LA “RESTITUCIÓN DE TODAS LAS COSAS” SE INICIARÁ EN EL NUEVO MILENIO

 

Uno de los aspectos más sorprendentes de la Declaración del Milenio – el reinado de 1000 años de Jesucristo desde la ciudad de Dios, Jerusalén – traerá de regreso  a la creación al jardín del Edén. Isaías habla a menudo de esta edad y habla de una época en que la “maldición” causada por el pecado de Adán se invertirá.

El lobo habitará con el cordero, el leopardo se echará con el cabrito, el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño pequeño los conducirá. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas, y el león comerá paja como el buey. El niño jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado meterá la mano en el nido de la víbora. (Isaías 11:6-8)

Isaías profetizó que la segunda venida traerá el amanecer de la mayor edad del mundo, lo que Jesús llamó la “regeneración del mundo” (MTT 19) y Pedro lo denomina “los tiempos de la restitución de todas las cosas” (Hechos 3:21).

“Ya no va a tener el sol para luz del día, ni el resplandor de la luna te alumbrará; Sin embargo, usted tendrá el SEÑOR por luz eterna, y tu Dios para su gloria. El sol ya no se establece, ni se su luna de disminuir, porque tú tendrás al SEÑOR por luz eterna, y los días de tu luto será más. (Isaías 60:19-20)

Desafortunadamente, la iglesia ha sido tan poco se enseña en esta área que ellos creen que se trata de “exageración poética” y perder todo el sentido del texto como una escena del Milenio! Gracias a Dios, Jesús no pierde la verdadera interpretación. Se hace eco de las palabras de Isaías y le dice a sus discípulos que la “regeneración” (MTT 19:27) comenzará con el inicio del milenio, cuando venga a sentarse en su trono.

En la actualidad, Jesús se sienta a la diestra de su Padre en el trono de su Padre, esperando hasta que todos sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies (Sal 110). Cuando llegue la hora, Jesús dejará el cielo una vez más, al final y descenderá a la tierra, donde gobernará y reinará desde su trono en Jerusalén como el Hijo de David. (Apocalipsis 3:21)

Entonces Pedro le dijo: “Mira, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. Por lo tanto, ¿qué nos queda? “Entonces Jesús les dijo:” De cierto os digo, que en la regeneración , cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también se sentarán en doce tronos [ en la tierra], a las doce tribus de Israel “(Mateo 19:27, 28)

Pablo, del mismo modo, escribió en un momento en la creación serían liberados de la esclavitud de la corrupción. Por supuesto que no lo llama “el Milenio” (un punto que frustra a muchos estudiosos de la Biblia), ya que nadie antes que Juan el Amado en el Apocalipsis fue dada la duración de esta “época de la regeneración”!

“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no voluntariamente, sino por aquel que la sometió, en la esperanza de que la creación misma será libertada de la esclavitud de la corrupción en la libertad de la gloria de los hijos de Dios. “(Rom 8:21)

En esta regeneración del mundo los doce discípulos se sentarán en tronos en la tierra, no en el cielo.

Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. Y otorgar a un reino, como mi Padre me concedió una sobre mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino , y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Lucas 22:28-30).

Después de los 1000 años de Jesús trayendo todas las cosas bajo sus pies “, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y poder” (I Cor 15), Dios, el Padre, se ha propuesto para que Satanás esté libre de nuevo, al igual que en el Jardín del Edén. Recuerde que la tierra en este momento será muy similar en todas las facetas del Jardín del Edén original. Sin embargo, el Padre apagará la última revuelta de Satanás antes de que pueda comenzar (Ap 20) y eliminará todos los males, en cualquier forma, fuera sw la tierra. Entonces, por fin, el Padre estará una vez más unido con su Hijo en la tierra (que será “renovada por el fuego”) y en conjunto, de la Nueva Jerusalén, que van a vivir en comunión íntima y continua con la humanidad redimida y la creación siempre . (Ap 21-22)

La última página de la Biblia te lleva de vuelta a la primera página! Sin embargo, esta vez el diablo y todos sus ángeles están encerrados en el lago de fuego para siempre …

El que da testimonio de estas cosas dice: “Sí, vengo pronto.” Amén. Ven, Señor Jesús. (Apocalipsis 22:20)

El suyo para el Rey que viene pronto,

Jeff Gilbertson

LA RESTITUCION DE TODAS LAS COSAS

Por Ingº Mario Olcese Sanguineti, Apologista.
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La palabra restitución se lee una vez en el Nuevo Testamento, y se traduce del Griego apokatástasis de apokathístemi que significa “una restauración de cualquier cosa a su estado anterior”.

Tome nota que la palabra apokatástasis no significa creación, la cual se expresa por el vocablo Griego ‘ktisis’, que significa “el acto de la creación, la producción de la nada.”

Muchos pasan por alto estos hechos importantes: en consecuencia, en lugar de buscar la obra de restitución que se iniciará en la venida de Cristo, esperan que todas las cosas se hagan nuevamente otra vez.

Cabe recordar que este es un mundo perdido: que los santos han caído en la muerte, que se ha perdido Edén, que Jerusalén es aún un lugar de conflictos y no de paz, que el tabernáculo de David está aún caído, y su trono está ausente. También debe tenerse en cuenta de que Dios, por boca de todos los santos profetas, ha prometido una restauración de estas cosas (en particular, su reino). No se ha hablado oscuramente por uno o dos profetas, ni tampoco se ha insinuado como algo inseguro o incierto, sino que todos ellos han tocado de distinta manera este tema glorioso de la restitución.

Dicha restitución o restauración se iniciará en el regreso del Señor, como Pedro, en nuestro texto, dice: “a quien el cielo debe recibir hasta los tiempos de restitución: (Hechos 3:19.21)”. Luego vendrá el Mesías y se iniciará la gloriosa obra de restitución de todas las cosas, y serán tiempos de refrigerio. Los hombres por fin verán cumplidas todas sus nobles y divinas esperanzas, cuando esta tierra sea convertida nuevamente en el paraíso edénico, bajo el liderazgo del segundo Adán, el justo y perfecto, el nuevo padre de la era venidera que reemplaza al primero.

En ningún momento se habló de una restauración o restitución en los cielos, colocando el trono de David a lado del Padre. Esta idea no proviene de la Biblia sino de las fantasías de los hombres que no quieren ver lo que claramente está delineado por Dios en sus Santas Escrituras. Una morada de los salvos en el cielo trastoca el verdadero sentido de la restauración de todas las cosas. El paraíso en la tierra será restaurado y finalmente la Nueva Jerusalén será establecida sobre la vieja Jerusalén, y los hombres morarán con Dios y Su Hijo en dicha mansión o casa del Padre, la cual tiene muchas moradas (Juan 14:2,3; Apo. 21:1-5).

Pensar en la destrucción total del planeta tierra es inconcebible, pues la Biblia nos habla de que vendrá una restauración total de todas las cosas y no una destrucción total de todo lo que hoy existe. Los ingenieros destruyen viejas edificaciones para levantar nuevos edificios, pero lo que hará el Señor será restaurar lo que se estropeó por el pecado. Si los bosques parecen ahora grandes desiertos, con Cristo y su reino éstos serán restaurados como al comienzo, con bellos y frondosos parques con una rica flora y fauna. Si alguien nació cojo o paralítico, en el reinado de Cristo tendrá un cuerpo sano, restaurado y con vida eterna. Si el aire está ahora contaminado, en el reino de Cristo el aire puro y fresco será restaurado con la ayuda de la abundante vegetación restaurada. Y del mismo podemos hablar del reino mismo, el de David. Si antes hubo un reino en Israel, con un trono y un monarca, en la era de la restitución, el rey heredero (Jesucristo) tomará el trono de David en Jerusalén, y se sentará en él con poder y gloria soberanas, y junto con sus santos que poseerán sus tronos propios, gobernarán el mundo.

Aquellos que nos hablan de un reino distinto, espiritual, celestial, no nos están hablando de una restauración o restitución del reino, sino de un nuevo reino en otra esfera. Sencillamente estarían creando (Gr. ktisis) un nuevo y diferente reino que poco o nada se parece al primero.

Los discípulos del Señor en Hechos 1:3,6 le preguntaron a Jesús acerca del tiempo de la restauración del reino. Esa era la esperanza apostólica, es decir, la restauración del reino antiguo y no de un nuevo reino en el corazón de los creyentes, o en el cielo donde mora Dios, o en otro planeta, pues si dicha restitución no fuera tal como lo fue al principio (en la tierra y en Jerusalén), entonces no podríamos hablar de una verdadera restauración. Cuando Agustín dejó de lado la restauración del reino davídico por un reino eclesiástico, lo que estaba haciendo, a mi juicio, era trastocar el propósito divino de manera radical.

Es momento que entendamos todo lo que implica la palabra restitución (apokatástasis) en las Escrituras, y en particular para el asunto del reino de Dios. No es correcto que este tema central de Cristo-su evangelio-sea trastocado con conceptos que se alejan de la verdad prístina de las Escrituras.

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¿ENTIENDE USTED LO QUE ES RESTAURAR EL REINO DE DIOS?

 Hechos 1:6: “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿RESTAURARÁS el reino a Israel en este tiempo?”

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Quiero reflexionar con ustedes acerca de lo crucial y trascendental que es creer y buscar primeramente el reino de Cristo, y lo nefasto que puede resultar para aquellos que lo rechazan o trastocan por completo. Y es que el reino de Cristo redundará en nuestra salvación eterna, o lo que es lo mismo decir, en nuestra vida eterna. Aún hoy, los más de los cristianos siguen relegando el reino de Dios a un segundo plano, como si fuera una enseñanza de poca importancia, o como si fuese una doctrina suplementaria que no corresponde a la salvación, cuando en realidad es diametralmente lo contrario.

El Señor Jesucristo dejó entrever que el reino de Dios es su mensaje vital, la meta o el fin de su iglesia, y la única esperanza real de salvación que debe ser buscada, pedida, y esperada por todo auténtico seguidor suyo. Es, en esencia, la razón de ser de toda nuestra carrera cristiana. Jesús dijo: “Buscad PRIMERAMENTE el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás os será dado por añadidura.” (Mateo 6:33).

En una ocasión un joven rico se le acercó a Jesús para preguntarle qué es lo que debía hacer para ganar la vida eterna—un anhelo que seguramente es el de millones de hombres— y Jesús no tardó en responderle, con estas palabras:  “Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?J Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?

Pues bien, nótese las frases subrayadas del los versos de arriba, e inmediatamente usted concluirá que la vida eterna está asociada con el reino de Dios (= reino de los cielos)…¡y significa nuestra salvación! Así que el reino de Dios no es otra cosa que la salvación o la vida eterna que Jesús nos ofrece. De aquí la importancia de insistir en el mensaje del reino y darlo a conocer al mayor número de personas posible.

Ahora bien, los predicadores contemporáneos enseñan que sólo basta con creer en Jesús para ser salvo, sin explicar puntualmente lo que significa “creer en Jesús”. Lastimosamente, la gran mayoría de potenciales conversos declaran haber aceptado a Cristo, pero siguen ignorando por completo que él vino a predicar el reino de Dios como el evangelio salvador. Estos supuestos conversos siguen perdidos porque no llegaron a aceptar el mensaje salvador que Cristo vino a anunciar y que él pidió que fuese creído y abrigado con mucha fe PARA LA SALVACIÓN (Lean Marcos 1:1,14,15; 16:15,16).

Cristo no es el evangelio

Ahora bien, muchos cristianos creen que Cristo es el evangelio (“el evangelio de Cristo” o “el evangelio sobre Cristo”), cuando en realidad Jesús vino, no a anunciarse a sí mismo, sino para proclamar algo que él llamó “el reino de Dios”. Sin duda, ese reino involucra un rey, que es nuestro Señor Jesús. Pero Jesús, por sí solo, NO ES EL EVANGELIO. Recordemos que él enseñó que SU MENSAJE era el evangelio del reino de Dios. San Pablo lo declaró muy bien cuando escribió lo siguiente: “Dios envió MENSAJE a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz  (que trae el reino, Isa. 9:7) por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos” (Hechos 10:36).

Debemos entender que Jesús no nos mandó creer que él es el evangelio salvador,  y menos aún, que él mismo es Dios encarnado. Sin embargo, lo que él sí buscó es que la gente creyera  en SU PALABRA, enseñanza o evangelio. El sentido real de “creer EN Cristo” sería “creer A Cristo (Su Palabra)”, es decir, creer en Su Mensaje o evangelio, que es el reino de Dios. La prueba de lo que decimos está en Marcos 1:15, donde Jesús dijo: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y CREED en el evangelio”. A los judíos incrédulos, Jesús les dijo: “Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho”. Juan 10:26. Como vemos, Jesús estaba interesado en que la gente creyera en su mensaje del reino, porque este mensaje del cielo redundaría en la salvación de los potenciales conversos.

Creer en sus Palabras

He aquí una serie de pasajes en donde Jesús dice que debemos creer en su Palabra: 

Marcos 4:20: Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la PALABRA y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.

Lucas 11:28: Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la PALABRA de Dios, y la guardan.

Juan 8:51: De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi PALABRA, nunca verá muerte.

Juan 14:23: Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi PALABRA guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

Juan 15:7: Si permanecéis en mí, y mis PALABRAs permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Juan 17:6: He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu PALABRA.

Juan 17:8: porque las PALABRAS que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Sin duda alguna el Reino de Dios (el evangelio de Cristo) es la Palabra de Dios que debemos creer y guardar en nuestros corazones.  Jesús llamó a “la palabra”, “la palabra DEL REINO”. Vean el siguiente texto:

Mateo 13:19: Cuando alguno oye la PALABRA del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

Así que cuando le presentamos al potencial creyente “la palabra de Dios”, lo que estamos presentándole es precisamente el evangelio o palabra DEL REINO. Este evangelio del reino es poderoso, pues salva a todos aquellos que lo creen de todo corazón (Romanos 1:16). Pero muchos creen que predicar la Palabra es anunciar cualquier mensaje que nosotros creamos crucial de las Escrituras. Algunos podrán predicar el evangelio del perdón, el evangelio del amor de Dios, el “evangelio social”, el evangelio de la prosperidad”, el evangelio de la segunda venida, el evangelio de la justificación, etc, pero si ellos no se enfocan en el reino de Dios, de nada vale su predicación porque no están predicando el evangelio verdadero y único (Gál. 1:6-9). Estos predicadores simplemente han permutado el verdadero mensaje de Cristo, que es único e inamovible, por otros que parecen más “sonoros” y creíbles, justo al gusto del inquiridor. Aquí lo que se trata es revelarle al potencial creyente lo que él necesita creer para ser salvo y no un mensaje manipulador cualquiera para  invitarlo a hacerse miembro de una iglesia o secta cualquiera para que luego se vuelva un fiel diezmador.

Lamentablemente, millones de “cristianos” han aceptado cualquier cosa como el evangelio salvador sin haberse tomado la molestia de averiguar si lo que han recibido como las Buenas Nuevas de salvación es la verdad o un craso error. Simplemente se confían del predicador y se dejan llevar por su carisma y locuacidad, o por su prestigio y reconocimiento “internacional”, y se olvidan de las Escrituras. Sin embargo, aunque sus “evangelios” se escuchen muy estimulantes y espirituales, éstos no tienen ninguna efectividad sanadora y salvadora a largo plazo.

El evangelio del Reino es un mensaje simple y claro

Cuando Jesús apareció en este mundo hace dos milenios, él NO vino a predicar un evangelio ininteligible u oculto a sus paisanos que los metería en un laberinto de ideas contradictorias. En realidad es todo lo contrario, pues él les habló clara y directamente sobre un tema que ellos ya conocían perfectamente. Por otro lado, no tendría sentido que Jesús pretendiese que sus paisanos creyeran en su mensaje del reino, si por otro lado él les estaba anunciando un mensaje arcano, enigmático o velado.

Como cristianos sabemos que Jesús comenzó su ministerio predicando lo siguiente: “El reino de Dios se ha acercado, arrepentíos y creed en el evangelio” (Mateo 4:17). Es decir, Jesús anunciaba algo que sus paisanos esperaban y entendían perfectamente, por lo que él no vio necesario tomarse la molestia ni el tiempo para explicarles eso que él llamaba ‘el reino de Dios’.

De modo que resulta extraño que algo que Jesús no complicó con elucubraciones complejas, sus supuestos seguidores de los últimos 17 siglos lo hayan enrevesado con especulaciones pueriles que no han hecho sino confundir más a los millones de potenciales conversos.

Desafortunadamente, hombres como Orígenes y Agustín de Hipona, por citar dos insignes teólogos, cambiaron radicalmente el sentido del reino, y trastocaron su noción primigenia con especulaciones alegóricas que no tienen un sustento bíblico sólido en absoluto.

¿Pero qué era el Reino de Dios para los paisanos de Jesús?

Esta es una pregunta necesaria e inevitable que todos los estudiantes de la Biblia deben formularse si quieren saber cuál era el concepto original del reino de Dios. Y es que el reino de Dios como mensaje del Señor no era algo nuevo para los judíos, por tanto son ellos los que deben decirnos qué era lo que ellos creían sobre el reino, y eso se consigue leyendo fundamentalmente los Escritos del Antiguo Testamento. Para cualquier Judío devoto, el reino de Dios era el reino que representó en primera instancia el rey David. En 1 Crónicas 28:5 se dice claramente que el reino de David era el reino de Dios. Dice así el verso en cuestión: “Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel”. Nótese que David dice que su trono es el trono del reino de Jehová. Por tanto, el evangelio del reino de Dios es el evangelio del reino de David que será restaurado en la parusía  por un notable heredero del trono. Recordemos que el reino de David quedó suspendido desde el 587 AC, cuando el último rey davídico, Sedequías, fue depuesto de su trono por el rey Nabucodonosor. Desde esa fecha los Judíos no han tenido un rey judío que los gobierne, aunque ellos sabían que llegaría un día en que dicho reino davídico sería restaurado nuevamente por la fuerza de un descendiente real de David, llamado: “El Deseado de todas las Naciones”, “Aquel varón”, “El Príncipe”, “El hombre noble”, etc. Dice Ezequiel 21:25-27, así: “Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré”. Esta es una sentencia divina contra el rey impío Sedequías, pero es también una promesa de restauración futura por medio de un varón designado por Dios que ya tiene el derecho de tomar el trono y el reino por sus justos méritos (Hechos 2:36: “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho SEÑOR y Cristo”), es decir, le ha hecho ‘Señor Mesías’, el varón ideal para restaurar Su reino.

Los discípulos sabían perfectamente qué era el reino de Dios

Cuando Jesús estaba ya a punto de partir al cielo, después de haber estado privadamente con sus discípulos por 40 días hablándoles exclusivamente del reino de Dios (Hechos 1:3), éstos le preguntaron si dicho reino buscado y esperado por ellos sería restaurado a Israel en ese momento o tendrían que esperar aún más tiempo (ver Hechos 1:6), y Jesús, que los estaba escuchando atentamente, no se sorprende por lo que oye, ni les reprende por semejante interrogante, porque la pregunta, aunque a muchos no les guste, fue inteligente, oportuna y correcta. Y es que sus discípulos habían entendido perfectamente que el reino davídico tendría que ser restaurado a Israel de todos modos, ¡y cuanto más antes, mejor!

Así que el Reino de Dios es algo que deberá ser restaurado a Israel en algún momento en el futuro. Y cuando se habla de un reino restaurado, lo que se quiere decir es que ese reino existió en un lugar y pueblo definidos, que desapareció por la impiedad del último rey y su pueblo, y que debe volver a aparecer en el futuro exactamente en el mismo lugar y pueblo con un rey legítimo. Así pues, si el reino fue terrenal y político, entonces deberá ser restaurado como un reino terrenal y político, porque cualquier otra forma de presentación no sería igual al original, y por tanto, no podría hablarse de una verdadera restauración del reino original. Si restauro un jarrón resquebrajado de barro y de color negro, y termino presentando un jarrón de cristal amarillo trasparente, ¿podríamos decir que dicho jarrón ha sido restaurado fielmente? Si cualquier cosa restaurada no se parece al original, entonces no se ha hecho una verdadera restauración de esa cosa. Eso es obvio para cualquiera con dos dedos de frente. Pero esto es precisamente lo que muchos teólogos cristianos han hecho  con el reino original. Sencillamente lo han cambiado por otro que no tiene las mismas características que el original. Ahora el reino es presentado en las iglesias como uno que es por naturaleza espiritual y celestial, y no teocrático y terreno como lo fue originalmente. Ahora los más de los cristianos creen que Cristo reina y reinará desde los cielos, o que Jesús gobierna en el corazón de los creyentes. Otros creen que el reino es la iglesia misma que reina en el mundo y ejerce su poder y autoridad sobre los pueblos a través de sus “ungidos”. Pero toda esta gama de creencias no se parecen en nada al reino original.

Un llamado urgente

Es hora de que todos los cristianos tomen conciencia del evangelio salvador que es el reino de Dios y lo acepten de todo corazón como el mensaje salvador que Cristo trajo por orden del Padre. Recuerden lo que Jesús dijo: “Es necesario que también a otras ciudades ANUNCIE EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS, porque PARA ESTO HE SIDO ENVIADO” (Lc. 4:43). Y también debemos predicar y bautizar a las personas sobre la base del reino de Dios ( ver Mateo 24:14; Hechos 8:12).

Es necesario conservar el significado original del reino de Dios tal como los Judíos lo creen aún hoy día. Para ellos, cualquier cosa que se predique como el reino que no se ajusta a sus expectativas mesiánicas, no es el auténtico evangelio. Recordemos que Jesús no vino a cambiar o a trastocar las prístinas promesas hechas a los padres Hebreos por Dios mismo, sino a CONFIRMARLAS (Ver Romanos 15:8). Y confirmar no es cambiar o mutar la promesa original.

En este blog encontrará todos mis escritos sobre el Reino que le podrán ayudar entender mejor el evangelio original no trastocado. Simplemente busque la palabra REINO en la columna de la izquierda…¡y listo!

Gracias por leer…. ¡y estaré a la espera de sus comentarios!

 

LA RESTITUCIÓN O RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

La palabra restitución se lee una vez en el Nuevo Testamento, y se traduce del Griego apokatástasis de apokathístemi que significa “una restauración de cualquier cosa a su estado anterior”.

Tome nota que la palabra apokatástasis no significa creación, la cual se expresa por el vocablo Griego ‘ktisis’, que significa “el acto de la creación, la producción de la nada.”

Muchos pasan por alto estos hechos importantes: en consecuencia, en lugar de buscar la obra de restitución que se iniciará en la venida de Cristo, esperan que todas las cosas se hagan nuevamente otra vez.

Cabe recordar que este es un mundo perdido: que los santos han caído en la muerte, que se ha perdido Edén, que Jerusalén es aún un lugar de conflictos y no de paz, que el tabernáculo de David está aún caído, y su trono está ausente. También debe tenerse en cuenta de que Dios, por boca de todos los santos profetas, ha prometido una restauración de estas cosas (en particular, su reino). No se ha hablado oscuramente por uno o dos profetas, ni tampoco se ha insinuado como algo inseguro o incierto, sino que todos ellos han tocado de distinta manera este tema glorioso de la restitución.

Dicha restitución o restauración se iniciará en el regreso del Señor, como Pedro, en nuestro texto, dice: “a quien el cielo debe recibir hasta los tiempos de restitución: (Hechos 3:19.21)”. Luego vendrá el Mesías y se iniciará la gloriosa obra de restitución de todas las cosas, y serán tiempos de refrigerio. Los hombres por fin verán cumplidas todas sus nobles y divinas esperanzas, cuando esta tierra sea convertida nuevamente en el paraíso edénico, bajo el liderazgo del segundo Adán, el justo y perfecto, el nuevo padre de la era venidera que reemplaza al primero.

En ningún momento se habló de una restauración o restitución en los cielos, colocando el trono de David a lado del Padre. Esta idea no proviene de la Biblia sino de las fantasías de los hombres que no quieren ver lo que claramente está delineado por Dios en sus Santas Escrituras. Una morada de los salvos en el cielo trastoca el verdadero sentido de la restauración de todas las cosas. El paraíso en la tierra será restaurado y finalmente la Nueva Jerusalén será establecida sobre la vieja Jerusalén, y los hombres morarán con Dios y Su Hijo en dicha mansión o casa del Padre, la cual tiene muchas moradas (Juan 14:2,3; Apo. 21:1-5).

Pensar en la destrucción total del planeta tierra es inconcebible, pues la Biblia nos habla de que vendrá una restauración total de todas las cosas y no una destrucción total de todo lo que hoy existe. Los ingenieros destruyen viejas edificaciones para levantar nuevos edificios, pero lo que hará el Señor será restaurar lo que se estropeó por el pecado. Si los bosques parecen ahora grandes desiertos, con Cristo y su reino éstos serán restaurados como al comienzo, con bellos y frondosos parques con una rica flora y fauna. Si alguien nació cojo o paralítico, en el reinado de Cristo tendrá un cuerpo sano, restaurado y con vida eterna. Si el aire está ahora contaminado, en el reino de Cristo el aire puro y fresco será restaurado con la ayuda de la abundante vegetación restaurada. Y del mismo podemos hablar del reino mismo, el de David. Si antes hubo un reino en Israel, con un trono y un monarca, en la era de la restitución, el rey heredero (Jesucristo) tomará el trono de David en Jerusalén, y se sentará en él con poder y gloria soberanas, y junto con sus santos que poseerán sus tronos propios, gobernarán el mundo.

Aquellos que nos hablan de un reino distinto, espiritual, celestial, no nos están hablando de una restauración o restitución del reino, sino de un nuevo reino en otra esfera. Sencillamente estarían creando (Gr. ktisis) un nuevo y diferente reino que poco o nada se parece al primero.

Los discípulos del Señor en Hechos 1:3,6 le preguntaron a Jesús acerca del tiempo de la restauración del reino. Esa era la esperanza apostólica, es decir, la restauración del reino antiguo y no de un nuevo reino en el corazón de los creyentes, o en el cielo donde mora Dios, o en otro planeta, pues si dicha restitución no fuera tal como lo fue al principio (en la tierra y en Jerusalén), entonces no podríamos hablar de una verdadera restauración. Cuando Agustín dejó de lado la restauración del reino davídico por un reino eclesiástico, lo que estaba haciendo, a mi juicio, era trastocar el propósito divino de manera radical.

Es momento que entendamos todo lo que implica la palabra restitución (apokatástasis) en las Escrituras, y en particular para el asunto del reino de Dios. No es correcto que este tema central de Cristo—su evangelio—sea trastocado con conceptos que se alejan de la verdad prístina de las Escrituras.

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LA RESTITUCIÓN O RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

La palabra restitución se lee una vez en el Nuevo Testamento, y se traduce del Griego apokatástasis de apokathístemi que significa “una restauración de cualquier cosa a su estado anterior”.

Tome nota que la palabra apokatástasis no significa creación, la cual se expresa por el vocablo Griego ‘ktisis’, que significa “el acto de la creación, la producción de la nada.”

Muchos pasan por alto estos hechos importantes: en consecuencia, en lugar de buscar la obra de restitución que se iniciará en la venida de Cristo, esperan que todas las cosas se hagan nuevamente otra vez.

Cabe recordar que este es un mundo perdido: que los santos han caído en la muerte, que se ha perdido Edén, que Jerusalén es aún un lugar de conflictos y no de paz, que el tabernáculo de David está aún caído, y su trono está ausente. También debe tenerse en cuenta de que Dios, por boca de todos los santos profetas, ha prometido una restauración de estas cosas (en particular, su reino). No se ha hablado oscuramente por uno o dos profetas, ni tampoco se ha insinuado como algo inseguro o incierto, sino que todos ellos han tocado de distinta manera este tema glorioso de la restitución.

Dicha restitución o restauración se iniciará en el regreso del Señor, como Pedro, en nuestro texto, dice: “a quien el cielo debe recibir hasta los tiempos de restitución: (Hechos 3:19.21)”. Luego vendrá el Mesías y se iniciará la gloriosa obra de restitución de todas las cosas, y serán tiempos de refrigerio. Los hombres por fin verán cumplidas todas sus nobles y divinas esperanzas, cuando esta tierra sea convertida nuevamente en el paraíso edénico, bajo el liderazgo del segundo Adán, el justo y perfecto, el nuevo padre de la era venidera que reemplaza al primero.

En ningún momento se habló de una restauración o restitución en los cielos, colocando el trono de David a lado del Padre. Esta idea no proviene de la Biblia sino de las fantasías de los hombres que no quieren ver lo que claramente está delineado por Dios en sus Santas Escrituras. Una morada de los salvos en el cielo trastoca el verdadero sentido de la restauración de todas las cosas. El paraíso en la tierra será restaurado y finalmente la Nueva Jerusalén será establecida sobre la vieja Jerusalén, y los hombres morarán con Dios y Su Hijo en dicha mansión o casa del Padre, la cual tiene muchas moradas (Juan 14:2,3; Apo. 21:1-5).

Pensar en la destrucción total del planeta tierra es inconcebible, pues la Biblia nos habla de que vendrá una restauración total de todas las cosas y no una destrucción total de todo lo que hoy existe. Los ingenieros destruyen viejas edificaciones para levantar nuevos edificios, pero lo que hará el Señor será restaurar lo que se estropeó por el pecado. Si los bosques parecen ahora grandes desiertos, con Cristo y su reino éstos serán restaurados como al comienzo, con bellos y frondosos parques con una rica flora y fauna. Si alguien nació cojo o paralítico, en el reinado de Cristo tendrá un cuerpo sano, restaurado y con vida eterna. Si el aire está ahora contaminado, en el reino de Cristo el aire puro y fresco será restaurado con la ayuda de la abundante vegetación restaurada. Y del mismo podemos hablar del reino mismo, el de David. Si antes hubo un reino en Israel, con un trono y un monarca, en la era de la restitución, el rey heredero (Jesucristo) tomará el trono de David en Jerusalén, y se sentará en él con poder y gloria soberanas, y junto con sus santos que poseerán sus tronos propios, gobernarán el mundo.

Aquellos que nos hablan de un reino distinto, espiritual, celestial, no nos están hablando de una restauración o restitución del reino, sino de un nuevo reino en otra esfera. Sencillamente estarían creando (Gr. ktisis) un nuevo y diferente reino que poco o nada se parece al primero.

Los discípulos del Señor en Hechos 1:3,6 le preguntaron a Jesús acerca del tiempo de la restauración del reino. Esa era la esperanza apostólica, es decir, la restauración del reino antiguo y no de un nuevo reino en el corazón de los creyentes, o en el cielo donde mora Dios, o en otro planeta, pues si dicha restitución no fuera tal como lo fue al principio (en la tierra y en Jerusalén), entonces no podríamos hablar de una verdadera restauración. Cuando Agustín dejó de lado la restauración del reino davídico por un reino eclesiástico, lo que estaba haciendo, a mi juicio, era trastocar el propósito divino de manera radical.

Es momento que entendamos todo lo que implica la palabra restitución (apokatástasis) en las Escrituras, y en particular para el asunto del reino de Dios. No es correcto que este tema central de Cristo—su evangelio—sea trastocado con conceptos que se alejan de la verdad prístina de las Escrituras.

HECHOS 3:21 Y LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS

¡La aurora de un nuevo amanecer!Dice Hechos 3:21 “…a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”.

Ahora nosotros podemos preguntar, ¿Qué “restitución” es esa que los santos profetas de Dios han estado profetizando todos aquellos años transcurridos del AT?”. Como declara Hechos 3:21, este anuncio comenzó “desde que el mundo (edad) comenzó”. ¿Qué más podría ser aparte del restablecimiento de la autoridad de Dios sobre el hombre, y en el particular Israel, que se hace posible a través de la implementación del “nuevo pacto” de Jeremías 31.

La palabra griega traducida, “restitución” (apokatastasis) conlleva una referencia para el restablecimiento de la Teocracia verdadera y original. No hay implicación de un universo “restaurado”. La “restitución de todas las cosas” no se trata del universo, sino del dominio de Dios sobre el hombre dentro del universo.

“todas las Cosas” como es usada en estos y muchos (no todos) versos del Nuevo Testamento son simplemente una referencia para la totalidad del gobierno, autoridad, y aun gobernantes, supeditándose a una autoridad como el Padre ha concedido para su hijo primogénito en la “ edad ” por venir y en Su Reino, el Reino de Dios.

Debajo hay un listado de los versículos que hablan de “todas las cosas”

Mt 11:27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Mt 17:11 Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.

Juan 3:35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.

Juan 13:3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba.

1Cor. 8:6 para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

1 Cor. 15:27 Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas.

1 Cor. 15:28 Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

2 Cor. 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas las cosas son hechas nuevas.

Efe 1:10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

Efe 1:11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.

Efe 1:22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia.

Efe 3:9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas.

Fil. 3:21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

Col 1:16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

Col 1:17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.

Col 1:18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todas las cosas tenga la preeminencia.

Col 1:20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

Heb 1:2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, y por quien asimismo hizo el universo;

Heb 1:3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

Heb 2:8 Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.
Heb 2:10 Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

1Ped 4:7 Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.

Apo. 21:5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

Apo. 21:7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

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LA RESTAURACIÓN DEL TRONO Y DEL REINO DE DIOS

AnunciacionGreco2Al anunciar el Ángel del Señor a María que ella daría a luz al Hijo de Dios,  le dijo esto: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Y he aquí, tú concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo y el Señor Dios os dará el trono de David su padre y reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no habrá fin “(Lucas 1:30-33).

Los apóstoles del Señor Cristo Jesús que lo habían seguido fielmente durante el curso de su ministerio, entendían que debían ser recompensados por su fidelidad. Pero de qué manera? Pedro fue el que puso a su pregunta en palabras: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. ¿Qué, pues, tendremos? “El Señor le dio una respuesta clara e inequívoca:” Vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros también se sentará en doce tronos para juzgar de las doce tribus de Israel “(Mateo 19:27-28).

La palabra traducida como “regeneración” es muy interesante. El griego palingenesia se deriva de Palin, que significa “nuevo”, y génesis, que significa “nacimiento” o “principio”. La palabra entonces habla del re-nacimiento o la reconstitución del reino de Israel, que es el reino de Dios, con Cristo que reina en el trono de David su padre (Lucas 1:32-33).

Una palabra con un significado similar ocurre en el libro de los Hechos. Pedro habla de “los tiempos de refrigerio” que “vendrán de la presencia del Señor, y Él envíe a Jesucristo … quien debe recibir los cielos (Salmo 110:1, Hechos 2:32-33) hasta los tiempos de la restitución de todas las cosas de que Dios ha hablado por boca de sus santos profetas “(Hechos 3:19-21). La palabra “restitución” es de la palabra Griega apokatastasis, derivada de apo, “Volver de nuevo,” y kathistemi “poner en orden,” por lo tanto, literalmente, “poner en orden de nuevo”, y así completamente restaurado. Obviamente, Pedro se refería al “reino”, que debe ser restablecido, con el trono en “Jerusalén como en los días de antaño “(Malaquías 3:4).

Estos puntos son suficientes para convencernos de que la iglesia no es el reino, puesto que la iglesia no requería ser restaurada sino edificada (no reedificada).

¿QUÉ EN EL MUNDO SON “TODAS LAS COSAS”?

En los Hechos 3:21 leemos acerca de la restitución de “todas las cosas”

 

Hechos 3:21 “A quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”.

¿Qué son estas “todas las cosas”? ¿Por qué necesitan restaurarse? ¿Es ésta una referencia para el universo -o alguna otra cosa semejante? ¿O es ésta “todas las cosas” alguna cosa muy específica y completamente inequívoca?

¿Podría ser posible que hayamos pasado por alto la explicación bíblica acerca de lo que se trata “todas las cosas” porque simplemente hemos asumido que lo sabíamos? ¿Seguramente “todas las cosas” es todo, no es así? ¿Qué ocurre si no lo es? ¿Querría usted saber lo qué es?

Mientras la locución “todas las cosas” es usada para diferentes “todas las cosas” en la Biblia, a qué se refieren estas “todas las cosas” si no es a la creación del universo? ¿Hay aún alguna “todas las cosas” que son bien definidas y que se separan de las otras “todas las cosas”? Veamos si podemos instrumentar la explicación bíblica que nos dirá exactamente lo que son estas “todas las cosas” en particular. 

Nosotros podemos comenzar igualmente con la anteriormente mencionada cita de Hechos, así que, preguntemos, ¿qué podemos derivar de este verso?

Quizá, en analizar el verso 21, la primerísima cosa que necesitamos notar es el precedente verse 20.

20 Y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado:

Así, se nos dice que este Jesús (Yeshua) ha sido, y continuará siendo, “recibido,” que en el Griego está en el tiempo aoristo, que permite que la acción sea permanente, que significa  permanecer “mantenido” o “retenido” una vez recibido.

El punto es que él permanecerá donde él fue recibido hasta la hora estipulada para partir. Entonces, los “tiempos” en cuestión es un tiempo (no numerosos tiempos diferentes) de restauración de algún tipo.

Ahora, aquí hay algo difícil. La mayoría automáticamente supondría que “la restitución de todas las cosas” querría decir la restitución del universo. ¿Pero es eso lo que se  quiso decir? ¡En términos sencillos, No!

Ante todo, asumamos esa tesis por el bien del debate. Entonces, ¿en qué resultaría eso? Si quisiese decir que “el universo” sería restaurado a alguna mejor condición físicamente que su estado presente, por la intervención  del hombre (y la “iglesia”),  ¿sería esto realmente la “restitución de todas las cosas” y no otra cosa?. Si, lo que muchos llaman, “la segunda venida” es la restitución es de todas las cosas, entonces no sería ésta, una restitución de la restitución? Ahora, si usted tiene problemas para seguir esa línea de razonamiento, únasele a la multitud. ¿Dónde está el soporte bíblico para un desarrollo prolongado del universo supervisado por humanos, o cualquier cosa que el concepto pueda ser? Ahora, esto no quiere decir que tal vez el hombre no podría, en alguna medida hacer algo semejante, pero sólo para señalar que “esa” no sería “la restitución de todas las cosas”.

¿Y por qué no? ¡Debido  a lo que dice además el verso 21! – de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde que comenzó el mundo.

Lo que sea esta “restitución”, Dios ha hablado de eso desde qué tiempo? Pues, ¡“desde que comenzó el mundo”! Esta no es una referencia al “planeta” físico (realmente, el uso de la palabra “mundo” no es nunca una referencia para el planeta, a pesar de la palabra Griega de la cual proviene). En este verso, “desde que comenzó el mundo” es de la locución preposicional Griega: Ap’aionos, que tiene que ver con un punto en el “tiempo” y no a la materia física. Compárese con Lucas 1:70 y Hechos 15:18 (el comienzo del mundo [edad]).

Continuando, Dios ha hablado de este tiempo través de Sus santos profetas. Así, tenemos un punto de origen para, “desde el comienzo del mundo” que está contenido dentro de un periodo de tiempo donde la humanidad existe, puesto que los santos profetas fueron todos humanos.

Entonces, la primerísima cosa que debemos recordar es que lo que sea realmente “todas las cosas”  ellas han sido dichas por milenios. Para captar lo que “todas las cosas” son, simplemente necesitamos comprender lo que los profetas estaban diciendo, es decir, para quién, y por qué la razón.

Ahora, puesto que no hemos podido resolver eso muy bien en el pasado por alguna razón, o la mayoría sólo ha asumido lo que quiere decir sin mayor reflexión, tomemos un poco más de tiempo y ensamblemos algunos versos cruciales del Nuevo Testamento en este tema primero antes de que investiguemos en las palabras de los profetas.

Cuándo “por” no es “por”

1 Corintios 8:6

Para, nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros en él; Y un Señor Jesucristo, por quien son todas las cosas, y nosotros por él.

La primera cosa que tiende a sacarnos fuera del camino, o a conducirnos por el camino equivocado, es la aparición de la palabra castellana “por” que es usada dos veces dentro de este verso. En castellano naturalmente asumiríamos que “por” implica una comprensión donde vemos la “causa” como emanando del pronombre que acompaña, en este caso el “quien”, que es Jesús en el anteriormente citado verso, siendo la implicación de que en cierta forma Jesús tuviese algo para ver con el hacer “todas las cosas.” Pero, el problema gramatical es que el uso sólo sería posible del Griego “en”, sin embargo la palabra usada aquí es “día”, que quiere decir “a través” y con esto ocurriendo en el caso acusativo, quiere decir, “a causa de” o “por.”

Eso nos deja a nosotros con un significado más reflector de la idea de que estas cosas que son “de” Dios (ek “de” Dios) y existen por una razón que tiene que ver con Jesucristo, y a su vez, el “nosotros por él” demuestra que existimos por, o a causa de, Cristo Jesús. Esto es completamente diferente a una comprensión que coloca a Jesucristo como el creador, diseñador, o el fabricante de “todas las cosas.” Ahora él no es el iniciador de “todas las cosas”, sino el recipiente.

La Versión Estándar Revisada está bastante más en conformidad con el lenguaje Griego, compare:

1 Cor. 8:6 Sin embargo, para nosotros hay un Dios, el Padre, de quien son todas las cosas y para a quién existimos, y un Señor, Jesucristo, a través  de quien son todas las cosas y a través de quién existimos.

Ahora que podemos comenzar a ver que esta “todas las cosas” no fueron hechas “por” Jesús, sino por el Padre “a causa de” Su Hijo. Miremos algunos otros versos en Efesios.

El Poder de Dios- ¿Por qué?

Efesios 1:19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,

20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero;

21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero;

22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,

El verso 19 habla de la grandeza del poder de Dios y específicamente cómo ese poder se usó para levantar a un Mesías muerto a la vida. La referencia para “lugares celestiales” en el verso 20 no se trata de posición geográfica, sino más bien acerca del poder. “Celestiales” es un adjetivo y como es usado aquí transporta un significado de “esferas celestiales”, o, en otras palabras, un área como parecido al cielo en poder y alcance, y así, sobre otros poderes inferiores y cosas por el estilo.

Note el verso 21 desde este punto de vista. Dios usa Su poder para no sólo resucitar a Su Hijo, pero luego lo eleva en el poder por encima de qué?

Verso 21: Muy por encima de todo principado, y poder, y fuerza, y todo dominio, y cada nombre que es nombrado, no sólo en este mundo, sino que también en el venidero:

Ahora notemos también que la aparición de “mundo” es aion, que es “edad”, así no un lugar como el planeta o el universo, sino un período de tiempo, por lo tanto una “edad.” Y, no sólo ésta “presente edad maligna,” sino que también la siguiente “edad”, que no es maligna, sino justa en el sometimiento a Cristo Jesús, ¿por razón de qué? ¿Qué ocurre en la siguiente “edad”?

Pues bien, Pablo ya nos dijo más temprano en este capítulo:

9 dándonos a conocer el misterio de su (Dios, el Padre) voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo,

10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

En la llevada a cabo del propósito de Dios vemos que Dios ciertamente había tenido la intención de colocar estas “todas las cosas” bajo el dominio de Su Hijo. Actualmente, Dios está manejando los asuntos de esta edad, o administrándolos (la dispensación) para llevar a cabo Su voluntad y plan para que coincida, o para que culmine con una transición en una nueva y mejor edad como aún veremos en cuyo tiempo estas “todas las cosas” vendrán completamente a estar bajo el reino de Su Hijo.

¿Ahora, ha captado usted qué son “ todas las cosas ”? Continuemos mirando en:

 

Cuándo “por” es “en”

Colosenses 1:15 El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.

 

16 Porque por (en) él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por (dia) él y para él.

 

17 Y él es antes (pro) de todas las cosas, y todas las cosas por (en) él subsisten;

.

18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia (ekklesia), él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todas las cosas tenga la preeminencia;

 

19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,

 

20 y por medio de (dia) él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

Primero, un punto de interés. Si Jesús, quien fue desde hace mucho tiempo resucitado por Dios, es la “imagen” del Dios invisible, entonces él “no puede ser” ese Dios. Una “imagen” no es el objeto o sujeto, sino simplemente una proyección de él.

Después, en el verso 16 otra vez nos encontramos con la palabra  “por”, pero esta vez es del Griego “en”, el cual podría ser “por” en algunos casos. Desafortunadamente aquí, debe ser “en” en vez de  “por”, que sería válido si Jesucristo fuera el que hizo la creación. Puesto que los traductores de la Versión del Rey Jaime pensaron que Jesús lo hizo, eligieron usar “por” como la traducción de “en”, pero la RSV (VER) otra vez lo tiene gramaticalmente correcto y usa “en”.

Col 1:16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de (dia) él y para (eis) él.

Continuando, en verso 17 venimos a través de la palabra “antes.” Pues bien, todos nosotros sabemos lo que antes significa, no es así? El Griego aquí es pro y quiere decir, “antes de uno en el tiempo, lugar, o superioridad.” Por consiguiente, nosotros pudiéramos decir que un hombre podría arrodillarse ante un rey, queriendo decir el hombre estaba enfrente del (ante “en el sitio”) rey, pero luego decir que el Rey está “ante” todos los otros, no queriendo decir que el Rey está delante de alguien, sino que él es superior en el rango para todos sus súbditos, incluyendo el hombre que se arrodilla ante él. La corta historia es que en el verso 17 la palabra pro, traducida a “antes” debe ser comprendida como “superior a”, en vez de antes de en el tiempo o lugar por el contexto, lo cual es en parte establecido en el verso 18 “que en todas las cosas él tenga la preeminencia ”.

Notemos ahora el contexto específico a fin de que podemos evitar asumir o atribuir cosas que están presentes que no lo están.

Pero, qué más leemos acerca de eso? Otra vez, tal como previamente vimos que estas cosas fueron creadas por Dios el Padre “a causa de” Su hijo, ahora, en verso 16, podemos ver que la palabra dia (esta vez en el Genitivo) realmente incluye envolvimiento de este Jesucristo como parte de la causa que culminará en traer estas “todas las cosas” en el mismo sometimiento del Trono de Dios del que se  habló. En ninguno de esto hay un requisito de que Jesús sea el originador o incluso tanto como un participante de modo alguno de la creación de estas “todas las cosas” Mientras algunas de las traducciones castellanas pueden conducirlo a uno a pensar que lo fue, el Griego de donde provienen no apoya nada de eso.

Ahora note lo que fue eso creado. ¿Fue el universo físico que fue creado para su Hijo? Lea el verso 16. Allí dice: “todas los cosas creadas, que están en cielo, y que están en la tierra, visibles e invisibles… ”

Apartando el asunto de sólo lo que es “cielo y tierra” en la Escritura por el momento- Una completa explicación está disponible en un número de artículos en el sitio web de Israel de Dios (www.israelofgod.org), tales como los artículos sobre el Nuevo Cielos y Nueva Tierra, y especialmente el artículo en Génesis 1:1-2, etcétera, pero aquí aun no necesitamos introducirnos en un largo debate del uso bíblico de la locución “cielos y la tierra” cuando ésta contiene una definición, o una explicación, en el verso. Sólo lo leemos directamente en él cada vez (porque automáticamente asumimos que sabemos lo que quiere decir).

Entonces, todas las cosas que fueron creadas, independientemente de lo que signifique los cielos y la tierra, si son visibles para el ojo o invisibles- ¿son qué? Son “tronos o dominios o principados o autoridades”. ¿Y, a qué tronos, dominios, principados y autoridades se refieren? ¿Es esto una referencia para alguna clase de mal del reino angélico?

Verso 20 explica que a través del sacrificio de este Jesús, el Hijo de Dios, todas estas cosas serán reconciliadas de regreso a un estado armonioso bajo el reino y el dominio de Jesús, lo cual es dado a Jesús por y de su Padre, nuestro Dios.

Ahora, teniendo “todas las cosas” en estas referencias que se relacionan a “los tronos, o los dominios, o los principados, o los poderes” repentinamente permite todo esto caber perfectamente dentro de Apocalipsis, pero demos una mirada en Colosenses antes de seguir adelante.

Con las revisiones anotadas:

 

Colosenses 1:15

 

16 Porque por (en) él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por (dia) él y para él.

17 Y él es antes (pro) de todas las cosas, y todas las cosas por (en) él subsisten;

18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia (ekklesia), él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todas las cosas tenga la preeminencia;

19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,

 

 

20. y por medio de (dia) él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz; Por él, digo, ya sea cosas en tierra, o las cosas en cielo (los tronos, o dominios, o principados, o poderes, aun “todo nombre [es decir, autoridades] que es nombrado, no sólo en este mundo [edad], sino que también en el venidero”).

Ahora para Revelación

Revelación 11:15 Y el séptimo ángel tocó; Y hubo grandes voces en el cielo, diciendo, Los reinos (“ los tronos, o los dominios, o los principados, o los poderes ”) de este mundo (la sociedad = humana kosmos) han venido a ser los reinos (“ los tronos, o los dominios, o los principados, o los poderes ”) de nuestro Señor, y de su Cristo; Y él (Dios el Padre) reinará por siempre jamás (por las edades de las edades).  –Y de otras Escrituras, algunos de los cuales hemos cubierto, se sabe que Dios le da a Su Cristo el dominio sobre el hombre y también reina.

Los reinos de este “mundo”, que aquí es kosmos, así la sociedad humana y ninguno de los dos, un periodo tiempo, ni el universo, son ciertamente éstas “todas las cosas ” que son “ tronos, o dominios, o principados, o poderes ”.

Recapitulando:

Hechos 3:21 Que el cielo debe recibir hasta los tiempos de la restitución de todas las cosas, que habló Dios por boca de todos sus santos profetas que han sido desde que comenzó el mundo.

Nosotros ahora podemos preguntar,  ¿Qué “restitución” es esa que los profetas santos de Dios han estado profetizando todos esos años?”

Como Hechos 3:21 indica que este anuncio comenzó con “desde que el mundo (la edad) comenzó,” ¿qué más podría está que el restablecimiento de la autoridad de Dios sobre el hombre, y en el particular Israel, que se hace posible a través de la implementación del “Nuevo Pacto” de Jeremías 31

La palabra Griega traducida, “restitución” (apokatastasis) conlleva una referencia para el restablecimiento de la Teocracia verdadera y original. No hay implicación de un universo “restaurado”. La “restitución de todas las cosas” no se trata del universo, sino del dominio de Dios sobre hombre dentro del universo.

“todas las Cosas” como es usado en estos y muchos (no todos) versos del Nuevo Testamento son simplemente una referencia para la totalidad de régimen, autoridad, y aun gobernantes, supeditándose a una autoridad como el Padre ha consentido para su Hijo primogénito en la  “edad” por venir. No se trata del universo, o cosa, o vacas, o insectos, o árboles, etc. No es incluso acerca del área del “espíritu” para el cual Dios ya tiene un dominio total y completo, sino sobre lo “espiritual” Desde el tiempo en que el hombre eligió primero tener dominio sobre los gobiernos de los hombres, esos gobiernos, principados, poderes, potestades y esos tronos han continuado en una sucesión continua de sufrimiento, debilidad, muerte, destrucción y fracaso abyecto. Ahora, ¿no es esto lo que todos los profetas santos han hablado? ¿No es que esto lo que verdaderamente necesita restaurarse? Las otras cosas, los animales, los insectos, tierras, las aguas, y aun quizá eventualmente el universo, todo están sujetos al hombre, así que cuando el hombre esté otra vez sujeto a Dios, todas esas cosas se encargarán por sí mismos. El orden será restaurado, la vida florecerá, y vivir la forma de Dios causará bendiciones naturales a todos aquellos que se someten a las formas, mente, y autoridad de su Creador Dios; El Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios de Israel, el Dios de Su Reino- el Reino de Dios.

Richard Fix

HECHOS 3:21 Y LA RESTITUCIÓN (RESTAURACIÓN) DE TODAS LAS COSAS

¡La aurora de un nuevo amanecer!

 

Dice Hechos 3:21 “…a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”.

Ahora nosotros podemos preguntar,  ¿Qué “restitución” es esa que los santos profetas de Dios han estado profetizando todos aquellos años transcurridos del AT?”

Como declara Hechos 3:21, este anuncio comenzó “desde que el mundo (edad) comenzó,” qué más podría ser aparte del restablecimiento de la autoridad de Dios sobre el hombre, y en el particular Israel, que se hace posible a través de la implementación del “nuevo pacto” de Jeremías 31.

La palabra griega traducida, “restitución” (apokatastasis) conlleva una referencia para el restablecimiento de la Teocracia verdadera y original. No hay implicación de un universo “restaurado”. La “restitución de todas las cosas” no se trata del universo, sino del dominio de Dios sobre el hombre dentro del universo.

“todas las Cosas” como es usada en estos y muchos (no todos) versos del Nuevo Testamento son simplemente una referencia para la totalidad del gobierno, autoridad, y aun gobernantes, supeditándose a una autoridad como el Padre ha concedido para su hijo primogénito en la “edad” por venir y en Su Reino, el Reino de Dios.

Debajo hay un listado de los versículos que hablan de “todas las cosas

Mt 11:27  Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Mt 17:11  Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.

Juan 3:35  El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.

Juan 13:3  sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba.

1Cor. 8:6  para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

1 Cor. 15:27  Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas.

1 Cor. 15:28  Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

2 Cor. 5:17   De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas las cosas son hechas nuevas.

 Efe 1:10  de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

Efe 1:11  En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.

Efe 1:22  y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia.

Efe 3:9  y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas.

Fil. 3:21  el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

Col 1:16  Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

Col 1:17  Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.

Col 1:18  y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia,  él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todas las cosas tenga la preeminencia.

Col 1:20  y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

Heb 1:2  en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, y por quien asimismo hizo el universo;

Heb 1:3  el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

Heb 2:8  Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.

Heb 2:10  Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

1Ped 4:7  Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.

Apo. 21:5  Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

Apo. 21:7  El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

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