LOS UNGIDOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO PODÍAN CONTRISTAR EL ESPÍRITU DE DIOS POR EL PECADO Y QUEDAR DESECHADOS DEL REINO

En el Antiguo Testamento el espíritu de Yahvéh operó desde el principio de la creación, y lo vemos trabajando para establecer a los jueces de Israel. El Espíritu de Yahweh vino sobre Otniel y fue juez de Israel’ (Jueces 3 versos 9 y 10). En el caso de Gedeón: ‘El espíritu de Yahvéh revistió a este siervo del Señor (ver Jueces 6 verso 34). También de Jefté se dice que ‘el espíritu de Yahvéh vino sobre él’ ( ver Jueces 11 verso 29). Y de Sansón: ‘El espíritu de Yahvéh comenzó a excitarle’ ( ver Jueces 13 verso 25). El espíritu de Dios en estos casos es quien otorga fuerza extraordinaria, valor para tomar decisiones, a veces habilidad estratégica, por las que el hombre se vuelve capaz de realizar la misión que se le ha encomendado para la liberación y la guía del pueblo. También cuando llegó la hora de las primeras iniciativas de batalla, ‘invadió a Saúl el espíritu de Dios’ (1 Samuel 11 verso 6). y a David, quien fuera consagrado por el anciano Samuel con la unción por la que ‘a partir de entonces, vino sobre David el espíritu de Yahweh’ (1 Samuel 16 verso 13).

El Espíritu Santo es el que estableció a los llamados Jueces de Israel ( ver Jueces 3 verso 10;Jueces 6 verso 34; Jueces 11 verso 29) y a los Reyes ( en 1 Samuel 11 verso 6), Además, el Espíritu Santo es el que capacita a los artesanos para el trabajo del santuario (Éxodo 31 verso 3; Éxodo 35 verso 31), da la sabiduría a José (Génesis 41 verso 38), la inspiración a Moisés y a los profetas (Números 11 verso 17. Números 25 verso 26; Números 24 verso 2; Números 10 verso 6. Números 10 versos 19 y 20), inspira a David (1 Samuel 16 verso 13; 1 Samuel 23 verso 2), descenderá sobre el Mesías con la abundancia de sus dones (Is 11 verso 2) y lo hará capaz de realizar su misión de justicia y de paz. Aquel sobre quien Dios ‘haya puesto su espíritu’ ‘dictará ley a las naciones’ (Isaías 42 verso 1); ‘no desmayará ni se quebrará hasta implantar en la tierra el derecho’ (Isaías 42 verso 4).

Con cierta frecuencia la Biblia describe episodios significativos, en los que se observa que el espíritu de Dios recae sobre alguien, el cual pronuncia un oráculo profético. Así sucede en el caso de Balaam: Le invadió el espíritu de Dios’ (Números 24 verso 2).

También vino a los setenta ancianos, pues dice la Escritura: Y en cuanto reposó sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar…’ (Números 11 verso 25).También el profeta de Dios estaba guiado por el Espíritu Santo de Yahweh. El hombre de la palabra. debe ser también el ‘Hombre del espíritu’, dice el profeta Oseas (en Oseas 9 verso 7): debe tener el espíritu de Dios, y no sólo el propio espíritu si ha de hablar en nombre de Dios.

Ezequiel tiene conciencia de estar personalmente animado por el espíritu: ‘El espíritu entró en mí. Escribe, como se me había dicho, y me hizo tenerme en pie; y oí al que me hablaba’ (Ezequiel 2 verso 2). El espíritu entra en el interior de la persona del profeta. Lo hace tenerse en pie: por tanto, hace de él un testigo de la palabra divina. Lo levanta y lo pone en movimiento: ‘El espíritu me levantó y me arrebató’ (Ezequiel 3 verso 14). Así se manifiesta el dinamismo del espíritu (Ezequiel 8 verso 3: 11. Ezequiel 43 verso 5). Ezequiel. por lo demás precisa que está hablando del ‘espíritu de Yahvéh’ (Ezequiel 11 verso 5).

Joel, había anunciado una efusión universal del Espíritu de Dios que debía realizarse ‘antes de la venida del Día de Yahvéh, grande y terrible’ (Joel 3 verso 4) y debía manifestarse con una extraordinaria difusión del don de profecía. El Señor había proclamado por medio de él: ‘Yo derramaré mi Espíritu en toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizaran. Vuestros ancianos soñarán sueños y vuestros jóvenes verán visiones’ (Joel 3 verso 1). La inspiración profética alcanzaría incluso ‘a los siervos y a las siervas’ (Joel 3 verso 2), superando toda distinción de niveles culturales o condiciones sociales. Entonces la salvación se ofrecería a todos: ‘Todo el que invoque el nombre de Yahvéh será salvo’ (Joel 3 verso 5).

El espíritu divino, según la Biblia, no es sólo luz que ilumina dando el conocimiento y suscitando la profecía, sino también fuerza que santifica. En efecto, el espíritu de Dios comunica la santidad, porque él mismo es ‘espíritu de santidad’. ‘espíritu santo’. Se atribuye este apelativo al espíritu divino en el capítulo 63 del libro de Isaías cuando. en el largo poema dedicado a exaltar los beneficios de Yahvéh y a deplorar los descarríos del pueblo a lo largo de la historia de Israel, el autor sagrado dice que ‘ellos se rebelaron y contristaron a su espíritu santo’ (Isaías 63 verso 10). Pero añade que después del castigo divino. ‘se acordó de los días antiguos, de Moisés su siervo’. para preguntarse: ‘¿Dónde está el que puso en él su espíritu santo ?’ (Isaías 63 verso 11 ).
David, poseedor del Espíritu de Dios implora perdón y misericordia al Señor: ‘No me rechaces lejos de tu rostro, no retires de mi tu santo espíritu’ (Salmos 51:11).
Dios prometió el don del Espíritu a los corazones, en la célebre profecía de Ezequiel, en la que dice: ‘Yo santificaré mi gran nombre profanado entre las naciones, profanado allí por vosotros… Os rociaré con agua pura y quedaréis purificados: de todas vuestras impurezas y de todas vuestras basuras os purificaré. Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo… Infundiré mi espíritu en vosotros…’ (Ezequiel 36).

Los hombres o pueblos que siguen el espíritu que está en conflicto con Dios. ‘contristan’ al espíritu divino. Es una expresión de Isaías que hemos referido ya y que es oportuno citar de nuevo en su contexto.. 9 En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad. 10 Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos. (Is 63, 9.10). Pero según el lenguaje del profeta, se puede decir que el pecado del pueblo contrista el espíritu de Dios especialmente porque este espíritu es santo: el pecado ofende la santidad divina. La ofensa es más grave porque el Espíritu Santo de Dios no sólo ha sido colocado por Dios en su siervo Moisés (Isaías 63 verso 11), sino que lo ha dado como guía a su pueblo durante el éxodo de Egipto (Isaías 63 verso 14), como signo y prenda de la salvación futura: ‘Mas ellos se rebelaron…’, (Isaías 63 verso 10). También Pablo, heredero de esta concepción y de este lenguaje, recomendará a los cristianos de Éfeso: ‘No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el que fuisteis sellados para el día de la redención’ (Efesios 4 verso 30; Efesios 1 versos 13-14).

Como vemos, el mismo Espíritu Santo que operó en los siervos ungidos del nuevo Testamento, opera hoy en los creyentes para guiarlos, y darles frutos espirituales. Ese mismo espíritu que habitó en aquellos santos profetas, entre los cuales está David, hará posible que sean resucitados a la semejanza de Cristo en su resurrección, pues como dijera Pablo: Romanos 8:11: “Y SI EL ESPÍRITU DE AQUEL que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”.

Ellos y nosotros resucitaremos en la semejanza del Hijo si seguimos hospedando en nuestros cuerpos el Espíritu de Dios, no contristándolo por el pecado. Sólo si continuamos en el pecado podríamos perder el Espíritu Santo, o que es lo mismo decir, la salvación misma.

Finalmente, el profeta Isaías pone de relieve la relación entre el espíritu de Dios y el Mesías diciendo: ‘Reposará sobre él el espíritu de Yahweh’ (Isaías 11 verso 2). Será también espíritu de fortaleza; pero ante todo espíritu de sabiduría: ‘Espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de ciencia y temor de Yahweh’, el que impulsará al Mesías actuar con justicia en favor de los miserables, de los pobres y de los oprimidos (Isaías 11 versos 2 y 4).

LOS PERJUICIOS QUE OCASIONA A LAS “OTRAS OVEJAS” LA ENSEÑANZA WATCHTOWERIANA DEL UNGIMIENTO LIMITADO A 144,000 JEHOVÍSTAS

Hay algunos cuantos “cristianos heterodoxos”  por allí que sostienen que el Espíritu Santo ya no está en operación desde la muerte del último apóstol. Otros, como los Testigos de Jehová, sostienen que sólo 144,000 miembros de esta secta tienen la unción del Espíritu, mientras que unos 7 millones y medio de Testigos de Jehová de la “clase terrenal” no la tienen. Pero esta creencia genera una serie de problemas que van en contra de Dios y Su Palabra:

Veamos ahora los perjuicios de no tener el Espíritu Santo de Dios en uno…

1.- Si no se tiene el E.S no se tiene el amor de Dios en nuestros corazones

Romanos 5:5: y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el ESPÍRITU Santo que nos fue dado.

2.- Si uno no tiene el E.S está condenado porque aún está viviendo en la carne

Romanos 8:1: Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al ESPÍRITU.

Romanos 8:4: para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al ESPÍRITU.

3.- Si no se tiene el Espíritu de Dios, no podremos resucitar en el día postrero

Romanos 8:11: Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

4.- Si no tenemos el E.S estamos aún en esclavitud al pecado

Romanos 8:15: Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

5.- Si no tenemos el E.S no tendremos gozo, paz y esperanza

Romanos 15:13: Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

6.- Si no tenemos el E.S permaneceremos sensuales, y causaremos divisiones

Judas 1:19: Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al ESPÍRITU.

7.- Si no tenemos el E.S no permanecemos en el Señor y él en nosotros

1 Juan 4:13: En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su ESPÍRITU.

8.-Si uno no tiene el E.S no está guardando los mandamientos de Dios y Dios seguirá ausente de nosotros

1 Juan 3:24: Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el ESPÍRITU que nos ha dado.

9.- El que no tiene el E.S no puede ser vituperado por el nombre de Cristo

1 Pedro 4:14: Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso ESPÍRITU de Dios reposa sobre vosotros.

10.- El que no tiene el E.S está bajo la ley

Gálatas 5:18: Pero si sois guiados por el ESPÍRITU, no estáis bajo la ley.

11.- El que no tiene el E.S satisface los deseos de la carne

Gálatas 5:16: Digo, pues: Andad en el ESPÍRITU, y no satisfagáis los deseos de la carne.

12.- Si uno no tiene el E.S no sabe lo que Dios le ha concedido

1 Corintios 2:12: Y nosotros no hemos recibido el ESPÍRITU del mundo, sino el ESPÍRITU que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,

13.- El que no tiene el E.S no conoce las cosas de Dios

1 Corintios 2:11: Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el ESPÍRITU del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el ESPÍRITU de Dios.

14.- El que no tiene el E.S no tiene ayuda para vencer sus debilidades

 Romanos 8:26: Y de igual manera el ESPÍRITU nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el ESPÍRITU mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

EL QUE NOS UNGIÓ ES DIOS (2 CORINTIOS 1:21)

Es triste realmente cuánta ignorancia y sandez hay en la gente que dice ser cristiana, supuestamente conocedora de la Biblia, y amante de la verdad. Y es que esta gente que me viene con esos textos ignoran que TODO CRISTIANO VERDADERO ES UN UNGIDO DEL SEÑOR según está revelado en las mismas Escrituras.

Yo soy un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un escogido o un ungido.

En el Nuevo Testamento se nos dice que todos los cristianos hemos sido UNGIDOS por el Señor, y es por eso que tenemos el Espíritu Santo y somos sacerdotes de Dios y los futuros reyes del reino por venir. Esto parece que es ignorado por quienes se dicen ser Cristianos, llenos del Espíritu Santo.

A los Corintios el Apóstol Pablo les dice que Dios los ungió a ellos con su Espíritu Santo, con estas solemnes palabras: “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones” (2 Corintios 1:21,22). Así que Pablo enseña que todo cristiano que tiene el Espíritu de Dios es un UNGIDO de Dios, pero los más de los evangélicos creen erradamente que los únicos UNGIDOS del Señor son sólo aquellos del calibre de J. Swaggart, J.Bakker, B.Hinn, B. Graham, J. Falwell, T.D. Jackes, K. Copeland, J. Kennedy, y otros destacados predicadores de grandes masas. ¡¡¡Nada más falso!!!

Si captamos que todos los cristianos son ungidos, y están llenos del Espíritu Santo, entonces no deberíamos pensar que los UNGIDOS son una súper clase de cristianos más dotados o santificados para ocupar una posición de privilegio dentro de la comunidad cristiana. Si usted cree todavía que los UNGIDOS del Señor son gente que está por encima de usted, entonces usted está caminando en tierra movediza y terminará ahogándose.

Dice así Pablo a los creyentes de Roma: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Romanos 8:14-17).

Usted debe entender que Dios no hace acepción de personas, y si usted quiere realmente ser Su hijo, deberá recibir Su Espíritu Santo para lograr la adopción y convertirse automáticamente en Su UNGIDO y en parte de su familia. Es una pena que aún haya gente que se llame cristiana y tenga una autoestima muy pobre, conformándose con migajas cuando en realidad tienen un banquete frente de ellos a su disposición. Tenemos que admitir que hay aún millones de cristianos que todavía no entienden esta verdad del ungimiento, de la elección, y de la santificación, creyendo que sólo lo pueden lograr un grupito selecto de Cristianos que viven como beatos o mojigatos en los seminarios bíblicos o conventos.

Así que para mí el vocablo “UNGIDO” no tiene la connotación que le dan la mayoría de los evangélicos que se dicen llamar cristianos bíblicos. Y ciertamente no significa que alguien es un súper hombre, o un súper ministro, o un súper evangelista, o lo que fuere. Es simplemente alguien que ha sido adoptado por Dios para ser parte de Su familia, y que debe batallar todos los días para alcanzar la perfección mínima requerida para ser aprobado por Dios.

Un pasaje clave que confirma nuestra unción es 1 Juan 2:20,27 que dice: “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas… Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él”. 

¿POR QUÉ LA WATCHTOWER NO DESEA QUE TODOS LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ RECIBAN LA UNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO PARA SER HIJOS DE DIOS?

Los Testigos de Jehová enseñan que sólo 144,000 personas tienen la unción del Espíriitu Santo, y sólo esta clase o grupo de la “manada pequeña” son los verdaderos hijos de Dios. Sin embargo, hay otra razón por la cual el “Cuerpo Gobernante” no le conviene enseñar que todos los Testigos de Jehová tienen la unción de Dios…

 

EL UNGIMIENTO, SELLO, Y ARRAS.

En 2 Cor. 1:21,22, el Espíritu de  Dios es puesto ante nosotros bajo sorprendentes  figuras. “21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, 22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones”  El apóstol  está mostrando el establecido lugar de  bendición en el cual Dios ha introducido a  cada creyente  en Jesús.  No estamos más en Adán, expuestos a la muerte y condenación, sino  en Cristo, y en Él encontramos  cada propósito de  bendición  cumplido. Tan abundante es la gracia de nuestro Dios, que sobre todo esto, Él nos ha dado el Espíritu Santo como unción, sello, y arras. Él mora en nosotros.

  • (1)La unción. El Señor Jesús recibió el Espíritu en esta forma cuando andaba como hombre sobre la tierra, como leemos, “Tú santo siervo Jesús, a quien Tú has ungido” “Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder” (Hech. 4:27; 10:38). Esta fue una expresión de divina delicia y complacencia en Él personalmente. El Padre lo vio perfecto en dependencia y obediencia; el Espíritu fue enviado sobre Él como señal de Su plena aprobación y completa satisfacción. Él era la verdadera ofrenda vegetal “ungida con aceite” (Lv. 11:4).Los creyentes son ungidos con el Espíritu Santo sobre un principio completamente diferente. Esto no se debe a lo que Dios ve en nosotros, sino debido a lo que Sus ojos ven, y lo que Su corazón ha encontrado, en el resucitado y exaltado Cristo. Un gran resultado del ungimiento es, que tenemos comunión con el pensamiento de Dios. El Espíritu Santo nos introduce en el círculo de los pensamientos de Dios, como revelados en Su palabra. No es suficiente que nazcamos de nuevo, el Espíritu debe ser poseído antes de que algún avance pueda hacerse en las cosas de Dios. Entonces el amado apóstol advierte a los bebés contra los muchos anticristos que estaban en el mundo, y los refiere a dos salva guardas. (1) La enseñanza apostólica: “permanezca en vosotros lo que habéis escuchado desde el principio” (1 Jn.2:24); (2) el ungimiento: “la unción que habéis recibido de él permanece en vosotros,” etc. (1 Jn. 2:27). Las almas que se avalan de este modo y permanecen en el círculo de la instrucción del Espíritu, son preservadas de todos los esfuerzos del enemigo. Nuestros corazones están entonces en el goce de lo que imparte el Espíritu; y de esta manera están en posición de rechazar las imitaciones del diablo. Quizás pueda no existir la habilidad para exponer el error que es presentado, pero se sabe que aquella no es la verdad, y eso es suficiente para el alma simple (compare Jn.10:5.) Al considerar el ungimiento, se nos recuerda de nuestro lugar real y sacerdotal. Reyes y sacerdotes eran iniciados en su oficio en esta forma. Ambas dignidades son nuestras a través de la gracia divina. Los creyentes son un “sacerdocio santo” ahora, con titulo para acercarse a Dios a través del velo roto; y en el día que se acerca reinarán con Cristo, cuando todas las cosas sean entregadas en Su mano por Dios. Sufrimiento es nuestra señalada porción mientras tanto.

  • (2)El sello. “Quien nos selló.” El Señor Jesús podía decir de Si mismo, “a quien el Padre selló” (Jn. 6:27). Lo mismo es verdadero de todos los que creen través de Su muerte y resurrección .El sellamiento sigue a la fe. Esto es completamente claro en Efes.1:13 “y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,” (Efes.1:13). De esta manera notamos dos operaciones distintas del Espíritu de Dios: primero Él obra en nosotros para producir fe en Dios y en Su Hijo. Después Él es dado como sello de Dios. Los creyentes de este modo son marcados como perteneciendo a Dios. Nuestra conexión con el mundo ha sido rota, las cadenas que una vez Satanás tenía sobre nosotros han sido cortadas, y ahora somos posesión de Dios (1 Ped. 2:9). ¿responden nuestros corazones lealmente a todo esto? ¿somos en cuerpo, alma, y espíritu, para Él, y Su servicio y gloria? ¡lamentablemente! no es así. ¡Cuántas obras propias! ¡cuán fuertemente el mundo está apegado a no pocos de aquellos que realmente pertenecen al Señor Jesús! Que cada uno de nosotros pueda reconocer más completamente Su demandas sobre nosotros, y podamos entregarnos completamente a Él.

Qué inmenso confort es que Su sello divino nunca será quitado de alguno, aun del creyente más débil.  Muchos son defectuosos en cuanto a  este punto.  Muchos temen que el Espíritu Santo realmente les puede  ser quitado, debido a su defectuoso andar. Pero no es  así. Dios  me dio Su Espíritu Santo sabiendo lo que yo sería, y lo ha dado no debido a lo que  vio en mi, sino a causa de lo que ha visto en Cristo. Pero un andar cuidadoso en santidad es sin embargo nuestro deber. “no entristezcáis al Espíritu Santo, con el cual habéis sido sellados para el día de la redención” (Efes.4:30).

  • (3)Las arras “las arras del Espíritu en nuestros corazones.” Esto es en vista de la herencia futura. Dios se propone dar cada cosa en el cielo y en la tierra a Su amado Hijo. El usurpador puede por el momento poseer parte de Sus dominios, pero el poder divino en breve lo despojará de esto y lo entregará al Señor Jesús. Él compartirá esta herencia universal con nosotros, porque este es el propósito de Su corazón. Pero esta no puede dársenos por ahora. Hay propósitos que todavía deben ser cumplidos, y enemigos que ser subyugados. El Espíritu de Dios mora por tanto dentro de nosotros como arras (o promesa) de todo lo que ha de venir. Él es las arras de nuestra herencia, hasta la redención de la posesión adquirida (Efes.1:14; 2 Cor.5.5). De esta manera esperamos en confianza para que Dios cumpla Su palabra. Como sello, el Espíritu es la señal de la demanda de Dios sobre mí, como arras, Él es la señal de la demanda que la gracia divina me ha dado sobre Dios.

Él no es las arras del amor divino, tampoco de las relaciones. Conocemos y gozamos de ambas cosas ahora.  Ya estamos en un círculo de infinito e inmutable amor, porque todas las  afecciones del corazón del Padre descansan sobre nosotros en Cristo Jesús; y ya somos hijos de  Dios. Pero la herencia  no es nuestra  todavía, porque  ésta todavía no ha llegado a las manos de  Cristo_ de allí  las arras del Espíritu. Él espera a la diestra del Padre, nosotros esperamos en esta escena por la misma hora señalada. El Espíritu Santo es el bendito eslabón presente.

LA NECESIDAD DE LA UNCIÓN ESPIRITUAL EN EL CREYENTE

 ungido

 

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD).

 

«Si no hay unción, no hay conversión».

 «El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor» (Lc.4:18-19).  

«Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia» (Mt. 3:16-17).

Es evidente,  como vemos, que el ungimiento de Cristo por el espíritu santo ocurrió durante su bautismo, al emerger del agua. En el Antiguo Testamento los sacerdotes eran «consagrados» para el servicio a los  30 años de edad. El servicio sacerdotal estaba representado por cinco actos simbólicos (véase por favor el  libro del Éxodo, cap.  29): 1. El lavamiento con agua para ser purificado. 2. La vestidura especial para la función sacerdotal. 3. La necesidad de la unción  para impartir  gracia divina. 4. El sacrificio para la expiación y la dedicación. 5. Llenar las manos para investir con autoridad para el sacrificio. El ungimiento de Cristo por el espíritu santo dio pauta para su dedicación,  para dar  principio a su ministerio terrenal con todas sus vicisitudes y prosperidades. Cristo no cumplió con todos los actos simbólicos enumerados un poco arriba. La razón, es que Cristo era  sin pecado y no necesitaba de la «purificación» personal como los sacerdotes  de la tribu de Leví que pertenecían a  la raza de los hombres  caídos. Cristo fue «él mismo» el sacrificio único y agradable a Dios para expiar el  pecado del  mundo una vez por siempre. El bautismo de Cristo en agua simbolizaba su consagración al sacerdocio y simboliza además su muerte en la cruz del Calvario. El no necesitaba el lavamiento al igual que los sacerdotes del Antiguo Testamento para ser «purificados» en la Mikvé (la piscina  ritual), pero en su bautismo Cristo se apartó del mundo para efectuar  bajo la voluntad de su Padre su  consagración especial establecida para el beneficio de los hombres pecadores que vivían en sombras de muerte. Cristo como Sumo Sacerdote de Dios se entregó para «cumplir toda justicia» (Dn. 9:24; Mt. 3:15). Dios ungió a Cristo con el espíritu santo para darle poder y  fortaleza para un ministerio nada fácil de llevar. Imprescindible era la unción del espíritu santo en Cristo, del poder de Dios, para culminar su ministerio:  

«…para dar buenas nuevas a los pobres; 
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; 
A pregonar libertad a los cautivos, 
Y vista a los ciegos; 
A poner en libertad a los oprimidos; 
 A predicar el año agradable del Señor» (Lc. 4:18-19). 

Cristo necesitaba de la unción del espíritu santo para «morir», por eso dijo: «…Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc. 22:42). Por medio de su ungimiento, el Cristo Hombre  fue obediente a Dios hasta la  «muerte de cruz» (Fil. 2:5-8).  Cristo intercede en su ungimiento como Sumo Sacerdote y  Hombre al Diestra del Padre y  Señor (He. 7:25; 1 Tim. 2:5). Por lo tanto, la unción de Cristo está  dada por la «llenura por el espíritu santo». Esta «plenitud» del espíritu santo la encontramos en Lc. 4:1-2.   

La obra de Dios por  medio del espíritu santo no se concreta a Cristo con exclusividad  sino que abarca el mundo en general, en otras palabras, a «los inconversos que habitan en él». De la manera que los discípulos no entendieron del todo las enseñanzas de Cristo, la doctrina de Dios, el mundo, al igual que los discípulos, necesitaba de la iluminación del espíritu santo para comprender los misterios y propósitos de Dios en Cristo. Entre estos inconversos, agregamos a los que  creen o  dicen  “estar bien con Dios”. Los que pregonan ser  “cristianos” pero que han creído en Cristo, no como lo muestra la Biblia, sino en un concepto muy  distorsionado de su persona mesiánica. Los que le adjudican una naturaleza igual a la de los ángeles, que pregonan que es un “ser creado” y niegan la real esencia de su obra expiatoria. Los que no han creído en su predicación del Reino de Dios, con la  absoluta literalidad que merece. Están, los que han creído en hombres fallidos e ignorantes antes que la Palabra de Dios. De estos últimos, sobreabundan en la actual  tierra pagana e inicua: los herejes modernos, los neo-arrianos como son los Testigos de Jehová.       

El espíritu santo y su unción es un «don de Dios» (véase Hech. 2:38). La unción del espíritu santo trae como resultado el «establecimiento del creyente en Cristo» (véase por favor 2 Co. 1:21-22), es decir,  Dios  «confirma» al creyente en  Cristo, lo «unge», lo «sella», le ha puesto como «garantía» el espíritu en su corazón regenerado. Si el creyente es perseverante en la luz  escritural, esta  «garantía»  lo conducirá  con certeza  a la vida eterna, ya que el espíritu santo es «vida y  paz» (Ro. 8:6). La palabra «Ungió» (Chrisas, gr., 2 Co. 1:21), de chriö, ungir, es un antiguo verbo que significa «consagrar», por medio del espíritu santo, como en 1 de Juan 2:20.

«Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;  y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado» (Jn.16:8-11).  

«Habiendo  venido» (venga, elthön, gr.),  el espíritu santo «Redargüirá al mundo de pecado» (elegxei  ton kosmon peri  amarritas,  gr.), «de justicia» (kai pero dikaiosunës, gr.),  y «de juicio» (kai  peri kriseös,  gr.). «Redargüirá», futuro en voz activa, «elegchö». Esta  vieja palabra  griega denota «confutar», «convencer mediante prueba». Gracias a Dios por su espíritu que nos «alumbra el entendimiento por medio de su Palabra» (Ef. 1:17-18).

Únicamente los hijos de Dios son «guiados por el espíritu santo», sencillamente porque «mora en ellos»  (Ro. 8:9,14). El propósito de Dios a través de su santo espíritu es el de «convencer al mundo de pecado», el de consecuencia extrema, tal como es el «no creer en Cristo como el Hijo de Dios que salva» (Jn. 3:36; Ro. 10:9). Es el de «convencer al mundo  para que  no se pierda, mas tenga vida eterna en Cristo» (Jn. 3:16).   

El espíritu santo «convence al mundo» en el sentido de que el «Justo», Cristo, «ha muerto y resucitado para derrocar en definitiva a la inconmovible muerte, fracturando en su resurrección el terrible e inevitable aguijón que utilizaba en contra de la humanidad» (hablo prolépticamente de un hecho cierto: véase 1 Co. cap. 15), «para destruir  por medio de la  muerte al que  tenía el  imperio de la muerte, al diablo» (He.2:14). El espíritu santo  «convence  al mundo de que Cristo ha partido al cielo y que regresará nuevamente en el futuro  en gloria y  en poder  para reinar el  mundo en una teocracia de mil  años» (Hech. 1:10-11; Ap. 24:30; Ap. cap. 20).  El espíritu santo «convence al mundo del juicio venidero», con  respecto al  «príncipe de este mundo», «el dios de este siglo», «el diablo», «Satanás», «la serpie antigua», y que ha sido ya  «juzgado en  la  hosca cruz  y en  la resurrección de Cristo de entre los muertos» (Jn. 12:31; 14:30; Col. 2:14).  Así, que, el espíritu santo de Dios «convence» de «pecado cometido», de  «justicia no cumplida», o sea, de  «incredulidad»,  y de «juicio venidero».

Sin la unción de  espíritu santo,  el hombre es uno «natural», uno falto de comprensión espiritual, porque  «no percibe las cosas del  espíritu», por  carecerlo. Para él son «locura» debido a que  «no  las puede discernir espiritualmente». No las puede analizar con “buen seso y juicio espiritual” (1 Co. 1:14). Aquí están los  inconversos declarados como son los que concilian extrañas filosofías del mundo, los humanistas, los evolucionistas,  los ateos, los agnósticos; y por otro lado se encuentran los  inconversos religiosos y fanáticos  como fueron en el pasado los  fariseos, y  como son ahora los Testigos de Jehová, los  neo-pentecostalistas carismáticos, los católicos  romanistas, entre otros más. Pablo menciona que «hemos recibido el  espíritu  que procede de Dios, y no el del  mundo» (1 Co. 2:12), «por lo cual hablamos, no con  palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el espíritu», claro está, el de Dios (1 Co. 2:13).  

Si los Testigos de Jehová solamente aceptan la “unción” para  unos “cuantos pocos nada más”, a los que ellos llaman los “verdaderos ungidos”,  ¿cómo es posible entonces, suponiendo en “aquéllos qué no la  tengan”, puedan visualizar correctamente los fundamentos y designios de Dios escritos en  la Biblia,  si hemos visto qué es  vitalmente necesaria  la unción  del espíritu santo para comprenderlos?  Sabemos bíblicamente que esto es imposible con otras alternativas u opciones diferentes. 

Pablo escribe que «donde está el espíritu del Señor, allí hay libertad», «cara descubierta», «transformación» (metamorfóo, gr.), y «gloria que va en aumento, por el espíritu santo de Dios» (2 Co. 2:17-18). No se puede concebir  tales cosas  sin el espíritu santo. Pablo escribe que «no hemos recibido el espíritu de esclavitud» (Ro. 8:15).  El espíritu santo, el que  «mora  en  nosotros los  creyentes»  (Ro. 8:11), da «testimonio en nuestros espíritus que somos hijos de Dios» (Ro.  8:16). Por el espíritu santo, «sabemos lo que Dios nos ha concedido» (1 Co. 2:12). Si el espíritu santo no radica en quien profesa ser un “buen cristiano”, es bien seguro que la vida de este ser humano está en las más profundas de las tinieblas. 

«Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas» (1 Jn. 2:20). 

Aquí, «Unción» (chrisma, gr.), es una vieja palabra, de chriö, que significa «ungir», tal vez sugerida por la intromisión en la Iglesia de «anticristos» (antichristoi, gr.), como se ve en 1 Jn. 2:18. Sin duda, los cristianos son  «ungidos», «christoi», en este sentido. Esto puede compararse en Sal. 105:15  que dice: «No Toquéis, dijo, a mis ungidos» (me hapsësthe tön christön mou, gr.). De ese modo los creyentes somos «cristos». A diferencia de los «anticristos», como los que conforman las sectas, los genuinos creyentes tienen «el aceite de la unción» (to elaion tou chrismatos, gr. Véase Ex. 29:7), el espíritu santo. El espíritu santo nos capacita para llevarnos al «conocimiento de todas las cosas», las que están en la Palabra  de Dios. «Y sabéis todas las cosas» (kais oidate pantes, gr.). En 1 de Jn. 2:20, una de las tres veces que aparece la palabra «unción» en el Nuevo Testamento, se encuentra en este verso. No cabe duda que esta unción se refriere a la obra del espíritu santo: la de capacitación en el creyente para hacer la voluntad de Dios  (véase por favor Jn.14:17; 15:26; 16:13). 

La unción del espíritu santo esta abierta a todos los verdaderos creyente en Cristo, y no a “unos cuantos” que se dicen ser “súper ungidos y escogidos del Señor”. La arrogancia y la ceguera espiritual son capaces de cristalizar ideas tan descabelladas, tan ridículas y absurdas como esta (ojo neo-pentecostalistas  y watchtowerianos).  El paráclito que fue prometido por Cristo, el que «nos guía a toda verdad» (Jn. 14:26; 16:13), y que vino en el Día del Pentecostés (Hech. cap. 2), nos «enseña todas las cosas» para «no ser enseñados por otros», en el sentido de que «nadie persista en enseñarnos» (hina tis didaskëi humas, gr.), esto es, cuentos doctrinales y fábulas humanas que conducen a la perdición y que son procalamados con tanto  énfasis  por los falsos maestros y profetas religiosos (1 Jn. 2:27). La unción del espíritu santo contrarresta el engaño de estos falsos maestros. La unción del espíritu santo capacita, otra vez,  al creyente para distinguir entre la verdad escritural del engaño de la propaganda herética. 

«Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados» (1 Jn. 2.28).   

Un verso de esperanza para todo tiempo, no sólo para la época en que se escribió por inspiración divina, pero también de gran desilusión y de condena. Nos muestra que el regreso de Cristo desencadenará inexorablemente dos reacciones: Para el creyente, la «confianza en su venida» (véase por favor Tit. 2:13). En contraste con el gran terror que hará temblar a los incrédulos ante presencia de Cristo cuando regrese al mundo por segunda ocasión a separar el «trigo» de la «cizaña», las «cabras» de las «ovejas» (véase por favor Mt. cap. 25). 

Por medio de la unción espiritual, nos mantenemos firmes en esta «confianza», por el entendimiento de la voluntad de Dios revelada en la Biblia.  Así, cuando Cristo «juzgue los secretos de los hombres, no nos avergonzaremos delante de su santa presencia» (Mt. 10:33; Ro. 2:16; Jn. 2:28).    

«Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare» (Hech. 2:39).  

La promesa del espíritu santo es un regalo, un don para todo creyente de cada generación. Para «todos los que están lejos», todos los extranjeros, los gentiles (véase por favor y compare en Is. 57:19; Ef. 2:13, 17). Las palabras del apóstol Pedro sin lugar a dudas se extienden a cada persona que ha depositado su fe en Cristo, sin tener en mente épocas ni lugares  determinados. 

¡Gracias Señor, por tu espíritu santo!   

Amén.                 

LA UNCIÓN DEL CRISTIANO

Los cristianos Tienen la unción de Cristo en ellos

En los primeros días de su ministerio, Jesús llegó a Nazaret, entró en la sinagoga durante el día de sábado y leyó del rollo de Isaías. “El Espíritu del Señor DIOS está sobre Mí, porque el SEÑOR me ha ungido para predicar  buenas noticias a los pobres; Él me ha enviado para curar al traspasado de dolor, proclamar la libertad a los cautivos, y apertura de la prisión a aquellos que están presos.” (Isaías 61:1) 

Jesús había sido bautizado ya por Juan en el Jordán y había sido validado por Su Padre de que Él era el Hijo de Dios. Este día en Nazaret no sugiere que algo fuera añadido en la vida y ministerio de Jesús. Ya Le habían dado el Espíritu sin medida, como Juan 3:34 declara. Él comunicaba simplemente el hecho de que Él era de quien Isaías habló. El tiempo había venido y Él fue ungido por Dios para cumplir Su misión Mesiánica. Literalmente, el Mesías y Cristo ambos quieren decir ‘ungido’. 

Jesucristo era El Ungido, sin embargo, los Cristianos tienen a Cristo dentro de ellos, espiritualmente hablando. “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.” (Col. 1:27) Es en este sentido que los Cristianos comparten el ungimiento de Jesucristo. Algunos creyentes se refieren al poder de Dios o el Espíritu de Dios que reside en el Cristiano como el ungido. Bíblicamente, esto es correcto. “Ahora Él que nos establece con vosotros en Cristo y nos ha ungido es Dios, que también nos ha sellado y nos ha dado el Espíritu en nuestros corazones como una garantía.” (2 Corintios 1:21, 22). “Pero el ungimiento que vosotros habéis recibido de Él reside en vosotros” (1 Juan 2:27). Esto no es adicional al regalo del Espíritu Santo que Dios da en el momento del nuevo nacimiento.

Pedro le dijo a la muchedumbre durante el Día de Pentecostés “Arrepentíos, y bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo para la remisión de pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” (Hechos 2:38). Los Cristianos pueden decidir no utilizar el don que Dios ha dado, pero el don reside dentro de uno. Es “vida eterna” como Romanos 6:23 establece, “y semilla incorruptible” como dice 1 Pedro 1:23.

Unos creen que Dios derrama más de Su Espíritu para gente específica u ocasiones especiales. Esto puede ser debido a un par de secciones en el libro de Hechos. “Dios obró milagros inusuales por las manos de Pablo, de modo que hasta los pañuelos o los delantales fueran traídos de su cuerpo al enfermo, y las enfermedades los abandonaron y los espíritus malignos salieron de ellos” (Hechos 19:11, 12). Pablo y los creyentes en Efeso hablaban la Palabra de Dios como el fuego incontrolable. La intensidad de la fe era alta entre los creyentes. Jesús dijo en Marcos16, “Estas señales seguirán aquellos que creen.”

Este no era un derramamiento suplementario sobre Pablo, sino un tiempo de la gran comunidad creyente. Esto es similar al tiempo registrado en Hechos 5, cuando todos los apóstoles se movían con el poder del Espíritu Santo. “Y por las manos de los apóstoles muchas señales y maravillas fueron hechas entre la gente … de modo que ellos sacaron a los enfermos a las calles y los pusieron en camas y canapés, para que al menos la sombra de Pedro que pasaba pudiese curar a algunos de ellos” (5:12, 15). Éstos no son registros de poderes suplementarios especiales. La razón de estos aumentos de milagros y curaciones era la subida del nivel de fe. La fe complace a Dios y consigue resultados. (Hebreos 11:6) Si Dios diera más a una persona que el otra, Él haría acepción de personas, y Romanos 2:11 expresamente declara que él no hace acepción de personas.

Los cristianos no necesitan nada extra. Col. 2:10 declara que los Cristianos son completos en Cristo. Completos significa que no carecen de nada. Fil. 2:13 enseña que Dios “obra en vosotros, ambos  para desear y hacer para Su placer bueno.” La palabra traducida ‘obra’ significar que Dios nos energiza por dentro. Esta misma palabra es usada en 1 Corintians 12:6: “y hay variedades distintivas de operación [del funcionamiento para llevar a cabo cosas], pero es el mismo Dios que los inspira y activa en conjunto. “(Biblia Amplificada)

La unción del Espíritu Santo es otro término para el don de Dios, como los vocablos Consolador (KJV), Ayudante (NKJV) o el Espíritu de Verdad del cual Jesús habló en Juan. Jesús también lo llamó la Promesa del Padre en Lucas 24:49 y Hechos 1:4. Cada Cristiano tiene la unción de Cristo dentro de él.

Escrito por Pete Miller

Traducido por Apologista.

¿UNCIÓN O MESMERISMO?

¿UNCIÓN O MESMERISMO?

 

Por Doryan Iván Acevedo

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Les paso esta información a mis amigos pastores y cristianos en general, mientras leía mis libros de historia del cristianismo, empezando por la iglesia primitiva de los Hechos y posteriormente con los Padres de la Iglesia, noté algo que no se encuentra redactado y que la iglesia moderna de nuestros días la práctica, me refiero al famoso show de la tumbadera, retorcedera y revolcadera, pero bueno me imaginé que esos hombres no tenían la unción moderna, pero un día leyendo mis libros de medicina especialmente los de psiquiatría, mi espíritu se estremeció al estudiar una ya famosa técnica de hipnosis llamada mesmerismo, y me impactó  ver, que no tiene ninguna diferencia con el show de la retorcedera y lo más sorprendente del caso es que los grandes avivamientos de las tumbaderas y retorcederas son después de que se descubre el mesmerismo y es por eso que los padres de la iglesia, jamás mencionan nada al respecto, por lo tanto me decidí a profundizar en el tema y les comparto parte de el estudio que estoy realizando y juzguen ustedes lo que investigué.

 

¿QUÉ ES EL MESMERISMO?clip_image004

Nacido en Alemania en 1734, Franz Antón Mesmer estudió medicina en la Escuela de Viena y obtuvo su diploma en 1766. Por esta época ya era doctor en filosofía. Abre su consulta en Viena y, en 1772, comienza a experimentar con el método magnético en sus pacientes. Se apoya en el postulado de que existe un fluido universal que interactúa con los cuerpos celestes y otros cuerpos animados. Esta influencia mutua tiene como resultado un flujo y un reflujo que actúan sobre los hombres, insinuándose en la sustancia de los nervios. De acuerdo con esta teoría, todas las enfermedades provienen de una mala repartición de este fluido al interior del cuerpo. Al ser la unión entre el hombre y el universo del mismo tipo que aquella existente entre los objetos imantados, sólo se necesita drenar dicho fluido por medio de un imán (magnetismo mineral) para restablecer el equilibrio en el organismo. Mesmer trata a sus pacientes aplicándoles, en primer lugar, imanes que hace fabricar por los obreros del Observatorio de Viena, a fin de que se adecuen a las diferentes partes del cuerpo. Luego, utiliza la imposición de las manos y abandona los imanes. Pasa así del “magnetismo minera al “magnetismo animal”.

Controversias y éxitos

 

 

clip_image006La terapéutica de Mesmer consiste en una imposición de las manos o “traspaso” localizada o general, dependiendo de la enfermedad. Esta debe devolver la tonicidad nerviosa a los pacientes y eliminar dolores y tics nerviosos. El primer relato sobre este tratamiento se refiere a un tal Osterwald, miembro de la Academia de Baviera, a quien Mesmer habría sanado casi milagrosamente de una parálisis y de una ceguera total. Pero el hospital general de Viena rehúsa autentificar esta curación. Es la primera confrontación entre Mesmer y la medicina oficial, la que negará siempre toda legitimidad a sus prácticas.   Mesmer parece, sin embargo, obtener resultados. El gran duque de Baviera, Maximiliano José, le invita dos veces a Múnich para que exponga su método. Y se vuelve realmente famoso con la curación del barón Horka, que sufría de espasmos en la faringe y a quien ningún médico había podido sanar hasta entonces. Pero en 1775, la Academia de Berlín publica una carta en la que trata al magnetismo de mistificación. De todos modos, Mesmer continúa con sus tratamientos. Sin embargo, después de muchos fracasos y de la continua oposición de los médicos, abandona Viena en 1778 y se instala en Pans. Al año siguiente, la publicación de su Memoria sobre el descubrimiento del magnetismo animal despierta una enorme curiosidad y le asegura el éxito.

La “cubeta” de Mesmer

 

 

clip_image008Al observar que las propiedades del imán pueden transmitirse a otros objetos, por ejemplo a la barras de fierro, Mesmer piensa que el magnetismo animal podría también transmitirse, en particular, al agua. Es así que inventa su famosa “cubeta” y desarrolla experimentos de «magnetismo colectivo”. Este magnetismo colectivo puede alternarse con el “magnetismo individual que puede practicarse en el domicilio del enfermo. Entonces, Mesmer clip_image010se lanza a practicar manipulaciones que se limitan al órgano enfermo del paciente. En general, prescribe muy pocos medicamentos. Entre los años 1783 y 1784, el mesmerismo se transforma en la curación “de moda” y es entonces que la Facultad de Medicina obtiene que se dicte una prohibición de las sesiones, lo que despierta la cólera de los pacientes y de la opinión pública. Debido a este asunto, Luis XVI decide crear dos comisiones para que se encarguen de estudiar el fenómeno. Su veredicto no tiene apelación. Su conclusión es que el fluido universal no existe e insisten sobre el papel que juega la imaginación en la práctica del magnetismo. Un último informe señala que el mesmerismo puede ser peligroso para las costumbres por sus connotaciones sexuales (debido al contacto que se requiere para la imposición de las manos).

Del magnetismo al hipnotismo

 

 

 

Desengañado y en vista de que la práctica del magnetismo le estaba prohibida a pesar de las curaciones atestiguadas por los enfermos, Mesmeclip_image012r se retira a Constancia, donde vive apaciblemente hasta su muerte, en 1815. Pero sus discípulos, entre ellos el marqués de Puy segur, continúan con su obra. En 1784, Puy segur se sorprende al ver que sus pacientes se duermen cuando les hace la imposición de las manos. Es así como descubre el fenómeno del sonambulismo artificial, el que llama “sueño espasmódico”. El cirujano inglés James Braid reemplaza en 1843 la palabra sonambulismo por hipnotismo. Finalmente, el profesor Charcot (18251893), un neurólogo que ejerce en el Hospital de la Salpetriere, utiliza a su vez el hipnotismo en sus terapias. El mesmerismo, fuertemente atacado por los médicos durante la vida de su creador, conoce entonces una larga descendencia en el seno de la medicina oficial.

La teoría del fluido universal

 

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Mesmer postula la existencia de un fluido universal. Según él, existe una influencia mutua entre los cuerpos celestes, la Tierra y los cuerpos vivientes. Esta influencia se ejerce por medio de un fluido que se extiende por el universo sin dejar vacío alguno. En esta teoría se muestra heredero de varios autores y filósofos como Platón, con sus ideas de¡ alma de¡ mundo y de la materia prima; también de Aristóteles, con su doctrina M quinto elemento llamado “éter” o “primer cuerpo”. Estas teorías, retornadas por el hermetismo, dan origen a la noción alquimista de fluido. Para los alquimistas, la materia prima es un caos, una sustancia absoluta y omnipresente. La energía universal, al unirse a ella, forma al mundo y a todos los seres que lo habitan y se transforma en el principio vital único. El médico y alquimista suizo Paracelso (14931541) estima de este modo que la luz tiene actividad y su acción se ejerce sobre el caos primitivo y ve en el aura, desdoblamiento síquico del cuerpo humano, una manifestación del principio vital universal. La doctrina espiritista otorga un lugar importante a la noción de fluido, ya que éste llega a ser el agente intermediario del que se sirven los espíritus para manifestarse al mundo sensible. El espiritismo moderno le da un nombre más científico, utilizando el término de onda o de radiación. Satanás conoce muy bien todo esto por eso el mezcló lo científico con lo oculto y surgió la antigua técnica de hipnosis llamada Mesmerismo  fundada por el francés Medico Ocultista  Frank Antón Mesmer  de donde viene el nombre de mesmerismo, yo honestamente cuando empecé a estudiar esta técnica me quede sorprendido y triste de mirar cómo está metida dentro de las iglesias evangélicas, Satanás es experto en tratar de querer minimizar a Dios haciendo creer a la gente que una técnica antigua de magnetismo es el Espíritu santo, muy poca información cristiana existe sobre este tema y muy pocos pastores  han levantado la voz, yo no sé ustedes queridos hermanos pero mi celo por lo santo se enciende al ver a Satanás dentro de los templos evangélicos y mas tristeza mirar como toda la gente quiere ese fascinante toque, como el mesmerismo es una mezcla de hipnosis con magnetismo, las personas experimentan sensaciones de corriente eléctrica por el cuerpo, que las hace contorsionarse, temblar o revolcarse, físicamente existe tal magnetismo, es por eso que en las cruzadas de falsos profetas como Beni hinn, Cash Luna, Cesar Castellanos las personas a veces tocan a otras y esa corriente se transmite (leer la ley del magnetismo) otra faceta es perder el conocimiento ya que la persona está bajo un trance hipnótico y puede quedar en catalepsia.

En lo personal yo tengo una prima de 15 años de edad la cual fue a un encuentro de la secta g12  la cual la tumbaron y la revolcaron en esos famosos encuentros, pero cuando llego a su casa ella caía en trance y gritaba por las noches, su madre no podía calmarla, ella desarrollo un desequilibrio mental tremendo gracias al Señor ella no está en un hospital psiquiátrico, pero esto no sale a la luz que mucha gente tocada por esa supuesta ¨unción¨ está reclutada en hospitales psiquiátricos.

 

La música suave, el ambiente en un auditorio, y la necesidad de la gente de recibir algo de “Dios’ es justo lo que estos hipnotistas evangélicos necesitan para controlar la mente de miles de personas, “recordemos que Antón Mesmer descubrió esta técnica para sanar a las personas” y tales personas eran sanadas de sus enfermedades, y hoy en día el Mesmerismo maquillado evangélicamente para hacerlo pasar como el Espíritu Santo para practicar sanaciones, solo que hoy le ponen la frase bíblica¨ reciba su milagro departe del Señor¨ , cruzada de milagros o ¨Noches  de Gloria¨.

Quiero dejar en claro que yo creo en el Espíritu Santo y creo en el Derramamiento de él, pero en su contexto bíblico real, como dice el libro de Hechos.

Otra de las cosas que me encontré es, que ya existen Escuelas y Universidades de mesmerismo en todo el mundo, por si les, solo van unos meses, aprenden como tumbar gente y así empiezan a anunciar que llegó una visitación sobrenatural a sus iglesias, se compran su traje blanco con una palomita en el pecho, claro tienen que vestirse como angelitos de luz,,, o que les parece decir que Dios les dio una nueva revelación de juntar  gente de doce… hummmm ! esa ya nos la ganó otro brujo!  Ha y por si no puedes a asistir  a una de esas escuelas te pueden mandar la “unción” por correo.

 

¿Para reflexionar no?

 

DIOS LES BENDIGA