SI SATANÁS ES LA PERSONIFICACIÓN DEL PECADO, ENTONCES DIOS ES LA PERSONIFICACIÓN DE LA JUSTICIA

Los que creen que el diablo es simplemente la personificación del mal y del pecado sostienen que cuando la Biblia habla de “la esclavitud bajo el pecado” (Juan 8:34) quiere decir “esclavitud bajo el diablo” (1 Juan 3:8). Es decir, que estar bajo el diablo o bajo el pecado es lo mismo, o que el vocablo “diablo” es un sinónimo del vocablo “pecado”, o la personificación del pecado mismo. Este es el pensamiento de los llamados “cristadelfianos” y de teólogos como Herbert Haag, Rudolf Bultman y muchos otros como ellos.

Pero si este razonamiento desmorona la existencia personal de un ser cósmico y espiritual llamado “el diablo” de un plumazo, entonces los siguientes dos versículos que citaremos a continuación nos tendrían que convencer de que Dios es también la personificación de la justicia y de la rectitud,  “desmoronando” así Su existencia personal de un plumazo. Veamos lo que dice Romanos 6:18,22.

Romanos 6:18,22 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

18″…y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. 22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.

Sin embargo, los cristadelfianos, que no creen en el diablo, sí creen en un Dios personal y Todopoderoso. ¿Pero entonces cómo hacemos con Romanos 6:18,22?

SATANÁS EL DIABLO: ¿LA PERSONIFICACIÓN DEL MAL Y DEL PECADO?

 

Por Ingª Mario Olcese (Apologista)

Hay una corriente moderna de teólogos Católicos, Protestantes  y Judíos que niega la existencia de un diablo personal cósmico y espiritual. Estos exégetas bíblicos sostienen que la creencia en ángeles caídos o también llamados “demonios”, es un mito medieval de origen pagano. Por ejemplo, para el teólogo R. Bultmann las figuras cósmicas como ángeles o demonios no les compete una realidad, pues las considera unas figuras míticas. Para este teólogo de renombre el pecado es puramente un asunto del hombre. Cuando la Biblia, dice él, habla de “la esclavitud bajo el pecado” (Juan 8:34) quiere decir “esclavitud bajo el diablo” (1 Juan 3:8). Para Bultmann el pecado y el diablo son sinónimos. Es decir, cuando uno peca, uno se convierte en diablo. El diablo según él es nuestro pecado, o nuestra desobediencia a Dios.

Para el teólogo católico Herbert Haag, el diablo es la personificación del mal. Él escribe: Satanás es la personificación del mal, del pecado. En todos los pasajes del Nuevo Testamento en los que aparece el nombre de Satanás o del diablo, podemos tranquilamente cambiar esos términos por ‘el pecado’ o por ‘el mal’… La misma función queda resuelta en el vocabulario de Juan con el término ‘mundo’ (Juan 15: 18i;  17: 14). El Nuevo Testamento utiliza, en fin, alternativamente y con el mismo significado los términos Satanás, diablo, mundo, pecado, mal.

Pero el razonamiento de Bultmann, Haag, y de muchos otros como ellos, es peligroso ya que de igual forma podríamos comparar Lucas 13:18 con Lucas 7:31 y obtendríamos a una conclusión erradísima por cierto. Veamos lo que nos dicen estos dos textos lucanos:

“Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?”  (Lucas 7:31)

Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?”  (Lucas 13:18). 

 Si razonamos como lo hacen Bultmann y Haag, tendríamos que concluir que ‘el reino de Dios’, y ‘los hombres de esta generación’ son expresiones equivalentes. Pero: ¿Podría alguien creer que el reino de Dios esté compuesto por los hombres incrédulos de este mundo? Imposible!

También podemos hacer ese mismo artificio con Santiago 4:7 y 1 Pedro 2:13. Veamos lo que dicen estos dos textos:

Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios…”

1 Pedro 2:13: “Someteos… al rey como a superior.”

Al comparar estos dos textos: ¿Sería lógico concluir que “someterse a Dios” es equivalente a “someterse al rey de una institución humana”?¿Era el rey humano Herodes—Dios?¿Es Dios una “institución humana”? Imposible. 

Por su parte, P. Schoonenberg  no nos habla de poderes personales, sino de poderes “personalizados” del pecado y de la muerte. Schoonenberg usa como sinónimos la “esclavitud del pecado” y “esclavitud del diablo” como lo planteó Bultmann.  De modo que hay una corriente de teólogos cristianos que niegan la existencia de poderes personales espirituales, los cuales, nunca fueron negados por la iglesia en los primeros tres siglos de la Era Cristiana. Incluso en el Edad Media se intensificó dicha creencia aunque mucho de ella fue distorsionada y mitificada con ideas paganas.                                                   

No obstante, la gran mayoría de creyentes Católicos y Protestantes cree en la existencia del diablo como una figura supramundana, cósmica, angélica, y maléfica. Entre los teólogos que son los grandes exponentes de un diablo personal están Karl Barth, Paul Althaus, Emil Brunner, Otto Weber, Hans Kung, D. Zähringer, Conrado Balducci, A. Winklhofer, J. Burton Brown, y muchos otros de renombre.

El problema de personalizar o personificar al diablo es que con igual criterio podemos personificar la ‘justicia’ con el término ‘Dios’. Podríamos decir, por citar un ejemplo, que ser siervos de Dios (Santiago 1: 1) es lo mismo que decir siervos de la justicia (Romanos 6: 18).  Es decir, podríamos concluir que Dios es la personificación de la justicia y no necesariamente una Persona Divina Todopoderosa y Eterna. No obstante, Haag, Schoonenberg, y Bultmann se escandalizarían con esta lógica conclusión, pues ellos jamás pretendieron negar la existencia de un Dios personal y Todopoderoso en sus escritos.    

Por otro lado, los proponentes de la personificación del mal sostienen que pueden haber muchos ‘Satanases’, y muchos ‘diablos’ humanos. Por ejemplo, Herbert Haag recurre a 1 Samuel 29: 4 para demostrar que el rey filisteo Aquis, al querer llevar a la guerra al rey David, se convirtió en adversario (Satán) de él en la batalla. Para Haag, y no le restamos razón, todo individuo que se oponga a Dios es adversario (Satán) de él. Además, Haag recurre a 1 Reyes 11: 14, 23, 25 para demostrar que el mensajero de Jehová se convirtió en Satán cuando estorbó el paso a Balaam. Y también es cierto que en el Nuevo Testamento, tanto Judas Iscariote, como Simón Pedro, son llamados ‘diablo’ y ‘Satanás’ respectivamente (Ver Juan 6: 70 y Mateo 16: 23). El hecho de que hombres hayan fungido de ‘Satanes’ o de ‘diablos’ no quiere decir que no exista un diablo mayor y espiritual que actúa adversamente a los dictados de Dios, pues también hubo hombres santos que fungieron de ‘Dios’, como Moisés (Éxodo 7: 1), los jueces de Israel (Juan 10: 34), y sin embargo, este hecho no anula la existencia de un Dios Todopoderoso, Espiritual, Justo, y Eterno.

El teólogo y exegeta bíblico Settimio Cipriani dice de Herbert Haag lo siguiente: “En conjunto, queda como un intento bastante infantil el realizado en los últimos tiempos por el profesor Herbert Haag, de la Universidad de Tubinga que intituló su libro muy significativamente ‘ABSCHIED VOM TEUFEL’ (‘DESPEDIDA DEL DIABLO’). Nunca se le podrá dar un adiós al diablo, aunque fuera cierta la hipótesis sugerida aquí por el autor, es decir, que Satanás sería la personificación del mal, que sería así dramatizado y corporalizado ante el hombre. He aquí, en efecto, cómo se expresa él como conclusión de sus quizás demasiado rápidas reflexiones exegéticas: ‘Para nosotros, pues, se trata no sólo de preguntarnos si la Sagrada Escritura utiliza la palabra Satanás, diablo, espíritus malos, sino más bien preguntarnos lo que ella quiere decir con esa terminología. El problema del diablo, sigue diciendo Cipriani, “no se resuelve ni simplemente negándolo, porque no encontraría lugar en las categorías científicas de nuestro tiempo, ni reduciéndolo de problema teológico a problema puramente filosófico, y más exactamente antropológico: es decir, la experiencia del mal que hacen los hombres y el porqué del mal en su corazón y en su vida, como efectivamente nos parece haya hecho el profesor Haag y después de él también otros estudiosos católicos (12).

El Que Practica el Pecado Es del Diablo (1 Juan 3:8)

El Apóstol Juan nos dice que todo aquel que practica el pecado es DEL Diablo. Esto refutaría la posición de Haag (y Bultmann) en el sentido de que el pecador es diablo cuando peca. Pero si el pecador es diablo cuando peca, entonces Juan debió decir: “El que practica el pecado es diablo”. ¡Pero él no dijo eso! El dijo claramente: “El que practica el pecado es DEL diablo”, es decir, le pertenece al diablo y se convierte en su esclavo. Esto probaría que el diablo es una persona que puede someter y dominar a otra y hacerla su siervo.

El Diablo peca desde el Principio (1 Juan 3:8)

Si el Diablo peca desde el principio, entonces es un ser que tiene voluntad propia y goza de libre albedrío. Nadie puede pecar si antes no se deja seducir por su propia concupiscencia. De alguna manera el Diablo que presenta Juan es un ser que decidió violar las leyes del Eterno. No es alguien creado malo, sino una criatura que escogió el mal camino. Tampoco es un ser humano, pues Juan dice que peca (no “pecó”) desde el principio. ¿Cuál principio? Pues según el contexto (1 Juan 1:1)—¡Desde el principio de todo lo creado! Esto demostraría que el diablo de Juan no era un ser humano en particular, sino un ser cósmico, longevo, y que de alguna manera viene pecando desde la misma creación del mundo.

Las diabluras de apologista

SATANÁS EL DIABLO NO ES MERAMENTE LA PERSONIFICACIÓN DEL MAL Y DEL PECADO

Nuestro más grande enemigo no es precisamente una persona humana desadaptada e iracunda, sino un tétrico y astuto ser cósmico que es muy poderoso y maquiavélico, y que está siempre al acecho  junto con su pandilla  de ángeles del infierno para destruirnos por completo (Efesios 6:11-18)…

El diablo y los demonios son ángeles que se rebelaron contra Dios.

Apocalipsis 12:7-9 [7] Y hubo una gran batalla en el cielo. Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón y el dragón y sus ángeles pelearon. [8] Sin embargo, no fue lo suficientemente fuerte, y perdieron su lugar en el cielo. [9] El gran dragón fue lanzado fuera – la serpiente antigua que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles con él.

Estos ángeles caídos han optado por hacer el mal, y tratan de arruinar la vida de los seres humanos.

1 Pedro 5:8 Sed sobrios y velad. Porque vuestro adversario el diablo, ronda como león rugiente, buscando a quien devorar.

Juan 10:7-10 [7] Por eso volvió, “Yo te digo la verdad, yo soy la puerta de las ovejas. [8] Todos los que vinieron antes de mí eran ladrones y salteadores, pero las ovejas no los escuchó ellos [9] Yo soy la puerta;. el que entre por mí se salvará allí ha de venir y salir y encontrará pastos [10] El ladrón.. [es decir, el diablo] no viene sino para hurtar y matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.

Nota: Sólo hay un diablo-Satanás. Sin embargo, hay muchos demonios.

Satanás tiene que pedir permiso a Dios para tentar a alguien.

Lucas 22:31 “Simón, Simón, Satanás os ha pedido para zarandearlo como a trigo”.
 

Dios pone límites a lo que Satanás nos puede hacer.

1 Corintios 10:13 No os ha tomado tentación que no sea común al hombre. Y fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir . Pero cuando llegue la tentación, él les dará también una salida para que pueda ponerse de pie debajo de ella.

La humanidad está atrapada en medio de una guerra espiritual con el santo Dios y sus ángeles leales por un lado y el mal de Satanás y sus demonios por el otro.

Efesios 6:11-12  [11] Póngase toda la armadura de Dios, para que puedan estar firmes contra las asechanzas del diablo. [12] Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Apocalipsis 12:7-8 [7] Y hubo una gran batalla en el cielo. Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón y el dragón y sus ángeles pelearon. [8] Sin embargo, no fue lo suficientemente fuerte, y perdieron su lugar en el cielo. [9] El gran dragón fue lanzado fuera – la serpiente antigua que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles con él.

Si nos resistimos al diablo, él huirá.

Santiago 4: [7b] resistid al diablo, y huirá de vosotros.

No tenemos el poder para resistir al diablo por nuestra cuenta.

Judas 9 Pero ni siquiera el arcángel Miguel, cuando estaba disputando con el diablo sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, pero dijo: ” El Señor te reprenda!

Para resistir al diablo hay que ponerse la “armadura de Dios.”

Efesios 6:11-18 [11] Póngase toda la armadura de Dios, para que puedan estar firmes contra las asechanzas del diablo. [12] Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. [13] Por lo cual, con toda la armadura de Dios, de modo que cuando el día malo, puede ser capaz de defender su posición, y después de haber hecho todo, estar firmes. [14] Manténganse firmes, con el cinturón de la verdad el cinturón alrededor de su cintura, con la coraza de la justicia en su lugar, [15] y con sus pies calzados con la disposición que viene del Evangelio de la paz. [16] Además de todo esto, tomen el escudo de la fe , con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. [17] Y tomad el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios . [18] Y orando en el Espíritu en todas las ocasiones con todo tipo de peticiones y ruegos. Con esto en mente, estar alerta y perseveren en oración por todos los santos.

Aunque Dios permite que Satanás nos tiente, Él siempre ofrece una salida.

1 Corintios 10:13 No os ha tomado tentación que no sea común al hombre. Y Dios es fiel, y no os dejará ser tentados más de lo que puedan aguantar. Pero cuando llegue la tentación, él les dará también una salida para que pueda ponerse de pie debajo de ella.

Satanás sabe que las Escrituras y tratar de usarlas mal para satisfacer sus propios planes. 

Como se describe en Mateo 4:3-10 y Lucas 4:3-12 , en la tentación de Jesús en el desierto, Satanás le cita varias veces las Escrituras. Jesús le respondió cada vez que con las Escrituras adicionales refutar los intentos de Satanás para llevar las cosas fuera de contexto o sólo utilizar una parte de una sección.
 

Satanás trata de impedir que la gente estudie la Biblia.

Satanás trata de impedir que la gente estudie  la Biblia. Usted debe desarrollar un plan de estudio, por ejemplo, de 20 minutos al día, empezando a las 7:00 am.

Hay espíritus que pueden inducir a la somnolencia, y suelen hacerlo una vez que usted inicia un programa de estudios. Si hablas con la gente que son nuevas en  el estudio de la Biblia, habitualmente van a decir “Yo trato de estudiar, pero me caigo dormido.” Esta es una razón por la que es mejor empezar a estudiar en la mañana que por la noche.

Satanás plantea todo tipo de distracciones, por ejemplo, llamadas telefónicas, las cosas que usted necesita para ponerse al día, etc  Esta es otra de sus tácticas. Cuando alguien primero comienza a estudiar la Biblia, todo tipo de pequeñas distracciones de repente empiezan a aparecer.   Muchas de ellas son legítimas, pero no muy importante. Esta es otra razón por la cual se recomienda la mañana temprano estudio de la Biblia.

Jesús vino a destruir las obras del diablo y de sus ángeles caídos para que los hombres puedan tener la mejor vida posible.

Juan 10:10 El ladrón [el diablo] no viene sino para hurtar y matar y destruir: yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.

Juan 3:16-17 [16] “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna. [17] Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvar al mundo a través de él.

1 Juan 3:8 El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo.

Es importante no malinterpretar pasajes como 1 Juan 3:8. Esto no significa que una persona que peca de vez en cuando, será condenada. Esto significa que aquellos que hacen una práctica regular de pecar, aquellos para los que pecar es una forma de vida , será condenados.
 

SATANÁS ES UN PERSONA REAL, NO LA PERSONIFICACIÓN DEL MAL Y DEL PECADO

Por Anthony Buzzard

“Cada uno es tentado,” Santiago, el hermano del Señor, dice, “cuando es atraído y seducido por su propia pasión. Luego, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, engendra la muerte “(Santiago 1:14-15).

Esta es una exposición clásica sobre el funcionamiento del pecado en la naturaleza humana. Jesús no fue menos realista en su visión del mal en el hombre, cuando dijo: “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, los adulterios, las avaricias, las maldades, el como engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia y la insensatez “(Marcos 7:21-22).

En vista de estos textos, algunos han concluido que el término “Satán” en la Biblia es simplemente un símbolo para el mal inherente a los seres humanos. Satanás, sostienen, no es una personalidad externa a la humanidad, sino más bien un sinónimo de la tendencia humana al pecado que reside en todas las personas

El argumento contra la existencia de Satanás como un ser personal a menudo procede de esta manera: Los ángeles son inmortales (Lucas 20:36). Si Satanás es un ángel, sino que también debe ser inmortal. Si esto es así, habrá un ángel malo, inmortal en el universo para siempre. Ya que tal sería impensable, se argumenta que Satanás no puede ser un ser angelical. Él debe ser un mero símbolo del mal inherente a la humanidad.

Hay algunas suposiciones cuestionables en este argumento. Todas las declaraciones acerca de los ángeles en la Biblia no se refiere necesariamente a los ángeles buenos y malos al mismo tiempo. Pablo reconoció que hay “ángeles escogidos” (1 Timoteo 5:21.), Mientras que Pedro y Judas habla de “ángeles que pecaron” (2 Pedro 2:4;. Judas 6). ¿Qué se infiere de la inmortalidad de los ángeles en Lucas 20:36 no necesariamente se puede aplicar a todas las categorías de los ángeles, sobre todo a “los ángeles que pecaron,” sin tener en cuenta el resto de la Escritura.

A veces los estudiantes de la Biblia se demanda una explicación para el origen de Satanás antes de que están dispuestos a creer que él existe. Ningún detalle se da acerca de la creación de los ángeles, pero creen en la Biblia no cuestionan su existencia. Los ángeles son simplemente allí, la vista de todos, en el texto bíblico.

Lo mismo puede decirse de Satanás. Que se presenta en los dos Testamentos como un ser, una personalidad única, externa a la humanidad. Para ver esto con claridad, se debe abordar el tema con un método adecuado: hay que empezar por el principio.

La Biblia, cuando se toma como un todo, contradice la idea de que el término “Satán” es un sinónimo de la naturaleza humana interna. En el Génesis, la serpiente original “, que es el diablo y Satanás” (Apocalipsis 20:2), es un adversario externo de Adán y Eva. Satanás no es ciertamente un símbolo de la naturaleza pecaminosa de Eva. Antes de que ella fue engañada por Satanás, Eva, en su inocencia, no tenía naturaleza pecaminosa.

Por otra parte, en Génesis 3:14-15, Satanás, como la serpiente, es como una maldición. Ser distinta y separada de Adán y Eva Nótese especialmente la última parte del versículo 15: “Él [la simiente de la mujer] te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” Esta parte de la maldición es ampliamente reconocido como una profecía, no se trata de literal serpientes o de la naturaleza humana interna, pero la derrota final de Satanás por Cristo, la simiente de la mujer. Como una maldición demuestra claramente que Satanás es una personalidad moralmente responsables que deben responder por sus actos. Como un ser distinto de Eva, Satanás es culpable de un terrible pecado contra Dios. (Ver también Juan 8:44, en este sentido.)

Otros ejemplos del Antiguo Testamento también revela que Satanás es un enemigo externo. En Job 1 y 2, que aparece como adversario de Job, que tiene el poder de devastar la vida de Job y causar enfermedad en él. Esto era obviamente la naturaleza humana no trabajo en el trabajo, sino que sería imposible encontrar que en la cuenta. Además, en Zacarías 3, Satanás está a la diestra de Josué, el sumo sacerdote le acusan. Una vez más, Satanás no es la naturaleza humana de Josué, pero un enemigo real, externo. Lo mismo es cierto en 1 Crónicas 21:1 cuando Satanás se levantó contra Israel e incitó a David a censar a Israel.

Es cierto que hay otros “demonios” en el Antiguo Testamento. Estos son los adversarios humanos o angelicales que se oponen a varias personas. Por ejemplo, en Números 22:22, “Dios estaba enojado [con Balaam], y el ángel de Jehová se puso de pie en el camino como un adversario [satanás] contra él.” El adversario en este relato es claramente no humanos de Balaam de la naturaleza.

En 2 Samuel 19:22, David dijo: “¿Qué tengo yo que ver contigo, oh hijos de Sarvia, para que este día debe ser un adversario [satanás] a mí?” 1 Reyes 11:23-25 ​​también relata que Dios suscitó un adversario [ un satán] contra Israel. Se trataba de un enemigo humano, Rezón, hijo de Eliada.

El punto que se estableció a partir de tales referencias del Antiguo Testamento es que en todas las apariciones de la palabra “Satanás” (ya sea un satanás o el de Satanás), una externa enemigo está a la vista. En ningún caso, “Satanás” significa el mal en el corazón humano.

Lo mismo puede decirse del uso de la palabra “Satanás” y su equivalente griego diabolos , diablo, en el Nuevo Testamento. El primer uso de estos términos en el Nuevo Testamento se encuentra en Mateo 4 en relación con la tentación de Jesús. (Vea los relatos paralelos en Marcos 1:12-13 y Lucas 4:1-13.) Mateo introduce el diablo sin explicación (versículo 1), tal vez indicando que sus lectores ya sabían, en base a las apariencias Antiguo Testamento de Satanás, que el diablo es un tentador externo. Sin embargo, para que no haya ninguna duda, los informes de Mateo que el Diablo “vino” a Jesús (versículo 3, literalmente “vino hacia” o “se acercó”), y más tarde el diablo “izquierda” de Jesús (v. 11). Mateo también informa de que los ángeles “se acercó y empezó a ministrar a él.” Nadie tiene dificultad en entender que los ángeles eran ajenas a Jesús. Llegaron a él (versículo 11), pero también lo hizo Satanás en el versículo 3.

¿Quién era entonces el tentador que habló Jesús en el desierto? Si Satanás no es más que el hombre es propia naturaleza pecaminosa, como sostienen algunos, entonces Jesús debe haber producido las citas torcidas de las Escrituras en su propia mente. Sin embargo, nada en la cuenta sugiere que Jesús estaba hablando a sí mismo. Además, el mismo Jesús no tenía pecado, porque sólo como el Inocente podía expiar los pecados de los demás. 2 Corintios 5:21 dice: “[Dios] hizo [Jesús] que no conoció pecado . pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él “

Si la tentación de Jesús no vino de dentro de sí mismo, entonces tiene que venir de alguna fuente externa. Los Evangelios identificar esa fuente como Satanás, el diablo.

Desde Génesis hasta Apocalipsis, Satanás está vivo y activo como el adversario externo y acusador de Dios y su pueblo. A pesar de que está destinada a la destrucción en el lago de fuego (Apocalipsis 20:10), Satanás en la actualidad “anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar” (1 Ped. 5:8). Para sugerir, por lo tanto, para que Satanás no existe realmente como una personalidad es una propuesta peligrosa en efecto, que puede llevar a engaño. En lugar de restar importancia a la personalidad de Satanás y el papel, Efesios 6:11-12 advierte a los cristianos a reconocer al enemigo y armarse contra él. Que todos nosotros prestar atención a este consejo:

“Pónganse la armadura de Dios, que puede ser capaz de mantenerse firme contra las asechanzas del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne [es decir, los seres humanos], sino contra principados, contra potestades, contra las fuerzas de este mundo tenebroso, contra huestes espirituales de maldad en los lugares celestiales. “

por Anthony Buzzard.

 

Satanás, el diablo PERSONAL?

Es trágico que todavía debe ser la duda y la división entre los estudiantes de la Biblia acerca de lo que las Escrituras decir con el Satanás, el adversario, el Diablo, la Serpiente, el tentador.

Es un hecho que el creyente en la personalidad no de Satanás que sostienen que la creencia en contra de la práctica totalidad de sus hermanos que comparten con él el rechazo de los dogmas tradicionales. Es cierto que un pequeño número de estudiosos en el momento de la Reforma no tuvo la doctrina de Satanás, literalmente. Y algunos Judios enseñó que “Satanás” es el término para la inclinación humana pecaminosa. Los primeros escritores cristianos después de la época del Nuevo Testamento son bastante claro que Satanás es un ser angelical externa mal. Las obras de Justino Mártir e Ireneo, los portavoces de la Iglesia en el siglo II, no muestran Trinitarianismo en el sentido más tarde, Calcedonia (a pesar de que no conservan la creencia en el Mesías plenamente humano del Nuevo Testamento), que no contiene la creencia en la la supervivencia del alma en el cielo después de la muerte, ni en el eterno fuego del infierno, sino que también están fuertemente milenarios. La idea de que Satanás no es un ser personal, sin embargo, es totalmente ajeno a sus escritos. Esto significa que Ireneo, el “alumno grandes” de Juan el Apóstol, a través de Policarpo, había salido mal por mal camino en este punto importante: la comprensión adecuada de Satanás. Es una proposición creíble?

Será nuestro propósito de mostrar que no sólo es muy poco probable en cualquier punto de vista razonable de la historia de la doctrina, pero, más importante, la idea no se basa en la personalidad de un tratamiento injustificado de las Escrituras. Es un error peligroso, de división en sus efectos, y que pueda poner en duda la credibilidad de sus exponentes como los maestros responsables de la Biblia. Se trata de un error, sin embargo, que se puede corregir, siempre que haya una voluntad de dejar de lado la tradición y que examine el asunto con cuidado, si es necesario durante un período prolongado de tiempo.

No hay duda de que el diablo popular medieval, con horquilla y avivando las llamas del infierno, es una caricatura del diablo bíblico. Debemos, sin embargo, evitar la tendencia natural a pasar de un extremo a otro y tratar de acabar con el demonio personal de la Biblia. Si el demonio existe personal, nada le gustaría más que tener su existencia negada por los exponentes de las Escrituras que han visto a través de las enseñanzas equivocadas de la “ortodoxia”.

Decir que la Trinidad, en el sentido popular, no está en la Biblia es en realidad más que para decir lo que muchos estudiosos admiten. A proclamar el futuro reinado milenario de Cristo es hacerse eco de las opiniones de los primeros 250 años de cristianismo y de muchos teólogos observó de todas las edades. Negar la inmortalidad del alma es la de conformarse con las puntuaciones de los expertos bíblicos de todas las denominaciones. Negar que el Satanás (es decir, a Satanás como un nombre propio) es un ser externo en la Escritura, es decir, sin embargo, con algunas excepciones, prácticamente desconocido en la historia de la exégesis. Esta situación exige una explicación que se ajusta a los hechos de la historia, así como los hechos de la Biblia.

El escritor ha examinado en detalle las puntuaciones de las vías por escrito por los Cristadelfianos y discutió la cuestión con gran detalle con sus principales exponentes. Un hecho muy importante surge de estos estudios: los exponentes de la “no-personalidad” constantemente borrosa la diferencia entre un satanás y el de Satanás . En este lamentable error, el malentendido general sobre el significado de la palabra “Satanás” se construye. Nadie puede negar que hay sucesos en el Antiguo Testamento de la palabra “Satanás”, donde un adversario humano tiene la intención (al igual que en el Nuevo Testamento ” diabolos “(diablo) de vez en cuando puede referirse a acusadores humanos, I Tim. 3:11) . La pregunta que nos enfrentamos es qué se entiende por el Satán o el diablo en el trabajo y Zacarías y unas sesenta veces en el Nuevo Testamento (por no hablar de muchas otras referencias a Satanás bajo un título diferente).

Cuando Mateo introduce el Reino términos de Dios y del Reino de los Cielos, se asume que sus lectores están familiarizados con estas frases. Cuando se introduce el Diablo (Mateo 04:11), que ya lo llamó el Tentador (v. 2), utiliza un título reconocido por sus lectores. En ninguna parte habla de un tentador o un acusador. Si nos damos cuenta de la importancia del artículo definido aquí nuestro tema se puede aclarar, sin mayor dificultad. El más famoso de New autoridad griego del Nuevo Testamento, el Dr. AT Robertson, dice: “El artículo definido no tiene sentido en el griego … El artículo está relacionado con el gesto y el SIDA en señalar como un dedo índice … Dondequiera que el artículo se presenta, el objeto es, sin duda definitiva “( Gramática de griego del Nuevo Testamento , p.756). Así, un salvador, puede ser uno de muchos salvadores. El Salvador significa el Salvador único. Un “ecclesia” es un conjunto de personas reunidas por muchas razones diferentes (Hechos 19:32, 39, 41). Sin embargo, nadie consideraría confundir esta con la Iglesia. De manera similar, el Satanás, el Diablo, el Tentador es que la definición bien conocida Satanás no requiere, porque el escritor sabe que sus lectores a comprender a quién se refiere. ¿Alguien niega que un libro tiene un significado muy diferente de los libros?

Será instructivo ver cómo la literatura Cristadelfiano confunde la cuestión desde el principio: “La palabra de Satanás … simplemente significa un adversario, como será evidente a menos instruido de los siguientes casos de su uso: “El Señor suscitó un adversario (a ‘satanás’) a Salomón: Hadad, el “edomita (I Reyes 11:14). “Para que en la batalla que él (David) que un adversario para nosotros “(I Sam. 29:4) … Hay nuevos casos del Nuevo Testamento, por ejemplo, cuando Jesús se dirige a Pedro como” Satanás “, cuando se opone a la sumisión de Cristo a la muerte ( Matt 16:23);. en Pérgamo, la sede de los enemigos de la verdad se describe como el trono de Satanás (Apocalipsis 2:13). Ahora bien, si Satanás significa adversario vamos a leer las Escrituras de manera inteligente si leemos adversario donde leemos de Satanás “( El Maligno , por Robert Roberts, p. 12).

Desafortunadamente, sin embargo, el Sr. Roberts nos ha inducido a error por la introducción de la cita de Apocalipsis 2:13, sin ninguna indicación de que el texto dice que el Satanás (“no es un satanás”) tiene su sede allí. El Satanás es muy diferente de los adversarios indefinido (demonios), citado en el Antiguo Testamento.

El error fundamental se ha establecido y el argumento avanza en la falsa premisa: “El juicio de Jesús es generalmente citado en oposición a las conclusiones. La gran característica de la narrativa es confiar en la aplicación del ‘diablo’ la palabra al tentador: pero esto no prueba nada. Si Judas puede ser un diablo, y sin embargo, ser un hombre, ¿por qué no puede el tentador de Jesús, hemos sido un hombre? Su ser llamado “diablo” no prueba nada “( Ibíd ., p. 19).

Lo que no se les permite ver es que el tentador de Jesús no se le llama un demonio, que se llama el diablo (Mateo 4:5, 8, etc), es decir, el Diablo y sólo lo sabemos todos. El argumento Cristadelfiano continúa con el error básico arraigada: “‘Devil’ demuestra que fue quien se ocupó de subvertir a Jesús del camino de la obediencia. ¿Quién fue el que es imposible de decir porque no se nos informa “( Ibid,. p . 19).

El lector promedio del libro de Job y de las cuentas de la tentación en Mateo y Lucas se encuentran muy difícil de creer que el Satanás, que actuó como el tentador era un desconocido ser human, como Cristadelfianos proponer. John Thomas y sus seguidores, a pesar de su valiosa labor de la exposición bíblica sobre otros temas, lamentablemente no han distorsionado la Escritura por acabar con el artículo definido. Esto no nos atrevemos a hacer. El Satanás, el adversario, es la personalidad externa que tentó a Jesús y de empleo. Un trágico error fue hecha por Roberts cuando escribió: “¿Por qué no puede el tentador de Jesús, hemos sido un hombre ? Su ser llamado “diablo” no prueba nada. “Él no era, sin embargo, llamó” diablo “, pero el diablo. Roberts ha borrado la palabra “the” en el texto, y por ende de los sesenta o más apariciones de Satanás y el diablo en todo el Nuevo Testamento.

Cuando un grupo de estudiantes de la Biblia llega a la misma conclusión, pero no se ponen de acuerdo entre sí sobre los argumentos en que se basa la conclusión, por lo general hay motivos para sospechar que la conclusión es errónea. Están aceptando el credo, ya que ha sido dictado a ellos por su líder. Tienen muy probablemente siempre ha creído los principios del grupo. No han examinado personalmente los argumentos en detalle, muy a menudo porque han tenido una exposición tan poco a los puntos de vista contrarios y nunca han sido cuestionados. Se pueden aceptar las verdades enseñadas por su excelente fundador y en su entusiasmo tragar un error como parte del “paquete.” Todos somos propensos a cometer este error. Dios requiere de nosotros un deseo apasionado de saber la verdad, debemos estar personalmente responsable ante Dios por todo lo que enseñamos como “la palabra de Dios.”

Los Cristadelfianos no pueden ponerse de acuerdo sobre la identidad de la Tentación de Jesús. Cristadelfianos más contemporáneas insisten en que Jesús estaba hablando a sí mismo en el desierto. Aparte de la dificultad que esto plantea acerca de la impecabilidad del Señor, es arbitrario, en el extremo de decir que cuando Mateo señala que el Tentador ” se acercó a Jesús y dijo “(Mateo 4:3), quería decir que Jesús propia mente produce las versiones torcidas de las Escrituras. Mateo termina la descripción de la tentación de decir que el diablo se fue y los ángeles ” se acercó a él “(Mateo 4:11) para servirle. ¿En qué principio de interpretación que pueden justificar la adopción de las palabras “se acercó a él” en dos sentidos totalmente diferentes en el mismo párrafo? ¿Dónde en la Biblia hace la naturaleza humana encontrar a una persona y habla, y una larga conversación? Es más natural pensar que Jesús invitó a sí mismo a caer ante sí mismo y el culto a sí mismo! Si la salida de Satanás significa el cese de la tentación de la naturaleza humana de Jesús, ¿por qué no la llegada de los ángeles no es más que el consuelo del Espíritu de Dios dentro de él? ¿Alguien puede dejar de ver que el tratamiento de la Escritura que los Cristadelfianos proponer en este pasaje implica la destrucción del sentido normal de la lengua?

Los Cristadelfianos mayores están indignados con razón, que alguien podría sugerir que Jesús fue tentado en el desierto por su propia mente. Una Cristadelfiano escribe: “Algunos piensan que el diablo en el caso de la tentación era la inclinación de Cristo, pero esto es insostenible en vista de la afirmación de que” cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo. ” También es insostenible en vista de la armonía que existe entre la mente de Cristo y la voluntad del Padre (Juan 8:29). Se podría añadir también que es insostenible porque un tentador o el diablo, es decir, aquel que intenta seducir al mal, es siempre un pecador (Mateo 18:07, NVI) si se trata de uno mismo u otro … [Esto es] se ilustra también en Marcos 4:19: “La codicia de otras cosas entran y ahogan la palabra.” Deseos, entonces, que “entrar en” y “arrastrar” (Santiago 1:14), siendo legítimos deseos, no … están prohibidos y por lo tanto pecado. Jesús no fue así “atraído” o inclinado por la derecha y por lo tanto no podría haber sido el diablo o ‘Satanás’, en el caso . El diablo era, obviamente, un pecador que se pretendía desviar a Jesús de la senda de la obediencia y la arrebató de las Escrituras (Salmo 91:11, 12) en el intento. Así que aquellos que creen que Jesús mismo era el “diablo” y Satanás [Cristadelfianos es decir, compañeros de] hacer de él un pecador, a pesar de sus protestas “( El “Diablo” y “Satanás” Temas Considerado , por EJRM, pp 14, 15) .

Es notable que los numerosos intentos de los Cristadelfianos para explicar el diablo personal casi siempre evitar un análisis detallado de Mateo 4, la historia de la tentación. Debería ser obvio para cualquier lector de este pasaje (que ha sido claro a millones de lectores a través del tiempo!) Que una persona externa tentó a Jesús, y esa persona externa se llama el tentador, el diablo, Satanás. El uso del artículo único medio que es “el diablo que todos conocemos.” (Para sugerir, como algunos cristadelfianos hacer, que era el Sumo Sacerdote es una evasión desesperada!) Escritura también habla de ” el Jesús “(con el artículo definido en griego), es decir, “el que Jesús todos lo sabemos.” Si el diablo es bien conocido en la mente de Mateo, tenemos que ir al Antiguo Testamento, la literatura judía intertestamentario, y para el resto de la literatura cristiana primitiva del Nuevo Testamento para averiguar lo que quiere decir el nombre propio de Satanás.

No hay una sola referencia en el Antiguo Testamento a Satanás como un interno tentador. La serpiente del Génesis no fue claramente la naturaleza humana de Eva! Fue una externa de la personalidad que habló y discutió con refinada sutileza. Asimismo, el “demonios” del Antiguo Testamento (sin el artículo definido) que proporcionó la oposición fueron invariablemente externa personas. Por tanto, es increíble que alguien debería proponer que el diablo de Mateo 4 (donde el término aparece por primera vez en el Nuevo Testamento) es un interno de “persona”, es decir, la naturaleza humana. La sugerencia impone una idea ajena a las Escrituras. Por otra parte, la “espiritualización” método de la exégesis necesaria para ocultar el hecho de que una persona real se acercó a Jesús y habló con él, si fuese aplicada en otros lugares, hacen que el relato bíblico de todo sentido. Esta técnica ha sido muy utilizado con éxito por las iglesias para acabar con el reino del milenio de la era venidera.

Es correcto que establecemos nuestra comprensión de términos bíblicos, tanto de la evidencia de la Escritura en su conjunto y de las fuentes de corriente en la época de Jesús. Tenemos una amplia evidencia, por ejemplo, del Reino de Dios se refiere al reino mesiánico futuro. Sabemos por Mateo 4, que el diablo no puede ser la naturaleza humana, ni idea de como se encuentra en el Antiguo Testamento. Tampoco puede el diablo como un ser humano desconocido. La presencia del artículo definido, que los Cristadelfianos han tenido mucho interés a la baja, nos impide comprender a Satanás como un desconocido persona. El hecho de que Mateo presenta a Satanás como el bien conocido por sus lectores demuestra que tenemos que lo conectan con el exterior a Satanás de Job y Zacarías 3 y I Crónicas 21:1 (donde los eruditos hebreos tomar la referencia a un nombre propio).

      Sería ciertamente difícil pensar que el Satanás, que figura entre los Hijos de Dios (a quien el libro de Job se identifica con los ángeles: Job 38:7) y se puede “andar de aquí para allá en la tierra”, hacer descender fuego del cielo , generan remolinos y causar Job con una sarna, era un ser humano. Era el Satanás situada frente al Ángel del Señor a un hombre? (Zacarías 3). Donde en estos pasajes es que la más mínima insinuación de que el Satanás significa la naturaleza humana? Y en el Nuevo Testamento, en qué principio, diremos que el “Príncipe de este mundo”, “Padre de la Mentira”, “la serpiente original”, “el dios de este siglo”, “el león rugiente, va a destruir cristianos “,” el que dispara dardos a nosotros “, es la naturaleza interna de humanos? La idea de que se trata de personificaciones y no una persona es un invento creado por los protestantes liberales del siglo 19 que rechazaron lo sobrenatural y cuya filosofía no les permite admitir una personalidad espiritual, en oposición a Dios. Pero el hombre está en oposición a Dios. ¿Por qué no un ángel caído? Es la enseñanza del Nuevo Testamento que Satanás es un ángel de la oscuridad. Pablo lo describe como disfraza como ángel de luz (II Cor. 11:14). Un estudio de la palabra en el verbo utilizado Paul (” metaschematizetai “) muestra que Satanás cambia su exterior la apariencia para hacerse pasar como un ángel de luz. Él es por naturaleza hacia el interior de un ángel, pero él mismo se transforma en un ángel de la luz por una externa de transformación. Sólo un ángel puede convertirse en un ángel de luz por este medio. Pablo afirma la creencia, común a sus contemporáneos, que Satanás es un ángel, aunque una caída. Afirma lo mismo con muchas palabras en II Corintios 11:3, 4, 14, donde se identifica la serpiente con el ángel transformado (versículos 5-13 son una muestra representativa entre paréntesis).

Esta identificación es bien conocido en los escritos de los contemporáneos de Pablo. Es claramente en Apocalipsis 12:9 y 20:2. El hecho de que la serpiente del Génesis ha de ser aplastada por la simiente de la mujer Eva nos alerta sobre el hecho de que la serpiente siguió existiendo hasta los tiempos del Mesías (Génesis 3:15). La serpiente fue maldecida por su maldad. Casi no debería ser necesario señalar que la maldición fue impuesta debido a la serpiente culpa . Cada Cristadelfiano debe evaluar cuidadosamente la posibilidad de seguir la Escritura en este punto o abrazar declaración extraordinaria John Thomas, que la serpiente no era “moralmente responsable” – “no tenía la intención de engañar”, “no tenía la intención de mentir”, “que no tenía la intención de causar la muerte de la mujer “( Elpis Israel , p. 88). Estas declaraciones del fundador de Cristadelfianismo será suficiente para mostrar que no ha comprendido el tema desde el principio. Él tiene a Dios maldecir a una criatura inocente! Él va a proponer su teoría fundamental, que la Serpiente es de ahora en adelante se equipara con el pecado que produce, que “Satanás” es igual a pecado ( Elpis Israel , p. 91). Por este giro el verdadero diablo desapareció como sinónimo de la naturaleza humana, donde ha permanecido desde entonces, pero la mayoría sólo en las mentes de los seguidores de John Thomas!

Los estudiantes de la Biblia nunca debe pensar que Satanás es tan poderoso como Dios! Él no es omnisciente ni omnipresente. Ni es necesario que se temía por los que esté debidamente instruido y cristianos que buscan la fuerza y la protección de Dios, su Padre. El Satanás del Nuevo Testamento es el dios de este siglo – la edad hasta la venida del Reino (II Corintios 4:4.). Como Beliar (un término común para los judíos Satanás) que contrasta con el Cristo sobrenatural (no con el “bueno” en los seres humanos – II Corintios 6:15.). Él es también el príncipe de los demonios (Mt. 12:24). Jesús no hizo ningún esfuerzo para desafiar esta idea. Él asume, junto con la creencia en la realidad de los demonios. Se había indicado que Satanás es el jefe de una gran cantidad de ángeles (Mateo 25:41). Satanás también se ve en conflicto con Miguel, el Arcángel, en Judas 9. Cualquier intento de explicar este pasaje, en términos de seres humanos, como Cristadelfianismo hace, implica un esfuerzo desesperado para erradicar el mal sobrenatural de las Escrituras.Esto sólo es comparable con John Thomas y el intento de sus seguidores para eliminar a los demonios de los relatos del evangelio y las epístolas.

 Es el intento de explicar Cristadelfiano los demonios que demuestra más claramente la extrema dificultad de tratar de borrar de los registros del Nuevo Testamento. Una vez más, los Cristadelfianos no puede ponerse de acuerdo sobre la explicación correcta. Se debe negar que los demonios existen, porque sus creencias así lo exigen. ¿Cómo se explica la constante presencia de los demonios en el Nuevo Testamento es un problema real. Su tratamiento más detallado de los demonios se encuentra en su publicación The Devil, el gran engañador , se cita a continuación. Cristadelfianos muchos no han leído atentamente lo Peter Watkins tiene que decir. Están seguros de que su explicación debe estar en buen estado, ya que ha sido aprobado por el movimiento. Algunos, sin embargo, están comenzando a cuestionar la visión tradicional Cristadelfiano de las historias de demonios, sintiendo que hay algo mal con el tratamiento del tema por Roberts. Decir que Jesús y los escritores del Nuevo Testamento invertido el término “demonio” con un significado desconocido para el griego de la época es una teoría audaz hecho.

El promedio Cristadelfiano propondrá que los demonios de la Escritura se explica como una adaptación a la ignorancia de los tiempos. Ellos sostienen que Jesús no molestar a la superstición de los Judios contemporáneo, con el fin de ayudar en la curación de los endemoniados. La pregunta importante es si existe algún otro ejemplo de la superstición de Jesús lo que permite pasar sin corregir. Otro problema es el de Lucas (y los otros periodistas “de los milagros de Jesús) insistencia en que los demonios hablaban en su propia persona , y reconoció a Jesús como el Mesías cuando la gente común no lo hizo. El Nuevo Testamento registra que una distinción absoluta entre la víctima que es “demonizado”, y el demonio que lo poseía. Jesús se ocupa de hacer frente a los demonios como una persona distinta de la víctima.

En Lucas 4:33: “Había un hombre en la sinagoga que tenía un espíritu, un demonio inmundo. Audiencia [Lucas gentil podría haber entendido los demonios como personalidades sobrenaturales, tanto buenas como malas. Así, deja claro que se trataba de un demonio inmundo], el cual exclamó: “. ¡Ah! ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús, el Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Yo te conozco, tú eres el Santo de Dios. ” Y Jesús le reprendió y le dijo: “. Calla y sal de él ‘ Entonces el demonio lo había arrojado delante de ellos, salió de él sin hacerle daño … “Versículo 41:” Y los demonios salieron de muchos, los demonios dando voces y diciendo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios “. Y él les reprendió y no les permiten hablar, porque sabían que él era el Mesías. “

 Debemos tener en cuenta que el demonio hablaba como un miembro de una clase de demonios: “¿Qué tenemos que ver contigo? “Jesús se dirigió entonces al demonio, a diferencia del hombre:« ¡Sal de él . “En el versículo 41 del participio griego “gritar” y “decir” es plural neutro de acuerdo con y en referencia a los demonios. Ellos no pueden referirse a los hombres. Para sugerir que el hombre gritó (aunque es evidente que el demonio habló a través de ellos) es pasar por alto las leyes de la lengua griega. Entonces Jesús reprendió a ellos (plural neutro, los demonios , no los hombres). A lo largo de las cuentas, como en el resto del Nuevo Testamento, los demonios son tratados como una clase conocida de personalidades muy distintas de las víctimas a los que oprimen. Para borrar esta distinción, como la literatura Cristadelfiano hace, es simplemente para socavar la veracidad de los registros históricos.

El Comentario Crítico Internacional hace que la sabia declaración de que si los demonios existen, no hay ningún problema en absoluto con este pasaje. “La narración está en armonía con los hechos” (Plummer en el ICC sobre Lucas, p. 136). Tenga en cuenta que cualquier otra explicación que significa que la cuenta no en armonía con los hechos, otra forma de decir que no es cierto!

Los cristianos harían bien en evitar el ataque en la Escritura que implica la negación de la existencia de los demonios. Ellos deben entender que quiere decir que Jesús simplemente se acomodó a la ignorancia de su tiempo lo hace menos que honesto. No hay ningún indicio en cualquier parte del Nuevo Testamento que Jesús sabía que no debía creer en los demonios! El discutido en privado con sus discípulos, así como frente a los Judios (Lucas 10:20, véase también Lucas 11:14-28, donde Jesús habla largo y tendido sobre los demonios). El comentario de Henry Alford, el distinguido teólogo británico y un milenario líder, está muy al grano:

“Los relatos evangélicos son claramente comprometido con la verdad histórica de estos hechos [las cuentas de la posesión demoníaca y la expulsión]. Ya sea porque son verdaderos o los Evangelios son falsos … Forman parte de las bases generales en los que todos están de acuerdo. Tampoco puede decirse que representan la opinión de la época, y el uso de palabras de acuerdo con ella. Se refieren a las palabras utilizadas por nosotros al Señor Jesús en la que es claramente la personalidad y la presencia de los demonios implicados . Ahora bien, nuestro Señor dijo estas palabras o no. Si no, entonces tenemos que a la vez dejar de lado el testimonio concurrente de los evangelistas a un asunto simple de hecho, es decir establecer un principio que va a derrocar por igual todos los hechos relacionados con los Evangelios. Si lo hiciera, es totalmente contraria a cualquier idea cristiana de la santidad en lo que han utilizado palabras tan sencillo y solemne, en repetidas ocasiones, antes de sus discípulos y los Judios, en el fomento de la, y la connivencia de los casos, una superstición mintiendo. No será necesario refutar la opinión de posesión demoníaca que hace que sea idéntica a la mera enfermedad corporal … Podemos observar que está en todas partes en los Evangelios distingue de la enfermedad … “(Alford, griego del Nuevo Testamento , vol. I, p 0.79, el subrayado es nuestro). Declaración bien redactada Henry Alford es una defensa contra los teólogos liberales y críticos de la fiabilidad del Nuevo Testamento. Es triste que su defensa debe ser utilizado en contra de Cristadelfianos.

La idea de que Jesús era servicial a la ignorancia de su época, cuando habló de los demonios era tan problemática a la Cristadelfiano escritor Peter Watkins, que escribió: “Que se afirmó categóricamente que no es suficiente decir que los escritores del Nuevo Testamento se utiliza lenguaje que reflejara las supersticiones actuales … No era de las limitaciones del lenguaje, que obligó a los escritores de los Evangelios para hacer uso de elaborar la terminología demonio. Fue el Espíritu de Dios “( El Diablo, el gran engañador , p. 65). Peter Watkins correctamente se opone a los argumentos que su colega Cristadelfianos casi siempre se utiliza para defender su creencia en la no Satán oa los demonios. Watkins, sin embargo, en lugar de aceptar los hechos del Nuevo Testamento, propone una solución que nadie, seguramente, incluyendo Cristadelfianos otros, se tome en serio. Él dice: “El tema de Satanás y los demonios -, o el diablo y sus ángeles – debe ser considerado como una parábola de elaborar el Nuevo Testamento” ( Ibid p. 64.). ¿Qué medidas extraordinarias estudiantes de la Biblia se van a evitar que la verdad! La idea de que las historias de exorcismo se dirigen sólo a parábolas no tiene fundamento. Podríamos decir también que todos los milagros de curación son parábolas. Afortunadamente, los escritores bíblicos no tenían la intención de sus lectores a ser tan irremediablemente confuso. Dejan claro que Jesús hablaba en parábolas. Nunca dicen que las cuentas de la expulsión de los demonios eran parábolas.

Nos quedamos con la simple explicación de que Satanás es el jefe de un ejército de espíritus de demonios, ángeles caídos, que la serpiente del Génesis es el diablo (Apocalipsis 12:9, 20:2). La identificación del diablo con la serpiente original (Apocalipsis 12:9) era la creencia común de los tiempos. No es más que confirmada por las Escrituras. Pablo implica que la misma identificación en II Corintios 11 (explicado anteriormente). Que equivale a Satanás con la serpiente en Romanos 16:20, donde dice que Satanás breve molido, una referencia a la futura aparición de moretones de la Serpiente por el Mesías, según lo prometido en Génesis 3:15. El Nachash (serpiente) del tercer capítulo del Génesis aparece de nuevo en el tercer capítulo de la final de la Biblia, donde es atado y encarcelado para que no se puede engañar a todo el mundo por más tiempo (Apocalipsis 20:1-3). La serpiente aparece en los libros religiosos de casi todas las culturas antiguas, también lo hace la inundación. La idea del milenio que se conoce a los persas. Estos hechos no significan que las ideas son todas falsas. Grandes verdades teológicas están en manos de la Biblia en común con otras religiones. La creencia en el diablo y los demonios personales es un buen ejemplo.

La conexión de la Nachash (serpiente) con los Serafines, los seres angelicales brillante que rodean el trono de Dios (Isaías 6), es una prueba más de la identificación de Satanás, con un ángel caído (Números 21:6-9). Aunque el origen y el destino final de Satanás no son claras, esto no es excusa para no aceptar el testimonio unido de los escritores del Nuevo Testamento a su existencia como una personalidad externa. ¿Alguien se niegan a aceptar la existencia de los ángeles en la Biblia, simplemente porque los detalles de su origen y su futuro no está claro? No hay nada en la Biblia para decir que la vida de Satanás debe ser prolongado indefinidamente. La inmortalidad es condicional a Dios que se la conceda. Él da la vida a Satanás en la actualidad como parte del plan divino.

El creyente en la personalidad de Satanás no tendrá que explicar cómo es que Satanás está en todas partes externas en el Antiguo y Nuevo Testamento. En la parábola del sembrador “los pájaros del cielo” devorado la semilla (el mensaje del Reino), que quedaron en el camino. La explicación de Jesús de las aves es que “viene el diablo y quita el mensaje de su corazón para que no crean y se salven” (Lucas 8:05, 12). ¿Habrá alguien sugerir seriamente que las aves del cielo representan interno la naturaleza humana? La analogía es, por supuesto, paralelo a la descripción de Pablo de Satanás como el príncipe de la potestad del aire, el espíritu maligno en los lugares celestiales (Efesios 2:2; 6:12). ¿Cómo puede el aire de ser la sede de la naturaleza humana? El aire, en la terminología de Pablo, se encuentra por encima de la tierra (I Tes. 4:17). El ambiente está contaminado por la presencia de Satanás y los demonios que en la actualidad “energizar” los hijos de desobediencia, así como el Espíritu de Dios “energiza” los hijos de Dios (cf. Ef. 2:2, Fil. 2:13 , donde la misma palabra griega describe la actividad de Satanás y de Dios). Que el aire está contaminado por los malos espíritus se desprende de la necesidad de Cristo para reconciliar a sí mismo las cosas, tanto en el cielo y en la tierra (Col. 1:20).

Hay que destacar que la creencia en Satanás como un espíritu externo no nos exime de la responsabilidad por nuestros pecados o falsas creencias. No podemos culpar a Satanás de nuestros errores, afirmando que “el diablo me hizo hacerlo.” Somos responsables, con la ayuda de Dios, para conocer la verdad, y pasando de nuestros malos caminos. La tentación que surge del corazón del hombre (Santiago 1:14) y los malos pensamientos que proceder “de dentro, del corazón del hombre” (Marcos 7:21) puede ser requerido por Satanás, sino que también puede surgir de manera natural, como la naturaleza humana ha sido envenenado por la desobediencia de Adán y Eva. Pero no hay que confundir el mal que viene “de dentro, del corazón”, con el Satanás que viene desde el exterior, como en el relato de las tentaciones (Mateo 4). Existe una estrecha relación entre el pecado y la causa original del pecado, al igual que el conductor y la música que produce a partir de una orquesta están conectados. Pero nadie confundiría el conductor de la orquesta.

Si demonio en el Nuevo Testamento significa la epilepsia y la enfermedad mental, entonces debe ser mostrado como la epilepsia y la enfermedad mental puede “creer en Dios y tiemblan” (Santiago 2:19, “los demonios creen en Dios y tiemblan”), producen las falsas enseñanzas (I Tim. 4:1), o ser objeto de la adoración de los paganos (I Cor. 10:20, donde los “demonios” son paralelas a Dios). La lengua griega tiene palabras en perfecto estado de “loco” y “locura”, y se usan en el Nuevo Testamento. A pesar de ello, el uso elaborado se hace de demonio terminología por los escritores bíblicos. Los demonios están en todas partes tratadas como vivir, los agentes activos, lo sobrenatural, capaz de hablar a través de los seres humanos. Es impensable que Lucas habría escrito como lo hace, si hubiera querido transmitir la idea de Cristadelfiano que los demonios no existen! Hay, por supuesto, abundantes pruebas de los fenómenos demonio, tanto a lo largo de la historia y en nuestros tiempos. La experiencia personal de los fenómenos es completamente innecesario, sino que debe, por supuesto, ser evitado. Que basta con creer que los escritos del Nuevo Testamento.

El punto de vista de Satanás como una personificación de la naturaleza humana es una teoría impuesta en la Escritura. Que representa una mala interpretación seria de la Biblia que no puede ser sostenida por la exégesis de sonido. Los que sostienen tal creencia debe tener en cuenta, como todos debemos hacerlo, el comentario de James que todos los maestros de la Biblia tienen una responsabilidad para la enseñanza de la verdad, y puede ser declarado culpable de conducir a otros por mal camino. Lo peor de todo, una imprecisión o error en la comprensión de la de Satanás, que tiene una docena o más títulos en la Escritura (y por lo tanto debe ser una personalidad de cierta importancia), puede llevar a que otros pierdan la confianza en su capacidad como maestro de la Biblia. A continuación, será disuadido de aceptar las verdades reales que se les ofrecen. Hasta que el asunto importante de Satanás y los demonios se explican adecuadamente, conforme a la Escritura, hay pocas esperanzas de un grupo que es considerado digno de la tarea de traer al mundo todo el consejo de Dios. Debemos tener cuidado de poner una barrera entre nosotros y otros que no son capaces de ver cómo podemos dejar de entender un asunto tan sencillo como la existencia del personal de Satanás. 

 

 

Notas adicionales sobre Mateo 4, Judas 9 y terminología Demonio

El tratamiento Cristadelfiano de las cuentas de la tentación es aún más desconcertante en vista de los principios justos de la exégesis que utilizan en otros lugares. El hecho es que llegan a Mateo 4, sabiendo que no puede haber un demonio sobrenatural. Es entonces imposible que se encuentran allí. Para evitar que él, debe embarcarse en un método de interpretación que distorsiona el texto bíblico. Esto se ilustra en el misterio de la iniquidad explicado, una exposición bíblica del diablo , por Lyman Booth, 1929.

El autor nos hace saber desde el principio la técnica que se propone emplear, con su comentario sobre Marcos 1:13: “Y Jesús los cuarenta días en el desierto siendo tentado por Satanás, y estaba con las fieras y los ángeles le servían. “Los” animales salvajes “, nos dice,” representan los sentimientos de los animales en la naturaleza del hombre “(p. 174). A continuación, se propone como método de interpretación que “no hay ningún pasaje de la Escritura puede ser interpretada en parte literal y espiritualmente en parte. Si se trata de ser literalmente entendida, debe ser entendido literalmente todo, si es que espiritualmente entendida, debe ser entendida espiritualmente en todo “(p. 183). Sin embargo, socava su propio principio, al admitir que Cristo era, literalmente, en el desierto, aunque las tentaciones eran figurativos (p. L84). (Por “figurativo” que supuestamente significa que las tentaciones no hubo una persona externa). Apetito de Cristo creó un “impulso” dentro de él (p. 185). “El auto principio, el principio del deseo en el Cristo, cuando sintió hambre sugiere a la vez lo que era una verdad, sin duda, al ver que tú eres el Hijo de Dios di que estas piedras se conviertan en pan.” Este estado de ánimo era el diablo que tentó a Cristo “(p.187).

Cabina comienza a hablar del “principio de acusar falsamente, figurativamente representado por el diablo” (p.189). “. Por lo tanto, todo el pasaje es más que una descripción figurativa del resultado del examen mental del sistema mundano frecuentes”, “El diablo le deja – es decir, los estados de la mente deja de molestarlo, que había obtenido la victoria, y los ángeles , es decir, mensajeros llegaron y le servían “(p. 190). “De ahí que la mejor vista de las pruebas es el que los considera como escenas mentales … La cuenta total de la prueba de nuestro Señor no admite una explicación sencilla, clara y contundente cuando se observa en sentido figurado como una imagen de los pensamientos que pasaron por sus mente en el estudio de esta gran lucha “(p. 191). Luego pasa a hablar del “absurdo relacionado con la creencia en el Diablo, la tendencia atea de una creencia en el diablo … Si hay un Dios que no puede haber un demonio” (p. 195).

Debemos tener en cuenta que el método de interpretación propuesta por Booth se abandona. Él admite que Cristo era, literalmente, en el desierto y que los ángeles se le acercó y le servían. Estos hechos no se atreve a tratar en sentido figurado.

La pregunta que debe plantearse es: ¿por qué la frase “se acercó a él” (v. 3) significa la aparición de pensamientos dentro de él, cuando exactamente la misma frase “se acercó a él” (v. 11) significa un literal enfoque de los ángeles? El método utilizado por stand es bastante arbitraria. En la frase “el diablo y los ángeles le deja llegar a él,” la primera mitad de la pena se toma en sentido figurado para significar el final de la tentación en la mente de Jesús, y la segunda es literalmente cierto! Esto está en contradicción con el propio principio de la coherencia de Booth, citado más arriba.

El método adecuado y el sentido común es, sin duda para comparar la frase “se le acercó” en el versículo 3, con el uso de Mateo de la misma frase en otro lugar, y luego con el uso de las mismas palabras en el Nuevo Testamento en su conjunto. (En el desciframiento de una escritura pobre, buscamos otras ocurrencias de una letra oscura para ver cómo encaja en diferentes contextos.) En Mateo 8:02, un leproso “se acercó a él”, en el 8:05 un centurión “se acercó a él “, en 8:19 ​​un escribano” se acercó a él “, y en 24:3 los discípulos”. se le acercó “En Hechos 22:27,” vino el capitán jefe a Paul y le habló: “Las palabras. en el texto original en todos estos casos y muchos otros en todo el Nuevo Testamento son exactamente las palabras que se usan de la llegada de Satanás a Cristo. En ningún caso en la Biblia son las palabras que se usan de pensamientos que surgen en la mente. Esto será suficiente para demostrar que el “figurativo” de la “se acercó a él” en Mateo 4:03 tiene ningún paralelo en las Escrituras . No léxico sabe que el escritor le permitirá un sentido figurado de la frase en cuestión. La teoría de que nadie se acercó a Jesús en la tentación en el desierto es una privada, que simplemente ha sido importado por atribuir significados a palabras que no pueden soportar. Esto implica una revolución en el lenguaje, que si se aplica en otras partes efectivamente derrocar a todos los hechos se indica en el Nuevo Testamento.

Debemos examinar brevemente el pasaje en Judas 9, que describe a Satanás en conflicto con el Arcángel Miguel. El lector común no tiene ninguna dificultad en la comprensión de que el Arcángel Miguel es el Arcángel Miguel. No así los Cristadelfianos. Se embarca en la cabina de una explicación compleja que es la más engañosa debido a la confianza con que se presenta.

Para explicar Judas 9, que nos remite a Zacarías 3, donde dice que Satanás es Tatnai . Este último se opuso a la reconstrucción del Templo en los días de Josué, el Sumo Sacerdote. Booth dice: “En relación con este caso [en Zacarías 3] Judas dice:” Sin embargo, Miguel, el Arcángel, cuando contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, [y] no se atrevió a pronunciar contra él un juicio de maldición, pero dijo: “El Señor te reprenda”. “Aquí Tatnai se representa como” el diablo “porque falsamente acusados ​​los Judios … El” cuerpo de Moisés no es más que la iglesia judía, y la disputa sobre el cuerpo es la disputa sobre la construcción del Templo para el sistema mosaico de culto. Así, el pasaje de Judas que ha sido la causa de mucha perplejidad se convierte fácilmente inteligible … Como Michael, el mensajero principal, no reprendió a Satanás, pero dijo: “El Señor te reprenda”, por lo que fue en el caso de Josué “( pp 101, 102). En la página 76 afirma audazmente: “Es evidente que Michael, el mensajero principal, y también el falso acusador (Satán) fueron seres humanos individuales” (su capital).

Una explicación menos inteligible sería difícil de imaginar. Es evidente, dice Booth, que Miguel, el Arcángel, es un ser humano . Es evidente que el ángel Gabriel es un ser humano? Es evidente que a Booth que Josué en Zacarías 3 es Miguel, el Arcángel, en Judas 9! Local no se ha observado que en Zacarías, el Señor dijo: “el Señor te reprenda.” En Judas, el Arcángel Miguel pronunció las mismas palabras. ¿Esto significa entonces que el Señor es Michael y Josué? No hay buena evidencia para equiparar los dos pasajes, y mucho menos para igualar el sumo sacerdote Josué, con el Arcángel Miguel!

Proponer que Miguel, el Arcángel, es el sumo sacerdote Josué no tiene precedentes. I Tesalonicenses 4:16 proporciona la única vez que aparece otra de la palabra arcángel, y nadie sugiere que él es un ser humano! Si consultamos los escritos judíos contemporáneos (Judas se cita en el libro de Enoch), nos encontramos con una referencia a la disputa sobre el cuerpo de Moisés – lo que significa que el cuerpo de Moisés “- en el Targum de Jonathan en Deuteronomio 34:6, y una referencia en el padre de la iglesia, Origen, a la Ascensión de Moisés en el que la historia de una disputa sobre su cuerpo produce. El evento fue claramente bien conocido por los lectores de Judas y no necesita explicación. La mención de Satanás en contra de un Arcángel es una prueba más de la realidad de Satanás como un ser sobrenatural, y esto se confirma sin lugar a dudas por el Apocalipsis 12, donde la guerra se produce en el cielo entre “Miguel y sus ángeles (OMS) declaró la guerra a Satanás y sus ángeles. “Para explicar estos pasajes de distancia, en un esfuerzo por suprimir la evidencia bíblica de Satanás como un ser angelical, no se recomienda por el versículo de Apocalipsis 22:19, que nos advierte que no” quita el libro de esta profecía . “

Sin duda, un método de interpretación que implica equiparar el arcángel San Miguel con Josué se condena a sí mismo. La desesperación que participan en el tratamiento Cristadelfiano de Judas 9 debe apuntar a la debilidad de su teoría general acerca de Satanás.

Es habitual que los Cristadelfianos para despedir el demonio en el Nuevo Testamento la terminología como simples términos que no guardan relación con la idea detrás de ellos. Por lo tanto, se dice, se habla de la locura, sin necesariamente creer en el poder de la luna para producir la locura. Un momento de revelar que el uso de la palabra “locura” no es en absoluto un paralelismo con el uso de la terminología elaborada de demonio en el Nuevo Testamento. Los registros del Nuevo Testamento hablan de demonios entran y salen de sus víctimas. Ellos cuidadosamente diferenciar entre la enfermedad y la posesión del demonio (Marcos 1:32; 16:17, 18; Lucas 6:17, 18). La enfermedad misma hacia el exterior puede ser atribuida a causas naturales en un caso y de la posesión del demonio en el otro (compare Mateo. 04:24 a 17:15 y 12:22 con Marcos 07:32). Como el Diccionario Smith de la Biblia dice (citando a Trench, en los milagros , p. 135): “¿Puede suponerse que Cristo y los evangelistas sanción se permitirá grabar para siempre una misma idea falsa, que ha sido constantemente la misma fortaleza de la superstición. Tampoco era la lengua utilizada, como puede ser en paralelo con la expresión convencional simple. No hay nada de malo en nuestra forma de hablar de ciertas formas de la locura como una locura, no implicando con ello que creemos que la luna de tener o haber tenido alguna influencia sobre ellos … pero si nos ponemos a describir la curación de tales como el cese de la luna que les afectan, o si un médico se solemne para hacer frente a la luna, las ofertas que se abstenga de dañar al paciente, no habría aquí un paso más en una región muy diferente … No sería ese abismo entre nuestros pensamientos y palabras que la esencia de la mentira consiste. Ahora bien, Cristo no todo el mundo hablan el idioma de este tipo.

 “A la vista de la gran cantidad de pruebas, parece difícil concebir cómo la teoría de la acomodación al lenguaje de la época se puede conciliar con nada parecido a la verdad de las Escrituras. Bien podemos decir que nunca se han mantenido, a excepción de la proposición de que la posesión demoníaca en sí era una cosa absolutamente increíble y en contra de toda la experiencia “(” endemoniados, ” Diccionario de Smith de la Biblia ).

El creyente en ningún personal a Satanás se le invita a releer los pasajes de la Escritura se refiere a Satanás, el Diablo, el Tentador, etc, permitiendo que la palabra ángel en el sentido de ángel, y “llegar a” en el sentido de lo que dice. Se encontró que hay un testimonio unánime escrituras a un ser externo, el mal invisible y sus demonios. En última instancia, los argumentos utilizados para reprimir los hechos acerca de Satanás también ocultará la evidencia del verdadero Dios. Ambos se presentan claramente en la Escritura. Sólo la explotación prolongada de una visión tradicional de lo contrario hará que la doctrina bíblica de Satanás difícil. La Iglesia de Dios no puede permitirse el lujo de tener dudas sobre un tema tan fundamental como este.

No de la personalidad de Satanás – Rareza doctrinal o la verdad bíblica?

Es bueno para aquellos que niegan que hay un diablo sobrenatural personal en la Escritura para darse cuenta de que deben mantener su posición en contra de la opinión de los millones y millones de estudiantes de la Biblia de todas las denominaciones. Para ello se debe producir una explicación clara y sólida para los pasajes de la Biblia que siempre han aparecido a sus adversarios a presentar pruebas indiscutibles de la existencia de las fronteras exteriores de Satanás. Los defensores del “no-personalidad” que, por ejemplo, muestran la falacia básica en las siguientes observaciones de Edersheim en la vida y los tiempos de Jesús :

“En cuanto a la realidad y la exterioridad de las tentaciones de Jesús, algunas sugerencias pueden dejarse de lado como algo no natural, y ex post facto los intentos para eliminar una dificultad sentida. Presunción frívola de Renan apenas merece una atención seria, que Jesús fue al desierto a fin de imitar el Bautista y otros, ya que la soledad era en el momento considerado como una preparación necesaria para grandes cosas. Estamos igualmente desestimar, ya que más reverente, pero no mejor tierra, sugerencias tales como que una entrevista con los diputados del Sanedrín o con un sacerdote, o con un fariseo, constituyó la base histórica de la tentación satánica, o que se trataba de una visión , un sueño, el reflejo de las ideas de la época,. o que era una forma parabólica en la que Jesús después presentó a sus discípulos su concepción del reino, y cómo fueron a predicar “

Tan inaceptable hacer estas ideas parecen Edersheim que añade en una nota que se abstiene de nombrar a los escritores que sostienen estas teorías. Edersheim continúa: “De todas las explicaciones que se puede decir, que la narrativa no lo justifica , y que probablemente nunca se han sugerido, si sus autores hubiesen sido capaces de aceptar la historia evangélica “( Vida y época de Jesús , vol. 1, p. 296, énfasis añadido).

Estamos aquí en el corazón mismo de la cuestión. Los que rechazaron los hechos presentados por el relato de las tentaciones eran a menudo los que también rechazó la resurrección. Los defensores de la “no-personalidad” debe tener en cuenta si no han sido atrapados en una forma de incredulidad por el tratamiento de palabras tales como “se le acercó y le habló” como lenguaje figurativo para el inicio de una lucha interna en la mente de Jesús. Es justo que se muestran en las Escrituras (ya que todos creen en la comparación de pasaje con pasaje) un solo caso en los que esas palabras se utilizan “en sentido figurado”.

Edersheim dice con razón que el pasaje en Mateo 4, “si se interpreta naturalmente, sugiere un evento externo y real, no una transacción interna, no hay otra instancia del estado de éxtasis o de visión que se registra en la vida de Jesús, y utiliza las expresiones especiales están todos de acuerdo con el punto de vista natural “ ( Ibid . p. 296, énfasis añadido).

El célebre Diccionario de la Biblia por Smith dice: “Sería una pérdida de tiempo para demostrar que, en diversos grados de claridad, la existencia personal de un espíritu del mal se revela una y otra vez en las Escrituras. Todas las cualidades, todas las acciones que pueden indicar la personalidad, se le atribuye en un lenguaje que no se puede explicar … Esta influencia es correlativa, pero no debe confundirse con la existencia del mal en su interior. “

Que no ha sido plenamente observado por los defensores de la “no-personalidad” que la doctrina bíblica de Satanás y los demonios tiene puntos de contacto con los inconfundibles escritos rabínicos judíos y otros. El Diccionario Hastings de la Biblia señala: “Satanás es llamado el príncipe de los demonios en Mateo. 12:24 así como Sammael “el gran príncipe en el cielo” se designa el ‘jefe’ de demonios ‘en el Midrash. La demonología que se nos presenta en el Nuevo Testamento tiene puntos llamativos de contacto con lo que se ha desarrollado en la literatura henoquita. Las principales características de esta última, de hecho, vuelven a aparecer … Los ‘ángeles vigilantes’ en el Enoc 6-16 corresponden exactamente con los ángeles que “no guardaron su primer estado” (Judas 6, II Ped. 2:4). En Enoc los demonios … el ejercicio de una actividad mal trabajo ruina moral en la tierra hasta el juicio final. Exactamente de la misma manera que los demonios en el Nuevo Testamento se describe como espíritus desencarnados … Al igual que en el libro de Enoc, Satanás está representado en el Nuevo Testamento como el gobernante de un fraudulento reino del mal … Tanto en St. Paul y en el Apocalipsis se identifica con Satanás, la serpiente de Génesis 3. También es digno de mención que Pablo compartió la creencia contemporánea de que los seres angélicos habitado más alto (celeste) regiones, y que Satanás también, con su séquito, no vivía por debajo de la tierra, sino en la región atmosférica más baja: cp. Ef. 2:02, 6:12. Nuestro Señor, como aparece claramente en la tradición sinóptica, reconoció la existencia y el poder de un reino del mal organizada agencias demoníaca bajo el control de una personalidad suprema, Satanás o Belcebú … que el Señor aceptó la realidad de tales agencias personal no puede ser cuestionada seriamente, ni es necesario explicar este hecho fuera “.

En el artículo sobre el Diablo en el mismo diccionario se lee: “El lenguaje [usado por Satanás y los demonios], común a todos los escritores y lo penetra todo el Nuevo Testamento, no permite otra conclusión de que las fuerzas y los espíritus del mal fueron concebidas como recogió en una cabeza de personal y el centro de cuya autoridad reconocía y en cuya licitación se movían … Porque Jesús mismo no teoría de la acomodación se puede mantener … La personalidad del Diablo en consecuencia debe ser considerada como lo enseña la Escritura . “

Edersheim observaciones sobre la existencia de los demonios son muy importantes. “El lector del Nuevo Testamento, debe formarse una idea clara … sobre las personas que se” demoniza “… La primera pregunta es si Cristo mismo no compartía las opiniones, de hecho, de sus contemporáneos, sino también de los evangelistas en cuanto a lo que llamaron el “demonizado”. Esto ha sido ampliamente rechazada, y Cristo representado, ya que sólo quieren molestar innecesariamente a los prejuicios populares, que no pudo en el tiempo de manera eficaz el combate. Pero la teoría requiere más que esto, y, ya que Cristo no sólo tolerado, sino también para abordar los demonizados adoptado de hecho, o lo parecía a adoptar el punto de vista predominante, se ha argumentado que, por el bien de las personas pobres afectadas, que actuó como un médico que parece entrar en la fantasía de sus pacientes, con el fin de la manera más eficaz para que lo cure de ella. Este punto de vista parece, sin embargo, apenas vale la pena refutar , ya que atribuye a Jesús, en un punto tan importante, una conducta no sólo indigno de él, o de cualquier otro hombre verdaderamente grande, pero implica un canon de “ajuste”, que también podría aplicarse a sus milagros, o de cualquier otra cosa que sea contraria a las nociones de un intérprete, por lo que podría transformar las narraciones del Evangelio en todo una serie de leyendas históricamente poco fiables … Vemos que Jesús no sólo se tolera el popular “prejuicio” o que “se adoptó por el bien de más fácil curar a los afectados por lo tanto” … sino que incluso se convirtió en parte de “Comisión” a sus discípulos echar fuera demonios, y que cuando los discípulos después informaron de su éxito en esto, que Cristo realmente hizo una cuestión de acción de gracias a Dios. El mismo punto de vista subyace en su reproche a los discípulos, cuando no en esta parte de su trabajo, mientras que en Lucas 11:19, 24, que adopta y sostiene en este punto de vista frente a los fariseos. Considerado por lo tanto, a la luz de la historia, la crítica imparcial puede llegar a otra conclusión que Jesús de Nazaret comparte la opinión de los evangelistas en cuanto a la ‘demonizada’ … Sería un intérprete audaz que se atribuyen todos los fenómenos, incluso de paganos magia malabarismo, o bien a causas puramente físicas “( Vida y época de Jesús , vol. 1. págs. 480, 483).

Invitamos a los exponentes de la “no mal sobrenatural” una explicación de la capacidad de los magos de Egipto, para imitar los milagros realizados por Moisés y Aarón, y también alguna explicación razonable de la Parusía (por ejemplo la llegada espectacular, tal como se utiliza de la Venida de Cristo) del hombre de pecado (II Tes. 2:9), que es capaz de producir todo “el poder, y firme y se preguntan” por la energía de Satanás. Las mismas palabras se utilizan constantemente en el Nuevo Testamento de las hazañas sobrenaturales de Jesús. ¿Cómo pueden ser producidos por la energía humana por sí sola, aparte de la intervención de un agente del mal no se ve?

Estos son algunos de los hechos que deben ser explicados por los que sostienen que el Satán / Devil de la Biblia no es más que la naturaleza humana. También sería justo pedirles que aportar alguna prueba de esta creencia de haber sido seriamente entretenido por nadie más que a aquellos que cayeron bajo la influencia de John Thomas Roberts y Robert. El hecho notable es que cuando la denominación se divide en esta creencia, opiniones han sido formadas de acuerdo con la opinión de los pastores de diferentes congregaciones. Esto demuestra de manera concluyente que las “posiciones” se han tomado no sobre la base de estudio individual, sino de acuerdo con las opiniones de los pastores individuales. Así, el error de un maestro se perpetúa en su congregación – y no sólo en una generación. Por otro lado la verdad se transmite por un solo pastor y de su congregación a las generaciones siguientes. Por lo tanto, corresponde a cada individuo para estudiar estas doctrinas importantes para sí mismo, valoración de las pruebas cuidadosamente durante un período considerable de tiempo. Cada uno de nosotros debe reconocer que lo que nos han enseñado inicialmente se parecen estar en lo cierto. Tal es la fuerza de la convicción adquirida en los primeros años. La necesidad de la unidad fundamental de las enseñanzas bíblicas, como Satanás y los demonios, es exigido por la apelación apostólica de Pablo, que nos habla:

“Os ruego, hermanos, en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos dicen lo mismo, que no haya divisiones entre vosotros, que seáis unidos en una misma mente y un mismo parecer” (I Cor . 1:10).

SATANÁS NO ES LA PERSONIFICACIÓN DEL MAL Y DEL PECADO

Si Satanás el Diablo es la Personificación del mal, ¿es Dios la Personificación del bien?

Por Ingº Mario Olcese (Apologista)

Hay una corriente moderna de teólogos Católicos, Protestantes  y Judíos que niega la existencia de un diablo personal cósmico y espiritual. Estos exégetas bíblicos sostienen que la creencia en ángeles caídos o también llamados “demonios”, es un mito medieval de origen pagano. Por ejemplo, para el teólogo R. Bultmann las figuras cósmicas como ángeles o demonios no les compete una realidad, pues las considera unas figuras míticas. Para este teólogo de renombre el pecado es puramente un asunto del hombre. Cuando la Biblia, dice él, habla de “la esclavitud bajo el pecado” (Juan 8:34) quiere decir “esclavitud bajo el diablo” (1 Juan 3:8). Para Bultmann el pecado y el diablo son sinónimos. Es decir, cuando uno peca, uno se convierte en diablo. El diablo según él es nuestro pecado, o nuestra desobediencia a Dios.

Para el teólogo católico Herbert Haag, el diablo es la personificación del mal. Él escribe: Satanás es la personificación del mal, del pecado. En todos los pasajes del Nuevo Testamento en los que aparece el nombre de Satanás o del diablo, podemos tranquilamente cambiar esos términos por ‘el pecado’ o por ‘el mal’… La misma función queda resuelta en el vocabulario de Juan con el término ‘mundo’ (Juan 15: 18i;  17: 14). El Nuevo Testamento utiliza, en fin, alternativamente y con el mismo significado los términos Satanás, diablo, mundo, pecado, mal.

Pero el razonamiento de Bultmann, Haag, y de muchos otros como ellos, es peligroso ya que de igual forma podríamos comparar Lucas 13:18 con Lucas 7:31 y obtendríamos a una conclusión erradísima por cierto. Veamos lo que nos dicen estos dos textos lucanos:

“Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?”  (Lucas 7:31)

Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?”  (Lucas 13:18).

 Si razonamos como lo hacen Bultmann y Haag, tendríamos que concluir que ‘el reino de Dios’, y ‘los hombres de esta generación’ son expresiones equivalentes. Pero: ¿Podría alguien creer que el reino de Dios esté compuesto por los hombres incrédulos de este mundo? Imposible!.

También podemos hacer ese mismo artificio con Santiago 4:7 y 1 Pedro 2:13. Veamos lo que dicen estos dos textos:

Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios…”

1 Pedro 2:13: “Someteos… al rey como a superior.”

Al comparar estos dos textos: ¿Sería lógico concluir que “someterse a Dios” es equivalente a “someterse al rey de una institución humana”?¿Era el rey humano Herodes—Dios?¿Es Dios una “institución humana”? Imposible.

Por su parte, P. Schoonenberg  no nos habla de poderes personales, sino de poderes “personalizados” del pecado y de la muerte. Schoonenberg usa como sinónimos la “esclavitud del pecado” y “esclavitud del diablo” como lo planteó Bultmann.  De modo que hay una corriente de teólogos cristianos que niegan la existencia de poderes personales espirituales, los cuales, nunca fueron negados por la iglesia en los primeros tres siglos de la Era Cristiana. Incluso en el Edad Media se intensificó dicha creencia aunque mucho de ella fue distorsionada y mitificada con ideas paganas. No obstante, la gran mayoría de creyentes Católicos y Protestantes cree en la existencia del diablo como una figura supramundana, cósmica, angélica, y maléfica. Entre los teólogos que son los grandes exponentes de un diablo personal están Karl Barth, Paul Althaus, Emil Brunner, Otto Weber, Hans Kung, D. Zähringer, Conrado Balducci, A. Winklhofer, J. Burton Brown, y muchos otros de renombre.

El problema de personalizar o personificar al diablo es que con igual criterio podemos personificar la ‘justicia’ con el término ‘Dios’. Podríamos decir, por citar un ejemplo, que ser siervos de Dios (Santiago 1: 1) es lo mismo que decir siervos de la justicia (Romanos 6: 18).  Es decir, podríamos concluir que Dios es la personificación de la justicia y no necesariamente una Persona Divina Todopoderosa y Eterna. No obstante, Haag, Schoonenberg, y Bultmann se escandalizarían con esta lógica conclusión, pues ellos jamás pretendieron negar la existencia de un Dios personal y Todopoderoso en sus escritos.    

Por otro lado, los proponentes de la personificación del mal sostienen que pueden haber muchos ‘Satanases’, y muchos ‘diablos’ humanos. Por ejemplo, Herbert Haag recurre a 1 Samuel 29: 4 para demostrar que el rey filisteo Aquis, al querer llevar a la guerra al rey David, se convirtió en adversario (Satán) de él en la batalla. Para Haag, y no le restamos razón, todo individuo que se oponga a Dios es adversario (Satán) de él. Además, Haag recurre a 1 Reyes 11: 14, 23, 25 para demostrar que el mensajero de Jehová se convirtió en Satán cuando estorbó el paso a Balaam. Y también es cierto que en el Nuevo Testamento, tanto Judas Iscariote, como Simón Pedro, son llamados ‘diablo’ y ‘Satanás’ respectivamente (Ver Juan 6: 70 y Mateo 16: 23). El hecho de que hombres hayan fungido de ‘Satanes’ o de ‘diablos’ no quiere decir que no exista un diablo mayor y espiritual que actúa adversamente a los dictados de Dios, pues también hubo hombres santos que fungieron de ‘Dios’, como Moisés (Éxodo 7: 1), los jueces de Israel (Juan 10: 34), y sin embargo, este hecho no anula la existencia de un Dios Todopoderoso, Espiritual, Justo, y Eterno.

El teólogo y exegeta bíblico Settimio Cipriani dice de Herbert Haag lo siguiente: “En conjunto, queda como un intento bastante infantil el realizado en los últimos tiempos por el profesor Herbert Haag, de la Universidad de Tubinga que intituló su libro muy significativamente ‘ABSCHIED VOM TEUFEL’ (‘DESPEDIDA DEL DIABLO’). Nunca se le podrá dar un adiós al diablo, aunque fuera cierta la hipótesis sugerida aquí por el autor, es decir, que Satanás sería la personificación del mal, que sería así dramatizado y corporalizado ante el hombre. He aquí, en efecto, cómo se expresa él como conclusión de sus quizás demasiado rápidas reflexiones exegéticas: ‘Para nosotros, pues, se trata no sólo de preguntarnos si la Sagrada Escritura utiliza la palabra Satanás, diablo, espíritus malos, sino más bien preguntarnos lo que ella quiere decir con esa terminología. El problema del diablo, sigue diciendo Cipriani, “no se resuelve ni simplemente negándolo, porque no encontraría lugar en las categorías científicas de nuestro tiempo, ni reduciéndolo de problema teológico a problema puramente filosófico, y más exactamente antropológico: es decir, la experiencia del mal que hacen los hombres y el porqué del mal en su corazón y en su vida, como efectivamente nos parece haya hecho el profesor Haag y después de él también otros estudiosos católicos (12).

El Que Practica el Pecado Es del Diablo(1 Juan 3:8)

El Apóstol Juan nos dice que todo aquel que practica el pecado es DEL Diablo. Esto refutaría la posición de Haag (y Bultmann) en el sentido de que el pecador es diablo cuando peca. Pero si el pecador es diablo cuando peca, entonces Juan debió decir: “El que practica el pecado es diablo”. ¡Pero él no dijo eso! El dijo claramente: “El que practica el pecado es DEL diablo”, es decir, le pertenece al diablo y se convierte en su esclavo. Esto probaría que el diablo es una persona que puede someter y dominar a otra y hacerla su siervo.

El Diablo peca desde el Principio(1 Juan 3:8)

Si el Diablo peca desde el principio, entonces es un ser que tiene voluntad propia y goza de libre albedrío. Nadie puede pecar si antes no se deja seducir por su propia concupiscencia. De alguna manera el Diablo que presenta Juan es un ser que decidió violar las leyes del Eterno. No es alguien creado malo, sino una criatura que escogió el mal camino. Tampoco es un ser humano, pues Juan dice que peca (no “pecó”) desde el principio. ¿Cuál principio? Pues según el contexto (1 Juan 1:1)—¡Desde el principio de todo lo creado! Esto demostraría que el diablo de Juan no era un ser humano en particular, sino un ser cósmico, longevo, y que de alguna manera viene pecando desde la misma creación del mundo.

black-pinkblack-pinkblack-pinkblack-pinkblack-pinkblack-pinkblack-pink

 

EL DIABLO NO ES LA PERSONIFICACIÓN DEL PECADO O DEL MAL

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Un regular número de personas, incluyendo a muchos cristianos profesantes, afirman no creer en la persona del diablo, al cual sólo consideran como una personificación del pecado. Pero si esto es verdad, es decir, que no hay un diablo personal, inteligente, cósmico, longevo, malévolo, y maquiavélico, me pregunto: ¿Puede el pecado pecar? ¿Extraña pregunta, no? Pues esta cuestión surge de inmediato cuando damos por cierta la teoría de que el diablo es una mera personificación del pecado y del mal. Y es que Juan dijo: “El diablo peca desde el principio” (1 Juan 3:8). Si el diablo es la personificación del pecado, entonces lo que Juan está diciendo es que: “El pecado peca desde el principio”, declaración que no tiene ningún sentido en absoluto. Pero si tomamos al diablo como una entidad personal, o un ser cósmico angélico, supramundano, inteligente, malévolo, y maquiavélico, la afirmación toma un matiz distinto.

Por otro lado,  tome usted nota de que Juan dice que este diablo peca desde el principio, ¿cuál principio? Creo que la  respuesta está en el mismo evangelio de Juan, es decir, desde el principio de la creación (Juan 1:1; Apo. 3:14, Heb. 1:10; Apo. 13:8; 2 Pedro 3:4). Por tanto, si el diablo continúa pecando desde el principio de la creación, es imposible que éste sea un humano cualquiera, quien con las justas puede llegar a los 100 años de edad o algo más.

Hay quienes creen que el diablo no nos puede inducir al pecado, pues si este fuera el caso, el culpable de nuestras caídas sería el diablo mismo, y no nosotros. Este argumento, aunque parezca razonable, es engañoso, ya que el hombre puede muy bien resistir al diablo, y oponerse a sus seducciones con la ayuda de Dios.

El hecho de que el diablo tiente a alguno, eso no quiere decir que el tentado caerá indefectiblemente en la trampa satánica y que terminará perdido y condenado para siempre. Dios no permitirá que seamos tentados más allá de nuestras posibilidades de resistencia. Todo depende de nosotros y de nuestra fe.  

El Antiguo Testamento nos presenta al diablo como nuestro opositor o adversario, o como nuestro acusador ante Dios. En la creación del libro de Génesis, es la serpiente que tienta a la primera pareja humana, y es el acusador del libro de Job, y de los fieles. Definitivamente este es un personaje misterioso, intrigante, y malévolo con quien Dios tiene eventuales tratos. Pero es en el Nuevo Testamento que la figura del adversario se hace aún más patente, como un poder inteligente, poderoso, maquiavélico, tentador, mentiroso y asesino. Y aunque es cierto que Satanás significa adversario, y adversario puede ser cualquiera que se oponga a Dios, hay, sin embargo, uno que se le llama “Satanás, el diablo” que opera con sus ángeles en las regiones celestiales de nuestra atmósfera. Es, en buena cuenta, alguien cósmico, no terrícola, no humano, no carnal, no visible y no palpable. Es en realidad un espíritu que no tiene carne ni huesos como nosotros. De allí que se les designe a él y a sus huestes angélicas como “espíritus de maldad en las regiones celestiales” (Efesios 2:2; 6:12).

Las Escrituras nos dicen que Cristo ha venido a destruir las obras del diablo, y para que Dios, Su Padre, nos traslade del reino de las tinieblas, al reino del amado Hijo (Col. 1:13, 1 Juan 3:8). Estas obras del diablo son tretas que nos desvían del único sendero que lleva a la vida eterna en el reino de Dios.

La obra maestra del diablo ha sido, sin duda alguna, la negación de su existencia, con lo cual sus defensores han sembrado un peligroso engaño mortal, pues si no hay un adversario que ataca a hurtadillas, ¿para qué estar en constante guardia, cuidándonos de sus sutiles ardides y maquiavélicas asechanzas? Pero lo cierto es que nuestro Señor Jesucristo nos manda a que estemos sobrios y que velemos, porque nuestro adversario, el diablo, está como león rugiente, andando alrededor buscando a quien devorar (1 Pedro 5:8). ¿Se dejará usted devorar por él? ¡Yo, no!

LAS RAZONES POR LA QUE CREO EN UN DIABLO PERSONAL Y NO EN UNA MERA PERSONIFICACIÓN DEL MAL Y DEL PECADO

Jesús y el poseso Gadareno

Ing º Mario A. Olcese (Apologista) 

Hay una corriente moderna de teólogos Católicos, Protestantes  y Judíos que niega la existencia de un diablo personal cósmico y espiritual. Estos exégetas bíblicos sostienen que la creencia en ángeles caídos, o también llamados “demonios”, es un mito medieval de origen pagano. Por ejemplo, para el teólogo R. Bultmann las figuras cósmicas como ángeles o demonios no les compete una realidad, pues él las considera unas figuras míticas. Para este teólogo de renombre, el pecado es puramente un asunto del hombre. Cuando la Biblia, dice él, habla de “la esclavitud bajo el pecado” (Juan 8:34) quiere decir “esclavitud bajo el diablo” (1 Juan 3:8). Para Bultmann el pecado y el diablo son sinónimos. Es decir, cuando uno peca, uno se convierte en diablo. El diablo, según él, es nuestro pecado, o nuestra desobediencia a Dios. 

Para el teólogo católico Herbert Haag, el diablo es la personificación del mal. Él escribe: “Satanás es la personificación del mal, del pecado. En todos los pasajes del Nuevo Testamento en los que aparece el nombre de Satanás o del diablo, podemos tranquilamente cambiar esos términos por ‘el pecado’ o por ‘el mal’… La misma función queda resuelta en el vocabulario de Juan con el término ‘mundo’ (Juan 15: 18i;  17: 14). El Nuevo Testamento utiliza, en fin, alternativamente y con el mismo significado los términos Satanás, diablo, mundo, pecado, mal”.

Pero el razonamiento de Bultmann, Haag, y de muchos otros como ellos, es peligroso, ya que de igual forma podríamos comparar Lucas 13:18 con Lucas 7:31 y obtendríamos una conclusión erradísima por cierto. Veamos lo que nos dicen estos dos textos lucanos:

“Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?”  (Lucas 7:31)

Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?”  (Lucas 13:18). 

 Si razonamos como lo hacen Bultmann y Haag, tendríamos que concluir que ‘el reino de Dios’, y ‘los hombres de esta generación’ son expresiones equivalentes. Pero: ¿Podría alguien creer que el reino de Dios esté compuesto por los hombres incrédulos de este mundo? —Imposible!

También podemos hacer ese mismo artificio con Santiago 4:7 y 1 Pedro 2:13. Veamos lo que dicen estos dos textos:

Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios…”

1 Pedro 2:13: “Someteos… al rey como a superior.”

Al comparar estos dos textos: ¿Sería lógico concluir que “someterse a Dios” es equivalente a “someterse al rey de una institución humana”?¿Era el rey humano Herodes—Dios?¿Es Dios una “institución humana”? Imposible.

 Por su parte, P. Schoonenberg  no nos habla de poderes personales, sino de poderes “personalizados” del pecado y de la muerte. Schoonenberg usa como sinónimos la “esclavitud del pecado” y “esclavitud del diablo” como lo planteó Bultmann.  De modo que hay una corriente de teólogos cristianos que niega la existencia de poderes personales espirituales, los cuales nunca fueron negados por la iglesia en los primeros tres siglos de la Era Cristiana. Incluso en el Edad Media se intensificó dicha creencia aunque mucho de ella fue distorsionada y mitificada con ideas paganas.                                                   

No obstante, la gran mayoría de creyentes Católicos y Protestantes cree en la existencia del diablo como una figura supramundana, cósmica, angélica, y maléfica. Entre los teólogos prominentes que son exponentes de un diablo personal están Karl Barth, Paul Althaus, Emil Brunner, Otto Weber, Hans Küng, D. Zähringer, Conrado Balducci, A. Winklhofer, J. Burton Brown, y muchos otros de renombre.

El problema de personalizar o personificar al diablo es que con igual criterio podemos personificar la ‘justicia’ con el término ‘Dios’. Podríamos decir, por citar un ejemplo, que ser “siervos de Dios” (Santiago 1: 1) es lo mismo que decir “siervos de la justicia” (Romanos 6: 18).  Es decir, podríamos concluir que Dios es la personificación de la justicia y no necesariamente una Persona Divina Todopoderosa y Eterna.

 No dudo que Haag, Schoonenberg, y Bultmann se escandalizarían con esta lógica conclusión, pues ellos jamás pretendieron negar la existencia de un Dios personal y Todopoderoso en sus escritos.      

Por otro lado, los proponentes de la personificación del mal sostienen que pueden haber muchos ‘Satanases’, y muchos ‘diablos’ humanos. Por ejemplo, Herbert Haag recurre a 1 Samuel 29: 4 para demostrar que el rey filisteo Aquis, al querer llevar a la guerra al rey David, se convirtió en adversario (Satán) de él en la batalla. Para Haag, y no le restamos razón, todo individuo que se oponga a Dios es adversario (Satán) de él. Además, Haag recurre a 1 Reyes 11: 14, 23, 25 para demostrar que el mensajero de Jehová se convirtió en Satán cuando estorbó el paso a Balaam. Y también es cierto que en el Nuevo Testamento, tanto Judas Iscariote, como Simón Pedro, son llamados ‘diablo’ y ‘Satanás’ respectivamente (Ver Juan 6: 70 y Mateo 16: 23). El hecho de que hombres hayan fungido de ‘Satanes’ o de ‘diablos’ no quiere decir que no exista un diablo mayor y espiritual que actúa adversamente a los dictados de Dios, pues también hubo hombres santos que fungieron de ‘Dios’, como Moisés (Éxodo 7: 1), los jueces de Israel (Juan 10: 34), y sin embargo, este hecho no anula la existencia de un Dios Todopoderoso, Espiritual, Justo, y Eterno. 

El teólogo y exegeta bíblico Settimio Cipriani dice de Herbert Haag, lo siguiente: “En conjunto, queda como un intento bastante infantil el realizado en los últimos tiempos por el profesor Herbert Haag, de la Universidad de Tubinga que intituló su libro muy significativamente ‘ABSCHIED VOM TEUFEL’ (‘DESPEDIDA DEL DIABLO’). Nunca se le podrá dar un adiós al diablo, aunque fuera cierta la hipótesis sugerida aquí por el autor, es decir, que Satanás sería la personificación del mal, que sería así dramatizado y corporalizado ante el hombre. He aquí, en efecto, cómo se expresa él como conclusión de sus quizás demasiado rápidas reflexiones exegéticas: ‘Para nosotros, pues, se trata no sólo de preguntarnos si la Sagrada Escritura utiliza la palabra Satanás, diablo, espíritus malos, sino, más bien, preguntarnos lo que ella quiere decir con esa terminología. El problema del diablo, sigue diciendo Cipriani, “no se resuelve ni simplemente negándolo, porque no encontraría lugar en las categorías científicas de nuestro tiempo, ni reduciéndolo de problema teológico a problema puramente filosófico, y más exactamente antropológico: es decir, la experiencia del mal que hacen los hombres y el porqué del mal en su corazón y en su vida, como efectivamente nos parece haya hecho el profesor Haag y después de él también otros estudiosos católicos” (12).

El Que Practica el Pecado Es del Diablo (1 Juan 3:8)

El Apóstol Juan nos dice que todo aquel que practica el pecado es DEL Diablo. Esto refutaría la posición de Haag (y Bultmann) en el sentido de que el pecador es diablo cuando peca. Pero si el pecador es diablo cuando peca, entonces Juan debió decir: “El que practica el pecado es diablo”. ¡Pero él no dijo eso! El dijo claramente: “El que practica el pecado es DEL diablo”, es decir, le pertenece al diablo y se convierte en su esclavo. Esto probaría que el diablo es una persona que puede someter y dominar a otra y hacerla su siervo.

El Diablo peca desde el Principio (1 Juan 3:8)

Si el Diablo peca desde el principio, entonces es un ser que tiene voluntad propia y goza de libre albedrío. Nadie puede pecar si antes no se deja seducir por su propia concupiscencia. De alguna manera el Diablo que presenta Juan es un ser que decidió violar las leyes del Eterno. No es alguien creado malo, sino una criatura que escogió el mal camino. Tampoco es un ser humano, pues Juan dice que peca (no “pecó”) desde el principio. ¿Cuál principio? Pues según el contexto (1 Juan 1:1)—¡Desde el principio de todo lo creado! Esto demostraría que el diablo de Juan no era un ser humano en particular, sino un ser cósmico, longevo, y que de alguna manera viene pecando desde la misma creación del mundo.

 Buen provecho, diablofóbicos!!!

COSAS EN LA BIBLIA QUE SON PERSONIFICADAS

He aquí algunas cosas que son personificadas en la Biblia:

LA PALABRA DE DIOS

Hebreos 4:12: Porque la PALABRA de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

EL JORNAL DE LOS OBREROS

Santiago 5:4: He aquí, CLAMA el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.

LAS PIEDRAS

Habacuc 2:11: Porque la piedra CLAMARÁ desde el muro, y la tabla del enmaderado le responderá.

EL CORAZÓN

Lamentaciones 2:18: El corazón de ellos CLAMABA al Señor; Oh hija de Sion, echa lágrimas cual arroyo día y noche; No descanses, ni cesen las niñas de tus ojos.

LA SABIDURÍA Y LA INTELIGENCIA

Proverbios 8:1: ¿No CLAMA la sabiduría, y da su voz la inteligencia?

Proverbios 1:20: La sabiduría CLAMA en las calles, Alza su voz en las plazas.

EL TRUENO Y LA TEMPESTAD

Job 36:33: El trueno declara su indignación, Y la tempestad proclama su ira contra la iniquidad.

LA TIERRA Y LOS SURCOS

Job 31:38: Si mi tierra CLAMA contra mí, Y lloran todos sus surcos.

LAS PIEDRAS

Lucas 19:40: El, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las PIEDRAS clamarían.

LOS DÍAS Y LOS AÑOS

Job 32:7: Yo decía: Los días hablarán, Y la muchedumbre de años declarará sabiduría.

EL CORAZÓN

Génesis 45:26: Y le dieron las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y el CORAZÓN de Jacob se afligió, porque no los creía

Éxodo 35:26: Y todas las mujeres cuyo CORAZÓN las impulsó en sabiduría hilaron pelo de cabra.

LAS ESTRELLAS

 Jueces 5:20: Desde los cielos pelearon las ESTRELLAS; desde sus órbitas pelearon contra Sísara.

LOS MONTES, COLLADOS Y ÁRBOLES

Isaías 55:12: Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los COLLADOS levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.

El ESPÍRITU SANTO

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

www.detrinitatiserroribus.over-blog.es

 

EL DIABLO COMO LA PERSONIFICACIÓN DEL MAL

Por Ing. Mario A Olcese (Apologista)

Hay una corriente moderna de teólogos Católicos, Protestantes  y Judíos que niega la existencia de un diablo personal cósmico y espiritual. Estos exégetas bíblicos sostienen que la creencia en ángeles caídos o también llamados “demonios”, es un mito medieval de origen pagano. Por ejemplo, para el teólogo R. Bultmann las figuras cósmicas como ángeles o demonios no les compete una realidad, pues las considera unas figuras míticas. Para este teólogo de renombre el pecado es puramente un asunto del hombre. Cuando la Biblia, dice él, habla de “la esclavitud bajo el pecado” (Juan 8:34) quiere decir “esclavitud bajo el diablo” (1 Juan 3:8). Para Bultmann el pecado y el diablo son sinónimos. Es decir, cuando uno peca, uno se convierte en diablo. El diablo según él es nuestro pecado, o nuestra desobediencia a Dios.

Para el teólogo católico Herbert Haag, el diablo es la personificación del mal. Él escribe: “Satanás es la personificación del mal, del pecado. En todos los pasajes del Nuevo Testamento en los que aparece el nombre de Satanás o del diablo, podemos tranquilamente cambiar esos términos por ‘el pecado’ o por ‘el mal’… La misma función queda resuelta en el vocabulario de Juan con el término ‘mundo’ (Juan 15: 18i;  17: 14). El Nuevo Testamento utiliza, en fin, alternativamente y con el mismo significado los términos Satanás, diablo, mundo, pecado, mal”.

Pero el razonamiento de Bultmann, Haag, y de muchos otros como ellos, es peligroso ya que de igual forma podríamos comparar Lucas 13:18 con Lucas 7:31 y obtendríamos a una conclusión erradísima por cierto. Veamos lo que nos dicen estos dos textos lucanos:

“Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?” (Lucas 7:31)

“Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?”  (Lucas 13:18).

 Si razonamos como lo hacen Bultmann y Haag, tendríamos que concluir que ‘el reino de Dios’, y ‘los hombres de esta generación’ son expresiones equivalentes. Pero: ¿Podría alguien creer que el reino de Dios esté compuesto por los hombres incrédulos de este mundo? Imposible!.

También podemos hacer ese mismo artificio con Santiago 4:7 y 1 Pedro 2:13. Veamos lo que dicen estos dos textos:

Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios…”

1 Pedro 2:13: “Someteos… al rey como a superior.”

Al comparar estos dos textos: ¿Sería lógico concluir que “someterse a Dios” es equivalente a “someterse al rey de una institución humana”?¿Era el rey humano Herodes—Dios?¿Es Dios una “institución humana”? Imposible.

Por su parte, P. Schoonenberg  no nos habla de poderes personales, sino de poderes “personalizados” del pecado y de la muerte. Schoonenberg usa como sinónimos la “esclavitud del pecado” y “esclavitud del diablo” como lo planteó Bultmann.  De modo que hay una corriente de teólogos cristianos que niegan la existencia de poderes personales espirituales, los cuales, nunca fueron negados por la iglesia en los primeros tres siglos de la Era Cristiana. Incluso en el Edad Media se intensificó dicha creencia aunque mucho de ella fue distorsionada y mitificada con ideas paganas. No obstante, la gran mayoría de creyentes Católicos y Protestantes cree en la existencia del diablo como una figura supramundana, cósmica, angélica, y maléfica. Entre los teólogos que son los grandes exponentes de un diablo personal están Karl Barth, Paul Althaus, Emil Brunner, Otto Weber, Hans Kung, D. Zähringer, Conrado Balducci, A. Winklhofer, J. Burton Brown, y muchos otros de renombre.

El problema de personalizar o personificar al diablo es que con igual criterio podemos personificar la ‘justicia’ con el término ‘Dios’. Podríamos decir, por citar un ejemplo, que ser “siervos de Dios” (Santiago 1: 1) es lo mismo que decir “siervos de la justicia” (Romanos 6: 18).  Es decir, podríamos concluir que Dios es la personificación de la justicia y no necesariamente una Persona Divina Todopoderosa y Eterna. No obstante, Haag, Schoonenberg, y Bultmann se escandalizarían con esta lógica conclusión, pues ellos jamás pretendieron negar la existencia de un Dios personal y Todopoderoso en sus escritos.    

Por otro lado, los proponentes de la personificación del mal sostienen que pueden haber muchos ‘Satanases’, y muchos ‘diablos’ humanos. Por ejemplo, Herbert Haag recurre a 1 Samuel 29: 4 para demostrar que el rey filisteo Aquis, al querer llevar a la guerra al rey David, se convirtió en adversario (Satán) de él en la batalla. Para Haag, y no le restamos razón, todo individuo que se oponga a Dios es adversario (Satán) de él. Además, Haag recurre a 1 Reyes 11: 14, 23, 25 para demostrar que el mensajero de Jehová se convirtió en Satán cuando estorbó el paso a Balaam. Y también es cierto que en el Nuevo Testamento, tanto Judas Iscariote, como Simón Pedro, son llamados ‘diablo’ y ‘Satanás’ respectivamente (Ver Juan 6: 70 y Mateo 16: 23). El hecho de que hombres hayan fungido de ‘Satanes’ o de ‘diablos’ no quiere decir que no exista un diablo mayor y espiritual que actúa adversamente a los dictados de Dios, pues también hubo hombres santos que fungieron de ‘Dios’, como Moisés (Éxodo 7: 1), los jueces de Israel (Juan 10: 34), y sin embargo, este hecho no anula la existencia de un Dios Todopoderoso, Espiritual, Justo, y Eterno.

El teólogo y exegeta bíblico Settimio Cipriani dice de Herbert Haag lo siguiente: “En conjunto, queda como un intento bastante infantil el realizado en los últimos tiempos por el profesor Herbert Haag, de la Universidad de Tubinga que intituló su libro muy significativamente ‘ABSCHIED VOM TEUFEL’ (‘DESPEDIDA DEL DIABLO’). Nunca se le podrá dar un adiós al diablo, aunque fuera cierta la hipótesis sugerida aquí por el autor, es decir, que Satanás sería la personificación del mal, que sería así dramatizado y corporalizado ante el hombre. He aquí, en efecto, cómo se expresa él como conclusión de sus quizás demasiado rápidas reflexiones exegéticas: ‘Para nosotros, pues, se trata no sólo de preguntarnos si la Sagrada Escritura utiliza la palabra Satanás, diablo, espíritus malos, sino más bien preguntarnos lo que ella quiere decir con esa terminología. El problema del diablo, sigue diciendo Cipriani, “no se resuelve ni simplemente negándolo, porque no encontraría lugar en las categorías científicas de nuestro tiempo, ni reduciéndolo de problema teológico a problema puramente filosófico, y más exactamente antropológico: es decir, la experiencia del mal que hacen los hombres y el porqué del mal en su corazón y en su vida, como efectivamente nos parece haya hecho el profesor Haag y después de él también otros estudiosos católicos” (12).

El Que Practica el Pecado Es del Diablo (1 Juan 3:8)

El Apóstol Juan nos dice que todo aquel que practica el pecado es DEL Diablo. Esto refutaría la posición de Haag (y Bultmann) en el sentido de que el pecador es diablo cuando peca. Pero si el pecador es diablo cuando peca, entonces Juan debió decir: “El que practica el pecado es diablo”. ¡Pero él no dijo eso! El dijo claramente: “El que practica el pecado es DEL diablo”, es decir, le pertenece al diablo y se convierte en su esclavo. Esto probaría que el diablo es una persona que puede someter y dominar a otra y hacerla su siervo.

El Diablo peca desde el Principio (1 Juan 3:8)

Si el Diablo peca desde el principio, entonces es un ser que tiene voluntad propia y goza de libre albedrío. Nadie puede pecar si antes no se deja seducir por su propia concupiscencia. De alguna manera el Diablo que presenta Juan es un ser que decidió violar las leyes del Eterno. No es alguien creado malo, sino una criatura que escogió el mal camino. Tampoco es un ser humano, pues Juan dice que peca (no “pecó”) desde el principio. ¿Cuál principio? Pues según el contexto (1 Juan 1:1)—¡Desde el principio de todo lo creado! Esto demostraría que el diablo de Juan no era un ser humano en particular, sino un ser cósmico, longevo, y que de alguna manera viene pecando desde la misma creación del mundo.

………………………………..

Bibliografía

1.- Brown, J.B.‘Satanás, La Primitiva Tradición Cristiana’, Fondo Cultura Económica, 1986, p.27

1b.- págs 27,28.

2.- Balducci, C. “El Diablo…existe y se puede reconocerlo”, Ed. Paulinas, 1991, págs.15,16.

3.- Zähringer, C. I. Demoni en A.V., Mysterium Salutis, IV, Brescia, 1970, 790.

4.- Bortone, O. (Demonio, en DES 1, pág.7; Satana, en DES II, 1679-80, Satana, Roma, 1978).

5.- Kertelge K., Diabolo, demoni, esorcismi in prospettiva biblica, en W. KASPER-K. LEHMANN, Diabolo-demoni-possesione, Brescia, 1983, pag.7)

6.-  Paytuvi, C. El Diablo. Editorial Maucci, 1961, págs 69,70.

7.- Clemente 51:1 “del adversario”. El NT y los autores cristianos usaban Antikeimenos como “enemigo” o “adversario”.  Véase F.X. Gokey, La Terminología para el Diablo y los Espíritus Malignos en los Padres Apostólicos (Washington, 1961, pgs 68,69; J. Quasten, Patrology, vol. 1, pp. 42-53.

8.- “Soberano de esta época”. Carta a los efesios, 17:1, 19:1; a los magnesianos, 1:2; a los romanos, 7:1).

 9.-  Barnard, L. Justino Mártir: Su Vida y Pensamiento (Cambridge, 1967, pág. 107).

10.- Papini, G. El Diablo, EMECÉ editores, 1954, pags 75,76.

11.- Brown, J.B. Satanás, La primitiva tradición cristiana, pág. 40.

12.- Cipriani, S. Satanás en la Tradición Bíblica, texto de una conferencia dictada en Potenza, págs 1,2, 1988.

SATANÁS: ¿SIMPLEMENTE LA PERSONIFICACIÓN DEL MAL Y DEL PECADO?

luciferPor Ingº Mario A. Olcese (Apologista) 

Hay una corriente moderna de teólogos Católicos, Protestantes  y Judíos que niega la existencia de un diablo personal cósmico y espiritual. Estos exégetas bíblicos sostienen que la creencia en ángeles caídos o también llamados “demonios”, es un mito medieval de origen pagano. Por ejemplo, para el teólogo R. Bultmann las figuras cósmicas como ángeles o demonios no les compete una realidad, pues las considera unas figuras míticas. Para este teólogo de renombre el pecado es puramente un asunto del hombre. Cuando la Biblia, dice él, habla de “la esclavitud bajo el pecado” (Juan 8:34) quiere decir “esclavitud bajo el diablo” (1 Juan 3:8). Para Bultmann el pecado y el diablo son sinónimos. Es decir, cuando uno peca, uno se convierte en diablo. El diablo según él es nuestro pecado, o nuestra desobediencia a Dios. 

Para el teólogo católico Herbert Haag, el diablo es la personificación del mal. Él escribe: “Satanás es la personificación del mal, del pecado. En todos los pasajes del Nuevo Testamento en los que aparece el nombre de Satanás o del diablo, podemos tranquilamente cambiar esos términos por ‘el pecado’ o por ‘el mal’… La misma función queda resuelta en el vocabulario de Juan con el término ‘mundo’ (Juan 15: 18i;  17: 14). El Nuevo Testamento utiliza, en fin, alternativamente y con el mismo significado los términos Satanás, diablo, mundo, pecado, mal”. 

Pero el razonamiento de Bultmann, Haag, y de muchos otros como ellos, es peligroso ya que de igual forma podríamos comparar Lucas 13:18 con Lucas 7:31 y obtendríamos a una conclusión erradísima por cierto. Veamos lo que nos dicen estos dos textos lucanos: 

“Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?” (Lucas 7:31) 

“Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?”  (Lucas 13:18). 

 Si razonamos como lo hacen Bultmann y Haag, tendríamos que concluir que ‘el reino de Dios’, y ‘los hombres de esta generación’ son expresiones equivalentes. Pero: ¿Podría alguien creer que el reino de Dios esté compuesto por los hombres incrédulos de este mundo? Imposible!. 

También podemos hacer ese mismo artificio con Santiago 4:7 y 1 Pedro 2:13. Veamos lo que dicen estos dos textos: 

Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios…” 

1 Pedro 2:13: “Someteos… al rey como a superior.” 

Al comparar estos dos textos: ¿Sería lógico concluir que “someterse a Dios” es equivalente a “someterse al rey de una institución humana”?¿Era el rey humano Herodes—Dios?¿Es Dios una “institución humana”? Imposible.

Comparemos ahora Romanos 16:16 con 1 Timoteo 3:15 para ver qué resulta:

“…las iglesias de Cristo ” (Romanos 16:16).

“ .. la iglesia de Dios” (1 Timoteo 3:15)

Si comparamos ambos pasajes llegaríamos a la conclusión de que Cristo es el Dios viviente. Pero esta conclusión contradeciría lo dicho por Jesús en Juan 17:3 en el sentido que sólo el Padre es el único Dios verdadero y vivo.

Por su parte, P. Schoonenberg  no nos habla de poderes personales, sino de poderes “personalizados” del pecado y de la muerte. Schoonenberg usa como sinónimos la “esclavitud del pecado” y “esclavitud del diablo” como lo planteó Bultmann.  De modo que hay una corriente de teólogos cristianos que niegan la existencia de poderes personales espirituales, los cuales, nunca fueron negados por la iglesia en los primeros tres siglos de la Era Cristiana. Incluso en el Edad Media se intensificó dicha creencia aunque mucho de ella fue distorsionada y mitificada con ideas paganas.                                                    

No obstante, la gran mayoría de creyentes Católicos y Protestantes cree en la existencia del diablo como una figura supramundana, cósmica, angélica, y maléfica. Entre los teólogos que son los grandes exponentes de un diablo personal están Karl Barth, Paul Althaus, Emil Brunner, Otto Weber, Hans Kung, D. Zähringer, Conrado Balducci, A. Winklhofer, J. Burton Brown, y muchos otros de renombre.                                                                      

El problema de personalizar o personificar al diablo es que con igual criterio podemos personificar la ‘justicia’ con el término ‘Dios’. Podríamos decir, por citar un ejemplo, que ser “siervos de Dios” (Santiago 1: 1) es lo mismo que decir “siervos de la justicia” (Romanos 6: 18).  Es decir, podríamos concluir que Dios es la personificación de la justicia y no necesariamente una Persona Divina Todopoderosa y Eterna. No obstante, Haag, Schoonenberg, y Bultmann se escandalizarían con esta lógica conclusión, pues ellos jamás pretendieron negar la existencia de un Dios personal y Todopoderoso en sus escritos.    

Por otro lado, los proponentes de la personificación del mal sostienen que pueden haber muchos ‘Satanases’, y muchos ‘diablos’ humanos. Por ejemplo, Herbert Haag recurre a 1 Samuel 29: 4 para demostrar que el rey filisteo Aquis, al querer llevar a la guerra al rey David, se convirtió en adversario (Satán) de él en la batalla. Para Haag, y no le restamos razón, todo individuo que se oponga a Dios es adversario (Satán) de él. Además, Haag recurre a 1 Reyes 11: 14, 23, 25 para demostrar que el mensajero de Jehová se convirtió en Satán cuando estorbó el paso a Balaam. Y también es cierto que en el Nuevo Testamento, tanto Judas Iscariote, como Simón Pedro, son llamados ‘diablo’ y ‘Satanás’ respectivamente (Ver Juan 6: 70 y Mateo 16: 23). El hecho de que hombres hayan fungido de ‘Satanes’ o de ‘diablos’ no quiere decir que no exista un diablo mayor y espiritual que actúa adversamente a los dictados de Dios, pues también hubo hombres santos que fungieron de ‘Dios’, como Moisés (Éxodo 7: 1), los jueces de Israel (Juan 10: 34), e incluso Jesucristo (Juan 1: 1), y sin embargo, este hecho no anula la existencia de un Dios Todopoderoso, Espiritual, Justo, y Eterno.

El teólogo y exegeta bíblico Settimio Cipriani dice de Herbert Haag lo siguiente: “En conjunto, queda como un intento bastante infantil el realizado en los últimos tiempos por el profesor Herbert Haag, de la Universidad de Tubinga que intituló su libro muy significativamente ‘ABSCHIED VOM TEUFEL’ (‘DESPEDIDA DEL DIABLO’). Nunca se le podrá dar un adiós al diablo, aunque fuera cierta la hipótesis sugerida aquí por el autor, es decir, que Satanás sería la personificación del mal, que sería así dramatizado y corporalizado ante el hombre. He aquí, en efecto, cómo se expresa él como conclusión de sus quizás demasiado rápidas reflexiones exegéticas: ‘Para nosotros, pues, se trata no sólo de preguntarnos si la Sagrada Escritura utiliza la palabra Satanás, diablo, espíritus malos, sino más bien preguntarnos lo que ella quiere decir con esa terminología. El problema del diablo, sigue diciendo Cipriani, “no se resuelve ni simplemente negándolo, porque no encontraría lugar en las categorías científicas de nuestro tiempo, ni reduciéndolo de problema teológico a problema puramente filosófico, y más exactamente antropológico: es decir, la experiencia del mal que hacen los hombres y el porqué del mal en su corazón y en su vida, como efectivamente nos parece haya hecho el profesor Haag y después de él también otros estudiosos católicos” (12).

El Que Practica el Pecado Es del Diablo (1 Juan 3:8)

El Apóstol Juan nos dice que todo aquel que practica el pecado es DEL Diablo. Esto refutaría la posición de Haag (y Bultmann) en el sentido de que el pecador es diablo cuando peca. Pero si el pecador es diablo cuando peca, entonces Juan debió decir: “El que practica el pecado es diablo”. ¡Pero él no dijo eso! El dijo claramente: “El que practica el pecado es DEL diablo”, es decir, le pertenece al diablo y se convierte en su esclavo. Esto probaría que el diablo es una persona que puede someter y dominar a otra y hacerla su siervo.

El Diablo peca desde el Principio (1 Juan 3:8)

Si el Diablo peca desde el principio, entonces es un ser que tiene voluntad propia y goza de libre albedrío. Nadie puede pecar si antes no se deja seducir por su propia concupiscencia. De alguna manera el Diablo que presenta Juan es un ser que decidió violar las leyes del Eterno. No es alguien creado malo, sino una criatura que escogió el mal camino. Tampoco es un ser humano, pues Juan dice que peca (no “pecó”) desde el principio. ¿Cuál principio? Pues según el contexto (1 Juan 1:1)—¡Desde el principio de todo lo creado! Esto demostraría que el diablo de Juan no era un ser humano en particular, sino un ser cósmico, longevo, y que de alguna manera viene pecando desde la misma creación del mundo.

LA TESIS CRISTADELFIANA DEL DIABLO COMO LA PERSONIFICACIÓN DEL MAL Y DEL PECADO NO ES BÍBLICA

 

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Antes de enumerar las razones por las cuales sostengo la existencia del diablo personal y cósmico (ángel caído), que a mi entender es el primer homicida y mentiroso, es que de no hacerlo así, muchos incautos podrían salir engañados más fácilmente por los argumentos retorcidos y rebuscados de los “demonofóbicos”, o por aquellos que han sido seducidos por la idea del “mito” del diablo. Además, se genera automáticamente un peligro aún mayor, porque al no percibir a este diablo-angélico como un poderoso enemigo cósmico, los cristianos no tendrían porqué estar en guardia y orando para ser protegidos de un diablo que opera en contra de los hombres, empleando ardides y maquinaciones maquiavélicas. Es decir, ya no tendría sentido orar a Dios para recibir su ayuda o protección en el momento de la tentación.

A).- DOS ESPÍRITUS QUE PUEDEN MORAR EN EL HOMBRE

Una primera razón para creer en el diablo es que la Biblia nos dice que un espíritu puede morar o residir en un hombre. En el caso de los salvos, los creyentes, los siervos de Dios, el Espíritu que mora en ellos es el Espíritu de Dios. Lo dice Pablo muy claramente, así: ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?… ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros (es decir, que le pertenecemos a Dios)?  (1 Cor. 3:16). Esto es por demás interesante porque el hombre que tiene el espíritu de Dios morando en él PERTENECE A DIOS.

Todos los cristianos, incluyendo a los cristadelfianos, creemos que el espíritu santo es un espíritu que de alguna manera entra y mora en el creyente y le enseña y recuerda las enseñanzas del Señor (Juan 14:26). Sea o no el Espíritu Santo Dios, (tema para otro debate) lo cierto es que este es un espíritu— ¡el espíritu de Dios! Este espíritu puede ayudar al creyente a tener actitudes espirituales como es el amor, gozo, paz, paciencia, bondad, etc, etc (Gál. 5:22,23). También el espíritu de Dios nos convence de pecado, y nos brinda poder y fortaleza para contrarrestar el mal (2 Tim. 1:7).  En buena cuenta, el Espíritu del Padre, que es compartido por el Hijo, mora en el creyente para sellarlo como “hijo de Dios” (Rom. 8:12-17).

Pues bien, aquí viene otro detalle importante. Pablo también admite que un hombre puede recibir “otro espíritu” que aquel que los hijos de Dios reciben. Pablo lo dice así: Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que hemos predicado, ó recibiereis otro espíritu (contrario o adverso) del que habéis recibido (el espíritu Santo de Dios), u otro evangelio del que habéis aceptado, lo sufrierais bien” (2 Cor. 11:4).  Ese otro “espíritu”, como el espíritu de Dios, tiene el poder de hacer otras cosas distintas en el hombre que no concuerdan con las cosas que el espíritu de Dios hace en el creyente. Aquí Pablo habla de dos espíritus contrarios que pueden influir en el espíritu, alma y cuerpo del hombre (1 Tes.5:23), aunque por cierto los dos espíritus no pueden morar al mismo tiempo en el creyente.

El mismo Señor Jesucristo habló que un espíritu inmundo puede salir de un hombre, lo que quiere decir que también puede entrar. El dijo: “Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla” (Mateo 12:43). Así que Jesús y Pablo están de acuerdo en que un espíritu distinto y nada bueno puede entrar en el hombre que vive de espaldas a Dios, tal como lo hace el espíritu de Dios en el creyente que decide hacerse Su hijo y servidor. El hombre está llamado a liberarse del espíritu negativo para dejar entrar el espíritu de Dios, y eso lo hace por decisión propia, ya sea optando por el bien o por el mal.

Si a los cristianos “demonofóbicos” les resulta inconcebible e incomprensible que algún ser humano sea manipulado por malos espíritus porque eso significaría que “la víctima” no tendría ninguna culpa de sus actos malvados, y por tanto no sería merecedor de castigo,  entonces tampoco deberían ellos creer que otro espíritu (el de Dios) pueda entrar en el creyente para guiarlo a la verdad y fortalecerlo para que pueda cumplir con sus dones y su ministerio. Pues, ¿qué mérito tendría este creyente para ganar la vida eterna en el reino de Dios si en realidad todo lo puede y lo hace gracias a la intervención de un poder Superior que mora en él y lo dirige que es el Espíritu del Señor?

B).- SI EL DIABLO ES LA PERSONIFICACIÓN DEL PECADO, ENTONCES DIOS ES LA PERSONIFICACIÓN DE LA JUSTICIA  

Una segunda razón por la cual no puedo aceptar la hipótesis cristadelfiana  del diablo como la personificación del pecado es que me vería forzado igualmente a aceptar que existe una personificación del bien y de la santidad en el vocablo “Dios”. Pues si la Biblia llama al mal, Diablo, ¿por qué no podríamos sostener que el impersonal bien es Dios? El asunto es simple, yo puedo personificar el mal y también lo puedo hacer con el bien. Los que personifican el mal y el pecado con el vocablo diablo suelen mostrarnos dos pasajes curiosos: la esclavitud bajo el pecado” (Juan 8:34) y  esclavitud bajo el diablo” (1 Juan 3:8), e inmediatamente deducen que “bajo el pecado” y “bajo el diablo” son sinónimos o equivalentes. Es decir, el diablo es el pecado. Esto parece interesante a primera vista, pero es una deducción peligrosa a mi juicio. Y les diré porqué creo que es peligrosa esa deducción. Hagamos ahora el mismo artificio de los “demonofóbicos”, manipulando pasajes de las Escrituras astutamente  como lo saben hacer ellos, pero esta vez, para con los pasajes que hablan de Dios. Veamos dos textos muy parecidos a los anteriores, y que son: siervos de Dios (Santiago 1: 1) y siervos de la justicia (Romanos 6: 18). Si seguimos la lógica de R. Bultmann, H. Haag, o de muchos otros opositores del diablo cósmico y supramundano (p.e. los cristadelfianos, los Meggidianos, etc), tendríamos que decir que Dios es la personificación de la justicia, ya que siervos de Dios’ y ‘siervos de la justicia’ parecen significar lo mismo. Entonces, ¿Cómo puede ser alguien “siervo de Dios” y “siervo de la justicia” al mismo tiempo, salvo que la justicia sea Dios, o Dios la personificación de la justicia? Entonces tendríamos que decir, como afirman los cristadelfianos  sobre el diablo, que Dios no existe. Que Dios es simplemente lo opuesto al diablo (=pecado, maldad, oposición, etc), es decir, justicia, bondad, santidad, etc. Pero a esto los cristadelfianos lanzan su grito de protesta al cielo, diciendo con ira: ¡Pero qué barbaridad está usted diciendo, Sr. Apologista! ¿Cómo no va a existir el Todopoderoso e invisible Dios, el Creador del Universo? Pues yo les contesto: Si ustedes no creen en el originador del pecado y de la maldad, tampoco puedo creer en el originador de la bondad y la justicia. Sinceramente creo que podemos usar todo nuestro ingenio para demostrar con la misma Biblia que el bien y la justicia se los puede personificar con el vocablo “Dios”, pero hacer eso sería una temeraria irresponsabilidad que nos podía costar muy caro.

C).- DIABLOS Y DILUVIOS EN LOS LLAMADOS MITOS PAGANOS

Una tercera razón por la que creo en el diablo es que fuera de la Biblia y del pueblo Hebreo, casi todas las naciones paganas del mundo existieron relatos, tradiciones y leyendas de espíritus o poderes espirituales que se debían combatir o resistir. Y aunque algunos protesten diciendo que esa creencia fue producto de la superstición y la ignorancia, lo extraño es que igualmente la mayoría de civilizaciones antiguas alrededor del mundo tuvieron sus propios relatos de una inundación catastrófica, (el llamado “mito del diluvio global”), aunque con algunos matices distintivos que los diferenciaban entre sí. Por otro lado, las creencias y experiencias tribales en tenebrosos poderes sobrenaturales y los rituales arcanos que practicaban para aplacar la ira de esas fuerzas cósmicas maléficas que aún hoy existen, incluso en los pueblos más legendarios, nos llevan a pensar que hay un mundo espiritual y desconocido. Recordemos que la creencia en el bien y en el mal siempre fue parte de la propia vivencia o experiencia cotidiana de los pueblos, y que los impulsó a buscar y a adorar a sus deidades benefactoras y benévolas para que encontrar la protección esperada. No hay prácticamente pueblo alguno en la tierra hoy que no crea en una suerte de poderes supra mundanos negativos o que no practique alguna forma de magia o ritual de limpieza y de purificación para expulsar de los poseídos los  espíritus sutiles maléficos. ¿Podría ser todo esto mera casualidad? ¿Podría ser mera coincidencia de que las tres religiones monoteístas del mundo crean en Espíritus impuros o ángeles caídos? Es interesante lo que los árabes musulmanes creen sobre los demonios. La historia de la caída de un ángel rebelde de los mususulmanes (según lo cuenta el Corán) parece coincidir con la creencia Judía y cristiana de la caída de Satanás, un arcángel poderoso. De un modo genérico podemos afirmar que las nociones cristianas sobre el Demonio, vigentes hasta hoy, están absolutamente calcadas de la judías que imperaban en el siglo I de nuestra era y que han cambiado muy poco en casi dos mil años.

Incluso en escritos apócrifos Judíos como la Vida de Adán y Eva (un escrito judío siglo I d.C., considerado hoy uno de los Apócrifos del Antiguo Testamento) difieren poco de las que hoy puede tener un cristiano corriente sobre el diablo. Para este autor anónimo de esta obra apócrifa “Vida de Adán y Eva”, el Diablo es un ángel malo, enemigo acérrimo del hombre, contra quien entabla una incesante lucha para tomar venganza ya que su situación de diablo tiene su principio en un acto de desobediencia a Dios por no querer adorar a Adán, que –según una antigua tradición- poseía una semejanza consustancial de espíritu con la divinidad que los diablos no tenían. Seducir y dañar al hombre es su único propósito. Veinte siglos después estas líneas maestras han cambiado poco. En todo caso, la creencia de los pueblos giró casi siempre en torno a poderes cósmicos que debían ser adorados, aplacados, o hasta neutralizados, ya sea a través de rituales de sacrificios de animales, o bien a través de conjuros e invocaciones específicos, tal como hoy se hacen los exorcismos invocando a una entidad (o entidades) aún más poderosa para que los auxilie.

En este punto creo que hay un mundo oculto que no puede ser explicado meramente como supercherías o supersticiones populares. Todos los pueblos de algún modo creen que deben hacer frente a fuerzas negativas que actúan independientemente y libremente entre ellos. Fuerzas que son mucho más poderosas y peligrosas que las del hombre común y corriente, y que de hecho no pueden ser explicadas como simples mitos o creencias populares intrascendentes.

D).- EL DIABLO Y SATANÁS ES SIEMPRE EN SINGULAR

Una cuarta razón por la cual creo en un diablo singular cósmico y maléfico es que en la Biblia se habla de él siempre en singular. Jamás en el NT se encontrará el plural de Diablo, de Adversario, de Tentador, de Dragón, de Acusador, etc, todos adjetivos para el enemigo cósmico de Dios y de los hombres, Satanás. Incluso Satanás siempre aparece en singular y no en plural. Si en realidad el diablo es un sinónimo para los pecados o para todos los hombres o autoridades que se oponen a Dios, a Su Hijo, y a la iglesia, debería la Biblia de hablar de diablos, adversarios, acusadores, tentadores, Satanases, etc. Sin embargo, esto no sucede jamás. Obviamente esto es así simplemente porque la Biblia nos habla de un singular diablo, uno en especial, que por otro lado viene perturbando el orden de cosas existente desde la misma creación, como lo demostraré después. En cambio, sí existe el plural malvados, impíos, pecadores, enemigos, protervos, burladores, etc, porque obviamente se refieren a cualquier ser humano que se opone a Dios. Este contraste entre un ser maléfico único y singular y los otros seres maléficos de este tierra (los hombres impíos), destaca en toda la Biblia. 

E).- UN DIABLO QUE VIENE PECANDO DESDE LA CREACIÓN DEL HOMBRE

Una quinta razón por la cual creo en el diablo angélico es que Juan lo ubica como pecando desde el principio de la creación. Esto es importante, ya que nadie, en los tiempos de Juan, pudo estar vivo desde el mismo día de la creación del hombre. Esto significaría que quienquiera que fuera ese diablo, en los tiempos de Juan tendría unos 4000 años de edad. ¿Es eso posible? Veamos lo que dice Juan en 1 Juan 3:8: “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”. Nótese que Juan dice que el diablo peca (o continúa pecando) desde el principio. ¿Qué principio es éste? Algunos creen el principio mencionado por Juan es el principio de la existencia de este ser llamado Diablo. Pero esto es absurdo, ¿pues quién podría ser esta criatura que desde el mismísimo principio que fue creado pecó? Es decir, ¡creería alguno que Dios creó a este diablo, por decir, a la 1 A.M, y a la 1:01 AM cayó en pecado? Realmente no tiene sentido. Otros por allí sostienen que la respuesta está en el verso 11, que dice: “Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros”. Es decir, que alguien que es llamado diablo viene pecando desde el  principio, o desde el mismo momento en que ellos (los cristianos) oyeron el mensaje. ¿Pero tiene sentido eso? ¿A quién se podría haber referido Juan por diablo, el cual, supuestamente, venía pecando desde el mismo momento en que se les dio a esos discípulos el mensaje? Realmente no tiene mucho sentido esta explicación, ya que el contexto de 1 Juan 3 no se insinúa a ninguna autoridad civil o militar que estuviera oponiéndose o haciéndoles la vida imposible a esos creyentes. Lo que sí es claro es que para esos cristianos, el vocablo diablo se refería a alguien que no era desconocido para ellos y que no era propiamente un amigo de Dios y de la iglesia naciente. Pues la pregunta persiste: ¿A qué otro principio podría referirse el apóstol Juan? Pues la respuesta es simple: tanto en su evangelio, como en su primera epístola, el apóstol Juan introduce el concepto del principio de la creación. En 1 Juan 1:1 él dice: Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida” (Comp. Con Juan 1:1). Nótese que 1 Juan 1:1 es el verdadero contexto para 1 Juan 3:8 y no 1 Juan 3:11 que es posterior. Así que 1 Juan 1:1 es el versículo que verdaderamente nos alumbra para entender a qué principio se refería el apóstol para el inicio del pecado de este misterioso diablo. Entonces, iluminados por 1 Juan 1:1 nos convencemos de que el diablo peca desde el principio de la creación, y especialmente, cuando Dios creó al hombre. Es desde este momento cuando este singular diablo comenzó a pecar y continuaba pecando aun en los tiempos de Juan. Y esto se ve también reflejado en el hecho de que este diablo es mentiroso y homicida desde el principio, según las mismas palabras de Jesús: Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.  Aquí hay una valiosa información adicional del diablo, pues éste, que peca desde el principio de la creación, es también homicida desde el principio, y el padre (originador, el fundador) de la mentira. Esto, automáticamente descarta a cualquier persona que fue contemporánea con Juan, pues ciertamente nadie de entonces pudo ser el primer mentiroso y homicida del mundo. Aquí Jesús (en Juan 8:44), y Juan (en 1 Juan 3:8) nos hablan de un personaje singular, que hace de las suyas desde la misma creación del mundo, siendo el primero en mentir y matar. Ahora bien, ¿Quién pudo ser ese homicida desde el principio, y además, el padre de la mentira. Obviamente la serpiente antigua, el tentador, el diablo angélico,  que le mintió a la primera pareja humana y los hizo pecar para que murieran “en ese mismo día”. De allí que es homicida desde el principio.

F).- EL HECHO DE QUE HOMBRES HAYAN FUNGIDO DE “DIOS” Y DE “SATANÁS” NO ANULA LA VERDAD DE QUE EXISTE UN SOLO DIOS Y UN SOLO SATANÁS VERDADEROS

 Una sexta razón por la cual creo en la existencia de un singular diablo angélico rebelde es que aunque es verdad de que Judas Iscariote y Simón Pedro son llamados ‘diablo’ y ‘Satanás’ respectivamente (Ver Juan 6:70 y Mateo 16: 23), esto no quiere es razón suficiente para decir que no pueda existir un verdadero y único diablo espiritual que actúa adversamente a los dictados de Dios. Por ejemplo, también hubo hombres santos que fungieron de ‘Dios’, o fueron llamados “Dios” como Aarón (Exodo 4:16),  Moisés (Éxodo 7: 1), y los jueces de Israel (Juan 10: 34), y sin embargo este hecho no anula la existencia de un VERDADERO Dios Todopoderoso, Espiritual, Justo, y Eterno. Y aunque Pablo menciona A ALGUIEN LLAMADO “EL DIOS DE ESTE MUNDO” EL CUAL HA CEGADO EL ENTENDIMIENTO DE LOS INCRÉDULOS (2 Cor. 4:4), ESTE DIOS NO ES EL VERDADERO Y ÚNICO DIOS QUE ES EL CREADOR DE TODO (Juan 17:3). Del mismo modo, el hecho de que hombres hayan sido llamados “DIABLO” O “SATANÁS” en este mundo, NO HAY RAZÓN SUFICIENTE PARA NEGAR LA EXISTENCIA DE UN VERDADERO Y ÚNICO SINGULAR DIABLO que está por encima de los hombres y que buscar tentarlos y destruirlos.

No creo que Pedro haya creído que Jesús lo haya considerando a él como Satanás  (cuando le dijo: “Apártate de mí Satanás”)… aquel Satanás que Pablo afirmó que era capaz de transformarse en un ángel de luz, sino, más bien, que él se estaba dejando engañar por las insinuaciones de Satanás. Podría darse el caso de que Jesús viese en Pedro al mismo Satanás que hablaba a través de él. Lo que quiero decir es que Satanás pone en el corazón del hombre un mal deseo o pensamiento para convertirlo en un adversario. En Hechos tenemos el caso de Ananías y Safira. Pedro, a quien antes Jesús se dirigió a él como Satanás, pasa a decirle a Ananías: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón á que mintieses al Espíritu Santo, y defraudases del precio de la heredad?” (Hechos 5:3). Esto demuestra que Pedro no creyó que Ananías fuera Satanás por su proceder malvado, sino que lo acusa de haberse dejado engañar por Satanás para que mintiese al espíritu santo. En buena cuenta, Ananías fue seducido y engañado por Satanás, el VERDADERO diablo. ¿Quién podría haber sido este Satanás sino el padre de la mentira y el primer homicida? Acaso fue Safira, su esposa? Si fue así,  ¡entonces no debió ser Satanás, sino “Satanasa”! 

Un detalle más, en Lucas 22:31 Jesús mismo habla que un Satanás había pedido “zarandear” a Pedro con sus pruebas duras. Dice el texto así: “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte…” Ahora tenemos a un Pedro que tiene a un enemigo Satanás (Adversario) que ha pedido al Señor para zarandearlo. ¿Sería este Satanás alguna autoridad civil o militar de entonces? Que sepamos, ninguna, ya que los detractores de Jesús no le tenían ninguna consideración ni reverencia como para pedirle permiso para cualquier cosa. La única posibilidad es que fuera el verdadero Satanás angélico, quien sí sabía perfectamente que Jesús era el mismísimo Hijo de Dios a quien se le debía respeto debido.

G).- EL QUE PRACTICA EL PECADO ES DEL DIABLO—NO DIABLO

 La Séptima razón por la que creo en el diablo “tradicional” es que la Biblia dice que “el que practica el pecado es del diablo” (1 Juan 3:8). Acá Juan no habla de un pecado en particular, sino de cualquier pecado. Esta es una regla básica y general: el que practica el pecado es DEL DIABLO—¡no diablo! Es interesante esta palabrita “DEL”, ya que indica pertenencia. Si yo peco me vuelvo esclavo del diablo, en su siervo, en su hijo, o en lo que fuere. La Biblia nos dice que podemos ser “de Dios” (1 Juan 5:19) o “del diablo” (Juan 8:44), es decir, que podemos pertenecer a Dios (un Ser) o al diablo (otro Ser, no cosa). Si yo peco, soy de la persona del diablo; si no peco, soy de la persona Dios. Tanto Dios como el Diablo se convierten en nuestros amos y señores dependiendo a Quién elijamos escuchar y seguir. Los fariseos fueron acusados por Jesús de ser hijos del diablo porque los deseos del diablo hacían (Juan 8:44). De modo que si yo opto por el bien y la justicia, paso a las filas de la persona Dios como Su Hijo; y si hago lo malo, paso a las filas de la persona del diablo como su hijo. Esta es una ley que viene rigiendo desde la misma creación del hombre. Hay un Dios, y un diablo que vienen operando desde la misma creación del hombre, y que de alguna manera esperan que los hombres se decidan por ellos. Entonces es falsa la tesis que dice que el diablo es la personificación del pecado, ¿pues cómo podría ser que el que practica el pecado sea del pecado? No sé si me explico bien.

H) EL DIABLO DEBE SER RESISTIDO, NO LOS HOMBRES MALOS

Una octava razón que me lleva a creer en el diablo como un ser cósmico y angélico es por lo que se dice del diablo en Santiago 4:7 (“Resistid al diablo y huirá de vosotros”), pues este diablo no puede referirse a ningún hombre con poder. Y hay dos motivos: Primero, porque resulta difícil creer que la comunidad cristiana pudiese vencer o hacer huir a alguna autoridad impía, como por ejemplo, a Nerón, Tiberio, Calígula, Herodes, etc, y a sus fuerzas, en el caso de que estos “diablos” los persiguiesen cruelmente. ¿Cómo podría hacer huir a hombres impíos poderosos que los sometían,  aquella iglesia perseguida y sufriente que tenía que estar agazapada o escondida y sin contar con armas de ningún tipo? Segundo, Cristo manda a no resistir a los hombres impíos, es decir, a no atacarlos violentamente. Sus palabras son claras: “Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiere en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.” (Mateo 5:39). ¿Cómo entonces armonizar Mateo 5:39 con Santiago 4:7? Es sencillo. Jesús habla en Mateo 5:39 de hombres malos que nos persiguen y nos golpean, y a quienes podemos ver cara a cara. En cambio, Santiago está hablando de un diablo singular, espiritual y cósmico, al cual se le puede hacer huir sólo con la ayuda de nuestro Señor Jesucristo. La Biblia da sobrado testimonio de cómo los espíritus diabólicos temblaban al ver a Jesús. Hemos visto que en el nombre del Señor los demonios cósmicos huyen, literalmente hablando (Lucas 9:49; Hechos 4:12; Romanos 10:13; Mateo 7:22). De modo que podemos decir que el diablo de Santiago no es una persona humana sino cósmica y espiritual, sin lugar a dudas. 

I).- PABLO DIFERENCIA AL DIABLO DEL PECADO

 

Una Novena razón por la que creo en el diablo  es por lo que leo en Efesios 4:27, y su contexto, el verso 26, que dicen: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo”.

 

Pues bien, las palabras de Pablo en los versos anotados arriba me inducen a concluir indefectiblemente que el pecado no puede ser el diablo, aunque los cristadelfianos nos digan lo contrario. Y es que acá Pablo separa el pecado del diablo muy claramente. El dice “no pequéis… NI deis lugar al diablo”, lo que quiere decir que el pecado para Pablo es una cosa y el diablo, otra. Esa palabrita “NI” hace que el pecado sea distinto del diablo. Pablo advierte claramente contra dos cosas distintas: el pecado y el diablo, pues el diablo es el que tienta para que pequemos. Si Pablo hubiera dicho: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, NO (en vez de ‘NI’) deis lugar al diablo”, probablemente pudiéramos concluir que el pecado puede equipararse al diablo. Pero acá el diablo es alguien que está relacionado con el pecado, alguien que desea que pequemos o que desobedezcamos las leyes de Dios. ¿Quién podría ser este diablo que gozaría que los cristianos se peleen entre sí a tal punto de hacerse daño severo? Yo creo que debe ser alguien que siempre está pendiente de nosotros para hacernos caer en pecado, alguien sobrenatural y no meramente un hijo del vecino.

II).- UN SOLO DIABLO ECHADO EN EL INFIERNO

La décima razón que me lleva a pensar en un solo diablo cósmico que es también Satanás está en Mateo 25:41 (“…Al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”). Si hay muchos diablos, ¿Por qué aquí se habla de un solo diablo que es arrojado al “fuego eterno” con sus ángeles? ¿No deberían ser arrojados allí todos los diablos, y no tan sólo uno, con sus ángeles? Aquí hay un castigo extremo, capital, definitivo para alguien llamado “El diablo”. Pero sin duda aquí no se refiere a ningún humano, sino a algún ser extremadamente impío, maléfico, cruel, abominable, etc. Debe ser un líder, cabecilla, estratega, “el cerebro” de las acciones impías en la tierra y el cosmos. No es un Hitler, ni un Napoleón, ni un Calígula, ni un Herodes, ni un Atila, ni un Stalin, etc; aunque tiene rasgos de todos ellos en su ser. Definitivamente es alguien que merece estar en el “fuego eterno”, y con él, sus servidores angélicos y humanos.

Hay muchas otras evidencias que me impelen a creer en un diablo en especial, uno que opera desde otra dimensión, y que tiene un poder mayor al humano como para que necesitemos del auxilio del Señor.  Pero estas evidencias son para mí más que suficientes para creer en un diablo cósmico tal como siempre han creído y aceptado los fieles de Dios por milenios.

www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org

www.unitario.blogshostal. com

www.eterblogs.com/evangelio/

 

UN APOLOGISTA CRISTADELFIANO INTENTA REFUTAR LA CREENCIA DE UN DIABLO ANGÉLICO

 

 

PRIMERA REFUTACIÓN DEL SR. MARTINEZ:

 

Sr. Olcese (Apologista): He leído detenidamente su estudio sobre el diablo, que Ud. tuvo la gentileza de hacerme llegar. A primera vista, los pasajes de las Escrituras que Ud. usa parecerían respaldar su punto de vista, pero al examinarlos más de cerca, el mensaje que surge muestra una historia diferente. Su estudio es muy extenso y recopila casi todos los textos que usan aquellos que como Ud. creen en la existencia literal del diablo de la creencia popular.

 

¿Qué clase de naturaleza se supone que posee este ángel caído? Se dice que tiene la clase de naturaleza que asociamos con los ángeles; una naturaleza espiritual. Esto inmediatamente crea un problema. Según el Señor Jesús, los ángeles no mueren. Hablando de “los hijos de la resurrección”, él dice que “no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles” (Lucas 20:36). Por lo tanto, si el diablo posee la naturaleza de un ángel, debe ser inmortal. No obstante, las Escrituras, como en Hebreos 2:14, hablan de la destrucción del diablo.

 

El problema no termina aquí. Aunque los ángeles no mueren, ellos no son inmortales por derecho propio, por decirlo así. Ellos derivan su inmortalidad de Dios. El apóstol Pablo expresa esta verdad esencial cuando dice que Dios es “el único que tiene inmortalidad” (1 Timoteo 6:16). ¿Es concebible entonces que Dios, la única fuente de inmortalidad, permitiría que un archienemigo derivara vida de él y se convirtiera en inmortal? Robert Roberts ha dicho aptamente que “un rebelde inmortal es una imposibilidad…. El diablo de la Biblia es un pecador (1 Juan 3:8), por consiguiente, el diablo no puede ser inmortal”. Algunos protestan, diciendo que no creen que el diablo vivirá para siempre. Pero el Señor Jesús dijo que los ángeles no mueren.

 

Respuesta de apologista:

Estimado Sr. Martínez, voy a responderle por partes, ya que es algo extensa su refutación. Primero, percibo que usted quiere vincular al dIablo con alguno más que no sea un ángel caído. Debo decirle, sin embargo, que yo creo que todo ángel caído es un espíritu, y como tal,  es un enemigo que se mantiene invisible mientras no se materialice.  

Con relación a su texto de Lucas 20: 35, 36 hay que estudiarlo con cuidado. En la Versión Reina-Valera 1995, dice: “Pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan ni se dan en casamiento, porque ya no pueden morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios al ser hijos de la resurrección. Nótese que dice que los resucitados no se casan porque ya no pueden morir (antes, en la carne, los hombres eran mortales y debían mantener su raza por la reproducción). ¡Esta es la razón por la cual no se casarán los que resuciten!  Por eso me pregunto: ¿Son los resucitados iguales a los ángeles porque ya no se casan ni mueren o simplemente porque no se casan? En todo caso, si admitimos que se refiere a ambos aspectos, debemos asentir al mismo tiempo que acá no dice que los resucitados serán inmortales como los ángeles, sino que simplemente no pueden morir como los ángeles. Ahora bien, lo curioso del caso es que ni Mateo, ni Marcos, que registran el mismo acontecimiento, mencionan la supuesta inmortalidad de los ángeles. Leamos por ejemplo Mateo 22:30: “Pues en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo”. ¿Dónde está la supuesta inmortalidad de los ángeles acá? ¿Por qué lo omite el evangelista Mateo? Es evidente que para él la igualdad de los resucitados con los ángeles de Dios reside en que no contraen nupcias matrimoniales porque ya no morirán. ¿y qué diremos del registro de Marcos? Pues él escribe lo siguiente: “Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino que serán como los ángeles que están en los cielos” (Marcos 12:25). ¿Dónde está la inmortalidad de los ángeles en el testimonio de Marcos? Pues simplemente no existe! Parece que Marcos consideró, al igual que Mateo, que la similitud entre los resucitados y los ángeles reside en el celibato de ambos, sin incluir la supuesta “inmortalidad” de los ángeles. No olvidemos el peso del testimonio de dos o más testigos.

Ahora bien, yo creo que los ángeles no mueren mientras éstos no pequen. Y es que si los ángeles de Dios (ojo: DE DIOS, no los de Satanás, quien también tiene sus propios demonios o ángeles caídos que le siguenver estos dos grupos de ángeles en Apo. 12:7) no mueren es porque no pecan. Y si no pecan no es porque no puedan pecar, sino porque no quieren pecar. Por otro lado, usted bien dice que  el único que tiene inmortalidad (es Dios), que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén”. Si esto es verdad, lo cual no dudo, entonces los ángeles de Dios (ojo: “DE DIOS”), si bien no mueren, no son inmortales, porque sólo el Eterno es inmortal (vea Mateo 22:30 y comprobará que sólo los ángeles de Dios— ojo: ‘DE DIOS’ — son los únicos que no mueren…¡no todos los ángeles existentes, tanto de Dios como de Satanás!). Este punto es importante para considerar y no olvidar toda vez que hagamos un análisis de la supuesta inmortalidad de los ángeles.

Así que a mí entender, los ángeles DE DIOS no pueden morir mientras mantengan una relación impecable con el Creador (aquí está en funcionamiento el libre albedrío). Yo, por ejemplo, no puedo morir (digamos, de SIDA) mientras yo mantenga el virus del VIH lejos de mí por medio de llevar una vida impecable de pureza y rectitud según los dictados del Eterno. El hecho de que los ángeles no puedan morir no quiere decir que sean inmortales. No hay ningún pasaje que diga que los ángeles son inmortales o que fueron creados inmortales. También Adán y Eva no estaban sujetos a la muerte mientras conservaran una relación impecable con el Creador. Y de hecho los primeros padres hubieran estado vivos aún hoy con  nosotros si no hubieran pecado. El pecado trae la muerte, y si los ángeles DE DIOS no mueren es porque no han pecado. Si pecan, mueren. ¿O es que la paga del pecado no es la muerte? El diablo y sus ángeles, en cambio, están condenados a la muerte o a la destrucción (Heb. 2:14) precisamente porque pecaron (ver 1 Juan 3:8, “el diablo peca desde el principio”). Recuerde, la paga del pecado es la muerte, y muerte implica mortalidad, no inmortalidad en el infierno. El problema con usted, y con los cristadelfianos en general, es que quieren siempre asociar al diablo, no con un ángel caído, sino con un humano mortal malvado, y es allí donde comienza la confusión.

SEGUNDA REFUTACIÓN DEL SR. MARTÍNEZ

Entonces, ¿quién o qué es el diablo, Sr. Olcese?

No puede haber duda de que el concepto popular del diablo se debe en gran medida a la obra de John Milton, Paraíso Perdido. Pero cuando pedimos evidencia bíblica que apoye esa idea, se nos dirige a diversas partes de la Biblia. Así que empecemos por el principio:

La Serpiente de Edén

Primero se nos guía hacia el huerto de Edén. Ahí leemos el relato acerca de la tentación y la caída. Preguntamos en dónde hemos de encontrar al diablo de la creencia popular en ese episodio. Se nos señala al tentador. Lo miramos, pero sólo vemos a una serpiente, un animal. Decimos: “Aquí está el tentador, pero, ¿dónde está el diablo? Se nos dice que la serpiente era el diablo en forma de serpiente, o que el diablo había tomado posesión de ella, y hablaba a través de ella. Pedimos prueba de esto, pero no se nos da ninguna, excepto la afirmación de que es improbable que una serpiente hable por sí misma. La idea de que la serpiente era el diablo de la creencia popular en forma de animal es totalmente gratuita. No tiene respaldo ni siquiera de una sola insinuación de esta idea en toda la Biblia. Es un genuino ejemplo de la tradición. Y la única clara alusión al episodio de Edén desaprueba la idea de una “posesión”. Se halla en 2 Corintios 11:3, donde, expresando sus temores de que los creyentes pierdan su constancia al enfrentarse a pruebas, dice: “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo”. Aquí Pablo reconoce única y exclusivamente a la serpiente como el tentador, y él atribuye su poder a su “astucia”.

Sin duda es un sentimiento natural que sintamos aversión ante la idea de que una serpiente haya desempeñado la parte inteligente del tentador de Eva en el huerto de Edén. Pero dejemos que actúe la razón, y ese sentimiento desaparecerá. Aparte de Adán y Eva, la narrativa no acepta nada más que a la serpiente. Añadir el diablo a la serpiente es ir más allá del relato. Es cierto que una serpiente con la facultad de hablar no se ha descubierto en los anales de la historia natural; pero esto no excluye la posibilidad de semejante criatura en aquella ocasión, si las circunstancias lo requerían. Es una simple cuestión de un mecanismo de la garganta, y los nervios de voluntad propia necesarios. Por supuesto, no está en el poder humano producir semejante mecanismo, pero sólo un necio limitaría el poder divino para hacerlo. Está auténticamente consignado (y Pedro nos da garantía de que podemos confiar en el relato), que un asno mudo recibió la facultad de hablar a fin de reprender la locura de Balaam (Números 22:28), y no hay ni más ni menos dificultad en que haya hablado una serpiente. El loro nos ofrece el caso de una criatura que habla sin ideas. La serpiente edénica tenía tanto las ideas como la facultad para expresarlas.

En esto no hay ningún detalle del caso que sea imposible de aceptar. Había necesidad de poner a prueba la obediencia de Adán y Eva, y esto requería la plausible seducción de un tentador externo, y la serpiente proporcionó la prueba. Si se les hubiera dejado a su criterio, la obediencia habría sido por costumbre; pero no es esta clase de obediencia lo que complace bien a Dios. La obediencia bajo probación es lo que agrada a Dios. La probación fue una disposición divina con un objetivo divino. El mismo principio quedó ilustrado muchos años después, cuando “probó Dios a Abraham” (Génesis 22:1), es decir, lo sometió a prueba, requiriéndolo que realizara algo que en la superficie parecía incompatible incluso con los propósitos de Dios en el caso.

En esto no hay contradicción con la desaprobación de Santiago para aquel que diga que “es tentado de parte de Dios” (Santiago 1:13), porque en el caso del discurso de Santiago, es un asunto de seducir para hacer el mal por el mal. Dios nunca hace esto a un hombre justo; él lo prueba, y es en este sentido que lo “tienta”, lo cual es bien diferente.

Este enfoque del caso armoniza con el hecho de que la serpiente estaba clasificada con “los animales del campo que Jehová Dios había hecho”. También armoniza con la sentencia que se aplicó a la serpiente: “Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias… polvo comerás todos los días de tu vida” Génesis 3:14). Una sentencia inexplicable si aceptamos la hipótesis de que la serpiente o era el diablo en forma de serpiente, o que la serpiente fue un instrumento pasivo y sin responsabilidad en manos del poder del diablo. La sugerencia de que el adversario sobrenatural de Dios y del hombre haya podido, con malévolas intenciones, entrar en el feliz entorno de Edén, se debe descartar como una anomalía; un injerto pagano a una narrativa sencilla, razonable y divina.

Estoy consciente de que los ‘diableros’ tienen todo un catálogo de textos que ellos creen que apoyan sus pretensiones. (Sé que la palabra ‘diablero’ no existe en nuestro idioma, pero a falta de un término que represente bien a todos aquellos que creen en la existencia del diablo de la creencia popular, tuve que acuñar esta palabra. Por supuesto sin intención de ofender a nadie, sino más bien por comodidad idiomática. ¡Que don Miguel de Cervantes y Saavedra me perdone por esta ‘diablura’!). Pero contestarlos todos ahora convertiría esta respuesta en un librito. Por ahora unos pocos bastará:

1 Juan 3:8 –”El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”.

Entendiendo que la palabra diabolos (que en la mayoría de los caso se ha transliterado como ‘diablo’), expresa el estado de la mente acusadora o carnal, la declaración de Juan es convincente: “El que practica el pecado es del diablo”, es decir, del falso acusador, el cual actúa en armonía con su naturaleza animal sobre la que el espíritu no tiene control (por lo tanto, es carnal).

“Porque el diablo [diabolos] peca desde el principio”. Sí, pero ¿qué principio? En el versículo 11, Juan dice que aquellos a quienes él escribió habían oído el mensaje “desde el principio”. De modo que la palabra “principio” se debe interpretar a la luz del contexto, que en este caso se refiere al principio de la predicación del evangelio inaugurada por el Señor Jesús, “para deshacer las obras del diablo”.

Efesios 4:27 — “Ni deis lugar al diablo [falso acusador]“. Este pasaje, donde ocurre la palabra “al diablo”, sería más entendible para el público en general, si se vertiera conforme a la interpretación correcta, o sea, como ‘calumniador’ o ‘falso acusador’. El apóstol Pablo está recomendando a los efesios que realicen todos los deberes sociales de manera tal que no den causa alguna de queja a nadie. “Ni deis lugar al diablo”, es decir, no den oportunidad a ninguno que se alegraría de acusarlos de haber ofendido a la ley. Y que Pablo se refiere a un humano, y no a un enemigo invisible, queda demostrado por el contexto, donde las ofensas serían reportadas al magistrado civil, no por el “diablo” sino por un falso acusador que estaría feliz de llevar a los creyentes a los tribunales.

Réplica de Apologista a este segundo Argumento:

En realidad como usted dice, no es extraño que los animales puedan hablar, y si la Biblia lo dice, así será. El asno que usted menciona que reprendió a Balaam por su locura, demuestra que esto pueda suceder. En el Nuevo Testamento, el propio Pablo habló, no sólo del relato de Adán y Eva, sino que también de la serpiente tentadora (2 Cor. 11:3). Y Juan en Apocalipsis habla de la serpiente antigua como el diablo y Satanás (Apo. 20:2). Sin duda alguna este diablo y Satanás no pudo ser un hombre común, porque no había nadie más que Adán y Eva en ese entonces en el paraíso. Tampoco pudo ser el mismo Dios, quien, por principio, NO TIENTA A NADIE, ni Él puede ser tentado por alguno (Santiago 1:13). Necesariamente, entonces, tuvo que ser el ángel adversario, o Satanás.

Ahora bien, analicemos el texto de 1 Juan 3:8. En la primera parte dice “el que practica el pecado es del diablo” y luego usted comenta que el que peca es del diablo, o sea, del  falso acusador que puede ser cualquier hombre. Sin embargo, esto no tiene sentido, pues si Juan Pérez me hace pecar, de ningún modo seré de Juan Pérez, o una suerte de esclavo o pelele de Juan Pérez. Pero si fuera un poderoso ángel caído el que me hace pecar, entonces sería de él, porque Dios me abandonaría, y quedaría a la merced de este maléfico ser. Con respecto a la siguiente afirmación de que el diablo “peca desde el principio”  en el mismo texto de 1 Juan 3.8, usted dice que “principio”·se refiere al principio de la predicación del evangelio inaugurada por el Señor Jesús. Para esto usted se apoya en 1 Juan 3:11, es decir, en un versículo posterior. Francamente su interpretación parece improbable, pues Juan da por sentado que sus oyentes entenderán lo que quería decir por principio, por 1 Juan 1:1, y no por un versículo posterior como es 1 Juan 3:11. Entonces, es evidente que hasta 1 Juan 3:10, los que leen su epístola captarán que Juan estaba hablando por principio el principio de la creación del mundo, y no el principio de la predicación del evangelio. No sé si me explico. Creo que su interpretación es muy forzada, pues no se ciñe al contexto. Por tanto, el diablo peca desde el principio, es el principio cuando el Verbo (Logos) era (Juan 1:1 Comp. 1 Juan 1:1). Entonces podemos afirmar que el diablo pecador “Joánico” existía y tenía miles de años de vida, pues ya estaba desde el mismo comienzo de la creación hasta el momento en que Juan escribió su primera epístola en cuestión.  También esto significa que el diablo de Juan no es ningún hombre, pues nadie puede vivir tanto desde la misma creación hasta Juan, salvo que sea un ser angélico.

Con respecto al texto de Efesios 4:27 (“…ni deis lugar al diablo”), es cierto lo que dice usted en el sentido de que ‘diablo’ equivale a un ‘falso acusador’. Sin embargo, más apropiado hubiera sido que Pablo dijera: “…ni deis lugar a los acusadores, de manera general, pues los creyentes no suelen  tener sólo un acusador sino varios. Por eso, pareciera que Pablo en Efesios 4:27 estuviera refiriéndose a una persona en particular al hablar de un singular diablo. En cambio, a Timoteo Pablo le dice: “Y en nada intimidados de los que se oponen”. Aquí Pablo habla de manera general, como debe ser, pues muchos son los que se oponen  a los creyentes. No sé si me explico.

 

TERCERA REFUTACIÓN DEL SR. MARTÍNEZ

 

Sobre Efesios 6:11-13 — Después de citar esta referencia, Ud. pide a “los que niegan a los espíritus angélicos caídos” que expliquemos qué quiso decir Pablo con ‘huestes espirituales de maldad en las regiones celestes’. Con gusto lo haré:

Los ‘diableros’ citan esto para indicar que en el cielo hay espíritus malignos que hace que el mundo sea pecaminoso, y contra los cuales tenemos que luchar. Ellos piensan que estos espíritus angélicos tienen poderes sobrehumanos. Pero el pasaje no hace mención de ángeles, y aunque enumera diversos elementos contra los cuales luchan los cristianos, no dice que tales cosas están tratando de entrar en los hombres para hacerlos pecar. El mundo está bajo el control de Dios, no de seres malignos del cielo (Daniel 4:32). Dios ha dado a Jesús (Apoc. 3:21; Lucas 22:29) “todo poder” tanto en el cielo como en la tierra (Mateo 28:18) ; así que no puede al mismo tiempo haber seres malignos en el cielo que posean este mundo. En el cielo no pueden haber seres pecadores (Salmos 5:4, 5; Habacuc 1:13; Mateo 6:10).

La traducción de Lamsa nos aclara este pasaje: “Porque vuestro conflicto no es sólo contra carne y sangre, sino también contra…”. ¿Contra quiénes? ¿Contra “poderes maléficos”, como dice Ud.? El texto dice que la lucha era contra “los gobernadores de las tinieblas de este mundo”, que en aquel tiempo era el Imperio Romano. El término “principados” se traduce en Lucas 12:11 como “magistrados. Y las “potestades” se traducen en Lucas 20:20 como la “autoridad” del gobernador romano en Lucas 20:20. Se nos manda que estemos sujetos a “los gobernantes y autoridades” (Tito 3:1), refiriéndose a gobiernos terrenales, siempre y cuando no nos exijan cosas que sean contrarias a la ley de Dios (Hechos 5:29; 4:19; Mateo 19:17). Si los “principados” y las “potestades” son seres malignos que se hallan en el cielo a los cuales debemos resistir, ¿por qué se nos dice que nos sujetemos a ellos? Si aceptamos que se refieren a gobernadores humanos y autoridades humanas, entonces esto queda fácilmente entendible.

Respuesta de Apologista:

Mi contestación para su explicación sobre Efesios 6:12 es ésta:

Es interesante que el mismo Pablo que escribió Efesios 6:12 en otra parte escribe así: “Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sustilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme á los elementos (stocheia) del mundo, y no según Cristo… Y despojando los principados y las potestades, sacólos á la vergüenza en público, triunfando de ellos en sí mismo. ” (Col. 2:8,15). Este es un pasaje que guarda directa relación con Efesios 6:11-13, donde aparte de los principados y potestades, se mencionan a los elementos (stoicheia). Si definimos quiénes son los elementos, podremos vincularlos con los principados y potestades.

El Diccionario de Pablo y Sus Cartas tiene esto para decir sobre los “elementos” (stoicheia) como los poderes espirituales:  

 

“Varios intérpretes, quizás incluso una mayoría, ha concluido que ‘ta stoicheia tou kosmou’ se refiere a los poderes espirituales de alguna clase. . . . La más temprana evidencia extrabíblica Judía existente para stoicheia que está asociada con ambos, los espíritus y las estrellas, es muy posterior que el primer siglo (segundo y terceros siglos D.C.), pero está muy bien confirmado y puede muy bien representar las creencias contemporáneas de Pablo ( cf. Lohse, 99 n.41). El Testamento de Salomón, una obra Judío-Cristiana, normalmente fechada en el tercer siglo D.C., pero que contiene posiblemente material que data al primer siglo, testifica una creencia en los espíritus de las estrellas llamados stoicheia. Siete espíritus atados aparecen ante Salomón y revelan su identidad: “Nosotros somos los stoicheia, gobernantes de este mundo de oscuridad [el skotous (potestades) de tou de kosmokratores, el cf. Efesios 6:12]. . . nuestras estrellas en el cielo se ven pequeñas, pero nosotros somos llamados como dioses” (T. Sol. 8:2-4). ( pp. 231, 232, “Elementos/espíritus Elementales del Mundo”)”.  

 

La mayoría de los estudiosos sostienen que Pablo está refiriéndose por stoicheia a los demonios satánicos que han originado las enseñanzas falsas que el apóstol de los gentiles está refutando. Pablo los llama “los principios elementales del mundo” porque los herejes estaban refiriéndose a ellos como los seres espirituales que gobiernan sobre los cielos. Lejos de ser una revelación superior de Dios que les traerá liberación espiritual, Pablo da a entender irónicamente que esta enseñanza se origina de los demonios y sólo les traerá, por consiguiente, la esclavitud. Entre los estudiosos que sostienen esta opinión están Boice, F. F. Bruce, Vaughn, Guthrie y Carson. 

 

Se encuentra apoyo para esta interpretación de varios fuentes. El hecho más citado por los autores anteriores es que “los principios” elementales es usado en la literatura extra bíblica para referirse a los espíritus estelares que también se identificaron con los cuerpos celestiales Ambos pasajes también hacen la referencia a los ángeles en alguna relación a la frase. En Gál 3:19, Pablo se refiere a los ángeles como los mediadores a través de los cuales Dios dio la Ley. En Gál. 4:8, él habla de “aquellos que no son por naturaleza dioses” que los Gálatas anteriormente adoraron, y luego, al parecer, aplica “los principios elementales” a ellos en vs. 9. En Col. 2:18, Pablo habla del “culto de ángeles” como la parte de la herejía asociada con “los principios elementales”. Así que Si los “elementos” (stoicheia) mencionados por Pablo en Colosenses 2:8 son, por las razones expuestas arriba, los demonios o espíritus elementales cósmicos, lo tienen que ser también los principados y potestades de Colosenses 2:15 y de Efesios 6:12. Tome nota, que Pablo menciona cuatro cosas en Colosenses 2: elementos, principados, potestades y también a los ángeles (2:8,15,18) como si fueran lo mismo.

www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org  

“…NI DÉIS LUGAR AL DIABLO”

 

 

Efesios 4:27

 

¡Un dilema difícil  para los Cristadelfianos!

 

Por IngºMario A Olcese (Apologista)

 

 

 

Algunos cristianos sostienen que el diablo no existe, y que éste es sólo una forma de personificar el pecado del ser humano o un sinónimo del pecador mismo. Sin embargo, es interesante leer Efesios 4:27, y su contexto, el verso 26, que dicen:

 

“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo”.

 

Pues bien, las palabras de Pablo en los versos anotados arriba me inducen a concluir indefectiblemente que el pecado no puede ser el diablo, aunque los cristadelfianos nos digan lo contrario.  Y es que acá Pablo separa el pecado del diablo muy claramente. El dice “no pequéis… NI deis lugar al diablo”, lo que quiere decir que el pecado para Pablo es una cosa y el diablo, otra. Esa palabrita “NI” hace que el pecado sea distinto del diablo. Pablo advierte claramente contra dos cosas distintas: el pecado y el diablo, pues el diablo es el que tienta para que pequemos. Si Pablo hubiera dicho: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, NO (en lugar de NI) deis lugar al diablo”, probablemente pudiéramos concluir que el pecado puede equipararse al diablo.

 

Otro pasaje que nos asegura de que el diablo no es la personificación del pecado o un sinónimo para los opositores de Dios es 1 Juan 3:8, que dice: El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”. Aquí vemos que Juan dice que el que practica el pecado es DEL (‘pertenecer a’) diablo—¡no diablo! Si Juan hubiera dicho: “El que practica el pecado es diablo” entonces tal vez los cristadelfianos tendrían mucha razón, pero esa palabrita “del” anula tal posibilidad. Por otro lado, si el diablo es el pecado, ¿puede el pecado pecar? Pues eso es precisamente lo que dice Juan, que el diablo peca desde el principio. Definitivamente el diablo no puede ser la personificación del pecado. Y finalmente, Juan dice que el diablo peca desde el principio. ¿Qué importancia tendría que el diablo peque desde el principio? ¡Pues, mucha! Nótese que Juan dice en 1 Juan 3 que el diablo peca desde el principio, ¿cuál principio? ¿Se ha puesto usted a pensar a qué principio se refiere? Pues el mismo apóstol lo aclara en el mismo comienzo de su epístola, que dice: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida” (comp. Juan 1:1). Así que “el principio” referido por Juan en relación con el tiempo que viene pecando del diablo es el principio de la creación de todo. Esto significa que el diablo de Juan no podía ser un humano pecador, sino alguien que viene ya pecando desde hace miles de años…alguien que no es humano y que estaba aún vivo en los días del apóstol amado. Esto derrumba la tesis de los cristadelfianos en el sentido de que el diablo se refiere a hombres pecadores y opositores a Dios. 

 

www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org

www.ladoctrinadedios.blogspot.com

 

Si Satanás el Diablo es la Personificación del mal, ¿es Dios la Personificación del bien?

 

Por Ing°. Mario A Olcese (Apologista)

 

Hay una corriente moderna de teólogos Católicos, Protestantes  y Judíos que niega la existencia de un diablo personal cósmico y espiritual. Estos exégetas bíblicos sostienen que la creencia en ángeles caídos o también llamados “demonios”, es un mito medieval de origen pagano. Por ejemplo, para el teólogo R. Bultmann las figuras cósmicas como ángeles o demonios no les compete una realidad, pues las considera unas figuras míticas. Para este teólogo de renombre el pecado es puramente un asunto del hombre. Cuando la Biblia, dice él, habla de “la esclavitud bajo el pecado” (Juan 8:34) quiere decir “esclavitud bajo el diablo” (1 Juan 3:8). Para Bultmann el pecado y el diablo son sinónimos. Es decir, cuando uno peca, uno se convierte en diablo. El diablo según él es nuestro pecado, o nuestra desobediencia a Dios.

 

Para el teólogo católico Herbert Haag, el diablo es la personificación del mal. Él escribe: Satanás es la personificación del mal, del pecado. En todos los pasajes del Nuevo Testamento en los que aparece el nombre de Satanás o del diablo, podemos tranquilamente cambiar esos términos por ‘el pecado’ o por ‘el mal’… La misma función queda resuelta en el vocabulario de Juan con el término ‘mundo’ (Juan 15: 18i;  17: 14). El Nuevo Testamento utiliza, en fin, alternativamente y con el mismo significado los términos Satanás, diablo, mundo, pecado, mal.

 

Pero el razonamiento de Bultmann, Haag, y de muchos otros como ellos, es peligroso ya que de igual forma podríamos comparar Lucas 13:18 con Lucas 7:31 y obtendríamos a una conclusión erradísima por cierto. Veamos lo que nos dicen estos dos textos lucanos:

 

“Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?”

                                                                                                                                        (Lucas 7:31)

 

Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?”  (Lucas 13:18).

 

 

 Si razonamos como lo hacen Bultmann y Haag, tendríamos que concluir que ‘el reino de Dios’, y ‘los hombres de esta generación’ son expresiones equivalentes. Pero: ¿Podría alguien creer que el reino de Dios esté compuesto por los hombres incrédulos de este mundo? Imposible!.

 

También podemos hacer ese mismo artificio con Santiago 4:7 y 1 Pedro 2:13. Veamos lo que dicen estos dos textos:

 

Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios…”

 

1 Pedro 2:13: “Someteos… al rey como a superior.”

 

Al comparar estos dos textos: ¿Sería lógico concluir que “someterse a Dios” es equivalente a “someterse al rey de una institución humana”?¿Era el rey humano Herodes—Dios?¿Es Dios una “institución humana”? Imposible.

 

 

Por su parte, P. Schoonenberg  no nos habla de poderes personales, sino de poderes “personalizados” del pecado y de la muerte. Schoonenberg usa como sinónimos la “esclavitud del pecado” y “esclavitud del diablo” como lo planteó Bultmann.  De modo que hay una corriente de teólogos cristianos que niegan la existencia de poderes personales espirituales, los cuales, nunca fueron negados por la iglesia en los primeros tres siglos de la Era Cristiana. Incluso en el Edad Media se intensificó dicha creencia aunque mucho de ella fue distorsionada y mitificada con ideas paganas. No obstante, la gran mayoría de creyentes Católicos y Protestantes cree en la existencia del diablo como una figura supramundana, cósmica, angélica, y maléfica. Entre los teólogos que son los grandes exponentes de un diablo personal están Karl Barth, Paul Althaus, Emil Brunner, Otto Weber, Hans Kung, D. Zähringer, Conrado Balducci, A. Winklhofer, J. Burton Brown, y muchos otros de renombre.

 

El problema de personalizar o personificar al diablo es que con igual criterio podemos personificar la ‘justicia’ con el término ‘Dios’. Podríamos decir, por citar un ejemplo, que ser siervos de Dios (Santiago 1: 1) es lo mismo que decir siervos de la justicia (Romanos 6: 18).  Es decir, podríamos concluir que Dios es la personificación de la justicia y no necesariamente una Persona Divina Todopoderosa y Eterna. No obstante, Haag, Schoonenberg, y Bultmann se escandalizarían con esta lógica conclusión, pues ellos jamás pretendieron negar la existencia de un Dios personal y Todopoderoso en sus escritos.    

 

Por otro lado, los proponentes de la personificación del mal sostienen que pueden haber muchos ‘Satanases’, y muchos ‘diablos’ humanos. Por ejemplo, Herbert Haag recurre a 1 Samuel 29: 4 para demostrar que el rey filisteo Aquis, al querer llevar a la guerra al rey David, se convirtió en adversario (Satán) de él en la batalla. Para Haag, y no le restamos razón, todo individuo que se oponga a Dios es adversario (Satán) de él. Además, Haag recurre a 1 Reyes 11: 14, 23, 25 para demostrar que el mensajero de Jehová se convirtió en Satán cuando estorbó el paso a Balaam. Y también es cierto que en el Nuevo Testamento, tanto Judas Iscariote, como Simón Pedro, son llamados ‘diablo’ y ‘Satanás’ respectivamente (Ver Juan 6: 70 y Mateo 16: 23). El hecho de que hombres hayan fungido de ‘Satanes’ o de ‘diablos’ no quiere decir que no exista un diablo mayor y espiritual que actúa adversamente a los dictados de Dios, pues también hubo hombres santos que fungieron de ‘Dios’, como Moisés (Éxodo 7: 1), los jueces de Israel (Juan 10: 34), y sin embargo, este hecho no anula la existencia de un Dios Todopoderoso, Espiritual, Justo, y Eterno.

 

El teólogo y exegeta bíblico Settimio Cipriani dice de Herbert Haag lo siguiente: “En conjunto, queda como un intento bastante infantil el realizado en los últimos tiempos por el profesor Herbert Haag, de la Universidad de Tubinga que intituló su libro muy significativamente ‘ABSCHIED VOM TEUFEL’ (‘DESPEDIDA DEL DIABLO’). Nunca se le podrá dar un adiós al diablo, aunque fuera cierta la hipótesis sugerida aquí por el autor, es decir, que Satanás sería la personificación del mal, que sería así dramatizado y corporalizado ante el hombre. He aquí, en efecto, cómo se expresa él como conclusión de sus quizás demasiado rápidas reflexiones exegéticas: ‘Para nosotros, pues, se trata no sólo de preguntarnos si la Sagrada Escritura utiliza la palabra Satanás, diablo, espíritus malos, sino más bien preguntarnos lo que ella quiere decir con esa terminología. El problema del diablo, sigue diciendo Cipriani, “no se resuelve ni simplemente negándolo, porque no encontraría lugar en las categorías científicas de nuestro tiempo, ni reduciéndolo de problema teológico a problema puramente filosófico, y más exactamente antropológico: es decir, la experiencia del mal que hacen los hombres y el porqué del mal en su corazón y en su vida, como efectivamente nos parece haya hecho el profesor Haag y después de él también otros estudiosos católicos (12).

 

El Que Practica el Pecado Es del Diablo (1 Juan 3:8)

 

El Apóstol Juan nos dice que todo aquel que practica el pecado es DEL Diablo. Esto refutaría la posición de Haag (y Bultmann) en el sentido de que el pecador es diablo cuando peca. Pero si el pecador es diablo cuando peca, entonces Juan debió decir: “El que practica el pecado es diablo”. ¡Pero él no dijo eso! El dijo claramente: “El que practica el pecado es DEL diablo”, es decir, le pertenece al diablo y se convierte en su esclavo. Esto probaría que el diablo es una persona que puede someter y dominar a otra y hacerla su siervo.

 

El Diablo peca desde el Principio (1 Juan 3:8)

 

Si el Diablo peca desde el principio, entonces es un ser que tiene voluntad propia y goza de libre albedrío. Nadie puede pecar si antes no se deja seducir por su propia concupiscencia. De alguna manera el Diablo que presenta Juan es un ser que decidió violar las leyes del Eterno. No es alguien creado malo, sino una criatura que escogió el mal camino. Tampoco es un ser humano, pues Juan dice que peca (no “pecó”) desde el principio. ¿Cuál principio? Pues según el contexto (1 Juan 1:1)—¡Desde el principio de todo lo creado! Esto demostraría que el diablo de Juan no era un ser humano en particular, sino un ser cósmico, longevo, y que de alguna manera viene pecando desde la misma creación del mundo.

………………………………..

 

 

 

Bibliografía

 

1.- Brown, J.B.Satanás, La Primitiva Tradición Cristiana’, Fondo Cultura Económica, 1986, p.27

1b.- págs 27,28.

 

2.- Balducci, C. “El Diablo…existe y se puede reconocerlo”, Ed. Paulinas, 1991, págs.15,16.

 

3.- Zähringer, C. I. Demoni en A.V., Mysterium Salutis, IV, Brescia, 1970, 790.

 

4.- Bortone, O. (Demonio, en DES 1, pág.7; Satana, en DES II, 1679-80, Satana, Roma, 1978).

 

5.- Kertelge K., Diabolo, demoni, esorcismi in prospettiva biblica, en W. KASPER-K. LEHMANN, Diabolo-demoni-possesione, Brescia, 1983, pag.7)

 

6.-  Paytuvi, C. El Diablo. Editorial Maucci, 1961, págs 69,70.

 

7.- Clemente 51:1del adversario”. El NT y los autores cristianos usaban Antikeimenos como “enemigo” o “adversario”.  Véase F.X. Gokey, La Terminología para el Diablo y los Espíritus Malignos en los Padres Apostólicos (Washington, 1961, pgs 68,69; J. Quasten, Patrology, vol. 1, pp. 42-53.

 

8.- “Soberano de esta época”. Carta a los efesios, 17:1, 19:1; a los magnesianos, 1:2; a los romanos, 7:1).

 

 9.-  Barnard, L. Justino Mártir: Su Vida y Pensamiento (Cambridge, 1967, pág. 107).

 

10.- Papini, G. El Diablo, EMECÉ editores, 1954, pags 75,76.

 

11.- Brown, J.B. Satanás, La primitiva tradición cristiana, pág. 40.

 

12.- Cipriani, S. Satanás en la Tradición Bíblica, texto de una conferencia dictada en Potenza, págs 1,2, 1988.