JESÚS JAMÁS PROMETIÓ A SU IGLESIA EL CIELO COMO PREMIO, SINO EL REINO DE YAHWEH

Una de las enseñanzas tradicionales de las iglesias cristianas (católica y protestantes por igual) es que Cristo prometió a sus fieles seguidores una estadía eterna en el cielo como galardón por su fidelidad. Sin embargo, cuando nos ponemos a investigar en la Biblia dónde se enseña exactamente eso, simplemente no lo encontramos por ningún lado. De hecho, la verdad es totalmente lo opuesto. Jesús enseñó que los mansos heredarán la tierra y que los justos jamás serán removidos de ella (Mateo 5:5; Sal. 37:29; Prov. 10:30; 11:31).

Por otro lado, Jesús enseñó busquemos y pidamos constantemente por la venida del reino a la tierra en nuestras oraciones diarias (Mat. 6:10,33). Esto simplemente quiere decir que la meta del cristiano auténtico no es el cielo sino el reino de los cielos, el cual se establecerá en la tierra, para que así se haga la voluntad de Dios en este planeta enfermo, tal como se hace en el cielo.

¿Pero están las iglesias pidiendo y esperando que venga el reino de Dios a la tierra para que se haga la voluntad de Dios finalmente en ella? Pues parece que no, ya que están anunciando la destrucción de este planeta y el traslado de los salvos al cielo para que moren eternamente con Dios y su Hijo. 

 
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EL PARAÍSO O EL OLVIDO

Esta información documental de las causas de los trastornos de valor y síntomas sistémicos perjudiciales causados por nuestro actual sistema establecido. Esta presentación en video aboga por un nuevo sistema socio-económico, que se actualiza a los conocimientos actuales, presentando el trabajo de toda la vida del ingeniero social, futurista, inventor y diseñador Jacque Fresco Industrial, que él llama una Economía Basada en Recursos. La película Detalles de la necesidad de superar los métodos anticuados e ineficientes de la política, derecho, negocios, o cualquier otro “establecimiento” nociones de los asuntos humanos, y utilizar los métodos de la ciencia, junto con la alta tecnología, para atender las necesidades de todos los pueblos del mundo . No se basa en las opiniones de la elite política y financiera o en ilusorias las llamadas democracias, pero en el mantenimiento de un equilibrio dinámico con el planeta que en última instancia, podría proporcionar la abundancia para todos. Paraíso o el olvido, por el Proyecto Venus presenta, el espectador a un sistema de valores más apropiado que se necesitaría para que este enfoque holístico para el cuidado y beneficiar a la civilización humana. Esta alternativa supera a la necesidad de un entorno monetario basado, controlado y orientado a la escasez, la que nos encontramos hoy en día. 

 
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MOMENTOS DE LA CREACIÓN: EL AVE DEL PARAÍSO JARDINERO

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Salmos 90:17

 
“Sea la luz de Jehová, nuestro Dios, sobre nosotros. La obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; sí, la obra de nuestras manos confirma”.

Las aves del paraíso solo se encuentran el Nueva Guinea y Australia.  Hay muchos tipos de aves del paraíso cada una con hábitos exclusivos.  Sin embargo, las aves del paraíso son mejor conocidas por su amor a los colores brillantes y el gran cuidado que utilizan en decorar sus construcciones.  Toda esta actividad se lleva a cabo para atraer una pareja.  Los científicos dicen que mientras más brillantes son las plumas del ave del paraíso, menos elaboradas son sus construcciones.  

El ave del paraíso jardinero tiene las plumas más brillantes entre las aves del paraíso.  Esta ave espectacular, del tamaño de un arrendajo azul, fue vista por última vez en 1895.  Luego para su asombro, un ornitólogo examinando la moderna población de aves del paraíso vio una el primer día que empezó a mirar.  Al parecer, todos han estado buscando estas aves misteriosas por lugares equivocados.

El ave del paraíso jardinero tiene un frente amarillo y una cresta brillante de color naranja que sube por arriba de su cabeza, hasta su fosa nasal.  Este construye una enramada bastante simple que asemeja un palo de mayo de 1,20 metros rodeado por un área musgosa de 90 centímetros de diámetro.  Esta área tiene montones de fruta colorida bien arreglados a su alrededor.  Para atraer a una pareja el macho hace diferentes sonidos, algunos de los cuales asemejan el croar de una rana.  Entonces él sostiene fruta colorida frente a su pecho para impresionar más a la hembra.

Los estándares de belleza son tan universales entre las criaturas de Dios que testifican que toda la creación es obra de sus manos.

Oración: 
Amado Señor, Te agradezco que aunque la creación gime bajo la carga del pecado humano, sorprendentemente todavía muestra tanta belleza. Te pido que mi vida siempre sea iluminada con la perfecta belleza del perdón de pecados a través de tu muerte en la cruz. Amén.
Notas: 
C. Simon. Legendary Bowerbird Thrives in New Guinea. Science News, Vol.120 p.326.

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LA “RESTITUCIÓN DE TODAS LAS COSAS” SE INICIARÁ EN EL NUEVO MILENIO

 

Uno de los aspectos más sorprendentes de la Declaración del Milenio – el reinado de 1000 años de Jesucristo desde la ciudad de Dios, Jerusalén – traerá de regreso  a la creación al jardín del Edén. Isaías habla a menudo de esta edad y habla de una época en que la “maldición” causada por el pecado de Adán se invertirá.

El lobo habitará con el cordero, el leopardo se echará con el cabrito, el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño pequeño los conducirá. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas, y el león comerá paja como el buey. El niño jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado meterá la mano en el nido de la víbora. (Isaías 11:6-8)

Isaías profetizó que la segunda venida traerá el amanecer de la mayor edad del mundo, lo que Jesús llamó la “regeneración del mundo” (MTT 19) y Pedro lo denomina “los tiempos de la restitución de todas las cosas” (Hechos 3:21).

“Ya no va a tener el sol para luz del día, ni el resplandor de la luna te alumbrará; Sin embargo, usted tendrá el SEÑOR por luz eterna, y tu Dios para su gloria. El sol ya no se establece, ni se su luna de disminuir, porque tú tendrás al SEÑOR por luz eterna, y los días de tu luto será más. (Isaías 60:19-20)

Desafortunadamente, la iglesia ha sido tan poco se enseña en esta área que ellos creen que se trata de “exageración poética” y perder todo el sentido del texto como una escena del Milenio! Gracias a Dios, Jesús no pierde la verdadera interpretación. Se hace eco de las palabras de Isaías y le dice a sus discípulos que la “regeneración” (MTT 19:27) comenzará con el inicio del milenio, cuando venga a sentarse en su trono.

En la actualidad, Jesús se sienta a la diestra de su Padre en el trono de su Padre, esperando hasta que todos sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies (Sal 110). Cuando llegue la hora, Jesús dejará el cielo una vez más, al final y descenderá a la tierra, donde gobernará y reinará desde su trono en Jerusalén como el Hijo de David. (Apocalipsis 3:21)

Entonces Pedro le dijo: “Mira, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. Por lo tanto, ¿qué nos queda? “Entonces Jesús les dijo:” De cierto os digo, que en la regeneración , cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también se sentarán en doce tronos [ en la tierra], a las doce tribus de Israel “(Mateo 19:27, 28)

Pablo, del mismo modo, escribió en un momento en la creación serían liberados de la esclavitud de la corrupción. Por supuesto que no lo llama “el Milenio” (un punto que frustra a muchos estudiosos de la Biblia), ya que nadie antes que Juan el Amado en el Apocalipsis fue dada la duración de esta “época de la regeneración”!

“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no voluntariamente, sino por aquel que la sometió, en la esperanza de que la creación misma será libertada de la esclavitud de la corrupción en la libertad de la gloria de los hijos de Dios. “(Rom 8:21)

En esta regeneración del mundo los doce discípulos se sentarán en tronos en la tierra, no en el cielo.

Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. Y otorgar a un reino, como mi Padre me concedió una sobre mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino , y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Lucas 22:28-30).

Después de los 1000 años de Jesús trayendo todas las cosas bajo sus pies “, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y poder” (I Cor 15), Dios, el Padre, se ha propuesto para que Satanás esté libre de nuevo, al igual que en el Jardín del Edén. Recuerde que la tierra en este momento será muy similar en todas las facetas del Jardín del Edén original. Sin embargo, el Padre apagará la última revuelta de Satanás antes de que pueda comenzar (Ap 20) y eliminará todos los males, en cualquier forma, fuera sw la tierra. Entonces, por fin, el Padre estará una vez más unido con su Hijo en la tierra (que será “renovada por el fuego”) y en conjunto, de la Nueva Jerusalén, que van a vivir en comunión íntima y continua con la humanidad redimida y la creación siempre . (Ap 21-22)

La última página de la Biblia te lleva de vuelta a la primera página! Sin embargo, esta vez el diablo y todos sus ángeles están encerrados en el lago de fuego para siempre …

El que da testimonio de estas cosas dice: “Sí, vengo pronto.” Amén. Ven, Señor Jesús. (Apocalipsis 22:20)

El suyo para el Rey que viene pronto,

Jeff Gilbertson

EL PARAÍSO DE DIOS

Apocalipsis 2:7

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. Al que venciere, daré á comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

El árbol de la vida está en medio del paraíso de DIOS.

Apo 21:2  Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.Apo 21:3  Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

La Santa ciudad es la Nueva Jerusalén, es el tabernáculos de DIOS con los hombre y vivirá DIOS con los hombres.

Apo 22:1  Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.Apo 22:2  En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.Apo 22:3  Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,

En medio de la Santa ciudad está el árbol de la vida, podemos concluir que esta Santa ciudad es el Paraiso de Dios… 

El texto afirma que allí estarán Dios, Jesucristo y sus siervos sirviéndoles.

¿De que siervos se habla aquí?

Apo 7:9  Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; Apo 7:13  Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?Apo 7:14  Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.Apo 7:15  Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.Apo 7:16  Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno;Apo 7:17  porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

Así es, la gran muchedumbre, incontable cantidad de hombres, que han creido en Jesucristo y le han seguido… es la que estará en el paraiso de DIOS, en la Santa ciudad, la Nueva Jerusalén y desde allí regirán todos a las naciones que hayan sobrevivido al juicio.

Apo 2:26  Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,Apo 2:27  y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre;

Apo 21:24  Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.

Apo 21:25  Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.Apo 21:26  Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella. Apo 21:27  No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.

Apo 1:5  y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,Apo 1:6  y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Que Dios los bendiga.

Julio Díaz

http://unicodiosverdadero.blogspot.com/

¿QUÉ ES EL PARAÍSO?

Muchos cristianos piensan que el paraíso es el cielo mismo, cuando en realidad el paraíso está en el cielo, lo cual es muy distinto. Sin embargo, la Biblia nos dice que este paraíso es una ciudad que bajará del cielo y se asentará en la tierra en el mundo del mañana, en la era venidera de justicia.

EL PARAÍSO: ¿SABE USTED QUÉ ES?

                           

      Por Ing° Mario A. Olcese (Apologista) 

La Palabra “Paraíso” aparece en sólo 5 pasajes de la Biblia: 2 en el Antiguo Testamento, y 3 en el Nuevo. Los más importantes y significativos son los que aparecen en el Nuevo Testamento, pues tienen, además, un significado “supramundano” o “extraterreno”. Millones de cristianos han leído el diálogo que sostuvo nuestro Señor Jesucristo con el llamado “buen ladrón” del Gólgota. Recordemos aquel diálogo leyendo Lucas 23:42, y que dice:

 “Y dijo a Jesús: Acuérdate de mi cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso.”

                         No obstante, para muchos estudiantes de la Biblia se les hace difícil comprender qué fue lo que Jesús quiso decir con la palabra “paraíso”. Para muchos cristianos el paraíso es sinónimo de CIELO. Entonces se supone que Cristo le prometió al “buen ladrón” que estaría con él en el cielo—en ese mismo día (“hoy”). Pero Jesús no usó la palabra cielo sino paraíso. Además, Jesús no ascendió al Padre en ese mismo día de su muerte, ni en el siguiente, ni en el día de su resurrección (al tercer día), sino 40 días después de su resurrección. A María le dijo: “…no me toques, porque aún no he subido a mi Padre” (Juan 20:17). ¡Y esto se lo dice ¡después de resucitar! En Hechos 1:3 leemos que Cristo permaneció —después de resucitar— 40 días más con sus discípulos para hablarles acerca del reino de Dios. Entonces, ¿cómo podría haber cumplido Jesús su promesa al “ladrón bueno” si verdaderamente Jesús no subió al cielo sino después de 43 días de su muerte? ¡He aquí un dilema que requiere una explicación!

                         Otro grupo de cristianos sostiene—y con razón— que al no existir signos de puntuación en el Griego Neo Testamentario (Recuérdese que el Nuevo Testamento fue escrito originalmente en  el idioma Griego mayormente), el pasaje puede transcribirse de esta forma:

Y dijo a Jesús: Acuérdate de mi cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso.”

                         Si uno compara esta forma de transcribir el texto griego al español con el mismo texto que aparece al comienzo de este estudio, verá que la “coma” está en diferente sitio. En el primer caso, la “coma” está inmediatamente antes de la palabra “hoy”; y en el segundo caso, la “coma” está después de “hoy”. Este pequeño cambio de posición de la “coma” ¡CAMBIA RADICALMENTE EL SENTIDO DEL TEXTO!

                         En la primera trascripción del pasaje de Lucas 23:42, que aparece al inicio de este estudio, Jesús le estaría prometiendo al “buen ladrón” el paraíso para ese mismo día de su crucifixión (“De cierto te digo, HOY ESTARÁS conmigo en el paraíso”).  En cambio, en el segunda trascripción, Jesús le estaría prometiendo al “ladrón bueno” el paraíso para un futuro indeterminado o indefinido (“De cierto te digo hoy, ESTARÁS conmigo en el paraíso”). Además, Jesús supuestamente le estaría enfatizando y certificando su promesa  cuando  dijo: “De cierto te digo hoy”.  Sin embargo, para hacer honor a la verdad, esta segunda trascripción parece incorrecta y forzada, pues Jesús jamás hablaba así cuando prometía o enseñaba algo a sus discípulos. Veamos algunos ejemplos sólo en el capítulo 5  de Mateo: “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje…”(Mateo 5:22). “De cierto te digo que no saldrás de allí…” (Mateo 5:26). “Pero yo os digo que cualquiera que mira…” (Mateo 5:28). “Pero yo os digo que el que repudia a su mujer…” (Mateo 5:31). “Pero yo os digo: No juréis…” (Mateo 5:34). “Pero yo os digo: “No resistáis al que es malo” (Mateo 5:39). “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos…” (Mateo 5:44). Es claro que no era el estilo de Jesús decir algo así como: “De cierto te digo hoy” (comparar también con Mateo 5:26; Mateo 10:15; Mateo 11:11,22; Mateo 12:6,31; Mateo 16:28; Mateo 19:9,24).

                          Otros estudiosos de la Biblia han afirmado que el paraíso no tiene que ver ni con el cielo, ni con ningún otro lugar supramundano. Para estos estudiosos, la palabra “Paraíso” (Gr. Paradeisos, y en Heb. “Gan”), es de origen Persa que quiere decir Jardín y Huerto.  Se afirma, con verdad, que había muchos jardines y huertos fuera de las murallas de Jerusalén. En esos lugares preparaban sus sepulcros las familias (2 Reyes 21:26; Juan 19:41). Entonces, este grupo de cristianos sostiene que, cuando Jesús dijo: “De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso”, quiso decir:

“hoy estarás conmigo en el SEPULCRO (del Jardín o Paraíso).” Y para probarlo citan Juan 19:41-42, que dice:  “Y en el lugar donde le crucificaron había un huerto(“paraíso”) y un sepulcro nuevo…y pusieron allí el cuerpo de Jesús.” No obstante, el único problema de esta interesante tesis es que no se dice que el “buen ladrón” haya sido enterrado con Jesús en ese jardín o en otro. Recordemos que en el jardín o huerto Jesús fue sepultado sólo, según nos lo narran los evangelistas, pero nada se dice del “ladrón bueno”. Generalmente los cadáveres de delincuentes eran arrojados fuera de los muros de la ciudad, en un lugar llamado “Gehenna” (lugar donde había fuego y en donde se quemaban los cuerpos de los delincuentes).    

El Paraíso y el Tercer Cielo

                        Para poder saber qué es en verdad aquel paraíso que Jesús le ofreció al “buen ladrón”, será necesario examinar los 3 pasajes bíblicos que hablan sobre él en el Nuevo Testamento. Uno de ellos, el de Lucas 23:42, ya lo hemos examinado. Ahora Vamos a examinar 2 Corintios 12:2-4. En Este texto San Pablo dice:

 “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el TERCER CIELO. Y conozco al tal hombre…que fue arrebatado al PARAÍSO, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre ex presar.”

                       Aquí Pablo está hablando de que el paraíso puede ser el tercer cielo. Nótese que dice que fue “arrebatado al tercer cielo” y “arrebatado al paraíso” en el mismo versículo. Nuevamente aquí tenemos que reflexionar en lo siguiente: ¿Fue arrebatado Pablo al “tercer cielo”, y desde allí, nuevamente “arrebatado al paraíso”?  ¿ O es más bien que “paraíso” y “tercer cielo” significan lo mismo? Personalmente creo que “paraíso” y “tercer cielo” significan lo mismo. Entonces el “tercer cielo” es el  “paraíso” en este versículo.

                       También es interesante de que Pablo habla de que ese arrebatamiento pudo haber ocurrido “en el cuerpo” o “fuera del cuerpo”. ¿Qué se entiende por “fuera del cuerpo”? No lo sabemos exactamente. Tal vez “fuera del cuerpo” quiera decir, “en éxtasis”, o “en visión” (verso 1). Pero lo cierto es que esta persona arrebatada (muy probable Pablo mismo) oyó palabras inefables que no se pueden explicar.

Paraíso y el Árbol de la Vida

                       El tercer pasaje que nos habla del paraíso lo encontramos en Apocalipsis 2:7, que dice:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.  Al que venciere, le daré de comer del ÁRBOL DE LA VIDA,  el cual está en medio del PARAÍSO DE DIOS.”

                       Ahora, obsérvese que EN MEDIO del llamado PARAÍSO está EL ÁRBOL DE LA VIDA. Este detalle, del “árbol de la vida”—en medio—del “paraíso”, es clave para entender qué es el paraíso ofrecido por Jesús al “buen ladrón” de la cruz. De manera que hay que averiguar en qué otros pasajes del Nuevo Testamento encontramos ese misterioso “árbol de la vida”. Pues bien, gracias a Dios que tenemos otros versículos en Apocalipsis 22:2 y14, que dicen:

 “EN MEDIO de la calle de la CIUDAD, y a uno y otro lado del río, estaba el ÁRBOL DE LA VIDA…bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la CIUDAD.”

                       Ahora comparemos con atención los textos de Apocalipsis 2:7 y Apocalipsis 22:2,14, porque ambos textos nos dan mucha luz sobre el llamado Paraíso de Dios. He aquí 4 puntos:

    1.- El árbol de la vida está en medio del Paraíso de Dios (Apo. 2:7).

    2.- El árbol de la vida está en medio de la calle de la Ciudad (Apo. 22:2).

    3.- El Paraíso es una Ciudad, puesto que se nos dice que el árbol de la vida  está en medio del Paraíso y de la calle de la Ciudad. (ver n°.s 1 y 2).                                                

    4.- Los cristianos verdaderos están llamados a entrar por las puertas de dicha Ciudad Celestial donde está el árbol de la vida.

El Paraíso y La Ciudad

                       Queda demostrado que el paraíso está estrechamente ligado a la ciudad celestial (“tercer cielo”). Nosotros, como cristianos, somos ciudadanos de esa ciudad celestial. Pablo afirma que “nuestra ciudadanía está en los cielos…” (Filipenses 3:20). Obviamente la palabra ciudadanía tiene que ver con una Ciudad. En nuestro caso, somos ciudadanos de la “Ciudad”, “Paraíso”, o “Tercer Cielo”.

 El Paraíso Bajará a la Tierra

                       Lo siguiente es crucial y clave para entender la promesa de Jesús al ladrón de la cruz: ¿Subiremos al cielo para entrar por las puertas de la Ciudad o Paraíso?¿Prometió Jesús a sus seguidores llevarlos al cielo para entrar al Paraíso o Ciudad Santa? ¡Esta es otra historia! En Apocalipsis 21:2 leemos algo interesante:

 “Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, DESCENDER del CIELO, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.”

                      El apóstol Pablo también escribió:

 “Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamo LA POR VENIR.” (Hebreos 13:14).

                      Del Patriarca Abraham, se dijo:

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba…porque ESPERABA LA CIUDAD que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” (Hebreos 11:8,10).

                      Aquí vemos que Abraham esperaba la ciudad (no dice, “esperaba ir a la ciudad”), a la cual se la llama también: “una patria” (Hebreos 11:14). Leer también Hebreos 11:13-16.

La Casa de Dios

                      Todo lo dicho hasta ahora tiene que ver con “La Casa de Dios”. Nuestro Padre celestial nos hizo a Su imagen y semejanza” (Génesis 1:26). Es decir, Dios es un Padre de Familia (Leer Efesios 2:19). Así también los hombres forman familias y se convierten en padres. Dios tiene su Casa Propia en donde vive (Salmo 26:8). Así también el hombre edifica una casa en donde vive con su familia (Leer Isaías 65:21). Recordemos que Jesús habló de “la Casa de mi Padre” en Juan 14:2,3

                      En 2 Corintios 5:1 Pablo dice: “…tenemos de Dios un edificio, UNA CASA no hecha de manos, eterna, en los cielos.” Por otro lado, es interesante lo que Pablo dice a los Hebreos (9:23,24) con las siguientes palabras: “Fue, pues, necesario que las FIGURAS DE LAS COSAS CELESTIALES fuesen purificadas así; pero las COSAS CELESTIALES MISMAS, con mejores sacrificios que éstos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano FIGURA DEL VERDADERO, sino en el cielo mismo para presentarse ahora delante de Dios.

                      Lo que Pablo revela es que en el cielo hay unas COSAS, como por ejemplo, un santuario verdadero. En Hebreos 8:1,2 nos habla del tabernáculo que Dios levantó en el cielo, y no el hombre. Igual ocurre con la ciudad celestial, “cuyo arquitecto y constructor es Dios.”  Si  amigos, en el cielo HAY COSAS REALES o VERDADERAS hechas por la mano de Dios. Ese tabernáculo de Dios, donde Él mora, bajará a la tierra y “Dios estará con los hombres, y él morará con ellos.” (Apocalipsis 21:2,3).

                      Es evidente que los justos permanecerán en esta tierra (Proverbios 2:21), y Dios vendrá con su Ciudad Santa, Paraíso, o “Tercer Cielo” a la tierra. Entonces los justos entrarán a la Ciudad o Paraíso—¡en la tierra!. (Proverbios 11:31).

Conclusión  

                       El  “buen ladrón” recibió una promesa de Jesús que bien pudo haberse cumplido en ese mismo día, a través de una visión o éxtasis; o bien en un futuro, cuando sea resucitado él junto con todos los creyentes, y cuando haya descendido la Ciudad o Paraíso a la tierra. Recordemos que Salomón dijo que el justo será recompensado en la tierra (Proverbios 11:31)—¡No en el cielo!

                       Los que afirman que el “buen ladrón” efectivamente subió al cielo con Cristo cuando ambos murieron en ese mismo día, se encuentran con el problema de que Cristo aún no había subido al Padre cuando resucitó al tercer día. ¡Claramente se lo dijo Jesús a María en Juan 20:17!

                        Lo que si está claro es que el Paraíso tiene que ver con una CIUDAD celestial, llamada también “Tercer Cielo”, “Casa de Dios”, “Patria”, etc. Y también es claro que este Paraíso o Ciudad celestial bajará a la tierra para que los salvos puedan entrar en él y morar con Dios. No hay texto alguno que diga que escaparemos de la tierra, en dirección al espacio sideral, para ingresar al Paraíso o Ciudad celestial con nuestras “almas inmortales”, una vez muertos. La ‘oración del Padrenuestro’, y en especial, la parte que pedimos “VENGA TU REINO”, comprende todo esto que explicamos en este estudio.

www.yeshuahamashiaj.org (inglés y español)

 

“ESTAR CON CRISTO”—¿QUÉ IMPLICA ESTA FRASE?

Nuestro amigo y hermano, el Sr. Armando López Golart, nos dice en su escrito “La Biblia y la muerte, lo siguiente:

 “Ahora, quizás usted pueda entender por qué Jesús contestó de la manera que lo hizo cuando un malhechor que estaba siendo ejecutado junto a él, le hizo esta petición: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino. 43 Y él le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso”.” (Luc. 23:42-43). Note que Jesús no le prometió nada en especial, como que tendría la oportunidad de formar parte del gobierno del reino… un privilegio que se otorga solo a unos cuantos escogidos de entre la humanidad (Luc. 12:32). No, sino que lo que Jesús le prometió a aquel malhechor simplemente, es que estaría en el Paraíso.

Réplica de Apologista:

Es cierto que Jesús no le dijo al “ladrón bueno” algo así como: “Estarás gobernando conmigo en mi reino” o “Serás parte de mi gabinete de gobierno”, pero sí le dijo: “Estarás conmigo en el paraíso”. Ese vocablo “conmigo” indica una cercanía o una relación muy estrecha con Cristo. Cuando un rey le dice a alguno: “Estarás conmigo en mi reino”, uno entiende que estará muy cerca del rey, ya sea en su palacio, o en su trono mismo.

Veamos el caso de aquel hombre que tenía dos hijos (Lucas 15:11-31). Uno de ellos le pide a su padre que le dé la parte de su herencia para que pudiera hacer su vida fuera del núcleo familiar, pero el otro hijo que opta por quedarse en casa, su padre le dice: “tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas”. Pues bien, notemos que este hijo hogareño siempre estaba con el padre, y por tanto todas las cosas del padre eran de este hijo. Esta ilustración nos hace ver que estar con alguno, en este caso, con el padre, es estar dentro del núcleo familiar, y es también participar de lo que es del padre.

Del mismo modo, cuando Jesús le dijo al “buen ladrón”: “estarás CONMIGO en el paraíso (=reino)”, lo que le quiso decir era que aquel ladrón estaría asociado estrechamente con él en su paraíso o reino, y no meramente, como supone López, que entraría en el reino o paraíso como un súbdito más en una tierra lejana del imperio.

Por otro lado, lo que el Sr. Armando López Golart se olvida es que “estar con Cristo” es estar donde él está y contemplar su gloria. Dice Jesús en Juan 17:24, así: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén CONMIGO, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo”. Esto es algo definitivo: Estar con Cristo es estar donde él está, y es ver su gloria”.

Otros pasajes en donde se nos habla de estar con Cristo (“conmigo”) son:

Apocalipsis 3:4: Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán CONMIGO en vestiduras blancas, porque son dignas.

Apocalipsis 3:20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él CONMIGO.

Apocalipsis 3:21: Al que venciere, le daré que se siente CONMIGO en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

Finalmente, el Sr. López Golart nos dice que los que gobiernen con Cristo serán “una manada pequeña”, y para probarlo se dirige a Lucas 12:32. Este pasaje dice: “No temáis, MANADA PEQUEÑA, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino”. Pero si tomamos literalmente este pasaje como que son los únicos que reinarán con Cristo, entonces los únicos que reinarán con Cristo serán Judíos naturales convertidos, excluidos los gentiles. Pero lo cierto es que Jesús vino a los Suyos para buscar herederos de su reino, y éstos, por supuesto, eran una manada pequeña comparados con los gentiles del mundo entero. Pero una vez que la mayoría de Su pueblo natural rechazó la oferta del reino, Jesús llamó a los gentiles a través del ministerio de Pablo, y a éstos, les dijo: “Si sufrimos, también REINAREMOS con él;  Si le negáremos, él también nos negará” (2 Timoteo 2:12). Así que una participación activa en el reino también le fue ofrecida a una grande multitud de conversos gentiles.

¡USTED NO NECESITA IR AL TIBET PARA VISIONAR UN UTÓPICO SHANGRI-LÁ EN LA TIERRA!

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha PREPARADO para los que le aman” 1Corintios 2:9:

James Hilton habla en su novela de 1933 Horizontes perdidos de Shangri-La, el lugar de los Himalayas en el que había paisajes maravillosos y en donde el tiempo se detenía en un ambiente de paz y frescura. Está basada en la mística ciudad budista de Shambhala.

Los lugares reales más parecidos, que posiblemente haya descrito o inspirado a James Hilton, son el territorio tibetano de Diqing y el Reino de Bhután. Varios países se adjudican por razones turísticas localizar dentro de su geografía el mítico lugar inspirador de Shangri-La. (WIKEPEDIA)

El Shangri-Lá Bíblico

Las Escrituras (La Biblia) nos pintan un verdadero Sangri-lá paradisiaco cuando se establezca el reino de Dios en la tierra. Este será un reino de paz y justicia, el cual estará  rodeado de una flora y fauna maravillosas, y una atmósfera limpia y pura que no cause daño a la salud, y abundantes cantoras por doquier, alegrándonos  nuestros días con sus bellas melodías. El profeta Isaías vislumbró ese reino ideal con estas palabras:

“Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar. Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa·. Isaías 11:6-10

 “Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en PARAÍSO, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto” Isaías 51:3.

“Morará el LOBO con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará”. Isaías 11:6.

“Edificarán CASAS, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas”. Isaías 65:21

“El LOBO y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová”. Isaías 65:25

“Aquel día que les alcé mi mano, jurando así que los sacaría de la tierra de Egipto a la tierra que les había provisto, que fluye leche y miel, la cual es la más HERMOSA de todas las tierras” Ezequiel 20:6.

El profeta Ezequiel habla de la tierra renovada, así:

Y dirán: Esta tierra que era asolada ha venido a ser como huerto del EDÉN; y estas ciudades que eran desiertas y asoladas y arruinadas, están fortificadas y habitadas” Ezequiel 36:35

El rey David nos habla de ese hermoso reino, así:

“Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, Es el monte de Sion, a los lados del norte, La CIUDAD del gran Rey” Salmos 48:2

“La GLORIA de tu reino digan, Y hablen de tu poder, Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos, Y la gloria de la magnificencia de su REINO” Salmos 145:11,12

El rey Salomón, escribió:

“RIQUEZAS, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová” Proverbios 22:4.

El apóstol Pablo nos habla de uno (probablemente él mismo) que fue “arrebatado” al paraíso, así:

“Conozco a un hombre en Cristoque fue arrebatado al PARAÍSO, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar”. 2 Corintios 12:4

“Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” Efesios 1:18

El apóstol Pedro, escribe:

“Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y TIERRA nueva, en los cuales mora la justicia”. 2 Pedro 3:13

El apóstol Juan escribe:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios” Apocalipsis 2:7

“Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas. Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero. El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro. La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales. Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel. El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio; y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, ágata; el cuarto, esmeralda; el quinto, ónice; el sexto, cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista. Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio. Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella. No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero”. Apo.21:10-27

Más sobre el reino en:

www.eladaliddelaverdad.over-blog.es

 

POR FIN HOY USTED PUEDE SABER LO QUE ES EL PARAÍSO!

                          Por Ing° Mario A. Olcese (Apologista)

Lo que las iglesias desconocen por culpa de la tradición

La Palabra “Paraíso” aparece en sólo 5 pasajes de la Biblia: 2 en el Antiguo Testamento, y 3 en el Nuevo. Los más importantes y significativos son los que aparecen en el Nuevo Testamento, pues tienen, además, un significado “supramundano” o “extraterreno”. Millones de cristianos han leído el diálogo que sostuvo nuestro Señor Jesucristo con el llamado “buen ladrón” del Gólgota. Recordemos aquel diálogo leyendo Lucas 23:42, y que dice:

 “Y dijo a Jesús: Acuérdate de mi cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso.”

                         No obstante, para muchos estudiantes de la Biblia, se les hace difícil comprender qué fue lo que Jesús quiso decir con la palabra “paraíso”. Para muchos cristianos el paraíso es un sinónimo del vocablo CIELO. Entonces se ha supuesto que Cristo le prometió al “buen ladrón” que estaría con él en el cielo—en ese mismo día (“hoy”). Pero Jesús no usó la palabra cielo sino paraíso. Además, Jesús no ascendió al Padre en ese mismo día de su muerte, ni en el siguiente, ni en el día de su resurrección (al tercer día), sino 40 días después de su resurrección. A María le dijo: “…no me toques, porque aún no he subido a mi Padre” (Juan 20:17). ¡Y esto se lo dice ¡después de resucitar! En Hechos 1:3 leemos que Cristo permaneció —después de resucitar— 40 días más con sus discípulos para hablarles acerca del reino de Dios. Entonces, ¿cómo podría haber cumplido Jesús su promesa al “ladrón bueno” si verdaderamente Jesús no subió al cielo sino después de 43 días de su muerte? ¡He aquí un dilema que requiere una explicación!

                         Otro grupo de cristianos sostiene—y con razón— que al no existir signos de puntuación en el Griego Neo Testamentario (Recuérdese que el Nuevo Testamento fue escrito originalmente en  el idioma Griego mayormente), el pasaje puede transcribirse de esta forma:

Y dijo a Jesús: Acuérdate de mi cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso.”

                         Si uno compara esta forma de transcribir el texto griego al español con el mismo texto que aparece al comienzo de este estudio, verá que la “coma” está en diferente sitio. En el primer caso, la “coma” está inmediatamente antes de la palabra “hoy”; y en el segundo caso, la “coma” está después de “hoy”. Este pequeño cambio de posición de la “coma” ¡CAMBIA RADICALMENTE EL SENTIDO DEL TEXTO!

                         En la primera trascripción del pasaje de Lucas 23:42, que aparece al inicio de este estudio, Jesús le estaría prometiendo al “buen ladrón” el paraíso para ese mismo día de su crucifixión (“De cierto te digo, HOY ESTARÁS conmigo en el paraíso”).  En cambio, en el segunda trascripción, Jesús le estaría prometiendo al “ladrón bueno” el paraíso para un futuro indeterminado o indefinido (“De cierto te digo hoy, ESTARÁS conmigo en el paraíso”). Además, Jesús supuestamente le estaría enfatizando y certificando su promesa  cuando  dijo: “De cierto te digo hoy”.  Sin embargo, para hacer honor a la verdad, esta segunda trascripción es posible, aunque también es cierto que Jesús jamás hablaba así cuando prometía o enseñaba algo a sus discípulos. Veamos algunos ejemplos sólo en el capítulo 5  de Mateo: “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje…”(Mateo 5:22). “De cierto te digo que no saldrás de allí…” (Mateo 5:26). “Pero yo os digo que cualquiera que mira…” (Mateo 5:28). “Pero yo os digo que el que repudia a su mujer…” (Mateo 5:31). “Pero yo os digo: No juréis…” (Mateo 5:34). “Pero yo os digo: “No resistáis al que es malo” (Mateo 5:39). “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos…” (Mateo 5:44). Es claro que no era el estilo de Jesús decir algo así como: “De cierto te digo hoy” (comparar también con Mateo 5:26; Mateo 10:15; Mateo 11:11,22; Mateo 12:6,31; Mateo 16:28; Mateo 19:9,24).

                          Otros estudiosos de la Biblia han afirmado que el paraíso no tiene que ver, ni con el cielo, ni con ningún otro lugar supramundano. Para estos estudiosos, la palabra “Paraíso” (Gr. Paradeisos, y en Heb. “Gan”), es de origen Persa que quiere decir Jardín y Huerto.  Se afirma, con verdad, que había muchos jardines y huertos fuera de las murallas de Jerusalén. En esos lugares preparaban sus sepulcros las familias (2 Reyes 21:26; Juan 19:41). Entonces, este grupo de cristianos sostiene que, cuando Jesús dijo: “De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso”, quiso decir:

“hoy estarás conmigo en el SEPULCRO (del Jardín o Paraíso).” Y para probarlo citan Juan 19:41-42, que dice:  “Y en el lugar donde le crucificaron había un huerto(“paraíso”) y un sepulcro nuevo…y pusieron allí el cuerpo de Jesús.” No obstante, el único problema de esta interesante tesis es que no se dice que el “buen ladrón” haya sido enterrado con Jesús en ese jardín o en otro. Recordemos que en el jardín o huerto Jesús fue sepultado sólo, según nos lo narran los evangelistas, pero nada se dice del “ladrón bueno”. Generalmente los cadáveres de delincuentes eran arrojados fuera de los muros de la ciudad, en un lugar llamado “Gehenna” (lugar donde había fuego y en donde se quemaban los cuerpos de los delincuentes).    

El Paraíso y el Tercer Cielo

                        Para poder saber qué es en verdad aquel paraíso que Jesús le ofreció al “buen ladrón”, será necesario examinar los 3 pasajes bíblicos que hablan sobre él en el Nuevo Testamento. Uno de ellos, el de Lucas 23:42, ya lo hemos examinado. Ahora Vamos a examinar 2 Corintios 12:2-4. En Este texto San Pablo dice:

 “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el TERCER CIELO. Y conozco al tal hombre…que fue arrebatado al PARAÍSO, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre ex presar.”

                       Aquí Pablo está hablando de que el paraíso puede ser el tercer cielo. Nótese que dice que fue “arrebatado al tercer cielo” y “arrebatado al paraíso” en el mismo versículo. Nuevamente aquí tenemos que reflexionar en lo siguiente: ¿Fue arrebatado Pablo al “tercer cielo”, y desde allí, nuevamente “arrebatado al paraíso”?  ¿ O es más bien que “paraíso” y “tercer cielo” significan lo mismo? Personalmente creo que “paraíso” y “tercer cielo” significan lo mismo. Entonces el “tercer cielo” es el  “paraíso” en este versículo.

                       También es interesante notar que Pablo habla de que ese arrebatamiento pudo haber ocurrido “en el cuerpo” o “fuera del cuerpo”. ¿Qué se entiende por “fuera del cuerpo”? No lo sabemos exactamente. Tal vez “fuera del cuerpo” quiera decir, “en éxtasis”, o “en visión” (verso 1). Pero lo cierto es que esta persona arrebatada (muy probable Pablo mismo, y menos probable, el “buen ladríon”) oyó palabras inefables que no se pueden explicar.

Paraíso y el Árbol de la Vida

                       El tercer pasaje que nos habla del paraíso lo encontramos en Apocalipsis 2:7, que dice:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.  Al que venciere, le daré de comer del ÁRBOL DE LA VIDA,  el cual está en medio del PARAÍSO DE DIOS.”

                       Ahora, obsérvese que EN MEDIO del llamado PARAÍSO está EL ÁRBOL DE LA VIDA. Este detalle, del “árbol de la vida”—en medio—del “paraíso”, es clave para entender qué es el paraíso ofrecido por Jesús al “buen ladrón” de la cruz. De manera que hay que averiguar en qué otros pasajes del Nuevo Testamento encontramos ese misterioso “árbol de la vida”. Pues bien, gracias a Dios que tenemos otros versículos en Apocalipsis 22:2 y14, que dicen:

 “EN MEDIO de la calle de la CIUDAD, y a uno y otro lado del río, estaba el ÁRBOL DE LA VIDA…bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la CIUDAD.”

                       Ahora comparemos con atención los textos de Apocalipsis 2:7 y Apocalipsis 22:2,14, porque ambos textos nos dan mucha luz sobre el llamado “Paraíso de Dios”. He aquí 4 puntos:

    1.- El árbol de la vida está en medio del Paraíso de Dios (Apo. 2:7).

    2.- El árbol de la vida está en medio de la calle de la Ciudad (Apo. 22:2).

    3.- El Paraíso es una Ciudad, puesto que se nos dice que el árbol de la vida  está en medio del Paraíso y de la calle de la Ciudad. (ver n°.s 1 y 2).                                                 

    4.- Los cristianos verdaderos están llamados a entrar por las puertas de dicha Ciudad Celestial donde está el árbol de la vida.

El Paraíso y La Ciudad

                       Queda demostrado que el paraíso está estrechamente ligado a la ciudad celestial (“tercer cielo”). Nosotros, como cristianos, somos ciudadanos de esa ciudad celestial. Pablo afirma que “nuestra ciudadanía está en los cielos…” (Filipenses 3:20). Obviamente la palabra ciudadanía tiene que ver con una Ciudad. En nuestro caso, somos ciudadanos de la “Ciudad”, “Paraíso”, o “Tercer Cielo”.

 El Paraíso Bajará a la Tierra

                       Lo siguiente es crucial y clave para entender la promesa de Jesús al ladrón de la cruz: ¿Subiremos al cielo para entrar por las puertas de la Ciudad o Paraíso? ¿Prometió Jesús a sus seguidores llevarlos al cielo para entrar al Paraíso o Ciudad Santa? ¡Esta es otra historia! En Apocalipsis 21:2 leemos algo interesante:

 “Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, DESCENDER del CIELO, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.”

                      El apóstol Pablo también escribió:

 “Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamo LA POR VENIR.” (Hebreos 13:14).

                      Del Patriarca Abraham, se dijo:

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba…porque ESPERABA LA CIUDAD que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” (Hebreos 11:8,10).

                      Aquí vemos que Abraham esperaba la ciudad (no dice, “esperaba ir a la ciudad”), a la cual se la llama también: “una patria” (Hebreos 11:14). Leer también Hebreos 11:13-16.

La Casa de Dios

                      Todo lo dicho hasta ahora tiene que ver con “La Casa de Dios”. Nuestro Padre celestial nos hizo a Su imagen y semejanza” (Génesis 1:26). Es decir, Dios es un Padre de Familia (Leer Efesios 2:19). Así también los hombres forman familias y se convierten en padres. Dios tiene su Casa Propia en donde vive (Salmo 26:8). Así también el hombre edifica una casa en donde vive con su familia (Leer Isaías 65:21). Recordemos que Jesús habló de “la Casa de mi Padre” en Juan 14:2,3. 

                      En 2 Corintios 5:1 Pablo dice: “…tenemos de Dios un edificio, UNA CASA no hecha de manos, eterna, en los cielos.” Por otro lado, es interesante lo que Pablo dice a los Hebreos (9:23,24) con las siguientes palabras: “Fue, pues, necesario que las FIGURAS DE LAS COSAS CELESTIALES fuesen purificadas así; pero las COSAS CELESTIALES MISMAS, con mejores sacrificios que éstos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano FIGURA DEL VERDADERO, sino en el cielo mismo para presentarse ahora delante de Dios.

                      Lo que Pablo revela es que en el cielo hay unas COSAS, como por ejemplo, un santuario verdadero. En Hebreos 8:1,2 nos habla del tabernáculo que Dios levantó en el cielo, y no el hombre. Igual ocurre con la ciudad celestial, “cuyo arquitecto y constructor es Dios.”  Si  amigos, en el cielo HAY COSAS REALES o VERDADERAS hechas por la mano de Dios. Ese tabernáculo de Dios, donde Él mora, bajará a la tierra y “Dios estará con los hombres, y él morará con ellos.” (Apocalipsis 21:2,3).

                      Es evidente que los justos permanecerán en esta tierra (Proverbios 2:21), y Dios vendrá con su Ciudad Santa, Paraíso, o “Tercer Cielo” a la tierra. Entonces los justos entrarán a la Ciudad o Paraíso—¡en la tierra!. (Proverbios 11:31).

Conclusión  

                       El  “buen ladrón” recibió una promesa de Jesús que bien pudo haberse cumplido en ese mismo día, a través de una visión o éxtasis; o bien en un futuro, cuando sea resucitado él junto con todos los creyentes, y cuando haya descendido la Ciudad o Paraíso a la tierra. Recordemos que Salomón dijo que el justo será recompensado en la tierra (Proverbios 11:31)—¡No en el cielo!

                       Los que afirman que el “buen ladrón” efectivamente subió al cielo con Cristo cuando ambos murieron en ese mismo día, se encuentran con el problema de que Cristo aún no había subido al Padre cuando resucitó al tercer día. ¡Claramente se lo dijo Jesús a María en Juan 20:17!

                        Lo que si está claro es que el Paraíso tiene que ver con una CIUDAD celestial, llamada también “Tercer Cielo”, “Casa de Dios”, “Patria”, etc. Y también es claro que este Paraíso o Ciudad celestial bajará a la tierra para que los salvos puedan entrar en él y morar con Dios. No hay texto alguno que diga que escaparemos de la tierra, en dirección al espacio sideral, para ingresar al Paraíso o Ciudad celestial con nuestras “almas inmortales”, una vez muertos. La ‘oración del Padrenuestro’, y en especial, la parte que pedimos “VENGA TU REINO”, comprende todo esto que explicamos en este estudio.

www.elevangeliodelreino.org

 

 

HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO

night-at-golgotha-1869Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
                 ¡La verdad del paraíso desconocida por millones!

Estimados amigos: La Palabra “Paraíso” aparece en sólo 5 pasajes de la Biblia: 2 en el Antiguo Testamento y 3 en el Nuevo. Los más importantes y significativos son los que aparecen en el Nuevo Testamento, pues tienen, además, un significado supra mundano o extraterreno. Millones de cristianos han leído el diálogo que sostuvo nuestro Señor Jesucristo con el llamado “buen ladrón” del Gólgota en Lucas 23:42, y que dice:

 

“Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, hoy estarás conmigo
en el paraíso.”

Pues bien, para muchos estudiantes de la Biblia se les hace muy difícil comprender qué fue lo que Jesús quiso decir con la palabra “paraíso”. Para muchos cristianos el paraíso es sinónimo de CIELO. Entonces se supone que Cristo le prometió al “buen ladrón” que estaría con él en el cielo en ese mismo día (“hoy”). Pero Jesús no usó la palabra cielo sino paraíso. Además, Jesús no ascendió al Padre en ese mismo día de su muerte, ni en el siguiente, ni en el día de su resurrección (al tercer día), sino 40 días después de su resurrección. A María le dijo: “…no me toques, porque aún no he subido a mi Padre” (Juan 20:17). ¡Y esto se lo dice ¡después de resucitar! Además, en Hechos 1:3 leemos que Cristo, después de resucitar, permaneció 40 días más con sus discípulos para hablarles acerca del reino de Dios. Entonces, ¿cómo podría haber cumplido Jesús su promesa al “ladrón bueno” si verdaderamente él no subió al cielo sino después de 43 días de su muerte? ¡He aquí un dilema que requiere una explicación!

Otro grupo de cristianos sostiene—y con razón—que al no existir signos de puntuación en el Griego Neo Testamentario (Recuérdese que el Nuevo Testamento fue escrito originalmente en el idioma Griego mayormente), el pasaje puede transcribirse de esta forma:

“Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo hoy, estarás con-
migo en el paraíso.”

Si uno compara esta forma de transcribir el texto griego al español con el mismo texto que aparece al comienzo de este estudio, verá que la “coma” está en diferente sitio. En el primer caso, la “coma” está inmediatamente antes de la palabra “hoy”; y en el segundo caso, la “coma” está después de “hoy”. Este pequeño cambio de posición de la “coma” ¡CAMBIA RADICALMENTE EL SENTIDO DEL TEXTO!

En la primera trascripción del pasaje de Lucas 23:42, que aparece al inicio de este estudio, Jesús le estaría prometiendo al “buen ladrón” el paraíso para ese mismo día de su crucifixión (“De cierto te digo, HOY ESTARÁS conmigo en el paraíso”). En cambio, en el segunda trascripción, Jesús le estaría prometiendo al “ladrón bueno” el paraíso para un futuro indeterminado o indefinido (“De cierto te digo hoy, ESTARÁS conmigo en el paraíso”). Además, Jesús supuestamente le estaría enfatizando y certificando su promesa cuando dijo: “De cierto te digo hoy”. Sin embargo, para hacer honor a la verdad, esta segunda trascripción parece incorrecta y forzada, pues Jesús jamás hablaba así cuando prometía o enseñaba algo a sus discípulos. Veamos algunos ejemplos sólo en el capítulo 5 de Mateo: “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje…”(Mateo 5:22). “De cierto te digo que no saldrás de allí…” (Mateo 5:26). “Pero yo os digo que cualquiera que mira…” (Mateo 5:28). “Pero yo os digo que el que repudia a su mujer…” (Mateo 5:31). “Pero yo os digo: No juréis…” (Mateo 5:34). “Pero yo os digo: “No resistáis al que es malo” (Mateo 5:39). “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos…” (Mateo 5:44). Es claro que no era el estilo de Jesús decir algo así como: “De cierto te digo hoy” (comparar también con Mateo 5:26; Mateo 10:15; Mateo 11:11,22; Mateo 12:6,31; Mateo 16:28; Mateo 19:9,24).

Otros estudiosos de la Biblia han afirmado que el paraíso no tiene nada que ver ni con el cielo, ni con ningún otro lugar supra mundano. Para estos estudiosos, la palabra “Paraíso” (Gr. “Paradeisos”, y en Heb. “Gan”), es de origen Persa que quiere decir Jardín y Huerto. Se afirma, con verdad, que había muchos jardines y huertos fuera de las murallas de Jerusalén. En esos lugares preparaban sus sepulcros las familias (2 Reyes 21:26; Juan 19:41). Entonces, este grupo de cristianos sostiene que cuando Jesús dijo: “De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso”, quiso decir simplemente: “hoy estarás conmigo en el SEPULCRO (del Jardín o Paraíso).” Y para probarlo citan Juan 19:41-42, que dice: “Y en el lugar donde le crucificaron había un huerto (“paraíso”) y un sepulcro nuevo…y pusieron allí el cuerpo de Jesús.” No obstante, el único problema de esta interesante tesis es que no se dice que el “buen ladrón” haya sido enterrado con Jesús en ese jardín o en otro. Recordemos que en el jardín o huerto Jesús fue sepultado solo, según nos lo narran los evangelistas, pero nada se dice del “ladrón bueno”. Generalmente los cadáveres de delincuentes eran arrojados fuera de los muros de la ciudad, en un lugar llamado “Gehenna” (lugar donde había fuego y en donde se quemaban los cuerpos de los delincuentes).

El Paraíso y el Tercer Cielo

Para poder saber qué es en verdad aquel paraíso que Jesús le ofreció al “buen ladrón”, será necesario examinar los 3 pasajes bíblicos que hablan sobre él en el Nuevo Testamento. Uno de ellos, el de Lucas 23:42, ya lo hemos examinado. Ahora Vamos a examinar 2 Corintios 12:2-4. En Este texto San Pablo dice:

“Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el TERCER CIELO. Y conozco al tal hombre…que fue arrebatado al PARAÍSO, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre ex-
presar.”

Aquí Pablo está hablando de que el paraíso puede ser el tercer cielo. Nótese que dice que fue “arrebatado al tercer cielo” y “arrebatado al paraíso” en el mismo versículo. Nuevamente aquí tenemos que reflexionar en lo siguiente: ¿Fue arrebatado Pablo al “tercer cielo”, y desde allí, nuevamente “arrebatado al paraíso”? ¿O es más bien que “paraíso” y “tercer cielo” significan lo mismo? Personalmente creo que “paraíso” y “tercer cielo” significan lo mismo. Entonces el “tercer cielo” es el “paraíso” en este versículo.

También es interesante que Pablo hable de que ese arrebatamiento pudo haber ocurrido “en el cuerpo” o “fuera del cuerpo”. ¿Qué se entiende por “fuera del cuerpo”? No lo sabemos exactamente. Tal vez “fuera del cuerpo” quiera decir, “en éxtasis”, o “en visión” (verso 1). Pero lo cierto es que esta persona arrebatada (muy probable Pablo mismo) oyó palabras inefables que no se pueden explicar.

Paraíso y el Árbol de la Vida

El tercer pasaje que nos habla del paraíso lo encontramos en Apocalipsis 2:7, que dice:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré de comer del ÁRBOL DE LA VIDA, el cual está en medio del PARAÍSO DE DIOS.”

Ahora obsérvese que EN MEDIO del llamado PARAÍSO está EL ÁRBOL DE LA VIDA. Este detalle del “árbol de la vida” en medio del “paraíso” es clave para entender lo que es el paraíso ofrecido por Jesús al “buen ladrón” de la cruz. De manera que hay que averiguar en qué otros pasajes del Nuevo Testamento encontramos ese misterioso “árbol de la vida”. Pues bien, gracias a Dios que tenemos otros versículos. Veamos Apocalipsis 22:2 y14, que dicen:

“EN MEDIO de la calle de la CIUDAD, y a uno y otro lado del río, estaba el ÁRBOL DE LA VIDA…bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la CIUDAD.”

Ahora comparemos con atención los textos de Apocalipsis 2:7 y Apocalipsis 22:2,14, porque ambos textos nos dan mucha luz sobre el llamado “Paraíso de Dios”. He aquí 4 puntos:

1.- El árbol de la vida está en medio del Paraíso de Dios (Apo. 2:7).

2.- El árbol de la vida está en medio de la calle de la Ciudad (Apo. 22:2).

3.- El Paraíso es una Ciudad, puesto que se nos dice que el árbol de la vida está en medio del Paraíso y de la calle de la Ciudad. (ver n°.s 1 y 2).

4.- Los cristianos verdaderos están llamados a entrar por las puertas de dicha Ciudad Celestial donde está el árbol de la vida.

El Paraíso y La Ciudad

Queda demostrado que el paraíso está estrechamente ligado a la ciudad celestial (“tercer cielo”). Nosotros, como cristianos, somos ciudadanos de esa ciudad celestial. Pablo afirma que “nuestra ciudadanía está en los cielos…” (Filipenses 3:20). Obviamente la palabra ciudadanía tiene que ver con una Ciudad. En nuestro caso, somos ciudadanos de la “Ciudad”, “Paraíso”, o “Tercer Cielo”.

El Paraíso Bajará a la Tierra

Lo siguiente es crucial y clave para entender la promesa de Jesús al ladrón de la cruz: ¿Subiremos al cielo para entrar por las puertas de la Ciudad o Paraíso?¿Prometió Jesús a sus seguidores llevarlos al cielo para entrar al Paraíso o Ciudad Santa? ¡Esta es otra historia! En Apocalipsis 21:2 leemos algo interesante:

“Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, DESCENDER del CIELO, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

El apóstol Pablo también escribió:

“Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos LA POR VENIR.” (Hebreos 13:14).

Del Patriarca Abraham, se dijo:

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba…porque ESPERABA LA CIUDAD que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” (Hebreos 11:8,10).

Aquí vemos que Abraham esperaba la ciudad (no dice, “esperaba ir a la ciudad”), a la cual se la llama también: “una patria” (Hebreos 11:14). Leer Hebreos 11:13-16.

La Casa de Dios

Todo lo dicho hasta ahora tiene que ver con “La Casa de Dios”. Nuestro Padre celestial nos hizo a Su “imagen y semejanza” (Génesis 1:26). Es decir, Dios es un Padre de Familia (Leer Efesios 2:19). Así también los hombres forman familias y se convierten en padres. Dios tiene su Casa Propia en donde vive (Salmo 26:8). Así también el hombre edifica una casa en donde vive con su familia (Leer Isaías 65:21). Recordemos que Jesús habló de “la Casa de mi Padre” en Juan 14:2,3.

En 2 Corintios 5:1 Pablo dice: “…tenemos de Dios un edificio, UNA CASA no hecha de manos, eterna, en los cielos.” Por otro lado, es interesante lo que Pablo dice a los Hebreos (9:23,24) con las siguientes palabras: “Fue, pues, necesario que las FIGURAS DE LAS COSAS CELESTIALES fuesen purificadas así; pero las COSAS CELESTIALES MISMAS, con mejores sacrificios que éstos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano FIGURA DEL VERDADERO, sino en el cielo mismo para presentarse ahora delante de Dios.”

Lo que Pablo revela es que en el cielo hay algunas COSAS, como por ejemplo, un santuario verdadero. En Hebreos 8:1,2 nos habla del tabernáculo que Dios levantó en el cielo, y no el hombre. Igual ocurre con la ciudad celestial, “cuyo arquitecto y constructor es Dios.” Si amigos, en el cielo HAY COSAS REALES o VERDADERAS hechas por la mano de Dios. Ese tabernáculo de Dios, donde Él mora, bajará a la tierra y “Dios estará con los hombres, y él morará con ellos.” (Apocalipsis 21:2,3).

Es evidente que los justos permanecerán en esta tierra (Proverbios 2:21), y Dios vendrá con su Ciudad Santa, Paraíso, o “Tercer Cielo” a la tierra. Entonces los justos entrarán a la Ciudad o Paraíso—¡en la tierra!. (Proverbios 11:31).

Conclusión

El “buen ladrón” recibió una promesa de Jesús que bien pudo haberse cumplido en ese mismo día, a través de una visión o éxtasis; o bien sería cristalizado en un futuro, cuando fuese resucitado él junto con todos los creyentes, y cuando haya descendido la Ciudad o Paraíso a la tierra. Recordemos que Salomón dijo que el justo será recompensado en la tierra—¡No en el cielo! (Proverbios 11:31).

Los que afirman que el “buen ladrón” efectivamente subió al cielo con Cristo cuando ambos murieron en ese mismo día, se encuentran con el problema de que Cristo aún no había subido al Padre cuando resucitó al tercer día. ¡Claramente se lo dijo Jesús a María en Juan 20:17!

Lo que sí está claro es que el Paraíso tiene que ver con una CIUDAD celestial, llamada también “Tercer Cielo”, “Casa de Dios”, “Patria”, etc. Y también es claro que este Paraíso o Ciudad celestial bajará a la tierra para que los salvos puedan entrar en él y morar con Dios. No hay texto alguno que diga que escaparemos de la tierra, en dirección al espacio sideral, para ingresar al Paraíso o Ciudad celestial con nuestras “almas inmortales”, una vez muertos. La ‘oración del Padrenuestro’, y en especial, la parte que pedimos “VENGA TU REINO”, comprende todo esto que explicamos en este estudio.

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¡LA RESTAURACIÓN DEL PARAÍSO TERRESTRE!

 “Una de las principales nostalgias que invaden al ser humano, tal vez la más intensa y persistente de todas, es la nostalgia del paraíso perdido. En todos los niveles se evidencia cierto anhelo por el paraíso”. Tal nostalgia es natural, pues como la Biblia nos recuerda, la vida humana empezó en el Paraíso, un hermoso jardín bien regado por la cabecera de tres ríos donde no se conocía el envejecimiento ni enfermedades ni muerte (Génesis 2:8-15). Después que la familia humana perdió el hogar paradisiaco empezó progresivamente a envejecer enfermar y finalmente morir, Entonces recibió la promesa de una futura restauración. Promesa que por muchos siglos se transmitió entre generaciones. La esperanza de de vida futura restaurada en algún tipo de paraíso terrestre.

En muchas partes de la Biblia (como en Isaías 35:1-10) podemos leer acerca de la verdadera esperanza del Paraíso futuro (Isaías 51:3). Por ejemplo, el capítulo 35 del libro profético de Isaías describe la transformación de regiones desérticas en parques ajardinados y campos fértiles. Los ciegos recobran la vista, los mudos el habla y los sordos el oído. En este Paraíso prometido no hay desconsuelo ni suspiros, lo que implica que ni siquiera existe ya la muerte. (será cosa del pasado) ¡Qué promesa tan maravillosa! ¿Cómo deben entenderse estas palabras? ¿Nos brindan alguna esperanza a los que vivimos hoy? El análisis de este capítulo de Isaías nos dará la contestación a estas preguntas.

Una tierra de personas desoladas se regocija

Isaías inicia de este modo su profecía inspirada acerca del Paraíso restaurado: “El desierto y la región árida se alborozarán, y la llanura desértica estará gozosa, y florecerá como el azafrán. Sin falta florecerá, y realmente estará gozosa con gozo y con alegre gritería. La gloria del Líbano mismo tendrá que serle dada, el esplendor del Carmelo y de Sarón”. Habrá los que verán… (la restauración y el esplendor) Isaías 35:1, 2.

“La Nueva Tierra de personas pacificas” tendrán buenas razones para alegrarse, pues les aguarda un futuro espléndido. Isaías predice: “En aquel tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos mismos de los sordos serán destapados. En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo, y la lengua del mudo clamará con alegría” (Isaías 35:5, 6a).Bendiciones con aguas refrescantes

 

Cuesta imaginarse un paraíso sin agua. En el Paraíso original de Edén había abundancia de agua (Génesis 2:10-14). Es oportuno, por tanto, que Isaías haga esta refrescante promesa: “En el desierto habrán brotado aguas, y torrentes en la llanura desértica. Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. Las zonas desoladas por las que antes vagaban los chacales estarán cubiertas de vegetación exuberante. El terreno seco y polvoriento se transformará en “un lugar pantanoso” donde crecerán el papiro y otras plantas semejantes a la caña que viven cerca del agua.Habrá regocijo hasta tiempo indefinido

 

El capítulo 35 de Isaías finaliza con una nota alegre: “Los mismísimos redimidos volverán y ciertamente vendrán (al nuevo gobierno reinante) con clamor gozoso; y habrá regocijo hasta tiempo indefinido sobre la cabeza de ellos. Alborozo y regocijo alcanzarán, y el desconsuelo y el suspirar tendrán que huir” (Isaías 35:10).

La profecía de Isaías, pronunciada en el pasado, se habrá cumplido. El desconsuelo y los suspiros se tornan en alborozo y regocijo, una vez restaurada su tierra se abra cumplido su promesa. ¡Se abra restaurado el Paraíso, tanto físico como en el sentido espiritual!

El nacimiento de una nueva nación

En el momento determinado, durante su ministerio terrestre, Jesús preparó el terreno para el nacimiento de una Nueva Nación. Restituyó con sus enseñanzas, las autenticas normas que regirán su reinado y, las aguas de la verdad del reino (Nuevo Gobierno) empezaron a fluir nuevamente. También curó a los enfermos tanto en sentido físico como espiritual. La proclamación de las buenas nuevas del Reino de Dios constituyó un clamor gozoso. Que demostración tan consoladora manifestó Jesús, (con sus acciones), de las curaciones y resurrecciones, que llevara a cabo mediante su reinado, mientras restaure del Paraíso terrestre.

Recordamos las palabras en Isaías 35:3 donde pasa a decir: “Enderecen las manos que cuelgan y las rodillas debilitadas”. De seguro parece que en el siglo primero de nuestra era hubo un cumplimiento de las palabras del capítulo 35 de Isaías. Como resultado de los milagros de Jesús y sus discípulos, los ciegos vieron, los sordos oyeron, los cojos caminaron y los mudos recuperaron el habla en sentido literal, incluso demostró el poder sobre la muerte resucitando… (Mateo 9:32; 11:5; Lucas 10:9). Pero más importante es el hecho de que los amantes de la justicia abandonaron las creencias falsas y llegaron a disfrutar de un paraíso en sentido espiritual dentro de la Nueva Nación, dirigida por el Gran Maestro Jesús (Isaías 52:11; 2 Corintios 6:17).

¿Qué puede decirse de nuestros días, cuando la profecía de Isaías se complementa en la actualidad al ser entronizado Jesús como Rey Mesiánico de la Nueva Nación que tiene como misión restaurar el Paraiso?

¿Y qué podemos decir de los cumplimientos futuros?

¿Se cumplirá algún día la profecía de Isaías en sentido físico? Así es. Las curaciones milagrosas que efectuaron Jesús y sus apóstoles en el siglo primero demostraron que Jesús, (como Rey Reinante), tiene el deseo y la capacidad de realizar tales curaciones a gran escala en el futuro. Los Salmos inspirados hablan de vida eterna en condiciones pacíficas en la Tierra (Salmo 37:9, 11, 29). Jesús prometió vida en el Paraíso (Lucas 23:43). La Biblia ofrece, de principio a fin, la esperanza de un paraíso literal. En este, los ciegos, los sordos, los cojos y los mudos experimentarán una curación física permanente. Ya no habrá más desconsuelo ni suspiros. El regocijo verdaderamente durará hasta tiempo indefinido, aun para siempre (Revelación 7:9, 16, 17; 21:3, 4).

Aunque los mansos de la Tierra que aguardan la restauración del Paraíso físico terrestre, ya están disfrutando de las bendiciones del paraíso espiritual. Se enfrentan con optimismo a las condiciones de este sistema en deterioro. Con firme confianza en el Nuevo  Gobierno de la Nueva Nación, donde se animan unos a otros, teniendo así en cuenta la siguiente admonición: “Fortalezcan las manos débiles, y hagan firmes las rodillas vacilantes”. Digan a los que están ansiosos de corazón: “Sean fuertes no tengan miedo”. Están plenamente convencidos de que se cumplirá la promesa profética: “¡Miren! vendrá en su poder, aun a cumplir su propósito. Él mismo vendrá y los recatara” (Isaías 35:3, 4).

Preparado y conformado por

Cecilio Garago

Más Información sobre este maravilloso paraíso en la tierra en:

www.eterblogs.com/evangelio/

NUEVO BLOG “RETORNO AL PARAÍSO”

NUEVO BLOG “RETORNO AL PARAÍSO

 

 

 

Como ya se habrán podido dar cuenta ustedes, mis distinguidos visitantes, los temas que más he publicado en mis blogs son: EL UNITARISMO y EL REINO DE DIOS. Estos dos temas están desperdigados en todos mis blogs, por lo que he creído conveniente separarlos en dos blogs distintos para que ambos temas sean ubicados más fácilmente.

 

Si desean leer únicamente sobre el Unitarismo, pueden hacer clic en el siguiente enlace:

 

www.unitario.bloghostal.com

 

Si desean leer únicamente sobre el evangelio del Reino, pueden hacer clic en el siguiente enlace:

 

www.retornoalparaiso.blogspot.com

 

Espero que ambos blogs sean de su agrado.

 

Su Servidor,

 

Ingº Mario A Olcese (Apologista)

 

EL FENOMENAL FUTURO QUE NOS PRESENTA LA BIBLIA…¡EL PARAÍSO RESTAURADO EN LA NUEVA TIERRA!

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. Al que venciere, daré á comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios” (Apo. 2:7)

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

No hace mucho mi familia y yo visitamos el antiguo predio de mi padre el cual estaba sembrado de maíz, camote, tomate, cebolla, etc y que está regado por las aguas límpidas y frescas que corren por el cauce del río Lurín, al sur de Lima. Alrededor de la hacienda se veían los montes escarpados con cabras trepando y retozando, y un cielo azul, moteado por nubes blancas como el algodón y aves que iban de un lado a otro cantando y exhibiendo sus plumajes de lucidos colores. Todo se veía maravilloso, puro, fresco, relajante, y estimulante. La atmósfera realmente era maravillosa y tranquila, sin la agitación y la contaminación de las grandes ciudades. Nos encontramos con los antiguos trabajadores que ya son octogenarios y que aún sembraban sus parcelas, y que asombrosamente gozaban de una salud y fortaleza envidiables. “Es por el aire y la comida sana”, nos dijeron.

Y había Jehová Dios plantado un huerto en Edén al oriente, y puso allí al hombre que había formado (Génesis 2:8).

Cuando reflexionamos en el paraíso que Dios creó hace seis mil años para los humanos, como una enorme hacienda sin contaminación, sin maldición, sin violencia, sin enfermedades, y sin muerte, en donde la gente pudiese vivir en armonía con Dios y Su creación, nos preguntamos: ¿Podrá acaso algún día restaurarse ese estupendo prístino paraíso para que todos vivamos felices y sin penurias?¿Será posible que algún día se haga realidad el sueño de que todos tengamos una casa de campo con tierras benditas y agua en abundancia y sin que ninguno de los animales salvajes nos agredan?¿Será posible que algún día gocemos todos de una excelente salud y longevidad envidiables, alimentándonos sólo de productos del campo que no recibieron fertilizantes químicos e insecticidas?¿Será posible que nuestros vecinos sean todos personas probas y de confianza, de modo que no tengamos que asegurar nuestras puertas y ventanas por temor a los intrusos? Este anhelo no es de ningún modo una utopía inalcanzable o un sueño de toxicómanos. La Biblia nos habla de un paraíso restaurado como fue al principio. 

Bien que esperamos cielos nuevos y tierra nueva, según sus promesas, en los cuales mora la justicia (2 Pedro 3:13).

Una de las grandes promesas de la Biblia es que habrá una nueva tierra donde more la verdadera justicia. Esto significa que Dios regirá el mundo a través de Su Ungido con justicia y rectitud para que todos los hombres vivan contentos y sin penurias. Hoy, las cortes de justicia están atestadas de demandas de millones de hombres que buscan ser escuchados y atendidos, tanto de ricos como de pobres, pero especialmente de los pobres y desposeídos. Pero en la nueva sociedad, los problemas judiciales habrán desaparecido por completo porque el gobernante divino, el Señor Jesucristo, regirá con sabiduría celestial, administrando con sagacidad la nueva sociedad que él implementará en el mundo renovado. El profeta Isaías dice que He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio.(Isa. 32:1).

La restauración de todas las cosas (Hechos 3:21)

Jesús no viene a destruir el mundo sino a los que destruyen Su paraíso, y esto porque hombres egoístas tomaron malas decisiones, alterando el ecosistema de nuestro mundo. Dice la Escritura: “Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierraAsí que Dios está enfadado con los hombres que destruyen su creación, este hábitat ideal que Dios planeó con mucho amor y sabiduría. Sin embargo, una y otra vez la Biblia nos dice que Dios hará nuevas todas las cosas, es decir, que restaurará todas las cosas a su estado original. Jesús está ahora retenido en el cielo hasta el tiempo de la restauración (regeneración) o del restablecimiento de todo lo que está estropeado por causa de los hombres impíos que son los instrumentos del diablo. Dice Pedro: “A quien (Cristo) de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo” (Hechos 3:21).

Juan dice que todo el mundo yace bajo el poder del diablo (1 Jn. 5:19), y es justamente el diablo quien originó todo este caos en el mundo, al inducir a los hombres a alterar el orden natural de las cosas. Y claro, todo comenzó cuando Adán escuchó la voz de su esposa Eva, quien repitió la misma sugerencia del diablo a su marido para desobedecer el mandato divino. De este modo sobrevino la maldición en la tierra. “Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida”. 

 

Sión será nuevamente como un paraíso (Isa. 51:3)

“Ciertamente consolará Jehová á Sión: consolará todas sus soledades, y tornará su desierto como paraíso, y su soledad como huerto de Jehová; hallarse ha en ella alegría y gozo, alabanza y voz de cantar” (Isa. 51:3). El profeta Isaías predice que Sión, el monte del Eterno (símbolo de Jerusalén y de la nación Judía entera), será como un paraíso y sus desiertos como huertos. Esto nos habla de un país restaurado en todo el sentido de la palabra, con tierras fértiles, huertos frondosos, alegría, paz, gozo, alabanza y cánticos espirituales de parte de su pueblo. Un verdadero paraíso restaurado para los herederos del reino milenario de justicia.

De cierto, te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso (Lc.23:43)

El ladrón en la cruz le dijo a Jesús que se acordara de él cuando viniese en su reino, y Jesús le ofreció el paraíso, lo cual vincula el reino con el paraíso venidero. Ese paraíso es descrito también en Apocalipsis 21: El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. Al que venciere, daré á comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios” (v. 7).

Para poder saber qué es en verdad aquel paraíso que Jesús le ofreció al “buen ladrón”, será necesario examinar los 3 pasajes bíblicos que hablan sobre él en el Nuevo Testamento. Uno de ellos, el de Lucas 23:42, ya lo hemos examinado. Ahora Vamos a examinar 2 Corintios 12:2-4. En Este texto San Pablo dice:

  “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el TERCER CIELO. Y conozco al tal hombre…que fue arrebatado al PARAÍSO, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre ex presar.”

 

                       Aquí Pablo está hablando de que el paraíso puede ser el tercer cielo. Nótese que dice que fue “arrebatado al tercer cielo” y “arrebatado al paraíso” en el mismo versículo. Nuevamente aquí tenemos que reflexionar en lo siguiente: ¿Fue arrebatado Pablo al “tercer cielo”, y desde allí, nuevamente “arrebatado al paraíso”?  ¿ O es más bien que “paraíso” y “tercer cielo” significan lo mismo? Personalmente creo que “paraíso” y “tercer cielo” significan lo mismo. Entonces el “tercer cielo” es el  “paraíso” en este versículo.

 

                       También es interesante de que Pablo habla de que ese arrebatamiento pudo haber ocurrido “en el cuerpo” o “fuera del cuerpo”. ¿Qué se entiende por “fuera del cuerpo”? No lo sabemos exactamente. Tal vez “fuera del cuerpo” quiera decir, “en éxtasis”, o “en visión” (verso 1). Pero lo cierto es que esta persona arrebatada (muy probable Pablo mismo) oyó palabras inefables que no se pueden explicar.

                                

Paraíso y el Árbol de la Vida

 

                       El tercer pasaje que nos habla del paraíso lo encontramos en Apocalipsis 2:7, que dice:

                         

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.  Al que venciere, le daré de comer del ÁRBOL DE LA VIDA,  el cual está en medio del PARAÍSO DE DIOS.”

 

                       Ahora, obsérvese que EN MEDIO del llamado PARAÍSO está EL ÁRBOL DE LA VIDA. Este detalle, del “árbol de la vida”—en medio—del “paraíso”, es clave para entender qué es el paraíso ofrecido por Jesús al “buen ladrón” de la cruz. De manera que hay que averiguar en qué otros pasajes del Nuevo Testamento encontramos ese misterioso “árbol de la vida”. Pues bien, gracias a Dios que tenemos otros versículos en Apocalipsis 22:2 y14, que dicen:

 

 “EN MEDIO de la calle de la CIUDAD, y a uno y otro lado del río, estaba el ÁRBOL DE LA VIDA…bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la CIUDAD.”

 

                       Ahora comparemos con atención los textos de Apocalipsis 2:7 y Apocalipsis 22:2,14, porque ambos textos nos dan mucha luz sobre el llamado Paraíso de Dios. He aquí 4 puntos:

 

    1.- El árbol de la vida está en medio del Paraíso de Dios (Apo. 2:7).

    2.- El árbol de la vida está en medio de la calle de la Ciudad (Apo. 22:2).

    3.- El Paraíso es una Ciudad, puesto que se nos dice que el árbol de la vida  está en medio del Paraíso y de la calle de la Ciudad. (ver n°.s 1 y 2).                                                 

    4.- Los cristianos verdaderos están llamados a entrar por las puertas de dicha Ciudad Celestial donde está el árbol de la vida.

 

El Paraíso y La Ciudad

 

                       Queda demostrado que el paraíso está estrechamente ligado a la ciudad celestial (“tercer cielo”). Nosotros, como cristianos, somos ciudadanos de esa ciudad celestial. Pablo afirma que “nuestra ciudadanía está en los cielos…” (Filipenses 3:20). Obviamente la palabra ciudadanía tiene que ver con una Ciudad. En nuestro caso, somos ciudadanos de la “Ciudad”, “Paraíso”, o “Tercer Cielo”.

 

 El Paraíso Bajará a la Tierra

 

                       Lo siguiente es crucial y clave para entender la promesa de Jesús al ladrón de la cruz: ¿Subiremos al cielo para entrar por las puertas de la Ciudad o Paraíso?¿Prometió Jesús a sus seguidores llevarlos al cielo para entrar al Paraíso o Ciudad Santa? ¡Esta es otra historia! En Apocalipsis 21:2 leemos algo interesante:

 

 “Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, DESCENDER del CIELO, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.”

 

                      El apóstol Pablo también escribió:

 

 “Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos LA POR VENIR.” (Hebreos 13:14).

 

                      Del Patriarca Abraham, se dijo:

 

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba…porque ESPERABA LA CIUDAD que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” (Hebreos 11:8,10).

 

                      Aquí vemos que Abraham esperaba la ciudad (no dice, “esperaba ir a la ciudad”), a la cual se la llama también: “una patria” (Hebreos 11:14). Leer también Hebreos 11:13-16.

 

La Casa de Dios

 

                      Todo lo dicho hasta ahora tiene que ver con “La Casa de Dios”. Nuestro Padre celestial nos hizo a Su imagen y semejanza” (Génesis 1:26). Es decir, Dios es un Padre de Familia (Leer Efesios 2:19). Así también los hombres forman familias y se convierten en padres. Dios tiene su Casa Propia en donde vive (Salmo 26:8). Así también el hombre edifica una casa en donde vive con su familia (Leer Isaías 65:21). Recordemos que Jesús habló de “la Casa de mi Padre” en Juan 14:2,3

 

                      En 2 Corintios 5:1 Pablo dice: “…tenemos de Dios un edificio, UNA CASA no hecha de manos, eterna, en los cielos.” Por otro lado, es interesante lo que Pablo dice a los Hebreos (9:23,24) con las siguientes palabras: “Fue, pues, necesario que las FIGURAS DE LAS COSAS CELESTIALES fuesen purificadas así; pero las COSAS CELESTIALES MISMAS, con mejores sacrificios que éstos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano FIGURA DEL VERDADERO, sino en el cielo mismo para presentarse ahora delante de Dios.

 

                      Lo que Pablo revela es que en el cielo hay unas COSAS, como por ejemplo, un santuario verdadero. En Hebreos 8:1,2 nos habla del tabernáculo que Dios levantó en el cielo, y no el hombre. Igual ocurre con la ciudad celestial, “cuyo arquitecto y constructor es Dios.”  Si  amigos, en el cielo HAY COSAS REALES o VERDADERAS hechas por la mano de Dios. Ese tabernáculo de Dios, donde Él mora, bajará a la tierra y “Dios estará con los hombres, y él morará con ellos.” (Apocalipsis 21:2,3).

 

                      Es evidente que los justos permanecerán en esta tierra (Proverbios 2:21), y Dios vendrá con su Ciudad Santa, Paraíso, o “Tercer Cielo” a la tierra. Entonces los justos entrarán a la Ciudad o Paraíso—¡en la tierra!. (Proverbios 11:31). Todo esto será para la era del Reino, la era del Mesías Jesús.

 

……………………………………

 

 

 

MIRAR TERRENAL Y MIRAR DIVINO

Fotografa de El Bobo tomada en julio de 2006. 

Por el escribidor,  Dr. Javier  Rivas Martínez (MD) 

 

Daniel's Statue«Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen,  Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba de pie delante de ti, y su aspecto era terrible» (Dn.2:31).

«Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de otra, subían del mar» (Dn.7:2, 3).  

Las profecías del profeta Daniel que hacen referencia al reinado mesiánico de Jesucristo y su relación o afinidad con los gobiernos del mundo, están explicados cabalmente en los capítulos 2 y 7 del mencionado hombre de Dios (por favor, léalos amable visitante, para que entienda perfectamente bien la buena intención del artículo presente y crezca en sabiduría espiritual). 

Dándole una semblanza diferente, no del todo escatológica,  veremos   un apreciar  desigual de  los reinos del mundo por medio de visones en  dos hombres con caminos divergentemente trazados,  y que es de importancia suma el hacer ver al creyente, que no todo lo que brilla, como la imagen de rey babilónico, es oro, ni glorioso siempre. El fin del presente escrito, es ubicar al creyente inhábil en la real perspectiva de Dios, de modo sensato en el mundo que le rodea.   

La visión  del rey Nabucodonosor y la del profeta Daniel, comparten  el mismo significado de cinco reinados o monarquías mundiales. Aunque las visiones de cada uno  tratan de un mismo tema, hay aspectos que son totalmente diferentes entre una y otra. Muchas de estas diferencias tienen que ver con la naturaleza de quienes han tenido las visiones. En el primer caso, con Nabucodonosor, Dios le muestra el mundo de manera superficial, externa,  por medio de una imagen compuesta por muchos metales. Este ver, es totalmente carnal y mundano, es un concepto esencialmente encadenado a la condición humana, del ojo humano adaptado a lo terrenal, a una perspectiva material, absolutamente horizontal, indescifrable espiritualmente. Los metales vistos por el rey pagano, son símbolos terrenales, pero que no tienen valor ni exponen la grandeza de cada uno de los reinos que representan, como podemos ver en el cuarto reino, que es de hierro y que es el imperio más terrible que haya surgido en la Tierra en la antigüedad,  el romano, superior a los tres  anteriores, simbolizados por metales aún más preciados que  él. Notamos, que el quinto reino, que es una Piedra emblemática, razonablemente sería inferior comparada con los metales que el hombre les ha dado mayor importancia «porque piedras no se recogen del suelo todos los días para guardarlas celosamente». Una simple «piedra» no despuntaría a una pensar lógico de ser mayor a cualquiera de los metales de la imagen colosal esplendorosa, pero en realidad, la Piedra representa el reinado más glorioso que el mundo jamás ha visto, y que vendrá en el futuro para ser gobernado por el Mesías, y que en ese tiempo de las revelaciones a tratar  todavía estaba empañado ante los ojos de muchos de los que integraban el pueblo judío y qué decir de los que componían las naciones gentiles de esa época.  La mente de la persona que tuvo la visión de la imagen resplandeciente y terrible, es la mente de una persona totalmente egoísta, extremadamente visceral, aunque su reinado fuese  revelado con la gloria de la «Cabeza  Áurea», no dejaba de ser una efímera apariencia.  La ambición del rey mesopotámico, iba al extremo del equilibrio, ya que deseaba ser el amo absoluto de todo, como podemos ver en la visón del árbol gigantesco y frondoso que Dios hizo mostrar al monarca pagano (Ver por favor Dn. cap. 4).  Así, Nabucodonosor, concebía su reino como «divino» en aquella figura del árbol frondoso y gigantesco que todo sustentaba y que llenaba el cielo y también los ángulos de la tierra por su extensión y dominio, pero incapaz el rey pagano de ver la realidad de la tremenda y asombrosa  visión que no dejaba  de ser una forma  intrascendente en el cronos inexorable de un reinado que un día ya no existiría, como fue con el paso del tiempo: Su fulgor, quedó extinto.  

En la visión de Nabucodonosor, vemos en primer lugar, representando su dinastía y su gobierno, la cabeza de oro. Luego viene, el imperio medo-persa, estructuralmente, mucho más fuerte que la cabeza de oro, pero inferior, ya que era un reino coalicionado entre dos naciones diferentes, y diferentes en sus aspectos religiosos y culturales, que nunca compaginaron ente ellas. De tal modo, este reino es representado por los brazos y el pecho de plata: dos naciones divididas, y no una unidad de dos. El bronce se caracteriza por su notable brillo y fuerza, tal como lo simboliza el tercer reino. Así empieza el reinado de Alejandro: Conquistas rápidas, esplendor y gloria extrema. El brillo intelectual griego fue conocido por su grandeza y, hasta hoy, sigue siendo alabado por muchos; en su arte y expresiones poéticas no dejan de seguir teniendo reconocimiento universal. Un imperio de auge y conquista pero que se vio fragmentado tempranamente a causa de malignas ambiciones y de muchas controversias para ser dividido por las cruentas luchas que definieron a los que gobernarían los territorios conquistados. Vino el imperio romano, que en cuyo andar pausado, lento, dejó bien cimentadas sus leyes y su instituciones y soberana voluntad en todo el mundo antiguo conocido. Las dos  piernas de la estatua que vio Nabucodonosor, son un  imperio, pero dividido, al fin, y que no dejaron de tener conflictos entre uno y otro siempre: El imperio occidental y el imperio oriental. Los  diez dedos de hierro y barro de los pies de la imagen, representan la reestructuración del imperio romano en del futuro, cuyo gobernante será  el  Anticristo Escatológico. La mezcla del hierro y del barro, imposible de unirse,  denota la fragilidad del reino que habrá de ser parido por la coalición que  habrá de formarlo; será un  reino en parte fuerte, y por otro lado, débil,  unido por medios de alianzas humanas es decir, políticas de conveniencia. Todos estos reinos,  gloriosos en apariencia, fuertes y brutales, no son  más que espectros miserables que la mente humana ve por medio del cristal engañoso del corazón terrenal.   

Por otro lado, en cambio, el fiel servidor al Dios del Cielo, es decir, Daniel, tiene un mirar completamente diferente con relación a la perspectiva del rey Nabucodonosor. Dice Faibarn, que Daniel «ve debajo de la superficie», mirando la realidad de las cosas, tal cual son. Aunque la visión de las bestias del capítulo siete va por el mismo «tiro de la cueva» que la visón de la imagen esplendorosa de Nabucodonosor del capítulo dos, Daniel aprecia las horribles formas de la naturaleza humana en las monarquías terráqueas cronológicamente subsecuentes,   que tienen como figuras simbólicas seres pavorosamente bestiales. Así la ve el fiel profeta y santo hijo.  Ve en las bestias el profeta del exilio, la corrupción del mundo, la mentira y la ambición, la maldad y el homicidio, el robo, la codicia, y luchas de poder, violaciones y crueldad, egoísmo inherente en ellas, y la disparidad moral y espiritual con respecto a la Ordenanza de Arriba, y también, su  limitado tiempo de vida.  Esta es la perspectiva del mundo actual que desea  la gloria del mundo que es perecedera, pero que niegan la esperanza de la Piedra que destruyó el hierro, el barro mezclado  con el hierro, el oro, el bronce, la plata y que fue cortada por el Dios Vivo  (No con mano humana: Dn.2:34), y que llenó toda la Tierra,  y que es el Reino Terrenal y Milenario del Hijo de Dios, quien muchos no desean, pero si, el reino de las tinieblas satánicas y terrenales. Muchos creyentes hogaño, aman increíblemente hartas cabezas  de oro, pechos y brazos de plata, vientres y muslos de bronce, y  piernas de  hierro que representan la seguridad y la comodidad que el mundo actual ofrece; el poder, las riquezas,  promocionadas por gentes sin luz, sin Dios, y sin esperanza: Paradigma intrigantemente paradójico, que es concientizado y abrigado en el corazón del creyente no analítico en las cuestiones espirituales, deficiente Escritural, sujeto y complacido  a las falsas expectativas que el modernismo exhibe, y Dios es pasado a  la gradas de la indiferencia y que es tenido en cuenta como una alternativa casual, secundaria, para la edificación espiritual (¿?), y que desgraciadamente, esta «alternativa», invalida, en este caso, la salvación. 

«Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra » (Dn.2:34, 35). 

Dios les bendiga amigos y hermanos.

EL PARAÍSO: ¿SABE USTED QUÉ ES?

 

                          Por Ing° Mario A. Olcese (Apologista)

  

El jardn del Edén", de Hieronymus Bosch

 

La Palabra “Paraíso” aparece en sólo 5 pasajes de la Biblia: 2 en el Antiguo Testamento, y 3 en el Nuevo. Los más importantes y significativos son los que aparecen en el Nuevo Testamento, pues tienen, además, un significado “supramundano” o “extraterreno”. Millones de cristianos han leído el diálogo que sostuvo nuestro Señor Jesucristo con el llamado “buen ladrón” del Gólgota. Recordemos aquel diálogo leyendo Lucas 23:42, y que dice:

 

 “Y dijo a Jesús: Acuérdate de mi cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso.”

 

                         No obstante, para muchos estudiantes de la Biblia se les hace difícil comprender qué fue lo que Jesús quiso decir con la palabra “paraíso”. Para muchos cristianos el paraíso es sinónimo de CIELO. Entonces se supone que Cristo le prometió al “buen ladrón” que estaría con él en el cielo—en ese mismo día (“hoy”). Pero Jesús no usó la palabra cielo sino paraíso. Además, Jesús no ascendió al Padre en ese mismo día de su muerte, ni en el siguiente, ni en el día de su resurrección (al tercer día), sino 40 días después de su resurrección. A María le dijo: “…no me toques, porque aún no he subido a mi Padre” (Juan 20:17). ¡Y esto se lo dice ¡después de resucitar! En Hechos 1:3 leemos que Cristo permaneció —después de resucitar— 40 días más con sus discípulos para hablarles acerca del reino de Dios. Entonces, ¿cómo podría haber cumplido Jesús su promesa al “ladrón bueno” si verdaderamente Jesús no subió al cielo sino después de 43 días de su muerte? ¡He aquí un dilema que requiere una explicación!

 

                         Otro grupo de cristianos sostiene—y con razón— que al no existir signos de puntuación en el Griego Neo Testamentario (Recuérdese que el Nuevo Testamento fue escrito originalmente en  el idioma Griego mayormente), el pasaje puede transcribirse de esta forma:

 

Y dijo a Jesús: Acuérdate de mi cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso.”

 

 

                         Si uno compara esta forma de transcribir el texto griego al español con el mismo texto que aparece al comienzo de este estudio, verá que la “coma” está en diferente sitio. En el primer caso, la “coma” está inmediatamente antes de la palabra “hoy”; y en el segundo caso, la “coma” está después de “hoy”. Este pequeño cambio de posición de la “coma” ¡CAMBIA RADICALMENTE EL SENTIDO DEL TEXTO!

 

                         En la primera trascripción del pasaje de Lucas 23:42, que aparece al inicio de este estudio, Jesús le estaría prometiendo al “buen ladrón” el paraíso para ese mismo día de su crucifixión (“De cierto te digo, HOY ESTARÁS conmigo en el paraíso”).  En cambio, en el segunda trascripción, Jesús le estaría prometiendo al “ladrón bueno” el paraíso para un futuro indeterminado o indefinido (“De cierto te digo hoy, ESTARÁS conmigo en el paraíso”). Además, Jesús supuestamente le estaría enfatizando y certificando su promesa  cuando  dijo: “De cierto te digo hoy”.  Sin embargo, para hacer honor a la verdad, esta segunda trascripción parece incorrecta y forzada, pues Jesús jamás hablaba así cuando prometía o enseñaba algo a sus discípulos. Veamos algunos ejemplos sólo en el capítulo 5  de Mateo: “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje…”(Mateo 5:22). “De cierto te digo que no saldrás de allí…” (Mateo 5:26). “Pero yo os digo que cualquiera que mira…” (Mateo 5:28). “Pero yo os digo que el que repudia a su mujer…” (Mateo 5:31). “Pero yo os digo: No juréis…” (Mateo 5:34). “Pero yo os digo: “No resistáis al que es malo” (Mateo 5:39). “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos…” (Mateo 5:44). Es claro que no era el estilo de Jesús decir algo así como: “De cierto te digo hoy” (comparar también con Mateo 5:26; Mateo 10:15; Mateo 11:11,22; Mateo 12:6,31; Mateo 16:28; Mateo 19:9,24).

 

                          Otros estudiosos de la Biblia han afirmado que el paraíso no tiene que ver ni con el cielo, ni con ningún otro lugar supramundano. Para estos estudiosos, la palabra “Paraíso” (Gr. Paradeisos, y en Heb. “Gan”), es de origen Persa que quiere decir Jardín y Huerto.  Se afirma, con verdad, que había muchos jardines y huertos fuera de las murallas de Jerusalén. En esos lugares preparaban sus sepulcros las familias (2 Reyes 21:26; Juan 19:41). Entonces, este grupo de cristianos sostiene que, cuando Jesús dijo: “De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso”, quiso decir:

 

“hoy estarás conmigo en el SEPULCRO (del Jardín o Paraíso).” Y para probarlo citan Juan 19:41-42, que dice:  Y en el lugar donde le crucificaron había un huerto(“paraíso”) y un sepulcro nuevo…y pusieron allí el cuerpo de Jesús.” No obstante, el único problema de esta interesante tesis es que no se dice que el “buen ladrón” haya sido enterrado con Jesús en ese jardín o en otro. Recordemos que en el jardín o huerto Jesús fue sepultado sólo, según nos lo narran los evangelistas, pero nada se dice del “ladrón bueno”. Generalmente los cadáveres de delincuentes eran arrojados fuera de los muros de la ciudad, en un lugar llamado “Gehenna” (lugar donde había fuego y en donde se quemaban los cuerpos de los delincuentes).    

 

El Paraíso y el Tercer Cielo

 

                        Para poder saber qué es en verdad aquel paraíso que Jesús le ofreció al “buen ladrón”, será necesario examinar los 3 pasajes bíblicos que hablan sobre él en el Nuevo Testamento. Uno de ellos, el de Lucas 23:42, ya lo hemos examinado. Ahora Vamos a examinar 2 Corintios 12:2-4. En Este texto San Pablo dice:

 

 “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el TERCER CIELO. Y conozco al tal hombre…que fue arrebatado al PARAÍSO, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre ex presar.”

 

                       Aquí Pablo está hablando de que el paraíso puede ser el tercer cielo. Nótese que dice que fue “arrebatado al tercer cielo” y “arrebatado al paraíso” en el mismo versículo. Nuevamente aquí tenemos que reflexionar en lo siguiente: ¿Fue arrebatado Pablo al “tercer cielo”, y desde allí, nuevamente “arrebatado al paraíso”?  ¿ O es más bien que “paraíso” y “tercer cielo” significan lo mismo? Personalmente creo que “paraíso” y “tercer cielo” significan lo mismo. Entonces el “tercer cielo” es el  paraíso” en este versículo.

 

                       También es interesante de que Pablo habla de que ese arrebatamiento pudo haber ocurrido “en el cuerpo” o “fuera del cuerpo”. ¿Qué se entiende por “fuera del cuerpo”? No lo sabemos exactamente. Tal vez “fuera del cuerpo” quiera decir, “en éxtasis”, o “en visión” (verso 1). Pero lo cierto es que esta persona arrebatada (muy probable Pablo mismo) oyó palabras inefables que no se pueden explicar.

                                

Paraíso y el Árbol de la Vida

 

                       El tercer pasaje que nos habla del paraíso lo encontramos en Apocalipsis 2:7, que dice:

                         

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.  Al que venciere, le daré de comer del ÁRBOL DE LA VIDA,  el cual está en medio del PARAÍSO DE DIOS.”

 

                       Ahora, obsérvese que EN MEDIO del llamado PARAÍSO está EL ÁRBOL DE LA VIDA. Este detalle, del “árbol de la vida”—en medio—del “paraíso”, es clave para entender qué es el paraíso ofrecido por Jesús al “buen ladrón” de la cruz. De manera que hay que averiguar en qué otros pasajes del Nuevo Testamento encontramos ese misterioso “árbol de la vida”. Pues bien, gracias a Dios que tenemos otros versículos en Apocalipsis 22:2 y14, que dicen:

 

 EN MEDIO de la calle de la CIUDAD, y a uno y otro lado del río, estaba el ÁRBOL DE LA VIDA…bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la CIUDAD.”

 

                       Ahora comparemos con atención los textos de Apocalipsis 2:7 y Apocalipsis 22:2,14, porque ambos textos nos dan mucha luz sobre el llamado Paraíso de Dios. He aquí 4 puntos:

 

    1.- El árbol de la vida está en medio del Paraíso de Dios (Apo. 2:7).

    2.- El árbol de la vida está en medio de la calle de la Ciudad (Apo. 22:2).

    3.- El Paraíso es una Ciudad, puesto que se nos dice que el árbol de la vida  está en medio del Paraíso y de la calle de la Ciudad. (ver n°.s 1 y 2).                                                 

    4.- Los cristianos verdaderos están llamados a entrar por las puertas de dicha Ciudad Celestial donde está el árbol de la vida.

 

El Paraíso y La Ciudad

 

                       Queda demostrado que el paraíso está estrechamente ligado a la ciudad celestial (“tercer cielo”). Nosotros, como cristianos, somos ciudadanos de esa ciudad celestial. Pablo afirma que “nuestra ciudadanía está en los cielos…” (Filipenses 3:20). Obviamente la palabra ciudadanía tiene que ver con una Ciudad. En nuestro caso, somos ciudadanos de la “Ciudad”, “Paraíso”, o “Tercer Cielo”.

 

 El Paraíso Bajará a la Tierra

 

                       Lo siguiente es crucial y clave para entender la promesa de Jesús al ladrón de la cruz: ¿Subiremos al cielo para entrar por las puertas de la Ciudad o Paraíso?¿Prometió Jesús a sus seguidores llevarlos al cielo para entrar al Paraíso o Ciudad Santa? ¡Esta es otra historia! En Apocalipsis 21:2 leemos algo interesante:

 

 “Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, DESCENDER del CIELO, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.”

 

                      El apóstol Pablo también escribió:

 

 “Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamo LA POR VENIR.” (Hebreos 13:14).

 

                      Del Patriarca Abraham, se dijo:

 

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba…porque ESPERABA LA CIUDAD que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” (Hebreos 11:8,10).

 

                      Aquí vemos que Abraham esperaba la ciudad (no dice, “esperaba ir a la ciudad”), a la cual se la llama también: “una patria” (Hebreos 11:14). Leer también Hebreos 11:13-16.

 

La Casa de Dios

 

                      Todo lo dicho hasta ahora tiene que ver con “La Casa de Dios”. Nuestro Padre celestial nos hizo a Su imagen y semejanza” (Génesis 1:26). Es decir, Dios es un Padre de Familia (Leer Efesios 2:19). Así también los hombres forman familias y se convierten en padres. Dios tiene su Casa Propia en donde vive (Salmo 26:8). Así también el hombre edifica una casa en donde vive con su familia (Leer Isaías 65:21). Recordemos que Jesús habló de “la Casa de mi Padre” en Juan 14:2,3. 

 

                      En 2 Corintios 5:1 Pablo dice: “…tenemos de Dios un edificio, UNA CASA no hecha de manos, eterna, en los cielos.” Por otro lado, es interesante lo que Pablo dice a los Hebreos (9:23,24) con las siguientes palabras: “Fue, pues, necesario que las FIGURAS DE LAS COSAS CELESTIALES fuesen purificadas así; pero las COSAS CELESTIALES MISMAS, con mejores sacrificios que éstos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano FIGURA DEL VERDADERO, sino en el cielo mismo para presentarse ahora delante de Dios.

 

                      Lo que Pablo revela es que en el cielo hay unas COSAS, como por ejemplo, un santuario verdadero. En Hebreos 8:1,2 nos habla del tabernáculo que Dios levantó en el cielo, y no el hombre. Igual ocurre con la ciudad celestial, “cuyo arquitecto y constructor es Dios.”  Si  amigos, en el cielo HAY COSAS REALES o VERDADERAS hechas por la mano de Dios. Ese tabernáculo de Dios, donde Él mora, bajará a la tierra y “Dios estará con los hombres, y él morará con ellos.” (Apocalipsis 21:2,3).

 

                      Es evidente que los justos permanecerán en esta tierra (Proverbios 2:21), y Dios vendrá con su Ciudad Santa, Paraíso, o “Tercer Cielo” a la tierra. Entonces los justos entrarán a la Ciudad o Paraíso—¡en la tierra!. (Proverbios 11:31).

 

Conclusión  

 

                       El  “buen ladrón” recibió una promesa de Jesús que bien pudo haberse cumplido en ese mismo día, a través de una visión o éxtasis; o bien en un futuro, cuando sea resucitado él junto con todos los creyentes, y cuando haya descendido la Ciudad o Paraíso a la tierra. Recordemos que Salomón dijo que el justo será recompensado en la tierra (Proverbios 11:31)—¡No en el cielo!

 

                       Los que afirman que el “buen ladrón” efectivamente subió al cielo con Cristo cuando ambos murieron en ese mismo día, se encuentran con el problema de que Cristo aún no había subido al Padre cuando resucitó al tercer día. ¡Claramente se lo dijo Jesús a María en Juan 20:17!

 

                        Lo que si está claro es que el Paraíso tiene que ver con una CIUDAD celestial, llamada también “Tercer Cielo”, “Casa de Dios”, “Patria”, etc. Y también es claro que este Paraíso o Ciudad celestial bajará a la tierra para que los salvos puedan entrar en él y morar con Dios. No hay texto alguno que diga que escaparemos de la tierra, en dirección al espacio sideral, para ingresar al Paraíso o Ciudad celestial con nuestras “almas inmortales”, una vez muertos. La ‘oración del Padrenuestro’, y en especial, la parte que pedimos “VENGA TU REINO”, comprende todo esto que explicamos en este estudio.

www.yeshuahamashiaj.org (inglés y español)

 

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