TOMANDO LA CENA INDIGNAMENTE

Estudio Biblico 1 Corintios 11:27-34

Tomando la cena indignamente

Por Carlos Mario Vergara

 ¿Qué significa tomar la cena indignamente? Probablemente si eres un estudioso serio de la escritura te hagas esta interrogante, quizás también hayas escuchado muchas interpretaciones con respecto a este punto generando más dudas y sientas tu espíritu intranquilo en cuanto a lo que se enseña de manera común, puede tambien que el modo de interpretación de este punto de la escritura no te haya satisfecho. Suele sucederme que al inquirir e indagar sobre algunos temas biblicos me encuentre con demasiadas inconsistencias, esto es muy común por el sencillo hecho de la práctica y observancia de las comunidades cristianas a las que pertenecen mis hermanos, pastores y amigos consultados.

Pero como amante de la escritura trataré de hayar soportes biblicos que no compromentan la observancia de este sacramento que junto con el bautismo unifican al cuerpo de Cristo (Observancia del autor), entendiendo de antemano que el mismo no es esencial en materia de salvación. Quisiera pues compartir con todos los interesados en este tema, unos cuantos aportes que nos pueden ayudar a obtener más luz, en cuanto a lo que significa tomar la cena indignamente.

Me hago consciente de que la siguiente interpretación no expresa el pensamiento general cristiano evangelico, pero mi conciencia apela a la plena coherencia de la palabra de Dios para no dar explicaciones amañadas y que no hagan justicia al texto en cuestión.

“De manera que cualquiera que comiere de este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor”.                                                               

“Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.”

                                               1Corintios 11:27,29

Notemos que si se toma la cena de manera indigna, habrá inculpación del cuerpo y la sangre del Señor. Además la indignidad radica alli mismo, en no discernir (Comprender-entender-juzgar-aclarar-apreciar-distinguir) el cuerpo del Señor.

Son demasiados los creyentes, que por enseñanza de sus congregaciones, o apreciaciones propias, llegan a la conclusión de que, tomar la cena indignamente, no es otra cosa que hacerlo en estado de pecado. Ya sea que se autoinculpen por una conducta pecaminosa y se sientan indignos de participar de las especies que tipifican el cuerpo molido y la sangre del Señor, o sus temores sean infundados al temer un juicio por no sentirsen plenamente aptos para participar de este sacramento.

Pareciera que la palabra indignamente recayese en sus malos actos, pensamientos y conductas, haciendoles pensar que al tener intranquilidad en sus conciencias de las conductas pecaminosas hechas, les convierten en indignos para participar de la mesa del Señor.

Lo que primero debemos comprender es que la indignidad no esta en pecar, sino en no discernir. El juicio que se come y bebe para sí, no viene por una conducta inmoral o por el pecado que se nos ocurra, sino que este juicio viene cuando no se discierne el cuerpo.

Sí el juicio o consecuencia viniese por un pecado o falta moral, entonces donde quedaria el juicio que llevo el Señor Jesucristo sobre la cruz llevado a cabo en nuestro favor, juicio que tomó en nuestro lugar para redención, para hacernos justos ante Él, otorgandonos vivir en plena justicia quitando de en medio (Entre Dios y los hombres) el pecado Ver Efesios 1:7   2 Corintios 5:21   1 Pedro 2:24   Hebreos 9:26

El apóstol Pablo no estaba escribiendo a personas naturales sin discernimiento espiritual confinadas al pecado, le escribia a la iglesia, a personas cuyo asunto pecaminoso habia sido yá saldado en la cruz de Cristo. Y aunque tengamos que reconocer que la iglesia de Corinto tenia notables deficiencias de conducta, es la misma a la que se le dice que está firme por la fe, la misma a la que se le dice que las consecuencias son en la carne, jamás en el espíritu Ver 1Corintios 3:1-3   2Corintios 1:24   1Corintios 5:5

No se trata de creer  que una falta moral, o un acto pecaminoso o de inperfección presente, tiene poder de privarnos de la mesa del Señor o la cena. El peligro está en creer que si no hemos hecho meritos para participar del pan y la copa simbolo del cuerpo y la sangre del Señor, entonces somos indignos, lo cual podría entenderce entonces que participar de las especies de la cena requieren un merito, mi bondad, y no es nuestra bondad (Mi buen comportar) la que nos hace merecedores del cuerpo y la sangre de nuestro Salvador, sino su bondad, que aún siendo nosotros inmerecedores ofrendó, dió su carne (Cuerpo) y su sangre a favor de quien cree Ver Juan 6:51   Efesios 1:7   Hebreos 10:19-20

La autora Nancy Mairs expresa lo siguiente “No participo de la cena porque sea una buena cristiana, santa, piadosa y acicalada. Ceno porque soy una mala  cristiana, repleta de dudas, de ansiedad y de ira; a punto de desmayarme por una fuerte hipoglicemia del alma” Tomado de Gracia Divina vs Condena Humana de Philip Yancey de editorial Vida

Sería ilógico pretender que se requiera un comportamiento inmaculado, o intachabilidad, buen testimonio o todas estas cosas, como requerimiento para tener acceso a la participación de la cena del Señor. La tradición  ha sido tan miope que demanda todas estas cosas, fijandose en lo externo y visible de estas, sin entender verdaderamente las motivaciones internas; ¿ acaso no era la misma religión judia en tiempos de Jesús la que se mostraba externamente santa, pero por dentro era similar a la corrupción de la muerte? Ver Mateo 23:27

Entendamos amados hermanos, que no somos pecadores por pecar, sino que pecamos porque somos pecadores, en nuestro ser convergen dos naturalezas, una que se opone a Dios y otra que halla deleite en Dios. El mismo apóstol Pablo nos ofrece esperanza al compartirnos esto, un hombre de Dios escogido y apartado para un gran ministerio, predestinado, llamado, justificado y sin embargo consciente y lúcido de su humanidad, y fue este mismo Pablo el que no se sintio menos amado ni indigno por luchar con su naturaleza de pecado, sino dando reconocimiento a nuestro Salvador por darle la victoria plena sobre esta, no deteniendose a contemplar la imperfección de su carne, sino el gozo por la justificación de su espíritu.

En palabras del autor Max Lucado: “El problema no es que no podamos hacer lo bueno ¡ lo hacemos ¡ el problema es que no podemos dejar de hacer  lo malo”Tomado de En manos de la Gracia de editorial Caribe Betania

El dramaturgo ruso Iván turgienev afirma lo siguiente: “No sé como es el corazón de un hombre malo, pero si sé como es el corazón de un hombre bueno, y es terrible” Tomado de Capturados por la Gracia de David Jeremiah de editorial Unilit.

Ver Romanos 7:21-25   Romanos 8:30   Romanos 8:10   1Corintios 15:50   2Corintios 5:16

Entendiendo esto, que  la indignidad de cenar no es estar en pecado, sino en no discernir el cuerpo, qué es entonces no hacerlo.

¿Qué significa la expresión sin discernir el Cuerpo?

Si decimos que el Cuerpo es el trozo de pan y la sangre el vino que recibimos en la ceremonia, servicio o culto, estaríamos afirmando lo expuesto por el catolicismo romano, que afirma que las especies (Pan y vino) son literalmente el cuerpo y la sangre del Señor(Transubstanciación) argumento que los protestantes no compartimos, solo por el hecho de que lo que hacemos al participar de la cena, es conmemorar, en memoria de Él, su sacrificio expiatorio a favor de nuestro pecados Ver Lucas 22:19-20

Comprendiendo esto entenderemos entonces que discernir, comprender, entender o distinguir el cuerpo no es tratar de darle un significado mistico a una hogaza de pan o a un caliz con vino, sino que es un profundo llamado a entender el verdadero propósito de tal acto de gracia sublime y sus implicaciones , es decir, no tratar de interpretar esto como algo de mi para con Dios, sino de Dios para conmigo, no es una competencia moral para lograr tal premio, sino que es un reposar pleno en su obra perfecta, haciendo memoria y recordando la entrega de Cristo por su iglesia. La cena no será un rito vacio, si entendemos la magnitud del sacrificio de nuestro Señor en amor extremo por su iglesia.

Discernir su cuerpo, no es otra cosa que discernir su iglesia, apreciarla, distinguirla, conocerla, al punto como es conocida por el propio Jesucristo. Cuerpo en el lenguaje neotestamentario es iglesia, mi compromiso con Cristo es no llamar a la iglesia como Él no la llama, en cambio llamarla como el la llama, y aunque no se vea como tal, llamar lo que no es como si fuese, no es conciderarla imperfecta, incompleta e impura, como podré pues yo en mi necedad llamar al cuerpo de Cristo impuro e imperfecto. Da lástima entender que algunos ignorantes obreros no hacen otra cosa que recalcar imperfección en la pura iglesia y sus mensajes llevan explicitamente la intención de tratar de evitar que su feligresia peque, tratando de motivar santificación en la carne por actos conductas o una expresión que ya se ha vuelto carta del legalismo “Cuidar el buen testimonio” es decir ¿de verdad estamos tan empeñados en que todo sea tan externo y superfluo, que pretendamos basar la espiritualidad en cosechas buscadas en la carne en vez de el regocijo por lo que somos en el espiritu?

-Escogidos en Él, sin mancha y santos   Ver Efesios 1:4

-Predestinado, llamado, justificado y glorificado   Ver Romanos 8:30

-Somos la virgen pura de Cristo   Ver 2 Corintios 11:2

-Gloriosa, no arrugada por la obra de Él mismo   Ver Efesios 5:27

-Perfectos para siempre y santificado   Ver Hebreos 10:14

La iglesia compuesta por todos los creyentes de toda lengua, tribu y nación, escogida por  Dios según su previo conocimiento para ser redimida, debe ser discernida y distinguida, como precisamente su esposo la ve a pesar de su imperfección presente, el cuerpo de Cristo es un cuerpo compuesto de muchos miembros, el cual no está dividido en más y menos pecadores, sino que todos habiendo sido igualmente transgresores, hemos venido a ser igualmente justos y santos.

Y esa iglesia a la que el Señor la llama con todas estas virtudes, también se le llama cuerpo, por ello en la cena debemos conciderarnos lo que Dios mismo nos concidera, su iglesia (Su cuerpo). Yno ser juzgados por juzgarnos unos a otros tratando de ver quién la puede comer y quién no la puede comer   Ver   Mateo 7:1  1 Corintios 11:31-32   Romanos 2:1 

La iglesia como cuerpo: “Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.” Efesios 5:29-30 

“Siendo uno solo el pan,nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo…” 1 Corintios 10:17

“Vosotros,  pues,  sois el cuerpo de Cristo…” 1 Corintios 12:27

“…y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel todo lo llena en todo” Efesios 1:22b-23

Conclusión: Dejar de cenar por  creer que un pecado me lo impide, no es discernir adecuadamente el cuerpo al cual pertenezco, pues de tratarse de estar sin pecado para hacerlo entonces ninguno podría hacerlo, el apóstol Juan dice que si digo que no tengo pecado me engaño a mi mismo, y si digo que no hago pecado le digo a Dios mentiroso, el asunto es que tengo pecado (Naturaleza carnal) y hago pecado, pero no soy visto por Cristo como tal, discernir el cuerpo es alegrarnos en la congregación de los justos como lo dice David y dar gracias al Señor por la gracia de su sacrificio para con su iglesia y cuerpo.

Todos los textos son tomados de la versión Reina Valera 1960

Sobre el autor: Carlos Mario Vergara es graduado en ciencias religiosas del ABS, y también del Blaze Outreach International, colabora en capacitación y enseñanza biblica en la comunidad cristiana bautista el redil en Pereira Colombia, es casado con Lorena y tiene 3 hijos, Ana Maria, Samuel y David.

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