¿DEBEN LOS CRISTIANOS CELEBRAR LA PASCUA O MÁS BIEN LA CENA DEL SEÑOR?

Pregunta: “¿Deben los cristianos celebran la Pascua o la cena del Señor?”

Respuesta: Siendo que hay suficiente evidencia de que Cristo instituyó la llamada cena del Señor, la cual no se come cordero asado, ya que Cristo sólo participó del pan y del vino como símbolos de su cuerpo y de su sangre, hecho que fue confirmado por Pablo en 1 Corintios 11:23-34, nos preguntan: ¿Deben, entonces los cristianos celebrar la Cena del Señor y ya no la pascua con cordero asado?

La celebración de la Pascua es en recuerdo de la época en la historia de Israel, cuando el Señor se movió a través de Egipto destruyendo el primogénito de toda la gente y los animales (ver Éxodo 11 y 12.) Esta fue la última de las diez plagas sobre Egipto que Dios mandó diseñada para obligar a Faraón que dejara a los israelitas salir del país y su cautiverio. A los israelitas se les ordenó por parte de Dios tomar la sangre de un cordero sin mancha y untarla en los postes de sus casas. Cuando el Señor vio la sangre, Él “pasó por encima” de esa casa. Este es un presagio del Cordero inmaculado de Dios, Jesús, cuya sangre cubriría los pecados de los que creen en Él, causando que el juicio de Dios pasara por encima de ellos. Desde aquella noche, los Judios han celebrado la Pascua en recuerdo de la gracia de Dios para ellos.

Ha habido una explosión de interés en la adaptación de la fiesta de la Pascua al cristianismo. Varias organizaciones, como Judios para Jesús, han promovido servicios de Pascua cristiana como un medio para que los Judios mesiánicos conserven su patrimonio cultural mientras profesan su fe cristiana. También han utilizado la Pascua Cristiana como un medio para comunicar a los cristianos la herencia religiosa judía que ellos valoran. Muchos de los rituales asociados con el Seder de Pesaj tienen aplicación a la fe cristiana, y una celebración cristiana de la Pascua ofrece una manera única de llevar la historia de la salvación a la ceremonia.

Si debe o no un cristiano celebrar la Pascua sería un asunto de conciencia para el cristiano individual. Al igual que todas las fiestas del Antiguo Testamento de los judíos, la fiesta de la Pascua era una prefiguración de la obra expiatoria de Cristo en la cruz. Colosenses 2: 16-17 nos dice que no debemos “dejar que nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a fiesta, luna nueva o días de reposo, lo cual es sombra de lo que vendrá, pero el cuerpo es de Cristo” (NVI). Los cristianos ya no están obligados a observar la fiesta de la Pascua en la forma en que los Judios del Antiguo Testamento lo celebraban, pero no deben despreciar a otro creyente que hace o no hace caso de la Pascua u otros días y fiestas judías especiales (Romanos 14: 5).

Si bien no es necesario para los cristianos que celebren la Pascua, es beneficioso estudiarlo y podría ser beneficioso para celebrarlo si conduce a una mayor comprensión y aprecio por la muerte y resurrección de Cristo. La Pascua es una maravillosa imagen de la expiación de Cristo por su pueblo y su liberación de nosotros de la esclavitud del pecado. Eso es algo que debemos celebrar cada día de nuestras vidas.

UNA DISTORSIÓN CON RESPECTO A LA CENA DEL SEÑOR

    Muchos creyentes piensan que la última cena que Jesús y los apóstoles comieron era la Pascua y panes sin levadura; pero este no fue el caso. Debido a este error hoy en día utilizan el pan sin levadura durante la Comunión, la Cena del Señor. En Mateo 27:15; Marcos 15:6; Lucas 23, 14-17 y Juan 18: 39 podemos ver que después de la última cena, estando Jesús ante Pilato, los Judios llegaron a pedir al gobernador romano hacer lo que siempre había hecho durante la Fiesta de la Pascua, liberar a un prisionero. Este es un indicio claro de que después de la última cena, la Pascua se encontraba todavía en el futuro. Por lo tanto, Jesús y sus apóstoles aún no habían comido el cordero, ni el pan sin levadura.

    “Ahora, en esa fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisiesen.” (Mateo 27:15)

    “Ahora, en esa fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen.” (Marcos 15: 6)

    “Les dijo:. Vosotros habéis traído a este hombre a mí, que desvía al pueblo: y he aquí, yo, que lo examinó antes, no he hallado culpa alguna en este hombre de aquéllas cosas de que os lo acusan No, ni sin embargo, Herodes; porque os remití a él;… y he aquí, nada digno de muerte ha hecho este hombre me Así que le castigaré y liberar lo Para tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta ” (Lc 23: 14-17)

    “Pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte uno en la Pascua; queréis, pues, que os suelte al Rey de los Judios?” (Jn 18:39)

    Mateo, Marcos, Lucas y Juan fueron testimoniaron en los cuatro pasajes mencionados, que la última cena había tenido lugar, pero la Pascua aún no había ocurrido.

    Jesucristo fue crucificado el mismo día en que el cordero de Pascua iba a ser sacrificado, en la medida en que él era el verdadero Cordero Pascual, del cual el pequeño cordero era sólo un símbolo, como nos dice San Pablo en Primera de Corintios 5: 7.

    “Limpiad pues la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois. Porque ni aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado.” (I Cor 5: 7)

    Pablo dice claramente que Cristo es nuestra Pascua, es decir, el que estuvo representada por la muerte del cordero, que iba a ser sacrificado por la tarde antes de la noche en la que el cordero pascual y el pan sin levadura eran para ser comidos.

    Para entender mejor si Cristo y los apóstoles comieron pan común o sin levadura, es necesario ir al Antiguo Testamento, para darse cuenta de cómo se llevó a cabo el rito de la Pascua. Allí podemos aprender cuándo el cordero debía ser asesinado, cuándo su carne se debía comer, y cuándo el pan sin levadura comenzó a ser comido.

    El cordero pascual fue asesinado durante la tarde del día 14; pero la carne del cordero y el pan sin levadura se comían la noche siguiente a la tarde, cuando se sacrificaba el cordero, cuando para los hebreos ya era el día 15. Tenemos que recordar que los hebreos comenzaron sus días en la puesta del sol (sol abajo).

    Si durante la Pascua el pan sin levadura era comido la noche siguiente por la tarde, cuando fue asesinado el cordero, entonces sin lugar a dudas, el pan que Jesús y los apóstoles comieron durante la última cena, no era pan sin levadura, sino pan normal, porque Cristo, el verdadero Cordero de la Pascua no había sido aún sacrificado, ni el pequeño cordero de la pascua.

    “Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y toda la asamblea de la congregación de Israel lo inmolará en la noche Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en. el dintel de las casas en que lo comerá Y comerán la carne esa misma noche, asada al fuego, y panes sin levadura;. y con hierbas amargas lo comerán “. (Éxodo 12: 6-8)

    Puesto que el cordero de sacrificio o el cordero de la Pascua representaba el sacrificio de Cristo, es evidente que Jesús tuvo que morir ese mismo día y la hora en la que, debido a la ley ritual, el cordero de Pascua tuvo que ser sacrificado. Efectivamente, así fue, Jesús murió por la tarde antes de la noche en la que la Pascua se comía. Recuerde que los Hebreos comenzaron sus días con el sol abajo (puesta de sol). Esa tarde fue posterior a la noche en la que comieron la última cena, pero anterior a la noche en que se comía el cordero. Podemos confirmar esto leyendo Juan 13: 1-2; 18:28; 19:14; 19:31 y 19:42.

    “Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban, el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase … “(Jn 13, 1-2)

    Como acabamos de leer, la última cena se terminó antes de que la fiesta de la Pascua hubiese llegado. Si leemos Jn 18, 28 verá que cuando el Señor fue llevado a la sala de juicio, que tuvo lugar después de la última cena, los Judios no querían entrar en la sala del juicio, para evitar la contaminación, para que pudieran comer la Pascua. Por lo tanto, la Pascua no había llegado todavía. Esto confirma una vez más, que la última cena no era la Pascua.

    “Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua.” (Jn 18:28)

    También en Juan 19:24 vemos que cuando Jesús estaba siendo juzgado por Pilato y los sacerdotes, la Pascua no se había comido todavía.

“Y era la víspera de la Pascua, y como la hora sexta; él dijo a los Judios: He aquí vuestro Rey!” (Jn 19:14)

    Un poco más adelante, en Juan 19:31, nos enteramos de que incluso después de la crucifixión y muerte del Señor, no habían comido la Pascua todavía, porque todavía era la víspera de la fiesta.

    ” Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo[a] (pues aquel día de reposo[b] era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí. “. (Jn 19, 31)

    De nuevo, en Juan 19:42, cuando iban a enterrar el Señor, vemos que era la víspera de la Pascua.

    “Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús” (Jn 19:42).

    Hasta ahora hemos demostrado que Jesucristo no comió la última Pascua, porque murió la tarde anterior. Murió el mismo día en que el cordero pascual había que matarlo. Vayamos ahora al origen del rito de la Pascua, con el fin de aprender cuándo fue asesinado el cordero, y cuándo el pan sin levadura comenzó a ser comido. En el versículo siguiente vamos a demostrar que el pan sin levadura comenzó la noche del día 15, que siguió a la tarde del día 14, en el que murió el cordero. (Esta fue la misma tarde en que Jesús fue asesinado.)

    “Y comerán la carne esa misma noche, asada al fuego, y panes sin levadura: con hierbas amargas lo comerán.” (Éxodo 12: 8)

    En Levítico 23: 6 vemos de manera clara y específica que el pan sin levadura comenzó el día 15 y no el día 14. Lo mismo se dice en Números 28: 16-17.

    “Y el día quince del mismo mes es la fiesta de los panes sin levadura a Jehová: siete días comeréis panes sin levadura.” (Lev 23: 6)

    “Y en el día catorce del primer mes es la Pascua del Señor, y en los quince días de este mes es la fiesta; Por siete días pueden comer pan sin levadura.” (Números 28: 16-17)

    Jesucristo es el verdadero Cordero Pascual, es por eso que su sacrificio en la cruz coincidió con el sacrificio del cordero que iba a ser asado y comido la noche siguiente. Si el pan sin levadura era comido después de que el cordero fuera asado, y si Jesús comió la última cena con sus apóstoles antes de ser crucificado, es obvio que el pan utilizado en la última cena tenía que ser el pan común, no el pan sin levadura. Por lo tanto, en nuestra celebración de la Cena del Señor, debemos utilizar el pan común, pan de trigo entero, preferiblemente, que es la que se utiliza en ese momento.

    El siguiente pasaje hace que sea evidente que Jesús ya estaba muerto, cuando la Pascua no había llegado todavía.

“Y he aquí, había un hombre llamado José, un consejero, y él era un hombre bueno y justo, y lo mismo no había consentido en el consejo y los hechos de ellos, de Arimatea, ciudad de los Judios; que también esperaba el reino de Dios. Este hombre fue a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Y él lo tomó, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, el cual aún no se había puesto. Y ese día fue la preparación, y para comenzar el sábado”. (Lucas 23: 50-54)

    Como vemos, en ambos pasajes, ahora en Lucas y antes en Juan, se dice que la Pascua no había tenido lugar en el momento del juicio, la crucifixión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Así es evidente que la última cena que tuvieron la noche anterior, no era seguramente la Pascua. Ese año, Jesús no comió la Pascua, fue crucificado por la tarde antes de ella. Era simplemente lógico que esto era lo que sucedió, porque Jesucristo fue la verdadera Pascua, de la cual el cordero era sólo un símbolo. Esto viene con la idea de que Jesús tuvo que morir la misma tarde que mataron el cordero de Pascua; por lo tanto, no podía estar vivo cuando en ese año el cordero asado fue comido.

    En Juan 13: 27-29, vemos que en la mitad de la última cena, cuando Jesús dijo a Judas Iscariote: “. Lo que vas a hacer, hazlo pronto”, los apóstoles pensaron que lo que Jesús le estaba pidiendo a Judas fue que comprara lo necesario para la Pascua. En consecuencia, la Pascua no había llegado aún.

    . “Y después del bocado, Satanás entró en él Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo pronto Ahora no estaban a la mesa entendió por qué, dijo también esta a él Para algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa.. , que Jesús le decía: Compra lo que tenemos necesidad para la fiesta: ó, que diese algo a los pobres “. (Jn 13: 27-29)

    En resumen, se utilizó pan con levadura en la última cena, es decir pan común, y el vino tinto. Ese fue el rito de la Cena del Señor, que Jesucristo estableció para todos los cristianos. Es por eso que los cristianos deben usar en nuestra cena del Señor pan común y vino tinto.

Satanás ha logrado distorsionar la Cena del Señor entre casi todas las religiones cristianas. Algunos dan a sus feligreses una oblea, pero sólo los sacerdotes beben el vino. A otros no les dan a sus seguidores ni el pan ni el vino tinto, estos elementos son tomados solamente por algunos miembros “especiales” que según su religión pertenecen a los 144.000 ungidos. Y otros dan incorrectamente a los asistentes el pan sin levadura, no dándoles vino tinto, sino que en su lugar un poco de zumo de uva o refresco de color Rojo. Algunos otros utilizan correctamente el vino tinto, pero usan pan sin levadura. Aquellos que usan en la Cena del Señor el pan regular más el vino tinto son muy pocos.

    Como es evidente, Satanás ha logrado distorsionar el verdadero rito de la Cena del Señor, en la casi totalidad de los cristianos, sin ser notado por ellos.

http://www.bibleserralta.com/LordsSupper.html

AMABLE CARTA-TESTIMONIO DE UN EX-TESTIGO DE JEHOVÁ QUE VISITA REGULARMENTE MI BLOG

Querido hermano Mario,

Ante todo deseo agradecerte de todo corazón, por haberme ayudado en la preparación de la cena del señor, respondiendo a todas mis preguntas e inquietudes. La verdad es que ha sido una de las ocasiones mas gozosas de toda mi vida, si bien, la he celebrado solo en mi casa, realmente ha sido gratificante para mi y me ha ayudado a replantearme mi espiritualidad.

He sido Testigo de Jehová por 7 años y luego me salí, pero admito que aun así yo continuaba asistiendo por varios años más a las fechas conmemorativas de la llamada Cena de Jesús (8 años después  de que me salí), organizadas por esta secta, quizás por miedo, quizás por  creerme incapaz de prepararla.

Lo cierto es que es de mucho gozo para mi el hecho de haber preparado el pan, correctamente sin levadura, haber preparado el vino, el ambiente, todo, realmente me sentí muy bien y mas aun al haber comido y bebido de los emblemas.

Es una sensación inexplicable, después de haber participado tanto tiempo de manera pasiva, escuchando discursos agrios, sin sentimientos, cargados de falsos cuentos y de especulaciones del fin del mundo, aparte ver pasar los emblemas y no participar para nada de comer , ni beber de ellos.

La verdad, me sentí en comunión con las dos más grandes personas del universo, Dios y Jesús. Mis oraciones salían desde lo mas profundo de mi corazón y no debí aguantar largos sermones, donde lo único importante era plantear  una serie de tecnicismos en vano que desviaban la atención de lo más importante, conmemorar la muerte de Jesús, lo que nos lleva a obtener perdón de los pecados y nos abre las puertas a la vida eterna, es eso, es así de sencillo, nada de cuentitos de que los ungidos están desapareciendo, porque al fin y al cabo: Jesús nunca ordenó que se hablara de ungidos en su ceremonia.

Los testigos continuarán en su ignorancia pensando que el nuevo pacto que estableció Jesus es sólo para los ungidos, cuando en realidad, ese pacto  abarca a la humanidad toda, osea a todos nosotros, por eso debemos comer de los emblemas, el dijo: sigan haciendo esto en memoria de mi.

Por ultimo, les recomiendo esto a mis ex hermanos testigos: Lean la biblia por su cuenta, dejen de seguir ciegamente al esclavo.

Muchas gracias hermano Mario , a ti y a tu hermano Franco.

Gracias.

A.L

ALGUNAS LIMITACIONES MOSTRADAS POR NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Cuando Jesús estuvo en la tierra él mostró tener sus limitaciones, porque era un hombre como todos nosotros. Sin embargo, parece que nuestro Señor también en el cielo siguió teniendo ciertas limitaciones, ya que él siguió recibiendo revelaciones del futuro de parte de Su Dios y Padre.

“ENCUENTRO CON EL SEÑOR” EN EL TEXTO ORIGINAL DE 1 TESALONICENSES 4:17

Escrito por Gary Shogren

www.razondelaesperanza.com

Sin duda alguna, el Nuevo Testamento fue escrito en griego. Algunos sostienen que fue escrito en hebreo, pero todavía no han podido descubrir ningún manuscrito hebreo antiguo. Todas las iglesias de Pablo usaron el griego como su idioma principal. Pablo creció hablando arameo, usando el hebreo para sus estudios y también hablando un dialecto del griego llamado koiné. Fue en griego que el apóstol escribió sus epístolas. Es por esta razón, que muchos estudiantes serios de las Escrituras cristianas deciden estudiar griego, tal y como muchos estudian hebreo y arameo.

Desafortunadamente, mucho de lo que oímos sobre el griego en los libros o desde el púlpito es falso. Por ejemplo, algunos predican que ágape significa “amor divino”, mientras que philé significa “cariño humano.” Esto simplemente no es verdad, y las palabras son a menudo intercambiables en el Nuevo Testamento. Me estremezco cada vez que oigo las palabras, “Yo sé que dice tal-y-tal en el español, pero el griego realmente dice, etc.” De hecho, las traducciones al español con algunas excepciones fueron llevadas a cabo por expertos en los idiomas originales, quienes han puesto mucho esfuerzo en expresar el significado original en español. [1]

Sin embargo, de vez en cuando, en el idioma griego no es una joya, por lo que se torna difícil de comunicarse en español. En la NVI dice “Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire.” Si bien esto es básicamente correcto, la Reina Valera Actualizada da un matiz mejor del idioma original: “seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para el encuentro con el Señor en el aire” (RV 60 y RV 95 usan un verbo en lugar de “encuentro,” “para recibir”).

En mi comentario sobre 1-2 Tesalonicenses (próximamente de Zondervan) opté por traducir “luego nosotros, los que vivimos y quedamos, seremos arrebatados junto con [los que están muertos] en las nubes para recibir al Señor en el aire” [en inglés, “we who still live and remain will be taken up together with (those who were dead) in the clouds to welcome the Lord in the air.”] Por lo tanto, seguí la mayoría de versiones en inglés y usé un verbo en lugar de la frase preposicional “para una reunión” (eis apántesin). Lo traduje así porque es difícil usar así una frase preposicional en inglés (“para el encuentro”) y un verbo representa bien lo que el original dice. Sin embargo, la traducción de Reina Valera Actualizada “para el encuentro con el Señor” es la mejor en el castellano.

Pero, ¿qué pasa después de que los cristianos reciban al Señor en el aire? ¿A dónde irán? Pablo no dice, ni aquí ni en el paralelo en 1a Corintios 15:52. En algunos sistemas de escatología, Cristo se acerca a la tierra, a la atmósfera, para recibir a los santos y luego los toma de nuevo con él al cielo. Esto es la base para los libros más vendidos de la serie “Dejado Atrás.” Otra interpretación es que cuando Cristo vuelva, los santos van para el encuentro, y luego lo acompañan, mientras desciende a la tierra. A falta de detalles explícitos, ¿hay alguna indicación implícita de lo que sucede después?

Parece que sí: ​​la palabra griega “encuentro” (apántesis aquí, y su cognado jupántesis) [2] no significa simplemente encontrar a alguien, sino más bien “la acción de ir al encuentro de un dignatario cuando llega, sobre todo como una muestra de honor.” [3] Cuando una persona importante venía a visitar una ciudad en esos días, los habitantes le rendían homenaje al salir de la ciudad para reunirse con él. A continuación, le acompañaban de regreso a la ciudad. Esto es lo que sucede en Juan 12:13 donde la multitud, el Domingo de Ramos, salió de Jerusalén para conocer a Jesús (jupántesis) y acompañarlo de nuevo a la ciudad.

Además, el Discurso de los Olivos incluye la metáfora de un gobernante que viene a la ciudad, donde luego entra: “Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que Él está cerca, a las puertas” (Mateo 24:33 LBLA). Lo que hace inusual el lenguaje de Pablo es la nueva orientación espacial del encuentro. Convierte la acción “horizontal” del dignatario, la recepción y la entrada en una ciudad cerrada, en una acción “vertical”: cuando Cristo venga, él “desciende” a su dominio, y sus súbditos “suben a las nubes, al aire,” como corresponde al honor que merece Jesucristo. [4]

Con base en este uso convencional de la apántesis, se puede concluir, con un grado alto de certeza, que Pablo previó que Jesús vendrá al aire; que los creyentes resucitados y los vivos subirán en su honor; y entonces le acompañarán de nuevo a la tierra. [5] Esta idea es muy similar a la idea de 2 Tes. 1:10 NVI – “el día en que venga para ser glorificado por medio de sus santos y admirado por todos los que hayan creído.”

Todo para decir que, el texto griego original implica que nadie será “dejado atrás,” sino que los santos regresarán de inmediato a la tierra para establecer el reino de Cristo.

NOTAS:

[1] Hay dos versiones castellanas que no puedo recomendar a nadie. La primera es la Versión del Nuevo Mundo (VNM), publicada por los Testigos de Jehová, con la meta de quitar cualquier referencia a la deidad de Cristo. La segunda es la versión sobre la cual he escrito mucho, el famoso Código Real. En verdad, el Código Real no es una traducción del idioma antiguo al castellano. Es una paráfrasis, a mi parecer, de la versión Reina Valera 1960. Tiene como su meta la supuesta restauración del original hebreo. No es nada de eso. Más bien, existe para promover cierta agenda teológica, según la cual no hay Trinidad, Jesús no es Dios eterno, y el Espíritu es una fuerza, no una persona. Por favor, lea los artículos sobre el Código Real en este blog.

[2] Véase la parábola de las diez vírgenes (Mateo 25:1-13). Las diez aparentemente salen con el fin de un encuentro con el novio. Después caminan de regreso con él al banquete de bodas, del que las chicas habían salido originalmente. El texto de los mejores manuscritos de Mateo 25:6, “para recibir” (eis apántesin) es igual al que Pablo usa en 1ª de Tes 4:17. En Mateo 25:1, jupantesis es intercambiable con apantesis en 25:6.

[3] “…the action of going out to meet an arrival, especially as a mark of honour.” Liddell, Scott and Jones, Greek-English Lexicon, “apantesis“.” También véase Moulton and Milligan, Vocabulary of the Greek Testament; las referencias helenistas demuestran que la palabra no es un semitismo.

[4] Así E. Peterson, “apantesis,” en Theological Dictionary of the New Testament 1:380-81. También M. R. Cosby, “Hellenistic Formal Receptions and Paul’s Use of APANTHSIS in 1 Thessalonians 4:17,” BBR 4 (1994): 15-34; Malherbe, Letters to the Thessalonians, 277; Bruce, 1 & 2 Thessalonians, 102-03.

[5] Véase p. 331 en S. Turner, “The Interim, Earthly Messianic Kingdom in Paul,” JSNT 25 (2003): 323-42. También el ensayo por Douglas J. Moo, quien defiende el acercamiento postribulacionista del rapto de la iglesia en Reiter, Three Views on the Rapture, 169-211.

“Encuentro con el Señor” en el Texto Original de 1ª de Tes 4:17, Gary Shogren, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

¿QUIÉNES TIENEN, SEGÚN LA BIBLIA, LA UNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO?¿ACASO 4 GATOS DE ALGUNA SECTA CRISTIANA EN PARTICULAR?

El Apóstol Juan escribe en su primera epístola capítulo 2 a aquellos que tienen la unción del Espíritu Santo, (ver versículo 20). ¿Pero quiénes son aquellos que han sido ungidos por el Espíritu Santo? La única forma de saberlo es leyendo el CONTEXTO. Es decir, nosotros podemos descubrir quiénes son los que tienen el ungimiento del Señor con sólo leer los versículos 1 al 19 de 1 Juan 2. ¡Así de fácil es la cosa! Enseguida que procederé a subrayar los aspectos más resaltantes de estos ungidos del Señor que aparecen en estos 19 versículos.

Pues bien, ahora lean lo que dice 1 Juan 2:1-20, y más abajo lo comentaremos:  

“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra. El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos. Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas (1 Juan 2:1-20).

Comentario:

Según se desprende de los versos 1-20 de 1 Juan 2, los ungidos del Señor son jóvenes y adultos, hijos y padres que tienen estas características:

1.- Conocen a Jesucristo

2.- guardan los mandamientos o las palabras de Jesucristo

3.- Andan como Cristo anduvo.

4.- Sus pecados han sido perdonados en su nombre.

5.- Han vencido al maligno

6.- No aman el mundo ni las cosas que están en el mundo

7.- Hacen la voluntad de Dios

¡Ajá!… ¡Interesante es la cosa!, pues los ungidos del Señor no son cristianos súper especiales, como nos han querido inculcar los evangélicos y Testigos de Jehová, o individuos con dones o dotes únicos que sobresalen sobre los del resto de los creyentes. Aquí Juan desmiente a los evangélicos y Testigos de Jehová afirmando que los que tienen la unción del espíritu conocen a Jesucristo, guardan sus mandamientos o palabras, andan como él anduvo, sus pecados han sido perdonados en su nombre, han vencido al maligno, no aman el mundo ni las cosas que en él hay, y finalmente, hacen la voluntad de Dios. ¿No se espera que todos los verdaderos cristianos cumplan con estos requisitos?¿Acaso no predican los pastores y ancianos de que debemos ser apartados del mundo y andar como Cristo anduvo, cumpliendo su palabra y haciendo la voluntad de Dios? Si es así, ¿por qué entonces los pastores y ancianos de ciertas sectas nos vienen a decir ahora que sólo 4 gatos son los verdaderos ungidos del Señor y no el resto de sus fieles que también obedecen al Señor y andan según su voluntad?¿Se dan cuenta del engaño de algunas sectas para someter a las masas de creyentes bajo individuos supuestamente más iluminados y entendidos que ellos? Despierten, hijos míos, y no escuchen a estos falsos maestros, sino al Señor Jesucristo y a sus prístinos apóstoles del primer siglo.

Apologista

TOMANDO LA CENA INDIGNAMENTE

Estudio Biblico 1 Corintios 11:27-34

Tomando la cena indignamente

Por Carlos Mario Vergara

 ¿Qué significa tomar la cena indignamente? Probablemente si eres un estudioso serio de la escritura te hagas esta interrogante, quizás también hayas escuchado muchas interpretaciones con respecto a este punto generando más dudas y sientas tu espíritu intranquilo en cuanto a lo que se enseña de manera común, puede tambien que el modo de interpretación de este punto de la escritura no te haya satisfecho. Suele sucederme que al inquirir e indagar sobre algunos temas biblicos me encuentre con demasiadas inconsistencias, esto es muy común por el sencillo hecho de la práctica y observancia de las comunidades cristianas a las que pertenecen mis hermanos, pastores y amigos consultados.

Pero como amante de la escritura trataré de hayar soportes biblicos que no compromentan la observancia de este sacramento que junto con el bautismo unifican al cuerpo de Cristo (Observancia del autor), entendiendo de antemano que el mismo no es esencial en materia de salvación. Quisiera pues compartir con todos los interesados en este tema, unos cuantos aportes que nos pueden ayudar a obtener más luz, en cuanto a lo que significa tomar la cena indignamente.

Me hago consciente de que la siguiente interpretación no expresa el pensamiento general cristiano evangelico, pero mi conciencia apela a la plena coherencia de la palabra de Dios para no dar explicaciones amañadas y que no hagan justicia al texto en cuestión.

“De manera que cualquiera que comiere de este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor”.                                                               

“Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.”

                                               1Corintios 11:27,29

Notemos que si se toma la cena de manera indigna, habrá inculpación del cuerpo y la sangre del Señor. Además la indignidad radica alli mismo, en no discernir (Comprender-entender-juzgar-aclarar-apreciar-distinguir) el cuerpo del Señor.

Son demasiados los creyentes, que por enseñanza de sus congregaciones, o apreciaciones propias, llegan a la conclusión de que, tomar la cena indignamente, no es otra cosa que hacerlo en estado de pecado. Ya sea que se autoinculpen por una conducta pecaminosa y se sientan indignos de participar de las especies que tipifican el cuerpo molido y la sangre del Señor, o sus temores sean infundados al temer un juicio por no sentirsen plenamente aptos para participar de este sacramento.

Pareciera que la palabra indignamente recayese en sus malos actos, pensamientos y conductas, haciendoles pensar que al tener intranquilidad en sus conciencias de las conductas pecaminosas hechas, les convierten en indignos para participar de la mesa del Señor.

Lo que primero debemos comprender es que la indignidad no esta en pecar, sino en no discernir. El juicio que se come y bebe para sí, no viene por una conducta inmoral o por el pecado que se nos ocurra, sino que este juicio viene cuando no se discierne el cuerpo.

Sí el juicio o consecuencia viniese por un pecado o falta moral, entonces donde quedaria el juicio que llevo el Señor Jesucristo sobre la cruz llevado a cabo en nuestro favor, juicio que tomó en nuestro lugar para redención, para hacernos justos ante Él, otorgandonos vivir en plena justicia quitando de en medio (Entre Dios y los hombres) el pecado Ver Efesios 1:7   2 Corintios 5:21   1 Pedro 2:24   Hebreos 9:26

El apóstol Pablo no estaba escribiendo a personas naturales sin discernimiento espiritual confinadas al pecado, le escribia a la iglesia, a personas cuyo asunto pecaminoso habia sido yá saldado en la cruz de Cristo. Y aunque tengamos que reconocer que la iglesia de Corinto tenia notables deficiencias de conducta, es la misma a la que se le dice que está firme por la fe, la misma a la que se le dice que las consecuencias son en la carne, jamás en el espíritu Ver 1Corintios 3:1-3   2Corintios 1:24   1Corintios 5:5

No se trata de creer  que una falta moral, o un acto pecaminoso o de inperfección presente, tiene poder de privarnos de la mesa del Señor o la cena. El peligro está en creer que si no hemos hecho meritos para participar del pan y la copa simbolo del cuerpo y la sangre del Señor, entonces somos indignos, lo cual podría entenderce entonces que participar de las especies de la cena requieren un merito, mi bondad, y no es nuestra bondad (Mi buen comportar) la que nos hace merecedores del cuerpo y la sangre de nuestro Salvador, sino su bondad, que aún siendo nosotros inmerecedores ofrendó, dió su carne (Cuerpo) y su sangre a favor de quien cree Ver Juan 6:51   Efesios 1:7   Hebreos 10:19-20

La autora Nancy Mairs expresa lo siguiente “No participo de la cena porque sea una buena cristiana, santa, piadosa y acicalada. Ceno porque soy una mala  cristiana, repleta de dudas, de ansiedad y de ira; a punto de desmayarme por una fuerte hipoglicemia del alma” Tomado de Gracia Divina vs Condena Humana de Philip Yancey de editorial Vida

Sería ilógico pretender que se requiera un comportamiento inmaculado, o intachabilidad, buen testimonio o todas estas cosas, como requerimiento para tener acceso a la participación de la cena del Señor. La tradición  ha sido tan miope que demanda todas estas cosas, fijandose en lo externo y visible de estas, sin entender verdaderamente las motivaciones internas; ¿ acaso no era la misma religión judia en tiempos de Jesús la que se mostraba externamente santa, pero por dentro era similar a la corrupción de la muerte? Ver Mateo 23:27

Entendamos amados hermanos, que no somos pecadores por pecar, sino que pecamos porque somos pecadores, en nuestro ser convergen dos naturalezas, una que se opone a Dios y otra que halla deleite en Dios. El mismo apóstol Pablo nos ofrece esperanza al compartirnos esto, un hombre de Dios escogido y apartado para un gran ministerio, predestinado, llamado, justificado y sin embargo consciente y lúcido de su humanidad, y fue este mismo Pablo el que no se sintio menos amado ni indigno por luchar con su naturaleza de pecado, sino dando reconocimiento a nuestro Salvador por darle la victoria plena sobre esta, no deteniendose a contemplar la imperfección de su carne, sino el gozo por la justificación de su espíritu.

En palabras del autor Max Lucado: “El problema no es que no podamos hacer lo bueno ¡ lo hacemos ¡ el problema es que no podemos dejar de hacer  lo malo”Tomado de En manos de la Gracia de editorial Caribe Betania

El dramaturgo ruso Iván turgienev afirma lo siguiente: “No sé como es el corazón de un hombre malo, pero si sé como es el corazón de un hombre bueno, y es terrible” Tomado de Capturados por la Gracia de David Jeremiah de editorial Unilit.

Ver Romanos 7:21-25   Romanos 8:30   Romanos 8:10   1Corintios 15:50   2Corintios 5:16

Entendiendo esto, que  la indignidad de cenar no es estar en pecado, sino en no discernir el cuerpo, qué es entonces no hacerlo.

¿Qué significa la expresión sin discernir el Cuerpo?

Si decimos que el Cuerpo es el trozo de pan y la sangre el vino que recibimos en la ceremonia, servicio o culto, estaríamos afirmando lo expuesto por el catolicismo romano, que afirma que las especies (Pan y vino) son literalmente el cuerpo y la sangre del Señor(Transubstanciación) argumento que los protestantes no compartimos, solo por el hecho de que lo que hacemos al participar de la cena, es conmemorar, en memoria de Él, su sacrificio expiatorio a favor de nuestro pecados Ver Lucas 22:19-20

Comprendiendo esto entenderemos entonces que discernir, comprender, entender o distinguir el cuerpo no es tratar de darle un significado mistico a una hogaza de pan o a un caliz con vino, sino que es un profundo llamado a entender el verdadero propósito de tal acto de gracia sublime y sus implicaciones , es decir, no tratar de interpretar esto como algo de mi para con Dios, sino de Dios para conmigo, no es una competencia moral para lograr tal premio, sino que es un reposar pleno en su obra perfecta, haciendo memoria y recordando la entrega de Cristo por su iglesia. La cena no será un rito vacio, si entendemos la magnitud del sacrificio de nuestro Señor en amor extremo por su iglesia.

Discernir su cuerpo, no es otra cosa que discernir su iglesia, apreciarla, distinguirla, conocerla, al punto como es conocida por el propio Jesucristo. Cuerpo en el lenguaje neotestamentario es iglesia, mi compromiso con Cristo es no llamar a la iglesia como Él no la llama, en cambio llamarla como el la llama, y aunque no se vea como tal, llamar lo que no es como si fuese, no es conciderarla imperfecta, incompleta e impura, como podré pues yo en mi necedad llamar al cuerpo de Cristo impuro e imperfecto. Da lástima entender que algunos ignorantes obreros no hacen otra cosa que recalcar imperfección en la pura iglesia y sus mensajes llevan explicitamente la intención de tratar de evitar que su feligresia peque, tratando de motivar santificación en la carne por actos conductas o una expresión que ya se ha vuelto carta del legalismo “Cuidar el buen testimonio” es decir ¿de verdad estamos tan empeñados en que todo sea tan externo y superfluo, que pretendamos basar la espiritualidad en cosechas buscadas en la carne en vez de el regocijo por lo que somos en el espiritu?

-Escogidos en Él, sin mancha y santos   Ver Efesios 1:4

-Predestinado, llamado, justificado y glorificado   Ver Romanos 8:30

-Somos la virgen pura de Cristo   Ver 2 Corintios 11:2

-Gloriosa, no arrugada por la obra de Él mismo   Ver Efesios 5:27

-Perfectos para siempre y santificado   Ver Hebreos 10:14

La iglesia compuesta por todos los creyentes de toda lengua, tribu y nación, escogida por  Dios según su previo conocimiento para ser redimida, debe ser discernida y distinguida, como precisamente su esposo la ve a pesar de su imperfección presente, el cuerpo de Cristo es un cuerpo compuesto de muchos miembros, el cual no está dividido en más y menos pecadores, sino que todos habiendo sido igualmente transgresores, hemos venido a ser igualmente justos y santos.

Y esa iglesia a la que el Señor la llama con todas estas virtudes, también se le llama cuerpo, por ello en la cena debemos conciderarnos lo que Dios mismo nos concidera, su iglesia (Su cuerpo). Yno ser juzgados por juzgarnos unos a otros tratando de ver quién la puede comer y quién no la puede comer   Ver   Mateo 7:1  1 Corintios 11:31-32   Romanos 2:1 

La iglesia como cuerpo: “Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.” Efesios 5:29-30 

“Siendo uno solo el pan,nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo…” 1 Corintios 10:17

“Vosotros,  pues,  sois el cuerpo de Cristo…” 1 Corintios 12:27

“…y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel todo lo llena en todo” Efesios 1:22b-23

Conclusión: Dejar de cenar por  creer que un pecado me lo impide, no es discernir adecuadamente el cuerpo al cual pertenezco, pues de tratarse de estar sin pecado para hacerlo entonces ninguno podría hacerlo, el apóstol Juan dice que si digo que no tengo pecado me engaño a mi mismo, y si digo que no hago pecado le digo a Dios mentiroso, el asunto es que tengo pecado (Naturaleza carnal) y hago pecado, pero no soy visto por Cristo como tal, discernir el cuerpo es alegrarnos en la congregación de los justos como lo dice David y dar gracias al Señor por la gracia de su sacrificio para con su iglesia y cuerpo.

Todos los textos son tomados de la versión Reina Valera 1960

Sobre el autor: Carlos Mario Vergara es graduado en ciencias religiosas del ABS, y también del Blaze Outreach International, colabora en capacitación y enseñanza biblica en la comunidad cristiana bautista el redil en Pereira Colombia, es casado con Lorena y tiene 3 hijos, Ana Maria, Samuel y David.

JESÚS COMO UN SEÑOR RICO

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

¿Está Jesús en contra de los capitalistas?¿Condena él a los que tienen mucho dinero, y que negocian con su capital ganado con honradez y mucho esfuerzo? La respuesta es que no. Y es que si nos detenemos un momento a leer la parábola de las Diez Minas que pronunció Jesús, veremos que él se compara a un capitalista que tiene servidores que trabajan para él, y a quienes encarga sus minas para que las reproduzcan durante su ausencia. Este símil sería inconcebible si nuestro Señor estaría opuesto a los señores capitalistas que negocian con sus dineros y los invierten para que produzcan ganancias. Dice así la parábola en cuestión en Lucas 19:12-26:

“Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.  El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas.  Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.  Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo;  porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?  Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.  Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas. Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará”.

En esta parábola de las Diez Minas, Jesús extrañamente se compara a sí mismo con un ricachón capitalista, o  con un inversionista que administra su capital para obtener ganancias a través de sus servidores o siervos. Sin duda, para un lector que cree que los severos y fríos capitalistas son unos sujetos despreciables, el ver a Jesús comparándose con uno de aquellos individuos adinerados o capitalistas severos resulta desconcertante y paradójico, y más aún, cuando Jesús dice que los ricos difícilmente entrarán en su reino.

Y es que se nos ha hecho creer que Cristo, y la religión que él fundó, es pro socialista y enemiga del capitalismo, y que él condenó a los ricos al infierno por su avaricia. Se nos ha hecho creer, además, que Jesús espera que vendamos todas nuestras posesiones para repartirlas con los pobres, para así poder ganar mucho más en el mundo venidero. Y aunque es verdad que al joven rico Jesús le pidió que vendiera todo lo que tenía, y que entregara el dinero recibido a los pobres, a Saqueo le dijo que había llegado a su casa la salvación porque él estaba dando la mitad de lo que tenía a los pobres. Es decir, Jesús no espera que nos deshagamos de TODOS nuestros bienes, y que seamos solidarios con TODO lo que tenemos, sino que compartamos nuestras riquezas con los que menos tienen, pero sin privarnos totalmente de lo que tenemos bien ganado. Y es que si contamos con hombres talentosos que saben producir dinero sabiamente, y con honradez, y tienen un corazón bondadoso, con seguridad compartirán sus ganancias, no sólo con sus empleados, sino también con aquellos necesitados que no tienen el suficiente talento, ni la capacitación y experiencia necesarias para producir riquezas. Jesús por eso se compara a un capitalista justo que recompensa a los suyos con réditos justos por su trabajo desempeñado. El punto es que Jesús se compara a los capitalistas que son rectos y justos, que comparten sus ganancias.

Los Negocios no son malos

El apóstol Pablo le dijo al joven Timoteo: “Ninguno que milita se enreda en los NEGOCIOS de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Timoteo 2:4). Es decir, Pablo no estaba en contra de los negocios, de ganar dinero, y aún de volverse rico, pero aconsejó que ninguno que milita para Jesús se ENREDARÁ EN LOS NEGOCIOS DE LA VIDA a fin de agradarlo. Sí, mis amigos, hay creyentes que se volvieron ricos de la noche a la mañana, sin necesariamente haberse enredado en los negocios de la vida. ¿Se espera que estos creyentes dejen sus riquezas o su capital bien ganado a todos los pobres para que ganen la salvación? No lo creo! Pero si se espera que sean solidarios y compartan de sus beneficios con sus hermanos y prójimo en general. Por otro lado, a los Tesalonicenses, Pablo les escribe:y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros NEGOCIOS, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado (1 Tes. 4:11). Así que también Pablo quiere que los creyentes sean negociantes, empresarios hábiles, para que puedan sostener a sus familias, y por qué no, a los necesitados, según ellos hayan prosperado.

El mismo Jesús era un negociante, y siendo él aún un niño dijo que debía ocuparse en los negocios de Su Padre (Lc 2:49). Así que el creyente debe ser un hombre de negocios, que trabaja con sus manos en sus propias empresas para crear riquezas para el sostén de su familia, de sus obreros, y de los pobres necesitados.

A los creyentes que son empresarios, y que tienen empleados a su cargo, el apóstol Pablo les dice: “Patrones, haced lo que es justo y recto con vuestros obreros, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos” (Col 4:1). Así que, contrario a lo que se nos ha hecho creer, el Señor no está en contra de los patrones capitalistas, y más aún, si son creyentes que obran justa y rectamente con sus obreros, pues ellos mismos tienen un Amo o “Patrón” en los cielos que es rico y dueño del universo al cual sirven, y que ha prometido compartir con ellos, sus servidores, de sus riquezas en el mundo venidero, una vez que hayan cumplido su tarea encomendada por Él en este siglo malo.

JUAN 20:28 Y LA CONFESIÓN DE TOMÁS

“Entonces Tomás le respondió y le dijo: Señor mío y Dios mío” 

¿ESTABA ACASO TOMÁS CONFESANDO LA DEIDAD DE CRISTO? 

Resumido por Mario A Olcese

La fe de Tomás es un reconocimiento de que Jesús, de verdad había resucitado de entre los muertos, y no es una declaración de que Jesús  es “Dios el Hijo”. Tomás como Hebreo (Judío) usó una manera de expresión que es común en el Tenach (Antiguo Testamento) donde los representantes acreditados por Yahweh son mencionados como “Dios”.

Los ángeles son llamados como “dios” en los siguientes pasajes: Génesis 16:1, 22:11,12-15. Moisés se menciona como Dios ante Faraón, Ex. 7:1, “Dios” es la traducción de la palabra Hebrea “Elohim”.

“Elohim”— “Dios”  Este vocablo (Dios) se refiere en varias ocasiones a los jueces de Israel, como se puede ver en el Salmo 82:1-6, el cual es mismo Salmo que Jesús citó en Juan 10:34 para demostrar que los justos de Israel también son llamados dioses y nadie creía que se refería a deidades humanas!

El vocablo “Elohim” también es traducida o vertida como “jueces” en Exodo 21:6 y en Exodo 9, y la palabra “theos” que Tomás usa en Señor “Dios” es equivalente a la palabra Hebrea “Elohim”. Pero como ya se mencionó, la palabra Elohim también es usada para profetas, líderes, jueces, y Hebreos justos. Jesús nunca se refirió a sí mismo como el Padre en el sentido absoluto. “Theos” fue usado para muchos líderes, inclusive por el Emperador Romano. Esta palabra no fue solamente usada como el personal atributo de Yahweh el Supremo, sino por humanos destacados y santos.

Así, pues, vemos que Tomás reconoció a Jesús como el Mesías de la misma manera las gentes reconocen o veneran a los reyes y los profetas. Esta veneración no es el mismo tipo de adoración como la adoración a Elohim el Padre. Tomás simplemente estaba pagando respeto a su soberano, a su rey, a su juez, a su líder, y a su Señor de la Era venidera. Debe de notarse que la aclamación más alta puesta sobre el rey de Israel es la de “theos” (en Griego) y “Elohim” (en Hebreo).

NUESTRO ENCUENTRO CON SU MAJESTAD EN EL AIRE PARA REGRESAR CON ÉL A LA TIERRA

Es importantísimo prestar mucha atención a la palabra clave “encuentro” (RECIBIR) en 1 Tesalonicenses 4:17, donde Pablo dice: “estaremos arrebatados al encuentro (apantesis) con el Señor” (4:17). Esa expresión se usaba como término técnico para un aspecto importante de cualquier parousia (4:15; venida gloriosa, entrada triunfal). Cuando un emperador o un general  victorioso llegaba, por ejemplo a Éfeso, sus partidarios le salían al encuentro para unirse, como escolta o cortejo, a la procesion y entrar con él a la ciudad (Bruce 1977:859). Eso se llamaba “salir al encuentro” (Mt 25:6; Hch 28:15). Es tan inconcebible que la parousia se interrumpiera después del encuentro (apantesis) como que el Emperador llegara al puerto de Efeso pero después del “encuentro” con los que habían salido a unirse con él, abandonara su parousia y llevara a sus adeptos de regreso a Roma en vez de entrar a la ciudad por la avenida de mármol que tenían para su recepción majestuosa.

En su parousia Cristo vendrá a la tierra, no sólo hasta las nubes, en el aire. Su “viaje” es “de una vía”, por decirlo así, pero el nuestro, para nuestra apantesis con él, será “un viaje de ida y vuelta” para venir con él desde la nube a la tierra. La idea de que nosotros iremos con él desde la nube al cielo, como si Cristo hiciera un “viaje de ida y vuelta” (cielo-nube-cielo), no sólo está totalmente ausente del pasaje, sino que queda excluida por el sentido natural de su “venida” y nuestro “encuentro con él” para acompañarle a la tierra.

Con todo, lo enfático y claro es que Cristo volverá a esta tierra. “El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán….” En términos muy parecidos describe 1 Corintios 15 la resurrección de los creyentes en la venida de Cristo (15:23): “en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados”. Cristo volverá personalmente en poder y gloria, y los muertos resucitarán, igual que en 1 Tesalonicenses 4.

3) En Mateo 24 (Mr 13; Lc 21) el contexto es muy distinto a los dos pasajes anteriores. Aquí se trata de la crisis de la ciudad de Jerusalén. Según los tres evangelios sinópticos, los discípulos, viendo el templo y preocupados por las señales de que Jerusalén va a rechazar a su Mesías, preguntan qué va a pasar con aquel grandioso edificio. Parece que ellos, como también Jesús, percibían el kairós escatológico que venía sobre el pueblo y la ciudad (cf. Lc 13:34;19:44; Mt 23:37). Según Marcos y Lucas los discípulos le preguntan a Jesús cuándo sería la destrucción del templo y cuál señal avisaría que la ciudad estaba por ser destruida. Pero en Mateo 24:3 los discípulos preguntan más bien en cuanto a “la señal de tu venida y del fin del siglo”. Las tres versiones del discurso, sin embargo, culminan con la venida del Hijo del hombre “con poder y gran gloria” (Mt 24:29s; Mr 13:24s; Lc 21:25ss).

Es importante observar que en todos los evangelios sinópticos la venida de Cristo ocurre después de la gran tribulación, cuando todas las tribulaciones habidas y por haber ya se habrán realizado (Mt 24:29). Sólo entonces vendrá el Hijo del hombre. Aquí no hay ninguna venida de Cristo ni “rapto” de la iglesia antes del final de la tribulación (ni en otros pasajes del NT tampoco). No está de más señalar también que en este discurso de Jesús no aparece la resurrección por ningún lado, porque no tenía nada que ver con el futuro de la ciudad de Jerusalén. Ningún autor biblico trata de hacer un sistema completo de las profecías predictivas ni darnos una cronología, un dibujito esquemático para ubicar todo en su lugar. Simplemente no se les ocurrió tal manera de pensar.

Mateo y Marcos (Mt 24:15; Mr 13:14) anuncian “la abominación de la desolación” de que habló Daniel (Dn 9:27; 11:31; 12:11). En su contexto original, la frase de Daniel alude al abominable sacrilegio cometido por Antíoco Epífanes cuando sacrificó un cerdo sobre el altar del templo judío (Josefo Ant 12.5.4). Ahora Jesús anuncia otra abominación blasfema, que cometerá el general romano Tito en 70 d.C. al introducir efigies idólatras en el lugar santo. Por una coincidencia histórica, ambos ataques a Jerusalén (de Antíoco y de Tito) duraron aproximadamente tres años y medio, lo cual aclara el uso de esta periodización en el Apocalipsis. Juan de Patmos, sin emplear los mismos términos, vio el mismo sacrilegio blasfemo en el culto al emperador romano (Ap 13:3-6). También de 2 Tesalonicenses 2:4 entendemos que la misma “abominación” caracterizará la actuación del último anticristo al final de los tiempos.  

En este pasaje también Cristo viene con gloria y poder, aunque su venida se describe en términos algo distintos a los textos anteriormente analizados. Estos versículos, que no parecen contemplar ningún intervalo entre la caída de Jerusalén y la parusía, comienzan con la descripción de convulsiones cósmicas (Mt 24:28; Mr 13:24 cf. Lc 21:25). Eso responde a la pregunta de los discípulos, como la formula Mateo, por “la señal de tu venida y del fin del siglo” (Mt 24:3). Pero Cristo no les ofrece ninguna “señal” antes de su misma venida, excepto las señales falsas de los seudo mesías (24:24). Los terremotos,  guerras y hambrunas que menciona Jesús no anuncian su venida, pues con ellos “aún no es el fin” (24:6,8,14); esos fenómenos no son la “señal” que ofrecía mucha literatura apocalíptica y que pedían los discípulos. Aquí, igual que en Mateo 16:1-4, Cristo se niega a darles ninguna señal que no sea su propia persona y su misma venida.

“…PARA RECIBIR AL SEÑOR EN EL AIRE” (1 TES. 4:17)

 1 Tesalonicenses 4:17: Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para RECIBIR al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”

   Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)   

 Es la creencia de los dispensacionalistas de que Cristo vendrá por segunda vez para raptar en secreto a su iglesia al cielo antes de la gran tribulación. Sin embargo, la Biblia y el Griego no admiten esa posibilidad. ¡He aquí la contundente evidencia que dejará callados a muchos pre-tribulacionistas! 

En primer lugar, la palabra Griega para “ENCUENTRO” usada en 1 Tesalonicenses 4:16 es ‘apantesis’. Según II Tim.3:16, cada Palabra de Dios es inspirada y soplada por Él, como tal, esa palabra particular es importante. Esta misma palabra es usada en sólo otros tres sitios en la Escritura. La primera vez que es usada está en Mateo 25:6 en donde leemos, “… en la medianoche el grito sonó: ¡aquí está el novio! Salgan para encontrarse con (apantesis) él” (paréntesis añadido). [Note, ver también verso 1 en algunos textos.] La historia entera en los versos 1-13 revela que las vírgenes habían estado esperando aparecer al novio. Cuando Él apareció, ellas lo encontraron y lo escoltaron al pasillo del banquete. Ellas no volvieron con él al lugar del cual él vino (cielo). El novio no cambió de dirección, en un curso inverso después de que las vírgenes que esperan lo encontraron. ¡Mejor dicho, él siguió viniendo en la dirección original de la cual él había comenzado! Las que cambiaron la dirección fueron las vírgenes. Lo que hace este registro doblemente importante para la cuestión a mano es que esta parábola está directamente relacionada con la venida del Hijo de Hombre como está establecido en Mateo 24:39

El segundo uso está en Hechos 28:15 en donde vemos la misma connotación. “…de donde, oyendo de nosotros los hermanos, salieron a recibirnos (apantesis) hasta el Foro de Apio y las Tres Tabernas; y al verlos, Pablo dio gracias a Dios y cobró aliento ” (paréntesis añadido). Los versos 11-16 nos dicen que los hermanos en Roma habían oído que Pablo venía y ellos salieron para encontrarlo. Después de que ellos lo encontraron, ellos no volvieron a Cesarea con Pablo (que era su lugar del comienzo de este viaje). Pablo no cambió de dirección después de que los hermanos que lo esperaban lo encontraron; mejor dicho, él mantuvo su curso a Roma. Quiénes cambiaron de dirección eran aquellos que lo encontraron.

La tercera y última vez que ‘apantesis’ es usada está en Juan 12:12-13. (Nota: algunos manuscritos Griegos muestran una diferencia de una letra entre esta palabra y la que es usada en 1 Tes.4:16. La diferencia está en la primera letra que es por qué no es mostrada como que es la misma palabra en la Concordancia de Strong. Sin embargo, el texto del Griego Nestlé lo muestra como la misma palabra. No trato de confundir la cuestión; mejor dicho, intento ser completo en este análisis.) Los versos 12-13 en el capítulo 12 de Juan leen como sigue: “al día siguiente la gran muchedumbre que había venido para el banquete oyó que Jesús estaba en Su camino a Jerusalén. Ellos tomaron ramas de palma y salieron para encontrarlo (apantesis) gritando “¡Hosanna!” (paréntesis añadido).

El mismo registro en Mateo 21:1-11; Marcos 11:1-11 y Lucas 19:28-41 dejan claro que aquellos que salieron de Jerusalén para encontrarlo lo escoltaron atrás a Jerusalén y no atrás a Bethania. Cuando ellos lo escoltaron ellos comenzaron con júbilo a servirlo (Lucas 19:37). Creo que haremos la misma cosa cuando lo “encontremos”. Ha sido declarado por algunos eruditos en Griego que esta palabra Griega particular es usada para describir la bienvenida oficial de un dignatario recién llegado. Aquellos que dan la bienvenida al funcionario cambiarían su dirección después de la reunión y luego lo escoltarían atrás a la ciudad de la cual ellos habían venido, no atrás a su lugar de origen (ver Moulton, Gramática del Testamento Griego, Volumen 1, p.14).

Para describir un tipo diferente de encuentro los Griegos tienen otra palabra diferente. Un ejemplo de esto es encontrado en Mateo 8:34 que nos dice que “la ciudad entera salió para encontrar a Jesús.” La palabra Griega usada allí es ‘sunatesis’. En este caso Jesús había echado una legión de demonios en una manada de cerdos que entonces escaparon a un acantilado en el mar. La ciudad estuvo disgustada y salió para encontrar a Jesús. Cuando ellos lo encontraron ellos se quedaron allí y hablaron de la situación con Él.  Ellos no fueron a ninguna parte con Él.

Para un ejemplo que muestra a un grupo de gente que encuentra a un individuo solo, y luego vuelven con aquella persona atrás al lugar del cual comenzó el viaje de aquella persona, ver Marcos 14:13 y Lucas 22:10. Allí Jesús había instruido a Sus discípulos de ir y prepararse para la Pascua de los judíos. “El les dijo: He aquí, al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro (Gr. apantao) un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare…” En este caso el grupo (los discípulos) sigue al individuo (el siervo que lleva el cántaro de agua) atrás al lugar del cual el siervo comenzó. Apantao describe una reunión entre un individuo y un grupo en donde el individuo reversa la dirección y vuelve al lugar del cual él vino. Por otra parte, ‘apantesi’s describe una reunión entre un individuo y un grupo en donde el individuo sigue su viaje después de que ocurre la reunión.

Note con cuidado que nuestro levantamiento para encontrar al Señor en el aire, como está explicado en 1 Tes.4:16, describe el tipo de reunión en donde un grupo de gente encuentra una entidad sola. Entonces, si el grupo iba a volver al Cielo con Jesús después de que Él cambió la dirección, la palabra griega para ‘encontrar’ usada debería haber sido ‘apantao’ en vez de ‘apantesis’. Cada otra vez que la palabra apantesis es usada en la Biblia, es para describir una reunión en donde el grupo reversa la dirección y escolta al visitante quién sigue viniendo en la dirección de la cual él comenzó. No hay ninguna justificación para dar un sentido diferente a aquella palabra cuando ahora aparece en 1 Tes.4:16.

Este concepto de la lengua Griega que tiene varias palabras donde en cada una expresa un aspecto diferente de algo para el cual la lengua castellana tiene sólo una palabra no es única para la palabra “encontrar”.

Creo que es correcto que la Versión Reina Valera vierta la palabra ‘apantesis’ de 1 Tesalonicenses 4:16, no simplemente como “encuentro”, la cual podría ser confusa en nuestro idioma, sino “recibir”. Es decir, que los santos reciben al Señor en el aire para conducirlo a la tierra, sin que él reverse su dirección al cielo.

Un ejemplo aleccionador sobre el vocablo “recibir” lo tenemos en Génesis 19: 1,2 cuando leemos que Lot recibe a los mensajeros de Dios: “Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo, y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche”. Así que Lot no recibe a los mensajeros de Yahweh para volar con ellos al cielo, sino para ser  el acomedido hospedador de estos insignes anfitriones.

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ESPERO EN EL SEÑOR

El Señor estará  siempre a tu lado y te librará de caer en la trampa.

La ira del hombre se vuelve tu alabanza; lo que aún queda de la ira se vuelve tu corona.

En las manos del Señor el corazón del rey es como un río: sigue el curso que el Señor le ha trazado.Cuando el Señor aprueba la conducta de un hombre, hasta con sus enemigos lo reconcilia.   Espero al Señor, lo espero con toda el alma; en su palabra he puesto mi esperanza.

Espero al Señor con toda el alma, más que los centinelas la mañana. Como esperan los centinelas la mañana.Busqué al Señor, y él me respondió;  me libró de todos mis temores.

El Dios sempiterno es tu refugio; por siempre te sostiene entre sus brazos. Expulsará de tu presencia al enemigo  y te ordenará que lo destruyas.

Bendito el hombre que confía en el Señor, y pone su confianza en él.

¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?Pro.3:26  Sal.76:10  Pr.21:1:16:7  Sal.130:5,6;34:4  Dt.33:27  Jer.17:7  Ro.8:31

EL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES

¿Es el Padre, el Hijo, o Ambos?1 Tim. 6:14-16/Apocalipsis 17:14; 19:16:

“La aparición de nuestro Señor Jesucristo: La cual a su tiempo mostrará el Bienaventurado y solo poderoso, Rey de reyes, y Señor de Señores; Quien solo tiene inmortalidad, que habita en la luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver: al cual sea la honra y el imperio sempiterno.” (1 Tim. 6:14-16). “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es el Señor de señores y Rey de reyes.” (Apo. 17:14).

Los Trinitarios suelen combinar estos dos pasajes para demostrar que el Rey de reyes y Señor de Señores es uno: Jehová-Cristo. Afirman que Cristo y Jehová son la misma Persona.

Pero como hemos señalado antes, el Salmo 110:1 claramente prueba que el primer Señor (“Adonai” =Jehová ó Yahweh), es diferente al segundo señor (“Adoni” = Señor Mesías o Cristo). En consecuencia, Cristo no es el Jehová del Antiguo Testamento.

Notemos algo interesante. En Daniel 2:37 El profeta Daniel le dice al poderoso rey Nabucodonosor lo siguiente: “Tú, oh rey, ERES REY DE REYES; porque el Dios del cielo te ha dado REINO, PODER, FUERZA y MAJESTAD.” Notemos que un rey humano era “Rey de reyes”, y, ¿Por qué? ¡Porque Dios le dio reino, poder, fuerza y majestad! No es que Nabucodonosor tuviese la misma autoridad y poder de Dios, sino que recibió de Dios el poder y la majestad y fuerza por encima de todas las demás naciones de su época.

Ahora notemos que hay otro personaje aún más importante quien también recibió de Dios poder, reino, y dominio para ser Rey de reyes en la Era Venidera. Leamos Daniel 7:13,14 que dice: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse a él. Y LE FUE DADO DOMINIO, GLORIA Y REINO, Para que todos los pueblos y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que nunca será destruido.”

Este personaje obviamente es el Señor Jesucristo, quien al ascender inmortal al cielo recibió de Su Padre: Poder, gloria y reino para que sea “el Rey de reyes y Señor de señores” de Su Reino en la Era Venidera. Pero esto implica que detrás del trono de los hombres está Dios mismo. Dios es el Rey de reyes y Señor de Señores Eterno que gobierna detrás de sus elegidos, los cuales ostentan Su Título Majestuoso de Rey de reyes y Señor de señores. Nabucodonosor era el “Rey de reyes” de Dios, y además, su siervo (Jeremías 25:9). Jesús igualmente será Su Rey de Reyes y Señor de Señor, y además, Su Siervo (Mateo 12:18, Isaías 42:1).

Es claro que Jesús no siempre fue Rey de reyes y Señor de Señores. En la visión de Daniel 7 se ve claramente que es una coronación que ocurre en el cielo cuando Jesús, el Cristo, es presentado ante Su Padre, y le es dado el reino, poder y la gloria. En Lucas 19 se registra la Parábola de las Diez Minas. En el versículo 12 leemos que Jesús, como el “hombre noble”, se fue a un país lejano (el cielo), para recibir un reino y volver. Él entonces volverá como el Rey de reyes y Señor de señores del Reino milenario de justicia (Apocalipsis 20:1-5). Jesús obviamente aún no reina como Rey de reyes y Señor de Señores hasta que regrese a tomar el trono de David su Padre (Mateo 25:31).

Lucas 4:43: Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie las Buenas Nuevas del reino de HaShem; porque para esto he sido enviado.

YESHUA ADON Y MASHIAJ

Por David Mena.

Uno de los fundamentos primordiales de la fe nazarena es proclamar que Yeshúa es el Señor. Hasta este punto, la inmensa mayoría de creyentes comparte la enseñanza mesiánica y la proclamación de Yeshúa como el Señor. Pero hay algo muy sutil y claro a la misma vez que la inmensa mayoría de creyentes deja pasar por su ingenuidad y desconocimiento bíblico, la gran mayoría por lo tanto son mal enseñados y mal instruidos con respecto de esta gran verdad de nuestra fe. Proclamar a Yeshúa como Señor nuestro es algo que muchos repiten y repiten sin cesar, desconociendo en gran manera el trasfondo hebraico de esta declaración fundamental de nuestra fe.
 
El siguiente comentario está basado en la enseñanza directa del Mesías Yeshúa, por lo que ninguno de sus discípulos o emisarios pudo haber enseñado algo distinto a lo que su Maestro le enseñó. Así que, si usted lee los escritos de Shaul (Pablo), Kefas (Pedro) u otro discípulo del Mesías debe entender que su enseñanza no podría contradecir a la de su Maestro que le enseñó, la enseñanza del Mesías Yeshúa está sustentada en el Tanaj (Antiguo Testamento, cristianamente hablando) y la enseñanza de sus discípulos y emisarios está respaldada en la enseñanza directa que él les transmitió. Por lo tanto, lo que enseñó Shaul, Kefas y demás emisarios que nos son preservadas en sus escritos no contradice lo enseñado por Yeshúa, si usted no comprende algún punto de la enseñanza mesiánica no será por la “aparente” contradicción que usted encuentre, si no por la falta de información bíblica que usted desconozca.El Mesías revelándose como Adón.
 
“¿Qué pensáis del Mesías? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. El les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo:
Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo?” (Mt 22:42­45)
 
El contexto de este pasaje tiene que ver con los debates rabínicos entre Yeshúa y sus contemporáneos de las distintas líneas de pensamiento judío de la época. Primero fueron un sector de los saduceos quienes cuestionaron a Yeshúa sobre la resurrección, cuando Yeshúa les respondió bíblicamente le tocó el turno a un grupo de fariseos que se juntó para cuestionarle en otro punto de la Tora (Ley), todos ustedes lo saben, sobre el gran mandamiento de la Ley. Yeshúa les respondió satisfactoriamente a los fariseos, ahora era el turno de Yeshúa de cuestionar, que a la vez es una enseñanza mesiánica importante, porque amigos míos, Yeshúa estaba hablando sobre el mismo.
 
Vemos como Yeshúa pregunta ¿de quién es Hijo el Mesías? quiero que usted note que Yeshúa no les dice que están mal, porque es una exigencia profética que el Mesías de Israel sea “hijo” de David, es decir, descendiente biológico del rey David, el linaje de Yeshúa es de la realeza de Israel porque desciende de la Casa Real de su padre David. Vemos como el mensajero celestial confirma la expectativa profética de la fe hebrea cuando dijo:
 
“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Yahoshúa. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y YHWH Di­os le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lc 1:31­33)
 
Confirmamos entonces que Yeshúa no les dijo que estaban errados en decir que el Mesías es hijo de David, sin embargo, la siguiente pregunta que no supieron responder los rabinos (fariseos) fue la siguiente: “Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo?” Para comprender la clase de pregunta, que a su vez es revelación y enseñanza directa del Maestro Santo debemos de entender y tener presente la cita que Yeshúa estaba dando para fundamentar su enseñanza. ¿Cuál fue la cita? Precisamente
una porción del Tanaj (A.T) donde escribió el rey David, lo que Yeshúa citó como argumento fue lo siguiente:

“YHWH dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” (Sal 110:1)
 
Antes de continuar, quiero recordarle, porque seguro que ustedes saben muy bien que, algo que ha sido inspirado por la Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo o Inspiración Divina) es completamente Verdad ya que viene de YHWH, el Di­os Padre, así que, Yeshúa nos recuerda esto cuando les dijo a los fariseos: “El les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu (Santo) le llama Señor, diciendo…” de modo que llamar ‘Señor’ al Mesías es algo que viene de la verdad, viene de la inspiración divina. Ya sé que muchos de ustedes dirán: y qué con eso! ya sabemos que Yeshúa es el Señor. Solo puedo decirle por ahora que no se desespere y siga leyendo atentamente lo que estoy compartiendo con usted.
 
Sin duda que la inmensa mayoría de creyentes del Cristo cristiano no tiene ningún problema en comprender lo que voy diciendo hasta ahora. Mucha tinta se ha gastado por parte de los teólogos cristianos (reconocidos y autoproclamados) por intentar explicar este episodio bíblico. Digo que mucha tinta se ha derramado, pero vanamente, porque la inmensa mayoría de seguidores del Cristo cristiano han sido privados por Roma y también por ellos mismos debido al prejuicio, orgullo propio y la ignorancia del contexto hebraico de este pasaje. Cuando el Mesías Yeshúa está preguntando por qué el rey David le llama “Señor” al Mesías, el está dejando evidencia bíblica que apunta a una realidad mesiánica que usted amigo mío no debe ignorar. Una cosa es evidente según el salmo 110:1, hay dos Señores, la mayor parte de traductores han vertido con mayúsculas en las dos ocasiones que aparece la palabra “Señor” en este verso, tanto del Tanaj (A.T) como en los Escritos Apostólicos (N.T.), pero ahora quiero compartir con ustedes lo siguiente que ha sido ignorado por los creyentes sinceros y temerosos de Di­os, y lo que ha sido omitido por los teólogos (reconocidos y autoproclamados) que ven, pero no aceptan esta realidad bíblica.

Del griego al hebreo.
 
En los Escritos Apostólicos el salmo 110:1 citado de los labios del Maestro es vertido al griego de la siguiente manera:
 
” ειπεν (Dijo) κυριος (Señor) τω (a el) κυριω (Señor) µος (de mí)”
 
El problema que presenta la traducción griega al hablar de dos “κυριος”`, ‘Kurios’ o Señor, es que podríamos pasar desapercibido el mensaje real de la enseñanza del Mesías, tal omisión es lo que ha hecho que los teólogos cristianos inventaran la trinidad o tri­unidad y el resto de sus variantes, ya que para ellos este pasaje significa que “el Señor del antiguo testamento” le dijo “al Señor del nuevo testamento” que se sentara a su diestra siendo el mismo “Señor” (Kurios) pero manifestado como Padre e Hijo, como puede usted observar, no habría mucha diferencia en reconocer la ‘identidad’ de ambos señores. Sin embargo, si usted va al códice hebreo masoreta de este texto esté problema es resuelto, así es vertido el salmo 110:1:
 
“neum (dijo) Adonai (el Señor) l’Adoni (a mi Señor)”
 
En el hebreo es claro, el primer “Señor” es Adonai, título de YHWH, por eso, el primer “Señor” es el Di­os Padre, fue Adonai, YHWH o Di­os Padre, quién le dice al ‘Señor’ de David a quién llama “Mi Señor” que se siente a su diestra, pero he aquí el detalle, “Señor” en hebreo es “Adón”, este título también es atribuido a YHWH y en la inmensa mayoría de los casos con la variante hebrea Adonai, que es traducido por la mayoría de traductores cristianos como “mi Señor, Señor mío” o “El Señor”. Pero sucede que hay otra expresión hebrea que también significa “mi Señor, Señor mío” o “Señor” se trata de Adoní, esta deriva precisamente del hebreo Adón que también significa “Señor”.
 
Para cualquier estudiante sincero del hebreo bíblico puede comprobar que Adonai es usado para referirse a YHWH mientras que Adoní lo es para agentes celestiales (ángeles) y agentes humanos. Vemos pues que efectivamente hay dos expresiones de Señorío, Adonai y Adón. En el salmo 110:1 que el Mesías citó dando enseñanza, el expresó bien claro que el “Espíritu Santo” llamó: Adón (Señor) al Mesías por medio de David, de manera que Yeshúa quién es el Mesías e hijo de David, es ese Adón (Señor) del cual habló David mismo proféticamente, pero Yeshúa no es Adonai (YHWH). Los que se aferran al griego, interpretan que el primer Kurios (Señor) es el máximo Señor quien le dijo al Kurios (Señor) de David
identificándolo también como “máximo Señor” en la persona del Hijo, recordemos que la trinidad o tri­unidad y sus variantes clasifica al Padre, Hijo y Espíritu Santo como tres entidades o personas diferentes que son reveladas en “un solo Dios”, lo que en otras palabras entendibles es “un Dios trino” o “un Dios” compuesto de tres personas consubstancialmente co­iguales y co­existentes. ¿Qué sucede con todo esto? Al final de cuentas Yeshúa es “el Señor”, pues efectivamente Yeshúa es el Señor, pero debe usted identificar ¿Por qué y para qué fue puesto como Adón ‘Señor’ a la diestra de Adonai (El Señor absoluto). Usted tiene que comprender que fue el Di­os Padre quién declaro que el Señor (Adón) del rey David, que es el Mesías, se sentaría a la diestra de la Majestad.

Hebraicidad de la revelación.
 
Cuando Kefas (Pedro) en su predicación en la fiesta de las Semanas (Shavuot) se levantó junto con los otros emisarios y comenzó a dar testimonio de Yeshúa, note usted que Kefas (Pedro) comenzó a dar testimonio del Mesías solo después de que fue lleno del Espíritu Santo (Ruaj haKodesh) y en un punto de su predicación citó (al igual que su Maestro) el salmo de David (110), esto es lo que está documentado:
 
“David no subió al cielo, y sin embargo declaró: “Él Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.” (Hch 3:34)

Kefas, discípulo y pilar de la congregación nazarena del siglo I e.C. para enseñar y fundamentar el señorío y mesianidad de Yeshúa citó el texto mesiánico por excelencia, porque ustedes recuerdan como los fariseos conocían ese texto en referencia al Mesías aunque no lo comprendía completamente. ¿Va conmigo hasta aquí? Lo que a continuación compartiré con usted puede ser fundamental para usted y no me sorprendería si su corazón fuera conmovido por algo, aun que usted no lo acepte pero que sin duda le será evidente. La respuesta de la pregunta del Mesías a los fariseos, Kefas nos la dará en este episodio. Kefas ya citó el salmo de David, ya sabemos que fue Adonai (El Señor absoluto), es decir, el Di­os Padre quién declaró que el Adón de David se sentara a su diestra. Kefas dijo estas palabras:
 
“Por tanto, sépalo bien todo Israel (y tu también amigo mío) que a este Yeshúa, a quien ustedes colgaron en el madero, Di­os lo ha hecho Adón y Mashiaj.” (Hch 2:36)
 
Tenga presente esto, Kefas dice que Di­os hizo Señor a Yeshúa ¿Cuál Di­os? Pues el Di­os Padre, YHWH, en el salmo aparece Adonai (Señor absoluto) y es el Señor Abosuto que en hebreo es Adonai quien hizo Adón (Señor) a Yeshúa.
 
Adón (Señor) es un título de soberanía que aplica a Di­os y también a aquellos quienes él le ha dado autoridad y dominio, sin embargo Adonai es usado mayormente para expresar la Soberanía absoluta de YHWH nuestro Di­os Verdadero y Padre Celestia, lo que dice y enseña Kefas por medio de la Inspiración Divina o Espíritu Santo es que YHWH ha puesto a Yeshúa como Adón, como Soberano ó Señor de todos en el cielo y en la tierra (excepto a Aquél que le sujetó todas las cosas y lo sentó a Su diestra) como podemos ver, Yeshúa es el Adón (Señor) que “EL SEÑOR ABSOLUTO” (Adonai) ha puesto para todos por sobre todos nosotros. Kefas dijo: “Di­os lo ha hecho Señor” es decir, el Señor del cual habla el rey David en su salmo, también es Señor nuestro pos disposición de YHWH “y Mesías” el Padre Bueno Ungió a Yeshúa y al ungirlo lo ha puesto como Adón, que quiere decir: Señor, por eso Shaul (Pablo) en una de sus cartas llegó a afirmar:

“Nadie puede decir: “Yeshúa es el Adón” sino por el Espíritu Santo.” (1 Cor 12:3b)

¿Qué dijo Shaul? ¿Que Yeshúa es Adonai (el Señor absoluto)? Claro que no! Jamás piense usted eso, porque David, y Kefas en su discurso en Pentecostés por medio del Espíritu Santo dieron testimonio de que fue Adonai el que hizo Adón (es decir, Señor) a Yeshúa y lo sentó a su diestra, de manera que es claro que Yeshúa es el Adón (Señor) puesto por Adonai (el Señor Abosoluto) a quién Ungió para cumplir su misión como siervo sufriente y expiar el pecado de su pueblo. Es muy claro cuando usted mira la Hebraicidad bíblica, intente comprenderlo de esta manera: Yeshúa no es “el Señor” del Antiguo Testamento, Yeshúa es “el Señor” puesto por “el Señor” del Antiguo Testamento. Saber y sobretodo, comprender esta revelación mesiánica es tan poderosa para entender el resto de la enseñanza de Yeshúa mismo y de sus emisarios que, cuando es entendida en su contexto natural causa algo en el interior del creyente “sincero” que lo capacita para entenderlo y ‘aceptarlo’ tal como aquellos judíos que escucharon hablar a Kefas y abrieron su corazón para entender esto, pues está documentado que al escuchar esa declaración de Kefas sucedió que:
 
“Habiendo ellos escuchado estas cosas, se conmovieron en su corazón” (Hch 2:37)
 
Al grado que se arrepintieron y se hicieron bautizar continuaron en comunión con la enseñanza de los emisarios, amigo mío, tú que has leído esto, te pido en el amor que le tienes al Mesías Yeshúa a que lo profundices más y compruebes la textualidad hebraica y si lo que yo he compartido contigo hoy, soporta el testimonio bíblico ruego al Padre Bueno que conmueva tu corazón para aceptarlo como aquellos de los cuales se arrepintieron y vivieron en la doctrina de los emisarios de Yeshúa, Rey y Mesías de Israel.

Conclusión.

Entonces, es clara la enseñanza directa del Mesías y apostólica, Yeshúa es el Adón puesto por Adonai para sentarse a su diestra, para ejecutar su redención ya que lo ha Ungido poniéndolo en expiación de nuestros pecados, este mismo Yeshúa asumirá su función de Adón (Soberano, Señor) sobre todos cuando nos sea regresado y veamos el verdadero Poder y la completa Autoridad que le ha sido dado por Aquél quien lo declaró Adón y Mesías. Le invito a que no se quede en la traducción griega y consulte la Hebraicidad del pasaje. Shalom.
Que el Elohim de Avraham, Isaac y Jacob te guarde y te bendiga hasta que sobreabunde.

David .Moshé .Mena
Dedicado a mi pueblo Israel (Judá) para que El Eterno les revele la verdad de su Mesías Yeshúa. Dedicado también a mi pueblo Israel (Efraim) para que El Eterno les revele la verdad de su Torah (Ley).

¿ES JESÚS YAHWEH?

getsemaniLa mayoría de los cristianos han creído que Jesús era y es Dios. Un tipo de evidencia bíblica que algunos citan COMO apoyo es la supuesta identificación de Jesús con Yahweh, que es el nombre de Dios. Una de sus principales citas esta en el Evangelio de Juan.

El Evangelio de Juan es único en que tiene varios dichos de Jesús en la que dijo “Yo soy”. A menudo se suministra un predicado, pero a veces no, dejando cierta ambigüedad.

Una vez Jesús dijo, “Yo soy la luz del mundo” (Juan 8.12). Sus adversarios se opusieron y él contestó, “‘Si no creéis que yo soy, moriréis en vuestros pecados”. “Así que le decían:” ¿Quién eres? “Jesús les dijo:’ ¿Qué les he estado diciendo a ustedes desde el principio? “(Juan 8,24-25). Él decía que era el Hijo del hombre (3,13-14). (The New American Standard Bible añade: “Él,” después de “Yo soy” pero no está en el texto griego.)

Algunos tradicionalistas—los que creen que Jesús era Dios— afirman que la locución “yo soy” de Jesús sin el predicado, especialmente en Juan 8, es un reclamo indirecto de que él era Yahweh debido al incidente de la milagrosa zarza ardiente registrado en el Antiguo Testamento (AT) .

El ángel del Señor [Yahveh] apareció a Moisés en una zarza ardiente que no se consume, y le habló a Moisés en nombre de Yahvé. Y Dios le dijo a Moisés que lo usaría para liberar a los israelitas de la esclavitud egipcia para llevarlos a la tierra prometida (Ex 3,1-10). Moisés le preguntó cómo se debe responder a los israelitas, si me preguntan, “¿Cuál es su nombre?” Dios respondió: “Yo soy quien soy, y Él dijo:” Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros “(v. 14). Este “Yo soy” es traducido del vocablo ehyeh del texto hebreo, el cual significa” el auto-existente”.

El Jesús de Juan no habría podido implícitamente ser identificado como el “YO SOY”, el Ser-auto existente, porque él afirmaba exactamente lo contrario de sí mismo (Ver Juan 5,19, 30). Él Dio a conocer sus deficiencias, añadiendo en Juan 8,28: “Cuando sea levantado el Hijo del Hombre [por crucifixión], entonces sabréis que yo soy, y no hago nada por mi propia iniciativa, sino que yo hablo estas cosas como el Padre me enseñó. “Por lo tanto, Jesús admitió que él dependía del Padre en todo, incluso de sus palabras y obras. Y deja claro que lo que quiere decir con las palabras “Yo soy él” es que “Yo soy el Hijo del Hombre”.

Interpretar los  tres dichos “Yo soy” sin el predicado en Juan 8-vv. 24, 28, y 58-como un reclamo indirecto de que él es Yahweh es muy arbitrario, y muchos eruditos tradicionalistas lo han rechazado. Juan Calvino fue uno de ellos, diciendo del v. 24: “Algunos de los escritores antiguos han deducido de este pasaje la esencia divina de Cristo, pero esto es un error.” Además, de haber creído los opositores de Jesús de que él se estaba identificando con Yahweh, ellos lo hubieran considerado un blasfemo y digno de lapidación.

Lo peor cosa de esta interpretación de Exo. 3.14/Deutero-Isaías de las expresiones “Yo soy” de Jesús en Juan 8, es que lo presentan como que dice que si la gente no cree que él Yahweh, morirán en sus pecados y por lo tanto no se salvarán.

Algunos de los  otros “yo soy” de Jesús muestran claramente que no se identificó a sí mismo como Yahweh, lo que sugiere que tampoco en Juan 8. Por ejemplo, Marcos registra que Jesús dijo, “Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo, ‘Yo soy el Cristo” y engañarán a muchos “(Mar.13.5). Mientras que Marcos y Lucas tienen “Yo soy Él”, Mateo tiene, “Yo soy el Cristo” (Mateo 24.5). Se debe concluir que este dicho “Yo soy”, sin el predicado, no quiere decir que Jesús era Yahweh. Rudolf Bultmann, explica el Yo Soy de Jesús en Juan 8,24, 28, diciendo “todo lo que él es (Yo soy) puede referirse al título misterioso “Hijo del Hombre”.

Algunos tradicionalistas afirman que la práctica ocasional del apóstol Pablo de la aplicación de pasajes del AT sobre Yahweh a Jesús indica que él creía que Jesús era Yahweh. Los ejemplos más prominentes son las citas de Pablo de Joel 2:32 en Romanos 10,13 e Isaías 45.23b. En ambos, Romanos 14,11 y Filipenses 2.10-11 (cf. Sal 145,21). En Romanos 10.13, Pablo cita al profeta Joel, “Quienquiera que invocare el nombre del Señor será salvo” (Joel 2,32). “Señor sustituye a YHWH, y Pablo parece aplicarlo a Jesús. Pero al hacerlo, no quiere decir que Jesús es Yahweh, sino que el llamar a Jesús Señor es lo mismo que llamar a Yahweh, que es Dios el Padre, ya que el acceso al Padre se alcanza a través de Jesús, su agente. Y por Pablo aplicar Isaías 45.23b dos veces a Jesús, doblando la rodilla ante él y confesar su nombre es la postración dirigida a Jesús y al Padre. Porque Jesús había enseñado que aquel que honra y cree en el Hijo hace lo mismo con el Padre que lo envío (Mateo 10,40; Juan 5,23; 12.44-45, 13.20). Pablo cita a Yahweh en Isaías 40,13 diciendo: “Porque ¿quién conoció la mente del Señor (Yahweh), o le aconsejó enseñándole? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo “(1 Corintios 2,16; cf. Romanos 11,34). Pablo sólo quería decir que el Cristo resucitado y Yahweh piensan igual.

Algunos tradicionalistas también piensan que llamar a Jesús “Señor” en el Nuevo Testamento (NT) es una identificación indirecta de él como Yahweh debido a la práctica de la traducción “YHWH” askurios (señor) en la Septuaginta (LXX), el AT griego del siglo 3ero. Pero cómo traducen las Escrituras la gente no prueba nada. Además, durante la segunda mitad del siglo 20 se descubrió que las copias de la LXX de los Judíos conservan YHWH, por tanto, sin traducirlas; mientras que las copias que se traducen como kurios (señor) fueron producidos por escribas cristianos.

Algunos tradicionalistas también citan algunos otros textos del Antiguo Testamento acerca de Yahweh que se aplican a Jesús en el NT. Por ejemplo, el Señor dice de los Judíos “y mirarán a mí, a quien traspasaron” (Zacarías 12,10), que se aplica a Jesús en Juan 19,37 (Cf. Apocalipsis 1,7). Sin embargo, esos textos sólo indican que Jesús es el agente de Yahweh. La venida de Cristo es como si viniera el Padre. El Reino de Cristo es también el reino del Padre, de Dios.

En suma, ni Jesús ni nadie en la Biblia fue identificado como Yahweh, sólo los es único Dios verdadero, el Padre.

 Compedio: Mario A Olcese (Apologista)

EL SALMO 110:1 PRUEBA QUE SÓLO HAY UN YAHWEH QUE ES DIOS (EL PADRE DE JESÚS)

salmos-foneticaSalmo 110:1: El SEÑOR (Yahweh) dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. ”        

La palabra que se traduce SEÑOR en el Salmo 110:1 es YHWH y por lo tanto el único Dios verdadero es identificado por su nombre. La segunda palabra Señor en este pasaje es adoni. Esta forma de la palabra hebrea adon no se usa en las Escrituras Hebreas para identificar a la Deidad, sino siempre hace referencia al hombre en una posición de autoridad y poder y algunas veces se refiere a ángeles. Aquí hay varios ejemplos en que adoni se utiliza para referirse al hombre en contraste con las referencias a Dios como YHWH y Elohim.

        1 Reyes 1:36-37: Entonces Benaía hijo de Joiada respondió al rey y dijo: Amén. Así lo diga Jehová (YHWH), Dios (Elohim) de mi señor el rey. De la manera que Jehová (YHWH) ha estado con mi señor (Adoni) el rey, así esté con Salomón, y haga mayor su trono que el trono de mi señor (Adoni) el rey David.  “

        1 Samuel 24:6 Y dijo a sus hombres: Jehová (YHWH) me guarde de hacer tal cosa contra mi señor (Adoni), el ungido de Jehová (YHWH), que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová (YHWH)”.

        Números 36:2: y dijeron: Jehová (YHWH) mandó a mi señor (Adoni) que por sorteo diese la tierra a los hijos de Israel en posesión; también ha mandado Jehová (YHWH) a mi señor (Adoni), que dé la posesión de Zelofehad nuestro hermano a sus hijas. 

        Adoni se utiliza en referencia al hombre y un par de veces a los ángeles en cada uno de los 198 pasajes en los que se produce en las Escrituras Hebreas. En la Septuaginta (traducción griega de las Escrituras Hebreas) la traducción del Salmo 110:1, Adoni se traduce como “ho kurios Memorando de Entendimiento”, que en Inglés significa “mi señor”.

        Sólo en el Salmo 110,  es traducido Adoni con una S mayúscula en muchas traducciones en Español. En cada otro pasaje donde adoni y YHWH aparecen en la misma frase, Adoni se encuentra con una L minúscula y hace referencia a un humano, en contraste a YHWH Dios. Es interesante observar que algunas versiones en Inglés de las Escrituras, como la Revisada y la New Revised Standard Version, The New American Bible y la traducción Moffatt, no utilizan la S mayúscula para “señor” en el Salmo 110:1, pero usa la s minúscula porque los traductores se dieron cuenta de que la palabra Hebrea adoni no significa Deidad y por lo tanto no debe hacerse que parezca que sí lo hace. En vista de todo esto, es interesante ver lo que escribió el Apóstol Pedro.       

        Hechos 2:34-36: Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: 
Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.        

El Apóstol Pedro demuestra la naturaleza profética de la declaración de David y registra que el Señor, al cual David se refiere, no es otro que Jesucristo, a quien se le ha dado la autoridad y el poder como el Mesías prometido. Observe que Pedro dice a Dios ha hecho a Jesús  Señor y Cristo (en griego Christos que significa ungido). Cuando Pedro dice que Dios ha hecho a Jesús Señor, debe entenderse que, para ser coherentes, que el apóstol (Pedro) está utilizando el vocablo Señor en el mismo sentido que lo hizo David, quien  utiliza la palabra adoni que no se emplea para la Deidad, sino para el hombre en todo el Antiguo Testamento. Pedro dice  que Dios ha elevado a Jesús a una posición de excelencia (con poder y autoridad) como el Cristo prometido (el ungido). Observe también que en la cita de los Salmos “, YHWH le dice a Adoni, “siéntate a mi derecha “, que implica una separación de los seres como opuesto a la no separación que exige el  Trinitarianismo.      

        Es creído por los no Trinitarios que el Salmo 110:1 proporciona una prueba absoluta de que Jesús no es Dios como Dios es Dios, sino que es el agente de Dios en la facilitación de su voluntad. Jesús es visto como el Mesías Señor, que ahora opera a la diestra de Jehová (YHWH), el único Dios Supremo. Los no Trinitarios  ven el Salmo 110:1 como evidencia de que Jesús era el Señor en la misma forma que otros fueron Señor en el Antiguo Testamento con la excepción de que Jesús fue directamente engendrado por el Padre, recibió la plenitud del Espíritu Santo, vivió una vida sin pecado y a través de la crucifixión y la resurrección fue elevado a la máxima posición de poder y la autoridad posible en el universo, aunque bajo la autoridad del padre y por lo tanto no igual a otro con el Padre.       

“PARA NOSOTROS SÓLO HAY UN DIOS, EL PADRE”

apologista3“PARA NOSOTROS SÓLO HAY UN DIOS, EL PADRE”

(SAN PABLO A LOS CORINTIOS)

 

En más que una ocasión leemos acerca del único Dios de la Biblia.  Con respecto al Dios verdadero de la Biblia, éste es reconocido como YHWH.  ¿Pero define la Escritura a un Dios que existe como tres personas o como una? 

La primera carta de Pablo a los corintios contiene el texto fundamental de este debate.  Hay varios puntos cruciales presentados en este texto que exigen un debate, y para entenderlo hay que considerar el contexto del pasaje. Por consiguiente, consideraremos los tres versos dentro del pasaje.

1 Corintios 8:4: “Acerca, pues, de las viandas que son sacrificadas a los ídolos, sabemos que un ídolo no es nada en el mundo, y que no hay más que un Dios”.

Pablo expresa que los ídolos son nada.  Aunque muchos han identificado diversas formas físicas como “dioses”, éstas no son realmente dioses en absoluto.  No hay conocimiento, sabiduría, o poder detrás de ellos.  ¡Ellos son simplemente nada! No obstante, hay uno que es verdaderamente Dios.  Pablo aún no nos dice quién es este Dios, pero si nos mantenemos leyendo llegaremos a darnos cuenta a quién se refiere Él.

1 Corintios 8:5 “Pues aunque hayan algunos que se llamen dioses, ya sea en los cielos o en la tierra; (Del mismo modo que hay muchos dioses, y muchos señores)”

Existen los llamados “dioses” y los que son “así llamados dioses.”  Éstos últimos son ídolos que se les considera como ‘dioses’ porque no son realmente nada.  Son simple metal, madera o de barro.  El hecho de que estén en los cielos ha causado mucha confusión a muchos.  Éstos no son seres reales sino los ídolos de metal, barro, o madera, o pueden ser los astros como el sol, la luna y las estrellas, que para algunos pueblos eran sus verdaderos dioses o bien los lugares de residencia de sus dioses.

Así, pues, mientras hay aquellos que son simplemente los “así llamados dioses,” hay también “muchos dioses y muchos señores”.  No aquellos que son simplemente mencionados como dioses, sino los que fueron verdaderamente algo semejantes, como los ángeles (elohim), y algunos hombres nombrados como tales por Dios mismo (Exodo 7:1; Sal. 8:5) Los comentarios de J-F-B resultan ser apropiados: “’Porque aun suponiendo que hay (o existe) los así “llamados dioses” (2 Tes. 2:4) ya sea en el cielo (como el sol, la luna, y las estrellas) o en tierra (como reyes y bestias deificadas) como hay (un hecho reconocido, Deuteronomio 10.17; Salmo 135.5; 136.2) muchos dioses y muchos señores.’ Los ángeles y los hombres en autoridad son llamados dioses en la Escritura, como que ejercitan un poder divinamente comisionado bajo Dios (compare Éxodo 22.9, con v.28; El Salmo 82.1, 6; Juan 10.34,35).” 

1Corintios 8:6 “Pero para nosotros sólo hay un Dios, el Padre, de quien son todas las cosas, y nosotros para él, y un Señor Jesucristo, a través de a quién son todas las cosas, y nosotros por él”.

Pablo había manifestado que no hay “ningún otro Dios sino uno”.  Él lo identifica para nosotros.  Él no define al “único Dios” como una Trinidad, lo cual el pudo fácilmente haber hecho.  Más bien, al igual que con el único Dios verdadero, es sólo el Padre quien es categorizado como tal.  Él es la fuente de toda creación, el originador de todo lo que vemos.  Como tal, se dice que es “de” Él.  Esto es traducido de la preposición åê, que literalmente denota que sale de él.

Sin embargo, si el Padre es el único Dios, ¿cómo es que él no es también el único Señor?  Pues Jesús es el único Señor Mesías, el Padre en este sentido no lo es.  Decir de otra manera simplemente sería contrario a las identificaciones previstas dentro del texto.  Sin embargo, esto es lo que harán los trinitarios. Ellos manifestarán que el Padre es el único Dios, pero también el Hijo y el Espíritu Santo.  Asimismo, el Hijo de Dios es el único Señor Mesías, pero así también el Padre y el Espíritu Santo.  ¡No obstante, el texto no dice esto!  Uno trinitario debe leer su teología en el texto, mientras que nosotros simplemente lo aceptamos por lo que dice.

¿Cómo entonces lo aceptamos?  Como nuestro  Señor Mesías, él es nuestro Maestro, nuestro gobernante y nuestro Amo en la forma más directa.  Somos aún de Dios, porque todo lo que es de Cristo es de Dios (Juan. 17:10), pero en algún nivel Dios nos ha dado a Cristo para cumplir su rol en su lugar, porque Jesús explica en la oración, “Eran tuyos, y Tú me los diste.” (Juan. 17:6).

Antes de la venida de Cristo, Dios había directamente servido como el Señor de Israel, con la mediación de ángeles. Pero cuando Cristo fungió de agente intermediario, los creyentes se volvieron suyos.  El Expositor del Testamento Griego, explica: “el  ‘solo’ Señor Jesucristo es Mediador, como en 1 Tim. 2: 5. Él gobierna directamente sobre la congregación, y sin embargo todas las cosas se originan con Dios como el texto lo define, y vienen a través de Cristo.  Es este  sentido “ellos eran” de Dios cuando Él ejercitó control directo sobre ellos, pero cuando ellos vinieron a ser de Cristo,  cualquier orden que viene de Dios pasa por Cristo a la congregación.  Jesús media, y al hacer esto él es el que toma el mando directo de nosotros.  Como éste es el caso, él es de verdad identificado como nuestro único dueño y nuestro Amo. (Jud. 1:3).

Así es que mientras los trinitarios podrían tratar de volcar este simple pasaje diciendo que Dios es también mencionado como “Señor”,  a tal argumento le falta un fundamento sólido.  El título de “señor” es sí mismo aplicable a muchos, como es el título “Dios”  Aun el apóstol Juan se dirige a uno de los 24 Ancianos como “Señor” (Apo. 7:14).  Así que en vez de intentar distorsionar lo que el texto dice muy simplemente y verdaderamente, nosotros lo aceptamos tal como se lee.

Habiendo considerado estos puntos, queremos dejar sentado que este verso no se presenta a solas para hablar de este asunto fundamental.  Varios otros pasajes refuerzan esta opinión y creemos importante que consideremos estas referencias.  Como la Escritura nos dice, “en la boca de dos o tres testigos conste toda palabra.” (Mat. 18:16).

Probablemente escrita en Roma en alguna ocasión alrededor de 63 dC, la carta de Pablo a los Efesios refuerza las palabras de 1 Cor. 8:6, haciendo las funciones de nuestro segundo testigo.  Hablándoles a los miembros de esta congregación, él habló acerca de “un Dios y el Padre de todos, el que está sobre todos, por todos y en todos.” (Efe. 4:6). Que éste es el Padre está explícito dentro del texto, y que él es distinguido de Jesús se puede  ver en un verso antes de éste, dónde el texto menciona “un Señor”, quien por el contexto sólo puede ser Jesús. (Efe. 4:5; 3:11, 14).

Como nuestro tercer testigo tenemos el conocidísimo pasaje de 1 Timoteo 2:5, donde se habla del único Dios, aquí distinguido de Cristo.  Leemos: “Pues hay un Dios, y un mediador entre Dios y los hombres, el hombre Jesucristo.”  El único Dios en este texto no puede ser Jesús, pues él es el que media entre el género humano y Dios.  Al igual que con Efesios, esta referencia sólo puede ser para el Padre.

Nuestro testigo final viene de la carta a los Romanos.  Este texto no está explícito, pero un examen del contexto resulta conclusivo.  En Romanos 3:30 leemos de “un Dios que justificará a la circuncisión por la fe.”  Mirando retrospectivamente a los versos 23 y 24, veremos que este Dios es el que “envió” a Jesucristo al mundo.  Otra vez, este texto sólo puede ser una referencia para el Padre. Así es que es el Padre quien es identificado como el “único Dios”, y nadie más.

El Dios del Antiguo Testamento

Hasta ahora hemos demostrado que el Padre es el único Dios verdadero, quien es el YHWH de las Escrituras Hebreas.  Todavía algún trinitario alegará que no hemos eliminado la posibilidad de que Cristo calce como una persona bien definida del Dios Triuno.  Mientras que es verdad que no hemos presentado ningún texto que diga que Cristo no puede ser una persona de ese Dios Triuno, el hecho simple es que la Escritura enseña que el Padre es éste único Dios verdadero, y nadie más.   

Al menos un pasaje remueve cualquier posibilidad de que Jesús sea el Dios del Antiguo Testamento, YHWH.  Mirando hacia Hebreos 1:1 leemos de aquel Dios “Que le habló a los Padres por los profetas.”  Éste es el YHWH del Antiguo Testamento, quien habló a través de Moisés, David, Isaías, Daniel, Jeremías, etc.  Éste es el único Dios verdadero, el Todopoderoso, quién “a solas es lo más alto” (Sal. 83:18).

¿Cómo elimina esto a Jesús de ser YHWH?  Si nos mantenemos leyendo, aprendemos que este Dios que les habló a los Padres por los profetas, quien es YHWH, más recientemente nos ha hablado “en un hijo” que es Jesús.  Ninguna distinción más evidente puede ser presentada que ésta. El Dios del Antiguo Testamento realizó una actividad entonces a través de los profetas, la cual él ahora hace a través de Jesús.  Este texto entonces elimina completamente la posibilidad de que Jesús sea el YHWH de las Escrituras Hebreas.  Si Jesús fuera YHWH, eso querría decir que Jesús habló por Jesús, lo cual no tendría ningún sentido en absoluto.

Algunos objetarán a causa de los numerosos textos que son aplicados a Jesús y que fueron originalmente aplicados a Dios.  Los numerosos atributos que son aplicados a Dios son también aplicados a él, pero éstos resultan ser materias de interpretación.  Es una interpretación decir que estos textos demuestran que Jesús es YHWH, pues hay numerosos textos que son aplicados a algunos otros fuera de Dios dentro de las Escrituras Hebreas que son citados y aplicados para Cristo, sin igualarlos ontológicamente.

¿Cuándo este texto, por declaración explícita, distingue a Jesús de YHWH, lo aceptamos o intentamos manipular el significado evidente del texto para formular una opinión que nos dejaría sostener una teología que sería contradicha por el significado natural del texto?  Si somos honestos con el texto, encontraremos que un número de pasajes dentro de las Escrituras Hebreas vienen bastante más naturalmente.  Leemos que YHWH es el Dios del Mesías (Miq. 5:4) y que YHWH es el Padre de Israel. 1 Cró. 29:10; Isa. 63:16; 64:8).  Tal como él es su Padre, así él es el Padre de Jesucristo. (Juan. 20:17).  No necesitamos tratar de calificar estas declaraciones muy generales o darles a ellas un significado fuera de la distinción que provocan.  Simplemente los aceptamos literalmente, tal como lo haríamos si la persona de quien se habla fuera alguien aparte de Jesús en relación a Dios.

Para agregar más al peso de la prueba, notamos que los Apóstoles y los discípulos antiguos consideraron que “el Dios de Abraham, Isaac y Jacob” es el Padre a solas, no el Hijo.  El Hijo no fue llamado únicamente el Hijo del Padre, sino que él fue el hijo del Dios de Abraham, Isaac y Jacob. (Hechos 3:13; 25-26; 22:14). En el peso de la simple y aún poderosa evidencia debemos concluir que el único Dios, el Todopoderoso, es YHWH, el Padre.  Como el Expositor del Testamento Griego explica, “El ‘único Dios’ del monoteísmo es ‘para nosotros un Dios, el Padre’”.

EL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES

¿El Padre, el Hijo, o Ambos?

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Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

 1 Tim. 6:14-16/Apocalipsis 17:14; 19:16:

La aparición de nuestro Señor Jesucristo: La cual a su tiempo mostrará el Bienaventurado y solo poderoso, Rey de reyes, y Señor de Señores; Quien solo tiene inmortalidad, que habita en la luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver: al cual sea la honra y el imperio sempiterno.”  (1 Tim. 6:14-16). “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es el Señor de señores y Rey de reyes.” (Apo. 17:14).

Los Trinitarios suelen combinar estos dos pasajes para demostrar que el Rey de reyes y Señor de Señores es uno: Jehová-Cristo. Afirman que Cristo y Jehová son la misma Persona.

Pero como hemos señalado antes, el Salmo 110:1 claramente prueba que el primer Señor (“Adonai” =Jehová ó Yahweh), es diferente al segundo señor (“Adoni” = Señor Mesías o Cristo). En consecuencia, Cristo no es el Jehová del Antiguo Testamento.

Notemos algo interesante. En Daniel 2:37 El profeta Daniel le dice al poderoso rey Nabucodonosor lo siguiente: “Tú, oh rey, ERES REY DE REYES; porque el Dios del cielo te ha dado REINO, PODER, FUERZA y MAJESTAD.” Notemos que un rey humano era “Rey de reyes“, y, ¿Por qué? ¡Porque Dios le dio reino, poder, fuerza y majestad! No es que Nabucodonosor tuviese la misma autoridad y poder de Dios, sino que recibió de Dios el poder y la majestad y fuerza por encima de todas las demás naciones de su época. 

 

Ahora notemos que hay otro personaje aún más importante quien también recibió de Dios poder, reino, y dominio para ser Rey de reyes en la Era Venidera. Leamos Daniel 7:13,14 que dice: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse a él. Y LE FUE DADO DOMINIO, GLORIA Y REINO, Para que todos los pueblos y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que nunca será destruido.”

Este personaje obviamente es el Señor Jesucristo, quien al ascender inmortal al cielo recibió de Su Padre: Poder, gloria y reino para que sea “el Rey de reyes y Señor de señores” de Su Reino en la Era Venidera. Pero esto implica que detrás del trono de los hombres está Dios mismo. Dios es el Rey de reyes y Señor de Señores Eterno que gobierna detrás de sus elegidos, los cuales ostentan Su Título Majestuoso de Rey de reyes y Señor de señores. Nabucodonosor era el “Rey de reyes” de Dios, y además, su siervo (Jeremías 25:9). Jesús igualmente será Su Rey de Reyes y Señor de Señor, y además, Su Siervo (Mateo 12:18, Isaías 42:1).

Es claro que Jesús no siempre fue Rey de reyes y Señor de Señores. En la visión de Daniel 7 se ve claramente que es una coronación que ocurre en el cielo cuando Jesús, el Cristo, es presentado ante Su Padre, y le es dado el reino, poder y la gloria. En Lucas 19 se registra la Parábola de las Diez Minas. En el versículo 12 leemos que Jesús, como el “hombre noble”, se fue a un país lejano (el cielo), para recibir un reino y volver. Él entonces volverá como el Rey de reyes y Señor de señores del Reino milenario de justicia (Apocalipsis 20:1-5). Jesús obviamente aún no reina como Rey de reyes y Señor de Señores hasta que regrese a tomar el trono de David su Padre (Mateo 25:31). 

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SEGUNDA ENTREVISTA PRIVADA CON EL SEÑOR JESUCRISTO EN VÍDEO (TEMA TRATADO: EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS (TRES PARTES DE 10 MINUTOS CADA UNA)

Primera Parte 

2da ENTREVISTA AL SEÑOR JESUCRISTO-1ra PARTE de 3

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 Segunda Parte 

2da ENTREVISTA AL SEÑOR JESUCRISTO-2da PARTE DE 3

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Tercera Parte

2da ENTREVISTA AL SEÑOR JESUCRISTO-3 PARTE Y FINAL

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09:57

 

¿QUÉ NOS PROMETE EL SEÑOR?

  

 

Vida eterna – El Reino de Dios – La Nueva Creación

    La vida eterna es una de las promesas de Dios a los que son fieles, a aquellos que conocen a Dios y perseveran para vencer. Como vimos en la página anterior, Jesús dijo “Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado” (San Juan 17:3).

    Hay muchos otros versículos acerca de la promesa de vida eterna. Con frecuencia se citan San Juan 3:16 y Romanos 6:23:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él no se pierda, mas tenga vida eterna

Porque la paga del pecado es muerte; pero el don de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro

    ¿Cuándo recibimos vida eterna y cómo la recibimos? Es cierto que hay mucha confusión y malentendidos sobre esto. Algunos creen que si se les juzga merecedores irán al cielo para siempre, cuando mueran. Otros creen que la vida eterna es sólo un concepto o idea, que no se debe tomar literalmente. Ninguna es correcta. Afortunadamente un breve estudio de las escrituras puede proporcionar respuestas claras a estas preguntas.

    El apóstol Pablo escribió a la iglesia primitiva de Tesalónica acerca de la vida después de la muerte. Les explicaba que los muertos “o los que duermen” no estaban perdidos pero que resucitarían a la vida eterna en un momento determinado en el futuro. Aquí tenemos 1 Tesalonicenses 4:13-17:

Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los demás que no tienen esperanza. 14.  Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, de la misma manera Dios traerá por medio de Jesús, y con él, a los que han dormido. 15. Pues os decimos esto por palabra del Señor: Nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, de ninguna manera precederemos [preceder o tomar el lugar de] a los que ya durmieron. 16. Porque el Señor mismo descenderá del cielo con aclamación, con voz de arcángel y con trompeta de Dios; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17. Luego nosotros, los que vivimos y habremos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para el encuentro con el Señor en el aire; y así estaremos siempre con el Señor.

Varios puntos han sido explicados inmediatamente:

1. Los fieles no reciben vida eterna hasta un momento en el futuro, en “la venida del Señor“, cuando “el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con la trompeta de Dios, descenderá del cielo“. Entonces “los muertos en Cristo resucitarán primero”. Así que hasta “la venida del Señor” los muertos permanecen muertos, en su tumba. Hasta entonces, ninguno habrá sido resucitado a la vida eterna. ¡Nadie habrá “muerto e ido al cielo“! (Existen tres excepciones: Jesús y dos testigos de Apocalipsis 11:12). 

2. Después de que los muertos resuciten, los fieles que “viven y han quedado” se unirán a ellos al “recibir al Señor en el aire“. 

3. Note que no se dijo nada acerca de ir al cielo. Sólo se estableció que los fieles “recibirían al Señor en el aire” y “estarían siempre con el Señor“. Efectivamente existen versículos tales como Mateo 5:12 que afirman “Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos“. Pero es un error concluir que cualquiera irá al cielo para obtener su recompensa. Jesús simplemente prometió traer la recompensa con Él a su retorno del cielo a la Tierra: “He aquí vengo pronto, y mi recompensa conmigo, para pagar a cada uno según sean sus obras” (Apocalipsis 22:12).

    Se han contestado algunas preguntas, pero han surgido otras. ¿Qué y cuándo es “la venida del Señor”? ¿Qué pasa después de que los fieles “reciben al Señor en el aire“? ¿Los resucitados todavía son seres humanos mortales de carne y hueso, pero con vida eterna? ¿Los que “viven y han quedado” todavía son mortales, pero con vida eterna? ¿Y que es “la trompeta de Dios“? Hay respuestas claras a todas estas preguntas. Una carta que Pablo escribió a la iglesia primitiva en Corinto, 1 Corintios 15:50-53: se refiere a algunas de ellas.

Y esto digo, hermanos, que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción heredar la incorrupción. 51. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados 52. en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final. Porque sonará la trompeta, y los muertos serán resucitados sin corrupción; y nosotros seremos transformados. 53. Porque es necesario que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y que esto mortal sea vestido de inmortalidad

    Aquí Pablo muestra que “a la última trompeta” los muertos en Cristo instantáneamente serán resucitados a una vida inmortal e incorruptible. Los fieles que no están muertos o “dormidos” en ese momento también serán transformados instantáneamente de mortales a inmortales. Esta transformación de “carne y hueso” a “incorruptible” será necesaria para que puedan “heredar el reino de Dios“. Se hablará más acerca del reino de Dios y los toques de la trompeta en breve.

    En 1 Corintios 15:42-44, Pablo comparó lo mortal con lo inmortal; de aquí vemos que a los fieles resucitados se les dará un cuerpo espiritual, no mortal:

Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción; se resucita en incorrupción. 43. Se siembra en deshonra; se resucita con gloria. Se siembra en debilidad; se resucita con poder. 44. Se siembra cuerpo natural; se resucita cuerpo espiritual. Hay cuerpo natural; también hay cuerpo espiritual

    Jesús también habló acerca de lo mortal y lo espiritual. Explicó, al igual que Pablo, que para entrar al reino de Dios uno debe primero “nacer de nuevo” del espíritu. Continuó mostrando que los que son nacidos del espíritu son invisibles, como el viento:

Respondió Jesús: En verdad, en verdad os digo, que el que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6. Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es. 7. No te maravilles de lo que te dije: Os es necesario nacer otra vez. 8. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va: así es todo aquel que nace del Espíritu. (Juan 3:5-8)

    En el capítulo 22 de Mateo, se le hizo a Jesús una pregunta con trampa acerca del matrimonio y los muertos resucitados. En Su respuesta Jesús mostró que, de hecho, los resucitados serían similares a los ángeles, quienes son seres espirituales:

29. Entonces Jesús les respondió diciendo: Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios. 30. Porque en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres marido; sino que serán como los ángeles de Dios en el cielo.

    Así que hemos visto que cuando resuciten “a la última trompeta“, a “la venida del Señor“, los muertos y los fieles que vivan recibirán un cuerpo inmortal y espiritual similar al de los ángeles. Entonces podrán “heredar el reino de Dios“, y a partir de entonces, “siempre estarán con el Señor“.

    Note que es posible otro tipo de resurrección: de la muerte a la vida mortal, física. Un ejemplo fue cuando Jesús resucitó a Lázaro de los muertos, como se registró en el capítulo 11 de Juan. Muchos años después de la resurrección de los fieles, habrá una resurrección general de los muertos que quedan a la vida mortal. Esto se describe en Apocalipsis 20:5: “Más los otros muertos no volvieron a vivir hasta que fueron cumplidos mil años. Esta es la primera resurrección…” Aparentemente serán resucitados a la vida mortal por un período de tiempo, para ser educados y juzgados (vea Apocalipsis 20:11-13).

    Apocalipsis 20:5 continúa con otra descripción de la primera resurrección, cuando los fieles reciben la vida eterna y nunca pueden morir de nuevo:

Esta es la primera resurrección. 6. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos; antes serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él mil años

    Recuerde una de las promesas de Jesús a los vencedores, en Apocalipsis 2:11:

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no recibirá daño de la segunda muerte.

    Es la voluntad de Dios que los fieles reciban vida eterna. Los de la primera resurrección reciben vida eterna como seres espirituales. Nunca serán mortales de nuevo y no es posible que mueran de nuevo. A los que resucitan como mortales, les puede suceder una “segunda muerte” en la siguiente resurrección. Si no son juzgados merecedores de recibir la vida eterna, morirán de nuevo, una segunda vez, sin más esperanza de resurrección ni de vida. (Apocalipsis 21:8). Los que sufren la segunda muerte se van para siempre, se destruyen, permanentemente sin existencia. Aquellos que enseñan que Dios castiga a los malvados con tormento eterno en un tipo de fuego infernal están equivocados y enseñan una flagrante mentira acerca de la naturaleza de Dios. Castigar a alguien eternamente sería lastimeramente sin sentido y sádico.

    Apocalipsis 20:6 anteriormente mostró que los de la primera resurrección “deben ser sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él mil años“. ¿De qué se trata todo eso? ¿De quién van a ser sacerdotes y sobre quién reinarán? Como vimos anteriormente, el apóstol Pablo y Jesús nos mostraron que los fieles no podían entrar al reino de Dios o “heredar el reino de Dios” hasta que fueran hechos seres espirituales inmortales. Ahora exploraremos las promesas a los fieles de heredar el reino de Dios.

 

El Reino de Dios

    Jesús le dio el Apocalipsis (o Revelación), el último libro de la Biblia, al apóstol Juan para mostrar el futuro a los fieles, a manera de profecía. El primer versículo del Apocalipsis explica:

La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y que dio a conocer, enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan…

    En el Apocalipsis, los toques de trompeta, siete en total, contienen y describen los eventos del séptimo “sello” final de la Revelación. Ya hemos visto que “a la última trompeta” sucederá la primera resurrección. Y puede recordar en 1 Tesalonicenses 4:16, que al mismo tiempo “Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con la trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero“. Apocalipsis 11:15 muestra qué más sucederá en la séptima y última trompeta:

Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y resonaron grandes voces en el cielo que decían: Los reinos del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor y de su Cristo: y reinará por siempre jamás.

A la séptima trompeta ahora tenemos cuatro sucesos:

1. “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo“, 

2. “El mismo Señor descenderá del cielo“, 

3. “los muertos en Cristo resucitarán primero“, y 

4. “los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire“.

    Es cierto que hay muchas opiniones acerca de lo que es y no es el reino de Dios. Mas que ocuparnos de las opiniones, a continuación se presentan algunas de las muchas escrituras acerca del regreso de Cristo y el establecimiento de Su reino de Dios en la Tierra:

Versículos acerca del regreso de Jesús:

Y manifestaráse la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; que la boca de Jehová habló. (Isaías 40:5)

He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán por Él. (Apocalipsis 1:7)

Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces se lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con gran poder y gloria. 31. Y enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un extremo del cielo hasta el otro. (San Mateo 24:30, 31)

Después saldrá Jehová, y peleará con aquellas gentes [Armagedón, Apocalipsis 16:14-16 y 19:11-21], como peleó el día de la batalla. 4. Y afirmaránse sus pies en aquel día sobre el monte de las Olivas, que está en frente de Jerusalem á la parte de oriente: y el monte de las Olivas, se partirá por medio de sí hacia el oriente y hacia el occidente haciendo un muy grande valle; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el mediodía. (Zacarías 14:3,4)

 

Versículos acerca del Reino:

Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y resonaron grandes voces en el cielo que decían: Los reinos del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor y de su Cristo: y reinará por siempre jamás. (Apocalipsis 11:15)

Y en los días de estos reyes, levantará el Dios del cielo un reino que nunca jamás se corromperá: y no será dejado a otro pueblo este reino; el cual desmenuzará y consumirá todos estos reinos, y él permanecerá para siempre (Daniel 2:44)

Y le fue dado señorío, y gloria, y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron; su señorío, señorío eterno, que no será transitorio, y su reino que no se corromperá. (Daniel 7:14)

Entonces Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será único, y Único será su nombre. (Zacarías 14:9)

Y juzgará entre las gentes, y reprenderá a muchos pueblos; y tornarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzarán la espada gente contra gente, ni se entrenarán más para la guerra. (Isaías 2:4)

No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra estará llena del conocimiento de Jehová, como cubren las aguas el mar. (Isaías 11:9)

Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. (Jeremías 31:34)

Y cada uno se sentará debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien amedrente: porque la boca de Jehová de los ejércitos así lo ha dicho. (Miqueas 4:4)

 

Versículos acerca de la fiel herencia del Reino:

No temáis, pequeño rebaño; porque al Padre se ha complacido en daros el reino. (Jesús, en San Lucas 12:32)

Yo, pues, dispongo para vosotros un reino, como mi Padre lo dispuso para mí; 30.  para que comáis y bebáis en mi mesa en mi reino, y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. (Jesús a sus discípulos, en San Lucas 22:29, 30)

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “¡Venid, benditos de mi Padre! Heredad el reino que ha sido preparado para vosotros desde la fundación del mundo. (Jesús, describiendo cómo recompensará a los fieles a su regreso. Note que esto es parte del plan, el plan de Dios, ¡existente desde el comienzo!) (Mateo 25:34)

Y que el reino, y el señorío, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo sea dado al pueblo de los santos del Altísimo; cuyo reino es reino eterno, y todos los señoríos le servirán y obedecerán. (Daniel 7:27)

Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre las gentes; 27. y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantados como vaso de alfarero, como también yo la he recibido de mi Padre. (Apocalipsis 2:26,27)

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dado juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni a su imagen, y que no recibieron la señal en sus frentes, ni en sus manos, y vivieron y reinaron con Cristo mil años. (Apocalipsis 20:4)

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (Jesús, en Mateo 6:33)

    Hay más de 110 referencias al reino en los cuatro relatos de la vida de Jesús, los libros de San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan. Hay muchas más referencias en otros libros de la Biblia. EL reino de Dios, que con frecuencia se le llama “el reino de los cielos” en el libro de San Mateo, fue un tema central de las enseñanzas de Jesús. Jesús usó muchas parábolas para enseñar acerca del reino, muchas de ellas ilustrando lo que se debía hacer para heredarlo.

    Jesús no hizo promesas acerca de vivir en el cielo para siempre; mas bien prometió vida eterna y una herencia en el reino de Dios. El primer pedido en el “Padrenuestro” es para que venga el Reino de Dios:

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10. Venga a nosotros tu reino. Sea hecha tu voluntad, en el cielo, como así también en la tierra. (de San Mateo 6:9,10)

    Desafortunadamente algunos se han confundido por la afirmación de Jesús: ” …el Reino de Dios está en medio de vosotros” (Lucas 17:21). Claramente los versículos anteriores muestran que el Reino de Dios llegará a la Tierra con un poder dramático, visible, y físico. Por eso, ¿cómo es posible que el Reino esté “en medio de vosotros“? Esta es la explicación: donde Dios gobierna ahí está Su Reino. Si gobierna en medio de vosotros entonces Su Reino está realmente en medio de vosotros. Y cuando Cristo regrese y gobierne el mundo, Su Reino realmente estará establecido en la Tierra.

    La voluntad de Dios es que los fieles hereden el reino de Dios, ha sido el plan de Dios desde “la creación del mundo” . Hemos visto que los fieles resucitados “serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años” (Apocalipsis 20:6). Pero,¿ qué sucede después de los primeros mil años del Reino de Dios en la Tierra? ¿Cómo se convertirá el Reino en un “reino eterno”?

 

La Nueva Creación, El cielo nuevo, la tierra nueva y la nueva Jerusalén

    Anteriormente vimos en Apocalipsis 20:5: “Más los otros muertos no volvieron a vivir hasta que fueron cumplidos mil años. Esta es la primera resurrección…” Después del milenio, los primeros mil años del reino de Dios en la Tierra, todos lo muertos que hayan quedado serán resucitados a la vida mortal y educados, y se les dará una oportunidad de conocer a Dios y recibir vida eterna. Como se describe en Apocalipsis 20:11-15, los que rechacen a Dios serán quitados, destruidos para siempre, en la segunda muerte. Después de eso, ya no habrá mortales; sólo quedarán aquellos que hayan recibido vida eterna, como seres espirituales.

    Entonces estaremos listos para la siguiente parte del plan de Dios para el hombre: heredaremos el universo y habitaremos con Dios por siempre. El capítulo 21:1-8 del Apocalipsis describe lo que Dios ha planeado:

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe más. 2. Y yo vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén que descendía del cielo de parte de Dios, preparada como una novia adornada para su esposo. 3. Oí una gran voz que procedía del trono diciendo: “He aquí el tabernáculo de Dios está con los hombres, y él habitará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4. Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos. No habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas ya pasaron. 5. El que estaba sentado en el trono dijo: “He aquí yo hago nuevas todas las cosas.” Y dijo: “Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas.” 6. Me dijo también: “¡Está hecho! Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tenga sed, yo le daré gratuitamente de la fuente de agua de vida. 7. El que venza heredará estas cosas; y yo seré su Dios, y él será mi hijo. 8. Pero, para los cobardes e incrédulos, para los abominables y homicidas, para los fornicarios y hechiceros, para los idólatras y todos los mentirosos, su herencia será el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

    Dios dice “He aquí, yo hago nuevas todas las cosas“. Habrá “un cielo nuevo y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra pasaron“. Dios promete que “el que venciere heredará todas las cosas“:  Dios promete que “yo seré su Dios, y él será mi hijo“. Dios promete una “ciudad santa, la nueva Jerusalén“, donde Él “morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron“.

    La voluntad de Dios es que habitemos con Él para siempre y que heredemos todas las cosas. Dios estará con nosotros. Dios nos ha revelado un futuro mucho más grande de lo que nuestra tecnología podría proporcionarnos, y que hasta sobrepasa nuestras mayores esperanzas. En esta vida presente y mortal, ¿podemos al menos empezar a comprender el alcance y la maravilla de estas promesas? Como escribió el apóstol Pablo en 1 Corintios 2:9:

Cosas que ojo no vio ni oído oyó, que ni han surgido en el corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.

 www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org

 

 

SEGUNDA ENTREVISTA PRIVADA CON EL SEÑOR JESUCRISTO

(TEMA: EL REINO Y LA SALVACIÓN)

 

Pronto en Vídeo

 

Medios de comunicación.

 

1).-Mario:

Señor Jesús, es para mí un gran honor poder tener esta nueva entrevista privada contigo para continuar dialogando sobre el Reino de Dios y lo que éste significa para el género humano.  En la primera entrevista que tuvimos los dos, concluimos que el evangelio es tu maravilloso reino en la tierra, así como tu muerte vicaria y resurrección gloriosa al tercer día. También dijiste que tú restaurarás nuevamente el reino davídico a los Israelitas. Mi pregunta es ésta: ¿Cómo restaurarás el reino a tus conciudadanos si tú mismo les dijiste que tu reino les sería quitado de ellos y dado a gentes que produzca frutos de él, según está registrado en Mat. 21:43?

Jesucristo:

En primer lugar, como ya lo dijo mi apóstol Pablo, algunas ramas del buen olivo (Israel) fueron desgajadas, ¡pero no todas! Estas ramas desgajadas fueron reemplazadas por injertos del olivo silvestre (los gentiles) (Rom. 11:17). Así que cuando yo dije lo que está registrado en Mateo 21:43, me refería a mis paisanos infieles e incrédulos, no a todo Israel. Si fueran a todos, mis apóstoles Judíos no tendrían ninguna opción para heredar el reino davídico y también quedarían fuera de los planes de mi Padre para la salvación. Por eso, con toda verdad Pablo escribió que Dios, Mi Padre, “No ha desechado a su pueblo, al cual desde antes conoció” (Rom. 11:1,2).

2).- Mario:

Señor Jesús, Tú comenzaste tu ministerio predicando el evangelio del Reino de Dios y llamando a la gente a creer en tu mensaje. Te pregunto: ¿Por qué es tan importante creer en tu mensaje del evangelio del reino?

Jesucristo:

Bueno, Mario, ¿has leído con cuidado el diálogo que tuve con el joven rico en Mateo 19:16-25? Pues muchos no se han detenido a pensar en el mensaje contenido en este singular diálogo dónde claramente le hablé al joven rico cómo ganar la vida eterna. El joven rico quería saber cómo ganar la VIDA ETERNA, y yo le dije que guardara los mandamientos y que dejara sus bienes a los pobres y luego  que viniera y me siguiera. Pero el joven se fue triste porque era muy rico y no estaba dispuesto a dejarlo todo por mí  y mi reino. Entonces yo dije: ¡Cuán difícil es que un rico entre en el REINO DE DIOS! A lo cual mis discípulos replicaron: ¿Quién pues podrá SER SALVO? ¿Entiendes ahora la importancia del reino? El reino es importante porque significará la salvación y la vida eterna para todos los que creen en MI Y MI EVANGELIO.

3).- Mario:

Bueno, Señor, lo que puedo observar de ese diálogo que tuviste con el joven rico es que resaltan tres expresiones cruciales: VIDA ETERNA, REINO DE DIOS, y SER SALVO. Entonces puedo deducir fácilmente que la salvación es la obtención de la vida eterna en el Reino de Dios. ¿Estoy en lo correcto, Señor?

Jesucristo: 

Estás en lo correcto. Entrar en el reino es entrar en la salvación con vida eterna. Mi apóstol Pablo fue claro cuando dijo que el evangelio (es decir, mi reino y mi muerte y resurrección al tercer día) es poder de Dios para salvación para todo aquel que cree, al Judío primeramente y también al Griego (Rom. 1:16).

Ahora toma nota que el reino y la salvación vienen juntos en el libro de Apocalipsis 12:10, donde claramente dice: “Entonces oí una voz en el cielo que decía: Ahora ha venido LA SALVACIÓN, el poder, y EL REINO de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo…”

4).- Mario:

¡Qué interesante, Señor! Además, podemos agregar que tu reino y tu autoridad o reinado vienen juntos como dice el pasaje que acabas de citar, aunque algunos erradamente piensan que tú estableciste tu reino en la tierra hace dos milenios, pero que aún no reinas entre las naciones. No obstante, lo cierto es que tú reinarás cuando inaugures tu reino davídico en la tierra, mientras tanto, todavía no. ¿Estoy en lo cierto?

Jesucristo:

Estás en lo cierto, pues yo dije claramente en Mateo 25:31, 34, lo siguiente: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, ENTONCES se sentará en su trono de gloria”. Observa que me sentaré en mi trono de gloria cuando vuelva a la tierra, no en el cielo. Y por supuesto, también mis seguidores tendrán sus tronos de gloria en Jerusalén como lo profetizó mi ancestro David en el Salmos 122:5: “Porque allá (Jerusalén según el contexto) están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David”.

5).- Mario:

Señor Jesús, muchos creen que tu iglesia es el reino que prometiste en tu ministerio. ¿Están en lo cierto los que así piensan?

 

Jesucristo:

Ya lo dijo muy claramente San Pablo que: “Carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Cor. 15:50). Siendo que mi iglesia está compuesta por hombres mortales (o corruptibles) de carne y sangre, es evidente que mi iglesia no puede ser el reino. Además, a mis discípulos les dije: “No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre os ha placido daros el reino” (Lc 12:32). Si mi manada pequeña (mis apóstoles judíos) es parte de mi iglesia, y ésta recibe mi reino, es evidente que mi iglesia no es el reino. Y hay muchos otros pasajes que demuestran claramente que el reino no es mi iglesia, aunque ésta ciertamente es parte de mi reino.

6).- Mario:

Señor Jesús, ¿qué quisiste decir cuando dijiste “mi reino está entre vosotros”? (Luc. 17:20,21). ¿Acaso estabas diciendo que tu reino ya había llegado en el primer siglo y que estaba entre tus conciudadanos?

Jesucristo:

En realidad estas palabras no fueron dirigidas a mis discípulos sino a los fariseos hipócritas. Siendo este el caso, sería difícil creer que mi reino estuviera presente en medio de mis detractores incrédulos, ¿no te parece?  Lo que yo quise decirles a los fariseos no era que el reino estaba ya presente, sino que el reino estaba siendo manifestado en mi predicación y en mis obras de sanación y liberación.

7).- Mario:

Lo que tú dices, Señor, me recuerda la figura de dicción llamada Sinecdoque (por la cual un vocablo recibe de otro algo, por estar asociado con él mediante alguna conexión, como cuando se toma la parte en lugar del todo y viceversa). Es decir, que tu presencia era la presencia del mismo reino, pues tú eres la parte más importante y representativa del reino de Dios. Sin embargo, Señor Jesús, algunos creen que ya estamos en el reino porque Pablo dijo: “el cual (el Padre) nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Col. 1:13). ¿No es esta declaración una prueba de que ya estamos en el reino?

Jesucristo:

Toma nota que Pablo habla de hechos futuros como si fueran presentes, es decir, él habla de cosas que no son como si fuesen. Por ejemplo, en Efesios 2:6, 7, el mismísimo Pablo dice así: “y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo”. Si hemos de tomar al pie de la letra las declaraciones de Pablo en Colosenses 1:13, entonces también lo tendremos que hacer con Efesios 2:6,7 y entonces tendremos que concluir que mis discípulos ya están resucitados y sentados conmigo en la gloria en estos precisos instantes, y esto contradeciría otros pasajes de Pablo que hablan de la reunión y entronización de todos los creyentes vivos y los resucitados, juntos.

8).- Mario:

¿Debo concluir, entonces, que ya estamos resucitados contigo y sentados en tu reino por la fe únicamente?

Jesucristo:

Exactamente. Mis discípulos ya han recibido todo por la fe, aunque todo lo recibirán realmente cuando yo vuelva por segunda vez. Recuerda que también dije que a mis discípulos yo les había dado la gloria cuando dije: “La gloria que me diste yo les he dado” (Juan 17:22). Obviamente esa gloria será para el futuro, aunque yo ya se los di (por fe) hace dos mil años. En esto fue muy claro Pablo cuando escribió: “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados en gloria” (Col. 3:4).

9).- Mario:

Señor Jesús, ahora que hablas de la gloria, muchos piensan que se refiere al cielo mismo. Es decir que la gloria es vivir contigo eternamente en el cielo como espíritus. ¿Están errados los que así piensan?  

Jesucristo:

Claramente te digo que están errados por semejante convicción. Quiero que tú mismo descubras lo que es la gloria comparando dos pasajes de un mismo suceso, en este caso, sobre la petición que me hizo la madre de los hijos de Zebedeo cuando yo aún estaba cumpliendo mi ministerio entre mis paisanos. Quiero que leas conmigo lo que registró  Mateo en su evangelio (20:20,21). Dice así: “Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos postrándose ante él y pidiéndole algo. El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en TU REINO se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”. Pero fíjate cómo lo registra el evangelista Marcos: Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en TU GLORIA nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda” (Marcos 10:35-37). ¿Qué conclusión puedes sacar de estos  dos testimonios, Mario?

10).- Mario:

Bueno, Señor, leo que Mateo registra que a ti  te pidieron un lugar de honor en tu REINO, mientras que Marcos registra te pidieron un lugar de honor en tu GLORIA. Esto me lleva a concluir que tu gloria va de la mano con el Reino o son sinónimos. Ahora recuerdo que nos mandaste a buscar el reino de Dios y su justicia  en Mateo 6:33 y Pablo dijo que los cristianos buscan la gloria en Romanos 2:7. Esto me convence aún más de que el reino y la gloria van de la mano o son sinónimos.

Jesucristo:

Has hablado rectamente, Mario. Además, nota que yo prediqué el evangelio del reino (Marcos 1:1,14,15) y Pablo habló del “evangelio de la gloria de Cristo” en 2 Cor. 4:4. Esto nuevamente confirma el hecho de que las locuciones ‘reino de Cristo’ y ‘gloria de Cristo’ significan lo mismo. También recuerda que Pedro dijo que era participante o copartícipe de la gloria que será revelada (ver 1 Pedro 5:1), en tanto que mi amado apóstol Juan dijo ser copartícipe en el reino (Apo. 1:9). Nuevamente podemos notar que reino y gloria son equivalentes.

11).- Mario:

Muy interesante, Señor Jesús, pero hay quienes dicen que tú viniste a predicar el evangelio del reino a tus paisanos, pero que Pablo predicó otro evangelio para los gentiles llamado “El evangelio de la gracia” ¿Es éste un evangelio distinto y sólo para los gentiles?

Jesucristo:

Ya lo dijo con toda razón mi apóstol Pablo a los Gálatas (1:6-9) de que sólo hay un evangelio para ser predicado a todos los hombres, y no dos o más.  El evangelio que Pablo predicó a los gentiles fue el mismo que yo prediqué. Sólo lee Hechos 20:25, que dice: “Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el evangelio del REINO DE DIOS, verá más mi rostro”. Y nota que en el versículo anterior, el 24, el mismo Pablo dice que dio testimonio de la GRACIA DE DIOS”. ¿Qué puedes concluir entonces, Mario?

12).- Mario:

Bueno, Señor Jesús,  salta claramente a la vista que Pablo predicó el reino de Dios, o lo que es lo mismo decir, el testimonio de la gracia de Dios. Entonces, con toda seguridad podemos afirmar que el Reino y la gracia van también de la mano. La gracia de Dios es la oferta de un reino extraordinario que traerá la salvación y vida eterna a los hombres. Además, recuerdo que Pablo dijo: “…con mayor razón los que reciben la abundancia de la GRACIA, y el don de la justicia, REINARÁN EN VIDA…” (Rom. 5:17). Así que la gracia y el reinado en el reino de Cristo van de la mano. Y también Pablo hace hincapié en que “la GRACIA de Dios se ha manifestado para SALVACIÓN a todos los hombres” (Tito 2:11). La salvación, que como vimos al comienzo, se relaciona siempre con el reino. Y finalmente Pedro dice: “Mas el Dios de toda GRACIA que nos llamó a su GLORIA eterna…” (1 Ped. 5:10). Esta gloria también se relaciona con tu reino, como vimos antes. Ahora permíteme preguntarte lo siguiente, ¿Cómo sabemos que tú realmente volverás a pisar la tierra?

Jesucristo:

Yo dije: “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde YO ESTOY, vosotros también estéis” (Juan 14:2,3). Pues bien, ¿dónde estaba yo cuando prometí regresar? ¿Acaso estaba yo en el cielo? Pues claro que no! Yo estaba aún entre los míos en la tierra. Así que cuando yo les dije a mis seguidores “para que donde yo estoy, vosotros también estéis”, me estaba refiriendo a estar con mis discípulos en esta misma tierra, pero renovada, y más específicamente, en Jerusalén. Por otro lado, mi Padre le dijo a David: “Habrá un justo que gobierne entre (no, “sobre”) los hombres, que gobierne en el temor de Dios” (2 Sam. 23:3). Ciertamente ese justo soy yo, el que gobernará ENTRE los hombres Y EN LA TIERRA.

13).- Mario:

Efectivamente, así lo dijo Jeremías con estas palabras: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David un renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia EN LA TIERRA” (Jer. 23:5). Y recuerdo lo que escribió Pablo a los romanos de que tú serás el heredero del mundo (Rom. 4:13). Sin embargo, hay algunos que todavía persisten en enseñar que si somos buenos cristianos iremos al cielo a vivir contigo para siempre. ¿Qué les dirías, Señor Jesús, a estas personas que creen esto?

Jesucristo:

Yo simplemente les recordaría lo escrito por Salomón en Proverbios 10:30, y que dice: “El justo no será removido jamás; pero los impíos no habitarán la tierra”. Si alguno dice que será removido de la tierra para no morar en ella, entonces tal persona es impía.  También mi ancestro Salomón escribió en Proverbios 2:21, así: “Los rectos habitarán la tierra, y los perfectos permanecerán en ella”. Si alguno de mis seguidores no habitará la tierra es sencillamente porque no fue ni recto ni perfecto. También dije: “Los mansos heredarán la tierra” (Mateo 5:5). Y qué dije yo de mi mismo: “Soy manso y humilde corazón” (Mateo 11:29). Esto significa que heredaré la tierra y moraré entre los hombres.

14).- Mario:

Señor Jesús, la gente dice que tú dejaste señales o signos de tu segunda venida, ¿Qué nos puedes decir al respecto?

Jesucristo:

Si lees Mateo 24:3 encontrarás que los discípulos me preguntaron lo siguiente: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué SEÑAL habrá de tu venida, y del fin del siglo?”. Observa que mis discípulos no me pidieron que les diera señales de mi venida, sino sólo UNA SEÑAL (singular) de mi venida. Por supuesto que yo no me fui por las ramas para darles varias señales y así confundirlos. Ellos me pidieron una señal, y sola una.

15).- Mario:

Pero, Señor Jesús, tus les dijiste a tus discípulos que vendrían hambres, guerras, pestes, terremotos, herejías, anticristos, etc, como preludio de tu venida. ¿En qué quedamos entonces? ¿Les diste una señal o más bien varias señales?

Jesucristo:

No te confundas, Mario. Las supuestas “señales” de mi venida y del fin del mundo no anuncian mi llegada, sino más bien, que estoy cerca para llegar. Estos eventos catastróficos que van en aumento en la tierra, y que comenzaron en mi primera venida, indican que mi venida está cada vez más cerca y punto. Sin embargo, la señal de mi venida es otra cosa. Es la Señal que indicaría a mis seguidores que yo mismo soy (y no otro) el que está volviendo en persona a la tierra. Es la señal que les confirmaría que yo ya estoy apareciendo en persona delante de sus ojos, y no un falso Cristo.

16).- Mario:

Entonces, Señor Jesús, ¿les diste a tus discípulos la ÚNICA y SINGULAR señal que te solicitaron para tu aparición visible y personal para que no estuvieran engañados frente a la amenaza de falsos cristos?

Jesucristo:

Por supuesto que sí, pero pocos se han dado cuenta de esa señal única y verdadera de mi aparición visible y personal. Realmente me sorprendo por tanta ignorancia. ¡Hasta han llegado a decir que volveré en secreto, invisiblemente, o en un platillo volador! Yo jamás di semejantes señales. La verdadera y única SEÑAL que di la pueden todos descubrir si leen con cuidado Mateo 24:29, donde dije: “Entonces aparecerá LA SEÑAL (SINGULAR) del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

17).- Mario:

Entonces, Señor Jesús, ¿Es la singular señal tú mismo viniendo sobre las nubes del cielo, con poder, y gran gloria? Explícanos más sobre esto, por favor.

Jesucristo:

Exactamente! La Señal que me pidieron mis discípulos para mi venida es mi aparición PERSONAL como Hijo de Hombre, de arriba hacia abajo en dirección a la tierra y pasando por las nubes del cielo. Esta señal contrasta con las de los falsos mesías que aparecen “horizontalmente” de los desiertos y aposentos como predije en Mateo 24:26. Estos son todos cristos fraudulentos. Así que la señal de mi venida es mi regreso desde los cielos a la tierra pasando por las nubes del cielo, con poder y gran gloria, y las gentes en vez de recibirme con alegría, harán lamentación por mí.

18).- Mario:

Señor Jesús, ¿qué es lo primero que harás cuando regreses en persona a este mundo?    

Jesucristo:

¿No has leído lo que dice Apocalipsis 20:1-3? Allí dice: Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;  y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años”. Es decir, lo primero que haré es que mi ángel prenda a Satanás y lo ate por mil años y lo encierre para que no siga engañando a las naciones como lo está haciendo hoy en este mundo caótico y perverso. Si yo estuviera ya reinando como algunos suponen, el diablo estaría ya atado, y el mundo no sería engañado por él. Sin embargo, los hechos demuestran que el diablo está muy activo en este mundo como un león rugiente buscando a quien devorar. ¡¡¡Y sí que ha tenido mucho éxito!!!

19).- Mario:

Señor Jesús, ¿Y luego que harás una vez que se haya atado el diablo?

Jesucristo:

Yo dije: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartarálos unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.  Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mateo 25:31-34). Es decir, al volver separaré de las naciones a mis ovejas de las cabras, y a mis ovejas les entregaré mi reino para que gobiernen conmigo.

20). Mario:

Señor Jesús, ¿pero qué pasará con las gentes de las naciones que hayan quedado vivas y que deseen rendirse a tu gobierno o reino milenario?

Jesucristo:

Ya lo dijo el profeta Zacarías, cuando escribió lo siguiente: “Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia” (Zacarías 14:16,17). Estas personas, a diferencia de mis ovejas, no gozarán aún de la inmortalidad. 

21).- Mario:

Hoy, como antaño, millones se ríen de tu evangelio del reino y no creen ni quieren que nadie los gobierne, y menos, tú. ¿Tendrás compasión de ellos si no cambian de opinión?

Jesucristo:

En mi parábola de las diez minas de Lucas 19:11-17 yo di una lección muy clara en el sentido de que mis seguidores fieles serán recompensados por sus obras o frutos recibiendo autoridad sobre naciones de la tierra. Sin embargo, para aquellos que no quisieron que yo fuera el rey de sus vidas por su impiedad, ingratitud y soberbia, serán decapitados delante de mí. Así lo dije claramente cuando declaré la parábola en cuestión (en el verso 27).  

22).- Mario:

Señor Jesús, quisiera ahora hacerte algunas preguntas adicionales de pasajes de la Escritura donde parece que se nos ofrece un destino celestial, y no un reino aquí en la tierra. He aquí el primer pasaje que te cito de la epístola de Pedro, dónde el apóstol dijo que esta tierra y sus obras serían destruidas por fuego (2 Ped. 3:10-13). Si esto será así, ¿no es lógico concluir que escaparemos al cielo para vivir allá contigo para siempre?

Jesucristo:

Jamás dije que el planeta tierra sería destruido por fuego a tal punto que desapareciera por completo. Por ejemplo, en Génesis 6:3 mi Padre le dijo a Noé: “He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y HE AQUÍ QUE YO LOS DESTRUIRÉ CON LA TIERRA”. Ahora bien, ¿realmente destruyó mi Padre la población ante diluviana y el planeta tierra? Por supuesto que no! La tierra jamás fue destruida a pesar de que mi Padre dijo que lo haría. Es claro que lo dicho por mi Padre ha de entenderse como la severidad y firmeza de su castigo, al erradicar de raíz el mal y a los malos, y también las malas obras de éstos.

23).- Mario:

Interesante tu respuesta, Señor Jesús. Pero hay una declaración de Pedro que confunde a muchos. El apóstol escribió en su primera epístola, capítulo 1 y verso 4, lo siguiente: “Tenemos reservada nosotros una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible EN LOS CIELOS”. ¿Quiere decir esto que iremos al cielo para recibir nuestra herencia que está reservada allá?

Jesucristo:

Yo no creo que Pedro haya dicho que iremos al cielo para recibir nuestra herencia. El simplemente está diciendo que está reservada allá. Es como cuando un patrón guarda el salario de sus obreros en una caja de seguridad. El dinero está reservado allí, pero eso no quiere decir que los obreros tengan que meterse en la caja de seguridad para recibir su pago. Simplemente el patrón retira el dinero de la caja fuerte y procede a pagarles a sus obreros en la oficina de pagos. Recuerda que Salomón escribió: “Ciertamente el justo será recompensado en la tierra…” (Proverbios 11:31).

24).- Mario:

Tienes toda la razón, Señor. ¿Y cómo se explicaría lo que dijo Pablo en el sentido de que nos hemos sentado contigo en los “lugares celestiales”? ¿Significa esto que moraremos en aposentos celestiales y que nos sentaremos en  tronos ubicados en el cielo?

Jesucristo:

Siendo que el reino es “de los cielos”, o también “de Dios”, sus lugares son también celestiales o de Dios. Esto, sin embargo, no quiere decir que el reino de los cielos no estará en la tierra. El reino celestial con sus “lugares celestiales” estarán en la tierra. Se puede decir que el Santísimo del santuario que estaba en la tierra era un “lugar celestial” porque era la morada de mi Padre celestial.

25).- Mario:

Efectivamente Señor, hay cosas o seres celestiales que pueden estar en la tierra. Así tenemos que hubo pastores que estaban en el campo, y a quienes se les aparece un ángel del Señor que les anuncia tu nacimiento, y con él, una multitud de “huestes celestiales” que en la tierra alaban al Señor (Lucas 2:8-13). Igualmente, cuando resucitemos y vivamos contigo en tu reino en la tierra, tendremos un “cuerpo celestial”. Y además, tú mismo eres el “pan celestial” que alimenta a los hombres. Ahora bien, sólo una pregunta más, Señor, sobre los textos difíciles. El Apóstol Pablo dijo que: “Nuestra ciudadanía está en los cielos” en Filipenses 3:20. ¿Significa esto que el cielo es nuestro país y nuestro lugar de residencia permanentes?

Jesucristo:

La ciudadanía implica necesariamente una ciudad. En las Escrituras aparece una ciudad o patria celestial, y Pablo escribió con acierto de que ésta está POR VENIR (Heb. 13:14). También Pablo escribió que Abraham esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios, mi Padre (Heb. 11:8-10). Así que, si bien esa ciudad está arriba y es nuestra patria, ésta BAJARÁ A LA TIERRA para que moremos en ella.

 

26).- Mario:

 

Señor Jesús, interesante tu explicación realmente. Sin embargo, necesito que me ayudes a entender  Hebreos 12:28 donde Pablo dice que “estamos recibiendo un reino inconmovible”. Estaba Pablo sosteniendo que tus seguidores del primer siglo ya habían recibido o heredado tu reino? ¿Se había restaurado tu reino en la tierra en algún momento del primer siglo?

 

Jesucristo:

 

Recuerda que Pablo también escribió textualmente en Colosenses 2:6 que los que andan conmigo “han RECIBIDO al Señor Jesucristo”. Ahora te pregunto, ¿es que yo desciendo personalmente cada vez que un individuo opta por seguirme? ¿En qué sentido se recibe el reino y en qué sentido se me recibe a mí? Recuerda que muy bien escribió Pablo en 1 Tesalonicenses 4:17 que mis seguidores me recibirían a mí en mi parusía, y no antes. También quiero recordarte que Pablo escribió a los creyentes de Tesalónica, lo siguiente: “RECIBISTEIS la Palabra de Dios que oísteis de nosotros… ¿Qué entiendes por “recibir la Palabra”, entonces?

 

27).- Mario:

 

Obviamente entiendo que “recibir” significa “creer” o aceptar” algo o a alguien, en este caso, el reino y la Palabra. Ahora entiendo lo que Pablo quiso decir a los corintios (en 1 Cor. 15:1), cuando les escribió lo siguiente: “el evangelio…el cual también RECIBISTEIS”. Obviamente RECIBIR es sinónimo de CREER, pues tú nos llamas a CREER en tu evangelio en Marcos 16:15,16. Pero necesito que me digas, Señor Jesús, qué quiso decir tu apóstol Juan cuando dijo que era “copartícipe del reino” en Apocalipsis 1:9? ¿Quiere decir eso que Juan estaba ya en el reino, participando de él?

 

Jesucristo:

 

Sin duda alguna nadie creería que Juan estuviese en mi reino estando exiliado en la isla de Patmos en las peores condiciones que un ser humano pueda soportar. Pues bien, el apóstol Pedro dijo algo semejante cuando escribió lo siguiente: “que también soy participante (o copartícipe) de la gloria (=reino) QUE SERÁ (en el futuro) REVELADA” (1 Pedro 5:1). ¿Cómo se explica, entonces, que Pedro estuviese co-participando del reino que aún no había sido revelado?

 

Bueno, es obvio que lo co-participaba por la fe y la esperanza como dice Pablo en Romanos 5:2. Bueno, muchas gracias, Señor Jesús, por haberme concedido esta entrevista tan necesaria para que la gente conozca el núcleo de tu mensaje salvador. Esperaré tu retorno con fidelidad para ser digno de heredar tu reino prometido.

 

Jesucristo:

 

Así lo espero, Mario.  Recuerda lo que dije: “Al que venciere le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con Mi Padre en su trono” (Apo. 2:26). Hasta mi regreso, y bendiciones espirituales para todos mis seguidores en la tierra.

 

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INTERESANTE Y ALECCIONADORA ENTREVISTA PRIVADA CON EL SEÑOR JESUCRISTO SOBRE LA RAZÓN DE SU VENIDA AL MUNDO

 

TEMA: EL EVANGELIO DEL REINO

 

El mensaje del venidero Mesías que establecerá su reino milenario en la tierra es el tema que predomina en toda la Biblia. En el Nuevo Testamento el reino se convierte en el tema central y reiterado que aflora de los labios de Jesús y sus apóstoles, y es también el motivo de sus “parábolas (del reino)”. Incluso después de resucitar de entre los muertos, Jesús se la pasó 40 días más con sus más cercanos discípulos para redondear el tema del reino.  Hemos decidido entrevistar a nuestro Señor en dos vídeos (parte 1 y 2) para que Él mismo nos ilustre mucho más sobre este crucial tema, el cual Él se esmeró mucho en anunciarlo por todas partes entre sus paisanos judíos durante su ministerio de 42 meses en la Tierra Santa.

 

v�deo
 
Una entrevista simulada al señor Jesucristo en Jerusalén para pregunarle
 por la razón de su venida hace 2000 años.
 

CRISTO, SEÑOR DE LA HISTORIA

 

La ya inminente fiesta de Cristo Rey y Señor del universo, y de la Historia, nos ofrece la ocasión de presentar este texto de Papini comentando, precisamente, cómo la Historia, a la luz de la fe, demuestra el cuidado amoroso de Dios por los hombres

 

La Historia, hasta ahora, ha sido la presa de gente encogida, que ha creído resumirla toda en la cronología y en los documentos de los archivos; o bien ha caído en manos de enredadores ateos que han visto solamente en ella los esquemas abstractos de sus ambiciosas invenciones. Pero si alguno, recogiendo con empeño y doctrina la tradición de san Agustín y de Bossuet, supiera interpretar la historia de todas las gentes a la segura luz de la Revelación, creo que se descubrirían maravillosas correspondencias entre los hechos y las figuras, que acrecentarían, si ello fuera posible, nuestra certidumbre de la perpetua intervención divina en las cosas de la tierra, y ofrecerían de todos modos una confirmación positiva e irrefutable de nuestra fe, capaz de persuadir aun a aquellos que no la tienen.  Hace cerca de setenta años, Renán aseguró que la investigación histórica señalaba el fin de las religiones, y especialmente el de la cristiana. Y, de hecho, hace mucho tiempo que los incrédulos nos desafían en el campo de la Historia. Aceptamos el reto; yo abrigo la firmísima esperanza que aun de la Historia, reconstruida y expuesta católicamente, nos han de llegar preciosos e inesperados auxilios para la futura apologética. Impulsado por este pensamiento, he revisado la historia de Roma, especialmente de los tiempos más próximos a la manifestación mesiánica, y paréceme poder afirmar que también Italia, como Judea, fue advertida, y que Roma tuvo, en el último siglo anterior a la era vulgar, en aquel siglo tormentoso que preparó el Imperio, una Figura y un Profeta de Cristo.

Cien años antes del nacimiento de Belén nacía en Italia un hombre destinado a ser uno de los más significados protagonistas del drama terrestre. Aún hoy, su nombre sigue siendo tan célebre como en sus mismos tiempos. Este hombre, que a sus sucesores pareció más que humano, y fue, por un maravilloso conjunto de circunstancias y de victorias, uno de los más grandes dominadores del mundo, se llamaba Julio César. Ya me imagino el asombro de mis lectores al oír pronunciar este nombre. Y, en efecto, a primera vista Julio César parece ser, y en parte es, la antítesis de Jesucristo: César buscó el reino de este mundo y Jesús el del otro; César trajo la guerra y Jesús la paz; César estaba manchado con vicios y culpas, como tantos hombres de su tiempo, y Jesús era la perfección misma. Mas, si nos colocamos más cerca de la persona de César, hallaremos, contra todas las apariencias, algunas semejanzas que al principio sorprenden y que al final convencen.

También el primer siglo anterior a Cristo no sólo nos descubre en Roma una Figura del Mesías, sino también un Profeta. Lo mismo que en el más grande héroe romano puede encontrarse, a mi parecer, una Figura de la venida de Cristo, así el Profeta es, a juicio de muchos cristianos, el más grande poeta romano: Virgilio. Al igual que César fue una excepción por su clemencia hacia sus enemigos, así Virgilio lo fue más todavía por la belleza pura de su alma. Pocos decenios más tarde, Jesús se aparecía en visión a san Pablo: Ten ánimo; como has dado testimonio de mí en Jerusalén, has de darlo también en Roma. Y el Apóstol partió para Roma con el Evangelio de Cristo crucificado y resucitado. Después de haber cumplido esta misión —escribe a los Romanos— pasaré por entre vosotros hacia España; y sé que yendo a vosotros llegaré con la plenitud de las bendiciones de Cristo. No fueron palabras vanas. Esta plenitud cayó en realidad sobre el Imperio fundado por César y cantado por Virgilio: aquella Roma que los antiguos poetas llamaron eterna, sin saber bien lo que decían, y que llegó a ser verdaderamente eterna por voluntad del Eterno, que en Roma fijó la morada suprema de sus hijos.

Giovanni Papini

de Los operarios de la viña y otros ensayos (ed. Porrúa. México)