libremente por reyes y cortesanos, pero no implica que el rey o el cortesano sean una multiplicidad. Daniel, Bildad, y Acab hablaron de este modo aunque cada uno de ellos era un solo individuo singular con una sola personalidad. YHWH, el rey de todo el universo, habla en esta forma ante Su consejo celestial de ángeles. Incluso cuando YHWH actúa él es siempre descrito como actuando solo, como un individuo singular. Luego en la cita del primer “nosotros” nos encontramos: “Y Elohim (él) creó al hombre a Su imagen” y no “Y Elohim (ellos) crearon al hombre a su imagen”. En la segunda cita, la del segundo “nosotros”, nos encontramos: “Y lo sacó (él) YHWH del huerto de Edén” y no ” Y lo sacaron (ellos) YHWH Elohim del huerto de Edén”. Finalmente, la cita del tercer “nosotros” nos encontramos: “Así los esparció (él) YHWH desde allí sobre la faz de toda la tierra” y no ” Y (ellos) YHWH los esparció desde allí sobre la faz de toda la tierra”. Aunque YHWH planteó estas acciones para deliberación en el consejo celestial, cuando fueron llevadas a cabo se nos dice que YHWH las ha realizado solo, porque YHWH es el único amo de toda la creación, tal como está escrito:

“Yo soy YHWH y no hay ningún otro. No hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me has conocido, para que se sepa desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, que no hay más que yo. Yo soy YHWH, y no hay ningún otro. Yo formo la luz y creo las tinieblas, hago la paz y creo la adversidad. Solo yo, YHWH, soy el que hago todo esto.” (Isa 45:5-7).

 

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1 Debemos dar énfasis en que estamos hablando sobre la primera persona del plural, “nosotros”, “a nosotros” y “nuestro”. No lo confundamos con el caso en que uno se refiere a a sí mismo en tercera persona del singular, qué sería lo dicho por la reina al referirse a sí misma, “La reina no se divierte”. En el Hebreo Bíblico es corriente que la gente se refiera a sí misma en tercera persona sin que en absoluto implique magnificencia. Por ejemplo, Balaam comienza su visión diciendo: “Dijo Balaam hijo de Beor, Y dijo el varón de ojos abiertos (Nu 24:3).

2 Vea la entrada “nosotros” en el Oxford English Dictionary, Second Edition, Preparada por J.A. Simpson y E.S.C. Weiner, Clarendon Press, Oxford 1989, Vol. XX pág. 33

3 Vea la entrada “nosotros” en A Dictionary of Contemporary American Usage, B. Evans y C. Evans, Casa del Azar, Nueva York 1957, que pág. 549

4 Vea en “nosotros” del The Oxford American Dictionary and Language Guide, Nueva York y Oxford 1999, pp.1146,

 

5 Vea la entrada “nosotros” en el New Modern English Usage, H.W. Fowler y R.W. Burchfield, Clarendon Press, Oxford 1998.

 

Nota del Traductor: El presente artículo fue escrito en Ingles y las explicaciones y el uso del plural intensivo, del uso del plural mayestático y del uso de hablar en tercera persona del singular para referirse a uno mismo, fueron hechas de acuerdo al uso y lengua Inglesa. Aún así en Español también conocemos este recurso. Hasta hace bien poco era común oír hablar a la familia real en dichos términos, es corriente encontrar, aún hoy día, escritos no demasiado lejanos en el tiempo usando este recurso. Como recurso poético tampoco nos resulta extraño del todo encontrar que alguien hable de sí mismo en tercera persona.

 

·         Los sustitutos ceremoniales: En determinados casos , la jerarquía del interlocutor exige la sustitución del nombre por fórmulas de tratamiento en 3ª persona: Majestad, Alteza, Santidad, Señoría, Usía, Excelencia, Ilustrísima

El Papa se refiere a sí mismo en plural mayestático con la forma arcaica Nos seguida de la 1ª pers. Del plural.

·         Usos traslados del pronombre:

La 1ª persona del singular se sustituye con frecuencia en exposiciones públicas y en textos científicos por la 1ª persona del plural o plural de modestia: Nosotros pensamos que … (yo pienso que …)

A veces, la 1ª persona del plural designa exclusivamente al interlocutor en registro coloquial: ¿Qué tal vamos? (¿Qué tal vas/a usted?) Lengua Española. Editorial ECIR 1994. Isabel Llacér, José M. Santana, Amparo Moreno, José R. Gómez Molina Dirigido y coordinado por Ángel López García.

 

·         Antiguamente, las formas plurales de la primera y segunda personas del plural eran las formas nos y vos, pero tónicas. Hoy quedan residuos del uso del nos y vos, en función de sujeto; es lo que se denomina plural mayestático:

–”Nos, Católico Apostólico Romano Pontífice, declaramos”.

–”Vos ordenáis, Majestad…”

Lengua Española, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Curso de acceso 1987. Antonio Antis, María Luz Gutiérrez, Manuel Esgueva, Pilar Ruiz-Va

 

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