EL REINO DE DIOS: POR APOLOGISTA SOCINIANO

LA VERDAD DEL DOGMA AMILENARIO

origenes_1Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)«Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme» (Is. 60:21).

Agustín de Hipona fue el esmerado teólogo occidental (respetado por el Catolicismo Romano y por muchos Reformadores) que pulió en definitiva el dogma amilenario, tomando como referencia el incongruente método de interpretación espiritual que germinó de las herejías de la filosofía griega, para ser preciso, de la escuela de Alejandría, siendo Orígenes el que se encargó de colocar primero el elemento alegorizador de esta institución teológica para el futuro amilenrismo. La escuela teológica de Alejandría no sólo discrepó con el dogma del futuro Reino milenial y terreno presentado en la Biblia, sino que tergiversó toda su literalidad para dar paso a ideas religiosas retorcidas como la inmortalidad del alma y la falsa creencia de la deidad de Cristo. Orígenes, padre apostólico que nació en Alejandría (185-254 d.C), digno discípulo de Clemente de Alejandría, preceptor de la Escuela Catequística, es visto como el más sobresaliente pensador de esa antigua escuela. No es nada nuevo saber que el sistema de interpretación alegórico se originó en la sustracción del pensamiento de los filósofos griegos. Es importante tener en cuenta que Alejandría era helenista por lo que su influencia fue devastadora para el cristianismo de ayer, y como lo continua siendo para el cristianismo de ahora.

Fue primero el judío Filón el que introdujo el método de interpretación alegórico sustentado por la filosofía griega; después, Clemente de Alejandría y Orígenes lo utilizaron establecer sus propias y fallidas conclusiones. Tanto como Clemente y Orígenes, sin duda, aceptaron la inspiración divina de la Biblia. El problema fue que estos dos hombres creyeron que con la interpretación alegórica se podía comprender el significado correcto de los textos bíblicos. El resultado postrero de la conciliación de la fe cristiana de las Escrituras con la filosofía griega pagana fue un súper heretismo amalgamado, de calibre muy grande. El método alegórico de interpretación se extendió rápidamente por todo el mundo cristiano hasta la Reforma del siglo XVI, desalojando la doctrina verdadera del Reinado terrenal milenario.

Agustín de Hipona (354-430 d. C), influenciado por la hermenéutica alegórica del donatista Tyconio, creyó que enseñar un Reino literal donde habría comida y bebida en gran abundancia, era una enseñanza carnal que tendría que se refutada sin oportunidad de consentimiento ni tolerancia.

La postura amilenial de Agustín se convirtió en un dogma preponderante en la Iglesia Romanista Católica, y un enorme número de reformadores la adoptó con sus “variantes ya enmendadas”. Con el amilenarismo, el premilenarismo fue desplazado, y en la actualidad, este primero sigue vigente, erguido en su falso e indurado cimiento con fuerza tremenda. El milenarismo fue eclipsándose y olvidándose conforme la Iglesia Romana crecía a pasos agigantados. En su doctrina “sin milenio literal” Agustín identifica a la Iglesia como si fuese el Reino. Agustín dijo inflexible que el milenio debía interpretarse espiritualmente. Afirmó que el diablo, Satanás, fue encadenado en el transcurso del ministerio terreno de Jesucristo, justificando esta conjetura de Lc. 10:18. Pensó que la primera resurrección se daba con nuevo nacimiento del creyente, según Jn. 5:25. Para Agustín, en su libro «De Civitate Dei», el milenio es el tiempo que abarca entre la primera y segunda venida de Cristo, o sea, el período de la Iglesia de Cristo. Para Agustín Ap. 20:1-6 es una recapitulación de los anteriores capítulos. Agustín jamás vio una secuencia natural cronológica de los sucesos dados en el capítulo 20 de Apocalipsis y que están hilados y precedidos con los del capítulo 19 de dicho libro. Agustín interpretó literalmente los mil años del Ap. 20, pero lo realizó en una desubicada cronología, ya que reconoció el milenio con lo que entonces quedaba del sexto milenio de la historia humana, considerando que esta etapa posiblemente tendría fin en el año 650 d. C. Agustín creyó que este período acabaría con una violenta manifestación de la maldad, con la rebelión de Gog, para culminar con la venida de Cristo como juez. Por lo tanto, en esta expectativa, Agustín resiste con dureza la era del milenio terrenal después de la segunda venida de Cristo, pensando que el milenio acontecería en el tiempo entre la primera y segunda venida del Señor. Agustín de Hipona afirmó que la Iglesia es el Reino y que las promesas hechas a Israel por Dios eran inexistentes. Los oscuros y trágicos acontecimientos manifestados durante el transcurso de la historia de la humanidad nos muestran que el diablo no ha sido atado en el Abismo como Agustín de Hipona lo propuso. Como teólogo, Agustín jamás tuvo la sensatez de entender el sentido proléptico de Lc. 10:18. En estos tiempos en el que imperan en todo lugar el desorden y la maldad, es muy difícil admitir un Reinado milenario del cual se promete para los hijos de Dios hartas y preciosas bendiciones universales, de acuerdo a lo dicho por los fieles profetas de Dios en el Antiguo Testamento, promesa que se reitera en el Nuevo Testamento por Cristo y sus discípulos. Es imposible en estos tiempos de rebelión indescriptible disfrutar de las bendiciones mencionadas felizmente en un mundo atiborrado de marcado egoísmo y de colosal iniquidad. En un mundo que tiene como estandarte y corona el robo, la usura, el abuso y el escarnio, y como blasón, la muerte. ¡Cuán equivocado estaba Agustín de Hipona al respecto! Su místico idealismo, ampara su horrendo y descentrado error.

Durante los dos primeros siglos de la Iglesia de Cristo, la doctrina que prevaleció fue la que hablaba de un Reino terrenal escatológico y literal. Los padres apostólicos enseñaron que Cristo descendería al mundo en gloria y en majestad, de la misma manera que el Señor lo profetizó primero, con el propósito de implantar su gobierno teocrático de mil años, después de juzgar a las naciones del mundo. Cristo reinará la tierra personalmente para ejercer la autoridad delegada por su Padre y Dios. El Mesías Hombre habrá de sentarse en el trono de David en Jerusalén para reinar con sus súbditos y hermanos con vara de hierro, con justicia y equidad por largura de días, en absoluta paz y dicha perpetua.

El premilenarismo niega que el diablo se encuentre atado en la era presente de la Iglesia de Cristo. Los siguientes versos bíblicos dan testimonio de esta verdad (Hech. 5:3; 1 Co. 7:5; 2 Co. 4:3, 4; 12:7; 1 Ts. 2:18; 1 P. 5:8).

El libro de Apocalipsis en el capítulo 20 muestra que el Satanás será atado cuando principie el Reinado milenario de Cristo, y muestra además que será desatado cuando este Reinado de mil años culmine.

El fundamento del Reino milenario y terrenal es hallado en el Antiguo Testamento, en el pacto que Dios hizo con Abraham, en el pacto hecho con David, y en el nuevo pacto. Dios promete en estos pactos, consecutivamente, una tierra, una simiente, y la bendición para su Pueblo, para los que han creído en el por medio de la fe en Jesucristo, sea gentil o judío, porque no hay acepción de personas. Apocalipsis 20 nos dice que el Reinado de Cristo tendrá una duración de mil años. Cuando Cristo entregue el Poder y el Reino a su Padre, entonces el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra aparecerán, en el Reino Eterno (Ap. cap. 21).

La doctrina prelimenarista fue sostenida por la Iglesia Primitiva durante doscientos cincuenta años. Por desgracia, las bendiciones materiales predicadas con énfasis por los que creyeron en ella, como recompensa dentro del Reinado milenario de Cristo, avivaron posteriormente una conceptualización individual, patéticamente acética y corrupta en aquellos que no la aprobaron; por esta razón, el método espiritual de Agustín vino como tirano impostor para pisotear y desalojar el Reino literal de Cristo en la tierra, tal como lo enseña la Biblia. Antes del concilio de Nicea, la creencia de un milenio literal dominó en su veracidad. No fue jamás una creencia extra bíblica impuesta a conveniencia. Su realidad es tan evidente en la Biblia. Fue reconocida históricamente por los más reconocidos y apreciados maestros cristianos del pasado, mucho antes que la escuela alegórica de Alejandría hiciera ilegal intromisión para robarle su certeza y credibilidad.

Entre los concertadores del premilenarismo del primer siglo cabe mencionar a Andrés, a Pedro, a Felipe, a Tomás, a Santiago, a Juan, a Mateo, a Aristión, a Juan el Presbítero. Todos ellos fueron nombrados por Papías. De acuerdo a las palabras de Ireneo de Lyon, Papías fue uno de los oyentes directos del apóstol Juan y mantuvo una amistad estrecha con Policarpo, devoto creyente que es nombrado en el Nuevo Testamento. Con este importante antecedente, la fiabilidad de la doctrina premilinarista es contundente. Otros que podemos mencionar son: Clemente de Roma, Bernabé, Hermas, Ignacio de Antioquía, y Policarpo de Esmirna. Los discípulos del Señor concordaron con los judíos con respecto al Reinado de Cristo en la tierra, en la primera parte del siglo primero de la era presente. Para el segundo siglo, hombres como Potino, Melito, Hegesipo, Taciano, Ireneo, Hipólito, Justino Mártir, no tuvieron ningún problema en abrigarla.

No existió en estos dos siglos de creencia milenarista nadie que la rechazara. Esto nos lleva a pensar inequívocamente que la fe común de la Iglesia en un inicio fue milenarista.

A continuación dejo estos testimonios antiguos a favor de la postura milenarista, mucho antes que el método alegórico de la escuela teológica de Alejandría fuera tan siquiera una simple perspectiva:

Justino Mártir, en su «Diálogo con Trifón»:

«Pero yo y quienquiera que, desde todo punto, sea un cristiano honrado sabemos que habrá resurrección de los muertos y mil años en Jerusalén, la cual será edificada, adornada, y ampliada, como lo declararon los profetas Ezequiel, Isaías y otros…».

Clemente de Roma:

«En verdad, pronto y repentinamente se llevará a cabo su voluntad como también testifican las Escrituras, diciendo: “y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis y el ángel del pacto a quien deseáis vosotros”».

Dios les bendiga siempre.

LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD POR APOLOGISTA SOCINIANO

Cuadro_de_la_Trinidad_en_Percile

Aviso importante:

El estudio está dividido en 13 audios que son lecturas numeradas de mi folleto sobre la Trinidad, el cual puede usted encontrar abriendo el enlace que aparece abajo.

Le sugiero que escuche los audios numerados junto con mi escrito a la mano. De este modo, si alguna palabra o texto bíblico no lo escuchó bien, el mismo escrito se lo aclarará.

 http://apologista.wordpress.com/2009/11/11/la-trinidad-%c2%bfverdad-biblica-o-invencion-humana-3/

LA TRINIDAD (AUDIO) POR APOLOGISTA (1)

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LA TRINIDAD (AUDIO) POR APOLOGISTA(13)

JESÚS COMO NUESTRO “PADRE ETERNO” (ISAÍAS 9:6)

abide_with_meEl nombre del Mesías en Isaías 9:6 es “Padre de la Era venidera.” 7 Isaías predijo que el Mesías sería el fundador de la Era Mesiánica. En la cultura bíblica, cuando alguien empezaba algo, él era el “padre” de la misma. Así Jabal es el “padre” de los pueblos nómadas que viven en carpas y pastorean el ganado (Génesis 4:20), Jubal es el “padre” de los que tocan el arpa y la flauta (Génesis 4:21), y Abraham es el “padre” de todos los que creen (Romanos 4:11). Al decir que el Mesías era el “padre de la Era venidera” estaba claro que iba a iniciar la Era Mesiánica en el que las bendiciones de la salud, la seguridad alimentaria, y mucho más, finalmente serían restauradas en la tierra. Los discípulos lo sabían, y justo antes de su ascensión le preguntaron a Jesús si él iba a restaurar el reino en ese momento (Hechos 1:6).

Aunque la mayoría de las versiones de traducen “… Padre de la Edad por venir…” como “Padre eterno”, esa no es una buena traducción. El único “Padre Eterno” es el Padre, Dios, a quien Jesús se dirigió como “Padre”. En ninguna Teología Bíblica Unitaria o Trinitaria es el Hijo conocido como el Padre Eterno. Significativamente, la Versión Católica Romana Douay-Rheims, de la Biblia (revisada en su forma más moderna en 1749 y aún disponible en la actualidad) dice: “… el Padre del mundo por venir. …”

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LAS VERDADERAS MENTIRAS DE LA WATCHTOWER DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

dumboWatchtower1Entre los años de 1914 y 1918 Cristo, según alegan los TJ, “bajó a su templo para ver si sus siervos estaban siendo fieles”.

Pues bien, en la primavera de 1919-dicen ellos- fue hecha esa inspección y él encontró que efectivamente  ellos eran fieles  y dignos para confiárseles TODOS sus bienes, de modo que pudieran seguir suministrando su alimento espiritual a los domésticos. Jesús supuestamente escogió a la Sociedad Watchtower de entre todas las sectas cristianas alrededor del mundo para este propósito, y esto, debido a su registro ejemplar de suministrar el alimento correcto a su debido tiempo a la casa cristiana.

Si éste realmente fue el caso, que entre el 1914 y 1919, la Sociedad Watchtower estaba suministrando “el alimento verdadero al debido tiempo”, o en otras palabras, instruyendo oportunamente al rebaño de Cristo, entonces nosotros podemos hacer nuestra propia inspección de esos años a y ver si esas verdades aprobadas por Jesús en 1919 aún están vigentes hoy en día o no. Usted se sorprenderá al ver el siguiente vídeo que muchas de esas verdades se han hecho simplemente humo

EL REINO DE DIOS ES UN MENSAJE SIMPLE Y CLARO QUE HA SIDO OPACADO POR LA FILOSOFÍA GRIEGA

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Por Ingº Mario A Olcese, Apologista

Sin duda alguna, el mensaje del reino es muy simple y claro si abrimos nuestros corazones. Y es tan claro que hasta un niño puede entenderlo y participar de él. Jesús dijo que de los niños es el reino de Dios, lo que sugiere que los niños muy bien lo pueden entender sin muchas explicaciones o elucubraciones.

Lo que sucede es que la mayoría de la personas les parece imposible que el reino de Dios sea el gobierno literal de Dios en el mundo a través de Cristo. No les entra en la cabeza que Cristo pueda estar en persona nuevamente entre los hombres, y no sobre los hombres. La Biblia es clara cuando enseña que habrá un justo que gobierne ENTRE, no sobre, los hombres en el temor de Dios, en justicia y en rectitud. Para ellos es una degradación ver al Señor nuevamente como un humano (aunque inmortal) en la tierra, pues se les ha enseñado que él es Dios, y Dios no puede permanecer siendo un humano, por más inmortal que sea. Les parece una herejía imperdonable. Es el pensamiento gnóstico de que la materia, del Griego sarx, y del Griego soma, es intrínsecamente mala y corrupta lo que  los lleva a pensar así. Años de pensamiento Griego han opacado la esperanza verdadera del reino de Cristo en la tierra por otra esperanza que se resume como ”la partida al cielo de las almas benditas”.

Es hora de que los cristianos entiendan que habrá una RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS, Hechos 3:19-21, y esto implica esta misma tierra que habitamos, a los hombres, y a nuestra flora y fauna.

Restauración es poner las cosas como eran al principio, y no destruir lo que Dios hizo en un comienzo. Si éste fuera el caso, entonces no queda otra cosa que pensar que Dios creó una tierra y una humanidad imperfectas. Sin embargo, las Escrituras nos dicen que todo lo Dios creó era bueno en gran manera, por lo que no se justificaría ninguna destrucción de lo que al principio se hizo, sólo una regeneración o renovación.

La Biblia ciertamente nos habla de nuevos cielos y una nueva tierra como también de un nuevo hombre, aunque por cierto más en lo espiritual que en lo físico. El hombre es ya un “nuevo hombre” cuando se vuelve a Cristo y “nace de nuevo” por la palabra, aunque padecerá de dolencias y experimentará finalmente la muerte. Esta imperfección debido al pecado será corregida cuando vuelva Jesús y transforme a los suyos en humanos inmortales, hechos a su propia imagen.

Creemos que el reino de Dios no significa una mudanza hacia otro lugar lejano de la tierra, en dirección al cielo, sino una nueva existencia en la tierra, donde el mal y los pecadores hayan dejado de existir, y los hombre vuelvan a vivir en armonía con Dios y su medio ambiente renovado…un verdadero retorno al paraíso terrenal, sin contaminación y sin una flora y fauna degradadas.

El reino de Dios es una propuesta de un mundo ideal, utópico, paradisíaco, donde la humanidad sentirá los beneficios del reinado de la justicia, y donde, además, no habrá finalmente violencia, injusticias, guerras, miserias, taras genéticas, desiertos áridos, enfermedades incurables, desempleo, y muchos otros males que aquejan a la humanidad en el presente. Será el reinado del mismo Hijo de Dios y de sus santos sobre toda la humanidad por espacio de diez siglos, y luego seguirá el reino eterno del Padre.

Estas son buenas noticias en verdad, y no esa absurda y extraña creencia de una partida al cielo a través de nuestras supuestas “almas inmortales” para estar con Dios y Cristo tocando un arpa o lira dorada por toda una eternidad. Una vida de ocio en el cielo resultaría monótona y absurda, sin duda. Dios trabaja hasta hoy, y ciertamente su Hijo, y Dios puso igualmente al hombre en la tierra para que la trabajara, tal como Él trabaja desde los cielos.

En el reino de Cristo, los salvos trabajarán, ya no con el sudor de la frente, sino como algo muy natural, sin agotarse y sin frustrarse por los fracasos. Será una vida de permanente actividad para todos, pero con felicidad, y sin amarguras. La tierra realmente será restaurada como al principio, antes de la caída de los primeros padres, y los hombres comerán de los frutos que la nueva tierra les prodigará, de sus viñas, de sus campos, es decir, de sus propias cosechas, las cuales, seguramente, no serán destruidas por las plagas y la malas hierbas como sucede hoy. No habrá ya necesidad de insecticidades que puedan provocar el cáncer y la muerte a los hombres. Todo será bendito, pues será un mundo nuevo, regenerado, y restaurado como en el principio, antes de la caída de los primeros padres. Esto no es difícil de creer, pues nada es imposible para Dios. El dio la tierra a los hombres, y no en vano la creó, sino para ser habitada la diseñó.

El mensaje de Cristo es precisamente éste, que el hombre puede ser restaurado en su habitat original sin las maldiciones que se traducen en el sufrimiento y la muerte de todo ser viviente.

El tema del reino es fundamental en la prédica de Jesús, y es la razón de ser de su venida, Lucas. 4:43. El se esmeró de que la gente creyera en este mensaje esperanzador, y que a través de la fe, los hombres puedan entrar nuevamente en ese mundo ideal y maravilloso. 

Este nuevo mundo significará la salvación de los hombres, un mundo donde la humanidad tendrá finalmente el don de la inmortalidad, cuando sus cuerpos sean cambiados por su Majestad, el Señor Jesucristo, el Segundo Adán que regresa a gobernar en el paraíso restaurado para convertirse en el ”padre eterno” (es decir, “el padre de la era venidera”) de los salvos.  ¿Le cuesta a usted mucho creer en este mensaje? ¡A mí no!

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ISAÍAS 9:6, Y EL VOCABLO “DIOS” PARA EL MESIAS

Biblia1_315207406Algunas traducciones, incluso varios producidos por los Trinitarios, no utilizan el término “Dios” para el Mesías en Isaías 9:6:

“Maravilloso Consejero, Campión Divino, padre por siempre, el capitán de la Paz.” Byington

“Una maravilla de consejero, un héroe divino, un padre para todos los tiempos, un príncipe pacífico”. Moffatt –

En propósito maravilloso, en la batalla como Dios, Padre por todos los tiempos, Príncipe de la Paz.”—NEB

“Consejero Maravilloso, Poderoso héroe, Padre Eterno, Príncipe de la Paz.” Biblia Revisada en Inglés.

“Admirable, Consejero, Poderoso, Potentado, Príncipe de Paz, el Padre de la era por venir”.-La Septuaginta, como se encuentra en el Códice Alejandrino, traducido por Sir Lancelot CL Brenton, c. 1850.

“Admirable, Consejero, Poderoso, Juez, Eterno, Padre, Príncipe, y la Paz”. -Sanedrín 94a, en el Talmud.

Dos traducciones no aplican ni “Dios” ni “Padre” al Mesías:

“El Mensajero de gran consejo, porque yo traeré la paz a los príncipes, y la salud para él.” La Septuaginta, que se encuentra en el Codex Vaticanus, publicado en 1851 por Sir Lancelot CL Brenton.

“Consejero Maravilloso del Dios Poderoso, del Padre eterno, del Príncipe de paz”. La traducción del Tanaj del texto masorético Hebreo.

 

¿ES EL REINO DE DIOS DIFERENTE DEL REINO DE LOS CIELOS?

bibliaLa respuesta es, sin duda, ¡NO!

El Reino de los Cielos es la misma cosa que el Reino de Dios.

Sólo que, puesto que Mateo escribe su Evangelio a una audiencia judía, él utiliza el circunloquio judío común de sustituir la palabra cielo por la palabra “Dios”.

Así, él es el único escritor en utilizar la expresión «reino de los cielos ‘;
Sin embargo, es idéntico al “Reino de Dios ‘

Sólo …

• COMPARAR

(Mateo 4:12) Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea;

(Mateo 4:17) Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca.

CON

 (Marcos 1:14-15) Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, 15 y diciendo: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios está cerca: arrepentirse vosotros, y creed en el evangelio.

• COMPARAR

(Mateo 5:3) Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos.

CON
(Lucas 6:20) Y alzó sus ojos hacia sus discípulos, y dijo: Bendito sean vosotros, pobres: porque vuestro es el reino de Dios.

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(Mateo 8:11-12) Y yo os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. 12 Mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas exteriores: allí será el lloro y el crujir de dientes.

CON

(Lucas 13:28) Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros mismos desechados.

• COMPARAR

(Mateo 10:7-11) Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos está cerca. 8 sanar a los enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios… 9 no llevéis ni oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos, 10 ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni zapatos, ni de bordón: … 11 Y en cualquier ciudad o aldea donde entréis…

CON

(Lucas 9:2-4) Y los envió a predicar el reino de Dios ya sanar a los enfermos. 3 Y él les dijo: No toméis nada para el camino, ni palos, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tengáis dos túnicas. 4 Y hacéis entrar en casa, no cumplir, y de allí salen.

• COMPARAR

(Mateo 11:12-13) Y de los días de Juan el Bautista, hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. 13 Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

CON

(Lucas 16:16) La ley y los profetas fueron hasta Juan: desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

• COMPARAR

(Mateo 13:11) Él respondió y les dijo: Porque vosotros os es dado conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no les es dado.

CON

(Marcos 4:11) Y él les dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios, pero a los que están fuera, todas estas cosas se hacen en parábolas
(Lucas 8:10) Y él dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios, pero a los demás en parábolas que viendo no vean, y oyendo no entiendan.

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(Mateo 13:31) Otra parábola que puso adelante a ellos, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo:

CON

(Marcos 4:30-31) Y él dijo: qué haremos semejante el reino de Dios? o con qué lo compararemos? 31 Es como un grano de mostaza, que cuando se siembra en la tierra…

(Lucas 13:18-19) Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé? Es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su huerto;

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(Mateo 13:33) Otra parábola les habló él: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.

CON

(Lucas 13:20-21) Y otra vez, dijo, A lo cual, compararé el reino de Dios? 21 Es como la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.

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(Mateo 18:3) y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

CON

(Marcos 10:15) De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

(Lucas 18:17) En verdad os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño en ninguna manera entrar en él.

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(Mateo 19:14) Pero Jesús dijo: Dejad que los niños vengan a mí, y no se los impidáis porque de los tales es el reino de los cielos.

CON

(Marcos 10:14) Pero cuando Jesús lo vio, se fue muy disgustado, y les dijo: Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios.

(Lucas 18:16) Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. 

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(Mateo 19:23-24) Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que un rico difícilmente entrará en el reino de los cielos. 24 Y otra vez os digo, es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios.

CON

(Marcos 10:23-24) Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas!

(Lucas 18:24-25) Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. 

 Esperemos que mediante el estudio de estas comparaciones, se pueda ver que las dos frases significan lo mismo, sólo que «reino de los cielos” es el peculiar estilo de escritura de Mateo.

Mateo también a veces usa la expresión “reino de Dios” [Mateo 6:33, 12:28, 19:24, 21:31, 21:43], incluso como sinónimo de «reino de los cielos”, por ejemplo, Mateo 19:23-24.

EL EVANGELIO DE CRISTO AUSENTE DE LOS SERMONES DOMINICALES

biblia-01Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

La pregunta: ¿qué mensaje está escuchando usted en su iglesia? equivale a preguntar, ¿qué evangelio ha creído usted para su salvación? Y es que es trágico ver que los más de los que asisten a la iglesia no se pregunten si lo que enseña su Pastor es el mismo mensaje que enseñó Jesucristo y sus discípulos a sus audiencias del primer siglo. Esta pregunta es crucial porque Jesús vino a predicar un mensaje singular y divino que conduce a la vida eterna (Juan 6:68). Este mensaje es el evangelio del reino o buenas nuevas de salvación (Rom. 1:16), y Jesús nos pide creer en este mensaje para ser salvos (Marcos 16:15,16). De modo que el evangelio verdadero salva al que lo cree de corazón. ¿Pero qué sucede cuando alguien cree en un falso mensaje o en un evangelio trucado? ¿Podrá acaso esa fe en un evangelio adulterado salvarle? Pablo fue enfático al decir: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gál. 1:6-9). Así que el asunto de resguardar el evangelio original es de vital importancia, y todo aquel que lo trastoque con evangelios espurios, son ANATEMAS, es decir, MALDITOS. Hoy estamos repletos de predicadores malditos, de siervos desleales que predican evangelios de demonios que los conducirán finalmente a la ruina total, y a todos aquellos incautos que los aceptan con verdaderos.

Parece que los bereanos modernos escasean, es decir, los creyentes fieles y serios que se ciñen a la Palabra revelada. Hoy, los “creyentes” contemporáneos están buscando mensajes agradables a sus oídos, buenas nuevas que les ofrezcan para esta vida grandes bendiciones y no sufrimientos; comodidad y no sacrificio; placer y no desdicha; riqueza y no pobreza. Este tipo de mensajes son los que más atraen a las masas que buscan escapar automáticamente de sus miserias, o de sus actuales frustraciones, y que no están dispuestas a esperar hasta la venida de Cristo para ver sus más caros anhelos hechos realidad, o que no quieren atender primero las exigencias del Señor para la vida presente. Dice Pablo de éstos: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio” (2 Tim. 4:3-5). Aquí habla Pablo de personas que tendrán ninguno o poco interés interés por la sana doctrina, sino más bien por los mensajes que alimenten sus liviandades. Mensajes que atizan sus avaricias, y sus deseos carnales, y no las aspiraciones espirituales imperecederas. Así, pues, millones son engañados a través de evangelios diabólicos predicados por los evangelistas de la prosperidad o de las riquezas presentes, del reino ahora.

Deténgase a pensar

Es hora de que usted haga una pausa y reflexione con la Biblia en la mano si lo que enseña su pastor favorito en algún programa religioso de TV, como es el caso de “Enlace TV”, es Escritural o no. No es sabio que usted acepte automáticamente todo lo que se le dice o enseña sin antes verificarlos con la Biblia. Sólo recién cuando usted proceda tal como le digo, usted se llevará una gran sorpresa al descubrir que un alto porcentaje de los mensajes que se predican hoy, jamás fueron proclamados por Jesús o cualquiera de sus apóstoles en el primer siglo. El mensaje central de Cristo, que giró alrededor de su muerte, sepultura, y resurrección al tercer día, y también en torno a su reino de justicia (sobre todo éste último), no ocupa el primer lugar en los sermones de las iglesias. De hecho, el reino de Dios no es el tema de los sermones de hoy, y ni siquiera es lo primero que buscan los cristianos contemporáneos, a pesar de que Jesús nos mandó a buscarlo primeramente antes que cualquier otra cosa (Mateo 6:33). ¿Qué ha pasado con el evangelio original? ¡Simplemente no es atrayente ni “comercial”! La gente quiere vivir un reino ahora, y no en un reino utópico del futuro. La verdad es que los predicadores fraudulentos de hoy no pueden ofrecer un reino glorioso venidero porque el reino glorioso de ellos lo pueden vivir ahora (¡si se hace el milagro!), como príncipes llenos de riquezas y comodidades. Ellos te dicen que tú puedes ser un príncipe en esta vida si “siembras tu semilla” fielmente. Para los evangelistas ricos sería una incongruencia ofrecerles a sus oyentes la gloria y las riquezas futuras del reino mesiánico, si las pueden vivir ahora y en abundancia. Esta es la razón por la que el evangelio original ha sido convenientemente sustituido por un evangelio de la prosperidad para todos hoy. Es la misma creencia equivocada que tuvieron algunos cristianos del siglo I, quienes suponían que ya estaban viviendo en el reino como reyes poderosos y ricos (1 Cor. 4:8).

¿Riquezas, hoy?

Personalmente me asombro al escuchar a los predicadores de los Estados Hundidos y de Latinoamérica (mimos de los gringos) predicar el mismo evangelio de la prosperidad, haciéndose ricos a costa de los “sembradores”, que con el cuento de la semilla, se quedan más pobres y más endeudados que nunca. Es gente que cree que Dios los llamó a ser ricos, y que la pobreza es una maldición, sin reflexionar que son los ricos muchas veces los más miserables y viciosos que existen. El dinero en exceso se puede convertir en una verdadera maldición, y esto no lo dicen los predicadores de la prosperidad. Salomón, el rey sabio, pidió al señor antes que nada, sabiduría; y en cuanto al dinero, él le dijo a Dios: “ni mucho, no vaya a ser que me olvide de Ti; ni poco, no vaya a ser que reniegue de Ti”. Esta debería ser nuestra propia aspiración si es que queremos proceder con sabiduría.

El Caso de Gayo

Juan le escribe a Gayo y le dice: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad. No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad” (3 Juan 2-4). Aquí vemos a un tal Gayo, cristiano fiel, y amigo del anciano Juan. A éste, Juan le desea que sea “prosperado en todo…así como prospera tu alma”. ¿Qué vemos aquí? ¿Nos hemos detenido aquí para usar nuestro cerebro que Dios nos dio para reflexionar en estas palabras? Pues bien, acá tenemos a un hombre que prosperaba espiritualmente, que se hacía cada vez más sabio y maduro en la fe…¡pero su prosperidad material estaba estancada, no crecía, no aumentaba, no se hacía patente!  Nótese que Juan no se asombró de ver que la prosperidad material de Gayo no caminase a la par con su prosperidad espiritual. Juan jamás creyó que ambas prosperidades (la espiritual y la material) caminarían juntas en un cristiano, y nunca prometió a nadie, y ni siquiera a Gayo, una creciente prosperidad en la misma medida, o más, que su crecimiento espiritual. Juan sólo deseó, como un anhelo muy personal, de que Gayo fuese prosperado materialmente, pero no había garantía alguna de que esa bendición material ocurriría necesariamente en el futuro. Finalmente, Juan se alegró de ver que sus hijos en la fe andaban en la verdad, y no en el falso sendero de la riqueza o de la prosperidad material.

El Consejo olvidado de Jesús

Nuestro Señor siempre fue cauteloso con el tema de las riquezas, y para él las cosas materiales en exceso eran casi siempre peligrosas e inseguras. Prácticamente las riquezas eran para él un obstáculo para el discipulado. Muchos hombres, como aquel joven rico que se entrevistó con Jesús, no pueden acceder al reino porque para ellos primero son sus riquezas terrenales. Ellos ya viven hoy su paraíso en la tierra, y no necesitan otro utópico para un futuro distante. El énfasis de Jesús en su declaración: “difícilmente entrará un rico al reino de Dios” debería frenar a muchos predicadores a seguir buscando vehementemente las riquezas presentes, pues sin darse cuenta podrían quedarse excluidos del reino de Dios. Jesús aconseja a todos, incluyendo a Carlos “cash” Luna, y a otros vividores del evangelio trucado, lo siguiente: “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios” (Juan 12:15-21)

¿Es usted Rico para Dios?

Hay personas que son ricos para el mundo, pero no para Dios. Lo importante es que usted entienda que lo más importante es llegar a ser rico para Dios. Y uno se hace rico para Dios cuando uno tiene la RIQUEZA DE LA FE en primer término (Santiago 2:5). Muchos buscan desesperadamente las riquezas presentes porque no tienen la suficiente fe como para aceptar la promesa: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, todo las demás cosas vendrán por añadidura” (Mateo 6:33). Son justamente los impíos y los carentes de fe los que buscan desesperadamente asegurarse un confort material presente para luego ocuparse de las cosas del reino. ¡Es como darle la carne al diablo y los huesos a Dios! Los verdaderos cristianos NO SE ENREDAN EN LOS NEGOCIOS DE ESTE MUNDO. Dice así Pablo: “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Tim. 2:4). La idea es que no debemos ser entrampados en los negocios de esta vida, ya que nos pueden distraer de la militancia cristiana. Pero si alguien llegó al Señor siendo rico, éste no debe poner su confianza o esperanza en sus riquezas. Básicamente Dios quiere que seamos ricos en buenas obras, y si alguno es rico materialmente, que haga buenas obras con sus bienes, pues así lo dice Pablo con estas palabras: “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos” (1 Tim. 6:17-18).

La Iglesia Laodiceana de los últimos días

Así que la riqueza que ve Dios es la espiritual y no la material. Así se expresó Juan de la iglesia de Esmirna: “Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico)…(Apo. 2:9). Nótese que la iglesia de Esmirna era pobre materialmente, pero rica para Dios. Esto es lo importante, estimados amigos: La riqueza espiritual a los ojos de nuestro Dios. En cambio, de la iglesia rica de Laodicea, Juan escribe: “Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.  

Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Apo. 3:14-17). 

Aquí, por ejemplo, tenemos a la mega iglesia, rica y próspera, llena de lujos y confort, pero que está muerta a los ojos de Dios por su tibieza. Tiene un pie en el infierno y el otro en el cielo, por decirlo de alguna manera. Así que es obvio que los evangelistas de la prosperidad son los predicadores laodiceanos de los últimos tiempos que engañan a las buenas ovejas del Señor a vivir un reino ahora, en confort y riquezas en abundancia. Estos caminan a su perdición, cuando en el juicio final sean sentenciados a la gehenna. “En aquel día le dirán al Señor: Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:22,23). ¿No cae a pelo esta admonición a los evangelistas de la prosperidad que se las pasan haciendo “milagros” y expulsiones de demonios a granel? En el día del juicio, los falsos cristos (“ungidos”) que vienen predicando falsos evangelios, darán cuenta de sus perversidades ante el trono del Juez Supremo…y sentirán por primera vez la horrenda expectación de juicio en su real dimensión…y junto con ellos, los que los apoyaron.  

www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org

EL LENGUAJE DEL REINO EN EL SIGLO II

4073_3_4975023a12844“Los apóstoles salieron con la seguridad del Espíritu Santo, predicando la buena noticia de que el reino de Dios va a venir” (1 Clem 42:3).  

“Los que se han perfeccionado en el amor, según la gracia de Dios tienen un lugar entre los piadosos que se manifiesta en la visita del reino de Cristo” (1 Clem. 50:3).  

“La promesa de Cristo es grande y maravillosa y es el descanso de la venida del reino y de la vida eterna” (2 Clem 5:5).  

“Si no mantenemos nuestro bautismo puro y sin mácula, con qué confianza vamos a entrar en la casa real [reino] de Dios?” (2 Clem 6:9).  

“Vamos a amarnos unos a otros para que todos podamos entrar en el reino de Dios” (2 Clem 9:6).  

“Si hacemos justicia delante de Dios, vamos a entrar en su reino y recibir las promesas”, que ni oído oyó ni ojo vio, ni entró en el corazón del hombre” (2 Clem 11:7).  

“[Papías] dice que habrá un milenio después de la resurrección de los muertos, cuando el reino de Cristo será establecido en forma material en la tierra” (Eusebio, Historia de la Iglesia 3.39.12). 

“Cerinto… dice que después de la resurrección, la casa real de Cristo estará en la tierra” (Gayo de Roma de Historia de la Iglesia de Eusebio 3.28.2). 

“Trifón dijo, “Estas y semejantes escrituras, señor, nos obligan a esperar por él, que como Hijo del hombre recibe del Anciano de días el reino eterno”. Justin Diálogo 32. ”Trifón respondió…” que el Cristo vendrá de nuevo con gloria y para recibir el reino eterno de todas las naciones cuando todo reino sea sometido a él está suficientemente demostrado por las escrituras contadas por vosotros “ (Diálogo 39).  “Se levantará a todos los hombres de entre los muertos y nombrará a algunos para ser incorruptibles, inmortales, y libres de la pena en el reino eterno e imperecedero…” (Diálogo 117). 

“[Los nietos de Judas, el hermano de Jesús según la carne] fue preguntado [por las autoridades] en relación con el Cristo y su reino, su naturaleza, origen y tiempo de aparición, y explicó que no era ni del mundo, ni terrenal, sino celestial y angélico, y sería el fin del mundo, cuando él venga en gloria para juzgar a los vivos y los muertos” (Hegesipo de Eusebio, Historia de la Iglesia 3.20.4). 

“Dile a mi pueblo que yo les daré a ellos el reino de Jerusalén … El reino está ya preparado para ustedes: vean!” (4 Esdras 2:10-13). 

Cristo ha recibido de su Padre el reino eterno en Israel (Contra las Herejías 3.12.13). 

“Aquellos que tienen la idea de otro Dios fuera de él que hizo la promesa a Abraham se encuentran fuera del reino de Dios … blasfemando a Dios, quien introduce a través de Jesucristo a Abraham el reino de los cielos” (Contra las Herejías 4.8.1). 

“Abraham creyó en las cosas futuras como si estuvieran ya realizadas, debido a la promesa de Dios; y de igual manera lo hacemos nosotros también, por la promesa de Dios, abrigando por la fe esa herencia en el reino” (Contra las Herejías 4.21.1). 

“El primero despertará de su sueño en su segunda venida a todos los [justos], así como el resto, que serán juzgados, y les dará un lugar en su reino” (Contra las Herejías 4.22.2). 

Salomón “prefiguró el reino de Cristo.” “Deberíamos temer no sea que… no obtengamos ningún perdón adicional de pecados, sino ser excluidos de su reino” (Contra Herejías 4.27.1,2, citando un “cierto presbitero.”).

“Llevar a los justos en los tiempos del reino, que es el descanso, el séptimo día santificado, y la restauración de la herencia prometida a Abraham [El Reino]“, (Contra las Herejías 5.30.4). 

“La bendición predicha, por lo tanto, pertenece incuestionablemente a los tiempos del reino, cuando los justos se enseñorearán después de que resucitan” (Contra Herejías 5.33.3).

“Los justos reinarán en la tierra… y deberán acostumbrarse a compartir la gloria de Dios Padre, y gozarán en el reino de la asociación y la comunión con los santos ángeles” (Contra las Herejías 5.35.1; llama “los tiempos del reino” en 5.35.3). 

“Porque en los tiempos del reino del hombre justo, que está sobre la tierra entonces se olvidarán de morir” (Contra las Herejías 5.36.2). 

“Juan previó la primera resurrección de los justos y la herencia en el reino de la tierra. … Porque el Señor también enseñó estas cosas, cuando prometió que iba a tener la nueva copa compartida con sus discípulos en el reino… El mismo Dios el Padre… cumple en la resurrección de los justos las promesas para el reino de su Hijo” (Contra las Herejías 5.36.3).

“Porque dos venidas de él son anunciadas: una en la humillación, que ha cumplido, y la otra en la gloria, que se espera se cumpla, cuando él vendrá a dar el reino a los que creen en él y que guardan todas las cosas que Él ha mandado…” (Salmo Clemente, Reconocimientos 1,69).

Apologista del Siglo XXI

“Cristo mandó a su iglesia a predicar el evangelio del reino a todas las naciones y entonces vendrá el fin. Por lo tanto, él no volverá a la tierra hasta que este mandato no lo haya cumplido cabalmente su iglesia fiel” (Apologista Sociniano, “Proclamando el Reino”, Apología MDL, inciso IV, cuarteto viii)