LO PRIMERO Y LO ÚLTIMO EN EL MINISTERIO DE JESUCRISTO

¿Qué fue lo primero y lo último que Jesús enseñó a sus discípulos y que se ha convertido en su mensaje central de todo su ministerio? Sépalo ahora mismo escuchando este vídeo de su servidor, Apologista, Ingº Mario A Olcese.

TESTIGO DE JEHOVÁ: ¿VINO JESÚS PARA PREDICAR UN REINO CLASISTA EN DONDE UNOS POCOS CRISTIANOS SERÍAN REYES Y UNA GRAN MAYORÍA DE ELLOS SIMPLEMENTE SÚBDITOS DE SU FUTURO REINO MILENIAL?

Gálatas 3:28: Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

LO QUE PUTIN TIENE QUE DECIR A LOS ESTADOUNIDENSES SOBRE SIRIA

Traducción electrónica
Por VLADIMIR V. PUTIN
Publicado: 11 de septiembre de 2013
Moscú — Alrededor de Siria los acontecimientos recientes han impulsado a hablar directamente con el pueblo estadounidense y sus dirigentes políticos. Es importante hacerlo en un momento de escasa comunicación entre nuestras sociedades.
Las relaciones entre nosotros han pasado por diferentes etapas. Permanecimos unos contra otros durante la guerra fría. Pero también fueron aliados y juntos derrotaron a los Nazis. La organización internacional universal — las Naciones Unidas — entonces se estableció para evitar tal devastación de vuelva a suceder.
Fundadores de las Naciones Unidas entienden que las decisiones que afectan a la guerra y la paz deben pasar sólo por consenso, y con el consentimiento de los Estados Unidos el veto por los miembros permanentes del Consejo de seguridad fue consagrado en la carta de las Naciones Unidas. La profunda sabiduría de esto ha apuntalado la estabilidad de las relaciones internacionales durante décadas.
Nadie quiere que las Naciones Unidas a sufrir el destino de la Liga de Naciones, que se derrumbó porque carecía de influencia real. Esto es posible si los países influyentes omitir las Naciones Unidas y tomar acción militar sin autorización del Consejo de seguridad.
La huelga potencial de Estados Unidos contra Siria, a pesar de la fuerte oposición de muchos países y principales líderes políticos y religiosos, incluyendo al Papa, resultará en más víctimas inocentes y escalada, potencialmente extendiendo el conflicto más allá de las fronteras de Siria. Una huelga podría aumentar la violencia y desatar una nueva ola de terrorismo. Podría socavar los esfuerzos multilaterales para resolver el problema nuclear iraní y el conflicto israelo-palestino y desestabilizar aún más el Medio Oriente y África del norte. Podría lanzar todo el sistema de derecho internacional y el orden fuera de balance.
Siria no es testigo de una batalla por la democracia, sino un conflicto armado entre el gobierno y la oposición en un país multirreligioso. Hay varios campeones de la democracia en Siria. Pero hay más que suficiente Qaeda combatientes y los extremistas de toda índole luchando contra el gobierno. El Departamento de estado de Estados Unidos ha designado Al Nusra Front y el estado islámico de Irak y el levante, luchando con la oposición, como organizaciones terroristas. Este conflicto interno, impulsado por el extranjeras armas suministradas a la oposición, es uno de los más sangrientos en el mundo.
Mercenarios de países árabes luchando allí y cientos de militantes procedentes de los países occidentales y hasta Rusia, son un asunto de nuestra profunda preocupación. ¿Tal vez no regresen a nuestros países con experiencia adquirida en Siria? Después de todo, después de los combates en Libia, los extremistas pasó a Malí. Esto amenaza a todos nosotros.
Desde el principio, Rusia ha defendido el diálogo pacífico, permitiendo a los sirios desarrollar un plan de compromiso para su propio futuro. Nosotros no estamos protegiendo el gobierno sirio, pero el derecho internacional. Tenemos que usar el Consejo de seguridad de las Naciones Unidas y creo que preservar la ley y el orden en el complejo y turbulento mundo de hoy es una de las pocas maneras de mantener las relaciones internacionales se deslice en el caos. La ley es la ley, y que debemos seguir si nos guste o no. Bajo la ley internacional actual, fuerza es permitido sólo en defensa propia o por la decisión del Consejo de seguridad. Todo lo demás es inaceptable bajo la carta de las Naciones Unidas y constituiría un acto de agresión.
Nadie duda de que el gas venenoso fue utilizado en Siria. Pero hay razones para creer que no por el ejército sirio, sino por las fuerzas de oposición, fue utilizado para provocar la intervención de sus patrones extranjeros poderosos, que podría estar del lado de los fundamentalistas. Informa que los militantes están preparando otro ataque, esta vez contra Israel — no puede ser ignorado.
Es alarmante que la intervención militar en los conflictos internos en el extranjero se ha convertido en lugar común para los Estados Unidos. ¿Es de interés a largo plazo de Estados Unidos? Lo dudo. Millones de personas alrededor del mundo cada vez más ven América no como un modelo de democracia sino como confiar únicamente en la fuerza bruta, remendando coaliciones juntos bajo el lema “estás con nosotros o contra nosotros.”
Pero fuerza ha demostrado ser ineficaz e inútil. Afganistán está tambaleándose, y no se puede decir lo que pasará después de retiran las fuerzas internacionales. Libia se divide en tribus y clanes. En Irak la guerra civil continúa, con decenas de muertos cada día. En los Estados Unidos, muchos dibujar una analogía entre Irak y Siria y pregunten por qué su gobierno querría repetir errores recientes.
No importa cuán dirigidas las huelgas o sofisticadas como las armas, las bajas civiles son inevitables, incluyendo ancianos y niños, que los ataques están destinados a proteger.
El mundo reacciona preguntando: Si no puedes contar en el derecho internacional, entonces debes encontrar otras formas de garantizar su seguridad. Así, un número creciente de países intentan adquirir armas de destrucción masiva. Esto es lógico: Si tienes la bomba, nadie te tocará. Nos quedamos con hablar de la necesidad de fortalecer la no proliferación, cuando en realidad esto se está erosionando.
Debemos dejar de usar el lenguaje de la fuerza y retomar el camino de la solución diplomática y política civilizada.
En los últimos días ha surgido una nueva oportunidad para evitar una acción militar. Los Estados Unidos, Rusia y todos los miembros de la comunidad internacional deben tomar ventaja de la buena voluntad del gobierno sirio para colocar su arsenal químico bajo un control internacional para su posterior destrucción. A juzgar por las declaraciones del Presidente Obama, Estados Unidos ve esto como una alternativa a la acción militar.
Me satisface el interés del Presidente en continuar el diálogo con Rusia sobre Siria. Debemos trabajar juntos para mantener esta esperanza viva, como acordamos en la reunión del grupo de 8 en Lough Erne en Irlanda del norte en junio y dirigir el debate hacia las negociaciones.
Si podemos evitar la fuerza contra Siria, esto mejorará el ambiente en los asuntos internacionales y fortalecer la confianza mutua. Será nuestro éxito compartido y abre la puerta a la cooperación en otras cuestiones fundamentales.
Mi relación laboral y personal con el Presidente Obama está marcado por la creciente confianza. Se lo agradezco. He estudiado cuidadosamente su discurso a la nación el martes. Y sería más bien estoy de acuerdo con un caso que hizo el excepcionalismo norteamericano, afirmando que la política de los Estados Unidos es “¿Qué hace América diferente. Es lo que nos hace excepcionales”. Es extremadamente peligroso para animar a la gente a verse a sí mismos como excepcional, sea cual fuere la motivación. Hay países grandes y pequeños países, ricos y pobres, aquellos con tradiciones democráticas durante mucho tiempo y los sigue buscando su camino a la democracia. Sus políticas son diferentes, también. Todos somos diferentes, pero cuando pedimos las bendiciones del Señor, no debemos olvidar que Dios nos creó igual.
Vladimir V. Putin es el Presidente de Rusia.
Fuente

EL EVANGELIO DEL REINO DE JESÚS


Por Anthony F. Buzzard, Master en Teología 

Uno de los fenómenos más notables en la historia de pensamiento humano es la manera en que lo obvio puede esconderse de ambos, del estudioso y del hombre común. La historia de pensamiento cristiano demuestra un ejemplo notable. El propio Jesús constantemente enseñó que Su Mensaje del Evangelio se escondería de las masas cuyas mentes fueron deslumbradas por los intereses encontrados que los preocuparían y que los prevendrían de la devoción completa a Él (Mat. 13:11-17).

El distinguido exegeta alemán E. Haenchen (Hechos de los Apóstoles, Hermeneia, 1971, pág. 141) declaró con respecto a la predicación de la iglesia apostólica primitiva: “La predicación del Reino de Dios obviamente se refiere al Reino de Dios que comenzará con el Parusía [Segunda Venida de Jesús].” En otra parte, en el mismo comentario, él explica que “El Reino de Dios mismo describe la entera proclamación Cristiana“ (Hechos 28:23).  

A pesar de que el Evangelio del Reino es el concepto central de la predicación de Jesús y los apóstoles, y que el Reino de Dios está referido al Reino apocalíptico que se inaugurará en la Segunda Venida, el público en general se ha alimentado de una idea muy diferente. Para los liberales, el Reino de Dios es un programa social, o un compañerismo espiritual que es disfrutado ahora por el creyente. Para el fundamentalista, el Reino es una sociedad americana mejorada, o una dicha en el cielo en el momento de muerte. Ninguna de estas definiciones del Reino puede encuadrarse con la evidencia del Nuevo Testamento. La fe como Jesús la predicó está, por consiguiente, distorsionada  en su mismo corazón. De este modo, el Evangelio como Jesús lo enseñó, ha sido reprimido.  

Semejante injusticia a los archivos históricos de la fe Cristiana exige una urgente  investigación pública. Es un hecho que se puede documentar, que los principales portavoces contemporáneos de la fe cristiana confiesan que ellos no están predicando el Evangelio acerca del Reino (Ver Anthony Buzzard, Nuestros Padres Que no Están en el Cielo, el pp. 29-34), aunque ellos siempre reconocen que Jesús siempre lo hizo. Esta discrepancia asombrosa entre lo que pasa por la enseñanza de Jesús, y lo que Jesús realmente enseñó, merece la exposición más extensa. “Restoration Fellowship”  espera hacer una pequeña contribución al corregir una injusticia histórica y espiritual hecha al hombre que muchos afirmaron era el Mesías y el Salvador. A otros, actualmente, que no son simpatizantes con las afirmaciones de Jesús, el descubrimiento de que el Mensaje ha sido distorsionado significativamente desde el segundo siglo, les será una cuestión de intrigante interés.  

Gracias a las labores de historiadores de la iglesia, nosotros podemos estar seguros que Jesús no sólo proclamó el Reino como el d’être del raison de Su misión (Lucas 4:43), sino que por el Reino Él quiso decir lo que cualquiera que perteneció a Su herencia judía quiso decir, a saber, “el imperio mundial de Dios – el Reino divino en lugar de cada monarquía terrenal. Esto se realizará perfectamente, y se establecerá  totalmente – aquí en la tierra” (F.C. Grant, Judaísmo Antiguo y el Cristianismo del Nuevo Testamento, pp. 114, 115). Semejante visión de un imperio mundial divino había sido, de hecho, la visión de todos los profetas de Israel. Jesús sólo confirmó Su Mensaje, lo amplificó, y lo hizo el asunto de Su llamada urgente al arrepentimiento en vista del Gran Evento por venir.

Es una cuestión de simple honestidad que los Cristianos que afirman seguir a Cristo, abracen en fe el Mensaje que Él, y los apóstoles después de Él, proclamaron. No es evidentemente el caso de que los evangelistas contemporáneos relevan el Evangelio sobre el Reino. Ellos han reducido el Mensaje de salvación a la creencia en el perdón de los pecados y en la resurrección de Jesús. Pero ellos omiten la base de la salvación que descansa en el arrepentimiento y en la aceptación en  fe del Evangelio sobre el Reino de Dios (Marcos 1:14, 15, Hechos 8:12, 19:8; 20:25; 29:23, 31, etc., y bajo diferente terminología como “la Palabra”, “el Evangelio”, “el Misterio”, “la Verdad”, etc. en el resto de los documentos del NT).  

La causa de la extraordinaria anomalía presentada por la disimilitud entre lo que el NT presenta como la fe, y lo que normalmente se entiende por ella, es trazable, como muchos teólogos e historiadores distinguidos lo han documentado, a la mezcla fatal del paganismo Griego con la fe Hebrea temprana que empezó en el segundo siglo después de la muerte de los apóstoles y como fue previsto por ellos (Hechos 20:29-31; 2 Pedro 2:1-3). Nosotros hemos documentado, de las numerosas fuentes, el hecho de que simplemente tal helenización de la fe prístina dio alcance al Mensaje del Evangelio original del Reino (Vea “Nuestros Padres Que no Están en el Cielo“, el pp. 259-267). Que esto no es conocido a millones de practicantes confiados señala a la necesidad por una exposición extensa. 

Los resultados de esta partida original de la Verdad son evidentes en la fragmentación de la Cristiandad contemporánea en multitudes de denominaciones discrepantes. Nada podría ser más saludable que el reconocimiento del status quo insatisfactorio y de un retorno al Evangelio puro de Jesús con respecto al Reino de Dios.

EL ABC DEL REINO DE DIOS

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista) 

   Un estudio concienzudo acerca de la predicación de Jesucristo y sus apóstoles    referente a un nuevo orden mundial que Dios inaugurará en la  nueva tierra.  

La Predicación de Jesucristo y sus Apóstoles

En el libro del evangelista Marcos (1:1,14,15), y en el de Mateo (4:17) leemos que Jesús comenzó su ministerio en Galilea, predicando “El Evangelio del Reino”, y diciendo: “el tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado: arrepentios y creed en el evangelio.” Este evangelio del reino era el CENTRO  de su mensaje y la razón de su venida. En Lucas 4:43 Jesús revela que le era necesario anunciar a otras ciudades el evangelio del reino de Dios, porque para esto fue enviado. Los cuatro evangelistas incluyen en sus escritos o evangelios, más de 60 ocasiones diferentes en las que Jesús se refirió al reino de Dios. Incluso en los Hechos de los Apóstoles, la frase “el Reino de Dios” aparece 6 veces. El apóstol Pablo se refiere 9 veces al reino de Dios. Por tanto, el reino de Dios merece una especial consideración y estudio bíblico profundo, pues es profusamente mentado en toda la Biblia, y en particular, en el Nuevo Testamento.

El Reino de los Cielos

El evangelista y apóstol Mateo, opta por hablar de: “El Reino de los Cielos, cuando los otros tres evangelistas hablan de: “El Reino de Dios. Solamente en 4 ocasiones Mateo usa la frase “El Reino de Dios(6:33; 12:21,28,31,43), en tanto que la frase “el Reino de los Cielos aparece 32 veces en su evangelio. Generalmente se explica la preferencia de Mateo por esta última frase para denotar el carácter CELESTIAL del reino, vale decir, que proviene de ARRIBA, como un DON DE DIOS  y no como una creación meramente humana y perecible.

La lengua nativa de los judíos, en los tiempos de Cristo, era el arameo, un dialecto semítico muy cercano al Hebreo. Jesús habló este dialecto en toda su predicación y enseñanza doctrinal. Sus dichos, tal como están registrados en los evangelios, fueron vertidos del vernáculo al griego, que era el idioma literario de la época. El respeto que tenían los judíos hacia el nombre de Dios hacía que evitaran pronunciarlo. Temían incurrir en alguna frase que pudiera considerarse uso vano del nombre de Dios, y en consecuencia recurrían a substitutos: “Los cielos” era uno de los más empleados. Y es casi seguro que el mismo Señor lo haya usado también para evitar herir las susceptibilidades de sus paisanos. De este modo el evangelista se adapta a la peculiaridad de su público, y así hacer accesible el mensaje entre su propio pueblo.

El Significado de “Basileia

En su expresión concreta, “basileia” quiere decir “domino”, “territorio”, “reino”, o “el pueblo sobre el cual gobierna el rey.” En su expresión abstracta denota “soberanía” y “poder real”. En términos concretos “baseileia” denota un nuevo orden, material y social, que será establecido mediante Cristo. Abstractamente podría denotar el reino de Cristo “en el corazón de los creyentes” mediante la vida, muerte y resurrección de su rey Jesucristo.

El Reino de Dios en el Antiguo Testamento

La expresión “el Reino de Dios” no aparece en el Antiguo Testamento aunque sí “El Reino de Jehová”, que es lo mismo, pues Jehová es Dios (ver 1 Crónicas 28:5). Y el salmista David habla de Jehová como un rey que tiene un trono y un reino (103:19). También en el Antiguo Testamento el significado del reino de Jehová se puede entender de dos maneras: Que Dios ya es un rey, y que reina sobre toda la tierra habitada y sus naciones que de alguna manera hacen su voluntad. Segundo: como un gobierno de Dios futuro en donde el mal será totalmente erradicado junto con los enemigos de Dios. Los profetas vislumbraron esa era maravillosa cuando Dios ejecute juicio en la tierra y por fin establezca la paz y la justicia eternas. El mundo, finalmente, será hermoso como en el paraíso edénico, antes de la caída de los primeros padres humanos. Para ese entonces, Israel vivirá en paz con sus vecinos, y las guerras y miserias en la tierra quedarán en el olvido. Jerusalén será el centro del reinado del Mesías, el representante legal de Dios, que educará a las naciones en el conocimiento de Jehová (Isaías 9:6,7; 11:1-12; 24.23; 65:17-25; Miqueas 4:1-5).

Los Judíos de la época de Jesús esperaban la venida del reino de Jehová (Dios). Muchos de los escritores apocalípticos esperaban que Dios estableciera su reino de manera espectacular con demostraciones de poder, trayendo la salvación a su pueblo y el castigo de sus enemigos. Los llamados CELOTES pensaban que el reino vendría más rápidamente si ellos lo precipitaban por acciones políticas violentas. Los FARISEOS, en cambio, creían que el reino vendría cuando el pueblo elegido de Dios obedeciera la ley de Dios fielmente. Todas estas expectativas prepararon la escena para la aparición de Juan el Bautista en el desierto proclamando que el Señor había llegado, y que “el reino de los cielos se había acercado” (Mateo 3:1-6).

 La Historia de la Interpretación

La Iglesia Cristiana, a lo largo de su historia, ha interpretado el Reino de Dios de dos maneras: Una es la que tiene un carácter escatológico o futurista, y el otro que recalca su naturaleza presente o consumada. Por cierto que en la Iglesia primitiva el concepto futurista fue el que predominó. Los llamados “Padres Apostólicos” contemplaron el reino como un asunto FUTURO de dicha que se consumaría con la segunda venida de Cristo al mundo. Además, algunos de esos “padres” sostuvieron, incluso, que sería un dominio terrestre, aunque otros no se atrevieron a mencionar lugares concretos. El único que no aceptó la interpretación escatológica fue Orígenes. Él creyó que el reino tenía un significado espiritual o simbólico y no literal.

Agustín de Hipona escribió en su obra De Civitate Dei’ (La Ciudad de Dios) que la Civitate terrena (La Ciudad del Mundo), la cual se compone de todas las fuerzas y personas malas, encuentra su expresión histórica en la iglesia. En realidad, al identificar Agustín el reino con la iglesia militante, lo que estaba diciendo es que el reino milenario de Dios había sido inaugurado con la primera venida de Cristo, hace dos milenios.

Los reformadores hicieron suyo el énfasis espiritual del reino de Agustín llevándolo al “corazón” del creyente. No obstante, los reformadores esperaban igualmente la manifestación visible de dicho reino con la segunda venida de Cristo al mundo.     

En el llamado periodo moderno de la historia de la Iglesia, se han producido una serie variada de ideas que desarrollan las diversas líneas anteriormente mencionadas. Johannes Weiss y Albert Schweitzer hicieron frente a un fuerte liberalismo que intentó eliminar el elemento escatológico del reino predicado por Jesús, y el cual era su mero núcleo vital. Según Weiss y Schweitzer, el reino, para Jesús, era una realidad totalmente FUTURA, apocalíptica, que aparecería al final de la historia humana, mediante la acción poderosa y sobrenatural de Dios. Afirmaron que la idea de una presencia actual del reino era un invento de los autores de los evangelios y que no debía considerarse como auténtica enseñanza de Jesús. Su interpretación del reino es conocida como “escatología consistente” o “coherente”.

Para Harnack, el reino de Dios era el gobierno divino en “el corazón de los santos”. Para él, el reino es el poder que obra en el interior de la vida humana. Dobschütz, Muirhead, Wellhausen, y Sharman han insistido, del mismo modo, en sostener que la dimensión escatológica NO era esencial en la enseñanza de Jesús, o que francamente se trata de un agregado que sus primeros discípulos o la iglesia primitiva creyeron necesario hacer al mensaje. F.C.Grant también rechazó el factor futurista del reino, afirmando que éste debía entenderse solamente en términos de una “redención social”. A.B. Bruce y James Orr no toman en cuenta el factor futurista del reino, considerándolo más bien sólo simbólico, o “en el corazón de los hombres”, el cual produciría una transformación social radical a medida que aumentara el número de creyentes. Cuando todas las áreas de la vida y el pensamiento hayan sido penetradas y regeneradas mediante el poder del reino, entonces “éste habrá llegado”.

Rudolf Otto, en su libro ‘El Reino de Dios y el Hijo del Hombre’, ve el reino como una esperanza futura, pero que de alguna manera ya se ha presentado en la persona y ministerio de Jesús. W.G. Kümmel, igualmente opina que el reino de Dios es presente y también futuro. Emil Brunner sostiene que el fin último de la historia ya comenzó con la iglesia, pero que todavía tenemos que esperar su cumplimiento final en el futuro. R. N. Flew habla del reino como presente y futuro, así: “El reino ha venido en la persona de Jesús, sus bendiciones pueden gozarse ahora mediante a fe. Pero no ha venido del todo. La consumación final aún se tarda.” (Jesús y Su Iglesia, pág.32).

Ahora bien, la interpretación contemporánea más discutida es aquella del eminente teólogo inglés C.H.Dodd, y que se conoce como “escatología realizada”. Él la desarrolló en su libro “Las Parábolas del Reino”. El estudio hecho por Dodd de las parábolas de Jesús, y otros dichos colaterales, lo llevó a creer que, para nuestro Señor, el reino ya había venido. El futuro formaba parte, ahora, de la experiencia actual de los hombres. El absoluto ha penetrado la arena histórica. El supuesto Cristo Eterno ha entrado en el tiempo. Él mismo sería el cumplimiento de la esperanza escatológica. Su venida es la venida del reino de Dios. Su reino vino con él y, por tanto, no hay que esperarlo para mañana. El futuro se está realizando en la vida de Cristo y en la vida de su iglesia. Pero para ser justos, Dodd no presta mucha atención a los dichos de Jesús en cuanto a la venida aún futura del reino, y sólo se limita a darles a éstos un sentido meramente simbólico.

 El Reino: Presente y Futuro

El aspecto del reino presente se encuentra en los textos de Marcos 4:3 ss. En donde el reino presente se compara con una semilla que se siembra en los corazones de los hombres en esta vida. En Marcos 12:34 Jesús le dice a un escriba: “no estás lejos del reino de Dios”. En Mateo 12:28 Jesús dice que: “El reino ciertamente ha llegado a vosotros” por el hecho de expulsar a los demonios de un ciego y sordo. En Mateo 13:44-46 Jesús habla del reino como un tesoro escondido en la tierra, que los hombres pueden descubrir ahora. En Lucas 17:20-21 Jesús declara que “el reino está entre vosotros”.  Es decir, su presencia en la tierra es la presencia del reino de Dios.

Si bien es verdad que algunas declaraciones de Jesús muestran un reino presente en su ministerio, también es cierto que hay una dimensión futurista del mismo en otras de sus declaraciones. En primer término, 6 de las Bienaventuranzas sólo podrán cumplirse en el FUTURO (Mateo 5:4-9). En Mateo 25:31,34 Jesús habla de un reino que sólo se podrá heredar cuando él vuelva por segunda vez. En Mateo 26:29, durante la última cena, Jesús les dice a sus discípulos que anticipa el día cuando beberá con sus discípulos del fruto de la vid, en el reino de su Padre.

Aunque el apóstol Pablo no suele usar muy a menudo la palabra reino, las veces que lo hace lo hace dando a entender su carácter presente como futuro. En Romanos 4:17 el apóstol Pablo parece indicar que el reino puede ser vivido ahora entre los creyentes. En Colosenses 1:13 él igualmente parece indicar que de alguna manera el creyente está “ahora” trasladado al reino de Cristo. Pero Pablo no pasa por alto el aspecto futuro del reino, porque en 1 Corintios 6:9, 15:50; Gálatas 5:21; y 2 Timoteo 4:1,18; lo que tiene en mente es un reino en la tierra eminentemente FUTURISTA, que exige nuestra previa conversión y transformación física por la resurrección venidera. Estos textos tienen estrecha relación con la PARUSÍA o segunda venida de Cristo. En Hechos 14:22, Pablo recalca el hecho de que para entrar reino se requiere pasar por muchas tribulaciones.

El Reino y La Iglesia de Jesucristo

Agustín de Hipona creía que el reino de Dios era la iglesia militante. La tardanza de un reino literal hizo que ese ideal se viera reflejado en una sociedad, que llegó a conocerse con el nombre de “iglesia”. E. F. Scott , en su obra “El Reino de Dios en el nuevo Testamento”, página 170 dice: “Jesús había proclamado el reino, pero en su lugar se levantó la iglesia”. Lo que Jesús realmente hacía era buscar un nuevo pueblo a quien se le daría el reino.

El Reino de Dios y la iglesia son inseparables, pues a ésta Dios le ha prometido darle su reino (Lucas 12:32). La iglesia es la que recibirá el reino de Dios. Es el pueblo escogido que restaurará el reino davídico en la tierra. El reino está conformado por hombres santos (Judíos y Gentiles) convertidos por el evangelio de Cristo. A estos santos, de todas las épocas, podemos llamarlos como: “La Iglesia de Dios”, “El Cuerpo de Cristo”, “La Novia”, “Los Elegidos”, etc. La iglesia es la heredera del reino (Mateo 25:31,34). Jesús afirmó que el reino es algo que se puede VER y ENTRAR (Juan 3:3,5), y Pablo también dijo que “carne y sangre” (los mortales) no lo pueden heredar (1 Corintios 15:50). En cambio, uno puede ser parte de la iglesia siendo mortal. Esta es la gran diferencia sustancial entre el reino y la iglesia. Por otro lado, uno puede ser parte de la iglesia inmediatamente después del bautismo (Hechos 2:38,41); en cambio, para heredar el reino uno tiene que haber sufrido por Cristo y también haber crecido en la fe y el conocimiento del Señor. Y lo más importante aún es haber recibido la transformación física cuando Cristo regrese nuevamente a este mundo (ver 2 Pedro 1:8-11; Hechos 14:22; 1 Corintios 15:45-50). Aunque en la iglesia se admiten “niños espirituales” ( 1 Corintios 3:1-2) que deben crecer a la estatura de Cristo, en el reino sólo ingresan los “maduros espirituales”, aquellos que han llegado a la “perfección espiritual” (Efesios 4:12,13,15) (2 Pedro 1:3-11). Por otro lado, parece evidente que nuestro Señor consideraba que alguna forma de asociación y organización de carácter comunitario era esencial para a mejor promoción del reino. A lo largo de la historia de la Iglesia Cristiana, los teólogos de la iglesia han insistido en la íntima relación entre la iglesia y el reino. Pero hay, evidentemente, diferencias entre ellos con respecto a la naturaleza y a los alcances de esta relación. Pero en la medida que la iglesia está verdaderamente sometida al gobierno divino, puede decirse que es el reino de Dios. Pero el orden divino nunca logra realizarse del todo en este orden humano finito; por eso la Iglesia Cristiana espera la consumación final, cuando Dios perfeccione esa fraternidad humana centrada en Cristo. Entonces se podrá decir con plena seguridad que el reino de Dios habrá venido plenamente.

 El Reino Futuro y Su Naturaleza Real

La Biblia nos habla del reino venidero, pero: ¿Cómo es su naturaleza? No se nos dice si habrá de presentarse como un reino terrenal, que será seguido por un reino celestial, o si hemos de esperar una acción decisiva y final, mediante el cual “cielo y tierra” serán cambiados según los propósitos de Dios. No obstante, sería necio negar que la Biblia sí presenta una naturaleza política y terrena del reino de Dios. El Antiguo Testamento está repleto de profecías que hablan de un reino que se establecerá en esta misma tierra. En la literatura judía, el reino se presenta de 3 formas posibles: 1). El reino producirá una transformación de los cielos y la tierra. 2). El reino será eterno en la tierra. 3). El reino es un orden temporal y terreno, que será seguido por un reino celestial y eterno.

En el Nuevo Testamento existen pasajes clarísimos que hablan de un reino terrenal. Jesús, por ejemplo, dijo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán a tierra” (Mateo 5:5, con referencia al Salmo 37:11). En otra ocasión les enseñó a sus discípulos a que oraran por la venida del reino a la tierra (Mateo 6:10).  Ahora bien, de la Biblia entera se desprende que el reino tiene estos aspectos básicos y muy claros:

1.- Dado que el reino futuro tiene relación con la segunda venida de Cristo, su implantación estará acompañado por eventos visibles, sobrenaturales, y catastróficos (1 Tesalonicenses 4:15-17; Marcos 13:24-27).

2.- El actual orden de cosas será juzgado (2 Tesalonicenses 1:5-12; 2 pedro 3:4-10; Apocalipsis 19:11-16).

3.- Todos los que se oponen serán sometidos a Dios (Filipenses 2:9-10; 1 Corintios 15:20-23).

4.- Se cristalizarán todas las promesas hechas a los fieles de todos las épocas (Apocalipsis 21:3,4), las cuales incluyen:

a-     El reino se establecerá en Jerusalén.

b-    El Mesías tendrá su trono con sus apóstoles en Jerusalén

c-     El reino será mundial y todos pueblos se someterán a Cristo y a su autoridad: Un solo gobierno.

d-    Habrá paz, justicia, y desarme mundiales.

e-     Los rebeldes e impíos serán destruidos.

f-      Los elegidos recibirán el reino en la segunda venida de Cristo, cuando obtengan su inmortalidad.

g-     El reino durará mil años.

h-    No existirán pobres ni desamparados.

i-       El diablo será atado junto con sus demonios para que no engañen a los pueblos.

j-       Habrá sólo una religión y un solo gobernante mundial con la autoridad de Dios.

k-    La vida será más larga y saludable.

l-       No habrá explotadores ni explotados.

m-  No habrá revueltas, ni protestas, ni descontentos populares.

n-    Los que no quieran servir al Rey Cristo no les irá nada bien, y por tanto, optarán por él de buena gana. Preferirán las bendiciones que las maldiciones de Dios Padre.

Por tanto, sostener que el reino es sólo presente o futuro, es ignorar las mismísimas palabras de Jesucristo. Los eruditos, en su mayoría hoy, creen en un cumplimiento futuro del reino. No obstante, los amilenialistas (los que no creen en un reino personal y futuro de Cristo en la tierra por mil años), sean católicos o protestantes, sólo ven un reino presente en la iglesia militante.

Jean Hearing, en su estudio escatológico sobre “El Reino de Dios y su Venida”, escribe: “Jesús enseñaba que un germen invisible del reino de Dios existía desde el comienzo de su predicación; pero tal es su noción del reino, que ella exige una realización completa visible en el futuro mediante una transformación del orden cósmico.”

El teólogo católico Karl Adam reconoce que: “Restringir lo fundamental de su mensaje a esta predicación moral, sería desconocer el contenido religioso, más precisamente, el carácter sobrenatural y escatológico del nuevo reino” (…) su venida está todavía en el futuro, y es preciso decir: Que tu reino venga.”                                                            

El Reino de Dios e Israel

El reino de Dios es un mensaje que todavía debe ser anunciado al mundo habitado. Jesús dijo que antes que el fin venga, el reino de Dios se habrá anunciado como testimonio a todas las naciones (Mateo 24:14). Este es un mensaje vivo y actual que el mundo debe oír. Cuando Cristo murió y resucitó al tercer día, todavía permaneció 40 días más entre sus discípulos, predicándoles más sobre la restauración del reino  Israel (Hechos 1:3,6). Tómese nota de la pregunta de los apóstoles en el verso 6. Es obvio que esta pregunta apostólica se hizo como corolario a toda la enseñanza de Jesús. Aquí se deja notar que aún hay un reino judío por establecerse en la tierra. Es un reino eminentemente futuro, para la segunda venida de Cristo. Ahora bien, algunos teólogos amileanilistas sostienen que los discípulos no sabían lo que preguntaban, de que estaban errados y confundidos, y que no habían captado el mensaje de su Maestro correctamente. Pero me pregunto: ¿Fueron todos los discípulos de Jesús torpes para no entender el claro mensaje que Cristo les estaba inculcando? O, ¿Fue Jesús un mal maestro que no se sabía explicar? Pero lo cierto y curioso es que todos los discípulos le preguntaron lo mismo: “¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”. Por otro lado, Jesús no los corrige o reprende por semejante pregunta “inoportuna”. Él sólo les dice: “No os toca a vosotros saber os tiempos olas sazones que el Padre puso en su sola potestad.” En buena cuenta, la pregunta era válida y oportuna, pero la respuesta a dicha pregunta sólo el Padre la podía contestar. Está claro que aquí hay un reino que tiene que ver con Israel. Pero los amilenialistas dicen que éste es espiritual, es decir: el cuerpo místico de Cristo, su iglesia. Pero me pregunto nuevamente: ¿Tiene sentido que se le restaure a la iglesia, el reino? ¿Acaso alguna vez la Iglesia de Cristo perdió su reino? La iglesia pura y sin mácula NUNCA ha reinado en este mundo— ¡sólo la Iglesia falsa y apóstata!.

Aunque en cierto modo el reino vino con Cristo y sus exorcismos y curaciones milagrosas, lo cierto es que el reino se establecerá plenamente sólo cuando Cristo ate a Satanás y a sus demonios y los lance al abismo (Apocalipsis 20:1-4). Es por eso que es difícil pensar que el reino ya se estableció plenamente hace dos mil años, pues ello implicaría que Satanás ya estuvo encadenado en el abismo sin poder engañar a nadie (Apocalipsis 20:3). Pero: ¿Podría alguno pensar que este mundo es un mundo ideal reinado sólo y únicamente por el buen Cristo y su iglesia? Pero la verdad es que la drogadicción, las pestes, los hogares destruidos, los crímenes, las miserias, y mil males más, son señales de que aún Satanás reina libremente y tiene su maléfico accionar entre los hombres. O ¿Es que Jesús es un mal gobernante? ¡De ningún modo! Cuando Cristo reine, ¡el mundo gozará de justicia, paz, y amor verdaderos! (Isaías 9:6,7). Finalmente, si el reino se estableció en el 33 D.C como dicen los amilenialistas, ¿por qué Juan dice en el año 90 D.C, que “todo el mundo yace bajo el poder el maligno” (no “bajo el poder de Cristo”)? (1 Juan 5:19) ¿no debió estar atado el Diablo y sus demonios para ese entonces? Recuérdese que el reino se establece después de la atadura del Diablo (Apocalipsis 20:1-3). Es evidente que el Diablo no fue atado en el año 33 D.C ni en el 90 D.C, ni tampoco en este siglo XXI. Hay un reino que se establecerá aún en el futuro, y que conlleva la neutralización total del Diablo y sus demonios por un milenio, y el florecimiento de la paz y la justicia por todo el mundo habitado. Estos son algunos puntos que no se pueden pasar por alto obviamente. Desgraciadamente los llamados “Testigos de Jehová” si han pasado por alto estos aspectos señalados anteriormente.

 Algunos Testimonios Interesantes

 El carácter futurista el reino fue expresado por Padres y Apologistas de la fe. Ireneo (185 D.C, Obispo de Lyon), escribió: “…en su segunda venida les dará a los suyos un lugar en su reino.” (Contra las herejías). Clemente Romano (96 D.C, Segundo obispo de Roma) escribió en su segunda epístola, lo siguiente: “Si entonces hacemos lo que es justo a la vista de Dios, entraremos al reino, y recibiremos las promesas…esperemos cada día y cada hora el reino de Dios en amor y rectitud”. Ignacio (Obispo de Antioquia, siglo II) creyó que el viejo reino del mal sería destruido en la segunda venida de Cristo (Ign. Eph. 16:1). Hermas, un profeta de Roma (siglo II), tenía una clara visión futurista del reino y enfatizó en la conducta moral para entrar en él. (Herm. Sim. 9:16.2-4). Papías de Hierápolis (Siglo II) creyó que la esperanza para un reino milenario en la tierra era real. También Cerinto dice que después de la resurrección la casa real de Cristo estará en la tierra (Gayo de Roma, de la Historia de la Iglesia de Eusebio 3.28.2).

Por otro lado, es interesantísimo el testimonio del Apologista Justino Mártir (Siglo II). Él hace uso de la palabra reino frecuentemente en su Diálogo con el Judío Trypo, y en donde se registran los debates más frecuentes entre cristianos y judíos. Justino le asegura al judío Trypo que Cristo volverá al mundo para recompensar a sus seguidores, dándoles entrada en su reino milenario que se establecerá en Jerusalén (Diálogo 80). Además Justino le dijo a Trypo, que aquellos que enseñan sobre la supuesta partida al cielo de las supuestas “almas inmortales”, NO SON CRISTIANOS. Finalmente el movimiento Montanista tenía como una de sus características, la expectación de la inminente aparición del reino

Resumen

El Reino de Dios fue y es aún interpretado como un asunto presente y futuro. Desde el siglo II el reino tiene un carácter escatológico. Los autores cristianos del segundo Siglo son uniformemente FUTURISTAS. Y para algunos de ellos, dicho reino sería, además, TERRESTRE Y MILENIAL. Tal es el caso de Cerinto, Papías, Justino Mártir, Ireneo, y otros.

Es con Orígenes (185-254) que viene el cambio del uso común de la palabra reino por otro “espiritualy “en el corazón de los hombres”. En cierto modo Orígenes fue influenciado por el pensamiento Gnóstico de la época que sostenía un reino en el alma. Se puede decir que él sentó las bases del pensamiento Agustiniano y de otros filósofos cristianos protestantes de los siglos venideros. Orígenes se alejó del pensamiento cristiano post apostólico del siglo II.

EL REINO DE DIOS: PRESENTE Y FUTURO

¡Un mensaje muy importante para usted!

TRADUCCIÓN AUTOMÁTICA, CON ALGUNOS ERRORCILLOS

“Arrepentíos, porque el reino de Dios está cerca.” Juan el Bautista y Jesús proclamó la cercanía del reino de Dios (Mateo 3:2; 4:17, Marcos 1:15). Una traducción literal es “se ha acercado.” La norma largamente esperada de Dios estaba cerca. Este mensaje se llama el evangelio, la buena noticia. Miles estaban ansiosos por escuchar y responder a este mensaje de Juan y Jesús.

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Pero consideremos por un momento lo que la respuesta hubiera sido como si hubieran anunciado, “El reino de Dios es de 2.000 años de distancia.” El mensaje habría sido decepcionante, y la respuesta del público también han sido decepcionantes. Jesús no pudo haber sido muy popular, los líderes religiosos judíos, no podría haber sido fuerte, celoso, y Jesús no pudo haber sido crucificado. “El reino de Dios está muy lejos” no habría sido ni noticias , ni buenas.

Juan y Jesús predicó un reino que viene pronto, algo que estaba cerca en el tiempo a su público. El mensaje decía algo acerca de lo que la gente debe hacer ahora, que tenía una relación inmediata y urgente. Se despertó el interés-y los celos. Al proclamar que los cambios eran necesarios en el gobierno y en las enseñanzas religiosas, el mensaje de desafió al statu quo.

Del primer siglo expectativas judías

Muchos del primer siglo Judios sabía que la frase “reino de Dios.” Ellos por su parte querían que Dios les envíe un líder que deshacerse de la dominación romana de Judea y hacer una nación independiente de nuevo, una nación de justicia, la gloria y las bendiciones, uno cada nación se sienten atraídos.

En medio de este clima de expectativas impacientes, pero vaga de la intervención ordenada por Dios-Juan y Jesús predicó la cercanía del reino de Dios. “El reino de Dios está cerca”, le dijo Jesús a sus discípulos a decir después que sanó a los enfermos (Mateo 10:7;. Cf. Lucas 10:9, 11).

Sin embargo, la esperada para el reino no fue así. La nación judía no se ha restaurado. Peor aún, el templo fue destruido y los Judios fueron dispersados. Las esperanzas de los judíos están siendo incumplidas. ¿Estaba Jesús equivocado en su predicción, o estaba , no la predicción de un reino nacional?

El reino de Jesús era que no , como la popular expectativa de lo que podríamos adivinar por el hecho de que muchos Judios lo quería muerto. Su reino no era de este mundo (Juan 18:36). Cuando hablaba de “el reino de Dios,” que se utiliza una frase que la gente conocía muy bien, pero le dio un nuevo significado. Él le dijo a Nicodemo que el reino de Dios era invisible para la mayoría de la gente (Juan 3:3) de que lo entienden o no experimentarlo, una persona debe ser renovada por el Espíritu de Dios (versículo 6). El reino de Dios era un reino espiritual, no una organización física.

Estado actual del reino

En la profecía de los Olivos, Jesús anunció que el reino vendría después de ciertos signos y los acontecimientos apocalípticos. Sin embargo, algunas de las enseñanzas de Jesús y las parábolas explicar que el reino no , no vienen en una forma dramática. La semilla crece en silencio (Marcos 4:26-29); el reino comienza tan pequeño como un grano de mostaza (versículos 30-32) y se oculta como la levadura (Mateo 13:33). Estas parábolas sugieren que el reino es una realidad antes de que se trata de una manera poderosa y dramática. Además de ser una realidad futura, que tiene la realidad en estos momentos.

Veamos algunos versículos que indican que el reino ya está en funcionamiento. En Marcos 1:15, John anunció: “Ha llegado el momento …. El reino de Dios está cerca.” Ambos verbos están en tiempo pasado perfecto, lo que indica que algo ha ocurrido y continúan sus resultados. El tiempo no había venido sólo para el anuncio, sino también para el reino .

Jesús dijo, después de echar fuera demonios, “Si yo expulso los demonios por el Espíritu de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros” (Mateo 12:28, Lucas 11:20). El reino ya está aquí, dijo, y la prueba está en los exorcismos. Esta prueba sigue hoy en la iglesia, porque la iglesia está haciendo obras aún mayores que lo hizo Jesús (Juan 14:12). También podemos decir: “Si expulso los demonios por el Espíritu de Dios, entonces el reino de Dios está trabajando aquí”. El reino de Dios, por el poder del Espíritu Santo, continúa demostrando su poder de autoridad sobre el reino de Satanás.

Satanás todavía ejerce cierta influencia, pero que ha sido derrotado y condenado (Juan 16:11). Él ha sido parcialmente restringido (Marcos 3:27). Jesús venció el mundo de Satanás (Juan 16:33), y con la ayuda de Dios lo estamos superando, también (1 Juan 5:4). Pero no todo el mundo lo hace. En esta era, el reino contiene buenas y malas (Mateo 13:24-30, 36-43, 47-50, 24:45-51; 25:1-12, 14-30). Satanás todavía es influyente, que todavía esperamos el glorioso futuro del reino.

El reino de activos en las enseñanzas

“El reino de los cielos sufre violencia,” dijo Jesús en Mateo 11:12. Y la gente se enérgicas por el que se apodere de él. Estos verbos están en tiempo presente-el reino existía en la época de Jesús. Un verso paralelo, Lucas 16:16, también se usa en tiempo presente los verbos: “todos se esfuerzan por entrar en él.” No necesitamos para decidir quiénes son las personas fuertes son o por qué recurrir a la fuerza-lo que es importante aquí es que estos versículos hablan acerca del reino como una realidad presente.

Lucas 16:16 sustituye a la primera parte del verso, con “la buena noticia del reino de Dios es anunciado”. Esta variación sugiere que el avance del reino en esta época es, a efectos prácticos, más o menos equivalente a su proclamación. El reino es -que ya existe y se está avanzando por el que se predica.

En Marcos 10:15, Jesús indica que el reino es algo que debemos recibir de alguna manera, al parecer, en esta vida. ¿Cómo es el presente del reino? Los detalles todavía no están claros, pero los versos que hemos contemplado en decir que es presente.

El reino está entre nosotros

Algunos fariseos le preguntaron a Jesús cuando el reino por venir (Lucas 17:20). Usted no puede verlo, respondió Jesús. Pero Jesús también dijo: “El reino de Dios está dentro de [nota NVI: entre] vosotros” (v. 21). Jesús era el Rey, y porque él estaba enseñando y haciendo milagros entre ellos, el reino se encontraba entre los fariseos. Jesucristo está en nosotros hoy en día, también, y al igual que el reino estaba presente en el ministerio de Jesús, está presente en el ministerio de su iglesia. El rey está entre nosotros, su poder espiritual está en nosotros, a pesar de que el reino aún no está funcionando en su máxima potencia.

Ya hemos sido puestos en el reino de Dios (Colosenses 1:13). Ya estamos recibiendo un reino, y nuestra respuesta correcta es la reverencia y el temor (Hebreos 12:28). Cristo “nos ha hecho [pasado] a ser un reino” (Apocalipsis 1:6). Nos son una nación santa (1 Pedro 2:9)-y en la actualidad ya un santo reino-, pero no se ha manifestado lo que seremos. Dios nos ha rescatado del dominio del pecado y nos ha trasladado a su reino, bajo su autoridad gobernante.

El reino de Dios está aquí, dijo Jesús. Su audiencia no es necesario esperar a la conquista de un Mesías, Dios ya está gobernando, y tenemos que estar viviendo a su manera ahora. Aún no poseen un territorio, pero que quedan fuera del reino de Dios.

El reino de Dios está todavía en el futuro

Entendiendo que el reino ya existe nos ayuda a prestar más atención a servir a los demás a nuestro alrededor. Pero no olvidemos que la realización del reino es todavía futuro. Si nuestra única esperanza es en esta época, no tenemos mucha esperanza (1 Corintios 15:19). No albergamos ilusiones sobre lo que el reino con los esfuerzos humanos. Cuando sufrimos reveses y las persecuciones, cuando vemos que la mayoría de la gente rechaza el evangelio, ganamos fuerza en el conocimiento de que la plenitud del reino está en una edad futura.

No importa cuánto tratemos de vivir de una manera que refleja a Dios y su reino, no podemos transformar este mundo en el reino de Dios. Tiene que venir a través de la intervención dramática. Acontecimientos apocalípticos se necesitan para dar paso a la nueva era. Satanás debe estar completamente sobrio.

Numerosos versículos nos dicen que el reino de Dios será un glorioso futuro de la realidad. Sabemos que Cristo es un Rey, y anhelamos el día en que ejercerá su poder de una manera magnífica y dramática para detener el sufrimiento humano. El libro de Daniel predice un reino de Dios que gobernará la tierra (Daniel 2:44, 7:13-14, 22), el Apocalipsis del Nuevo Testamento describe su llegada (Apocalipsis 11:15, 19:11-16).

Oramos por la venida del reino (Lucas 11:2). Los pobres de espíritu y los perseguidos espera de su futuro “recompensa en los cielos” (Mateo 5:3, 10, 12). La gente “entrar en el reino” en un futuro “,” día del juicio (Mateo 7:21-23, Lucas 13:22-30). Jesús dio una parábola porque algunas personas pensaban que el reino se convirtió en poderosa de inmediato (Lucas 19:11).

En la profecía de los Olivos, Jesús describe los acontecimientos dramáticos que vendrían antes de su regreso en el poder. Poco antes de su crucifixión, Jesús miró hacia adelante a un reino en el futuro (Mateo 26:29). 

Pablo habla varias veces de “heredar el reino de Dios” como una experiencia de futuro (1 Corintios 6:9, 10; 15:50, Gálatas 5:21;. Cf. Efesios 5:5), y se indique otra cosa por el lenguaje que Piensa en ello como se dio cuenta sólo al final de la edad (1 Tesalonicenses 2:12, 2 Tesalonicenses 1:5, Colosenses 4:11;. ver 2 Timoteo 4:1, 18). Cuando Pablo quiere centrarse en la presente manifestación del reino, ya sea que tiende a introducir el término “justicia” o “justicia” junto con “el reino” (Romanos 14:17) o en lugar de él (Romanos 1:17; de la estrecha asociación del reino y la justicia de Dios, Mateo 6:33), o (alternativamente) para conectar el reino de Jesucristo en lugar de Dios el Padre (Colosenses 1:13). (J. Michaels Ramsey, “El Reino de Dios y el Jesús histórico,” el capítulo 8 de El Reino de Dios en la 20th Century Interpretación, editado por Wendell Willis [Hendrickson, 1987], página 112)

Muchas escrituras “reino” podría aplicarse por igual a la actual reino o para el cumplimiento futuro. Infractores de la ley será llamado en el reino (Mateo 5:19-20). Nos dejan a las familias por el bien del reino (Lucas 18:29). Entramos en el reino por medio de las tribulaciones (Hechos 14:22). Lo importante para este artículo es que algunos versos son claramente presente, y algunos son claramente el tiempo futuro.

Después de la resurrección de Jesús, los discípulos le preguntaron: “Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel?” (Hechos 1:6). ¿Cómo era Jesús para responder a esa pregunta? Lo que los discípulos entiende por reino no era lo que Jesús había estado enseñando. Los discípulos seguían pensando en términos de un reino nacionalista en lugar de una nación poco a poco cada vez mayor de todos los grupos étnicos. Les tomaría años para darse cuenta que los gentiles eran bienvenidos en el nuevo reino. El reino de Cristo no era aún de este mundo, pero que iba a ser activo en esta edad. Así que Cristo no dijo que sí o no , él simplemente dijo que no había trabajo que hacer y el poder para hacerlo (versículos 7-8).

El reino de Dios en el pasado

Mateo 25:34 nos dice que el reino ha estado en preparación desde la fundación del mundo. Se ha estado en existencia desde el principio, aunque en diferentes formas. Dios era un rey a Adán y Eva, les dio dominio o autoridad para gobernar, sino que eran sus virreyes en el Jardín del Edén. Aunque la palabra “reino” no se utiliza, Adán y Eva estaban en el reino de Dios, bajo su gobierno y la propiedad.

Cuando Dios prometió a Abraham que sus descendientes se convertirían en grandes naciones y que los reyes saldrán de él (Génesis 17:5-6), él estaba prometiendo un reino de Dios. Sin embargo, comenzó de a poco, como la levadura escondida en un lote de pasta, y tomó cientos de años para ser visto como lo que era.

Cuando Dios sacó a los israelitas de Egipto e hizo un pacto con ellos, se convirtieron en un reino de sacerdotes (Éxodo 19:6), un reino que le pertenecía a Dios, y que podría llamarse un reino de Dios. El pacto que hizo con ellos fue similar a los tratados reyes poderosos hechos con las naciones más pequeñas. Él los había salvado, y los israelitas respondieron-que accedió a ser su pueblo. Dios era su rey (1 Samuel 12:12; 8:7). David y Salomón se sentó en el trono de Dios, gobernando en su nombre (1 Crónicas 29:23). Israel era un reino de Dios.

Pero el pueblo no obedecía a su rey. Dios les envió de inmediato, pero se comprometió a restaurar la nación con un nuevo corazón (Jeremías 31:31-33), una profecía que se ha cumplido en la iglesia de hoy, que participa en el nuevo pacto. Nosotros, los que se les ha dado el Espíritu Santo son el real sacerdocio y nación santa que el antiguo Israel no pudo ser (1 Pedro 2:9, Éxodo 19:6). Estamos en el reino, pero ahora hay malas hierbas que crecen entre el grano. Al final de la edad, el Mesías volverá en poder y gloria, y el reino de Dios volverá a ser transformados en su apariencia. El reino post-milenio, en el que todo el mundo es perfecto y espiritual, será dramáticamente diferente de la milenaria.

Puesto que el reino tiene una continuidad histórica, es conveniente hablar de ella en los tiempos del pasado, presente y futuro. En su desarrollo histórico, que ha tenido y seguirá teniendo grandes hitos como las fases que se establecen nuevas. El reino se estableció en el monte. Sinaí, sino que se estableció en el ministerio de Jesús, sino que se establecerá a su regreso, después de la sentencia. En cada fase, el pueblo de Dios se regocijan en lo que tienen y esperar más aún por venir. Como ahora experimentar algunos aspectos limitados del reino, ganamos la confianza de que el reino futuro también será una realidad. El Espíritu Santo es nuestra garantía de mayores bendiciones (2 Corintios 5:05, Efesios 1:14).

El reino y el evangelio

Cuando escuchamos la palabra reino, se nos recuerda de los reinos de este mundo. Reino en este mundo se asocia con autoridad y poder, pero no la armonía y el amor. Unido para describir la autoridad que Dios tiene en su familia, pero no describe todas las bendiciones que Dios tiene reservado para nosotros. Es por eso que las metáforas se utilizan otros, también, como los de la familia a largo plazo los niños, que hace hincapié en el amor de Dios y la autoridad.

Cada término es exacto, pero incompleta. Si alguno de los términos se podría describir perfectamente la salvación, la Biblia se usa ese término de forma coherente. Pero todo son metáforas, cada uno describe un aspecto de la salvación, pero ninguno de los términos describe el panorama completo. Cuando Dios comisionó a la iglesia para predicar el evangelio, no nos limite a usar únicamente el término “reino de Dios.” Los apóstoles traduce los dichos de Jesús del arameo al griego, y los tradujo a otras metáforas, especialmente metáforas que son más significativos para un público no judío. Mateo, Marcos y Lucas usan “el reino” a menudo. Juan y las epístolas describen también nuestro futuro, pero ellos prefieren otras metáforas para hacerlo.

La salvación es un término más general. Pablo dijo que han sido salvos (Efesios 2:8), se salvó (2 Corintios 2:15) y será salvo (Romanos 5:9). Dios nos ha dado la salvación, y que espera que podamos responder a él con fe. Juan escribió acerca de la salvación y la vida eterna como una realidad presente y la posesión (1 Juan 5:11-12), y una bendición futura.

Metáforas como la salvación y la familia de Dios -tanto como reino -son legítimas, aunque las descripciones parciales del plan de Dios para nosotros. Evangelio de Cristo puede ser llamado el evangelio del reino, el evangelio de la salvación, el evangelio de la gracia, el evangelio de Dios, el evangelio de la vida eterna, etc El Evangelio es un anuncio de que podemos vivir con Dios para siempre, e incluye información acerca de esto es posible, por medio de Jesucristo nuestro Salvador.

Cuando Jesús habló acerca del reino, no se destacan sus bendiciones físicas o aclarar su cronología. Se concentró en cambio en lo que la gente debe hacer para ser parte de ella. Los recaudadores de impuestos y las prostitutas entrarán en el reino de Dios, Jesús dijo (Mateo 21:31), y lo hacen por creer en el evangelio (versículo 32) y haciendo lo que el Padre quiere (versículos 28-31). Entramos en el reino funcionalmente cuando respondemos a Dios con fe y lealtad. 

En Marcos 10, un hombre quería heredar la vida eterna, y Jesús dijo que él debe guardar los mandamientos (Marcos 10:17-19). Jesús añadió otro comando: Le dijo a renunciar a todos sus bienes para el tesoro celestial (v. 21). Jesús comentó a sus discípulos: “¿Qué tan difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!” (Versículo 23). Los discípulos le preguntaron, “¿Y quién podrá ser salvo?” (Versículo 26). En este pasaje, y en su paralelo en Lucas 18:18-30, vemos varias frases usadas para indicar la misma cosa: recibir el reino, heredará la vida eterna, un tesoro en el cielo, entrará en el reino, será salvo. Cuando Jesús dijo: “sígueme” (versículo 22), estaba utilizando otra frase para indicar lo mismo: Entramos en el reino mediante la orientación de nuestra vida a Jesús.

En Lucas 12:31-34, Jesús indica que varias frases son similares: buscar el reino, siendo dado el reino, que tiene un tesoro celestial, renunciar a la confianza en las posesiones físicas. Buscamos el reino de Dios, respondiendo a lo que Jesús enseñó. En Lucas 21:28, 30, el reino es paralela a la redención. En Hechos 20:21, 24-25, 32, nos enteramos de que Pablo predicó el evangelio del reino, y predicó el evangelio de la gracia de Dios, el arrepentimiento y la fe. El reino está estrechamente relacionada con la salvación, el reino no valdría la pena predicar si no pudiéramos ser parte de ella, y podemos entrar en ella sólo a través de la fe, el arrepentimiento y la gracia, así que esas son parte de un mensaje sobre el Reino de Dios. La salvación es una realidad en tiempo presente, así como una promesa de bendiciones futuras.

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En Corinto, Pablo predicó otra cosa que Cristo y su crucifixión (1 Corintios 2:2). En Hechos 28:23, 29, 31, Lucas nos dice que Pablo predicó en Roma tanto en el reino de Dios y acerca de Jesús y la salvación. Estos son los diferentes aspectos del mensaje cristiano mismo.

El reino es relevante no sólo porque es nuestra recompensa futura, sino también porque afecta a nuestra forma de vivir y pensar de esta edad. Nos preparamos para el futuro reino, viviendo en el ahora, de acuerdo con las enseñanzas de nuestro Rey. Como vivimos en la fe, reconocemos el gobierno de Dios como una realidad presente en nuestra propia experiencia, y seguimos a la esperanza en la fe para el futuro, cuando el reino se llena al máximo, cuando la tierra será llena del conocimiento de el Señor.

Este artículo fue escrito por Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, se han tomado de la Santa Biblia, Nueva Versión Internacional ® NVI ®. Copyright © 1973, 1978, 1984 por Biblica, Inc. ™ Usado con permiso de Zondervan. Todos los derechos reservados en todo el mundo. www.zondervan.com

JESÚS FUE UN MENSAJERO DE BUENAS NOTICIAS PARA EL MUNDO, PERO POCOS SABEN DE QUÉ SE TRATAN

 

Por Ingº Mario A Olcese

Jesús es el Mensajero de Dios:         

          En Lucas 4:43 Jesús revela a sus seguidores la razón por la cual él fue enviado por Su Padre al mundo. Millones de cristianos han pasado por alto o ignorado este pasaje lucano. Son las mismísimas palabras de Jesucristo, quien dice: “…es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado”. ¿Notó lo que dijo Jesús? Él dijo que fue enviado para anunciar el reino de Dios. Él vino a proclamar un mensaje glorioso para todos los pueblos y naciones de la tierra, nunca antes predicado por hombre alguno. (Ver Hechos 10:36). A este reino de Dios Jesús lo llamó: “El evangelio”. Jesús luego dirá que el mensaje que predicarán sus verdaderos seguidores será: El Evangelio del Reino de Dios. Veamos lo que Jesús dice en Mateo 24:14: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.

          Ahora bien, la pregunta más común que cualquier estudioso de la Biblia se hace es ésta: ¿Qué quiere decir la Biblia con la palabra “evangelio”? Y es que esta palabra es muy común en todo el Nuevo Testamento, pues ella aparece más de cien veces. En Marcos 1:1 el evangelista Marcos comienza diciendo: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”. En el versículo 15 Marcos informa que Cristo exigía a sus oyentes a que se arrepintieran y creyeran en el evangelio. Pero antes de responder qué es el evangelio, examinemos primero la importancia que tiene dicho evangelio para el hombre.

La Importancia del Evangelio de Jesús:

        Es hora que los cristianos conozcan el verdadero evangelio de Cristo—¿por qué? ¡Porque trae salvación! Leamos lo que dice Pablo en Romanos 1:16: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego”. También leemos algo similar en Efesios 1:13, donde el apóstol Pablo dice: “…el evangelio de vuestra salvación y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu de la promesa.” Jesús vino a dar sentido y propósito a nuestra efímera existencia. Lo sorprendente es que millones de cristianos nominales no tienen ni la más mínima idea de lo que es el evangelio de Cristo. San Pablo dice que el evangelio tiene poder para salvar si lo creemos de verdad. Pero nadie puede creer o aceptar algo que no comprende, por tanto, nuestra misión será hacerle entender de qué se trata ese singular evangelio (=buenas noticias) de Jesucristo. Vea también Apocalipsis 12:10, en donde descubrirá que la salvación, el poder, y el reino, vienen juntos. Es evidente que la salvación es entrar al reino, y entrar al reino es ganar la vida eterna (Escudriñar Mateo 19:16-25). Concluimos entonces que la salvación, el reino, y la vida eterna, caminan de la mano.

Entendiendo el Evangelio de Jesucristo:

         Pues bien, siendo que evangelio significa literalmente “buenas noticias” o “buenas nuevas”, pregunto: ¿De qué se tratan esas buenas noticias? Si yo le digo a usted que le traigo buenas noticias y no le revelo de qué se tratan, ¿valdrá de algo? De igual manera, si yo le digo que le traigo el evangelio (=‘buena noticia’) y no le explico de qué se trata, ¿tendrá sentido para usted? ¡De ningún modo! Usted necesita entender con su mente e inteligencia lo que Cristo vino a anunciar hace dos milenios (Efesios 5:17; Romanos 12:2; Efesios 1:17,18; Colosenses 2.2). Millones están ciegos porque Satanás es experto obscureciendo el evangelio salvador de Cristo. Este adversario del hombre no quiere que el mundo perdido vea la luz del evangelio de la gloria de Cristo. Él quiere mantenerlo ciego y en tinieblas espirituales para que usted no se salve. Pablo es claro cuando les dice a los creyentes de Corinto: “En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4). Aunque le parezca duro lo que le voy a decir, lo cierto es que si usted no quiere creer o entender el evangelio de Cristo, es porque usted está cegado por el dios de este mundo—El diablo. El enemigo le hará creer o entender que usted está oyendo una locura de fanáticos religiosos. Nuevamente Pablo les dice  los corintios: “Porque el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura…” (1 Corintios 2:14). Para los creyentes la “locura del evangelio” significa salvación eterna. Dice Pablo nuevamente: “…agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Corintios 1:21). Y también añade él: “Porque la palabra de la cruz es locura para los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” ( 1 Corintios 1:18).

El Evangelio del Reino de Dios:

         Es claro que el evangelio que debe ser predicado a todas las naciones es “el Reino de Dios”. Jesús vino a proclamar un mensaje glorioso para todos los pueblos y naciones de la tierra, nunca antes predicado por hombre alguno. Jesús fue un mensajero de buenas noticias de esperanza y salvación (Ver Hechos 10:36). En Lucas 8:1 se lee lo siguiente: “Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él.” Es evidente que Cristo y sus apóstoles estaban de acuerdo predicando el evangelio del reino de Dios. Pues bien, ¿están las iglesias de hoy predicando este mismo evangelio?¿Su iglesia lo predica?¿Lo ha oído usted antes? Probablemente nunca. Esta es la tragedia de las iglesias—¡Han perdido el singular evangelio llamado el reino de Dios!

         En Hechos 8:12 leemos del evangelismo de un prominente cristiano llamado Felipe. Según este registro Neo-Testamentario: ¿Qué predicaba Felipe? El texto dice claramente como sigue: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.” Aquí tenemos a Felipe, un cristiano prominente, predicando a Jesús y su Reino (el evangelio). Hoy los líderes de la iglesias predican a Jesús, pero nunca, o casi nunca, ellos predican sobre su reino. Nótese además que Felipe bautizaba a los que habían creído en Cristo y en su evangelio del reino. Le pregunto: ¿Se bautizó usted habiendo creído en el nombre de Jesús y en el evangelio del reino de Dios? Millones de infantes o bebés han sido bautizados en la pila bautismal sin haber creído en Cristo ni en su evangelio del reino. ¿Valdrá tal bautismo? Según las Escrituras: NO!

         Y para terminar este acápite, leeremos una última referencia del reino en el libro de los Hechos 28:23,30, y 31. En estos versículos veremos que Pablo (en Roma), predicaba lo mismo que Felipe: el Reino de Dios y el nombre de Jesucristo.  Por cierto que Pablo esperó que los creyentes le imitaran en este mismo quehacer evangélico, predicando igualmente el reino de Dios y el nombre de Jesucristo (1 Corintios 11:1).

Falsos Evangelistas y Evangelios Incompletos:

         El apóstol Pablo advirtió a los cristianos a no sucumbir en el engaño de los falsos evangelios promovidos por falsos maestros. Ya en su época él había previsto la infiltración de falsos mensajes con la etiqueta de “apostólicos”. En Gálatas 1:6-10 podemos leer esta importante exhortación paulina, con estas tajantes palabras: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema., como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguien os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.”  

         El catolicismo romano elaboró su propio evangelio que ha sido llamado: El evangelio Social. Pero este evangelio es totalmente diferente al evangelio del reino predicado por Jesús y sus seguidores. Dicho Evangelio Social promueve el cambio del mundo por los esfuerzos humanos o acciones humanitarias. En cambio, el evangelio de Cristo es la renovación de nuestro mundo a través de la intervención Divina, al instaurarse un régimen divino y teocrático en la tierra en la persona del Mesías elegido: El Señor Jesucristo.

El Significado de la Palabra Reino:

         La palabra reino es muy conocida por todos nosotros. Hemos oído del reino de Inglaterra, de España, de Italia, de Jordania, etc. Un reino es una forma de gobierno. Es una monarquía real con un rey, territorio, súbditos, y leyes. Ahora bien, la Biblia habla de reinos. Tenemos un ejemplo en Daniel 2:37-39, donde el profeta Daniel registra que Nabuconodosor era rey de reyes, el monarca del reino babilónico. Aquí tenemos la evidencia de que un reino es una monarquía real, con un soberano autoritario y poderoso. También Daniel revela que los reyes de Medo-Persia, Grecia, y Roma gobernarían sus respectivos reinos en el futuro. Daniel profetizó que en los días de diez reyes o líderes mundiales venideros (representados por los diez dedos de una colosal imagen), el Dios del cielo levantaría un reino (Gobierno) mundial que desplazaría y destruiría precisamente a estos diez países confederados (¿El Mercado Común Europeo?). Luego el profeta ve que dicho reino divino (representado por una roca—la cual simboliza al Mesías y su reino) cubre todo el planeta tierra. Aquí el profeta está viendo el reinado milenario y mundial del Mesías, con todo su poder y gloria, inmediatamente después de su Parusía o Segunda Venida personal a la tierra.

         El Reino de Dios es un GOBIERNO político y teocrático, el cual traerá la paz y la justicia verdaderas a la tierra. El profeta Isaías dice del reino de Dios lo siguiente: “Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite” (9:7). ¡Cuántos no anhelamos una paz y justicia duraderas para todos los pueblos de la tierra! El mundo ha vivido en guerras siempre y los hombres nunca han vivido en una paz verdadera y global. Hoy hay prácticamente paz en nuestro continente americano, pero en otros lugares, y en otros continentes, existen guerras étnicas, y conflictos entre naciones. La Biblia nos dice que un rey gobernará con VARA DE HIERRO. En Apocalipsis 12:5 leemos: “Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones…” También el profeta Isaías predice: “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio”(32:1).

Jesucristo, el Rey de Israel:

       Hemos visto que Cristo será Rey pero, ¿desde dónde gobernará?¿Quiénes serán sus súbditos? ¿Y con quién gobernará? Pues bien, estudiemos lo que el ángel Gabriel le dijo a María, cuando iba a concebir a su hijo Jesucristo: “Y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” (Lucas 1:31-33). Esta promesa angelical ha sido pasada por alto por millones de llamados “cristianos”. Pero es importante que entendamos que aquí hay una promesa concreta aún no cumplida. Aquí se habla del ‘trono de David’ y de ‘la casa de Jacob’: ¡Sobre éstos reinará Jesús! Cuando Pilato interroga a Jesús : “¿Luego, eres tu Rey? Jesús le responde: Tu dices que yo soy Rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad…” (Juan 18:37). Aquí vemos que Jesús admite abiertamente que el nació para ser Rey, y para eso vino al mundo, para dar a conocer esta verdad. Sí, Jesús tendrá un trono—el de David su padre— y tendrá un territorio, la casa o el país de Jacob (=Israel). Esto quiere decir que Jesús es de “sangre azul o real”, pues desciende de un rey y de un reino israelita (Mateo 1:1). Efectivamente, Israel fue gobernado por reyes judíos, comenzando con Saúl, luego David, después su hijo Salomón, etc., hasta que en el año 586 A.C, el último rey judío Sedequías fue destronado por Nabuconodosor, rey de Babilonia. Es decir, hace más de 2,500 años que Israel dejó de tener una monarquía para convertirse en un país democrático a partir de 1948. No obstante, Dios le prometió a David que no le faltaría un descendiente en su trono (2 Samuel 7:12-17; 1 Crónicas 17:11-14; 2 Crónicas 7:18). En buena cuenta, Israel volverá a ser una monarquía como lo es su actual vecino, el reino de Jordania.       

         En Apocalipsis 12:5 hemos visto que un varón regirá el mundo con mano firme y sólida como el hierro. Pero: ¿Quién es ese misterioso varón? La respuesta la da el apóstol Pedro cuando dice: “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesucristo, varón aprobado por Dios…” (Hechos 2:22). Aquí se le llama a Jesucristo: varón de Dios. Y en Hechos 17:31 Pablo dice: “Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos”. Notemos que aquel varón designado por Dios para ser juez y rey, fue resucitado de entre los muertos. ¡Esta es una clarísima alusión a Jesucristo! (Leer también 2 Samuel 23:3).

         Sabiendo que Jesucristo es el Rey del reino o gobierno venidero de Dios, ¿qué más detalles tenemos de su gobierno? En el Salmo 72:7,8 encontramos más detalles del mismo con estas palabras proféticas: “Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar y desde el río hasta los confines de la tierra”. Aquí vemos que Dios promete un gobierno mundial de paz y justicia duraderas, y las naciones del mundo estarán bajo su control y dominio. En un mundo donde no hay justicia, no puede haber paz. Las injusticias sociales y económicas necesariamente se traducen en descontento y violencia. Los hogares están destruidos y violentados por las injusticias. Toda injusticia es pecado (1 Juan 5:17). Hay injusticia en los robos, adulterios, mentiras, en la explotación del hombre por el hombre, en las desigualdades educativas, en la discriminación racial, etc. Se necesita urgentemente un nuevo orden social, político y económico ideal y perfecto. Pero lo ideal y perfecto no puede venir de hombres imperfectos. Mientras existan el egoísmo y el afán de lucro desmedidos, no se podrá alcanzar la justicia y la paz verdaderas. El pecado acarrea la injusticia necesariamente. Y pecado es trasgresión o violación de las leyes de Dios que se resumen en el amor (1 Juan 3:4; Romanos 13:10).        

         Jesucristo es también llamado “El deseado de todas las naciones” (Hageo 2:7), pues es el único que, siendo hombre, es también el Hijo de Dios. Jesús afirmó que mantiene una unidad perfecta con Su Padre (Juan 10:30). Su enseñanza y educación no provienen de una excelente universidad americana o europea, sino de Dios. Dios es su Maestro (Juan 8:28). Él recibió de Su Padre la mejor instrucción para solucionar los problemas humanos. ¡Las enseñanzas de Jesús son las mismas enseñanzas de Dios! (Juan 14:10,24).

Jesucristo Sabrá Cómo Reinar bien:

         El apóstol Pablo reconoció que la Palabra de Dios instruye y hace perfecto al hombre (2 Timoteo 3:16). Dios ha perfeccionado a Su Hijo Unigénito Jesucristo a través de la obediencia a Su palabra (2 Timoteo 3:15-17). Sí, Jesús desde niño se iba perfeccionando con la palabra de Dios. Él discutía con los sabios de la época sobre lo escrito en los rollos del Antiguo Testamento, y se hacía cada vez más sabio y entendido. Sí, Jesucristo es la sabiduría de Dios (1 Corintios 1:24). Cuando Jesús gobierne este mundo desde Jerusalén, él emitirá decretos efectivos que traerán resultados positivos para todos los pueblos y naciones (Miqueas 4:1,2). En Isaías 55:11 Dios dice de Su Palabra lo siguiente: “Así será la palabra que sale de mi boca; no volverá a mi vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”. Sus leyes para la reestructuración de nuestra sociedad tendrán resultados beneficiosos (Hechos 3:19-21). Con él no habrá derroche de riquezas, ni políticas equivocadas. La improvisación no existirá en su gobierno. Cristo regirá con sabiduría de Dios ( 1 Corintios 1:24). El sabio Salomón dijo: “Pero la sabiduría es provechosa para dirigir (Eclesiastés 10:10). Sí, para dirigir una nación o todas las naciones en su conjunto se requiere de verdadera sabiduría—la sabiduría de Dios! Los gobernantes han fracasado en sus planes y objetivos trazados para un buen gobierno porque les ha faltado la sabiduría de Dios. Los gobernantes de hoy y de antes han gobernado a espaldas del pueblo y trágicamente también sin tener en cuenta a Dios. La Biblia dice que “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Proverbios 17:1). Pero Cristo sí sabrá gobernar el mundo, porque él es la sabiduría de Dios, y sus súbditos serán hombres mansos y deseosos de obedecer sus leyes. Los malos e incorregibles habrán sido destruidos por Cristo en su segunda venida.

La Iglesia Será coheredera del Reino de Cristo:

       La iglesia de Jesús, compuesta por todos sus santos seguidores, tendrá la herencia del reino de Cristo. El apóstol Pablo escribió esto a los cristianos de Roma: “Porque a los que antes predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos llamó; y a los que llamó, a éstos también glorificó.” (8:29,30). Notemos que Dios predestinó a hombres y a mujeres para glorificarlos, pero: ¿Qué significa eso? Pablo vuelve  decir: “Pero nosotros debemos siempre dar gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo”(2 Tesalonicenses 2:13,14). Nótese que los creyentes van a recibir la misma gloria de Jesucristo. ¡Esto es muy claro! Ahora bien, Pablo dice: “Y si hijos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” (Romanos 8:17). Observe ahora que nuestra glorificación tiene que ver con heredar de Dios y coheredar con Cristo, si es que padecemos juntamente con él. Ahora viene otra pregunta: ¿Qué heredaremos de Dios y qué coheredaremos con Cristo? La respuesta la da Jesús en Mateo 25:31,34, cuando dice: “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria…entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Cuando Cristo vuelva nuevamente, su iglesia heredará el reino de Dios con Cristo. Sí, la iglesia está llamada a reinar con Cristo en el reino de Dios, pues Pablo también dice: “Si sufrimos, también reinaremos con él…” (2 Timoteo 2:12). Y en Apocalipsis 5:10 Juan escribe: “Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes y reinaremos sobre la tierra” (Apocalipsis 5:10). La glorificación implica entonces nuestra coronación para ser reyes en el reino de Cristo que se establecerá en esta tierra.

La Sede del Reino de Dios:

         Como el reino de Dios le será restaurado a Israel (Hechos 1:6), debemos averiguar dónde se asentó el trono del reino israelita hasta los tiempos de Sedequías, su último rey, destituido en 586 A.C. En primer lugar, la Biblia nos dice que desde Saúl hasta Sedequías, el trono se estableció en Jerusalén. Por ejemplo, David reinó 33 años en Jerusalén (1 Reyes 2:11). Luego Salomón, su hijo, se sentó en su trono (el de David) en Jerusalén por 40 años, y luego murió ( 1 Reyes 11:42). Y así se sucedieron los reyes judíos hasta Sedequías. De modo que Jerusalén fue la sede del trono del reino de Dios. Recordemos que el reino israelita era el reino de Dios (1 Crónicas 28:5), y este reino de Dios “finalizó” con Sedequías en 586 A.C. Pero Jesús habló de la restauración del reino de Dios en su persona (Hechos 1:3,6,7). Entonces, si el reino de Dios va a ser restaurado, tiene que ser en el mismo lugar donde estuvo antes, es decir, en Jerusalén. Efectivamente, Jesús afirma que Jerusalén en la ciudad del gran rey (Ver Mateo 5:33-35). Pero para que Dios le restaure al pueblo hebreo el reino de Dios, Jerusalén tiene que estar bajo el control judío. Pero por espacio de dos milenios Jerusalén estuvo en manos de los no judíos, en tanto que el pueblo hebreo estaba en la diáspora o dispersión mundial. La profecía parecía imposible de cumplirse hasta la formación del estado judío el 12 de Mayo de l948. Desde esa fecha los judíos regresaron a su tierra, y 19 años después recuperan la capital Jerusalén.

El Renacimiento del Estado de Israel El 12 de Mayo de 1948:

       Muy pocas personas comprenden la importancia que tiene Israel en el escenario mundial. Las mayorías ignoran que la restauración del estado de Israel en 1948 tiene un propósito divino. Sí, millones de personas desconocen que esta es una generación única que ha visto una revolución en la política, en la economía, y en las ciencias. Esta generación ha tenido el privilegio de ver renacer el moderno estado judío tal como lo predijo Dios en Deuteronomio 30:3-5. Este pasaje debe ser leído con atención, pues habla del retorno final de los judíos de la diáspora mundial a su tierra, Israel. En Ezequiel 11:17 leemos además: “Di, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel”. En Lucas 21:24 Jesús predijo la dispersión mundial de los judíos (la cual ocurrió en el año 70 d.C), y la consecuente dominación de Jerusalén por las naciones gentiles hasta los tiempos postreros. Finalmente el pueblo judío recuperaría su capital, y recibiría a su Mesías esperado. Esta restauración del pueblo judío en su tierra ocurriría en la última generación de este mundo caótico (Mateo 24:34).

El Rito de Iniciación Para Heredar el Reino:

         Para tener parte en el glorioso reino de Cristo como “reyes y sacerdotes”, hay que seguir algunos pasos de iniciación. Recordemos por un instante la entrevista privada que tuvieron Jesús y el fariseo Nicodemo, registrada en el evangelio de Juan: “Respondió Jesús (a Nicodemo) y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de AGUA  y del ESPÍRITU, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”. (3:3-8).

         Aquí encontramos la “fórmula” para poder ver y entrar en el Reino de Dios. Primero, usted tiene que “nacer de agua”. Agua es sinónimo de purificación y representa el bautismo por inmersión. En Hechos 2:38 Pedro les dice a sus paisanos judíos: “Arrepentios, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Nótese que después del bautismo se recibe el Espíritu de Dios. Los nuevos creyentes bautizados eran añadidos a la iglesia de Cristo (Hechos 2:41). La palabra del evangelio del reino convierte al pecador, y lo impele a tomar la decisión de bautizarse para recibir el perdón de sus pecados pasados, y tener el camino despejado para entrar en el reino venidero (Efesios 5:26). Aquel hombre nuevo “renacido” recibe el sellamiento del Espíritu Santo, a fin de dar frutos espirituales. ¡Vivirá para el Espíritu y no más para la carne! Pedro además añadirá: “Siendo renacidos no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”. Pero recuerde bien, el bautismo viene como consecuencia de haber creído en el evangelio del reino de Dios y en el nombre de Jesucristo (Hechos 8:12). Además, tome nota sobre la importancia del bautismo en el siguiente texto: “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias d la carne, sino como una aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo. (1 Pedro 3:21).

Invitación del Señor Jesucristo:

         Dice Jesús: “¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.” “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la ciudad.” “He aquí que yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” “Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apocalipsis 22:7,12, 14,17).

UNA DE LAS TANTAS VISIONES ERRADAS DEL REINO DE DIOS

Me llama enormemente la atención que esta es pastora de Ministerios “El Reino de Dios”, y su prédica sobre “El Reino de Dios” sea tan alejada de lo que realmente es “El Reino de Dios”. Ella exhorta a quienes ven su video, que el Reino de Dios es un reino espiritual, al cual se accede inmediatamente cuando la persona reconoce a Jesús como su señor y salvador.

Este tipo de prédicas es increíblemente común en el mundo evangélico y, sin lugar a dudas, entrega un mensaje distorsionado y falso de lo que realmente es el epicentro del evangelio. Si el “Reino de Dios” lo vivimos hoy ¿Qué nos espera cuando vuelva nuestro Mesías? ¿Qué reino gobernará Yeshúa cuando este mundo sea limpiado del mal? ¿Qué restauración del reino espera el pueblo de Israel?

Ojo con este tipo de enseñanzas, que no son más que paradigmas religiosos injertados en las predicaciones, no pretenden enseñar falsedades, pero lo están haciendo y, por sobre todo en el tema principal del evangelio, el “Reino de Dios”, es gravísimo, porque todo pierde consistencia, la Biblia misma pierde peso y credibilidad, y los hermanos se vuelven objeto de burlas (ojo, no persecución, que es distinto), por ateos racionales. Les dejo el video para que disciernan, luego subiré un estudio del “Reino de Dios” para la discusión.

 FUENTE:

ÚLTIMO MENSAJE DE BENJAMÍN FULFORD: SALVEMOS AL PLANETA DE LOS SATANISTAS

Smiley Surpris/EtonnéLos satanistas Illuminati que se han apoderado del mundo tienen el plan de reducción de la población en el mundo en un 90%, También comenzaron a rociar chemtrails, como hace ya medio año atrás, que contiene aluminio, bario, que disminuye el nivel de oxígeno y estroncio para las disfunciones hormonas masculinas! A ellos les encanta matar a la gente y el sacrificio del pueblo para SATAN. Benjamin Fulford es claramente un hombre ferozmente inteligente y valiente que merece un respeto enorme por tener la valentía para enfrentar estas fuerzas nefastas. Tiene razón en todo lo que dice, y es absolutamente cierto! Este hombre no es una falsificación, como dicen algunas personas! Si no le cree, entonces todavía están dormidos!



Este hombre habla la verdad. El hace investigación antes de decir algo falso falso: Google: NDAA, TSA, campos de FEMA, la vacuna, Killswitch Internet, Man Made River, Fast & Furious, Nuevo Orden Mundial, el Programa 21, Dinnar Oro, HAARP, Chemtrails, de bandera falsa y por tanto todo lo que dijo es la verdad! Estamos definitivamente  estamos fregados si no hablamos y no nos ponemos de pie!

UN MENSAJE ALENTADOR PARA USTED

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Las noticias de hoy no son del todo alegres o alentadoras, salvo muy raras excepciones. Los periódicos que más se venden hoy son aquellos que anuncian o publican noticias alarmantes y preocupantes, pues éstas abundan más que las buenas. Todos, sin duda, estamos hartos de leer y oír noticias que son desalentadoras en lo que respecta a lo económico, a lo social, a lo moral, y al medio ambiente. Se habla que el mundo está superpoblado, y que el hambre pulula por muchos países del “tercer mundo”. También oímos frecuentemente de enfermedades incurables, desnutrición, aumento galopante del desempleo, hogares cada vez más divididos, delincuencia de adolescentes y jóvenes, abortos, inundaciones, terremotos, ríos contaminados, gentes sin hogar, insalubridad, guerras, terrorismo, drogadicción, racismo, homosexualidad y toda suerte de perversiones, cultos satánicos, sectas alienantes, etc.

No obstante, muchas personas aún ignoran que Cristo trajo un anuncio feliz para todas sus criaturas inteligentes del planeta tierra, el cual redundaría en una vida feliz y abundante. Jesús Dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”(Juan 10:10). Es decir, Jesús vino para darnos una vida feliz y abundante con su presencia y su buena nueva. El profeta Isaías profetizó la presencia benefactora de Jesús con estas palabras: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza de nuestro Dios; a consolar a los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar de espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, y los escombros de muchas generaciones. Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores. Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes. En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo. Porque yo Jehová soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto, afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos pacto perpetuo. Y la descendencia de ellos será conocida entre las naciones, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los que los vieren, reconocerán que son linaje bendito de Jehová. En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas. Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su semilla, así Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones” (Isaías 61:1-3).

Ahora bien, nótese que el profeta Isaías dice varias cosas interesantes que cumpliría Jesús en sus dos venidas: Una primera parte, ya cumplida, y una Segunda parte, aún por cumplirse. Así por ejemplo, es interesante descubrir qué parte de esta profecía cumplió Jesús en su primera venida, cuando él mismo, al leer esta profecía en la sinagoga, la revela muy claramente, y manifiesta que la ha venido a cumplir. Dice la Biblia así: “Vino (Jesús) a Nazaret donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado o a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. Y ENROLLANDO EL LIBRO, LO DIO AL MINISTRO, Y SE SENTÓ” (Lucas 4:16-19).

Tome nota, amigo lector, que Cristo abrió el libro del profeta Isaías Capítulo 61. Este fue un profeta de Dios que vivió muchos siglos antes que Jesús.  Ahora bien, El capítulo 61 del profeta Isaías habla de la venida del Mesías o del Cristo, y por tanto, era crucial para Jesucristo leerlo, pues hacía clara referencia de él mismo y de su misión en la tierra. Ahora bien, nótese que el capítulo 61 de Isaías tiene 11 versículos, y no obstante Jesús, al leer ese capítulo 61 en la sinagoga judía, sólo lee el versículo 1 y la mitad del 2. Los versículos 2 en su segunda mitad, y los versículos 3 al 11 no los leyó, y sólo se limitó a enrollar el libro y dárselo al ministro, para luego tomar su asiento. La pregunta surge inmediatamente: ¿Por qué Cristo no leyó todo el capítulo 61 de Isaías, y sus 11 versículos, si hacían referencia a él y a su obra en la tierra?— ¡Usted necesita comprenderlo claramente!

UNA PROFECÍA CUMPLIDA Y POR CUMPLIRSE:

Todo el capitulo 61 de Isaías habla sobre Cristo y su obra en la tierra. Sin embargo éste tiene dos fases o etapas separadas por algunos milenios de diferencia. Una primera parte (versos 1 y la mitad del 2) que se cumplió con la primera venida de Cristo, y una segunda parte (verso 2, en su segunda mitad, hasta el verso 11) que se cumplirá con la segunda venida de Cristo en gloria, la cual es aún futura.

Veamos qué es lo que Cristo cumplió en su primera venida, y luego, lo que cumplirá en su segunda venida:

Lo Cumplido en su Primera Venida:

a.-  Me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos (Isaías 61:1).

Sí, Jesús fue enviado hace dos milenios para predicar buenas nuevas a los abatidos. Esto concuerda con lo dicho por Jesús mismo en Lucas 4:43: “Pero él (Jesús) les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio (buenas nuevas) del reino de Dios; porque para esto he sido enviado”. De modo que Cristo vino al mundo para predicar el evangelio (“buenas nuevas”) del Reino de Dios a los abatidos, a fin de darles esperanza y salvación eternas. Por eso, los eruditos en Biblia concuerdan que el tema central del mensaje de Cristo es el evangelio del reino de Dios. Este reino de Dios era un anuncio de liberación espiritual y moral, y también material, de los pecadores. Además, Jesús sostuvo que todo aquel que creyera en su evangelio sería redimido, salvado y liberado. Dice en Marcos 16:15,16 lo siguiente: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura, el que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.

Si amigo lector, Jesús vino con un mensaje salvador el cual se llama: “El evangelio del reino de Dios”. Sin embargo, este evangelio singular o único ha sido pasado por alto por la mayoría de los llamados cristianos, y es ignorado totalmente, pues el diablo ha obscurecido las mentes de los hombres.  Por otro lado, la tradición religiosa lo ha substituido por otros “seudo evangelios”, como es el caso del llamado “El evangelio social” católico.

Pero recuerde que sólo hay un evangelio en la Biblia (Gálatas 1:6-9), y ése es el correctamente llamado: “El evangelio del Reino de Dios”. El “reino de Dios” es, pues, el evangelio o buenas noticias de Jesucristo para los abatidos de la tierra. Él predicó siempre el reino de Dios desde el inicio (Marcos 1:1,14,15) y final de su ministerio (Hechos 1:3).

Usted no encontrará que Cristo prometiera una estadía eterna de los justos en el cielo, sino la entrada a algo que él llamó: El Reino de Dios. A Nicodemo, un fariseo de renombre, Jesús le dijo que podría ver y entrar al reino de Dios si “nacía de nuevo” (Juan 3:3,5). Entonces el reino de Dios es algo que se puede ver y entrar si se nace de nuevo, espiritualmente hablando. En todo caso, el prerrequisito fundamental para ver y entrar al reino era (…y es) CREER en Cristo y en su Reino, por la fe.

b). “A vendar a los quebrantados de corazón” (Isaías 61:1):

Muchos hombres están afligidos en su corazón por la pérdida de un amigo, un hijo, una esposa, una madre, un hermano, etc. Otros están afligidos por la enfermedad, por el hambre, por la desesperanza, por las injusticias, por las guerras, y cosas como éstas. Entonces Jesús aparece en el mundo para curar las heridas de los hombres, dándoles esperanza y sanidad para sus vidas. Jesús vino a salvar a los hombres de su situación caída, de su conciencia sucia, de sus frustraciones, de sus enfermedades, de sus pecados más negros, y les da una salida concreta a todos sus males. Él les prometió una vida presente de gozo, y una futura mucho más gloriosa y preciosa aún (Juan 10:10, Romanos 8:18).

El mensaje del reino de Dios vino a ser bien recibido por los pobres sufrientes que tenían el corazón quebrantado por las tristezas y frustraciones de la vida, es decir: Los pecadores que reconocían su necesidad espiritual, esto es, a los hambrientos de Dios.

c).- A Pregonar libertad a los cautivos, a los presos apertura de la cárcel” (Isa. 61:1).

Aquí Jesús se refiere más que nada a los presos en sus pecados y delitos. Sí, muchos hombres están presos en SUS PECADOS, y son como esclavos de sus vicios. Se encuentran con las ataduras diabólicas que los convierten en prisioneros de sus pecados. Jesús habló que los pecadores son esclavos o presos de sus vicios carnales, de los cuales no se pueden liberar por si mismos. Por eso Jesús dijo: “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). Y, ¿cómo se logra esto? Cuatro versículos antes (32) Jesús dice que “la verdad os hará libres”. Sí, Jesús vino descubrir la realidad del pecado, y de cómo este opera. También enseñó cómo evitarlo eficazmente al descubrir y neutralizar los tácticas satánicas.

Pero también Jesús enseñó que debemos visitar a los presos y los maltratados a fin de darles esperanza con el mensaje del evangelio. San Pablo es enfático cuando dice: “Acordaos de los presos, como si estuvieseis presos juntamente con ellos; y de los maltratados…” (Hebreos 13:3). Y es que el evangelio o mensaje de Cristo hace libre al hombre, aunque esté detrás de las rejas. Hay libertad y paz cuando se obtiene el perdón de Dios por los delitos o pecados cometidos contra Él.

d). “A proclamar el año de la buena voluntad de Jehová” (Isaías 61:2ª):

La primera venida de Cristo trajo la proclama de la salvación de Dios a favor de los pecadores. Su venida traía nuevas ilusiones de un mundo mejor para judíos y gentiles por igual, si aceptaban la verdad personificada en Cristo y su evangelio del reino. Con la venida de Cristo, y con el inicio de su ministerio, él abrió el camino hacia el reino venidero, y preparó a los elegidos para participar de esa era maravillosa de justicia en la tierra. Su venida sirvió para definitivamente condenar al diablo, y a su reino de maldad. Su misión fue “trasladar” a los pecadores, del reino tenebroso del diablo, a la luz del reino de Dios (Colosenses 1:13,14).

Definitivamente con la venida de Cristo se iniciaba el proceso de redención del hombre, sin importar raza, sexo, educación, nacionalidad, o religión. Jesús vino a salvar a todos los hombres, aunque también es verdad que pocos lograrían ganarla. Jesús exigía la renunciación de los hombres a las cosas temporales para seguirlo a él y a su causa redentora. La iglesia, compuestas por los salvos de todas las naciones, tiene la obligación y el mandato de seguir proclamando ese mismo mensaje de la buena nueva, o buena voluntad de Dios para los hombres. Los salvados deben ahora salvar a otros con el mensaje de Cristo, o sea: El evangelio del reino de Dios (Mateo 24:14; Marcos 16:15,16).

Hasta este punto se trataba la primera venida de nuestro Señor al mundo, vale decir, el de preparar a sus elegidos (su iglesia) para que reinen con él en su reino o gobierno milenario en la tierra (Apocalipsis 2:26,27; 3:21;20:4,5). Su mensaje fue siempre el reino de Dios. Esta fue la meta de la carrera cristiana (Hechos 14:22; 2 Pedro 1:5-11; Santiago 2:5; Mateo 25:31,34).

La Segunda Parte de la Misión de Cristo Aún no Cumplida sino hasta su Retorno: (Isaías 61:2-11)

Esta segunda parte de la profecía se proyecta hacia el futuro, cuando Jesús venga a la tierra por segunda vez en persona. Los versículos 2 al 11 nos dan detalles interesantes de lo que ocurrirá cuando el Señor Jesucristo vuelva nuevamente a la tierra y reine en Israel:

1.- El día de la venganza de Dios.

2.- A consolar a los enlutados.

3.-  Gloria y gozo a los afligidos de Sión.

4.- Se reedificarán las ruinas antiguas.

5.- Se restaurarán las ciudades arruinadas.

6.- Extranjeros apacentarán los rebaños.

7.- Judíos comerán las riquezas de las naciones.

8.- Dios hará pacto perpetuo con su pueblo.

9.- Pueblos reconocerán que Israel es escogido.

10.-Israel será prominente sobre las demásn naciones.

Aquí tenemos unas profecías concernientes al pueblo Hebreo, o también llamado: el pueblo escogido de Dios. Jesús vendrá para vengar la incredulidad de los hombres impíos, es decir, vendrá a castigar a aquellos que no quisieron saber nada de él y de su Padre, y descuidaron una salvación tan grande. Además, cuando Jesús regrese nuevamente a este mundo, las naciones querrán borrar del mapa a la nación Judía asentada en la tierra santa. Multitud de naciones árabes y de otros países se pondrán de acuerdo para combatir contra el pueblo elegido de Dios, y entonces, cuando menos se lo esperen, serán castigados con la gloriosa venida del Señor.

Por fin los judíos no serán más amenazados por sus enemigos y vecinos, y los enlutados, aquellos que perdieron a sus hijos en batalla, por el terrorismo y por el holocausto, serán consolados. Los afligidos de Sión, símbolo de la nación judía, tendrán gloria y gozo de verdad, al verse liberados completamente de sus enemigos y por tener a su rey entre ellos.

Para ese entonces las ruinas antiguas que ahora existen en Israel, y aquellas que se produzcan por causa de los ataques enemigos sobre la tierra santa, serán reedificadas. Ahora serán los extranjeros los que se encargarán de sembrar las tierras y a apacentar los rebaños judíos. Las naciones gentiles estarán al servicio de Israel, e Israel será de bendición para ellas. El mundo reconocerá que Israel es una nación de Dios, elegida y preciosa. Además, con el reino de Cristo desde Jerusalén, los hombres recibirán las leyes de Dios, y ellos tendrán que andar rectamente, de lo contrario les sobrevendrán las calamidades de Dios (Leer Zacarías 14).

Por fin los judíos vivirán seguros y en paz, porque Cristo y su iglesia tomarán el control del mundo desde Jerusalén. En ese tiempo las armas de guerra serán destruidas, y los ejércitos dejarán de existir. Habrá un desarme mundial nunca antes visto.

Una Ignorancia Generalizada:

Es triste contemplar cómo el mundo se opone a Israel, y a sus legítimos derechos sobre la tierra prometida. Existe una animadversión tremenda hacia los judíos en todas partes del mundo, incluso dentro del mundo llamado “cristiano”. Por muchísimos siglos los católicos han alimentado el odio hacia los judíos, y han pasado por alto las Escrituras bíblicas que afirman tajantemente que este pueblo milenario es y seguirá siendo el pueblo elegido de Dios (Romanos 9:4;11:1,2). También los más de los cristianos se han olvidado que Jesús mismo dijo que la salvación viene de los judíos (Juan 4:22), afirmación ésta que resultaría absurda si en verdad este pueblo fuera el desechado por Dios.

Los que se dicen Cristianos ignoran que el retorno de los judíos en su tierra, el 12 de Mayo de 1948, se produjo como respuesta a una promesa explícita de Dios a Abraham , en el sentido que su descendencia heredaría la “tierra prometida” (Génesis 13:15; 15:18). Por cierto que esa descendencia se refería primeramente a Cristo, a los judíos cristianos de todas las épocas, y finalmente a los no judíos cristianos, hechos “judíos espirituales” por la fe en Cristo (Gálatas 3:16,29).

Ahora que la tierra de la promesa se encuentra en manos judías (aunque aún faltan recuperar ciertos territorios que comprendían la antigua tierra de la promesa), y habiendo sido Jerusalén reconquistada por los Hebreos en Junio de 1967, sólo queda por esperar la venida de Cristo para cumplir las promesas de Isaías 61:2b-11). Cuando eso ocurra, Israel será de bendición para los pueblos de la tierra. Esto significará que habrá un solo gobierno mundial liderado por Jesucristo, el Rey de los reyes, y el Señor de los señores.

MENSAJE DE APOLOGISTA PARA ESTE MES DE OCTUBRE DEL 2011

Estimados amigos,

Nuestro blog va teniendo cada día más acogida por parte de personas de todas partes de nuestra América y Europa, hecho que nos ha sentir muy alegres y animosos para seguir adelante en nuestra tarea de difusión del evangelio verdadero—el reino de Dios.

Según nuestras estadísticas, un promedio de 5,000 personas visitan diariamente este blog, sin contar aquellas que entran a mis otros sitios, y que deben sumar unas 2,500 personas más, haciendo un total de 7,500 visitas al día, o 225,000 al mes. Y creo que esta cifra de visitas no está nada mal, considerando que mis blogs se enfocan en la Biblia primordialmente, un tema que no muchas personas están dispuestas a leer. Sin embargo, ya que combinamos los asuntos económicos y políticos con la profecía bíblica, la gente se siente un poco más inclinada en averiguar qué es lo que tenemos que decir sobre los acontecimientos mundiales a la luz de la Biblia, ya que los eventos futuros no se presentan halagüeños para nadie.

Les recordamos que ustedes pueden suscribirse a este blog para recibir diariamente nuestros videos y estudios que vamos subiendo. Hasta el momento tenemos 325 suscriptores que ya vienen recibiendo regularmente nuestros temas, puesto que no desean perderse nuestras noticias y enseñanzas, y así mantenerse al día sobre todo lo que sucede en nuestro mundo y entender su significado profético. En el portal de nuestro blog encontrarán un recuadro donde dice “Email suscription”. Simplemente escriban allí su correo electrónico, y luego recibirán un aviso para que copien el código que se les mostrará, y luego recibirán de vuelta, en su casilla de correos, un aviso para que confirmen su suscripción. ¡Eso es todo!

Y para aquellos amigos que nos visitan, y que disponen de sus blogs personales, y que se sienten identificados con nuestra misión de propagar el mensaje del reino, les agradeceríamos si nos pudieran incluir dentro de sus links o enlaces. De este modo más gente podrá enterarse del mensaje salvador que les traerá su salvación eterna (Rom 1:16).

Finalmente, mil gracias por sus cartas de estímulo, y por sus gentiles comentarios a los temas que vamos subiendo, y que nos sirven para el debate alturado.

Dios me los bendiga, mientras van pidiendo y buscando el reino de Dios (Mateo 6:33)

Su amigo y servidor,

Mario Olcese (Apologista)

¿QUE ES EL EVANGELIO? O ¿CUAL ES EL EVANGELIO? Partes I y 2

Este es el tema central en TODO el CONTEXTO de Las Escrituras, El Reino de Dios. El Señor y Mesías Jesús, es el Rey del Reino de Dios, el cual será instaurado a la segunda venida del Mesías a este planeta tierra, cuando descienda y afirme sus pies en el Monte de los Olivos. El Señor Jesús es la DESCENDENCIA de Abraham y David, a la cual le fue dada la promesa.

 

EL VIDEO DE APOLOGISTA QUE EXPLICA CUÁL ES EL VERDADERO EVANGELIO DE JESUCRISTO

El Ingº Mario Olcese, hermano de Lavasori, explica cuál es en realidad verdadero evangelio predicado por Jesucristo, y que fue anunciado por él hace 2000 años cuando fue enviado por Su Padre a este mundo.

EL REINO DE DIOS DEBE MOTIVARNOS AL ARREPENTIMIENTO

Estimados amigos que visitan mi blog regularmente:

Cuando Jesús comenzó su ministerio predicando el evangelio o buenas nuevas del reino mesiánico, él llamó a la gente al arrepentimiento para que pudieran entran en él.  Sí, mis amigos, Jesucristo fue enviado expresamente por Su Padre para predicar el reino de Dios y  proclamar su cercanía, tanto a sus paisanos, como al mundo entero a través de sus discípulos (Lucas 4:43; Lucas 8:1,2; 9:1,2).

Es interesante notar que Jesús no vino a predicar o a prometer “una estadía eterna de los salvos en el cielo”, sino algo que él llamó el reino de Dios, y que evidentemente sus paisanos judíos sabían perfectamente de lo que se trataba. Esto se evidencia por el hecho de que Jesús no se detuvo en ningún momento a explicarles qué era eso que él llamaba el evangelio o Buenas Nuevas del Reino de Dios,.. ¡y tampoco nadie de su audiencia se lo preguntó porque ya lo entendían por los profetas!

Un evangelio sin el reino

Hoy en día los predicadores llaman a las personas al arrepentimiento (aceptando a Cristo) para que éstas no terminen condenadas en el infierno, pero desafortunadamente estos evangelistas no se toman el tiempo para explicarles a sus interlocutores qué es lo que traerá su eventual condenación, es decir, su fatal rechazo  a Cristo y su evangelio del reino. Jesús, recordemos, dijo que el que creyere en el evangelio será salvo, pero el que no creyere, será condenado. Estas son sus palabras: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere (en el evangelio del reino, Mr. 1:1,14,15) y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será CONDENADO (Mr. 16:16). Pero muchos “evangelistas” no empiezan su predicación anunciando el reino de Dios y llamando a la gente a creer en este mensaje salvador. Recordemos que Pablo mismo dice que el evangelio (Cristo y su reino) es “Poder de Dios para salvación; al judío primeramente y también al Griego” (Romanos 1:16). Entonces nos preguntamos: ¿Qué ha pasado con el reino de Dios en las campañas de evangelización de los predicadores cristianos de hoy?

Recibir el evangelio del reino

Jesús dijo: “De cierto os digo, que el que no reciba el REINO DE DIOS como un niño, no entrará en él” (Marcos 10:15). Noten nuevamente que para entrar en el reino de Dios es necesario recibirlo. ¿Y qué se quiere decir con la frase “recibir el reino”? Pues tiene el mismo sentido que “recibir a Cristo”, es decir, “creer a Cristo”. En Juan 1:11,12, leemos: “A lo suyo vino, y los suyos no le RECIBIERON. Mas a todos los que le RECIBIERON, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. En buena cuenta, “recibir el reino” es “creer en el reino”, así como “recibir a Cristo” es creer en su nombre”. De modo que es muy importante creer en el reino de Dios para poder entrar en él. Y recuerde esto: uno puede recibir a Cristo o creer en él, pero si uno no cree en su evangelio del reino, o no recibe el reino por fe, jamás podrá entrar en él.

También es importante mencionar que los discípulos de Felipe fueron bautizados cuando creyeron precisamente en este evangelio del reino y en el nombre de Jesucristo. Dice Hechos 8:12, así: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del REINO DE DIOS y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres”. Esta verdad indiscutible debe quedarse bien grabada en la mente de todos ustedes que leen este artículo.

El Reino de Dios es un mensaje para todos los hombres

Algunos aún creen que el Reino de Dios es un mensaje sólo para los Hebreos, el cual fue predicado primeramente por el Judío Jesús y sus discípulos, a los judíos. Sin embargo, el apóstol Pablo, quien era también un israelita, predicó este mismo evangelio del Reino a los que no eran Judíos (los Griegos o gentiles del mundo de entonces) para que también fueran hechos herederos de esa misma promesa (Hechos 14:22).

En Hechos 20:24,25, el apóstol Pablo llama a este único evangelio del reino, “el evangelio de la gracia” de Dios, y no porque fuese un nuevo evangelio, sino porque es un mensaje que posibilita, por la gracia de Dios, que  todos puedan participar de dicho reino glorioso que se establecerá en la tierra en la parusía del rey (Rom 15:8).

También es interesante observar que Pablo se quedó dos años enteros en Roma para predicar el reino de Dios y el nombre de Jesucristo a todas las personas que venían a visitarlo a su casa alquilada. En Hechos 28:23,30, 31, leemos: “Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el REINO DE DIOS desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el REINO DE DIOS y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento”.

Algunos reciben el Reino de Dios por un tiempo y luego se olvidan de él

Lo que Jesús enseñó en su parábola del Sembrador es que habrá un número de personas que recibirán el reino de Dios predicado por los verdaderos evangelizadores, pero que desafortunadamente no lo mantendrán vivo en sus vidas porque otras metas tomarán su lugar, y simplemente dejarán de pedirlo y buscarlo (Mateo 6:10,33). En Lucas 8:12-15 leemos:

Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia”.

Noten ustedes que los de junto del camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón, la palabra para que no crean y se salven. ¿Qué palabra es ésta que el diablo se encarga de quitar del corazón de los que oyen? La respuesta está en Lucas 13:19:

“Cuando alguno oye la PALABRA DEL REINO y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino”.

Así que lo que el diablo hace es arrebatar la palabra o el mensaje del Reino que oye el potencial creyente para que éste no se salve. Otros, en cambio, reciben el mensaje o evangelio del Reino (“la Palabra”) con gozo, pero creen sólo por un tiempo, cuando les sobrevienen las pruebas. Y finalmente hay otros que oyen la palabra, pero que los afanes y las riquezas, y los placeres de este mundo les impide dar frutos, y terminan perdiéndose. Sin embargo habrá quienes tienen un corazón bueno y recto que retienen la palabra del Reino y dan fruto. Estos son la minoría, sin duda. Sí, una minoría tendrá el corazón BUENO Y RECTO como para retener el mensaje o evangelio del reino y darán frutos con su vida y predicación.

Hoy en día el mensaje del reino es predicado por distintos medios, aunque no a la velocidad que quisiéramos, dado que aún el diablo sigue engañando a muchísimos predicadores con evangelios fraudulentos. Esta es la obra maestra del diablo, sin duda alguna.

Creemos que el mensaje del Reino sigue siendo como una piedra en el zapato de muchos evangelistas, los cuales esperan, no heredar la tierra, sino escapar de este mundo decadente hacia el cielo o la llamada “gloria celestial”. Es decir, ellos creen que el reino de los cielos o el reino de Dios es el cielo mismo, donde supuestamente vivirán los salvos con sus almas inmortales. Esta es una idea Griega, y no Hebrea, una esperanza que jamás pasó por la mente de los fieles del AT. Así que toda vez que un predicador presenta un evangelio de un rey sin su reino en la tierra o mundo venidero, un gran favor que le están haciendo al adversario, el diablo. Este macabro personaje odia el evangelio de la gloria de Cristo que es el mismo evangelio del reino, porque sabe que es un mensaje que da esperanza al mundo y que salva a los que lo creen, piden y buscan de todo corazón. Es por eso que este espíritu engañador ha logrado embotar las mentes de los que no creen en el reino, para que no acepten en este precioso mensaje salvador, y se pierdan junto con sus guías ciegos.

Mientras tanto, yo seguiré con mi cometido de predicar el reino de Dios a más personas, dando testimonio de lo que Dios ha prometido para los suyos. Si usted quiere imitar a Cristo y a Pablo en esta sagrada misión, será bendecido grandemente, si no ahora, en la era venidera.

Romanos 10:15: ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian BUENAS NUEVAS!

Vuestro Servidor,

Mario Olcese (Apologista)

www.elevangeliodelreino.com

 

¿ESTÁ USTED 100% SEGURO DE QUE SABE PARA QUÉ FUE ENVIADO JESÚS AL MUNDO?— ¡SORPRENDENTEMENTE MILLONES AÚN LO IGNORAN!

Por Ingº Mario Olcese (Apologista)

Esta pregunta del artículo parecerá innecesaria y fuera de lugar para muchos que se consideran cristianos. Y es que los cristianos creen que Cristo fue enviado por Dios al mundo para morir en la cruz y salvarnos de la condenación eterna. ¿Pero dijo Jesucristo en algún momento que Dios lo envió expresamente a este mundo para que morir en la cruz por los pecadores? Pues, No! 

Muchas personas tienen un desconocimiento total de la razón de la venida de Jesús al mundo—¡Y usted puede ser una de esas personas!

 Jesús Revela la Verdadera Razón de su Venida al Mundo: Quién más indicado que Jesús mismo para decirnos para qué lo envió Su Padre al mundo —¿No le parece a usted?¿Pero podemos acaso encontrar el pasaje bíblico en donde Jesús revela la verdadera razón de su venida al mundo? La respuesta es un rotundo sí. Pues bien, el texto se halla en Lucas 4:43, y usted tiene que leerlo en su propia Biblia ahora mismo para no olvidarlo. Dice así: “Pero él (Jesús) les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado”. (También leer Marcos 1:38) 

Observe que Jesús fue enviado expresamente al mundo para una tarea, y esa tarea era anunciar el evangelio del reino de Dios. Por otro lado es interesante notar que Jesús no dice en ningún momento que Dios lo envió a morir por los  pecadores., aunque su muerte en la cruz sería la consecuencia de su predicación del evangelio del reino de Dios.

La Muerte de Jesucristo: Una Necesidad Imperiosa: 

Jesús tomó conciencia de que su muerte era una necesidad ineludible que cumpliría el propósito inicial de Dios de redimir al hombre de su estado caído y pecaminoso (Apocalipsis 13:8). Y es precisamente en Marcos 8:31 donde Jesús, por vez primera, anuncia su muerte y su resurrección gloriosa a sus discípulos. El texto dice así: “Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días”.   

¿Por qué razón matarían a Jesús sus  enemigos o detractores? En Marcos 11:18 encontramos la respuesta:  “Y lo oyeron (a Jesús) los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo  matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina”. Los líderes religiosos querían matar a Jesús porque le tenían miedo, dado que el pueblo estaba admirado de su doctrina o evangelio. Tenían miedo de que su mensaje se hiciera cada vez más popular y aceptado por los judíos y los gentiles.

Entonces vemos que su muerte sería la lógica consecuencia de su anuncio de un evangelio impopular para los intereses de los líderes religiosos judíos y de Roma misma. Algo similar leemos en Juan 8:37,40, donde dice: “Se que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros…Pero ahora procuráis matarme a mi, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios…”.

La Incomprensión de Sus Apóstoles: 

Hubo momentos en que Jesús eludía su trágico destino simplemente porque aún no era su hora de morir. No obstante, los discípulos no entendían cuál era la necesidad que tenía Jesús de morir. Pedro, su apóstol, tomó a Jesús aparte y le dice: “Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca” (Mateo 16:22). Hasta ese momento los discípulos parecían no entender cuál era la necesidad de Jesús para morir y ser resucitado al tercer día. Ellos estaban pensando carnalmente, humanamente, pero no espiritualmente. Aún Pedro mismo no lo entendía cabalmente. Y en el camino de Emaús, dos de sus discípulos aún mantenían un concepto errado de su primera venida, cuando le dicen al forastero (Jesús resucitado): “Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy ya es el tercer día que esto ha acontecido.” (Lucas 24: 21).  

Es evidente que los discípulos aún no tenían un concepto cabal del propósito de la venida de Cristo a su pueblo. Ellos aún estaban creyendo que el reino de Dios se establecería en su época, y no para su segunda venida en gloria.

En el libro de los Hechos 1:6, cuando Jesús ya estaba nuevamente con ellos resucitado, los discípulos le preguntan: “Señor, restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” Ya podemos imaginarnos lo extraño que les habrá parecido a los discípulos oír a Jesús decir en la Parábola de las Diez Minas: “Un hombre noble se fue a un país lejano para recibir un reino volver” (Lucas 19:12) Nosotros ahora sabemos que Jesús estaba hablando de sí mismo, y de su subida al cielo para recibir la autoridad de gobernar, y luego volver a la tierra. ¿Pero lo entendieron así sus seguidores? Ellos aún estaban pensando en una inminente restauración del reino davídico, y así lo dejaron notar cuando, al entrar Jesús en Jerusalén, la multitud exclamó: “¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene!…”  (Marcos 11:10). 

¿Cuándo fue que comprendieron los discípulos Realmente?: 

Ahora tenemos el gran acontecimiento de Pentecostés. El Pedro que había sido tildado de “Satanás” por Jesús, por negarse a aceptar la posibilidad de la muerte de su rey, ahora es él mismo quien explica a sus paisanos judíos que Jesús era efectivamente el Mesías esperado, y que le había sido necesario sufrir y morir primero y luego resucitar para volver al cielo, para después regresar en gloria para instaurar su reino. Sus palabras son éstas: “A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido el Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que veis y oís…Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho Señor y Cristo.”  (Hechos 2:32,33,35). Ahora Pedro comprende que Cristo era el verdadero Mesías, cuando Dios lo resucita y lo llama a su gloria. La visión de Daniel 7:13,14 cobra para él un sentido verdadero. Además, en el pórtico de Salomón, Pedro les dice a otros paisanos judíos: “Pero Dios a cumplido así lo que había sido antes anunciado por boca de todos los profetas, que su Cristo había de padecer(Hechos 3:18). Por fin Pedro llegó a comprender que era necesario que Cristo primero tuviera que padecer y morir por la causa del evangelio que predicaba, muerte que redundaría en la salvación de los creyentes. Además comprendió que Cristo era el verdadero Mesías esperado que tendría que volver nuevamente para cumplir con todas las promesas hechas a los padres. Sin duda, el Espíritu Santo aclaró muchas de las dudas que aún existían en las mentes de los discípulos.

El apóstol Pablo, por su parte, dirá de la muerte y resurrección de Jesús lo siguiente: “Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven”. (Romanos 14:9). Sí, Jesús tuvo que morir para convertirse en el Señor y Cristo de los creyentes que esperan en él de todo corazón. Si él no hubiera resucitado, entonces vano sería creer en él y en sus promesas de vida eterna en el reino de Dios.

Pedro y los demás apóstoles comprendieron que Jesús se ganó el derecho de ser el Mesías, al vencer hasta el final. Por eso leemos en Filipenses 2:8, lo siguiente: “Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”.Y en Apocalipsis 3:21 Jesús dice:“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.           

Nótese que Pedro dice que Dios lo hizo a Jesús: “Señor y Cristo” (Hechos 2:36)—¿cuándo? ¡Cuando fue resucitado y exaltado! (Hechos 2:32,33). Y fue exaltado porque fue obediente hasta la muerte (Filipenses 2:9; 2 Timoteo 2:5). Sí, Jesús venció y ¡se ganó su corona de rey! (Ezequiel 21:26,27; Daniel 7:13,14). 

Los Cristianos Están llamados a ser reyes con Cristo: 

Los Cristianos también están llamados a predicar el mismo evangelio de Cristo a todo el mundo habitado. Como consecuencia de ello, los creyentes igualmente sufrirán como Cristo sufrió por cumplir su cometido. Recordemos que la Gran Comisión de Cristo es: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” (Mateo 28:19). Y Marcos lo registra de esta manera: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura…” (Marcos 16:15). 

Al dar testimonio del evangelio de Jesucristo, muchos serán insultados, apedreados, escupidos y hasta asesinados. Esto se verifica al leer Apocalipsis 20:4, en donde leemos: “…y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios…”. Es claro que ningún cristiano “mudo” podrá ser perseguido y asechado por los enemigos de Dios. Es, pues, menester que el creyente imite a Jesús, así como Pablo lo hacía con Cristo: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1). 

Los cristianos que venzan hasta el final recibirán, como Cristo lo recibió, su corona de gloria para ser coherederos en el reino de Dios. Nuevamente leemos en Apocalipsis 3:21: “Al que venciere, le daré que se siente  conmigo en mi trono…”.Y en Apocalipsis 2:10 encontramos esta promesa de Jesús: “…sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”.  Además, Jesús dice en Apocalipsis 3:11, así: “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”. Por lo visto estamos llamados a ser reyes con el Rey de los reyes, Jesucristo (Apocalipsis 1:6). Esta verdad no es comprendida por los cristianos que no estudian la Biblia. Estos “creyentes” ni siquiera saben qué significa la palabra “cristiano”. Cristiano es ser Mesiánico, y ser Mesiánico es ser partidario de la monarquía de Dios. Así: David, Salomón, etc, eran ‘Mesías’ o ‘ungidos’ para desempeñar sus cargos de reyes en Israel. No se podía ser rey en Israel si antes no se era ungido por el Sumo Sacerdote.

Al ser Jesús ungido por Dios por su victoria o triunfo al cumplir con la misión de su Padre, Jesús se ganó su corona de gloria para ser el nuevo rey que tendrá Israel cuando él regrese por segunda vez. Del mismo modo, los cristianos son ungidos (2 Corintios 1:21) para heredar el reino y recibir sus coronas. Pero antes tendrán que vencer como Jesús. Será únicamente cuando Cristo regrese, que todos los cristianos vencedores tendrán la herencia en su reino milenario y milenial. Por eso Jesús dice en Mateo 25:31,34: “Cuando el Hijo del Hombre venga…entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”.   

Algo Más sobre el Evangelio del Reino: 

1.- Es el mensaje central de Cristo y sus Apóstoles. (Marcos 1:1,14,15; Lucas 8:1; 9:2; Hechos  8:12; 19:8; 20:25; 28:23,30,31). 

2.- Es el mensaje que será predicado hasta la venida de Jesucristo al mundo (Mateo 24:14). 

3.- Este evangelio del reino tiene poder para salvar a los que creen (Romanos 1:16). 

4.-El Diablo intentará que las personas no crean en el evangelio y se pierdan para siempre (2 Corintios 4:4). 

5.- El Diablo perseguirá a la iglesia que esté predicando el evangelio del reino y se valdrá de la “Bestia” o el “Anticristo” para ello (Apocalipsis 20:4). 

6.- Los que venzan hasta el final heredarán el reino de Cristo en la tierra por mil años. Las naciones serán gobernadas por Cristo y su iglesia glorificada (Apocalipsis 20:6). 

7.- La sede del reino de Dios estará en Jerusalén (Mateo 5:33-35; Jeremías 3:17; Miqueas 4:1-5; También (Salmos 122:1-9; Zacarías 1:17; 8:3,22,23;14:17). 

8.- El Diablo y sus demonios estarán atados en el abismo durante el reino milenario de Cristo (Apocalipsis 20:1-3). El mundo gozará de paz, amor, y felicidad, sin la influencia maléfica de los espíritus impuros. 

Resumen:

Es importante subrayar que Dios quiso (…y quiere) redimir a los hombres a través del sacrificio de Su propio Hijo Unigénito (Juan 3:16). Jesús pagó el precio por nuestros pecados muriendo por nosotros en la cruz. No obstante, para lograr que Cristo pagara con su vida nuestras deudas con Dios, Dios tenía que enviar a Su Hijo con un mensaje que sería poco o nada apetecible para las autoridades religiosas judías y también romanas. Este mensaje o evangelio fue el verdadero motivo por el cual Cristo fe enviado al mundo por Su Padre. En otras palabras, se tenía que dar el motivo que provocara su muerte vicaria, y ese fue el evangelio del reino predicado por Jesucristo y sus seguidores. Más adelante, los apóstoles correrían la misma suerte, al morir cada uno en el martirio o el destierro.

Jesús venció hasta el final, e igualmente sus apóstoles. Nosotros igualmente tenemos que vencer hasta el final para ganar nuestra corona de gloria, y así ser parte del reino milenario de Cristo. Esto quiere decir que debemos anunciar ese mismo mensaje o evangelio del reino al mundo entero, ofrendando nuestras vidas si fuere necesario. Para mayor información sobre éste y otros temas, vea:

www.elevangeliodelreino.com 

www.eladaliddelaverdad.over-blog.es

 

MIS SITIOS EXCLUSIVOS QUE TRATAN SOBRE EL REINO DE DIOS

Estimados hermanos y amigos que visitan este blog regularmente:

Les recuerdo que dispongo de dos blogs, y un sitio web pagado, en donde expongo todo lo relacionado con el Reino venidero de Cristo, el cual traerá la paz y la justicia verdaderas a nuestro mundo.

En ellos expongo básicamente lo que Jesús enseñó sobre su gobierno mundial futuro y de cómo participar de él.

Este mensaje del reino es conocido en las Escrituras como las buenas noticias o evangelio del reino de Dios, un anuncio que desafortunadamente aún muchos ignoran, o que todavía se resisten a creerlo, a causa de la traidición católico Romana.

Estoy convencido de que este tema del reino es uno que CASI no provoca acaloradas discrepancias u objecciones, como sí viene ocurriendo con otras enseñanzas, como la Trinidad, el rapto secreto de la iglesia, la inmortalidad del alma humana, la guarda del sábado, y el origen del anticristo, por citar sólo algunas doctrinas fundamentales del cristianismo. Por tanto, estoy convencido de que la lectura de estos estudios abrirán mucho vuestro entendimiento sobre lo que Jesús vino a predicar como el mensaje central de Dios Padre para el mundo entero.

Estos son los enlaces:

www.elevangeliodelreino.com

www.eladaliddelaverdad.over-blog.es

www.elreinadodecristo.wordpress.com

Su sevidor,

Apologista

ESPECIAL: BATALLA EN LOS ÁNGELES, ALGO MÁS QUE UNA PELÍCULA

 

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Cualquier persona con un mínimo sentido crítico estará de acuerdo con nosotros en afirmar que la recientemente estrenada película Battle Los Angeles (Batalla en los Ángeles) No alcanzó a superar la espectativa generada en torno a llevar a la pantalla grande un evento real ocurrido en la madrugada del 25 de Febrero de 1942 (clic para ver).

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Heroísmo en soldados norteamericanos, patriotismo exacerbado, confusión y balas a discreción pretendieron resumir un incidente que se podría haber relacionado en un intento de contacto extraterrestre en las playas californianas de los años 40, el director Jonathan Liebesman convirtió éste hecho en una película de ciencia ficción militar donde puede ser apreciada más parafernalia militar a lo Saving Private Ryan (clic para ver) con Independence Day (clic para ver) con un fuerte tufo a District 9 (clic para ver). Sin embargo estimado lector sabemos bien que es justamente en éstas películas de mucha promoción y poca trascendencia que “algunos” encuentran la plataforma perfecta para enviar mensajes o señales……Battle Los Angeles No podía ser la excepción.

En el siguiente post compartiremos un exclusivo análisis en función a sólo algunas capturas de pantalla de la misma película, No prentendemos de ninguna manera inducirlo a que Ud. crea, sólo a que considere que ciertas similitudes de la película son por decirlo mejor muy sugestivas, sugerentes y oportunas en el mundo real.
Empezaremos por el inicio de la película, desde donde se plantea una fecha:
Observa la Imagen:

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12 de Agosto del 2011. Sabemos bien que muchas fechas son anunciadas con anticipación en diversas películas o series por diversos motivos (clic para ver) ésta consideramos debemos tenerla a consideración, sin embargo si Ud. considera que es aún muy lejana (?) le compartimos una fecha más cercana.

Observa la Imagen:

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11 de Abril 2011 (en USA 4/11/2011) con una curiosa leyenda en la pantalla de la película: Meteors fall of Coast of Tokyo (Meteoritos caen en la Costa de Tokyo) la hora indicada: 04:40 GMT. En éste punto es importante indicar que el estreno de Battle Los Angeles se dió éste 11 de Marzo 2011, el mismo día del terremoto de Japón. (!). Según ésta película los meteoritos impactaban en distintos puntos del mundo empezando por Tokyo y luego un mapa de toda América.
Observa la Imagen:

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Curiosamente aquellos mismos puntos de impacto en América son los mismos que han reportados recientes sismos o terremotos en los últimos meses. Así mismo en el colmo de la ironía gráfica se presenta un diálogo de coordinación entre marines americanos previos al enfrentameinto con extraterrestres, en ésta escena se inserta subliminalmente una imagen detrás: en primera una mujer hawaiana bailando, al analizarlo se trata de Shiva (clic para ver) que en el hinduísmo es el dios de la destrucción.
Observa la Imagen:

http://angel2840148089.files.wordpress.com/2011/03/3.jpg?w=200&h=90

Curiosamente también un sargento explica donde se han dado los puntos de impacto en USA y cual será el plan a seguir, nuevamente detrás de él una imagen aparece en el proyector, para aquellos que estamos familiarizados con el tema inmediatamente reconocemos que se trata de un mapa similar a los publicados por la USGS y la ANSS sobre recientes sismos, ésta vez la zona es California(¿Presagio?).
Observa la Imagen:

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Por otro lado la película plantea que los meteoritos que caen a Tierra tendrían estructura y hasta podrían ser interpretados como naves al reducir su velocidad al llegar a Tierra, en el mismo proyector se presenta una imagen amplificada de uno de ellos.
Observa la Imagen:

http://angel2840148089.files.wordpress.com/2011/03/6.jpg?w=200&h=90

Si hacemos un poco de memoria estimado lector recordará Ud. muy bien aquella misma imagen que el pasado 29 de Enero del 2010 NASA y ESA presentaron al denominar éste similar objeto desconocido como P2010/A2, hasta la fecha No sabe que fué (clic para ver), éste OVNI luce oportunamente bastante similar al de nuestra película. Ahora bien con respecto al impacto de éstos meteoritos la película está llena de reporteros que en Vivo narran como caen al agua éstos objetos.
Observa la Imagen:

http://angel2840148089.files.wordpress.com/2011/03/7.jpg?w=200&h=90

Y que porsupuesto causan: Tsunamis, exactamente, las mismas imágenes que hemos visto una tras otra vez en distintos medios desde Japón como consecuencia del reciente terremoto de 9.0 del pasado 11 de Marzo (2011), nuevamente, fecha de estreno de ésta película. Bien, pero y ¿Que hay de los OVNI’s?, es decir OVNI’s durante el tsunami y durante éste escenario Sí se mostraron y para aquellos que lo recuerden aquel video más visto en internet (que lamentablemente es un HOAX y No de Eligael) es el denominado UFO in Haití (clic para ver), naves extraterrestres similares a los de nuestra película sobre las palmeras y cerca al mar en Haití, curiosamente un país destruído por otro terremoto.
Observa la Imagen:

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Por último estimado lector una imagen más que se dá durante los primeros 35 minutos de la película junto con todas las anteriores, una en donde en CNN en televisión se transmite la batalla en la misma ciudad con una leyenda que más pareciese ser una pregunta: Is this an occupation or colonization (es ésta una ocupación o una colonización).
Observa la Imagen:

http://angel2840148089.files.wordpress.com/2011/03/9.jpg?w=200&h=94

Imágenes estimado lector que HOY mismo podemos ver en países como Libya (clic para ver) y que nos recuerda también al mismo tiempo las advertencias del físico Steven Hawking sobre el ciudado que debemos tener frente al contacto extraterrestre y la analogía con la colonización de Colón a América (clic para ver). Sin duda éste primer y muy corto análisis de ésta película estimado lector que No encontrá Ud. en ningún otro Site como advirtiéramos busca hacer considerar éstos elementos que No creemos son “coincidencias”o “azar”, como anunciáramos desde nuestras redes sociales, la próxima vez que vayamos al cine hagámoslo con los ojos bien abiertos:

Aprende a Ver… No a Creer…

Fuente:

Nuestro Pasado Extraterrestre

MIS SITIOS WEB EXCLUSIVOS SOBRE EL TEMA DEL REINO DE DIOS

¡Wou, mami!…¡qué lindo etán etos blos de Apologita!

…no hay duda alguna de que todos aquellos que son como niños entrarán en el reino de Dios!

Estimados amigos que nos visitan asiduamente:

 Les informo que mi sitio web pagado www.elevangeliodelreino.org, ahora finalizará con “com”  www.elevangeliodelreino.com. Así que pueden acceder ahora a este nuevo enlace, y tenerlo entre sus favoritos, si así lo creen conveniente. 

También les recuerdo que pueden visitar mi blog exclusivo sobre el Reino de Dios en:

www.eladaliddelaverdad.over-blog.es

Así que ya cuentan ustedes con estos dos nuevos sitios para que los den a conocer a sus amigos y conocidos, para que también ellos puedan conocer el mensaje central de Cristo que es el reino de Dios, el evangelio salvador que debe ser proclamado a todas las naciones como testimonio antes de que Su Majestad, el Señor Jesucristo, regrese a este mundo en persona para regirlo con vara de hierro (Mateo 24:14; Lucas 9:60-62; Romanos 1:16). 

Finalmente,  ustedes también pueden visitar mi otro blog exclusivo sobre la doctrina de la Trinidad en el siguiente enlace:

www.detrinitatiserroribus.over-blog.es

Su servidor,

Apologista

¿QUÉ SE DEBE ENTENDER POR “LA PALABRA DE DIOS”

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista) 

 Estimados amigos, es sorprendente que muchos predicadores afirmen predicar “La Palabra de Dios” y no obstante sigan sin entender de que esta locución tiene que ver principalmente con el mensaje o el evangelio del reino de Dios. Esta verdad la puede descubrir cualquier persona medianamente inteligente en Mateo 13:19, y que dice: “Cuando alguno oye LA PALABRA DEL REINO y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino”.

Noten ustedes que los sembradores de hoy, los que supuestamente dicen imitar a Cristo, no están predicando el mismo mensaje del reino que su Maestro anunció insistentemente por todos los lugares, ciudades y aldeas que iba, sino cosas muy distintas o extrañas que no tienen asidero en la Biblia. Esto es muy serio, porque predicar un evangelio distinto es como predicar a un Jesús diferente, lo cual se traduce en un serio desconocimiento de quien es realmente Jesucristo. Así que poco le vale que usted afirme creer en Cristo si en realidad usted está creyendo un mensaje distinto del original que él predicó.

En Lucas 6:46 Jesús dijo:

“¿Por qué me llamáis, SEÑOR, SEÑOR, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante.” Es decir, no pierda su tiempo en llamar a Jesús “Señor” si es que usted no va a obedecer a Cristo completamente, y esto incluye la predicación de la palabra del reino.

Jesús iguala LA PALABRA con EL EVANGELIO DEL REINO. Así,  en Juan 14:24, él dice: “El que no me ama, no guarda mis palabras; y LA PALABRA que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió”. Noten ustedes que LA PALABRA que él predicó no era suya sino del Padre que le envió.

Ahora tomen note que en Lucas 4:43, Jesús dice: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado”. Es decir, la palabra que predicaba Jesús era el MENSAJE o evangelio del reino que le dio el Padre para revelar a los hombres (También Hechos 10:36).

Predicar la palabra del Reino causa persecución

Según Jesús, la persecución viene por causa de la palabra En Mateo 13:21, Jesús dijo: “…al venir la aflicción o la persecución por causa de LA PALABRA, luego tropieza”. Nótese que la persecución viene principalmente a causa de la Palabra, que es el Cristo y su evangelio del reino. Por eso Pablo estuvo encarcelado por causa de la Palabra o la predicación de Cristo,  su reino y su futuro reinado (Filemón 1:13, Fil. 1:7, Hechos 17:6-9). Pablo mismo dijo: Y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar” (Efesios 6:19,20). Vean ustedes que Pablo aquí se proclama como un EMBAJADOR (obviamente de un rey y un reino) en cadenas, ya que estaba puesto en prisión por dar a conocer el misterio del evangelio del reino que él llama también “la esperanza de Israel”. Esta son sus palabras: “Porque por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena” (Hechos 28:20).

Salvación a Través de la PALABRA del reino

El Apóstol Pablo fue claro cuando dijo  en 1 Corintios 15:2 “Por el cual asimismo, si retenéis la PALABRA que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano”. Así que si usted, amigo, retiene el mensaje del evangelio del reino, y no lo olvida o descuida, será salvo. Pero muchos aún no lo retienen y más bien lo olvidan como algo “muy judío”. Si usted está entre aquellos negligentes, entonces usted creyó en vano y terminará condenado para siempre. De allí la importancia de que ustedes retengan el mensaje verdadero del reino en sus corazones, y lo den a conocer a otros para que también se salven (Romanos 1:16).

LOS JUDÍOS NO MALINTERPRETARON LA ENSEÑANZA DEL REINO DE JESÚS

Evangelistas y evangelios incompletos

Los evangelistas de hoy nos sorprenden mucho cuando evangelizan al mundo con un anuncio que no es completamente el evangelio original que debe ser proclamado para salvación. Y es que en realidad los “moribundos” espirituales están recibiendo de los “evangelistas” la mitad de la dosis curativa—¡más no la totalidad!

Sí, la gran mayoría de predicadores se han olvidado, o pero aún, ignoran por completo, que el remedio o dosis completa de salvación es Cristo mismo y su reino de justicia, el anuncio o buenas nuevas que él vino a proclamar por encargo de Su Padre y que nosotros debemos igualmente aceptarlo y “recetarlo” a otros (Mt. 24:14). Pareciera que simplemente las biblias de estos predicadores no contienen el verso 43 de Lucas 4, o que éste no dice lo que verdaderamente dice, sino algo muy distinto. ¿Pero por qué tanto descuido de este pasaje tan crucial de la Biblia? ¿Es que acaso es tan complicado entenderlo e interpretarlo? 

Si usted se toma el tiempo para escuchar a cualquier destacado evangelista radial y/o televisivo, usted notará inmediatamente que su prédica es Cristo y el llamado al arrepentimiento para obtener la salvación. Aparentemente está perfecto, pero no fue así cómo Jesús ordenó a los suyos predicar. Lo primero que hizo Jesús es mandar a sus apóstoles a predicar el reino de Dios por todos los pueblos y aldeas del país, y luego a llamar a la gente a la reconciliación con Dios para poder así participar de aquel reino esperado y conocido por ellos, el cual iban proclamando su cercanía. Es decir, Jesús vino a traer esperanza al mundo, esperanza de salvación a través de su mensaje del reino, el cual sería una especie de “carnada” para atraer a millones de “peces” a su gran red (iglesia). Esa carnada sabrosa que es el reino de Dios, no sólo atraería a judíos, sino también a gentiles, es decir, a toda clase de personas. Hoy, difícilmente un pescador puede usar una carnada para atraer todo tipo de peces, pero el evangelio del reino es una carnada muy sabrosa y seductora para atraer a potenciales peces de todos lados del mundo para el Señor Jesucristo. 

Desafortunadamente, la gran mayoría de evangelistas usan una “carnada” equivocada, y aunque estos pescadores atrapan muchos peces desprevenidos con sus “cebos” engañosos, estos no serán del agrado de Cristo porque resultaron ser bagres o pescados de poca calidad para el paladar. 

Dice en Mateo 13: 47 “Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; 48. y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera“.

Jesús no cambió la promesa del Reino a los Judíos 

Fíjense ustedes que Jesús inició su ministerio predicando el reino de Dios, y a éste anuncio él lo llamó muy claramente “El Reino de Dios” (Mr. 1:1,14,15). Ahora bien, Jesús no dio mayores explicaciones de lo que éste era a sus paisanos judíos, y la razón es muy simple, porque sus paisanos ya sabían perfectamente lo que Jesús quiso decir por “el Reino de Dios”. Siendo esto así, ¿por qué los teólogos de hoy quieren darle un significado distinto del que tiene en realidad?  ¡Reflexione y no se deje engañar! Si Cristo hubiera aparecido en su tiempo para predicarles a sus paisanos un reino “espiritual” en el “corazón de los fieles”, o un reino que es sinónimo del “cuerpo místico de Cristo”, ¿lo hubieran entendido los judíos? ¡De seguro que no! Pero Jesús NO vino a cambiar lo que antes había prometido Dios a sus fieles de antaño, sino a confirmar todas las promesas hechas a los padres (Rom. 15:8). 

Así que si Jesús vino a confirmar las promesas hechas a los padres, Abraham, Isaac, Jacob, y David, no tenemos porqué nosotros cambiar lo que Cristo confirmó y no cambió en absoluto. Es por eso que es muy importante que nos mantengamos firmes en las promesas antiguas, y no pretendamos con sutiles argucias cambiar lo que se prometió, espiritualizando o alegorizando las promesas. 

Desafortunadamente, Agustín de Hipona no entendió esto y procedió con su lúcida mente a trocar el verdadero sentido del reino con una interpretación ingeniosa, pero completamente engañosa, de un “reino eclesiástico” presente en la tierra. Hoy, incluso, algunos grupos protestantes han caído bajo el embrujo de Agustín, y se contagiaron con este presente “reino eclesiástico” en la tierra (la iglesia). Pero estos predicadores no entienden que Cristo le prometió a sus seguidores DARLES UN REINO… ¡no una iglesia! (Lc. 13:32).

El Cielo por el Reino

Otro gran grupo de Cristianos sostiene que el reino de Dios, o también llamado “el reino de los cielos”, es el cielo mismo, donde supuestamente reinaremos con Cristo para siempre. Sin embargo, el hecho que el reino es DE LOS CIELOS, no significa que el reino es EN los cielos. ¿Comprende la diferencia? ¡Pero hay algunos que aún les cuesta entender esta simple verdad!  

En el NT vemos que un ángel DEL CIELO vino a la tierra para fortalecer a Jesús. Es decir, aquí tenemos un ejemplo de algo que es DEL CIELO pero que bajó a la tierra para cumplir una función encomendada (Lc 22:42,43). Asimismo, el reino de Dios es DE LOS CIELOS, pero se establecerá en la tierra para cumplir su función.  Nuevamente lo repito: el hecho de que este reino es DE LOS CIELOS no significa que será un reino EN los cielos,  sino, más bien, QUE ES DE DIOS, o que LE PERTENECE A ÉL! Nosotros, por ejemplo, ya no somos de este mundo, sino del cielo, o de Dios; SIN EMBARGO, PERMANECEREMOS EN ESTA TIERRA (ver 1 Juan 4:5,6; Mateo 5:5).

Los Apóstoles tampoco malinterpretaron el reino

En Hechos 1:3,6,7 los apóstoles le hacen a Jesús una última pregunta crucial antes de su partida al Padre, y que resume– a mi juicio— toda la esperanza apostólica. Sí, en esa última pregunta está concentrada toda la esperanza apostólica, la cual el cristianismo de hoy parece ignorarla por completo debido a sus profundos prejuicios contra los judíos.

Algunos teólogos destacados, pero infortunadamente ciegos debido a sus prejuicios, han querido convencernos de que los apóstoles no entendieron la naturaleza del reino después de tres años y medio de instrucción por parte de Jesús. ¿Pero podría alguno suponer que Jesús fracasó en su tarea de evangelización?¿Predicó Jesús un reino que dejó KO a sus seguidores más cercanos? ¡No lo creo ni por un segundo!

En esa siguiente diálogo que anotamos a continuación, ustedes podrán analizar la pregunta de los discípulos, y la respuesta del Maestro, y luego ustedes sacarán sus propias conclusiones, a ver si coinciden con las mías:

Hechos 1:6 “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? 7 Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad”.

Conclusiones:

1.- Los discípulos le preguntan a Jesús si el reino sería restaurado a Israel en sus tiempos.

2.- Jesús NO reprende a sus discípulos por la pregunta que ellos le formularon, y que algunos teólogos modernos injustamente han considerado como necia y errada, porque éstos han dado por sentado que el reino nada tiene  que ver con los judíos.

3.- Jesús implícitamente acepta como válida y oportuna la pregunta de sus seguidores, pero les responde que el tiempo para la tan anhelada restauración del reino a los judíos, y a Israel, sólo lo sabe Dios.

Dicho esto, les dejo a ustedes la tarea de sacar sus propias conclusiones, y decidan si en verdad los discípulos estaban errados pensando en una futura restauración del reino a Israel o no.

Dios los bendiga.

www.elevangeliodelreino.com

www.eladaliddelaverdad.over-blog.es

 

DESCONTENTO DE EGIPCIOS TRAS MENSAJE DE MUBARAK, SE TEME VIOLENCIA

En la Plaza Tahrir, de El Cairo, miles de personas expresaron su descontento levantando sus zapatos, acción que simboliza rechazo, durante el mensaje del presidente Hosni Mubarak, quien anunció que delega el poder al vicepresidente Omar Suleiman sin dar mayores precisiones. Debido al enojo y la furia de los manifestantes, quienes llevan 17 días en las calles, se teme que el viernes se registren hechos de violencia.

LA IGLESIA EN TIATIRA Y EL REINO MESIÁNICO

SOBRE TIATIRA

Esta ciudad estaba situada a unos 60 Km de la costa egea, fue reconstruida por uno de los generales de Alejandro Magno, y adquirió gran celebridad a pesar de no ser una metrópoli gracias a la fabricación de artesanías y sus productos manufacturados, en trabajos de  cobre, alfarería, curtidos y en especial por el arte de teñir de púrpura, en el que empleaban la raíz de la granza –o rubia- como fuente de una amplia gama escarlata.

No se tiene por cierto quien llevó por primera vez el cristianismo –o mesianismo- a Tiatira, ni cuándo. El Evangelio no registra explícitamente si Pablo u otros judíos mesiánicos visitaron esta ciudad.  En Hch. 16:14,15 se dice:  “Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.  Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo:  Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad.  Y nos obligó a quedarnos”.

Esto aconteció en Filipos y no se dice que a través de Lidia hubiese llegado el Evangelio a Tiatira.  Sin embargo, es muy posible que las Buenas Nuevas hubiesen llegado a esta ciudad entre los años 53 y 55 d.c.  cuando Pablo estuvo ministrando en Éfeso, distante a unos 115 Km al Sur Oeste.  Acerca de esta labor del apóstol se dice:  “Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron las palabras del Señor Jesús”.  (Hch.19:10)

  EL MENSAJE A TIATIRA.

Ap. 2:18,19

“Y escribe al ángel de la Iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras”

El Hijo de Dios, Jesucristo -Yeshua haMashíaj-, aquel que sabe lo que habita en los corazones y cuyo amor cubre todo conocimiento; reconoce en esta iglesia su amor, su fe, su perseverancia y también sus obras que aumentan cada vez mas. El testimonio que da Tiatira demuestra una congregación vigilante y obediente de las Escrituras; sin duda las palabras de Pablo fueron parte esencial de su doctrina: “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.  Deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.”  (Heb. 6:10-12)   

La unidad de fe que conserva Tiatira le permite progresar en sus obras en tal forma que va creciendo su testimonio. Las obras de misericordia son obras de servicio al prójimo que está más necesitado y Dios ubica a nuestro alcance para que actuemos en  amor, perseverancia, y paciencia hasta el fin.

La iglesia de Éfeso se comportó en otra forma.  Pues a pesar de su arduo trabajo y las revelaciones de su conocimiento, abandonó su primer amor, que es la unidad de fe en la congregación.  Si “el que tiene las siete estrellas en su diestra”  quitase el candelero de Éfeso del lugar prominente en que se encuentra, tal como lo anunció si Éfeso no demuestra arrepentimiento, muy seguramente Tiatira será la encargada de portar la luz que está a la vanguardia, es decir que las revelaciones del conocimiento de Dios las da el Espíritu Santo –Ruaj haKodesh- según la perseverancia en obras de amor.

Ap 2:20,21 

“Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras a esa mujer Jezabel, que se dice profetiza, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.”

Hacia el año 930 a.c., el rey Acab contrajo matrimonio con la princesa de Sidón, Jezabel.  Seguramente las razones de este matrimonio fueron políticas pero las consecuencias para el reino de Israel fueron desastrosas, pues para satisfacer a su esposa la cual rendía culto a Baal, el rey construyó un templo y un altar a este dios diferente (1Re.16:30-33). Del mismo modo esta defensora del baalismo intentó desarraigar del reino la obediencia y el amor. Ordenó matar a los profetas de Israel pero Abdías, el mayordomo de palacio, logró proteger a cien de ellos en cuevas, y Elías tisbita tuvo que escapar al otro lado del Jordán (1Re.17:2), (1Re.18:4).

Así proliferaron los profetas de Baal, de él había cuatrocientos cincuenta y de Aserá –diosa del baalismo-  cuatrocientos.  Todos habían sido promovidos por Jezabel para desarrollar  cultos y ritos de idolatría y perversión.

A pesar de este fanatismo generalizado hubo en “Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal” (1Re.19:18).  Unos mil años después se manifiesta en Tiatira, este impulso motivador inicuo, este espíritu de perversión pagano en “esa mujer Jezabel”, que se dice profetisa, pero en realidad seduce a la tentación y a la idolatría sin entrar en arrepentimiento a pesar del tiempo que se le ha dado para que corrija su error.

Ap.2:22,23

“He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a quienes con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras”

En el balance que hace “el que tiene los ojos como llama de fuego” “el que escudriña la mente y el corazón”, se registra un castigo por la maldad que hay en este error de adulterar o mezclar el mensaje de Dios con lo que proclaman otros conocimientos y motivaciones inicuas. A quienes no se arrepientan se les arrojará en cama y a gran tribulación tal como sucedió con Jezabel, con Acab y con su descendencia.

En aquella época por intermedio de Elías se anunció un castigo al rey Acab, quién mostró arrepentimiento y se humilló ante el Dios de Israel, por lo cual su sentencia tuvo algún alivio (1Re.21:17-29)

Ap.2:24,25

“Pero vosotros y los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.”

Vemos que en esta congregación permanece fiel al Señor un grupo de creyentes que no torcieron su camino, que han continuado su carrera excelente con templanza y paciencia, con amor, fe, obras y servicio.  Un grupo igual que aquellos “siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal”, y que no quisieron conocer aquello en lo que se deleita el enemigo. A este grupo de justos se les pide que perseveren en las convicciones que tienen arraigadas y en el crecimiento de su fe, hasta que el Hijo de Dios vuelva.

Ap. 2:26,27

“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán cortadas como vaso de alfarero; como yo también las he recibido de mi Padre”

El galardón que entrega el que tiene “los pies semejantes al bronce bruñido” a estos vencedores, es autoridad sobre las naciones. Gobernarán con vara de hierro durante el reino milenial de Cristo desde la Nueva Jerusalén, cuando descienda al planeta la ciudad de Dios (Ap.20:6), (Sal.2:8,9).

Recordemos que de este anhelado reino milenial, participaran los justos que hayan sido edificados con alimento espiritual, dado por Jesucristo en el “desierto”.

Así que si el galardón prometido es regir con vara de hierro sobre las naciones, después de estar en “el desierto” y así con gran preparación gobernar sobre las naciones.

“Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.  Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para que allí la sustente por mil doscientos sesenta días”. (Ap.12:5,6)

Ap.2:28,29

“Y le daré la estrella de la mañana. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

El Espíritu de Jesucristo también promete a estos vencedores “la estrella de la mañana”, la cual es nuestro Señor.

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.  Yo soy la raíz y el linaje de David la estrella resplandeciente de la mañana” (Ap.22:16)

A estos justos que perseveran en la excelente carrera, con obres, y amor, y fe, y servicio, y paciencia y nuevos logros se les concederá un lugar de importancia dentro de las jerarquías administrativas  que gobernarán al lado de Jesucristo –Yeshua haMashíaj-, “la estrella resplandeciente de la mañana.”

JESUCRISTO: EL PORTADOR DEL ÚNICO MENSAJE SALVADOR—¿ESTÁ USTED SEGURO DE QUE LO CONOCE?

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista) 

El amor de Dios por el Mundo

Todos sabemos que de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios…Porque el que Dios envió, LAS PALABRAS DE DIOS HABLA; pues Dios no da el Espíritu por medida. El que CREE EN EL HIJO (es decir, en él como el Cristo y en su mensaje del reino) tiene vida eterna; pero el que REHUSA CREER en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. (Juan 3:16-18,34, 36).

Cuando uno examina estos versículos inmediatamente concluimos que Dios amó tanto al mundo que mandó a Su propio Hijo unigénito, para que todo el que en él crea, no se pierda más tenga vida eterna. Esto quiere decir que creer en el nombre o en la persona del unigénito Hijo de Dios, quien habló las palabras de Su Padre (empezando con su mensaje del reino) da vida al mundo. Así que todo aquel que rehúsa creer en el Hijo, es decir, en su Persona como el Cristo de Dios, y en las Palabras que él trajo del Padre (como Su mensajero), será condenado.

Jesús revela el mensaje o las Palabras del Padre para Salvación

Jesús dice: “Al que oye MIS PALABRAS (¡que son de Su Padre!), y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo” (Juan 12:47). Estas palabras del Padre eran (…y son) un singular anuncio que Jesús proclamó al mundo como Su mensajero predilecto. Este vocablo “anuncio“ o “proclama” lo encontramos en el libro de Juan, que dice: “Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él; para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a NUESTRO ANUNCIO? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?” (Juan 12:37,38). En Hechos leemos también:Dios envió MENSAJE a los hijos de Israel, ANUNCIANDO el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos” (Hechos 10:36). Así que Jesús fue un mensajero del Padre, el Portador de Buenas Nuevas de gozo y salvación para el mundo, el único remedio salvador que es llamado: El evangelio de la paz o también “LA PALABRA”.

El Evangelio de la Paz es el mensaje del Reino de Dios

En Lucas 4:43 el propio Jesús definirá su mensaje de este modo: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el EVANGELIO DEL REINO DE DIOS, PORQUE PARA ESTO HE SIDO ENVIADO”. Es más que evidente que el anuncio o mensaje de Cristo es lo que se conoce como “la Palabra de Dios”. Y la palabra de Dios para el mundo es el reino de Dios, el evangelio salvador que debemos creer y proclamar.

El mismo Jesús, en la parábola del sembrador, llama al reino, “la palabra”. Dice así Jesús: “Cuando alguno oye LA PALABRA DEL REINO y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino” (Mateo 13:19).

En Marcos 1:1,14,15 vemos a Jesús cumpliendo su misión como mensajero o proclamador del mensaje o la palabra: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS, y diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; ARREPENTÍOS, y creed en el evangelio” (Marcos 1:15).

Y en Lucas 8:1,2; 9:1,2 veremos que Jesús encomendó a sus propios seguidores a predicar este mismo mensaje salvador que es el reino de Dios, e incluso a muchos otros que no eran necesariamente sus apóstoles (Lc 9:60-62).

El apóstol Pablo imitó a Jesús anunciando el mismo mensaje

En el libro de los Hechos vemos a Pablo predicando el reino de Dios tanto a sus paisanos fuera de la tierra prometida como a los gentiles.

Hechos 14:22: confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el REINO DE DIOS.

Hechos 19:8: Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del REINO DE DIOS.

Hechos 20:25: Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el REINO DE DIOS, verá más mi rostro.

Hechos 28:23: Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el REINO DE DIOS desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.

Hechos 28:31: predicando el REINO DE DIOS y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

La necesidad de “renacer” para ver y entrar en el reino

El Señor Jesucristo le dijo a Nicodemo que era necesario que él “volviera a nacer” para entrar en el reino de Dios. Y este renacimiento tenía que ver con el bautismo para el perdón de los pecados y la recepción del Espíritu Santo (Juan 3:3,5). Pero nadie puede entender el significado del bautismo sin entender primero la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo. El bautismo, sin duda, es morir con Cristo y resucitar para una nueva vida en el reino. Por eso es que es de suma importancia creer en la obra vicaria de Cristo y aceptarla por la fe. Esta también es la razón por la cual Pablo dice que lo primero del evangelio es creer que Cristo murió por nuestros pecados, y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día ante muchos testigos, puesto que este maravilloso evento GARANTIZA nuestra propia futura glorificación en el reino venidero. Pablo estaba convencido de que si Cristo no hubiese triunfado sobre la muerte, VANA SERÍA NUESTRA FE EN EL MENSAJE SALVADOR (Leer todo 1 Corintios 15).

Así que no sólo basta creer en el reino de Dios…¡también es necesario creer que Cristo murió por nosotros, que fue sepultado, y que resucitó de la tumba al tercer día para darnos vida en su reino. Es por eso que el evangelista Felipe bautizaba sólo aquellos que habían creído en dos cosas fundamentales: el reino de Dios, y el nombre o en la persona de Jesucristo como el Cristo e Hijo de Dios, y por supuesto, en su muerte, sepultura y resurrección al tercer día (Ver Hechos 8:12).

El “QUÉ” y el “CÓMO” del evangelio completo

El evangelio completo de Cristo es el “Qué” y el “Cómo” de la salvación. El QUÉ es la meta del reino de Dios y el CÓMO  es  la fe en la muerte, sepultura y resurrección al tercer día de Cristo). Esto mismo imitaron Felipe y Pablo ante los gentiles (Hechos 8:12; 28:23,30,31). El “QUÉ” y el “CÖMO” constituyen su evangelio completo. Lo que quiero decir es que Jesús anunció una meta para el cristiano que él la llamó EL REINO DE DIOS,  y el medio por el cual podemos entrar en él es a través de la fe en su obra vicaria en la cruz y  en su resurrección gloriosa al tercer día. Estos dos puntos hacen el evangelio completo o el anuncio salvador del Padre que todos debemos creer.

Muchos evangelistas predican el “CÓMO” de la salvación, pero no el verdadero “QUÉ”. En otras palabras, ellos anuncian que Cristo murió por nuestros pecados, que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, pero cuando se trata de lo QUE obtendremos por esa fe, la cosa se torna obscura.  

 ¿Cuántos hoy se han bautizado habiendo creído en el  verdadero reino de Dios y en el nombre de Jesucristo? ¡Muy pocos! Definitivamente muchos se han bautizado habiendo creído efectivamente que Cristo murió por ellos, que fue sepultado y que resucitó al tercer día, pero cuando se trata del reino, ¿qué es lo que han creído del reino? Aquí empieza el problema, pues muchos cristianos ni siquiera saben qué es el reino de Dios, y los que afirman creerlo, lo creen mal, o de una manera que Cristo jamás lo hubiera enseñado. ¿Acaso una esperanza distinta no es un evangelio falso? ¡Claro que lo es! Y ya sabemos lo que dice Pablo de los evangelios espurios o trucados (Gál. 1:6-9).  El asunto es realmente serio, y no es para tomarlo a la ligera. Un evangelio falso no salva, pues sólo hay un anuncio salvador, y ningún otro más.

LA TENDENCIA A OLVIDARSE DEL EVANGELIO VERDADERO SE REMONTA AL PRIMER SIGLO

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

“Estoy maravillado de QUE TAN PRONTO os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un EVANGELIO DIFERENTE (Gal. 1:6).

En el pasaje de arriba (Gálatas 1:6) el apóstol Pablo hace un fuerte reclamo a sus correligionarios porque sin tardanza se habían apartado del Señor para seguir un evangelio diferente. Sí, mis amigos, seguir un evangelio diferente es APARTARSE del Señor, y apartarse del Señor lógicamente es apartarse de la salvación. De allí la importancia crucial de cuidar y conservar el evangelio prístino que anunciaron Jesús y sus apóstoles, tanto para los judíos como para los gentiles.

Pero muchas personas hoy no toman el debido interés por investigar cuál fue el evangelio que predicó Cristo, junto con sus más cercanos colaboradores. Estos individuos suponen que el evangelio es simple eso, el evangelio o las buenas nuevas acerca de Cristo. Otros concluyen incluso que el evangelio es la  Palabra escrita de Dios, o la Santa Biblia, y piensan que creer en el evangelio es creer en lo que dice la Biblia y punto. Sin embargo, la Biblia es también un libro de historia, de guerras, de conflictos, de infidelidades, de rebeliones, de traiciones, de intrigas, y muchas otras cosas que no tienen que ver en absoluto con el anuncio del evangelio de Cristo.

Pero nuevamente el apóstol Pablo veía con asombro y preocupación cómo sus hermanos en la fe se olvidaban del evangelio verdadero para seguir cualquier otro anuncio o “buenas nuevas” que no vienen del Señor, sino de falsos maestros y profetas. Ahora bien, si eso venía ocurriendo en el primer siglo dentro de la iglesia fundada por Cristo y sus apóstoles, ¿Qué podemos pensar de la iglesia de hoy, 20 siglos después?¿Acaso pensamos que ha realmente ha conservado el evangelio original sin apartarse ni un ápice de él? No lo creo, y les diré porqué!

En los siguientes versículos, Pablo se ve forzado a poner el punto sobre la ies y declarar que sólo hay un evangelio verdadero y salvador y que apartarse de él trae maldición, rechazo, y separación de Cristo. Estas son sus declaraciones (versos 7-12):

“No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo”.

¿Cuál es el evangelio revelado por Jesucristo?

Sin duda alguna Jesús fue el portador del evangelio salvador de parte de Su Padre, El dijo lo siguiente: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque PARA ESTO HE SIDO ENVIADO”.

Noten ustedes que Jesús dice que fue expresamente enviado por Su Padre para anunciar el reino de Dios, y pocos parecen saberlo. Pero Jesús cumplió su misión con total fidelidad, a tal punto que comenzó su ministerio hablando del reino de Dios (Mr 1:1,14,15) y lo finalizó hablando precisamente de ese mismo tema del Reino de Dios, y encargándoles a los suyos a que lo hicieran público por todas partes de la tierra (Mr. 16:15,16; Mateo 24:14).

Esta tarea encargada por Cristo a su iglesia original ha sido totalmente dejada de lado por quienes se dicen ser los sucesores apostólicos, es decir, el clero de la iglesia católica romana. Sí, y aunque parezca mentira, el evangelio que escucharon los primeros cristianos judíos no se parece en nada al evangelio del reino predicado por los católicos romanos a partir del cuarto siglo de la Era cristiana, y que se prolonga hasta el día de hoy.

Agustín de Hipona y el Reino

Fue con Agustín de Hipona, Padre y Teólogo destacado del romanismo, que el reino original de Cristo tomó otro matiz muy distinto del original. Tanto es así que si lo pudieran escuchar los apóstoles del Señor, simplemente se desplomarían privados al piso  por el desvío radical de su sentido original.

En un comienzo, Agustín creía que el reino sería un reino literal restaurado al pueblo hebreo, y en Jerusalén. Sin embargo, con el pasar del tiempo, Agustín alegorizó el mensaje del reino y escribió en su obra “La Ciudad de Dios” que el reino era en realidad un sinónimo de la iglesia de Cristo, su cuerpo místico, y que nada tenía que ver con un reino terrenal, teocrático, y judío. Seguramente una mala exégesis de las Escrituras lo llevó al teólogo de Hipona a creer que los Judíos eran unos renegados, un pueblo rechazado por el Señor por su renuencia a aceptar a Su Mesías en la persona de Cristo. De este modo ingenioso y prejuicioso Agustín le hizo un gran favor a la iglesia Católica, al arrebatarles a los judíos las promesas divinas que recibieron como herederos legítimos de Abraham y de David por una tierra y un reino restaurados en un futuro, y los adjudicó a la iglesia oficial, la iglesia Universal. Ahora la iglesia católica es el reino, y Cristo es su rey que reina sobre sus fieles y el mundo entero.

Antisemitismo generalizado

Hoy, algunas iglesias protestantes han aceptado las ideas de Agustín, y propagan este mismo error, arrebatando los derechos de los judíos fieles de todos los tiempos para heredar un reino davídico restaurado en la tierra  prometida en la parusía del Señor Jesucristo.

También ese antisemitismo ayudó a las iglesias protestantes a seguir con esa línea de pensamiento. Allí tenemos a Lutero con sus diatribas contra los judíos, las cuales ayudaron de alguna manera a Hitler a justificar su persecución contra los judíos y provocar su infausto holocausto que ahora sus enemigos pretenden desconocer. 

También están por allí los llamados “anglo israelitas”, sajones cristianos que creen ser los verdaderos descendientes de las tribus perdidas y los verdaderos herederos del reino de David, ayudando al mismo diablo en su tarea de desvirtuar el verdadero sentido del reino bíblico. A éstos se adhieren los racistas del Ku Kux Klan (KKK), por cierto.

Y finalmente tenemos a los preteristas que dicen que el reino ya vino en el primer siglo a través de la iglesia naciente, y a los dominionistas, el ala ultra derechista del evangelicalismo norteamericano que promueve un “reino ahora” a través de los esfuerzos de la iglesia, sin la intervención sobrenatural del rey Jesucristo que prometió volver e inaugurar el reino davídico en Jerusalén. Todas estas corrientes no son sino inventos del diablo para que la gente no crea en el reino verdadero y prístino de Cristo y se inclinen a nuevas propuestas que parecen “sonoras” pero que son verdaderas estratagemas perversas del diablo.

La obra maestra de Satanás y sus tontos útiles

Sin duda que estos desvíos doctrinales son en su conjunto la obra maestra de Satanás, quien busca que el evangelio de la gloria de Cristo no sea creído y aceptado por los potenciales creyentes y así se pierdan para siempre. Recuerden, el diablo viene a destruir y a matar.

Esto dice Pablo sobre la animadversión diabólica hacia el evangelio original del reino: ”En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4). En otros estudios ya he demostrado que la gloria es un sinónimo del reino.

Es necesario entonces que comprendamos que el foco del ataque del diablo es en el mensaje del reino, el evangelio de Cristo que debe ser creído para la salvación (Rom. 1:16). Obviamente el diablo sabe que obscureciendo el mensaje del reino con otros anuncios que parecen maravillosos logrará su objetivo final que es la obstrucción del reino de Cristo, el cual lo depondrá de su pedestal y de su trono de autoridad en las regiones celestiales de nuestra atmósfera terrestre.

Es por eso que se hace necesario abrir bien los ojos y los oídos para examinar qué es lo que uno está escuchando en las tarimas evangélicas donde se presentan los predicadores que se hacen llamar “ungidos” y “apóstoles”, pero que son obreros fraudulentos que lo único que hacen es confundir a los desapercibidos e incautos que buscan alguna esperanza para sus vidas miserables.

Esto dice Pablo de estos predicadores fraudulentos:

“Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis;…Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:4,13-15).

Otros evangelios populares

Sin duda alguna predicar a “otro Jesús” es predicar “otro evangelio” distinto de aquel que Jesús predicó insistentemente. Y muchos hoy ciertamente están predicando a otro Jesús y otro evangelio cuando nos dicen que su evangelio no tiene nada que ver con un reino restaurado para Israel, o cuando nos dicen que la iglesia reemplazo a Israel por completo en lo que han venido a llamarse “La Teología del Reemplazo”.

En esto tiempos el romanismo a través de sus curas de izquierda han presentado su famosa “Teología de la liberación” y el llamado “evangelio social”, postulados que son muy diferentes al verdadero “evangelio del reino” propuesto por Cristo y sus apóstoles a sus paisanos, y luego al mundo gentil a través del apóstol Pablo. Todo esto no hace sino servir a los propósitos del diablo, el cual sigue manteniendo a millones de incrédulos (incluso dentro del cristianismo) en la más completa ceguera espiritual.

Este mensaje que vengo predicando hasta el cansancio en mi blog, y que la Biblia llama “el evangelio del reino de Dios”, el evangelio original de Cristo, debe estar produciéndole un prurito desesperante al adversario, pues es de los pocos que hablan la verdad sobre el evangelio de Cristo que salva y que sacará del escenario mundial a este adversario de Dios y del hombre junto con sus huestes maléficas angélicas y humanas. Este mensaje es odiado por Satanás, pues sabe que cuánto más gente oiga de él, su fin vendrá más pronto. En Mateo 24:14 Jesús dice que antes de que venga el fin de esta era maligna es necesario que se dé testimonio al mundo entero del evangelio del reino. Por tanto es evidente que el más interesado de que este anuncio sea boicoteado por todos los medios posibles es Satanás y sus agentes angélicos y humanos. Allí tenemos a las sectas ufólogicas, a los seguidores de la Nueva Era, a los gurúes, a los satanistas, y tantos otros que engañan a millones con sus supuestas “buenas noticias” para nuestro mundo que excluyen totalmente al Mesías, Su Majestad, El Señor Jesús, el verdadero “extraterrestre” que vendrá a darnos la vida eterna en su reino de justicia en la tierra renovada.

Es hora de que haya un verdadero “avivamiento”, pero no sólo del espíritu, sino también del mensaje salvador, ¿pues cómo puede haber avivamiento espiritual con un evangelio fraudulento que en lugar de hacernos renacer a una nueva vida nos separa de Dios? Esta es otra tragedia que pocos parecen percibir y darle la debida importancia.

Desafortunadamente los más de los cristianos nominales aún suponen que sólo basta con oír al pastor o al obispo citar las Escrituras, y participar de los cultos cantando, diezmando, y tomando la comunión para agradar a Dios y ser salvo. No, mis amigos, para ser salvo se necesita creer en el evangelio salvador, el cual no es otro que el evangelio del reino, aunado, claro está, con la fe genuina en la obra vicaria de Cristo a favor nuestro. Muchos ciertamente creen en la obra vicaria de Cristo, pero se resisten a creer que el destino final del creyente es en el reino de Dios en la tierra renovada. Esto es peligroso, puesto que se está tomando la mitad de la dosis que se requiere para ser sanado y salvado… ¡Y sabemos la mitad de la dosis no cura!

Amados hermanos, que este mensaje que les estoy dando les sirva para salir del letargo en que están y puedan por fin retomar el evangelio salvador. Se los digo para su bien, y lo haré mientras el Señor me dé vida. Es lo menos que puedo hacer por él, quien murió por mis pecados y por los vuestros.

Apologista

Mi blog exclusivo sobre el Reino de Dios en:

www.eladaliddelaverdad.over-blog.es