MUY BUENAS NOTICIAS PARA LA GRANDE MUCHEDUMBRE DE TESTIGOS DE JEHOVÁ

Una antigua luz ignorada por muchos Estudiantes de la Biblia, y que nuevamente sale a la luz gracias a un verdadero esclavo fiel y discreto. Esta será de bendición para todos los fieles, especialmente para aquellos miembros de las “otras ovejas” o también llamadas como “la grande muchedumbre” de Testigos de Jehová…Aleluya!!!

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AMADOS COMO HIJOS DE DIOS

Por Ingº Mario A Olcese

AMADOS COMO HIJOS DE DIOS

1 Juan 3:1: Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados HIJOS DE DIOS; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

Una de las formas cómo Dios nos muestra su enorme amor es que él nos llama “Hijos suyos”. Esto quiere decir que tenemos una relación muy estrecha con Dios, al convertirnos en parte de su familia, y en hermanos de Cristo, Su Predilecto Hijo Unigénito. Esta adopción, por tanto, nos convierte en legítimos herederos suyos, y en coherederos con Cristo. Y así lo expresa Pablo a los romanos, con estas solemnes palabras:

Romanos 8:17: Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y COHEREDEROS con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

El Señor nos ama tanto, que por nosotros Él mandó a su Hijo para que muriese en la Cruz por nuestros pecados. Y esto fue así porque nosotros somos sus escogidos, o sus predilectos, aquellos que él desde antes conoció para que fuésemos semejantes a su Hijo, al llegar a ser finalmente glorificados y exaltados como él en su Parusía y en la gloria de su reino (Rom. 8:28,29). Y así lo expresa el mismo Señor Jesucristo en Juan 3:16: “Porque de tal manera amó DIOS AL MUNDO, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Este amor de Dios, por cierto, no está en los pecadores impenitentes, en aquellos que optan por seguir amando el mundo, y las cosas que en él hay, pues también se nos advierte en 1 Juan 2:15: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno AMA AL MUNDO, EL AMOR DEL PADRE NO ESTÁ EN ÉL”. Definitivamente el amor de Dios descansa sobre sus escogidos, pues también Juan dice en 1 Juan 4:9:En esto se mostró el AMOR DE DIOS para con NOSOTROS (los creyentes O ESCOGIDOS), en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él”.  Así que Dios no ama a los que prefieren seguir amando al mundo. Su amor, definitivamente, se mostró para sus escogidos. Así que no se crea que Dios ama a todo el mundo hoy, sin importar si están de su lado o no. El amor de Dios y la salvación universal son definitivamente imposibles, porque están supeditados a la obediencia a Dios.

Si usted cree que Dios le ama por sobremanera porque le obedece, entonces debe estar muy convencido de que Él ya lo ha adoptado como Su hijo, y que usted tiene todos los derechos de un hijo heredero. Usted está en condiciones de disfrutar con Cristo de las riquezas del Padre. Esto no es recibir migajas, sino exaltación, poder, autoridad, gloria, honra y dignidad.

Desgraciadamente, la secta de los Testigos de Jehová sostiene que sólo 144 mil personas de sus 7 millones de miembros son hijos de Dios, es decir, los que ellos llaman “la manada pequeña”. Esto significaría algo muy claro: O que Dios amada demasiado a una minoría de los Testigos de Jehová y no tanto a las llamadas “otras ovejas; o que ama demasiado a la “manada pequeña” o nada a las “otras ovejas”. ¿Pero haría Dios acepción de personas, las cuales fielmente le aman y le sirven todos los días? ¡NO lo creo!

Si nos conservamos en el amor de Dios, es decir, si nos conservamos o mantenemos como hijos bien amados suyos por la obediencia, recibiremos el galardón de la vida eterna, pues así lo leemos en Judas 1:21: “Conservaos en el AMOR DE DIOS, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna”.

Si todos los Testigos de Jehová quieren obtener la vida eterna, deberían comenzar recibiendo el grandísimo AMOR del único Dios y Padre, y aceptar su oferta de adopción para convertirse en hijos suyos hoy mismo.

MIS PADRES SON MIS HERMANOS EN LA IGLESIA Y EN EL REINO DE DIOS

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Texto  clave: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos HERMANOS”.  Romanos 8:29

Uno de los grandes misterios que encuentro en la Biblia es que mis padres que me engendraron son mis hermanos en el reino de Dios. Y es que dentro de la congregación cristiana, la familia cristiana se convierte en una hermandad. Mis progenitores ya no son sólo mis padres, sino que son también mis hermanos en Cristo. Todos nos convertimos en hijos de Dios y en hermanos de Cristo, engendrados todos por voluntad de Dios.

Dice Juan 1:11-13: A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.  Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”. Así es que todos los que reciben a Cristo, es decir, los que creen en su nombre, se convierten en hijos adoptivos o engendrados de Dios por Su Soberana voluntad. Todos éstos se convierten automáticamente en hermanos del Primogénito, el Señor Jesucristo. Así que mis padres y yo nos convertimos en hijos de un mismo Padre y automáticamente también en hermanos de Cristo en el ámbito espiritual.

Todos los creyentes, por tanto, son hermanos mutuamente, e hijos del mismo único Dios y Padre. Todos han sido engendrados por el Padre por Su Soberana decisión. Esto lo sostiene también Jesús cuando dice: Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.  Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos”. (Mateo 23:8).

Si en la congregación cristiana TODOS son llamados “hermanos”, es porque TODOS tienen a un mismo Padre que los engendró. No podemos afirman que TODOS son hermanos entre sí, pero sólo una minoría son hijos de Dios. Este es el gran problema y herejía de los Testigos de Jehová, pues ellos se tratan TODOS como hermanos, pero no obstante sostienen que sólo 144,000 son hermanos de Cristo e hijos de Dios. Esta es la gran mentira del diablo que pretende dividir a la familia de Dios y cercenar a sus miembros.

Santiago y Pedro presentan de manera clara y hermosa esta verdad de una verdadera familia espiritual, cuando escriben lo siguiente:

Santiago 1:18: El, de su voluntad, nos hizo nacer POR LA PALABRA de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.

1 Pedro 1:23: siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, POR LA PALABRA de Dios que vive y permanece para siempre.

Al haber creído en la Palabra de Dios que Cristo anunció como el evangelio, y al haber aceptado (recibido) por fe al mensajero de Dios, los creyentes se han constituido en personas renacidas de una simiente incorruptible dentro de la familia de Dios. Por eso no es de extrañarse que Jesús haya dicho en Lucas 8:21…Mi madre y mis HERMANOS son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen”. Y en Mr. 3:35: “Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre”. 

Definitivamente mis padres son mis hermanos dentro de la familia de Dios, la cual es la iglesia de Dios, o el cuerpo de Cristo. Todos los creyentes tienen un Padre y un hermano mayor en común, y todos como hijos de Dios son los herederos de Dios, y los coherederos con Cristo, el Primogénito de Dios. Esto está bien aclarado en los siguientes dos textos que presentamos a continuación:

Romanos 8:17: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y COHEREDEROS con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”.

Efesios 3:6: “que los gentiles son COHEREDEROS y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio”.

Siendo que toda la hermandad cristiana es la familia de Dios, y por tanto, los verdaderos hijos de Dios, no es posible admitir que Dios sólo escogerá a algunos de sus hijos fieles para que hereden con Cristo Sus riquezas y al resto no. Sin embargo, también es verdad que sólo los hijos obedientes y fieles serían los herederos de Dios, y de ningún modo aquellos que se tornan desobedientes e impenitentes en su andar. Esto lo dice el Señor en Apocalipsis 3:11: He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome TU CORONA. Y Pablo le escribió a Timoteo: He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a  todos los que aman su venida (2 Tim. 4:7,8).

Tenemos la bendición de entrar en este grupo selecto de los hijos de Dios para heredar con Cristo el mundo (Rom. 4:13), y ser los amos, reyes y Señores del mundo venidero, la era del Reino. Todos estamos llamados para este propósito, y para esta meta debemos de correr firme y parejo. Y así lo pensó Pablo al escribir a los Filipenses lo siguiente: Prosigo a la META, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (3:14). Y a Timoteo le dijo: Y también el que lucha como atleta, no es CORONADO si no lucha legítimamente” (2 Timoteo 2:5).

Así que el Señor es uno, la iglesia es una, y la esperanza que tenemos por delante es también única, maravillosa, estupenda, y MUY GRANDE, como se lo dijo Dios a Abraham, el padre de la fe (Génesis 15:1), y es por eso que rechazar esta grande salvación trae un castigo igualmente grande, pues como dice la Biblia misma: ¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una SALVACIÓN TAN GRANDE? la cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (Hebreos 2:3). Esa SALVACIÓN Y GALARDÓN TAN GRANDE no podría significar simplemente ser un mero vasallo o súbdito de un reino  mesiánico glorioso sin mayores honores y gloria, sino más bien, ser “reyes y sacerdotes con Cristo” de aquel anhelado reino mesiánico en la era venidera de justicia. Por tanto, al rechazar esa oferta tan grande sería un insulto para Dios, lo que nos haría merecedores de su castigo, pues “Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo”(Heb. 10:31).

LOS VERDADEROS HEREDEROS Y SOBERANOS DEL MUNDO VENIDERO DE JUSTICIA

La razón por la cual Dios nos adopta como sus hijos es para que podamos ser sus herederos. Dios es el dueño del mundo, y él desea compartirlo con sus hijos leales, empezando con Su Hijo unigénito, Jesucristo, y luego nosotros, sus otros hijos (adoptados) que coheredaremos con él.

DANIEL 7 Y LOS HEREDEROS DEL MUNDO VENIDERO

El profeta Daniel predice el derrumbe de los imperios gentiles, el cual dará paso al glorioso reino de Dios. Este será el momento en el cual Cristo y sus santos serán los amos y señores del mundo y el tiempo para que sus enemigos serán sometidos bajo su autoridad.

SOIS DE CRISTO Y DE DIOS

Por Mario A Olcese (Apologista)

A).- HEMOS SIDO COMPRADOS POR PRECIO

1 Corintios 6:20: Porque habéis sido COMPRADOS por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

1 Corintios 7:23: Por precio fuisteis COMPRADOS; no os hagáis esclavos de los hombres.

1 Pedro 1:18,19: sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

B).- AHORA SOMOS DE CRISTO

1. Marcos 9:41: Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque SOIS DE CRISTO, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

2. Gálatas 3:29: Y si vosotros SOIS DE CRISTO, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

2 Corintios 10:7: Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está persuadido en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros SOMOS DE CRISTO.

Colosenses 2:17: todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo ES DE CRISTO.

1 Corintios 7:22: Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo ES DE CRISTO.

Efesios 6:6: no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como SIERVOS DE CRISTO, de corazón haciendo la voluntad de Dios; .

Juan 15:15: Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado AMIGOS, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.

C).- TODO LO QUE ES DE CRISTO ES DEL PADRE

Juan 17:10: y TODO LO MÍO es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.

D).- AHORA TAMBIÉN SOMOS DE DIOS EL PADRE

1 Juan 4:6: Nosotros SOMOS DE DIOS; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.

1 Juan 5:19: Sabemos que SOMOS DE DIOS, y el mundo entero está bajo el maligno.

1 Juan 4:4: Hijitos, vosotros SOIS DE DIOS, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

Juan 8:47: El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no SOIS DE DIOS.

E).- CRISTO TAMBIÉN ES  DE DIOS

1 Corintios 3:23: y vosotros de Cristo, y CRISTO DE DIOS.

F).- SOMOS AMIGOS DE CRISTO Y DE DIOS SI SOMOS OBEDIENTES

Juan 15:14: Vosotros sois mis AMIGOS, si hacéis lo que yo os mando.

G).- DIOS EL PADRE TAMBIÉN TIENE SUS AMIGOS

Santiago 2:23: Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado AMIGO DE DIOS.

H).- EL PADRE ESTÁ SOBRE TODOS Y EN TODOS

Efesios 4:6: un Dios y Padre de todos, el cual es SOBRE TODOS, y por todos, y en todos.

I).- FINALMENTE, LOS QUE SON DE DIOS SON HIJOS Y HEREDEROS DE ABRAHAM, PORQUE OYEN LA PALABRA DE DIOS Y LA GUARDAN

Juan 8:47: El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no SOIS DE DIOS.

Gálatas 3:29: Y si vosotros SOIS DE CRISTO (…Y DE DIOS!), ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

J).- LOS HEREDEROS DEL MUNDO SON TODOS LOS QUE SON DE CRISTO

Romanos 4:13: Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería HEREDERO DEL MUNDO, sino por la justicia de la fe.

Gálatas 3:7-9: Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Gálatas 3:29: Y si vosotros SOIS DE CRISTO, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

K).- LOS BENDITOS DEL PADRE SON LOS HEREDEROS DEL REINO

Mateo 25:34: Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, BENDITOS DE MI PADRE, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

USTED PUEDE SER UN HEREDERO DEL MISMO DIOS: ¡SEPA HOY LO QUE USTED PUEDE RECIBIR SI ES DE CRISTO!

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Estimados amigos y hermanos que visitan con avidez mi blog de forma regular:

La Biblia es clara cuando nos dice que seremos herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él (Romanos 8:17). Sin embargo, son pocos los cristianos que pueden decirnos qué les espera después de esta vida, una vez que hayan culminado su carrera cristiana con éxito:

¿Qué cosas precisas heredaremos de Dios? Para hallar la respuesta hay que examinar todos los textos que nos hablan de la herencia y luego sacar una conclusión clara y concisa.

He aquí lo que podemos heredar y los textos bíblicos probatorios:

1.- LA GLORIFICACIÓN:

Romanos 8:17: Y si hijos, también HEREDEROS; HEREDEROS de Dios y COHEREDEROS con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

2.- LA SALVACIÓN:

7. Hebreos 1:14: ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán HEREDEROS de la salvación?

3.- LA HERENCIA DEL REINO:

Santiago 2:5: Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y HEREDEROS del reino que ha prometido a los que le aman?

Efesios 5:5: Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene HERENCIA en el reino de Cristo y de Dios.

4.- LA VIDA ETERNA:

Mateo 19:29: Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.

Tito 3:7: para que justificados por su gracia, viniésemos a ser HEREDEROS conforme a la esperanza de la vida eterna.

5.- LA TIERRA:

Salmos 37:9: Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.

 Salmos 37:11: Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz.

Salmos 37:22: Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán destruidos.

Salmos 37:29: Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella

6.- EL MUNDO:

Romanos 4:13: Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia (Cristo y sus seguidores) la promesa de que sería HEREDERO del mundo, sino por la justicia de la fe.

7.- LAS NACIONES:

Isaías 54:3: Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; y tu descendencia heredará naciones, y habitará las ciudades asoladas.

8.- LA HONRA:

Proverbios 3:35: Los sabios heredarán honra, Mas los necios llevarán ignominia.

Resumen:

Todos estos 8 puntos se resumen en la frase “herederos de la promesa”. He aquí los 4 versos que lo prueban:

Gálatas 3:29: Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y HEREDEROS según la promesa.

Efesios 3:6: que los gentiles son COHEREDEROS y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio,

Hebreos 6:17: Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los HEREDEROS de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;

Hebreos 11:9: Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, COHEREDEROS de la misma promesa”

Conclusión:

La herencia del cristiano es su glorificación, al entrar en el reino de Dios, con vida eterna, para regir la tierra o el mundo de justicia. Esta es también llamada “la herencia de la salvación” como vimos arriba, pues hay una salvación final y aún futura que nos la traerá Jesús en su parusía (Heb. 9:28; 1 Pedro 1:5), tiempo en que nos dirá, por fin: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”.

Para ese entonces, ya no necesitaremos estar pidiendo y buscando el reino de Dios (=salvación, gloria, dominio mundial, la honra, y la inmortalidad), porque ya estaremos dentro de él para siempre en los nuevos cielos y nueva tierra de justicia y de paz.

Muchas bendiciones, hermanos míos, y también para mis detractores que están por convertirse.

Ingº Mario Olcese

¿ESTARÁN GOBERNANDO CON CRISTO LOS HÉROES DE LA FE DEL ANTIGUO TESTAMENTO?

Estimado Mario:

Mencionas en uno de tus artículos de la existencia de dos grupos en el Reino de Dios: El de los gobernantes, que serán inmortales y el de los gobernados, que serán mortales y en consecuencia sujetos a muerte, hasta ahí todo bien. El error y según mi opinión, se produce cuando afirmas que en ese primer grupo, formarán parte, Abraham, David y otros grandes notables, que por estar mencionados antes que los apóstoles, debo entender que te referirás a los grandes personajes del AT. Y eso querido Mario, no es lo que dijo Jesús, por lo cual podrías estar incurriendo en el error de estar predicando un evangelio distinto al que predicó, o sea, estar enseñando una cosa que Él no enseñó. Si eso fuera realmente así y yo no estuviera equivocado, según Pablo, tú estarías en un grave peligro (Gál.1:8-9). Veamos, si te parece bien, las razones por las cuales los notables del AT no pueden formar parte de ese primer grupo y en consecuencia, del gobierno del Reino. 

Una de las características de los coherederos del Reino, los únicos participantes en la primera resurrección (Rev.20:4) y por lo que se les concede la inmortalidad, es una muerte de martirio. No olvides lo que Pablo citó en Rom.6:5: “Si nos hemos unido a Cristo en una muerte como la suya, también nos uniremos a él en su resurrección.” Y por lo que Pablo escribe a los filipenses, tenía perfectamente claro y asumido, que tipo de muerte era la que tenía que experimentar. Esto es lo que él nos dice: “Lo que quiero es conocer a Cristo, sentir en mí el poder de su resurrección y la solidaridad en sus sufrimientos; haciéndome semejante a él en su muerte, 11 espero llegar a la resurrección de los muertos.” (Fil.3:10-11). Ello queda probado, por ejemplo en Rev.6: 9-11: “Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los degollados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron. 10 Se pusieron a gritar con fuerte voz: “¿Hasta cuándo, Dueño santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin tomar venganza por nuestra sangre de los habitantes de la tierra?” 11 Entonces se le dio a cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos.”  El hecho de que pidan venganza, solo puede deberse a la circunstancia de haber sufrido una injusta muerte de martirio, ya que si hubieran muerto de vejez o de enfermedad, no tendría sentido el que pidieran venganza. Y el hecho de que aquellos a los que tenían que esperar, tenían que ser muertos como ellos, denota esta característica o exigencia para todos aquellos, que aspiren a gobernar con Cristo. Entiendo que añade fuerza a este argumento, lo que nos cuenta Juan que vio en Rev.20: 4: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.” Luego, los que Juan vio sentarse en el trono, eran aquellos que por causa del testimonio de Jesús murieron decapitados, o sea, una muerte de martirio o sacrificio. Pero resulta que los notables del AT, en primer lugar, no pudieron dar testimonio de Jesús a nadie, dado que en sus tiempos este aún no existía, es más, tardo unos cuatrocientos y pico de años en aparecer, contando a partir del último libro de las escrituras hebreas (Malaquías). Y en segundo lugar, no hay constancia en ninguna escritura de que los  Abraham, Noé, Lot, Moisés, Isaac, Daniel y todos los etcéteras que quieras añadirle (salvo alguna excepciones), experimentaran una muerte de martirio, más bien todo lo contrario. Por ejemplo, Abraham (Gén.25:8), o Isaac (Gén.35:29), o Jacob (Gén.49:33), o David (1 Rey. 1:1-3), o Daniel (Dan.12:13) y otros muchos (la mayoría) acabaron su vida de muerte natural. Luego, no califican para ese puesto. 

También según Jesús, para entrar en el Reino y eso tú lo has escrito infinidad de veces, es requisito indispensable el nacer de nuevo: “Respondió Jesús: “En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios” (Juan 3:5). Creo que no hay ninguna duda de lo que quiso decir Jesús y si eso es así, tendrás que concordar conmigo que absolutamente ninguno de los notables del AT reunía estos dos requisitos. Para tenerlo claro, ninguno de ellos fue bautizado en el nombre de Jesús, ni recibió el bautismo (ungimiento) del Espíritu Santo, circunstancia esta última que empezó en el Pentecostés de 33 EC. Luego ninguno de ellos puede entrar en el Reino como cogobernante con Cristo. Y es que la posibilidad de ser parte de esa élite de personas, unas pocas (Lucas 12:32), tuvo una fecha de inicio según palabras de Jesús. Leamos Lucas 16:16: “La Ley y los Profetas eran hasta Juan. Desde entonces se declara el reino de Dios como buenas nuevas, y toda clase de persona se adelanta con ardor hacia él.” O sea, que si lo entendemos bien, no fue sino hasta después  de Juan el Bautista, cuando se abrió la posibilidad de acceso a ese privilegio de entrar en el Reino, con inmortalidad y en calidad de cogobernante con Cristo, no antes. 

Esta circunstancia tú mismo la reconoces en el párrafo tres de tú artículo titulado; “¿Qué debemos hacer para entrar en el Reino de Dios?”. Te lo paso a transcribir tal cual lo redactaste: “Jesús dijo: “La ley y los profetas fueron hasta Juan: desde entonces el reino de Dios se predica, y todos se esfuerzan por entrar en él” (Lucas 16:16). ¿Qué es lo que se predica desde Juan el Bautista? El reino de Dios! ¿Qué debe hacer cada hijo de Dios hacer para entrar a este pedazo de cielo en la tierra? “Todos se esfuerzan por entrar en él.” La palabra “esforzar” significa la actividad vital, la concentración y trabajo duro. El cuerpo, alma, mente y el corazón de todos debe estar centrado en el objetivo: presionar en el reino de Dios por superar todos los obstáculos y las tentaciones que Satanás nos pone en nuestro camino”. Estarás de acuerdo conmigo, que los notables del AT no pudieron esforzarse por conseguir algo que no existía en su tiempo, máxime teniendo en cuenta que ni siquiera el mismísimo Juan, tendría acceso al mismo (el Reino) según dejó claro el propio Jesús: “Os digo que entre los nacidos de mujer, no hay ninguno mayor que Juan. Sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él” (Lucas 7:28). Luego, si el más pequeño en el Reino, o sea el último, era mayor que Juan, habría que entender que Juan no estará en el, ya que de no ser así, las palabras de Jesús no tendrían sentido. Y puesto que los Abraham y compañía, según este texto, no pueden ser mayores que Juan, les aplican las mismas palabras y tampoco pueden estar en el.      

Pero es que hay otra cuestión que deberíamos resolver: ¿con quienes se comprometió Jesús para gobernar con Él? Porque lógicamente, al responder a esa pregunta, averiguaremos quienes conformarán ese grupo de inmortales que han de gobernar con Él en el Reino. Veamos una interesante conversación que Jesús mantuvo con sus discípulos, registrada en Mateo 19:27-29: “Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes, los que me han seguido, también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel. 29 Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o tierras, por causa de mi nombre, recibirá muchas veces más, y heredará la vida eterna.” Luego vemos que Jesús comprometió el gobernar con Él en el Reino, a sus discípulos y, según se deduce del v.29, con todos aquellos escogidos, que después de ellos, abandonaran todo por causa de su nombre.” Podríamos leer también Lucas 22:28-30: “Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino, y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” Luego por el contenido de estos textos, deberíamos de razonar, que los notables del AT, quedan fuera de este arreglo dado que ellos ni pudieron seguir a Jesús, ni tuvieron que abandonar nada a causa de su nombre, sencillamente y como antes hemos dicho, porque este aún no existía en sus tiempos y por otra parte, al no existir ellos en los días de Jesús (habían muerto mucho antes), no pudieron estar presentes en la ocasión en la que tomó forma el arreglo del pacto y por tanto, no pudieron ser partícipes de el. Y Jesús fue muy claro en identificar a aquellos con los que establecía el pacto: “ustedes, los que me han seguido”.   

Creo honestamente Mario, que he aportado suficiente evidencia que nos dice que algo está mal en tu planteamiento. Es cierto y soy consciente de ello, que de aceptar mi información como correcta, deberías de reflexionar acerca de algunos de tus puntos de vista acerca de la configuración del Reino y de los textos que usas para mantener los tales. Un abrazo.

Armando

Respuesta de apologista:

Querido Armando, muchas gracias por tu carta y por las aclaraciones que me haces con relación a un artículo que publiqué en mi blog no hace mucho.

Por lo que veo, tú crees que sólo aquellos que han sufrido el martirio podrán obtener la inmortalidad y así reinar con Cristo durante el milenio. Pero esta postura tuya tiene algunos problemitas que hay que solucionar. El primero de ellos es Juan, uno de los doce apóstoles, quien, como tú sabes bien, no murió en el martirio, es decir, no fue decapitado, quemado, atravesado por lanzas o flechas, o crucificado.

La enciclopedia Wikepedia dice de los mártires, lo siguiente: En el mundo occidental de tradición cristiana, la palabra (mártir) tiene históricamente connotaciones religiosas, pues se ha considerado que un mártir era una persona que moría por su fe religiosa, y en muchos casos era torturada hasta la muerte. Los mártires cristianos de los tres primeros siglos después de Cristo eran asesinados por sus convicciones religiosas (a veces eran crucificados como Cristo) de la misma manera que los prisioneros políticos romanos o arrojados a los leones en un espectáculo circense.

Así pues, los mártires cristianos fueron asesinados cruelmente por su fe. ¿Pero fue San Juan asesinado por su fe? NO!!! San Juan el apóstol murió pacíficamente en Efeso hacia el tercer año del reinado de Trajano, es decir hacia el año cien de la era cristiana, cuando tenía la edad de noventa y cuatro años, de acuerdo con San Epifanio. ¿Dirás, Armando, que el apóstol Juan, el bien amado, no tiene derecho de reinar con Cristo porque murió pacíficamente sin ser martirizado? ¿Acaso no prometió Jesús doce tronos y no once para sus apóstoles? Si Juan quedó excluido porque no murió mártir, Jesús debió haber hablado de once tronos para sus apóstoles, y no doce (Mateo 19:27-29).

El otro punto que debemos considerar lo encontramos en Apocalipsis 20:4, dónde Juan describe que los degollados o decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. ¿Es que acaso sólo los decapitados por el testimonio de Jesús y por la palabra de Dios durante la tiranía del anticristo reinarán con Cristo? ¿Qué hay de aquellos mártires de la Edad Media que murieron en la hoguera, pero no fueron decapitados ni marcados con la marca de la bestia? ¿Acaso no serán inmortales y reyes? ¿Y qué hay de aquellos que murieron y mueren en estos momentos en los países comunistas o islámicos? ¿Dejarán estos mártires de reinar porque murieron por causa del testimonio de Jesús y por la palabra, más no porque rehusaron  recibir la marca de la bestia y adorar su imagen? ¿Qué hay de aquellos que murieron por su fe, ya sean lapidados, crucificados, quemados vivos, encarcelados, pero no decapitados?…¿y qué hay de aquellos que sufrieron mucho por Cristo y murieron de buena vejez en sus casas?

¿Me estoy realmente desviando de la verdad cuando incluyo entre los futuros inmortales a aquellos que murieron de buena vejez como Abraham, Isaac, Jacob, David, Salomón, los profetas, San Juan, y muchos otros hombres de fe de renombre? ¡Pues no me estoy desviando en absoluto!… Y he aquí la razón. Fíjate lo que Jesús mismo dijo en Lucas 13:28 “Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. El verso 29, dice: “Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se SENTARÁN a la mesa en el reino de Dios”. Pues bien, en el Verso 28 de Lucas 13 vemos que los patriarcas y profetas estarán en el reino de Dios, aunque tú podrías alegar que ellos estarán en el reino sólo como súbditos, mas no como reyes inmortales, pues no se les ve en la mesa mesiánica. También  tú podrías decir que en el verso 29 se habla de otro grupo que viene de oriente, occidente, norte y sur, los cuales sí se sientan con Cristo en su mesa, y que son de la clase de los inmortales, es decir, los que reinan con Cristo. Pero fíjate ahora lo que dice Mateo 8:11 sobre este mismo grupo internacional que viene del norte, sur, este, y oeste: “Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se SENTARÁN (¿con quiénes?) con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos”. Es decir, el grupo internacional y los patriarcas y profetas estarán juntos en el reino como personas inmortales, compartiendo la mesa mesiánica con Cristo.

Resumiendo:

Lucas 19:28 nos habla de los patriarcas y profetas en el reino de Dios.

Lucas 19:29: nos habla de un grupo internacional que se sienta en la mesa con Cristo.

Mateo 8:11: nos dice que el grupo internacional se sienta con Abraham, Isaac y Jacob en el reino.

Por tanto, Abraham, Isaac, Jacob y todos los profetas estarán también en la mesa mesiánica junto con Cristo y el grupo internacional. Es decir, que todos estos fieles serán co-gobernantes con Cristo en su reino, y serán todos inmortales.

¿Y qué hay del bautismo como pre-requisito para entrar en el reino?

Es cierto que Jesús le dijo a Nicodemo que él debía nacer de nuevo de agua y del Espíritu para entrar en el reino. ¿Pero fueron bautizados los notables del AT para entrar en el reino? Pues, sí. Según Pablo, en Moisés todo el pueblo fue bautizado en la nube y en el mar: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo”. Y aunque la Biblia no lo dice, podría yo suponer que el mismo Noé y su familia recibieron el bautismo en la lluvia y en el mar, cuando Dios destruía a los impíos.  Así que el pueblo que formaría la monarquía davídica fue bautizado en la nube y en el mar…y el pueblo bebió de esa bebida espiritual que representaba al Cristo, el salvador y rey. Quisiera, sin embargo, agregar un comentario sobre el bautismo en el periodo del AT que encontré en otro sitio web: “Los Profetas del antiguo pacto también hablaron de lavamientos y purificaciones, si bien este llamado más que nada era un llamado simbólico a la purificación espiritual, podemos rescatar el hecho de que para esta purificación se mencione el agua, el cual es elemento principal en el bautismo practicado por la congregación de Jesús.

Veamos lo que dice Isaías 1:16:

“Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo”. 

También en la profecía del Antiguo Pacto se habla acerca de los lavamientos y de las purificaciones de pecados, aquí también el agua es elemento principal para estas purificaciones. Por lo tanto encontramos desde ya en esos tiempos un origen para el bautismo practicado por Juan el bautista primitivamente y luego por el Mesías Jesús y la congregación. Veamos algunos pasajes:

Ezequiel 36:25: Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 

Zacarías 13:1: En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia. 

Como podemos ver en estos pasajes proféticos, se explica el uso del agua para el lavamiento de pecados, esto representa un simbolismo el cual Dios considera de gran importancia, pues desde estas profecías nace el origen del bautismo. Es decir el bautismo nació en la mente y en el corazón de YaHWeH representativamente en los lavamientos y las purificaciones en el antiguo pacto, para que luego en el futuro tomara su real cuerpo con la llegada del Mesías a la tierra. La tradición enseña además que incluso los judíos tenían por costumbre bautizar a los gentiles para ser limpiados de pecados y luego los sometían a la circuncisión para guardar la Ley. El bautismo se prescribió a los prosélitos (quizás a.C.) para incorporar a los gentiles en la comunidad judaica. También lo practicaron los Esenios.

Por último, hablando del origen del bautismo me gustaría comentar acerca de un texto maravilloso que nos habla de un bautismo divino que se originó en el tiempo de Moisés. Es impresionante observar como Dios se preocupó de todos los detalles del viaje de su amado pueblo durante ellos estuvieron en el desierto, pero bueno, sin más preámbulo vea este maravilloso ejemplo de bautismo.

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era el Mesías” (1Corintios 10:2-4)

¿Por qué debería estar Abraham en el reino como monarca?

Pues las Escrituras nos dicen que Abraham creyó en el evangelio, cuando se le dio las buenas nuevas de antemano. Dice Gálatas 3:8 “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio DE ANTEMANO LA BUENA NUEVA a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones”. Por eso Jesús dijo de Abraham: Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó (Juan 8:56). Y como dijo Jesús en Juan 1:12, todos los que lo reciben a él y creen en su nombre, Dios los ha hecho hijos de Dios…y si hijos, luego herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, con tal que suframos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. (Romanos 8:14-17).

Si Abraham, el paradigma y padre y de la fe, no obtendrá la inmortalidad para ser un coheredero y cogobernante con Cristo en su reinado milenial, entonces él no hizo méritos suficientes para ser un hijo de Dios, y eso es una blasfemia. En Romanos 14:13-25 Pablo habla de la fe y la justificación de Abraham y de todos los que son de la fe, así:

“Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,  plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”.   

Si examinas estos versos paulinos, verás que el apóstol de los gentiles comienza diciendo que a Abraham o a su descendencia (es decir, Cristo y los que son de Cristo) se le dio la promesa de que sería HEREDERO DEL MUNDO.  Así pues, Abraham y su descendencia tenían LA MISMA PROMESA DE HEREDAR EL MUNDO. Por tanto, afirmar que Abraham tiene una esperanza distinta que su descendencia (que es Cristo y su iglesia), es un error garrafal.

También descubrimos que la fe de Abraham fue contada por justicia, es decir, que Abraham fue justificado por su fe, y Pablo es claro cuando nos dice qué es lo que consiguen los justificados como Abraham: “Y a los que predestinó, a éstos también llamó (Abraham fue llamado por Dios); y a los que llamó, a éstos también JUSTIFICÓ (por la fe); y a los que justificó, a éstos también GLORIFICÓ” (Romanos 8:30). Así que Abraham fue GLORIFICADO de antemano por Dios debido a su fe. Un poquito antes, en el versículo 17 de Romanos 8, Pablo ya había escrito que los glorificados son necesariamente sus hijos y herederos, y además, los coherederos con Cristo. Estas son sus palabras: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos GLORIFICADOS”. Así que Abraham fue de antemano GLORIFICADO y  esto lo convierte en hijo y heredero de Dios.

Insistir tercamente que al patriarca Abraham  nunca se le prometió un puesto de honor al lado de Cristo como cogobernante de su reino, es una necedad de marca mayor. Y si Abraham heredará lo mismo que Cristo, ¿por qué no también los otros patriarcas y hombres de fe del AT?

Y con relación a David, sería absurdo que después de haber sido él el más grande rey de Israel, en el milenio pase a ser un simple súbdito de su reino.

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EL REINO DE DIOS PERTENECE A LOS POBRES

POBRESSPor T. Felipe V. Brock.

Lucas 6:17-26:

“Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis”.

En el primer siglo, Israel esperaba con impaciencia la llegada de la nueva era. Este anhelo de los albores de una nueva era no se limita sólo a Israel. La gente en Roma, mucho antes del nacimiento de Cristo, estaban anhelando un líder que podría establecer la paz e inaugurar una nueva era. Los últimos años de la República Romana fueron años de caos, una época de agonía para la gente común. Los líderes militares lucharon unos contra otros en su ansia de poder. Fue un tiempo de derramamiento de sangre. La gente estaba anhelando un líder que trajera orden y paz. Cuando Augusto derrotó a los líderes militares rivales y trajo la paz en el siglo I, fue aclamado como un Mesías. El advenimiento de la paz bajo los césares romanos parecía a los poetas de la era agustiniana como el amanecer de una edad de oro. Es de tal situación que Jesús vino.

Jesús predicó el Reino de Dios, invitando a todos a arrepentirse y entrar en el reino de Dios. “El reino de Dios representa una nueva era, la era mesiánica, cuando la voluntad de Dios se hará en la tierra como en el cielo. ¿Qué es lo nuevo en el reino de Dios? ¿Qué sucederá cuando el reino venga?

En el Antiguo Testamento, los profetas predijeron lo que sucedería cuando el reino llegara. En Isaías capítulo 25, hay una descripción gráfica de la nueva era por venir.

“En esta montaña el Señor Todopoderoso preparará un banquete de comida rica para todos los pueblos, un banquete de vino añejo – la mejor carne y el mejor de los vinos. En este monte destruirá el velo que envuelve a todos los pueblos, la hoja que cubre todas las naciones; Destruirá a la muerte para siempre. El soberano Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros.

En la nueva era, Dios preparará un banquete para todos los pueblos, no sólo para el pueblo de Israel. Dios destruirá el manto que se extiende por todas las personas. El sudario: la tela que se utiliza para cubrir un cuerpo muerto o la cara de la gente que llora. Hay un manto de oscuridad que se propaga en todas las esferas de la vida del mundo de hoy, la tristeza que se extiende a los hijos de familias rotas, más las familias mono parentales, en los desempleados, y en las comunidades minoritarias. El destierro de la tristeza y el sufrimiento, de la miseria y el dolor, incluso la muerte, pertenecen al corazón mismo del reino de Dios.

En el capítulo 61 de Isaías, el profeta vuelve a hablar de lo que sucederá cuando venga el Mesías. El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, porque el Señor me ungió para evangelizar a los pobres. Me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, proclamar la libertad a los cautivos y la liberación de los prisioneros.

En el reino de Dios todos los que destruyen la vida humana, la dignidad humana y la libertad humana serán eliminados. Esta expectativa se ha cumplido con la venida de Cristo. En la sinagoga de Nazaret, Jesús leyó del profeta Isaías, y anunció: “Hoy esta Escritura se ha cumplido en su oído”.
El Sermón de la Montaña es sobre la vida en el reino. Las bienaventuranzas resumen de la naturaleza del reino.

“Bienaventurados vosotros los pobres”. En este mundo, en nuestra sociedad, los pobres siempre serán pobres. Ellos siempre tendrán hambre. Los mansos, siempre serán perseguidos y los que lloran estarán siempre llorando y nadie va a consolarlos. Esta es la manera del mundo. En nuestra sociedad se piensa que, “Bienaventurados los ricos, porque ellos recibirán más dinero e influencia”.

La venida del reino de Dios crea una crisis en la sociedad humana. Desafía nuestro orden político, económico y social aceptado. En el reino de Dios, los recaudadores de impuestos, los pecadores, las prostitutas, los samaritanos y los gentiles son aceptados. Cuando los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”, Jesús en respuesta habló la parábola de la oveja perdida, la dracma perdida y el hijo perdido. “Habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” Jesús aceptó la hospitalidad de un recaudador de impuestos y cuando los líderes judíos se quejaron de que había ido a hospedarse a casa de un hombre que era un pecador, Jesús le respondió: «Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Abraham».

Esto es lo nuevo en el reino de Dios. Cuando venga el reino, los cimientos del viejo orden se desmoronarán. Los poderosos serán echados abajo y los humildes levantados. Bienaventurados los que son pobres, hambrientos y los que lloran. Todos ellos serán saciados. Pero, “¡Ay de vosotros, los que son ricos, porque habéis recibido vuestro consuelo, ¡ay de vosotros, los que están llenos ahora, porque ustedes llorarán y se lamentarán”.

“Bienaventurados” significa que los pobres, los hambrientos, y los que lloran, son personas favorecidas. Bienaventuranza se refiere también a la alegría que nace de dentro, que es completamente independiente de la situación en que podamos estar. La bienaventuranza habla también de ese gozo donde la tristeza y el abandono, el dolor y la pena, son incapaces de desmoronarnos. Es una alegría que nada en la vida o la muerte puede quitar.

Los ricos y los poderosos de este mundo dependen de su riqueza e influencia. Ellos tienen su recompensa en este mundo mismo. Los pobres no tienen a nadie en quien depender, excepto en Dios. Su alegría y felicidad que sale de su absoluta dependencia de Dios, es la alegría de caminar en compañía de Dios. Esto es lo que sucede cuando vivimos en la esperanza del reino de Dios. Esta es una experiencia nueva, vivificante. Los pobres se ven favorecidos en el reino, no sólo por la injusticia que se les hace en este mundo, sino también porque confían en Dios. Así que, amigo, no se sienta amargado o frustrado por ser pobre, porque usted es rico para Dios y heredero de sus bienes venideros.

¿Alguien quiere ser rico materialmente en este mundo?…¡Yooooooooo, NO!…¿y usted, amigo(a)?