JUAN Y EL PROPÓSITO PREEXISTENTE DE DIOS (JUAN 1)

Por Sir Anthony F. Buzzard (Teólogo Unitario)

Un día es probable que estalle una tormenta teológica sobre la traducción del prólogo de Juan en nuestras versiones estándar. En la actualidad el público se le ofrece una amplia gama de interpretaciones, desde el puramente literal a la  libremente paráfrasis. ¿Pero estas traducciones representan la intención de Juan? ¿O están tradicionalmente basadas en lo que “todo el mundo acepta “? ¿Han servido a veces como un arma en las manos de la ortodoxia cristiana para hacer cumplir las decisiones de los credos y los concilios post- bíblicos? El buscador de la Verdad del estilo de Berea (Hechos 17:11) debe investigar todas las cosas con cuidado. Según las conclusiones de un reciente estudio monumental sobre el origen de Cristo en la Biblia, los lectores de la Biblia instintivamente escuchan el texto de Juan 1:1 de la siguiente manera: “En el principio era Jesús y Jesús estaba con Dios y Jesús era Dios”, o “En el principio era el Hijo, y el Hijo estaba con el Padre …” [ 2 ]

Esta lectura del pasaje ofrece un apoyo vital a la doctrina tradicional de la Trinidad, a partes iguales por el Padre y el Hijo desde la eternidad. Versiones parafraseadas a veces van más allá del original griego. La versión en español Contemporáneo interpreta Juan en el sentido de que dos seres estaban presentes al principio. “La Palabra era la que estaba junto a Dios.” No hay duda , de acuerdo a la traducción, la Palabra sería equivalente a un Hijo eterno. Sin duda alguna, se entenderá en ese sentido por los versados ​​en los credos post- bíblicos.

¿Pero por qué , Kuschel pregunta, los lectores saltan de “La palabra” a “Hijo “? El texto dice simplemente: “En el principio era la palabra,” No “En el principio era el Hijo.” La sustitución “palabra” por “Hijo”, que para millones de lectores parece ser un reflejo automático, ha tenido dramáticas consecuencias. Se ha ejercido una poderosa influencia, incluso hipnótica sobre lectores de la Biblia. Pero el texto no permite el cambio. Una vez más, Juan no escribió: . “En el principio era el Hijo de Dios”, sino “En el principio era la palabra”. De hecho, no hay ninguna mención directa del Hijo de Dios, hasta que llegamos al versículo 14, donde “la palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, la gloria de un Hijo único, lleno de gracia y de verdad.” Hasta el versículo 14 no se hace mención de un Hijo. En el Hijo es lo que la palabra se hizo, pero ¿qué es la palabra?

Imagínese que le diga a mi hijo: “Nuestro coche estaba en la cabeza de su diseñador, y ahora está aquí, en nuestro garaje.” El niño podría responder: “¿Cómo pudo ese coche encajar en la cabeza del diseñador? Sería demasiado grande. “Buen punto, pero sobre la base de un gran malentendido. La aplicación de nuestro problema en Juan 1:1 es simplemente esto: El hecho de que la palabra se convirtiera en el hombre Jesús, el Hijo de Dios, no implica necesariamente o automáticamente que Jesús, el Hijo de Dios, es uno a uno equivalente a “la palabra” antes del nacimiento de Jesús. ¿Y qué si la palabra, la auto expresión de Dios, se plasmó en él,  y se manifestó en el hombre Jesús? Eso tiene muy buen sentido de Juan 1:14. También evita las complejidades nunca resueltas de Trinitarismo por las que hay dos o tres que son plenamente e igualmente Dios. Si nuestra teoría es correcta, Juan ha estado hablando acerca de un propósito divino preexistente, no una segunda persona divina.

Es comúnmente conocido por los lectores de la Biblia que la “sabiduría en Proverbios 8, era “con [hebreo, etzel ; LXX, para]. Dios”, es decir, la sabiduría de Dios es personificada. Se trata como si fuera una persona, no es que la Señora Sabiduría era realmente un personaje femenino al lado de Dios. Aceptamos este tipo de lenguaje, por lo general sin ningún tipo de confusión. No suponemos que la prudencia, que se dice que mora con sabiduría (Prov. 8:12), era ella misma, literalmente, una persona. Cuando el famoso Arquidiócesis de San Luis fue terminada después de varios años de construcción,  una película documental anunció que “el plan se había convertido en carne.” El plan, en otras palabras, estaba en forma física. Pero la arquidiócesis no es una -a-una equivalente con los planes sobre la mesa de dibujo. El arquidiócesis es de hormigón, los planes fueron dibujados en el papel.

LA GLORIA DE CRISTO EN LA MENTE DE DIOS ANTES DE TODAS LAS COSAS

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Mientras el catolicismo y el protestantismo dormitaban en sus místicos laureles bajo la opiácica influencia del trinitarismo que desprendió los mortales y volátiles venenos de la inmortalidad del alma y de la preexistencia de Cristo (parte del trinitarismo que lo decreta como un agente coeterno y coigual al Padre y Dios), Harnack, el famoso liberal “dogmático-cristiano” del siglo XIX, afirmaba que el verdadero Evangelio había sido ensombrecido por el helenismo antiguo. Esto dio como resultado los dogmas que hasta hoy continuan siendo aceptados tradicionalmente por aquellos que con desmasía componen un cristianismo tricefálico e infatuado ante los Ojos de Dios. No significa con esto que el liberalismo haya tenido la razón en todo, ya que éste deliberó sus propias conjeturas por demás erróneas. Tan importante para el cristiano es, el cual no debe ser un ignorante, el que investigue a fondo en otras fuentes extrabíblicas pero que compaginan con las Escrituras para que reafirme y confirme sanamente su postura doctrinal. Por desgracia, la pusilanmidad es tan evidente y la necedad casi un imposible de erradicar cuando se ha tomado una religión mal encaminada, enraizada fuertemente en dominante prejuicio y desconocimiento, en pasiva conformidad con respecto a lo que se conoce retorcidamente, impidiéndole a la mente el distinguir entre los verdaderos dogmas que la Biblia expone de las falsas conjeturas que establece el raciocinio humano. No muchos saben que las corrientes filosóficas de los antiguos griegos llevaron en su momento, poco a poco, al extravío del Cristo que la Biblia con tanta claridad y formalidad enseña. No cabe duda que para Harnack el liberal, y para nosotros los unitarios, la helenización fue un factor importante para descomponer la legítima fe hebrea. Así, la helenización vino a establecer el equiparamiento indebido de la persona del Cristo Hombre con la del Dios celestial, haciéndolo como la Deidad al adjudicarle a Cristo los atributos inherentes e intrasmisibles de su naturaleza (¡¿?!). El monoteísmo hebreo que fue creído por el cristianismo prístino fue fracturado atrevidamente y los dogmas filosóficos del paganismo que se ataviaron como cristianos en la escuela de Alejandría, surgieron para simular las verdades eternas (a manera de una infernal parodia) que el Padre reveló una vez a sus santos e iluminados elegidos. El Credo Unitario que Cristo y Pablo pregonan en el Nuevo Testamento (Mr. 12:29; 1 Co. 8:6) fue desquebrajado, ajado como el terreno que es marginado cruelmente por el agua de las vitales lluvias, por las ambiguas suposiciones teológicas postbíblicas. Los Concilios católicos, como el de Nicea y el de Constantinopla, son culpables por sus condenables heretismos y blasfemias delante de Dios . . . pero también los son los inadvertidos, los sordos y ciegos que les han dado la bienvenida en sus marasmáticos y engañados corazones. La Humanidad de Cristo (1 Ti. 2:5) fue deificada, y el Padre dejó de ser por esta ingrata causa el Único Dios Verdadero (Is. 44:6; Jn. 17:3; 20:17; 1 J. 5:20). La coigualdad de Cristo con el Padre hace del trinitarismo un perfecto politeísmo. ¡Ni el espírtu santo se escapa de esta vil e impía patraña! Es evidente que Dios condena el politeísmo en su Palabra (Ex. 20:1-3)

«Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese» (Jn. 17:5).

Contrariamente al pensamiento de muchos, el Señor Jesucristo en este texto nunca ora para la restitución de una supuesta presencia o íntima comunión junto al Padre y que experimentó en un estado “preexistente” antes de que el mundo fuera creado. Cristo en realidad se refiere aquí a su gloriosa preordenación como el impoluto, salvífico y venidero Mesías Hombre en la mente infinita de Dios: como un «propósito» futuro, como un «plan» tan sólo pero que tendría cumplimiento en el cronos de la historia humana, de acuerdo a los ideales más sublimes del Invisble y Amoroso Hacedor. Por eso Cristo dijo, por su lugar de importancia con respecto al Padre de la Fe salido de la Ur de los Caldeos: «Antes que Abraham fuese, yo soy», es decir, el Mesías prometido en las Santas Escrituras (Is. 9:7; Jn. 8:58). No es posible que “algo” o “alguien” haya sido «ahora» pero además «antes». Con esto estaríamos hablando de “dos personas” en Cristo: un Señor con “dos personalidades” que se traduce como un ser deífico y humano para el trinitarismo. Absurdamente para los trinitarios se debe aceptar lo que no se puede entender. ¿Cómo defender lo no entendible? Para el trinitarismo, la trinidad es una doctrina en la que “no hay que alegar mucho”. Hay que admitir ciegamente, sin discutir, el insondable “misterio” que con maña audaz ha promulgado, mientras que la Biblia nos revela consistentemente la naturaleza propiamente Deífica del Padre que no es “propiamente” la del Hijo. Cristo vino a ser partícipe de la naturaleza divina en su resurección física, en su gloriosa trasformación somática, sin dejar de ser nunca una Persona Humana, tal como fue engendrado, tal como nació. De igual modo, nosostros los creyentes participaremos de esta naturaleza divina y gloriosa (2 P. 1:4), «porque seremos semejantes a él», a Cristo, cuando se «manifieste» en su segunda venida (1 Jn. 3:2).

«. . . porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos» (Ef. 5:30).

El Dios Altísimo y Eterno es incorpóreamente espiritual en su naturaleza, porque categóricamente y sin excusas «Dios es espírtu» (Jn. 4:24). De ninguna manera el Creador Divino ha tenido la plena necesidad de tomar un cuerpo humano de carne y huesos, como el que Cristo evidentemente siempre ha tenido, por lo que vemos en las palabras que componen este verso paulino que se escribió aún después de que el Señor resucitó.

Continuando con Jn. 17:5, Cristo solicita simplemente esa «gloria» que ha conocido durante su vida terrena y que estaba en la mente de Dios únicamente como un plan o finalidad. Cristo de cierta forma ya la «tenía», en el sentido proléptico, pero no literalmente. Debemos tener en cuenta la manera judía de expresar conceptos e ideas. Es por eso que hay tanta confusión y terquedad: “no es lo mismo Juana que Chana”. Cuando Cristo regrese, esta «gloria» será manifestada en su maravilloso reinado milenario y terrenal, y punto.

Para terminar los dejo con un comentario del gran teólogo inglés, Anthony F. Buzzard:

«Es totalmente innecesario y en efecto errado leer las ideas Gentiles en los textos de la Escritura cuando nosotros podemos darles buen sentido tal como se perciben en su entorno Judío. La responsabilidad de demostrar que los textos no pueden ser explicados dentro de su propio contexto Judío recae sobre aquellos que creen en la preexistencia literal. Y debe recordarse que la Biblia Hebrea, que tiene mucho que decir en anticipación de la venida del Hijo de Dios, no hace ninguna declaración que implique que el Mesías era Dios destinado a arribar de una existencia personal “pre-nacimiento” en el cielo. La idea de que Dios puede nacer como hombre es ajena al entorno Judío en donde Jesús enseñó. Una revolución se hubiera necesitado para la introducción de semejante concepto novedoso».

Que Dios los bendiga siempre

LA NO PREEXISTENCIA DEL HIJO DE DIOS

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Daniel tuvo el invaluable privilegio de mirar una visión futurista del Cristo de Dios, del Mesías Humano exaltado a la Derecha del Altísimo, cuando éste le otorgaba todo poder y autoridad para gobernar el mundo restituido y venidero juntamente con sus santos:

«Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido» (Dn. 7:13, 14).

No se trata de una visión de la preexistencia del Hijo de Dios la que el profeta y estadista observa. Lo que en realidad Daniel ve, es una visión escatológica del Señor Jesucristo, tan posterior a su resurrección y a su ascenso  hacia el glorioso sitio del Padre y Dios (Hech.1:9-11). Es únicamente después de su ascensión  que Cristo  recibe la autoridad para gobernar la tierra renovada, y no antes, en una forma preencarnada como el impoluto trinitarismo católico-  protestante  sostiene:

«Dijo (Jesús el Cristo ), pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver» (Lc. 19:12). 

No es dificil entender  aquí que Jesús el Cristo dejaría el mundo para subir al cielo y recibir del Padre el Reino: uno terrenal (Sal. 2; Mt. 5:5; Ap. 5:10; Ap.11:15), y también milenario (Ap. 20:4, 6), al serle delegada suprema autoridad para gobernarlo. Esto descarta la idea de que Cristo haya existido en una condición preexistente y que poseía antes de la creación de todas las cosas una facultad de dominio y de poder  idéntica a la del Padre, por su “co-igualdad” con él. Si ya la tenía, ¿para qué dársela de nuevo?

La doctrina de la preexistencia de Cristo no es bíblica, sino pagana en esencia. Se deriva por un lado de la filosfía griega y por otro lado del gnosticismo antiguo. Ya para el Siglo II de nuestra era, vemos a Justino Mártir y a otros divulgando a grito abierto el cristianismo como “la filosfía de las escuelas”. Para los estoicos su “logos” es equiparable, semejante al Logos de Juan (La Doctrina de la Trinidad: La Herida Autoinfligida del Cristianismo. A. Buzzard). Juan el apóstol  no vio en su Logos un ser o agente preexistente manifestado en una segunda persona de una supuesta trinidad incomprensible, de la manera que lo concibió  Justino Mártir, fiel simpatizante de la filosofía platónica. Para Juan, el Logos no era más que la «actividad auto-expresiva» de Dios en el que el Hijo  se hallaba como uno anticipado en los propósitos divinos para con la humanidad perdida a causa del pecado, es decir, que sólo existía en la mente de Dios como una designio el cual sería consumado en la persona del Cristo Humano y que sus coetáneos  miraron deambular en los escabrosos parajes de Israel hace aproximadamente unos dos mil años. El “logos” de Justino Mártir, fue determinate para la conclusión errada del Credo Calcedónico (451 d. C.), donde se establece bajo el fundamento de la perspectiva caprichosa de la mente la segunda persona de la trinidad y el  concepto confuso e indecifrable de su “humanidad” y “divinidad”. Para Justino Mártir  no le fue nada dificil ver el Logos de Juan como el logos que los griegos expeculadores concibieron porque su educación y formación anterior a su  “cristianismo”  fue dentro del las doctrinas filósoficas griegas.

La filosfía griega vino a sustituir la verdadera connotación del Logos del Nuevo Testamento por uno completamente espurio, extraño en demasía. El Cristo preordenado como idea en la mente de Dios, como la Biblia lo presenta,  es traslapado a un agente indefinidamente adherido y  co-igual a dos personas más que formalizan  una trinidad que es más bien politeísta y que sin duda antagoniza con  el  monoteísmo hebreo y que el mismo Señor Jesucristo enseñó, sin jamás adjudicarse una “igualdad” con el Padre:            

«Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es» (Mr.12:29).

16,8. «Por eso quedan fuera de la Economía todos los que con pretexto de la gnosis piensan que uno es Jesús, otro el Cristo, [927] otro el Unigénito, otro más el Verbo y otro el Salvador, el cual sería una emisión de los Eones caídos en deterioro como dicen los discípulos del error; éstos son por fuera ovejas -pues en el exterior parecen semejantes a nosotros porque hablan de cosas parecidas a nuestra enseñanza- pero por dentro son lobos (Mt 7,15) cuya doctrina es homicida, pues imaginan muchos Dioses y fingen muchos Padres, y según muchos aspectos reducen y dividen al Hijo de Dios» (Ireneo de Lyon. Contra los Herejes).

16,6. «Todos aquellos de que hemos hablado también confiesan un solo Jesucristo con la lengua, pero se burlan de sí mismos al pensar una cosa y decir otra -pues sus hipótesis son múltiples, como lo hemos demostrado, por ejemplo decir que es uno el que nació y sufrió, y éste sería Jesús, y otro el que descendió sobre él. Este sería el que también ascendió, al cual anuncian como el Cristo. Y el Demiurgo sería distinto del Jesús de la economía que nació de José, del cual arguyen que es el pasible, y otro distinto de ambos sería el que descendió de entre los seres invisibles e inenarrables, el cual pretenderían que es invisible, incomprensible e impasible-, errando así de la verdad, porque su gnosis se aparta del Dios verdadero» (Ireneo de Lyon. Contra los Herejes).

Por otro lado la preencarnación de Cristo, es una dogma que se deriva del gnosticismo. El gnosticismo (se ha debatido si el gnosticismo surgió de las religiones del Oriente o del Platonismo helenista) sostuvo la creencia de seres preexistentes o “aeones” que podían descender del nivel o lugar espiritual de donde provenían para “encarnarse” en cuerpos humanos temporalmente. Tales cuerpos eran luego abandonados por estos “aeones” porque se afirmaba que “toda materia es inherentemente mala”(dualismo gnóstico). De cierto modo, el cristianismo antiguo fue influenciado por el gnostiscismo para tornarse un cristianismo gnóstico, estructurando  un Cristo prehumano que derrumba hasta más allá de los “suelos” la  verdadera filiación humana y excepcional del Hijo de Dios principia en su engendramiento sobrenatural por el espíritu santo  en una mujer virgen y no por una unión convencional de dos células sexuales heterogénicas, tan distintiva en los seres biológicos que pertenecen a la raza humana (véase por favor Is. 9:6; Mt. 1:20, 21; Lc.1:35). Para el gnostiscismo docético, el “cristo divino”  descendió sobre el “Jesús humano” para dejarlo un cierto tiempo después.  

Juan el apóstol combatió ferozmente las peligrosas conceptualizaciones del gnosticismo que influenciaban a los miembros sinceros de la Iglesia de Jesucristo. El apóstol amado se opuso decisivamente al dogma gnóstico de la preexistencia de Cristo y  de su encarnación humana. Para Juan, el origen de Cristo  es en el «momento de su nacimiento» y no antes de éste. Su filiación es puramente humana, como lo demuestra su genealogía terrenal (Mt. 1:25; Lc. 3:23-28). Su «individualidad» no está relacionada con una pretendida preexistencia sino en su existencia como Hombre. Su legítima «personalidad humana» queda confirmada en el siguiente texto juanino:  

«En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo» (1 Jn.4:2-3). 

Amén.

Dios me los bendiga mis hermanos y amigos que nos visitan.

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LA PREEXISTENCIA Y EL PREORDENAMIENTO EN LA MENTE DE YHWH

Por Erick Vivanco

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YHWH el Elohim de Yisrael se caracteriza porque nada de lo que él hace lo hace al azar, sino que todo está desde antes preordenado en su mente, todo lo que sucede en este mundo y en esta vida es parte de un plan que el mismo Creador a dispuesto para toda la humanidad. A este sistema anticipado lo llamados; “EL PREORDENAMIENTO”. Cuando leemos en las escrituras hebreas, encontramos ahí una forma muy particular de llamar a las cosas que no son como si estas fueran. Una característica especial que sólo se puede entender bajo el lente hebreo.

¿Qué pasó cuando se interpretó el preordenamiento y la preexistencia en la mente de YHWH bajo una influencia pagana? Cuando los gentiles quisieron interpretar las escrituras hebreas bajo una perspectiva ajena a la original, entonces pasaron por alto el entendimiento original de las mismas, lo que permitió que el entendimiento gentil fuera contaminado por ideas directas de la filosofía y del paganismo de aquella época, cosa que provocó que hoy en día en el Cristianismo existan ideas y doctrinas erróneas, tales como la “preexistencia humana,” doctrina popularizada por los Mormones o “Santos de los Últimos días”, “la inmortalidad del alma” enseñada y creída en la religión Católica y por la mayoría de las denominaciones Evangélicas. Pero sin duda alguna, una de las mayores confusiones que crearon estas interpretaciones influenciadas por la filosofía, estaban relacionadas con la persona del Mesías Yeshúa, pues pasó de ser un ser humano, el hombre ungido por YHWH, el segundo Adam, él hombre santo y elegido para restaurar a Yisrael y por esta nación a la humanidad, a un ser celestial que preexistió antes de nacer en la tierra de Belén. ¿Por qué sucedió esto? Porque se interpretaron las palabras del Mesías desde una perspectiva distinta a la original, que es la hebrea, y se usó una lente influenciada por ideas filosóficas paganas.

¿A qué me refiero con que los gentiles fueron influenciados con ideas de la filosofía pagana, y que interpretaron pésimamente las escrituras creando herejías destructoras? Un sencillo ejemplo, es la enseñanza que transmitió el famoso filósofo Platón, porque según Platón el Alma es una entidad consciente separada del cuerpo y que tiene vida en sí misma, ¿Ha oído usted algo muy similar en las enseñanzas de las religiones que anteriormente indicamos? Este concepto platónico fue usado por los llamados “Padres de la iglesia” para explicar las escrituras pero desde una mirada influenciada por la filosofía griega. El principio filosófico y platónico de que el alma es inmortal, era la base para señalar que toda alma tiene una vida anterior a la que experimenta, y luego también tendrá una vida posterior a la que experimentó, pues es inmortal. Así de sencillo y complejo, el alma humana “existió” en otras vidas y luego seguirá existiendo en otras vidas. En otras religiones a esto se le llama “REENCARNACIÓN”.

En el caso de la figura de Yeshúa, es similar, pues se dice que él es un ser celestial que existió antes de nacer como humano. Es decir, Yeshúa ya existía, por lo cual su nacimiento no fue una nueva vida, sino que fue una REENCARNACIÓN de un ser celestial que ya existía. En sencillas palabras, Yeshúa no nació, sino que se reencarnó en la vida de un ser humano.

Nota: Cabe señalar que en la mitología griega se cree que los dioses bajan a la tierra y en forma humana, lo cual también influencia la interpretación de las escrituras hebreas.

Se enseña dogmáticamente que Yeshúa era un ser celestial (El Hijo de Elohim) que habitaba en el cielo y vivía en la gloria de su Padre. Aunque paradójicamente, este ser celestial es también “Dios” y parte de la “deidad”, la segunda persona de la trinidad que en definitiva es una sola Deidad, ¿Cómo comprender algo así? Sin embargo aunque es difícil de entenderlo, esta es la más grande las doctrinas “cristianas” y quien no cree en ella es considerado un hereje. En resumen, tenemos que el pensamiento teológico Cristiano Romano enseña que Yeshúa, como “ser humano”, nació (o reencarnó) en Belén, pero que como “ser celestial” ya existía, pues era el Hijo de Elohim, pero a la vez “Dios” mismo, pues era y “es” la segunda persona de la Trinidad.

Cabe señalar que hay otras ideas dentro del Cristianismo que difieren un poco de la postura trinitaria que señalan que Yeshúa fue el primer ser celestial creado, o más bien, la primera creación de YHWH, lo cual afirma su preexistencia, pero niega su postura como segunda persona de la Trinidad. Otros sectores menores enseñan que Yeshúa fue un ser celestial, que no es la segunda persona de la Trinidad, pero que sin embargo es Eterno al igual que su Padre, por lo cual no es un engendramiento de su Padre YHWH, sino que existió siempre, eternamente, junto a él. Otros pensamientos más modernos dentro del protestantismo señalan que Yeshúa es parte de una manifestación modal de la deidad, a esta teología se le conoce como “modalista”, que señala básicamente que “la deidad” se ha manifestado a la humanidad de tres modos: como “Padre”, como “Hijo”, y ahora como “Espíritu Santo”.

Ante tantas ideas sobre la figura y la supuesta preexistencia de Yeshúa, quisiera comenzar desde este sencillo comentario una serie de otros puntos, donde trataré este asunto desde la perspectiva hebrea.

Pido disculpas como siempre lo hago, si hiero susceptibilidades, u ofendo a alguien en sus creencias, pues la idea de estos comentarios no es ofender a nadie, ni tampoco hacer cambiar de opinión a nadie respecto de la figura teológica de Yeshúa, sino más bien guiar e instruir desde la perspectiva original, la hebrea. Repito de antemano que les pido disculpas.

El concepto hebreo del PREORDENAMIENTO y la PREEXISTENCIA en la mente de YHWH.

¿En qué pasajes de las escrituras lo encontramos? Veamos:

Nuestro Mesías Yeshúa nos dijo en una ocasión; “Ninguna hoja de los arboles se mueve si no es la voluntad de mi Padre”. Lo cual sencillamente significa que no hay nada al azar en los planes del más alto. ¿Cuánto más sería el ordenamiento anticipado respecto de quien sería su ungido y su elegido? El Eterno a organizado todo, de tal manera que suceda como él lo ha dispuesto, de tal manera que nosotros también lo entendamos. Un sabio de nuestro pueblo Yisrael, llamado Shaúl, pero conocido en esta parte del mundo como “Pablo”, escribió respecto del preordenamiento y la preexistencia en la mente de YHWH lo siguiente:

“(Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Elohim, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen” (Romanos 4:17) (Version. RV1960)

Referente al texto de la Toráh:

“Y no se llamará más tu nombre Avram, sino que será tu nombre Avraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes” (Bereshit/Génesis 17:5)

Hay 3 cosas importantes que hay rescatar de este versículo. La primera es que YHWH dice al Patriarca Avraham: “Te puesto por Padres de muchas gentes”, ¿En qué momento se lo dijo? Cuando Avraham ni siquiera tenía descendencia, sin embargo para YHWH, el Patriarca ya era Padre de muchas gentes. Note le expresión; “Te he puesto por Padre”, es decir, Avraham ya era el Padre de todas esas gentes que preexistían en el preordenamiento de YHWH, pues él llama a las cosas que NO SON, COMO SI FUERAN, ¿Lo va entendiendo? Para YHWH esas personas eran una realidad, aunque no existían, ¿quiere decir que la preexistencia  humana es un concepto real? Claro, es un concepto Hebreo real, pero que no se ha manifestado literalmente, pues sólo existe en la mente de YHWH, es decir, en su plan anticipado.

Lo segundo que podemos decir es que Shaúl considera en su carta dirigida a los Romanos que Avraham es Padre de todos nosotros, a pesar de que él esté muerto. Note la expresión del verso 1 del cap. 4 de Romanos “¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne?” (Romanos 4:1), ¿Cómo puede ser Padre de todos nosotros si está literalmente muerto? Si mi Padre estuviera muerto, y me preguntaran; ¿Quién es tu Padre?, Yo respondería, no tengo Padre, pues él murió. Sin embargo, Shaúl aun considera Padre al patriarca Avraham pues usa un lenguaje hebreo en sus cartas, el del preordenamiento y la preexistencia en la mente de YHWH. Avraham existe hoy, (aunque este muerto) pero existe en la mente de YHWH, pues él lo levantara de entre los muertos en el día postrero. Pero; ¿Cómo respondería la lógica griega y filosófica? La respuesta seria; “Avraham no está muerto, sino que está vivo en el más allá”, pero la respuesta bajo la perspectiva hebrea es; “YHWH llama a las cosas que no son como si fueran”, porque a pesar de que Avraham esté ahora muerto, más adelante estará vivo, cuando resucite, y ahí, será el Padre de esta gran multitud de gentes que viviremos para siempre en el Reino de YHWH. ¿Lo va entendiendo? Siendo fiel a está idea de Preexistencia y preordenamiento, Shaúl escribe en el mismo versículo 17; “EL CUAL DA VIDA A LOS MUERTOS” y reconoce que en el presente somos hijos de Avraham (vía Mashiaj su simiente) pues en un futuro él volverá a vivir.

Mashiaj Yeshúa como el gran maestro de la Toráh que fue, conocía perfectamente este sistema de preexistencia y preordenamiento que se da bajo las escrituras hebreas, él señaló lo mismo que Shaúl, cuando le preguntaron acerca de la resurrección de entre los muertos, y del estado actual de los grandes hombres de YHWH. Veamos:

“Y en cuanto a que los muertos van a resucitar, también Moshé lo mostró en el relato de la zarza, cuando llama a YHWH, el Elohim de Avraham, el Elohim de Yitsjaq y el Elohim de Yaaqov. Pues YHWH no es Elohim de muertos, sino de vivos; porque para efectos de él todos viven”. (Lucas 20:37-38 Versión Israelita Nazarena)

Yeshúa estaba enseñando a los Saduceos, que no creían en la resurrección de entre los muertos, como es que la futura resurrección, era y es, una clara enseñanza en la Toráh. Como ejemplo pone el caso en el que Moshé (Moisés) llama a YHWH, Elohim de Avraham de Yitsjaq (Isaac) y de Yaaqov (Jacob), ¿Pero cómo puede decir Moshé que YHWH es Elohim de estos Patriarcas si ya estaban muertos? Generalmente uno dice que tiene un Elohim, cuando uno está vivo, pues le rinde culto y obediencia, pero, Avraham, Isaac y Jacobo ya habían muerto, por lo cual, ¿Cómo podrían tener un Elohim sobre ellos? Es lo que Moisés estaba diciendo, que YHWH era el actual Elohim de estos grandes siervos. Como ya dijimos en la perspectiva influenciada por el paganismo se diría que Avraham, Isaac, y Jacobo están vivos en algún lugar del mas allá. Pero bajo la lente hebrea ellos están literalmente muertos, por lo cual la única forma de entender lo que Moisés está afirmando es reconocer que en la mente de YHWH todo preexiste y está preordenado, pues él, (como ya lo dije y lo seguiré diciendo) llama a las cosas que no son como si estas fueran. Todos estos grandes hombres de YHWN están muertos, pero como Yeshúa sabía y entendía perfectamente la perspectiva hebrea de estos asuntos termina su explicación diciendo: “PARA YHWH VIVEN”, es decir, estos que ahora están muertos en nuestra realidad, que estamos sujetos a esta realidad, para YHWH no lo están, (a pesar de que lo estén) pues en su mente todo lo que debe suceder, ya sucedió, a esto llamamos PREEXISTENCIA Y PREORDENAMIENTO en la mente de YHWH. Yeshúa reconoce que los muertos volverán a vivir, porque YHWH nunca ha sido Elohim de muertos, sino que de vivos, y esto lo dice, a pesar de que estos hombres estén ahora muertos, pues YA SABE que en la mente del Eterno todos viven. En sencillas palabras, YHWH no está sujeto al tiempo como nosotros, él da por hecho los sucesos proféticos, pues son parte de su plan, ya que ésta es la forma en la que él ha ordenado anticipadamente todas las cosas.

Veamos otros ejemplos:

El emisario Kefa (Pedro) escribe a la comunidad expatriada;

“Elegidos según el previo conocimiento de Elohim Padre, con la acción santificadora del espíritu, para obedecer a Yeshúa el Mesías y ser rociados con su sangre. A vosotros gracia y paz abundantes” (1Pedro1:2)

¿Cómo dice el emisario que fueron escogidos lo hermanos receptores de la carta? Según el PREVIO o ANTICIPADO conocimiento de YHWH, ¿Pero vivían estas personas o existían en una vida anterior? Claro que no. Y si aplicásemos a nosotros estas palabras, también podríamos decir que fuimos escogidos según el PREVIO Y ANTICIPADO CONOCIMIENTO DE YHWH, lo cual no significa que nosotros hayamos vivido en otra vida anterior, sino que él ya nos conocía, pues todos PREEXISTIMOS en su mente, debido a que formamos parte de un plan y un propósito que él ha dispuesto en su inmenso amor para con los que él ha elegido.

“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. (Jeremías 1:5)

¿Conoció antes de nacer el profeta Yirmeyahu (Jeremías) a YHWH? ¿Tuvo una vida literal antes de nacer? Claro que no, ¿Pero entonces, cómo es que YHWH dice: “Te conocí” y “antes que nacieses te aparte”? Maravillosamente ya sabemos la respuesta: Claro, YHWH, según su conocimiento anticipado, según sus planes que son PREORDENADOS, ya había conocido al profeta y lo había santificado, a pesar de que este ni siquiera había nacido aun. Nuevamente decimos: “YHWH llama a las cosas que no son como si estas fuesen ya”. Esto es preordenamiento y preexistencia en la mente de YHWH y que sólo se puede entender si usamos una lupa hebrea para interpretar las escrituras hebreas.

Pero sigamos. Shaúl sigue hablando en sus cartas del plan anticipado de YHWH para con él, y en esta ocasión habla a los hermanos de Galacia:

“Mas, cuando Aquel que me separó = desde el seno de mi madre = y me = llamó = por su gracia, tuvo a bien revelar en mí a su Hijo, para que le anunciase entre los gentiles, al punto, sin pedir consejo ni a la carne ni a la sangre, (Gálatas 1:15-16) (Versión Jerusalén)

Shaúl confiesa que el Eterno lo eligió o separó, “desde el seno de su madre”, una clara alusión a que fue escogido por YHWH conforme a un plan, ANTES DE NACER, ¿Pero conocía YHWH a Shaúl antes de nacer? ¿Existía antes de nacer? Si y no, ¿Cómo? Sí, pues existía en la mente y en los planes de YHWH, y no, porque aun no había nacido. Que nos quede claro: LA UNICA MANERA DE QUE UN HUMANO EXISTA REAL Y LITERALMENTE ES CUANDO NACE DE UNA MUJER, no hay otra forma natural, pues así lo ha dispuesto el mismo Eterno. Ósea que ningún ser humano puede preexistir literalmente (personalmente) antes de nacer, pero sí preexistir de forma figurada (impersonalmente) en la mente de YHWH.

Uno de los pasajes bíblicos que más me gusta para explicar este tema es el que aparece en el libro de la profecía de Apocalipsis o Revelaciones cap.13 verso 8, veamos:

“Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. (Versión RV 1960)

“Y la adoraron todos los que habitan sobre la tierra; de los cuales no está escrito el nombre en el libro de la vida del Cordero, el inmolado, desde la fundación del mundo. (Versión Jünemann)

¿Ha leído usted bien este pasaje? Dice bien claro que el Cordero de YHWH, que es Yeshúa, fue INMOLADO, que quiere decir, sacrificado, ofrecido en ofrenda, DESDE EL PRINCIPIO DEL MUNDO, ¿Cómo? ¿O sea Yeshúa no murió hace 2000 mil años atrás, sino que realmente murió en la fundación del mundo? ¿Cómo es eso? Si Yeshúa preexistió como un ser celestial, entonces esto significa literalmente que él fue sacrificado en el principio del mundo y que luego volvió a morir por segunda vez hace dos mil años atrás, ¿Lo va entendiendo? ¿Es esto así? ¿Qué significa que el Cordero de YHWH fue inmolado desde la fundación del mundo? Aquí es donde la teología pre existencial literal falla en su respuesta, pues no puede explicar cómo es que Yeshúa, que según su entendimiento “es un ser preexistente”, haya sido muerto desde la fundación del mundo, pues lógicamente eso no sucedió. Sin embargo, bajo la perspectiva hebrea, que señala que todas las cosas preexisten y están preordenadas en la mente de YHWH, encontramos una respuesta acorde a todo el contexto bíblico e histórico. El Mesías como cordero de YHWH, e instrumento para expiar los pecados de la humanidad desde la fundación del mundo, ha sido predestinado para aquello en la mente y en el preordenamiento divino. El Mashiaj, antes de nacer, antes de existir, ya estaba confinado a morir e inmolarse por la congregación de Yisrael. Desde esta perspectiva el Mesías preexiste como el primer plan de YHWH, como el fin y el medio por el cual YHWH hizo y hace todas las cosas.

Veamos unos últimos ejemplos para terminar con este comentario:

“Despreciado, y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en flaqueza; y como que escondimos de él el rostro: menospreciado, y no le estimamos” (Isaías 53:3) (RV1865)

Isaías está profetizando acerca del Mesías en su calidad de Ben Yosef (Hijo de José) o Mesías sufriente, ¿Pero había venido el Mesías para la época en la que profetiza el profeta? El verso está en pasado, pues dice; “Despreciado y desechado”, “Como que escondimos de él rostro”, “no le estimamos”. ¿Qué quieren decir estas expresiones en pasado? ¿Que ya para la época de Isaías este hombre había pasado por esto? ¿Que el Mesías ya había sufrido todo este sufrimiento? Por supuesto que no, pero la profecía da por hecho de que así sucedió, pues en realidad lo que está afirmando el espíritu de la profecía es que así sucederá en el futuro, ¿Por qué? Porque en la mente de YHWH los sufrimientos del Mesías ya sucedieron, al igual que para YHWH el Mesías fue inmolado desde el principio del mundo. Para él también sus sufrimientos eran una realidad concreta desde siempre, pues estaba preordenado que así sucediera. El Mesías es un ser preexistente pero de forma impersonal, pues está en la mente de YHWH como él principio, el fin, el propósito de todas las cosas. Por eso es que muchas veces leemos en las escrituras ciertas afirmaciones que darían entender una supuesta preexistencia literal, cuando en realidad deben entenderse bajo la perspectiva del preordenamiento divino. Para YHWH las cosas que no son ya fueron.

Finalmente, hay un pasaje en el libro de Apocalipsis cap. 4 verso 11, que usa muy bien este lenguaje figurativo que da por hechas cosas que aún no han sido concretadas, veamos:

“YHWH, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Versión RV 1960)

“Digno eres, YHWH, el Elohim nuestro, de recibir la gloria y el honor, y la potestad; porque tú lo has creado todo y, por el querer tuyo, era y creado fue” (Versión Jünemann)

“Digno eres, YHWH, Elohim nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú creaste todas las cosas y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Versión Nácar Columba)

El verso nos dice algo que ya sabemos: “YHWH creó todas las cosas”, pero note seguidamente lo que dice; “Por tu voluntad existen”, y luego termina diciendo: “Y fueron creadas” ¿Cómo es que el texto nos dice: “él crea las cosas”, pero después dice: “y fueron creadas”? Ó sea, primero las “cosas creadas” existieron en su mente, en su plan anticipado, o más bien dicho: “preexistieron en su mente”, pero literalmente aun no habían existido. ¿Lo comprende? Eso es lo que nos está señalando este versículo. Su voluntad de “crear” se concretó cuando “creó”, pero sin embargo, la sola voluntad de “crear” da por hecho de que esas cosas no creadas aún, ya existían para él.

YHWH constituyó de esa manera el universo, por su sola voluntad, su “palabra”, (“dabar” en hebreo – “logos” en griego) que fue la manifestación real del plan creativo que estaba en su mente. Por eso, (aunque es tema para otra ocasión) Yojanán (Juan) escribe: “En el principio era la palabra, y la palabra era con Elohim, y la palabra era Elohim” (Juan 1:1). Es decir, esa palabra era en el principio cuando creó todas las cosas, es él mismo YHWH porque era su plan, su voluntad, su acción intrínseca y natural, sola de él, por lo cual era él mismo, pues expresaba lo que él quería, quiere, y querrá. Esa “palabra” es la manifestación más propia de su plan y voluntad, no es un “ser”, es su plan anticipado más perfecto, que luego se concreto en lo que nosotros conocemos como la Creación. El escritor de Hebreos nos dice lo mismo: “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Elohim, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11:3) ¿Cómo es que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía? Tal cual un plan no se puede ver pero es real y existente en la mente de alguien, así el plan creador fue una realidad creada en la mente de YHWH antes de que las mismas cosas fueran creadas.

Así el Mesías es una realidad antes  de que todas las cosas mismas creadas en la mente de YHWH, aunque literalmente vino a concretarse su nacimiento mucho después en una ciudad de Yisrael llamada Belén. El Mesías es esa “palabra” que más adelante, miles de años después, tomó forma humana (Juan 1:14), NO siendo antes de nacer ni siquiera un ser, sino el plan más importante de YHWH para Yisrael y la humanidad, el primer pensamiento anticipado del Eterno por el cual él creó e hizo todas las cosas (Colosenses 1:15-16). Por ese motivo es que es llamado “El verbo” o “La palabra de Elohim” (Apocalipsis 19:13), pues es la realidad más concreta de la mente de YHWH, él hijo de Elohim, en el cual YHWH encuentra complacencia, su más alta expresión que fue hecha realidad en un hombre, llamado Yeshúa de Nazaret. Él es el Mashiaj.

Shalom en el Mashiaj.

CON RESPECTO A JUAN 3:31-32

Por Dr. Jasón navarro, apologista unitario 

Un amigo preexistencialista nos aborda un capítulo poco usado por los unitarios que nos da a entender a simple vista que el señor Jesús preexistió en el cielo antes de venir a la tierra. Si lo observamos a simple vista, da la impresión de que sÍ existió antes de venir a la tierra, pero para tener una buena exégesis bíblica tenemos que ir  de lo general a lo particular. Ya que son muchos los textos bíblicos que muestran a Cristo como un hombre engendrado por DIOS. Pero como he dicho en otras intervenciones, la Biblia utiliza un lenguaje lleno de simbologías y expresiones culturales usadas por los hebreos.

No obstante, dice el señor Protel que hay dos cosas que resaltar: que Cristo da testimonio de su padre sobre lo que vio y oyó. Es decir que Cristo estaba con el padre para él decir estas cosas que él hizo cuando estaba en el cielo. Esto significa que para usted,  Sr. Protel, el dar testimonio  de lo que Cristo ha hecho en su vida usted tiene  que haber preexistido lado a lado con él. Esto no es del todo correcto, porque si interpretamos esto así, entonces el apóstol Pablo también estuvo lado a lado con Dios, cuando dijo en 1corintios 15:8 “Y somos hallados falsos testigos de DIOS porque hemos testificado de DIOS  que él resucito a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan”.

En otro orden, sobre la palabra “verbo” de Juan 1-1, su traducción correcta es la palabra. Si traducimos literalmente  este versículo, diría: En el principio existía la palabra y la palabra estaba con DIOS y la palabra era divina. Ella estaba en el principio con DIOS”.

Todas las cosas fueron hechas por medio de ella (la palabra), leer hebreos 11:3, y sin ella nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres.

Ahora bien, tenemos que hacerle dos preguntas al texto en cuestión. ¿Que vio Jesús? Y ¿Qué oyó Jesús?

Si decimos que vio cosas celestiales, ¿entonces por qué nunca les contó a sus discípulos de las grandes maravillas que hay en los cielos. Etc. Si ustedes observan al finalizar este versículo, él dice: “y nadie recibe su testimonio”. Preguntamos, ¿qué testimonio?

Esto se explica en Lucas 7:22. “y respondiendo, EL les dijo: id contad a Juan lo que habéis  VISTO Y OIDO: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos  quedan limpios y los muertos son resucitados y los pobres se le anuncia el evangelio”.

Lo que Cristo VIO fueron las obras del Padre ejecutadas por él mismo, cuando haciá milagros portentosos que lo calificaban como el Cristo, el Hijo de DIOS. Y con relación a lo que oyó, recuerden que cuando el Señor fue bautizado por Juan el Bautista,  se oyó  una voz del cielo  que dijo: “Este es mi Hijo amado en cual tengo complacencia”.  Esto testifica a Cristo como el Mesías  que procede de DIOS. Recuerden que todo profeta en el Antiguo Pacto tenía que demostrarlo haciendo milagros portentosos y siendo acertados en sus anuncios (ver los  profetas del Antiguo Testamento). Pero los judíos no aceptaban su testimonio a pesar de las obras. Es por esto que este testimonio lo da Juan el Bautista acerca de Jesús, porque él fue testigo de las obras de Jesús y de la voz que se escuchó del cielo al momento de ser bautizado.

Juan 3:33, el que ha recibido su testimonio ha certificado esto: que DIOS es veraz.

UN TEXTO BÍBLICO NO TRADICIONAL QUE PROBARÍA LA PREEXISTENCIA DE CRISTO

Estimado apologista, con todo respeto me dirijo a usted para platicarle sobre Cristo y su posible preexistencia antes de nacer en Belén. Y es que usted ha escrito tanto sobre los errores de la Trinidad, y de la no preexistencia de Cristo, que me veo obligado a mostrarle un texto no tradicional que prueba, a mi entender, la preexistencia del Hijo de Dios. Ojo que con esto no estoy diciendo que dicho texto prueba que Jesús es la Segunda Persona de la Deidad Trina, sino simplemente estoy diciendo que Jesús preexistió como un Hijo engendrado aún antes de nacer en Belén. Eso es todo.

Yo deseo examinar con usted un pasaje importante que creo probaría la preexistencia de Cristo, y el pasaje en cuestión es el de Juan 15:26,27, que dice:

Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio”.

Fíjese, amigo Apologista, que aquí Jesús dice que el Espíritu Santo dará testimonio de él cuando fuere enviado a los creyentes. Luego Jesús dice que los discípulos darán igualmente testimonio de él (de Jesucristo) porque, como dijo Jesús, “habéis estado conmigo desde el principio”. Observe, Sr. Apologista, que la razón por la cual los discípulos darían testimonio de Jesús era porque ellos HABÍAN ESTADO PERSONALMENTE CON CRISTO DESDE EL PRINCIPIO. Pues bien, el punto que quiero subrayar es que Jesús también dio testimonio de Su Padre, y lo mismo hizo el Padre sobre Él. Dice Juan 3:31,32: “El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos. Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio”.

Así que aquí hay dos cosas que resaltar:

A). Cristo da testimonio de Su Padre, sobre lo que vio y oyó de Él desde el principio (Ver Juan 1:1,2).

B).-Los discípulos también dan testimonio de Jesús, porque ellos habían estado con él desde el principio de su obra en la tierra.

Pero usted, que no cree en la preexistencia de Cristo, sostiene que lo que estuvo desde el principio con Dios era el Logos, un vocablo que usted lo considera como sólo “el plan” y “el propósito de Dios”, y no una persona preexistente llamada el Verbo. Sin embargo, en Juan 15:26,27 Jesús dice que sus discípulos darían testimonio de él porque claramente ellos estuvieron con él, EN PERSONA, DESDE EL PRINCIPIO de su carrera ministerial. Sin duda nadie pensaría que los discípulos de Jesús darían testimonio de un Jesús que nunca estuvo presente con ellos en persona, o de uno que sólo estuvo presente con ellos SIMBÓLICAMENTE a través de SUS PLANES Y PROPÓSITOS. No, apologista, ellos dieron testimonio del Cristo, pues él mismo estuvo presente con ellos, y lo vieron y oyeron predicar. Así, Juan pudo decir, “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y TESTIFICAMOS, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo”( 1 Juan 1:1-3).

En resumen, el testimonio de los discípulos y el testimonio de Jesús tienen algo en común, ambos (Jesús y sus discípulos) estuvieron presentes con la persona que luego dieron testimonio. Si Jesús no estuvo lado a lado con el Padre desde el principio, literalmente hablando, entonces tampoco los discípulos estuvieron lado a lado con Jesús para ser sus testigos al mundo. Así de simple es la cosa. ¿Qué opina de esto, amigo, Apologista?

Rolando Filomeno Protel Schwartz

Respuesta:

No sé que responderle, amigo Protel. Su argumento es, por el momento, indisputable. Ya veremos luego qué le puedo responder, pero ahora estoy en blanco.

HABLÓ JESÚS EN JUAN 3:13 DE SU PREEXISTENCIA EN EL CIELO?

Dr. Jason Navarro, Apologista Sociniano de la República Dominicana

Al leer las Santas Escrituras debemos tener mucho cuidado cómo las interpretamos, ya que en la misma se utilizan muchas metáforas y figuras literarias que son métodos usados por árabes, judíos y orientales en general, para comunicar ciertas verdades centrales acerca de un tema de mucha importancia, para que las  mismas quedaran fijas en la mentes de los oyentes (ejemplo de esto las parábolas). Por esto no es de asombrarnos que nuestro señor Jesús utilizara tantas simbologías para referirse a su persona.

Jesús dijo ser: la vid verdadera (juan15:1), el pan de vida (Juan 6:35), el pan vivo que bajó del cielo (juan6:51), la roca (mateo 16:18), etc.

Si observamos detenidamente y sin prejuicios estos pasajes, nos daremos cuenta que el apóstol Juan nos trae a la memoria Juan 1:1. Ahora bien, ¿Cuál es la enseñanza que el señor nos quiere ilustrar? Para responder la pregunta nos iremos al Antiguo Testamento, al tiempo cuando el pueblo hebreo estaba en el desierto, pasando por una terrible hambruna (Éxodo 16:1-4). Si estudiamos  este pasaje de Éxodo capitulo 16, nos daremos cuenta que Cristo esta haciendo una comparación de su persona con el maná que bajó del cielo para alimentar a los israelitas en desierto.

Cristo no quiere decir que él es ese maná LITERAL que DIOS Todopoderoso envió del cielo a los israelitas para salvarlos de la muerte en el desierto. Lo que dice es que DIOS, Su Padre, lo envió como prototipo de ese pan para salvar al mundo de sus pecados (Juan 6:31, 32,33). ¿Pero nos está diciendo Cristo con estas palabras que él preexistía con el Padre antes de nacer en Belén? De ninguna manera! Recuerden que les dije al principio de este estudio que en la biblia se usa un lenguaje cargado de metáforas y simbolismos para llegar a una verdad central. Si solamente nos quedamos con Juan 3:13, usted puede pensar del texto en cuestión lo que todos los trinitarios y pre-existencialistas siempre han pensado. Pero cuando lo comparamos con los otros pasajes bíblicos, estos textos oscuros se aclaran y tienen un sentido lógico y escritural (leer capítulo 6 de evangelio de Juan).

Antes de finalizar este comentario, quiero aclarar que en la última parte de este versículo (Juan 3:13), que dice: que esta en el cielo, los manuscritos mas antiguos no lo incluyen, esto es para disipar un poco las dudas a los trinitarios y pre-existencialistas.

El versículo 33 de Juan capitulo 6, Jesús les dice: porque el pan de DIOS es el que baja del cielo, y da vida al mundo. Y  entonces le dijeron: señor, danos siempre este pan.los discípulos nunca cuestionaron al Cristo acerca de su vida en el cielo, ya que ellos nunca interpretaron la palabra  del señor como habitando en el cielo con el Padre. Esta pregunta de sus seguidores nos lleva a la respuesta correcta.

Amigo trinitario, deje que el único DIOS verdadero y Todopoderoso obre en su corazón y quite el velo que le impide descubrir los grandes tesoros que están ha nuestra disposición en la Sagradas Escrituras.

MEDITANDO EN VOZ ALTA SOBRE LA NO PREEXISTENCIA DE CRISTO

Las Escrituras comúnmente usadas para “probar” que Jesucristo fue el Dios del Antiguo Testamento, son, entre otras, Juan 1:18 y Juan 5:37 son a menudo utilizados como Escrituras fundamentales para probar que Jesús “preexistió” como el YHWH Dios del Antiguo Testamento. Ya que, como ellas explícitamente indican, ningún humano (hombre) alguna vez ha visto a Dios, y muchos, desde Adán y Eva, Abram, Moisés y otros son reconocidos haber visto al Dios del Antiguo Testamento, tiene perfecto sentido, en ese punto, razonar que el YHWH Dios del Antiguo Testamento no podría ser el Padre Dios del Nuevo Testamento.

Juan 1:18 Ningún hombre ha visto a Dios en ningún momento; El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer

Juan 5:37 Y el Padre mismo, que me ha enviado, ha dado testimonio de mí. Ustedes no han oído su voz en ningún momento, ni han visto su forma.

Comencemos con Juan 5:37.

¿Estaba Jesús manifestando que ningún humano alguna vez había visto o había oído al “Padre”? Por favor considere Mat. 3:16 “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. (Vea también Mar. 1:11) ¿Acaso no es verdad que al menos San Juan Bautista “oyó” la voz del Padre?

No omitamos esta Escritura: Mateo 17:5 “Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd”. ¿Quién oyó eso? Fue Pedro, Santiago y Juan. Nosotros fácilmente podríamos preguntar, ¿por qué y cómo pudo referirse Juan a una “audición física” en Juan 5:37 (“Ustedes no han oído su voz en ningún momento, ni han visto su forma), y que fue escrito decenios después del acontecimiento real de Mateo 17 donde el evangelista Mateo registra a gente que sí oye literalmente la voz de Dios? (Vea también Mar. 9 para el relato de Marcos.)

Podríamos notar, en este punto, que algunos proponentes de la premisa que es discutida tomarían la posición que aquel que pronuncia las palabras de Mateo 3:16 y Mateo 17:5 fue de hecho un ángel de Dios obrando de “agente” de Dios. Mientras que el apoyo real para esto es delgado a inexistente, recordémonos que aun si fuera cierto, entonces uno debe permanecer con la posición el “agente” representativo en ambos lados de este debate, que nos dejaría incluir la postulación del “agente” como alguien que también está incluido en la “voz” no oída y la “forma” no vista. Por supuesto, darse cuenta de esta necesidad virtualmente nos obliga a descartar la teoría del “agente” a favor de un Padre Cariñoso mostrando interés personal directo en Su Hijo, como cualquier buen padre lo haría.

A continuación, aún concerniente a Juan 5:37, ¿a quién estaba Jesús hablándole en esta Escritura? Encontramos la respuesta en Juan 5:18 Por esto los judíos (Nota: No todos los judíos, simplemente aquellos para quienes él dirigía esto.) aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. 19 Luego le contestaron a Jesús y le dijeron… ¿No estaba Jesús simplemente haciendo el mismo punto hecho muchas veces en las Escrituras Hebreas? El mismo punto de que Dios ‘cegó’ a Israel (que realmente quiere decir que él ‘los dejó’ a ellos quedarse ciegos por sus formas egoístas), parafraseado como: Viendo no ven, y oyendo no oyen. ¡Si esta Escritura debe ser tomada como una pretendida declaración literal, estamos confrontados con limitar su aplicación a sólo aquellos para quienes fue dirigida, y a nadie más! Pero, preguntemos, ¿Por qué Jesús se dirigiría a estos judíos específicos como que nunca habían visto a Dios, cuándo nadie más, vivo en ese tiempo, tampoco lo vieron?” No tiene sentido, pues sería una declaración vacía. Entonces, la realidad es que esta Escritura, en el mejor de los casos, sólo puede probar que esos Judíos en particular a quienes Jesús les hablaba nunca habían visto o habían oído al Dios el Padre. Ellos fueron los “Ustedes” que nunca habían visto ni habían oído a Dios, pero, sea cual fuere, parecería que quizá es bastante más lógico que haya una aplicación figurativa para esta Escritura. Por consiguiente, Juan 5:37 no es, en el mejor de los casos, una Escritura “neutral”, incapaz de usarse para probar o desmentir “que el Dios Padre del Nuevo Testamento no fue el YHWH Dios del Antiguo Testamento”, sin mencionar que no provee pruebas en apoyo de un Jesús preexistente que es YHWH. Ahora note alguna otra cosa que Juan escribe hacia finales de su vida, mucho tiempo después de este incidente.

1 Juan 4:12 Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. Ahora, tomando un acercamiento literal primero, consideremos simplemente lo que esto dice y no dice. No dice, “oye”, u “oyó”, sino sólo “visto”. Ahora este verso ya no parece estar en conflicto con Juan 5:37, y ni está en conflicto con las dos Escrituras de Mateo anteriormente citadas.

Esto no significa ‘pasar por alto’ la frase “Ningún hombre” con que inicia el verso. ‘Ningún hombre’ es mejor indicado como ‘Nadie’, que prosigue a ‘visto’. Visto es mejor indicado como ‘contemplado’ y conlleva con eso el concepto de “contemplar con un propósito”, “ver con deseo”, o “aprecio con admiración”. ¿Podemos decir, “Mira, esto prueba que Juan 5:37 quiere decir lo que yo pensé que significaba?”. Si consideramos que el punto de vista previamente reclamado en Juan 5:37 es defectuoso por las Escrituras de Mateo (y Marcos) entonces nosotros, ni podemos usar a 1 Juan 4 para sostener “nuestro” Juan 5:37, ni Juan 5:37 para apoyar a 1 Juan 4. Otra vez, debemos buscar otra ‘ explicación ‘que no esté en conflicto con algunas otras Escrituras que hemos visto hasta ahora (Mateo, Marcos, Juan, y 1 Juan). Otra vez pregunto, “ A Quién se estaba dirigiendo Juan? ¿Fue este verso una referencia a “todo tiempo” – Pasado /presente/ futuro? ¿O simplemente para los lectores presentes de la carta? Nosotros al menos debemos cuestionar seriamente cualquier sustento posible que podría ser considerado para la premisa que es discutida debido a las Escrituras anteriormente citadas. Esto quiere decir que hemos perdido algo en alguna parte. Cualquier cosa que este verso signifique o implique, debe estar de acuerdo con TODAS las Escrituras anteriormente citadas.

Preguntemos lo siguiente, “¿Estaba Juan aun discutiendo un significado tan literal del todo?” 3 Juan 1:11, “Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios”. Juan no está siendo literal aquí; Si él lo estuviera, entonces la implicación lógica natural es que aquellos que no fueron malos habían visto “físicamente”, con sus propios ojos, a Dios. Así que, ¿por qué insistiríamos en que Juan es literal en otro sitio, cuándo él escribe las mismas palabras exactas, con aun la misma intención? Así, nosotros ahora tenemos el significado verdadero y la intención de la palabra Griega traducida “visto”. Se ocupa no sólo sobre la percepción literal con la vista, sino que también con la percepción y comprensión mental o espiritual de Dios. Considere en esta luz Juan 1:18 “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”. La traducción más literal de la locución, “a Dios nadie le vio jamás” es “A Dios nadie nunca ha contemplado”. Con Juan que escribe este informe hacia fines del siglo 1, más o menos en la época en que él escribió las tres epístolas, ¿no tenemos que considerar que Juan, como cualquiera, mantendría una consistencia en sus escritos? En este caso, él mantiene una consistencia que aparece igualmente en todos sus escritos, y está dirigida hacia un propósito específico basado en las circunstancias del tiempo de los escritos. Manifestar categóricamente que Juan 1:18 & Juan y 5:37 pueden ser usados para apoyar una percepción “física” es simplemente imposible. Hacer eso es sacar dos versos aislados del contexto completo de todas las escrituras inspiradas de Juan, y simplemente no hay ninguna forma de validar esa conducta o conclusión.

Finalmente, concerniente a este punto, no pasemos por alto Juan 6:46 “No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre”. Otra vez, Juan usa “visto” como “conocer” (percibir). Si usted es un creyente, usted ha “visto” a Dios, si no, usted no lo ha hecho. No leamos en la Escritura lo que nuestra teología “necesita” que “diga”, sino, dese cuenta de que nosotros podemos haber pasado por alto las Escrituras que podrían ayudarnos a aclarar las cosas mejor para cambiar nuestra teología. En esa luz, usted ahora también podría considerar:

Juan 8:19 “Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais”.

Juan 14:9 “Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” De hecho, lea el incidente entero por usted mismo y “vea” cuántas veces es usado “visto”, y cómo está directamente relacionado a “conocer” a Jesús o el Padre.

Juan 15:24 “Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre”. Estas personas “habían visto” al Padre, pero fue a través de su rechazo de Dios y Jesús. No obstante, el punto es que ellos habían “visto” a Dios, pero al igual que con las otras referencias, es en el contexto de su creencia y conducta, no a través de sus capacidades ópticas “físicas”.

Juan registró todas estas Escrituras. ¿No nos da esto al menos un pequeño entendimiento profundo en su pensar, especialmente al reparar en que todas estas Escrituras se registraron hacia fines de su vida, mucho tiempo después de los acontecimientos del relato del evangelio? ¿Debería ser una cosa extraña aun considerar que la posibilidad de que Juan quiso que el vocablo “visto” sea tomado metafóricamente y literalmente?

No cabe legítimamente o lógicamente afirmar que estos versos de la pluma de Juan “prueban” que Jesús fue el Dios del Antiguo Testamento. La comprensión de la intención de estos versículos, si no ya evidentes, no pueden ser estudiadas aisladas de otras Escrituras, sino que deben ser discernidas a la luz del resto de la Escritura.

¡Sí, pero aquí dice que Jesucristo creó el universo!

Efesios 3:9 “y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; por Jesucristo.” Este verso está medianamente explicado rápidamente. Simplemente verifique varias traducciones (vea abajo) y usted encontrarán que “por Jesucristo” no está en los textos, sino que se agregó más tarde por alguien que tuvo una agenda. El resultado se convierte en algo ventajoso para la discusión de que el Padre es el Creador Dios. En cuyo caso la pregunta probable para cualquiera que no piensa de esa manera sería ¿Cómo uno reconcilia la traducción correcta de Efesios 3:9 en apoyo de la premisa de que Jesús fue el Creador Dios?”

El Weymouth: Verso 9. y para mostrar a todos los hombres en una luz clara lo que mi mayordomía es. Es la mayordomía de la verdad la cual en todas las Edades descansa encubierta en la mente de Dios, el Creador de todas las cosas –

El RSV: Verso 9. y hacer a todos los hombres ver cuál es el plan o el misterio encubierto desde hace mucho en Dios que creó todas las cosas.

Esto era de acuerdo al propósito eterno que él ha realizado en Cristo Jesús nuestro Señor. ¿Hay alguna razón que los escritos de Juan no puedan ser comprendidos en el contexto del Padre que tiene previsto esto por adelantado? ¿Podría dar esto una pista de lo que “todas las cosas” son y no son?

¿Pero este versículo lo dice con seguridad?

Hebreos 1:2

El KJV (VRJ) vierte Hebreos 1:2, “en estos últimos días nos ha hablado a nosotros por su Hijo, a quien él nombró heredero de todas las cosas, por quién también él hizo los mundos:” (Heb 1:2).

La locución, “a quien él nombró heredero de todas las cosas” manifiesta que el Padre Eterno nombró heredero a Jesús de todas las cosas. Asumiendo, por el momento que “todas las cosas” incluyen los mundos físicos creados, y que Jesús creó éstos, entonces él habría sido su poseedor, así que ¿qué sentido tiene asignarles cosas que él supuestamente hizo? Pero si Dios el Padre hubiera creado los mundos físicos, entonces él siempre los habría poseído y podría nominar a Jesús como su heredero. También, de haberlo creado Jesús originalmente y luego cederlo al “Padre” cuándo, como algunos creen, fue el tiempo para entregar a su divinidad y reabastecerse de un caparazón mortal, ¿entonces cómo se puede justificar que lo llame una herencia en vez de una restitución?

En realidad, nada de lo antedicho es incluso relevante, como el término “los mundos”, que no tiene nada que ver con la creación física. “Los mundos” es traducido de la palabra griega “aiones”, el cual es la forma plural de aion. Aiones simplemente quiere decir “edades” y guarda relación con un período de tiempo y no a cualquier cosa física. Simplemente no cabe usar una referencia para el tiempo para apoyar una posición relacionada a la creación física, o a la recreación.

Note que en el Apocalipsis existe la continuidad evidente entre “Dios” y su “Cristo”, o “Dios” y el “Cordero”, etcétera (Apocalipsis 7:10&17, 11:15, 12:10, 14:4&10 19:9, 21:22&23, 22:1). Ésta es la misma continuidad presente en estos versos de Hebreos, donde leemos, “Dios” (que debe ser el Padre) y “su Hijo”. Asimismo, la referencia específica para “Dios” que habla con nosotros en estos últimos días, específicamente, después del ministerio de Juan el Bautista “por” su Hijo (verso 2) expresa dos pensamientos bien definidos e inconfundibles. Primero, el Hijo de Dios no es Dios, quienquiera que sea esta figura de Dios, porque están retratadas como dos entidades diferentes. Es decir, a menos que usted acepte el politeísmo, en cuyo caso uno muy bien puede completamente eliminar la distinción exigida por la gramática. En segundo lugar, el uso de la palabra “por” en “por su Hijo” es en particular notable en lo referente a que este uso del Griego “en” representa el “instrumento” a través del cual Dios ha hablado y este instrumento para hablar no es, por consiguiente definitivamente este Dios particular, sino otra vez, una entidad separada de este Dios. Este uso de en es exactamente igual como usado {para “por”} en el verso 1 cuando se refiere a los profetas, ninguno de los cuales fue Dios {el Padre} tampoco. Los traductores han traducido justamente el griego en al español por en versos 1 y 2. Alguna otra cosa que no debería ser pasada por alto aquí es lo que no se dice. Dios no le habló a ninguno como Su Hijo hasta que Su Hijo estuvo aquí, antes de eso él nos habló por los profetas. ¿Notó usted que el Hijo de Dios no está en presente hasta que él es humano? En “tiempos pasados” Dios, no un Jesús preexistente, o un Hijo, fue la entidad que le habló a los profetas. ¿Por qué, si un Jesús preexistente fue el “logos” (el portavoz), Dios usó a los profetas y no al Hijo, a menos que el Hijo de Dios no estuviese en escena hasta que él se convirtió en el Hijo de Dios? Sostener la opinión de que Dios habló “a través” del “Logos” (un Jesús preexistente) al usar los “profetas” del pasado no puede ser apoyado en el uso del lenguaje en los versos 1 y 2. ¿Por qué específicamente admitir el uso del Hijo de Dios en verso 2, pero omitirle alguna referencia a él en verso 1, y luego esperar que nosotros digamos, “ Bravo, pues bien, sabemos que él en Realidad usó al Hijo de Dios en verso 1 también, pero sólo quiso enfatizarlo en el verso 2?” Esto no es honesto y verdadero para el lenguaje. Hacer caso omiso del lenguaje para mantener una “creencia” es vanidad pura, y la “creencia” está fundada en el fraude. Debemos mantener la veracidad, así como también debemos resolver si debemos tener una fe merecedora de todo sacrificio aún la muerte, o que vale para vivir.

Aún en Hebreos

Hebreos 1:13 Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? Ésta es una cita de Salmos 110:1 de David. “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. Por numerosas razones de innumerables Escrituras se tiene por entendido que el primer “SEÑOR” sea el Padre Dios y que el segundo “Señor” se refiere al Mesías, Jesucristo. De muchas Escrituras, incluyendo sólo el contexto de Salmos 110, puede ser fácilmente percibido que todas las mayúsculas de “SEÑOR” es el Dios del Antiguo Testamento. No fue hasta Mateo que la identidad específica del Ungido, el Mesías, fue revelada, y demostrada que era Jesús el Cristo. Mateo 22:42 dice, “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?:45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo?:46 Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más”. El antiguo Israel tuvo por entendido que habría un Mesías. También tuvieron por entendido que el Mesías sería de la línea de David. Su problema, y de muchos hoy, es que no ven, entienden, o en algunos casos, aceptan, que el Mesías fue Jesús. Pero si bien nosotros ahora vemos (note el uso figurativo de “ver” como en Juan?) que fue Jesús, ¿prueban estas Escrituras que Jesús preexistió como YHWH del Antiguo Testamento?

Si consideramos el contexto completo de las Escrituras en duda, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, ninguno de ellos requieren que él preexistió como el Dios del Antiguo Testamento (YHWH), o aun que él preexistió del todo. Específicamente el Salmo 110 mira hacia adelante hasta el fin, eltiempo de la restitución de Israel y la implementación del nuevo pacto de Jeremías 31. Pablo “conecta” Salmos 110 en hebreos 1 para Jesús, el Hijo de Dios; Identificando la letra minúscula “Señor” como una referencia para Jesús. Así, todavía apoyando el hecho que Jesús no era el Dios del Antiguo Testamento. Muchas Escrituras muestran que Siéntate a mi derecha, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies no es una realidad hasta el día del señor del que se habló a todo lo largo de las Escrituras, y en particular, el Apocalipsis. Jesús está sentado a la mano derecha de Dios el Padre ahora mismo, pero los enemigos aún no han sido doblegados o sometidos. Note en Hebreos 10:12-13 que Jesús “espera” a la mano derecha de Dios para que los enemigos sean hechos un banquillo.

Además, aun Daniel 7:13-14 apoya a Hebreos 1. El Anciano de Días es el Padre Dios, quien es YHWH, y el “Hijo del Hombre” sería Jesucristo. Sin embargo, Daniel 7 fue puramente futuro y Jesús no había incluso nacido en el momento en que esto estaba escrito. No hay nada en Daniel que requiera que Jesucristo haya preexistido como el Dios del Antiguo Testamento —excepto en la mente de Dios. ¿Hay alguna otra prueba que podría aclarar más nuestra comprensión de Hebreos 1? ¡Sí!

Hechos 2:34 “Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice:
Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”. Aquí vemos, de la proclamación de Pentecostés de Pedro, que Jesús fue el que debió tener el papel de la letra minúscula “señor” en el Salmos 110. ¡Pero note el momento o cuándo sería esto! No fue hasta después de que Jesús nació, murió y ascendió al cielo para estar sentado a la mano derecha del Padre. Pedro manifestó que el Padre “hizo” a ese mismo Jesús no sólo el Mesías, el cual es “Cristo” en español, sino que también “Señor”. Ninguna de estas dos cosas se indica que ocurrió hasta después de que Jesús entró en este mundo.

Otra Escritura comúnmente usada para probar que Jesucristo preexistió y fue el Dios del Antiguo Testamento es:

1 Corintios 10:4 “Todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo”. Muchos afirman que éste prueba que Jesucristo fue el Dios del Antiguo Testamento. ¿Pretendió Pablo para nosotros que llegáramos a esa conclusión? ¿Preguntaría si nosotros creemos que Moisés bautizó a Israel? Los versos 2 y 3 son figurativos, y todos fueron bautizados en Moisés en la nube y en el mar, y todos comieron la misma comida sobrenatural, ¿pero se supone que pensemos que el verso 4 no lo es? No obstante, 2,3, y 4 están todos conectados en el pensamiento. Los Israelitas nunca tampoco se mojaron cruzando el mar Rojo, así es que no puede pretender decir que estuviesen “físicamente” (o literalmente) bautizados. Ni fueron los Israelitas sepultados “en” la “nube”, sino más bien les proveyó refugio y protección. Además, los Israelitas comieron “comida” espiritual y bebieron “agua” espiritual, y se supone que pensemos que la “bebida” es Cristo. ¿Qué entonces, o más bien QUIÉN fue la “comida” espiritual? Sólo la “bebida” está relacionada a Cristo, dejándonos en el aire sobre quién fue la comida, a menos que, claro está, Pablo quisiese decir alguna otra cosa. Parecería que Pablo dijese que estas cosas fueron “tipos” (en verso 11 la palabra ensample significa tipo), por consiguiente la “roca” no fue realmente Cristo, sino sólo le caracterizó. Considere la versión Weymouth del verso 11 Todo esto les continuó sucediendo a ellos con un significado figurativo; Pero fue registrado a manera de admonición para nosotros en quienes los fines de las Edades han llegado. Pablo no ubicó a Cristo con el antiguo Israel. Pablo se ocupó de un simbolismo, o una tipología, eso crea una relación en “tipo” con las acciones y los acontecimientos del éxodo para aquellos de la Cristiandad.

¡Un punto final sobre esto antes de seguir adelante es la consideración del verso 5! 1 Cor. 10:5 “Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto”. Ésta es una referencia específica que está confinada para ser una referencia para el Dios del Antiguo Testamento. ¿Si este Dios de Israel del Antiguo Testamento fuera realmente un Jesús preexistente, que estaba supuestamente presente como la “Roca”, ¿entonces cómo o por qué Pablo identificó al Dios de Israel como otro, o a Jesús como algo aparte del Dios de Israel? La mera referencia en verso 5 para “Dios” demuestra que la “Roca” no es este Dios. Aun intentando intercalar o substituir el vocablo Hebreo “elohiym” para theos, la palabra griega traducida para “Dios”, cae completamente en seco para proveer alguna “conexión” entre la Roca y el Dios de Israel. Aun si sólo miramos esto desde un punto de la lógica, es tristemente inadecuado usarse para intentar apoyar la doctrina en duda. La “Roca” y “Dios” aparecen como dos cosas diferentes. Si Jesús fuese este “Dios”, ¿no estaría entonces Pablo volteando todo el mapa, por así decirlo? Pablo sólo manifiesta que la “Roca” fue una bebida espiritual, sin identificar quién o cuál fue la comida espiritual.

¿PREEXISTIÓ CRISTO?

Por David Moshé Mena

Λóγος

Este tema es muy interesante, profundo y sobretodo esperanzador porque nos habla de la esperanza misma que el Padre desde los inicios predestinó para los escogidos.

 
Lo primero que quiero aclarar es lo siguiente: La preexistencia delMashiaj desde mi perspectiva israelita nazarena.

Hay dos problemas que se plantean si nos inclinamos a la idea de una preexistencia del Mesías como una “persona” o “ente superior” antes de ser revelado en la carne como el Mesías e Hijo de Di-s. Hay una serie de textos en los Escritos Apostólicos que se usan para afirmar la doctrina cristiana de la preexistencia del Mesías. Voy a intentar, en la manera de mis posibilidades ofrecer una explicación alterna a las ya conocidas. Pero antes, lo primero que hay que aclarar es ¿qué es preexistencia? y de qué estamos hablando que “era” lo preexistente. La preexistencia a la que me refiero es a la de que algo que “es” y que “ya era” en alguna condición de lo que es “ahora”. Pero hay que tener presente que la doctrina cristiana da preexistencia al Mesías antes de su condición humana como un “ser”, “ente superior” o “persona divina” que tal vez interactuó (en su preexistencia humana) en la historia de la humanidad y antes de su creación. Por ejemplo, un error de expresión bajo esta idea preconcebida puede ser el que se usa comúnmente cuando se escribe:

“Existen evidencias claras en las Escrituras Inspiradas, que muestran que el Ungido tuvo una existencia antes de nacer de vientre”

El error aquí no es el concepto de preexistencia de la realidad del Mesías sino la afirmación de que el Ungido ya era (¿Ungido, Hijo, Dios, Eterno?), porque en los Escritos Apostólicos no hay evidencia que muestre que Yeshúa “era ya” Mesías antes de que fuera precisamente Ungido por la Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo) en los días de Yohanan el inmersor. Yeshúa fue Mesías el mismo instante que fue precisamente ungido con el propósito y ministerio para el cual nació en la tierra. Aquí es donde entra el concepto hebreo de ungido (mashiaj). La preexistencia divina que se entiende hebraicamente es que la dabar de Elohim (Palabra de Dios), es decir, Su esencia, Su voluntad, Su idea, Su pensamiento, Su palabra que es verdad se manifestaría en la carne como voluntad absoluta, y esa carne (entienda que se refiere a un hombre) cumpliría un rol especifico por el cual sería declarado mashiaj (ungido) con un ministerio y propósito divinos. Lo que es realidad, lo que es verídico es la preexistencia de la Dabar de Elohim (Palabra de Di-s), esa dabar existió y es por medio de la cual fueron hechos los cielos y tierra que vemos. Hebraicamente hablando la dabar de Elohim es su voluntad y pensamiento, en la Escritura aparece la expresión: “vino palabra (¿de?) YHWH…” cuando Dios expresaba Su voluntad por medio de los profetas a los hijos de Israel y en la Torah (Ley o Pentateuco) aparece la expresión: “dabar YHWH” cuando YHWH hablaba a los hijos de Israel por medio de Moshé (Moisés), es decir, la Voluntad de YHWH era expresada, lo que quería, lo que deseaba que hicieran los hijos de Israel, lo que demandaba, lo que esperaba que hicieran, todo esto en otras palabras, la idea, el pensamiento de YHWH de lo que quería que hiciéramos, su voluntad era revelado. Es por eso, que para la mente hebrea y mesiánica, es decir, creyente en Yeshúa se le considera como la Toráh viviente (La Voluntad de YHWH viva), la Palabra viviente. Es la Palabra de YHWH hecha carne que nos comunica, revela, transmite su Voluntad y que desde el principio existía dentro (en Su sabiduría) de YHWH. De ahí que la afirmación de Shaul (Pablo) sea clara cuando se refiere a estos tiempos (Heb 1:1) cuando es “ahora” no “antes” que YHWH habló por medio de Su Hijo (que predestinó a revelarnos), es decir, que ya tenía en mente y que ya existía en la realidad de YHWH y que llegó un tiempo que nos habló “ahora”. Hay una parábola que quiero compartir contigo aquí:

Había un hombre que en su juventud era cariñoso con los niños. Este hombre decía en su interior: “cuando tenga mi propio hijo lo amaré con gran amor”. El hombre se casó y en sus planes junto a su mujer estaban tener hijos a los que amarían mucho y al primero llamarían David. El hombre antes de siquiera casarse decía: “amaré a mi hijo con gran amor” y decía también: “me complaceré en el amor de mi hijo”. Cuando llegó el tiempo que su mujer quedó embarazada, aquel hombre desprendía alegría y gozo porque pronto su hijo vería la luz. Decía el hombre: “te tocaré y te besaré, te amaré entre mis brazos” y antes que naciera su hijo arregló uno de los cuartos de su casa, lo adornó y compró una cuna especial. Aquel día llegó y el hombre fue muy feliz cuando su hijo vio la luz.

¿Qué diremos?, ¿existía ese hijo de ese hombre? ¡no, no existía!, vino a existir cuando nació del vientre de su madre, pero, ¿qué si el hombre hasta ya tenía el nombre que le pondría a su hijo y ya lo amaba antes de nacer? es más, el hombre, hasta deseaba que su hijo fuese un Licenciado en Derecho como él, esperando que su hijo haga “su voluntad”. Este hombre mandaba a decirles a sus compañeros: “vienen días en que nacerá un hijo en esta familia y será amado por su padre” y ese hombre se la pasaba mandándoles mensajes a sus familiares del hijo que le nacería algún día. Y como vimos en la parábola, el día llegó y nació el hijo, y todo aquello de lo cual fue anunciado como una realidad, se manifiesta ahora mostrándonos que aquella Voluntad (del padre de nuestro ejemplo) era verdad ayer (cuando se dijo) y hoy (cuando se revela en carne).

Hay un texto del apócrifo de Ezra que dice:

“Y cualquiera que sea liberado del mal pronosticado verá mis maravillas, Porque Mi Hijo el Mesías será revelado.” (4 Ezra Apócrifa)

Ahora bien, ¿cuál es el sentido de esta explicación?

Hay un episodio en la Torah que aun muchos teólogos cristianos no yerran en su interpretación y acertadamente entienden que la atadura y sacrificio de Itzjak es una sombra profética de lo que YHWH haría con su Hijo precisamente en aquél monte. Cabe notar que desde la antigüedad YHWH ha tenido presente a Su Hijo, esta es la preexistencia divina. Cuando YHWH le ordena a Avraham a sacrificar a su único hijo Itzjak, lo que YHWH está haciendo es revelar la idea (Voluntad, dabar) divina que YHWH ejecutaría con su propio hijo.

Shalom.

LA “PREEXISTENCIA” DE JESUCRISTO

Varios pasajes bíblicos parecen implicar que Jesucristo existió en alguna forma en el cielo antes de aparecer aquí en la tierra. La mayoría de estos pasajes se encuentran en el Evangelio de Juan. Por ejemplo: 

“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” (Juan 6:38)

¿”Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?” (Juan 6:62)

“De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.” (Juan 8:58)

“Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.” (Juan 17:5)  

Se argumenta que estas afirmaciones son claras y debemos aceptar la enseñanza bíblica de que Jesús vivió anteriormente en el cielo. Es cierto que los pasajes son claros, pero eso no significa necesariamente que debemos tomarlos en sentido literal. Hay otros pasajes bíblicos que son tan claros como estos, y sin embargo no los tomamos en sentido literal, aunque frecuentemente las personas que oyeron las palabras no sabían inicialmente cómo tomarlas. Muchos de estos pasajes también se encuentran en el Evangelio de Juan. Por ejemplo:  

“Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?” (Juan 2:19-20)  

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?” (Juan 3:3-4)  

“Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.” (Juan 4:13-15)  

“Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.” (Juan 4:34)  

“Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.” (Juan 6:50)  

“Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti…” (Mateo 18:9)

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” (Lucas 9:23)  

“Con Cristo estoy juntamente crucificado…” (Gálatas 2:20)  

De la misma manera que no tomamos las anteriores afirmaciones en sentido literal, tampoco debemos tomar en sentido literal las afirmaciones de que Jesús vivió en el cielo antes de nacer en la tierra. En primer lugar, la Biblia afirma que Jesús es un hombre (ver Isaías 53:3, Juan 1:30, Juan 8:40, Hechos 2:22, Hechos 17:31, Romanos 5:15, 1 Corintios 15:21, 1 Corintios 15:47). Los hombres y mujeres comenzamos nuestra existencia cuando nacemos. En el caso de Jesús, Mateo y Lucas nos informan que María la madre de Jesús concibió por el poder del Espíritu de Dios, y Mateo nos habla del momento en que “Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes” (Mateo 2:1). Si Jesús no nació en forma real y normal en ese momento, ¿en qué sentido puede ser hijo de Abraham y de David, o incluso de María? Lucas nos dice que el niño Jesús “crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.” (Lucas 2:52) ¿Cómo puede haber crecido en sabiduría si antes de nacer ya era un ser celestial dotado de toda sabiduría? Y si Jesús abandonó toda su sabiduría y conocimiento anterior para nacer en la tierra como hombre, ¿cómo pudo seguir siendo la misma persona? ya que la esencia de cualquier persona es la totalidad de las experiencias y sabiduría adquirida en el transcurso de su vida. También el autor de la Epístola a los Hebreos dice que Jesús fue perfeccionado y aprendió la obediencia por medio de sus experiencias aquí en la tierra (Hebreos 2:10, 5:8), pero ¿cómo puede haberse perfeccionado aquí si antes de nacer ya era un perfecto y poderoso ser celestial?  

Existía entre los judíos la idea de que un buen maestro “venía de Dios,” pero no en el sentido de haber vivido en los cielos con Dios antes de nacer. Por ejemplo, en Juan 3:2 Nicodemo le dice a Jesús: “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.” Sin embargo, no hay evidencia de que Nicodemo creyera que había existido literalmente en los cielos antes de nacer.

Si la Biblia aparentemente insinúa que Jesús vino del cielo, dice lo mismo acerca de otros hombres. Por ejemplo, Juan 13:3 dice que Jesús “había salido de Dios,” y en Juan 16:28 Jesús dice “Salí del Padre, y he venido al mundo.” Estas palabras son tomadas comúnmente como evidencia de la preexistencia de Jesús en el cielo, pero Juan 1:6 dice: “Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.” La frase afirma literalmente que Juan vino de la presencia de Dios, al igual que Jesús, pero nadie sostiene que Juan haya preexistido en el cielo.  

Otro caso más claro aún es el del profeta Jeremías. En Jeremías 1:5 la palabra de Jehová vino al profeta diciendo, “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te dí por profeta a las naciones.” Estas palabras, tomadas literalmente, implican que Jeremías existía antes de nacer, pero nadie las toma en ese sentido. Significan que antes que el profeta naciera, Jehová ya sabía cómo sería y ya había decidido que cuando naciera lo nombraría como profeta a las naciones. Antes de nacer, Jeremías existía solamente en la mente y en el plan de Dios, quien conoce todas las cosas antes que existan. De la misma forma, Dios dice en Isaías 51:2 que “cuando [Abraham] no era más que uno solo lo llamé, lo bendije y lo multipliqué.” Como ya había decidido que Abraham tendría una descendencia numerosa, habló de aquello como si ya fuera una realidad desde que lo decidió (ver también Isaías 46:10, 49:1-3, Romanos 4:17). El salmista dice: “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas” (Salmos 139:16). Incluso en la esfera puramente humana, cuando un arquitecto se propone construir un edificio, primero hace una maqueta, y posiblemente la presenta diciendo: “Este es el edificio X,” cuando todavía no es más que un proyecto.  

El Nuevo Testamento dice que Dios escogió a los creyentes cristianos antes que nacieran, hablando como si ya existieran. En Efesios 1:4 Pablo dice que Dios “nos escogió en él [Cristo] antes de la fundación del mundo,” lo que implica que si Cristo existía en aquel entonces, también existían las demás personas que iban a creer en él. En realidad, Pablo está hablando de la predestinación, el hecho de que Dios conoce de antemano quiénes van a nacer y qué papel harán en su plan y propósito. Unos versículos más adelante, en Efesios 1:11, el apóstol dice en forma explícita: “En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.” También dice en Romanos 8:29-30: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” Dirigiéndose a Timoteo, Pablo habla de la “gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos” (2 Timoteo 1:9), como si todos los creyentes ya existieran en aquel entonces. De la misma forma el apóstol Pedro explica las alusiones a la supuesta “preexistencia” de Jesucristo diciendo que fue “ya destinado antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros” (2 Pedro 1:20).  

En lo que se refiere a la “gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese” (Juan 17:5), es obvio que Jesús no pudo haber gozado de esa gloria aunque realmente existiera en aquel entonces, puesto que las Escrituras enfatizan que sólo se hizo merecedor de esa gloria al completar en la cruz su victoria sobre el pecado. El escritor a los Hebreos dice:

“Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.” (Hebreos 2:9)  

En Hechos 3:13, refiriéndose a la resurrección y ascensión de Jesús al cielo, Pedro dice:

“El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.”  

En su primera epístola, Pedro dice que Dios “resucitó [a Jesús] de los muertos y le ha dado gloria…” (1 Pedro 1:21).

Jesús mismo, hablando a dos discípulos en el camino a Emaús, enfatiza que su glorificación era posterior a sus sufrimientos, diciendo:

“¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” (Lucas 24:26; ver también Juan 7:39, Juan 12:16)

Los anteriores pasajes demuestran que Jesús no pudo haber gozado literalmente de gloria antes de su nacimiento, porque solamente podía recibirla después de haber terminado su ministerio en forma exitosa. Tanto la existencia de Jesús antes que el mundo fuese, como su glorificación, solamente pudieron haber existido en forma anticipada en la mente y propósito de Dios. Este propósito fue a menudo revelado por medio de los profetas. Hablando de lo que le iba a acontecer, el Señor dice, “A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él…” (Mateo 26:24). Los pasajes que son citados para apoyar la idea de la supuesta “preexistencia” de Jesucristo no indican que realmente viviera en el cielo antes de nacer. Simplemente enfatizan en lenguaje figurado el hecho de que la aparición del Señor Jesús en la tierra no fue una cosa fortuita sino un acontecimiento que fue determinado y autorizado por su Padre celestial desde antes de la creación del mundo.  

James Hunter

REFLEXIONES SOBRE LA PREEXISTENCIA DE JESÚS

“Pablo, esclavo de Jesucristo y llamado a ser apóstol, separado para las buenas nuevas de Dios, que él prometió antemano mediante Sus profetas en las sagradas escrituras, acerca de Su Hijo, que provino de la simiente [spérma] de David según la carne, pero que con poder fue declarado Hijo de Dios según el espíritu de la santidad mediante la resurrección de entre los muertos—sí, Jesucristo nuestro Señor[1].”

Rom 1:1-4

 

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los seres humanos [anthropos], Cristo Jesús, ser humano [anthropos]… Ahora bien, un mediador no es de uno solo, pero Dios es uno”

1 Tim 2:5; Gal 3:20 [cp. 1Cor 8:4-6]

 

Varios pasajes bíblicos han sido interpretados como que Jesucristo existió de alguna u otra forma literal [como espíritu o persona] en unión con Dios antes de su nacimiento [génesis; Mat 1.1, 18] aquí en la tierra. La mayoría de estos pasajes bíblicos se encuentran en el Evangelio de Juan (3:31; 6:38; 62; 8:42; 58; 16:30; 17:5). Pero se argumenta si estas afirmaciones son claras y debemos aceptar la enseñanza bíblica de que Jesús [no claramente enseñada en las escrituras] preexistió su “nacimiento”. Esta creencia es una de las bases para “la confesión de fe de Westminster”, compartida por toda iglesia ortodoxa:

“[Creemos que] en la unidad de la Deidad hay 3 personas, de una sustancia, poder y eternidad;  Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.  El Padre es de nadie, ni engendrado ni procediendo: el Hijo es eternamente engendrado del Padre: el Espíritu Santo eternamente procediendo del Padre y del Hijo.”

Pero hay otros pasajes bíblicos que no son vistos en este mismo sentido literal, aunque frecuentemente las personas que lo oyeron no las entendieron. Muchos de estos pasajes también se encuentran en el Evangelio de Juan (2:19-20; 3:3-4; 4:13-15; 4:34; 6:50).

¿Por qué son estos versículos vistos de una forma diferente sólo en relación a Jesús y no a otras personas?

Nuestro enfoque debería de ser que, exactamente, es lo escrito [lo que Dios quiere comunicarnos] y no lo que teólogos,  iglesias o denominaciones puedan o no interpretar como “revelación” o “iluminación” divina, ya sea personal o congregacional.

Es el deber de todo aquel que se llame Cristiano someter a prueba todo espíritu que se dice salir de Dios; en esto, conocer la verdad, saber de quién somos y de quien venimos. Todo de acuerdo a los mandamientos y enseñanzas bíblicas [1 Juan 4:1-6; Mat 7:13-23].

Humanidad [anthropos]: La Biblia continuamente reafirma la humanidad de Jesús [anthropos=Juan 1:30; 8:40, Hechos 2:22; 17:31, Rom 5:15, 1 Cor 15:21; 47; 1 Tim 2:5], comenzando su existencia como todo ser humano cuando nace. Los evangelios de Mateo y Lucas nos informan que María, la madre de Jesús, milagrosamente concibió por el poder del Espíritu Santo. Si Jesús no fue “creado” de una forma verdadera y existente en ese momento, ¿en qué sentido pudo haber sido el Mesías previsto como la “simiente” [spérma] de David [2 Sam 7:14] y “simiente” de la mujer en el AT [Gen 3:15]? Ya que este futuro ser es repetidamente descrito como anthropos y no como un ángel o el mismo Dios.

“El ángel [Gabriel] le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra; por eso el que ha de nacer [gennao] será santo y será llamado Hijo de Dios.” Luc 1:35

La palabra aquí traducida como “nacer” [gennao] significa procreado, o generado. Se utiliza del acto de Dios en la creación del hombre Jesús (Hech 13:33; Heb 1:5; 5.5; cf. Sal 2.7). El mensaje del ángel Gabriel es simple, describiendo una creación divina del Hijo de Dios por medio de Su Espíritu, en el útero de la mujer María. Hecho de tal manera en orden de cumplir con las profecías Mesiánicas de un hijo natural, cual Dios mismo entronizaría como Rey y Salvador del mundo [De 18:15-22]. Cumpliendo los requisitos del “cordero de Dios” como un “macho entero perfecto…sin mancha ni contaminación” [Heb: tamím; Lev 1; 4:32-34; 5:6]. De esta manera también supliendo todos los requisitos y títulos asociados con “el ungido de Dios” [Heb=masshiak; griego=Christos]. Ya que el propósito era que el Mesías inaugura el “Reino de Dios”, donde todas las cosas serian hechas nuevas [Rev. 21-22]. Esta enseñanza apárese en el resto del NT:

“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido [gennao] de Dios; y todo aquel que ama al que [Dios] engendró [gennao] ama también al que ha sido [Jesús] engendrado por [Dios].” 1 Juan 5:1

“La generación [nacimiento=genesis] de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de ellos estar juntos, se halló que María había concebido en su matriz  por obra del Espíritu Santo… Así estaba planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado [gennao] en ella es del Espíritu Santo.” Mat 1:18,20

Por eso, el hombre llamado Jesús es descrito en el NT como el “unigénito” [único nacido] de Dios. La palabra proviene del koiné griego monogenes, compuesta de 2 partes: mono=solo, único; y genes=linaje, raza [del cual se origina la palabra genes, popularmente usada en la ciencia moderna]. Esta se emplea en 5 ocasiones en relación a Jesús, todas ellas en los escritos del apóstol Juan [Juan 1:14, 18; 3:16, 18; 1 Juan 4:9]. Estas indican que como el Hijo de Dios, Jesús era el único nacido y representante del ser y carácter de aquél que lo engendro, Dios su Padre.

Mat 1:18:

“El nacimiento de Jesucristo fue así…” [RV 2000]

  • Mateo narra el “nacimiento” de Jesucristo. Trinitarios incómodos con la palabra original “genesis” [origen, creación] lo cambiaron con “gennesis” [natividad, engendramiento].

Mientras que la mayoría de los manuscritos más tempranos están de acuerdo con la traducción: “El origen [o la creación=genesis] de Jesucristo…”, ambas variaciones [genesis y gennesis] están presente en la tradición textual. Esto implica que no fue un simple error de ortografía o coincidencia en la parte de los escribas. Mateo comienza su evangelio detallando el “libro de la genealogía [genesis] de Jesucristo”, lo que hace más probable la continuación descriptiva de un genesis. Por esto, la mayoría de los eruditos textuales concuerdan que “nacimiento” [natividad=gennesis] representa una corrupción textual.

Al mismo tiempo, algo más profundo puede estar pasando aquí. Ambos genesis y gennesis pueden significar “nacimiento”, siendo apropiado a este contexto. Entonces, ¿por qué los escribas parecen resistir la descripción original que Mateo describe como el “genesis” de Jesucristo? La respuesta se contesta ella sola. El texto original claramente nos dice que fue precisamente en este momento cuando Jesucristo vino a existir [ósea, se originó]. Es un punto de hecho que en la narración de Mateo, ya sea aquí o en el resto del libro, no sugiere que había una noción de que Cristo existía antes de su nacimiento. De todos modos, escribas ortodoxos encontraron uso de este recuento de Mateo, en particular junto con las declaraciones del evangelio de Juan, cual apoya la noción de la preexistencia de Jesús junto con el Padre antes de su apariencia en la carne.

La doctrina ortodoxa por su puesto representaba una conexión de estos puntos de vista cristológicos, a fin de que Jesús fuera confesado como “encarnado [evangelio de Juan], a través de la virgen María [evangelios de Mateo y Lucas].” Cualquier creyente de esta doctrina bien hubiera visto de reojo la implicación que Mat 1:18 esta describiendo un origen de Jesús y con razón hubiera tratado de clarificar el texto substituyendo una palabra que “significaba” la misma cosa, para que al mismo tiempo no fuera mal interpretada. [Véase: Corrupciones Textuales al NT a favor de la posición Trinitaria]      

Concepción y generación marcan el punto cuando un ser humano comienza a existir [vivir], opuesto a alguien que no existe [vive] anteriormente. El Hijo de Dios tiene un principio en la historia de la humanidad y no en una concepción misteriosamente “eterna”.

Esto compagina exactamente con la promesa que el Mesías seria del “simiente” [spérma=descendencia=raza] de la mujer Eva [Gen 3:15]; siendo un profeta como Moisés [ser humano], escogido de entre los Israelitas [De 18:15-19]; simbólicamente descendiente del Rey David [2 Sam 7:14]. Dios, en un preciso momento en la historia humana, inició la historia de Su único hijo. Este fue un hijo por medio de quien Dios expresamente dice que no hablo “en otros tiempos” [Heb 1:1-2]. ¡Y naturalmente, ya que este futuro [prometido, profetizado] hijo no pudo haber existido!

En unas pocas páginas después, Lucas rastrea el linaje de Jesús desde Adán, quien también es llamado “Hijo de Dios” [Luc 3:38]. El paralelo es sorprendente e inmensamente informativo. Así como Dios divinamente hizo y creo al primer ser humano [adam; Gen 1:27; 2:7], a Su debido tiempo, Dios milagrosamente creó [dentro del útero de una mujer humana] uno que iba a ser sobrenaturalmente el “único nacido” Hijo de Dios.

El lector atento a las sagradas escrituras también oyera ecos de la nación de Israel como hijo, primogénito, de Dios (Ex 4:22[2]; Oseas 11:1) y de los reyes Davídicos (Sal 2). Como la nación de Israel antes que él, Jesús, como escogido de Dios, pasa por agua para comenzar su viaje espiritual [Luc 3:21; cp. Ex 14-15; en el desierto y bajo pruebas]. Jesús se demuestra ser el hijo obediente en diferencia a Israel, que desobedeció en el desierto [Ex 14-17; 32-34; Núm. 11].

Jesús, como hijo de Dios, es “llamado Hijo del Altísimo” [Luc 1:32; 8:28]. Este título también es dado a cristianos como “hijos  del Altísimo” [Luc 6:35; cp. Sal 82:6]. La filiación royal de Jesús es establecida por su milagroso engendramiento. Aunque, obviamente, nosotros no fuimos engendrados de la misma forma, sin embargo, podemos recibir un nacimiento sobrenatural espiritual, naciendo de nuevo bajo la influencia del Evangelio [Gal 3:2; Efe 1:13, 14; Rom 10:17; Mat 13:19; Luc 8:11, 12; 1 Pe 1:23-25; Santiago 1:18]:

 

“Si dices que no alcanzas a ver diferencia alguna entre Cristo y los demás, ya que todos somos llamados hijos de Dios, respondo que si nosotros somos llamados hijos de Dios es simplemente por su don y gracia, siendo él [Jesús] el autor de nuestra filiación, y así él es llamado Hijo de un modo más excelente. Por eso se emplea el artículo y a Cristo se le llama el Hijo de Dios, para mostrar que él no es hijo en el mismo sentido general que nosotros, sino en uno muy especial y peculiar. Es hijo natural; los demás no lo son, pero son hechos hijos de Dios, y por eso somos llamados hijos por adopción.” (9a) De Trinitatis Erroribus [Sobre los Errores de la Trinidad], Miguel Servet, Haguenau, 1531.

 

El hecho de que Mateo pueda hablar del “nacimiento” [gennao] de Jesús, sugiere que para él la generación [por la intervención del Espíritu Santo] es lo que causo a crear al Hijo de Dios. La acción creadora, milagrosa, de Dios en la concepción de Jesús permitió que su nacimiento fuese.

No hay ninguna sujeción en la lectura y uso de palabras, de un ser preexistente o en transición, pasando de un estado de ser [con Dios en el cielo] a otro  [3].  El proceso por cual Jesús vino al mundo es definido precisamente en términos teológicos por el ángel Gabriel. Plantando la base fundamental del resto del NT y materializando las promesas proféticas del AT.  

Algunos dicen que Juan 1:1 [“en el principio era la palabra”] nos presenta con una segunda persona quien existe antes de su concepción. Si este argumento fuese verdad, entonces el apóstol Juan estaría contradiciendo el resto del NT. El Jesús de Mateo y Lucas claramente sostienen una concepción y nacimiento terrenal, meses después que su primo, Juan el bautista, y no “eternamente engendrado”.    

Juan no escribe: “en el principio era el hijo de Dios” o “en el principio era Jesús”. Lo que está escrito es: “en el principio era la palabra”, y “palabra” [logos] no es en mayúscula [como si se estuviera refiriéndose a un ser humano]. Por lo tanto, no es correcto traducir lo siguiente como que “todas las cosas fueron hechas a través de él”. Esta traducción inapropiadamente nos lleva a creer en la “palabra” como una segunda persona divina, en vez del plan o mente de Dios. Ocho traducciones de koiné griego original, antes del Latín Vulgata [de cual proviene la RV], no leen así. Este versículo aparece como “todas las cosas fueron hechas a través de ese [o este]”, ya que la palabra logos gramáticamente es neutro.

La “palabra” [logos] conlleva el sentido de un plan o propósito. Entonces, se puede decir que es la inteligencia expresiva, mente, pensamiento del único Dios.  Ya que la “palabra estaba con Dios y la palabra era Dios”. Es la única forma de entender y explicar como algo puede ser y al mismo tiempo estar con uno mismo.

La promesa de un hijo ciertamente es desde el principio[4]. Sin embargo, este hijo todavía era el objeto de la promesa relatada en 2 Sam 7:14. David nunca se imagino que el prometido hijo de Dios [“Mi hijo”=descendiente de David] ya existiera. Este hijo sería engendrado a su debido tiempo. El fue “levantado”—apareciendo en la escena de la “historia humana”—cuando María dio a luz.  Hech 13:33 aplica “hoy mismo te he engendrado” [Sal 2:7] al origen milagroso de un hijo en el útero de una mujer humana, la virgen María.

La palabra, plan y promesa [al. “verbo”] que existía desde el principio también era “con Dios.” En la literatura poética de la Biblia se dice que las cosas son “con Dios” cuando existen como decretos y promesas en Su “plan divino” [Job 27:13; 10:13; 23:14]. La “sabiduría” también era “con YHWH [Dios]” desde el principio, pero “ella” no era una persona en el sentido literal [Pro 8—véase “personificación”]. La “palabra” es tan íntimamente identificada con Dios, que Juan nos dice: ¡“y la palabra era Dios”!

 

Sal 8:5 dice que el ser humano fue hecho un poco menor que los dioses[5], coronado de gloria y honra ya que todo fue sometido a él. Estos versículos también son aplicados a Jesús como ser humano [hijo del hombre]. Pero por la gracia de Dios, la misión cumplida y muerte que Jesús sufrió, ahora resulta en beneficio para todos. También el autor de la epístola a los Hebreos dice que Jesús fue perfeccionado y aprendió la obediencia por medio de sus experiencias aquí en la tierra [Hebreos 2:10, 5:8].

Ahora, si la Biblia se traduce como que Jesús vino del cielo, dice lo mismo acerca de otros hombres:

“Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones.” Jer 1:5

Estas palabras, si son aplicadas de la misma forma como a Jesús, implican que el profeta Jeremías también existía [de alguna u otra forma] antes de su nacimiento, pero nadie las interpreta como tal. ¿Porque? Porque implican que antes que el profeta naciera ya era una persona existente, quien Dios ya conocía y nombraría como profeta a las naciones [figurativamente una misión ya preexistente, planeada y cumplida][6]. Otro ejemplo:

“Mirad a Abraham, vuestro padre, y a Sara, que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo, lo llamé, lo bendije y lo multipliqué.” Isa 51:2

Como Dios ya había decidido que Abraham tendría una descendencia numerosa, habla de aquello como que ya aconteció antes que físicamente se hubiera realizado [Isa 46:10, 49:1-3, Rom 4:17].

Otro ejemplo:

“Tus ojos vieron mi embrión [gólem[7]], y en tu libro  estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar ni una de ellas.” [8]  Sal 139:16

El NT nos ofrece un relato parecido a este donde Dios ya ha escogido a los cristianos antes que el “mundo” [kosmos] fuera, como que de tal manera ya existían de una u otra forma:

“Dios nos escogió en Él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él.” Efe 1:4

Literalmente podemos concluir que si Jesús es descrito de esta misma manera, también preexistían las personas elegidas por Dios. Pero en realidad, Pablo está hablando de una forma de predestinación, el hecho de que Dios conoce de antemano quiénes van a nacer y qué papel harán en su plan y propósito. Unos versículos más adelante el Apóstol nos dice en una forma explícita que:

“En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados [proorizo[9]] según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad,”

Efe 1:11; cp. Rom 8:29-30

 

Dirigiéndose a Timoteo, Pablo le dice que:

“Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por Su propio propósito y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes de los siglos [aiónios[10]]”

2 Tim 1:9

¿Si todos los creyentes ya preexistían antes de los siglos [aiónios], qué significa esto? De la misma forma el apóstol Pedro nos dice sobre la “preexistencia” de Jesús que “él estaba destinado [proginosko[11]] desde antes de la fundación del mundo, pero ha sido manifestado en los últimos tiempos por amor a nosotros” [1 Pe 1:20].

Cuando Jesús habla de “la gloria que tuve [echo[12]] contigo antes de que el mundo fuera” (Juan 17:5), es obvio que Jesús no estaba gozando de esa gloria cuando hizo esta declaración, puesto que las escrituras enfatizan que sólo se hizo heredero de esa gloria al completar en la cruz su misión y victoria sobre el pecado (Heb 2:9; Hech 3:13; 1 Pe 1:21; Luc 24:26; conf. Juan 7:39; 12:16).

Rom 1:3 dice que “según la carne” el hijo de Dios “vino hacer” [ginomai] del linaje de David. Pablo confirma que “Dios envió a su Hijo, nacido” [ginomai=vino a existir] procedente de una mujer” [Gal 4:4].  Si Jesús, de alguna u otra forma ya existía previamente, estas declaraciones se contradijeran y por lo tanto, serian falsas. El segundo [“acerca de”] dice que Jesús “con poder fue declarado Hijo de Dios según el espíritu de la santidad mediante la resurrección de entre los muertos” [Rom 1:4]. Note que la resurrección no constituye a Jesús como hijo de Dios, lo anuncia [horizo=“marca”] con poder, su filiación es determinada en su “generación” [genesis, Mat 1:1, 18] en el vientre de María.

Jesucristo es el único hombre, hasta ahora, que ha experimentado 2 esferas de existencia. Como el hijo de Dios [“según la carne”] Jesús vivió en pobreza y humildad sobre la tierra [Fil 2:5-8]. No a muchos se le fue revelada su verdadera identidad. Pero en su resurrección, el fue llevado a la diestra de Dios y este ser humano entro a una nueva fase de existencia. La resurrección es una poderosa confirmación de su nombramiento [marcación=horizo] como el verdadero, ungido-escogido, hijo de Dios. Entonces, podemos hablar de su resurrección como una “generación corporal” que lo marca “con poder” el hijo de Dios. Esto viniendo después que el físicamente y literalmente nació de su madre, María.

Tanto la existencia de Jesús antes que el mundo fuese, como su glorificación, solamente pudieron haber existido en forma anticipada en la mente y propósito de Dios. Este propósito fue a Su tiempo revelado por medio de los profetas y después realizado en un ser humano [anthropos]. Por eso, Jesús dice:

“A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él…” Mat 26:24

Los pasajes que son citados para apoyar la idea de la “preexistencia” literal de Jesucristo no establecen con certeza si ya existía en el cielo antes de nacer. Simplemente enfatizan en un lenguaje figurativo la promesa desde el principio [después de la caída y comienzo de la “historia humana”—Gen 3:15]. Una promesa prevista no solo por los profetas, sino también por el “padre de la fe”, Abraham [Juan 8:56; Heb 11:13]. Marcando un acontecimiento que fue determinado y autorizado por el Padre celestial, desde antes de la creación del mundo[13]:

“Tal vez alguien pregunte: « ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo vendrán?» ¡Qué tontería! Lo que tú siembras no cobra vida a menos que muera. No plantas el cuerpo que luego ha de nacer sino que siembras una simple semilla de trigo o de otro grano. Pero Dios le da el cuerpo que quiso darle, y a cada clase de semilla le da un cuerpo propio. No todos los cuerpos son iguales: hay cuerpos humanos; también los hay de animales terrestres, de aves y de peces. Así mismo hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero el esplendor de los cuerpos celestes es uno, y el de los cuerpos terrestres es otro. Uno es el esplendor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas. Cada estrella tiene su propio brillo. Así sucederá también con la resurrección de los muertos. Lo que se siembra en corrupción, resucita en incorrupción; lo que se siembra en oprobio, resucita en gloria; lo que se siembra en debilidad, resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual.

Si hay un cuerpo natural, también hay un cuerpo espiritual. Así está escrito: «El primer hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente»; el último Adán, en el espíritu que da vida. No vino primero lo espiritual sino lo natural, y después lo espiritual. El primer hombre era del polvo de la tierra; el segundo hombre, del cielo. Como es aquel hombre terrenal, así son también los de la tierra; y como es el celestial, así son también los del cielo. Y así como hemos llevado la imagen de aquel hombre terrenal, llevaremos también la imagen del celestial.  Les declaro, hermanos, que el cuerpo mortal no puede heredar el reino de Dios, ni lo corruptible puede heredar lo incorruptible. Fíjense bien en el [secreto sagrado] que les voy a revelar: No todos moriremos, pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque final de la trompeta. Pues sonará la trompeta y los muertos resucitarán con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados. Porque lo corruptible tiene que revestirse de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad. Cuando lo corruptible se revista de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito: «La muerte ha sido devorada por la victoria.»” 1 Cor 15:35-54

“Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios. En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios.

 

Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido. Esto es precisamente de lo que hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría humana sino con las que enseña el Espíritu, de modo que expresamos verdades espirituales en términos espirituales. El que no tiene el espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente. En cambio, el que es espiritual lo juzga todo, aunque él mismo no está sujeto al juicio de nadie, porque « ¿quién ha conocido la mente del Señor para que pueda instruirlo?» Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.” 1 Cor 2:10-16

 


[1] La frase nuestro Señor Jesucristo, (o «Jesucristo es Señor») se halla en las más antiguas confesiones de fe; véase Hech 2.36; Ro 10.9; Fil 2.11.

[2] En la sociedad israelita, el primogénito, o hijo mayor, tenía privilegios y derechos especiales en cuanto a la herencia; al propio tiempo, este primer hijo pertenecía a Dios (Ex 13.2; 22.29-30; 34.19-20). Jehová exige del faraón la libertad de Israel, nación que le pertenece como propiedad exclusiva (cf. Ex 19.5-6).

[3] “Hay algunos también que sostienen que Él [Dios] también produjo a Cristo como Su propio Hijo, pero de una naturaleza animal y que se hizo mención de el por los profetas.  Este Cristo paso por María igual como agua pasa por un tubo; y bajo a él en forma de una paloma en el momento de su bautismo, ese Salvador que pertenece a la Pleroma y fue formado por los esfuerzos combinados de todos sus habitantes.” [Ireneo, Contra los Herejes, 1,7,2] 

[4] De acuerdo a Gen 3:15, este plan comienza con el “simiente”, cuál iba a destruir al “simiente” de la serpiente. La “historia de salvación” tiene su inicio con este incidente. Entonces, se puede decir que antes de la caída no hay una “historia humana”, ya que el ser humano [adam] es sin pecado y por lo tanto, no confinado a ningún tipo de “historia” [con principio o fin].  

[5] Sal 8:5: “Le has hecho poco menor que los ángeles”: la palabra traducida “ángeles” es del hebreo elojím=dios. También traducido como: un dios, los ángeles o seres celestiales.

[6] Dios Padre nunca se refiere a Su Hijo Jesús de esta forma. Si lo hubiera hecho, este tema de “preexistencia” no fuera debatido. Declaraciones acerca la enseñanza y confesión de fe en la biblia siempre son claramente expuestas y explicadas.

[7] Las primeras historias mitas sobre golems se remontan al principio del judaísmo. Los golems fueron creados por personas creyentes y cercanas a Dios.

Como Adán, el golem es creado del barro insuflándole después una chispa divina que le da la vida, de manera que la creación de Adán es descrita en un principio como la creación de un golem. Desde este punto de vista, algunas personas con un cierto grado de santidad y acercamiento a Dios podrían adquirir algo de su sabiduría y poder. Uno de esos poderes sería el de la creación de vida. Sin embargo, no importa qué grado de santidad tuviera una persona, el ser que creara sería solamente una sombra del creado por Dios ya que, entre otras cosas, el golem carece de alma.

[8] El libro de los Salmos menciona varios libros que están en poder de Dios. Aquí se trata del libro en el que están escritas las acciones futuras de los seres humanos, tal como la sabiduría de Dios las tiene previstas. Véanse también Sal 56.8; 69.28

[9] Nota: Este verbo debe ser distinguido de proginosko=conocer con antelación [antemano]. Este último se refiere especialmente a las personas conocidas por Dios con antelación; proorizo se refiere especialmente a aquello a lo que son destinados=ordenados de acuerdo a Su conocimiento anticipado.

[10] El significado y uso de esta palabra en koiné griego varía y por lo tanto es debatida entre teólogos. Puede describir duración [ya indefinida pero no sin fin—Rom16:25; 2Ti 1:9; Tito 1:2] o indefinida debido a que no tiene fin [Rom 16:26] y los otros 66 pasajes en que se halla en el NT.

El significado predominante con el que se utiliza en todos los pasajes del NT [con la excepción de lo relacionados anteriormente] se puede ver en 2Cor 4:18, donde se pone en contraste con proskairos [lit.: «por una temporada»] y en Fil 15, único lugar donde se usa sin un nombre en el NT. Además, se usa de personas y cosas que por su misma naturaleza son sin fin, como Dios [Rom 16:26; Su poder 1Ti 6:16 y Su gloria; 1Pe 5:10]; del Espíritu Santo [Heb 9:14]; de la redención efectuada por Cristo [Heb 9:12], y de la consiguiente salvación de los hombres (5.9), así como de su futuro gobierno [2Pe 1:11], que en otros pasajes es descrito como sin fin [Luc 1:33]; de la vida que reciben aquellos que creen en Cristo [Juan 3:16], con respecto a los cuales Dios ha dicho: «y nunca perecerán» (10.28), y del cuerpo de resurrección [2Co 5:1], que en otros pasajes es declarado «inmortal» [1Co 15:53], en el que aquella vida llegará finalmente a manifestarse [Mat 25:46; Tito 1:2].

También al pecado que «no tiene jamás perdón» [Mc 3.29], y del juicio de Dios, inapelable [Heb 6:2], y del fuego, que es uno de sus instrumentos [Mat 18:8; 25.41; Judá 7], y del que en otro pasaje se dice que «no puede ser apagado» [Mc 9.43]. La utilización de aionios aquí muestra que el castigo mencionado en 2Th 1:9 no es temporal, sino definitivo, y, en consecuencia, la fraseología muestra que su propósito no es correctivo, sino retributivo.

[11] Del koine griego original proegnosmenou=de proginosko=conocer antes de antemano (pro=antes; ginosko=conocer). Algunos intérpretes han argumentado que Cristo no podría haber fracasado en su misión divina porque él estaba predestinado a triunfar. Esta interpretación ignora la “libre elección” e importancia real del sacrificio y tentaciones que Jesús paso [Heb 4:15]. Como un ejemplo para nosotros en nuestra batalla con el pecado, tenía que haber una real posibilidad de fracaso en su misión hacia una vida victoriosa e impecable. Dios no ordeno o predestino antes de mano que Cristo no podía fallar; más bien, Dios previó que él tendría éxito en su misión, debido a la profundidad de su amor, fe y completa sumisión a Dios Padre.

[12] La palabra traducida “tuve” es del griego echo=poseer, sostener, indicando un presente.

[13] Prolepsis: [del griego prolambanein, anticipación] En sentido literario se refiere a un salto hacia adelante en la narración, mediante el cual se adelantan al lector elementos de la trama, de modo que antes de leer la novela ya sabe o al menos intuye cuál va a ser el final: ej., “El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo.” —Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte Anunciada.

 Fuente: www.restorationfellowship.org

 

EL QUE HA “VISTO” AL PADRE JUAN 6:46—¿PRUEBA ESTE PASAJE LA PREEXISTENCIA DE JESUCRISTO?

                                                                                            

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Por Jimmy Nerd

“No es que alguien haya visto al Padre, sino el que es de Dios, éste ha visto al Padre”.

EL CONTEXTO:

El verso anterior – 45 cita a Isaías 54:13

” … Todos ellos serán enseñados por Jehová ‘. Todo el que ha oído hablar del Padre y ha aprendido, viene a mí”

En griego, conocer y ver están casi sinónimos de acuerdo con Kittel y Friedrich, Diccionario Teológico del Nuevo Testamento. La palabra griega usada aquí es eoraken como en Juan 1:18 que vincula “ver” a Dios con la comprensión de él a causa de la “explicación” que hace Jesús de él.

Eoraken es de horao y significa: percibir, percibir espiritualmente, o familiarizarse con la experiencia E. g:

“El que ha visto a mí ha visto al Padre” (Juan 14:9) en el sentido de “El que me ha percibido espiritualmente ha percibido espiritualmente al Padre.” Véase también Juan 12:45.

Esto no puede significar simplemente la captación de la apariencia físicamente de Jesús, sino, más bien, que aquellos que llegan a conocer a Jesús llegan conocer o perciben espiritualmente al Padre.

Job no vio físicamente a Dios. Sin embargo, después de su experiencia él conoció a Dios mucho mejor que antes, aunque de modo limitado:

“De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven ” (Job 42:5).

Evidentemente esta no era  de la misma profundidad de comprensión como lo que  Jesús “vio”” del Padre. Como señala Juan 1:18, Jesús explicó al Padre, así:

“Yo hablo lo que he visto cerca del Padre ” (Juan 8:38).

RETRATO DE JUAN DE JESÚS

Es suposición por parte de aquellos que creen en la pre-existencia  pensar que Jesús se refirió a la “visión” del Padre en un momento antes de su venida a la existencia en el seno de María. Durante casi 30 años de vida Jesús estaba “viendo” al Padre y, de hecho, utilizó el tiempo presente al afirmar que:

“El Hijo no puede hacer una sola cosa de su propia iniciativa, sino lo que ve (blepo gr.) hacer al Padre (participio presente).” (Juan 5:19). Blepo se suele traducir como “ver”

NOTA: El Diccionario de Teología de las palabras del NT nos informa que blepo:

“Está cerca de horao en significado” … y que … “también representa las funciones intelectuales”.

No hay ninguna razón lógica para entender que Juan 6:46 se refiere a otra cosa diferente que la “visión” que él tiene del Padre mientras él está en la tierra. Uno no debe saltar a la conclusión de que el “ver al Padre” de Jesús quiere decir que Jesús existió antes, de lo contrario lógicamente tendría que pensar que existía antes de Isaías, porque él dijo: “han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos “(Isaías 6:1, 5). En este caso el “ver” fue por medio de una visión.

 

LA TRADUCCIÓN DE JUAN 1:15 Y 1:30 Y LA CUESTIÓN DE LA PREEXISTENCIA DE CRISTO

Biblia1_315207406¿Prueban realmente la preexistencia de Cristo estos dos versículos?…veamos:

La prestación que hace la TNM:

“El que viene detrás se me ha adelantado, porque existió antes que yo.”

Debido a que Jesús nació 6 meses después de que Juan nació esta, traducción se utiliza en un intento de demostrar que Jesús debe haber existido antes. Sin embargo, cuando examinamos el Interlineal griego se hace evidente que es sobre la condición preeminente de Jesús de lo que Juan está hablando. También se refiere a la época inmediatamente antes del principio del ministerio de Jesús y no se refiere a la venida de Jesús a la existencia, en comparación con el tiempo de nacimiento de Juan.

Palabra por palabra de KIT: “El que viene detrás de mí, delante de mí ha llegado a ser, porque primero que yo él fue”.

Literalmente:

“El que viene detrás de mí ha avanzado por delante de mí, porque él fue primero que yo”.

O “El que viene después de mí ha pasado delante de mí, porque él era mi superior (o jefe).”

La versión revisada, dice: “porque él es el primero (protos – en el ranking) en lo que respecta a mí”.

La Biblia de Ginebra: “El que viene después de mí es antes de mí, porque él era mejor que yo”.

Diaglott: “El que viene después de mí es antes de mí, porque él es mi superior.”

Rotherham:  “El que iba a venir después de mí, delante de mí ha avanzado, porque mi jefe era él.”

El teólogo C.H Dodd lo traduce, así:

“Hay un hombre después de mi, que ha tomado precedencia sobre mí, porque él es y siempre ha sido esencialmente mi superior”.

Este versículo es principalmente acerca de la importancia del ministerio de Jesús, en comparación con la importancia del ministerio de Juan, ya que sería Jesús quien sería pre-eminente en el logro de la salvación de la humanidad. Este versículo no hace referencia al nacimiento de Jesús como que es después del nacimiento de Juan, sino que se refiere al ministerio superior de Jesús como comenzando después de que  el ministerio de Juan comenzara.

En la VNM protos es traducida variablemente: Top ranking, primero en el sentido de rango, el mejor, principal (hombres/mujeres/ ciudades). Es, generalmente, traducido como Jefe o primero (en rango). Sólo para Juan 1:15 y 1:30 protos ha sido traducido como “antes” en la mayoría de traducciones.” (La concordancia de Wigram’s Greek muestra cada instancia de la traducción de protos).

La mayoría de biblias modernas reorganizan la estructura de la oración para que diga: “El que viene después de mí pasa delante de mí, porque era (existía BA) delante de mí” ESV. Sin embargo, no tiene sentido decir que alguien ha avanzado en frente de alguien simplemente porque existía antes que él, pero sí tiene sentido decir que a pesar de que Juan comenzó su ministerio 6 meses antes de que Jesús comenzara el suyo, Jesús ha avanzado en frente de Juan, porque es el superior de Juan. Una adecuada paráfrasis es:

“Aquel cuyo ministerio se inició más tarde que el mío ha avanzado en frente de mí, porque era mi superior.”

Otros ejemplos donde Juan el Bautista habla de Jesús como ganándole a él son:

“… El que viene después de mí es más fuerte que yo, cuyas sandalias no soy apto para despegar” (Mateo 3:11).

“Después de mí alguien más fuerte que yo viene, yo no soy digno de inclinarme para desatar los cordones de sus sandalias” (Marcos 1:7).

“… El que viene detrás de mí, pero el encaje de cuyas sandalias no soy digno de desatar …” (Juan 1:27. Vea también Hechos 13:25).

JUAN, ¿POR QUÉ ESCRIBISTE TU EVANGELIO?

Photo von Prof. Dr. Karl-Josef Kuschel

Foto:Karl-Joseph Kuschel

Por Charles Hunting

Si Juan había tenido la intención de introducir un ser divino preexistente en la persona de Jesús, el Mesías, ¿por qué, se pregunta el teólogo alemán Karl-Josef Kuschel [1], ¿no comenzar el prólogo de la siguiente manera?

“En el principio era el Hijo y el Hijo estaba con Dios y el Hijo era Dios.”

Ciertamente, la piedra angular de la visión tradicional de la Trinidad estaría en un terreno mucho más firme, si el Hijo ha sido una figura del  pasado eterno. Pero lo que Juan, de hecho escribió, es lo siguiente:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios.”

Escuche la respuesta del profesor Kuschel a su pregunta inicial: “La respuesta es que el autor no está evidentemente interesado en reflexionar más detenidamente sobre las relaciones entre Dios y el Hijo en la preexistencia.” Él señala que la palabra “Hijo” es mencionada por primera vez en el versículo catorce del prólogo. El Hijo de Juan comienza en la historia, no en la eternidad. Kuschel observa que después de Juan 1:14 Juan habla en el Evangelio sólo del Hijo, y no de la palabra preexistente. Es esta palabra que (no “quien”) se convirtió en un ser humano. Esto es así en el ámbito de la corta historia de  Pablo sobre Jesús en 1 Timoteo 3:16:

“Y por la confesión frecuente es el gran misterio de la piedad:
El que fue revelado en la carne,
Fue justificado en el Espíritu,
Visto por los ángeles,
Proclamado entre las naciones,
Creído en el mundo,
Tomado en la gloria. “

Juan y Pablo reconocen a Jesús como el que fue primero revelado como el Hijo humano de Dios. Jesús es en lo que la palabra se convirtió. Pero una palabra no comienza como una persona. Es un pensamiento, una idea, una promesa, una expresión; que transmite significado. (Nunca en la totalidad de sus miles de apariciones en el Antiguo Testamento el vocablo “palabra” significa una persona.) En su prólogo, Juan reflexiona sobre el significado cósmico de Jesús. Jesús, como el Mesías, nacido en la familia de David, fue el punto de partida de todo lo que Dios planeó para el cumplimiento de su actividad creadora. El Rey de Dios designado para gobernar a las naciones y salvar al mundo fue la razón y el motivo de la creación del Génesis. La palabra de la promesa estaba en un principio en la mente de Dios. Que pertenecía a Dios, un solo ser único en todo el universo – era su palabra traída en la plenitud del tiempo para el cumplimiento en el Mesías. “Todas las cosas fueron hechas originalmente a través de ella [la palabra]” (Juan 1:3).

¿Por qué Juan escribe su evangelio? Es de recordar esta verdad cristiana fundamental que ya estaba bajo ataque en el primer siglo. La actividad auto expresiva de Dios como tomó la forma como el Hijo humano de Dios, Jesús el Mesías designado para hablar la última palabra de Dios para el mundo. Juan escribió  para repetir esta verdad, una verdad que los escépticos estaban intentando distorsionar por medio de negar el estatus de Jesús como el Hijo humano de Dios.

Juan dedica su Evangelio entero para el singular propósito de restablecer la verdadera identidad de Jesús. Observe cuidadosamente la declaración de propósito específico de Juan: “Pero estas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31).

Esta es la revelación del misterio de la piedad conocida igualmente por Pedro: “¿Quién decís que soy yo?” “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mateo 16:16). Jesús felicitó a Pedro por su visión perspicaz, revelado por “mi Padre que está en los cielos.” No se hizo mención de un Hijo eterno preexistente en la respuesta de Pedro. La cristología de los gigantes del cristianismo original insiste en la creencia de que Jesús era el Cristo e Hijo de Dios. Y para ser “Hijo de Dios” en la Biblia es una reclamación de que no se es Dios, sino el agente especial de Dios, y el Comisario.Notas:

[1] ¿Nacido antes de todos los tiempos? El debate sobre el origen de Cristo, Crossroad, 1992.

FRIEDRICH LOOFS Y LA ENCARNACIÓN DEL HIJO

Friedrich_LoofsProfesor de Teología Sistemática y el historiador de la evolución doctrinal, 1858-1928, brillantemente ha puesto el dedo en la defección del cristianismo primitivo del monoteísmo simple de la Biblia. Él señala el “problema” del desarrollo post-bíblico en cuanto a quién es Dios y Jesús.

“Los apologistas [‘Padres de la Iglesia” como Justino Mártir, a mediados de siglo 2], establecen las bases para la perversión (Verkehrung) del cristianismo en una revelada enseñanza [filosófica]. En concreto, sus cristologías afectaron el desarrollo posterior desastrosamente, al dar por sentado el traslado del concepto de Hijo de Dios en el Cristo preexistente, ellos fueron la causa del problema cristológico del siglo 4. Ellos han causado un cambio en el punto de partida del pensamiento cristológico – lejos del Cristo histórico y sobre la cuestión de la preexistencia. De este modo, ellos desviaron la atención de la vida histórica de Jesús, poniéndola en la sombra y promovieron en lugar la Encarnación. Ellos ataron la cristología a la cosmología y la cristología y no pudieron atarla a la soteriología. La enseñanza del Logos no es una cristología “superior” que el habitual. De hecho se queda muy por detrás de la apreciación real de Cristo. De acuerdo con su enseñanza, ya no es Dios quien se revela en Cristo, sino el Logos, el dios inferior, un Dios que como Dios está subordinado al Dios Altísimo (o subordinacionismo).

Además, la supresión de las ideas trinitarias económicas por conceptos metafísico-pluralistas de la triada divina (Trias) se remontan a los apologistas “(Friedrich Loofs, Leitfaden zum Studium des Dogmengeschichte [manual para el estudio de la historia del dogma] (1890 ), parte 1, cap. 2, sección 18: “El cristianismo como una filosofía revelada. Los apologistas griegos,” Niemeyer Verlag, 1951, p. 97. Traducción del alemán es nuestra).

Esta evolución desastrosa se refleja exactamente en la moderna evangelización popular. El finado D. James Kennedy dijo: “Muchas personas piensan que la esencia del cristianismo son las enseñanzas de Jesús, pero no es así… El cristianismo no se centra en las enseñanzas de Jesús, sino en la persona de Jesús como la encarnación de Dios que vino al mundo para tomar sobre sí nuestra culpa y morir en nuestro lugar “(“Cómo sé que Jesús es Dios,” Verdades que transforman, 11/17/1989).

LA ENSEÑANZA DE JESÚS

jesus-apparitionUna Reflexión sobre Juan 8:58

Por H. H. Wendt, 1906.

“Es claro que en Juan 8:58 no habla de una preexistencia verdadera [literal] de Cristo. Nosotros no debemos de tratar estos versículos aislados, pero comprenderlos en su contexto. El dicho en Juan 8:58 [“…Antes que Abrahán llegara a existir, yo he sido/yo soy”] fue incitado por el hecho que los oponentes de Jesús habían contradicho su observación en el v. 51, diciendo que Jesús no fue más que Abraham ni los profetas (v. 53). Como el Mesías comisionado por Dios, Jesús es consciente de ser superior a Abraham y a los profetas. Por esta razón él contesta (según las palabras intervinientes del v. 54 en adelante) que Abraham “había visto su día,” por ejemplo, la entrada de Jesús en su ministerio histórico, y “se gozó” de haber visto ese día [v. 56]. Jesús da énfasis a su argumento agregando la declaración, que sonó extraño a los judíos, que él es “antes de Abraham” (v. 58).

Este último dicho debe ser comprendido con respecto al v. 56. Jesús habla en versos 55-56 y 58 como si su ministerio presente en la tierra es desde los tiempos de Abraham e incluso antes. Sus dichos fueron percibidos por los judíos en este sentido y rechazados como tonterías. Pero Jesús obviamente no quiso (en el v. 56) decir que Abraham había realmente experimentado la apariencia de Jesús en la tierra y haberlo visto literalmente. Jesús se refería a la visión espiritual[1] que tubo Abraham de su apariencia en la tierra, porque Abraham, en el nacimiento de Isaac, había previsto al mismo tiempo el Mesías prometido, y se había alegrado de la perspectiva futura de uno más grande (el Mesías), quien sería el descendiente de Israel.

La referencia de Jesús sobre su existencia antes del nacimiento de Abraham debe ser comprendida en el mismo sentido. No hay algún tipo de preexistencia sorprendente celestial del Mesías aquí: obviamente la referencia se trata otra vez sobre su existencia terrenal. Y esta existencia terrenal es precisamente la existencia del Mesías [como lo narran Mat 1; Lucas 1]. Como tal, no estaba sólo presente en la mente de Abraham, pero aún antes de su época, como el sujeto de la preordinación y previsión de Dios. El tipo de preexistencia a cual Jesús se está refiriendo es “ideal” (en el mundo de ideas y planes). De acuerdo con este conocimiento, cual la figura del Mesías venidero predetermina desde el principio [cp. La figura del “Hijo del Hombre” en la visión de Dan 7], Jesús puede verdaderamente reclamar que él es más grande que Abraham y los profetas (Juan 8:58).”

Pie de nota:

[1] Según algunas tradiciones judías, Abraham había contemplado en una visión las cosas futuras. También se interpretaba la risa de Abraham (Gen 17.16-17) como risa de alegría. RV1995

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CONSIDERACIONES SOBRE LA SUPUESTA PREEXISTENCIA DE CRISTO

Jesus_heaven

Por Carlos Xavier Jiménez

“Pablo, esclavo de Jesucristo y llamado a ser apóstol, separado para las buenas nuevas de Dios, que él prometió antemano mediante Sus profetas en las sagradas escrituras, acerca de Su Hijo, que provino de la simiente [spérma] de David según la carne, pero que con poder fue declarado Hijo de Dios según el espíritu de la santidad mediante la resurrección de entre los muertos—sí, Jesucristo nuestro Señor[1].”

Rom 1:1-4 

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los seres humanos [anthropos], Cristo Jesús, ser humano [anthropos]… Ahora bien, un mediador no es de uno solo, pero Dios es uno”

1 Tim 2:5; Gal 3:20 [cp. 1Cor 8:4-6] 

Varios pasajes bíblicos han sido interpretados como que Jesucristo existió de alguna u otra forma literal [como espíritu o persona] en unión con Dios antes de su nacimiento [génesis; Mat 1.1, 18] aquí en la tierra. La mayoría de estos pasajes bíblicos se encuentran en el Evangelio de Juan (3:31; 6:38; 62; 8:42; 58; 16:30; 17:5). Pero se argumenta si estas afirmaciones son claras y debemos aceptar la enseñanza bíblica de que Jesús [no claramente enseñada en las escrituras] preexistió su “nacimiento”. Esta creencia es una de las bases para “la confesión de fe de Westminster”, compartida por toda iglesia ortodoxa:

“[Creemos que] en la unidad de la Deidad hay 3 personas, de una sustancia, poder y eternidad;  Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.  El Padre es de nadie, ni engendrado ni procediendo: el Hijo es eternamente engendrado del Padre: el Espíritu Santo eternamente procediendo del Padre y del Hijo.”

Pero hay otros pasajes bíblicos que no son vistos en este mismo sentido literal, aunque frecuentemente las personas que lo oyeron no las entendieron. Muchos de estos pasajes también se encuentran en el Evangelio de Juan (2:19-20; 3:3-4; 4:13-15; 4:34; 6:50).

¿Por qué son estos versículos vistos de una forma diferente sólo en relación a Jesús y no a otras personas?

Nuestro enfoque debería de ser que, exactamente, es lo escrito [lo que Dios quiere comunicarnos] y no lo que teólogos,  iglesias o denominaciones puedan o no interpretar como “revelación” o “iluminación” divina, ya sea personal o congregacional.

Es el deber de todo aquel que se llame Cristiano someter a prueba todo espíritu que se dice salir de Dios; en esto, conocer la verdad, saber de quién somos y de quien venimos. Todo de acuerdo a los mandamientos y enseñanzas bíblicas [1 Juan 4:1-6; Mat 7:13-23].

Humanidad [anthropos]: La Biblia continuamente reafirma la humanidad de Jesús [anthropos=Juan 1:30; 8:40, Hechos 2:22; 17:31, Rom 5:15, 1 Cor 15:21; 47; 1 Tim 2:5], comenzando su existencia como todo ser humano cuando nace. Los evangelios de Mateo y Lucas nos informan que María, la madre de Jesús, milagrosamente concibió por el poder del Espíritu Santo. Si Jesús no fue “creado” de una forma verdadera y existente en ese momento, ¿en qué sentido pudo haber sido el Mesías previsto como la “simiente” [spérma] de David [2 Sam 7:14] y “simiente” de la mujer en el AT [Gen 3:15]? Ya que este futuro ser es repetidamente descrito como anthropos y no como un ángel o el mismo Dios.

“El ángel [Gabriel] le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra; por eso el que ha de nacer [gennao] será santo y será llamado Hijo de Dios.” Luc 1:35

La palabra aquí traducida como “nacer” [gennao] significa procreado, o generado. Se utiliza del acto de Dios en la creación del hombre Jesús (Hech 13:33; Heb 1:5; 5.5; cf. Sal 2.7). El mensaje del ángel Gabriel es simple, describiendo una creación divina del Hijo de Dios por medio de Su Espíritu, en el útero de la mujer María. Hecho de tal manera en orden de cumplir con las profecías Mesiánicas de un hijo natural, cual Dios mismo entronizaría como Rey y Salvador del mundo [De 18:15-22]. Cumpliendo los requisitos del “cordero de Dios” como un “macho entero perfecto…sin mancha ni contaminación” [Heb: tamím; Lev 1; 4:32-34; 5:6]. De esta manera también supliendo todos los requisitos y títulos asociados con “el ungido de Dios” [Heb=masshiak; griego=Christos]. Ya que el propósito era que el Mesías inaugura el “Reino de Dios”, donde todas las cosas serian hechas nuevas [Rev. 21-22]. Esta enseñanza apárese en el resto del NT:

“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido [gennao] de Dios; y todo aquel que ama al que [Dios] engendró [gennao] ama también al que ha sido [Jesús] engendrado por [Dios].” 1 Juan 5:1

“La generación [nacimiento=genesis] de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de ellos estar juntos, se halló que María había concebido en su matriz  por obra del Espíritu Santo… Así estaba planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado [gennao] en ella es del Espíritu Santo.” Mat 1:18,20

Por eso, el hombre llamado Jesús es descrito en el NT como el “unigénito” [único nacido] de Dios. La palabra proviene del koiné griego monogenes, compuesta de 2 partes: mono=solo, único; y genes=linaje, raza [del cual se origina la palabra genes, popularmente usada en la ciencia moderna]. Esta se emplea en 5 ocasiones en relación a Jesús, todas ellas en los escritos del apóstol Juan [Juan 1:14, 18; 3:16, 18; 1 Juan 4:9]. Estas indican que como el Hijo de Dios, Jesús era el único nacido y representante del ser y carácter de aquél que lo engendro, Dios su Padre.

Mat 1:18:

“El nacimiento de Jesucristo fue así…” [RV 2000]

  • Mateo narra el “nacimiento” de Jesucristo. Trinitarios incómodos con la palabra original “genesis” [origen, creación] lo cambiaron con “gennesis” [natividad, engendramiento].

Mientras que la mayoría de los manuscritos más tempranos están de acuerdo con la traducción: “El origen [o la creación=genesis] de Jesucristo…”, ambas variaciones [genesis y gennesis] están presente en la tradición textual. Esto implica que no fue un simple error de ortografía o coincidencia en la parte de los escribas. Mateo comienza su evangelio detallando el “libro de la genealogía [genesis] de Jesucristo”, lo que hace más probable la continuación descriptiva de un genesis. Por esto, la mayoría de los eruditos textuales concuerdan que “nacimiento” [natividad=gennesis] representa una corrupción textual.

Al mismo tiempo, algo más profundo puede estar pasando aquí. Ambos genesis y gennesis pueden significar “nacimiento”, siendo apropiado a este contexto. Entonces, ¿por qué los escribas parecen resistir la descripción original que Mateo describe como el “genesis” de Jesucristo? La respuesta se contesta ella sola. El texto original claramente nos dice que fue precisamente en este momento cuando Jesucristo vino a existir [ósea, se originó]. Es un punto de hecho que en la narración de Mateo, ya sea aquí o en el resto del libro, no sugiere que había una noción de que Cristo existía antes de su nacimiento. De todos modos, escribas ortodoxos encontraron uso de este recuento de Mateo, en particular junto con las declaraciones del evangelio de Juan, cual apoya la noción de la preexistencia de Jesús junto con el Padre antes de su apariencia en la carne.

La doctrina ortodoxa por su puesto representaba una conexión de estos puntos de vista cristológicos, a fin de que Jesús fuera confesado como “encarnado [evangelio de Juan], a través de la virgen María [evangelios de Mateo y Lucas].” Cualquier creyente de esta doctrina bien hubiera visto de reojo la implicación que Mat 1:18 esta describiendo un origen de Jesús y con razón hubiera tratado de clarificar el texto substituyendo una palabra que “significaba” la misma cosa, para que al mismo tiempo no fuera mal interpretada. [Véase: Corrupciones Textuales al NT a favor de la posición Trinitaria]      

Concepción y generación marcan el punto cuando un ser humano comienza a existir [vivir], opuesto a alguien que no existe [vive] anteriormente. El Hijo de Dios tiene un principio en la historia de la humanidad y no en una concepción misteriosamente “eterna”.

Esto compagina exactamente con la promesa que el Mesías seria del “simiente” [spérma=descendencia=raza] de la mujer Eva [Gen 3:15]; siendo un profeta como Moisés [ser humano], escogido de entre los Israelitas [De 18:15-19]; simbólicamente descendiente del Rey David [2 Sam 7:14]. Dios, en un preciso momento en la historia humana, inició la historia de Su único hijo. Este fue un hijo por medio de quien Dios expresamente dice que no hablo “en otros tiempos” [Heb 1:1-2]. ¡Y naturalmente, ya que este futuro [prometido, profetizado] hijo no pudo haber existido!

En unas pocas páginas después, Lucas rastrea el linaje de Jesús desde Adán, quien también es llamado “Hijo de Dios” [Luc 3:38]. El paralelo es sorprendente e inmensamente informativo. Así como Dios divinamente hizo y creo al primer ser humano [adam; Gen 1:27; 2:7], a Su debido tiempo, Dios milagrosamente creó [dentro del útero de una mujer humana] uno que iba a ser sobrenaturalmente el “único nacido” Hijo de Dios.

El lector atento a las sagradas escrituras también oyera ecos de la nación de Israel como hijo, primogénito, de Dios (Ex 4:22[2]; Oseas 11:1) y de los reyes Davídicos (Sal 2). Como la nación de Israel antes que él, Jesús, como escogido de Dios, pasa por agua para comenzar su viaje espiritual [Luc 3:21; cp. Ex 14-15; en el desierto y bajo pruebas]. Jesús se demuestra ser el hijo obediente en diferencia a Israel, que desobedeció en el desierto [Ex 14-17; 32-34; Núm. 11].

Jesús, como hijo de Dios, es “llamado Hijo del Altísimo” [Luc 1:32; 8:28]. Este título también es dado a cristianos como “hijos  del Altísimo” [Luc 6:35; cp. Sal 82:6]. La filiación royal de Jesús es establecida por su milagroso engendramiento. Aunque, obviamente, nosotros no fuimos engendrados de la misma forma, sin embargo, podemos recibir un nacimiento sobrenatural espiritual, naciendo de nuevo bajo la influencia del Evangelio [Gal 3:2; Efe 1:13, 14; Rom 10:17; Mat 13:19; Luc 8:11, 12; 1 Pe 1:23-25; Santiago 1:18]:

 

“Si dices que no alcanzas a ver diferencia alguna entre Cristo y los demás, ya que todos somos llamados hijos de Dios, respondo que si nosotros somos llamados hijos de Dios es simplemente por su don y gracia, siendo él [Jesús] el autor de nuestra filiación, y así él es llamado Hijo de un modo más excelente. Por eso se emplea el artículo y a Cristo se le llama el Hijo de Dios, para mostrar que él no es hijo en el mismo sentido general que nosotros, sino en uno muy especial y peculiar. Es hijo natural; los demás no lo son, pero son hechos hijos de Dios, y por eso somos llamados hijos por adopción.” (9a) De Trinitatis Erroribus [Sobre los Errores de la Trinidad], Miguel Servet, Haguenau, 1531.

 

El hecho de que Mateo pueda hablar del “nacimiento” [gennao] de Jesús, sugiere que para él la generación [por la intervención del Espíritu Santo] es lo que causo a crear al Hijo de Dios. La acción creadora, milagrosa, de Dios en la concepción de Jesús permitió que su nacimiento fuese.

No hay ninguna sujeción en la lectura y uso de palabras, de un ser preexistente o en transición, pasando de un estado de ser [con Dios en el cielo] a otro  [3].  El proceso por cual Jesús vino al mundo es definido precisamente en términos teológicos por el ángel Gabriel. Plantando la base fundamental del resto del NT y materializando las promesas proféticas del AT.  

Algunos dicen que Juan 1:1 [“en el principio era la palabra”] nos presenta con una segunda persona quien existe antes de su concepción. Si este argumento fuese verdad, entonces el apóstol Juan estaría contradiciendo el resto del NT. El Jesús de Mateo y Lucas claramente sostienen una concepción y nacimiento terrenal, meses después que su primo, Juan el bautista, y no “eternamente engendrado”.    

Juan no escribe: “en el principio era el hijo de Dios” o “en el principio era Jesús”. Lo que está escrito es: “en el principio era la palabra”, y “palabra” [logos] no es en mayúscula [como si se estuviera refiriéndose a un ser humano]. Por lo tanto, no es correcto traducir lo siguiente como que “todas las cosas fueron hechas a través de él”. Esta traducción inapropiadamente nos lleva a creer en la “palabra” como una segunda persona divina, en vez del plan o mente de Dios. Ocho traducciones de koiné griego original, antes del Latín Vulgata [de cual proviene la RV], no leen así. Este versículo aparece como “todas las cosas fueron hechas a través de ese [o este]”, ya que la palabra logos gramáticamente es neutro.

La “palabra” [logos] conlleva el sentido de un plan o propósito. Entonces, se puede decir que es la inteligencia expresiva, mente, pensamiento del único Dios.  Ya que la “palabra estaba con Dios y la palabra era Dios”. Es la única forma de entender y explicar como algo puede ser y al mismo tiempo estar con uno mismo.

La promesa de un hijo ciertamente es desde el principio[4]. Sin embargo, este hijo todavía era el objeto de la promesa relatada en 2 Sam 7:14. David nunca se imagino que el prometido hijo de Dios [“Mi hijo”=descendiente de David] ya existiera. Este hijo sería engendrado a su debido tiempo. El fue “levantado”—apareciendo en la escena de la “historia humana”—cuando María dio a luz.  Hech 13:33 aplica “hoy mismo te he engendrado” [Sal 2:7] al origen milagroso de un hijo en el útero de una mujer humana, la virgen María.

La palabra, plan y promesa [al. “verbo”] que existía desde el principio también era “con Dios.” En la literatura poética de la Biblia se dice que las cosas son “con Dios” cuando existen como decretos y promesas en Su “plan divino” [Job 27:13; 10:13; 23:14]. La “sabiduría” también era “con YHWH [Dios]” desde el principio, pero “ella” no era una persona en el sentido literal [Pro 8—véase “personificación”]. La “palabra” es tan íntimamente identificada con Dios, que Juan nos dice: ¡“y la palabra era Dios”!

 

Sal 8:5 dice que el ser humano fue hecho un poco menor que los dioses[5], coronado de gloria y honra ya que todo fue sometido a él. Estos versículos también son aplicados a Jesús como ser humano [hijo del hombre]. Pero por la gracia de Dios, la misión cumplida y muerte que Jesús sufrió, ahora resulta en beneficio para todos. También el autor de la epístola a los Hebreos dice que Jesús fue perfeccionado y aprendió la obediencia por medio de sus experiencias aquí en la tierra [Hebreos 2:10, 5:8].

Ahora, si la Biblia se traduce como que Jesús vino del cielo, dice lo mismo acerca de otros hombres:

“Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones.” Jer 1:5

Estas palabras, si son aplicadas de la misma forma como a Jesús, implican que el profeta Jeremías también existía [de alguna u otra forma] antes de su nacimiento, pero nadie las interpreta como tal. ¿Porque? Porque implican que antes que el profeta naciera ya era una persona existente, quien Dios ya conocía y nombraría como profeta a las naciones [figurativamente una misión ya preexistente, planeada y cumplida][6]. Otro ejemplo:

“Mirad a Abraham, vuestro padre, y a Sara, que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo, lo llamé, lo bendije y lo multipliqué.” Isa 51:2

Como Dios ya había decidido que Abraham tendría una descendencia numerosa, habla de aquello como que ya aconteció antes que físicamente se hubiera realizado [Isa 46:10, 49:1-3, Rom 4:17].

Otro ejemplo:

“Tus ojos vieron mi embrión [gólem[7]], y en tu libro  estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar ni una de ellas.” [8]  Sal 139:16

El NT nos ofrece un relato parecido a este donde Dios ya ha escogido a los cristianos antes que el “mundo” [kosmos] fuera, como que de tal manera ya existían de una u otra forma:

“Dios nos escogió en Él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él.” Efe 1:4

Literalmente podemos concluir que si Jesús es descrito de esta misma manera, también preexistían las personas elegidas por Dios. Pero en realidad, Pablo está hablando de una forma de predestinación, el hecho de que Dios conoce de antemano quiénes van a nacer y qué papel harán en su plan y propósito. Unos versículos más adelante el Apóstol nos dice en una forma explícita que:

“En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados [proorizo[9]] según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad,”

Efe 1:11; cp. Rom 8:29-30

 

Dirigiéndose a Timoteo, Pablo le dice que:

“Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por Su propio propósito y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes de los siglos [aiónios[10]]”

2 Tim 1:9

¿Si todos los creyentes ya preexistían antes de los siglos [aiónios], qué significa esto? De la misma forma el apóstol Pedro nos dice sobre la “preexistencia” de Jesús que “él estaba destinado [proginosko[11]] desde antes de la fundación del mundo, pero ha sido manifestado en los últimos tiempos por amor a nosotros” [1 Pe 1:20].

Cuando Jesús habla de “la gloria que tuve [echo[12]] contigo antes de que el mundo fuera” (Juan 17:5), es obvio que Jesús no estaba gozando de esa gloria cuando hizo esta declaración, puesto que las escrituras enfatizan que sólo se hizo heredero de esa gloria al completar en la cruz su misión y victoria sobre el pecado (Heb 2:9; Hech 3:13; 1 Pe 1:21; Luc 24:26; conf. Juan 7:39; 12:16).

Rom 1:3 dice que “según la carne” el hijo de Dios “vino hacer” [ginomai] del linaje de David. Pablo confirma que “Dios envió a su Hijo, nacido” [ginomai=vino a existir] procedente de una mujer” [Gal 4:4].  Si Jesús, de alguna u otra forma ya existía previamente, estas declaraciones se contradijeran y por lo tanto, serian falsas. El segundo [“acerca de”] dice que Jesús “con poder fue declarado Hijo de Dios según el espíritu de la santidad mediante la resurrección de entre los muertos” [Rom 1:4]. Note que la resurrección no constituye a Jesús como hijo de Dios, lo anuncia [horizo=“marca”] con poder, su filiación es determinada en su “generación” [genesis, Mat 1:1, 18] en el vientre de María.

Jesucristo es el único hombre, hasta ahora, que ha experimentado 2 esferas de existencia. Como el hijo de Dios [“según la carne”] Jesús vivió en pobreza y humildad sobre la tierra [Fil 2:5-8]. No a muchos se le fue revelada su verdadera identidad. Pero en su resurrección, el fue llevado a la diestra de Dios y este ser humano entro a una nueva fase de existencia. La resurrección es una poderosa confirmación de su nombramiento [marcación=horizo] como el verdadero, ungido-escogido, hijo de Dios. Entonces, podemos hablar de su resurrección como una “generación corporal” que lo marca “con poder” el hijo de Dios. Esto viniendo después que el físicamente y literalmente nació de su madre, María.

Tanto la existencia de Jesús antes que el mundo fuese, como su glorificación, solamente pudieron haber existido en forma anticipada en la mente y propósito de Dios. Este propósito fue a Su tiempo revelado por medio de los profetas y después realizado en un ser humano [anthropos]. Por eso, Jesús dice:

“A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él…” Mat 26:24

Los pasajes que son citados para apoyar la idea de la “preexistencia” literal de Jesucristo no establecen con certeza si ya existía en el cielo antes de nacer. Simplemente enfatizan en un lenguaje figurativo la promesa desde el principio [después de la caída y comienzo de la “historia humana”—Gen 3:15]. Una promesa prevista no solo por los profetas, sino también por el “padre de la fe”, Abraham [Juan 8:56; Heb 11:13]. Marcando un acontecimiento que fue determinado y autorizado por el Padre celestial, desde antes de la creación del mundo[13]:

“Tal vez alguien pregunte: « ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo vendrán?» ¡Qué tontería! Lo que tú siembras no cobra vida a menos que muera. No plantas el cuerpo que luego ha de nacer sino que siembras una simple semilla de trigo o de otro grano. Pero Dios le da el cuerpo que quiso darle, y a cada clase de semilla le da un cuerpo propio. No todos los cuerpos son iguales: hay cuerpos humanos; también los hay de animales terrestres, de aves y de peces. Así mismo hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero el esplendor de los cuerpos celestes es uno, y el de los cuerpos terrestres es otro. Uno es el esplendor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas. Cada estrella tiene su propio brillo. Así sucederá también con la resurrección de los muertos. Lo que se siembra en corrupción, resucita en incorrupción; lo que se siembra en oprobio, resucita en gloria; lo que se siembra en debilidad, resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual.

Si hay un cuerpo natural, también hay un cuerpo espiritual. Así está escrito: «El primer hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente»; el último Adán, en el espíritu que da vida. No vino primero lo espiritual sino lo natural, y después lo espiritual. El primer hombre era del polvo de la tierra; el segundo hombre, del cielo. Como es aquel hombre terrenal, así son también los de la tierra; y como es el celestial, así son también los del cielo. Y así como hemos llevado la imagen de aquel hombre terrenal, llevaremos también la imagen del celestial.  Les declaro, hermanos, que el cuerpo mortal no puede heredar el reino de Dios, ni lo corruptible puede heredar lo incorruptible. Fíjense bien en el [secreto sagrado] que les voy a revelar: No todos moriremos, pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque final de la trompeta. Pues sonará la trompeta y los muertos resucitarán con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados. Porque lo corruptible tiene que revestirse de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad. Cuando lo corruptible se revista de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito: «La muerte ha sido devorada por la victoria.»” 1 Cor 15:35-54

“Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios. En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios.

 

Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido. Esto es precisamente de lo que hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría humana sino con las que enseña el Espíritu, de modo que expresamos verdades espirituales en términos espirituales. El que no tiene el espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente. En cambio, el que es espiritual lo juzga todo, aunque él mismo no está sujeto al juicio de nadie, porque « ¿quién ha conocido la mente del Señor para que pueda instruirlo?» Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.” 1 Cor 2:10-16

 


[1] La frase nuestro Señor Jesucristo, (o «Jesucristo es Señor») se halla en las más antiguas confesiones de fe; véase Hech 2.36; Ro 10.9; Fil 2.11.

[2] En la sociedad israelita, el primogénito, o hijo mayor, tenía privilegios y derechos especiales en cuanto a la herencia; al propio tiempo, este primer hijo pertenecía a Dios (Ex 13.2; 22.29-30; 34.19-20). Jehová exige del faraón la libertad de Israel, nación que le pertenece como propiedad exclusiva (cf. Ex 19.5-6).

[3] “Hay algunos también que sostienen que Él [Dios] también produjo a Cristo como Su propio Hijo, pero de una naturaleza animal y que se hizo mención de el por los profetas.  Este Cristo paso por María igual como agua pasa por un tubo; y bajo a él en forma de una paloma en el momento de su bautismo, ese Salvador que pertenece a la Pleroma y fue formado por los esfuerzos combinados de todos sus habitantes.” [Ireneo, Contra los Herejes, 1,7,2] 

[4] De acuerdo a Gen 3:15, este plan comienza con el “simiente”, cuál iba a destruir al “simiente” de la serpiente. La “historia de salvación” tiene su inicio con este incidente. Entonces, se puede decir que antes de la caída no hay una “historia humana”, ya que el ser humano [adam] es sin pecado y por lo tanto, no confinado a ningún tipo de “historia” [con principio o fin].  

[5] Sal 8:5: “Le has hecho poco menor que los ángeles”: la palabra traducida “ángeles” es del hebreo elojím=dios. También traducido como: un dios, los ángeles o seres celestiales.

[6] Dios Padre nunca se refiere a Su Hijo Jesús de esta forma. Si lo hubiera hecho, este tema de “preexistencia” no fuera debatido. Declaraciones acerca la enseñanza y confesión de fe en la biblia siempre son claramente expuestas y explicadas.

[7] Las primeras historias mitas sobre golems se remontan al principio del judaísmo. Los golems fueron creados por personas creyentes y cercanas a Dios.

Como Adán, el golem es creado del barro insuflándole después una chispa divina que le da la vida, de manera que la creación de Adán es descrita en un principio como la creación de un golem. Desde este punto de vista, algunas personas con un cierto grado de santidad y acercamiento a Dios podrían adquirir algo de su sabiduría y poder. Uno de esos poderes sería el de la creación de vida. Sin embargo, no importa qué grado de santidad tuviera una persona, el ser que creara sería solamente una sombra del creado por Dios ya que, entre otras cosas, el golem carece de alma.

[8] El libro de los Salmos menciona varios libros que están en poder de Dios. Aquí se trata del libro en el que están escritas las acciones futuras de los seres humanos, tal como la sabiduría de Dios las tiene previstas. Véanse también Sal 56.8; 69.28

[9] Nota: Este verbo debe ser distinguido de proginosko=conocer con antelación [antemano]. Este último se refiere especialmente a las personas conocidas por Dios con antelación; proorizo se refiere especialmente a aquello a lo que son destinados=ordenados de acuerdo a Su conocimiento anticipado.

[10] El significado y uso de esta palabra en koiné griego varía y por lo tanto es debatida entre teólogos. Puede describir duración [ya indefinida pero no sin fin—Rom16:25; 2Ti 1:9; Tito 1:2] o indefinida debido a que no tiene fin [Rom 16:26] y los otros 66 pasajes en que se halla en el NT.

El significado predominante con el que se utiliza en todos los pasajes del NT [con la excepción de lo relacionados anteriormente] se puede ver en 2Cor 4:18, donde se pone en contraste con proskairos [lit.: «por una temporada»] y en Fil 15, único lugar donde se usa sin un nombre en el NT. Además, se usa de personas y cosas que por su misma naturaleza son sin fin, como Dios [Rom 16:26; Su poder 1Ti 6:16 y Su gloria; 1Pe 5:10]; del Espíritu Santo [Heb 9:14]; de la redención efectuada por Cristo [Heb 9:12], y de la consiguiente salvación de los hombres (5.9), así como de su futuro gobierno [2Pe 1:11], que en otros pasajes es descrito como sin fin [Luc 1:33]; de la vida que reciben aquellos que creen en Cristo [Juan 3:16], con respecto a los cuales Dios ha dicho: «y nunca perecerán» (10.28), y del cuerpo de resurrección [2Co 5:1], que en otros pasajes es declarado «inmortal» [1Co 15:53], en el que aquella vida llegará finalmente a manifestarse [Mat 25:46; Tito 1:2].

También al pecado que «no tiene jamás perdón» [Mc 3.29], y del juicio de Dios, inapelable [Heb 6:2], y del fuego, que es uno de sus instrumentos [Mat 18:8; 25.41; Judá 7], y del que en otro pasaje se dice que «no puede ser apagado» [Mc 9.43]. La utilización de aionios aquí muestra que el castigo mencionado en 2Th 1:9 no es temporal, sino definitivo, y, en consecuencia, la fraseología muestra que su propósito no es correctivo, sino retributivo.

[11] Del koine griego original proegnosmenou=de proginosko=conocer antes de antemano (pro=antes; ginosko=conocer). Algunos intérpretes han argumentado que Cristo no podría haber fracasado en su misión divina porque él estaba predestinado a triunfar. Esta interpretación ignora la “libre elección” e importancia real del sacrificio y tentaciones que Jesús paso [Heb 4:15]. Como un ejemplo para nosotros en nuestra batalla con el pecado, tenía que haber una real posibilidad de fracaso en su misión hacia una vida victoriosa e impecable. Dios no ordeno o predestino antes de mano que Cristo no podía fallar; más bien, Dios previó que él tendría éxito en su misión, debido a la profundidad de su amor, fe y completa sumisión a Dios Padre.

[12] La palabra traducida “tuve” es del griego echo=poseer, sostener, indicando un presente.

[13] Prolepsis: [del griego prolambanein, anticipación] En sentido literario se refiere a un salto hacia adelante en la narración, mediante el cual se adelantan al lector elementos de la trama, de modo que antes de leer la novela ya sabe o al menos intuye cuál va a ser el final: ej., “El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo.” —Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte Anunciada.

 

LA FILOSOFÍA GRIEGA Y LA BIBLIA

atenasPor el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

El Nuevo Testamento jamás alude que Cristo, como Hijo de Dios, sea “dios” y que haya preexistido antes del principio de la creación, es decir, eternamente.  Aun así, arraigados en su errado concepto tradicionalista  que parte de la filosofía pagana helenística  y que fue introducido por los padres de la iglesia primitiva influenciados por el pensamiento griego religioso, los llamados evangélicos se aferran a la distorsionada ecuación  que aclara imprecisa que “uno son tres”.  Para el judío, y me refiero al conocedor de las Escrituras, lo que ha sido «predestinado» es visto, en lo subjetivo,  como ya «existente», en el sentido de la prolepsis: un propósito o fin como si estuviese palpablemente cristalizado, literalmente manifestado. Es por eso  lo importante de conocer en adecuada  medida el lenguaje judío para no caer en confusiones y desatinos que parecen ciertos. Muchas buenas interlineales, Biblias de estudio, y literatura teológica seria, nos sacarían de hartas dudas al  respecto.  

Los griegos son los culpables de no haber entendido bien las Escrituras, el pensamiento judío. Esto los llevó a concebir un Cristo deífico, un ser divino que le fue posible interactuar con un mundo atestado de pecado para salvarlo. El gnosticismo pagano  hizo  surgir el Cristo aeónico  que descendió  en  el cuerpo de un Jesús humano para “encarnarlo” temporalmente. Casi de la misma manera, en una  variante de marcada semejanza, los trinitarios creen que Cristo descendió en la tierra como agente divino y eterno para tornarse un ser dual en el vientre de la virgen madre por medio del espíritu santo, un “dios-hombre” que  para las Escrituras y para la mente humana entendida en sus preceptos es absolutamente  inconcebible tal cosa (la doctrina teoantrópica, de origen griego).  

Los griegos creyeron en un “segundo Dios”, en un ser que “no era humano”, y que fungía  como un “intermediario entre dios y los hombres”, contrariamente a lo que la Biblia dice, que «solo hay un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo Hombre» (1 Tim. 2:5), y no Jesucristo “dios”.  Cristo no puede ser un “segundo dios” como un día creyeron los griegos. La Biblia dice que solo el Padre es Dios, y que únicamente hay un Señor y Mesías. No es difícil entender que cada uno de estas personas, Padre e Hijo, son completamente diferentes. Veamos la prueba bíblica enseguida:  

1 Co8:6 «…para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él».

También la idea del la “inmortalidad del alma” procedió  del pensamiento griego, mientras que el Antiguo Testamento y el Nuevo nunca la sostienen. Es importante con seriedad tomar en cuenta lo que dice el reconocido diccicionario de interpretación bíblica (Interpreter’s Dictionary of the Bible): “Ningún texto bíblico autoriza la declaración de que el alma se separa del cuerpo al momento de la muerte”.  Es de la  doctrina de la inmortalidad del alma, de la  “meta psique” o “transmigración de las almas” de donde nace luego el Karma Oriental. La doctrina de la inmortalidad del alma fue eclosionada del platonismo griego e incursionada con relativa rapidez en la Iglesia del Señor, pocos  años después de su fundación, ya que el diablo, «el león rugiente» (2 P. 5:8), “no se duerme en sus laureles en ningún momento”. La preexistencia de las almas, fue sostenida por Orígenes, uno de los padres de la iglesia primitiva y cuyo pensar estaba notablemente atestado de la filosofía mística de los griegos paganos.  El concepto de «predestinado» según la filosofía griega, no se parece en nada al del pensamiento judío que lo aprecia como «un plan o propósito en la mente de Dios» para el caso dado, y que será materializado en lo posterior en  un plazo de tiempo perfectamente designado.  

Para los griegos, Cristo fue un ser preexistente  en todo el sentido de la palabra, pero para los judíos, su «predestinación» implica haber sido «preconocido», porque Cristo «fue destinado antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros…» (Véase por favor 1 P. 1:20), pero no «conocido», objetivamente. Ejemplo tenemos con el profeta Jeremías. Vale la pena esta simple comparación para entender la cuestión analizada:  

Jer. 1:5 «Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones».

 La filosofía griega empezó su  extenso derrame  dentro de la Iglesia de Cristo a partir del siglo II de la era común, y por la ignorancia de muchos en los fundamentos bíblicos verdaderos continua haciendo estragos dentro de la esfera del protestantismo con su ideología secular, con su falso trinitarismo, con  su quimérica  inmortalidad del alma, con su torcido dogma de la preexistencia del Hijo de Dios, entre otras cosas más.  

La filosofía griega fue la que se encargó  de estructurar sin prisas  la doctrina trinitaria y  para esto contó con la “noble disposición” de Justino Mártir, otro de los padres de la iglesia primitiva que fue aleccionado en la marea sombría y demencial de filosofía  griega. Justino Mártir  concilió  la doctrina platónica  con el cristianismo, porque vio en cada una de éstas, según su parecer, mucha similitud: el sincretismo, fue perfectamente adulador y creíble.  

Hermanos y amigos que nos leen: Para evitar los errores doctrinales, se requiere de un buen discernimiento espiritual que solamente  el conocimiento  bíblico correcto podrá otorgarlo. Con esto, el  creyente será afirmado en la  verdad, quedando capacitado para no declinar ante cualquier fábula hueca o místico cuento de engaño, y digo, cualquiera que sea.   

Es importante investigar todo lo relacionado con el trinitarismo, con la preexistencia de Cristo, con el dogma de la inmortalidad del alma de modo concienzudo. Vale la pena que uno se pregunte, «si lo que se nos han enseñado en el seno de nuestras congregaciones es en realidad lo que debemos de saber». Parece ser que la tónica bereana no es bien aceptada hasta la fecha  dentro de los templos cristianos, y esto podría traer consecuencias lamentables para el  futuro (Hech. 17:11).   

 El discernimiento espiritual, aquel alimentado por la Palabra de Dios, protegerá al creyente de las herejías religiosas y filosóficas griegas que se mezclaron encubiertamente con los fundamentos  bíblicos  en la Iglesia de antaño, y que no han dejado  hoy en día de ocasionar terrible perjuicio con sus sincréticas herejías en las iglesias cristianas protestantes.

Amigos que nos visitan: Aun no es tarde para empezar.

Dios les bendiga siempre.

LA PREEXISTENCIA DEL HIJO DE DIOS Y EL GNOSTICISMO

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Por el  Dr. Javier  Rivas  Martínez (MD)

 

No solamente la filosofía griega contribuyó para el establecimiento dentro de  la Iglesia de la herejía que habla de un “hijo de dios preexistente y divino”,  sino también el gnosticismo, una mezcla de esta filosofía, primordialmente, la platónica, y de otras ideas orientales, puso su “granito de arena” para consolidarla más, logrando distorsionar en su negativa dualidad la  naturaleza Humana tan exclusiva del Cristo de las escrituras.

En el tiempo en que Juan escribió su primera  carta  que lleva su nombre, en la ciudad de Efeso, entre el año 80-95 de la era actual, el movimiento gnóstico, que se desarrolló con plenitud en el Siglo II, estaba en su etapa inicial,  como doctrina precursora.

El gnosticismo es un conjunto de corrientes sincréticas filosófico-religiosas que llegaron a mimetizarse, con el cristianismo los tres primeros siglos de nuestra era, convirtiéndose finalmente en un pensamiento declarado herético después de una etapa de cierto prestigio entre los intelectuales cristianos. Surge entonces, un gnosticismo pagano y un gnosticismo cristiano, aunque el más significativo pensamiento gnóstico se alcanzó como rama heterodoxa del cristianismo primitivo. EL gnosticismo adoptó un “disfraz cristianizado” para quedarse en la Iglesia de Cristo. Sus efectos,  han sido deletéreos   hasta la fecha.

El término proviene del  griego Γνωστικισμóς (gnostikismós); de Γνωσις (gnosis):

“conocimiento”. Este “conocimiento” sólo estaba al alcance de los “iniciados”.

Es difícil hablar del gnosticismo en  sí por la gran variedad de  doctrinas que  lo constituyen. Aquí nos ocuparemos de «uno» por  su importante predominio en el  cristianismo.

El fundador y  promulgador del gnosticismo cerinto, Cerinto de Efeso, según  Ireneo, fue un hombre educado en la sabiduría de las egipcios, que aseguraba recibir inspiración angélica. Cerinto, tenaz adversario del apóstol Juan, dijo que “el Cristo divino descendió sobre el Jesús humano en le momento preciso de  su bautismo, para dejarlo antes de su muerte en la cruz del Calvario”.

“El descenso del Cristo divino sobre un cuerpo humano”, de acuerdo al gnosticismo cerinto, vino a conjugar  después en su aporte las luxadas doctrinas de la “encarnación de Cristo” y de su presunta “divinidad” que lo hace “igual al Padre”, desfigurando el «monoteísmo hebreo» del Vetero Testamento (Dt. 6:4) y que es confirmado por Cristo en el Nuevo (Mr.12:29), y por el  apóstol Pablo (1Co. 8:6), abriéndole  el camino a  la falsa y despótica  “trinidad”.

Estas extrañas teorías doctrinales, desconocidas en las escrituras, quedaron plasmadas y “patentadas” en los profanos aposentos de la Iglesia católica romanista y que aparecen delante del  mundo en sus laudables “credos”, dos de los cuales, a continuación presentamos. Tales heretismos fueron aceptados cordialmente, con “amigable y ceñido abrazo”, por el cristianismo protestante ortodoxo, irónicamente, a pesar de su inacabable y  mortal lucha “teológica” contra la Iglesia Papal. A decir verdad,  no difieren mucho con  respecto a sus religiosas normativas terrenales:

Credo Niceno, fragmento.

«…Y en un Señor Jesucristo, el Hijo de Dios; engendrado como el Unigénito del Padre, es decir, de la substancia del Padre, Dios de Dios; luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no hecho; consubstancial al Padre; mediante el cual todas las cosas fueron hechas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra; quien para nosotros los humanos y para nuestra salvación descendió y se hizo carne, se hizo humano, y sufrió, y resucitó al tercer día, y vendrá a juzgar a los vivos y los muertos…».

Credo de Atanasio, fragmento.

«Todo el que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe Católica; el que no la guarde íntegra e inviolada, sin duda perecerá para siempre.

Ahora bien, la fe católica es que veneremos a un solo Dios en la Trinidad, y a la Trinidad en la unidad; sin confundir las personas ni separar las sustancias. Porque una es la persona del Padre y el Hijo y otra (también) la del Espíritu Santo; pero el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo tienen una sola divinidad, gloria igual y coeterna majestad. Cual el Padre, tal el Hijo, increado (también) el Espíritu Santo; increado el Padre, increado el Hijo, increado (también) el Espíritu Santo; inmenso el Padre, inmenso el Hijo, inmenso (también) el Espíritu Santo; eterno el Padre, eterno el Hijo, eterno (también) el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno, como no son tres increados ni tres inmensos, sino un solo increado y un solo inmenso. Igualmente, omnipotente el Padre, omnipotente el Hijo, omnipotente (también) el Espíritu Santo; y, sin embargo no son tres omnipotentes, sino un solo omnipotente. Así Dios es el Padre, Dios es el Hijo, Dios es (también) el Espíritu Santo; y, sin embargo, no son tres dioses, sino un solo Dios; Así, Señor es el Padre, Señor es el Hijo, Señor (también) el Espíritu Santo; y, sin embargo, no son tres Señores, sino un solo Señor; porque así como por la cristiana verdad somos compelidos a confesar como Dios y Señor a cada persona en particular; así la religión católica nos prohíbe decir tres dioses y señores. El Padre, por nadie fue hecho ni creado ni engendrado. El Hijo fue por solo el Padre, no hecho ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo, del Padre y del Hijo, no fue hecho ni creado, sino que procede.

Hay, consiguientemente, un solo Padre, no tres padres; un solo Hijo, no tres hijos; un solo Espíritu Santo, no tres espíritus santos; y en esta Trinidad, nada es antes ni después, nada mayor o menor, sino que las tres personas son entre sí coeternas y coiguales, de suerte que, como antes se ha dicho, en todo hay que venerar lo mismo la unidad de la Trinidad que la Trinidad en la unidad. El que quiera, pues, salvarse, así ha sentir de la Trinidad…».

El Cristo de la  Biblia fue moldeado  por los hombres inconcientes y sin  temor a las consecuencias postreras, en “uno que  preexistió como  una deidad atemporal,  antes de la historia de las eras. Un Cristo preencarnado que  descendió  en un cuerpo carnal para asumir dos naturalezas, una humana y otra divina”, según la teoría de la  “hipóstasis”, oscuro  y  grosso error que procede del necio y fatuo corazón, pero indetectable en su mentira para los desapercibidos e ignorantes.

Esta “encarnación”, que no nunca ha sido bíblica, ha desplazado violentamente al verdadero  «engendramiento» de Cristo. Cristo, hasta ahora, tiene en el cielo el mismo cuerpo Humano con qué  fue engendrado,  con  qué  creció,  y con qué murió, pero que fue  glorificado en su resurrección. La Biblia afirma que Cristo es  «Hombre», y no «Dios».  En el verso siguiente, la diferencia  entre el «Hijo  de Dios» y el «Dios Padre», está confirmada poderosamente:

«Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre…»  (1 Tim.  2:5).

El gnosticismo cerinto, como la filosofía griega pagana y la hipóstasis trinitaria, conflige con la  connotación verdadera de las  palabras del apóstol  Juan  cuando escribe:

«…Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios…» (1 Jn. 4:2).

«Que Jesucristo ha venido en carne» (Iesöun  Christon en sarki elëluthota, gr.), describe la Humanidad de Jesucristo dada en  su engendramiento sobrenatural y no a través de una  determinada  “encarnación”. La locución «ha venido en carne», no implica  un descenso célico-terrenal del Hijo de Dios para tomar una forma diferente.  Todos  los  seres  humanos,  de  cierto  modo, «hemos  venido en carne al mundo».

El gnosticismo cerinto, que afectó  con mística sutileza perjudicial a la Iglesia de Cristo, choca  con la naturaleza Humana, única y  genuina de Cristo,  quien  fue  concebido por el  espíritu santo, engendrado por el  poder de Dios, mas no “encarnado”.

«Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS» (Lc. 1:31).

Cristo mismo se autoproclamó  como el  «Hijo del Hombre»  por  ser esencialmente un  Individuo Humano,  siendo Hijo de Dios por su concepción  sobrenatural:

«Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre»  (Mt.24:37).

La  doctrina de la  trinidad católico-cristiana protestante  es  claramente «gnóstica-aeónica».  La palabra  “aeon”, o “aion”, significa “edad” o “siempre existente”, o se relaciona con la “eternidad”, que  llegaron a ser aplicados al  poder eterno  y  divino, y a los a tributos personificados de tal poder, para extenderse  y  designar las emanaciones sucesivas de la divinidad en la  “pleroma”  o  mundo espiritual  invisible  que los gnósticos concibieron como los intermediarios necesarios entre lo espiritual y los mundos materiales. De tal manera, partiendo  de aquí,  el “Cristo divino, aeónico, eterno  e inmaterial, fue  encarnado  en un cuerpo  humano”,  mientras que la Biblia afirma  en desacuerdo  que  Cristo fue  «engendrado»  por Dios. En esta definición gnóstica de  “aeon”, no es difícil ni complicado encontrar un “hijo preexistido” y anterior al mundo material como una de estas  “emancipaciones divinas de las altas orbes  celestiales” y que nada tienen  que  ver con el glorioso  «cielo de Jehová».

Juan  reaccionó con fuerza y celo para advertir a  los cristianos de su época contra el precursor de la herejía gnóstica que negó la Humanidad de Cristo pero que por  otro lado elaboró desviadamente para difundir una imposible preexistencia aeónica y que sirvió  de marco  para el erguimiento del  dogma “trinitario”, sagaz  mimetismo  que pudo incursionar  en  la Iglesia de  Jesucristo.

Juan, en el capítulo  cuatro de su epístola  primera, nos anima a «discernir los espíritus», para  detectar  a los  falsos  maestros, «los anticristos que  han salido del mundo»  y que  excretan  blasfemias  inmundas,  que predican en las congregaciones de Cristo  herejías  destructoras.

«Dios es espíritu» (Jn. 4:24),  y por tal cosa, en improbable que posea un cuerpo humano.

Cristo es un Ser Humano en todo  el sentido de la  palabra, especial, siempre ajeno a la naturaleza humana común y caída, y hogaño, todavía,  permanece trasformado en su glorificación.

Con el mismo cuerpo Humano que ascendió al cielo (Hech. 1:9-11), el Hijo de Dios vendrá por segunda vez  a la tierra a juzgar a vivos  y a  muertos para levantar inmediatamente después su  reino terrenal de mil años de dicha y paz perdurables.

Como cristianos, «somos miembros  del  cuerpo,  de la carne y huesos de Cristo», por  la sencilla razón, de que él es un Ser Humano:

«…porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos» (Ef. 5:30).

 

Amén.

¿PODRÍA SER EL DIOS DE ISAÍAS 43:10 EL SEÑOR JESÚS?

Hermano Apologista,

Hola y muchas más bendiciones para usted y los suyos!

Hace un momento encontré un estudio bíblico  sumamente interesante sobre los “Testigos de Yahweh” que deseo compartir con usted, pues el escritor me parece que demuestra con elocuencia y erudición que Cristo efectivamente preeexistió (aunque admite que fue formado) antes de nacer como hombre y que estuvo en el Sinaí con los Hebreos que salieron de Egipto. El escritor afirma, además, que el Dios que habló con los israelitas no era otro que Jesús mismo, y luego añade que los apóstoles fueron testigos de ese mismo Dios que habló en el Sinaí, y así dieron cumplimiento al mandato de Isaías 43:10.

Así que me permito adjuntarle el estudio en cuestión para que lo publique  y así pueda aclararnos este asunto importantísimo, a los que aún creemos en la preexistencia de Cristo, aunque no neceasariamente como la Segunda Persona de la Deidad de los Trinitarios.

Muchas Gracias.

A.P.R 

LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ NO PUEDEN SER LOS AUTÉNTICOS TESTIGOS DEL SEÑOR

La Clase de Testigos que son los Testigos de Jehová

Un testigo, en el diccionario, es definido como:

El que Ve, escucha, o sabe algo o alguien por la percepción y presencia personal

Esta definición encaja con la definición bíblica de un testigo.

(Hechos 10:38-41)

“cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos.”

La Biblia separa el oficio de los apóstoles de otros dones divinos como evangelistas, maestros, profetas, etc – como está registrado en el libro de Efesios 4:11-12.

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”.

Aunque un profeta predica como lo hace un maestro, no pueden ambos ser clasificados como apóstoles, los cuales también predican la misma cosa que los dos primeros. Un apóstol debe ser un testigo ocular del ministerio del Señor Jesucristo.

 “Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección”. (Hechos 1:21-22).

Lo que el apóstol Mateo ha escrito fue a la misma cosa que fue escrita por Lucas el evangelista; pero él no fue nunca llamado en la Biblia como un apóstol porque él no fue un testigo ocular para el ministerio del Señor Jesucristo, sino que sólo ha escuchado y ha sabido lo que sucedió durante el ministerio de Señor de los testigos oculares mismos.

(Lucas 1:1-3) “Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo”

Para que Lucas diga que él es un testigo sería un nombre inapropiado – pues estaría haciendo caso omiso de una verdad vital en la Biblia. ¡Éste es el mismo caso con los Testigos de Jehová!

Su pretensión o su enseñanza de que son testigos para Jehová no sólo constituye adjudicarse un nombre inapropiado, sino un engaño, una falacia o un bulo. Se llaman ellos mismos “testigos” porque creen que son testigos para la verdad de Jehová – su ‘Dios’. Aparentemente, ellos están usando versos que prueban que desconocen completamente lo que reclaman, es decir,  de ser testigos de Jehová. Éste es el verso que están usando:

1.- El Dios que fue formado

(Isa. 43:10) “Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.”

En el verso, el Señor habla. Ese es el Señor Dios: El Señor Dios que fue ‘formado’. ¿Se imaginan ustedes quién podría ser este “Dios formado”?

Es un conocimiento fundamental que puede ser aprendido de las páginas de la Biblia entera que el único Señor Dios Todopoderoso no fue ‘formado’ por alguien. Pero este ser que aparece dice que fue “formado”, que tuvo un comienzo, un principio.

(Salmo 90:2) “Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo,
Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.”

En este verso, El único Dios verdadero es el que forma o causa la existencia de todo. La palabra hebrea usada “yaw-tsar”, significa “amoldarse en una forma” (especialmente como un alfarero). Y el Señor Dios Todopoderoso es el alfarero, el que formó a este singular Dios de Isaías 43.

(Rom. 9:20-21) “Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?  Él verdadero y único Dios no fue formado. Él existió desde la eternidad. ¡Ninguna mente humana puede comprender la eternidad! Pero aquí hay un “Dios” que afirma haber sido formado, ¡el único “Dios formado”!

El Señor en Isaías 43:10 fue formado. No hubo Dios formado antes de él; Ni tampoco habrá después de él. Él es el que habla a los testigos proféticos que él había escogido. Recitemos Isaías 43:10:

“Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.”

La profecía habla de dos entidades bien definidas: El orador, llamado el Señor o el “Dios” que fue formado y Sus testigos que él había escogido. Este verso específicamente no puede encajar en ninguno excepto la persona de Jesucristo y Sus apóstoles.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:1-3). 

Él fue formado o él dio lugar a que Dios le de existencia en Su mismo pecho.

(Juan 1:18) “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”

Fue Dios el Padre Todopoderoso que le trajo a la vida o que le ha engendrado.

(Heb 5:5) “Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy.”

2.- Jesucristo es la personificación de la Sabiduría de Dios.

(1 Cor. 1:24) “mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.”

Según Lucas, fue esta Sabiduría la que envió a los apóstoles y profetas al mundo.

(Lucas 11:49) “Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán”

Ésta es la misma sabiduría que habla en el libro de Prov. 8:22-31 y dijo:

“Jehová me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras. Eternamente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra. Antes de los abismos fui engendrada; Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. Antes que los montes fuesen formados, Antes de los collados, ya había sido yo engendrada;  No había aún hecho la tierra, ni los campos, Ni el principio del polvo del mundo. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo; Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo; Cuando ponía al mar su estatuto, Para que las aguas no traspasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra, Con él estaba yo ordenándolo todo, Y era su delicia de día en día, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo. Me regocijo en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres”. 

Por consiguiente, los testigos que son mencionados en Isaías 43:10 no son los Testigos de Jehová, sino los Apóstoles, proféticamente hablando; Y el “dios” para quien ellos son testigos es el Señor Jesucristo – el dios que fue ‘formado’.

En el libro de Hechos 10:38-41 leemos:

“cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos”. 

Es muy claro en los versos precedentes que los testigos escogidos por Dios y Jesucristo son los Apóstoles, para quiénes Dios reveló la persona de Su Hijo que comió y bebió con ellos después de que él fue resucitado de la tumba; Y el testimonio de los Apóstoles se extiende hasta la parte lejanas de la tierra.

Hechos 1:8

“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.

 Los Apóstoles son testigos capaces y verdaderos.

¿Por consiguiente, qué clase de testigos son los Testigos de Jehová?

 Respuesta de Apologista:

Hermano A.P.R: hola!

Interesante el estudio que me mandó, pero yo creo que el autor de este artículo mezcla verdades y errores en su exposición. Una de esas verdades es que sólo los apóstoles del Siglo I pueden ser considerados los verdaderos “Testigos de Jesús” y nadie más. Creo que los textos que él presenta para sustentar esto son poderosísimos. El Error, sin embargo, está en que el autor cree que Jesús es el Yahweh del Sinaí (Isa. 43:10). Y es que un poquito más adelante, en Isaías 44:8, este mismo Dios Jehová, dice: “Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo (¡no, nosotros! Por si acaso, Trinitarios). No hay Fuerte; no conozco ninguno”. Si Jesús era el mismo Jehová Dios del Sinaí, ¿Cómo es posible que Él ignorara que hay otro Dios que es más Fuerte que él  y que es Su Padre? Más bien todo apunta a que este Jehová Dios del Sinaí era el Padre eterno, el único Dios verdadero, el Todopoderoso e inigualable Dios Creador. Sólo el Padre pudo decir: “No hay Dios sino yo (¡no, nosotros!) . No hay Fuerte; no conozco ninguno”.

Creo que así como los israelitas en el Sinaí fueron testigos presenciales del convenio de Dios con Su Pueblo, así también los apóstoles fueron los verdaderos y únicos señalados por Jesús para ser los “Testigos de su resurrección” para el mundo entero.

Su servidor,

Apologista

EXISTENCIA OBJETIVA Y EXISTENCIA SUBJETIVA

 

Por Mauro Gonzáles

(Uruguay)

Las madres aman a sus hijos ANTES DE NACER… pero solo existen para ellas, no conscientemente.

La existencia subjetiva es una de las verdades mas claras de la Biblia y quien no entienda este concepto no está entendiendo pues en absoluto la teología judía y cristiana bíblica.

No entender que para DIOS existen ciertas cosas que en realidad NO EXISTEN objetivamente, o dicho de otra manera, no comprender que no solo muchísimas cosas sino TODO lo que existe y existió alguna vez existe subjetivamente desde el punto de vista de Dios, es no conocerlo.

Veamos un claro ejemplo de cosas que NO EXISTIAN como objetos, pero que SI EXISTÍAN en la mente de Dios:

Salmos 139:16Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar ni una de ellas. Este texto refleja uno de los aspectos más importantes del pensamiento hebreo, que obviamente es una de las facetas más asombrosas de la personalidad de nuestro Dios: el VÉ LA COSAS QUE AÚN NO SON. 

El vé y conoce las cosas que AÚN NO HAN SIDO FORMADAS, es decir que NO TIENEN EXISTENCIA OBJETIVA. Solo existen para él. El salmista, David, dice que en el libro de Dios ( su Plan, su Verbo, su Voluntad) ya estaban escritas todas las partes de su cuerpo … que FUERON LUEGO FORMADAS. No podría haber un texto más claro en cuanto a asentar que para Dios las cosas que aun NO SON, SI LO SON. 

Romanos 4:17

Como está escrito: «Te he puesto por padre de muchas naciones». Y lo es delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos y llama las cosas que no son como si fueran.

Nuevamente vemos que es una EXPLÍCITA ENSEÑANZA bíblica que Dios, el Padre LLAMA A LAS COSAS QUE NO SON, COMO SI FUERAN.

El propio Jesús enseñó que Dios llama a seres que NO SON, como si fueran y lo usó como argumento a favor de la resurrección:

Lucas 20:38 

Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven. 

Es interesante que los evangelios de Marcos y de Mateo aplican el argumento simplemente diciendo que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Pero es Lucas quien explica exactamente el significado de la expresión: PARA ÉL, (o sea, PARA DIOS) todos ellos viven. La aclaración es importante. Los muertos NO EXISTEN objetivamente. Descansan, duermen, reposan. SOLO EXISTEN para Dios, en su mente, en su recuerdo. Para DIOS están vivos pues planea resucitarlos un día. 

Así que nuevamente vemos que la existencia SUBJETIVA es parte integral de la doctrina cristiana, y es esencial para comprender la esperanza cristiana de la resurrección: si para Dios no fuéramos tan reales como si aún viviéramos…¿cómo podríamos estar seguros de ser resucitados? Esto lo enseñó Jesús en el texto arriba mencionado, no yo. 

Los seres humanos sin existencia objetiva, han tenido existencia SUBJETIVA en la mente de Dios, o sea EXISTENCIA DESDE EL PUNTO DE VISTA DE DIOS. Este fue el caso de Jeremías: 

Jeremías 1:5«Antes que te formara en el vientre, te conocí, y antes que nacieras, te santifiqué, te di por profeta a las naciones». 

Dios santificó a Jeremías y lo dió por profeta a las naciones ANTES QUE JEREMÍAS EXISTIERA. Jeremías NO EXISTÍA ANTES DE NACER. A nadie se le ocurriría decir que Jeremías existió en el cielo antes de nacer. Queda claro que este texto se relaciona con la existencia SUBJETIVA en la mente de Dios, que llama a las cosas que no son, como si lo fueran. 

No es el único caso: de los cristianos dice: 

Efesios 1:4 

Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él. 

Nadie puede negar la escritura. Nadie puede negar que Dios nos eligió ANTES DE LA FUNDACIÓN DEL MUNDO, antes de que naciéramos, antes de que existiéramos. Cualquiera de nosotros podría decir en voz alta:

“Padre me amaste antes de la fundación del mundo” 

Y no estaríamos mintiendo. No pido que interpreten. Solo pido que lean y piensen: si Efesios 1:4 es la Palabra de Dios, está claro que cualquiera de nosotros podría decir: 

“Padre me amaste antes de la fundación del mundo” 

También está claro que NINGUNO de nosotros existió antes de nacer objetivamente. Solo en la mente y los planes de Dios. ¿Nos debería extrañar pues que el hijo de Dios, el elegido para ser el Mesías dijera lo siguiente? 

Juan 17:24» 

Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo esté, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado, pues me has amado desde antes de la fundación del mundo. 

Si alguien va a usar Juan 17:24 para afirmar que Jesús existía conscientemente en los cielos antes de nacer, entonces deberá también aplicar el mismo principio a la carta a los Efesios y afirmar que TODOS NOSOTROS EXISTIMOS ANTES DE NACER. De hecho hay religiones que así lo hacen, como los mormones quienes creen que todos los seres tuvieron existencia consciente antes de nacer. Como vimos, no es lo que la Biblia enseña. La Biblia enseña que Jeremías, los cristianos y JESUCRISTO , todos estos seres tuvieron EXISTENCIA SUBJETIVA antes de nacer. Solo existían en la mente de Dios antes de nacer. 

a-      no es necesario existir para que Dios nos ame

b-    b- Dios amó a Jesús antes de nacer 

ERGO: Que Jesús amará a Jesús antes de nacer no prueba que Jesús existiera objetivamente antes de nacer. 

Es sencillo y claro. Y más aún. Jesús dice que su Padre LO AMÓ a él antes de la fundación del mundo, jamás dice que EL AMO AL PADRE. ¿Qué clase de amor sería ese en el cual existiendo dos seres, uno hijo y otro Padre el amor es unilateral teniendo los dos la capacidad de amar? Lo cierto es que Jesus nunca dijo haber amado al Padre antes de nacer. Nunca dijo haber pensado. Nunca dijo haber hecho nada antes de nacer porque OBJETIVAMENTE NO EXISTÍA. Pero si mencionó que Dios le había amado y elegido a ël, para lo cual no era necesario que existiera. El amor de Dios es por los seres que son y por los que aún no son. Explica otra escritura: 

1 Pedro 1:20 

Él estaba destinado desde antes de la fundación del mundo, pero ha sido manifestado en los últimos tiempos por amor de vosotros.

Pedro enseñó claramente que, tal como los cristianos, Jesús había sido DESTINADO antes de nacer, pero que solo se había manifestado , solo había llegado a existir luego de nacer. Me gusta como traducen otras versiones este texto: 

Esto es algo que Dios había decidido hacer desde antes de crear el mundo, y Cristo apareció en estos últimos tiempos para bien de ustedes.(Biblia en Lenguaje sencillo) 

Nada que indique una existencia objetiva de Jesús antes de nacer, más bien una clara explicación de que Dios llama a las cosas que no son como si lo fueran. 

De hecho que Jesús existía en el plan de Dios antes de nacer, pero no conscientemente queda claro en este texto: 

8Y todos los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida del Cordero, el cual fue muerto desde el principio del mundo. 

Apocalipsis 13:8 (Reina-Valera Antigua) 

No nos quedemos solo con esta versión:

Apocalipsis 13:8 (Reina-Valera 1960) 

8 Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida(A) del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. 

Lamentablemente en la REINA VALERA de 1995, fue removido el final del texto debido a que los traductores se dieron cuenta claramente que ese texto dejaba claro que si Jesús fue inmolado desde el principio del mundo, o sea, ANTES DE NACER, ANTES DE LA CRUZ es porque Dios habla de Jesus como si existiera aunque Jesús no existía. Han torcido literalmente la palabra de Dios quitándole frases que creen que no concuerdan con sus doctrinas. 

Pero nosotros entendemos bien lo que dice la Palabra: el cordero fue inmolado antes de la fundación del mundo, fue amado antes de la fundación del mundo, nosotros fuimos amados y elegidos antes de la fundación del mundo PERO NADA DE ESTO EXISTIO OBJETIVAMENTE antes de la fundación del mundo sino SOLO EN LA MENTE DE DIOS. 

Si no entendemos que Dios llama a las cosas que no son , como si lo fueran , no estamos entendiendo la Biblia. 

Si no entendemos que Jesús existió solo en la mente de Dios antes de nacer, no estamos leyendo claramente lo que la Biblia dice respecto a los planes de Dios. 

Si vamos a tomar cada frase en la cual se menciona algún sentimiento o pensamiento de Dios hacia Jesús antes de nacer como EXISTENCIA PRE NATAL de Jesús, entonces deberemos creer literalmente que también Jesús fue crucificado antes de nacer, que todos nosotros existimos, que Jeremías existió ,y que el rey David existió antes de nacer. No se puede aplicar una regla a un texto y negarla al resto. La hermosa enseñanza bíblica es que en la MENTE DE YAVÉ, nuestro amado Mesías existió siempre, y siempre supo Yavé que sería crucificado por nosotros. 

También nosotros existimos en la mente de Yavé, y el Reino venidero, pues él llama las cosas que no son, como si lo fueran. 

Jesús nació en la tierra, aquí llegó a existir. Nuestro Mesáis es un ser humano, engendrado por Dios, en el cual Dios había pensado incluso antes de fundar el mundo: Esto es lo que enseña la Biblia.

Shalom

UNA BREVE REFLEXIÓN SOBRE JUAN 8:58

openbibleUNA BREVE REFLEXIÓN SOBRE JUAN 8:58

H. H. Wendt, La Enseñanza de Jesús, 1906.

“Es claro que en Juan 8:58 no habla de una preexistencia verdadera [literal] de Cristo. Nosotros no debemos de tratar estos versículos aislados, pero comprenderlos en su contexto. El dicho en Juan 8:58 [“…Antes que Abrahán llegara a existir, yo he sido/yo soy”] fue incitado por el hecho que los oponentes de Jesús habían contradicho su observación en el v. 51, diciendo que Jesús no fue más que Abraham ni los profetas (v. 53). Como el Mesías comisionado por Dios, Jesús es consciente de ser superior a Abraham y a los profetas. Por esta razón él contesta (según las palabras intervinientes del v. 54 en adelante)  que Abraham “había visto su día,” por ejemplo, la entrada de Jesús en su ministerio histórico, y “se gozó” de haber visto ese día [v. 56]. Jesús da énfasis a su argumento agregando la declaración, que sonó extraño a los judíos, que él es “antes de Abraham” (v. 58).

Este último dicho debe ser comprendido con respecto al v. 56. Jesús habla en versos 5556 y 58 como si su ministerio presente en la tierra es desde los tiempos de Abraham e incluso antes. Sus dichos fueron percibidos por los judíos en este sentido y rechazados como tonterías. Pero Jesús obviamente no quiso (en el v. 56) decir que Abraham había realmente experimentado la apariencia de Jesús en la tierra y haberlo visto literalmente. Jesús se refería a la visión espiritual[1] que tubo Abraham de su apariencia en la tierra, porque Abraham, en el nacimiento de Isaac, había previsto al mismo tiempo el Mesías prometido, y se había alegrado de la perspectiva futura de uno más grande (el Mesías), quien sería el descendiente de Israel.

La referencia de Jesús sobre su existencia antes del nacimiento de Abraham debe ser comprendida en el mismo sentido. No hay algún tipo de preexistencia sorprendente celestial del Mesías aquí: obviamente la referencia se trata otra vez sobre su existencia terrenal. Y esta existencia terrenal es precisamente la existencia del Mesías [como lo narran Mat 1; Lucas 1]. Como tal, no estaba sólo presente en la mente de Abraham, pero aún antes de su época, como el sujeto de la preordinación y previsión de Dios. El tipo de preexistencia a cual Jesús se está refiriendo es “ideal” (en el mundo de ideas y planes). De acuerdo con este conocimiento, cual la figura del Mesías venidero predetermina desde el principio [cp. La figura del “Hijo del Hombre” en la visión de Dan 7], Jesús puede verdaderamente reclamar que él es más grande que Abraham y los profetas (Juan 8:58).”

 


[1] Según algunas tradiciones judías, Abraham había contemplado en una visión las cosas futuras. También se interpretaba la risa de Abraham (Gen 17.16-17) como risa de alegría. RV1995

 www.retornoalparaiso.blogspot.com

AUNQUE JUSTINO MÁRTIR DEFENDÍA LA PREEXISTENCIA DE CRISTO, ÉL NO CREYÓ EN LA ETERNIDAD DEL HIJO

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Encontramos esto en el Dialogo de Justino Mártir con Trypo, el Judío: “Pero este Vástago (descendencia) que fue verdaderamente dado a luz del Padre, estaba con el Padre antes de todas las criaturas, y el Padre se comunicó con él; Del mismo modo que la Escritura (Proverbios 8:22-31) por Salomón hubo puesto en claro que él, el que Salomón llama la Sabiduría, fue engendrado como un comienzo ANTES de todas Sus criaturas y como Descendencia de Dios… Nosotros (Cristianos) conocemos a (Cristo) que es el primer ser engendrado de Dios, y que está delante de todas las criaturas… Él es el Hijo de Dios y puesto que le llamamos el Hijo, hemos tenido por entendido que él procedió antes de todas las criaturas del Padre por Su poder y su voluntad”. Así Willis B. Shotwell comenta: “El lenguaje aquí es tal que no puede argumentarse que Justino considerase que el Logos sea eterno. Lo más que puede decirse acerca del Logos es que él fue creado antes de cualquier otra cosa”. (La Exégesis Bíblica de Justino Mártir, Londres 1965)

NO ES IGUAL “MARIUNITARIO” QUE “MARRIANO”

Como ustedes saben, mi blog lleva por título: “Apologista Unitario (Sociniano) Ingº Mario A Olcese. No obstante, muchos aún creen que yo, Mario Olcese, soy un unitario arriano, es decir, un “Marriano” (no confundáis con ‘marrano’), aunque muchos Trinitarios quisieran llamarme así por haberme alejado de la “ortodoxia evangelicatólica”.

Hay algunos como los Testigos de Jehová (arrianos puros) que creen que Cristo fue una criatura de Dios que preexistió en el cielo como un arcángel y que se hizo hombre encarnándose en María. De esta posición yo me distancio completamente.

Yo, como unitario, creo que Cristo no preexistió y que fue engendrado (no creado) por su Padre celestial en el vientre de María (Lc. 1:35). Yo puedo coincidir con Atanasio en que Jesús fue engendrado por Dios pero sin considerarlo un verdadero Dios.  Es decir, a diferencia de los padres humanos que tienen un origen común con Adán y Eva (la primera pareja humana creada del polvo de la tierra), Jesús provino o salió de un Padre Eterno y de una madre humana (criatura). De modo que Jesús no fue una criatura, ya que él no provino de un padre humano creado, sino del Dios Eterno. Mi fe es que Jesús era un humano que tenía una filiación muy especial con Su Padre. De allí que él dijera: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre” y no, “Subo a nuestro Padre”. Definitivamente Jesús es el Unigénito del Padre sin dejar de ser humano (1 Tim. 2:5). Esta peculiaridad del Hijo de Dios no lo convierte en un Dios coigual con Su Padre, igualmente Eterno y Todopoderoso. Si queremos verlo como tal, entonces Jesús nunca debió haber sido engendrado por Su Padre, ya que el engendramiento implica un comienzo y un posterior nacimiento de un ser que jamás podrá ser coetáneo con su padre.

Los “Trinitercos” insisten en sostener que Jesús sí preexistió como Dios en el cielo antes de “encarnarse” y que era tan eterno como el Padre y el Espíritu Santo. Pero si como dice el evangelista Lucas el Hijo de Dios fue Hijo a partir de su nacimiento en María (ver. Luc. 1:35) y no fue un arcángel encarnado, pues la Biblia dice que él es superior a los ángeles, ¿qué fue él entonces en su supuesta preexistencia? Definitivamente no pudo ser un ser Eterno, ya que él tuvo un Padre que le engendró. Y que sepamos, ningún padre tiene la misma edad que sus hijos. Decir que el Padre y el Hijo son eternos, es como que si yo dijera que mi padre y yo tenemos 58 años. ¿Lo creería alguno?

La doctrina de la Trinidad se convierte así en un permanente e insondable misterio, un misterio que es por demás imposible de definir, y por lo tanto, de aceptar. Si alguno tiene la capacidad de entender a un misterioso Dios, que es incomprensible, insondable e inexplicable, allá ellos. Lo cierto es que Cristo vino a develar los misterios a fin de que comprendamos al Padre y al Hijo (Colosenses 2:2).

Y creo, finalmente, que mientras mantengamos la tesis Trinitaria, el Dios verdadero permanecerá en el misterio. Y como bien lo dijo Hans Küng, la doctrina de la Trinidad seguirá siendo el principal obstáculo para la conversión de Judíos y Musulmanes por igual al cristianismo.

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Analizando el concepto de pre existencia de Mâshîāj

por: Leonardo Betetto

1. Introducción

Analizar este tema se hace difícil, dado el concepto que imperó desde el siglo IV en el Cristianismo, donde se estableció que existe una Santísima Trinidad, donde tres personas divinas son el mismo Dios. Naturalmente, estas tres personas, al ser iguales, son igualmente eternas; solo difieren en la forma de manifestarse, y tendrían una sustancia en común (gr. homouseos). Esta doctrina no fue conocida por los hombres de ‘Ĕlohîm que escribieron las escrituras qôdashîm; tal doctrina y principio no fue establecido por ellos; no se trata del ‘Ĕlohîm de ‘Ābrâhâm, Yitzjâk y Ya’aqôb. De allí que la noción de un Cristo eternamente pre existente como una persona divina, se hace un dogma de fe; de dogma pasan sus consecuencias a prejuicios; allí radica la dificultad que uno encuentra a declarar que el Mesías no necesariamente pre existió como una “persona divina” un ser en estado de conciencia que interactuaba como tal con la creación. Esto hace que el hablar de Mâshîāj como el Rêshîth (Principio) de la creación, pero no como una persona divina (antes del vientre materno), se considere la idea como ofensiva y herética. En el paganismo y la filosofía, no existe la noción de Mâshîāj como en la perspectiva hebrea de las cosas del Creador, a quienes se manifestó para que fueran por luz para las naciones.

Para el paganismo, el Cristo es la deidad misma que se convierte en hombre, donde coexisten simultáneamente una sustancia divina y una sustancia humana, o bien se trata de una segunda deidad subordinada, preexistente como tal que pasa a ser hombre. Inclusive tampoco existe el concepto de Mâshîāj, en el estricto sentido. El Cristianismo tomó la imagen de Zeus, y la usó como la del Cristo en su iconografía y esculturas de talla. Para la visión hebrea, Mâshîāj es enteramente un hombre, ungido con la rûaj (el aliento/espíritu) del Creador, y que de ninguna manera pretendió él, ni ordeno el Creador adorarle, y darle culto como al Creador mismo. Son principios totalmente diferentes: El de la perspectiva hebrea, al concepto teológico Cristiano, basado en la filosofía griega y el paganismo.

Aún en el hinduismo, existe la llamada Trimurti (de: Triple forma ¿Suena familiar a la Trinidad del Cristianismo?) Donde Vishnú es una componente de dicha “triple forma”, la Suprema Conciencia Universal de Dios, el Avatara, que se encarna como un Hombre Dios; de hecho la creencia oriental dice que éste es Dios mismo. También se lo conoce como: el Señor Krishna, y se dice que “Krishna es Dios”: ¿Conoce usted alguna religión que diga que “Cristo es Dios mismo”?

Por tanto, todo creyente debiera ante todo entender que las doctrinas que ve hoy en día en torno al Cristo, son de formación paulatina, bajo la influencia de teólogos que vivieron luego, desde el siglo II, y que trajeron modelos filosóficos y paganos para definir los conceptos teológicos básicos, que formaron la Iglesia Cristiana siglos luego. Muchas personas ignoran esto: Que los conceptos teológicos que imperan en las religiones, surgieron luego de los hombres que nos legaron las escrituras, y van a las escrituras (a veces tendenciosamente traducidas) con la lente que les dan en dichas religiones, para interpretar.

En la filosofía griega existe el Logos, aquel que se encarga de dar forma e intercede por la creación. Si bien no se habla de parte de muchos de una Trinidad, se denota que considera la existencia de otra persona dependiente del Creador. Y esta controversia imperó por muchos siglos en la Religión Cristiana, ya desligada de sus aspectos hebreos.

Los Padres del Cristianismo eran maestros cuya base era la filosofía griega, no la perspectiva hebrea de la Tôrâh (de hecho odiaban todo lo hebreo); y así introdujeron nuevos conceptos teológicos en cuanto al Creador y Su Mesías, los cuales fuero los pilares de la Religión Cristiana. La asamblea natzrati (nazarena) de siglo I nunca se edificó sobre la filosofía griega, sino sobre la Tôrâh. Nosotros no podemos cambiar las doctrinas, y considerar que estamos en los mismos caminos, pues nadie está autorizado a cambiar las cosas. En otras palabras, cuando el Cristianismo nos dice que la base de fe de ellos es la escritura hebrea, es un error. Los mismos hombres de ‘Ĕlohîm nos advierten sobre esta realidad, que ciertos hombres introducirían herejías destructoras; que apartarían de la verdad el oído y se volverían a las fábulas (para la Tôrâh, las filosofías son fábulas). Jânôk (Enoc) habla sobre una generación cuya base de fe sería el error, y esto comenzaría a partir de siglo II. Todas estas palabras inspiradas de estos hombres, coinciden absolutamente en la idea de una deformación doctrinal muy grande, tal es así que toda la fe de ellos sería apóstata, edificada sobre el error. La misma Iglesia Cristiana lo muestra a decir que dicho Cristo nace el 25 de Diciembre ¡Cuando nace la Deidad Solar! Es evidente ante tal acto, de esperarse que profesen un “Mesías” totalmente deformado, por la ya mencionada influencia de la filosofía y el paganismo.

La Iglesia Católica afirma que su terminología se basa en la filosofía:

(CIC 251): “Para la formulación del dogma de la Trinidad, la Iglesia debió crear una terminología propia con ayuda de nociones de origen filosófico: “substancia“, “persona” o “hipóstasis”, “relación”, etc. Al hacer esto, no sometía la fe a una sabiduría humana, sino que daba un sentido nuevo, sorprendente, a estos términos destinados también a significar en adelante un Misterio inefable, “infinitamente más allá de todo lo que podemos concebir según la medida humana” (Pablo VI, SPF 2).”

Esta recurrencia técnica a la filosofía, no es solo una cuestión de terminología, sino un cambio de base en relación a la Tôrâh. Por si usted lector pudiera ya estar pensando que se hizo a imagen humana, un concepto que es imagen del Creador, el Catecismo como quién dice “se ataja”, aclarando: “No sometía a la fe a una sabiduría humana”; pero nosotros sabemos por la Tôrâh que la filosofía es absolutamente sabiduría terrenal, humana, no celestial.

Hacia el siglo IV se presentaban dos corrientes teológicas en cuanto al Cristo, o cristología, en el mundo gentil, recordemos, afanado de desligarse de todo lo hebreo: El adopcionismo y el encarnacionismo. El encarnacionismo precisamente fue mayoritario en un sector del Imperio Romano, defendido por el Padre de la Iglesia Atanasio, e impuesto en el Concilio de Nicea en el año 325 D.M. Donde se sostuvo que el Hijo es consubstancial al Padre, Dios, y encarnado luego. La corriente opuesta era la de Arrio, quien fue excomulgado, y a partir de allí surgió una tilde muy usada por el oficialismo religioso cristiano, llamada: “Herejía Arriana”. Ellos habían negado las verdades básicas de la fe (como Pêsaj), sin embargo todo aquel que sostuviera una idea similar a Arrio, era tildado de hereje, de hecho, el mismo Arrio fue excomulgado y sujeto a controversia por mucho tiempo.

A partir de allí se inicia un conflicto sectario entre ideologías religiosas, tildes denominacionales, persecuciones, sellos heréticos, contiendas, etc. Todas diciendo basarse en la Biblia, y sin embargo todos negando al unísono la Tôrâh del Creador. La Tôrâh nos dice que quién aparta su oído de ésta, hasta su oración es abominación ante ‘Ĕlohîm (Mishley/Pr. 28:9). Colosenses comenta que nadie nos engañe por la filosofía, y no nos hable acorde a Mâshîāj (Col. 2:8). La Tôrâh y Mâshîāj son lo mismo, pues Mâshîāj es la debâr (la verdad) y la Tôrâh es debâr.

Otro concepto erróneo, es pensar que la obra del Mesías es válida en tanto que es el mismo Creador, y eternamente existente ‘Ĕlohîm único. Esto es desmentido por él mismo, cuando nos dice que el único ‘Ĕlohîm verdadero es su Padre (Yôjânân/Jn. 17:3) ¡Él jamás dijo que era el único ‘Ĕlohîm verdadero, sino que nos mostró quién es este único (‘êjâd)! La obra del Mesías es válida porque el es descendiente de Dâvid, y fue preservado sin mancha de pecado, constituyéndose así el Cordero sin defecto para expiar los pecados de su pueblo; el último ‘Âdâm, espíritu que da vida. La noción que él es idóneo para esto porque es el mismo Creador, o la segunda persona de una trinidad, es absolutamente vana. Precisamente este razonamiento inicuo anula la promesa, pues la promesa fue que así como ‘Âdâm pecó y todos mueren en él, un ben ‘Âdâm restituiría la vida, y todos vivirían en él; y un ben ‘Âdâm es totalmente un ser humano, no el Creador con apariencia humana, o de una substancia celestial y humana. Curiosamente, unos de los títulos de los falsos mesías paganos son “Hombre Divino, u Hombre Dios”. La expresión Hijo de ‘Ĕlohîm no denota una temática de sustancia, sino filiación con, y procedencia del Padre, aunque esto no quita que sea su nacimiento por obra de la rûaj del Creador, en Miryâm. El Creador no se reproduce como un ser viviente de Su creación, de ninguna manera. De hecho, uno de los títulos del Rey al ser entronizado era: “Hijo de ‘Ĕlohîm”, como dice Tehillîm: “Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy”.

Quisiera hacer un análisis de la preexistencia, no partiendo de los Padres de la Iglesia, sino basado en un análisis de la Tôrâh y de los demás escritos, más bien desde una perspectiva hebrea, lo cual les ofrezco a continuación; tenedlo a bien:

2. Yâhûshu`a: el Rêshîth de la creación de ‘Ĕlohîm

2.a: En y por el principio y principal:

Lo primero que dice la Tôrâh es:

(Berêshîth/Gn. 1:1): “Berêshîth bârâ` ‘Ĕlohîm […]”

En [el] Principio creó ‘Ĕlohîm […]

Rêshîth es principio, principal, y viene de rôsh, que es también cabecera, inicio, comienzo, cumbre. La expresión “be” se puede traducir también como “por”.

Por tanto es:

Por [el] Principio creó ‘Ĕlohîm […]

La escritura nos dice que el Creador hizo los cielos y la tierra por Su palabra:

(Tehillîm/Sal. 33:6): “Por la palabra (beDebâr) de Yāhwêh fueron hechos los cielos y todo el ejército de ellos, por la rûaj de Su boca.”

(‘Iyôb 33:4): “Rûaj de ‘Ël me hizo, y soplo del Shādāy me dio vida.”

La palabra es la expresión de la voluntad del Creador, la cual actúa por Su rûaj (hálito, aliento, espíritu); por eso se dice por la rûaj de Su boca. Esta palabra estaba en el principio con el Creador llevando adelante Sus propósitos. ‘Ĕlohîm dijo (palabra) y así se hizo, así se hace y así se hará (Berêshîth/Gn. 1): “Y dijo ‘Ĕlohîm […].

(Yôjânân/Jn. 1:1): “En el principio (berêshîth) era la palabra y la palabra era con el ‘Ĕlohîm, y ‘Ĕlohîm era la palabra.”

La palabra hebrea ‘Ĕlohîm, es una palabra en plural aplicada al Creador como el ‘Ĕlohîm, el único; y también a hombres, tal cual Môshêh (Shemôt/Éx. 7:1) que fue constituido ‘Ĕlohîm para faraón. También la vemos aplicada a la ciudad de Nínive (Yônâh/Jonás 3:3), como ciudad grandiosa o muy grande, a los ídolos, y también a los jueces de Yiśrâ’ël; ellos eran los ‘ĕlohîm, pues juzgaban en nombre del Ĕlohîm único. En general se acentúa la condición de poderosos, o plenitud de poderes actuando. En el caso de la palabra, ésta era Ĕlohîm, pues es la expresión de la voluntad del Creador. Esta expresión de su voluntad es poderosa y además es Él mismo manifestándose en Su creación, a tal punto que en general, él mismo llama ‘ĕlohîm a quienes vino la palabra, tal como comenta Yâhûshu`a, según Yôjanân/Jn. 10:34-35.

Esto en ninguna manera debe ser confundido con el ser llamado “dioses” en un sentido pagano, ni mucho menos ser EL ‘Ĕlohîm, el cual es UNO solo (‘êjâd <Debârîm/Dt. 6:4>), sino que se destaca la condición de plenitud de poderes actuando en delegación de aquel ÚNICO ‘Ĕlohîm VERDADERO. En el caso de los ídolos, si serían falsos ‘ĕlohîm, o poderosos de las naciones, pues sus adoradores los ubican en un lugar que solo pertenece al Creador, recibiendo culto, oraciones, etc.

El concepto de Mâshîāj está ligado al de palabra: Mâshîāj es Ungido (Mesías en español), y es ungido con la rûaj qôdesh, la cual es el hálito/viento de ‘Ĕlohîm (Yesh’ayâhû/Is. 11:2), y es la verdad (I Yôjânân/Jn. 5:6). Así Mâshîāj (ungido con la rûaj qôdesh), verdad y palabra son el mismo actuando, esto es: El Creador. La escritura dice que la rûaj del Mâshîāj habló por los profetas (Këfa ‘Âlêf/I P. 1:11), que el Mâshîāj predicó en rûaj a los espíritus de la época de Noāj (Noe) (Këfa ‘Âlêf/I P. 3:20). Esa rûaj actuando es el Mâshîāj actuando, es la verdad y es la palabra de ‘Ĕlohîm; por tanto es lo que quiere expresar el Creador, es Su voluntad. Por ello en el Mâshîāj se centra toda la sabiduría y riqueza del Creador (I Cor. 1:24; Jânôk/Enoc 49:3).

2.b: El Mâshîāj, la Debâr (Palabra), el Rêshîth (Principio-Cabeza) de la creación de ‘Ĕlohîm:

Por la palabra todo fue hecho, y sin ella no llegó a ser nada de lo que es (Tehillîm/Sal. 33:6;  Yôjânân/Jn. 1:3). Por tanto todo fue hecho por el Mâshîāj, y en miras a manifestar al Mâshîāj en la carne, y entregarle todo a él. No que esta Palabra o Mâshîāj hubiera sido una persona consciente antes del vientre materno (dicho concepto es ajeno a la Tôrâh), sino como la expresión de la voluntad de Aquel que es por si mismo. Por tanto la palabra es anterior a todo lo creado, es decir, antecede a cada cosa que vino a ser por ella. Por esta palabra se sostiene todo, y así también el Mâshîāj en la carne está en el propósito del Creador desde antes que todo fuera hecho. Se dice que el Cordero fue sacrificado y tiene la grandeza desde antes de la fundación del mundo. No porque el Mâshîāj fuera sacrificado antes de los tiempos y hubiera recibido todo poder, sino que en la voluntad del Creador él ya fue la propiciación por los pecados de Yiśrâ’ël y le fue otorgado el sentarse a la diestra de ‘Ĕlohîm. La palabra (Mâshîāj, Verdad) del Creador es atemporal, él no está sujeto al tiempo como nosotros.

El Mâshîāj (la Palabra, la Verdad) es por lo tanto el Rêshît (Principio) de la creación de ‘Ĕlohîm, y como tal es también la cabeza (Principal) de todo. La Palabra/Verdad está desde el principio sosteniendo todo, entonces el Mâshîāj es por quién sostiene todo el Creador.

(Col. 1:17): “Él está ante todo, y todo subsiste por él.”

De hecho por él fue hecho todo, y para darle todo a él:

(Col. 1:16): “[…] Todo fue hecho por él y para él.”

Lo que ha cambiado en este tiempo es la forma en que el Creador manifestó Su Mâshîāj: ‘Ivrîm (Hebreos) dice que en otra época el Padre habló de muchas maneras por los profetas; que no obstante ahora (esta era) ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quién hizo las edades. El Mâshîāj/Palabra/Verdad vino a ser el Hijo luego de nacer de vientre humano.

Por ello también se nos dice que el Mâshîāj guiaba a Yiśrâ’ël en el desierto, como la bebida espiritual que bebían, la cual es la palabra de ‘Ĕlohîm, sus promesas, y también se nos dice que nadie engañe a Yiśrâ’ël según los principios de este mundo (la filosofía) y no según el Mâshîāj. El Mâshîāj es la verdad, por tanto hablar verdad es hablar según el Mâshîāj, no necesariamente porque el Mâshîāj lo haya dicho expresamente por su boca estando en la carne, sino, como dijimos, porque Palabra y Mâshîāj son la expresión de la voluntad de ‘Ĕlohîm; solo que debió cumplirse el tiempo para que se manifestara en carne, y recibiera todo lo previsto para él y por él. Nos dice Revelación 3:14:

“[…] El principio (gr. Arjé: he. Rêshîth) de la creación de ‘Ĕlohîm […]”

El Mâshîāj se presenta en el mensaje a las congregaciones como el Principio y Principal de la creación del Padre, lo cual concuerda con lo que hemos ya visto. Por ello él es la ‘Âlêf y la Tâv; el primero y el último.

2.c: La debâr/palabra se hace carne:

Ésta palabra se hace carne en Yâhûshu`a, “hombre”. Se nos dice que antes que los cielos y la tierra fueran hechos, su nombre ya fue pronunciado como el Elegido y Soberano sobre toda la tierra. Esta es la visión que tuvo el profeta Jânôk (Enoc), séptimo desde ‘Âdâm, diciendo:

(Jânôk/Enoc 48:2-4): “En ese momento ese Hijo de Hombre fue nombrado en presencia del Soberano de los espíritus, y su nombre ante la Cabeza de los Días. Ya antes de que el sol y los signos fueran creados, antes de que las estrellas del cielo fueran hechas, su nombre fue pronunciado ante el Soberano de los espíritus. Él será para los justos un bastón en el que puedan apoyarse y no caer; será luz para las naciones y esperanza para los que sufren.”

También se dice el bêkôr (primogénito) de toda creación, así como el primogénito de una familia es el hijo mayor (el primero nacido). Así como la palabra actuaba en el principio por la rûaj, Yâhûshu`a que es la palabra en la carne, tiene morando con él las siete rûjôt (los siete espíritus) del Creador.

(Revelación/Ap. 3:1): “Escribe al mensajero de la congregación en Sardis: El que tiene las siete rûjôt de ‘Ĕlohîm […]”

(Col. 2:9): “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de ‘Ĕlohîm.”

(Yesh’ayâhû/Is. 61:1): “Rûaj de ‘Ădônây Yāhwêh [está] sobre mí, por lo cual me ungió Yāhwêh para anunciar buenas nuevas a los abatidos […]”

Y es la razón por la cual toda cualidad de ‘Ĕlohîm está puesta en Yâhûshu`a, y él es la imagen del ‘Ĕlohîm invisible. Si bien al Padre nadie lo ha visto ni puede verlo, Yâhûshu`a es la imagen de ese ‘Ĕlohîm UNICO (‘êjâd) que nadie puede ver. Nosotros podemos conocer al Padre mediante el Hijo (por la palabra por la rûaj); si no es por el Hijo, nadie puede conocer ni llegar al Padre:

(Yôjânân/Jn. 14:6): “Yo soy el camino, la verdad (la debâr) y la vida, nadie viene al Padre sino por mí.”

Conocer la verdad es conocer a Yâhûshu`a, es conocer la palabra. La rûaj y la palabra vimos que están juntas, por eso nadie puede conocer la verdad si no es por la rûaj qôdesh. A su vez conocer a Yâhûshu`a y creer en él, da la rûaj qôdesh del Creador. Yâhûshu`a envío la rûaj  prometida, de manera que el remanente de Yiśrâ’ël fuera conducido a toda la verdad. Ser conducidos a toda la verdad, es que el Mâshîāj se nos revela, pues él es la misma verdad.

3. Análisis de pasajes de las escrituras:

3.a: La traducción en general de Yôjânân 1:1 suele ser:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.”

Al identificarse al Verbo a la manera filosófica, entienden que el mismo estaba con Dios y era también Dios, por tanto sería la segunda persona de la Trinidad Divina; o al menos, Dios en si, que estaba junto con la Primera Persona o el Supremo, actuando para crear.

La versión del Código Real, aunque no traduce literalmente el texto griego al final del versículo, ha dado una traducción que explica de qué se trata esto, muy criticada por el Cristianismo en general:

 “Desde un principio era dabar de ‘Ĕlohîm y aquel dabar estaba siempre ante ‘Ĕlohîm y el dabar que ya existía era la expresión misma de ‘Ĕlohîm”.

La palabra debâr designa palabra de ‘Ĕlohîm, por tanto no debiera ser con mayúsculas, a no ser al referirnos a Yâhûshu`a, en su título como “la Debâr”, pues él es la misma en la carne. Pero esto no es lo que nos dice Yn. 1:1. El Código Real dice: “…era la expresión misma de ‘Ĕlohîm.” 

Si bien el texto griego dice literalmente: “kai theos en ho logos”, es decir: “…y ‘Ĕlohîm era la debâr”.

La debâr es el Creador mismo manifestándose en Su creación, es la expresión de Su voluntad, que actúa por la rûaj qôdesh. No se trata de una segunda persona el Verbo (tendenciosamente escrito con mayúsculas) ni otra persona divina en la rûaj (llamado de allí: EL ESPÍRITU SANTO), pues ésta es la fuerza que emana del Creador, no una tercera persona divina que es el mismo Creador. Tales nociones no son de la Tôrâh en lo absoluto, de hecho, ya vimos cual es el origen de estas creencias, y sus equivalentes paganos (paganos explícitos).

Para ello también, el trinitarismo interpreta la palabra hebrea plural ‘Ĕlohîm como una Trinidad Divina. Esta es una de las principales falsificaciones religiosas, pues dicho plural es de pluralidad de poderes, no necesariamente de pluralidad de personas. Lo vemos claramente cuando ‘Ĕlohîm constituye ‘ĕlohîm a Môshêh; sin embargo Môshêh no pasó a ser una persona integrante de “Dios”, ni tampoco es muchas personas en uno; dicha noción trinitaria es vana, sin fundamento en la Tôrâh.

Inclusive el texto griego, cuando nombra al Creador dice: “Ton Theon”, es decir usa la forma acusativa; se refiere al ‘Ĕlohîm, y luego usa ‘Ĕlohîm para la debâr. Esta noción de acuerdo a la interpretación de las escrituras, es como dijimos, la condición de la debâr de ser la expresión exacta de la voluntad del ‘Ĕlohîm, del Creador. No debemos ir muy lejos para constatarlo, para ello tenemos la Tôrâh; ella dice que ‘Ĕlohîm creó los cielos y la tierra: Nótese que usa bârâ’ (singular: creó). Vemos luego que dice: “Y dijo ‘Ĕlohîm…”. La debâr está siendo expresada por el Creador, pero de ninguna manera la Tôrâh sugiere que el Creador se esté dirigiendo a una Dabâr que es Yâhûshu`a, como una persona divina pre existente como tal. ‘Ĕlohîm está expresando, no está hablando con lo que expresa (la debâr).

La expresión llevada a interpretar la pre existencia de Yâhûshu`a como una persona de una trinidad, o bien otras variantes similares, está también fundamentada cuando dice ‘Ĕlohîm: “Hagamos al hombre…”. Según cierta perspectiva, cuando ‘Ĕlohîm dice “hagamos”, esta pluralidad estaría indicando que el Padre se dirige al Hijo, quién es el ejecutor de la obra creadora, por tanto le da la orden de hacer al hombre a imagen de ellos. Algunos llevan esta idea más allá, y afirman que el Creador tiene forma antropomórfica, pues al decir “a nuestra imagen”, “según nuestra semejanza”, se estaría refiriendo a una forma en común mantenida por el Padre y Sus hijos, que es la antropomórfica. La Tôrâh no nos enseña que la forma antropomórfica sea un patrón para el Creador y Sus hijos, no podemos dar al Creador una forma humana, aunque en las revelaciones se lo suele representar así, pero como un antropomorfismo figurado, para ser inteligible por el hombre. La escritura nos dice que nadie ha visto jamás a ‘Ĕlohîm (I Yôjânân/Jn. 4:12), por tanto las visiones que nos hablan las escrituras no son literales, en el sentido de verle tal cual es. La escritura nos muestra que ‘Ĕlohîm ha creado también seres de puro rûaj (espíritu) que le rodean en el Trono (Yejêzq’ël/Ez. 1:5; Rev. 4 y 5). ‘Iyôb 38 nos habla como los hijos de ‘Ĕlohîm se regocijaban cuando Él sentaba las bases de la creación, y se refiere a estos seres como “estrellas”; figura simbólica para representar seres celestiales (Jânôk/Enoc 19:15, 21:3; Rev. 9:1).

La expresión hebrea en Berêshîth 1:26 dice: “BeTsêlmênû (por/en nuestra imagen) kidmûtenû (como/de acuerdo a nuestra semejanza). Esta imagen implica una figura por la cual ‘Ĕlohîm crea al hombre, en la cual da participación a los demás seres celestiales. La expresión plural indica participación de quienes le rodean, por ejemplo cuando dice “Descendamos y confundamos…”. Él envía a Sus mensajeros, pero el que actúa es Él mismo; así en el pasuk 27 de Berêshîth 1 dice: “Creó” (bârâ’) en singular, tal cual el pasuk 1.

Es curioso que luego en Berêshîth 5:3, cuando ‘Âdâm engendra a Shêt, se dice: bidmûtôv (Por/en su semejanza) katzalmô (como/semejante a su imagen). Es decir, cuando ‘Ĕlohîm crea lo hace por la forma ideada por ellos (con la estrellas/seres celestiales), semejante a las cualidades de ellos (espirituales y operativas). Sin embargo cuando ‘Âdâm engendra a su hijo, lo hace por su cualidad (capacidad o potencial de engendrar), semejante, o como la figura o imagen de él (imagen humana, externa, física), pues el caso de tzêlêm denota básicamente figura, parecido, aspecto, imagen.

La noción errónea de una semejanza física entre el Creador y ‘Âdâm, ha llevado a muchos a especular con una imagen femenina y masculina para el Creador, y para tal fin involucran a un aspecto femenino, que sería supuestamente la rûaj qôdesh. La rûaj es femenino porque así se designa el viento, el hálito, en lengua hebrea; así como también para nosotros es “la” verdad. Esto no significa ni remotamente que la verdad sea un ser femenino, sino que es un sustantivo femenino, que no es lo mismo; por eso la rûaj es algo, no alguien; aunque operativamente manifiesta a Alguien, pues es la presencia misma del Creador.

La confirmación de estas cosas de la Tôrâh la vemos en las palabras plasmadas en ‘Ivrîm/Hebreos 1, cuando el autor dice que ‘Ĕlohîm habló a los padres de muchas maneras, y que ahora (en esta era mesiánica) nos ha hablado por el Hijo. Resulta extraño pensar que siendo el Hijo el que estaba ejecutando la obra del Creador, y manifestando Su expresión desde el principio, ahora lo ha hecho por ese Hijo ¿Por qué no nos dice: “Habiendo hablado por el Hijo desde siempre, ahora lo ha hecho por él en forma humana…”, por ejemplo?

3.b: La expresión de Mikâh/Miqueas 5:2:

Está tendenciosamente traducida en muchas versiones, tales como:

(RV60): “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.”

(NVI): “Pero de ti, Belén Efrata, pequeña entre los clanes de Judá, saldrá el que gobernará a Israel; sus orígenes se remontan hasta la antigüedad, hasta tiempos inmemoriales.”

(VNM): “Y tú, oh Belén Efrata, el demasiado pequeño para llegar a estar entre los miles de Judá, de ti me saldrá aquel que ha de llegar a ser gobernante en Israel, cuyo origen es de tiempos tempranos, desde los días de tiempo indefinido.

La versión DHH ha escrito:

“En cuanto a ti, Belén Efrata, pequeña entre los clanes de Judá, de ti saldrá un gobernante de Israel que desciende de una antigua familia.”

Los primeros usos que se le da en hebreo al verbo yâtzâ’ es brotar, nacer, descender, es decir, Mâshîāj desciende de antiguo, desde tiempos inmemoriales. La palabra hebrea `Olâm no necesariamente denota eternidad, sino mucho tiempo, tiempos indefinidos, hace mucho. También qêdêm denota antiguo, desde el principio.

3.c: Las menciones al Hijo en los profetas y escritos:

Los profetas mencionan al Hijo, de hecho, ellos vieron (tuvieron visión anticipada) de este Bên ‘Âdâm (hijo de Hombre), cuyo advenimiento estaba ya determinado desde antes de crearse todas las cosas. Jânôk nos dice que desde antes que todo fuera hecho, su nombre fue pronunciado ante el Creador. Jânôk tuvo una visión de este Ben ‘Âdâm en el reino, comiendo y bebiendo con su pueblo, y Jânôk agradeció al Creador por este hecho. También se nos dice que el Cordero fue sacrificado y tiene toda la grandeza desde antes de la fundación del mundo. El Mishley (Proverbio) nos pregunta por el nombre del Creador y el de Su Hijo: Naturalmente, si antes que todo fuera hecho su nombre ya fue pronunciado, se hace evidente que dicho nombre era conocido, de hecho Zekaryâhû (Zacarías) 6:11 nos dice que el nombre de Yâhûshu`a, hijo de Yâhûztêdêq, su nombre significa Retoño/Brote, es decir, aquel Brote que vendría de Yishāy, el cual sería Mâshîāj.

(Yesh’ayâhû/Is. 11:1): “Saldrá (yâtzâ’: igual a Mikâh) una vara del tronco de Yishāy, y un brote retoñará de sus raíces.”

(Jânôk/Enoc 10:16) “Destruye la opresión de la faz de la tierra, haz perecer toda obra de impiedad y haz que aparezca la planta de justicia (Brote, Retoño); ella será una dicha y las obras de los justos serán plantadas en alegría para siempre.”

Tehillîm/Sal. 2:12 nos habla sobre honrar al Hijo, cuando viene hablando de poner en Tzyôn al Rey, y que dichosos los que en él confían. Esto también es profético; es ridículo pensar que esto sucedía en ese momento; no olvidemos que las profecías y la debâr son atemporales: Se afirma como si ya sucede o hubiera sucedido, pero es a futuro; también se le suele llamar pretérito profético. El Creador, diseñador y dueño de todo, llama a las cosas que no son como si ya fueran (Romanos 4:17).

Nos dice lo que nos comenta Mikâh 5:2, sobre el surgimiento de este Bên ‘Âdâm, cuya ascendencia se remonta a tiempos antiguos, desde el principio; este es el linaje escogido para manifestar a Yâhûshu`a.

La profecía habla del advenimiento del Hijo, no que ese Hijo estuviera andando por los cielos y la tierra como una “persona divina”, desde antes del vientre materno. Veremos luego que esta afirmación, involucra algunas cosas que alteran el plan de la redención substancialmente, y trataremos algo sobre el tema de la humanidad de Mâshîāj, y lo importante que él sea enteramente un hombre, a pesar de lo insuficiente que para muchos acostumbrados a verlo como “el Hombre Dios” pueda llegar a ser dicho concepto esencial.

3.d: Yôjânân que da tevilâh en agua, afirma que el Mâshîāj existe antes que él (Yôjânân/Jn. 1:30):

Por ejemplo, la Biblia de Jerusalén dice:

“Este es por quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.”

La expresión en griego dice:

“εμπροσθεν μου γεγονεν οτι πρωτος μου ην”

“…en frente mío es constituido, porque primero a mí es.”

Es decir, Yâhûshu`a es puesto delante de Yôjânân porque está primero a él: La palabra griega protos designa también primero en influencia, en rango, el mayor. Y es por eso que aclara Yôjânân que es puesto delante de él, pues es claramente mayor que él; como lo dice en otro lugar: “No soy digno de atar la correa de su calzado”.

3.e: La grandeza que tuve contigo desde antes que el mundo fuera:

Cuando Mâshîāj hace la oración con motivo de Pêsaj, antes de ser sacrificado, dice:

(Yôjânân/Jn. 17:5): “Ahora pues, Padre, engrandéceme tú al lado tuyo, con aquella grandeza que tuve contigo antes que el mundo fuese.”

Al leer estas palabras, muchos exégetas toman literalmente – en cierto modo especial – lo que aquí se dice, y entienden que Mâshîāj está pidiendo al Padre que le de de nuevo aquella grandeza que tuvo en una supuesta existencia antes del vientre, antes de crearse todas las cosas; donde habría existido como una “persona divina”, por tanto tenía toda esa grandeza antes de que todo fuera hecho.

Existe esta otra expresión en al escritura:

(Rev. 13:8): “Y le hicieron reverencia todos los habitantes de la tierra, cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero, que fue sacrificado desde el principio del mundo.”

Si tener la grandeza y ser sacrificado, hemos de entenderlo como que estos dos hechos se dieron desde antes y/o durante el principio de todas las cosas, entonces Yâhûshu`a fue inmolado también en el principio, lo cual evidentemente es falso.

En Yôjânân 17:5, evidentemente Mâshîāj usa la misma forma de hablar que los profetas, dando por consumado los hechos desde que fueron predeterminados por el Creador, pues Él puede llamar a las cosas que no son como si ya fueran, como vimos.

3.f: El pasaje de Filipenses 2:5-8:

El pasaje, según por ejemplo: La Versión Ortodoxa, dice:

(Fil. 2:5-8): “Haya pues en vosotros este sentir que [hubo] también en Mashíax Rabinu Melekh jaMashíax; El cual, siendo en forma de Elojim, no tuvo por usurpacion ser igual a Elojim: Sin embargo se anonadó a sí mismo, tomando forma de eved, hecho semejante a bené adam; Y hallado en la condicion como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la mavet, y mavet de cruz.”

Las versiones cristianas, como se sabe, usan “Dios”. Sabemos lo que significa en griego Dios, que es genitivo de Zeus, siendo Dia su acusativo (Ver Hch. 14:13 en el texto griego griego).

Que Mâshîāj es ‘Ĕlohîm ya lo explicamos más arriba; el es la debâr, y ésta es la expresión exacta de la voluntad del Creador, es lo que él quiere expresarnos. Él mismo nos explica en Yôjânân 10, que el Padre llamó ‘Ĕlohîm a quienes vino la palabra ¿Ustedes dicen que blasfemo porque he dicho: “Hijo de ‘Ĕlohîm soy”. Nótese que él no dijo que era el Creador y único ‘Ĕlohîm verdadero, dice otra cosa en Yôjânân 17:3, como ya vimos. Él se está refiriendo a la prominencia y poder que adquiere un ser por serle constituido por el Padre. Si aquellos como Môshêh a quienes vino la debâr fueron ‘Ĕlohîm ¿Cuánto más el Hijo, a quien purificó y envió al mundo? El pasaje no da a entender ni remotamente que el Hijo sea un aspecto de una Trinidad Divina, o que sea el mismo ‘Ĕlohîm que se hizo hombre.

Sabiendo que es ‘Ĕlohîm desde la perspectiva hebrea, no debe resultar confuso entender que nos dice Shâ’ûl en Filipenses, ni tampoco volcarnos por una perspectiva helénica. El Mâshîāj es ‘Ĕlohîm, sino miren los prodigios; claramente así como fue constituido por el Creador Môshêh, quien hizo milagros, con más razón lo fue Yâhûshu`a, ungido con la rûaj qôdesh para hacer prodigios de parte de su Padre y su ‘Ĕlohîm, ungido más que a cualquier otro.

Inclusive la escritura dice que Mâshîāj tiene un ‘Ĕlohîm sobre él, que es el Padre (Yôjânân 20:17; Rev. 3:12), y también Tehillîm.

(Tehillîm/Sal. 45:7): “Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió ‘Ĕlohîm, el ‘Ĕlohîm tuyo, con aceite de goce más que a tus compañeros.”

La condición de ‘Ĕlohîm intrínseco le corresponde solo al Padre, no a una Trinidad o similar; por tanto Yâhûshu`a es menor al Padre, y Éste es su ‘Ĕlohîm, a quién inclusive ora y le es obediente. Yâhûshu`a tuvo un sentir que fue de anonadarse a si mismo, a pesar de ser el Mêlêk Yiśrâ’ël. Él se entregó a muerte en un madero, no tomando como algo que debía arrebatar el ser igual a ‘Ĕlohîm. Él siguió un camino opuesto al tratar de hacer como el ‘Ĕlohîm, tal cual la soberbia de los reyes y del mismo adversario espiritual, y ésta fue la actitud de un hombre que fue constituido ‘Ĕlohîm, no la actitud previa de un ser celestial, o de un aspecto de una trinidad divina de personas. Por eso dice el pasaje: “Haya en ustedes ese sentir que hubo en Mâshîāj…” Se refiere a la actitud de humildad y de entrega por el otro; y para tener este sentir, primero debió llegar a ser hombre, de manera de poder experimentar dicho sentir.

El error está en considerar la expresión “siendo en forma de ‘Ĕlohîm” (que usan Dios) desde una perspectiva helénica, filosófica, donde el Cristo es una persona divina, parte de una Santísima Trinidad, o teología similar.          Si dejamos de ver estos temas con la perspectiva de quienes escribieron la Tôrâh, para pasar a usar la perspectiva filosófica de los “Padre de la Iglesia”, terminaremos mal entendiendo las palabras de los profetas, de los emisarios, y del mismo Mâshîāj, y cayendo en contradicciones en la debâr.

3.g: Yo soy el primero y el último, dice Yâhûshu`a:

Este pasaje de la Revelación también se interpreta que Yâhûshu`a habla sobre ser el Creador mismo, pues el Creador usa esta expresión para si en el capítulo 1 de la misma, también en Yesh’ayâhû/Is. 44:6. Que a Mâshîāj le corresponda ser la ‘Âlêf y la Tâv es comprensible, desde la misma debâr que nos dice que él es el Rêshîth (gr. Arjé: Inicio y Cabeza <Rev. 3:14>) de la obra del Creador. De hecho, para ser el Rêshîth de todo, Mâshîāj también es el primero en resucitar, para que tenga pre eminencia en todo, como ya vimos. La debâr está en el principio y está al final, cuando entregue todo al ‘Ĕlohîm y Padre. Mâshîāj es la debâr, por tanto es el plan que involucra desde el inicio y hasta el mismo fin: Es un título en común con el Padre. La debâr está en el principio y en el fin, y el Creador es quien está expresando esa debâr, por tanto el Creador y Su debâr comparten dicha condición. En a debâr (beDebâr) el Pardre hizo todo, por tanto es evidente que dicha debâr está al comienzo, es cabeza de todo. Él nos dice que es la ‘Âlêf y la Tâb: Comienzo y fin de la palabra ‘Êth, la letra del medio es Mêm de Mâshîāj. Él es el principio, el recorrido hasta el final, y el mismo final. Él declara ser también por tanto el camino. La verdad es el único camino, y este es Mâshîāj (Yôjânân/Jn. 16:6).

3.h: Antes que ‘Ābrâhâm fuera, yo soy:

Esta frase registrada en la Besorôth de Yôjânân es interpretada en dos sentidos, relacionados uno con el otro: Primero, que dado que antes que el padre fuera, él es, implica que Yâhûshu`a tuvo una vida consciente como una persona divina antes del vientre materno, y además, hay quienes sostienen que “yo soy” es debido a lo que se registra en la Tôrâh, en Shemôt/Éx. 3:14, cuando ‘Ĕlohîm le declara a Môshêh que: “Él es el que Es”, es decir, El Que Existe, el Existente, el Eterno (gr. O on). Lo que no explican los que sostienen esta doctrina, es que así como ellos mismos suelen afirmar que la frase “Hagamos al hombre…” es debido supuestamente a que el Padre le habla al Hijo ¿Por qué no dice cuando el Creador se identifica a si mismo: Nosotros somos los que somos/Los Existentes, Los Eternos, etc.? Se dirá: También se habla un ser que es tres. Según Berêshîth pasuk 1, se nos está hablando de la participación de los seres celestiales en la creación, sin embargo Shemôt 3:14 nos habla el Creador, sobre Su identidad, “quién es Él”, cuál es Su Nombre. Lo confirmamos cuando dice Su Nombre Propio: Yāhwêh (El Causa/Causará Ser). Se nos dice “El” no “Ellos”, por tanto uno solo habla (‘êjâd), lo cual coincide con los profetas, cuando dicen “No hay ‘Ĕlôahh aparte de Mi…” (Yesh’ayâhû/Is. 44:8), y desde luego, el versículo que citamos donde el mismo Yâhûshu`a declara quién es el único ‘Ĕlohîm verdadero: Su Padre.

Por tanto el que haya dicho: “yo soy”, se refiere a que él es/existe desde antes de ‘Ābrâhâm, de hecho por ello es la ‘Âlêf, el Rêshîth de la creación de ‘Ĕlohîm. En y por el Hijo, el Creador procedió a estructurar el resto de las cosas; por tanto es concordante con que él mismo declare que antes que el patriarca él es, a pesar de ser manifestado en la carne, mediante su descendencia y un tiempo más reciente. Que fuera no significa que sea manifestado aún. Como dice una expresión hebrea: “He aquí hoy, pero no aún”.

Es de una importancia muy grande entender este principio en las escrituras, de modo de interpretarla en el contexto: ‘Ĕlohîm llama a las cosas que no son como si ya fueran (Romanos 4:17); por ello también Mâshîāj dice que para Él todos viven (Lucás 20:38); no está sujeto al tiempo como nosotros. Entonces que algo SEA no significa que haya sido manifestado aún.

Por ejemplo: La grandeza que tiene Mâshîāj ES desde antes de la fundación del mundo, sin embargo se manifestó en tiempos ya también pre establecidos por el Creador, y fue después, por así decirlo, para aquellos que estamos sujetos al tiempo, a las edades establecidas por el Creador. No olvidemos que el tiempo también es “algo”, una sustancia creada.

Así Mâshîāj es los primero que tuvo (que ES) el Creador en Su propósito, es anterior a todo y está ante todo, pues es el Rêshîth (Principio y Cabeza) de todas las cosas. A partir y por Mâshîāj el Padre estructuró todas las cosas de Su obra.

Los que hablaban con Mâshîāj no entendieron sus palabras, cuando les dice que ‘Ābrâhâm se gozó al ver su día (su manifestación). Recordemos que ‘Ābrâhâm tuvo una visión anticipada de dicho día, y este patrón profético se repite en toda la escritura de antes de Yâhûshu`a. Mâshîāj estaba destinado a ser manifestado desde el principio.

Otra idea que no es comprendida desde la filosofía griega, base de la teología cristiana, es que la expresión hebrea de “ser” denota también manifestar, expresar, o ser agente de. Por ejemplo: Mâshîāj nos dice que el es la vida; obviamente su identidad no es “ser la vida”, sino que manifiesta la vida eterna. Ser agente de, se interpreta como ser el delegado o portador. Este principio lo vemos en el Mâlâk de YHWH, que era YHWH mismo, pues llevaba Su presencia, Su nombre estaba en él. Estar ante este mensajero era estar ante el mismo Creador, pero no porque el mensajero fuera un aspecto de una Trinidad, o que fuera el mismo Padre, literalmente hablando, sino porque Le manifestaba, llevaba Su presencia ante el pueblo. Cuando el Creador envía a este mensajero lo identifica como tal: Un mensajero, y aclara que Su Nombre estaba en él, no que dicho mensajero fuera literalmente Él. No es lo mismo que el Creador ponga Su nombre en un mensajero para que lleve Su presencia, a que el mismo Creador aparezca bajo la forma de mensajero para manifestarse; son cosas diferentes. Muchas teologías, aunque no se identifiquen como trinitarias, binitarias o biteístas, declaran que existió el Mesías como este mensajero, el cual era un ser celestial existente con el Padre, el cual le manifestaba. Ni aún sabemos si este mensajero era uno solo, pues pudieron ser muchos mensajeros que uso el Creador para manifestarse. El Creador no dijo que enviaba a Su Hijo delante de Su pueblo, sino que enviaba a Su mâlâk (mensajero o ángel). Para la filosofía, el ser es sinónimo de ser de la misa sustancia; de allí el concepto de Trinidad Divina: Que existe una sustancia divina, de la cual SON tres personas, que son Dios, este concepto fue introducido oficialmente en el Concilio de Nicea, y no es de la Tôrâh.

3.i: La roca que guiaba al pueblo en el desierto era Mâshîāj:

En las cartas de Shâ’ûl se registra:

(I Cor. 10:4; RV60): “y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.”

Se interpreta que dada la asistencia al pueblo de parte de ‘Ĕlohîm mediante Su mensajero, aquel que los guiaba por el desierto, y decir el emisario que la Roca que los seguía era Mâshîāj, llegan a decir que ese mensajero era el mismo Mâshîāj en persona, en una pre existencia al vientre, como tal.

Recordemos que el pueblo salió de Mitzrāyim por la promesa de ‘Ĕlohîm, tal cual declara que no solo de pan vive el hombre, sino de Su palabra, de Su promesa. Su promesa sustenta todas las cosas, es la que guía a Su pueblo; pero ya sabemos que esa misma promesa es el mismo Mâshîāj. Ya vimos el recorrido desde el principio hasta el fin, que lo describe el mismo ser del Mâshîāj. Él es la promesa misma, la verdad.

También se dice que la rûaj del Mâshîāj habló por los profetas: Es la debâr que se manifiesta, y lo hace por su espíritu. La debâr es Mâshîāj, por tanto ese espíritu es el mismo Mâshîāj. Recordemos que este concepto es atemporal, es el Rêshîth de la creación, y manifiesta enteramente al Creador.

Por tanto sin duda Mâshîāj (la promesa, la debâr) guiaba a Yiśrâ’ël en el desierto, y esa debâr es la Roca, la principal piedra con la cual se edifica la obra de ‘Ĕlohîm.

También dice Shâ’ûl en otro pasaje, que nadie nos engañe por la filosofía y sutilezas sin sentido, vanas, huecas, y no según Mâshîāj (Col. 2:8). El emisario vuelve a usar la noción de Mâshîāj como sinónimo de la debâr de verdad, así como la promesa lo es.

3.j: El Padre que le envió:

Se dice que al enviar el Padre a Mâshîāj, entonces se trataría de una persona divina que existió con el Padre antes de nacer de vientre humano, entonces el Padre habría enviado al Hijo a la tierra, y el Hijo en una actitud de obediencia al Padre, abandona su existencia como una persona divina en los cielos, y se encarna como un hombre en vientre humano. Hay disparidad de criterios al respecto, a tal punto de sugerirse que una miniatura o especie de cigoto fue introducido en el vientre de Miryâm.

(Yôjânân/Jn. 5:30): “No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.”

Sucede que Yôjânân que da la tevilâh también fue enviado por ‘Ĕlohîm, sin embargo nada sugiere una pre existencia del mismo como una persona en los cielos:

(Yôjânân/Jn. 1:6): “Hubo un hombre enviado por ‘Ĕlohîm, el cual se llamaba Yôjânân.”

La escritura también dice que venimos a este mundo:

(I Tim. 6:7): “Porque nada trajimos a este mundo y es evidente que nada podremos sacar.”

Sin embargo esto no significa que hayamos salido del cielo, o de otro lugar donde pre existíamos, y luego nos encarnemos en vientre humano para nacer. Dicho sea de paso, eso es precisamente lo que se suele creer en el paganismo, por ejemplo, mediante la idea de la reencarnación. Es más, ya comentamos como la Suprema Conciencia Universal, el Avatara, Cristo, o un Aspecto de la Trimurti o Triple Forma (Braham <Creador>, Shiva <Destructor>, Vishnú <Preservador>), se encarna para ayudar a los hombres para avanzar más hacia lo divino; este es el caso de Kalki Deva, el Hombre Dios, a quién esperan en oriente para que los libre de las fuerzas del mal.

3.k: El pan que bajó del cielo:

La noción de descender también es usada en la escritura, donde Yâhûshu`a la usa, haciendo referencia al descenso del pan en el desierto para que sus padres comieran. Esta es la situación, y afirma que él es el pan que descendió del cielo, y que el que coma de este pan tendrá vida eterna, es decir, quién cree en él vivirá por siempre.

(Yôjânân 3:13): “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo de ‘Âdâm.”

En la mentalidad hebrea, un hijo “sale”, “viene”, de los lomos de su padre, tal cual vemos en ‘Ivrîm/He. 7:5, donde el autor nos comenta como los hermanos de Levî también proceden de los lomos, del poder procreativo de ‘Ābrâhâm. Sin embargo estos no estaban como seres pre existentes con nuestro padre ‘Ābrâhâm desde antes del vientre. Por así decirlo, Yâhûshu`a procede también del poder procreativo del Padre: Desde luego, entenderlo como capacidad para producir el nacimiento, no porque sea Yâhûshu`a resultado de una unión del tipo sexual o similar, tal cual el caso de los ben ‘Âdâm. Así la rûaj qôdesh, o fuerza de ‘Ĕlohîm, se aproximó a Miryâm, de modo que se produjera el nacimiento prodigioso. El Hijo sin duda tiene un origen en ‘Ĕlohîm, ha descendido del cielo. Así Mâshîāj tiene un origen celestial, procede del Padre, descendió del cielo y ha sido enviado de ‘Ĕlohîm, pero ya explicamos esto desde la perspectiva hebrea, y en el contexto.

Este versículo, lo hemos tomado según el texto Alejandrino, no según el Bizantino, Textus Receptus y Scrivener. Estas versiones en griego agregan “o on en to ourano”: “Que está en el cielo”.

Lo mismo nos está diciendo Mâshîāj cuando les dice a sus discípulos:

(Yôjânân 6:62): “¿Y si vieran al Hijo de ‘Âdâm subir a donde estaba antes?”

Él les estaba hablando sobre su ascensión a los cielos luego de su resurrección ¿Qué tal si vieran subir desde donde descendió al Hijo de ‘Âdâm? ¿Así creerían?

3.l: El que está en el seno del Padre:

En las Besorôth de Yôjânân, capítulo I v18, se registra la siguiente expresión inspirada:

(Traducido del griego): “Theon nadie ha visto jamás; el monógenes Theos/Hijo el que es dentro al seno del Padre, aquel ha declarado.”

Vemos variantes en el texto en griego, unos manuscritos dicen el unigénito Theos, otros dicen el unigénito Hijo. La Peshitta dice el unigénito [de] ‘Ĕlohîm, que algunas traducciones han vertido: Unigénito ‘Ĕlohîm, y así lo dicen algunos manuscritos griegos: “Monógenes Theos”. La traducción al inglés de George M. Lamsa está entre las que han vertido “The Only Beggoten (El único nacido) of (de)…”. El contexto indica que la traducción correcta es: Unigénito de ‘Ĕlohîm, pues claramente el Hijo es el único nacido de ‘Ĕlohîm, el Hijo Unigénito. Mâshîāj es [Único] Nacido de ‘Ĕlohîm. Él es el Hijo, mediante el cual tiene filiación todo aquel que es nacido según este Hijo único (Romanos 8:29).

¿Qué significa: “en el seno”?

En la Tôrâh (nuestra instrucción qôdesh) vemos el uso del término, cuando se le dice a Ya’aqôb que en su seno (he. bêtên) hay dos naciones (Berêshîth/Gn. 25:23). Estas naciones aún no habían sido formadas, pero ya vimos como en la forma expresiva hebrea se usa esta forma de dar a conocer hechos a ser consumados, en cuanto a actividades generativas. Así dos naciones están en el seno de Ya’aqôb; Mâshîāj está en el seno del Padre y Creador, manifestado a su debido tiempo, quién da a conocer a su vez al Padre, pues como dice Yôjânân inmediatamente antes: “La bondad inmerecida y la verdad vinieron mediante Yâhùshu`a hāMâshîāj”. No que antes no hayan sido expresadas verdad y bondad del Creador, sino que hāMâshîāj es todo esto puesto en la carne, manifestado en ella (Jânôk/Enoc 1:4; Zekaryâhû/Zc. 14:5; Yôjânân 1:14; I Tim. 3:16; I Kefa/P. 1:20).  

3.m: Éste ha visto al Padre:

En las Besorôth de Yôjânân también vemos como nuestro Redentor nos dice:

(Yôjânân 6:46): “No porque alguno ha visto al Padre, sino el que es de ‘Ĕlohîm, éste ha visto al Padre.”

Pero el mismo Mâshîāj nos comenta que significa esto más adelante en 14:7-9:

(Yôjânân 14:7-10): “Si me conocieran, también a mi Padre conocerían; y desde ahora Le conocen, y Le han visto. Felipe le dijo: ‘Ădôn, muéstranos al Padre, y nos basta. Yâhûshu`a le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con ustedes, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿Cómo dices tú, pues: Muéstranos al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo les hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que habita en mí, él hace las obras.”

Yâhûshu`a explica que quien le ha visto, ha visto al Padre, es decir, ver al Padre denota ver Su expresión, la cual es la debâr y es el mismo Mâshîāj, como ya vimos en apartados anteriores; la palabra de verdad. Mâshîāj y su Padre son uno, es decir, son de la misma rûaj, pues la debâr actúa por la rûaj de la boca del Creador. Así entonces las obras del Mâshîāj son las obras del Padre.

El término griego joráo, no necesariamente es ver física o mentalmente, sino también “discernir claramente”. Por el Mâshîāj podemos discernir claramente al Padre, pues como explicamos, él es la debâr en la carne.

4. La doctrina de la dualidad de ‘Ĕlohîm, y el Mâl’âk de YHWH:

Hay una corriente mesiánica que sostiene como doctrina, que el Hijo es el mensajero que aparece en los escritos de la Tôrâh, que luego se hizo hombre en vientre materno, siendo luego así Yâhûshu`a hāMâshîāj: Esta doctrina es absolutamente especulativa, y sin sustento en las escrituras.

A partir de allí surge la afirmación, con la cual también han impregnado sus versiones de las escrituras, donde identifican a Mâshîāj con el mismo nombre del Creador. Hay profecías donde se identifica la venida de Mâshîāj como la venida de YHWH (Zekaryâhû/Zc. 14:5; Jânôk/Enoc 1:4), pero esto no sugiere que Mâshîāj sea un YHWH Menor, o una parte constituyente del Creador, o un mensajero hecho carne y manifestado como Mâshîāj, ni la segunda persona de la Trinidad, o que haya una binidad en ‘Ĕlohîm, etc. Se nos está describiendo la noción de delegación y representatividad que vimos en este estudio. Cuando veían al mensajero de ‘Ĕlohîm veían a ‘Ĕlohîm; pero esto no significa que vieran literalmente al Padre o único ‘Ĕlohîm verdadero, o signifique lo que ya detallamos en cuanto a ‘Ĕlohîm. Es que el mensajero llevaba el nombre del Creador, portaba Su presencia, era un espíritu ministrador de los que nos habla ‘Ivrîm/He. 1:14. La Tôrâh dice que Môshêh hablaba con ‘Ĕlohîm cara a cara (Shemôt/Éx. 33:11); sin embargo la escritura también nos dice que nadie ha visto jamás a ‘Ĕlohîm (I Tim. 6:16). Si viene Mâshîāj viene YHWH nuestro ‘Ĕlohîm, pero como dijimos, no porque se trate de una persona constituyente de una binidad, trinidad, o similar, sino porque lleva al presencia del Creador, él es Su expresión misma, Su debâr (palabra). Asociémoslo con lo que dice la escritura, en cuando a ser la debâr: ‘Ĕlohîm. El Mâshîāj es la expresión de ‘Ĕlohîm, y tiene con él las siete rûjôt del Padre. Estar ante Mâshîāj es estar ante la presencia misma del Creador. La Revelación dice que el esplendor de ‘Ĕlohîm ilumina, y el Cordero es la lumbrera (la Menorâh: El calor es la rûaj qôdesh, o fuerza de ‘Ĕlohîm).

4.a: El término ‘êjâd: ¿Define lo que tú quieras?

Una de las palabras en hebreo mas usadas para fundamentar las doctrinas del trinitarismo, biteísmo, binitarianismo, la dualidad o trinidad en general en LOS PODERES (‘Ĕlohîm), etc. es ‘êjâd; cuyo significado es uno, único. En este caso se suele sostener que “uno” está denotando un uno compuesto, dando lugar así a cualquier concepción de composición para el Creador. Todas estas concepciones son enteramente blasfemias, y destruyen la comprensión del concepto de ‘êjâd. El shema’ lo que nos está diciendo es que Él es uno y único, es decir, no hay más de un Ĕlohîm que es el Padre, pues lo declara explícitamente Su Mâshîāj, cuando dice:

(Yôjânân/Jn. 17:3): “Y esta es la vida eterna: Que te conozcan a ti, el único ‘Ĕlohîm verdadero, y a Yâhûshu`a el Mâshîāj, a quien enviaste.” 

Algunos textos en griego agregaron, ilegítimamente desde luego, una porción a la escritura, el caso de I Yôjânân/Jn. 5:7, una frase que jamás fue escrita por el emisario, diciendo:

“Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.”

A todas luces es para apoyar el fraude trinitario, donde definen este ‘êjâd como los tres que son el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo. Este texto griego data de la edad media, no está en la Peshitta ni en los manuscritos griegos más antiguos.

La palabra ‘êjâd la vemos claramente usada para caracterizar al Padre y único ‘Ĕlohîm verdadero, por ejemplo en I Cor. 8:6:

“Empero nosotros no tenemos más que un (jeis) Theos, el Padre…”

La palabra griega denota uno en número y singularidad. Así es usada cuando Mâshîāj dice que ni una yôd de la Tôrâh pasará.

La Versión Ortodoxa en inglés dice:

“yet we have da’as that there is ADONOI ECHAD (DEVARIM 6:4),… AV (Padre)…”

Y cita el Shema’, precisamente porque Shâ’ûl está declarando a los corintios lo mismo que Debârim 6:4; ni el Mâshîāj, ni ningún emisario o profeta nos hablan en contradicción, y coinciden que hay un ‘Ĕlohîm único (‘êjâd), que es el Padre. También dice la cita de la carta a los corintios que tenemos ‘Ădôn ‘êjâd (un Soberano), que es Yâhûshu`a hāMâshîāj. Es decir, no tenemos más que un ‘Ĕlohîm único y un Soberano único, dos identidades separadas, que son uno en rûaj (espíritu), lo cual conlleva a interpretar también incorrectamente la palabra en cuestión.

4.b: YHWH de parte de YHWH:

En múltiples pasajes de la Tôrâh vemos como este mensajero del cual hablamos, quien llevaba el nombre del Padre, hace llover fuego y azufre, anuncia al Creador, y ejecuta de parte del Creador:

Hacer llover fuego (Berêshîth/Gn. 19:24).
Dice a hāŚâtân: ¡Que YHWH te amoneste! (Zc. 3:2).
YHWH proclama en nombre de YHWH (Shemôt/Éx. 33:9).
YHWH dice que suba para inclinarse ante YHWH (Shemôt/Éx. 24:1).
Inclusive vemos como cuando le habla a ‘Ābrâhâm, le dice que Él es: ‘Ël Shāddāy (Poderoso Omnipotente) (Berêshîth/Gn. 17:1).

Esta última evidencia, denota como el mensajero tenía puesto el nombre del Creador, y le porta la presencia, al punto de identificarse a si mismo como ‘Ël Shāddāy.

Aquí vemos una faceta de este mensajero que no vemos en Mâshîāj, y esto se debe a que dicho mensajero es un espíritu que ministra para el Creador. ‘Ivrîm se refiere a estos espíritus, como ministradores para aquellos que han de heredar al salvación. El Hijo tiene una posición de prominencia por encima de los seres celestiales. Cuando introduce a Su primogénito en el mundo, le dice a los mensajeros (ángeles): “Inclínense ante él todos los mensajeros…” (‘Ivrîm/He. 1:6).

El mensajero que enviaba el Creador, de ninguna manera indica que hay un YHWH el Padre y un YHWH el Hijo, como sugieren algunas posturas al respecto; ni tampoco que ese YHWH el Hijo se hizo hombre en Mâshîāj.

Otro pasaje citado para dar a conocer esta postura, es el de la zarza, cuando el mensajero llama a Môshêh, y le dice que Él es el ‘Ĕlohîm de ‘Ābrâhâm, de Yitzjâq y de Ya’aqôb. Vemos una vez más el carácter de “Portador de Su Presencia” de este mensajero. Cuando Yâhûshu`a alude al pasaje dice:

(Mr. 12:26): “Pero respecto a que los muertos resucitan: ¿No han leído en el libro de Môshêh cómo le habló ‘Ĕlohîm en la zarza, diciendo: Yo soy el ‘Ĕlohîm de ‘Ābrâhâm, el ‘Ĕlohîm de Yitzjâq y el ‘Ĕlohîm de Ya’aqôb? […]”

Yâhûshu`a se refiere a: “Como ‘Ĕlohîm mismo le habla a Môshêh en la zarza”; pero en ningún momento siquiera sugiere, que ese haya sido él mismo en una “existencia divina pre humana”. En ningún momento dijo: “Cuando yo le dije en la zarza…”. Esta noción nunca la transmite Mâshîāj.

Por su parte, cuando ‘Ĕlohîm mismo habla sobre en envío del mensajero dice: “He aquí yo envío mi mensajero… Mi Nombre está en él…” (Shemôt/Éx. 23:21). En ningún momento dijo ‘Ĕlohîm: “He aquí envío mi Hijo…”.

Yôjânân/Jn. 1:14 dice que la debâr/palabra se hizo carne, no dice que el mensajero de ‘Ĕlohîm se hizo carne, o que YHWH el Hijo se hiciera carne. La que se hizo carne fue la debâr de ‘Ĕlohîm, no ‘Ĕlohîm, ni el mensajero de ‘Ĕlohîm.

Se dice también que YHWH es un nombre compartido, ¿Por qué entonces el Mishley/Proverbio habla del Nombre del Creador y el nombre de Su Hijo? Las profecías dicen que el Māshîāj fue nombrado antes que los cielos fueran creados ¿Cual es su nombre? Yâhûshu`a ¿Por qué entonces no se llamó YHWH el Hijo al Māshîāj? No debemos confundir a ‘Ĕlohîm ,y a Él poniendo Su nombre en un mensajero, a “compartir” un nombre entre dos seres, como dice esta doctrina especulativa que estamos analizando.

5: La Revelación de Yâhûshu`a y su supuesta pre existencia interactiva:

Si hay un rollo inspirado que nos muestra a todas luces, que no hubo tal existencia previa al vientre como un ser celestial para Mâshîāj, ese es la Revelación (Apocalipsis): Los capítulos 4 y 5 nos describen la adoración celestial, y el suceso de la redención, y se nos dice lo siguiente, de modo que haremos la cita de ambos capítulos:

La Revelación de Yâhûshu`a IV 

1 Después de esto miré, y he aquí, en el cielo, había una puerta abierta. Y la voz que había hablado conmigo, con sonido como de una trompeta me dijo: Sube acá, voy a mostrarte lo que tiene que suceder.

 

2 Inmediatamente quedé en la rûaj; y he aquí de pronto un trono establecido en el cielo, y uno sentado en él.

 

3 El que estaba sentado, tenía aspecto semejante a piedra de jaspe, y de cornalina. Alrededor del trono había un arco iris, que se asemejaba a la esmeralda. 4 También alrededor del trono había otros veinticuatro tronos, en los que estaban sentados veinticuatro mayores, vestidos de blanco, y con una corona de oro en la cabeza. 5 Del trono salían relámpagos, truenos y voces, delante del cual habían siete lámparas de fuego ardiendo, que son las siete rûjôt de ‘Ĕlohîm.

 

6 Y delante del trono había como un mar vítreo semejante al cristal; y en el centro y alrededor del trono, había cuatro seres vivientes, cubiertas de ojos delante y detrás. 7 El primero de los seres vivientes era semejante a un león, el segundo a un becerro, el tercero tenía rostro como de hombre, el cuarto era semejante a un águila volando. 8 Cada uno tenía seis alas, y por arriba y abajo estaban cubiertos de ojos. Sin parar decían día y noche: Qâddôsh, Qâddôsh, Qâddôsh es Yāhwêh, ‘Ël Shāddāy; el que era, el que es, y el que ha de venir.

 

9 Cada vez que estos seres vivientes daban magnificencia, honra y reconocimiento al que está sentado en el trono, al que vive por siempre, 10 los veinticuatro mayores se arrodillaban delante de él, y adoraban al que vive por siempre, tirando sus coronas delante del trono, y diciendo: 11 Digno eres, Yāhwêh, nuestro ‘Ĕlohîm, de recibir la grandeza, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.”  

La Revelación de Yâhûshu`a V 

1 También vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono, un rollo escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos.

 

2 Luego vi un mensajero poderoso proclamando a gran voz: ¿Quién es merecedor de abrir el rollo, y romper sus sellos? 3 Pero nadie, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, podía abrirlo, ni mirar en él. 4 Y yo lloraba mucho, porque no se había encontrado a nadie merecedor de abrir el rollo, ni de leerlo, ni de mirar en él.

 

5 Uno de los mayores me dijo: No llores, porque ha triunfado el León de la tribu de Yahûdâh, la raíz de David. Él podrá abrir el rollo, y romper sus siete sellos.

 

6 Luego vi en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y de los mayores, un Cordero de pie, como sacrificado. Tenía siete cuernos y siete ojos, que son las siete rûjôt de ‘Ĕlohîm enviadas a toda la tierra.

 

7 Se acercó, y tomó el rollo de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. 8 Y cuando tomó el rollo, los cuatro seres vivientes, y los veinticuatro mayores, se arrodillaron delante del Cordero. Cada uno tenía un arpa, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los qâddôshîm.

 

9 Entonaban una canción nueva: Digno eres de tomar el rollo y de abrir sus sellos, porque tú fuiste sacrificado, y compraste para ‘Ĕlohîm, con tu sangre, gente de todo linaje, lengua, pueblo y nación. 10 Y los hiciste para nuestro ‘Ĕlohîm, reyes y kôhânîm, y reinarán sobre la tierra.

 

11 Luego miré, y oí la voz de muchos mensajeros que estaban alrededor del trono, de los seres vivientes, y de los mayores. Eran miríadas de miríadas, y millares de millares, 12 que decían a gran voz: El Cordero que fue sacrificado, es digno de tomar el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la grandeza y la dicha.

 

13 Y a cuanta criatura hay en el cielo, la tierra, debajo de la tierra, en el mar, todo lo que en ellos hay exclamaban: Al que está sentado en el trono y al Cordero: La dicha, el honor, la grandeza y el poder para siempre. 14 Los cuatro seres vivientes decían: ‘Âmên. Y los mayores cayeron, y adoraron.” 

Estos dos capítulos nos sintetizan quienes están en el cielo, y en qué momento es llevado a los mismos el Cordero, que este hecho tiene lugar después de la resurrección, tal cual comenta el profeta Jânôk y la misma Revelación:

“…Un hombre ascenderá al cielo” (Jânôk 93:8)
“…su hijo fue arrebatado hasta ‘Ĕlohîm y Su trono” (Rev. 12:5)

Veamos que ve Yôjânân en la visión celestial:

Un trono donde hay Uno sentado: El único ‘Ĕlohîm verdadero; y siete lámparas de fuego delante de dicho trono, que son las siete rûjôt de Él.

Veinticuatro mayores.

Cuatro seres vivientes.

Luego todos éstos últimos (los mayores y seres vivientes) dan adoración al que está sentado en el trono.

No se denota ningún “Verbo que es Dios” como un ser celestial, ni en el trono, ni fuera del trono. Es más, cuando se hace referencia al único Soberano, se habla DEL que está sentado (no de los que están sentados) en el trono. La visión no describe a una misteriosa trinidad en el trono, ni una dualidad de poderes celestiales, sino que se distingue muy claro, que hay un único ‘Ĕlohîm verdadero que está sentado en el trono, y todos le adoran.

¿Dónde se menciona la debâr en este capítulo? Cuando dice al final del Cap. 4:

“Digno eres, Yāhwêh, nuestro ‘Ĕlohîm, de recibir la grandeza, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas (Por la debâr: Tehillîm 33:6, Yôjânân 1:1-14), y por tu voluntad (cuya expresión es la debâr: Yôjânân 1:1) existen y fueron creadas (Vinieron a ser por dicha debâr, luego que fue expresada: Berêshîth I).”  

Luego, en el Cap. V, vemos como se cuestiona quién es digno de abrir el rollo y romper sus sellos, y es cuando uno de los mayores dice que el León de la tribu de Yahûdâh, la raíz de Dâvid ha vencido. Nótese por favor que define al Cordero (al Mâshîāj) como la raíz de Dâvid; es decir, él es un hombre que ha salido, que desciende de un linaje escogido, de la tribu de Yahûdâh, quien es el Elegido para hacer la expiación por los pecados, triunfar sobre la muerte, y llevar consigo a los redimidos ante el Padre. La raíz de Dâvid, no es un ser celestial, ni menos aún la segunda persona de una misteriosa trinidad, sino que la promesa se cumple, al ser de dicho linaje de ‘Âdâm, tal cual la promesa hecha desde el principio. No existe mención alguna en la debâr que un ser celestial o una persona divina tenía que hacerse hombre, sino que vemos como la promesa es fuerte en que Mâshîāj debe ser un hombre de un linaje escogido. Es notorio como se ha desviado el foco, haciendo creer a millones que la riqueza de al promesa es que “Dios se hace hombre”, cuando la promesa es que debe ser un hombre de un linaje, como detallamos.

Este Cordero tiene en él las siete rûjôt de ‘Ĕlohîm, estas siete que están delante del trono, y luego de inmolado aparece en el trono, tal cual nos describe la Revelación, denotando la presencia en los cielos de este hombre ya resucitado triunfando sobre la muerte. Una vez más se describen los seres celestiales, y no vemos que ninguno de los que había se hubiera “convertido” en el Cordero, sino que se agrega uno más, el Cordero (Yâhûshu`a) quién ha vencido para dar vida eterna a su pueblo ¡Allí está la riqueza de todo esto! Que siendo un hombre, o el postrer ‘Âdâm, es el espíritu que da vida, así como en ‘Âdâm todos muren. Esto no tiene nada que ver con la encarnación de un ser celestial o de “Dios que se hace hombre”.

Se cumple así lo que ve precisamente el que es anterior en su linaje, Dâvid, cando le dice YHWH a hā’Ădôn: “Siéntate a mi derecha (en el trono)…” (Tehillîm 110:1).

6. Implicancia del concepto de pre existencia como persona divina consciente:

Ya vimos como por la obediencia de un hombre todos serán justificados (Romanos 5:19).

La escritura nos dice que todo lo que tiene Mâshîāj le fue dado desde antes de crear las cosas. Por su causa y para él fue todo hecho. Pero esto no implica que haya sido la segunda persona de una Trinidad Divina, ni aún un ser celestial subordinado.

Como vimos, existe una doctrina que afirma que el Mesías era un ser celestial antes de nacer de vientre humano. Que por una actitud de amor y obediencia (de dicho ser celestial) se hace hombre, abandonando su condición existencial previa de incorruptibilidad, y vino a ser hombre y así ser el Redentor. Esta doctrina tampoco está enseñada en las escrituras, sino que son deducciones que se hacen respecto de la misma. Según ésta, entonces la redención involucra la participación y obediencia de un ser celestial y de un hijo de hombre; pero esto también invalida la promesa, pues jamás la promesa fue de salvar al hombre por un ser celestial. Se dice que así como el adversario asumió una actitud usurpadora, entonces un ser celestial que es el Hijo, en una existencia previa a la de ser humano, optó por el camino contrario, haciéndose obediente y encarnándose como hombre. Para tal fin toman en parte como base Filipenses 2:6-8, donde dice que el Mesías siendo en forma “divina” no tuvo en estima esta condición, de aferrarse al ser igual a ‘Ĕlohîm, sino que se humilló tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en condición de hombre se humilló hasta la muerte. El pasaje precisamente nos explica la condición de hombre del Mâshîāj, pues eso era necesario y correcto.

No habla de ninguna preexistencia como ser celestial. Dice que siendo en forma de ‘Ĕlohîm, no consideró esto como algo a lo cual debía aferrarse y procurarse una condición de prominencia por si mismo como poderoso. Recordemos que él es el Ungido y Rey de su pueblo, lo cual evidentemente lo hace poderoso (‘Ĕlohîm); y bajo esa condición fue Cordero sin mancha para el sacrificio. Él no considero su condición de ‘Ĕlohîm, sino que se humilló hasta morir como el peor de los pecadores, y el que hizo esto fue enteramente un hombre, no un Dios Hombre, Dios mismo, o un ser celestial, o un ser celestial unido en esencia a un hombre. Dice que tomó forma de siervo, hecho semejante a los hombres. No tendría sentido decir que tomó forma de siervo aludiendo a una condición de ser celestial previo al vientre humano, pues si antes de nacer del vientre no era siervo ¿Qué era entonces? Llega a decirse que ‘Ĕlohîm mismo decidió anonadarse para darse por los hombres, pero entonces en este caso volvemos al problema inicial, donde la promesa es de rescatar al hombre por la obediencia de un hombre. Si la redención implica el acto de sometimiento del mismo ‘Ĕlohîm, esto invalida todo también, pues estaría el mismo ‘Ĕlohîm siendo el obediente, y no un hombre. En otras palabras, ya sea como ‘Ĕlohîm mismo o como un ser celestial subordinado, ello implica que el acto de la redención iría más allá de la obediencia de un hombre, lo cual invalida la promesa, la cual dice que por la obediencia de un hombre viene la redención de los hombres.

Por otro lado si el único ‘Ĕlohîm verdadero se hizo hombre, entonces el universo quedó sin ‘Ĕlohîm por treinta y tres años y medio, lo cual es blasfemo y ridículo. Además en ese caso, el Mesías seria un demente que se ora a si mismo como Padre Celestial y Mesías al mismo tiempo. Y si por otro lado (como muchos afirman) él era simultáneamente hombre y el Todopoderoso a la vez, entonces una vez más se invalida la promesa de salvar al hombre por un hombre, pues evidentemente el Todopoderoso siempre va a vencer sobre el enemigo, y resulta hasta burlesco el pensar que fue tentado.

Volviendo al caso del ser celestial que no es el mismo ‘Ĕlohîm único: ¿Qué hubiera pasado si ese ser celestial no hubiera sido obediente de hacerse hombre? ¿Dónde dice la escritura que para redimir al hombre se debe involucrar la voluntad de un ángel o ser celestial superior? ¿Por qué agregan a la promesa algo que no dice nunca?

El enemigo a toda costa quiere distorsionar la idea que fue un hombre y solo un hombre es el que redimió al género humano ¿Por qué lo hace? Porque es mentiroso y padre de mentiras (I Yôjânân/Jn. 8:44), y no quiere que usted se salve creyendo en lo correcto. No olvidemos que él es desobediente al Creador y es enemigo total del género humano (aunque la lucha la sostiene con el pueblo qâddôsh), por tanto la falsa religión, como ya dijimos, es uno de sus puntos principales.

7: conclusiones:

Existe una necesidad de parte de muchos de considerar al Mesías como preexistente, que en una actitud de obediencia se encarnó para ser un hombre, y así llevar adelante la redención. Esta idea les seduce enormemente, el hecho de pensar que el anonadarse de parte del Mesías, lo involucran ante todo como un ser celestial. Esa no fue la confesión de fe que hicieron los discípulos en el siglo I, a pesar que vemos a muchos decir que creen en lo mismo que los discípulos de aquella época y en las escrituras. Ellos dijeron:

“Creemos que saliste de ‘Ĕlohîm…” (Yôjânân/Jn. 16:30)

Këfa confesó lo siguiente por revelación:

(Mt. 16:15-17): “El les dijo: Y ustedes, ¿Quién dicen que soy yo? Respondiendo Shimôn Këfa, dijo: Tú eres el Mâshîāj, el Hijo del ‘Ĕlohîm viviente. Entonces le respondió Yâhûshu`a: Dichoso eres, Shimôn, hijo de Yônâh, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”

Këfa no dijo que Mâshîāj fuera el ‘Ĕlohîm viviente, ni el mensajero de ‘Ĕlohîm encarnado, ni similar, sino que es Mâshîāj y el Hijo del ‘Ĕlohîm viviente, y lo hizo por revelación de dicho ‘Ĕlohîm viviente, esto es, el Padre.

Ya vimos que este concepto expuesto, darían participación a una conciencia que existe antes de ser humano, y que la redención de los hijos de hombre estaría sujeta a la obediencia de muchos más que un hombre. Ya vimos que la escritura nos muestra como los hombres son redimidos por la obediencia de un hombre, no de un Hombre Dios, o de un ser celestial. Si agregamos o quitamos condiciones a este principio y promesa del Creador, estamos distorsionando la verdad, y poniendo requisitos para la salvación que nunca fueron mencionados de parte de los hombres de ‘Ĕlohîm.

Se predica así un evangelio que es: “El evangelio de la Deidad/Divinidad de Cristo”: En primer lugar entendamos que deidad y divinidad son términos helénicos. La forma hebrea para expresar esto es “que salió de ‘Ĕlohîm”, que algo o alguien procede del Creador, pero no existe tal doctrina en la escritura, que diga que hay que creer en una Deidad o Divinidad de Cristo. Cuando algunas creencias nos dicen que creen en la Deidad de Cristo, nos están diciendo que creen que “Jesucristo es Dios”. Usted no va a encontrar esta creencia en las escrituras, en el sentido que deba creerse que el Mesías sea el mismo Poderoso viviente, o el mismo Creador. Vimos que esto es con base en la filosofía griega, no en la Tôrâh. La confesión de fe es que el Mesías: PROCEDE DEL CREADOR, más no por ello debe ser el Creador mismo. Como explicamos, los hombres sacan y ponen creencias en sus credos, diciendo que se basan en las escrituras, pero esto no necesariamente es así. Cuando decimos que algo es marino, no es porque sea el mismo mar, sin porque de allí viene, tiene su origen. Lo mismo debiera entenderse- de última – del término griego deidad o divinidad; pero se ha distorsionado el concepto. La herejía destructora que lleva a esto es la incorporación – como dijimos – de conceptos helénicos, donde existe una substancia divina, de la cual son tres personas diferentes, pero uno. Esto es pura filosofía y paganismo, no existe tal noción en al Tôrâh. Mâshiāj es enteramente un hombre, y allí radica la riqueza de la promesa del Creador.

Y esta es la verdad: Muchas creencias fijan como requisito para ser salvo el creer que un tal “Jesucristo es Dios”, o que el mismo Dios se encarnó para salvar a los hombres, o que una componente de la Deidad se hizo hombre para salvar a los hombres, o que un Ángel se manifestó como hombre para salvar a los hombres. Ya tiene usted evidencia que muestra que esto no es así, y que tampoco usted tiene que creer en ello para ser salvo.

Gracias por leer. 

 

INTERESANTE E-MAIL DE UN HERMANO QUE NO CREE QUE CRISTO PREEXISTIÓ EN EL CIELO ANTES DE NACER DE MARÍA

 

Hola Mario:

 

En esta ocasión quiero compartir contigo este estudio de las escrituras.

Yo creo que existe la posibilidad que Jesucristo no haya tenido una vida pre-terrenal en los cielos antes de venir a la Tierra.

Es notable como la carta a los Hebreos en sus dos primeros capítulos menciona que Yahweh dice que Jesús heredó un nombre más excelente que ellos, una vez que Jesucristo murió y resucitó. (Hebreos 1:4)

Si Jesucristo vivió  en los cielos…

¿Cómo es posible que heredara un nombre más excelente que ellos (los ángeles)?

Se supone que es la segunda criatura más excelsa del universo.

Para los Trinitarios es Dios.

La Biblia dice que Jesucristo aprendió la obediencia por las cosas que padeció. (Hebreos 5:8).

Yo creo que las escrituras es un libro lógico.

¿Es posible que aprenda obediencia Dios mismo?

¿Es posible que aprenda obediencia un ser espiritual poderoso que vivió decenios al lado del Padre?

No me suena coherente.

Yo creo que es cada vez más real la posibilidad que Jesucristo jamás haya vivido en los cielos antes de venir a la Tierra. Más bien fue engendrado en el vientre de María y llegó a ser el Mesías Prometido. La simiente de Abraham que daría la bendición a la raza humana.

El heredero legítimo del Trono de David. Para ello tuvo que ser un hombre. Al igual que Adán. (Lucas 1:31,32)(1 Cor. 15:45)

Los Testigos de Jehová enseñan que Jesús fue ”transferido” desde el cielo.

Esa doctrina carece de apoyo bíblico.

La Biblia dice que Espíritu Santo vendrá sobre María y que su Hijo será engendrado. (Lucas 1:35).

Sin ser dogmático, creo yo que es perfectamente posible que el Mesías haya sido engendrado en el vientre de María, ya que sería llamado Grande e Hijo de Dios.

Lo que deduzco es que Jesucristo no tuvo una vida pre-terrenal.

Los textos que mencionan que Jesucristo es “el pan del cielo” o que fue “enviado” por Dios, tienen una explicación bastante lógica. Claro que Jesucristo fue “enviado” por Dios.

¿Acaso no fue enviado Isaías el Profeta?

Jesucristo es el “pan del cielo” en el sentido que tiene una comunicación directa con su Dios y Padre Celestial y por el hecho que vino a hacer la voluntad de su Padre. Aquí Jesús habla de una forma no literal y no creo que se deba entender asi.

Juan 1:1 no es para mi una explicación satisfaciente de la Deidad de Jesucristo antes de venir a la tierra, no a la naturaleza Divina que disfruta ahora.

La palabra griega utilizada es LOGOS y esta se vierte como Palabra o Verbo.

¿Pero se refiere a Jesucristo?

No necesariamente.

Puede perfectamente referirse a la Palabra de Dios. A Su Propia Palabra que subsiste para siempre y que es eterna como Dios. La Palabra de Dios ha estado desde el principio.

Me gustaría saber tu opinión sobre este tema.

Ya sabes que como ex Testigos de Jehová, tenemos que partir desde 0 como tú dijiste una vez. Pero tampoco no quiero contaminarme con doctrinas que son más de carácter humano y no divino.

Eso si me carga cuando otros cristianos llaman “hereje” cuando uno saca conclusiones que no están de acuerdo con la mayoría de los cristianos.

En este sentido comparto contigo, pero no de manera dogmática la posibilidad que Cristo no haya tenido una vida pre terrenal en los cielos.

Aún sigo investigando este tema y me llamo la atención la explicación que das de la palabra Logos en Juan 1:1 que me parece muy razonable.

Me gustaría tener contacto contigo para tener buenas conversaciones de la Biblia.  

Saludos hermano  

C. Z

Santiago de Chile

www.yeshuahamashiaj.org

ww.elevangeliodelreino.org

www.ladoctrinadedios.blogspot.com

EL PROBLEMA DE LA PREEXISTENCIA DE JESUCRISTO

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

 

Las preguntas que se han hecho los teólogos por siglos son las siguientes: ¿Preexistió Cristo antes de su nacimiento virginal,  o fue él un hombre que aparece en la historia tan sólo dos mil años atrás? ¿Es posible que él viniera del cielo dejando una existencia divina para tomar otra, humana y mortal?

 

Hay una corriente de teólogos que sostienen que Cristo no preexistió en el cielo antes de nacer de María, y que su existencia se hizo realidad en Belén sólo hace dos milenios. Antes de ese tiempo, afirman, sólo existía él en los “planes y propósitos de Dios”. Es decir, para ellos, el Antiguo Testamento sólo presenta al Mesías como el futuro Hijo de Dios que vendría a la existencia cuando naciera milagrosamente en el vientre de una mujer virgen, hecho que ocurrió hace 2,000 años. Ellos sostienen que Dios no tenía un Hijo preexistente, sino sólo en Sus planes y preconocimiento (1 Pedro 1:19,20). También ellos afirman que sólo llegaría a existir el Hijo en ocasión de su nacimiento virginal (Lucas 1:35).  Sin embargo, aunque el santo ser que nacería sería llamado Hijo de Dios, ello no implicaba necesariamente que el Hijo no preexistía antes de nacer como hombre. Ya veremos más adelante cómo Salomón hablaba del Hijo en Proverbios, un libro del Antiguo Testamento.

 

La Cuestión de la Preexistencia de Cristo

 

Lo que se acepta mayormente en el cristianismo ortodoxo es que Cristo vino literalmente del cielo cuando se despojó de su naturaleza divina celestial (“forma divina”) y tomó la naturaleza humana terrenal (“Forma de siervo humano”)( Ver Filipenses 2:6,7). Este pasaje paulino presenta a Cristo como un ser divino antes de tomar la condición humana de siervo. La tarea es preguntarse cuándo y dónde se despojó él de su naturaleza o forma de Dios para luego tomar su forma humana. Algunos creen que Cristo tenía las dos naturalezas en la tierra, pero que prefirió despojarse de la divina, para vivir plenamente como humano, para así humillarse hasta la muerte en la cruz a nuestro favor, y luego ser exaltado hasta lo sumo al ser llevado al cielo. Los que no creen que Cristo era divino y preexistente alegan que Cristo sólo existía en la “forma de Dios”, mas no que era Dios mismo. Pero si esto es verdad, entonces tampoco era plenamente humano, pues sólo tomó la “forma de siervo humano” (Filipenses 2:8,9). Para aquellos que no creen en la preexistencia de Jesús, esta interpretación tiene sabor a mitología Griega. Un Dios que abandona su divinidad para tomar la humana, sabe al Dios Zeus antropomorfo o a su hijo Hércules  (un dios-hombre) en la tierra. Para los Griegos, sostienen ellos, el Olimpo era la sede de los dioses. Para los cristianos EN GENERAL, este Olimpo es el cielo donde vive una Deidad Trina preexistente o La Santísima Trinidad. Es por esto que hay una corriente de cristianos que rechaza la preexistencia de Jesús como un Dios bajado o venido del cielo. Para éstos, Dios efectivamente envió a Su Hijo al mundo, pero esto no implica necesariamente que Jesús vino del cielo como un Dios. Por ejemplo, se nos dice que Juan el Bautista fue un enviado de Dios, según consta en Juan 1:6, pero que esto no quiere decir que Juan el Bautista bajó del cielo literalmente. El argumento parece interesante, pero cuidado. También Jesús prometió enviar el Espíritu Santo después de su partida al cielo, según Juan 16:7,8,13. Nótese que Cristo enviaría al Espíritu Santo, pero ¿desde dónde? ¡Desde el cielo! Aquí hay pues un enviado que efectivamente vendría del cielo. ¿Por qué entonces no lo sería el Hijo también? Aquí no estoy diciendo que el Espíritu Santo sea la Tercera Persona de la Trinidad, pero sí afirmo que este último vino del cielo. Tampoco estoy diciendo que Jesús es la Segunda Persona de la Trinidad. Este es otro asunto muy distinto, pues todo parece indicar que el Hijo es el Segundo después del Dios el Padre. Es decir, La mano derecha de Dios Padre. Véanse los siguientes textos importantes los cuales ubican a Jesús como inferior a Dios: Juan 10:29 y 14:28, en donde Jesús reconoce su inferioridad ante el Padre; Juan 17:3, en donde Jesús reconoce que Su Padre es el único Dios verdadero; Marcos 13:32, en donde Jesús admite no saberlo todo; Apocalipsis 3:12, en donde Jesús admite que tiene Su Dios estando ya glorificado en el cielo.

 

Los Argumentos Bíblicos en Pro de la Preexistencia de Cristo

 

Hay que ser honestos en reconocer en que hay muchos textos que hablan de un Hijo de Dios supuestamente preexistente tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamentos. Sería, por tanto, una necesedad afirmar que no hay en absoluto “evidencias” de una preexistencia en el Nuevo Testamento, aunque ciertamente se hace más difícil descubrirlo en el Antiguo Testamento. Esto, sin embargo, no significa que no hayan algunos pasajes interesantes en el canon Hebreo que apuntan hacia un Hijo de Dios preexistente. Sin embargo, son eso solamente, interesantes…y punto!

 

En Proverbios 30:4, un libro del Antiguo Testamento, encontramos esta interesante afirmación: “¿Quién subió al cielo, y descendió?¿Quién encerró los vientos en sus puños?¿Quién ató las aguas en un puño?¿Quién afirmó todos los términos de la tierra?¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?”.  Este pasaje parecería probar la preexistencia del Hijo de Dios. Sin embargo, fue Isaías, unos 300 años después, quien da a conocer el nombre que tendrá el Hijo de Dios. Esto, por sí sólo, nos indicaría que Salomón no pudo haberse referido a Jesús, porque aún nadie sabía el nombre del Hijo de Dios. Tal vez pudo referirse a Israel, a quien Dios llama “mi hijo”, o al mismo Salomón, quien también es llamado hijo de Dios). En fin, este pasaje presenta algunos problemas, y sin duda no es una evidencia de que Cristo preexistió.

 

Cristo: El Testigo Fiel

 

Este es un pasaje que a mí, francamente, me produce un fuerte dolor de cabeza, porque a Jesús se le llama el Testigo Fiel en Apocalipsis 1:5. Sin duda Jesucristo dio a conocer a Su Padre cuando estuvo en la tierra. Dice Juan 1:18 de este modo: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”. Y  en Juan 6:46 Jesús dice: “No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; este ha visto al Padre”.

 

Ahora bien, algunos me preguntan: ¿Qué es un Testigo? Pues yo les digo que es alguien que da fe de algo que ha visto y/u oído sobre algún asunto. Un testigo de un crimen es aquel individuo que ha visto con sus propios ojos un delito, como un asesinato, un robo, un cohecho, una estafa, etc. Si un individuo no ve con sus propios ojos algo de esto, no puede ser un testigo confiable. Uno no puede decir que es un testigo si no le consta un hecho cualquiera. No puede decir: “me dijeron”, “me contaron”, “se dice por allí”, “hay rumores”, etc. Él debiera decir: “yo lo he visto” o “yo estuve presente en el hecho”. Igual sucede con Jesús. Él es un Testigo de Dios y de la Verdad. Él no vino a darnos a conocer a un Dios que desconocía o que nunca vio ni oyó. Él dio testimonio de Dios a quien él conoció “personalmente”. Si no fuera así, ¿cómo podría dar testimonio de alguien que no vio ni conoció con sus propios ojos? Entonces es claro que Cristo tuvo que haber estado eventualmente en el trono de Dios para darnos a conocer a Su Padre. No hay otra forma, salvo que haya sido en visiones, lo cual podría ser factible como ocurrió con Pablo (2 Cor 12:1-4).  Jesús supo cómo es Su Padre porque “estuvo con él” en algún sentido desde el comienzo de su ministerio. El “bajó simbólicamente del cielo” para revelarnos al verdadero Dios. Honestamente este pasaje presenta un problema para cualquiera que rechace la preexistencia de Cristo, aunque no es un dilema insalvable para mí como un expositor de la no preexistencia del Hijo, para otros es un exto difícil, y es comprensible. 

 

Además, a sus discípulos Jesús les dijo: “El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos. Y lo que VIO Y OYÓ, esto testifica; y nadie recibe su testimonio” (Juan 3:31,32). Nótese que Jesús dice que su testimonio se basa en lo que VIO Y OYÓ en el cielo. Para eso él “bajo del cielo”, para dar a conocer a Su Padre Dios, a quien vio y oyó desde el principio. Claro que también toda dádiva buena (como una idónea) desciende de lo alto…y esta es una manera figurativa de hablar.

 

Pues bien, nótese la similitud entre el testimonio del Hijo, y el testimonio de sus discípulos. En otra ocasión Jesús les dijo a sus discípulos, los cuales se convertirían en sus testigos, lo siguiente: “Y vosotros daréis TESTIMONIO TAMBIÉN, porque habéis estado conmigo DESDE EL PRINCIPIO”(Juan 15:27). Estas palabras de Cristo son profundísimas, pero no difíciles de comprender. Nótese que los apóstoles darían testimonio TAMBIÉN  del mismo modo que Jesús lo había hecho con Su Padre celestial—-¿por qué?— ¡Porque habían estado con él “PERSONALMENTE” desde el PRINCIPIO de su ministerio, así como Cristo lo había estado en los planes de Su Padre desde el principio de su ministerio! En resumen, Jesús dio testimonio del Padre porque había estado en su pensamiento desde el PRINCIPIO DE TODO, y ahora los discípulos harían lo mismo con Jesús porque habían estado con él desde el PRINCIPIO de su ministerio. Este es un texto que es complejo y que escapa a nuestro escrutinio.  

Jesús Y el Rey Salomón

 

Resulta difícil de creer que Jesús no haya conocido a Salomón personalmente cuando prestamos atención a lo que dijo el Señor sobre este rey de antaño: “Pero yo os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos” (Mateo 6:29). Ahora bien, es verdad que se conocía entre los judíos acerca de la gloria del rey Salomón en los tiempos de Jesús. No obstante, ¿no sería posible que Jesús estuviera dando testimonio de la gloria y magnificencia del rey Salomón (unos siete siglos AC) porque él fue testigo de su gloria? Podría ser, pero no es seguro. La fama de Salomón fue conocida por todos los Judíos de todos los tiempos.

 

Jesús conocía la Vida Intima de los Ángeles

 

Otros de los pasajes que me crean un problema para mi posición de no preexistencia es la declaración de Jesús, que dice: “…porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos” (Juan 18:10). La pregunta es: ¿cómo sabía Jesús que los ángeles de Dios siempre ven Su rostro? Pudiera darse el caso que sólo eventualmente vieran los ojos de Dios y no siempre. Esto hace pensar que Jesús hablaba de algo que sabía pues había probablemente estado en el cielo frente a los ángeles de Dios en un extasis.

 

En otra ocasión Jesús dijo de los ángeles: “Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento; mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya más morir, pues son iguales que los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección” (Lucas 20:34-36). Aquí surge nuevamente la pregunta de cómo sabía Cristo de que los ángeles en el cielo no se casan. ¿Es probable de que Jesús hubiera preexistido en el cielo para saber esto con seguridad? No necesariamente. Pudo haberlo visto en una visión.

 

También dijo Jesús: “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:10). Aquí Jesús estaba asegurando la alegría angelical cuando alguien se arrepiente de su pecado. La pregunta surge inmediatamente: ¿cómo lo sabía Jesús?¿ Será que él lo sabía porque había visto gozarse a los ángeles, cuando, por ejemplo, vio el arrepentimiento del rey David o de los pobladores de Nínive? No, necesariamente, pudo haberlo visto en visiones.

 

Jesús Conocía la Casa del Padre Celestial

 

Jesucristo reveló a sus discípulos cómo era la casa de Su Padre mientras estuvo en el cielo en su vida preexistente. El dio las características de la casa de Dios con estas palabras: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho...” (Juan 14:2). Sí, Jesús sabía que en el cielo él y Su Padre comparten una magnífica casa con muchísimas habitaciones. A él no se lo contaron seguramente, y más bien pareciera que él la vio mientras vivía con el Padre en el cielo. Sin embargo, pudo suceder que él la viera en alguna visión mientras estaba en la tierra, pero no tenemos prueba para sostener categóricamente eso.

 

Cristo Regresó al Cielo desde donde Bajó

En Juan 6:62 Jesús dice: “Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?”. ¿Qué se supone que Jesús quiso decir con esto? Aquí Jesús hablaba con sus discípulos, aunque algunos aún no creían en él. Es decir, no creían que él había bajado del cielo para convertirse en el maná y el pan espiritual (vs. 51-58). No aceptaban su “preexistencia” y su “bajada”  del cielo como el maná que cayó del cielo en el desierto. Entonces Jesús los reta cuando les dice a los incrédulos lo que ellos entonces pensarán de él cuando ascendiera al cielo y ellos lo vean con sus propios ojos subir al Padre. Entonces quedarán avergonzados por su incredulidad (v.62). Es decir, si no aceptaban su venida del cielo, menos podrían aceptar su regreso personal al cielo.  Sin embargo, algunos teólogos dirían que Cristo hablaba de ascender al lugar que había estado primero (a Jerusalén) estando en Galilea en las costas. Recuérdese que Galilea y Jerusalén estaban separadas por una cierta distancia y altura.

 

Jesucristo es Antes que Todas las Cosas Hechas

 

El apóstol se expresó así de su Mentor Jesucristo: “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sen tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes que todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Colosenses 1:15-17).

 

Notemos que Pablo contemplaba a la persona de Cristo como un ser que “preexistió” antes que todas las cosas creadas. Es más, por medio de él fueron creadas todas las cosas, y son para él. Por otro lado, él es el primogénito (prototokos) de toda creación, o aquel que es sobre toda la creación, el que tiene la preeminencia. Recordemos que Isaac era el “primogénito” de Abraham, aunque Ismael era el mayor. Entonces la primogenitura de Isaac no implicaba que él era el primero en el tiempo o el primero en ser engendrado, sino el superior en clase o rango. El caso de Esaú y Jacob es otro interesante ejemplo. Se sabe que Esaú era el primogénito de Isaac, pero Jacob le arrebató la primogenitura a su hermano mayor, y por un plato de lentejas Jacob convirtió en el verdadero primogénito. Entonces, ser primogénito en la Biblia no implica primero en el tiempo necesariamente, sino primero en rango o autoridad. Este pasaje es usado por los que creen en la preexistencia de Cristo, pero que en realidad no prueba nada de una preexistencia de Cristo.

 

En Juan 3:13 Jesús hace una misteriosa afirmación que deja pasmado a cualquiera. Él dijo: “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo”. En realidad la última parte del texto que dice: “que está en el cielo” es una interpolación o añadidura que no se encuentra en los más antiguos  manuscritos. Lo que en verdad dijo el Señor Jesús fue: “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre”. Nótese que Jesús admitió haber subido al cielo con anterioridad a su resurrección y ascensión desde el Monte de los Olivos. Examine con cuidado éstas, sus palabras, para entender el mensaje. Estas podrían implicar que él pudo haber estado en la tierra por lo menos en una ocasión antes de su nacimiento en Belén, pero no hay forma de probarlo.

 

En Efesios 4:8-10 leemos: “Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra. El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo”. Nótese que el que descendió del cielo es el mismo que aquel que ascendió al cielo. El Jesús que “descendió” del cielo, es el mismo de aquel que ascendió al cielo. Pero si Jesús verdaderamente no bajó del cielo personal y literalmente hablando, me pregunto: ¿cómo puede ser que aquel que subió al cielo el mismo Jesús  que  bajó, si él supuestamente nunca bajó literalmente del cielo? Estoy meramente especulando o elucubrando, pero puedo equivocarme.

 

En fin, aún quedan interrogantes por responder, y aunque Jesús pudiera haber preexistido en el cielo, esto no significa que él fue parte de una Santísima Trinidad. Este es otro asunto muy diferente.

 

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