EL FALSO MAESTRO JACK VAN IMPE

 

Uno de los pocos programas que veo de TBN es Ministerios Jack Van Impe. Considero a ese hombre como uno que sabe de escritura biblica. Hace poco este hombre defendió como nadie el evangelio verdadero contra el evangelio de la prosperidad. Sin embargo, estaba notando que muchos evangélicos tratan a Van Impe como falso maestro. Pero, ¿por qué? Decidí buscar la internet y la respuesta es que él se convirtió al Catolicismo Romano! Por algo él estaba diciendo en su programa que la iglesia Católica (¿caótica?) ya estaba enseñando la doctrina del rapto! El denuncia el falso evangelio de oprah, pero no habla en contra de Roma! En 1993 él declara que el papa Juan Pablo II era un verdadero cristiano e indicaba que él había entrado al Catolicismo. Y que como Pablo de Tarso antes de su conversión, él antes odiaba a los católicos pero en estos momentos los considera sus hermanos! Van Impe indica que el Papa es un profeta verdadero y un defensor de la fe!

http://www.ivanfoster.org/article.asp?date=5/7/2005&seq=3

En 1995 Van Impe le hizo un llamado a los fundamentalistas de que se olvidaran de sus diferencias con Roma y que entraran al ecumenismo.

En el 2003 Van Impe indicaba que el Islam era equivalente al cristianismo.
http://www.raptureready.com/who/Jack_Van_Impe.html

Increíble leer esto, porque esta semana indicó que sólo hay un camino, Jesucristo y no hay más ningún otro! Acusan de lo siguiente al señor van Impe;

1-El papa Benedicto XVI tiene los ojos de Cristo

2-Apariciones de María son ciertas

http://www.firstplumbline.net/html/jackvanimpe.html

LA SEÑAL DE LA HIGUERA

 

En Lucas 21, vemos que la restauración de Israel es otra vez mencionada en símbolo cuando Jesús dijo:

También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios“. Lucas 21 v29-31.

La higuera es, y es todavía hoy, un símbolo de la nación de Israel. El profeta Joel escribió:

Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león, y sus muelas, muelas de león. 7 Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas“. Joel 1: 6-7.

El profeta Jeremías comparó la nación a los higos buenos y malos higos, y en aquel entonces estaban tan malos que Dios dijo:

Y los daré por escarnio y por mal a todos los reinos de la tierra; por infamia, por ejemplo, por refrán y por maldición a todos los lugares adonde yo los arroje! Jeremías 24:9

La mala higuera del Estado de Israel continuó, pero Dios dice:

“Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los volveré a esta tierra, y los edificaré, y no los destruiré; los plantaré y no los arrancaré. Jeremías” 24:6

Hoy millones de judíos pueden dar testimonio del cumplimiento de la promesa de Dios para traerlos de regreso a su tierra. La ‘nación de la higuera’ prorrumpe tal como Jesús dijese que lo haría. Así la reanimación de Israel es una señal clara de que Jesús volverá pronto, tal como él lo había prometido, y entonces restaure el Reino de Dios.

EL HOGAR CRISTIANO

EL HOGAR CRISTIANO
GENESIS 18:19 “LA IGLESIA CRISTIANA NO PUEDE FLORECER NI MADURAR, SIN EL HOGAR CRISTIANO”.

“NECESITAMOS LA AYUDA CONSTANTE DE DIOS PARA PODER TENER UN BUEN HOGAR”.

UN HOGAR CRISTIANO ES UNO DONDE:
1.  CRISTO ES PRIMERO.
2.  ES DONDE LA FAMILIA DISFRUTA DE: DESCANSO, VIDA PRIVADA, HAY SEGURIDAD, Y DONDE TRABAJAN, JUEGAN, ORAN, Y PLANEAN JUNTOS.
3.  ES DONDE CADA MIEMBRO APRENDEN LA: HONESTIDAD, LEALTAD, Y COOPERACION MUTUA.
4.  ES DONDE EL PADRE, LA MADRE, Y LOS HIJOS TEMEN A DIOS.

EL PADRE QUE TEME A DIOS:
EFESIOS 5:23  “LA RESPONSABILIDAD DEL PADRE”.
EFESIOS 5:24  “LA RESPONSABILIDAD ES AMAR”.
I SAMUEL 1:18 “ES CONSOLAR”.
GENESIS 31:16 “LAS MUJERES DEBEN DE DAR LIBERTAD AL HOMBRE”.
LOT 1:5 “EL PABRE DEBE Y TIENE QUE SER UN SACERDOTE PARA SU FAMILIA”.

LA MADRE QUE TEME A DIOS:
LUCAS 14:26  “TIENE A CRISTO POR PRIORIDAD”.
EFESIOS 5:22  “TIENE A SU ESPOSO SEGUNDO Y LO AMA”.
I PEDRO 3:6  HAY UN BUEN EJEMPLO DE PARTE DE SARA
“LO LLAMA SEÑOR”.
I TIMOTEO 2:9-10 “ADORNARSE DE LO INTERIOR CON BUENAS COSAS”.
I PEDRO 3:4  “VESTIRSE DE UN ESPIRITU APACIBLE”.
PROVERBIOS 31:10 “¿QUIEN LA HALLARA?”
PROV. 31:12  “ELLA DA BIEN TODOS LOS DIAS”.

PADRES Y MADRES QUE TEMEN A DIOS:
GENESIS 1:28 “SE MULTIPLICAN” ORDEN DE DIOS
TITO 2:4   “AMAN A SUS HIJOS”.
MATEO19:13-14 “GUIAN A SUS HIJOS”.
PROV. 22:6  “INSTRUYEN A SUS HIJOS”.
DEUT. 32:46  “ENSEÑAN A SUS HIJOS.”
LOS PADRES DEBEN DE TRAER SUS HIJOS A LA IGLESIA, ESCUELA DOMINICAL Y A TODAS LAS ACTIVIDADES.
EFESIOS 6:4 “LOS PADRES NO DEBEN Y NO TIENEN  QUE PROVOCAR A SUS HIJOS”.

NUEVO LIBRO: LA TIRANÍA DE LA TRINIDAD

La Tiranía de la Trinidad

 The Tyranny of the Trinity  

El Encubrimiento de la Ortodoxia

Jesús,

¿Dios o el Hijo de Dios?

¿Quién dicen los hombres que yo soy?

        http://authortree.com/unitarian/Book%20Detail/660951

La Tiranía de la Trinidad llama a la meditación para una doctrina no confirmada bíblicamente. Este libro les proporcionará a los lectores un acercamiento más justo y simétrico a las Escrituras que han sido tan deformadas por el mal uso y las malas interpretaciones del clero por sus credos y sus doctrinas. El buscador concienzudo de la verdad recibirá una perspectiva en contra de lo que perennemente se les enseñó primordialmente a través de la tradición y la adhesión generacional a una creencia particular. La justicia es sólo servida cuando “todos los hechos” son plenamente conocidos. Una mentira dicha lo suficiente por mucho tiempo lleva más peso que la verdad; Por ello la Trinidad. La Trinidad es percibida como un “misterio” constante dentro de su propio campamento, pero continúa permaneciendo la Piedra Angular de la Cristiandad. Aquellos que no aceptan esta doctrina son considerados herejes! Éste es el trabajo en contra de la herencia dejada en la Judeo-Cristiandad por los Padres de la Iglesia Primitiva

 

 

La Población humana y la Edad de la Tierra/Universo

 

 A crowded street in Japan, a country with a high population density.

 

¡Un Inquietante Dilema para los Evolucionistas!

 

 

Los evolucionistas afirman que el Hombre evolucionó de criaturas antropomorfas hace aproximadamente 4,000,000 de años. Ellos además estipulan que el Hombre moderno reconocible ha estado existiendo durante al menos 100,000 años. La magnitud de las muertes, entierros y remanentes de una población tan grande necesita ser considerada antes de aceptar cualquiera de esos reclamos.

Si debiéramos decir de forma conservadora que una generación acontece una vez cada 25 años (¿y cuándo fue la última vez que una generación fue de 25 años de duración?), entonces en 100,000 años ocurriría un total de 4,000 generaciones. Si el número de la gente en la tierra nunca excedió los 1,000,000 en ningún tiempo en el pasado, entonces en 100,000 años un total de 4,000,000,000 personas habrían vivido, muerto y sido sepultadas en algún sitio en la tierra. Este es un número astronómico.

Cuando la gente es sepultada, si sus cuerpos son conservados, hay artefactos dejados en las tumbas que los identifican como humanos. Incluso si el cuerpo se descompone completamente su joyería, instrumentos y vasos colocados en la tumba con ellos sobrevivirán.

Basado sobre asunciones evolutivas deberíamos ser capaces de cavar directamente abajo casi en todas partes en la tierra y golpear al menos una tumba de una generación previa. Hasta ahora, sin embargo, hasta con todo el dinero lanzado en la búsqueda por ellos, sólo hemos encontrado aproximadamente 300 esqueletos Neanderthal. Ellos han sido encontrados en cuevas de España, Siria e Israel.

La situación es aún peor si usted considera todas varias formas humanas previas supuestas. En total sólo un par de miles de hallazgos de humanos de la “Edad de Piedra” han sido hechos.

Si 4,000 generaciones han pasado, ¿por qué no hemos encontrado muchos muchos sitios de entierros humanos más? ¿Dónde están todos aquellos artefactos que deberían haber sido dejados por aquellas 4,000,000,000 personas? Piense en ello, eso es dos terceras partes de la población humana entera sola hoy.

Por otra parte, si “la Edad de Piedra” debía ser clasificada por el número de tales hallazgos, entonces los 100,000 años supuestos se encogerían a sólo 500 años, que a su vez sería totalmente consecuente con el registro bíblico. Estaría de acuerdo con un período de 500 años después del diluvio de Noé durante el cual la gente se restablecía a sí misma; aprendiendo a vivir en totalmente nuevos ambientes; y viviendo sin la capacidad de comunicarse fácilmente entre grupos de gente. Tal situación en efecto causaría un período de la “Edad de Piedra” de la historia humana.

Cuando hablamos de la gente, también tenemos que hablar de la cosa en la cual ellos viven. También tenemos que considerar lo que rodea a la cosa en la que ellos viven. ¿Ha estado la tierra aquí para todos aquellos supuestos millones y billones de años?

Los evolucionistas afirman que la tierra ha estado aquí por 4.5 a 5 mil millones de años. Los océanos del mundo fueron supuestamente totalmente formados hace 1,000,000,000 de años. Para ese supuesto 1,000,000,000 de años los océanos deben haber mantenido supuestamente una salinidad relativamente constante mientras la vida evolucionó del material no viviente en ella y, una vez formada por la probabilidad arbitraria, entonces la vida supuestamente se hizo cada vez más compleja. Si todo esto fuera verdadero, entonces predeciríamos que los suelos de los océanos estarían cubiertos en profundos depósitos sedimentarios acumulados durante todos aquellos años.

¿Cuál es la verdad? Si tomamos la cantidad de sedimento actualmente encontrado en el suelo de los océanos y los dividimos por el ratio conocido de acumulación, entonces esto sólo tomaría 14 millones de años para que todo el sedimento se acumulase de la erosión de los continentes. ¿Pueden las montañas en los continentes, sin mencionar los continentes mismos, ser cientos de millones de años? ¡No!

También podemos mirar esto del modo opuesto. Si debiéramos asumir que los océanos tienen 4.5 a 5 mil millones de años; aquellos sedimentos habrían estado manando en los océanos en tasas corrientes por todo aquel tiempo; entonces los océanos deberían tener una capa de sedimento de 18.5 millas de alto encima de cada pie cuadrado de su superficie. Yo le recordaría, sin embargo, que hay, en término medio, sólo media milla de capa de sedimento profundo en los suelos de los océanos y que los océanos tienen una capa de agua en ellos de aproximadamente dos millas de hondo. Simplemente no es posible encajar una capa de sedimento de 18.5 millas de alto encima de los suelos de los océanos.

En la tasa corriente de erosión alrededor del mundo, todos los sedimentos en los suelos de los océanos se acumularían en sólo 30,000,000 de años. Primero, esto simplemente muestra que los marcos de tiempo evolutivos están equivocados! Segundo, esto encajaría estupendamente con la mayor parte de los sedimentos que han sido formados rápidamente en una inundación mundial seguida de algunos depósitos adicionales.

Luego está el asunto de la salinidad de los océanos de la tierra. ¿De dónde viene la sal? Esta mana en los océanos de las fuentes siguientes: ríos, glaciares, volcanes y aberturas encima de la superficie, volcanes y aberturas debajo de la superficie y el polvo.

¿Alguna sal deja el océano? Sí. Algunas sales dejan mientras el mar se atomiza (pregunten a alguno que ha vivido al lado del océano) y unos por la evaporación. La salida total es aproximadamente el 4 % de la cantidad que viene en cada año, dejando una ganancia neta del 96 % de la cantidad anual. Así, los océanos de la tierra consiguen ser más salados cada año.

Es simplemente imposible para los océanos de tierras ser muy viejos del todo. No hay bastantes depósitos sedimentarios y el océano no tiene bastante sal para ser viejo.

¿Cuáles son las respuestas evolutivas a estos puntos? Primero, ellos dicen que los continentes han sido elevados y erosionados en una base cíclica. Bien, es una historia bonita. Si usted añade la profundidad del sedimento en los océanos y la profundidad de los sedimentos en los continentes encima del nivel del mar juntos, usted anda todavía lejos corto de los 18.5 millas de sedimentos totales que deberían estar allí.

Segundo, los evolucionistas proponen que los sedimentos del suelo del océano están siendo destruidos por subducción bajo los continentes; es esto que los suelos del mar se hunden bajo los continentes y están siendo absorbidos en la corteza de la tierra. Aquí está el problema, según los propios datos de los evolucionistas – el ratio (tasa) de destrucción es sólo 1/10 la cantidad necesaria para solucionar el problema. ¡O, a la inversa, los sedimentos del suelo del océano se están formando en un ratio diez veces más rápido de lo que ellos están siendo destruidos! ¡Algunas veces nada funciona bien!

Hemos mirado el crecimiento demográfico humano y la superficie de la tierra. ¿Y qué acerca de lo que la gente ve? En la inmensidad del espacio alrededor de nosotros vemos billones de galaxias. Muchas de estas galaxias son encontradas estando en la forma de una espiral. Estas galaxias son formadas de billones de estrellas que están en órbita alrededor del centro de la galaxia muy parecido a como el agua circula y limpia los servicios higiénicos. Todas las estrellas están orbitando el centro en el mismo ratio de velocidad; pero más lejos del centro, más tiempo toma a las estrellas para ir alrededor; entonces aquellos en el exterior se ponen más y más detrás de aquellos que están en órbita cerca del centro. Este proceso forma la apariencia de espiral que vemos.

Estas galaxias en espiral están dando a los evolucionistas cabidas! Según los evolucionistas muchas de las galaxias de forma de espiral son muy viejas, billones y billones de años. Así que ¿cuál es el problema? La velocidad en cual estas estrellas orbitan el centro de sus galaxias ha sido medida. Comenzando desde una posición inicial al principio de su viaje, sólo 2 mil millones de años más tarde la forma distintiva de la espiral estaría completamente disipada. En esencia, estas galaxias giran demasiado rápido.

Estas galaxias  no pueden tener 10 billones de años y todavía mantener sus formas de espirales. Si ellas tuvieran 10 billones de años, entonces ellas habrían rotado 100 veces o más. Ya que todavía los vemos como espirales, ellas no pueden tener billones de años! Por supuesto, si ellas fueron creadas en forma de espiral en primer lugar, entonces no hay ningún problema y ellas son jóvenes, como la Biblia dice que ellas son.

Además, esto hasta empeora. Las conclusiones más recientes por el satélite Hubble han indicado que el universo es más joven que las estrellas y galaxias que éste contiene. Así es, esa es la conclusión según los astrónomos creyentes en la evolución.

Encuentro más divertido pensar en la situación siguiente. Según los evolucionistas, durante mi propia vida (1946-1998), la tierra se ha puesto casi dos veces como viejo (de 2.5 a 3.5 mil millones de años a 4.5 a 5 mil millones), mientras el universo ha conseguido una mitad más joven (abajo de 30 billones de años a tal vez 12 billones). Quizás lo que tenemos aquí es que la mano derecha no sabe lo que la mano izquierda hace (?).

 

 

www.elevangeliodelreino.org

www.yeshuahamashiaj.org (Inglés y español)

 

 

HEREJÍA QUE CONDENA

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Herejía. (De hereje). f. Error en materia de fe, sostenido con pertinacia.

|| 2. Sentencia errónea contra los principios ciertos de una ciencia o arte.

|| 3. Disparate, acción desacertada.

|| 4. Palabra gravemente injuriosa contra uno.

|| 5. Daño o tormento grandes infligidos injustamente a una persona o animal.

Como la definición lo muestra, la herejía, entre otras cosas, es un error en materia de la fe, una distorsión del los principios bíblicos, en el caso dado, que han sido trastornados y aceptados como ciertos. Una de las herejías más serias es aquella que compromete el carácter y la naturaleza de Hijo de Dios. Hoy por hoy, las iglesias que se hacen llamar de Cristo, tiene una perspectiva muy diferente de éste como en un inicio se tenía. En el AT. vemos que el Mesías de Belén (Mi.5:2; Mt.2:6) había sido anunciado con anticipación como esperanza y luz para el pueblo de Israel (Is.9:1-2; Mt.4:15-16), como Uno enviado de Dios y no por cuenta propia para «predicar buenas nuevas a los cansados y abatidos, a los de roto corazón, Uno que vendría a publicar libertad a los cautivos, para abrir las cárceles a los que se encontraban bajo la instigación y el dominio pecado y en gran condenación, viviendo en el mundo sin Dios» (Is.61:1; Ef.2:12); alguien que lejos de ser «Uno más de la Deidad», fue presentado como «dios fuerte» en el sentido de ser embajador o representante del Rey Jehová en la Tierra, tal como Moisés lo fue (Ex.7:1) y como lo fueron además los jueces de Israel (Sal.82:1, 6). Cristo se sujetó a los designios del Creador, porque la doctrina no era suya (Jn.7:16-17), sino del Padre Eterno, y la acató porque vino a ser la voluntad del Aquel que le envió y no la propia (Lc.22:42; Jn.6:38-40). Por lo contrario, siendo Dios Omnisapiente y Todopoderoso, no se sujeta al mandato de otros, porque él es Perfecto, Autosuficiente, Único y Soberano (Gn.1:1; Ex.3:14; 1 R. 8:27; Sal.90:2; Is.44:6; Jer.23:24; Ro.9:19; 16:27; 1 Tim. 6:15; Ap.1.1:8); por otro lado, a Dios nadie lo ha visto jamás (1 Jn.4:12), pero Cristo fue visto como un infante (Mt.2:13,-14, 20), lo miró y lo siguió mucha gente (Mt.8:1); él siendo una Hombre tocó a las personas que sanaba (Mt.8:2), también durmió como un ser humano (Mt.8:24), fue conocido como el hijo del carpintero (Mt.13:55), tuvo hermanos y hermanas (Mt.13:55-56), lo tentaron con malignidad, pero Dios no puede ser tentado por el mal (Lc.4:2-13; 19:13; Stg.1:13), tuvo hambre como usted y yo la tenemos (Mt.21:18), lloró (Lc.19:41), y murió como mueren los seres humanos, pero Dios no puede morir porque el posee la inmortalidad en sí mismo: Él es la Vida Misma (Mt.27:58-60; Mr.15:44; 1 Tim.6:16).

La Biblia ni tan siquiera alude que Cristo sea Dios, los ejemplos arriba así lo sustentan, pero afirma que es «la Imagen del Dios Invisible» (Col.1:15), porque el carácter de Altísimo Padre fue reflejado en el Cristo Humano (Mr.14:21), de la misma manera que nosotros reflejamos el carácter de Dios, que está en Cristo, al sujetarnos a la Palabra Divina; así venimos a ser luz del mundo (Mt.5:14), de tal manera que Cristo también lo fue (Jn.8:12), y eso no nos hace unos «Mesías» como él.

Cristo como Hombre (1 Tim.2:5), pero sin pecado (Heb.7:26), fue quebrantado por Dios en su sacrificio redentor, sujetándolo al padecimiento (Is.53:1); padeció angustia y aflicción, situaciones emotivas extrañas a la naturaleza de la Deidad, pero muy obvias en la naturaleza de los hombres (Is.53:7; Mr.14:33-36) . . . la explicación, sale sobrando. Los que consienten la herejía de que Cristo es Dios, dirán: «bueno, es que la naturaleza de Cristo como hombre resaltó aquí, pero siguió siendo el mismo Dios de siempre, de la manera que desconocía en su naturaleza humana el evento de su segunda venida al mundo, pero ahora (dicen, con no mínima necedad) es totalmente Omnisciente, y está glorificado y sentado a Diestra del Dios y Padre Celestial». Esta absurda explicación carece de un fundamento sensato y coherente que sostenga que Cristo sea Dios, aún glorificado y sentado a Diestra del Poder de Dios esperando tomar el Trono de David para reinar con equidad la Tierra (Sal.2:8; Mt.25:31; Lc.22:69), porque para la decepción de muchos, Cristo no habita la Eternidad como un Ser Omnisciente, como lo es Dios, y prueba está en el libro de la Revelaciones, el de Apocalipsis, debido a que este último libro canónico fue revelado a Cristo, es decir, le fue mostrado, le fue enseñado por su mismo Dios y Padre (Jn.20:17), y Cristo, al conocerlo, lo revela al ángel mensajero que lo trasmitirá luego a Juan el apóstol en la isla de Patmos en el mar Egeo y que lo anunciará a las Siete Iglesias de Asia (Ap.1:1, 11). ¿Cuál es el argumento que tienen los defensores de la herejía de que Cristo es Dios en contra de esta explicación, si hemos podido constatar por medio de las Escrituras que Cristo no es Omnisciente, a pesar de estar glorificado y morando en el «Tercer Cielo de Dios»? (2 Co.12:2). Es muy claro que la doctrina torcida de la supuesta Omnisciencia del Mesías de Dios es rebatida en Ap.1:1, en Mr.13:32, y en otros textos bíblicos más que existen. Si Cristo no es Omnisciente, es imposible que pueda ser declarado como Dios, porque la Omnisciencia es un atributo no trasmisible de Dios, una característica imprescindible, enteramente necesaria para que Cristo lo pueda ser (Gn.1:1; Hech.15:18; Heb.4:13; Sal.139:1-4; Is. 44:28; 1 Jn.3:20).

Si Cristo no reúne requisitos sólidos que lo acrediten, por lo que vimos, como una persona diferente pero igual a la Deidad (esto último contradice pasmosamente Jn.14:28), ¿existe aún alguna herética excusa que lo justifique de tal modo, ante tanta evidencia presentada de que Cristo no es Dios? ¿Acaso hay alguna? ¿Debemos permanecer necios y ciegos para siempre hermanos míos?

Los dejo con estos textos bíblicos para que los mediten mis hermanos y amigos de buen entender y que nos visitan con agrado.

«Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es» (Dt.6:4).

«Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro» (Is.45:18).

«No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí » (Jn.14:1).

EL REINO TERRENAL VENIDERO Y LOS APTOS A ÉL

 

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD).

 

Apto, ta. (Del lat. aptus). adj. Idóneo, hábil, a propósito para hacer algo.

La muerte y la resurrección de Cristo hacen posible que el creyente fiel pueda ser trasformado en cuerpo de glorificación (1 Co. cap. 15) porque lo hará capaz de ingresar al Reino de Dios en la Tierra cuando ésta sea regenerada, según Ro.8:21. Es imprescindible, ante todo, que se crea en el Hijo de Dios como el Mesías y Rey futuro, que vino a redimir o a comprar con precio de sangre a los que han creído en él (Jn.3:16; Ro.10:9-11). Quién no crea en Cristo como el Mesías de Dios, está bajo su ira y ha sido condenado, más el que crea en él, será salvo (Jn.3:36). «Inmediatamente después de la gran tribulación final o de aquellos días» (Mt.24:29), Cristo será visto por todo  en el cielo viniendo a la Tierra  con sus santos ángeles en las nubes en gran poder y gloria (Mt.24:30; Jud.14; Ap.1:7), y se sentará en su trono de gloria a juzgar a las naciones del mundo (Mt. 25:31-46), y pondrá a sus fieles santos a su derecha salvadora para que hereden por mil años la Tierra trasformada y de abundantes bendiciones (Zac. 14: 4; Mt.5:5), para que reinen junto a Cristo como co-herederos de la promesa que fue  hecha a Abraham mucho tiempo atrás y que abarca a judíos y gentiles (Gn.12:2-3; 14:15-16; Ro.3:29; Ga.3:14-16, 29). El Reino Milenario de Cristo será uno de gozo pleno (Is.9:3-4; 12:·3-6; 42:1: Jer.30:18-19; Sof. 3:14-17; Zac. 8:18-19; 10:6-7), será una Reino Terrenal enteramente santo (Is.1:26-27; 4:3-4; 35:8-9; 60:21; 61:10; Jer.31:23; Ez. 36:24-31; 37:23-24; 45:1; Jl.3:21; Sof.3:11), habrá en él consuelo cómo nunca lo hubo en el mundo seglar (Is.12:1-2; 29:22-23; 30:26; 40:1-2; Jer. 31:23-25; Sof. 3:18-20; Ap. 21:4), será un Reino esplendoroso, de manifestación gloriosa (Is.24:23; 4:2; 35:2; 40:5; 60:1-9), un Reino de justicia que abarcará la Tierra en general (Is. 9:7; 11:5; 32:16; 42:1-4; 65:21-23; Jer. 23:5; 31:23; 31:29:30), el conocimiento de Dios será excelso, sin parangón en el Reino de Cristo (Is. 11:1-2, 9; 41:19-20; 54:13), será un Reino que no permitirá las enfermedades ( Is.33:24; Jer. 30:17; Ez. 34:16), un Reino que no permitirá los desmanes, los pleitos ni disturbio alguno (Is. 14:3-6; 42:6-7: 49:8-9; Zac.9:11-12), será un Reino de labores y trabajos organizados y de equidad (Is. 62:8-9; 65:21-23; Jer. 31:5; Ez. 48:18-19), de bendición material en el que no habrá pobreza ni miseria (Is.4:1; 35: 1-2, 7; 30:23-25; 62:8-9; 65:21-23; Jer. 31:5, 12; Ez.34:26; Mi.4:1, 4; Zac. 8:11-12; Ez. 36:29-30; Jl. 2:21-27; Am. 9:13-14), será un Reino Terrenal dónde aumentará la luz del sol y de la luna (Is. 4:4; 30:26; 60: 19-20; Zac. 2:5), un Reino sin  fronteras para la intercomunicación universal humana y de luz  (Sof.3:9), solo habrá en este Reino una adoración de parte de los creyentes redimidos, y será para su Dios Salvador (Is.45:23; 52:1, 7-10; 66:17.23; Zac.13:2; 14:16 Sof.3:9; Mal.1:11; Ap. 5:9-14), será un Reino de comunión con Dios (Ez. 37:27-28; Zac. 2:2; 10:13; Ap. 21:3). Al terminar los mil años del Reinado de Cristo en la Tierra (Ap.20:20:27), entregará el Reino al Dios Padre (1 Co.15:24-25) y el Reino Eterno de Dios vendrá a continuación; en el  aparecerán Cielos Nuevos y una Tierra Nueva de carácter justo «porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar no existía más» (Ap.21:1. Ver además  Is. 65:17; 66.22; 2 P. 3:13). Por siempre se encumbrará la felicidad: no habrá sufrimientos ni más dolor; la muerte desaparecerá por completo; los clamores dejarán  de ser, ni las endechas se cantarán ya; el hostigoso e inclemente dolor que ha provocado gran amargura y desesperación en la humanidad, desaparecerá por siempre (Ap.21:4). En fin, toda maldición nunca será vista en la Nueva Tierra (Ap.22:3)

El Reino Milenario de Cristo, maravilloso y  pleno,  únicamente lo recibirán  los que hayan  conocido perfectamente bien la doctrina del Dios del cielo, es decir, los que estén fuera de toda denominación que se dice ser cristiana, porque las denominaciones separan y contienden por sus diferencias dogmáticas y que muchos de ellos son heréticas y de condenación, y porque el verdadero Cuerpo de Cristo es uno (1 Co.1:10-13; 12:12-27), y una la sana doctrina (Jn.7:17-18; Ga.1:8). Este glorioso Reino es exclusivo  para los que han creído que Dios es Uno (Is. 43:10-11; 44:6; 45:18; Jn.17:3) y no «tres en uno», idea que viene de la conciliación  del platonismo griego con el pensamiento hebraico de los primeros siglos de la Iglesia de Cristo. Es apto únicamente para quienes  piensan que Cristo es Hombre y no Dios (1 Tim. 2:5; Mt.12:32, 37, 41; 19:28; 24:30, etc. ), para quienes no abracen la peligrosa y mundana Doctrina de la Prosperidad que invierte las añadiduras por el conocimiento del  Reino de Dios (Mt.6:33) que habrá de ser izado en la Tierra redimida  en la segunda venida de Cristo (Dn.2:44: 7:13-14, 18, 22, 27; Lc.21:27; Tit.2:13; Ap. 20:4-6), ni para los que practiquen actos  abigarrados y ofensivos a Dios en las congregaciones de Cristo (¿?) y que se manifiestan en una esfera de falsa espiritualidad y desorden tenebroso, de furor místico emocional, vistos frecuentemente en los grupos  pentecostalistas carismáticos que se encuentran influenciados por  sus líderes hipnotistas  «apacigua conciencias». Este Reino Terrenal tan solo será para los que esperan en la resurrección futura de sus cuerpos para vida eterna (Jn.5:29a; 1 Co. 15:12-20; Ap.20:5-6), y que no esperan vivir en el tercer cielo de Dios (2 Co.12:2)  a través de un «alma inmortal» (Ec.9:5-6), doctrina falsa también  originada en el pensamiento de los griegos platónicos  paganos que se introdujo sutilmente en la Iglesia de Cristo en el principio de su fundación . 

Amigo que profesa el cristianismo, bisoño o profesante de considerable tiempo, si usted no llena los requisitos anteriores y consciente los aspectos negativos de los que hablamos, tenga por seguridad que su vida espiritual está gravemente en peligro. Muy comprometida en potencia para perdición. Todo este engaño apunta paulatina y descaradamente a la culminación de la apostasía profetizada de los últimos tiempos, cuyo origen es demoníaco (1 Tim. 4:1). El Espíritu dice con claridad, que los cristianos que un día conocieron la verdad, la abandonarán, y aún estando es sus congregaciones aprobarán un evangelio diferente (Ga.1:7-9).

Hermano que nos visita: ¿De qué lado está usted? ¿Está seguro de haber creído adecuadamente para salvación?

Para terminar, les dejo a todos ustedes un texto que los hará reflexionar para su bien, el cual nos importa mucho. Por eso escribimos estas cosas para que caminen la línea recta que lleva a la consumación de su salvación (1 P.1:5):

«Porque les digo a ustedes, que no van entrar en el reino de los cielos a menos que su justicia supere a la de los fariseos y de los maestro de la ley» (Mt.5:20).

Dios les bendiga siempre hermanos y amigos que nos visitan con una mente abierta para comprender las realidades y propósitos espirituales de Dios para el hombre convertido.

 www.yashuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org 

MUCHOS PARECEN AÚN NO ENTENDER LA PARÁBOLA DE LA DIEZ MINAS

 

Por Mario A Olcese

 

 

Introducción

 

En Lucas 8:10 Jesús dice: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan”. El Señor frecuentemente hablaba en parábolas a las gentes para que aquellos que no eran partidarios suyos no los pudieran entender. Las parábolas tenían como finalidad revelar el reino de Dios a los creyentes y no a los incrédulos. Pero muchos aún dentro del mundo cristiano no logran entender lo que Cristo quiso enseñar en la parábola de la Diez Minas de Lucas 19:11-27. Aquí leemos esto: “Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. 13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. 14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. 15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. 16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. 17 El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades18 Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. 19 Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades20 Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; 21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. 22 Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; 23 ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses? 24 Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas. 25 Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas. 26 Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.27 Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí”.

 

En esta parábola los discípulos se apresuraron a creer que la venida del reino de Cristo era inminente porque lo veían entrar en la ciudad del gran rey (Mateo 5:33-35). Jesús se ve precisado a enseñarles que él es el hombre noble que tiene que partir primero al cielo para recibir un reino y luego volver a la tierra. Mientras durara su ausencia, sus discípulos tendrían que trabajar por la causa del reino y multiplicar sus “minas”. Aquellos que recibieron 1 mina y produjeron otras 10 minas, recibirán 10 ciudades. Aquellos que recibieron 1 mina y produjeron 5 minas, éstos recibirán 5 ciudades.

 

Dominio sobre ciudades enteras

 

En la parábola que acabamos de mencionar, Jesús volverá al mundo nuevamente para tomar cuentas a sus mayordomos por sus obras y para recompensarlos si es que han sido fieles, o para castigarlos en el caso que hayan sido negligentes. Aquellos que fueron leales a sus responsabilidades recibirán un número de las ciudades para gobernarlas. Esto parece irreal para muchos cristianos. ¿Cristianos gobernando ciudades cosmopolitas de la tierra? ¿Cómo puede ser posible eso si vamos a vivir como angelitos alados en el cielo con Cristo y tocando un arpa o lira de oro?¿Cómo es que podemos ser gobernantes sobre naciones que supuestamente serán destruidas por el reino de Cristo? Esto parece un cuento de hadas para muchos, o simplemente es una alegoría de algo supramundano. Sin embargo, cuando nosotros escuchamos lo que el Señor le dice a Juan a través de su ángel en Apocalipsis 2:26,27, la promesa literal no cambia en absoluto. Los versos dicen: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones27 y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre” (Apocalipsis 2:26,27). Nótese que los creyentes leales tendrán autoridad sobre las naciones, las cuales serán regidas con vara de hierro. Esto no es una fábula, es lo que realmente se nos promete de manera clara y literal por todos lados en la Santa Escritura.

 

Los tronos de los príncipes

 

En Isaías 32:1 se nos habla que un rey y sus príncipes reinarán con justicia sobre el mundo: He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio. Y en otro pasaje vemos que este rey y sus príncipes recibirán el reino y dominarán la tierra. Dice Daniel 7:13,14, 27: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. 14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido… 7:27 y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedeceránAquí se observa que primero el Hijo del hombre (Cristo) recibe de Dios el dominio, la gloria y reino para que todos los pueblos, naciones, y lenguas le sirvan. Luego, a la iglesia se le otorga ese mismo privilegio para que los pueblos y naciones se sometan a ellos. De modo que la parábola de las Diez Minas, tomadas de manera literal, se conforma perfectamente con todos los otros pasajes que nos hablan de un reino o un gobierno mundial de Cristo y sus seguidores leales.

 

Los Tronos estarán ubicados en Jerusalén

 

David dice algo interesante en el Salmo 122:2-5: “Nuestros pies estuvieron
Dentro de tus puertas, oh Jerusalén.3 Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí.4 Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado a Israel, Para alabar el nombre de Jehová.5 Porque allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David
”. Aquí proféticamente David está hablando del lugar  dónde se asentarán los tronos de los gobernantes del reino de David. Tal vez no sean todos los tronos los que se asienten allí, pero sabemos que el gobierno de Cristo será mundial y representantes suyos tendrán sus tronos respectivos en lugares ideales. De todos modos, sea donde estén todos los tronos de autoridad del reino de Cristo, lo cierto es que no estarán en el cielo o en otro planeta. Y es que la Biblia es clara cuando dice que Cristo reinará ENTRE los hombres y que los mansos heredarán LA TIERRA (Mat. 5:5).

 

En conclusión, la parábola de las Diez Minas no encierra un significado oscuro o incierto para la iglesia del Señor. Su mensaje es claro como el agua cristalina, y no hay razón alguna para alegorizar lo que Cristo enseñó como algo realista y necesario para nuestro mundo en caos y confusión.

 

Este mundo necesita un cambio radical, un cambio que los políticos de este mundo no logran conseguir. Ellos no pueden mantener la paz y la armonía entre los pueblos porque sencillamente ellos no son los llamados para hacerlo. Es Cristo y su gobierno mundial, o también llamado “El Reino de Dios”, el que logrará convertir las armas en maquinarias e implementos agrícolas, y eliminará, al mismo tiempo, la fuente de todos los males que es el mismo Satanás y sus demonios, los gobernantes de este siglo malo. Esta es la razón por la cual los políticos más lúcidos no pueden conseguir una sociedad ideal, porque sencillamente no tienen el poder y la autoridad para destronar a las fuerzas inicuas que gobiernan este mundo desde el aire. Al respecto dice Pablo: Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestesTodos los esfuerzos humanos para conseguir la tan anhelada justicia fracasarán porque los hombres mismos quieren endiosarse y prescindir de Dios… ¡y de sus leyes! Estos no entienden o desconocen que Dios es el único que realmente puede traer la paz y la felicidad a la tierra a través del reinado de Su Hijo perfecto, Jesucristo.

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Las palabras de Juan en Apocalipsis 20:4,5 no son alentadoras: Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años”.

 

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¡POR FIN UN SOLO GOBIERNO MUNDIAL PERFECTO EN NUESTRA TIERRA!

¿Le Cuesta Creerlo?

 

Por Ing° Mario A Olcese

 

Un prominente político mundial dijo que la única solución para los problemas de este mundo caótico vendría de un solo gobierno mundial. Estas palabras parecieran haber sido inspiradas por la Biblia, la cual profetiza un futuro gobierno mundial en la tierra en la persona del Mesías escogido de Dios.

En el Salmo 72:7,8,11 encontramos estas solemnes palabras proféticas: “Florecerá en sus días (del gobernante divino) justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar y desde el río hasta los confines de la tierra. Todos los reyes (gobernantes) se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán.”

Estas son buenas noticias de verdad, porque por fin los presidentes y reyes del mundo reconocerán la soberanía de un extraordinario gobernante divino venido desde los cielos de Dios. Será un ser inmortal, poderoso, glorioso, sabio, justo, bondadoso, pacífico, recto, e iluminado por Dios mismo. El profeta Isaías estaba hablando de un hombre especial cuando profetizó: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite…” (Isaías 9:6,7).

 

El profeta Daniel, otro de los profetas de la Biblia, dice: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; y su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.” (Daniel 7:13,14). Aquí se predice que el reino o gobierno del “hijo del hombre” será indestructible, es decir; no será depuesto o tomado por ningún otro imperio. Será un gobierno feliz, estable, sólido, próspero, justo, pacífico, y con autoridad divina. Esta utopía de un mundo justo y pacífico se hará por fin realidad en un futuro cercano. ¡Estas son increíbles noticias ciertamente!

 

También el profeta Daniel nos da detalles interesantes del gobierno que se establecerá en la tierra, y que desplazará a todos los gobiernos humanos imperfectos. “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre.” (Daniel 2:44). Es obvio que este futuro gobernante no tendrá oposición ni amenazas de las naciones porque sencillamente él las habrá desmenuzado y consumido con su poder.

 

El Deseado de Todas las Naciones

Al futuro rey de los pueblos se le llama: “El Deseado de Todas las naciones” (Hageo 2:7). Sí, el Mesías vendrá como el gobernante que todas las naciones han anhelado tener. “Y haré temblar a todas las naciones, dice Jehová, y vendrá el Deseado de todas las naciones…dijo Jehová.” Además dice de él la Biblia: “El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel. Habrá un justo que gobierne entre (no “sobre”) los hombres, que gobierne en el temor de Dios. Será como la luz de la mañana sin nubes, como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.” (2 Samuel 23:3,4). Según las últimas palabras del rey David, este gobernante mundial respetará a Dios y guardará su ley con justicia.

Las naciones comprenderán que el Deseado de todas las naciones es el Mesías escogido de Dios, venido de arriba, de los cielos. Ahora bien, el Diablo también quiere desviar la atención de los hombres hacia “salvadores estelares” que viajan en naves velocísimas por todo el universo. El enemigo, Satanás, ha engañado a las gentes haciéndoles creer que efectivamente seremos enseñados por los “hermanos mayores”, pero no por el “hijo de Dios”. No obstante, el verdadero guía, maestro, y gobernante, vendrá del trono de Dios en dirección a la tierra en compañía de sus ángeles.

Este “Deseado de los pueblos” será un descendiente del famoso rey David. El profeta Isaías profetizó sobre este magnífico e ideal Soberano de este modo: “Saldrá una vara del trono de Isaí (padre de David), y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de poder, Espíritu de conocimiento y de temor a Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra… Y Será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura…Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón (bandera o estandarte) a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.” (Ver Isaías 11:1-5,10). Vemos que el Gobernante ideal será sabio, inteligente, consejero, poderoso, conocedor, temeroso de Dios, justo y equitativo. Y todo esto porque en él reposará el Espíritu de Dios.

¿Quién este descendiente de David que inaugurará un gobierno mundial ideal? La Biblia lo revela en muchos pasajes de las Escrituras. En Mateo 1:1 se lee que Jesucristo es Hijo de Abraham e hijo de David. ¡Así comienza Mateo su Evangelio! Y esto no es gratuito, pues por algo el evangelista lo recalca como de primera importancia. También Pedro lo dice en su gran discurso ante los judíos del primer concilio en Jerusalén. Léalo usted mismo en Hechos 2:29,30.

Un Gobierno sin Ejército

“Y el juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra.” (Miqueas 4:3). Además, el profeta Zacarías profetiza sobre aquella edad gloriosa, así: “Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra” (Zacarías 9:10).

Notemos que las armas de guerra se convertirán en implementos agrícolas. Además, los tanques de guerra (“carros y caballos”), y los misiles (“arcos de guerra”) serán destruidos Notemos que habrá un desarme mundial. ¿No es lógico concluir que el gobierno de Cristo no requerirá de armas bélicas, al no haber amenazas ni conflictos de naciones? Es mucho el dinero que se gasta en armas bélicas. Miles de millones de dólares gastan al año las naciones para armarse, cuando en realidad todo ese dinero podría usarse en la salud, educación, alimentación, vivienda, etc. En los Estados Unidos, casi todas las familias tienen un arma en su casa. Los crímenes y asesinatos son cosa de todos los días en ese país, y en muchos otros. Las pandillas juveniles, los terroristas, los guerrilleros, los matones, etc, usan armas para matar. Pero en el gobierno de Cristo habrá seguridad total, pues no habrá armas para matar o asaltar.

Ni Explotadores ni Explotados

En relación a la súper gobernación mundial venidera, la Biblia revela el fin de las clases sociales, y el fin de la pobreza y de las injusticias. Dice el profeta Isaías, así: “Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente…” (ver Proverbios 14:31). Y en Santiago leemos: “…vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán…” (5:1-6).

Sin duda, los más pobres serán los más beneficiados en el super gobierno de Cristo. Dice la Biblia: “Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán del santo de Israel.” (Isaías 29:19). “Hermanos míos, amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?” (Santiago 2:5). “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico al reino de los cielos” (Mateo 19:23). Es claro que los ricos explotadores y carentes de amor serán excluidos del reino o gobierno de Cristo, salvo que se arrepientan a tiempo (2 Tesalonicenses 1:5-12). Es interesante oír lo que dijo María de Dios: “Hizo proezas con su brazo: Esparció a los soberbios…quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.” (Lucas 1:51-53).

Los Defectos Físicos Desaparecerán

Cuánto sufrimiento hay en el mundo hoy. Hay millones de personas que sufren de graves males sin que la ciencia médica puede hacer algo al respecto. Hay personas que han perdido un brazo, una pierna, la vista, el habla, el movimiento corporal; otros están enfermos física y espiritualmente; y otros están sufriendo por la pérdida de un hijo(a), esposo(a), amigo(a), hermano(a), y así por el estilo. Este es un valle de lágrimas, sin duda. Pero el profeta bíblico Isaías predice una época en la cual las enfermedades, las taras, y los defectos desaparecerán para siempre. “Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un siervo, y cantará la lengua del mudo.” (Isaías 35:5,6).

Las Tierras Áridas y los Desiertos desaparecerán

Muchos lugares del mundo son grandes desiertos que siguen aumentando por la falta de agua o por el exceso de la tala de árboles. Este problema aumenta el hambre y la pobreza en el mundo en gran parte por culpa del mismo hombre irresponsable. Pero este problema será revertido por el gobierno de Cristo. Dice el profeta Isaías nuevamente: “En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de agua, y manantiales de agua en la tierra seca. Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente.” (Isaías 41:18,19). “El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de agua; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos.” (Isaías 35:7). Esto significará más agua y más cosechas para alimentar a toda la humanidad hambrienta de los países más pobres y olvidados. “No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá.” (Isaías 49:10). “Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno” (Apocalipsis 7:16).

Niños y Bestias Salvajes Convivirán Juntos

¿Qué niño tendría como mascota suelta a un león? ¡Ninguno! Claro que muchos pueden tener un felino enjaulado, pero no deja de ser peligroso. En la nueva gobernación del Mesías Jesús, el mundo experimentará la paz total, incluso con las bestias más peligrosas de los bosques y selvas. Dice el profeta Isaías: “Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán…” (Isaías 11:6-9).

Los cazadores matan a los animales para comercializar sus pieles, cabezas, colmillos, cuernos, y su carne, sin prestar atención a las leyes que rigen su caza. Muchas veces las bestias se vuelvan más feroces por la crueldad humana. El rey Salomón dijo: “El justo cuida de la vida de su bestia; mas el corazón de los impíos es cruel.” (Proverbios 12:10). En el nuevo gobierno mundial, los justos cuidarán de las bestias con el mismo amor que se siente por cualquier otra criatura de Dios.

Los Delincuentes Desaparecerán

Hoy la sociedad humana está plagada de delincuentes de toda índole. Las gentes temen salir a las calles solitarias, y aun, a las concurridas. En los países donde impera el terrorismo, la gente teme sufrir por algún atentado, y hasta morir sin culpa alguna. Pero los asaltos, la drogadicción, las violaciones, etc, están a la orden del día. Pero en el gobierno de Dios, la tierra será limpiada de todos los malvados. Dios dice: “No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.” (Isaías 11:9). “Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí… porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán destruidos.” (Salmo 37:9,10,22). En el Nuevo Orden Mundial, el mal será finalmente extirpado, y no quedará impío alguno que haga de las suyas. De este Soberano que traerá la ley y el orden, dice el profeta Jeremías: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.” (Jeremías 23:5). El profeta Isaías también profetizó: “He aquí que para justicia reinará un rey…” (Isaías 32:1). Este justo hará justicia en la tierra, y no tolerará el malo dentro de su gobernación mundial (Ver Isaías 60:18)-

El Ateísmo y las Falsas Filosofías Desaparecerán

Dice el profeta Isaías: “…porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.” (Isaías 11:9). “Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas…” (Isaías 2:3). Sólo habrá un filosofía de vida—¡la de Dios!

Sólo el Dios de la Biblia será Exaltado

Jehová es y será el único Dios vivo en toda la tierra. El rey David dijo: “Y conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra” (Salmo 83:18). También dice: “Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria; por cuanto Jehová habrá edificado a Sión, y en su gloria será visto.” (Salmo 102:15,16). Dios dice: “Y santificaré mi grande nombre, profanado sobre las naciones;… y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos.” (Ezequiel 36:23).

La Humanidad Será Longeva

¡Cuánto deseamos todos vivir más y mejores años!. Muchos han buscado el “elixir de la eterna juventud” y no la han encontrado. Hoy la gente practica deportes para estar en forma, hacen dietas, consumen vitaminas sintéticas, minerales, y tónicos naturistas para estar más sanos. Otros buscan vivir en el campo y con los animales para evitar la contaminación ambiental, y para alimentarse sólo de frutas y verduras. De este modo la gente busca vivir más y con una mejor calidad de vida. En Isaías 65:20 leemos: “No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito”.

¡Notemos que dice que un niño morirá de cien años! Esto significa que el adulto podrá vivir cientos de años para luego morir. Sin duda, al eliminar el stress, la contaminación, la desnutrición, los vicios, etc, de la tierra, la vida se prolongará increíblemente.

Por cierto que la mortalidad infantil habrá bajo a cero. Hoy la mortalidad infantil en los países pobres es alarmante, y esto, producto de la misma pobreza e ignorancia. Al eliminar la pobreza y la ignorancia, los hombres vivirán muchísimo mejor en todo sentido.

Las Familias tendrán su Casa Propia

La casa propia ha sido el sueño de millones de familias en la tierra. Sí, una casa no es un lujo, sino una imperiosa necesidad de los esposos y de cualquier persona que aspira a su independencia. No obstante, no todos pueden acceder a ella por carecer de suficientes recursos económicos. Muchas familias tienen que conformarse en vivir en tugurios, o en casas alquiladas, en el mejor de los casos. Pero en la nueva administración del super gobernante Jesucristo, todas las familias podrán edificar sus casas en terrenos propios. El profeta Isaías lo predice con estas palabras: “Edificarán casas, y morarán en ellas…no edificarán para que otro habite…y mis escogidos disfrutarán de las obras de sus manos.” (Isaías 65:21,22).

El Gobierno Mundial de Jesucristo Durará Mil Años

El poseso Adolfo Hitler quiso inaugurar su reino (“Reich”) de mil años y sólo duró 12 años. ¡Una burda imitación del reino milenario de Cristo!. Hitler quiso ser “el Mesías” o salvador del mundo, con sus ideas racistas de la superioridad de la raza Aria. Sin duda el Diablo es el gran imitador de Jesucristo. Pero la Biblia afirma que el “reich” o reino de Cristo sí va a durar mil años ininterrumpidos, cuando someta a todos sus enemigos y los tenga bajo sus pies. Dice en Apocalipsis 20:4 “…Y reinaron con Cristo MIL AÑOS.” Y es que el reino de mil años de Cristo es el reino de alguien Mayor y Único, el Dios del Universo. Ese reino estará basado en la equidad, y en el amor. Claro que será un gobierno con autoridad divina, por tanto, aplastaría cualquier rebelión si la hubiera (Zacarías 14:18,19).

 

………………………………………

Más sobre este mundo maravilloso en:

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JESUCRISTO: REY DEL MILENIO

 

 Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

 Cross of Christ

Es de importancia mostrar el conocimiento sistematizado teológico  al neófito que se abre por los caminos tempranos del Santo Dios y al maduro espiritual  que quiere crecer aún más en los asuntos bíblicos verdaderos para fomentar así la firmeza de su carácter, que es conforme a Cristo. El mundo está lleno de corrupción y maldad, y aquel que no se encuentre bien establecido en la Ley del Santo, arriesgará  su vida constantemente  ante un sistema diabólico terrenal que no depara en absorberlo y destruirlo  inmisericordemente. Bien dijo Cristo que el conocimiento de la verdad traería libertad.   

 

 

La Palabra de Dios esclarece correctamente que el Mesías de Dios será Rey del Reino Milenario. Hay mucha información bíblica al respecto. Sugiero, que se lean los versículos bíblicos para que se entienda bien a lo que queremos llegar. Muchos debaten contra nosotros inciertamente, sin saber lo que hablan, conjeturando ideas individuales. Aquí, todos es pesado por la Biblia, y la vedad reluce por el método usado. Las Escrituras dan fe  que el Milenio será dirigido por Jesucristo (Is.2:2-4; 9:3-7; 11:1-10; 16:5; 24:21-23; 31:4-32; 42:1-7, 13; 49:1-7; 51:4-5; 60:12; Dan.2:44; 7:15-28; Abd.17:21; Mi. 4:1-8; 5:2-5, 15; Sof. 3:9, 10, 18-19;  Zac. 9:10-15; 14:16-17). La Biblia dice que el Reinado de Cristo tendrá alcance universal, y la autoridad para su efecto, será por designio Divino: «Pero y he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte» (Sal. 2:6).  

 

 

La Biblia dice que David será regente en el Milenio. Las referencias bíblicas que hablan de esto (Lea los textos bíblicos hermano y amigo, aliméntese y crezca hasta el cielo por la gloria de Jehová que está en su Palabra Santa) son bastantes: (Is.55:3-4; Jer.30:9; 33:15, 17, 20-21; Ez. 34:23, 24; 37:24, 25; Os. 3:5; Am. 9:11). Jesucristo es el Hijo de David, y su establecimiento como Rey Milenario viene a ser confirmado verbalmente en Nuevo Testamento, cuando el ángel Gabriel  aparece a María la Virgen un poco antes de ser concebida por el Espíritu Santo de Dios: 

 

 

«Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin» (Lc.1:31-33) 

 

 

 

E S P E R O.  .  .

 

Espero el día

En que el cielo se abrirá,

Y la luz de la justicia

Su rostro deje ver.

 

Ese día, llegará;

Las tinieblas,

Como nubes disgregadas

Por el aire violentado,

Así se esparcirán

Para nunca más volver.

 

El que inerte fue en lo alto

Del madero inconmovible,

En su trono de pureza,

Majestuoso y de poder,

A la raza sometida

Bajo el yugo del pecado,

Con la vara de su mano

Juzgará con equidad,

Para gloria y alabanza

Del Altísimo Creador.

 

Cuando el hombre justo y santo,

Por la sangre del Cordero,

Reine con el Hijo

Para siempre con amor,

La traición  y las quimeras

En el polvo del olvido

Impotentes hundirán su

Maldito parecer.

 

La muerte, morirá,

Y toda sombra de tristeza,

También se extinguirá.

 

Amén.

 

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20 PREGUNTAS QUE SE HACE LA GENTE SOBRE EL REINO DE DIOS Y SUS RESPECTIVAS RESPUESTAS

Por Ing°. Mario A Olcese (Apologista)

 

 

Pregunta:

¿Acaso Pablo no dice que ya estamos trasladados al reino en Colosenses 1:13?

 

Respuesta:

El apóstol Pablo dice, en efecto, que Dios NOS HA TRASLADADO (tiempo pasado) al reino de Su amado Hijo. Sí, aparentemente ya estamos ahora en el reino de Cristo, pero: ¿Es del todo cierta esa afirmación del apóstol Pablo?¿Realmente estamos ahora en el reino, literalmente hablando? ¡La Biblia misma nos responderá esta pregunta!

 

El mismo apóstol Pablo, al escribirles a los creyentes de la ciudad de Efeso, les dice: “Y juntamente con él (Jesús) NOS RESUCITÓ (tiempo pasado), y asimismo NOS HIZO SENTAR (tiempo pasado) en los LUGARES CELESTIALES con Cristo Jesús (Efesios 2:6,7). Aquí Pablo les dice a los efesios que ellos y él ya están “resucitados y “sentados con Cristo en los lugares celestiales.” Pero, ¿qué entendemos con estas palabras?¿Acaso creeremos que ahora los cristianos—en general—están resucitados y sentados con Cristo en los lugares celestiales? ¡De ningún modo!. Lo que Pablo verdaderamente dice es que—por la  fe—ya estamos resucitados (sin haber aún muerto) y sentados en los lugares celestiales (sin que aún hayamos sido arrebatados). Para Dios, la forma de ver el tiempo es muy diferente a cómo lo vemos nosotros. Para Dios, Sus escogidos ya están “ahora” resucitados y glorificados con Su Hijo desde el mismo momento que se convirtieron a él. ¿Recordamos el “libro de la vida” de Dios?. Allí están ahora escritos nuestros nombres (Apocalipsis 3:5). Esto quiere decir que Dios ya nos considera salvos y que tenemos vida eterna— ¡ahora!. Pero notemos que debemos de vencer, pues de lo contrario Dios borrará nuestros nombres de él— ¡No nos salvará! (leer nuevamente Apocalipsis 3:5). Como vemos, para Dios los creyentes ya están “ahora” resucitados y glorificados con Su Hijo, pero deben de vencer para que esto se haga efectivo. Si no perseveran y vencen, no entrarán en el reino de Su amado Hijo.

 

El mismo Pablo les dice a los creyentes de Listra, Iconio, y Antioquia, que para entrar en el reino será preciso pasar por muchas tribulaciones (Leer Hechos 14:22). Notemos, además, que Pablo les hablaba a cristianos convertidos (‘discípulos’), a miembros de la iglesia de Cristo. A éstos les dice que deben sufrir tribulaciones ANTES de entrar al reino. Esto demuestra que la iglesia no es el reino. Nótese que Pablo se dirigió a la Iglesia de Listra, Iconio y Antioquia, y a ellos les dice que si perseveran en las tribulaciones—¡entrarán al reino! El reino es condicional, es decir, requiere que cumplamos ciertas condiciones. Una de ellas es vencer hasta el final de nuestra carrera cristiana, y otra es la “transformación física” en la Segunda Venida de Cristo, pues “carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios (1 Corintios 15:50). Como la iglesia está compuesta por gente de carne y sangre (mortales), todavía no puede heredar el reino. Pero será trasladada al reino cuando ella sea glorificada en la parusía.(Mateo 25:31,34).

 

Pero regresemos a la pregunta nuevamente. En Romanos 8:30 Pablo dice: “…y a los que justificó, a éstos también GLORIFICÓ (tiempo pasado)”. Pregunto: ¿Están ahora los cristianos, glorificados? No de hecho, pero sí por la fe. En los versos 17-19 Pablo da ha entender que esa glorificación es aún futura.   

 

Incluso nuestro Señor Jesús habla de herencias presentes que son futuras. Por ejemplo, cuando ora por su iglesia, dice: “La gloria que me diste, YO LES HE DADO, para que sean uno, así como nosotros somos uno.” (Juan 17:22). Pero eso no quiere decir que los cristianos tengan ahora la gloria realmente. Ya vimos que Pablo afirma que la glorificación es futura (Leer Romanos 8:18). También Pablo afirma que estamos a la búsqueda de la gloria (Romanos 2:6,7).

 

Como vemos, Pablo tiene una forma de escribir muy interesante. Él habla del futuro como algo ya presente. Dice que estamos trasladados al reino del amado Hijo, que estamos resucitados y sentados con Cristo Jesús en los lugares celestiales, que “estamos ya glorificados, y así por el estilo. Pero ninguna de estas cosas es una realidad presente en los creyentes sino sólo para Dios. Nosotros vivimos por fe, y por fe ya tenemos todas las promesas de Dios hoy, aunque se cristalicen verdaderamente en el futuro. 

 

Pregunta #2:

¿No enseña Pablo en Hebreos 12:28 “que estamos recibiendo un reino inconmovible”?

 

Respuesta

Este pasaje de Hebreos 12:28 fue escrito probablemente por Pablo, quien suele escribir de cosas futuras como si fuesen presentes. Pues bien, Pablo también dice en Colosenses 2:6 que los que andan en Cristo “han recibido al Señor Jesucristo”. Pero, ¿han recibido literalmente a la persona de Cristo?¿Es que Cristo baja del cielo cada vez que un pecador se convierte a él?¿En qué sentido se “recibe” el reino y en que sentido se “recibe” a Cristo? Recordemos que el recibimiento literal de la persona de Cristo se realizará cuando él regrese al mundo por segunda vez (1 Tesalonicenses 4:17). También es oportuno recordar lo que dice Pablo en 1 Tesalonicenses 2:13. En este pasaje Pablo les dice a los creyentes de Tesalónica: “Recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros”. ¿En qué sentido se “recibe” la Palabra de Dios? Pues, ¡aceptándola o creyéndola! En este caso “recibir” puede significar “creer” o “aceptar”. Por tanto, “recibir un reino inconmovible” quiere decir “creer o aceptar un reino inconmovible”—¡por la fe! Finalmente, el mismo apóstol Pablo habla a los corintios del evangelio…el cual también recibisteis ( 1 Corintios 15:1). ¿Recibir el evangelio? ¿Qué significa eso? Es CREER en el evangelio (Marcos 16:15,16). Entonces concluimos que “recibiendo un reino inconmovible” no quiere decir necesariamente que dicho reino ya vino y que lo hemos recibido, literalmente hablando.Pregunta #3:              

¿Acaso no dijo Juan que era “copartícipe del reino” en Apocalipsis 1:9?¿No enseña este texto que el reino ya estaba presente en la época apostólica, en el Primer Siglo de la era Cristiana?Respuesta:

Este texto de Apocalipsis 1:9 no dice que el reino se estableció en el primer siglo de la Era Cristiana. San Juan sólo dijo ser copartícipe del reino, y no, como suponen algunos, que ya estaba en el reino. El apóstol Pedro, por su parte, dice que él también es participante (o sea ‘copartícipe’) de la GLORIA QUE AÚN NO HABÍA SIDO MANIFESTADA. Sus palabras son como siguen: “..que soy también participante(copartícipe) de la gloria QUE SERÁ REVELADA.” (1 Pedro 5:1). Aquí vemos que Pedro participaba también (‘coparticipaba’) de la gloria que aún no se había manifestado. ¿Cómo se explica esto? Muy simple, él lo coparticipaba por la fe y en la esperanza como los otros apóstoles (Romanos 5:2). Él tenía puesta su mira en el reino, y se aferró a esa creencia como algo muy suyo. Juan era copartícipe del reino QUE SERÁ REVELADO cuando Cristo se manifieste nuevamente (2 Timoteo 4:1). Concluimos entonces que coparticipar del reino y de la gloria no significa que ambas cosas hayan sido ya reveladas.  ¡Aún permanecen en el futuro!

 

Pablo dice con razón al joven Timoteo: “El labrador, para PARTICIPAR de los frutos, debe trabajar primero.” ( 2 Timoteo 2:6). Sí, el apóstol Pablo dijo que uno puede ahora “coparticipar del reino” por la fe. Sin embargo, debemos trabajar primero para cosechar de sus frutos (p.e. La Vida Eterna en el Reino, Juan 4:36, Mateo 19:16-25).

 

Pregunta #4:

¿No dijo Jesús que su reino vendría en pocos días cuando dice: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder?” (Marcos 9:1).

 

Respuesta:

Este pasaje de Marcos 9:1 tiene su paralelo en Mateo 16:28. El apóstol Mateo registra estas palabras de Jesús así: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre venido en su reino.” Aquí Mateo asocia la venida del reino con LA VENIDA de Jesús, la cual era aún la “bendita esperanza” para Pablo (Tito 2.13).

 

Algunos suponen que el reino se inauguró en Pentecostés (33 E.C), al bajar el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego sobre los creyentes. No obstante, esta hipótesis es errada, puesto que en Pentecostés MUCHOS (no ‘algunos’) fueron testigos de la venida del Espíritu Santo (no del Jesús glorioso). Recuérdese que Jesús dijo que sólo ALGUNOS de los suyos verían el reino venido con poder. Sólo algunos privilegiados. En Pentecostés, en cambio, TODOS los discípulos estaban reunidos en el aposento alto (Hechos 1:12,13; 2:1-4). Es clarísimo que Marcos 9:1 y Mateo 16:28 NADA tienen que ver con Pentecostés del año 33 E.C.

 

Lo cierto es que esta promesa se cumplió seis días después cuando “Jesús tomó a Pedro, Jacob y Juan, y los llevó aparte a un monte alto, y se TRANSFIGURÓ DELANTE DE ELLOS; y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.” (Mateo 17:1-3).

 

Nótese que aquellos “algunos” fueron Pedro, Jacobo y Juan, quienes vieron la “venida del reino y la gloria del Rey” (2 Pedro 1:16). No obstante, esta fue una visión de una gloria aún mayor que vendrá con Cristo en su segunda venida a la tierra. Para ese entonces Jesús dirá a sus escogidos: “Venid, benditos de mi Padre: Heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mateo 25:31,34).

 

En Lucas 19:11-27 Jesús pronuncia la Parábola de las Diez Minas, la cual es muy interesante e informativa. Pero: ¿Por qué Jesús pronunció esta parábola a sus discípulos? La respuesta es sorprendente, y la descubrimos en el versículo 11: “por cuanto estaba (Jesús) cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino se manifestaría INMEDIATAMENTE.” ¡Aquí está la razón! Los seguidores de Jesús pensaron erradamente que el glorioso reino de Dios se establecería inmediatamente. Entonces Jesús pasa a decirles que antes que se establezca su reino, él tiene que ir al cielo a recibir un reino y volver (verso 12). Pero Cristo aún no ha vuelto, por tanto el reino no ha sido establecido aún. Además, Jesús dice que ese esperado reino se hará realidad para él y su iglesia sólo en su parusía o segunda venida al mundo (Mateo 25:31,34). Por eso Pablo irónicamente se burla de aquellos cristianos que creían que estaban reinando sin Cristo, diciendo: “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y OJALÁ reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!” (1 Corintios 4:8). ¡Y esto fue escrito por Pablo varias décadas después de Pentecostés!

       

Pregunta #5:

¿No es la profecía de Daniel 2:44 una prueba definitiva de que el reino de Dios se estableció durante el apogeo del imperio romano?

 

Respuesta:

El pasaje de Daniel 2:44 dice: “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre.” Ahora bien, notemos que Daniel señala que “en los días de estos reyes” el reino sería establecido en la tierra. Sí, el reino se establecería cuando DIEZ REYES CORONADOS Y EN SU PODER APARECIERAN EN LA HISTORIA de Roma. No obstante, cuando cierto grupo de cristianos llamados “amilenialistas” nos dice que ello ocurrió en el año 33 E.C, no saben cómo explicar quiénes eran esos 10 reyes en pleno poder y mando en Roma. Simplemente han dicho que eran 10 césares romanos. Pero Roma no tuvo 10 césares romanos sino ¡VEINTE! Esto es muy significativo. Además, nunca hubo 10 emperadores o césares romanos gobernando SIMULTÁNEAMENTE. Nótese nuevamente que dice “en los días de estos reyes”. La profecía es clara. El reino de Dios se establecería cuando aparecieran diez reyes o gobernantes en pleno poder en Europa. No obstante, cuando se produjo el Pentecostés del año 33 E.C, el gobernante o césar romano de turno era TIBERIO. Sus antecesores ya estaban muertos, y sus sucesores estaban todavía  jóvenes o no habían aún nacido. Es claro que sólo hubo un césar romano cuando bajó el Espíritu Santo en Pentecostés—¡No 10!

 

 Daniel 7:7,8 nos revela, además, que de entre los diez cuernos (=diez dedos de Daniel 2:44) salió un undécimo cuerno, delante del cual son arrancados tres cuernos.. ¿Diremos que el césar romano #11 vio cómo derrocaban—-simultáneamente—a otros TRES césares romanos?¿Tenemos acaso alguna información histórica de que esto efectivamente ocurrió durante el apogeo o decadencia del imperio romano?¿Dónde está el documento? Que sepamos, Roma nunca tuvo 3 césares reinando juntos y que fueran derrocados por otro césar usurpador.

 

Ahora bien, supongamos por un instante que el reino se estableció en el primer siglo, durante el apogeo de Roma. ¿Destruyó ese “reino” (= “iglesia de Cristo”) a 10 reinos y reyes existentes y los consumió? Recordemos que Daniel 2:44 dice que ese “reino celestial” destruye y consume a 10 reinos existentes (representados por los diez dedos de los pies de la imagen colosal que soñó Nabuconodosor). Que sepamos, ningún reino del primer siglo destruyó a otros 10 reinos y sus reyes, y menos, la iglesia de Cristo naciente. Los césares romanos murieron asesinados o de muerte natural, pero ninguno de ellos por acción de la iglesia militante, o  por la intervención de algún nuevo imperio. El imperio romano cayó por su propia decadencia moral y social, unos 400 años después de que se estableciera la iglesia del Señor. Sólo cuando ya no quede ‘rastro alguno’ de estos reinos, la profecía se habrá cumplido (Leer Daniel 2:35). Pero todavía existe Roma y sus ruinas antiguas, así como muchas otras. Que sepamos, no hay registro alguno de la desaparición SIMULTÁNEA de 10 reinos y reyes en el primer siglo, ni en el segundo, ni en el tercero, ni hoy.

 

Finalmente, si por “reino” ha de entenderse “La Iglesia Cristiana”, entonces los otros 10 reinos destruidos ha de entenderse como “10 iglesias destruidas”. Pero, ¿destruyó la iglesia de Cristo naciente a otras 10 iglesias existentes en el primer siglo? ¡Jamás! Al contrario, la iglesia naciente fue fuertemente perseguida y diezmada por Roma hasta el siglo IV. Recién con el emperador Constantino (Siglo IV) la iglesia pudo respirar aires de libertad y paz.

 

Pregunta #6:

¿No dijo Jesús en Lucas 17:20,21 que su reino “está entre vosotros”? ¿No prueban estas palabras suyas que el reino estuvo presente en el primer siglo?

 

Respuesta:

Lucas 17:20,21 dice así: “El reino no vendrá con advertencia, ni dirán helo aquí, o helo allí, porque he aquí que el reino está entere vosotros.” Si lo que Jesús dijo era que el reino estaba ya establecido en la tierra durante su ministerio, entonces éste no llegó el 33 E.C sino ANTES. Recordemos que Jesús aún estaba cumpliendo su misión redentora entre los suyos, y ni siquiera había mencionado la futura llegada del Espíritu Santo en Pentecostés. ¿Creerán los “amilenialistas que el reino vino ANTES del Pentecostés del año 33 E.C?

 

Ahora bien, en Lucas 21:25,31 Jesús afirma que ANTES de la venida del reino habría “señales” en el sol, la luna y las estrellas (Lucas 21:25). Luego Jesús dice: “Cuando veáis que suceden estas cosas (las señales), sabed QUE ESTÁ CERCA EL REINO DE DIOS” (verso 31). Me pregunto: ¿Se contradice nuestro Señor? En el capítulo 17 de Lucas dice que el reino vendrá sin advertencia (sin “señales”) pero en el capítulo 21 dice lo contrario. Sin duda Lucas 17:20,21 no debe ser tomado a la ligera.

 

Hugh J.Schonfield, en su libro “El Complot de Pascua” dice algunas verdades indiscutibles. En la pagina 147 de su libro comenta este pasaje de Lucas 17:20,21 así: “…dijo a los fariseos que el reino no vendrá permaneciendo ociosos, en espera de signos. El reino de Dios estaba justo a su lado, delante de sus narices, listo para aparecer sólo con que ellos quisieran cumplir las condiciones que lo inaugurarían. Estad vivos, insistía Jesús. El objetivo no se alcanzará mediante una adormilada asociación con él.”

 

Hans Conzelmann: En su libro “La Teología de San Lucas”, página 147 comenta este pasaje de Lucas 17:20,21 así: “La declaración principal no es que el reino está viniendo, sino que el reino está siendo predicado por Jesús y hecho manifiesto en su ministerio. La “venida” en si misma pertenece al futuro, y está separada por un largo intervalo de su manifestación.” (Pág. 180).

 

Finalmente podemos decir que Cristo, como Rey del reino de Dios, fue el más importante y esencial de sus partes componentes; y usando un lenguaje llamado SINECDOQUE (el acto de recibir, describe la figura por la que un vocablo recibe de otro algo, por estar asociado con él mediante alguna conexión, como cuando se toma la parte en lugar de todo y viceversa) él pudo muy bien decir que el reino, representado por él mismo, ya estaba verdaderamente entre los fariseos. No obstante, el reino escatológico aún no se establecería en la tierra durante su ministerio en Israel.

 

Pregunta #7:

¿No dijo Jesús que el reino había llegado cuando expulsaba a los demonios? (Lucas 11:20).

Respuesta:

En Lucas 11:20 Jesús dice: “Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.” Aquí nuevamente vemos un reino que “ha llegado” antes de Pentecostés. Es un reino que se manifiesta por el hecho de la expulsión de los demonios de los poseídos. Jesús asocia la “venida” del reino con la atadura de los demonios, y con su arrojamiento (Mateo 10:1; 1 Juan 3:8). Pues bien: ¿No es esto lo que exactamente va a hacer nuestro Señor con Satanás y sus demonios justo antes de inaugurar su reino milenario? (Leer Apocalipsis 20:1-3). Por eso, cuando Jesús y sus apóstoles ataban a los demonios, daban a saborear un poco—por así decirlo— la presencia benefactora del reino futuro en su ministerio terrestre. El reino de Cristo significará la liberación humana de las garras satánicas, y el inicio de una nueva existencia en Cristo.

 

Pregunta # 8:

¿Por qué dice usted que el reino está relacionado con el pueblo judío si éste rechazó a su Mesías?¿No dice Jesús que el reino le sería quitado a Israel y dado a los no judíos, según Mateo 21:43?

 

Respuesta:

En este texto NO se dice que el reino le sería quitado a Israel para siempre. En Romanos 11:11,12 el apóstol Pablo dice que la transgresión de los judíos trajo la riqueza a los gentiles. No obstante, el apóstol luego pasa a decir que la futura restauración del pueblo judío—y con  él su reino—se traducirá en mayores bendiciones para los no judíos (gentiles).

 

El apóstol pasa a decir también que “algunas ramas (no todas) fueron desgajadas del buen olivo” las cuales fueron reemplazadas por otras ramas injertadas de un olivo silvestre (Romanos 11:17). Luego Pablo dice que las “ramas silvestres” (gentiles) no deben enorgullecerse de haber sido injertadas dentro del buen olivo, pues no son las ramas (gentiles) las que sostienen al olivo (la nación judía), sino el olivo bueno y su raíz a las ramas injertadas  del olivo silvestre (v.18). Finalmente Pablo dice, en el verso 24, que Dios injertará nuevamente a las ramas naturales del “buen olivo” si se arrepienten. Ahora bien, hubo muchos judíos que permanecieron fieles a Dios, los cuales no fueron desgajados del buen olivo. Por ejemplo: Todos los apóstoles, sus discípulos hebreos en Jerusalén y de la diáspora, etc. Ellos no fueron cortados, pertenecían al pueblo original de Dios. Sólo los infieles fueron cortados para luego ser reemplazados por los gentiles convertidos. Estos gentiles convertidos se unen al pueblo elegido de Dios (“buen olivo”), y se nutren igualmente de su rica savia (las promesas hechas a los padres hebreos). Decir que Dios rechazó totalmente a su pueblo original, significa que las ramas injertadas no tienen la rica savia del buen olivo como fuente de sostenimiento, y esto entonces quiere decir: Desesperanza y la muerte.

    

Pablo les dice a los gentiles de Efeso lo siguiente: “Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne…estabais sin Cristo, alejados de la CIUDADANÍA DE ISRAEL y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos ( a la ciudadanía de Israel) por la sangre de Cristo.” (Efesios 2:11-13). Aquí Pablo aclara más el asunto. Los gentiles ahora están dentro de la ciudadanía de Israel, el antiguo pueblo Dios, por medio de Cristo. Ahora los gentiles, como los judíos elegidos, tienen la oportunidad de beneficiarse de los pactos de la promesa (“la rica savia del olivo”). Ahora los gentiles injertados a la nación de Israel (el pueblo de Dios) son conciudadanos de esa nación de Dios, y ya son miembros de la familia de Dios, y herederos de Sus promesas. Hay pues un solo Señor, una sola fe, una sola esperanza de nuestra vocación (Efesios 4:4). Decir que la esperanza de los fieles hebreos es distinta a la de los fieles de la Iglesia, es una tesis que no encuentra su apoyo en la Biblia. Pero también es un grave error decir que Dios rechazó para siempre a su pueblo al cual desde mucho antes conoció. Dice Pablo sobre este punto así: “Digo, pues: ¿Ha rechazado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. NO HA DESECHADO DIOS A SU PUEBLO, AL CUAL DESDE ANTES CONOCIÓ…” (Romanos 11:1,2). Así que aunque los amilenialistas digan que Dios rechazó al pueblo elegido Judío, Pablo dice que NO. Y aunque a algunos les duela, “la salvación viene de los Judíos” (Juan 4:22)—¡Y lo dijo el judío Jesús!

 

Si el reino del rey David dejó de existir para dar paso a un “reino espiritual y celestial”, ¿por qué los mismos discípulos de Jesús le preguntaron, momentos antes de su ascensión al Padre: “…Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6). Insistir en un reino monárquico en Israel por parte de los discípulos hubiera sido una testarudez, si es que en verdad Cristo abolió para siempre esa esperanza mesiánica. Pero Jesús no los reprende diciéndoles algo así como: “Me sorprende que me pregunten eso si ya les enseñé que mi reino es espiritual y celestial”. Pero Jesús no les dice eso o algo similar. Lo que les dice es que  no os toca  saber los tiempos y las sazones, que el padre puso en su sola potestad” (v.7). Lo que preguntaron los discípulos era correcto y válido, y no una tontería como algunos teólogos han sostenido. No creo que todos los discípulos de Jesús hayan sido malos alumnos como para entender mal lo enseñado por él acerca el reino, en esos 40 días que estuvo en privado con ellos, después de su resurrección (Hechos 1:3). Jesús mismo valida la pregunta contestando que sólo Dios sabe el tiempo cuándo será restaurado el reino davídico a los israelitas. La pregunta era correcta, pero el tiempo sólo lo sabe Dios.

 

Pero los hermanos amilenialistas se olvidan lo que el profeta Ezequiel dijo concerniente al reino monárquico en Israel. En primer término, el último rey que tuvo la dinastía de David fue SEDEQUÍAS, quien fuera derrocado por Nabuconodosor allá por el año 587 A.C. Desde esa fecha hasta hoy la dinastía y el reino de David quedaron suspendidos en el tiempo. Pero nótese que el profeta Ezequiel afirma que la corona y la tiara se le dará a un varón que tiene el derecho a tomarlos (21:25-27). En Hechos 2:29,30 el apóstol San Pedro revelará que Jesucristo es aquel varón que se sentará en el trono del reino de David. El evangelista Lucas dice que Jesucristo recibirá “el trono de David su padre, y reinará sobre la casa (nación) de Jacob (Israel)  para siempre” (Lucas 1:31-33). Los que dicen que el trono de David está el cielo, están mintiendo. Lo cierto es que ni David, ni ninguno de sus sucesores, estuvieron reinando en el cielo sobre el pueblo de Israel. La Biblia es clara cuando nos dice que David reinó 33 años en Jerusalén, y 7 en Hebrón (1 reyes 2:11).

 

Pregunta #9:

¿Puede usted demostrar que el reino de Dios se establecerá en Jerusalén, y que Cristo tendrá su trono en esa ciudad?

 

Respuesta:

En primer término, el reino de Dios era el reino de David. En 1 Crónicas 28:5 leemos: “Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón PAR QUE SE SIENTE EN EL TRONO DEL REINO DE JEHOVÁ (DIOS) SOBRE ISRAEL.” Aquí está la prueba de que “el trono de David” en Israel era EL REINO DE DIOS. Pero, ¿Dónde reinó David, Salomón, etc? ¡En Jerusalén! Eso lo vimos en la pregunta anterior.

 

Otro texto interesante que prueba que el “reino de David” era “el reino de Dios” está en 2 Crónicas 13:5,8 que dice: “¿No sabéis vosotros que Jehová Dios de Israel dio el reino a David sobre Israel para siempre, a él, y a sus hijos, bajo pacto de sal? Y Ahora vosotros tratáis de resistir al REINO DE JEHOVÁ en mano de los hijos de David, porque sois muchos…

 

No es de extrañar lo que el ángel de Dios le dijo a María en relación al judío Jesús: “…y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará EL TRONO DE DAVID SU PADRE; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” (Lucas 1:31-33). Nuevamente se nos dice que Cristo reinará en Israel, y cuya capital es Jerusalén.

 

En Mateo 5:34,35 Jesús dice algo muy interesante que pocos cristianos han advertido: “Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera, ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por JERUSALÉN PORQUE ES LA CIUDAD DEL GRAN REY.” ¿Quién era el “gran Rey”?¿Herodes? No, sino Jesús mismo. Sí, Jerusalén es la ciudad del gran rey Jesucristo, él la hará su capital en su reino milenario.

 

Los discípulos sabían perfectamente que el reino de Dios estaba estrechamente ligado con la ciudad de JERUSALÉN ( la sede del reino davídico). En Marcos 11 vemos la historia de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. ¿Qué pensaron inmediatamente los discípulos de esa entrada de Jesús en la ciudad de David? Los versos 10 y 11 nos dicen: “¡Bendito EL REINO de nuestro padre David que viene!¡Hosanna en las alturas! Y ENTRÓ JESÚS EN JERUSALÉN...” Es clarísimo que los primeros cristianos sí esperaban la reanudación o la restauración del reino de David en Jerusalén en la persona del Cristo, su descendiente según la carne. Más adelante los discípulos se verán precisados a preguntarle si ya era el tiempo de la tan esperada restauración (Hechos 1:6,7).

 

Si el reino es ahora la Iglesia de Cristo, entonces no habrá una futura restauración del reino de David en Israel. Pero esta creencia contradice una infinidad de pasajes que nos hablan de un reino futuro aún no establecido o restaurado. Notemos que el reino verdadero será restaurado. Eso quiere decir que ese reino existió, se suspendió y nuevamente se establecerá como era antes. ¿Pero existió la iglesia antes de Pentecostés, en los tiempos de David?¿Fue el reino de David la misma iglesia de Cristo, el cual fue derrocado por Nabuconodosor en el año 587 AC?¿Derrocó Nabuconodosor a la iglesia de Cristo en los tiempos de Sedequías?¿Restauró Cristo el reino de Dios en el 33 E.C? ¿Fue restaurada, o más bien, inaugurada, la iglesia en Pentecostés? La Biblia habla de que el reino será RESTAURADO como lo fue antes—¡No INAUGURADO! (Hechos 1:6; 3:19-21; Romanos 11:12). Esto es importante. Véase en el diccionario el significado de la palabra “restauración”. Esto es muy importante, pues también significa reposición en el trono de una dinastía caída, depuesta, o derrocada. Esto ocurrirá con la dinastía davídica aún derrocada. Cristo regresará en gloria para RESTAURAR EL REINO DERROCADO DE DAVID! (Mateo 25:31,34).

 

En Jeremías 3:17 se nos revela que Jerusalén será llamada: “Trono de Jehová”. En Zacarías  8:3 leemos: “Así dice Jehová: Yo he restaurado a Sión, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad.” En Zacarías 1:16 también leemos: “Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa…” El siguiente versículo, el 17, dice: “Clama aún, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y aún consolará Jehová a Sión, Y ESCOGERÁ TODAVÍA A JERUSALÉN.” “…y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella.” (Joel 3:17).

 

Y en Lucas 21:24 Jesús dice de Jerusalén, lo siguiente: “…y Jerusalén será hollada por los gentiles, HASTA QUE LOS TIEMPOS DE LOS GENTILES SE CUMPLAN.” Pero muchos llamados cristianos no se han puesto ha meditar en estas palabras proféticas de Jesucristo. Aquí hay un hecho histórico innegable e indiscutible. Jerusalén ha sido pisoteada por las naciones e imperios gentiles (no judíos) durante milenios. Pero Jesucristo afirma que este “hollamiento”(pisoteo)—¡tendrá su fin! (“hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan”). Entonces, cuando los no Judíos o gentiles dejen de pisotear Jerusalén, los Judíos tendrán el dominio y el control absolutos de Jerusalén con el Mesías y su iglesia a la cabeza ( Joel 3:17; Isaías 32:1; Lucas 1:31-33; Mateo 5:34,35). Ya en Junio de 1967 se dio un gran paso, cuando Jerusalén pasó a manos de los Judíos, aunque aún seguirá el pisoteo gentil hasta que Cristo regrese a reinar sobre sus enemigos en Jerusalén (Leer Zacarías 14:1-21).

 

Pregunta # 10:

¿Acaso no prometió Jesús a sus seguidores el cielo en Juan 14:1-3?

Respuesta:

Jesús jamás prometió a sus seguidores darles un lugar en el cielo como morada permanente. Tampoco ninguno de sus apóstoles creyó que iría al cielo para estar con Dios y Jesús. Fue el filósofo Griego Platón el que sentó las bases de un alma inmortal que parte de este mundo después de la muerte. Su filosofía fue mezclada con el pensamiento Hebreo y nació el gnosticismo. Esta secta gnóstica, muy en boga en los tiempos de Jesús, amenazó a la sana doctrina predicada por Jesús y sus apóstoles. Los apóstoles, y en especial Pablo y Juan, advirtieron a las iglesias cristianas en contra de esa secta. Pablo llamó a los gnósticos: “La falsamente llamada ciencia” (“gnosis”)(1 Timoteo 6:20). Los gnósticos decían que la materia era mala y pecaminosa, y que Cristo no era humano sino que tenía apariencia de hombre. Creían que existía un plano superior (el “Pleroma, especie de cielo gnóstico) donde vivían los AEONES (espíritus puros superiores, entre los cuales estaba Cristo antes de venir al mundo). Los gnósticos creían que ellos tenían el conocimiento verdadero para lograr partir a ese plano o dimensión de los espíritus con el alma inmortal. ¿No se parece esto mucho al pensamiento “cristiano” sobre una existencia en el cielo con Dios, Cristo, y sus ángeles después de esta vida, a través de nuestras “almas inmortales”? Es muy probable que muchísimos cristianos sean realmente cristianos gnósticos en este punto.

 

También Pablo advirtió, que después de su “partida”, entrarían en el rebaño del Señor falsos maestros que buscarían ganarse el rebaño con palabras pervertidas (Hechos 20:29,30). Y así fue. Con el correr del tiempo, la iglesia se corrompe con sus propios malos obispos que se levantan con sus herejías destructoras. En el siglo IV aparece el obispo “San Agustín de Hipona”, el Padre y Teólogo del catolicismo. Éste distorsiona radicalmente el verdadero significado del reino bíblico al decir, por vez primera, en su obra “La Ciudad de Dios”, que el reino era la iglesia católica Romana. Parece ser que los “amilenialistas católicos”, y “campbelitas amilenialistas” no han logrado sacudirse del todo de los errores de Agustín de Hipona.

 

Algunos dirán: “Bueno, ¿no dice Jesús que “los pobres en espíritu es el reino de los cielos”? (Mateo 5:3). Pero tomemos nota que el Señor NO dice que de los pobres en espíritu es el reino EN (sino “DE”) los cielos”. De modo que lo que Cristo ofreció a los pobres en espíritu era un reino que tiene su origen en Dios, y no en los hombres. Viene de Dios como un don o regalo para los hombres.

 

Pues bien, regresemos a Juan 14:1-3 de la pregunta. Veamos lo que verdaderamente dijo el Señor Jesucristo: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mi mismo, para que DONDE YO ESTOY, vosotros también estéis.”

 

Muchos estudiantes de la Biblia no se han puesto a pensar en esta última frase “para que DONDE YO ESTOY (tiempo presente)”. En las más importantes versiones de la Biblia Inglesa se vierte este pasaje como “WHERE I AM” en tiempo siempre presente (“donde yo estoy”). Esta frase es sumamente importante y clave para entender los versos en cuestión. Jesús está ofreciendo un lugar a sus discípulos “en la casa de su Padre”. Luego nos dice que él nos tomará para que estemos con él en el lugar donde ÉL ESTÁ en el momento de pronunciar la promesa. Y, ¿dónde estaba Jesús cuando pronunció esa promesa? ¿En el cielo? ¿En Marte? No! Él estaba aún en LA TIERRA, y más exactamente, EN JERUSALÉN. Recuerde que Jesús todavía no había ascendido al cielo, y aún no había ni siquiera resucitado. Por tanto Jesús estaba ofreciéndoles a sus seguidores volver a la tierra para estar con ellos en el lugar donde proclamó su promesa, es decir: ¡En Jerusalén!

 

Muchos cristianos creen que Jesús nos “llevará al cielo” para darnos nuestro “lugar” en la casa del Padre. Pero Jesús nunca habló de llevarnos al cielo en Juan 14:1-3. Usted NO leerá, ni siquiera una vez, de que iremos al cielo para recibir nuestro “lugar” una vez que esté preparado por Jesús. Lo que Jesús dijo era que prepararía nuestro lugar en la casa de su Padre y que luego volvería para estar con nosotros. Lo que NO dijo era CUÁNDO Y DÓNDE recibiríamos nuestro lugar en la casa del Padre. Él sólo está ahora ocupado PREPARANDO nuestras moradas, pero NO nos dice cuándo entraremos en ellas. En Apocalipsis 21 se revela que la “ciudad santa” bajará del cielo después del milenio. La ciudad santa de Apocalipsis 21 es descrita por Ezequiel como un edificio (40:2), y como una casa en 2 Corintios 5:1,2. Esta ciudad o casa canta bajará del cielo, y “Dios estará con los hombres” (Apocalipsis 21:3). Sólo los salvos entrarán en ella para tomar sus lugares o moradas (Apocalipsis 21:27). También leer Hebreos 11:9,10 donde se nos dice claramente que Abraham (el padre de la fe) “esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” Y en Hebreos 13:14 Pablo dice: “Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos LA PORVENIR.”

 

Pregunta #11:

¿No dice Pedro, en 2 Pedro 3:10-13, que esta tierra será destruida por fuego? Si este es el caso: ¿No es lógico concluir que escaparemos al cielo?.

Respuesta:

Es cierto que Pedro habla de la “destrucción de la tierra por fuego”, de la misma manera que Dios dijo de la tierra de la época de Noé. En Génesis 6:13 leemos algo interesante: “Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré CON LA TIERRA. Nótese que Dios iba a destruir a todo hombre y animal…¡y la tierra misma! Pero: ¿Llegó Dios a destruir a los hombres impíos de entonces junto con el planeta tierra? Por cierto que no. La tierra sigue siendo la misma desde su creación. En realidad es una forma superlativa de hablar de Dios indicando la severidad de su castigo.

 

En 2 Pedro 3:10-13 leemos: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y LA TIERRA Y LAS OBRAS QUE EN ELLA HAY SERÁN QUEMADAS.” ¿No son semejantes Génesis 6:13 y 2 Pedro 3:10-13? Si la primera tierra PRE-diluviana no fue literalmente destruida, ¿porqué tendría que serla ésta? Es claro que lo dicho por Dios ha de entenderse como la severidad y firmeza de su castigo, la erradicación del mal, de los malos, y de sus obras (casas de juego y de citas, bares, fábricas de cigarrillos y de cerveza, fábricas de armas y bombas, etc). En el verso 13 se habla de “nuevos cielos y nueva tierra” Esta forma de dicción no es rara en la Biblia, pues también encontramos la expresión “nueva criatura” en 2 Corintios 5:17, aunque persistan aún los viejos defectos (miopía, cojera, cicatrices, etc). En Efesios 4:24 encontramos la expresión “nuevo hombre” (pero sólo en lo moral y espiritual). En Romanos 6:4 encontramos la frase nueva vida” (pero siempre en el sentido moral y espiritual).

 

Y Para terminar diré que 2 Pedro 3:13 tiene relación con Isaías 65:17 que dice: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni vendrá más al pensamiento.” Pero lo interesante del caso es que Dios sigue diciendo en los siguientes versículos (18-25) que: “traigo a Jerusalén alegría…y me alegraré con Jerusalén.” Estas palabras indican que finalmente el planeta no será destruido, pues seguirá existiendo Jerusalén como una ciudad de gozo y alegría, en contraste con la actual Jerusalén agitada y convulsionada por los conflictos internos y externos.

 

Pregunta #12:

¿Acaso no dice la Biblia que Cristo vendrá para entregar su reino al Padre según 1 Corintios 15:24?

 

Respuesta:

Cristo entregará su reino al Padre, pero: ¿Cuándo? Esta es una pregunta importante. Lo que la Biblia sí dice verdaderamente es que Jesús, al volver a la tierra, dará su reino a sus discípulos (no ha Dios)(Mateo 25:31,34; Daniel 7:13-18). Sí, la iglesia, compuesta por judíos y gentiles fieles, recibirá el reino de Cristo al volver él al mundo otra vez. Esta es la verdad bíblica. No obstante, será después que Cristo haya reinado por mil años que él devolverá el reino al Padre; cuando haya puesto a sus enemigos por estrado de sus pies, incluyendo LA MUERTE misma (Salmo 110:1; 1 Corintios 15:25). Y, ¿Cuándo será vencida la muerte?¿En la segunda venida de Cristo? ¡No! Según la Biblia ella será destruida al finalizar el milenio de Cristo. La respuesta está en Apocalipsis 21:4. Esto significa que Cristo no va a devolver el reino al Padre inmediatamente después de volver a la tierra, sino después de los mil años de su reinado. Mientras tanto, Jesucristo estará reinando sobre sus enemigos (Salmo 110:1-5), siendo el último destruido: La muerte.

 

Otra de las pruebas bíblicas que señalan claramente que la muerte reinará hasta el final del milenio es que “los otros muertos no llegaron a vivir hasta que se cumplieron los mil años.” (Apocalipsis 20.5). Habrá muertos al final de los mil años del reinado de Cristo. La muerte imperará en la tierra hasta el final de esa fecha memorable que es llamada: “Milenio” (Apocalipsis 20:14). Después del milenio bajará “La Nueva Jerusalén” y acabará el imperio de la muerte (Apocalipsis 21:4; 20:14). También en este periodo el diablo será castigado definitivamente con la muerte. Y además, la muerte y el Hades serán arrojados al lago de fuego junto con el diablo y sus ángeles. Todo esto ocurre al final del milenio o del reino de Cristo. Los hermanos amilenialistas debieran reflexionar mejor sobre este pasaje antes de sacar conclusiones inexactas. Recordemos que “un texto sin el contexto es un pretexto”. Ir más allá de lo que está escrito es peligroso.

 

Pregunta #13:

¿No dice Pablo que nuestro destino son “los lugares celestiales” en Efesios 2:6?

Respuesta:

Tomemos nota que pablo habla de “los lugares celestiales” en Efesios 2:6. Y, ¿dónde están esos “lugares celestiales”? La respuesta, creo, la da Jesús en Juan 14:2,3—¡En la casa de Su Padre! Por tanto, los “lugares celestiales” tienen que ver con las “muchas moradas” de dicha casa, en donde Jesús se ha ido a preparárnoslas. Sin embargo, Pablo NO dice que iremos al cielo para ingresar a nuestras “moradas celestiales”.

 

Pongamos un ejemplo un poco fantástico. Si una nave marciana bajara a la tierra, y yo fuera invitado por la tripulación marciana a ingresar a ella para ver su interior, pregunto: ¿No estaría yo en un lugar marciano en la misma tierra? Y si viera yo en su interior sus compartimentos, pregunto nuevamente: ¿No serían esos compartimentos “lugares o compartimientos marcianos” en la tierra?

 

De igual modo, cuando baje la casa celestial a la tierra, con todas sus moradas o lugares, los que ingresen a ella estarán ingresando a sus lugares o moradas celestiales—¡en la tierra!. Algo celestial o “extraterrestre” se posará en la nueva tierra, y sus interiores o moradas seguirán siendo celestiales aunque estén en la tierra. Sí, en la nueva tierra entraremos a los “lugares celestiales” de la casa de Dios.

 

Pregunta #14:

¿No dice claramente San Pedro que tenemos RESERVADA nosotros una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible EN LOS CIELOS? (Ver 1 Pedro 1:4).

 

Respuesta:

Nuevamente tampoco Pedro está diciendo que subiremos al cielo para recibir nuestra herencia que está RESERVADA allí. Sencillamente está reservada en los cielos. Si por ejemplo decimos que el dinero del pago de los trabajadores está reservado en la bóveda del banco, ¿significa eso que los trabajadores tendrán que ingresar a la bóveda del banco para que se les pague? No necesariamente. Lo usual es que el cajero retire el dinero de dicha bóveda y proceda a pagar a los trabajadores en la oficina del personal. De igual manera, cuando Jesús vuelva a retribuir a sus siervos, él retirará nuestra herencia de los cielos y la traerá a la tierra. (Leer 1 Pedro 5:4; 2 Timoteo 4:8; Apocalipsis 22:12).

 

El sabio rey Salomón dijo sobre este asunto, así: “Ciertamente el justo será recompensado en la tierra…” (Proverbios 11:31). En otra parte Salomón dice también: “El justo no será removido jamás (de la tierra)…” (Proverbios 10:30). Estos textos contradicen la enseñanza que dice que los salvos serán retribuidos en el cielo cuando mueran.

 

Pregunta #15:

¿No prometió el Señor Jesús que nos arrebataría con él mismo al cielo, en 1 Tesalonicenses 4:17?

 

Respuesta:

El apóstol Pablo no está diciendo tampoco en este texto, que seremos arrebatados al tercer cielo, sino EN LAS NUBES. No está hablando de que seremos arrebatados al cielo, sino EN LAS NUBES PARA RECIBIR AL SEÑOR EN EL AIRE, y así estaremos siempre con el Señor.” Para nada se hace mención del cielo en este versículo, ni se nos promete estar con Cristo en el cielo. Pablo está hablando de que seremos “arrebatados en las nubes” y de “recibir al Señor en el aire”—¿Para qué?¿Acaso para que Jesucristo nos reciba y nos lleve con él al cielo? ¡No! Pablo es claro al decir que nosotros LE RECIBIREMOS A ÉL EN EL AIRE cuando regrese a la tierra (¡no al revés!). ¿Qué importancia tiene este detalle? Veamos el pasaje y analicemos su contenido.

 

Si la iglesia recibirá al Señor en el aire es para acompañar a Jesús en su descenso a la tierra, ¡no al revés! Por ejemplo, si el presidente del Perú sale a recibir en palacio al Presidente de los Estados Unidos, ¿se irá el Presidente del Perú con el presidente Estadounidense a la Casa Blanca para la entrevista? Otro ejemplo: Si mi amigo viene a visitarme desde los Estados Unidos, y yo salgo a recibirle en el aeropuerto limeño, pregunto: ¿Me iré con él a su casa en los Estados Unidos, subiendo inmediatamente en el avión que lo trajo a Lima? ¡Claro que no! Si yo lo recibo es para traerlo a mi casa o a un hotel, y disfrutar de su compañía durante su estancia en mi país. Igual ocurrirá con la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo en las nubes de nuestra atmósfera. Nosotros saldremos a RECIBIRLE en las nubes para acompañarlo en su descenso a nuestro planeta. Entonces Jesús será escoltado por su gloriosa iglesia hasta el lugar donde se localizará su trono de gloria, es decir, JERUSALÉN (Mateo 5.33-35; Jeremías 3:17; Zacarías 14:4).

 

Pregunta #16:

En Juan 13:36 Jesús le dice a Pedro que él no le podía seguir al lugar a donde iba, pero que le seguiría después. ¿No le estaba prometiendo Jesús—el tercer cielo—-a Pedro para después de su muerte?.

 

Respuesta:

Jesús no le estaba prometiendo a Pedro el cielo para después de su muerte. Lo que verdaderamente Jesús estaba diciendo era que estaba muy próximo su sacrificio en la cruz del Calvario, y que después Pedro le seguiría en su martirio. Lo que Jesús estaba profetizando para Pedro era su muerte en el martirio en un futuro no muy lejano. Según el verso 37, parece que Pedro le entendió perfectamente a Jesús, y le responde: “…Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? MI VIDA PONDRÉ POR TI.” Precisamente años más tarde Pedro moriría en el martirio, crucificado de cabeza en una cruz.

 

Pregunta #17:

¿No dijo el apóstol Pedro que Dios lo preservaría para su reino celestial? ¿No creyó Pablo que había un reino en el cielo (2 Timoteo 4:18)?

 

Respuesta:

En este pasaje Pablo NO dice que iría al cielo para entrar en el “reino celestial”. Lo que Pablo creía era que Dios lo preservaría o guardaría para su reino DE los cielos (“celestial”). Él NO dijo que Dios lo preservaría para su reino EN los cielos en ningún momento, sino para un reino de “inspiración celestial”, o de “origen celestial”.

 

En Hebreos 11:14-16 Pablo habla de una “patria celestial”, la cual, según el verso 16, es UNA CIUDAD. En Hebreos 11:14 el apóstol sigue diciendo que esta ciudad o “patria celestial” está por venir o por descender según Apocalipsis 21:2,3. Sí, la ciudad o “patria celestial” estará ¡en la tierra!.

 

En Lucas 2:8-13 vemos que a los pastores del campo se les aparece un ángel del Señor que les anuncia que ha nacido el Salvador, Cristo el Señor. Y el versículo 13 nos dice que repentinamente apareció con aquel ángel una multitud de las “huestes celestiales” que alaban al Señor, y decían: “Gloria en las alturas…” Aquí vemos nuevamente a “huestes celestiales”—¡en la tierra!

 

En conclusión, cuando la Biblia nos dice que heredaremos “el reino celestial”, ello no quiere decir que iremos al cielo para entrar en él. Ya hemos visto como “cosas y seres “celestiales” estuvieron aquí, en la tierra. ¿Acaso no puede bajar “el reino celestial” a la tierra así como lo hicieron  “el pan celestial (Jesucristo)”, y “las huestes celestiales”? ¡Claro que sí! Ah, un ejemplo más. Después de resucitar de la tumba, Jesús recibió  un “cuerpo celestial” (Leer 1 Corintios 15:40,49). Con ese “cuerpo celestial” nuestro Señor estuvo en la tierra por 40 días (Hechos 1:3).

 

Pregunta #18:

¿No dijo acaso el apóstol San Pablo que nuestra CIUDADANÍA ESTÁ EN LOS CIELOS (Filipenses 3:20)?¿No significa entonces que viviremos en el cielo?

 

Respuesta:

La palabra “CIUDADANÍA” usada por Pablo, se relaciona con la palabra CIUDAD(anía). En la Santa Biblia aparece claramente una “CIUDAD CELESTIAL” (o “PATRIA CELESTIAL”) que estará en la tierra (Apocalipsis 21:2,3). También se nos informa que entraremos a ella, una vez que se establezca en la “nueva tierra”. Pablo sostiene que la ciudad está POR VENIR (Hebreos 13:14). También Pablo sostiene que el fiel Abraham “esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Hebreos 11:8-10).Mientras tanto, “nuestra ciudadanía está en los cielos” hasta que venga a nosotros a la tierra. En tanto que nuestra “ciudad” o “patria” permanezca en los cielos, podremos decir que nuestra ciudadanía seguirá estando en los cielos.

 

Pregunta #19:

¿En que parte de la Biblia dice que Cristo va a pisar este mismo planeta nuevamente?

 

Respuesta:

En Hechos 1:11 los ángeles les dicen a los discípulos, quienes instantes antes habían visto al Señor subir al cielo, lo siguiente: “Varones Galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? ESTE MISMO JESÚS, que ha sido tomado de vosotros al cielo, ASI VENDRÁ COMO LO HABÉIS VISTO IR AL CIELO”. Aquí se profetiza que el mismo Jesús resucitado, que había permanecido con sus discípulos 40 días en la tierra (Hechos 1:3), volverá DE LA MISMA FORMA O MANERA EN QUE SE HABÍA IDO AL CIELO. Esto se explica de este modo. Según el verso 12, Jesús había ascendido al Padre desde el MONTE DE LOS OLIVOS, hasta que una nube lo tapó de la vista de los discípulos (v.9). Ahora bien, Jesús, al volver, descenderá del cielo a las nubes del cielo, y de las nubes del cielo AL MONTE DE LOS OLIVOS (Zacarías 14:4). Si Jesús al volver, sólo se quedara en las nubes, sin descender hasta el Monte de los Olivos, entonces JESÚS NO ESTARÍA EN VERDAD VOLVIENDO DE LA MISMA MANERA COMO ÉL SE FUE, O COMO LO HABÍAN VISTO IRSE SUS DISCÍPULOS.

 

Si una persona hubiera podido tomar una película de ese magno suceso de la ascensión d Jesús al cielo, y luego pusiera en reversa o retroceso la película, entendería exactamente cómo será el futuro regreso de Jesús al mundo. No obstante, no precisamos del auxilio de una cámara de video o de una película para entender lo que explicamos. Aceptemos el hecho de que la ascensión de Jesús al cielo NO comenzó en las nubes, sino en EL MONTE DE LOS OLIVOS. ¿No es interesante que el profeta Zacarías diga que sus pies se posarán nuevamente en el Monte de los Olivos y éste se partirá en dos?¡Esto no sucedió en la primera venida de Cristo! (Leer Zacarías 14:4).

 

Lo que Jesús dijo en Mateo 5:34,35 nos lleva  la conclusión de que Cristo hará de Jerusalén su ciudad real…¡Su trono!. El profeta Jeremías dice que en aquel tiempo (de la restauración del reino) llamarán a Jerusalén TRONO DE JEHOVÁ (3:17). El Salmo 67:4 dice que Dios pastoreará a las naciones EN (no “DE”) la tierra. En Apocalipsis 5:10 leemos: “Y los has hecho reyes y sacerdotes para nuestro Dios; y reinarán sobre la tierra.” En Apocalipsis 20:4,6 dice que estos reyes y sacerdotes reinarán con Cristo mil años en la tierra.

 

En el Salmo 122:3-5 encontramos la información de que los tronos de los “reyes y sacerdotes” estarán en Jerusalén. Por tanto, el trono del “Rey de reyes” estará también allí. Jesús dijo que “Jerusalén es la ciudad del gran Rey” (Mateo 5:34,35).

 

En Juan 14:2,3 el Señor Jesús prometió a sus discípulos que ellos estarían con él en la tierra de Israel. Él dijo: “PARA QUE DONDE YO ESTOY (la tierra de Israel) vosotros también estéis”. Y en la profecía de Jeremías 23:5 leemos: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia EN LA TIERRA” ( También 33:15). Y en Romanos 4:13 dice que Jesús será “EL HEREDERO DEL MUNDO.”

 

Según el Salmo 37:29 “Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella”. Ahora bien: ¿Es Jesucristo el MAYOR JUSTO? ¡Sí! (Leer 1 Juan 2:1). Y si Jesús es también JUSTO, ¿qué heredará él y dónde vivirá? ¡La tierra y en la tierra!. En el Salmo 85:9 se complementa lo anterior diciendo que LA GLORIA HABITARÁ LA TIERRA. Y, ¿cuál GLORIA? ¡La gloria del Señor Jesucristo! (Mateo 16:27; 24:30; Juan 1:14; 17:24; Colosenses 3:4). Por tanto: ¡Jesucristo habitará en la tierra!

 

En 2 Samuel 23:3 dice: “El Dios de Israel ha dicho: Habrá un justo que GOBIERNE ENTRE (no “SOBRE”) LOS HOMBRES, que GOBIERNE  en el temor de Dios.” Sí, Jesús será aquel justo varón que gobierne en medio o entre los hombres en este planeta. ¡Eso dice la Biblia! Además, David dice en su Salmo 140:13 que LOS RECTOS morarán o habitarán en la presencia del rey. Pero: ¿Dónde morarán LOS RECTOS en la presencia del rey? No puede ser el cielo porque Salomón escribió en Proverbios 10:30: “EL JUSTO NO SERÁ REMOVIDO JAMÁS; pero los impíos NO HABITARÁN LA TIERRA.” La conclusión lógica y bíblica es que los rectos habitarán la tierra y estarán en la misma presencia del rey en la tierra. Dice Salomón: “LOS RECTOS HABITARÁN LA TIERRA, Y lOS PERFECTOS PERMANECERÁN EN ELLA.” (Proverbios 2:21). ¡Aquí está la evidencia! Y, ¿Quiénes son los PERFECTOS que permanecerán en la tierra? ¡Los cristianos! (Leer 2 Timoteo 3:17; Colosenses 1:28).

 

Jesús dice que “los mansos heredarán la tierra” (Mateo 5:5),. Pero más adelante dirá: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi, QUE SOY MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN…” (Mateo 11:29). Notemos que Cristo es también el mayor MANSO del mundo. Esto quiere decir que él HEREDARÁ LA TIERRA (comparar con Romanos 4:13). Él fue claro al decir que “los MANSOS heredarán la tierra (¡no el cielo!).”

 

Pregunta # 20:

¿Qué otra prueba existe de que el reino de Dios NO es la Iglesia de Cristo?.

 

Respuesta:

Lo más sencillo es sustituir la palabra ‘reino’ por ‘iglesia’ de los textos bíblicos más importantes. Si reino e iglesia son equivalentes, no tendrá porqué cambiar el sentido del texto bíblico que habla de él. Veamos algunos ejemplos:

 

 Lucas 19:11:

Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano para recibir UNA IGLESIA y volver.

 

Comentario:

 Notemos que al cambiar la palabra ‘reino’ por ‘iglesia’ en este pasaje, obtenemos un absurdo. ¿Recibió Cristo una iglesia en el cielo? o ¿Se instituyó la iglesia en el cielo?¿Hemos bajado del cielo como  “la iglesia de Cristo”?

 

Lucas 12:32:

“No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido DAROS la iglesia”.

 

Comentario:

Aquí hemos sustituido la palabra ‘reino’ por ‘iglesia’ y hemos obtenido algo absurdo. En primer lugar, Jesús se dirige a sus apóstoles—¡a los cuales se les DA EL REINO!. No dice  Jesús que al Padre le ha placido “HACEROS EL REINO”, sino “DAROS EL REINO”. El sentido es diferente. Si la iglesia es el reino, y ella está compuesta por los apóstoles y demás discípulos, ¿cómo podrían SER ellos “el reino de Cristo” y RECIBIR al mismo tiempo el reino? ¿Cómo podían los apóstoles recibir un reino y ser parte de él al mismo tiempo? Si la iglesia es verdaderamente el reino, entonces Jesús debió decirles a sus apóstoles que al Padre “le ha placido HACEROS el reino o iglesia”. Pero no fue así, sino que dijo: “Le ha placido DAROS EL REINO”!

 

Mateo 6:10:

“Venga tu iglesia, hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”

 

 Comentario:

Los que creen que la iglesia es el reino, tendrán que mutilar esta parte del “Padre Nuestro”; pues si el reino ya vino en el 33.d.C, ¿para qué seguir pidiéndolo? Pero lo cierto es que esta parte de la oración está tan vigente como el resto de las peticiones en el “Padre Nuestro”. Así, pedir por la venida del reino es tan importante como pedir perdón por nuestras ofensas, o por el pan diario.

 

Por otro lado, si reemplazamos ‘reino’ por ‘iglesia’ tendríamos: “Venga tu iglesia, hágase tu voluntad…” Sí, “Venga tu iglesia”—¿De dónde?¿Cómo? Si los discípulos vendrían a ser la misma iglesia de Cristo: ¿Por qué tendrían que pedir por la venida de una iglesia? ¡No tiene mucho sentido que digamos!

 

Mateo 25:31,34:

Cuando el Hijo del Hombre venga…entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre HEREDAD LA IGLESIA preparada para vosotros desde la fundación del mundo.”

 

Comentario:

Aquí hemos reemplazado ‘reino’ por ‘iglesia’ y encontramos algo muy extraño. Es un asunto muy importante que no podemos pasar por alto, y es que hay una reino (iglesia para los amilenialistas) que se preparó desde la fundación del mundo, y que será heredado por la iglesia en la ‘parusía’ o Segunda Venida de Cristo. ¿UNA IGLESIA que hereda UNA IGLESIA?¿Cómo es posible esto? Por eso creemos que la iglesia y el reino son dos cosas muy diferentes.

 

Juan 3:3:

“Respondiendo Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no puede ver la iglesia de Dios.”

 

Comentario:

En este pasaje también hemos sustituido ‘reino’ por ‘iglesia’ y hemos obtenido un absurdo total. ¿Cuál es ése? Si el reino es la iglesia, y ésta sólo puede ser vista por hombres “renacidos”: ¿Cómo es posible que cualquier hombre mundano o no convertido pueda ver, e incluso entrar, en la iglesia de Cristo? Muchos NO renacidos pueden ver con sus ojos, y entrar con sus pies a la iglesia de Cristo sin dificultad. Esto me lleva a la conclusión de que el reino e iglesia —¡NO son sinónimos!. Hay un reino futuro en el cual los impíos ni verán ni entrarán—¡Sólo los renacidos!

Hechos 14:22:

“…es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en la iglesia de Dios.”

 

Comentario:

Aquí en este pasaje hemos sustituido la palabra ‘reino’ por ‘iglesia’ y hemos obtenido algo interesante. Notemos que Pablo se dirige a creyentes de Listra, Iconio y Antioquia. A estos hermanos, de las iglesias de Cristo en esas ciudades, les exhorta a que permanezcan fieles a pesar de las tribulaciones, a fin de que puedan “ganar su entrada a la iglesia de Dios. Esto es muy extraño, pues Pablo se dirige a iglesias cristianas ya constituidas. ¿Cómo entrarían las iglesias de Iconio, Listra y Antioquia a la iglesia misma?¡No lo entendemos! Aquí se vuelve a demostrar que el reino de Dios es diferente a la iglesia de Cristo.

 

1 Corintios 15:50:

Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar la iglesia de Dios, ni la corrupción hereda a incorrupción.”

 

 Comentario:

Aquí, al reemplazar la palabra ‘reino’ por ‘iglesia’ nos hallamos con un serio problema. Y es que si a la iglesia no se  puede pertenecer en la carne y en la sangre, ¿por qué aún están en la carne y la sangre los miembros de la iglesia de Cristo? Obviamente algo no anda bien con la interpretación ‘amilenialista’ del reino.

 

Hechos 1:6:

“Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor restaurarás la iglesia a Israel en este tiempo?”

Comentario:

Aquí resulta una extrañeza al reemplazar reino por ‘iglesia’, pues: ¿Acaso la iglesia tiene que ver con Israel? Cómo es eso que la iglesia será restaurada a Israel? Es obvio que reino e iglesia son dos cosas diferentes. El reino fue antes que la iglesia. Los ‘amilenialistas’ se encuentran en serios apuros cuando tienen que responder a toda esta argumentación bíblica consistente. El amilenialismo deja sin horizontes y sin entendimiento sobre los sucesos mundiales de hoy. Prácticamente han anulado muchísimas profecías bíblicas del futuro (Leer Proverbios 29:18). Para ellos casi todas las profecías bíblicas ya se han cumplido. Han dejado de comprender los acontecimientos mundiales del presente y del futuro. Prácticamente están el medio del mar sin mapas y brújulas, y…¡están a la deriva!

 

www.yeshuahamashiaj.org (Inglés y español)

 

 

 

“Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Ped. 1:11)

 

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Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

El apóstol Pedro y el Reino

 

Sin duda alguna el apóstol Pedro tenía en mente una meta concreta: una generosa entrada en el reino de nuestro Señor y salvador Jesucristo. En esta ocasión, al dirigirse a la iglesia cristiana de sus tiempos, el apóstol anima a sus correligionarios a que cumplan con ciertos requisitos para que así puedan ser dignos del reino que Dios ha ofrecido a través de Su Palabra. He aquí lo que dice el apóstol de los requisitos para entrar en el reino de Jesucristo:

 

“Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra: Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente”. 

 

Estimados hermanos, ¿qué es lo que entendemos realmente de las Palabras de Pedro escritas arriba? ¿Verdaderamente ha prestado usted atención a lo que él está diciendo en estos versículos? Sin duda alguna el apóstol Pedro está hablando de nuestro futuro destino glorioso, o de nuestra meta gloriosa como  resultado de nuestra fiel carrera cristiana. Es la amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor Jesucristo. Aquí hay algo serio que considerar, pues está en juego nuestra futura naturaleza divina como lo dice Pedro mismo en el verso 4. Así que ‘entrar en el reino de Dios’ equivale a obtener la ‘naturaleza divina’, naturaleza que hoy aún no poseemos, pero que la obtendremos cuando seamos cambiados en la transformación, si es que cumplimos fielmente lo que se nos pide hacer.

 

Debemos analizar hasta lo más mínimo de la Palabra de Dios para aprender y crecer hacia la madurez espiritual . Ahora bien, acá Pedro dice que debemos crecer en el conocimiento de Dios y de Cristo. Esto significa aprender acerca de la voluntad de Dios y conocer lo que Él espera de nosotros. Pues bien, Pedro les dice a sus correligionarios que ellos habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia… añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.   Es claro que Pedro está escribiéndoles a personas que ya huyeron de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Él no está hablándoles a potenciales creyentes, o a incrédulos, sino a creyentes que se han purificado de sus pecados, y que viven alejados de toda contaminación carnal y espiritual, y que han sido santificados. Estas eran personas que decididamente habían cambiado sus vidas, pero que aún les faltaba hacer algo más para poder tener amplia y generosa entrada en el reino eterno de Jesucristo. Así que no sólo basta con haber dejado el mundo y sus pecados, sino que se requiere PERFECCIONAR nuestra vocación y elección. El Apóstol Pedro habla de AÑADIR algo más a nuestra separación del mundo para no estancarnos en nuestra fe, y evitar así quedarnos como bebés espirituales. El busca que llevemos mucho fruto (versos 8), y que afirmemos nuestra vocación y elección (verso 10), siendo confirmados en la verdad presente (v. 12).

 

Enseguida veamos lo que Pedro dice sobre los requisitos que debemos cumplir para poder ser dignos herederos del reino y de la naturaleza divina:

 

El comienza diciendo:

 

Añadid a vuestra fe, virtud…

 

Fe: πίστις

 

Por definición, la fe es: “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Heb. 11:1).  Es decir, si ya tenemos la certeza de que lo que esperamos se cristalizará algún día, y tenemos la convicción absoluta de que las cosas que no se ven son verdaderas, entonces podemos añadir a esta convicción la virtud.

 

Virtud: ἀρέτη

 

Tiene que ver con la valentía o el valor, es decir, el creyente añade a su fe valentía para llevar adelante su cometido y así difundir su fe a otros. El apóstol Pablo por eso dice: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7).

 

A la virtud, conocimiento

 

Conocimiento:  γνῶσις

 

El creyente debe añadir a su valentía el conocimiento de Dios y de Cristo, pues el conocimiento da seguridad, confianza, y ciencia verdadera. Cuando uno conoce más a Dios, menos propenso está de equivocarse, pues sabe lo que Dios piensa y exige de sus hijos. No es que el creyente carezca de conocimiento, sino que debe aumentarlo o añadirlo a su valentía para poder estar empapado de la voluntad de Dios y poder así cumplir su cometido o vocación cabalmente. Dice Pablo: no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad (Col. 1:9).

 

Al conocimiento, dominio propio…

 

Dominio propio: ἐγκράτεια

 

El dominio propio o temperancia debe ser añadido a nuestro conocimiento. El apóstol Pablo dijo lo mismo a Timoteo: Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (2 Tim. 1:7). La  temperancia es el uso moderado e inteligente de todo lo bueno y la abstinencia de todo lo perjudicial. Es saber tener dominio sobre las pasiones, es saber usar la sabiduría, es saber cuándo hablar y cuando callar, es saber controlarse ante la provocación, es saber ser prudente y sabio.

 

Al dominio propio, paciencia…

 

Paciencia ὑπομονή

 

El creyente debe ser paciente y vivir en una espera constante. Es importante añadir la paciencia a nuestro carácter para no desesperarnos por lo que se espera y no llega y para soportar los sufrimientos o pruebas que se nos presentan en nuestra carrera cristiana. Recuerden que la paciencia es un fruto del Espíritu de Dios (Gál. 5:22). Santiago dice: Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca” (Santiago 5:8).

 

A la Paciencia, piedad

 

Piedad: εὐσέβεια

 

Se refiere a la santidad y a la devoción cristianos. El cristiano está llamado a añadir santidad y devoción a su carácter que ya está renovado para perfeccionarlo. Dice Pablo: “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios (2 Cor. 7:1). Así, pues, el cristiano debe ser una persona perfectamente santa, que realmente viva “alejado del mundo”, apartado de la contaminación del presente siglo malo. Debe distinguirse de entre las mayorías impías, y ser modelo y ejemplo para los demás, tanto píos e impíos. No debe estar mimetizándose dentro de las masas incrédulas, sino que debe ser la luz que brilla entre los ciegos epsirituales.

 

A la piedad, afecto fraternal

 

Afecto fraternal: φιλαδελφία

 

Esto es, afecto fraterno: amor fraterno (bondad), el amor de los hermanos. Y esto es importante, porque como Jesús dijo: En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35). Amar a los hermanos es fundamental,  ¡pero qué desgracia es cuando aparecen “predicadores cristianos” únicamente para aprovecharse de los demás hermanos para explotarlos con promesas y esperanzas falsas! Eso es no mostrar amor al prójimo, sino más bien, avaricia, impiedad, y crueldad. Por eso, los pastores deben dar ejemplo de santidad y madurez cristianas a toda la feligresía. “Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad” (1 Tim. 2:3-4).

 

Al afecto fraternal, amor. 

 

Amor: ἀγάπη

 

Definición de ágape:

 

Comida de confraternización que los primeros cristianos celebraban durante sus asambleas para profundizar sus lazos de concordia: el ágape se celebraba al final del oficio divino. Banquete, comida, convite, guateque, festín, comilona. Así que los Cristianos estamos llamados a la fraternidad y a la solidaridad, y mayormente para con los de la fe. Tenemos que mostrar empatía por nuestros hermanos que padecen necesidades, y mostrar nuestra caridad cristiana con nuestras acciones concretas y no esperar que todo baje del cielo como el maná celestial. Dice Pablo: “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe (Gálatas 6:10). El amor es la base para toda buena acción, pues sin ella difícilmente podemos ser solidarios con los demás. Pero recuerde, primero hay que ser solidarios con los de la fe, y luego para los que están aún en el mundo.

 

Conclusión:

 

Estamos llamados a heredar el reino de Dios para poder recibir la naturaleza divina. Pero para ello no sólo basta con haber dejado atrás el mundo y sus deseos, sino que se requiere un constante crecimiento en el conocimiento del Padre y del Hijo, y un perfeccionamiento de nuestro carácter a través de las virtudes cristianas que hace mención el apóstol Pedro en ésta, su segunda epístola, y que hemos explicado brevemente en este estudio. Si usted presta la debida atención a estas pautas inspiradas por Dios, usted tendrá garantizado el reino de Dios junto con millones de otros creyentes sinceros y fieles.

 

www.elevangeliodelreino.org

 

EL EVANGELIO PERDIDO DE LOS EVANGÉLICOS Y CATÓLICOS ROMANOS

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Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

Evangélicos sin un Evangelio Auténtico

Me da qué pensar cuando recuerdo el refrán que dice: “En la casa del herrero, cuchillo de palo” que podría equivaler a algo así como: “En la Iglesia cristiana evangélica, evangelio del diablo” que justamente es lo que viene sucediendo en la mayoría de las denominaciones evangélicas y carismáticas de hoy. Ellas llevan el nombre de evangélicas, pero enseñan un evangelio barato, de cartón o de hojarasca que no alimenta ni nutre el alma. Sencillamente estas iglesias están trabajando para los demonios, los inventores de las doctrinas perversas, diabólicas, y que ciegan el entendimiento de los incrédulos con propuestas o promesas seductoras y mundanas, imposibilitándolos así de ver la luz del verdadero evangelio de la gloria de Cristo, que es el evangelio del reino (2 Cor. 4:4).

Hoy, desgraciadamente, los evangélicos están más confundidos que nunca sobre el significado del vocablo “evangelio”. Y para muestra basta un botón: Usted sólo pregunte por separado a cada uno de los miembros de una iglesia evangélica ¿qué es el evangelio? y se sorprenderá al recibir tantas respuestas diversas que ciertamente confundirían a cualquier novicio. ¡Y pensar que sólo hay un evangelio en la Biblia! (Gálatas 1:6-9). Realmente y tristemente el evangelio original está oculto para ellos por acción del enemigo invisible.

No obstante, me pregunto ¿por qué se les hace muy difícil a muchos entender que sólo hay un evangelio verdadero y salvador en la Biblia, y más, cuando éste está tan claramente revelado por Jesús y Pablo? ¿Por qué hay tan poco interés por parte de los evangélicos por averiguar cuál es exactamente ese único y singular evangelio de Cristo, cuando sabemos perfectamente que es vital para la salvación? (Romanos 1:16). ¿No es acaso injusto que estos “creyentes” se arroguen el nombre de “evangélicos” cuando en realidad han puesto poco o ningún interés por averiguar lo que es el evangelio?

¿Es Cristo el Evangelio?

Todos los creyentes comprometidos amamos al Señor Jesús, y lo consideramos como el Señor y el Salvador de nuestras vidas, así como también nuestro rey del reino venidero. Sin embargo, este hecho no lo convierte a Jesús en el evangelio propiamente dicho. Sorprendentemente, Jesús vino a predicar el Reino de Dios y no a su persona como tal. El no vino a decirnos que su persona era específicamente el evangelio de Dios. En realidad él nunca dijo que él era el evangelio, y usted no encontrará ni una sola instancia en que él dijera semejante cosa, pese a que Pablo habló a veces del “evangelio de Cristo” pero sólo en el sentido de que el evangelio pertenece a Cristo y proviene de él.

La Biblia define a Jesús más bien como el Mensajero de Dios, encargado de entregar el evangelio o Buenas Nuevas al pueblo del Señor. Dice Hechos 10:36: “Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; este es el Señor de todos”. Sin embargo, más adelante veremos que él mismo, al predicar el evangelio, se encuentra totalmente involucrado en él y se convierte en el personaje central y fundamental del evangelio.

¿Cómo llamó Jesús a Su mensaje o evangelio?

La respuesta a esta pregunta está en Lucas 4:43, donde el mensajero, Jesucristo, proclama: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado. En el evangelio de Marcos 1:1,13,14 leemos: Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. Así que el reino de Dios es el evangelio, el evangelio del reino de Dios, o las buenas nuevas del reino de Dios. El Reino de Dios es una noticia muy buena, un anuncio de Cristo que trae dicha, gozo, y bendición. Jesús no sólo empezó predicando “el evangelio” y punto, sino el evangelio del reino de Dios. Todo completo. Sin embargo, entre los llamados evangélicos, sólo les oímos decir o predicar: “Crean en el evangelio”, “crean en Cristo”, “crean en la Palabra”, “crean en la Biblia”, “acepten el evangelio salvador”, pero nunca, o casi nunca, se les oye decir: “crean en el evangelio del reino de Dios”. Simplemente no es su lenguaje o cliché. Pareciera que hubiese un embarazo o un prejuicio de hablar del reino porque les hace recordar a los “Testigos de Jehová” con su mensaje del reino,  o a los “Mesiánicos” con su mensaje del reinado davídico por restaurarse. Y efectivamente, cuando yo les hablo a las personas sobre el reino de Dios como el evangelio, me acusan de ser un Testigo de Jehová, porque esta secta proclama como su mensaje central, el reino de Dios, pero un reino que a mi entender tiene atisbos errados.

Sin embargo, no hay excusa válida para dejar de lado la expresión completa usada por nuestro Señor para el evangelio. Si él lo llamó desde un comienzo como “el evangelio del Reino de Dios”, entonces usted, mi hermano, debe respetar esa locución al pie de la letra, y no quitarle nada.

Pero usted dirá que en otras partes Jesús sólo usó la frase “El evangelio” y no menciona el reino de Dios.  Sí, es verdad, pero cualquier lector de la Biblia sabe que cuando Jesús habla del “evangelio”, él se está refiriendo al “Reino de Dios” como sucede en Marcos 1:14, 15: “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. Aquí usted verá que en el verso 14 Jesús habla del “evangelio del reino de Dios”, y en el versículo 15 él separa la frase hablando sobre “el reino de Dios” y un poquito más adelante él dice: “el evangelio”. Así que tome nota que cuando Jesús habla en otras citas sobre “el evangelio” (p.e. Lucas 7:22; Marcos 8:35; 13:10), nosotros sabemos que se refiere al reino de Dios. Tenemos que aceptar de una vez por todas que “el evangelio”, “el evangelio de Cristo”, “el evangelio de la paz”, “el evangelio de aquella promesa”, “el evangelio de la gracia” y el “evangelio de la gloria” son todos sinónimos para el único evangelio que es el evangelio del Reino de Dios.

¿Un Reino en los corazones de los hombres?

Hoy escuchamos a los mal llamados “evangélicos” hablar de que el reino de Dios es “Cristo reinando en tu corazón” o que “Cristo es el rey de tu vida”, o locuciones similares. Y aunque esto suena hermoso a los oídos de todos, NO ES EL REINO DE DIOS que Cristo vino a predicar. Jesús no dijo: “Quiero ser el Señor de tu vida” ó “Quiero reinar en tu corazón” como oímos frecuentemente enseñar a los evangélicos. En sus prédicas nos dicen: “Haz de Jesús el rey y Señor de tu vida o “deja que Cristo reine en ti” como si éstos fueran el mismo mensaje que Cristo quiso difundir a todos los hombres.

Aparentemente no hay nada de malo que se predique tales tiernos mensajes, pero ninguno de éstos fue el mensaje que Cristo quiso remarcar en las mentes de sus interlocutores. Él no vino a enseñarnos un reinado suyo en nuestros “corazones” o en nuestras vidas… ¡Lo que él realmente vino a enseñarnos a través del mensaje divino es su futuro reinado personal y mundial en la era venidera para traernos la paz y la justicia perdurables! Esta verdad no es muy “potable” para quienes están acostumbrados a que se les enseñe una promesa gnóstica consistente en una partida al cielo después de morir para estar con Dios y Cristo por la eternidad a través de sus almas inmortales. La iglesia Católica es la responsable número 1 de que este evangelio trucado del cielo se haya impregnado en las conciencias de ex miembros romanistas convertidos en “evangélicos”. Tanto la doctrina de la Trinidad, como la de la partida de las almas al cielo, nos llegaron vía Iglesia Católica Romana, y aparentemente sus hijas adúlteras siguen sus pasos en este quehacer “evangélistico”.

Sí, las “iglesias hijas” del romanismo, sin darse cuenta, aún predican algunas herejías católicas que no han logrado extirpar de sus credos de fe. Siguen aún metidas en Babilonia la grande, la madre de las rameras, y participando de su fornicación espiritual. Si hay algo que cambiar inmediatamente son los evangelios falsos que velan al único y salvador evangelio que es el que Cristo predicó.

¿Qué es el Reino de Dios, entonces?

Cuando nuestro Señor comenzó predicando el Reino de Dios a sus paisanos, él comenzó diciendo: “El Reino de Dios se ha acercado, arrepentíos” (Marcos 1:13). Esta proclama directa no fue precedida por una introducción de lo que era el Reino de Dios—¿por qué?— ¡Porque los Judíos ya estaban esperando por muchos siglos la venida de ese reino! Ellos sabían perfectamente lo que Cristo quiso decirles cuando proclamaba “El reino de Dios se ha acercado…”. Su esperanza era justamente el restablecimiento del reino de Dios en la nación de Israel (Ver Marcos 11:9,10; Hechos 1:6).

Los Judíos, dijimos, sabían perfectamente de lo que se trataba el reino o la buena nueva del reino que Cristo les proclamaba. No era un mensaje nuevo y revolucionario para ellos que requería una previa explicación por parte del mensajero. Era, más bien, un anuncio esperado de un reino harto conocido por cualquier Judío conocedor de su propia historia monárquica, y en particular,  de las promesas divinas sobre una futura restauración de la dinastía real Judía que estaba suspendida desde los tiempos del rey impío Sedequías (587 AC). Sin embargo, también es verdad que muchísimos Judíos estaban errados en el tiempo de su llegada. Jesús proclamaba que estaba cerca, ¿pero cuán cerca estaba en realidad?

¿Pero no es Cristo Mismo parte de las Buenas Nuevas?

Si bien es cierto que Jesús nunca dijo ser el evangelio en los evangelios sinópticos, no obstante después descubrimos que Pablo predicaba a los Corintios  el evangelio diciendo: Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles;  y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. Ajá, aquí vemos que Pablo devela cuál fue el mensaje del evangelio que predicaba a los gentiles. Y claramente él dice que el evangelio que predicaba era “que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles;  y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí”. Es decir, el evangelio que Pablo predica a los gentiles es que Cristo, conforme a las Escrituras, fue sepultado, y que resucitó al tercer día, y que se apareció a Cefas, y a los doce, y a quinientos hermanos, a Jacobo, y al mismo Pablo, como a un abortivo. ¿Y dónde quedó el evangelio del reino de Dios? ¿Será que sólo fue para los Judíos y no para los gentiles como algunos maestros enseñan? Pues no! El evangelio es único y para todos los que crean, sean Judíos o Gentiles.

Ahora bien, nótese que hemos resaltado el vocablo “primeramente” de la cita de arriba porque es muy importante destacarlo. Pablo, y esto muy pocos estudiantes de la Biblia observan, empieza diciendo que la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo es lo PRIMERO de Su evangelio, pero no lo ÚNICO o el TODO del evangelio que él predicaba. Simplemente es lo primero o lo primordial—¿por qué?— Porque como Pablo mismo lo dice unos versos más adelante: “Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe (1 Corintios 15:13,14). Así que Pablo recurre a la verdad de la victoria de Cristo sobre su propia muerte para confirmar que la esperanza cristiana no es vana, y que todo lo demás prometido por el Señor se hará realidad tarde o temprano. Así que para él, la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo es parte vital del único evangelio bíblico que se suma al prístino, es decir, al evangelio del reino predicado por Cristo.

Pero algo más, Pablo no se olvida del Reino de Dios, ya que en esta misma carta de 1 Corintios 15 y en el verso 50 él escribió: “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción”. Así que Pablo pone como meta del cristiano la herencia del  reino de Dios (el evangelio de Cristo), que es la otra parte del evangelio que complementa al de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

Con esto podemos concluir que no se puede predicar el reino de Dios sin predicar sobre la muerte, sepultura y resurrección de Cristo y viceversa. Los evangélicos (como los católicos) predican acerca de la victoria de Cristo sobre la muerte, y su gloriosa y visible resurrección. Pero para nada mencionan que tal evento extraordinario sirve para que tengamos seguridad de que si hacemos nuestra parte, heredaremos el reino de Dios (el evangelio de Cristo) en la nueva tierra de justicia. Y mientras que los grupos evangélicos y protestantes en general ignoren esto, seguirán predicando un “evangelio” mutilado.

EL FIN DEL EVANGELIO ES EL REINO VENIDERO

 

Por Dr. Javier Rivas Martínez

 

Cristo antes de ascender al cielo, se dedicó al punto más importante, predicar el Reino de Dios:

“. . . a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios” (Hechos 1:3).

Vemos pues, que el punto importante a tratar por el Señor en los cuarenta días pre ascensión, fue el anunciar el Reino de Dios, el venidero y terrenal, cuya naturaleza será celestial (entiéndase), y que será establecido de acuerdo a la promesa hecha a Abraham por Dios en un principio, y proclamada por los profetas vetero testamentarios:

“En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuando obedeciste a mi voz” (Génesis 22:18).

“Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido” (Is.35:10).

“Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos” (Amós 9:14).

“Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre” (Zac.14:9).

Nunca se menciona en la Biblia una promesa de vivir literalmente con un alma inmortal, pos mortem corporal, en el cielo de Jehová, o tercer cielo.

El creyente que ha muerto en Cristo, y el justo que viva cuando regrese el Señor en gloria, serán preparados para entrar al prometido reino teocrático en la tierra. Así, el NT, al respecto dice:

“Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid benditos de mi padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mt.25:34).

Habrá de leerse el capítulo 25 de Mateo, para que se entienda que el reino de Dios será instalado en la tierra y gobernado por su Hijo Jesucristo.


“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mt.5:5).

“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero…” (Ap.2:26, 27).

Así que, otra cosa diferente a lo tratado, no es más que mentira. Culpa del paganismo Griego platónico y de la apóstata iglesia romanista católica.

 

Gracias.

Más sobre el Reino en:

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EL TEXTO CLAVE DE LUCAS 4:43 QUE DEFINE LA MISIÓN DE JESÚS

¡Lo que el Evangelismo Contemporáneo Omite!

 

 

 

 

“Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado”.

 

Sir. Anthony F. Buzzard

 

Quiero contarle sobre el plan de Dios para los seres humanos para que obtengan la inmortalidad. No es realmente un plan muy complicado. Si lo fuera, uno tendría que poseer especiales talentos intelectuales y habilidad para entenderlo. Usted no necesita alguna brillantez o entrenamiento especial para asir el plan de Dios para la inmortalidad. Pero usted necesita una mente abierta – Y una apasionada actitud que busca la verdad. Usted necesita un deseo ardiente por conocer la Verdad. Jesús lo llamó “tener hambre y sed” por la forma correcta de entender y actuar. Y Jesús describió la búsqueda del secreto de la inmortalidad como una cacería para un tesoro sin precio.

 

Repito lo que dije antes: Usted no necesita habilidades especiales para leer este libro. Quiero simplificar las cosas. Pero quiero que entienda que pueda que usted no haya aprendido mucho de lo que la Biblia nos cuenta sobre la inmortalidad en la iglesia. Le pediré a usted que evalúe esta última declaración cuando haya terminado de leer este corto artículo.

 

Si Dios nos ha provisto de una Biblia que sólo un erudito instruido con años de entrenamiento puede entender, Él no pudo haber pretendido que la gente del montón entienda la Escritura, la Biblia. Pero los registros que tenemos de Jesús cuando él estaba en la tierra muestran que él predicó para el inculto así como para el educado. Él quiso que su Mensaje de la inmortalidad, el cual él llamó, y que nosotros deberíamos también llamar, el Evangelio, sea accesible para cualquiera deseoso de escuchar con la mente abierta. Todo lo que tenían que hacer era prestar cuidadosa atención, darse ellos mismos incondicionalmente a lo que dijo Jesús, y luego perseguir la meta para sus vidas, la cual Jesús expuso ante ellos, y que siguieran esa meta implacablemente para el resto de sus vidas. Ellos nunca se rendirían, no importa qué oposición o prueba podría venir en su camino. Nada podría ser más importante que obtener la inmortalidad – la vida por siempre jamás. “Él que perseverare hasta el fin ése será salvo” dijo Jesús.

 

Las personas siguen metas en diferentes campos con  la mente dispuesta. A menudo se dan ellos mismos incondicionalmente para la búsqueda de metas que no tienen valor final. ¿Es demasiado pedir que nos dediquemos a ganar la inmortalidad, la única meta que realmente dura, y dura para siempre?

 

¿Qué meta presentó Jesús a sus audiencias? ¿Cuál fue el corazón y núcleo de toda su predicación y enseñanza? Muy sencillo. Simplemente abra su Biblia1 en Lucas capítulo 4 y versículo 43 y usted encontrará a Jesús diciéndonos la razón de su presencia. Usted encontrará en ese versículo que él dio su declaración de su entera misión, el propósito para toda su predicación y enseñanza, la razón para toda su actividad en el servicio de Dios, Su Padre. Usted encontrará aquí la preciosa palabra maestra de Jesús, la razón de todo lo que él defendió y amó.

 

Jesús como usted sabe sostuvo ser el Hijo de Dios. Si usted le hubiese preguntado quién era su Padre, Él le habría mirado de frente y habría dicho, “Dios es mi Padre.” Confío que eso habría captado su atención, su atención concentrada. ¿Cuántas personas conoce usted que puedan decir “Dios es mi Padre”, queriendo decir que no tienen padre humano? Sí, Jesús no tuvo padre humano. La diferencia entre Adán y Jesús es que la vida de Jesús comenzó en el vientre de María, su madre. Adán estaba hecho del polvo de la tierra. Ambos Adán y Jesús son llamados hijos de Dios.

 

Quiero tener la seguridad de que usted haya asido la sensacional información dada por Jesús en ese versículo en Lucas 4:43 que acabo de referirme. Lucas 4:43, Póngalo por escrito. Apréndalo de memoria. Es un desembalaje maravilloso de la mente de Jesús. Le cuenta sobre su carrera, cuáles fueron sus metas, mejor dicho, cuál fue su sola meta. Saber lo que creyó Jesús sobre el propósito de la vida es ciertamente un gran privilegio y tesoro. Usted puede compartir sus metas.

 

El Cristianismo se trata de pensar y ser como Jesús. Lucas 4:43 provee una compenetración brillante en la mente, la carrera, y el propósito de Jesús, y por consiguiente del Cristianismo. ¿Y qué impulsó toda la carrera y misión de Jesús? Deje que Él responda: “He venido a predicar el Evangelio (las Buenas Nuevas) del Reino de Dios. Esto es lo que fui comisionado a realizar.” Sí, para esto es que Jesús fue enviado por Dios – para anunciar el Evangelio del Reino de Dios. Puesto que esa fue la declaración de Jesús sobre su misión, esa misma es también el corazón de la fe Cristiana. Aquí es dónde vuestro estudio sobre Jesús y su mensaje deben comenzar. No asir lo que dijo Jesús aquí es perderse todo el punto de su actividad por alrededor de tres años en Israel, 2000 años atrás. Así es que por favor mire de nuevo en Lucas 4:43. Léalo en cualquier traducción. El sentido será muy claro. Jesús fue un predicador apasionado de lo que él llamó el Evangelio (las Buenas Nuevas) acerca del Reino de Dios. Dios lo envió, lo comisionó, lo autorizó a hacer justamente eso – predicar el Evangelio del Reino.

 

El Evangelio es acerca del Reino de Dios. Ese es el hecho número uno acerca de la versión de Jesús sobre el Cristianismo. Es un hecho que puede verificarse muy fácilmente por cualquier lector. Tengo que repetir esto: El Evangelio del Reino es la declaración resumida de la fe Cristiana. Jesús dijo que fue ésta la razón de ser de su venida, y si usted va a seguir a Jesús, es sabio adoptar su Evangelio del Reino como el centro de su interés de ahora en adelante. Fue la “magnífica obsesión” de Jesús como alguien ha dicho, y si usted quiere pensar como Jesús y ser como Jesús, la única política apreciable es adoptar su declaración acerca de su misión como suya. El Reino de Dios es la proclama central y el eslogan de Jesús.

 

No quiero decir por supuesto que usted salga rápidamente hoy para predicar el Reino de Dios porque necesitamos encontrar primero lo que él quiso decir por el Evangelio o Buenas Nuevas y lo que él quiso decir por el Reino de Dios. (¡No permita que alguien  le diga que es imposible conocer qué quiso decir Jesús por el Reino – o que el Reino es sólo algo en su corazón! ¡Y nunca permita que alguien le diga que el Evangelio del Reino de Jesús no es para usted!) Pero será siempre fútil que usted proceda en su búsqueda para el significado del universo, para el propósito de Dios en su vida, o hasta que usted no haya asimilado totalmente el hecho básico de que el propósito de Jesús – y él fue el portavoz para Dios, su Padre – fue anunciar el Evangelio acerca del Reino. Ese Evangelio marcará nuevos rumbos en el secreto para vivir para siempre. También marcará nuevos rumbos en su comprensión de toda la Biblia.

 

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¿CUÁL ES EL EVANGELIO DEL NUEVO TESTAMENTO?

 

 

El erudito bíblico unitario, Sir Anthony F. Buzzard, diserta sobre lo que significa el evangelio o buenas noticias del Reino de Dios que Cristo y sus seguidores predicaron en el primer siglo de la Era Cristiana. Usted encontrará información muy bien documentada por el Dr. A. Buzzard con respecto a las Buenas Nuevas de salvación. ¡No se lo pierda! (Sólo en Inglés)

 

 

 

 

PARTE 1:

 

http://www.esnips.com/doc/da1aeaaa-1edd-4a36-92ad-b291371834cc/Voice-recording-from-01-4,-2007-7:30:25-(¿WHAT-IS-THE-TRUE-GOSPEL,-PART-1)

 

PARTE 2:

 

http://www.esnips.com/doc/93cc0d4a-d0e3-46d5-90c8-7c3d4666c818/Voice-recording-from-01-4,-2007-8:08:28-(¿WHAT-IS-THE-GOSPEL,-PART-2)

 

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¿QUÉ HA SUCEDIDO CON EL EVANGELIO DEL REINO DE JESUCRISTO?

 

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

 

El anuncio salvador o condenador de Jesucristo

 

Nuestro mismo Señor Jesucristo nos reveló que fue enviado por Dios para anunciar el evangelio (=El mensaje, La palabra, La Buena Nueva) a todos los hombres (Lucas 4:43), y en particular, a los pobres de esta tierra (Lc. 7:22). Este anuncio esperanzador y divino Jesús lo llamó el Reino de Dios (Marcos 1:1,14,15), y dijo que el que creyere en él será salvo, y el que no, será condenado (Marcos 16:16). Así que el evangelio es un anuncio vital que salva o condena a los hombres según sea el caso. Es importante entender que la salvación viene por la fe en Cristo y Su Mensaje. No se puede creer en Cristo y rechazar su mensaje, sustituyéndolo por otro que es espurio y diabólico. Así que es necesario saber exactamente qué es el evangelio y qué significa creer en Cristo (=creer a Cristo) para ser salvo. Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte(Juan 8:51). Así que es vital creer y guardar la palabra de Cristo, pues es la mismísima palabra o mensaje del Padre para los hombres, el evangelio de nuestra salvación. Ese singular o único mensaje es el Reino de Dios, las buenas noticias para el mundo que anda en tinieblas espirituales, la única esperanza que tiene el género humano para ser realmente feliz.

 

Satanás es el enemigo del anuncio Salvador

 

Es lógico suponer que si la creencia en el anuncio o mensaje de Cristo es vital para nuestra salvación, el diablo pretenda entenebrecerlo o pervertirlo para que nadie se salve. El plan de este espíritu caído y maléfico e introducir falsos evangelios o falsos mensajes “divinos” para confundir y engañar a los incautos. El sabe que si distrae a los potenciales creyentes hacia un evangelio trucado, ellos jamás podrán ser salvos de la condenación. Entonces durante siglos el diablo ha usado a hombres “intelectuales”, “progresistas”, “humanistas”, y “libre pensadores” para sembrar doctrinas que Pablo llama “de demonios” (Col. 2:8; 1 Tim. 4:1). Y millones están creyendo en cualquier cosa menos en el evangelio salvador de Cristo que es el Reino de Dios. Este evangelio divino del reino en la tierra ha sido olvidado en las prédicas de las mayorías de las iglesias de hoy, y si alguno osa predicarlo, es considerado como “carnal”, Judío”, y obsoleto. Realmente pocos ponen atención en el reino de Dios, y peor aún, muchos cristianos no tienen una idea clara de lo que éste es en realidad. Muchas ideas e interpretaciones se han dado del reino, pero poco o nada tienen que ver con el verdadero y original reino predicado en toda la Biblia.

 

El Apóstol Pablo fue enfático al decir: “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Cor. 4:3,4). Así que el diablo tiene una meta: cegar el entendimiento de los incrédulos para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria (= Reino, comparar Marcos 10:37 y Mat. 20:21) de Cristo. De modo que el diablo odia a Cristo y su mensaje salvador del reino de Dios.

 

En la Parábola del Sembrador Jesús enseña que la semilla es la Palabra de Dios pero luego el diablo viene y quita del corazón del potencial creyente la Palabra sembrada ¿para qué? Para que no crean y se salven (Lucas 8:11,12). En otra ocasión Jesús se refiere al reino como “la Palabra” (Ver Mateo 13:19). Así que el diablo quita del potencial creyente la palabra del reino de su corazón para que no se salve. El mensaje del Reino ha sido por todos los medios posibles obscurecido y olvidado en los sermones dominicales y en las grandes campañas de “evangelización”, pero yo, apologista, tengo como cometido reponer este evangelio vital y prístino en su verdadero lugar que le corresponde. ¿Me ayudará usted?

 

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¿ES SATÁNICO ACUSAR (DENUNCIAR) A LOS MALOS MINISTROS DE LA PALABRA?

 

La Voz de la Iglesia de Scientology en España

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

Constantemente recibo correos electrónicos de cristianos heridos u ofendidos acusándome de Satánico porque “acuso” (yo prefiero usar el verbo “denunciar”) a los  supuestos “siervos del Señor” que abiertamente pervierten la Palabra y el Mensaje de Dios con evangelios espurios y diabólicos. Estas personas suelen decirme que Satanás es el acusador de los hermanos, y por tanto, siendo yo un acusador de los “hermanos”, me convierto automáticamente en un hijo de diablo (¡pobres fiscales de las Cortes de Justicia del mundo!). ¿Pero acaso nos olvidaremos que el propio Jesús les dijo a los Judíos que Moisés era su acusador? (Mateo 5:45).

En primer término, el diablo no es diablo porque es un acusador propiamente dicho, sino porque es un CALUMNIADOR, un opositor de la verdad, un ser malvado que se opone a la justicia y a la verdad de Dios, y además, porque es un descarado mentiroso y homicida sanguinario. El diablo acusa con mentira, con mala fe, sin base, sólo conjeturando, como fue el caso de su acusación ante Dios poniendo en tela de juicio la sincera y desinteresada lealtad de Job.

En ninguna parte de la Biblia se dice que acusar sea un acto satánico o diabólico. Por ejemplo: Sé de una hermana de una iglesia que tuvo que acusar al Pastor casado de su Iglesia cuando lo vio besando y acariciando apasionadamente a una hermanita de la congregación que también era casada. Además, ella estaba acompañada de dos amigas que eran miembros de la iglesia cuando ocurrió ese evento desagradable en un parque. ¿Hizo mal acaso esta hermanita en acusar o denunciar al Pastor farsante ante la cúpula de la iglesia para que fuera disciplinado, apoyándose en sus dos amigas como testigos? ¿Las vamos a acusar de malvadas, chismosas, envidiosas, satánicas, etc, porque simplemente no podían callar ante semejante conducta que traería oprobio a la congregación? Esta hermanita seguramente recordó lo dicho por Pablo a Timoteo: “Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos. Así que Pablo admite la ACUSACIÓN pero recurriendo al respaldo de dos o tres testigos más. Tenemos que ser consecuentes: si vemos que algo es incorrecto, hay que hablarlo, y si es afecta a la congregación toda, con mayor razón.

Cuando yo, como Apologista, me propuse como tarea DENUNCIAR los engaños y las artimañas del error de los falsos maestros de la Palabra, ¿estoy obrando acaso con maldad y sin amor cuando escribo sobre estos individuos que son totalmente carentes de un reverente temor a Dios y de un amor genuino por las almas? ¿Será acaso suficiente con sólo orar por aquellas personas y decir: “Señor, cámbialos algún día”…pero dejar que en la espera sigan engañando y defraudando a la feligresía?

Si una cosa tenía de bueno el ángel de la iglesia de Éfeso era que no podía tolerar o soportar a los malos, a los que se decían apóstoles y no lo eran, y a los nicolaítas”. Por esta cualidad fue elogiado este ángel de Éfeso, aunque se le reprocha de haber dejado su primer amor  (Efesios 2:2,3). Y al ángel de Pérgamo se le acusa en cambio de estar reteniendo, consintiendo, e ignorando a aquellos que retienen la doctrina de Balaam y de los nicolaítas. Es decir, el ángel de la iglesia de Pérgamo no hacía, ni decía nada, en contra de aquellos falsos ministros que se habían infiltrado en la Iglesia para enseñar herejías. Esta actitud indiferente, y hasta tolerante, parece subsistir en muchos de los que me escriben para tildarme de “acusete”.

¿Qué al acusar yo estoy socavando la fe de los hermanos que asisten a las iglesias? ¡Qué pena! Si muchos se ven afectados por mis “acusaciones” será porque están ciegamente siguiendo al hombre, al líder humano, y no a Cristo mismo. Ese es el problema cuando el Pastor no sabe deslindar sus funciones y su autoridad. Cuando el Pastor se vuelve el modelo y guía para un novato cristiano, a la primera caída del líder, él también se viene abajo y se aparta del camino. Es el cristiano que está mal fundado el que se viene abajo, no el que está cimentado sobre la roca sólida que es el Señor.

Y finalmente, el apóstol Pablo también fue un acusador, ya que en Romanos 3:9 él dice: Porque ya hemos acusado á Judíos y á Gentiles, que todos están debajo de pecado”. Así que Pablo acusó a sus propios hermanos de sangre de estar bajo pecado”. Su acusación abierta y directa era para motivarlos al arrepentimiento.

Espero que ahora entiendan mi  permanente actitud crítica, y también la razón de ser de mi blog. Confío en que ustedes puedan tener finalmente más simpatía por la labor que vengo desempeñando a favor de todos ustedes. Agradezcan a Dios por contar con este blog “Despierta Conciencias” en el ciber-espacio y a un servidor que pueda dedicar muchas horas a esta tarea agotadora, pero que resulta muy conveniente y necesaria ciertamente en estos tiempos difíciles.

Sinceramente,

Apologista.

 

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LAS BUENAS NOTICIAS DEL REINO DE DIOS

 

 

Pastor William Wachtel (a la derecha con corbata y camisa  celeste) 

 

Por Pastor William M. Wachtel. M.Th.

 

 

            ¿Qué día es hoy?  ¡Hoy es el día de la salvacion!  (2 Corintios 6:2)  Dios quiere que nosotros sepamos las buenas noticias que él está anunciando al mundo, y que las entendamos bien.  El Padre celestial promete establecer un gobierno nuevo que va a extenderse sobre toda la tierra y que va a reemplazar a todos los gobiernos actuales de este mundo.  (Apoc. 11:15,18;  5:9,10.)  Si el país donde yo vivo va a tener nuevo gobierno, ¿no querría yo saberlo?  ¿Por qué vivir en ignorancia de los cambios importantísimos que han de realizarse muy pronto?

 

La Capital del Planeta Entero

 

            En nuestros días el mundo no tiene una capital sobre todos los países.  Cada nación tiene su propia capital, muy celosamente autorizada contra todas las demás.  La Biblia describe una época venidera cuando “de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová” (Isaías 2:3).  Jesucristo declaró que Jerusalén “es la ciudad del gran Rey” (Mateo 5:35).  En tiempos antiguos el gobierno teocrático de Israel tenía su centro en Jerusalén, donde se colocaba el trono del rey.

 

            A causa de la desobediencia de su pueblo Israel, Dios trastornó ese gobierno y declaró: “A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré”  (Ezequiel 21:27).  Por eso la Santa Ciudad comenzó a ser hollada por los gentiles hasta que se cumplieran los tiempos de los gentiles (Lucas 21:24).  Además, el pueblo de Israel fue llevado cautivo a todas las naciones en 70 A.C., según lo que había profetizado Jesucristo cuarenta años antes. 

 

            Desde aquel tiempo hasta hoy mismo, “la ciudad del gran Rey” ha existido sin su Rey, sin su trono teocrático, sin ser la capital de toda la tierra.  ¿Significa esto que las promesas de Dios no se cumplen?  ¡En ninguna manera!  “Antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Rom. 3:4).  Si queremos recibir el favor de Dios, tenemos que creer sus promesas, confiarnos de su palabra.  Así le fue contado a Abraham por justicia (Gén. 15:6; Rom. 4:3).  Aunque todavía no se han cumplido todas las promesas de Dios, se han de cumplir todas a su tiempo.  Conque no debemos dudar a nuestro Dios, ni sospechar su palabra.

 

            Dijo el Apóstol Pablo: “No quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos:  que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitude de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito:

 

Vendrá a Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad.  Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados” (Rom. 11:25-27).

 

            Hoy día, se ve escrito mucho tocante a Israel y a Jerusalén en las noticias internacionales.  Se considera un problema de importancia mundial la lucha entre los árabes e Israel.  Hay muchos que creen que esa lucha podrá ser la chispa que va a encender una guerra global, guerra de consecuencias horribles para la humanidad.  Profetizó el Señor Jesucristo: “Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares” (Mateo 24:7).  Dijo también, “Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobre-vendrán en la tierra; porque las potencies de los cielos serán conmovidas”  (Lucas 21:25,26).

 

            Si nos damos cuenta de que ya comenzaron a cumplirse tales profecías, entendemos también que ya no hay mucho tiempo para que uno se prepare a ser heredero de todo lo que Dios ha prometido.  Como leímos al principio de este artículo, “Hoy es el día de la salvación” (2 Cor. 6:2).  Si el lector tiene preguntas acerca del plan de Dios o de lo que se necesita para cumplir con la voluntad de Dios, favor de comunicarse con el escritor sin demorar.

 

(Mi dirección de correo es P.O. Box 2434, Wenatchee, WA 98807 U.S.A.

 

Mi Email es wwachtel@msn.com

 

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LA HEREJÍA DE LA ALEGORIZACIÓN

 

 

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD).

 

Bien dijo Pablo, que «un poco de levadura, leuda toda la masa» (1 Co.5:6, 7). La Biblia da un conocimiento sensato, lógico y racional de las cosas espirituales. El Doctor Evis L. Caraballosa, reconocido teólogo premilenarista dispensacionalista (aunque no comparto su escuela), acierta en decir que la Biblia deberá interpretarse siguiendo una hermenéutica normal y natural para poder entenderla correctamente. Nosotros reconocemos el uso de símbolos y figuras de dicción para entender las verdades que tienen una aplicación sólidamente objetiva en la vida del creyente y en los acontecimientos humanos históricos que están bajo la soberanía inquebrantable de Dios, y que representan, además, entre otras cosas,  su carácter santo en toda su plenitud,  su poder y su  gigantesca obra en la Eternidad, donde radica establecido como Rey sobre toda las cosas, y  en el universo el cual gobierna. Negamos que las profecías bíblicas deben alegorizarse o espiritualizase porque su naturaleza demanda literalidad para sus cumplimientos. En los Olivos, los discípulos exponen tres preguntas que tienen relación con los últimos tiempos (Mt.24:3): 1. La destrucción de Jerusalén en el año 70 por los ejércitos de Tito, hijo de Vespasiano, y que prefigura  el asolamiento de Israel en los oscuros tiempos  de la Gran Tribulación Escatológica; 2. La señal de la venida de Jesucristo, el Hijo del Hombre, que no es una mera espiritualización o alegoría vaporosa, sino algo completamente literal con respecto a su significado y que su evidencia es radical e irrefutable; 3 el fin del siglo, que se entiende  por la destrucción del último imperio gentil al finalizar la Gran Tribulación cuando el Mesías venga en ira a terminar con sus enemigos en el valle del Megiddo (Ap. cap. 19) y la instalación del reino venidero de Jesucristo en la tierra (Ap. cap.20), sin olvidarnos del Reino Eterno que vendrá a continuación (Ap.cap. 21, 22).

 

 

Los ángeles afirmaron que Jesucristo vendría nuevamente y que sería visto de la misma manera como se fue al ascender al cielo (Hch.1:911). En Ap. 1:7, dice que los ojos humanos verán a Cristo venir en las nubes del cielo, y que pueblos y naciones lamentarían  su venida. En Mt.14:25, el mismo Señor confirma su segunda venida al mundo: «inmediatamente después de la tribulación de aquellos días», «viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gloria» (Mt.24:30). ¿Suena a espiritualización lo antes visto? Temo desilusionar a los vástagos de Agustín de Hipona, contestando rotundamente con un sonante y preciso: ¡NO! Si alguien regresa a un determinado lugar, lógicamente tendría que haberlo conocido antes. Cristo retornará al mundo inicuo a poner en orden el corrupto sistema en que se mueve. Juzgará las naciones todas y establecerá su Reinado Terrenal y Teocrático.  EL ángel confirmó a la virgen María que  Cristo se sentaría en el trono de David su Padre (Lc.1:32). Paralelamente, atrás, en el AT., Dios habla del pacto que lleva la promesa de confirmar el reinado perdurable  del Mesías de Dios en la tierra a través del linaje dadívico (1 Sam. 7:13, 16, 17, 18). Regresando de nuevo con el ángel, él dijo que Cristo reinaría sobre la casa de Jacob (Lc.1:33), y se entiende, que es sobre Israel, y lógicamente, sabemos que la nombrada nación está en el Medio Oriente, en la tierra (A decir verdad, creo que estoy justamente en lo correcto, sin tratar de ser irónico). Juan recibió la revelación de Apocalipsis, después de que Cristo ascendió al cielo. Dice el libro nuevo testamentario de las muchas profecías finales, que los creyentes reinarán las naciones junto con Cristo, y no creo que será  en el suelo lunar, en las Pléyades, o en  otro lugar fuera de la tierra (Ap.3:26, 27). Pablo dijo que «aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro salvador Jesucristo» (Ti.2:13), y esa manifestación es la misma que dice: «Cuando el hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en trono de su gloria» (Mt.26:31).

 

 

Nada huele aquí a un entorno o ambiente alegorizado. Cuando el Mesías regrese, pondrá sus pies en el Olivete, según Zac.14:4. Daniel es testigo en su visión del retorno del Hijo del Hombre a la tierra (Dn. 7:13), y que se le dio dominio, gloria y reino para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran (Dn.7:14a), cuyo dominio es eterno y que no será destruido (Dn.7:14.b). Después de la confrontación final entre la luz y las tinieblas en el Armagedón, cuyo resultado sabemos cual habrá de ser (Sino vea Ap.19:20, 21), al principio del milenio terrenal, Satanás será encadenado en el abismo para que no engañe más a las naciones (Ap.20:3): ¿Cuáles?, lógicamente a las de la tierra. Se deduce que Cristo estará en la tierra porque dice la Palabra que aquellos partícipes en la primera resurrección, reinarán con Cristo mil años. Estos últimos componen las naciones del mundo en el período del Reino Teocrático Terrenal Milenario, porque al terminar, el diablo será soltado para engañarlas (Ap.20:8).

 

 Podría hacer una lista larguísima de  textos que confirman naturalmente la literalidad de la segunda venida de Cristo y su reinado glorioso terrenal, pero creo, que con  lo visto, nos ofrece suficiente prueba para trasmitir el anhelado deseo que tenemos para que conozcan la verdad.

 

 La alegorización es una blasfemia predicada por Agustín de Hipona que empieza con Orígenes. La alegorización instigada en un principio en las Escrituras, no es un sistema de aplicación bíblica para explicar con sobriedad ecuánime las verdades que Dios pretende al los creyentes exactamente. El propósito de Orígenes fue el conciliar la fe  fundamentada en las Escrituras con el sistema filosófico griego. Todo un desastre magno. Orígenes y ningún otro logró asombrar a los paganos contemporáneos con dicho sistema pagano-mundano, pero si fue piedra principal para menguar las verdades Escriturarles con ese sistema mencionado, sobre todo, las proféticas escatológicas, por falsedades espirituales narcotizadas que rompen el estilo y la fluidez única que determina el entendimiento cuerdo y literal de los cumplimientos bíblicos de los tiempos últimos, llámese la gran tribulación, la segunda venida, el reino milenario, el encadenamiento de Satanás, etc.  Por otra parte, Cristo es el Mediador de un nuevo pacto, porque como representante de Dios en la tierra  cumplió por medio de su sacrifico vicario de muerte lo que la sombra levítica, de  ayer, ya invalidada,  sólo fue capaz para con el pueblo de Israel, con respecto a la expiación de los pecados (Yonki Pur). El mundo requirió de un Mediador para salvación, y Cristo fue quebrantado cuando Dios lo sujetó al padecimiento  para justificar a los hombres del mundo del pecado que los encadenaba y los arrastraba seguros hacia  la Muerte Segunda (Jn.3:36; cap. Is.53; cap.20 de Ap.). Cristo murió, y el velo se rasgó de arriba abajo (Mt.27:51), de esa forma, la relación entre Dios y hombre que había en un principio del los tiempos,  fue restablecida con su muerte:

 

 «Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo pecadores, Cristo murió por nosotros. . . Porque siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida» (Ro.5: 8, 10).

 

El sacrificio de Cristo en la cruz del Gólgota fue completo y no es necesario repetirlo nunca otra vez más. La obra de expiación ha sido hecha, completa, absolutamente, y no puede revertirse. El Mediador es el que se coloca entre los hombres y Dios para reunirlos sobre el rescate misericordioso imputado por Dios a los pecadores del mundo, en esto se centra su infinito amor (Heb.cap.9). Agustín fue influenciado por el método alegórico que inició con  Orígenes, siendo reconocido áquel como teólogo predominante por los romanistas católicos y dentro de algunos grupos cristianos profesantes, que reconocen su aportación religiosa doctrinal nada bíblica, por cierto. Deberá decirse, que Tyconio, un donatista antiguo, influenció primera y fuertemente en Agustín para erguir su quimérico dogma amilenario. Obras santas como La Didaché, exponen afirmando la venida gloriosa del Mesías en el futuro:

 

«Acuérdate Señor, de tu Iglesia. . . recogerla en su santidad de los cuatro vientos a tu reino que has preparado para ella».

 

La Biblia dice que Jesucristo es Hombre,  con las mismas características físicas que cualquier otro, pero sin pecado. Nunca se afirma en ella que ha sido Dios. Si es Mediador entre Dios y los hombres, entonces no puede ser Dios, porque resalta categóricamente que es Hombre (1 Tim. 2:5); él mismo se auto proclamó como el Hijo de Hombre (Mt.24:30). Quien piense diferente, quebranta erradamente la cordura objetiva y sensata de lo que hemos estado viendo. El Hijo del Hombre vendrá en la gloria y el poder de Dios, en las nubes del cielo, con sus huestes a regir al mundo, sin antes de habrl juzgad las naciones que hay en él, literalmente (Mt. cap. 25; Jud. 14, 15)

 

Por último, mencionaré unos puntos discrepantes del método alegórico o de espiritualización Escritural:

 

1.- La Iglesia Primitiva consideró los símbolos bíblicos pero nunca los alegorizó.

 

2.-Muchas de las profecías que alegoriza este método tienen trasfondo histórico.

 

3.-Las profecías bíblicas de naturaleza escatológica se entienden mejor al interpretarse de manera normal o histórica.

 

Dios les bendiga, gracias.

 

 

EL HIJO AIRADO

 

La luna se viste de rojo,

Estrellas discurren el cielo,

El Hijo desciende glorioso:

¡Es día de Ira y Portento!

 

 

Increpo su rostro precioso,

Su cuerpo carbón encendido,

El Hijo de Dios Poderoso,

Inunda en sangre el Meguido.

 

 

Las aves del cielo se hartan

De carne de todo linaje,

La Plaga del Hijo fue vasta:

¡Hay sólo agravio y desastre!

 

 

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www.yeshuahamashiaj.org (Inglés y Español)

Orgenes
                                           Orígenes de Alejandría
Agustín de Hipona

¿VUELVE JESÚS ANTES O DESPUÉS DE LA GRAN TRIBULACIÓN?

 

Dijo Jesús mismo: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mateo 24:29-31)

 Este pasaje, es más que suficiente para enseñarnos que la segunda venida del Mesías a la tierra será después de la tribulación de aquellos días. No se menciona un arrebatamiento o una venida secreta antes de la tribulación, sino que enseña claramente que el Señor Jesús vendrá después de la tribulación de aquellos días, aparecerá en las nubes y enviará sus Ángeles para que con voz de trompeta, junten a los escogidos de un extremo del cielo hasta otro. Esto para mi es el arrebatamiento, el cual es un acto en conjunto con la Segunda Venida y no un evento separado y secreto.  

www.elevangeliodelreino.org

www.esnips.com/web/BibleTeachings (artículos en español e inglés)

¡MILLONES DE TESTIGOS DE JEHOVÁ NO ENTIENDEN EL SIGNIFICADO DEL BAUTISMO!

 

Por Mario A Olcese, Ex-Testigo de Jehová

 

 

Los Testigos de Jehová enseñan que sólo 144,001 individuos han sido “ungidos” por Yahweh para conformar la clase de la iglesia, o la hermandad de Jesús que vivirá eternamente con Cristo en el cielo. El resto de “Testigos”, la llamada clase terrestre u “otras ovejas”, permanecerá para siempre en la nueva tierra paradisíaca.

 

Es de conocimiento general que a todos los potenciales “Testigos de Jehová” se les anima al bautismo para que puedan ser miembros de su culto de manera formal. Tanto los llamados “ungidos” y los no ungidos u “otras ovejas” son bautizados de la misma forma, aunque ninguno de ellos “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” como Jesús lo ordenó. Sin embargo, lo que millones de Testigos de Jehová de la clase terrestre y que no pertenecen a la iglesia siguen ignorando es que el bautismo tiene como fin básico el integrar justamente a los conversos bautizados a la iglesia del Señor para que sean salvos. Esta sorprendente verdad la encontramos en Hechos 2:38, 41, 47 y que dice: “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas… alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”. Nótese que aquellos que fueron evangelizados por Pedro fueron bautizados para ser añadidos a la iglesia. Sí, ¡añadidos a la iglesia!¡y fueron 3,000 almas! Así que el bautismo claramente nos añade, agrega, o unos une a la iglesia de Dios como miembros para encaminarnos a la salvación eterna. Pero los “Testigos de Jehová” tuercen esta verdad preciosa diciendo que sólo 144,000 bautizados son miembros de la iglesia pero no así el resto de Testigos bautizados, y que suman millones. ¿No es acaso esta doctrina Russelista-Rutherfordiana una herejía destructora?

 

Cuando a los Testigos de Jehová de la clase terrestre se les muestra estos versículos bíblicos de Hechos 2, se quedan pasmados y no saben qué decir. Simplemente se quedan en un estado de shock y no saben qué responder ante tan potente evidencia que contradice la doctrina de su culto. Después vuelven en sí y se percatan inmediatamente que algo no anda bien con su llamada iglesia ungida.

 

¿Pero qué más otorga el Bautismo?

 

Según el texto arriba citado, los bautizados reciben el don del Espíritu Santo. ¿Y qué importancia tendría esto? Pues mucha. El Apóstol Pablo les escribió a los romanos y les dijo claramente: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.  8:17 Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” Según el Apóstol Pablo, los que tienen la guía del Espíritu Santo (los bautizados), éstos son hijos de Dios, y se convierten automáticamente en herederos de Dios y COHEREDEROS CON CRISTO. Esta verdad paulina contradice la doctrina de los “TJ” que dice que sólo los 144,000 Testigos “ungidos” son hijos de Dios. Sin embargo, como ya hemos visto, todos los que se han bautizado en agua son hijos de Dios, sin excepción alguna, y se convierten en herederos de Dios y coherederos con Cristo. Pero esto no lo aceptan los líderes clasistas de Brooklyn, el llamado “cuerpo gobernante” o “el esclavo fiel y discreto”.

 

Y finalmente, el apóstol Pablo dice algo muy importante: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad…”.  Es decir, los bautizados ya tienen el Espíritu Santo que los ayudará para fortalecerlos en la debilidad de la carne y del Espíritu.

 

Para mayor información sobre la peligrosa secta de los “Testigos de Jehová”, vaya al link de “sectas” en el sitio web:

 www.elevangeliodelreino.org

¿QUÉ SE ESPERA QUE NOSOTROS CREAMOS ANTES DE SER BAUTIZADOS EN AGUA?

 

http://jaborch99.blogspot.com/2007/07/baptism-and-unity-of-christians.html

 

¡La Verdad Ignorada por Muchos!

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

Millones de cristianos se han bautizado sin estar seguros de lo que la Biblia espera que crean primero antes de recibir ese “sacramento”. Los predicadores generalmente presentan a Jesús como “el suficiente salvador personal” (una terminología ajena a la Escrituras) y luego, después de un periodo de “instrucción”,  el pastor bautiza al “creyente” para que sea miembro de la denominación. Sin embargo, y pese a estos esfuerzos por “convertir” a los incrédulos, creemos que son muy pocas las personas que se han detenido a inquirir acerca de lo que puntualmente creyeron los primeros cristianos antes de ser bautizados. ¡Usted se sorprenderá al descubrir la simple verdad!

 

Jesús, su Mensaje Salvador, y el bautismo

 

En Marcos 1:1,14,15 Jesús es visto inaugurando su ministerio de tres y medio años con estas declaraciones: Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. Aquí vemos que Jesús inicia su ministerio anunciando el evangelio del reino de Dios, tal como lo reveló él en Lucas 4:43: Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.

 

Estimados amigos, el reino de Dios—el evangelio original— era el encargo (Las Buenas Noticias) de Dios para la humanidad proclamado por Jesucristo, el Mensajero. Esta Buena Nueva fue la razón por la que Jesús vino al mundo hace dos milenios…¡Y él mismo lo dijo sin tapujos! (Luc. 4:43)— Jesús después dice que su mensaje debe ser creído, y luego de haberlo creído, proceder al bautismo. Así lo mandó Jesús con estas palabras: Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere (¿en qué? ¡En el evangelio del reino, según Marcos 1:14,15!) y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. Entonces aquí está la razón para el bautismo bíblico, que habiendo creído en el reino de Dios (el evangelio) poder participar (“viendo y entrando”) en él, por medio de “nacer de nuevo” por agua y espíritu (Véase Juan 3;3,5). ¿Entienden ahora? Pero, ¿cuántos hombres son bautizados hoy sin entender ni un ápice lo que es el reino de Dios? Sólo pregúntese a usted mismo si realmente usted oyó, entendió y creyó en el evangelio del reino antes de su bautismo, y hágale esa misma pregunta a cualquier hermano de su iglesia, y con seguridad ninguno le dirá que se bautizó cuando creyó en el evangelio del reino de Dios. Es más, pocos o ninguno saben qué es exactamente dicho único y prístino evangelio del Señor Jesucristo llamado el Reino de Dios.

 

Felipe y sus Bautizados

 

Es interesante leer sobre el ministerio de Felipe en Hechos 8:12, 13 y que dice: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón (el mago) mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito”. Noten ustedes, hermanos, que aquellos discípulos de Felipe fueron bautizados por él cuando  creyeron, ¿en qué? ¡en el anuncio del evangelio del reino de Dios y en el nombre de Jesús! Así que sí los discípulos de Felipe se bautizaron creyendo en Jesús y en su evangelio del reino. Entonces, ¿por qué millones de cristianos se bautizan hoy “creyendo” sólo en Cristo sin creer al mismo tiempo en su reino?¿Por qué se les ha ocultado el reino de Dios? No será que Satanás está detrás de este error?¿No dice Pablo de Satanás que “…el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo (la gloria y reino son sinónimos—comparar Mateo 20:21 y Marcos 10:37) el cual es la imagen de Dios”. Sí, el enemigo obscurece la mente de los incrédulos (¡Hay muchos cristianos gentiles incrédulos que suponen que le reino de Dios no es para ellos sino sólo para los Judíos!) para que no entiendan el evangelio del reino de Cristo, y así no se salven.

 

Cristo y Su Reino: la razón para Ser Cristianos Consagrados

 

No hay mayor honor que ser embajadores de Cristo. Ahora bien, los cristianos son embajadores de un Rey, y esto implica un reino, un territorio, y una dinastía real. Muchos no parecen entender que somos embajadores de un rey y su reino, y no simplemente de un rey y un cielo etéreos. Pablo dijo ser un embajador en cadenas (Efesios 6:20), porque por causa del reino (que era la esperanza de Israel, ver Hechos 1:6) dijo él, estaba en cadenas: “Así que por esta causa (¿Cuál causa?)os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel (el reino, Hechos 1:6) estoy sujeto con esta cadena” (Hechos 28:20).

 

Véase además en los versos que siguen sobre la predicación del reino de Pablo y que lo tenía en cadenas: “Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (vs. 23,30,31).

 

De modo que Pablo, como nosotros, era embajador del reino de Dios ante los judíos y los gentiles por igual. El predicó el mismo evangelio que su Señor predicó antes que él. En Hebreos 2:3 Pablo dice: “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande (a través de Cristo y su evangelio del reino) La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron”. Así que el reino de Dios fue anunciado primeramente por Jesucristo, pero continuado por los que oyeron, es decir, los apóstoles, y los discípulos de éstos. Este mensaje equivale a la gran salvación reservada para los que lo creen con todo su corazón.

Dios los bendiga,

 

Apologista

 

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¿DE QUÉ MANERA?— ¡LO PEOR DEL CANAL ENLACE TNB DE TELEVISIÓN!

 “Y cuando ofreciereis sacrificio de acción de gracias a Jehová, lo sacrificaréis DE MANERA QUE SEA ACEPTABLE. Y NO PROFANÉIS MI SANTO NOMBRE, para que yo sea santificado en medio de los hijos de Israel.  Yo Jehová que os santifico” (Levítico 22: 29,32)  

Amada Iglesia: 

Pensaba que lo peor del Canal Enlace TBN de televisión era el culto y el amor al dinero que profesan y enseñan a los hermanos incautos y lo que es peor, dando un falso testimonio de Cristo  al mundo no cristiano (En mi ciudad muchos cristianos estamos pidiendo al proveedor de televisión por cable que suprima y reemplace ese nocivo y engañador canal).

Pero, hoy recibí un nuevo golpe o bofetada en el rostro cuando encendí la televisión en el momento que pasaban un programa de “Enlace juvenil”. 

En el escenario estaban media docena de jóvenes bailarinas, contorneando sus pelvis y todo su cuerpo a manera de serpientes brinconas, temblando frenéticamente al ritmo de un rap que cantaban unos tres o cuatro también jóvenes cantantes, con aretes, pañoletas, lentes o gafas negras, barbitas recortadas y atuendos de motociclistas, quienes también se retorcían libidinosamente en la escena.   Al terminar el baile con jeringonza, el jefe del grupo rapero, quien se identificó como “ministro de rap cristiano”, comenzó a hablar y moverse con gestos como los marihuaneros y cocainómanos de la esquina del barrio. 

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo.  Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2 : 15). 

Pensaba que esta nueva abominación del “Enlace juvenil” era el “apaga y vámonos”, pero sorprendido investigué sobre el tal “Rap cristiano” en un buscador de Internet y terminé aturdido de indignación, cuando encontré los consejos que “El Apóstol del Reggaeton”, un tal Joel UppergroundTM, de upperground.org, les dice a los nuevos “ministros del Rap cristiano” en una página web:   

<< Hoy día establecer un “ministerio de rap cristiano” no es tan difícil como se le hizo a los pioneros hace 10 a 15 años atrás……A la hora de tomar una decisión como cuánto debes cobrar en tus presentaciones, deberías investigar con personas que ya están “ministrando” en tu área…..Si se está cobrando la entrada, ya esto te da una oportunidad más apropiada para establecer un precio…..Las pautas establecidas dentro de estos contratos serán basadas en tus necesidades personales como “ministro”…..Y recuerda siempre que si quieres ser “exitoso” en las cosas de Dios, tiene que “andar siempre con personas que son exitosas” en las cosas de Dios….. >> 

Con esas maneras quieren parecerse y agradar al mundo, y se avergüenzan de las maneras cristianas. 

En Julio del 2006, en nuestro mensaje titulado “Payasadas mañaneras”, a propósito del show de otro grupo de rap, preguntábamos:

¿Es válido entre cristianos, hacer payasadas y relajo, usando el nombre de Cristo? 

“!Oh almas adúlteras!  ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4 : 4). 

“Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gálatas 1 : 10).  

LA  MANERA 

La manera de hacer las cosas determina si son aceptables o no. No es el “qué”, sino el “cómo”, lo que realmente cuenta, no solo para los hombres, sino lo más importante: Para Dios. 

“MANERA”, según el diccionario, ES EL MODO particular de ser o de hacer algo.   El porte, los modales, el estilo…. de hablar, de caminar, de mirar, de cantar, de orar, de bailar, de tratar, de dar, de adorar, etc. 

Nuestras palabras o nuestros actos pretenden expresar una cosa, pero nuestra manera puede expresar otra cosa o aún lo contrario.

Por eso, una de las quejas más frecuentes en las relaciones humanas es “No es lo que me dices, sino la manera como me lo dices”

Y ese, precisamente, es el reclamo más frecuente y más grave de Dios para con nosotros

Nuestro Señor Jesucristo, manifestó su profunda abominación a la religión de manera hipócrita (falsa)  que practicaban los escribas y fariseos de aquella época, que vienen a ser los religiosos de hoy. 

La manera de ser o de hacer, viene a ser la muestra o el indicativo de la realidad interna, de la motivación, el pensamiento o el sentimiento que hay detrás del acto externo. 

Así, vemos a varones con maneras femeninas,  servicios prestados de manera despreciativa, ayudas de manera humillante, acogidas de manera hipócrita, declaraciones de manera fingida, cristianismo de maneras mundanas, etc. 

Debemos presentar nuestro sacrificio, nuestras ofrendas, nuestro servicio (ministerio), nuestro culto y adoración a Dios, DE MANERA ACEPTABLE Y GRATA A DIOS, como también a los hombres. 

Nuestro cristianismo debe ser a la manera de Dios, no a la manera de los hombres o del mundo.   La manera de Dios está expresada y determinada en su Palabra escrita.   

No podemos inventar nuevas maneras con nuestro raciocinio humano, aunque lo hagamos con buenas intenciones o la buena voluntad de nuestro propio parecer. 

“Ellos son del mundo; por eso hablan (y cantan y bailan) del mundo, y el mundo los oye.

Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error” (1 Juan 4: 5).

Dios les continúe bendiciendo.  

Vicente Mercado Santamaría. 

Cristianos en Acción

Contendiendo ardientemente por la fe (Judas 3)

¡USTED DEBE ESTAR APTO PARA EL REINO DE DIOS!

 

“Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente”

(2 Tim. 2:5) 

 

Emulará maratonista francés a <i>Forrest Gump</i>

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

Embajador Plenipotenciario del Reino de Dios

 

 

Aptos para el Reino de Dios

 

En una ocasión nuestro Señor Jesús le dijo a un hombre: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:59-62). ¿Qué concluimos con este relato del ministerio de Jesucristo? ¡Que estamos llamados a seguir a Cristo! ¿Para qué? ¡PARA ANUNCIAR EL REINO DE DIOS! Sin embargo, el hombre que fue llamado por Jesús tenía una prioridad, y esa era el entierro de su padre que había recién muerto. Pero Jesús de manera tajante le dice que sean los mismos “muertos vivientes” que sepulten a su padre, y que él se disponga de inmediato a seguirle para la proclama del Reino de Dios sin mirar atrás. Y aunque esto parezca duro, el entierro de un padre o familiar no es para nada importante comparado con la urgencia de anunciar el reino de Dios. ¡Y es que el reino de Dios es el evangelio salvador, el anuncio o mensaje divino que salva si lo aceptamos por la fe (Marcos 16:15,16).

 

Aptos para participar de la herencia

 

Ahora bien, aquí viene lo interesante del tema en cuestión: Pablo usa el mismo vocablo “apto” usado por el Señor cuando el apóstol les dice a los creyentes de Colosas, lo siguiente: “Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Col. 1:12,13). Noten, mis hermanos, que aquí Pablo dice que Dios nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos. ¿Y cuál es esa herencia de los santos de la cual somos partícipes por nuestra aptitud o idoneidad? ¡Pues el Reino de Dios! Así se lo dio a entender Jesús al hombre que llamó para que le seguiera cuando le dijo que ninguno que mira atrás no es apto para el reino de Dios. Usted debe comparar con cuidado Lucas 9:59-62 y Colosenses 1:12,13 y luego sacar las conclusiones correctas y precisas. ¡Usted debe hacer un estudio inteligente y coherente de las Escrituras para entender al Señor!

 

Haciéndonos aptos para la herencia de los santos (el Reino)

¿Cómo nos hacemos aptos para la herencia de los santos que es el Reino de Dios?

 

El Apóstol Pedro responde claramente a esta pregunta, de este modo:

 

“Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 Pedro 1:5-11). 

 

 

La Herencia heredada en la Parusía

 

El Señor Jesús prometió volver para justamente cumplir sus promesas y darle a los aptos o idóneos su merecida herencia o recompensa. Así está registrado en el evangelio de Mateo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartarálos unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo(Mateo 25:31-34). 

 

Así que ya saben que el Reino de Dios es la herencia de los santos, la cual será heredada por los idóneos o los aptos cuando el Señor regrese para inaugurar su teocracia en la tierra.

 

Vuestro Servidor,

 

Apologista

 

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“Al Dios que se reveló y que vosotros adoráis, pero sin conocerle bien, es a quien yo os anuncio” (Apologista)

 

                                                            El Aerópago

 

Estimados detractores Trinitarios y Binitarios:

 

Les cuento que hallo muy interesante el encuentro que tuvo Pablo con los Griegos en el Areópago de Grecia para discutir con ellos sobre su “Dios desconocido”. Si Pablo realmente fue un Trinitario, él tuvo una magnífica oportunidad para debatir filosóficamente con ellos sobre su supuesto Dios Trino utilizando el lenguaje o los términos técnicos Griegos empleados por los exponentes trinitarios tales como “ousia”, “hipóstasis”, “prósopon”, etc, para convertirlos del politeísmo al “Trinitarismo cristiano”. Sin embargo, las Escrituras nos dicen que Pablo  no mencionó para nada a un Dios Trino, y menos aún, con el auxilio de elaboradas elucubraciones filosóficas de los griegos.

 

Veamos qué les dijo a ellos el apóstol de los gentiles sobre quién era Dios, el Dios vivo: “Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos;  porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.  El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,  ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;  para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.  Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.  Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.  Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.  Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez.  Y así Pablo salió de en medio de ellos.  Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales estaba Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos”. (Hechos 17:23-34).

 

Ahora bien, según este registro, ¿presentó Pablo a los Griegos a un Dios en tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo? Dijo él que Dios está compuesto por tres Personas-Dioses que hacen a su vez un solo Dios verdadero (¡todo un enigma!)? ¡Para nada! Y estoy seguro que ni pasó por su mente enseñar una doctrina que en vez de reverlarles al Dios verdadero, los hubiera confundido más, tal como ha venido confundiendo a los monoteístas Judíos, cristianos unitarios y musulmanes de todos los tiempos.

 

Ahora bien,  Pablo fue muy claro con los Corintios cuando les dijo con las palabras muy simples, quién era verdaderamente Dios: Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios.  Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él” (1 Cor. 8:4-6).

 

Pablo, obviamente, no se rompió la cabeza con elucubraciones filosóficas disputables e interminables. El fue simple al decir que sólo hay UN Dios, y ése único Dios él lo llamó ‘El Padre’. Ahora, si esta simple verdad los Trinitarios quieren complicarla con una doctrina misteriosa llamada “La Santísima Trinidad”, allá ellos.   Pero definitivamente ellos tendrán que responder ante Dios en el día del juicio por semejante desvío.

 

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¿CUÁNDO RECIBIÓ EL SEÑOR JESUCRISTO GLORIA Y HONRA?

 

 

 ¡Lo que muchos ignoran totalmente!

 

 

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Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

Los falsos maestros unitarios como usted,  Ingº Olcese, enseñan que Juan 17:5 no habla de la preexistencia divina del Mesías Jesús. Veamos la falsedad de esa doctrina unitaria y judaizante. Ese pasaje de Juan 17:5 dice bien claro lo siguiente:

“Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.” 

Veamos ahora como lo dicen otras versiones bíblicas:

(BAD) Y ahora, Padre, glorifícame en tu presencia con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo existiera. 

(BLS) Y ahora, Padre, dame el poder y la grandeza que tenía cuando estaba contigo, antes de que existiera el mundo. 

(CST-IBS) Ahora pues, Padre, glorifícame junto a ti, con aquella misma gloria que yo tenía estando contigo desde antes de la fundación del mundo. 

(DHH) Ahora, pues, Padre, dame en tu presencia la misma gloria que yo tenía contigo desde antes que existiera el mundo. 

(JER) Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. 

(LBLA) Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera.  

(N-C) Ahora tú, Padre, glorifícame cerca de ti mismo con la gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo existiese. 

(NBLH) “Y ahora, glorifícame Tú, Padre, junto a Ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera.  

(NVI) Y ahora, Padre, glorifícame en tu presencia con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo existiera.

(PDT) Ahora dame honra en tu presencia, Padre. Dame la gloria que yo tenía junto a ti antes de que existiera el mundo.

(RV1865) Ahora pues, Padre, glorifícame tú en tí mismo con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. 

(Scío) Ahora, pues, Padre, glorifícame tú en ti mismo con aquella gloria, que tuve en ti, antes que fuese el mundo. 

(SRV) Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese. 

(VM) Ahora pues, ¡oh Padre! glorifícame tú contigo mismo, con la gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. 

Las palabras de Jesús en Juan 17:5 son bien claras. Jesús pidió al Dios Padre que le glorificara con aquella misma gloria que tenía juntamente con el Padre antes de que el mundo existiera. Es decir, ¡Jesús ya existía como ser divino ANTES de la creación del Universo!, pues Jesús pidió tener esa misma gloria que ya tenía con el Dios Padre antes de la creación de todas las cosas.  

Respuesta del Ing° Mario A Olcese (Apologista) a Tito Martínez:

 

Lo que usted debe saber, Sr. Tito Martínez, es que:  

La gloria y la honra se reciben como Retribución

Una de las cosas que debemos comprender es que la gloria y la honra se ganan por hechos concretos. A los romanos Pablo les dice: “el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,  pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego,  pero GLORIA y HONRA y PAZ a todo el que hace lo BUENO, al judío primeramente y también al griego” (2:6-10). 

Según Pablo, los que perseveran en hacer el bien, recibirán de Dios la gloria y la honra. Por lo tanto necesitamos trabajar y hacer el bien para merecer nuestra glorificación y honra cuando el Señor regrese a la tierra. 

Jesucristo recibió su gloria por sus méritos 

Una de las cosas que el creyente debe entender es que Cristo, como el Hijo de Dios, también fue merecedor de gloria y honra por haber sido obediente hasta la muerte. Jesús mismo se ganó su puesto de primacía y de gloria por sus padecimientos, y esto debe entenderse perfectamente, porque él también como hombre hizo lo suyo para ser honrado y glorificado. Dice las Escrituras sobre Jesucristo, así: “…a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte…” (Hebreos 2:9). Tome nota que Cristo no fue glorificado sin méritos, sino más bien A CAUSA (¡así dice el texto!) de haber padecido hasta su muerte. En Filipenses 2:8,9 dice: “…y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruzPor lo cual (¡o por esta razón!) Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”. Así que le pregunto lo siguiente: ¿Por qué razón fue exaltado Jesús hasta lo sumo? ¡Porque fue obediente hasta su muerte, y muerte en cruz! Jesús ganó gloria y honor cuando resucitó inmortal y cuando ascendió al Padre para ser coronado como un vencedor. En Hechos 2:36 Pedro dice además de Jesús, lo siguiente: “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo

. ¿Cuándo fue hecho Señor y Cristo, nuestro redentor Jesús? ¡Cuando fue resucitado para recibir su glorificación y exaltación hasta lo sumo! Por eso dice Apocalipsis 5:12 con razón: “El Cordero que fue inmolado es digno de tomar  (¡No “retomar”!) el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza”. 

¿Cómo tuvo entonces Jesús gloria antes de la fundación del mundo? 

Dice Jesús en Juan 17:5 “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”. La pregunta que nos viene de inmediato a la mente es: Si Jesús recibió la gloria y su exaltación después de haber hecho los suficientes méritos, obedeciendo, padeciendo y  muriendo por los pecados de los hombres, ¿por qué Jesús habla de una gloria pasada, supuestamente gozada en su vida preexistente? ¿Qué méritos hizo él en su “vida preexistente” para tener gloria? Creo que hay que examinar lo que Jesús dijo en Juan 17:5 a la luz de otros pasajes de la Escritura. En Apocalipsis 13:8, por ejemplo, leemos lo siguiente: “…Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo”. Sin duda Jesús no fue sacrificado desde el principio del mundo, sino sólo en los planes y propósitos de Dios, y su caracterización como “cordero” sólo fue una realidad cuando nació como hombre para luego ser inmolado como Cordero de Dios.  Similarmente, cuando Jesús dice: “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese, esto no quiere decir necesariamente que él tuvo gloria antes que existiera el mundo. Más bien todo apunta a que Jesús tuvo gloria con Su Padre sólo en los planes y propósitos de Dios.  

¿Cuándo vio el profeta Daniel que Cristo recibió la gloria de manos del Padre? 

El profeta Daniel vio en visiones proféticas la entrega de la gloria al Hijo del Hombre de parte de Su Padre. Dice Así Daniel 7:13,14: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido”. Aquí es claro que Cristo recibió de Su Padre la Gloria, pero ¿cuándo ocurrió eso?¿Antes de la fundación del mundo? No! Tome nota que Cristo recibió tanto la gloria y el Reino de Su Padre. Esto es importante, pues Jesús en la parábola de las Diez Minas les dice a sus discípulos que él debe ascender al cielo para recibir UN REINO y volver (Lucas 19:11,12). Por tanto, si Cristo se fue al cielo para recibir un reino, entonces también recibió la gloria en ese momento. Así que la visión de Daniel era profética de ese evento de la ascensión del Hijo del Hombre al Padre celestial para recibir el Reino y la gloria. ¡Y eso ocurrió hace dos mil años!   

Los Cristianos también han recibido su gloria hace 2,000 años—¿Cómo es posible esto? 

Pablo dice que estamos en la búsqueda de la gloria, cuando dijo: “vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad” (Romanos 2:7). Para Pablo, los cristianos están en la búsqueda de la gloria, honra e inmortalidad. No es que alguno ya poseyera la gloria y la honra y la inmortalidad en esta vida, sino que es una aspiración para obtener en el futuro, cuando lo mortal sea vestido por la inmortalidad en la parusía del Señor. Sin embargo, Jesús nos sorprende con otra de sus declaraciones cuando dice: “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno” (Juan 17:22). Indudablemente estas palabras de nuestro Señor no parecen emparejar con las de Pablo en Romanos 2:7 y Col. 3:4 y con las de Pedro en 1 Pedro 5:1. ¿Es que en verdad hay que tomar literalmente las palabras de nuestro Señor en el sentido de que los cristianos, de todas las épocas, ya recibieron su gloria de manos de Cristo en una supuesta vida preexistente como almas inmortales o entes espirituales? ¿Recibí acaso yo (o usted) la gloria en una vida anterior o preexistente? 

¿Preexistieron los Cristianos? 

El Apóstol Pablo le dice al joven Timoteo algo interesante y que tiene mucha similitud con Juan 17:5. Dice el apóstol, así: “…quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos(2 Timoteo 1:9). Nótese que Pablo dice que la gracia nos fue dada antes de los tiempos de los siglos. ¿Significa esto que preexistimos antes de nacer como humanos desde antes de los tiempos de los siglos? ¿Significa que estuvimos en el cielo con Dios y Cristo antes de los tiempos? Pues, no! Simplemente significa que la gracia de Dios nos fue dada en los planes y propósitos de Dios aún antes de que existiéramos nosotros, y antes de los tiempos de los siglos. Igual ocurre con las declaraciones de Jesús en Juan 17:5. El tuvo gloria con Dios antes que el mundo fuese sólo en los planes y propósitos de Su Padre.  

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“El que en integridad camina será salvo; Mas el de perversos caminos caerá en alguno” (Prov. 28:18)

 

 

 

 

¿Qué tan integro somos? ¿Nos hemos dado cuenta que nos falta todavía cultivar la integridad? ¿Qué estamos haciendo al respecto? ¿Cómo realmente nos comportamos? son algunas interrogantes que nos invita a reflexionar, cómo hemos actuado y que tan integro hemos sido en nuestras relaciones.

 

El diccionario The American Heritage Dictionary define a la integridad como una firme adhesión a un estricto código moral o ético; el estado de mantenerse incólume; solidez o la cualidad o condición de ser íntegro o no dividido; totalidad. Procede de la palabra integer, que significa entero o completo.

 

Lo contrario al hombre integro, es el hombre ambiguo, al cual la Biblia le define como “el hombre de doble ánimo”, quien es inconstante en todos sus caminos. Por el contrario, alguien integro es aquel que es totalmente consistente en las convicciones que expresa. Integridad significa congruencia entre pensamiento, emociones y voluntad. Describe a alguien sin hipocresía ni doblez.

 

El libro de Proverbios tiene muchos versículos que hablan de la integridad. Proverbios 10:9 dice que: “El que camina en integridad anda confiado; mas el que pervierte sus caminos será quebrantado”. Una persona de integridad tendrá una buena reputación y no tendrá temor de ser expuesta o descubierta. La integridad brinda un camino seguro a través de la vida. Proverbios 11:3 dice: “La integridad de los rectos los encaminará; pero destruirá a los pecadores la perversidad de ellos”. Proverbios es un libro de sabiduría. El hombre o la mujer sabios vivirán una vida de integridad, que es parte de la sabiduría. Quienes siguen la corrupción o la mentira serán destruidos por las decisiones y acciones de su vida.

 

Nos recuerda el ministerioprobe.org. que es una de la característica de una persona de integridad es la confiabilidad. Una persona de integridad es irreprochable. Permanece fiel a principios, sin importar las consecuencias. Una persona de integridad se da cuenta de que hay absolutos morales aun en un mundo de valores relativos. En la novela de Tom Clancy, Clear and Present Danger, Jack Ryan es prácticamente el único personaje noble del libro. Cuando comienza a descubrir el complot clandestino del gobierno, se ve confrontado por el antagonista, que se burla de los principios de Ryan. Dice: “Eres un niño explorador, Jack. ¿No te das cuenta? Es todo gris. Es todo gris”. Me pregunto cuántas personas de integridad escuchan una afirmación similar en salas de conferencia corporativas o en los salones del gobierno.

 

Es todo gris. No hay valores absolutamente correctos o incorrectos. Todo es relativo. Una persona de integridad sabe que no todo es gris. Hay principios a los que vale la pena mantenerse fiel y promover. Hay valores que deben regir nuestra vida. Tenemos una responsabilidad de seguir la ley de Dios antes que a la multitud.

 

Se cuenta, que había una historia en un periódico años atrás sobre un hombre de Long Beach que fue a comprar un pollo para él y la mujer que lo acompañaba a una tienda de KFC (Kentucky Fried Chicken). Ella esperó en el coche mientras él fue a recoger el pollo. Sin darse cuenta, el gerente de la tienda entregó al hombre la caja en la que había puesto las ganancias del día, en vez de la caja con el pollo. Es que iba a hacer un depósito y lo había camuflado poniendo el dinero en una caja de pollo frito.

 

El hombre tomó su caja, volvió al coche, y los dos se fueron. Cuando llegaron al parque y abrieron la caja, encontraron que tenían una caja llena de dinero. Ahora bien, este era un momento muy vulnerable para una persona común. Sin embargo, al darse cuenta del error, volvió al coche y se dirigió al lugar y devolvió el dinero al gerente.

 

Bueno, ¡el gerente estaba alborozado! Estaba tan complacido que dijo al joven: “Quédate por aquí. Quiero llamar al periódico para que te saquen la foto. Eres el tipo más honesto del pueblo”. “Oh no, ¡no haga eso!”, dijo el sujeto. “¿Por qué no?, preguntó el gerente. “Bueno”, dijo, “sabe, estoy casado, y la mujer con la que estoy no es mi esposa”. Aparentemente, no había considerado las consecuencias de sus acciones. Aun cuando estaba haciendo algo correcto, resultó que también estaba haciendo algo incorrecto. Una persona de integridad es integrada y auténtica. No hay ninguna duplicidad de actitudes y acciones.

 

Se agrega, que la integridad parece precisamente integrar a una noble familia de virtuosos atributos o fortalezas del carácter: honradez, templanza, autenticidad, valor, justicia, responsabilidad, lealtad, autodisciplina, compromiso, perseverancia, altruismo… Goleman, en Working with emotional intelligence, sostiene que las personas íntegras:

 

• Actúan ética e intachablemente.
• Son honradas y sinceras, de modo que se ganan la confianza de su entorno.
• Admiten sus errores o desaciertos.
No dudan en señalar las acciones poco éticas de los demás.
• Adoptan posturas fundamentadas en sus principios, aunque resulten impopulares.
• Cumplen su palabra.
• Se caracterizan también por la responsabilidad y la profesionalidad.

Arnoldo Arano, por último. nos proporciona, que consideremos, que actuar con integridad requiere autenticidad de carácter, sinceridad en nuestras acciones y opiniones y compromiso con unos valores, elementos éstos que dan forma a nuestro carácter y determinan los recursos y las estrategias con las cuales dirigimos a otros. Al respecto comenta S. Covey: “Cuando trato de usar estrategias de influencia y tácticas para conseguir que otros hagan lo que yo quiero, que trabajen mejor, que se sientan más motivados, que yo les agrade y se gusten entre ellos, nunca podré tener éxito a largo plazo si mi carácter es fundamentalmente imperfecto, y está marcado por la duplicidad y la falta de sinceridad. Mi duplicidad alimentará la duplicidad-desconfianza, y todo lo que yo haga (incluso aplicando buenas técnicas de “relaciones humanas”) se percibirá como manipulador”.

 

Los líderes íntegros se caracterizan por una gran persistencia en el logro de sus metas. Por una tenacidad y consistencia en su forma de enfocar y vivir la vida. Los líderes íntegros son fieles a sí mismos. No asumen estereotipos. Son auténticos. Viven por convicciones y valores. No se transan ni sacrifican sus creencias, en un altar, por conveniencia.

 

Ing. Carlos Mora Vanegas

 

El Dr. Mora es Ingeniero – Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)

 

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EL INTERÉS DE MUCHOS POR SABER QUÉ LES DEPARA EL FUTURO

 

 

 

Según un reporte algo antiguo, porque corresponde a 1976, los norteamericanos gastaron ese año unos 200 millones de dólares en consultas a los astrólogos. Según una encuesta de la misma época, esta suma fue pagada por nada más y nada menos que 32 millones de personas.

 

Otra encuesta, de la misma época, señala que un 22% de la población cree ciegamente en la astrología y un 24% de la población lee el horóscopo que aparece en unos 1500 diarios en todo el país. Termina el reporte con un comentario interesante. Dice así: Las revistas sobre astrología que en otras épocas estaban destinadas a recolectar polvo en las estanterías, hoy se están vendiendo por millones.

 

Todo esto, para ilustrar ese inusitado despertar del interés por lo que depara el futuro. Se sabe de personas que no pueden iniciar su día de trabajo sin antes haberse cerciorado de lo que predice su horóscopo. El presidente de una nación tiene a un astrólogo como su principal asesor, según sus íntimos allegados.

 

A medida que transcurre el tiempo, el ser humano como que presiente que las cosas están encaminándose a un fin y se entrega a la astrología, la adivinación, la brujería, etc.

 

Una vez una persona quiso indagar sobre la veracidad de los adivinos y partió de una sencilla premisa. Dijo: Si los adivinos son genuinos todos deberían estar de acuerdo al menos en lo general sobre mi futuro. Armado de este pensamiento consultó a unos diez adivinos que anunciaban sus servicios en las páginas amarillas de la guía telefónica.

 

Para su sorpresa, obtuvo diez diferentes predicciones, todas ellas contradictorias. Hubo uno que le dijo que iba a vivir por muchos años y otro que le dijo que goce de la vida lo más que pueda porque no iba a vivir mucho tiempo. Quedó tan desilusionado con la adivinación que no volvió a consultar a un adivino.

 

En otra ocasión una mujer fue a un adivino. El adivino cobro los 25 dólares que solía cobrar y se sentó ante la bola de cristal. Inmediatamente, dijo: Esto le alcanza para que me haga dos preguntas, madam. La mujer respondió. ¿No le parece que 25 dólares por solo dos preguntas es demasiado dinero? El adivino, con voz grave replicó: Si madam, así es. Y ahora, ¿cuál es su segunda pregunta?

 

Bueno, es te adivino al menos acertó la primera. Estamos hablando sobre conocer el futuro, porque a partir de esta fecha, el hermano David Logacho comenzara una serie sobre los eventos futuros. Iremos a la única fuente confiable de información sobre el futuro, la Biblia para conocer qué es lo que Dios tiene preparado para el futuro.

 

Al pensar en los eventos futuros, viene a nuestra mente una pregunta que en el estudio bíblico de hoy trataremos de encausarla correctamente. La pregunta es: ¿Cuál es la razón para ocuparse de los eventos futuros?

 

Esta es una pregunta valida, porque si nuestras vidas están seguras en las manos de Dios y el futuro es de Dios, entonces ¿por qué preocuparse de los eventos futuros? ¿El dirigir la mirada al futuro, no es acaso síntoma de desconfianza en Dios?

 

No, porque en primer lugar la naturaleza humana lo requiere. Por supuesto que para nosotros, los creyentes, lo que depara el futuro no es fuente de aflicción o de ansiedad, porque estamos seguros en Dios, pero aun así, en cada uno de nosotros existe un deseo innato por saber lo que vendrá en el futuro. No hay nada de malo en tratar de conocer el futuro.

 

Lo cuestionable y condenable es pretender conocer el futuro dependiendo de cualquier otro medio que no sea la Biblia, como la astrología, la adivinación, el espiritismo, etc. Dios sabe que como humanos tenemos un deseo por saber lo que vendrá en el futuro y por ello el mismo se ha encargado de revelar los eventos más importantes que van a acontecer.

 

Ciertamente que la Biblia no responderá a preguntas intrascendentes como que pasara conmigo mañana, o cuando me voy a morir, porque la Biblia habla a personas que confían en Dios y la Biblia ya ha dicho que Dios jamás nos va a abandonar y que la muerte para el creyente es liberación no derrota.

 

Si confiamos en Dios descansemos en el hecho que él es fiel a lo que ha prometido y por tanto no debemos estar ansiosos por el mañana. Así que, estudiamos los eventos futuros por que la naturaleza humana lo requiere, pero no solamente por eso, en segundo lugar, porque la Biblia califica como oí en aventurado o súper feliza aquel que lee y guarda en su corazón la profecía.

 

En la introducción al libro profético del Nuevo Testamento, el libro de Apocalipsis leemos estas palabras: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en el ella escritas; porque el tiempo está cerca”.

 

Que interesante que la Biblia nos muestra cómo podemos llegar a ser bienaventurados o dichosos o extremadamente felices. Una de las maneras es leyendo, oyendo y guardando las profecías o el relato verídico de lo que va a suceder en el futuro.

 

No es muy complicado averiguar la razón para ello, porque ciertamente que conocer el futuro revelado por Dios por un lado trae gozo y seguridad al corazón al saber que a los que amamos a Dios nos espera dicha y felicidad y por otro lado nos ayuda a apreciar en mayor grado lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo.

 

El estudio de los eventos futuros es necesario porque la naturaleza humana lo requiere, y porque somos bienaventurados al hacerlo.

 

En tercer lugar, porque nuestra esperanza halla fundamento. La esperanza es la seguridad de que lo que se ha prometido se va a cumplir. Lo que se ha prometido está justamente en las profecías y necesitamos saberlo para que nuestra esperanza tenga un fundamento sólido. 1ª Tesalonicenses 4:13 dice: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que nos os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza”

 

Pablo quería que los creyentes supieran a ciencia cierta lo que depara el futuro, después de la muerde, para que miren a la muerte no como el fin de la vida y el comienzo de la nada sino más bien como el cumplimiento de todo una carga de promesas que Dios nos ha hecho en su palabra. ¿Por qué estudiar los eventos futuros? Pues porque nuestra naturaleza humana lo requiere, porque somos bienaventurados al hacerlo y porque nuestra esperanza halla fundamento.

 

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¿QUÍENES TIENEN LA RESPONSABILIDAD DE BAUTIZAR A LOS NUEVOS CONVERSOS?

 

 

Cuidado: ¡Usted puede estar dejando de lado un encargo que le compete!

 

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

 

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19)

 

 

Una de las creencias más arraigadas entre los cristianos es que el bautismo debe ser dispuesto únicamente por los pastores o los obispos de las iglesias. Los que así creen no han investigado bien las Escrituras para saber exactamente a quiénes corresponde la responsabilidad de administrar el bautismo tal como Cristo lo ordenó en Mateo 28:19. En este pasaje Jesús se dirige a sus once discípulos (los apóstoles) y a ellos les manda a hacer discípulos y a enseñar a los potenciales conversos a guardar todas las cosas que él les ordenó. Lo interesante del caso es que estos apóstoles no eran pastores de iglesias, ni diáconos, sino discípulos con rango de apóstoles. Aquí Jesús no usa el vocablo apóstoles sino discípulos, y esto es singular, ya que es a discípulos a quiénes él les manda a hacer MÁS discípulos y a bautizar.

 

¿Quiénes son los discípulos?

 

Hemos visto que los discípulos deben hacer más discípulos, y la Biblia dice que Jesús tuvo muchos discípulos, y más aún, después de su muerte. El libro de los Hechos nos dice también que los discípulos convertidos en Samaria fueron llamados por primera vez ‘cristianos’ (Hechos 11:26,27). Así que un discípulo es un cristiano convertido. Y estos discípulos de los discípulos-apóstoles continuaron el mandato del Señor de hacer más discípulos y bautizando a los nuevos conversos. La responsabilidad del bautismo recaía sin duda en los mismos evangelizadores, en todos aquellos que difundían la Palabra de Dios en las diferentes ciudades y aldeas de aquel entonces. La tarea de evangelizar no era completa si no seguía el bautismo como resultado de la conversión. Entonces la tarea de enseñar y bautizar era la gran comisión de Cristo para sus discípulos en general, los cuales predicarían el mensaje-evangelio a otras personas.

 

Felipe, evangelista y diácono

 

En Hechos leemos de la persecución que sobrevino a la iglesia de Jerusalén, así: “Y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y Samaria salvo los apóstoles”. Así que la iglesia de Jerusalén fue esparcida a otras ciudades a raíz de la persecución de Pablo (Hechos 8:1). ¿Y qué hicieron los creyentes esparcidos por aquellas tierras? “Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio (Hechos 8:4). ¿Y quiénes bautizaban? Por lo pronto tenemos el informe de uno llamado Felipe que bautizaba. Este Felipe no era el apóstol Felipe, ya que Hechos 8:1 nos informa que los apóstoles no partieron con la iglesia dispersada. Este Felipe era probablemente un diácono de la iglesia de Jerusalén, y de él se dice lo siguiente: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres” (Hechos 8:12). Aquí vemos a Felipe predicando el evangelio del reino y el nombre de Jesús, y los que creían fueron bautizados, aunque no se dice expresamente que Felipe fuera el que los bautizó. Tal vez fue ayudado por otros hermanos. Pero el hecho importante es que Felipe no era un apóstol del Señor, ni un anciano de la iglesia dispersada. Por otro lado, en Hechos 21: 8-9 leemos también: “Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete (diáconos), estuvimos con él. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban”. Así que este Felipe parece ser uno de los 7 diáconos elegidos por la antigua comunidad cristiana de Jerusalén y que se desempeñaba como evangelista en Judea y Samaria.

 

Ananías y el bautismo de Saulo

 

En Hechos 9 tenemos la historia de la conversión de Pablo. Un tal Ananías es encomendado por el Señor para restaurar la vista del invidente Saulo y de imponerle las manos para que recibiera el Espíritu Santo y luego ser bautizado (Hechos 9:17-18). Y aunque no se dice quién bautizó a Pablo, es probable que lo haya hecho el mismo Ananías. Pero, ¿quién era Ananías? Según lo registrado en Hechos 9:10, Ananías era simplemente un discípulo del Señor, uno de los 70 discípulos que Jesús había mandado a predicar delante de él a las distintas ciudades (Lucas 10). Ojo que no se dice que Ananías era un diácono, pastor, u obispo, sino solamente un discípulo como usted y yo. Y es seguro que este mismo discípulo bautizó a Pablo una vez que éste recibiera el Espíritu Santo por la imposición de manos.

 

El bautismo de la familia de Cornelio

 

En Hechos 10 tenemos la historia de la conversión de Cornelio y de sus familiares y amigos más cercanos, los cuales aceptaron el evangelio a través de Pedro, siendo inmediatamente bautizados por orden de apóstol: “Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús” (Hechos 10:48). ¿A quiénes mandó Pedro a bautizar a Cormelio y a sus allegados? Todo parece indicar que fueron aquellos que acompañaron a Pedro hasta la casa de Cornelio: “… y le acompañaron algunos de los hermanos (fieles de la circuncisión) de Jope” (10:23,45). Así que estos hermanos de Jope seguramente procedieron a bautizar a los familiares y amistades de Cornelio (Hechos 10:24). Tampoco se dice acá que estos hermanos de Jope fueran ancianos, diáconos u obispos de algunas de las iglesias.

 

El bautismo de Crispo y su Familia

 

Dice Hechos 18:1-8, de este modo:

 

“Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto… Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos.  Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo. Pero oponiéndose y blasfemando éstos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles.  Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga.  Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados”. Nótese que muchos Corintios, así como Crispo, un hombre importante de la sinagoga, y su familia, fueron bautizados… ¿por quiénes? Sin duda, por Pablo, Timoteo y Silas y un tal varón llamado Tito (o Titio) Justo quienes estaban con Pablo. Sabemos que Timoteo, Silas y Justo no eran apóstoles, ni ancianos, ni diáconos de alguna iglesia, y sin embargo, bautizaban. ¿Y por qué bautizaban? Porque eran evangelistas que estaban cumpliendo la gran comisión ordenada por Jesús en Mateo 28:19,20.

 

Lo que evidencia el NT con relación al bautismo

 

Lo que el Nuevo Testamento evidencia sobre el bautismo en la evangelización del primer siglo es que esta práctica fue llevada a cabo primero por los apóstoles del Señor, luego por un diácono (Felipe), luego por evangelistas como Timoteo y Silas, luego por algunos fieles de la circuncisión, y luego por los discípulos como Ananías y Justo.

 

No encontramos evidencia de que esa práctica fuera llevada a cabo por los mal llamados clérigos de las iglesias o por ministros ordenados. Cuando se sostiene que el bautismo sólo debe ser practicado por los Pastores u Obispos, lo que se está diciendo es que sólo ellos son los llamados a evangelizar, y eso es totalmente falso. La idea de que el Pastor es el único que puede bautizar es peligrosa, porque le da una autoridad exclusiva a éste la cual no se la ha otorgado jamás. Esto hace que el creyente se sienta obligado a permanecer en una determinada iglesia porque cree que debe ser fiel al pastor que lo bautizó.

 

La verdad es que todo cristiano está llamado a hacer discípulos, y no tan sólo los apóstoles, pastores, o los mal llamados “clérigos”. Y si usted está llamado a hacer discípulos, usted debe completar el mandato bautizando a los que creen en el Señor. ¡Usted no debe quedarse a la mitad del camino!

 

Hay personas que predican el evangelio, y una vez que logran hacer discípulos, éstos son transferidos al Pastor de la Iglesia para que los bautice. ¿Dónde está eso en la Biblia, por favor?

 

La iglesia Católica sostiene que el bautismo sólo puede ser administrado por los sacerdotes de la iglesia, y no por los llamados laicos. Esta es una falacia de marca mayor. Esta distinción entre laicos y clero es ponzoñosa y falaz, ya que la Biblia no hace esta clase de distingos. Todos aquellos que hacen discípulos pueden y deben bautizar a sus discípulos, cumpliendo así con el mandamiento del Señor en Mateo 28:19,20. Estos nuevos creyentes bautizados son automáticamente añadidos a la iglesia del Señor (Hechos 2:41,47) para ser perfeccionados por los pastores (“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”—Efe. 4:11,12).

 

Así que los pastores no fueron necesariamente llamados a bautizar a los nuevos santos o conversos, sino sólo a PERFECCIONARLOS.  Por lo tanto, no se preocupe en buscar a un pastor para que le bautice una vez que usted haya creído en Cristo y su evangelio, pues él no fue llamado para eso, sino aquel que le enseñó el evangelio (su maestro).  Recuerde que no hay ningún solo caso de bautismos de pastores en el NT. Sin embargo, si el pastor sale a la calle para buscar perdidos, y los convierte al Señor, él también está autorizado para bautizarlos. La iglesia sólo debe cobijar a los ya convertidos para ser perfeccionados por los pastores, y jamás debe permitirse el ingreso de inconversos dentro de la santa congregación.

 

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